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  • Una noche me prostituí

    Una noche me prostituí

    Siempre en el interior de cada mujer, hay algo encerrado que es saber lo que sienten las prostitutas, al estar con varios hombres diferentes, mi duda se inició cuando por la calle yo regresaba a mi casa y pasaba por una zona donde había prostitución, entonces veía a las mujeres, en las calles ofreciendo sus servicios a los hombres, y todo eso se repetía diariamente ya que salía tarde del trabajo y mientras manejaba las veía.

    Un día que mi coche se fue al servicio y un taxista ya grande me llevó a casa, al pasar por la zona, puse mi cara de indignada, y le dije que eso no debía de estar pasando en las calles, que todo el mundo veía esas cosas, él me dijo que era normal, que las prostitutas se ganaban la vida así.

    Entonces entre plática y plática, él me dio los pormenores de que cuanto cobran, donde se ponen y demás cosas, después de dejarme el taxista en la puerta de mi casa, me metí rápido a la cama y saqué un vibrador, y me lo metí dentro de mi vagina, y pensando en que yo era una prostituta complaciendo a mis clientes tuve un orgasmo fenomenal, entonces me dije a mi misma “por qué no”.

    Esperé mis vacaciones, y entonces me fui preparando mientras tanto, comprando medias, minifaldas, pinturas y demás cosas. Al llegar mis vacaciones, como a eso de las 10 de la noche me empecé a arreglar, de manera que me viera como una de esas chicas de la calle, entonces tome mi coche y por una de las calles aledañas me estacioné y me dirigí caminando hacia la calle donde estaban todas las prostitutas.

    Al llegar enseguida me rodearon tres de ellas y me dijeron que ahí no me podía quedar porque era su zona, entonces les dije que yo venía de fuera, y que solo quería completar mi pasaje, que no fueran malas y me dejaran trabajar, después de estar discutiendo un rato dijeron que estaba bien si les pasaba el 30 % de lo que ganara, yo les dije que si.

    Llegó mi primer cliente, era un tipo viejo y feo, me dijo que cuanto le cobraba por solo una mamada, entonces le dije que tanto, él dijo “estás muy elevada de precio, pero me gustaste y te lo voy a pagar”.

    Entonces con gran nervio me subí al coche, y le dije a qué motel iríamos, él se rio y dijo que no, que se lo hiciera en el coche. Buscó un lugar oscuro, y se estacionó, entonces se bajó la cremallera y se sacó su pene, me tomó por el cuello y me bajó, yo primeramente le empecé a pasar mi lengua por su glande y después me la metí, mientras le acariciaba los testículos, pero solo duró un instante, y me dijo “no quiero mancharme así que trágate todo”. Al terminar de decir esto mi boca se llenó de semen y empecé a tragarlo todo hasta que la tranca quedó totalmente flácida y totalmente limpia, entonces me fue a dejar al lugar donde me había encontrado.

    Al llegar al lugar tuve que repartir mi dinero, con las otras para que me siguieran dando chance de trabajar, entonces me dirigí a la orilla de la banqueta, y después de un rato se paró un coche, era una pareja, marido y mujer, él me dijo cuanto les cobraba por atenderlos a ambos, y les di el precio, sin decir nada me pagaron, me subí al coche en la parte delantera, en medio de ellos.

    La mujer, me metió la mano entre mis piernas y me empezó a masturbar, llegamos a unos departamentos y entramos, fuimos a una habitación nos desnudamos los tres y ella se recostó, él me empujó hacia ella y le empecé a chupar su clítoris, mientras ella le mamaba la tranca a él.

    Después de un rato cambiamos de posición, entonces él la penetró y me dijo que me sentara en la cara de ella, así lo hice y me empezó a chupar deliciosamente, y así estuvimos largo rato cambiando de posiciones, hasta que él iba a eyacular, nos puso a las dos hincadas de frente a su pene, y lanzó largos chorros de semen, en la boca de cada una, y después entre las dos lamíamos su tranca, terminando en un gran beso, entre ella y yo, compartiendo el poco semen que nos quedaba en la boca. Me fueron a dejar a donde me habían encontrado, y me pagaron, y de nuevo repartí parte de mis ganancias con las demás.

    Al poco rato llegó un coche con 4 tipos dentro de él, se acercaron hacia a mí, y me preguntaron que cuanto les cobraría por una fiestecita privada, entonces les di el precio y me dijeron que me darían lo doble, pero a condición que hiciera todo lo que ellos querían.

    Después de estar discutiendo por largo rato, les dije que estaba bien, pero si me daban un poco más de dinero, entonces discutieron un largo rato y me dijeron que sí. Me subí en la parte de atrás del coche con dos de los tipos, yo me imaginaba que ahí iba a empezar todo, pero ni me tocaron.

    Llegamos a una casa distante de la ciudad como a unos 10 kilómetros, entramos a esa casa, y me llevaron hacia una habitación, entonces de momento uno de ellos me empujó a la cama, caí en ella, al darme vuelta vi que todos se estaban desnudando, yo no sabía que hacer me quedé inmóvil, vi que todos tenían unas trancas descomunales.

    Uno de ellos se me acercó y me dijo “desnúdate”, yo lo hice rápidamente, no quería hacerlos enojar, entonces se acerca a mí, y puso su tranca a la altura de mi boca y me dijo que se la agarrara, así lo hice, entonces me dijo “escúpela”, y la escupí, “y ahora trágatela” y de un solo golpe me la metí a la boca, mientras los otros por turnos, me pellizcaban los senos, me metían sus dedos dentro de mi vagina.

    Entonces al que se la estaba mamando, me la sacó de la boca y se dio la vuelta poniéndome sus nalgas en la cara, y me dijo “lámeme el ano”, yo nunca había hecho una cosa así, pero lo hice, le pasé mi lengua por todo su ano, después me pidió que le metiera la lengua en el ano y así lo hice la puse dura y se la metí.

    Después de un rato, uno de ellos me empezó a escupir en mi vagina y empezó a tratar de meterme todos los dedos de su mano en mi rajita, la cual me dolía, entonces me levantó e hizo que me sentara en su tranca yo me la clavé hasta el fondo, entonces otro se puso frente a mi y con mucha fuerza, también me la metió, tenía dos trancas dentro de mi vagina al mismo tiempo, la verdad es que al principio me dolió muchísimo, pero después mi vagina se dilató y fue algo placentero.

    Después de un rato se separaron de mí, y los otros dos me tomaron, me monté sobre uno de ellos y el otro por atrás me la metió en el ano, estaba siendo doblemente penetrada, y los otros dos se pusieron frente a mí, entonces yo me turnaba en chuparles el pene a cada uno.

    Estuvimos por largo tiempo así entonces, me sentaron y tenía las cuatro trancas cerca de mi boca, y se la chupaba, entonces uno a uno, se empezaron a venir, eyaculando en mi boca. Yo no podía con tanto semen, se me escurría por toda la cara, por mis senos, e incluso goteaba por mi vagina, fue descomunal.

    Entonces uno de ellos dijo “creo que a esta putilla le hace falta un baño”, me llevaron al baño, y me sentaron en la tina, entonces uno de ellos apuntando su pene a mi cara me empezó a orinar, los demás aplaudían, yo nunca había sentido eso, pero no sé porque abrí mi boca, para que los chorros de orines entraran en ella, y así uno a uno me orinaron, hasta que me pidieron que yo les enseñara como orinaba, y así lo hice, me puse de pie, recargué mis manos sobre la pared y de espaldas empecé a orinar y todos aplaudían.

    Me pagaron muy bien, yo ya estaba cansada, dos de ellos me fueron a dejar a donde me habían encontrado. Y de nuevo repartí el dinero entre mis compañeras ya de trabajo.

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  • Pascual y sus cuñadas

    Pascual y sus cuñadas

    Pocos días después de que mi suegro y yo nos lo hiciéramos con Abý el sistema me hizo una señal para que me conectara, cuando lo hice en la imagen apareció el salón de la casa de Genesis, poco después entraron en el mismo esta y Pascual, el marido de Aby, ella vestida una falda blanca muy corta, iba delante y mi cuñado no dejaba de mirar sus piernas y su culo, ella le preguntó:

    -¿Qué te trae por aquí, cuñado?

    -Mi padre me ha ordenado que traiga estos papeles para que cuando vuelva mi hermano los examine.

    -Muchas gracias cuñado, dijo Genesis, ¿Queres tomar algo.

    Él le pidió un refresco y los dos se sentaron a conversar, hasta que Genesis, mirándole con cara de lujuria le dijo:

    -Cuñado debes de hacer mucho gimnasio, te conservas divinamente.

    -Tu sí que estas buena, cuñada, dijo Pascual.

    -¿Lo dices de verdad, o lo dices por cumplir?, preguntó Genesis

    Y sin esperar su respuesta ella arrimó su boca a la de él y los dos se fundieron en un beso muy intenso, tras ello Pascual tonó la iniciativa, sin apartar sus labios de los de su cuñada, con sus manos, desabrochó la blusa de esta, y dejó las tetas de Genesis al descubierto, y comenzó a acariciárselas.

    -No sabes las ganas que tenía yo de acariciar estas tetitas, le dijo,

    Ella no le respondió, pero se dejó hacer, primero el le quitó la busa de todo, ella no llevaba sujetador, él la pidió que se levantase, y cuando ella lo hizo, él le quitó la falda, dejándola solamente con un tanga diminuto, al contemplar su culo, él dijo:

    -Que culo más rico tienes cuñada.

    Y comenzó a acariciarle y a besarle su trasero, ella se puso a gemir, se notaba que los dos estaban disfrutando, ella le pidió que se sentase en el sofá, pero antes de que lo hiciera le bajo los pantalones y el short, y al ver su polla le dijo:

    -Menuda polla más rica tienes cuñado.

    Y tras ello llevó la polla de este a su boca y comenzó a chupársela, no estuvieron mucho tiempo, porque él dijo:

    -Cuñada, no puedo más necesito follar contigo.

    -Yo también, dijo ella.

    Y sacando de debajo de los cojines del sofá y condón se lo puso, de una manera muy delicada, en la polla de su cuñado, después se arrodillo en el sofá, delante de él y llevando la polla de su cuñado a la entrada de su coño, la introdujo en su interior, el al sentirlo dijo:

    -Esto es maravilloso, cuñada, que suerte tiene mi hermano de poder disfrutar de una hembra como tú.

    -Ojalá él pensara lo mismo dijo ella.

    Mientras ella, con sus movimientos se ocupaba de la polla de su cuñado, cuyos gemidos se fueron haciendo más intensos, hasta que llevó su boca hasta uno de los pezones de Genesis, y se puso a chupárselo, los gemidos de esta aumentaron de volumen, los dos estaban disfrutando al máximo y siguieron así, hasta que él dijo:

    -Cuñada vas a conseguir que me corra.

    Y dio un fuerte gemido que demostraba que esto era verdad, ella se bajó de él y con suavidad le quitó el condón y lo limpio con su mini tanga. Él la dijo:

    -Cuñada eres maravillosa, ponte a cuatro patas y déjame que te premie.

    Ella lo hizo y él poniéndose detrás de ella, primero beso su culo y después sacando su lengua se puso a lamerle el coño, ella al sentirla se puso a gemir y dijo:

    -Cuñado lo haces muy bien, si le haces esto a Aby a menudo, estará loquita por ti.

    Y siguió comiéndole el coño hasta que ella se corrió soltando un fuerte gemido, en ese momento ella dijo:

    -Ha sido delicioso, ahora debo compensarte.

    Le pidió que se tumbara sobe el sofá y cuando lo hizo ella se lanzó a chuparle la polla, en esos momentos él la sugirió:

    -Cuñada quiero poseer tu culo, seguro que mi hermano te la mete, todos los días por ahí.

    Como u quieras, cuñado, respondió ella, pero tu hermano solo me la mete por ahí de tarde en tarde en tarde, seguro que tenéis alguna guarra en la oficina que se lo hace.

    Ella tenía escondido más de un condón en el sofá y le dio otro para que se lo pusiese, cuando lo hizo se quedó sentado en el sofá, ella se sentó encima de él, entre los dos se acoplaron para que el culo de ella entrase en contacto con la pinta de la polla de él, poco a poco Genesis fue bajando su culo, y este muy despacito fue metiendo en su interior la polla de su cuñado, hasta que esta entro del todo en el trasero de su cuñada.

