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  • Mis vacaciones laborales (4 – final)

    Mis vacaciones laborales (4 – final)

    Regresé al hotel… aunque hubiera deseado no hacerlo. Al querer abrir la puerta recordé que había dejado la llave en el otro pantalón, toqué una y mil veces y nadie salía. Recurrí a recepción para que me puedan abrir, claro no sin antes hacerme esperar un rato.

    Al entrar noté algo raro: había maletas bajo la cama y un olor a sexo inconfundible. Las sábanas casi en el suelo, y mi llave, en la mesa de la cocina.

    Entonces escuché un grito arriba. El grito provenía de la habitación de Sergio, aquel grito de pronto se convirtió en un gemido intenso. Alcancé a reconocer el gemido que suele hacer Pamela.

    Salí enfurecido. El ascensor no respondía; fui por las escaleras. La puerta de la habitación de Sergio estaba abierta. Reconocí os gemidos de Sergio que ya los había escuchado y los de Pamela que eran largos y suaves por ratos. Me acerqué y veo la puerta del dormitorio estaba entreabierta. Vi lo que ya imaginaba.

    Pamela estaba encima de él, dándome la espalda, cabalgándolo. Su cuerpo me impedía ver a Sergio, solo sus piernas velludas y desnudas asomaban por debajo.

    Sergio: Ahhh güeritaaa… chingada madre … -jadeando, mientras la sujetaba de la cintura- cómo me encanta chingarte así…

    Pamela: Sii papitooo… sigue así… así, más fuerte – su voz entrecortada por el vaivén- hazme tu puta Sergiooo… chíngame más, no pares… chíngame.

    Pamela se balanceaba sobre él, sudorosa, mientras Sergio la alzaba desde abajo, metiéndosela con más fuerza. Sergio hundía el rostro en sus pechos, besándola con hambre.

    Pamela: Mmm… ayyy… ¿te gustan así cabrón?

    Sergio: No mames… esos pezones están bien pinches grandotototes… -mordiéndola suavemente-.

    Yo no sabía qué hacer. Verlo con mis propios ojos era distinto. Había sospechado, sí… pero estar ahí. Encararlos era lo primero que pensé en hacer, como aquella vez con Julio, pero verla engañarme de nuevo con otro hombre… me paralizó.

    Solo reaccioné cuando escuché la puerta de la habitación cerrarse de golpe y pasos acercándose. El miedo de que me descubrieran me hizo meterme en la habitación contigua, abierta por suerte. Ni siquiera me escondí bien: solo entré y recé para que no me vieran.

    Los pasos descalzos se oían cerca, mientras Pamela seguía gimiendo con Sergio como si nada hubiera pasado.

    Pamela: ¿En… encontrasteee?… – gritó jadeante desde la cama–.

    …: No hay ni mierda en tu maleta.

    Esa voz me atravesó como un cuchillo. Julio.

    Pamela: Uffff Sergiooo… la puta vaselina está bajo la cama…- apenas podía hablar cuando Sergio aceleraba el ritmo- pero este salvaje no me deja ni hablar… ¡ahhh!…

    Escuché un golpe seco cuando Julio dejaba caer su short en la puerta.

    Sergio: ¿Por qué chingados tardaste tanto carnal?… Ahhh… ya estoy por venirme…

    Julio: Pasé donde Ángel, tampoco tenía.

    No solo me engañaba otra vez… lo hacía con Julio de nuevo, delante de otro. Y encima hablaban como si nada, como si fuera natural. Y ese detalle… vaselina. Nosotros nunca habíamos usado eso… jamás lo pedí, pero, ¿entonces para qué la tenía?

    Sergio: Vas a tener que esperar tu turno carnal… ahhh…

    En eso, los labios de Pamela comenzaron a sonar, succionando.

    Julio: No es necesario… Ufff qué labios tienes…

    Sergio: Aunque estos labios conmigo está mejor… -al ritmo de los golpes contra su cuerpo- Ahhh… perra…

    Pamela: Mmm… -solo se le escuchaba succionando el pene de Julio… mmm…

    Sergio: Ven aquí chiquitaaa… ahhh… -soltó un gemido profundo acabando- Qué rico, mamita.

    Pamela seguía jadeando cuando Sergio terminó, aun así, jadeando exhausto dijo con voz cansada.

    Sergio: Y todavía me falta probar ese culote…

    Pamela, sin embargo, seguía gimiendo. Julio no tardó en ocupar su lugar, se la montaba sin pausa, el sonido de las embestidas llenaba el cuarto.

    Pamela: Ayyy bestiaa… mmm… Juliooo… ayy… no tan fuerte… -se quejaba con un gran gusto-.

    Sergio: Tranquilo carnal. No me la mates.

    Julio: Tú no la conoces como yo carnal… esta perra goza cuando le doy así, ¿verdad? – le soltaba nalgadas-.

    Pamela: Juliooo… mmm así nooo…-mientras gemía con más intensidad–

    Las palmadas contra su piel sonaban hasta donde yo estaba. Sergio reía, animando como espectador.

    Tras largos minutos, un gemido de Julio marcó su clímax. Después, los tres comenzaron a hablar entre risas, como si compartieran un secreto.

    Sergio: ¿Así que ya te la estabas chingando desde antes, cabrón? No mames, si no los veía arriba, ni me la creo.

    Julio: Hace rato que no la probaba… pero siempre vuelven, ¿no, mi amor? – le dio una palmada cariñosa pero sonora en el culo-.

    Pamela: Jajajaja… soy su vicio, pues.

    Sergio: Te entiendo güey… desde que la vi me traía loco. No sabía que hubiera peruanas así de pinches deliciosas…

    Pamela: Soy una excepción papi… mitad angelita para uno, mitad puta para otro… u otros -reía satisfecha-.

    Julio: Jajaja, que tal conchuda… pero cierto. Agradece que te la comparto carnal.

    Sergio: ¿Son swingers o qué pedo?

    Pamela: Jajajaja, ¿con Julio? Nooo, cómo crees…

    Julio: No, no soy su pareja. Solo… -le dio una palmada juguetona- de vez en cuando nos damos un gustito.

    Sergio: Mejor así. No me hubiera querido meter en su relación… Pero si así se porta -sonaba otra palmada- chingada madre, hasta me lo pensaba.

    Pamela: Diosss… qué fascinación tienen con mi culo, cabrones.

    Sergio: Sabes lo que cargas, güerita… y todavía no me lo das.

    Pamela: Sin lubricante no me lo vas a meter, papito… y tú la tienes muy gorda, lo sabes.

    Julio: Vámonos abajo otra vez, si o qué carnal.

    Pamela: Nooo… acá estamos más cómodos. Además, ¿y si entra Saúl y nos ve así?…

    Sergio: Pues cerramos con llave morra… y luego lo dejamos entrar pa’ que disfrute también… ¿qué dices, güerita?

    Pamela: No papi… suficiente con ustedes dos. – se escuchó un beso- Tú… – otro beso – Julio… – otro más – y yo.

    Sergio: Si me besa así, cómo le digo que no…

    Los besos se mezclaban con jadeos. Pamela se entregaba otra vez, y Julio parecía volver a montarla sin pausa.

    Pamela: Ayyy síí Julio… – sonaba otro beso – asíí…

    Sergio: No me la muevas tanto, güey… déjame saborearla… – mientras Julio la empalaba, Sergio parecía comerle la boca-.

    Siguieron los tres en su faena. Ya no aguantaba más. Quería huir, pero el miedo a ser descubierto otra vez me detuvo. Solo me quedaba escuchar cómo

    la mujer que conmigo era dulce y suave, con ellos hablaba tan sucia y ardiente.

    Veinte minutos después, Julio salió del cuarto. Pamela y Sergio continuaron, hasta que él acabó otra vez, esta vez en su boca.

    Sergio: Ahhh… sí, amor, trágatelo todo… como te gusta dejarme bien limpia la verga.

    Pamela: -con una risita entre sorbos- Ya te dije que te sabe rico…

    El silencio llegó después. Pensé que dormían, y busqué la forma de huir. Entonces escuché de nuevo la cama crujir. Pamela salió apurada hacia la cocina, abriendo el caño. Un instante después, Julio regresaba a la habitación.

    Pamela: ¡Dime qué pasaste por la habitación!

    Julio: Claro que sí, estuve ahí.

    Pamela: ¡¿Y?!

    Julio: Saulito llegó hace rato.

    ¡¡Mierda!! Me temblaron las piernas, ¿qué pude haber dejado? ¿Ya sabrá que estoy acá? Carajo, empecé a pensar alguna excusa… lo que fuera.

    Julio: Es broma, jajaja.

    Pamela: Eres un idiota.

    Sentí alivio… qué ironía, alivio después de presenciar lo que acababa de ocurrir.

    Julio: Llamé al hotel de Teodoro, Rómulo me dijo que aún no regresan.

    El señor Rómulo era el asistente personal de don Teodoro, con él había llegado a México.

    Pamela: ¿Acomodaste?

    Julio: ¿Qué cosa?

    Pamela: ¡Julio!… Hubiera ido acomodando.

    Julio no respondía

    Pamela: Julio no empieces, salte…

    Julio: ¿No escuchaste? Te digo que tenemos tiempo.

    Pamela: Pues yo no.

    Julio: ¿Qué pasa? ¿Crees que puedes darme la espalda con este culote como si nada? – le da una nalgada -.

    Pamela: ¡Julio! Sergio está durmiendo.

    Julio: Tanto pedías que te ayude con él y ahora lo quieres dormido.

    Pamela: Sí, justo eso. No te confundas. Solo te dejé tocarme porque quería tu ayuda con Sergio.

    Julio: ¿Ah sí? ¿Y arriba? ¿Y ayer?… Sergio no era quien te cogía.

    Pamela: … Ya salte.

    Julio: Además sabes que sin mí no tienes tan libre a Saulito. Así que mientras sea así – le da un beso forzado – voy a aprovechar.

    Pamela: Ya lo hicimos mucho hoy. Y Saúl no debe demorar, anda con las antenas bien paradas.

    Julio: No es el único con cosas paradas… ¿lo sientes?

    Pamela: Jajaja… Nunca voy a entender cómo te recuperas tan rápido.

    Julio: Sácate la tanguita, amor… Saúl tiene mínimo una hora.

    Pamela: – sonando excitada- ¿Estás seguro?

    Julio: Tan seguro como amo este culo.

    Pamela: Jajaja… mmm… supongo que 100% seguro entonces.

    Julio: No seas vanidosa… solo un 99%.

    Enseguida comenzó a sonar el choque de su pelvis contra el trasero de Pamela.

    Pamela: No sé cómo sigues con la pinga así de dura… ayyy, mmm…

    Trataban de no hacer ruido, pero los gemidos de Pamela se escapaban, secos, entrecortados.

    Julio: Sé muy bien que me extrañabas.

    Pamela: Mmm… rápido Julio.

    Julio: Ya sabes por dónde termino rápido – decía jadeante-

    Pamela: Pero no trajiste el lubricante.

    Julio: Y tampoco lo necesitamos… ¿ya no recuerdas como lo hacíamos antes?

    De pronto dejaron de sonar las embestidas. Ahora se escuchaba un sexo oral ruidoso, húmedo, con Pamela entregada.

    Julio: Ufff, amor… no has perdido el toque. Métele más saliva, así, así…

    Fueron varios segundos de ella chupando con fuerza.

    Julio: Bien, ya está… párate. Aaaa, qué rico.

    Pamela: ¡Au! No, Julio… espera – quejándose de dolor –

    Julio: Ya casi, tranquila.

    Pamela: No, me duele… ahhh no puedo, para.

    Julio: Ya entró… ufff ya está.

    Pamela: Mmm, ayy Julio… ahhh.

    Julio: Puta madre, Pamelita, qué apretada estás.

    Ella se limitaba a lanzar gemidos fuertes, ahogados, seguramente tapándose con algo.

    Julio: No sabes cómo extrañaba esta cola.

    Cada segundo era más sonoras las embestidas de Julio.

    Pamela: Yo también… ahhh, yo también.

    Con el paso de los minutos, las embestidas se fueron apagando, reemplazadas por besos húmedos, largos, susurros apenas perceptibles. Después, solo silencio.

    Pasaron eternos minutos cuando después de solamente oír susurros y besos. Alguien salía. A Julio enseguida lo escuché en la sala, encendiendo el televisor. No tenía forma de salir.

    En mi shock pensé, claro, ya había sorprendido a Pamela engañarme, pero nada, nada se comparaba con lo que acababa de presenciar. No tenía pruebas – no había smartphones, nada para grabar -. Pero en mi mente ya no había dudas: ese matrimonio debía terminar.

    Perdido en esos pensamientos, escuché un portazo: Julio salió del cuarto. Me atreví a salir despacio. No sabía dónde estaba Sergio, hasta que lo encontré en la cama, completamente desnudo, boca arriba, casi como el hombre de Vitruvio. El tipo tenía el miembro muy grueso, tal vez hinchado por lo que venía pasando. No le di más de un vistazo, tanto por pudor como por razones heterosexuales, ver algunas prendas de Pamela desparramadas me confirmó que no era la primera vez.

    Eran las cinco de la tarde. El pasillo estaba vacío, pero temía toparme con ellos. Esperé el ascensor, dudando, sabía que ninguno de ellos dos era capaz de tomar las escaleras a pesar de ser un piso así que mejor me lancé por las escaleras de emergencia. Respiré hondo y toqué la puerta de mi cuarto…

    Julio fue quien me abrió, no sé cómo pudo mirarme a los ojos.

    Julio: ¿Dónde estabas?

    No quería responderle, pero menos quería parecer sospechoso.

    Yo: ¿A qué te refieres?

    Entré y para mi sorpresa estaba don Teodoro sentado en el sofá, en eso salía Pamela con una taza de café.

    Pamela: Amor – me saluda mientras dejaba las tazas en la mesita – ¿Dónde has estado? don Teodoro llegó hace unos minutos.

    ¿Te habrá encontrado desnuda? ¿O tal vez “ordenando”?

    Yo: Recién llegué hace como media hora, pero estuve abajo… olvidé la llave.

    Pamela: Pero el señor Teodoro dice que regresaste temprano.

    Yo: No, no… pero si me regresé con él. -En eso miré fijamente a don Teodoro en señal de ayuda, quien entendió perfectamente-.

    Don Teodoro: Oh es cierto, regresó para almorzar con todos nosotros.

    Tanto don Teodoro conmigo, como Pamela con Julio nos dimos miradas de alivio. Parecía increíble que haya sido yo quien se encontraba dando

    explicaciones.

    Don Teodoro nos dio la noticia de que todo había salido bien y ya podíamos liberarnos de ese cargo. ¡Por fin!, pensé para mí. Este terremoto llegaba a su fin. Lo acompañé hasta el lobby.

    Don Teodoro: ¿Me dirás dónde estabas?

    Yo: Estuve aquí realmente.

    Don Teodoro: Lo sé, pero ¿por qué no lo sabían ellos? Había tensión ahí arriba hijo.

    Yo: La verdad estuve con alguien más – no supe con qué rostro decirlo -.

    Fue lo primero que se me ocurrió, una excusa perfecta pensé. Pero a don Teodoro no le cayó nada bien.

    Don Teodoro: ¿Cómo así?… ¿Con otra mujer?

    Yo: Aproveché el momento extra que tenía y bueno… hay una linda mujer aquí – intenté sonreír lo más airoso que pude –

    Don Teodoro: -noté la decepción en su mirada- No le puedes reclamar nada a Julio ahora, ¿no es cierto?

    Además de mi matrimonio y dignidad, ahora también había perdido la imagen que tenía con él. En el fondo prefería eso a que me viera como un cornudo nuevamente.

    Subí a la habitación y me abrió Pamela. Su mirada era extraña, pensé que iba a interrogarme sobre dónde había estado, pero no fue el caso. Cruzamos algunas palabras y nada más. A mí se me dificultaba disimular todo esto.

    Tenía tanto que decirle, sobre la fiesta, su atuendo, su ropa interior… Ya habíamos pasado situaciones similares, sí, pero ninguna se sintió tan mal

    como esa. Estábamos casados, con hijos, y ella parecía no tener remordimiento. No le dije nada, estaba agotado mentalmente.

