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  • El gran amor por el más joven de mis hijos (I)

    El gran amor por el más joven de mis hijos (I)

    Hola, soy la Dra. del sexo. Para los que no me conocen aún, soy una mujer muy fogosa, ardiente y sin límites. Soy una mujer que le gusta lo prohibido y lo disfruta como el fruto más dulce y jugoso, me tomo mi tiempo para saborear los placeres del tabú. Actualmente tengo 40 años, soy madre de cuatro hijos. Físicamente soy una mujer frondosa, con senos grandes del tamaño de jugosos melones y completamente naturales. Un trasero bien formado y grasoso al golpearlo tiembla muy rico y me encanta que me nalgueen. Una de las cosas que más amo en esta vida es el incesto, lo practico con dos de mis hijos, pero aún no había podido hacerlo con el menor, hasta hace unos años. Todo paso después de que me llamaron a la universidad por una conducta inapropiada de mi hijo menor. Todo esto pasó antes de la época del COVID.

    El director de la universidad me había citado para hablar de un incidente que tuvo mi hijo Eduardo con otros muchachos de su equipo de futbol americano. Apenas había comenzado en el equipo era el chico nuevo y yo creí que habían comenzado a ser duros con él a burlarse, ya había pasado por eso con su hermano mayor y ahora con él, pero a ciencia cierta no sabía que realmente había pasado porque mi hijo no me había querido contar. Fui a la oficina del director vestida ligeramente. Llevaba un vestido de verano con unos tirantes delgados de tela ligera y un escote pronunciado. Ese día el calor estaba insoportable así que ni siquiera llevaba un brasiere. Mis senos frondosos danzaban a la par del caminar de mis tacones y el aire acondicionado de la universidad hacia que mis pezones se pusieran erectos saludando a todo aquel chico que volteaba a verme con mirada perversa y de deseo. La piel de mis senos brillaba con el sudor y lucia más apetecible para los hombres. Por fin llegue a la oficina del director. Pude sentir de inmediato su mirada dirigida a mi pronunciado escote, pero me conformé con solo sonreír. Me invito a sentarme y aproveche para provocarle un poco haciendo que viera mi enorme escote. Era un hombrecillo delgado de unos 60 años. Cabello y bigote gris y barriga de cerveza. Después de observarlo por un minuto comenzó a platicarme del problema de mi hijo.

    -Señora Julia me temo que su hijo estuvo en una trifulca con algunos muchachos del equipo, se fue a los golpes con dos de ellos y a uno le rompió dos dientes.

    -Bueno, lo único que me dijo mi hijo de todo esto fue que el solo se estaba defendiendo de ellos.

    -Pues sí, pero el inicio el pleito, por lo que la escuela tiene ciertas reglas en contra de eso, tendré que expulsarlo definitivamente.

    -No por favor, señor director debe haber algo que yo pueda hacer, hare lo que usted me diga, hablare con mi hijo y le prometo que hare que se comporte mejor.

    -Bueno si puede haber una forma de que su hijo se quede en esta escuela -dijo con cara de viejo verde y perverso.

    – ¿Cuál es? -pregunte con curiosidad, pero imaginándome su respuesta.

    Él se sentó en su escritorio frente a mi silla muy cerca de mi y miraba fijamente mis senos. Vi como un pequeño bulto se insinuó en sus pantalones de poliéster baratos. Sabía que era lo que él deseaba y por mi hijo estaba dispuesta a todo. No dejaría que por error la oportunidad de educación de mi hijo se fuera a la basura incluso si tenía que dar placer a ese viejo verde y horrible. Lo miré con ojos seductores y acariciando un poco la línea de mi escote le dije -se bien lo que desea, tómelo ahora señor director-.

    El pequeño hombre se abalanzo sobre mis pechos, pegando su bigote a mis pechos húmedos y fríos por el sudor. Empezó a lamerlos desesperadamente y yo solo sujetaba su cabello acariciándolo. Bajé lentamente los delgados tirantes de mi vestido veraniego y expuse mis dulces frutos ante él. Él se siguió directo a mis pezones, amamantándose de ellos como si fuera un bebe hambriento, mamaba de una de mis tetas y la otra la masajeaba con su otra mano. Se intercambiaba constantemente para probar el sabor de ambas. Quedo extasiado por el sabor de mis frutos enormes que su pene ya estaba a punto de estallar. Lo empuje hacia atrás, despegarlo de mis senos fue una tarea difícil, pero logre hacerlo. Le dije que se recargara en su escritorio y me puse de rodillas.

    -Prométame que después de esto, mi hijo no será expulsado de la escuela.

    -Si, si, lo prometo. Yo me encargare de que no le pase nada más.

    -Muy bien, creeré en su palabra señor director.

    Abrí lentamente la cremallera de su pantalón. Podía sentir la desesperación en su rostro. Quería con ansias una mamada mía. Bajé de golpe su pantalón y ropa interior y descubrí un pene que me decepciono. Un pene de 12 centímetros con prepucio apretado y que no bajaba y un arbusto blanco de vello púbico. Baje su prepucio con mi mano ensalivada y una masilla blanca en su glande me hizo retroceder, el olor era insoportable. Una disculpa dra. no he tenido muy buena higiene últimamente -dijo con una sonrisa burlona-. Yo me escupí en la mano y ensalivé su pequeño pene para lubricarlo un poco. El hizo una mueca de placer inclinando hacia atrás su cabeza. Comencé lentamente a limpiar ese queso maloliente con mi lengua. La humedad de mi lengua hacia adherirse cada partícula de aquella asquerosa masilla. El solo se limitaba a tomarme del cabello y gemir con lo que era un sonido parecido a una cabra, algo muy desagradable, aun mas que el sabor de su pene. Me iba comiendo poco a poco esa asquerosa y pegajosa sustancia y eso lo volvía loco. Eso es dra. cómase todo mi queso putita -dijo con una gran sonrisa, sin soltar mi cabello-. De repente empujo su diminuto falo hacia el fondo de mi boca, de un momento a otro sentí sus viejos y holgados testículos en mi garganta. Tomo mi cabeza con ambas manos y empezó a embestir mi boca como si de una vagina se tratara. Mírame puta, mírame a los ojos -dijo apretando los dientes-. Yo resistía cada embestida suya mientras escuchaba sus gemidos agudos y desagradables. Mis ojos lagrimeaban por el asqueroso sabor de su verga. Por fin dijo la frase que quería escuchar: “me vengo”. Asentí con mi cabeza y empecé a darle mi boca mas duro, el hizo la cabeza de nuevo hacia atrás y sus piernas temblaron mientras una gran cantidad de leche espesa inundo mi boca y garganta. Ni se te ocurra escupirla puta -dijo enterrando su verga en mi boca hasta donde pudo-. El sabor y la consistencia eran grotescos, pero, tenía que recordarlo. Todo esto lo hacía por amor a mi hijo. El amor que sentía hacia mi pequeño consentido era mas grande que todo eso. Bebí cada gota de su grotesco semen con lágrimas de asco en mis ojos.

    -Vaya que es una mujer en toda la extensión de la palabra, dra. Julia, me hizo descargar mi leche en un santiamén.

    -Bueno espero y haya quedado satisfecho y cumpla su promesa.

    -Claro que lo hare, es solo que está muy equivocada si solo cree que con una chupada puede hacerme cambiar de opinión, yo lo quiero todo -dijo mirando mi cuerpo de rodillas.

    -Está bien, lo entiendo -dije mientras me quitaba el vestido por completo.

    -Sin ropa interior, vaya que es una puta señora mía- dijo mientras se tocaba y ponía erecto su diminuto falo.

    Se puso un condón que llevaba en su billetera y rápidamente me empujo con brusquedad boca abajo hacia su escritorio. Mis senos se aplastaron contra la firme madera. Él ya estaba duro de nuevo, algo realmente sorprendente para alguien de su edad. Me jalo el cabello y mi cuello se dobló hacia atrás sintiendo su fuerza de hombre, y empezó a fornicarme rápidamente, gemía como loco y hacia rebotar mis glúteos, yo apenas y podía darme cuenta que estaba dentro, el seguía haciéndolo muy rápido cada vez más. Después de un par de minutos un sonido gutural se escapó de su boca y se recostó en mi espalda besando y lamiendo mi sudor en el cuello.