    Los dos comenzaron a gemir, mientras el arrimaba su boca hacia uno de los pezones de su cuñada, a la vez que esta apretaba con su mano la cabeza de su cuñado, el se puso a chuparle un pezón y dijo:

    -Me encantan estos pechitos dulces y pequeños, eres una mujer adorable.

    Estuvieron así un rato, hasta que él dijo:

    -Cuñada esto es maravilloso, pero me gustaría ser yo quien llevara el ritmo, porfa, ponte a cuatro patas.

    Como tú quieras cariño, dijo ella.

    Y bajándose de encima de él se puso a cuatro patas encima de el sofá, el también se levantó, dl culo de ella ofrecía un primer plano delicioso, él arrimo su polla hacia ese trasero y de un golpe se la metió, ella no mostró signos de dolor, al contrario, se puso a gemir de una manera muy intensa, mientras decía:

    -Cuñado tienes una polla deliciosa, hace mucho que no me la metían por ahí y no me estas ocasionando ningún dolor y por el contrario me das mucho placer.

    Al oírla me daban ganas de reír, menuda mentirosa, su suegro se la había metido por ahí hacia pocos días, pero de otro lado viendo como el la sodomizaba mis dedos no pudieron evitar dirigirse hacia mi coño y acariciárselo, esperaba que mi suegro me diera la oportunidad, pronto, de disfrutar como lo estaba haciendo Genesis.

    Él se puso a moverse dentro del culo de ella, los dos gemían como auténticos posesos, él le decía:

    -Cuñada tu culo parece haber sido hecho aposta para esto.

    Y siguieron follando en esa postura hasta que él se corrió y el culo de ella se llenó de leche, en ese momento la transmisión se cortó.

    Pocos días después mi suegro me ordenó ir a buscar a Pascual a un pueblo cercano a la ciudad donde vivimos, había ido a cosas relacionadas con la empresa, en taxi, pero para ahorrar dinero mejor que le trajera yo, si a esto añadimos que mi suegro me insistió en que Aby, su mujer, no estaría en casa, me hice una idea de lo que quería.

    Así que me vestí de la forma que me pareció más apropiada para la ocasión, me puse un vestido cortito, estampado y un conjunto de lencería negro, muy pequeño, debajo, cogió mi coche y me fui al lugar, situado en el campo donde me esperaba Pascual, cuando llegué él estaba allí, al verme me dijo:

    -Muchas gracias por venir a buscarme, Lorena.

    Yo le sonreí, el subió al coche y emprendimos el viaje, comencé a notar como el me miraba las piernas, yo le dije:

    -¿Cuñado te gustan mis piernas?, Aby las tiene muy bonitas.

    Él se puso nervioso, yo le dije:

    -Está bien, lo comprendo, eres un hombre y tienes tus necesidades, yo también las tengo, es más ahora me hace mucha falta que me coman el coño. ¿Me lo harías?

    Pascual se quedó al menos sorprendido ante mi oferta, no respondió, pero di por hecho que aceptaba, seguí conduciendo hasta un lugar en que la carretera salía hacia un camino que no parecía muy transitado, allí paré el coche, y abriendo la puerta me salí, mi cuñado hizo lo mismo, me metí en el asiento de atrás, me subí el vestido y me quité el tanga, mi coño quedó al aire. Me abrí bien de piernas.

    Mi cuñado desde la otra puerta del coche, se arrodillo en el suelo y acercó su boca a mi coño, y sacando su lengua comenzó a comérmelo, tenía que reconocer que su lengua era prodigiosa, hacia una comida de coño de campeonato, no tardó en hacer que me corriera, en ese momento el apartó su boca de mi sexo y yo le dije:

    -Muchas gracias cuñado, lo comes divinamente, lo tenemos que repetir y quiero compensarte por ello, pero creo que estaremos más cómodos en tu casa.

    Él se puso de pie, yo me vestí como si nada hubiera pasado, nos volvimos a sentar en los asientos del piloto y el copiloto y reemprendimos el viaje de vuelta a su casa.

    Cuando llegamos el me invitó a pasa a tomar algo, por supuesto acepté, entramos en el salón y nos sentamos en el sofá, el volvió a mirar mis piernas que mi vestido mostraba de forma generosa, yo le dije:

    -Cuñadito, veo que te siguen gustando mis piernas, pues para eso somos cuñados, hay confianza, si te apetece tocarlas tócalas.

    Pascual parecía estar confuso ante mi oferta, pero llevó sus manos hasta mis muslos y comenzó a acariciarlos y poco a poco fue subiendo hasta llegar a la altura de mi tanga y se puso a acariciar mi coño por encima de este. Mientras besaba mis muslos y decía:

    -Cuñada, tienes unas piernas fantásticas, gracias por dejarme hacer cosas con ellas.

    -Muchas gracias cuñado, le respondí, pero ahora deja que sea yo quien te muestre mi agradecimiento.

    Me puse de rodillas y llevé mi boca hasta su polla, que aún estaba oculta bajo su pantalón, se la saque, la tenía bien dura, llevé mi lengua hasta ella y comencé a lamérsela con mi lengua, él al sentirlo se puso a gemir, mientras me decía:

    -Que bien la mamas, cuñada, ahora comprendo porque todos los hermanos teníamos velos de tu marido, creo que todos nos hemos pajeado pensando en ti.

    Yo le escuchaba, sin dejar de mamar su polla que pronto estuvo durísima y lista para follar, en ese momento el me dijo:

    -¿Me dejas sustituir a tu hermano dentro de tu coño?

    -Por supuesto cuñado, le respondí,

    Le pedí que se quedara sentado en el sofá, primero le puse un condón y luego yo me puse sentada encima de él, apoyada en los respaldos del sofá y desde esta posición hicimos que mi coño quedara justo encima de su polla y que se acoplasen, fui bajando muy lentamente hasta que su polla quedó dentro de mi coño y comencé a moverme el se puso a gemir, mientras decía:

    -Joder cuñada, vaya coño tan caliente que tienes, me vas a fundir la polla.

    Yo sin hacer caso a sus comentarios seguía cabalgándole, subiendo y bajando mi coño, sobre el eje de su polla, mientras con una de mis manos acariciaba una de mis tetas, seguimos follando en esta postura, yo me sentía en la gloria, y mi cuñado también, mientras seguíamos follando él decía:

    -Que suerte tiene mi hermano de tener una mujer tan zorra como tu seguro que siempre le estas exprimiendo.

    -No te creas, dije yo, seguro que tenéis alguna putita en la oficina que os deja bien exprimidos, porque muchas veces no tiene ganas.

    Mientras yo seguía encima de él, esto me provocó un gran orgasmo, pero el seguía con su polla dura, yo me seguí moviendo encima de él hasta que no pudo más y me dijo:

    -Cuñada me corro.

    Yo seguí moviéndome encima de él, como si no hubiera oído nada, pero poco después el se corrió, cuando le quité el condón una gran cantidad de leche salió del mismo, tras ello nos tumbamos en el suelo, uno al lado del otro, el me dio las gracias por lo que acababa de hacer, pero de repente el llevó una de sus manos a mi coño y me lo acarició, en ese momento me pidió:

    -¿Cuñada, puedo ponerme caprichoso contigo?

    -Tu pide por esa boquita cuñado, le respondí.

    -Me gustaría follarte encima de la repisa de la ventana.

    Miré el sitio que me señalaba mi cuñado, era una ventana con una cierta amplitud, aunque no lo bastante como para estar los dos tumbados. Me tumbé allí con la cabeza apoyada en un cojín, con una de las piernas apoyadas en el suelo, para facilitar a penetración, él apoyo una de sus piernas doblada sobre la ventana y la otra en el suelo y desde esta posición introdujo, de nuevo, su polla dentro de mi coño y comenzó a moverse a un ritmo divino, los dos nos pusimos a gemir.

    -¿Follas así con Aby?, le pregunté

    -No, pero hace tiempo que sentía curiosidad por hacerlo, me respondió

    -Pues un sueño que se te ha cumplido, le repliqué.

    Estuvimos así hasta que el me pidió:

    -Me gustaría que lo hiciéramos de pie.

    -Estoy a tu disposición, le respondí.

    Me pido que me pusiera agachada apoyando mis manos sobre la ventana manos, cuando lo hice mi culo quedó en pompa delante de él, Pascual me lo acaricio y dijo:

    -Cuñada tienes un culo divino.

    Pensé que me la iba a meter por ahí, pero el colocó detrás de mi y me la metió por el coño, esta postura parecía agradarle, comenzó a moverse de una manera trepidante, me daba miedo de que me doblara en dos, siguió follandome, la verdad nunca lo había hecho al lado de una ventana, daba al jardín del chalet, pero había cierto riesgo de que alguien que pasara por la calle pudiera vernos, aunque fuera difícil, en ese momento el dijo:

    -Cuñada, creo que me voy a correr.

    -Hazlo, le respondí, pero me gustaría probar tu leche.

    Él se salió de mi coño, y se puso a masturbarse, yo me arrodillé a su lado y cuando se corrió me bebí su leche. Me encantó su sabor, así que le pase mi lengua a todo lo largo y ancho de su polla, hasta dejársela completamente limpia.

    Pero nuevamente él me sorprendió, mis lengüetazos habían hecho que si polla se pusiera nuevamente en forma, quizá el que habíamos de echado no iba a ser el último. Cosa que confirmé cuando me dijo:

    -Cuñada, quiero metértela por el culo.

    -Cariño, me lo estás haciendo tan bien que ni puedo negarte nada, les respondí.

    Me pise a cuatro patas en el suelo, y el se sentó encima de mí, y desde esta postura introdujo su polla en el interior de mi culo, debía de llevar un tiempo sin hacerlo, puesto que se le notaba que tenía cierta práctica y mostraba cierta torpeza, pero al poco de empezar comenzó a hacerlo muy bien.

    Esto hizo que mi sensación de placer fuera en aumento, su polla chocaba con los cachetes de mi culo, era una sensación muy agradable, él parecía estar disfrutando a tope y me dijo:

    -Adoro tu culo, cuñada, ojalá, Aby, fuera tan dispuesta como tú.

    Seguimos follando hasta que sentí como un orgasmo invadía mi cuerpo, él seguía con su polla en forma, siguió follandome hasta que sentí como una río de leche salía de su polla e invadía mi coño, después me guía al baño a lavar, nos vestimos y emprendí el camino de regreso a mi casa.

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  • Más allá de los cuerpos

    Más allá de los cuerpos

    Un latido, un suspiro; y, hasta una simple mirada o una mueca, un gemido, un gesto de placer o un grito de lujuria. La sintonía se ajustaba perfectamente al balance de los humores animales que por ellos corrían.

    Un camino recorrido desde la hermosa pantorrilla definida hasta los más perfectos pezones que él había visto en su vida… dos sentimientos unificados en un solo acto de entrega total, de entrega hacia el otro, de poder dar y al mismo tiempo recibir, sin mitigar las vibraciones que el ambiente de ese cuarto presentaba.

    Ya desnudos, totalmente, envueltos entre capullos de algodón entrelazados, suavemente, combinaban sus palmas con sus cuerpos, sus labios con sus lenguas, y sus besos con el tiempo… tiempo, brutal tiempo que corre y no se detiene…

    Un enigma los invade, los cohíbe y los alienta, los oprime y los libera; qué es eso que les ha de esperar entre tantas palomas liberadas al azar de los juegos encaminados entre los dedos de los cuerpos que se entregan al placer de las luces ocultas en sus interiores.

    Un romance los obliga, los latidos los definen, al fin de cuentas han podido sofocar la cruel agonía de correr cada uno por su cuenta y han entregado en este instante toda su esencia.

    Manteniendo la respiración, y sin obligar a la excitación, sus cuerpos unidos perfectamente se encuentran, sin más tapujos, sin más regresos y sin vueltas que darle…

    Se deslizan lentamente por las finas sábanas del colchón, aumentando la tensión, provocando que la electricidad de sus anhelos se concentre en algo más que el placer que han de experimentar… sino, que pueda explayar en su imaginación, que esto no es sólo un encuentro y que va más allá de los cuerpos el amar, se encuentra en cada momento que comparten en un sorbo de café cada mañana desde hace tantos amaneceres como el sol mismo puede contar…

    Y quedan inmóviles, refrescando sus labios con las sutiles plegarias de los besos de su amante, en silencio, se acallan los latidos y se frena paulatinamente la ansiedad del momento, para dar paso… al siguiente encuentro, sabiendo, que esto ya no es cuestión de tiempos, y que va más allá de los cuerpos, pues esto es puramente amor.