    Salí a prepararme un café cuando suena la puerta. Abro y veo parada a una chica de unos 25–30 años, con el vestido verde de Pamela en el brazo.

    Chica: Hola… ¿Esta es la habitación de Pamela?

    Yo: Sí… ¿Quién le digo que la busca?

    Chica: Dígale de Sara por favor.

    Así que ella era la famosa Sara. Justo Pamela salió antes de que pudiera avisarle.

    Pamela: ¡Sara! Qué pasa – la saludó con un beso en la mejilla -.

    Sara: Hola, reina, te traje tu vestido… Vine más temprano pero no había nadie.

    Pamela: Ahh sí sí, ven, pasa… ya salgo – me dijo girando la cabeza -.

    Se fueron las dos al cuarto. Yo me quedé en la sala. A los minutos salieron y Sara se retiró.

    Yo: ¿Por qué tenía tu vestido?

    Sin fuerzas para querer saber más, pero curioso pregunté igual.

    Pamela: Anoche se me derramó vino y Sara me prestó ropa.

    Lo dijo rápido y se fue como quien no quiere hablar del tema.

    Pasaron los minutos y Julio regresó con los pasajes como le había dicho, Pensé que iba a quedarse, pero sacó pasaje para los tres. El vuelo era para las 3 de la tarde, lo más temprano según él.

    Un rato después Pamela salió campante, con otro vestido puesto, diciendo que iría donde Sara a despedirse. Le sorprendió que no me negara, pero ¿qué sentido tenía? Solo era una raya más al tigre.

    A los minutos Julio hizo lo mismo. Pensé lo peor, que se habían ido juntos, pero me aliviaba no escuchar nada arriba. Igual, la imagen de la tarde no se me borraba.

    Miré el reloj: 10:15. Mi orgullo me ganó, decidí ir a buscarla. Fui a la habitación de Sara. Toqué varias veces, nadie respondió. Bajé un piso, escuchaba música, parecía fiesta. Entré a mirar, pero ni Pamela ni Julio estaban. Pregunté y me dijeron que algunos habían ido a la piscina de arriba, pero la verdad me extrañaba que esté ahí Pamela, había salido con un vestido.

    Subí y ahí apareció: en el otro extremo, con un bikini blanco, mojada, conversando feliz con un grupo del que solo reconocí a Sergio, que la tenía agarrada de una nalga.

    Me vio enseguida. Le susurró algo a Sergio y salió rápido. Yo la seguí.

    Yo: ¿Qué haces acá? – le dije en un tono amargo -.

    Pamela: ¿De qué? Subí un rato solamente.

    Yo: Y estás toda mojada, ¿qué haces con ese bikini?

    Pamela: ¿Con qué más voy a entrar pues? Bueno vamos bajando ya – Ya estaba cinco escalones abajo antes de que pudiera reaccionar

    Yo: ¡Espera, Pamela! – le dije siguiéndola

    Recién un piso más abajo bajó la velocidad.

    Yo: ¿Qué pasó? Me dijiste que irías donde Sara y te encuentro acá con este bikini.

    Pamela: Sara me prestó el bikini y me dijo que subiera un rato.

    Yo: ¿Y dónde está Sara?

    Pamela: No sé… debe haber bajado ya.

    Yo: No me abrió cuando toqué a buscarte.

    Pamela: Estará en otro lado entonces. no lo sé.

    Ni me prestó atención. Llegamos a nuestro piso, entramos, se metió a la ducha y después se echó en la cama como si nada.

    A la mañana siguiente al despertarme, giré y noté que Pamela estaba arreglándose en el baño. Pasaban ya las nueve. Salió con una blusa de tirantes celeste y un short blanco veraniego que dejaba verle la tanga. Apenas me vio dijo que iría a devolverle el bikini a Sara.

    Julio: ¿Irás vestida así?

    Pamela: Hace un poco de sol, ¿porque no?

    Julio: Recuerda que hoy nos vamos. En Lima debe estar haciendo viento, Pamela.

    Pamela: Sí, ya sé. Dejé afuera la ropa con la que viajaré. Ya regreso.

    Me vestí como siempre: camisa larga, pensando en el frío limeño. Eran las diez y media y Pamela aún no regresaba. No le pregunté nada a Julio; no iba a mostrarle mi preocupación. Empaqué lo último cuando Julio me decía que vayamos bajando las maletas, eran ya las 11.

    Yo: Pero todavía no llega Pamela.

    Julio: -sonriendo- Tranquilo, ya vendrá.

    Bajamos las maletas y dejamos todo en recepción. Pamela seguía sin aparecer. Pasaron unos minutos y entonces la vi llegar.

    El impacto fue inmediato, venía aún con el short blanco, sandalias y el mismo top celeste. El cabello mojado, chorreando todavía, los pezones marcados como nunca.

    Pamela: ¿Qué hacen acá? -dijo incrédula

    Yo sin poder procesar aún la forma en que estaba, me quedé mudo.

    Julio: Pero si ya nos vamos jaja. Más bien ahí justo viene el auto – decía mientras llevaba algunas maletas-.

    Yo: Pamela, ¿dónde estabas?

    Pamela: Me estaba despidiendo pues – respondió a la defensiva, cruzándose de brazos-. No sabía que nos íbamos tan temprano.

    Yo: Te lo dije en la mañana. Ni siquiera regresaste a cambiarte… ¿cómo vas a estar así? -al verla más de cerca noté que no llevaba sostén-

    Pamela: Me quedé conversando con Sara y se me pasó la hora. – Se cubría el pecho con los brazos-.

    El cabello mojado, sin sostén, más de dos horas fuera… era claro de quien y como se estaba despidiendo.

    Cuando Pamela subía al auto aproveché a verle el trasero, y tal como lo imaginaba, aquella tanga que se le marcaba en la mañana ya no estaba. Ninguna duda: venía desnuda abajo también.

    Durante la hora de camino se limitó a cubrirse el pecho con los brazos. En el aeropuerto tuve que comprar un pantalón, medias y una casaca para disimular. En el avión evitó cruzarme la mirada. Julio tampoco habló, pero su sonrisa insinuaba demasiado.

    Yo no dije más. No había nada que preguntar. Ese viaje había terminado, y con él también -aunque no nos separamos hasta tiempo después- mi matrimonio. Pero puedo decir que ese fue, sin duda, el inicio del divorcio.

    Este fue solo un episodio de tantos que me tocó vivir. Una historia amarga, sí, pero también una que me mostró lo ciego que puede ser el amor. Quizá no tenga todas las respuestas, pero con este relato dejo parte de lo que fue ese tiempo.

    Si llegaron hasta aquí, me encantaría leerlos: saber si esta historia les tocó de algún modo, o si quisieran conocer otras experiencias que aún guardo. Sus comentarios o un mensaje a mi correo siempre serán bienvenidos. Gracias por acompañarme hasta el final.

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  • Me follé a la influencer de mis sueños

    Me follé a la influencer de mis sueños

    Todo comenzó una noche que estaba perdiendo el tiempo en TikTok siempre aparecen muchas mujeres haciendo bailes sugerentes o trends, pero esa noche una en particular llamó mi atención, tenía una cara angelical, de cabello negro, delgada con unas tetas bastante grandes, procedí a meterme a su perfil y observar más videos yo estaba encantado con esta mujer.

    Seguí a ver su perfil de Instagram donde tenía fotos en bikini, en su perfil observé un link de una página donde subía contenido extra, para mi sorpresa eran fotos provocativas pero nada de desnudos, observé la página y vi cada una de las fotos, yo seguía fascinado, así estuve un rato cuando automáticamente se recargó la página y acababa de subir contenido, una foto presumiendo un escote de sus bellas tetas, quería decir que estaba en línea en ese momento, procedí a pagar por mandarle un mensaje, adjunté una suma considerable para que me tomara en cuenta, a lo que respondió a los pocos minutos.

    El comienzo.

    Platicamos un rato, en el que yo insistí en que me mandara contenido explícito pero me dijo que ella no hacía ese contenido, solo lo que estaba en su Feed, decepcionado estuve a punto de finalizar la conversación pero seguía demasiado caliente, opte por decirle que si accedía a calificar una foto de mi pene (yo era consciente de lo que tenía y pues quería más que nada un halago de su parte) se negó en una ocasión pero cuando le ofrecí una gran suma de dinero me preguntó cómo era la mecánica a lo cual le expliqué que le mandaba una foto de mi pene y daba su opinión sincera.

    Ella finalmente accedió, me pidió un número de teléfono y me pasó su cuenta de banco, ya que hice el depósito me mandó mensaje diciendo que mandara la foto, yo le mandé una foto en la que mi pene se ve imponente y mi abdomen marcado para verse una vez, me apareció leído y a los 5 minutos me manda un audio diciendo que estaba impresionada que nunca había visto uno tan grande y estético, que no creía que fuera real, me preguntó si sabía las medidas exactas de mi pene, yo le respondí que no tenía esos datos y que si era real, después de eso mandamos unos mensajes más y finalmente ella terminó la conversación, quedé satisfecho y entendí que no pasaría más con ella.

    El despertar.

    Paso un tiempo desde aquella ocasión, yo aún veía sus videos en TikTok pero ya no busqué obtener más en su página, una noche estaba en mi casa cuando vibra mi teléfono, era ella me había mandado un mensaje, emocionado abrí la conversación y era un “Hola”, comenzamos a platicar, me parecía algo extraño que me mandara mensaje, después de un rato mostró sus intenciones, me dijo que estaba sola en su departamento y que había quedado intrigada con mi pene que quería verlo de nuevo, por un momento yo pensé en mandarlo sin más, pero pensé bien y respondí “que gano yo”.

    Pasó un rato y no contestaba supuse había acabado la plática, pero finalmente respondió que mandara una foto y ella me recompensaría, emocionado decidí tomar un video desde que estaba flácido hasta tener una gran erección lo mande y no obtuve respuesta en un rato finalmente me llega un video para ver una vez en la que ella está viendo en su ordenador mi video mientras se muerde el labio y acaricia sus tetas eróticamente por encima del sostén, yo quedé atónito ante tal video, agradecí, ella a mí y se despidió, después de un rato no creía lo que había pasado, estuve así un tiempo y me fui a la cama.

    Videollamada.

    Paso casi un mes y no me había buscado más, supuse que ya había obtenido lo que quería, una noche salí de fiesta con unos amigos cuando recibí una llamada de ella, me preguntó si estaba a solas a lo que le dije que me encontraba en una reunión, ella me comentó que quería hacer algo similar a lo de la última vez, que estaría despierta un rato más y si no perdía la oportunidad.

    Yo inmediatamente invente una excusa y me fui rápido a mi casa, pasaron unos 25 minutos de que había recibido su llamada, le mandé mensaje de que ya me encontraba en casa, al poco rato llegó un archivo pdf, me dijo que lo leyera cuidadosamente, en él decía que todo lo que pasara a partir de ahora era entre nosotros 2, que si algo se sabía se penalizaría con una fuerte cantidad de dinero, lo firme y se lo regrese.

    Pasaron unos minutos y ella me mandó una copia firmada igualmente por ella, estaba emocionado no sabía que pasaría, me preguntó “estás listo”, a lo que respondí que si, empezó a vibrar mi teléfono y era una videollamada de ella, estaba incrédulo, respondí y pude ver su rostro angelical, cruzamos 2 palabras y me dijo que ya no hablara que si no seguía sus indicaciones terminaba la llamada, yo solo me limité a decir que si, ella me pidió que colocara el teléfono en algún lugar, lo hice y quedé de frente a él, yo solo podía ver su rostro.

    Posteriormente me pidió que sacara mi pene y me masturbara para ella, yo estaba incrédulo pero comencé a hacerlo, estaba súper excitado de que me viera fijamente mientras me masturbaba, las reacciones que hacía denotaban que ella igual estaba excitada, pasaron unos minutos y empezó a decirme que acariciara más la cabeza, que lo hiciera más lento, estaba diciéndome cómo masturbarme.

    De repente ella apagó su cámara un momento y cuando la encendió se escuchaba un zumbido, mi mente no podía creer que ella se estaba masturbando también, sus expresiones empezaron a ser más notorias y comenzó a gemir, me hablaba sollozando y diciendo que aumentara el ritmo, yo ya no aguantaba más sus gestos y gemidos eran todo un sueño, finalmente ella tuvo su orgasmo, soltó un gemido increíble con el cual yo descargué todo mi semen, vio como mi pene goteaba semen a lo que solo entre jadeos me mandó un beso y terminó la llamada, nunca había disfrutado tanto masturbarme, limpié mi semen de mis manos y el piso y fui a dormir incrédulo.

    Primera fantasía cumplida.

    Pasó una semana de aquella noche, yo ya no salía en las noches pensado que en cualquier momento me podría mandar mensaje, así fue, solo que esta vez fue muy fría, mandó de nuevo el contrato y dijo que serían las mismas reglas, a lo que yo repliqué que no me sentía cómodo siendo solamente un participante, ella no respondió nada y cortó la conversación, pasaron unas horas y a las 3 am me marca diciendo que firme el contrato que me tiene una sorpresa, yo accedí sin pensarlo.

    Al poco tiempo hace videollamada y me dice que me calle y disfruté, era ella parada en un juego de lencería negra, sus tetas se veían espectaculares como pidiendo salir a gritos, ella comenzó a bailar de manera erótica y por instinto yo me desnude y comencé a masturbarme, ella veía como me masturbaba y seguía moviéndose para mí, algo en mi cambio y ordené que se volteara, ella sorprendida por mi tono de voz obedeció, se giró y empezó a mover su culo para mí, se agachaba y podía ver su labios apretados por el fino hilo de su tanga.

    Así estuvimos un minuto más cuando ella de la nada saca un consolador, no más grande de 15 cm y comienza a chuparlo, yo no podía creer lo que estaba viendo, sentí que estaba a punto de venirme, ella lo notó y dijo “entre más aguantes más durará tu diversión”, bajé las revoluciones y solo seguí disfrutando el espectáculo, ella jaló una silla y pegó el consolador en ella, no daba pie a lo que estaba por pasar, ajustó la cámara para que solo se viera de su abdomen para arriba.

    Yo en este punto no podía decir nada, deje que ella tomara el control, solo pude ver sus manos deslizarse y ella se quitó la tanga y me la mostró, la aventó hacía un lado y se sentó en el consolador, soltó un gemido y comenzó a brincar, la vista era un sueño hecho realidad, veía como botaban sus tetas de arriba abajo, sus cara de excitación y placer, mientras sus ojos no despegaban la vista de mi pene.

    Me pidió que me pusiera de pie y me masturbara más rápido, así lo hice y comencé a gemir su nombre, eso la excito aún más y aceleró sus movimientos, alcanzó su orgasmo y bajo el ritmo, yo seguía masturbándome y ella continuaba con el dildo metido en su vagina, me pidió que acabara por favor, pero seguí masturbándome y de la nada le comencé a hablar de manera obscena, le decía “sigue clavándote eso en el coño, que gimiera mi nombre, que acaricie sus tetas, que lo hiciera más rápido.

    Pasaron unos minutos y ella por iniciativa propia desabrochó su sostén, lo dejó caer cubriendo rápidamente sus pezones, pero por inercia los masajeaba y se excitaba más, aceleró el ritmo y comenzó a tener otro orgasmo, inconsciente quito las manos de sus tetas y las puso atrás para aumentar sus arremetidas y poder tener equilibrio, ante esa imagen no aguanté más, ver sus tetas desnudas unas aureolas grandes con un pezón puntiagudo un poco marrones pero rosados, no pude más y eyacule, ella se recuperó de su orgasmo, tapó rápidamente sus pechos, pero se dio cuenta de que yo los pude analizar completamente.

    Me dijo que había perdido el control y bajo las manos dejándome verlos, los apretaba y juntaba me tenía embobado viéndolos, estaba vez no colgó, hablamos un rato ella con las tetas al aire, me dijo que se las había operado no hace mucho que si me gustaban, yo respondí que me encantaban, me dijo que lo había hecho por una persona con la que salía pero terminó su relación y llevaba meses soltera y obviamente sin sexo, que por eso cuando vio mi pene quedó fascinada y pensó en estas sesiones de masturbación.

