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  • Me folló una mujer y me ha gustado

    Me folló una mujer y me ha gustado

    Me veo obligado a descargar este relato que me mantiene inquieto. Tuve un accidente en un coche, me llevaron a un centro asistencial y una enfermera me puso una sonda por si había hemorragia interna, mientras lo hacía le comentaba a la otra enfermera «mira que pequeñita la tiene y también tiene más tetas que yo» no me podía mover por los golpes pero le puse mala cara.

    En la mañana siguiente vino a revisarme lo que había puesto y me dijo «no te enfades por lo que dije, es que me gusta hacer bromas» y con una sonrisa me tocaba de forma pícara, era una mujer fuerte, me movía en la cama del hospital como quería. Y al tercer día de observación me dijo que me darían de alta en la mañana pero como tenía el turno de noche vendría a compartir su postre conmigo en compensación por lo que dijo. No le preste mucho caso. Pero como a las 2:00 de la madrugada sentí que abrían la puerta sin encender la luz, me quede tranquilo y me hice el dormido para que no me molestaran.

    Era la enfermera que comenzó a tocarme las tetas y mis nalgas porque estaba de lado. Metió la mano entre mi piyama y toco mi ano, me di vuelta de inmediato, le dije que hacía y me respondió te vengo a quitar la sonda porque te vas mañana. Pero seguía tocándome y me saca la manguerita y me dice acuéstate boca abajo en el sofacama de acompañante que me iba a pasar unas toallas húmedas para limpiarme. Lo hice y comenzó a limpiarme la espalda, luego las nalgas y luego la entre pierna y con los dedos me daba en mi ano acariciándolo suave y eso me gustaba, abrió mis nalgas y comenzó a darme lengua, yo inmóvil gemía de placer, saca del carro de asistencia un arnés y tranca la puerta con el pasador.

    Yo todavía extasiado por el placer que me hizo sentir me quede tranquilo, se quitó la ropa y se puso el arnés con un vibrador como un pepino me puso vaselina y me comenzó a restregar ese pene de goma que vibraba por en medio de mis nalgas y mi ano y comenzó a penetrarme de lado mientras me chupaba mi teta. Aquello era tan rico e increíble me decía al oído me gustan los mayores para follármelo, te gusta así y me daba y me daba tanto que me corrí enseguida, pero ella siguió dándome hasta que pudo correrse mordiéndome mi tetilla duro. Se vistió y me dijo ese era el postre que compartiría me gusta follarme a los tíos soy la que domino pero lo hago una sola vez no se repite. Salió por esa puerta y no la vi más.

    Ahora he quedado con las ganas pero quiero sentirlo de nuevo ni dejo de pensar en ese momento perdí mi deseo normal, pero solo lo haría con una mujer no me gustan los hombres y no sé qué hacer. Quiero un consejo antes de ir a un psiquiatra o sexólogo. Tengo 58 años y ahora he conocido un placer que no había previsto. Que puedo hacer, no puedo olvidar sentir sus tetas en mi espalda mientras me penetraba con furia y mordisqueaba mi oreja y mis tetillas.

  • ¿Les ha pasado?

    ¿Les ha pasado?

    Aprovecharé este espacio para sacarme de dudas y exponer lo que he sentido o experimentado en ocasiones. Espero que haya comentarios al respecto de mis lectores.

    1. Después de que tuvieron su primera vez, ¿le pasó que creyeron poder hacerlo con quien sea? Tan pronto terminé aquella primera cogida de mi vida con una amiga y pensaba ¿cuándo será la siguiente? Aún más, pensaba que hablarle bonito a la que me atraía la haría caer rendida ante mí y me la follaría ese mismo día, pero no funcionó, me tomó como un loco y sinvergüenza y nunca más me habló. Años más tarde comprobé que no fui el único: Una amiga llamada Briggite me contó que tuvo su primera vez y quiso inmediatamente que su siguiente cogida fuera con un afroamericano que conocía, porque se imaginaba que tendría una vergota, pero él se le negó por ser blanca. Sinceramente, su caso me dio pena pero mucha risa a la vez.

    2. En ese mismo tenor, ¿les ha pasado que a pesar de ser atractivos los rechaza quien más les gustaba para coger? Yo soy atractivo relativamente. Es decir, si me ponen en un grupo de personas más feas que yo, obviamente yo soy el más atractivo. En algunas etapas de la universidad y en dos empleos que he tenido fui el más atractivo de todos los que había, sin olvidar que era muy social. Las mujeres se me pegaban desde que llegaba y hasta que me iba, sin importar si tenían pareja o no. Extrañamente, en todos esos casos, las que más me atraían nunca me hicieron caso y me tuve que conformar con gorditas, planas y vírgenes, que tampoco soy negado a ninguna de ellas.

    3. ¿Les ha pasado que cogen con alguien y después esa persona cree que ya son novios? No sé si sea muy frecuente ese caso, pero solo me ha ocurrido una vez. La chica estaba guapa, gordita pero era virgen. Nunca hubo una petición de noviazgo, pero sí hubo mucho cariño y ternura durante días, hasta que ambos sentimos excitación y la llevé a la cama. Al día siguiente me tomó de la mano al caminar y yo se la soltaba, me quería besar la boca y me quitaba, pero llegamos a acostarnos una segunda vez y en medio del delicioso momento me dijo «te amo». Pensé que era porque la tenía abierta de piernas y con sus pies en mis hombros, posición que muchos le conocen como la profunda y muy señalada porque al practicarla salen unos «te amo» involuntarios. Al terminar esa cogida fui claro con ella con lo que quería y se decepcionó, aunque no tardó en agarrarle la onda, pero ya no fue conmigo sino con otro tipo.

    4. ¿Les ha pasado que cuando cogen se imaginan lo que siente la otra persona? Es decir, mientras estoy penetrando a una mujer me imagino (no en todo momento, pero sí a veces) lo que siente ella como si me lo hicieran a mí y no hablo en el sentido homosexual, sino que me imagino teniendo vagina y sintiendo que me introducen algo largo, grueso y duro y que me lo frotan adentro golpeando fuerte y rápido. Tal vez es raro y me pregunto también si las mujeres se imaginan poniéndose en el lugar del hombre y que tienen un miembro y lo frotan repetidamente como pasa cuando se está teniendo sexo. Espero que eso no signifique el principio de un interés en mí por hacerme transexual.

    5. ¿Les ha pasado que mientras cogen recuerdan escenas porno y se sienten como los actores o las actrices? Haciendo esta pregunta me viene a la mente cuando cogí con una rica gordita sexy pelirroja y en mi mente recordaba un video porno entre una pelirroja y un sujeto de raza negra con su polla característica. Entonces al follarla me sentía como un negro que la destrozaba con su polla colosal y prácticamente imité ese video porno al pie de la letra porque lo he visto más de veinte veces en toda mi vida. Me pregunto si aplica en el caso de las mujeres al imitar movimientos de las actrices porno o posiciones, como encorvarse correctamente cuando se las follan de perrito.