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  • ¿Placer o conciencia?

    ¿Placer o conciencia?

    Os voy a contar algo que me sucedió hace algo de tiempo y aunque hace mucho que pasó lo sigo recordando como si fuese ayer mismo, porque fue una experiencia preciosa y nueva para mí.

    Yo soy una chica moderna, introvertida, sensual y algo terca como dicen algunos amigos, jejeje, pero bueno esa soy yo.

    Un sábado salí con una amiga de marcha, lo estábamos pasando muy bien, vi que mi amiga se acerca a una chica muy guapa, yo me quedé sorprendida porque la chica era preciosa (pelo largo, ojos azules, cuerpo espectacular, pechos grandes pero acorde con su cuerpo). Mi amiga habló con ella y se volvieron hacia mí y sonrieron las dos. ¿De que estarían hablando? se acercaron las dos a mí, mi amiga me la presenta, yo la saludo, ella me da dos besos, me quedé un momento parada y sorprendida, porque me dio los dos besos, en la mejilla, muy sensuales, pero pensé, nooo Cinti, no pienses cosas raras. Charlamos un rato y ella se fue con sus amigos. Pasó la noche, lo pasamos muy bien y todo quedo ahí.

    Habían pasado unos días y recibí una llamada, era María, la amiga con la que salía de vez en cuando, me pidió quedar con ella en un café y quedamos.

    Llegó la hora de mi cita, me arreglé y salí, cuando llegué a la cafetería me percaté que había alguien sentada con María, era la chica que me presentó en la discoteca, me acerqué a mi amiga y le di dos besos en la mejilla, no me dio tiempo a volverme para saludar a esta chica cuando me la encontré detrás de mí, me giré hacia ella y la saludé con dos besos en las mejillas, pero para mi sorpresa, ella me dio los besos muy cerca de mis labios, fui prudente y pensé, bueno solo ha sido un error, sin más, no le di importancia.

    Nos sentamos y empezamos a charlar, me di cuenta que Penélope, que así se llamaba ella (y por cierto hasta el nombre lo tenía bonito), no hacía nada más que mirarme y sonreír, yo pensaba… vaya chica más simpática.

    Terminamos de charlar y Penélope nos sugirió de quedar esa noche para tomar algo las tres, María no podía, ya había quedado con alguien, entonces me pregunto a mí y como me pareció una chica simpática, le dije que sí.

    Habíamos quedado en un bar, que conocíamos las dos, así que cuando llegó la hora, allí estaba yo, esperándola. Miré hacia la puerta y allí estaba ella, impresionante, con un vestido ajustado, el cual tenía un escote muy pronunciado, por el que dejaba ver sus suntuosos y provocadores pechos, se acerca a mí, me saluda y me coge de la mano y me invita a irnos a otro sitio, asiento con la cabeza y nos vamos.

    Nos montamos en su coche, me pregunta si me parece bien ir a una disco que ella conoce, le digo que si claro, donde ella quiera. Me doy cuenta que Penélope me mira de vez en cuando las piernas, la verdad que yo tampoco me quedé corta en vestirme provocativa y sensual, (falda corta, blusa atada al cuello con la espalda descubierta y tacones).

    Llegamos a la entrada de la discoteca, había unas escaleras, las cuales teníamos que subir, ella se ofreció en ir detrás de mí, por motivo de llevar la falda tan corta, para que no se me viese nada al subir por ellas, le dije que no importaba que llevaba tanga y sonreí, ella sonrió, cuando empecé a subir las escaleras, ella se quedó detrás de mí, sentía como su mirada se clavaba en mis piernas y trasero, escucho su voz muy baja decir, “vaya culito y piernas que tienes cielo”, yo me giré y sonreí, pensé no, nooo Cinti no seas mal pensada, pero la gracia es que no sé por qué, pero me gustó que me lo dijese.

    Estábamos bailando y ella, no se separaba de mi, unos chicos nos preguntan si queríamos bailar con ellos, ella muy rápida y decidida les contestó, “no gracias, no nos apetece”, yo le comento, “Penélope ¿por qué no? Los chicos estaban muy buenos, ella me sonrió, se acercó a mi oído, me dice susurrando, “hoy es un día solo para chicas y esta noche eres solo para mí”. Me quedé sin habla, sin saber que decir, ella me sonrió y no me preguntéis por qué, pero yo también sonreí. Mi mente decía que no podía ser, que a mí me gustaban los hombres, pero mi cuerpo decía que la deseaba a ella, no podía ser, ¿cómo había pasado eso?

    Me gustaba lo que me decía, me gustaba sus insinuaciones, me gustaba ella.

    A las 3 de la madrugada, me dice que le gustaría llevarme a otro sitio, le digo, “vale como tu prefieras”.

    Nos fuimos de la disco y nos montamos en su coche, ella me miraba y yo empecé a ponerme algo nerviosa, estaba sentada en el coche y mis piernas temblaban, ella muy delicadamente me puso una de sus manos en mi pierna, se acerca a mí y me dice, “tranquila, no va a pasar nada que tu no quieras que pase”, levanta su mano hacia mi cara y me la toca muy suavemente, se acercó más a mí, muy despacio, esperando que yo no me retirara bruscamente de ella y no lo hice, sabía lo que iba a pasar, me quedé inmóvil.

    Finalmente ella me beso, sentí sus labios junto a los míos, unos labios carnosos y sensuales, no me lo podía creer, Dios como besaba, me gustó, ella lo notó en mis ojos y sonrió.

    Nos fuimos a su casa, que por cierto era muy bonita y acogedora, me invito a tomar algo y acepte, quizás para ver si se me quitaban algo los nervios, puso algo de música y se sentó a mi lado.

    Empezó a hablar un poco porque se dio cuenta que yo estaba algo nerviosa, se levantó de golpe y me invitó a bailar, yo no sabía que hacer, dudé unos segundos, pero su sonrisa pudo más que yo, me levanté, me tomó de la mano y me hizo girar rápidamente, no me lo esperaba y casi tropiezo, nos reímos las dos y fue en ese momento cuando Penélope se acercó a mi sin yo esperarlo y me besó muy apasionadamente, yo no sabía que hacer, me gustaba lo que estaba pasando, quedé con los brazos caídos, no sabía dónde ponerlos.

    Ella me tomó por la cintura y me acercó hacia ella, suavemente deslizó sus manos por mi espalda descubierta hasta llegar a mi pelo, me estremecí, bajó las manos hasta mi culito y lo rozó levemente, siguió bajando las manos y levantó la minifalda, tocó mi culito desnudo y lo apretó levemente.

    Seguía besándome, bajó por mi cuello sin separar sus carnosos labios de él y apartándome el pelo, sus manos subieron rápidamente hasta el nudo de la blusa y lo desató, esta se deslizó hacia abajo dejando al descubierto mis pechos.

    Ella los miró, mi cara se sonrojó, a lo que añadió “no te de vergüenza son preciosos”, ese comentario me agradó.

    Me levantó las manos y sacó mi blusa, yo seguía sin saber que hacer, (tener experiencia si la tenía con hombres, pero con una chica era mi primera vez y parecía novata) y pensé, ¿por qué no? Te está gustando, ¿verdad? Pues disfruta el momento.

    Y eso hice, le desabroché el vestido y cayó al suelo, dejándola desnuda casi por completo, solo tenía un diminuto tanga de encajes negro.

    Desabrochó mi faldita y fue bajándola al mismo tiempo que besaba mis piernas, hasta poder sacarla por mis pies. Se quedó agachada, inclinó su cabeza para mirarme y lo hizo fijamente a los ojos, mientras su lengua se deslizaba entre mi tanga, se ayudó con una mano para separarlo e introdujo su lengua hasta llegar a mi clítoris, me apoyé en una silla y abrí mis piernas, el placer hacía que mis piernas temblaran, no hacía falta decirle nada, era mujer y sabia donde tocar para satisfacerme de la mejor manera. Era tal el placer que me hacía sentir, que no tardé mucho en correrme.

    Ella siguió lamiendo después de mi orgasmo, hice que parara, ahora quería probar yo, la tumbé en el sofá y como por arte de magia, todo el nerviosismo había pasado, ahora era yo quien quería hacerla disfrutar a ella.

    Le besé los labios y fui bajando hasta sus pechos, con la punta de la lengua acaricié sus pezones, los mordisqueé suavemente, seguí bajando entre besos y lametones, llegué a la ingle y me di cuenta que cuando le pasaba la lengua por ahí, su cuerpo se estremecía, no sabía si era porque tenía cosquillas o porque le gustaba, (evidentemente no era momento para preguntar).

    Con mis manos bajé su tanga hasta quitárselo, ella abrió sus piernas y con mis dedos abrí sus labios vaginales, estaba muy mojado, empecé a lamerle el clítoris y bajé hasta el culito, mojé uno de mis dedos y se lo introduje por el ano y al mismo tiempo le introduje otro dedito por la vagina, subí hacia el clítoris con mi lengua para darle más placer, ella gemía, apretó mi cabeza contra su clítoris, no quería que parara, así lo hice hasta que se corrió.

    Me miró y me dijo sorprendida, “eres fantástica. ¿Cómo has hecho para que me corriese tan rápido?”. Sonreí y le dije, “recuerda que yo también soy mujer y se lo que nos gusta”. Me besó, me llevó a su dormitorio y allí empezamos a jugar con nuestros cuerpos, hasta quedar exhaustas.

    Espero que os haya gustado, la verdad que fue una experiencia nueva, inolvidable y de las mejores que he tenido.

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  • Historias de oficina (1 de 2)

    Historias de oficina (1 de 2)

    Hoy el día comienza con una ansiosa tranquilidad, es sábado de jornada continua hasta las 2 pm y los aburridos uniformes de oficina se han quedado en casa, todos respiramos un aire de libertad por comenzar el fin de semana.

    El género del personal está muy repartido, las mujeres ocupamos las oficinas mientras que los hombres se encuentran en la bodega o de conductores, ellos aprovechan el día sábado para examinar las cualidades físicas de sus compañeras de trabajo, nosotras por vanidad o por no defraudar a los ojos masculinos nos vestimos con ropa sensual pero lo más casual posible, tal vez un escote, un pantalón en lycra o una blusa ceñida con un jean de buena horma, es interesante hacerse la indiferente mientras es perseguida por las miradas medio morbosas de los hombres que realizan trabajos pesados y una se dedica a la papelería y las llamadas telefónicas.

    Una tractomula acaba de llegar, de ella baja Carlos, un hombre alto, muy bronceado por el trabajo, ha conducido toda la noche y el sudor del viaje hace brillar su piel, un bluejean y una camiseta con las mangas cortadas muy ceñidos revelan un cuerpo muy grande y atlético por el trabajo duro que realiza diariamente, de pelo en pecho, ojos pícaros y muy bromista, le calculo alrededor de 40 años de edad, siempre requiere fotocopias por lo que debo ponerme de pie y dirigirme a la copiadora, ocasión que el aprovecha para detallar mis curvas y de vez en cuando lanza alguna indirecta para la que finjo no entender su verdadera intención.

    Sin embargo, cuando sus ojos realmente cambian es al bajar Andrea, la asistente de la gerente, quien lo saluda con evidente cortesía y el responde siguiendo su cuerpo de abajo hacia arriba una blusita negra de tiras a la altura del ombligo con un pesquero azul oscuro descaderado realzan su cuerpo de baja estatura, piel blanca, cabello castaño largo, ojos verdes y definitivamente la mejor cintura de la empresa acompañada de una cadera muy pronunciada.

    Ella se dirige a mí para encargarme una tarea, la atiendo y él recuerda preguntarme algo, mientras lo escucho, noto que los ojos claros de mi compañera están detallando meticulosamente el cuerpo del conductor desprendiendo cierto brillo, no me imaginaba que ella correspondería a la atracción de él. Ella se dirige a su oficina, pero primero entra al baño del primer piso, que desafortunada o afortunadamente para ella tiene dañada la chapa, él se dirige a buscar al jefe de bodega, pero antes siente deseos de ir al baño después de un viaje tan largo, el baño de hombres se encuentra ocupando y él se ve forzado a entrar al de las mujeres.