    Me pidió que por favor midiera mi pene, a lo que obedecí, fui por una cinta, cuando volví la ella ya se había incorporado en su cama, se había vuelto a poner su tanga pero seguía con las tetas al aire, yo regresé y mi pene estaba a media erección, ella comenzó a jugar nuevamente con sus tetas y comencé a excitarme nuevamente, ya en su máximo esplendor media 23.7 cm con 5.3 de diámetro, ella estaba incrédula, me dijo que era imposible que algo así entrara en su vagina, que es muy grande, yo no supe qué decir, hablamos un rato más y nos despedimos.

    La culminación de un sueño.

    Habían pasado 2 días, yo estaba incrédulo de lo que estaba teniendo que esta chica, en el trabajo solo pensaba en las imágenes de la última videollamada, estaba en mi hora de comida y recibo un mensaje de ella que esta noche estuviera libre, yo respondí que sí, dieron las 22 horas y me llega un mensaje, era nuevamente el contrato, lo firme y se lo mandé, me marcó por teléfono y me dijo que le mandara mi dirección, mi mente ya no procesaba lo que era obvio que iba a ocurrir, se la mandé y al poco tiempo me volvió a marcar que estaba afuera de mi casa, venía un su coche, lo metió en el garaje y bajó de su auto.

    era la primera vez que la veía en persona, no sabía qué decir, era bastante hermosa y su cuerpo se veía increíble, venía en leggins y sudadera, me saludó de beso en la mejilla y me dijo que a partir de aquí todo sería un secreto, yo asentí con la cabeza, abrí la puerta de mi casa y la invité a entrar, se acomodó en la sala y le ofreció agua, ella me dijo que venía a algo en concreto, se quitó su sudadera y leggin, quedó ante mí con un conjunto de lencería azul oscuro, solo dijo “destrózame con ese pene que tienes”.

    La tomé de la cintura y nos comenzamos a besar, apreté sus nalgas y después sus tetas, ella me quitó la camisa y me desabrochó el pantalón, comenzó a masajear mi pene por encima del bóxer, yo de igual manera comencé a pasar mis mano por su vagina por encima de su tanga, la cargué mientras la seguía besando y nos dirigimos a mi dormitorio, la acosté en la cama y comencé a besarle el cuello, desabroche su sostén y comencé lo que tanto había estado esperando, chupe y lamí sus tetas desenfrenado, mientras introduje mi mano por dejando de su tanga, ella estaba muy mojada y comencé a masturbarla, ella comenzó a gemir.

    Bajé besando su abdomen y cuando me situé en su vientre bajé su tanga, ante mí quedó su hermoso coño rosado, con una mata de vello adornando arriba de sus labios, comencé a lamer lentamente, le abrí más las piernas y me di un festín, tenía un sabor penetrante pero muy delicioso comencé a ayudarme con mis dedos mientras lamía su clítoris, empezó a gemir desenfrenadamente y se vino en mi boca, yo tragué todo lo que pude de sus jugos y seguí chupándole el coño, ella me pidió que parara, me levanté y ella sin ninguna orden se puso de rodillas, sabía lo que quería, me quité el bóxer y dejé salir lo que ella tanto estaba deseando.

    Su mirada se clavó en mi pene, se acercó y comenzó a lamerlo lentamente, siguió masturbándome un poco, después lo empezó a introducir en su boca, llegaba hasta la mitad y comenzaba a ahogarse, ella hizo lo que quiso, solo la tomé del cabello para guiarla un poco, así estuvo unos 5 minutos hasta que le pedí un 69, ella accedió y puso su vagina en mi cara, yo disfrutaba de su vagina, mientras la oía gemir mientras masturbaba y lamía la cabeza de mi pene.

    Así pasaron unos instantes y me pidió incorporarme me dijo que me acostara que se sentía lista, sabía lo que se venía, por fin podría penetrarla, me preguntó donde había condones, a lo que respondí que no tenía (no mentía, no estaba preparado), ella vio al cielo como esperando aprobación y me dijo que se la jugaría, chupó un poco más mi pene y se puso encima de mi, yo comencé a mamar sus tetas, agarro mi pene y lo puso en la entrada de su vagina.

    Mencionó estar asustada y que quería ir despacio, entró la cabeza a su coño y solo pude ver una cara de placer y algo de dolor, así continuó moviéndose poco a poco en lo que se acostumbraba a mi tamaño, pasó un rato y se dejó caer un poco más, la mitad de mi pene ya estaba dentro de ella, comenzó a aumentar la velocidad y yo mamando sus tetas y sentí como su coño se comenzó a contraer, alcanzó su segundo orgasmo se quedó estática un momento y yo decidí cargarla y voltearla para quedar de misionero comencé a empujar a mi ritmo mientras la besaba del cuello y boca.

    Estaba poseída, solo gemía y me rasguñaba la espalda, no podía parara comencé a ser un poco más violento y su respiración y gemidos aumentaron comenzó a pedirme que siguiera, así lo hice, nuevamente sentí su estreches y tuvo un tercer orgasmo, yo la levanté y la folle en el aire un momento, ella estaba como poseída solo gemía y pedía más, la acosté nuevamente en la orilla de la cama y puse sus pies en mis hombros la folle desenfrenadamente, apretaba sus tetas y le metía 2 dedos en la boca, comencé a sentir que me venía la jale rápidamente y se puso de rodillas, junto sus tetas y me vine como nunca en ella, solté 4 chorros todos en sus tetas.

    Cuando pensé que todo había acabada ella limpió mi pene con su boca, inmediatamente mi pene se puso duro nuevamente, ella no lo pensó 2 veces se incorporó sin limpiarse mi semen de sus pechos y se puso en 4, yo igualmente estaba fuera de mi y sin pensarlo se la metí completamente, ella soltó un quejido pero seguí follandola, el sonido en el cuarto era mi pelvis pegando en sus nalgas y sus gemidos, comencé a jalarla del cabello y a ella le encantaba, nuevamente ella tuvo otro orgasmo y se tiró a la cama parando más el culo quedo ante mí su ano, yo no estaba seguro de que podría hacer, pero simplemente saque mi pene y comencé a mamarle el culo.

    Metía mi lengua hasta donde podía y comencé a introducir un dedo en su culo, ella soltó un leve quejido pero no me detuvo yo seguí así unos minutos, metiendo 2 dedos y luego tres, llegó el momento en que volví a incorporar, solté un hilo de saliva que cayó en su ano, y comencé a restregar la cabeza de mi pene en su ano, yo esperaba su aprobación y ella solo volteo con cara como si estuviera poseída y me dijo “se cuidadoso” inmediatamente empecé a introducir la cabeza, ella apretaba sus manos en las sábanas y mordía una almohada, entró la cabeza completamente y ella solo gemía.

    Así seguimos un rato y comencé a dejar ir más parte de mi pene dentro de su culo, llegó un momento en que todo estaba dentro de ella y ella solo gemía y pedía más, yo masajeaba y apretaba sus tetas aún con rastros de mi semen, así estuvimos cogiendo hasta que ella alcanzó otro orgasmo y su ano apretó como nunca había sentido en mi vida y me vine dentro de su culo, llene todo su culo con mi semen.

    Ambos caímos rendidos en la cama por inercia ella se acostó en mi pecho y nos quedamos profundamente dormidos, al día siguiente despertamos a la 12 del día, lo que para mí fue un instante fue una sesión de sexo de casi 3 horas, me levanté y fui por agua, ella iba despertando tomó agua y me dijo “me duele todo el cuerpo pero la pasé increíble”, nos besamos un rato y decidimos ir a ducharnos juntos, ya ahí la bañé de pies a cabeza, al momento de limpiar su ano, note que tenía señales de sangre, se lo hice saber y me dijo que si tenía cierta molestia, que si no sanaba pronto, iría a un médico.

    Ella regresó el favor y me baño a mi, cuando lavo mi pene este se levantó de inmediato, me dijo que teníamos tiempo para uno más y ahí mismo la voltee y la folle una vez más fueron unos minutos de tenerla pegada al cristal mientras le follaba su vagina, ambos nos venimos, llene su vagina con mi semen, le ayude a limpiarla pero me dijo que no me preocupara que tenía DIU, salimos de la ducha, se vistió, le preparé algo de desayunar y después de un rato se marchó.

    Me mandó un mensaje agradeciéndome la noche anterior y que había sido su mejor experiencia hasta ahora, esa fue la última vez que recibí un mensaje de ella, durante un mes pensé que me buscaría de nuevo, pero comenzó a irse de viaje a partes del mundo, posteriormente subió que había vuelto con su novio.

    Ahí supe que todo acabó, actualmente yo me mudé de ciudad por trabajo, por lo que si me vuelve a buscar alguna vez, será imposible vernos, pero siempre tendré el recuerdo de cómo me folle a una persona que pensé imposible.

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  • Sexo con ex compañera del colegio (1)

    Sexo con ex compañera del colegio (1)

    Quien no ha fantaseado alguna vez con una compañera de clase, creo que todos tuvimos ese anhelo, lo que nunca me imaginé que unas de esas fantasías se me dieran de un momento a otro.

    Todo comenzó a mediados de 2024 yo me encontraba trabajando de manera remota para una empresa Mexicana como Full Stack Developer.

    En eso me llega una notificación a mi celular de Messenger reviso y era un mensaje de Joseph un antiguo compañero de colegio, el radica en estados unidos. La empresa donde trabajaba le había brindado vacaciones y quería aprovechar para visitar familiares y amigos que hace años no veía, tenía pensado realizar un reencuentro con toda la promoción del colegio y estaba tratando de localizarnos a todos, algunos si estaban inubicables.

    De los 35 que éramos en la promoción solo pudo localizar a 21, 7 desistieron por algún motivo solo quedamos 14 para el reencuentro que sería el sábado a las 8 pm en la casa de una compañera, que ofreció su casa que cuenta con azotea donde tendríamos más privacidad.

    Me vinieron sentimientos de alegría emoción volver a verlos después de casi 11 años, que habría sido la vida de cada uno, a varios no los veía desde la fiesta de promoción. Ese sábado iba a ser uno de los mejores del año.

    Me preparé sin mucha prisa pero con detalle, eligiendo ropa casual pero que me hiciera ver bien. A las 7:45 pm ya estaba en camino, y al llegar a la casa de Camila —la compañera que había ofrecido su azotea— me encontré con varios saludos efusivos, abrazos largos y carcajadas llenas de nostalgia. El ambiente era cálido, relajado, casi mágico.

    Y entonces la vi, a mi mejor amiga de la secundaria Serena, llevaba un sombrero vaquero tipo cowboy, un vestido blanco de corazones, su cabello era ahora rubio dorado, sus ojos verde ámbar mostraban un rostro armonioso, Tenía una estupenda figura se mantenía en forma, ya no era la niña que conocí ahora era toda una mujer.

    Apenas me vio me regalo una sonrisa. Salió de su asiento y se dirigió hacia mí.

    Nos abrazamos.

    Serena: Como ha pasado el tiempo, creí que ya no te volvería a ver.

    Yo: Como has cambiado te vez hermosa, seguro haz roto muchos corazones.

    Reímos.

    Serena: Tenemos mucho de que conversar.

    Yo: Seguro, pero vamos con el grupo quiero saludar a los demás.

    La agarre de la cintura y nos dirigimos con los demás compañeros.

    De los 14 que nos reunimos ese día 8 éramos hombres y 6 mujeres. Unos compañeros fueron a comprar cervezas, vino, hielo y piqueos (Snax).

    Cada uno empezó a contar su vida como le había ido, o la desgracia que era su vida. Los problemas en sus trabajos, la falta de dinero, infidelidad, abandono de sus parejas, etc.

    Hasta Serena cuando llego su turno de hablar, conto que ahora era madre soltera de 2 niños pequeños cuyo padre se fue a comprar cigarrillos y nunca más volvió. Trabaja como asistente en una biblioteca con un sueldo que apenas le alcanzaba para sobrevivir, vive con su madre que la apoyaba con el cuidado de los niños mientras trabaja.

    De los 14 presentes solo la mitad 7 pudimos ir a la universidad, de los cuales solo 3 la logramos terminar. Angie que era una abogada titulada y madre de una niña, aparte de su profesión tenía un emprendimiento de venta de ropa por Facebook.

    Joseph que ahora era Economista y trabajaba en una empresa en Estados Unidos.

    Si bien la paga era buena, era mucho estrés laboral, que no le dejaba tiempo libre.

    Hasta que llego mi turno:

    Yo: Bueno soy Ingeniero de sistemas de profesión, trabajo de manera remota para varias empresas como freelancer, tengo aplicaciones en la google play que me generan ingresos todos los meses, al igual que canales de YouTube. Invierto en bolsa en acciones que me generan dividendos. Hablo 3 idiomas español, inglés y portugués. Soy dueño de un Mercedes Benz aunque más me movilizo en moto y tengo un Pent-house en la costa verde donde cada mañana salgo desde mi terraza con una copa de Martini, a disfrutar de la brisa marina. ¡Mi vida es genial!

    Todos se quedaron en silencio.

    Serena: ¡Fanfarrón!

    Camila: ¿Y esta con alguien?

    Yo: No por ahora no, así que disfruto de mi soltería.

    Anguie: Wow, a ti si que te ha ido bien en la vida.

    Yo: Si pero no ha sido fácil, comencé como repartidor de delivery en bicicleta para pagar mis estudios, hasta terminar mi carrera. Pedaleando hasta altas horas de la noche bajo la lluvia. Es difícil pero si tienes un objetivo en mente todo es posible.

    Serena: ¿Que paso con Grace?

    Yo: Bueno descubrí que me engañaba con otro chico, terminamos y al poco tiempo me entero que sale embarazada de él, me dolió bastante porque la quería mucho, pero decidí que lo mejor era alejarme y cortar cualquier vínculo con ella. La última vez que la vi fue en la misa de gallo del 2015 estaba acompañada de su madre y hermana, con una panza de 7 meses. Apenas termino la misa salí rápido para que no me vea, de ahí ya no la he vuelto a ver.

    Serena apoya su mano sobre mi hombro para darme aliento, ella más que nadie sabía cuánto amaba a Grace.

    Luego pusieron música y nos pusimos a bailar mientras la noche avanzaba.

    A algunos el alcohol ya les empezaba a hacer efecto pero aun así el reencuentro duraría hasta el amanecer.

    Serena se lanza sobre mí y me abraza estaba muy mareada, me pide si la puedo llevar a casa. Nos despedimos de los que seguían aun consientes, otros ya dormían en el sofá o sobre las mesas.

    Serena: Ese es tu Mercedes, es hermoso.

    Yo: Si, vamos antes que se convierta en calabaza.

    Sonríe.

    Sube al auto, yo también me encontraba un poco mareado así que tenía que manejar con cuidado. Mientras iba manejando por el camino Serena no aguanta más y arroja todo el licor consumido en mi auto, manchando su vestido.

    Serena: Perdóname

    Se recuesta sobre el asiento quedando profundamente dormida, Yo también me sentía mal y conducir hasta su domicilio y luego regresar a mi pent-house iba a ser todo un desafío. Así que di media vuelta y fui de frente al pent-house.

    Dejo el auto en la cochera y la cargo sobre mis hombros, llevando su cartera. Entramos por el ascensor hasta el pent-house, la llevo hasta mi alcoba donde la recuesto sobre la cama. Comienzo a sacarle el vestido que estaba embarrado de vómito, dejándola en ropa interior.

    Me quedo viéndola por unos minutos y decido sacarle las sandalias y su ropa interior dejándola completamente desnuda sobre mi cama.

    Llevo su ropa a la lavadora, al regresar no podía aguantar las ganas me quito la camisa y me echo sobre ella. Comienzo a darle picos en la boca y el cuello, mi miembro se pone erecto. Por lo que procedo a quitarme los vaqueros.

    Coloco mi miembro sobre su vagina donde procedo a penetrarla, luego una vez dentro comienzo a bombearla hasta finalmente venirme dentro de ella. Caigo rendido sobre ella quedándome profundamente dormido.

    Luego de unas horas siento movimiento lo que me hace despertarme. Me recuesto a un costado saliendo de estar encima de ella.

    Serena: ¿Que ha pasado? ¿Que me has hecho? ¿Por qué estamos desnudos? ¿Dónde estamos?

    No sabía que decir, solo guarde silencio. Coloca su mano sobre su vagina y nota el semen dentro.

