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  • Mi novia no es solo mía (2/3)

    Mi novia no es solo mía (2/3)

    Sólo faltaba el moño para que el paquete estuviera bien envuelto, así que el viaje de mi cuñado y su amigo para un seminario de marketing fue la ocasión para que me ofreciera a llevarlos al aeropuerto; a Pedro no le pareció conveniente negarse, pero había que tomar precauciones.

    -“No te molestes en bajar a acompañarnos, porque hacemos el ingreso y vamos a la sala de preembarque”.

    -“Perfecto, busco cigarrillos en el kiosco y me voy”.

    Y eso hice, pero después de la compra, me ubiqué en un rincón, disimulado entre la gente y desde donde podía verlos; en seguida se reunieron con ellas ubicándose en la fila frente al mostrador. Naturalmente el dolor del engaño se hizo presente arrollando la afectividad que se quejó «Qué pedazo de cuernos que tenés muchacho», a lo que el intelecto respondió tratando de disminuir el impacto «Quizá no son ellas sino otras muy parecidas», sin embargo, el corazón dolido respondió «Acepto esa posibilidad, pero salgamos de duda, llamala por teléfono»; y yo, que estaba entre medio de los dos enfrentados, seguí el consejo. Al tercer timbrazo la vi llevar el aparato al oído y atender.

    -“Hola mi amor”.

    -“Hola hermosa, quería despedirme y enviarles cariños a tus padres”.

    -“Gracias, en seguida subo al colectivo, transmito apenas llegue”.

    En eso se escucha por los altavoces «Su atención por favor, Aerolíneas X anuncia el preembarque de su vuelo a Aruba», era el momento de colgar.

    -“Que tengas un hermoso vuelo”.

    Y corté.

    Evidentemente la actuación era una de mis virtudes, aún con el corazón hecho pedazos. Ahora tenían pleno sentido los viajes a casa de sus padres coincidiendo fechas con los viajes de negocio del cuñado y su amigo, o los días que tenía que estudiar hasta tarde en consonancia con el retraso por trabajo acumulado de los maduros amantes.

    Habiéndome tranquilizado algo tomé conciencia de encontrarme en una encrucijada y, aunque de a ratos tenía que parar porque reaparecía el dolor y la bronca, logré determinar un posible proceder ante la infidelidad en curso.

    Si se lo reclamaba de manera directa el par de maduros amantes se iba a enterar rapidísimo y eso tensaría la relación de los dos matrimonios con franco peligro de ruptura, así que esa solución quedaba descartada; aceptar los cuernos, como si no me hubiera enterado, nunca había estado en mis planes; la tercera y más posible era inventar alguna causa creíble y darle fin a la relación. Un buen motivo valedero e irreversible era la desaparición del enamoramiento, solo quedaba elaborar la forma de decirlo.

    Esos tres días yo, que en anteriores ocasiones la llamaba dos veces cada jornada, me abstuve de hacerlo, y el lunes a la mañana, cuando ella estableció la comunicación, el diálogo siguió el cauce que, después de pensarlo mucho, había decidido seguir.

    -“Hola mi amor, extrañé tus llamadas, pero esta noche estaré en casa deseando verte”.

    -“Hola preciosa espero que regreses contenta después de haber disfrutado el viaje, yo ando concentrado en el estudio con pocos intervalos para algo de actividad física; de todos modos, tu ausencia me ha servido para reflexionar sobre nuestro noviazgo”.

    -“No entiendo lo que intentás decirme”.

    -“Lo charlamos después, esperá unos segundos, saludo a Pedro, que recién llega, y seguimos hablando”.

    La llamada de Rocío coincidió con la llegada de Pedro, con cara de cansado y quejándose de lo agotadores que resultan esos seminarios, aunque tenían de bueno que son valiosas oportunidades de concretar rentables negocios; yo después de saludarlo seguí hablando con mi novia.

    -“Sigamos chiquita, ¿cómo anduvo ese fin de semana familiar?”

    -“Bien, rodeada de parientes y disfrutando esa compañía”

    -“Me alegro, por otro lado, anoche, mientras esperaba el sueño, tomé conciencia de que no te extrañé, muy distinto de otras veces en que me dominaba la ansiedad por tenerte cerca y me costaba concentrarme en cualquier actividad, en cambio esta vez nada de eso perturbó el estudio o las salidas a trotar; y esta tarde hice una prueba definitoria, me puse a imaginarte teniendo sexo con otro, en variadas posiciones, pidiéndole que te dejara mamarla bebiendo su eyaculación, rogándole que te horadara el culo, y ¿sabés cuál fue el resultado? no sentí ni una pizca de celos. Evidentemente, nena, ya no te quiero, así que lo mejor es que cada uno siga su camino. Buena suerte”.

    Al rato de haber cortado la llamada la compañera de piso, seguramente por pedido de la abandonada, llamó.

    -“Hola Juana”.

    -“Hola Ramiro, ¿podremos vernos? Me gustaría hablar con vos”.

    -“Encantado, te espero en el café de la esquina de casa”.

    -“Un caballero iría hacia donde está la dama”.

    -“Es verdad, pero la interesada en la reunión sos vos, así que el esfuerzo va de tu lado”.

    A la media hora estábamos ambos frente a frente con una bebida fresca apropiada a la temperatura.

    -“Te escucho”.

    -“En casa quedó Rocío hecha un trapo llorando porque la dejaste, y encima me echa la culpa a mí”.

    -“Algo me estoy perdiendo porque no entiendo el enojo”.

    -“Es que ella me hace responsable de la ruptura y en parte tiene razón, pues una vez que andaba sin un peso le propuse aumentar sus ingresos como yo, haciendo de dama de compañía y tres meses atrás comenzó conmigo; está convencida que cortaste porque nos descubriste, ¿así fue?”

    -“No, aunque hubo una señal en el aeropuerto, pero no le hice caso”.

    -“¿Qué señal?”

    -“Después de dejarlos a Pedro y Tomás, cuando iba saliendo la llamé para despedirme y mientras hablábamos escuché un llamado a preembarque, pero como yo también estaba en el aeropuerto pensé que lo estaba oyendo en directo y no por el teléfono”.

    -“Es que al no llamarla en los tres días pensó que algo sabías”.

    -“La primera noticia viene de vos y, ya que estamos en plan de confidencias, ¿a cuantos clientes atendió en estos tres meses?”

    -“Lo decís como si fuéramos putas vulgares”.

    -“Quizá no vulgares, pero la que entrega su cuerpo a cambio de plata, es una puta, ramera, golfa, y hay más sinónimos, vos ubicate en el que más te guste”.

    -“Por favor no sigás, es como si me estuvieras insultando, salió solo con uno, bueno, en realidad estuvo con dos porque, como estábamos juntas, intercambiamos. Me dijo que está muy arrepentida y no va a seguir saliendo, pide que la perdones pues de verdad te ama, quiere hablar con vos”.

    -“Una curiosidad, ¿y cuántas veces con esos dos?”

    -“Quizá una vez por semana además de los feriados largos”.

    -“Dejame que lo piense, de todos modos, nos podemos encontrar aquí mañana, solo que me avise la hora”.

    Y al día siguiente llegué al café unos minutos antes de la hora acordada y cuando ella apareció, sin levantarme, le indiqué la silla que tenía en frente, evitando saludo de contacto y manteniéndola lo más alejada posible.

    -“Te escucho”.

    -“Sé que estuve mal y vengo a pedirte perdón, te juro que solo a vos te amo”.

    -“Bueno, me alegro que hayas tomado conciencia, decime cuándo te diste cuenta?”

    -“Cuando me dijiste que ya no me amabas, y encima por teléfono, sin dejarme hablar”.

    -“Y en caso de poder hablar ¿qué pensabas decirme?”

    -“No sé, preguntarte cómo era posible que de un momento a otro ya no me quisieras”.

    -“A ver si entiendo, simplemente querías pedirme explicaciones, buena manera de transferir responsabilidades, el problema estaba en mí, yo era el basura que había dejado de quererte. Que vos chuparas pijas al por mayor, ofrecieras tu concha para ser usada con frecuencia y pusieras el culo en posición de ser taladrado a destajo, y todo por extraños, son detalles sin importancia. Una duda, ¿en algún momento pensaste que estabas obrando mal para conmigo?”

    -“Sí por supuesto y pensaba terminarlo”.

    -“Una lástima que tres meses no fueran suficientes para tomar esa decisión”.

    -“No sabía cómo hacerlo, pero nunca dejé de quererte”.

    -“Voy a aceptar tus palabras, hagamos el esfuerzo para recomponer el vínculo, tratemos de volver atrás como si lo sucedido fuera solo un mal recuerdo; naturalmente te pido un poco de paciencia porque algo de tiempo me va a llevar superar lo que tengo en la memoria”

    -“Desde luego mi amor, no te vas a arrepentir, te espero esta tarde en casa”.

    Meditada serenamente la situación concluí que seguía amando a mi novia, pero no entraba en mis planes ser cornudo; además revertir lo sucedido implicaba no solo rectificar la conducta, sino lograr que los recuerdos no dolieran, y eso era dificilísimo; además los galanes eran consumados puteros y seguramente harían lo posible para que una negativa fuera algo transitorio. Consciente de que un buen resultado era casi imposible decidí mantener mi palabra, pero redoblar la vigilancia.

    Tuve que insistir mucho con ella para que aceptara regresar a los almuerzos los días domingo en casa; si bien Juana nunca identificó los dos hombres que ellas habían frecuentado, yo estaba seguro que se trataba de Pedro y Tomás, por lo cual esas comidas dominicales representaban para los cuatro involucrados un momento tenso fácilmente perceptible para quien estuviera al tanto de los antecedentes.

    En la segunda semana después de reiniciada la relación se encendió la luz de alarma cuando mi novia dijo que tendría reunión de estudio y no podríamos reunirnos, justo en el horario en que mi cuñado avisó que se retrasaría en su llegada a casa. Por supuesto que fui igual, pero con el fin de vigilar sus movimientos; y lo que inicialmente fue duda angustiosa, se transformó en dolorosa certeza.

    Al constatar fehacientemente el engaño la bronca y el dolor compitieron a ver quién era más grande; Pedro, mi cuñado, usando su abultada billetera se sacaba las ganas, una o dos veces por semana, con mi novia; por otro lado Tomás hacía lo mismo, pues ambos eran fervientes devotos del dicho «En la variedad está el gusto», y así intercambiaban a placer a Rocío y a Juana.

    Acá había una responsable, dos coprotagonistas y una instigadora; buscando la manera de hacerle pagar mi sufrimiento a los cuatro me dediqué a encontrarles algún punto débil, y el esfuerzo dio sus frutos. Generalmente toda persona que cruzó los cuarenta, realiza una parte considerable de sus actividades siguiendo alguna costumbre que, inconscientemente, se cumple como si se tratara de un precepto religioso; y los dos viciosos no eran la excepción a la regla; cuando alguno andaba con buena disposición llamaba por teléfono, y la puta que estaba disponible lo esperaba en el lugar elegido cerca de su departamento, siempre con pollera y dispuesta a una mamada dentro del auto para complacer al que le solventaba algunos gastos.

    El encuentro se producía en una cuadra arbolada, con poco tránsito y normalmente con bastantes espacios para estacionar; ella esperaba en la esquina hasta que el auto se ubicaba, se acercaba a donde estaba detenido, subía y tras el consabido beso maniobraba hasta apoderarse del miembro y llevarlo a la boca mientras se mantenía con las piernas abiertas para que el macho metiera la mano a gusto. Todo el trámite llevaba alrededor de diez minutos, luego beso de despedida y cada uno a su casa.

    El aviso de posibilidad de reunión era la llamada de mi cuñado diciéndole a mi hermana que se iba a demorar un poco en llegar por trabajo acumulado. Dos oportunidades observando la rutina me permitieron determinar el inicio de mi venganza. La tarde que llegó el aviso fui a esperar el momento apropiado y me di con una sorpresa, quien llegaba era Tomás mientras Juana lo esperaba; no iba a desperdiciar la oportunidad que el azar me estaba dando así que seguí con lo previsto; cuando vi que el varón echaba la cabeza hacia atrás denotando goce profundo, supuse que también cerraba los ojos y me aproximé rápidamente.

    Le puse una bolsa de tela negra cubriendo la cabeza y ajusté el cordón que la cerraba, luego le di un puñetazo fuerte en nariz y boca; al escuchar el grito de dolor la mamadora intentó levantarse pero no pudo, mi mano tomándola de la nuca la hizo recibir el miembro en la garganta por unos segundos, para luego ser elevada y recibir un golpe similar al sufrido por el macho de la cabeza embolsada.

    Después me alejé caminando tranquilamente para no llamar la atención, con certeza disponía de un minuto antes de que alguien escuchara gritos pidiendo ayuda y se acercara para averiguar lo sucedido.

    Al día siguiente Lara me contó la versión recibida de Elena; Tomás había sufrido un intento de robo y, al resistirse, recibió un golpe en la cara que le produjo fractura del tabique nasal, unos dientes aflojados y lastimaduras en los labios; el ladrón había huido sin lograr su propósito.

    Esa tarde la llamé a Rocío para que nos viéramos, más que nada porque me carcomía la incógnita sobre el estado de su compañera, pero mi novia puso una excusa tonta para dejarlo hasta el día siguiente, cosa que hice en el momento pactado encontrando a Juana con un extendido hematoma en la cara, adjudicándoselo a una caída. Seguramente el amante tendría que correr con los gastos de reparación del tabique nasal y de la dentadura aflojada.

    Ahora tocaba a la otra parejita. Con el antecedente de lo sucedido en la calle arbolada cambiaron de lugar, y el nuevo punto de encuentro era a una cuadra de la casa de ellas, donde el macho levantaba a la disponible y la llevaba a la inmensa playa de estacionamiento de un supermercado, ubicándose lo más lejos posible de la entrada al edificio, ahí diez o quince minutos de mamada y luego el camino inverso.

    En este caso la tarea de venganza se la transferí la policía. Averigüé por la red el nombre de alguna adolescente que estaba siendo buscada y ese día seguí a los amantes en mi moto; cuando eligieron el lugar para estacionar, desde una cabina llamé al 911 diciendo que me parecía haber visto a la joven buscada en un auto junto a un hombre y les di la ubicación; a los cinco minutos dos móviles policiales con sus luces azules intermitentes estaban junto al auto de mi querido cuñado.

    Entredicho policial.

