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  • Mi odiosa hermanastra (Parte 2)

    Mi odiosa hermanastra (Parte 2)

    Fue muy difícil dormir teniendo a la pendeja de Florencia en mi cuarto. Me había acostumbrado tanto a mi ritual nocturno y mañanero de hacerme la paja, que el hecho de no poder hacerlo porque mi hermanastra estaba dormida tan cerquita, me dio bronca.

    Encima la forra ni siquiera se había calentado en pedirme de onda quedarse en mi cuarto. Como dice mamá, no se le puede pedir ropa a Tarzán. De una pendeja arrogante y maleducada como ella, no se podía esperar que pida por favor. Al menos no a mí, a quien consideraba un ser inferior. Pero por lo menos hubiese venido con más humildad.

    Ya eran como las dos de la mañana y no podía pegar ojo. Mi pija se había puesto más dura que un tronco. Para colmo, antes de apagar la luz para dormirme, había visto cómo la sábana con que se cubría Florencia, se descorrió por tantos movimientos que hacía mientras dormía. No pude evitar mirarla. La mina era una porquería de persona, pero estaba muy buena. Las piernas eran quizás muy musculosas para mi gusto. Mi hermanita iba al gimnasio de seguido, y las gambas eran más fornidas que las mías. Las nalgas, por otra parte, eran perfectas. Ya de por si la genética la favorecía. Había nacido con unas pompas carnosas y paradas. Y sus largas horas de gimnasio terminaban de perfeccionar lo que la naturaleza había creado.

    Desde la última vez que la imagen de ella, sacándose una foto semidesnuda, se había filtrado entre las mujeres que más me calentaban, ya no podía escapar de fantasear con ella.

    Mi amigo seguía firme como mástil y duro como acero. Escuché cómo Florencia respiraba profundamente entre sueños. Hacía como media hora que tenía la erección, y no había manera de que mi amigo se ablande. Había leído en alguna parte que tener erecciones por mucho tiempo podía ser peligroso. Así que empecé a acogotar el ganso. Florencia seguía con sus largas exhalaciones. La recordé, de nuevo, en tetas, sentada sobre la pileta del baño. La Imaginé, calladita, como estaba en ese mismo momento, pero no dormida, sino amordazada, y con las manos atadas, totalmente indefensa y a mi disposición.

    Qué no daría por tenerla frente a mí, y humillarla, pero de una manera diferente a como ella me humillaba. Hacerla suplicar. Obligarla a que me pida perdón por todos los insultos y agresiones. Luego le arrancaría la ropa a tirones. La dejaría en pelotas y la penetraría por todas sus hendiduras.

    Acabé. Saqué de abajo de la almohada algunos papeles de cocina, y me limpié. Después, haciendo el menor ruido posible, para que la pendeja no se despierte, fui hasta el baño para deshacerme de la evidencia incriminatoria.

    Después de un rato, al fin, pude dormir.

    Pero me desperté más temprano de lo normal ¡A las nueve de la madrugada! Porque Florencia había encendido la luz y empezaba a prepararse.

    -¿Hace falta que hagas tanto quilombo? -Le pregunté, bostezando.

    Florencia ni se molestó en mirarme. Estaba vestida solo en ropa interior. Estiró su espalada, haciendo fiaca. Era flaquita y tenía tremendas curvas la hija de puta.

    -Algunos tenemos cosas que hacer -contestó.

    – Si no estás cursando… y esas bijuteries que hacés, las podés hacer a cualquier hora.

    -No jodas pendejo, mirá se te voy a estar dando explicaciones a vos. Ah y otra cosa… ¿No viste mi tanga?

    Me quedé petrificado ante la pregunta.

    -¿Tu tanga? ¿Estás loca? -dije, haciéndome el ofendido-. Qué se yo dónde está tu tanga.

    -Bueno… ¡Tan susceptible vas a ser! Pensé que a lo mejor se me había caído en algún lugar cuando fui a llevar la ropa al canasto, y vos la encontraste

    -Si encuentro una tanga tuya tirada en el piso, no la toco ni con un palo

    -Quedate tranquilo, nunca vas a tocar una tanga como esa. No creo que las chicas con las que salgas se animen a poner algo así. -Me contestó la perra.

    Tiré las sábanas a un costado, y salté de la cama. La agarré de la muñeca, y se la apreté con fuerza.

    -Pendeja de mierda, vos no sabés nada de mí – le dije

    Estaba totalmente sacado. Florencia, por primera vez me miró con miedo. Tal vez la próxima vez que pretenda romperme las bolas, lo pensará dos veces, me dije recaliente.

    -¡Soltame tarado! -dijo, casi llorando.

    Pero yo apreté más fuerte.

    -Me estás lastimando pendejo!

    La solté. La muñeca quedó con la marca roja de mis dedos. Florencia hiso un puchero al verla.

    -Pendejo boludo – Insultó.

    Agarró su colchón y lo llevó a rastras hasta su cuarto.

    Me sentí bastante mejor después de haberle puesto los puntos a la pendeja. Pero a la tarde me dio un poco de miedo. Escuché cómo mi hermanastra se quejaba en voz alta con Pedro, su papá. Pero me dije que no tenía nada de qué preocuparme. Si la pendeja me estaba mandando al frente por haberla lastimado, les diría que ella se lo buscó. Si no les gustaba la cosa, que se vayan todos a la mierda. Ya estaba harto de que todos la vean como la chica perfecta, cuando en realidad era una víbora.

    Pero cuando entré a la sala de estar, oí a Florencia decir:

    -Pero cuándo va a venir ese técnico de mierda! ¿Y por qué no llamás a otro?

    -El hombre tuvo una emergencia familiar Florcita – contestó Pedro.-Tenés que entender, no le puedo sacar la changuita al pobre, y menos ahora.

    Ambos me miraron. Florencia con desprecio, como siempre. Pedro me saludó con la cabeza y siguió hablando con su hija.

    -Podés dormir acá en el living – Propuso

    No había pensado en eso ¿Por qué había ido a mi cuarto si podía tirar el colchón en el living, donde también había aire acondicionado?

    Lo dejé hablando solos. Ya había escuchado suficiente.

    A la tarde salí con Gonza y Manu. Juancito no pudo ir.

    -Su jermu no lo habrá dejado -dijo Manu al respecto.

    Fuimos a lo de Gonza a escabiar. Como era de esperar, salió el tema de Florencia. Todos mis amigos, desde que vivo en casa de Pedro, no paraban de romperme las bolas con ella. Y cuando iban a casa, le tiraban los galgos. Florencia los ignoraba, hacía la suya. Sabía que Gonza la seguía en Instagram, y estaba seguro de que se habrá tirado un lance mandándole un privado, aunque nunca me lo dijo, claro. De todas formas, nunca le daría bola. No estaba a su altura. Ninguno de los pibes lo estaban. El amante de Florencia sería un tipo con físico escultural, o un hombre unos cuantos años mayor que ella, hecho y derecho y con unos buenos mangos en el bolsillo. Un profesional universitario, un empresario. Florencia aspiraba alto.

    -Y cómo anda Florcita -Preguntó Manu, mientras soltaba el joystick un rato para agarrar el vaso de cerveza.

    -Hinchapelotas, como siempre. -contesté.

    Entonces les conté la pelea que tuvimos en nuestro cuarto.

    -¡Qué forra! -Cómo te va a decir eso. -se indignó Gonza.

    Se solidarizaron conmigo, pero enseguida empezaron a romperme las bolas preguntando con qué ropas dormía Florencia. Quizás porque ya estaba medio en pedo, o porque de vez en cuando me gustaba ser el centro de atención, les conté cómo había aparecido en mi cuarto con una bombachita blanca y una camisa como única vestimenta. Les conté también, cómo, al ratito de dormirse, las sábanas dejaron al descubierto su cola perfecta.

    -Si yo la viera así, me la cogería ahí nomás -dijo Manu-. ¿Vos no te tentaste Mariano?

    No pensaba decirles que me había masturbado mientras ella dormía. Algunas cosas no son necesarias ser contadas, ni siquiera a los mejores amigos.

    -Es tan ortiva que te dan ganas de decirle que se meta su cuerpito perfecto en el culo -dije.

    -¿En serio nunca le tuviste ganas? -preguntó Gonza.

    Siempre me mostré desinteresado por Florencia, y los chicos lo sabían. No sólo por lo mal que me caía, sino porque sabía que si me encaprichaba con una mina como esa, sería una pérdida de tiempo. Además, siendo su hermanastro, era aún menos probable se fijara en mí. Así que nunca había pensado en ella de esa manera, al menos no seriamente. Cada vez que la veía con esas calzas súper ajustadas que usaba para ir al gimnasio, no podía evitar mirarla, pero no me quedaba con esa imagen en la cabeza. Cuando salía con sus amigas, y se vestía de una manera recontra perra para ir a bailar, simplemente la ignoraba.

    Nunca empieces una batalla que no puedas ganar, siempre decía mamá. Y Florencia era eso. Una batalla que había perdido antes de comenzar a pelear.

    Mi sistema era simple pero efectivo. Mientras no me hiciera la cabeza con ella iba a estar todo bien. Yo ya tenía a mis propias fantasías inalcanzables. No era necesario sumarme una tan complicada como Florencia.

    Hasta el momento iba todo bien y la actitud de mierda que siempre tenía mi hermanita, me ayudaba a no mirarla como una mujer, sino como un enemigo.

    Pero desde que la vi en el baño, sacándose esa foto, todo mi autocontrol se había ido a la mierda. Y para colmo encontré esa tanguita negra suya, tirada en el lavadero, y me la quedé, escondiéndola en el baúl donde guardo mis revistas, como si fuese una especie de botín de guerra.

    -No, está buena, pero hay muchas minas que están buenas y no son tan forras -contesté, haciéndome el boludo.

    En esa respuesta había mucha mentira. Era cierto que había muchas minas lindas, pero como Florencia, muy pocas. Y la mayoría de las que estaban tan buenas como ella eran famosas. Además sí que le tenía ganas. ¡Y cómo no iba a tenerlas! de hecho, era increíble que hasta hacía poco, había logrado mantenerla alejada de mis fantasías sexuales.

    No solo les mentí. Tampoco pensaba contarles que la había visto en tetas. Eso me lo guardaba para mí. Me preguntaba si ella se lo habría contado a alguna amiga, o también se lo quedaría para ella. En ese caso, teníamos un secreto que de alguna manera nos unía.

    Me fui cuando ya estaba oscureciendo. Cuando llegué a casa vi a mamá y a Florencia viendo algo en la tele.

    -En una hora está la comida. -dijo mamá.

    Fui a mi cuarto. Abrí el baúl de madera donde guardaba mis magas y comics. Entre el Primer y el segundo tomo de «Vagabond»; estaba la tanguita de Florencia. La agarré. Fui al baño, el cual compartía con mi hermanastra. Para mi sorpresa, colgada en la canilla de la ducha, encontré otra prenda íntima suya. Un culote negro. Pero este no me lo podía llevar, sino, me descubriría.

    Pero aun así lo agarré. Lo olí. Estaba húmedo por el agua de la ducha, pero también creí oler transpiración y algo más. Algo leve, pero al ser un olor desconocido, me llamó la atención. ¿Era fluido vaginal? al ser virgen no conocía ese olor, pero imaginé que se trataba de eso.

    Mi pija se puso dura, mientras sostenía las dos prendas íntimas de mi hermanastra. Dejé el culote donde estaba. Me senté en el inodoro, envolví mi verga con la tanguita robada, y me empecé a pajear. La leche salió abundante y empezó a resbalarse por el tronco, ensuciando la prenda que lo envolvía.

    Me di una ducha y lavé la tanguita. Luego me la llevé de nuevo a mi cuarto.

    ………………………………

    A la noche llamaron a mi puerta. Como era su costumbre, Florencia no esperó a que yo la invite a pasar.

    – Escuchame, no quiero dormir abajo en el living, me da paja bajar por la escalera con todas mis cosas, y además papá se levanta muy temprano. Va a ser muy incómodo dormir ahí. -dijo la intrusa.

    -¿Esa es tu manera de pedirme que te deje dormir acá de nuevo? -pregunté.

    Me clavó sus grandes ojos marrones.

    -¿Me dejás dormir acá por esta noche?

    No dijo por favor; pero tampoco esperaba tanto de ella.

    -Bueno, pero no se te ocurra desubicarte como ayer -dije.

    -Con eso ya estamos a mano – señaló con su mirada la muñeca que le había lastimado, aunque ya no tenía marcas.

    Trajo su colchón y sus sábanas, y como el día anterior, se acomodó al lado de mi cama. No había tanto espacio en mi cuarto, sino, supongo que hubiese dormido lo más lejos posible de mí.

    Cuando terminó de estirar las sábanas se quitó el pantalón y la remera que llevaba. ¡Con qué facilidad se quitaba la ropa mi hermanita!

    Quedó con un conjuntito de ropa interior blanca. La tanga no era tan diminuta como la que yo guardaba en esa misma habitación, pero la tela blanca se metía entre sus nalgas con demasiada facilidad. Mirá ese culo come-trapo; solía decir Juancito cuando veía una hembra voluptuosa con prendas ajustadas. Y el culo de Florencia era el más come trapo que había. Se podía esconder un ropero adentro.

    -¿Te incomoda verme así? -preguntó-. No me gusta dormir con pijama. Y de hecho, suelo dormir desnuda.

    Me quedé boquiabierto, ante la idea de tenerla totalmente desnuda tan cerca.

    -Para nada, ¿cómo me iba a incomodar? -contesté.

