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  • Control médico

    Control médico

    Todas las mujeres de tanto en tanto debemos hacernos un control médico, así que me tocó realizarlo, abrí mi agenda telefónica y busqué el número de mi ginecólogo, llamo por teléfono y un mensaje automático me indica que hasta dentro de un mes el doctor no estará atendiendo pues se encuentra en un congreso.

    Maldije bastante, pues con Esteban me atiendo desde hace tiempo y le tengo confianza, y tener que abrir mis hermosas piernas con otro médico me incomoda, antes de acudir con Esteban obtuve comentarios de otras pacientes y los comentarios fueron muy buenos, volver a empezar lo mismo me pone un tanto frenética; así que a regañadientes tomé la cartilla médica y me dispuse a buscar otro, así sin tener comentarios ni nada, encontré un tal Juan Carlos, (el nombre es ficticio para no generar problemas), me atendieron y pedí la lista de turnos disponibles, me dio para mañana por la tarde.

    De todas formas en esta primera cita, me tendría que hacer la ficha por ser la primera vez, responder preguntas y todas las inquietudes que tenga sobre mi cuerpo, y luego me dará las órdenes correspondientes, para realizar todos los estudios correspondientes.

    Al día siguiente llegué al consultorio con una pollera ajustada una blusa y una chaqueta haciendo juego, y unos zapatos de tacón, la pollera marcaba bien mi culo, me habían piropeado por la calle; en el consultorio había otras mujeres y yo era la última, cuando llegó mi turno completé una ficha respondí algunas preguntas que estaban en el cuestionario y entregué la hoja a Juan Carlos, aparentaba ser agradable, modos delicados, me queda la duda si es afeminado, su tez morena y cuando me extendió la mano en el saludo fue firme y seguro, con una sonrisa calculo que para que una se sienta cómoda, lo cual me agrado.

    Me dio todas las órdenes para realizarme los estudios, y cuando los tenga que se los lleve, todos controles de rutina, así que fui realizando todo y cuando obtuve los resultados solicité un turno para entregar los estudios, esto fue a las dos semanas; era un miércoles cuando llamé y me dieron fecha para el viernes próximo; hasta el viernes estuve alterada y nerviosa, sabía que iba a entregar los informes y me iba a revisar, Juan Carlos como hombre no estaba nada mal, pero eran una mezcla de sensaciones raras, que solo las mujeres conocemos y nos pasa; la noche del jueves me costó dormir, así que me comencé a tocarme para relajar, me toqué suavemente los labios, me introduje un dedo suavemente dentro de mi vagina, con la otra mano sobaba mis tetas y pellizcaba mis pezones, pronto arqueé la espalda y tuve un rico orgasmo, me relajé y me quedé dormida así como estaba, simplemente con una remerita y una tanga. A la mañana me di una ducha, me depilé y me preparé para ir a ver a Juan Carlos.

    Cuando llegué al consultorio era la última de todas, la secretaria no estaba ese día, así que dé a una fueron ingresando, después de un rato me tocó a mí, después no había nadie, así que Juan Carlos se dirigió a la puerta principal y cerro ya que conmigo terminaba su día, ingrese al consultorio y le entregue los sobres con los informes; llevaba puesto un vestido y zapatos con taco medio, con una cartera, luego de leer todos los resultados me alcanzo una bata y me dijo: “anda aquella puerta desvístete y colócate la bata así te reviso, dentro puedes dejar tu cartera y la ropa”; fui a lo que era una muy pequeña habitación me desnude por completo, y me coloque la bata, cuando estuve lista fui caminando descalza con algo de vergüenza, con mucha amabilidad Juan Carlos me extiende su mano y me dice “ven recuéstate en la camilla, no temas que va a estar todo muy bien, sé que es un tanto incomodo pero no te preocupes”, dicho esto entiendo que se dio cuenta de mi actitud, así que logro relajarme, simplemente le dije gracias, pues sabía que entendía.

    Me recosté en la camilla, y puse las piernas en los apoyaderos del borde con las piernas abiertas y levemente elevadas, lo que me hizo pensar, “soy toda tuya”, él se colocó un látex en su dedo, y acariciando mi pierna mientras me decía relájate, fue introduciendo suavemente su dedo en mi vagina, fue tocando todo el borde de mis labios y alrededor rozando el clítoris, que tuve que morder los labios para no jadear, mientras seguía con su dedo dentro me pregunta “sientes alguna molestia”, y casi en un suspiro le respondí “no”, (estoy en éxtasis) esto lo pensé, no pude evitar de mojarme y calculo que se dio cuenta; después que retiro el dedo y tiro el látex, volvió hacia mí y me abrió la parte superior de la bata, me fue palpando las tetas, hasta que cuando hubo terminado me dijo, “muy bien Andrea, puedes vestirte” mientras se dirigía a su escritorio; me quede y me dejo caliente, no había nadie más para atender, y mis miedos del principio se me fuero, ya que fue tan suave y delicado que no tuve la mejor idea, de bajarme de la camilla y dirigiéndome a su escritorio le dije con mi suave y dulce voz “crees que esto va a terminar así Juan Carlos”, mientras me desabrochaba y dejaba caer la bata a mis pies, pase del lado donde él estaba sentado di vuelta su sillón y le acaricie el pene por encima del pantalón, no estaba parado del todo pero tenía un buen tamaño, me dispuse a desabrocharle el pantalón y la camisa, Juan Carlos no sabía que decirme solo me miro y me dijo “espera”, y le devolví su cumplido, “relájate va a estar todo bien”, le baje el pantalón junto con el calzoncillo, y su miembro estaba erguido, con mi boca se lo termine de parar, pronto me acaricio la cabellera y a moverse, lo que me hacía tragar toda su pija, la que se la chupe con muchas ganas, pasándole la lengua por todo el glande y el tronco.

    Me levante y tomándolo de la mano lo lleve a la camilla, me recosté en ella bien al borde, y levantando las piernas le dije “hacerme tuya, pero no con el dedo”, y me introdujo su pene hasta el fondo, sus movimientos delicados de la misma forma que me había introducido su dedo, tuve dos hermosos orgasmos, me acaricio las tetas ya no como una paciente, sino como a su hembra, me tenía a su antojo.

    Con voz entrecortada me dijo me voy a venir, y le pedí espera todavía no, me baje de la camilla y arrodillada a sus pies le acaricie bien la pija y los testículos mirándolo a los ojos le dije ahora acaba cuando quieras, y chupándole bien su miembro, me dijo ahora voy, le apreté y acaricie los huevos, sentí que se hinchaba la bija y comenzó a descargar buena cantidad de leche caliente, la que jugué en la boca y la trague toda, luego le pase la lengua por la pija y se la limpie toda.

    Pase a un lavatorio me limpie y Juan Carlos fue a su escritorio a terminar el informe, cuando salí levanto la vista para verme desnuda y yo con una leve sonrisa le guiñé un ojo, y me dirigí al cuartito para vestirme. Los informes estaban todos bien sin ningún problema, así que me queda a mí ahora saber con cuál de los dos médicos me quedo, veremos, por ahora no se

    Espero les haya gustado, si desean pueden escribir sus comentarios a: [email protected].

  • La segunda vez por capricho

    La segunda vez por capricho

    Habían pasado casi un mes desde que me comí a mi jefa que se llama Hillary ‘Hila’ como yo le digo, bueno mi amiga está sabrosona, tiene unas piernonas y un grande y duro trasero que siempre me excita con sus licras.

    Yo no podía olvidar esa vez que la hice mia, a veces cuando nos quedábamos solos me daban ganas de agarrarla a la fuerza, pero cuando estaba dispuesto siempre alguien llegaba, pasaron los días y su pareja tenía que salir de viaje, se iba a ir desde el viernes y dios mi cabeza no dejaba de planear como cogérmela, pero como jamás volvimos a tocar el tema creía que solo se iban a quedar en mi mente.

    El sábado muy temprano recibí una llamada de “Hila”.

    H: ¡Hola!, ¿oye vamos a desayunar juntos?

    L: ¡Claro solo dame unos 20 minutos y paso por ti!

    H: Ok, ¡te espero en la esquina de mi casa!

    L: ¡Ok, paso por ti nena!

    Me pare como rayo y me arregle, me subí a mi carro y fui por ella. Fuimos a desayunar a un centro comercial y paseamos un rato, compramos algunas cosas y decidimos ir a comer a un bar, comimos y nos tomamos unas cheves, después ella me dijo…

    H: ¡Oye quiero más, pero vámonos a otro lado ya me aburrí aquí!

    J: Que te parece si vamos al departamento que tengo, ahí tengo películas y botana, ¡además estarás más cómoda!

    H: ¡Ok, vamos!

    La llevé a mi departamento sexual, ella inmediatamente se puso cómoda mientras yo le preparaba miche ladas y botana, platicábamos de algunos temas importantes, ella estaba descalza, sus pequeños y cuidados pies me excitaban, así sin decirle nada comencé a darle masaje en sus pies, a ella no le desagrado y solo se relajó, ¡mientras acariciaba sus hermosos pies, poco a poco fui subiendo mis manos hasta sus piernonas que tanto me encantan!

    L: ¡Oye, te daré un masaje con un aceite de coco que tengo aquí!

    H: ¡Ay si por favor! me acaricias bien rico!

    L: Pero tendrás que quitarte tu blusita, bueno si quieres, ¡si no está bien yo lo hago de todos modos!

    H: ¡Jajá eres bien listo, pero está bien, necesito una relajación, espérame en lo que me preparo para el masaje!

    Se metió a mi habitación y 5 minutos después me grito, cuando entre me lleve tremenda sorpresa ¡ella estaba totalmente desnuda!, solo con mi toalla cubriéndole el trasero!

    H: ¿Así está bien?

    L: ¡Esta súper bien!

    Me quité la playera y comencé a masajearla, desde sus hombros hasta la punta de los pies, apretaba sus piernonas y me deleitaba con su rica espalda, ¡ella gemía y sus gemidos poco a poco comenzaron a excitarme más de lo que estaba!

    L: ¿Te acuerdas de lo que paso la otra ocasión?

    H: Sí, fue una noche muy rica, ¡me tocaste donde me hacía falta!

    L: ¿Y qué te parece si tú y yo repetimos?

    H: ¡Ay no sé! me sentí mal por él, ya vez que llego en la mañana de esa vez.

    L: Sí, ¡pero tú mereces que te traten como reina en todo!

    Le quite la toalla y comencé a besarle todo su cuerpo desde sus pies, pase por sus piernas, me agasaje con su trasero, le bese la espalda hasta llegar a su cuello que hacía que ella se estremeciera, la puse boca arriba y comencé a besarle su boca sus tetas su abdomen hasta que me lance a hacerle sexo oral, me comía su conchita depilada y blanca que olía muy bien, mi lengua no solo lamia sino que entraba hasta tocar su clítoris, ella se movía y gemía de placer, con mi mano comencé a sobarle el clítoris mientras mi lengua hacia lo suyo!

    H: Luis, que rico, ¡esto no está bien pero que rico!

    L: Eres un manjar Hillary, ¡te tienen muy abandonada!

    Después de unos minutos pegado en su pepa, la puse sentada y me desnude, la tome de la nuca y lleve su boca a mi verga que ya estaba erecta, ella comenzó a chupar de una manera sublime, su lengua sobaba mi cabecita mientras me sobaba mis testículos con sus manos, chupaba y se la metía toda hasta casi ahogarse, ¡esto hacia que se me parara más!

    H: ¡Que rica verga tienes, sabe muy rico!

    L: ¡Te gusta hermosa?, cómetela toda!

    H: Si amor, te voy a sacar la lechita, ¡además tenemos todo el día y la noche y quiero pasarla así!

    Comenzó a chupármela de una manera que parecía aspiradora, ni siquiera Cindy, Lety o Eli lo hacían así, succionaba y mordía mi verga mientras se la metía toda completa, yo estaba extasiado y unos minutos después me vine, ella gustosa se tragó mi semen, ella no paraba, aunque me vine, seguía chupándome y acariciando mi verga, ¡chupaba mi verga y mis testículos con mordiditas leves pero muy ricas poco a poco logro generarme una nueva erección!

    H: ¡Ven papi, dame toda tu verga!

    L: Si babi, ¡te la voy a dar hasta por tu culo

    H: ¡Si papi cógeme como solo tú sabes!

    Levante sus pies comencé con un patitas al hombro, mis movimientos eran suave y rápidos al mismo tiempo mientras ella me miraba y se chupaba el dedo y se mordía sus labios, seguí metiéndosela en esa posición un buen rato, después me acosté y la subí para que cabalgara y vaya que lo hacía bien, sus movimientos de licuadora hacían que mi verga se pusiera más dura!, yo chupaba sus tetas y le besaba el cuello, ella decidió darse la vuelta y yo me di gusto con sus nalguitas, se las apretaba y arañaba como para marcar mi territorio!

    La acosté y le levante las piernas hasta doblarla a la mitad, y entonces yo inclinado comencé a metérsela, era una posición muy rica, se la metía totalmente mientras ella hasta sacaba los ojos, finalmente para terminar el primer round la puse de perrito, ella menaba sus caderas mientras yo se la metía rápido y le metía de nalgadas, le apretaba el trasero y se lo mordía, le jalaba el cabello hasta que ya acelerados ambos nos venimos, como no use condón toda mi leche la lleno de placer, ella también estaba orgasmeada y gritaba de placer!

    H: ¡Que rico! que caliente se siente!

    L: ¡Nena aprietas riquísimo!

    Comenzamos a besarnos ya que lo siguiente era sexo anal! comencé a besarle y estimularle su ano, ese ano clarito rico que no olía mal, mi lengua lo llenaba de saliva mientras mis dedos entraban poco a poco, con una mano le estimulaba su culo y con la otra su clítoris mientras ella me la estaba jalando, antes de empezar hicimos un rico 69, le chupaba su ano y su vagina mientras ella hacia lo mismo con mi verga y mis bolas, la puse en cuatro y le pedí que se abriera toda, entonces comencé a meterle la verga poco a poco hasta que se la metí completa en su culo, la tome de las caderas y comencé con el mete y saca, ella solo se quedó quieta pero sentí como su culo mordía mi verga, anteriormente ya se la había metido por ahí pero esta vez se sentía mejor, mis movimientos fueron subiendo de nivel mientras ella gritaba de placer!

    H: ¡Ay!, así más rápido papito, ¡más rápido!

    L: ¿De quién eres perra?

    H: ¡Soy tuya, no se la saques a esta perra! métemela toda, aunque grite no pares nene!

