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  • Glory hole con mi hijo

    Glory hole con mi hijo

    Sé que habrá quien le parezca mal, pero yo creo que el sexo entre padres e hijos puede ser divertido y placentero. Desde que mi hijo cumplió 18 años yo tenía ganas de catarlo pero no sabía cómo planteárselo. Su mejor amigo, un par de años mayor que él y con él que me he acostado varias veces, sabía de esa fantasía mía.

    Hace unas semanas me llamó y me contó que en un local de otro amigo que ya no funcionaba como comercio habían construido un glory hole «casero» y que habían invitado a mi hijo a una sesión donde estarían cinco chicos y cuatro chicas, que faltaba una boca dispuesta a mamar y que si me apuntaba él se encargaba que por el agujero ante el que yo me arrodillaría saldría la polla de mi hijo.

    Así que el día previsto fui y entré con las cuatro chicas por un sitio diferente a los chicos. A todas las conocía de haber ido por casa, pero por su actitud noté que no les daba corte verme allí y que estaban al tanto de lo que iba a suceder.

    Enseguida desde el otro lado del tabique, construido con planchas de madera y que presentaba cinco orificios para que los tíos pasaran polla y huevos, una voz que era la del amigo de mi hijo que frecuenta mi cama nos dijo que eligiéramos sitio. Entre risas que demostraban que estaban al tanto de lo planeado las chicas me indicaron un agujero ante el que me arrodillé. Pronto apareció una gran verga todavía no erecta. Me quedé sorprendida del tamaño aunque por experiencia sé que los chicos delgaditos y bajitos como mi hijo suelen tener la polla grande.

    Me la metí en la boca y empezó a crecer y yo a chupar como no lo había hecho nunca posiblemente. Del otro lado del tabique se escuchaban gemidos y también como mi hijo decía «chupa, puta, chupa», lo que me puso a cien. Las demás chicas también estaban haciendo disfrutar a los chicos. A los pocos minutos la que estaba a mi lado recibió un gran chorro de leche en la cara. Instantes después mi hijo descargó sus huevos en mi boca y me tragué toda su leche, muy abundante. Escuché como decía «toma merienda, zorra».

    Saboreando todavía el semen me fui a casa. Al rato llegó mi hijo con cara de satisfecho, le pregunté que de donde venía y me dijo que de estar con sus amigos. Yo seguía caliente y no me pude contener y le pregunté qué tal el glory hole. Se quedó un poco cortado y me preguntó cómo lo sabía y le dije que porque yo fui una de las que mamaron. Me preguntó que en qué agujero y le contesté «te la he chupado a ti».

    Yo no esperaba que su reacción fuera decirme, «pues ya que me la has chupado y tragado mi leche y tengo más ganas voy a follarte». Tengo 40 años y tengo buen físico y eso, como me dijo, le excitaba. Fuimos al dormitorio y nos desnudamos. Mi coño estaba muy húmedo y él se empalmó rápido y me la clavó hasta el fondo mientras me decía puta y zorra, corriéndose a los pocos minutos dentro de mí.

    Fue lo que llevaba tiempo deseando.

  • Fui su presa (Parte 2)

    Fui su presa (Parte 2)

    A la mañana siguiente desperté algo desorientado, estaba solo y en cama ajena. Miré a mi alrededor y empecé a recordar, me sentí cómodo, abracé la almohada y empecé a hacer pereza. Me di media vuelta y vi el arnés colgado en la percha de la entrada, me excité llevándome una mano a la cara.

    Me incorporé y fui al baño para darme una ducha, en el suelo estaban tiradas sus braguitas del día anterior, sí, eso dice, el olor me puso a cien, olían a ella, olían a sexo. Se me puso durísima y sin poder apartarlas de la nariz me masturbé en la ducha con una intensa eyaculación, conteniendo el gemido para que no me escuchara. Me duché, me puse el calzoncillo y salí del baño.

    Estábamos cómodos, medio desnudos y decidimos no salir, estábamos muy relajados. Se fue a la cama a leer un rato y yo me senté a fumar un cigarro en la terraza. Pensaba en mis cosas con la mirada perdida cuando noté un movimiento en una terraza del edificio de enfrente.

    Cuando vi aquella mujer mirándome me dio un pequeño cosquilleo y se me empezó a poner dura, tendría unos 50, vestía camisa de tirantes y pantalón corto. De reojo veía como espiaba entre las barandillas y empecé a masajeármela, la punta se salía del calzoncillo y me excitaba que me estuviera espiando. No pude apreciar si ella se estaba tocando, pero quise pensar que sí.

    Decidí mirar sin reparos, era ella quien espiaba y si no se cortaba podría ser excitante, imaginaba como me enseñaría las tetas y se tocaría el chocho mirándome. Miré fijamente, la busqué entre las barandillas, pero ya no estaba, qué pena, estaba excitado. Esperé un ratillo pero no volvió.

    Con el calentón fui a la habitación y allí estaba mi chica, estaba tumbada boca abajo abrazada a la almohada, su pelo recogido detrás de la oreja dejaban ver sus ojos cerrados. Estaba desnuda, solo con unas bragas metidas en la raja del culo. Me excité muchísimo cuando pensé en oler sus bragas, estaba en plan guarro y me recosté dejando su culo a la altura de mi boca. Empecé a besarlo y morderlo, sus ligeros gemidos me indicaban que le gustaba. Seguí dándole mordisquitos mientras le acariciaba el chocho, tenía un chochito blandito y me encantaba tocárselo por encima de las bragas, gemía y se retorcía un poco, noté la humedad.

    De un tirón le bajé las bragas y dio un fuerte gemido, vi su chocho como brillaba y palpitaba, estaba muy mojada y yo empalmadísimo. Mojé mis dedos en el chocho y le lubriqué el culo, ella gemía y metía la cara en la almohada, estaba cachondísima, yo también.

    Empecé a comerle el culo y eso la encantó, sobre todo cuando intentaba penetrárselo con la lengua y empezaba a subir el tono de los gemidos. Levanté su culo y lo puse en pompa, estaba tan excitada que mordía la almohada, empecé a comérselo mientras le penetraba chocho con el dedo, gemía sin parar.

    Su coño estaba abierto y metí la lengua, gemía y empujaba contra mi cara. Con su vagina en mi boca empecé a masajearle el culo, le metí el dedo y se corrió a chorros en mi boca, fue explosiva en tamaño y decibelios. Seguía en pompa con la cara en la almohada, yo estaba empalmadísimo y no había terminado, me sequé la corrida de la cara con las bragas que le colgaban de una pierna.

    Lubriqué mi polla frotándosela en el coño, cuando vi como metía la cara en la almohada se la metí hasta el fondo de golpe, dio un fuerte grito y yo seguí empotrándola sin piedad, se notaba que le gustaba.

    Frené el ritmo, estaba a punto de correrme, pero me controlé y mientras la follaba más despacio le masajeaba el culo y le metía el dedo. Noté como apretaba mi polla con el chocho y volví a bombear con fuerza mientras le follaba el culo con el dedo, noté cómo le temblaban las piernas y perdía las fuerzas mientras volvía a correrse gimiendo a gritos. Perfectamente yo podría haber terminado ahí, pero aguanté.

    La puse boca arriba, a estas alturas dominaba yo y ella era mi juguete, se dejaba con gusto. Levanté sus piernas, tenía el chocho chorreando, tanto que las gotas escurrían y mojaban su culo, y ahí apunté. Sentir mi polla frotándole el culo la volvió a activar y empezó a gemir.

    Apreté con ganas y entró entera, gritó de dolor y me agarró del cuello, la mandé callar chistando, la agarré las tetas, la tumbé, y volví a levantar sus piernas. Sus gestos y gritos de dolor me excitaban mucho y empecé a follarla con fuerza mientras le sujetaba los tobillos, estaba follándola el culo fuerte y profundo. Ella estaba tensa, con las manos en la almohada y la cabeza hacia atrás, ya más que gemir jadeaba.

    Muy excitado separé sus piernas y empecé a embestir rápido, ella jadeando casi sin aire empezó a frotarse el chocho, seguí follándola el culo con fuerza hasta que volvió a correrse a chorros con un gemido fuerte y los ojos en blanco, se notaba como perdía las fuerzas y la corrida golpeó mi pecho y salpicó mi cara.

    Ver su cara de placer cuando se corría hizo que me corriera yo también dentro de su culo, fue muy intensa y gemí como un cabrón. Cuando se la saqué se quedó tirada con las piernas abiertas, sudada, llena de sus corridas más otra mía que brotaba de su culo. Me puse entre sus piernas y lamí su cuerpo desde el ombligo hasta la barbilla, era guarro, pero estaba deliciosa, me agarró la cabeza y me besó.

    Salí de la habitación y ella se quedó ahí tirada, agotada y completamente desnuda, excepto con las bragas que le colgaban de una pierna. Yo, muy satisfecho.

  • Mi cuñada y su primera vez

    Mi cuñada y su primera vez

    Son las tres de la mañana y mi esposa tapa mi boca para ahogar mis gemidos.

    Con cada penetración estoy más cerca del orgasmo. Muevo mi pelvis, penetró profundamente la conchita húmeda y extremadamente caliente de mi hermosa esposa.

    Giro bruscamente la cabeza y sacó su mano de mi boca, gimiendo muy fuerte largo un chorro de esperma dentro de sus entrañas, ella lo recibe extasiada, sonriendo y en voz baja me dice:

    «Shhh, te dije que lo hagas en silencio!!! Mi hermana está en el otro cuarto y nos va a escuchar.»

    Yo: «Bueno perdón, pero sabes que cuando me vengo no puedo contenerme»

    Ella: «Si ya lo sé, y me encanta. Me cogiste hermoso!!!»

    Al día siguiente desayunamos y mi esposa se apronta para ir al trabajo, a mí me toca Home Office así que preparo mi PC, el mate y despido a mi esposa con un beso.

    Pasó una hora aproximadamente y mi cuñadita se despierta, prepara su desayuno y se acerca a mi lado.

    Ella: «Hola Carlos buenos días»

    Yo: «Hola Andrea como amaneciste»

    Ella: «Bien aunque anoche no pude dormir muy bien»

    Esto lo dice con una sonrisa pícara.

    Yo:,»Uuu que macana, que pasó??»

    Ella:,»Nada, solo que venían muchos ruidos de tu dormitorio»

    Yo: «Qué vergüenza contigo!!! Perdón, la verdad no me di cuenta»

    Ella: «Y antenoche tampoco!?»

    La verdad que yo estaba muy avergonzado por lo que me decía.

    Yo: «Eeee… la verdad que no sé qué decir»

    Ella: «Nada, lo único, pobre mi hermana que tiene que ir a trabajar sin dormir. Aunque calculo que feliz jajaja»

    Yo: «Bueno esa es la idea. Te prometo que seré más cuidadoso»

    Ella: «Si por favor, hace dos noches que no duermo y la verdad ya me intriga saber qué es lo que hacen»

    Se levantó y se fue al sillón del living.

    Yo continúe trabajando o al menos eso intentaba, sus últimas palabras quedaron dando vueltas en mi mente.

    Cada dos segundos quito mi vista de la pantalla para observarla, recostada en el sillón con sus piernas recogidas. Mi cuñada es una jovencita de no mucho más de quince años, su cuerpo estilizado, sus pechos como dos montañitas resaltan sobre el remeron largo que lleva puesto, sus caderas sobresalen en su figura, sus piernas largas y delgadas son tapadas por un par de medias largas que llegan hasta el final del remeron.

    Su rostro es bellísimo y muestra la frescura de la juventud.

    Su cabello largo castaño claro luce unos rizos encantadores.

    Ella mueve rápidamente sus ojos hacía los míos, yo por acto reflejo los evito y fijo mi mirada nuevamente en la pantalla. Era evidente que mi mirada la desvestía y mi reacción me delató.

    Luego de un rato vuelvo a observar y ella tenía su celular en una mano y la otra mano por debajo de un almohadón del sillón que colocó entre sus piernas. Lo primero que pensé fue que se estaba tocando pero luego me dije a mi mismo (no seas mal pensado es una niña). Ella cada tanto me observaba, sus piernas se aprietan contra el almohadón.

    Será que está haciendo lo que yo estoy imaginando??

    De solo pensarlo comienzo a tener una erección.

    Saco esos pensamientos de mi mente, me levanto y le digo:

    «Me voy a hacer un café, quieres uno»

    Ella responde: «Ok»

    Al rato vuelvo con los dos café le doy el suyo, ella tomándolo me dice:

    «Espero que esto me saque el sueño»

    Yo: «Bueno tampoco es para tanto!!! No hicimos un escándalo»

    Ella se ríe y contesta:

    «Y quién te dijo que no dormí por el escándalo?!»

