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  • Noche de serenata: Pasó lo que no se espera

    Noche de serenata: Pasó lo que no se espera

    Esta historia pasó cuando tenía 25 años. Mi novia de entonces era muy hermosa. Tenía lo que pocas consiguen, las proporciones iguales. Un cuerpo moldeado por el gym por 4 años. Una lujuria de piernas, piel morena suave. Un trasero de reina que era la admiración de todos los hombres que la veían. Unos senos hermosos y de muy buen tamaño, bueno, esto que les cuento pasó la noche de serenata a Cochabamba, Bolivia.

    Quedamos ir y yo me vestí casual como siempre, pero ella me sorprendió usando una calza que moldeada a la perfección su silueta que era suculenta, se podía notar su hermosa tanga como dibujaba ese trasero que me ponía a mil, entonces se dio cuenta que era muy notorio y se puso un saco encima pero no detuvo mis manos que al paso que íbamos camino a la serenata yo tocaba sigilosamente ese culito.

    Cenamos disfrutamos de buena música y luego nos fuimos yendo ya que la borrachera En exceso o falta en mi ciudad, llegamos a sentarnos en una plazuela para tomar aire. Entonces la empecé a tocar y decirle la verdad que estaba muy ardiente con esa calza y que su blusa me dejaba mucho a la imaginación, empezamos a besarnos suavemente.

    Sus labios eran miel para mi, empecé a acariciarla, no nos importó que nos vieran y entonces le empecé a masajear ese trasero rico y le apretaba y vaya que era carnoso, ella no ponía resistencia, más al contrario empezó a relajarse y a gemir suave porque mis toques la puso muy cachonda, tanto que me pidió:

    -vámonos de aquí amor, quiero que me comas, o no quieres!?

    Y nos fuimos para su casa ya que no estaba su mamá, llegamos y al grano, empezamos a besarnos sin control, me era más fácil agarrar ese trasero que me volvía loco, le apriete con ambas manos y ella empezó a excitarse demasiado y empezamos a quitarnos la ropa que hacia estorbo, ella quedó en brasier y tanga y yo en bóxer.

    Ver ese cuerpazo me puso como piedra y no lo disimula, ella se sacó su brasier y me dejo enfrente esas hermosas tetas redondas y deliciosas con pezones morenos y muy parados y esto me dio señal que andaba más que excitada, sin dudar le empecé a chupar esos ricos melones que no cabían en mi boca.

    Eran deliciosas y ella empezó a gemir bastante y aún nono le saqué la tanga, pero luego de unos. Minutos de chulada de teta le saqué esa tanga ploma que llevaba, ella no abrió las piernas hasta que retiré por completo su tanguita que olía a lo más exquisito que vuelve loco a cualquier hombre y bastante mojado, y ella me abrió las piernas y me miraba con lujuria como al decirme «Esto me lo comes pero yaa» .

    Y no lo dudé y me balancee sobre ella, en ese entonces no se dejaba dar lametones en ese cochito delicioso, ella me agarró mi pene que ya andaba más que piedra, ya palpitaba de deseo y ella lo agarró y se lo posicionó en sus labios mojados de su vagina morena que tenía el pelo bajito y andaba hinchada porque no recibía su dosis de pene en una semana, no lo dudé y se lo metí hasta el fondo de un golpe, ella gritó de placer:

    – Aaaahh que rico aaahh méteme así duro me encanta tu pene dame lo que me gusta.

    Y le di duro hasta que mis bolas chocaban con su culito, estuvimos así dándole sabroso y le dije que la quería de cuatro y no lo dudó, me puso ese hermoso trasero moreno en mi frente con su culito abierto a mi disposición, agarré y antes de meter mi pene ella me dijo:

    – suave mi amor que me haces arder con tu pene.

    Entonces andaba tan arrecho que no lo hice caso y se la metí dan fondo que mis bolas chocaron con ese culo que hasta parecía que le di una nalgadas ruda, ella al sentir esa piedra adentro gritó de placer «Aaaaah que ricooo aahhh».

    Y al final le di duro ese culito me tenía más que ardiendo y le di varias nalgadas que no me aguantaba oír sus gemidos y gritos de placer y le dije me vengo y ella me dijo que no estaba en días peligrosos y le terminé adentro con mi gruñido de victoria y ella no se detuvo y se dio la vuelta y me dijo ‘métemela que quiero terminar’.

    Y se la metí así todo mojado con mi semen y ella empezó a gemir y a moverse muy duro. Me metió sus uñas en mis nalgas y ella dio su grito de placer dándome como aviso que vaya que le dio su orgasmo de la semana y se tumbó al piso y me dijo que estaba más que satisfecha y me besó y me dijo «Que rico mi amor, me encantó», junto a su risa pícara y suspiros de haber logrado el orgasmo que tanto quería desde la plazuela.

    Espero les haya gustado, tengo aún más historias de cuando me entregó su culito virgen y se estrenó con sus chuzadas celestiales, hasta la próxima.

  • Fabiana y el conserje

    Fabiana y el conserje

    Esa tarde de viernes lo último que quería hacer Fabiana era soportar la aburrida clase de Filosofía. Al sonar el timbre, simuló dirigirse al salón de clases, pero siguió su camino por el pasillo hasta el final del mismo, donde una escalera llevaba hasta el primer piso y bajo la misma había un espacio que nadie frecuentaba, sobre todo en hora de clase.

    Cuando se aseguró que ya nadie circulaba por allí, se sentó en el primer escalón de la escalera y se puso sus auriculares conectados a su celular, con la idea de escuchar música y esperar que pasara la hora en que sus compañeras en el salón soportaran las andanzas de Sócrates y Platón relatadas por el aburrido profe de Filosofía.

    Ella era buena estudiante, pero se había encontrado a veces con ganas de dormir en esas clases y pensaba que los griegos se dedicaban en esa época a hablar de cosas que creían importantes porque en ese momento no había celulares ni internet. Pensó que si Sócrates hubiera tenido un celular nunca hubiera sido tan conocido, solo un griego más hablando por celular con otro griego o con alguien en otro país. Le pareció divertido su pensamiento y se puso ahora de lleno a usar su celular, sentada en la escalera y feliz de haberse hecho la rabona, aunque técnicamente no era una rabona propiamente dicha porque ella se encontraba dentro del colegio. Solo una fuga, una escapada a esa aburrida clase.

    En el piso superior, el conserje salía de su oficina y se disponía a ir a la planta baja cuando al llegar a la escalera vio, sentada al pie de la misma, a una alumna usando su celular muy entretenida y seguramente por tener puestos auriculares no se percató de su presencia. El conserje, un hombre mayor de 60 años que esperaba su pronta jubilación, reconoció a la chica. Su figura le resulto conocida, una rubia alta de buen físico, de las del último año, en las que el reparaba siempre por lo audaz que llevaban su uniforme escolar, faldas que siempre mostraban hermosas piernas y suculentos traseros. La visión de colegialas con esbeltos cuerpos y caras bonitas representaban una de las pocas recompensas al trabajo que tenía el viejo conserje.

    Bajo la escalera casi sin hacer ruido, aunque la chica parecía estar totalmente concentrada en su celular y no lo oyó hasta que llego al pie de la escalera y miro a la chica con seriedad y reproche. Fabiana se sobresaltó, se levantó y trato de sacarse rápidamente los auriculares y esconder su celular, aunque le pareció inútil porque el hombre ya lo había visto. No podía articular palabra, no sabía que decir y solo atino a quedarse parada frente al conserje bajando la mirada.

    El hombre le dijo, mostrando autoridad «Señorita, en horario de clase usando su celular, sabe que no está permitido, me va a acompañar a la Dirección».

    A Fabiana le dio un vuelco el estómago, no esperaba esa situación, sabía que podían sancionarla y se enterarían en su casa y la reacción de sus padres no iba a ser muy tolerante. Se le vino de golpe el mundo abajo, solo atino a tartamudear «Me sen… sentí mal y… no pu… pude ir a la cla… clase».

    El hombre le dijo «Eso explíqueselo al Director, venga conmigo» y se dispuso a seguir por el pasillo. Fabiana se quedó paralizada, dijo casi sollozando «Por favor, no lo voy a hacer más, por favor».

    El conserje se detuvo, impresionado por la fragilidad de esa rubia y la miro de arriba abajo. Sus ojos brillaron al ver las piernas bronceadas de la chica, su pollera era corta por la mitad de sus deliciosos muslos al subir su mirada descubrió unos pechos muy desarrollados para la edad que podría tener la espigada colegiala, de 18 años y por último la miro en la cara, una carita angelical, mejillas enrojecidas por la situación, unos ojos azules que suplicaban clemencia y su larga cabellera rubia lo dejaron embobado unos segundos, al cabo de los cuales percibió que su miembro se empezaba a endurecer.

    «Lo que Ud. hizo es muy serio, no alcanza que diga que no lo va a hacer más» dijo mientras sus ojos ahora no podían despegarse de los pechos de la joven.

    Fabiana percibió la caliente mirada del viejo conserje, pensó que quizás tuviese una oportunidad, aunque le parecía repulsivo y su mirada la recorría como desnudándola, su chance era tratar de convencerlo de algún modo. «No me lleve a la Dirección, por favor, sea bueno» esta última parte de la frase Fabiana la dijo con voz aniñada, mirando el suelo y exagerando su desesperación.

    El conserje se dio cuenta lo caliente que se estaba poniendo y le dijo «Esta bien, vamos a mi despacho y ahí vemos que resolvemos» Se dirigió ahora desandando el camino hacia la escalera y espero que la chica se acercara- Fabiana supo que el viejo iba a abusar de ella, lo adivino al instante pero su alternativa era soportar unos manoseos (la ingenuidad de Fabiana la llevo a pensar que el caliente viejo solo quería manosearla) o ir a la Dirección con todas las consecuencias que traería. Se resolvió de inmediato y se dirigió a la escalera comenzando a subir por delante del viejo, que subió tras ella sin perderse detalle de las impresionantes piernas y el vaivén de sus nalgas. En este momento el conserje sentía que su miembro estaba bien duro y su roce con el pantalón le molestaba.

    Llegaron al despacho y el hombre cerro con llave la puerta. Fabiana percibió este detalle y confirmo su presunción, el viejo iba a manosearla, pero si con eso evitaba el mal trago de ir a la Dirección, iba a tolerarlo.

    Fabiana no era ingenua ni inocente, ya a su edad había tenido relaciones sexuales y encontraba que más que con jóvenes de su edad, que eran los que más la acosaban, ella prefería los hombres maduros. Se interesaba más en los padres de sus amigas o señores mayores que en jóvenes superficiales y poco expedientes. Sin embargo, este señor maduro del conserje no la atraía para nada, su aspecto más bien le generaba rechazo. Andaba siempre como acechando a las chicas más grandes del último año como ella, sus ojos acuosos no perdían detalle de las cortas polleras y los escotes de las colegialas y había comprobado cómo le miraba el culo y las piernas cuando subían la escalera.

    En el despacho del conserje solo había un gran escritorio, unas sillas y un aparador recostado contra una pared. El viejo conserje tomo por un brazo a Fabiana y la llevo contra una pared. Le dijo con voz grave «Se dio cuenta que lo que hizo es serio?» «Si, pero no lo voy a hacer más, sea bueno» dijo la joven, con voz nuevamente aniñada. «Si yo soy bueno, a cambio vos tenés que ser buena» dijo el viejo mientras su mano acariciaba el brazo de la chica. Fabiana dijo «Que quiere que haga? «No hagas nada, déjame a mi hacer todo» dijo el conserje, su voz ya cambiada por la lujuria de tener frente a él esa impresionante nena dispuesta a dejar que le hiciera lo que quisiera.

    Fabiana se resignó y se apoyó contra la pared. El viejo abusador comenzó por aflojarle la corbata colegial haciéndola a un lado y luego a desprender los botones de la blusa de la chica, hasta que desprendió todos y asomaron los perfectos pechos de la colegiala, duros, parados, sin ayuda de sostén, de un tamaño que hizo aparecer un hilillo de baba por la comisura de la boca al viejo conserje. Pensaba como era posible que una chica delgada, de cuerpo armónico y curvilíneo como esa pendeja podía tener unas tetas tan grandes La boca del viejo se inundaba de saliva, sus manos se dirigieron imparables hacia esas masas de carne deliciosa, palpando su suavidad y sedosa consistencia. La cara del conserje se había transfigurado en una mueca de lujuria, sus ojos abiertos como platos viendo como sus manos se apropiaban de esos maduros melones. Fabiana soportaba estoicamente sus manoseos, pero de a poco la calentura del viejo la iba contagiando. Cuando las rasposas manos apretaban sus tetas sin descanso empezó a experimentar ciertas sensaciones placenteras, aumentadas cuando los pulgares del viejo empezaron a apretarle sus pezones, al principio con brutalidad pero luego más despacio, haciendo que de a poco se endurecieran.

    El viejo pervertido notaba que su erección era monumental, se apretó contra la chica aplastándola contra la pared sin dejar de manosear sus pechos y busco besar y lamer la cara de Fabiana, la chica alcanzo a girarse evitando que la besara en la boca pero la lengua del viejo la lamio en sus mejillas y luego en el cuello, aspirando el fresco aroma de la chica, enloqueciéndolo cada vez más. Le metió la lengua en la oreja y Fabiana experimento una corriente placentera inesperada mientras sus pechos eran continuamente sobados, sin descanso el viejo parecía estar enloquecido con sus tetas y bajando su cara por el cuello alcanzo un pecho y lo lamio con satisfacción, emitiendo pequeños sonidos guturales hasta que se metió un pezón en la boca y chupo fuertemente. La chica se quejó por este trato brutal y el viejo siguió lamiendo y chupando hasta llegar al otro pezón al que lamio y chupo golosamente.

    Habían pasado ya largos minutos de manoseo y lamidos en sus tetas y el viejo no parecía querer abandonar tan delicioso contacto, Fabiana sentía que toda esa excitación la había llevado a sentir una cálida humedad entre sus piernas y que involuntariamente cuando el viejo lamia sus pechos se le escapaban pequeños suspiros. Simultáneamente el hombre se frotaba contra las caderas y muslos de la chica, haciéndole sentir toda la dureza de su miembro-

    El conserje decidió que era momento de seguir disfrutando de esa colegiala y otras partes de su fabuloso cuerpo Puso sus manos en los bordes de la pollera y tiro hacia arriba hasta llevar la corta pollerita a la altura de la cintura. Luego poso sus dos manos sobre los costados de los muslos, sintiendo su sedosa suavidad y firmeza y los acaricio de arriba abajo y por los costados, cada vez más urgido por cogerse esa preciosura.

    Se inclinó sobre la chica acariciándole las piernas y empezó a lamerle un muslo mientras la acariciaba. Sus lamidos subieron hasta la entrepierna de la chica, vio que la bombachita estaba a su alcance y empezó a lamer por encima de la tela notando que estaba húmeda, hundió su lengua sobre la tela que cubría la conchita de la chica y se dio cuenta que a chica reaccionaba a sus lamidos gimiendo quedamente-

    Volvió a erguirse sobre la chica, puso su pollerita bien alta sobre la cintura y luego tomando su bombachita por los costados la bajo hasta sacársela por los tobillos.

    Fabiana estaba muy excitada, se dio cuenta que iba a pasar algo más que unos manoseos, el viejo iba a cogerla y ella no se iba a poder resistir, más bien lo estaba deseando. Vio con ojos desmesurados como el viejo se bajaba la cremallera del pantalón y sacaba su miembro erguido, su glande brillante por la humedad del juego previo. Sin muchos miramientos el conserje tomo un muslo de Fabiana por detrás y lo levanto del suelo extendiendo la pierna de la chica hacia un costado, con lo cual quedo apoyada sobre el suelo con una sola pierna y su sexo expuesto. El viejo tomo su pene con la otra mano, lo dirigió hacia la conchita de la chica y la penetro con una fuerte embestida. Fabiana gimió ante la brutalidad de la penetración, no estaba todavía húmeda del todo y sintió dolor que de a poco mientras el viejo se movía, iba disminuyendo, el conserje empujaba y cada vez más penetraba a la colegiala hasta sentir todo su miembro dentro de la chica. Solo espero unos segundos hasta que empezó un mete y saca lento que fue intensificando hasta llegar a moverse más rápido mientras la chica acompañaba sus empujes y gemía ahora de placer al sentir su conchita llena, asombrada por la vitalidad y energía de su amante. El conserje aplastaba con su peso contra la pared a la chica, el placer que sentía al cogerse esa conchita apretada y joven, una delicia cogerse una colegiala de 18 años, disfrutaba al máximo del momento, no quería que acabara pero su excitación ya era inaguantable y por más que quería prolongar su eyaculación no pudo reprimir el momento en que en una embestida se vacío dentro de la colegiala, mientras emitía un largo suspiro de placer.

    Estuvo todavía unos instantes apretando a la chica contra la pared, hasta que su pene perdió rigidez, bajo la pierna de la chica y se separó de ella, notando como corría por el muslo de la colegiala un hilillo de semen de la buena cantidad que había depositado en su vagina.

    Tomo unas servilletas del escritorio y limpio las piernas de la chica, que permanecía como sorprendida y sin reacción.

    Le acomodo la pollera (se guardó como recuerdo su bombachita), la ayudo a abotonarse su blusa y la acompaño a la puerta, la despidió diciéndole que por esta vez estaba perdonada. Fabiana bajaba la escalera para ir a su salón de clase como en un limbo, mientras pensaba que técnicamente no había sido violada porque ella se lo había permitido, pero igual sentía que había sido abusada. Sobre todo porque ella no había tenido ningún orgasmo. Tuvo que esperar a volver a su casa para en la intimidad de su dormitorio, mientras repasaba todo lo que le había hecho ese viejo abusador, se masturbaba hasta llegar a un gigantesco orgasmo.

  • El maestro de Carlitos

    El maestro de Carlitos

    Leonardo es un chico que estudio Biología en Estados Unidos, siempre reprimió su sexualidad.

    Nunca había cogido con otro hombre pero sabía muy bien que era bisexual. Sobre todo cuando miraba a otro wey ojeándole el culo o el paquete. Él era alto y muy moreno.

    Tenía cuerpo lindo, unas gorditas nalgas y una verga de tamaño normal, pero muy puesta para todo. Siempre parada y babeando.

    Aunque se limitaba a jalársela.

    Cuando volvió a México se vio en la difícil situación de no encontrar trabajo en su carrera y como hablaba muy bien inglés. Terminó dando clases de este en un colegio muy prestigioso.

    Se llevaba muy bien con los niños, no tenía ningún problema. Su clase era la última de los pequeños los martes y viernes así que le tocaba entregar a los niños con sus padres. La mayoría señoras que no faltaba quien le tirada la onda.

    Leonardo nunca tomó provecho de la situación y aunque a veces sentía ganas de coger con alguna de las mujeres que destilaban su calentura. Siempre miraba a los niños y se arrepentía. Hasta que llegó Eduardo.

    Eduardo era el papá de Carlitos un niño muy tímido. Siempre pasaba por el su mamá. Una mujer de pelo castaño y a decir verdad muy linda.

    Todo iba con normalidad hasta que un día Carlitos no asistió a clases. Leonardo no tomó importancia. Pero cuando a él próximo viernes tampoco lo vio, decidió preguntar. La directora no sabía nada así que consiguió el teléfono de su casa. Cuando atendieron contestó Eduardo el padre de Carlitos.

    Leonardo esperaba escuchar a su mamá no a su papá así que preguntó por esta. Y Eduardo contestó que no se encontraba. Leonardo comentó el motivo de la llamada y Eduardo explicó un poco de lo que había sucedido. Al parecer la madre de Carlitos se había ido con alguien mejor acomodado y mayor que él y los había dejado solos.

    Leonardo le dio ánimos y comento que si quería podía hablar con él.

    El próximo martes al llegar Leonardo se alegró de encontrar a Carlitos en su lugar, y al salir se encontró con su papá.

    Era de su misma edad tenía acaso 25 años. Leonardo esperaba que fuera alguien de edad más avanzada. Y sintió alivio porque si tomaba la palabra de hablar con él sería más sencillo. Entraron al salón y aprovecharon el intermedio de cuando entra el próximo grupo para charlar.

    La química funcionó muy bien y cada martes y viernes se ponían a platicar de cualquier tema. De primero eran temas relacionados con el problema de Eduardo o cosas de la escuela de Carlitos. Pero poco a poco fueron tomando confianza y conociéndose. Eduardo era un poco más bajo que Leonardo pero igual media más de 1.75 era de piel muy clara y pelo castaño y rizado llevaba un peinado muy sexy y desde el día que Leonardo lo vio noto que en general era una persona sexy tenía una linda sonrisa y unos labios pequeños y gordos a diferencia de los de Leo que eran más grandes y largos. Su cabello era muy lindo y tenía unas nalgas. Que cada vez que las miraba no podía dejar de imaginar su cara en medio de ellas o tenerlo empinado.