    Excelente sorpresa para Andreita cuando se pone de pie y al disponerse a subir su tanga entra Carlos y la ve semidesnuda, la cara de ella se sonroja por completo y lo mira sin parpadear, ni gesticular una palabra, tampoco puede detenerlo cuando él se dispone a entrar, tal vez su instinto sexual fue más fuerte que su moral.

    Él entra rápido para que nadie lo note, la mira concentrándose en aquel triangulo desnudo muy bien depilado con pocos bellos cortos en el centro, ella suelta la tanga dejándola caer sobre el pantalón que con rapidez quita de sus pies, lo deja atrás y se acerca a él, que la mira con cierto asombro, pero la toma con sus manos enormes por la cintura, desliza su blusa hacia arriba y desabrocha su sostén, dejándola sin ropa, mientras tanto ella le baja la cremallera del bluejean desgastado con apuro, como si necesitará palpar aquel falo portentoso para seguir respirando, al ser liberada por completo de su ropa, ella se arrodilla para ver mejor y más de cerca su premio después de varios meses sin novio o pareja.

    El extenso horario laboral no le ha dejado tiempo a su vida sentimental, mucho menos a la sexual, por esta razón ella no se permite perder esta oportunidad de desahogar todo el placer que ha acumulado, disfruta del duro y largo pene rosado que apunta hacia sus labios, lo acaricia con dedicación de arriba abajo, sus manos blancas con el manicure impecable se deslizan con suavidad hasta que se acerca a su boca y la lengua prueba la piel del glande que brilla provocativamente.

    Ella siente la necesidad de introducirlo por completo lo chupa como si fuera su última oportunidad de probar uno, es tanta la necesidad de sexo que no le importa ni pensar en donde, ni con quien está, solo disfruta, se entrega al mete y saca que le aplica aquel hombre, que aún no puede creer que ella la más seria de las oficinas este arrodillada haciendo realidad su fantasía de verla desnuda a su disposición.

    La toma de su rostro y la levanta, mientras la besa, la empuja hasta una pared, el frío de la baldosa en la espalda y nalgas desnudas, respinga sus pezones, que inmediatamente Carlos siente en su pecho, aquellos puntos duros le proporcionan más erotismo al momento y Carlos, dirige su mano izquierda a la vagina caliente de Andrea, que se retuerce cerrando sus ojos, pero él quiere hacerla gozar más y ahora comienza a sobar y chupar sus pechos dándole pequeños mordisquitos a sus pezones, mientras la masturba comienza a empujar su pene hacia adentro despacio para detallar como ella lo succiona intentando acelerar el momento, en su rostro se dibuja la ansiedad como suplicando que no la haga esperar más, que la lleve hasta el fondo y comience a agitarla con fiereza.

    Pero él, se hace esperar y parece divertirse observando como ella empuja su orificio para acelerar la penetración.

    Ellos dos disfrutan, mientras tanto yo me he dado cuenta por el reflejo de uno de los ventanales que ellos dos se encontraron en el baño, y sin que nadie sospeche nada, paso silenciosamente por el frente sin dejar que suenen mis tacones y cerca de la puerta, logro escuchar el ajetreo que se está llevando a cabo adentro, ella gime y puedo notar que su boca es silenciada, sigo imaginando todo lo que sucede al otro lado de esa puerta, él ahoga los gemidos de Andrea con su mano, ella cae en cuenta y comienza a chupar los dedos gruesos de su semental del momento como intentando distraer su boca.

    En cierto momento los golpes contra la pared son más evidentes, escucho como aceleran el ritmo, mientras él susurra “Eres deliciosa… pequeña”, y ella le responde con suma excitación “Si soy tan deliciosa, demuéstramelo con más fuerza”, él se sorprende pero no lo duda, aprieta sus senos con más fuerza y mientras le da un pellizquito a uno de ellos, le introduce todo su tronco hasta el fondo, ella grita muy pasito cuando siente que ha chocado con el fondo de su vagina, “Es como si me partieras, sigue así, me encanta…”.

    Yo mientras tanto, siento el corazón en mi clítoris que palpita cada vez con más fuerza, escuchando e imaginando todo aquello, con disimulo aprieto mis piernas y me concentro más en lo que escucho del sexo express que sostienen mis compañeros.

    En ese momento, “Me vengo, me vengo…” anuncia él, ella lo retira hacia atrás y de un golpe abre la boca para empujar el miembro hasta el paladar, inmediatamente su boca se inunda del espeso semen que ella traga sin dudar, tal vez necesitando esta medicina después de tanto tiempo con la abstinencia de sexo, lo deja muy limpio, se pone de pie abraza el hombre por un momento, después orina, limpia su entrepierna, lava su boca y sus manos mientras que él limpia su miembro.

    Ella se viste y sus ojos verdes lo miran profundamente y con sinceridad, diciendo “Me encantó lo que sucedió, gracias” y sale sin decir nada más. Mientras el termina de hacer sus cosas en el baño, yo ya estaba sentada en mi puesto, de reojo observo como ella abre la puerta con cuidado, muy colorada después de tremenda faena, mira a todos lados para no ser descubierta, después de 10 minutos, el sale muy callado y cada uno sigue su día normal, ella con una alegría que no se le veía hace muchos días y él, notablemente distraído, el más parlanchín de los conductores parecía estar en otro mundo.

    Por supuesto yo quedé muy complacida por las ventajas que me da mi trabajo, mientras los demás están abstraídos en sus labores, yo puedo disfrutar de esos pequeños espectáculos sin que nadie lo sospeche y esta noche, dormiré plácidamente después de masturbarme deliciosamente pensando en la maravilla de polvo que se echaron en el baño que le corresponde a la recepción.

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  • Mi prima y mi hermana

    Mi prima y mi hermana

    Os contaré una historia, es real. Pasó hace unos años, una historia que a lo primero me avergonzaba, después fui asimilándola como normal y ahora me siento orgulloso, bueno esa no es la palabra, sino, como decirlo, una etapa más de la vida, pero creo que una etapa preciosa de la vida, uno de mis secretos a igual que seguro todos los que lean esto tiene los suyos propios.

    Me acuerdo que era julio de 1999. Yo había ido a pasar unos días a Madrid para descansar. Me alojé en el piso que tenían alquilado mi hermana y mi prima, que estudiaban Medicina las dos.

    Llevaba ya cuatro días con ellas cuando esa noche nos fuimos a tomar unas copas juntos. Esa noche la pasemos genial, bebimos, reímos, bailamos. Algún que otro tío intentó ligar con ellas, pero rápidamente marchaban al verme a mí. Les dije que si yo les espantaba a los hombres daría un paso atrás. Las dos rieron y me dijeron que nada de eso, que esa noche era nuestra, era la noche de los tres. Al cabo de unas horas mi hermana, ya en otro local, se encontró con un compañero suyo, que se unió a nosotros en la fiesta.

    Eran las cuatro de la madrugada cuando volvimos a casa. Mi hermana se fue directamente al dormitorio con su compañero, para mí era raro ver como mi hermanita se encerraba en su dormitorio con un hombre, pero ya no era una niña.

    Me senté en el sofá y puse la televisión, mi prima se sentó a mi lado y seguimos conversando.

    Al poco rato sentimos los gemidos de placer que salían del dormitorio de mi hermana, los dos reímos. Mi prima se inclinó y dejó caer su cabeza en mis piernas, mirándome. Yo le puse la manos en su vientre y seguimos hablando. En el primer instante no me fijé, pero después mi vista se fue hacia su falda, en aquella postura su pequeña falda se le había subido un poquito, dejando ver el principio de sus braguitas blancas.

    Me imagino que los ruidos y el saber que mi hermana estaba follando al lado y la visión de sus braguitas, hicieron que mi miembro empezara a crecer. Me dio algo de corte, ya que su cabeza descansaba en mis piernas y sabía que se daría cuenta al momento. Hizo un movimiento de cabeza y la puso de lado, ahora tenía mi polla al alcance de su boca, pero entre mis pantalones.

    Yo en esos momentos ya no sabía qué hacer, ella había dejado de hablar. Vi como levantó un pie, poniéndolo en el espaldar del sofá, cosa que hizo que su falda se le subiera del todo, entonces vi las trasparencias de sus braguitas, se le notaba una pequeña riestrita de vello púbico y se le veían los labios de su coño a través de aquella telita.

    Noté como ella abría la boca y hacia como si me mordiera la polla, cosa que hizo que creciera aún más. Yo gemí, y no sin algo de temor acerqué mi mano a sus braguitas. Al poner los dedos noté que ya estaban húmedas, me encantó, pasé varias veces los dedos por encima, haciendo que la pequeña tela entrara dentro de su coño, quedando sus labios a ambos lados. Los tenía carnosos y rosados.

    Mis dedos empezaron entonces a acariciarlos con suavidad, ella se estremecía, y se iba arqueando. Estaba tan inmenso en ver ese precioso coño y en las caricias que no me di ni cuenta cuando mi polla ya estaba fuera de mis pantalones, extraída con determinación por mi prima. Noté como sus labios empezaron a recorrérmela, su lengua jugó unos segundos con la punta de mi polla antes de que su boca se la tragase toda. El placer que me estaba dando era inmenso.

    Mientras mis dedos habían pasado por debajo de sus braguitas y también entraban dentro de su coño. Me fijé que su clítoris estaba también erecto, el cual fue mi segundo objetivo, pues lo acaricié con las yemas de mis dedos, provocando gemidos casi sordos de mi prima por tener mi polla en su boca. Ella ahora estaba totalmente abierta de piernas, para que mi mano pudiera tener su coño a mi antojo. Los ruidos de la habitación ya habían acabado, pero ahora eso no importaba.

    Mi prima se levantó y se puso encima del sofá, encima de mí y en un segundo su falda cayó al suelo a igual que sus braguitas, yo sentado en el sofá vi como ella aproximó su coño a mi boca. Mis manos se aferraron a su culito precioso y mi boca se introdujo entre sus piernas.

    En un primer momento mi lengua recorrió su coño, luego lamí con fuerza su clítoris, dándole unos bocaditos con mis labios, que hacía provocar cada vez más gemidos en ella. Intenté, bueno intenté no, lo hice, le metí todo lo posible la lengua dentro de su coño y lamí con pasión. Un dedo mío entró en su culo mientras mi boca seguía lamiendo su coño. Mi prima parecía que iba a enloquecer de placer. Noté como una oleada de calor recorría mi boca y ella gritó y se apretó contra mí. El orgasmo que estaba recibiendo debería, bueno, fue brutal como luego me contó. Pensé que al correrse yo ya me quedaría a medias, pero al momento se separó y me dijo que quería más.

    —Pero te has corrido —le dije

    —Soy multiorgásmica, ya me he corrido algunas veces, pero este ha sido más grande ¡y quiero más!

    Me tendió en el sofá y fue en busca de mi polla, la lamió un poco y se sentó encima, su mano era suave, los movimientos de ella alrededor de mi polla eran sensuales. Se la llevó hasta su coño y despacito empezó a metérsela. Yo no hacía nada, solo disfrutar. Creí darme cuenta que su coño estaba cada vez más caliente, pues el calor de dentro eran tan agradable y sensual.

    Su coño comenzó a deslizarse por mi polla, subiendo y bajando, ella cabalgaba encima de mí, mis manos se aferraron a su cintura y las de ella comenzaron a acariciarse los pechos que salían por la camisa que tenía desabrochada, se los miré, eran medianos, pero con unos pezones muy duros y resultones.

    La puesta de la habitación se abrió y salió me hermana, estaba completamente desnuda. Con una sonrisa dibujada en su cara se aproximó a nosotros. Mi prima no dejó de follarme en ningún momento y yo, pues a mí tampoco me importó ni me dio vergüenza que se aproximara y nos mirara. Mi hermana se había convertido en una mujer muy hermosa. Pechos pequeños, pezones marrones y puntiagudos, su coño totalmente rapado. Me parece mal decirlo, pero en esos momentos me la quería follar también.

    —Ya era hora de que lo hicierais —dijo sonriendo.

    Solté la cintura de mi prima y mi mano fue a parar al vientre de mi hermana. Vi que ella dirigía su vista a mi polla y el coño de ella mientras entraba y salía de mi prima. Mi hermana puso su mano encima de la mía. Pensé que me la quitaría, pero no fue así. Me la agarró y con suavidad hizo que bajara hasta su coño, aprontando mi maño en él. Lo noté muy húmedo. Me excitó mucho, tanto que creo que mi polla volvió a crecer más, ya sé que es imposible, pero fue increíble.