    Serena: Te has aprovechado de mí.

    Yo: Serena perdóname estaba pasado de alcohol y no me quise aprovechar de ti, este…

    Serena: Ahórrate las palabras, donde está mi ropa.

    Yo: Esta en la lavadora, vomitaste en el auto y embarraste tú vestido por eso te lo quite.

    Serena: Y ahí te aprovechaste.

    Yo: Perdóname…

    Serena: ¿dónde está el baño?

    Yo: Es la primera puerta

    Se levanta y se dirige al baño, yo estaba agarrándome la cabeza, por Dios que le hice, nunca va a perdonarme. Ya la fregué ahora solo queda asumir. Demoro varios minutos en salir del baño.

    Cuando finalmente salió, estaba envuelta en mi toalla que solo le cubría la mitad de su cuerpo. Me quedo mirando un rato, con los brazos cruzados.

    Serena: Tranquilo, no voy a denunciarte.

    Suspiro.

    Serena: Solo espero que no me hayas embarazado.

    Me quede congelado.

    Comenzó a caminar por la habitación. Mirando cada detalle.

    Serena: Veo que después de todo no eras un fanfarrón, tienes una hermosa casa con vista al mar, el baño también estaba hermoso hasta vi un jacuzzi.

    Hasta que mira su cartera.

    Serena: Mi cartera seguro mi madre me ha escrito, voy a decirle que me encuentro bien. Que solamente mi ex compañero. Me ha…

    Se sienta en el sofá de la habitación y comienza a escribir.

    Yo: Serena, Perdóname te prometo que no volverá pasar.

    Serena se quita la toalla que la cubría quedando desnuda, luego procede a echarse en forma horizontal sobre el sofá.

    Serena: Seguro que no va volver a pasar

    Yo: Si me provocas, no me hare responsable de mis actos.

    Se levanta y se camina hacia mí.

    Yo: ¡Serena alto! ¡Serena detente!

    Serena: No me digas que todavía eres tímido

    Pasa una mano sobre mi cabeza bajando sobre mi pecho.

    Serena: Vas al gimnasio, veo que sacaste cuerpo ya no eres ese chico delgado y débil que conocí.

    Yo: Serena si sigues así voy a volver a…, es en serio.

    Esas palabras parece que la calentaron.

    Serena: Pues hazlo estaba vez quiero estar consiente.

    La agarro de la cintura y la lanzo a la cama, me abalanzo sobre ella como un león a su presa. Tanto que ella misma se sorprende.

    Comienzo a pasar mi lengua por sus labios vaginales y clítoris.

    Serena: Por dios… Donde aprendiste eso.

    Comienza a gemir.

    Serena: Me voy a venir antes de que me penetres

    Me detengo y la veo, ella pregunta ¿Qué pasa? en ese momento el mundo pareció detenerse. Nadie más importaba. Solo ella, su cercanía, ese brillo en sus ojos. Me acerqué un poco más, con la duda a punto de romperse

    Nuestros labios se encontraron primero con suavidad, como tanteando. Mis manos acariciaron su espalda, sintiendo la calidez de su piel. Ella me rodeó el cuello con sus brazos y se pegó a mí.

    No hubo apuro, solo deseo contenido, profundo, que se deslizaba entre miradas, caricias y suspiros. Hasta que nuestros labios se devoraron de pasión comenzando el juego de lenguas.

    Era el momento perfecto de la penetración, mi miembro comienza a entrar en sus paredes vaginales hasta llegar al fondo, ella cruza sus piernas amarrándome con ellas para que alcance mayor profundidad.

    Desea más lentitud, quiere que mi miembro juegue profundamente dentro de ella, que se aleje como si la abandonara y vuelva a entrar con más fuerza; este ritmo va renovando su deseo y haciendo crecer su ansia hacia el límite. Rendida y sudorosa, con el corazón desbocado, los músculos tensos y el cuerpo febril, comienza a llegar poco a poco al clímax, voy aumentando la velocidad, ya no me detendré hasta que me derrame dentro de ella y toquemos el techo del placer.

    Serena emite un fuerte gemido lo que le provoca un fuerte estallido, había llegado al orgasmo. Yo retarde la eyaculación para esperarla pero era el momento y eyaculo en su interior logrando ambos llegar al clímax. Estábamos agotados pero plenos, seguíamos estrechamente abrazados sin desear desprendernos mientras mi miembro va reduciendo su tamaño en el interior de su vagina.

    Continuará.

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  • Degustando su primer brasilero

    Degustando su primer brasilero

    Azul después de la experiencia en Montevideo y haber estado por primera vez con un extranjero, le tomó el gusto y despertó su deseo de estar con un brasilero por primera vez, lo cual encendió mi cabeza y dije no te preocupes sino lo conseguis vos yo haré lo necesario para que puedas explorar esa fantasía.

    De vuelta de Uruguay comencé a explorar la página hasta que un día contacte con Mario que estaba próximo a venir a la Argentina por un par de meses. Conversé un par de semanas con él hasta que logramos coordinar el tan ansiado encuentro. Charlando con él en ese tiempo me cuenta que se iba a mudar a unas pocas cuadras de donde vivimos, lo cual hacía más excitante la idea del encuentro por todos las fantasías que trae aparejadas a futuro. En ese lapso el me pasaba fotos de él, fotos sociales para que la dama diera el visto bueno avanzar o no en el juego, a ella le gusto el, yo también le pase alguna que otra foto de ella, estaba todo dado.

    El último viernes 15 de agosto yo arreglo con él de juntarnos por la noche tipo 22.45 h y él me pasaría su dirección para ir, por cuestione a él se le complica y no nos escribe, nosotros salimos igual ya pensando que se había caído dicho encuentro, nos vamos a un bar de Palermo a tomar unos buenos tragos y finalizando con un rico vino. Ella se había puesto una pollera de cuero negra, junto a unas botas y una camisa de cuero, más su tapado de cuero, era la dama de cuero. (que use cuero o símil cuero a mí me pone a pleno)

    En el medio que disfrutamos de nuestro vino y nuestros besos, recibo un mensaje de él, disculpándose que se le había complicado, le pregunto si quiere que vayamos a lo que él da su ok y nos pasa la dirección de la casa, serian alrededor de las 1.30 de la madrugada, le dijimos en 10 minutos estamos (realmente estábamos muy cerca).

    Llegamos y él estaba esperándonos en la puerta, nos invita a subir. Ella se sienta en el sillón junto a él y yo en una silla enfrente de ellos. En un momento ella nos avisa que se va al baño, vuelve y yo la veo muy a gusto hablando con él, quedándome en claro que ella iba a ir por todo esa noche.

    Como ya conozco como es el juego con ella, yo me voy al baño sin cerrar la puerta de por completo para ver la escena de lejos que harían ellos. A los segundo que me voy ella le dice en inglés “you don’t want to try a kiss”, acto siguiente él se inclina sobre ella y empiezan a besarse, él la alza y se la pone encima y se besan muy apasionadamente, él no deja de meter mano por todo su cuerpo, ella muy caliente con toda la situación, me mira y tira su sonrisa cómplice de que está disfrutando mucho.

    Yo me levanto para ver de otra perspectiva, ella le dice vamos al cuarto, el se para y la alza encima de él, lo cual a ella calentó mucho y se siento su exclamación de “Opaaa” y se la lleva para el cuarto, en todo el camino encima de ella, una vez en la cama él comienza desnudarla poco a poco, ella me extiende sus piernas para que le quite las botas.

    Una vez ya desnuda ella comienza a quitarle la ropa a él, mientras yo solo me quito la mía y guardando la ropa de ella, una vez que logra desnudarlo a él comienza a chuparle su pito, el cual poco a poco tomaba más volumen y podía observarse que era un poco más largo que el mío, pero mucho más ancho, diría muy ancho (ella luego me diría que quedó fascinada con su pito, que era un pito muy lindo y sabroso para chupar), realmente se la veía muy entusiasmada con su nuevo juguete, no se lo sacaba de la boca, una y otra vez.

    En un momento cambian posición y ella me besa muy pasionalmente mientras él se la chupa a ella, Azul no paraba de gemir como loca, disfrutando a pleno de lo que estaba recibiendo, se veía que él sabía muy bien lo que estaba haciendo, entre besarla y tocarla, la estaba poniendo loca.

    Ella se levanta y pone en cuatro patas y yo comienzo a cogerla un poco así mientras le chupaba nuevamente la pija a él, ya varias veces me dijo que una de las cosas que más le gusta hacer a nivel sexual es estar en cuatro cogiendo con uno y chupando la verga otro, que la pone a mil.

    Después de un rato de cogerla ella quería probar a su nuevo macho, pero acá hubo un pequeño percance donde el no encontraba los preservativos que tenía para la ocasión (se había mudado hace un día), por lo cual le ofrecí a ella que siguiera cogiendo conmigo, así que se subió encima de mí, y empezó a jinetear mi verga a mas no poder, mientras el al lado y ella chupándosela lindo, en un momento de lo bien que se la estaba mamando dije este se viene en seco, pero no… aguanta el brasilero.

    Después de un rato de cabalgar encima de mí ella llega a su orgasmo, por lo cual se dedica a darnos placer a ambos, chupaba una y luego otra, claramente chupaba más y mejor la de él, se notaba que la saboreaba, que la deseaba mucho, cuando nos la chupaba nos miraba muy penetrantemente a los ojos, ella le pide que quiere que termine, que quiere verlo acabar toda su leche, lo cual el la complace y termina, ella se le tira encima y se unen en un gran beso pasional…

    Él se va duchar, y ella y yo nos quedamos en el sillón a medio vestir besándonos, al llegar él la agarra y la arrincona contra la pared para besarla y nuevamente manosearla, lo cual ella disfruta a pleno y después me confesaría que la calentó mucho esa imagen.

    Después de un rato charlando volvemos a nuestra casa, para nuevamente coger, pero solos, con todo el morbo de lo que había ocurrido minutos antes, y con la firmeza que deseaba juntarse con él otra vez para que le dé una gran ¡cogida! ¡esa que imagina él le va dar!

    Ahora estamos a la espera de poder organizar nuevamente un encuentro para que pase todo lo que faltó en ese encuentro y mucho más.

    Ahora voy a poner un par de cosas que me dijo él después de aquel encuentro:

    Voy a ser muy sincero y directo, jaja, me encantó, un cuerpo delicioso, era realmente bueno chuparla y tocarla… y como chupa con ganas, eso era increíble… realmente bueno, ella chupando mientras la follabas, sus gemidos con la boca ocupada, eso me puso muy cachondo.

    Espero ponerla contra la pared otra vez, pero de espaldas a mí jaja

    Me gusta mucho como la chupa y a veces intentaba meterse lo máximo posible en la boca.

    Ella me chupó y me miró con cara traviesa, fue increíble.

    Hazle saber que estoy pensando en ella y recordando cuando me dijo que yo metiera mi pija mientras la chupaba.

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  • El músico y yo

    El músico y yo

    Hola, querido lector.

    Estoy haciendo un ejercicio de escritura creativa porque quiero hacer una actividad diferente.

    Yo soy médico internista, tengo mi consultorio privado para atender pacientes los lunes, miércoles y viernes en las tardes. Además, trabajo desde las 7 am hasta las 14 pm de lunes a sábado en una clínica, entonces no tengo mucho espacio para experimentar con mi creatividad, ¿cierto?

    Bueno, en realidad si exploto mi lado creativo en un contexto distinto al laboral… Algunas noches me gusta frecuentar bares o clubes populares entre jóvenes universitarios. Esas noches dejo de ser la doctora y me transformo en nutricionista, entrenadora personal, gerente, etc. Me gusta la energía y el sex appeal entre la juventud de 18 y 25 años. Se podría decir que soy una cougar.

    Yo tengo 42 años y siempre he hecho deporte. En la secundaria era parte del equipo de voleibol y además me gustaba correr. Cuando llegué a la facultad de medicina participé en algunas competencias de ambos deportes, pero al comenzar a hacer las guardias de 24 horas, que además eran rotativas, dejé de lado mi faceta deportista.

    En el quinto año de medicina decidí entrenar en el gimnasio. Ya tenía seis meses yendo al gym, cuando decidieron organizar un concurso de bikini fitness y uno de los entrenadores me sugirió participar. Como soy competitiva comencé a prepararme para el concurso y a enamorarme del proceso de tonificación y marcación muscular.

    En la actualidad, sigo yendo al gym. Entreno todos los días 45 minutos, me gusta verme y sentirme en forma. Al vestirme optó por piezas abiertas a los lados para mostrar mis piernas definidas o por modelos ceñidos al cuerpo que marcan toda mi trabajada anatomía.

    Cuando salgo de cacería me gusta sentarme en el bar y observar todo de lejos, mientras degusto un Gin Tonic. Mi debilidad son los jóvenes altos y delgados de cabellos largos. Una vez que elijo la dosis de colágeno, me acerco y con una voz relajada, pero segura digo algo como:

    —Hola…Ven acá, siéntate aquí… No tengas miedo… ¿Qué hace un hombre bello así como tú solito por acá? Te invito un trago… Salud mi amor, por ti…

    En un principio, el elegido se siente intimidado, pero a medida que la conversación avanza, se relaja y todo fluye.

    Hoy quiero recordar a Antonio, un joven bajista de 21 años que grababa música en Fiverr para diferentes proyectos que requerían su talento. Sin embargo, él tenía muchos temas de conversación, la música tan solo era uno de ellos… Este joven estaba estudiando en la universidad Ingeniería de la Computación, aún le faltaba un año para graduarse. ¿Cómo puedo describirlo? De belleza simple y delicada, un machirulo diría que Antonio tiene porte de maricón.

    Su rostro es ovalado, usa una barba prolija, tiene un piercing en la ceja izquierda, lleva aretes, tiene piel blanca y cabellos castaños espectaculares, que por lo general lleva recogidos en un moño alto o chongo. Es un joven alto y esbelto, tiene una clave de Fa tatuada en la mano derecha en tamaño pequeño y otros tatuajes distribuidos en su cuerpo de Adonis. A simple vista él es un joven metalero atractivo, aunque musicalmente escucha y toca de todo.

    Recuerdo que Antonio y yo coincidimos en una noche de reggae. Ese día asistí al bar porque la banda de mi sobrina tocaría 3 canciones. Llegué temprano, me senté en la barra y esperé por los shows. Cuando el tercer grupo subió al escenario, el bajista se robó mi atención. El cuarto grupo era el de mi sobrina y ellos cerraban la noche.

    La semana siguiente volví al bar con un grupo de amigos y para mí sorpresa otra vez estaba tocando la banda del bajista sexy. Era noche de música latina: bachata, merengue y salsa. Justamente organicé la reunión con mis amistades para poder bailar, fuimos 3 damas y 3 caballeros, 2 de los caballeros eran pareja pero no les importaba bailar con cualquiera de nosotras, el otro hombre estaba interesado en una de las mujeres y los cromosomas XX del grupo solo queríamos bailar hasta el amanecer. Estuvimos bailando hasta las 4 de la mañana.

    Cuando el grupo se despide del escenario, aproveché para ir al baño y al salir me encontré con el bajista, así que no perdí la oportunidad para decirle:

    —Hola, me ha encantado como tocas el bajo. Bueno, todos los músicos de tu grupo son maravillosos. Te escuché haciendo reggae la semana pasada y ¡qué sorpresa la de hoy: escucharte toda la noche haciendo música latina!

    Él me respondió sonrojado:

    —Gracias. Tocamos mañana en la noche en el bar de la esquina. Por si quieres volver a escucharnos

    Respondí:

    —Perfecto, allí estaré. Por cierto, ¿cómo te llamas? Yo me llamo Olivia.

    —Mucho gusto, soy Antonio.

    Al escuchar su nombre y la forma en la que lo dijo sentí un corrientazo en todo mi cuerpo. Me gustan los nombres que comienzan y terminan con vocales.

    La noche siguiente me vestí divina: opté por un vestido strapless en color rojo, tipo tubo y hasta la altura de la rodilla, un modelito que marcaba muy bien mi cuerpo. Me puse unas sandalias transparentes, con un taco tan delgado que podría sacarle un ojo a cualquiera. Mi manicura y mi pedicura eran tipo francés: color nude y línea delgada blanca.