    Yo: «Bueno… tú me lo dijiste. Me mencionaste que te despertaron los ruidos»

    Ella: «Si; me despertaron los ruidos, pero no pude dormir pensando en lo que hacían»

    Yo no puedo creer lo que mi cuñadita me plantea:

    «Bueno, a ver. Que estaríamos haciendo?

    Lo que hacen todas las parejas»

    Ella deja la taza de café se sienta y mirándome a los ojos me dice:

    «La verdad no lo sé, podrías enseñarme?»

    Mi voz se corta y siento una transpiración fría por la espalda.

    Tartamudeando le respondo:

    «Espera, me estás pidiendo que te haga el amor? Oye eres la hermana de mi esposa»

    Ella: «Solo te pido que me ayudes, anoche y anteanoche después de escucharlos no podía dormir pero por la excitación!!! Me masturbe una y otra vez pero no logro saciar la sed. Recién mismo me estaba tocando mientras me mirabas!!! Vas a pensar que estoy loca pero no es así. Nunca estuve con un chico, el único chico con el que estuve tenía mi edad, en una ocasión estábamos besándonos y sentía un fuego en la cara y mi almejita latía muy fuerte. Lo toque allí abajo y sentí algo duro, pase la mano por debajo del pantalón lo agarre y quise masturbarlo, pero el saco mi mano y se fue!!! Me sentí rechazada»

    Yo: «Nooo, seguramente el pobre chico se asustó o simplemente se corrió y para que tú no lo supiera hizo eso»

    Ella: «Cómo sea, necesito alguien que sacie mi sed»

    Ella se para y se quita la remera que tenía puesta, su cuerpo queda expuesto, sus pechos como dos copitos blancos, sus pezones rosaditos son enormes, su piel blanca y tersa, luce una bombachita tipo vedetina color blanca con unos dibujos y sus piernas largas son tapadas por un par de medias que superan las rodillas.

    Ella: «Me ayudas??»

    Yo no puedo contener la respiración, estoy teniendo una erección terrible que sobresale en mi yoguin.

    Me paro y ella no quita sus ojos de mi bulto que sobresale en el pantalón.

    Le digo: «Quieres verlo»

    Ella solo asiente con la cabeza mordiendo su labio inferior.

    Me quito el pantalón y el calzoncillo y los dejó caer.

    Ella queda hipnotizada con mi miembro y sus ojos brillan.

    Me froto la verga que para entonces es un hierro y tiro el prepucio hacia atrás dejando el glande expuesto.

    «Quieres tocarlo??»

    Ella tímidamente lo toca, casi con miedo. Yo le digo: «Tranquila agárralo firme, toca mis bolas también. Acaso eso no era lo que querías?? No querías saber qué se siente tener un pene en tus manos??»

    Ella siente tocado su orgullo de mujer y se atreve a tomarlo bien, con movimientos suaves me pajea, su rostro de asombro y sus ojos firmes mirando mi verga, toca mis bolas y juega con ellas.

    Levanta la mirada y me dice: «No tienes pelo??»

    Yo: «Pues no, a tu hermana le gusta así»

    Ella continúa masturbando mi verga.

    Le pregunto: «Quieres probarla??»

    Ella haciendo un gesto de desagrado me dice: «Con la boca?!?!»

    Yo: «Pues claro. A tu hermana le gusta…»

    Ella se inclina y apoya sus labios en mi glande luego de un modo repulsivo lo introduce en su boca y le da una pequeña mamada.

    Sacándolo comenta «Mucho no me agrada»

    Yo: «Ok, no hay problema esto es cuestión de gustos y se trata de pasarla bien. Si no quieres no hay problemas.»

    Ella frota sus labios por mi verga la frota por su rostro como sintiendo el tacto, me sorprende cuando introduce mis bolas en su boca y mientras las chupa juguetea con ellas y su lengua.

    «Eso sí te gusta»

    Ella sin soltar mis bolas asiente con su cabeza.

    Está un rato jugueteando con mis huevos, yo la dejo y disfruto. Tomo su mano y la invitó a qué sujete mi verga y la masturbe, ella enseguida lo entiende y mientras lame mis bolas me pajea. Luego de un rato se para.

    Me toma las manos y me dice: «Quieres meterla??»

    Yo ya no soy yo, mi mente vuela por los aires y solo pienso en una cosa.

    La tomo por la cintura y la levanto, es sumamente liviana. La siento en el sillón, la miro, le pregunto: «Realmente quieres esto?? Es decir vos nunca estuviste con ningún hombre»

    Ella: «No!!! Ya te dije solo el chico que salió corriendo»

    Yo: «Ok»

    Sin dudarlo me arrodilló frente a ella tomo su bombacha y la retiro. Allí está esa vulva rosadita, un incipiente vello púbico y dos labios gorditos, con una mínima rajita entre ellos.

    Separo sus piernas, noto su nerviosismo, está temblando y totalmente rígida.

    Apoyo mis dedos en su monte de Venus y mi pulgar en su clítoris, ella tiene un acto reflejo e intenta cerrar sus piernas.

    «Tranquila… relajate que llegaremos hasta donde tú digas. Pero si quieres disfrutarlo debes estar relajada»

    Ella toma aire e inclina su cabeza hacia atrás, froto la yema de mi pulgar en su clítoris, de a poco voy abriendo sus labios para encontrar ese bultito hermoso que asoma como un pimpollo.

    Con mi otra mano tocó sus pechos, son diminutos y sus pezones están súper inflamados, los tocó muy suave para no causar dolor, acerco mis labios a ellos, los beso, los lamo suavemente ella respira profundo.

    Se nota que está sobre excitada, con mi dedo índice y angular voy abriendo muy suave sus labios vaginales, su humedad moja mis dedos, los introduzco muy despacio mientras continuó tocando su clítoris y lamiendo sus pezones. Su respiración aumenta y en segundos se estremece aprieta mis manos con sus piernas y exclama: «Haaa siiiii»

    Lo hace muy suave, casi avergonzada. Yo solo continúo lamiendo sus pezones y acarició muy suave sus labios vaginales.

    Ella se relaja y descansa su cuerpo.

    Yo: «Te gustó??»

    Ella: «Si, es mucho mejor que cuando me masturbo»

    Yo: «Jajaja si es mucho mejor. Quieres probar algo mejor aún??»

    Con expresión de miedo solo asiente con la cabeza.

    Separó sus piernas y coloco mi rostro frente a su vulva, tomo mi tiempo para apreciar toda su juvenil vagina.

    Sus labios rosados solo eran separados por una fina línea, su clítoris inflamado por la excitación se asomaba, un delgado hilo de flujo colgaba de ella.

    Con mi lengua recojo ese néctar que brotaba de su vulva y lo desparramo por sus labios, utilizo mis labios para besar su conchita su vello púbico me hace cosquillas en la nariz.

    Masajeo su clítoris con mi lengua e introduzco la punta de ella dentro de su vagina, con cada movimiento de mi lengua ella deja salir un suspiro.

    Me encanta el sabor de su conchita, la chupo con delicadeza pero apasionadamente, recorro su cuerpo con mis manos.

    Sus gemidos aumentan y utilizando mi lengua logro robarle otro orgasmo a esa pequeña princesa.

    Me levanto, quedo de pie frente a ella con mi verga dura, ella la mira, se acerca y tomándola con su mano la masturba. Con su dedo desparrama el líquido preseminal que brota de mi falo, rindiéndose a su curiosidad se introduce el glande en su boca para probar el sabor de aquel fluido. Su inocencia, su curiosidad sexual y el verla asombrada con cada cosa que descubre me excitan demasiado. Le pido que la sostenga un rato más dentro de su boca, ella lo hace y se anima a juguetear con su lengua y mi glande. Acaricio su rostro mientras la observo.

    Suelta mi verga se sienta y mirándome me pide: «Quiero que me hagas gritar como a mi hermana»

    El momento había llegado, yo convertiría a esa niña en mujer.

    Me arrodilló frente a ella y coloco mi verga en su conchita, lubrico con saliva mi glande y masajeo su vulva. Muy despacio comienzo a generar presión, su vagina cede ante mi verga, mi glande se abre paso entre sus labios.

    Su conchita es súper estrecha, sumamente húmeda y caliente.

    Su respiración es agitada, muerde sus labios como para aguantar el dolor.

    Mi verga aún no entro por completo, solo el glande desaparece entre sus labios, chupo sus pechos los lamo, ella me acaricia el pelo.

    Le pregunto: «Te duele mucho? La saco?»

    Ella: «Siii, nooo. Seguí seguí»

    Aumento la presión y siento como mi verga por fin se abre camino.

    Ella dio un grito profundo y clavó sus uñas en mi espalda.

    Yo sabiendo que esto le dolía trato de hacer movimientos suaves la beso y acaricio su cuerpo.

    Bajo la vista y veo un hilo de sangre en mi verga.

    Ella me dice: «Me arde»

    Yo: «Si, es normal la primera vez. Tranquila que ya va a pasar»

    Saco mi verga de su conchita recién estrenada, me quito la remera y limpio su sexo con cuidado luego limpio mi verga escupo mi mano y lubrico su vulva luego hago lo mismo con mi falo, me aseguro que quede bien lubricada y vuelvo a penetrarla.

    Muevo mi pelvis, ella continúa tensa y mordiendo sus labios, de a poco empieza a disfrutar, sus nervios se transforman en placer, yo hago un esfuerzo por no acabar ya que su conchita estrecha aprieta mi verga y me produce un placer extremo.

    Me detengo y le pregunto si quiere venir arriba.

    Ella rápidamente responde, sí.

    Tiro los almohadones en el piso me recuesto y tomando mi verga la coloco erecta.

    Ella la toma con su mano y agachándose muy lentamente la introduce en su conchita con mi verga clavada mueve su pelvis, lo que comienzan siendo gemidos rápidamente pasan a ser gritos de placer, sin ningún prurito expresa su placer gritando y gimiendo, con sus manos en mi pecho se mueve arriba mío.

    Yo no aguanto más las ganas de acabar.

    La levanto, me levanto yo y le pido que se coloque en cuatro, ella me mira y me dice: «Que?»

    Yo: «Cómo perrito»

    Ella no muy segura lo hace, la tomo por la cintura y la penetro, ella suelta un delicioso gemido, la cojo fuerte pero con cuidado sabiendo que su conchita recién se está estrenando.

    Sus gritos y gemidos sumado a su conchita estrecha me hacen llegar a un orgasmo intenso, siento los chorros de semen salir de mi, ella experimenta su primera vez recibiendo una corrida interna.

    Dando fuertes gritos ella también llega al orgasmo, sus piernas tiemblan y su cuerpo se relaja, se recuesta en el piso y allí queda.

    Al rato se levanta y se va a bañar.

    Cuando regresa me dice: «Hoy si voy a poder dormir jajaja. Me encantó, no pensé que sería tan hermoso.»

    Yo: «Te agradezco que me eligieras a mí para ser tu primera vez, y ya verás que esto recién empieza vas a experimentar cosas mucho más excitantes»

    Al llegar la tarde mi esposa volvió del trabajo. Mientras merendamos me pregunta por su hermana.

    Yo le respondo que dormía.

    Mi esposa me dice: «Aaaa estuvo dura la lección»

    Esto me descolocó…

    Pero esa es otra historia.

  • Una noche increíble

    Una noche increíble

    La noche estaba estrellada y la cabeza de Pedro ahumada, pues aunque no estaba borracho le llegaba bien. Al doblar una esquina se encontró cara a cara con una muchacha de tez blanca, alta y delgada que tenía más mierda encima que el palo de un gallinero. Tenía mierda en la cara, en el pelo y en su vestido largo de color marrón, vestido que por partes estaba negro. La muchacha le dijo:

    -Tú eres Pedro, ¿no?

    -Sí, mi nombre es Pedro

    -¡Qué casualidad! Ayúdame, primo.

    A ver, falta le hacía que le ayudase por la pinta que tenía, pero pedir ayuda a aquellas horas era un poco sospechoso y encima lo tomaba por un primo. A Pedro no le dio tiempo a decirle que se fuera a tomar viento, ya que a la muchacha se le acercó un hombre por la espalda, le echó la mano a un hombro y cuando la muchacha se dio la vuelta levantó la mano para cruzarle la cara. La hostia que le metió Pedro al tipo lo dejó dormido sobre la acera. La muchacha se puso aún más nerviosa de lo que ya la había puesto al ver el que ahora estaba inconsciente.

    -Después de esto cuando me encuentre me mata a golpes.

    Pedro mirando para el feo durmiente, le preguntó:

    -¿Quién es ese pavo?

    -Mi suegro, y es un hijo de puta.

    -Eso me pareció

    -¿Me puedes ayudar?

    No se podía negar.

    -Mi piso está a cien metros de aquí, ven que te doy algo para que puedas ir tirando, y si quieres te aseas un poco.

    -No me reconoces, ¿verdad?

    -¿Debía?

    -Soy tu prima Rita, la hija más joven de tu tía Ramona.

    -Te recuerdo muy niña.