    Luego ella me soltó la mano y con la suya acarició el clítoris de mi prima mientras yo la follaba. A mí me parecía estar en el paraíso. Después subió al sofá y se puso encima de mi cabeza, dejando su coño al lado de mi boca. Yo ya había soltado a mi prima del todo y ahora mis manos acariciaban el culo de mi hermana, mientras mi lengua le lamía el coño. Ellas dos se acariciaban los pechos la una a la otra y se besaban con pasión. Mis dedos entraron en el coño de mi hermana mientras mi lengua lamia su clítoris, mi polla entraba con rapidez en el coño de mi prima. Jamás pensé en un trío entre familia.

    Noté como mi prima se volvía a correr y mi hermana hacia lo mismo por las caricias de mis dedos dentro de ella y mi lengua en su coño. Mi prima se levantó y se sacó mi polla, agarrándomela con las dos manos y meneándomela con fuerza, mientras mi hermana bajó su cara hacia ella y con la lengua lamía mi capullo. No tardé nada en sentir un placer extremo, mi semen empezó a esparcirse por la lengua de mi hermana y las manos de mi prima.

    Los tres quedamos en el sofá abrazados, desnudos y recobrando fuerzas. Ninguno decía nada, todos sabíamos que eso no era normal, que no estaba bien, pero que nos había encantado.

    Al rato salió el compañero de mi hermana y despidiéndose de nosotros se marchó como si fuera normal encontrarnos a los tres desnudos y abrazados en el sofá. Me dijeron que estuviera tranquilo, que era de confianza y que las dos se lo follaban cuando querían, que no diría nada, pues estaba casado.

    Los cuatro días que duró mi estancia con ellas volvimos a repetir el trío cada noche. Cuatro días de sexo intenso entre familia.

    Mi relación con mi hermana y mi prima es buenísima, las quiero mucho y ellas me quieren a mí. Jamás desde que marché de esos días, hemos sacado el tema y hasta hoy nunca hemos hablado de ello, aun estando a solas con alguna de ellas, nunca sale el tema. Una etapa de nuestras vidas que no me arrepiento y sé que ellas tampoco.

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  • Mi nuevo trabajo

    Mi nuevo trabajo

    Después que termine mi relación con Máximo entré en una fuerte depresión, que dejé de ir a mi trabajo, por lo cual me despidieron, por ello dos meses después, ingresé a una página de citas gay y vi un anuncio que necesitaban una persona joven para trabajos de limpieza, para ello le escribí y me respondió al momento una persona quien me preguntó mi opción sexual, le dije que era pasivo, pero que estaba interesado en el trabajo, me explicó que alquilaba cuartos y tenía que hacer limpieza los pasadizos y su primer piso que era donde vivía y que el pago era bueno, acepté y me citó con la condición que tenía que ser cama adentro, dejé el cuarto y fui a la dirección que me dio con mis cosas,

    Donde llegué como a las ocho, encontré a dos personas que eran primos, Luis y José, allí me dijeron que eran activos, allí entendí para mí mismo que querían culo disponible, acepté, pues dos meses que no había cachado, ni había recibido pija, me dijo que debía iniciar al otro día, en eso con sus pijamas en mano allí en la sala de desnudaron y a decir verdad tenían una pijas súper ricas, una era grande y la otra un poco menos, los miré con unas ganas de mamar esas pijas ricas y me acerqué a ellos y mamé sus pijas, ¡que rico que estaban!

    Mientras mamaba, uno me bajó el pantalón y me dejó con el culo al aire, para chupar mi culo diciendo que tenía un rico culo, estaba súper excitado que introdujo su pija en mi ano que me dolió, me puso a un costado llorando del dolor, pues ni siquiera lo había lubricado y le dije que lo haga despacio por favor que me dolió mucho, después trajo una crema que me untó el ano y me penetró poco a poco y sentí rico su pija, para turnarse los dos en mi culito, la pija de Luis era la mas grande que me tenía emociones encontradas.

    Dándome una cachada fenomenal que hacían vibrar mi culo de los golpes fuertes de sus piernas con mis muslos, era sensacional el gocé que me provocaba todo esto, cachamos en varias posiciones mientras disfrutaban y besaban mi cuerpo, fue tan rico que mi culo gozaba, era puro placer y deseo que me besaba con los dos, era sensacional tener dos pijas para mi, hasta que de pronto Luis me propuso hacer una gran doble penetración, lo cual nunca había hecho, le dije que no creía que esas dos pijas entren en mi culo, me dijo que lo intentamos y si no me entra, paramos y ya, mientras besaba mi boca y mejillas que me tenían súper excitado.

    Acepté con un sí amor lo intentamos a decir verdad la pija de Luis estaba dura, mientras que la de José estaba flácida, me senté sobre la pija de Luis y me bombeaba el culo que sentía que se había adaptado a mi culo que al fin estaba hambriento de buena pija, mientras que le mamaba la pija de José pues estaba flácida quizás por los nervios, no lo sé, qué trataba de meterlo pero por lo flácida que estaba salía a un costado cuando ya estaba a punto de ingresar a mi culo, empecé a mamar con bolas y todo con el fin de excitarlo.

    Mientras Luis me bombeaba el culo con gran fuerza, hasta que la pija de José se puso tan dura como un fierro que y cuando estaba a punto de meterlo Luis eyaculó a borbotones dentro de mi culo que la leche escapaba entre los pliegues anales, mientras Luis gemía como un toro que descargaba sus energías, José me penetró y la pija de Luis salió de mi culo, en tanto José me cachaba como loco, mientras Luis se masturbaba tratando de paralo y nada, se arrastró a un costado con la pija flácida, mientras José bombeaba como un toro, me echó boca abajo en la cama cachando con fuerza, que mis glúteos me dolían, pero no me interesaba.

    Hasta eyacular dentro de mi culo que se llenó de leche, al final me pusieron entre los dos, que me besaban con amor uno en cada cara que me sentía en el cielo, mientras me decían que me amaban mucho y que era el culo más rico que habían probado, me besaban el cuerpo y todo que me sentía en las nubes, me preguntaron cómo estaba mi culo, les dije que estaba super adolorido y me besaban un cachete cada uno pesar que mi culo está lleno de leche, no me había imaginado está experiencia sexual a decir verdad.

    Abrazados los tres nos pusimos a dormir hasta el día siguiente que nos olvidamos de cenar, estábamos exhaustos.

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  • El uber casado (2): Las mujeres TV son las mejores amantes

    El uber casado (2): Las mujeres TV son las mejores amantes

    Después de haber dado una pequeña introducción en el cuento pasado, regresemos nuevamente al tiempo presente…

    Estábamos todos los amigos de la chamba ahora reunidos en casa de uno de ellos en la colonia del valle. Yo en ese momento vivía en Santa Fe. Sabiendo que iba a tomar decidí pedir Uber. Iba con unos jeans negros ajustados de niña, un cachetero morado y arriba una playera y sudadera de cuando estaba pasadita de peso para que no se viera tan obvio la ropa de mujer.

    Mi queridísimo y sabrosísimo jefe iba a ir otra vez solo a la reunión porque la esposa tenía otro compromiso con amigas de la secundaria.

    Antes de ponerme la playera, me vi al espejo y me encantó como el pantalón resaltaba mi culo. Empecé a fantasear. Pasaba por mi cabeza la fantasía que mi jefe me bajara los jeans y el calzón, me diera la vuelta, me empinara para que me la metiera.

    Llegué a las 9 pm a casa de mi amigo de trabajo. Llevé unas Michelob y la noche fue pasando entre plática, alcohol y cigarros. Cada vez que se podía y de forma discreta volteaba a ver a mi jefe, buscándole la mirada la cual si se llegaba a cruzar de vez en cuando. Le mandé mensaje de wasaps.

    -“No traje coche, podrías darme un raid a mi casa”

    -“Tampoco traje, me vine en Uber”

    -“¿Compartimos?, si quieres vamos a mi casa

    -“Me encantaría, pero tengo que llegar temprano por mi esposa”

    ¡Fuck! Pues ni pekz.

    A medianoche todos decidimos retirarnos, yo con varias cervezas encima y la hormona también, pedí mi Uber. En lo que nos despedíamos, repasaba en mi cabeza las blusas en mi clóset para decidir cuál me iba a poner llegando a casa, el color de maquillaje, etc.

    Paso por mi mente también el que no era tan tarde para que mi jefe no quisiera echarse un rapidín aunque sea. Luego me cayó el 20. La esposa se fue a una reunión de amigas y de seguro iba a tomar, algo que me confesó mi jefecito querido mis queridos lectores; es que la esposa si se pone bien jariosa cuando anda peda… Por supuesto lo entendí. Al final sabía que yo era la amante. No era la primera vez que tenía a un mismo hombre casado en mi cama varias noches. Conozco mi lugar.

    Lo último que pasó por mi cabeza es si hoy quería ser rubia, pelirroja o castaña. Mi jefe tenía que cumplir con sus “obligaciones maritales” lo cual no me molesta pero pues, peda y caliente… Mi idea era llegar ponerme linda y abrir Messenger de Facebook y buscar. Ya el último de los casos, agarrar mi coche ya que estuviera más sobria y cazar verga. Sí, la neta si estaba muy caliente y el que pensaba que me la iba a dar, se la va a dar a “La Catedral”.

    Llegó un VW Virtus negro vidrios semipolarizados, preguntando por mi nombre de niño obvio, lo cual posteriormente me subí del lado derecho. El coche es amplio, el asiento del copiloto hasta delante, me dio más espacio para cruzar las piernas de forma muy femenina y preguntar de la misma forma:

    -Disculpe, ¿se puede fumar? Prometo ser muy precavido (si, mostrando que me gusta la verga, pero sin incomodar al que está viendo ya de por sí a un hombre amanerado.

    -Sin problema, solo con cuidado y si no le molestaría regalarme uno lo agradecería.

    -Claro, sin problema, ¿quieres que te lo prenda yo y te lo paso? Esto con la finalidad de romper más el hielo y empezar a tener más confianza.

    -Si no fuera tanta molestia

    Prendí ambos cigarros al mismo tiempo pasándole uno a mi conductor, al tomarlo, me recargue en el asiento sacando una buena bocanada de humo.

    -¿De la fiesta? ¿ Qué tal le fue?

    Con las piernas cruzadas y agarrando el cigarro mega sissy, me doy cuenta de que Lía tenía que salir y pues así fue.

    -Era una reunión de amigos y pues ya sabes, si estuvo padre, tranquilo y a gusto tome mucha cerveza jiji. Gracias a Dios existe Uber jajaja.

    Lanzo primer anzuelo a ver si cae.

    -Pero para ser honesta… ( me sentí más segura de jotear más cuando no tuvo bronca que le prendiera el cigarro)… pudo haber acabado mejor.

    -¿ah si? ¿Cómo le hubiera gustado a usted que terminara?

    ¿Ya picó el anzuelo? Tengo que asegurarme más.

    Le conté toda la historia de mi jefe y yo, incluyendo y enfatizando de forma muy sutil que me encanta vestirme de mujer.

    -A ver a ver a ver…. Ya me confundí. ¿O sea que tú te vistes de mujer? Pero ahorita si andas con ropa de hombre, o sea cuando, como etc. jajaja.

    Ya le expliqué lo que era una mujer TV de semi-clóset como le digo yo etc. etc. etc.

    Ahí vi la oportunidad de tirar otro anzuelo

    -Pero al final pues depende con que círculos de amigos o donde vayas es cuando me visto o medio visto. Como ahorita. Arriba traigo ropa de hombre pero mis jeans y mi calzón son de nena.

    -¡En serio! No me había dado cuenta.

    -Normalmente uso lencería abajo de mi ropa de hombre, hoy tuve oportunidad de ponerme estos jeans pero igual que sea discreto.

    Agrandemos ese anzuelo

    -¿Quieres ver como me veo toda producida?

    No acababa de hablar cuando medio nervioso me dijo que sí. Busque una foto sensual, erótica pero no vulgar. Vestida con minifalda y blusa negra. Sentada en el sillón de mi casa de lado y arqueándome para atrás, cruzando las piernas para que dejara ver un poco más de mis pantimedias negras. Y enseñando un bra rojo relleno de prótesis de silicona.

    -¡No manches! ¡Si cambias un buen! Tienes buen cuerpo.

