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  • Secuestro bondage (Experiencia)

    Secuestro bondage (Experiencia)

    Desde mis 20 años tenía el interés de conocer personas con quienes podría tener sesiones y aprender más del bondage, pero no llegaba a dar con personas con tal interés, o bueno eso creía, nunca imagine que, Maira una amiga que conocí por un juego en línea le atraía el bondage, pero no fue algo que descubrí inmediatamente si no me tomo un par de años descubrirlo.

    Ya por mis 22, casi 23 años la señal que me dio a entender ese interés de ella, fue cuando publico en si Facebook compartió una publicación en donde ella escribió que: ”sentía curiosidad sobre eso” esta frase estaba acompañada con fotos de una chica y su sesión de bondage. Le hable al privado en donde conversamos sobre el tema, en dicha conversación no solo descubrí que ella tenía este interés, si no que la publicación que hizo fue con la intención de conocer a amigos que puedan tener el mismo interés. Por ese entonces ella tenía miedo y vergüenza de tener una sesión con otra persona y yo no tenía experiencia sobre eso, motivos por los cuales no se daba algún encuentro a pesar de la confianza que ya teníamos, eso y que ella se fue de viaje.

    Ahora soy un chico de 24 años de 1,78 cm y peso 70 kg, soy de tez trigueña clara, contextura delgada y pelo castaño algo largo y Maira tiene 27 años ella es de casi 1,70 cm más o menos, es de piel morena y pelo ondulado, según ella tiene un “cuerpito caribeño” ya que su cuerpo tiene curvas llamativas desde su pecho hasta sus piernas. Ambos vivimos en la parte oeste de la ciudad de Cochabamba en Bolivia, a una distancia de 5 km por lo menos.

    Con la confianza que ya teníamos, Maira me conto que las fantasías que ella tenía era que primeramente ella quería atar a alguien, una situación similar como si ella estuviese secuestrando a alguien daba igual si fuese hombre o mujer y la otra era que a ella la aten y la traten como si la hubiesen secuestrado, como ella ya sabía que yo quería estar atado y sentir algo de desesperación y me propuso que fuese primero su rehén y luego su secuestrador, yo acepte después de pensarlo un poco. Para este punto ella ya tenía cierta experiencia en eso ya ella ya había tenido varias sesiones de bondage con alguien de mayor experiencia.

    Quedamos para un día jueves a las 8 am, días antes ella me había recalcado como debía ir preparado, además para tener algo de seguridad iba a estar Boris, un brasilero de 33 años que era la persona con experiencia con la que Maira ya tuvo sesiones y estaba al tanto de la situación y suele alquilar su casa para este tipo de encuentros. Maira un día antes me envió un mensaje que decía:

    -Dylan, recuerda que mañana tienes que estar tranquilo, pero tienes que ponerte en situación para que esto funcione.

    Ese jueves llegue puntual a la casa de Boris, Maira me abrió la puerta toda amable, según recuerdo, mientras esperaba en la sala en el sofá alguien (Boris) se me acerco por atrás con un trapo con alguna especie de anestésico y Maira sostuvo mis brazos y ambos me dejaron inconsciente. Cuando desperté note que estaba en ropa interior (un bóxer negro corto) atado de manos y pies y los brazos atados al pecho, estaba vendado por los ojos con una tela y amordazado con otra, como apenas estaba despertando, empecé a desesperarme, me movía como loco, intentaba gritar, pero mis gritos no se oían, el primer pensamiento que se me vino a la mente era que de verdad me habían secuestrado, me tomo un tiempo recobrar la totalidad de mi conciencia y entendí la situación real, con lo poco que podía observar vi que estaba en el suelo en un cuarto con poca iluminación, no podía ver nada más, estuve al menos así por media hora, escuche unos pasos y la vos de Maira en todo serio decía:

    -Si quieres acabar con esto tienes 10 minutos para liberarte si no lo consigues ya no tendrás retorno hasta que quede satisfecha

    Entendí que Maira se había cambiado el chip a una postura dominante, no tenía tiempo trate de ver si podía encontrar algo con que cortar la cuerda pero nada, trataba de desatar mis manos mientras más movimientos bruscos hacia solo conseguía cansarme y no deshacer las ataduras, cuando se cumplieron los 10 minutos apenas había aflojado la atadura de mis manos, Maira entro al cuarto y con tono algo serio y burlón a la vez, dijo lo siguiente:

    -Buen intento, vi cómo te retorcías en tu desesperación, pero a partir de ahora serás mi juguete, mi presa, mi mascota y me divertiré contigo.

    Me puso otra vez a dormir con el anestésico, cuando desperté estaba atado, colgado de pies boca abajo mis manos seguían atadas como mis brazos seguía en ropa interior y amordazado, pero me habían quitado la venda de los ojos. Pude ver el cuarto en el que estaba parecía ideal para mantener secuestrado y torturar a alguien lo primero que pensé. Estuve así por varios minutos, Maira entro vestida con un jean azul y botas estilo militar un abrigo café con capucha y se tapó parte del rostro con una bandana, era una total secuestradora y yo su rehén, se agacho para verme a los ojos y me dijo:

    -Ahora me voy a divertir contigo, voy a jugar con tu miedo y desesperación y tu cuerpo.

    Tomo un látigo delgado y empezó a manosearme los muslos mientras ella decía: “Que lindas piernas tienes” y procedía a azotarme con el látigo, mientras yo sudaba frio y la mordaza bloqueaba mis gritos por los latigazos. También me apretaba las nalgas y ella decía “me gusta ese culo que tienes, y me tienta a violarte”. Después de azotarme ella tomo un mini electroshock de defensa y empezó a darme toques eléctricos, mientras me manoseaba y me decía cosas subidas de tono.

    Y tomo un cuchillo de plástico y empezó a pasarlo por todo mi cuerpo como si fuese a descuartizarme, como estaba metido en el papel comencé a desesperarme y no había notado que por el calor del momento mi pene estaba totalmente erecto Maira al darse cuenta lo apretaba de vez en cuando, estuvimos así según Maira por hora y media, ella volvió a tomar el trapo con anestésico antes de hacerme dormir de nuevo me dijo:

    -Me estas excitando quiero más de tu desesperación!! Me gusta tu cuerpo

    La tercera vez que desperté estaba atado en una cama de resortes, seguía amordazado pero ahora me había tapado la cabeza con una bolsa y Maira se puso a repetir lo mismo me azotaba y manoseaba. Después de estar otra hora así me dijo:

    -Quede satisfecha gracias Dylan

    Me soltó de mis ataduras y me dio un abrazo, al vestirme vi que las marcas se notaban más en mis pies, piernas y un poco en mis hombros y manos, esto había empezado 8 am y termino a las 14:00 aproximadamente. Boris me explico que el anestésico lo consigue en farmacias para estas situaciones y los mescla ya que es farmacéutico de profesión, también me explico que el cuarto en el que estuve “secuestrado” lo alquila para sesiones de bondage.

    Mientras recobraba fuerzas Maira me dijo que estaría fuera de la ciudad por 3 semanas y que a su regreso me tocaba a mí ser el “secuestrador”, esto paso hace 3 semanas y durante ese lapso me reuní con Boris para que me diera algunos consejos sobre las ideas que quería ejecutar con Maira. Si lo que tengo en mente sale bien, relatare la experiencia estando del otro lado.

  • Cornelio me pide hacer un trío con Stella

    Cornelio me pide hacer un trío con Stella

    Ya les conté cómo fue que mi amigo Cornelio me sugirió que me cogiera a su exesposa, a quien él y muchos otros tienen como su mujer ocasional, y después de contarme cómo hizo un trío con ella y uno de sus machos (ver relato “Trío inesperado”), me invitó a que lo hiciéramos con ella. Yo le pedí tiempo para dejarme reestablecer los lazos de amistad con ella, a quien ya no veía desde que se habían separado, y así lo hice (Ver los relatos «Leyendo a Bataille y pensando en batir atole» y «Y lo que siguió en la noche que Stella y yo reanudamos nuestra comunicación»).

    Dos semanas después que tuve mi reunión con Stella, quedé de verme con Cornelio, a petición de éste. Aquí cuento la parte importante de nuestra conversación, mientras duró una botella que él trajo.

    –¡Qué gusto de volverte a ver, amigo! –exclamó Cornelio cuando abrí la puerta y lo invité a pasar– ¡Me dio gusto que estuvieras con Stella! La puta me contó lo que pasó entre ustedes –concluyó después de haberse instalado.

    –Pues no sé qué te haya contado, ella estuvo estupenda, pero la mayor parte del tiempo creía que ella estaba haciendo el amor contigo, o al menos recordándote –contesté, acercando los vasos y colocando un recipiente donde vacié la botana para iniciar la charla en forma.

    –Sí, me lo dijo. Particularmente lo detonó el hecho de que le chupaste la vagina tan rico como lo hago yo, aunque Stella no traía ya rastros de amor en ella. Te confieso que a mí me gusta chuparla y me pierdo en sus labios y clítoris después de que se la cogieron –precisó.

    –Sí, me lo habías dicho, pero esa misma conducta parece el común denominador en sus machos, todos han probado y gustado de cómo la dejas tú –le aclaré.

    –No lo dudo, aunque el sabor delicioso es el de sus venidas, la leche de otro sólo es un aderezo –me corrigió.

    –Eso no me ha tocado experimentarlo –señalé.

    –¡Eso crees, las mujeres son muy putas! Seguro que te han dado leche de ordeñas previas y ni te diste cuenta –me dijo burlonamente y acepté la posibilidad.

    Me contó que ella apagó la luz para sentir cómo te la cogías e imaginar que ella hacía el amor conmigo y hubo muchos momentos en los que así lo creyó. “Es que tu amigo Ber es todo un caballero”, dijo cerrando los ojos como sintiéndote dentro… ¡Eres un conquistador! A lo mejor hasta se enamoró de ti, mano –explicó con cara de asombro, sin mohín de disgusto.

    –No te confundas, amigo, al parecer Stella sólo te ama a ti, con los demás sólo coge porque… porque es muy puta y le gusta coger –concluí, pero no me sentí bien al decir esa verdad, a pesar de que Cornelio mismo la había adjetivado como tal.

    –Pues sí, lo mismo pasa con Tere –dijo con un tono de tristeza–, pero ella saca beneficio de su condición, y Stella no –concluyó.

    –Pero Stella coge con quien ella quiere –expliqué.

    –Tere también –expuso–. A lo único que está obligada en el bar es a “fichar”, pero por lo general escoge con quien hacerlo, sobre todo a quien ve favorable para llevárselo a la cama y que pague por divertirla en ella.

    –No, ¡pues sí! –admití, recordando lo que me contó de Tere –Oye, y ¿si les propones hacer un trío contigo? –pregunté queriendo hacerle ver que podía disfrutar a las dos.