    Cuando los patrulleros, con su llamativo juego de luces, se detuvieron cortando cualquier intento de fuga del auto que oficiaba de refugio a la felación, mi novia miró espantada en esa dirección, mientras mi cuñado tomó conciencia de la realidad cuando la cabeza de la hembra dejó de subir y bajar rítmicamente devorando su miembro, que pudo guardar, pero no alcanzó a cerrar la bragueta, antes de tener al policía al lado. Desde unos metros, apenas asomando la cabeza por el costado de un vehículo estacionado, fui testigo de otra parte de mi venganza.

    -“Por favor caballero, baje del auto con las manos donde pueda verlas”.

    -“Qué pasa oficial”.

    -“Señor por favor, lo estoy invitando a bajar, haga lo que le pido, lo mismo la señora, ambos con sus documentos y también los del auto”.

    Espantoso trámite es descender del vehículo y simultáneamente disimular que nada raro había pasado antes, aunque su virilidad había pasado súbitamente, de vigorosa erección a mísero tarugo arrugado, la bragueta abierta y el cinturón desabrochado eran un testimonio difícil de rebatir. El pedido de documentos fue satisfecho en parte, ya que Rocío no los llevaba consigo.

    -“Señor, señora, lamentablemente nos van a tener que acompañar a la seccional para identificar a la dama”.

    -“No entiendo por qué tengo que ir si ya me identifiqué”.

    Y ahí se rompió la relación.

    -“Nunca pensé que fueras tan basura, ahora que te conozco, me las voy a cobrar”.

    -“Eso no podrá ser caballero, hemos recibido un aviso de que la dama que lo acompaña podría ser una mujer, cuya desaparición, fue denunciada hace algunos meses; si eso se confirma necesitaremos también su testimonio”.

    Y así, el solvente macho, cogedor de mocosas ajenas, que nunca tuvo que dar explicaciones sobre sus actividades, se vio obligado a llamarla a su señora.

    -“Hola mi amor, lo estoy llamando a Ramiro y no contesta, ¿lo tendrás cerca?”

    -“No, salió a comprar algo y todavía no regresó, se dejó el celular acá”.

    Y tuvieron que emplear el último recurso, llamarla a Juana; ella, con mascarilla y anteojos oscuros fue a la comisaría con el documento de su amiga; entiendo que ese fue el último contacto personal entre las acompañantes y los acompañados.

    Fin entredicho policial.

    Ya todos en casa, mi cuñado armó el relato diciendo que se había encontrado con Rocío, ofreciéndole llevarla a su casa y, en un control policial, tuvieron el percance del documento de identidad. Al día siguiente fui a verla a mi novia, la que, interrogada, confesó lo ocurrido.

    -“Poco duró tu deseo de restablecer la relación; con los datos que me dio tu amiga Juana hice un cálculo modesto; sobre la base de que los dos caballeros tienen un miembro estándar o sea 13 cm, dos polvos y una mamada con cada uno por día de encuentro, tres feriados largos y 12 semanas. Eso significa 9 días de feriados largos y 12 días entre semana. Calculamos 13x6x21, lo cual da que en estos tres meses te comiste, como mínimo, 16 metros y 38 centímetros de pija, eso sí, amándome un montón. Pero evidentemente esa cantidad te resultó insuficiente”.

    -“No lo digás así”.

    -“Seguramente hay otras maneras, yo elegí esa. Es muy probable que haya otros hombres que estén contentos con esa forma tuya de expresar el amor, pero no es mi caso, así que hasta nunca”.

    Y así terminó mi noviazgo, aunque el dolor persistiera un tiempo más. Yo disfrutaba de la buena relación que tenía con los dos matrimonios, aunque disimulaba el encono contra los hombres, y eso se reflejaba en salidas que ligaba de arriba cuando no tenía programa; generalmente eran a cenar y luego tomar una copa, concurriendo a lugares de alto nivel, acorde a las posibilidades económicas de los maridos y también a sus ambiciones carnales, pues eran sitios apropiados para elegir excelentes acompañantes con quienes gozar algún fin de semana fuera del hogar.

    Carne joven, linda, poco usada y ambiciosa, que huelen de lejos a los maduros lujuriosos y ricos, y si bien ambos conservan una elegante presencia, llevan una carnada especialmente atractiva en forma de gorda billetera. Debo reconocer que mi incomodidad de corneado había disminuido sensiblemente después de lo que les había hecho vivir a los dos perversos. Alternaba el baile entre alguna chica de mi edad y con las dos esposas que a veces mostraban un cierto aburrimiento. La llevaba a la pista a Elena cuando la dama sonriendo dijo.

    -“Imagino que no me habrás sacado a bailar para posicionarte mejor con vistas al año que viene, cuando sea profesora tuya”.

    -“Antes prefiero reprobar la materia”.

    -“Entonces cuál puede ser el motivo para invitar a una gorda antes que a la multitud de chicas jóvenes y lindas dispuestas a bailar”.

    -“Primero dejemos claro que no estás gorda. Las chicas a las que te referís son flacas, en palabras vulgares se podría decir que tienen poco para agarrar, están pobres de carne. Vos nada tenés sobrante, tu armonía corporal sigue intacta, y lo dice alguien que te ha visto en traje de baño. Ahora contesto tu pregunta, la causa de mi invitación es simplemente que te deseo”.

    Su reacción fue alejarme todo lo que daban los brazos hablándome con gesto serio y furioso.

    -“¡Cómo podés decirme eso siendo amiga de tu hermana, mucho más grande que vos y, además, sabiendo que soy casada!”

    -“Vos me hiciste una pregunta y yo simplemente te conté lo que siento, y lo hice porque hace un rato dijiste que sos de mente abierta, que escuchás opiniones, aunque no te gusten, siempre que las expresen respetuosamente”.

    Su enojo desapareció como por arte de magia y volvimos a la postura y distancia de antes.

    -“Tenés razón, pero no está bien”.

    -“No es malo tener un deseo natural; diciéndolo no te insulté, no te hice una propuesta ofensiva, tampoco te adjudiqué responsabilidad en despertar mi pasión, no hablé mal de tu marido; lo único que hice fue, en confianza, responder a tu pregunta. De todos modos, veo que sin querer te incomodé, y como no quiero imponerte mi presencia quizá lo mejor sea que volvamos a la mesa”.

    -“No por favor, la sorpresa me hizo contestar mal, me sentí atacada y, sin pensar, respondí a la defensiva; quiero seguir bailando con vos”.

    -“Y yo encantado de soñar despierto teniéndote entre mis brazos”.

    -“Me estás envolviendo, y seguro que ahora me vas a decir que soñás conmigo”

    -“Es verdad, algunas veces son sueños, por supuesto ingobernables, y otras veces son trabajo de mi imaginación, querés conocer alguno”

    -“No creo que sea una buena idea, pues seguramente tu cuerpo va a reaccionar y alguien, que se dé cuenta, puede pensar mal”.

    -“Tenés razón, debo cuidar tu buen nombre”.

    -“Adoptemos una solución de compromiso, vos te das en el gusto y yo me protejo algo, contame solo una parte pequeña”.

    -“Casualmente una de mis fantasías es que estamos bailando como ahora y que, en uno de los movimientos, sin intención previa, apoyamos nuestras pelvis, por eso ambos nos miramos, yo temiendo una señal de rechazo ante lo que pudiera tomarse como un atrevimiento, y vos tratando de discernir si lo mío fue adrede”.

    -“Y yo qué hice”.

    -“Parece que no viste mala intención y además sentiste algo de agrado en la presión de mi miembro tieso, pero yo temeroso de provocar una reacción contraria me despegué sin alejarme”.

    -“Así que según vos quedé con ganas de más”.

    -“Parece que así fue porque seguimos bailando muy cerca y rozándonos con frecuencia, aunque disimulábamos evitando mirarnos. Ahí junté valor y, metiendo la mano en el bolsillo acomodé el miembro perpendicular al cuerpo y te apreté contra mí”.

    -“Y yo me dejé apretar”.

    -“En realidad no solo te dejaste, sino que hiciste un aporte, pues si bien mirabas a un costado, te pusiste en puntas de pies para alojarlo entre tus piernas y comenzar el vaivén de rozamiento”.

    -“O sea que en tu pensamiento soy una flor de puta”.

    -“De ninguna manera, sos la misma hermosa dama y señora de siempre que da curso a un instinto natural, y por lo tanto, bueno”.

    -“Bueno si estás con quien debés estar”.

    -“Ese es un problema del entendimiento, ahora es un tema de tendencia”.

    -“Ya está, por favor no sigas”.

    -“¿Te estoy molestando?”

    -“No, pero me estoy sintiendo rara”.

    -“Entonces conviene que te sostenga, no vayas a perder pie”.

    Y la atraje hasta quedar pegada.

    -“Ramiro, me estás apoyando el bulto como si quisieras traspasarme”.

    -“Es un efecto secundario, que no pienso desaprovechar, pero busco que no pierdas el equilibrio”.

    -“¡Degenerado te estás moviendo como para que mi entrepierna sea recorrida por todo lo largo del cilindro!”

    -“Eso sucede por mi debilidad para enfrentar la tentación”.

    En eso la dama se puso en puntas de pies para hablarme al oído

    -“Chiquito, te lo ruego, no sigamos, podemos salir perjudicados, ayúdame que mis fuerzas son insuficientes, en otro momento lo hablamos”.

    -“Tenés razón hermosa, vamos despacio hacia la mesa tratando de volver a la normalidad”.

    Íbamos caminando cuando Lara nos salió al encuentro para tomarla a Elena de la mano y ambas dirigirse al baño, ahí Tomás se acercó y me habló hasta que vio regresar a las mujeres, momento en que se levantó para charlar con su esposa y luego ir a donde lo esperaba su amigo.

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  • Me cogí a mi segunda alumna

    Me cogí a mi segunda alumna

    Varias veces nos vimos Mariela y yo en bares y antros, yo era más grande que ella pero eso no impedía el que nos saludáramos. Al pasar el tiempo y platicar en la universidad sobre lugares a visitar me pidió mi número de teléfono, teníamos varios conocidos en común así que pensé que sería uno más de sus amigos.

    Un viernes por la tarde me llama y me dice que quiere conocer un nuevo lugar, le gustaría que la acompañara. Por supuesto que accedí, le dije que yo pasaba por ella aprovechando que su departamento estaba muy cerca de mi casa, ella accedió. Cuando llegue por ella me di cuenta del cuerpazo que tenía, ella era chaparrita, pero su cuerpo era tentación para cualquier persona, traía una gabardina larga ya que hacía frío pero abierta y me permitió ver larga forma que tomaba su pantalón de piel pegado al cuerpo y el escote tan lindo que me permitió ver la forma de sus grandes tetas.

    Yo sabía que tenía unas nalgas muy ricas, varias veces las vi con pantalones de mezclilla pero cuando se quitó su gabardina para subir al auto ufff, ese pantalón le levantaba el culo y realmente se me paró la verga solo de verla, ella supo perfectamente que la veía con deseo.

    Llegamos al lugar, francamente yo pensé que veríamos a sus amigos y mi sorpresa fue que solo éramos ella y yo, nadie más llegaría. Estuvimos platicando y tomando unos tragos, sin darnos cuenta nos dicen que están por cerrar por lo que debemos irnos.

    Camino a su departamento me pregunta si tengo algo para tomar en mi casa, claro que si, le respondí. Llegamos y seguimos tomando, esta vez ya nos tomábamos las manos y comenzamos a hablar sobre lo que nos excita en el sexo, ella era realmente caliente, decía que no le importaba si su pareja cogia con más personas, con que a ella se la cogiera como a ninguna ella estaba satisfecha. Pasaron un par de horas y me pidió quedarse ahí por qué se sentía algo ebria. Yo accedí y la invité a mi habitación.

    No hubo respiro, apenas llegamos a la habitación y hundidos en un beso comencé a quitarle la ropa, ella se acariciaba la verga y cuando la sacó de mi pantalón dijo que era justo lo que esperaba, yo la tenía durísima, le quité la ropa y mientras acariciaba su panocha le pedí que se pusiera de rodillas y me la mamara, ella accedió. Me la estaba chupando muy rico mientras yo acariciaba sus enormes tetas, la lamia de arriba abajo y con la otra mano me acariciaba suavemente los huevos, se metía la verga en la boca todo lo que podía hasta ahogarse, le encantaba esa sensación. Le pedí hacer un 69 ya que yo también quería probarla.

    Se montó sobre mí y comenzamos, tenía su panocha bien depilada, todo me indicaba que eso era lo que ella ya había planeado. Le pasé mi lengua por toda su panocha, le abrí las nalgas y acaricie su ano, le metí un dedo y soltó un gemido de placer con mi verga en su boca. La acosté y mientras la penetraba chupaba sus tetas, no podía dejar pasar esa oportunidad, estaba tan caliente que pude sentir sus jugos. Comencé a ahorcarla poco a poco suficiente para que sintiera placer, pude ver como la estaba excitando cada vez más y mientras más la penetraba más mojada se ponía.

    Le pedí ponerse en 4, ansiaba ver ese culo con mi verga dentro. Le abrí las nalgas y se la metí por el culo, ella no se opuso, noté que le encantaba y mientras la penetraba me acerqué para tocar sus tetas que rebotaban delicioso, noté que comenzó a masturbarse mientras yo taladraba su culo y sus gemidos se hicieron más fuertes.

    La saqué de su culo y se la metí en la panocha nuevamente, esta vez ella apretaba muy rico mi verga, sentí su orgasmo pero yo aún no lograba el mío, la acosté de cucharita para sentir sus nalgas nuevamente con una mano tocaba su panocha y con la otra sus enormes tetas ella recorría su cuerpo con sus manos señal de que le estaba gustando, pudo venirse otra vez y un par de minutos después yo también me vine adentro de ella. No usamos protección, ella me comentó que se estaba cuidando. Acordamos dormir abrazados, ya que así le gustaba a ella.

    Despertamos temprano, me pidió llevarla a su departamento ya que tenía que ir a trabajar, ahí no me justifican las faltas como tú, me dijo. Yo seguía muy caliente y me monté sobre ella, comencé a penetrarla y ella lanzó un gemido, señal que estaba lista para coger nuevamente, entre gemidos me dijo “eres un cabrón, sabes que me encanta la verga y te aprovechas, vente rápido” yo estaba muy caliente y comencé a besar sus tetas mientas la tenía abrazada acariciando sus nalgas, estaba muy excitado y la penetre con rapidez, al cabo de unos minutos terminé nuevamente adentro de ella.