    6. ¿Les ha pasado que les dan ganas de orinar mientras están cogiendo? Sinceramente a mí sí y he de confesar que en una ocasión le eché un chorrito de pipí en su vagina a una chica a la hora de follar. Al parecer ella no sintió, pero yo me apené. Lo bueno es que no olió a pipí y después me informé de que la orina es una sustancia limpia, solo tiene los desechos de nuestro cuerpo, pero no contiene bacterias o virus a menos de que tengamos infección en las vías urinarias y yo no he tenido nunca en mi vida. A su vez, he visto videos porno donde las mujeres se orinan cuando se las cogen y a ellos les encanta, mi pregunta es ¿a ustedes mujeres, les gustaría que se orinen dentro de ustedes? ¿Les ha pasado que se orinan en ustedes o les ha pasado que se quieran orinar o que se orinan levemente como a mí me pasó?

    7. A las mujeres, ¿les ha pasado que tienen miedo de echarse una flatulencia o cagarse cuando las están cogiendo por detrás, sea anal o no? Siempre me he preguntado eso y esperado que una mujer abierta y sin pena conteste abiertamente lo que siente. A las que les he preguntado me dicen solamente que no. A veces me pregunto qué pasa cuando las invitan a comer y casi inmediatamente ya están echando polvo, ¿acaso la verga no les empuja lo que traen atorado como cuando se echan pedos vaginales? Ya sé que sueno asqueroso, pero ojalá que se animen a expresar esas locuras.

    8. A los hombres, ¿les ha pasado que su pareja les quiere hacer el beso negro y ustedes tienen esa sensación de hacerse gays si lo reciben? En lo particular solo me he dejado hacerlo una vez y sentí como si me fuera a introducir un supositorio. Su lengua apenas me hacía cosquillas en el borde del ano y en realidad, sentí bastante incómodo y me imaginé aquellos videos porno que parecen normales, pero de repente la mujer muestra que tiene pene y se lo mete por el culo al hombre. Después de eso se sintió una sensibilidad en esa zona que afectó mi caminar, como si en verdad me hubiera penetrado profundamente la cola cuando apenas me metió la puntita de la lengua. Espero no ser el único y si es así, en verdad que soy muy raro.

    9. A las mujeres, ¿les ha pasado que les baja justo cuando están por coger o en pleno polvo? Es otra duda que he tenido y me ha pasado una vez que iba a verme con una chica en un hotel. Estaba a dos estaciones de llegar y me llamó para comentarme que le había bajado, yo fui comprensivo y le dije que no había problema, pero ella se sintió tan mal que me quiso mandar una foto de su retrete para demostrarme que estaba siendo honesta y yo insistí que no era necesario, pero ella me la envió de todos modos. Pero en plena cogida o justo antes de hacerla, ¿les ha pasado? Quisiera leerlas si así ha sido y qué han hecho en esos casos.

    10. A los hombres, ¿les ha pasado que una mujer es honesta y les dice que no le gustó coger contigo? Para mala fortuna mía sí me ha pasado y se siente feo, me dio en el mero ego masculino al decirme que lo ha hecho con mejores. Solo le agradecí por ser sincera, pero me costó trabajo superarlo, tanto que más tarde contraté a una prostituta para sentirme complacido en todo sentido y fue así como recuperé algo de confianza, porque de lo contrario, sentía que al hacerlo con una mujer «normal» (o sea, no sexoservidora) no lo lograría. Supongo que si le dicen eso a una mujer le valdrá madres, estoy seguro de que ellas son muy seguras en el aspecto sexual, pero a ustedes varones, ¿les ha pasado lo que a mí? ¿Cómo recuperaron la confianza o nunca la perdieron? Y si no les ha pasado, ¿qué harían si les pasara algún día?

    Espero que haya bastantes comentarios y de ser así, haré una segunda parte. Les dejo una foto mía cogiendo con una amiga para que se les suba el líbido y se la jalen/se dedeen, ojalá que se pueda ver.

  • El juego de cartas más caliente de la historia

    El juego de cartas más caliente de la historia

    Mi nombre es Antonio y mi pareja se llama Sara. Llevamos juntos 4 años y medio y siempre hemos sido tradicionales en el sexo, lo disfrutamos al máximo pero nada fuera de lo normal.

    Llegamos a un restaurante y su amiga Ana nos esperaba sentada con su novio Carlos. Todo fue como de costumbre, cervezas por aquí, tapas por allá. Cuando íbamos a tomar unas copas por el centro de la ciudad, empezó a llover. Fuimos los cuatro a su piso, no sin antes comprar dos botellas de alcohol en el supermercado de abajo.

    Comenzamos a beber y charlar, y las chicas querían que jugáramos a un juego. Yo, que iba ya un poco mareado por el alcohol, les dije que podríamos jugar a algo distinto. Con una baraja de cartas española, por turnos cada uno tiene que sacar una carta. Si le toca oros debe beber un chupito, si le toca espadas contar una fantasía sexual, si sale bastos contar una confesión y si sale copas puede elegir a alguien de la sala que se quite una prenda. Nunca habíamos tenido estos juegos, pero aceptaron por el morbo de la situación.

    Empieza mi novia sacando oros y se bebió un chupito, luego fue el otro chico que sacó espadas y contó que le gustaría hacer un trio, luego fue la amiga de mi novia que hizo que me quitara la camiseta. El juego fue avanzando, hasta que todos estábamos en ropa interior. Mi novia con un tanga de hilo y su amiga con unas bragas casi transparentes. A su novio y a mí ya se nos marcaba la polla en los calzoncillos.

    Tuve que contar una fantasía sexual y dije: «follar delante de otra pareja». La amiga de mi novia ya empezaba a mirarnos de otra forma. Ella misma después tuvo que contar otra y sorprendió: «chupar una polla mientras mi novio me folla a cuatro». Aquello se estaba yendo de las manos y mi polla empezó a no coger dentro de los calzoncillos. Mi novia le tocó invitar a alguien a que se quitara la ropa y por supuesto hizo que quedara completamente desnudo el novio de su amiga, su polla no era nada del otro mundo pero válida.

    La amiga de mi novia rompió las reglas y cogió dos cartas. Fantasía y fuera prenda de otro. Y fue cuando empezó la fiesta. «Quiero que te quites los calzoncillos y mi fantasía es que os comamos la polla ahora mismo en la situación que estamos»

    Mi novia, mordiéndose el labio, me quitó los calzoncillos y dejó libre mi polla de la presión que estaba aguantando. Empezó a soltar saliva en el glande a la vez que con su mano iba bajando y dejándolo libre poniendo mi polla aún más dura. Su amiga por el contrario empezó a usar su lengua cogiéndola con la mano sin moverla. Desde los huevos, pasando por el tronco hasta lamer el glande de mil formas. Los dos miramos la mamada de enfrente. Era una situación bestial. Ellas ya comenzaron a comerse nuestras pollas, mamándolas sin parar y moviendo las manos al compás de su boca.

