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  • Mi primera vez con un gay

    Mi primera vez con un gay

    Todo comenzó cuando yo tenía 20 años, ya tenía tiempo navegando en chat de sexo, morbo y gay. No me consideraba gay ni bisexual pero he de admitir que los gays tienes un morbo y afinidad por el sexo único y en una de esas noches en una sala de chat me cruce con Julio era un gay de 27 años de mi cuidad, comenzamos a habar y compartir experiencia, después de estar una hora hablado, me escribe

    ‘’Dios, porque no te atreves y lo haces conmigo yo vivo solo, ya me tienes caliente’’

    Yo de ingenuo le digo que no y el insiste y me mando fotos de él, por la foto de su cara se notaba que era pluma (algo afeminado), su cuerpo muy parecido al de una mujer depilado y culo muy redondo y provocativo. Esa noche intercambiamos números y seguimos hablado por mensaje y terminamos masturbándonos por masajes, después de unos días los masajes pasan a hacer llamadas y un par de noches de sexo telefónico, enviándonos fotos. Pasan unos días y me pregunta de nuevo

    ‘’Z, porque no vienes a mi casa y me coges’’

    Después de días pensándolo y con la calentura a mil le dije que sí, que podía ir el sábado y esa noche me dijo que me buscaría ya que el tenia carro. Los días se me hicieron lago y después de 4 días llego el sábado y a las 2 pm me busco cerca un plaza donde habíamos quedado, entro al carro y veo a un chamos no muy alto ya que yo era más alto pelo algo largo pero arreglado ojos azules y me sonríe y me dice

    ‘’hola Z. por fin nos conocemos en persona’’

    Al verlo sentir una excitación enorme, mil cosas pasaban en mi cabeza, y mi cuerpo se movió solo a él y lo beso el queda sorprendido ya que él no esperaba eso, y nos fundimos en un beso apasionado y lleno de lujuria, después de unos segundos me separa y me dice

    ‘’vamos ya a mi casa’’

    En el caminos nos pusimos a hablar y me conto que era gay desde los 17 y que hablando conmigo se sintió muy atraído a mí y cada noche desde que me conoció se masturbaba pensando en mí. Yo estado con él en el carro tenía un erección notable, tanto que se veía un mancha en mi pantalón por el precum que estaba soltando, desde el minuto uno se dio cuenta de ello y me acariciaba la piernas y me tocaba el pene por encima del pantalón, yo a su vez intente tocarlo pero él dijo que no le gustaba que le tocaras el pene, así que les pellizque los pezones mientras nos besábamos unos 30 minutos después llegamos a unos edificios y subimos a su apartamento casi corriendo, entramos a este y nos empezamos a besar en la sala y a desnudarnos mientras él me besaba el cuello y el cuerpo, me empujo a el sofá para quitarme el bóxer y sin mediar palabra me empieza a hacer una mamada gloriosa, con una maestría que en los minutos ya me retorcía del place, lamiendo la punta de mi pené como si de un halado se trataba, enrollando su lengua en mi pene, acariciándome las bolas, cuando no estaba su boca con mi pene estaba con mis bolas lamiéndolas chupándolas, todo sin dejas de masturbarme con su manos libre, la excitación fue tanta que pasado unos minutos le dije que se detuviera que si no me vendría, el en ningún momento se detuvo, sabía lo que quería y eso era que yo acabara, con unos espasmos le dije que me venía y él lo recibió todo en la boca no dejo escapar nada, para después levantarse y besarme con el semen sin tragan, mi morbo era tan grande que no me importo, a ese punto podía hacer lo que sea, nos fundimos en un beso saboreando mi semen de boca a boca, el luego toma todo lo que puede y se lo traga lentamente disfrutado cada gota para después abrazarme y decirme al oído

    ‘’quiero más de ti’’

    Él me toma de la mano y me guía al su cuarto para después tirarme a la cama y ponerse encima de mí, empezando a lamerme el pecho y dándome leve mordida en los pezones, mientras yo le acariciaba el pelo y espalda, en ese momento sube lo suficiente para rosar pene con pene, moviéndose suave, presionando su pelvis contras la mía y así sentir como nuestros precum se mescaban y se untaban en nuestros pene, después de unos minutos entregado el uno al otro, se levanta y me dice

    ‘’Z cógeme’’

    El coloca mi pene en la entrada de su ano y mirándome a la cara me dice

    ‘’penétrame, asilo tú, quiero que lo hagas tu’’

    Tomo mi pene y lo voy penetrando poco a poco y el solo gime sin quitarme la mirada. siento como abro su ano suave caliente y muy húmedo he voy introduciendo más mi pene en él y escucho como gime más fuerte mientras él no me deja de mira en ningún momento con un cara llena de lujuria, cuando llevo la mitad empiezo a moverme suavemente y él se aferra en mi pecho con sus manos mientras yo con mis manos le agarro fuertemente la cintura, para ese momento la excitación fue tanta que le di un estocada metiéndoselo todo, el dio un gemido muy fuerte y yo me empiezo a mover rápidamente empezando un bombeo intenso, su cara era un poema de placer, tenía la baca abierta y le escurría saliva que caía en mi pecho mientras gemía y me miraba, solo dejaba de mirarme cuando le daba unas estocadas más fuerte que en ese momento gemía más fuerte y arqueaba la espalda, sentía como apretaba el ano para sentirlo aún más, el movía la pelvis de arriba abajo ya entregado al placer, después de unos minutos en esa locura de placer le digo que estoy por venirme y el sin detenerse y entre gemidos me dice.

    ‘’Vente dentro! quiero ser yo el primer culo que preñas’’

    Y mis movimiento se volvió más frenéticos, más rudos, penetrándolo hasta que mis bolas chocaran con él, en la habitación solo se escuchaban gemido y el ‘’pah pah pah’’ de cada arremetida mía hacia él, en eso tomándolo fuerte de la cintura y hundiendo lo más posible mi pene me vengo dentro, el arquea la espalda soltando un gemido más largo y veo que su pene estalla y me llena de seme el estómago y pecho, cayendo algo en mi cara. Al terminar el orgasmo él se repone y me ve para ese momento decirme

    ‘’ups, lo siento, no me di cuenta que acabe, déjame quitarte eso’’

    Él recoge su semen de mi cara y cuando lo iba a aparta lo teme de la mano, sonriendo pícaramente empiezo a lamer sus dedos y me dice

    ‘’espero que te guste, eres el tercero en probarlo’’

    Le agarre del cuello y nos espesamos a besar en eso él se baja de mí y siento como mi pene sale del él y algo húmedo cae en mi pierna era mi semen que estaba saliendo de él.

    Ese día seguimos haciéndolo en 2 ocasiones mas, esta es mi primera experiencia con un gay. Estuvimos varias años haciéndolo pero todo termino cuando me mude de cuidad, a una más grande y hay pude desatar más mi apetito sexual tanto con hombre como con mujeres.