    Se levantó al baño para arreglarse y cuando regresa, la veo desnuda, a mi no me vas a dejar caliente, me dijo, ya llamé al trabajo para decir que estoy enferma y que no iré, lo que no saben es que mi enfermedad se llama calentura y quiero que me la quites.

    Se acostó en la cama nuevamente yo me levante y le puse la verga en la boca para que me la mamara mientras le acariciaba las tetas, me encantan, le dije, son tuyas y de muchos, me respondió. Esta vez la puse de pie empinada y comenzó a penetrarla con mucha fuerza, ella no se contuvo y comenzó a gemir, sus gemidos se escuchaban por toda la casa, yo estaba muy caliente, estaba feliz de disfrutar de esa puta que era mi alumna, ella se acostó y abrió sus piernas, se comenzó a masturbar y me pidió que la penetrara, así lo hice y un momento después ambos terminamos.

    Nos levantamos para comer algo, desnudos por la casa, cuando terminamos de desayunar, camino hacia la habitación muy sexy y me dijo “no me voy a ir de aquí hasta que no me quites lo caliente” yo la seguí, la verdad la verga no se me bajó en ningún momento, ella era un sueño, bella, buenísima y muy puta. Cuando entré, estaba en 4 masturbandose, me gritó que se la metiera y así lo hice, la estaba nalgueando mientras la penetraba, de pronto sentí como acariciaba mis huevos, esa sensación me encanta, se la saqué y la penetré por el culo, volvió a gemir muy fuerte, de pronto me pidió que me viniera adentro de su culo y así lo hice.

    Nos quedamos acostados en la cama, besándonos y acariciandonos, y en algunos momentos volvíamos a coger. Repentinamente recibí una llamada, eran unos amigos que había citado y yo perdí la noción del tiempo y eran casi las 7 de la tarde, nos vestimos, la dejé en su departamento y volví para atender mi siguiente compromiso.

    Nos vimos el lunes como si nada hubiera pasado en la universidad pero seguimos con nuestros coqueteos y cuando nadie nos veía aprovechaba para acariciar sus nalgas y sus tetas. La sensación de peligro nos gustaba.

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  • Destinado a los cuernos (2)

    Destinado a los cuernos (2)

    Salimos de la habitación sin tocar el tema, anduvimos en la calle casi en silencio hasta que volvimos a mi departamento, ahí hablamos sobre lo sucedido, existiendo una negativa por mi parte, si bien yo quería que tuviera sexo con Fer, también estaba seguro de que deseaba verla y dejarla ir sola, no era parte de mi deseo.

    Cami explico que la estaba pasando bien, pero que saber que la miraba le causaba culpa, por lo que no se sintió a gusto de pasar a algo mas íntimo, si deseaba que ellos tuvieran sexo, lo mejor para ella seria que la dejara ir sola con Fer.

    No pudimos llegar a un acuerdo, el tema se dejo de lado por una temporada, si bien no pareciera que hubiera algún problema, la semilla ya estaba plantada y con el tiempo debía germinar. Tras no tocar la fantasía en la habitación, esta se volvió a meter como era lógico, en su mente, Fer era el protagonista de sus orgasmos, los cuales eran intensos, pero tras pasar el momento de calor, no se hablaba más del tema.

    Sin embargo, de nuevo volvimos a algunos desacuerdos en la relación, si bien no eran graves, eran suficientes como pretexto para vernos un día si y otro no, hasta un fin de semana completo, en el cual yo lo pase tranquilo con unos amigos sin indagar en que era lo que Cami hacia. Dos días después, Cami me llamo para vernos, sin ningún problema quedamos y pudimos conversar sobre lo que pasaba y como nos sentíamos, de hecho, la conversación fue por muy buen puerto, parecía todo arreglado, sin embargo, en ella se notaba nerviosismo, algo que era muy fácil de leer en ella, así que le pedí de forma directa me dijera si algo estaba ocurriendo.

    Tras un momento, me confeso que ese fin de semana había ido a casa de una amiga, platicaron sobre sus desventuras, entre lo bueno y lo malo que conversaron, la platica tuvo roces que terminaron en discusión, ella para no continuar con el conflicto decidió salirse y tomar rumbo a su casa. Si bien, cualquiera podría sospechar que la historia no parecía estar contando el cien por ciento, tampoco sentí necesidad de presionarla, si había algo más con el tiempo había confianza para hablarlo.

    La relación continuo por algunos meses más, pero en el sexo, el nombre de Fer se había apartado de la fantasía, ella no se sentía cómoda mencionándolo y habíamos acordado dejarlo ahí, por un lado, supuse que era lo mejor, además había dejado de frecuentarlo, así que tampoco es que hubiera posibilidad de reintentar llevarlo a cabo.

    Parecía que no habría más, hasta que a Cami se le escapo un detalle, un día me pregunto si había dejado un cinturón en mi casa, el cual haciendo memoria, llevaba tiempo que no se lo veía, detalle que por sí mismo no decía nada, si acaso era sospechoso y nada más. Sin embargo, en esos días me pidió un favor, que revisara su equipo de computo ya que era no era muy buena en esos temas, así lo hice, tras solucionar su problema y revisar que todo estuviera bien, abrí el Facebook y en efecto, tenia su cuenta abierta, ya tenia una duda plantada, pero tampoco era capaza de simplemente violar su privacidad y ya.

    Pero ya saben lo que dicen, la curiosidad mato al gato, así que me tome la libertad de revisar solo una conversación, la de Fer, en efecto últimamente habían tenido poco contacto, parecía todo muy aburrido hasta que llegue a ese fin de semana.

    F: ¿te regañaron ese día?

    C: ¿cuándo?

    F: el sábado

    C: no, solo que no me creyeron que estuviera con July

    F: ¿En verdad?

    C: algo sospechó, pero tampoco dijo más

    F: ¿y como llegaste a tu casa?

    C: bien, solo que me dolía mucho la cabeza

    F: demasiado alcohol

    1. ¿tú crees?

    F: no fue mucho, pero te veías mal

    C: ah ya ni te cuento, tenía un moretón en la pierna

    F: espero no haberte lastimado

    C: no te preocupes, por cierto, ¿no deje algo por ahí?

    F: ¿algo como qué?

    C: creo que extravíe un cinturón

    F: me parece que te lo llevaste en tu bolso, si no, ya te debo uno

    C: jaja lo tomare en cuenta

    Con eso confirmaba lo que ya sospechaba, aunque tampoco es que me afectara tanto, quizás lo que en verdad me molesto es que intentara mentirme cuando yo siempre di paso a la confianza.

    Una vez le entregue su equipo, le toque el tema de ese fin de semana, no le dije que lo sabía, pero si que esperaba franqueza de su parte, increíblemente accedió a contarme su versión, acepto que fue a casa de Fer, que habían estado tomando alcohol y que se le fue algo de las manos, habían llegado a los besos y de pronto ya se encontraban retirándose la ropa.

    Fer había desabrochado el cinturón de Cami y bajado sus pantalones, de nuevo la estaba recorriendo con la boca y con sus manos, para llegar a su sexo e introducir sus dedos en él, la estimulaba y a su vez el mismo se quitaba la ropa, retiro sus dedos del interior de Cami y bajo hasta su intimidad, pasando sus labios por sus piernas, besándolas y plantando chupetones, sin embargo, cuando estuvo a punto de llegar a lo mas intimo de su ser, ella lo aparto de nuevo, diciéndole que no podía hacerlo.

    Esto le molesto a Fer, ¿por qué no? si ellos querían hacerlo, ella le dijo que era cierto que en su momento si se visualizaba con él, pero ahora lo que tenia conmigo era más serio, la discusión que habíamos tenido no era para traicionar mi confianza, si habíamos platicado tener una experiencia con él, pero sería en presencia mía y nada más. Esto no le termino de gustar y continúo discutiendo, sin embargo, ella decidió retirarse sin que pasara nada más

    Al terminar su historia, sus ojos reflejaron la perdida de un peso que llevaba encima, como si lo que me acababa de decir la liberara de algo que le comía por dentro, yo por otra parte, sentí cierto disgusto, no por lo que había pasado entre ellos, si era verdad lo confesado, no había sido gran cosa, más bien porque me lo había ocultado todo este tiempo, pero también tenía sensaciones encontradas, imaginarme a Fer desnudando y recorriendo a mi novia me causaba excitación, mezcle las imágenes con lo ocurrido hace unos meses atrás, recordar el orgasmo de Cami provocado por sus manos, saber que de nuevo volvió a pasar, ahora en casa de él y sin mi presencia, me puso a mil.

    Las ganas de discutir se me quitaron y solo procedí a llevarla a la cama, hicimos el amor con pasión, como desesperados, sin decirnos una palabra, los dos sabíamos perfectamente a que debíamos esa intensidad, una vez llegado el clímax solo hubo un pequeño intercambio de palabras.

    K: dilo

    C: ¿en serio?

    K: que lo digas

    C: ¡Asiii! ¡Fernando, más!

    K: me vengo

    C: ¡Dame más! ¡Que rico! Fernandooo

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  • De pasivo a activo

    De pasivo a activo

    En el chat hice contacto con varios pero que luego de un breve chat desaparecen, como a las 10 de la mañana alguien me escribe y se presenta como versátil más activo, me atraía la idea de verlo y busqué concretar un encuentro; así lo hicimos y una hora después estaba yendo a su casa.

    Me recibió muy amablemente, sirviéndome algo fresco y charlando un poco sobre nosotros y los contactos que habíamos tenido, luego de unos minutos y cuando el vaso estaba vacío me levanté para dejarlo en la mesada, aprovechando para acercarme hasta él que estaba sentado y empecé con un breve masaje en los hombros, este funcionario del gobierno (eso me había dicho que era su trabajo) se relajó y se dejaba llevar demostrando placer por lo que le hacía, hasta que lo besé en la base del cuello, que fue cuando se puso de pie frente a mí y un abrazo con caricias y besos inició un franeleo que nos llevó derecho a la cama sin dejar de tocarnos y sentir nuestros cuerpos excitados buscando generarnos gozo mutuamente.

    Suavemente nos fuimos desnudando uno al otro hasta quedarnos tan solo con un slip él, y una tanga masculina, yo. Mis manos recorrían cada centímetro de su cuerpo que se encontraba boca abajo sobre la mullida cama, luego le tomaba las manos y usaba la piel de mi anatomía para, con suavidad, hacerle sentir mi calor de hombre deseoso de otro hombre que jadeaba cada vez con más fuerza. Bajé con mis labios hasta llegar a sus glúteos que resaltados por una tela suave de color azul francia se sentían firmes, bajé levemente y mis besos recorrieron esa cola que deseaba ser mimada.

    Lo di vuelta sin dejar de posar mi boca sobre su cuerpo y una vez que quedó hacia arriba, su pene erecto se adivinaba por debajo del slip que me excitaba permanentemente y al que mi boca se encargó de ir retirando para dejar ante mí una muestra de virilidad que ya imaginaba jugando con la lengua y dentro mío. Pero para mi sorpresa no fue así, ya que mis juegos que se iniciaron en los huevos y pubis, sin llegar a saborear el pene, terminaron en la cola que él solo me ofreció y a la que no dudé chupar por largos minutos, sus gemidos y unas deliciosas nalgas sacaban de mí un activo que hacía mucho no surgía.

    Se dio vuelta y levantó levemente, como entregando, un culo que, al quedar ante mí, no me pude contener y llené de saliva para penetrarlo con suavidad y dilatándolo, viendo hasta donde mi acompañante ocasional aguantaba; ni se quejó y sí me tomaba de los huevos llevándome hacia él. Salí casi de inmediato y mi partenaire no hizo más que gemir y pedir por favor que lo coja sin parar; pero no lo hice así, fui despacio, gozando de su cuerpo, su piel erizada, su excitación, que quedaba demostrada en los gemidos de placer que no cesaban de rogar por una penetración que realicé varios minutos después; me coloqué el preservativo, un poco de gel y fui directo a abrir ese ano que me esperaba hasta el final.

    Despacio, como palpando cada centímetro a medida que ingresaba en el interior de mi acompañante lo cogí una y otra vez; entraba y salía cada tanto para sentirlo gemir de placer y que me ruegue meterle mi pija nuevamente, lo que no dudé en hacer ya que ver como mi miembro se deslizaba entre dos nalgas que se apretaban de gozo me gustaba y sacaba exclamaciones como: “que buena cogida”, “como me gusta tu cola”, “te voy a dar por horas”; hasta que mis movimientos se hicieron rítmicos y mientras lo tomaba de las caderas empecé a sentir como mi pene se agrandaba y dilataba ese ano que se dejaba hacer cualquier cosa que lo haga sentir bien puto.

    Cuando aceleré mi ritmo de penetración se dio cuenta que iba a acabar y me rogó que le llene la cola de leche; llegué hasta el final sin parar, acostándome encima de su espalda traspirada por el calor humano que habíamos generado. Cómo me gusta esto.

    Nos quedamos varios minutos así, yo le acariciaba las nalgas por los costados y el me demostraba que esto le agradaba, aún sin salir de adentro suyo nos pusimos de costado y le tomé su pene erecto como para empezar a hacerle la paja, casi de inmediato su glande se puso muy roja y su leche se derramaba sobre parte de mi mano y la cama al grito (literal) de placer de mi amigo. Me encargué de juntar cada gota de semen y desparramarlo sobre su pubis, tetas y panza al ritmo de unas caricias que no hacían más que sacar de su interior una parte femenina que él mismo desconocía:

    -Como me hiciste gozar guacho. Me dijo

    -Y vos a mí, menos mal que eras más activo.

    -Por lo general lo soy, pero vos sabes usar muy bien tu pija y no sos un bruto que solo quiere ponerla

    -Yo disfruto del hombre que tengo a mi lado y si bien prefiero ser pasivo, no me cierro a nada y busco que quien esté conmigo disfrute del momento

    -Y lo haces muy bien, quisiera volver a verte. ¿Podré?

    -Yo no tengo problema, si coordinamos vengo cuando quieras, y cuanto más tiempo mejor

    -¿Te vendrías toda una noche?

    -¿Por qué no?

    -Me gustaría disfrutar de nuevo de tu pija y también de tu cola que está muy buena

    -Gracias, no sé si es para tanto. Le dije al tiempo que me levantaba e iba al baño para asearme un poco.