    No me puse ropa interior y me apliqué desde el cuello hasta los pies una crema corporal con efecto brillante de olor neutro para que no interfiriera con mi perfume: My de Burberry. La joyería que acompañaba este look fue sencilla y sofisticada: todas las piezas eran doradas, collar largo que caía sobre mis pechos naturales pero firmes, un par de argollas minimalistas y un anillo maxi en la mano derecha. Mientras me preparaba estaba escuchando una canción que dice:

    “Ponte cara, solo quiero verte para

    comerte porque eres toda una loba en la alcoba…

    Ponte cara que esta noche te espero

    Para darte lo que quieres

    Y tú darme lo que quiero”…

    Salí de casa pensando en lo bien que la pasaría…

    Estaba tan emocionada por ver a Antonio que me sentía de 20 años y estaba húmeda, con mis pezones, labios vaginales y clítoris algo crecidos y palpitantes…

    Llegué al bar y no conseguí lugar para estacionar mi auto. Estacioné a una cuadra del local y maldije la distancia porque aunque mis zapatos son espectaculares no están hechos para caminar una cuadra larga.

    Entré y el sitio estaba rozando el límite de su capacidad: era la fiesta de lanzamiento del primer álbum del grupo. Los chicos subieron al escenario, tocaron un set de 8 canciones pertenecientes a distintos géneros musicales y todos los asistentes estábamos emocionados por la energía que transmitían con su show.

    Se bajaron de la tarima para empezar a saludar a sus invitados y de repente alguien me toca el hombro, volteo con sonrisa coqueta y para mi sorpresa no es Antonio, era el vocalista de la banda y me dijo:

    —Hola, mucho gusto. Gracias por venir al lanzamiento de nuestro disco.

    Y yo le respondí.

    —Hola, soy Olivia. Antonio me invitó. Los escuché la semana pasada haciendo reggae y anoche haciendo música latina. Hoy me sorprendieron con toda la fusión que hacen, ¡felicidades!

    Él con la cara sonrojada, me dijo:

    —Soy Santi y gracias por el apoyo. Le diré a Antonio que estás acá en la barra para que se acerque.

    Y yo solo sonreí coqueta y le dije:

    —Gracias, acá estaré disfrutando mi siguiente Gin Tonic.

    No sé qué le dijo el vocalista al bajista, pero en cuestión de minutos Antonio estaba en la barra saludándome. Él me dijo para ir a la sala VIP donde estaba la banda y yo gustosa acepté. Allí volví a saludar al vocalista y conocí a los otros músicos. Conversamos, bebimos, reímos y poco a poco todos se fueron marchando hasta que solo quedamos Antonio y yo.

    Aproveche la oportunidad y le propuse un juego: verdad o reto.

    Él eligió la verdad. Le pregunté:

    —Antonio, ¿qué sientes en el escenario?

    Y él me respondió:

    —Ansiedad antes del show. Euforia y júbilo mientras toco. Al bajarme de la tarima siento agotamiento físico pero al mismo tiempo tengo una energía haciéndome cosquillas desde la cabeza hasta los pies. Es una experiencia sensorial loca y me encanta.

    Luego, me dijo te toca y elegí el reto.

    Le dije que me tenía que dar un beso.

    —¿Dónde lo quieres? —me preguntó.

    —Sorpréndeme —le dije.

    Antonio se acercó muy lentamente a mi cuello, sentía su respiración.

    Se me erizaron hasta las pestañas.

    Tensión.

    Mucha tensión.

    Estaba recorriendo un poco del área de mi cuello simplemente rozando su nariz y boca.

    Mientras yo pensaba: “¡Hazlo, hazlo ya joder! Bésame”.

    Y me besó.

    Se encendió un fuego dentro de mi.

    Uno muy grande. Muy intenso.

    No pude resistir más y fui por él.

    Nuestras bocas se encontraron.

    Nos besamos apasionadamente mientras nos quitamos la ropa mutuamente ahí mismo, en la sala VIP de un bar inspirado en músicos rebeldes.

    Antonio se sorprendió porque yo no llevaba ropa interior y me lanzó esa mirada que ponen todos los hombres la primera vez que ven al objeto de su deseo sin vestimenta: de adoración y devoción profunda.

    Ese momento particular es de los souvenirs que guardo en mi memoria.

    —¿Te gusta lo que ves? —Pregunté.

    —Me encanta —Respondió.

    Continuamos besándonos apasionadamente y sus manos recorrían de manera frenética todo mi cuerpo, así que lo detuve para darle indicaciones de lo que me gusta.

    Lo primero que le dije fue algo elemental:

    —Cuando un hombre acaricia con suavidad y calma todo el cuerpo de su amante antes de tocar los pechos, los glúteos y los genitales, la mujer se vuelve sexualmente más receptiva —y es esto lo que hace al hombre ser mejor amante. Luego agregué:

    —Estaré sentada en aquel sillón y tú vas a ver y acariciar la parte superior de mis pies, los dedos y la planta usando tus dedos como si tocarás tu bajo. En algún punto te pediré que los beses, lamas o chupes porque me encantan las sensaciones que mis pies me brindan, ¿ok?

    Él estaba desconcertado por mi indicación, lo noté en sus ojos, pero igual me observó con lujuria mientras me acomodaba en el sillón y colocaba mis piernas en el espaldar del mueble porque me acosté con la espalda en el asiento y la cabeza colgando.

    Así no solo vería a Antonio besarme los pies sino que lo vería acariciarme y chuparme la vulva…

    Cuando Antonio llegó al sillón le dije acaricia mi pie izquierdo con tu dedo índice haciendo movimientos circulares… Luego de un minuto, le dije acaricia el pie derecho de la misma forma… Luego le dije toca mis pies como si fuesen tu bajo.

    En algún momento le dije usa tu lengua en mis dedos de los pies y mientras él me lamía los pies yo acariciaba mi vulva, de manera suave y lenta…

    Él estaba lamiendo el meñique de mi pie derecho cuando sus ojos notaron que yo me estaba tocando y me vio con hambre…

    Le dije quieres comerme y me dijo: Si

    Le dije: Devórame el coño.

    Su lengua se movía en pequeños círculos, luego se movía en movimientos verticales y después cambiaba a movimientos horizontales.

    Cambiaba el orden de los movimientos y la intensidad, así llegó mi primer orgasmo.

    Mi clítoris estaba palpitante. Este chico si sabía comer pussy, aún lo recuerdo y me humedezco.

    Después de comerme rico, decidió penetrarme con tres dedos. Sacaba los dedos y volvía al ataque con la lengua, así estuvimos un buen rato. Volví a llegar al clímax justo antes de que comenzaran a llamar a la puerta.

    Él me dijo: la próxima me comes tú la verga y te voy a penetrar al ritmo de una canción que elijas. Elige bien la música Olivia porque así como te comí de rico te voy a dar en el coño.

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  • Nuestro primer intercambio de parejas

    Nuestro primer intercambio de parejas

    Me presento, me llamo Kouta y este es mi primer relato. Tengo 32 años, mido 1,85 m, soy robusto, pero no gordo. Tengo un pene de 18 cm de largo, pero grueso como una lata de Monster. Mi pareja se llama Luci, tiene 33 años, es muy delgada, tiene poco trasero, pero sus pechos son bien formados y deliciosos. Llevamos más de diez años juntos.

    Como contexto, mi novia y yo habíamos hablado hace dos años de tener un trío con otra mujer y luego con otro hombre, solo por la experiencia, y ella había aceptado, pero con la condición de que todo fuera 100 % heterosexual. A ella no le apetecía besarse con una mujer ni quería verme besar a un hombre, y yo pensaba igual. Pero solo lo hablamos y dijimos que sí, pero nunca hicimos nada ni volvió a salir el tema.

    Hace 6 meses vino una amiga de la carrera, Karina, con su novio, Luis, a tomar y charlar a nuestro departamento. A Karina la había visto y hablado en el pasado, pero nunca había convivido con Luis. Estuvimos bebiendo vino y cerveza, escuchando música, todo tranquilo. Karina está físicamente del mismo tamaño que Luci, pero tiene mucho trasero y poco pecho, está guapa, y el novio es un poco más bajo que yo, no es ni gordo ni flaco, también está guapo.

    Entre conversación y conversación, escuchamos llorar al bebé del segundo piso y empezamos a hablar de lo mucho que se oye todo. Entonces, Karina nos preguntó cómo lo hacíamos para coger. Contestamos que, cuando solo queremos quitarnos las ganas, lo hacemos en el departamento, sin hacer escándalo. Pero cuando ya tenemos muchas ganas, normalmente vamos a un motel para poder hacer ruido. Empezamos a hablar de temas sexuales: cada cuánto lo hacemos, si nos habíamos enfadado después de tantos años juntos, que ellos también van a moteles para no ensuciar la cama de Luis (no viven juntos), de una vez que lo hicieron en un balcón de vacaciones, etc.

    Y, entre charlas, risas y copas, supongo que a mi novia le empezó a dar calor y se quitó el suéter que llevaba. Normalmente, cuando sale a la calle siempre lleva pezoneras, pero como estábamos en la casa no las llevaba, y ya por los tragos le daba igual, porque llevaba una mini blusa blanca y pegada, y se le marcaban totalmente, sobre todo con la luz. No solo se le marcaba el pezón, se veía hasta el color.

    Obviamente, Karina y Luis las miraron, pero él no dejaba de mirarlas. Al rato, mientras seguían hablando, Karina le dijo: «Ay, amiga, tienes los pechos y el pezón muy bonitos», y Luci respondió: «Ay, yo enseñándole todo a tu novio», y la amiga se rio y le dijo: «No pasa nada, es solo mirar, y le doy permiso porque estaban en confianza».

    Como broma, dije que el jodido era yo porque todos la veían a ella y yo no veía nada. Y entonces Karina dijo: «Pues es que no tengo nada que enseñar, pero mira para que te toque algo». Se puso de lado en el sillón, se levantó el vestido y me enseñó el culo y la tanga. Traía uno de esos vestidos veraniegos que se amoldan al cuerpo, pero de tela fina. En eso, los cuatro, sin decir nada, ya estábamos cayendo en la vibra en la que estábamos entrando.

    Luci también estaba un poco bebida y fue la que dio el primer paso, porque dijo: «Pero entonces que él también vea sin nada, como ella te enseñó». Se levantó la blusa para enseñarle los pechos a los dos. Su amiga también estaba en modo «vamos a compartir», así que solo vi que se giró hacia su novio y le sonrió. Empezó a bromear con su novio diciendo: «Todo volado, porque esas no están chiquitas como las mías».

    Como dije al principio, los pechos de Luci no son enormes, pero están muy bien formados. Siempre digo lo mismo: están perfectos porque se amoldan a la mano. Sin decir nada y sin bajarse la blusa, Luci se acercó a Luis como dándole a entender que las tocara y se sentó a su lado en el sillón. Él se las empezó a tocar y acariciar.

    Karina se levantó, se sentó en mis piernas y me dijo: «Te dejo tocar mis miserias», y se empezó a reír mientras se quitaba el vestido, quedándose solo con la tanga; no llevaba sujetador. Honestamente, le toqué las tetas porque fue lo que me ofreció, pero con la otra mano le agarraba las nalgas. Ella era muy delgada, pero muy nalgona de gimnasio; tenía las nalgas firmes, pero suaves al tacto.

    Le dije que quería verlas mejor, se puso de pie frente a mí dándome la espalda, le dije que estaban muy mordibles y me dijo: «Pues tú también pruébalas». En ese momento caí en la cuenta de que Luci ya estaba recostada en el sillón y Luis le estaba besando los pechos. Entonces, Karina dijo: «Vámonos a un motel, porque aquí no van a dejar hacer ruido».

    Luci dijo que se iba a duchar rápido, Karina preguntó si podía entrar con ella y yo también me metí en la otra ducha rápidamente para ir fresco. Luis dijo que se duchaba llegando al motel. Como a los quince minutos, tomamos una botella de tequila, un lubricante que tenía Luci en sus cajones, y salimos. Fuimos al motel y, de camino, decidimos si queríamos habitaciones separadas o juntas. Karina decía que mejor separados, pero los demás queríamos estar todos juntos, así que al llegar elegimos una habitación con jacuzzi y una cama muy amplia.

    Llegamos al gran momento: fuimos los cuatro a la cama, pero Luis dijo que se iba a duchar rápido. Karina, sin esperar, se quitó el vestido y se quedó en tanga. Luci también se quedó en tanga, y yo en bóxer. Estábamos bebiendo de la botella de tequila, cuando Karina se me acercó y empezó a besarme, y también a Luci. Después de varios besos, Karina le dijo a mi novia: «Ve a la ducha para que no se quede solo mi novio».

    Solo vi cómo mi novia se quitaba la tanga y se dirigía al baño. Desde la cama no se alcanzaba a ver, pero escuché que se metía en la ducha. Dijeron algo, pero no se escuchaba por el eco y el agua. Karina y yo nos estábamos besando y me quité el bóxer. Ella puso una cara de asombro. «¿Cómo lo hace tu novia? Está bien gruesa». En ese momento, me sentí el hombre con el pene más fascinante del mundo y pensé: «Pobre de mi novia, Luis la va a tener pequeña en comparación con la mía seguramente».

    Por el eco del baño, escuché que le estaba haciendo una mamada, porque suele succionarme la cabeza y hacer que suene como una paleta, así que escuché ese sonido y automáticamente supe que ya estaba de rodillas. Se dejó de escuchar la ducha, se oyeron risas y gritaron que les hiciéramos sitio en la cama. Cuando los vi caminar hacia la cama, mi novia me miró con cara de volada y nerviosa, y yo miré a Luis y no lo podía creer. Su pene era bastante más delgado que el mío, pero medía unos 22 o 24 cm.

    Yo estaba acostado en la cama y Karina empezó a hacerme una mamada. Debo confesar que no era muy buena, en comparación con mi novia. Luis se sentó en el borde de la cama y mi novia empezó a hacerle una mamada sin esperar ni un segundo. Era la primera vez que la veía con otro hombre y, además, no era uno cualquiera, sino un tipo con una verga enorme. Podía ver en su cara que disfrutaba haciéndole sexo oral y cómo se desesperaba por ya tenerlo dentro. Cabe mencionar que, aparte de conmigo, solo había tenido sexo con un amigo de la universidad y me confesó que la tenía de unos 13 cm y delgada. Así que era la primera vez que estaba con una tan grande.

    Karina se levantó por lubricante, me untó bastante en el pene y se montó sobre él. Era muy estrecha. Empezó a moverse de arriba abajo poco a poco hasta que se lo pudo meter todo. Entonces empezó a montarme despacio mientras yo disfrutaba de agarrar esas nalgas tan carnudas que tenía. Después de unos minutos, Luci le pidió que le pasara el lubricante. Luis se acostó en el otro lado de la cama y vi cómo mi novia se iba sentando poco a poco en él. Ella lo tuvo más fácil para meterlo porque era más delgado que el mío; lo largo era el problema.

    Ahí estaban las dos amigas de la universidad, montando a los novios de la otra, gimiendo; en algunos momentos se miraban y se besaban. Me dolió matar el momento, pero tuve que pedirle a Karina que se pusiera a cuatro patas porque necesitaba ver esas nalgas empinadas frente a mí.

    La empecé a penetrar con fuerza, mientras con una mano agarraba su nalga y con la otra la agarraba del pelo. Sonaba tan fuerte el choque de mi pelvis contra sus nalgas. Al cabo de unos minutos, me pidió que no parara, que le diera más fuerte, que ya iba a terminar. Empezó a gemir muy fuerte y, después de su orgasmo, me saqué el pene y eyaculé en sus nalgas. Me sentí un ganador por ser el primero en hacer que la novia de otro tuviera un orgasmo.

    No duró mucho mi victoria: Luci se había puesto en posición de vaquera invertida mientras Luis la penetraba. Podía ver cómo ese enorme pene entraba y salía completamente de la vagina de mi novia. Yo sabía que esa posición le encantaba y la hacía terminar, pero lo que no me imaginaba era el enorme squirt que ese pene iba a conseguir de ella, seguida de una serie de gemidos y temblores en las piernas. Cuando pensé que había terminado, vi cómo Luis, con ayuda de la mano, la penetraba de nuevo, la tomaba de los brazos y la seguía penetrando de la misma forma pero con más fuerza. Los ojos de mi novia se ponían blancos y tuvo dos orgasmos más con squirt.