    -Usted me ha dejado loco señora, mis respetos -dijo sin aliento.

    -Gracias director -dije mientras me ponía el vestido de nuevo.

    -Yo dejare que su hijo continúe en mi escuela, pero espero verla aquí al final del semestre y podamos discutir el desempeño académico de su hijo -dijo sonriendo.

    -Claro, por su puesto señor director. En el fondo sabía que él no estaría conforma y pediría aún más. Búsqueme en Facebook ahí estaremos en contacto. Le deje mi contacto anotado en un papel.

    Me salí de inmediato de su oficina aun con el sabor tan penetrante y fétido de su queso y semen en mi boca, pero con la seguridad de que mi hijo aún podría cumplir sus sueños y seguir estudiando. Me senté en mi auto y me vino a la mente un recuerdo de lo más recóndito de mis pensamientos. Era mi hijo pequeño, apenas estaba en sexto grado y me dijo:

    -Mamita, tu eres muy bonita y un día yo tendré un trabajo donde ganare mucho dinero y yo me casare contigo.

    -Hay mi amor, pero yo no soy nada linda, tú puedes buscarte una niña bonita que sea de tu edad y casarte con ella.

    -No mamita, yo te quiero solo a ti, te quiero mucho.

    Me conmovió su inocencia y el amor tan lindo que tenía por mí, y lo abracé a mi pecho y le dije que lo amaba demasiado.

    Esa tarde llegue a casa, mi hijo estaba en su habitación y sus hermanos habían salido. Fui a su habitación después de haber tomado una ducha y remover cualquier rastro de la suciedad de aquel viejo verde. Toque a la puerta de mi hijo y él me dijo que pasara. Estaba inmerso en su celular y le dije que teníamos que hablar, el dejo su teléfono un momento y me puso toda su atención.

    -Hijo, hable esta tarde con tu director y logre que te quedaras en la universidad.

    – ¡En serio mama, wow, muchas gracias! -exclamo abrazándome con mucho amor.

    -Mi amor, ahora si tienes que explicarme lo que paso, no voy a aceptar una negativa y debes decirme toda la verdad.

    -Mama, pero… me da pena hablar contigo de estas cosas es algo muy vergonzoso.

    -Recuerda que soy tu madre, conmigo puedes hablar de lo que sea mi amor.

    -Vale… unos idiotas se burlaron de mi en las regaderas y empezaron a llamarme con sobrenombres como Mr. Elefante o el burro inútil por el tamaño… por el tamaño de mi pene, dicen que soy un raro, un fenómeno.

    -Mi amor, si tu pene es mas grande que el de ellos es lógico que tengan algo de envidia y se pongan un poco celosos, pero sus insultos no deben afectarte como para irte a los golpes.

    -Es que yo mismo pienso que soy un fenómeno, mamá, dijo con un par de lágrimas en sus ojos. Mi pene no es normal lo siento así, las chicas con las que he salido dicen que es grotesco y que nunca lo harían conmigo porque las lastimaría.

    -No digas eso mi amor, no lo eres, eres hermoso justo como tú eres. Ellas no saben lo que dicen amor, apenas están empezando a vivir. Pero si realmente crees que hay algo malo en ti, permíteme examinarte, recuerda que soy dra.

    -Pero ma, me da algo de pena contigo.

    -No seas ridículo corazón yo te cambiaba los pañales, anda vamos bájate los shorts para examinarte.

    El accedió y se bajó poco a poco sus shorts y su ropa interior. Un grueso falo salió a tomar aire. El prepucio cubría todo el glande y si tenía algún parecido a la trompa de un elefante, tenía la misma majestuosidad. Hice un esfuerzo por no asombrarme y soltar alguna expresión picante. Lo tomé en mis manos y comencé a examinarlo minuciosamente. Podía sentir el peso y el calor de su miembro en mis manos.

    -Parece que todo está en orden mi amor ¿con tu tamaño así de grande, puedes tener erecciones?

    -Si mama si puedo, pero, tengo algunos problemas.

    -Ok mi amor, muéstrame como lo haces, necesito ver como es tu erección, si tiene la suficiente fuerza, porque si no, quizás tendrías que tomar algunos medicamentos para mejorar la circulación o quizás una nueva dieta.

    -Está bien mama -dijo mientras empezaba a tocar ese varonil miembro tan imponente.

    Llevaba ya varios minutos, pero no podía lograr una erección, comencé a preocuparme un poco, pero quise intentar algo nuevo. Tal vez te ayudé ponerle un poco de crema mi amor -dije mientras traía el bote de mi cuarto. El parecía algo frustrado. No te preocupes corazón, te diré como hacerlo para que tengas una erección de manera mas eficaz y mas rápido, todo está en la manera. Puse un poco de crema en mi mano y un poco en su pene. El me miraba fijamente el escote. Yo lo noté, pero no dije nada. Así es como mueves tu mano mi amor -dije mientras aplicaba unos movimientos de muñeca sensuales y lentos-. El abrió la boca, muy excitado y de inmediato aquel gran miembro despertó. Su glande se mostró a mis ojos rosado e imponente. Las venas se llenaron de sangre y saltaron a la vista su verga parecía un musculo bien ejercitado como los de su cuerpo tan joven. Mi mano ya no cerraba por completo por el grosor. Mi mano perdió el control.

    -Mama, lo haces muy rápido, creo que no deberías…

    -Shh mi amor, necesito ver si también puedes eyacular correctamente -dije mientras mi cuerpo subía en temperatura y mi vagina se humedecía añorando aquel magnifico miembro.

    No había pasado ni un minuto cuando el soltó un gran gemido y se agarró con fuerza de las sabanas, reclino su cabeza y tembló como si pasara un terremoto. Una enorme fuente de leche salió de su enorme falo, varios chorros impactaron en mi cuerpo, mi cara y cabello. Él no podía detenerse, salía y salía.

    Parece que todo está bien mi amor, tienes muy buenas eyaculaciones, fuertes y abundantes. Ahora solo falta saber porque lo haces tan rápido amor, parece que eres un eyaculador precoz, pero no te preocupes corazón eso se puede arreglar -dije mientras limpiaba la leche que había caído en mis senos y la probaba un poco. Mami te va a enseñar muchas cositas mi amor, y todo te va a fascinar.

    Continuará…

  • Valentina (1): Bromas durante la mudanza

    Valentina (1): Bromas durante la mudanza

    Valentina era una chica que se llevaba bien con todos los chicos del trabajo y tal vez por eso muchas chicas del trabajo le tenían celos, ya que decían que una mujer no puede ser amiga de un hombre sin que esté quiera algo a cambio.

    Aunque para muchos era una gordita de 1.68 con unas curvas que muchas otras compañeras del trabajo quisieran tener, a mí no me importaba eso, yo solo veía a un amigo robusto con el cual bromear en los almacenes, después de todo aguantaba bromas pesadas y así pasó el tiempo hasta una tarde me enteré que la habían ascendido y debía irse pues manejaría una nueva sucursal que en la empresa estaban por abrir.

    Todos se alegraron a su manera por decirlo cortésmente y se realizó una fiesta de despedida para ella, días después llegó la hora de la mudanza y como siempre dejando el domingo de fútbol aún lado solo los hombres la ayudamos y en cuestión de horas terminamos.

    Yo fui el último en acompañarla pues aún faltaba armar su cama y estando ya cansados decidimos tomar una dosis de crema batida, pues era lo único que tenía en su nueva cocina y entre bromas de pronto algo pareció caerse en su habitación y por suerte solo fue su colchón, mientras Valentina pedía mi ayuda decidí hacerle algo que jamás le habría hecho porque sin duda me despedirían por acosó.

    Llenando mi mano con crema batida en un descuido de Valentina al verla inclinada no tuve mejor idea que darle una nalgada tan fuerte que mi mano quedó adolorida y cuando ella se giró termine por echar más crema batida en su cara.

    ¿Por qué hiciste eso? Fue su pregunta y mi respuesta fue «para no perder la costumbre después de todo no me quería quedar con las ganas de nalguear aquel culo gordo»

    Valentina me empujó y yo hice lo mismo y así terminamos sobre su colchón manchándonos con la crema, yo aprovechaba esa oportunidad y manoseaba todo su cuerpo, para luego tener una reacción fisiológica al tener una erección y ella pudo sentirla, no vasto decir nada más y así fue como nos empezamos a desvestir de la ropa manchada.