    Gracias por leer que tengo un placentero día

    Si quieres saber más de ese día esas dos ocasiones más pues déjeme en los comentarios como charlas con ustedes en privado y se los cuento más íntimo.

  • Sexo en el parque

    Sexo en el parque

    Me siento muy avergonzada por lo que hice y por lo que sucedió, espero que mi marido nunca se entere.

    Mi nombre es Marcela, tengo 35 años y 8 años de casada. Cuando mi marido se va a trabajar yo por las mañanas salgo a correr para mantenerme en un buen estado físico. Haciendo esto me hice amiga de un hombre que también salía a correr de veces en cuando. La cosa fue que nuestra amistad al poco tiempo se convirtió en otra cosa. Nos volvimos amantes y siempre nos deteníamos en un parque para ir detrás de un gran árbol para besarnos.

    Una mañana nos detuvimos en ese parque y nos fuimos detrás de ese árbol. Nos empezamos a besar y el me empezó a manosear las tetas. A mi me dio vergüenza que alguien pasará y nos vea en esa situación por ese le dije que pare un poco con su manoseo. El me hizo caso y me siguió besando pero luego me pidió que haga algo que no me animaba hacer.

    El: chupámela.

    Yo: acá, no.

    El: nadie nos va a ver.

    Yo: vamos a tu departamento.

    El: un rapidin y yo te aviso si viene alguien.

    El saco su pija, tomo mis mano y las llevó hacia ella. Me puse muy nerviosa cuando la empecé a tocar, empecé a mirar hacia todos lados viendo si alguien nos estaba viendo.

    El: dale mami, yo te aviso si viene alguien.

    Me agache y me metí de una todo ese pedazo en la boca. Empecé a chupársela estando muy nerviosa y creo que nunca deje de estarlo. Me la saqué de la boca un par de veces para ver si venia alguien y luego me la volvía a meter. Aunque estaba nerviosa me encanto comerme esa pija, me pareció deliciosa.

    El: levántate que te quiero coger.

    Yo: también eso?

    El: es un ratito, acabo rápido.

    Me levanté del suelo y me puse contra el árbol entregándole mi cola. El me bajo la calza, corrió mi tanga y me la metió hasta el fondo. Se agarró de mi cintura y empezó a embestirme con fuerza haciendo que sintiera un gran placer aunque en el fondo me estaba muriendo de vergüenza por estar teniendo sexo en un ambiente público. Pero la cogida no duro mucho porque nos vio una de las personas que cuida el parque y nos dijo «no pueden estar haciendo eso acá», mi amante le dijo «disculpe, ya nos vamos» y yo me puse roja de vergüenza y luego de subirme la calza me fui con mi amante a otro lado para terminar lo que habíamos comenzado.

  • Obsesión por el culo en bragas de mamá (1)

    Obsesión por el culo en bragas de mamá (1)

    Mi nombre es Mario, tengo 19 años y esta afición por ver a mi madre empezó hace como un año más o menos. Ella mide 1.65 es de piel clara, ojos negros, cabello largo igual negro, tiene unos pechos grandes es copa C, y un culo que guau, cuando se pone de perfil se ven esas enormes y duras nalgas que sobresalen demasiado. En la casa vivimos 4 personas, mis padres y mi hermano menor de apenas 4 años. Mi madre es una persona muy amable y trabajadora, pues a pesar de ser ama de casa ella trabaja de lunes a viernes.

    Como cada semana ella acostumbra hacer el aseo general los días sábados y domingos, ya saben barrer trapear, limpiar ventanas etc. en varias ocasiones yo la ayudo, pues mi papa trabaja sábados medio dio o día completo. Esto empezó un día sábado 4 de noviembre, lo recuerdo bien, para hacer el aseo ella usa una ropa viejita, una playera negra y un pants azul marino muy aguado, para estar cómoda, a veces bromeo y le dijo que es su uniforme de trabajo, ella se ríe y me dice ayúdame.

    Ese día sábado 4, su ropa de limpieza está sucia pues una semana antes limpiando le cayó thinner pues limpiamos y pintamos la puerta de la entrada y en la semana no le dio tiempo de lavarla, ella me dijo esto a lo cual yo respondí “y no tienes algo así viejito para ponerte, o quieres que te preste algo”, ella dijo “igual y si tengo algo por ahí”, fue a buscar entre su ropa, de lo más viejito que encontró fue una falda de esas medias abombadas que le llegaba un poco más arriba de la rodilla, y una blusa naranja media descolorida, entonces ella dijo “con esto basta al fin solo toca sacar polvo y limpiar ventanas hoy”, la vi y le dije “eso sí, oye mama voy a salir con Juan vamos a ir al centro”, ella me dijo ”No, me vas a ayudar para terminar rápido, que todavía tengo que hacer la comida y llevar a tu hermanito al pediatra”.

    Me puse terco y me enoje, y le dije “te ayudo un rato y me voy”, ella dijo “está bien, ve al baño y trae una cubeta con agua, le pones limpiador y traes el trapeador vamos a limpiar debajo de las camas”, le dije que sí, fui al baño entre enojado y resignado, prepare la cubeta con el agua y tome el mechudo, fui a la sala y ella ya no estaba, entonces pegue un grito diciendo y “donde estas”, ella me dijo aquí en mi cuarto, subí las escaleras y cuando iba entrar al cuarto le dije aquí está el trapeador.

    Cuál fue mi sorpresa al ver a mi mama, estaba sacando los zapatos debajo de la cama y estaba bien empinada con todo ese culazo al aire tanto que se le podían ver las bragas, unas bragas amarillas con encajes en las orillas muy coquetas, de esas bragas de tela brillante, no podía creerlo me acerque y le dije te ayudo, mientras veía ese culazo a unos 20 centímetros de mi cara. Ella me dijo espérame, tenía unas ganas tremendas de darle una nalgada, de darle un beso de poner mi cara en medio, de bajarla las bragas y dejársela caer toda así sin decir nada, y venirme dentro de ella, después ella salió y me dijo pasa el trapeador por debajo de la cama y luego seguimos con tu cuarto.

    En ese momento tenía una erección tan fuerte que me senté en la cama para disimular, a tal grado que no sabía que decir, ella me dijo “si vas a hacer las cosas enojado mejor no me ayudes”, pues no sabía la tremenda cogidota que la había dado en mi mente, le dije “no es eso, pero vale deja termino y te aviso”, trapee el piso no sé cómo rayos en unos 2 minutos o menos, con tal de ir a mi cuarto y verla empinada una vez más, la llame y le dije ya termine, vio le piso y dijo “está bien vamos a tu cuarto”.

