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  • Correctivo en la limusina

    Correctivo en la limusina

    La limusina surcaba las calles nocturnas de Seúl, envuelta en un silencio denso y cálido. Los asientos de cuero negro brillaban bajo la luz tenue de la iluminación interior, exudando ese aroma profundo y lujoso que se mezclaba con el perfume floral de las tres “idols”.

    Jisoo, la mayor del trío de veinticinco años, cruzó las piernas con elegancia, su vestido corto de seda granate rozando la piel del nuevo manager, un hombre de cuarenta y tantos que sudaba nervioso en el asiento opuesto. Junto a ella, Lin y Sayo, esta última de origen japonés, observaban, sus ojos brillando con una mezcla de seriedad mal disimulada, picardía juvenil y burla.

    El error había sido grave: una reserva mal hecha que les costaría una fortuna en penalizaciones. Jisoo inclinó la cabeza, su voz suave pero firme.

    -Manager, creo que mereces un correctivo… algo que te haga recordar quién manda aquí.

    La cara del hombre enrojeció con violencia al oír la sentencia.

    Dudó un instante, pero, finalmente obedeció.

    Siguiendo las instrucciones de sus jefas se bajó los pantalones y los calzoncillos —de esos antiguos, con estampado discreto y elástico flojo—, revelando un trasero pálido y algo temblón, cubierto por un vello oscuro que brotaba generosamente de la ranura central.

    Las chicas soltaron risitas ahogadas mientras lo guiaban: Jisoo se acomodó en el amplio asiento, y él se tendió torpemente sobre sus rodillas, el cuerpo pesado y nervioso. Lin sujetó sus piernas con firmeza juguetona, Sayo inmovilizó su tronco, sus manos rozando su camisa empapada en sudor.

    “¡Mira qué trasero tan blanco!”, exclamó Lisa con una carcajada ligera. “Parece que nunca ha visto el sol. Vamos a calentarlo un poquito, ¿no?”

    El primer azote llegó de la palma de Jisoo: un golpe seco y sonoro contra la carne fofa. El manager protestó, su cuerpo tensándose, mientras el calor subía rápidamente en la limusina. El cuero crujía bajo ellos, el aire se volvía pesado, cargado del sudor masculino y del aroma dulce de las chicas. Mientras tanto, el pene del varón, traicionero, palpitaba contra la seda del vestido de Jisoo, endureciéndose con cada impacto, rozando la tela fresca y provocándole un gemido reprimido de vergüenza y placer confuso.

    Pronto, las manos no bastaron. Sayo sacó de su bolso un cepillo de pelo de madera, ancho y firme. “Esto será más efectivo”, murmuró con guiño malicioso. Los golpes con el reverso del cepillo eran más intensos: ¡plaf, plaf!, marcando la piel pálida con rojeces que contrastaban con el vello oscuro. El manager se retorcía lo poco que podía, su trasero temblando, el sudor perlando su rostro. Gemidos bajos escapaban de su garganta seca, mezcla de dolor punzante y un deseo inconfesable que hacía palpitar su erección contra las piernas de Jisoo.

    La temperatura en el coche era asfixiante, el deseo flotando como niebla: las chicas reían, excitadas por el poder, sus mejillas sonrosadas.

    Casi al final, cuando el correctivo alcanzaba su clímax, un sonido escapó: un pedo suave, como una colchoneta desinflándose lentamente, cálido y traicionero.

    Las tres muchachas arrugaron la nariz al unísono. “¡Guarro!”, exclamó Lin, tapándose la boca con fingido asco. Sayo soltó una carcajada. “¡Qué asqueroso, manager! Eso te vale golpes extra, bien fuertes. Chicas, sujetadle bien”

    El manager con la cara roja, conociéndose, sacó un pañuelo de su bolsillo y lo introdujo bajo su miembro.

    Los últimos azotes fueron contundentes, haciendo bailar las nalgas encarnadas, dejando la piel ardiente y escocida.

    Y con el último llegó la vergüenza máxima, el semen, viscoso, derramándose, impregnando el pañuelo y los muslos del hombre.

    Sayo le miró con disgusto y Jisoo le insultó y amenazó con nuevos azotes.

    Por suerte para el manager el destino estaba a la vuelta de la esquina.

    La limusina se detuvo frente a la entrada del lujoso hotel, donde los fans gritaban tras las barreras. El manager se vistió a toda prisa, pantalones subidos con manos temblorosas y torpes, secándose una lágrima rebelde mientras el picor y el escozor del su trasero le recordaban la lección. Las chicas salieron primero, radiantes y sonrientes, saludando con estudiada coreografía, simplemente perfectas. Él las siguió, agradeciendo no ser el foco de atención, caminando con cuidado, el trasero latiendo… y una promesa silenciosa de no volver a equivocarse.

    Nota: Este relato está inspirado en viñetas de cómic japoneses que introducen los azotes en todos los ámbitos de la vida. Espera, vergüenza, picardía y sobre todo, mucha sensualidad, es lo que convierten a este fetiche en, a mi parecer, algo especial.

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  • Mi primera vez con un amigo

    Mi primera vez con un amigo

    Bueno, todo comenzó meses atrás cuando estaba en una aplicación de citas y me apareció un chico (muy guapo por cierto) comenzamos hablar e hicimos match, él es alto, corpulento, blanco, tiene barba, su cabello es muy liso, es el doble de mayor que yo (mi gusto perfecto), lo único era que él vive a 8 horas de donde vivo de resto todo super bien, comenzamos hablar por Instagram y luego por WhatsApp. Las conversaciones a veces se tornaban un poco morbosas y bueno… es algo muy normal cuando estás conociendo a alguien, luego pasaron alrededor 3 meses sin hablar.

    Casualmente comenzó a viajar para la ciudad donde él vive por temas de papeleos y diligencias, estábamos tan cerca pero nunca nos vimos, hasta que un día le escribo preguntándole si a él le gustaba el teatro y me dijo, “si claro, me encanta” y le comenté que yo iba a ir a una obra de teatro el mes siguiente y bueno el me dijo para vernos luego de salir del teatro ya que él no podía ir en ese momento.

    Llegó el día de mi viaje, iba muy emocionado porque iba a ver la obra y posteriormente a eso me vería con él y nos conoceríamos por fin.

    Llego a la ciudad pasan las horas, llega el momento de ir al teatro, al bajar la escaleras unos chicos me regalaron una entrada para ver el espectáculo y corro rápidamente a llamarlo y decirle, él de una vez llegó al teatro y le di la entrada que me regalaron. En la primera función lo vi desde lejos, al verlo sentí un pequeño escalofríos de nervios, era la primera vez que lo veía.

    Luego al salir nos vimos y nos saludamos, fue muy cordial el saludo, comenzamos hablar y a presentarnos como tal y luego pasamos a ver la segunda función y lo vimos juntos… Fue muy bonito ver la función con él, todo estaba marchando bien.

    Al terminar la obra nos fuimos a comer, comenzamos a conocernos más y hablar de temas interesantes y personales en muchos ámbitos. Luego de eso comenzamos a caminar por la ciudad, eran las 11:40 pm, yo no tenía donde quedarme, queria quedarme con él y él casualmente me invitó a quedarme en su apartamento yo por dentro muy emocionado acepte y fuimos.

    Llegamos, él muy amable me ofreció alistarme, cambiarme que me colocará cómodo mientras él se bañaba y se alistaba para dormir, cuando él llegó, se cambió delante de mi como si ya me conociera, se secó su cabello lacio así con muchos mechones producto de las canas y luego nos acostamos a dormir.

    Él comenzo hacerme cariño en el pecho y comenzamos hablar y no pude evitar besarlo, comenzamos a besarnos y a besarnos a tocarnos, fue súper placentero todo yo temblaba de los nervios, y él me preguntaba ¿Qué tienes? Y yo le respondía ¡No, nada, solo que me gusta lo que está pasando! Amé estar así con él, luego comenzamos a hacer cosas diferentes él muy dominante me agarraba del cuello me apretaba, me decía “porqué te gusta inventar, ahora te voy a castigar” “esto era lo que tú querías verdad, no querías dormir nada” ufff era increíble eso… Nos besamos de mil y un maneras, me encantaba tocarle el cuerpo sus brazos, acariciarle la barba, apretarlo del cabello, y así estuvimos 2 horas.

    Llegó el momento de estar en el acto, de misionero él llegó y lo hizo, mientras yo lo veía a los ojos y lo agarraba de sus brazos era inevitable retorcerse tanto de manera corporal como retorcer los ojos del placer, entre gemidos de los dos, mientras que él metía mis dedos del pie en su boca yo le decía “sigue me encanta, no pares” fue inevitable pero él se tumbó en la cama y dijo con una voz de cansancio “me vas hacer acabar” y yo uff que rico fue escuchar eso.

    Lo veía respirar profundo, estaba sudado y cansado eran ya las 4:23 am y comenzamos besarnos desde la 1:26 am.

    Viendo su cansado si cabello húmedo por el sudor de su frente y verlo agitado, me dijo “esto pasa por inventar contigo” mientras luego llegó y me besó, fue a la cocina busco agua… Estábamos sedientos los dos, luego nos acostamos a dormir él me sostuvo en su pecho y me abrazó dormimos increíble hasta que se hicieron las 8:10 am, se levantó se baño se alisto, yo hice lo mismo, y él se tenía que ir a trabajar, nos fuimos y nos despedimos con un abrazo, en la noche me devolví a mi ciudad.

    Hablando después de lo que hicimos él me confesó que le gusto estar conmigo que se sintió super bien y yo le confesé lo que sentí también al estar con él. Quedamos en hacer un paseo cuando yo vuelva a esa ciudad y bueno, espero que terminemos el trabajo que quedó incompleto ya que ni él ni yo terminamos (ninguno de los dos eyaculó), yo pienso que el trabajo quedó incompleto y que se debe completar en el futuro.

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  • Confesión de infidelidad de Xiomara

    Confesión de infidelidad de Xiomara

    Cariño… por favor, no me mires así. Sabes que me cuesta decirte esto y que me siento muy avergonzada, pero me pediste que fuera sincera. Tenías razón cuando me dijiste que tuviera cuidado, que el mundo era más complicado de lo que yo pensaba, pero en ese entonces yo solo tenía dieciocho años y estaba tan emocionada con mi primer empleo como secretaria ejecutiva…

    El viaje y la confusión.

    Roberto, mi jefe, siempre me pareció un hombre tan… relajado. Sabes que es mayor que yo, tiene unos treinta, y siempre anda con su camisa por fuera, un poco desaliñado y con esa barriga de hombre maduro que lo hace ver inofensivo. Yo pensé que era un caballero. Cuando me dijo que debíamos viajar a la costa para cerrar un negocio, nunca imaginé que terminaríamos en esa situación.

    Al llegar al hotel, el corazón se me detuvo. “Xiomara, hubo un error con la reserva”, me dijo con esa voz tan tranquila. Me explicó que solo quedaba una habitación con dos camas. Yo, con mi ingenuidad de niña, le creí. Pensé: “Él es un profesional, no pasará nada”.

    El sol y la tentación.

    Esa tarde me puse el bikini que compré, el que tú nunca viste. Fuimos a la playa y él se portó como un santo. Me hablaba de la vida, me daba consejos… me hizo sentir protegida. Pero cuando volvimos a la habitación por la noche, todo cambió. Me puse esa pijama de seda, la que es un poco transparente y corta; de verdad, amor, yo no sabía que compartiríamos cuarto, te lo juro.

    Roberto sacó una botella de licor. “Para los nervios del negocio de mañana”, dijo. Empezamos a beber y el ambiente se puso pesado, cálido. Yo me sentía mareada, pero de una forma extraña, como si mi cuerpo estuviera despertando.

    El momento de la verdad.

    Me acosté en mi cama, dándole la espalda, pero el silencio era ensordecedor. De repente, escuché un ruido. Me giré un poco, disimulando, y lo vi. Roberto estaba en su cama, casi sin ropa, con su camisa abierta. No me estaba mirando a mí, o eso parecía; se estaba dando placer a sí mismo, con los ojos cerrados, respirando fuerte.

    Nunca había visto a un hombre así, tan… entregado a su propio deseo. En lugar de asustarme, sentí un calor que me recorrió toda la columna. Sabes que entre nosotros las cosas nunca han sido intensas, pero verlo a él, con ese cuerpo grande y descomplicado, me puso muy deseosa. Me quedé mirándolo por la rendija de mis ojos, fingiendo dormir, pero mi respiración me delató.

    Él se dio cuenta. Se acercó a mi cama con paso lento. “Xiomara, ¿estás despierta?”, susurró. No pude decir que no. Me supo llegar, amor. Empezó a acariciarme con una seguridad que me dejó sin aliento. Me exploró todo el cuerpo, centímetro a centímetro, con una calma que me volvía loca. No fue brusco, fue como si supiera exactamente dónde me faltaba fuego.

    Y yo… yo accedí. No me obligó. Me sentía tan viva, tan deseada por ese hombre que parecía tan “sano” y terminó siendo un volcán. Me dejé llevar porque, en ese momento, el placer era algo que yo no conocía de esa manera.

    Perdón, no quería que esto te doliera, pero así fue como pasó. Fue mi primera vez sintiendo que perdía el control por completo.

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  • Don Braulio me estrenó el culo

    Don Braulio me estrenó el culo

    Mi nombre es Gabriela “Gaby” y les voy a relatar lo que me sucedió el año pasado en mi barrio, tenia 19 años. Resulta que a dos casas de donde vivo hay un taller en donde trabaja un hombre. Su nombre es don Braulio y es un hombre grande, fornido y morocho, tendría unos 45 años. La verdad me calienta mucho cuando lo veo. Bueno, el taller esta en una esquina donde esta tambien la parada del colectivo, el cual siempre tomo para ir a la facultad. Estoy en segundo año de Educación Fisica y esa carrera me obliga a ir todos los dias en ropa muy sugestiva.

    Todos los dias para ir a la facultad me visto con calzas muy ajustadas, sin ninguna arruguita en la lycra, como una segunda piel, pues asi me gusta. En la parte de arriba si no hace mucho frio, alguna remera ajustada que me marcan bien mi delantera. Bueno, hablando del año pasado todas las tardes salia de mi casa con esta ropita y mi mochila algunas veces y llegaba a la parada.

    La puerta enorme del taller justo daba hacia la parada y hacia mi presencia por lo cual mientras don Braulio trabajaba, creo que algo de metales, junto a otro compañero de seguro me observaba de arriba abajo, en especial mi colita al estar de espaldas. Hablando de eso, mi cola es mi mas preciado orgullo, para mi y “otros” es lo mas lindo que tengo. Yo nunca volteaba para ver si me observaban. Me gustaba esa sensación y el misterio. Yo solo imaginaba que si lo hacian y con eso me era suficiente.

    Bueno, resulta que hablando con una amiga del barrio que vivía una cuadra más alla de una u otra cosa le comente sobre el taller y me dijo que ese tal Braulio era peligroso, que habia estado en prision, etc. Pero lo que mas me llamo la atención fue que Nadia me dijo un apodo que muy pocos sabian. Le decían el “Abre culos”. Wow, y yo que se lo habia estado mostrando descaradamente embutido en mis calzas ajustadas. Ese comentario de mi amiga me dejo perpleja y con algo de miedo. Pero algo me hacia seguir con este “jueguito”, la intriga, la calentura y el morbo me taladraban la cabeza.