    –¡Ja, ja, ja, ja! No amigo, no creo que acepte ninguna de ellas –contestó negando con la cabeza– recuerda lo que Stella le dijo a Ociel cuando éste le propuso hacer el trío con otra mujer: “Ya veremos”, pero con su mirada le decía “Chinga a tu madre” y Tere… –detuvo su explicación antes de continuar hablando del por qué–, ella tiene otra forma de ser y de pensar…

    –Bueno yo creía que así podrías disfrutar de ambas a la vez.

    –No, no, no. En caso de que ambas se juntaran no tengo idea de lo que ocurriría, pero no sería nada agradable para mí.

    –Si tú lo dices… –acepté para dar concluida es vía en la plática.

    –Pero lo que sí quiere Stella es tenernos “para amarla juntos”, ¡textual! ¡Ella lo pidió y como me gusta darle gusto, te hago la invitación formal!: ¿Aceptas que Stella, tú y yo hagamos un trío? –exclamó Cornelio exultantemente.

    –¡Por mí, encantado! –expresé gustoso, pero preocupado por el significado que Stella le hubiese dado a las palabras “amarla juntos”.

    –No se diga más, amigo –dijo–. Le diré a Stella que el próximo fin de semana arregle con sus padres para que les lleve los hijos en la mañana, y los recogeremos el domingo.

    La noche se fue platicando amigablemente sobre cómo le gustaba a Stella que se la cogieran y lo que ella quería hacer con nosotros. También, Cornelio me pidió precisiones de lo que hicimos Stella y yo, sobre todo en las partes que ella se ponía más arrecha cuando se lo contaba. Dijo que a él le gustaba escuchar, en sus pláticas intercoitales, cómo se la cogían los otros, pero nunca la había sentido tan sincera y caliente como cuando ella le platicó de mí. “¡Fue una de las mejores cogidas que ella y yo hayamos tenido!”, insistía cuando me platicaba los detalles de la última noche que habían pasado juntos, “Dormimos muy poco y yo llegué bien exprimido al trabajo”, afirmó como si no nos hubiésemos dado cuenta sus compañeros. Al despedirnos, quedamos en confirmar posteriormente el lugar y la hora.

  • Día del Padre comiendo una mujer ajena

    Día del Padre comiendo una mujer ajena

    Hace ya más de 15 años trabajé en una empresa agrícola en el norte de Perú. A mediados de mayo de ese año habíamos empezado la cosecha de algodón, lo que nos obligaba a los ingenieros estar los 7 días a la semana disponibles para atender cualquier eventualidad derivada de la misma. Incluso aquellos ingenieros que, como yo, realizábamos labores administrativas.

    El día del padre de ese año debí pasar el día en Chiclayo. Pero mi familia (esposa e hija) habían viajado a pasar el día del Padre con mi suegro. El gerente me pidió que se día trabaje en campo, apoyando la cosecha. Como mi costo de oportunidad era bajo, acepté.

    Muy temprano por la mañana ese domingo, antes de las 6 am, cogí la camioneta, manejé hasta la zona donde quedaba la empresa, entré unos minutos a la oficina y luego seguí en ruta hacia la zona de la cosecha de ese día, donde llegué hacia las 8 am. La cosecha en ese sector estaba a cargo de un ingeniero agrónomo junior, que no era padre. Tenía a su mando tres mayordomos que coordinaban directamente con el personal. Mi labor era más decorativa que otra cosa. El objetivo era mostrar que la “alta dirección” estaba comprometida con un proceso tan importante para la empresa.

    Para el ingeniero y los mayordomos, que yo esté allí fue motivador. En las zonas rurales que alguien de la ciudad vaya a “trabajar” con ellos siempre es importante y, de hecho, para mí era agradable. Prefería mil veces estar al sol, en campo, que sentado en una oficina revisando el planeamiento financiero. No era mi especialidad la agronomía, pero en esa cosecha, todos los ingenieros participamos y me fue muy grato. Aproveché la buena disposición del equipo de trabajo en campo y me pasé toda la mañana conociendo el campo, el cultivo, el proceso de cosecha.

    Hacia la 1 pm me informaron que almorzaríamos en la casa de uno de los mayordomos. Que tendría unos 30 años, casi mi edad en aquella época, recién casado por aquellos días. Fuimos a su casa. Su esposa, una sensual mujer de unos 25 años, que no era bonita, pero que tenía el cuerpo firme de las mujeres de campo, había preparado el almuerzo para los cinco. Comimos, tomamos un par de cervezas y volvimos a campo. Sólo presté atención al delicioso sabor del guiso de pavita con yucas (mandioca en otros lados) y, por cierto, al culo de la esposa del mayordomo.

    Hacia las 3 pm, ya en la zona de cosecha, el ingeniero de campo me dijo que había olvidado su calculadora en casa del mayordomo. A unos 15 minutos en la camioneta. Me preguntó con temor si yo podía ir a recogerla. Él no podría acompañarme ni ninguno de los mayordomos pues estaba por empezar el acopio de lo cosechado y era el momento más importante del día. Le pregunté donde la había dejado y no lo recordaba. Con la calculadora se estimaba el pago a cada cosechador. Nadie más tenía una.

    Accedí y manejé a la casa del mayordomo. Su esposa me recibió “sorprendida”. En esa zona no había señal de celular pues era una casa aislada en el borde de los campos de cultivo. Le comenté el motivo de mi llegada y ella indicó que había limpiado ya y que no había encontrado nada. Comenzamos a buscar la calculadora en el comedor de la casa y en un par de minutos, con nuestros cuerpos tan juntos, sentí una brutal química sexual entre ambos. No podría explicarlo, simplemente es algo que se siente.

    Como simulando un encontrón casual, le roce el culo con mis manos. Ella ni se inmutó. Lo volví a hacer y ella igual no reaccionó. Vestía la típica falda de mujer de campo y con la valentía que me dio ser “el ingeniero” y su no rechazo previo, se la levanté. Tenía un calzón de pueblerina debajo, sin ningún glamour, pero un culo firme, de mujer que camina largas horas y apoya en labores agrícolas. Comencé a acariciarle el culo sobre el calzón y empezó a gemir. Se lo bajé, le acaricié el culo, introduje un par de dedos en su coño y la acomodé en 4 patas sobre el sofá de su casa, me desabroché el pantalón y comencé a cogerla en perrito.

    Ella estaba muy húmeda y gemía fuertemente. El aislamiento de la casa le permitía hacerlo sin ninguna discreción. Ella me pidió “ingeniero quiero darme la vuelta”. Saque la verga de su jugoso coño, ella se levantó. Se sentó en el sofá y comenzó a mamármela, no tenía mucha experiencia, quizás sólo se lo había hecho a su marido. Pero el sentir una mamada tan burda me excito aún más. Le pedí que me lama los testículos, ella me miró sorprendida y empezó a hacerlo, con la habilidad de quien nunca había hecho algo así.

    Luego, se acostó sobre el sofá, abrió sus piernas y me acosté sobre ella. Seguí cogiéndola, escuchando sus gemidos brutales, casi aullidos. Ella me besaba, yo le respondía. No era bella, ni bonita, pero era ajena y era mía. Al empezar a venirse, comenzó a gemir y decir “préñeme ingeniero, préñeme” Nos vinimos juntos. Le dejé todo mi semen en lo más profundo de su peluda vagina.

    Se acomodó la ropa. Sacó la calculadora de un cajón donde la había guardado antes de mi llegada, me la dio y partí, sin despedirme, pues ella no podía levantar la vista del piso y no articulaba palabras. Al llegar a la zona de cosecha, nadie se sorprendió por los escasos minutos demás que me demoré, pues les dije que había demorado buscando la calculadora y finalmente la había encontrado tirada fuera de la casa.

  • Esclavo de mi suegra y de mi esposa

    Esclavo de mi suegra y de mi esposa

    Todo comenzó cuando perdí mi trabajo y con mi mujer y mis hijos nos tuvimos que ir a vivir con mi suegra, que tenía una casa grande y la herencia que le había quedado después de la muerte de su marido, le permitía vivir tranquila, sin problemas de dinero. Pasaron los meses y no podía encontrar trabajo, la pandemia me había cerrado todas las puertas, y para un hombre de 32 años sin ninguna especialidad, era más difícil aun.

    Poco a poco comencé a asumir las tareas domésticas de la casa, y fue el comienzo de mi tormento. Mi esposa había encontrado un trabajo de medio tiempo, y mi suegra salía todos los días, de manera que yo era el encargado de preparar el almuerzo limpiar la casa y atender a mis hijos.

    Un día en que estaba limpiando el segundo piso, entre a limpiar su dormitorio pensando que mi suegra no estaba, y mientras ordenaba un mueble , de pronto mi suegra aparece saliendo del baño, envuelta en una toalla, mi cara de sorpresa y turbación, dibujaron una gran sonrisa pícara en su cara, me quedo mirando y dejo caer su toalla, su cuerpo maduro y rollizo denotaba sus 56 años, un par de senos enormes algo caídos, con areolas rosadas coronadas por enormes pezones rojos y turgentes, un abdomen propio de la edad, con una mata negruzca entre sus muslos gordos y rollizos, ella disfrutaba ver mi turbación, mientras con el delantal de limpieza que tenía puesto me sentía ridículo frente a aquella enorme mujer.

    Se recostó en el borde de la cama y abrió sus piernas mientras se comenzó a tocar los labios de la vulva, mi mirada se clavó en esa hendidura, ella sonrió y abriendo las piernas me dijo:

    –Ven putita, lame.

    Me arrodillé como hipnotizado entre esos muslos, y hundí mi cara en esa mata negra de vellos, y chupe con todo mi ser, metiendo mi lengua lo más adentro que podía, separaba esos labios gordos, y chupaba con fruición y deleite, ella me tomaba la cabeza con sus manos y restregaba su sexo contra mi boca y lengua, masturbándose desesperadamente, me ahogaba y en pocos minutos sentí inundada mi cara y el sabor salado de su intenso orgasmo, yo cerraba los ojos y chupaba esos jugos, tratando de no perder ninguna gota, continué lamiendo y mamando su clítoris con más fuerza y pude sentir una segunda descarga de jugos en mi boca que lamí con deleites, nunca había bebido los jugos del sexo de una mujer, y me gustaba esa sensación y la cantidad de flujo que manaba de su sexo.

    Ella me tiró del pelo y comenzó a restregar con más fuerza su vagina en mi cara y en pocos movimientos tuvo un tercer orgasmo más intenso que los anteriores, y nuevamente mi boca se inundó con la gran cantidad de jugo que fluía como manantial desde el sexo de mi suegra.

    Me soltó y dejo caer su cuerpo en la cama, temblando aun por el intenso orgasmo alcanzado, yo la miraba mientras pasaba mi lengua por mis labios, tragando las gotas que quedaban en las comisuras de mi boca. Ella se incorporó y mirándome con cara de placer, me dijo:

    –Vendrás todo los días a esta hora a limpiar mi cuarto -Un estremecimiento recorrió mi cuerpo y torpemente me puse de pie, y sin decir palabra iba a salir del cuarto, pero ella me detuvo y me dijo– Ahora ven que lavaré tu cara –y levantándose se dirigió hasta el baño, yo permanecí de pie como petrificado, entonces ella gritó desde el interior– Te dije que vengas puta de mierda.

