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  • La historia de un incesto

    La historia de un incesto

    No pensaba contar esta historia, pero como este es el último relato que escribo, 224 relatos ya son muchos relatos, os la voy a contar.

    Yenny, era mulata, de cabello corto y rizado, ojos azules, alta, delgada, con buenas tetas y un culito perfecto. Era una preciosidad.

    Naciera en Alemania y era hija de padre gallego y madre mauritana. Su padre se había casado a los 20 años con su madre, que era mucho mayor que él. Yenny ya tenía 11 abriles cuando se casaran. Años más tarde quedaría huérfana de madre y tiempo después se viniera con su padre a vivir a España a una casa de planta alta que hicieran con sus ahorros.

    Era sábado. A Yenny la había contratado para ayudarme a limpiar mi bodega. En un descanso, sentados sobre unos tablones, y mientras nos mandábamos unos vinos y unas lonchas de jamón, me preguntó:

    -¿Es verdad eso de eres un pájaro de cuidado?

    Me olí que buscaba guerra, y con lo buena que estaba iba a tener la que quisiera.

    -¿Quién te lo dijo?

    -Amparito.

    -No creas todo lo que digan.

    -¿No es verdad?

    -¿A qué viene tanta curiosidad?

    -¿Te follaste a Amparito o no?

    -Si ella lo dice, follaría.

    -Debes tener unas historias jugosísimas.

    -De jugos sí que son, sí, de muchos jugos.

    -Te contaba yo una historia de amor y sexo que supera la ficción, pero no puedo.

    Como en el pueblo no tenía pareja le pregunté:

    -¿Tan bueno era en la cama tu novio?

    -Es, es muy bueno.

    Vivía con su padre, lo que me llevó a pensar que era él quien le daba canela fina.

    -¿Quién es? Sé guardar un secreto.

    -También dicen los curas que lo saber guardar y no guardan ni el secreto de confesión…

    -Yo no soy cura, y por lo que me has dicho no creo que tú tengas vocación de monja.

    Me regaló una sonrisa picarona.

    -Te gustan las jovencitas.

    -Me gustan las jovencitas, las de mediana edad, las maduras, me van todas.

    -Lo que dijo Amparito. Te follas a todo lo que se mueve y tenga falda. ¿Y tú mujer que dice a eso?

    -Que comparta.

    Casi se atraganta con una loncha de jamón.

    -¡¿Compartes?!

    -Comparto. ¿No te lo dijo Amparito?

    -No, se lo tiene bien guardado. ¡Qué viciosilla!

    -Yo ya me confesé contigo. ¿Qué historia es esa que supera la ficción?

    Ya no tuvo reparo en contarme su secreto.

    -La historia de amor y sexo que vivo yo con mi padre.

    Me lo esperaba.

    -Si os queréis…

    -Sí, nos queremos, prácticamente somos marido y mujer, sólo que delante de la gente tenemos que disimular.

    -¿Cómo empezó todo?

    Yenny, se soltó.

    -Seis meses después de habernos dejado mi madre, a mis 18 años, un sábado que mi padre se fuera con unos amigos se me dio por curiosear en su ordenador. Al encenderlo vi que no necesitaba contraseña para entrar. Lo primero que miré fue en el historial. Mi sorpresa fue mayúscula. Había borrado todo menos lo último que viera: Padre folla con su hijastra negra. La curiosidad era muy grande. Pinché en el enlace. La muchacha negra tenía un aire conmigo, aunque ella era mayor que yo. Me puse a mirar el video… Al rato metí una mano dentro de las bragas y otra bajo la camiseta, que era todo lo que llevaba puesto. Cerré los ojos e imaginé a mi padre follándome. Me fui excitando cada vez más, más, más y más… Cuando la chica comenzó a gemir y el padre se corrió dentro de ella, los ojos se me cerraron con el gustazo que sentí. Mis piernas se apretaron una contra la otra. Ahora la que gemía era yo. Mi mano se empezó a empapar con los jugos de un delicioso orgasmo. Al acabar de correrme apagué el ordenador y me vino el cargo de conciencia. Poco me duró. Al llegar a la sala me vino a la cabeza la negra del video. Me pregunté si mi padre se masturbaría pensando en mí. Me imaginé que sí lo hacía. Quité las bragas, me abrí de piernas y comencé a hacerme otro dedo. Masturbándome, se me secó la boca y tuve una idea para hacerlo de una manera diferente. Fui al mueble bar y agarré una botella de jerez. Volví a sentarme en el sofá. Me eché hacia atrás, abrí las piernas de par en par y me follé el chocho con la boca y el cuello de la botella… La sacaba, y a morro, me mandaba un trago. Me acariciaba las tetas, luego el clítoris, me volvía a follar el chocho y me mandaba otro trago. Así estuve más de media hora… Cuando me corrí ya la botella de jerez estaba casi vacía. El placer que sintiera hizo que me entraran ganas de dormir. Con mis muslos mojados del jugo de la corrida, que brillaba sobre mi negra piel, con la botella en la mano, las piernas abiertas y el chocho al aire, quedé dormida.

    A las dos de la madrugada oí la voz de mi padre:

    -«¿Qué es esto?!»

    -Me hice la dormida. Me daba vergüenza mirarle a la cara.

    -¡Joder, joder, joder!»

    -Supuse que me estaba mirando para el chocho y creí que se iba a ir. Lejos de eso, lo que hizo fue lamerlo. Me encantó. Era la primera vez que sentía una lengua en mi sexo. Aún estaba algo borracha, pero el chocho se me encharcó al momento… Moví mi pelvis buscando el orgasmo. Mi padre me metió la punta de la lengua en el ojete, me estremecí. Luego su lengua fue lamiendo de abajo arriba y de arriba abajo desde el periné al clítoris. Lamió la tira de veces, lamió hasta que mi chocho expulsó un chorrito de jugo. Comencé a correrme, sin gemir, como si de verdad estuviese dormida, aunque me retorcía con el placer que estaba sintiendo. Al acabar de correrme, mi padre se fue para su habitación. Al poco de irse, me puse las bragas y me fui a mi habitación. Al pasar por delante de su cuarto, como dejara la puerta entreabierta, vi la habitación iluminada por una luz azulada. Mi padre estaba sentado delante del ordenador, de espaldas a la puerta con unos auriculares puestos. Me podía arriesgar. Fui junto a él y vi que tenía la polla en la mano. Miraba el video que había visto yo. Mi padre comenzó a respirar fuerte y a gemir. Un chorro de leche salió a presión de su polla. Me fui. Justo cuando salía por la puerta, sentí como decía. «Yeeeny, Yeeeny, Yeeeny». Se masturbaba pensando en mí. Al llegar a mi habitación tenía el coño palpitando y tan mojado que se me pegaban las bragas a él. Tenía que correrme otra vez o me daba un telele. Quité las bragas. Me eché boca abajo sobre la cama e imaginando que era mi padre el que me metía la polla, me masturbé con dos dedos hasta que me corrí.

    Me había imaginado a aquella belleza con su coño y sus dedos mojados de jugos, y me había empalmado. Ya estaba seguro de que me estaba calentando para que follásemos. Le dije:

    -Un historia muy excitante.

    Me miró para la entrepierna.

    -Se nota. Tienes un buen empalme.

    -¿Te molesta?

    -No, me gusta saber que se te empina. Acabaré de contarte la historia.

    -Soy todo oídos.

    -Al día siguiente era domingo. Me levanté a las doce del mediodía. Vestida con unas braguitas blancas y una camiseta del mismo color, apretada al cuerpo, donde se me marcaban mis pezones, fui a la cocina. Mi padre estaba recién duchado, en zapatillas y bata de casa. Untando de mantequilla una tostada, me dijo:

    -«¿Por qué te emborrachaste ayer noche?»

    -No te lo voy a decir.

    -«Me lo vas a decir o te castigo. Y no vuelvas a andar por la casa en bragas.»

    -Mi padre me sentó en una silla. Bajé un poquitín las bragas con un dedo. Le enseñé algunos de los negros pelos de mi chocho, y le dije: No se me veían los pelitos, papá.

    -«¡Yenny!»

    -¿Qué? ¿Me vas a dar en el culo por traviesa?

    -«¡No me provoques!»

    -Le puse el culo delante de la boca. Contoneé las caderas, y le dije: ¿Es bastante provocación?

    -«¡Ahora verás!»

    -Me cogió por la cintura. Me puso sobre sus rodillas. Me bajó las braguitas hasta las rodillas. Quitó una de sus zapatillas marrones, de esas que tienen el piso de espuma, y me largó en mis prietas y negras nalgas: ¡zas zas zas! Sentí su polla empalmada en mi vientre. Mi coño ya estaba mojado. Me preguntó:

    -«¿Vas a comportarte bien?»

    -No, voy a ser mala. Me gusta que me azotes. Toca mi chocho y verás que mojado está. Me volvió a dar en las nalgas. Sentía su polla latir sobre mi ombligo. Apreté mi cuerpo contra ella para sentir mejor sus latidos. Le dije: Dame más, bichito, dame más.

    -«¡¿Bichito?!•»

    -Me largo con ganas. Sentí como mis muslos se mojaban con el flujo que salía de mi chocho. Mi padre los vio. Disimuladamente pasó una mano por la humedad. Sentí como su polla volvía a latir como el corazón de un caballo que va a montar a una yegua. Debió creer que ya llegara demasiado lejos, ya que me subió las braguitas. Me puso en pie, y me dijo:

    -«¡Castigada en tu habitación!»

    -Allí te espero. Quiero que me hagas lo mismo que ayer noche.

    -«Yo…»

    -Con lo cachonda que me había puesto no lo podía dejar escapar vivo, así que le dije: Tú me comiste el coño anoche. ¿O es que me lo comió un ladrón que lleva tu mismo perfume? Le di un beso con lengua y le cogí la polla. Estaba dura como una piedra. Había despertado a la fiera. Me cogió en brazos y me llevó a su habitación. Me echó sobre la cama. Me quitó las braguitas. Yo me quité la camiseta. Luego se quitó la bata, los boxers y las zapatillas.

    Me besó en la frente, como lo haría un padre, pero cuando me besó los ojos, la nariz, me mordió los lóbulos de las orejas y me besó el cuello, ya no era el padre, era el amante, un amante que metió su lengua en mi boca y me besó como nunca antes me habían besado. Después me comió las duras tetas, sin prisa, lamiendo y chupando a conciencia. No me corrí de milagro. Bajó. Lamio y beso mi ombligo, acto seguido metió su cabeza entre mis piernas. Lamió el interior de mis muslos. Cuando lamió mis labios rosados y encharcados, sentí que me iba a correr. Quise durar, pero cuando folló mi vagina con la punta de la lengua, no pude aguantar, de mi coño salió el habitual chorrito de jugo. Me corrí en su boca. Mi padre gemía de gozo al sentir mis alaridos de placer. Al acabar de correrme vi que su polla miraba hacia arriba. La cogí con una mano, la metí en la boca y se la mamé, mal, ya que nunca antes había mamado una polla, pero a él le gusto. Poco después, caliente como un perro viendo a una perra en celo, se echó sobre mí y quiso meterla. No le entró. La frotó, la frotó contra los labios de mi chocho, mi ojete y mi clítoris. Tanto la frotó y tanto se mojó el chocho con mis jugos y la aguadilla que salía de su polla, que cuando la puso en la entrada de la vagina y empujó ya entro el glande, y yo, yo me corrí de nuevo. Mi chocho se abría y se cerraba. Mi padre la sacó y puso la punta de la polla en la entrada de la vagina para que mi chocho, abriéndose y cerrándose, se la besase y la empapase de jugos. Al acabar de correrme, la metió hasta la mitad. Me quejé. La sacó. Le dije que la volviera a meter. No quiso. Fue a la cocina y volvió con una tarrina de margarina. Me untó el chocho y el ojete con ella. Al tenerlos bien untados, se untó él la polla, que estaba mirando al techo de la habitación. Estando él de pie, al lado de la cama, me cogió por la cintura y me levantó. Con mi cuerpo en la cama y las piernas fuera, acercó la polla al ojete y empujó. Me molestó más que en el coño, pero no me quejé. Me molestaba pero me daba un morbo que no veas. Poco a poco la metió hasta el fondo… Follándome el culo sentí que se me calentaban los pies, un hormigueó me fue subiendo por las piernas… y llegó la explosión. Mi chocho empezó a soltar flujo y me corrí entre temblores. Me volvió a poner en la cama. Al ratito puso la polla en la entrada del chocho y empujó. Esta vez la fue metiendo sin producirme molestias. Me folló muy despacito… Un cuarto de hora… o veinte minutos más tarde, le dije que me iba a correr. Me folló más aprisa y me corrí de nuevo. Sentí un placer como nunca había sentido. Las piernas me temblaban y la vista se me nubló. Acabé totalmente ciega cuando el placer llegó a su pico más alto. Luego, mi padre, la sacó y se corrió sobre mis tetas. Así fue como empezó todo.

    Le dije:

    -Joder, Yenny, me has puesto como un toro.

    -Me alegro.

    Le pregunté lo que ya sabía.

    -¿Eso quiere decir…?

    -Quiere decir lo que piensas, sí.

    Me bajó la cremallera del pantalón. Me quitó la verga, y antes de meterla en la boca, me dijo:

    -¡Pedazo de porra! Me vas a desvirgar otra vez.

    No la desvirgué. Ya estaba desvirgada, pero hice que se corriera cinco veces, un orgasmo fue oral. Tres vaginales y otro anal.

    Quique.

     

  • Nuestra amiga argentina de trío con sus amigas

    Nuestra amiga argentina de trío con sus amigas

    Anoche iba a salir con mi novio, nada del otro mundo porque con el fin de semana largo muchos se fueron afuera, iríamos a tomar algo y a su casa a coger, como lo hicimos antenoche. Y dormimos juntos y lo pasamos re bien jeje

    Yo ya les conté sobre Valentina, una chica del grupo que resulto ser medio lesbiana, nos acostamos una vez, y otra vino a casa, ya lo conté.

    La cosa es que cuando estuvimos en casa le propuse hacer un trío con mi “amigovia”, se quedo sorprendida, ella, ¡nunca había hecho algo así!

    La cosa, que fueron varios días de hablar por whatsapp y preguntarle si se animaba, no me contestaba nada, pero yo sabía que en algún momento me iba a decir que sí. Obvio cuando se lo dije a Pau, se puso como loca, en el sentido que le ¡re copaba la idea!

    La cosa es que a las 22 hs. Valentina me manda un mensaje y así fue la conversación:

    Valen: Hola caro, te lo digo asi, antes de arrepentirme, estuve todo el día pensando sin decidirme, pero estoy con ganas de hacer algo distinto, me animo, me juego hacer el trio con tu amiga!!!, no me quiero arrepentir, a lo mejor mañana ya digo que no, pero decime la verdad, tu amiga lo sabe???, es tan copada como vos??? Lo vamos a pasar bien???

    Yo: uff, valen cuantas cosas, me re copa que te hayas decidido, pero la verdad no sé que hara pau!!! y yo ya había quedado con mi novio, pero hacer esto me gusta mas!!!!