    Jugando Valentina se separó y terminó por levantarse, por un momento pensé que todo quedaría así, pero ella solo separó sus piernas para mostrarme toda su vagina y se sentó sobre mi, provocando que empezará a sentir un poco de claustrofobia, pues me estaba ahogando con sus enormes senos que estaban sobre mi cara.

    Extendí uno de mis brazos y metí la mano entre sus piernas y se quedó paralizada por unos segundos antes de reaccionar, mis dedos se deslizaron dentro de su vagina solo para jugar una y otra vez.

    Sintiendo la humedad de su vagina Valentina estaba lista y así mi pene entró con facilidad, abrace sus caderas y ella empezó a saltar, cayendo sobre mi sus 76 kg se movía como toda una demente, yo acariciaba sus senos y pellizcaba sus pezones que estaban duros.

    Pareciendo tener pila de sobra y solo se giró y me dio la espalda, literalmente gozaba como nunca, pues Valentina me daba unos sentones y yo solo podía nalguear aquel enorme culo que rebotaba sobre mi pelvis y devoraba mi pene por completó.

    –¡Vamos mueve ese culo… Valentina!

    –¿Así?…

    –¡Justo así!…

    Me encantaba escuchar como gemía y se quejaba al sentir mis manos azotar sus nalgas, joder fue lo mejor hasta ese momento y luego simplemente quise ver ese culo gordo en un panorama completo.

    Al cambiarla de posición Valentina terminó a cuatro patas, si ya antes pensaba que tenía un culo grande ahora me parecía inmenso, mis manos la sujetaron por las caderas y empecé a embestirla por detrás.

    Estaba enceguecido y Valentina se volvía loca y gemía aún más por el placer al tener un orgasmo que no tenía fin.

    Lamiendo el sudor de su espalda mis manos se deslizaban por sus caderas y recorren todo su culo, sus senos se movían al compás de mis arremetidas hasta que simplemente no pude más y le advertí que estaba por venirme.

    Inmediatamente Valentina tomó posición y se arrodilló para empezar a masturbarme antes de que mi pene rozará sus labios y luego lo introdujo en su boca, su lengua jugando con mi glande y volvió a masturbarme, fue cuando termine por estallar y mi semen manchó parte de su cara y entró por su boca.

    Me había dejado seco y por un momento me sentí mal, por lo que la ayudé a limpiarse para luego terminar de armar la cama, no hablamos de lo que había pasado pero si quedamos de volvernos a ver y no perder el contacto.

    ****

    Bueno ahora solo espero que esté relato les guste y me lo hagan saber de alguna forma…

  • Sexo, amor y sumisión (2): Actualizaciones

    Sexo, amor y sumisión (2): Actualizaciones

    -Mis ojos duelen bastante papá -decía el pequeño Ángelo- porque tuvieron que hacerme ciruela… cirugía… cirugía.

    -Tranquilo hijo ya pronto pasará el dolor -hablaba Nathan (el padre de Ángelo) mientras manejaba- pero es un secreto vale? Nadie puede saber

    -Y por qué? Por la gente mala? -hablaba mientras miraba a su papá.

    -Si hijo, por la gente mala…, que te parece si vamos por una caja feliz?

    -Siii! -Gritaba de felicidad el pequeño.

    En la mañana siguiente y de vuelta en el presente, Ángelo se levantaba abrumado «fue un sueño?» «O fue un recuerdo?» «Jamás me operé de los ojos tengo una vista excelente», Ángelo pensaba y pensaba hasta que tocaron la puerta, al abrirla se encontró a Amy en unos short diminutos que hacían lucir sus piernas torneadas, y una blusita de fina tela que marcaban sus pezones.

    -Buenos días dormilón, apúrate que mamá detesta que no desayunemos -decía Amy con mucha emoción pues después de 6 años tendrían una comida como familia.

    Ángelo miro a su hermana y su corazón pálpito más rápido -Amy estás hermosa aún recién levantada.

    Amy se sonrojo rápidamente -No está bien que digas eso, soy tu hermana y está mal.

    -Pero que pasa? Por qué está mal? Es la verdad mira nada mas -decía Ángelo mientras tomaba la mano de su hermana y le daba una vuelta.

    Amy no podía estar más roja y… caliente las palabras de su hermano la ponían a punto sin más y sentir su piel era como un sueño, se acercó y lo abrazo- me hacías falta- lo miro a los ojos y lo besó tiernamente.

    Ángelo de nuevo sentía culpa pero algo dentro de él lo motivaba a seguir, tomando las caderas de Amy la acerco aún más a él y pudo sentir como sus duros pezones se clavaban en su pecho, aprovecho para acariciar el culo de su hermana y vaya culo, podía apretarlo, estaba duro pero a la vez suave.

    Amy tenía los ojos cerrados y solo dejaba que su hermano hiciera lo que quisiera, pero sin dudas estaba disfrutando, era aún virgen y cualquier caricia la llevaba al límite.

    No paso mucho cuando Ángelo metió mano debajo del pequeño short de su hermana, y noto que no llevaba bragas, paso un dedo por el centro de aquella cueva y noto la abundante humedad y el calor que emanaba de ella.

    Amy no tardó en soltar pequeños gemidos- Ah, ah, siii, siii Ángelo así, mmm.

    Cuando Ángelo enterró uno de sus dedos en la cueva de Amy ella solo pudo morder el hombro de su hermano y reprimir su gemido, mientras un orgasmo como ningún otro salía de ella.

    Y entonces «toc, toc, toc» Ángelo despertaba de un sueño maravilloso.

    – Angelo te quedaste dormido de nuevo? Vamos que ya te dije que a mamá no le gusta esperar- decía Amy para después cerrar la puerta, «pero entonces fue un sueño o que paso?» Pensaba Ángelo

    Antes de bajar tomo su móvil y lo guardo, bajo al comedor donde Amy y Katherine lo esperaban mientras platicaban, Ángelo descansaste bien?- preguntaba su madre- Es un oso jaja -reía Amy.

    -Si, descanse… Pero bueno, mamá estás espectacular, vas a hacer deporte?- Katherine estaba en un ajustado top que luchaba por aprisionar aquellos dos melones que querían escapar y con un entallado mallón que solo hacia resaltar sus espectaculares carnes.

    De hecho recién llegué, salgo a correr ocasionalmente con Mía, la hija de unos vecinos, amigos de la familia- Decía mientras servía jugo.

    Si… es una familia increíble, Aiden el padre es doctor, Roxanne la madre y una abogada excelente, Mía una atleta obsesionada con la moda y encima modelo- decía Amy mientras los recordaba- y Charlie una chica difícil de descifrar, es Empresaria, amante de sus cosas y muy reservada y rígida, para ella solo es trabajo y trabajo, a veces parece anciana jajaja.

    Después del almuerzo… Bueno amores debo ir a bañarme, que se me hace tarde, tengo una salida- comentaba Katherine mientras se levantaba- Amy podrías acabar de recoger- Ángelo se levantó- Kath me permites ir rápido al baño, ese jugo fue demasiado.

    Katherine lo miro- Claro, solo no tardes- no era el jugo sino la oportunidad de grabar a su madre, así que Ángelo subió y escondió el móvil en una caja que estaba en una estantería en el baño, cuando salió se encontró con su madre- Bueno cariño, me apuro que es tarde- Ángelo la miro- Kath sobre lo de ayer… -No pasa nada, fue solo un beso, no está mal, digo soy tu madre jaja- reía nerviosa.

    Ángelo aprovecho y le planto otro beso, solo que está vez se animó a acariciar sus nalgas, Katherine por un momento pensó en entrar al baño y follar con si hijo, pero su moral de madre pudo más- Angelo, mmmm un beso de buenas noches está bien, pero esto, no, lo siento- dijo y se encerró en el baño.