    Ademas don Braulio me gustaba y la decisión fue que debía seguir, ver hasta donde llegaría todo esto. Es más, estaba pensando en hacer algunas pequeñas provocaciones pues la suma de ese apodo mas mi perfecta colita y las calzas no eran pura coincidencia, me entienden.

    Pues asi empezo, recuerdo que algunos dias mientras esperaba el colectivo, siempre de espaldas al taller, me inclinaba hacia delante sin flexionar las rodillas, sacando la colita hacia fuera disimulando atarme los cordones de las zapatillas o acomodarme las polainas que estan muy de moda hoy. Otra cosa por ejemplo era hacerme la distraida y tocarme los muslos o la cola deslizandola sobre la suave tela de lycra. Todo esto siempre sin voltear, imaginando como me estaría observando don Braulio y tal vez su compañero.

    Asi fue pasando algunos dias hasta que llego el dia de lo sucedido. Recuerdo que ese dia, un martes, las clases se harían un poco mas tarde, casi al anochecer ya que había que tomar examen a algunos y no me acuerdo mas porque. La vestimenta que use fue una remera ajustada y sobre esta un buzo deportivo tambien algo apretadito y cortito. Una tanga bastante chiquita, casi cola less y sobre esta unas calzas largas de color azul algo brillante muy ajustadas. En los tobillos me calce un par de polainas hasta media pantorrilla color blanco y finalmente mis zapatillas blancas nuevas.

    Me mire al espejo un tiempo largo, me gustaba como me veia, todo apretadito a mi cuerpo, sin dejar nada a la imaginación. Finalmente tome mi bolso y a las 18:00 horas, sali hacia la parada. Al pasar vi que aun el taller estaba abierto pero no se veia a nadie. Estaba esperando el colectivo que no venia mas cuando siento que el taller se empezaba a cerrar, la cortina principal estaba bajando. Se estaba haciendo tarde, una persona que tambien esperaba se marcho. Estaba sola y eran casi las 18:45 h. Una vez la cortina bajada aparecio don Braulio saliendo de una puerta trasera al lado del taller. Lo mire a los ojos mientras se acercaba, el me miro tambien pero al rato fijo sus ojos a mi entrepierna.

    Desvíe la mirada hacia delante y note que estaba al lado mio. Estábamos en silencio mientras esperábamos, pues creo que él tambien el colectivo. Senti que se alejo hacia atrás un poco mientras yo estaba algo nerviosa. Se me vino a la cabeza todo eso que me dijo mi amiga, lo de que estuvo preso, su fuerte apodo, ademas que me impresiono el tamaño de su fisico.

    Me sentia totalmente observada, de segura tenia su vista fija en mi trasero.

    -No viene mas el bondi ¿no? De repente hablo, de seguro a mi, era la unica ahí. Me puse nerviosa. Tartamudee un poco devolviendole una respuesta. –Si, bastante.

    Que me pasaba, parecia una nena inexperta y asustada. Se dio cuenta de eso y me dijo con esa voz ronca y gruesa –Me parece, no estoy seguro, que hoy habia paro de colectivos, veni que averiguamos por telefono. Te juro que me quede de piedra, queria que yo lo siguiera adentro de su taller, me quede pensando, me decia a mi misma que era una estupida si lo seguia pero algo en mi lo contradecia.

    Y fue mas fuerte, lo segui mientras tomaba sus llaves y abria la puerta de al lado del taller. Yo sabia que habia paro pero pense que era dentro de dos dias. Mientras abria me decia que tenia un amigo colectivero de la linea que tomo yo y que lo iba a llamar para averiguar. Entro primero y me dijo que pasara, que lo siguiera, ibamos por un pasillo largo.

    Entramos al taller, era bastante amplio llenos de cosas y algo mugriento pues era de esperar. El nerviosismo se habia apoderado de mi, era esa sensación entre el miedo y la intriga de la situación. El se fue hacia una parte visible y tomo un telefono. Me di la vuelta y me quede mirando el lugar, habia una amplia mesa de trabajo que empece a observar, era una mesa improvisada con un duro tablón de madera como base y de unos cuatro cajones robustos como patas, sobre la misma habian bastante herramientas de todo tipo, lo que no sabia en ese momento era que justamente ahí me iba a abrir de gambas para hacerme el culo.

    Estaba mi vista fija en esa mesa, era la mesa en donde trabajaba don Braulio que se veia desde afuera, la mesa en donde hacia sus cosas mientras me miraba cuando esperaba el colectivo. De repente senti que me tomó de un brazo tirando mi bolso y me jaló quedándonos frente a frente, mientras me miraba fijamente a los ojos.

    Me acaricio con ternura una mejilla y luego el cabello pero de repente me dio la vuelta quedando de espaldas a el, me rodio con sus brazos por la cintura y me apretó contra él tratando de levantarme un poco como empujándome hacia donde estaba la mesa, me asuste y comencé a lagrimear y suplicar, al llegar a la mesa dejo de empujarme, se quedo parado allí sujetándome de mi cintura y aprisionando fuertemente mi trasero contra su pelvis, yo podía sentir claramente el bulto de su miembro en mi cola, después de unos momentos me soltó, empezó a mirarme de arriba abajo y sonriendo lujuriosamente me dijo:

    “Escuchame nena vos ya sabes porque estas aca asi que vas a tener que portarte muy bien conmigo y obedecerme en todo, tu solo déjate llevar que yo me encargo de lo demás”. Pense en que me habia metido, pero me calme y me dispuse a hacer lo que queria.

    Tomó una silla y se sentó tras de mí de modo que mi culito quedaba frente a él, comenzó a acariciar mis piernas sobre las calzas, al ver que yo no decía nada subió sus manos y acarició mis nalgas, las apretó y las estrujó, como vio que yo no oponía la menor resistencia se levantó y empezó a frotarme su pene que ya se encontraba erecto contra mi trasero, entonces bajó sus manos para acariciarme las piernas y las subió a mi entrepierna, me empezo a pajear con sus dedos sobre la lycra mientras mis primeros gemidos se hacian presente y mis piernas se abrian solo un poco mas.

    Entonces me dijo: “¡Vaya!, te esta gustando no puta, pues empeza a disfrutarlo porque a vos te tengo preparado algo muy especial ¿sabes? Su mano volvio atrás y empezo a acariciarme el contorno de mi cola mientras me decia –Perfecto, es perfecto, debes tener el culo tan estrecho como el de un maricon ¿no es asi?, pues eso lo vamos a arreglar. -Ya te estaras imaginando lo que te espera ¿no es cierto?, voy a romperte el culo y a convertirte en toda una puta”. Me quede perpleja por todo lo que me estaba diciendo pero igual lo queria, queria que continuara y recorde su apodo, realmente iba a dar credito al mismo.

    Mi silencio sepulcral lo motivo asi que me tomo de la cabeza y me inclinó sobre la mesa y lo ajustada de mis calzas dejaba ver la marca de mi tanga, lo cual seguramente lo excitó aun más, de nuevo frotó su pene contra mi trasero, se aflojó el cinto, bajo sus pantalones y siguió frotándome con su enorme miembro que aun guardaba en sus calzoncillos, entonces se arrodilló tras de mí y acariciando mis nalgas bajo mis calzas hasta el final de mis nalgas y corrio a un costado mi tanga con rudeza, yo estaba totalmente estupefacta pues no podía creer lo que me estaba pasando.

    De pronto sentí su rostro en mi cola besándome las nalgas, me las abrió y empezó a besarme el culito, lo chupo, lo lamió, lo succionó, pasaba su lengua y la metía en mi pequeño orificio, yo jadeaba y gemía inevitablemente, sentí mi cara muy caliente, que me ardía de excitación, todo me daba vueltas.

    Entonces se levantó e hizo que cambiáramos de posición, ahora yo me encontraba sentada frente a él con su pene en mi cara, un animalón enorme y moreno, grande, grueso, venoso y con el glande completamente hinchado de excitación, me tomó de la nuca jalándome los cabellos y comenzó a frotarme su miembro entre mis labios, su piel era suave, brillante y caliente, esa sensación no me disgusto para nada, adiviné lo que quería que hiciera y abrí mi boca, él lo introdujo un poco, al sentirlo entre mis labios me gusto mucho la sensación e instintivamente empecé a chuparlo.

    Al ver que yo misma se lo mamaba voluntariamente dejó de jalarme el cabello y de pronto ya no podía parar, se lo mamaba ávidamente aunque no cabía por completo en mi boca, hasta me agarró de la cabeza e intentó que le haga garganta profunda, después de hacerme que se lo chupara por un buen rato me retiró y volvió a inclinarme sobre la mesa, ésta vez ensalivo mi culo para lubricarlo, ya estaba dispuesta a recibir el tremendo ataque pues acababa de probar el tamaño de su miembro y me preguntaba si todo eso podía entrar en mi pequeño culo, pero como lo deseaba, ya no me importaba nada, solo quería sentir esa tremenda pija penetrando mi hermoso culito.

    Sentí su enorme pene a la entrada de mi ano, me tenía empinada frente a él con mis piernas algo abiertas, mis calzas a medio bajar y mi cola bien paradita, entonces me dijo: “Ahora sí puta, te voy a romper el culo como tu querías o acaso crees que no te había visto ya provocandome ahí afuera mostrandome el orto, pues ahora si vas a sentir una verdadera pija dentro, te advierto que esto te va a doler pero también te va a gustar y después hasta me pedirás que no te la saque”.

    Entonces comenzó a abrirse paso entre mis nalgas; ¡Wow!, ¡Era enooorme!, sentí que me partiría en dos, movía mi cabeza incontrolablemente mientras le suplicaba: ¡No! ¡No!, ¡Mejor no!, ¡Por favor, mejor no!, traté de zafarme echándome para delante pero fue inútil, él me sujetaba por los hombros y me aprisionaba fuertemente contra la mesa, mientras seguía empujándomelo con fuerza, creí que me desmayaría, al ver que no estaba dispuesto a soltarme le suplicaba:

    ¡Despacito por favor!, ¡Me duele!, ¡Despacito, don Braulio por favor, porque me duele mucho! ¡POR favor!, don Braulio ¡Por favooor!, pero él seguía metiendomelo poco a poco y no se detuvo hasta que lo introdujo completamente dentro de mí, grite y llore y varias lagrimas rodaron por mis mejillas, él me regañó y me dijo que no gritara porque podían escucharnos y yo me mordí los labios para no gritar pues el dolor que sentía era muy intenso.

    De pronto empezó a sacarlo y sentí un poco de alivio, pero de nuevo lo introdujo con fuerza, siguió repitiendo ése movimiento haciéndolo cada vez mas rápido, así continuó bombeándome hasta que el dolor fue cediendo y poco a poco comencé a disfrutarlo, después de cogerme por un buen rato, el hombre ya lograba que yo me arqueara de placer, parecía una gatita en celo retorciéndome de gusto con su verga dentro de mí, pues nunca había experimentado ésa sensación tan intensa entre el dolor y el placer con tanta excitación, tanta pasión, tanto sexo y entonces él se estremeció y pude sentir que se venía dentro de mí, estaba chorreándome toda su leche caliente dentro de mí.

    ¡Que ricura, que delicia!, en ese momento me sentí completamente invadida, poseída y sometida por un hombre que me estaba cogiendo en su propio taller, mi culo habia sido estrenado y desvirgado por don Braulio el “Abre culos”. Ni se imaginan que situación toda esta, un morbo y un placer indescriptible.

    Y asi continuó cogiendome durante un largo rato, al tiempo que yo seguía convulsionada con ésa dulce mezcla de placer y dolor. Claro que después de aguantar largamente tan violentas embestidas, ya sentía dolor en mi pequeño culo, sin embargo él era implacable conmigo. Cuando intentaba soltarme o hacia algún gesto de dolor o se me escapa algún grito, me apretaba mas fuerte y me decía; “Quieta nena, querías probar la pija por atrás ¿no es así?, Pues seguirás comiendo verga hasta que me harte, te que voy a seguir abriendo el culo ¿sabes?” y al tiempo que me la empujaba con fuerza me decía; “Come verga, vamos, cómetela toda grandísima putita”, y así continuó cogiendome y eyaculando dentro de mí, unas cuantas veces más.

    Cuando al fin quedo satisfecho, se salió de mí, se subió los pantalones y después de darme una fuerte nalgada, me dijo; “Pues ahora sí nena, ya eres toda una mujer y además tienes un culito ¡delicioso!, eres muy dulce y te has portado como una nena buena, ya se notaba que eras toda una puta. Desde ahora tu culo me pertenece, para que te lo coja cada vez que yo quiera, aunque ya verás que tu solita regresarás a pedirme pija todos los días y yo estaré aquí esperándote para cogerte a diario perrita.

    Se retiró hacia otro cuarto y me dejó allí tendida sobre la mesa, donde permanecí por varios minutos, realmente estaba exhausta y completamente llena de leche, incluso podía sentir como escurría entre mis nalgas y mis piernas, me toque el culito y pude sentir que aún lo tenía muy abierto.

    Me reincorpore y me vesti rapidamente saliendo por la puerta del costado.

    Llegue caminando a mi casa con gran dificultad, fui al baño para darme una ducha y al quitarme la ropa note que mi bombacha estaba muy manchada con semen y sangre, me espante un poco, pero después pensé que era lógico después de la revolcada que me acababa de meter “don Braulio” para desvirgarme el culito. Ésa noche sufrí de fiebre, incluso al día siguiente mi mamá pensó que estaba enferma, tardé varios días para recuperarme, sin embargo en todos esos días no pude apartar de mi mente lo sucedido.

    Imaginaba una y otra vez la escena; empinada sobre la mesa del taller, con mis calzas abajo, mi tanga de lado y don Braulio tras de mí, con su enorme verga penetrándome violentamente. Como deseaba volver a sentir ése enorme palo dentro de mí, era cierto lo que él me había dicho, yo misma quería regresar y pedirle que por favor me cogiera otra vez. Me excitaba mucho la idea de volver a tener su miembro en mi boca, pero esta vez no pensaba conformarme solo con chuparselo, quería mamarsela hasta que se chorreara en mi boca y saborear su semen escurriendo entre mis labios. Pero sobre todo quería volver a tener ésa tremenda verga dentro de mí, ¡tan grande, tan gruesa, tan dura y tan deliciosa!, ¡esa verga me había vuelto loca!

    Paso una semana, cuando volví a encontrarme con don Braulio en la parada del colectivo, yo andaba con mi ropa habitual para ir a la facu, zapatillas deportivas, calzas y remera con buzo. Cuando lo vi en el taller no supe como reaccionaría pero él me saludo desde adentro sonriendo, como si nada hubiera sucedido, salio afuera, se acerco y paso su brazo por encima de mi hombro e intercambiamos saludos; “Hola Gaby ¿como estás?”, yo le respondí que estaba bien, “Que bueno que estés bien, la verdad estaba un poco preocupado porque no te veía desde hace varios días” y bajando la voz me dijo; “Espero no haberte lastimado”.

