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  • Masturbándome en lencería

    Masturbándome en lencería

    Siento afinidad por la lencería con encaje, las medias, bragas, ligueros, me seducen, me hacen sentir una mujer deseada. Los días grises son en especial días para estar en cama, entre la lluvia, el frío, el olor a soledad, el sonido del saxo y el humo de los porros, la cama es un lugar exquisito.

    Quería verme sexy, así que me paré frente al espejo y después de observarme desnuda y sin filtros, elegí un conjunto de lencería blanco que combina perfecto con la naturalidad de mi cuerpo. Tengo muchos tatuajes en lugares repartidos, y me fascina el erotismo que tienen, cada uno cuenta una historia de amor y deseo, son el arte de mi cuerpo, las marcas de mi historia dibujada en tinta negra, son los espectadores de mis desnudos, ellos guardan los secretos de mi cuerpo cuando suda y grita de placer. Se saben tu nombre de memoria y reconocen tu piel a metros de distancia.

    Un bralette con encaje, de tirantes delgados y triangulares, cubría una parte de mis senos, le daba una forma sutil de sensualidad y frescura propia de una sesión fotográfica estilo boudoir. Las bragas eran pequeñas, de seda blanco y pequeños detalles de encaje en la parte de atrás. Unas medias más arriba de las rodillas, con tirantes para sostenerlas de un liguero, y el cabello suelto.

    Había tomado un baño de agua caliente, espuma y un poco de aceite con olor a mandarina. Escuchaba un poco de rock, suave, ligero y entre las palabras de Cerati y las ganas que ardían en mí, me empecé a vestir, una a una las prendas que había seleccionado, lo sentía a él, abrazándome, rozando su piel con la mía, sus dedos deslizándose, quemando cada poro que tocaba, el, con su sola presencia me hace temblar, no lo sabe, pero desde el primer día que lo vi mis orgasmos son reales.

    Tenía la lencería puesta en mí, y sentí como un corrientazo de nostalgia y adrenalina subió por todo mi cuerpo, me tire en la cama, abrí mis piernas y suspire, quería tenerlo encima mío, ahogándome, besándome… cuando reaccione tenia mis dedos dentro de mí, pensando en él, anhelando que fuera su hombría y su olor lo que estuviera dentro de mí, haciéndome suya, gimiendo y pidiendo más.

    Una y otra vez, introducía mis dedos, los pasaba por mis senos, mi boca, mis piernas, cerraba los ojos, apretaba mi entrepierna, sudaba… volvía y repetía, metía mis dedos, me retorcía de placer, gemía, gritaba.

    Estaba húmeda, mojada de placer, caliente de tanto moverme, y cansada de no tenerlo cerca.

    Era un día gris, de lencería blanca, de placer y rock, de orgasmos sin él, de deseo por él. Los dedos olían a mí, pero sabía a él.

  • Fantasías en pareja

    Fantasías en pareja

    Les vengo a hacer un diario de mis locuras con mi pareja.

    Soy un hombre muy fantasioso que le gusta la imaginación y mi mujer ama eso.

    Una noche comencé a decirle cosas para calentarla y como siempre lo logré, y en mi don de imaginar historias y demás. Ella comenzó a tocarme y le digo

    -quiero que seas una puta hoy y te acabo de levantar en mi auto.

    -Cómo es eso? -Dijo y comencé.

    -Hola linda que bonita sos

    -Sí, te gusto?

    -Mucho bebé

    En eso comenzó a besarme y chupar como loca su lengua y sus labios jugaban con mí miembro, delicioso placer me hacía sentir.

    -Hace mucho te vendes?

    Moviendo su cabeza me lo negó, en ningún momento sacó de su boca mi pene erecto.

    Tan rico lo hacía que gemía de placer.

    -No podes hacerlo tan rico -le decía y ella reía.- Me parece que voy a tener que comprarte seguido

    -Si? Seguro -dijo

    -Si bebe si la chupas como ninguna y esa cola me encanta.

    Ella arrodillada apasionada cumpliendo su tarea y yo acariciando ese culito carnoso mientras su lengua rozaba todo mí miembro.

    -Y te gusta tu nuevo trabajo?

    -Sí, bastante

    -Que rico, muchos ya probaron tus talentos?

    -No, no muchos -decía tocándome- creo que tres

    Mí calentura no daba más y le dije:

    -te quiero solo para mí ahora.

    -Y bueno paga y tenme.

    Me comprenderán que luego de eso ni puse resistencia a acabar y venirme, ella apuntó con mí miembro había mi panza y vi toda mí calentura mojar mi cuerpo, mi locura llegó a su máximo al ver cómo recorría todo el camino de leche con su lengua.

    Espero les guste y seguiré subiendo. Gracias.

  • ¡Pinche pandemia!

    ¡Pinche pandemia!

    Mi marido me atiende bien, pero antes de la pandemia lo sentía más caliente cuando me chupaba la vagina. Saúl me recibía después de regresar de hacer el amor con alguno de mis queridos, con ganas de comerme toda. Recuerdo cómo:

    Llego satisfecha de una sesión de amor, con la boca y la vagina llena se semen de mi amante en turno, me recibe con un beso y de inmediato siento en mi pubis tras las ropas cómo se le endurece el pene. Le desabrocho el cinturón y la bragueta, le bajo de un tirón los pantalones y la trusa, mientras él me baja los calzones, los cuales termino de deshacerme de ellos con los pies.