    Valen: mira que me costo decidirme, porque nunca lo hice, no se otro día estaré como para hacerlo.

    Valen; te cuento algo, hoy me estuve masturbando pensando en el trio, pero a lo mejor mañana me arrepiento y no lo quiero hacer.

    Valen: no es para apurarte, se que es tarde, pero te digo la verdad

    Yo: esta bien valen, te entiendo, dejame que hable con pau, lo de mi novio, aunque se enoje, mañana lo arreglo

    Yo: Pau, recién me mando un whatsapp Valen que quiere hacer el trio vos podes???

    Pau: jaja claro nena, hoy estaba al pedo, pero ella está segura, es tan linda como me contaste

    Yo: me dijo que si, que se yo si después cuando estamos juntas se arrepiente o se porta como una boluda eso no lo se

    Pau: sera cosa de volverla loca entre las dos

    Yo: jaja, y eso lo sabemos hacer no??? Jeje

    Pau: claro, bueno después decime como hacemos

    Lo llamo a mi novio y le digo que ya las chicas de la facultad me tiene harta mandándome mensajes para que hoy terminemos el trabajo práctico, que a él no le había dicho nada porque pensé que podía librar, que le prometía mañana el día para él. No se si me creyó, porque me corto medio para la mierda, pero lo que más me importaba es que ¡ya tenía la noche libre!

    Le mando un whatsapp a Valentina y le digo que a las 23 hs le paso a buscar.

    Yo siempre cuento como estoy, pero la verdad es que esta vez no tenía adrenalina ni nada, solo estaba contenta, porque sabía que lo iba a pasar bien aparte no era algo desconocido ya había estado con Valentina, y con Pau mil veces, la cosa es cómo íbamos a estar las tres juntas y eso me divertía, estaba re tranquila.

    La paso a buscar por su casa, ella si, estaba ¡re nerviosa!, en el camino, que eran pocas cuadras, le digo que se quede tranquila, que Pau re buena onda, aparte, jeje, estaría nerviosa, pero estaba vestida para que en el auto ¡nos matáramos!, las dos con mini, blusita, y saquito de lana y nada más, estábamos vestidas casi iguales, obvio en el viaje aproveche a tocarles esas piernas con esa piel re suave que tiene.

    Llegamos a la puerta de la casa de Pau y empieza a dudar y me dice: “Caro, no te enojes, pero no se, a lo mejor me vuelvo a casa”, y le digo que no sea boluda que no iba a pasar nada que no quisiera, que si ella no quería nada solo tomábamos algo, que ninguna de las dos la iba a obligar “a nada”.

    Ahí se relajo y subimos, y nada nos pusimos a tomar un shampu, dos, hasta que estábamos las tres ya con alcohol suficiente y ¡no había más de que hablar! Y había que ver si se podía empezar la acción ¡y ver como se portaba Valentina!

    Pau, me mira, y me dice: “estas re linda hoy pendeja” y me da un beso, dos, tres y empezamos a besarnos y a tocarnos como si estuviéramos solas, eso lo hicimos solo, ¡para calentarla a Valentina!

    Para que se ubiquen la casa de Pau es solo un ambiente con un sofá, donde estábamos las tres y una cama.

    Yo me doy vuelta y le doy un beso a Valentina, suavecito a ver cuál era su reacción, pero la guacha estaba re caliente, me metió la lengua hasta la garganta, y nos matamos besando y Pau, aprovecha, le mete la mano por debajo de la blusa hasta tocarle las tetas, cosas que le dejo ¡y le gusto!

    Pau le saca la blusa, ya Valentina estaba también caliente, ¡la estábamos empezando a enfiestar! Jeje, yo le empiezo a tocar la concha y la tenía ¡toda mojada!, nos pusimos las tres en bolas acariciándonos, conociendo nuestros cuerpos

    Nos vamos a la cama, Pau. Le empieza a chupar la concha y yo las tetas, y ahí se descubrió a la Valen ¡que quería ver!, empezó a gemir como una guacha, las dos dándole placer, estaba que volaba, Pau seguía chupándole la concha y seguro que algún dedo le metía y yo me entretenía con sus tetas y besándola hasta que ¡la hicimos acabar!

    Después nos fuimos las tres a la cama solo a sentirnos y tocarnos, manos por todos lados, piernas que se entrecruzaban, hasta que entre las tres terminamos chupándonos las conchitas como locas, mordiéndolas, comiéndolas, con las lenguas adentro, dando lo que cada una más podía hasta que acabamos ¡las tres!

    Pau tiene un cintirunga (eso ya lo había contado), cuando Valen la ve aparecer con eso se quería morir, yo no, me encanta que me coja, me acuesto boca arriba, abro bien las piernas, las pongo sus hombros, me empieza a coger, empiezo a gemir a gritar, a agarro a Valentina para que venga, me besa, agarro su cabeza y la llevo a mis tetas que me las come, mientras me acariciaba y termino acabando de nuevo ¡como una guacha!

    Después agarro a Valen, le hago ponerse en cuatro, mucho no se resistió y Pau le empieza a poner el cinturonga en la concha, era una sensación extraña para ella, me di cuenta, pero con mis besos mi acaricias, tocándole la conchita las tetas se dejó, y se la empezó a coger por la concha, sus gemidos hablaban de que eso le gustaba, y yo seguía trabajando en sus tetas, su boca y todo su cuerpo ( la verdad es que con Pau la queríamos hacer mierda jeje)

    Bueno mientras Valentina ya volaba de la calentura Pau le empieza a meter un dedo dos en la cola, le sacaba el cinturonga y le ponía la punta en la cola así un rato, hasta que la hace acabar bien por la concha y de una se lo empieza a meter en la cola que ya la tenía bastante dilatada y yo seguía con sus tetas y su boca, Valentina volaba de la calentura, obvio al principio por sus gritos le dolía pero se dejó, hasta que entre Pau y yo la hicimos acabar por la cola.

    Bueno Valentina ya no daba más, y esa era nuestro propósito, nos acostamos las tres en la cama ella en el medio, al principio tranquilas hasta que la empezamos a tocar a acariciar, y nos empezamos a poner las manos cada una en la conchita de la otra, al principio fue como una caricia, algo no esperado pero terminamos poniéndonos los dedos, calentándonos, besándonos una con otra tocándonos con la otra mano también una con otra hasta que ¡a la vez acabamos las tres juntas!

    Mi idea era quedarnos a dormir pero Valentina no podía así que nos vestimos y nos fuimos, serían como las 4 o 5 ¡de la mañana!

    A la vuelta Valentina me confesó que le gustó y le gustaría repetirlo, pero aseguro la segunda vez va a ser mejor jaja

  • Divirtiéndome con los amigos de mi esposo (16)

    Divirtiéndome con los amigos de mi esposo (16)

    Que verga! Hola, muy buenas para todos. Para el día de hoy les contaré de un fin de semana en donde pase momentos deliciosos. Había pasado una semana muy complicada estaba manejando cuatro casos que me tenían con los pelos de punta y necesitaba relajarme.

    Viajé a la finca de mi esposo con mi hija, nos fuimos a las 9 de la noche del viernes después de cenar, procuró viajar a esa hora ya que ha bajado el trancón. Son tres horas de viaje a buen ritmo. Y eso que el lunes era festivo.

    Llegamos a las 12 y 30 David nos esperaba para abrirnos el portón. Hablamos casi por una hora de cosas y nos acostamos a dormir. Al otro día me dieron las 10 de la mañana durmiendo como un bebe, me despierto con los ladridos de los perros que jugueteaban con Ana María, me levantó y voy a la cocina por un café.

    El día estaba hermoso, despejado, el sol en toda su dimensión. Me senté en la terraza a tomarme el café y fumarme un mariguano en compañía de mí hija.

    Al rato me puse a revisar mis orquídeas las que cuido con mucho cariño. Desayunamos un suculento desayuno, Carmencita de res, marrano, cordero papitas criolla patacón y juguito de naranja. Para mí eso hizo parte ya de mi almuerzo. Ya eran las doce del día Y esperamos a que David llegara a almorzar.

    Para ese día tenía una cita con uno de los ganaderos grandes de la región para una obra en sus terrenos, lo que me llamo la atención ya qué sé que tiene un rancho espectacular y decidí acompañarlo. Dejando a Ana María en la finca.

    Al llegar quedé asombrada de lo grande que era a un lado las caballerizas y corrales en montón, todo el terreno estaba cubierto en piedra los corredores amplios y de techos altos. Muebles por doquier, el establo lleno de sillas de montar, una casa con muchas puertas antiguas, con sus acabados originales, una piscina en piedra natural, no era hecha en baldosas y sus aguas venían de la quebrada que cruza por la mitad de la hacienda.

    El dueño don Javier un señor de unos 60 años ya curtido por el sol y de contestará gruesa, tipo vaquero con sus botas texanas vueltas nada, quien nos mostró todo el sitio, el calor estaba insoportable nos sentamos en los alrededores de la piscina mientras llegaban un hermano y un primo, quiénes llegaron en dos hermosos caballos.

    La escena para mí fue cómo cuando en mis años de prepago iba a trabajar a las fincas de uno que otro traqueto y llegaban en sus caballos.

    Nos presentaron los dos mucho más jóvenes que don Javier Diego su hermano y Ramiro el primo, dé buena contextura fornidos, Ramiro de pelo en pecho atractivo y bastante lanzado en sus miradas cosa que me tenía halagada. Con Diego y Ramiro hicimos buena charla bastante confianzudos a la vez que se los permití tanto como que decir ramiro, que me podía quedar esa noche con él, a lo que yo no puse oposición aduciendo que sería chévere poder hacerlo. Sonó su celular y se alejó para contestarlo entramado en la casa.

    David y Javier se entraron a ver los planos y el mapa del sitio exacto para la obra, Ramiro volvió a salir en pantaloneta y de una se metió en la piscina nadando, provocando en mí un deseo de hacerlo también.

    – hay que delicia esa agua debe de estar deli, deli. – Si como viene del monte es frita. – No, no me digas mas que me dan ganas de meterme con este calor. – ¿De casualidad trajiste vestido de baño? – No pero está tan hijueputa el calor que hasta desnuda me metería. – jajaja a preciosa que no sea solo un comentario para ilusionarnos porque me encantaría verte desnuda. – En verdad pues a mí me encantaría complacerte y de paso también verte desnudo ¿que dices te le mides o no?

    Me quedé mirándolo me pare de la silla y mirando o Ramiro nadar.

    – Hay Dieguito la verdad dan ganas además la compañía lo amerita.

    Diego se me acerca por la espalda y coloca su mano en mí cintura y hablándome al oído. – Pues aprovechemos que mi hermano se lleva a tu marido y los tres nos desnudamos. – ¿Y es que ellos van a salir a algún lado? – Sí van a ir a los terrenos de la obra.

    Me volteo y abrazándolo por su nuca lo miro fijamente.

    -Ha entonces aprovechemos que mi marido se va y la pasamos los tres bien rico.

    Nos besamos apasionadamente y me desabotono el short bajándolo con mis manos y luego la blusa. Diego me mira hacerlo y vuelvo Y lo abrazo besándolo nuevamente.

    – Ha eres una mujer de armas tomar.

    Mi mano derecha se posa en su pantalón a la altura de su verga acariciándola le respondo.

    – Y de hombres gozar. – Perfecto preciosa.

    Le suelto el cinturón y me retiro terminó de quitarme el sostén y los calzones a la vez que el Diego se quita su pantalón Lo dejo terminar y me voy para la piscina en donde Ramiro me mira y sorprendido se queda hipnotizado al verme desnuda. Me boto de cabeza y rápidamente llego a su lado y abrazándolo.

    – Hola muñeco que rica está el agua. – Vaya mamacita pero quién mandó todo eso.

    Me reí y agarrándole la pantaloneta se la bajé para poder acariciarle la verga y hacérsela parar.

    -ha no se el destino tal vez. – Entonces que afortunados somos.

    Sus brazos rodean mi cuerpo acariciándolo, me levanta lo que me da pie para rodearlo con mis piernas su cintura y besarnos, intercambió de lenguas. Siento que su verga ha logrado su máxima erección en mis nalgas.

    – No, no mamacita todo me imaginé menos que la tarde fuera a ser tan especial y con semejante mujersota eres una delicia preciosa.

    Diego se mete de una y nadando se nos acerca, abrazándome por la cintura me jala asía el apretando mis tetas y colocándome su verga entre mis piernas. Voltee mí cara asía él y nos besamos mientras Ramiro me chupa mis tetas y Diego me dedeaba la cuquita.

    – Ha que rico sigue así Ramiro.

    Como pude agarre sus vergas y los masturbaba mientras mí cuerpo temblaba de la emoción caricias y besos desenfrenados. Ramiro me alzó metiéndose entre mis piernas llego a lamberme la cuquita y Diego me tenía agarrada de la espalda acariciándome las tetas.

    Dándonos besos robados y luego cambiaron de lugar entre ambos con la diferencia que Ramiro hasta el culo me lo chupo. Dándome sensaciones exquisitas y placenteras.

    Entre ambos me sueltan dejándome hundir en el agua a lo que nado un poco Diego se sale de la piscina y nos alcanza cerveza para tomar, se sienta en el borde y me le meto entre las piernas.

    – haa! Que rico estuvo eso.

    Tomo un sorbo y le agarro la verga, se la masturbo.

    – Me encanta tu verga papacito estás bien dotado.

    Se la lamo desde sus huevos hasta se glande varias veces. Ramiro se acerca y agarrándome el trasero me coloca su verga entre mis piernas y con mí mano derecha me le meto en mí cuquita comenzando un delicioso mete y saca de campeonato mientras disfruto manándosela a Diego. Y lo que parecía un fin de semana tranquilo resultó ser muy atractivo y satisfactorio para mí. Ramiro seguía cogiéndome por casi 20 minutos hasta que me hizo venir aferrándome a la verga de Diego.

    Paramos y cambiaron Ramiro y Diego de sitio. Ahora era a Ramiro a quien se la mamaba y Diego me cogía aumentando el placer por otros 20 minutos más. Ramiro se volvió a meter a la piscina y levantándome me volvió a penetrar por la cuquita y haciendole señas a Diego de metérmela por mí trasero.

    – Preciosa hay algún problema sí te lo hacemos por atrás. – Ninguno papacito me encanta ser culeada y a la vez cogida por mí cuquita. – E ave María mujer cada vez me gustas más en verdad eres una diosa del sexo. – Lo siento por tu marido pero con ese cuerpazo tuyo más de uno deseara cogerte lo de ser fiel en tí no creo que sea un motivo para no aprovechar y disfrutar de los placeres de la carne. – Tienes toda la razón y mi marido lo tiene bien claro. – Ha que bien, con razón el no quiso llevarte para que te quedarás con nosotros. – Exacto papacito él me conoces muy bien y sabe perfectamente cuándo estoy con ganas de hacerlo con otros hombres y muchas veces me colabora para que yo pueda disfrutar del sexo sin problema. Diego se acercó por detrás le levanté la cola y colocándome su verga en mí trasero me penetra lentamente haciéndome gemir de dolor placentero comenzando entré ambos a cogerme como puta sin remedio.

