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  • Un gran encuentro durante un viaje (Parte 5)

    Un gran encuentro durante un viaje (Parte 5)

    Regresamos cansados al final del día, solo queríamos descansar un poco.  No metimos en la cama y nos dimos un masajito de pies y espalda. Nos quedamos dormidos. Al día siguiente, amanecí con cosquillas en mi culito, mi macho me tenía de cucharita y se estaba masturbando con mis nalgas.

    Se sentía bien rico como se deslizaba su verga entre mis nalgas, empecé a apretarlas para darle más placer.

    -Que hace esa verga traviesa entre mis nalgas –le reclamé, con voz suave.

    -Es que sentía frio y buscó en donde refugiarse –me contestó.

    -¡Uhm!, Yo la siento aun fría. Tendrá que buscar más adentro para que esté calientita –le dije con voz traviesa

    -Tienes razón, vamos a ver en donde se acomoda.

    La sensación de su verga entre mis nalgas era deliciosa, me encantaba tenerla ahí. Así estuvo un buen rato hasta finalmente se alineó con mi culito y me penetró.

    -¡Ay, que rico!, Ya me tenías muerta de ganas papi –le dije muy coqueta

    Me dio verga despacito por un buen rato, a un ritmo lento y yo me concentré en parar mis nalguitas para facilitarle el acceso y hacer que sus embestidas llegaran a lo más íntimo de ser. Me encantó que me diera así despacito y sin prisas, lo sentí ¡tan mío!, ¡tan romántico! que me dediqué en disfrutar el momento y el placer de iniciar el día entregándome a mi macho.

    Después de un rato me hizo girar para quedar recostada sobre mi espalda al mismo tiempo que levantaba mis piernas y me hacía que las acomodara sobre él, quedamos como formando una X, el seguía de lado embistiéndome bien rico, levanté ambas piernas para sentir mejor sus penetraciones, ¡uhm! Estaba disfrutando mucho. El hizo que juntara las piernas y las doblara hacia mi pecho, ay mi culito quedó completamente a su disposición y así me dio unas fuertes y deliciosas embestidas que me hicieron gritar de placer, después hizo que bajara las piernas y poco a poco fue colocando el lado izquierdo de su cadera debajo de mis nalgas, quedé un poco arqueada pero su pene se sentía riquísimo, me excitó demasiado esa posición, pude estirar mis piernas y apretar el culito mientras él se dedicaba a mover con fuerza sus caderas, sentía como su verga se deslizaba entre mis nalgas para penetrarme una y otra vez. El placer era inmenso, no dejaba de gemir y de pedirle que me diera más…

    -¡Así papito, así!, ¡No pares, dame más papi! –le suplicaba con voz agitada

    -¡Si cariño, ahhh! –alcanzó a responder con respiración agitada.

    Después hizo que quedáramos entrelazados con las piernas, como haciendo tijera, el colocó su pierna izquierda debajo de mi espalda y se giró un poco de tal forma que quedáramos alineados, entonces tomó uno de mis pies y comenzó a besarlo, sentir sus labios y su lengua recorrer los dedos de mis pies me puso loca de excitación, empecé a gemir más fuerte, mientras el aumentaba el ritmo de las embestidas, ambos estábamos muy excitados, comenzó a chupar mi dedo gordo del pie como si fuera un pene, me volvió loca una vez más, así que respondí de la misma forma, mis manos buscaron su pie y rápidamente comencé a besarlo con pasión, usé mi lengua para lamer cada uno de sus dedos, lo excitó bastante porque me empezó a embestir con más fuerza. Había encontrado un botoncito y no estaba dispuesta a soltarlo así que lamí sus dedos y también me metí su dedito gordo en la boca y me imaginé que era su pene, así que se lo chupé con lujuria, con pasión y el respondió con un gemido largo…

    -¡Ahhh!, ¡Que rico! -alcanzó a decir con voz agitada.

    -¡Uhmmm! ¿Te gusta papi? –le pregunté

    -¡Me encanta cariño, me vuelves loco! –me contestó

    Continué mi labor para recibir esa rica verga, me volvían loca sus embestidas, empecé a mordisquear su dedito y no pudo más, me cogió con fuerza, se agitó y aceleró aún más para explotar de placer dentro de mí.

    -¡Ah! ¡Ahhhh, que rico! ¡Que rico! –alcanzó a decir mientras golpeaba la cama y se retorcía de placer

    Le solté y me dediqué a sentir como su leche me inundaba, me encantó verlo explotar así, creo que después de la mamada del día anterior este había sido el mejor orgasmo que le había provocado. Los espasmos no se hicieron esperar y con cada uno de ellos me dio un empujón más de verga que yo gustosamente recibí.

    Tan pronto nos recuperamos nos fuimos a la ducha, le di una mamadita de un par de minutos, pero ya no me penetró. Después desayunamos y decidimos que haríamos el resto de la tarde…

  • Mi primera noche como puta

    Mi primera noche como puta

    Ya había pasado al menos un año desde que me vestía de pie a cabeza como Gabi. En verdad, cuando estaba en casa dejaba de ser Mario y era Gabi al 100; en noches más calientes había llegado a meterme 3 dildos de un solo tiro. Mi culito se empezaba a acostumbrar y dilatar más rápido. Estaba lista para el siguiente paso.

    Con el tiempo yo deseaba más. Quería estar allá afuera, como Gabi. Como esta ciudad es homofóbica hasta la muerte, para salir necesitaba tener más cuidado. No me podía mandar sola, con ropa de stripper, por las calles de Lima.

    Sabía que hay zonas por donde es “casi normal” ver travestis y transexuales – por el centro de Lima, el jr. Zepita, el antiguo cine Tauro. Exploré las zonas en las noches vestido como Mario, para ver cómo era el ambiente. Y sí, a partir de las 10 de la noche podía verse de todo – hasta tranies cogiendo en plena calle. Pero aún me faltaban huevos para irme sola. Así que pensé en un plan. Le pedí a un amigo (y bueno también mi cachero de fin de semana) llamado Carlos que fuese conmigo, como mi “acompañante” (ok, cliente) a darnos una vuelta por todos esos barrios.

    El aceptó de inmediato – es más, la idea le excitaba como loco. Así que lo planeamos todo para un viernes en la noche. Antes que nada me di un baño largo de espuma y me depilé hasta el último centímetro de piel; quería lucir sexy esa noche. Entre los dos seleccionamos mi ropa: obviamente quería (y tenía) que lucir como una puta travesti. Seleccionamos un short blanco, de licra, bien apretado y chiquito y un tanktop lila también cortito. El maquillaje sería el de una puta claro.

    Como a las 10 de la noche se apareció Carlos por mi departamento. Me miró de pies a cabeza y solo dijo “eres toda una puta”. Revisó todo mi vestimenta y me dijo “estas lista nena”. Pero primero, para romper los nervios (míos) nos tomamos un par de rondas de wiski con hielo.

    Tenía que relajarme un poco. Con un par de tragos ya estaba lista para todo. Así que antes de salir le dije “Espera, hay algo que necesito hacer antes de salir…necesito entrar a mi modo de puta primero” – así que, sin titubeos, me puse de rodillas, abrí su pantalón y bragueta y le di una mamada a fondo hasta que el pobre tu tuviese opción más que vaciarse en mi boca. Ahora sí, con semen aun en los labios y lengua, agarramos las llaves de auto y salimos a la calle.