    Sin dejar de saborear el sabor de mis besos, me carga de las nalgas cuando me cuelgo de su cuello y me penetra resbalando en mi interior; lo abrazo con las piernas y a los pocos meneos el atole, que preparé unos minutos antes, se desborda bañándole los huevos y se desliza por mis verijas cubriendo gran parte de mis piernas en la zona superior. Cuando siento que el líquido que yo traía ha cubierto su tronco y escroto pues mi piel lo detecta en cada movimiento, bajo mis piernas y lo acuesto en la alfombra para que hagamos el 69.

    Limpio todo su aparato con mi lengua, disfrutando el sabor de mi amante en cada lamida y lo aderezo con el presemen de mi cornudo, me detengo en su escroto para meterme uno a uno sus huevos; mis ojos, aunque cerrados, ven estrellas al sentir el viaje de la lengua en mi entrepierna que él lame frenéticamente, luego lame mis labios y mis vellos, mete la lengua extrayendo los jugos que destilo a borbotones, se prende de mi clítoris y lo sorbe haciéndome venir en un continuo tren de orgasmos que me dejan imposibilitada para seguir mamándole el pene abro mis brazos en cruz y él se acomoda para penetrarme.

    Siento el peso de su cuerpo y el viaje de su verga en mis entrañas… yo sólo disfruto su calentura y sus besos, luego se vierte en mí y queda yerto e inerme sobre mi cuerpo…

    ¡Quiero volver a sentirlo así de caliente!

  • Sueños húmedos

    Sueños húmedos

    «De tanto soñarte en la  

    noche, mi rosa se le 

    escurre el néctar.

    Muero porque estés en este 

    momento a mi lado, besando 

    todos los pétalos de mi rosa.

    Deseo mucho que abras

    todos los pétalos de mi rosa

    y metas tu lengua en cada pétalo 

    y penetres con tu miembro.

    Deseo tanto que me hagas

    arte con tus benditas manos 

    y me hagas venir bien rico.

    Deseo que bebas todo

    el néctar de mi rosa y disfrutes

    de su sabor exquisito.

    Bebe, muerde y cómetela 

    hasta que quedes satisfecho de mi.

    Mete tus dedos suavemente 

    y frótala hasta lograr

    sacarme un gemido y un jadeo.

    Hazme venir bien rico, mi amor.

    Date gusto y hazme

    tuya las veces que quieras, 

    hasta que tú libido se eleve

    y tú respiración se entrecorte.

    Dale besos alrededor 

    de mis pétalos, hasta verte 

    venir bien rico.

    Hasta dejarte húmedo 

    y caliente, es mi mayor 

    deseo dejarte así.

    Y oírte gemir, las piernas 

    se me ablandan y mi rosa

    vuelve a escurrir néctar.

    No paro de soñarte 

    y desearte, mi amor.

    Deseo estar contigo 

    en este momento»

    – Andy Pau

  • Follando a Mariela

    Follando a Mariela

    Hace unos dos años tuve el placer de follarme a Mariela en un parque público, una hermosa chica que trabaja conmigo. Desde hace 6 años atrás empezamos una relación llena de adrenalina, pudor y mucho sexo.

    Era una noche de fin de semana, Mariela había quedado de salir de fiesta con unas amistades a Casco Viejo, le gustaba mucho divertirse. Yo me encontraba en mi casa tranquilo, descansando sin planes de salir.

    Tipo 11 pm, me avisa, escribe y me pasa una foto, la estaba pasando muy bien, me dice que quería verme. Yo como siempre cachondo cada vez que se trata de ella, me gustó la idea, pero le dije me avisara cuando saliera de la fiesta, que nos podíamos encontrar un rato.

    Pasaron las horas y ella seguía en fiesta, ya entrada la noche decidí dormir un rato. A eso de las 1:30 am, Mariela me llamó, ligeramente escuché y le escribí. Me reincorporé rápido y me cambié de ropa, quedamos en vernos en un parque frente al mar. Yo salí muy rápido hacia allá, era una noche oscura y llena de luces de la ciudad.

    Llegando decidí llamarla y al contestar noté que estaba borracha o algo pasada en tragos. Traté de guiarla al lugar, pero tomó otra área que no era donde me encontraba, tuve que irla a buscar en mi auto y guiarla hacia a dónde habíamos quedado.

    Al bajarnos de los autos puse ver su vestido negro y algo corto, dejaba ver sus piernas delicadas y hermosas. Estaba tomada, pero en sus 5 sentidos, hasta ese momento no sabía que íbamos a hacer el amor bien rico allí mismo.

    Luego de besos y abrazos, ella me dijo que quería que se lo metiera, así es, ella siempre me dice así «quiero que me lo metas». En ese momento pensé que estábamos muy expuestos, a pesar que estábamos en su auto en la parte de atrás, había otros autos, personas e incluso rondas de la policía del sitio, pero eso no importó, el deseo de coger era más grande.

    La tomé por la cintura y le dije que se sentara en mis piernas frente a mi, empecé a besarle el cuello apasionante mientras con una mano tocaba su rico culo y lo apretaba, con la otra acariciaba parte de muslo, uno donde tiene un tatuaje que me excita mucho.