    – Ahora toma puta, toma tu ración de verga mamita disfruta lo que más te gusta y por doble porción. Ambos me cogieron con fuerza su pasión estaba desbordada parecían poseídos por un mostró desbordados completamente entregados a satisfacerme en mismas bajos instintos sexuales me cogieron por cerca de 20 minutos en donde me hicieron venir dos veces hasta cuándo ambos me llegaron mis cavidades sexuales de espeso semen en espasmos musculares que al terminar de expulsar quedaron exhaustos y sin alientos dejándose flotar en el agua.

    – Ha esto es vida, que rico estuvo eso mujer.

    La tarde transcurría y para el segundo gocé fue en la terraza y el calor era sofocado a punta de cerveza bien fría riéndonos de los chistes del Diego, me aplique bronceador porque me estaba era quemando.

    Ramiro terminó de aplicármelo en la espalda, acareándome las tetas y dedeándome la cuquita me vuelve a calentar, nos besamos apasionadamente abrazándonos revolcándonos sobre el piso lizo le acarició la verga.

    – hum pero mira no más está delicias ya está listo para gozármela.

    Lo acuesto boca abajo, me le montó encima haciendo un 69 y disfrutamos de una deliciosa chupada de cuca y verga en donde ambos pusimos todo nuestra experiencia en hacerlo satisfatorio. Páramos y volteándome bajé para sentarme en sus piernas levantarme y colocarme su verga en mí cuquita dejándome deslizar hasta metérmela toda. Diego regreso traía cervezas frías y me alcanza la mía, me tomo un buen sorbo, la dejo en el suelo y comienzo o coger con ganas brincando

    Disfrutando del placer del sexo sin compromiso alguno, él Diego se me para enfrente y me deja mamarle la verga.

    Todo es pasión lujuria desenfrenada ese es uno de los motivos por el cual me encanta acostarme con otros hombres. Dejó babosa la verga de Diego y me levantó, caminó a una silla de sol y le pido a Diego que se acueste montándomele encima me coloco su verga en mí cuquita dejándome desliza, Ramiro se me acerca por un lado colocándome su verga en mi cara para mamársela por unos minutos.

    – Papacito métemela por detrás, anda muñeco. – tus deseos son órdenes preciosa.

    Se movió colocándose detrás de mí y me penetro suavemente

    Aumentando paulatinamente la cogida dándome una sensación exquisita y placentera, mi cuerpo temblaba miles de escalofríos sacudían mis entrañas, mí corazón palpitaba con fuerza, minutos de éxtasis incontrolables y pedía más y más verga estaba fascinada con la potencia de Ramiro que no paraba de cogerme rompiendo mi trasero sin contemplación estábamos tan entregados que no nos percatamos de la llegada de don Javier y mi esposo a quiénes vi pasar por el lado Y entraron a la casa, seguimos cogiendo por cerca de 30 minutos más en los que tuve varios orgasmo de infarto.

    Terminamos agotados sin conciencia, exhausto, me paro y me boto a la piscina dejándome flotar boca arriba descansando por varios minutos. Ya relajada me acerco al borde y veo salir a mí esposo quién me trae una cerveza fría y me la da casi me la tomo toda estaba reseca.

    – Hola preciosa cómo estás? – Feliz, feliz, feliz! Que rico estuvo, delicioso toco repetirlo. – Bueno me alegra mucho saberlo para eso te traje, yo sabía que el Ramiro y el Diego te iban a gustar. Bueno yo ya terminé con don Javier ¿nos vamos o te quieres quedar? – hay quisiera pero quedamos de ir con Ana María al pueblo. Salí de la piscina y abrace por la cintura a David y caminamos hasta donde dejé la ropa. Mientras me vestía hablaron con mi esposo Diego y Ramiro. Ya vestidita me les acerco.

    Bueno caballeros fue un placer conocerlos espero y volverlos a ver. – Dianita el placer fue nuestro en verdad eres una mujer excepcional y sí claro que nos tenemos que volver a ver no faltaba más yo quedé enamorado de ti preciosa. Dianita regálame tu número celular y nos vemos en Bogotá. – a ver anótalo y me llamas y nos vemos hermoso. Y así quedamos nos despedimos de beso en la boca abrazándolos a cada uno. Arrancamos para la finca a arreglarme y salir para el pueblo con mi hija y David.

    CONTINUARA

    DIANA LUCÍA SAAVEDRA [email protected].

  • Fran y Rolo

    Fran y Rolo

    Fran es un chico de 26 años con su carrera universitaria de Derecho concluida con bastante éxito. Está haciendo los cursos de doctorado y con su profesor preferido le han permitido iniciar la tesis doctoral. Es hijo de abogados, padre y madre. El Dr. Cosme, su padre, es un hombre muy sujeto a todo lo tradicional y Elvira, su madre, no tiene más tiempo que contemplar a su único hijo. Bastante disgusto tuvo ella cuando, tras una acalorada discusión de hijo con el padre, no sabía situarse a favor de uno o del otro. Su hijo le dijo:

    — Tú, mamá, con tu esposo, tenga o no la razón.

    Esto le gustó a su padre y le dijo a Fran:

    — Busca el piso que te guste, yo te lo compro y te independizas en tu vida, pero los domingos has de venir a ver a tu madre.

    — Y a mi padre, papá, y no solo los domingos, otros días también.

    La mujer los abrazó a los dos, esposo e hijo, y se dio cuenta que en definitiva a eso tenían que llegar en favor de la paz familiar.

    Fran se puso a vivir a dos manzanas de la casa de sus padres, de modo que la mamá encargaba sus compras, inspeccionaba su cocina y habilitaba el frigorífico, y la empleada de sus padres pasaba un día a la semana a poner orden en la vivienda de Fran. Padre e hijo dejaron sus discusiones y cada vez se entendían mejor, aunque algo había en Fran que a su padre le costaba de digerir.

    *****

    Fran llamó a su mejor amigo Rolo (en realidad es Rolando, para Fran es solo Rolo) para salir a cenar, a la discoteca para bailar un rato y luego si quería quedarse en la ciudad como otras veces, se quedaría con Fran en su casa. Esto gustó a Rolo que, sin pensarlo ni una sola vez, aceptó y quedaron para las 7 de la tarde en la cafetería de costumbre.

    Como eran las 3 y algo de la tarde, faltaban como dos horas y media para la cita. Fran decidió ir preparado y se puso a arreglarse. Se metió a su baño y lo primero que hizo fue sentarse sobre el inodoro, acabando rápido y satisfactoriamente. Luego pasó a la ducha, allí se limpió el culo, de momento por el exterior, y una vez el cuerpo remojado se dispuso a depilar todo su cuerpo como era su costumbre cada semana, piernas, pecho, axilas, ingle y todo, todo, no le gustaba tener pelo. Solo admitía pelo en la cabeza, aunque por su gusto se lo afeitaría también.

    Acabada esta tarea, abrió la puerta corrediza de la ducha y se miró en el gran espejo que había al frente, pensando que tenía que mandar poner uno dentro de la ducha. Se miró, se remiró, se pasaba las manos por todo su cuerpo para notar algún pelo rebelde. No encontró. Volvió a pasar sus manos por sus nalgas y sus ingles y se dio cuenta que ya tenía una erección como para descargar su lefa. Lo dejó, no pensó más en ello. Abrió la regadera y se limpió su cuerpo de toda la pasta depilatoria.

    Cerró la regadera y se sentó sobre la plataforma y analizo su polla, sus bolas, se pasaba el dedo por el perineo. Sentía placer, suavizaba su paso de dedo sin apretar y le entraban unas ganas de hacer de todo. Se levantó, cogió el módulo de ducha, dio agua tibia tirando para caliente, agradable, e hizo lluvia fina, dispuso el chorro de agua hacia el perineo y por debajo y detrás del escroto y se llenó de placer, se le puso una erección a tope y seguía jugando con el artilugio de la ducha y sus genitales y cada vez se arqueaba más, sentía el placer desde las piernas a la cintura y de pronto comenzó a babear, escupió en el piso de la ducha y siguió dándose el placer del agua. La tenía dura, recta y con el prepucio totalmente retirado, con agua le daba al capullo, a la base del perineo, detrás del escroto, alrededor del pene, donde estaba totalmente depilado y comenzaron los espasmos sin haberse tocado con las manos, siguió con el agua y surgieron los chorros de leche contra el acrílico de la ducha

    Descargó toda su carga de semen allí, sobre el acrílico, sin tocarse, solo con agua. Ya lo había hecho muchas otras veces, pero al final se ayudaba con su mano, pero esta vez triunfó. Una vez descansado, tomó la pipeta con agua tibia y la iba descargando dentro de su ano hasta que su vientre ya no soportaba más. Pero aguantaba ese pequeño dolor de diarrea y cuando se ponía de cuclillas, allí mismo salía todo su detritus del interior. Hizo cuatro pasadas, similares, en la última ya solo salía agua y limpia, con lo que ya podía estar seguro y sin problemas para lo que se presentará porque se iba a presentar.

    Se sentía a gusto, limpio por fuera y por dentro. No se secó, salió del baño tras dos saltos sobre la toalla que tenía sobre la alfombrilla del baño y se preparó un whisky, ahora que no tenía nada para sentir toda su fuerza. Cada semana su madre le ponía una botella de whisky. Su padre decía a su madre, “toma esto para el chico”. Se trataba de regalos al director del bufete, pero Don Cosme tenía prohibido el alcohol por su médico. Fran era el beneficiario.

    Salió al amplio balcón de su 8º piso para saborear el whisky mientras observaba la plaza, los pocos árboles y los automóviles que adelantaban uniformemente sobre la calle. Al frente descubrió unas personas que le miraba. No le importó porque la calle era amplia. Pensó que debía de haber otros, pero despreció mirarlos. Pero justo al frente quien estaba era una chica que le parecía conocida, ella le hacía señas y él miró que en una cartulina grande había nueve números que empezaban por 6. Entró, salió enseguida con el móvil, llamó a ese número y en efecto. La chica era una compañera de universidad que lo había dejados años antes de concluir. Se alegraron de hablar algo sin importancia y miró a su derecha, un vecino estaba asomado mirándolo. Lo saludó, era un muchacho, probablemente menor de 20 años. El muchacho le habló, pero no escuchaba, Fran le dijo por señas que saliera y le abriría. Así lo hizo.

    — Hola.

    — Hola.

    — Pasa, me llamo Fran.

    — Gracias, me llamo Samay.

    — Qué nombre más raro…

    — Es que mis padres son judíos, significa “Indulgente», «El que escucha”.

    — Entonces, tú eres judío.

    — Sí, mira— se sacó el pantalón y el slip y le mostró la circuncisión —Esto nos hacen, pero no creemos en nada de los judíos ya. ¿Puedo salir a tu balcón desnudo?

    — Claro, deja ahí tu ropa y ven, toma tu whisky.

    Samay tenía 19 años, había comenzado ese año la universidad, también estaba en Derecho. Y allí, en el balcón, con la ciudad a sus pies, ambos se declararon gays.

    — ¿Estás solo en casa?, preguntó Fran.

    — No, están mis padres viendo una película y mis hermanos por ahí, pero yo no quiero ir con ellos, pero no sé cómo decirles a mis padres que llegaré tarde si voy a una discoteca.

    — Estás en el armario todavía, afirmó Fran.

    — Esooo, sí, un día lo diré y no sé que pasará.

    — Yo te invito cenar, a ir a la discoteca, dentro de 45 minutos salgo. Vas a casa, te sientas con tus padres y te llamo, escríbeme tu número. No te vayas de la televisión que escuchen tus padres que te invito y me dices que preguntarás a tus padres, si te dicen que sí, te lavas bien el culo, te vistes guapo, que tus padres tengan gusto de verte, perfúmate y esperas a que te llame a tu timbre, contestas, te despides con un beso y te bajas.

    Los dos salieron de casa en dirección a la cafetería. Allí estaba Rolo esperando. Se presentaron y se dirigieron al restaurante donde Fran iba a invitar a cenar a Rolo y a Samay. Tras la cena fueron a un discoteca de ambiente. Encontraron el lugar más grato que otras veces, no había ninguna fiesta y había poca gente. Mientras Rolo y Fran, se levantaron a bailar, se acercó un chico muy joven, si le habían dejado entrar, tendría los 18 justos, y pidió bailar a Samay, lo hicieron. Fran se alegró de verlo alegre. Fran y Rolo bailaron unas tres piezas y luego se sentaron para tomar una copa, aprovechando los muchos lugares que ese día había para sentarse. Perdieron de vista a Samay por un momento largo y al fin vieron a los dos chicos que salían del fondo cogidos del cuello.

    Se acercaron a la mesa y los invitaron a tomar una copa. Decidieron cambiar de parejas y Fran bailó con el otro chico, David era su nombre y Rolo bailó con Samay. Fran se insinuó bastante con la finalidad de sonsacar. Invitó a David a follar en el baño, y le contestó que quería volver a follar con Samay. Fran no puso inconvenientes, pero sabía lo que quería. Rolo no se sobrepasó con Samay, se reservó. Cuando acabó la pieza, Fran besó a David que le respondió enroscando su lengua, pero David cortó pronto:

    — Besa así a Samay cuando lleguemos a la mesa.

    — ¿Por qué?

    — Porque estoy con un antiguo amigo que acaba de romper con su novio y no voy a poder atender adecuadamente a Samay, ¿tienes condones?

    — Tenía uno y lo he usado con el amiguito.

    Echando mano a su bolsillo, le dio cuatro y le dijo:

    — Toma esto, voy a esperar un rato porque quiero irme y Samay debe venirse conmigo, a ver si os dais dos polvos cada uno.

    Llegaron a la mesa, David besó a Samay, lo invitó sonriendo a levantarse, se fueron al fondo. Después de una hora y media regresaban. Le mostró un envoltorio a Fran y le dijo:

    — Él ha usado dos y me queda solo este para mostrarme agradecido contigo.

    Se levantó Fran se fue con el muchacho al fondo, se bajaron los pantalones, el chico se bajó su slip y mirando a Fran exclamó:

    — ¡La puta de mi madre! Solo llevas jeans…

    — Trae eso.

    David se lo dio, de un mordisco Fran abrió el envoltorio, se agachó, se lo colocó a David en su pene, se dio media vuelta y le dijo:

    — No tengo mucho tiempo, no te entretengas y directamente dentro.

    — ¿Ye pongo lubricante? Yo tengo aún.

    — No, dentro ya.

    David la metió y comenzó a moverse metiendo y sacando polla hasta que rápidamente, más rápido de lo que era de esperar, se corrió sin decir ni una palabra. Fran salió de la polla de David, se fue al baño y sacó sus líquidos ayudándose de sus manos. Salió. Besó a David. Le dio el numero para encontrarse de nuevo un día y se fueron a la mesa para salir de la discoteca. David salió con ellos, pero se fue a casa en dirección contraria a ellos. Fran, Rolo y Samay se subieron a un taxi. Cuando Samay entró en su casa, sus padres todavía estaban viendo la televisión, se sentó con ellos y con un vaso de agua. Se acabó la película beso a su madre y se fue a dormir.