    Ese viernes en la noche salí del departamento decidida a experimentar una caminata nocturna como si fuese una prostituta travesti. La fantasía me perseguía por muchos meses así que sabía que esa noche sería especial para mí. Carlos me llevó en su auto; llevaba ropa de putita pero con un abrigo negro con cinturón que me llegaba hasta los muslos.

    Encontramos un estacionamiento por Quilca y de allí iríamos caminando; ya eran casi las 11 de la noche. Salí del auto, sentí una ráfaga de aire frio por la cara. Era ahora o nunca. Carlos medía casi 1.80 así que hasta cierto punto me sentía protegida. Cruzamos la avenida en dirección al cine Tauro; una vez que estaba en una de las calles laterales, más angostas (creo que era Quilca), decidí quitarme el abrigo y exponer mis piernas fabulosas; saqué un cigarrillo y nos echamos a andar.

    A medida que nos metíamos más y más entre esas callejuelas se notaba de inmediato que estábamos ya en la zona roja: putas por todos lados – quien sabe si eran travestis o mujeres de verdad, cada una rondando por una zona de la vereda. Como sé que muchas putas son bien territoriales me aseguré de no invadir el espacio de alguna de ellas. Seguí caminando, con Carlos a mi lado, como si estuviésemos buscando un lugar para coger. Todo esto me estaba excitando increíblemente; me sentía parte de un grupo, con las mismas ganas y fantasías. Caminaba a paso seguro, moviendo mis caderas, haciendo sonar mis tacos, exponiendo mis piernas. Estaba feliz.

    Entonces se me ocurrió una travesura. Le dije a Carlos: “Carlos, vete a la acera de al frente y déjame sola por un momento en esta esquina. Quiero sentir que estoy puteando en plena calle. ¡Pero no me quites el ojo de encima!”.

    Él me siguió la idea y le pareció bien arrecha. Así que disimuladamente me dejó allí parada, a unos pasos de un motel de mala muerte llamado Señorío. Me apoyé ligeramente contra la pared, cruzando las piernas y con cigarrillo entre los dedos, a la espera de algún cliente… ¡Al fin, estaba puteando!

    Ya eran más de la media noche y había más “curiosos” por el lugar. En realidad, no pasaron no 10 minutos cuando un tipo en los 50s se me acerca disimuladamente y me pregunta “hola amor, ¿cuánto la hora?”¿cuánto la hora? Alguien está dispuesto a pagarme por cacharme… entonces, ¿soy una puta? Me sentía rara. ¿Cuánto se cobra? Ni idea. Así que solo se me ocurrió decirle, “80 soles, con todo”… ”huy, un poco caro, y qué tal por una mamada solamente?”…¿en serio?, pensé, ¿80 es caro? No jodas. “No amor, no doy solo mamadas”.

    El tiempo pasó y con ello más preguntones – al menos 4 que recuerdo. Todos preguntando cuánto por cacharme. Al cabo de un rato Carlos regresó a mi lado y me pregunto “hey putita, ¿cuánto cobras?” “¿Qué tal 100 soles, con todo?” “Claro amor, justo aquí hay un hotel”

    Así que nos metimos al hotel que estaba al lado, rentamos un cuarto y cogimos toda la puta noche. Y sí, al final, Carlos me pagó los 100 soles. Había dado mi cuerpo por dinero.

    Era, oficialmente, una puta.

  • Orgía familiar (Parte 1)

    Orgía familiar (Parte 1)

    Caleb y yo nos enamoramos en la preparatoria, hace tres años casi. Desde el primer momento, supe que quería estar con él y me sentí muy afortunada de que se fijara en una mujer como yo. Verán, él es bastante más despreocupado que yo en muchas cuestiones, es más relajado y, aparte de la universidad y el deporte, su vida no es especialmente ocupada. Yo, en cambio, era bastante «matadita», a pesar de que siempre he sido guapa (según mi novio, la más guapa de todos los salones), nunca he podido juntarme con los grupito de chicas populares, simplemente obstruirían mis metas. Yo iba a ferias de química y él a fiestas, yo me quedaba con mi grupo de amigas y nada más, él se codeaba con gente de otros salones, incluso de años superiores… Yo era guapa, pero mi cuerpo no me parecía atractivo cuando lo comparaba con el de mis compañeras que metían horas al gimnasio, ellas sí tenían nalgas grandes y piernas anchas, yo me conformaba con ser delgada. A Caleb lo miraban casi todas las niñas de nuestro salón, pero yo nunca, me daba cierto asco pensar en estar con alguien tan cabecita hueca como él.

    Todo cambió cuando la profesora más importante para mí, la profa Patricia de química, se me acercó y me pidió que lo ayudara a pasar un examen importante. Se me hacía extraño a más no poder, nunca me había pedido que ayudara a otros estudiantes, poco sabía yo que me lo pedía horitas después de haber tenido su verga dentro.

    Nuestras sesiones de estudio eran, según nuestros planes, de 1 hora diarias, pero entre sus tonterías, distracciones y coqueteos varios, terminábamos gastande hasta 3 horas de puro reírnos y una media hora de estudio dedicado. Dos semanas se nos fueron así, pasó su examen, le dijo bye a esta materia y esperaba que hiciera lo mismo conmigo, me sorprendió bastante cuando se acercaba a mí y a nadie más para pasar el rato libre. Me encantaba ver a las fresas del salón cuando Caleb y yo empezamos a hacernos más unidos, esas perritas ya hablaban mierda de mi sólo por el simple hecho de ser más lista que cualquiera de ellas, entre todas, no juntabas un certificado de preparatoria. Así que, el último año de prepa nos convertimos en novios, y ahí fue cuando conocí por primera vez el dolor y placer de su pene.

    Él mide más o menos 1.75, es de piel morena clara, cabello negro corto, ojos marrones y el cuerpo más tonificado que haya conocido en mi vida, sus brazos y espalda son gruesos, pero no exagerados, sus piernas anchas y su culo perfecto, grande y firme, como deberían tener todos los hombres. Su pene, sin embargo, es con diferencia lo que más destaca de mi novio. 23 cm en erección, 13 cuando está flácido.

    Yo mido 1.62, soy de piel blanca pálida, tengo el cabello ondulado y castaño hasta la altura de mis senos, tengo ojos verdes claros, la nariz respingada y la boca chica, pero mis labios son bastante gruesos, uso bra 32b, tengo areolas y pezones chicos, tengo 61 de cintura y 82 de caderas. Mi culo era lo que más me gustaba de mí por aquel entonces, bien levantadito y suave, siempre pensé que mis nalgas le gustarían a cualquier hombre que pudiera tenerlas, y en eso siempre tuve la razón.