    Yo me quedé helada al oír esas palabras, no estaba fingiendo nada, me estaba hablando abiertamente de lo que había ocurrido entre nosotros, le respondí un poco nerviosa; “No don Braulio, no me lastimo mucho, no se preocupe estoy muy bien, gracias por preguntar”, se quedo un ratito callado y luego de mirarme de arriba abajo, me dijo que le daba mucho gusto saber que estaba bien y acariciando mi mejilla en forma paternal se inclinó para despedirse dándome un beso en la mejilla y me susurró:

    “Espero que te haya gustado lo que hicimos, te espero cuando vuelvas en la tarde, mira que te voy a estar esperando, no faltes nena”, y al retirarse me guiñó un ojo, yo no pude evitar sonrojarme, agaché la cabeza avergonzada y mirándolo de reojo le sonreí pícaramente mientras le respondía; “Sí don Braulio, gracias, aqui estaré”.

    Luego llego el colectivo y me fui a la Facultad, estaba totalmente emocionada, no lo podía creer, el hombre me estaba citando para cogerme otra vez ¡wow! Me sentí muy halagada y muy excitada al saber que a ése señor, que era todo un hombre, de seguro me iba a sodomizar otra vez. Pero que me pasaba, estaba actuando como una chiquilina sin experiencia. Estuve toda la clase en la Facultad distraída, no podia apartar de mi mente lo que de seguro iba a suceder con don Braulio. Asi que antes de llegar a destino llame a mi mamá por celular diciéndole que no me esperara, que me iba a quedar mas tiempo en la Facultad.

    Una vez que baje del bondi, cruce la calle y me dirigí a la puerta trasera del taller de “don Braulio”, que estaba cerrado. Tenía como vestimenta un buzo gris con capucha, una de mis remeras preferidas rosada ajustada, unas calzas de lycra que eran nuevas en ese momento, recuerdo que eran negras con un azul a los costados y mi otro par de zapatillas blancas, unas botitas converse all star. Asi que me dispuse a entrar por donde lo hicimos antes, fui por el pasillo y vi que la puerta estaba entre abierta y se veía luz, entré y allí estaba él tomándose una cerveza mientras me esperaba, cuando me vio entrar sonrió y acercándose me dijo:

    “¿Como estas Gaby?”, me abrazó y acariciándome la cola me dijo; “Sabía que volverías nena, te gustó mucho mi verga, verdad?, estoy seguro que te fascinó”, entonces me giró, empezó a acariciarme las piernas por sobre mis calzas para luego seguir con mis muslos, frotándome su pene en mi trasero me dijo; “Mira nada más como me pones, me tienes la pija bien parada, ahora tendrás que comértela hasta que me saques toda la leche, así que prepárate putita, porque te voy a coger toda la noche”.

    Me mantuvo un tiempito ahi acariciándome la cola y metiendo sus dedos entre mis nalgas para frotarme el culito por sobre la lycra, al mismo tiempo me besaba el cuello, mordisqueaba mi oreja, me besaba en la boca, la recorría con su lengua y chupaba la mía, me mordisqueaba los labios y yo solo cerraba mis ojos y me dejaba hacer todo lo que él quisiera, pues me excitaba muchísimo.

    Me llevó hacia su mesa de trabajo y me recostó boca abajo levantando mi colita, se arrodilló y empezó a besarme las nalgas dándome pequeños mordiscos, jaló mis calzas hacia abajo y corrio mi tanga de lado para besarme el culito, lo lamía y lo chupaba con fervor, introducía su lengua en mi orificio jugueteando con él y arrancándome gemidos de placer.

    Después se levantó, se soltó los pantalones y de sus calzoncillos liberó su miembro completamente erecto, me tomó de la cintura, me hizo abrir un poco las piernas y apuntó contra mi entrada su enorme bestia hambrienta de culo y de un solo golpe me la enterró ¡completita!, grité dolorosamente aferrándome a la mesa, pero nunca intente zafarme.

    Para silenciarme se inclinó y me tapo la boca con su mano, empezó a mecerse lentamente haciéndome el mete-saca y susurrándome al oído; “Ya nena, ya no llores puta, es que me gusta mucho tu culito, me pone como loco y no me puedo controlar, ¡tu culo es mio! Y me encanta que seas tan puta, para meter mi pija en tu hermoso culo”, la forma en que me hablaba me excitaba mucho y me hacia sentir totalmente dominada.

    Poco a poco fue acelerando hasta llevarme a un ritmo verdaderamente delirante, cada embestida de su miembro la recibía hasta adentro de mí y podía sentir sus huevos chocando contra mis nalgas, instintivamente fui apretando mi culito en fuertes contracciones, eso lo enloqueció, el hombre gemía de placer mientras me bombeaba a más no poder, a mí me tenía jadeando y con mi respiración muy agitada, de pronto empezó a estremecerse, se estaba corriendo dentro de mí, me estaba chorreando toda su leche mientras exclamaba; “Así, así nena, que lindo, sigue moviendo tu culito, así mami, apriétame con tu culito y sácame toda la leche, te lo voy a llenar de lechita caliente mamita, ahh, ahh, que culo tenes puta y como te la comes”.

    Cuando terminó se salio de mi y me tomo del cabello para arrodillarme frente a él, tomé su enorme pene entre mis manos y lo metí en mi boca, no quería desperdiciar ni una gota de su semen y se la chupe dulcemente hasta dejársela completamente limpia. El sentir su espeso semen en mi boca me gusto mucho, su sabor me pareció deliciosamente salado y único, entre tanto él me decía; “Vaya que te gusta la pija putita, sos una puta golosa”.

    Después se acercó una silla para descansar un rato, me pidió que me sacara la calza y que me suba sobre él, así una vez arriba abrió mi culito y me la metió toda de una, me dolió pero empecé a darle sentones así hasta que volvió a acabar, cogimos así toda la tarde, mi culito quedó rojito… Con don Braulio tuvimos otra historia…

    Continuará…

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  • Feliz año nuevo

    Feliz año nuevo

    Cómo cada año la reunimos familiar es en casa de mi madre, todos vamos a su casa y después de brindar tomamos, platicamos hasta la madrugada. Aunque este año fue un poco diferente.

    Me llamo Adrián tengo 45 años, mi esposa siempre se duerme temprano, pues nuestros hijos caen rendidos a la media noche. Mi madre por si edad también duerme pasada la medianoche, así quedamos Manuel mi hermano de 37 y su hijo Yair de 21, don Manuel mi padre de 65, Mi tío Camilo de 56, mi hermana Claudia de 33 y su hija Camila de 18 recién cumplidos. Tomamos tequila y jugamos baraja hasta que mi hermana se rindió y fue a dormir.

    Tengo que describirles a Camila, como mi hermana sus rasgos son finos, tiene piel morena, ojos ligeramente rasgados, labios pequeños, es chaparrita, sus tetas son de bien tamaño, eso lo dejaba ver su blusa escotada. Pero lo que llamaba mucho la atención de todos era ese tremendo culo redondo que con ese pantalón ajustado se veía redondo, muy delicioso. Además su tanga se marcaba sobre la antena de su pantalón y nos tenía embobados a los hombres. Su papá como es tradición en México un día fue por cigarros y nunca volvió. Así que ella se hizo muy independiente. Estaba tomando casi al mismo ritmo que nosotros. Mientras sin decirlos, todos la veíamos con un morbo inexplicable.

    Fue Yair el que propuso jugar con un castigo al perdedor, casi por obvias razones ella perdió cada vez, así que el castigo de shots de tequila, vodka y whisky la pusieron más alegre de los normal. Sus movimientos comenzaban a ser torpes, aunque se trataba de acomodar, perdía un poco el balance.

    —¡Otra vez perdiste mijita! –le dijo mi padre sirviendo un par de tequilas más.

    —¡Ya tomar ya no! –decia ella sonriendo

    —¡Cómo no! -decia mi tío Camilo que cada que podía la tomaba de la cintura y le daba una buena sobada a sus nalgas.

    Además y así tanga se asomaba por la orilla de su pantalón, perdió nuevamente y Manuel que siempre fue un cabron sugirió antes la súplica de Camila a no tomar más shots como castigo.

    —¡Una nalgada de cada uno entonces! –dijo con esa mirada pícara

    —¡No no no! -dijo Camila

    —¡Entonces toca vodka mijita! -dijo papá

    —¡No no no! -de pronto se levantó y se volteo recargada en su silla dijo— ¡Pero no tan fuerte he!

    Con las nalgas levantada el primero en brincar para no perder la oportunidad de tocar ese culo fue mi tío. Apenas le sonó la nalgada pues su intención era más tocarle las nalgas luego Yair que si le dio con fuerza.

    —¡Aaay dolió! -dijo ella para acomodar sus nalgas y recibir la caricia de mi padre, mi hermano nalgueó despacio pasando sus dedos entre sus nalgas y al final yo un poco apenado, aun así al tocar su suave y redondo culo no pude evitar tener una erección. Creo que todos estábamos igual.

    Tres partidas después las nalgadas se transformaron en agarrones con apretón y dedos entre sus nalgas mientras ella claramente se iba poniendo cada vez más contenta y complaciente. Cómo estábamos en el patio trasero no había posibilidad de que nos vieran o escucharán, así que mi hermano como siempre dio un paso adelante.

    —ya perdiste mucho ya toca a pelo -dijo bajandole su pantalón ara que todos miramos su hermoso y joven culo redondo y carnosos con esa tanga negra de encaje que se perdía entre sus nalgas. Hizo el movimiento de la nalgada pero paso sus dedos sobre la panocha de Camila que respingo tratando de levantarse por instinto o miedo. Pero mi hermano la detuvo levantándome las nalgas— faltan ellos -dijo y mi tío sin dudarlo metió su mano entre sus nalgas con desesperación.

    —¡Oye, despacio! -dijo ella sin cambiar su postura y papá se acercó a su nieta para abrir sus nalgas y sentir su panochita mordiéndose los labios.

    —aaaah -gimio ella

    Luego Yair ya sin pudor le movió la tanga para sobarle bien su clítoris y al final yo con los latidos del corazón al maximo, con su panochita y a la vista le sobe su ya húmeda pepa y meto un poco mis dedos que se mojaron de sus fluidos.

    —¡Dedos no! -dijo Camila que ya no se si io el pantalón.

    Perdio una última vez y antes de que se acomodara y estaba mi hermano y mi tío sobre ella metiéndole mano por todos lados. Papá se levantó, pensé que para frenarlos pero no, de camino se iba sacando su verga para ponérsela enfrente de su boca a Camila.

    —¡¿Que?! –dijo ella y mi hermano le sujeto la nuca

    —Chupasela a tu abuelo, ¿O no lo quiere? –ella abrió la boca aunque dubitativa, sus labios rozaron la verga de mi papá que gimio de placer.

    Los dedos de mi hermano, de Yair y de mi tío entraban por ambos orificios de Camila que solo gemia mientras iba chupando con más placer la verga de su abuelo, estaba como estatua ahí a un lado con la verga de fuera, mi sobrina me comenzó a masturbar y luego se daba tiempo para chupar mi verga, la de mi papá y la de mi tío que no se perdería el tenerla dentro de esa boquita hermosa.

    Mi hermano fue a cerrar la puerta de la cocina y apagó las luces de la casa, luego volvió y empinado la como antes leerio la verga logrando un gran respingo de Camila.

    —¡Aaay me la meristeagh! -mi ti y papa no le daban tregua a su boca y la mantenían mamndoles la verga, así me fui a la otra ventanilla y después de que Yair la penetrar por un rato por fin pude meterle mi verga, sus nalgas así se veían aún más grandes, el rebotar contra mi me parecía algo mágico. Su culo tan duro tan bien formado, su cintura tan pequeña y el sonido que hacia con la boca pues no la dejaban descansar eran una sinfonía perfecta. Mi tío hasta le beso las nalgas antes de cogerla, papá ya sin ningún pudor le metía su dedo gordo en el culo.

    —¡PInche culote mija!

    —¡Aaauuum aaaah!

    —¡Así estaba tu mamá de chamaca! -dijo mi tío que ya borracho no media lo que salía de su boca.

    —¡Pero está es una putita! -dijo Manuel que le hundía su verga hasta la garganta

    —¡Haaghgjh ghhh! –apenas y podía respirar volvía a tener alguna verga en la boca.

    Mi tío se sentó en la banca de la esquina y le dijo Manuel que se la subiera.

    —¡Que se de unos sentones aquí la perra! -repito que ya no media sus palabras.

    El sonido de sus nalgas rebotando era espectacular, pero ni modo de solo ver. Entonces si, me acerque y acomodando me detrás puse mi verga en su ano, ella seguía rebotando en la verga de mi tío así que como pude me pegué a ella hasta que sentí que mi verga embono y poco a poco fue avanzando hasta entrar en su apretado culo.

    —aaah aaay duele un poco aaaah -Yair se trepó por un lado para ponerle a mamar verga y que sus gemidos no despierten a nadie, luego fueron papá recibiendo los sentones del culote de mi sobrina y Manuel dándole verga por el culo los que se acomodaron, Yair seguía feliz usando la boca de Camila a su gusto.

    Cómo ya tenia dilatado el ano, la empinamos en medio del patio y uno a uno le fuimos dando verga, mi hermano le pisaba la cabeza y su culo se veía aún mas espectacular si empinada con la cabeza hasta abajo.

    —haaa haaa mmmm

    —¿Está rica tu nieta? -le deci mi tío a papá

    —¡Está como tu mujer, de chamaca! -respondió carcajeando

    —¡Ya inches abuelos dejenme cogerme a mi sobrina! -dijo mi hermano

    —¡Ese culo pide primo! -dijo Yair y así fueron los comentarios mientras seguimos usando le el ano a Camila. La recostamos de lado en la banca para que pudiéramos darle a mamar verga mientras la seguíamos penetrando por ambos orificios desesperados por tomar turno hasta que comenzaba a amanecer y mi tío no aguanto más y estaba por terminar así que la arrodillamos, Manuel le levantó la cara quitándole el cabello de la cara y le dijo al tío.

    —orale, a bautizarla cabron -mi tío como si le fuera a dar un infarto se jalo la verga a centímetros de Camila hasta que unos pequeños chorros de semen brincaron a su nariz, labios y mejillas

    —¡Puta madre que rico! -dijo mi tío que se hizo a un lado pues Yair ya venía como desesperado para vaciar su semen sobre su rostro.

    —aaa eso primita, te voy a pintar esa carita de mocos aaahhh -su semen más abundante salpicó su frente, los párpados, hasta que unos menos fuertes se mezclaron con los de mi tío.

    —¡Quitense que mi nieta tiene hambre! -dijo mi papá soltando sus chorros sobre sus labios, ya sus fracciones se empezaban a perder entre las manchas viscosas de semen en su cara.

    —Perdón sobrina pero esto no se puede todos los días aaaah aaahh -le dije y asenté mi semen tratando de cubrir eso huecos donde aún no tenía mecos escurriendo, un poco lo logre pues atravesé dos chorros en su frente bien marcados. Mi hermano me dijo con un movimientos de cejas que tomara su lugar sujetándola por el cabello para que siguiera con la cara arriba y así fue.

    —¡Pinche putita que rica te ves llena de mocos hija de la chingada haaa huuu hhu sii! -ya con el semen que salía disparado de Manuel si cara quedó como la de las putas que hacen porno. Nomás faltaba una copa para recoger lo que iba resbalando de su mentón.