    Él me siguió y ofreció si quería bañarme, le respondí que no y me indicó donde estaban las cosas para hacerlo. Yo tan solo me aseé un poco y volví a la habitación para cambiarme, el dueño de casa no estaba y una vez que me vestí apareció con unas bebidas frescas, le agradecí y no dudé en tomar una, charlamos un poco más mientras se cambiaba poniéndose una bata, él sí necesitaba un baño, y al final nos pasamos los números de los teléfonos celulares. Creo que nos vimos tres o cuatro veces más, el intercambio de roles se hizo interesante y nos llevábamos muy bien en la cama, pero sus tiempos eran muy complicados y por esto nos dejamos de ver.

    Tuve una gran liberación homosexual luego de mi encuentro con Sosa, a esto debo sumarle que continuaba en la relación con las dos mujeres Beatriz, mi novia oficial y con quien podía tener un proyecto de vida y Lorena, mi amante que iba y venía todo el tiempo, ya que nuestras citas eran más que intensas, pero en cuanto nos separábamos ella iniciaba con las eternas discusiones por mensaje de celular dónde me criticaba por ser ella la segunda.

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  • Matrimonio en trio con joven complaciente y BDSM

    Matrimonio en trio con joven complaciente y BDSM

    Aquella noche, Elsa había organizado para Marcus una cena en casa a la que también estaba invitada una compañera del taller de pintura. En principio, el plato principal sería sushi, en principio esa era la idea.

    Cuando sonó el timbre, Elsa aún no había terminado de arreglarse y fue Marcus quien accionó la apertura de la verja, apostándose en el umbral de la puerta principal para recibir a la chica.

    Ataviada con un ceñido y corto vestido negro y calzando altos tacones de aguja, la joven cruzó la entrada y fue acercándose lentamente a él; su rostro en penumbra se fue iluminando a medida que recorría el breve sendero y, cuando ya estaba frente a él, una corriente eléctrica recorrió el cuerpo de Marcus al contemplar sus preciosos ojos almendrados.

    -Hola, soy Elena. Marcus ¿verdad? Me han hablado mucho de ti- dijo apartándose tímida un mechón de su melena castaña.

    -Buenas noches, espero que lo que te hayan contado sea bueno aunque falso. -replicó sonriendo.

    El olor del césped húmedo del jardín se mezcló con su perfume cuando, al serle franqueada la entrada, Elena accedió al vestíbulo sin dejar de mirar esos ojos azules que la observaban casi sin pestañear. En el gran espejo que colgaba en una pared, vio no sólo su reflejo sino también el de Elsa en lo alto de las escaleras; hacía unos segundos que estaba en el descansillo y con una sonrisa pícara había estado contemplando la escena.

    -Veo que ya os habéis presentado. Vienes muy guapa- le dijo bajando las escaleras. Mientras le daba dos sentidos besos se fijó que Marcus levantaba las cejas y hacía el gesto de silbar en silencio como muestra de admiración. Ella entornó sus ojos violeta y dos hoyuelos florecieron en sus mejillas al sonreir.

    -Bien, ¿qué os parece si nos tomamos una copa antes de cenar? – preguntó él

    Como no podía ser de otro modo, mientras las chicas subían los peldaños, Marcus no pudo evitar fijarse en el magnífico trasero de Elena que se adivinaba bajo el estrecho vestido. Un súbito calor le obligó a aflojarse la corbata. Se le estaba despertando un hambre atroz.

    Tras las copas, la cena transcurrió como Elsa había previsto. El copioso vino blanco los desinhibió mucho, aunque ni a ella ni a él les hacía falta nada para ello. El salón apenas estaba iluminado por unas velas, de modo que Elena (que a medida que pasaban los minutos se reía y se dejaba ir cada vez más) no había sido muy consciente de cuán ardientes estaban siendo sobre ella las miradas de la pareja.

    Una vez terminados los postres, bien regados con champagne, Elsa se levantó para poner un vinilo de jazz, Chet Baker. Al ritmo lento de The thrill is gone, empezó a bailar moviendo las caderas con la vista puesta en la achispada Elena.

    Alargando el brazo, la invitó a unirse a ella.

    Marcus, con un gin-tonic en la mano, ya sin corbata, contemplaba morboso cómo las chicas abrazadas se movían acompasadamente; Elsa, que la cogía por las caderas, acercó su cara y apoyó la frente en la de ella, sorprendiéndola con un pequeño beso en los labios, que no tardaron en abrirse para dejar pasar su lengua golosa.

    Entonces clavó sus ojos violeta en Marcus, aún sentado lejos de ellas, se separó de su compañera de baile caminando sensualmente hacía atrás y dejó caer poco a poco su vestido al suelo, descubriendo su conjunto de tanga, medias y ligueros negros; sus voluptuosos pechos apenas se contenían en el mínimo sujetador.

    Elena en un primer momento se ruborizó pero luego, excitada, la imitó y también se desprendió de todo; solo llevaba debajo un tanga, así que Marcus pudo por fin contemplar lo que tanto había imaginado.

    Elsa se ha tumbado en el gran sofá negro y, ya desnuda, se ofrece a su amiga, que no duda en echarse sobre ella y besarla como nunca ha besado a nadie. “Elena, soy toda tuya…”.

    Mientras tanto, Marcus se ha incorporado y despojado de toda la ropa, de modo que cuando la joven está lamiendo ansiosa a Elsa, él ya tiene pegado su fornido cuerpo al de ella.

    Elena nota primero su erecto pene a la altura del culo, luego cómo unas manos le acarician la espalda dulcemente desde la nuca hasta la rabadilla y, finalmente, cómo le separan las nalgas y una lengua las recorre hasta invadir su mismo centro y devorarlo.

    Marcus se levanta y, con una mano en la mejilla de la joven, le gira la cara hasta ahondarse en sus preciosos ojos; hacía mucho tiempo que no sentía lo que esta noche estaba experimentando.

    Acerca su boca y, mientras Elsa la sostiene acariciándole los pechos y lamiéndole el cuello, él le succiona los labios. “Saca tu lengua… Quiero hacerla mía..”. La chica gime, se ofrece totalmente. Nota en su espalda las tetas erectas de Elsa; pegado a sus nalgas el coño húmedo; en su vientre, la dura polla de Marcus, sus testículos llenos. “Quiero más….” le pide y él accede, le muerde los pezones, le chupa enteros sus pechos, le separa los muslos para volcarse con ansia en su vulva, no se deja nada: sus labios, el surco mojado, el clítoris inflamado.

    Elena arquea la espalda y entre jadeos ordena “¡fóllame, fóllame….!”. ¡Fóllatela…! suspira Elsa como si fuera un eco.

    Marcus se tumba sobre ella; con una mano le agarra fuerte una nalga, con la otra apunta su verga y la ensarta; la joven siente un escalofrío al verse penetrada por un falo de tal calibre y más aún cuando un dedo ensalivado de Elsa, sobre la que sigue tendida, se introduce en su ano.

    Así, doblemente invadida, oye los jadeos y aspira el aliento de ambos mientras él lento la bombea y Elsa la sodomiza.

    Se cuelga de sus bíceps y mueve sus caderas mientras el ritmo del balanceo aumenta. Ve las hinchadas venas en el cuello de Marcus y sus ojos azules que la transportan.

    Un orgasmo la hace temblar y, antes de que sus fluidos se deslicen por las ingles, Elsa se pone sobre ella y le come el coño ardiente en tal postura que Marcus le penetra el culo y eyacula en él entre gemidos. Mientras Elena se corre en la boca de su amiga, Marcus la besa.

    Agotados y sudorosos, se echan en el sofá, abrazados. Marcus acaricia las mejillas de la chica sin dejar de mirarla. En ese momento, Elsa se incorpora y, mordiéndose el labio inferior, le hace un gesto a su marido que él entiende perfectamente.

    -Ven Elena, acompáñanos.

    Marcus abre una puerta, presiona un interruptor y la joven queda anonadada: una equipada mazmorra se ilumina ante ella.

    -Ya formas parte de nuestro círculo, cariño. Entra, Elsa, esta noche obedecerás en todo.

    Elsa ya sabía lo que ocurriría si invitaba a su amiga; lo sabía, lo temía… y lo deseaba; cuando al conocerla quedó cautivada por su belleza era consciente de que a Marcus le ocurriría lo mismo; lo sabía, lo temía… pero lo deseaba. Así había sido, así era y así sería.

    Atada ahora de cara a ellos, desnuda, las muñecas esposadas a la espalda y con una mordaza en la boca, los ve de pie.

    Marcus lleva el traje negro y Salu, ligueros y conjunto rojo de encaje; así es el juego, ellos vestidos y ella no. Y se besan con ardor mientras la miran de soslayo; así es el juego.

    “Esos besos una vez fueron míos” piensa, y esas caricias y ese deseo fueron suyos, hace años, en noches de amor espesas y embriagadoras como tormentas de agosto, en camas de sábanas perfumadas que fueron abriéndose a otros cuerpos, compartidos al principio, a medida que las brasas sustituían al fuego. Del amor pasaron al frío, del frio casi a la indiferencia, pero en Elsa surgieron los celos. Y ese dolor que la iba corroyendo, un día la empezó a excitar; imaginar a Marcus follando con otra la ponía cachonda. Y aceptar sumisamente lo que él deseara; amor y dolor. Así fue, así era y así sería.

    Marcus cruza una mirada con ella, le ofrece a Elena un látigo y con la cabeza le hace un gesto en dirección a su mujer. La chica lo toma; en el brazo luce el tatuaje de un atrapasueños que se extiende desde el hombro hasta el codo; sus iris pardos devienen verdes cuando es su mirada la que se cruza con la de Marcus.

    Su corazón se acelera y con él palpita la luna que hay sobre uno de sus pechos al alzar la fusta hasta que su extremo choca contra los de Elsa, que se estremece y gime.

    Marcus acaricia el cuerpo de la chica, desde los hombros hasta las consistentes nalgas, mientras ésta azota con placer creciente.

    Las marcas surgen en los muslos como las que vio en Marcus. “Bájame la bragueta, Elena, sácame la polla y mastúrbame para que Elsa te vea hacerlo”, le ordena y mientras se lo hace mira fijamente los ojos violeta de su mujer, que siente en ese momento arder su coño.

    “Ahora agáchate y chúpamela hasta correrme en ti, ahora.”. Y mientras eyacula, Marcus besa a Elsa. El círculo se cierra.

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  • Una historia nueva (3)

    Una historia nueva (3)

    Nuevamente nos encontramos en la Ciudad de Guadalajara en el Estado de Jalisco.

    Luego de apenas haber entrado a la habitación en el hotel donde se hospedaban, Marcelo abrazó a su hermana Cristina empujándola hacía la cama, al parecer ya ninguno podía aguantarse las ganas de coger, la tanga de Cristina estaba empapada, a tal grado que al írsela quitando se embarraban sus nalgas y sus piernas con sus mismos jugos. Marcelo le abrió las nalgas mientras apuntaba el glande de su miembro que también destilaba bastante liquido pre seminal mojándole su lindo culo, para observar con morbo como la iba penetrando con su endurecido pene, que en cuanto ella apenas sintió como iba entrando, empezó a gemir lo más suave que pudo, para no ser escuchados por los posibles huéspedes diciéndole lo mucho que necesitaba tenerlo ahí.

    –Perdón, hermanita pero ya estaba que no me aguantaba –dijo disculpándose por la acción tan apresurada, a la vez que estaba sintiendo como se iba abriendo el esfínter mientras iba entrando su pene.

    –Yo tampoco me aguantaba ya, no sé cómo le hiciste allá para aguantar tanto tiempo sin eyacular, pero a mí me urgía ya incestar contigo, hermanito.

    –¿Quién dijo que no eyacule? –se sonrió mientras miraba como había desaparecido todo su pene dentro del adorable culo de su hermana Cristina y empezaba con los movimientos de mete y saca que ambos sabían disfrutar- cuando pase al baño, jale a Graciela, la muchacha que nos recibió, ¿recuerdas cómo iba vestida?

    –Cómo no acordarme sí también me la imagine mamándome la vagina mientras tú te la cogías y es que ha de tener unas nalgas morenas al igual que los labios de su vagina.

    –¿Cómo cuando nos montamos tú y yo a tu amiga de la secundaria? ¿te acuerdas cómo te gustaba mamarle la vagina mientras yo te cogía a ti metiéndote mi pene por la vagina?

    –¡Cómo no voy a acordarme! Sí fue algo riquísimo que hicimos entre los tres, algo así pensaba al conocer a Graciela la morenita de apetecibles tetas.

    –¡Ay!, me estoy viniendo, no quiero mojar la cama, estoy tapando mis venidas con la mano, pero se está escurriendo por la alfombra. ¡Ay hermano, cómo me hacía falta tu pene!

    –Y a mi tu hermoso culo, hermana.

    –¿Por qué tenías que presentarme a tu suegra? Nunca me imagine que fuera a gustarme esa mujer ni todo lo que me hizo sentir, ¿no te molestaría que me diera un buen faje con ella y termináramos cogiendo?

    –¡Cómo crees hermana!, yo tampoco me imagine que se fuera a presentar todo esto tan pronto, pero me da gusto por ti y por ella, Cristina, así emparentamos más con la familia de mi suegra.

    –¿No te imaginaste? Mira qué gran sorpresa me diste, dime ahora que estamos solos que más sabes que me estás ocultando.

    –Te lo voy a decir, pero déjame vaciarte primero mi carga de semen porque ya no me aguanto.

    –Ni yo tampoco, hermano…

    –¡Oh!, Sí… así, hermano, así quería sentirte, ¡Qué rico te estás viniendo!, siempre me gustó la forma en que desparramabas todo tu esperma dentro de mí vagina y de mi culo, ¡Ay, hermano, me calientas horrores!

    –¡Cristina!, ¡Mi amor!, mi hermanita consentida, que rico mueves tus nalgas, ¡Oh, sí!… sigue así, hermana, me encanta cuando me chupas el pene con tu linda boquita…

    –Paro solo lo hago cuando me lo metes en la vagina, no por el culo, hermano y me encanta chupártelo, tu cabecita sonrosada y brillosa que me gusta lamer y recoger tu semen con mi lengua.

    –¡Uf!, ya no me aguantaba las ganas de venirme dentro de ti, hermanita.

    –Ni yo, hermanito, vamos a descansar un rato mientras me cuentas.