    Ángelo bajo a ayudar a Amy a terminar de limpiar mientras Katherine en el baño se deshacía de su ropa, mientras veía como sus bragas estaban empapadas «porque me excita tanto» «es mi hijo» «pero es idéntico a su padre» «que bien besa» «pero que estoy pensado, enferma» «pero como me tocó» su lucha interna era grande pero su calentura más, se subió al lavamanos y comenzó a masturbarse, se pellizcaba los pezones y se metió los dedos con rapidez- ohhh Angelo que malo dejando a mami caliente, ahhh si, que rico, ahhh, si mi niño dámelo, ammm -ahogaba su gemido para no ser escuchada…

    Continuará…

  • De señorita a sumisa obediente

    De señorita a sumisa obediente

    Mi nombre es Alejandro, un día de verano estaba haciendo ejercicio en uno de los parques que hay en mi comunidad, al poco rato de empezar, 3 chicas se instalaron a unos pocos metros de donde yo me situaba.

    Las 3 me llamaron la atención, hacían yoga, llevaban leggings apretados y tops que les ayudaban a realzar la figura. Pero yo prefería no distraerme y centrarme a lo mío, evitaba mirarlas y mantener la concentración en lo que hacía. Practicaba equilibrios con mi torso al descubierto, he de decir que estoy bastante bueno y parece que eso le llamó la atención al menos una de ellas.

    Al cabo de un rato se presentó a mi -Me llamo Lorena- me dijo.

    Comenzamos a hablar y yo notaba como su mirada se desviaba constantemente a mi cuerpo analizando mis músculos y mi paquete parece que le tentaba la pillé infraganti unas cuantas veces mirándolo y mordiéndose el labio. Me estaba gustando lo que creía que se le pasaba por la cabeza a esa chica rubia. Así que la invité a dar una vuelta, sin que se diera cuenta de que nos dirigíamos a mi casa hasta que llegamos al portal, fue ahí cuando le dije -Bueno te apetece subir? Casualmente hemos llegado a mi apartamento- a lo que ella me respondió- jajaja sí, ya, uhm venga va, ya que hemos llegado por casualidad veamos que tienes arriba,- me dijo con una mirada picarona.

    Ni siquiera había llegado arriba y ya estaba cachondo y alfo me decía que ella también, abrimos la puerta y comenzamos a hablar:

    Alejandro (Alj): no te hagas la tonta he notado como me has mirado todo este tiempo.

    Lorena (Ln): No sé a qué te refieres, cómo te miraba?

    Alj: con cara de deseo, he visto como tu mirada recorría mi cuerpo y se detenía varias veces en mi polla y mientras te mordías los labios, vas a negármelo?

    Ln: Ala! Pero qué dices?! Jajaja creo que te lo has imaginado.

    Alj: Así entonces no te gusta esto?- dije quitándome la camiseta.

    Ln: Pff bueno lo cierto es que si me he fijado un poco, tienes un cuerpazo la verdad y se me caía un poco la baba.

    Alj: quiero que te quites la camiseta y sientes ahí -Le dije señalándole el sofá.

    Ln: Cómo dices?! Ehm no! Qué te lo has creído…

    Alj: Haz lo que te ordeno. -Le dije mientras me acercaba a ella, entonces le cogí el rostro por los mofletes con una mano y le señalé el lugar con la otra. Ella obedeció y yo me acerqué junto a ella y me coloqué enfrente.

    Alj: como te dije antes he visto como me mirabas el paquete, te gusta verdad? Pues lo vas a tener. -comencé a desabrocharme los pantalones mientras ella callaba y miraba, hasta tener toda mi polla grande y dura fuera.

    Alj: Chupa.

    Ln: Pero…

    Antes de que siguiera hablando la cogí de la cabeza con una de mis manos mientras con la otra sujetaba mi miembro y se lo introduje sin pensarlo dos veces hasta el fondo de su boca. La saqué para que cogiera aire y sin yo decirle nada comenzó a mamármela como si no hubiera comido en años…

    Agh ugh agh agh… Se escuchaba. La saqué de nuevo de su boca la agarre del pelo y comencé a follarme su boca mientras no paraba de salir saliva de ella. La sacaba y se la restregaba por toda la cara mientras mantenía su lengua fuera como una perrita, le daba golpes con mi pene, la metía en su boca y la sacaba constantemente.

    La tenía tan dura y grande… No le cabía ni la mitad en la boca y a duras penas se tragaba la otra mitad. Estaba tan excitado que ya no podía resistirme a empalarla con mi sexo…

    Continuará…

  • La invitada (iniciación)

    La invitada (iniciación)

    Necesitaba una explicación, no entendía porque me habían castigado, encerrada en esa jaula sentía el vacío que provocaba la ausencia de mi amo, permanecí quieta y sentí cómo poco a poco la excitación iba bajando en su grado, aún sentía el ardor en mis pechos y el dolor en mi ano, mi amo me había cogido por el culo como un desgraciado, aunque reconozco que haberle servido me llenaba de gozo, ahora mi cuerpo sentía las consecuencias de sus frenéticas arremetidas y más aún, al sentir como de mi interior se derramaba el semen con el que me marcó como su mercancía.

    De pronto la puerta de la pieza volvió a ser abierta, vi cómo con lentitud la silueta de una mujer atravesaba por ella, tenía un caminar errante, tenía sus ojos vendados, mi amo la acompaño hasta dejarla sentada sobre la mesa que se encontraba al centro de la habitación, esa mismas donde me había cogido minutos atrás; observe como mi amo se acercó a la jaula y se agacho mirándome fijo, me hizo el gesto de silencio a lo que asentí con rapidez; él volvió donde ella y empezó a tocarla con la autoridad que lo caracterizaba, me producía una gran excitación ver como mi amo disfrutaba de otra hembra, aunque reconozco que un poco de celos también se hacían presente en mi conciencia, vi como la sentó sobre la mesa y abrió sus piernas, lentamente bajo hasta quedar justo a la altura de su entrepierna, empezó a chuparla como un desquiciado, saboreaba todo lo que tenía al frente, pero con especial atención en su ano; mientras tanto en la distancia yo me deleitaba observando, sentía como el calor empezaba a recorrer mi piel, deseabas sentir la lengua de mi amo recorriendo mi cuerpo tal cual lo hacía con esa mujer, al poco rato de darse un festín con su nueva fémina, mi amo la tomo con fuerza y la bajo de la mesa, la arrodillo a sus pies y procedió a castigar su rostro con golpes de su firme y hermosa verga, ella sacaba la lengua para sentir su sabor, sin importarle la fuerza con la que su cara era sometida por cada una de las cachetadas que su masculinidad le ofreció, al cabo de unos segundos empezó a clavarle la garganta con dureza, las arcadas se seguían unas tras otra, pero mi amo no era de los que te daba tregua; mientras observaba todo este escenario mis manos ya estaban sobre mi vagina moviéndose con destreza, la humedad que derramaba era intensa, las ganas de sentir algo dentro de mi vagina se hacía casi insoportable, sabía que solo me quedaba mirar, al menos esa era su voluntad…

    Luego de saciarse de la boca de la perra esa, la recostó de espalda sobre la mesa, quedando su culo a la vista listo para ser servido, en ese momento se acercó a mi jaula y saco el pestillo, se acercó a mi oído y me dijo:

    -Quiero que siempre este húmedo, tanto su culo como mi verga, ¿está claro? –

    -Si señor- respondí de inmediato.

    Me llevo con él y me arrodilló a su lado, tomo mi pelo con fuerza y me metió la cabeza entre sus nalgas, lo único que hice fue sacar mi lengua y comencé a dar lamidas en su cálido ano, al poco rato lo tenía totalmente lubricado, los gemidos de la zorra hacían notar que había disfrutado de mi trabajo, en ese momento mi amo me toma del pelo y me clavo su verga en la boca, fueron solo un par de arremetidas, pero por dios que se sentían, cuando la saco se notaba mis babas como recubrían por completo su miembro, me hizo a un lado y comenzó a clavarle el culo sin ningún tipo de arrepentimiento, ella gritaba pero resistía con valentía, a ratos él sacaba la verga y me obligaba a chupársela y en otros me hacía lamer el culo del cual se servía, tenía que cumplir con lo que me había pedido, siempre ambos debían estar bien húmedos para disfrutar de su cometido.