    Solo papá le tomo un par de fotos y videos a su nieta bañada en semen, luego mi tío la volvió, empinar para usar por última vez su culo así que ues todos le dimos otro repason. Yo que era el menos borracho la lleve al baño a qué se limpiará la cara, aún con el pantalón abajo, con el movimiento de sus nalgas por el patio. Era el menos borracho pero tampoco soy pendejo, además seguía con la verga bien dura así que mientras ella se lavaba la cara frente al espejo yo seguía dándole verga en su panocha y en su culo hasta que termine de nuevo sobre sus nalgotas que así en privado se veían más redondas y grandes.

    —¡No le digan a mamá! -me dijo luego de cepillarse los dientes y darme un beso para irse a dormir.

    Al medio día del día siguiente en el recalentado nos mirábamos incómodos ya sin el efecto del alcohol y la adrenalina el haber echo nuestra puta a mi sobrina no era tan divertido. Mi hermana pregunto a qué hora nos dormimos.

    —como a las seis -respondio papá

    —Camila sigue dormida como piedra, ¿Que le dieron? -nadie iba a decir que le dimos verga así que nos limitamos a reír.

    Después salió Camila en una pijama de shorts que se le metía entre las nalgas y se le veían sus nalgotas moverse bien rico.

    —¡Niña que cara! -dijo mamá

    —¡Me duele todo! -respondió Camila que al sentarse apretó los labios pues al parecer algo le dolía.

    —¿Nos vemos para partir la rosca o que? -dijo mi hermana

    —¡Eso no me lo pierdo! -respodio Yair

    —Pues feliz año nuevo -dijo papá acercándose a su nieta que se había llevado por una taza de café y abrazándola por detrás para pegarle su verga en su culote.

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  • Mi vecino maduro y mi esposa (1): Año nuevo, por ella (parte 1)

    Mi vecino maduro y mi esposa (1): Año nuevo, por ella (parte 1)

    Comienza esta nueva saga de relatos, la anterior buscaba establecer como mis relaciones pasadas me acercaron al mundo de los cuernos consentidos y contar como mi matrimonio con mi actual esposa se abrió al mundo del cuckold.

    En el capítulo final de la saga anterior se relató como el juego entre nosotros traspaso el acuerdo donde se establece el mutuo consentimiento, quizás por accidente pues no hubo tiempo para conversar ya que todo pasó en una semana, aceptando mi responsabilidad ya que yo insistí en convertir a don José en una fantasía recurrente despertando el deseo de Yes por estar con él, admitiendo también que don José supo convencerla, provocando y hasta chantajeándola, pero finalmente alcanzando su objetivo, cogerse a mi mujer.

    Debido a los sucesos que se relatan a partir de aquí, es merecido y necesario el cambio de título, pues aquí nuestro matrimonio se vio puesto a prueba por una relación extramarital motivada principalmente por la lujuria y el placer sexual. También, con motivo de esta nueva etapa, comenzaremos relatando los mismos sucesos de la cena de fin de año, pero desde la perspectiva de Yes, explicando al lector cuáles fueron las circunstancias y sentimientos que la llevaron a terminar esa noche con él. Asi mismo, debido a lo largo del relato, nuevamente me veo en la necesidad de ponerlo en dos partes para no recortar nada de la historia.

    Parte 1:

    Los días previos al fin de año habían estado cargados de mucha intensidad, lo que había ocurrido con don José el día de la posada me tenía atemorizada, se estaba tomando atrevimientos que no me agradaban y encima el muy descarado me había robado un beso, una cosa era que fantaseaba con mi esposo, pero que me dejara engatusar por un hombre así me parecía imposible, estaba casado y encima, engañaba en a su esposa con la tía de mi marido y quién sabe cuántas más, que creyera que podría convencerme de llevarme a la cama me ofendía.

    Lo tomé con calma y decidí dejar que se enfriaran las cosas para poder contárselo a mi esposo, pero don José no me dio tiempo ni de pensarlo, anteriormente ya me había pedido mi teléfono y se lo había proporcionado con el fin de quedar por las mañanas cuando tuviera oportunidad de coincidir en el camino, por ese medio estuvo muy insistente para que lo acompañara, era evidente que yo no quería irme con él, pues me había incomodado con sus comentarios, pero ante su insistencia tuve que aceptar subirme con él.

    Al principio me pidió disculpas y parecía sincero, me hizo pensar que tal vez no era necesario comentárselo a Karin, probablemente don José solo había aprovechado la oportunidad para ver qué pasaba, al sentirse rechazado y no querer mayor problema no le quedaba otra que disculparse.

    Me invitó para que fuéramos a su convivencia de fin de año que organizaban en la vecindad donde vive, no pensaba aceptar su invitación, no tenía interés en pasar una noche así cerca de él y si le decía a mi marido lo ocurrido, él tampoco tendría razón para ir. Sin embargo, volvió a cambiar el tono de la conversación, tomó mi silencio con mi marido sobre la situación ocurrida días antes como un interés de mi parte por él, la verdad no es que no quisiera decírselo, solo tenía miedo de las consecuencias, pero admito que don José fue muy hábil con sus palabras, se aprovechó del miedo que tenía de meter en problemas a mi marido y lo transformó rápidamente en una amenaza.

    Ya antes me había comentado mi esposo el tipo de hombre que era, tampoco es que hiciera falta pues se le ve a leguas lo maleado, con otras personas podría habérmelo tomado a broma, pero don José parece justo el tipo de hombre que podría golpear a otro solo por una mujer. Me sentí acorralada, no quería que mi esposo pasara un mal rato solo por eso, pensé en pretextos con tal de quitármelo de encima, pero mi silencio habló por mí, como si no tuviera ninguna opción más que aceptar.

    Pase el día intentando pensar cómo decirle a Karin sobre su invitación, ya don José me había dado la solución, decirle que la invitación era por parte de su tía, eso significaba seguirle ocultando lo ocurrido, al menos hasta que pasara la fiesta. Mi mente se debatía, sé que tenía que decirle sobre la forma en que se había sobrepasado, pero si se lo decía ahora seguramente le buscaría bronca, tan solo imaginar que don José podría golpear a mi marido me asustaba mucho, sumida en esos pensamientos no me percate que mi mano se encontraba tocando mi entre pierna.

    Me encerré en el sanitario de la oficina, sin querer me había puesto muy sensible, necesitaba desahogarme así que baje la tapa del sanitario, me senté y me masturbe, mi calentura era alta por lo que termine rápido, fue un momento de satisfacción, que fue precedido de inmediato por la culpa. Me había excitado la amenaza de don José y su insistencia a través del móvil para que le dijera a mi esposo acerca de la invitación, no me estaba dejando opción y me sentía obligada por él, más bien, sometida.

    Ya en el camino de regreso, me había convencido de que, así como me lo habido dicho don José, le diría a Karin que fuéramos a la fiesta, no creo haberlo convencido, no le parecía natural que fuéramos, él vivía desde pequeño en el barrio, pero no guardaba mucha relación con ellos, si acaso lo saludaban al pasar, pero no conversaban, se mantenía alejado de los problemas y yo estaba cayendo en ellos.

    Por la mañana don José me envió mensaje para decirme que no podría llevarme con él pues tenía que pasar a otra parte, solo me pregunto si le había dicho a mi esposo acerca de la fiesta, conteste que sí, y después sobre si le había mencionado lo ocurrido en la posada, conteste que no, él solo me dijo “así me gusta, que sean obedientes, te veré aquí entonces”, pocas palabras, pero suficientes para hacerme sentir de nuevo sometida y excitada, al llegar al trabajo repetí la misma operación del día anterior, tuve otro orgasmo intenso, la culpa me volvió a abordar, pero ya estaba decidida a ir.

    De nuevo en la noche tocamos el tema de la fiesta, Karin me intentaba convencer para no ir, pero me encapriché, no le quedó más remedio que aceptar ir, pero era notorio que sospechaba que algo ocurría, nos acostamos y recibí mensajes de don José.

    DJ: ¿ya estás en casa?

    Y: si, estoy acostada

    DJ: muy bien, quiero que descanses para mañana

    Y: tendré tiempo para descansar, no iré a trabajar

    DJ: eso está bien, pero no me refiero a ese descanso

    Y: ¿a cuál entonces?

    DJ: reserva energía

    Y: no le entiendo

    DJ: solo continua sin tener sexo con tu marido

    Y: no tiene derecho a pedirme algo así

    DJ: no te lo estoy pidiendo

    Y: cínico

    DJ: solo obedece y me lo agradecerás después, ahora solo quiero que te masturbes

    Detestaba la forma en que me hablaba, como si fuera una cualquiera, pero tampoco podía negarme a sus “ordenes”, espere a que mi esposo se durmiera y me masturbe, tenía muchas ganas acumuladas, seguramente eso era lo que buscaba don José, al terminar revise de nuevo mi teléfono, sin saber exactamente porque, le envié un mensaje más “hecho”.

    Ahora sí me dispuse a dormir, por la mañana Karin fue a trabajar medio tiempo, lo cual aproveché para arreglarme, fui al salón a rizar mi cabello, arreglarme las uñas, ponerme pestañas, maquillarme y demás, inconscientemente me esforcé porque quería estar perfecta, don José me había sacado de quicio y ahora era mi turno de hacerlo con él, pretendía responder el juego y provocarlo solo con mi belleza, sería la forma perfecta de desquitarme.

    Cuando regrese a casa ya estaba Karin, se quedó sorprendido por cómo me veía, eso me agrado mucho y me cruzo en la mente que después del juego con don José, volvería a la casa a estar con mi marido, así que seleccione la ropa adecuada para la ocasión, me puse cada prenda y arregle cada detalle.

    Al mirarme en el espejo me sentí espectacular, pensé para mí misma “seguro que le va a encantar a don José”, el pensamiento de nuevo me traicionó, mientras tenía esa duda en la cabeza, Karin intento besarme y yo lo rechace, me justifique con que echaría a perder el maquillaje, pero no me creyó, es más, insistió en que había algo detrás de mi comportamiento, a punto de salir no quería que tuviéramos una discusión, así que me sincere y le conté lo más relevante de lo ocurrido con don José.

    Mientras me confesaba con él, lo hacía conmigo misma, la situación me daba miedo, pero también me mantenía expectante, las experiencias que habíamos tenido con otros hombres me habían abierto un nuevo mundo, pensar que lo que habíamos fantaseado antes con él se pudiera hacer realidad me excitaba de sobremanera, estaba decidida a ir y jugar con él y si se daba algo más, disfrutaría el momento.

    Pero tampoco quería tener problemas con mi esposo, así que, si decidida no acompañarme estaba bien, pero de igual forma yo sí iría a la fiesta, don José había logrado su cometido, la calentura acumulada me había convencido, estaba dispuesta a tener sexo esa noche, me había pasado el día preparándome para eso y a mi esposo solo le pedí una cosa, que se apegara al “acuerdo” y me apoyara en esto.

    El no tuvo más remedio que aceptarlo, me sentí victoriosa por un momento, pero confieso que aun así mi inseguridad me azotaba, una cosa es lo que había dicho con tanta seguridad y otra lo que me atrevería a hacer, la realidad es que soy muy cobarde. Salimos a la fiesta, pasamos por donde había chicos que nos saludaron con mucha confianza, no soy ingenua, todos aprovechaban para observarme, a las mujeres nos gusta sentirnos deseadas, pero en ese momento mi mirada solo buscaba a un hombre, cuando lo vi y se acercó, me quedé congelada mientras me sujetaba de la cintura para abrazarme y darme un beso en la mejilla, tenía una sensación de vacío en el estómago.

    Estuvimos un rato disfrutando de la fiesta, salí a bailar con varios chicos, pero el mejor momento fue cuando don José se acercó y me llevó a la pista, y es que vaya que sabía bailar, el me llevaba en cada movimiento, el ritmo de la música incitaba a bailar de forma sensual y pegaditos, sin decirnos una palabra nos estábamos acoplando muy bien, otros se acercaban pero él no les permitió llevarme, me quería solo para él y me encantaba como marcaba su territorio ahuyentando a los demás, me sentía protegida y celada, como si yo fuera su mujer.

    Así pasó un rato en que me olvide del entorno, Karin ya no estaba y don José también lo noto, me soltó y solo con una mirada me dijo todo, comenzó a caminar hacia un pasillo, sin esperar que me lo pidiera fui detrás de él, lo alcance llegando a unas escaleras que llevaban a una habitación, me indico que subiéramos, el lugar estaba descuidado, típico de una vecindad, despintado, cayéndose, ventanas rotas, ya dentro no era diferente, estaba tirado, trastes acumulados en la mesa, cortinas que habían en lugar de puertas entre las habitaciones, siguió caminando y atravesó una cortina, seguí detrás de él, en ese cuarto había una cama con base de madera, un colchón ya viejo y sabanas desgastadas.

    Se sentó en esa cama y como si su mirada me hipnotizara, camine hacia él, me tomo de la cintura y me sentó en una de sus piernas, como si de una niña con su padre se tratara, me acaricio el cabello y me sujeto con fuerza para llevarme hasta su cara, me beso de una manera guarra metiéndome la lengua al primer contacto, su aliento era fuerte, se notaba el olor de las cervezas que estaría tomando, sus barba me raspaba y con todo eso, aun así lo disfrute.

    Me levanto con sus brazos fuertes, se dio la vuelta sin dejar de besarme y me tiro en ese viejo colchón, que rechino cuando caí sobre él, se abalanzo sobre mí y abrió mis piernas para acomodarse mejor, me besaba en esa posición mientras realizaba movimientos imitando la penetración, me rozaba por encima de la ropa y eso me prendió aún más de lo que ya estaba, con sus manos recorría mis piernas y llegaba hasta mi trasero, lo apretaba con fuerza, estrujándolo como si fuera masa de pan, me descubrió el busto bajando un poco el vestido, vio mis tetas adornadas por un bra de encaje negro y poso sus manos sobre ellas, dándoles el mismo trato que a mi trasero antes.

    Dejo de besarme y ahora su boca se centró en mi busto, me besaba las tetas y pasaba su lengua por todas ellas aun por encima del bra, yo solo podía gemir, no me salían palabras, estaba extasiada por el momento que estaba viviendo, me bajo el bra para destapar mis pezones y los lamió, arquee mi espalda, eso había sido suficiente para provocarme un orgasmo, al notar los resultados continúo haciéndolo, todo era increíble hasta que un ruido lo interrumpió, alguien había entrado a los cuartos.

    Era su esposa, lo llamaba para saber si se encontraba ahí, él respondió que ya salía en un momento, ella se acercó a esa habitación y se quedó por un momento afuera, pero no abrió la cortina, se dio la vuelta y solo dijo “date prisa”, salió y escuchamos como se cruzó con alguien afuera, aprovechamos para arreglarnos la ropa y me dijo que esperara unos minutos antes de salir.

    Tras esperar un poco salí de aquellas habitaciones, como pude regresé a través del laberinto de pasillos intentando recordar por dónde había llegado pues mi acompañante se había adelantado dejándome atrás y a mi suerte, solo tuve que seguir el sonido de la música.