    Ella gozaba con sus ojos cerrados, nos besamos mucho con mucha lengua, ella trataba de abrazarme con sus manos, pero a la vez me tomaba por el cuello y me llevaba hacia ella, la sentía muy excitada.

    Entonces procedí a subir su vestido hasta la cintura dejándola al descubierto y noté su tanga roja… que delicia, se le notaba su coño grande y carnoso asomándose para que lo viera y con ganas de que lo devoren. Allí ella tomó el control, se hizo a un lado y empezó a buscar mi polla. Ella le llama «mi verga», así decía «dónde está mi verga» mientras me quitaba el pantalón. Al sacarla no dudó ningún segundo cuando la tomó con su mano y la introdujo entera en su boca. Sabe mamar como una diosa, no saben lo rico que es sentir su lengua, su saliva, sus chupadas, una mamadora, y es mía solo mía, y allí estaba comiéndome la verga, su verga. La tenía bien dura, cómo el acero.

    Luego de mamar buen rato, se incorporó y se sentó frente a mí de nuevo, introduje mi polla hasta el fondo de su vagina, su expresión y gemido era tan alto de puro placer, estaba gozando su verga. La cogí muy rico, duro y suave, mientras la besaba y acariciaba sus pechos, movía su cintura fuerte, circular y hacia adentro, no quería dejar ni un centímetro afuera, toda adentro rozando hasta lo más profundo de ella.

    Se sentía mojada, rica, podría palpar sus latidos con mi propia verga adentro de ella… era excitación plena. Cogimos, la puse en 4, la puse de lado, hicimos varias poses (algo incómodo en el auto). Ese auto se tenía que mover con locura, pero no veía a nadie cercano desde la ventana.

    Ella se vino varias veces, gritando «hay papi» «que rico papi», cuando mi leche venía hacia fuera ella metió mi verga en su boca y se tragó toda la leche, me dio otra mamada para no dejar gota libre.

    Luego nos acomodamos, nos vestimos, nos dimos un beso y un abrazo. Y cada quien a su casa.

    Al día siguiente descansamos y lunes que nos vimos en la oficina, adivinen qué? Volvimos a follar… siguiente historia.

    Esa es Mariela, mi mami, mi mujer, mía… solo mía…

  • Rodeado de pollas (Semana de lujuria)

    Rodeado de pollas (Semana de lujuria)

    Cuerpos, manos, dedos, bocas, pollas.

    Estaba rodeado de pollas. Las sentía rozar cada parte de mi cuerpo, golpear contra mis nalgas y presionarse contra mis labios, exigiendo la apertura de mi boca y trasero para recibirlas. En mi propia erección sentía una cavidad caliente y humedad rodearla, haciéndome soltar un fuerte gemido. Mis ojos vendados no me permitían observar lo que sucedía, agregando aún más ansiedad, expectativa y deseo.

    Los gemidos se elevaban a mí alrededor y los propios estaban siendo ahogados por una enorme polla que se clavaba hasta a mi garganta, ni si quiera tenía tiempo de pensar en las arcadas, aquel miembro entraba y salía con rapidez de mi boca, dejando a su paso un sabor salado, debido al líquido espeso que bajaba por su garganta. Trague, siendo premiado al segundo por un beso, cargado de pasión y lujuria.

    Por su parte, el tipo entre mis piernas se abría paso por mi entrada, clavándose con fuerza, pensando solo en su placer, mi cuerpo lo recibía con mucho gusto, haciéndome gemir y gritar, pedía por mucho más y al parecer mis peticiones eran ordenes, en segundos una nueva polla se rozaba contra mis labios, pero mi atención estaba perdida en las atenciones que mi propia erección recibía.

    Una cavidad resbalosa y húmeda, había usado bastante lubricante y se deslizaba sobre mi polla con suma facilidad, sus gemidos llegaban a mis oídos, deseaba poder verlo en ese instante, observar como su miembro saltaba con cada nueva embestida y su rostro se enrojecía por el esfuerzo, mis manos se movieron para aferrarse a esa cadera que se movía sobre mí, pero fueron detenidas por alguien más, que se llevó dos de mis dedos a su boca.

    Aquella acción arranco de mi pecho un gemido, aprovechado por el chico que deseaba una mamada y no perdió tiempo para meterme la polla hasta la garganta. Estaba lleno por todos lados y aquello me estaba llevando al más grande éxtasis, mi mano fue guiada sin esfuerzo alguno y todo mi placer exploto al instante que sentí lo que las yemas de mis dedos tocaban; una entrada, rugosa y apretada, solo humedecida por la saliva esparcida por mis dedos.

    Presione, abriéndome paso por su interior, sonriendo internamente al escuchar aquel gemido suave que se ligó con el resto, mis dedos se clavaron profundo, moviéndolos con fuerza, entrando y saliendo de aquel agujero con intensidad. Aunque intentara adivinar de quien se trataba, no podía, mi atención estaba muy desordenada y mi cabeza solo pensaba en el placer que me recorría.

    Aquello era un juego familiar, sí, familiar.

    Gritos, gemidos y buenas corridas llegaron casi en colectivo, dejando mi cuerpo, entrada, boca, dedos y el trasero de alguien, llenos de semen. La venda fue retirada, quedando tendido en aquella superficie, jadeando y parpadeando un poco para acostumbrarme a la luz, cuando por fin pude levantarme, me encontré con aquellos hombres parados frente a mí.