    Luego de un largo rato de ver como mi amo se cogía por el culo a su nueva zorra, y de cómo mis intervenciones húmedas los favorecían, escuché como empezó a quejarse con mayor frecuencia, conocía ese sonido, estaba por correrse, vi como agarro con fuerza sus caderas y empezó a clavarlo con mayor rapidez y fuerza, al cabo de unos segundos un gemido un poco más fuerte lo obligaba a detenerse, podía imaginar cómo se sentían los latidos de su verga mientras se vaciaba en el culo de ella, así como lo había sentido en el mío poco antes de que la trajera, al cabo de unos segundos él se salió, agarro mi cabeza con firmeza y me obligo a lamer el culo de aquella perra mientras de apoco brotaba su leche hirviendo desde el interior, pude sentir la mezcla de sabores, la leche que tantas veces había probado, hoy sabía distinta, y me hacía feliz saber que mi amo no se olvidaba de mí, aun cuando no fuera a mí a quien se cogía… luego de terminar por completo con la limpieza, levanto a su nueva sirvienta y le saco el antifaz, la mire fijo, ella era hermosa, me devolvió una mirada nerviosa, estaba claro que no esperaba encontrarse conmigo en esas circunstancias, fui amable y le regale un beso sutil en sus labios, ella me correspondió con un leve mordisco y lamio un poco de semen que quedaba sobre mi rostro, en ese momento mi amo nos llevó hacía la jaula y nos encerró, la jaula no era tan grande por lo que debimos acomodarnos, antes de irse mi amo señaló:

    – Espero que aprovechen de conocerse, ya que seguiremos jugando a mi regreso- sonrió

    En ese momento nos miramos, ambas estábamos demasiado calientes y no habíamos tenido orgasmos, sí que la mirada se hizo cómplice y fue así como comenzamos a besarnos.

  • Encuentro casual en el metro

    Encuentro casual en el metro

    Creo que como muchos encuentro terrible los viernes ya que siempre suceden urgencias inesperadas laborales como personales, mi vehículo tuvo problemas eléctricos por lo que tuve que ir en Uber a la oficina, muchas reuniones de las cuales no me pude zafar, Leona no asistiría a trabajar ya que se encontraba enferma… Creo que molesté un poco ya que pretendíamos tener una noche de lujuria y todo se había ido al carajo y yo venía aguantando la calentura toda la semana para coger duro y pasaría la noche sola.

    Después de terminar el día la aplicación Uber estaba fallando por lo que decidí viajar en el metro tren. Día de mucho calor por lo que llevaba un vestido muy liviano, delgado y escotado (si me gusta seducir y que me miren jijiji) iba muy congestionado por lo que cada vez subía mucha más gente, detrás mío había un hombre alto de alrededor un metro noventa de unos 60 años o más pero muy guapo (lo noté en cuanto subí al tren) por lo que cada vez que subía gente me movía hacia atrás hasta que en un momento mi espalda quedó pegada a su vientre y su bulto lo sentía en mi coxis cada vez que la gente se movía yo me presionaba contra el jajaja solo quería sentir e imaginarme que tan grande o pequeño era su paquete oculto…

    De repente él se movió un poco hacia atrás como despegándose de mi pero yo estaba lista mi tanga ya estaba húmeda por lo que me moví un poco hacia atrás y presione muy suave mis nalgas contra el he hice un movimiento suave… Y wau!! Mi sorpresa el presionó y estaba con una enorme erección creo que ambos estábamos tanteando el terreno… Sin darme vuelta el me tomo de la cintura muy suavemente y nos quedamos así. Mi estación era la próxima lo único que pensaba era el llegar a casa y masturbarme bien rico mis pezones ya estaban efectos y se notaban a través del vestido, mi concha y mi ano me latían de la excitación… Llegando a la estación de bajada puse mi mano sobre la de él que mantenía en mi cintura para despedirme pero el avanzó conmigo y bajamos juntos la estación.

    Ya en el andén me miró y sonrió respondí de la misma forma… Me dijo «te acompaño… Se dónde vives» yo me sorprendí y me dijo «tranquila, somos vecinos vivo en el piso 4 pero Ud. siempre anda apurada» nos fuimos caminando como si nada hubiese pasado… Subimos al ascensor y presione el 10 de mi piso y cuando iba a presionar para el de él me dijo «la dejo en su departamento».

    Llegamos a mi departamento abrí la puerta y lo invite a pasar… En cuanto cerré la puerta el metió su mano bajo mi vestido pasando por mis nalgas abriendo mis piernas y su enorme mano cubriendo toda mi concha, comenzó a sobarla tan rico que comencé a jadear como petra en celo sin sacar su mano comenzamos a avanzar hasta mi sofá…

    Me arrojó sobre el diván subió mi vestido y levantó mi cola dejándola muy empinada corrió mi tanga y comenzó a chuparme el clítoris… Chupaba muy duro que se comenzó a hinchar como una guinda metía su lengua en mi concha sentía que me correría pero se notaba su experiencia ya que cada vez que iba llegando al clímax se detenía… Abrió con sus enormes manos mis nalgas y comenzó a lamer mi ano… Uf exquisito su lengua comenzó a entrar en mu culo yo presionaba mi culo en su rostro no quería parar… Pero él tenía otra cosa más para mí.

    En un momento sentí que bajaba sus pantalones me levante para ver su miembro y jamás me imagine que un hombre mayor podría tener un pene tan grande, grueso y venoso… Sobre todo tan duro y erecto… Una sola mano no daba abasto para masturbarlo con ambas comencé a masturbar mientras comenzaba a chuparlo…

    Ahí estaba yo de rodilla sobre el diván chupando, lamiendo ese enorme pedazo de pene que apenas cabía en mi boca… A momentos lamia sus bolas muy duras… El agarraba mis pezones… Los tiraba de arriba a abajo… Agarraba su pene y lo golpeaba en mi rostro…

    No aguante y lo senté de un empujón y me subí sobre en metiéndome todo su pedazo de pene en mi concha era tan grande que mis gemidos eran agudos saltaba como loca sobre él sus manos me agarraban de las nalgas mientras seguía cabalgando sobre él le pegaba con mis tetas en su rostro mientras el metía sus dedos en mi culo estaba como loca no quería parar sentía que su pene llegaba a mi abdomen era tanta la calentura que me corrí y seguía cogiendo.

    El me cogió y me puso en cuatro sobre la alfombra y comenzó a darme tan duro que ya ni gemidos me salían… Fue increíble me corrí 4 veces así hasta que mi encuentro inesperado terminó dándome un baño de semen en mi rostro se sentó en el sofá con las piernas abiertas y su enorme pene agarrado en su mano y me hizo lamerlo hasta no dejarle una gota de leche.

    Luego de descansar y vestirnos me dijo que esperaba volver ya que por tiempo no alcanzo a cogerme el culo… Así que esperare otro encuentro con mi amable vecino.

  • Nos contamos todo. Ahora tú de viaje, se da la oportunidad

    Nos contamos todo. Ahora tú de viaje, se da la oportunidad

    Estoy en la casa, son casi las 19 h y suena mi celular, tú estás de viaje. En el identificador veo tu nombre y al contestar escucho tu voz, alegre como siempre:

    – ¡Hola amor!

    – ¡Hola hermosa!

    – Ya salí del trabajo…

    – Ah, muy bien. ¿Todo bien?

    – Si, sin problema. – me contestas- Oye, voy a cenar algo, me están invitando.

    – Excelente amor, disfruta la cena.

    – Nos comunicamos más tarde que llegue al hotel.

    – Claro, sin problema linda-, y colgamos la llamada.

    Dos horas más tarde, la llegada de un mensaje a mi celular se anuncia con una vibración repentina, llega tu mensaje y se da una breve conversación:

    – Hola amor

    – Hola linda

    – Oye, va a pasar…

    – Ok, te lo agradezco

    – Te busco más tarde…

    – Si amor, con cuidado.

    – Gracias, te amo.

    – Yo también te amo.

    Alrededor de la media noche un nuevo mensaje:

    – toc toc, ¿aún estas despierto?

    – sí amor, ¿todo bien?

    – Uff si. Ya sola en el cuarto.

    – Muy bien amor.

    – ¿Te puedo contar?

    – Claro, como tú gustes. Breve pausa de tu parte, donde escucho el silencio de la habitación que se interrumpe cuando tratas de acomodarte en la cama o un sillón.

    – Fue intenso e inesperado -me dices.

    – ¿Satisfecha?