    -Ah, como te quedaste mirándome…

    -Sólo te miraba pensando con qué cosa me vas a salir hoy -contesté, esquivándola.

    -No te voy a salir con nada, no estés a la defensiva.

    Se metió debajo de la sábana, pero sólo se cubrió hasta el ombligo. Hacía demasiado calor y la pieza no se había enfriado mucho que digamos. Era agradable sentir el aire frío en la piel. Así que no me extrañó su actitud.

    -Te aviso que voy a ver una peli en mi notebook, así que espero que igual puedas dormir. -dije. La verdad era que podía ponerme los auriculares, pero no pensaba hacerlo.

    -¿Qué vas a ver?

    -Joker.

    -Ya la vi. -dijo – Y no me molesta, igual me duermo fácil.

    -Apagá la luz cuando quieras -le dije con sequedad.

    -Sabés que estuve pensando… -dijo Florencia-. Creo que me desubiqué ayer. No soy quien para estar diciendo con qué tipo de mujeres podés estar o no.

    Me sorprendieron sus palabras. Casi parecían una disculpa.

    -Yo también me saqué. -admití-. Como dijiste… estamos a mano con eso.

    -¿Te puedo hacer una pregunta? -dijo ella.

    Me fastidió que me interrumpa justo cuando iba a poner la película. Ya de por sí era difícil tenerla ahí, media desnuda. No sabía cómo iba a poder evitar hacerme una paja otra vez mientras ella dormía a centímetros de mí. Y de hecho mi amigo el cabezón ya se estaba hinchando. La sangre corría cada vez más rápido por él.

    -Qué -contesté.

    -¿Por qué te caigo tan mal? -Soltó mi hermanastra.

    ¿Se había vuelto locas?

    -¿En serio me estás preguntando? -pregunté.

    -Claro…

    -¡Pero si vos sos la que me tratás mal! -me exalté-. Te burlás de mi todo el tiempo, me insultás, varias veces me dijiste que querías que me fuera de esta casa, me refregás todo el tiempo que sos mejor que yo. Me mirás con desprecio. Me echás en cara que no tengo trabajo ni estudio, cuando sabés muy bien lo difícil que es para la mayoría de los pibes de nuestra edad salir adelante. Estás tan acostumbrada a que todo te salga bien, que no te das cuenta que no todos podemos…

    Había levantado la voz, casi gritando. Sentí el calor en mi rostro y supe que me había puesto colorado.

    Florencia me miraba atentamente, como esperando a que yo continúe, pero en ese momento no tenía nada más que decir.

    -Las cosas no son tan así -dijo.

    Se sentó sobre la cama. Yo no pude evitar ver el sensual movimiento de sus pechos cuando lo hizo.

    -Vos también sos jodido. -siguió hablando-. Desde que llegaste a vivir acá, me ignoraste. No colaborás en nada en la casa. Siempre soy yo la que tengo que andar ayudando a tu vieja y eso que estudio y trabajo, y vos no hacés nada… Es verdad, quizás no sea tu culpa que no puedas aprobar el examen de ingreso en la facultad, y que no consigas trabajo, pero no tenés ningún motivo para no ayudar con la limpieza de la casa, o con la cocina. Pero yo sí lo tengo que hacer ¿Y por qué? ¿Porque soy mujer? Además siempre que me cruzás en la casa, me esquivás, como si tuviese lepra. Cuando estamos con tu mamá viendo la tele, te metés en el cuarto, como si fuese una tortura compartir un rato conmigo. Siempre andás malhumorado. Y la verdad que podría seguir, pero bueno, yo también soy complicada, ya lo sé, pero vos no sos ninguna víctima Mariano, yo te sufro tanto como vos me sufrís a mí.

    Dijo todo eso de corrido, casi como si se lo supiera de memoria, como si fuera algo que tenía atragantado desde hace tiempo. Me quedé callado. No sabía qué decir. ¿Yo era tan forro como ella? ¿Ella se sentía tan angustiada como yo al convivir con alguien que la detestaba?

    -Vos no entendés -dije. De repente algo estaba saliendo de adentro mío, sin que pudiese evitarlo-. Para vos la vida es muy fácil Sos linda, e inteligente. Te llevás el mundo por delante. No sabés lo que es sentirte rechazado. Que solo te quiera tu mamá y algunos amigos tan loosers como vos.

    Nunca había sido tan sincero con alguien, ni siquiera conmigo mismo. Florencia me miró, y parecía sorprendida, aunque no sé si por mis palabras, o por el solo hecho de haberme abierto de esa manera.

    -No seas tonto. No me vengas con ese cuento de que por ser linda no sufro ¿te pensás que no sufro por amor? Hasta hace unos meses salía con uno de mis profesores. Una boluda. Creía estar enamorada, pero supongo que lo que me atraía era el hecho de que fuese algo prohibido -. Me miró, como esperando que le diga que entendía de qué hablaba-. Estaba casado -siguió diciendo ante mi silencio-. Y claro, no dejó a su esposa. Sólo me quería por mi cuerpo. Aunque él aseguraba que lo que más le gustaba era mi perspicacia, cuando estábamos en la cama me quedaba claro que sólo quería usarme. Después no contestaba los mensajes. Sólo cuando quería un polvo furtivo se acordaba de mí. Al final lo dejé yo, pensando que iba a volver de rodillas.

    -¿Y qué pasó? -Pregunté, intrigado.

    -No volvió a llamarme. Supongo que tiene una lista larga de pendejas que se entregarían con la misma facilidad que yo. Unas estúpidas. .-¿Y vos porqué estás solo? -me preguntó después.

    -No soy de los tipos en los que se fijan las minas -. Dije, sin poder terminar de creer la facilidad con que me estaba abriendo ante mi enemiga.

    -Qué tonto. Tu problema no es estético. -dijo Florencia-. Digo… no es que seas muy fachero que digamos, pero al menos sos alto. Lo que te falta es actitud. Si no te convences a vos mismo de que podés estar con la mujer que quieras, nunca lo vas a lograr.

    -¿Tenés muchas amigas que les guste los tipos altos? – pregunté intrigado.

    -Más de las que imaginás ¿Sabés por qué llaman la atención los hombres altos? -dijo Florencia, y una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro.

    -¿Por qué?

    -Porque se supone que son grandes en todas las partes de sus cuerpos.

    -¡Estás mintiendo! -dije, pensando que me tomaba el pelo, aunque no estaba para nada molesto. Sentía que estaba hablando con una persona totalmente diferente a la que conocía. -todas las mujeres dicen que prefieren un pene normal que sea bien utilizado a uno grande que se use mal. -dije, seguro de haberlo escuchado montón de veces en la televisión.

    -¿Y no te das cuenta de la mentira velada que hay detrás de esa afirmación?

    -¿Qué? -pregunté sin entender.

    -Es una falsa dicotomía -dijo Florencia.

    -Hablame en castellano por favor.

    -Una falsa dicotomía es una situación en donde se presentan dos puntos de vista como si fueran las únicas opciones, cuando en realidad existen muchas otras.

    -Acordate que no soy universitario -dije.

    Florencia rio a carcajadas. Tuve que esperar un buen rato hasta que pudiera hablar.

    -Fijate en lo que dijiste al principio. Las mujeres, según vos, prefieren una pija de tamaño normal, pero bien usada, a una grande pero mal usada… -Dijo. Me sorprendió escuchar la palabra pija; saliendo de su boca. -Pero para empezar hay más opciones… -siguió diciendo-. Por ejemplo, un pene normal pero mal usado, o… una pija grande y bien usada.

    Traté de decir algo pero no se me ocurría nada. Todavía no caía en la conversación que estaba teniendo con mi hermanastra.

    -¿Dónde está la verdadera Florencia? – solté, y ella se rio de nuevo.

    Me estaba gustando mucho hacerla reír. ¡¿Qué carajos estaba pasando?!

    -En fin -dijo ella- Sólo quería que no te hagas tanto problema por las apariencias. Te va a ir bien con las chicas. Sólo falta que adquieras experiencia. Esa cara de virgen te vende.

    La forra tenía que decir alguna maldad. Pero no me molestó.

    -Bueno, ahora sí, voy a dormir -dijo.

    Se levantó para apagar la luz. La vi de pies a cabeza y entendí que, al menos en lo físico, era asombrosa.

    -Cuando duermo me muevo mucho -comentó- Es posible que amanezca con las sábanas tiradas a un costado. Pero sé que no te aprovecharías al verme media desnuda, así que voy a estar tranquila.

    Entonces hiso silencio. A los pocos minutos escuché cómo su respiración se hacía más larga y profunda. Se había dormido.

    Continuará.

  • El placer del sexo es un juego (Parte 2)

    El placer del sexo es un juego (Parte 2)

    No hay nada más rico para mí, que ver a mi mujer en short con sus nalgas al aire libre. Y desde que descubrí que fantaseaba con el ex marido de una de sus clientas, la he provisto solo de esos tipos de short.

    Verla así por toda la casa y aun en su oficina donde llegar a recoger los productos sus clientas, quienes en algunas ocasiones llegan acompañadas por sus parejas. Lo cual pone en nuestro habiente una especie de placer sexual, ya que ellos no logran disimular las miraditas que le echan al culo de mi mujer.

    En ocasiones hemos pedido comida por delivery, tan solo para ver las caras de los repartidores al llegar y ver las nalgas de mi mujer que parecen estar escapándose del short tan pequeño que le estoy haciendo usar como un supuesto castigo por haber fantaseado y no tan solo fantaseado. Si no, porque hizo realidad su fantasía de coger con alguien en lo secreto de nuestro hogar.

    Desde ese entonces el deseo y las fantasía se han tornado en la forma de vivir nuestra relación, y mientras ella fantasea con que los maridos de sus clientas se la cojan, yo veo la forma de que ella lo disfrute al máximo.

    Y así fue una tarde en la que llegó, Fernando. El esposo de otra de sus clientas y mi mujer vestía esa tarde un short cachetero azul y un polo con escote bien pronunciado, de tal modo que sus tetas estaban a punto de quedar con sus persones a la vista de quien gustase de ellas.

    Al llegar Fernando, no logro saludar a mi mujer mirándole tan solo a los ojos, se puso nervioso porque le fue muy difícil dejar pasar desapercibido las tetas y el short pequeño que aunque mi mujer aún estaba delante de él de frente y su culo no estaba a la vista de Fernando, si lo estaban sus piernas blancas que el short que llevaba le cubría solo desde la entre pierna, por delante su short parecía solamente un tanga que dibujaba como cual pintor profesional, su rico coñito.

    Para esto les cuento que había descargado en un celular viejo, una webcam que me permite monitorear desde mi celular nuevo. Y coloque ese celular escondido en la oficina, y así pude ver todo cuanto paso esa mañana en la que llego Fernando. Ella lo hizo pasar y tomar asiento mientras esperaba que mi mujer terminase de hacer su pedido y claro, como era lógico…

    Vi así, cada mirada ardiente con la que Fernando miraba su culo y sus tetas, dentro de no muchos minutos el estaría diciéndole palabras alagando el cuerpo de mi mujer. Lo rico que le parecía y como es que el tenía… Oh… Sorpresa, sin ningún reparo le dijo que tenía su verga dura por como ella estaba vestida.

    Y como disimulando, paso una de sus manos por sobre sus nalgas.

    Fernando… Disculpe, es que lo tienes tan rico que no pude resistir.

    Mujer… ¿En serio le parece irresistible mi culo?

    Fernando… Por supuesto, nunca había visto un color tan perfecto.

    Mi mujer algo sonrojada, pero ya entrada en calor le dijo: ¿y el de su mujer no será así de rico?

    Fernando… Creo que cada culo tiene su encanto, pero el suyo me ha puesto la verga a full…

    Mujer… ¿De verdad? No le creo…

    El ni tonto ni perezoso le dijo: de verdad, si gusta le muestro.

    A lo que mi mujer fijo su mirada en su paquete dándole a entender que podía mostrarle. Y en efecto, su verga estaba totalmente dura como un fierro.

    Para esto mi mujer había cerrado poco a poco la puerta y la ventana de la oficina, para colgarse luego de su verga la que con ambas manos apretaba sin quitarle la mirada de encima.

    En un momento ya la tenía dentro de su boca, intento metérsela toda pero le fue imposible. La verga de Fernando sin exageración debía medir por lo menos unos veinte centímetros de largo y unos cinco o seis de grosor.

    Si bien es cierto que ver el tamaño de esa verga tenía a mi mujer muy excitada, a eso se le sumaba el hecho de que ella sabía muy bien que yo estaba en el cuarto mirando por la cámara. Y cuando menos lo imagine se puso de rodillas dejándole todo su culo a su entera disposición, y de un solo empujón Fernando le metió su dura y gruesa verga hasta el fondo del coñito húmedo de mi mujer. Pude oír su grito al entrarle y no lo oí por la webcam, sino que fue tan fuerte que llegó sin lugar a dudas hasta la casa de los vecinos.

    Así entre el mete y saca la tubo por una minutos hasta que la vi desvaneciéndose sobre el piso de la oficina, mi mujer había sentido tal vez, el orgasmo más rico de toda su vida.

    Justo cuando acababan de limpiarse y acomodarse sus popas, tocaron la puerta de la oficina aló que mi mujer abrió con cierta vergüenza, pues verían que estaba encerrada con un hombre y que no era yo.

    Pero para esto y para sorpresa de Fernando, salí en ese momento y me pare en la puerta trasera de la oficina que da a la cocina de la casa…

    Fernando se puso nervioso y mi mujer me miró con su mirada de satisfacción y estoy seguro que con esa misma mirada me dijo sin pronunciar palabra…

    Gracias por dejar que disfrutase de esta verga tan rica…

  • Pao para dos

    Pao para dos

    Esta historia es real, tan real que nos podría condenar al infierno. Pero ya dicen que con el demonio correcto el infierno es el paraíso.