    Mis dos hermanos mayores, mi hermano gemelo, mi padre y mi tío me miraban con una leve sonrisa en sus labios. Ese día había sido mi turno, mañana seguramente sería el de Leo, mi hermano gemelo, era tradición comenzar la primera semana del mes de aquella manera y a todos nos encantaba.

  • Mi novia dejó que su hermana entrara en nuestra relación

    Mi novia dejó que su hermana entrara en nuestra relación

    Alejandra tiene una hermana menor llamada Mariangel con 18 años recién cumplidos, hermosa como su hermana, delgada, blanca con pecas en su rostro, ojos claros, labios rosados, pelo claro un poco rubio, con buenas caderas y nalgas rellenitas, con unos pechos pequeños bien redonditos no tan grandes, pero con un pequeño defecto, que cuerpo tan pequeñito para decir tremendas vulgaridades, como quien dice, no tiene pelos en la lengua, sálvame quien pueda, pero eso no le quita méritos para lo buena que esta, en la relación entre estas dos hermanas se define por la envidia, rivalidad y admiración. Todos esos sentimientos están ligados a ciertas fantasías. Si vuelves realidad esas fantasías o no depende de qué tan bueno seas para evaluar la realidad.

    Dicho esto, Mariangel interactúa mucho conmigo, a veces nos jugamos sin medir consecuencias, casualmente terminando en posiciones incomodas, pero ante todo esto siempre con frecuencia, delante de Alejandra, ella lo toma como un juego, pero una mujer con un poquito de celos debería por lo menos meter un freno, y poner límites, pero ella le da cuerda al asunto y lo aprueba, a menudo uniéndose a los juegos, permite que la abrase y la tome de la mano, una vez jugando, la agarre por la cintura y la pegue a mi cuerpo, Mariangel se queda tranquila quise ir un poco mas allá para ver qué pasa, todo delante de Alejandra, la afirme mas a mi cuerpo y le di un abrazo acogedor sin quitar la mirada sobre Alejandra, con mis manos acaricie el vientre de Mariangel bajo su blusa, y respiraba en su oído.

    Alejandra me mira y no reacciona, subo mis manos dentro de la blusa y toco los senos suavemente, Alejandra se acerca a nosotros y se une, quedando los tres en un solo abrazo, ella busca mi boca y me besa desesperadamente, mi chica sumisa permite que pase para evitar reclamarme, pero en el calor del momento nos vemos interrumpidos, en ese momento llega la mamá un poco antes de lo normal, menos mal que no nos pillo y disimulamos como si nada, Celina se llama su madre, razón de tener unas hijas tan bonitas, ellas heredaron todo de su mamá, no es una vieja, es muy joven, parece hermana mas bien, y esta mas buena que las hijas, el jueguito quedo en pausa para otro momento, y la situación de los tres ante su mamá quedo un poco incomoda, pero en ese instante suena mi teléfono, y con una excusa me pude retirar.

    Celina me pidió que invitara a Mariangel porque no tenían que comer hasta que cobrara la quincena, no hay problema me las lleve a las dos, ya en la pizzería sentados en la mesa a la espera de la comida, como, si los tres teníamos planificado comenzamos con los jueguitos, a mi lado esta Alejandra y al frente Mariangel, pero esta vez fue un ataque de las dos, Alejandra metía mano entre mis piernas, y Mariangel su pie, entre tanta caricia Paco se puso erecto, pero en ese lugar público no se podía hacer de mucho, y les dije:

    -Salgamos de aquí, me las quiero tirar a las dos, claro tire ese anzuelo para ver si pican. Ellas en coro dijeron:

    -Saltemos de aquí, pida todo para llevar. Y vamos a la finca

    Uuy corone, me sale un trio con estas flacas que están muy ricas, nos montamos en la moto y rumbo a la finca.

    Al llegar vimos a Pegatina, paseando un cachorrito que tiene de mascota, pasamos a la casa, colocamos las pizzas en la mesa del comedor junto a las bebidas, Alejandra pide ir a la habitación, Mariangel sube tras nosotros, al entrar se comienza a desnudar y se lanza a la cama en ropa interior, Mariangel se queda parada en la puerta, le entro un ataque de timidez, será su primera vez, la busco y la tomo por la cintura y la pego a mi cuerpo, y le digo

    -Ven, juguemos un ratito, quito el cabello que cae sobre su rostro, con mi dedo índice dibujo sus labios, suavemente levanto su barbilla y mi boca busca su boca, Alejandra sumisa observa y no dice nada, Mariangel cuelga sus brazos sobre mi cuello y nos besamos apasionadamente, lentamente metiendo mi lengua en su boca y chupando sus labios, hasta que siento su respiración agitada, meto mis manos y agarro sus limones hasta sentir sus pezones bien paraditos, quito su blusa y el brasier, dejándolas al descubierto, que lindura de pezones rosaditos y bien paraditos, mi boca se hacía agua al verlos, tan tiernos y duros, comencé a chupárselos hasta que se le salió un gemido.