    Karina y yo nos acostamos a un lado para verlos. Luci dejó de montarlo, se recostó boca abajo cansada, pero Luis le dijo que todavía no había terminado. Le levantó las nalgas para ponerla a cuatro patas y empezó a penetrarla. Luci me miraba a los ojos con cara de estar disfrutando al máximo, así que me acomodé para que me pudiera hacer sexo oral mientras la penetraban en posición de perrito.

    Jalé a Karina para que se sentara en mi cara. Sentir el peso de esas nalgas en mi cara y oír cómo mi novia gemía con mi verga en su boca era una sensación increíble. Luis le dijo a mi novia que se diera la vuelta porque quería acabar en su pecho. Como pude, moví la cabeza para verlo: ahí estaba mi novia, recibiendo el semen de otro hombre en el pecho y ayudándole después a sacar hasta la última gota con un poco de sexo oral. Los cuatro nos quedamos acostados, tomando un poco de aire, esperando para iniciar la segunda ronda.

    En el siguiente relato les contaré cómo estuvo y las cosas nuevas que quiso probar mi novia.

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  • Viaje a Río de Janeiro

    Viaje a Río de Janeiro

    Hola, en esta ocasión le traigo una relato que le sucedió a mi amiga Belén, ella estaba casada con un gusano como marido que no me quería, según él, yo era una zorra que quería llevarla por mal camino a Belén.

    Desde siempre quisimos hacer un viaje juntas, no importara a donde, solo queríamos compartir la experiencia de viajar juntas a algún lugar que no sea la Argentina.

    Un día mi jefe sorteó un viaje a Rio de Janeiro para dos personas, si mi jefe, el que me agarró en la cocina, en otra historia cuento, porqué y como tuve que trabajar en la misma empresa que mi novio. La cuestión es que la fortuna tocó a mi puerta y me los gané, lícitamente, no como piensan.

    La llamo a belén y le cuento la buena nueva, ella saltaba de alegría porque nuestros sueños se harían realidad.

    Preparando el viaje a una semana de embarcar en el vuelo que nos llevaría a Rio de Janeiro, me llama Belén que quería hablar conmigo urgente.

    Me sorprendió y le dije que la esperaba en mi depatamento después de la oficina, que la esperaba con una merienda proteica.

    Preparo todo y suena el timbre, pregunto y me contesta ella, habilito la puerta para que entre y la espero en el pasillo, se abre el ascensor y una cara rara con una sonrisa medio desdibujada me abraza.

    -¿Que pasó amiga? -le pregunto desorientada.

    -Es raro, es una mezcla de bueno y malo y no sé cómo decirlo… -tira su cartera al sofá y se sienta a lado de su cartera.

    -Bueno, sería prolijo que empieces por el principio-le sirvo una taza de café negro.

    -Bueno, ahí va-agarra la taza, se recuesta sobre el respaldo del sofá, cruza las piernas y empieza su relato…

    Relato de Belén:

    Cuando recibí la tu llamada las piernas se me aflojaron y sentí una verdadera alegría, poder cumplir nuestro sueño, parecía que no era real.

    Le tenía que avisar a Omar, pero estaba en la oficina y si no es para algo de urgencia/emergencia le pone de mal humor que lo llame en horario de oficina.

    Esperé a la noche para contárselo, ya eran la 17 h y me suena el celular era él que me mandaba un mensaje.

    “Belén, hoy tengo asado en el quincho con los muchachos, compro hielo y llego en 30 minutos a casa”.

    Me había olvidado de que los jueves él se junta en el quincho de casa con sus amigos para hablar de cosas de hombre, autos que nunca van a tener, mujeres que nunca se van a coger, futbol y risas adolescentes.

    Entonces lo esperé a que llegara, cruza la puerta silbando una canción que no reconocía yo…

    -¡Amor, tengo algo que contarte que me pone muy contenta! – le digo entusiasmada.

    -¡Uy! Que bueno, aunque si es algo muy importante, ¿Por qué no lo contas en el asado cuando estén todos los muchachos, hoy viene un futuro inversionista que estamos negociando y si todo sale bien, la empresa podría dar un batacazo en el mercado de la construcción? – se apoya de espalda a la mesada de la cocina mientras toma un vaso con agua.

    -Vos decís?, creo que es algo un poco intimo – se lo digo con un dejo de desilusión.

    -Lo que tengas para decir, hacelo en el asado… seguro que será una gran noticia que nos genere motivos para brindar – me da un beso y se va a la habitación a cambiarse para prender fuego y empezar con el asado.

    Por lo general nunca participo, me quedo en mi habitación viendo alguna serie o leyendo algún libro con música muy zen en los auriculares… hago como que no existo, es su momento y no lo quiero opacar con mi presencia.

    El asado ya estaba avanzado, habían comido, bebido (yo diría por demás) y hasta consumido algunas sustancias para alegrar un poco el momento… siempre lo hacen y jamás le faltaron el respeto a la casa.

    Decido ir a comunicar mi noticia, yo estaba vestida de entrecasa, una calza negra deportiva, un remerón verde manzana, unas botitas negras con un poquito de taco (no más de 5 cm) y el pelo recogido hacia atrás en una sola cola.

    Me acerco hasta la puerta del quincho y me ve Omar, me hace seña de que entre.

    -Bueno, bueno, bueno… aquí tenemos a la reina de la casa que nos quiere compartir una noticia… ¡bah! ¡Un notición que nos va a alegrar la velada! -estaba ebrio y bajo efecto de sustancia, era notable.

    Pero ya estaba ahí y no podía dejar todo como estaba y retirarme, no sé porque aceté la propuesta de Omar, sabiendo como se ponían en cada asado.

    -Bueno, yo se lo quise decir a Omar a solas, pero el insistió que sea de manera masiva con ustedes presente, la noticia tiene que ver con algo que yo soñé siempre y que hoy tengo la suerte de poder cumplirlo… -yo no podía creer el estados de esa jauría, pero lo que más no podía creer es, que hacía yo ahí comunicando semejante noticia.

    -¿Le conseguiste una lipoaspiración para Omar? – me interrumpe Gonzalo, uno de sus mejores amigos y socio en la empresa.

    Todos estallan de una carcajada, eso me hace poner colorada y un poco de gracia también.

    -¡No, en serio! La cuestión es que ¡Celeste se ganó un viaje a Rio de Janeiro para dos persona y me invitó a que vaya con ella! – sonrío feliz.

    Omar se pone serio, y se levanta de su silla ladea su cabeza y deja el vaso de wiski que tenía en su mano derecha.

    -Como como ¿cómo? ¿Repetime eso? – se acerca despacio donde estoy yo.

    -Que me voy una semana con mi amiga Celeste (Kar) a Rio de Janeiro, ji -pienso que me iba a abrazar, pero no, estalló en cólera.

    -No me podés hacer esto Belén, justo con la puta de Kar te vas, justamente a Río de Janeiiiro, ¡¡la meca de las pijas a delivery de toda Latinoamérica!! -pone la manos en la cintura mira hacia abajo y piensa…

    -Vos me vas a meter los cuerno con algún negro, por culpa de la otra trola, ¿verdad? Ya lo estoy viendo – me mira y mira hacia arriba como resignado…

    Me vuelve a mirar y entrecierra los ojos como si se le hubiera ocurrido algo…

    -vos querés ir, ¿verdad? -me pregunta mientras se acerca hacia mí.

    -Es lo que siempre soñé -le dije, porque no iba a dejar pasar esta oportunidad, yo me iba a ir igual contra todo pronóstico.

    -Bueno, yo te dejo ir… y no te voy a molestar. Andá tranquila disfrutá Brasil, tu amiga, si te querés cogerte algún negro a mi no me va a molestar, pero me tenes que hacer unas cositas muy sencilla y te vas tranquila, ¿dale? – veo que se acerca y se baja la cremallera del pantalón.

    ¡Yo no entiendo, bah! Quiero no entender que es lo que pretendía.

    -Por empezar me vas a tener que chupar la pija en frente de mis amigo y del futuro inversionista… -se saca la pija a través de la cremallera, para mi no era problema eso, de hecho, siempre fantaseamos en poder chuparle la pija a él con público, me gustó la idea y acepté sin pensarlo.

    Me arrodille, le saque bien la pija de la cremallera y se la empecé a chupar muy gustosamente, sentía como la cabeza de su pija tocaba la campanita de mi garganta, lo miraba sensual, para que se le pare aun más, eso me erotizó a mí también, poder cumplir el sueño de viajar cumpliendo mi fantasía también.

    Sus amigos miraban, otros sacaban fotos con su celulares y otros filmaba como le comía la pija a mi marido con tanto gusto y profesionalismo, arrodillaba trataba de sacar un poquito el culo así los excitaba a ellos, un poco de maldad no le hace mal a nadie.

    Se la masturbo y lo miro con cara de… “quiero más pija, por favor”

    Se la vuelvo a chupar y siento que se hincha más de lo debido, entiendo que está a punto de acabar, consciente que algunos estaban filmando, le iba a dar el gusto premium a mi marido, dejar que me acabe adentro de mi boca, para después tragarla toda, Omar tiene la costumbre de eyacular mucha leche, ya que en la semana entrena mucho, por ende, se hidrata en demasía y su leche es líquida y abundante.

    Mientras me tragaba su leche pude ver que algunos de los amigos de Omar, tenían la pija parada y se las contenían el pantalón haciéndoles un bulto. Eso me dio algo de gracia…

    Omar se apartó unos pasos, pero no guardó su pija, de hecho, seguía dura como un sable. Me levanto y lo miro, queriendo entender que quería hacer.

    -Ya terminamos, una cosita mas y el viaje es tuyo-me dice sonriente, mira a sus amigos y al inversor.

    -¡Como filmaron hijos de puta! Jajaja seguro que quieren tener una así en sus casas, jajaja, son tres pajeros inmaduro, lo exonero de esa categoría Vidal Terranova… -señala con la copa en alto al inversor.

    Se acerca me da una beso y frente a la gran mesa del quincho, repleta de platos, vasos, tablas, botellas y otros “asuntos”… con el ante brazo tira todo a un lado, cayendo al piso y dejando la cabecera de la mesa libre de objetos…

    Me asusto y pego un grito.

    -No te asustes, que la vamos a terminar a lo grande -me guiña un ojo.

    Me dio la pista necesaria para que yo me excitara y empiece a embadurnarme de fluidos mis partes íntimas, él me quería coger frente a sus amigos y a Vidal Terranova eso realmente me calentó muchísimo, porque era la otra fantasía que teníamos, coger con público presente y que nos filmen y saquen fotos… mis pezones erectos al enterarse de las intenciones de Omar se hacían notar a través del remerón.

    Se acerca por detrás, me toma con sus manos la cadera y me empuja para que me apoye boca abajo sobre la mesa, dejándole mi conchita y culito a su meced, con su pie me separó las piernas y yo lo ayudé levantando más la colita arqueando mi columna y mirándolo de reojo para que se caliente más.

    Los amigos no paraban de filmar y uno no aguantó mas y empezó a masturbarse, Gonzalo (su socio), entonces lo miré muy provocativa para que se le pare aún más, otro cuotita de maldad.

    Mientras Omar me bajaba la calza y me daba un chirlo en la nalga, me hacia a un lado la tanguita blanca que tenia y me frotaba con sus dedos mi concha hecha cataratas por mi fluidos.

    -Ay, siii, me encanta… métemela toda, ¡la quiero sentir bien adentro! -lo incentive.

    Me recuesto sobre la mesa dejándole mis nalgas todas a el para que me cogiera como quisiera, cuando escucho…

    -Ya que la tenés preparada vení, ¡hace lo tuyo! -y lo invita a Gonzalo a que se acerque atrás mío.

    -¡eeh! ¿Qué pasa? ¿No entiendo? – me quiero levantar, pero soy imposibilitada por la gran mano de Omar que me apretó contra la mesa.

    -Ya que me vas a ser infiel, ¡será mejor empezar por casa! – veo de reojo que se guarda la pija y se hace a un costado…

    Siento una mano de Gonzalo tomarme de la cadera y la otra apuntando con la pija mi concha.

    -No, Gonzalo, ¡¡no lo hagas nos conocemos desde hace muchos años!! -le digo desesperada.

    -Perdoname Belén, siempre te tuve ganas y no voy a dejar pasar la oportunidad de lechearte la concha-me lo dice muy decidido y sin preámbulo previo siento como la pija de Gonzalo se hace lugar entre mis nalgas entrando hasta el fondo de mi concha.

    -¡ahhh! ¡Shhh! No lo puedo creer que me estes haciendo esto, que me esten haciendo esto -grito con desesperación y asombro al mismo tiempo.

    -Vos querías culear negros, bueno, primero culeate un par de argentinos, Jajaja -se sienta en un rincón y observa como Gonzalo está a punto de acabar dentro mío.

    -siii, me encanta lo puta que sos, porque hay que ser puta para inventar la excusa del viaje para mostrarte en calzas y remerón, encima esa calza que te levanta el culo como a todos nos gusta… pensé que eras otra clase de mujer, como la mía, que me está esperando en casa con los niños dormidos y sin embargo la putas como vos me despierta al nene que tengo entre las piernas, Jajaja -sigue las estocada que me hacen frotar mis tetas por la mesa, me agarra de la cola del pelo y me la mete cada vez más fuerte.

    -¡Quiero que te abras más de pierna, la quiero meter más adentro Belén! ¡Colaborá no puedo hacer todo yo! -me grita.

    -No puedo mas la calza me limita la apertura, pero ya basta, por favor-le dijo impotentemente.

    En eso se acerca Omar, lo aparta a Gonzalo, por un momento creí que Omar lo terminaría ahí, pero fui una tonta.

    Agarro uno de sus cuchillos, el mas afilado de todo, agarro mi calza y la cortó por el medio, transformándola en un par de media de lycra subidas hasta la mitad de mis piernas.

    -¡Ahora si amigo, hasta el fondo y bien lleno dejalo! -me abrió más las piernas y entro con toda hasta el fondo, tan así que me hacia gritar con cada estocada, mientras los demás no paraban de filmar y decirme cosas sucias, mi maquillaje ya se empezaba a correr de tanta excitación y asombro.

    ¡Siento que se le hincha la pija a Gonzalo, es momento de avisar!

    -¡adentro no! ¡Gonzalo! -pero fue en vano, siento como la catarata de leche que sale por su pija inunda mi concha…

    -¡Ahh! Que linda puta terminaste siendo -sale despacio y yo me quiero incorporar, pero no me dieron tiempo, porque ni bien sacó su pija Gonzalo, siento una mano extraña en mi cadera y la punta de otra pija queriendo entrar a mi concha, miro hacia a tras y ya estaba ubicado y listo para cogerme, Sergio.

    -hola bebe, ¿así que hoy es noche de pijas? Viniste al lugar perfecto puta, ¡que ganas que te tenia, cuando ibas a la oficina con esas polleritas, juro que me mataba a paja en el baño de la oficina mientras estabas hablando con Omar… no sabes cómo te voy a justiciar! – y entra sin pedir permiso.

    Tengo que admitir que Sergio, tenia una pija mas dura, ancha y larga… la sentía muy exigida en mi concha, tanto que me hacia sentir un reflejo en el estómago.

    -¡haaa! ¡Shhh! ¡Ayyy! Despacito… me estás matando… -le tuve que decir en un momento, porque pensé que iba a morir con su pija adentro, tirada sobre la mesa…

    Omar, inmutable desde un rincón mirando y sonriendo.

    Me abarajo unos 15 minutos hasta que sentí como empezó a hinchar su pija y sentir como los borbotones de leche se hacia parte de la leche de Gonzalo anterior mente, no esperé que me la sacara, me incorpore antes, pero me agarro Leo y en una sola maniobra me hizo recostar sobre la mesa boca arriba, me levanto las piernas a sus hombros y sin mediar palabras, me la metió de una, creo que es el que más experiencia tenia en hacer esa maniobra. Sin contar que es uno de los amigos que se mata en el gimnasio, en el fondo, si lo hubiera engañado a Omar, seguro hubiera sido con Leo, ja.