    Mi esposo y yo atravesamos una crisis se pareja, y decidimos hacer una cena para tratar de poner un fin al menos a los problemas. Como nos costaba ponernos de acuerdo en las diferencias que teníamos, decidimos sumar a un tío de mi esposo que es sacerdote para que mediara en la situación.

    La cena fue normal, hablamos y entré charla y charla nos tomamos casi dos botellas de vino. Y nos reímos más de lo que discutimos. Para todo esto ya era tarde, y el tío sacerdote se tenía que ir a su parroquia. Pero insisto en que se quede un rato más, y él accede, pero con la condición de que si se hacía muy tarde se tenía que quedar a dormir en nuestra casa. A lo cual no nos negamos. En un momento mi pareja se levanta para ir al baño y yo sigo hablando con el tío, todo normal hasta que noto que no sacaba la mirada de mis tetas, se veían poco por el escote, pero parecía gustarle. Me sentí incómoda pero llena de morbo, jamás se me había pasado por la cabeza que un sacerdote me podía generar tanto morbo y me sentí mojada de solo imaginar que podría pasar si me dejaba llevar…

    Mi marido volvió del baño y noté que le hace una señal absurda a su tío y se empiezan a reír cómo dos tarados. Mi marido le insinúa que no hay camas disponibles y que va a tener que dormir en nuestra cama o sea los tres juntos. A lo que me opongo, pero estos dos ya lo habían decidido.

    Así que me levanté y me quise ir a la habitación, pero me sentí mareada, por lo que me apoyé sobre el hombro del tío, y él sujetó mi mano y me quiso abrazar sin evitar tocarme las tetas y pasó la otra mano por mi cintura rozando mi cola, todo eso me puso más incómoda, porque la verdad me estaba mojando la tanga.

    Entre los dos me llevaron a la habitación y me ayudaron a sacarme los zapatos, pero ya era todo muy caliente, yo me dejé caer en la cama, el tío me besó en los labios con tanta lujuria que solo dejé que me desnuden y me hicieran lo que quisieran, lo estaba disfrutando. Mientras que uno me besaba las tetas, el otro me sacaba la tanga junto con el pantalón y ahí estaba yo desnuda y con dos hombres solo para mi solita.

    El solo hecho de abrir las piernas y sentir la verga de mi marido hasta el fondo me hacía sentir el orgasmo intenso mientras tenía enterrado hasta la garganta el vergón del tío. Fueron cambiando de posiciones, de lugares y yo sentía que esa noche era la puta más santa.

    Me cogieron el culito como los dioses, esa mezcla de dos sabores de semen diferentes en mi boca me volvía loca, así que les pedí que esa noche me volvieran a coger dos veces más… y nos quedamos redimidos en el silencio después de tanto sexo.

    Será el secreto mejor guardado y el que nos inició en el mundo de los tríos y otras cosas más…

  • El mejor ejercicio del mundo

    El mejor ejercicio del mundo

    Durante estos dos años pasaron muchas cosas y hubo miles de experiencias, poco a poco se las iré contando.

    Llevaba un buen tiempo siendo novia de un chico que era demasiado genial, e incluso muchas personas pensaban que podríamos ser la pareja ideal, ya que teníamos muchas cosas en común, la música, el ejercicio, la comida, la pasión por la vida y también la pasión que había entre nosotros.

    Un sábado por la mañana estaba completamente sola en mi casa, haciendo ejercicio en el patio trasero, Jesús quedó en ir a mi casa para desayunar juntos; al llegar paso hasta el patio, lo saludé y continúe terminando mis ejercicios, al terminar le dije que me bañaría a lo que respondió que era mejor así.

    Siempre que inicia vamos con los besos y las caricias desenfrenadas ya no podíamos parar y justo así sucedió, pensamos en ir a la sala, pero nos pareció más excitante hacerlo en el patio, los vecinos no pueden ver hacia el patio, pero era algo diferente para ambos.

    Nos tiramos en el tapete de yoga, nos quitamos toda la ropa desenfrenadamente ya que siempre era de esa manera, el tomo de su chamarra un condón se lo colocó y entonces comenzó la sinfonía de sonidos de placer sin fin y las caricias y besos que estando con el parecían jamás terminar, y eso nos encantaba.

    Cada que su miembro entraba y salía de mi tenía un escalofrío en el vientre que hacía que gritara como una loca, y más aún cuando escuchaba y sentía su respiración agitada y excitada en mi cuello o en mi oído, lo mejor eran los pequeños gemidos que salían de nuestras bocas y se ahogaban en un profundo beso.

    Cada encuentro entre nosotros duraba el tiempo más que perfecto para alcanzar varios orgasmos los dos juntos.

    El viento comenzaba a soplar y tocaba nuestros cuerpos desnudos haciendo que nos llevarán a un pico se placer aún más alto.

  • Aquella tarde con mi tía Isabel

    Aquella tarde con mi tía Isabel

    Aquella tarde llegue a casa de mi tía Isabel, había quedado con mi primo para para ir al parque a echar unas canastas, al entrar en casa de mi tía me dice que él había salido con su chica y que le parece que tenían para rato ya que estaban discutiendo y en eso de la reconciliación seguro se demoraba. Vaya contratiempo pensé yo, ya que no tenía planes para esa tarde.

    -Bueno tía -le dije- pues nada me iré a ver qué hago con mi vida ya que yo también he discutido con mi chica y no quería verla hoy.

    -Pues quédate un rato -me dice mi tía y conversamos un poco, así me haces compañía hasta que venga tu primo, claro si deseas.

    -Bueno -le dije y le pedí permiso para ir al baño.

    Al entrar vi que había ropa sobre la tapa del váter parece que mi tía recién había salido de la ducha, me acerque a ver solo por curiosidad. Debo decir que mi tía es una mujer de unos 40 años, divorciada, ella se divorció de mi tío carnal hace ya muchos años, muy simpática, de piel blanca, cabellos dorados, ojos muy claros, un cuerpo ni flaca ni gorga, ya que solo tuvieron un hijo y ya es mayor de edad y lo mejor de todo es que tiene un culo muy duro y grande, la he visto en shorts muy pequeños y tiene bonitas piernas, de pechos no está bien equipada, pero son bien bonitos, medianos diría yo, pero bien, a ver con que me encontraba.

    Lo primero que vi fue un brasier color blanco, bueno dije nada fuera de lo normal. Debajo de eso me encontré con una braguita color roja, a los costados tenía dos tiras y la parte que va adelante o sea en la cuca, tenía una maya y bordada llevaba una rosita, la parte de atrás solo llevaba una tela muy delgada, mas gruesita que un hilo, uff eso me puso a mil y por instinto me lleve la braguita a la nariz, lo olía, y aun olía a su piel, a su cuerpo, aún tenía su olor, que erección que me causo eso.

    Dejé las cosas como estaban, tire de la cadena, me lave las manos y la cara, no quería que sintiera que habría olido sus prendas y salí, la verdad me había puesto muy excitado aquella prenda, sali del baño y la vi tirada sobre el sofá, tratando de masajear su cuello con sus propias manos a lo que le pregunté qué hacía.

    Yo: ¿tía que haces? te quieres ahorcar

    Ella: oh no, ja ja ja me quería frotar el cuello, pero así es un poco difícil

    Yo: si gustas te ayudo, no creo que sea algo complicado

    Ella: no te preocupes, ya le diré a tu primo cuando venga que me frote una crema.

    Yo: insisto tía, no es ningún problema (verla tirada sobre el sofá y el culo que le marcaba la falda, habia que intentarlo)

    Ella: bueno ya que te ofreces, venga

    Yo: así espero al primo y te ayudo.

    Y se volvió a tirar sobre el sofá, dejando a mi vista tremendo culo. Le pedí que sería mejor si se sacaba la blusa que llevaba puesta así podría masajearle la espalda, al principio lo dudo un poco, pero acepto, se sacó la blusa y solo se quedó en brasier, bueno no creo que te asustes me dijo ella si me vez la espalda casi desnuda y echo a reír yo estaba emocionado, nervioso, sudando, por lo que estaba sucediendo y vamos ni hablar de mi erección que ya era mucha para ese momento.

    Acaricie su espalda y suavemente le desabroche el brasier a lo que en un principio me quiso poner un alto ahí, le dije que confiara en mí, que yo sabía lo que hacía, bueno veremos qué sabes hacer me dijo, con un tono muy atrevido, un tanto pícaro diría yo, eso me dio más confianza y seguí avanzando con las caricias.

    Bajaba sobre su espalda y me fui hasta sus piernas por encima de su culo y por encima de la falda que llevaba puesta. En ese momento ella intento coger mis manos y me pregunto qué estaba pasando.

    -Cálmate tía, todo está bajo control -le dije yo y en seguida le acaricie la espalda.

    -uhm que bueno, o que bien se siente esto, no sabía que tenías buenas manos para los masajes, uhm que rico -me decía ella mientras yo seguía acariciando su espalda.

    -Ya ves tía sé lo que hago.

    Le metí la mano al culo pero esta vez ya por debajo de la falda, y le acaricie las nalgas con todo el morbo que tenía encima, las apreté fuerte y hasta un beso le di en cada cachete, ella un poco sorprendida, se volteó y me dijo:

    -¡que pasa! Que acabas de hacer muchacho.

    Yo le dije que era parte de la terapia.

    -ah bueno -me dijo ella- ¡pensé me estabas metiendo mano a lo bestia! ja ja ja.

    -No tía como crees -le dije- Espera que me quito esto –comente.

    Me pare y me quede en pelotas como ella estaba boca abajo no me veía pero me preguntaba qué estaba haciendo.

    -Nada tía ya estoy contigo en breve.

    Me tiré sobre ella desnudo a lo que ahí si no pudo más y se volteó completamente y se sorprendió al verme desnudo sobre ella.

    -Pero qué te pasa muchacho ahora si te pasaste -me dijo.

    A lo que yo rápidamente le llene de besos la boca, nos besamos y nuestras lenguas se entrelazaron. Que besos me daba mi tía era muy buena en eso, me dejaba sin aliento, yo le bese el cuello y baje a sus pechos, los besaba sin dejar de jugar con mi lengüita sobre sus pezones que ya empezaban a hincharse como dos pelotas, me tenía muy excitado, le metí mano por debajo de su falda y le tocaba su vagina por encima de su braga, ella hábilmente me agarraba la verga completamente dura y no dejaba de menearla con su mano, la frotaba como haciéndome una paja y no dejaba de dar gemidos de placer.

    Me le tire a su vagina y le moví la braga a un costado para poder saborear aquella vagina que seguro hace mucho rato no recibe una buena polla, que delicia de vagina, estaba fresquita y yo me la estaba comiendo, ella gemía y se retorcía de placer en seguida note como se humedecía de tanto gusto. “Ohhh que rico me comes el coño querido, sigue así no pares”.

    Me levante y le puse mi verga en su boca a ver que sabía hacer con esa lenquita. “Vamos tía chúpamela” le dije y de una se la trago, que golosa que era, la quería meter toda en su boca, la quería literalmente arrancar de mi cuerpo. Se la puse entre tus tetas y me hizo una pequeña rusa.

    -Joer que rico, vamos métemela -me dijo- por favor.

    Y no la hice esperar, le moví la braga hacia un lado y le metí un dedo para sentir si ya estaba mojada, sentí esa viscosidad entre mis dedos y si, sabía que estaba muy caliente ya, ella solo gemía y me pedía que se la metiera de una vez. Me la sacudí un poco y se la inserte de una, “ayayay, me matas de placer vamos no te detengas, dame placer vamos sigue así”, yo seguía penetrando ese coñito tan húmedo y delicioso, ella se masajeaba el clítoris y gritaba como una loca, “que excitación más maravillosa, no pares, no pares, dame duro por favor, no pares” me decía, yo disfrutaba escuchar lo que me decía.

    Le metía un dedo en su boca y eso la ponía más arrecha, se movía de una manera exquisita, se retorcía de placer sobre el sofá, lo disfrutaba y me agarraba con sus manos las nalgas y me acercaba más hacia ella y me pedía que la siga follando ella no dejaba de gritar y moverse más rápido, le dije que quería terminar sobre sus tetas que me habían puesto muy cachondo, si termina donde quieras me dijo, pero sigue follandome, seguimos así sin cambiar de posición por que a ella le gustaba estar así, gritaba, gemía, me arañaba la espalda y no dejaba de moverse. Cuando ya sentí que estaba cerca de correrme saque mi verga mismo actor porno y se la lleve a la boca, me metió una succionada de verga esa mujer, y termine en su boca o que sensación mas deliciosa, sentía como ella se atragantaba con la leche que me salía de la verga, era gracioso ver cómo le salía por sus labios mi leche y ella me la seguía chupando con los ojos cerrados, era toda una estrella en esa parte,

    -Que rico que estuvo esto -decía, mientras se limpiaba la cara con su blusa, nos quedamos tirados uno al costado del otro por un momento hasta que ella reacciono y me dijo- bueno chico, bájate y cámbiate que seguro tu primo llega en cualquier momento y ojo no quiero, que ni siquiera se entere de esto y espero que no digas a nadie.

    -no se preocupe tía -le dije- será un secreto entre nosotros.

    -Ningún secreto -me dijo ella- esto simplemente no ha pasado ni volverá a pasar -sentenció en un tono muy decidido.

    Bueno -le dije yo- espero poder volver a visitarte en algún otro momento.