    Alejandra se levanta de la cama y se incorpora junto a nosotros, sus manos desabrochan mi pantalón baja la cremallera y saca a Paco totalmente erecto, tan rígido como se puede, se agacha y lo lleva a su boca comenzando con una gran mamada e invita a Mariangel para que la acompañe, entre las dos me hacen estremecer, Alejandra se para y deja a su hermana en lo suyo, me quita la camisa y besa mis tetillas busca mi boca y nos besamos, me llevo a Mariangel a la cama, la acuesto le quito los pantalones y su blúmer, abro sus piernas, y me sumerjo para darle sexo oral, Alejandra me quita los pantalones y el interior, mi lengua pasea todos los labios inferiores y busca el clítoris.

    Alejandra se cuela agarra a Paco y sigue mamando, mientras yo mamo a su hermana, abro sus labios y con mis dedos exploro su entradita hasta tocar el himen y sentirla totalmente mojada, le pedí a Alejandra que dejara a Paco bien empapado, abro las piernas de Mariangel y levanto sus muslos, agarro a Paco con mi mano derecha y lo rozo entre sus labios inferiores recorriendo toda su rajita sin un vello púbico, tiene una totona pequeña y bien apretada, Paco se ve enorme junto a ella, son 17 centímetros de largo que entraran hasta el fondo, lo coloco a la entrada y el bálano comienza abriendo poco a poco esa vagina cerradita, empujo suavemente dejando caer mi cuerpo consiguiendo un poco de resistencia por parte de Mariangel, veo su rostro como resistiendo el dolor, la beso tiernamente y la distraigo, y en ese momento empujo rompiendo ese virgo que tanto me excita marcando la primera penetración.

    Mariangel pega un pequeño grito de dolor, pidiendo que lo saque, no aguanta el dolor, al sacarlo está totalmente manchado de sangre, más de lo normal, no quiere que la vuelva a penetrar, sintió como si la partiera en dos, Alejandra está totalmente mojada y no espera por la llorona de su hermana, se coloca frente a mí en la posición del perrito, limpio la sangre que tiene Paco, y de un envión se lo clavo hasta el fondo del vanito de Alejandra, un vanito bien apretadito y caliente que me vuelve loco, es la tercera vez que me tiro a Alejandra, pero parece que es la primera, como me gusta, y la gozo como nunca, ella comienza con los sollozos, y acelero el ritmo, ella gime de placer su respiración está muy agitada y en un soplo llega al orgasmo aflojando su cuerpo cayendo rendida, a mi lado la llorona de Mariangel observando la cogida que le eche a su hermana, está más excitada que antes, Alejandra aguanto la pela la primera vez y ya paso, aguántala tu y veras que la vas a gozar igual que tu hermana.

    Mariangel abre las piernas y me dice termina lo que empezamos.

    La beso y chupo sus limones, coloco a Paco de nuevo en su entrada, y lo deslizo de nuevo en su vagina, está más relajada y la penetración se hizo más suave, al sentir la mitad adentro comienzo con la meta y saque y con cada empuje lo meto cada vez más, ella siente dolor aun, pero aguanta la pela hasta sentirlo todo adentro, 17 centímetros de pura carne hurgando en su vanito, hasta que el dolor desaparece y su totona se adapta al tamaño de Paco es cuando comienza a gozar, sollozando y gimiendo, tiene esa cuca más apretada que la de Alejandra, que hace que Paco se estremezca, ella no aguanta más y se corre en su primer orgasmo.

    Paco está a reventar le doy los últimos enviones a penetración profunda llegando al orgasmo manando gran cantidad de semen dentro de la vagina de Mariangel. Me desplomo y caigo en medio de las dos hermanas, ellas me abrazan y sus manos se unen arriba de mi pecho retozando este primer trio entre hermanas. Par de hembras están bien buenas, y yo soy su primer hombre, ahora que hare, seguir gozándolas hasta que algo pase, con el tiempo veremos.

    Con el hambre que nos dio, las pizzas pasaron como pasa palos, ahora queda llevarlas a su casa antes de que su madre comience a llamar.

    Quiero recordar que mis relatos van en secuencia, por razón si aparecen personajes o secuencias de otro relato. Los invito a leerlos y acepto comentarios.

    1. Quiero que me hagas el amor, (amor filial)

    2. Sin tabú, mi primera vez, (primera vez)

    3. Me tire a mi novia en el sofá de su casa (amor y erotismo)

    4. Las chicas de ébano (trio, interracial)

    5. Una chica sumisa (primera vez)

    Autor: cayorouz

    [email protected]

  • Me rompieron el culo por primera vez

    Me rompieron el culo por primera vez

    Soy Gluis, un chico delgado (buen cuerpo) con un gusto sobre las chicas trans, en ese entonces tenía 25 años y era la primera vez que estaba con esta chica.

    Bueno un día ya tenía muchas ganas de estar con una chica trans, para saber que se sentía, así que buscando en estas páginas de escorts encontré a Mariana, hermosa, buenos pechos y una cola hermosa se podía apreciar en las fotos, bueno llamo y concreto el encuentro, cuando llegue a su departamento ahí me atendió ella, con un conjunto rojo que le quedaba hermoso, me dio un beso y me hizo pasar, fui al baño, y de ahí a su cama y apareció ella con una bata, se la saco dejando los pechos al aire, vino hacia mi y me empezó a realizar un pete, hermoso. Pero yo había ido para que ella me cogiera, así que le pedí chupar su pija,

    -por supuesto, si has venido a disfrutar, y ya que estamos, disfrutemos los dos.