    -Que hermosa puta resultaste, como voy a poder verte ahora sin intentar cogerte cada vez que te cruces frente mío, olvídate que te tenga respeto, donde te vea te cojo, ¡y te voy a coger mal -me decía Leo mientras sus estocadas me hacían ver las estrellas y mover mis tetas de arriba hacia abajo.

    Me levanta el remerón y mientras me cogía, me empieza a chupar las tetas, lo miro de reojo a Omar y me guiña un ojo, ¡Que hijo de puta! Pienso.

    En eso veo que se levanta Vidal Terranova se levanta y también tenia su bulto muy notable.

    Veo de reojo que se acerca a Omar y le dice algo al oído.

    Se acerca a Leo y le dice…

    -No cabes ahora, aguántate, tengo una idea, ya que sos fuerte, ponela otra vez boca abajo, por favor-sin mediar palabra saco su pija Leo y de una sola toma yo ya estaba boca abajo sobre la mesa… no entendía nada.

    -Bueno ¡bueno! Vamos a ver quien lleva los pantalones en esta casa, creo saber quien es, ya que voy a invertir muy fuerte en la empresa, necesito saber que tanto puedo invertir y eso está dado en base a cual es la autoridad del dueño y que tanto lo respetan y hacen lo que él dice, ¿no? -lo mira a Omar mientras yo sigo boca abajo sobre la mesa con la concha chorreando de leche, que empieza a correrse por mi pierna.

    El viejo me frota la concha llena de leche, toma de la mesa la botella de aceite de oliva y me lo arroja en forma de hilo sobre mi culo.

    -¡No! ¡Por el culo no! Te dejo acabar adentro de mi concha, te trago la leche, te dejo que me cojas la cantidad de veces que sea y que acabes en cada una de ella bien adentro de mi concha, pero el culo no -me quiero incorporar para escapar, pero Leo me aprieta contra la mesa.

    Vidal Terranova lo mira a Omar de costado mientras saca su pija, que por cierto no tenia nada que envidiarle a Sergio, la masturbó un poco, lo volvió a mirar de reojo a Omar y le preguntó…

    -¿qué hacemos? Yo hago lo que el de mayor autoridad diga… -frota mi culo con el chorro de aceite sonriendo.

    -jajaja, Obvio, ¡no se va a quedar con las ganas! Déjate coger y te vas de viaje, no hay mas nada que discutir… Dejate coger, ella hoy no elige, obedece y si le quieren coger el culo, que prepare las nalgas a ser llenada con leche el culo. ¡¡Así que adelante Vidal Terranova!! Jajaja -ni terminó de decir eso, que apoyo la cabeza de su pija en mi culo y me lo enterró como si fuera una muñeca inflable.

    -aaaa, nooo, asiii nooo, hijo de puta -me salió del alma, me hizo estremecer esa pija en mi culo.

    Miro de reojo a Omar y el muy hijo de puta se había dormido y la jauría que dejo cogiéndome, no tenían intenciones de dejarme ir, todos querían una porción de mi culo, de mis tetas, de mi garganta… pero eso no es lo terrible. Ya estaba entregada, lo terrible fue cuando yo estaba encima de Leo, mientras Sergio me cogía el culo y le chupaba la pija a Gonzalo, que veo que por la puerta del quincho entran dos desconocidos, que al verme en esa pose ya se acercan sacando sus pijas del pantalón, abrí los ojos grande como una casa

    -Mmmmm -no podía hablar, porque estaba inundada mi boca con la pija de Gonzalo.

    -¿Hay un lugar para mí? -pregunta uno de los desconocidos.

    Saque la pija de Gonzalo de mi boca y los miro preguntando

    -¿Quiénes son y como hicieron para entrar? -les pregunte desesperada, pero sin escapatoria.

    -¡Somos los que te vamos a llenar de leche por todos los agujeros que tengas, putona! Que hermoso culo para ser cogido una y mil veces, mira como me pones la pija-me muestra su pija.

    Me quiero levantar, pero leo me tiene agarrada de las caderas y Sergio con su pija en mi culo.

    -¡Ahhh, si, siii, puta otra vez te voy a enlechar el culo! -siento como siguen llenado mi culo, ya dilatado por demás, de leche.

    Que alivio cuando Sergio saca su pija, pero siento que entra otra y esta vez es la el extraño…

    -¡Nooo, Nooo vos no! Snif, snif -se me caen las lagrimas sola, esto no termina más, mi cuerpo ya no puede con tantas estocadas

    -Tranquila, son mis amigos del gimnasio, yo los invité y el viejo les abrió la puerta -me dice Leo mientras está a punto de acabar por tercera vez en mi concha.

    Siento como late la pija de Leo pero ya no siento cuanta leche me acabo dentro.

    Cuestión que no solo me estaban cogiendo por no se cuantas veces consecutivas los tres amigos de Omar, mas el inversor (que me cogió el culo dos veces y después miraba) sino que se sumaron dos más, que recién empezaban…

    En un momento no pude más, las piernas me temblaban y todo empezó a darme vueltas hasta que me desmayé.

    En un momento desperté, y sentía que alguien estaba cogiéndome el culo…

    Me doy vueltas para ver quien estaba ahí, y lo veo que es el encargado del edificio.

    -Nooo, Nooo -quiero escapar, pero me duele todo el cuerpo y no tengo fuerzas.

    -Belu, si no querés que se entere todo el edificio lo puta que sos, mas vale que te relajes, me levantes el culito y me dejes acabar… que de hecho ya estaba a punto, pero me desconcentraste… a tus amigos los dejé salir, trato de por medio y acá estoy, disfrutando del trato, tu marido está muy dormido en el dormitorio, así que abrí bien las piernas levantame el culito ¡y quiero sentir tus gemidos, de puta! Siempre te tuve ganas, cuando te veía con las calzas que usas para ir al gimnasio, que trola que sos y ahora si no querés que se enteren, mínimo una vez por mes me vas a tener que prestar ese culito para que yo pueda eyacular, jajaja-no tenia opción tenia que conservar una imagen en el edificio.

    Me ardía el culo, pero al encargado no le importaba, solo quería bombearme el culo para dejar su luche dentro mío.

    Me agarraba del pelo fuerte para que yo arqueara la espalda y asi metérmela mas adentro y más fuerte, me ardía tanto que nunca supe cuando acabó. Solo sentí que la sacó, me dio un beso en la mejilla y me dijo…

    -Nos vemos el mes que viene -se fue guardándose la pija y cerrando la puerta.

    Me dolía todo, la mesa era un enchastre mezcla de jugos míos con semen, mis piernas todas chorreadas, fui al baño e intento hacer pis y de mi culo sale una bocanada de semen, que pienso que después que me desmayé, no solo vinieron esos dos amigos de Leo… hubo más gente eyaculándome a concha, el culo y la boca, tenía revuelto el estómago.

    Cuando fui a ver a Omar seguía durmiendo el muy hijo de putas. Fue una experiencia muy heavy, en el fondo no quería, pero el morbo como que me daba ese vértigo de decir “más pijas”, no me siento abusada, pero no lo volvería a permitir nuevamente.

    ¡Fue eso lo que pasó amiga!

    Yo no podía creer semejante emoción y/o experiencia.

    -Amiga, la verdad es que no sé qué decirte, ni cómo ayudarte, hasta en un punto como que me calenté un poquito, ja -trato de poner paños fríos.

    -Despreocúpate, lo importante es lo que pude lograr -me dice entusiasmada.

    -¿Que? -le pregunto asombrada.

    -En compensación, ¡Omar nos regala lo que resta del mes con todos los gastos pagos en Rio!, así que andá pidiendo permiso en tu trabajo porque hasta el mes que viene, no nos ven la cara -me dice muy contenta

    -buenísimo, aunque ya se como voy a pagar esos días libres… -pongo cara de saber en que termina todo…

    -selfyyy -¡gritamos a coro!

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  • Algo sobre mí

    Algo sobre mí

    Un cordial saludo a todos los que leen esto, me llamaré Daniel y hace poco cumplí 35 años.

    Soy de Ecuador, mido un poco más de 1.68, cabello negro y barba desde joven, piel clara y según amigos y amigas a veces algo pálido jaja.

    Me cuido físicamente aunque no practico deportes, pero es por cuestión de tiempo.

    Continuando con esta introducción, he leído durante mucho tiempo relatos, unos de ficción, otros reales y después de tanto, me he animado a compartir mis experiencias. Supongo que eso es lo mágico de aquí, compartir tus aventuras, el placer de vivirlas, además de las ganas de cumplir fantasías que ni sabías que tenías, de disfrutar al máximo del placer sexual, de tener sexo rudo, así como de hacer el amor.

    Soy un escritor aficionado, pero me esforzaré en describir de forma erótica todas mis vivencias sexuales, para que aquellos que las lean puedan tener el placer de disfrutarlas y disfrutarse.

    Confieso que en algún momento pensé que no podría haber gente con gustos como los míos, pero después de leer los relatos, me sentí finalmente en un lugar familiar, aunque igual a veces pienso que tal vez podría ser algo extraño, y lo menciono porque me gustan, me encantan las mujeres, sentir cómo se estremecen cuando con mi lengua disfruto de sus clítoris, el olor, el sabor de sus orgasmos en mi boca, es algo fascinante, pero cuando estuve con una mujer trans, cuando hicimos un 69 hasta que llenamos nuestras bocas, llegue a hacer lo que para mí había sido impensable, mamar su pene, tragar su semen, besarnos hasta que volvimos a tener fuertes erecciones, penetrarla, después sentir como entraba en mí, fue algo que rompió toda inhibición.

    Me ha gustado, fascinado todo el sexo que he tenido. Hoy en día estoy soltero, pero cuando estuve en una relación, he sido fiel y leal, pero ahora solo pienso en disfrutar al máximo. No sé cuántas personas podrían pensar como yo, pero narraré lo que he vivido, lo que fantaseo en volver a vivir y lo que siento que me falta por hacer.

    Besos y abrazos, tu amigo Daniel.

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  • Encuentro inesperado de fin de semana en la ciudad del pecado

    Encuentro inesperado de fin de semana en la ciudad del pecado

    Este relato es de un fin de semana en el que acudí a una feria que se presentaba muy cerca de mi ciudad de origen, un lugar al que los locales le llaman “la ciudad del pecado” y siempre me pregunté ¿por qué? No tenía idea de que ese día encontraría la respuesta a esa pregunta. Decidí tomar un bus y llegar a ese lugar, en aquel lugar vivían unos familiares de esos que siempre tienen una invitación abierta y te reciben sin dudarlo, así que no me preocupe por planear nada y salí para la feria.

    Apenas llegue fui a casa de mis tíos a pedir asilo y desde el momento de verme ya tenía una habitación para el fin de semana en su casa, así que resuelto ese paso me fui a la feria. Tan pronto llegue, me vi rodeado de muchas personas de todo tipo había juegos mecánicos con niños y familias más tarde comenzaba una disco móvil y un mar de cerveza se veía ir y venir por todo el lugar, comencé a caminar entre los pasillos de los diferentes puestos de ventas diversas luego entre tantas personas divise algo y como si se tratara de una película me encontré de frente con ella:

    Era una preciosidad como pocas, un imponente trasero en forma de corazón y unos pechos medianos muy firmes que apuntaban al frente en un hermoso escote, su cabello castaño claro y ojos miel, era una guapísima trigueña, con una boca bien formada de labios carnosos y grandes.

    Fue tal mi asombro que me quedé casi pasmado mirándola (aquí debo acotar que este pueblo se caracteriza también por tener siempre chicas muy guapas muchas de ascendencia libanesa y/o árabe mis primas no son la excepción son también una belleza y ya les contare después) bien sigamos; ella lejos de molestarse comenzó a sonreír, lo cual fue para mí una clara invitación justo lo que necesitaba para poder acercarme en cuanto la tuve cerca le dije:

    Hola… soy Ray… ella respondió Hola y se presentó también: soy Yazmin. Después de un par de minutos ya platicábamos como si fuéramos amigos de toda la vida. La invite a caminar juntos y ella se despidió de sus amigas y caminaba conmigo nos alejamos del tumulto y llegamos a un pequeño parque con muchos árboles y bancas, el parque estaba solitario pasaba ya de la media noche.

    Ahí comenzó todo: de pronto estábamos besándonos apasionadamente, no nos importó nada, ni nadie, ella tenía una blusa con un escote hermoso no me fue difícil meter la mano y sostener uno de esos hermosos y duros pechos eran de un piel como terciopelo suaves pero firmes con unos pezones bien definidos hermosos como botones duros por la excitación del momento, yo besaba su cuello y le susurraba cosas sucias al oído, notaba que ella se sorprendía de lo que le decía, eso me hizo entender que no tenía tanta experiencia con los chicos pero se dejaba llevar por uno de ciudad.

    Según mis parejas yo soy un tipo apuesto de cuerpo atlético, por aquel entonces me ejercitaba todos los días varias horas, soy de piel clara cabello castaño claro ojos café, siempre me vi del fenotipo Tom Cruise en fin, ella estaba embelesada conmigo y mis caricias, comencé a besarle los pechos le pasaba la lengua por sus pezones los mordía los estiraba y desde los pechos subía hacia el cuello para terminar mordiendo la oreja y de nuevo susurrarle lo mucho que la deseaba.

    Ella estaba dejándose llevar pero participaba muy poco, como dije se notaba su poca experiencia y timidez; sin embargo había perdido todo el pudor ahí en aquella banca de aquel parque, así que la tome de la muñeca derecha y puse su mano primero en mi pecho y poco a poco la fui bajando hasta postrarla encima del bulto que se había formado con la excitación en mis jeans.

    Ella comenzó a apretar con la mano mi pene y eso fue como un despertar para ella, apenas sintió mi erección algo en ella se encendió, de pronto ya estaba participando totalmente comenzó a acercarse más y más, sentía su agitada respiración y el calor subiendo en su piel, su rostro se sonrojo por el repentino subidón de la temperatura corporal, en un movimiento atrevido ella metió su mano debajo del pantalón y me tomo del tronco, puso una mirada como tratando de entender que era lo que tenía entre su mano como si lo que estaba tocando era algo muy nuevo para ella algo que nuca había sentido.

    Aunque según ella ya tenía alguna experiencia se notaba que no había sido sincera con eso; estaba como enloquecida comenzó a bajar y subir por mi pene y yo notaba que cada que bajaba la mano abría la boca y se estremecía dejando ir una bocanada de aliento, no tengo duda de que ella estaba imaginando ser penetrada cada vez que hacia ese movimiento. Yo estaba excitadísimo, trataba de controlarme porque sabía que estábamos a nada de que algún habitante de ese lugar nos descubriera en plena vía pública….

    La levante de la banca y le pregunte: ¿Conoces algún lugar más íntimo?… ella apenas podía articular palabra, pero me dijo si ven sígueme, apenas a 2 calles llegamos a una casa con las luces todas apagadas ella metió la mano por un orificio de la pared y saco una llave, apenas abrió la puerta rápidamente se me lanzo al cuello y comenzó a besarme su excitación seguía al mil y la mía también. Me dijo: Es la casa de mi prima, pero están de viaje y yo vengo a cuidarles la casa; continuo besándome con tremenda pasión.

    De un salto subió ambas piernas en mis caderas mientras nos besábamos sin parar a este punto sentía que el pantalón me iba a explotar, llegamos al mueble de la sala y la tire ahí luego me lance encima y comencé a hacerle movimientos como si la estuviera penetrando frotando mi pene en su entrepierna, ella gemía cada vez que sentía que la embestía, pero pronto me desespere la puse de pie y mientras yo estaba sentado la tome del cinto de su pantalón y de un tirón firme pero con delicadeza se lo baje, me quede atónito al ver ese vientre plano y ese bikini de encaje hermoso, un aroma a sexo de hembra me inundo la nariz.

    Eso me puso tan excitado que casi siento que me venía sin siquiera me tocaran, era una estimulación a niveles casi mentales, entonces ella comenzó a bajar su diminuto bikini mientras no dejaba de mirar mi cara de asombro, y aunque yo estaba extasiado mirando lo que aparecía ante mis ojos aun podía sentir su mirada en mí, la tome por las caderas casi por instinto y la acerque a mi para hundir mi cara y mi nariz entre su vientre.