    A pesar de esto Leo siempre fue profesional y luego un buen amigo.

    Un día Eduardo invitó a Leo a la fiesta pequeña que le haría a Carlitos. Él fue y se quedaron hasta tarde entre la borrachera salió a tema si Leo tenía pareja y este comentó que no. El solo hecho de tomar el pequeño tema le éxito a Leonardo porque sintió que podría pasar algo estaban ambos sentados en él. Sillos con las manos recargadas en los soportes y sus caras mirándose. Aprovecho Leo para comentar que era bisexual y se acercó un poco más a él. Carlitos ya estaba dormido y la familia y otros amigos de Eduardo así como los otros niños ya se habían ido, ya casi eran las 10.

    Leonardo se sentía ya ebrio y sentía el aliento de Eduardo igual. En ese momento se le puso la verga a mil le palpitaba dentro de él pantalón y sentía a cada palpitar como salía cada gotita de precum manchando su trusa y llenando la verga de juguito, cuando Eduardo habló estaba tan cerca de Leo que este recibió todo su aliento. Olía a alcohol y esto puso más caliente a Leo. No podía despegar los ojos de los labios de enrique. Y cuando menos pensó lo beso. Fue un beso simple fue correspondido por que duró cerca de 1 minuto pero cuando se alejó un poco. Noto la mirada de terror de Eduardo. Y lo único que dijo este fue –yo no soy gay– Todo el momento se desplomó y apenado se retiró. Sentía que había echado todo a perder. Pero aun así llegando saco todos los mecos que fueron demasiados y todos fueron a nombre de él papá de Carlitos.

    Los siguientes días fueron demasiado incómodos. Siempre iba Eduardo por Carlitos y sólo salían ya no le dirigía ninguna palabra a Leo y este sentía una culpa por haber arruinado su amistad.

    Optó por dejar las cosas así. Y siguió con normalidad.

    Todo ocurrió así hasta el día de junta de padres y maestros. Los alumnos no asisten solo los padres y los maestros se sientan delante para escuchar junto a los padres los temas de los administradores del plantel.

    Leo miro a Eduardo desde que entró y este parecía buscar algo y cuando encontró la mirada de Leo la desvío.

    Mientras avanzaba la junta la mirada de Leo y Eduardo se cruzaban una y otra vez y por más que intento evitarlo la verga de Leo se puso tiesa otra vez. La bisexualidad de Leo era solo aceptar que le gustaban también los hombres ver porno gay y haber besado a algunos compañeros durante la universidad. Jamás había visto ni tocado otro pene que no fuera el suyo. Jamás había tenido sexo con otro hombre. Quizá por eso las miradas de Eduardo lo calentaban más y se moría de ganas de ver y probar la verga de Eduardo de ver su culo blanco y hundir su verga prieta en él.

    No pudo más y salió de la junta tratando de ocultar su erección. El. precum ya había manchado hasta el pantalón. Fue hasta los baños desbrocho el pantalón y cuando bajó su trusa la verga de 16 cm botó como resorte y una línea de precum se soltó desde su calzón a la cabeza de su verga que quedó libre enfrente del mijitorio Leo no tenía la circuncisión y cuando bajó su prepucio la verga estaba bien lubricada que hasta brillaba. Se la iba a jalar. Pero entonces escucho que alguien entraba así que figuro que estaba orinando. Esperando que pasara de largo el sujeto que entró y pasará a algún baño este se paró a un lado de él y cuando miro era el mismísimo de Eduardo. A un lado de el con sus pantalones blancos ajustados. Leo sintió un pavor que su sangre se le bajó y en el estómago se le formó un hueco. Pero a pesar de esto su verga siguió a full. Sólo miro al frente nunca despegó la mirada de la pared y en él. Momento que Eduardo estuvo de su lado jamás dijeron nada pero tampoco escucho que de verdad orinada pasaron cerca de 3 min y sin más Eduardo hizo movimientos de guardar su pene y retirarse. Leonardo puro respirar un poco e hizo lo mismo.

    Aunque su verga seguía en las mismas la acomodo de lado y la sobo sobre su pantalón de mezclilla.

    Cuando llegó a los lavamanos ahí estaba Eduardo como si lo esperada. Lo miro por el espejo y no dijo nada ni una sonrisa solo esa mirada. No se apartó de él. Leonardo llegó hasta un lado de este. Eduardo estaba cerrando la llave se sacudió las manos. Y en el momento en el que leo iba a abrir el grifo y Eduardo retirarse se voltearon a ver uno frente a él otro se acercaron y una vez más sintieron su respiración enzima de la otra. Era el. Mismo sentimiento que aquel. Día aquel deseo por parte de Leo estaba ahí. Le gustaba olerlo estar tan cerca de él su cuerpo le pedía acercarse cerrar ese espacio que apareció y parecía tan difícil de mantener. A pesar de todo Leonardo se mantuvo calmado y espero a que Enrique hablara. Este no lo hizo y cuando Leonardo iba a decir algo Enrique se lanzó a sus labios y lo beso.

    Se tomaron de la espalda en un abrazo y leo sintió sus labios enzima de los de Eduardo. Y luego sus lengua una enzima de la otra y jugando entre ellas a medida que el beso aumentaba de ritmo. Sentía sus suspiros más pausados y parecía que Eduardo daba pequeños gemidos. Sus bocas se separaron un poco solo para mirarse y abrazarse más ahora las manos de Eduardo estaban en la cadera de Leonardo y los brazos de Leonardo enredaban los hombros del otro. Se miraron un momento solo para volver a besarse y llenar sus bocas una con la otra. Las manos de Leonardo acariciaban toda la espalda de Eduardo. Y este levantó la cara para dejar escapar un gemido de su excitación cuando esto pasó la boca de Leonardo quedó justamente en su cuello y sin esperar nada se dedicó a besarlo y chupar. Leonardo estaba a full y Eduardo igual sus vergas sobre los pantalones se rozaban entre ellas y cada vez que la. Boca de Eduardo se abría sólo era para suspirar o dar pequeños gemidos. Mientras leo se comía a él padre de Carlitos, le chupaba el cuello bajaba por las clavícula donde alcanzaba a ver un poco de su bello corporal debajo de su camisa. Desbrocho un botón y paso su mano por su pecho hasta tocar sus pectorales y sintiendo sus bellos en sus dedos hasta llegar a su pezón se sentía tan durito y bien formado tenía unas ganas de chuparlos mientras jugaba con sus pezones no dejaba de besar su cuello de sus clavícula subía por su garganta y terminaba en su barbilla para después ser recibido por una boca que pedía despacio y entre suspiros de pasión que no se detuviera. Leonardo sacó la mano de su pecho y la dirigió a los pantalones de Eduardo acariciando su verga enzima de estos. Y Eduardo hizo lo mismo, cuando la mano de Eduardo llegó a la cabeza de la verga de Leo sintió todo el precum que está había escupido, la sobo llenando sus dedos y dijo casi al oído de Leo. –Que rico– luego se apartó un poco y llevo su mano lubricada hasta su boca y chupo sus dedos llenos de precum. Si ya estaba que explotaba de excitado esto lo puso más y tomo a Eduardo de las nalgas y lo levantó poniéndolo. Sobre los lavamanos y dirigiéndose a sus oídos chupo su lóbulo y Eduardo se estremeció después de hacerlo gozar un rato Leonardo dijo a su oído –quiero probar tu verga– y bajo sus manos otra vez a el paquete de Eduardo que estaba a reventar.

    Eduardo se mordió los labios y lo miro de una manera cómplice Leonardo puso ambas manos en el lavamos y Eduardo con ambas piernas arriba se sobo la verga y le dijo a Leo -quiere que le dé verga profe.

    Se volvieron a mirar ahogados de deseo y se volvieron a besar durante 1 minuto. Hasta que escucharon pasos fuera. La calentura les había hecho olvidar que estaban en el baño de la Escuela y que en cualquier momento alguien podría entrar inclusive un niño. A ambos les costaba respirar con normalidad por lo caliente que estaban. Sabían que no podían seguir ahí pero no querían detenerse.

    Eduardo jamás se había sentido tan deseoso y la verga de Leonardo sobre su pantalón pedía atención a gritos. Entró un niño al baño y decidieron salir.

    Leonardo llevo a el papá de Carlitos hasta una aula que era utilizada como consultorio de psicología y trabajo social para los niños, las trabajadoras estaban en la Junta y a esta le faltaba por lo menos 1 hora. En cuanto cerró la puerta Eduardo abrazo por atrás a Leonardo y beso su cuello desesperado respirando muy fuertemente en su nuca. Leonardo se giró y hundió sus labios en la boca de Eduardo mientras desabrochaba su camisa. Lo sentó en la. Silla que había frente a ellos y una vez desabrochaba la camisa por completo lo miro. Era llenito pero tenía muy buen cuerpo se alcanzaban a medio marcar sus pectorales y sus pezones eran rosados además que estaban firmes y mirando hacia arriba y todo su pecho estaba cubierto por bellos. Eduardo lo vio y le dijo -cómeme Leo y este se abalanzó a su pezón lo envolvía con la lengua para después darle lamidas y sobarlo con los labios. Eduardo lo tomó de la nuca y mientras respiraba en pausas y gemía muy quedito decía –cómame profe, cómame todo– le jalaba el cabello y este desesperado chupaba los deliciosos pezones de Eduardo. Mientras cambiaba de pezón para también atender el izquierdo con la. Mano tomó la. Verga de Eduardo sobre el pantalón. Sentía como palpitaba y este no dejaba de lamber sus pezones. –que ricooo –gemía y esto motivaba más a Leonardo que parecía quería sacarle leche de los pezones. –no sale leche –dijo Leo jugando. Eduardo lo tomó de la nuca y lo hundió más. –a no, y tú quieres lechita verdad? –dijo mientras jalaba la cabeza de Leo tomándola desde los cabellos hacia atrás. Leonardo sólo mirando asintió con la cabeza.

    Lo. Dejó suspendió un momento y luego jalo la cabeza de Leo hasta su pene y le restregó toda la cara. Leonardo sintió todo el olor a verga y se le hizo agua la boca quería lamer pero como aun lo tenía agarrado del cabello no podía y solo se hundió en él. Delicioso olor y ansioso de poder probarla. –acá tengo una verga bien cargadita de pura lechita para ti, la quieres?

    Dijo Eduardo mientras soltó a Leo. Y este dijo si mientras saco la lengua y lambio toda la circunferencia del pito de Eduardo encima del pantalón. Lamia a lo largo hasta llegar a la. Cabeza y besar con pasión esa parte y después volver a bajar y repetirlo otra vez. Entre suspiros y en la entrepierna de Eduardo Leonardo suplico –ya dámela Eduardo, déjame probarte la verga por favor– y así lo hizo. Eduardo desabrocho el fajo y el pantalón y leo se encargó de lo demás. Llevaba un bóxer flojo y cuando el pantalón lo libero la verga mojada de precum boto se veía súper rica marcada en el calzón verde. Entonces lo bajo y una verga blanca con venas marcadas circuncidada con cabeza deliciosa Rosita y bien formada palpitaba escupiendo precum. Tenía el vello púbico corto y unos huevos bien colgados por el calor y peludos. Era más grande que la de Leo, así se veía de unos 18 cm y gruesa. Leonardo se quedó mirando anonadado. Y solo dijo –pinche verga tan deliciosa– la tomó del tronco y se la llevó a la boca. Y como se veía sabia. Eduardo suspiro y dejó caer los brazos, mientras Leonardo se metía y sacaba la mitad de la verga para después meterla toda hasta los huevos. Eduardo dio un pequeño grito ahogado, y leo se la saco la tomo de un costado, chupo de lado y mirando a Eduardo le dijo –está bien rica – para después volvérsela a meter. Eduardo lo tomo de las orejas, le acariciaba la nuca mientras leo comía su verga con gusto, en momentos se la sacaba y le daba lamidas en la cabeza luego besaba las piernas que tenía a ambos lados para después volver a tragar la verga y tener el pubis en su nariz, olía delicioso a hombre a verga y sudor. Y Eduardo sólo suspiraba y decía, –ahiiii cabrooon, que piiinche rico– y leo solo decía hummm con la boca llena, lo miraba con su verga en la boca y solo se la sacaba para besar sus piernas o decir lo rica que estaba.

    Bajo sus pantalones a las rodillas tomó la verga del tronco y le. Dio una mamada en los huevos, olían a sudor, olían a macho a hombre aunque estaban cubiertos de bello estaban suaves y se llevaba uno a la boca luego lambia ambos para después meterse el otro, los succionaba y de vez en cuando volvía a la verga para comer el precum que iba escupiendo. Luego leo beso la comisura de ente los huevos y las piernas. Eduardo lo tomó nuevamente de la nuca y lo hundió aquí mientras gemía y Leonardo no dejaba de jalar la verga dura. Le estaba ensalivando toda la verga.

    Y se veía deliciosa.

    Eduardo jalo de la camisa a Leo hacia él y lo beso luego chupo su barbilla y lo regresó a la verga, para después levantarlo y quitarle la camisa. Leo. Se paró. Eduardo se quitó completamente los zapatos y el pantalón y calzón. Y teniendo a Leo parado, solo dijo. –yo también quiero– y desabrocho el pantalón. Una verga morena sin circuncidar salió babosa pidiendo que la atendieran y con unos huevotes colgando que contrastaban bien con el palo tieso. Eduardo la tomo y la olio. Y mientras se la saboreaba decía. –desde el día que me besaste sueño con hacer esto todos los días. Y se la llevo a la boca. Leo. Dejo que cayera todo el pantalón y Eduardo lo tomo de las nalgas, mientras Eduardo se comía la verga de sus sueños.

    Después de un rato mamándolo paro solo para desvestirse completamente y se acostaron en el sofá que había a un lado era pequeño pero cabían bien ambos. El siguió dando una mamadota y leo casi gemía de lo rico que lo estaba pasando.

    Arrodillado Eduardo se llevó los huevos a la boca, pasó dos minutos lambiéndolos. Cuando Leo levanta las piernas como pidiendo lengua en el culito. Y Eduardo no la negó. Hundió su boca y con los huevos en la nariz sacó la lengua y lo paso por todo lo largo del ano de leo. Este soltó un gemido fuerte y de cabron mientras apretó con los puños el sillón. Eduardo se agarró de la verga de Leonardo y le chupo el culo.

    Leonardo no dejaba de gemir y suspirar. La lengua de Eduardo se sentía fría y este con desesperación le besaba el culo y respiraba sobre sus huevos mientras jalaba la verga de Leo.

    Leonardo era casi lampiño, Eduardo acariciaba sus nalgas y las separaba para sacar su lengua y ensalivarle todo el culo. Cuando hacía esto leo no podía evitar gemir y apretar la cabeza de Eduardo hacia adentro.

    La saliva escurría por las nalgas de Leo. Y Eduardo trataba de entrar en ese culo apretado. Metió un dedo y continuó jalando la verga de Leo este se movía de arriba abajo disfrutando a mil. Hasta que el deseo de verga lo alcanzó.

    Se colocó en cuatro y Eduardo beso sus nalgas morenitas abrió y miro su culo palpitando lo tomó de la verga nuevamente y como si fuera una paleta le dio sus últimas lamidas para después volver con el dedo.

    Leonardo sentía toda la pasión del otro hombre y mientras este lamia y chupaba su culo. Leo no dejaba de gozar y gemir.

    Eduardo mordía sus glúteos y movía sus nalgas de un lado a otro. –quiero cogerte –dijo y se agarró la verga tiesa como piedra. Leo lo miro y dijo –quiero que me cojas, cógeme cabron!

    Eduardo se paró y apoyo sus pies en el sillón, abrió las nalgas morenas de Leo y coloco la cabeza en su culito.

    –húndela papi– el culo de Leo palpitaba pero era difícil entrar no quería dar esfuerzos pues no quería lastimarlo. Y cuando trato de entrar y este dio paso. Leo se quejó pero no lo dejo salir. Eduardo siguió así sin moverse ya tenía la cabeza adentro. Leo se quejó nuevamente y la. Sacó para después volver a meterla. A la. Misma altura ahí la dejó un momento. Hasta que leo se hizo poco a poco hacia atrás clavándose solo la verga poco a poco el tremendo culazo de Leo se iba comiendo ese pito. Este agacho la cabeza y se detuvo hasta tocar el pubis de Eduardo. Así quedaron un momento bien ensartado. Entonces igual como enreo Eduardo la comenzó a sacar poco a poco y cuando casi estaba toda de fuera la clavo de un solo golpe. Leonardo abrió mucho la boca y ahogo un grito que termino en un –aahhhhh– la volvió a sacar igual lento y la dejó ir otra vez con todo el sonido se repitió. Y la tercera vez la sacada y metida fue a la misma velocidad y Leonardo abrió mucho su boca inclino la cabeza y paro las nalgas dándole la orden a eduardon de que lo cogiera con todo. Así lo hizo empezó a meter y sacar sin parar y a buena velocidad los gritos de Leo pasaron de ser largos a ser recortados entre suspiros y entre ellos gemía y gemía eso prendía más a Eduardo que tomaba de la cadera y marcaba el culote que se estaba chingando con las manos. Los. Quejidos de Leo cambiaron y ahora eran un –ahh ahh ahh ahhhhh aaahhh– con cada metida. Sentía duro como si le lastimada un poco pero a la vez era suave como el placer de jalártela pero en más partes y con más fuerza. Le estaba encantando y Eduardo solo quería hacer gozar a su hombre.

    –nunca me la saques cabron! – decía leo, –que ricooo!!! – Eduardo escuchaba y le daban más ganas de desbaratarle el culo a parchadas. Sus nalgas chocaban con el pubis y rebotaban riquísimo y cuando estas golpeaban los huevos de ambos campaneaban asiendo unos sonidos deliciosos. Que a ambos llenaban de más deseo. Leo no dejaba de gemir y como podía pedía más.

    Eduardo estaba empapado en sudor, las gotas bajaban por sus brazos y sus piernas. Leo empujaba hacia atrás su culo para sentir más el pedazo de verga que se estaba ensartando. También estaba que empapaba de sudor y su verga campaneaba con cada envestida. El precum le destilada a litros y el sillón lo recibía todo. De ves en cuando se la jalaba y miraba a Eduardo como estaba gozando. Ambos gozaban el momento, lo estaban viviendo de verdad. No se reprimían por nada. Gemían sin poderse resistir. Más leo.

    Eduardo bajo su mano y llegó. A sus huevos que sobo sin dejar de cogerlo. Entonces tomo la verga durísima en su mano y la apretó justo en medio. Con cada metida este bajaba y subía su mano. No tardo en llenarse de jugos de su macho, y apretando más fuerte. Subió una pierna y aumento poco a poco sus envestidas. Hasta que leo no pudo ni siquiera hablar. Su culito rebotaba en cada metida y sonaba su piel sudadas una contra la otra. El sudor corría por la espalda y ya había gotas cayendo por los huevos de ambos que se movían de arriba a abajo. Le estaba dando una cogida descomunal. Leonardo se retorcía no podía ni pedir más, ya se la estaban dando toda. Y lo tenían agarrado de la verga como para que no se le fuera. Jamás se iría de ahí. Cuando menos pensó pudo soltar un grito muy fuerte y gemir de puro placer la verga de leo se encorvo y uno a uno fue escupiendo chorros de lechita caliente. Unos los paro en su propio pecho y cuello otros cayeron en el sillón y los últimos en la mano de Eduardo. Cada chorro su estómago se contraía y soltaba un gemido.

    Y cuando terminó por fin pudo hablar. Para solo decir –que pinche rico – y suspirar. Eduardo se había detenido y soltó la verga de Leo. La miro llena de mecos y sin pensarlo se la llevó a la boca chupando cada dedo y comisura para dejarla limpia. Leonardo se giró recostado en el sillón pero ahora con la cara hacia Eduardo tenía el cuerpo marcado y se veía deliciosos lleno de su propia leche. Eduardo con esta vista se jalo la verga y en cuestión de segundos le vacío unos chorrotes de mecos, su verga brincaba sola mientras le entregaba leche a Leo. El primer chorro cayó directamente en su mejilla después su hombro y cuello y los últimos bajaron a su abdomen y pectorales. Leo la sintió muy calientita. Y en su pecho y abdomen se mezclaba con sus propios mecos. Eso le excitaba demasiado.

    Cuando Eduardo se recuperó miro a su nuevo amante ahí acostado con su delicioso cuerpo gratinado de lechita de ambos y sin pensarlo se bajó para besarle todo el cuerpo y comerse los mecos que ambos habían escupido. Ambos gracias a él otro. Beso cada parte su abdomen, luego ombligo, pecho, pezones, axilas, hombros brazos, cuello y terminó en su boca donde ambos compartieron ese néctar dulce. Su beso fue tan apasionado se tenían tanto deseo que en segundos sus vergas ya estaban otra vez tiesas como varillas.