    Conforme me iba encontrando más personas supe que iba por buen camino, reconocí el pasillos que daba al patio y seguí hasta salir de nuevo a donde estaban las mesas, ahí me acerque de nuevo a la mesa con mi marido, él estaba nervioso y preocupado por mí, quería contarle lo ocurrido pero no podía ser en ese momento, había demasiadas personas como para comentarlo ahí, le dije una mentira sobre ir a la tienda, se vio conforme con lo que le platique, para no hacer más drama me quedé con él, aunque también para mantenerme al tanto si veía de nuevo a don José, ya habíamos dado un paso muy grande y ahora no pensaba echarme atrás, deseaba con todo mi ser llegar hasta las últimas consecuencias.

    Estuvimos unos minutos hablando, no podía ver a don José en ninguna parte, me estaba resignando a qué eso sería todo por esa noche, cuando de pronto recibí un mensaje.

    DJ: ven al departamento de tu tía

    No puedo explicar todas las sensaciones que viví esa noche, cuando recibí ese mensaje, tan seco y que parecía más una orden que una petición, sentí una dicha de que me pidiera ir con él. De nuevo le dije una mentira a mi esposo, que su tía me pedía ayuda como en la noche de la posada, no es que no quisiera contarle las cosas, de hecho, me moría por hacerlo, pero sentía su inseguridad, si se lo decía, le querría poner fin a la situación y yo no aceptaría esa respuesta.

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  • La habitación de mi hermana (1)

    La habitación de mi hermana (1)

    No era frecuente, pero algunas noches, cuando nuestro “cariño fraternal” daba paso a una convivencia pacífica después de las frecuentes discusiones en las que nos trenzábamos con mi hermana, solíamos quedarnos después de cenar viendo una película en su habitación o en la mía, o charlando hasta altas horas de la noche para ponernos al tanto de nuestras vidas, ya que a pesar de nuestras peleas, teníamos en general una buena relación, afectiva y cómplice que nos hacía ser muy confidentes.

    Ambas habitaciones tenían prácticamente la misma disposición, un placar, un escritorio para la computadora con dos sillas, al lado un mueble con espacio básicamente para un televisor de 45”, un equipo de música y equipos varios, dos camas de una plaza, por si alguno de nuestros parientes o amigos, según fuera hombre o mujer se debía quedar a dormir. Las habíamos estrenado juntos el año pasado justo cuando ella cumplió 18, yo ya tenía 21.

    De una noche en especial guardo varios recuerdos, más que nada porque era la primera de las varias que yo me debía quedar a dormir en la de ella porque estaban haciendo unos arreglos en mi dormitorio; y por las cosas que comenzaron a suceder a partir de ese día: era un jueves de verano, por eso estábamos con poca ropa, yo solo con un bóxer y ella en bombacha y una musculosa, era común que tanto nuestros padres como nosotros anduviéramos en ropa interior en la casa. Estábamos ella en su cama contra la pared y yo en la de visita mirando una película que nos había recomendado una amiga de mi hermana.

    Cuando apagamos el televisor empecé a sentir unos murmullos y vi que Sonia pegaba la oreja a la pared que daba a la habitación de mis padres, le pregunté que eran esas voces.

    Sonia: ¿Que va a ser Diego? Son los viejos que empezaron a coger.

    Diego: ¿Y todas las noches tenés este quilombo?

    S: No, solo los jueves, pero más que quilombo te voy a contar que es un audio porno….

    D: ¿En serio? ¿Es para tanto? –Le dije sonriendo.

    S: Si no me crees vení acércate y apoyá la oreja.

    Me pasé a su cama y me estiré detrás como ella estaba pero invertido con la cabeza hacia sus pies. Apoyando la oreja contra la pared se escuchaba bastante clarito:

    Mamá: Por favor no me la metas de golpe, hacémela desear, la tenés tan linda, tan dura, ¡estuve toda la tarde con una calentura!

    Papá: ¡Se te nota porque estás empapada guacha! Mirá como me resbala la cabeza de la pija entre los labios de tu concha! Me va a costar no metértela de golpe. ¿Te calentaste por algo?

    M: Sí, y por culpa tuya, que te la pasas tratando de hacerme el bocho con pendejos, ¡y bueno… al final me la paso pensando en eso! hasta me tuve que pajear.

    P: ¿Y qué maginabas que hacías para calentarte?

    M: ¿Querés que te cuente en serio?

    P: Si sabés lo que quiero, y con detalles…

    M: ¿Mirá como se te pone la poronga cuando te digo lo que pensé, te imaginas cuando te cuente algo que pase en serio?

    P: Dale tocate mientras me contás, y no me hagas desear más…

    M: ¡Si eso es lo que te gusta perverso! Bueno me imaginaba que íbamos en colectivo al centro con el pibe en cuestión, era hora pico, nos lográbamos acomodar por el medio y yo no quedaba apretada a él de frente, con un brazo abrasando su cintura y el otro me había quedado caído apretado entre su pierna y la mía, él no podía moverse porque nos sostenía a ambos agarrándose del pasamano del techo, había imaginado que un tipo me empezaba a apoyar de atrás y yo sentía que la pija se le empezaba a parar entre mis nalgas (en realidad mientras me pajeaba tirada en la cama, había hecho un bollo con las medias y me lo había metido debajo del culo imitando el bulto del tipo).

    La cuestión es que yo me acercaba al oído del pibe y le contaba que me estaban apoyando, entonces él me preguntaba qué quería que hiciera, le dije que nada, solo que él se pegara más a mí y yo iba a empujar con el culo al tipo para sentirla mejor, cuando lo hice, él metía su muslo entre mis piernas y me apoyaba la poronga que la tenía alargada en la pierna del jogging, me imaginaba que la tenia durísima como ahora la tuya. El tipo que tenía atrás se apretaba más a mí clavándome la punta de la pija bien en el ojete, y obligándome a apretarme más al pibe. Imaginé que le contaba al oído que estaba muy caliente y que necesitaba tocarme la concha con la mano libre. Entonces él me decía que le encantaría pero si lo pajeaba también a él.

    P: Me encanta como decís poronga, la boca se te abre como si la estuvieras chupando, te ponés muy puta. ¿Decime quien era el pibe esta vez?

    M: Ya te voy a decir, y cuando me lo coja de verdad no sabés lo puta que me voy a poner. déjame que te termine de contar qué imaginaba, la idea de la paja doble me había parecido genial, ¿pero como hacerla con una sola mano? Se me ocurrió que si me levantaba la pollera, nuestros sexos se iban a tocar a través de mi bombacha y su jogging, al acercarme imaginé sentir esa poronga al palo, empujando contra mi concha, ya tenía la otra clavada en el culo, necesitaba más, agarrarla, sacársela fuera del jogging y bajarme la bombacha metérmela entre las piernas y refregármela metida entre los labios de la concha.

    Y así fue que transforme mis dedos en su pija y me los metí lo más adentro que pude, moviendo las caderas hacia atrás y hacia adelante para ensartarme el bulto de las medias y mis dedos encharcados por el flujo que despedía, así hasta acabar imaginando que le susurraba en el oído si le gustaba lo que le estaba haciendo, te juro que tuve la sensación como que me acababa toda la leche entre los labios de la concha.

    P: ¡Qué hija de puta! ¿Así te acababa como yo ahora? ¿Y te pasaba el glande de arriba abajo?

    M: Si desparramándome la leche desde la concha hasta el culo.

    P: ¿Decime ahora quién era el pibe?

    M: Vos sabés quien, dale ahora si métemela toda de golpe y te lo digo, ¡así guacho!, sos un hijo de puta me haces calentar con mi propio hijo.

    En ese momento ambos despegamos la oreja de la pared, y mi hermana separó también el cuerpo pegándose más al mío, mi bulto coincidía con su culo y ahí nos dimos cuenta que los dos estábamos calientes, tomamos conciencia, yo de cómo estaba al palo apoyando la pija entre los cachetes del culo de mi hermana, y ella porque tiró la mano hacia atrás y al agarrármela la sintió tan dura como imaginaba que estaría la de papá en ese momento, y empezó a empujar con el culo. Mi hermana es flaca, estatura mediana, tetas tipo perita del tamaño justo para chupárselas, pero tiene un culo perfecto, es uno de esos culos hechos con compás de atrás y de costado, y una cosa era mirárselo como yo lo había hecho mil veces, y otra sentirlo como lo estaba haciendo ahora.

    S: ¡Guacho que dura la tenés, tanto te calienta que tu vieja te quiera coger! ¿Te diste cuenta lo grande que la tenés?

    D: Si, ya me dí cuenta, y vos también debés haberte calentado escuchándolos coger, porque parece que te gusta pajeármela bien apoyada en el culo.

    S: Y como querés que esté si hace meses que vengo escuchando los consejos del viejo a mi madre para que te seduzca, y uno de esas sugerencias era que buscara la manera de hacer que la apoyes para después llevarte a la cama y, como vos me estas apoyando ahora, las veces que he imaginado eso, pero no pensando que se lo hacías a ella sino a mí, y la dureza de tu pija supera mi imaginación por mucho, por favor refregame la cabeza de esa pija hermosa a lo largo de mis labios como ella contaba que le hacías en el colectivo, así, así… Guacho por todas las pajas que me debés.

    Yo en ese momento sentía mi poronga resbalando en el flujo que empapaba la bombacha de Sonia, aunque en realidad estaba imaginando la concha de mi madre, recordando ahora la canaleta que formaban sus anchos labios en las bombachas que usaba, hubiera querido tenerla entre los labios de ella, más ahora que sabía que me deseaba y que tenía el consentimiento del fiestero de mi viejo para garchármela.

    D: ¿Qué más le sugería el viejo? Contame que me calienta, correte la bombacha así puedo sentir tus labios que deben estar hirviendo, ¿no?

    S: Si, hirviendo y empapados, mejor esperá que me saco la bombacha, ahora ponela directamente a lo largo de la concha y después alterná con el glande apoyado en el ojete, y girá el cuerpo así puedo sentir mejor cuando me apoyás, y tus huevos me golpean contra las nalgas. Dejame que yo te la acomodo, que lindo que es agarrártela así, ¿sintiendo lo caliente que la tenés? Me encanta lo dura que está. ¡Dale imginate que la tenés entre las piernas de la vieja! ¿Querés que te la siga pajeando?

    D: Si, pajeámela y movela como quería la vieja en el colectivo así te pajeas vos también, y contame que más le sugería el viejo.

    S: Qué sé yo, un montón de cosas, cuando se calienta con eso entra a imaginar situaciones todas juntas, a veces hasta me cuesta pajearme porque no termino de concentrarme en una situación y salta a otra.

    D: Pero contame las que te hayan calentado a vos.

    Yo mientras tanto seguía bombeándola cada vez más rápido y me aferraba una teta con la mano derecha, y con la izquierda le acariciaba el clítoris que lo tenía inmenso y parado.

    S: Le pedía que cuando estemos en la mesa trate de volcarte un vaso de agua en el pantalón y después busque una servilleta para limpiarte, y te la pase bien por la pija mirandote a los ojos hasta que sienta que se te para, y entonces te la apriete y después te la suelte dejándote con las ganas. ¿Te lo hizo alguna vez? ¿Te pusiste al palo?

    D: Si, lo hizo dos veces.

    S: ¿Y estabas palo como ahora?.

    D: No tanto, porque tu concha me calienta mucho, pero sí me palpitaba.

    S: ¿En serio te caliento tanto? ¿Y no te apoyó nunca?

    D: Si una vez en la cocina cuando me pidió que le alcance un paquete de harina de la alacena que estaba alto, y se quedó delante mío, después me pidió uno de arroz que estaba más atrás, te imaginás que cuanto más me estiraba más se me enterraba la poronga entre las nalgas, y yo sentía que ella apretaba y soltaba las nalgas como masajeándome, la pija ya se me salía por debajo del calzoncillo.

    S: Y decime, no tenías ganas de metérsela hasta el fondo, ¿si la hubieras tenido en la concha como ahora la tenés en la mía?

    D: Me enloquecía por metérsela, empujaba como vos estas empujando el culo ahora, y ella movía el culo haciendo círculos, yo no quería llegar hasta el arroz nunca, estaba por acabar y en eso entró el viejo, pegué un salto y alcancé a ponerme el arroz frente a la bragueta para disimular el bulto.

    S: Ay, si seguime tocando la concha así que me encanta, y me gustaría que me la metieras bien adentro, hace de cuenta que se la ensartas a mamá. ¿Viste los labios de afuera que grandes que los tengo? ¿como me cuelgan? ¿Sabes que los tengo igual que mamá?

    D: ¿Y como sabés eso guacha?

    S: Porque una vez yo salía del baño en toalla, y a mamá se le ocurrió que quería ver como tenía la concha, yo le dije que no tenía problema si ella me mostraba la suya, nos pusimos las dos enfrentadas en la cama con las piernas abiertas, y ahí nos dimos cuenta que las teníamos iguales, y me dijo sonriendo con un aire de lujuria: espero que tu padre no se entere porque la va a querer probar.

    D: Si querés cuando me la coja la convenzo para que se lo cuente y le haga el bocho con vos.

    S: Ay, sí, dale. Vos crees que él se va a empezar a pajear pensando en mi argolla.

    D: Seguro, y seguro que la vieja es tan perversa que le va a tratar de proponerle que te haga cosas para calentarte, como hizo el con vos.

    S: ¡Ay, me pusiste a mil hijo de puta, por favor ensartámela bien hasta el fondo que voy a acabar…!

    D: Así guachita. ¿Así la querés? ¿Me la vas a pedir todas las noches?

    S: Creo que varias veces al día, mirá los chorros que me hacés actabar hijo de puta… nunca me había pasado… Más adentro… Sï… Sï… ¡Ay!

    D: ¿Donde querés que te acabe? ¡Dale apurate que no aguanto…!

    S: En la boca asï también te pajeo… que lindo que es encerrarla en mi mano y que sientas como te la meneo…

    Sonia estaba desatada, se metió la cabeza en la boca empezó a succionar como si quisiera arrancármela del tronco, era tan excitante verla tragársela mirándome con esos ojos de lujuria, que mi acabada se acelero, y era tanta que la leche le corria por los costados de los labios.

    Me desplome a su lado –¡Sos hermosa! –Le dije y la abrace fuerte

    S: Yo te amo hermano. Y te prometo que mañana le cuento a mamá que vos ya sabes que te quiere coger, y la voy a hacer calentar tanto, que te aseguro que la semana que viene te la garchás… pero ojo, ¡primero a mí!

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  • Vacaciones en familia (1)

    Vacaciones en familia (1)

    ¡Hola! Buen día, antes de finalizar el año les voy a contar una de las anécdotas que viví después de que Joaquín y sus amigos me cogieran, fue en diciembre del 2022 en mi viaje a Zihuatanejo. Nos fuimos en un viaje familiar, 3 familias distintas entre ellas la familia de mi mejor amiga y su esposo Fidel, así como la familia de mi amiga Estefanía, cada año nosotros viajábamos juntos en julio a las playas de Zihuatanejo, pero en esta ocasión lo hicimos en diciembre, queríamos saber cómo era el calor en esa época del año, ya que en verano era muy sofocante.

    Bueno, se planeó el viaje, como ritual de cada año mis amigas y yo fuimos de compras, en videollamada mostrábamos los atuendos que nos íbamos a llevar, inclusive teníamos ropa que si bien no era igual en cuanto al modelo sí era en cuanto al color, en fin, nos fuimos una semana a la playa, el calor era exquisito ya que no se sentía tan pesado como en julio por ejemplo, que era la fecha en que viajábamos seguido, como ya les había comentado.