    Mi corazón palpitaba como nunca antes a mil por hora, dude un poco, pero la forma en que me trataba, me provocaba una extraña sensación que me gustaba. Caminé hasta el cuarto de baño y ella estaba de pie desnuda adentro de la bañera, me ordeno con autoridad que me recostara adentro de la bañera, lo hice impaciente podía ver desde mi posición su enorme cuerpo y la mata negra de vellos que ahora brillaba por la cantidad de jugos que habían rotado de su interior.

    Yo intuía lo que pasaría y lo deseaba, entonces ella se agacho y poniéndose en cuclillas acomodo su sexo a la altura de mi cara, y comenzó a orinarme, sentí caer el chorro tibio sobre mi cara de ese líquido brotando como una catarata, mojando toda mi cara y cabeza , instintivamente acerque abriendo lo que más pude mi boca hacia su sexo y comencé a tragar toda la orina que podía, me causaba un enorme placer sentir esa humillación, y una vez que cayó a última gota, se puso de pie y me ordeno salir, para que continuara con mis quehaceres domésticos, mientras ella terminaba de bañarse.

    Sentía muchas sensaciones en mi cabeza, estuve todo el día como absorto, cuando llego mi esposa me pregunto si me pasaba algo, y le dije que solo estaba preocupado porque no encontraba trabajo, me dijo que no me preocupara que ya saldría algo, esa noche me fui a la cama pensando en lo que había ocurrido con mi suegra, y como hacía más de un año que no teníamos intimidad con mi esposa, fue normal que ella se quedara dormida apenas puso la cabeza en la almohada, sin embargo yo no podía dormir.

    Al día siguiente, me levanté muy temprano y apenas mi esposa se hubo ido al trabajo, me dirigí hasta el dormitorio de mi suegra, me detuve en la puerta sin entrar y mi corazón latía a mil pulsaciones por minuto, no sabía que pasaría. Abrí despacio la puerta y entre, por la luz de la ventana se veía el cuerpo de mi suegra en la cama, me detuve en la entrada y esperaba, de pronto ella alzo su cabeza y me vio en la entrada, se sonrió y me dijo:

    –veo que te gusto putita.

    Entonces levanto la ropa de la cama dejando descubierto su cuerpo, llevaba puesto un baby doll transparente de color rojo, que apenas encerraba sus enormes senos, y tan corto que, no alcanzaba a cubrir su sexo desnudo, abrió sus piernas invitándome para que me acercara, camine hipnotizado por esa mata de vello negro que se me ofrecía y arrodillándome al borde de la cama hundí mi cara en su vulva y comencé a lamer y oler ese sexo de hembra que comenzaba a volverme loco de placer y deseo, repitiendo el mismo ritual, después de tres orgasmos que tuvo y habiéndome tomado hasta la última gota de sus jugos, se dirigió hasta el baño, y entrando en la tina de pie, la seguí sin hablar me recosté en la tina y espere con deseo que se acuclillara y pusiera su sexo en mi cara y comenzara a sentir el chorro tibio de su orina que trague con placer lo que más pude y el resto lavo mi cara y cabeza.

    Durante un mes iba todos los días hasta el dormitorio de mi suegra después que mi mujer se iba al trabajo, hasta que un día ocurrió lo inesperado…

    (CONTINUARÁ)

  • Novia infiel de mi amigo

    Novia infiel de mi amigo

    Hola, les doy las gracias a quienes se tomaron el tiempo de leer mi relato anterior,  en este relato les contaré cómo tuve sexo con la novia de mi mejor amigo, tengo un amigo, lo conocí desde que iba en secundaria, tengo 6 años de amistad con él, él tenía una novia, Marisol, es de estatura baja, aproximadamente 1.55, tiene unos pechos algo grande, un trasero que te dejaría tonto al solo verlo.

    Es hermosa, mi amigo y ella tuvieron un accidente, ella había quedado embarazada de él así que se fueron a vivir juntos y también empezaron a trabajar, para mantenerse y mantener al futuro bebé, como yo también necesitaba trabajo, mi amigo me recordó en su trabajo, me dijo que me presentara al siguiente día, yo fui deje mi solicitud y me pidieron quedarme a trabajar ese mismo día, llame a mi casa para avisar que me habían dado el trabajo y me iba a quedar ese día, era un trabajo algo informal, una pequeña empresa de dulces internacionales en Coyoacán, CDMX, como mi amigo le tocó descansar ese día, me tocó trabajar con un compañero y la novia de mi amigo, era algo malhumorada, era muy grosera, no me dirigía la palabra, incluso mi nuevo compañero me decía que era así con todos, no era un problema mío.

    En la tarde mi amigo me llama, y me dice que si me podía regresar con su novia, para que no se fuera sola, yo de mala gana acepté, por qué no quería convivir con una persona así, como ya era algo noche, el autobús iba algo lleno, y al subir solo había un lugar disponible, yo le dije que se sentara y estaba parado enfrente de ella, al yo tener mis audífonos al querer cambiar de canción baja la mirada y notaba que me veía el pene, y cada que ella podía, movía el brazo de tal manera de rozar mi pene, tenía ganas de comérselo, al bajar me despedí de ella y nos separamos, al día siguiente al llegar al trabajo me saludo de buena manera, incluso de un beso en la mejilla, se me hizo muy raro, pero tenía lógica por lo que había pasado ayer en el autobús.

    Mi mejor amigo fue a trabajar pero a él le tocaba en la bodega, algo lejos de la tienda, por lo que me tenía que regresar con ella de nuevo, pero está vez estuvimos hablando, nos conocimos un poco más, hablamos de nuestros gustos, parejas, la escuela, etc., al bajar del autobús, estuvimos esperando a mi amigo, mientas lo esperábamos en un parque, ella se acercaba más a mi, reposaba su cabeza en mi hombro, me tomaba de la mano en plan de juego, incluso me abrazó, al llegar mi amigo nos despedimos, me dio un beso en la mejilla pero medio tocando los labios sin que mi amigo viera y cada quien por su camino.

    Así estuvimos por un mes aproximadamente, hasta que un viernes, tenía consulta en el doctor, por lo de su embarazo, como eran exámenes en su escuela pidió permiso para posponer el examen que tenía ese día, y poder faltar, pero su novio, mi amigo no podía, así que me pidió que la acompañara, pero que no le dijera a mi amigo , como yo no tenía examen podía faltar, así que acepté, nos vimos en el punto acordado, fuimos al doctor, estuvimos esperando a que el doctor la llamara, y cuando la llamó pregunto que si yo era el papá del bebé, yo iba a contestar que solo era un amigo que la estaba acompañado pero ella contestó rápido que si, yo me sorprendí pero no dije nada, el doctor nos pasó a los dos, la revisaron, y nos felicitó, le tomé la mano, me abrazo y empezó a llorar e la emoción, nos fuimos y le dije que si quería ir a desayunar, ella me dijo que si, pero que ella me iba a hacer de desayunar, que si podíamos ir a mi casa, yo acepté, sabía que había una tensión sexual entre nosotros y si no era hoy, no iba a ser nunca.

    Cuando llegamos a mi casa, me dijo que aún no tenía hambre, qué mejor viéramos una película, como en la tele de mi sala no tenemos internet para ver películas, le dije que si quería subir a mi cuarto, ella dijo que si, yo me acosté en mi cama y le dije que se sentara en el sillón, ella dijo que mejor le hiciera «cancha» en mi cama, me hice a un lado y se acostó conmigo, me dijo que tenía frío que si le prestaba una cobija, la tape y me volví a acostar con ella, me abrazó y subió su pierna sobre mi, yo sabía que algo iba a pasar entre nosotros, así que tome el primer paso, agarre su cara con cierta delicadeza, la voltee y la besé, ella me correspondió el beso, como estaba acostada, se incorporó, se puso a 4 patas frente a mi y me siguió besando, por encima del pants, me empezó a tocar la verga que para ese punto ya estaba súper dura, se quitó la blusa, el bra y me bajo el pantalón, yo solo veía su cara y como se metía mi verga en su boca, la sacó llena de saliva, me vio a los ojos, le escupió un poco más y siguió mamando.

    Un tono de llamada nos interrumpió, era mi amigo para preguntarle cómo le había ido en el doctor, estuvieron hablando aproximadamente 5 minutos hasta que ella lo interrumpió diciéndole que iba a desayunar con su amiga, se despidieron y al momento de colgar ella se quitó el pantalón y el calzón, la acosté en la cama y le empecé a lamer la vagina, con sus piernas en mis hombros y mi lengua en su vagina, di lo mejor de mi, hice el mejor sexo oral de mi vida, ella solo gemía y se retorcía del placer, agarraba mi cabeza y la apretaba aún más hacia su vagina, tenía toda mi boca chorreando de sus fluidos, incluso mi cama ya se había humedecido por sus fluidos.

    Dejé de hacerle sexo oral e introduje mi pene en ella, cerró los ojos, se mordía los labios y me arañaba la espalda, me pidió que la pusiera en 4 al tener ese culo en esa posición era tan excitante, mis huevos chocaban en ella, le jalaba el pelo, y le apretaba las nalgas, ella me decía que no tan fuerte para que mi amigo, su novio no se diera cuenta, al ver ese culo, tenía como meta darle por atrás, así que le dije que si se la podía meter por atrás, ella me dijo que no, que le iba a doler y además no se había preparado para tener sexo anal, yo acepté y le seguí dando en 4, esta vez a mi me interrumpieron, esta vez fueron mis amigos de la preparatoria, que me preguntaron por qué no fui, les dije que me sentía mal, pero ellos escucharon mi voz agitada, me dijeron que siga disfrutando lo que estaba haciendo y para decirme de un proyecto en equipo, les colgué y seguimos cogiendo, ella con su voz agitada me pregunta si de verdad le quiero dar por atrás, yo le dije que si pero que si ella no quería estaba bien, me dijo, «bueno, pero me dejas bañarme aquí» y yo le conteste «y si mejor te lo hago en la regadera» y me dijo que estaba bien.

    Nos metimos en la regadera, le fui metiendo mi verga por atrás, una vez adentro fui subiendo un poco la velocidad, ella solo hacía sonidos de dolor y de placer, me decía cosas como, así papi, dame más, estuvimos cogiendo en la regadera unos 10 minutos hasta que le dije que me vine, solo se veía mi semen salir de su culo, nos terminamos de bañar, nos cambiamos, ella llevaba su maquillaje en la mochila, se maquilló, desayunamos, y ella se fue al trabajo y yo a la preparatoria de mi amigo, para verlo e irnos a trabajar juntos, al llegar nos saludamos como si a penas nos hubiéramos visto, en el transcurso del día intercambiábamos miradas, roses, de rápido me tocaba la verga, yo a ella el culo, esa fue la primera y única vez que pudimos coger, pero lo disfrutamos mucho.