    –jamás había hecho el amor tan rico como contigo. Jamás había sentido así. –dijo Eduardo mientras daba besos pequeños a Leonardo en la boca y mejilla.

    Leonardo respondió con el mismo gesto besando la cara de Eduardo. –fue de verdad maravilloso–

    Se abrazaron y Eduardo dijo a Leo –quiero que me cojas tú a mí, quiero que me des tu lechita en el culo – y se besaron nuevamente llenos de pasión. Entonces sonó el timbre esto indicaba que había terminado la junta. Sintieron miedo. Limpiaron un poco. Moviéndose deprisa. Compartían miradas cómplices y recordaban cada momento que había pasado. Se morían de ganas de seguir quizá todo el día. Descubriéndose entre ellos pero ahí no. Tenían que esperar.

    Es mi primer relato si te gustó te dejo mi Twitter, echale un vistazo a ghg@leolimonn.

  • Cuñada embarazada, necesita sexo

    Cuñada embarazada, necesita sexo

    Fue producto de la causalidad, a solas con la cuñada, embarazada, son dos ingredientes que detonaron mi deseo. La necesidad de atenciones de ella hizo el resto, un polvazo monumental, le hice la conchita y el culo, la seguimos hasta el alumbramiento.

    Esta es mi segunda aventura con una mujer embarazada, la primera fue con una compañera de oficina, un corte de luz y la falta de atención marital fue la génesis, bastaron un café y la confidencia para que el encuentro termine en la cama de hotel.

    Siempre tuve una fijación con el deseo de poseer a una mujer embarazada, sentir en carne propia la expresión de calentura y erotismo de la mujer grávida, es increíble vivir la pasión exacerbada por la condición tan especial, si a esta condición especial le sumamos la falta de atención marital, tendremos un combo maravilloso, poder gozar la entrega de una mujer así puede ser la mayor experiencia del disfrute sexual. Este recuerdo dejó sabor a poco y potenció el deseo por esas deliciosas panzonas, que tanto y tan bien cogen.

    Nuevamente la fortuna me puso cerca de una mujer grávida, la hermana de mi pareja vino a visitarnos, luego de un impasse de casi un año por una tonta discrepancia con su hermana, mi pareja avisa que llegará algo más tarde, la causalidad de su demora nos permitió conocernos.

    Invité a tomar un café mientras le hacía el “aguante” (acompañar en la espera), ella se empeñó en hacerlo. Sentado podía admirar su espléndido culo, sus casi cuatro meses de embarazo no hicieron mella en sus atractivos físicos, senos grandes y redondos, ahora más creciditos por la adecuación corporal para la maternidad.

    Se mueve con soltura y gracia, su figura atrae como moscas a la miel, me cuesta mucho disimular el atractivo, ella no está ajena al efecto cautivador, cada tanto echa una mirada y siempre me pesca embelesado con admirar su trasero. Directa y sincera, sin pudor, fue directa en su pregunta:

    —Tanto te gusta mi trasero? debe estar un poco más gordito por estar embarazada, qué te gusta?

    —Bueno… en primer lugar me disculpo si te ofendí, no sé, o sí sé pero no pude reprimir la atracción por admirar… tu figura…

    —Figura nada, me estabas mirando el culo!

    Lo decía con todas las palabras, no de forma agresiva, más bien con el tono preciso de quien se siente gratificada por el deseo masculino. – Me gusta que me vean como mujer, como hembra, me seduce cuando un hombre me ve como un objeto de deseo.

    —No te andas con eufemismos, vas directo al hueso. Sí, es cierto, te miraba el cu… lo. Lo tienes muy bueno, digno de ser bien tratado.

    Aposté todo a que su respuesta me diera permiso para poder ampliar mi admiración por su traste.

    —A ver cómo es eso de “bien tratado”, cuéntame… -se acerca con las tazas de café

    —Bueno… bien tratado es eso, sentirlo como algo digno de ser bien usado, digo… en el buen sentido.

    —Usado en el buen sentido? no entiendo, cómo es eso

    —Bueno…digamos que tu marido pueda hacer uso, hacerte sentir el disfrute de tenerlo, todo para él.

    —Todo eso me gustaría, solo que él no lo disfruta para nada, desde que embaracé declinó todo interés en mí como mujer, el solo ve la madre de su futuro hijo, antes lo usaba y mucho. – risas compartidas

    —Qué desperdicio, tener algo tan tentador delante de sus ojos y no verlo, peor aún, no darle uso.

    Nos habíamos encontrado solo un par de veces, siempre encuentro familiar, ahora, en cuatro palabras nos adentramos en la intimidad del terreno sexual. En cada palabra ponía el acento en lo buena que está, ella en lo desatendida. La coincidencia nos acerca en los deseos, el mío por las ganas de hacérselo, ella por la abstinencia de sexo que necesitaba una pronta ración de sexo.

    —Cuñadito, podemos ser francos y hablarnos a calzón quitado? (asiento) También puede ser en el sentido literal, sin calzón. Bueno, coincidimos en lo mismo, yo tengo ganas, muchas, vos deseo de mí no te faltan. Tengo las necesidades básicas de garche insatisfechas, ya no me aguanto, si no eres tú, sería el que se me cruce. Todo quedaría en familia o prefieres que salga a la calle a levantarme un tipo? Somos familia, discreción y sexo sin consecuencias, no me vas a dejar embarazada, entonces… qué tienes para decir?…

    —Pues no mucho, o todo, comparto tu razonamiento y… cuándo podemos? yo estoy urgida vos… no sé cuánto puedes aguantar ahora que te lo propuse.

    —Por mí te lo haría ahora mismo y aquí, solo tenemos el inconveniente de que pronto vendrá tu hermana.

    Como si los dioses se hubieran puesto de nuestro lado, no habíamos terminado de ponernos de acuerdo en hacerlo, cuando mi celular suena, es Claudia, mi pareja excusándose porque la prolongada demora, que aún sería por un par de horas más pues necesitaba terminar un informe de auditoría. Informó que Betty, su hermana, estaba esperándola, pidió que la disculpara, que mientras tanto hiciera todo lo posible por justificarme con ella y le diera mis mejores atenciones.

    —Ja! era tu hermana, como si nos hubiera escuchado. Se va a demorar como tres horas más. Me recomendó especialmente que te atienda bien.

    —Atenderme bien, hmmm… justo lo que necesito, en tres horas se pueden hacer muchas cosas…

    —Como digas.

    —Entonces qué esperamos, puedes poner “manos a la obra”

    No hacía falta repetir eso de “manos a la obra”, el masaje en los hombros abre el camino, mis manos se pierden en el escote del vestido, apropiarme de sus tetas, sentirlas bien cargadas fue una alucinante rapiña.

    Gira, baja los breteles, cae la copa del sostén, cúpulas blancas en libertad, pezones asoman inquietos, gruesos y erectos. Manjar que merece ser tomado, la pasión alucinada de mi boca, los gemidos surgen con la primera mamada, los siguientes son producto de la excitación gestada por la succión continua.

    Ponerse de pie y dejar caer el vestido fue casi un acto de magia, mostrarse solo en bombacha un desafío al deseo. Las caricias en los pechos, bajando hasta el borde de la bombacha, vencer el elástico y llegar a su sexo era un viaje al mundo de su fantasía. Los gemidos se suceden y multiplican, comienza a desvestirme.

    —En cuero todo es mejor. Qué buen pedazo tienes, lo contenta que debe estar mi hermanita poder comerse toda esta carne. -comienza a masturbar, besar y mamar.

    Me calienta a mil, moviéndome en su boca, coge con la boca, sostengo su nuca para ayudar a hacerle sexo oral, hice a un lado el cabello, lo hace tan bien que necesitaba verlo con claridad. En ningún momento deja de mirarme. Es una mamada de calidad, sabe disfrutar a un hombre y hacerlo gozar, mujer eficaz como pocas, la calentura toma la intensidad de una mamada épica.

    Atenta a todos mis movimientos, entiende los gestos, conoce de qué modo nos gusta el disfrute de una buena mamada, demora y prolonga el goce. En un momento la presión de mis manos sobre la nuca y lo acelerado de mi acoso en su boca hacen que detenga la intensidad de la mamada, aprieta la base del pene para detener el avance. – Ya tienes bastante, ahora es mi turno

    No quería pasarme de calentura, demorarlo para que fuera dentro de ella, la senté sobre la mesada de la cocina, piernas abiertas dejan expedito la visión de la vagina, solo una línea de vello decorativo, el papo abultado y juvenil, como de una pendeja, labios pequeños y exquisito aroma de la mujer en celo. Decidida y precisa, sabe aprovechar el tiempo, suave toque en mi cabeza indican la premura por la breve disponibilidad del tiempo.

    —Sí, así, hmmm qué bien me la comes. Hace como cuatro meses que no siento una boca en mi cuquita. Sabes lo que le gusta a una mujer, lo haces de mara… villa. hmmm sigue, sigue, sigue, me estás llevan a la gloria. No pares, no pares! Me vengo, me vengooo!…

    Esta mujer es realmente algo digno de probar, su intensidad y capacidad de entrega es más que meritorio, sea la gravidez o lo que fuera, tiene calidad para disfrutar del orgasmo, también para hacer disfrutar al macho que le come el sexo.

    —Qué bueno que eres comiendo el sexo, lo haces mucho mejor que mi marido, bueno a él le gusta poco comérselo, creo que lo hace porque insisto, lo haces de maravilla, me robaste dos orgasmos, me gustó!

    De pie, inclinada sobre la mesada, echando el culito hacia atrás, abrí los cantos para una breve atención bucal, pletórica de jugos, me alcanza papel de cocina para que se la limpie, quite el exceso de jugos, compartimos el gusto por hacerle sentir la entrada del miembro sin tanta lubricación, el contacto de piel a piel hace el disfrute más intenso.

    Puse la verga en la entrada, separando los labios con la cabeza, ella se toma del borde de la mesada, parece estar ducha en esta postura sexual, tomada de la cintura, me ofrece el ángulo preciso para un penetración profunda. La intensidad, el grosor y la vehemencia de la intrusión hicieron que me sintiera abriendo sus entrañas. La improvisación y la urgencia ponen el tono épico al momento de garche, tomado de sus melones, voy con más ímpetu, decidido a traspasarla con mi poronga, la danza del sexo se torna en convulsivos movimientos, ella sacando el culito hacia atrás, yo volviéndola a su lugar, empotrado dentro de su sexo.

    Es tiempo de variar la posición, la silla con respaldo del desayunador me parece lo más indicado, sentarla, descansando sobre el respaldo, las piernas bien hacia adelante, entre sus piernas se la ensarto, profundo. Se toma del apoyabrazos cuando me posiciono entre sus piernas, apoyándola en la entrada, sus piernas pinzan en mi cintura, penetro con moderada brusquedad, disfruta ese instante de agresión, despierta la loba interior, se hace bien puta. Tomado de sus meloncitos, vamos abriendo camino en la cueva húmeda.

    El vaivén de la cogida, nos envuelve en la misma vorágine de calentura, nos aunamos en el mismo objetivo: disfrutarnos. Vaya que lo disfrutamos, los jadeos de ambos completan el combo del goce infiel, nos ponemos a tono y ritmo. Siempre priorizo el goce femenino, no siempre es posible

    Fue un orgasmo intenso, con réplicas que agitan su cuerpo, los labios transmiten el lenguaje del placer interno. Estrujo con brusquedad sus tetas, apreté los pezones, extiende los brazos para tomarse de mí, los embates me llevan dentro, bien dentro, la penetración se enriquece en cantidad y calidad de los embates, transita el nuevo orgasmo.

    Frenético movimiento de pelvis, me impulso, empujo fuerte, concentrado en mis sensaciones, aprecio el momento en que la esperma comienza la carrera a la libertad. Un golpe preciso, profundo libera, eyaculo dentro, chorros profusos y contundentes vierten la savia del hombre ardiente en su cueva.

    —Wowww, calentita la leche del señor. Cuánta tenías… hhhh, me gusta, mucha y caliente.

    —Me pareció que estabas acabando, o me equivoco?

    —Si, me vine otra vez, no quise gemir fuerte para turbar tu momento. Viste que pudimos juntos, qué bueno, te corriste justo en mi orgasmo. Súper polvo nos echamos.

    Quedé viendo cómo el semen comienza a escurrir de la vagina, chorreando hasta el culito. Sabe terminar un buen polvo, se arrodilla para limpiar el semen que hacía brillar la pija. Chupa y lame dejándola sin resto de eyaculación.

    Breve descanso para reponernos, higienizar el estropicio de jugos y leche dan tiempo para un segundo round de sexo.

    Hubo una segunda parte, las ganas intactas, la calentura renueva su temperatura, todo está dispuesto para otra vez.

    —Yo sigo con ganas, vos también, conozco esa mirada. Cuando comenzó todo esto estabas embobado con esto (se palmea el culo), así que… ahora le toca, bueno me lo tocas y… me vas a dar pija por acá? (mohines de nena caprichosita)

    —Obviamente lo tenía como prioritario, esta (me toco la pija) está deseando abrir ese orto divino.

    —Dale, como me pongo? dónde lo hacemos?

    La hice poner con las manos en el borde de la mesada y se la mandé, de una por la vagina, un par de metidas crean el clima de garche y lubrican lo necesario para ir por el ano. Abrí los cantos, coloqué la pija en el centro de hoyo. – Abre guacha!, abre el culito, te lo voy a partir como un queso…

    Un poco de saliva también sirve, empujo como para puertear, el glande se pone en posición, tomé su cintura con fuerza para darnos más estabilidad, el envión me hizo entrarle toda la cabezona.

    Al primer envión corrió el cuerpo hacia adelante, la sujeté con fuerza, entré todo de un golpe, se quejó por la brusca acción, considerando su estado pregunté – Te la saco?

    —Qué?… ni te atrevas, me gusta, solo me asustó lo gorda y cabezona, como hace varios meses que no entra nadie, supongo que se habrá cerrado, déjame acostumbrar, en un momento estoy disponible para que me cojas, es lo que más me gusta, ya verás cómo me vengo. Soy tu yegua, monta cabrón, embarázame por el culo con esa poronga gorda y cabezona, abre todo, puedes romper el orto a esta perra puta.

    Es una mujer que va de frente, sabe pedir verga y la disfruta a mil. Por una razón de comodidad la coloqué sobre el sofá, arrodillada en asiento y tomada del respaldo, ofrece un ángulo perfecto para hacérselo, como ya se lo había abierto, esta vez simple, entrar todo, de un solo golpe, se la mandé hasta el fondo, volqué sobre sus nalgas, por debajo me apropié de sus tetas, tomado de ellas me sirve de apoyo para darle bomba en continuado, tomando ritmo y velocidad, una mano de la muchacha frota con intensidad el clítoris. Es una cogida perfecta, todo en su medida y armoniosamente.

    —Vamos cabrón mueve esa poronga, rompe el culo de tu yegua, más movimiento, más, necesito más acción. Me falta poco, apura la cogida, me pone loca esa cabezona moviéndose en mi culo. Vamos, vamos, me está quemando la calentura, apura, rompe el culo de tu yegua. Dameee pijaaa.

    Fueron sus últimas palabras previo al gemido mortal de su orgasmo, le estalló en la boca y en la vagina, su mano apretaba fuerte el clítoris, la mía estrujaba las tetas y apretaba los pezones. Todo es prisa, vorágine y locura, ella grita y prolonga su orgasmo, se la estoy metiendo con fuerza salvaje, la calentura nos consume, sacudo su cuerpo a golpe de pija.

    Todo es movimiento, gemidos, jadeos, gritos de placer y dolor, todo junto y revuelto. Los gritos de la mujer son pálido reflejo del estado de lujuria que transita a fuerza de pija. Nada le importa, pide a gritos que le dé más fuerte, más hondura. – Guacho divino!!! Nunca me cogieron así, dame bien fuerte no te importe que me queje, disfruto con este choto gordote dentro. Rompe el culo de tu puta, préñame cabrón, no te voy a dejar más, me vas a tener coger siempre así…

    Era un momento alucinante, desorbitada en su calentura es incapaz de comprender otra cosa que no fuera el goce de ese momento. Los gritos de esta loca llenaban el ambiente, cuando me vine dentro todo se incrementa de modo exponencial, nada que no sea el goce de esta hembra importa.

    Me vine de un modo alucinante, ni sé cómo pero sentía que se me iba la vida con la eyaculación. Después el silencio, se me aflojan las piernas, la eyaculación me dejó temblando, retiré la pija de su recto, cuando saqué la cabezota del pene me dio la sensación de descorcha una botella de espumante, en un primer momento creía que habido alucinación, pero ella confirmó la misma sensación. – Papi, cuando me la sacaste sentí que al atravesar el esfínter me descorchabas la concha.

    —Era como descorchar el champán?

    —Sí, eso, tal como dijiste. Claro no me debió extrañar me estaba garchando un burro…

    Luego de este momento de placer alucinante, nos higienizamos, todo en su lugar, sin rastros de la locura anal. Cuando llegó Claudia, mi pareja todo era alegría, solucionaron ese mal entendido que las mantuvo alejadas por un tiempo.

    En la despedida, con el beso en la mejilla me susurró

    —Esto no terminó, solo fue el principio. Necesito más, necesito sentir esa poronga de burro como me rompe el orto…

    Solo fueron un par de horas, el comienzo de más culeadas, disfrutando del culo de mi cuñada, al año de parir se mudaron al interior, cuando regresó un par de años después nada fue lo mismo, o no quería o tendría otro macho que la sirva como hizo este “burro”.

    No sé si te ha pasado de estar embarazada y que tu marido no atienda tus necesidades, me gusta saber tu opinión, te espero en [email protected].

    Nazareno Cruz

  • Patricia una vecina casada (Parte ocho y nueve)

    Patricia una vecina casada (Parte ocho y nueve)

    Parte Ocho. Para el día de hoy les voy a contar lo que pasó con la reunión a la que vamos a desenmascarar a la puta de la esposa de Miguelito.

    Preparamos todo para el siguiente sábado en dónde la belleza del Julián se encargaría de traerla a nuestro territorio.

    Invitamos a Emilio y su hermano, a Magda, Patricia, mi hija y el abuelo, cada uno traería su comida y trago. Llamé para que el Miguel por aquello de su trabajo tuviera que viajar el viernes a sus correrías y todo comenzó desde el viernes el Julián se fue a quedar esa noche con Astrid aprovechando que el Miguel no estaba, ellos viven a una cuadra la circunvalar con 45 en un cuarto piso de un edificio de apartamentos lo que nos quedó de papayita para poderlos espiar desde la vía que baja de la circunvalar labor que don Miguelito pudo realizar desde mí camioneta la que le preste con unos binoculares que el Julián le prestó. A las 10 de la noche me llega. Atolondrado y muy arrecho tanto que me toco hacerlo bañar en agua fría, pues él tenía que lucirse al otro día con la puta de su mujer darle agüitas hasta de valeriana y manzana para que descansara. Y me contó lo que vio.

    – Asombrado de mí mujer no, no es que hoy la vi y no era ella. Era otra persona el Julián abrió la cortina y pude verlos como se besaban y prácticamente como se desnudaban en la sala y luego la vi sentándose encima de él toda desnuda brincando. Yo nunca le he hecho el amor en la sala siempre ha sido en el cuarto y aunque ya era de noche y la luz prendida mire a los alrededores a ver si había algún mirón pero no donde había luces no había nadie asomado, vi que se pararon, apagaron la luz se fueron para el cuarto me imagino que a culear y ya no se pudo ver más. Nunca me había sentido tan feliz de verla ahí, lo poco que vi a mí mujercita teniendo relaciones sexuales con el Julián.

    Casi me saco la verga y me masturbo ahí, no eso fue espectacular las sensaciones que tuve mi corazón palpitaba a mil.

    – No, me imagino lo que debiste haber sentido. Ahora ponte a pensar en mañana cuando ella este acá haciendo parte de la orgía que le tengo preparada. Aguanta esas ganas que mañana te vas a masturbar como loco mientras tú mujercita se acueste con varios de mis amigos. Así es que deja esas manos quietas y deja para mañana.

    Ahí sí mañana es el gran día mi hermosa mujer no espero poder dormir es que tengo la imagen de ella acá entre ceja y ceja.

    Nos fuimos a acostar lo deje dormir conmigo pero nada de nada y eso que como siempre duermo desnuda.

    Llegó el día eran como las 3 de la tarde y llegaron casi todos puntuales y a esperar a Julián y Astrid quiénes llegaron, mandamos a Miguel al estudio que da una puerta de vidrio que son cubiertas por unas cortinas interiores que te dejan ver desde adentro y no al contrario a la sala.