    Respire lo más hondo que pude como si quisiera que todo mi ser se llenara con su aroma, después comencé a besarle el vientre y mordía lo que podía morder en esa zona ella emitía pequeños quejidos de placer, luego abrió una de sus piernas y metí mi mano debajo comencé a sobar ese hermoso y húmedo centro de placer…

    Sentir en la palma de mi mano su sexo caliente era increíble, la recosté sobre el mueble y me acerqué desde sus pies bajando por sus pantorrillas hasta sus piernas y hasta llegar a sus hermosos labios vaginales comencé a pasar la lengua primero por afuera y luego subía hasta el clítoris para chupar con movimientos circulares, ella se retorcía de placer, me tomaba de los cabellos y parecía que no sabía que hacer con todo eso que sentía, prácticamente me empujaba hacia su vientre como queriendo que mi lengua llegara lo más profundo posible.

    Después de un rato saboreándola, me puse de pie frente a ella y así hincado en el mueble me desabroche el pantalón tan pronto lo hice mi pene salto de su prisión formando una carpa enorme con mi bóxer, ella no dudo y queriendo acelerar ese encuentro con mi miembro, así que me bajo el bóxer de un tirón, saco mi pene y sin pensarlo comenzó a pasarlo por sus mejillas, se daba golpecitos en las mejillas y le daba pequeños pero tiernos besos en el tronco y la cabeza.

    Luego abrió la boca y se metió la cabeza comenzó el sube y baja mientras apretaba con los labios todo alrededor de la circunferencia del miembro, yo no podía mas la tome por la cabeza y empujaba para que metiera mas mi pene en hasta el fondo de su garganta, ella hacia arcadas pero no quitaba la boca seguía mamando ese miembro sin parar.

    Yo aun no quería venirme quería prolongar lo más que se podía ese primer orgasmo porque para mí siempre es el más intenso sin duda. Asi que aplique todo mi autocontrol para poder aguantar y no eyacular ahí mismo… la levante por los brazos y la bese mucho mientras apretaba mi pene contra su vientre como evitando que el líquido seminal se me escapara…

    La besaba y le apretaba el culo, con ambas manos, le separaba las nalgas y metía un dedo y lo postraba en su arrugado ano, era la gloria, intentaba meter un dedo por lo menos hasta la primera falange, apenas sentí que tenía más control y volví a la acción, la di vuelta y coloqué el pene entre sus enormes nalgas, sentí el calor de su culo en todo lo largo de mi falo, era increíble sentir eso, yo la tenía tomada de las tetas y ella giraba la cabeza para poder besarme, en eso ella se empino así sin avisar y me dijo…

    ¡Hazlo ya por favor ya no aguanto! Sin pensarlo la tomé de las caderas y de un solo movimiento la embestí con mis 19 cm que se deslizaron como una barra de mantequilla, ella hizo un gemido fuerte que se apagó apenas topo mi vientre con sus nalgas, yo prolongué esa primera estocada la sostuve fuerte con el pene adentro sin moverme por casi 2 minutos disfrutando ese calor en todo mi pene.

    Después comencé el mete y saca, ella comenzó a moverse al encuentro de mi pene como loca aceleraba el ritmo y luego la descubrí mirando por debajo de ella así como estaba empinada miraba como era penetrada por mí, note como intentaba frenar para ir penetrándose solita muy lentamente centímetro a centímetro… abría la boca grande muy grande, soltaba pequeños gemidos desde la garganta, le excitaba tanto que después aceleraba y se daba varias estocadas rápidas sin parar.

    Así continuamos repitiendo como por series varios minutos hasta que sentí unos espasmos en todo el tronco del pene eran como unos apretones en la verga, como toques eléctricos se sentía fantástico ella comenzó a gritar y gemir se estaba viniendo tan fuerte que su cuerpo le temblaba terriblemente, su hermosa espalda se movía como en un patrón de olas de mar intentaba cerrar las piernas y zafarse de mi pero yo la sostuve tan fuerte que no pude resistir porque al sentir, escuchar y ver eso comencé a soltar unos chorros de leche que no pude contener más.

    Después del segundo o tercer chorro saque el pene lo postre entre sus nalgas apuntando al centro de la espalda y el resto de chorros los deje caer en ese hermoso arco que se formaba detrás de ella en su espalda, eyacule muchísimo como pocas veces, los ojos se me pusieron en blanco y los espasmos me controlaban, sentí como si la vida se me escapara en cada chorro de líquido seminal espeso y viscoso cuando termine de eyacular el pene aún seguía temblando se movía como queriendo seguir lanzando chorros pero ya estaba seco.

    Nos tiramos exhaustos sobre el mueble respirando rápidamente, estábamos sudados, fatigados, pero tremendamente satisfechos. Nos metimos a bañar después de eso y ahí no pudimos evitar tener acción de nuevo… ¡¡pero esa se las cuento en otro relato!!

    ¡Ciao!

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  • Mi madre, mi mujer (1)

    Mi madre, mi mujer (1)

    Todo comenzó cuando mi hermana mayor, yo acabo de cumplir 18 y ella tiene veinte, abrió la puerta de mi dormitorio y me vio haciéndome terrible paja.

    —¡Que mierda haces, por qué no llamas antes de entrar! Grite soltando mi verga, tratando de taparme.

    —¿Y qué voy ver, que no haya visto? Con una sonrisa de oreja a oreja y contoneando ese culo hermoso que portaba, sentándose a orilla de la cama, pregunto:

    —¿Me dejas ayudarte? Y uniendo la palabra a la acción, retiro la sabana con la que tapaba mi verga ahora a media asta, comenzó a pajearme. Yo que me pajeaba a diario con una de ellas, estaba en la gloria y la deje hacer.

    Cuando digo que me pajeo con una de ellas, es que yo, Ricardo, vivo con mi madre, Natalia y mi hermana Naty; o sea se llaman igual. También son iguales físicamente, parecen gemelas, nuestra madre con sus 38 años parece de 20 como Naty. Y están muy buenas las dos, son de aquellas mujeres, que cuando pasan, te das vuelta para ver si de atrás están tan buenas como de adelante y no defraudan.

    Somos muy unidos y compinches, mucho entre ellas por ser mujeres. A mi padre lo conozco muy poco, se separó de mi madre a los pocos años que yo nací, parece que era muy celoso y se pudrió todo cuando mi madre quiso terminar sus estudios de contador público y él no quería. Eso y otras cosas que no conozco, los llevaron a la separación. Se fue a vivir a EE. UU.

    En 18 años vino tres o cuatro veces. Mi madre tiene el estudio contable en casa y mi hermana estudia y es ayudante de mamá. Yo estudio y físicamente soy parecido a mi padre, el tipo es muy fachero, pero no sé cómo acercarme a las mujeres, creo que es por timidez. Mis amigos dicen que me falta maldad, a las mujeres le gustan los hijos de puta.

    Gruñendo de placer y agarrado de sus tetas, acabe en la mano de mi hermana Naty.

    —Gracias Naty. Y le di un pico

    —cuando quieras ayuda, avísame.

    —¿Todas las noches, puedes?

    —¿Todas las noches te pajeas? ¡Estás loco!

    —¡Y qué querés! con ustedes dos andando casi desnudas por la casa, revolean el culo como si yo no existiera.

    —Mañana a la noche vengo y hablamos.

    —Bueno, te espero.

    Todo el día anduve, como en una nube. A la mañana fui a la universidad y no pude concentrarme, solo pensaba en la paja que me hizo Naty. Al mediodía cuando entre a casa, escuche la voz de mi madre desde el cuarto que utilizaba como estudio:

    —¡Ricardo, enseguida comemos!

    —Sí mami, voy al baño y ya estoy.

    Cuando entre al comedor estaban poniendo la mesa para almorzar, pensé que era un privilegiado por tener en casa dos minones que estaban terriblemente buenas, no me cansaba de mirar teta y culo sin poder decidir cuáles eran más lindos. Ellas conversaban animadamente, yo ensimismado en mis pensamientos. Fue mi madre que me sacó del ese estado.

    —¡Ricardo! ¡Eh! ¡Ricardo! ¿Te pasa algo?

    —No, ¿Por qué?

    —Porque parece que estuvieras en las nubes.

    —Debe estar pensando en mujeres. Dijo mi hermana.

    —Es chico todavía para eso. Afirmo mi madre.

    —¡Mamá! ¡Es un boludo grandote, no lo trates como un bebito!

    —las dejo, así hablan tranquilas de mí. Les dije levantándome.

    Pase la tarde en mi cuarto, un poco estudiando, otro viendo porno. Cuando llego la noche no quise cenar con ellas, me hice un sándwich, que comí en el cuarto y espere a Naty para hablar con ella como habíamos quedado.

    Ya cuando pensaba que no iba a venir, apareció en la puerta. Cuando la vi con una remera grande que no le tapaba totalmente el triángulo de la tanga, mi pija comenzó a dar saltitos de alegría. Yo estaba tirado en la cama, ella sentándose en la orilla, pregunto:

    —te ayudo con tu paja antes de hablar o después.

    —Primero ayudame, después hablamos tranqui. Le respondí desesperado porque me agarrara la verga, que ya estaba dura haciendo carpa en mi short. Me saque short y slip, todo junto.

    —¡Es linda tu pija hermano!, tamaño mediano, pero linda así sin cuerito.

    Mi pija parecía más cabezona, por haber sido circuncidado, por sufrir fimosis cuando era chico.

    —¡Mira lo que traje! ¡Te voy a hacer una paja de lujo! Abrió un sobrecito y me enseño un forro.

    —Así no ensucias ni mis manos ni las sábanas.

    Me puso el forro y comenzó a masajear con su manito mí “chota” se notaba que no tenía nada debajo de la remera sus tetas bamboleaban al ritmo de la paja que estaba haciendo, quise agarrar esas hermosas tetas, pero no me dejo, dijo:

    —¡Tocar no! Te las enseño —se subió la remera— si me tocas me caliento y me tengo que pajear, y hoy no quiero.

    Con la visión de sus tetas y el pedacito de la tanga blanca que se veía entre sus piernas, a los pocos minutos acabé gritando.

    —¡Ayyy, Naty te quiero!

    —¡No grites boludo! ¡Va escuchar mamá!

    Me quite el forro. Fui al baño orine, me lave y volví.

    —¿De qué quieres hablar Naty? fuiste vos que te propusiste para ayudarme.

    —Sí, te voy a ayudar, pero quiero que me respondas algunas preguntas, para mí ya eres un hombre no te voy a tratar como un bebe como hace mamá, ¿Tenés novia o tuviste? ¿Saliste con alguna chica?

    —No, novia nunca, si salí con algunas, una vez, después no me dan más bola, mis amigos me dicen que es porque las trato como amigo.

    —entonces nunca cogiste con ninguna ¿sos virgen?

    —bueno, por ahora te voy a seguir ayudando que te descargues, pero no todas las veces voy a estar yo, se me ocurre algo que te gustar y vas acabar como loco. Seguro sabes que cuando nosotras nos bañamos lavamos la ropa interior, desde ahora te voy a dejar mis tangas usadas en el canasto de la ropa, sácalas y te podes pajear con ellas, después las volvés al canasto, ¿Estamos?

    —SÍ, SI.

    —Avisame si no te gusta. Me dijo saliendo de mi cuarto.

    Estuve unos cuantos meses haciéndome terribles pajas con las tangas usadas de Naty, el aroma que despedían me transportaban al cielo. Algunas veces vino a ayudarme y me dejo tocar las tetas y pasar mis dedos por los labios gruesos de su conchita, pero nada más.

    Después de unos meses Naty viajo por un tiempo creo que a hacer una especialización en la carrera que estudiaba. Yo estaba desesperado y así se lo hice saber a Naty antes que viajara, solo me dijo que tuviera paciencia. Yo de paciencia nada, necesito hacerme un paja, por lo menos, por día ¿Y ahora qué? Me pregunte estaba muy acostumbrado a olor de las tangas, que me dejaba Naty.

    Desconsolado pase la primera semana, pajeandome recordando las tetas y cuando me dejaba rozarle los labios de la concha, mi deseada hermana. Cuando vuelva le voy a pedir que se acueste conmigo, trataba de convencerme de no tener timidez para hacerlo.

    La segunda semana comenzó igual a la anterior, pero a la noche, camino a mi cuarto, al pasar por el baño escuche el agua de la ducha, arrime mi oreja a la puerta y me imagine a mi madre Natalia bañándose, no era difícil imaginarla desnuda, Naty tenía su mismo cuerpo. Imaginaba que me duchaba con ella, que refregaba mi pija en el canal de las nalgas mientras mis manos iban en busca de sus tetas y concha, me fui al cuarto caliente como una pava.

    Busque en mi celular una milf, que se pareciera a mi madre y fui al baño a hacerme una paja a su honor. Baje el short y slip y me disponía a sacudir la verga, cuando me llamo la atención una prenda roja, que parte de ella colgaba del canasto de la ropa sucia, parecía una tanga de Naty, pero ella no estaba. Tire de ella, no era una tanga, era mas tipo culote, la lleve a la nariz y olí, era igual al aroma de concha y perfume de Naty, pero este era más intenso. No me pregunte más nada, comencé a sacudir mi pija oliendo la parte baja de la bombacha impregnada de ese olor que penetraba por mis narices y llegaba directo a mi pija y salía en una acabada, que no terminaba nunca.

    Acabe tanto que mareado me senté en el inodoro sin dejar de olor la bombacha. Al fin la deje donde como las encontré y fui a mi cuarto, preguntándome: si Naty no está, el culote no es de ella, entonces es de mamá, pero ella nunca dejaba sus bombachas en el baño ¿Por qué las había dejado y sucias?

    A la mañana siguiente fui a desayunar al comedor como siempre. Mamá estaba ahí sirviendo el café con leche, salude y me senté a desayunar, ella también lo hizo y dirigiéndose a mí, dijo:

    —Ricardo, te digo Ricardo porque tu hermana no quiere que te llame Ricardito. Porque dice que ya sos un hombre, me cuesta verte así, pero Naty tiene razón, ¡Ya eres todo un hombre! Y como tal debes asumir que sos el hombre de la casa.

    Yo solo la escuchaba y prosiguió:

    —después de almorzar, en la sobremesa hablaremos.

    —¿De qué? Pregunte tímidamente.

    —¿Ves? una de las cosas a conversar es eso, tu timidez para encarar con resolución las cosas.

    Llegue de la facu pase por el baño, mire el canasto de la ropa y estaba vacío. Fui al comedor salude a mi madre y nos sentamos a comer. Conteste con monosílabos a sus preguntas sobre mis estudios. Terminábamos de almorzar, ella pregunto:

    —¿Tomamos un café, mientras charlamos?

    Sirvió el café y se sentó frente a mí, mirándome a los ojos dijo:

    —No voy a andar con vueltas y quiero que me respondas de igual manera, ¿Te sirvió lo que deje en el baño?

    —¡Ohh… si… pero yo…! Dije intimidado.

    —Si bueno, creo que te agarro de sorpresa, fue un encargo de Naty, me conto que así te ayudaba, lo charlamos las dos, aunque yo no creo que así te ayudemos.

    Me arme de valor y le dije:

    —Naty se ofreció y estoy muy agradecido con ella, me ha ayudado mucho.

    —Pero vos lo que necesitas es una mujer.

    —Sí, pero de donde la saco, me da vergüenza ir a buscar una a la ruta, donde están las que trabajan.

    —¿Nunca estuviste con una mujer? ¿Eres virgen?

    —Sí soy virgo, nunca estuve con una mujer, cuando vuelva Naty le iba a pedir si me puede ayudar con eso. Le dije, ya con más confianza.

    Se levanto y vino hacia mí, con los brazos estirados como para abrazarme, me pare y esperé su abrazo. La abracé y dándole un beso en la mejilla, le agradecí por el regalo de la noche anterior, ella se colgó de mi cuello, diciendo.

    —Hijo, mi precioso hijo, ya es un hombre y se nota por el bulto que noto ahí abajo.

    —Mamá, no me avergüences. Dije sin soltarla, mis manos ya casi rosaban sus nalgas.

    —No quiero avergonzarte, quiero ayudarte. Y me dio un beso en la boca.

    —voy a terminar con unos papeles en la oficina y estoy con vos, espérame en tu cuarto. ¡No, mejor en dos horas en mi dormitorio!

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