  • Con el vibrador y un cojín

    Con el vibrador y un cojín

    Primer día aislada por contacto estrecho de covid, asintomática… Feliz… Tati acababa de terminar de ver una comedia romántica y quería seguir devorando series en televisión… Hace muchísimo tiempo que no tenía un tiempo a solas… Trabaja en salud, le ha tocado difícil, vive con sus dos hijos y su madre, poco tiempo le queda para ella.

    De pronto recordó que guardado en una de las carteras que cuelgan del «flaco» como le llama al perchero de pedestal, tiene su vibrador de 5 velocidades, 20 centímetros insertables. Entonces, sin mucho ánimo aún se decide a ir a buscarlo. Va al baño y lo enjuaga por sí acaso. Se desnuda completamente y se mete en la cama.

    Entonces comienza a acariciar sus pechos con la mano izquierda y con la mano derecha se toca sus labios mayores, con mucha delicadeza los abre suavemente y roza con su dedo índice su clítoris. En ese mismo momento su mano izquierda jugaba suavemente con el pezón derecho…

    Ella siente que se estremece y comienza a humedecer. Inmediatamente viene a su mente la imagen de aquel hombre que tan bien recorre su cuerpo y que tanto la conoce. Mueve su cuerpo mientras se toca suave… Entonces se pellizca un pezón imaginando que son los dedos de él. Toma el vibrador y apagado pasa la punta de este por sus labios, lo introduce entre ellos, sube y baja, tomando su flujo y aumentando la humedad. «Si mi amor, siento tu pene acá» murmura mientras sigue tocándose.

    Al imaginarse a ese hombre, solo quiere meterse el vibrador, pero se contiene para necesitarlo un poco más… Quiere estar desesperada porque entre. Deja entonces el vibrador de lado y con su mano derecha acaricia sus muslos, la parte interna de ellos, suavemente, pensando que son otras las manos que la recorren.

    Pasa suavemente la punta de sus dedos por fuera de sus labios, ya todos mojados y se esparce el flujo cerca y alrededor del clítoris… Lo roza suave, se concentra en él. Con la llena de su dedo índice lo estimula. Encorva su espalda y siente como su vagina se contrae, con el primer suave orgasmo… Su mano izquierda nunca dejó sus pezones. Junto al orgasmo humedece más por el squirt pequeño que siempre lo acompaña.

    Después de esto se siente ya desesperada por meter el vibrador, un orgasmo no la relaja, sino que la calienta más. Se mete el vibrador lentamente, mientras murmura: siii!!!… Y encorva su espalda a la vez. Flecta su cuello para observar lo que ocurre y eleva su pelvis. Ahí observa su cuerpo se devora el vibrador, hasta el último centímetro insertable… Lo deja adentro y lo mueve para estimularse entera. Lo gira sobre su propio eje, para recibir otro tipo de caricia…

    Entonces lo mueve de adentro hacia afuera simulando la embestida del acto con un hombre de verdad. Lo hace con fuerza, con desesperación. Cierra sus ojos imaginando unas nalgadas… Entonces decide colocarse boca abajo y bajó de ella, de su pelvis, pone un cojín grande. Queda con la cola elevada y con el vibrador entero a dentro de ella… Ella murmura: siii golpéame amor, soy tuya, me gusta…

    Imagina esas nalgadas excitantes que recibe cada vez que se pone en cuatro.

    Siente que se acerca el gran orgasmo y presiona contra el cojín su cuerpo, estimulando así su clítoris junto con meterse más profundo ese vibrador… Justo al finalizar ella solo grita: siii! Y cae rendida…

    Fue el polvo con ella misma que había tenido, y todo gracias al COVID 19.

  • Primera vez como pasivo con una trans

    Primera vez como pasivo con una trans

    Bueno como les venía contando mis primeras experiencias con la trans morocha Verónica y la taxista dotada con el dispenser de leche, las cuales fueron amantes por muchos años y al principio solo como activo, al tiempo conozco a otra trans en mí ciudad.

    Cómo era costumbre en mis salidas de fin de semana que iba a comprar cigarrillos a un negocio de mí ciudad me quedaba charlando con el empleado ya conocido por tantas veces ir a comprar. Una noche charlando viene a comprar una trans rubia pelo ondeado muy simpática y se queda charlando unos minutos con nosotros, también era conocida del empleado, todo quedó ahí en una simple charla nada importante.

    Al poco tiempo la vuelvo a cruzar en un cabaret dónde iba habitualmente a tomar unos whiskies con mi amigo que era portero del lugar y también conocía a algunas chicas que trabajaban en el lugar. De repente entra una rubia con vestido corto pegado al cuerpo y me viene a dar un beso y abrazo, en ese momento no la reconocí hasta que se iba meneando las caderas hacía la barra, al rato me di cuenta de quién era, mi amigo bromeaba diciendo que la rubia andaba caliente conmigo, yo no hice caso a esos comentarios ya que apenas la había visto 2 veces y no cruzamos muchas palabras.

    Paso la noche los tragos termine de ver el show de una d las chicas que era amiga y está amiga viene y me invita a que vayamos a tomar algo y bailar un rato a un boliche, ya terminaba su noche de trabajo y como era habitual salíamos a veces a divertirnos juntos como amigos (con derechos) al acercarme a la barra a despedirme de la dueña en el camino me intercepta la trans rubia me dan un beso en la mejilla y me dan un papel doblado en la mano, camino a la puerta donde me esperaba mí amiga lo abro y había escrito un número de teléfono, lo guarde y me fui sin hacer más nada.

    Recién al otro día agendó el número y le escribo, charlamos un rato por msj y me propuso vernos a la tarde noche, me cuenta que no tenía lugar propio pero que podíamos encontrarnos en una de las habitaciones privadas del cabaret donde trabajaba, llega el momento como acordamos espero a la vuelta de la entrada del cabaret que era por dónde se podía entrar o salir de forma discreta entramos y nos vamos a la habitación, yo menos nervioso que otras ocasiones además que no iba pensando en ser pasivo sino activo como siempre. Tenía muy lindo cuerpo, delgada tetas pequeñas y al quitarse la tanga tenía una pija digamos normal, unos 18 CM delgada y buena cabeza, nos tiramos en la cama me la chupa yo se la chupo a ella tenía un sabor muy rico era suave con huevos pequeños toda depilada.

    Se la estaba chupando muy profundamente me hace levantar para ponerme en la cama boca arriba y se coloca sobre mí haciendo un 69, continuo con mí chupada mientras ella me la chupaba me doblaba las piernas para poder chuparme el culo, me penetraba con su lengua húmeda y juguetona haciendo presión y se alternaba chupándome la pija y metiendo un dedo en mí hasta ahora virgen culo.

    Nos quedamos en ese caso eterno 69 por varios minutos o al menos esa era la sensación, se levanta y me ordena ponerme boca abajo para hacerme unos masajes, yo no me opongo, estando boca abajo siento que me hecha un aceite por toda la espalda y el culo, se sentía caliente y comienza a masajearme desde la nuca hasta mis nalgas, llegando a mis nalgas las apretaba y las abría con fuerza y sentía como que me estiraba de esa forma todo mí ano todavía cerrado.

    Después de un rato cambia los masajes manuales por algo más cuerpo a cuerpo, se recuesta sobre mí espalda subiendo y bajando por mí espalda sintiendo su pequeñas tetas masajeándome la espalda pero con sus pezones duros y sentía su pija pasa dos por mí raja masajeándome el ano, era una sensación nueva sentir una tetas masajeándome la espalda y a la vez una pija haciendo lo mismo en mí ano. Hasta que en un momento que subía y bajaba con un movimiento de caderas logra poner su cabeza en la entrada de mí ano haciendo un poco de fuerza quedando tiesa así en la puerta de mí culo, yo me quedo quieto como congelado, ella se acerca a mí oído me dice shhh relájate y te prometo te va a gustar.

    Y en ese momento empieza a hacer presión y me la va metiendo lentamente y sentía como cada milímetro se abría paso en mí ya roto ano, sentía como si me rasgara la piel con cada centímetro, me dolía bastante pero al no ser tan dotada era digamos soportable, nada que ver el tamaño de su pija con la cabeza de la pija de Verónica que la vez que intento no pude soportar ni media cabeza.

    Continuo así con su trabajo de adueñarse de mí virginidad hasta que la tenía toda adentro, quedamos así ella recostada sobre mí espalda con su pija completa en mí interior, mordiéndome suavemente el cuello y acariciándome el costado de mis nalgas.

    Sentía el palpitar de su pija dentro y yo seguía algo nervioso, me dice al oído que me relaje y hace 3 movimientos sacando y metiéndola en donde sentía un fuego en mí interior como que rompía por dentro y en ese momento como que se me contrae todo por el dolor y al metérmela hasta el fondo completamente me vuelve a repetir al oído «papi relájate sino no la voy a poder sacar» no entendí a qué se refería hasta que intenta despegarse de mí cuerpo para sacarla y para mí asombro no la podía sacar, si había pasado lo que muchas veces leí en internet y había solo visto en perros, quedó abotonada a mí culo! Trataba de sacarla y me producía un dolor indescriptible y me hacía levantar el culo tratando de sacarla, me seguía repitiendo que me relaje.

    Se quedó echada sobre mí espalda y me decía que eso había pasado porque estaba nervioso y se me había contraído el culo inconscientemente.

    Entonces trate de empezar a relajarme y sentir solamente la presión q su pija latiendo hacía en mí próstata y comencé a menear mí culo en círculos y haciendo presión levantando un poco mí culo, mí pija comenzó a crecer y largar mucho líquido preseminal ella paso sus brazos por debajo de mí pecho me agarraba con fuerza y me pasaba la lengua por todo mi cuello mientras yo seguía esos movimiento circulares y siento que se empieza a agitar y gemir, todavía la tenía adentro sin poder salir hasta que siento como su pija convulsionaba y siento que algo me llenaba más en lo profundo de mí recto, ardía un poco, estaba acabando me lleno de leche por completo y yo contraía y relajaba mi ano haciéndole presión en su pija hasta que gimió fuerte y así terminaba de descargar toda su leche, se fue despegando de mí cuerpo haciendo fuerza para quitar su pija y con menos resistencia ya logra sacarla y se siente un ruido como al descorchar un champagne, ahí sentí como una brisa helada me entraba en mí culo y sentía algo de leche que me salía de mí ya roto ano.

    Así boca abajo con una mano busco su pija para que me la acerque a mí boca y chupársela para limpiársela y para mí sorpresa la tenía todavía dura como si no hubiese acabado.

    Se la chupo un rato largo limpiando cada resto de semen y vuelve a tomar la posición de la que me había librado y yo dudoso de repetir porque no quería volver a quedar tanto tiempo «abotonado» pero ella ya no hacía caso a mis pedidos. Se coloca sobre mí y estaba vez no penetra sino que su pija se desliza sin problemas dentro de mí culo dilatado y lubricado de tanta leche que había descargado.

    Entonces comienza a meter y sacar su pija de una forma desenfrenada fuerte profundo, la sacaba por completo para meterla de golpe hasta el fondo lo que me producía largar gestos de dolor, todavía me dolía pero inconscientemente cuando me daba esas estocada fuertes yo levantaba el culo como empujándola pero logrando que llegara hasta lo más profundo de mí recto lo que producía dolor dónde el recto hace una curva en el interior pero a la vez el placer de su roce en mí próstata, eran 2 sensaciones juntas, dolor y placer y no entendía que pasaba pero seguimos con ese sexo fuerte hasta que comenzó a hacerme lo de una forma desesperada y muy veloz como cuando vez a 2 perros cogiendo pero más rápido, se escuchaba el golpeteo de sus huevos control mí cuerpo como unos aplausos.

    Así estuvo rompiéndome todo por largos minutos mientras me daba mordiscos en mí oreja y escuchaba como gemía.

    Llego el momento de acabar por segunda vez ella y yo sentía como que me meaba hasta que siento como de mí pija empieza a salir una cantidad grande de leche que nunca había acabado esa cantidad, mojando todas las sábanas y mí panza por estar boca abajo y sentía el calor de mí propia leche, al acabar ya dejaba de sentir placer en mí culo y me empezaba a arder y sentí que estaba por acabar ella y con la manos la trato de empujar para arriba para que me la sacará, se dan cuenta lo que intentaba hacer y me la saca pero automáticamente me coloca su pija en la boca y me empieza a violar mí boca y en menos de 4 embestidas empieza a acabar en mí boca esta vez menos cantidad pero bien espesa, termina esa segunda descarga de leche en mí boca la cual no trago todavía y me saca la pija, yo comienzo a tragar poco a poco sintiendo ese sabor tan raro y especial que tiene el esperma.

    Me giro quedando boca arriba algo cansado y ella comienza a limpiar mí leche de mí panza y mí pija hasta dejarme totalmente limpio como lo haría yo.

    Quedamos unos minutos acostados uno al lado del otro masajeando cada uno la pija del otro por varios minutos, hasta que nos damos cuenta de la hora y ella me dice que se tiene que ir a preparar que ya estaba por llegar los empleados del cabaret que iban a abrir, nos vestimos ella me da su tanga para que me la ponga yo le hago caso terminamos de cambiarnos y nos despedimos, me iba caminando con sensaciones raras, sentía mí culo inflamado incómodo con ese pedazo de tela metido en mí raja rozándome el ano y sentía a la vez toda la tanga húmeda de la leche que me salía en cada paso que daba al volver a mí casa.