    – Ay sí. Diferente, pasional, intenso, sexo puro… deja te marco.

    – Ok.

    En menos de un minuto, entra la llamada a mi celular y directo me cuentas:

    – La cena estuvo tranquila, ya casi al terminar fue que se dieron las cosas. Conversamos temas generales mientras tomábamos café, incluso salió el tema de que si era casada. Le dije que sí y me contó que él también. Seguimos hablando de cosas y momentos comunes, cuando me dice, ya un poco nervioso, que le soy muy atractiva.

    – No lo puedo culpar, en realidad lo eres amor. Las personas siempre voltean a verte, y se acercan a ti. – le comento.

    – Y que no quería faltarme al respeto, pero que no pudo dejar de observarme durante la junta y que le atraía mucho. Yo no puedo negar que también lo vi con cierto interés y admiración por su persona.

    – ¿Él es atractivo?

    – Ay sí. Alto, buena presencia, buen cuerpo, apiñonado, ojos alegres, educado, atento… Después, tomó mi mano, y no la retiré. Sentí una descarga de energía corriendo desde la punta de mis dedos hasta mi cerebro y a mis puntos erógenos, mi respiración se agitó un poco, mis pulsaciones acelerando, sus manos tibias, fueres, ligeramente temblorosas, su mirada suplicante, cargada de deseo y a la vez inquietud. «Está pasando», pensé y lo quería.

    – Entonces, acercamos más nuestros rostros. Sentí su respiración, sus manos tomando la mía, su mirada recorriendo mi cara, mi cuello, deteniéndose en mis senos, regresando a mi boca. El torso de una de sus manos deslizándose por mi mejilla en dirección a mi cuello. Lo que siguió fue cerrar brevemente mis ojos, sintiendo su delicada caricia y entonces percibí el rose de sus labios en los míos, instintivamente abrí ligeramente mi boca y correspondí ese primer beso electrizante. Una breve pausa sin separarnos, sin abrir los ojos y nuevamente sus labios se ponen en movimiento y el beso se vuelve más intenso, dura 1 minuto quizás.

    – Una de sus manos me abraza por la espalda y mi costado. Yo respondo a su serie de besos, siento su lengua aventurarse en mi boca y le correspondo con la mía, entrelazándose con intensidad. Se separa y me dice, vayamos a otro lugar, solo asiento. No me suelta de la mano. Pide la cuenta, paga rápidamente, recojo mi bolso y nos incorporamos. Me toma de la mano nuevamente, cruzamos el comedor hacia la entrada y salimos buscando su auto. Me sigues contando:

    – Apenas cruzamos la puerta, se detiene y me besa de nuevo, ahora colocando una mano en mi cuello y el beso es más intenso, nuestras bocas se entrelazan y con la otra mano me pega a él, donde puedo sentir su cuerpo, en particular su erección que promete. Es rico el momento, seductor y excitante.

    – Llegamos al auto, abre la puerta del pasajero, y antes de que me metiera, me detiene para decirme que anhelaba mucho estar conmigo y que sentía que él no me era indiferente. Un beso rápido, furtivo antes de meterme en el auto tuvo por respuesta. Ya sentada, te mandé el mensaje de que estaba pasando antes de que él subiera al asiento del conductor.

    – Maneja por unos minutos y llegamos a un hotel de paso. Accedemos a la habitación y apenas cerrando la puerta, nos fundimos en un abrazo los dos, entregando nuestras bocas y cuerpos con deseo intenso. Fuimos quitando la ropa del otro, y pude ver y sentir su torso trabajado, velludo y bronceado. El deshizo el nudo de las cintas que sujetaban mi blusa cruzada y mi brasier de tela delgada quedó a la vista, mostrando ya mis pezones erectos por lo excitante del momento.

    – No tardó en buscar desabrochar mi pantalón, quedando yo en ropa interior. Hice lo mismo y aprecié su trusa mostrando una interesante erección, que alcanzo a rozar brevemente ya moja su ropa interior. Nos besamos de nuevo y llevó sus manos a mi espalda liberando mis senos, que inmediatamente los cubrió con caricias de sus manos, acercando su boca para lamerlos y chuparlos alternadamente, mientras yo sujetaba su cabeza con mis manos.

    – Se incorpora y me baja mi tanga, que llega a mis pies y al retirarla, aprovecho para deslizar su bóxer y observar su pene ya dispuesto a la batalla, de buen tamaño, brillando por su líquido preseminal que lo cubre. Extiendo mi mano y lo palpo, sintiendo lo ancho y duro, recorriéndolo en su longitud hasta llegar a sus testículos, que primero araño delicadamente, observando su reacción y luego los cobijo en la palma de mi mano. Regreso a su tronco y lo envuelvo con mis dedos, masturbándolo un poco, mientras volvemos a besarnos y damos pasos hacia la cama. Me llamó la atención que mientras su torso y cuerpo mostraban mucho vello, estaba totalmente depilado en su pene y testículos.

    – Qué intenso amor. Se traían ganas – Te alcanzó a decir.

    – Sí amor, todo fue como tal, excitante, con una carga sexual particular, respirábamos el deseo del otro. Me acostó en la cama, me tocó y comprobó mi excitación y lo mojada que ya estaba, incluso me metió un par de dedos, lo que me hizo estremecer. Sacó un condón del pantalón, lo iba a poner frente a mí, cuando me incorporé, lo detuve, tomé su pene, lo llevé a mi boca y me puse a chuparlo, lamí su punta, saboreando las gotas, luego lo rodee con mis labios llevándolo a lo más profundo de mi boca para disfrutarlo, lamer su tronco y entonces yo le puse el condón.

    – Me recostó de nuevo, se colocó entre mis piernas, acercó su pene y lo frotó contra mi clítoris y entrada vaginal unas 3 veces, lo que me hizo estremecer intensamente y mojarlo un poco más. Arqueé la espalda y sólo sentí que me penetraba profundamente. Un gemido y otra corrida mía le hicieron patente que estaba disfrutando todo.

    – Qué rico amor. ¿te estás tocando? Me contestas que si.

    – No puedo dejar de hacerlo amor. Me cogió de todas formas, fuerte, intensamente, profundamente -sabes como me gusta que me cojan así- y lo entendió perfectamente. No dudó en comer mi sexo, y arrancarme un orgasmo largo antes de volver a penetrarme. Me sacó varios orgasmos intensos y lo hice correrse 3 veces. Una en mi vagina con el condón, otra en mis senos, que los cubrí de su semen previo a entrar a la regadera y la última en mi boca, aprovechando que lo estuve mamando en el auto dentro del estacionamiento de la habitación antes de salir del hotel de paso, ya que se había vuelto a poner todo erecto. Justo terminó en mi boca, con una corrida ligera y lo besé para que saboreara su propio semen mientras yo seguía masturbándolo con mi mano. Me lamió los labios con lujuria tratando de obtener más.

    – Antes de bajar del auto, a la entrada de mi hotel, convenimos que fue rico, pero que también solo fue sexo, muy apasionado, rico, pero solo sexo. Nos dimos un beso de despedida y subí a contactarte amor.

  • La noche del 31

    La noche del 31

    La noche del 31, el ánima de Susana sobrevolaba las calles de la ciudad. Su aliento frío de vez en cuando hacía estremecer a algún transeúnte. Susana, de su antigua vida echaba de menos muchas cosas; entre ellas, quizás la que ahora más le importaba, era el calor de un hombre. La Covid acabó con su vida terrenal con un sufrimiento atroz, y acabó con la relación sexual tan satisfactoria que mantenía.

    Diego se llamaba, qué habrá sido de él. Susana era curiosa, también como ánima lo era, así que decidió ir a buscar a Diego en el único sitio donde, con total seguridad, siendo la hora que era, casi medianoche, lo encontraría: el chalet de dos plantas donde vivía. Diego era un potentado: su vocación de soltero, soltero de oro para las mujeres, propiciaba que tuviese multitud de aventuras amorosas; fue con Susana con la que estuvo más tiempo, hasta que el maldito virus se la llevó. Susana atravesó el barrio obrero, el de la clase media y aterrizó en la zona residencial. Se deslizó hasta el porche del chalet de Diego y, gracias a su estado inmaterial, atravesó la puerta sin llamar. Allí estaba el vestíbulo, la monumental escalera… Subió. Vio dos siluetas de pie en el pasillo enmoquetado. Oyó:

    «Me gusta tu disfraz, Priscila…, jugadora del juego del calamar, es la moda», dijo Diego; «No llevo nada debajo», dijo Priscila; «Veremos», dijo Diego mientras abría la cremallera del chándal de Priscila. De su interior brotaron dos tetas redondas, carnosas, con areolas y pezones morenos, que Diego besó y mordisqueó. «Mmm, Diego, cómo me pones», soltó Priscila.