    Durante el viaje o traslado de Michoacán a Zihuatanejo todos íbamos juntos en una Urvan que rentamos para los 10 que éramos, cuatro de la familia de Fidel, cuatro de mi familia y dos de Estefanía, nosotros viajamos así ya que como dice mi marido el viaje es para descansar no para ir manejando, además no nos parecía cara o excesiva en el cobro, en ese traslado Fidel y yo, solamente intercambiábamos miradas, ya no habíamos cogido un par de veces, primeramente en octubre donde fuese rapidín antes de entrar a mi terapia y posteriormente en su casa, todo eso ustedes ya lo saben porque están en mis anteriores relatos, las miradas eran algo natural, nada raro, él abrazaba a su esposa, mi esposo me abraza a mi, Estefanía a su marido (que eran la otra pareja que iba), y todo transcurría normal.

    No hubo acercamientos ni nada, el primer día que fue el sábado 17 de diciembre llegamos a las 10:00 a.m. el check-in era a las 12:00 p.m. y era a la hora que podríamos disponer de la habitación. Nos fuimos a comprar y ver al mercado de artesanías mientras nos daban entrada al cuarto, cuando se dieron las 12 p.m. nos dirigimos hacia el hotel las tres familias juntas como siempre. Subimos a las habitaciones las tres habitaciones quedaron igualmente juntas, como yo había hecho la reservación para los tres yo era la titular y todo había quedado a mi nombre, así que lo primero que hice fue pedir las habitaciones juntas, algunas quedaban separadas por el pasillo, y otras estaban separadas por la escalera, pero estaban relativamente juntas.

    El primer día paso sin titubeos, todo era normal, cuando nos cambiamos de ropa todos nos fuimos a pedir nuestras bebidas embriagantes, ya saben aquello de la barra libre, después unos snacks, y todos nos fuimos a la playa, yo un traje de baño completo, escotado de la parte de enfrente y de la parte de atrás, de la espalda. Mis amigas igual aunque un poco menos escotadas todas íbamos traje de baño completo por aquello de las estrías y de la lonjita, ya no teníamos 18 años, mejor amiga y yo ya teníamos hijos y aunque Estefanía no los tenía era un poco gordita.

    Mi esposo al verme con ese escote no sé cansaba de abrazarme y besarme, de nadar conmigo, de ponerme bloqueador en fin, como siempre amoroso y atento, porque no nada más es así por el escote siempre ha sido un amor conmigo. El primer día cuando salimos de la playa o cuando regresamos al cuarto, nos metimos a bañar, nos cambiamos y nos fuimos a cenar. Me puse un palazzo y unas zapatillas y pelo suelto una tanga abajo y no llevaba bra, solamente unos push-up (que son los parches para los pezones). Mis amigas una con un vestido blanco y la esposa de Fidel con un palazzo casi igual al mío con la diferencia de que a ella si se le notaba el brasier con el escote.

    Cuando terminamos de cenar fuimos al show nocturno, observamos, los niños participaron, tomamos algunos tragos, la pasamos muy padre, posteriormente fuimos a acostar a los niños que ya tenían sueño, mientras los maridos nos esperaban en el lobby. Cuando bajamos las tres (una de mis amigas, Estefania, no tiene hijos pero nos acompaño) nos dirigimos al bar comenzamos a tomar y a bailar un poco, Fidel la verdad no baila, no le gusta para nada, así que mi amiga bailaba conmigo y con mi esposo. O a veces solamente bailaba con mi esposo mientras yo me quedaba sentada en la mesa con Fidel.

    En esos ratitos en los que nos quedábamos solos me llenaba de halagos, hasta me dijo que si no recordaba que nuestro primer acercamiento había sido un día cuando nos quedamos así solitos en la mesa, obviamente le dije que claro que lo recordaba, me dijo que sabía que no traía brasier qué se me notaban los pezones erectos a pesar de los parches, que estás tetas se veían enormes.

    Le dije que no había sido el único, que mi marido ya se había dado cuenta muchísimo antes y que andaba muy caliente queriéndome coger, y que yo andaba igual, que quería coger, estúpidamente comencé a fantasear, quería que mi marido me cogiera con Fidel al mismo tiempo, en mi mente me imaginaba mi marido compartiéndome con su amigo, eso fue después de que Joaquín y sus amigos me lo hicieron, tenía esa fantasía estúpida, y digo estúpida porque jamás se va a cumplir, mi marido es muy celoso y a veces hasta posesivo, que aunque sé que me tiene confianza jamás me compartiría con nadie.

    Me dijo que como quisiera él ser quien me cogiera esa primera noche, le respondí que era una lástima, seguimos charlando hasta que junte mis brazos sobre la mesa dejando mis tetas apretadas, solamente observé cómo se le caía la baba a Fidel de verme las bubis. Seguimos bailando y bebiendo hasta que nos dieron más o menos las 2 de la mañana. Yo estaba algo ebria, mis amigas también, nos costaba sostenernos a las 3. Inclusive la esposa de Fidel hasta devolvió el estómago.

    Subimos al elevador cada quien con su pareja, mi amiga abrazada de Fidel, pedísima como ya les había comentado por cierto, a mi como que se me empezaba a pasar, pero no fue así, se me subió aún mucho más. Nos despedimos y cada quien se dirigió a su recámara, la mía y la de Fidel tenía dos recámaras, una pequeña sala y su tina en el baño, por supuesto terraza y vista al mar. La de Estefanía que es mi otra amiga, era casi igual a pesar de que no tenían niños así la pidieron.

    Cuando entramos a la recámara mi esposo me cargó, me llevó hasta la cama y comenzó a besarme, me dijo que si había llevado a los amigos (mis juguetes) le dije que sí, que ya sabía que yo no salía a los viajes sin ellos. Ambos comenzamos a tocarnos, yo estaba que ardía, estaba deseosa de tenerlo a él, a nadie más, en ese momento no pensaba ni en Fidel ni en Dante ni en Richi ni en Joaquín, solamente en él.

    Me desnudo, bajo el cierre de mi palazzo, lo bajó poco a poco hasta dejarme en la tanga que llevaba puesta y los tacones, acerco al buró mis amigos y nuestro lubricante, lo senté sobre la cama y comencé a besar sus labios, su pecho, hasta bajar a desabrochar su pantalón y comenzar a mamar justo como a él le gustaba, pase a mamar una y otra vez, me lo metí en la boca, lo sacaba, me pegaba con él en los labios, las mejillas,

    Lo ponía entre mis tetas, me pegaba en los pezones con ella, y volví a mamar, sabía los movimientos qué le gustaban, chupaba primeramente su cabecita y posteriormente lo metí a todo a mi boca, con mi lengua le hacía círculos sobre el ojito del pene, lo estaba volviendo loco, me tomaba del cabello y lo metía hasta adentro, mis ojitos simplemente lloraban mientras sea cogí a mi boca con su enorme verga, lo recosté en la cama lo desprendí de toda la ropa y así acostadito subí mi zorrita hasta su boca y deje que hiciera su magia, comenzó a mamar mientras yo solamente me movía hacia adelante y hacia atrás sintiendo como mi clítoris rosaba sus labios y su lengua.

    Me pidió que se la volviera a mamar, así que hicimos el 69, con sus dedos metidos en mi vagina y su lengua en mi clítoris, me dediqué a chupársela mientras ambos nos dábamos placer. ¡Entre mi embriaguez y lo caliente que estaba le pedí que me cogiera ya! Me dijo que le rogara el cogerme, y mientras le daba unas mamadas volteaba a verlo y con mis ojitos le daba a entender que ya quería sentirlo adentro, tome las perlas anales, coloqué lubricante y mientras el chupaba mi zorra mojada fui metiendo una por una a mi ano, eso sin dejar de mamar su verga.

    Estaba tan caliente tan excitada qué le pedí que no parara que estaba a punto de venirme, entonces me acostó boca arriba sobre la cama siguio chupando mientras mis piernas se enredaban sobre su nuca comenzó a tocar más fuerte mi clítoris, daba golpecitos, mientras yo le decía que no parara me vine en su boca arroje mis jugos y los bebió. Quedé muy sensible sin embargo tomo las perlas y las saco, colocó el plug luego luego, lo metió por detrás y él me la metió por la zorrita, mis piernas abiertas recibían tremenda cogida trataba de no gemir ya que mis hijos estaban en el otro cuarto, sin embargo las ganas me ganaban y a veces gritaba. Me tomo de la mano y me llevo a la terraza.

    La terraza era privada, no se veía hacia los lados como en otros hoteles mucho menos hacia arriba o hacia abajo, se llevó todos y cada uno de mis juguetes, y con la luz de la noche comenzó a medirme cada uno de ellos, me puso en cuatro sobre el camastro, saco el plug, y metió otro, le pedía que me cogiera él, que mi ano y mi vagina estaban a punto de otro orgasmo, me dijo que quería ver qué tanto aguantaba, le pedí que me cogiera con lo que fuera pero que me cogiera ya, que no iba a aguantar mucho.

    Así metió por delante las perlas, le pedí mas, me metió el dildo junto a las perlas en mi vagina, era riquísimo sentir como movía el dildo y las perlas al mismo tiempo, rozaban mis paredes vaginales y me hacía gemir. Yo le pedí que lo metiera atrás, y comenzó a cogerme, era tan rico sentir todas esas sensaciones de placer que me vine por segunda vez, me retorcia y apretaba las piernas al venirme de nuevo, mordía una de las toallas que ahí estaban para no gritar, le pedí que no parara que quería sentir su leche en mi ano, me dio más y más duro hasta que sentí como expulsó todo su semen en mi culo.

    Lo saco y exprimió bien su pene en mi ano hasta que no salió ni una gota más de esperma, sin embargo aún con el pene erecto como si fuera aquel joven de 18 años que algún día me cogió durante 9 veces en un lapso de 12 horas, me dispuse a limpiarlo con mi boca y a succionarle hasta el alma, sin embargo no me dejó, estaba muy sensible, se sentó en el camastro y me saque los juguetes de la zorra, me tomo de la mano y comencé a montarlo mientras él apretaba mis pechos y mordía los pezones, sentía como mi vagina no aguantaba tanto placer, estaba muy sensible, fue entonces cuando me dijo que aún tenía más leche para darme.

    Seguí moviéndome y gimiendo de placer hasta que me dijo que le diera la espalda, así lo monte de nuevo, mientras le daba la espalda me agarraba de los tacones de mis zapatillas, yo agotada, muy muy satisfecha y sobre todo sensible, le dije le dije que se viniera otra vez, que no iba a aguantar mucho y me dijo que por qué no se la sacaba con la boca, dije que como él quisiera que ya sabía que yo solamente era puta suya y estaba dispuesta a complacerlo, así que lo saco se sentó en el otro camastro, metió mi dildo a mi zorra caliente, y me pidió que mientras se la mamaba me sentará y cogiera a ese pedazo de latex.

    Le cumplí lo que me pidió, y sin sacar el juguete de látex de mi vagina me senté en el camastro para cogerme a ese dildo, y comencé a succionar su enorme verga mientras subía y bajaba para que el dildo me cogiera, lo hice despacio y luego tome velocidad, gemía mientras se la mamava, el dildo entraba hasta el fondo de mi vagina, tomo de mi cabello y metía su verga hasta el fondo, mame y mame hasta que se vino en mi boca, sentí como esa verga que tantos años me ha cogido se fue haciendo más y más dura, hasta que sin sacarla de mi boca disparo el primer tiro de leche.

    La saco y comenzó a vaciarse en mi cara, llenándome de leche hasta los ojos, la cara, vaciando la mayoría de su semen en mi boca. Limpié todo y cada uno de sus bendiciones y me los trague, quite mis zapatillas y él fue por unas batas, saco una cobija y fumamos mientras ambos nos acostamos en el mismo camastro, me acosté en su pecho y con el fresco del aire y del mar nos quedamos dormidos, hasta que el frío de la madrugada nos despertó, ambos nos levantamos y fuimos a la cama a dormir hasta ser despertados por mis hijos los cuales querían ir a la playa muy temprano, y por supuesto almorzar.

    Ese fue el primer día de los 5 que estuvimos allá, no todos los días lo hicimos, ya que a veces caímos rendidos y nos quedábamos dormidos.

    Al otro día cuando despertamos, antes de llevar a los niños a la playa, nos bañamos y quedamos todos en ir a almorzar. Cuándo salimos de almorzar típico, los hombres decidieron irse a ver la final del mundial. Se quedaron en las pantallas gigantes que pusieron en los restaurantes, nosotras es decir mi hija, mis amigas y yo, nos fuimos al mar, y ellos: mi esposo, mi hijo, Fidel, sus dos hijos y el esposo de Estefanía llegaron hasta después de las 12:00 pm que según había terminado el partido.

    Ese día sirvieron en los snacks tostadas de mariscos, cuándo nos fuimos todos a comer, empezamos a realizar bromas sobre la efectividad de los mariscos, intercambiando miradas con Fidel, discretas por supuesto, nada fuera de lo normal. Cuando regresamos a la playa, mi esposo se quedó dormido en los camastros junto con mi hija, y todos decidieron irse a la alberca, yo me quedé en la playa y Fidel regreso a los camastros por las sandalias de su esposa, me dijo que ya la estaban haciendo efecto los mariscos, me enseñó y observé que sobre su traje de baño se notaba la erección que tenía, me dijo que fuéramos a coger, que quería metérmela.

    Le dije que era muy arriesgado, pero me dijo que eso era lo que le gustaba a él y a mí, me dijo qué dónde lo hacíamos, si en mi cuarto o en el suyo, le dije nuevamente que no, que era arriesgado, sin embargo me contestó que no me estaba preguntando qué me estaba diciendo que lo esperara arriba en mi habitación, esa voz de mando y exigencia me excitó.

    Yo me quedé sentada en los camastros mi hijo quien en ese entonces ya tenía 16 años llegó y le dije que si se podía quedar con su papá y su hermana mientras iba al sanitario y a enjuagarme, que traía mucha arena en el traje de baño.

    Me levanté, nerviosa caminé y tuve que rodear toda la alberca y entrar por los jardines del hotel al elevador para que no me viera nadie, subí y entré a mi cuarto, lo bueno que aún no habían hecho el servicio a la habitación, coloque el letrero de no molestar, abri la regadera y me bañé lo más rápido que pude, en menos de 2 minutos Fidel tocó la puerta, abrí y se me fue encima, con el cabello y mi piel húmeda todavía me quitó la toalla, me tiro en un sillón, se quitó el short, solamente vi cómo con su mano derecha escupia y se untaba saliva en la cabecita.

    Me la metió toda y comenzó a cogerme, sus labios aún sabían a sal, su pelo aún tenía arena de la playa, yo solamente me dejaba llevar por la calentura del momento, mis piernas se enredaron en su cadera mientras sentía las embestidas que me daba, no estaba usando condón, y sentir su verga morena cogiendo a mi zorra caliente era un placer que hacía que todo se me olvidara.

