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  • Que no se entere tu madre

    Que no se entere tu madre

    Andrea tenía 16 años cuando Stella y yo nos fuimos a vivir juntos en una casa de un barrio cerrado por las afueras de Buenos Aires. Estaba terminando el colegio y pensaba estudiar medicina, como yo. Stella no es médica, pero trabaja como recepcionista en una clínica. Ahí nos conocimos hace diez años y hace seis que vivimos juntos.

    Andrea ahora tiene 22 años y le falta uno para recibirse y empezar con la residencia. Hizo una carrera ejemplar, con un promedio de 9 y una dedicación envidiable. Ni yo, que era bastante estudioso, le había dedicado tanto tiempo a los libros. Era muchísimo más alta que Stella, medía 1.75, tenía las piernas largas y unos muslos torneados perfectos, como de revisa de moda. Tenía los pómulos ampulosos y una boca carnosa que cuando se pintaba los labios la convertían en una fruta prohibida.

    Andrea era delgada pero tenía una espalda y unos hombros esbeltos que terminaban en un cuello fino. Desde chica le había gustado usar el pelo corto, se vestía con jeans y remeritas cortas y su ombligo era apenas un punto en un abdomen plano. Tenía unas tetas chicas pero que le caían con gracia porque casi nunca usaba corpiño. Yo casi estaba convencido de que le gustaban las mujeres y no los hombres porque no la había visto salir con ninguno en los casi seis años que nos conocíamos. En todo ese tiempo, salvo algún comentario de alguna película que veíamos en familia, con Andrea casi nunca habíamos tenido demasiado diálogo. Se fue haciendo más frecuente cuando llegó el momento de la especialización y de los consejos para las residencias.

    “¿Es verdad que las guardias son un descontrol, que se pasan cogiendo entre todos?”, me preguntó una vez a quemarropa después de tomarse un par de cervezas con un bikini infernal. Tenía un culo durito, bien parado que instantáneamente me hizo endurecer la pija. Me dio un poco de pudor, pero nunca jamás le dije nada fuera de lugar. “Lo que pasa en la guardia, queda en la guardia”, le respondí con una sonrisa cómplice que fue correspondida por ella. Desde ese día el nivel de picante de algunos comentarios de Andrea empezó a excitarme y en mi cabeza se instaló la idea de cogérmela, aunque fuera la hija de mi mujer.

    La idea se convirtió casi en una obsesión la noche que llegué de una urgencia a las tres de la mañana y escuché los gemidos de Andrea desde el pasillo porque tenía la puerta abierta y prendida la luz del baño. El espejo me daba un espectáculo magnífico. Andrea estaba en cuatro patas, con el culo levantado y la cara contra las sábanas. Con una mano se metía y se sacaba un juguete de buen tamaño en la vagina y con la otra se frotaba el culo y se metía uno o dos dedos.

    Por el espejo pude advertir cómo mordía la almohada cuando llegó al orgasmo. Era una perra caliente. Quedó exhausta y tardó varios segundos en recuperarse. Yo me fui en silencio y tuve que masturbarme. Tenía ganas de morderle las tetas, pasarle la lengua por el agujero del culo hasta que me pidiera por favor que la penetrara. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una paja y todo gracias a Andrea, mi nuevo objetivo para la cama.

    Desde esa noche empecé a ver a Andrea con otros ojos y a tratar de evitar situaciones embarazosas como quedarnos solos en la pileta o ver películas de Netflix en el mismo sofá como habíamos hecho infinidad de veces, con ella y su madre. Los domingos empecé a desayunar un poco más temprano porque solía bajar en corpiño y bombacha a buscarse un café para volver a la cama. Pero lo que yo pensé que era evitable se tornó inevitable.

    Ese sábado Andrea estaba feliz porque había aprobado Pediatría, que parecía iba a ser su especialidad, con un 10 y todos los honores. “Podemos ver una peli esta noche que hace un montón que no miramos”, nos dijo mientras cenábamos. Yo me iba a excusar, pero Stella me primerió: “vean ustedes si tienen ganas, yo me voy a dormir porque estoy destruida”.

    Mientras cenábamos también advertí que se había tomado una de esas pastillas para dormir que la planchaban y no la despertaba nada hasta el otro día. “Dale, no seas malo, veamos una peli para festejar la materia”, me imploró con voz de bebota y las manos juntas como cuando uno pide. Asentí con la cabeza y me fui a servir un whisky. Andrea subió hasta su cuarto y bajó con un pijama de esos que vienen con pantalón y saco. Me pareció que no tenía ropa corpiño y la tanga era un triángulo con una cinta diminuta que le dejaba mucho más paradito el culo. La pija se me hinchó al instante. Tuve que cruzar las piernas para que no se notara y le pegué otro sorbo al whisky para distenderme.

    Andrea se sentó al lado mío con las piernas cruzadas en posición de yoga. La rajita de su concha se marcaba en el pantalón de algodón del pijama y en su tanguita diminuta. Por sus piernas largas, sus muslos hacían contacto con los míos. Sentí un calor intenso en el lugar que sus piernas se cruzaban con las mías. Esta nena estaba hirviendo.

    “Me convidás un poco de whisky, nunca tomé y me gustaría probarlo”. Me dijo apoyándome sus tetitas en la espalda. Sus pezones estaban duros, los sentía a través de mi remera. Le serví un vaso con una buena medida de uno de los escoceses más ricos que tenía. Le puse dos hielos y le dije que intentara saborearlo. “Que no se entere tu madre”, le dije en broma. Y ella me respondió: “lo que pasa en el whisky queda en el whisky”, me dijo guiñándome un ojo.

    Con el correr de los tragos Andrea se fue aflojando. Me contó que había debutado en el viaje de egresados y que había tenido varias experiencias no tan positivas con los hombres. “Soy muy fea papi”, me preguntó poniendo los labios como para dar un beso y tuve que contenerme para no comerle esa boca carnosa.

    Le dije que no fuera tonta que ella sabía que era una mujer hermosa y que ya iba a encontrar el indicado. Mientras podía le iba sirviendo traguitos de whisky y yo tomando a la par. Me recosté en el sofá y ella se acostó con cabeza en mis muslos. Casi instintivamente empecé a acariciarle el pelo y pude notar que le gustaba por los pequeños suspiros y la piel de gallina. El culito le brillaba, tenía unos muslos perfectos y unas piernas largas y finas. Una muñeca, casi en bolas, mirando una película conmigo los dos borrachos. Nada podía terminar mal…

    Mi pija había quedado a centímetros de su cara. Ella tenía un mano entre su cachete y mi muslo y sus dedos a milímetros de mi pene. Con la otra mano me acariciaba las pantorrillas. Noté que sus dedos iban ganando terreno, centímetro a centímetro fue acercándose hasta la cabeza de mi pija que estaba hinchada y caliente. A punto de explotar dentro de la bermuda.

    Por instinto bajé con una de mis manos acariciando su espalda hasta llegar a su culo. Ella aprovechó ese movimiento para hacer contacto con mi pija y en el momento que lo hizo le apreté una nalga, con fuerza. Andrea largó un suspiro y metió su mano por debajo de la bermuda para agarrarlo. “Está caliente, late”, me dijo y con su manu suavemente empezó a masturbarme.

    A esa altura mi mano ya estaba dentro de su pantalón y pude sentir su vagina estaba empapada, chorreando un flujo tibio. Empecé a jugar con mis dedos por arriba de la bombacha, siguiendo la línea de sus labios abiertos. Ella empezó a frotar con más intensidad mi pene y a gemir con el movimiento de los dedos. Corrió la bermuda para arriba y la cabeza de mi miembro quedó al descubierto. Andrea le dio un piquito y me dijo.

    – “Me la puedo comer? Me dejarías probarla? Tenés una hermosa pija papi”. Y se metió toda la cabeza en su boca y empezó a jugar con su lengua. “Vos me podrías ayudar?” Me preguntó y suavemente me desabrochó las bermudas. Levanté el culo para que cayeran hasta los tobillos y quede sentado con Andrea observando mi miembro casi con ojo médico que me la hizo poner más dura todavía. Estaba hinchada, se le marcaban todas las venas de la calentura. Había tomado tanto whisky que estaba dispuesto a llegar hasta el final.

    Andrea se prendió a mi pija y empezó a chuparla como una experta. La recorría de arriba abajo con su lengua y cuando llegaba se la metía hasta la garganta. Le pedí a ella se recostara en el sofá para poder jugar con mis dedos. Sabía que eso la calentaba y estaba a punto de llenarle la boca de leche.

    “Qué rica, la quiero toda hasta la garganta, quiero sentir cómo me llenás la boca. Es mucho más suave y mucho más caliente que mi juguete. Nunca me había comido una pija así Raúl, pero sabía que alguna me iba a gustar, papi”. Y se prendió de nuevo a mi pija como desesperada. Gemía y me pedía que le metiera los dedos por la vagina y por el ano. Lo tenía lubricado y empecé a jugar primero con uno y después con dos dedos. Con la otra mano le apretaba la cabeza contra mi pija hasta que la nariz rozaba mi pelvis. Eso la ponía loca. “Ahogame de nuevo, ahogame de nuevo con tu pija”, me pidió y antes de que terminara la apreté hasta que hizo presión para arriba. Por la vagina largó unos chorros calientes y estaba más putita que al principio.

    -Quiero esa leche, Raúl, dásela a probar a tu bebota – me dijo y el morbo me calentó de tal manera que le lancé un chorro caliente de semen cuando la tenía bien metida en el fondo de su boca. Andrea empezó a temblar con mis dos dedos metidos hasta el fondo de su culo y no dejó de chuparla hasta que mi pija se había puesto blanda. Buscó rastros de leche en mi bello púbico y paso la lengua para volver a metérsela hasta el fondo. Me secó los huevos con tremenda mamada y quería más.

    “Yo te hago todo lo que quieras, pero que no se entere tu madre”, le dije y me arrodillé en el piso. Le abrí las piernas y empecé a chuparle la concha. La tenía empapada. Era de un rosa suave y la tenía toda depilada. Era dulce, rica, me dieron ganas de meterle la lengua hasta las entrañas. Andrea se retorcía en el sofá. Se tapaba la boca para no gritar fuerte. Con mis dedos le daba pequeños pellizcos en los pezones y empecé a lamerle la flor rosa y dilatada de su ano.

    Le metí la lengua hasta donde pude y con la nariz le oprimía el clítoris para calentarla más. Me agarró de la nuca y me apretó contra su concha empapada y empezó a dar pequeños gritos mientras sentía las descargas eléctricas del orgasmo. “Me gusta tu lengua Raúl, nunca me habían chupado así, me gusta que me comas el culo”, me dijo y se dio vuelta para ponerse en cuatro patas en el sofá. La imagen me volvió a calentar. Así la había visto esa noche mientras se metía un chiche y se frotaba el culo. Era mucho más lindo de cerca. Le pedí que separara más las piernas y ella paró más su culo. Le abrí los cachetes con las dos manos y le enterré la lengua. “¿Te gusta mi culo?”, “¿Lo querés?”

    Me paré y le apoyé la cabeza de mi pija entre la la concha y el culo. La tenía dura como una piedra. Tenía piernas largas y sus dos agujeros quedaban perfectos para mi 1.80 me de altura. “Dónde la querés, por adelante o por atrás”, le pregunté mientras se arqueaba como rogando que la penetrara.

    “Por los dos” me dijo y con una mano se lo acomodó en la rajita empapada como cuando la había visto meterse el juguete y se la enterró hasta los huevos. “¿Me cogés fuerte Raúl? ¿Me la metés bien hasta los huevos papi?”, me dijo y empezó a golpear con sus nalgas mis muslos mientras la pija se le enterraba hasta el fondo y salía empapada de sus jugos calientes. Con las manos empecé a darle nalgadas, primero más espaciadas y después más intensas. “Se lo merece tu hija putita Raúl, pégame más fuerte”. Le hice caso mi pija casi no entraba en su cueva de lo gruesa que se me había puesto. Andrea tenía rojos los cachetes del culo y se mordía los nudillos entre gemido y gemido. Sentí que acababa porque todos sus líquidos me lubricaron la pija que iba y venía sin ninguna resistencia.

    “Ahora la quiero por el culo papá”, me dijo y no la hice esperar. Me mojé bien los dedos con saliva con la pija todavía adentro de su vagina y le metí dos dedos hasta el fondo. Lo tenía completamente dilatado y pedía pija. “La quiero hasta el fondo Raúl, quiero que me llenes el culo de leche”, me imploró mientras con sus dos manos se abría las nalgas y el agujero del culo se le dilataba más y más. “Nunca tuve una pija ahí, quiero sentir como es”, me dijo y se la metí suavemente, pero sin pausas, hasta que su culo duro y juvenil quedó contra mi vientre. Se la había enterrado hasta el culo y ella gemía y gemía.

    Lentamente, empecé a moverme, fui levantando la intensidad hasta que tuve que taparle la boca por miedo a ser descubierto por su madre. “Dámela toda, la quiero”. Y le descargué un chorro de leche que le llenó el culo. Ella acabó también, “Qué rico, qué rico”, decía y me apretaba el miembro con sus nalgas. Cuando le saqué la pija, un chorro de leche se le derramó por los muslos y ella instintivamente lo frenó con sus dedos y se lo llevó a la boca. “Es muy rica tu leche papi, como para andar desperdiciándola”.

    Nos sentamos en el sofá y amagamos con seguir viendo la película. No sabía ni qué hora era ni me importaba nada. Me había cogido a la hija de mi esposa en mi propia casa y me había gustado. “Tenemos que ver películas más seguido. Y tomar whisky juntos”, me dijo Andrea mientras le daba un trago al puchito de whisky que le había quedado entre los hielos”. Se levantó y cuando le iba a decir que por favor no le dijera nada a su madree, me dio un beso apasionado, me acarició de nuevo la pija, se la volvió a meter en la boca y después de chuparla un ratito más, me dijo. “Lo que pasa en el sofá, queda en el sofá”.

  • Sexo inesperado

    Sexo inesperado

    Esto que les platicaré fue real y me pasó hace años, y todo empezó cuando tuve que trabajar en una tienda departamental y mi esposo, tuvo que salir fuera por motivos de trabajo por tres meses, y yo soy muy caliente y aunque me masturbaba, tenía el deseo de que me cogieran, y al llegar a mi nuevo trabajo, me gustó mucho mi jefe, y él también me correspondía, y así pasaron varios días.

    Y una noche de madrugada fuera de mi casa, en una noche lluviosa, escuche voces y me levante y mi sorpresa fue que vi a una pareja era una vecina y la estaban cogiendo, en la banqueta ahhh que calentura me dio, mi panocha se me humedeció muy rápido y vi, como ella le agarraba su gran verga y puñeteaba su novio, mmmm y él empezó a quitarle su blusa, y frente a mi ventana, la empezó a coger, se la sentó en las piernas y se la metía y sacaba… ahhh… yo quería que a mi también, después la volteó y con sus tetas colgando la puso en cuatro y vi como esa gran verga se la empezó a meter, y después se la saco y la empezó a coger por el culo… ella bramaba y yo junto con ella, ahhh, quería una verga.