    Mientras tanto Fran y Rolo entraron en casa, se desnudaron y se pusieron a enamorarse uno al otro sin tregua. Fran estaba muy activo para alegrar a su compañero. Rolo parecía perdido en sus pensamientos.

    — Estás triste, dice Fran.

    — Claro que lo estoy, el puto de Nando se fue con un gitano, contestó Rolo.

    — Vamos a alegrar esa cara.

    Comenzó a tocarle desnudo pecho de Rolo y pellizcó sus pezones. Rolo miró hacia abajo, la polla desnuda, erguida, brillante, afeitada, con el prepucio arremangado y dijo:

    — ¿Qué quieres hacer?

    — Te veo tan perdido y que no aciertas que contra toda costumbre voy a tomar las iniciativas hasta que te olvides del puto capullo maricón de tu ex; así que prepárate, te voy a dar más paliza que a una puta de pago.

    Rolo cerró los ojos y notó el suave rozar de las yemas de los dedos de Fran rozar uno de los pezones; sorprendido Rolo, Fran dio un beso al otro pezón y lo lamió iterativamente. Encendido Rolo, apartó la toalla de las manos de Fran que le caía por la cara y con los ojos abiertos y mirando a los ojos de Fran le dio un apretado beso a sus labios carnosos, suaves y demoledores de espantos.

    ¡Joder, joder, joder!, pensaba Rolo cuando Fran le mordió el cuello por la parte de atrás. Gimió Rolo, y en su controlado beso dio un giro y empujaba profundamente su lengua dentro de la boca, húmeda y cálida de Fran. Le entró un escalofrío al sentir agradablemente el sabor de la boca de Fra. Era mejor que cualquier otra cosa que había probado en su vida, ni caramelos, ni pasteles, ni manjar, ni miel podrían igualarse. Lo que había probado en la boca de Fran no eran alimentos y sabores comunes, era el propio Fran quien emitía un sabor único.

    Mientras Fran paseaba su mano como un vagabundo por doquier, por doquier del cuerpo de Rolo se paseaba esa mano, tocando las partes más sensibles del cuerpo de Rolo para estremecerle y lo conseguía. Rolo que había sido, aunque delgado y musculoso, ahora estaba perdiendo la fuerza descuero y sentía con Fran que eso se iba a acabar, que tenía que darle a su cuerpo el placer necesario para recuperarlas energías sexuales. Por fin ambas manos de Fran se prendieron del culo de Rolo, sus nalgas amasadas con ambas manos para endurecerlas sus dedos viajando momentáneamente al encuentro la más maravillosa gruta de Rolo, e iba metiendo un dedo, dos, acariciaba la entrada, mientras Rolo iba despertando en orden a su sexo gracias a los sabores singulares de su beso.

    — Yo te hubiera amado siempre y no te hubiera dejado, pero me dejaste y te voy a resucitar para que seas de otorgue no te deje nunca, confesó Fran.

    — La verdad, es que tampoco me gustaba irme con él, pero me volví loco; ahora estoy en el pueblo en casa de mis padres y suerte que me has llamado, contestó Rolo y siguió besando a Fran.

    — Pero esta noche estamos los dos, no te vas a ir en dos semanas por lo menos, te irás con alguien que te va a amar siempre.

    Esa noche estaban los dos, ahora Fran estaba ya a punto de darle la vuelta y se la dio para meterle su polla en el culo y que supiera lo que es sexo antes que amor, que el amor ya llegaría. Empujó, de un empellón entro. Rolo dio un grito estentóreo y comenzó a gozar de felicidad. Fran inició su mete y saca hasta descargar todo su semen en el interior de Rolo y Rolo le dijo:

    — Eres único, único, oh, ya, me has follado, ay que gusto y placer.

    Y se reía sin parar. Fran dejó a Rolo sacando su polla de aquel espectacular culo y se metió delante para que Rolo le follara antes de explotar y lo hizo del mismo modo. Lágrimas de los ojos de Fran secaba con sus dedos Rolo y las lamía mientras lo abrazaba por detrás.

    Ambos se pusieron frente a frente y se dieron un largo beso enroscando sus lenguas. Se metieron sobre la cama, apartando la sábana y decidieron que esa noche no estaba hecha para dormir sino para follar.

    — Sexo, sexo, sexo, eso es lo que necesitas, dice Fran.

    — Sexo, sexo, sexo y sexo, esta noche eres mío mi querido Fran, respondió Rolo.

    Fue una noche de desenfreno, cuatro veces penetró Rolo a Fran. Este estaba feliz de hacer feliz a su amigo. Por fin gritaron juntos, sonrieron juntos, se besaron, se abrazaron, se acariciaron y se follaron hasta quedar tan jodidos que el sueño les venció.

  • Nuestra amiga argentina de fiesta con su amiga Belu

    Nuestra amiga argentina de fiesta con su amiga Belu

    Yo ya lo dije mil veces, y los que me conocen entienden porque cuento las cosas ¡por acá!, y es por el único lugar que las quiero contar.

    Son cosas que a “mis amigas” a las que conozco de toda la vida, no les puedo ni les quiero contar.

    Bueno aclarado esto, hoy domingo, a pesar de tener que estar estudiando me dieron ganas de contar mi fin de semana.

    El martes doy la última materia, por lo que arregle con mi novio que el fin de semana no salíamos, viernes a la noche me quede estudiando, sábado me levante temprano y estuve estudiando todo el día, pero a eso de las 6 de la tarde ME EMBOLE DE ESTUDIAR, y me dieron ganas de hacer algo, pero no salir con mi novio, ya que no iba a dejar de estudiar para coger con él, ¡cosa que hacemos siempre!, aparte lo que me dio ganas es de hacer algo loco, no se una fiestita, ¡o algo así!, si, estaba muy caliente con ganas que me hicieran ¡de todo! Y encima tenía la noche libre, porque cuando me junto a estudiar mi novio ni me llama (lo cago a pedos jeje).

    Y obvio para eso a la que puedo llamar es a mi amiga ¡Belu!, porque tampoco quería una noche lésbica con mi “amigovia Pau” jeje

    Le mando unos WS, y como siempre hago, les copio lo más importante:

    Yo: y Belu que hacés hoy?

    Belu; no se nena, no arregle nada por?

    Yo: queres que hagamos algo lindo en tu casa???

    Belu: pero forra, no tenes que estudiar, y tu novio???

    Yo: me embole de estudiar, y con Tomy, no hay drama, piensa que me junto con las chicas a estudiar

    Belu: y que queres hacer nena, sos re trola jajaja

    Yo: jaja, vos no!!! Jeje, y porque no llamas a los chicos que conozco, y lo pasamos bien jeje, pero no mas que tres nena!!! No te vayas a la mierda jeje

    (Yo conozco a varios amigos de ella, y a ella, por eso le aclare eso.)

    Pasó un rato y me dice que ya está; arregló con tres amigos, para que fueran a su casa, la verdad que era lógico que lo iba a arreglar, llamar a tres amigos para que se cojan a dos trolitas (porque eso es lo que somos con ellos) ¡no se iban a negar!

    La cosa es que me dice que tipo 23 h este en su casa.

    Ceno, estoy como una hora viendo que me pongo, y voy a su casa, y la guacha ya me pone en clima, ni bien me abre la puerta de su departamento, me parte la boca, me arrincona, me empieza a poner la mano debajo de la pollerita que llevaba, y yo me deje, arqueaba mis piernas, para dejarla, ¡y nos matamos con ese beso!, me mete la mano en la conchita, pero no me hizo acabar, me dejo re calentita, yo moría por tener un orgasmo, ¿me explico?

    Me dejó así re caliente, hasta que sonó el timbre y subieron los chicos, y si… Belu es una turra, yo la conozco, le había dicho como mucho tres ¡y subieron cuatro! Cuatro chicos que nos iban a terminar cogiendo ¡a nosotras dos! (Yo conocía solo a tres).

    No lo quiero hacer muy largo, tomamos un par de botellas de champú y nos pusimos a bailar los seis (yo apenas tomo me pongo en pedo y Belu lo sabe), y así, dos de los chicos bailando conmigo y dos con Belu.

    Lo que digo de bailar es muy figurativo, más que bailar, nos empezaban a tocar, a abrazar, yo por ejemplo tenia uno atrás apoyándome y otro adelante que ¡ya me estaba besando! y Belu estaba más o menos ¡igual!

    En ese momento, lo que sentía es que yo había buscado eso, y no me iba hacer ¡la tímida!, es más quería que me hicieran ¡de todo!

    Tanto a mí como a Belu los chicos, nos empiezan a sacar la ropa, me gusto, me calentó, ¡me excitó! Nos estaban dejando a las dos desnudas, de a poco, hasta que nos dejaron, y nos gusto, por eso nos dejamos quedar totalmente en bolas, nos miramos con Belu y no hizo falta decir nada, nos besamos y nos empezamos a tocar, a acariciar, terminamos las dos en un sillón tocándonos las conchas, entrecruzarnos las piernas, sintiéndonos la piel suave que tenemos, estábamos recalientes ella toda mojada, yo también (les estábamos haciendo la fiestita lésbica, y a nosotras nos gustan que nos miren mientras nos tocamos, estamos re locas jeje)

    Los chicos ya se habían puesto en bolas, con Belu nos separamos, se viene uno de los chicos y me pone la pija cerca de la boca, una linda pija y bastante parada, se la empiezo a chupar, yo estaba en cuatro en el sillón y Belu se había ido a otro sillón.

    Me como esa hermosa pija mientras otro de los chicos me empieza a tocar la conchita, a jugar con ella, me la empieza a chupar, cada vez más, me mete la lengua y metía los dedos, me la come y yo con la pija en la boca, no se si por eso o por los gemidos de Belu, que no se que le estaban haciendo pero ya estaba acabando, me calenté más y fue mi primer orgasmo ¡de la noche!

    Después, los chicos nos acercan a Belu y a mi, y a ella, la llevan a mi conchita, me la empezó a chupar con esa dulzura que tiene, mientras los chicos me besaban las tetas, me las comían, como también me comían la boca, que placer todos para mí, y a Belu mientras me chupaba la concha ¡se la estaban cogiendo!, hasta que acabamos las dos juntas y yo recibí mi primer lechazo ¡en la cara!, y abría la boca para que me terminara acabando ahí y después dejársela bien limpita jeje

    Sin dejar pasar mucho tiempo, nos llevan a la cama de Belu y tanto Belu como yo nos ponemos arriba de dos chicos y nos empezamos a clavar las pijas en la concha y a saltar, mientras entre nosotras nos tocábamos, como podíamos nos besábamos sintiendo esas pijas como nos daban placer y seguíamos teniéndolas cada vez más adentro.

    Los otros dos chicos, de atrás nos tocaban las tetas, nos acariciaban la cola. A Belu la conozco, las dos estábamos para cualquier cosa, re calientes, con ganas de que nos hagan mierda, pero mierda, que nos hagan gozar a más no poder, ¿me explico? hasta que uno dice: “a ver quién de las dos es más putita y se la banca” medio me descoloque, no sabía que nos querían decir, nos miramos con Belu, no nos dijimos nada, solo nos dimos un beso.

    Los otros dos chicos nos inclinan sobre los chicos que nos seguían cogiendo (que no sé cómo no acabaron), y los que estaban atrás empiezan a besarnos la cola (bah, eso me hacían a mí y suponía que a Belu también), hasta que siento que me la escupen, me meten un dedo dos (pensé, nooo, doble penetración ¡a las dos juntas!, nunca había vivido ¡una experiencia así!)

    Hasta que siento que me empiezan a poner la punta, despacio, pero igual con dolor, grito y gimo todo junto, sentí que a Belu le pasaba lo mismo, por lo que imaginé que también le estaban haciendo ¡lo mismo!

    De a poco me la empiezan a poner por la cola, me la saca, me la pone, me pone un dedo, dos (yo ya quería la pija, no los dedos) le dije: “cógeme forro ¡rómpeme bien el culo!), y el chico me contestaba: “te gusta trolita ¿por la cola y la concha?” “siii, me gusta cójanme entre los dos” (de eso me acuerdo bien).

    Hasta que siento un grito y gemido de placer de Belu (me di cuenta que le estaban ya haciendo también la cola), eso me volvió a excitar, como pudimos nos besamos, mientras me la meten a mi por la cola, pero ya bien adentro, grité gemí, casi no nos podíamos mover, era puro placer, saber que solitas las dos, le dábamos placer a cuatro chicos.

    Nuestros gritos, gemidos, palabras (cógeme puto, cójannos, queremos sentir bien ¡esas pijas!), hizo que nos empezaran a bombear desesperadamente, yo acabé, y me siguieron cogiendo, a Belu le paso lo mismo, pero queríamos sentir más placer, el que me hacía la cola, en un momento acabó, me la llenó de leche, acabé de nuevo ¡junto con el que me cogía por la concha!

    A Belu, no se en que orden fue, pero también le acabaron ¡los dos chicos!

    Nos vamos con Belu a lavar, aunque no lo crean seguíamos calientes, en el baño, nos re tocamos y besamos, no me hizo acabar, pero sentí sus besos y sus hermosos dedos como me los metía ¡en la concha! Y yo otra vez abriendo bien las piernas ¡para que entraran bien!

    Vamos al cuarto de nuevo, un descontrol, los seis en bolas en la cama, hablamos cualquier boludez, mientras dos chicos, no dejaban de tocarme a mi y a Belu ¡los otros dos!

    Mi parte sexual del día ya estaba completa jeje, nos habían re cogido y si algo Belu aprendió de mi es que la lechita es nuestro premio, así que nos sentamos en la cama y entre las dos se las empezamos a chupar a los cuatro, un poco a cada uno, hasta que nos terminaron llenando la cara y la boca de leche.

    A Belu, primero le acabo uno y después otro, pero a mí, me acabaron ¡los dos juntos!, abrí la boca y casi me atraganto de la leche que me tiraron, me llenaron la boca de leche, ya era demasiado, algo trague y el resto no, pero se las seguí chupando hasta que se las deje ¡limpita!

    Ya eran las 4 de la mañana y yo me tenía que levantar temprano para estudiar, vamos otra vez con Belu al baño, nos lavamos la boca, y les dijimos a los chicos que otro día la seguíamos.

    Uno de ellos, nos dijo: “son dos putas hermosas, las quiero coger ¡siempre!” Jeje

    Y acá estoy en vez de estudiar ¡contando esto!

  • El mejor lubricante es el semen

    El mejor lubricante es el semen

    Soy una fetichista. Lo reconozco.

    Me encanta el semen. No sólo me gusta, es que me excita muchísimo!!

    Podría contaros muchas experiencias con este maravilloso néctar de la vida, como que me encanta que se corran sobre mi cuerpo, sobre mi cara, en mi boca… Sobre todo me pone mucho que se corran dentro de mi coño.

    Pero una de las cosas que más me excita es que se corran sobre mi coño mientras me masturbo.

    Tengo muchos juguetes como consoladores de varios tamaños. Me encanta masturbar a mi pareja y que me masturben a mi con estos aparatos.

    En una ocasión estaba con mi novio en pleno jugueteo y chupadita aquí caricia allá enseguida se corrió y esta vez lo hizo sobre mis tetas.