    Al llegar al cuarto, me dijo “saca los zapatos y trapea”, me desilusione pero mi calentura era tanta que le dije “no, no, yo te dije que te ayudaba no que haría todo yo solo”, ella me dijo “mira niño es tu cuarto y son tu madre obedeces o no sales”, en mi mente solo decía, es tu madre con un culazo y unas bragas deliciosas, me calme y le dije “bueno perdón, pero le hacemos como en tu cuarto va, al fin ya te estoy ayudado”, ella dijo está bien a ver pásame la escoba saco los zapatos y tu limpias, como de rayo fui por la escoba y de paso mi teléfono, ella se agacho y en eso le tome fotos un video a ese culazo tremendo, le acerque tanto la cámara que le grabe algunos vellos púbicos, mientras ella seguía batallando con los zapatos y como la calentura ya era mucha, me agache y le dije te ayudo, ella dijo que sí, pero antes que se para le di un arrimón con mi verga bien dura sobre su culo, de inmediato dijo “que te pasa”, le dije “apúrate para que termine rápido y me vaya con Juan” todavía que le di un tremendo llegue a su culazo me hice el ofendido.

    Para estas alturas acabe de tapear y fui a dejar la cosas al baño, aproveche para ver el video y hacerme una pajota de aquellas, solo tenía cabeza para ese culo, cuando pensé que no podía ser mejor, me dijo “vamos por las ventanas las limpiamos y ya te vas”, ya para esas alturas me acerque y tome del hombro a mi mama y le dije “Juan ya me cancelo, ya me quedo contigo ayudarte” y en mi mente decía “gracias por la tremenda corrida que me diste, y por ese pedazo de culo que tengo en cargas”, ella me dijo “para eso tanto drama, pues bueno ya saldrás mañana, entonces ayúdame ve por la escalera y limpiamos esto”.

    Fui por la escalera, y la puse fija ella me dijo “traigo falda, así que esto lo harás tu”, le dije “oye mama, ya no salí con Juan porque me tarde, me dijiste que te ayudara no que hiciera todo yo, además más, crees que voy a andar viendo o algo así, no manches si quieres veo hacia otro lado o veo hacia abajo como quieras” mientras en mi mente deseaba hacerle a un lado su braga y venirme dentro de su pucha, ella dijo “está bien pero cuidadito volteas, no traigo licra ni nada debajo” a lo que dije “gracias por arruinarme la imaginación, es más si quieres ve por una y así estas segura”, ella dijo “confió en ti mocoso”, y yo pensaba solo dame una oportunidad y te voy a partir el culo y tu conchita mamita querida.

    Ella se subió a la escalera le hacía platica de cualquier cosa para que ella se distrajera y no viera para abajo, claro que cuando subió le vi toda la braga en su esplendor, en la parte delantera tenía una flor estampada y para acabarla se le había metido más en el culo que parecía una tanga de esas pequeñas, no podía creer lo que veía medio una tremenda erección y eso que hace 30 minutos me había hecho una pajota, después de esa ventana le dije espera voy por una vaso de agua, me fui al baño a pajearme otra vez y saque una carga tan grande que la dejaría panzona si me viniera en su concha. Las otras 2 ventanas restantes fue igual le vi toda esa delicias braga, de arriba abajo, por delante y por detrás, tenía ese culo a unos centímetros de mi cara, olí todo lo que pude.

    Ese día me hice como 4 pasajes más, fue el mejor día de mi vida hasta ese momento pues como les dije ese día fue el inicio de mi obsesión con mi mama, su culazo y sus bragas.

    Continuará.

  • Creí que era mujer

    Creí que era mujer

    A continuación les cuento lo que me pasó hace algunos años, cuando tenía 19, me encontraba en un baile con unos amigos, a unos días de haber terminado una relación sentimental con una chava, cuando en el baile vi sentada a una mujer de minifalda y blusa escotada y me acerqué a platicar con ella, duramos platicando y bebiendo un rato y me dijo que ya se iba y le pregunté si la podía acompañar, me dijo que si y le aviso a una de sus amigas. Nos fuimos y como vivía cerca de donde fue el baile nos fuimos caminando, llegamos a su casa y me dijo que si quería pasar y acepté, se fue a poner cómoda, o sea a cambiar su ropa, solo traía una bata blanca y se le transparentaba un poco, yo desde el baile andaba caliente (cachondo), traía el pene parado y se notaba un poco, nos sentamos en la sala.

    Ella estaba sola en ese momento y tardarían en llegar sus tíos me dijo que solo vivía con ellos, yo iba solo en pantalón, zapatos y una camisa ya que era en verano, después de un rato más de plática, le dije, ‘Casandra (obvio no se llama así, protejo su identidad), me gustas y quiero saber si podemos coger’, me dijo que si, pero que fuera abierto en la experiencia, nos empezamos a besar y a acariciarnos y cuando tocaba su vagina sentía un bulto, dijo, ‘por eso te comente que fueses abierto’, le dije, ‘ok, seguimos’, la puse de espaldas a mí y con mi miembro parado se lo restregué en las nalgas, lo saque de mi pantalón sin quitarme la ropa y lo usaba para darle nalgadas, tenía sus nalgas bien paradas y ricas las tenía duras.

    Total, ya excitado que pase lo que tenga que pasar, le quite la bata y me desnude sin tardar mucho y le mostré mi pene erecto como mástil, ella de inmediato y ya desnuda bajo a darme tremendas mamadas con devoción, así duramos un rato, unos 10 o 15 minutos hasta que le solté mi semen, toda mi leche cayó en su boca, pechos y un tanto más en su abdomen plano, le salto duro y erecto un pene y ya excitados los dos no importo, me baje a succionarlo y mamarlo y ella acepto, gemía y gritaba de placer igual que lo había hecho yo cuando me lo mamo a mí, tardo unos 15 o 20 minutos y se vino en mi boca, me lo trague todo, limpie su pene de la punta a los huevos, me dijo, ‘te gusto’, y le dije que si.

    Luego me levante y nos fuimos al sofá, allí me senté y me dijo, ‘quieres ser mía’ y le dije que si, me estaba gustando lo que hacíamos, empezó a jugar con su lengua en mi ano, metía los dedos ensalivados una y otra vez, me causo gran placer, cuando ella me dijo, ‘ahora yo seré quien controle todo’ y yo acepte, me echó crema en el ano y me dijo que me pusiera en el piso en cuatro patas sin doblar las piernas, puso la punta de su pene aun erecto en la entrada de mi ano y sentí delicioso, me lo restregaba una y otra vez en la entrada de arriba a abajo y de abajo a arriba, de pronto sentí caliente y húmedo, más bien mojado en mi ano, se había vuelto a venir, todo su semen me lo dejo en el ano y un poco del semen entro, estiro mi agujero con sus dedos y me penetro así sin más, me encanto, me dolió la embestida porque de un jalón me penetro pero era delicioso pues estaba lubricado, en el mete y saca como a la media hora se volvió a venir ahora dentro de mí, ya después de un rato se relajó y yo también, fue increíble, en la fiesta me la quería coger yo a ella y resulto lo contrario, desde entonces nos veíamos seguido hasta que se juntó con su pareja actual, cogía bien rico esa mujer transexual.