    Así de esa forma mientras ambos hermanos terminaban de disfrutar del caliente disfrute de un regio incesto realizado en toda forma sonó en ese momento el celular de Marcelo en tanto Cristina luego de también haberse vaciado, descansaba recargando sus pechos contra el de su hermano que tenía el pene aún con cierta rigidez en espera de recuperarse para otro nuevo episodio como siempre lo habían hecho infinidad de veces y que siempre disfrutaban ambos como la primera vez que se habían pertenecido. La que estaba hablando para saber cómo habían llegado, al menos ese fue el pretexto, era Consuelo. Cristina estaba escuchando lo que ambos hablaban.

    –¡Hola mi amor! ¿cómo llegaron, dime si no soy inoportuna? Es que creo que he de haber dejado algo caliente a tu hermana, al igual que ella me dejó a mí.

    –No, Consuelo precisamente de ti es que estaba hablando con mi hermana.

    –Nunca pensé que tu hermana fuera a inquietarme como lo hizo, no te miento si te digo que ya la estoy extrañando mucho, me encantó tu hermana, su perfume con el aroma que describía María Félix, (con el aroma que tiene el incesto) su piel, su mirada, toda ella. ¿acaso ya le contaste a ella lo nuestro?

    –No, aún no, en eso estaba precisamente, ahorita que estamos relajados, pensaba en decírselo de una vez cómo ya habíamos acordado, mi amor.

    –Mi hija Beatriz está aquí conmigo en la cama y te está escuchando, me pregunta si no se molestara tu hermana por haberle ocultado todo lo nuestro, mi amor.

    –No, mi hermana y yo siempre hemos sido muy abiertos con respecto al sexo y su práctica, así que no deben tener ningún pendiente ni tú ni tu hija Beatriz.

    –Realmente me quedé muy caliente con tu hermana, por eso es que Beatriz me está ayudando a bajarme la calentura porque ya sabes cómo es de caliente tu suegra, mi amor.

    –Lo sé mi amor y te aseguro que hoy mismo pongo al tanto de todo a mi hermana Cristina a quien también la dejaste muy impactada.

    –Por favor tienes que ayudarla también con su calentura, me dice mi hija Beatriz.

    –Sabes que no necesitas pedirme eso, amor.

    Cristina estaba con la boca abierta tratando de asimilar todo lo que estaba escuchando. ¿Por qué trataba con palabras de amor a Consuelo, si ella era la madre de su novia?, ¿Por qué le estaba ocultado su hermano algo más? ¿Y por qué decía Consuelo que su hija la ayudaba a bajarle la calentura? ¿Había algo más candente entre madre e hija? ¿Incesto entre ellas? Mientras todo esto pensaba Marcelo volvía a reponerse, su miembro viril estaba nuevamente endurecido y se lo demostraba a Cristina metiendo sus dedos dentro de su vagina, acariciando su clítoris, algo que a ella la mataba, pero que no sabía cómo actuar en esos momentos.

    –¿Me podrías pasar a mi novia? –fue lo último que pudo escuchar

    –Es Consuelo, dice que te quiere saludar, Cristina.

    –¡Marcelo!, ¿por qué no me has dicho todo? –dijo en voz baja

    –Te lo iba a contar precisamente ahora, pero por favor, toma la llamada, se que tú estás interesada en Consuelo, lo sé perfectamente, luego de aquel beso que se dieron. –Cristina tomo la llamada, pero se notaba visiblemente nerviosa, aun cuando las caricias de su hermano la hacían estremecer. ¿Cómo que ella era su novia? dicho por la propia Consuelo.

    –¡Hola Consuelo!, ¿qué tal, cómo estás? –Cristina estaba muy nerviosa tratando de contestar.

    –¡Perdón, no quiero ser inoportuna, pero créeme que ya te extraño mucho, pequeña! No sé sí habrás escuchado algo de lo que estaba platicando con tu hermano, querida.

    –Creo que no puse mucha atención, pero sí me sorprendió que te dijera mi amor cuando te contestó la llamada y que me tendría al tanto de no sé qué…

    –Debo esperar a que tu hermano te lo cuente, para no interrumpirlos y ya mañana hablaremos, ¿te parece, muñequita?, pero antes de que me cuelgues dime si sientes lo mismo que yo siento por ti…

    –Yo también siento que entre tú y yo va a haber mucho más que amor, porque tus besos me lo hicieron sentir así y créeme cuando te digo que vas a ser algo muy especial en mi vida.

    –¿Dime si te gustó la forma en que te besé?

    –Me hiciste sentir muchas cosas, al igual que tu hija cuando también sentí sus labios sobre los míos, ¡Perdón!, tal vez no debería decirte esto por tratarse de tu propia hija, pero así también me hizo sentir cosas por ella.

    –¡No tienes de que apenarte, querida!, me da gusto que también mi hija te haya hecho sentir cosas bonitas, aunque oficialmente sea la novia de tu hermano, pero todo lo que quieras decirme, quiero que tengas absoluta confianza en decírmelo.

    –Es que escuché que tu hija estaba contigo en la cama y…

    –Entre mi hija y yo existe una relación muy especial, lo mismo que con sus hermanas, mis otras hijas, pero eso mejor dejo que te lo cuente tu hermano al que sé que quieres mucho porque el mismo me ha contado que se tienen un cariño muy especial, y eso es algo realmente fabuloso entre hermanos. Por ahora es todo, no quería dejar de hablar contigo, mi amor, perdón por decirte así. Los espero para desayunar.

    –Yo también siento algo especial por ti, Consuelo, me gusta que me hables así y me has hecho sentir muchas cosas hermosas y eso que apenas te conozco… mi amor…

    –Te manda saludos Beatriz, ella sabe lo mucho que podemos llegar a quererte.

    –Despídeme de ella por favor… –pensó para sus adentros… ¿podemos llegar a quererte?

    Bueno señor, hermano mío, creo que me debes más que una explicación de todo esto, así que supongo que me tendrás que contar bien si es que quieres seguir teniendo una bonita relación de incesto entre nosotros.

    –Creo que empezaré por el principio, pero antes por favor vamos a bañarnos para que luego te puedas subir sobre mi pene y dejar que penetre tu vagina mientras te cuento todo.

    Luego de haberse bañado casi sin tocarse para evitar tener una sesión amorosa en la regadera en cuanto se secaron se acomodaron sobre la cama, Marcelo sentado sobre el respaldo y Cristina de frente a él abriendo su vagina para ser penetrada y así casi sin moverse, comenzó a escuchar la narración de su hermano.

    –Cuando llegué a Guadalajara, luego de algunos días de trabajo por parte de la empresa, conocí a una joven muy guapa, empezamos a salir y tuvimos una relación amorosa que duro un par de días. Resulta que un día concurrimos a un bar y empezamos a tomar, pero de una de las mesas nos empezaron a invitar algunas bebidas, eran Beatriz y Andrea las que estaban ahí junto con Araceli, las tres hermanas. Luego de algunos tragos, empezamos a conocernos y me gustó mucho Andrea al igual que Beatriz y Araceli, pero Araceli tenía un compromiso y llegó el chofer por ella, así que María hizo amistad con Beatriz y yo con Andrea que me pareció chulísima. Ellas empezaron a besarse enfrente de mí, es decir María la chica con la que yo andaba y Beatriz.

    –Tú bien sabes que yo soy muy especial para las mujeres, así que también empezamos a besarnos Andrea y yo y a manosearnos, hasta que acordamos ir a mi cuarto de hotel los cuatro. Afortunadamente en la recepción me conocen bien y no nos dijeron nada, en cuanto entramos al cuarto, los cuatro empezamos a desvestirnos. Yo vi como María y Beatriz se besaban acaloradamente y yo hice lo mismo con Andrea, que dicho sea de paso es una muñeca en toda la extensión, para terminar rápido hicimos un cuatro, fue cuando me enteré de que tanto Beatriz como Andrea eran hermanas, por lo que entendí que ambas también al igual que tú y yo gustaban del incesto.

    No me espanté ni tampoco María lo hizo porque disfruto de su relación lésbica con Beatriz. Después de eso tuve relaciones con Andrea, que después te contaré, pero lo importante es que luego de eso deje a María y continué teniendo relaciones tanto con Beatriz como con Andrea y con Araceli posteriormente.

    –¿Y entonces con Consuelo, qué pasó? ¿Con tus palabras de mi amor, mi vida? Parece que no te bastó coger con su hija ni con sus otras hijas, también te la has de haber cogido a ella y con suerte a su hermana Soledad igual que con las tales Graciela y Mónica las muchachas de la servidumbre.

    –Espera a que mejor te lo cuente ella misma, al cabo que tú no eres celosa conmigo.

    –¡Vaya con mi hermanito!, ¿Sientes como me estoy viniendo con todo esto que me estás contando?

    –¡Yo también estoy a punto de venirme dentro de ti!

    –¡Pues no sé qué esperas, para eso tienes toda tu verga metida dentro de mi vagina!

    Ambos hermanos interrumpieron la conversación para continuar besándose en tanto Marcelo volvía a reponerse a merced de cómo iban prometiéndose las cosas entre ellos y lo bueno que aún estaban por ponerse con la familia de Consuelo.

    –¡Ay, hermano! qué rico te estás viniendo, dámelos todos que los quiero dentro de mí.

    –¡Pobres espermas, hermana!, son como mis hijos.

    –Son como los nietos que serán de nuestros padres, hermano, si llegas a embarazarme, y les tendré que dar leche de mis pechos y a ti también.

    –La mamaré con todo el gusto del mundo por hacerte la madre de nuestros hijos.

    –¿Y si salieran incestuosos como nosotros?

    –También los querríamos igual que nuestros padres también tuvieron preferencia por el incesto con sus hermanos e igual que nos quieren a nosotros.

    Luego de haber terminado, tal vez por la misma emoción que corría por sus venas, se quedaron dormidos, hasta que volvieron a ver la luz de un nuevo día, de un nuevo día que prometía muchas emociones y que ambos hermanos estaban más que dispuestos a disfrutar, así como la oportunidad que ahora se le presentaba a Cristina con su nueva amante Consuelo y para el material de su nueva novela de amor a la que bautizaría como “Amor sin barreras” o “Amor sin Murallas” o algún título por el estilo.

    La mañana los despertó Cristina estaba despertando en tanto veía como sus pechos desnudos continuaban apretados contra el de Marcelo en tanto sus dedos acariciaban el vello que cubría el pecho de él. Se incorporó para lavar sus dientes, no podía dejar de pensar en la boca y los besos de Consuelo, esa mujer realmente le estaba robando el corazón.

    Antes de salir y terminar de empacar Cristina continuó interrogando a Marcelo, quería saber más detalles sobre el terreno que ambos estaban pisando.

    –¿Y a ti no te dijo nada Beatriz de que te andes cogiendo a Gracielita?, esa muchachita se ve que es tremenda y más como también se pone de provocativa.

    –No, porque hay mucha apertura dentro de su familia, hasta con Mónica la hermana de ella y según me dijo Beatriz que tiene grabaciones de ellas dos haciéndolo con Alberto, el chofer ya ves que es el hermano de ellas y que también está de acuerdo la señora Sandra que es la madre de ellos y que ayuda en la cocina.

    –¡Cogen ellas con su hermano!, ¿a poco tienen relaciones de incesto entre ellos?

    –Pues a juzgar por las grabaciones, las tienen y bastante seguido.

    –¡Waw! Pues que caliente me parece que va a ser la familia de tu novia y hasta la servidumbre que escogieron.

    –Pero dime ¿qué pasó con Graciela?

    –Me la cogí en la cocina y ahí estaba su otra hermana Mónica viéndonos, solo que a ella si se lo hice por la vagina y también es como tú cuando se viene.

    –Y tú gozando, mientras a tu pobre hermana la estaba calentando la que va a ser tu suegra. ¡Está bien rica tu suegra Consuelo! ¡No me digas que también ya te la cogiste!

    –¿Qué te digo, hermana?

    –Eres tremendo hermano, su hija Beatriz es tu novia ¿cómo crees que va a dejar que te cojas a su madre? No sé por qué, pero cómo que intuyo que hasta entre ellas dos se traen algo así bien incestuoso y hasta con Soledad también.

    –Beatriz, va a ser mi prometida porque le voy a pedir que nos casemos, claro nada más por lo Civil, compré el anillo de compromiso que le quiero entregar mañana, eso lo sabe Consuelo porque ya le dije que quiero casarme con Beatriz, además así, tú también serías más de la familia, le gustó tanto que me respondió que le daba gusto pues yo también era ya considerado como miembro de la familia. Y cómo ves hasta tú también por lo que veo que le atraes a Consuelo.

    –Pues que linda sorpresa y yo esperando inspirarme para mi novela… si con todo esto creo que ya tengo la trama perfecta para escribirla… además siento que Consuelo también me gusta mucho y no sé qué pensar, en realidad no me esperaba que fuera a volarme la cabeza una mujer como ella.

    –Te dio en que pensar, ¿verdad, hermanita?

    –Creo que sí, ¡Pero a ti también te amo hermano!, Sabes que siempre seré tuya, tu mujer, tu confidente y tu hermana y gracias por la sorpresa.

    –¿Y en realidad qué piensas sobre Consuelo y tú?, las vi muy entusiasmadas, hasta creo que vas a enamorarte de mi suegra.

    –¡Uff!, ni me acuerdes, me encantó su boca, no sé que vaya a pasar hoy.

    –Pues vamos a terminar de empacar las maletas mientras bajo a la administración para decir que nos vamos alegando algún problema de última hora.

    –Luego nos comunicamos con nuestros papas y suegros para ver cómo están

    Alberto el chofer ya estaba esperándolos a la entrada del hotel luego de haber confirmado con Consuelo que ya estaban listos. Luego de los saludos correspondientes Alberto cargo con las maletas y partieron con rumbo al que sería su nuevo hogar durante la semana o semanas que tuvieran que quedarse.

    En cuanto entraron Graciela al ver a su hermano Alberto le sonríe con picardía, lo mismo hace con Cristina y con Marcelo, ella lucía el mismo tipo de bata del día anterior solo que en color rosa pastel, pero con la diferencia de llevar puesto un liguero con medias y tacones, al quitarse la bata para pasar a la casa, ya una vez dentro de la sala, se dan cuenta que portaba un uniforme con un peto que cubría sus pechos pero sin brasier o sostén que cubriera sus costados por lo que estos se movían con gracia, el tipo de tanga de hilo dental que usaba, hacía resaltar aún más la belleza de sus nalgas morenas ya que no hay nada que las cubriera cuando se volteaba.