    Después se la sacó y le echó los mecos en las tetas, mmmm… me masturbe sin parar, y ya en cama de nuevo, me desnudé y me estuve repegando con la almohada hasta que me vine de nuevo, ya me urgía alguien me cogiera.

    Y días mas adelante después de estar en el trabajo con el jefe, sonriendo y aceptando sus respuestas de flirteo me llamo por el altavoz me presentara, con datos de mi departamento, pues subí a su oficina, arriba era como una bodega con cajas y al final estaba la oficina y me presente, y me dijo ‘dame los datos’, los vio y me dijo ‘te llame no por los datos si no para esto’… y se saca su gran verga, con una rica cabeza y sus grandes huevos, ahhh… lo que estaba esperando… pero no le contesté estaba estática mirando esa grande verga rica.

    Me tomó de la mano y me dijo ‘anda sóbala’ y ya no me opuse, se la sobé desde la cabeza al tronco y sus huevos, con las dos manos lo empecé a puñetear… mmm mmmm… que ricura y me empezó a desvestir y quedé completamente encuerada, ya no me importo y se la empecé a chupar… mmm… me la metía por la boca lo más que podía, me la sacaba y me pasaba su gran verga por mi cara y me calentaba mucho, ahhhh… que rico era sentir esa verga… me sobaba mis tetas estaban los pezones muy erectos, mis nalgas yo soy nalgoncita y mis tetas parecen dos meloncitos, que él me las agarraba y yo me deleitaba… mi panocha ya estaba muy mojada y lista para que me ensartara…

    Y me agarro y me puso sobre el escritorio y me abrió de piernas y me ensartó… ahhhh… lo que yo quería, me la metía y me la sacaba y en cada embestida me hacía gemir. Yo no sé cuánto tiempo, me tocó así abierta y ensartándome, pero me hizo venirme en tres ocasiones.

    Después me chupó mi panocha de lo más rico y me volví a venir, le chupé de nuevo su verga y seguía muy dura. Me puso de nuevo contra el escritorio de espaldas y me abrió las nalgas… aaaahhhh… me quería culear, y me preguntó si podría abrir ese agujero… ‘siiii -le dije- ábrelo, este agujero quiere esa verga adentro’ ahhhh me empezó a pegar con su verga en mis nalgas y yo esperando con gusto esa ensartada… ahhhh y me puso la cabeza de su verga en mi agujero y empezó a empujar poco a poco… ahhhh… siii asiii… le decía… y sentí como me abría con su cabeza mi agujero, ahhh… que sensación más rica, ahhh… y así me la metió centímetro a centímetro, ahhh… le agarraba su vergota y le sobaba sus huevos, a la mitad de la verga, me la dejo ir toda, ahhhh, siiii… ábreme… ábreme, le gritaba, ahhhh… y empezó a metérmela y sacármela, ahhh… sentía su vergota y me deleitaba… me dijo ‘dónde quieres los mecos’, le dije que afuera de mi agujero, que me aventara los mecos ahí, aaaah… así lo hizo y me lleno de mecos el culo ahhhh… me vine… y claro, le chupé de nuevo su verga y me comí todos sus mecos, de su cabeza, ahhhh… me hizo venirme sin parar, hasta el final… fue una gran cogida que siempre me acuerdo…

    Después yo sabía que me seguiría llamando y yo ya estaba lista con mis tangas y ligueros para que me cogiera de nuevo, y así fue escuche de nuevo que me llamaba, por el altavoz y yo, ya sabía a qué iba y subía bien caliente y dispuesta, como su puta que era. Hasta que me salí porque llego mi marido, esto es algo que me pasó y es real. Espero les haya gustado como a mí.

     

  • Mario (05 de 22): Marcos sigue enseñándome

    Mario (05 de 22): Marcos sigue enseñándome

    A la mañana siguiente, después de bañar al niño, lo hicimos a la vez los dos para tardar menos, y luego desayunar, recoger la casa y vestirnos pedí permiso al abuelo para ir a pasear.

    -Si sales llévate a Marquitos y a la vuelta pasa por la tienda de comestibles, pide mi encargo para traer a casa.

    -Eso iba a hacer abu, lo llevaré al parque.

    -No olvides recoger el encargo que te he dicho.

    Al bajar llamé a la puerta de Migue y salió él mismo, Enseguida cogió al niño en sus brazos y le cubrió de besos.

    -Marquitos, ni niño precioso, hoy te han puesto muy guapo para salir. -el chico enseguida escapó de sus brazos, aunque pequeño era my fuerte e imposible mantenerle en brazos si no quería.

    -Vamos a llevarle al parque, tengo que hablar contigo.- rápidamente se preparó y emprendimos el camino. Llegamos a la zona de juegos y nos sentamos en un banco mientras el chico jugaba con los demás niños en los columpios y juegos.

    Hacía un día esplendoroso, el sol brillaba suspendido en el cielo libre de nubes, los mayores cuidaban que los pequeños no sufrieran daño alguno.

    -Anoche estuve en casa de Marcos para buscar tu ropa.

    -Y no te la quiso entregar. -no le iba a decir que Marcos deseaba que recogiera todos sus enseres y desapareciera de allí, ese no era el plan.

    -Tienes que regresar Migue.

    -¿Para qué? para ser el juguete de sus amigos, yo no le intereso si no es para que me use a su antojo. -tampoco eso era cierto del todo, se lo pasaba divinamente en la cama con mi primo

    -A ver, razónalo, primero de todo solo fue uno el que te manoseo, segundo, tu no puedes vivir con tu padre, estás como en una ratonera, en la casa de Marcos haces lo que quieres, él está todo el día en su trabajo y tu eres el dueño, tienes un techo más o menos digno, comida.

    -Y a cambio él me folla cuándo y cómo quiere.

    -¡Joder!, no seas injusto, a mi no me vas a hablar de que follas con él forzado.

    -Él me echó, que él me llame.

    -No me aclaro exactamente si fue así o al contrario, pero eso poco importa, se que él quiere que vuelvas, eso sí es importante. No me lo ha dicho pero conozco muy bien a mi primo y se que es así.

    Dejé un momento de hablar y le cogí de los hombros para que me mirara de frente, me estremecí al constatar que no tenía más que huesos, estaba más delgado que yo. Dos preciosos ojos vidriosos me miraban sin verme.

    Y tú deseas volver, no me lo niegues. -entonces se me abrazó y comenzó a llorar hipando inconteniblemente. Deseaba hablar y las lágrimas no le dejaban.

    -Marito, estoy tan solo…

    -Lo se cariño, lo se, pero somos valientes y vamos a luchar. La vida no nos joderá te lo juro. -se intentaba limpiar con la manga de su camisa los ojos.

    Me di cuenta de que algunos padres nos miraban alarmados.

    -Deja de llorar o van a creer que te estoy matando. -se sorbió la nariz y levantó la cara mostrando una tímida sonrisa.

    -Si tuviéramos el dinero de don Guillermo aquí tomaríamos un refresco, ¿no habrás cogido algo para el bolsillo?

    -¿Cómo crees? ese dinero es tuyo y me lo has confiado pero tengo unas monedas que llegarán para un helado.

    -Pues que no se hable más, vamos al puesto que hay cerca del estanque de los patos, allí hay verde para tumbarse y jugar.

    El tiempo pasó lentamente mientras tomaban su helado bajo las ramos de las viejos árboles, luego Marquitos bajó para ver los patos de cerca y perseguir a las palomas que comían lo que la gente tiraba a los patos y se quedaba en el camino.

    -¡No te alejes mucho cariño, que yo pueda verte! -estábamos cercanos a él pero no puedes confiarte, alguna vez he tenido que correr para encontrarle perdido.

    -Migue se había tumbado mirando el cielo entre las ramas y las hojas del árbol, yo sentado a su lado vigilaba a mi primito, miré su perfecto perfil y pasé un tallo de hierba por su nariz recorriéndolo hasta la boca.

    -Don Guillermo quiere verme mañana a la noche y que pase el sábado con él. -Migue giró la cabeza para mirarme.

    -Waaa, tío que suerte la tuya.

    -Y anoche, cuando fui a buscar tu ropa, estuve con Marcos.

    -¿Estuviste con Marcos? -se había sentado de sopetón y me miraba, sin enojo, intrigado.

    -¿Follando con él? -colocó una mano en mi rodilla y pensé que se iba a echar a reír de un momento a otro.

    -Tu me aconsejaste que buscara vergas para acostumbrarme. -la boca se le iba abriendo mostrando sus bonitos dientes blanquísimos y perfectos.

    -Yo no te hable ni te sugerí nada de tu primo.

    -No, pero fue lo primero que encontré, y de verdad al principio no quería. -puse cara de tristeza y arrepentimiento y al fin puede escuchar la milagrosa risa de Migue.

    -¡Oh, no me importa Marito! Con las ganas que tenía al fin te hizo suyo, y he sido yo quien te envió a su casa. Eso si está bueno. -su risa se hizo escandalosa y yo solo sonreía.

    Tenía que contárselo a Migue, todo debía estar bien entre nosotros, sin secretos que un día se supieran y rompiera nuestra confianza.

    -Me pidió que volviera hoy para hacer lo que ayer no hice.

    -Y para que vuelva a follarte.

    -Sí también para eso, tengo que ir fuerte donde don Guillermo, no puede notar que sigue causándome daño, y que al final me rechace, sería terrible para su orgullo saber que no me da placer, él también quiere que yo goce con él, le gusta presumir de que su verga hace milagros y quien la prueba quiere repetir.

    -¿Marito, sabes que te estas convirtiendo en un putito?

    -La vida me obliga Migue, empezando por mi abuelo. -miré hacía donde estaba Marquitos, seguía recogiendo la comida que a otros se les caía y se la llevaba a los patos. Lo vi como una muestra más de la terrible pobreza que nos hace ser esclavos de los demás.

    -Tengo que recoger un paquete de comida en la tienda.

    -¿Donde don Andrés? ¿ese sátrapa traga niños?- me puse a reír socarrón.

    -Es amable y al final pide permiso, cuando le pidió a mi abuelo que deseaba tenerme lo tuvo claro, un no rotundo, pero era porque ya estaba destinado, de otra manera vete a saber.

    -A mi me lo pidió personalmente, ¿recuerdas? le dije que si se enteraba mi padre le rompería la cara, y era cierto, con el odio que siente por los maricones.

    -Una razón más para que veas con buenos ojos volver con Marcos, todos saben que estás con él desde hace años, es así y pocos se meten contigo para molestarte estando bajo su protección.

    Llegamos a la tienda y por suerte estaban su mujer y su sobrino conocido nuestro, solamente recibí de él una mirada lujuriosa y el paquete preparado. Migue no quiso entrar y se quedó fuera con el nene.

    -Aquí tienes lo de tu abuelo, y dile que se pase por aquí que tenemos que arreglar cuentas.

    Dejamos a Migue en su casa y el pequeño le beso abrazados los dos, seria un motivo más para que volviera, mi amigo quería al pequeño, un gran cariño había nacido entre ellos.

    El abuelo estaba preparando la comida, magra y escasa de todo, esperando el paquete que yo llevaba.

    -Don Andrés quiere que hables con él para arreglar cuentas. -lo que escuchó debió cabrearle y respondió airado.

    -¡Que se espere como los demás, también yo le he hecho favores que no me ha pagado! -el abuelo continuó sacando lo que había en el paquete y preparando la comisa.

    ******************

    Mamá volvió esa noche a dormir en casa, Marquitos y yo ya estábamos en la cama, como casi siempre cuando llegaba, el nene dormido y yo dando vueltas en mi cabeza, haciéndome cábalas sobre lo que pudiera suceder mañana, iba a estar un día entero con don Guillermo, no pude evitar sentir un estremecimiento.

    Siendo un macho aún potente, como una caballo alazán salvaje, podría romperme aunque ya estaba preparado.

    Escuchaba sus voces discutiendo, sus tonos altos y desagradables que luego se volvieron cuchicheos, hasta que sonó el chasquido de una puerta al cerrarse, se habían cansado pronto de tirarse diatribas y ataques mutuos.

    Siempre era igual y no entendía para qué se presentaba en nuestra casa, si era por el gusto de discutir con su padre, o era porque no tenía donde pasar la noche. A veces no me enteraba de que había estado aquí, solamente a la mañana, cuando veía al abuelo hacer la cama, o retirar las sábanas para lavarlas me daba por enterado.

    Ahora volvía a rememorar el encuentro con Marcos. Después de la comida y la siesta del pequeño, el abuelo le ordenó que le siguiera, dijo que quizá volvieran tarde, y pensé que sería como siempre, pasar el rato con los amigos, las cervezas y el vino, no me gustaba para nada que llevara a Marquitos en esos momentos a su lado.

    Me quedé solo y aproveché para meterme en el baño, deseaba limpiarme profundamente, para cuando fuera a la casa de mi primo, al encuentro de mi macho que ya despertaba en mi las ganas de que me abrazara sometiéndome, y algo más.

    Descubría muchas cosas nuevas en mi, novedosos sentimientos que antes tenía dormidos y que Marcos había despertado llenándome de lujuria que antes desconocía. El chorro de agua caliente me acariciaba la piel, agradecía la suerte de poder tener agua caliente, y una ducha, sabía que a pesar de todo era afortunado, otros estaban peor.

    Disfruté dejando resbalar el agua cálida por mi cuerpo antes de proceder a limpiarme el recto, como mi abuelo me enseño, tres aguas hasta que salía limpia y clara, acaricie mi ano con los dedos cubiertos de blanca espuma, me gustaba esa sensación y los introducía en mi lentamente, gozando las sensaciones que ahora sentía.

    Apretaba con suavidad el ano sin penetrarme, y lentamente metía un dedo y después otro en mi culito, con una sensación que me extasiaba imaginando algo mayor, salí un momento y busque el cepillo del pelo, de mango redondo y lo acaricié besándolo, no era un falo de verdad, pero era más grueso y largo que mis dedos. Lo masturbé con la mano enjabonada, como si fuera una auténtica polla y lo apoyé en la entrada del culo.

    Suspiré sin querer evitarlo, estaba solo y podía hacer cualquier ruido, lentamente el improvisado pene fue entrando, era un nuevo experimento, nunca se me había ocurrido hacerlo hasta ahora que sabía el gusto por tener el culo lleno.

    Era rico, no como la verga de mi primo, o exagerando, la de don Guillermo, pero era algo duro que se movía acariciándome el esfínter, algo artificial que suplía un improvisado pene, me contraje al sentirlo que llegaba a tocar algo sensible en mi interior y gemí largamente.

    Para mi eran todo novedades, hasta ahora había estado ausente de estas sensaciones, deseándolas pero evitando tenerlas por las duras consecuencias que provocaría, el abue había sido muy claro, no quería que tocara mi culo para nada, ni yo, y menos cualquier otro, por eso había rechazado siempre las peticiones de compañeros de clase, profesores y hombres de la calle que se me ofrecían gustosos para estrenarme el culo y hacerme feliz según ellos.