    Julián entra con Astrid muy abrazaditos, todos estábamos en la sala hablando de todo un poco, tomando unas cervezas otros roncito y fumando cigarrillos la cosa parecía algo muy normal un grupo de personas reunidas a tomar y charlar un poco escuchar música. Entre charla y charla me pareció muy bacana Astrid una mujer hermosa mestiza de ojos verdes alta de 1.80 de estatura y un cuerpazo armonioso: buenos pechos y un se redondo eso hizo que los caballeros se esmeran en atenciones. Eso sí para que pero la putica estaba que se comía solita.

    La música sonaba el trago en la mesa y entré Julián y Astrid los besos de dos enamorados acaramelados yo había colocado una barra de baile y la música que sonaba fue cambiada por reggaetón y fue mi hija quien inició un baile en el tubo dándonos una demostración de destreza lo que todos aplaudimos, después fue mi hermana, luego la Patricia quien de erotismo no tuvo ni pío y sí de cómico. Seguí yo, que volví a erotizar el ambiente dando cátedra recibiendo aplausos y chiflidos por mi sensual baile. Solo quedaba la Astrid que se negó a subir y mirando a los señores les dije:

    Tráiganme a esa perra todos se abalanzaron y entré todos la alzaron subiéndola a la tarima muerta de la risa y no le quedó más que intentar bailar y bueno afortunadamente tiene sin y bailo muy bien recibiendo aplausos y chiflidos. Ahora se nos ocurrió con mi hija el hacer un votación por la qué mejor bailo y la ganadora nos realizarían un striptease, todos vivaron la proposición la Astrid se colocaba las manos en la cara riéndose fue la única que voto por el no, del resto sí.

    Y a todos se le dio un papelito para su voto. Mi hermana y Yo sacamos dos votos cada una y mi hija y la Astrid con empate de 7 puntos cada una lo que hizo que nos uniéramos todos pidiendo que ambas no lo hiciera yo sí pensé que tal vez la Astrid sí no le iba a jalar al striptease pero no me equivoqué ella se subió a la tarima con mi hija y entre ambas nos presentaron un show divino hasta que quedaron en topless y todo gracias a que el Julián le pidió que si salía elegida lo hiciera y ella aceptó, que con gusto lo haría.

    Ya terminado el show recogieron sus ropas y se bajaron de la tarima ayudadas por los caballeros que se mandaron en picada. Astrid se nos acerca a donde estábamos con el Julián y se iba a colocar el sostén y el Julián la detuvo diciéndole que se quedara ya así, abrazándola entre sus piernas. No puso resistencia y se tomó un guaro y bailo levantando los brazos. Para darle confianza me levanté de la silla y me bajé el cierre de mí vestido quitándomelo. Quedando con mi sostén, calzones, las medias veladas tipo ligueros y mis zapatos. Julián va al baño y aprovecho para hablar con Astrid.

    – No que locura nunca había hecho un striptease con todo ese público.

    – A por lo que veo ya lo habías hecho?

    – Sí, si ya en varias ocasiones.

    Le mire la mano.

    – ¿Eres casada?

    – Si felizmente casada.

    – La mayoría que tiene mozo parece no serlo.

    – A no yo sí.

    – ¿Y tu esposo donde esta?

    – Ayer se fue de viaje y regresa el domingo.

    – ¿hijos tienen?

    – No, no señora todavía no he querido tener hijos.

    – ¿Y hace cuanto conoces a Julián?

    – huf ya hace cinco años y hace un año somos amantes. Yo lo amo en verdad pero si sé que nunca seré su mujer, sé que es bien fregado y no es hombre de compromisos.

    – ¿Y cuánto hace que te casaste?

    – Este mes cumplimos cinco años.

    – Disculpa que te bombardee con tanta pregunta.

    – Ahí no Dianita no hay problema Julián me ha contado todo acerca de ustedes y en verdad te envidio aunque yo también he tenido mis aventuras contigo la cosa si es sería.

    – ¿Como así fuera de Julián has tenido relaciones con otros hombres?

    – Si antes de tener con Julián tuve relaciones con un vecino de donde vivíamos en esa entonces y con un tío de Miguel con el que todavía me veo, Miguel viaja mucho y la carne es un placer que se debe disfrutar.

    – ¿Y después de Julián que, nada?

    – No! Ya con Julián la cosa cambio el me incito a hacerlo con más hombres abriéndome los ojos y haciéndome ver que con mi cuerpo puedo disfrutar del que quiera. Yo era una mujer que ni me arreglaba ni me ponía ropa sexy Julián fue el que me hizo cambiar y poco a poco fui conocimiento hombres y no con todos termine acostándome uno conoce gente rara y fui seleccionando y está es la hora que he tenido y tengo relaciones con 15 hombres. Los otros apenas de cita a comer, salir a bailar y hasta ir a cine. Pero no más.

    – ¿Miguel es que se llama tu esposo?

    – Si señora.

    – ¿Y él no sabe de tus infidelidades?

    – No ni idea él no es celoso por lo que ni me controla. Más bien es medio raro. El afortunadamente viaja mucho y así he podido llevar al apartamento a mis amigos que como el Julián se quedan a dormir en mí cama.

    – Mi niña pues me parece fantástico que puedas estar con tus amigos.

    La música sonaba y nos sacaron a bailar, Patricia bailaba todavía vestidita con su minifalda y un busito Lacoste, zapatos de plataforma altos de correas. Magda en jeans apretados dejándonos ver su hermoso trasero y un topcito o mejor una cinta atada a la espalda que le cubría sus pezones.

    Mi hija si se puso su sostén para que no brinquen tanto sus tetas.

    Había euforia y el alcohol ya nos tenían prendido. Mi hija propuso que los hombres realizaran un striptease lo que nosotras apoyamos. No les quedo otra.

    Subiendo de a dos a la tarima iniciamos con el abuelito y Anselmo. Dos generaciones diferentes dos razas pero con un elemento que los engrandece. El estar bien dotados todas 6 gritábamos con cada movimiento, con cada prenda que caía al piso hasta cuándo quedaban con sus bóxer y terminaban su presentación.

    Pero hacía falta el premio. Teníamos que incentivarlos para que se reforzarán.

    Y se para el Julián y propone que el que gane tenga sexo con Astrid.

    Astrid se sorprende el que Julián haya propuesto tal locura se sonríe.

    – Astrid estás de acuerdo en hacerlo mamita.

    Nos mira a todos.

    – Si porque no.

    – Eso!

    Todos aplaudimos.

    – Me encantaría hacerlo con cualquier de los dos.

    – No cambio, cambio que sea en pareja la que más aplausos reciba esa pareja realizarán un trío con Astrid.

    Astrid lo mira con cara de no querer.

    – Julián no eso no!

    Julián voltea a mirar al público y les pregunta.

    – Y ustedes que quieren.

    Y todos empezaron a gritar trío, trío, trío queremos ver un trío.

    – Mamita te toco mi amor no hay de otra.

    Le dice el Julián. La Astrid se queda muda y sonríe moviendo la cara de lado a lado.

    Sigue de locutor el Julián.

    – y ahora que pase la siguiente pareja haber. Emilio y Andrés y así pasaron las seis parejas de hombres que nos divirtieron a rabiar, rizas, gritos y aplausos a los stripteaseros que se esmeraron en su show y es que el premió lo exigua y la que escogió la a la pareja ganadora fue la Astrid por los aplausos gritos y chiflidos de todas. Escogiendo a Argemiro y su hermano, los demás se bajaron dejando al trío la Astrid no se había dado cuenta y todos estaban esperando que iniciará el show de sexo en vivo. Vio Astrid a Julián que se retiraba y ella se fue detrás, me le cruce en el camino.

    – ¿Astrid para donde crees que vas?

    – ¿A estarme con Julián?

    – Si pero primero los dos caballeros te están esperando, tienes que premiarlos.

    – Si y a donde voy con ellos.

    – Astrid tu como que no has entendido.

    – ¿Que no he entendido?

    – Que vas a realizar un trío como los ganadores acá en la tarima.

    – Qué, que jajaja en serio delante de todos.

    – Sí señora.

    – Ahí no, no puede ser cierto no por Dios. Voltea a mirar a todos quienes le hacen muecas y le señalan a los ganadores.

    – Jajajaja que chimba guau no. Mis piernas se me llenan de picadas, regálame un guaro.

    Astrid vuelve a mirar asía donde los hermanos y se toma uno doble.

    – ¿Ya estás bien?

    – Sí, sí ya me siento mejor.

    Se levanta y se devuelve y como toda una experimentada artista porno se coloca dándole la espalda a ambos y sus manos bajan a tocar sus vergas sobres sus interiores, ambos le besan los hombros y acarician sus tetas, las manos de Astrid se meten entre sus bóxer la vemos cerrar sus ojos y sentimos un gran suspiro que emana de su dulce boca.

    La Astrid se da media vuelta se agacha, vuelve a acariciar el bulto de sus vergas, les da un mordisco a través de sus bóxer.

    Los muchachos se bajan su bóxer dejándonos ver su bien dotada verga. Astrid nos mira poniendo sus manos en su cara de asombro y sonríe nerviosamente al apreciarlas, vuelve y las agarra y sin ningún reparo empieza a mamarlas y a masturbarlas engulléndolas como serpiente devorando a su presa hasta donde le quepan, la Astrid sabe lo que hace no me extraña al fin y al cabo ha tenido un buen profesor me imagino yo al Julián.

    Cinco minutos de disfrutar dos vergas. Argemiro se sienta en el suelo, Elías la acuesta atravesada a Argemiro y ella se acerca para seguir mamándole la verga a Argemiro y el Elías se dedica a chupar y lamberle la cuquita.

    Suena el citofono avisándonos que ha llegado la Ernestina quien llega con una compañera de trabajo. Una mujer mona hermosa, menudita de 1.50 de estatura pelo largo un cuerpazo bien formado, ojos verdes y cachetona. Se encuentran con el panorama de ver a los presentes unos ya desnudos y otros en ropa interior y a los del trío. Ernestina se desnuda de una y Pamela se queda admirando el show por unos minutos y luego también se desnuda y se une al grupo que en forma entusiasta saluda a los diez caballeros de beso en mejilla siendo el último mi querido yerno a quien no solo besa sino que también le agarra la verga con risa nerviosa, la felicidad de esta niña era evidente.

    Mi hermana y mi hija ya estaban practicando sexo oral a Emilio y a su hermano Anselmo Magda estaba sentada en las piernas de Andrés, la Patricia de pie abrazada a Camilo y Antonio. Julián, Arturo, Fabio y Sergio en el centro de la sala.

    Astrid cambia de pose y se le monta a Argemiro le agarra la verga y se la coloca en sus labios vaginales frotándoselos con el glande y luego se deja rodar por su tronco dejándonos ver cómo su cuca devora tremenda verga y el Elías se le para enfrente para que Astrid le mame la verga.

    La Ernestina ya está en conversaciones con Julián besándose y acariciándose. Patricia abrazada de Camilo y Antonio y yo con Arturo y Fabio a quiénes masturbo mientras miramos el show.

    Y llega el momento de la doble penetración de Astrid le alcanzó a Elías aceite para que se lo unte en la verga se coloca detrás de ella arrodillado entré las piernas de Argemiro y Astrid, quiénes se detienen a esperar que Elías la penetre por su trasero muy suavemente hasta el fondo y empieza a follarla aumentando su accionar poco a poco sus gemidos y gritos de placer se escuchan, me voy al estudio y le digo a Miguel que ya puede salir, él también estaba desnudo y haciéndose la paja viendo de primera línea a su mujercita disfrutar como puta de dos tremendas vergas que sin duda la tenían al borde de un colapsó sexual. Astrid parecía berrear de las sensaciones que estaba sintiendo, su trasero y cuquita estaban siendo taladrados por dos vergas grandes, gruesas. Después de esto muy probablemente tendría que descansar porque iba a quedar además de satisfecha, adolorida.

    Pasan los minutos y todo parece indicar que los tres están a punto de venirse el primero fue Elías quien termina en la espalda de Astrid, quien empieza a brincar más libremente sobre Argemiro y así les llega a ambos su orgasmo. En ese momento Miguel se deja ver de Astrid quien continua follando, no se detiene, ya estaba viniéndose, lo ve que él se está masturbando y continua follando hasta que Argemiro suelta su primer chorro, Astrid se lo saca y baja a que termine en su boca masturbándolo, lambiéndole su tronco y metiéndose su glande.

    Mira a su esposo y continúa lambiéndole la verga a Argemiro se la restriega por la cara y le dice.

    – Y tú esposo mío que haces acá.

    Astrid vuelve y se mete la verga de Argemiro a la boca, Mira a Miguel esperando su respuesta, sigue mamándole la verga.

    – Viéndote disfrutar algo que he pedido y tú nunca me habías querido complacer.

    Astrid se levanta y se le acerca a Miguel toda melosa se besan y todos aplaudimos.

    La fiesta continúa y Astrid le pregunta a Miguel.

    – ¿Papi y te gusto verme tener relaciones sexuales, mamar esas deliciosas vergas?

    – Si mi vida me encanto verte te veías divina mostrándome que te encanta mamar verga.

    – Sí me encanta no sabes lo delicioso que es.

    – A no en eso sí tienes toda la razón.

    – Bueno y te lo voy a demostrar

    – Listo mí vida soy todo tuyo.

    – Entonces acomódate mí amor y observa como tú mujercita disfruta de otras vergas porque yo hoy vine fue a tener sexo con otros hombres.

    – Ahí Astrid no me la vas a chupar?

    – No cabrón hoy tengo ganas de mamar otras vergas, bebe a eso vine a complacerte. Contigo,

    Ya lo haremos en la casa.

    Se le aleja Y se une a Pamela quien estaba mamándole la verga a mi yerno, con quién se besan y luego entre ambas recorren la verga de mi yerno con sus bocas vuelven y se encuentran en el glande y se besan nuevamente

    A mí Arturo y Fabio me acarician mi cuerpo me besan y chupan mis tetas.

    Los demás comienzan a disfrutar de sus cuerpos sedientos de sexo y lujuria, hasta el mismo Miguel pasa al pub inmenso que tengo en el corredor y en donde ya están la Ernestina, mi queridísimo hermanita con tres caballeros Julián, Anselmo y Emilio teniendo entré los cinco sexo oral.

    Al igual que mis vecinas Patricia con Camilo y Antonio con Magda en el sillón de la casa, arrodilladas les mamaban las vergas.

    Y así pudimos desenmascarar a Astrid y darle la satisfacción a Miguel de poder de ahora en adelante de ver a su mujercita disfrutar de otros hombres tal y como ocurrió ese día en que Astrid tuvo relaciones sexuales con seis de los doce hombres que habían. Haciendo pareja con Pamela quien también disfruto tener relaciones sexuales con 8 hombres la chiquitica resulto bien puta.

    Parte Nueve: Continuamos con mi amiga Patricia. Resulta que a su marido le ha llegado la notificación de divorcio por el juzgado. Lo que generó un altercado entre los dos ya que aquel ni se esperaba tal despropósito de parte de Patricia resultando el que él se fuera de la casa.

    Suena el timbre de mí puerta, era la Patricia quien vino a contarme lo sucedido.

    – Se fue Dianita por fin voy a ser libre, no que dicha para el que no paga y picha. Le llegó la notificación del juzgado. Anoche me llegó todo asombrado y con esa prepotencia que se manda a reclamarme.

    Discutimos, me ordeno que anulara la a demanda.

    – Ya me imagino preciosa eso para este tipo debió de ser imposible.

    Nos tomamos un cafecito y nos fumamos un cigarrillo.

    – Ahí amiga tenemos que celebrar tu inicio de libertad.

    – Si mamita que se te ocurre.

    – Pues tengo ganas de viajar a Santa Marta nos vamos con dos amigos de luna de miel.

    – Dianita no se diga más ¿para cuándo?

    – Este fin de semana nos vamos el viernes.

    – Vale listo nos vamos el viernes de luna de miel. Bueno mamita te dejo tengo que ir a hacer una vuelta.

    Voy a llamar a mi hermana para contarle mi hazaña y a pedirle que me cuide a las niñas este fin de semana.

    El miércoles eran las 6 de la tarde llegó al conjunto y me entretuve en la portería hablando con la administradora sobre un pequeño inconveniente. Había en el conjunto un perro que se estaba haciendo sus cagadas en mi propiedad, no sabía cuál era y entonces me toca ponerme a mirar los vídeos y así saber de quién es la belleza que cogió mi casa de cagadero.

    Estaba en camino a la casa cuando veo llegar a la Patricia, cargada de bolsas del supermercado acompañada de salome

    -¿Hola querida cómo vas?

    – bien Dianita en carreras.

    -¿Y eso?

    – No es que invité a Alejandro un amigo de mi esposo quién siempre me echo los perros.

    – A estas de cena romántica, perfecto preciosa eso está muy bien, pero se va a hacer tarde.

    – Si un poquito pero Salomé me va ayudar a prepararla.

    La miro y ella mueve su cabecita de arriba a abajo sonriendo, le acaricio el mentón y me despido dejándolas seguir.

    Al otro día ya en la noche me llega la Patricia a contarme lo bien que la paso.

    – Hola querida cómo estás?

    Y con esa sonrisa de satisfacción.

    – Ahí Dianita bien súper contenta, no mi niña todo fue estupendo y delicioso Alejandro me hizo pasar una noche espectacular, es donde me doy cuenta que fui una tonta, Alejandro hace rato quería llevarme a la cama y yo por fiel a mí marido lo rechace.

    – Si hola que rabia y contame que pasó?

    – No Dianita ayer la Salomé me colaboró en todo. En la cocina me alisto la mesa preparo el jugo y lo que más me sorprendió fue que me alisto lo que ella quería que me colocara.

    – Y que alguna prenda sexy?

    – Si, el vestido negro que es medio transparente unas medias tipo liguero y las sandalias altas de correas. Imagínate tú. Yo pensaba en otro más recatado pero ella insistió me decidí a ponérmelo, me bañé hasta el trasero sintiendo la sensación de una penetradas me rasure la cuquita dejándosela lista.

    Me coloque el sostén, los hilos dentales.

    Alejandro había llegado y le pedí el favor a Salomé que lo atendiera que ya bajaba.

    Me coloque el vestido y me miro al espejo se me veía prácticamente todo mí cuerpo a través de su transparencia. Me encanto la transparencia y como se me veía de bien mi trasero. Me pongo las sandalias y me voy a mi encuentro encontrando a Salomé mostrándole unas fotos de su celular. Alejandro al verme venir se levanta nos besamos en la mejilla.

    No hizo sino echarme flores.

    Salomé sirvió la cena pasamos al comedor, cenamos tomamos vinito.

    – Hollé Paty y Maritza?

    – Se fue a quedar en casa de una vecina.

    Luego pasamos a la sala hablamos y tomamos mas vino mientras Salomé levanto la mesa y arreglo la cocina un bolerito sonó y Alejandro me saco a bailar, nos besamos y Salomé termino salió de la cocina y seguíamos besándonos, se despidió y se fue para su cuarto, seguimos besándonos y contándome todo lo que le gusto. Le desabotone la camisa quitándosela, le despunte el cinturón, su pantalón dejándolo caer al piso, me quito el vestido, lo empuje quedando sentado en el sofá, me arrodillo metiéndome entré sus piernas le bajó el bóxer y me dediqué a mamarle esa verga, que aunque no es bien dotado sí me hizo delicioso. Ahí en la sala estuvimos más de una hora teniendo relaciones sexuales me vine varías veces, la verdad todo fue excitante no había experimentado tanto placer. Al terminar nos subimos al cuarto y algo me paso al pensar que muy probablemente Salomé tendría la puerta de su cuarto abierta y nos vería pasar desnudos al cuarto y así fue, la puerta abierta, al pasar por el frente de su cuarto miramos asía adentro y la vimos que estaba con sus audífonos puestos y bailando en topless moviéndose muy sexualmente Alejandro se detuvo y se acercó a la puerta. Acariciándose la verga, Salome lo mira fijamente y siguió bailando para él, haciéndole parar la verga eso a mí me calentó un resto lo abrazo, le agarro la verga lo masturbo ahí delante de mí hija nos sonreímos con ella y me lo llevo para el cuarto dejando la puerta abierta pensando en que de pronto mi hija pudiera verme disfrutar una buena verga y en donde tuvimos una hora más dé sexo, terminamos ambos en un delicioso orgasmo bajando a chuparle la verga y viendo a Salomé quien nos observaba desde la puerta, quien sabe desde que momento estaba ella mirándome.

    – Ahí no me vallas a decir que Salomé tuvo relaciones sexuales con ustedes?

    – No, no eso no paso. Ella se retiró y nosotros nos acostamos a dormir.

    Al otro día nos despertamos tarde me tenía abrazada y me levanto voy al baño él me sigue se hecha agua en la cara mientras yo orino. Yo también me limpio la cara y salimos del baño.