    Continuará…

  • Sumisión: Sábado de gloria

    Sumisión: Sábado de gloria

    Era vacaciones de semana de vacaciones nos fuimos al sur a visitar unos familiares de mi suegro y acampar a la playa, los primeros días no pasaría nada, sino hasta en la noche de campamento, se había hecho una fogata y montando carpas para ocho personas, un total de cinco familias estábamos reunidos, teníamos música, comida, cerveza y vino, a mi esposa Selena y a su hermana Isabel les gusta mucho el vino, se tomaron más de dos botellas solamente entre el, yo casi no tomé esa noche.

    Después de un rato de convivir nos empezamos a retirar a nuestras tiendas, ya habíamos acordado al principio el cómo nos acomodaríamos, pero ya entrada la noche solo se fueron acostando a como les daba sueño, fui de los últimos en acostarse esa noche de los que estábamos acampando y el último de mi tienda, lo había hecho al propósito, ya que me acostaría entre un espacio entre mi esposa y su hermana, entró a la tienda y me empiezo acomodar, le pido a mi esposa que se recorra y ella lo hace y se gira hacía su izquierda, tengo en espacio suficiente para meterme.

    Una vez acostado, me giro hacia la derecha, hacía donde estaba mi cuñada dormida, ella también está volteada hacía el mismo lugar, levantó la cobija con la que se tapó y me tapó yo también, me acerco un poco más con mi mano por abajo de la cobija empiezo a tocar su culo por encima del short de mezclilla que llevaba puesto, es muy firme al tacto, no daba la sensación de placer que buscaba, trate de tocarle un pecho, pero como dormía casi en posición fetal no me era cómodo hacerlo, así que otra vez empecé a tocarle el culo, pero esta vez, pondría mi mano enfrente de su vientre para buscar el botón de su short y se lo desbroche, no tenía zíper, sólo tres botones en línea, cada vez que desabrochaba un botón podía sentir como este se aflojaba.

    Ya había terminado con los tres botones, empecé a bajarle el short, poco a poco, no quería hacer mucho ruido, aunque el sonido de las olas eran lo suficientemente fuerte para cubrir los pequeños sonidos, primero le baje la parte donde no tenía su peso, después o parte donde estaba recostada, aplicando una fuerza constante para que esta se deslizara, se los baje a medio muslo, le toque por unos segundos el culo y empecé a bajarle su calzón, está vez está usando uno azul con cuadros negros y adornos de encaje, está también se lo baje a medio muslo, ya tenía sus nalgas expuestas, no iba a desperdiciar tiempo en juegos previos como en otros días, la noche ya estaba avanzada.

    Así que saque mi pene, acerque mi cintura a su culo, al dormir ella en posición fetal, su cadera estaba salida, exponiendo su panocha a mi verga, acerque este con mi mano, colocando la cabeza de mi pene entre sus labios vaginales, lo empecé a frotar de arriba hacia abajo para ir abriendo su vagina, con pocos frotes de mi pene, su panocha se empezó a sentir húmeda, y en la cara de Isabel ya se notaba excitación, volvía a estar roja, su cuerpo la delataba aun estando dormida, pero sería por poco tiempo.

    Desde que puse el pene en los labios de su vagina no estaba siendo cauteloso, era agresivo, una parte de mi quería que lo notará y despertará, baje mi otra mano a su culo, con ella abrí su vagina y coloqué mi verga en la entrada de la vagina de Isabel, empecé a presionar hacía adentro, metiendo poco a poco la cabeza, ya tenía la mitad de la cabeza adentro, no ocupaba mi mano para que se sostuviera en su lugar, así lo deje, subí mi mano derecha y tomé su brazo derecho y se lo coloqué sobre su pierna, ya tenía vía libre a sus senos, está vez tenía brasier, se lo desbroche por atrás, y le empecé a subir la camisa destapando su pecho, después le subí el brasier, le apreté se senos, ella gimió levemente, apreté sus pezones con fuerza, se quejó y bajo su brazo hacía su pecho, su movimiento sacó mi pene de su lugar, así que volví abrir su vagina y lo puse de nuevo en la entrada.

    Empiezo hacer movimientos ligeros con mi cadera, presionando mi verga hacía su vagina, vuelvo a meter media cabeza, escupí saliva en el dedo medio de mi mano derecha y lo dirigí a su ano, se lo unto para lubricarlo y meto la mitad del dedo en cuestión de segundos, Isabel estando acostada empieza a girar su cabeza hacía mi dirección, sacó mi dedo mientras lo hace, ella entre empieza abrir sus ojos, y yo coloco mis manos en la cadera y empiezo a mover la mía, mueve su mano para tocar mi pierna, queriendo empujarla hacía atrás, yo agarro con más fuerza su cadera y me muevo hacia enfrente y se termina metiendo la cabeza de mi verga, ella dejo de moverse, estaba acostada en posición fetal, con su mano izquierda sobre su boca, su cabeza mirando hacía su vientre, sus piernas dobladas y su mano derecha tocando mi pierna, yo estaba acostado atrás de ella con mi cadera pegada a su cintura y con la cabeza de mi pene dentro de su vagina. Podía sentir lo caliente de su interior, agarró su cintura, la muevo hacia un lado para tener una mejor vista de verga entrando en su panocha, ella sigue sosteniendo mi pierna, y empujo otra vez mi verga hacía adentró, había entrado un poco más, Isabel no se movía, sólo tocaba mi pierna, hago otro movimiento, ya había metido la mitad de mi verga, Isabel mantiene su postura, empiezo a mover mi cadera lentamente voy metiendo el resto de mi pene en ella, después de unos segundos ya tenía mi pene adentro de su panocha, la vista era espectacular, ver su cadera formando un enorme corazón con mi verga adentro de ella después de un año y casi cuatro meses de estar fantaseando con este momento.

    No me muevo en los siguientes segundos, volteó a ver a ver a mi esposa y a mis suegros, siguen dormidos, afuera sólo se escucha el ruido de las olas. Isabel empieza a moverse, mueve su tórax volteando hacía un lado, levanta un poco su cabeza y gira su cara hacía mi, mientras se está moviéndose puedo notar que su pecho se empieza asomar, dejó agarrar su cintura por un segundo y le quito la cobija de la zona del pecho y antes de que ella pueda decir algo retomo mi movimiento, empiezo a sacar lentamente mi pene dejando solamente la cabeza adentro y se lo meto de golpe, se pudo escuchar el golpe de mi cadera contra su nalgas camuflado con el golpe de las olas, Isabel cierra los ojos y da un pequeño brinco al sentir el golpe de mi pene dentro de ella, vuelvo a sacar lentamente mi pene dejando la cabeza adentro de ella y lo vuelvo mater de golpe, se vuelve a escuchar el golpe de mi cadera sobre su culo, su cuerpo da otro pequeño brinco y vuelve a cerrar los ojos, esta vez su mano sobre mi pierna me da un apretón, una vez más vuelvo a sacar mi pene dejando la punta a dentro y lo vuelvo a meter con más fuerza, su cuerpo vuelve a reaccionar de la misma manera, pero acompañado de un rico gemido, las noches jugando con su cuerpo había dado frutos, ya me pertenecía, su interior estaba empapado con sólo tres movimientos, me mantuve así con ese ritmo semilento de mis caderas los siguientes cinco minutos, ella sólo recibía cada uno de los embates de mi cadera, en ningún momento dejó de tomar mi pierna y su mirada estaba otra vez dirigida a su vientre, como si pudiera ver a través de su cuerpo y observar mi verga dentro de ella.