    Yo seguía embistiéndola con todo, con mi mano derecha comencé a dedearla, ella gritaba y en eso sentí como se vino sobre mi mano, un grito de placer se escuchó en la habitación, ella se estaba chorreando mientras yo seguía dándole su merecido por su culo, la acosté y la puse en posición fetal y seguí dándole por el ano, ella estaba casi sin aliento pero yo seguía con lo mío, ella se puso boca abajo y yo subí, comencé a montarla hasta que ya no pude más, su culo apretaba tan rico que logro que me viniera!

    Le llene de leche el culo que hasta le escurría. Pero ahí no termino todo, después de unas cervezas y una cena, seguimos cogiendo casi hasta el amanecer, oral, vaginal y anal, de todo le hice, ¡a la mañana siguiente nos metimos juntos a bañar y ahí también hubo acción!

    H: ¡Gracias por este delicioso fin de semana!

    L: Al contrario, ¡gracias a ti por dejarme hacerte mía!

    H: ¡Cuando gustes, además ya pienso en dejar a Javier, igual así tendremos más chances de coger!

    L: Ojalá hermosa, ¡quiero experimentar cosas contigo!

    Nos besamos y me dispuse a llevarla a su casa, la deje en su puerta ella me miro y sonrió y me dijo ¡esta es una de muchas veladas que quiero contigo!, sonrió y se metió a su departamento.

    Desde ese día comenzamos algo que nos llevó a mucho, ella sigue con Javier, pero no nos importa, nosotros seguimos con nuestros encuentros sexuales.

  • Mi hija y yo somos yo y mi hija (2)

    Mi hija y yo somos yo y mi hija (2)

    A la mañana siguiente, después de vestirme con cuidado, porque se le iba la mano a escoger braguitas sexis y a mi vulva, para seguir tocando aquello, fui al baño, y allí estaba, sentado en el váter, cuando llegó mi hija. Se repitió la escena de todos los días, sólo que ahora quien leía el periódico era una chica joven. Cómo cambia el cuento, geishita.

    Desayunamos y salimos juntos; como habíamos acordado, esperaríamos a que mi mujer y mi hijo hubieran salido para volver a casa. Llamó mi hija a la academia y a mi trabajo, informando de la «enfermedad», con las indicaciones que yo le di.

    Cuando vimos que la costa estaba libre, volvimos a casa. La verdad es que no podíamos hacer gran cosa, porque no teníamos ni idea de la causa del intercambio ni la manera de devolvernos a nuestros cuerpos del día anterior.

    Vi que Yuri se iba a su cuarto mustia, tristona, porque esta situación era una locura. Fui a hablar con ella, porque qué otra cosa podía hacer.

    —Veo que estás mal, Yuri, y es natural. ¿Te acompaño?

    —Sí, papi, no es para menos, ¿no? Estaba pensando en que de repente se me han echado años encima, soy un hombre, no tengo ni idea de qué me podía suceder en la vida, y aquí estoy, tirada en la cama de una chica que ya no existe.

    —Bueno, bueno, existe ahí dentro, y seguro que recupera su sitio, ya verás.

    Empezó a llorar. Era raro verme llorar, un hombre hecho y derecho. La abracé y comencé a hablarle bajito, al oído, a ver si se calmaba. Le expliqué que algo positivo tenía la transformación, porque yo me podía poner en su sitio (no le dije cómo me había puesto por la noche), y siempre se podía aprender de lo que nos ocurría. En fin, tampoco era nada novedoso, pero yo trabajo en la industria ligera, no se me pueden pedir psicologías.

    Ella parecía más calmada, o por lo menos había dejado de llorar. Estábamos en su cama, un hombre abrazado por una chica que lo consolaba. Me miró con una cierta preocupación; me contó de la noche, y su madre, y cómo había conseguido escurrir el bulto. Dijo eso y le aumentó la expresión de preocupada.

    —¿Qué es esto que noto? ¿Es normal esto? — y se tocó la entrepierna.

    Se ve que el contacto con una chica había hecho reverdecer el viejo tronco, la memoria corporal había actuado, despertándose desde los oscuros lugares de la estructura nerviosa… En realidad quiero decir que tenía una erección de cuidado, y, como es lógico, siendo la primera que tenía ella, era para estar mosqueada. Le expliqué que no había nada que temer, la normalidad del caso, que era señal de estar sano… Miré el bulto y, sí, sano estaba. Lo toqué, como si no fuera cosa mía.

    —¿Te gusta?

    Asintió con la cabeza, y bajó la mirada.

    —Ayer, con mamá, algo raro noté, pero pensé que sería el miedo, no estaba yo para nada, compréndelo.

    —Pues es algo muy natural, Yuri, —y froté un poco mi miembro, ahora con perspectiva.

    Como que a mi se me estaban levantando también las ganas de seguir así abrazados y hablando de este asunto. Me acerqué más a Yuri y, susurrando, susurrando, le fui explicando que tendríamos que llegar a un arreglo con su madre para que no notara nada, así que a lo mejor había que practicar un poco antes, por si se presentaba la ocasión, para que no nos fuera a pillar (iba a decir en bolas, pero me contuve) desprevenidos. Seguro que no, que no tendríamos que llegar a ese extremo, pero…

    Se me quedó mirando un momento, seria, o me quedé mirando serio. Yo me entiendo, y espero que el lector también.

    —¿Me ayudas? —no sé qué hacer.

    ***

    Le dije a papá, y la verdad es que sí lo sabía, pero tenía que fingir un poco. No podía ir proponiéndole a mi padre que nos echáramos un polvo sin más. Seguro que había estado manoseándome el cuerpo. Yo me había quedado con las ganas, lo confieso, de probar mi pene, pero me había dado no sé qué.

    Al decirle me ayudas me acurruqué más a él, y acerqué mi boca a la suya. Estábamos tan cerca que respirábamos el aire a medias, creo yo, porque nos faltaba el aire de repente. Se fue acercando con mi boca y me besó, suavemente, eso sí. Qué gustito me llenó en un momento. El pene, que se había quedado algo decaído subió otra vez y parecía dispuesto a hacer algo no muy preciso, pero sí reconocible, creo. Me metió mi lengua pequeña en su boca grandota, y empezó a pasearla por allí dentro. Esto me sorprendió, pero si había que ir por ahí… Le cogí el tranquillo a la actividad, que enseguida empecé a practicar con alegría.

    Después de los besos, comenzamos a acariciarnos. Qué extraño estar usando otras manos para darse gusto en el anterior cuerpo. Verme excitada en dos lugares me excitaba todavía más. El pene chocaba con el pantalón, así que poco a poco me fui despojando de la ropa, como hizo papá. Me había visto anoche, pero no tan preparado para el combate como ahora. Desnudos, empezó a besarme el cuerpo entero, y a guiarme por los lugares preferidos, a la vez que yo lo hacía por los míos. Notaba que el calor y la actividad iban en aumento. Papá se me subió encima y me iba tocando los pezones, acariciaba los muslos, giraba y me enseñaba mi culto o mi vulva, que se tocaba con toda libertad, sin pedirme permiso. Claro que yo movía el pene suyo con interés.

    De vez en cuando parábamos para volver a besarnos un rato, y luego volvíamos a donde estábamos antes. Algo que siempre me había parecido que debía estar bien era lamer los pies, así que ahora me atreví y parece que sí, que el resultado estaba bien. Sujetaba la pierna, que iba acariciando, y lamiendo, mientras con la otra mano me acercaba a la vulva, buscaba en la vagina, tocaba el clítoris. Papá se movía con temblores variados, pero sin señal de desagrado ni queja.

    Finalmente, nos paramos, nos miramos y me puso encima de él, mientras me explicaba con más detalles, así fue como me penetré. Entré en mi vagina con un pene bien erecto, y resultaba extraño tener que sostenerme con las manos, entrando y saliendo de mi vagina calentita y acogedora, mientras le iba cambiando la cara a papá, que parecía se olvidaba de los consejos y me decía, sigue, sigue, fuerte, fóllame fuerte, y gemía con una voz ronca. Sujeté sus nalgas para acomodarme mejor, y seguí presionando, porque me gustaba mucho a mi también, y noté cómo me iba surgiendo de no sé dónde un calor y una fuerza que me obligaban a ir más rápido, sin poder parar de entrar y salir, de buscar ir más adentro, hasta que me corrí. Empecé a echar semen, y me preocupé, era mi primera vez, papá puso una cara de felicidad y se frotó el clítoris con fuerza y se corrió también un poco después que yo, me pidió que siguiera dentro, se empezó a mover otra vez, y volvió a correrse al poco.

    Su cara me lo decía todo. Era muy feliz.

    ***

    Creo que mi cara lo decía todo. Era muy feliz. Llevaba menos de veinticuatro horas en que no paraba de tener orgasmos, y ahora había tenido mi primera penetración desde el lado contrario y había sido todavía mejor. El futuro no me preocupaba en aquel momento.

    Besé a mi hija fuertemente; se había portado muy bien, y habíamos pasado un rato hermosísimo; habíamos hecho el amor, y follado, además, qué más daba que fuera mi hija y que mi hija tuviera mi pene y yo fuera su padre y tuviera su vagina. Respiré profundamente, alejando de mi por el momento el problema de aquella relación, y descansé en mis brazos o en sus brazos.

  • Memorias inolvidables (Cap. 20): Amenaza sin apelación

    Memorias inolvidables (Cap. 20): Amenaza sin apelación

    22 de junio (viernes).

    He pasado una mañana simpática. He estado con mis hermanos. Hemos paseado todos juntos. Todos los vecinos ya saben que mi madre me quiere echar de casa. Unos lo aprueban, otros dicen que es una barbaridad. Los que nos conocen nos ven a todos los hermanos y me apena por ellos, porque los tratan mal a todos, al menos en su pensamiento, por mi culpa. Les digo que han de olvidarse de mí, que yo haré mi vida, si puedo vivir y puedo mantenerme me alegraré, pero si en este mundo se me hace imposible vivir, me suicidaré y se acabarán las penas para mí y para todos. Ha salido al frente Rosario protestando, diciendo que yo tengo que aguantar y «nosotros contigo, porque luego voy yo, me tocará a mí; luego será con Eleuterio, que no dejará que se case con quien él quiera, luego hará lo mismo con Mercedes. Y no digamos cuando se declare Facundino; aquí estamos metidos todos, o ella o nosotros».

    Yo comprendía a mis hermanos, porque es cierto, todos metidos en la misma guillotina, lo que pretende esta mujer es ahogar nuestra vida e imponerse. Sentía la amenaza como un mazazo sobre mi cuerpo y no me quedaba nadie más con quien apelar; la amenaza de mi madre no tenía apelación ni para mí ni para mis hermanos. Me preocupé más por ellos más que por mí.

    Pude hablar un rato a solas con Facundino y le dije que no saliera del armario, que haga su vida, pero sin manifestarse. Él me decía que eso es cobardía. Le argumenté que un día podrá hacer lo que quiera, pero que acabara sus estudios…, «graduate y luego ejerce tu profesión. Asegurado todo eso, lo dices en casa pero te vas al lugar que previamente te habrás preparado. Mientras tanto, con bici o con coche puedes ir donde quieras y te juntas con quien quieras. Vales mucho y mereces tener mejor vida. No quisiera que pasaras por lo que yo voy pasando. Si lo hicieras y te debilitaras podrías hacer algo grave que no me lo perdonaría nunca, si no te hubiera avisado. Siempre que me necesites, si vivo en este mundo, me tendrás». Así acabé mis palabras con él.

    Busqué la ocasión de hablar con Rosario y, aunque estaba Mercedes al lado, le di consejos similares, que no dijera nunca más nada de su orientación sexual: «Lo puedes disimular y Mercedes te ayudará», dije. «Pero es una injusticia que te trate de este modo…», dijo Rosario. «Déjalo, me arreglaré, descuida y no te preocupes por mí», le dije.

    Todos sabían que yo había hecho unos cursos de supervivencia y pensaban que podría sobrevivir, pero si esta noche no encontraba a aquel chico que vino a la sauna, que me gustó, cuyo nombre desconozco, igual podría ya desesperar; me deja la familia y me deja el mundo. Dios ya me había dejado hace tiempo o yo había dejado a Dios.

    Con lo religioso estaba hecho un lío y lleno de contradicciones. Los cristianos no aceptan la homosexualidad, les parece una enfermedad, una locura o una depravación. Sí, estoy seguro que todos no piensan igual, pero forma parte del proyecto ético o moral de ellos que la relación entre dos hombres no es correcta, aunque David tuviera su amante que se llamaba Absalón, porque en la Biblia se dice: «Cuando David acabó de hablar con Saúl, el ánimo de Jonatán quedó unido al de David y lo amó como a sí mismo… Jonatán hizo un pacto con David, a quien amaba como a sí mismo (1 Sam 18,1 y 3); «Jonatán, hijo de Saúl, amaba mucho a David» (1 Sam 19,1); «Jonatán volvió a obligar a David que le jurara por el amor que le tenía, porque le amaba como a sí mismo. … Jonatán y David se fundieron en un abrazo, llorando uno con otro, hasta que David cobró ánimo (1 Sam 20,17 y 41); finalmente, cuando murió su amado, David, como era poeta, canta:

    Cómo han caído los héroes

    en medio del combate.

    Jonatán, herido en tus alturas.

    Estoy apenado por ti, Jonatán, hermano mío.

    Me eras gratísimo,

    tu amistad me resultaba más dulce

    que el amor de mujeres.

    Cómo han caído los héroes. (2 Sam 1,25-27).

    Aunque el profeta Elías tenía a Eliseo a quien suele llamarse su discípulo, se puede leer lo siguiente:

    «Elías encontró a Eliseo, hijo de Safat, quien se hallaba arando. Frente a él tenía doce yuntas; él estaba con la duodécima. Pasó Elías a su lado y le echó su manto encima. Entonces Eliseo abandonó los bueyes y echó a correr tras Elías, diciendo: «Déjame ir a despedir a mi padre y a mi madre y te seguiré». Le respondió: «Anda y vuélvete, pues ¿qué te he hecho?». Eliseo volvió atrás, tomó la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio. Con el yugo de los bueyes asó la carne y la entregó al pueblo para que comiera. Luego se levantó, siguió a Elías y se puso a su servicio» (1 Re 19,19-21).

    Aunque Juan pusiera su cabeza en el pecho de Jesús, estando hablando de la traición de Judas, se lee lo siguiente: «Uno de ellos, el que Jesús amaba (se refiere a Juan), estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: «Señor, ¿quién es?» (Jn 13, 23-25).