    Empiezo hacer mi trabajo como todo un virgen en ese tema, y me decía cómo hacerlo, hasta logré meterme esa pija hasta la garganta (era bastante grandecito y muy gordita, hermosa) estuvimos ahí en un desenfrenado 69 hasta que me dijo, te quiero coger.

    -pero mira que soy virgen, nunca me han hecho el orto.

    -Tranquilo, no sos el primero que me dice eso.

    Empezó en un beso negro (que placer) estuvo así por un rato, después me puso vaselina, ella se puso el forro y se puso más vaselina y empezó a meter la punta. Yo sentí un dolor que no aguanté, grite cómo perra, pero ella no me dejaba moverme, hasta que siento que ya estaba toda adentro, sentía ese vaivén que entraba y salía, todo muy despacio al principio, hasta que agarro ritmo, yo con un poco de dolor pero mucho placer. Sentía como me cogían por primera vez el orto. Hasta que ella estaba por acabar. Me avisó, y le dije:

    -la quiero en la boca

    -que mañoso, me encanta

    Siguió embistiéndome hasta que se salió, se sacó el forro rápido y me la metió en la boca, yo haciendo el pete de mi vida, en cuando ella se estaba por venir, me agarró con las dos manos, y me metió su pija hasta la garganta, me enlechó toda la tráquea, y yo todo ahí arrecho y súper mañoso, cuando la sacó, le salían un poco de gotitas. Yo se la limpié con la lengua y me tragué todo.

    Después me vestí y me retiré, me sentía hecho, pero mi cabeza quería más, así que después escribo otro.

    PD: perdón, es mi primer relato.

  • Follando a Mariela (Parte II)

    Follando a Mariela (Parte II)

    Tengo que admitir que me encantó mi asistente desde que la contraté, linda, curiosa, buen culo, labios gruesos y sobre todo muy atrevida cuando se trata de captar la atención. En una tarde de oficina, semanas después que ella había terminado con su novio, empezamos conversaciones sobre tema algo calientes, nada profundo pero temas que no suelen hablarse entre jefe y asistente, sin embargo, la amplitud de Mariela era tanta que sentí la confianza.

    Luego de pasar muchos días así, note que la calentaba, que sentía mucha curiosidad sobre qué pasaría y que vendría a raíz de estas conversaciones, al notario, decidí provocarla un día que estábamos solos en la oficina, me le acerque en el momento que ella salía del baño, al cruzarnos muy cerca, me miró fijamente y me detuve frente a ella, no pasaron 3 segundos cunado me besó, allí empezó todo.

    Al pasar las semanas teníamos besos y caricias en horas de trabajo, también salíamos por las noches y fines de semana. Así fue dándose todo hasta que un día me dejó follarla, una delicia de cuerpo, una mujer rica y apasionada. Poco a poco fuimos dando más y teniendo varias ocasiones para follar rico, nos encantaba la adrenalina por eso lo hacíamos en lugares «prohibidos». Son muchas las historias eróticas y de placer que tengo con ella. Hoy hablaré de una de ellas.

    Una tarde de oficina, luego de vernos y ella venir vestida de rojo con diseño de flores, tenía un vestido semicorto que rebaja ver sus piernas y muslos, esos tatuajes excitantes que tiene, pero los subiría con una ligera media panty negra hasta su cintura. Le dije que quería follarla, que quería llenarla de leche y que fuéramos a una oficina cercana que estaba desocupada, había mucha adrenalina por si alguien entraba o podía encontrarnos, así que ella como le encanta el juego y las emociones me dijo que si quería.

    Al rato yo bajé y me dirigí a la oficina, abrí la puerta y entre, no sabía bien dónde follarla ya que era grande el espacio, le escribí que viniera y ella despacio y sigilosa llegó al lugar, yo la guíe hacia una esquina donde había un área cerrada y un escritorio amplio, con las cortinas abiertas hacia el exterior decidí entregarme a la adrenalina y dejar las cortinas así, empezamos a besarnos y a transpirar, ya que no había aire acondicionado, este calorcito rico nos gustaba porque gozábamos más del cuerpo.

    Ella besa delicioso y sabe cómo usar su lengua, poco a poco la fui acariciando y subiendo su vestido hasta agarrar su culo firme, la aparte un poco y me baje para sacarle despacio las medias negras, se las quite toda y quedaron esas piernas hermosas al descubierto, podía ver su tanga negra con su vagina enorme y carnosa esperándome para tragar mi verga.

    Le bese los muslos y subí está su vagina, allí la toque y la roce un rato, luego ella me subió y me dijo espera que yo también quiero, se arrodilló, me desabrochó el pantalón y saco mi verga al aire, me volvió a ver y mirándome fijamente le paso la lengua a mi cabeza, dirá y roja, tenía la verga como acero, a ella le fascina sentir la verga erecta y dura.

    Empezó a recorrer mi verga con su lengua por todas partes, y la empezó a mamar despacio, introduciéndola poco a poco en su boca, de pronto se la trago toda, se la metió hasta el fondo y sentía como su lengua giraba dentro chupando toda mi polla. Siempre me había mamado rico pero eso día se destacaba, como si fuese una profesional, como si fuese una verdadera puta porno que mama como diosa. Le pregunté cómo lo hacía tan rico y me dijo «viendo porno papi», lo que me excito aún más.