    En los siguientes minutos cambie mis movimientos, los empecé a ser más fluidos, ya no era querer golpear el interior de su matriz, me dediqué a dar placer a su panocha. Sus senos rebotaban al ritmo de los movimientos mi cadera, su cuerpo brincando de placer y ocasionalmente soltando gemidos, estaba teniendo sexo con Isabel y no estaba siendo cuidadoso, su panocha también empezó a gemir, se podía escuchar el sonido de los fluidos internos de su vagina cada vez que movía mi pene en su interior, en los últimos movimientos antes de venirme, tomé el brazo de Isabel que agarraba mi pierna y empecé a moverme con agresividad buscando terminar, un segundo antes venirme, saque mi pene para colocarlo en medio de los labios de su vagina como en año nuevo para empezar a disparar mi semen, mientras sale mi leche volteó a ver a Isabel, tenía la cara roja, era la cuarta vez que lograba excitarla, seguía manteniendo la cabeza de mi pene pegado a su vagina, dispare todo lo que tenía, quito mi pito y puedo ver como escurría mi semen por sus labios vaginales bajando por su culo y por su nalga izquierda. Isabel respira ya menos agitada, en eso busco mi toalla y limpio su panocha con ella, le subí su calzón y short, ella se abrocho unos botones del short, se acomoda la camisa y se tapa de nuevo, yo también acomode mi ropa y me acuesto a dormir.

    Era la mañana del domingo, mi esposa y su hermana se levantaron temprano, las podía ver platicando cerca del mar, mis suegros estaban cercas del área la fogata junto con otros familiares y el resto durmiendo, salgo de la tienda y me dirijo a una silla cerca de una mesa mirando hacia donde estaban ellas mientras pensaba en los hechos de la noche anterior, el día transcurrió con normalidad, nadie se había dado cuenta de los juegos sexuales de Isabel yo.

    Pasaron los últimos días de las vacaciones y regresamos a la ciudad, nos incorporamos a nuestros trabajos y volvimos a nuestras rutinas. Isabel no comento nada de lo sucedido en las vacaciones a mi esposa o eso creo, tampoco me dijo nada en esta ocasión y no me evitaba, yo no sabía cómo reaccionar, supongo que simplemente decidió olvidar lo sucedido en esa noche, aún que yo no podía hacerlo, no la había hecho mía completamente.

  • El repartidor de pizza

    El repartidor de pizza

    Teníamos hambre y queríamos cenar, pero no teníamos ganas de prepararnos algo. Decidimos pedir un delivery de pizza por la aplicación Rappi. Elegimos sabor, proveedor, cuatro cervezas artesanales para acompañar e hicimos el pedido.

    En unos 45 minutos llegó el repartidor. Llamó por el intercomunicador y lo dejamos subir al departamento. Yo estaba en short y un polo, con sandalias. Mi esposa casi igual en short y un top de gym. Cuando el repartidor tocó el timbre fui a abrir la puerta. Era un negro venezolano (eso pensé), quizás de más de 1.90 m, delgado, pero obviamente con un físico cultivado. Entró, sacó la pizza de su caja repartidora. Fui a la habitación a buscar mi tarjeta de crédito para pagar. Me habré demorado un par de minutos a lo sumo.

    En ese breve lapso de tiempo, mi esposa se le había acercado y estaban conversando. Al acercarme mi esposa se alejó unos pasos, pero mientras se retiraba me di cuenta la forma grotesca en que el repartidor le miraba el culo. Y percibí que el movimiento de mi esposa era algo más sensual que de costumbre. Eso me calentó casi inmediatamente. Me hice el tonto y le dije al repartidor que disculpe, que me había equivocado de tarjeta y volvería con la correcta.

    Volví a la habitación y me demoré más, quizás unos 3 minutos. Cuando volví a la sala, mi esposa ya estaba conversando con risas con el repartidor. Era obvio que el primer contacto había fluido y se había escalado en la confianza. Llegué, le pregunté si era venezolano. Me dijo que no, que era colombiano. Eso me disparó. En ese momento mi esposa ya sabía que el tipo era colombiano. Y por eso se había calentado tan rápido, recordando nuestra aventura en Cartagena.

    Le pregunté de que parte de Colombia y me dijo que de Cali. Tras un silencio embarazoso de unos segundos, me preguntó si podía usar el baño un momento. Cerca de la sala había uno para las visitas y le di el paso. Fue al baño y con descaro dejó la puerta abierta, se abrió el jean y orinó. Escuchamos todo el proceso con mi esposa, ambos ya muy calientes.

    Ella me miró y yo asentí. Fue hacia el baño y le preguntó al repartidor si deseaba un pedazo de pizza. El volteó con la verga aún al aire y joder que era grande, muy grande, lo que uno espera en un negro. Ya no había que gastar más palabras y protocolos. Mi esposa se la cogió con la mano derecha y lo condujo hasta nuestra habitación.

    Lo acostó en la cama y se puso a mamársela sin preámbulos ni palabras innecesarias. Yo me acomodé detrás de ella. Le fui sacando el short y la tanga. Mientras ella se deleitaba con la verga del negro, yo disfrutaba el coño húmedo y el culo palpitando de mi esposa. La verga del negro se puso tiesa y enorme en pocos segundos y mi esposa jadeaba de placer con ella en la boca. Supongo mi lengua entre su vagina y su culo algo ayudaban.

    Mi esposa me dijo “Alonso, ven mira como la chupo”. Dejé de lamerla, me moví un poco y puse mi rostro a su lado, viendo como lamia, chupaba y relamía esa enorme verga negra. Me daban unas ganas infinitas de lamerla también, pero me pude contener. Luego mi esposa, recordando nuestro encuentro en Cartagena, me ordenó acuéstate. La obedecí. Rápidamente se puso en 69 sobre mí y el negro se acomodó sobre mi rostro para penetrarla.

    En ese momento no resistí más y mientras él la embestía comencé a lamerle las bolas, ella llegó intensamente y sus flujos cayeron sobre mis labios. El negro siguió dándole y pude ver cómo le untaba el culo con saliva, y de pronto su verga fue al culo de mi mujer. Estaba tan caliente que empezó a entrar sin problemas, eso sí, poco a poco, pero sin pausas, hasta que la tenía completamente enculada.

    Mi esposa estaba a morir de placer, gemía y tuvo un par de orgasmos terribles. El negro le dijo “puta, tu marido me va a tener que limpiar la mierda que me estas dejando”. Ella sólo respondía “si, si, lo hará”.

    El negro insistió “puta que va a hacer tu marido” y ella finalmente respondió “limpiarte la mierda que te estoy dejando”. Eso puso a mil a mi mujer que volvió a llegar y el negro con ella. Luego el negro le sacó la verga del culo y si, estaba sucia, de semen y mierda. Sin decir nada, la metió a mi boca.