    No juzgo los textos ni tengo la capacidad para interpretarlos, pero concluyo que amar siempre es bueno, sin excepción, sea como sea. Tampoco juzgo a las Iglesias, seguro que tienen “sus” razones, pero yo estoy hecho un lío, ¿Quién me ha hecho como soy y se ha alejado de mí? o ¿es que yo me he alejado de él porque me ha hecho así? Estas son preguntas que no me las ha resuelto nadie. Pero en cierta manera entiendo a mi madre, ella que me ha llevado en su vientre y me ha amamantado y me ha criado, me desprecia, ¿quién es el culpable ella o yo? Pienso que ni ella ni yo somos culpables, tal vez sea culpable mi padre que no supo ponerse en su sitio, dejar a mi madre en el suyo y situarme a mí en el mío.

    Respecto a mi familia, me propuse que tenía que salvar lo que podía ser salvado, mis hermanos. Con el fracaso de mi madre conmigo, no se atreverá a hacer lo mismo con mis hermanos, ellos podrán decidir, sabrán decidir, querrán decidir. Ahí teníamos a Facundino que ya quería separarse de la familia. Pero conseguiré que no lo haga. Ultimamente estoy pensando en él a cada instante, no me gustaría ver su desesperación.

    Cuando acabamos de comer, le pedí a Facundino que me ayudara a preparar mi mochila, que me guardara unas cosas en cajas en su habitación y que dispusiera de las demás cosas que yo dejaba. Nos fuimos a mi habitación y preparé mi mochila, mientras él metía en dos cajas las cosas que yo dejaba sobre mi cama. Se las llevó a su habitación y las selló. Cuando regresó, miró mi ropero y luego me miró como quien pregunta qué hacíamos con lo demás: «Lo que te guste te lo quedas y lo demás lo pones en esas bolsas negras y les diremos a las chicas que lo revisen y luego hagan lo que les parezca oportuno. Cuando lo mío estaba ya preparado, vinieron las chicas y revisaron las bolsas. Algún cosa se guardaron de recuerdo y todas las demás se encargaron de llevarlas en el coche de Eleuterio al contenedor de Donar Ropa. Habíamos acabado y yo tenía un par de mudas en la parte superior de mi mochila.

    Me tumbé en la cama y Facundino se echó junto a mí: «Hoy es viernes, ¿vas a ir a buscar a ese chico?, me preguntó. «Quisiera hacerlo, sí, ¿por qué?», le dije. «Quiero acompañarte», respondió. Le dije: «Si estás seguro que quieres venir, vamos los dos».

    No fuimos a cenar, las chicas nos habían traído unas gaseosas y un buen bocata a cada uno. Ellas se habían traído el suyo y comimos los cuatro juntos. Eleuterio se había ido pronto a cenar con amigos. A las chicas les dijimos la verdad, que nos íbamos a la sauna. Pero ellas nos rogaron que saliéramos con ellas un rato y que nos fuéramos después. Así lo hicimos.

    En el sauna, estábamos juntos Facundino y yo. Nadie se nos acercó, lo que agradecí en el fondo de mi alma, porque solo deseaba que apareciera aquel chico, pero no vino. Estábamos ambos calientes y le dije: «¿Quieres hacerme un jinete?». «¿Qué es eso». Dijo él y le contesto: «Haz lo que yo te vaya diciendo».

    Me acosté sobre el ancho escalón boca arriba y le indiqué que se sentara sobre mi pene y se dedicara a controlar la penetración de mi pene en su culo. Mientras se colocaba eché mucha saliva en mi mano para pasarla por su culo y él hizo lo mismo sobre mi polla. El tacto de la mano de Facundino sobre mi polla me puso a cien. Siempre ha sido Facundino muy delicado tocando las cosas y se notaba lo mismo acariciando mi polla. Luego sujetaba yo mi polla de modo vertical para que no se me doblara y se me escapara en cualquier dirección hasta que ¡zis zas!, había entrado la punta de mi pene. Ya notaba su esfínter presionando mi flecha y electrizando mi polla. Pero a él debió dolerle por el ¡huy, hum! que exclamó. Le dije que se parara y descansara un poco. Luego sin decirle nada continuó y así a poquitos entró toda y tuve que quitar mi mano, porque ya se sentaba en mi pubis. Se arqueó de tal modo que pude besarle en la cara, y dobló su cabeza para llegar su lengua a mi boca. Estaba lleno de placer y comenzó a hacer unos movimientos tal como lo sugería su placer, en circular o en línea recta, como en forma de cruz y gemía de placer porque estaba rozando mi pene sobre su próstata.

    Sé que le gustó y jugó mucho rato de esa manera y mi polla estaba a cien dando mucho disfrute que ya notaba incluso en mis piernas hasta el vientre. Le sugerí que se moviera verticalmente cuando quisiera, pero antes de que yo me corriera. Entendió y se puso de cara a mí. No entendí cómo se pudo mover para dar la vuelta, sujetándose en mi cabeza y hombros y levantando sus piernas de modo que no me atropelló con sus pies. Hay cosas que nacen y ahí nos besamos a gusto mientras él hacía que me pene entrara y saliera verticalmente de su culo. Notó el calor de mi pene, me lo dijo y volvió a darse la vuelta para ponerse de espaldas levantó sus piernas de nuevo y sentado sobre mi pubis con mi polla en su vientre me hizo penetrarlo al máximo de lo que daba mi instrumento y comenzó a bailar masturbando mi polla con su ano. Me puse a masturbar la suya con una mano y con la otra le acariciaba sus pezones. De nuevo se arqueó, y mientras nos volvíamos a besar descargó al aire todo su semen, y seguía moviéndose. Su polla seguía dura y no tardé en descargar dentro de él. Se quedó tumbado encima de mí y poco a poco fue sacando mi polla de su culo.

    Se dio la media vuelta tumbado y me dio las gracias en un profundo y largo beso que le correspondí. Estábamos perfectamente compenetrados.

    — Déjame que me vaya contigo, —me dijo.

    — Te necesito en casa y que acabes tus estudios, luego, si sigues pensando lo mismo, ya te busco y decidimos, —le contesté.

    Nos quedamos así mucho tiempo susurrándonos al oído las mil ocurrencias que nos venían a la cabeza. Entraba y salía gente, se nos acercaban a mirar y no les hacíamos caso. Así que fuimos a darnos una ducha de agua fría. Nos duchamos juntos, sin problemas, escrúpulos ni vergüenza. Estábamos felices en esa situación dándonos cuenta que nos entendíamos perfectamente. Le invité a ir a una cabina oscura. Lo senté en la banqueta, le abrí las piernas y me puse a mamarle su polla. Había una alegre penumbra que nos dejaba ver nuestros cuerpos y distinguíamos los gestos de la cara.

    Cuando vi que su polla estaba ya casi a su tope y mi culo me lo había amansado mientras le chupaba su polla hasta meter y sacar varias veces tres de mis dedos con facilidad, me senté de espaldas a él sobre su pubis, de modo que su polla estaba en horizontal a mi agujero. «¡Amárrate fuerte!», le dije y reaccionó positivamente. Él era mi silla caliente. Levanté mi cuerpo, puse mis pies sobre sus muslos muy cerca de sus rodillas y mi culo subió a la altura de su esternón. Amarró la polla suya con sus manos mientras yo bajaba y me sentaba otra vez sobre su pubis con su polla dentro. No tardé en sentarme del todo y acomodarme. Me abrazó fuerte por mi cintura y para que me pudiera mover me amarró las rodillas. Éramos como un solo cuerpo, sentía su corazón palpitar en mi espalda y todo su cuerpo envolviéndome. Una sensación verdaderamente espectacular.

    Al rato, y para darle mayor gusto, me incorporé e hice lo mismo de cara a él, colocando mis pies sobre la banqueta. Nuestras caras estaban juntas, necesitábamos nuestras manos para abrazarnos y no caernos, ambos estábamos como sentados. Mi pene rozaba con su abdomen y parecía que su vientre me lo estaba masturbando. Así estuvimos todo el tiempo, besándonos con lengua dentro y alternando con besos y suaves mordiscos al cuello, hasta que nos vinimos al mismo tiempo, porque me gritó: «Me corro, me corro» y le contesté, «suelta, que yo también me voy». Y así fue. Nuestros vientres quedaron llenos de mi semen y cuando ya se había amansado su polla, me puse de rodillas delante de él y le limpié la polla de los restos de semen con mi boca. Mientras él iba recogiendo mi semen de su vientre con el dedo para metérselo a la boca. No dejé de mamarle la polla hasta que volvió a ponérsela dura y aunque noté que su pene ya se había llenado de sangre y que iba a bombear, no lo saqué de la boca para comerme a mi propio hermano. Así, con ese pensamiento me tragué todo su semen caliente.

    Acabamos con un largo beso y le dije: «Creo que nos vamos al jacuzzi a relajarnos, luego nos damos una buena ducha y nos vamos a casa». Me contestó: «Esta noche dormimos juntos».

    Hicimos lo previsto. Llegamos a casa, entramos sigilosamente hasta mi habitación por esa noche. Nos acostamos juntos, desnudos los dos, con nuestros cuerpos abrazados. Facundino se durmió, estaba fatigado de cuerpo y relajado de alma. Dormía sonriendo. Estuve un rato sin poder dormir y me levanté para descargar estas sensaciones en tu interior, querido diario. Son las 6 de la mañana y me voy a acostar sigilosamente para despertar en un par de horas, a ver qué me depara el día.

  • La tía picarona

    La tía picarona

    Quiero contarles lo que pasó hace algunos años. Todo empezó con una breve reunión en casa de mi tía. Ella y mi prima son dos personas que gustan mucho de la bebida hasta perder el control, mi tía ya es una mujer mayor digamos que conservada para su edad, ella es gordita, cabello corto castaño, de poco busto, pero muy caderona y unas nalgas bien paraditas producto del gym. En resumen de esas señoras gordibuenas.

    En ocasiones anteriores al calor de la bebida ya había notado que se pegaba más a mí y buscaba la manera de poner la mano disimuladamente en mi entrepierna o tocarme las nalgas unas veces más descaradas que otras. Ya entrada la noche, mi prima se fue a dormir y yo alegando que tenía trabajo pendiente para el día siguiente optamos por ir a dormir. Mi prima ya encerrada en el cuarto y totalmente dormida gracias al alcohol roncaba como piedra. En eso salí del cuarto en dirección al baño quería darme una ducha antes de dormir pues había mucho calor y en la región donde vivimos es un clima muy caluroso.

    Al pasar frente al cuarto de mi tía me dijo que si le podía acompañar a dormir y le dije que sí, que volvía apenas terminara de ducharme en lo que saqué una colchoneta para poner en el piso y poder descansar, pero mi sorpresa fue cuando volví del baño mientras pasaba para acostarme y descansar, noté que la luz estaba apagada y la colchoneta no estaba en el piso a lo que pregunté donde iba a dormir.

    Ella recostada en la cama dándome la espalda y la cama estaba puesta de tal manera que chocaba con la esquina, me senté al borde de la cama y ella me daba la espalda y su mirada daba en dirección a la pared. A todo esto no me había percatado que no traía nada de la cintura para abajo pues al querer darle un beso de buenas noches sentí su piel tersa y sus nalgas duras sin la prisión de sus shorts o ropa interior alguna, me quedé mudo y en silencio admirando el manjar que tenía puesto que solamente se veía gracias a la luz de la luna se puso frente a mí y me agarró el pene por sobre la ropa y me susurro:

    -Qué, ya te vas a dormir? -Mientras tanto me empezaba a sobar mi miembro y mordía el labio.

    Sinceramente no sabía que hacer o decir solo alcance a cerrar los ojos y disfrutar. Ella, hábilmente me bajó el bóxer y me empezó a dar una mamada de campeonato como si fuera un caramelo, lamio mi falo y mordía mis testículos haciéndome sentir que no iba a durar mucho tiempo.

    Rápidamente tomó mis bolas y las apretó para interrumpir la eyaculación de pronto sentí los lengüetazos en mi ano mientras ella subía y bajaba haciéndome una rica puñeta ella empezó a estimular mi ano, yo empezaba a jadear ella se preparó gustosa a recibir mi leche, sacó la lengua y devoró la blanca esperma, inmediatamente me bajé a devolverle el favor.

    Pude divisar en coño gordito y peludo inundado en jugos con un sabor muy intenso ya que después me confesó que tenía años sin tener sexo ya que ella era divorciada y muchos la pretendían, pero no se animaba solamente al calor de las copas salía esa fiera que traía esa puta interna lista para disfrutar al máximo, se frotaba el clítoris a toda prisa mientras yo chupaba sus labios y metía dos dedos en su caliente pucha ella solita pidió ser cogida me pidió que le haga el amor como nunca antes le haiga hecho a una mujer yo sinceramente para esos momentos tendría unos 18 años, practicaba deporte y cuidaba mucho mi físico, rápidamente le puse los pies en mis hombros y apunté mi verga para empezar a disfrutar ella no paraba de decir que era una puta y que necesitaba que la follaran como una perra en celo.

    De un sopetón se la deje ir y gracias al pre ella estaba muy mojada y no tuve tanto problema en metérsela debo decir que a pesar de todo me apretaba muchísimo la verga pero era un dolor bastante rico, le sobaba las pequeñas tetas y daba mordiscos a los pezones la giré y la tenía de perrito empezó a tocarse mientras solo se oía el chancleteo ese clap clap clap que sueles oír en las películas porno después de un rato le ensalive la entrada del ano y le fui metiendo la verga de a poco si la pucha me apretaba este culo prácticamente me estaba mordiendo la tomé de ambas manos y así en posición de perrito le seguí embistiendo ella me pidió montarme se puso en posición y empezó un frenético bamboleo de caderas mientras que usaba ambas manos con una se apretaba un pecho y con la otra frotaba frenéticamente el clítoris los espasmos se avecinaba yo me vine dentro de ella y ella terminó lanzando chorros de jugos sobre mi cuando se recuperó se puso de pie sobre la cama a la altura de mi pecho empezó a pujar y dejó caer de su vagina, un chorro de semen mismos que hace segundos había dejado dentro de ella se agachó a beberlo de mi pecho se volteó y dijo ‘gracias por haberme hacer sentir gozo de nuevo’. Supongo que el dar gracias es educación sexual.

    Saludos.

  • Sorpresa en la madrugada

    Sorpresa en la madrugada

    El siguiente relato ocurrió en la madrugada del pasado 2 de julio. Como cada noche después de cenar mi marido, nos acostamos a ver una peli para luego follar, pero esa noche no fue así puesto que le puse de excusa que no me sentía del todo bien.