    Le digo que bajemos a tomar cafecito. Me dice que dejo la ropa en la sala y que sí podía traérsela, yo le dije que bajáramos así, en la sala se colocó su bóxer, entramos a la cocina mi hija estaba preparando el desayuno ya por lo menos se había puesto un franela vieja que tiene descotes a los lados

    – Buenos días como amanecieron?

    – Bien hija muy bien.

    Abrazo a Alejandro y nos besamos.

    – Hiciste cafecito?

    – Si señora, les iba a subir el desayuno.

    Desayunamos, hablamos de todo un poco y volvimos al cuarto en donde tuvimos otra hora de sexo fantástica.

    Salomé se había ido a entrenar.

    – Ahí Patricia eso fue fantástico tan bella la Salomé de cómplice alcahueteándole a la mami una deliciosa velada.

    – Divina mi hija me encanto verla bailar acariciándose su cuerpo el abrazar a Alejandro y masturbarlo delante de ella fue muy excitante, yo creo que ella nos vio tener relaciones sexuales.

    – ¿Y Alejandro estuvo todo el día?

    – No se fue después del almuerzo.

    – Fue fantástico toda una noche inolvidable.

    – Jejejeje me alegra enormemente saberlo

    – No toda la tarde fue de relax me metí a la tina sales automatizadas una botella de buen vino y meditación.

    – Oye Patricia ya arreglaste maleta, mañana viajamos?

    – Ahí no me voy a eso también tengo que arreglar las de las niñas.

    Patricia se fue y yo descanse… No me quedé preocupada con lo de Salomé por poco y la niña pierde la virginidad. Julián no me lo hubiera perdonado había que actuar y hacer que Julián la desvirgue pronto no va y sea que se nos adelanten y perdamos la dicha de hacerlo. Por lo hecho anoche creo que la Salomé va a ser fácil de seducirla de caer en nuestras redes.

    Este relato continuará

    DIANA LUCÍA SAAVEDRA

    [email protected]

  • El hermano famoso de mi novia (IV)

    El hermano famoso de mi novia (IV)

    Este nuevo hermanito era famoso, modelo, todas las chicas se morían por estar con él, siempre sus redes sociales estallaban con cada publicación que hacía.

    En su cumpleaños se llenó de comentarios, de likes, de replicaciones de cada foto, story, tuit, todo lo que hacía. En esa noche de festejo mi novia pudo ganar una primera batalla contra una supermodelo de revista, en medio del baile lo seduce con la popular música de reggaetón.

    En medio de la oscuridad y el baile se pierden y yo los busco desesperado por la casa, en un pasillo oscuro, en una puerta que da al lavadero se escuchan movimientos, golpes, jadeos, besos, cinturones que caen, líquidos mezclándose.

    No puedo ver nada, solo escuchar tras la puerta, escuchar como el nuevo hermano famoso de mi novia le mete dedos en la vagina a mi prometida, como su lengua lo saborea, se escuchan las nalgadas probando la resistencia de la popular hermana.

    En eso estaban cuando son interrumpidos por el estrepito de una puerta y de tacos en el pasillo, era la supermodelo que quedo desairada en la pista. Yo me escondo al fondo en la oscuridad, ella siente los ruidos del lavadero, abre la puerta y se encuentra con una imagen que la horroriza, se tapa la boca, menea su cabeza como negando lo que estaba viendo. Se va.

    Por detrás acomodándose los pantalones sale el famoso nuevo medio hermano de mi novia, segundos después mi novia tímida acomodándose el pantalón y la blusa.

    Ambos vuelven al living principal donde se desarrollaba la fiesta y el baile. Yo cuando vuelvo la encuentro a ella nerviosa, me dice que quiere ir a casa, nos despedimos de la familia, no encontramos a su hermano para despedirnos. Tampoco a la supermodelo.

    Al otro día nos amanecimos con las noticias del corazón, con fotos de los paparazis, mostrando al hermano de mi novia en el balcón abrazado a la supermodelo, ella con la remera de él, el con el torso desnudo.

    La clásica foto para paparazis, la clásica foto que circula en redes sociales que da que hablar a todo el mundo.

    Mi novia al ver esa foto se le transforma la cara, lágrimas a punto de brotar de sus ojos, pero que no los deja salir porque antes se levanta y se va al baño, se escucha la ducha abrirse. Evidentemente quería que no viera como estaba muriéndose de los celos.

    Estuvo como una hora en el baño, luego salió como si nada. Me miro como una loba, con ganas de coger, dejo caer la toalla y era evidente lo que sucedía. Se quería sacar las ganas conmigo, me iba a usar de consolador.

    Cogimos como nunca antes, ella pedía más, me rogaba que no acabe, que pare antes de terminar porque quería disfrutar, me estaba prácticamente humillando, diciéndome que acababa rápido y ella no gozaba nunca, en todos los años de coger parece que no la hice gozar nunca.

    Ella miraba con asco casi mi panza flácida cervecera, pálida, con pelos marrones, con el ombligo apareciendo y desapareciendo entre los rollos. Mis brazos pálidos sin pecas ni músculos los agarraba como no pudiendo creer que eso era lo más masculino que tendría toda la vida.

    Me pidió hacerlo de parados, se subió de un salto, y se dejó caer, los brazos me temblaban tratando de sostenerla, las levante un par de veces para que la pija entre y salga de la vagina en la exploración de su placer. No pude seguir mucho más, la puse contra la pared, ella me miraba como decepcionada de no poder mantener esa posición más tiempo.

    Me ayudo con la pared, pero ella se desliza de a poco, baja los pies al suelo y se pone en cuatro en la cama, allí soy bueno, así que mientras me pongo detrás de ella disfruto del chasquido de las nalgas con mis muslos. Mis huevos golpean con dureza en la entrada de su vagina. Mis escasos 15 cm no son los 23 cm de su hermano pero por lo menos es cumplidora.

    Mi panza flácida golpea con las nalgas de ella, cuando quiero hacerme el cogedor me subo a la cama como queriendo ponérsela desde arriba, en ese momento me agarra un calambre en el cuádriceps, que me hace caer al piso.

    Ella se preocupa por el golpe, cuando ve que es solo el calambre y empieza a suavizar el dolor, se retira, se va a la cocina diciendo que va a hacer el desayuno.

    Pasan los días y cerramos todo lo necesario para el casamiento. El vestido del diseñador top de ella pagado por su medio hermano, será la vedette del casamiento. Todos estarán viendo como le quedara. Cerramos todo lo necesario, el salón, el catering, el dj, la luna de miel, todo listo para el gran día.

    El día del casamiento ella se vestirá y peinara en casa, el diseñador top vendrá con su hermano famoso. Y además pondrá uno de sus autos de alta gama y oficiara de chofer.

    Yo estaba en la casa de mis padres, no hace falta mucho tiempo para arreglarse para un hombre.

    Aprovechando las cámaras que tenía en casa, me pongo a ver cada detalle, la chica de los peinados, la del maquillaje, el diseñador ajustando detalles del vestido, el medio hermano en un sillón revisando su celular. Ya vestido para la ocasión.

    Ella esta hermosa, el vestido le queda pintado, el maquillaje perfecto, realza toda la belleza que tiene mi prometida y futura esposa.

    Comienzan a irse las peinadoras, las maquiladoras, hasta el diseñador top se despide. La mama, hermana, y otras tías se despiden y van camino a la iglesia.

    En una hora estaríamos casándonos.

    Ya toda mi familia está yendo a la iglesia, queda solo mi viejo que me va a llevar en el auto donde tenemos las valijas listas para el viaje de la luna de miel.

    Le digo a mi papa que se vaya al auto que yo necesitaba un tiempo a solas por los nervios.

    Allí solo, en vísperas de mi casamiento me pongo a mirar que hacia mi futura esposa.

    Ella toda arreglada con el vestido de novia se acerca al sofá donde espera su hermano, no dicen nada. Ella pasa su mano por su pierna y la sube hasta tocar el bulto por encima del pantalón.

    Siguen mirándose sin decir nada, ella agarra con fuerza para tener dimensión de la forma que se esconde por debajo de la tela. Con maestría desabrocha el cinturón, desprende el botón, y baja el cierre. Después es todo libertad para su mano, vía libre para tener acceso al bóxer de su hermano, sin preámbulos hace lugar para que salte una depilada pija de 23 centímetros, morcillona pero creciente, rosada, de cabeza que brilla.

    La pequeña mano de mi novia, cubre apenas la circunferencia de esa monstruosidad, solo en la base del tronco. Sube y baja suavemente.

    No pasa mucho tiempo más que ella aproxima su boca para degustar nuevamente esa pija prohibida. Se la mete desesperada, la llena de saliva, sube y baja hasta tener arcadas, su rouge se esparce en la incestuosa pija de su hermano.

    Las esculpidas uñas preparadas para el casamiento arañan dulcemente las bolas gigantes de su hermano famoso haciéndolo gozar a niveles únicos.

    Después de unos minutos de chuparla ella lo besa en la boca, se puede notar la calentura en ese beso, la lengua de ambos juegan y se entrelazan de una manera sensual.

    La mano de ella sigue pajeando a su hermano.

    Es hora de irme a la iglesia, mi papa me avisa que llegaremos tarde. Así que salgo con el celular en silencio, le digo a mi papa que iría en el asiento trasero, repasando «mis votos».

    En el viaje a la iglesia veo como se abre un poco el escote hasta dejar sus pechos blancos de pezón rosado listos para ser devorados por la boca de su famoso hermano.

    Ella parece gritar de placer, no hay nadie en la casa, nadie le dirá nada. No tiene que cubrir el placer que le produce tener la lengua de su hermano en sus tetas joviales.

    Ella disfruta de cómo pasa de una teta a la otra, se puede notar la irritación de la piel con el roce de la masculina cara de su hermano. Se nota lo rosado en su pecho. Parece no importarle.

    Llego a la iglesia, muchos me saludan en la entrada, yo paso hacia adelante directamente, verifico que todo esté en su lugar, los músicos, el cura, los anillos, el fotógrafo, el dj, verifico que la pantalla donde pasara el video emocionante de nuestro noviazgo esté listo. El streaming para los amigos que están lejos está con buena señal. Todo para una boda perfecta.

    Le paso el celular a mi amigo técnico para que se ocupe de la transmisión en nuestras redes sociales del gran acontecimiento.

    Pasa media hora de la hora acordada y mi novia no llega, me acerco a mi amigo técnico que me instalo las cámaras y le pido el celular para ver si mi novia dijo algo sobre el retraso.

    Voy hacia una parte reparada de gente y le envió el whatsapp preguntando si está todo bien, de que la estamos esperando.

    Abro la aplicación de las camaritas de casa, y veo que ya no están en la casa, me llega el whatsapp de respuesta, diciendo que están en camino, que llegan en unos minutos.

    No me aguanto las ganas y pongo la memoria de las cámaras, veo lo que quedó grabado, veo que después de la paja fenomenal que le había hecho a su hermano y de cómo le dio de comer teta, se sube el vestido blanco hasta lo máximo, sus piernas se ponen una en cada lado, la tanga de encaje blanco se hace a un costado y se deja caer sobre su hermano que solo espera sentado el placer.

    Se nota que ella está gozando como nunca, levanta la mirada al techo, sin querer mira en la dirección donde estaba la cámara, abriendo la boca, evidentemente estaba gritando.

    Se deja caer sobre la pija de su hermano, se abraza a él, él se hunde nuevamente en sus tetas, ella vuelve a buscar su lengua, mientras sube y baja cadenciosamente, todo muy lento.

    Se ve muy sexual todo, ella con vestido de novia, todo levantado, una pierna a cada lado de su hermano, el de traje de primera vestido, solo su pija estaba descubierta, suficiente para que goce ella. Comienzan a subir el ritmo, ella cabalga, cabalga como si fuera la última vez, salta prácticamente arriba de la pija de su hermano.

    Ella sale en un momento y le dice que se ponga de pie. Se sostiene el vestido levantado, el colabora subiéndolo mas, y ella salta sobre el como un coala.

    Los brazos fuertes de su hermano famoso la sostienen, ella hace su parte rodeándolo con sus piernas. Se deja caer y encastra en su pija, sube y baja, el la ayuda con sus brazos, así están dándose duro. No es como conmigo, el aguanta más, él tiene más fuerza, el la sube y la baja, no necesita apoyarla en la pared.

    Adelanto el video y parece que estuvieron sus buenos minutos así. Cuando ella baja se pone contra el sofá levantándose el vestido pero ahora mostrándole el culo, el no duda y aprovecha la oferta. Se la mete golpeándola contra el respaldo del sofá, el pelo de ella ya es un desastre, su maquillaje quedo de la misma manera. Adelanto el video nuevamente, parece que así estuvo hasta que le acabo adentro. Se puede ver la leche de el cayendo desde la vagina de ella por la pierna.

    Ella siente la tibieza del semen de su hermano y se la limpia con la mano, llevándosela a la boca.

    Se acomoda el vestido como puede, así también el peinado, saca un rouge cualquiera y repasa los labios. Se retoca el rimmel y salen de la casa.

    Vuelvo del lugar reparado al altar de la iglesia, veo la cara del cura desencajada. Veo a toda la gente horrorizada, mi novia esta parada en la entrada junto a su hermano.

    Miro a la pantalla y esta la pantalla de mi celular conectado, mi celular que transmitiría en streaming en las redes sociales fue la que proyecto para toda los invitados lo que mi novia hizo con su hermano.

    Lo que sucedió después, es una estampida de la familia y amigos de mi novia. La mía tratando de consolarme como si fuera una víctima de esa arpía.

    Adolescentes de la familia filmaron lo que se proyectó y en minutos ya era viral el video de como el famoso hermano de mi novia y mi prometida cogieron a minutos del casamiento.

    La prensa mato al famoso medio hermano, mucho más a la puta de mi novia.

    Al famoso se le cayeron campañas y tuvo que recluirse de los medios, cerró sus redes sociales.

    Mi novia entro en depresión, estuvo con asistencia psiquiátrica y con medicamentos fuertes por la humillación publica.

    Por mi parte, mis redes sociales se llenaron de mujeres de todas las edades con ganas de consolarme, y obviamente aproveche cada oferta, de todos los colores, edades y clases sociales. Pero eso ya es cosa aburrida, porque sigo siendo el que coge mal, sin fuerzas, ni físico, con panza flácida, pero ahora cojo todo lo que quiero.

    Incluso a la supermodelo que salía con el hermano famoso de mi novia que por despecho tuve el placer de tenerla en mi cama.

    Fin.

  • La hija del tapicero

    La hija del tapicero

    Os voy a contar mi confesión, mi nombre es: Cayetana, hija de un viejo tapicero y de madre criada en casas de alto nivel.

    Todo comenzó a primero de año, yo andaba en casa aburrida por la monotonía del día a día, no salía de casa para nada, cerrada en mi habitación y sin saber qué hacer, de vez en cuando entraba en la habitación de mis padres y le cogia las revistas eróticas que el escondía debajo de un tablero encima de su armario ropero, podía ver imágenes de hombres y mujeres practicando sexo entre sí, al mismo tiempo que veía las revistas me daba por acariciarme mis partes más íntimas y personales sin que nadie pueda molestarme, pasando hoja tras hoja de las revistas y tocándome he llegado a conseguir darme placer a mí misma, de tal manera que a veces pienso que me pueden estar escuchando tras la puerta, pero ahora recuerdo que siempre que me excito yo misma siento un calor ardiente que me recorre el cuerpo y me es difícil parar de tanto gusto que me da.

    Una tarde mis padres se fueron al funeral de una vecina y me quede yo sola en casa, me dirigí al aseo para darme una ducha y así poder estar limpia de mi propio sudor provocado por culpa de tanto exceso de calentura interiormente, me metí en la bañera y pulse la alcachofa de la ducha, es de esa clase de duchas que se separa de su conector para extenderla hasta donde llegue el cordel de dicha alcachofa, comencé a echarme agua templada por todo mi cuerpo, apunte hacia mis pezones y pude sentir un rico placer que me venía de dentro de todo mi ser, seguidamente coloque la alcachofa apuntando a mi parte más íntima que se encuentra entre mis piernas y por debajo del ombligo, unas lo llaman; vagina, otras lo llaman chochito, pues yo lo tengo puesto como peluche, apunte a mi peluche con una mano y con la otra mano abría los labios de mi peluche para que así se pudiera lavar mejor.

    Yo en la ducha con mi peluche medio abierto y con el agua acariciando el interior de mi flojera, lo llamo así al interior de mi peluche porque fue apuntar con la alcachofa y comenzar mis piernas a temblar del gusto que me daba cuando el agua tocaba el interior de mis bajos labios, puse la alcachofa en su conector y comencé a tocarme intensamente hasta conseguir un placer extremo que hacía que mis pezones se pusieran de punta y la piel de gallina en todo mi cuerpo.

    Yo no podía parar de frotarme y frotarme, parecía como si estuviera frotando la lámpara de Aladino y sus tres deseos, lo único que conseguí fue un éxtasis de placer y unas ganas locas de no parar para conseguir lo mejor de mi cuerpo, al poco rato después metí mis dedos dentro de mi peluche y pude notar un líquido viscoso y blanquecino como si fuera leche, entonces comprendí que había conseguido un placer intenso con un aroma un poco fuera de lugar, pero me quede como nueva tras haber hecho la gran hazaña de exprimir al peluche que tenía entre mis piernas.

    Salí de la ducha y volví a mi cuarto para ponerme el camisón fino que tenía tras la puerta, cogí el cepillo para peinarme y con el rabo de dicho cepillo lo introduje dentro del orificio de mi culo y así saber qué es lo que se siente entrando por la puerta de atrás de mi garaje corporal, al principio pude notar que era un poco doloroso e incómodo, lo saque de mi orificio anal y reboce con vaselina el rabo del cepillo y un poquito en mi agujero anal para que así fuera más fácil penetrar y que no me doliese tanto al introducirlo.

    Comencé a sentir un gustito placentero y con ganas de seguir metiendo y sacando como si alguien estuviera indeciso en follarme o no follarme el culo, así estuve más de una hora y con la otra mano acariciándome los pechos para darme más placer a la vez, entre el rico placer de tocarme los pechos y el placer que sentía por mi culo aquello podría decirse que era un mundo de luz y de color provocado por el rabo del cepillo con el que me peinaba todas las mañanas cuando me levantaba.

    Aquello fue maravilloso, descubrir placer de donde menos pensaba que podría existir, la próxima vez todo esto lo practicare con un hombre de carne y hueso.

    Aquí acaba el relato de una chica joven descubriéndose su lado más íntimo y placentero.

    FIN

  • De vuelta a la web ¡Lo he hecho en una calle!

    De vuelta a la web ¡Lo he hecho en una calle!

    Después de casi tres años ausente me ha picado el bicho de la curiosidad y he vuelto a la web. Eso por no decir que estaba con un chico que sí que sabía mantenerme entretenida, y terminar esa relación me llevó a consolarme con uno que otro semental.

    Sin tantos preámbulos, les cuento lo que han venido a leer: una de mis mejores experiencias sexuales.

    Si leyeron mis relatos de años pasados, notarán que cada nuevo amante para mí superaba al anterior. Alfonso, mi última pareja estable, no podía ser la excepción. Puedo jurarles que no hay muchos chicos con un pene tan increíblemente grande, grueso y juguetón como el de él. Es que no sería difícil para ninguna chica perderse en ese delicioso pito y morir de deseos por sentirlo adentro. Y para mí, tener ese elixir a mi entera disposición sí que era excitante, incluso enfermizo. En cada encuentro no quería otra cosa que hacer el amor en mil posiciones, comerle el pito y que me tocara el coño como sólo él sabía hacerlo.

    Pues una noche caminábamos por las calles cercanas a mi casa, como cualquier pareja de enamorados que sale a charlar un rato. De repente, y como ocurría frecuentemente, las ganas de que me embistiera con su gran pene empezaron a adueñarse de mí, y poco a poco dejaba de escuchar sus palabras y me perdía en mis más morbosos pensamientos.

    Lo besé con pasión, y él sin imaginar lo que pasaba por mi mente, sonrió exclamando lo mucho que le gustaba cuando lo besaba sin previo aviso. Nos quedamos en una esquina abrazados, besándonos, cual par de adolescentes enamorados.

    ¿Te imaginas hacerlo en algún jardín cerca de aquí? -Le dije. A lo que él quedó perplejo, y dejó salir luego una sonrisa de complicidad. No gesticuló palabra alguna, me tomó de la mano y empezamos a caminar, en busca de una calle poco transitada, con un jardín que se prestara para nuestra hazaña.