    Y resistí, a pesar de ver a Migue que, al contrario a mi, no dudaba en pasar un agradable momento con quien le apetecía y gustaba, y luego, con todo detalle lujurioso que parecían imágenes vívidas me lo relataba.

    Al final desistí, no sin esfuerzo, de continuar el juego, y con desgana retiré el cepillo del lugar que no era para él. Me puse la crema del abuelo, ya era costumbre e inercia, no necesidad, y me fui preparando.

    Aún no eran las siete cuando terminé de preparar la cena, como había supuesto el abuelo se retrasaba y eso jugaba a mi favor, partí a la casa de mi primo sabiendo que no había llegado, pero necesitaba un encuentro que fuera rápido, debía evitar que mi abuelo se enfadara como la otra noche.

    Esta vez tenia poco que recoger y lavar, primero miré el armario buscando la ropa de Migue, no porque pensara llevársela, era simple curiosidad. Aparte de la ropa unisex, o neutra sin género, por no hablar de la claramente femenina que mi primo le compraba para estar en casa, había poco que recoger.

    Cerré el armario, de alguna manera indignado, Migue no podía ir por la calle vestido de chica, no por la vecindad donde le conocían todos y le hablarían a su padre, y mi primo le compraba lo que no era útil, solamente lo que despertaba en él su interés sexual para verle como mujer.

    Dejé todo como estaba y pasé a la cocina, a recoger los pocos platos y desperdicios que había desde la noche pasada.

    Marcos llegó antes de lo que esperaba, llegaba alegre, celebrando el triunfo de que yo estuviera allí esperándole. No se quitó la mochila que llevaba y se apresuró a ir a mi encuentro abrazándome, con esa sonrisa de dichosa suficiencia y éxito asegurado.

    -Sabía que estarías aquí. – sus labios buscaron los míos con rapidez ávida, olía a fuerte sudor y aspiré su cuello cuando deshizo el beso.

    -Si te molesta no tienes más que decirlo y me meto a la ducha.

    -Lo prefería aunque no me molestaba, era olor a sudor reciente, a varonil hombre trabajador que tiene que sudar su salario.

    -Ya vas tardando, dúchate mientras termino, no eres capaz de recoger ni tu desayuno. -me sujetó por los sobacos y me sentó sobre la mesa de la cocina.

    -¿Por qué serás así pudiendo ser amable?

    -Ve a la ducha Marcos, tenemos que hablar y hoy tengo prisa. -volvió a darme unos cuantos besos sin dejar de sujetarme la nuca acariciando mi pelo.

    La tentación era muy grande y hubiera sucumbido a sus deseos que eran los míos, continuar con aquel abrazo, y aquellos besos, hasta que inevitablemente nos hubiéramos desnudado y unido en un coito que ambos locamente deseábamos.

    Esperé recogiéndolo todo a que apareciera de vuelta, lo hizo con una toalla secándose el cabello, el cuerpo magnífico, desnudo, pleno de sensualidad, viril por donde quisiera mirarle, la verga flácida, bamboleando con la bolsa testicular al moverse para secarse el cabello. Mis ojos se pegaron a aquel cuerpo que tanto conocía y me parecía nuevo.

    -Has sido rapido, ahora termino.

    -Decías que tenías prisa… y yo también. -mientras hablaba se sujeto la polla y tiró de ella, seguramente para que el pellejo se adaptara a su configuración.

    Dejé el paño de cocina y apoyé la cadera en el borde la mesa mirándole como terminaba de pasar la toalla por su cuerpo, elevando una pierna para pasarse la toalla por el culo en un movimiento más que erótico obsceno por la mirado que me lanzó.

    -Ya estoy primito, dispuesto para darte gusto. -dejó la toalla sobre la mesa e intentó sujetarme la mano que retiré con prontitud de su alcance.

    -Espera, espera, yo no he venido a eso.

    -¿Cómo que no?, me mandas duchar porque te gusto limpio y ahora me sales con esas. -le vi enfadado y no puede contener la sonrisa.

    -Tenemos que hablar Marcos, muy seriamente.

    -Luego hablaremos como tu quieres ahora vayamos a lo mejor.

    -No, ya te he dicho que tengo prisa, el abuelo estará para regresar a casa y no quiero escuchar sus quejas como ayer. -se acercó al borde de la mesa y alargó el cuerpo para intentar agarrarme, me separe un paso hacia atrás con un salto.

    -Te cogeré, sabes que lo haré. -solté una risita viéndole tan nervioso. Yo mismo estaba entrando en el juego, como cuando éramos pequeños.

    -No podrás, ahora estás mas torpe. -la cara se le puso roja y comenzó a intentar cogerme, andaba como un puma de punta a punta de la mesa mientras yo iba de un extremo al otro contrario a él.

    -Se me está acabando la paciencia. -cogió impulso y saltó por encima de la mesa, solté una carcajada nerviosa y me arrodillé para escurrirme bajo la mesa, ya estaba debajo de ella y me sujetó de un pie.

    -Sal de ahí joder, vas a hacerme sudar de nuevo. -pataleé un poco pero su fuerza se impuso y me arrastró fuera de mi refugio, me sujeto de las caderas, me hacía cosquillas en la tripa con la punta de los dedos y no podía detener mi risa.

    -Abusón, tienes seis años más que yo. -continuaba pataleando a pesar de saber que no tenía otra opción que rendirme.

    -Y te azotaré si no dejas de moverte. -al final me abrazó el pecho junto con los brazos y tuve que ceder.

    -¿Siempre vas a ser una cabra loca? Me haces trabajar más que en el curro.

    -Suéltame Marcos.

    -No lo voy a hacer, crees que tengo ganas de jugar toda la noche.

    -Te prometo que no escaparé, o al menos afloja la presión, tampoco yo pretendo jugar, pero no está mal de vez en cuando. -me miró dudando de que cumpliría mi palabra y al fin fue aflojando la atadura de sus brazos.

    -De verdad que he venido a hablar, pienso que el abuelo sospecha, o sabe que follamos, ayer no pude excusarme como debiera.

    -No me importa que el viejo lo sepa.

    -A mi si me importa, a ti nunca te ha pegado, has sido su preferido siempre y has visto como emplea el cinto conmigo cuando se pone bravo.

    -Ya, y a pesar de ello tu siempre le defiendes. -pensé que no era el momento de volver a las discusiones de siempre.

    -En todo caso no he venido para hablar de eso. He estado en el parque esta mañana, con Migue y tu hijo. -mientras hablábamos él me iba soltando la camisa hasta sacármela por la cabeza, gesticulé coquetamente para alisarme la cabellera, no parecía atenderme y comenzó a besarme el pecho y lamerme las tetillas.

    -Atiéndeme Marcos.

    -Déjame que te folle, podemos hablar con mi verga dentro de tu culito, será más provechoso.

    -No vamos a follar.

    -¿Que no, qué?

    -Solo si prometes hacer lo que te pida te dejaré.

    -¿Ahora quieres poner condiciones, imponérmelas? ¿Sabes cual es tu situación primito? Solo tengo que tirarte sobre la mesa y eres mío. -le abracé del cuello uniendo mi pecho al suyo y le besé los labios con un suave beso, él empujó la cabeza para hacer más intenso el beso.

    -Estás rico Marito, mi putito delicioso, tengo ganas de atravesarte y lo sabes.

    -No lo vas a hacer a la fuerza.

    -¿Cómo estás tan seguro?

    -Porque entonces te odiaría y tu no quieres eso, tendrías que tener la cabeza perdida para forzarme, si hasta ahora no lo has hecho a pesar de tus ganas, tampoco lo harás ahora. -se quedó unos instantes observándome, estableciendo una lucha de poder visual con mis ojos.

    -¡Esta bien maldito puto! Di lo que quieres que prometa.

    -Pedirás disculpas a Migue y le dirás que vuelva.

    -Ni hablar de eso, que vuelva él si quiere. -ya admitía la posibilidad de la vuelta y eso me esperanzó, abracé más fuerte su cuello y volví a besarle en la boca.

    -Qué rica boca tienes Marcos, nunca te lo había dicho después de tantos besos que nos hemos dado.

    -¿Me estás tomando por tonto Marito? ¿Crees que tu primo es bobo?

    -Sí, por haber dejado que Migue se marche, él quiere a Marquitos y los dos están bien juntos, es mejor que esté con él que con el abuelo, ¿no crees?

    -En eso tienes razón.

    -Marquitos necesita a Migue, también está casa, y tu mismo aunque solo sea por la compañía. -acaricié su pecho, me admiraba que mis manos se perdían en la anchura del abultado pecho. Intenté abrazar su cuerpo y no llegaba con mis brazos para abarcarle.

    Marcos me mordía los labios con los suyos, y a veces tiraba con las dientes del inferior logrando que fuera yo el que cediera a mis propios deseos.

    .¡Ummmgg! Bésame primo dame la lengua y te la chupo.

    -¿Marito? -no le respondía con mi boca ocupada en chupetearle el fuerte cuello..

    -Siempre hago lo que tu quieres. -ronroneaba en su oreja a la vez que le mordía el lóbulo.

    -Sube los brazos, quiero besar tus peludos sobacos. -no me atendió y en cambio se apartó para tirar de mis pantalones pretendiendo arrancármelos.

    -Espera, espera, aún falta tu promesa.

    -Tu crees que es necesaria, si soy un imbécil que hacer siempre lo que tu quieres. -tiré de sus manos para volvernos a unir respirando ruidosamente y agobiados.

    -No digas eso, no es verdad mi amor. -no necesitó quitarme la ropa inferior, yo mismo levanté el culo de la mesa y me desprendí de lo que llevaba abriendo las piernas para que se colocara entre ellas.

    Su gran pollón quedó paralelo al mío mirando al techo, los huevos de ambos sobre el borde de la mesa, sujeté las dos pollas con ambas manos y empecé a moverlas masturbándolas.

    -Quiero chuparte la polla Marcos, y beberme la leche que tiras tan abundante.

    -Calla, yo quiero enchufarla en tu culo.

    -Luego, ahora una mamadita, se me hace agua la boca, necesito este zumo que le sale. -me ayudó a bajar de la mesa y me arrodillé delante suyo, su verga apuntaba directa a mis ojos. Era enorme mirándola desde abajo y tan cerca, a pesar de la ducha olía divinamente a verga.

    Lamía sin tocarla con las manos, estas las usaba para sujetarme en sus duros muslos, o rodear su potente y redondo culo. Giré la cabeza para mirarle y le sonreí antes de chuparle la punta de la que escurría un surtidor de precum.

    Abrí un poco las piernas y con una mano comencé a pasarme los dedos por el ano, a veces sentía relámpagos que nl coxis que llegaban a la velocidad de la luz a la cabeza.

    Me encantaba chupar esa verga, sacarle los jugos y deleitarme envolviéndolos en la lengua.

    -¿Te gusta? ¿Te gusta la verga de tu primo?

    -No sabes cuanto. -no me dejó que hablara más, me sujetó de los sobacos y me puso en pie sin poder tocar el suelo, le rodeé la cintura con las piernas y abracé su cuello.

    Después de tenerme así, mientras nos besábamos enajenados de dicha, dando pasos ciegos por la cocina sin soltarme, me sentó en el borde de la mesa y me tendió de espaldas tirando de mi hasta estar en el filo, con el culo fuera, subió mis piernas sobre el pecho y adiviné que era el momento de volver a ser su mujer y su hembra.

    Enfilo la polla en mi culo y la pasó por la raja varias veces, haciendo que mi ano notara su presencia, y se relajara a la espera de cuando el macho quisiera entrar y esconder en la guarida la gran bestia.

    Me miró y con la mirada le di la aprobación, estaba quedando admirado, al no sentir dolor alguno cuando la polla se iba introduciendo en el ano, solo la presión que estiraba los músculos del esfínter y la piel adaptándose al poderoso invasor.

    Cuando la tuvo dentro del todo, tiró de mis manos para que me sentara, y allí abrazados, la polla hurgaba con suaves movimientos en mi tripita.

    Me beso los labios y noté como temblaba, más que yo.

    -¿Todo bien?

    -Es fabuloso amor, sin dolor apenas y que bien se siente.

    -¿De verdad?

    -Eres increíble, y dices que yo mando, tu eres el hombre ahora, y yo, yo tu mejercita.

    -Que rico amor, muévete un poco. -Inició un mete y saca lento y le note un gesto de dolor.

    -Vamos a la cama, me golpeo los huevos con la mesa al follarte. -me cogió, así como estaba, ensartado completamente en su verga y sosteniéndome por el culo avanzó hacia su habitación.

    Con cuidado se arrodilló sin dejar que la polla se saliera, y recogido ligeramente de costado, así empezó a follarme observándome, era una posición diferente que me hacía sentir placeres iguales pero diferentes, por el roce distinto que me hacía en el culo.

    Comenzó a embestirme con más fuerza y más rápido, con un pie en el suelo y otro en la cama, el más alto y yo mirándole desde mi posición, encogido como una bolita de carne, abriendo la boca para coger aire, los dos rojos y ya sudorosos.

    -¿Bien?

    -Divinamente.

    -Levanta un poco el culito y muévelo tu. -hice como me pedía, entraba más profundo pero a mi voluntad, cogí una almohada y me abracé a ella incluyéndola en el ovillo que yo era, pero me ayudada a tener el culo elevado para que la verga pudiera entrar en toda su extensión.

    -Lo haces bien Marito, estás riquísimo.

    -Me voy a correr Marcos.

    -Aguanta un poco no te toques, que bien aprietas mi verga.

    -¡Uuuaggg, Marito!

    -Sigue Marcos, sigue tu. -me quedé quieto, respirando con dificultad, elevando el culo todo lo que podía para recibir los golpes de la verga que entraba como pistón de motor en mi culo.

    Retiré la almohada y me cogí la polla, intentando evitar que la leche que ya me salía a presión lo manchara todo…

    Marcos cayó como un saco sobre mi temblando, y eyaculando todo su potencial de leche dentro de mi.

  • Dos machos alfa en disputa

    Dos machos alfa en disputa

    Vaya por Dios, acabo de enterarme esta misma tarde de un asunto gordo: que mi hermano menor es una puta, aunque lo peor de todo es que ¡me siento orgulloso de ello!, ¡joder! No sé por qué no me enteré antes. Me dijo anoche mi amigo Alfredo López, que había estado follando el agujero del culo de mi hermano menor de manera habitual y frecuente durante todo este año. Me he quedado conmocionado.

    No podía creerlo.

    Lo que más me apena es que me enteré por boca de Alfredo, justo después de que él y yo habíamos acabado nuestra habitual mamada, todavía él tenía en su lengua parte de mi semen de la mamada que me había hecho y que aún no se había tragado del todo. Me lo dijo en caliente mientras le limpiaba con mi lengua los restos de mi semen que había en su barbilla y labios:

    — Tu hermanito Lucrecio la mama que da gusto.

    — ¿Qué dices?

    Entonces comenzó a contarme todo el asunto de mi hermano Lucre.