    Sentí el sabor de mierda y de semen y comencé a lamer hasta que la verga quedó limpia. Mi esposa miraba gimiendo suavemente y temblando. Luego, al concluir, me besó intensamente. Mis labios, con el sabor de su mierda y el semen del negro que se la había, cogido le trasladaron el sabor a puta sucia que es.

    Le pagué al repartidor, con una buena propina. Nos acostamos con mi esposa. No cenamos. Estábamos exhaustos ambos.

  • Gracias a su marido

    Gracias a su marido

    Hola que tal, es mi primer relato, me gustaría platicarles lo que me pasó cuando tenía 19 años.

    Siempre me ha gustado el fútbol, mido 175 cm en ese tiempo era algo fitness abdomen marcado y definido, moreno claro de buen ver, soy muy serio y callado casi no hablo, mi miembro es normal 18 cm.

    Un amigo me invitó a jugar fútbol al equipo de un carnicero que llamaremos Don Ricardo era chaparro gordo 58 años y siempre olía a carne, un par de veces llevó a su esposa una mujer lo contrario a él, guapa, morena clara, cabello negro, 160 cm de estatura, caderona, nalgona y unas tetas grandes naturales, pero siempre se portaba muy respetuosa y vestía algo seria.

    El equipo iba bien y llegamos a las finales tuvimos un partido complicado pero lo ganamos, ese día Don Ricardo estaba contento y pidió cervezas para todos, don Ricardo empezó a tomar de más, comenzó hacerse tarde y los compañeros empezaron a irse, quedábamos Don Ricardo un compañero y yo y nos invitó a seguirla a su casa.

    Llegamos y mi compañero recibió una llamada, me dijo me tengo que ir pues ni modo le dije yo, me quedo un rato y me voy, me pase y don Ricardo ya muy tomado me dijo ahorita te llevo traite unos cervezas de refri, yo pensaba solo como me iba a ir por que vivía algo retirado, saque un par de cervezas de la cocina y al darme la vuelta iba bajando Norma su esposa traía un shorts muy corto y una blusa de licra sin sostén los pezones se le marcaban muy claros, yo casi suelto las cervezas ,pensé que venías solo le comento, súbete mujer contesto don Ricardo ya muy tomado, ella algo apenada se subió solo diciéndome buenas noches, conteste y sin perder el tiempo le di un vistazo a ese culo delicioso.

    Me tomé una cerveza en lo que don Ricardo se tomó otras 3 le dije ya me tengo que ir usted no puede ya manejar tomaré un taxi, ayúdame a subir a mi habitación me contestó, cuando íbamos subiendo iba bajando su esposa, te ayudo me dijo, no mejor acomódele la cama, al darse la vuelta casi quedó de frente al culote que se cargaba me dieron unas ganas de agarrarlo pero traía agarrado a don Ricardo, al que no pude controlar fue a mi pene que se puso al mil de verla.

    Me pase y acomode a Don Ricardo es su cama quedando de frente a su esposa ella con la mirada fija en mi pene ya duro como una piedra ya que traía el shorts de fútbol y las manos ocupadas ni como disimular, perdón le dije no te preocupes contesto oí que te iba a llevar espérame abajo ahorita te llevo en un tono cómo molesta.

    Me sentí muy apenado, bajo ya con un suéter un poco largo, vámonos vives lejos me dijo, como a 15 minutos, pasaron como dos cuadras íbamos callado cuando me sorprendió la pregunta, por qué te pasó eso? apuntando a mi entrepierna, pues es usted una mujer guapa y muy sexy conteste nervioso, he visto que eres muy serio casi no hablas pero eres discreto? claro conteste, se abrió el suéter y se sacó saco una teta mi pene se puso al instante súper duro, tócala si quieres me dijo, comencé a tocarlas y nos empezamos a besar apasionadamente, así estuvimos tocando nos yo las tetas y ella mi pene cuando me separó un poco y me dijo, tienes tiempo y vamos a un motel, sin dudarlo le dije que sí pero y su marido, el no despierta hasta mañana, arranco el carro como a 7 cuadras había uno, en el trayecto íbamos fajando.

    Llegamos íbamos en las escaleras ella iba adelante y yo le agarraba las nalgas me sentía soñado jamás pensé en lo que estaba pasando entramos y luego cerró la puerta se hinco y me bajo el short con las dos manos agarro mi verga y se la metió a la boca era la mejor mamada que me habían hecho, casi me hace terminar así estuvimos unos minutos cuando sonó el timbre para cobrar se levantó pago y aproveché cuando estaba de espaldas para bajarle su short, traía una tanga color negra, metí mi cara entre sus nalgas y empecé a lamer su vagina y su culo ella gemía como loca, sus jugos salían de mi boca era una cascada, olía muy rico así estuvimos un rato se voltio y me dijo dame duro papi, nos fuimos a la cama me aventó sobre ella, todavía traía su tanga y su blusa, a punto mi verga en su vagina y se dio un sentón de golpe, dio un grito muy fuerte y yo sentía como se venía a chorros, empezó a cabalgar, hace mucho que no sentía una así de dura y grande me decía, se quitó la blusa y su enormes tetas subía y bajaban al ritmo de las metidas que le daba, me pido que le diera de perrito, ponerla en cuatro el culo se le veía súper espectacular seguía con la tanga puesta le dio otra lamidas, ella solo se retorcía apunte mi verga y le empecé a dar ella me pedía que le diera duro, así mi bebé me decía y eso me ponía la verga más dura así se vino otra vez la puse de misionero agarrándome de la cabecera de la cama sentí que le entraba toda, ella gemía muy fuerte y me pedía le día toda la noche yo le daba con todas mis fuerzas note que se vino dos veces más me besaba, me arañaba la espalda, me agarraba las nalgas y me empujaba hacia ella el vaivén de sus tetas me encantaban no aguante más me salí y ella rápido noto y puso su cara mi verga, la llene de leche junto con sus tetas, me recosté en la cama ella se paró a limpiarse al levantarse note que las piernas estaba débiles seguro por las veces que se vino.

    Estuvimos poco más de una hora nos cambiamos y me dijo vámonos estuvo delicioso pero tenemos que irnos esto queda entre nosotros, está bien conteste.

    Íbamos bajando las escaleras ella iba adelante cuando voltio y me besó se hinco de nuevo y empezó a chupármela se levantó me beso y me pidió le diera otra vez, la verga estaba dura de nuevo, se bajó el shorts paro el culo y volteando me dijo, métemela de nuevo apunte mi verga y de nuevo empecé a darle se vino de nuevo y yo casi de inmediato pero esta vez fue adentro sentí la gloria, ella voltio me beso y me dijo que bueno eres este es nuestro secreto.

    Salimos en el trayecto a mi casa seguimos besándonos llegamos y le pedí su número, ella me dijo apunta el tuyo yo te busco, no digas nada recalcó y se repetirá me dio un beso y se marchó.

    Esa noche casi no pude dormir me tuve que masturbar de pensar en lo bien que la pase.