    Siguió un rato mamando duro, sentía que iba a sacar la leche, decidí pedirle que subiera para penetrarla. La coloque de espaldas a mi, bese su tatuaje rico bajo el cuello, agarré su tanga y la baje hasta dejarla en el suelo. Allí ella sabía lo que venía, una polla dura cómo acero directo a su coño, se la metí entera hasta el fondo, estaba bien lubricada y mojada, su coñito estaba esperando su verga, ella solo gimió dónde sintió ese pollón meterse en su cuerpo.

    Una parte carnosa de mi estaba rodando su interior bien rico, debió sentirse fascinada con mi verga adentro porque empezó a moverse y a presionar para que la verga entrara y saliera a presión, llegando a lo más profundo de su coño jugoso, porque vaya que si es jugoso.

    Luego la senté en el escritorio frente a mi, le metí la verga nuevamente besando su cuello y su boca, de frente ella me miraba y entre cerraba los ojos deleitada de placer. Me decía «no pares papi» «así sigue papi, no pares». Le estaba dando duro como le gusta a ella, sentía que mi cabeza quería explotar en leche, cambiamos varias veces de posición, luego me tire al suelo y ella sobre mi, empezó si a cabalgar como una dama pero puta a la vez, esa algo increíble, movía esa sintiera y culo tan rápido que la leche ya quería salir y llenarla. Carne con carne, delicia.

    Luego había un banquito, me senté y ella sobre mi, la penetración era más profunda y eso le encantaba, sé que ajá fuerte, tuve que poner mi mano en su boca para evitar alguien escuchará, que pensaría la gente al oír esos gemidos de placer, así es Mariela, cogelona, delicada, señorita, pero fuerte, atrevida y muy puta (en buen sentido) a la vez, cualquier hombre la llenaría de leche en el primer minuto.

    Luego de follar rico llegó el momento de explotar, no antes que ella lo hiciera varias veces, porque había sentido su elipsis salir varias veces con gemidos y gritos profundos, le saque la polla y ella se arrodilló de inmediato, cómo buena niña busco su leche de una vez, me la mamo suave hasta que salió la leche espesa dentro de su boca, toda se la trago, y hasta me limpio con su lengua para que no se perdiera ninguna gota.

    Luego nos vestimos rápido, algo apresurados, sudados, pero complacidos, con ese secreto íntimo se coger dónde sea donde sea y cuando sea.

    Luego de varios minutos ya estábamos en nuestras oficinas como si nada, relajados y siguiendo labores. Mariela es una ricura, su cuerpo envenena, su aroma seduce, sus labios matan de placer, su cintura hace explotar, su lengua hace correr los deseos más eróticos y su coño traga vergas enteras y se alimenta con leche mía, solo leche mía. Esa mujer encantadora es mi mujer, mi dama y mi puta.

    Esperamos que algún día se decida por un trío.

  • Laura, mi madura voluptuosa

    Laura, mi madura voluptuosa

    Bueno compañeros, esto pasó hace 10 años cuando en un evento del trabajo conocí a una señora de nombre Laura, tenía 57 años, estatura media 160 cm, tenía el típico peinado de señora adulta, color castaño oscuro, ojos verdes y un cuerpo que sobresalía ya que era muy voluptuosa, tenía unos senos bien grandes y unas nalgas muy gordas, ella se caracterizaba por una sonrisa pícara y su vestimenta era recatada, pero sensual, un pantalón ceñido color negro, una blusa negro con un leve escote y unos pies hermosos, pequeños con uñas rojas y envueltos en unas sandalias de tacón súper sensual.

    Siempre me han fascinado las señoras que usan tacones altos y sobre todo que tenga un trasero bien grande, con caderas anchas. Me considero un asiduo practicante del beso negro, creo que el trasero grande de una madura es el festín de todo hombre y en efecto el de Laura era inmenso.

    Estábamos en la fiesta de fin de año de la oficina y Laura era la encargada de la fiesta, era la dueña de la productora que había planificado el evento, cuando la vi me quedé impactado, ni que hablar del tamaño de sus senos que eran grandotes, al ser de estatura baja, el cuerpo exuberante sobresalía muchísimo.

    Todo el mundo bailaba, pero yo no le quitaba la vista. La miraba y ella me sonreía por lo que me decidí a hablarle y decirle que el evento estaba re lindo y que quería su número de contacto y su correo para tenerla en mi base de datos. Me miró, sonrió y me dijo que claro que no había problema. Toda la noche estuve viéndola caminar, era imposible que este en un lugar por más de 5 minutos ya que estaba coordinando todo, la música, la comida, las bebidas, etc.

    Cada vez que caminaba era imposible no verla, no podía dejar de ver sus nalgas grandes, gordas, sus caderas amplias y me imaginaba aspirar el olor de su ano, saborearlo, sentir su perfume, era increíble. Un amigo me miró y me dijo que gustos extraños tienes, hay tantas chicas hermosas y tú te fijas en una vieja gorda, yo le respondí que estaba mirando a la gente bailar pero dentro de mi quería besarla toda, desde el zapato hasta las orejas.