    Nuestra primera vez fue reveladora. Estábamos en su cuarto, le pedí que se diera la vuelta para poder desnudarme sin vergüenza, eso hizo y él también comenzó a quitarse la ropa. Yo vi todo el proceso, su espalda marcada, su culito hermoso saliendo de esos pantalones, sus piernas gruesas y duras, sólo verlo de espaldas me puso a mil. Mi vagina empezó a lubricarse por sí misma, estaba hirviendo cuando le pedí que se diera la vuelta. Al principio, quise preguntarle qué le parecía mi cuerpo, pero la imagen de un pene flácido tan grande y balanceándose tanto me dejó impresionada. Nunca había tenido un pene en frente, pero había visto porno, así no era como los penes flácidos tenían que verse, quizá semierectos…

    Soy unos meses mayor que él, ese sería su cumpleaños 18, mi virginidad era el primero de mis regalos, no podía echarme atrás. Se acercó y comenzó a mamar mis pequeños pezones, una mano estrujaba un seno mientras el otro gozaba de sus labios y lengua, su otra mano en mis nalgas, en medio de mi raja y acariciando suavemente mi ano y labios vaginales. Nos besamos y cuando ese monstruo estuvo erecto, me hizo mamarlo, esos 16 centímetros de circunferencia forzaron mi boca y, aunque mi primera mamada fue pésima, el movimiento de mi mano masturbándolo fue suficiente para que un chorro de esperma saliera a presión sobre mi cara.

    Me cayó en la frente, nariz y mi pómulo derecho. Me limpié con papel de baño la cara y cuando terminé, vi a Caleb poniendo un condón sobre su pene. Le apretaba y le quedaba poco más debajo de la mitad de su tronco. Me puso sobre la cama, boca arriba, puso un brazo sobre el colchón, justo al lado de mi cabeza, me preguntó si estaba lista, cuando asentí, sentí su mano bajar por mi brazo, me tomó de la mano, la puso a la altura de mi cabeza sobre la cama, como para que no intentara escapar o algo. me dijo «Te amo», fue muy importante para mí, yo ya lo sentía, pero él fue el primero en decirlo. Lo siguiente que siento, fue cómo un tanque me abría y entraba a mis viscosos interiores destrozándome a su paso. El pene era largo, pero ese no era el problema, lo grueso era lo que me estaba matando, me dolía toda la zona púbica y sentía que se me iban a salir las piernas de su lugar, como si mis músculos fueran de papel mojado.

    «Aguanta, Alondrita, aguanta», me dijo y su pene fue más profundo y más profundo. Comencé a llorar, entre el dolor, el «te amo» y que mi primera vez estaba yendo tan bien, no pude evitarlo. «No lo voy a meter todo, amor», dijo antes de darme un besito.

    Y otra vez y otra vez, y otra vez, fue delicado conmigo, sus caderas se movían gentilmente, su pene, aunque doloroso, era también lento y placentero, vibraba ocasionalmente, como si tuviera escalofríos, al cabo de unos quince, dejó de doler tanto y dio lugar al placer. Fue así que, con esas simples caderitas tan lentas, mi novio me hizo llegar al orgasmo, expulsando mi primer squirt. Caleb sacó su pene y, aunque su condón estaba vacío, no me forzó a más ni pidió más. Yo estaba feliz, pero preocupada por ello. Ese momento fue delicioso, exquisito, muy excitante, pero claramente no había bastado. En nuestros siguientes encuentros, me dediqué a ser más activa, hablé con muchas mujeres por internet, vi pornografía de la casera, para ver qué hacían las parejas de verdad y, eventualmente, me acostumbré al macro-miembro de mi novio, llegando a hacerle correrse con sólo moverme sobre su pene.

    Conocía a mis suegros, buenas gentes, amables y atractivos para estar ya en sus 45. Mi suegra, Luisa, era de piel blanca y cabello negro lazio, una mujer muy voluptuosa, sus caderas anchas, sus pechos enormes, esas nalgas que tanto me recordaban a las de mi novio por su forma y tamaño, claramente una mujer de gimnasio, como su hijo. Mi suegro, Jesús, me pareció muy guapo, moreno, de barba tupida y sonrisa fácil, su cuerpo era como el de Caleb, aunque un poco más alto y menos marcado, pero aun así se notaban los abdominales debajo de su camisa…

    Pero los llegaría a conocer a todos mucho más.

    Caleb me comentó del «rito» en el que su familia acepta a un nuevo miembro y me explicó todo lo que hay detrás de esa tradición. Según cuenta su familia, esto empezó con el tatara abuelo de mis suegros. Uno de los hijos tuvo a bien follarse a su madre, otro hermano los descubrió pero decidió no acusarlo y ambos compartieron a la mujer durante años, hasta que el padre los descubrió y corrió de la casa, se movieron de Monterrey a la Ciudad de México y después a la frontera con Estados Unidos. Así que ambos hermanos y su madre tuvieron que vivir por su cuenta y mantuvieron sus prácticas incestuosas, pasándolas de generación en generación. Según todos en la familia, es real, aunque a mi me suena a una forma de justificar la depravación, cosa que no me parece del todo mal, pero es más rico pensar en esto como simples estallidos de placer y lujuria, no hay por qué justificar algo como esto, se justifica por sí solo.

    Fue en vacaciones que llegó el momento. Mi familia nos me dio permiso de ir a un rancho de la familia a pasar un fin de semana. Yo ya sabía lo que me esperaba, Caleb ya me había advertido de ello. Pero de lo que no me advirtió, fue de la cantidad de gente que habría, tampoco del primer paso: follar con mi suegro mientras él se cogía a su madre.

    Lo que vería y sentiría aquel día, sería inolvidable en el mejor sentido de la palabra.

  • Sentí bastante vergüenza

    Sentí bastante vergüenza

    Mi nombre es Ana y quisiera contarles algo que me sucedió y que me da mucha vergüenza contarle a alguien. 

    Hace unos años tuve si se puede decir así un romance secreto con una persona y que no resultó ser tan secreto porque nos descubrieron haciendo algo. Esta persona era un florista que tenía un puesto de flores a un par de cuadras de mi casa y que nos veíamos toda las mañanas luego de llevar a mi hija al colegio.

    Dentro del puesto que tenía tomábamos mate, nos dábamos algunos besos y a veces yo le practicaba sexo oral.

    Podíamos hacer eso porque de afuera no se ve nada salvo si alguien se asomara y aparte porque las flores tapaban un poco la vista. También les digo que me costó la primera vez chupársela porque yo soy media vergonzosa y tenía miedo que alguien nos vea ya que por allí pasa mucha gente aunque pocas se detienen a comprar flores.

    Recuerdo que la primera vez que entré en contacto con su pija fue una paja que le hice y que aunque él me pidió que se la chupe yo no lo hice y sólo me dediqué a pajearlo con mi mano para su placer. Aquella paja se la hice sentada en una de sus piernas y viendo si las personas que pasaban por allí se daban cuenta de lo que realmente estaba sucediendo. Terminé de tocarlo cuando sentí toda su leche en mi mano y me resultó medio asqueroso en ese momento, pero luego pasó a ser algo delicioso para mi estómago.

    Así sucedió la primera vez y luego me animé a chupársela aunque las primeras veces lo hacía estando muy nerviosa y preguntándole a cada rato si alguien se estaba acercando a comprar, pero luego como nadie se daba cuenta yo me relajé y empecé a hacerlo pensando sólo en chuparle la pija y eso fue un error.

    Era un miércoles como cualquier otro, había llevado a mi hija al colegio y estaba tomando unos mates calentitos con el florista, luego cambié la bombilla del mate por su pija y allí arrodillada en ese pequeño pasillo del puesto que él tenia empecé a chuparle la pija como cualquier otro día y él hizo lo que hace siempre que es colocar sus manos sobre mi cabeza para hacer cierta fuerza para que yo me la trague un poco más.