    Ya en mí casa me entró a duchar y al pasar mis dedos por mí ano sentía que estaba todo inflamado como un poco salido y bien suave, y me meto un dedo y para mí sorpresa se deslizo sin resistencia cosa que antes había que hacer un poco de presión para meter un dedo.

    Y así fue como está rubia se quedó con mí virginidad y me hizo conocer otro de los placeres del sexo, fue el comienzo de mí carrera anal con travestis. Luego vendrían más historias anales con mí culo como protagonista y el momento de probar con la morocha y su amiga taxista que era demasiado dotadas, en la próxima relataré ese encuentro con ellas.

  • Mi vecino y sus amigos

    Mi vecino y sus amigos

    Esta historia, es de hace algunos años.

    Soy una mujer de 37 años que sabe bien lo que quiere.

    Hace un tiempo se mudó al departamento de al lado un joven de unos 25 años, alto, moreno, delgado más bien sin mucho atractivo físico. Nos cruzamos varias veces en el ascensor y nos saludamos sin mucho más que eso.

    Hace dos días vino a contarme que se iba a juntar a estudiar con unos amigos, me dijo que tratarían de no molestar y que si eso pasaba solo tocará su timbre y le dijera.

    Agradecí mucho ya que trabajo temprano y descanso a horas tempranas también.

    Esa noche escuché como a las 20 h la voz de los muchachos y muchachas que hablaban en el departamento de mi vecino.

    En determinado momento me dormí y me despertó un grito, pensé que lo soñé así que intente seguir durmiendo, pero de nuevo escuché el grito. Sin duda era una mujer que grito, salí rápido al pasillo y no vi nada, pero si escuche ruidos desde el departamento de mi vecino, fui y sin pensarlo golpeé la puerta demoro un poco, pero me abrió la puerta una mujer negra con una hermosa piel una figura aún más linda y una sonrisa de infarto, su cuerpo desnudo solo tenía unos zapatos de taco blancos.

    Me miró y dijo “¿si?”. Yo sin habla la mire extasiada de tanta belleza, ella repitió “¿si?” Le dije que era la vecina y escuche gritos por eso llame a la puerta, ella se disculpó y dijo con una sonrisa pícara y muy linda “lo siento, seré más silenciosa”.

    En eso mi vecino se asoma desnudo por completo, su gran pene resaltaba mucho. Me pidió disculpas y me invitó a pasar, entre sin decir nada y vi una escena muy caliente en el sofá dos chicas se besaban desnudas por completo en el piso dos chicos se practicaban sexo oral, en una mesa sentada una chica y un chico la penetraba sin parar mientras que le tapaba la boca para que no grité.

    Me di la vuelta y mi vecino besaba a la hermosa mujer que me abrió la puerta, yo de pijama sin gracia ninguna. Sentía como se me mojaba cada vez más, mi vecino se acercó y me beso, pero su amiga le empujó y me beso muy apasionada, sentí un placer enorme sentí que me ponía muy caliente.

    Ella me tomo a mi de una mano y a mi vecino de otra y nos llevó a él cuarto, ahí comenzó a quitarme el pijama me dejó desnuda, me beso la espalda bajo hasta mis nalgas y luego suave me metió lo lengua en mi culo, sentí que un gemido se me escapaba.

    Mientras tanto mi vecino solo se sentó en la cama y miraba, ella me puso en cuatro sobre la cama y comenzó a pasar su lengua por mi culo y luego por mi concha mojada gemí, cada vez que su lengua entraba en mi vagina sentía electricidad corriendo por mi cuerpo.

    Cuando ya me tenía casi acabando le dijo a mi vecino “cogela dale”, mientras abría mis nalgas para que el me penetrara fuerte duro grité de placer de gusto y ella a mi lado se masturbó hasta que de repente uno de los chicos que estaba en el comedor entró al cuarto.

    La tomó a ella del pelo y le dijo “ahora te toca a ti” ella gozaba como toda una puta sobre ese chico y yo bajo mi vecino que cada vez me lo hacía más fuerte.

    De repente ni vecino me dijo que me tome su leche y dije que no, eso hizo que el me tomara del pelo y obligará a tragar su gran miembro me tomara su leche. Eso me gustó tanto que acabe con un gran grito.

    La chica y el chico continuaban cogiendo a mi lado y eso me ponía a mil mientras mi vecino se re ponía, fui por mas con esa hermosa mujer la bese y chupe sus pecho al instante sentí que alguien me chupaba la concha y note que era una de las chicas que había visto antes. Solo deje que siguiera mientras yo disfrutaba de esa rica mujer.

    Mi vecino se puso a mi lado en cuatro y el chico comenzó a darle por su culo yo aproveché y comencé un rico sesenta y nueve con esa morena espectacular.

  • Pagando deudas de papá

    Pagando deudas de papá

    Después de seis meses de una cuarentena que pareciera interminable, el papá de Dora quien arrendaba un local como bar está hasta el cuello de deudas. Principalmente con Gerardo, un usurero que le prestó dinero para poner el bar.

    Todo iba de maravilla, dora y su amiga Andy trabajaban como meseras los fines de semana, muchos clientes solo iban para verlas. Ambas de veinte años, jóvenes pero sobre todo hermosas. Aunque son chaparritas, sus piernas son bien formadas y con los shorts que usaban de uniforme, el culo se les veía redondo y delicioso. Además sus culos son de esos que se les mete cualquier prenda entre las nalgas, culos come trapo. Los clientes miraban sus culos y dejaban buenas propinas, algunos intentaba invitarlas a salir aunque nunca aceptaron. Pero llegó la pandemia, es insostenible pagar renta. Los productos caducaron y la deuda se triplicó con Gerardo.

    Su padre tenía varios mensajes y correos, ella sabía todas sus contraseñas, así que supo después de leer todo que era imposible pagar, también leyó que le exigían un pago inmediato o que tomarían represalias. “¿Quieres que nos arreglemos con tu hija?” Decía en repetidas ocasiones. Así que Dora le confió todo a su amiga Andy, ambas preocupadas analizaban posibilidades imposibles para resolver aquella deuda. Hasta que Andy tomó la iniciativa.

    —Hola, soy Andrea. La mesera del bar —escribió sin dudar y recibió respuesta inmediata.

    —Hola chiquita, Mira que agradable sorpresa. ¿Que se te ofrece?

    —Voy a ser directa, sé que el papá de Dora te debe dinero.

    —Me debe la vida ese perdedor.

    —Pues no tiene para pagarte, que solución se puede dar. No hay manera de echar a andar el bar, debes entender.

    —Bueno niña, eso es problema entre él y yo, tú no te metas en cosas de mayores.

    —Me meto porque lo amenazas con hacerle daño a mi amiga.

    —¿dañó? Me quiero coger a esa pequeña perra, y ti también, ¿quieren ayudar ese viejo? Pongan las nalgas. Bye.

    Andy platico durante la noche y parte de la madrugada con su amiga, Dora se negaba rotundamente. Aunque sabía que era capaz de todo por ayudar a su papá.

    —¡guey le das las nalgas a todos, ¿qué más da cogerte a ese pendejo?

    —Es que lo odio, no lo puedo no ver al hijo de mil putas —Dora ponía todo su odio cada que hablaba.

    —¿Pues si pero entonces que, vas a dejar a tu papá a su suerte? Es más, te acompaño para que no se quiera pasar de listo ese cabron.

    —No, no se… ya mejor me duermo. Mañana platicamos.

    Al siguiente día, nuevos mensajes de amenazas aparecieron en el correo de su padre, quien aceptó un trabajo como repartidor para solventar los gastos de la casa. Entonces tomó su teléfono y le mando un mensaje a su amiga.

    “Va, me lo voy a coger”

    A su vez, Andrea le mando mensaje a Gerardo diciéndole que Dora aceptaba tener se o con él para pagar la deuda de su padre.

    —Mira no es tan fácil, es mucho dinero.

    —¿pero tu dijiste que…?

    —Si pero no mames, sería el palo más caro del mundo. Por esa lana si tendría que ser mi puta mínimo unos dos meses.

    —¡No chingues!

    —Ayúdale.

    —¿Como? —Andy sabía perfectamente cómo.

    —Entre las dos pagaran más rápido. Me avisas, los intereses del préstamo siguen corriendo.

    Después de unas horas y sin consultar a Dora. Andre respondió.

    —Ok, ¿dónde?

    Después de ver la dirección, por fin le mando un texto a su amiga para decirle los términos. Ambas con vestido y sin maquillaje.

    —¡es que no mames!

    —¿que? A mi también me va a coger ese cabron y yo solo lo hago por apoyarte.

    —Por puta, llevas, meses sin coger.

    —¿entonces no?

    —Siii carajo si, ni modo que me raje.

    —total solo paramos el culo y ya.

    Al menos eso pensaban. Al llegar el día, ambas caminaron hasta el lugar de la cita. Una pequeña bodega con apenas una pequeña sala. Les invito licor pero lo rechazaron. Camino tras ellas mirando como las flores de su vestido se metían entre sus nalgas. Traía la verga tan dura que podría cogerlas ahí a medio pasillo, pero sabía que tenía que disfrutar de ese par de manjares. Sin maquillaje se veían aún más jóvenes e inocentes.

    Puso una silla en medio de la sala y con una seña le indico a Dora que se sentará. Mientras Andrea hizo lo propio en el sillón y pude ser espectadora de como Gerardo metía su mano debajo del vestido de su amiga para sobar sus tetas mirándola fijamente a ella.

    —Siempre supe que me las cogería, no sabía cómo ni cuándo, pero estaba seguro de que serían mías —ambas en silencio intercambiaban miradas mientras Gerardo con un tino exacto escupía sobre cada pezón de las pequeñas y suculentas tetas de Dora, para luego lamerle el cuello y bajar hasta poder chupar sus pezones. Al estar detrás de ella, Dora podía sentir el bulto enorme rozar su nuca.

    Para Andrea era como ver uno de esos vídeos porno dónde un tipo maduro tiene sexo con jóvenes. Notaba como Dora contenía el aliento, miraba como su respiración comenzaba a cortarse y su ritmo cardíaco subía. Al igual que el de ella.

    —Ahora híncate —Dora obediente se arrodilló, estaba mojada y asustada. Cuando vio que una enorme verga salía del pantalón de Gerardo, pensó en salir corriendo. Pero era demasiado tarde. Sintió como la cabeza con residuos viscosos de aquella verga le pegaba en las mejillas y frente. Cerró los ojos hasta que el golpeteo termino y sintió como rozaba sus labios. Al abrir los ojos miro arriba la imagen de Gerardo riendo feliz.

    —Abre tu boquita, chúpame la verga. Y tú ven acá que le vas a ayudar —le dijo a Andrea indicándole que se colocará al lado de su amiga.

    En cuanto comenzó a chupar, Dora sintió como Gerardo empuja bruscamente su verga hasta meterla en su garganta. A ella leerá difícil por el grosor mantener la boca tan abierta. Se le dificultaba respirar y empujaba con ambas manos a Gerardo para poder jalar aire. Andrea miraba como la cara de su amiga se transformaba al recibir aquella verga, por el esfuerzo le escurrían lágrimas por las mejillas.

    —¡Haaaahh! No quiero así.

    —¿No quieres que…? Sirve de algo y agarrarle las manos a esta pendeja—Andrea la sujetaba con fuerza mientras Gerardo metía con fuerza y mantenía su verga dentro de su boca, Dora apenas emitía pequeños ruidos guturales. Si baba en forma espumosa salía por el costado de sus labios y por la nariz. Solo le permitía tomar un poco de aire y volvía a meter su verga hasta el fondo. Dora apretaba fuerte las manos de Andrea que estaba ya muy excitada de ver a su amiga ser usada como una puta. Luego por fin saco su verga mientras Dora jalaba aire como desesperada.

    —Te toca —le dijo a Andrea y le jalo la cabeza.

    —Haaaagh haaaagh

    De inmediato sintió dolor en su garganta y al igual que su amiga empujó de las piernas a Gerardo, pero ya la tenía bien sujeta de la nuca y no dejaba que se moviera. Con la mirada y un movimiento de ceja Dora entendió que era su turno de sujetar a su amiga.

    —haaaagh no mames no tan brusco que me haaaa

    —¿Más despacio putita? —Dijo mientras apretaba su verga hasta el fondo de su garganta.

    —Déjala que respire —dijo Dora y obedeció, saco su verga mientras Andrea escupía y jalaba aire intercambiando miradas con su amiga. Luego ella misma fue por la verga y mirando fijamente a Gerardo comenzó a mamar, si amiga empujaba su cabeza para que entrara más verga y miraba como se iba sofocando. Apenas les permitía tomar un par de segundos de aire y volvía con ambas que tenían la cara revuelta de lágrimas, sudor y saliva.

    Luego de un rato por fin las tomo de la mano y las empujó sobre el sillón, con sus dedos tocaba ambos culos levantados. Ellas se miraban con gestos de dolor incrédulas una de la otra por el aspecto sucio de sus caras.

    —¡No en el culo no! —dijo Dora y Gerardo hizo todo lo contrario. Al igual con Andrea.

    —¡Me duele me duele me duele aaaah!

    —Así me gusta que griten pequeñas putas, voy a disfrutar mucho cobrando está deuda. Tu padre estará orgulloso de ti.

    —¡Auchs aaah!

    —¡Ya cabron aaah aaaah!

    —¡Las quiero ver besándose!

    —¿Qué? —dijo Andrea enojada.

    —¡Que se besen putas!

    Ambas se miraron fijamente, mientras la verga de Gerardo empezaba a penetrar sus culos, junto bien sus culos para hacer más fácil la tarea de ir de uno a otro mientras escuchaba sus gemidos. Fue Dora la que acerco sus labios para rozar los de Andrea que entre todos correspondió a su beso, sus lenguas intercambiaban fluidos y pequeños pujidos.