    Al momento de despedirnos me acerqué y me despedí dándole la mano y agradeciendo la deferencia de su contacto. Su respuesta e dejo en shock

    L: Gracias a ti por estar vigilándome tan bien, creo que te con trataré como resguardo.

    R: Lo único que atiné fue a sonrojarme, reí y decirle que había sido un honor, que era la primera vez que había visto una dama tan elegante y bonita.

    L: Me haces reír, puedo ser tu mamá, no te creo pero en fin gracias por ser tan lindo, se acercó y se despidió con un beso en la mejilla.

    Pasaron días y decidí escribirle, la sorpresa que me llevé fue que me contestó fríamente el mail y cuando me anime a llamarla fue súper cortante. Pasaron semanas y entrando al Messenger le envié una invitación y me aceptó de una, mi corazón latía a mil y ella me escribió:

    L: quién eres? -obvio que sabía porque le escribí un mensaje previo de invitación.

    R: Soy Renato, su guardaespaldas.

    L: Hola corazón, gracias por escribir, esta semana ha sido difícil ya que he tenido problemas con mis hijas y el trabajo.

    R: le escribí diciendo que estaba triste porque pensé que se había enojado… su respuesta me dejó frío ya que me dijo que al contrario le había gustado mucho conocerme y que le encantó que la cuidara, me mandó cam y pude verla.

    Laura estaba hermosa, con una blusa escotada que hacían estallar sus senos grandes, hablamos y le dije que me encantaron sus zapatos, me sorprendió porque se paró y me mostró como estaba vestida, tenía una falda que le marcaba las inmensas caderas, estaba a mil, ella se sentó y me dijo:

    L: ¿Como un joven como tú -en ese entonces tenía 31- se podía fijar en una vieja?

    R: Vieja para nada, eres bellísima y muchas jovencitas quisieran tener tu cuerpo, irradias mucha sensualidad y para mí es un honor verte.

    L: Tú crees que soy bonita? Estoy gorda.

    Lucía se paró y comenzó a modelar, no pude más y comencé a masturbarme muy sutil, era una locura ver el espectáculo, estaba fascinado con su culo, sus nalgas eran gordísimas y resaltaba porque tenía su cintura, como bien he dicho, Laura no es gorda sino voluptuosa. En un momento ella comenzó a mostrarme sus pies, bajaba la cámara y me enseñaba sus dedos, sus piernas y en una de esas, se dio cuenta y me dijo que era un travieso, que seguro me estaba tocando, pero que le gustaba.

    L: Dime la verdad, tanto te excito? No ves que soy gorda y mayor?

    R: Eres mayor, pero la edad es algo superficial y segundo para nada estás gorda, eres bellísima, por algo no estoy a mil, no sabes cómo está latiendo mi corazón.

    L: me gusta lo que me dices y me excita saber cómo puedo excitarte tanto, es la primera vez que me pasa esto con alguien que tiene la edad de mi hijo, si te pido algo lo harías?

    R: haría todo lo que quisieras y lo que tu imaginación creara.

    Ella comenzó a acariciar sus labios y me dijo si podía mostrarle como estaba, me paré de la silla y tenía el pene muy duro, su cara cambió, y me dijo:

    L: Uauu es bien gruesa y rosada, es bien linda, estas así por mí?

    R: claro que si Laura, Tú produces todo esto, tu hermoso cuerpo, toda tú.

    Ella se paró de la silla y se subió la falda y me dijo si le parecía gorda, dios usaba hilo dental, las nalgas eran inmensas, le dije que me fascinaba, se rio y me dijo que haría y yo le dije que le besaría de los pies a la cabeza, que me encantaría lamer sus nalgas y ella me dijo que le fascinaba que le hagan eso, le mostré como estaba y no lo podía creer, le dije si podía hacer una locura y me contestó que sí, pero unos segundos, le pedí que me muestre su ano, ella dudo y se abrió de piernas y se agachó abriendo las enorme nalgas, me fascina que se forme un color diferente entre las nalgas producto del roce, me quedé impactado, su ano era delicioso, bello de color rosado oscuro y me dijo que ya era suficiente, que mejor esperemos para vernos y que ahí sería algo más intenso.

    Antes de finalizar la llamada me dijo que quería ver que eyacule, yo comencé a masturbarme y ella también, algo que me llamó la atención fue que quería que chupe mi líquido pre seminal y que la mire, yo accedí y cuando lo hacía ella me mostraba lo mojada que estaba y se limpiaba los dedos con la lengua.

    Me dijo que era una locura, pero que le gustaba mucho que era muy tierno, nos despedimos y quedamos para vernos.

    A los dos días quedamos en vernos, fui a recogerla y la invité a tomar un café, se sorprendió que no fuera tan lanzado a lo que le dije que ella me gustaba mucho y que quería algo lindo y no algo pasajero. Eso fue el gol para cautivarla, subimos al auto y le di un tierno beso en la mejilla.

    La dejé en su casa y le dije que si podíamos vernos otro día a lo que ella me respondió “que tal si nos vemos el sábado temprano”, le respondí que me encantaría y me dio un beso en los labios.

    Este era el inicio de una relación de amantes que duró 4 años, la cual me enseñó los placeres del sexo en todo ámbito y que la clave es dejarse llevar para disfrutar en plenitud, cuando les cuente lo que pasó el sábado…