    Alfredo y yo llevamos con nuestra historia común desde el instituto. Habitualmente tenemos sesiones de sexo entre nosotros, aunque nunca penetraciones, solo mamadas y masturbaciones juntos. A lo más que hemos llegado es a masturbarnos uno al otro. Siempre nos ha parecido que entre nosotros, por nuestra amistad, no era correcto que nos pasáramos de ahí…, bueno, bueno, ahora sé que eso lo pensaba yo, pero Alfredo no pensaba igual, por lo visto… Acabábamos de terminar una de estas sesiones esa misma tarde y sorprendente e inesperadamente, estando yo de rodillas intentando abrir su vaquero para sacar su polla para darle gusto, después de agradecerle su mamada, y sintiendo aún el placer en mi polla por los chisguetes de semen en el suelo, fue cuando él me dijo:

    — No es necesaria tu mamada…, porque ya he tenido una muy buena sesión, de modo que ya estoy aviado por lo menos hasta la noche.

    Me reí y le dije:

    — Eres un sucio perro maricón y ¿me pones los cuernos con otro por pura diversión?

    Entonces respondió:

    — No; yo no soy el sucio perro maricón, ¡es la muy puta de tu hermanito Lucre el que es un sucio perro maricón!, ¡o quizá más, una zorra maricona! ¡Es su trasero en el que descargué mi semen a primera hora de esta tarde, poco antes de que vinieras tú!

    Me quedé boquiabierto y dije:

    — ¡Alto ahí! ¡Imposible!, ¡mentiroso! ¡Eso que me has dicho es pura puta mierda!

    Pero él insistió tanto, que yo me enfadé muy rabioso, lo dejé allí de sentado y me fui a mi casa. No vi en todo el día a mi hermano Lucre y me acosté temprano, medio enfadado conmigo mismo y no sé si con Alfredo o con Lucrecio o con los tres a la vez. Me dormí hecho un lío y verdaderamente cansado.

    Así las cosas, esta mañana, cuando me desperté, me levanté enseguida, fui a la habitación de mi hermanito, me asomé y él seguía acostado en su cama jugando a algo online con su móvil. Entré, le dije lo que mi amigo Alfredo me había dicho, y le pregunté si era verdad que el propio Alfredo se lo había follado ayer por la tarde.

    — ¡Sí, claro! Alfredo me folla muy a menudo, —dijo tan fresco— él justamente es un cliente habitual para mí.

    — ¿Queee…? ¿Un cliente habitual?, — dije gritando— ¿Qué significa eso?

    — Eso significa, hermano, que es uno de los tíos a los que dejo que me follen regularmente…, tanto cuanto ellos quieran…, o cuando yo quiero que ellos… se satisfagan conmigo. Me gusta que me follen, y Alfredo es un habitual.

    — Maldita mierda…, —lo que oía me parecía increíble.

    Le pregunté cuánto tiempo hacía que se dejaba follar por otros. Caí sobre la silla para sentarme cuando me dijo:

    — Esto lo vengo haciendo desde que estaba en sexto.

    — ¡La madre que te parió! ¡auch!, ¡joder, joder, joder!, esto ya es demasiado —susurré reflexivamente en voz alta— ¿Cómo es que yo no lo sabía? ¿Cómo es posible que le hayan estado jodiendo durante más de seis años y yo no lo haya sabido?

    Me incorporé de nuevo, respiré profundo y le pregunté:

    — ¿Por qué dejas que los hombres te follen?

    — Bueno, naturalmente porque me gusta que me follen, idiota, ¿por qué crees que dejo que me follen? sí, dime ¿por qué, por qué?, — respondió.

    — ¿Eres una prostituta?, —grité.

    — Estúpido imbécil, te acabo de decir que ¡¡ME GUSTA QUE ME JODAN POR EL CULO!! —me dijo gritando— Pero también es cierto que a algunos de los habituales les gusta darme regalos… Creo que les hace sentir que no son maricas si pagan por una vagina, aunque sea de culo. Así que por supuesto que lo tomo, ¿por qué no hacerlo? Tengo un buen equipo con todo el dinero que gano… como este sistema de aquí —me lo mostraba. Verás, tengo mi propio sitio web… síiii… Me anuncio, claro. No me voy a pasar la vida tocándome los huevos yo, he de hacer que me los toquen otros, es más rentable. Por eso presumo de mi polla ante la gente que se asoma a mi site. No, no es gratis. Lo que tengo que hacer es que los chicos se registren y les envían una contraseña. Siempre les pregunto si están en algún lugar de la zona, y si lo están, los invito a que vengan a follarme, que es mi verdadero negocio.

    — ¡Dios mío!, pero… ¿estás loco?, — decía gritando—. ¡Eso es muy peligroso!

    — Tranquilo, hermano, tranquilo… soy lo suficientemente inteligente como para investigar a los tíos antes de que aparezcan por aquí.

    — ¿¿¿QUÉ…??? ¿Traes a extraños aquí para que te follen en la casa de mamá y papá? ¿o he entendido mal?

    — Bueno, claro, ¿adónde voy a ir? Y además, ¿no crees que eso hace que sea más seguro si les digo a los chicos que tienen que bajar la voz porque mi mamá y mi papá están abajo? A veces los chicos se vuelven locos cuando les digo eso. ¡Me hacen reír mucho! Tengo que calmarlos, y animarlos a que me sigan follando. Para algunos tíos, hombre, ¿cómo te diré? saber que pueden ponerme en un lío con mis padres es para ellos como un afrodisíaco. Se vuelven locos, y siguen repitiendo: «¿Tus padres están realmente abajo?». Y cada vez que les aseguro que están, el tío de turno se pone más animal conmigo. Se vuelven salvajes, follan como un loco. ¡Los pone muy cachondos! ¡Es grandioso!, repiten y me renta más…, —así me iba declarando sus secretos.

    Me estaba quedando sin fuerzas, sin aliento, sin respuesta, por cada cosa que me contaba y continuó:

    — Y una cosa que la mayoría de ellos no saben es que tengo cámaras secretas instaladas estratégicamente en la habitación e incluso en la puerta principal. Son cosas muy pequeñas, pero funcionan muy bien, con mucho detalle. Mira, hay una ahí arriba, junto a la luz —me iba declarando y mostrando donde estaban—, hay otra aquí arriba, justo encima de la cabecera, por encima del espejo del vestidor otra, ¿la ves?, otra aquí en la lámpara de la mesa del fondo. ¡Esto es genial para mí! Tengo las cámaras grabando sin interrupción, así que puedo revivirlo cuando quiera. Tengo más de cuatro docenas de sesiones guardadas en un disco de respaldo. ¿Esto por qué?, dirás; pues muy simple: voy a abrir un sitio de pago y necesito estas acciones para que las vean tras registrarse y previo pago. ¿Quién se va a quejar de que le hayan filmado follándome? ¿Hunh?, dime…, ¿quién? ¿Hunh? Estarían cayendo en lo más profundo de su desgracia, si lo hacen. Así que no lo harán.

    Me quedé sin palabras, sentado escuchando todo esto. No tenía ni idea de que mi hermanito, mi querido Alfredito, era una zorra tan taimada. Pero lo que vino después realmente me dejó boquiabierto.

    Entonces, hermano mío, ¿quieres una comprobación eficaz? ¿Quieres ver por qué vuelven los demás? ¿Quieres follarme, hermano? ¿Hunh? ¿Quieres meter tu polla en mi pequeño y adiestrado culo y follarme bien? ¿Qué te parece? ¡Vamos!, quítate los pantalones y sube a la cama conmigo. ¡Mira! ¡Mira mi trasero! ¡Mira mi agujero! ¿No quieres subir aquí? Vamos, prueba una vez y luego me dices. Fóllame, hermano, fóllame, Jaimito, con tu gran polla. ¡Vamooos! Ahora sabes que todo lo que hagas no es otra cosa que follarme como lo hacen los demás.

    Me dejé transportar, totalmente cautivado por su encanto y desparpajo, unido a mi curiosidad y lo hice. Pero realmente no tenía ninguna puta experiencia de mierda… de verdad, no la tenía, nunca había follado ni en un coño ni en un culo, la única experiencia que tenía es la de haber follado la boca de Alfredo y lo máximo ¡tocarle su polla con mis manos!, masturbarnos juntos…, pero nada más. No podía considerarme muy bueno en el sexo, ni bueno ni malo, de verdad, que lo que yo sabía hasta ese momento era prácticamente nada. Y el pequeñajo de mi hermano, ¡joder, joder, joder…!

    Lucre me insistió en que me subiera a la cama y mantenía su posición, dándole su precioso culo, tanto insistía en que me subiera en la cama, que sucumbí y me subí. Mantenía su culo para mí y yo me agarré a él, pero no tenía vigor para dar un paso más. Me fue muy difícil actuar y empujarme a meter mi polla por ese agujero. Buscaba yo el ángulo correcto y no acertaba, pero seguí intentándolo porque él me animaba. Su agujero estaba caliente y apretado y me sentí muy bien cuando conseguí acertar y le metía mi polla.

    Lo hice lo mejor que pude. Pero al rato, intenté que cambiara su posición, y entonces la pequeña perra de mi hermano me dijo:

    — Están funcionando…, están grabando mis cámaras y estamos ahí en película.

    Me volví loco; no sabía que decirle o hacerle…, pero después de unos minutos me di cuenta de que el estúpido era yo. Debería haber pensado que lo iba a hacer. Estaba como destrozado, pensando…, ¡quia! ni sé qué pensaba. A los pocos minutos se me encendió una luz, y dije:

    — ¡A la mierda, joder! ¿Quién, demonios, lo va a ver? Déjame volver a tu agujero, Lucre, ¡tengo algo que darte!

    Entonces me monté sobre él y me lo follé duro hasta que le disparé en su culo una buena carga de semen caliente y cremoso. Y después de estar tendido jadeando, le dije:

    — El próximo polvo será en mi cama, y allí yo soy el que manda. Te voy a montar tu trasero bien y te perforaré tu arrugado culo hasta que se te acaben las ganas de que te folle. ¡Ah, y allí nada de cámaras!

    Él se rio, y a continuación yo también me reí. ¡Qué equivocado estaba! Lucre, en mis ausencias instaló mi habitación con cámaras. Me lo dijo, me pareció bien y follamos grabándonos. Lucre la tituló: «Lucre y César, putos hermanos follándose».

    Así dio comienzo un nuevo aspecto de nuestra relación fraternal. Este título y otros muchos llenarán nuestra web. Mi hermano Lucre es el jefe de empresa, yo, por más guapo, el actor principal.

    Ahora estoy pensando cuando llegará el día y no será muy tarde en que mis relaciones con Alfredo no se van a limitar a mamadas y tocadas de mierda. No paro de pensar en Alfredo…, me pregunto cómo se ve cuando Alfredo se folla a Lucrecio. Estoy empezando a darme cuenta de que quiero algo más de Alfredo, no me conformo con sus mamadas… ¡Quiero algo de su culo también! Pienso en Alfredo para explorar su culo y que me explore también el mío. A ese me lo llevaré a mi habitación y saldrá la filmación titulada «Dos machos alfa en disputa».

  • Amanda elige un lugar especial

    Amanda elige un lugar especial

    Pasé a recoger a mi novia al gimnasio a pocas cuadras de casa. Entré y me senté en el piso cerca al lugar donde ejercitaban y me dediqué disfrutar de las chicas en sus chicles.

    Todas estaban re buenas, pero en especial dos chicas espectaculares de nombre Sofía y Maria, Sofía era una amiga de mi novia, Amanda. Las dos chicas hacían sus ejercicios, estirándose, saltando, sentándose y abriendo y cerrando sus piernas, sus traseros se ponían duros y suaves y las entrepiernas mostraban debido al chicle la forma de sus labios, Sofía tenía unos labios vaginales gigantescos, se notaban perfectamente sobre la tela de su malla. Estas visiones me estaban excitando y mi pene no paraba de saltar, tenía mente propia.

    Amanda caminaba hacia mí, y se dio cuenta donde estaba mi mirada, y la situación de erección que yo presentaba.

    -parece que disfrutas de la sesión de ejercicios visuales, no?

    Me abrazó y se sentó a mi costado, me dio un beso y me dijo ‘subamos al cuartito solitario de arriba del gym’. Subimos, yo detrás de ella admirando su fantástico trasero, la boca se me hacía agua. Su chicle no permitía ver ninguna marca de pantis, por lo que deduje o no tenía o tenía una tanga mínima.

    Llegamos y Amanda se quitó el top y mostrándome sus pequeños senos, me pregunto si me gustaban, los tapo con sus manos y se acercó a besarme. Mientras yo me iba quitando mi ropa, hasta quedar desnudo. Mi verga erecta saludaba a mi novia, ella ya con una mano en un seno y la otra en su entre pierna que ya había perdido el resto del chicle. Se agacho delante de mí y cogió mi verga entre sus manos y de allí a su boca, el contraste del frio cuarto y la tibia lengua de Amanda causaban un contraste de temperaturas en mi pene que me hacían vacilar sobre los talones de mis pies.

    Me retire, la levante y la senté sobre una vieja mesa, lamí su pezones mientras bajaba por su sudado cuerpo, el olor a sudor, y excitación sensual se mezclaban en una sola y erótica aroma de placer por venir.

    Baje mi rostro hacia su entre pierna donde los vellos de su pubis, brillaban con gotas de sudor y mi lengua seca estos al mismo tiempo que mis dedos acariciaban sus labios inferiores. Metí mi lengua en su rajita encontrando ese pequeño granito de placer un gallito delicioso, el olor de su coño me emborrachaba y los líquidos de su sexo bañaban mi barbilla, me la comí como si estuviese muerto de hambre, logre que se corriera tan duro como pude, sus piernas temblaban y su vox entrecortada me pedía no parase.

    Mientras tanto mi verga permanecía dura y entumecida pidiendo alivio, y al mismo tiempo los ruidos del gimnasio en la parte de bajo distraían mi mente a la entrepierna de Sofía.

    Seguí lamiendo a Amanda, sus suspiros me incitaban a mas, de repente sentí algo húmedo en mi pene, y mirando vi a Sofía quien había subido y nos había encontrado, sin decir nada se agacho y me dio una mamada de perlas, no me dejo venir, se levantó y subiendo a la boca de Amanda la empezó a besar, mientras yo montaba mi verga sobre el pubis de Amanda y la penetraba, empecé él va y viene dentro de Amanda y disfrutaba ver a estas dos chicas besarse y magrearse los senos. Mi mano se metió entra la entrepierna de Sofía, hundiendo mis dedos entre la tela y su coño el cual estaba enjuagado en sudor y líquidos vaginales.

    Esto me tenía a mil y sabia no demoraría en llenar a Amada de mi preciado líquido, la ola de placer fue subiendo por el tallo de mi verga hasta explotar dentro de Amanda, Mis dedos hacia venir a Sofía y Amanda solo disfrutaba el sentir a dos cuerpos sobre el suyo.

    Sudados y oloroso terminamos, nos reímos y después de vestirnos bajamos a recoger a María que algo se percató paso por qué me guiño el ojo, y salimos cada uno para su casa.