    —Ven que fácil —Giraban la cabeza de vez en vez para ver la cara de satisfacción de Gerardo que iba cada vez más rápido en sus embates contra sus culos redondos y suaves. Cada que sentía que iba a terminar se tomaba su tiempo para volver a cogerlas.

    Luego las recostó una encima de la otra en un 69 ambas inmóviles sabían que seguía pero se negaban a tomar la iniciativa.

    —Bueno nenas a chupar panocha —les dijo celebrando con aplausos y metió su verga en Andrea que estaba arriba. Los genitales de Gerardo chocaban con la frente de Dora que se resistía un poco a lamer, pero Andrea estaba como loca chupando y pasando su legua por todos lados. Cada que su legua se asomaba la verga de él le tallaba un poco, aun así siguió lamiendo con su lengua el clítoris de su amiga.

    —¡Eso putitas eso eso! —Gerardo ya no aguantaba más apenas saco su verga el semen chocó contra las nalgas de Andrea y escurrió a la cara de Dora que respiraba con la boca cerrada para que no entrara nada. Pero Gerardo le tapo la nariz y tuvo que abrirla, el líquido viscoso escurrió dentro de su boca, al igual que la verga de Gerardo. En esa posición aquella enorme verga pudo entrar aún más, Dora sentía que le reventaría la garganta, se sacudía pero el cuerpo de su amiga sobre ella le impedía zafarse.

    —Si te mueves duele más pendeja —Andrea bajo de encima de ella y asombrada veía como le levantaba un bulto dentro de la garganta de Dora. Entraba y salía mientras ella intentaba estar inmóvil.

    —Gaagh haagh hago hago

    Por fin saco su verga y se la dio a mamar a Andrea que seguía asombrada por el modo brutal de tratarlas. Escuchaba a si amiga hacer sonidos horribles a un costado, tratando de respirar y de pasar ese dolor intenso que sentía en la garganta.

    —Mmm mmm mm —Andrea sintió el bombeo dentro de su boca, Gerardo termino por segunda vez y el semen estaba en su boca.

    —Compártelo —Le dijo señalando a Dora, Andrea se acercó a ella u se besaron nuevamente. Esta vez con más pasión. Se sentían sucias, usadas, humilladas y excitadas.

    Mientras tanto Gerardo se vestía y hablaba por teléfono como si ellas no existieran. Por fin les bajó la temperatura y trataban de limpiarse con las manos. Se acomodaron sus vestidos aunque parecía que les hubiera pasado un huracán encima.

    —Espérame compadre, no no no. Un par de negocios que tengo que checar —Dijo acercándose y tocando les el culo, luego lapo la bocina de su celular y les dijo— Nos vemos el viernes. Buen trabajo nenas.

    Ambas caminaron en silencio hasta la puerta y dos calles después por fin pronunciaron palabra.

    —¡HIJO DE SU PUTA MADRE!

    —si no mames, te metió la verga hasta el cuello.

    —Me dolía bien cabron y no me ayudarás.

    —¿Te gustó?

    —Pendeja… Si

    Con la mirada gacha viajaron de regreso a casa, aun oliendo a semen. Mientras Gerardo con algunas fotos, promocionaba unos culos entre sus amigos y socios que desesperados por el encierro estaban urgidos de coger un buen culo. Y estos no eran cualquier culo, eran los culitos más ricos del barrio.

    Para el próximo viernes ambas llegaron puntuales, los vestidos seguían buscando espacio entre sus nalgas y ellas iban metalizadas a ser usadas por Gerardo. Le abrió la puerta y de entrada hurgaba entre sus nalgas, palpando sus culos redondos y duros. En medio estaba una especie de sillón redondo y giratorio. Ambas se miraban pensando en para que sería eso.

    —Váyanse desnudando y se besan.

    —Oye, no nos trates como objetos

    —Ja ja ja si, ¿entiendes que son mi putas hasta que cubran la deuda? Bueno, hoy le van a bajar mucho a ese peso de tu papá —no entendieron de que hablaba, pero se fueron quitando el vestido para recostarse sobre el sillón.

    —¿Que se besen? —se escuchó desde otra habitación. Y Dora de mala gana se puso frente a Andrea que sonrió.

    —Ven acá pendeja —Se besaban como si fueran novias, sus manos avanzaban por sus cuerpos desnudos.

    —Besas bien rico —le dijo Dora.

    —Es porque me gustas, estás bonita y bien sabrosa —dijo mientras sobaba sus tetas.

    Cuando regresó Gerardo les aventó un par de antifaces, de esos negros como para dormir.

    —Pónganselos —les dijo mientras bajaba su pantalón y sabana su verga grande y dura. En cuanto se los pusieron sintieron como las jalaba de los pies y jalaba del cabello para meter su verga en sus bocas, está vez despacio y pausado. Iba de una a otra boca mirando a esas dos nenas recibir su miembro con total normalidad.

    Ambas sintieron como les amarraba las manos tras la espalda, luego escucharon ruidos. Eran voces masculinas. Aunque no veían nada, reconocían las voces de algunos. Eran clientes y conocidos del bar.

    —Soñé con estas viejas

    —¿Sabes cuántas chaquetas me hice pensando en estás perras?

    —Por fin…

    —¡HEY SOLO ORAL! —Dijo Gerardo casi gritando

    —Con eso me conformo—dijo Beto, un señor regordete que vendía hot dogs en la esquina del bar y al que reconocieron por su tono cantado de Veracruz.

    Dora se resistía a abrir la boca, sentía como chocaban en su cara vergas de diferentes tamaños, el olor le penetraban en la nariz. Así que el refugio de aquellas vergas fue la boca de Andrea que ya percibía el sabor en su lengua y jalones desesperados de pelo para que cambiará de una a otra mientras todos festejaban y soltaban risas bruscas.

    —Mira mija, acá se trata de pagar la deuda de tu papito, si no quieres no hay pedo, pero en unos meses será igual o mayor lo que me deba y ya veré como lo cobro. Así que abre tu boquita y chupa esas vergas putita —Le dijo al oído mientras jalaba su pelo para intimidarla más.

    —¡Abre! —Dijo a modo de orden y Dora separo sus labios. Roberto un señor cincuentón que vendía periódicos fue el primero en meter su verga.

    —¡Puta madre que rico! —exclamo fascinado.

    El sillón redondo giraba, así que solo lo movían y tenían a alguna de las dos con la boca dispuesta a devorar sus vergas.

    —Ni en sueños me imaginé esto —se decían uno a otro codeándose uno a otro. Algunos se estiraban para meter sus dedos en alguno de sus agujeros, a lo cual respondían con gemidos de dolor fácilmente sofocados por alguna verga.

    Algunos se vinieron casi de inmediato, aun así se sentaron junto a ellas para sobarles el culo, apretar sus tetas o solo admirar a ambas, sujetas de manos y vendadas de los ojos mamar de manera infinita. Sus hombros ya tenían manchas de semen, otros mojaban su cabello con los chorros de leche tras los que aún resistían seguían poniendo sus vergas dentro de ambas bocas.

    Luego de que todos, terminaran en todas partes tenía rastros de la batalla, sentía su cara pegajosa, el cabello, los hombros, pero sobre todo tenía dañado el orgullo. Dora conocía y veía de manera constante a cada uno de esos señores a los que les había chupado la verga. Aún con la venda en los ojos tenía vergüenza. No hizo ningún ruido o reclamos hasta que dejó de escuchar voces y su amiga Andrea le retiraba el nudo de sus muñecas tras su espalda y la venda de los ojos. Con una toalla le limpiaba la cara, aunque Dora sentía que le embarraba más. Regreso Gerardo ya cambiado y sonriente.

    —Niña, no solo van a pagar la deuda. Sus culos serán una mina de oro —Dora estaba a punto de romper en llanto así que Andrea la abrazo.

    —No puedo —dijo Dora con voz cortada.

    —Pero ya pudiste cabrona.

    —Ya dile —Dijo Andrea y Dora la miro con extrañeza

    —¿Decirme que? —pregunto.

    —¿En serio no te imaginas?

    —¿Que cosa?

    —Fue tu papá —dijo Andrea.

    —A él se le ocurrió que para no perder su negocio, me cogiera a su nena.

    —¡NO ES CIERTO! —incrédula los miraba con odio a ambos.

    —Es la verdad, que ganó con mentirte. Pero hasta se podrían ganar buen dinero.

    Durante más de una hora le explicaron cómo su padre planeo todo, no quería perder su negocio. También supo que Andrea y Gerardo tenían sexo desde mucho tiempo atrás y que era la única manera de ella aceptará. Además supo que ese día, en realidad solo ella estuvo mamando vergas, la venda era para que no se diera cuenta que Andrea solo se la chupo a Gerardo. Así que estaba casi saldado el préstamo, una sesión más y quedaría liquidado.

    Durante los siguientes días, su padre hablo con Gerardo. Buscaría un préstamo bancario para pagarle. La única razón para eso eran las burlas que recibía de sus vecinos y amigos. Que le mandaban fotos del rostro de Dora lleno de semen. «Amigo, yo cambio el mobiliario del bar pero déjame coger con ese bomboncito», «que rico me la chupo tu nena, ¿Cuánto por cogérmela?» Si padre no pensó que esto sucediera, imaginaba que tendría sexo con Gerardo y listo. Así que acepto reunirse con el fin de semana.

    Cuando llegó al lugar, nervioso buscaba las palabras para salir bien librado de ese embrollo, pero apenas entró se le borraron las ideas y se hizo realidad su peor pesadilla. Todos a los que su hija les mamo la verga estaban ahí. El panadero, el de la refaccionaria, los dos taqueros, el de los hot dogs, el del puesto de periódicos, Gerardo y hasta el pastor de la iglesia cristiana lo miraban burlones. Entre todos lo agarraron y lo sujetaron a una silla mientras el gritaba lleno de cólera. Luego apareció Dora, de la mano de Andrea. Ambas con el uniforme del bar. Gerardo fue muy claro con Dora, deuda saldada y nadie jamás hablaría de lo ocurrido o se las verían con él. Además de un incentivo económico. Una sola regla… Dile todo a papá.

    —Hola papi, mírame. Me van a coger todos ellos. ¿Te gusta?

    —Por favor hija, perdóname, no hagas algo de lo que te vas a arrepentir.

    —¿A quién quieres que le chupe la verga primero?

    —¡Hija por favor basta! No necesitas hacer esto.

    —Abre bien los ojos papi, me van a coger todos, voy a ser su putita.

    Ante la vista de su padre le iban arrancando la ropa, mientras le llenaban de besos el cuerpo, otros tocaban sus nalgas, pronto el brasier salió volando. Cuando arrancaron su pequeña tanga su padre pudo ver su panochita bien rasurada o solo un poco pues los dedos del panadero la sobaban desesperadamente.

    —¡Hija por favor perdóname! No lo hagas… —apretó los ojos, no quería ver, pero un golpe de Gerardo lo obligó a abrirlos.

    —Lo vas a ver todo hijo de puta.

    Andrea estaba muy cachonda y en cuanto vio que su amiga se arrodilló, la acompaño y ambas comenzaron a mamar vergas como todas unas expertas.

    —Mira que rica verga tiene este cabron, mete tu verga hasta mi garganta haaaagh haaaagh —Dora, como una auténtica actriz porno mamaba vergas y le sonreía a su padre con baba corriéndome por el mentón.

    —Órale puta a mamar —gritaban por todos lados mientras ellas chupaban.

    Temerosos tocaban a Andrea mirando de soslayo a Gerardo que con una gran carcajada y un gesto les dijo:

    —Es lo mismo, solo es mi puta. Hoy se las comparto.

    Enseguida todos comenzaron a meterle mano hasta dejarla desnuda, Gerardo sostenía la cabeza del padre del papá de Dora.

    —¡Se le está parando al muy cabron!

    —¡Chuparla a tu jefe! —gritaron algunos.

    —¡Órale!

    Dora hizo como que no escuchaba, fue Andrea la que a gatas se acercó y le bajo el cierre, en efecto tenía la verga dura como piedra.

    —¿Te calienta ver a tu hija de puta?

    —¡Basta Andrea por favor para!

    —Mira que panochita tan rica, se rasuro para que le metieran toda la verga!

    —¡Me van a coger papi!

    —¡Cállate ya Dora! —Dijo su padre tratando de disimular el placer que recibía de la boca de Andrea. Entonces Gerardo la empujó para ponerla en cuatro y metió su verga bien fuerte.

    —¡Dile todo!

    —¡Aaah me está metiendo la verga papito! ¡Me duele papi! ¡Mmm que rico me cogen papito haaa!

    —déjala ya cabron

    Andrea le jalaba la verga fuertemente a su padre, mientras el veía a un par colocarse frente a la boca de Dora para que siguiera mamando.

    Parecía que se ahogaba metiendo esas vergas hasta el fondo de su garganta, luego tomaba aire y continuaba el tortuoso relato a su padre.

    —¿Te gusta cómo me trago sus vergotas papi? Muévete deja se la chupo un poco…

    Movió a su amiga para poder quedar frente a su padre que pataleaba tratando de que no lo hiciera, cuando tuvo su verga en las manos sonrió.

    —Te lo va a chupar tu nena

    —Basta por favor Dora mi amor no lo…

    En cuanto sintió la tibia saliva envolver su verga, cerró los ojos, apretó los dientes y rezo para no sentir placer. Pero era imposible, solo abrió un poco los ojos y vio la cara hermosa de su hija comiéndole la verga sin piedad, detrás de ella el panadero la cogía con brutal singularidad y la sonrisa burlona que odiaba.