    Le tome el celular para decirle que le iba a enseñar una de cara. Misma ropa, misma sesión de fotos pero hincada en mi sillón con las piernas medio abiertas, inclinándome para adelante para mostrar las chichis.

    -No, pues si te ves muy bien. ¿Te quieres pasar adelante para platicar mejor?

    Ya pico el anzuelo…

    Se orilla, en lo que me bajo hace el asiento hasta atrás.

    -Si no es molestia, ¿puedo ver una más?

    La foto que le mostré era una donde estaba en lencería, dejando ver media panocha desnuda. Lo que más destacaba era la rayita de mis vellos púbicos. Lo cual le sorprendió. Antes que dijera algo me adelanté.

    -Recuerda que de hecho traigo ahorita un cachetero de encaje. ¿Quieres ver que color es?

    Me desabroche los jeans bajándolos hasta las rodillas con cuidado para no desacomodar mi flor y se viera linda para mi conductor. Baja la mirada y me empieza a acariciar el muslo.

    -si te ves bien rica y tienes la piel suavecita.

    -A ver tu, déjame ver también. En lo que salían estas palabras, me bajaba el cachetero a media rajita.

    En cuanto se sacó la verga, la tomé con mi mano, jugando con ella, haciéndola crecer por todo Constituyentes. Al llegar al entronque de Constituyentes y Reforma que ya es más oscuro sólo comenté.

    -Toma la autopista de paga hasta el centro comercial y ahí salte.

    Ya no aguantaba más, me tenía que meter esa verga en la boca y así fue. De ese punto hasta antes de llegar a la caseta de salida, se la fui mamando y mamando. Pasando la caseta le propuse que fuéramos a mi departamento para que me viera como en las fotos.

    -¿Tardas mucho?

    -Como media hora

    -Te digo que. Arréglate en lo que hago un viaje y regreso.

    -ok…

    Otro perro con el mismo hueso, ya me la mamaron, ya bye. Pppfff.

    Me dejo lo que traía, me pongo una blusa negra transparente con bra morado, maquillaje, tetas, peluca.

    Pasaron 45 minutos cuando me manda un mensaje el Uber. Ya venía en camino. Solo me pidió que me pusiera solo lencería para el. Me quité la blusa, los jeans, solo agregué un liguero y una bata de encaje. A los 5 min llegó, dejándole la puerta abierta para que entrara y cerrara. Cerrando la puerta me abro la bata.

    -¿así me querías papi?

    Se fue acercando a mí mientras me comentaba que no tenía mucho tiempo ya que tenía que hablar con la esposa en cuanto terminara un viaje largo. O sea yo era ese viaje.

    Me tomó de la cintura, pegando su verga semidura en mi panocha. Rápidamente le desabrochaba el cinturón y los jeans, bajándolos mientras me llevaba al sillón. Estando sentada no tarde en metérmela en la boca, volteándolo a ver a los ojos mientras se la lamía de arriba a abajo. Me puse de rodillas dándole la espalda y deslizando mi bata. Le pasé el condón que guardaba en la bolsa de la bata, tardo más en ponérselo en que ya me estaba empezando a penetrar con su verga previamente lubricada con su saliva. Cómo pasaban los segundos sentía como me la clavaba más y más, yo moviendo la cola para dilatar más.

    Sentí su pubis en mis nalgas y sus huevos rozando mi perineo. Movimientos suaves que luego se convirtieron en embestidas. Cada embestida me hacía gemir como la puta que duerme dentro de mí. Le pedía de hecho que me dijera puta, su mariconsita. Entre metidas, nalgadas me pregunto si me los podía echar en la cara. Con gusto accedí. No pasó mucho cuando se hizo para atrás, se quitó en condón me senté en el sillón, abriendo la boca y sacando la lengua, esperando me echara toda su carga. Me hice una trenza rápida con una dona de pelo, empezaba a gemir cuando me empezó a disparar. El primer tiro fue exactamente en mi lente oftálmico derecho.

    El segundo en mi mejilla. El resto fluía en mi lengua cayendo al suelo. Le lamía la verga muy suave, muy lento. Tratando de dejársela la más limpia posible para que su mujer no se enterara que su marido le había metido la verga a otra mujer.

    Se empezó a vestir y salió la plática que habíamos tenido en el Uber.

    -¿Entonces ya has tenido amantes?

    -Sí, he tenido dos de planta, uno en Qro y otro aquí en CDMX. Ambos casados, con hijos llevando una vida normal. De hecho te podría decir que las mejores amantes son las nenas como nosotras siempre y cuando sepan bien y comprendan que su amante es un hombre casado. Profundizo en las ventajas y explico porque. Agrego tips por si una nena está leyendo.

    -Al final soy un güey vestida de mujer. Si llegara a hablar la esposa, es solo cuestión que me escuche hablar de hombre para que esté más tranquila.

    -¿La mujer quiere pruebas? Nos vemos en un bar, yo vestido de hombre, obvio ya con lencería abajo. Nos tomamos 2-3 fotos, la mesa acomodada de diferente forma verificando perfectamente el entorno y en posiciones diferentes. Después de dos horas o menos, te vas al hotel donde sacas la maleta y te cambias. Si la esposa pide fotos… sin problema

    -Ya siendo que es una relación. Puedes pasarle tu número personal. Yo normalmente separo todo y Lía tiene un teléfono solo para ella. En este caso, pásale donde siempre te pueda encontrar. Se guardan con el nombre de niño y pues en la foto aparece normalmente mi foto como todo un hombre jaja.

    -Siempre hagan una cuartada de cómo se conocieron. Si por el amigo del amigo o por el trabajo o lo que sea. Esto es de mucha confianza entre ambos. No solo eres la que le abre las piernas. Te vuelves su amigo, su amiga, su confidente.

    -Si es posible se amiga de la esposa, invéntate una novia falsa si no tienes pero que estaría genial que un día salieran los 4. Ganas su confianza. Así será más fácil que no tenga broncas cuando sale contigo.

    -Lo más usual y cómodo para él es que se vean en tu casa por la privacidad, obvio si vives sola. Este es mi caso y no niego que ayuda mucho.

    -Tu amante en turno si es necesario que te vea de hombre (ni modo) pero si llega a tu casa, procura recibirlo ya de mujer. Ten botana y ya todo listo. Por lo general siempre estoy vestida “casual” al menos que mi güey me pida algo especial.

    -Para mí, la forma en la que te vistas para tu amante es importante. Somos putas y me encanta serlo, pero en ese momento estás con tu güey y hay que verse bien, sexy pero no provocativo o vulgar. Eso le encanta a los hombres que ya van con la idea de algo más formal. La excepción es que tu macho te pida que uses algo en específico y pues lo complaces. ¡Para eso eres la amante!

    -Estás en un “date”, actúa como dama, no te quieras lanzar como una urgida luego. Disfruta la plática, el drink, las caricias inocentes y así. Recomiendo no saltárselo. Yo tengo un dicho que dice:

    Si quieres a tu puta en la cama,

    Primero seduce a la dama.

    -Por ningún motivo se pongan perfume

    -Tengan jabón neutro sin aroma en su regadera.

    -Cuando te visite, en medida de lo posible que use colores claros por si llegara a haber un pelo en su ropa y obvio, cuidado con el maquillaje en la ropa por favor.

    Se ponía los zapatos mi cogida Uber mientras le resumía la historia del amante que tuve en Qro.

    Se paró, se marchó mientras yo fumaba un cigarro y me puse a recordar hasta de forma melancólica los momentos con él y más el como me cogía. Tome mi vibrador y jugué.

    Si, las mujeres como yo somos las mejores amantes.

    Gracias por leer.

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  • Entre amigas

    Entre amigas

    Luego de mudarme de departamento, y la mala experiencia con Claudio, en el relato anterior “Comienzo y final”, opté por dedicarme a mí y a mi departamento, realmente no quería saber nada con los hombres, por algún tiempo, no sé cuánto iba a durar, pues me encanta el sexo, pero bueno, es algo que ya tenía decidido.

    Comencé a arreglar el departamento, me dediqué a realizar manualidades para decorarlo, ordenar los muebles, colocar cortinas, acomodar mis ropas, las que no utilizaría la puse en bolsa. Todo esto en diferentes días, manteniéndome ocupada no dejaba que mi cabeza piense bobadas o sentarme a llorar, escuchaba música así que me la pasaba entretenida. A las noches terminaba muerta, me daba una duchita, cena y a dormir, llegó un momento que no tenía mucho por hacer, así que salí a buscar un gimnasio.

    Encontré uno cerca de casa, arreglé para todos los días, para no volverme loca, y terminar agotada jaja. Al otro día de anotarme arranqué con la primer clase, uufff después de tanto tiempo terminé cansada. Solamente quería llegar a casa, ducharme y descansar, procedí a ducharme, repasé la depilación, mientras lo hacía me dieron ganitas, me masturbé con ganas, necesita descargar; cené algo rápido y a dormir.

    Al día siguiente, hice algunas compras, acomodé y cuando se hizo la hora me fui al gimnasio, dejé el bolso en el casillero, y una mujer me saluda

    -“Hola ¿eres nueva?”

    -“Si” le respondo.

    -“Perdón, me dice, mi nombre es Gabriela”.

    -“El mío Andrea. ¿Hace mucho que vienes?” Le pregunto.

    -“Hace un año” me responde.

    -“Ah okey, yo empecé ayer y me duele todo”.

    -“Si es normal” me responde. A ver, tenemos un rato antes de la clase, ¿puedo hacerte un masaje?

    -“¿Acá?” Le digo.

    -“Si así como estás”

    Me masajea la espalda, los brazos, los glúteos, wow sabía lo que hacía.

    -“Gracias”.

    -“No hay de qué, vamos a clase.

    En un corte de clase fuimos a tomar agua, le pregunto:

    -“¿Tu vives por la zona?”.

    -“Si -me responde Gabriela- a tres cuadras”.

    -“Yo también a tres cuadras, pero en direcciones diferentes”.

    Así pasaron los días, con Gabriela nos hicimos amigas, yo ya le digo Gaby y ella me dice Andre, hablamos y nos reímos de distintas cosas, hasta que un día me dice:

    -“¿Que tienes que hacer el viernes?”

    -“Nada ¿por?”

    -·Porque podríamos salir si quieres”

    -“Eeeh, mira estoy saliendo de una situación horrible, así que no estoy saliendo, por las noches y todo eso, durante el día me distraigo para no volverme loca ni ser una vieja encerrada, ¿me enriendes?”.

    -“Si entiendo perfecto” -me responde.

    -“Si quieres vienes a mi departamento y nos conocemos un poco más y charlamos, si lo deseas”.

    -“Si genial” me dice.

    Luego de una semana intensa en el gimnasio llegó el viernes, y quedamos con Gaby en juntarnos ese día, ya intercambiamos nuestros números de celular, y tipo 20:30 llegó ella.

    Una blusa, y una falda negra, la miré eres una bella mujer, a lo que me correspondió, yo tenía un vestido de tirantes con botones en el frente, comimos unas pizzas, y tomamos cerveza.

    En un momento de la noche le conté lo que había sucedido con Claudio, no lo podía creer, me vio que estaba a punto de las lágrimas, y me dijo “ven, no digas más”, me abrazó, me acarició el pelo, “eres encantadora, lamento lo que sucedió” y me dio un beso al costado de mi boca, no lo tomé mal.

    Ella trabaja en una empresa de seguros como administrativa y me dijo que iba a ver de buscarme una vacante, abrimos otra cerveza, y ya las burbujas estaban haciendo efecto. Nos echamos en el sillón, reíamos de cualquier cosa, y en eso pasa su brazo por detrás de mi cuello, y me besa en la boca, me toma por sorpresa y le correspondo el beso, nos quedamos mirando, y esta vez yo acerco mi boca a la suya, y damos rienda suelta a nuestras lenguas, ella acaricia mis piernas, subiendo hasta el muslo, mientras le desabrocho la blusa y le acaricio las tetas, las dos necesitábamos sexo.

    La tomo de la mano y la llevo al dormitorio, me desabrocho el vestido, y me quito el soutien, rodeo mis bazos el cuello de Gaby y nos ahogamos con las lenguas, ella termina de quitarse la ropa, ambas desnudas nos besamos en la cama, acaricio su cuerpo, ella me acaricia la vagina húmeda, mis labios hinchadísimos, deseosos de ser chupados, me besa las tetas, me devora mis pezones, y baja, con la lengua rodea mi ombligo, y besa mi clítoris, haciéndome gemir y arquear la espalda, me separa bien las piernas y me mete dos dedos, los cuales disfruto.