    Si te gustaría contactarme vivo en México, mi correo es: [email protected].

    Tengo Skype.

  • Esmer

    Esmer

    Esmeralda. Sus amigos le dicen Esmer; yo le digo puta, perra o contenedor de semen.

    La conocí en internet. Una chica de veinte años, chaparra con el rostro regordete. Tiene cara de niña buena pero casi ningún varón se fija en su cara, prefieren contemplar su culote: grande, redondo y firme.

    Tiene novio, que la trata como una princesa, pobre pendejo cornudo. Yo la trato como la perra que es cuando vengo de visita. Ella vive del otro lado del país por eso no me la puedo chingar a diario. Procuro viajar una vez al mes para darle su ración de verga.

    Al principio se hacia la difícil, pero poco a poco se fue entregando a mí, a contarme sus más oscuros deseos y de un día para otro ya era mi perra sumisa, mi putita personal.

    La última vez que fui a verla ella me recibió en la parada de autobuses con un vestido corto de color azul. Sonrió tímidamente al verme, yo también sonreí, porque pensé en todo lo que le iba hacer y eso puso dura mi verga.

    Ella me abrazo y me beso. Yo le respondí el beso mientras apretaba sus nalgas bajo el vestido a la vista de todos, comprobando que no llevaba ropa interior, tal como le dije. Ella se apartó con la cara sonrojada por la pena, que linda se veía pero prefiero verla cubierta de semen.

    Fuimos a su coche. Lo primero que hice al sentarme en el asiento del copiloto fue desabrocharme el pantalón para dejar salir mi erecta verga.

    —¿Qué haces? —me preguntó sin apartar la mirada de mi miembro.

    —¿Extrañaste mi verga?

    —Tu sabes que sí. —Rodeó mi pene con su gentil mano. Sus caricias son suaves como el algodón.

    —Mi verga extrañó tu boca.

    —Se van a rencontrar cuando lleguemos al hotel.

    —No, puta, de una vez.

    Sujeté su cabello, largo y sedoso, y a la fuerza llevé su cabeza sobre mi regazo. Chilló como la cerda que es pero enseguida se calló ella misma, metiendo mi verga en su boca. Era verdad que extrañaba su boca y su lengua que no deja de lamer desde la cabeza hasta la base.

    —No te olvides de los huevos.

    —No, papi.

    Me encanta que me diga así. Lamió mis huevos peludos, se los metió a la boca al mismo tiempo y los succionó como hielos de sabores. La puta me arranco un profundo gemido. Se ha vuelto una experta mamando desde que me conoció. El pendejo de su novio tiene que estar agradecido conmigo por entrenar a su perra.

    Descubrí su trasero para acariciar sus nalgas. Le daba azotes en cada nalga mientras continuaba mamando mi verga. Después jugué con sus agujeros de puta; un dedo en la humeante vagina y otro en el ano. Así estuvimos un buen rato, mis dedos en sus agujeros y mi verga en su boca, como debe de ser: mamándomela hasta hacerme correr. La perrita tuvo su primera ración de leche la cual tragó entera.

    —Gracias papi, por darme leche. —Limpió bien mi verga antes de acomodarse en el asiento. Estaba despeinada, con el maquillaje recorrido y rastros de semen en sus carnosos labios y en la papada.

    —Te ves hermosa, Esmer. No te limpies, quiero que lleves con orgullo tu cara de puta.

    Ella afirmó feliz y preocupada a la vez. Me sonrió y aceleró el coche con camino al hotel.

  • Una viaje a la playa con mi madre y yo (Parte 4)

    Una viaje a la playa con mi madre y yo (Parte 4)

    No quería que volviera mi padre, pero volvió. Los cuatro días que quedaban pasaron rápido y a mediodía estaba tocando el timbre del portero.

    -Hola cariño, ya estoy aquí. Qué ganas tenía de verte.

    Mi madre le dio un abrazo y un beso en la boca.

    Le ayudó a sacar las cosas de la maleta. Mi padre se puso un pantalón corto y una camiseta. Salimos a comer algo a la terraza. Esta vez no fuimos al restaurante.

    -Bueno. ¿Y tú qué tal? Me preguntó. ¿Te has portado bien?

    -Si, papá. Muy bien.

    -Eso espero.

    Después de comer, recogimos la mesa. Mis padres se habían estado echando miradas cómplices todo el rato.

    Me llevó aparte y me cogió por las mejillas y me dijo:

    -Ahora tu madre y yo vamos a hacer algo, te imaginarás que es, por lo que si te sientes molesto por lo que vas a oír te pediría que te fueras a la playa.

    -No, papá. Me quedaré en mi habitación y pondré la música bien alta en mis cascos.

    -Eres un sol, hijo. No sabes lo bien que tu madre… se cayó de repente sabiendo que estaba a punto de meter la pata.

    Se encerraron en su habitación y yo hice lo mismo en la mía, pero no me puse los cascos.

    Al principio no se oía nada. Pero luego empezó a moverse un poco la cama. Un pequeño ñi-ñi, pero nada serio. Entonces el ñi-ñi comenzó a aumentar de fuerza y ritmo.

    Comencé a oírles.

    -Ah, ah, ah, cariño, llevo una semana sin verte. Gemía mi madre. Pensaba que solo me llamaba cariño a mi.

    -Ah, ah, ah, y una semana sin sentirme. Le respondió mi padre. ¿Cómo te las has apañado?

    -Ah, ah, ah, cariño. Tocándome mucho, le respondía ella.

    -Será la última vez que te deje tanto tiempo sola, te lo prometo.

    En ese momento la cama se empezó a mover más rápido aún. Mi padre debía estar taladrando hasta el fondo a mi madre.

    Los gemidos de los dos iban en aumento y superaban los de los vecinos aquel día. No podía quedarme en la habitación y decidí salir.

    Despacio salí a la terraza. La ventana de su habitación como de la mía daba a la terraza y desde allí podía verlos.

    Me agaché para que no me vieran. Los gemidos pasaban ya el límite de decibelios permitidos, seguro.

    Mi padre se deslizaba sobre mi madre como si estuvieran lubricados con aceite o algo. Su culo se movía adelante y atrás como si tuviera un resorte. Mi madre le agarraba de las caderas mientras la empotraba contra la cama que pareciera que fuera a desarmarse.

    En eso que mi padre bajó el ritmo y mi madre se giró y se puso encima de él justo cuando me levanté un poco para verlos más de cerca.