    -Tenía siete años cuando me viste por última vez, fue en el día de tu boda.

    El hombre empezó a volver en sí cuando se iban.

    En el camino al piso la muchacha le dijo que escapara de la caravana donde vivía porque su suegro abusaba sexualmente de ella y encima con el beneplácito de su marido y de su suegra, que eran dos alcohólicos cómo su suegro. También le dijo que llevaba tres días escondida en un coche abandonado, tres días sin lavarse y sin comer. Por la roña que llevaba encima y por el tufo que despedía su cuerpo supo que no le mentía.

    Pedro en el piso tenía en el horno de la cocina medio pavo asado con patatas que le sobrara del mediodía. Le preguntó:

    -¿Quieres comer algo Rita?

    -Sí, lo que sea, y beber, tengo mucha sed.

    En la cocina puso el pavo con patatas a calentar, cogió una botella de agua mineral en la nevera y se la dio. Casi la manda de un viaje. Rita estaba seca. Pedro le preguntó:

    -¿Quieres darte un baño?

    Cómo buena gallega, le respondió con otra pregunta.

    -¿Quieres aprovecharte de mí, primo.

    -No soy de esos. Si decides ducharte puedes lavar la ropa en el baño que después la pongo en la secadora.

    -Quedaría desnuda.

    -No si te doy una de mis batas.

    -Vale, dámela.

    Fue a por la bata, se la dio y la muchacha se fue a duchar. Cuando la vio de nuevo en la cocina, limpia y con la bata puesta se dio cuenta de lo hermosa que era. Sus ojos eran negros y grandes, su cabello negro azabache y rizado, sus cejas las tenía pobladas, sus labios eran carnosos, su nariz pequeña y tenía un tipazo. Al ver sobre la mesa el pavo con patatas, el pan y el agua, le peguntó:

    -¿Eso es para mí?

    -Sí.

    Se sentó a la mesa y comenzó a comer. En su vida había visto Pedro comer con tanta voracidad. Él se bebía un rioja viendo cómo comía. Al acabar de comer le preguntó:

    -¿Quieres algo más?

    -No. Gracias por la cena, estaba deliciosa, ahora voy a lavar el vestido, y cuando seque me voy.

    -Puedes quedar a dormir aquí. Así tendrás toda la noche para pensar lo que harás mañana.

    -¿Qué dirá tu esposa si un día se entera de esto?

    -No diría nada, le preguntaría yo porque se marchó de compras hace diez años… La verdad es que tarda un poco en volver. ¿No crees?

    Rita sonrió por primera vez y aún la vio más hermosa.

    -Sí, un poco tarda.

    Rita se quedó a dormir en la habitación de invitados. Pedro se quedó planchado a los pocos minutos de meterse en cama. Una hora después lo despertó el teléfono móvil. Lo cogió con la luz apagada y con un tono de voz agresivo, preguntó:

    -¡¿Quién coño es a estas horas?!

    -Soy Nico, tío. Necesito tu ayuda.

    -¡¿Qué te pasa, Nicolás?!

    -Que una chavala que está cómo un queso quiere que le coma el coño.

    -Pues cómeselo, carallo, cómeselo y déjame dormir.

    -Quiere que se lo coma yo, pero con tu ayuda.

    -¡¿Qué?!

    -Lo que has oído. Dice que quiere que le coma el coño dándome tú instrucciones.

    -No entiendo nada. ¿De qué me conoce esa guarra?

    -Es la hija de Mercedes.

    -¿Qué Mercedes?

    -La de la tabacalera.

    -Ahora lo entiendo todo. Dile que vaya a tomar por culo, y si no va le das tú, que le gusta una barbaridad que la enculen.

    -No digas eso, tío si vieras cómo está de buena.

    -Lo sé, chaval, sé cómo está de buena. Sé el culazo que tiene. Sé cómo son sus tetas y cómo tiene el coño de peludo.

    Pedro oyó la voz dulce de una muchacha.

    -No tengo el coño peludo, me lo afeité para tu sobrino.

    -¿Cómo lo convenciste para que me llamara, golfa?

    -Diciéndole que si no te llamaba no follaba.

    -¡Zorra!

    -Muy zorra, y tú lo sabes mejor que nadie.

    -Ponme con mi sobrino.

    Se puso el sobrino al teléfono.

    -Dime, tío.

    -¿Aun sabiendo que ya folló conmigo sigues queriendo comerle el coño?

    -Estoy tan cachondo que le comería hasta el culo.

    Oyó de nuevo la voz de la muchacha.

    -¿Ves por qué le dije que te llamara?

    -No me vuelvas a hablar, golfa, que se ponga mi sobrino.

    -Dime, tío.

    -¿Dónde estáis?

    -Desnudos sobre una cama.

    Pedro iba a ayudar a su sobrino.

    -Mete tu cabeza entre sus piernas y separa sus labios vaginales con la lengua, hazlo suavemente y después lame sus labios interiores de modo que tu lengua acabe lamiendo el clítoris. -hizo una pequeña pausa-. Lame de abajo a arriba suave al principio y después más fuerte -volvió a callarse un tiempo-. Lame el capuchón del clítoris por los lados- se calló unos segundos-. Tira del capuchón hacia atrás y al tener el glande al descubierto, bésalo, lámelo y chúpalo. Hazlo todo muy despacito -esta vez tardó más en volver a hablar-. Si no se está magreando cógele las manos y llévaselas a las tetas para que las magree. Separa suavemente sus piernas y después mete y saca tu lengua de su vagina unas cuantas veces -volvió a callarse-. Está atento a su lenguaje corporal, o sea, a los movimientos de su pelvis, a sus manos, a su respiración y a sus gemidos, todo eso te dirá si vas bien, que vas porque oigo los gemidos de esa zorra. Deja el coño, besa su boca con lengua y dile guarradas -paró de hablar de nuevo-. Eso de «come coños» estuvo bien. Baja besando y lamiendo sus tetas, su vientre, su ombligo y besa su clítoris. -otro silencio.- Vuelve a separar sus labios vaginales con tu lengua y lame despacito de abajo a arriba -dejo de hablar de nuevo un par de minutos-. Levanta su culo con las dos manos y lame sus nalgas, lame su periné y lame y folla su ojete con la punta de la lengua -esta vez guardó silencio durante unos minutos. Lame su coño de abajo arriba presionando con la lengua y al llegar al clítoris haz círculos sobre él, pero sin presionar -volvió a guardar silencio hasta que oyó los gemidos de pre orgasmo de la muchacha-. Métele dos dedos dentro del coño y presiona con ellos hacia el abdomen para estimular su punto G. Mastúrbala apretando hacia arriba y encogiendo los dedos al retraerlo -se volvió a callar un ratito-. Pon tu lengua sobre su clítoris y haz un remolino sobre él con la lengua apretada.

    Pedro sintió los gritos de placer de la muchacha al correrse. Colgó y dijo:

    -¡Qué puta es la cabrona!

    Se metió en la cama y su brazo rozó un cuerpo. Encendió la luz y vio a Rita. Estaba destapada y desnuda. Su cuerpo era precioso, tenía tetas pequeñas, redondas, con pequeñas areolas y pequeños pezones y en el coño tenía una generosa mata de vello negro rizado. Le peguntó:

    -¡¿Qué haces aquí?!

    Rita tenía una mano entre las piernas.

    -Escuchar y tocarme.

    Quitó la mano de entre las piernas, tenía dos dedos pringados de jugos, los chupó. Pedro le dijo:

    -Eso ya lo veo, y que necesitas un buen polvo también, pero porque has venido.

    -Tenía miedo y vine para tu cama. ¿Sabes una cosa, primo?

    -Cómo no me la digas tú…

    -A mí nunca me comieron el coño.

    -A ti sería un crimen comerte el coño sin antes gozar de tu boca, de tus tetas, sin antes gozar de todo tu cuerpo divino.

    Rita no se anduvo con rodeos.

    -Goza de él.

    Pedro se levantó de la cama y le dijo:

    -Ahora vengo.

    Fue al aseo, orinó y se lavó la boca. Se volvió a meter en la cama, la besó en ambos lados del cuello, le mordió los lóbulos de las orejas. La besó en la frente, en los ojos, en la punta de la nariz, en el cuello y después le dio un pico. Rita abrió la boca y echó la punta de la lengua fuera, se besaron largamente, luego la lengua de Pedro lamió el pezón de la teta izquierda mientras le acariciaba la otra con la mano la derecha. Mamó la teta y luego hizo lo mismo con la otra. Después fue bajando lamiendo y besando por el vientre hasta el monte de venus… Lamió sus labios mayores y luego bajó besando y lamiendo el interior de su muslo derecho. Al llegar al pie le levantó la pierna y le masajeó la planta, le chupó los dedos, lamió entre ellos… Le hizo un buen trabajo, trabajo que haría en el otro pie antes de subir besando y lamiendo por el otro muslo, muslo que estaba mojado cerca del coño. Abrió los labios vaginales con su lengua y se encontró con el coño encharcado. La lengua se le pringó de jugos de sabor entre agrio y salado, jugos que se tragó. Luego lamió de abajo a arriba lentamente al tiempo que le echaba una mano a la teta derecha y con dos dedos jugó con los pezones. De repente el cuerpo de Rita comenzó a temblar y a convulsionarse mientras jadeaba cómo una loca. Pedro no dejó de lamer su coño hasta que no acabó de echar la última gota de la corrida.

    Al acabar de correrse tenía una sonrisa de oreja a oreja. Pedro la volvió a besar y después de hacerlo le dijo Rita:

    -Comes el coño como los ángeles.

    -Más bien cómo un diablo. ¿Y tú qué tal follas?

    -Contigo follaría cómo una puta cerda y viciosa.

    -Me gustan esas clase de mujeres, las mujeres sin perjuicios, las guarras, las que les da lo mismo comer una boca, un culo o una polla.

    -En ese caso lo vamos a pasar en grande.

    La polla de Pedro se había puesto a media asta. Rita escupió en la mano, se la cogió y la meneó con parsimonia. Meneándola acercó su boca a la de Pedro y le escupió en los labios, después le escupió en la cara para luego lamer su saliva con la lengua, lengua que acabó dentro de la boca de Pedro. Luego, sin dejar de menear la polla, puso la boca cerca de su ojete y le escupió en él varias veces, después mojó un dedo en la boca y se lo fue metiendo en el ojete. Pedro estaba callado cómo un muerto. Rita le peguntó:

    -¿Te gusta?

    -Todo lo guarro me encanta.

    Le sacó el dedo del culo, lo olió, y le dijo:

    -Me gusta este olor.

    Chupó el dedo y se lo volvió a meter en el culo. Después le cogió el glande por la corona con dos dedos y lo masturbó. Al ratito Pedro se corrió. Su leche bajó por el talle y el que llegó a los huevos Rita la lamió y la tragó.

    Pedro al acabar de correrse, le dijo:

    -Eres de las mías.

    -Si crees que lo que hice es ser una cerda, espera y verás.

    Subió encima de él y le puso el culo en la boca. Pedro lamió y folló el ojete con la lengua, luego Rita le puso el coño a tiro, al sacar Pedro la lengua se lo frotó contra ella… Poco más tarde cogió su polla, la frotó el ojete hasta que la puso dura y después la fue metiendo hasta el fondo del culo. Lo folló despacito, frotando su clítoris contra el monte de venus y comiéndole la boca. Rita estaba en su salsa y lubricaba una cosa mala… Tiempo después sacó la polla del culo y la metió en el coño. Lo folló con saña y al rato comenzó a temblar de nuevo. Se estaba corriendo. Pedro sintiendo los jugos de su prima encharcando sus huevos y su boca chupando su lengua la sacó y se corrió fuera.

    Al acabar le preguntó Rita a su primo:

    -¿Te gusta cómo follo?

    -No me gusta, me encanta.

    -¿Alguna vez te bañaste bajo una lluvia dorada?

    -¿Te excita mear por un hombre?

    -Me encanta bañarlo de arriba a abajo.

    -Pues ya estás tardando en bañarme.

    Rita subió encima de Pedro, abrió el coño con las dos manos, apuntó a su cara… Y ahí lo dejo porque la meada fue cómo la noche, larga, muy larga.

    Por cierto, Rita sigue viviendo con su primo.

    Quique.

  • ¿Couple Swap!?

    ¿Couple Swap!?

    Valentina y su novio pasan la noche en casa de una amiga suya con su respectiva pareja. Lo que pasará allí, hará que el novio experimente una sensación perturbadora a la par que excitante.

    Valentina y su novio tenían muchas ganas de ir a un parque de atracciones, el problema era que estaba muy alejado de su ciudad, por lo que tendrían que hacer un largo viaje y parar a descansar en algún motel o algo por el estilo. Por suerte, una de las mejores amigas de ella, Ximena, le había comentado que la casa de su novio Nacho quedaba a poca distancia de dicho parque. Le ofreció estadía allí, así podrían ir juntas con sus respectivas parejas, así que pues nada, se pusieron manos a la obra.