    Ambas tenemos un hermoso orgasmo, y abrazadas nos dormimos. Al día siguiente, me dice:

    -“Buen día dormilona”

    -“¿Qué pasó?”.

    -“Eso digo yo ¿qué pasó?” -y se ríe.

    -“Estamos desnudas” le digo.

    -“Si Andre”.

    -“¿Cómo la pasaste? Yo bien -y le doy un beso.

    -“Y tú, también” -me responde Gaby y me besa.

    -“¿Vamos a ducharnos quieres?”

    -“Si, te voy a comer la conchita” -me dice.

    -“No te atrevas”.

    En la ducha damos rienda suelta a nuestros bajos instintos, y le digo:

    -“Oye, quiero que esto quede entre nosotras, y que no nos obligue a un compromiso”.

    -“No te preocupes está más que claro” -y nos besamos.

    Espero les haya gustado.

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  • Economista y prosti: Trabajo y bukkake en partida de póker

    Economista y prosti: Trabajo y bukkake en partida de póker

    Hola:

    Ustedes saben la nueva posición que ocupa Tommy en su trabajo desde hace pocos meses.

    Como parte de su trabajo, lógicamente hay situaciones de rutina y otras de fondo que se deben mejorar.

    Uno de los problemas de fondo, era el de la distribución de los productos de la compañía donde trabaja, que no llegaban bien al norte del Río Negro, que más o menos corta al medio todo nuestro país.

    El distribuidor anterior tenía el convenio de distribución vencido y Tom buscó, encontró y chequeó un nuevo distribuidor con impecables antecedentes y capacidad logística.

    Eufórico ante la casi segura mejora en las ventas, durante dos de los almuerzos de los jueves, Sam insistía en que fuéramos los tres a la firma del nuevo contrato (realmente alcanzaba con que fuera Tommy). Lo real era que Sam quería aprovechar para luego pasar dos días por Punta del Este, y divertirnos.

    Finalmente llegó el momento y concretamos el viaje, en días de semana, pues era difícil argumentar firma de contrato y visitas a clientes en fin de semana.

    Durante dos jueves seguidos, hablamos del tema de la ida al Norte y de la pasada por Punta del Este.

    En realidad, se habló mucho por parte de Sam de nuestros dichos de que “podía considerarse con pleno derecho y casi como si fuera mi esposo”.

    Visto que le confirmamos nuestros dichos, me gusta coger con él, es el jefe de Tommy y tenemos gran deuda de gratitud por el ascenso de Tommy, nos expuso dos deseos e ideas para ese viaje:

    1- ¿Podríamos tener noches solos él y yo? Obviamente la respuesta fue que sí.

    2- Nos explicó su deseo de armar, con conocidos suyos, una mesa de póker, muy especial, partida de póker durante la cual él quería presumir de mi compañía y quizás dar a conocer mis talentos (claro que sus amigos son de muy buena posición). La idea nos pareció muy buena a Tommy y a mí, y ya se las contaré en detalle más delante en este relato, pues se concretó.

    El viaje en coche insumió unas seis horas. Partimos un martes de mañana muy temprano, hubo una parada para breve descanso y cambio de conductos más o menos a medio camino. Llegamos y a eso de las 14 h ya estábamos almorzando con el nuevo represente distribuidor de la firma y su segundo de confianza.

    Antes de seguir con el relato en sí:

    Lo habíamos hablado con Tommy y Sam en el coche, no preveíamos acción de gratificación a los nuevos conocido, pero yo fui vestida como para llamar un poco la atención.

    Botas texanas, jean tradicional muy ajustado, sweater de cuello a la base, también muy ajustado y sin soutien debajo, y una campera de abrigo realmente excelente que me quité al entrar al restaurante. Pero hubo un segundo tema de conversación en el largo viaje, un relato largo y detallado de mi aventura con Maca, y un pedido que le brotó del alma a Sam: “por favor, tienen que emputecerla” ja ja. Algo en lo cual ya estábamos pensando Tom y yo.

    Desde luego, primero hay que profundizar la relación con ella y esperar a saber cómo reaccionó su marido al tema bi entre ella y yo. “Puede ser tu ayudante low cost” decía Sam…”O tu socia putifina”. Tienes que pensar que cuando te embaracemos no podrás mantener el mismo ritmo de atención de clientes por lo menos durante un año, contando los últimos meses de embarazo y los primeros meses post parto”.

    La verdad, un tema a considerar con mente muy abierta.

    Volviendo ya a nuestro almuerzo en la ciudad al Norte del Río Negro. Se habló siempre de negocios, yo casi no intervine, y pude ver que los dos que nos agasajaban no paraban de mirarme. Por supuesto, no perdí ocasión de ir al toilette para que me vieran moviendo las caderas al irme, y al regreso caminé rápido para mover las tetas.

    Debo confesar que la estrategia surgió efecto.

    Después de almorzar nos llevaron al hotel a registrarnos, aquí, cansados, nos registramos Tommy y yo juntos y Sam en habitación separada, con Sam convinimos que todo lo haríamos en Punta del Este.

    Los caballeros fueron a la sede de la compañía distribuidora, a firmar los contratos y hablando del tema se les hizo la noche.

    Nos invitaron a cenar, me avisó Tommy al celular, y yo me duché y me vestí con un vestido mini muy escotado y un abrigo largo. Sabiendo que también iríamos a Punta, me traje una maleta y un bolso de ropa para tres días ja ja.

    Dormimos plácidamente (bueno, sí, tuve sexo con Tom) . Al otro día Sam y Tommy fueron nuevamente a la sede del nuevo distribuidor, recorrieron las instalaciones a satisfacción, y sobre las 11 am ya partimos hacia Punta del Este. Unas casi 8 horas de viaje con una parada para almuerzo rápido.

    Se imaginan, en parte del viaje mientras Tom conducía nos acariciamos con Sam, y cuando conducía Sam, era Tommy quien me besaba y acariciaba.

    Se conversó del buen paso comercial para la Compañía de Sam, y también una confidencia de Sam:

    En un aparte, mientras Tommy recorría la flota de camiones para conocer bien el potencial, el distribuidor, Alfredo o Fred, así lo llamaré, le expresó a Sam que: “La esposa de Tommy está buenísima”.

    Y Sam, rápido como el rayo, le respondió que “Cuando aumentes las ventas un 50% será tuya una hora, y si duplicas las ventas, la tendrás toda una noche”…

    Parece ser que la sorpresa y el entusiasmo de Fred fueron mayúsculos. Atinó a preguntar: ¿Pero entonces?…y Sam lo interrumpió, según nos contó “Te la prometo, seguro”

    Hicimos chistes sobre que ya estoy por ser empleada suya, y hablando también de mi ida, pocos días después a Buenos Aires, sola, pues Tommy tiene mucho trabajo, a invitación de Tib, el ‘tiburón blanco’.

    Llegamos a Punta del Este, nos alojamos por dos noches, a sugerencia mía en un hotel frente al océano, con ventanales de cristal de piso a techo. Mi sugerencia fue por recuerdos de cuánto me ha gustado estar en una habitación así, con los dos diplomáticos, en un hotel de Montevideo. Quienes por cierto ya vinieron por segunda vez y me recomendaron al embajador de su país. Ya lo imaginan, esta vez me alojé con Sam para pasar toda la noche, y Tommy tomó habitación single.

    Luego del largo viaje, nos duchamos (me duché en el room de Tommy para ir a cenar). Cenamos en un restaurante de Playa Mansa, lo mío apenas ensalada. Volvimos al hotel y Tommy nos deseó buenas y divertidas noches. Le agradecimos y me fui con Sam a su habitación, donde había dejado mi ropa.

    Tenía la intención de exprimir a Sam esa noche, así se lo dije ya por el pasillo rumbo a la habitación. Una vez allí, nos pusimos a mirar el panorama espectacular, todo el frente de la habitación en vidrio. Frente a nosotros la Rambla, con pocos coches y luego la arena de la playa, la negrura del océano, a veces interrumpida por luces de barcos lejanos.

    Estábamos abrazamos por la cintura, como enamorados pero sin serlo, frente a ese panorama, sin decir nada, a gusto. Luego Sam fue al baño a ponerse un pijama y a su regreso, ya marcando algo de dureza, fui yo con mi bolso de ropa.

    Sabía que poco rato estaríamos con lo puesto, la calefacción en el hotel era ideal para la desnudez total.

    Además de mi ropa, en la maleta y bolso había llevado un nuevo juguete pronto para usarlo por primera vez. Un cañón proyector de imágenes, pequeñísimo, que recibe imágenes inalámbricas o vía cable desde un teléfono y las proyecta a pantalla o pared. ¡Quería usarlo!

    Me preparé para anal por si ocurría, y me puse un lindísimo corset underbust, blanco, o sea con las tetas al aire, totalmente translúcido , con las tiras de la espalda de adorno y cerrado con 16 broches de presión, negros, al frente, que en realidad no cumplían ninguna función de ajuste al cuerpo, es más bien un corset de fantasía y no para reducir las formas del cuerpo, cosa innecesaria. Cuatro bandas de tela blanca caían hasta sujetarse, también como adorno en sendas ligas blancas en mis muslos. Nada más, totalmente desnuda pero vestida ja ja. En el cuello una cadenita de oro de la que cuelga un pequeño corazón de coral rojo.

    Al sacar el corsé de mi bolso, vi que había un pequeño envoltorio que yo no había traído. Lo abrí y…otra vez Sam me sorprendió, un más que importante regalo, muy superior a lo normal…¡Que hombre! Tengo que cuidarlo al máximo.

    Cuando entré, deliberadamente Sam se había puesto frente a la ventana, separado más o menos un metro del cristal, y miraba al horizonte.

    Mis tacos sonaban en el piso de cerámica, me cerqué por detrás de él y fui a situarme delante, entre él y el cristal. Las cortinas abiertas y la luz de la habitación a full, hacían que seguramente vieran toda mi espalda culo y piernas, desde la Rambla, estábamos apenas en un cuarto piso.

    Nos besamos, con ganas.

    Simplemente le dije “¡Muchas gracias! Y él ya sabía que era por su regalo.

    Nos acariciamos y le quité el pijama. Nos besamos más, besos completos, de lengua, saliva, suaves mordiscos. Le lamí la cara y el cuello. El corset underbust le permitía mordisquearme las tetas, olvidados de que nos podrían ver desde la calle, aunque por el frío casi nadie pasa caminando de noche.

    Sam pasaba sus manos por la suave tela del corset, me acariciaba el culo, me decía cosas tiernas a veces y otras me decía que soy muy puta.

    Finalmente desprendió las tiras del corset que sujetaban las ligas, desprendió despacio todos los broches del corset y lo dejó caer. Quedé con sólo zapatos y ligas.

    Se arrodilló y lo entendí. Abrí las piernas y se metió debajo de mí, entre mis piernas y mirando hacia arriba chupaba mi concha y la lamía y la penetraba con la lengua y lamía mi clítoris y todo lo que se pueda lamer, mis caderas, mis muslos, a veces me lamía las manos.

    Fue mi turno de arrodillarme y lamerlo y chuparlo, la verga parecía de mármol, así de dura estaba. Gotas de pre seminal asomaban en la abertura de su glande. Me la metí toda en la boca y la llené de saliva.

    Me paré y le dije “quiero contra la pared”. Lo guie hasta que estuvo de espaldas contra una pared lateral de la habitación, pasé mis brazos por su cuello y entendió. Me colgué de su cuello, mis piernas alrededor de su cintura, sus manos me sostenían por las nalgas y su verga entró naturalmente en mi cueva de amor.

    Podíamos besarnos, y sus manos y brazos comenzaron a hacerme subir y bajar sobre su verga, casi nunca lo he hecho, y me gusta, vaya si me gusta.

    Se siente perfecto como el cilindro de amor se mueve dentro de la vagina, la agitación del movimiento hacia que nuestras respiraciones se mezclaran, hasta que caliente y deseoso de mi, acabó.

    Antes de tener tiempo de movernos, la leche chorreaba al piso y por mis muslos y mis ligas. Afortunadamente no demasiada fue al piso y luego lo arreglamos ja ja.

    De perfil al ventanal le limpié la pija chupándola, y aunque me costó creerlo, de inmediato se endureció nuevamente (¿efecto pastilla azul quizás?)