    En un instante sin que él se diese cuenta se había acercado un hombre que siempre venía a comprar flores para su mujer y que cuando nos vio dijo «que bien la pasan ustedes» y se fue diciendo que en un rato volvía.

    Ustedes no saben lo colorada que me puse al escuchar esa frase justo en el momento que tenía toda su pija metida en la boca y mi reacción fue sacármela y me iba a disculpar con el señor, pero ya se había ido.

    A partir de ese día empezamos a vernos poco hasta que dejamos de hacerlo y aunque sienta un poco de vergüenza recuerdo que he pasado buenos momentos con el florista.

  • Erección y sexo oral por mi enfermera

    Erección y sexo oral por mi enfermera

    Hace un año fui al doctor por un granito que me salió en mis testículos. Nada grave. Para esto lo haría el doctor no sin antes una limpieza y rasurada en mis bolas y eso lo haría su enfermera.

    El doctor salió a otro cuarto por sus «herramientas» jaja si solo era un granito.

    En fin la enfermera se presentó y empezó a rasurarme de inmediato, sentía cosquillas, la verdad no le prestaba atención a pesar de estar muy buena, pero algo fea de la cara, tenía unos 26 años, yo tenía 19 y bueno, tras la rasurada iba a quitar los residuos de los vellos y me dijo:

    «Ahora te colocaré un líquido frío para que sea más fácil eliminar los pelitos que te quedaron»

    Yo como si nada le respondí que sí.

    Untó el líquido y empezó a quitarlos, Luego puso más en la punta del pene «nada que ver con el problema del grano» y me dijo:

    «Una última vez y ya acabamos».

    Asentí con la cabeza y de pronto fue que empezó a tocar solo mi verga, no es muy grande solo me mide 15 cm, pero como sea ella empezó a frotar la punta con el pellejo y yo solo ponía resistencia para evitar la erección pero fue inútil. Se me paró y me puse rojo, sé que es profesional, pero igual me disculpé y me apené.

    Ella dijo: No te preocupes suele pasar.

    Seguí como si nada, pero ella empezó a usar sus labios, yo no quise mirar porque sabía que yo estaba imaginando, pero no, empezó a besarlo y luego siguió con la lengua, ahí fue cuando me prendí muy rápido y no dije nada, pero la miré y ya que vi que hacía la tomé de su cabeza y la apresuraba para bajar y subir chupando mi verga.

    Era todo un sueño con una enfermera así de buenota con tetas medianas, pero un culote sensacional. Empezó a mamar más rápido y más rico y lo ponía en su cara y ella misma se daba de golpes con mi verga que hasta me dolían a mi pero no quise que lo notará. Ya casi me venía cuando me dijo que me daría su número para terminar luego pues vendría el doctor, me sentí frustrado y con ganas de más pues ya estaba muy prendido.

    Me lo dio y en eso se escuchó el doctor, todo eso paso en solo 5 minutos y antes de que él doctor entrará me dirigí al baño de su consultorio y la enfermera le dijo que pase al baño por los nervios y todo terminó bien.

    Después me enteré que ella acababa de romper con su novio y quizás por eso estaba caliente y se desquitó conmigo y por cierto el número que me dio no era suyo y ya no la volví a ver.

    Melissa, si ves esto me encantó como la mamaste y ojalá te vuelva a ver.

  • Orgía plena

    Orgía plena

    Esta tarde estamos en plena orgía:
    mientras uno folla y folla conmigo, 
    chupo y chupo la polla de su amigo;
    y en esto, de pronto, entra el policía:

    «¡Qué estáis haciendo vaya tropelía!, 
    desobediencia al aislamiento, ¿sigo?, 
    ya sabréis la multa que trae consigo…,
    vamos, vestíos, pagaréis la osadía»;

    «Señor policía, yo muy bien la chupo, 
    y no puedo pagar, si no es con eso, 
    bájese el pantalón, que ya me ocupo»; 

    «Ay, putilla, me gusta, me embeleso, 
    mi instinto policial de sobras supo
    que en venir aquí hoy había razón de peso».

  • Mi esposa emputecida (Partes 3 y 4)

    Mi esposa emputecida (Partes 3 y 4)

    Cuando Pilar llegó a su casa aun le dolía al caminar, agradeció que su esposo no estuviera, se metió al baño y estuvo como una hora bajo la ducha, sentía el olor de la orina de él en su cuerpo, pensaba para ella misma. 

    “En que te convertiste, lo que hiciste hoy es un asco, me porto como una puta cualquiera”.

    Aun pensando en eso recibió a su esposo y se acostó temprano.

    A los dos días, el celular volvió a sonar, cuando vio el número se estremeció y sintió ardor en la entrepierna.

    -Hola, si entiendo.

    Colgó, se disculpó con sus amigas, tomó su moto y se fue. Cuando llegó a la casa de él estaba nerviosa, pero caliente, entró, cerró la puerta y se desnudó. En cuatro patas fue hasta su dueño y a manera de saludo comenzó a mamarlo. Ese día la cogió dos veces y le dijo lo que ella ya temía

    -date vuelta y abrí ese culo putita.

    Pilar agachó su cabeza, se volteó y sintió cuando él la untaba con algo, se colocó en la entrada y de un solo empujón la clavó hasta el fondo, ella gritó de dolor, le suplicó que parara, pero ni siquiera la oyó, comenzó a serrucharla rápido, duro y le decía al oído.

    -Gritá puta, así se siente que seas tan puta te voy a destrozar ese culo y me lo vas a agradecer. Entendiste, puta?

    Entre llantos ella le contestó:

    -Si entiendo, me duele por favorrr, despacio Señor.

    Eso duró unos cuantos minutos, sintió que la partían al medio, cuando la clavó hasta el fondo sintió que la llenaba los intestinos, en ese momento un orgasmo liberador la hizo orinarse encima sintió que la orina le quemaba los labios de su vagina y se dejó caer en el charco de orina.

    Cuando él se la sacó le dijo:

    -que tenés que decir ahora putona?

    -Gracias por romperme el culo Señor

    -que sos?

    -Soy Pili su puta obediente.

    Se tocó el culo y lo notó muy dilatado, se bañó y como pudo antes de irse a su casa comenzó a mamarlo. Él le acariciaba la cabeza como una perrita y en eso le dijo:

    -Desde que te vi sabía que te quería emputecer, siempre te veía salir de tu escuela, la maestra seria, jaja, mírate ahora, una putita mamona.

    Pilar solo asentía mientras mamaba.

    -Ahora para terminar de emputecerte solo me faltan dos pasos. Uno lo voy a hacer el viernes.

    -Puedo saber de qué se trata.

    -Claro puta. Te voy a enfiestar

    Abrió los ojos como platos, casi se ahoga.

    -por favor, me dejé hacer de todo, eso no por favor. -Le dijo llorando.

    El la sentó en la falda la miro y le preguntó:

    -que sos?

    -su puta obediente.

    -Y yo que soy?

    -mi dueño, por favor Señor no me haga hacer eso

    -lo que una puta cualquiera quiera no me importa el viernes te vas a comer 3 pijas, te guste o no, entendido puta?

    Ella agachó la cabeza resignada.

    -Si entiendo.

    Dos días después toco la puerta de su dueño, cuando paso lo vio a él y tres hombres más detrás de él, casi se quedó sin aire, los conocía del gym, a una mirada de él ella se desnudó y gateando se acercó a su dueño delante de los otros, lo mamó, después de tragase su semen.