  • Pasan cosas con mi tía

    Pasan cosas con mi tía

    Hola tengo 27 años, vivo en casa de mi tía, ahí mismo vive mi prima y mis dos primos, ellos estudian en la ciudad y se van toda la semana, soy de cuerpo delgado atlético y alto, quiero compartirles este relato 100% real, encontré esta página de relatos cuando andaba en las páginas viendo porno y leí varios relatos y quise intentar contar esto de cómo comenzó todo con mi tía.

    Un día entre semana no había nadie, mi prima aun no llegaba de la prepa, yo estaba en el segundo piso, en mi cuarto, cuando escuché un ruido fuerte como de un golpe en el piso, me quede callado esperando escuchar algo más, pero no fue así, todo se quedó en silencio, me quede un par de minutos sin hacer nada hasta que decidí bajar a ver qué era lo que había pasado y vi a mi tía recostada en el piso;

    Mi tía: hay mijo, me caí, me doble el tobillo y al caer pegue con la rodilla en el piso, no me puedo levantar

    Hice a ayudarla a levantar, pero no podía porque le dolía mucho su rodilla, ella traía un camisón de dormir como transparente, se le notaba todo el brasier y así tirada en el piso el camisón lo tenía hasta arriba en las piernas y por la posición en la que estaba ella tenía las piernas abiertas, pero puso sus manos como tratando de taparse

    Yo: a ver tía la ayudo a levantarse

    Mi tía: a ver si puedo si no aun que sea acércame una silla

    La ayudé a sentarse bien el piso, en un movimiento quito sus manos de entres sus piernas y le vi el calzón, banco de esos brillosos, ella vio que la vi y como que trato de jalarse el camisón.

    Mi tía: ay mijo falta que me haya pasado algo en la rodilla porque me duele

    Acerque una silla y la ayude a sentarse, la abrase por la cintura y al tatar de alzarla mis brazos se recorrieron para arriba hasta llegar a apresta sus pechos, los sentí en mis brazos y la senté.

    Yo: tía quiere que llame a alguien para que la cheque?

    Mi tía: no mijo, solo fue el golpe, alcance a meter las manos, pero si me duele

    Yo: tengo una pomada de marihuanol para los golpes, deje se la traigo

    Subí por la pomada, la tenía en el tocador así que no me tarde nada, baje y mi tía estaba haciendo flexiones con la rodilla la estiraba y la encogía, tenía los ojos cerrados haciendo gestos como de dolor y vi como abría las piernas y se le veía el calzón

    Mi tía: a ver mijo ayúdame, aunque sea a acostarme en el mueble

    Yo: si quiere la ayudo de una vez a su cama

    Mi tía: es que en mi cama hay muchas cosas las tengo que acomodar, pero a ver si llegamos, sino hasta el mueble, aunque sea.

    La ayude a pararse y nos pusimos hombro a hombro y me paso su rodeando mi nuca y yo la abrace de la cintura para ayudarla a caminar.

    Mi tía: aquí mijo en el mueble

    Yo: acuéstese tía

    Mi tía se acostó en el mueble, se recostó y se jalo su camisón para que no se le viera nada

    Yo: póngase pomada en la rodilla y flexiónela para ver que tanto le duele a ver si no tiene algo mas tía

    Mi tía: a ver ponme tantito mijo porfa porque no voy a poder por el dolor

    Yo: ok tía, se la unto a ver si no siente mucho dolor

    Le puse un poco de pomada en la rodilla solo con la yema de mis dedos, sin presionar, ni salirme de la zona solo de la rodilla, no le toque nada más, ella hacia ruiditos con la saliva como de dolor, en una de esas levanto los brazos para acomodarse el cabellos y el camisón se le levanto y se le vio todo el calzón mero en su vagina, como se hizo como una coleta, se tardó tantito así y le vi bien todo, se acomodó un poco el camisón pero no se la bajo todo, tolo se tapó don su manos, hizo a flexionar la rodilla un poco y le alcance a ver parte de la pierna por la ingle y la orilla de su calzón como se iba desde sus ingles hasta sus nalgas, ella vio otra vez que la estaba viendo y se acomodo.

    Mi tía: yo creo si me vas a tener que ayudar a ir a la cama, si no después no voy a poder, mejor de una vez

    Yo: si tía, mejor la acuesto y me dice si quiere que le hable o la llevo de una vez al doctor

    La ayude a levantarse del mueble y la ayude a llevarla a la cama, en su cama había mucha ropa que había lavado, pero estaba toda desacomodada, me dijo que solo la hiciera a un lado y que le hiciera espacio para que se acostara, entre la ropa había de todo, se alcanzaban a ver calzones y bras.

    Mi tía: así nada más, ya al rato que mengua lucí (mi prima) que la acomode, mejor pásame una pastilla de flamas y agua, porfa mijo

    Fui a la alacena por la pastilla y agua, cuando regresé mi tía estaba flexionando y estirando la pierna, con la cabeza recostada y los ojos cerrados, hacia movimientos con la rodilla flexionada y abría la pierna, en ese momento ya se le veía todo el calzón y la vagina bien marcada, entre como si nada.

    Yo: tía le traje dos para que se tome una y la otra más al rato y no tenga que levantarse

    Mi tía: ay mijo no sentí que entraste

    Mi tía se acomodó y se tapó con sus manos su vagina, se hizo a sentarse poniendo la espalda en la cabecera de la cama, se tomó la pastilla y así sentada le empecé a poner más pomada en la rodilla. Así sentada, solo se le veía el triangulito de su calzón, intento flexionar la rodilla, pero no pudo porque estaba sentada.

    Mi tía: será que me acueste para poder hacer el movimiento?

    Yo: como usted se sienta cómoda tía, nada más le tallo un poco más y listo para que la pomada penetre y haga el efecto y apio se queda acostada.

    Mi tía: si verdad mijo, ya de una vez a ver si me duermo un rato en lo que se da la hora de la comida, mientras tú te puedes hacer algo de desayunar?

    Yo: si tía no se preocupe, ahorita me hago un cereal o unos huevos, lo importante es que no tenga usted nada, sino para que la lleve al doctor

    Mi tía: solo es el golpe, pero si necesito como doblarla para que no se me inflame

    Apoyó las manos en la cama y solo levanto un poquito su cuerpo y se deslizo para poder acostarse, hizo gestos como de dolor y cerró los ojos y se acostó, por el movimiento su camisón se le levanto casi hasta el ombligo y se le vio todo claramente su calzón blanco brilloso, su vagina se le marcaba bien rico, bastante así grande, abultada, su calzón le quedaba pegado y se le marcaban su bellos en el calzón, en ese momento ya no pude más y me empecé a excitar mucho, de ver a mi tía así prácticamente desnuda, en calzón.

    Mi tía: ay mijo espérame, me voy a poner un short o algo para estar más cómoda, así te estoy enseñando todo vas a decir que tía tan cochina

    Yo: no se preocupe tía está bien, lo importante es que se sienta bien del golpe

    Hizo como a buscar algo en la ropa que estaba en la cama, pero solo jalo una camisa y se la puso en el estómago según para taparse el calzón

    Mi tía: ahí ya no se me ve nada?

    Yo: no tía, así está bien, si quiere descanse y al rato le pongo más pomada, deje nada más le unto bien está que tengo en las manos

    Mi tía: ándale si mijo, mejor

    Le estuve tallando la rodilla un poco más, ella recostó la cabeza mientras yo le sobaba y le empecé a flexionar la rodilla, como ella no me veía, yo ya lo hacía con la intención de abrirla y ver su vagina, su calzón, empecé a hacerle flexiones y luego como círculos con la rodilla relacionada para que se abriera de piernas.

    Mi tía: ay mijo así siento que me duele un poco

    Yo: le duele mucho? Le dejo de hacer?

    Mi tía: no síguele así porque en un dolorcito que se siente rico

    Le flexionaba la rodilla y se le abría las piernas, la camisa que se había puesto para taparse ya no le cubría nada, ahora si podía verle toda la vagina a placer, como se le marcaba su calzón apretadito, le abría la pierna y veía como se recorría la orilla de su calzón en su ingle y se alcanzaba a ver lo arrugadito de su labio de su vagina, más arribita se le lanzaban a salir unos pelitos púbicos, de repente como que se acordaba que le veía todo y como que se acomodaba la camisa para taparse y se ponía la mano en su vagina para taparse pero la quitaba para agarrarse el pelo porque hacía gestos como de dolor y sonidos con la boca como paginados y gemidos, de repente me percate que en la cama entre la ropa había un montoncito de calzones como 4 o 5 se alcanzaban a ver los colores y uno que estaba volteado con la parte donde queda la vagina hacia afuera, solo los vi donde estaban y me empecé a imaginar a mi tía como se le verían esos calzones, deje de flexionarle la rodilla para terminar de untarle la pomada, como sintió que ya iba a terminar abrió los ojos y suspiro como de alivio, yo le seguía tallando despacio la rodilla y voltee a ver los calzones que estaban en la ropa y ella me vio que los vi y volteo a verlos y solo estiro la mano y los agarro y como que los escondió debajo de la una ropa, yo me hice el disimulado y no dije nada al respecto.

    Para eso yo ya tenía la verga bien parada pero como estaba sentado no se me veía, traía un short blanco con los que duermo que son para jugar fue, yo sabía que si me paraba se me iba a ver toda la verga bien parada y se me iba a marcar en el short porque es medio pegado, me hice menso en lo que cerré la pomada.

    Yo: aquí le dejo la pomada tía, va a sentir caliente y luego frio, porque tiene menta y esas cosas

    Mi tía: si mijo gracias, aquí déjala en el buró, hazte algo de desayunar

    Yo: si tía, primero me voy a bañar

    En eso me pare y si se me marcaba la verga bien parada, hice como que me acomodaba el short y me acerque al buró y puse la pomada.

    Yo: si ocupa algo tía écheme un grito

    Mi tía: ay si mijo gracias yo te hablo

    Yo: voy a estar allá arriba tía

    Me puse de frente a ella y vi como bajo su mirada hacia mi verga que se marcaba, me miro directo a la verga y después me miro a los ojos fueron unos segundos y yo baje mi mirada a su vagina que se le veía bien marcada en su calzón, ella volteo a ver lo que yo estaba mirando y nos volvimos a ver a los ojos y ella volvió a verme la verga, ahora no hizo nada para taparse el calzón.

    Mi tía: ay mijo te vas a meter a bañar?

    Yo: si tía me voy a dar un baño y ahorita bajo a hacerme algo de desayunar; cuando dije eso me acomode el short, pero a la vez me lo estire un poco para que se marcara más mi verga, estaba tan caliente y la tenía tan parada que se alcanzaba a marcar la orilla de la cabeza de mi verga cuando me estire el short y mi tía volteo a verme la verga. Solo escuche como hizo un ruido con la boca, como cuando jalas aire entre dientes y con saliva como cuando te saboreas algo, justo cuando me estaba viendo la verga me pase la mano y solo me rose la verga sin agarrármela, hizo ese ruido de saboreo y solo escuche como dijo muy despacio.