    Fuimos directamente a la cama, yo excitada por el regalo recibido y por la erección inmediata al primer polvo.

    Diría que nos revolcamos más que acariciarnos, de pronto uno estaba arriba, de pronto era el otro el que estaba arriba.

    Me di cuenta que estaba listo para metérmela. Lo monté vaquerita inversa y dirigiendo la verga con mi mano, que la metí sin dificultad.

    Comencé un lento sube y baja, y de pronto sentí algo que para nada me molestaba. Mientras una mano acariciaba mi clítoris, el pulgar de la otra bien ensalivado, me entraba de a poco en el culo. Lo esperaba y lo gozaba, preparación para lo que vendría después.

    Él no paraba de decirme que buen culo tengo y lo bien que subía y bajaba.

    Y entonces decidí mostrar más habilidades, comencé a moverme diferente y cambiando. A veces me movía hacia adelante y atrás, otras veces subía y bajaba, algunas veces hacía los costados y a veces le hacía la famosa ‘licuadora’ que vi hacer a una actriz porno española.

    Era lógico, llegó el momento en que acabó por segunda vez. Me salí de él, me di vuelta y recogí con mi mano el esperma que chorreaba de mi concha.

    Me lo llevé a la boca, se lo mostré sobre mi lengua y lo tragué, repetí con lo poco que seguía saliendo de mi interior, lo tragué y lo besé. No retiró la boca, me metió la lengua. Entonces avancé mi cuerpo sobre el suyo y le di a chupar y lamer mi concha.

    Me encantó lo bien que lo hizo, sin asco ni prejuicios. Tomé sus manos y las llevé a amasarme las tetas.

    Cuando termino esta intimidad, nos recostamos agotados. De costado frente a frente nos besamos y lamimos hasta decir basta. Lo guie a lamerme los pies, cada vez me gusta más eso.

    Subió por las piernas, me limpió nuevamente la cuca y besándonos le limpiaba yo la boca.

    Luego, como siempre una parte muy disfrutable, el post coito, conversando, cada vez me gusta más mirar el cuerpo relajado de mis ocasionales hombres, sin tensiones, el pene caído hacia un costado, yo le acariciaba las bolas y el miembro. Él me acariciaba el culo y las tetas, o me las besaba.

    Mi raja seguía excitada, de tanto coger; húmeda aún de rastros de leche y de saliva. Un dedo de Sam jugaba entrando y saliendo de ella, y a veces se deslizaba y se metía en el culito.

    Hablamos largo y tendido acerca de cómo se organizaría el juego de póker al día siguiente, con cinco de sus amigos. Habían rentado una casa pequeña y discreta para eso. No había posibilidad de coger con sus amigos, no les había pedido análisis, y le dije que me encantaría hacer algo novedoso, que nunca he hecho con tantos hombres. Y quedó convenido. Ahora, aunque no pregunté, se hizo evidente el uso de una pastillita azul. Comenzó a erguirse de vuelta su verga.

    Y para mayor felicidad mía, su dedo en mi concha encontró el punto justo.

    Comenzó a frotar su dedo en esa pequeña zona rugosa de la pared delantera de la vagina, y literalmente me volví loca. Comencé a masturbarlo frenéticamente hasta que la tuvo bien dura. Un poco de oral y estaba listo de nuevo.

    Quiero que nos veamos, le dije, me levanté un momento y puse mi celular a transmitir al pequeño cañón proyector que había llevado y que usamos por primera vez esa noche.

    La imagen proyectada a la pared, no es perfecta HD, pero casi. Me acosté de espaldas a él, comenzó a jugar con su verga entre mis nalgas, y de a poco le pasé una pierna por encima de las suyas y ensalivándola, me la metió en el culo. Sin apuros y sin dolor, pues ya lo tenía un poco preparado desde que me metió el pulgar.

    Nos veíamos en la imagen proyectada a la pared. Yo de frente. Mis tetas acariciadas, a veces una mano me acariciaba el clítoris, a veces yo giraba la cabeza y nos besábamos. Fantástica imagen. Y recomiendo el cañón proyector a quienes les guste verse. No sé si era por saber que se había tomado la pastilla espacial para satisfacerme más, o si era por la suma que me regaló, o verme en la imagen del cañón a la pared, pero yo estaba en llamas. ¡Mi culo gozaba, sí lo disfrutaba! Además, Sam estaba moviéndose al ritmo justo. Ni demasiado lento ni demasiado rápido. Y a veces la sacaba, la ensalivaba nuevamente y me la volvía a meter. Eso me enloquecía.

    Y llegó la orden, la sacó y me dijo “En cuatro y el culo bien para arriba”. Mientras lo hice, bajó de la cama y tomó el teléfono para transmitir al cañón de imágenes en POV.

    ¡Que placer cuando vi en la pared la imagen de como apoyó su verga en mi delicado orificio y empujó hasta el fondo!

    Siguió transmitiendo como entraba y salía de mi esfínter hasta que sacándola, y recordando que no me gusta que me terminen en la cola, me dijo que me pusiera boca arriba. Cambió la orientación del cañón hacia el techo y mientras transmitía, me acabó en las tetas. Verme en esa imagen gigante mientras me caían gotas de leche a las tetas fue algo indescriptible.

    Agotados, me limpié las tetas, nos higienizamos y en media hora estábamos dormidos.

    Al día siguiente, desayunamos con Tommy, luego de despertarnos y jugar un poco pero sin coger, guardándonos para la sesión especial de póker. Aunque como ya les dije, debería ser liviana pero divertida y excitante, a la vez que quizás me sirviera para nuevos clientes.

    En el desayuno, le contamos a mi Tommy todo lo ocurrido, y lo excitante que es el cañón de imágenes.

    Quedó de pija dura, lo cual ocultó saliendo del salón comedor con el abrigo en la mano disimulando su erección.

    Sobre mediodía dejamos hotel, almorzamos frente al mar en el puerto de Punta del Este y luego ya pasada la media tarde fuimos a la casa que los amigos de póker de Sam habían rentado.

    Discreta y no muy grande, nos instalamos. Sam nos presentó al amigo que ya estaba allí como “sus amigos Sofía y Tommy”.

    Lógicamente, en general hombres casados, no se podían permitir pasar toda la noche. La partida de póker fue organizada para las 7 pm y terminaría a eso de las 11 pm como muy tarde.

    Había bebidas sin alcohol pues todos debían conducir, y bocaditos salados para picar. Yo sería la encargada de servir, en sucesivas pasadas (sorprendiendo con cambio de ropa, obvio).

    Cuando iban a comenzar a llegar el resto de los amigos, me retiré a un dormitorio y Sam había pedido a su amigo al que me presentó. Que no me mencionara para nada.

    Eran en total 5 amigos de Sam más el propio Sam y Tommy, de quien no se diría en ningún momento que somos esposos.

    Comenzaron a jugar, siempre apuestas no demasiado grandes. Cuando le pareció adecuado a Sam, se acercó al dormitorio y dijo: “¿Sofía, puedes pasar las bebidas?”.

    Al volver, dijo que yo era amiga de él y de Tommy y que los había acompañado a Punta del Este, todo esto guiñando un ojo en forma pícara. El resto lo sabrían después.

    Pasé ante las dos mesas que habían formado, saludando con un simple “Hola” y agitando una mano. Con tacos, mi querido y repetido vestido tubo elastizado strapless, Nada debajo. Fui a la cocina, hice dos viajes, uno con algunos bocaditos y la bandeja de vasos y el siguiente con los refrescos y jugo de naranja.

    Les serví lo que cada uno quiso y me inclinaba bastante como para echar el culo bien hacia atrás, con el vestido muy corto, y las tetas, se vislumbraban un poquito, pues el vestido ajusta mucho.

    Me agradecieron, me fui y volvieron a jugar. Tras un par de rondas de juego, rotaron la formación de grupos y oí el llamado, “faltan bocaditos”.

    Volví a pasar rumbo a la cocina. Lo haría a cada llamado para exhibirme más. Esta vez, micro falda plisada negra, y camisa blanca sin soutien y con dos botones abiertos… ¡imagínense! Se oyeron comentarios de “¿Qué es esto?” A lo cual Tommy respondió: “ le gusta mostrarse”.

    Por supuesto traje más bocaditos y les volví a servir bebidas, mostrando tanto como pude, sin desvestirme ja ja. Hubo un “Gracias” generalizado y aplausos.

    Se repitió el juego y el llamado de Tommy “más bebidas por favor”. Pese al pleno invierno, la calefacción de la casa era excelente y no dudé en pasar en bikini.

    No cualquier bikini, uno de color amarillo intenso, de los de tipo “cortina” que los tres triángulos se deslizan sobre los hilos de sostén y se puede regular el ancho de la base de los triángulos a gusto. Los regulé bastante angostos, me tapaban con lo justo las areolas y los pezones, y la parte de abajo al frente bien angosta, dejaba ver el pliegue inguinal pero nada más. Ya lo imaginan, la parte trasera era solamente te un hilo.

    Pasé hacia la cocina y hubo silbidos, y pude oírlos decir ¡qué mujer! ¡tremenda! “¿de dónde sacaron esta amiga? ”Volví, y ahora al servirlos, ya me miraban descaradamente, acercaban la cara a mi cuerpo, ya sea desde adelante o desde atrás. Los comentarios fueron mucho más subidos de tono: “que yegua”, “está para ponérsela” “¿cómo ubicarte preciosa?”

    Cuando entre sonrisas y sin contestar me retiré, fue Sam quien habló: “Amigos, no se desesperen, la chica es muy dispuesta y hará un par de pasadas más y luego un regalito a todos. No se preocupen, si alguien quiere, a futuro podrá tenerla. Es de lo mejor de Uruguay, y cuesta de acuerdo a eso. Pero ustedes son gente de buena economía, y ella puede, también, asesorarlos en gestión financiera, pues es economista… y un dato más, es casada”.

    Lo siguiente ya fue sin llamada por catering. Sam simplemente dijo desde cerca de la puerta del dormitorio: “Cuando quieras Sofi”.

    Ésta vez, la penúltima de las planeadas, hice el desfile con stilettos negros charolados, mini conchero negro y soutien negro media copa. Por encima, un babydoll negro transparente, de los que llegan a mitad de culo.

    Aparecí y fue casi que un desorden. Nadie más se acordó del poker.

    Se dedicaron a mirarme a mí y hacer todo tipo de comentarios atrevidos y de admiración. Pasé frente a ellos, que se habían parado y formaban fila ja ja.

    Pasé otra vez para que me vieran bien. Dos de ellos preguntaron qué es el conchero y cómo se sostiene.

    Traje una silla, me senté frente a ellos, y les expliqué lo del conchero ja ja, y me presenté, presenté mis dos actividades, como asesora económica y como putifina.

    Les informé el arancel, algunos no reaccionaron (positivo) y algunos sacudieron la cabeza (no los imagino de clientes). Expliqué que ese día no habría sexo con ninguno, pues solamente te trabajo con quienes tienen análisis al día, y ellos no fueron avisados. Muchos asintieron, mostrando su acuerdo. Uno preguntó si eso de los análisis implicaba que me podrían terminar donde quisieran (una manera delicada de preguntar si me podrían acabar adentro je je). La respuesta fue un contundente: “Sí, no concibo sexo sin el máximo placer”

    Les pregunté si les había gustado mi manera de entretenerlos mientras jugaban póker, y el “Sííí” fue unánime.

    Les pregunté si querían una pasada más, y otra vez un “Sííí” unánime.

    Me levanté de la silla para volver a cambiarme. Al mismo tiempo hice una señal a Tommy y Sam.

    Fui al dormitorio y ellos me siguieron. Volvieron de inmediato trayendo el colchón de la cama y un gran trozo de film de polietileno (comprado esa mañana en Punta del Este) con el que cubrieron el colchón.

    Todos se miraban intrigados. “Es para la última pasada dijo Tommy”, y fue al dormitorio a avisarme que todo estaba listo.

    Volvió a la sala y anunció: “Amigos, con ustedes la economista Sofía, para que la vean tal como lo desean”.

    Entonces aparecí con los mismos stilettos; ¡y nada más! Ni media copa ni conchero ni nada, tetas al aire, firmes y erguidas, la conchita al desnudo, apenas una raya, el cabello, atado en una cola alta. Caminando confiada frente a siete hombres.

    Pasé una vez, dos veces y volví a pasar.

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