    Se puso de pie y se paró en medio de los otros tres como ya le habían ordenado días atrás.

    -Hola soy Pili una putita obediente, pueden hacerme lo que quieran estoy a sus órdenes. Y se arrodilló.

    Las próximas tres horas pasaron entre orgasmos y dolor los tres la usaron por todos lados sentía que tenía sus intestinos llenos, lloraba de dolor cuando la culeaban, sentía cuando se vaciaban dentro de ella, tres horas después ella era una mezcla de semen en todo el cuerpo, la llevaron al baño, la sentaron en el piso y le ordenaron que se masturbe, Pilar obedeció, y cuando un orgasmo explotó en su cabeza sintió que la estaban orinando los tres agacho su cabeza y espero que terminaran.

    Quedó sentada en el baño, dolorida, humillada esperando que su dueño entre. Se acuclilló a su lado y le dijo:

    -Esto sos ahora, puta, sucia, y obediente, lo comprendes

    -Si señor

    -Bien ahora bañate mientras los despido, después te cojo yo

    -Gracias Señor.

    Él la tomó y la culeó haciéndola llorar, cuando acabó dentro de ella, Pilar volvió a agradecerle.

    Camino a su casa sentía su vientre lleno, tenía ganas de ir al baño,

    Cuando por fin lo hizo lloró de ardor, la habían destrozado, se miró al espejo y vio el agujero de su culo muy dilatado y colorado, se escapó a su marido por una semana entera. Durante ese mes él la llamó como siempre tres veces por semana y en dos ocasiones más estuvo con estos tres hombres cada vez más desatada, no le gustaba, pero lo hacía con empeño.

    Un jueves después de que su dueño la usara él le dijo:

    -Tenés el número del remisero al que pajeaste puta?

    -si Señor lo tengo

    -Bien mañana cuando salgas del colegio lo llamas y te lo coges entendido?

    -si

    Al día siguiente a la salida del colegio con su delantal de maestra, y su maletín tomó su celular y llamó.

    -hola Christian? sabes quien soy?

    -soy Pili

    -jaja sip esa misma, mira acabo de salir de mi trabajo si me venis a buscar ahora y me llevas por ahí me dejo hacer de todo.

    Minuto después cuando el remis se acercó a la vereda Pilar se acercó al auto, sonrió y por lo bajo se dijo:

    -Hay Pili Pili, que puta te has vuelto.

    Parte 4:

    Pilar subió en el asiento trasero del remis, saludó, le sonrió y le dijo:

    -donde vos quieras, en las próximas 2 horas estoy todita para vos.

    -uhhh no me la creo, vamos ya.

    Manejó rápidamente hasta un motel de la zona, entraron a la habitación y Pilar se sentó en la cama, lo miró y le dijo:

    -sos más joven de lo que recordaba, que edad tenés?

    -25 hermosa.

    Se acercó a Pilar y ella acarició su entrepierna y comenzó a sacarle los pantalones, saco el pene afuera y abrió grande los ojos:

    -guau es más grande de lo que recordaba, y muuuy dura.

    Comenzó a mamarlo, uso su lengua, y puso todo su arte, el gemía y cuando estuvo a punto de eyacular ella incremento el ritmo, hasta que sintió su boca llena hasta rebalsar, incluso desbordó por la comisura ella lo junto con su dedo y también lo tragó, luego se relamió. Se puso de pie y comenzó a desnudarse, cuando quedó desnuda noto que no le costaba estar desnuda con alguien a quien no conocía casi.

    El joven la besó en la boca y después la acostó y bajo ahí; Pilar aceleró su reparación, se relajó y se dejó hacer, estaba gozando mucho, ahí cayó en la cuenta de que su dueño jamás la besaba ni en la boca ni ahí abajo, la trataba como lo que él la había convertido, si era una puta. Cuando el joven subió sobre ella y la penetró se asombró hasta donde llegaba, la llenaba por completo la estaba llevando a un orgasmo único él la besaba y le decía lo linda y lo buena trola que era. Cuando sintió que la llenaba fue tal cantidad que rebalsó también y ella acabo casi a los gritos. Se besaron durante un rato y él le dijo:

    -me dijiste que podía usar todo.

    -si no recordaba que era tan grande, pero tengo palabra.

    Baja a su pene y comenzó a mamarlo de nuevo. No le llevó mucho lograr que se endureciera de nuevo. Él le dijo:

    -te pondrías el delantal y los lentes, porfa

    -jajaja le querés romper el culo a la seño no?

    -seee

    Se puso el delantal los anteojos, y se puso en cuatro, lo miró y le dijo:

    -despacio si?

    Cuando sintió que entraba se dio cuenta de que no iba a ser fácil por la mitad ya no aguantó y le dijo:

    -para por favor, no la aguanto, pará.

    -no me pidas que la saque, está casi adentro.

    -pará me duele hasta el alma, no la saques pero dejala quieta, déjame acostumbrar.

    Respiraba fuerte, ni su dueño, ni sus amigos, ni su esposo la tenían tan grande, sentía que la estaba desgarrando, trató de relajarse y luego de unos minutos comenzó a moverse lentamente, cuando él sintió que ella se movía comenzó a moverse también, Pilar se enterró en la almohada

    Aguantó las ganas de gritar, pero cuando él acabó dentro de ella la clavó hasta el fondo y Pilar gritó de dolor “sácamela por favor”, le dijo llorando, cuando él la soltó fue hasta el baño y se sentó en el bidet abrió el agua fría y cuando la tocó casi da un salto, le ardía como acido, sabía que estaba lastimada, le pidió que le saque unas fotos y cuando vio el tamaño se tapó la boca.

    -nunca me había dilatado así, espero que este se cierre

    Él se reía.

    -se va a cerrar preciosa y gracias, fue muy bueno romperte así, me encantó escucharte.

    -de nada, y si no me doliera tanto yo también habría acabado.

    Lo besó en la boca y le dijo:

    -quizá otro día, pero no me llames yo te llamaré.

    Cuando llegó a su casa, le dijo a su esposo que estaba descompuesta, se metió al baño y le escribió a su dueño.

    -ya está, mire como quedé.

    Y le envió las fotos.

    -quedaste bien puta, con el culo súper roto, así me gusta. Ahora inventa algo para salir 3 o 4 días, vas a dar el examen y devolverme algo de lo que te di, te enseñé a usar tu boca, concha y culo como una profesional, hora de pagar puta barata.

    -sí señor, como diga.

    Respondió ella sin saber bien a que se refería, pero si sabía que quería obedecerle en unas semanas se iría 4 días dispuesta a ser lo que él quisiera.

    Continuará.

  • Como comenzó el gusto por mi suegra

    Como comenzó el gusto por mi suegra

    Comienzo por presentarme, me llamo Miguel, soy un hombre de 30 años, vivo en la ciudad de Querétaro. Tengo mucho tiempo leyendo relatos y siempre me he inclinado por el amor filial, sexo con maduras y lésbicos. Ya que he tenido experiencias en las tres categorías. Esta vez les contaré como fue que empezó mi interés sexual por mi suegra.