    Después de caminar un par de minutos, encontramos la calle perfecta. Poca luz. Una jardinera alta, en la que podíamos sentarnos. La casa parecía deshabitada. Todo era ideal. Yo, que siempre moría de ganas por hacer el amor en cualquier rincón, me acostumbré a llevar siempre faldas, vestidos, cualquier cosa que facilitara un polvo rápido. Esta vez llevaba un vestido holgado, corto, y por supuesto, un hilo que dejaba muy poco a la imaginación. Sin más, me senté en sus piernas y empezamos a besarnos. Poco a poco abría mis piernas y él metía una mano debajo de mi vestido, tocando mi vagina, que para entonces ya estaba bastante mojada. Yo me movía lentamente sobre su pene, notando ya que estaba más duro que un palo. Él me masturbaba con sus dedos, frotaba mi clítoris de un lado a otro, ocasionando que salieran de mí suaves gemidos que lo ponían a tope.

    Me bajé de sus piernas, me senté a su lado, saqué su pene del pantalón que ya casi salía por sus propios medios, y empecé a masturbarlo sin temor alguno a que alguien pudiera vernos. A él le encantaba y le excitaba todo el rollo de que nos pudieran pillar, y a mí me fascinaba ver su placer.

    Después de unos minutos entendimos que no había tiempo de sobra, y que estando los dos tan calientes, era momento de cumplir lo que para mí era toda una fantasía sexual. Me senté nuevamente en sus piernas, esta vez encajando perfectamente su pito duro y grande en mi vagina llena de jugos y ansiosa por tenerlo adentro. Pude escuchar una especie de gemido ronco y suave que sólo indicaba una cosa: mi hombre estaba encantado, extasiado, maravillado de sentirme tan mojada y caliente. Subí y bajé varias veces, lento, metiendo todo su pito cuando me dejaba caer. Luego haciendo movimientos en círculos con mis caderas. Me encantaba toda la situación. Controlar las embestidas, sentir todo el placer que le generaba. Hazme venir -Dijo. Y esas palabras fueron música para mis oídos. Empecé a moverme tan rápido como pude, bajaba el ritmo por momentos, moviendo mis nalgas de un lado a otro, y retomaba con las embestidas rápidas, calentándome cada vez más. Gemía como si estuviésemos en cuatro paredes. Y debo decirles que me generaba más morbo pensar que en alguna ventana podía haber alguien pajeándose con nuestra escenita porno. Me apretó fuerte y esbozó un gemido que llevó mi excitación al máximo, haciendo que nos corriéramos al tiempo. Me encantaba sentir su leche caliente adentro de mí. Que sus jugos y los míos se mezclaran y desbordaran mi vagina. Cerramos el show con unos besos llenos de placer, de felicidad por haber cumplido una más de nuestras fantasías. Me reincorporé como pude, algo incómoda, con la vagina llena de fluidos, caminamos hasta mi casa, que estaba bastante cerca. No podíamos creer lo lejos que habíamos llegado esta vez.

  • Ese higo tuyo entre tus piernas

    Ese higo tuyo entre tus piernas

    Es una alegría que la vida te haya puesto ahí esos melones, tierra. Dónde ir si no es a ti, a tus manantiales. Allí donde mana el alimento que da vida y que sostiene los manjares. Por donde pueda me quedaré y allí estaré disfrutando de ellos.

    Por si acaso no te has dado cuenta… es tu movimiento el que te lleva, el que guía tus pasos. Y tu higo está quedo. El espera placentero y ofrecido, calentito y protegido. ¿Cómo te abres, dime… si no es con mi mano silenciosa, con mi palabra mágica que despierta todos tus rincones? Desnuda te quiero. Desnuda tu mirada y tu semblante. Deseosa, desprendida. Musa puesta.

    Ese higo tuyo entre tus piernas. Ese higo que se mueve sin moverse y que cuando mis dedos o los tuyos lo abren cuenta sus secretos y tú mantienes cerrada tu boca o la abres exagerada y cierras las pestañas.

    Oh, niña mía: hago de ti mi alegría y mi gozo y así quiero que para ti también lo sea. No puede ser de otra manera. Ahí donde te quedas y ahí donde te observan, eres tú mi dueña y mi esclava al mismo tiempo. Eres todas las nenas en una y a un tiempo una sola en todas. Tu higo es un tesoro que esperas que descubran.

    Ahora que estoy solo ha sonado el llavero del perverso: de ese cuya llave abre la cerradura… no para abrir la puerta sin opara romper el silencio. Y entonces pensamos que somos culpables de gozar uno del otro: cuando el perverso mira por el ojo de la cerradura. El vecino atento y despistado, la oradora de la culpa. Algo me dice: ten cuidao con lo que pones. Y es mi sombra, que me quiere distraer de la breva que alimenta mis ilusiones y me hace ser comedor y tocador de frutos.

    Higo fecundo, jugoso, joven puesto en pantalón de mallas, que hace la carne más apetecible. Allí vas… con ella, con la disfrutadora, con la musa, la abogada, la jueza, la pintora, la cajera, la taquillera o la actriz. Allí vas con ella. Y el higo contigo. ¿No sabrás que nada pasa hasta que lo hayas probado? Y entonces solo pasará que gozas.

    He puesto en ti mi ojo tuerto y mi deseo. Y es así como te miro desde ahora. Buscándote. Y a la vez habiéndote encontrado.

    Cuando fui allí me sacaste con tu mano a dar un baile con tu cuerpo estilizado, guapo y adornado. Tu vestido claro y me gustó pensar que debajo tu higo estaba al aire. Sonreías mucho. Era una sonrisa de diversión y también de apetencias. En el baile bailamos. Yo era un pirulo que pivotaba, deseoso y contenido, haciéndome al deseo, fabricando mi momento. Y tú eras el cuerpo precioso y deseado que se contoneaba y se complacía sobre su eje pirulo. Ahora dejaré salir a mi pájaro del nido para que respire, tenso y engrandecido.

    La niña que va para monja disfrutará de mi pecado, mientras goza con otros de su cuerpo. Pervertida que entró a saludarte al olor de las sardinas…Como guiada por el sexo. Buscando dónde entrar y quizá dónde ser entrada. Abre el aire con su saludo y entonces comienza a ver viejos verdes con los que justificar que no entiende el sexo escrito, ese que se produce en la cabeza de quien escribe. ¿Por qué no romper el himen aquí, ahora que huelo las feromonas del escritor? Y sigo escribiendo, porque tengo mucho tiempo. Y ella, la pervertida que siempre se excusa para no despervertirse… saluda a quien le abre la puerta y le cuenta sus secretos… para aspirar el ambiente que le lleva las feromonas del escritor que quiere higo. Y entonces todo se perturba.

    Se llevó las noticias de lo mismo de siempre. Esa que en la clase se ofrecía, pero nunca fuera. En la clase lo hacía para desconcentrar a quien quisiera y justificar que entre tanta mirada no podía. Y dime ahora: ¿quién miraba?

  • Incordio

    Incordio

    Las semanas de examen son, literalmente, una condena. Recuerdas perfectamente cuando estudiabas en esas aulas, esas mismas asignaturas y casi con los mismos profesores, por eso tu nivel de empatía es enorme, lo que no resta sufrimiento. Durante toda la semana, metida en el cuarto, estudiando, haciendo ejercicios y sin tiempo para otra cosa que no sea cuadernos libros, calculadoras y viajes a la escuela, acumulan nervios y tensiones que nos afectan a ambos, pero hoy es viernes y esperas poder arrancarme de esa habitación. Te acercas despacito y me escuchas murmurar dentro.

    – Esta la cena lista, laztana.

    Te contesto un poco enfadada por haberme interrumpido que me acercare en 5 minutos y te vuelves a la cocina. Tardo más de 15 en aparecer, con cara de agotamiento. Te doy un besito y me sirves la cena, que devoro con rapidez.

    – Bihotza, ¿Vemos esta noche la de Spiderman que no pudimos ver en el cine?

    Con una mirada de reproche, te digo que estoy atascadísima con cálculo y que no tengo tiempo para eso. Dándome un suave besito, me aseguras que te sentaras a mi lado tras la cena y sacaremos juntos esos ejercicios. Tras largas horas de trabajo, nos metemos en la cama, cansados, pero con el trabajo hecho y nos quedamos dormidos en segundos y solo despertamos cuando el sol no nos permite seguir durmiendo.

    Siempre supuse que la Universidad sería difícil, pero cuando tocan los exámenes es simplemente destructiva. El estudio presenta un caos organizado, libros, cuestionarios, lápices y bolígrafos. A pesar de ser sábado me escurrí temprano de nuestra habitación no sin antes darte un suave beso en la frente, agradeciendo toda la ayuda del día anterior. Inicio sesión en la portátil y abro el Messenger, con puntualidad inglesa se conectan mis dos amigos y compañeros de estudio. Hacemos un pequeño resumen del día anterior, mientras seguimos comparando resultados y planeando lo que sigue del día. Doy un sorbo al café expreso que prepare hace pocos minutos, sé que terminare con un reproche por no comer algo más sustancioso a estas horas de la mañana. Sin darnos cuenta entre ejercicios ya ha pasado una hora, por nuestra salud mental decidimos descansar un poco y conectarnos después de mediodía. Organizo un poco el desastre, nunca me ha gustado, pero en tiempo de exámenes no puedo evitar el caos estudiantil. Escucho movimientos fuera, sin duda ya te has despertado.

    Al despertar y no verme te supones que he madrugado para seguir estudiando. Vas a la cocina, sin muchas ganas y haces un desayuno, sin ser muy abundante, pero que me aporte energía. Lo pones en una bandeja y me lo acercas a la habitación mientras planificas tu mañana, y posiblemente tú tarde. Me dejas el desayuno, dándome un beso, y te cambio de ropa y vas en busca de tu padre para trabajar algo en la huerta donde pasan toda la mañana. Llegas a casa y sigo en el cuarto. Mientras preparas un rico plato de arroz con pollo, te tomas un par de copas de vino tinto y te distraes con la tele. Cuando todo esta listo me llamas para comer.

    -¿Qué tal todo princesa?

    Veo el móvil luego de sentarme a la mesa, y me sorprendo de lo rápido que ha pasado el día. Cuando vuelves a preguntarme cómo voy salgo de mi ensimismamiento.

    -Eh… digamos que bien, aunque ya sabes, todavía hay cosas que no terminamos de resolver, hoy estamos con programación y no nos termina de dar el controlador. Quedamos de mandar el archivo quien lo termine primero.

    Inhalo el delicioso aroma del plato, mientras lo devoro con ganas y rapidez, te pido un poco más pues cargo un hambre canica, luego de terminar la comida demasiado rápido para tu gusto, me comentas que puedo hacer mala digestión. Hago un gesto con la mano restándole importancia. Y antes de que puedas hacer una réplica he desaparecido de nuevo en el estudio.

    Te quedas solo en la mesa, viendo algo de TV y recogiéndolo todo. Al terminar te acercas a mi zona de estudio y me ves enfrascada entre libros. Te despides anunciándome que sales a pasear a lo que no recibes respuesta. Tras pasar toda la tarde en casa de tus aitas poniendo a punto la moto, regresas a casa de nuevo y me encuentras en el mismo sitio.

    – Laztana, ¿Necesitas algo? Una nueva negativa y un nuevo paseo hasta la sala. Media hora después, preocupado te acercas de nuevo.

    – Bihotza, ¿Estas bien? ¿Respiras? – Un gruñido por respuesta.

    Tras esperar 45 min más en la sala, decides arrancarme de mi estado de aislamiento, sabiendo por sobrada experiencia que tanto tiempo no es bueno. Te acercas a mí y colocas tus manos sobre mis hombros, dando un suave masaje. Estoy muy contracturada. Un suave besito en la cabeza mientras tus manos siguen haciendo su trabajo. Tu cuerpo se pega al mío, y como cada vez que me das un masaje, termina en sexo guarrete y morboso, no puedes evitar excitarte, pero apartas esa idea de tu cabeza, aunque sabes que me vendría muy bien para relajarme.

    – Mi niña… ¿quieres un poquito de leche?

    Te miro con cara de pocos amigos, el estrés está haciendo mella en mí. “Laztana… tu solo piensas en eso” Digo señalando tu media erección que se marca perfectamente en tu pantalón. “Pero si yo hablaba de un vasito de leche con tus galletitas favoritas” respondes con cara de buen chico, te doy un suave beso en los labios apartándome y prometiéndote una recompensa luego de estos largos días. Estas plantado, decidido a no ceder en tu empeño de hacerme descansar. Te sientas en la cómoda silla donde he pasado prácticamente todo el día y me atraes hasta quedar sobre ti, empiezas con un pequeño sermón de lo perjudicial que puede ser esos maratones de estudio, pongo los ojos en blanco. Cuando escucho el característico sonido del Messenger reportando los mensajes de mis compis, me inclino hacia la portátil regalándote sin querer una provocativa visión de mi culito, apretado en unos pequeños shorts deportivos de color morado.

    – Grrrrrrrrrrrrr

    Sin poder evitarlo, me das una nalgada, más sonora que dolorosa. Esa tensión dentro de mis pantalones hace que aparezca otra tensión igual de fuerte dentro de los tuyos.

    -¡Liante!

    Puedo notar la dureza de tus pantalones, que crece debajo de mí mientras realizo mis actividades académicas. Tus manos se posan sobre mí culo y recorres cada milímetro.

    -Si sigues así será mejor que te vayas. Digo un tanto mosqueada pero el rubor de mi rostro denota excitación que no puedo ocultarte

    -¿De veras? ¿Es lo que quieres? Me susurras al oído mientras tus manos suben por mis caderas, presionándolas con suavidad y deslizándose lentamente hasta mi tripita.

    – Esta pequeña ruge de hambre mi vida.

    Tus manos, ya presionando mi vientre, suben en esta ocasión hacia arriba, buscando mis firmes y perfectos pechos.

    Oculto mi sonrojado rostro entre mi lisa cabellera color chocolate. El recorrido de tus manos ha logrado descolocarme, sumando la potentísima erección que se encaja perfectamente en mi culito mientras intento buscar una posición más cómoda. Te inclinas para besar mi cuello y tus manos acarician perezosamente mis pechos, mientras que tu erección se clava más en mi «Eres muy malo, sabes que tengo que estudiar…» conoces perfectamente ese tono de excitación en mi boca has ganado está partida.

    «Mi niña… ya has estudiado suficiente por hoy…» Me susurras mordisqueando mis orejitas. «Si quieres, mañana le damos juntitos un empujón» Acompañas tus palabras con una suave nalgada.

    Suelto un gritito y una mirada de reojo. Me inclino nuevamente, esta vez con otra finalidad, la de provocarte. Tu gruñido es una muestra de que lo estoy haciendo bien. Una nueva nalgada más sonora que nada hace que quede opaca por un instante la música que proviene de la habitación. «Eres un liante» susurro mientras besas mi cuello, en esta posición nos encontramos perfectamente acoplados, siento como tu polla lucha por romper las barreras de ropa que separan nuestros sexos.

    «Recuerdo la última vez que lo hicimos aquí…»

    «Mmmm, sí. Yo también lo recuerdo» Tus manos se deslizan por mi cintura, buscando mis firmes tetitas. Tu polla, dura como el diamante, presiona tus pantalones y los míos, ávida de entrar en su lugar preferido en el mundo. Consciente de la creciente excitación, no te conformas con el contacto a través de la ropa y cuelas tus manos bajo mi jersey, presionando mis pechos, sobre el sostén, que con un rápido movimiento consigues soltar para poder deleitarte con la tibieza de mi piel.

    Te regalo una picara mirada, mientras presionas mis pezones causándome un gemido ahogado. Mi culito se mueve provocativo sobre tu polla que parece cada instante más dura, cosa difícil de creer, mi mente vuela al imaginar la próxima riada de leche, días de abstinencia tienen tus huevos sumamente cargados, y tu mirada pervertida demuestra que no me darás tregua hasta saciarte de mí. «mmmm que duro estas, ¿me vas a taladrar?» mi tono es meloso, sensual, algo aniñado cosa que te enloquece y te nubla el juicio, busco despertar tus instintos primarios, sexuales y disfrutar mucho de ello.

    «Solo vengo a traerte la merienda, laztana» Tus bajan de nuevo por mi vientre, jugando con mi ombligo. Tus labios mordisquean mis orejitas causándome cosquillas. Firmemente apretado contra mí, tu polla presiona mi culito deseando liberarse. Tus dedos, bajan por mi vientre, y se meten bajo mis pantalones y bajo el elástico de mis braguitas acariciando ya mi imberbe y suave pubis. Cuando repasas la longitud de su almejita, compruebas con deleite de que ya estoy totalmente empapada. «Veo que la niñita quiere su golosina. ¿Quieres una txutxe? «

    Mi dulce mirada solo significa una cosa, pienso liarte. En un rápido movimiento me separo de la deliciosa fricción, apoyo mi culete en el escritorio, me encuentro de pie entre tus piernas «ya sabes que no me gusta que me digas niñita sin el posesivo primero, creo que ahora me encuentro indispuesta» Cojo el móvil dejándote frito con mi acción y espero impaciente tu respuesta

    «¡Pero bueno! Habrase visto MI pequeña insolente?!?!?!?! «

    Me tomas en volandas y me cargas como un saco de patatas al hombro rumbo a la habitación lanzándome sobre la cama. «Ahora vas a ver lo que es bueno» Te lanzas sobre mí y empiezas a hacerme cosquillas, muchas cosquillas que provocan que me retuerza como una anguila.

    Entre risas no detienes tu ataque, reímos y poco a poco tus manos se cuelan de manera más provocativa, con otro índole diferente al de hacerme reír. Has levantado mi jersey dejando expuesto mi plano abdomen y poco a poco vamos cayendo al deseo comiéndonos a besos. Tus traviesas manos pronto buscan de nuevo mi firme monte de venus, avanzando ya sin cautela ni recato. Un suave pellizquito, una delicada presión, un recorrido rápido de tanteo por toda la longitud de mi rajita y una incursión en mi cueva, que arranca un sonoro gemido. Llevas tus dedos a la boca para degustar mi esencia y de forma poco delicada me quito las vestimentas de la parte superior de mi cuerpo para lanzarte a devorar mis firmes y deliciosas tetitas. Mis manos presionan tu cabeza, sujetando tu cabellera. Tus dedos se cuelan dentro nuevamente haciéndome enloquecer. Puedo sentir tu potente erección. «Te tengo un desafío» susurro y veo gua ojos brillar, muerdo tus labios provocativamente. «5 minutos, si me haces correr en ese tiempo, haré lo que quieras y sino harás lo que yo quiera»

    Sin perder tiempo, vas a por mis shorts y me los retiras de un solo tirón dejándome desnuda de cintura para abajo. Me volteas, dejando mi culito a la vista e inclinas mi cuerpo para que quede en la posición perfecta, y sin más rodeos, te lanzas a comer mi culo y mi rajita que está totalmente a tu alcance arrancándome un gritito de sorpresa, excitación y placer.

    «¿Acaso no sabes que lo peor que puedes hacer es retarme a algo?»

    Tu lengua se mueve frenética entre ambos objetos de deseo. Las horas de estudio hacen que este un poquito sudadita, pero eso solo hace potenciar el sabor y el deseo. Tus dedos vuelan, enterrándose en mi culito y presionando mi botoncito. Mis gritos van en aumento. Mis grititos de placer no se hacen esperar, el ataque es sorprendente y es difícil controlarme. Tus dedos y tu lengua están llevándome al máximo placer, pero intento resistir, cuando intento apartarme un poco un sonoro azotito no se hace esperar «eres un guarro pervertido» digo entre gemidos.

    Con la cara empapada con mi flujo, relamiéndote con lujuria, me replicas: «No, soy un pervertido, y además, MUY GUARRO». Entierras de nuevo tu cara entre mis piernas, lamiendo y dedeando, provocando unos gritos cada vez más altos e intensos. Cuando metes el dedo corazón dentro de mi culito pego un respingo incapaz de contenerme. «Veras lo relajadita que vas a quedar» Mi cuerpo se ve invadido en el placer, siento tu dedo adentrándose en lo profundo de mi estrecho ano y mis grititos de placer, tus lamidas son potentes hacen que mis flujos aumenten en cantidad y llevándome al borde del éxtasis. «Pervertido» digo entre jadeos.

    Enardecido por mi reto, buscas mi máximo placer. Tus dedos vuelan en mi culito y se intercalan con mi deliciosa rajita, rodeando y presionando mi clítoris. Cuando no son tus dedos, es tu boca la que lo succiona, presiona y lame. Mis uñas se clavan en tu cuero cabelludo presionándote contra mí y dejándote casi sin aire. Trato de mantener mi respiración controlada, miro el reloj todavía cuentas con un par de minutos pero creo que no resistiré mucho más tiempo «tu ganas» digo en un hilito de voz antes de que mi cuerpo se tense y libere un intenso orgasmo que te baña por completo.