    —Ven ayúdame

    —¿Se lo chupo a tu papito?

    —Si, que nos vea.

    —me toca

    Detrás de cada una de ellas nuevos cuerpos ocuparon la posición, pronto se escucharon los ruidos como aplausos que daban cada que chocaban con sus redondos y dulces culos. El aire olía a sexo. Ambas se turnaron para chupar la verga de su padre que trataba de resistir pero sentía como se acumulaba el semen y estaba a punto de estallar. Para su fortuna, por así decirlo. Las hablaron y cargaron.

    —Abrázate bien putita

    —Siii

    Sujeta al cuello de Gerardo la levanto, por detrás uno más le cargaba el culo y con trabajo pero al final encontrando sus agujeros comenzaron una doble penetración.

    —¡Papi me duele! ¡Papi me están rompiendo mi colita aaah aaah!

    A un costado y a falta del cuerpo atlético de Gerardo, dos viejos panzones hablaron un sillón para que Andrea subiera a su verga y el otro buscará con éxito meter su verga en su culo.

    —Me duele me duele me duele viejo puerco

    —Puta de mierda que culo tan apretado perra

    —¿Te gusta? Aaaah aaah métemela más mas, que rico se siente.

    Su padre con lágrimas en los ojos miraba como su nena se había convertido en la puta de todos esos hijos de perra.

    —¿Te gusta? —pregunto Gerardo.

    —Siii que rico que me metas tu vergota, me gusta que usen mi colita. ¡Mírame papi rebotó como puta! ¡Haaaah! Que ricoooo!

    Andrea apenas podía gemir un tercero ya ocupaba su boca, mientras le daban una doble penetración sintiendo el sudor el olor y la excitación de esos hombres tocando la y penetrándola por todos lados.

    A Dora le acabó dentro del culo uno de los taqueros, su padre miraba como el semen le escurrían de su colita y al taquero con los ojos en blanco dando gracias a dios.

    —¡YA ESTARÁS CONTENTO CABRON HIJO DE PUTA! —grito el padre de Dora mirándola sus nalgas escurriendo semen.

    —Pues… No, todavía no…

    Gerardo bajo a Dora y mientras se perdía en una pequeña bodega, el panadero y otro más aprovecharon para cogerla por ese culo glaseado. Regreso con un par consoladores doble y empujando a ambos, acomodo a Dora en cuatro y fue por Andrea que ya tenía una descarga de semen en la boca. Nalga contra nalga les metió los consoladores en ambos agujeros y con unas nalgadas fuertes les indico que comenzarán.

    Sus culos chocaban y los consoladores se perdían dentro de ellas, sus gemidos eran impresionantes. Incluso ellos se detuvieron un momento para apreciar esa pista insólita y hermosa. Luego volvieron a la carga, acercaban sus vergas para que ella chuparan. Poco a poco fueron acabando, mientras Andrea tragaba semen disfrutando del sabor y la sensación del bombeo en sus labios, Dora cerraba los ojos cada vez y el semen chocaba en su cara o pelo, algunos chorros iban hasta su espalda y bajaban hasta sus nalgas sirviendo como lubricante.

    —¡Ahora estoy contento!

    —¡Hijo de mil putas! ¡Te odio puto de mierda!

    —Al contrario, dame las gracias… Ya no tienes deudas ja ja ja

    La risa estruendosa de Gerardo contagió a los demás que con sus vergas flácidas miraban a esas dos nenas chocar sus culos con la cara roja por la excitación. Fue hasta que el último le aventó su semen en la frente a Dora que Gerardo las detuvo.

    —Falta que le saquen la leche a uno —Dijo mirando a su padre.

    Andrea sonrió y de inmediato fue a comerle la verga, Dora se limpiaba un poco los ojos pues los tenía pegajosos.

    —Mira papi, me llenaron de leche

    —Y falta la tuya —agrego Andrea dejándole espacio libre a si amiga para que continuará chupándosela a su padre.

    —¡Que rica verga papi! ¡¿Se te pone dura con tu hija?!

    —Andrea basta, Dora no…

    Su padre ya no aguantaba, su semen iba a salir expulsado en cualquier momento. Dora lo sintió y comenzó a masturbarlo mirándolo fijamente.

    —¡Dame mi lechita papi!

    —Mójale la cara, anda salpica su carita —le decía Andrea

    —¡Dame mi leche papiii! Dámela, lléname la cara de semen, quiero tragarme los dámela siii papi!

    Todos estaban esperando el momento, miraban como se retorcía en su silla tratando de evitar su eyaculación. Pero fue imposible y un chorro largo y espeso recorrió la cara de Dora que ya solo podía ver con un ojo pero mantenía la mirada en si padre. El segundo chocó en su nariz y ajo por ambos lados de sus labios.

    —Que rica lechita papi, me mojaste toda la cara, mira como me está escurriendo.

    Efectivamente, su padre veía como al hablar su semen se metía en su boca, creaba un efecto viscoso entre sus labios. Un par de chorros más se quedaron en las manos de Andrea que seguía masturbándolo con fuerza, luego Andrea chupo la punta, recogiendo en su boca los restos de semen.

    Gerardo hablo claro con todos, lo de ahí no saldría a ninguna parte y en ninguna platica. Todos sabían que hablaba en serio. Mientras desataban a su padre, Dora y Andrea seguían besándose, compartiendo el semen de su padre, quien tomo su ropa y salió sin decir una palabra.

    —Yo digo que en el fondo le gusto —dijo Gerardo sonriendo.

    —Ambas se vistieron y así sin limpiarse salieron de ahí. Iban tan cachondas que poco les importó que las vieran así, incluso era una de sus fantasías. La gente en el transporte las miraba mientras ellas reían como niñas traviesas.

    Pasaron días sin dirigirse la palabra, solo un «ya está el desayuno» o «buenos días» fue hasta el fin de semana que su padre entro a su cuarto jalo las cobijas.

    —Con restricción de horario y muchas medidas sanitarias, pero ya podemos abrir el bar.

    Dora salto de alegría y lo abrazo, ambos se sentían extraños. Aun así durante el día con ayuda de Andrea limpiaron y dejaron impecable el lugar. Por la tarde ya tenían a su primer cliente. Se había corrido un rumbos y en unas horas el lugar estaba lleno. Sus uniformes seguían luciendo espectaculares, sus culos redondos captaban las miradas y sus bolsillos las propinas. Muchas manos tocaron sus nalgas sin ningún tipo de queja. Al final del día, exhaustos contaban el dinero. Su padre recibió un sin fin de propuestas por aquellas chicas. El chapoteo como pudo con un nudo en la garganta les platico a ambas que reían divertidas.

    —Tranquilo papi, déjalos que imaginen lo que quieran. Mientras sigan viniendo.

    —Es que nunca hablamos de lo que pasó…

    Dora lo interrumpió con un beso en la boca que lo dejo desconcertado, luego Andrea hizo lo mismo para despertarlo.

    —No hace falta papi, estamos bien.

    —Si, muy bien —agrego Andrea— Pero vámonos, estoy muerta de cansancio.

    En la esquina Gerardo esperaba a Andrea que corrió a él mientras Dora y su padre subían a un taxi. Comenzaba un nuevo viaje increíble en sus vidas.

    @MmamaceandoO

  • Virginia (Parte II)

    Virginia (Parte II)

    Me desperté muy temprano a eso de las 6 am, más que nada por el sol por la ventana, había dejado las cortinas abiertas y la luz entraba a raudales, el desayuno era de 7:00 a 7:45, así que me tome el tiempo de bañarme y vestirme; antes de salir tome mi celular, tenía una multitud de mensajes y unas llamadas, eran de Virginia, me sonreí pero no le conteste y baje casi a las 7:00. Baje al restaurante del Hotel a desayunar con los demás compañeros. A las 7:15 seguía vibrando mi celular con mensajes y llamadas, seguí ignorándolos, alguien pregunto por Virginia, me miraron a mí y les dije casi como extrañado, que la había visto subir a su habitación muy cansada, una compañera comenzó a timbrarle a su teléfono, cuando la vimos aparecer entrando al comedor, me sonreí para mis adentros, al notar un poco de nerviosismo en su cara y que evito mirarme a los ojos, una compañera la llamo para que se sentara a su lado, casi frente a mí, ella dudo un poco, pero para no verse sospechosa se sentó.

    Sabía bien que ella no andaba ropa interior y ese día era de vestir formal, así que estaba obligada a usar falsa, blusa y chaqueta… alguien le dijo que se moriría del calor usando chaqueta y blusa con centro, pero ella dijo que estaba bien, quien sospecharía que no andaba sostén, bajo el traje, siendo curioso, me excite al imaginar esos pechos sueltos, tratando de ocultar unos pezones queriendo sobresalir…

    Hasta la hora del almuerzo estuvimos en un salón recibiendo capacitación y luego iríamos al restaurante del Hotel para el almuerzo. En el lapso de la capacitación rememore como llegue a este punto de disfrutar la situación:

    Virginia entro a la empresa referida por mí, ella es amiga cercana de mi hermana menor, quien me pidió que la ayudara a conseguir trabajo. Accedí y lleve su hoja de vida y rápidamente fue contratada. Verdaderamente era eficiente y no tuvo problemas adaptándose a la empresa. Virginia es más o menos de 1.66 de alto, ojos y cabello castaño oscuro, un rostro redondo, de ancha boca, pobladas cejas y grandes ojos. Era de espalda ancha, brazos un poco rollizos, sin verse toscos o musculosos, su cintura no era tan marcada, pero ayudaba que sus caderas se proyectaran bajando a convertirse en unas piernas carnosas y pantorrillas curvilíneas, su piel tenía un tono como bronceado, sin ser morena. Usaba el cabello largo, le cubría parte de la espalda.

    No di detalles anteriormente digamos que esa noche con Virginia se estaba gestando desde hacía tiempo. Trabajando en la misma empresa tuve chance de verla más seguido y encapricharme un poco por verla vestida de tacones, faldas ejecutivas algo ajustadas y las blusas con algo de escote, debo decir que aunque sea un cliché, una mujer vistiendo ejecutivo siempre tendrá un sutil atractivo. Una vez estaba con ella revisando una presentación, me acerque mucho, ella en su escritorio y yo al lado viendo hacia la misma pantalla, a ratos miraba hacia su escote, otras me pegue mucho a su silla y cuando ella movía el brazo me rozaba la pierna, luego al verla a la cara podía notar sus labios más rojos y los ojos mirándome muy intensamente. Cuando la miraba con mi hermana, siempre eran de jeans e informal y siempre era la más callada. Las miradas que cruzamos en ocasiones, siempre me pareció que coqueteaba disimuladamente, más de una vez que las acompañe a una fiesta, pude sentir e cruce de miradas con ella…

    Bueno, al día de hoy, después de la noche pasada, ella evito discretamente quedarse a solas conmigo, cuando cruzamos alguna mirada, ella se turbaba y miraba a otro lado, hice igual, pero le mande un mensaje claro: “pasa a las 11 pm. Tengo las piezas que necesitas” no puse nada más, apareció la seña de que el mensaje había sido leído. Todo el resto de la tarde paso muy normal.

    En la noche, comimos, platicamos y dije que me retiraba temprano, porque tenía que revisar otros mensajes y me fui a la habitación… espere a las 11 pm, y fue cuando tocaron a la puerta, deje que tocaran otra vez y a la tercera vez tocaron más apuradamente; abrí y ahí estaba Virginia, viendo para ambos lados del pasillo, otra vez en tacones y falda.

    Yo: Pasa o quieres quedarte en el pasillo?

    Dudo un rato, cruzaba los brazos frente al pecho, usaba un suéter sobre la blusa, la falda que había usado todo y los mismos tacones. Se decidió a entrar luego de ver a ambos lados del pasillo, entro y yo cerré la puerta, se ubicó algo apartada de mi, pero igual yo estaba frente a la puerta.

    Virginia: Me tienes que devolver mi ropa! No puedo andar sin bragas y sin sostén por ahí!

    Yo: Está bien, te la voy a devolver…

    Virginia: Todas! Ya te divertiste suficiente!

    Yo: Si, pero… la que te quite anoche la debo poner en el mismo sitio que la encontré, así que…

    En mi mano tenía la prenda que le quite, se la mostré y ella hizo intento de agarrarla, yo me agache frente a ella, lo que la sorprendió y retrocedió un poco, pero alcance a levantar un poco su falda y venía con una licra deportiva, la jale pero ella se apartó.

    Virginia: No, no… que haces?

    Yo: Te dije que la pondré donde estaba, sino me la quedo… pero veo que ya traes algo puesto… te lo tengo que quitar.

    La acerque hacia mi nuevamente, metí las manos bajo la falda sin darle tiempo a nada, baje de la prenda con fuerza, ella aunque trató, no pudo evitar que deslizara la licra hacia abajo y se la sacara por los pies.

    Virginia: ¿Qué? ¡Que estás haciendo! ¡No! ¡No me la quites!

    Yo: Ya está… ohhhh! ¡Y esta es de un color más atrevido! ¡Rojo fuego!

    Le baje la prenda por las piernas e hice que levantara el pie, roce sus nalgas deslizándome hasta sentir el talón de sus zapato, ella miraba hacia mí, podía ver sus grandes ojos brillando con este juego, incluso su blusa no podía ocultar que, aunque pareciera estar asustada, estaba más que excitada.

    Virginia: ¿Porque me haces esto? ¡Tengo novio y estoy comprometida!