    Tengo una relación con una chica llamada Laura, ella es baja de 1.60, apiñonada muy linda de su cara, cabello largo, un gran culo y un hermoso par de tetas que le dio su genética. Yo soy de 1.80, moreno, cabello ondulado, no tengo el cuerpo de modelo ni de deportista, mas bien soy de complexión gruesa, pero la verdad es que me gusta bastante mi físico y nunca he batallando para gustarle a las chicas.

    Mi novia y yo tenemos 7 años de relación, y desde el principio nos hemos llevado muy bien en la cama, nuestras relaciones han ido evolucionando tanto que hoy en día nos encanta fantasear, usar juguetes sexuales, hemos hecho un trío mhm, coger en lugares públicos, y toda clase de perversiones, pero sin llegar al mal gusto.

    Yo un día le comenté mi gusto por las maduras, me vuelven loco y siempre he admirado como una mujer al paso del tiempo se vuelve muy hermosa y muy sensual.

    Todo empezó un día que nos encontrábamos cogiendo en casa de mi suegra y empezamos a fantasear, de pronto Laura empezó a besar mi cuello y mi oreja, ella estando encima de mí y yo boca arriba, diciéndome lo excitada que estaba, bajó a mis pezones y los empezó a chupar, yo comencé a excitarme de sobremanera y de un movimiento tomé de su cabello, la besé en la boca y la bajé a mi verga que ya estaba dura. Debo admitir que de todas las mujeres que me la han chupando Laura es la que más me ha dado placer.

    De pronto me escupió, me la jaló por 3 segundos y me preguntó qué si alguna vez había fantaseando con alguna mamá de mis ex novias, y me saqué un poco, pero al ver cómo me veía con la verga adentro y lo excitado que estaba le empecé a comentar que nunca con alguna suegra de mis pasadas relaciones, pero si con una tía de ella. Laura se prendió muchísimo en 1 segundo, se sacó la verga de la boca completamente mojada, y se sentó en ella y empezó a moverse con un ritmo lento, pero con fuerza y me preguntó que como había sido, le empecé a contar una breve anécdota…

    -«Un día estábamos en las playas de Tampico con la familia de mi exnovia, eran muchos en la familia y la verdad es que sus tías no me llamaban la atención excepto una, se llamaba Judith, era una madura de 50 años, blanca de pelo ondulado, con unas caderas bastante pronunciadas, un culo enorme que todo el mundo voltea a ver, una cintura pequeña y unas tetas grandes también, traía puesto un traje de baño típico de señora que te juro que me ponen mal, azul con flores blancas y se le veía un culo de infarto. Estábamos tomando y bromeando todos, y mi ex me toma de la mano y me jala a la playa. Nos empezamos a meter y escucho la voz de Judith que nos dice que estaba fría el agua y volteo a verla y tenía el agua hasta la cadera pero de reojo vi sus pezones que se pusieron duros como piedra, la verdad que volví a ver a los ojos y ella sonriendo me dice que esta fría el agua y se mete completa hasta el cuello. En 3 segundos ya tenía la verga dura mi ex lo noto por lo junto que estábamos y yo la cargaba a ella. Por un momento la nos olvidamos de su tía y nos besábamos y volvimos a la realidad cuando nos dijo… Bueno niños los dejo solos… Y empezó a salir del mar. Cuando una ola le pego por la espalda y la tiró, en eso mi ex me dice ‘ayúdale’ y voy de prisa a levantarla y la tomé por atrás con mi brazo por debajo de su tetas y mi verga dura se pegó totalmente a su culo, yo me di cuenta y naturalmente me dejé recargar más para sentir esas nalgas en su culo y ella me dijo… ‘Ay sobrino gracias por levantarme…’ Y volvió a caminar…».

    De pronto Laura empezó a contraerse y a gemir muy fuerte y tuvo un orgasmo fuerte y prolongado, yo aún no me venía y seguí moviéndome… De pronto cuando ella se repone y vuelve en si, me dice:

    -te he visto que ves las tetas de mi mamá, te gusta mi mamá?

    Y empieza moverse con fuerza de nuevo y tiene otro orgasmo, pero esta vez se vino a chorros «squirt» y eso me prende muchísimo. La seguí cogiendo y empezamos a platicar…

    M -que has visto?

    L -vi cuando el otro día bajó en pijama y no traía bra, y tus ojos se quedaron fijos en sus pezones…

    Yo con pena y excitación le empiezo a comer las tetas y morder los pezones imaginando que eran los de su mamá.

    M -tu mamá tiene unas tetas riquísimas.

    Las tetas de la señora Lety son hermosas, grandes y con una caída de una señora de 50 años, los pezones sobresalen siempre que hace frío o hace movimiento y se marcan, parecieran dos ricas uvas que incluso llevando bra se le pueden marcar.

    Laura empezó a gemir y contraerse y llegar a venirse con un squirt, eso me prende muchísimo de mi novia.

    Soy nuevo en esto, pero me gusta mucho leer y quisiera compartir unas buenas anécdotas de sexo y deseo por este medio. Les seguiré contando todo acerca de mi fantasía con mi novia y su madre.

    [email protected].

    Si eres una persona que está en la misma situación que yo o una madre que le haya gustado mi relato no olviden comentarme.

  • Un gran encuentro durante un viaje (Parte 6)

    Un gran encuentro durante un viaje (Parte 6)

    En la calle éramos como adolescentes calientes, buscábamos cada rincón para besarnos y acariciarnos, recorrimos un centro comercial y entramos a varias tiendas solo con la intención de buscar un lugar escondido en donde agarrarnos a besos, en los elevadores, en los baños claro, en al estacionamiento. Lo más excitante que hicimos ese día, bueno al menos a mí así me pareció fue en los probadores, con el pretexto de llevarle un nuevo modelo de pantalón me metí con él, le bajé el modelito previo con todo y bóxer para darle una mamada a ese grueso y delicioso pene le di la vuelta y le di una mordida en cada nalga. En otra tienda entre a probarme camisas e hizo lo mismo, me llevo un modelo diferente y se metió conmigo para quitarme la anterior y besarme toda la espalda, el torso y el cuello mientras masajeaba mis nalgas. Nos compramos un helado el cual en cierto momento empecé a lamer como si fuera su verga. Nos excitamos bastante, así que cuando regresamos a casa la situación ya era tensa, ambos queríamos sexo.

    Fuimos directo a la recámara nos desnudamos apresuradamente y esta vez estaba decidida a tomar el control así que lo tumbe de espaldas y se la empecé a mamar con locura y desesperación, como toda una hembra en celo, se lo mamé un buen rato para después montarme sobre de él, estaba dispuesta a cabalgar esa noche, así que tome su rica verga y la acerqué a mi culito para restregármelo un rato, no tardé mucho en alinearlo bien y empezar a mover mi cadera suavemente hacia abajo para ensartarme toda esa verga hasta el fondo, ¡uhmmm! Se sentía deliciosa como siempre, durita, que digo durísima, bien larga. Acompañe mi ensartada con un largo gemido… ¡uhmmm!

    Casi siempre me había me la había metido de teniéndome de espaldas, esta vez lo tenía de frente y se veía hermoso, buen guapo, me encantó ver su expresión de placer al sentir como me ensartaba en su pene, empecé a menear mis caderas suavemente, me incliné hacia él para besarlo con lujuria…

    -En los probadores quería que me la metieras, pero me tuve a aguantar –le dije.