    Bebes, saboreas, lames y absorbes cada gotita del delicioso néctar que acabo de regalarte. Limpias mi sexo por completo, dejándolo reluciente de nuevo, y levantas tu cara, conectando nuestras miradas. Eres consciente de que tu rostro esta empapado por mis flujos, y me guiñas un ojo mientras me relames. Chupas el dedo que tenías profundamente enterrado en mi culito. “¿A que ahora te sientes mucho mejor?” Mientras asiento con un susurro, no puedes evitar esa mirada, esa sonrisa que tan bien conozco de alguien que está tramando algo. “¿Quieres que me cobre mi apuesta ahora o lo dejamos hasta después de cenar?”

    Me enfurruño un poco y luego de relajarme, cruzo los brazos «eres un tramposo» digo mientras tomo tu camisa y me la coloco mientras te sigues relamiendo con mis jugos. «Vale después de comer, que tengo hambre, quiero un basaplatillo espectacular, te vez sexy cocinando» te saco la lengua mientras disfrutó de la suavidad de las sabanas. Me dejas relajadita en la cama mientras te acercas a la cocina. Abres la nevera y miras la mercancía. Ves varias cosillas que te hacen pensar. Empiezas a elaborar la cena. Una deliciosa ensalada de aguacate con langostinos y unas enormes setas, con picadillo de jamos y queso fundido que pondrás al horno. Añades algunas cosillas más a la receta que tienes que recordar del libro. Antes de que entre, preparas un par de cosillas más, a modo de sorpresa. Cuando entro en la cocina, te pillo justo metiendo las setas al horno, ya caliente como una fragua.

    Medio dormitada me dirijo a la cocina y me entretengo con el espectáculo de verte cocinar, el olor que se cuela por todos lados me invade y hace que mis tripas rugan con fuerza. Mi mente aunque relajada trabaja a toda velocidad pensando en cómo cobraras tu apuesta. Tomo un poco de agua pues tengo la boca seca, te acercas a mí un instante y me abrazas por detrás haciendo que tu camisa se levante un poco, ambos reímos y con un suave beso en el cuello te separas, y continuas dando los últimos detalles. Enciendo la televisión y coloco los últimos capítulos de Steven Universe, serie que «muy amablemente» te hice ver «¡yo ya quiero que ser arme el jaleo!» me miras negando con la cabeza mientras cojo uno de mis peluches y te lanzó un beso al aire.

    «Pon la mesa mi niña» Me dices mientras retocas los últimos detalles de la cena. Las ensaladas están listas, el pate de pistachos y pimiento rojo también. Las setas, terminan de dorarse en el horno. No puedes reprimir una malévola carcajada sabiendo lo que espera después. Abres una botella de txakoli, bien frío, que sirves en dos finas copas. «Por nosotros laztana»

    Después del brindis «por nosotros», te escudriño con la mirada, analizo tus gestos y tu risa, no ha sido reconfortante «me das miedo cuando pones a trabajar esa mente perversa tuya» damos buena cuenta de la comida y disfrutamos del buen vino, «todo te quedó delicioso laztana, me ha encantado, mi masterchef» Tras la cena, sacas un pequeño pero delicioso flan de huevo casero que habías dejando enfriando en la nevera. Tomas una cucharilla y me la das en la boca, para seguidamente, besar mis labios. Terminado el postre, terminas de vaciar la botella llenado de nuevo nuestras copas.

    «Eres preciosa nenita»

    Tras apurar el último trago, me miras a los ojos. «Una sorpresita, bihotza» Me quedo mirándote con cara de sorprendida y un poco recelosa.

    «¿Recuerdas cuando hace un par de semanas, hice una cena con los colegas, solo para chicos?»

    «Ssi….»

    «Pues…. hicimos una apuesta… y perdí»

    De dentro de un armarito, sacas un frasco de cristal.

    «Resulta, que, tras la cena, nos calentamos un poco con unos videos de una despedida de soltera a la que fue Ane, la sobrina de Fede, y….» Mi mirada se ensombrece por momentos, entornas los ojos y endurezco el semblante.

    «Y bueno. Las chicas perdieron los papeles, y terminaron mamándole la polla, hasta que el chico se corrió como un bestia en la cara y boca de la pobre Ane… y la muchacha se lo trago todo, se relamió y le rebaño. Estábamos todos muy excitados, y alguno empezó a masturbarse mientras se buscaban videos similares. Los iban poniendo en la tele, y los videos, uf, eran muy pervertidos. No vimos como llego. El caso es que estábamos todos con las pollas al aire, masturbándonos viendo como Ane tragaba semen, y otros videos similares. Creo que fue el alcohol, pero… dijimos que a ver quién aguantaba más sin correrse. El que se vaciase, tenía que hacerlo en un bol, hasta que se corriesen todos. El que más aguantase, se llevaba el bote de 150€ que había sobrado, y el primero…» Me muestras el frasquito que tenías en las manos, donde se apreciaba claramente su contenido. «Tenía que beberse, o hacer que su chica lo beba, las 10 corridas enteras”

    Te miro con sumo recelo y algo de enojo, me levanto de la silla y me voy al sofá haciéndome un ovillo «te jodes, yo no pienso beberme el semen de tus ‘colegas’ menudas fiestas te montas»

    «Pero, mi vida, perdiste la apuesta. Esto es lo que yo quiero. Que seas mi esclava el resto del día. Y como primera orden, tienes que beberte esto. Pero…. además, tengo que grabarlo….»

    Tomo el frasco con mis dedos inspeccionándolo con la luz «sinceramente lo que más me decepciona es que te hayas corrido de primero, supongo que no queda de otra, eso me gano por estar apostando» me resigno y te miro con algo de duda pero con un cierto brillo de quien sabe la verdad.

    «Entiéndelo, vida. Con tus exámenes, el estrés, además, me imagine tu tripita llena de toda esta leche y me puse burro. Enga, quítate la parte de arriba de la ropa, para no mancharla y que quede mejor, dile unas palabritas a la cámara y tomate toooda la lechita. Si quieres también puedes jugar un poco con ella, como Ane, para demostrar que mi niña es la mejor «

    «Que te ha encantado la zorrita esa ¿eh?» te saco el dedo del medio, mientras buscas la cámara «Chicos ahora os vais a deleitar como una chica disfruta la leche en verdad» lamo mis labios de manera perversa y te dedicó una mirada lasciva, abro el frasco y lo olfateo, hundo uno de mis dedos y lo empapo bien del líquido viscoso, acercó mi lengua y lo lamo con suma lascividad. Puedo notar como se va levantando en tus pantalones algo duro y delicioso. Continúo con mi espectáculo, jugando con mi lengua y devorando todo el contenido del frasco. Abro mi boca y dejo caer desde arriba y algunas caen cerca de mis labios y las llevo a mi boca. Cuando ya he terminado doy unas lamidas al frasco para dejarlo perfectamente limpio «y así es como se disfruta de la leche» colocas pausa al video y rompo a reír, «te recuerdo que cuando le gastamos la broma a Josu tu nos enseñaste, guiño el ojo, demasiado dulce para mi gusto» te saco la lengua «¿con que esclava?» digo y antes de responder te lanzo un cojín en la cara.

    Recoges el cojín y me lo lanzas, y te lanzas justo detrás para placarme. Nos enzarzamos en una pelea tipo WWE hasta que me inmovilizas en el sofá. Me das un suave beso en la boca saboreando el semen que me acabo de tomar. «si, es excesivamente dulce»

    «Prefiero el tuyo» digo dándote una lamidita en la mejilla. Puedo sentir tu erección en mi muslo dado la íntima posición. Vuelves a darme otro beso, un poco más intenso pero cargado del mismo sentimiento «eres un guarro, por suerte te conozco demasiado bien» sonrío nuevamente y seguimos en la misma posición sin movernos, me tienes inmovilizada por lo que empiezo a refunfuñar un poco.

    Te levantas, dejándome respirar. «Bueno vida, como me sigues debiendo una, por nuestra pequeña apuesta, he pensado convertirte en una pequeña zorrita. Ponte el vestidito de putilla, entra en la habitación, encendemos las velas y los leds rojos, y nos metemos en el rol de putilla, cliente, bwaa ha ha haaa»

    «Vale, tu ganas está, soy de palabra, pero para la próxima no correrás con tanta suerte liante»

    Me levanto y salgo corriendo a nuestra habitación esquivando un azotito que iba directo a mi nalga, me doy media vuelta y te saco la lengua. Retomo mi pequeña carrera hasta encerrarme en la habitación. Creo que es el momento adecuado para sacar a relucir ese pequeño conjunto que te he ocultado desde hace tiempo esperando la ocasión especial. Un pequeño vestido casi transparente de encaje de un color rosa suave que no deja mucho a la imaginación acompañado de un minúsculo tanguita del mismo color. Preparo el ambiente, encendiendo las luces y las velas que tienen un delicioso aroma a vainilla y canela.

    Te sientas en el sofá, esperando a que me diga que estoy lista. Mientras, visualizas el video que acabamos de grabar y tu erección se violenta. La imagen es perfecta. Mi aniñada carita, el bol lleno de leche, y mi boca tragándolo todo sin dejar gota acompañado por mis comentarios. Cuando suena mi melodiosa voz, te acercas al cuarto con cautela para quedarte con la boca abierta al verme y sentir el ambiente.

    «Hola, ¿Eres tú la putita que va a atenderme?»

    No puedo evitar que mi rostro se torne de un color rojo ante tus palabras, bajo la mirada y asiento con un tímido «Si señor» con tus dedos tomando mi barbilla me haces levantar la mirada, tus ojos se han tornado de un color indescriptible oscuros de deseo, dirijo mi mirada un poco más abajo y la potente erección que se marca en tus pantalones delata perfectamente tus perversas intenciones, mientras me estudias con la mirada, me siento a la expectativa de tu siguiente movimiento

    «Bueno, espero que seas una autentica guarrilla. Vamos a ver lo que sabes hacer. Baila para mi»

    Busco la mezcla de música adecuada para la ocasión que pronto envuelve la habitación, en conjunto con las luces da una perspectiva sumamente erótica, me muevo con movimientos lentos y sensuales, dejándome llevar por la melodía, sintiendo las notas y dándote un gran espectáculo, el vestido se pega a mi piel remarcando todas mis curvas, me sigues con una atenta mirada, devorándome Te quedas con la boca abierta admirando el espectáculo. Vives con una diosa del streap teaase y no te habías dado cuenta. Con el dedo, me haces la seña de que me dé la vuelta para poder mirar el resto de mis curvas con total deleite.

    «Vete quitándote la ropa, muuy despacito zorrita, pero no toda. Quiero quitarte tus braguitas con los dientes»

    Acompañando mis movimientos eróticos me voy deshaciendo poco a poco del vestido, dándote una visión de mi espalda desnuda, juego con tu sentido de la vista, mostrando piel de la manera más erótica posible, mis movimientos lentos y sexys destacan mis caderas mientras el casi transparente vestido abandona mi piel. Me acercó a ti dándote el primer plano del tanguita rosa incrustado en mí culito.

    Estas ciego de excitación. Tus manos se alargan para acariciar mi delicioso culito. Lo acaricias, lo palpas y le das una sonora nalgada. Tiras de la tanguita para que se meta aún más por la raja de mi culo. Miras hacia una de las cámaras web, consciente de que se está grabando todo y te ratificas en que fue una de las mejores inversiones que hemos ido haciendo. Empezamos instalando una en la entrada, para que nos avisara de cualquier apertura de puerta no controlada y eso te dio la idea de seguir.

    El bajo coste de las cámaras y su facilidad de instalación, te animo a instalar 4 en la habitación, 1 en el baño y 3 más en la sala, para poder captar a la perfección cualquier sesión de sexo que realizáramos, por si se te olvidaba instalar el trípode. De esta forma, también, cuando estas en tus viajes, puedes ver como duermo, como me duchas o como…”

    Empiezas a quitarte la parte superior de tu ropa, y los pantalones, dejándote tan solo con los bóxer y un enorme bulto bajo ellos, doblemente estimulado.

    «Mira lo que tengo para ti… gorda, potente, muy sudada y con restos de orina, listos para que me lo limpies bien ¿Eres una zorrita sucia?»

    Muerdo mi labio mientras me ofreces tu mástil completamente duro. «Si señor soy SU zorrita muy pero muy sucia» me arrodillo entre tus piernas y acacias mi cabello y mi rostro, y me empujas sutilmente hacia tu polla. Con mis dientes sujeto el elástico del bóxer y lo jalo para dejar al descubierto tu polla, que sale como resorte de su escondite. Con un poco de ayuda de mis manos termino de desaparecer tu ropa y te dedico una mirada lasciva de mí sonrojado rostro. Acerco mi boca a tu miembro, sin usar las manos ‘como toda una profesional’ y lo llevo a mi boca, unas cuantas lamidas para disfrutar de su sabor y luego la devoro, con una suave succión, voy chupando hasta que desaparece por completo, tus manos se posa en la parte trasera de mi cabeza para marcar el ritmo.

    Con los ojos en blanco, tratas de recuperar el rumbo de la situación. Te pones de pie aprovechando un momento en el que saco tu polla de mi boca y tu grueso mástil golpea en mi barbilla. Me das un empujón y me tiras sobre la cama. Con rapidez, me volteas, dejándome boca arriba y me arrastras hasta dejar mi cabeza semi colgando del borde. Deslizas tu empapado glande por toda mi cara y me das algún golpecito con él en las mejillas y labios. Cuando intento protestar, metes de nuevo la polla dentro de mi boca y esta vez la presionas hasta el fondo. Siento la tensión de mis labios en tus huevos y eso casi te hace eyacular. Con una mano, desnudas mi torso y con la otra, presionas en mi fina garganta con suavidad para notar el bulto de tu polla. Mueves mi cabeza hacia atrás, un poquito más y la penetración oral se hace un poco más profunda, si cabe. Sacas tu polla para dejarme respirar y un hilito de saliva une el glande con mis labios en una imagen altamente pornográfica.

    «Ahora vas a ver lo guarro que puedo llegar a ser» Pones tus hinchados testículos sobre mis ojos, y los deslizas hacia delante, pasando por mi nariz, hasta mi boca.

    «Saca tu lengua» Mi lengua recorre tus huevos, pero sigues avanzando y abres tus nalgas.

    «¿Ves mi culo zorrita? Este sucio. Lo he dejado así, especialmente para ti. Límpialo»

    Deslizas tu culo lentamente hasta que sientes la calidez de mi lengua en mi ano. «Así putita…. chúpalo bien. Déjalo limpito»

    Mi lengua se cuela por tu orificio anal, puedo sentir la presión de tu cuerpo pidiendo más. Mi fino y largo dedo se introduce sin pedir permiso en tu ano para darle más intensidad a las lamidas que te estoy dando, lo retiro lentamente para que mi lengua lo sustituya y llegue lo más dentro posible, me dedico a lamer y chupar con intensidad y frenesí para darte el máximo placer.

    Te debatas entre el deseo de enterrarte tu pollon hasta la garganta de nuevo o presionar tu culo contra mi cara. Esto se te esta yendo de las manos. Abres más tus nalgas y bajas tu culo, disfrutado de mis lamidas y tu succión que tan magistralmente hago. La habitación se llena de jadeos y respiraciones entre cortadas junto con los inconfundibles sonidos de succión. Mis dedos entran y salen de tu ano con rapidez, igual que mi lengua. Eres consciente de que si continúo así, te correrás sin remedio. Te sientas totalmente sobre mi cara y frotas tu culo contra ella, te levantas levemente de nuevo, retirándote un poco hacia atrás, lo mínimo para que la punta de tu verga presione mis labios, y en un desesperado empujón, la entierras de nuevo dentro de mi boca.

    La presión de mi lengua es magistral. El roce de tus huevos en mis labios enloquecedor. Aun con un dedo levemente introducido dentro de tu ano, sacas tu polla para iniciar una potentísima eyaculación que me pilla por sorpresa. El primer chorro me pega de lleno en la barbilla, y los siguientes en mejillas, labios y lengua. Sin poder reprimirte, metes de nuevo tu polla en mi boca y presionas hasta el fondo, descargando los últimos chorretones de semen caliente dentro de mi garganta. Intentando no desmayarte, retiras suavemente tu polla, muy lentamente y descubriendo como sale brillante por la saliva. Cuando el glande aún está dentro de mi boca, sujeto el tronco y pego dos succiones más, extrayendo hasta la última gota de leche que queda dentro. Mi cara ha quedado cubierta de espeso y blanco semen. Con un gesto, me indicas que mires a las cámaras para que se vea bien claro, lo putita viciosa que soy.

    Me deleito con las trazas de leche en mi rostro, lamiéndolas de la manera más erotica posible. Luego volteo a verte para que sigas disfrutando del espectáculo. Llevo cada gotita a mis labios y la succiono «en definitiva este es mi sabor favorito». Te tumbas a mi lado y me dedico a besar tu cuello, mordiendo suavemente, buscando excitarte nuevamente. «Ha pagado por el servicio completo mi señor, así que esto apenas acaba de empezar» susurro en tu oído. Sigo besándote y moviendo provocativamente mi culito dándote una placentera visión de cómo se mueve sensualmente, mis manos y mi boca no se quedan quietas y recorren cada rincón de tu cuerpo.

    Con la verga fláccida, te dedicas a disfrutar de mis movimientos, de ver cómo me llevo los restos de leche a mi boca, y admirar como te relames como una gatita. Esa imagen provoca u nuevo latigazo de mi polla que se resiste a encogerse. Buscas mis labios, saboreando tus propios flujos en mi boca y lamiendo aquellas zonas que aun decoran mi preciosa cara. Tus manos, buscan mis pechos, y se aferran a ellos, firmes, perfectos. Pegas tu cuerpo al mío y muerdes suavemente mi cuello.

    «Zorrita, veamos de lo que eres capaz»

    Me siento a horcajadas sobre ti, besándote suavemente y de una manera lenta cosa se te encanta. Mí humedad cueva se restriega sobre tu polla ya en reposo. Posas tus manos en mi culito disfrutando de lo terso y firme que está. Busco excitarte nuevamente con mis suaves caricias

    Cuando sientes la humedad de mi almejita no puedo contenerme. Te incorporas y me tumbas de espaldas. Abres mis piernas y acercas tu cara a mi cuello. Lo olfateas como si fueses un perro en busca de su presa. «hueles a putita»

    Sigues olfateando, haciéndome cosquillas. Pasas tu nariz por mi cuello, mi fina garganta, mis firmes tetas, a las que das lametadas, haciendo que mis pezones se ericen y endurezcan como puntas de diamante. Continúas olisqueando mi cuerpo, detectando diversos y excitantes olores. «hueles a sudor, a excitación, a lujuria»

    Tu nariz, ávida de deseo, baja por mi vientre y cambia a mis piernas, ligeramente elevadas. A estas alturas, latigazos eréctiles sacuden de nuevo tu polla. Ya captas los aromas de mis muslos, tu nariz está pegada a su cara interna, muy cerca ya de mi coñito tapado aun por esa fina tanguita. Cuando tu nariz llega a su objetivo, realizas una profunda inhalación, captando mi aroma, embriagándote con él y deseando beberme de nuevo.

    «Hueles a sexo. Dime putita ¿Cuantos te han follado esta tarde? ¿Cuantas pollas han pasado por este coñito? ¿Cuantas se han vaciado dentro? Apesta a semen y flujo. Seguro que ni si quiera te has limpiado entre polla y polla y tienes todas las corridas ahí dentro» Tras pronunciar estas palabras, tu lengua se posa sobre mis braguitas, y mi increíble sabor te provoca una descarga de máxima excitación.

    «Ud. es el cliente número 5 del día mi señor, puede disfrutar de mi coño lleno de leche de otros, le aseguro que su sabor es de lujo, será el mejor que haya probado alguna vez» tu lengua recorre descaradamente la braguita, primero la haces a un lado con tus dientes, dejando que la fina tela completamente húmeda te muestre todo el esplendor de mi cueva, su estado es de lo más apetecible con unos labios carnosos que denotan excitación, humedad, un clítoris inflamado, rojo y mojado. Lo admiras unos segundos antes de darme unas primeras lamidas que son de lo más electrizante. El sabor es de lo más delicioso. Aunque me haya corrido tan solo hace una hora, la excitación creciente solo hace multiplicar la potencia de mi sabor. Pasas tu lengua por mi rajita, de forma superficial, solo para provocarme, porque estas deseando arrancarme las bragas y… «si zorrita, se ve que tu coñito está bien usado. Puedo saborear el semen de tu coñito.»

    Sujetas el elástico de mi tanguita y lo deslizas con suavidad por mis muslos hasta retirarlo por completo. Después, te lo llevas a la nariz para poder olerlo y aspirar su delicioso aroma. «Y por lo que huelo, llevas un par de días sin cambiar tus braguitas. Eres una zorrita realmente guarrilla. Me encanta.»