    Susana sintió envidia de Priscila. Se intercambiaría con ella al instante; ah, si pudiese…

    «Diego, fóllame».

    Diego dejó lo que estaba haciendo, chupar el ombligo, lamer las caderas de la mujer con la que estaba y alzó la vista. Esa voz no era la de Priscila, ni tampoco Priscila le pedía inmediatamente que la follase, antes casi le exigía que le comiera bien el coño. Esa voz… Diego se asustó.

    «Diego, fóllame».

    Qué insistencia.

    «¿Priscila, eres tú?; » Nooo, soy Susana»; «Susana está muerta»; «He vueeelto Diego, fóllame».

    Diego tiró hacia abajo del tirante del pantalón del chándal. Diego vio el coño que tenía delante, húmedo, preparado para una penetración sin juegos previos. Diego se desabrochó el pantalón, se bajó el calzón; hizo que ella, valiéndose de un leve empujoncito, apoyara la espalda en la acolchada pared del pasillo, puso el antebrazo bajo la corva de una pierna para levantarla mejor, para hacerse espacio, para abrirle a ella el coño lo suficiente, y metió su polla en la raja. «Uff», exhaló Diego al momento; «Ay, Diego, cuánto te he echado de menos, dame, dame caña». Diego culeó, adelante atrás adelante atrás. «Ah, Diego, dame, más, más, mi coñito te lo agradece, más, más». Esa frase, esa frase, «mi coñito te lo agradece», sólo podía tratarse de…, sí, de Susana, eran las palabras que ella solía pronunciar cuando follaban. «Uff, oh, uff, oh uff». Diego se corrió.

    «Anda, niño, qué pronto has terminado, vamos, que ni me enterado, me vas a tener que hacerme una paja antes de irme de aquí». Era Priscila la que hablaba. Diego la miró de abajo a arriba. «Priscila», exclamó; «Sí, Priscila, la que has dejado a medias», protestó Priscila; «Susana, ¿dónde está Susana, qué le has hecho a Susana?»; «Qué Susana ni qué leches, Diego, soy Priscila»; «Susana, vuelve, ¡Susana!». A Diego se le nubló la vista; y superpuesta a esa neblina blanca la imagen de Susana desnuda, tal y como la recordaba, le perseguía. Corrió por toda la casa como un demente, gritando desnudo, deformado su semblante, mientras Priscila, con el chándal puesto, le seguía armada con su móvil: «Sí, les doy la dirección…, que qué le pasa, no sé, ustedes lo averiguarán mejor que yo, pero creo que se ha vuelto loco».

  • Flor de paja

    Flor de paja

    Hoy es el día que viene el jardinero, un hombre común, jubilado, pero con un cuerpo atlético y fornido.

    Su piel es, a simple vista muy suave, color canela, tiene ojos claros y manos grandes y contundentes.

    Su cabello es largo y canoso, huele a olivares frescos.

    Él llega y se saca la remera y lo veo por la ventana, se tira agua en la cabeza con la manguera y el chorro se dirige a la bragueta, veo sus brazos, firmes y trabajados, me comentó que era deportista de joven y jugaba al fútbol, sus piernas son látigos, sube al muro como un gato caliente.

    Yo lo miro, desde el comedor, me acuesto en el sillón y siento como mi concha se humedece, cierro los ojos y me imagino que le llevo un trago fuerte y frío, que los hielos provocan sensaciones fuertes en el, tiene calor y está muy alzado conmigo.

    Me mira el orto, lo desea, yo no me pongo tanga, quiero que se note el papo, mi vulva ardiente, deseo que me coja duro y me la chupe mucho tiempo, deseo su lengua clavada en mi culo, deseo que me lo escupa y meta su pija dura, deseo que me haga pajas y me la chupe mientras me mete una buena morcilla de carnicería, que me meta la pija en el culo y la morcilla en la concha chupada.

    El me llama justo y me dice, señora me trae por favor un poco de agua, no les puedo explicar cómo me empezó a temblar el culo, si, el culo.

    Me levanté del sillón y me puse una musculosa roja larga sin tanga, me moje las tetas y me pellizque los pezones, me meto los dedos en la concha y me refriego las mejillas con mi humedad vaginal, para que el note ese aroma a puta pidiendo pija dura y leche de macho caliente.

    Voy y me siento con las piernas cruzadas, mis tetas desbordan y mi jugada es mostrarle mi concha abierta.

    Me siento justo en un macetón y abro las piernas, subo lentamente mis manos agarrando el borde de la musculosa, y él toma desesperadamente el agua con hielo.

    Me das un hielo, le pido…

    Si mujer, tiene calor, si, le contesté, mucho…

    Y comienzo a derretir el hielo en mi pierna, lo subo y lo agarro , lo chupo como si fuera la punta de su pija, y me lo paso en el medio de las tetas…

    Epa, señora… me está dando calor… me dice con voz de turro, y veo que se le para la poronga.

    Que hermosa pija tiene, se le puso dura y gorda.

    Agarró el cubito, abro las piernas, dejo ver mi concha y paso el cubito por toda su superficie, el saca su pija y se pajea, yo igual, dejo salir mis tetas y con una mano agarró una y chupo el pezón, como son gordas y muy puntudas, llegó a ponerme el pezón entero en la boca, el me muestra los huevos y son huevos de toro cabrío, grandes y cuelgan, me dice, señora, le gusta lo que ve, le contesto, si, mucho…

    Se acerca y me pone la pija cerca de la cara, se sigue tocando, alcanzó con mi lengua sus huevos, el grita, gime y goza, llega con sus dedos a mi concha y me provoca mearme, se pone muy loco y me mete cuatro dedos, yo acabo como yegua puta, él me hace comerme los huevos, su pija es un mástil duro en su mano y me dice, señora quiere lechita, si si si… por favor le pido, deme leche y quiero tragarme toda esa lechita…

    Jardinero lleneme de leche la boca y las tetas, el mete su pija en mi garganta y siento una catarata de guasca en la lengua…

    Repleta, mucha, y rica, muy rica… Amo tomar leche de pijas…

    Me agarra de la cabeza y las tetas y mete más adentro su gorda y parada verga… Sale leche!!!

    Flor, flor de paja resultó…

    Cada jueves, tengo un jardinero en casa que cuida mi Flor de concha…

  • Mi vecino el ex convicto

    Mi vecino el ex convicto

    Eran cerca de las 6.15 pm y el tráfico no avanzaba en la I95. Me di un buche de agua y literalmente se podía terminar una sopa con ella.

    Al entrar al edificio le pasé por al lado a un tipo que iba de salida, era de estatura más chica que la mía súper delgado, portaba pantalones deportivos como los que yo uso y camiseta sin mangas no le di importancia y continué hacia mis aposentos.

    El apartamento olía raro, a éste se le olvido botar la basura siempre anda en las nubes dije yo refiriéndome a mi compañero de piso, luego de quitarme la ropa toda sudada le hice un nudo a la bolsa de basura y salí a botarla. El sujeto fumaba en el portal casi en el parqueo. Botó la colilla y me miró a la cara, la suya tenía facciones serias como de no hablar con nadie, nariz fina, ojos oscuros y una barbita descuidada. Lucia joven pero se veía que la vida no lo trataba muy bien, o el cigarro. Era bonito y se veía que bañado y arreglado luciría bien. Hola me dijo y sonrió, me llamo Israel y me extendió su mano, Javier mucho gusto le saludé yo. Me extendió un cigarrillo súper delgado de la marca Virginia Slim, hice un gesto con la mano de rechazo, miré el cigarro unos segundos y él comenzó a reír.

    -Si ya sé que son de mujer pero estos son los que me gustan.

    -Yo no sabía que los cigarros los vendían según el sexo de la persona.