    Como es costumbre en verano dormimos desnudos ya que el calor es insoportable y con la brisa que entra por la ventana que dejamos abierta aminoramos un poco el malestar. Esa noche en específico el calor estaba peor que nunca y ni siquiera me tape con la fina sabana que tenemos para estos días así que mi cuerpo estaba totalmente desnudo y brillante debido al sudor que recorría mi figura y a la intensa luz de luna que entraba por la ventana.

    Como a medianoche siento un pequeño ruido que hace que me desvele miro a todos lados pero no alcanzo a ver nada, excepto por mi marido roncando como un gorrino, este si cuando queda dormido no se despierta ni con un ataque nuclear. Cierro mis ojos nuevamente pero con la presión de una mirada sobre mí. Intento dormirme de nuevo pero hay algo que no me deja, lentamente entreabro mis ojos y cuál fue mi sorpresa al ver la figura de un hombre encapuchado al lado mío. No pude decir nada, no sé si fue por el susto o esperando que cuando cogiese lo que vino buscando se marchara sin hacernos daño a mi marido y a mí.

    Quedó justo al lado mío durante unos minutos observando mi delicado cuerpo que mostraba hasta mi más preciada intimidad. Yo no decía nada solo esperaba que se fuese pero este lejos de esto lo que hizo fue acercarse más a mí y con dos de sus dedos comenzó a pellizcarme uno de mis pezones. Quede helada no sabía qué hacer, si gritaba o despertaba a mi marido a lo mejor fuese peor, así que decidí seguir haciéndome la dormida a ver hasta donde llegaría aquel intruso.

    Se entretuvo jugando con mis pezones un rato, y quiero confesarles que la verdad tengo esa parte de mi cuerpo muy sensible y al mínimo roce estos se ponen muy duros y esta no fue la excepción, pensaran que soy una enferma pero es algo que no puedo controlar. No le bastó con lo que me hacía con sus dedos que decidió también llevarse uno de estos a la boca, para relamerlo con su lengua áspera que tanto placer me daba.

    Ahora si no pude contenerme más y deje salir un pequeño suspiro pero sin abrir completamente los ojos, pude ver como el descarado sonrió. Sin dejar de rechupetear mis tetas llevo su mano al interior de mis muslos y fue pasando la yema de sus dedos muy delicadamente hasta llegar a mi vagina, ahora creo que el sorprendido fue el al sentir el vapor y la humedad que salía de esta. Introdujo dos de sus dedos muy fácilmente mientras que con su pulgar se dispuso a jugar con mi clítoris. Ya ahora no aguante más y después de dejar salir un pequeño gemido abrí los ojos y le dije suplicante que se detuviese.

    -Ummm al fin se despertó la princesa.

    -Por favor déjame en paz no me hagas daño.

    -No parece que te esté haciendo daño, al contrario parece que estas disfrutando…

    – Te equivocas no me gusta nada y si no te vas ahora despertaré a mi marido

    Parece que no le agradó mucho el comentario ya que sacó una navaja de su bolsillo y mirándome a los ojos me dijo:

    -Si haces alguna tontería te rajo a ti y a tu maridito, entiendes???

    Conteste temblorosa que si con la cabeza, mientras el sin perder tiempo continuo propiciándome esa estupenda paja, que aunque no lo quería reconocer estaba disfrutando mucho. Cuando ya tuvo suficiente de masturbarme frenéticamente, se separó de mi desabrochándose el pantalón para dejar al descubierto un descomunal miembro repleto de venas y brillante por los líquidos que de este brotaban.

    -Vamos que esperas – Me dijo desafiante pretendiendo a mi entender que me la introdujese en la boca.

    Sin hacerlo esperar comencé a pasarle la lengua poco a poco por su capullo hasta engullir completamente su cabeza.

    Este sonrió y me dijo -solo quería que me la pajearas pero ya veo que no te pudiste resistir a comérmela- y continuó sonriendo.

    Quede avergonzada ya que la verdad es que el no me había insinuado nada de mamársela pero aquella polla se veía increíblemente deliciosa. Seguí chupando creo que ya no por miedo a lo que me fuese hacer sino más bien por mis propios deseos, ese rabo estaba fantástico, no era tan largo, por lo que podía tragármelo completo y por lo grueso que era me llenaba bien la boca. 

    Mi opresor ya con un poco más de confianza y por el gusto de la magnífica mamada que le estaba regalando, decidió quitarse la capucha y para mi sorpresa era un joven de lo más apuesto. 

    Este retiro su rabo de mi boca al parecer lo estaba haciendo demasiado bien y no quería venirse todavía. Me dijo que me pusiera en cuatro con los pies en el piso y las manos apoyadas en la cama.

    -Ya es hora de ver que tal sabe este magnífico coño- dijo mientras metía su bello rostro entre mis piernas.

    Este ahora me devolvía el favor de antes ofreciéndome una prodigiosa mamada que iba desde mi ano hasta el clítoris. No pude resistir nada más y solté un gemido bastante más alto que el de antes producto al orgasmo que me estaba provocando con su lengua el atractivo invasor. Mire a mi marido asustada para ver si lo había despertado pero nada seguía como una piedra durmiendo bajo las sabanas.

    Unos minutos más tarde mi ocupante decidió retirar su boca de mi coño para avisarme de que ya era hora de que este probase su rabo. Soltó un escupitajo en su mano para luego restregarlo por toda la superficie de su pene. Sentí cuando acerco la cabeza de aquel miembro a mi cuevita y sin pensarlo dos veces me penetro hasta el fondo. Tuve que hacer un gran esfuerzo para no soltar un grito allí mismo, lo saco lentamente y repitió el proceso varias veces. Aquello era grandioso, era el rabo más delicioso que nunca antes me había cogido.

    En ese momento mi marido se dio la vuelta y se puso boca arriba observando ambos la gran erección que tenía este bajo la sabana que parecía una carpa de circo. Se sonrió mi usurpador y me dijo:

    -A saber con qué estará soñando tu maridito.

    Yo también sonreí al oír este comentario.

    Continuó diciéndome: -Para que veas que no soy tan malo, quiero que destapes a tu marido mientras meneas tu culo en mi polla y le chupes la suya.

    La idea me encanto era lo más morboso que había hecho en mi vida. Obedecí como si se tratara de una orden judicial, al destapar a mi marido pude ver como efectivamente tenía una erección descomunal como pocas veces, la verdad si me sorprendió y quise saber con qué estaría soñando, pero no era momento para eso, así que comencé a ofrecerle una mamada increíble al punto que en pocos minutos se vino como un poseso llenando mi boca con su semen que trague con gran gusto.

    -Ahora ya puede dormir tranquilo dijo mi asaltante – a lo que le conteste con una sonrisa pícara. 

    No sé cómo mi marido no se despertaba con todo lo que estaba ocurriendo en esa habitación. A todas estas el ya no tan encapuchado continuaba fallándome como si no hubiese un mañana y yo disfrutaba como la mejor de las putas.

    Seguimos así un rato hasta que mi grandioso semental me dijo que me virase para recibir su leche en mi boca. Yo ni corta ni perezosa le hice caso, no era justo que me hubiese tragado la de mi marido y no la de él que tanto placer me había regalado esa noche. Comencé a darle una estupenda paja mientras pegaba mi boca a esa encantadora polla que tenía para mi, hasta que por fin empezó a soltar chorros de leche como si de un grifo abierto se tratase, tanto que deje caer alguno por mis senos hasta llegar a mi vagina. Cuando de repente ocurrió algo que me dejo de piedra:

    -Veo que ya conoces a mi nuevo compañero de trabajo- Dijo mi marido desde mi espalda…

    Continuará…

    Si les gusto déjenmelo saber en los comentarios para publicar la continuación gracias.

     

  • Mi primer interracial

    Mi primer interracial

    Hace días venía con esa idea en la cabeza, siempre hablan del pene de los negros que son grandes y deliciosos y siempre veía fotos y me gustaban, pero nunca me imaginé llegar a estar con uno, hasta que mi mejor amiga me contó que tenía unos amigos de raza que querían tener sexo con ella…

    Que ellos le insistían en tener relaciones y que le pagaban muy bien, pero la condición era que tenía que coger con 2 chicos y ella no se animaba ya que tenía novio, entonces yo le dije entre risas “jajajaja pásales mi número yo si me la rifo”.

    Lo dije en broma, creí que no lo iba a hacer, pero si lo hizo les dio mi número.

    Al día siguiente al ser las 2:00 pm me llegó un mensaje de número desconocido que decía.

    ‘Hola Eli, soy Mario…!

    Carolina me dio tu número y me hablo sobre ti…

    Me dijo que tú me podrías ayudar con una cuestión ya sabes, el dinero no es problema…!’

    Yo quedé perpleja no lo podía creer, están muy nerviosa no sabía que responder me sentía asustada, pero a la vez muy excitada me puse a pensar muchas cosas referente al tema yo había estado con hombres con buen tamaño de pene, pero nunca con un famoso pene negro mucho menos con dos, sin embrago estaba muy excitada y no era la primera vez que me pagaban por sexo (es otra historia luego se las contaré)

    Le respondí:

    ‘Hola Mario un gusto!!

    Claro todo depende de que sería y todo ya sabes…

    Tú dime qué hay qué hacer y todo y yo te doy un precio’.

    Inmediatamente me responde:

    ‘El gusto es mío o al menos eso me voy a dar!

    Claro entiendo Eli pero ya sabes tengo que ver el material primero, envíame unas fotos a ver qué tal…’.

    Le envíen fotos de mis tetas de lo culo y de mi empanada y le encantaron y me puso:

    ‘Estas muy rica esto es lo que quiero tu solo dame el precio y lo hacemos esta misma noche…

    Quiero hacerlo contigo y un amigo más, en un motel por supuesto yo lo pago y en uno muy fino para que no te preocupes.

    Vamos a hacer un trío queremos:

    Anal, vaginal, mamadas, que tragues leche, sexo duro, toda la noche te recogemos a las 8:00 pm y amaneces con nosotros que dices…??’

    Me quedé impactada al ver ese mensaje no sabía que hacer una parte de mi decía que sí y la otra que no…

    Al pasar una media hora le respondí:

    ‘Claro acepto, te cobro 3000 dólares’.

    Creí que iba a decir que es mucho dinero e iba a decir que no. Para mi sorpresa acepto, dijo que si y que me recogía a las 8:00 pm.

    5 horas después estaba muy nerviosa no sabía que ropa utiliza ni cómo maquillarme ni nada hasta que decidí utilizar un vestido negro y solo usé encrespador y un poco de base…

    Ellos llegaron por mí en un auto muy moderno y lujoso color gris con todos los vidrios negros, me monte atrás y saludé a los 2 hombres a Mario y el otro se llamaba Jorge y ellos fueron a un supermercado yo los espere en el auto, cuando llegaron llevaban unas cervezas y mucho licor y nos dirigimos a al motel ya no tenía vuelta atrás.

    Cuando entramos al motel nos bajamos del carro Jorge entro primero con las cervezas y el licor mientras yo entre detrás de él y Mario atrás mío, Mario me pego una nalgada y cuando nos acomodamos Mario me empezó a besar y a quitarme el vestido y la ropa interior cuando quedé completamente desnuda él se quitó el pantalón y yo se la empecé a manar era inmensa una verga negra con huevos gigantes muy gruesa no me cabía en la boca

    La de Jorge era igual, Jorge me puso en 4 y me metió la verga sin avisarme me dolió mucho y empecé a gemir y a llorar le intentaba decir que se detuviera pero Mario me empezó a follar la boca hasta que se detuvo y él también me empezó a follar uno por el culo y el otro por la vagina yo lloraba y les decía que pararan pero no me hacían caso me decían ‘ahora aguantas puta’ y me escupían eso me estaba excitando y el dolor disminuía poco a poco me follaron por un gran rato hasta que me pusieron de rodillas y me hicieron que se las chupara hasta que se regaron yo no lo podía creer estaba mamando 2 enormes vergas negras esa leche sabía muy rica me inundaron la boca me llenaron las tetas y toda la cara de semen…

    Me fui a bañar y al pasar si acaso 10 minutos ellos entraron a la bañera y me hicieron suya otra vez y cogieron tan delicioso en el baño yo solo gritaba y gemía como una loca de tanto placer hasta que ellos volvieron a terminar pero esta vez en mi culo y ya no aguantaba las piernas y me senté en el baño ellos tomaron una cerveza y yo me quedé ahí por un rato yo creí que ya había acabado ya eran las 2:00 am y pensaba que todo había acabado…

    Pero no fue así, me llevaron alzada hacia la cama y me dijeron ‘esto no acaba aquí putita recuerda que eres nuestra hasta las 8:00 am’.

    Y me siguieron follando ellos no se cansaban. Esta vez fue más duro y más intenso ellos no paraban de follarme y me daban nalgadas muy fuertes me escupían y me trataban mal y me agarraban del cuello eso me excita mucho fueron acabado a las 5:00 am yo estaba exhausta y ellos salieron me tiraron 3 fajos de billetes cada uno con 1000 dólares lo cumplido.

    Yo creí que todo había acabado, pero ellos regresaron a eso de las 6:00 am ya estaba claro yo estaba dormida con mi ropa interior y ellos me despertaron y me siguieron filmando yo estaba asustada creí que nunca me iban a dejar solo miraba el reloj deseando que fueran las 8:00 am y al ser las 7:55 am ellos se detuvieron llenando de leche mi rostro y tetas y me dijeron bien ello puta si aguantas y me tiraron 2000 dólares más y se fueron. Yo quedé exhausta, me dormí llenan de semen y desnuda, desperté a las 2 de la tarde con un dolor inmenso en la vagina y culo no aguantaba las piernas.

    Pedí un Uber y me fui hacia mi casa, el dolor duró un par de días y no salí de mi casa y ni cogí hasta unos días después de que desapareció el dolor.

    Espero que les guste, acepto críticas y comentaron, gracias.

  • Negruras existenciales

    Negruras existenciales

    Doña Pamela Sonsoles Espionsa era una señora que había venido a más, su marido había logrado una posición privilegiada en los negocios de basuras reciclables con camiones ecológicos de alto tonelaje, eran los Volvo FH16. Todo el negocio iba viento en popa, que se dice. Don Arturo, el marido, a sus 56 años era el ejemplo de empresario de recogidas selectivas de basura orgánica por excelencia. Personas que se habían hecho a si mismas, doña Pamela mismo empezó limpiando y barriendo retretes, desde luego era un historial que no quería en su curriculum.

    Hacía 10 años de su bonanza económica y empezó a frecuentar la sociedad más selecta, digamos. Doña Pamela era 10 años más joven que su marido, se conocieron en un vertedero municipal. De eso ya habían pasado 24 años, él era conductor de camión (el Pegaso 345-6 de resistencias manuales) que descargaba toda la basura orgánica habida y por haber. Doña Pamela ya le vio a Arturo ese aire inteligente y emprendedor. Congeniaron nada más verse. Al cabo de 24 años, ella no se había equivocado, era la señora de un empresario, con dos hijos que aún sin haber terminado sus estudios habían dejado el instituto para formar parte del negocio.