    «Casi acierta, no son dos, son tres días sin cambiarlas, a algunos guarros como Ud. les encanta el olor y las conservan» Mi mirada te atrae, y te cuelas nuevamente entre mis piernas, lamiendo suavemente toda mi intimidad, desde mi prieto ano hasta mi botoncito, el cual presionas suavemente y das pequeños círculos sobre él, cosa que me enloquece y lo sabes bien, lo siguiente que puedes percibir es mis manos entre tu cabello animándote a ir más allá y darme más placer. Mientras estas con tu cabeza entre mis piernas, saboreando los restos de todas esas pollas que se han descargado sobre mí, separas aún más mis piernas para tener libre y total acceso a mi vibrante coñito. Levantas tu cara empapada con mis flujos para observar mi cara desquiciada.

    «Eres una putilla muy guarra… y me encanta.» Tomas mi tanguita y te lo pones por el cuello como si fuese un collar, para poder olerlo a placer. Tu verga, va tomando tamaño, grosor y dureza a cada momento, y ya está lista para un segundo asalto.

    Noto tu dureza y te detengo un instante, me incorporo y te tumbo sobre la cama con un suave movimiento. Coloco la tanga cubriendo tu rostro, tomo tus manos mientras te beso el cuello con demencia y te dejas hacer hipnotizado por mi olor, sonrió para mí, moviéndome sensualmente «click» cuando intentas moverte tus manos se encuentran inmovilizadas con unas esposas que deje preparada ante de que entrarás «este es el servicio completo mi señor, disfrute» El movimiento de las esposas te ha pillado desprevenido. Ha sido una sorpresa total. Intentas zafarte de ellas, sin éxito. «Putita, tienes dos opciones. Quitarme las esposas y exponerte a un castigo leve, o dejármelas puestas y currártelo muuucho. Pero, ten en cuenta que si las mantienes, y fallas estarás corriendo un enorme riesgo»

    «¿Qué es la vida sin un poco de riesgo?» mi risa triunfal no hace más que mosquearte, me dedico a disfrutarte, mientras pueda abusar de ti, sé que en cuanto de libres lo pagare caro, pero estoy dispuesta a asumir el riesgo. Me levanto y busco entre nuestros juguetes unas cuantas cosas. Me sigues atento con la mirada. Tomo el lubricante sabor chocolate, lo esparzo a la perfección en cada uno de los juguetes. Te muestro dos plug anal de metal uno está decorado con una cola de conejo y la otra una joya color rosa, comparo los dos como quien busca una gran respuesta «Ahora que lo pienso, creo que por lo blanco de tu piel el rosa hace un bello contraste. Antes de que puedas protestar el plug se desliza fácilmente por tu esfínter «Vaya se nota que tienes un culito tragón, este de acá es para mí» te doy un primer plano de mi anito tragando el plug «¡Mira la mojadita que estoy!»

    Con el plug insertado en tu culo, intentas zafarte de tus esposas, pero te quedas hipnotizado admirando como desaparece el otro plug por mi apretado ano provocando un latigazo en tu polla que no pasa inadvertido para mí. Mueves tus piernas con rapidez para intentar hacerme una presa pero soy más rápida que tú. «Ya puede ser un servicio oro putita…»

    Veo el movimiento en tu polla «Creo que le ha gustado el plug caballero» sonrió maliciosamente y empiezo a bailar nuevamente para ti, sé que una de las cosas que más detestas es poder ver y no tocarme. Me acerco a ti y te doy un suave beso en la punta de la nariz. Me siento a horcajadas sobre ti, sobre tu polla pero sin introducirla en mi interior. Muevo mi culete para provocarte otro poco más. Sin duda estoy jugando con fuego y me fascina.

    Tener tan cerca de tu cara ese culito y no poder hincarle el diente te está enloqueciendo. Tensas las esposas, pero sabes que es inútil forzarlas. Nos las dio tu amigo Andoni directas del almacén de la ertzaintza. Con máxima resignación, cierras tus ojos para no alimentar más tu lujuria y esperas con menguante paciencia mi próximo movimiento. «Putita, más te vale mantenerme aquí atado, porque como me sueltes, vas a ver lo que es una guarrería»

    «Hablas demasiado para ser un cautivo, creo que necesitas modales» hago una bola con la tanguita y cuando estas protestando la meto en tu boca «Ya sabes calladito te ves más bonito» Juego con tus tetillas presionándolas suavemente, puedes sentir como los flujos empapan tu polla por completo, puedo ver esa necesidad primitiva en tus ojos. Te está tomando por sorpresa esta vena domínate, pero… te gusta. El sabor de mis braguitas en tu boca multiplica las ganas de follarme de forma salvaje. Mis flujos, su calidez, su olor, el roce de mi sexo sobre el tuyo, multiplica tú ya desatada lujuria. Solo te queda, dejarte hacer. Noto tu cara de placer por el delicioso roce de nuestros sexos. Me levantó de golpe y tomo el móvil y comienzo a tomarte fotos, muchas «Si tuvieras unas orejas de perrito» lanzo el móvil a tu lado, «Eres mío» susurro mientras dejo mis dientes perfectamente marcado, «Miraaaa que lindo te ves» y rio con ganas.

    «Si, mi ama, soy totalmente tuyo» No sabes cómo, pero he conseguido darle la vuelta a los roles, y sin darte cuenta te encuentras tatamente sumiso a mi voluntad.

    «Soy tu perrito obediente» Pronuncias las palabras con sumisión, pero en el fondo de tu mente, no puedo evitar pensar: (de momento)

    Noto el brillo en tus ojos «Tengo que pensar cómo puedo jugar contigo, eres un liante…» sonrió maliciosamente «Para ti lo peor es no tocar» digo mientras mis largos y suaves dedos recorren tu polla de manera suave y casi sin sentirse «Voy a disfrutar mucho esto»

    Tensas las cadenas nuevamente, buscando soltarte, aunque sea de casualidad, pero es imposible. Mi cuerpo no está al alcance de tuyo. Dejas que te toque, que te acaricie y disfrutas de la sensación de verte sometido.

    «Venga, zorrita, cómeme la polla. Ahora tienes la oportunidad de hacerlo sin ahogarte»

    Me coloco sobre ti, pero con una nueva malicia, mi coñito está en primer plano para tu disfrute, para que veas como el plug se entierra en mí ano, pero lo suficientemente lejos para mantener mis flujos lejos de tu lengua. Mi boca se dedica a disfrutar de su biberón favorito, y mis finos dedos juegan con el plug en tu culo » pobre señor atado y sin tocar» meneo mi culito un poco más para llevarte al borde del delirio estás al límite.

    Sientes mi boca en tu endurecido pollón, de nuevo erecto, gordo y venoso. Deseando perforar mi coñito, mi culito, pero con tus manos atadas solo puedes, dejarte hacer y dejar que los gemidos y gruñidos se escapen de tu boca. Elevas tus caderas para que tu polla entre más en mi boca, me separo negando con un dedo y sacándote la lengua. Me siento sobre ti, dejándome caer lentamente y envolviendo tu mástil con mi prieto coñito. Suspiro de placer al tenerlo todo enterrado en mí, jugueteo con el vello de tu pecho. Mis movimientos hacen que ambos plug tanto el tuyo como el mío se entierren un poco más

    «pierde gracia» digo antes de que escuches un clic nuevamente «¡Pobre de mí!»

    Escuchas el ruido, pero no puedes creerte lo que significa. Mueves lentamente tus manos, libres de su prisión y te quedas mirándome sin entender. Detectas un leve encogimiento de hombros y cuando tus manos se mueven para aprisionarte de nuevo, te mueves con la energía de un resorte y antes de que me dé cuenta, estoy tumbada boca abajo, sobre la cama, sintiendo el peso de tu cuerpo sobre mi espalda. «Debiste mantenerme sujeto» Me susurras mientras mordisqueas mi cuello, y con tus fuertes piernas, abres las mías. «Debiste esperar hasta que estuviese agotado» Tu polla se abre paso entre mis piernas y se deslizan entre mis nalgas.

    «Ahora ya es demasiado tarde» Deslizas tus manos por mis hombros, presionándolos con fuerza medida. Tus dedos dejan surcos en mi espalda, hasta llegar a mis nalgas, amasándolas. Las abres todo lo que dan de sí, quitas el plug, dejando a la vista el rosado imberbe y apretado ano y mi babeante rajita. Acoplas tu boca a mi culo, saboreándolo. Tu lengua se abre paso en mi ano intentando colarse dentro. Cuando la retiras para saborear mi almejita, cálida, sin pelitos, te deleitas con la cantidad de flujo que suelta.

    Te apartas un poco, abriendo de nuevo mis nalgas, para que la cámara capte a perfección de mi delicioso culo y te sitúas de nuevo detrás. Sujetas el glande de tu polla con firmeza, rozando tanto la entrada de mi ano, como la de mi rajita, alternando uno y otro «Pito, pito, colorito… «

    Internamente me debato lo acertado de mi decisión, pero ya el mal esta hecho no puedo evitar mojarme mucho más cuando siento tu dura polla recorriendo mis dos agujeritos, con la incertidumbre de saber por cual comenzará el ataque, punteas ambas entradas. Tus manos me sujetan con firmeza, con un poco de fuerza y lo profundo de tu respiración solo denota lo nublado que estas por la excitación «Prepárate putita» Dejas caer un último hilito de saliva sobre mi ano. Segundos después, tu glande lo alcanza y lo empuja en mi interior. Tu polla se desliza muy lentamente dentro de mí.

    «Estas muy apretada putita» me susurras al oído cuando la mitad de tu verga está dentro de mi arrancándome un gemido. Continuas empujado lenta pero implacablemente hasta que tus huevos presionan mis abiertas nalgas, momento en el que te arqueas un poco más y das un último empujón. Es imposible enterrarla más en mi interior. Te mantienes así unos segundos, disfrutado de mi calor. De la presión de mi cerrado culito, de mis movimientos de contracción que presionan tu polla.

    Siento como tu polla me llena por completo, invadiendo mi prieto anito. Como tus huevos chocan con mis nalgas, la presión es increíble, totalmente delirante. Suspiro y dejo escapar unos gemiditos de placer. Tus movimientos lentos, intensos, algo rudos. Puedo sentir como te clavas cada vez un poco más como si eso fuese posible Con tu polla firmemente enterrada dentro de mí, me das una sonora nalgada.

    «¿Te gusta putita? ¿Te gusta que te follen el culo?» Mis intentos de hablar son silenciados con profundas estocadas que me arrancan gemidos y grititos. Abres mis nalgas de nuevo, todo lo que puedes, para excitarte con la impresionante vista de mi pequeño culo tragándose tu polla hasta los huevos, aprovechando la pausa para darme una sonora nalgada. «No me has contestado. ¿Qué te follan más, este prieto culito, o tu pequeña rajita?»

    «Por mi culito» digo en apenas un susurro, que se mezcla con el gritito producido por otra sonora nalgada «Eres un cabrón» digo con mas ánimos, y siento como tu polla se entierra más en mi anito con fuerza, jadeo de placer, no lo puedo evitar, los flujos corren por mi rajita a más no poder.

    Tus estocadas cada vez son más fuertes y rápidas. Sientes la deliciosa presión sobre tu polla que te catapultan al éxtasis del placer. Te retiras momentáneamente, sacando tu polla por completo de mi culo, y abres bien mis nalgas. La imagen de mi empapado sexo, con gotitas de flujo resbalando por mis muslos te provocan un latigazo en la polla. La imagen de mi ano, abierto, cerrándose con celeridad, te provoca otro.

    Sin poder evitarlo, te lanzas a devorar mi sexo. Repasando, presionando todo el recorrido desde mi botoncito, adentrándote en las profundidades de mi coñito, extrayendo hacia tus labios el delicioso néctar, y continuando el camino hasta mi palpitante ano, ya completamente cerrado. Te incorporas de nuevo y punteas mi ano con tu glande, penetrándome profundamente. Arrancando un gritito de excitación. Tras unas cuantas profundas penetraciones, te retiras de mi ano, para follar mi rajita desde atrás. Sientes la elevada temperatura, la humedad y las contracciones de un inminente orgasmo.

    La posición es perfecta, tu polla entra hasta lo más profundo de mí, la presión de mi rajita atrapando tu polla es exquisita, el calor, el roce, los flujos todo me lleva a mi punto máximo, elevo mis caderas para intensificar la profundidad, el ritmo es delirante, absorbente. Y cuando arremetes con tu próxima estocada un potente squirt baña por completo tu mástil en incontables convulsiones de placer

    «Wow putita, sí que estabas excitada” Mis flujos resbalan por mis piernas tanto como por las tuyas. Dudas entre detenerte a beber mis flujos o continuar con la follada, pero la excitación es tan grande que, en realidad, no te puedes detener. Tus embestidas son cada vez mayores, con más fuerza, con más determinación. Sientes llegar tu propio orgasmo y sientes que será gigantesco.

    «Eres un cabrón» digo con un toque de malicia entre gemidos, las embestidas son potentes, fuertes, con una intensidad que me sorprende, el cómo entras en mi cuevita, el roce de tu mástil abriéndome sin cesar, mi cuerpo responde estupendamente a los estímulos que me provocas, siento como tus dedos se aferran más a mis caderas. El movimiento tan característico tuyo cuando estas a punto de correrte se hace presente y presiono las paredes de mi coñito para darte más placer.

    «Si, lo soy» Logras contestar entre jadeos con cada fuerte golpe de cadera. Sientes acercarse el momento. Abres mis nalgas para poder deleitarte con mi rosado anito y ver como mi coño se traga tu polla. Sin poder retrasarlo más, tus dedos aprietan mis nalgas en el momento de la eyaculación. El primer chorro inunda por competo la entrada de mi coñito, los siguientes, impregnan incontrolables mis labios vaginales, mi culito y parte de mi espalda. Cuando cesan las convulsiones, intentando recobrar el aliento, frotas tu glande contra mi coñito, empujando con malicia los grumitos de espesa leche hacia el interior. La imagen no puede ser más morbosa ni más pornográfica. Un auténtico creampie. Trazos de leche caliente saliendo de mi rajita, mi ano, totalmente tapado en semen, y, un par de trazos de blanco esperma y múltiples gotas adornan mi espalda.

    La sensación es de completa llenura, siento mi rajita completamente llena de tu leche, el morbo de sentir como la empujas más me hace soltar un gruñidito de placer. Me remuevo sintiendo lo llena que me has dejado «Uhm mira como me has dejado guarro» te inclinas hacia adelante clavando más la leche en mi interior, muerdes suavemente mi cuello mientras que coges el móvil para tomar unas cuantas fotos.

    «Eres una autentica cedita, putita» Me dices mientras sacas una foto, tras otra con el móvil. Acercándote a mi almejita rebosante de leche, para que se vea bien. Disparas unas cuantas fotos, sobre todo, primeros planos de mi cuerpo sudoroso, poniendo especial atención en las partes cubiertas con tu semen. Miras a las cámaras, para comprobar que todo ha sido grabado y sonríes con malicia. «Estas fotos irán de cabeza a mi perfil de tumbrl para que todo el mundo sepa lo zorrita viciosa que eres.»

    «¡Eres un cabrón!» digo ya más relajada, entrando en ese estado de media consciencia después del sexo «Anda guarro, usa esa lengua tuya para algo realmente productivo y límpiame»

    Con una sonrisa lobuna en tus labios, tomas de la mesita una cuchara sopera. Con cuidado, vas recogiendo de mi culito los restos de tu simiente. El olor, mezcla de sexo y semen, impregna tus fosas nasales alimentando tu lujuria. Metes levemente la cuchara en mi rajita, y presionas los labios con suavidad, para hacer que salga toda la lechita. Mueves la cuchara con cuidado, para que no se derrame nada. «A ver quien se va a tomar su merienda… vamos nenita…. que viene el avioooon…» Acompañas tus cantarines palabras con el típico movimiento que se les hace a los niños «Abre tu boquita…»

    Abro mi boca y atrapo la cuchara en mis labios, succiono toda la mezcla de flujos que alberga, lamo mi labio superior y luego abro mi boquita para que veas que me he tomado todo «esta vez no te compartí» digo con una falsa pena y luego te saco la lengua, cojo el móvil y paro la sesión de fotos «Eres un pervertido laztana…» Sonrío ampliamente «Por eso te amo jajajajaja»

    «¿Acaso crees que hemos terminado zorrita?» Me besas en los labios, detectando tu propio sabor. «Tengo sed, y tu… seguro que necesitas ir al baño»

    «Mmm eres un guarro» me llevas de la mano hasta el baño y entramos en la ducha, no pierdes tiempo en posicionarte y aunque no puedo evitar sonrojarme el pis sale sin detenerse

    Es una sensación nueva para ti, pero disfrutas del cálido fluido que sale de mi coñito. Acercas tu cara y dejas que se empape, abres tu boca, y dejas que se llene y rebose. Cuando estoy terminando, acoplas tu boca a mi almejita y te deleitas con la perversión de disfrutar de la situación. Cuando termino, te dedicas a limpiarme por completo, cualquier resto de pisete y semen que pudiera quedar en mi sexo y no puedes evitar tragártelo. Mi cara, completamente rojita, trata de fundirse con el entorno.

    «Lo has hecho muy bien, zorrita» dices mientras te levantas, deslizando un dedo por mi cuerpo, desde mi coñito, subiendo por mi vientre, rodeando mis pechos y terminando en mi barbilla.

    «Estas hecho un guarro» digo abrazándote y ocultando mi rostro en tu pecho, levantas mi barbilla y me das un suave beso y noto en tu mirada que no das todavía por finalizado la sesión de sexo intenso «Eres un cochino» suelto en una risita y aprovechó de morder tu cuello.

    Inclinas el cuello para facilitarme el acceso. Tras unos segundos, te separas levemente de mí. «Tenemos algo pendiente, zorrita» Pones tus manos en mis hombros, y presionas con suavidad, pero firmeza, obligándome a agacharme de nuevo hasta que mi cabeza queda a la altura perfecta. Justo un poquito por debajo de tu polla.

    «Ahora me toca a mí, regar tu preciosa carita de nena»

    Te miro con una mirada cargada de morbo, no sin antes darle una lamida a tu polla saboreando la mezcla de los residuos de flujos y el sudor, y sin mucho esperar comienzas a regarme con tu polla todo el rostro. «Abre la boquita» dices en un tono suave con un deje de mandón lo hago y apuntas allí un chorro y sigues disfrutando de esa lluvia dorada.

    No me puedes creer lo que está pasando. Tienes la polla en tu mano, apuntando el dorado fluido hacia mi boca. Nunca habías hecho nada así de depravado. Ves que mi boca se va llenando poco a poco. Mi cara de excitación te hace pegar un pequeño latigazo eréctil en la polla que hace que moje mi carita sin pretenderlo.

    Degusto el fluido y cuando has terminado también tienes un deje de sonrojo en tu rostro. Rodeo tu cuello con uno de mis brazos, con el otro dejo correr el agua, te beso con intensidad el cual correspondes igual «Te amo guarrete»

    Tras el beso, enciendes el agua caliente de la ducha y dejas que tome temperatura y diriges los chorros hacia mí. Aclaras bien mi menudo cuerpo y después el tuyo. Dejas la alcachofa en si sitio y te aplicas una buena cantidad de gel de baño en la esponja que segundos después recorre mi cuerpo.

    Nos tiramos más de 15 minutos en la ducha, disfrutando del agua calentita y de la fragancia del gel hasta que, con pereza, cierras la llave del agua y me indicas con la cabeza que te alcances la toalla. Tras secarnos, aplicas en mi cuerpo las cremas hidratantes, que tan suave me dejan y tanto perfuman, hasta que, finalmente, nos dirigimos de nuevo a la habitación. Allí, buscas en tu cartera, y sacando un billete de 50€ lo dejas encima de la cama.

    «Te lo has ganado zorrita.»

    Cojo mi pijama de oso y me coloco la parte superior, salgo corriendo a guardar el billete antes de que puedas quitármelo. Regreso y ya estas tumbado en la cama «Y cuéntame laztana ¿Qué has hecho toda esta tarde que no cogías el móvil?» suelto una risita, me encanta liarte.

    «Trabajar…. ¿Y tú? ¿Qué has estado haciendo?» Me miras de forma inquisitiva, muy fija, estudiando mis reacciones, de la misma forma que lo haría un policía con sus detenidos. «¿Cómo has pasado la tarde?»

    Me tumbo en la cama dejando que se levante un poco el pijama «Pues aquí estudiando… mañana acompáñame a comprar unas xuxes y mi cereal» sonrío plenamente «Ha sido un día muy productivo»

    «Mañana es domingo, laztana» Sonríes maliciosamente ante la carita que pongo. «Habrá que esperar hasta el lunes ¿Por qué dices que ha sido día productivo?»

    «Aquí entre nosotros… perder una apuesta no está mal… A la final salí ganando» suelto una carcajada mientras muerdo tu brazo.