    Yo: Bueno, también puedes ser amiga mía… solo que conmigo juegas de otra forma

    Virginia: ¡Eres un aprovechado! ¡Mejor me voy!

    Yo: ¿Te vas a ir sin nada abajo? Recuerda que tengo tus prendas… que vas a decir? Que me las robe? Que entre sin tu permiso?

    Se quedó pensando un rato, sé que ella estaba haciendo una falsa reticencia, su cuerpo denotaba que la situación la excitaba mucho, aunque su tono de voz fuera algo quejumbroso, podía ver que su rostro se sonrojaba, sus piernas se frotaban e incluso, sus pechos estaban duros y firmes sin sostén, y no digamos que trataba de disimular los pezones altivos.

    Virginia: Devuélvemelas! No puedo andar así…

    Pero si no se las muestras a nadie, quien se va a dar cuenta

    Yo: De verdad las quieres de vuelta?

    Virginia: ¡Si! ¡Claro que las quiero!

    Yo: Bueno, como piensas convencerme de que te las devuelva?

    Se quedó en silencio, su boca esbozaba una sonrisa contenida, porque sus labios se ponían más rojos. Seguía atento a que sus pezones seguían proyectándose bajo su blusa; ella pasó la mano por sobre el pecho y la otra la desplazó detrás de su cuerpo, dio unos pasos atrás y se detuvo al tantear que estaba de espaldas a la pared.

    Virginia: Que quieres hacer?

    Avance unos pasos y ella se tensó, puso las dos manos detrás de su cuerpo tanteando la pared, inclino un poco la cabeza hacia abajo, sin dejar de verme, para mí fue señal de que deseaba que la tomara. Me pare frente a ella, en eso alzo la cara, cerró los ojos y ladeo la cabeza, me ofrecía una vista de su cuello, de su escote, pose mis manos sobre sus hombros y ella no se movió, fui bajando las manos por sus brazos, saltando a su cuerpo, bajando a su cintura, la blusa tenía un corte en v en ambos lados, dejaba ver el borde de la falda, pase las manos por debajo de la blusa y toque su piel, a esto me pegue más a su cuerpo, mi pene ya pugnaba por salir del pantalón, me apreté más a su cuerpo. Sentí como se estremeció y soltó un bufido.

    Yo: qué? Nunca sentiste que te rozaran una erección? No lo ha hecho tu prometido?

    Virginia: Con el no hago eso, él no se aprovecha de mi…

    Yo: Qué pena que sientas que me aprovecho de ti, pero… ayer yo te hice un servicio, creo que lo disfrutaste o no?

    Virginia: Si me gusto… pero no eres tú quien tiene que hacer eso! Tienes novia…

    Yo: ayer te pudiste negar y no lo hiciste, me dejaste seguir hasta que te dormiste

    Virginia: Es que, me… no había sentido algo así… no me pude oponer, me temblaron las piernas!

    Yo: Pues agradéceme entonces, te enseñe algo nuevo… talvez tu amigo le gustaría hacerte algo igual…

    Metí las manos detrás de su espalda, la recorrí de arriba hacia abajo, en lo que pase por sus caderas y apreté sus nalgas, eso la hizo tensar los pies, metí la mano bajo la falda, entre las piernas, el calor húmedo empezaba a brotar, sus manos pasaron de su espalda a agarrarse a mis hombros casi arañándome. Pase dos dedos entre sus nalgas bordeando el interior hizo que se apretara más a mi cuerpo, sentí sus pechos apretujados contra mí, la agarre desde las nalgas alzándola contra mi cuerpo, presionando también contra la pared, se agarró a mi espalda al momento que la levante. Tome dirección al cuarto, al llegar al pie de la cama, la recosté encima, me soltó y quedo viendo el cuarto, aproveche en ese momento a quitarme el pantalón, ella se sentó al borde, no deje que se levantara. Me puse entre sus piernas, ella trato de evitarlo, pero ya estaba yo en medio. Me incline y puse mis manos sobre sus piernas, fui subiendo su falda.

    Virginia: No, yo no…

    Comencé acariciando sus piernas y trayendo su mano a que sintiera como se me ponía dura la verga, apartó la mano cuando la sintió, se le escapo una risita, puse sus manos sobre mi pecho y ella comenzó a acariciarlo, poco a poco guie su mano hacia mi erección, no se opuso, al principio la toco con timidez, luego comenzó a aventurarse más, a palpar bien su forma… me baje el bóxer rápidamente y mi verga se alzó frente a su cara, sus ojos se abrieron enormes, hizo ademan de apartar la mano, pero volvió a tantearla nuevamente, sus dedos cálidos fueron rodeándola. Me acerque más, de modo que casi se la pongo frente a su cara, ella se subió a la cama, se hizo hacia el centro, yo la seguí, me apoye en la cama sobre las rodillas, ella alzo la pierna para apoyarse y moverse, en eso su falda se deslizo por el muslo, la hizo recordar que no tenía nada debajo, trato de cubrirse, pero ahí jale de la falda hacia abajo, ella trato de evitarlo.

    Virginia: que haces? Me vas a dejar sin ropa!

    Yo: que esperabas? Te da pena que te la quite?

    Me miro con sus grandes ojos, la cara totalmente ruborizada, se apoyó sobre sus codos y un rato nos quedamos viendo.

    Virginia: no quiero que después me la escondas…

    Yo: te prometo que si te la quito no te la voy a esconder…

    Virginia: no te creo… además hay mucha luz aquí…

    Me quede viéndola un rato, sus muslos carnosos, su cabello revuelto el suéter resbalándole por los hombros y la blusa estaba entreabierta y miraba un seno bajar y subir con cada respiración…

    Yo: ok… apagaré las luces, solo dejaré entreabierta la puerta del baño, para no tropezar… te quites la ropa y la pones lejos de mi alcance…

    No le di mucho tiempo para pensarlo, me levante de la cama y me quite la camisa, ella solo quedo viendo como apague las luces y fui hacia el baño a dejar la puerta entreabierta, pero aun así era mucha luz y ella no se decidía… así que también apague la luz.

    Yo: te parece bien así?

    Aunque estábamos a oscuras, por las cortinas de la ventana pasaba apenas filtrada la luz de la calle, se distinguían las formas, en un claroscuro azul pero podía ver la forma de su cuerpo en la cama. No se animó a contestar, me acerque nuevamente a la cama y me quite el bóxer, mi pene salió hacia el frente como lanza, ella podía distinguirlo bien en las sombras, se lo tire al cuerpo, dio un ligero respingo cuando agarro la prenda y se dio cuenta de que era… me quede al lado de la cama a ver que hacía.

    Yo: me voy a subir a la cama si no dices nada? Te quitaste la ropa o te la quito yo?

    Virginia: no, no! Deja que yo lo hago… me asustaste con lo que me tiraste!

    Se sentó sobre las rodillas, en dirección hacia mí, vi sus manos ir hacia los botones de la blusa e irlos soltando, se inclinó un poco hacia adelante y sus manos fueron por detrás de la cintura por lo que seguro se desabrochaba la falda

    Me subí a la cama y la acerque a mí, no se animaba a quitarse la blusa, así que la tome por la cintura nuevamente, haciendo un ligero masaje alrededor y por detrás, sentí el borde suelto de la falda, que estaba apenas sostenida por las caderas, me acerque más, de forma que deslice las manos por las caderas, ella puso sus manos en mi espalda, acerque mi boca a su vientre, entre los pliegues de su blusa le di un beso y ella se estremeció, la levante suavemente por las caderas, la fui empujando para que se recostara, se agarró de mis hombros al momento de quedar tumbada en la cama, aproveche y saque lentamente la falda por sus piernas, ella se tapó la cara con los brazos, mientras pase las manos por sus muslos, ella cerro las piernas pero la falda ya estaba saliendo por sus rodillas, se apoyó en sus pies y con las rodillas presionadas detenía que saliera la falda, fui acariciando sus caderas, sus muslos, hice fuerza para sacar la falda y poco a poco salió, ya la tenía entre sus tobillos y se los bese, seguí acariciándole las piernas y la prenda termino de salir…

    Cuando le quite la falda, agarre un tobillo y le mantuve alzada una pierna, fui deslizando mi cuerpo entre las dos, ella seguía cubriéndose el rostro con los brazos, cuando comencé a besar su vientre, abriendo la blusa, ella comenzó a contonear el vientre, mi cuerpo se acomodó entre las piernas y cuando mi pene toco su pubis, ella dio un respingo…

    Yo: que paso? Te asusto?

    No respondió, así que seguí acercándoselo, rozando el interior de sus muslos, su pubis… su pubis se sentía con muy poco vello, le acaricié el bajo vientre con la mano y me puse sobre ella apoyándome en los brazos, comencé a mover mi cadera hacia adelante y hacia atrás y mi pene entraba entre sus labios vaginales, ella comenzó a jalarme del pecho, soltó un ligero grito, que fue ahogado por sus largos suspiros… la blusa dejo de cubrir sus senos, las arremetidas hicieron que estos mismos desplazaran la prenda en cada sacudida, pude ver lo redondos que eran y como sus pezones tenían una gran areola… me paso las manos por la cara, por los hombros, en las arremetidas entraba cada vez más en su sexo, era algo estrecha así que el roce era intenso, me mordió el hombro derecho en una embestida fuerte que le di, me senté sobre mis rodillas, mi pene salió de ella, la jale hacia mí, de forma que la senté sobre mis piernas y termine de quitarle la blusa, sus pechos se batieron frente a mí, puse mi boca sobre uno, quería probar ese pezón altivo, le di una lamida y luego a la areola, sentía la textura diferente a su piel, la redondez del seno y su forma redonda y firme me gustaba, mi mano hurgaba entre sus nalgas a la vez que ella apretaba mi miembro con su peso, haciéndome sentir como una aguda punzada con cada movimiento de sus nalgas, busque acomodarme y mi pene se deslizaba entre sus muslos duros, le di una gran palmada a sus nalgas, le mordí con los labios los pezones, ella ahora me sonreía deleitada, se inclinó sobre su espalda haciendo una amplia curva, mi cintura quedo entre sus piernas, yo me apoye sobre las rodillas y apreté sus nalgas, dirigí mi miembro otra vez hacia su sexo, la posición de ella hacia que sus pechos botaran cadenciosamente, seguí clavándoselo con energía, pasaba mi mano por su vientre, alcance un pecho y lo agarre, tome entre los dedos su pezón y lo apreté, esto le gusto y seguí haciéndolo con el otro pezón, el choque de sus nalgas con mi cuerpo hacia un sonido hipnotizante, me excitaba más y ella jadeaba y podía notar una gran mueca de placer en su rostro…

    Todo su cuerpo se sentía caliente, por un buen rato seguimos en la misma posición, pero ya sentía algo de dolor sobre mis piernas, así que busque una nueva posición, la levante de los brazos y le di vuelta en la cama, quedaron a mi gusto sus nalgas, su espalda, se apoyó sobre sus rodillas y la hice inclinarse con mis manos, su cabeza apoyada en la almohada, comencé a frotarle entre las piernas, dirigí mi pene a su agujero y comencé a meterlo nuevamente, le di unas nalgadas, comencé a moverme rítmicamente otra vez, ella soltaba unos jadeos intermitentes entre sus bocanadas de aire, se apoyó sobre la manos y arqueo la espalda hacia arriba, me incline sobre su cuerpo y alcance sus pechos, apreté los pezones, esto la hizo que se mojara más, porque sentí un chorro caliente empaparme en las embestidas a su coño, agarre su largo cabello negro, que se desparramaba por su espalda, le toque la base del cuello, busque hacia su boca y ella chupo los dedos que le ofrecí, luego otra vez busque hacia sus nalgas, las agarre para hacerme más espacio abriéndola más… soltó otro grito al sentir que se la metía mas adentro,.

    Virginia: Ya no más… ya no aguanto más…

    Yo: aguántate, te voy a dar más…

    Virginia: noo… no te corras! Sácala!

    Agarre fuerte sus caderas, sentí un largo tirón punzante cuando ya estaba a tope y… se fue!!! Me descargue todo dentro de ella, fue como un latigazo, que el chorro entro con fuerza y ella levanto la cabeza, doblo los brazos y su cuerpo quedo con el culo levantado, ensartada por mi pene, llenándole las entrañas… la tome por debajo de sus brazos y la levante pegándola a mi cuerpo, aun podía bombearle más, ella se había desplomado exhausta, la tome del vientre y apreté sus pechos, ella dejo caer su cabeza hacia atrás, su largo cabello negro sudado, su cuerpo caliente, me senté sobre mis piernas y me la tire encima, podía sentir como resbalaba por mi cuerpo la mezcla de semen, sudor y jugos vaginales que salía de su torturado coño. Seguí unos minutos más bombeándola, ella apoyaba otra vez su cuerpo sobre el mío, la recosté en la cama y me puse a chupar sus pechos, lamer y morder sus pezones, aún seguía haciendo mete y saca en su coño, pero ya no con la intensidad de antes, ella me arañaba la espalda por como chupaba sus pechos, eso la mantenía aun despierta… después de un buen rato también me canse, me tumbe a su lado, ella se giró hacia el otro lado, así que tenía su espada y nalgas hacia mi otra vez, yo seguí mordiendo y besando su costado, masajeando sus nalgas y pasando la mano por su pubis, pase la mano empapada por su cara, ella dejo que metiera los dedos en su boca, comenzó a lamerlos, yo me había pegado a sus nalgas y seguía moviéndome, frotando sus nalgas, ella respondía casi mecánicamente, estaba agotada… después de un buen rato hasta yo quede agotado. Por esa noche, ella merecía descanso.