    -¡uhm! También tenía ganas cariño -me contestó con voz excitada

    Empecé a besarle el cuello y para mi sorpresa resultó ser otro botoncito, de inmediato sentí como su verga se endurecía y sus caderas me empezaron a embestir con fuerza, continué besándole el cuello de un lado y del otro y él estaba loco de placer, me estaba dando la mejor cogida de todas, su respiración era agitada, gemía y me embestía con fuerza. Lo dejé respirar por un momento y me dediqué a disfrutar y gritar de placer, me enderecé y puse mis manos sobre su pecho para empezar a mover mis caderas de al frente y atrás, sentía bien rico como me comía toda esa verga, como llegaba a hasta lo más íntimo de mi ser, a él también le gusto y me dijo:

    -¡Así cariño, así! ¡Ay me vuelves loco!

    -¡Si papi, goza!, me encanta verte gozar -le respondí al mismo tiempo que me daba un buen sentón en esa verga.

    Hice una pausa, me levanté lo suficiente para casi sacármela toda, después usé mis manos para abrir mis nalgas y darme una suave y lenta ensartada de verga, repetí la acción varias veces, se sentía delicioso, estaba loca de placer entregada a mi macho, dándole las mejores caricias a su verga. Después de un par de sentones él estaba tan excitado que cuando iba a la mitad del sentón el me recibió con un empujón de verga… ¡uhmm! Simplemente delicioso…

    Continuamos así cuando recordé el botón que había encontrado, así me que incliné de nuevo hacia el para besarle el cuello y respondió como lo esperaba, con fuertes empujones de verga, cada embestida me ponía loca, pero no dejaba de besarle el cuello quería que me diera duro, de pronto:

    -Bésame los brazos –me dijo con voz agitada

    De inmediato obedecí la orden, me separé un poco y comencé a besarle los brazos, empecé por las manos, hasta me metí su dedo pensando que encontraría otro botón pero no fue así, entonces continúe hacia su codo, después hacia los bíceps -pero nada -hasta que mis labios alcanzaron la parte posterior del brazo, gimió con fuerza y me empezó a coger duro -al fin lo había encontrado -así que recorrí la parte posterior de sus brazos a todo lo largo, y disfruté de las mejores embestidas de la noche, me dio con todas sus fuerzas, hice una pausa y cambié de brazo, el resultado fue el mismo, era impresionante como se excitaba, se veía lindo, me encantó verlo gemir, gozar y por supuesto recibir sus embestidas, estaba en la gloria llena de placer, llena de su verga.

    No quería que terminara, quería que me cogiera eternamente, así que hice una pausa

    -Me encanta como me coges papi –le dije con voz suave y lujuriosa

    -¡Me encanta tu culito cariño!, ¡me encantan tus besos, me vuelves loco! –me respondió

    Me incorporé de nuevo para dejarlo descansar un poco y darme de sentones en su pene, ¡uhm! Me encantaba ensartarme, llevé una de mis manos para acariciar sus testículos y le arranqué un gemido de placer, así que continué acariciándoselos un rato mientras continuaba dándome de sentones, cabalgando a todo galope como se dice, hice mi cabeza hacia atrás para gritar y gemir de placer como loca, apretaba mi culito de vez en cuando para disfrutar a plenitud esa verga tan gruesa, tan deliciosa, simplemente me encantaba cabalgar. Deje sus testículos y use ambas manos para separar mis nalgas y cabalgar mejor, pero me detuvo por las caderas y me empezó a embestir él con buen ritmo, no hice más que obedecer a mi macho. Después de un par de minutos decidí buscar el botón de su placer, quería verlo retorcerse y arquearse de placer así que busqué su brazo y lo empecé a llenar de besos, su respuesta no se hizo esperar, me empezó a dar verga con todas su fuerzas, yo no quería que parara, se veía hermoso, su cara demostraba cuanto placer estaba sintiendo así que continué con el otro brazo, ya su respiración era bastante agitada, sus embestidas eran muy fuertes, entonces le empecé a dar mordiscos en los brazos y no pudo más, estalló de placer….

    -¡Ahhh! ¡Uhmmm! ¡Que rico, ahhhh! –alcanzó a decir.

    Sentí como su verga se ensanchaba y se contraía mientras su leche me llenaba el culito, fue hermoso verlo explotar de placer, me dio varios empujones más con los espasmos de su orgasmo, yo me incorporé y apreté mis nalgas para darle más placer y terminar de exprimirle la verga, continúe moviendo mis caderas en círculos muy lentamente para gozar su erección hasta el último momento. Finalmente nos quedamos quietos, habíamos alcanzado el éxtasis…

    Un par de minutos después nos recuperamos y me giré con cuidado para bajarme de la cama, tomamos una ducha y nos quedamos dormidos…

  • Orgía familiar (Parte 2)

    Orgía familiar (Parte 2)

    Pasé un día entero sin hacer nada en el rancho con Caleb.  Veía a parte de su familia entrar y salir de lo que parecía ser un salón, era un edificio particular, pues no tenía ventanas, no parecía tener instalado ningún servicio que no fuera eléctrico, era simplemente una gran habitación iluminada y con calefacción, nada más. Supuse que ahí haríamos la orgía. Entraban con alfombras, sábanas y bancos, garrafones de agua, mesas y uno que otro colchón, también vi que metieron 3 columpios de techo…

    Aparte de mí, había otras dos nuevas. La primera, María José, tenía 18 años al igual que Caleb y yo, era morena y guapa, tenía labios gruesos, la boca grande y el cabello castaño, aparte de un culo pequeño, pero bien formado, tenía unos pechos increíbles, mínimo copa d, le calculé, medía menos incluso que yo, pero tenía más caderas. La otra se llamaba Michelle y era una hermosura en toda la expresión de la palabra. Su piel era como nieve o leche de blanca, su cabello rubio natural, tenía las caderas cuadradas, pechos chicos y el culo pequeño, pero su cuerpo estaba tan bien formado y tan delicado que parecía hecha para el sexo. Sus labios parecían pequeñas gotitas de jalea roja (tantos los de su boca como los vaginales), sus ojos marrones eran grandes y le decoraban hermosamente el cuerpo. A mi me preocupaba un poco ella, ¿y si al final todos se fijaban en Michelle? No sabía si sentirme aliviada o asustada por ella, pero lo cierto es que me sentía igual por participar en una orgía.

    Sabía que en dos días estaría en ese cuarto follando con unas 20 personas alrededor. Dios, tenía tanto nerviosismo. Caleb me explicó qué es lo que pasaría una vez ahí dentro. Dijo que lo primero sería cambiar parejas con sus padres, su padre me follaría y él haría lo mismo con su madre. Hablamos del incesto durante una media hora y pude entender las ideas de esta familia un poco más. Me explicó que preferían mantener un placer tan íntimo e importante en familia, que era mejor buscar entre tus seres cercanos a gente capaz de satisfacer las necesidades sexuales y afectivas, incluyendo a gente externa solo cuando se tiene certeza de que hay amor. Piensan que solo si se ama a la persona externa, es seguro incluirla y cuidar así de su secreto incestuoso. Así que, sus primos amaban a María José y a Michelle del mismo modo que él me amaba a mí, al igual que me amarían todas las personas que estuvieran ahí dentro mañana.