    Ya en casa de Nacho, una estancia lujosa que contaba con varias habitaciones, se encontraban charlando en el living, haciendo tiempo para la hora de apertura del parque. Ambas parejas estaban en esa fase de la relación en la que las ganas de follar se apetecen continuamente, por lo que Ximena le transmitió entre líneas a su amiga:

    —Nosotros nos vamos a acostar un rato, beba. —Acompañado de un guiño cómplice.

    Marcharon a la habitación de la mano. Valentina y su novio, al estar solos, comenzaron a hacerse caricias y darse unos tiernos besos.

    —Cariño —le dice ella—, te apetece que nos marchemos a un hotelito, o nos quedamos aquí en el cuarto de invitados (?).

    —Yo estoy con muchas ganas de vos, hermosa, no sé si aguanto hasta un hotel.

    —Vale, nos quedamos aquí.

    La habitación era acogedora, corrieron las cortinas dejando entrar la luz del sol. Comienzan a desvestirse mutuamente. Valentina estaba por quitarse su sexy lencería pero su novio le detiene.

    —No te la saques, se te ve súper bonita.

    Ella le sonríe, luego se pone en cuatro sobre las blancas sábanas de la cama, ofreciéndole las firmes y voluminosas nalgas al afortunado de su novio. El novio se acomoda y comienza a acariciarla. Le encantaba el contraste que hacían el cabello negro y la lencería del mismo color sobre la pálida y tersa piel que, gracias al sol, tenía una tonalidad cálida.

    El, muy apreciativo con la belleza de su novia, solía volverse muy babosón.

    —Ay mi amor, pero qué hermosa que sos, mirá todo esto, por dioos —le dijo mientras pasaba las manos por la cintura.

    En algunas ocasiones, ella solía responderle con un “has visto”, o un “lo sé”, aunque por lo general no decía nada, sólo se limitaba a disfrutar de sus caricias.

    El novio ya estaba a tope, corrió a un lado la tela de la braga listo para entrar, pero de repente, se empezaron a oír los sonidos provenientes de la otra pareja. Se sintió un poco turbado por la rudeza, eran tan fuertes los choques de la piel con piel, y los gemidos de ella que, aún con la distancia entre una habitación y otra, se alcanzaban a oír perfectamente.

    —¡Por dios! Valen, ¿no es un poco… salvaje él?

    —Tranquilo cariño, ellos son así —le dijo sin parecer inmutarse.

    El novio, algo nervioso, continuó besando el trasero de su novia. Mientras estaba en eso, notando la respiración agitada de ella, se escuchó una seguidilla de palmadas… Justo él estaba tocando sus pompas, por lo que no pudo evitar asociar esas palmadas hacia ella, lo que le hizo sentirse más perturbado aún. Él no se imaginaba haciéndole eso, a pesar de que sonaba tentador, prefería acariciarla y no enrojecer esa bella piel con unas fuertes nalgadas. Trató de hacer de cuenta que los sonidos no le afectaban y siguió con sus caricias.

    —Mi amor, qué rico todo esto que tenés acá, ya no puedo esperar, te voy a entrar. —Se puso en posición y comenzó con un leve vaivén—. Qué hermosa cola que tenés.

    No podía evitarlo, tenía que decirlo, pero para su sorpresa, su novia le respondió con algo no usual en ella.

    —Hermosa es tu polla, bebé.

    Ella no solía “devolverle” los halagos, pero por alguna razón ahora sí lo hizo.

    —No bombón, la hermosa acá sos vos. Qué lindo es cogerte.

    —Estoy de acuerdo, hermoso es follar.

    Le encantaba oír ese tono cachondo suyo. Los sonidos del otro cuarto se calmaron, aunque por poco rato. Los rechinidos empezaron leves, pero luego se volvieron penetrantes, debido a que las patas de la cama se elevaban un poco y en consecuencia, golpeaban sórdidamente el suelo. La chica gritaba de placer, en contraposición a los gemidos de su novia, los cuales eran más bajitos y jadeantes.

    La pareja cambió de posición, ahora estaban haciendo el misionero. Parecía ser que el orgasmo había llegado en la otra habitación, porque los gritos de ella cambiaron por unos gemidos que al novio le resultaban más placenteros de oír

    —Mi amor, me gustaría hacerte gritar así —le dice pero ella no le responde, estaba ensimismada en sus fantasías.

    Valentina llegó al orgasmo propiciado por un cunnilingus, y de seguido su novio, quien acostumbraba hacerla llegar primero a ella. Se acostaron juntos en cucharita a dormir unos quince minutitos antes de alistarse para ir al parque.

    Ya preparados para marchar, esperaron en el living a Nat y Nacho. La amiga pensó que ellos habían salido y que recién llegaban, justo a tiempo.

    Tras haber escuchado todo aquel escándalo, al novio le daba algo de aversión el tal Nacho, a pesar de que parecía un tío majo.

    ******

    Llegaron al Disney Park sin complicaciones en la entrada. Experimentaron las primeras atracciones con tranquilidad, gracias a que había pocas personas. Sin embargo, progresivamente se fue llenando de gente hasta quedar abarrotado.

    El cuarteto iba de atracción en atracción, las amigas no paraban de conversar, como si estuvieran recuperando el tiempo sin verse. Con frecuencia se apartaban para cuchichear, llegando sólo a oírse sus risotadas. Era increíble ver a esas dos preciosas mujeres, yendo de un lado al otro. Juntas hacían una tentadora combinación, con la anfitriona rubia de cabello corto, con unos voluptuosos pechos y la amiga con esas anchas caderas. No cabía duda de que se habrían vuelto la fantasía de muchos de los presentes.

    La fila para la montaña rusa estaba que rebalsaba. Los cuatro se mantenían de muy buen humor. Llegaban a estar muy apretados en esa fila. La retaguardia de Valentina se encontraba resguardada por su novio, Ximena al costado de ella y Nacho en la cabecera. Valentina conversaba con su amiga y, continuamente, giraba el cuerpo sobre su eje en un ángulo de 180°, como si estuviera haciendo algún tipo de ejercicio, probablemente por ansiedad.

    Al novio le parecía gracioso esa inquietud de ella, en ocasiones giraba tanto que le restregaba sus nalgas y luego se volteaba hasta quedar de frente. Ambas chicas tenían una jocosa sonrisa que por momentos le pareció que intentaban encubrir algo. Nacho repetidas veces se daba la vuelta para conversar. En una oportunidad, se le ocurrió que, tal vez, Valentina estuviese restregando también la cola en el paquete del novio de su amiga. En eso estaba él hasta que por fin les tocaba pasar.

    Salieron tarde del recinto. Valentina y su novio no estaban muy contentos con la idea de viajar tantas horas de noche. Su amiga, quien pareció leer la preocupación en sus rostros, les ofreció que durmieran en casa de su novio, así a la mañana siguiente podrían volver para terminar las pocas atracciones que les faltaron; no les llevaría muchas horas por lo que alcanzarían a hacer el viaje de vuelta aún de día. Era la oportunidad de aprovechar al 100% su visita que tan poco habitual resultaba ser, por lo que les pareció genial la propuesta.

    ******

    Llegaron bastante agotados, a la medianoche ambas parejas fueron a descansar. Valentina y su novio estaban abrazados, él le acariciaba la espalda deleitándose el tacto con la suave seda de su babydoll. Estaba a punto de quedarse dormido cuando siente unos tiernos besos de su amada, seguido de unas sugerentes caricias. De un momento a otro, la novia sale de la cama.

    —¿A dónde vas, amor?

    —Ya vuelvo bebé.

    Pensó que iba a ir al baño, seguramente, por lo que se recostó y cerró los ojos, debatiéndose si se quedaría dormido antes de que llegara. Unos minutos después, siente el peso en la cama, enseguida extiende sus manos para acariciar los glúteos de su chica, pero se sentían algo distintos; no le dio importancia, de seguro era por la posición pensó. Desplazó sus manos hacia los pechos y ahí fue cuando abrió los ojos como platos.

    —Shhh… Tranquilo, está todo bien —le dijo Ximena.

    —Xime, ¿qué pasó?

    —Nada, quedate tranquilo, lo estuvimos organizando con Valen por la tarde. Esta aventurilla no sale de esta casa, ¿ok? —Le hace un guiño.

    —Ay no, pero si vos estás acá, ella está con tu… novio (?)

    —Y sí… Qué te parece.

    —Ay dios…

    —¿Por qué estás tan preocupado? ¿No tenés ganas o qué?

    —No, no es eso, vos y Vale deben de ser las mujeres más hermosas que tuve la oportunidad de conocer, es que… Es que, esta mañana los escuchamos y tu novio parece ser algo… salvaje.

    —¿Cómo que nos escucharon? Uy, yo pensé que se habían ido a vagar por ahí. Por eso yo también… Bueno no importa, qué más da, estamos en confianza.

    El enamorado estaba muy excitado por la idea de degustar a esa otra bella dama, pero temía lo que pudiera hacerle ese “salvaje” a su novia.

    —Xime, llegamos a escuchar unos fuertes azotes, me preocupa Valentina, no sé si le guste esa forma de…

    —Vos tranquilo, si mi novio me coge así es porque yo también soy una salvaje. Si ella es más tranqui él se amolda a su ritmo.

    A todo esto, él no paró ni un segundo de acariciar suavemente el cuerpo de aquella mujer, quien llevaba el mismo tipo de prenda que su amiga. Se empezaron a desvestir. Ya abrazados comenzaron a besarse. Desde la otra alcoba llegaban los amortiguados sonidos. El novio se detuvo a escuchar. Cada vez se intensificaban más, al punto de reconocer la pelvis chocando contra las nalgas que, a diferencia de Ximena, se escuchaban más graves, más pesados… Normal.

    El ritmo iba aumentando…

    —¡Ay sí, así! —se llegó a oír en boca de Valentina.

    El novio estaba algo turbado, parecía ser que a su novia se le había desbloqueado la “conversación” en la cama, con ese tono cachondo.

    —¿No te da cosa escuchar a tu novio cogiendo con ella? —Le pregunta a la amiga.

    —No, para nada, estoy acostumbrada.

    Él miraba hacia la pared.

    —¿Y qué pasa si se enamoran y se van juntos?

    Ximena suelta una carcajada…

    —Te recuerdo que estoy acá con vos, ahora, aprovechá vos también.

    El enamorado miró a la chica y comenzó a besarle el cuello, el aroma que tenía era exquisito, no cabía duda que ella era igual de hermosa que su novia. Hablando de “aprovechar”, le lamió los pezones, luego baja lentamente, dejando besos por el camino, hasta llegar a la entrepierna. De seguro no se volverían a ver frecuentemente, debía de saborearla a conciencia. El claro sonido de una nalgada lo alertó. Levantó alterado la cabeza, y se vuelve a escuchar otra nalgada, pero esta vez acompañada de un grito placentero de Valentina.

    —Ay no, ¡le está pegando, Xime!

    En esta oportunidad la amiga no tomó como una broma el comentario, de hecho le molestó un poco.

    —¿Vos qué te pensás, que soy tan estúpida como para estar con un tipo que golpea?

    —Nono, disculpame. Disculpá que sea tan intenso, es que estoy muy excitado por la situación.

    Ximena notó verdadero arrepentimiento en su mirada.

    —Mmm, okey… —Le acaricia el cabello—. Qué te parece si seguís con tu trabajito ahí abajo.

    —Mmm, con gusto. —Le devora con intensidad—. Pero que sepas que yo no te voy a dar nalgadas, te voy a dar muchos mimos antes de cogerte. Espero que no te moleste.

    —No te preocupes, también me gusta así —le responde ya excitada.

    El novio se hundió en su interior, acariciando esas suaves piernas en el proceso. Se volvieron a escuchar azotes acompañados de gritos de placer. «Ella es una salvaje también» pensó el novio pero, en comparación, Valentina no era tan escandalosa.

    Él y Ximena llegaron al orgasmo. Quedaron acostados unos instantes recobrando el aliento. En la otra habitación se escuchaban los sonidos de, presumiblemente, el misionero. El ritmo se volvía tan intenso que, nuevamente, se oían los penetrantes golpes de las patas de la cama. Se miraron unos instantes y ella, sin más, bajó hasta su miembro. Gracias al fellatio que le estaba practicando Ximena, acompañado del tacto de esas bellas tetas en su muslo, volvió a ponerse a tope para un segundo round.