    Espero se repita pero con María.

     

  • Cogida con el novio de mi hija

    Cogida con el novio de mi hija

    En esta ocasión algo delicioso qué pasó con el novio de una de mis hijas.

    Estaba en casa después de haberme bañando me puse un vestido sin mangas cortito a media pierna más o menos, decidí no ponerme bra ya que el vestido así lo ameritaba y opte por ponerme una tanguita que apenas y cubría mi panocha totalmente depilada me encanta traerla así, me puse zapatillas y me disponía a salir con unas amigas, en eso sonó mi teléfono y era mi hija me pidió de favor entregarle unas cosas a su novio y me dijo que ya estaba por llegar, me indicó donde estaba lo que tenía que entregarle y me dijo que llegaría tarde ya que saliendo de la uni iría con unos amigos a comer.

    Llegó su novio me saludó de beso en la mejilla y noté su mirada llena de morbo y lujuria cosa que me encanta en los hombres y observando al joven me dije a mi misma no está nada mal el chico, y comencé a imaginar cómo tendría su verga, entramos a la casa y al subir las escaleras para dirigirme a la recámara de mi hija y tomar las cosas para dárselas a su novio note que se quedó parado al pie de la escalera y sentía su mirada en mis piernas y en mis nalgas, la situación me estaba poniendo caliente y comencé a caminar más lento para que pudiera observar completamente mis piernas, nalgas y un poco de mi panocha ya que la tanga que traía como les dije apenas y la cubría.

    Terminé de subir la escalera y de re ojo vi cómo se acomodaba la verga en el pantalón y sinceramente me agradó lo que vi, entre a la recámara de mi hija tome la bolsa en la que estaban las cosas que debía darle y la avente debajo de la cama, le hable a su novio para que subiera y me ayudará a buscar las cosas por qué no las encontraba al escuchar que subía y calculando más o menos que ya estaría por entrar a a recámara me puse a gatas parando las nalgas y mi vestido que de por sí era corto se subió un poco más dejando al descubierto mi tanga y mis nalgas él se quedó parado en la puerta observándome y sobándose su verga.

    Me estire más para alcanzar la bolsa y por ende pare más las nalgas, tome la bolsa la jale y le pedí que se acercara para que la agarrara y me ayudará a ponerme de pie, tomo la bolsa y quedó parado frente a mi, yo estaba prácticamente en 4 patas y su verga ya parada quedó justo frente a mi cara, en una acción por instinto me acerque más a su verga y el también por instinto y por el momento de calentura de ambos se desabrochó el pantalón y lo bajo rapidísimo junto con su bóxer al hacerlo su verga quedó libre y erecta, yo estaba más que caliente me sentía muy muy cachonda y al ver su rica verga no dude ni un momento y le besé la punta y comencé a recorrerla con la lengua desde la punta hasta la base y luego de la base a la punta deteniéndome al llegar a la punta para lamer y rodear con la lengua toda la cabeza de su verga y después de recorrer varias veces su rica verga se la comencé a chupar y a sobarle los huevos, el gemía y me acariciaba la cabeza disfrutando de lo rico que se la estaba chupando.

    Por momentos alzaba la vista y veía lo mucho que lo estaba disfrutando, le pregunté si le gustaba lo que hacía y me contestó ‘siiii, la chupas muy ricoo’, me tomo de la cabeza y me empujó toda su verga hasta el fondo de mi garganta y me decía ‘siiiii, siiii, que ricooo, la chupas muy ricoo sigueee, sigueee, no pares’, para esos momentos ya estaba hincada frente a él y bajo los tirantes de mi vestido el cual cayó en mi cintura y comenzó a jugar con mis tetas, las apretaba y pellizcaba mis pezones de una forma muy deliciosa que me hacía gemir, me sacó su verga de la boca y camino hacia la cama de mi hija se sentó en la orilla abriendo las piernas y me llamo diciéndome ‘ven perrita ven aquí perrita y sigue chupando mi verga’, camine a gatas hasta llegar a él y volví a hincarme para seguir chupando su verga.

    Me quito el vestido y ahora aparte de jugar con mi tetas estriba sus manos acariciaba mis nalgas, hacía de lado mi tanga y metía sus dedos en mi panocha y culito.

    Yo lo estaba disfrutando tanto que no me importaba nada solo chupar su verga y sentir sus manos tocarme por todos lados, no paraba de decirme que se la chupaba muy rico que siguiera.

    ‘Sigueee asiii, oh que rico mamás putaaa, aaah, que ricoo lo haces putaaa, siempre soñé con tenerte así, sabía que detrás de esa señora bien, había una putaaa come vergas, mmmm, qué bien mamás putaaa’.

    Yo solo gemía y me dejaba llevar por lo rico que estaba disfrutando de sus manoseos, se la mame no sé cuánto tiempo de repente sentí como se tensó y empujó su verga hasta dentro de mi boca y sentí el primer chorro de su espesa leche y su grito de ‘mmm, ah me vengoooo, putaaa, toma mis mecos, putaaa, tomaaa trágatelos todos putaaa’, me trague toda su leche la cual me gustó y disfrute hasta la última gota, me sacó la verga de la boca y solo dejo la punta en mis labios saque la lengua y el tomo su verga y la sacudió en mi lengua hasta que no quedó nada de su rica leche.

    Me ayudó a ponerme de pie y dijo ‘ahora te toca gozar a ti putaaa’, me recostó en la orilla de la cama abrió mis piernas y sin quitarme la tanga comenzó a lamer mi panocha, me gustan las panochas depiladas que rica la tienes puta, pasaba su lengua de arriba abajo y de abajo arriba que me hacía estremecer, jugaba con mi clítoris que estaba súper hinchado de lo rico que me la estaba chupando, le gritaba que por favor no parara, ‘por favor no pares, no pares, por favor no pares’, ‘te gusta putaaa, te gusta putaaa’, ‘siiii, siiii, siiii me encanta’, le acariciaba la cabeza y empujaba más mi panocha a su boca y gemía, gritaba y me sacudía porque me estaba chupando delicioso la panocha, ‘aaay, ay papiiii que rico, que rico, mmm, papi me matas, mmmm, que ricooo’.

    Me hizo llegar a un orgasmo el cual me dejó sin habla y retorciéndose de placer, se tomó mis jugos y no paro de pasarme la lengua en la panocha hasta que me vacíe por completo, apenas me estaba recuperando del orgasmo cuando sentí como levanto mis piernas y las puso sobre sus hombros y me dejó ir su verga hasta el fondo de un solo empujón, lance un fuerte gemido y un largo ‘aaaah que ricooo papiii que rica verga tienes’, el también grito, gimió y dijo ‘mmmm, que ricoo se te fue todaaaa putaaa’, se quedó quieto por un momento y después comenzó el saca y mete delicioso, mientras jugaba con mis tetas, las apretaba, chupaba y mordisqueaba mis pezones, yo le pedía ‘massss, masss, masss, papiiii métemela toda, aaay que rico me coges, que rico me cogesss papiiii’.

    Después de un rato me dijo ‘puta quiero que me montes, móntame putaaa’, me sacó la verga y se acostó abrí las piernas tome su verga y la dirigí a mi panocha fui bajando poco a poco disfrutando de cada centímetro de su verga hasta que la tuve completamente a dentro y entonces comencé a mover mis cadera en círculos haciéndolo disfrutar de mi panocha y diciéndole ‘aaaay papiiii, ay papiiii que ricooo, que ricooo me tienes al borde de un orgasmo papiiii que ricooo’ y solté mis jugos en su verga.

    Continué moviendo mi cadera en círculos y contrayendo mi panocha para apretarle la verga, gemía y gritaba diciendo ‘mmm, mmmm, que rico te la comes putaaaa, que ricooo’.

    Se vino dentro de mi panocha y al terminar su verga se salió y me acomode para darle una chupada y limpiarla de su leche y mis jugos.

    Fue una cogida deliciosa ambos disfrutamos mucho del momento.

    Quedando de volver a repetir lo más pronto posible.

    Como siempre espero sus comentarios en [email protected].

    Besos a todos.

    Adiós.

     

  • Proyecto XXX, corten ¡queda!

    Proyecto XXX, corten ¡queda!

    Me llamo Andrés y tengo 19 años desde que estaba en el colegio mi pasatiempos, era crear guiones y hacer pequeños cortometrajes por lo que me fácil tomar la decisión de que estudiar “Cine y Fotografía Audiovisual” una carrera técnica para comenzar, pues mi tía Jessica quien fue la persona que me influenció en este tema del séptimo arte, me indicó que era un camino difícil y muy competitivo, por lo que me aconsejaba comenzar con esa carrera técnica y si me gustaba, me iba bien, me ayudaría para ir al exterior a profesionalizarme.

    Y mi tía Jessica sabia de que me hablaba porque comenzó muy joven en un canal de televisión de la ciudad y poco a poco fue progresando presentando programas y luego haciendo par de películas modestas de poco presupuesto pero al final películas. Y en una esas películas en alguna oportunidad mi madre me llevo con mi hermano Mario quien era un año mayor para ver a mi tía Jessica trabajando y ese día fue el primer contacto con el mundo de las cámaras, luces, y etc..

    Todo ese mundo fascinante que me cautivo y no solo a mi hermano Mario también pues gracias a eso comenzamos inicialmente como un juego hacer peliculitas con los teléfonos móviles, luego se volvió un hobby por lo que nuestros Padres nos compararon cámaras al ver nuestro entusiasmo. Y hoy en día pues mi hermano está estudiando en la universidad Ingeniería Electrónica y sonido pensado en trabajar el día de mañana en todo lo que tiene que ver detrás de cámaras, y yo por su puesto lo que quería era la dirección de mi propia película, algo más ambicioso de pronto. Pero no dicen que uno tiene que luchar por lo que le gusta?

    Bueno así pasaron unas semanas de estudio la verdad estaba aprendiendo bastante, pero todo era teoría y yo deseaba pasar a la práctica por lo que decidí buscar trabajo en el medio, pero tal como dijo mi tía la cosa no estaba difícil, era un mundo muy pequeño donde había mucha rosca, es decir el amigo del amigo o el recomendado del recomendado, pero además uno debía ser bonito, tal vez por eso mi tía le fue bien, porque había que reconocerlo era una cara bonita, muy atractiva a pesar de ser tan bajita mi tía Jessica con sus 1.62 cm, tenía un cuerpo muy armonioso, menudito, con unas piernas carnosas y contorneadas, un abdomen marcado, una cola bien paradita y redonda pero ni hablemos de sus pechos abundantes, toda una Yayita como el personaje de tiras cómicas de condorito.

    Sin embargo seguí en mi empeño de buscar una oportunidad laboral, tampoco quería pedirle ayuda a mi tía Jessica, pues quería abrir mi propio camino además, ella ya me había dado el empujón en pagar mis estudios. Entonces persistí y encontré una oportunidad laboral solo que poco ortodoxa. Aunque tenía que ver con lo que estudiaba, el trabajo consistía en ser uno de los camarógrafos de un canal para adultos que mejor me reservo el nombre, pero había que ser agradecidos era un oportunidad hasta buena, porque pagaban bien, estaba haciendo lo que me gustaba, y por supuesto se pasaba muy bien! Al ver esas mujeres como las clavaban, gemían y etc., claro que profesionalmente había que decir que estaban disque actuando, como nosotros decir que estábamos trabajando en nuestras casas, pero en realidad creo que todos gozamos más de la cuenta sobre todos cuando el director decía; “No queda! Se repite!”. Pobres actrices.

    Así transcurrieron los días trabajando en el Canal donde participe en la realización de varias películas criollas para la web y el mercado negro de venta en las calles, y en negocio era rentable pero no tenían un excito de talla internacional, por lo que vi una oportunidad de ascender. Entonces una noche me puse el tarea de hacer mi primer guion porno lo llame “Banco de Esperma”.

    Luego de un par de noches desvelado tenía el guion, el cual se lo mostré al Sr. Morris dueño del canal quien me dijo que lo iba leer, tuve que esperar cerca de una semana para recibir la llamada del Sr. Morris para ir a su oficina, donde este me indico que el guion estaba bien pero le hacía falta más sexo, y mentalmente me pregunté más sexo? Entonces me vi obligado a controvertir: “Sr Morris más sexo? Pero si hay bastante sexo” Y este me contesta riendo: “Si Andrés tienes toda la razón, pero no me lo tomes a mal nuestro público quieren sexo cochino, ese guion no tiene de esas esas escenas sucias que son las que más venden.

    No tuvo que ser más explícito el Sr. Morris para entender que mi guion no estaba a la altura de nuestro público selecto de pervertidos, depravados y degenerados. Por lo que me fui aburrido a casa sabiendo que si quería ascender, debía modificar el guion y dejarme de maricadas románticas y darle rienda suelta a mis bajos instintos. Y así fue me tarde una semana para modificar el guion enfocándome en una seria de escenas sucias y cochinas, tal como dijo el Sr. Morris tal vez por eso no se me hizo raro que cuando me llamara me dijera venga rápido, al entrar a la oficina el me recibió con los brazos abierto y me dice: “Muy bien Andrés este guion está perfecto, te felicito! Ya di la orden para comenzar a rodar la otra semana”

    Por lo que contento le respondí: “En serio Sr. Morris voy a dirigir mi primera película!” Pero me interrumpió el Sr Morris bajándome de la nube diciéndome: “No Andrés. Yo no dije eso. El Director será Guillermo tu estarás en cámara aun” Lo cual me decepciono a tal punto que fue evidente para el Sr. Morris y me dice: “Dime una cosa aquí entre los dos Andrés. Quien fue la musa de tu inspiración?” Esa pregunta me paralizo no pensé que me tocara responder y aunque podía decir cualquier cosa, no se me ocurrió nada, lo suficientemente rápido antes de que el Sr. Morris respondiera por mí: “Me parece que la musa, a la que llamaste en el guion Jimena es tu tía Jessica. Cierto Andrés?” Entonces me puse nervioso trate de negarlo y pegunte: “No como cree porque dice eso?” y reitero el Sr. Morris “Yo creo si para nadie es un secreto quien es tu tía Jessica y como es de atractiva, además la describiste muy bien en el guion en especial su mayor atributo que es esa boca sensual, de labios carnosos muy sugestivos y provocativos que pocas mujeres tienen, y conteste burlonamente “Angelina?”