    Pamela, los primeros años de su economía en auge había aprendido a vestirse, se cuidaba, de hecho iba al gimnasio, se sentía una mujer moderna, incluso había leído dos novelas sin ilustraciones enteras; en una palabra se sentía inteligente. Era una mujer de estatura generosa, de hecho sus 172 cm le daban ese aire de seguridad cuando estaba con la otra gente; de cara afelinada angulosa, pómulos marcados y boca sensual; era una mujer de cuerpo voluptuoso pero proporcionado, su marcado trasero y grandes pechos con una pequeña cintura le daban ese físico de mujer con curvas; su carne era prieta sin signos de celulitis. Estaba orgullosa que a la edad madura y con dos partos conservar dentro de la medida su cuerpo.

    Pamela hacía cinco años que había cambiado su vida sexual, cuando contaba 40 conoció a Vanesa en el gimnasio, una mujer de su edad también esa conversación aún la tenía en mente.

    — Esta noche salgo, si quieres venirte, así no te aburres con tu marido de viaje y eso — dijo Vanesa.

    — Bueno, no sé… donde podríamos ir, por ahí, dos mujeres casadas… — contesto Pamela.

    — Qué moralista eres, mi marido tiene turno de noche en el hospital y quiero aprovechar — dijo Vanesa.

    — ¿Qué es lo que vas a aprovechar?

    — Ir a un local de stripers man, boys

    — Nunca hubiera creído que tú… — contesto Pamela

    — Pues si, de tanto en cuanto me hago algún homenaje, y tu deberías hacerlo, no creo que tu marido te tenga muy bien servida.

    — Bueno, él está ocupado, el negocio… — contesto Pamela.

    Esa noche salieron y acudieron a uno de esos locales, ante la estupefacción de pamela los striper bailaban con movimientos sensuales y provocativos, cuerpos esculturales, Pamela se sentía incomoda y al mismo tiempo atraída; Vanesa por su parte estaba en su salsa, aplaudía, miraba, les echaba vitores a los striper, Ante la estupefacción de Pamela el principal striper se desnudó por completo y jugo con su polla hasta que estuvo erecta, se acercaba a las mujeres, alguna la tocaba, otras un pequeño beso, pero al llegar a Vanesa la engulló con ganas. Al final Vanesa quiso acompañar el striper a su casa, allí él hizo hincapié que le esperaba su novia, y se lo agradecía de veras que pudieran acompañarlo.

    No tenía más de 25 años, era musculoso, vigoroso, rapado; en el local Pamela había podido ver su gran polla. Pamela conducía, Vanesa detrás con el stripper. Al poco rato Pamela pudo observar por el retrovisor que su amiga aplicaba una mamada al joven, lo hacía con ganas, hubo suspiros por parte del stripper, a ratos cogía la polla con la mano y daba golpes a la cara de Vanesa. Se tensó el miembro cogiéndolo por el glande enseñando los testículos, Vanesa entendió el significado de esa maniobra, que no era ni más ni menos que una succión testicular. Aplicada Vanesa engulló testículo por testículo de forma sonora.

    — Como se nota que tienes ganas de polla, las maduras sois muy putas. Aprovecha y flípala — dijo el stripper mientras miraba el retrovisor del coche sabiéndose observado por Pamela.

    La mano del joven ya dedeaba el coño de Vanesa, Pamela podía oír la sonoridad del chapoteo del coño de su amiga, se sentía excitada, con nuevas sensaciones. Iba dando rodeos por las calles, casi se salta un stop.

    — A la una tengo que estar en casa, apresúrate nena, te quedan 20 minutos. Aquí no tengo sitio para moverme, tendrás que matarte tu sola arriba como puedas — dijo el joven al mismo tiempo que sacaba un preservativo de su sus pantalones bajados.

    En un alarde de frivolidad que ni ella misma se conocía, Pamela dijo:

    — Veo que vas preparado.

    — Sí, suelo tirarme a mucha tía y no sabes nunca que guarra te va tocar — dijo al mismo tiempo que se ponía el condón a una mano, con estilo y soltura.

    Pamela quería guardar las apariencias y aparco en un aislado lugar de una calle solitaria. Vanesa se reincorporo, se subió el vestido y aparto el tanga. Apuntalo el glande a su coño y se dejó caer sobre él, se movió en círculos y empezó un boteo de arriba abajo. Pamela podía ver como la polla entraba y salía del coño de Vanesa, la viscosidad del tronco de la polla delataba que Vanesa mojaba de lo lindo. Lo disfrutaba. Empezaron los chof, chof, chof sonoros de la jodienda, el joven le cacheteaba las nalgotas grandes y fuertes a Vanesa, las estrujaba, cipoteaba para arriba, jadeaban.

    — ¡Flípala, so puta! ¡Eres una puta guarra! ¡oh, oh, oh! ¡Qué manera de cabalgar! ¡oh, oh, oh!

    — ¡Me voy…! ¡me voy a…! ¡Me Vengo! —dijo Vanesa.

    Bufidos, estertores, respiración jadeante. Pamela no pudo evitar dedearse su coño ante tal exhibición, no se conocía a si misma, nunca había visto tal exhibición de descaro, ella que solo había follado con su marido. Eran sensaciones potentes.

    Vanesa en los últimos boteos se la clavaba toda, los chof, chof, chof sonoros cogieron más fuerza. Bramaban los dos, jadeaban en el orgasmo. Quedaron quietos los dos, en un largo bufido. Pamela también saco su dedo mojado.

    — Faltan 10 minutos, llévame a casa ya — dijo él en tono apresurado.

    Pamela puso el coche en marcha y condujo mientras ellos dos se recomponían la ropa. El stripper pidió pañuelos y Pamela de su guantera saco los Kleenex. Pamela pudo observar cómo se quitaba el preservativo, en su punta había abundante semen, se limpió la polla con los pañuelos. Vanesa también cogió unos cuantos y se limpiaba el coño de forma vertical. Llegamos. El joven bajo del coche, Vanesa dijo:

    — He disfrutado mucho, no me das un beso de despedida.

    — ¡No! No quiero que mi novia note en mi aliento que he estado con una puta — dijo dando un portazo en las narices de Vanesa.

    Para Pamela fue una experiencia fuerte, a la mañana siguiente y con su marido y sus hijos de viaje de negocios (la muestra de camiones Volvo turbo alimentados para reciclaje) en otra ciudad hizo que fuera a hacer la compra. Miró la parte trasera del coche y vio el preservativo y los pañuelos usados sobre el asiento trasero, se le había olvidado, tampoco en ese momento pensó en ello. El preservativo no habiéndolo anudado dejo semen sobre el asiento. También eran evidentes las manchas de flujo de Vanesa.

    Vanesa no acudió al gimnasio en los días siguientes, le informaron que se mudaba a otra ciudad, tuvo la deferencia de venir a despedirse de la gente del gimnasio, vino acompañada de su marido, un hombre trajeado, con bigote canoso. Dijo que había sido un placer el “habernos conocido a todos los que nos gusta el Gym” remarco el gym en tono engolado. Pero habían ascendido a su marido y iba a ocupar un cargo relevante en otro hospital, recalcó que se lo merecía mirando a los ojos de perro asustado de su marido y él, por su parte en un alarde de sinceridad dijo la frase hecha manida y redundante “detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”.

    Matambo Sarengo Sistoteles era negro como el carbón, de complexión atlética y una envergadura que rozaba los dos metros, llegó sin trabajo hacía tres años, venía de otro continente, su única baza es que hablaba el mismo idioma. Busco trabajo, hizo de barrendero, friegaplatos hasta que llego al local “Stripper mans” para cubrir la plaza de limpiador de sala y vasos sucios. Allí donde la gerencia se dio cuenta del potencial de Matambo, al poco tiempo de estar allí la dirección le pidió una prueba de físico y tonelaje de cipote. A primera vista se dieron cuenta de que a pesar de sus 30 años era un material aprovechable, oro a pulir.

    Sus 25 centímetros de pene impresionaron; era feo pero parecía guapo, esa faz salvaje podía tener pegada entre el público femenino. Fue adiestrado, y sí, ahora era el stripper por excelencia del local. En esos dos años había triunfado con sus maneras, gestos y provocaciones. Se había follado todo lo habido y por haber, demostrando un gran poderío y voracidad sexual sin límites. Según expertas folladoras era elegante cuando las follaba, dominaba con soltura la misma posición de bombeo; cuando hacía falta era sensual, pero — según una experta — no había que olvidar que era un cazador de hembras nato.

    Un mes después Pamela volvió a entrar en el local que nunca hubiera imaginado que volviera a entrar, esta vez iba sola, desubicada y algo desorientada llamo la atención a Matambo, el cual hizo una pequeña observación a uno de sus pupilos, el joven Cresta:

    — ¿Esa tía yo no la vi hace una temporada, justamente cuando era mi día libre y vine a supervisar la vestimenta del show?

    — Sí, de hecho me acompaño a mi casa junto con otra madura, una rubia de bote achaparrada.

    — ¿Y?

    — Me zumbé a la otra a escape en el coche que ella conducía. Tía con ganas, no decidida, pero bien que se hizo dedo en el coño mientras me agenciaba a su amiga — dijo en tono triunfante el Cresta.

    — Me mola, es maciza y parece insegura como dices, fijo que es yegua apareada que aprovecha para salir sin su mamífero conyugal.

    — Sí, se nota que eres experto, hoy podrás aprovechar, tampoco hay mucha concurrencia en el show.

    — Por cierto, qué tal tu novia.

    — Lo lleva bien, está de 8 meses, al caer, vamos — dijo en tono orgulloso.

    — La familia es lo más importante, te lo digo yo que no la he tenido — dijo en tono paterno Matambo.

    El show empezó, se trataba de Mazambo y el Cresta, bailaron, fueron despojándose de la ropa; Pamela era todo ojos hacía el Cresta, la que se había ligado su amiga. Pero al ver el paso largo, la pisada fuerte de Mutambo quedó impresionada. Mozambo quedo en tanga de piel de leopardo, su piel negra brillaba en la sala, hizo movimientos contorsionadores, la poca concurrencia de la sala aplaudió. El cresta fue el primero en quitarse el slip, menear su polla y ponerla delante de la concurrencia. Pamela lo miraba de lado, se puso delante de ella con su pene semiflacido. Pamela en tono dubitativo pregunto:

    — ¿Te acompaño también hoy?

    — No estoy operativo nena, pero sigo sin coche, se agradece, espera al final si es tu gusto— contesto en tono chulesco.

    Mozambo tenía el segundo turno de pasada delante de ellas, al estar delante de Pamela se quitó el tanga, quedo colgando semiflacida la descomunal polla y empezó a hacer el ventilador con su polla, incluso se podía notar el aire que desprendía de sus volteos en forma de aspa. Pasó a las otras, al llegar al final ya estaba en empalme generoso, volvió a ponerse delante de Pamela, el glande desafiante. No se lo pensó, Pamela lo engullo unos centímetros. La sala era un clamor aún con la poca concurrencia. Termino el espectáculo, el Cresta acompañado de Mozambo y ya vestidos en tono informal — pantalones vaqueros y camisetas veraniegas, la de Mozambo era de una marca de preservativos reconocida — y duchados se presentaron delante de ella.

    — Eres muy simpática al querer acompañarme, ¿me dejarías conducir tu Volvo V60 2018 D4 190CV Automático Momentum? y de paso dejamos a Mazambo, ya que vivimos en el mismo edificio?

    — Faltaría más — dijo Pamela en tono distraído y dubitante.

    El Cresta se puso al volante, Mazambo en el asiento trasero con Pamela, que ya le rodeo el cuello con su brazo, Pamela pudo oler esa transpiración del cuerpo de Mazambo. Pamela llevaba un vestido negro discreto el cual le fue subido hasta dejar a la vista su tanga negro, llevaba medias negras hasta las rodillas. Mozambo le aparto el tanga y asomo una raja depilada. Mozambo la miró a los ojos y dijo:

    — ¿Quieres probar un rabo de verdad?

    — No… no… no… no sé… — balbuceó Pamela

    Mozambo se bajó los vaqueros, una gran polla negra salió propulsada firme y tensada hacía arriba, Mozambo le agachó la cabeza y Pamela intento tragar el sable ofrecido, pero no podía acapararlo si no hasta la mitad, también era una polla de gran grosor, por lo que sus mandíbulas debían hacer un gran esfuerzo. Motambo le atenazo el cuello y lo presiono hasta que Pamela noto su faringe obstruida, le faltaba el aliento, empezó a respirar por la nariz de forma sonora hasta que le salió mucosidad. Mozambo la soltó, ella cogió aliento pesadamente. La tenía delante, ese glande negro, el tronco interminable hasta donde empezaban unos grandes testículos colgantes. Aún con la respiración jadeante Mozambo le comió la boca, su lengua era roja y salivaba. Mozambo no cabía apenas en la parte trasera.

    Llegaron al bloque de pisos, una mujer rubia con una barriga prominente estaba asomada al balcón. Motambo se subió los pantalones y dijo:

    — No hay nada como llegar a casa y que te esperen. ¿Supongo que vienes a tomarte algo arriba, o no, nena? ¿acaso tu marido te echara de menos…?

    — No… no… sé… es… qué… bueno… — dijo Pamela.

    Ya que Pamela en un arrebato de valentía había ido con ellos y nunca se hubiera imaginado ni ella misma ese arranque desinhibición se dijo a ella misma, por qué no.

    Entraron en el edificio, entraron en el ascensor, Pamela estaba sudorosa, los nervios a flor de piel, Mozambo la escrutaba con la mirada, lo más destacable era el blanco de sus ojos en contraste con toda la piel negra. Pamela apenas le llegaba a la barbilla, podía ver la camiseta azul desmangada con las letras de publicidad de preservativos “Durex Love Sex”.

    — Si los compras al por mayor vienen regalos — dijo Mozambo al verla con la mirada fija en la letras.

    — Es la mejor marca, yo he usado otras marcas, pero la que te sientes más seguro es esa — dijo en tono profesional el Cresta.

    El ascensor se paró en el tercer piso, allí ya esperaba la chica del balcón con un raído pijama, sus brazos descansaban sobre la barriga. Mozambo la saludo y el Cresta la beso efusivamente, mientras la puerta del ascensor se cerraba pudo oír a la chica:

    — Otra madurona desesperada, tu compañero nunca se cansa.