    Cogieron todo lo que pudieron hasta caer rendidos. Por suerte, los de la otra alcoba se calmaron. Abrazados, él le acariciaba la espalda y le rascaba suavemente el cabello a su sexy acompañante quien, completamente relajada, entró en un profundo sueño. El novio estaba a punto de dormirse también pero nota que los sonidos en la otra habitación vuelven a aparecer…

    No lo podía creer, seguían teniendo sexo, ¿cómo iba a conciliar el sueño ahora? Miró a su acompañante; estaba roncando, no iba a despertarla. Se apartó un poco de ella y la observó. La luz de la luna teñía de azul esas suaves piernas y, por la posición en la que había quedado, se le alcanzaban a ver los senos. El ritmo que llevaban era leve, sin embargo, la dualidad de emociones que estaba sintiendo el novio en ese momento eran increíbles: por un lado le perturbaba lo que ocurría en la otra alcoba, pero también sentía excitación por su sexy acompañante.

    Se incorporó y comenzó a masturbarse viendo a la dama, imaginándola en diversas e impúdicas situaciones sexuales. Pensaba que si acababa de nuevo, estaría lo suficientemente “derrotado” como para volver a dormirse… La cadencia aumentaba, se intensificaban, penetraban en él. Su mente luchaba por mantener la excitación a tope. El placer en ella alcanzó un punto en el que ya no podía disimular su exteriorización: «oh sí, mí amor, sigue»; y Ximena aparecía en orgías «¿sigo?», en bukkakes «splash», bañadas sus enormes tetas en leche «ay sí, pégame». Los bufidos de aquel salvaje aparecieron, le daban miedo, la cama retumbaba «¡splash!», ojalá ella no despierte… «uhm, uhm, ¡ssí!».

    Los otros dos estaban llegando a un intenso orgasmo, con sus gemidos mezclándose como un canto tribal. Eyaculó, y parte de la lefa cayó en el muslo de ella.

    Se apaciguaron todos los sonidos en la casa. Pudo al fin acostarse a dormir. Durante las distintas fases del sueño, era invadido por cacofonías sexuales «uhm, sí, así, ¡pégame!», tal vez producto de su mente o, tal vez no…

    A la mañana siguiente, le despertaron los movimientos de Ximena, quien se había levantado y retirado de la alcoba. Él también se levantó. Fue a buscar a su amada. Yacían abrazados como dos leones con, solamente, el sol cubriéndolos. Se despertaron al escucharlo entrar. Ella lo miró adormilada, tapó con su muslo el miembro de Nacho y sonrió a su novio.

    —Hola mi amor —le dice irguiéndose un poco.

    A su pareja se le iba a quedar implantada en la mente esa imagen. Ella se despereza y anuncia que se irá a bañar. Antes de levantarse, mira con complicidad al novio de su amiga, y luego se marcha.

    FIN

    Por Dany Campbell

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    Si habéis llegado hasta aquí, os animo a dejar en comentarios vuestras apreciaciones, ya sean positivas o negativas, estoy abierto a recibir sus sinceras opiniones.

  • Regreso anticipado despierta pasiones

    Regreso anticipado despierta pasiones

    Llegas a la casa sin hacer ruido. Yo duermo en nuestra cama y tú habías estado fuera de la ciudad los días pasados en algunas actividades de trabajo. Tu regreso no lo esperaba hasta el siguiente día, pero aquí estás acostada a mi lado.

    Me despiertas abrazándome y acariciándome. Despiertas a mi pene con esa sensación de tu cuerpo, una de tus manos acariciando mis testículos, tus senos en mi cara, tu otra mano en mi cuello llevándome a ellos y diciéndome que ya estás en casa. Despierto con esa sensación tan especial, amorosa, de sentirme a tu lado. Te pregunto que si es cierto y me dices que sí, que allí estás ya.

    Entraste a la casa cuidando de no hacer ruido para no despertarme y darme una maravillosa sorpresa. Subiste a nuestra recámara, me viste acostado, quitaste tu ropa y te metiste en la cama a mi lado. Ves a nuestro amigo algo despierto, me abrazas para acercar tu cuerpo al mío y acomodas mi cara para dejarme sentir tus senos y empezase a tocar mi pene sobre mi ropa interior. Poco a poco lo sacas de su encierro y, mojando tu mano, lo vas acariciando para ponerlo más duro. Alcanzas con tu mano mis testículos para tocarlos delicadamente, como siempre lo haces, y mi pene responde a esas sensaciones que generan tus caricias poniéndose duro y largo.

    Cuando me despiertas, me dices que sólo te sienta. Que disfrute, que no hable. Me acercas tus pezones a mi boca, rozando mis labios para que yo los chupe y me pides que abra la boca para mamarlos rico mientras con tu mano me sacas las primeras gotas de líquido preseminal. Una parte lo embarras en la punta de mí ya erecta verga y otra en tus senos, para dármelo a saborear Abro la boca, el olor me guía a tus pezones y como uno primero y luego el otro, que ya tiene embarrados mis líquidos.

    Me dices que lo saboreé, que sienta el sabor de mis jugos, el sabor de mi verga en tus senos, mientras me sigues masturbando con una de tus manos, poniendo más duro y ancho mi pene con cada movimiento. Dices que extrañabas tanto estar juntos que por eso viniste un día antes de lo esperado.

    Acercas tu mano a mi boca y me metes tus dedos para chuparlos y saborear más de mis líquidos. Dices que ya querías sentirme y tocar mi pene. Chuparlo y acariciarlo. Sentirlo en tu mano, en tus labios, en tu boca. Lamerlo con tu lengua y recorrerlo hasta bajar a mis testículos y meterlos a tu boca. Todo esto mientras me sigues masturbando y dándome tus senos a chupar. Yo siento como están poniéndose tus pezones muy duros y erectos, así como tus senos se empiezan a hinchar de la excitación.

    Te mueves un poco y empezas a tocar tu vagina, escucho yo que estas mojadita y llevas tu mano a mi boca, para darme a sentir la humedad de tu sexo. Me preguntas si te extrañaba y yo sólo asiento mientras chupo tus dedos para obtener la mayor cantidad de sabor a ti. Vuelves a tocarte y metes dos dedos en tu vagina, penetrándote profundo, moviéndolos dentro de ti, dándote placer, llenando tus dedos de tus líquidos y me los das de nuevo a saborear.

    Dices que lo disfrute, que sienta lo rico de tus líquidos, lo excitada que estás y entonces yo llevo una de mis manos hacia tu sexo y te acaricio sintiendo todo lo mojada que estás. Tú regresas a tocar mi pene que está cada vez más duro y mojado, acariciándolo a lo largo, llegando a mis testículos y pasas a frotar mi perineo.

    Mojas tus dedos con mis líquidos que resbalan de la punta, regresas a frotar mi perineo y llegas hasta las fronteras de mi ano, que rozas en su entrada, mojándolo un poco. Retiras tu mano llevándola a tu boca, la lames y humedeces con tu saliva y regresas a frotar mi ano, empujando uno de tus dedos en la entrada, encontrando pasar ligeramente hacia el interior, mientras yo inserto mi segundo dedo en tu vagina, arrancando un gemido rico de tu boca Me dices que extrañabas estar así juntitos, que esperabas con ansias este momento. Que me quieres decir todo lo que habías hecho estos días que estuvimos separados y que quieres dejarme sentir lo que habías recibido. Que te gusta excitarme y ponerme muy mojadito y duro.

    Me separas de tus senos y bajas a mi pene que sigues masturbándolo rico. Me besas en la boca y me dices que habías estado extrañándome y a la vez disfrutando de todo lo que se dio. Las dos noches antes de regresar a la ciudad fueron intensas y que sólo te habían hecho desear más sentirme y acostarnos juntos para hacernos el amor rico, retomar nuestros cuerpos, besarnos y acariciarnos intensamente, cogernos y decirnos lo que habíamos vivido cada quien. Te separas de mi boca y vas a mi pene, te pones de forma que pueda verte y mientras me sigues acariciando, diciendo que lo extrañabas pero que lo vas a compensar por no estar cerca estos días, y sin quitar tu mirada de mis ojos, te aseguras que vea cómo lo empiezas a lamer con tu lengua y saborear la gota que asoma en la punta. Te acercas rápido a mi boca para dármelo a probar y decirme lo mucho que extrañabas hacer esto, mientras nos besamos intensamente de nuevo.

    Regresas a chupar mi pene y lamerlo en su extensión, llegando con tu lengua a mis testículos, mientras que con una mano sigues masturbándome, haciéndome salir otra gota que la tomas con tu lengua de nuevo y vuelves a mi boca para saborearla juntos, besándonos intensamente. Empiezas a decirme lo excitada que estás. Lo mucho que te gusta hacerlo y lo mucho que disfrutas tener mi pene en tu cuerpo y tu boca, lo rico que es y lo mucho que te excita hacer eso.

    Poco a poco, se da el mejor momento para decirme como estuvieron tus pasadas dos noches en la distancia. Empiezas diciendo lo rico y excitante que había sido tu noche con ese amigo de tiempo atrás que te encontraste unos días antes e durante tu estancia en aquella ciudad que te tocó visitar, y que habían estado juntos en la tarde, dos días previo a tu regreso. Se quedaron de ver en un café y después de los saludos de rigor y los comentarios generales del cómo estaban, se fueron a un hotel para coger un rato como en tiempos anteriores. Que lo habías hecho venirse en tu vagina, en tu boca y culito, dejándote saciada y llena de semen de él. Le chupaste su verga hasta hacerlo venir en tu boca y darle a probar su semen, como te gusta hacerlo.

    Recordaron los momentos que cogieron juntos años atrás y que te decía que era fabuloso volverte a sentir siempre tan sensual y pasional. Y que, antes de dejarte en tu hotel, ya por bajarte de su coche, aprovechaste para dejarle un rico recuerdo tuyo chupando una última vez su pene como a ti te gusta y haciéndolo venir en tu boca a manera de agradecimiento por la tarde y a manera de despedida del día. Esto me lo cuentas mientras nos besamos intensamente y siento en mi mano, que tocaba tu sexo, la forma tan deliciosa de mojarte mientras me vas diciendo todo. Es tal la forma que te excita recordarlo y contármelo que mueves tu cadera hacia adelante y atrás para frotarte más con mi mano y hacer más intensas las caricias que recibes de mis dedos.

    Te expreso lo mucho que me encanta saber que lo disfrutaras, que te lo cogieras rico y más que me lo cuentes. Me comentas que te preguntó si andabas con alguien y que le dijiste que sí. Le comentaste incluso que yo sabía que lo ibas a ver y que no era un problema entre nosotros. Me comentas que eso le encendió a él y que tú le mencionaste que cuando nos viéramos, me platicarías todo con detalle. Sigues con las caricias y me dices que hay más cosas para contarme. Para entonces, te subes en mí y montas mi verga ya dura. Antes de meterla, la tomas con tu mano y juegas con ella en la entrada de tu vagina para excitarte más, humedecerla con tus jugos y acomodarla en la entrada. Yo puedo verlo todo. Es una vista muy excitante. Empiezas a bajar, metiendo la punta de mi verga primero, atravesando tus labios vaginales, haciendo una pausa para después seguir recibiendo más de mi pene, hasta tenerlo todo dentro de ti. Se siente tan rico, tú tan excitada y mojada. Estiras tus brazos y alargas tu torso, sacando tus ricos senos, regalándome esa bella estampa que me encanta de ti, ensartada hasta el fondo con una verga dentro, con tus senos altivos, dispuestos a mayor placer. Después de tocar tus pezones, te inclinas para besarnos intensamente de nuevo, mientras subes tu cadera para empezar a cogerte mi verga.

    Entre besos, sentir tu cuerpo pegando al mío y el movimiento de tu rico trasero, puedo sentir ir en aumento tu excitación. Tu cara denota deseo y muestra gusto por tener otra vez verga dentro de ti.

    Me cuentas entonces, con voz entrecortada por la excitación que vas sintiendo, que la noche siguiente de estar con tu amigo, te volvió a buscar, para invitarte a cenar en un restaurante agradable. Luego te llevó a un club de intercambio, donde al llegar, te presentó a una amiga y su pareja. Apenas pasaron las presentaciones, empezaron a interactuar con ellos y ella te ofreció a su pareja para que te lo cogieras. Para ello cada una de ustedes chupaba a la contraparte. Tu amigo con su pene ya erecto y largo, estaba siendo atendido por tu amiga, devorándolo completo y sujetándolo de sus testículos. Tú mientras masturbabas y empezabas a chupar la verga del esposo de la amiga. Rápidamente se ponía dura y gruesa, te era grato sentirla, le dabas unas lamidas ricas y lo chupabas con gusto. Entonces ella te jalaba hacia la verga de tu amigo y entre las dos compartían el pene ya muy excitado de él, lamiéndolo entre las dos y besándose eventualmente. Con esas caricias tan intensas y excitantes, a tu amigo lo hacían venirse en sus bocas y cara, repartiéndose su semen entre las dos, besando sus bocas de nuevo mientras ella te tocaba y masturbaba y te decía que quería verte cogiendo a su esposo.