    En ese mismo momento Consuelo baja para recibirlos con un baby doll transparente y un adorable liguero con medias y también tacones altos, sin tanga que pueda cubrir sus atributos, por lo que luce exquisita con una vagina despampanante tapizada de un bello rizado claro, poniéndose al frente de Graciela la cual de manera sugestiva se recarga en las nalgas de su patrona restregando su vagina en ellas.

    Cristina queda estupefacta viendo tanta belleza desfilando ante su mirada, en tanto Marcelo se pone detrás de ella recargando su pene también ya erecto por efecto de lo que está viendo entre las nalgas de su hermana.

    –Me da pena que me vean así, pero es que acabo de despertar y no encontraba mi bata para ponérmela y recibirlos bien, pero no importa, ya que ustedes son de la familia y de confianza.

    Para Cristina no se trataba de que las cosas se dieran así de rápido, por lo que tendrían que tomar las cosas con más calma y sin tratar de mostrar tanta excitación ante lo que estaban viendo, sin embargo en ese momento también va bajando Beatriz, que también está totalmente desnuda aunque con la bata de su mamá en la mano, por lo que pide una disculpa por presentarse así, su cuerpo luce tan semejante al de su madre que deja gratamente impresionada a Cristina.

    –Les pido una disculpa, pero mi mamá con las prisas por verte –le dijo a Cristina- no se puso la bata para verlos.

    –¡Ay, cariño! –contestó Consuelo- no tiene mayor importancia, además si tienes un bonito cuerpo, debes mostrarlo, ¿no lo crees así, Cristina?

    –Por nosotros no hay ningún problema Consuelo, ves que también a mi hermano y a mí nos gusta que nos consideren ya como de la familia por lo que nos sentimos muy halagados de que nos reciban así.

    –¡Te extrañé, querida mía! –dijo Consuelo acercando su boca a la de ella, -tomando la bata pero sin ponérsela aún- la cual recibió Cristina con mucho agrado, recargando una de sus manos sobre los labios vaginales de Consuelo para sentir el suave vello púbico entre sus dedos y una delicada fragancia de aromas y humedad quedó impregnada en su mano entretanto juntaban sus labios mordiéndolos con suavidad en un beso a manera de saludo en que asomaban sus lenguas.

    –Besas muy rico, querida, igual que mi hija.

    –¿Tú hija te besa igual de rico que yo, amor mío?

    –¡Humm!, necesitaría que me besaras más tiempo para poder sentir la diferencia entre los labios de mi hija Beatriz y los tuyos.

    –¿Y mi lengua, la sientes igual que la de ella?

    –Es suave al igual que la de mi hija y me gusta sentir el sabor de tu saliva tanto como la de ella cuando estamos en la cama.

    –Me imagino que han de pasar momentos muy deliciosos juntas. –Beatriz le sonrió a Cristina en tanto abrazaba a su madre rodeando sus pechos entre sus manos aprisionando sus largos pezones.

    –Pero no hace falta que sigamos besándonos mientras se nos enfría el desayuno, en un momento más bajo con mi hija Beatriz para ponernos algo más adecuado.

    Beatriz le guiño un ojo a Cristina, acercándose a su cara para besarla en la boca a lo cual ella le correspondió con un delicioso beso de lengua el que compartió también con Consuelo. Cristina parecía adaptarse perfectamente a tan especiales momentos en familia, pues acariciaba las nalgas de Beatriz y de consuelo mientras subía con ellas a su cuarto para que escogieran su ropa.

    Cuando por fin bajaron luego de un rato junto con Cristina, pasaron al comedor, vieron un cuadro exquisito pues tanto Andrea como Araceli lucían despampanantes con sus delantales sin peto que cubriera sus morenos y adorables pechos coronados por gruesos pezones de tonalidad oscura, al igual que su vello púbico el cual tapizaba sus vulvas enmarcando sus expuestos labios vaginales cuando estos asomaban por debajo del delantal.

    Beatriz lucía una blusa transparente sin sujetador y una breve falda sin ropa interior que ocultara sus exquisitos manjares por debajo, también andaba descalza luciendo unos bellos pies bien formados y de piernas torneadas. Por su parte Consuelo había vestido igual que Beatriz, luciendo las mismas cualidades de su hija. En tanto que Cristina apareció con una camiseta corta que a duras penas cubría sus pezones los cuales saltaban continuamente con sus movimientos, tampoco llevaba ropa interior por debajo, ella estaba sentada del lado contrario al de Consuelo, por lo que podía apreciarse a través del cristal de la mesa la vulva de ella mientras su pie travieso abría los labios vaginales con el dedo gordo su pie travieso acariciándolos para acariciar el erecto clítoris que disfrutaba las caricias.

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  • Aun en el armario, pero ya lo probé (2)

    Aun en el armario, pero ya lo probé (2)

    Sigo con Roberto, nos vamos a la playa una vez al mes, invento una historia en mi casa y todos me la creen. No soy muy aficionado a los bares gay, he ido solo una vez, Robertito en cambio le agradan, asi que por complacerlo fuimos a uno bastante exclusivo. La mayoría eran hombres, todos con buena pinta. Algunas mujeres son travestis pero todos y todas muy simpáticas; llevábamos como una hora y Robertito me hace ver que en una mesa esta su anterior papi. Se saludaron y nos presentaron.

    El hombre es un oso de unos 60 años productor de música. Peludo de barba, muy alto, musculoso y fornido, Roberto me conto mas tarde que el hombre -se llama Tulio- es gay pero adora tener sexo con hombres, no con afeminados, esa fue la causa por la que no siguieron. Roberto ya parece una niña, cada vez luce ropas mas femeninas y ya tiene pechitos que le han crecido con el tratamiento hormonal (que lo financio yo). No, definitivamente no es del gusto de Tulio, compartimos la mesa y note que Tulio no me quitaba la vista de encima, muy insistente y simpático y adulador.

    Roberto me advirtió que yo había enamorado a Tulio me dijo: “lo conozco bien y se cuando se enamora”. Pero esa noche era de Roberto y yo, pero Tulio nos espero a la salida y nos invitó a su casa que estaba cerca. Fuimos y confieso que yo algo nervioso. Me mostro su casa, tomamos unos tragos y en un momento en que Roberto fue al baño el lo siguió, charlaron unos minutos, yo me escondi a fisgonear, se besaron, Tulio lo abrazo y yo en vez de ponerme celoso, tuve una erección. El beso se convirtió en manoseo y Roberto le tomo el paquete luego se arrodillo y le mamo la verga al grandote, recordando de seguro antiguas escenas porno.

    Meti ruido para avisar que estaba ahí. Aparecieron abrazados, luego Tulio me propone bailar y los tres bailamos al ritmo de jazz. Me invadio un acento gay y confieso que me comporte como mujer, es algo que nunca me había pasado. Tulio me toma y me besa, yo soy alto pero tulio mide 2 metros o algo mas, es inmenso. No pude zafarme, Roberto se desapareció y quedé disponible para Tulio yo ya convertido en una niña. Me besa, me toca, me calienta, me masajea la verga, luego me con mucha fuerza me toma y hace que me ponga de rodillas, acato. Se quita el pantalón y veo ante mi una verga monstruosamente grande y gorda, como un brazo.

    La tomo y la pongo en mi boca, el hombre resopla y dice que es exquisito. Vamos machito mamame el pene, me decía. Sentir un pene de ese tamaño en mi boca de hombre era algo inesperado, duro como piedra, grande cabezon y soltaba jugos dulces por cantidades.

    Me desnuda me toma de la mano y me lleva al dormitorio. Ahí estaba Roberto esperando, me besa, nos besamos. Tulio besa a Roberto y le pide que lo mame. Mi joven amante toma el picaporte del monstruo y se lo chupa, entonces Tulio me besa depravadamente. Pasan los minutos, los 3 estábamos erectos, Tulio me pone boca abajo y hace que Roberto me chupe el hoyo, entonces se sienta en mis nalgas y me penetra, dios mio, exquisito. Una verdadera penca monstruosa me estaban metiendo.

    Mientras Roberto lo besaba como una niña, no termina se sale y se culea a mi chico. Roberto grita de placer, luego se lo chupa una vez mas y nuevamente soy objeto del placer de ese monstruo humano. 9 chorros de semen me llenaron el intestino de semen, quede feliz. El hombre no pudo seguir, quedo agotado. Entonces me subi sobre mi niño y en la posición del misionero lo penetre hasta eyacular… fue una orgía gay.

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  • Bruto es enorme

    Bruto es enorme

    Se levanto y comenzó a bajarse el pans; pensé que lo vería en calzones pero traía puesta una licra negra y me quede boquiabierta, pues se le pegaba tanto al cuerpo y yo podía ver de nuevo, pero ahora perfectamente su enorme pene; y el no le tomo mucha importancia, aunque creo que si le dio un poco de pena, por como yo lo veía; no me aguante las ganas y le pregunte:

    -Luis, ¿Apoco eso es tu…?

    Se tapo y me dijo:

    -Bueno, si, espera deja me pongo rápido el short si te molesta.

    -No, no, pero es que nunca había visto algo así.

    -¿Por qué? ¿Esta raro? ¿O que tiene de malo?

    -No nada, solo que… ¿esta muy grande no?

    -Pues no se, no me ando fijando en los de los demás. ¿Por qué?

    -Pues ya te digo, yo no había conocido uno así.

    -Bueno para que ya no te espantes mejor me visto.

    -De todos modos se te nota.

    -Bueno, pero vamos a jugar.

    Ya jugando cuando yo tenia el balón me ponía de espaldas a Luis y cuando me lo quería quitar me daba unos empujones en mi trasero que ya no aguantaba mas, en uno de esos me quito el balón, estábamos de frente y yo solté un manotazo supuestamente al balón, pero mi mano fue directo a su bulto, y la deje ahí, lo tome de su gruesa cabeza y él solo se detuvo y me miro, yo baje un poco la mano para tomarlo mejor pero mi mano no alcanzaba a rodear toda su enorme verga, que ahora si ya la tenia tan parada que casi se le sale del short, el me dijo: “mejor en otro lugar”, yo seguía con mi mano en su pene, sin importarme la gente que andaba por ahí jugando, le dije: “vamos a mi casa”; pues mis padres también iban a salir y para esas horas seguro ya no estaban en la casa.

    Cuando llegamos a la casa, no me espere a que llegáramos a mi cuarto y le dije: “aquí en la sala”, me senté en un sillón y se acerco a mi, se bajo los shorts y la licra y por fin pude ver ese pene que me tenia tan ansiosa; ya se le había puesto flácido y aun así era enorme y me dijo:

    “Es tuyo”, lo tome con mis dos manos desde la parte de abajo ¡y todavía sobraba un buen pedazo!; yo nunca había tenido sexo, pero sabia mas o menos como hacerlo por las platicas con mis amigas y porque una vez juntas vimos una peli porno en casa de una de ellas; y créanme, si el hombre de la peli lo tenia mas o menos, Luis no se como no se ha decidido a hacer una de esas películas, pues lo tiene mucho mejor; además de lo prendida que ya me encontraba pues no importaba que nunca lo hubiera hecho.

    Con tan solo tomar su gran pene con mis manos empezó a crecer y a palpitar, se hacia mas grueso y mis manos no podían cerrar completamente alrededor de esa enorme verga; me la lleve a mi boca, pero no entro mas que un pedazo, su verga estaba tan caliente y lubricada que yo podía chupar su liquido, tenia mi boca totalmente abierta y llena ¡con tan solo un pedazo de toda esa hermosura de pene!

    Lo tome por los testículos que son grandes y pesados, se los acaricie y comenzó a menearse de atrás hacia adelante, tratando de meter lo mas posible su gran pene en mi boca; ¡a pesar de ya estar chorreando mi boca junto con su pene por su lubricación y mi saliva, no entraba todo!

    Sentía como que me iba a ahogar, pero trataba de apretar mis labios para que a él le gustara, luego de que se la chupe un buen rato, me la saco de la boca, la tenia ya tan roja que me excitaba aun mas, al verla ahí frente de mi, sentí por primera vez como mi vagina se inundaba por mi primer orgasmo, me emocione, solté un grito de placer, cerré los ojos, sentía como me chorreaba entre mis piernas y bese su hermoso pene.

    Luego me lo puso entre los senos y lo apretó con ellos, empezó a menearse y cuando empujaba hacia arriba su pene me llegaba desde las tetas hasta las narices y podía con mi lengua darle unas lamidas que le ponían la cara tan feliz; con su vergota entre mis senos imaginaba que estaba metiendomela por mi vagina, mis senos ya estaban llenos de su liquido y resbalaba muy bien su pene entre mis tetas.

    Luego paro y me dijo: “voltéate”; yo ya no aguantaba más y me puse de “chivito”, le deje mi trasero a su gusto y mi vagina tan mojada y dilatada, ya no podía resistir mas, le dije: “Metemela Luis, metemela por donde quieras”; con sus manos me acariciaba mi trasero y mis labios vaginales; yo le seguía diciendo: “Ya, Luis, ya”, en eso sentí su gran pene entre mis nalgas, me estaba dando unos golpecitos con su pene y le salía mas liquido, me lo embarraba en mis nalgas y en mi vagina, luego de eso sentí su gran cabeza en la entrada de mi vagina, lento me daba unos pequeños empujones sin meter su pene y sentí como de nuevo me venia, unos chorros calientísimos dentro de mi.

    Le decía: “Luis, Luis”, ya no podía más; en eso, decidió metermela, ¡sentí como me iba abriendo, vaya! ¡ya me habia venido dos veces, estaba tan mojada y aun así me dolió hasta el alma!

    Ya no recuerdo bien que le gritaba a Luis, solo recuerdo que me hizo gemir del dolor y del placer que me estaba dando; después de un buen rato de que Luis gozo penetrándome maravillosamente reaccione y trate de llevar mi mano hacia atrás, para tocar su pene, pues me sentía tan abierta y rellena de su gran cosota, pero no sentía que su cuerpo chocara contra mi trasero, así que puse mi mano detrás y toque su verga.

    ¡No me le estaba metiendo toda!, a pesar de que sentía la punta de su enorme cabeza pegar hasta el fondo de mi cuerpo, un trozo de su pene seguía fuera de mi, eso me hizo sentirme como nunca, ya estaba demasiado caliente, le dije: “Luis, dame, damela toda”, Luis me la saco y sentí como al salir de mi, mi vagina todavía se quedaba abierta, me dejo un gran hoyo.