    Entraron en el apartamento, después de un pequeño recibidor había un gran salón con un sofá cama ya predispuesto, las luces eran tenues y de colores, el rojo, verde, amarillo y una pequeña bola en el techo, como en las discotecas que hacía girar la luz en todas las direcciones, como si se moviera. En las paredes destacaban los cuadros étnicos y esculturas de madera así como amuletos.

    Le dijo que se pusiera cómoda, que iba a ducharse. Pamela se sentó en un butacón de topos, pudo ver como al lado del sofá cama había una caja de condones, un bote de gel vaginal y otro de vaselina.

    Mozambo salió con poderío, se secaba con una toalla, iba completamente desnudo, imponía; su pene era una autentica exhibición de masculinidad, erecta, apuntando hacia arriba. Mozambo la miró a los ojos y volvió a hacer el ventilador con su polla delante de ella, la movía como las aspas de un helicóptero, sus testículos bamboleaban. Se acercó a la cara de Pamela y le dio pequeños toques como si de un pequeño látigo se tratara. Con soberbia dijo:

    — Desnúdate, siempre me gusta ver el género que voy a usar en toda su extensión.

    Pamela se desnudó, quedo frente a él sin saber qué hacer. Mozambo la escrutaba.

    — Eres fuerte y robusta, tus pechos aun algo caídos son circulares, mujer con curvas, si señor.

    Le paso la mano por el coño mientras la morreaba de pie, paso a dos dedos, ella empezó a gemir, la tiró encima del sofá cama y la abrió, empezó a lamerle el coño, culo, la levanto las piernas arriba del todo, iba combinando los agujeros. Cogió un condón se lo calzó a una mano y de una embestida le dejo media polla dentro. Pamela estertoreaba en esa primera envestida, fue una señal de autoridad ese ataque frontal.

    — Tu coño chorrea, se nota que estás deseosa de rabo.

    — ¡Sí! más, más, quiero másss!

    Empezó a bombearla, adentro, afuera, en circular, de tacada lenta, paso a tacada rápida. Pamela estaba en trance, su coño chapoteaba, tuvo un squirting y después se vino en un orgasmo epiléptico acompañado de una respiración sonora:

    — Ohhh

    Mozambo se desenfundó el preservativo y le puso la polla en la boca, deslefó dentro. Trago, los glup, glup, glup, la delataban; como remate final Mozambo aguanto la media corrida que le quedaba y se la echo en la cara, después con su glande se la restregó quedando una masa uniforme.

    Pamela pidió ducharse, no podía ni abrir los ojos, en su garganta notaba la espesura del esperma. Con deferencia Mozambo le dijo:

    — Después que yo me haya duchado puedes hacerlo tú.

    Así se hizo, Mozambo salió de la ducha con el pene semiflacido y entró ella, le dio la toalla que él se había secado diciendo:

    — No hay porque usar más toallas si esta está limpia.

    Se ducho, el baño olía a masculinidad, se quitó los restos de maquillaje con unas toallitas, al tirarlas al cubito pudo ver que estaba lleno de preservativos usados. Se sentía más mujer por lo que había hecho, regenerada, como si tuviera una dimensión más, incluso después de duchada con ese gel para piel y cabello con el 30% más en el envase. Entró Mozambo, levantó la tapa del inodoro y echo una meada generosa, salpico algo la contratapa y volvió a tapar y tirar de la cadena.

    Al salir del baño encontró a Mozambo mirando dibujos animados pornográficos, le dijo que se sentara a su lado dándole una lata de cerveza. Allí en el sofá quedo adormilada y cuando se dio cuenta había pasado una hora. Mozambo se la miro y dijo:

    — Te has quedado dormida… quería darte la despedida.

    — Si, he gozado como nunca, tendré que irme.

    — No quieres más tema, entonces…

    — Si, bueno…

    — Me he dado cuenta de que no tienes el culo hecho — dijo Mozambo mientras le metía un dedo en su zona anal y la morreaba.

    — Lo tuyo es demasiado grande para…

    — Con algo hay que empezar, y que mejor que calidad — dijo, mientras le metía otro dedo.

    Pamela estaba algo molesta, pero le gustaba, eran nuevas sensaciones.

    Mozambo volvía a mostrar un poderoso empalme, las venas del tronco se veían fibradas, ella capto el mensaje. Se puso en mamada. Mozambo al mismo tiempo adapto la posición para dedearle el culo, al mismo tiempo le metía vaselina en cantidades generosas, ella se quejaba algo pero era receptiva. Tras cinco minutos de mamada Mozambo dijo:

    — Es hora de profanarte, los dedos veo que ya no te molestan, pero quiero hacerlo bien y se sentó en el butacón con las piernas abiertas, mostrando el pene erecto y los huevos colgantes.

    — No entiendo — dijo Pamela.

    — Ve combinando polla, huevos, culo — dijo Mozambo agarrándose los testículos.

    — Polla, testículos, pe… pero…

    — ¿No has comido nunca culo? Pues ahora lo aras, comerás culo de negrata y después intentaré encularte — dijo tajante.

    Ruborizada, temerosa, pero al mismo tiempo excitada empezó a mamarle el glande, paso al tronco, chupo los huevos, eran tensionados, el le empujaba la cabeza, gozaba, todo era negrura a la vista de Pamela. Levantó más las caderas, era señal inequívoca que pedía que le comiera el culo, empezó lameteándolo por los lados, después de arriba a abajo. Mozambo le presiono la nuca y le metió toda su cara en su zona anal y dijo:

    — Mete lengua a tope, como si follaras con la lengua un culo.

    Así lo hizo, con ganas, podía oler el aroma de ese culo negro, parecía una cueva. Mozambo se reincorporo y en una maniobra de elegancia suprema felina la coloco a ella en posición de a cuatro, cogió vaselina, se untó su polla de ella y alineo su glande al agujero anal de ella, abriéndolo de par en par con sus manos.

    — ¿No usas condón? — Exclamo ella.

    — En profanaciones me gusta hacerlo a pelo.

    Sin más preámbulos entro el glande, empujo, entro unos centímetros, ella se sentía dolorida, se quejaba. La saco, volvió a intentarlo, glande y unos cinco centímetros.

    — ¡¡Uff, ufff!! ¡No! ¡¡Me duele!!

    — Déjate llevar, no estés tan tensa, estás muy cerrada.

    Volvió a envaselinar y otro intento, esta vez el glande unos diez centímetros de profundidad. Pamela hecho un alarido.

    — ¡No! ¡No! Duele…

    Se volvió a reincorporar, más vaselina, abrió con sus manazas las nalgas y hizo otro intento. Glande y esta vez entraron más centímetros. Otro gutural berrido.

    — ¡¡Uff!! ¡¡No!! no más…

    — Tendrás que apechugar con ello, ya me he cansado — dijo en tono encolerizado y ansioso.

    Volvió a reincorporarse, abrió nalgas con las manos, una vez dentro unos centímetros la cogió del pelo de manera que ella tuvo que arquear la espalda.

    — ¡Va a full! Apechuga con ello, aguanta como puedas hijaputa.

    Tras estás tajantes palabra la empotró a fondo de una tacada sonora, sus huevos rebotaron en el culo de ella. Gritos, sollozos… Mozambo cogió su tanga de topos que usaba en el local stripper y lo metió en la boca de Pamela. Bombeó a rabiar, su cara era pura furia, le pistoneó el culo estrecho como pudo y tras unos bramidos leoninos eyaculo en el culo de ella. Pamela quedo tumbada, era un ser sin peso, el culo le escocia, notaba el sabor del tanga de Mozambo. Le habían estrenado el culo de manera salvaje.

    Tardo media hora en reaccionar, estaba amaneciendo. Tenía que irse, había quedado con un operario por encargo de su marido esa misma mañana. Se vistió, Mozambo estaba recién duchado y la miraba sentado con su polla flácida. No encontraba su tanga, entonces Mozambo le tiro el suyo y le dijo:

    — Me gusta quedármelos de trofeo, te lo intercambio por el mío. Cuando salgas cierra la puerta y hazme el favor de tirar esa bolsa, no tendré que bajar yo — dijo Mozambo.

    Pamela salió con la bolsa, se dio cuenta que eran los preservativos usados del baño, se sentía sucia, pero una nueva mujer; apenas podía caminar, bajo por el ascensor. Abajo en el recibidor del edificio había un viejo portero y la novia embarazada del amigo de Mozambo. Algo avergonzada intento pasar desapercibida, no pudo evitar el oír “Otra puta más”.

    Habían pasado cinco años y Pamelita había cumplido 18 años, en un cajón encontró una pequeña tarjeta de visita “Stripermans local” le llamo la atención y no sabía de donde podía haber salido dicha tarjeta. Sin más preámbulos un sábado por la noche la mostró a su amiga y le pregunto si se pasaban a tomar una copa. Pamelita ejercía la contabilidad de la empresa de su padre y su hermano dos años mayor que ella ya era supervisor de camiones de recogida de basura ecológica. Y el fin de semana fueron a ver el show de stripers mans con otra amiga. Se repitió la historia, pero esta vez eran tumbadas y eran gozadas dos jóvenes de diferentes generaciones por los mismos personajes. Tras su visita al local fueron invitadas al apartamento de un tal Matambo Sarengo Sistoteles y su amigo el Cresta, las dos fueron tumbadas y gozadas a partes iguales como se ha dicho. Pamelita fue pistoneada a coño abierto y sin funda, a pelo; en cambio su amiga Elena fue gozada a condón. Resultado: Pamelita al cabo de un mes se dio cuenta de la falta de periodo, es decir, estaba preñada. Matambo Sarengo Sistoteles asumió su paternidad y fue presentado a sus suegros. El día de la presentación doña Pamela Sonsoles Espionsa caía desmayada. Tuvo que ser ingresada de urgencias. Al despertar fue visitada por su hija y su futuro yerno de raza negra. Su hija fue a buscarle una botella de agua ya que su padre y hermano estaban en una convención de empresas sobre la recogida de la basura orgánica de camiones adaptados. Matambo Sarengo Sistoteles al quedar a solas con ella le dijo:

    — Tu hija también come culo, aparte de haberla preñado, también le he estrenado el culo. Ya solo me falta marcaros a fuego mi nombre «Matambo Sarengo Sistoteles».

     

  • Mi hija y yo somos yo y mi hija (3)

    Mi hija y yo somos yo y mi hija (3)

    Esa mañana no pasó nada más, excepto que practicamos la felación, que me explicó con detalle, ya que se ve que conocía la técnica y los puntos que había que tocar, otra vez la penetración, lo que papá llamaba el perrito, que era ponerse a cuatro patas, en fin, que dimos otro repaso que nos dejó cansados.

    Disimulamos, saliendo y volviendo a llegar a casa a la tarde, y después de cenar papá se fue a bañar con mamá, como de costumbre, pero de la de antes, es decir, mamá pensaba que se estaba bañando conmigo, y no con papá. Yo me fui a descansar algo, que estaba agotada de tanto jaleo. La verdad es que seguíamos sin haber llegado a una solución o un comienzo de algún atisbo de principio de idea. El caso no aparecía en Internet más que en películas, o en webs, pero no eran nada serias.

    Me quedé dormida nada más poner la cabeza en la almohada.

    ***

    Fui al baño con mi querida esposa, que pensaba que yo era su hija. Bueno, nada parecía reseñable. Yo me quedaba pensando en la manera de solventar aquello, pero nada se me ocurría. Al ir echándome el jabón Yuko me quedé pensando en lo bien que estaba, lo guapa que me resultaba siempre, y que ahora no podía usar este cuerpo. Cuando me tocó el turno de echarle el jabón y la estaba frotando, con la excusa de quejarme de que yo no tenía pechos tan grandes como los suyos, empecé a tocarle los pezones, extendiendo el jabón, tan espumoso y resbaladizo, por sus tetas, y dejaba los dedos más tiempo del necesario para aclarar el agua. Así, un par de veces.

    Noté que me miraba rara, y luego se distendía, porque le agradaba. Volví a la carga, sujetando sus pechos desde abajo, y no se te bajan, mamá, qué bien, y qué pezones más grandes, y así. Luego bajé a la entrepierna, y me dediqué a limpiarle bien sus partes, como ella decía púdicamente, metiendo también los dedos, que sabía que le gustaba. Ella respiraba más enérgicamente con mis toques, mientras yo la exploraba. Disimulaba diciendo que la limpieza estaba muy bien y que después del día de trabajo necesitaba el relax del baño. Acabamos el baño en la bañera con el agua calentita, satisfecha ella y excitado yo por lo que suponía esperaba más tarde en el dormitorio.

    ***

    Suponía que mamá vendría relajada del baño, y que me dejaría dormir tranquilamente, pero no podía estar más equivocada. No sé qué había pasado en el baño, pero el jabón algo debía tener, ya que nada más llegar a la cama, fresquera, mamá me empezó a hacer arrumacos, se metió debajo de las sábanas, me hizo dar un respingo cuando me agarró el pene y empezó a chupar. Qué bien lo hacía, papá sabía dónde ir, y se esforzaba, pero mamá disfrutaba a la vez que me hacía gozar a mi. Empezó suavemente, sujetando el glande, y lamiendo y ensalivando todo, para luego irme chupando los testículos, que se metió en la boca (de uno en uno) y después meterse todo el pene en la boca, y chupar, acariciar, lamer…

    A pesar de mis esfuerzos, nada pude hacer, y estaba agradecida de aquella experiencia tan grata. Papá se asomó entonces por la puerta. Yo le hice gestos de que se fuera, pero entró silenciosamente y, vocalizando sin sonido, dijo: indicaciones. Pero cómo me iba a dar indicaciones con mamá allí. Como mamá estaba bajo las sábanas, llegó al lado de la cama y me dijo al oído: tápala con la almohada.

    Me quedé perpleja, pero cuando mamá salió y me empezaba a besar, a lo que tuve que responder, le dije que se pusiera abajo y se tapara con la almohada, que con el poco aire iba a tener una sensación extraordinaria. No sé de dónde sacó papá aquello, pero se lo creyó mamá.

    Mamá estaba acostada boca arriba, con sus pechos hermosos y pezones en punta, y dispuesta a no sé qué. Papá fue a su vulva y empezó a lamer, indicándome que siguiera. Yo así lo hice. Usé las lecciones de por la mañana, y parece que con buenos resultados. Mamá gemía, bajo la almohada, algo en sordina, y parece que le gustaba. Le toqué los senos y apreté, según las órdenes que recibía, y luego, como tenía la erección no sé qué número del día, papá me dijo que al ataque.