    Mi mirada se encontró con la de mi madre y esta empezó a cabalgarle. Subía y bajaba sobre él y a mi me miró como satisfecha, pero al mismo tiempo resignada porque era mi padre y tenía que follárselo a él.

    Yo no pude seguir mirando más y salí de la terraza justo cuando llegaban al orgasmo y los dos se corrían más fuerte aún que los vecinos el otro día.

    Cuando cerré la puerta vi que estaba empalmado. Me quité el pantalón corto y los calzoncillos y me pajeé y me corrí enseguida. Eyaculé en unas bragas que mi madre había dejado colgadas en la cuerda de tender de la terraza.

    Me metí en la cama con la polla morcillona y me dormí.

    Al día siguiente desayunamos juntos. Mi madre no levantaba mucho la cabeza del café. No parecía que tuviera ganas de mirarme. Imagino que se sentía avergonzada…

    Las bragas con mi semen no las descubriría hasta la tarde…

    Ese día mi padre había quedado con nuestros vecinos para bajar a la playa juntos. Resultó que los conocía. Si, a mis vecinos escandalosos. No a los ingleses, sino a los otros.

    Quedamos a las 12 y nos encontramos en el portal. La verdad es que la mujer estaba buena…

    Llegamos a la playa, menos mal que no era la nudista porque sino menudo corte…

    Una vez los cinco allí nos tumbamos en las hamacas, habían alquilado unas para todos y nos relajamos.

    Hablamos de todo un poco, bueno más bien ellos que yo. Yo me dedicaba a echar miraditas a la mujer del vecino y pensar lo mucho que había disfrutado su marido al follársela.

    Se levantó y me puse a mirar su culo que sobresalía de la braga del bikini. Parecía que fuera una talla más pequeña.

    En eso que nuestro vecino habló:

    -Menudo escándalo metisteis ayer…

    -¿Nos escuchasteis? Preguntó mi padre.

    -Para no escucharos… parecía que hubiera un terremoto. Aparte de los gemidos, claro.

    Yo me giré hacia el otro lado y me hice el dormido.

    -Es que llevaba una semana sin ver a mi mujer y necesita recuperar el tiempo perdido. No veas que pajas me hice en el trabajo pensando en ella hasta que pude verla y follármela.

    -Pues vosotros tampoco sois mudos. Intervino mi madre. La otra tarde precisamente estábamos en la terraza tomando el fresco y os pusisteis a hacerlo… ¿verdad hijo?

    ¿Por qué me metía en esto mi madre?

    -No sé, un poco de ruido se oía.

    Me di de nuevo la vuelta y me dormí.

    Cuando desperté vi a mis padres y a los vecinos sentados en la arena. Era raro porque mi madre y la mujer del vecino estaban sentados frente a sus maridos. Algo raro apreciaba también porque la mano de las mujeres subía y bajaba rítmicamente.

    Me acostumbré a la luz y pude darme cuenta de que estaban haciéndoles una paja a los dos.

    -¿Qué estáis haciendo?

    -Nada hijo, estamos haciéndoles una paja a tu padre y a nuestro amigo. Contestó mi madre.

    -¿Quieres que luego te haga una tu madre? Dijo mi padre medio gimiendo.

    -Estamos en la playa papá. Puede veros cualquiera….

    -Ahora, ahora, ahora, no hay nadie… ah, ah, ah, decía mi padre.

    No podía entenderlo. Mi madre pajeando a mi padre delante de mí. Lo de los vecinos tenía un pase, pero lo de mis padres…

    -Me corro cariño…

    Mi madre agachó la cabeza y se llevó toda la corrida de mi padre en la cara y en la boca.

    El vecino no tardó mucho más y también se corrió. Este en las tetas de su mujer.

    -Anda hijo. Ven aquí. Me dijo mi padre.

    -No quiero.

    -Ven, cariño. Me llamó mi madre.

    ¿Qué hacía? ¿Iba o no iba?

    -Vamos valiente. ¿Cuantas pajas te ha hecho una mujer, eh?

    Me acerqué resignado a mi madre. Me senté y ella me abrió el bañador.

    -Mejor quítatelo.

    Obedecí y mi polla quedó al aire.

    -Has visto muchacho. Si la tienes morcillona, dijo el vecino.

    Sonreí para mis adentros. Mi madre mojó mi polla con un poco de agua que llevaba en una botella y comenzó a hacerme la paja.

    Todos nos miraban, hasta la mujer de nuestro vecino.

    -Dime como te gusta, me decía mi madre como si fuera la primera paja que me hubiera hecho nunca.

    -Despacio, sigue así, muy bien, así, así. Le decía yo.

    Antes de echar la cabeza hacia atrás del gusto que me daba, pude ver cómo mi vecina me miraba la polla y se relamía.

    Mi madre siguió con la paja mientras todos seguían atentos a mi placer.

    -Sigue mamá, ya me corro, ya me corro. Le dije.

    No tuvo que seguir mucho más porque enseguida eyaculé. Después de descargar todo, mi madre me limpió amorosamente.

    En ese momento comenzó a llegar gente a la playa, justo a nuestra altura. Mis padres y los vecinos decidieron recoger todo. Y nos fuimos de allí.

    Ya montados en el coche de los vecinos, este iba a arrancar, pero su mujer le interrumpió.

    -Me gustaría probar la polla del chaval. Vamos, si no tenéis inconveniente.

    Yo no sabía dónde meterme.

    Mis padres y su marido asintieron con la cabeza.

    -Pues yo quiero tocarte el culo. Vamos si no tenéis inconveniente. Dije imitándola a ella.

    -Joder chaval, como te envalentonas ¿eh? Me dijo el marido sonriendo

    La mujer se pasó a la parte de atrás. Tenían un monovolumen por lo que cabíamos bien atrás.

    Se quitó la bata que llevaba y me dejo ver sus caderas y su culo porque se puso a cuatro patas. Mis padres se habían cambiado a la parte de delante.

    Sobé su culo con fuerza, con ganas. Puse mi cabeza en su culo y le levanté un poco la braga del bikini y metí un dedo en su coño. La masturbé un poco y se moría de placer.

    -Cariño, le dijo a su marido. Qué bien me masturba el chico. Ah, ah, ah, que gusto.

    Seguí un rato más metiéndole el dedo hasta que se corrió.

    -¡Aaaah! ¡¡Cabrón, que gusto!! Aaah, aaah, aaah.

    Mi dedo quedó manchado con su flujo.

    -Pero era yo la que quería chuparte la polla. Dijo volviendo a sentarse.

    Me bajó el bañador, mi polla me iba a estallar. Se agachó y comenzó con la mamada. Joder que bien lo hacía, casi superaba las pajas de mi madre.

    Como acababa de correrme, duraba bastante. Mis padres se giraron para ver la mamada, así como mi vecino.