    Me tomo de las caderas y me puso en la orilla del sillón, sin sacar su verga, levanto mis piernas, se las puso en el pecho y volvio a moverse, me decía que quería verme gemir y gritar, y aunque no lo crean lo estaba haciendo, no había nadie en las habitaciones adjuntas, así que gemía y gritaba, le pedí más y más, mientras yo me tomaba las tetas que rebotaban en cada metida del esposo de mi mejor amiga.

    Posteriormente cansado de estar parado lo saco, me tomo de las manos me levanto del sillón y parada sobre las puntas de mis pies, levanté mi culito, y recargada en el mueble de la tv de la pequeña sala, me la metió, comenzó a cogerme y a tomarme del cuello no sin antes preguntarme dónde me había cogido mi marido, le dije en cuál recámara, dejo de cogerme, me tomo de la mano nuevamente y entramos, me puso en cuatro en la cama, volvió escupir sobre su cabecita y volví a meterla, de tan duro que me estaba dando mis tetas rebotaban, me jalaba del cabello y me daba de nalgadas en una y otra nalga:

    -¿qué se siente que te esté cogiendo en la misma cama que tu marido? Decía.

    -rico papito

    -¿te gusta ser la puta de ambos verdad?

    -¡sí papi mucho! Le contesté.

    -¿qué más hiciste ayer con el cuéntame?

    -me la metió por atrás y se vino en mi boca.

    -¿eso hizo el perro desgraciado? Me dijo sin dejar de cogerme.

    -sí y me hizo venir muchas veces, ¿tú me haras venir más? Le respondí retándolo.

    -sí mamita yo te haré venir más y más, ¿sabes? Mi esposa también me cogió ayer, me la cogí pensando que eras tú.

    Esa confesión me prendió aún mucho más, le dije que me contara como había sido mientras me cogía, solamente se limito a decirme que no era una hembra como yo, que no había mamado su verga como lo hacía yo, y que tampoco le había dado el ano por más ebria que haya estado. Eso me prendió más:

    -cógeme papito no pares dame más, dame más, haz de cuenta que soy tu esposa, que estamos casados tú y yo, cogerme como si fuéramos marido y mujer…

    Entre mis gemidos, los suyos, y el dialogo era un éxtasis de placer:

    -Lo voy a meter por atrás, me dijo.

    -Sí papi dame…

    Así en cuatro, lo saco, lamió y chupo un poco mi cavidad, abrió mi ano dilatado una noche antes y lo metió dejándolo ir todo por atrás, mientras se movía me dijo:

    -Ayer se te veían las tetas muy ricas en la cena

    -¿Sí papi? en serio.

    -Sí quería mordertelas y mamarlas cómo niño chiquito.

    -¿y ahorita por qué no lo haces?

    Saco su verga de mi ano se acostó y lo monte, me fui sentando poco a poco en ese largo pedazo de carne para que mi cavidad anal lo recibierá nuevamente.

    Al ir entrando poco a poco me fui sentando, comencé a moverme, empezó a morder y apretar mis tetas. La chupaba y mordía con mucha desesperación mientras yo solamente lo montaba y cabalgaba sobre él, fue entonces cuando sentí como se fue poniendo más y más gruesa, le dije que si ya venía me dijo que no, le dije que ya se sentía, me moví aún más fuerte y con más ritmo, me entregué completamente a mi amante, fue entonces cuando sentí cómo explotó su pene dentro de mi ano soltando toda la descarga de leche, no tuve ningún orgasmo, todo fue tan rápido, teníamos la presión de que nos anduvieran buscando, yo quería venirme y él ya se había venido antes, me dejó con ganas.

    Me levanté y le dije que teníamos que ser rápidos, así que se colocó su short, sus sandalias y se retiró a la alberca junto a su familia, yo entré al baño a limpiar y a tratar de que no quedará rastro alguno, que por los nervios no recordaba que las mucamas entraban a hacer el aseo. No tardamos más de 20 minutos cogiendo en el cuarto, cuando regrese a la playa se me olvidó rodear la alberca, mis amigas vieron cuando iba pasando y me preguntaron que a dónde había ido, les dije que había ido al baño y por unas bebidas pero que me iba a regresar ya que se me habían olvidado los vasos que nosotros traíamos.

    Regresé a la playa y vi qué mi esposo y mis dos hijos estaban plácidamente dormidos. Regresé por las cuatro bebidas, mis amigas me encargaron de beber, les entregué a ellas, y me preguntaron que si no había visto a Fidel y a Fer, esposo de Estefanía, les dije que no, que tal vez andaban en la playa, y cuando volví dejé las bebidas en la mesita que estaba junto a los camastros. Me metí a nadar al mar, a enjuagar un poco mi culpa, además que me encanta el mar, me senté a la orilla de él, cuando gire la mirada, ya mis hijos y mi esposo se estaban colocando nuevamente bloqueador para entrar al mar.

    El día lunes no ocurrió nada de acción ya que estuvimos algo agotados y cuándo entramos al cuarto caíamos los cuatro rendidos, además de que no hubo oportunidad ni con Fidel ya que su esposa les dijo a los niños que no venían a las albercas, que venían a la playa y que teníamos que estar en la playa todos juntos, y así fue cuando el lunes estuvimos casi todos en la playa. Pensé qué a lo mejor sospechaba algo pero conforme pasaron las horas y al ver qué eran muy insistentes sus hijos, los dejo que se fueran a la alberca varias veces, mientras nosotros nos quedábamos en el mar.

    Mis vacaciones fueron casi de una semana, tuve que dividir en 2 partes el relato, ya que fueron varios días cogiendo, aún viene la mejor parte, espero sus comentarios y por supuesto que me sigan leyendo. Feliz año 2026.

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  • Mi vecino y sus hijos

    Mi vecino y sus hijos

    Uno de mis ligues era el vecino que vivía en la puerta de al lado de la mía, un día llamó a la puerta y me dijo:

    -He visto que el cornudo de tu marido ha salido, y he venido a follar contigo.

    -Por mi encantada, le respondí, desabrochándome la camisa y dejando al descubierto parte de mis tetas.

    Después llevé mis manos hacia su bragueta, él estaba de pie y yo sentada, se la desabroché y le bajé los pantalones y los calzoncillos y su adorada polla quedó al aire, estaba deliciosa, me la llevé a la boca y comencé a lamérsela, él se puso a gemir, mientras se quitaba la camiseta, quedándose completamente desnudo, estaba buenísimo.

    Después me quité la blusa, y me saqué las tetas del sujetador. Yo sabía que era algo que a él le gustaba muchísimo y me metí su polla entre las tetas, así estuvimos un poco, pero él me dijo:

    -Vecinita, yo estoy completamente desnudo y tu apenas te has quitado la blusa, creo que es necesario que nos ocupemos de tu ropa.

    Comprendí que llevaba razón y me puse de espaldas a él, apoyada sobre una mesita que hay en el salón, el se arrodilló y primero me subió la falda y me la dejó recogida en mi cintura, después pasó a ocuparse de mis bragas, eran unas bragas bancas diminutas, con sus manos me las fue bajando hasta dejarlas sobre mis rodillas, en ese momento puso sus manos sobre mi culo y dijo:

    -Adoro tu culo, vecina.

    Me lo acarició un rato, después terminó de bajarme las bragas y me pidió que dejar de apoyarme sobre la mesita, al hacerlo mii falda cayó al suelo, solo me quedaba el sujetador, pero él poniéndose detrás de mí, me lo desabrochó y luego me lo quitó, de esta manera nos quedamos los dos completamente desnudos.

    Le hice sentarse en el sofá y yo me puse encima de él, llevé mi coño hasta su polla, que en ese momento estaba durísima, e hice que esta entrase dentro de mi coño y a continuación me puse a cabalgarle, los dos nos pusimos a gemir, él me preguntó:

    -¿Follo mejor que tu marido?

    Yo me reí y le respondí:

    -Por supuesto, por eso follo contigo, ¿Y yo follo mejor que tu mujer?

    -Muchísimo mejor.

    Al rato de estar cabalgándole, pensé que debía de cambiar de posición, así que me di la vuelta, sin sacar su polla de dentro de mi coño, de esta manera mis tetas quedaron al alcance de su boca y el se puso a besármelas, mientras con sus manos se dedicó a acariciar mi culo, mientras me decía:

    -Menudo culo tienes, vecina, no se como tu marido no está siempre sobándotelo.

    Seguimos así hasta que sentí como un orgasmo alucinante inundaba mi cuerpo, pero me di cuenta de que si polla continuaba dura, así que bajándome de encima de él, me senté a su lado en el sofá y acerqué mi boca hasta su polla, antes de hacer nada le dije:

    -Menuda polla tienes vecino.

    Se la estuve lamiendo un poco, pero para él esto no parecía ser suficiente, puesto que sacando mi boca de su polla se levantó del sofá, se puso de pie, cogiéndome por las caderas, me hizo tumbarme en el sofá con las piernas bien abiertas e introdujo de nuevo su polla dentro de mi coño, y se puso a follarme de una manera salvaje, creí que me iba a volver loca de placer, lo hizo hasta que sintió que se acercaba él al orgasmo, en ese momento la sacó de mi coño, y se puso a meneársela hasta que se corrió y dejó que su leche se desparramara sobre mi cuerpo.

    Cuando terminamos de follar, nos pusimos a hablar de nuestras cosas, yo de lo soso que era mi marido en la cama, y él de sus problemas con sus hijos, lo que hizo que les prestará atención.

    Un día, mientras cocinaba, el hijo de mi vecino, debía de tener unos veinte años, vino a verme el hice pasar, parece que sus padres no estaban en casa y se decidió a hacerme un visita, noté como el chico me miraba con ganas, yo llevaba una camiseta de estar en casa, lo que le permitía verme las bragas, que por cierto eran transparentes y de color negro, yo no le daba importancia hasta que el chico que se encontraba muy relajad, cogiendo en sus manos un pepino que tenía para hacer una ensalada, me dijo:

    -Oye Isabel, ¿Te metes alguna vez uno de estos por el coño?

    Su pregunta me devolvió a la realidad de que tenía ante mi a un hombre, pero a la vez sentía que a sus veinte años seguía siendo un niño, así que le di un bofetón y fingiendo indignación le dije:

    -¿Pero tú que te has creído so sinvergüenza? Yo soy una mujer decente y casada y esa forma de hablar es propia de las putas, ¿Tú crees que yo soy una puta?

    La verdad era que sí, que yo era una puta, pero para mis planes era mejor que pareciera una dama, así que añadí:

    -Debería de decírselo a tus padres, pero me pillas generosa, así que, si haces todo lo que te pido sin rechistar, no se lo dire.

    La verdad es que el chico estaba nervioso, no sabía dónde meterse, así que le ordené acompañarme a mi habitación, una vez llegamos allí le ordené ponerse de rodillas y alzando una de mis piernas hice que mis bragas quedasen bien a su vista, y después, siguiendo con mi papel de dama decente, le dije:

    -¿Es eso lo que querías ver so guarro?

    El chico seguía nervioso, y fu en ese momento cuando le dije:

    -Vas a quitarme ahora los zapatos, so pervertido.

    Levanté mi pie y el chico de una forma muy sumisa me quitó los zapatos

    -Muy bien guarro, añadí, ahora quítate tú los tuyos y túmbate sobre la cama.

    Lo hizo y yo me puse sobre la cama encima de él, aunque en posición invertida y en ese momento le ordené:

    -So cabrón de ti depende, si me comes bien el coño, por encima de las bragas, esto será nuestro secreto, sino diré a todo el mundo que eres un guarro que me has propuesto que folle delante de ti con un pepino.

    -Pero Isabel yo nunca he comido un coño, trató de protestar él.

    -Pues alguna vez tiene que ser la primera, y eso solo lo puedes hacer con mujeres guarras.

    Él abrió su boca y con su lengua paso a lamer la zona de mis bragas que estaba encima de mi coño, desde luego no es lo mismo que te lo coman directamente, pero que te lo haga un jovencito virgen y encima atemorizado, jajaja, es algo que me daba mucho morbo y que compensaba lo de su inexperiencia, por lo que le dije:

    -Venga so guarro, con más ganas que pareces un bebe, demuéstrame que eres un hombre.

    Poco a poco fue haciéndolo mejor, su lengua, lo hacía cada vez mejor, no pude evitar quitarme la camiseta y quedarme con el tanga solamente, mientras el no dejaba de chupármelo, mis tetas quedaron al aire, yo me puse de rodilla encima de su cara, mientras el seguía comiéndome el coño, yo le dije:

    -Vas aprendiendo, so cabron.

    No pude evitar acariciarme las tetas, y el siguió comiéndomelo hasta que me corrí, en ese momento me puse de pie y poniéndome de espaldas a él le ordené:

    -Venga niñato, lámeme el culo

    Y le tuve un rato así, pero estaba muy caliente, así que le ordené:

    -Venga cerdo, quiero que te desnudes ahora mismo, a ver que eres si eres un macho o un poco polla.

    La verdad es que no estaba nada mal, incluso mejor que la de su padre, le ordené ponerse de rodillas, estaba muy mojada y me quité las bragas, me senté sobre la cama y llevé uno de mis pies hasta su polla, y se lo acaricié con ella, y le dije:

    -No es que tengas una superpolla, pero bueno, para alguna desesperada puedes valer y hoy me pillas generosa, así que te voy a iniciar en el sexo, pero tendrá que ser bajo mis condiciones, a partir de este momento eres mi muñeco y ahora contigo lo que me apetezca cuando me apetezca, ¿Estás de acuerdo? Di si ama.

    -Si ama, me respondió.

    Le ordené tumbarse en la cama y yo me tumbé encima de él en posición inversa y le ordené:

    -Cómeme el coño.

    El sacó su lengua y comenzó a lamérmelo, no lo hacia mal del todo, en esos momentos yo incliné mi cabeza hasta su polla y abriendo mi boca me puse a comérsela, a veces interrumpía mi lamida, para decirle:

    -¿Estas disfrutando, niñato?

    -Si mi ama, respondía él.

    La verdad era que yo estaba que me moría de ganas de tener una polla dentro de mi coño, así que cambié de posición, me puse encima de él y poniendo mi coño encima de su polla me puse a cabalgarle mientras le decía:

    -Aprovecha niñato, pocas veces en tu vida vas a poder meter tu vulgar polla dentro del coño de una hembra como yo.

    Después me giré quedándome de espaldas a él y seguí cabalgándole, lo estaba pasando divinamente, mientras con mis rodillas decidía el ritmo de la envestidas, hasta que el se corrió.

    Yo me hice la enfadada y le dije:

    -¿Niñato cómo te atreves a correrte sin mi permiso?

    El parecía avergonzado y decidí seguirme aprovechando, así que le ordené:

    -Quiero que te tumbes en el suelo ahora mismo.

    Obedeció y en ese momento yo me puse de rodillas con mi culo a la altura de su boca y le ordené:

    -Guarro quiero que me lo lamas.

    Él sacó su lengua y se puso a lamerme el culo, es ese momento me di cuenta de que había hecho un buen descubrimiento el siguió lamiéndomelo hasta que me corrí

    Varios días después paseando por la ciudad vi a su hermana, tendría un poco más de dieciocho años besándose con un chico, nada fuera de lo común, pero dadas mis relaciones con su padre sabía que eso no le iba a agradar a su madre, así que me decidí a sacar partido de la situación, esperé a que estuviera sola en casa, pero oi como se disponía a salir de casa, en ese momento abrí la puerta y le dije:

    -¿Dónde vas señorita?, ¿No será a verte con él chico de ayer? Creo que tendré que hablar con tus padres.