    Y sonrió el Sr. Morris contestando mi chiste: “Si ella también, pero tu describes también su lunar sexy en la mejilla izquierda, y solo lo tiene tu tía Jessica que coincidencia no?” Me habían descubierto y con algo de vergüenza respondí: “Si tiene razón me inspire en mi tía Jessica” Por lo que dio pie para que el Sr. Morris me dijera: “Tranquilo no hay de que avergonzarse, voz debes saber que mi esposa es actriz porno y muchos de los que trabajamos en el canal somos consumidores de la industria pornográfica y además es la que nos da de comer literalmente jajajaja…”

    Y un chiste del Sr. Morris muy diciente lo que rompió el hielo entre los dos, y estando en confianza me dice: “Se me ocurre algo, que tal voz me ayudaras a que la protagonista de tu guion sea tu tía Jessica, ahí si te ayudaría para que fueras el director de tu primera película. Que dices?” La propuesta me sorprendió casi de inmediato me imagine las escenas y no sé cómo considere la idea en un principio no se si fue mayor mis ganas de ser director u otra cosa, sin embargo respondí inmediatamente: “Imposible Sr. Morris es mi tía y además ella no se prestaría por más dinero que le ofrezca”

    Entonces el Sr Morris se levantó de su escritorio se dirigió hacia donde estaba sentado puso sus manos en mis hombros y me dice: “Pero yo no veo problema Andrés, en tu guion la protagonista es ultrajada a la fuerza en una sucursal bancaria por unos asaltantes encapuchados” Y yo entendí lo mire sorprendido y solo atine a decir: “No como se le ocurre Sr. Morris” Y el prosiguió diciéndome: “Se me ocurre, porque sería un hit grabar a tu tía Jessica en escenas reales, se vería lo visceral y natural de la situación. Seguro no llenamos de plata y además tu darías un gran salto en tu carrera. Piénsalo Andrés las oportunidades no se presentan todos los días” No Sr Morris, creo que No contesté!

    Sin embargo esa propuesta me perturbo no podía concentrarme ni siquiera para dormir o comer me estaba afectando mucho la idea y no sé porque tal vez porque el trabajo, el guion, mi jefe habían removido lo más oscuro de mi ser, parecía que tenía que botar todo a la basura todo mi proyecto de vida, pero una noche de esas donde estaba desvelado, baje a la cocina a tomar un refresco y al pasar por estudio observo que estaba mi padre en el estudio a media luz trabajando en el computador pensé yo, pero al asomarme por la puerta entra abierta observo que mi padre se estaba masturbando y lo peor enfrente a la pantalla estaba una foto de mi tía Jessica su cuñada en traje de baño, quede estupefacto no podía creer lo que estaba viendo, pero seguí adelante a la cocina, allí minutos después llego mi Padre algo sudoroso a tomar agua solo me dijo: “También desvelado hijo?” Yo solo me limite a decir: “Si, No tengo mucho sueño” Luego mi Padre subió a su cuarto, mientras que yo no me aguante las ganas de ir a ver el computador y descubrí algo peor en el historial, no solo estaba mirando las fotos de mi tía Jessica sino estaba publicando las fotos de ella en un foro público de la internet, donde más de un usuario hacían comentarios morbosos y groseros donde confirme que mi tía Jessica despertaba los más bajos deseos de los hombres incluyendo a mi Padre y quien sabe quién más de la familia, porque si yo también fantaseaba sexualmente con mi tía Jessica seguro mi hermano Mario también.

    Esta situación me confundió más, por lo que decidí buscar una opinión imparcial y además de confianza, por lo que busque a Mario mi hermano mayor y al comentarle la propuesta que hacia el canal, me miro con cara de sorpresa pero sin embargo me respondió: “De verdad hermano quieren hacer una película porno con mi tía Jessica? EXTRAORDINARIO! Me apunto que hay que hacer” Extraordinario Hermano? Aterrado con su respuesta le pregunte: “Hermano te parece buena idea, estás loco es nuestra tía” Y Mario me contestó: “Hermano es que está muy buena la tía Jessica, y se la imagina trabajando como actriz porno. Qué delicia ummm…!” Luego de su comentario poco objetivo me dice:” Además hermano coloquemos todo en una balanza. Lo positivo seria primero que ganaría plata, seria director, haría su primera película y porque no veríamos a mi tía Jessica en bola y en acción. Lo negativo seria que mi tía Jessica se enterara, pero no veo porque al final del al cabo usted es el director. Hagámosle!”

    No supe que contestar nunca pensé que mi hermano me diera argumentos para aceptar la propuesta, por lo que solo le respondí “Voy a pensarlo” Pero mi hermano fue más astuto no solo renegocio con El Sr. Morris a mis espaldas sino entusiasmo a mi Padre para que colaborara en el tema e hizo venir a mi tía Jessica que estaba viviendo fuera del país por eso una tarde al llegar de mis deberes encontré a mi tía Jessica recostada en el sofá leyendo, pero antes de saludarla mi Padre y mi hermano me recibieron en la puerta diciéndome sínicamente: “Ya llego la actriz” y añadió mi hermano Mario “No se podrá quejar estamos bien, muy bien de actriz. Mira esos muslotes de mi tía Jessica deben apretar rico!”

    Y efecto si mi tía Jessica estaba con un short de jean que exponía sus piernas hermosas y que seguro lucirían en la película. Luego hice una pregunta: “Que hace mi tía acá?” La cual respondió mi Padre: “Hijo pues tu hermano me conto la idea y entonces llame a tu tía y le conté la verdad”, La verdad!! Respondí yo incrédulo pero Mario sonrió y mi Padre contesto “Tranquilo hijo solo le dije que ibas hacer tu primera película y si podía hacerte el favor de actuar en ella” Como? En serio? No podía creer esto! Me acerque a saludar a mi tía Jessica y haciéndome el huevon! La salude preguntándole: “Hola Tía que sorpresa tenerte por aquí, porque viniste?” Ella muy efusiva se levantó y me abrazo diciéndome: “Aquí está mi director consentido! Vine para actuar en tu primera película” Que broma es esta del destino! Pensé yo en ese momento, que sin querer, queriendo termine en vuelto en la dirección de mi primera película.

    Dos días después todo estaba coordinado hasta mi tía Jessica había firmado un contrato sin leer prácticamente, que la dejaba más que comprometida con el proyecto. Al llegar el día del rodaje de la película, el estudio estaba más concurrido de lo normal y todos eran hombres mi tía Jessica era la única mujer la protagonista era en centro de atención quien ingenuamente no sabía nada, ni se percató de esta situación, solo se le había indicado el vestuario el cual era muy simple pero muy sugestivo un short de jean y un top esqueleto, escotado de color blanco, lo que hacía ver muy provocadora pues todos sus atributos estaban a la vista.

    Para ese momento todos estaban a la expectativa mi hermano Mario quiso ayudarme con el tema del sonido y mi padre me había pedido un pequeño papel de extra en la película al igual que primo Ramiro y un tío Iván hermano de mi Padre que se habían enterado de la película. Luego bajo el Sr. Morris y dándome toda la potestad me dice: “Llego el día señor director, como le vas a hacer? Porque creo que tu tía no sabe nada aun” Entonces le dije: “Sr. Morris ya había pensado en ello, y toca grabar escenas y en edición hacer los ajustes” Entonces el Sr. Morris me dice: “Bueno comencemos, te dejo dirigir”

    Para ese momento todos estábamos listos en el escenario. A mi tía Jessica solo le había indicado que en el trascurso del rodaje irían fluyendo los diálogos, pues me había preguntado insistentemente sobre los libretos, los cuales obviamente no había para ella, pero su papel en la película era de una clienta haciendo fila en una sucursal Bancaria, al igual que mi primo, mi tío y mi padre. Todos listos en la fila en el papel de clientes.

    Toma UNO 3, 2, 1 Grabando:

    Entraron 4 delincuentes (Un par de actores porno realmente grandes, a los que en la película llamamos Goliat el líder un negro de dos metros, también estaba Caníbal otro negrote que tenía una boca grande, y por ultimo estaba Manotas un tipo blanco muy rustico) en papel de ladrones de banco. Luego de desarrollar la trama inicial del asalto vino la parte donde iniciaba la actuación de mi tía Jessica que tomo por sorpresa a mi tía Jessica pues Goliat se le acerca y sin rodeos la abraza como quien coge una muñeca de trapo, levantándola del suelo y dice: “Miren chicos que botín tenemos aquí” Mi tía Jessica no entendía lo que estaba pasando, por eso no reaccionaba pero al oír que Goliat dijo: “Voy a consignar mi verga aquí” el rostro de mi tía Jessica cambio pero nada que hacer ella estaba atrapada en los brazos de Goliat y aunque trato de forcejear para que la soltara, no podía entonces comenzó a gritar diciendo: “Paren esto! Suélteme”

    Luego Goliat en su papel de malo dice: “Vamos a ver si la calmo con la consignación” Y muy fácilmente Goliat debido a su fuerza y tamaño le arranco tanto el short como el top incluyendo el sostén a mi tía Jessica dejando al descubierto sus enormes tetas, solo aun tenia puesto un panty blanco tipo tanga que no resistió cuando Goliat la penetro violentamente mientras que Jessica aún se resistía moviendo sus piernas desesperada. Estaba mi tía Jessica de espaldas a Goliat clavada en su verga que literalmente había atravesado su panty enterrándose en la vagina de mi tía Jessica que para ese momento solo gritaba desesperada “Hay! No Auch! No xxhpdxxxwsm…”

    Entonces Goliat comenzó a subirla y bajarla donde en cámara se podía ver como la verga de Goliat se hundía y salía, se hundía y salía de adentro de Jessica pues ya era una actriz porno. También estaba haciendo tomas cerca a sus tetas que por gravedad se movían hacia arriba y a hacia abajo, hacia arriba y a hacia abajo, la escena estaba ardiente lo cual se percibía en ver a todos los que estábamos en el estudio concentrados mirando semejante espectáculo. Mientras que Jessica no podía ni hablar de recorrido con la chuzada permanente de Goliat sin embargo se le entendía: “Ayu… ayúuudame, nooo maaass!!!”. Pero yo no podía parar el clímax entonces por el apuntador indique: “Caníbal acérquese y penetre a Jessica conjuntamente con Goliat pero gócese esas tetas mientras el acto”.

    Y así lo hizo se acercó Caníbal y Goliat rápidamente saco a Jessica de su verga, como un pedazo carne fuera del tenedor para luego insértala otra vez pero analmente para darle cabida a Caníbal que por el frente atacaba a Jessica insertándole la otra verga vaginalmente, lo cual fue una escena perfecta donde Jessica estaba dando la talla y resistió las tremendas dos embestidas hasta que perdió el sentido Jessica minutos después y tuve que decir CORTEN QUEDA!

    Luego de un descanso que fue determinado por Jessica que estaba volviendo en si realice el conteo TOMA DOS 3, 2, 1 Grabando: Y siguió Manotas que contra un escritorio doblaba a Jessica aun aturdía por el múltiple acceso de Goliat y Caníbal, que le facilito las cosas para abusar de ella también pues no ofreció resistencia, solo se escuchó un par de quejidos que luego de una tanta sucesiva y enérgica de Manotas logro sacarle un orgasmo al cuerpo de Jessica, comenzando a gemir como puta. Ahí el sonidista que era mi hermano Mario no se aguantó las ganas de acercar más el micrófono para captar muy bien esos gemidos agudos que era casi una fantasía, y al hacer la toma cercana al rostro de Jessica pude registrar como su irada estaba perdida y abría su boca completamente, y sus labios carnosos era una invitación tan sugestivamente que era como pidiendo algo que chupar, entonces perdí la cabeza me enloquecí me olvide de la cámara, de la dirección y me fui a donde Jessica, muy ansioso saque mi verga tomándola de la cabeza a Jessica y aprovechándome de su indefensión y que tenía su boca abierta metí toda mi verga en su boca sin reparo, ella solo alcanzo abrir los ojos plenamente y saque lo animal “Chupa perra! Chupa chupa! Chupa perra!!!”. Y no tuvo más remedio Jessica que chupar, y sus labios carnosos comenzaron a acariciar y apretar mi verga, mientras que yo la dirigía al tenerla agarrada de su cabeza y Jessica muy obediente cedía al ritmo de mamada que necesitaba, haciéndolo también que me obligo a regarme a eyacular dentro de su boca lo cual fue toda una satisfacción que tuve que decir CORTEN QUEDA!

    Luego de otro receso obligado por mi indisciplina motivo a mi primo, a mi tío, a mi hermano Mario y mi Padre a pedirme una escena con Jessica lo cual no pude negarme porque di mal ejemplo, por lo que ese día de rodaje, a Jessica le toco trabajar en muchas escenas XXX que terminaron por ser un éxito pero toco cambiar el nombre de la película “Depósitos a Jessica a término fijo”.

     

  • Mi ingenua Any (IV): En mi casa

    Mi ingenua Any (IV): En mi casa

    A pesar de que estaba casada, encontraba la forma de cogérmela, Any no podía decirme que no.

    Era semana santa y como todos sabes el viernes y sábado no hay trabajo, aprovechando que su esposo se fue a un asunto familiar y mi mujer estaba con sus parientes, la invite a mi casa.

    Para no hacerla más larga, desde que llego empecé a cogérmela, la tenía de perrito en mi cama, dándole tremendas nalgadas, sus gemidos me excitaban muchísimo, mi verga entraba y salía toda empapada de sus fluidos.

    A: ¡Nene, no me canso de coger contigo, dios mío!

    L: Muévete hermosa, ¡me encantan tus nalgas!

    Mis dedos estimulaban su apretado ano, ¡me los chupaba para que yo pudiera entrar en su anito!

    L: ¡Que rico y apretado esta, pronto será mío!

    A: ¡Ay que rico, méteme ya tu verga amor!

    Como quería ver sus gestos, la acosté en la cama, le levante las piernas y le alce un poco su cadera, su hermoso y dilatado culo estaba listo para mí.

    Empecé con rosárselo con la cabecita ya toda roja de tanta penetrada, mis dedos estimulaban su clítoris, ella cerraba los ojos y se mordía los labios de una forma tan excitante, ¡estaba gozando riquísimo lo que le hacía!

    Mi cabeza entro lentamente, me moví para darle solo la puntita, ella se aceleró de pronto, nunca había hecho anal, ¡su culo estaba tan estrecho que me apretaba riquísimo la cabeza!

    L: ¡Bebe que culito tan apretado, uf muerde como perro!

    A: ¡Ah, dios mío, me sacas el aire nene!

    L: Relájate amor, ¡apenas va la puntita!

    Siguiendo solo con la puntita me acerque para besarle las tetas, mordía sus pezones y los lamia como paletas, besaba entre esa rica línea que dividía sus duras tetas, ella gemía más fuerte, ¡y mi verga empezaba a introducirse más en su hermoso culo!

    A: ¡Bebe, me está entrando más, dios mío, uf!

    L: Uf, que culo tienes, ¡y tus tetas me ponen loco!

    A: ¡Ay! ¡Me está doliendo bebe!

    L: Tranquila, ¡tú respira y relájate!

    La tome de sus pies y empecé a empujársela más, su respiración era más fuerte, parecía que se quedaba sin aire, ¡ay, me duele!, exclamo mientras le besaba sus pies y ya casi iba la mitad de mis 21 cm dentro! ¡Las caras que hacía, como se quejaba y como me apretaba me tenían todo loco, era un lobo disfrutando a su presa!

    Con la adrenalina a mil, mis movimientos aumentaron de velocidad, mi verga poco a poco abría su rico culo, ella paso de los gritos de dolor a los gritos de goce, ¡su culito estaba haciéndose grande y eso le provocaba tremenda satisfacción!

    A: ¡Que rico, uf, me duele, pero rico!