    Yo no podía más de gusto, era lo más.

    La vecina paró un momento y me dijo:

    -Córrete en mi boca, no te cortes.

    Un rato después acabé corriéndome en su boca cómo me había pedido. La muy guarra se tragó parte de mi semen y se limpió el resto.

    Yo me limpié también y le propuse que la próxima vez querría follármela. Ninguno puso pega alguna.

    Aquel verano se estaba convirtiendo en algo muy pervertido que nunca llegué a imaginar.

    -Bueno, ¿qué pasa? Dijo el marido. ¿Es que nadie tiene hambre?

    Arrancó el coche y nos fuimos de allí.

    Si os ha gustado y queréis comentar, escribidme a: [email protected].

     

  • Recorriendo el casino

    Recorriendo el casino

    Si la noche se presentaba hermosa, tenía ganas de jugar unos mangos pero también estaba caliente. Me prepare para salir y mientras buscaba la ropa una idea se me cruzó por la mente ¿Qué tal si me vestía de hembra? Enseguida me dije ‘estás loca’. Nunca había salido ni a la terraza de mujer. Pero el solo hecho de pensarlo me sobreexcitó y me dije porque no.

    Me busque en la ropa para lavar que podía rescatar entre las prendas de mi esposa e hija. Buscando con cuidado para que no me vean encontré un solerito de mi hija y unas calzas… Todo negro.

    Ahí nomás me los puse y mirándome en el espejo del baño me quedaba pintado. Que alegría me miraba la cola y se me marcaba muy bien y las te titas después de sostenerlas con un dispositivo que invente se me lucia apetitosas.

    Me puse un camperón y mocasines negros, comprobé que no había nadie cerca y partí, serían las 10 de la noche.

    Llegue al casino deje el camperón en guardarropas y fui al baño para ver qué onda… Nadie me miraba como la solera era corta daba un perfil andrógeno me paseaba por las salas de juego apostando en varias máquinas me sentía bien hembra y caliente… Qué lindo cuando me sentaba sentía como mi culito rozaba el sillón eso ya me iba calentando más.

    En un momento fui al baño y decidí bajarme la calza hasta el borde de la pollera cosa que si me inclinaba un poco se me veía la colita. Me asusté de lo que estaba haciendo podían echarme del casino por prostituta. Pero no me importa nada me asustaba solo quería soltar mi calentura. No lo pensé más y salí del baño. Yo miraba a los demás y nadie se daba cuenta. Pero yo estaba en la gloria solo me tenía que cuidar cuando subía la escalera porque sentía como pasaba el aire por mi culito seguro se vería toda la raya… Qué lindo… Note que algunas mujeres me miraban con extrañeza seguro no sabían si era macho o hembra.

    Fue un gran triunfo para mi por animarme delante de todos. Dejo en claro que la gente cuando juega está muy concentrada en lo suyo. Y yo llevaba un look indefinido. Solo en la salida uno me dijo algo alusivo al mi cola pero no di importancia me subí al coche y volví al casa eran las 4 de la madrugada…

    Si pueden ayudarme con algún consejo sé los agradecería, besitos.

  • Laura, una pequeña historia (2)

    Laura, una pequeña historia (2)

    La habitación era un cuchitril. Al menos la ducha funcionaba. Y bien que estaba necesitada de una ducha.

    Su amo, o lo que fuera, ya la había indicado que cuando acabase de limpiarse dejaría de ser una niña. Ja. Como si el simple hecho de meterse un trozo de carne fuera tan importante… Aunque bien que había ella fantaseado con su primera vez. Un bonito vestido, bonita ropa interior, una bonita habitación, con el amor de su vida esperándola en la cama… O por lo menos un chico agradable.

    En su lugar le esperaba… Era mejor no pensar mucho en ello.

    Cerró el grifo y se puso el albornoz. Respiró hondo y abrió la puerta del baño.

    Fuera le esperaban los tres hombres.

    Se acercó dónde estaban despacio, como si no quisiera llegar nunca.

    -Esto le va a doler.

    -Es una perra fuerte – replicó su amo.

    Se tumbó en la cama mientras el hombre preparaba las agujas.

    La explicaron con todo lujo de detalles lo que pensaban hacer con ella.

    Iban a colocarla un collar de hierro con argolla en su cuello, en sus muñecas y en sus tobillos.

    Iban a empezar poniéndola un chip, como la mascota en la que se había convertido.

    La iban a anillar en la ceja, en la nariz, en el labio, en la lengua, en los pezones, en el ombligo, en los labios vaginales tanto externos como internos, en el clítoris.

    La iban a meter

    La iban a tatuar “Entregó mi mente y mi cuerpo a los deseos de mi amo y señor Nicolás” y “Soy la puta perra de mi amo y señor Nicolás” en ambas piernas, desde la cadera hasta el tobillo. Y “Saco de Semen” y “Retrete Humano” en la cara interna de los muslos.

    -¿Lo ha entendido todo? ¿Está conforme?

    Laura no sabía que había que entender. La iban a cambiar de arriba abajo y solo era el primer día. Firmó.

    Empezaron abriendo el albornoz, abriendo sus piernas y atando tanto estas como sus manos ante la atenta mirada de su amo.

    -Dejad el coño y los pezones para lo último, deseo hacerlo personalmente.

    Laura sintió en su cuerpo cada pinchazo y cada punzada mientras los hombres la cambiaban poco a poco. Y lo aguantó todo sin gritar.

    Y tal y como les habían dicho, cuando solo les quedaba cambiar la zona íntima, los dos hombres recogieron sus cosas y se marcharon.

    Nicolás había seguido todo el proceso sin moverse, tomando una copa, fumando un cigarrillo, sin apartar la mirada.

    Laura no podía explicar el porqué, pero estaba excitadísima.

    La ordenó abrir la boca y escupió dentro. Sabía a tabaco, alcohol, a hombre.

    Recorrió con la yema de sus dedos su vientre hasta llegar a su coño. Lo tenía palpitante y deseoso de que jugaran con él.

    Abrió su coño y escupió en su interior.

    Apagó el cigarrillo en su clítoris. Laura jamás había experimentado un dolor semejante, tan intenso y tan aterradoramente placentero.

    Cogió las agujas y comenzó a perforarla y anillarla. Esta vez pequeños gemidos mezcla de dolor y de placer escapaban de su boca.

    Su amo la desató y le arrojó un sujetador negro, unos pantalones vaqueros cortos y zapatos de tacón de aguja.

    Ni si quiera podía caminar a su lado, debía ir detrás de él mientras se dirigían de nuevo al bareto.

    El ambiente del mismo había cambiado con respecto a esta mañana. Los hombres allí reunidos parecían mucho más rudos y mucho más brutos.

    Supo de forma instintiva que todos los presentes querían follársela y que seguramente, lo iban a hacer.