  • Mi tercer encuentro con una joven de 18 años

    Mi tercer encuentro con una joven de 18 años

    La recogí, como siempre en el mismo lugar y nos dijimos directo al motel, al subir al carro me dio un beso en la mejilla y luego uno en la boca, las preguntas de siempre como has estado, etc. Le pasé mi mano por sus piernas, traía un jean ajustado.

    Llegamos al motel en 10 minutos, entramos en la habitación y tan pronto cerré la puerta se me abalanzo y empezó a besarme, parecía que nos íbamos a comer vivos con los besos que nos dábamos, intercambiando lenguas, y jugueteando con ellas y con los labios, me empezó a mandar la mano a mi verga por encima del pantalón y me decía papi estoy muy arrecha, he tenido mucha abstinencia, te voy a comer, te voy a exprimir, te voy a sacar toda la leche, empezó a desvestirme y me quito toda la ropa, me dejo embola, se arrodillo y empezó a mamármelo y decía papi esto es solo para mí, se lo metía a la boca, lo sacaba, me pajeaba, pasaba su lengua recorriendo mi pene y por la cabeza en círculos, pasaba su punta de la lengua por mis guevas y por las ingles muy despacio, lo cual me producía un placer indescriptible, seguía mamando no paraba y yo estaba a punto de venirme, por lo que la tome del pelo y la puse de pie y empecé a desvestirla, ella se ayudaba hasta que quedo embola, la coloque contra la pared le abrí las piernas y empecé a pasarle mis manos desde los pies hasta su cuca, le daba nalgadas y le acariciaba su espalda, le metía la lengua en sus oídos y se erizaba toda, le daba pequeños mordiscos en sus nalgas y masajeaba sus pechos.

    La coloqué de frente a mí, le mordí sus pezones, se los chupe y se los masajee, eso la excitaba mucho, gemía, me arrodille y empecé a chuparle su clítoris, se lo mordía, le chupaba sus labios vaginales y le metía la lengua en su cuca, le metí un dedo y luego dos; le coloque en cuatro y ella esperaba que la penetrara, pero le empecé a meter un dedo en el culo me dijo que haces y le dije nada que tu no quieras, me dijo por ahí no ese esta virgen y es para mi novio, yo seguí moviéndolo muy despacio y empecé a masajearle el clítoris, de un momento a otro mi dedo llego al fondo de su culo y grito, que haces nada que no quieras y dijo sácamelo, lo deje quieto y seguía sobando su clítoris y metiéndole un dedo y dos en su cuca, con la mano que le tenía metido el dedo en el culo, le metí otro dedo en la cuca y empecé a mover los dos dedos al tiempo muy lento y fui acelerando el ritmo, cada vez más rápido, gemía y gritaba, seguí así hasta que exploto en un orgasmo, convulsiono y cayó sobre la cama.

    Al cabo de unos minutos reacciono y me dijo que me has hecho, que delicia papi, no había sentido tantas cosas y sensaciones tan ricas al mismo tiempo, te mereces un premio y empezó a mamarlo de nuevo, se colocó en cuatro y me dijo papi te voy a dar la virginidad de mi culito, te lo mereces pero me tratas con cuidado muy suave, le dije no te preocupes y le metí de nuevo un dedo y lo dilate un poco, luego le puse la cabeza de mi verga en su orificio y le metí la cabeza, pego un grito me dijo me duele mucho, y me quede quieto, luego le metí otro pedazo y me quede quieto y así hasta que se la metí toda , después de un rato ella empezó a mover su culo hacia mí, y me dijo dame duro papi, y empecé el mete y saca despacio y fui apresurando el ritmo y con una mano le masajeaba su clítoris, le daba nalgadas y empecé a tirarla del pelo hacia atrás, y le dije me voy a venir y me dijo papi dame duro que yo también estoy que me vengo, quiero tu leche en mi culo, y pegue un grito y me vine y al instante ella pego sus consabidos gritos y empezó a convulsionar y cayó en la cama moviéndose todo su cuerpo, como cinco minutos después reacciono, nos besamos y nos acariciamos y descansamos un buen rato, hablamos de lo rico que la estábamos pasando y de su primera vez anal, que nunca imaginaba que iba a pasar esto y las sensaciones tan ricas que había sentido y penetrada por los dos lados al tiempo.

    Después de descansar un raro, me empezó a pajear, y me lo empezó a mamar hasta que me puso a punto y me dijo ahora soy yo la que mando, me puso el condón con la boca y se me monto encima y empezó a cabalgarme, subía y bajaba, se movía adelante atrás, cambiaba de posición y me daba la espalda, luego volvía de frente y yo acariciaba sus senos los chupa y la besaba, hasta que me dijo me voy a correr nuevamente y yo le dije hágalo que yo también estoy que me vengo y empezó a gritar y a convulsionar y yo alcance mi orgasmo y ella cayo rendida en la cama, descansamos, nos bañamos los dos, nos vestimos y la fui a dejar hasta donde iba, sin imaginarme que esa sería la última vez que estuviera con ella.

    Nos hablamos con un mes después y me dijo me conseguí un novio y el tipo se ha portado bien conmigo, entonces me da cosa ponerle cachos, esperar a ver como siguen las cosas, nosotros teníamos un acuerdo de respetar los espacios de cada quien, luego tenía que respetar el acuerdo, seis meses después nos volvimos a hablar y me dijo van bien las cosas y después ella cambio el celular y no volví a saber más de ella. Fue una experiencia maravillosa para ella y para mí la mezcla de la juventud, la fogosidad, la pasión y la experiencia, en determinado momento es una bomba que explota con un placer máximo.

    Espero sus comentarios en el correo: [email protected].

  • ¡Quítala, hija, quítala que te dejo preñada!

    ¡Quítala, hija, quítala que te dejo preñada!

    Sandro se había roto los dos brazos y una pierna en un accidente de moto. Estaba en la cama con los brazos y la pierna escayolada. Su hija Iria le había puesto una bandeja con un filete y patatas en el regazo y le estaba cantando las cuarenta.

    -… Aún fue poco, debiste romper también la otra pierna a ver si escarmentabas.

    -Parece que está hablando tu madre.

    -Bien que te avisó que te podía pasar lo que te pasó.

    -Mejor sería que me avisara que me iba a meter los cuernos. ¿No te parece?

    -No cambies de tema, te dijo mil veces que ya no tenías edad para andar con la moto por el monte.

    -Mis amigos…

    No lo dejó terminar.

    -Tú y tus amigos queréis sentiros jóvenes pilotando esas máquinas de trial con exceso de caballos y hacéis el ridículo.

    -Solo tengo 42 años.

    Iria no quiso seguir regañando a su padre.

    -Come que te enfría la comida.

    Iria era una joven morena, de estatura mediana y con todo bien puesto, que digo bien puesto, muy, muy bien puesto. Vestía una falda larga de color verde, una camiseta blanca y calzaba unas zapatillas de deporte de color blanco. Iria cogiera unos días libres en el hospital donde trabajaba de enfermera para atender a su padre. Sandro le dijo:

    -Trae un poco de vino que esto a secas no baja.

    Iria fue a la cocina de su chalet a buscar el vino para su padre, padre que se había separado de la madre hacía algo más de dos meses, y que era un cuarentón, ni guapo ni feo, de ojos negros, alto y delgado.