    La besabas por última vez, le decías que pusiera atención y te subías en él abriendo tu compás para acomodar tus piernas a cada lado de él, diciéndole que te lo ibas a coger para hacerlo venir, mientras te metías la totalidad de su ya duro pene en tu vagina, manteniéndote quieta por un momento mientras tu vagina se acostumbraba al nuevo visitante y empezabas a cogerlo. Te recostabas hacia su pecho, para rozar tus senos con su cuerpo y le buscabas besar en la boca pasionalmente, preguntándole si le gustaba lo que veía y sentía. Te contestaba que sí, mientras le arrancabas gemidos con la forma tan rica que lo cogías moviendo tu cadera de forma muy especial, sintiendo cómo estaba excitándose cada vez más. La esposa se montaba en tu amigo, y ya ensartado en él, ella se acercaba a ti, se besaban brevemente en la boca y tú y le decías que su esposo tenía una rica verga que te llenaba toda.

    Todo esto me lo dices mientras sigues cogiendo mi verga, metiéndola toda dentro de ti y rozando tu pubis con mi cuerpo para excitarte más. Nos besamos y puedo sentir que contarme tu experiencia de esos días te produce mucho placer y te pone más mojada cada vez Me cuentas que, mientras eso pasaba, se acercaron varias personas, hombres y mujeres, solos y en pareja para observarlos coger. Eventualmente, uno de ellos se paró a tu lado mostrando un pene de buen tamaño y ya erecto. Se acercó a ti, tú lo viste con deseo y lo apuntó a tu boca, rozando tu mejilla con la punta.

    Por toda respuesta de tu parte, sacaste la lengua, le lamiste esa cabeza del pene ya erecto, le rodeaste la punta con tus labios y empezaste a darle una chupada intensa, recorriéndolo, lamiendo sus testículos y disfrutando de tener en tu boca una verga gruesa y algo larga. Dura toda y con un sabor rico. Mientras seguías cogiendo al esposo que a cada momento te dejaba sentir que se incrementaban sus ganas de venirse en ti. El resultado de tus atenciones orales al sujeto, hizo que se viniera en tu boca y no desaprovechaste para saborear y tomarte todo su semen.

    Sin más palabras que un gracias, se fue de allí. Otra mujer se acercó entre ustedes, las abrazó a las dos y empezó a besarlas en la boca y tocar sus cuerpos, mientras ustedes seguían cogiendo a sus parejas del momento. Estabas sintiendo como el esposo se acercaba al orgasmo, y de momento, te levantaste rápidamente para quitarle el condón y meterlo de nuevo en ti, sacudiendo tu cuerpo para que perdiera todo control que le quedaba y haciéndolo venir profunda e intensamente en ti. El descargó en tu vagina una corrida abundante, con tres o cuatro primeras eyaculaciones que sentiste tocar el fondo de tu vagina, así como más semen que depositó en tu interior, tanto que empezó a escurrir fuera de ti y resbalar por tus muslos, junto con tus jugos producto de la excitación que te provocó. Relatarme eso, te hace venirte sobre mi intensamente y yo te expreso que me encanta que te lo hubieras cogido tan rico y que te hubiera dejado su semen en ti.

    Todo eso te excita y te moja recordarlo y contarlo. Mi pene se va ensanchando dentro de ti, anunciando mi inminente corrida, ya que es mucha la excitación que experimento y me pides que lo haga dentro. Me vengo intensamente en ti y tu cuerpo responde con otro orgasmo más, largo, pasional y delicioso, que te hace estremecer y correrte deliciosamente, mojándome todo.

  • Mi segunda vez en mi vida sexual

    Mi segunda vez en mi vida sexual

    Era abril,  en mis vacaciones de semana santa, en plena semana santa, comencé a chatear con un viejo amigo, un amigo que le tenía muchas ganas, en plena conversación le confesé que él me atraía demasiado en forma sexual y comenzó nuestra conversación hot, mientras le enviaba fotos desnuda mostrando mis senos y videos masturbándome, él me enviaba videos de su pene duro, en esa noche quedo muchas ganas… Quedamos en vernos después de mis vacaciones.

    Fue un sábado en la tarde que él me recogió en su moto y nos dirigimos a su casa, nos sentamos en su cama, pusimos hip hop americano, mientras hablábamos de nuestras cosas de estudio, trabajo y pensamientos, un momento nos quedamos mirando fijamente y nos comenzamos a besarnos apasionadamente, mientras él estaba acostado y yo encima de él, comienza a besarme lentamente mi boca, mi cuello, mi pecho hasta llegar a mis senos, los besaba encima de la blusa, mientras yo acariciaba su cabello y su cuello, en ese momento sentí su pene encima de la ropa, comencé a moverme con ganas que me lo metiera, llega el momento de que me quita la blusa lentamente (no tenía brasier), besa lentamente mis pezones, los chupa como si fueran unos teteros, los muerde y juega con ellos, mientras yo le tocó el pene encima del jean, sentí que lo tenía duro, ahora es mi turno de besarle el cuello y quitarle la camisa, él tenía el pecho peludo, es algo que me pone loca.

    Agresivamente me abraza y me pone en posición acostada y se pone en la tarea de quitarme el short lentamente, quedando en tengas rojas, abre mis piernas y comienza a besar mi vagina encima de las tangas, siento mucha excitación, que ya quería que lo hiciera sin las tangas, la besa, pasa su lengua y decide en poner de lado la tanga para hacerme sexo oral, comienza por mi clítoris chupándolo y jugando con él con su lengua, baja lentamente y sube con su lengua hasta llegar de nuevo al clítoris, ve que estoy muy mojada, mete los dedos lentamente mientras va jugando su lengua con mi clítoris, mientras yo le digo ¡que rico!, empieza lentamente y va subiendo su nivel de velocidad hasta el punto de decirle ¡métamelo ya!, decido bajarle el jean y el calzoncillo, me encuentro con su pene duro y parado, que comienzo hacerle sexo oral.

    Primero fui besándole la cabeza, jugando con mi lengua, haciéndole movimiento rápidos con mi lengua sobre la cabeza de su pene, veo que le gusta, comienzo en metérmelo en mi boca como si fuera una paleta de helado, le hecho salivas, voy bajando con mi lengua hasta sus bolas y se las cupo como si fuera un caramelo redondo, mientras lo escucho un gemido suave, vuelto a meterme su pene en mi boca, mientras lo miro fijamente a los ojos y el cogiendo mi cabello, me coloca en posición de cucharita, y llena su mano de su baba y humedece mi vagina, mete lentamente el pene, mientras que yo me toco el clítoris, él se va moviendo al ritmo de la música que estábamos escuchando, nuestro género favorito (hip hop americano), mientras me va cogiendo fuerte el me coge del cuello y me dice ¡que rica estas! ¡La tienes apretada!

    Mientras yo le voy diciendo ¡dame! ¡Dame! y gimiendo duro, mientras él va pasando su lengua dentro de mi boca, unas mordidas de más, lo miró fijamente y le digo ¡que rico!, tomo la iniciativa de ponerme arriba de él, lo beso primero, unos besos agresivos y a la vez apasionados, cojo su pene y lo introduzco en mi vagina lentamente, ya que lo siento dentro, comienzo a moverme agresivamente, queriendo más, mientras me muevo me cojo los senos y el me nalguea duro, dejando su marca de mano en mi nalga derecha, mientras sigo gritando ¡que rico! Y gimiendo duro, me levanto y me pongo en 4, pero el pecho totalmente abajo, el introduce fuerte su pene, mientras va sonando aplausos, un momento baja la velocidad y va acariciando mi ano con su dedo pulgar y me echan saliva, en ese momento quería que me siguiera dando duro, le digo ¡por favor dame más!

    El decide en darme duro y le grito ¡jálame el cabello!, lo jala fuerte, dándole la vuelta en su brazo y cogiéndome como si montará un caballo, terminando las 2 horas, le digo que se venga en mi cara, decido en hacerle nuevamente sexo oral y mirándolo fijamente desde abajo, hasta que se vino encima y decido en untarme el dedo de semen y dirigirlo a mi boca para probarlo, nos acostamos sudados, llenos de sudor, y riéndonos de lo rico que fue y dando unos cuantos suspiros.

    Nos damos cuenta que la sabana tenía una mancha de sangre y dándonos cuenta que fue muy fuerte…!

  • Mi esposo me pervirtió

    Mi esposo me pervirtió

    Hola, me llamo Sasha, tengo 6 años de casada con Marlon. Tengo 34 años, mi esposo y yo teníamos una vida sexual normal los primeros dos años pero después todo se empezó a volver monótono y mi esposo se daba cuenta que las cosas ya no eran igual que antes cuando la llama de la pasión estaba desbordante, entonces desde ahí me empecé a dar cuenta como el me empezó a enseñar su lado oscuro creo yo en un intento por avivar la llama entre nosotros, poco a poco nuestro sexo paso de ser monótono y normal a un poco más que salvaje y pasional día tras día.

    Bueno para no alargarles la historia todo empezó un día cuando a nuestra relación llegó la monotonía y poco a poco la llama se empezó a apagar como ya lo mencioné anteriormente.

    Mi esposo empezó a comprar videos porno para verlos mientras estábamos en la cama, al inicio se me hizo un poco feo e incómodo ver ese tipo de videos ya que no estaba acostumbrada a ver ese tipo de cosas pero a medida que los días pasaban encendieron en mi la curiosidad y empecé a ver sola los videos y sin darme cuenta uno de esos días ya me encontraba ahí yo masturbarme mientras los veía, eso raramente me hizo sentir un pequeño deseo extraño y a mis adentros disimuladamente me ponía caliente pero eso no fue todo. Lo que alimento más mi curiosidad empezó un día cuando viendo porno con mi esposo en una de las escenas una mujer lo hacía con dos hombres y mientras salían esas escenas mi esposo me empezaba a conversar en el oído en modo de juego erótico diciéndome.

    -Muñeca imagínate como seria intentar realizar un trío y follarte con otro hombre, así como en el video;

    -Noo como crees yo no sería capaz de eso, además me daría vergüenza contigo y tu después te enojarías…

    -Para nada muñeca, piénsalo si con una polla te excitas imagínate con dos vergas para ti sola.

    -No no Marlon no me insistas esas cosas no hare así que no hables tonteras.

    -Bueno ya amor tampoco te pongas así, mejor sigamos viendo el video y por lo menos fantaseemos.

    -Bueno está bien se me hace raro, pero fantasear quizás si podamos, pero si no me siento bien no me insistas.

    La idea me excitaba mucho, pero sentía miedo, pasaron los días y se nos hacía más habitual ver videos porno y luego terminar teniendo relaciones y fantasear que otro hombre me follaba junto a mi esposo.

    Primero se me hacía raro y me daba vergüenza fantasear que otro hombre que no era mi esposo me follaba, pero mi esposo se encargó de darme confianza y abrir más mi mente con aquel tema y poco a poco la seguridad que me hizo sentir causo que me fuera soltando más y más y descubriendo como cada vez me iba gustando más fantasear que me follen entre dos, cada vez el sexo se sentía más rico mientras fantaseábamos tanto que lo teníamos a diario y recorrimos la casa para romper los esquemas de solo tener sexo en la cama, la mejor parte era tener sexo en la ducha, un sexo más ardiente y más fogoso tanto que no nos importaba pasar horas y horas haciéndolo, es una sensación tan excitante que cada vez me volvía más adicta a él.

    Pasaron algunos meses hasta que un día menos pensado sin planificar y sin pedir que sucediera paso lo que tanto fantaseamos.

    Todo comenzó un día que fuimos de viaje a una casa campo con mi esposo y un par de amigos más, la casa era súper cómoda y su clima era delicioso como para pasar todo el día en la cama con mi esposo.

    Llegamos a la casa y todo tranquilo unas cervecitas ir a la piscina de agua caliente y por la tarde cuando salía el sol ir a caminar por el río que quedaba cerca, en el transcurso del día yo empecé a notar algo extraño en uno de los amigos de mi esposo ya que estaba súper coqueto y atento conmigo, mi esposo me decía que eso era normal en él que así era con todas las personas, pero a mí me daba a notar algo más de interés pero no le prestaba atención a eso, total mi esposo estaba conmigo, más tarde el otro amigo nos dijo que se le presento un problema y que se tenía que “ir” por la noche por que tenía que solucionar esa “situación” pronto.

    Llego la noche, cenamos en la cama y mi esposo me canto como de costumbre y empezamos a besarnos apasionadamente, el clima estaba demasiado perfecto para hacer el amor, esa noche tuvimos sexo duro, salvaje y apasionado, lo hicimos en la cama después pasamos a ducharnos con agua caliente y también lo hicimos ahí, mi esposo me lleno de toda su rica leche tan calentita que me abrigaba por dentro.

    Llego el día siguiente y yo con mi pijama tan sexy baje a prepararle un desayuno a mi macho que me envistió casi toda la noche por no decir que nos amanecimos haciéndolo con su tremenda y rica polla.