    Pero primero metió él mi mano (la suya) en la vagina de mamá, y estuvo con ella un rato adentro, cosa que a mamá le hizo gritar con una voz profunda, irreconocible, y que expresaba una pasión tremenda. Yo, a pesar de todo, estaba erecta, y me tocó el turno de entrar en mamá, que me sujetó fuertemente; yo le quité la almohada, no le fuera a pasar nada, y nos besamos mucho tiempo, mientras yo estaba dentro de ella. Empecé a moverme y mamá también, agarrándome fuertemente. Era muy agradable estar así dentro de ella, y ella me decía lo mismo, qué rico lo dentro que llegas, más, así, sigue más, muévete, me decía. Yo no paraba y le hacía caso en todo lo que me decía. Así nos corrimos y acabamos reposando.

    Descansábamos mucho por todo el esfuerzo que hacíamos. Yo me preguntaba cómo iba a ser esto luego: ¿todas las noches? ¿De vez en cuando? Por ahora esto estaba bien, y me había gustado mucho, pero no estaría mal volver a ser yo.

    Mamá se quedó dormida, y yo me levanté. Papá estaba fuera, y hablamos un rato, sin solución para el problema. Mañana habría que improvisar algo, pero aquello no podía ser eterno.

    En fin, que nos fuimos a acostar.

    ***

    A la mañana siguiente, muy temprano —estaba amaneciendo—, me desperté y miré a mi alrededor. Todo seguía igual. Me rasqué la entrepierna y al segundo pase me di cuenta de una cosa: allí me sobraba algo. No, más bien, había vuelto a recuperar lo que me faltaba antes. De un salto fui al espejo, y sí, allí estaba yo, con mi pijama azul, mi polla en el cuerpo, y yo en el cuerpo. Corriendo fui a ver a Yuri. La desperté, me miró asombrada, se miró y nos echamos a reír. Nos abrazamos de la alegría, y ya veíamos que el mundo había vuelto a la normalidad para nosotros. Me quedé mirando a Yuri, y le dije:

    —Y de esto nadie sabrá nada nunca.

    —Claro que no, papá —y me besó. No un beso en la mejilla, no en las manos, no. Un beso en la boca, de lengua repasada, mientras me guiñaba un ojo.

    —Es temprano todavía, ¿no?

    Me lanzó las manos al pantalón, y me sacó la polla, a la que se lanzó —para celebrarlo, dijo— y me empezó a chupar. Al estar inclinada levantaba el culo, que yo destapé de su pantaloncito y empecé a acariciar y saborear con la mirada. Un poco más tarde recordábamos el perrito, hasta que salí de ella chorreando jugos de los dos. Desde entonces seguimos recordando aquel día celebrando nuestros juegos secretos.

  • Una noche swinger fuera de control

    Una noche swinger fuera de control

    Estaba un poco ansioso de ir a casa de mi mejor amigo Jacinto, quien cumplía 18 años y sus padres habían organizado una fiesta sorpresa con sus amigos más cercanos, pero mi ansiedad estaba en que quería ver Cristina la mamá de Jacinto un hembrón que me tenía loco casi desde mi pubertad, creo que crecí deseándola y dedicándole una que otra fantasía que me hacía tener unas buenas masturbadas en las noches, pero no era para menos Criss como le decíamos de cariño a Cristina no era una mamá común, era una mujer de ojos verdes, cabello rubio, no muy alta, creo que desde preadolescente tenía su altura de 1.66 cm y ahora obviamente a mis 19 años yo era mucho más grande y todo un hombre para responder con mis 1.81 cm.

    Pero lo mejor de Criss era su cuerpo tonificado y contorneado buenas tetas, buenas piernas y buenas caderas o mejor con una colota! que más de una vez soñé taladrar. Definitivamente un cuerpo muy armonioso el de Criss, el cual casi conocía muy bien, gracias a las fotos en ropa interior que ella misma había publicado, para promocionar su línea de Lencería la cual era dueña y a su vez era la modelo de la marca. Esas fotos por supuesto fueron mi motivación para varias masturbadas en su nombre, pero en realidad cada día era más difícil contener las ganas por Criss, más cuando en una oportunidad fui a la finca de ellos invitado por Jacinto, que coincidió con un paseo con mi novia Estefanía y su familia por la zona.

    Al llegar a la finca todo fue normal hasta cuando vi salir en traje de baño a Criss literalmente se me escurrió la baba de la boca pues mi novia Estefanía me codeo y en voz baja me dice: ”Cierre la boca Juan Ca”. Yo solo sonreí, pero no deje de admirar disimuladamente ese cuerpo de Criss lleno de curvas, afortunadamente Estefanía no le incomodaba mucho el tema y por otra parte Criss no era una amenaza para ella, porque Criss era una mujer de 38 años casada y con dos hijos uno de los cuales era nuestro amigo Jacinto. Por lo que esa noche Estefanía no me hizo ningún reclamo por el contrario fui yo el que me moleste, porque Estefanía no dejaba de hablar del esposo de Criss le había parecido muy simpático, que en otras palabras había quedado fascinada con el tipo, pero bueno al final que podía decir si yo también había quedado maravillado con la belleza de Criss.

    Esa noche tuvimos sexo con Estefanía pero no sé si fue un desfogue mutuo de ganas porque mientras penetraba a Estefanía mi mente estaba en las caderas de Criss, por lo que me deje llevar por la fantasía de estar jodiendo a Criss y me puse un poco más brusco a tal punto que Estefanía me reclamo: “Juan Carlos que te pasa suave” Haciéndome caer en la realidad de que lastimosamente no era las caderas de Criss y que tenía que bajar la intensidad que al final solo me desánimo y termine por regarme precozmente.

    Esto fue el inicio para que las cosas con Estefanía no marcharan, pues sentía cariño y la responsabilidad de complacerla, pero no sentía el deseo la pasión por comérmela. De hecho creo que ella le estaba pasando algo parecido, pues en más de una oportunidad tenía ese famoso dolor de cabeza que las acuesta temprano, lo cual era un alivio para mí, pues tampoco deseaba tener sexo con ella, más si deseaba pegarme una masturbanita a solas pensando en Criss, esos raticos sí que me relajaban, pero hacer realidad ese sueño era tan inalcanzable como ganarme la lotería, tendría que conformar con verla de vez en cuando en persona o en el peor de los casos, seguir mirando sus faticos en mi teléfono móvil.

    Días después fui nuevamente a casa de Jacinto ese día veníamos de jugar tenis con nuestras parejas respectivas Jacinto con novia Camila y yo con mi novia Estefanía, modestamente debo reconocer que de lejos Estefanía era más bonita que Camila, tal vez por eso fue que el padre de Jacinto o mejor el esposo de Criss llamado don Jorge lo descubrí mirando más de la cuenta a mi novia Estefanía era evidente que la frescura de Estefanía le llamo la atención más que su pinta de tenista le dejaba ver sus piernas bonitas lo que distrajo, lo suficiente para yo ir a la cocina a donde estaba Criss preparándonos unos refrigerios mientras los demás se quedaban en la sala conversando, al entrar a la cocina mi intención era solo ver a Criss, pero ella me dijo: “Juan Carlos menos mal viniste para ayudarme a llevar las limonadas mientras yo termino de hacer los Bizcochos”. Lo cual hice pero volví a la cocina para seguir admirando las poderosas caderas de Criss que en esta oportunidad estaban forradas en jean negro pero no ocultaban su majestuosidad, lo que me dificultaba seguirle la conversación a Criss pues ella me hablaba pero mis neuronas distraídas solo podían decir monosílabamente: “Aja, aja, si, no”.

    Pero lo cierto es que nunca había estado a solas tan cerca de las caderas de Criss pues mientras que ella estaba en el mesón dándome la espalda haciendo los bizcochuelos y a su vez hablándome, yo tenía todo el tiempo para acercarme los suficiente para morbosearle su cola y pensar: “Rico seria comer una culona así!”. Realmente estaba inquieto con tener a Criss tan cerca, mis pensamientos lujuriosos y mis deseos por tocarla me hicieron tener una erección y mientras tanto Criss indiferente seguía dándome la espalda preparando los bizcochuelos hasta que me dijo: “Juan Ca Quieres ayudarme y me pasas la mantequilla, para engrasar la bandeja y meterlos al horno” Aunque para ese momento yo quería era ayudarle de otra manera, le colabore pasándole la mantequilla y me dice al rato: “Abre el horno Juan Ca”.

    En ese momento Criss levanto la bandeja con los bizcochuelos y el destino me sonrió, pues la puerta del horno hizo estrecha la cocina, lo que hizo que Criss se me acercara lo suficiente para que instintivamente mis manos tomaran por unos segundos la cintura de Criss, eso me hizo recordar curiosamente las palabras de mi amigo Jacinto que me dijo: “Que si la mujer permite que la agarren de la cintura y no se timbra, puede dar el segundo paso que es apretar, para que sepa el interés de uno, y si no te quita las manos. Estas adentro! No literalmente hablando sino me refiero a que ella también le gustas”.

    Esas palabras que precisamente me había dicho el hijo de Criss perturbaron mi cabeza en ese momento en que mis manos estaban sobre la cintura de Criss, agache la cabeza observe sus prominentes caderas y apreté levemente la cintura de Criss con mis manos mientras que ella embolatada con la bandeja, la colocaba en el horno lo que no pudo evitar que mis manos estuvieran encima de ella y que ligeramente rosara mi pelvis en su trasero por unos instantes. En ese momento entro Jacinto diciendo: “Mama cómo van los bizcochuelos?” Y ahí pude notar que Criss se puso nerviosa al igual que yo, al contestarle gagueando: “Aaamoreee… Si en 15 minutos esta”.

    Yo con la mirada baja solo dije voy al baño y me retire. En efecto me fui al baño para echarme agua en la cara para quitarme la calentura, pero no basto tenía una erección que solo se iba quitar con una masturbadita, por lo cual me demore unos minutos en el baño haciendo la tarea, al salir llegue directamente a la sala. Estefanía me dice: “Que te paso Juan Ca?” Le contesté todo está bien y me dice Estefanía: “Mira que bizcochuelos tan deliciosos que hizo la mama de Jacinto” Y cruzando miradas con Criss ella añadió: “Y Juan Ca también ayudo” Esas palabras provocaron un corrientazo por todo mi cuerpo y luego me regalo Criss una pequeña sonrisa que me tranquilizo.

    Minutos después estaba llevando a Estefanía a sus casa en otras circunstancias seguro habríamos ido a un Motel pero hoy mi cabeza estaba en Criss, después de dejar a Estefanía en su casa yo me fui pensando en el coche que me había prestado mi padre: “Sera que Criss le gusto? Le gusto? Sera que sintió mi erección? Porque no me reclamo nada?” Bueno era infinidad de preguntas que no tenía respuesta las que se me ocurrían, lo cierto es que sí que tenía ganas de comerme una mujer como Criss, pero también tenía claro que ella no se prestaría para nada más y que tarde o temprano haría valer su estatus de mujer casada, mayor y encima mama de mi mejor amigo, por lo que tenia que no generarme falsas expectativas.

    Pero esa noche al llegar a casa recibí una llamada de un teléfono desconocido, No conteste pero reiteradamente marco, pero igual solo me fui a descansar, al día siguiente al despertar encontré un mensaje de voz era don Jorge el esposo de Criss padre de Jacinto lo que me preocupe y decía: “Juan Carlos deseo hablar contigo personalmente a solas. Llámame!” Quede estupefacto no sabía que hacer de hecho mi temor era que Criss le habría contado lo sucedido y que tendría problemas, pero por otra parte el tono de don Jorge no fue agresivo, como debería ser si le hubiera contado algo. Mejor no llamo pensé. Pero sino llamo tarde o temprano nos veremos y entonces? Mejor llamo y lo llame al comunicarme me dice: “Que bien Juan Carlos gracias por llamar te estaba buscando, quisiera vernos a solas te parece si nos vemos en el bar del centro comercial en 3 piso a las 6:00 pm?” No tuve más remedio que decir que si, por lo que ese día estuve preocupado, nervioso por lo que no fui ni a estudiar, ni a nadar como era mi costumbre pues practicaba la natación solo me tranquilizaba que el encuentro era en un sitio público, por lo que no podía salirse de control don Jorge.

    Entonces me quede esperando la hora indicada. Al Llegar las 6:00 pm don Jorge estaba puntualmente en el sitio indicado fui yo el que llego cinco minutos tarde, pero en fin don Jorge más amable de lo cotidiano me regalo un abrazo diciéndome: “Es un gusto verte y gracias por aceptar mi invitación” Ese abrazo me sorprendió pero me tranquilizo, luego don Jorge pidió una par de cervezas donde conversamos de futbol y otras cosas. Para ese momento solo estaba dejando fluir la situación no quería propinar nada bochornoso, pero don Jorge supo dar un giro a la conversación y me dice: “Juan Carlos te invitado para hacerte una propuesta, algo fuera de lo común pero que de pronto puede ser bueno para todos”. Hasta ese momento yo no decía nada solo me limite a escuchar: “Juan Carlos lo que quiero es experimentar algo nuevo con mi esposa y como tu entenderás en una relación siempre está el peligro de la monotonía que es lo que termina matando el amor, entonces había pensado en experimentar algo nuevo como lo de las reacciones swinger, y como habíamos averiguado esto es mejor hacerlo con personas de confianza y la verdad Juan Carlos a noche Criss me comento lo sucedido contigo”.

    Ese momento solo se me ocurrió pedir disculpas pero inmediatamente don Jorge me interrumpió diciéndome: “No te preocupes todo bien sé que Criss es muy atractiva y tanto ella como yo comprendemos la situación, pero además hay otra cosa. A mí me gusta tu novia Estefanía y creo que no soy indiferente por eso me atrevo a proponerte una noche los cuatro” Quede pasmado con la propuesta y en silencio por lo que don Jorge me pregunto: “Que piensas Juan Carlos? Te suena la idea?”