    Yo estaba muy caliente y mirar mis tetas llenas de aquella corrida me puso aún más. Cogí un poco con mi dedo índice y lo chupé con deseo, pero rápidamente vino a mi mente otra idea.

    Saqué un consolador del cajón y me tumbé sobre la cama. Le dije a mi novio que se tumbase a mi lado y observase el espectáculo.

    Unté la punta del consolador en el semen y me lo froté por el clítoris. Enseguida el empezó de nuevo a masturbarse, excitado por la escena.

    Seguí recogiendo el semen y metiéndolo poco a poco en mi coño, utilizando este de lubricante natural.

    Me corrí enseguida. Tuve un orgasmo increíble de pensar en esa situación. Al final, había metido toda aquella corrida en mi cono ayudándome de aquella polla de goma.

    Para terminar, mi novio me agarró del pelo, metió su polla en mi boca y eyaculó con fuerza dentro.

    Yo, por supuesto, me lo tragué todo y seguí mamando hasta dejar su polla bien limpia.

    Reconozco que el semen me pone muchísimo y sólo de pensarlo ya me caliento.

    Y a vosotros ¿Dónde os gusta correros? Espero vuestros comentarios!

  • Los Pastrana y los Salvatierra

    Los Pastrana y los Salvatierra

    Ya casi caía la noche y estaba llegando al pequeño pueblo, le habían dado la tarde libre por fin y quería aprovecharla ya que llevaba una semana enclaustrada en esa mansión abandonada. Los señores habían venido a ultimar los detalles de una venta de tierras para asuntos inmobiliarios en esa aburrida zona, un pequeño pueblo en medio de la nada, como decía el señor “dejar ultimados por una vez por todas los asuntos notariales de los terrenos”. Adela ya había escogido de forma visual el lugar donde tomarse algo. Entretanto trataría de holgarse con alguien y en primera instancia había notado la presencia de esa furgoneta abollada, deduciendo que el conductor era el mismo que acostumbraba a ver en sus pequeños paseos alrededor de la mansión. Adela se había acicalado para la ocasión: camiseta sin sostén, marcando pezones; terminaba de complementarla una pequeña falda corta y un tanga de hilo. No destacaba en estatura, pero estaba bien asentada en el suelo, sus pechos parecían dos globos adosados y su medianero culo daba la sensación de que estaba soldado a sus caderas. En una palabra, ese día iba “a por nota“.

    Emilito se encontraba sentado en el taburete de la taberna y ya iba por su tercera cerveza, ya que esta semana había habido suerte y había cobrado algo de dinero, incluso Zacarias le había prestado la furgona para el día siguiente. Se había acicalado, vestía su raída camiseta con las letras de “Texaco”que tanto le gustaba. Desgarbado y algo altanero con modales histriónicos, achaparrado de físico, nervioso y charlatán.

    Adela entro en la taberna con paso firme y su melena morena, parecía una hembra salvaje; el ambiente se palpaba denso, olor a tabaco rancio y fritanga, apenas una docena de hombres, casi todos maduros y ordinarios, solo al final de la barra percibió el de la furgona que en alguno de sus paseos había observado, sintiéndose algo fallida al poder observarlo de cuerpo entero. Pidió una cerveza, no tardando en observar que dicho personaje se acercaba y sacando su paquete de tabaco le ofrecía un cigarrillo; Adela percibió la vulgaridad del personaje en el primer momento, despeinado, con ese olor a desodorante barato. Por su parte Emilito vio posibilidades, entre el grupo de personas de la taberna, él era el que estaba en mejor disposición, se veía a las claras que la chavala buscaba rollo y estaba seleccionando. Tenía la suerte de su lado ya que Zacarias no estaba, si la cosa se alargaba había la posibilidad de que Zacarias hiciera acto de presencia y todo se abría esfumado.

    Transcurrió una hora entre cervezas amargas y cigarrillos, Adela barajo las opciones:

    1- Estaba en un lugar lejano dejado de la mano de Dios sin conocer a nadie.

    2- Las posibilidades de que entrara algún hombre interesante iban en su contra.

    3- Tenía el tiempo limitado, en una hora tenía que estar de vuelta.

    Por ese orden de ideas Adela opto por la opción más práctica y decidió coger lo que tenía a mano. En un alarde de impaciencia le dijo a Emilito si podía acompañarla.

    Emilito todo orgullo no lo dudo y dio gracias a Dios que había pedido prestada la furgona a Zacarias siendo una suerte que a la mañana siguiente la necesitara para trasladar los cerdos de su padre a otra pocilga.

    Emilito arrancó la estridente furgona con Adela a su lado no sin antes dar un rodeo por el vasto pueblo para pasear su gloria ante la gente, si bien vienen dadas las siguientes estrofas de un poeta local de estos lugares.

    Cuando los mil contarás

    con los trescientos doblados

    y cincuenta duplicados,

    con los nueve dieces más,

    entonces, tú lo verás,

    mísera promiscua, te espera

    la calamidad postrera de tu

    amo y tu señora y tendrá

    entonces su fin tu mayor gloria

    primera.

    Una vez en el camino Adela estiró las piernas blancas en el salpicadero con la falda levantada al mismo tiempo que decía “para cuando puedas“. Dicho comportamiento era debido a que el personaje –Emilito- no tenía más recorrido ni daba más de si, por eso opto por desabrocharle la bragueta y aplicarle una generosa mamada no sin antes de montarlo succionarle sus testículos colgantes y peludos. Lo montó igual que si hubiera montado un consolador: arriba, abajo, al centro y para adentro, estaba excitada y con ganas de macho; Emilito le estrujaba las nalgas y se contenía con bufidos, y es que Emilito era de corrida rápida, por eso poco después de que Adela se viniera en un squirting por sus ganas de macho, Emilito deslefara dentro de su vagina — los metes sacas de ella al montarlo, y ver su verga mojada, así como esos labios vaginales subiendo y bajando le fue superior — para después ella en un acto de impaciencia pasará al asiento del copiloto — al mismo tiempo que dejaba flujos de su vagina así como el semen de Emilito sobre el asiento — y le dijera que se apresurara, que ya le indicaba el camino sobre la marcha.

    Al día siguiente Zacarias Pastrana hallábase en el almacén, sin acertar a poner la mente en el trabajo cuando llego la ansiada furgona que había prestado al Emilito. A través de sus dos empleados había sido informado que, Emilito paseo una morra por el pueblo y, se jactaba “que se la había cepillado“. Emilito bajo apresurado y excitado exclamando:

    — ¡Me la cepillé! ¡me la tiré en la furgona!

    — Ya me lo han contado, que vas alardeando de ello so cabrón, ¿quién era la jamelga? — pregunto Zacarias.

    — ¡No te lo creeras! ¡la hija puta se corrió a chorros! ¡me la tiré sin forro! ¡una cacho puta de hostia! ¡la hija puta…! ¡la cerda es la criada de los Salvatierra! ¡la dejé en el camino que lleva a su mansión! ¡la hija puta es la criada de los Salvatierra! ¡me la tiré! ¡la jodí! ¡¡Aún está su puta corrida sobre el asiento!! ¡¡la hija puta me la tiré!! ¡¡es la criada de los Salvatierra!!

    — Cálmate y cuéntamelo todo despacio, hijo puta, esto me interesa… — dijo Zacarias.

    Adela fue mirada con resquemor por su ausencia de la tarde noche anterior por parte de don Luis procurando no exteriorizarlo por decoro a su mujer. Don Luis pasaba la cincuentena, era un hombre hecho a si mismo, trabajador, honrado con un amor descomunal hacía los suyos. Se encontraba en su antigua mansión la cual había pertenecido a sus padres por la simple cuestión de zanjar la venta de unos terrenos adquiridos al banco, dichos terrenos habían sido requisados a los Pastrana por impago de impuestos, en ellos se pensaba construir una urbanización, la cual llevaría la prosperidad a la zona. Altruista y colaborador en todas la facetas culturales don Luis era muy bien considerado en estos circulos. La animadversión de los Pastrana hacía su persona le había llevado a no salir del lugar hasta dejar el asunto zanjado.

    Adela a sus 21 años había llegado a dicha familia a través de un conocido de la familia, dotada de una manera de ser algo retraída, ensimismada pero servicial; de eso hacía tres años ya, recordaba que la primera semana de servir en tan dichosa familia y en ausencia de la señora había sido llamada por don Luis a su dormitorio, allí, ese mismo día fue tumbada y gozada por don Luis, en la segunda noche ya se le pidió que “sacara culo “para profanarlo y así sucesivamente los días sucesivos hasta la llegada de la señora. Solo se le pedía que, tras ser usada cada noche cambiara las sabanas de la cama, ya que como le dijo don Luis “no me gusta el olor a puta para dormir“. Por estas actividades lúdicas su sueldo aumento en unos cuantos céntimos más cada mes, y como dijo Adela en un alarde de sinceridad a una amiga suya “mientras follo no barro“.

    Leonidas Pastrana, el patriarca de la familia recibió la noticia esa misma mañana.

    — ¡¡Venganza!! ¡clamo venganza! ¡los Salvatierra nos robaron los terrenos y eran de mis padres! ¡¡Venganza!! ¡me las quitaron por el simple hecho de hacerme pagar lo que era mio! ¡las tierras eran de mis padres! — Exclamaba Leonidas a su hijo Zacarias.

    Leonidas Pastrana era colérico, había perdido los terrenos que fueron comprados por los Salvatierra por impago de impuestos, no concebía que debía pagar los impuestos y le fueron requisados.

    — Padre, no te preocupes la tendrás, iremos poco a poco, en primer lugar me han informado a través del imbécil de Emilito que su hija va a acudir a la pequeña feria. Tendrás las actas notariales a tu nombre otra vez — contesto Zacarias.

    — ¡¡Las tierras eran de mis padres!! ¡venganza! Tengo toda la confianza puesta en ti — exclamaba Leonidas.

    Zacarias Pastrana era el menor de seis hermanos y en el que Leonidas patriarca había puesto todo el peso de la familia, el más inteligente, se le había enviado a las Americas para que aprendiera mundo, hasta tal punto fue su interés que se sabía la tabla de multiplicar. Era el orgullo de su padre Leonidas. De porte autoritario ante los trabajadores Zacarias daba muestras de su saber aprendido de esos años en las Americas, disciplinado como ninguno, hasta tal punto que en cuando vigilaba los trabajos realizados por sus operarios no dudaba en orinar frente a ellos en señal de poderío. Alto, de cara curtida en las Americas se había hecho tatuar un bisonte en todo su costado. Allí aprendió sobre la vida, siendo un generoso extranjero, nunca dudaba en ese país de dar cobijo a mujeres que no tenían donde dormir, siendo afortunadas incluso, si querían placer, se los daba también, y si no tenían ganas, también eran gozadas. Zacarias opinaba que era su derecho. Se granjeo en las Americas un gran prestigio entre la gente, llegando a ser conocido como el “domador de putas “. Recio, duro, dotado de genio, colérico y arrojado como pocos.

    Adela para el colmo de los males esa mañana estaba menstruando, la noche anterior aprovechando que la señora guardaba cama por jaqueca la había esperado don Luis pidiéndole explicaciones por su tardanza. Agarrándola por los brazos don Luis la zarandeo a lo largo del pasillo hasta llegar a su habitación, arrojándola de un empellón. Cayendo sobre ella le dijo que se quitara las bragas, y que se despatarrara, le dijo que “olía a macho”. Acabo de quitarse las bragas y se abrió de piernas, en esa posición fue cotejada por la mano rabiosa de don Luis al mismo tiempo que exclamaba “tienes el coño encharcado, parece un deposito de semen, con lo que yo he hecho por ti y me pagas de esta manera; mañana viene el notario, no saldrás y serás atenta”.

    Adela conocía al notario de alguna visita a la ciudad por asuntos de los terrenos, era un gordo seboso entrado en la cincuentena y en su última visita pidió “las bondades de la jamelga “delante de don Luis en clara alusión a su persona, quedando pendiente para cuando zanjaran el contrato de las tierras y como dijo don Luis “tendría ese bonus extra” ya que allá en la ciudad, su familia estaba presente.

    Esa misma mañana a través del ama de llaves don Luis era informado que Adela estaba indispuesta, que ella podía quedarse en caso de necesitarla en vez de acompañar a su señora en ese paseo matinal con picnic programado. Descartando al acto don Luis dicha propuesta, ya que bien podrían arreglarse sin nadie, solo era una reunión de negocios. Al salir su señora y la ama de llaves don Luis acudió al cuarto de Adela pidiendo explicaciones y echándole en cara lo que había hecho por ella y ahora encima le hacía esta faena. Sin poder de reprender a Adela tocaron a la puerta apareciendo el notario y su secretario, para después ir directos al despacho.

    — Estos terrenos según la ley le pertenecen no hay nada que pueda impedir esa venta a la inmobiliaria para construcción de viviendas y un complejo, es más, dará esa estabilidad económica a la gente del pueblo; no tienes nada que temer, los Pastrana no pagaron los impuestos por cabezotas, no está en tu mano lo que les pasé — dijo el notario.

    — Sí, pero son gente muy cerrada, me gusta dejar las cosas claras y esa gente no atiende a razones, por eso he procurado no dejarme ver ni a mi ni a mi familia por la zona — dijo don Luis.

    — Tú siempre tan magnánimo, siempre piensas en el bienestar de la gente, tienes ese don de bondad para con la gente con que compartiste tu juventud, pero no tiene vuelta de hoja, la zona necesita esa inyección de inversión — dijo el notario.

    — En ese caso dejemos el asunto cerrado, siempre di la posibilidad a esa gente de pagar sus impuestos, pero no hubo manera… — dijo don Luis.

    — Los Pastrana no dan más de si, de hecho solo queda su hijo menor y el patriarca tras la muerte de su mujer, son gente sin futuro y sus parámetros culturales son lamentables — dijo el notario.

    Con los papeles encima de la mesa el secretario iba seleccionando las actas para posterior firma y el notario dando el visto bueno, previa explicación de la documentación acreditada. Un protocolo que duro una hora, para después servirse unos licores y puros.

    — Has hecho un gran trabajo, pero qué tal por aquí, el trabajo, la familia — dijo don Luis.

    — Poca cosa, pero soy el único notario en está zona de palurdos y analfabetos, junto con el hermano de mi mujer — señaló al secretario — vamos haciendo lo que podemos; en cuanto a la familia, pues los dos tenemos a nuestros hijos ya con la carrera hecha, obviamente se han quedado en la ciudad — contesto en tono engolado.

    — Hacéis buen equipo notarial desde luego, sois de la misma generación, eso es bueno; en cuanto a eso que hablamos en la ciudad… me gustaría… si él no tiene… —dijo don Luis.

    — No tenemos secretos el uno para el otro, puedes hablar tranquilo, incluso los mismos gustos —al mismo tiempo que emitía una media sonrisa hacía su cuñado.

    — La cuestión es, que ese bono que te prometí está con el periodo, si quieres te compenso algo en metálico… —dijo don Luis.