    L: ¡Any que rico, me encanta cogerte!

    A: ¡Para que nos casamos, seriamos buena pareja sexual, uf!

    L: Eso es lo de menos, ¡tú sigue devorándote mi carne!

    Me senté en la orilla de la cama y la deje caer en sentones, mi verga en esa posición entraba más, esos gemidos de placer que parecían de dolor, los disfrutaba al máximo, apretaba sus tetas y le besaba su cuello, me encanta morderle su suave cuello, sus orejas eran empapadas por mi lengua, ¡mis manos apretaban ese par de piernas que tanto me gustan!

    Agitada por andarse dejando caer en mi palo, me pedía más, me decía lo rico que sentía y que su marido no coge como yo, ¡yo le sonreía y cada palabra me la ponía más y más dura!

    L: Eso hermosa, muévete, mueve tu cadera, ¡uf que nalgas te cargas bebe y tus piernas me vuelven loco!

    A: ¡Que dura verga, me encanta, uf duele, pero me gusta!

    Nos pusimos de pie, sin sacarle la verga la empuje a la pared de mi cuarto, ella se inclinó poco, tomándola de las nalgas empujaba mi verga que ya le entraba toda, su culo ya estaba abiertísimo, ya no me costaba trabajo metérsela, mis manos jugaban su clítoris, le arañaba la espalda, ella se tambaleaba del orgasmo que le estaba produciendo, su vagina empezó a expulsar tremendas cantidades de fluidos, ¡le escurría saliva de que estaba en el éxtasis!

    A: ¡Dios mío, que rico, que rico, papi me matas!

    L: Nena eres encantadora, ¡me encanta como saben tus fluidos!

    ¡Mi verga aún estaba dura, estábamos como en el palo número cuatro, pero su rico cuerpo aun me tenía durísimo, la puse de perrito en la cama, teniendo tremendo par de nalgas en mis manos, no podía dejar de sentirme afortunado, ella apenas tenía 22 años, pero era dueña de un swing magnifico, incluso ella pudo ser mi pareja, pero mi Lety es mil veces más rica, pero bueno en lo que estaba!

    L: Que culazo eres, me encanta cogerte, ¡tu marido nunca te cogerá como yo!

    A: ¡No hables de él, es de mala educación, uf!

    L: ¡Seguro que nunca se ha atrevido a tocarte el culo, vaya idiota!

    A: ¡Déjalo, uf, él es muy sumiso, uf!

    L: Bueno, ¡deja te hago lo que él nunca te hará o no lo hará como yo!

    Con unas embestidas muy fuertes perforaba su culo, ella se agachaba y apretaba su cara bajándola al colchón, yo en cuclillas seguía haciendo mío su culo, su rica espalda estaba toda sudorosa, mis manos acariciaban todas las partes posibles de su cuerpo, le tome el cabello y se lo jalaba, con mucha fuerza le daba de nalgadas al punto de dejárselas rojas, ¡la estaba haciendo sufrir y gozar al mismo tiempo!

    A: Auch! ¡Me lastimas, uf, ay me duele!

    L: Eso, grita como loca, grita mami, ¡me pones a mil!

    A: ¡Me dejas marcada, me van a descubrir!

    L: No me importa, tu eres mía, ¡le guste a él o no

    Sentí como me empecé a inflar, no tolere más y me vine en su culo, ambos lanzamos un rico gemido, el orgasmo era maravillo, me quede pegado a ella como perro, mi leche no paraba de salir, ya le escurría por sus piernas, terminamos agotadísimos de lo que hicimos.

    Yo le acariciaba sus nalgas y veía como su culito poco a poco regresaba a la normalidad, aquella vez cogimos todo el día y noche hasta ya no poder más, mi Any ingenua no dejaba de disfrutar los revolcones conmigo, pero nuca nos imaginamos que eso nos traería problemas después.

  • Los ejercicios nocturnos de mi madre (2)

    Los ejercicios nocturnos de mi madre (2)

    Otra noche donde mi madre se viste con una ropa deportiva que no deja casi nada a la imaginación. Me hace de cenar, me da un beso en la frente y sale de la casa a correr por el parque. Yo sé exactamente que no va a correr, va a follar con cualquier pendejo.

    En la mañana una companera de mi uni me calentó, pero de ahí no pasamos, por eso vengo cachondo. Ya le agarre un gusto a espiar a mi madre, en husmear en sus cajones donde casi siempre hay tangas diminutas o lencería de puta.

    Guarde mi cena, me puse los tenis y salí detrás de ella. Mi madre apenas estaba en la esquina de la calle. La fui siguiendo con mucho cuidado, pero ella nunca volteaba hacia atrás; ni siquiera cuando los vecinos o cualquier desconocido decía con descaro lo buena que estaba.

    Esta vez sí fue al parque. Caminó con tranquilidad hasta cruzar la zona de los baños. De repente un hombre se le acerco y ella detuvo el paso. Era un hombre diferente que la otra vez, pero era igual de negro, alto y con aspecto de vagabundo. Vi que se besaron con ganas y él, sin pudor alguno, le agarró el culo a la vista de toda la gente que pasa a su lado.

    Después se voltearon y yo corrí a toda prisa hacia los baños públicos del parque. Me escondí en su interior para que no me vieran, pero ellos caminaban hacia los baños.

    Enseguida pensé en el estado del baño: asqueroso, descuidado, con una vaga luz alumbrando en el techo. Casi nadie viene hacer sus necesidades en estos baños, y en este momento estaba vacío. Era el lugar perfecto para follarse a una puta asquerosa como mi madre.

    Solo había tres cubículos en el baño, me adentre al más lejano y me encerré con los pies levantados. Escuché como entraban a las risas, después escuché como ponían el seguro a la puerta para que nadie los molestara.

    El hombre pateó una puerta de los cubículos y mi madre enseguida dijo:

    —Está todo cagado.

    —No te me pongas exigente, perra, que la próxima te follo en el basurero. Mira, el otro está más o menos limpio.

    Entraron al cubículo de en medio, al lado del mío. Sentado en el escusado oía como mi madre besaba a ese pinche negro. Le decía que deseaba tener su vergota en su culo. Yo ya me estaba calentando y ya tenía la verga erecta dentro de mi pantalón. Necesitaba verla de nuevo, verla como lo que es en realidad: una puta sedienta de semen.

    Con cuidado me subí al escusado para verlos desde arriba. Era arriesgado pero el foco casi no alumbraba y mis ganas de ver follar a mi madrea eran demasiadas como para conformarme escuchándola.

    Me fije al otro lado, ellos no me veían porque estaban muy pero muy ocupados. Mi madre ya estaba arrodillada sobre el asqueroso piso del baño, envolviendo la verga de su amante con sus gigantescos senos mientras chupaba la punta de ese pedazo de carne como si se tratara de una paleta. El tipo grababa con su celular la increíble rusa que le hacia mi madre. Ella miraba al celular con una mirada lasciva de hambre.

    —Mira que dura la tienes, papi. Tu vergota está feliz de estar entre mis pechos.

    —Sonríe para la cámara, puta. Les mostrare el video a mis amigos para que también vengan a follarte.

    —Si, por favor, que quiero más vergas para mí. Más vergas para mi boca, más vergas para mi coño y más vergas para mi culo.

    El apetito de mi madre esa insaciable. Creo que su destino es ser usada como contenedor de semen hasta el día de su muerte; y yo seguiré espiándola y jalándomela con placer y culpa.

    —Vamos, perra. Muestra para lo que sirve esa pinche boca tuya.

    La boca de mi madre solo sirve para tragar vergas, y eso fue lo que hizo. El miembro de ese cabron era gigantesco, tal vez 21 cm o más, y la puta de mi madre se lo metió todo a la boca de un bocado. Y lo mantuvo adentro por varios segundos hasta que los ojos se le pusieron en blanco. El cabron solo se reía de mi madre.

    —Eres una excelente mamadora, tu hijo debe de estar orgulloso de su mamita.

    —Gracias, amor —le dijo mientras recuperaba el aliento. Creo que se excitó más cuando me mencionaron. Que guarra es. Ser una puta no le basta, debe de ser una madre bien puta.

    —Vamos. Mama, lame, chupa y traga. Que sé que te encanta, pinche guarra, vamos traga.

    Ella obedecía a las órdenes de su macho. Él disfrutaba de los labios de su puta. Yo me masturbaba viendo como mi madre se tragaba toda esa barra de carne con tanta desesperación, placer y facilidad.

    —Detente, perrita. Ya me canse de tu boca, ahora quiero tu coño.

    —Mi coño húmedo es tuyo, papi.

    Se levantó, se dio la vuelta y se quitó el pantalón deportivo. El negro abrió bien la boca al ver el culo de mi madre. Extendió los brazos para manosearlo, nalguearlo y meterle los dedos por sus sucios agujeros.

    —¿Te gusta tu cena, amor?

    Me dieron ganas de decirle que sí. Me gusta tu culo, mami. Me gusta ver cómo te lo destruyen. La idea de pensar en eso hizo que me viniera en la pared del baño, pero continuaba teniendo la erección. Era imposible perderla en este momento.

    —¡Me encanta, zorrita!

    Mi madre se sentó sobre la verga de aquel mugroso hombre, soltando un gran gemido que hizo eco por todo el baño. Se apoyó en las paredes de cubilo y empezó a moverse como si estuviera bailando: de un lado para otro, sacudiendo el trasero con esa tremenda verga adentro de su coño. Desde mi posición no podía ver mucho. Estaba pegado a la pared, sintiendo un asco profundo por lo sucias que estaban. No podía ver la cara de placer de mi madre, no podía ver como penetraban su coño, pero si podía ver sus grandes tetas rebotar en el aire. Pero eso se terminó cuando ese pinche negro agarró las tetas de mi madre, para apretarlas y retorcerle los pezones.

    —¡Grita para mí, putita!

    Ella gritaba entre dolor y placer, mucho más placer que dolor.

    —Párate. Apóyate en la puerta y abre bien tus nalgas.

    Y como no, mi santa madre obedeció. Tanto su amante como yo nos quedando embobados viendo su ano, donde ya muchas vergas han entrado.

    El hombre se levantó, se tomó su tiempo para brindarle unos azotes a su perra.

    —Gracias, papi, por darme lo que merezco.

    Dale más fuerte a esa zorra, pensaba yo mientras me pajeaba. El negro escupió en el ano de mi madre y poco a poco fue metiendo su vergota.

    —Dios santo, las zorras como tú siempre tienen el culo apretado sin importar cuantas vergas han entrado.

    —Mi culito tiene hambre, así que dame verga, dame duro, papi —exigió ella entre gemidos.

    No se puede ser gentil con putas como ella. Desde un inicio debes de darle fuerte, en compañía de nalgadas. Ese maldito negro con aspecto de indigente se folló a mi madre con tanta brutalidad que pareciera que la odiara. Le dio tan duro que parecían que una muchedumbre de niños aplaudían. Tan fuerte eran las embestidas que sus huevos impactaban con su coño y el vientre de mi madre chocaba con la fría pared del cubículo. Y lo peor de todo, y tal vez lo más excitante, es que ella pedía más. Mucho más.

    —Tengo una idea.

    El negro, sin remover su verga del culo de mi madre, abrió la puerta del cubículo y la obligó caminar enculada hacia el lavamanos donde la apoyo para seguir dándole por el culo, pero esta vez podía ver su retorcida cara de cerda en el espejo. Yo me baje del retrete y me acerque a la puerta de mi cubículo. La abrí un poco con cuidado para asomarme y ver mejor y de cerca como culean a mi progenitora. Estaba agachado, así que mi reflejo no aparecía en el espejo. Desde esa posición podía ver a la perfección como esa verga negra entraba y salía del culo de mi madre, como esos huevos peludos chocaban contra su coño; y si alzaba la mirada podía ver la cara de placer que ponía por ser enculada por un maldito negro adentro de unos baños asquerosos.

    —¡Puta! Ya llego, ya llego.

    —Llena mi culito de leche, papi, por favor llénamelo.

    Después de un gran gruñido el cabron vació sus huevos en el interior del culo de mi madre. Cuando sacó su vergota una gran cantidad de semen cayó al suelo.

    —Perra, no desperdicies.

    —Sí, papi. Tienes razón.

    Mi madre se puso en cuatro en el piso y empezó a lamer el semen que se había caído de su culo como una perra. Esa imagen de humillación total fue demasiado para esta noche. Volví a encerrarme en el cubículo con las piernas levantadas.

    Escuche como seguían hablando obscenidades mientras se vestían. Después se fueron por la puerta. Yo espere ocho minutos para salir de los baños. Llegue a mi casa ante que ella. Cuando mi madre llegó se veía feliz y cansada.

  • La virginidad de Eva

    La virginidad de Eva

    Un año después de nuestra noche de sexo, la señora Martha volvió a llamarme. Un año después de que mi abuela prácticamente me entregara a ella para satisfacerla en su viudez. Pensé que tal vez había sido largo el periodo y casi seguramente no había encontrado un compañero de su edad para hacer pareja. Me imaginaba esas cosas mientras me dirigía a su casa. Y que si de daba otra vez, me la volvería a coger. Contaré lo sucedido tal como lo recuerdo ahora y no tan de acuerdo a la menor experiencia de entonces.

    Toqué la puerta y me recibió. No había cambiado mucho. Solo algo más de maquillaje y siempre elegante.

    -¿Cómo estás, Gerónimo?

    -Yo muy bien… y usted?

    -Bien. Gracias. Pero pasa… pasa!

    Me invitó a sentarme.

    -¿Cómo están tu madre y tu abuela?

    -Afortunadamente, bien!

    -Y tú? Te has puesto de novio?

    -Mmm, no, digamos que no… nada estable!

    -Pícaro!

    -Jaja… ¿Y usted?

    -Yooo? No, para nada… sin alegrías de las que tú sabes y has sido protagonista…

    -Qué pena!

    -No te aflijas. Tampoco es por mí que te he llamado… Quiero hablarte de otra cuestión.

    -Dígame…

    -Verás: Tengo una sobrina que acaba de cumplir los dieciocho. Muy buena chica. Hija de un hermano mío que no conoces. Viven en un lugar bastante apartado. Sinceramente te digo, este hermano es un anticuado y casi la tiene encerrada. Si por él fuera, la niña envejece virgen! Te conozco, sé lo reservado que eres… y tampoco tengo que decirte lo que has hecho por mí… en fin. Que me gustaría que la conocieras…

    -Señora Martha… le agradezco la confianza, pero no está en mis planes ponerme en pareja o hacerme de una novia. Yo…

    -Tranquilo, entiendo… Tal vez soy una metida y atropellada, pero quiero que esa muchachita empiece a vivir. Ya en su momento te conté de cómo fue mi vida sexual. Un solo novio y marido. Sexo más bien escaso y bastante aburrido. Ya te dije que no me hubiese gustado me catalogaran de puta. Pero vamos… algo más de “alegría” no hubiese estado mal! Por suerte tu abuela te trajo a ti… Ja!

    -Gracias!