    Luego de unos segundos de silencio le respondí: “Pero don Jorge no sé qué decirle la propuesta es incómoda para mi ustedes son los padres de Jacinto y por otra parte no sé si Estefanía quiera? Y su esposa si está de acuerdo?” Entonces don Jorge me contesto: “Juan Carlos entiendo pero será un secreto entre los cuatro un pacto de caballeros, y por otra parte Criss la convencí y prefiere que seas tú que sabe que la vas hacer muy gentil y caballero con ella. En cuanto a Estefanía pues si quieres yo la convenzo?” La respuesta me sorprendió aún más pero de solo imaginar se me hizo agua la boca, por lo que solo me toco responder que lo iba a pensar y que le avisaría en los próximos días, por lo que me puse de pie para marcharme pero antes de irme me dice don Jorge: “Juan Carlos no me lo tomes a mal pero si quieres yo podría darte un dinero extra pero que quede entre los dos” Sorprendido solo le dije: “Lo voy a pensar”

    Esa noche no pude dormir pensado en la propuesta la verdad todo mi cuerpo y mi mente decía que debía hacerlo, lo único que me detenía era lo que podía pensar Estefanía o Jacinto si se llegaba a enterar, también me quede pensado porque me habían escogido será que le gusto a Criss? Pero no quería equivocarme en mi decisión por lo que busque consejo en mi mejor amigo del barrio que se llamaba Gustavo el cual a solo oír la propuesta su consejo fue: “Hágale!” y más cuando le dije quién sería mi pareja sin dudarlo me impulsó a aceptar la propuesta pero además me manifestó la envidia que le producía el hecho y en cuanto a mis inquietudes me dijo: “Juan Carlos seguro lo escogieron porque ustedes son manipulables, es decir que en la relación Criss va tener el control del acto sobre usted, ella va decir hasta donde va ir todo”.

    Eso me bajo el autoestima un poco, pero Gustavo añadió: ”Pero usted puede ser más listo que ellos y pude cambiar las reglas del juego, pueden poner las condiciones porque parece que el tal don Jorge quiere si o si, hacer el acto con su novia Estefanía, porque para proponerle que le paga un dinero, es que está muy necesitado. No cree?” Si Gustavo tiene razón pero qué condiciones debo poner, entonces Gustavo me contesto: ”Juan Ca proponga el sitio una casa neutral que puede ser esta mi casa, también pida cuartos independientes para follar lo cual don Jorge seguro va decir que si, a pesar que la regla para estos encuentros es que es un cuarto para los cuatro” Me suena le respondí a Gustavo. Luego el me indico: “Ya teniendo la res encerrada en privado va a romper el resto de las reglas, pues ya no va usar condón porque eso sería comerse el dulce con empaqué, y para ello tiene que arrear a Criss como si fuera una res y usted un capataz. Por lo que pronto tiene que asumir el control sobre ella”.

    Y como hago eso Gustavo? Entonces me respondió: “Tiene que penetrarla como mucha intensidad de tal forma que le demuestres que eres el macho dominante y si haces bien la tarea Juan Ca, ella terminara por someterse a tus caprichos” Uhy!! Que rico! Exclame yo y Gustavo añadió: “Pero Juan Ca le presto la casa, pero déjeme ver por la ventana con eso me conformo” Si porque no! Se me hace justo por tus consejos. Y pregunto Gustavo: “Y Estefanía si aceptara?”. Y con risa sínica le conteste justamente esa es la mejor parte porque ayer terminamos con Estefanía, ahora solo somos amigos por lo que ella seguro va aceptar. Mi respuesta fue la confirmación de que la propuesta era un hecho, solo era coordinar con Estefanía y don Jorge.

    Esa misma noche llame a don Jorge y le manifesté mis condiciones que sin bacilar acepto sin reparos y más bien con mucho ánimo, todo quedo coordinado para el sábado es decir en seis días y cinco noches, don Jorge quería antes y tal vez yo también pero la casa de Gustavo solo estaría sola hasta el sábado por lo que toco esperar, claro que lo bueno es que hice una semana de abstinencia sexual, quería llegar como un toro de lidia para embestir a Criss, fue difícil aguantar tantos días pero llego el día, al llegar a casa de Gustavo alrededor de las 6:00 pm una hora antes de la cita con los demás me indico todo y me dio las últimas instrucciones entre las que estaba: “Juan Carlos en el cajón del cuarto donde debes llevar a la hembrita vas encontrar una caja de viagra por si no te fusiona la herramienta, también una pastilla blanca por si vez la necesitad de drogar a la res y no es capaz de dominarla, también encontrara otros jugueticos como esposas vibradores si se pone buena la faena, yo estere en la ventana mirando bajo la oscuridad de la noche por lo que no se percataran de mi presencia”. Sorprendido todo está preparado solo era cuestión de esperar la llegada de todos.

    A las 7:00 pm sonó el timbre del citofono era Estefanía había llegado primero pedí que la dejaran pasar y cinco minutos después sonó nuevamente el citofono era nuevamente el portero pidiendo autorización para ingresar en carro de don Jorge y Cristina, lo cual autorice y minutos después estaban timbrando en mi puerta, por unos minutos los pies se me enfriaron de los nervios tanto que Estefanía me tomo la mano y me dijo: “Juan Ca tranquilo, divirtámonos”. Y abrí la puerta salude a don Jorge pero mi mirada y mis pensamientos estaban en Criss, estaba espectacular con jean negro que marcaba su figura, con un top negro con borde de colores, escotada y sin mangas que me indicaba que no tenía brasier. Pero lo mejor era verla con su dos colas de cabello como de muñeca, tal como se lo había pedido a don Jorge pues era una de mis fantasías.

    Entonces ella muy segura me saluda: “Juan Ca espero que te portes como todo un príncipe” Luego me dio un beso en la mejilla y siguieron ambos a la sala realmente para ese momento yo era el más tenso pues no sabía qué hacer, menos mal don Jorge tomo la iniciativa y sirvió unos tragos de whisky para todos, luego saco a bailar a Estefanía y me indico: “Vamos Juan Carlos con confianza saca a bailar a Criss”. Ella tomo la iniciativa y termino sacándome a bailar y mientras bailábamos me dijo: “Juan Ca estas muy tenso deberías relajarte, yo no muerdo”.

    Y seguimos bailando por un rato, hasta que observe que Estefanía y don Jorge se retiraron al cuarto era evidente que ellos iban a comenzar, Criss también se quedó viendo y no precisamente muy feliz, tal vez esperaba que su esposo le dijera algo o por lo menos la mirara, pero nada don Jorge estaba concentrado en Estefanía y siguieron su camino al cuarto al final del pasillo. Eso tal vez la lleno de rabia a Criss, entonces me tomo de la mano y me dijo: “Vamos, vamos Juan Ca, vamos al cuarto”.

    Por lo que de camino al cuarto que eran solo un par de pasos se me hicieron eternos, estaba bastante inquieto como niño queriendo destapar su juguete nuevo, sin embargo me estaba aguantando las ganas de comérmela, si vestida estaba exquisita Criss no me podía imaginar bien lo que sería verla desnuda, por lo que ella cerró la puerta y me lance a manosearla, pero Criss me freno diciéndome: “Oye Juan Ca espera estas muy ansioso, tienes que escuchar las reglas primero” Entonces me toco contenerme y oírla las reglas, mas no escucharla pues decía: “Juan Ca yo voy a dirigir, tendrás que ser obediente y cuando diga No es No!” Yo solo decía ansioso: “Ok” Luego me dijo: “Bueno desnúdate Juan Ca! y no olvides el preservativo”.

    Entonces muy rápidamente hice caso, tan rápido que me dio el tiempo de ver como Criss se quitaba el jean, dejando admirar por primera vez en vivo su escultural cuerpo, que piernas! Que cola! Había quedado Criss solo con tanga negra con encajes y su top. Mi mirada lujuriosa la intimido pues se cubrió su parte intima en cambio yo más decidido me quite el calzoncillo y le mostré mi herramienta, mi verga que estaba demasiado rígida y erguida. Una monumental erección y no era para menos pues ya estaba deseoso de clavarle mi verga a Criss, entonces ella me dice algo temerosa: “Juan Ca veo que ya estás listo ponte el preservativo” entonces me acorde de mi amigo Gustavo que estaba en la ventana, la cual estaba un poco abierta lo cual podía escuchar todo pero igual la oscuridad de afuera no me deja ver nada de pronto no estaba pensé yo.

    Luego mire a Criss y le dije algo más seguro: “Y no te vas a desvestir Criss?” Entonces ella me respondió hábilmente: “No hay necesidad Juan Ca, puedes meterlo un momento así por el ladito y ya!”. Me quede mirándola fijamente algo molesto, y apareció un letrero en la ventana a espaldas de Criss, era Gustavo que con una tablero acrílico había escrito: “ESTA PERRA QUIERE HACERLE TRAMPA”. Y era así ella no quería desvestirse toda, pero le seguí el juego me coloque el preservativo y le dije: “Listo Criss. Ven siéntate aquí. Estoy listo!”. Y no tuvo más remedio que acercarse haciéndome la advertencia Criss: “Juan Ca yo lo hago, no me toques! Solo voy a probar….”.

    Entonces deje que Criss tomara la iniciativa, sentí sus manos frías agarrando mi verga y titubeando corrió su tanga un poco tratando de acomodar mi verga en la entra de su vagina, y apenas sentí el orificio mande las manos sobre las caderas de Criss, ejercí presión entrando parte de mi verga pero estaba estrecha, Criss me detuvo y me dice “Espera! en qué quedamos?” y al ver que Criss como que no quería que entrara más ella, me anticipe empujando con fuerza hacia adentro hasta que el quejido de Criss confirmo que había entrado completamente. Y al sentir el calor de Criss fue el detónate para que la agarra bruscamente de la cintura, y como un loco comencé pujar y pujar muy apasionado, tan iracundo que no le prestaba atención a Criss que decía: “Juan Ca para, para!” pero yo estaba muy perturbado con su cuerpo casi sin darme cuenta y violentamente le arranque la tanga al igual que el top, quedando desnuda y aunque trato de zafarse mis ganas me hacían incontrolable y no paraba de besarla por todo su cuerpo como tampoco paraba de penetrar hasta que Criss saco fuerzas y me pego una cachetada que me detuvo diciéndome: ”Juan Ca cálmate! Así No quería! Fue suficiente.” Y le quite las manos de su cintura, lo que le dio la oportunidad a Criss de bajarse de encima de mí y mientras su enojo me dejaba quieto, Gustavo aparecía en la ventana con un letrero que decía: “NO LA DEJE IR, SOMÉTALA!” Instrucciones que Gustavo me recordó pues me había dicho palabras menos, palabras más: “Somete a Criss apunta de verga” Entonces me quite el preservativo y con mi verga aun erecta me abalance intempestivamente sobre Criss, que la empujo contra la pared del cuarto donde por inercia pude hundirle mi verga, y le dije: “Criss déjame terminar no me dejes con las ganas”.

    Sorprendida por mi reacción, me sorprendió más su respuesta: “Juan Ca estás muy ansioso aun, pero bueno solo un minuto para que termines” Tenia su autorización no sé porque si por pesar, o por gusto, o ambas. Pero lo cierto es que Criss no se daba cuenta que me entregaba crédito libre para penetrarla pero Gustavo sí y con un letrero en la ventana me lo hizo saber: “DURO CON ESE PEDAZO DE RAMERA”. Entonces me llene de ganas y desbocado tome con fuerza a Criss comenzando a pujar con mucha intensidad, ella se prestó pues enredo sus piernas en mi cintura mientras que yo hundía una y otra vez mi verga en Criss que estaba aprisionada contra la pared por lo que podía escuchar en mi oído sus quejidos, mientras que con mis manos la agarraba de sus nalgas carnosas y contorneadas para apoyar mi embestida. Para ese momento estaba literalmente insertada Criss en mi verga como un chuzo de carne o una papa en un tenedor me quedo fácil poner el ritmo a mi gusto y sentir como mi pene profundizaba en Criss, mientras recorría el cuarto de extremo a extremo con ella clavada en mi verga. Luego impregnados por la lujuria del acto hice que Criss se pusiera en cuatro, ella cedió a mi capricho y se prestó para que la montara así colocándome sus caderas como perra en celo, las cuales se veían majestuosas y lo mejor era ver mi verga enterrada en esas caderas con un agarre perfecto. Sin embargo en el clímax de la fornicación, por momentos no sabía de donde agárrame pues con mis manos en su cintura me permitía hundirle adecuadamente mi verga, pero cuando tomaba a Criss de sus colas de cabello rubias era como domar de las riendas y cabalgar lo que me enloquecía.

    Este monte hizo que escuchara de los labios de Criss que me gritaba: “Empuja, puja puja… Juan Ca…”. Y cuando todo iba bien aparentemente ella vio el preservativo usado tirado en el piso lo que ocasiono que ella se alterara y me dijera: “Juan Ca el preservativo se te cayo, suéltame! No te vayas a derramar. Suéltame!”. Pero la suerte de Criss estaba echada no iba a soltarla sin su depósito de mi producción de esperma, por lo que me volví una fiera aferrándome a ella le respondí: “Quieta mujerzuela hay que terminar” Solo alcance oír un “Basta!” Cuando mí energía la esclavizo no pudo resistirse a mi vigor y no le quedó más remedio que subyugarse y fue cuando Criss aun en cuatro comenzó a tener una seria de espasmos involuntarios y a gemir frenéticamente. Se estaba entregando. Lo que genero la euforia pues Gustavo se acercó a la ventana para ver mejor con un letrero que decía: “ACABALA!, ACABALA!!” Pero no estaba solo habían otros, pero no mi importo yo estaba sumergido en el orgasmos de Criss y ni siquiera los flash de las fotos me desconcentraban en mi labor de rematar a Criss cerdamente. Era como estar en una vitrina de Sex-shop, y comencé a derramar mi esperma en Criss asegurándome de depositar hasta la última gota de semen que había acumulado en mis huevas, por lo que me recosté en su lomo agotado esperando que mi verga por si sola abandonara la humanidad de Criss que también entre rendida y vencida se dejó caer en el suelo.

    Sínicamente vinieron los aplausos desde fuera de la ventana era Gustavo con otros hombres que habían visto un emocionante espectáculo y que se veían como pirañas hambrientas fuera del estanque, eso hizo precipito que Criss se reanimara, obviamente muy alterada por lo que me quito encima de ella diciéndome: “Eres una porquería Juan CA como me hiciste eso” Mientras buscaba su ropa y a mí solo se me ocurrió abrir la ventana y decir sarcásticamente “Quieren muchachos?” No había que preguntar. Era ver sus rostros como miraban a Criss que estaba lo suficientemente apetitosa, para saber que no se iban a negar. Mientras que Criss solo alcanzo a mirarlos y decir: “No se atrevan!”.

    Pero ya nadie los iba a detener la comida estaba servida, e ingresaron por la ventana Gustavo y tres hombres más, pronto la rodearon yo ayude a poner la música algo más dura para mitigar los gritos de auxilio de Criss, pero en segundos abusaron de Criss como criaturas primitivas y salvajes pues la atacaron simultáneamente es decir la penetraron a la vez por donde podían oral, vaginal, y anal humillándola de tal forma que intercambiaban de posición y de poses. La estaban devorando viva a Criss, minutos después todos habían quedado satisfechos, pues todos salimos por donde entramos.