    Me dijo: “la quieres aquí” y me lo puso en mi ano, yo me sentía volando pues cuando me lo puso ahí solté otro pujido de placer, estaba jadeando, ya no dije nada y en eso empezó a lubricarme el ano con su liquido, se inclino y me dio un beso en mi trasero, me hizo sentir de lo mejor y luego comenzó a tratar de metermelo por mi ano, me lo empujaba primero lenta y delicadamente, me gusto muchísimo, luego de que no podía entrar bien ¡me sacudió con unos empujones tan fuertes que senti que me partiria en dos, me dolio tanto!

    ¡Grite de placer!, y me dijo: “Bety, creo que no te cabe muy bien” “no te quiero lastimar”; yo ya estaba exhausta ya ni le paraba bien el trasero, pero él me tomo por la cintura, me levanto el trasero y volvió a mi vagina, yo solo le decía: “Ya, Luis, ya, ya, me vas a matar” y seguía haciéndomelo maravillosamente, cuando sentía que ya no podía más y que me vendría como nunca, se abrió la puerta de la casa y era mi mama, Luis solo pudo sacarme su pene y quedarse ahí parado, yo de tan cogida que estaba quede con mi trasero al aire; mi madre al ver la escena se quedo sorprendida y fijo su mirada en Luis, al ver su gran cosa así al natural y tan parada no decía nada, no le quitaba la vista de encima; yo reaccione y me puse de pie, le dije:

    -mama, lo siento, no creas que…

    -No te preocupes, yo lo se, es lógico que lo desees, ya me imaginaba que esto pasaría, por eso no acompañe a tu papá.

    Le dijo a Luis que se vistiera y que quería hablar con el, yo solo me cubrí y espere a que mi madre siguiera conmigo, no se que tanto haya sucedido pues mi madre se llevo a Luis a “platicar” a su cuarto, creo que lo quería para ella por como lo miraba y como le hablaba, no creo que hayan “platicado” en su cuarto, pues se tardaron como 45 minutos o más y Luis bajo y solo me dijo: “nos vemos, yo te llamo o te escribo a tu mail”, mi madre bajo y ni siquiera me dijo nada mas que: “vístete, que vamos a salir a comer”.

    Lo que me alegra es que con mi madre solo estuviera 45 minutos pues yo lo disfrute muchísimo mas.

    Luis cambio mi forma de ver el sexo, y estos últimos días he hablado con él por teléfono y le mando mails, nos vamos a ver el 21 de junio, pero el ya me dijo que tiene novia y no se que hacer, pues me vuelve loca su tremendo pene; Luis además me dijo que si ha estado con mi mama, pero que no importa pues ha estado con varias mujeres y aun así le gusta estar conmigo.

    Una amiga mia ya lo conoce y me pide que acceda a que también a ella le haga el amor; dice que seria una buena idea y lo ha estado planeando con unas amigas, se lo insinué a Luis y dice que no sabe, que tal vez; esto me parece extraño pero me excitaría ver a Luis hacérselo a otra mujer, inclusive a mi mama…

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  • Terminé de criado de mi jefa (8): Enculé a mi jefa

    Terminé de criado de mi jefa (8): Enculé a mi jefa

    Cene en casa de mi novia junto con Juli, la cena fue distendida, hablamos de todo un poco incluso bromeamos con cosas de la oficina y mis amigos. Tengo que aclarar algo, la única casa que tiene empleados permanentes, es la mansión de Susana, donde viven tres personas, pero tienen una familia completa de siete personas, que son totalmente leales, que hacen el aseo y limpieza de todas las casas, generalmente cuando sus ocupantes están trabajando, incluso dejan comida en sus refrigeradores.

    De estas siete personas dos son hombres y se encarga uno de los autos, y otro de la jardinería. Por eso fuimos los tres a la cocina a acomodar las cosas, las chicas se ocupaban de los platos, de ponerlos en el lavavajilla y yo de limpiar la mesa. Cada vez que iba a la cocina apoyaba a Juli o Vale, ellas me miraban con una sonrisa.

    Juli: Grandulón, sabes que no podemos hacer nada contigo.

    La cosa no paso más de un par de caricias o nalgadas, todo con una buena onda, me parecía increíble aquello, ya cada vez lo veía más normal, ahora mi novia me iba a dar consejos para tirarme a su madrastra.

    Nos sentamos en el living y la cosa cambio, las chicas se pusieron más serias, y empezaron a hablarme de Susana, incluso me dijeron cosas que yo no sabia de su vida, y otras que me lo confirmaron, como por ejemplo que tenia un tipo de autismo, y que estaba medicada, me hablaron sobre su incapacidad para relacionarse con personas desconocidas, su dificultades con sus parejas porque siempre levantaba una barrera con ellas, y algo que me había imaginado, a ella no le gustaban los hombres débiles, sin dudas iba a intentar someterme, pero si me entregaba manso me iba a descartar o se iba a aburrir.

    Las chicas me acompañaron a la camioneta para que me fuera a mi departamento, ofrecí llevar a Juli a su casa, pero esta me hizo señas con su cabeza que no, y agarro la mano de Vale.

    Juli: No grandulón, me quedo a dormir aquí, bien juntitas las dos.- y me saco la lengua.

    Vale: Claro cariño, que no pueda tener sexo contigo no quiere decir que me quede con las ganas, a parte creo que tu también te divertirás después de todo, bueno si todo sale bien.- me asusto un poco eso ultimo.

    Vale se acerco a mi y me dio un beso de escándalo contra la camioneta, para Juli repetir lo mismo ni bien mi novia terminaba de besarme. Después de subir a la camioneta mi novia me dio un tierno beso en los labios y me dijo que me cuidara y descansara, Juli también lo hizo, la verdad es que sentía el cariño cada vez que ellas hacían estas cosas, era la sensación que me transmitían. Llegue al departamento y deje la camioneta en el lugar del VW Golf que tenia, apenas entraba, y me fui a descansar.

    A la mañana estaba temprano en la puerta de la mansión de Susana. Tardo todavía media hora en salir la señora, pero valió la pena la espera, traía un pequeño bolso de diseñador. Venia vestida con unos jeans ajustadísimos que le marcaba todo, sus piernas torneadas, hermosa cola, su pequeña cintura, arriba traía una remera blanca que dejaba ver un poco su marcado abdomen, pero lo que realmente se le marcaba era sus tetas, creo que estaba babeando cuando volvió a repetirme el saludo.

    Susana: Buenos días semental, creo que será mejor que cierres la boca.

    Alberto: Buenos días señora Susana.- dije cerrando la puerta de la camioneta.

    El viaje iba a durar aproximadamente dos horas por autopista. Ella ni bien se subió se puso unas gafas de sol grande. Puso una radio donde conversaban sobre noticias, ella parecía concentrada en el camino sin mirarme, yo le echaba miradas furtivas. Ya llevaba media hora de viaje y no habíamos intercambiado palabra, en la radio empezaron a hablar sobre el conflicto de medio oriente y entrevistaron a activistas de izquierda.

    Alberto: El mundo esta loco, y se va a la mierda.

    Susana: Ah si, ¿que opinión tienes al respecto?

    En realidad lo dije más que nada para decir algo, justo pensé en voz alta. Exprese mis pensamientos al respecto, a mi me encanta la geopolítica, y las relaciones internacionales, antes de estudiar Administración de Empresas quise estudiar Ciencias Políticas, pero opte por la primera. Así que exprese todo mi conocimiento en mi opinión, mi posición política es de centro, para mi debe haber un equilibrio en todo, aunque no me gusta el socialismo y menos el populismo, eso de hacerse el Papá Noel con la plata del pueblo me repugna.

    Ella después de analizar mi respuesta me dio su opinión, esta era de extrema derecha, yo rebatí algunas de sus opiniones y otras las ratifique, lo que no espere es que en un par de minutos el vehículo se convirtiera en un foro político, dando cada uno nuestras opciones. La verdad que la cultura que tenia Susana me sorprendió, por que supero con creces lo que yo pensaba.

    Susana: Vaya Alberto, veo que sabes de la materia. A cinco minutos hay un desvió, baja y desayunamos en un lugar que conozco.

    Por primera vez decía mi nombre, hice caso a lo que me dijo y llegamos a un local bastante grande, sin grandes lujos, un gran café donde podías ver a viajeros y gente del pueblo, pero gente normal. Nosotros entramos compenetrados en nuestra conversación, se había hecho un buen debate en cuanto a política, historias y conflictos.

    Ella estaba bastante compenetrada con el tema, nos trajeron los cafés y casi ni atención le prestamos a la chica que nos servía. Seguíamos enfrascados en nuestra conversación, la conversación que teníamos es la que aburre a la mayoría de la gente, y no siempre encuentras a alguien para debatir que tenga tan buenos conocimientos como Susana. El resto del viaje lo hicimos igual, conversando sobre temas variados de política y economía.

    Al fin llegamos, la casa era preciosa, estaba sobre una avenida costanera muy importante que, cruzando dicha avenida estaba la playa y el mar. Había amplias veredas de ambos lados de la avenida, donde la gente paseaba con sus mascotas, andaba en bicicleta o patines, o salía a correr. La zona era bastante céntrica, estábamos a cinco minutos caminando de pleno centro.

    La casa en si era preciosa como dije, de estilo Moderno, con hormigón visto y piedras, de dos plantas, con una puerta enorme, y ventanales también grandes con vidrios espejados para no ver para adentro de la propiedad. La casa estaba elevada con respecto a la vereda, y tenia mucho césped perfectamente cortado. Entre al garaje y era amplio fácil podían entrar cinco vehículos como el mío uno atrás del otro.

    Susana entro rápido y fue al baño, yo aproveche a recorrer la casa, en el patio del fondo era una isla del Caribe, había una piscina, palmeras, una cascada que caía agua sobre las piedras y terminaba en la piscina, había un sector de sombra, otro para tomar sol, una barra con un bar, y un jardín espectacular, lleno de plantas y verde, perfectamente mantenido. Cuando volvió su actitud era diferente, volvía a ser la mujer fría y distante. Era como si no supiera tratar a un hombre de forma intima, tal vez por eso recurría a la violencia y la dominación por que no conocía otra forma.

    Susana: En la planta superior están las habitaciones, una por cada miembro de la familia, creo que podrás ocupar la de Valentina, aunque esta noche estarás conmigo.

    Me mostro las habitaciones eran muy amplias y cada una tenia un baño en ellas.

    Susana: Yo me voy a bañar para sacarme el sudor del viaje, si quieres tu ve a ver que hay para comer, comemos en una hora y media.- Su tono de voz era totalmente impersonal, era igual que si le estuviera hablando a una maquina, tampoco me miraba, cerro la puerta y yo quede ahí en el pasillo.

    Baje a la cocina, revise la heladera y alguien había preparado la casa para recibir a la señora, ya que había víveres, tome un poco de carne y vegetales e hice un arroz. Me quedo bastante bueno. Puse la mesa en la cocina, ya que éramos dos no necesitábamos tanta pompa. Puntual a la hora que me había dicho bajo Susana.

    Esta era otra mujer, no era la misma del viaje, me fulminaba con la mirada, caminaba segura de si misma, vestía un pequeño vestido suelto y estaba descalza. Se sentó y le serví la comida, no dijo una palabra, espero a que la sirvieran como una señora dominante, todo se desarrollo en silencio, cuando levante la mesa, me puse a lavar los platos, ella me tomo por detrás, tiro de mi pelo con una mano, y con la otra apretó mi pene y hablo al oído con voz ronca.

    Susana: Te espero en la habitación putita.- me dijo palmeándome el culo y se fue.

    Yo me quede tranquilo era algo que ya me habían advertido las chicas, ella intentaría someterme por la fuerza ahora. Termine de lavar los platos, me sentía que iba a la horca, era este el punto de inflexión, o terminaba de perra siendo penetrado por mi jefa, que era una de las posibilidades, o daba pelea y aseguraba un lugar preponderante, sino compartiría la cucha con el perro.

    Entre a la habitación y ella estaba esperándome en el sillón, se paro de inmediato con un cinto en la mano, creo que era el mío. Estaba vestida con un vestidito de red, que se veía todo, en la zona de los pechos tenia los rombos más juntitos, pero igual se podía ver sus pezones marrón claros, sus tetas eran perfectas, el cirujano seguro era pariente de Miguel Ángel, una aureola mediana y unos pitones paraditos como de un centímetro.

    Una cintura chiquita, abdominales marcados, unas caderas que se ensanchaban, piernas torneadas con unos muslos divinos, el vestido era muy corto, debajo de él se veía una diminuta tanga de encaje que se esforzaba por ocultar sus labios vaginales, su piel bronceada daba un marco espectacular a ese cuerpo. Su figura era la de una bailarina de carnaval de Rio de Janeiro, o de alguna mulata del Caribe, era una Bomba sexy, con una personalidad en ese momento de depredador, golpeaba el cinto en su mano.

    Susana: Ahora te voy a dar por hacerme esperar.- un golpe con el cinturón pego en mi pecho.- te voy a bajar de nivel de semental a mi putita.- me hablaba con bronca.

    Volvió a intentar golpearme con el cinto, pero sujete su muñeca antes que me golpeara, la empuje levemente sobre la cama, me dirigió una mirada como para matarme. Yo me saque el pantalón, estaba descalzo así que no me costo. Ella se paro y estaba furiosa se dirigió a mi con la sana intención de molerme a golpes, me lanzo una cachetada, que sonó en mi rosto, no quise detenerla.

    Susana: Como te atreves pedazo de mierda, nadie nunca a osado.- mientras despotricaba contra mi lanzaba otra cachetada.

    No la deje conectarme, me cubrí y termine junto a ella, nuestras caras quedaron a pocos centímetros, y corto lo que estaba diciendo, si bien era alta un metro setenta, yo era más alto, nuestras miradas se cruzaron por un segundo y la vi dudar, la tome de la nuca y le di un beso, que la sorprendió y no correspondió, termino mordiéndome y haciéndome sangre en los labios. Me separe un poco y ella seguía enojada, la volví a empujar contra la cama. Me saque la remera, camine hacia ella abrí sus piernas y me puse al medio, dos o tres golpes impactaron en mi humanidad, mi sexo choco contra el suyo, yo desnudo y ella todavía con la ropa interior.

    Tome su cara y la traje hacia la mía y volví a besarla, por un momento me correspondió, hasta que la muy puta volvió a morderme, no fue tan fuerte como la vez anterior pero tenia un poco de sangre. Ella volvió a golpearme, repetidas veces, yo simplemente aguantaba.

    Susana: Hijo de puta, te voy a domar, serás mi puta perra.