    -¿Y cuáles son tus deseos, Nicolás? – preguntó uno de ellos.

    -Entra en el aseo, Babas, te utilizaremos de retrete durante toda la noche.

    Haciendo de tripas corazón, Laura se encaminó hacía el aseo…

    -Quítate la ropa, no la vas a necesitar – la comentó cuando abrió la puerta.

    Se echó mano al sostén y se quitó los pantalones, entrando desnuda al aseo entre los vítores del respetable.

    No reconoció al primer hombre que entró. No importaba. Solo sabía que ese desconocido medio borracho sería su primer hombre, el primero que sentiría en su interior, el primero de muchos.

    La ató de cara a la pared, en forma de L, preparándola para que él y los demás pudieran disfrutar de su coño o de su culo sin inconvenientes ni molestias, atando igualmente sus manos a la espalda.

    Se la folló como un animal toma a su hembra.

    No la importó. Era así exactamente como se sentía.

    Terminó la follada completamente exhausta, reventada de dolor y de placer.

    Hubo un segundo, y un tercero, y un cuarto… Hasta un trigésimo. Estaba desvirgada de ambos agujeros.

    Uno de ellos, no recordaba quien, le había colocado unas pesas colando de sus pezones, que se balanceaban con cada embestida. Los tenía rojos, hinchados y tremendamente doloridos.

    Su amo pasó el último y comenzó a pegarla con una fusta en el culo hasta que le reventó el brazo. Ató sus pies y su cuello a una correa, sin

    Solo se podía mover a pasitos cortos mientras seguía a su amo a través del bar…

  • Obsesión por el culo en bragas de mamá (2)

    Obsesión por el culo en bragas de mamá (2)

    Desde ese sábado esperé el siguiente fin de semana para poder ver algo más de mi madre, aquí tenía dos problemas el primero era su ropa de limpieza cotidiana, el pants y su playera, ya estaba limpias así que no usaría la falda otra vez y el segundo que si barría, lavaba o planchaba no vería nada. Así que lo primero que hice fue esconde su ropa de limpieza en mi ropero, en ese lugar nunca revisa, así solucione el primer problema, el segundo fue un plan con maña, fui a su cuarto el martes mientras ella trabajaba, busque la falta y la tome, ya que estaba ahí fui a husmear sus bragas, y vi una docena de todos colores y formas unos calzones medios grades, unas bragas con encaje en las orillas, unas más traslucidas y un par de tangas, tome varias de ellas y me hice varias pajas, disparando todo mi semen en su pucha.

    Me corrida a tal grado de atravesarlas con mi semen, las dejaba así, sabiendo que ella iría trabajar con mi semen en sus tangas, regresando a la falda, la tome y la lleve a una costurera que estaba por el centro de mi ciudad, le dije que si le podía subir unos centímetros, unos 5 más o menos, sin problema lo hizo, al llegar a la casa ya tenía casi todo listo, pero mi nivel de calentura fue más haya, mi mama tenía varias minifaldas que luego llevaba al trabajo, así que tome sus 3 minifaldas y las lleve a la costurera y para que le subiera un poco más, pues mi mama usaba 2 o 3 días esas faldas a la semana y cuando llegaba a casa se paseaba con ellas un rato, se sentaba a cenar o a jugar con mi hermano pequeño, así que tenía la ilusión de poder ver sus bragas una que otra vez.

    Llego el viernes en la noche estábamos cenando desde ahí empezó la buena suerte creo, pues mi mama tenía una minifalda que había recortado unos días antes, desconozco se hizo algún comentario sobre el tamaño de estas, el caso es que mientras cenábamos mi papa, mi mama y yo, platicábamos de algunos vecinos y unas juntas que hubo en la semana, yo termine de cenar y me fui a la sala, mi hermanito estaba sentaron el piso en pies de mis papas, en eso se me prendió el foco, pues mi mama tenia minifalda, está sentada en la mesa la cual es algo grande como para 10 personas, y el mantel cuelga unos 40 centímetros de los lados, me acerque a mis papas y le dije “no hay nada bueno en la tele, donde esta ese niño vamos a jugar” mi papa me dijo “aquí esta, con cuidado no le hagas maldades”, entonces me agache y entre juego y juego hice que se metiera debajo de la mesa y por su puesto yo con él.

    Mis papas seguían platicando como si nada, cuando estaba debajo de la mesa está algo oscuro, así que me acerque de rodillas hasta las piernas de mi mama, como el mantel cubrió toda la parte de arriba ella no me podía ver, me acerque y vaya espectáculo, se podía ver un triangulito lo malo es que no se veía bien por la falta de luz, así que me arriesgue, tome mi celular y encendí la linterna, y vaya que vi, ese día tenía un tanga de esas traslucida de color blanco, tome un video cuidadosamente sin que se diera cuenta, y como si ella lo hiciera a propósito empezó a abrir y cerrar las piernas y pude ver toda su hermosa panocha, ese día envidie a mi padre por tener ese pedazo de mujer, pensar que en ese momento si él quería podía llevársela a coger y llenarle todo de leche.

    El caso que después de un rato se pararon, se bañaron y se cambiaron para dormir, antes que se fueran a dormir le pregunte “oye ma, mañana vas que vas a limpiar, necesitas ayuda”, ella dijo “y eso, ahora a ti que te pico, desde cuando quieres ayudar”, le dije “es para saber si hago planes con Juan y Ximena para salir o si voy a ser tu esclavo también”, ella me dijo “uummm mañana no creo, solo voy a lavar ropa y ya, así que puedes irte tranquilo” eso me dolió, que esta se me fueron las ganas de pajearme con el video que había grabado hace poco. Le dije “Esta bien ya era hora”, pero en mi mente tome eso como un reto, pensaba “te voy a ver las bragas si o ni, ese culo lo voy a tocar”, esa noche no dormí pensado en cómo hacer para poder ver las bragas a mi mama, incluso sabiendo que la falda estaba corta si no se empina no podría ver nada, además hasta jugaba a adivinar que braga se había puesto, si esa tenía mi leche o no.

    Lo más sensato era espiarla para ver cuando se agachaba y si podía ver algo, como a las 9 mi papa se fue a trabajar y ella fue a buscar su ropa de limpieza, la busco y la busco pero nada, me pregunto si la había visto le dije que no, en fin le dije “ponte la de la semana pasada”, ella me respondió “si verdad pues ya que, ya es tarde”, se cambió en su cuarto yo estaba cerca y solo escuche “esta raro, se encogió por que la lave, bueno ya”. Mientras lavaba, me acerque para hacer platica y de paso ver alguna oportunidad de algo, tenía mi teléfono ya listo para grabar debajo de su falda para cuando se descuidaría.