    Baje con mi pequeña pijama que era de una bata semi transparente y un hilo despreocupada pensando que como era súper temprano no habría nadie sin embargo ahí estaba el amigo de mi esposo y no me di cuenta hasta que me dijo que me veía demasiado sexi con esa pijama y que había disfrutado tanto escucharme gemir toda la noche y que sentía envidia y que le hubiese gustado estar en el lugar de mi esposo, yo sentí vergüenza y subí de Inmediatamente a la habitación.

    Desperté a mi esposo desayunamos y bajamos a la piscina aprovechando que empezó a salir el sol estuvimos un par de horas y después el clima se puso loco y empezó a llover así que nos secamos y entramos a la sala nos sentamos en el sofá y nos pusimos a conversar un rato y de pronto bajo el amigo de mi esposo y se sentó junto a mí.

    Yo no le conté nada de lo que pasó en la mañana a mi esposo por vergüenza y para no causar quizás algún problema entre ellos, en fin estaba un poco incomoda por tener al amigo de mi esposo sentado alado mío pero bueno trataba de disimular y no prestar atención de pronto el amigo de mi esposo se levantó y dijo:

    -Esto como que está muy aburrido que les parece si aprovechamos la conversa para tomar un vinito que traje.

    Mi esposo: Genial a mi me parece bien!

    Yo: Peperoo creo que así estamos bien no es parece…

    Mi esposo: si amor tomemos algo como para amenizar la conversa no seas así…

    Yo: bueno bueno está bien!!

    Empezamos a tomar, copas van copas vienen y yo me maree un poco y mi esposo también entonces el amigo de mi esposo también ya un poco mareado se levanta y prende la Tv para poner música ya que no había equipo de sonido y mientras cambiaba de cal buscando uno de música se topa con un canal en el que estaba pasando una película porno y entre risas le dejo ahí y se vino a sentar yo regreso a ver…

    Yo: Huy noo cambia eso que vergüenza!

    Amigo: jaajaj no había música así que le deje ahí para escuchar otro tipo de cantos más apasionados jajaja.

    Yo: No no que vergüenza cambien eso o me retiro!!

    Esposo: Pero mi amor tampoco es para tanto solo lo hace por molestar!!

    Amigo: Somos personas adultas o que acaso ustedes nunca han visto porno jajaja

    Yo: o sea si somos adultos pero que vergüenza!!

    Esposo: ya mi amor pareces niña, tranquila no pasa nada somos adultos!!

    Amigo: claro somos personas adultas o no Sasha? No creo que algo así te ruborice

    Yo: bueno si soy adulta, está bien supongo que un simple video no tiene nada de malo.

    Continuamos tomando y de rato a rato viendo el video y cada vez salía una escena más fuerte que la anterior y entre risas el amigo de mi esposo decía.

    Amigo: Mire compa aprenda para que le haga lo mismo acá a su esposa que parece que le gusta lo que ve…

    Esposo: jajaja ella si le gusta si o no mi amor?!!!

    Yo: Oye cállate que vergüenza…

    Amigo: hay Sasha ya somos adultos aparte están casados que tiene de malo que su esposo diga lo que hacen jajaja

    Me quede con vergüenza pero las escenas que salían me estaban poniendo caliente y a mi esposo igual y por efectos del trago por un momento nos olvidamos que estaba sentado alado mío el amigo de mi esposo y nos empezamos a acariciar y nos besábamos demasiado fuerte y rico ya estaba muy mojada y no me di cuenta que el amigo de mi esposo empezó a tocarme la pierna y a tocarse su miembro, yo estaba súper excitada por cómo me besaba y tocaba mi esposo que no me fije que el amigo me estaba tocando cuando sentí tres manos me quede fría quise rechazarlo al amigo pero mi esposo con la mirada me dijo que no lo hiciera y por lo excitada que estaba deje que todo pasara.

    Mi esposo me besaba y acariciaba mis pechos mientras su amigo tocaba mis piernas hasta casi mi vagina, sentía tan rico y me temblaba todo el cuerpo, sentía más rico que tener sexo en la ducha sin haber empezado.

    Mi esposo me empezó a sacar el brasier del traje de baño y empezó a mamarme mis senos tan suave y despacio que sentía que se me adormecían las piernas de tan rica sensación y su amigo me sacó el bikini y yo sentí algo de miedo y no sabía cómo reaccionar me sentía algo extraña pero me deje llevar por la excitación que tenía y porque mi esposo no me decía que no lo haga.

    Al bajarme el bikini empezó a lamerme las piernas hasta mi vagina, era algo tan rico porque mi esposo estaba en mis senos y el en mi vagina, sentía que estaba en la gloria me hizo sexo oral tan rico que tuve un orgasmo en su boca, gemía tan duro que eso lo éxito más y me lo hacía más rico y mi esposo igual.

    Luego mi esposo bajó a mi vagina y su amigo empezó a besarme el cuello y mis senos hasta que llegó a mi boca y me beso tan bien que no pude rechazarlo, luego bajó a mi senos me los tocaba y mamaba tan bien que yo pedía que lo siga haciendo y mi esposo hacia su trabajo en mi vagina como sabía que me gustaba.

    Estaba pasándola muy rico algo diferente, hasta que mi esposo me abrió de piernas y me penetro duro y sin avisar, fue demasiado fuerte que el choque con mi pelvis me gusto y fue tan rico sentir eso que pedía más y más gritaba tan fuerte de placer.

    -Que ricooo papacito sígueme penetrando así de fuerte unmmm ahhh

    Esposo: te gusta como te estoy follando amor

    Yo: si que ricooo me hacen sentir nmmm ahhh sigue así

    Amigo: huy mamacita que ricas tetas tienes, me moría por mamártelas…

    Yo: ufff que rico sentir como me penetras mi amor mientras tu amigo me mama los senos grrmmm aiiihhh que ricooo sigan sigan denme más!!!

    El amigo de él me besaba para que no se escuchara tan fuerte.

    Y mientras me tocaba los senos me decía que hace rato me tenía ganas de comer y que soy bien perrita por hacer eso pero que le encanto. En eso yo me levanto ya excitada y empiezo a coquetearles.

    Yo: levántense papacitos ahora los quiero conmigo en la ducha ummm no demoren que quiero sentir esas vergas ricas…

    Esposo: que bien suena eso mi amor me encanta que te portes como toda una puta

    Yo: Eso querías mi vida ahora lo tienes ven y disfrútame con tu amigo hoy soy toda una puta, vengan cabrones que estoy caliente.

    Entramos a la ducha abrí la llave de agua caliente y fría para que saliera tibia y ellos entraron para seguirme dando lo que mucho tiempo me negaba y ahora tanto deseaba.

    Mi esposo empezó a besarme el cuello y su amigo se colocó delante de mí y sentí cómo se acomodó para penetrarme.

    Yo: Huy papacito que vergota tienes ummm que rico, mi amor me dejas probar la verga de tu amigo?

    Esposo: Claro mi vida hoy eres toda una puta y estas dos vergas son para ti…

    Yo: Gracias papi que rica verga tiene tu amigo.

    Amigo: que rica chepa tienes mamacita ahora vas a probar mi verga.

    me marcó y me hizo cabalgar encima de él, fue demasiado rico estar así con él, su miembro era muy grueso y grande que me llenaba Toda y luego de tanto penetrarme se vino dentro de mí en mi vagina tan apretadita y fue demasiado rico sentirme así, después mi esposo empezó a hacerme el amor delante de él enseñándole como debía dominarme y tanto fue su excitación que me envestía mucho más rico de lo que me lo hacía antes y yo le decía amor dame así siempre cuando estemos solos en la cama, como si fuese una perra mal portada que me encanta sentirme así de sucia contigo papi, dame más!!

    Era full rico solo quería sentir más fuerte y su amigo al verme que estaba súper excitada empezó a tocarme el culito metía un de do y luego otro al principio me dolió un poco pero yo pedía más hasta que de la nada me metió su verga gorda y grande por el culo, tenía dos vergas dentro de mi ambos se turnaban para penetrarme, sentía que me iban a traspasar toda y aunque sentía un poco de dolor al principio luego fui sintiendo una sensación inexplicable ambos me tenían bien penetrada y a través de un espejo que había miraba como la verga gruesa y grande del amigo de mi esposo me penetraba todo mi culito y como la verga de mi esposo entraba y salía de mi vagina por primera vez se hizo realidad lo que tantas noches fantaseábamos con mi esposo, por primera vez sentía dos vergas dentro de mi entrando y saliendo una y otra vez, estaba totalmente extasiada de placer que yo empecé a tomar el control y a moverme para que me penetren más.

    Yo: Que rico papacitos denme más duro hoy soy su puta y quiero que me follen como tal… unmmm si que ricas vergas aihhh sigan cabrones!!!

    Amigo: Mamacita que culito más apretadito y rico que tienes me encanta follarte mmm…

    Yo: sigue papacito no pares me encanta tu verga gruesa y grande ayhhh siii que ricooo!!!

    Después de tantas penetradas que me dieron se vinieron dentro de mi al mismo tiempo y yo caí rendida de tanta verga que me dieron.

    Salimos de la ducha y fuimos a la piscina todos desnudos y me senté y mi esposo empezó a meterme su verga y su amigo me besaba el cuello mis senos y después sentía su lengua tan rica en mi boca y continuamos follando luego me dio curiosidad de hacer algo que nunca había hecho antes con mi esposo, me incline un poco hacia la cintura del amigo de mi esposo y la agarre con mi mano y la lleve a mi boca, empecé a mamar su verga gorda y grande que casi no entraba en mi boca y se la mane muchas veces tantas que mi esposo se sorprendió y mientras se la mamaba y trataba de tragármela toda él me decía que soy una puta y yo solo lo miraba toda excitada con la verga hasta el fondo de mi boca y solo la sacaba para exclamar.

    Yo: Me encantan quiero seguir siendo su puta y que me sigan follando siempre con sus ricas vergotas.

    En eso mi esposo me coge del pelo y me dice putita mía ahora te toca mamármelo a mi también y yo toda obediente se lo empecé a mamar también a mi esposo ahora tenía una verga en cada mano, mamaba una y la sacaba de mi boca para mamar la otra después de tanta excitación mi esposo y su amigo se vinieron en mi boca y me comí toda su lechita, tan rica y dulce que pedía más.

    Ya todos cansados nos fuimos a duchar y a descansar después de 5 horas de sexo rico que vivimos.

    Continuará…

  • Mi sobrino olvidado

    Mi sobrino olvidado

    Ya han pasado muchos años desde la separación con mi esposo, 5 para ser exactos y con ello una separación de su familia hacía a mi, como no tuvimos hijos no hay realmente nada que nos una. Lo lamento mucho porque en realidad su familia era muy agradable.

    Todos estos años me he dedicado a trabajar de forma normal, he tenido algunos pretendientes con los cuales he salido, pero ninguna que de verdad me atraiga, por el contrario siempre tienen algo que no me gusta, incluso las veces que he querido sólo tener sexo termino encontrando algo que no me atrae.

    Hablando con una amiga acerca de esto me dice que debo encontrar algo que me excite para que pueda dar el siguiente paso, el problema es ese, que fui criada de forma tradicional y no tengo como algún fetiche, o por lo menos no lo había descubierto.

    Debido a esto empecé probando algunos juguetes sexuales, empecé con unos que me recomendó mi amiga, unas bolas chinas, durante un tiempo fue rico ejercitar mi vagina con eso y me gustó, pero no fue suficiente. Después compré un dildo que me gustó mucho de 15 cm algo grueso y la pase muy bien, era más grande que el de mi marido en realidad fue muy rico mojé muchas veces la cama. Pero algo me seguía faltando.

    Un día que recién estrenaba un dildo más grande de 19 cm estaba en medio tremenda masturbada en mi cama cuando veo que me llega un mensaje un sobrino de mi ex esposo. Se me hizo muy muy raro así que lo abrí me preguntaba cómo estaba y respondí con el mensaje rápido de “Hola, muy bien y tú”. Como no respondió en ese momento seguí tocándome estaba casi a punto de correrme cuando me llegó el otro mensaje que decía “Muy bien tía, aquí saludando a mi tía la más guapa”, y coincidencias o no, cuando lo leí me corrí mojando mis sábanas, me debilite algo que me quedaban mis piernas temblando.

    Solo hasta que me recobre tome el teléfono para responderle, ya había escrito Ya me dejó en visto ya ve y continúe.

    -No hijo es que estaba ocupada y deje el teléfono así en la aplicación.

    -Ah no se preocupe tía si quiere le escribo después

    -No hijo no te preocupes, y como has estado?

    -Bien tía aquí escribiéndole un poco, me sentí raro desde lo de mi tío

    -Ay hijo pero eso ya tiene años

    -Si lo sé pero acá en la familia pues el tío nos dijo que no habláramos con usted y yo no estuve muy de acuerdo, sé que ya pasó mucho pero bueno no perdía nada con saludarla.