    Mi tía: ay mijo

    Yo: aquí le dejo las cosas tía, si ocupa algo voy a estar arriba

    Y me salí…

    Esta historia es totalmente real y solo es el comienzo de todo lo que ha pasado entre mi tía y yo, todo esto pasó en la mañana en el transcurso cuando mucho de un par de horas…

    Traté de ser lo más detallista para que puedan imaginarlo bien tal cual pasó, pero es la primera vez que escribo un relato y es la primera vez que hablo de esto, si alguien tiene algún consejo o quiera saber más al respecto de este relato pueden contactarme por favor: [email protected] este es mi correo, es nuevo obvio lo acabo de abrir para poder escribir este relato sin ocupar mi correo personal para evitar cualquier inconveniente, ya que mi tía y yo obvio todo esto lo hacemos a escondidas y absolutamente nadie sabe lo que pasa y lo que hacemos, solo ella y yo.

  • El viaje (Parte 1)

    El viaje (Parte 1)

    El viaje se estaba haciendo tedioso, el calor a las 4 de la tarde del mes de diciembre se hacía sentir y el sol me daba de frente castigando mi brazo izquierdo asomado en la ventanilla y parte de mi cara que no lograba cubrir con el parasol. Venía de Tafí del valle con destino a Cafayate. Unos 30 kilómetros antes, en esa ruta que estaba desierta a esa hora, veía el perfil de alguien parado en medio de la nada. Al acercarme me hace dedo, dudé si parar o no, pasé unos 50 metros y me tire a la banquina, por el espejo lateral veo que la persona empieza a correr hacía el auto.

    Era un muchacho joven de no más de 40 años con una mochila grande a sus espaldas, se acerca a la ventanilla y me pregunta si voy para Cafayate. Le indico que abra la puerta de atrás y ponga la mochila en el asiento y que venga adelante. Con una sonrisa de agradecimiento se sienta a mi lado. Con timidez, un poco en español y otro poco en portugués, me pregunta de dónde vengo y le indico que de Córdoba, pero que previamente había parado en Santiago, Tucumán y Tafí del valle. Resultaba simpático escucharlo. Un poco de silencio incómodo.

    Tratando de ser simpático le pregunto de dónde viene él y me comenta que había ido a conocer la ciudad Sagrada de los Quilmes, que le gusta la antropología, que había estado en Cuzco a comienzo de ese año y que ahora había elegido venir a Argentina a conocer el Norte. Era agradable escucharlo hablar con esa mixtura idiomática donde las palabras se mezclaban todo el tiempo, lo que hizo que no me arrepintiera de haberlo levantado. Era movedizo y siempre tenía una sonrisa en su boca. Me daba cuenta que le costaba hilvanar las palabras para armar una oración y eso lo suplía con mucha simpatía.

    Después de un silencio me preguntó si pensaba quedarme mucho tiempo en Cafayate y entonces le conté que la idea era dos noches y luego seguir para Cachi. Giró para buscar algo en su mochila que estaba atrás y pude verificar que tenía una linda cola redondita que se marcaba en su Bermuda verde ajustada, ya antes había comprobado un buen bulto adelante y sus piernas fuertes velludas. Todo, sumado a su simpatía, hacia un buen combo y sentía que me producía una buena sensación. Era realmente atractivo como hombre.

    El clima tenso del principio se empezaba a relajar y allí le pregunte como se llamaba, Antonio, me dijo y usted? Yo me llamo Pedro y no me trates de usted. Y cuál es tu plan de viaje? Quise saber. Allí, mientras desplegaba un mapa que había sacado de su mochila, me contó que su idea era recorrer toda la zona de los Valles Calchaquies y Jujuy, en especial la Quebrada de Humahuaca, que contaba con unos 20 días para hacerlo. Cuando estábamos entrando a Cafayate le pregunté donde pensaba alojarse, me dijo que no sabía y que la idea era buscar algún lugar que no fuera muy caro y que si yo conocía algo que le pudiese indicar. Le dije que yo también pensaba alojarme en un hotel céntrico y si quería podíamos compartir la habitación que de esa manera nos iba a salir más barato.

    Lo compartió de inmediato y agregó que además era más divertido, porque viajar solo lo aburría bastante. La idea me empezaba a entusiasmar y para mi también resultaba mas interesante contar con un compañero de viaje con quien compartir una cena y tal vez podríamos hacer parte del trayecto juntos. Dimos una vuelta por el centro y después de averiguar en varios lugares resolvimos por un hotel agradable a dos cuadras de la plaza principal, que además tenía piscina y su costo era adecuado para ambos.

    El calor abrazador a esa hora de la siesta invitaba a darse un buen chapuzón, por lo que apenas alojados le comuniqué que yo iría a la pileta cosa que a él también lo entusiasmo. Nos pusimos los trajes de baño y yo preparé el mate. Mi short era discreto y Antonio se puso una sunga negra mortal, que le marcaba la cola redonda perfecta y un buen bulto adelante, mirarlo me producía una excitación enorme. Como era día de semana había poca gente en el hotel y la pileta estaba desierta. Compartimos unos buenos baños y también una charla amena, mientras yo tomaba mates, dado que lo convidé pero solo probó uno y no quiso más. Brasilero chúcaro! pensé.

    Me contó de su familia, de su trabajo, y yo hable de los míos. Ahora se notaba en él un hablar mas fluido, mas suelto. Cuando lo miraba tirarse a la pileta y nadar se me producía una fuerte erección, no quería tener demasiadas fantasías porque nada en él hacía pensar en alguna posibilidad de tener alguna historia, pero notaba en algunas miradas que se cruzaban algún toque de curiosidad de parte de él. En un momento dado, que nos encontrábamos nadando nos cruzamos en el agua y rocé con mi rodilla su bulto lo que me produjo una bruta erección que trate de no ocultar cuando salimos del agua y allí tuve la certeza de que había interés porque él no dejaba de mirar como se marcaba la erección en mi bermudas mojada que se pegaba al cuerpo.

    Cuando fuimos para la pieza Antonio entró al baño y al rato salió desnudo para buscar la toalla y el jabón para ducharse, me llamo la atención la semierección que tenía y no trataba de disimular… Me preguntó si yo me quería bañar primero, yo aproveché y me saqué la bermuda mojada y le dije que me dejara ir a mear y que después se bañara. Notaba que él no apartaba la mirada de mi cuerpo desnudo y yo no podía sacar mi mirada del cuerpo de él.

    Cuando iba para el baño pasé cerca de él y no pude contenerme y con mi mano le pegué una palmada en su cola dura y redonda. Qué colita Antonio! Exclamé y él se sonrió Te gusta? Me preguntó. Me puse frente a él y empecé a acariciarle la cara, la barba prolija, acerqué mi boca y cuando noté que no había resistencia apreté mis labios contra su boca. Las lenguas se entraron a cruzar, la mía entraba en su boca y la de él en la mía, su cuerpo estaba caliente, cuando agarré su pene estaba totalmente duro entonces lo entré a frotar con el mío y apoyando mis manos en sus nalgas y apretándolo contra mi cuerpo, nuestras bocas voraces recorrían todo lo que encontraban a su paso, besos, suaves mordidas, su olor, su temperatura se metía en mi cuerpo y me avivaba el fuego interior que no podía dominar y me afloraba por todos los poros. La pasión era incontrolable, los cuerpos parecían despojados, en carne viva, se expresaban con total libertad, la ternura de Antonio era como la de un niño en un cuerpo de hombre. Yo sentía que estaba amando a esa persona que apenas había conocido unas horas antes. Describir lo que aconteció esa tarde sería imposible de contar, solo él y yo lo sabemos, quedó incrustado en nuestros cuerpos como una marca indeleble.

    Fue realmente mágico, nunca pensé en vivir una situación de empatía total, gozaba acariciando ese cuerpo, descubriendo sus zonas mas sensibles, el sabor de su boca, su entrega de cuerpo y alma, sentía eso, que podía acariciar su alma de niño adulto, que me metía dentro de él y podía acariciarlo por dentro. Perdimos noción del tiempo y sentíamos que ninguno de los dos quería que ese momento mágico acabase. Sólo sería un paréntesis. Lo mejor estaba por llegar.

    Mas tarde salimos a cenar, eran cerca de las 10 de la noche. Elegimos un restaurante que estaba frente a la plaza. Caminaba a su lado y podía sentir la energía que me transmitía. Era algo nuevo que hacía mucho que no experimentaba, me reconocí feliz de poder volver a sentir esas sensaciones que me llenaban el cuerpo y la mente. Él llevaba una sonrisa dibujada en su cara y de tanto en tanto con un gesto casi imperceptible, su mano rosaba la mía al caminar, era un mensaje que solo nosotros podíamos entender, otra manera de comunicarse, una especie de conversación cifrada de nuestros cuerpos, de esa plenitud que acabamos de vivir apenas unos minutos antes.

    Antonio miró la carta y optó por un espagueti con hongos, yo elegí ravioles a los cuatro quesos y para beber un torrontés riojano bien frío. Sentía que los dos estábamos en plenitud. La cena transcurrió contando cada uno la experiencia del viaje. Antonio me contó de su visita a la ciudad sagrada de los Quilmes que lo había movilizado mucho, antes había estado en Tafí del Valle. Él había viajado de Sao Paulo a Tucumán, con escala en Buenos Aires y su plan era desde Tucumán hacer Salta y Jujuy con especial dedicación a la Quebrada de Humahuaca, yo le conté que el norte para mí era una pasión, y que era la cuarta vez que lo estaba haciendo, y también que en mis planes estaba conocer Cachi que era algo que tenía pendiente. Noté que se entusiasmaba, me preguntó Por qué? Siempre me sentí atraído por los lugares pequeños que conservaban su historia, que uno podía palpar su esencia, vivir su pasado y vivir su presente sin incorporar las tendencias de las grandes ciudades.

    Mientras hablaba su rostro se iluminaba y notaba su creciente interés, ahí me contó de su historia en Pernambuco, en un pueblo muy pequeño, de campesinos que trabajan la tierra y vivían su vida disfrutando de las pequeñas cosas, sin centro comerciales ni cuestiones mundanas vacías de contenido y que a él lo hacía muy feliz eso, y que su deseo era conocer lugares similares. Lo notaba inquieto y percibía que me quería proponer algo. Fue allí que le pregunté si le gustaría conocer Cachi, su cara se volvió a iluminar y me dijo que sí, que no sé atrevía a proponerlo, y que si no me molestaba le gustaría hacer eso conmigo. Ningún problema, exclamé, dalo por hecho, para mi es muy agradable viajar acompañado, me sentiría muy cómodo de hacerlo contigo.