    Mi primera chance fue cuando se agacho para recoger la ropa, bummm una bragas rojas con encaje en las orillas y un moñito arriba de su puchita, fue algo rápido pero si algo conozco a estas alturas de mi mama son sus bragas, en esas me hice unas dos pajas, entonces eso quiere decir que en ese momento mi semen seco está rozando con esa deliciosa pucha. La segunda chance fue cuando me dijo “ya que estas aquí de chismoso, ayúdame a subir esta ropa a la azote para tenderla”, le dio una cubeta con ropa y ella tomo otra, le dije que pasara adelante, pues sería ver como subía las escaleras de la azotea, nuevamente vi ese culo y esas bragas en todo su esplendor, tan hermosas viendo cómo se contoneaban de un lado a otro y como se metía entre sus nalgas, llego al punto en que se comió toda su braga que se metió la mano pasa sacársela, de inmediato fui al baño para mi puñeta, pues estaba al 100 de caliente, así estuve toda la tarde ayudándola vi esas bragas unas 6 y 8 veces más en todo el día.

    Aquí termina esta segunda parte, lo mejor fue al final en la tercera parte pues ahí culmino con esta historia que me dio una tremendo regaño pero la mejor experiencia de mi vida, la conchita que me ha hecho venir más de 50 veces.

  • Evelyn, la hermana malvada

    Evelyn, la hermana malvada

    Habían pasado unas semanas desde que me acosté con Paula, ella por circunstancias extrañas se había ido de la empresa, pero la vida continuaba.

    Por su parte Evelyn, se comportaba grosera y pedante conmigo, al principio no me importo ya que es muy berrinchuda, pero me entere que estaba pidiendo mi cabeza con los jefes, eso me molesto un poco así que la busque.

    Un viernes la espere en la salid para saber que pasaba, Evelyn era una de las compañeras más odiadas de la empresa, su fama de ir en cama en cama la hacía más vulnerable a odio y ataques, no era muy guapa y ni tan agraciada admito que me encantaban sus piernas, pero tenía el letrero de «cógeme» en la frente.

    -Hola! oye que te pasa!

    -Tu sabes que pasa, no deberías preguntar!

    -Es que en serio no sé porque tu actitud conmigo

    -Mi actitud? jaja te pasas todavía de que tu violaste mi confianza!

    -A que te refieres?

    -Que te cogiste!! A mi hermanaaa!! Así o más claro!!

    Me quede en silencio, la verdad no supe que contestarle, ella me sonrió molesta y me siguió reclamando, mientras eso sucedía subimos a mi carro, en el trayecto su actitud cambio, me acariciaba la pierna y me hacía preguntas locas!

    -Y que tal coge!

    -Oye los caballeros no tenemos memoria!

    -Yo lo podría hacer mejor!

    -Jajaja tranquila

    -Luis quiero que lo hagas conmigo!

    -Queee! jajaja somos amigos, no friegues!

    -Bueno, entonces tendré que decir que tu trabajo es pésimo para que te corran, recuerda que yo puedo hacer eso!

    -Ay no! necesito el trabajo!

    -Entonces, será por la buena o la mala, tu decide jaja!

    No le dije nada y me dirige al hotel más cercano, ella pago la habitación, al entrar me dijo…

    -Bien Luisito ahora serás mío déjate llevar!

    Comenzó a desnudarme, no quería perder el tiempo, yo aún estaba desconcertado, en serio lo iba hacer? Pero bueno en ese momento solo miraba como me despojaba la ropa

    -Uff! que rico cuerpo tienes Luis, joven y fuerte como me gustan!!… pero que es esto…!!! Guau!!! que rica verga tienes.

    Al mirar mi pene, se lanzó a él como perra hambrienta, lamia mi tronco y succionaba lo máximo que le cupiera en su boca, poco a poco comenzó a gustarme lo que me hacía…

    -MMMM! que rico mamas!

    -AGhhhh! con que esto se comió mi hermana!

    -Si pero la verdad no tan bien como tu

    Se quitó su ropa, y se lanzó encima de mí, nos besábamos pasionalmente, yo acariciaba sus nalguitas duritas y sus piernas, ella me mordía mi pecho y mordía mi cuello.

    -Luis! métemela ya!

    -Si amorcito! súbete y cabálgame

    Ella se subió y comenzó a cabalgarme de una manera tan rica, como nunca nadie lo había hecho hasta entonces, yo apretaba sus pechos, ella meneaba su pelvis y caderas de una forma tan rica que sentía como se me ponía durísima!

    La acosté, sabía que si seguía ella arriba me iba hacer venir y la verdad yo quería gozar un poco más, le levante las piernas y comencé a penetrarla con velocidad, mis huevos chocaban con intensidad en ella, le mordía sus pechos, la verdad estaba gozando cogérmela.

    -Así papii! asiii!

    -UHMM! nena ya te quería coger!

    -Cógeme nene, cógeme!

    Ella me abrazo con sus piernas y sus brazos, yo me puse de pie y penetrándola, daba pequeños paso en la habitación, la recargue en la pared, mantuve una pierna de ella en mí y la otra ella la puso en el piso, mi verga durísima entraba y salía de ella, nos besábamos y mordíamos los labios, sus movimientos me encantaban más y más.

    -Eve!! Que rico coge!

    -Te gusta cielo? gozamee!

    -Sabía que los rumores sobre ti eran ciertos! coges delicioso!

    -Ponme en cuatro y dame duro!

    Obedecí su petición, la coloque en cuatro y comencé a darle despacio, mientras mis manos acariciaban sus tetas y dándole pequeñas nalgadas, penetraba su vagina súper mojada, comencé a subir la intensidad de mis penetraciones, ella gemía y se inclinaba un poco, le encantaba sentirme dentro en esa posición.

    -Asii! cogemeee! qué ricooo!!!

    -Ufff! muévete puta! mueveteee!

    -Sii! soy tu putaaaa!

    Las palabras que nos decíamos me excitaban más, mis movimientos aumentaban, ella comenzó a mojarme todo, se retorcía como lombriz, mientras tanto yo seguía dándole duro.

    -Aghhhh! Luiiisss!

    -Uff! goza nena gozaaa!!!

    Ella estaba inclinada solo tenía sus nalgas paradas recibiendo mis 21 cm de largo, yo no resistí mas y me vine, saque mi verga de ella y le chorree toda la espalda.

    -Aghhh! toma mi leche tómala!

    -Esta calientísima! uff que ricoo!

    Después de vaciarme en su espalda me recosté en la cama, ella se lanzó a chupármela yo solo la observaba, cogimos un par de veces más, al final cuando nos íbamos me dijo.

    -Que rico papi!

    Evelyn eres candente, quiero más!

    -Claro corazón, yo también quiero más de ti, serás mi amante jeje

    Y ahí comencé a cogérmela por gusto y pronto les contare más historias.