    Era el primer día de los muchos en que Iria iba a atender a su padre. Hasta aquí todo normal, pero lo que no fue normal fue lo que ocurrió al día siguiente cuando lo fue a bañar con una esponja, agua y jabón. Le preguntó:

    -¿Podrás darte la vuelta para lavarte la espalda y el culo, papá?

    Haciendo un esfuerzo Sandro se puso boca abajo. Iria pasó la esponja llena de jabón por su nuca, su cuello, por sus axilas, por su espalda, sus costillas, luego por sus pies y sus piernas y acabó pasándola entre sus nalgas para limpiarle el ojete. Al sentir la esponja acariciar su ojete Sandro tuvo una erección, luego mientras volvía quitando el jabón mojando la esponja en agua la cosa se le puso más y más dura. Al acabar, le dijo a su padre:

    -Date la vuelta, papá.

    No podía darse la vuelta. Su hija vería la erección y lo pondría a parir.

    -Mejor me quedo así.

    Iria estaba de vuelta y media, sonrió, y le dijo:

    -Date la vuelta, papá, no es la primera erección que veo al lavar a un paciente.

    Sandro le mintió.

    -Yo no tengo ninguna erección.

    -Cuanto más lo niegues más dura se te va a poner. Date la vuelta que no tengo ganas de volver a calentar el agua.

    Sandro se dio la vuelta e Iria vio la verga de su padre. Era inmensa, a lo largo y a lo ancho. Le dijo:

    -Bonito pene, papa, bueno, más que un pene parece un salchichón, pero es bonito.

    Enjabonó su cuello por delante, su pecho, sus axilas, sus pies, sus piernas, sus huevos y su verga, a la que tuvo que tirar de la piel para enjabonar el glande, luego lavó todo con la esponja mojada y cuando le lavó la polla comenzó a salir leche de ella. Dejó que saliera, se la limpió y le preguntó:

    -¿Cuánto tiempo llevabas sin correrte, papa?

    -Desde que me dejó tu madre.

    -¿No te habías masturbado?

    -No.

    -Entiendo lo de la eyaculación. Lo secó, y le dijo:

    -Ya estás limpio. Ahora a ponerte el pantalón del pijama y listo.

    Sandro estaba sorprendido con la frialdad de su hija.

    -¿No te molestó lo que pasó?

    -Para nada, las personas tenemos necesidades.

    Le puso el pantalón del pijama y después se fue a vaciar el agua de las palanganas. Esa noche en su habitación hizo otras cosas, pero os jodéis, pues no os voy a decir que hizo con sus deditos imaginando la verga de su padre dentro de su coño.

    Al día siguiente al ir a lavar a su padre Iria vestía un short blanco que dejaba ver sus estilizadas piernas y una blusa del mismo color con tres botones desabrochados, lo que dejaba ver el canalillo y parte de sus gordas tetas. Su cabello negro lo llevaba recogido en dos trenzas. Sandro, al verla, le preguntó:

    -¿Viene tu novio a verte?

    -No, date la vuelta.

    Sandro se dio la vuelta, le enjabonó el cuello, las axilas, la espalda, entre las nalgas y después le metió el dedo medio en el culo.

    -¡Qué haces!

    -Te voy a estimular la próstata y te vas a correr cómo un pajarito.

    –¡No, hija, no me hagas eso!

    -¿Por qué no? Nadie va a ver lo que hagamos.

    -Por dos razones, la primera es porque a un padre no se le mete el dedo en el culo y la segunda porque soy muy macho.

    Iria se puso chulita.

    -¿A qué hago gemir al macho?

    -No digas tonterías.

    Le siguió follando el culo con el dedo.

    -Abusas porque no me puedo defender… ¡Coñooo!

    -¿Te gusta?

    -Sabes que sí, cochina.

    -Pues ahora no te hago correr macho.

    -¡Golfa!

    Dejó de follarle el culo y limpió el jabón con la esponja mojada de agua.

    Se quitó la blusa y acarició su espalda con las tetas. Sandro no conocía a su hija.

    -¡¿Qué te pasa hoy, Iria?!

    -Que tengo ganas de echar un polvo.

    -No debemos, hija, no debemos.

    Iria le abrió las nalgas y le pasó los pezones por el ojete.

    -¿Te gusta, papa?

    -Joder, decir que no sería mentir.

    Le dio la vuelta y vio la tranca empalmada y mojada. Se quitó el short y al no llevar bragas su padre vio el pequeño corte del coño de su hija.

    Nuria se abrió de piernas, subió encima de su padre y le puso una teta en la boca. Sandro no se puso resistir a aquella gorda teta con una pequeña areola color carne y con un pezón gordito y duro. Lamió, chupó, mamó, areola y pezón hasta que le dio la otra teta, teta que comió con las mismas ganas que comiera la anterior. Luego Iria puso sus manos en la cabecera de la cama y el coño sobre la polla de su padre. Empujó con el culo lentamente, ya que era demasiada verga para tan estrecho coñito, pero entró, con dificultad, pero entró. Al estar toda dentro se quedó sentada sobre la verga. Sintiendo cómo latía la verga y cómo latía su coño, le dijo a su padre:

    -¿Te gustaría que me corriera en tu boca, papá?

    -¡¿Me la vas a dar?! Es una de las cosas que más me gustan.

    -Lo sé. Escuché muchas veces a mamá…

    Sandro ya no aguantaba más.

    -¡Quítala, hija, quítala que te dejo preñada!

    Iria no la quitó. Tomaba la píldora, y aunque no la tomara no la iba a quitar, ya que también comenzó a correrse ella.

    -¡Me corro, papá, me corro!

    Sandro no dijo nada, de su verga comenzó a salir tanta leche que anegó el coño de su hija, hija que se había derrumbado sobre él y a la que le comía la boca mientras se sacudía y su coño le bañaba la verga.

    Al acabar de gozar comenzó a follar a su padre. La verga ya entraba y salía sin dificultad, ya que la leche y sus jugos la habían engrasado.

    Tres veces se corrió Iria antes de que su padre se volviera a correr dentro de ella, su quinta corrida se la dio en la boca, cómo a él le gustaba y cómo a ella le encantaba.

    Quique.

  • Ese intenso deseo (II)

    Ese intenso deseo (II)

    Sus ojos se clavaban en mí.

    Tomé un hielo bajo su atenta mirada. Sentía cómo se deslizaba por su boca. Su lengua asomaba y recogía cada gota en sus labios. Me acerqué aún más a ella. Mi lengua acarició la suya, sintiendo su suavidad y humedad en mi boca. Poco a poco fue retirando su jersey. La visión era increíble. Tan bella y delicada ante mí… Su silueta perfecta y sus senos apuntándome bajo el fino encaje.

    Posé mi mano en su nuca mientras besaba su cuello, llevándola hacia la gran alfombra de lana que quedaba a nuestros pies.

    Mis manos no dejaban de acariciarla. Deseaba meterme en cada poro de su piel.

    Mis dedos rozaron sus senos retirando la camiseta de encaje y el sujetador.