    Terminamos de cenar y volvimos al hotel, era una noche cálida y caminamos despacio, casi llegando, me agarro la mano y me dijo: me siento muy bien al lado tuyo, siento que sos la persona que siempre busque encontrar. Una sensación bienestar me recorrió el cuerpo y una erección repentina acusaba recibo de sus palabras. Cuando cerré la puerta de la habitación y me di vuelta, él estaba parado de frente, camine a su encuentro y lo abrace, nuestras bocas se encontraron con desesperación, sentía su olor, la tibieza de su piel, su boca que devoraba la mía, sus manos que me invadían, era todo ternura, frágil y fuerte a la vez, era la persona que yo también quería encontrar, y que pensé que nunca llegaría a mi vida.

    Nos fuimos desnudando de apoco, yo disfrutaba cada parte de su cuerpo que se iba descubriendo a medida que la ropa iba cayendo al suelo, me quería meter dentro de él, habitar ese cuerpo que tanto deseo me provocaba. A veces acariciaba y otras veces rozaba su piel y podía percibir como su cuerpo se estremecía. Creo que tanto él como yo estábamos habidos de afecto y de sexo. Éramos un volcán en plena erupción. Exhalábamos pasión por todos los poros.

    Nuestros cuerpos desnudos se tocaban, yo sentía su palo duro frotar el mío, eran dos espadas en pleno combate, con mis manos apretando sus nalgas trataba de mantenerlo firme contra mi cuerpo mientras le comía la boca, metía mi lengua en la suya y recorría ese hueco adonde a él le gustaba alojar mi pija, su boca era el nido de mi pájaro y la mía la del suyo. Me gustaba sentir su boca caliente masturbando mi pija, lo hacía con una sensualidad que me provocaba explosiones de placer, sentía que no tenía límites el goce que experimentaba. Él me fue empujando hasta la cama y yo me dejé caer de espaldas mientras se iba deslizando sobre mi cuerpo hasta llegar a la pija que estaba desesperada por entrar en su boca. Pero Antonio hábilmente postergaba ese instante mientras jugaba con mis testículos, chupando uno y luego el otro, detenía su lengua en la base del escroto y lamía habido los pelitos mientras yo le frotaba suavemente las tetillas.

    El tiempo parecía detenido, solamente en el mundo éramos él y yo, nada más. Después él se paró y yo me senté en la cama para poder meter su pija en mi boca, sentía su olor a sexo y mi volcán interior volvía a explotar, mientras recorría su miembro rígido, caliente y duro como un hierro al rojo vivo, con mis manos trataba de abrir las nalgas de él buscando su agujero que estaba húmedo, entonces con suavidad comencé a frotar ese anillo peludo que tanto me excitaba y sentía como se iba dilatando lentamente hasta que logré meter un dedo fue en ese momento que me agaché lo hice girar y su cola hermosa, dura y redonda quedó frente a mis ojos con desesperación comencé a chuparla tratando de meter mi lengua adentro, mientras escuchaba los gemidos de placer de Antonio que me contagiaban su deseo, con lengua y dedos trabajé para que lograra una dilatación que me permitiera penetrarlo sin dolor, cuando sentí que lo había logrado lo voltee sobre la cama y me monte arriba de él para clavar mi pija en su cola ardiente que imploraba ser penetrada.

    Una vez logrado el acople nuestros cuerpos se pegaron y comenzó un balanceo armonioso donde podía percibir como mi pija entraba y salía de su agujero que ardía, era mi cuerpo adentro de su cuerpo, con mi boca yo recorría su cuello dando suaves mordiscos que lo hacían gemir sin pausa y entre gemido y gemido me imploraba que lo cogiera, -cogeme papi, cogeme papi- por momentos me aquietaba porque me gustaba sentir como el anillo de su cola me apretaba la pija en un acción incontrolable de placer y él me pedía que siguiera, que no me detuviera, pero a veces que estuve a punto de eyacular me detenía para postergar ese momento, pero llegó un punto donde fue imposible y finalmente me derrame dentro de él con fuertes gritos de placer que no podía evitar y que hicieron que él también lo hiciera. Cada chorro de él provocaba una contracción de su cola que me volvía loco y yo entonces sentía que seguía con orgasmos profundos que se repetían uno detrás del otro, finalmente los dos caímos exhaustos en la cama abrazados. Nos quedamos largo tiempo acariciándonos, me gustaba sentir la tibieza de su piel y aspirar su aliento. Me sentía feliz.

    Fue una larga noche de hacer el amor a cada rato. Calculo que nos dormimos como a las 4 de la mañana.

    Fin de la primera etapa del viaje.

  • Como mi esposa disfruta de una fiesta con varios hombres

    Como mi esposa disfruta de una fiesta con varios hombres

    Este relato es sobre mi esposa Bertha que ya tenía 43 años en ese tiempo, nos invitaron a una fiesta swinger en la casa de unos amigos.

    Ya que estábamos en la fiesta nos tomamos unas copas apropósito Bertha se viste muy cachonda para esas fiestas, mi esposa se viste muy puta con un top que solo le tapaba las tetas sin sostén se le veían muy ricas se transparentaban sus pezones, con una minifalda tableada de esas que dejan poco a la imaginación unos tacones tipo puta que la hacían ver riquísima.

    Estábamos ya algo ambientados y los participantes que la mayoría eran hombres solos sacaban a bailar a Bertha y por supuesto le decían cosas subidas de tono que se veía muy cachonda, que parecía una rica patita que ya se la querían coger ella se ponía cada vez más cachonda y así comenzó,

    Bertha se sentó en un sillón donde dos de los hombres de sentaron a su lado comenzando a besarla y manosearla le sacaron las tetas fue fácil y se las comenzaron a mamar y manosear mientas unos le acariciaba las piernas y se la separo para poder manosearla frente a todos poniéndonos bien cachondo se veía muy puta, mientras los hombres comenzaron a desnudarse y sacarse las vegas para que ella se las tocara y acariciara ya tenía las vergas agarradas una con cada mano mientras ellos la seguían manoseando las piernas las tetas y ella disfrutando de lo lindo.

    Los tipos comenzaron a mamarle la rajita que estaba bien depila ditá y mojada para ese rato, gemía de placer mientras el otro comenzó a ponerle la verga en la boca y ella empezó a chuparla como un caramelo se la tragaba toda así estuvieron un buen rato, de repente se incorporó otro de los invitados y le ofreció su verga para mamarla ella aprovecho y chupaba las dos vergas una tras otra mientras el otro seguía mamándole la raja ella estaba como loca disfrutando las dos vegas y la rica mamada de raja, después de un rato uno de ellos se sienta en el sofá y ella se monta en la verga del tipo le entra riquísimo y se ve como goza mi esposa la penetración, ella quedo de espalda al tipo y viéndonos para que los otros tipos disfrutaran de sus tetas y para que siguiera mamando verga, pasado un rato para que se acomodaran un tipo acostado con la verga para que ella se montara ya bien penetrada otro de ellos comenzó a metérsela por el culo mientras ella pedía más verga y le metieron una verga en la boca ya la tenían bien ensartada por todos lados y ella solo gemía de placer, pasando un buen rato de limar sus orificios comenzaron a terminar echándole la leche en las tetas quedando bien cogida en el sillón se veía potísima, yo yo me acerque y le pregunte qué tal diciendo que lo disfruto mucho que quería más verga.

    Después de un rato yo comencé a darle mi verga para que la mamara después se la comencé a metérsela bien rico me saco la leche por lo caliente que estaba ya pasado un rato se levanta, sigue con su falda y las tetas de fuera se para en la cocina para tomar una copa y de repente se le acerca un tipo por detrás y la comienza a manosear ella se deja después le levanta la falda y le mete la verga así paradita se le ve una cara de puta disfrutando la verga adentro de ella se menea cada vez más para el tipo le eche la leche y así se queda en la cocina para que otro se la coja y así es pasaron otros dos y yo sigo disfrutando como se la cogían varios uno tras otro al terminar la noche paso por siete tipos junto conmigo espero les guste y lo disfruten espero sus comentarios.

  • Un oral por una calificación

    Un oral por una calificación

    Para comenzar les contaré un poco de mi físico, soy algo alta en estatura, cabello largo, ojos cafés y de un cuerpo no tan proporcionado, si bien tengo pechos pequeños y un culo mediano, no son mis mejores atributos. Se podría decir que lo más rico que tengo son mis labios, siempre me han dicho que son muy carnosos y ricos, eso junto con mi rostro que a muchos hombres maduros les provoca morbo que me vea con un par de años menos de lo que tengo.

    Esto ocurrió cuando yo era estudiante de primer semestre en la universidad, basta con decir que tengo a muchos chicos detrás de mí pero de momento no busco nada serio, solamente divertirme. Soy buena alumna no me mal entiendan solo que a veces una materia se me dificulta y es cuando sale mi lado pues caliente, ya que uso un poco la seducción con los profesores para pasar la materia. Como dije no soy de un cuerpo de modelo, pero uso lo más rico que tengo que son mis labios y mi boca para mis propósitos.

    En una de mis clases donde literal reprobar estaba muy claro, use mis dotes con mi profesor, un señor de unos 65 años aproximadamente es de lo profesores con mas tiempo en la escuela y era obvio que en más de una ocasión ha hecho cosas con las alumnas.

    Llegué tranquila al cubo (oficina) del profesor y pregunta a cerca de mi calificación, para esto yo estaba preparada con un labial súper brilloso que hiciera pensar al profesor solo en mis labios y bueno eso sucedió, después de un par de minutos hablando de la calificación y que iba a reprobar entonces fue cuando le dije:

    -“Profe, ¿no hay manera de subir la calificación?, tal vez pueda ayudarle con algo…”

    Se lo dije mientras me mordía el labio. Era clara la provocación y la verdad no me importaba si se enojaba el profesor, necesitaba pasar la materia así que daba lo mismo si no lo intentaba. Fue entonces cuando vi que se quedó viendo fijamente a mis labios, entonces se inclinó y me dijo esto:

    -“Si quieres pasar, tendrás que venir aquí, me bajare el pantalón y me darás la mejor mamada de mi vida, ese es el trato para pasar.”

    No pensé que funcionara tan rápido, pero era normal con mis labios nadie aguanta, entonces camine de tras del escritorio del profesor, él se bajó el pantalón y debo decir que su verga estaba grande, nunca me lo espere de un profesor y dios mío de verdad que cambio mi intensión tan rápido, pase de querer aprobar mi materia a querer esa verga dentro de mi boca.

    Le tomé la verga entre mis dos manos y comencé a masturbarlo lentamente mientras le escupía en la verga para hacerla un poco más resbalosa para mi mano. Se ponía dura en cada escupida que le daba, entonces decidí besarle las bolas y literalmente besarle cada parte de su verga. Sentirla tan dura en cada beso me hacía sentir muy caliente.