    -Bueno, mira… claro está lo que tú quieres… o mejor dicho lo que no quieres. Pero bueno, yo habré de convencer a mi hermano para que le permita a Eva venir de paseo algunos días a mi casa. No creo que se niegue. Y ahí vemos. Yo hablaré con ella, le explicaré cosas de la vida, sabré qué sabe y qué no… Lamentablemente no tengo fotos suyas como para que la vayas conociendo…

    -Pero usted… usted me dice que me la venga a cog… eh, a hacerle el amor así como así?

    -A coger, si… Ya te digo que veré de traerla, ser su compañera y hacer que disfrute. Me tiene mucho cariño…

    Pasaron un par de semanas y ya casi me había olvidado del tema. Entre mis estudios y otras cuestiones, me mantuve ocupado. Hasta que la señora Martha volvió a llamarme. Quedamos que ese sábado, cuando ya yo tuviese más tiempo, fuera a su casa.

    Así lo hice. Me recibió y estaba sola. Pensé que finalmente no le habían permitido traer a su sobrina, pero…

    -Gerónimo: ante todo quiero decirte que Eva, mi sobrina está aquí. Solo que he querido hablar otra vez contigo antes de presentarlos. Está en el último dormitorio y seguro no escucha. Hace ya unos cuantos días que llegó y tuve tiempo de conversar con ella. La situación es esta: es totalmente virgen. Sabe lo mínimo indispensable más lo que le fui explicando en estos días sobre el sexo. Te parecerá extraño para los tiempos que corren, pero así de… recluida podría decirse ha estado. Me arriesgo mucho a nivel familiar. No quiero ni puedo discutir con mi hermano. La he convencido para que pruebe el sexo por primera vez. Te repito que quiero que disfrute naturalmente, así que si tú aceptas estar con ella, será sin condón ni nada. Ya me he encargado yo de hacer las prevenciones necesarias. Ya sabes… Te repito lo de la virginidad como para que seas cuidadoso, si?

    Así las cosas, me pareció que no debía negarme. La opción de desvirgar a la chica no era para despreciar. Era una situación alocada y tentadora a la vez.

    -Está bien. Si usted quiere, me puedo quedar esta noche. El tiempo que sea necesario…

    -Te agradezco… llamaré a Eva!

    Martha se retiró por algunos minutos y regresó con su sobrina. Cuando Eva apareció me quedé congelado. Aquella chica era angelical. Menudita pero de cuerpo bien proporcionado, carita hermosa y un cabello rubio que le colgaba hasta la cintura. Parecía salida de una postal de poesía adolescente. Menudo “platillo” me venía a servir la tía Martha!

    -Eva, él es Gerónimo… Gerónimo, te presento a Eva…

    Me acerqué y nos besamos las mejillas. Martha fue breve y directa:

    -Bien… yo los dejo solos para que se conozcan mejor. Eva está tomando mi habitación de huéspedes por si desean más comodidad…

    Se fue y nos quedamos allí. Traté de entablar una charla. Eva era muy tímida pero poco fue entrando en confianza. Martha había hecho los arreglos y era obvio que terminaríamos en la cama, pero igualmente me costaba un poco avanzar. En pocas palabras no quería cagarla… Le ponderé su rostro y su cabello. Le pregunté si podía tocarlo y sonrío sonrojada asintiendo con la cabeza. Le acaricié el pelo y la cabeza. Eso pareció gustarle. Rocé su cuello y se estremeció. Besé la cabellera sobre la cabeza lo más tiernamente que pude. Se la recogí para dejarle el cuello al descubierto y besarlo. La abracé por detrás y acaricié su vientre, haciendo que soltara un suspiro. Le besé las orejas, se las rocé con la lengua y volvió a estremecer. Caí en la cuenta que todavía no le conocía la voz…

    -Quieres que vayamos a tu habitación?

    -Bueno, me dijo con una voz aniñada que me hizo parar la verga…

    La tomé de la mano, nos miramos, sonreímos y caminamos por el pasillo hasta la pieza que ocupaba.

    -No haremos nada que no quieras hacer. Más allá de lo que hayas acordado o hablado con tu tía. Si?

    -Si, está bien… Yo sé que ella me quiere y desea que esté bien…

    Ya en la habitación la abracé y me puse a besarla. Despacito hasta ir logrando que respondiera, que abriera los labios y que hasta recibiera mi lengua. De a poco se fue soltando. Aprendió rápido. La fui llevando hasta que quedamos acostados frente a frente. Me atreví con las caricias, yendo por su espalda y viniendo a sus tetitas. Tenía puesto un vestido tipo solera del que bajé los breteles para descubrir que no llevaba sostén. El par de tetas era de la medida justa. Bien redondos con areolas grandes y pezones pequeños. No dudé en besarlas y chuparlas. Siempre expectante a las reacciones de Eva. No hizo gran demostración pero tampoco rehusó el contacto. La seguí chupando, mientras lentamente bajada la mano por su cadera. Fui un poco atrás para abarcarle la nalga y se la acaricié. Cada vez la notaba menos tensa. No tuve dudas de que empezaba a disfrutar.

    -¿Te puedo desnudar? Le pregunte y me respondió que si con su vocecita apagada…

    Le quité por completo la solera y la dejé en calzones. Quedó acostada boca arriba mientras le fui deslizando la bombacha hacia abajo. Realmente era hermosa! Una matita de pelos rubios, casi una pelusa le cubrían lo bajo del pubis. Pausadamente le separé las piernas y la entrada al paraíso se me mostró a pleno. Deslicé las manos hacia la ingle y con los pulgares separé los carnosos labios para ofrecerle la primera lamida. Dejó escapar un gemido y se estremeció. Al transcurrir de las lamidas fue empezando a soltar sus flujos. Pronto se fue empapando y entró a retorcerse y suspirar hondo. Quizás no estaba muy informada, pero vaya si sentía! Mi faena de lamidas y chupones continuó. Continuó y cumplió su objetivo. En apenas minutos, todo su cuerpo se sacudió, las manos se le crisparon aferrando la sábana y un agónico gemido anunció la llegada del orgasmo. Después se aflojó toda y una sonrisa de sorpresa se le dibujó en la boca.

    -Bien?

    -Si… creo fue lo que tía Martha me enseñó que debía buscar…

    -¿Buscar? Ah, claro, yo no hice nada…

    -Ji ji… Si, claro que sí…

    -¿Y qué más te dijo tu tía?

    -Bueno… que si esto pasaba era mejor que fuera antes de desvirgar…

    -Interesante… entonces, ¿estás preparada?

    -Creo que si…

    -Creo debo quitarme la ropa… y tal vez luego recuerdes alguna otra indicación o idea que te haya dado tu tía…

    Me puse en pelotas y ahí más se me quedó mirando… o me la quedó mirando.

    -¿Algo más te recomendó tu tía Martha?

    -Me dijo que a los hombres les gusta que se la besen… ¿Tú… tú crees que eso me entrará?

    -Puedes darlo por segura… pero tranquila que iremos despacio…

    Me tiré boca arriba en la cama y a su lado. Le tomé la mano y la puse justo encima de mi verga. No atinó a nada…

    -Puedes acariciarla… le dije y sin soltarla le fui dando idea de cómo hacerlo.

    -¿Crees que puedes besarla?

    Nada respondió pero se acercó para darle algunos suaves besos en el glande. Le indiqué que usara la lengua y se animó a lamerla.

    -¿Puedes probar de meterla en tu boca?

    Tampoco respondió. Solo que abrió y la dejó entrar. Con esos contactos, la poronga se me terminó de endurecer y cobró tamaño. La chupaba, la lamía y la miraba crecer. No se la veía muy convencida de que tal miembro pudiera entrar en su conchita. Tendría que “trabajarla” muy bien. Cuando ya mi pija hubo tomado suficiente temperatura, decidí que era hora de avanzar. Detuve su labor sobre la poronga e hice que se recostara. Fui de nuevo a lamer y humedecer su conchita, aunque realmente humedad no le faltaba. Fue más bien para volver a hacerle levantar temperatura y abrirle los labios con mi lengua. Después fui subiendo por encima de cuerpo para coincidir y dejar la punta de mi verga justo rozando sus carnes más íntimas. Me incorporé un poco y tomando el tallo hice rozar la cabeza justo por la hendidura que manaba y manaba jugos. Todo estaba húmedo y lubricado. La verga separó los labios y le seguí jugando en un deslizamiento hacia arriba y hacia abajo… Entornaba los ojos y respiraba ya agitadamente. Hice la primera tentativa y encontré la entrada misma de su cuevita. Empujé un poco y apenas sintió la presión abrió los ojos y me aferró los brazos. Me detuve. Seguí jugando en su raja para hacerla excitar más. Le acariciaba los labios y el clítoris. Pude comprobar que eso le agradaba. Mi verga también chorreaba y le descargaba gruesos hilos de jugos. Apunté otra vez y empujé. Ahora si la cabeza ganó espacio y se fue vagina adentro. Pegó un respingo y se tensó como en estado de alerta.

    -¿Duele?

    -Un poco… es muy gruesa!

    -No, tranquila. No es tan gruesa y tu conchita es elástica. La recibirá. Tranquila y no te pongas tensa o se hará más difícil… Te la dejo ahí quietecita para que habitúes. Tranquila… no hay apuro.

    Después de un rato empecé a moverla muy despacio hacia adentro y afuera. Hasta que volví a arremeter y se la hice ir hasta la mitad. Hizo una cierta mueca de dolor pero no dijo nada. Volví a pujar y ya no me detuve. Se la puse toda y ya su virginidad empezó a ser recuerdo. Se la saqué solo para ver como respondía y noté un hilito de sangre en el glande. No le dije nada para no asustarla y me limité a penetrarla nuevamente ya sin tanta dificultad. Su conchita divina me recibía ya más distendida aunque su estrechez me jugaba a favor. Empecé a cogerla muy lenta y pausadamente. El dolor se tornó placer y daba muestras de entrar a disfrutar. Todo iba de maravillas. Solo como por presumir, le pregunté:

    -¿Quieres que te la saque?

    -No… estoy bien… creo que me gusta…

    -¿Crees?

    Bueno… se siente bien ahora!

    No más palabras. La niña estaba gozando y había que darle el gusto. Las entradas y salidas se hicieron más rápidas, más frenéticas. Los colores terminaron de entonarle las mejillas. Suspiraba y gemía. Seguramente fue instintivo, pero levantó las piernas y me las cruzó en tijera por arriba de las caderas. Indudablemente buscaba más penetración. Ya no le temía al grosor y pedía más. Así que las estocadas se hicieron más y más profundas hasta que mis huevos bombearon un torrente de leche y ella lo sintió.

    -Aaay… que calientita se siente!

    -Tienes que sentir como sabe…

    Rápido me le acomodé encima pero invertido. Mi verga le cayó en la boca y entendió. Se atrevió y me la chupó para quitar la lefa que quedaba y yo en tanto fui a meterle los dedos para masturbarla frenéticamente y provocarle una nueva descarga orgásmica. Después me dí la vuelta para acostarme a su lado.

    -¿Estás bien?

    -Si… más tranquila!

    -¿Estabas nerviosa?

    -Un poco… pero ahora estoy bien. Me gustó!

    -Me alegra mucho saberlo… Yo también estuve un poco intranquilo. No quería fallarte…

    -Por qué lo dices?

    -Bueno… porque la primera vez es importante y también es importante que sea satisfactoria…

    -Sí, claro…

    Más tarde volvimos a aparearnos y logré que vuelva a gozar. Ya muy de madrugada, me acompañó hasta la puerta y nos despedimos. Martha seguramente dormía ya.

    Una semana más tarde, la tía me llamó para pedirme pasara por su casa. Justamente era sábado y al anochecer fui.

    -¿Cómo has estado? Eva hace unos días volvió a su casa y me pidió te saludara…

    -Gracias… creo que cumplí con el encargo que me hizo…

    -Sin duda. Lo hiciste muy bien y fue bello, emocionante verlos coger…

    -Perdón?

    -Gerónimo, Gerónimo. Esta casa tiene sus secretos, puertas más, puertas menos y rincones. Y no podría haberme perdido esas hermosas escenas… tan calientes. Además de supervisar tu trabajo. Jajaaa!

    -¿Entonces?

    -Entonces te repito lo hiciste muy bien… Eva quedó encantada de dejar su virginidad de esa manera. Solo que yo me aguanté las ganas durante la semana, porque verlos coger me dejó caliente. Así que te pregunto si tienes un rato para mí esta noche…

    -Si usted lo pide…

    -Lo pido y ya no quiero esperar. Ven…

    Fuimos a su habitación, a su cama y me empujó para que cayera acostado de espaldas. Se desnudó rápido y se me vino encima, liberó mi verga y la entró a mamar. Sin dudas las ansias la consumían. Se fue mojando la concha con mis jugos y su saliva. Soltó mi pija para subirse a la cama en cuatro patas. Me paré detrás, apoyé la poronga en la entrada y empujé. Empujé, entré y arranqué a cogerla con fuerzas. Mis vaivenes y su paja en la concha, más la excitación acumulada, la llevaron a un rápido orgasmo.

    -Mmmm, que rico… lo necesitaba!

    -Un gusto servirla…

    -Oye… Tu abuela me preguntó un par de veces sobre lo que hemos hecho en la cama… y la muy ladina me juró que le cogiste el culo… ¿Es cierto?

    -Si…

    -Y… el mío… ¿te parece “cogible”?

    -Claro que si… me gusta!

    -Será el pago por los servicios prestados! Jijiji!

    Otra vez se puso en cuatro patas con el ojete bien tirado hacia atrás. Lamí su concha para cargar de su lubricante natural y lo llevé hasta el hoyo fruncido. Varias veces hasta mojarlo bien e incluso metiendo un dedo. Me paré para apoyar la cabeza de la poronga y empujar. Se abrió paso y ella se tensó.

    -Despacito que ese si es bien virgo…!

    -Cuando sienta que empuje usted haga fuerza como para cagar. Así se abre y yo entro…

    -Bien que sabes, eh… lo haré!

    Volví a embestir, ella hizo lo que le pedí y mi verga entró…

    -Ay, ay… me abriste el culo!!!

    -No deje que se cierre… ábralo

    Nuevamente me hizo caso y se la mandé toda adentro. Retrocedí y avancé por la estrecha canaleta.

    -Ay cómo se siente esto! Cógeme despacito pero no pares. Que se joda mi culo…!

    Y claro… la cogí con fuerza pero con estocadas lentas y profundas. Le terminó agradando y se puso como loca…

    -Así, así, dame más… ay como me está gustando… cógeme por favor y lléname de leche!

    Cuando sentí que me derramaba se la saqué casi toda y de un solo empujón se la coloqué hasta el fondo de su ojete. Una acabada copiosa la regó por dentro y se solté hasta la última gota de leche.

    -Ay, bebe… que delicia! Nunca pensé que me gustaría tanto. No te vayas todavía y junta más leche para la tía Martha…

    Tanto fue así que amanecí dentro de su culo vicioso… Lo que no supo porque no le dije, es que mientras cogía su culo pensaba en el de su sobrinita Eva…

    Gerónimo68