    — También es mala suerte, está mañana al tomar el café en la taberna nos hemos enterado que el imbécil del pueblo se la trajino en la furgona, después tiene la regla… bueno, la yeguita tiene otros orificios accesibles, no hay problema: dile que entre, le he hablado a mi cuñado de ella — dijo el notario en tono contundente.

    Don Luis fue en busca de Adela, le dijo que se presentara desnuda, solo con un delantal delante y usara un tampón, que iba a ser gozada igualmente, que sacara culo y menos que hablara delante de los señores.

    Así fue como Adela hizo acto de presencia ante el notario y su cuñado, su tez era cetrina, su piel marmórea, caminaba con indecisión, no sabía de forma exacta como actuar. Se había detenido delante de ellos con su cabeza baja mirando al suelo.

    — Sirve a los señores algo de bebida Adela.

    Ante la expectación del notario y su cuñado se dirigió al mueble bar y cogió el whisky especial para los invitados. Empezó a servirlo, primero al notario, después a su ayudante quedando en primer plano las nalgas frente al primero. De forma mecánica el personaje extendió las manos y las puso sobre el trasero de Adela, separándolas con los pulgares.

    — Por lo que veo tiene algo de uso

    — ¿Puedo? — pregunto el cuñado.

    — Cómo no, faltaría más. Adela, date la vuelta par el señor — dijo don Luis al mismo tiempo que el ayudante le abría las nalgas en la misma operación que el notario.

    — ¿Hace mucho tiempo que la tienes?

    — Dos años más o menos.

    — ¿La habrás estrenado, casi, por su edad…? — al mismo tiempo que se levantaba y sospesaba sus pechos.

    — De culo si, en vaginal vino con algo de rodaje, era una joven mal follada. Sin haberla desvirgado vaginalmente, se diría que en pontificado en todos los terrenos. Por cierto, veo que les gusta cotejar el material que van a usar.

    — No es muy guapa, pero es prieta y nervuda — dijo el notario al mismo tiempo que tiraba de los pezones —. En fin, hubiera sido interesante hacerle el completo de coño-culo, pero se usará lo que sea factible.

    En tono didáctico y aleccionador, con un tono engolado don Luis dijo:

    — Señores, a día de hoy se hace tanto anal como vaginal, se encula mucho, los tiempos han cambiado, incluso se come mucho culo.

    — Siempre has sido un buen tumba hembras, que suerte tienes — dijo el notario.

    — Sin ir más lejos la semana pasada estaba en un viaje de negocios, las dos hembras que gocé les practiqué el anal, una no pasaría de los treinta y la otra una reputada cuarentona. Las dos al practicar el 69 pude observar como sus cavidades anales eran alisadas, grandes y palpitantes. La más joven me dijo que a día de hoy se le pedía mucho culo.

    — Eres un gran Salvatierra, pero dejémonos de cháchara y dime dónde puedo trajinármela.

    — En el cuarto de invitados, ella misma te llevará. Por cierto, tu gustas también — pregunto mirando al cuñado.

    — Si, pero por orden de autoridad él la usa primero, solemos hacerlo uno tras otro, no tenemos edades de tríos — respondió el cuñado.

    Adela en tono disciplinante empezó a caminar hacía el cuarto de invitados, el señor notario le pasó una mano sobre sus hombros y en tono cariñoso le dijo:

    — Vamos, te haré el orto, por cierto ¿tragas o escupes?

    Entraron en la habitación, el notario le dijo que se quitara el delantal, ante él quedo Adela desnuda, de su sexo salía el cordón del tampón. El notario la hizo ponerse a cuatro patas y que se abriera las nalgas con sus dos manos mientras él se desnudaba. Sin ropa, con su gran panza y su pene abultado como una bala de cañón le dio la primera embestida, sin engrase que pudiera servir para deslizar la verga a través del conducto anal, no logrando pasar de la introducción del glande en la cavidad. En un ataque de rabia empujo las nalgas y las abrió de par en par quedando un viable ojete, el problema era que necesitaba lubricación; escupió de forma generosa e introdujo de una tacada dos dedos. Adela se sentía incomoda, no se relajaba, su zona anal se contraía algo. Vuelta a empezar intentando la penetración, esta vez su verga quedo en medio tronco clavada y con furia la saco y la volvió a clavar. Adela emitió un grito agudo, como de un animal herido.

    — ¡Deténgase! ¡Duele!

    — ¡¡Calla la puta boca!! — al mismo tiempo que de forma sonora sacaba su pene y volvió a escupir sonoramente sobre su glande.

    El notario volvió a abrir las nalgas con todas su fuerzas y con potencia empujo quedando la polla bien remachada hasta el fondo.

    — Ha costado encularte hija de la gran puta, pero ahora no la saco hasta reventarte.

    Adela aguantaba tensionada, mordía la almohada esperando temerosa las próximas embestidas, podía oler el apestoso aliento a tabaco y licor del gordo, notaba el vello de su peludo vientre en sus nalgas; para el colmo menstruaba, el cordón del tampón colgaba de su clítoris. Empezó a bombearla y a ronronear, acelero más sus embestidas, toda la grasa de su obesidad se movía, sudaba, apretaba los dientes; de pronto lanzó un bufido, su respiración era estertórea y entrecortada; saco su pene y cogiendo a Adela de la melena se lo introdujo en la boca. Un momento después ya llenaba la boca de Adela de esperma y quedaba agotado. Adela corrió al baño, le venían arcadas.

    Mientras tanto don Luis Salvatierra y el ayudante del notario degustaban sus cigarros y una copa de licor.

    — Parece que ya ha terminado su cuñado, a sido rápido, se le notaba ansioso — dijo don Luis girando la cabeza en el sentido que venían las pisadas por el pasillo.

    — Si, es un cagaprisas, suele terminar rápido, aquí no tiene muchas oportunidades como esta.

    — ¿Y usted?

    — Yo me desplazó más a la ciudad, sin ir más lejos hace un mes…

    — Por motivos laborales, supongo — dijo don Luis.

    — No, la última vez tuve la suerte de que cuidé una semana a mi padre en el hospital antes de su defunción, aproveche, digamos, la circunstancia que se me presentó.

    — ¿Y qué tal?

    — Me afiancé una buena casa de putas, en esa semana fornique a dieciocho, acudía cuando podía, tuve el placer de agenciarme todo tipo de hembras.

    — Bueno, creo que puede prepararse entonces, su cuñado está aquí ya.

    El notario entró sudoroso, su rostro estaba al rojo vivo, se estaba abrochando el cinturón, al mismo tiempo don Luis le pregunto:

    — ¿Cómo te ha ido?

    — ¡¡Escupe!! — respondió tajante el notario.

    El ayudante del notario y cuñado era alto y espigado con cara de rata, lucía un bigote canoso nicotinado y era de mirada estrábica; en su juventud había sido militar llegando al grado de sargento raso, a sus veintiocho años, el año de su boda se incorporó en la notaria de su cuñado. Ahora a sus cincuenta y pocos años era un avezado putero que no desperdiciaba oportunidad. Dotado de una polla, que no descomunal, pero si considerables dimensiones la lucía ante las profesionales de la ciudad. Ya presentado el personaje de forma sucinta, diremos que se dirigía por el pasillo al cuarto de invitados.

    Al entrar la encontró en el baño contiguo, allí Adela había expulsado el esperma en la taza del baño y se estaba poniendo crema en su zona anal y se cambió el tampón; el cuñado del notario con una seguridad pasmosa se quitó la ropa quedando desnudo por completo; Adela, al salir, con la cara roja y los ojos vidriosos pudo observar como de pie y con el pene erecto la esperaba, en tono tajante le dijo:

    — Ponte a cuatro patas, vamos a ver lo que tenemos.

    — Sí… sí… yo… estaba… — dijo Adela dubitativa.

    — ¡Que te calles!

    Adela obedeció, quedo a la vista su coño del cual salía un hilo, su zona anal estaba algo irritada; el cuñado se puso tras ella y le abrió sus nalgas.

    — Veo que tu culito está algo irritado y te has puesto cremita eh… pero… no te voy a perdonar la enculada. Así, permaneció unos minutos, abriendo las nalgas y acariciando las nalgas. Tras un lapso de unos minutos, sin tocarla ni decir nada Adela se sentía desconcertada, no la penetraba ni la sobaba. De repente, sin aviso, alineó su pene a la entrada anal y en un golpe de cadera al mismo tiempo que la cogía de la cintura le incrustó todo su fierro hasta el fondo dejándolo clavado sin moverse.

    Mientras tanto el notario y don Luis Salvatierra charlaban:

    — Ahora ya podrás edificar los terrenos, las actas son claras.

    — Sí, voy a iniciar los trámites pertinentes a partir de ahora.

    — La zona atraerá inversores, tu pueblo natal te puede estar agradecido.

    — Bueno, es gente inculta, no se puede razonar con ellos, también tengo previsto proveerme de nuevos terrenos, sobre la marcha, podré comprar a precio barato los colindantes de la zona.

    Desde el pasillo se oye un berrido estridente y atronador.

    — Perdona, pero la chica no tiene modales, tendré que advertirla, no da para más.

    — Sí, mi cuñado es exigente no va con contemplaciones.

    Adela debido a la embestida se vio lanzada para adelante y apenas podía aguantarse aún en estando apoyada; en cuanto al cuñado del notario era de la creencia que la fuerza y el autodominio eran señal de nobleza y se recreaba poniendo el alma en ello. Permaneció inmóvil durante un minuto mientras en tono enfático decía:

    — Los hombres no deben rendir culto a las putas, ni siquiera a las que no pagan.

    Retrocedió las caderas y saco el fierro, se lo veía engrasado de crema, Adela había tenido cuidado esta vez de lubricarse a conciencia; el cordón del tampón le colgaba por la parte delantera como si fuera la cuerda de una lamparita. Volvió a embestir de una tacada sonora, el tronco quedo insertado de tal manera que los testículos quedaron pegados a las nalgas. La acometida cayo como un misil en el conducto anal siendo la causa que Adela lanzara un estridente alarido. Adela suspiraba de forma pesada. Cuando se recobró de los primeros impactos pudo volver a corregir su postura, nada más tener afianzadas sus manos y pies volvió a recibir otro embate con doble bombeo repetidos y simétricos en intensidad perforadoa.

    — ¿La notas? ¿La sientes? ¡Tómala toda! ¡Por puta!

    Y emprendió un abordaje con bombeos continuos y profundos, en cada embestida las nalgas de él se contraían y tensaban; dio velocidad a su mete-saca al mismo tiempo que en una explosión de rabia empezó a dar manotazos y cachetes sobre las nalgas de Adela, al mismo tiempo le abría las nalgas con fuerza con las manos.

    — ¡Toma! ¡Toma!

    La cogió del pelo e hizo que su espalda se arqueara y su cabeza mirara el techo, mientras le suministraba una enculada veloz y profunda. Los bramidos de él resonaban en toda la estancia, era una señal de exhibición de orgullo por su parte.

    Adela había sucumbido a las embestidas y aguantaba como podía, tras ella los bufidos, resoplidos y jadeos denotaban la pronta resolución. La cual fue culminada en un coito bucal, de esa manera, con la polla dentro de su boca hasta la campanilla era sometida a mete-sacas orales; noto la viscosidad en su boca seguido de gruñidos de placer; respiraba por la nariz debido a su taponamiento bucal, intentaba aguantar el esperma en la boca, pero la determinación y finalidad era otra.

    — ¡Traga! ¡Traga! ¡Traga de una puta vez! ¡Traga puta!

    — Glop, glop, glop…

    La nariz también le fue taponada, su cara se hincho como un globo, estaba roja, no le quedo más remedio que coger aire con la boca y engullir la abundante cantidad de esperma. Aún habiendo vaciado en su totalidad le aguanto la nuca un buen rato. Al soltarla quedo extenuada en la cama.

    En el salón de invitados don Luis y el notario apuraban otro cigarro.

    — Creo que su cuñado se ha recreado bien con ella, el griterío ha sido descomunal, menos mal que no hay nadie.

    — Ya te dije que es un gran putero, pone el alma en ello.

    Conducida por el cuñado entro Adela, desnuda, con los ojos vidriosos y en las comisuras de los labios se le notaban espumajos de saliva. Por parte del cuñado le fue dado un vaso de agua y atento a ella se aseguro que lo bebiera, mientras los otros observaban.

    — Me quería asegurar que la tuviera bien adentro y no tire nada — dijo el cuñado.

    — ¿Qué tal ha ido? — pregunto don Luis — aunque a tenor de lo que hemos podido oír deduzco…

    — ¡¡Ha tragado!! — respondió tajante el cuñado.

    — Entonces, puede retirarse, ¿no? — pregunto don Luis.

    — Sí, de mi parte sí, es más, polvo echado, visita acabada.

    Don Luis, dirigiéndose a Adela dijo:

    — Vete a descansar y lavarte, no sin antes haber limpiado la habitación y cambiado las sabanas; YA SABES QUE NO ME GUSTA EL OLOR A PUTA.

    Continuara…

  • Una joven castigada por abuelitos

    Una joven castigada por abuelitos

    En un asilo en la ciudad de Kansas, trabajaba Ximena una joven de 18, años que realizaba prácticas sociales para la Universidad de Kansas.

    El asilo era un lugar hecho sólo para adultos mayores, pero lo curioso es que este asilo sólo podían haber abuelos. Dado a que el fundador Don Maximiliano un viejo divorciado así lo decidió Y además era exclusivos para ex marines.

    El lugar era un establecimiento feliz y único en su clase regularmente sólo necesitaban una enfermera a la vez debido a que no era tan necesario cuidados tan intensivos como en otros asilos ya que en este caso sus pacientes no sobrepasaba los 80 años.

    Ximena es una chica verdaderamente bella y hermosa, de la clase de chica que todo hombre se quedaría viendo en la calle, con una estatura de un 1.67, un larga cabellera negra ondulada, una figura espectacular con unas caderas pronunciadas, un senos grandes y firmes, como su gran culo, la hacía una chica deseable.

    Todo era felicidad en ese Asilo hasta que Ximena llegó a pesar de parecer un angelito resultó ser todo un demonio. Pues desde que entró a laborar ahí comenzaron una serie de sucesos y maltratos.

    Ximena no era una chica amable es más era muy déspota, agresiva, grosera con los ancianos con los que laboraba. Y sobre todo le encantaba humillarlos y exhibirlos.

    Era regular que ella le colocara picante a las prótesis dentales y veía con diversión como los abuelitos se morirán de dolor por el picante y cuando estos le pedían agua, esta muchacha sólo les daba vinagre que empeoraba el asunto.

    Solían burlarse de ellos por terminar ahí con frases como «viejo divorciado» «Por pendejo» «viejos perdor» entre otras cosas insultantes a sus personas.

    También solía golpearlos si no decidían tomar su medicamento o comer su comida, incluso llegaba a golpearlos en público por este tipo de cosas. Hubo un caso en que un abuelo de nombre Federico no quiso tomar sus pastillas y está enojada lo desnudo dejando en calzones luego como si fuera un perro lo amarró del cuello y lo hizo pasear mojado por todo el asilo.