    Después lentamente abrí mi boca y comencé a meterme su verga, sentir lo duro que ya estaba hacia que mi boca sacara mas saliva, le estaba ensalivando toda la verga y era la primera vez que sentía algo parecido, todo mi labial se lo dejaba alrededor de su verga, de solo acordarme me pone muy mojada actualmente. Estaba disfrutando la mamada como una perra y entonces me dijo esto el profesor:

    -“Si que eres una zorra traga vergas, así me gustan las mujeres como tú, que se traguen todo, quieres pasar, continúa haciéndolo hermosa”

    No sé porque, pero esas palabras me prendieron mucho y comencé a hacer una garganta profunda, solo veía los ojos del profesor irse para atrás de lo rico que le estaba haciendo la mamada, y ahora con dos manos se la estaba dando. Cuando entonces el profesor tomo el control por un momento, tomo mi cabeza e hico que aguantara unos 10 o 15 segundos la garganta profunda y debo decir que ha sido mi mayor tiempo aguantando, no soy tan experta en eso y bueno seguido de eso, el profesor dijo:

    -“Eres una hermosa perrita, me voy a correr en esa linda cara y rica boca que tienes”

    Entonces se levantó, abrí la boca y mientras mis manos aun masturbaban su verga, mi profesor se corrió por todo mi rostro, labios, y boca. Una cantidad increíble de leche saco, me llenó la boca de leche. La verdad me sentí súper caliente en ese momento.

    -“Bien hermosa, ahí tienes mi leche en esa rica boca tuya, me has hecho la mejor mamada y eso que he recibido varias, pero ninguna como la tuya preciosa, te iba a poner 7 pero como me has dejado vacío te pondré el 10, espero verte en otro curso y me des una de tus ricas mamadas”

    Me levante, me limpie la cara, ya que la leche que se quedó en mi boca me la trague y bueno salí súper caliente del lugar y con una nota aprobatoria así que estaba en ese momento muy feliz.

    Espero esta anécdota les haya gustado. Esperen más historias como estas en el futuro!

  • El creador de genios

    El creador de genios

    Y recuerden, Naruto y sus personajes son propiedad de Kishimoto sensei. 

    Barai Chusai era un recién graduado del Instituto Tecnológico del Rayo, de la ciudad de Kumogakure en el País de los Rayos, una de las Naciones más avanzadas del planeta. Se había graduado con todos los honores en la carrera de robótica y actualmente trabajaba en la empresa más prestigiosa de su país en esa área, ganando una cantidad más que decente de dinero.

    Le permitía pagarse un departamento cómodo y algo grande para él, pagarse todos los servicios más que a tiempo y tener unas comodidades más.

    Entre ellas, comprar una que otra cosa cara que deseara. Como el libro que le dio la idea en la que actualmente estaba trabajando.

    Chusai era un hombre culto, amable y gentil, y aunque no era el tipo más guapo de la ciudad, tampoco estaba feo, promedio si lo quieren ver, en el departamento físico. Sobresaliendo mucho en el intelectual.

    Aunque comenzaba él mismo a dudar eso último, debido al proyecto en plan de experimento que estaba llevando a cabo.

    Chusai había comprado un libro antiguo en el mercado de pulgas local, más para rescatar esa antigüedad de ese ambiente que para leerlo.

    El libro se veía sumamente viejo y era de hecho, tan antiguo que tuvo que hacer algo de investigación para poder leerlo, pero Chusai aprendía rápido y tras un año de estar cursando lingüística como extracurricular, pudo leer el contenido del libro que compro por centavos y que podría valer miles de ryos.

    Era un libro de Magia, de la antigua Nación de los ancestros y fue escrito por un mago llamado Tenji, en el libro narraba como con ayuda del conocimiento que fue acumulando por años, logro toda clase se maravillas que aún hoy, si la memoria de Chusai no le fallaba, eran leyendas.

    Leyendo en libro, llegó a una parte que hablaba de unas criaturas que habitaban una dimensión a parte que se habían extinguido, llamadas Djinn.

    Los Djinn eran seres sumamente poderosos que podían usar magia libremente, pero que tenían bastantes reglas para poder hacerlo y que por lo que vio, se habían exterminado entre ellos en una larga y cruel guerra.

    ¿Cómo sabía eso? Sencillo, por accidente había abierto una puerta a esa dimensión y la energía mágica resonó con él y le explicó eso, aunque inmortales en apariencia, los Djinn podían morir si se sabía cómo eliminarlos.

    Básicamente, su única debilidad yacía en este mundo, solo un arma bendecida podía matarlos, por lo que solo habían estado viniendo por ellas a esta dimensión, sin intervenir para perjudicar o dañar este planeta.

    Los Djinn nos veían como poco más que hormigas, seres nada dignos de su atención más allá de ese poder para matarlos y como tal, no tenían ganas de someter o ayudar a la raza humana.

    Eso le había revelado «La Consciencia colectiva» de esa dimensión. Eso y que ella estaba muriendo debido a que si habitantes, la energía de ese mundo estaba frenando y desapareciendo. Pasarían al menos cinco milenios para que la energía cesará y colapsara y así, jamás volver… a menos que Tenji le ayudará.

    Los Djinn se habían extinguido, pero eso no quería decir que se pudiera considerar cerrada la puerta al poder que empuñaban. Con restricciones y límites, sería posible que Tenji pudiera crear seres que no eran Djinn pero que podían ejercer su poder, usando como base a un humano, unos caracteres especiales, un ritual específico y un objeto en particular, se podía hacer que una persona emñupara los poderes de ese mundo y así, ayudarle a sobrevivir.

    Claro, tendría una serie de restricciones, como la cantidad de poder a ejercer, el albedrío y demás, lo que a ese mundo relativamente no le importaba, siempre que pudiera existir, Tenji podría hacer lo que quiera con ese conocimiento.

    Y al leer en el libro la parte donde narraba la creación de esos seres, entendió de dónde venían los relatos de los genios.

    Usando una lámpara de aceite, una botella, un anillo y una pluma, se podía vincular a una persona con ese mundo y darle una fracción del poder de «La Consciencia colectiva».

    La lámpara de aceite dotaba de un enorme poder y dejaba mucho albedrío al efrit, aunque seguía siendo esclavo de quién portará la lámpara, solo podía cumplir tres deseos antes de que se desvincule de ese amo y se vaya para siempre en busca de otro amo.

    Las botellas reducían mucho más el albedrío, disminuían el poder, aunque los deseos eran más, diez para ser precisos.

    Mientras que él anillo básicamente te daba un esclavo en mente y alma, con deseos ilimitados aunque muchísimo más reducidos.

    Un efrit de lámpara podía revivir básicamente billones de personas, sin importar cuándo y cómo fallecieron. Uno de botella solo a cientos recién fallecidos por muerte no natural y uno de anillo a un recién fallecido por asesinato.

    Uno de pluma… no podía, estos seres eran básicamente autómatas, criaturas que dependían totalmente de las órdenes de sus amos y que no eran más que cáscaras vacías de su ser.

    Chusai entendió al leer la descripción, que sí había usado Tenji ese conocimiento, si las leyendas y relatos sobre esos seres que coloquialmente se les conoció como «genios», al menos para crear a dos seres de cada tipo.

    Había leyendas de dos poderosos «genios» Kurama y Gyuki, dos genios muy poderosos y nada confiables que podían torcer los deseos de sus amos a su conveniencia y que fueron destruidos al fundir o romper sus lámparas. Dos genios de botella, Chomei y Saiken, cuyo fin fue idéntico debido a que se sacrificaron por su amo, a diferencia de los otros dos que fueron destruidos para poner fin a sus fechorías. Dos de anillo, Matatabi e Isobu, de los que las historias no decían que fue de ellos. Y había el relato de un par de autómatas en una ciudad que parecían estar vivos…. Y de los que no se sabía su paradero.

    Con mucha curiosidad, sin saber que era «La Consciencia colectiva» que lo animaba a probar la veracidad de lo ahí escrito, Chusai se puso manos a la obra y aprendió cabalmente todo lo necesario para saciar su curiosidad.

    Compró un anillo de oro, lo grabó él mismo con los sellos que sentía, harían falta para ello y pensó en alguien para probar su teoría, eligiendo a su vecina de al lado, una mujer rubia muy hermosa de nombre Nosekai Samui.

    De piel muy clara con figura atlética de reloj de arena y cabello rubio sedoso, de pechos color vainilla y además grandes, redondos y espesos, parecían seductoramente suaves y parecían desafiar la gravedad de la manera más natural. Con piernas largas y fuertes, pantorrillas bien formadas y pies delicados, ojos azul zafiro y un corte Bob, le pareció la persona ideal para probar su idea por dos razones, era su vecina y hasta donde sabía, no tenía amigos y familiares. La segunda, era su vecina y nadie sospecharía mucho, de funcionar esto, que se volviera de repente cercana a él.

    Espero que Samui regresará muy noche a su apartamento, dejando a la vista el hermoso anillo de oro para que ella lo recoja, sabiendo que nadie a esa hora saldría para nada, así que pacientemente espero a ver por la mirilla a que ella llegara

    Efectivamente, luego de esperar una hora, vio como la rubia levantaba el objeto, así que rápidamente comenzó a recitar el hechizo, mientras los ojos de Samui se agrandaron de sorpresa al notar que estaba paralizada y que el anillo estaba brillando.

    -Como hacedor de este anillo y abridor de la puerta, te nombro la guardián de la puerta. Samui, te ato en corazón, alma y cuerpo a este anillo mientras exista. Tú controlas su poder, quien quiera que la controle, te controla. Estás atada como la Efrit de este anillo, ¡así que repite ahora tu juramento ante el fabricante de este anillo! – expresó Chusai muy emocionado al ver que no eran patrañas las cosas que ese libro tenía.

    La joya parpadeó y los ojos de Samui brillaron, dándole una mirada perdida a la hermosa rubia.

    -Yo, Samui, estoy ligada a este anillo como su Efrit. Juro por mi alma que serviré a quien posea el anillo como mi amo hasta que yo sea liberada de su servicio por su fallecimiento o un nuevo amo me tome- juro Samui con voz monótona.

    Chusai sacó una aguja, le pinchó el dedo índice de la mano que no sostenía el anillo y lo presionó contra él. La sangre pareció hervir en vapor y fluyó hacia arriba. En lugar de disiparse, se espesó y fluyó alrededor de Samui como una envoltura corporal. Chusai vio cómo sus pies parecían convertirse en niebla y su forma fue devorada gradualmente por la niebla cada vez más espesa. Su rostro fue lo último en desaparecer y justo antes de que desapareciera el joven la escuchó decir: «Mierda, ¿qué me está pasando?» en un tono tranquilo y confuso. Su rostro desapareció en la niebla y la niebla de repente fue absorbida por el anillo en su totalidad.

    Chusai recogió el anillo y lo sostuvo frente a él con su mano derecha. Era frío al tacto y casi parecía tararear en sus manos. Exhaló lentamente y lo frotó… Una corriente de humo salió disparada del objeto y giró como un tornado frente a él. Rápidamente se disipó y allí, de pie frente a él, estaba Samui.