    Al practicar artes marciales aprendes a recibir golpes y aguantarlos, por lo tanto era fácil para mí. Mi sexo seguía en contacto con el suyo restregándose, solo dividido por el pequeño tanga, yo sentía el calor que emanaba su sexo, esto le calentaba aunque me quisiera matar ahora. Dos zarpazos suyos hicieron grandes rasguños en mi pecho, yo con mis manos amasaba sus tetas, y entre la red del vestido pellizcaba sus pezones, baje mi mano acariciando su abdomen, ella intento enderezarse en la cama, puse mi mano en su pecho y se lo impedí, la diferencia de fuerza era abismal, con mi otra mano empecé a acariciar su vulva, estaba caliente y había bastante humedad en la zona, por sus flujos y también por liquido pre seminal.

    Susana: Te he traído aquí como mi esclavo, no para que hagas lo que quieras, firmaste un contrato.- La corte.

    Alberto: Firme un contrato para preñarte, pero en el proceso pienso darte placer.

    Rompí su tanga tirándolo, creo que le hice un poco de daño, metí varios de sus dedos del pie en mi boca, sabia que era un fetiche que tenia, con mi otra mano deje de presionarla y la baje a su vulva, empecé a acariciarla suavemente, haciendo movimientos circulares en ella.

    Susana cerro los ojos y se tenso todo su cuerpo, baje con mi lengua por su tobillo, gemelos que estaban durísimos de lo trabajado que estaban, su perfecto muslo, y llegue a su vulva, puse sus dos piernas en mis hombros y suavemente pase mi lengua por toda su vagina, ella arqueo la espalda y se tenso más todavía, pero no emitió ningún sonido, sus labios mayores gruesos y gordos que estaban cerrados se abrieron ante mi lengua, ahí descubrí dos finos labios menores, que se escondían, ataque con mi lengua toda esta zona.

    Alberto: Esta muy sabrosa jefa.

    Y era la verdad, su olor y sabor eran embriagantes, olor y gusto a hembra. Ella seguía sin emitir sonidos solo me dejaba hacer, yo al entrar a la habitación había visto algo en la mesita de noche, algo que me habían advertido las chicas. Había un bote de crema lubricante y tres dildos plásticos, uno pequeño que era un dilatador anal, uno mediano y otro enorme.

    Ella intentaría forzar mi ano, así que si quería salir con el culo sano debía hacer bien mi jugada. Metí dos dedos en su vagina mientras mi lengua seguía recorriendo lo más que podían de su sexo. Dirigí mi lengua hacia su ano, yo sabia que no había entrado nada más grueso que un dedo ahí, jugué con mi lengua ella tuvo un orgasmos, pero no dijo nada lo note por su aumento de flujo y sus contracciones, iba a seguir con el plan, la seguiría estimulando.

    Alberto: Así Señora, goce, déjese llevar.- Mientras le decía esto introduje un dedo en su ano.

    Esto hizo que su orgasmo fuera un poco más intenso, mientras empecé a mover un dedo en su ano y otro en su vagina, y me dedique a lamer su clítoris ella encadeno un orgasmo con otro en unos segundos nada más, yo aproveche este segundo orgasmo para agregar otro dedo más a su ano y un tercero también dos segundos después, este orgasmo fue una mescla de dolor y placer increíble para mi jefa. Su cuerpo se quedo laxo por algunos segundos, yo me subí sobre ella y empecé a darle besos en la cara, el cuello, la clavícula, cuando vi que abrió los ojos le di un beso en los labios, ella no me rechazo y colaboro, pero le corte el beso, quería dejarla así.

    Según las chicas era una mujer muy ardiente, y se recuperaba rápido de los orgasmos, así que iría por más. Yo no podía dejarla reaccionar tenia que actuar antes, fui a la mesa de noche y tome el dilatador anal y la crema lubricante.

    Susana: Que vas hacer con eso, creo que no te has dado cuenta con quien estas tratando.

    Alberto: Tranquila jefa, hoy solo habrá placer.

    Yo rasgue su vestido de red completamente y pose mis manos sobre sus tetas, había dejado en la cama las cosas, ella me recibió con una cachetada yo dirigí mi boca a sus pezones, y empecé a mamar de ellos como si tuviera hambre y de ahí saldría leche, Susana me jalo de mi pelo, yo seguía en lo mío mamando aquel pecho divino, nuestros sexos desnudos se golpeaban y apoyaban con nuestro movimiento, ella desesperada mordió mi hombro clavándome los dientes, eso si me dolió de verdad, tome dos segundos para reponerme, le clave mi pene hasta el fondo de su cálida y húmeda vagina, no pare hasta que mis huevos hicieron contacto, mientras chupaba fuertemente su pezón.

    Susana: Haa, eres un puto animal.- menos mal que dejo de morderme para decirme esto.

    Ella empezó a lanzar insultos y amenazas, que me iba a romper el culo fue la menor de ellas, me dijo que me castraría y me convertiría en un perro lame vaginas. La verdad es que me costo penetrarla, estaba más apretado de lo que yo pensaba, algo le debió de doler, aunque creo más que lo que le afecto fue su orgullo, yo daba penetraciones profundas he iba incrementando el ritmo de a poco. Eso si pase de comerle las tetas a su cuello besándoselo y chupándole la oreja, ella apoyo su cabeza en mi hombro ya le costaba más insultar y sus insultos se mesclaban con pequeños gemidos, a la señora le estaba gustando todo esto, es más mi pene estaba muy lubricado y entraba sin problemas hasta el fondo.

    Con mi mano libre tome el pote de lubricante y saque su tapa que era a presión, embadurne bastante mis dedos y por la dificultad también cayo parte en la cama tome el dilatador anal y lo embadurne bien mientras seguía penetrando y estimulándola. Lleve el juguete hasta su ano y empecé a masajearlo con él.

    Susana: Ni se te ocurra puto haa.- no la deje terminar y la penetre con el juguete.

    Comencé a darle caña, haciendo mis penetraciones más profundas, mientras mi boca chupaba su cuello, ella abrió más las piernas como buscando la mayor penetración posible, en pocos segundos acabo fuertemente tensándose toda, y tirando la cabeza para atrás, aunque no quiso dejo escapar varios gemidos. Ella quedo como desvanecida, con su cuerpo totalmente relajado, yo retire mi pene de dentro de ella, todavía estaba durísimo, no había acabado. Tome de la mesita el dildo mediano y coloque a mi jefa al ras de la cama, ella estaba en posición fetal, puse bastante lubricante en el juguete y en mi pene, era bastante más chico que mi pene, me dirigí hacia ella y empecé a jugar en su vagina con el juguete mientras movía despacio el plug anal, saque este de su ano y puse mi pene en su lugar.

    Susana: No por ahí no.

    Medio pene entro en su ano de una estocada, ella se tenso toda, y apretó sus dientes hasta hacerlos rechinar, su ano estaba apretado de verdad, tanto que me hacia un poco de daño, me quede quieto un momento, mientras encendí la función de vibrador del juguete que estimulaba su vagina, empecé a recorrer esta con su juguete estimulándola hasta llegar al clítoris, abriendo sus labios y volviendo a su botoncito de placer, mientras me movía muy lentamente en su ano, ella de a poco empezó a reaccionar, yo me movía un poquito más con cada embestida, después de un rato ya había relajado su ano, tome su pierna de arriba y la puse sobre mi hombro, su vagina y ano quedaron más expuestas a mi, yo con el juguete la penetre y volví a sacarlo y ponerlo en su clítoris y repetí la maniobra.

    Susana: Puto perro que me has hecho, cuando termines te voy a colgar de los huevos.- decía entre jadeos.

    Yo sin darme cuenta ya había ingresado casi todo mi pene en su ano, ella termino dando la estocada final al presionar su cadera sobre mi, una vez toda adentro empecé a moverme más rápido y fuerte, ella gemía y despotricaba contra mi, decía que me castigaría por ser un mal esclavo y otras tonterías. Yo le estaba rompiendo el culo a mi jefa, la tirana, y en verdad lo estaba disfrutando mucho, esto era una sensación inigualable, estaba por acabar cuando mi jefa empezó a gritar como loca y convulsionarse, todo en ella se tenso hasta su ano, empezó a despedir chorros por su vagina empapando todo, su ano me ordeño y yo acabe abundantemente dentro de ella, caí rendido a un costado, un par de minutos después ella se repuso.

    Susana: Fuera de aquí, déjame sola. – Tomo un jarrón y me lo aventó.

    Yo salí inmediatamente de ahí, la dejaría sola, le daría tiempo a pensar en todo, esta jugada me podría salir bien o mal, todo dependía ahora de ella. Como estaba desnudo, y mi ropa estaba adentro de la habitación vague desnudo por la casa, me fui al baño del cuarto de Valentina, ahí pude ver como estaba mi cuerpo, golpes, mordeduras y rasgúñanos por todos lados, solo me di cuenta que si esto me salía mal podía terminar preso por violación, aunque me había apegado bien al plan que habíamos hecho con las chicas. Como no tenia nada que hacer me fui a la cocina y me prepare un café, ya estaba anocheciendo, habíamos estado casi una hora teniendo sexo, y yo llevaba tres en la cocina, asi que con todo lo que tenía a mano prepare algo para cenar.

    Ella tardo un rato más en bajar, cuando entro en la cocina venia solo cubierta por mi remera, yo me había sentado en la punta, sabia de sobra que era su lugar, ella se quedo parada al lado mío mirándome, estaba seria pero no había odio en su mirada, se fue ha ir a la otra punta de la mesa y yo la tome del brazo y jale de él bruscamente hasta que ella quedo sentada sobre mi muslo, su vagina estaba en contacto directo con mi pierna, ella me miro fue a decir algo.

    Alberto: Mira lo que he preparado para ti.- puse en su boca una tostada con jamón crudo.

    Ella no dijo nada y comió en silencio, yo acariciaba su pierna, le pase una copa de vino que recibió, estaba rara, estaba como sorprendida, creo que por primera vez no sabia como actuar, y para ella una mujer que dominaba todo eso era mucho que procesar.

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  • Sexo según su ocupación

    Sexo según su ocupación

    Luego de dos años en esa casa me mudo nuevamente, retorno al barrio de mi niñez, más cerca del casco urbano y más tranquilo. Como dije, mi vida había empezado a serenarse; con Beatriz iniciamos una relación muy firme y esto me hacía pensar mucho, me daba cuenta que con 54 años no podía seguir como venía y tomé la decisión de elegir a los hombres, a esta altura mi promiscuidad no era la de 10 ni 5 años atrás, pero reconozco que había vuelto a descontrolarme un poco por lo que decidí seleccionar algunos hombres, los criterios para eso los tenía bien definidos:

    Mayor de 40 años, que bese (eso realmente me excita), que venga al menos una vez por mes, que no sea flaco, quizás hasta gordo podría ser, y que charle un poco sobre algo más que sexo.

    Bajo estas pautas terminé quedándome con seis o siete machos que no tenían un rol fijo pero que quizás eran más activos, aunque obvio que yo los penetraba también cuando ellos lo deseaban; así tenía sexo alrededor de 2 o 3 veces por semana más o menos y siempre con quienes ya conocía, la verdad que esta estabilidad me resultaba cómoda, ellos escribían y según mis tiempos coordinábamos y teníamos una cita de alrededor de 45 minutos a una hora, a veces más, pero ya nadie venía a acabar solamente, pero fueron variando un poco, ya que cuando alguno desparecía mucho tiempo yo lo descartaba y sumaba otro nuevo.

    Además de la edad (busco mayores de 40 y si es mayor que yo mejor), podría decir que el rubro laboral también es un factor de análisis, por ejemplo:

    -Los remiseros eran los más habitués a mi domicilio, me los he levantado en la calle y en el chat y en la actualidad dos de mis amantes lo son, inician como activos, pero luego piden ser penetrados, aunque siempre les digo que el puto soy yo (jajaja).

    -Los empleados públicos también son muy “bi” sexuales, pero acá se presentan como más pasivos, hasta que les chupo la pija y enloquecen al acabar en mi boca, en general prefieren no besar hasta luego de dos o tres citas donde empiezan a desatar su homosexualidad.

    -Albañiles o del rubro de la construcción, son los que más le seduce que me vista con ropa femenina, se calientan tanto que me tratan como una mujer, me han puesto nombre y cuando me escriben usan calificativos como “mi putita”, “mi hembra”, “mi perrita” o alguno llegó a decirme “mi novia”….aunque después me pidan que les chupe la cola primero y que los penetre luego, son más machos alfa

    -Profesionales que trabajan para el estado, estos han sido todos pasivos, muy franeleros, les encantan los besos y el tiempo después de acabar, quedarse acostados en la cama, desnudos, a veces abrazados, otras acariciándose, digamos que tienen la cabeza más libre del cargo de conciencia.

    -Comerciantes he tenido pocos y no duran mucho, son muy complicados los tiempos y creen que todos los miran como putos por acostarse con uno, aunque nadie lo sepa, el cargo de conciencia luego del orgasmo es tal que no tardan ni 5 minutos en cambiarse e irse.

    Nunca dejé de probar nuevas experiencias y reconozco que estando en esta casa empecé a buscar alguien estable que venga dos veces por semana y ya no tan solo a coger, nunca me interesó el físico, si bien prefiero los hombres que pesan más de 80 kg también he estado con flacos, con quienes tienen grandes miembros o muy diminutos (2 cm), pero sí reconozco tener predilección por los mayores que yo o edades similares a la mía.

    Así me fui quedando con hombres fijos que me visitaban y uno más al que yo iba a su casa, pero como el levante me genera cierta adrenalina nuca faltó algún ocasional; de los cuatro fijos, dos son remiseros uno viene muy seguido, hasta dos veces por semana, pero luego desparece un tiempo (hasta un mes) y el otro me contacta cada semana, ambos han venido diciéndose activos pero hoy me piden que los penetre. Otro es albañil, dueño de varios departamentos y nos vemos una vez al mes también, inició como activo y hoy es versátil, últimamente ha venido solo para que yo me lo coja y le encanta verme acabar a veces en su boca.

    El cuarto, al que yo visito, es 100% pasivo, pero obvio que disfruta de mi sexo oral también, tenemos largas citas sexuales y compartimos café o té, charlamos del trabajo o miramos algo de tele en su cama, sería el hombre con quien podría vivir en la misma casa, pero tiene un gran defecto, no me busca, solo nos vemos cuando yo voy a verlo, imagino que ha tenido una gran desilusión, no lo sé.

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