    Me puse un DIU antes de esto, Caleb me explicó que no debía esperar que cada hombre ahí dentro se pusiera condón, pues realmente les importaba poco el quién se embarazara de quién, eran familia después de todo. Que yo supiera, tres primas de Caleb y una tía usaban el dispositivo, así que eso, no quería embarazarme de un cualquiera y menos a los 18, así que decidí cuidarme de esa forma.

    Al día siguiente, Caleb y yo despertamos y me topé con la sorpresa. Me estaba vistiendo después de bañarnos, Caleb me dijo que parara. Ese día, la familia entera andaría así, desnudos. Bajamos a desayunar y me encontré con unas 12 mujeres y 10 hombres sentados desnudos alrededor del comedor. Me sentí enormemente aliviada al ver que, entre María José y Michelle, había dos asientos vacíos. Caleb se sentó al lado de Michelle y yo junto a Majo. Mi suegra, Luisa, tardó poco en acercarse con dos platos de fruta y huevos revueltos, y era más impresionante desnuda que vestida. Sus enormes pechos que antes pensaba eran operados, se balanceaban frente a mí, naturales y bellos, areolas que abarcaban un tercio de sus senos y un par de pezones bien gruesos y carnosos, sus enormes caderas y su cintura diminuta le daban un aspecto voluptuoso que resaltaba la sutil alfombra púbica que llevaba. Me puso los platos frente a mí, besó a Caleb en la boca y después me puso una mano en el hombro, mi suegra, antes tierna y atenta a más no poder conmigo, ahora me parecía sexosa y excitante, pero sus tratos no cambiaron conmigo. Me preguntó cómo me sentía y cuando le respondí que muy nerviosa, me dijo que la buscara después del desayuno antes de darme un beso en la frente.

    Para esta gente era de lo más normal, pero Michelle, Majo y yo estábamos muriéndonos. O así fue hasta que ella empezó a acariciarme la pierna, durante unos 20 minutos, sus caricias fueron aumentando, al final, estaba tan empapada que no pude evitarlo y le pedí a Caleb que me llevara a nuestro cuarto. Nos levantamos y, antes de irnos, Caleb se detuvo a hablar algo con su primo Adal, el novio de María José, cuando acabaron, Majo se levantó y caminó junto a Caleb. Salimos los tres juntos y, aunque yo me dirigía a los cuartos, Caleb me detuvo y nos guio hasta la sala de la casa, donde se nos habían adelantado José Manuel y Saúl, dos tíos de Caleb, estaban compartiendo a Sonia, la esposa de Saúl. Los dos hombres tenían cuerpos delgados, Sonia, en cambio, era la mujer de la familia más trabajada, su cuerpo era como el de Caleb en lo tonificado que estaba, pero con Sonia destacaban sus senos y sus abdominales, la hacía ver menos femenina, pero más atractiva.

    Caleb tenía el pene semierecto, se sentó en uno de los sillones grandes, abrió sus piernas y nos indicó «a mamar, amores». Yo obedecí al instante, era mi novio, no quería que Majo lo hiciera mejor, pero María José claramente lo dudó un poco. Caleb le dijo que su novio le había dado permiso, que podía hacer lo que quisiera con nosotros. Majo le respondió que era el tamaño lo que le preocupaba, a mi se me olvidaba que tenía al hombre más vergón de la familia, estaba acostumbrada a ese pene.

    Vi en Majo la oportunidad de cumplir la fantasía de ver a mi novio con otra mujer y de yo misma estar con otra mujer. No estaba pensando claro, estaba excitada, pero fue María José la que me había puesto así en primer lugar. Solté el pene de Caleb y lo saqué de mi boca, volteé a ver a Majo y le tome la mano, la jalé un poco para que se arrodillara frente a Caleb y le puse una mano en la nuca para poder empujar su cabeza mientras Caleb le ponía el pene en la boca. «Despacio, amor, no la lastimes», me dijo Caleb y le retiró con las manos el cabello a Majo de la cara. Durante unos diez minutos esta cabrona tuvo el pene de Caleb en boca y su lengua saboreó mi manjar, después de ello, Caleb eyaculó, manchando la garganta de Majo con su espeso y rasposo esperma.

    Al sacar su pene de la boca, Caleb se puso de pie y nos hizo acostarnos a ambas, él se puso en medio y empezó el primer beso de tres que yo había experimentado en mi vida. Majo le puso una mano en el pene y yo hice lo mismo, empezamos a masturbarlo juntas, nuestros anos y vaginas expuestos. Majo fue la primera, un hombre aprovechó ese culito vulnerable, José Manuel, el padre de Julián, el novio de Majo, la penetró en la vagina y fue entonces que Majo se volteó y este hombre le tenía bien agarrada de las caderas. Majo no gritó ni nada, simplemente le dijo en voz baja «ay, suegro», antes de que José Manuel le hiciera volver al beso de tres por la fuerza, empujando la cara de Majo hacia la nuestra. Para mi suerte, Sonia estaba cerca, porque Saúl se acercó a mi por detrás sin que me diera cuenta y habría penetrado en mi vagina. Sonia era la mayor en la habitación y su cuerpo y voz le daban autoridad. Le preguntó a Caleb si yo era suya, cuando él respondió que sí, le dijo a Saúl «solo el ano».

    Fue entonces que este hombre me penetró en el culo. No fue la gran cosa, su pene, a lo mucho, medía 16 centímetros, no lo suficiente como para sentir dolor, aunque sí era placentero, la forma de su verga, recta y cabezona, se llevaba bien con mi culo. Sonia entonces tomó la mano de Majo, la puso de vuelta sobre el pene de Caleb y ella comenzó a mamar los testículos. Así fue como con un pene metido en mi culo, con una mujer mamando los huevos de mi novio, mientras tres personas nos besábamos y dos masturbábamos a Caleb, que él llegó al segundo orgasmo, pero no pudo correrse, pues Sonia lo tenía bien agarrado de los huevos, retorciéndoselos y su espasmódica verga no podía soltar la semilla. Sonia empujó a su esposo fuera de mi ano, se metió el pene de Caleb y lo dejó eyacular. Me tomó de las piernas, las levantó y se las puso por encima de los hombros y me levantó boca abajo. Caleb se puso de pie y me tomó de las caderas, mi vagina quedaba expuesta para él, pero él y Sonia me dieron la vuelta, de tal manera que seguía colgando boca abajo, pero mi vagina le quedaba de frente a Sonia, misma que expulsó el semen de Caleb en el interior de mi vagina. Caleb, mientras tanto, introdujo su lengua en mi ano, recién su tío estaba ahí dentro, pero no le importaba. Al voltear a mi izquierda, pude ver cómo salía del interior de Majo un squirt, seguido del pene de José Manuel eyaculando en todo el estómago de ella. Se colocó nuevamente encima de ella, manchándose el abdomen con su propio semen al tocar el estómago de Majo. La besó y después se puso de pie y salió del cuarto junto a Saúl. Finalmente, mi orgasmo llegaría y le bañe la cara de corrida a Sonia mientras ella no dejaba de lamer mi flora vaginal, esa persistencia dio como resultado un segundo y después un tercer squirt, ni siquiera Caleb me había hecho eyacular tanto.

    Antes me parecía guapa, pero ahora Sonia parecía la mujer perfecta. Fuerte, pero femenina y con curvas sensuales, ese tono de piel bronceado oscuro, su cabello ondulado, como el mío, su sonrisa maliciosa y su voz que dominaba. La quise tener sólo para mí, el día de mañana lo lograría.