    Ella le sonrió a Chusai con una mirada que derretiría el acero, y luego juntó las manos como si estuviera rezando. Luego inclinó la cabeza y entonó con voz sexy:

    -Soy Samui, Efrit del anillo, y tu humilde y leal sirvienta. Seré tu lean sirvienta hasta tu muerte o si alguien más logra hacerse del anillo que me ata a este mundo.

    El joven sonrió mientras miraba a Samui. Estaba vestida de forma muy parecida a lo que él esperaba. Su cabello, ahora largo, estaba recogido en una cola de caballo con una cinta negra que lo ataba hacia atrás. Llevaba una diadema con monedas de oro brillantes y un velo transparente de seda negra. Sus magníficas tetas estaban a la vista con un pequeño sujetador de encaje negro que tenía tres filas de monedas cruzando sobre su busto. Cada uno de sus pezones colgaba una lágrima de diamante reluciente. Su abdomen estaba desnudo hasta que la tanga negra de encaje que sostenía más transparencias a través de la seda negra cubría sus largas piernas. Llevaba los pies ataviados con zapatillas negras con cascabeles. Su rostro estaba perfectamente pintado y sus labios eran del color de rubíes oscuros. Lazos dorados colgaban de sus orejas y brazaletes dorados colgaban de sus muñecas. Los brazaletes estaban conectados a mechones de seda negra como los usaría una bailarina del vientre y luego se unieron a su sostén.

    En resumen se había convertido en una genio súper sexy que era su leal sirvienta.

    Asintiendo satisfecho consigo mismo, Chusai levantó su anillo y con gesto dominante juro, por simple teatralidad.

    -Samui, te reclamo como mi sirvienta. Ya tendré tiempo de pedirte deseos- comenzó a pensar en esos detalles que no venían en el libro y tomando una precaución, añadió- Pero por ahora, deseo hacerte algunas preguntas y me responderás completa y sinceramente.

    La rubia volvió a inclinar la cabeza con una hermosa sonrisa antes de responder.

    -Por supuesto Maestro. Lo que deseas es mi orden. ¿Qué es lo que mi Maestro desea saber de su leal sirviente?

    El joven la pasó a su departamento y le pidió sentarse en su sala de estar antes de hacerle una pregunta.

    -Dime sinceramente ¿te recuerdas a ti misma como eras antes? ¿Te acuerdas de ser humana?- Preguntó.

    -Sí Maestro. Recuerdo varias cosas de mi vida mortal, sé que era una gran belleza y trabajé para complacer a los hombres. Bailé para ellos y les proporcioné placer sexual a cambio de dinero u otros obsequios- respondió ella sinceramente.

    -¿Disfrutaste lo que hiciste?- Preguntó Chusai.

    -Disfruté burlándome de los hombres y manipulándolos. Recuerdo que pensé lo fácil que era con mi apariencia y cosas simples como un beso o un baile. Recuerdo que pensé que mi madre tenía razón y que una mujer inteligente puede tener una vida fácil sabe cómo usar su cuerpo y sus encantos- respondió sinceramente Samui, sin una pizca de arrepentimiento o cualquier otra emoción en su voz.

    -¿Y qué piensas de tu nueva vida?

    -Ser hermosa para siempre y poderosa es un sueño hecho realidad- expresó Samui con algo de emoción en su voz- aunque no puedo manipularlo, me gustaría ayudarlo a crear a otras como yo, para que las pueda usar a su conveniencia

    El ingeniero en robótica arqueó una ceja ante esa respuesta. Ya que el subtexto más probable era la crueldad o el desquite. Ayudar a hacerles a otros lo que le hicieron a ella, un pensamiento mezquino del que tomó nota.

    «Así que aunque está atada a mi como mi esclava, al menos todavía puede sentir sus propias emociones y tener sus propias ideas, aunque no pueda actuar en consecuencia» meditó Chusai «eso es algo a tener en cuenta y algo de lo que deberé tener cuidado. Pero será mejor que cubra mis bases con ella»

    -Está bien- asintió Chusai de acuerdo, pensando en qué hacer con esa decisión sobre la marcha- te permitiré que me ayudes a manipular a otras chicas doblegarlas a mi voluntad, SI SE presenta la oportunidad. ¿Te gusta la idea de controlar a mis otras mujeres? ¿Ayudarme a hacer más sirvientes? esclavizar más bellezas?- Preguntó Chusai, ya intuyendo la respuesta.

    La nueva genio sonrió con una sonrisa muy malvada pero hermosa y se inclinó con las manos y la cara tocando el suelo frente a él mientras se arrodillaba. -Maestro, estoy muy contenta de que me mantengas y te serviré lealmente para siempre. Me encantaría ayudarte a esclavizar a otras mujeres y me siento honrada de que me coloques a tu servicio. Te ayudaré con todos mis poderes y capacidades para hacerte más grande y más poderoso. Te ayudaré a esclavizar las mayores bellezas que este mundo tiene para ofrecer y me aseguraré de que todas sean esclavas leales de tu voluntad- dijo con convicción, dando a entender que podía expresar sus emociones en el entorno adecuado.

    Así que aprovechando que ella podía cumplir sus deseos de forma limitada, pensó en los primeros que iba a pedirle.

    -Levántate, Genio. Escucha las órdenes de tu Maestro y obedece- ordenó Chusai. La rubia se puso de pie con gracia. Y el ingeniero sintió que su pene se endurecía con solo mirar su hermoso cuerpo. Pero primero tenía cosas que hacer- Samui, Genio del anillo, tengo mis deseos. Escúchalos y concédelos: primero, quiero que tengas tu antigua personalidad, manteniendo las leyes y restricciones de tu nueva naturaleza- pidió el joven para así no tener una muñeca casi sin emociones como juguete. Eso no sería nada divertido después de todo- y también deseo tener una gran destreza sexual, ser un amante maestro que pudiera hacer el amor y disfrutar del placer toda la noche sin efectos nocivos y el cuerpo físico, la capacidad y la fuerza para igualarlo sin trucos ni problemas- Chusai quizás al principio no planeaba tener un gran harén de mujeres hermosas, pero no era estúpido y estaría condenado si no iba a poder disfrutarlas toda la noche todas las noches.

    -Tus deseos son órdenes amo- asintió Samui antes de chasquear sus dedos- ¿Lo he hecho bien, Amo? ¿Tu esclava ha cumplido correctamente sus órdenes?- Preguntó con una voz que goteaba de deseo. Samui tenía una fascinación por los hombres poderosos y su amo lo era, en más de un sentido, eso la puso muy cachonda y ansiaba que su atuendo y el hecho de que no lo rechazaría, lo hiciera tomarla.

    Chusai ni siquiera habló, pero agarró a su esclava y la besó con pasión. La rubia le devolvió el beso con igual pasión y entrelazó sus brazos alrededor del cuello de su amo. Él la empujó de vuelta a la habitación y ella tropezó con una hermosa alfombra persa y se dejó caer sobre ella. Chusai estaba sobre ella en un instante y ella chilló de alegría. Él besó su cuello, sus pechos, su estómago y su coño afeitado. Ahora que Chusai tenía el cerebro lleno de toda la información necesaria sobre cómo complacer a una mujer, muy pronto estaba tocando, besando y lamiendo a Samui de una manera que la hizo balbucear de alegría y puso los ojos en blanco. Se dio la vuelta debajo de su amante y amo y tomó su polla en su boca. El miembro de Chusai era enorme, grueso y tenía casi 15 pulgadas de largo, pero como lo descubrió el ingeniero, los genios no son para nada seres normales. Samui agitó las manos y Chusai sintió que toda su polla se deslizaba por la garganta de ella. Debería haber sido imposible, pero lo hizo. Su lengua se arremolinaba a su alrededor como una serpiente y jugueteaba con su punta mientras lo masturbaba al mismo tiempo. El joven soltó toda su carga por su garganta y ella tomó cada gota.

    La Genio sacó la polla de su boca y se giró para enfrentarse a su amo. Ella lo besó con fuerza y envolvió sus piernas alrededor de su cuerpo duro. La polla del joven se puso dura rápidamente y la penetró con un gruñido y luego un jadeo y un suspiro.

    El coño de Samui era indescriptiblemente impresionante. Se sentía hecho a medida para su polla y cada movimiento de su polla enviaba oleadas de placer a través de su cuerpo. Obviamente, ella también lo disfrutó mientras jadeaba, gruñía y susurraba ferozmente al oído de su amo.

    -¡Sí Maestro! ¡Follate a tu esclava! ¡Mi coño es tuyo para que lo disfrutes y comas! ¡Empuja dentro de mí! ¡Tómame, maldita sea, toma a tu esclava y follarla hasta que se funda su cerebro!!- terminó con un grito de placer y su amo se dejó caer sobre ella jadeando. Pudo sonreír a su genio esclavo durante unos segundos antes de desmayarse de agotamiento. Tenía ya el conocimiento, pero ella juzgo conveniente transformar su cuerpo sin que el dolor de la transformación lo perturbara.

    Samui hizo rodar suavemente a su amo hacia un lado y se sentó. Ella le dedicó una sonrisa tonta a mientras lo veía convertirse en lo que ella pensaba era físicamente un hombre ideal.

    «¿Confío en que haya disfrutado de la atención de su Maestro?» Llegó a la mente de Samui, La Conciencia Colectiva que se sentía dichosa de no desaparecer al ponerse en cero nuevamente el reloj de su destrucción.

    «De hecho, lo disfruté mucho. Creo que disfrutaré mucho estar al servicio de él»

    «Me di cuenta de que los cambios que el dese, ahora es de piel más oscura, algo más alto y definitivamente más músculo. ¿Supongo que lo moldeaste en algo más a tu gusto?» Observó a través de los ojos de Samui La Conciencia.

    «Sí, eso es verdad» admitió ella » Cumplí sus deseos y requisitos y no le hice ningún daño. Nunca me prohibió convertirlo en lo que considero un hombre ideal. Su personalidad es bastante atractiva como es. Cortés, fuerte y no uno que sea fácilmente distorsionado por la belleza o el simple placer físico o un beso rápido. Si lo hubiera conocido como una mujer humana, me habría sentido muy atraído por él al paso del tiempo. Pero rara vez nos cruzamos. Aunque estoy muy enojada por qué me esclavizara creí que disfrutaré mucho sirviéndole. «pensó Samui dijo mientras se sentaba en una almohada y miraba a Chusai dormir.

    «Bueno, mientras haya más como tú y eso garantiza que siga existiendo, me da igual lo que pase» desdeñó la situación La conciencia y añadió «y quién sabe, tal vez yo le haga un día una vista para agradecer por evitar que me pierda en el olvido».

    Samui solo asintió en comprensión, antes de convertirse en humo y regresar al anillo. Su nueva vida sería sumamente interesante.

    Y corte.