    Ella se puso nerviosa, creo que pensaba que su madre la iba a imponer un castigo muy fuerte, al verla así me di cuenta y le dije:

    -Bueno no se lo diré a tu madre, pero a cambio tú y yo tendremos que tener una conversación sobre hombres y mujeres.

    Ella vio el cielo abierto y yo la hice una señal de que me siguiera, cuando entramos en mi casa, la indiqué que cerrara la puerta y nos fuimos al salón, una vez allí la ordené ponerse de rodillas y le dije:

    -Me parece que eres un poco joven y que necesitas que alguien te hable de la relación entre hombres y mujeres.

    Acto seguido me subí la falda y me bajé un poco las bragas, lo suficiente para dejar mi coño al aire y le dije:

    -Mira, esto es lo que nos distingue a las mujeres, tener un coño peludo como este.

    Me senté en el sofá con las piernas bien abiertas, de manera que mi coño se quedó ante su vista, y después le dije:

    -Y otra es que tenemos tetas, ¿Tú tienes tetas?

    Le alcé la blusa y dos pechos de pequeño tamaño, pero bellísimos aparecieron ante mis ojos, en ese momento le dije:

    -No están mal, pero tienen que crecer, y luego añadí, ¿Alguna vez has probado como sabe el coño de una mujer?, me hizo un gesto negativo con su cabeza y yo le dije, pues todas las mujeres deberían de probarlo, mete tu lengua dentro de mi coño.

    Ella estaba nerviosa, pero fue obediente, y se puso a lamerme el coño, al poco yo la pare y le dije:

    -Me parece jovencita que te hace falta una lección sobre el asunto y yo te la voy a dar, pero antes desnudémonos para estar más cómodas.

    La hice quitarse la blusa y sus pechitos quedaron definitivamente al aire, después la ordené quitarme la falda, ella muy sumisa obedeció, la hice quitarse la falda por lo que se quedó con unas bragas diminutas como única prenda, en ese momento le ordené sentarse en el sofá al revés, con la cabeza apoyada en la zona de sentarse y sus piernas sobre la zona de reposo, mientras yo me iba desabrochando la camisa y me la quité en ese momento solo mi sujetador cubría mi cuerpo, en ese momento inclinándome volvía poner mi coño al alcance de su boca. Ella entendiendo bien mis deseos, introdujo su lengua en el interior de mi coño, yo al sentirla le dije:

    -Jovencita estoy viendo que con un poco de entrenamiento vas a ser una puta de primera.

    -Seré lo que tú quieras, mi ama, me respondió.

    Me puse de rodillas en el sofá, encima de ella, con mi coño al alcance de su boca, ella seguía chupándomelo de una manera increíble, parecía que llevaba comiendo coños mucho tiempo, yo me di cuenta del potencial que tenía, y lo cierto es que la muy zorra no tardó en lograr que me corriera, en ese momento yo le dije:

    -Jovencita, no está mal, pero la maestra Isabel te va a enseñar como hacerlo bien.

    Le pedí que permaneciera tumbada en el sofá con las piernas bien abiertas, y yo poniéndome boca abajo, a cuatro patas, llevé mi boca hasta ese coño tan tierno, y sacando mi lengua me dispuse a comérmelo.

    Ella al sentir mi lengua se puso a gemir mientras decía:

    -Ama esto es alucinante nunca había sentido algo así.

    -¿Ni siquiera con el chico del otro día?, le pregunté.

    La chica negó con la cabeza mientras sus gemidos se hacían más intensos, hasta que logré que se corriera y sus líquidos fueron a parar a mi boca, me parecieron deliciosos, después le dejé un momento para que se recuperara y le dije:

    -Zorrita, ¿Te animas a que nos lo hagamos mutuamente?

    -Si a ti te apetece, mi ama, me respondió.

    Puse mi coño sobre su cara, mientras yo llevé mi boca hasta su coño y me puse a chupárselo, me supo delicioso, mientras su lengua hacia verdaderas maravillas dentro de mi coño. Mis tetas se restregaban sobre su vientre, todo ello me daba un placer increíble, no tardamos las dos en corrernos nuevamente, cuando lo hicimos la chica me dijo:

    -A partir de hoy seré tu puta y hare todo lo que quieras, no es necesario que me chantajees.

    Quizá podía ser el principio de una relación muy interesante para las dos.

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  • Estaba excitado y llegaron a quitarme lo excitado

    Estaba excitado y llegaron a quitarme lo excitado

    Me encontraba en la soledad de la habitación donde me encontraba hospedado ese día, un hotel por la zona centro de la Ciudad de México, ese día, curiosamente, me gano la flojera y no quise salir a ningún lugar a pasear ni nada, todavía era relativamente temprano, me puse a estar viendo porno en una minilaptop que solía llevar conmigo en ese entonces, buscando sexo gay y sexo de transexuales, especialmente el de transexuales siendo activas.

    Al estar viendo los videos, estaba recordando las veces que me habían penetrado, recordando en mi mente esa sensación que me dejaba en mi interior el como las vergas de mis amantes, entraban y salían de mi culo de manera constante, me empecé a sentir muy excitado y sentí como mi culo, empezaba a palpitar, como si quisiera ser penetrado, una sensación que nunca había sentido en mi vida, me quite el bóxer que traía puesto, me acosté en la cama, poniéndome de lado, puse mi mano atrás y separe con mis dedos mis nalgas, me ensalive dos de mis dedos y los puse en la entrada de mi agujero anal, empezando a moverlos alrededor de ese orificio que empezaba a tener una sensación placentera.

    Comencé con algunos movimientos circulares, frotando el exterior haciendo un poco de presión de mi dedo, como queriendo introducirlo, quite mis dedos y los volví a ensalivar, poniéndolos nuevamente en mi culito, haciéndolo los movimientos circulares e introduciendo mi dedo, el cual logra abrirse paso, a lo que empecé a estar metiendo y sacando mi dedo, moviéndolo en forma circular en mi interior, así estuve jugando unos minutos cuando sonó el tono de mi celular por la llegada de mensajes, detuve mi juego para revisar mi teléfono.

    Me habían llegado mensajes en la aplicación de WeChat, de una transexual con la cual ya había tenido un encuentro anteriormente, la cual tenia de nombre de usuario TS Ale, a lo que empecé a leer la conversación que decía así:

    TS Ale: Hola. ¿Como has estado?

    TS Ale: Acabo de ver la aplicación y me apareces a unos cuantos kilómetros. ¿Andas en el DF?

    Enviando también un emoticono de signo de interrogación, a lo que me dispuse a responderle de la siguiente forma y continuando la conversación así:

    Yo: Hola, si, hace poco rato que llegue y estoy instalado en un hotelito, espero que estes bien.

    TS Ale: Que bien, yo bien, hace poco me estaba acordando de ti, de que te estoy extrañando de una forma, ¿Estarás ocupado? Me gustaría que fuese como ese día… Seguido de un emoticono de guiñar el ojo.

    Al leer su mensaje, sentí como un cierto nervio y deseo recorrió mi cuerpo, que incluso mi agujero anal hizo un movimiento de respingo, Tome un poco de aire y le que le contesté con la siguiente propuesta:

    Yo: Si, me gusta lo que dices, también me gustaría saber en que forma me estas extrañando. Sabes. Me encuentro hospedado solo esta vez. Te parece si vienes aquí a donde estoy. le envió la ubicación. Le digo: No está muy lejos, creo, estoy en la habitación XXXX.

    TS Ale: Si, con todo gusto voy, No está lejos donde estas hospedado, en un momento estoy contigo, espérame, Quiero verte sin dudarlo… Seguido de un emoticono de beso.

    Terminando de leer el mensaje, me puse un suspensorio que había comprado hace algún tiempo, un boxer corto, me vestí rápido, me cambié con un pants de tela ligera, playera deportiva, me puse unas chanclas que llevaba. No paso demasiado tiempo, hasta se me hizo que no había pasado mas de 40 minutos, cuando sonó que tocaron la puerta de mi habitación, a lo que fui a abrirla rápido.

    Abrí la puerta por completo, la vi a ella frente a mí, vistiendo un pantalón de licra negro, una blusa color rosa y zapatos color negro, la hice pasar al interior de la habitación y al cerrar la puerta, ella se puso atrás de mí, pegando con su cuerpo al mío, quedando pegado en la puerta, quedando con mis manos pegadas a la puerta, sin poderme mover, empezando ella a pasar su lengua por mi cuello, hacia mi oreja, bajando de mi oreja por mi cuello, tomando con su mano mi cara, para hacerme voltear ligeramente y plantarme un beso apasionado, deja de besarme y me dice, ya quería verte, se quita de encima de mí y me toma de la mano, me hace voltear hacia ella, quedando de frente, me empieza a besar en la boca de forma apasionada y pasa sus manos por debajo de mi pants, masajeando mis nalgas.

    Mientras me besa, masajea mis nalgas, pasa sus dedos por la raya entre mis nalgas, alcanza a tocar ligeramente mi culito con la punta de sus dedos, me deja de besar y de un movimiento hacia abajo, eme quita por completo mi pants y mi bóxer, dejándome únicamente con el suspensorio puesto, al ver ella eso, expresa con un tono juguetón: “Mira que curiosidad tenemos aquí, se ve rico en ti”. Luego de decirme esto me pega una nalgada y después toma con ambas manos mi playera y la desliza hacia arriba, quitándome por completo, dejándome completamente desnudo antes ella, solo con ele suspensorio puesto y diciéndome en tono cachondo:

    TS Ale: Desde que vi que estaba tu conexión cerca, quería verte y saborearte de nuevo.

    Me hizo sentarme en la cama, ella se quitó toda su ropa a toda prisa, saltando a la vista su verga bien erecta, al verla, un fuerte deseo me recorrió por completo, ella noto que me quede viendo su verga, se acerco y sin decirme nada, la puso entre mis labios, a lo que yo de inmediato la metí en mi boca, empezando a succionarla de arriba abajo, sacándola y metiéndola en mi boca, sintiendo cada centímetro de ella entre mis labios, lamiendo su cabeza, el tronco entero, chupando también sus testículos, mientras ella, acariciando mi cara con sus manos, gemía de gusto y diciendo entre esos gemidos “Si que deseaba sentirte así”, luego toma con sus manos ambos lados de mi cara, deteniendo mi mamada, me miro a los ojos y me dice en un tono bastante sensual: “¿Pero sabes que es lo que mas extraño de ti?”.

    Cuando termina de hacer su pregunta, me hizo ponerme de pie, me hace voltearme y hacerme poner en posición de 4 sobre la cama, acerca su cara a mí, empiezo a sentir la clara humedad y algo que esta jugando con mi agujero anal, esta pasando su lengua, dejando profusa saliva en cada pasada, siento como su lengua pasa con insistencia y como intenta introducirse en mi culo.

    Luego de un momento de delicioso lengüeteo, se pone de pie y se pone detrás de mi y siento como pone la cabeza de su verga en la entrada de mi agujero, como empieza a empujar la cabeza queriéndose abrir paso, presionando hacia adelante, haciéndose un poco para atrás y otra vez hacia adelante, pero mi culito no quiso ceder a ese intento de penetración, retiro su verga, abre con sus manos mi culo y echa un poco de saliva, luego, acomoda nuevamente la cabeza de su verga en la entrada de mi agujero y empieza a ir presionando, poco a poco, hacia delante de forma constante.

    Hasta que finalmente, siento como mi culito cede a su presión, deja pasar a ese invasor de carne, su verga entra por completo sin ninguna vacilación, llegando hasta el fondo en ese primer empujón, haciendo que tanto ella como yo, soltáramos un gemido de satisfacción y placer.

    Luego de un momento en el que ella disfruta de estar completamente dentro de mí, empieza a irla sacando lentamente, sacándola por completo, con sus manos separa mis nalgas, quedando a su vista, mi recién perforado agujero, el cual, al sentirse expuesto, respinga, diciendo ella en ese tono excitado y cachondo: “Esto era lo que más extrañaba de ti, este delicioso culito que tienes”.

    Suelta mis nalgas, puso la punta de su verga nuevamente en la entrada de mi culo y de un solo empujón, la volvió a meter hasta el fondo, empezando a estar metiendo y sacando de forma rítmica su verga, entre cada embestida que me daba, soltaba gemidos de placer que iban aumentando de intensidad, gimiendo ella a su vez con bastante fuerza, ambos disfrutando de este delicioso momento.

    Me estaba bombeando de forma constante, sin parar, mi culo, sentía, como, cada centímetro de su palo de carne, se abría paso hasta lo más profundo de mí y luego salía sin ninguna vacilación, entraba y salía su verga de mi agujero anal, provocando esa sensación de placer que ya estaba deseando y necesitando, a veces lo dejaba hasta el fondo un momento y volvía a bombearme con esa constancia e insistencia, quería que yo sintiera la totalidad de su palo de carne, empiezo a sentir, como empieza a hacerlo con mayor rapidez, empieza a meter y sacar su verga más rápido, entre bastante más gemidos de parte de ella, me dice: “Ya me voy a venir, los vas a recibir por completo, si”.

    Deteniendo su embestida, sacando su verga, poniéndose de pie y me toma de la mano, me hace ponerme de pie y luego me hace hincarme frente a ella.

    Ella toma con una de sus manos su verga y con la otra me toma de la barbilla, masturbando su verga, la empieza pasar por ambas mejillas, la pasa por mis labios, la mete en mi boca, la saca, la vuelve a pasar por mis labios, mientras se sigue masturbando, luego con su mano con la que sostiene mi barbilla hace levantar mi cara, con sus dedos hace que abra mi boca y entre fuertes gemidos, acerca la punta de su verga a mi boca y empieza a soltar a un chorro caliente de su espeso semen, que cae al interior de mi boca, seguido de otros que dos que tienen el mismo destino, pasa la punta de su verga por mis labios, mete la cabeza en mi boca, la chupo un poco y me trago su leche caliente una vez que saco su verga de mi boca, ella dice en un tono juguetón y cansado:

    TS Ale: “Que delicioso tu culo, de verdad que estas bien rico” “Ya me hacia falta un culo como el tuyo”.

    Me hace ponerme de pie, me hace que me doble sobre la cama y toma mis nalgas con sus manos y las abre, dejando mi culo expuesto y dice:

    TS Ale: Vaya, si tienes un culo tragón, quedo bien dilatado, se ve delicioso abierto.

    Suelta mis nalgas y le da un par de nalgadas bastante sonoras, me deja levantarme, se acerca y me besa, me da un apretón de nalgas y me mete un par de dedos en mi culo aprovechándose de la posición, se separa de mi y empieza a cambiarse. Saco lo acordado y se lo doy, se acerca ella a la puerta, le abro la misma, antes de salir, da un beso cachondo en la boca, me abraza, con sus, diciéndome al terminar:

    TS Ale: Espero verte pronto nuevamente y me dejes disfrutar de tu rico agujerito.

    Se va, cierro la puerta y me acuesto de lado, pasando mis dedos por mi agujerito anal, sintiendo los estragos de esta tremenda cogida que me dio, esperando prontamente volver a verla.

    MicifusARM

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