    -No te preocupes hijo entiendo, estabas más chico ahora ya debes estar grande

    -Si jaja, usted debe seguir igual de guapa tía

    En esa conversación yo aún tenía el dildo dentro y estaba escurriendo me sentía caliente aún, insatisfecha y sin darme cuenta había empezado a mover mis caderas y también tenía el teléfono algo lleno de mis jugos pero no me importó mucho y seguí.

    -Bueno que te puedo decir hijo ya paso el tiempo

    -He visto algunas fotos de su perfil y usted sigue igual de guapa como la recuerdo tía

    -Jaja que cosas dices y a qué viene tanto halago he?

    -No por nada solo quería decirle.

    -Ah bueno, y que estás de vacaciones?

    -Si ahorita en casa de un amigo en la alberca

    -Ah que rico rico

    Ahí cortamos un poco y me envío una foto de él a punto de echarse un clavado en la piscina. Sin duda había crecido no era El Niño que había conocido, tenía un cuerpo más en forma sin exagerar, bien parecido y sus piernas se veían fuertes y quizá por la pose pero se le veía ni bulto a considerar.

    Vi la foto y en ese momento me sentí confundida, arrepentida. La mente me traicionaba como podía estar pensando eso de mi sobrino y más así con el dildo aún entre las piernas. Así que recogí todo tendí la cama un poco. Me fui a limpiar y preparé la comida para distraerme, leí algo vi una serie y ya en la noche cuando me iba a acostar pude percibir el olor de las sabanas, olía a mi, eso me excito un poco, sentí un calor en mi cuerpo y empecé a oler un poco más la colcha, olía rico a mi, me gustaba mucho y recordé el mensaje.

    -Perdón hijo me puse hacer algunas cosas, oye cómo has crecido ha pasado mucho, si quieres un día vente a la casa y platicamos —caso de inmediato respondió.

    -Si tía pues pasado mañana llego, me queda de paso, si me invita a comer le tomo la palabra.

    -Si hijo te espero

    Termine tocándome mirando la foto de mi sobrino, pero no me bastaba así que tome el dildo más grande y empecé a tocarme muy rico disfrutando lento despacio, lo movía rico y movía mis caderas hasta que me corrí un poco y me quede dormida.

    Al día siguiente cansada vi el dildo a un lado mío y lo tome y olía a las sabanas así lo empecé a chupar y ese sabor a sexo me encanto y cuando tenía el dildo en la boca recapacite lo del día anterior y no podía creer lo que me empezaba a pasar, yo no soy así, me toque tanto en un día que ya sentía mi vagina incomoda por el roce, y la cita con mi sobrino mientras me tocaba!! Además de que noté también esta sensación que me daba por los olores. Quizá había descubierto lo que me excitaba no lo sé. Quise tomarlo con más calma y atribuirlo a que estaba necesitada por tanto tiempo y solo así me relaje.

    Casi en la tarde noche recibo un mensaje.

    -Hola tía, que cree?

    -Qué pasó hijo? No podrás venir?

    Sinceramente me sentí algo aliviada

    -No no es eso tía, ya casi llego en 10 minutos, le explico llegando

    Me sorprendió no, lo esperaba, solo me puse un pants, un sostén y una playera. Recogí un poco todo y salí a esperarlo y cuando iba bajando la escalera me aviso que ya había llegado.

    -Hijo qué tal no te esperaba

    -Lo siento tía es que tuve que venir hoy porque mañana ya no había boletos de autobús

    -No te preocupes pasa, te ayudo?

    -No tía así está bien no pesa

    Noté su cuerpo delatado y en forma debajo de su playera, su short que traía dejaba ver sus piernas y sus nalgas, ah por qué lo dejé ir delante mío.

    -tía quiere que pida algo de cenar o ya ceno?

    -Apenas iba a cenar que se te antoja hijo?

    -Podemos pedir comida japonesa si quiere para no cenar pesado

    -Si está bien hijo, yo quiero sushi de camarón

    -Vale tía deje llegamos y pido

    -Pues como ves arregle diferente hay más espacio y mira ven por acá está tu cuarto —noté como miraba todo y después a mi cuarto y recordé que en el buró había dejado mi dildo y me sentí muy avergonzada pero no era tan fácil de ver — aquí está esta cama y te puedes acomodar.

    -Gracias tía en serio y perdón por llegar de improvisto,

    -No te preocupes acomódate.

    Me fui al cuarto y recogí mis cosas. También percibí el olor de que no había cambiado las sabanas! Todo por está pensando y excitándome. Abrí las ventanas para disimular el olor y me fui a la cocina a poner agua para el café.

    -Ya tía llega en 30 minutos la comida. Se ve mejor su departamento ahora tía con más luz.

    -Si crees? Me tarde un poco en acomodar desde que nos separamos

    -Entiendo, si tenían muchos años

    -Aunque la verdad es que la veo más jovial, más tranquila que como la recuerdo. —eso me dejo pensando y es que si me sentía más tranquila como más libre.

    -Si quizá hijo, pero cuéntame de ti tienes novia? La universidad?

    -Ahí va la uni casi empezando llevo 3 semestres me gusta las computadoras la tecnología está bien. De novia no he tenido no me da tiempo aunque no me crea

    -No si te creo es complicado a veces pues aprovecha tus vacaciones hijo deja voy a ver el café.

    Sentí su mirada en mis nalgas y es que la verdad no tengo muchas nalgas, soy algo caderona pero ya los años no las tengo del todo paradas aunque si son carnosas por decirlo de alguna forma, mis senos con más bien pequeños, como manzanas jajaja y un poco caídos. Ese momento fue más bien incomodo más que me excitara, ya tenerlo ahí y sin un dildo metido me incomodaba.

    -Ya casi llegan tía deje bajo

    -Si toma las llaves es la de cuadrito

    -Vale tía

    Cuando se fue intenten relajarme, es algo normal, es mi sobrino, no tengo que mezclar mi calentura con él. Y funcionó un poco. Empezamos a comer platicamos un poco de cosas banales.

    -Tía me podría bañar es que el viaje en autobús y eso

    -Si hijo sin problema, la de la derecha es la caliente

    -Gracias tía

    Salió de bañarse y no preste atención miraba tele, se cambió y desde la puerta me aviso que ya se iba a dormir pero miro la televisión.

    -Ah también ve esa serie tía?

    -Si me gusta mucho

    -Ah se pone muy buena después

    -Más?

    -Si jaja ni se imagina lo qué pasa o a lo mejor si pero verá que después le cambian la jugada si es muy buena.

    Se sentó a mi lado y en sus shorts le pude notar un bulto considerable y esas piernas ejercitadas. De inmediato lo mire al rostro por si me había cachado pero estaba atento a la serie.

    -Bueno tía me voy a dormir me siento algo cansado.

    -Si hijo está bien descansa

    -Gracias tía

    Pensé que se iba ya pero se acercó y me dio un beso en la mejilla que me causó un vuelco al corazón y no sé porque sentí que me corto la respiración y así rápido salió de la habitación.

    Tarde en reponerme un poco, respire me tranquilice y de nuevo me puse nerviosa al recordar que se había sentado sobre mis sabanas sucias. Estaba que no cabía en mi error tras error. Pues de nuevo me relaje, apague la tele ya dispuesta a dormir y fui a tomar agua y al baño.

    En el baño vi su ropa ahí tirada y me molestó un poco pues yo soy más organizada, la levante para llevarla al bote de ropa pero noté sus bóxers.

    Los tome y estaban blancos, llenos de semen! Como podía hacer eso, se notó que los intento limpiar pero aún sobraba restos. Un olor me llego y olía a sexo, a sexo de hombre algunas mujeres me entenderán, me acerque a oler un poco más, un olor algo fuerte pero a sexo, me empecé a calentar y sin ser consciente me lleve a la boca su bóxer para lamer su semen y una corriente pasó por mi cuerpo, hace años que no probaba el semen, di otra lamida para terminar con todo no era mucho pero percibí su sabor un poco amargo, sensación espesa, fuerte y el olor, no pude más me masturbe en la taza del baño hasta correrme mientras frotaba sus bóxers con mi vagina, terminaron totalmente mojados y yo ahí con mis piernas débiles en la taza del baño.

  • La primera experiencia lésbica no se olvida

    La primera experiencia lésbica no se olvida

    Hola a todos. Mi nombre es María. En ese entonces estaba por terminar la preparatoria, tenía 18 años, ya presentada unos pechos medianos y firmes, trasero grande y eso si unas piernas torneadas por el fútbol que antes practicaba.

    Hasta ese día no me conocía el gusto por las mujeres, pero había una maestra que me inquietaba.

    Su nombre es Karen. Piel blanca, pechos grandes y cadera grande, piernas bonitas. Se puede decir que un manjar de mujer y además de ser maestra de historia era auxiliar de la entrenadora.

    Yo solo me conformaba con verla en los vestidores después del partido.

    Podía contemplar su lindo cuerpo por horas. Cuando Karen se daba cuenta de que la miraba, lejos de molestarse o de sentir pena, o algo así, me sonreía.

    Eso hacía que me inquietara más por ella.

    Como dije antes. No pensaba en mujeres. Al contrario. Pensaba en la delicia de tener un pene dentro de mí.

    Tremendo reventón que hicimos al ganar un campeonato Inter escolar y efectivamente fue en casa de Karen.

    Animada por el alcohol y cada vez que mi maestra pasaba junto a mi o simplemente me sentaba a su lado para platicar con ella, aprovechaba para tocarle las piernas o rozar mi mano en sus glúteos.

    Y como no hacerlo. Vestía una minifalda roja, un top negro, cosa que para mi se veía preciosa.

    Como no estoy acostumbrada a las bebidas alcohólicas, una de mis amigas me llevó a una de las tres recámaras de la casa, pues ya estaba algo mal.

    Al poco rato entró Karen para ver si estaba bien.

    Al sentarse a un lado, pronto coloque una mano en su pierna. Y ella dijo:

    –Acaso estás loca? Desde hace tiempo me miras con otros ojos y ahora haces lo posible por tocarme.

    –Perdona. Es que estoy algo mareada por el alcohol.

    –María no me vengas con ese cuento. Siéntate, te daré algo para que no estés mareada.

    Ya sentada. Comenzó a darme un masaje en la espalda, sobaba cada parte de esta, incluso bajo el cierre de un vestido azul que traía, cosa que me comenzó a mojar al sentir sus manos en mi piel.

    De sorpresa Karen daba tímidos besos en mi cuello. Yo cerraba los ojos y cada vez tocaba más arriba su pierna.

    Sin decirnos nada, nos comenzamos a besar.

    Era un sueño hecho realidad.

    Su lengua hurgaba cada parte de mi boca, sus manos y las mías estrujaban los pechos de cada una.

    Pronto me acostó en la cama para introducir su cara bajo mi vestido, podía sentir como olía mi entrepierna, para luego sacar mi bóxer y así darme mi primer y el más delicioso oral que una mujer pueda dar.

    A cada lengüetazo en mi papaya, sentía como me escurría, gritaba de placer, mi clítoris ardía en cada mamada. Me sentía morir de tanto goce.

    Volvió a sentarme par así quitarme la ropa y colgare de mis pezones.

    Subí su cabeza para devorar su boca, dándole un beso con más experiencia.

    Hicimos lo que sería mi primer 69. No sin antes pedirme que imitara lo que ella hacía en mi concha.

    Su olor y su sabor me hacían perder el control de mi calentura; pues, casi le arrancaba su clítoris en cada chupada.

    Cambiamos de posición, ahora quedaba mi vagina sobre su cara.

    Supo calcular cuando iba llegar mi orgasmo, pues cuando llegó, aparte de sentir que me vaciaba, ella no paraba de tomar todos mis juegos.

    Ahí yo aullaba de tanto placer; ese orgasmo fue el más grande y el primero que me sacaban con la boca.

    Llegó el turno de Karen.

    Que rico sabían sus líquidos, no quería que se acabarán nunca.

    Ella se puso encima de mi, enredando nuestras lenguas, acariciando mutuamente nuestros cuerpos.

    Me pidió que me pusiera como de lado, subiendo una pierna en su hombro y cuál fue mi sorpresa?

    Que nuestras conchas se frotaban entre sí, haciendo que tanto Karen como yo gritáramos como dos gatas en celo.

    El segundo orgasmo que mi maestra de historia me hizo sentir me dejó casi muerta.

    Volvimos al 69, sólo para limpiarnos y así vestirnos.

    –Ves como hice que se te quitara lo mareada? Te gustó?

    –Mucho mi amor.

    Le conteste al momento de besarnos otra vez.

    Descansamos un poco y luego volvimos a la fiesta.

    Karen nos llevó a nuestras casas, dejándome al último para despedirnos con otro candente beso.

    –Esta será nuestra primera y última vez Karen?

    –Habrá tantas como sea necesario.

    Esa promesa me dejó toda ida por el resto de aquel semestre y que recordaré por siempre.

    Vladimir escritor.