    En conclusión ella era muy mala con ellos. Demasiado y no la despedían aún que había demasiado quejas sobre ella pero la institución de salud tenía asuntos más importantes que atender que andar chocando maltrato a unos abuelos (30 abuelos que ahí habían en ese asilo).

    Sin embargo un día todo cambiará en el asilo de Kansas M. Ya que un gota derramaría el vaso de la paciencia de estos ancianos.

    Ese día llegó y Ximena había entrado en el turno de la tarde, llevaba su bata de enfermera abierta y abajo una camisa sin mangas negra con un sujetador de color vino, está blusa resaltaba sus senos y sobre todo su figura. Abajo solo cargaba una minifalda que sólo le llegaba a la arriba de la rodilla. Y traía unas bragas de encaje al igual que su brasier de Victoria Secrets.

    Todo transcurría normal hasta que cuando se disponía darle sus medicamentos a Norman, un anciano ex capitán de la armada.

    X- Mira viejo maldito ose toma a las medicinas o le va ir muy mal.

    Terminando la frase Norma la tomó por el cuello, Ximena se quedó atónita ante lo que este viejo le hacía, luego con la otra mano la tomó por el cabello y la soltó del cuello y la obligó a salir de su cuarto, y la llevo al sala vistas comedor, un gran salón.

    Al sacarla ella inició a gritar de desesperación.

    X- suéltame maldito viejo de mierda, déjeme en paz ya por favor se lo exijo.

    Los gritos de Ximena hicieron que todos salieron y se previtarán que estaba pasando.

    Todos reunidos en el gran salón vieron a Ximena tomada de los cabellos y a Norman sobre una mesa en el centro del lugar y una vez estaban todos comenzó su discurso.

    N- Compañero moriens, compatriotas está insolente jovencita ha estado abusando y faltando nos el respeto por meses, no merecemos esto después de servir a nuestro país con honor para que una jovencita nos humille, únanse y castiguemos a esta malvada muchacha que tanto mal nos ha hecho, que dicen camaradas.

    Todos al unísono respondieron- siii!!

    Ximena se quedó estupefacta ante las palabras y comenzó a clamar, sabía que eran 30 y que aún tenían fuerza.

    X- oigan no es para tanto les prometo voy a cambiar, se los juro en serio voy a ser una mejor persona.

    Pero ella sólo veía como los viejos estos se quitaban los pantalones y vio como Norma ya se encontraba sin pantalón con su enorme y majestuosa polla de fuera y enfrente de su rostro.

    X- no por favor soy virgen, deténganse por piedad se los suplico.

    Norma tirando de una manga le quitó su bata y luego rompió su camisa dejando descubierto sus brasier. Ella asustada y apuntó de gritar fue callada por la verga Norman de 30 cm que se introdujo en su boca.

    Todos los viejos la tenían rodeada con sus enormes vergas de fuera apuntando así ella.

    El espectáculo comenzó, Norman tomando su cabello hecho trenza impulso su enorme verga dentro de la boca de esta chica y comenzó a follar de forma extrema su boca y ella sólo lo veía con cara de terror respiraba muy rápido por la nariz y boca estaba muy abierta.

    Todos observaban con lujuria el acto de Norma quien se divertía follando su boca, era para el sumamente excitante la calidez de su boca y el hecho que sus vellos púbicos le molestasen respirar a Ximena.

    Todos le gritaban «así Norman demuéstrale quien manda» «eres el mejor «»Norman guárdame un poco».

    N- uff ojalá mujeres como tu hubiera habido cuando combatí en Vietnam ufff.

    N- eres una puta muy rica me vengo ahh. Listo sigue tu coño maldita.

    Se había venido en ella y la lleno de esperma y provocó una asqueada por parte de Ximena.

    Saco su verga de ella y comenzó suplicar pero hacen caso omiso.

    Norma se dispone a romper su minifalda y descubre su braguita de encaje la rompe y ve su coño peludito.

    N- mmm como me encantan. Esta chica sabe lo que me gusta.

    X- por fa hot déjenme.

    N- no hasta que aprendas tu lección.

    Y dirigiendo su verga de un sólo tiro la penetro causándole un enorme grito de dolor a Ximena quien no paraba de gemir. Norman comenzó a cabalgarla con odio y desprecio hacia ella.

    La nalgueaba con fuerza y tiraba de su cabello, estrujaba sus senos y la tomaba por las caderas para impulsarse mejor que nunca.

    N- que rica estas chiquilla desde que entraste por esa puerta desee cogerte y se me cumplió. Ahora vas a ser mi puta.

    X-ahhh suélteme.

    Norma no le importaba y el seguía bombeando ese coño tan estrecho esto le hacía recordar aquellas noches en Vietnam cuando violaban a las mujeres del lugar y se divertían con sus jovencitas. Es que ya habían pasado 10 años desde que Norman había follado, al igual que muchos era la oportunidad para retomar su vida sexual.

    Cansados de espera iniciaron a formar parte del show Harry un viejo se puso delante de Ximena e introdujo su polla en la boca de Ximena en tanto otros dos la obligaron a hacerle una paja.

    Ximena estaba completamente rendida. Dos de sus tres agujeros estaban siendo maltratados. Norma se corrió en la vagina de Ximena y en cuanto lo sacó otro viejo entró en el coño de ella y el decidió desvirgar su otro orificio. Así que tomando su verga aún erecta entre sus manos la dirigió a la entrada de su culo y sin remordimiento la penetro.

    Estaba muy estrecha demasiado para ser verdad pero ella poco oponía de resistencia y poco a poco fue introduciéndose su culo. Una vez estaba completamente dentro decido bombearla fuerte, sin piedad, para que aprendiera. La follo como un animal la nalgueaba al compás de sus amigos que también disfrutaba de la puta.

    Harry era muy violento y salvaje y tiraba muy fuerte de la melena de Ximena y tardo bastante pero se vino dejando un rastro de semen y dando le pasó a Hugo un negro de 2 metros y con una enorme polla casi de 42 cm.

    H- abre la boquita que aquí te viene tu chocolatito bebe.

    Y boom Se le ensarto, todos aplaudieron al ver esto. Hugo la tomó por las orejas y la comenzó a cabalgata por la boca y expandió al máximo la boca de Ximena quien tenía los ojos desorbitados. En tanto Hugo la penetro por el color con fuerza y decisión, como debía ser caramba. Norman después de disfrutar bastante el culo de Ximena se vino y dejo que otro tomará su lugar.

    Alberto tomó el culo de Ximena con mucha fuerza y le ensartó su grueso pene y largo de unos 35 cm y más ancho que el de Hugo, le expandió el ano al máximo y la cabalgo como un rinoceronte. En tanto Hugo y Harry se divertían son los otros dos hoyos. Ximene era obligada a masturbar un par de marien que se venía en su cabello y espalda.

    Harry decidió darle la vuelta para darle mejor, así quedando Ximena de frente con sus senos hacia arriba. Hugo quedó abajo y Alberto en frente de su boca y hacia continuaron un rato. En tanto los demás se pajeaban y tocaban los senos de Ximena que están enrojecidos por los golpes. Un viejillo sacó un objeto que daba toque e inició a darle pequeñas descargas a los senos y esto provocaba que Ximena sobre saltará. Y esto excitaba más a los demás.

    Norman observaba con alegría el espectáculo como sus compañeros ponían en su lugar a la puta de Ximena, y en vez de sentir lastima sintió excitación y alivio al verla sufrir. Observo como Hugo, Alberto y Harry disfrutaban del cuerpo de Ximena y está sólo se retórica de dolor, sus amigos se pajeaban en tanto él lo hacía desde su asiento.

    Hugo termino de follarla por la boca y la lleno de semen hasta que casi se ahoga y le cedió su lugar a Alberto y Hugo se dedicó a penetrase la ya muy lubricada de Ximena y en Tanto Harry le daba por el culo con mucha intensidad. Alberto expandió bastante los labios de Ximena y la tomó por el cabello con fuerza y fiereza al igual que su coño y Harry en su culo. Le daban vuela para ponerla de espalda o de frente para que Harry y Hugo le pudieran dar mejor ya que Hugo y Harry les en encantaba nalguearla con mucha fuerza.

    Este trío de se vino en cada uno de sus orificios de Ximena y dejaron que sus compañeros de tres en tres. Desde los marines de rango uno que tenían penes pequeños pero mucha agresividad en su adn, estos maltrataron a Ximena cualquier otro grupo, llegándole a estrujar el cuello y taparle la nariz al follarla, lo que provocaba que convulsionara y tosiera, también decidieron hacerle una triple penetración dos en el culo y uno en la vagina y de esta forma la cargaron y generaron gritos de dolor que al inicio fueron escuchado escuchados por toda las sala.

    X- ahh, déjeme me están lastimando, se los suplico piedad

    Entonces un viejo se subió arriba de la mesa y tomando su ajetreada melena la follo por la boca y con bastante fuerza. Una vez hicieron esto los marines la llenaron de semen y dieron paso a los artilleros y estos la follaron como unas bestias pues tenían unas pillas enormes todos mayores a los 30 cm pero no gruesas. Pero sin importar eso la por todo todos sus orificio y la llenaron por completo, le estrenaron las mamás y la nalguearon. E hicieron una cuádruple penetración dos en el coño y dos en El culo y de esta forma la iniciaron a bombear con mucha fuerza. Y no permitieron que nadie la follara por La boca para que pudieran escuchar sus gritos de dolor.

    X- ahhh, deténganse, please -en un tono muy elevado y llorando su maquillaje le recurría hasta su vientre al igual que su labial rojo.- ahh.

    Y así la mantuvieron un buen rato dando bastante fuerte, hasta eyacular en Ella y luego cambiar de orificio para que todos disfrutarán como eran bastante pasaron como 3 grupos de estos. Que le dieron igual de duro. Se corrieron y la llenaron de mucho esperma caliente por ultimó en la primera ronda pasaron una trillisos y pasaron le dieron por todos sus agujeros cada uno, llenándola con su caliente esperma.

    Pero esto hermano hicieron una maniobra extrañar ellos tenía la verga pero muy delgada por lo que le hicieron una doble penetración por boca, causando que su boca se desfigurara, la tomaron del cabello y la follaron sin contemplación, entando su otro hermano se divertía con el culo de Ximena. Y tardaron un buen tiempo y se vinieron.

    Luego de esto le siguieron varias rondas donde la siguieron follando como monstruos, con dobles penetraciones anal, bucal y vaginal entre las que se destacaron la de Hugo y Alberto que abrieron en sobre manera el culo y el coño de Ximena así como la doble penetración de Harry Y Norman que por poco le disloca la garganta a Ximena.

    Por más de 15 horas se divirtieron del cuerpo de Ximena, dado a que le toca turno completo. La follaron como quisieron.

    Después de todo la dejaron en un mar de Semen, maltrata roja por los golpes sus tetas enrojecidas por los golpes llenas de mordidas y chupetones, al igual que todo su cuerpo, las nalgas tenían la piel a flor de piel, dado a los golpes que le dieron, la cara llena de semen y llena de fluidos corporales y de maquillaje, su pelo era una maraña de pelo revuelto con semen y estaba bañada en sudor. Norman se le quedó mirando y exclamó

    N- te lo merecías – y sonrió.

    Al día siguiente se levantó, estaba desnuda y amarrada como un perro a un poste en un cuarto y vio de frente a Norma y este le dijo.

    N- que bueno que te levantaste perrita. Es hora de que nos complazcas.

    X- ya déjenme ya me violaron qué más quieren. – e inició a llorar.

    N- será nuestra perra así que vete acostumbrando. -Se fue saliendo- por cierto las perras no usan ropa.

    Un día después.

    Norman la pasean por el asilo y la dirige hacia Hugo que está sentado con el pene al aire.

    N- no seas mala chica y complace a nuestro invitado.

    X- guau.

    Y se de la inicia a mamar y la ayuda a que se la trague toda, tomándola del pelo.

    H- buena idea Norman de sobornar la otra enfermera para que no dijera dijera nada de todas formas, esa enfermera la odia y disfruta esto.

    N- nos divertiremos mucho con ella.

    Y así Ximena recibió su merecido y se convirtió en la Perra del asilo.

    Prólogo

    Un día un grupo de amigas vienen a visitar Ximena viene al asilo. Y Norman al verla decide que es hora de tener más macotas.

  • Mi tía Clotilde y Eva en la pensión Soto

    Mi tía Clotilde y Eva en la pensión Soto

    Durante tres meses disfrutaba de las dos una madura y la otra su juventud, la experiencia de mi tía Clotilde de 48 años en el sexo en su cama y la mía ahora estaba más alegre siempre con una sonrisa para todos en la pensión antes de mi llegada la falta de no tener una buena verga la había vuelto muy amargada y luego estaba Eva con sus 23 años con su juventud era muy insaciable siempre queriendo aprovechar cualquier momento y lugar para tener sexo.

    Durante todo ese tiempo había logrado que mis mujeres hicieran lo que yo quisiera siempre pero cuando ingrese a la universidad ahí empiezan los problemas cuando vinieron mis padres a Lima.

    Mi tía Clotilde también estaba muy nerviosa con su llegada a la pensión imagino que sería por su cargo de conciencia al mirarlos a los ojos en especial con mi madre que era su prima y siempre le recomendaba mi cuidado cuando la llamaba, de sólo imaginar que se enteré ella y la familia que ahora su hijo era su marido la tenía con mucho temor.

    Estábamos conversando en la sala cuando bajó las escaleras Eva toda hermosa los ojos de mi papá brillaron al verla , ella también sabía de la llegada de mis padres y se presentó sola muy amablemente diciendo lo mejor de mí, vi como la miraban mi madre y tía. Ahí mi tía me dijo que la acompañe un momento a la cocina para ayudar a traer unos bocadillos.

    -¿Qué tiene Eva que se mete en una reunión de familia así no más? ¡Mañana mismo le digo que se largue de mi casa .estos días te he visto muy pegado a ella!

    No podía permitir eso ella también era mi mujer así esté muy celosa mi tía tenía que demostrar ahora quién mandaba siempre.

    -No la puedes botar porque si no yo también me voy de acá y esto se termina ahora mismo si ella me gusta mucho al igual que tú pero si la botas me voy con ella.

    Mis palabras le cayeron como un balde de agua fría, yo sabía muy bien que ella siempre me obedecía estaba totalmente dominada por su sobrino y de eso yo siempre abusaba cogí su mano y lo puse sobre el bulto de la verga que la tenía completamente loca y su mirada de ira se doblegó.

    -¿Entonces también estas con ella al mismo tiempo que conmigo?

    Si le contesté y que de ahora en adelante no quería peleas entre ellas y lo tuvo que aceptar, rápidamente tuvimos que separarnos cuando se abrió la puerta y entró mi madre.

    -¿Roberto dime la verdad tú tienes algo con esa muchacha? Te dije bien claro que tú vienes a Lima a estudiar y no a buscar mujeres.

    Ya no era el mismo muchacho que había salido de mi casa y también se lo hice saber a mi mamá y le dije que sabía muy bien lo que tenía que hacer y para empezar ya había ingresado a la universidad como se lo prometí y les di un beso en la mejilla, ella volteó la mirada y le preguntó a mi tía por Eva y yo esperaba su respuesta al igual como mi madre.