    Nos miramos, y una sonrisa suya iluminó mi rostro.

    Descendí hasta sus pechos. Tomé otro hielo. Sintió el contacto con su piel, erizándola. Sus pezones se endurecieron bajo mis dedos. Un leve gemido escapó de su boca.

    La observé y comencé a besarla. Lamí sus senos recogiendo cada gota que se deshacía en ellos. Mis dedos navegaban por su abdomen, llegando a su cadera, su suavidad, el delicado contacto de su piel… hicieron que las ganas por sentirla aumentarán.

    Su botón cedió a la presión de mis dedos, al cual seguiría otro…, y otro…, hasta dejarlos abiertos todos.

    Fui bajando su pantalón que descendió por sus piernas. Las acaricié y besé en su descenso. Su excitación crecía con cada chasquido de mi lengua…

    La prenda cayó a sus pies. Sonreí bajo sus ojos que no cesaban de observarme. Separé sus piernas con decisión. No digo que sin ternura pero sí con determinación. Dando un toque de alerta.

    Mi lengua recorrió el interior de sus muslos hasta detenerme en su tanga. Mis dedos lo acariciaban. Sus labios se dibujaban bajo el tejido por la excitación y la humedad aumentaba. La incrementé con un lento movimiento, acerqué mi boca, retirando levemente su goma.

    Comencé a lamerla.

    La miraba. Su pecho ascendía y descendía preso de una excitación cada vez mayor.

    Me recreaba en cada movimiento. Tomé la goma entre mis dientes y comencé a quitárselo…

    Atrás…

    La visión de ella…

    Sigue…

  • La madre de mi amiga (Parte 2)

    La madre de mi amiga (Parte 2)

    3 días después de haber tenido sexo con la madre de mi amiga por primera vez.

    Era día lunes, habían organizado por whatsapp ir acampar a un rio a 15 minutos de la ciudad. Entre ellos estaban 2 amigos, mi amiga con su pareja y su hija… y adivina… también fue la madre de mi amiga, (que ahora ya la miraba con otros ojos). Llegamos como a las 5 de la tarde, bebimos, hicimos parrilladas, algunos se bañaban en el rio, etc. todo normal.

    Cuando cayó la noche, ya estábamos bastante bebidos, algunos se fueron a sus carpas (o tiendas como le dicen algunos) a dormir, ya quedábamos pocos alrededor de la fogata, un amigo, la pareja de mi amiga, y la madre de mi amiga. Recuerdo que empezó hacer frio, así que saqué una manta para taparme las piernas, y bueno la madre de mi amiga estaba sentada al lado mío así que igual aprovechó de cubrirse las piernas. Entre conversa y conversa, me empezó a acariciar la pierna con su pierna, yo andaba con pantalones cortos y ella con un vestido, así que se sentía el roce de la piel.

    No pasó mucho rato, y quise ver si solo me quería acariciar la pierna o algo más… así que mientras todos hablábamos normalmente alrededor de la fogata, metí una mano debajo de la manta, y empecé acariciar su pierna, su suave piel, la tocaba suavemente, tratando que los demás no notaran lo que estaba sucediendo debajo de la manta… en ese momento sentí que se abrió de pierna levemente, y lo sentí como un llamado a tocar un poco más allá, así que me aventuré y dirigí mi mano lentamente recorriendo su entre pierna y llegando a su vagina… ufff como me estaba calentando esa situación. Actuando normal pero debajo de la manta ya se sentía el fuego. Toqué solo un rato, después me levanté y fui al baño. Pero cuando regresé note que se habían ido los demás a dormir, y solo había quedado ella, la madre de mi amiga. Estaba fumando un cigarro al lado de la fogata, como esperándome.

    Cuando llego a la fogata, me siento al lado de ella y le pregunto, y los demás?, y me responde que se fueron acostar, eran súper aburridos para acampar, porque se había acabado todo muy temprano. Yo le encontré la razón, y le dije que sigamos nosotros, la noche es joven. Así que nos quedamos bebiendo y hablando de la vida, teníamos vino, buena música, buen ambiente, pero faltaba algo… bailar.

    Pone una música fiestera y me dice, bailemos? a lo que yo le respondo que obvio, nos pusimos de pie, y empezamos a bailar, creo que no pasó ni minuto y medio, y apenas nos apegamos al cuerpo empezamos a besarnos, muy calientemente, tocándonos por todos lados, yo metiendo mi mano por debajo del vestido, agarrando sus nalgas, ella tocándome el cuerpo y la verga por encima del pantalón. Fue todo como una explosión!

    Le dije, y si vamos a otro lado y nos ponemos más cómodo?? Ni siquiera lo pensó y me dijo, vamos!

    Caminamos, buscamos un lugar a la orilla del rio, había luna llena así que alumbraba demasiado, era la noche perfecta para tener sexo a la orilla del rio.

    Encontramos un buen lugar y nos instalamos con una manta, empezamos a besarnos muy fogosamente, ya venía excitado de antes así que en un par de segundos mi verga ya estaba durísima, nos quitamos la ropa, nos acomodamos sobre la manta, y comenzamos a hacer el 69, yo abajo y ella encima mío, Uff que mojada que estaba esa vagina, y que bien que lo chupaba, me movía como si estuviera follando su boca, mientras le comía toda esa panocha, haciéndole movimientos en el clítoris y metiéndole la lengua devorándome todo eso.

    Era el momento de penetrarla, se da vuelta, y se monta en mi verga, entro sin ningún problema, estaba demasiado mojada esa vagina! que rico se sentía dios mío, la agarre de la cintura y empecé a follarla fuertemente, gritaba de placer, la otra vez no quiso hacer ruido, pero ahora no había nadie alrededor, así que gritaba y gemía de placer… te gusta?? le preguntaba y ella moviéndose en círculos encima de mi verga me decía, me encanta mmmh sii que rico… me calentaba mucho que me dijera cosas así mientras se lo metía bien duro… luego cambiamos de posición y se puso en 4, me la estaba follando vaginal, pero quiso cambiar y me dijo, métemelo por el culo… ufff que oferton, ella se pone en posición de perrito, con el culo bien levantado, y con su cara pegada al suelo…

    Se veía espectacular, le hice una previa, la lubriqué como pude, echándole saliva a su culito y metiéndole un dedo de a poco, luego otro dedo, y cuando ya estaba más o menos lista, empecé a meter mi verga lentamente, hasta que ya estaba toda adentro, se la deje ahí y empecé a moverme suavemente de lado a lado, restregándole mi verga dentro de su culo, le tiré otro poco de saliva y empecé a fallármela como se merece, fuerte y dándole palmadas en las nalgas, mientras más gritaba de placer más duro se lo metía… cuando ya estaba por correrme la agarre fuerte de la cintura y me la pegué bien a mí, y le mandé con todo, sacaba mi verga lento, y tiraba su culo hacia mí lo más fuerte que podía, ella gimiendo en cada clavada, hasta que tire toda mi leche dentro de su culo… fue una follada espectacular.

    Luego volvimos a la fogata, seguimos hablando de la vida, bebiendo, etc. Nadie supo nada.

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