    -Si María es una buena chica también estudia en la universidad y fue ella quien lo ayudó mucho a tu hijo para que pueda ingresar porque estudiaron juntos.

    Cuando mis padres tuvieron que volver, estaban muy contentos y prometieron que volverían más seguido a visitar, en un momento a solas mi papá me felicito por Eva mi enamorada su belleza lo había cautivado.

    Mi madre no se cansaba de agradecer a su prima por cuidarme y que siempre estarían en contacto y le dio un abrazo a Eva y le dio las gracias por haberme ayudado ella no entendía pero le siguió la corriente y fuimos a dejarlos al aeropuerto, Eva era ahora mi enamorada y estaba muy feliz por ello ya no tenía porque temer por mi tía ahora también debía hablar con ella sobre Clotilde ella también era mi mujer.

    Al llegar a la pensión después de dejar a mis padres sólo porque mi enamorada se fue a la universidad fui a buscar a mi tía para darle las gracias y la encontré leyendo un libro estaba triste por los últimos acontecimientos besé su cuello y di vuelta para que empiece a disfrutar de lo que también era suyo

    Bajó el cierre del pantalón y sacó rápido lo que había cambiado su vida tan monótona y fría su lengua la pasaba por el glande y después lo engullo por completo, ese era su especialidad el sexo oral su boca subía y bajaba por el falo y cuando había alcanzado su máxima erección ella sola se volteó y puso a mi disposición sus enormes nalgas.

    -Tía querida esta siempre será tu pinga así exista o no Eva. Te quiero mucho.

    Y la penetre de una vez su chucha estaba bien caliente y mojada como siempre, yo estaba quieto atrás de ella y sus movimientos de caderas era sensacional ahí estaba con toda su experiencia se movía para su macho.

    -Ahhh miii papitoo quee ricoooo

    La incliné un poco más adelante para mejorar la penetración a mi tía y siga con sus rápidos movimientos de caderas y disfrutar ambos pero también había que ocuparse de su culo recién desflorado y cambié de agujero y fui para adentro ahí se quedó unos minutos quieta hasta que lo tuvo todo dentro de su esfínter.

    Luego de acostumbrarse a tenerlo en su ano empezó otra vez con sus movimientos y no se detuvo hasta que llegue a eyacular en su culo.

    -Aggg siii ohhh ereees lo mejor ohh

    Ella también soplaba y gemía cuando me sintió mojarle los intestinos con mi leche caliente y nos fuimos a bañar juntos mientras seguíamos besando y volvimos a repetir a tener sexo una vez más.

  • Los grandes pechos de mi prima Ainoa

    Los grandes pechos de mi prima Ainoa

    Hola lectores, voy a contaros la historia de lo que me ocurrió con mi prima Ainoa. Ella es tres años mayor que yo, cuando ocurrió esto ella tenía 21 años, es de estatura media, pelo entre moreno y castaño, ondulado y hasta el cuello. Tiene caderas anchas cintura estrecha y pechos grandes. Yo me llamo Jorge, soy alto, moreno, pelo corto, soy flaco y fuerte.

    Siempre me he llevado muy bien con mi prima, tenemos una relación casi de hermanos y nos divertimos mucho juntos, ella siempre me ha enseñado a hacer muchas cosas, etc. Pero cuando se fue a estudiar fuera de la casa de sus padres, dejé de verla considerablemente. Pero este verano coincidimos durante una semana; una semana muy especial.

    Yo me pegaba la mayor parte del día navegando por internet en el ordenador de su cuarto, y más de una vez ella salía de la ducha con la toalla enrollada en el cuerpo y me decía que no mirase porque se iba a cambiar. Yo la primera vez no le di mucha importancia, pero la segunda ya me interesé por el cuerpo de mi prima y mientras se cambiaba, giré la cabeza y vi sus grandes tetas, y ella al verme me gritó que me volviese. Yo estaba muy empalmado por lo que acababa de ver y una vez que se fue del cuarto, me hice una gran paja en su honor.

    Después de aquello mi visión de ella cambió radicalmente. Empecé a coger sus braguitas usadas con su olor para pajearme, buscaba por su cuarto con objeto de encontrar algo íntimo suyo, y comencé a pensar un plan para conseguirla.

    Una noche decidimos salir por ahí ella y yo con sus amigos, ya que yo no conocía a nadie en su ciudad.

    Tras una noche de marcha con alcohol, volvimos a casa muy tarde y algo «contentos» y como yo dormía con un familiar en la habitación y este ya estaba dormido, para no molestarle, Ainoa me propuso dormir en su cuarto, a lo que respondí que no me importaba.

    Como toda mi ropa la tenía en el otro cuarto tuve que dormir en gayumbos en una cama auxiliar pegada a la de mi prima. Muchas horas después, cuando yo era el único que seguía despierto en la casa, me acerqué a mi prima que llevaba puesto un pijama muy fino de dos piezas, y estaba totalmente destapada ya que hacía mucho calor. Le pasé mi dedo por los labios carnosos, y luego le di un tímido beso en la boca. Ella no se movía. Tras esto pasé a acariciar muy suavemente uno de sus pechos sobre el pijama. Estos eran grandes y muy blandos, estaban aplastados contra su pecho porque ella estaba bocarriba. Cuando puse toda la mano entera sobre su seno, ella se movió un poco, asustándome bastante. Unos minutos después volví a poner mi mano sobre su seno, sintiendo todo el calor que emanaba. Esta sensación hacía que mi polla palpitase.

    Cuando me aburrí de tener la mano apoyada, empecé a mover su teta y a amasarla suavemente. Entonces ella volvió a moverse, esta vez dándome la espalda. También su culo quedaba a mi alcance, así que transcurridos unos minutos bajé un poco el pantalón de su pijama para ver la raja de su culo, metí la mano por dentro y palpé sus duras nalgas y las acaricié durante un rato, después acerqué un dedo a su ano y jugué con la pelusilla que crecía su oscuro agujero, y en ese momento ella volvió a darse la vuelta, quedando frente a mí. Tremendamente asustado porque casi se queda mi mano debajo de su culo con lo que se abría despertado, dejé pasar algunos minutos más mientras trataba de relajarme. Luego tendí mi mano hacia sus pechos y en cuanto la toqué se volvió a girar quedando bocarriba nuevamente.

    Esta vez necesitaba más y abrí los botones superiores de su camisa de pijama, y metí la mano hasta encontrar una de sus tetas, fui acariciándola hasta que llegué a un pequeño bultito que identifiqué como el pezón. Lo cogí entre los dedos y jugué con él, y este respondió endureciéndose por momentos. Seguí amasando su pecho y pellizcando levemente el pezón cuando ella después de un ligero gemido, abrió los ojos y me descubrió con una mano bajo su pijama y la otra agarrándome el falo. Volvió a cerrar los ojos haciéndose la dormida y se dio la vuelta, pero esta vez se tapó hasta arriba con la sábana. Yo me quedé muy preocupado por lo que ella podría pensar, pero para sorpresa mía al día siguiente seguía siendo igual de amistosa conmigo como siempre.

    El día siguiente transcurrió sin nada remarcable, hasta que por la noche me propuso volver a salir de marcha. Esa noche ella bebió considerablemente más que la noche anterior, pero yo hice lo contrario: me abstuve. Al volver a casa ella me dijo lo mismo que el día anterior, pero después dijo que no le apetecía nada sacar la cama auxiliar y tener que hacerla, así que me dijo que durmiese en su cama. La cama era individual por lo que había que apretarse bien para no caerse. Ella me dijo que la abrazase, y yo rápidamente la cogí por la cintura pegándome a ella. Al sentir el contacto de su cuerpo me empecé a empalmar y fui clavándole la polla en el culo, pero ella no se movía.

    Con la cadera empujé un poco hacia ella, pero ella no reaccionó, así que supuse que se habría dormido. Lentamente subí mi mano por su abdomen hasta llegar a sus pechos, puse la mano sobre uno de ellos y lo empecé a amasar, lo agarraba y lo apretaba cada vez más fuertemente sin pensar en que ella se podía despertar en cualquier momento. Mientras con la mano que me quedaba libre le movía la pasaba la polla por sus nalgas, recorría la raja del culo con ella y metía mi dedo levemente en su ano por encima del pijama. De pronto pensé que era muy raro que con lo que le estaba haciendo no se despertase y supuse que las copas que se había tomado le habían producido un profundísimo sueño. Así que con esta idea dejé sus tetas y bajé la mano hasta su entrepierna, acaricié sus muslos y finalmente comencé a frotar su coño por encima de la tela. En esto ella me apartó las manos y se incorporó diciendo:

    -Puedo permitir que me toques las tetas y el culo pensando que estoy dormida, pero si me empiezas a violar ya hablamos de términos mayores, así que esta noche deja las manos quietecitas que ya te estás pasando.

    Yo me quedé flipado y todo avergonzado, me puse mirando hacia fuera de la cama e intenté dormirme.

    Al día siguiente ella estaba mucho más arisca conmigo en intentaba evitarme. Al llegar la noche le propuse volver a salir por ahí, y ella tras pensarlo un rato aceptó. Esa noche ella no bebió nada, y yo tampoco bebí de forma significante. Al volver a casa, sacamos la cama auxiliar y nos acostamos. Varias horas después cuando Ainoa ya dormía, me acerqué a ella volví a agarrar uno de sus pechos, para mi aquellos pechos se habían vuelto una obsesión, así que los amasé y los pellizqué mientras me masturbaba hasta que estuve a punto de correrme.

    Luego me puse sobre ella apoyándome en las rodillas y tras abrir los botones de su pijama hundí el pene en el hueco que había entre sus tetas, en ese instante me recorrió la espalda un escalofrío. Apreté un poco las tetas de mi prima entre si y comencé una cubana, que acabé rápidamente con una espectacular corrida que llenó el cuello y el pecho de Ainoa de mi espesa y caliente leche. Luego me limpié la polla con una de las bragas que tenía en su cajón, las doblé y las volví a dejar en su sitio.

    Al día siguiente me desperté tarde, pero todavía Ainoa seguía durmiendo con la camisa abierta y con manchas de semen seco esparcido por sus pechos, su cuello y su estómago. Me quedé tumbado en la cama mientras me la meneaba mirando las tetas desnudas de mi prima. De pronto noté que se estaba despertando así que paré y me hice el dormido.

    Mientras miraba de reojo, vi como ella se levantaba y se miraba toda llena de semen, se abrochó la camisa y me miró cariñosamente, luego cogió unas bragas limpias y una camiseta y se fue al baño para asearse. Yo me levanté en cuanto ella cerró la puerta del baño, miré por toda la casa y ví que todo el mundo se había ido a trabajar o a hacer sus obligaciones matutinas. Encendí el ordenador del cuarto de mi prima y me puse a navegar por internet por páginas de sexo para poder acabar de pajearme. Todavía no me había corrido cuando ella salió del cuarto de baño, recién duchada, con el pelo mojado y chorreante y una toalla atada a su torso. No me dio tiempo a reaccionar y me vio con la polla en la mano haciéndome una paja. Ella se sorprendió y yo me quedé quieto, paralizado. Ella muy naturalmente dijo:

    -Que… cascándotela, eh! Espero que no me manches el cuarto.

    Y mientras se secaba el pelo mirando a la pantalla del ordenador.

    -Por mi no te cortes. Sigue, sigue, que no me importa.

    -Es que me da un poco de corte. –contesté yo, aún con la polla en la mano.

    -Si quieres puedo ayudar a motivarte… -me dijo muy picaronamente

    Me dio la vuelta a la silla encarándome hacia ella y empezó un sensual baile mientras aflojaba la toalla, hasta dejarla caer y quedar desnuda. Yo continué con la paja mientras la observaba y en pocos segundos eyaculé tres chorros de semen que alcanzaron a mi prima en piernas y pies.

    -Ahora tendré que volver a ducharme. –me dijo sonriendo- ¿Me acompañas, primito?

    -Bueno, si quieres…

    Entramos en el baño, cerramos la puerta y ella fue abriendo el agua caliente. Yo me desvestí. Ella estaba un poco inclinada hacia delante y me mostraba su culo respingón. Primero lo toqué con los dedos tímidamente y al ver que ella no decía nada pasé a acariciárselo con las dos manos. Lo manoseaba suavemente sintiendo su piel es las yemas de los dedos. Mi falo volvió a erguirse con ganas de pelea. Mientras tanto mi prima ni se inmutaba.

    -Voy a hacer pis.

    Levantó la tapa y se sentó en la taza. Yo me puse en cuclillas enfrente de ella y le acaricié las piernas, luego llegué al estómago, luego a su pubis y lo recorrí hasta alcanzar con el dedo el chorrito dorado que brotaba de entre sus labios.

    -Para tontorrón, que si no, no puedo mear.

    Acabó de mear y se metió a la ducha, y con un gesto me invitó a meterme yo también. El espacio que había no era muy grande por lo que mi duro pene chocaba y rozaba continuamente su vientre y sus nalgas lo cual me aceleraba las pulsaciones.

    Ainoa cogió mi miembro, lo bajó hasta sus piernas y se abrazó a mi quedando éste prisionero de sus muslos. Sentía sus pezones endurecidos y el calor de su entrepierna tras ese largo abrazo, me dijo ella:

    -Primito, ¿te importaría limpiarme? Es que hoy me siento muy sucia y muy cochina…

    -No claro que no me importa.

    Acto seguido cogí un poco de jabón y le froté los hombros, los brazos, y sus grandes senos con los que me paré a jugar. Los agarraba en las manos, los juntaba, los amasaba, con los pulgares movía los pezones, se los pellizcaba y retorcía con suavidad y mientras, ella me miraba y se dejaba tocar por mi.

    Tan deliciosa situación me estaba provocando un fuerte orgasmo, que culminó con una escasa eyaculación muy en discordancia con el inmenso clímax que me hizo flojear las piernas.

    Estando yo todavía ausente de la realidad, mi prima vio la erupción y llevó sus manos a mi polla. La recorrió con los dedos de arriba abajo, luego se agacho, le dio dos lengüetazos y la engulló de un golpe. Yo notaba la presión y humedad de sus labios alrededor del cuerpo de mi verga. La jalaba dándome lametones y besitos en el glande, y de vez en cuando succionaba provocando en mi una indescriptible sensación de intenso placer. La increíble operación que se llevaba a cabo en mi entrepierna me daba temblores en las piernas y pensaba que me caería, así que con sumo cuidado de no interrumpir a mi prima, me senté en el borde de la bañera.

    Ella cada vez chupaba más rápido yo gemía mientras intentaba contenerme la eyaculación, pero en pocos minutos sentí un calambrazo que me recorrió la espina dorsal desde abajo hasta llegarme a la nuca. Sentí como los testículos se me apretaban contra el culo fuertemente soltando la escasa carga que les quedaba.

    Yo derrumbado por los espasmos me quedé contemplando como Ainoa se esmeraba chupándome la verga un par de minutos más dejándomela limpia como una patena.

    -Bueno primito, ¿qué te ha parecido?

    -Muy, muy bien. Ha sido maravilloso

    -Pues ya sabes, ahora en vez de violarme por las noches, despiértame, que será más fácil y mejor.