    Continuamos riendo; Sus brazos definidos no poseían volumen como lo míos, eran solo músculo y mostraban variedad de tatuajes que no coincidían en diseño.

    -Estoy arriba de ustedes en el 208 nos mudamos hace unos días mi papá, yo y mi esposa.

    -Mi esposa y yo.

    -Tu esposa y tu ¿qué?

    -Se dice mi esposa y yo, el burro de último.

    Sonrió y me dijo: Es verdad yo apenas fui a la escuela, caí preso súper joven y después cuando me pasaron…. Calló y bajó la cabeza.

    -No tengas vergüenza papo ya pasó, tú eres joven seguro que este país te va a dar las oportunidades que no tenías en…

    -Venezuela soy de Maracaibo.

    Lo dejé encendiendo un tercer cigarro y me fui con la excusa de hacer algo de comer.

    Llegó el fin de semana, la alegría y el calor de Miami. Roberto mi compañero de piso y yo nos fuimos a Rumbear. En aquella época yo tenía solo 25 años y Roberto casi 27. Era obligatorio y sin excusa irse de pachanga los sábados a los clubs de moda a bailar salsa.

    Para los que aún no me conocen: Mido 5”7 ni tan alto para Estados Unidos. Piel dorada por este intenso sol de Miami y la playa que me fascina literalmente. Ojos color miel claro y mandíbula sobre lo cuadrada, labios gruesos sin parecer exagerados. Mi pelo lacio y alborotado porque no me peino. Mi pecho duro por la natación. Y mis músculos definidos sin ser exagerados. No tengo abdomen duro, no me gusta, lo veo muy falso y además me gustan mucho las pizzas. Voy al Gym para hacer pesas, pecho y espalda que siempre me ha gustado. Soy velludo, bastante diría yo. Así que para definir mis músculos me rebajo con maquina eléctrica sin llegar a rasurarme con cuchilla. Estoy mejor dotado que muchos por ahí, tengo un miembro más allá de lo normal para los estándares del país donde vivo. Son ocho pulgadas y media, gorda y bonita diría yo, con prepucio bien abierto que cubre solo la mitad de la cabeza. Huevos recogidos pero bastante grandecitos. Roberto blanquito y rubio con labios rosados, pezones y testículos del mismo color, de ojos intensamente azules y cara europea sin confusión. Músculos definidos pero de trabajar como mecánico. Corre conmigo todas las mañanas y se rehúsa a tomar cerveza en exceso como yo. Tiene buenas nalgas redondas y musculosas; Y una bonita pinga normal como de 7 pulgadas de cabeza pequeña y escondida. Es de ascendencia Ucraniana pero fue adoptado por una familia Cubana de ahí el nombre y su perfecto español. Nos conocimos hace dos años en la estación de servicio donde él trabaja y yo llevé mi viejo Volvo a cambiar el aceite, andaba buscando un compañero de piso. Luego de una borrachera nos dimos cuenta que teníamos tendencias bisexuales y tenemos encuentros furtivos solo dentro de nuestro apartamento y con mucho cuidado. Para el resto de la sociedad, sus padres y los míos somos un par de heteros más que comparten apartamento.

    Esa noche tomamos, bailamos y tratamos de conquistar varias chicas en vano, por supuesto regresamos con más de tres copas encima y bien cachondos. Después de convivir con él, sabía que se pone romanticón conmigo cuando toma y nos volvemos unos sucios. Eso me gustaba porque me hacía sentirme deseado aunque tenía que estar dando excusas constantes a amigos y conocidos por su comportamiento dulce hacia mí siendo heteros para una entera sociedad. El estacionamiento lleno nos hizo parquear en la calle. Al bajarnos Roberto se abrazó a mí y comenzó a besarme el cachete.

    Nos dispusimos a caminamos las dos cuadras distantes, me puso la mano en la portañuela.

    -Espera a llegar que nos pueden ver.

    -Son las tres y media ¿quién va a estar despierto a esta hora?

    -Shhh mira ¿ves esa lucecita roja? Es un cigarro ahí hay alguien fumando.

    Se compuso y sacó su brazo de mi hombro.

    Nos cruzamos con quien yo pensé que era Israel en la oscuridad del portal. Se veía sucio, a su lado una botella de algo que yo no conocía y una mano en la cara. Roberto me dio un codazo.

    -¿Israel?

    Levantó la cabeza, eh, Javier, aquí fumándome un cigarro.

    – ¿Estás bien?

    Si si yo entro ahorita todo bien.

    ¿Que fue eso? Preguntó mi amigo ajeno.

    Le expliqué a Roberto lo que yo sabía de esa familia y me miró a la cara diciéndome: No te metas en eso esa gente parece problemática ven dame un besito.

    -No, ese tipo me dio lastima ya se me quitaron las ganas.

    -Hay Javi que estoy caliente no me dejes así.

    -Que no chico que a ese muchacho le pasa algo.

    -Está bien pero después no me digas que no te lo advertí.

    Preparé un sándwich y lo envolví en una servilleta, tomé una Coca Cola del refrigerador y me dirigí hacia el portal. Vi cómo se adentraba en la penumbra y bajaba la cabeza.

    -Toma y le extendí el sándwich.

    – ¿Por qué haces esto?

    -Porque sé que no has comido hoy.

    -Gracias muchas gracias, no hay gente como tú ya.

    Me alejé y entré. Robertosky como yo le llamo de cariño andaba como era de esperar en cueros empinado al galón de leche con sus nalgas redondas al aire.

    Lo abracé por detrás ¿Nos damos una ducha calientica?

    -A ti no hay quien te entienda vamos.

    Intentó cargarme mientras yo le decía: yo estoy más fuerte que tú, ¿quién es tu macho?

    -Tú eres mi machote rico y no te voy a dejar ir nunca, me besaba más y más mientras trataba de quitarme la ropa rumbo a la ducha.

    Quedamos extenuados con la lujuria de otra noche de sexo y nos dormimos abrazados.

    No volví a cruzarme con Israel por algunas semanas, hasta pensé que se había mudado.

    Era sábado fin de mes y había que ahorrar para pagar gastos, solo nos quedaba dinero para quedarnos en casa y tomar algo, comenzamos cerca de las 5 pm y ya para las 10 pm estábamos borrachos y haciendo el amor nuevamente en mi cama.

    Abrí un ojo y vi a Roberto mirando mi cuerpo, los dos desnudos como tantas veces. El televisor mudo y él a mi lado con su taza de café en la mano.

    -No te quería despertar.

    -Me vas a comer con la vista.

    -Es que tú me gustas. Me he dado cuenta de que cada día me gustas más y las mujeres me interesan menos. Y tú anoche te viraste de nuevo, esta es la segunda vez que lo haces.

    -Por qué siempre hablas de lo mismo ¿tú no quieres una esposa, familia, hijos, una casa?

    -Si quiero todo eso pero también te quiero a ti. ¿Y tú qué quieres?

    -Yo no sé lo que quiero vístete vamos a correr un poco que entre el dolor en el culo y la resaca si sigo aquí no hago ejercicio hoy.

    Salimos al portal y vimos un bulto recostado a la pared, los rayos apuntaban el amanecer y mi amigo me agarró por un brazo.

    -Ese no es tu problema ¿Me oíste? Le pasas por el lado y ni saludes.

    Al pasar, vi que Israel se llevaba las manos a la cara y se paraba para echar a andar.

    Buenos días nos dijo con voz tenue.

    Volteé a ver como se alejaba y vi como cojeaba de la pierna izquierda.

    -Ese tipo no está bien mira como cojea.

    Javier haz lo que quieras ve a ver qué le pasa si quieres, yo voy a correr.

    Oye ¿Israel que te ocurre?, volteó tenía un gran moretón en la parte superior izquierda de su frente y el ojo morado y el pantalón manchado de sangre en el muslo. Lo tomé por las axilas. Olía a no haberse bañado en dos días, a cigarro y a alcohol. Me dijo: Tuve un accidente anoche yo estoy bien suéltame que me voy a mi casa. ¿Accidente o pelea? A mí me puedes contar lo que sea, ven que yo te curo, entra conmigo y si te pasa algo de nuevo tócame en la puerta, ¿has dormido en el portal?, asintió con la cabeza -Tonto nosotros aunque sea en el sofá te hubiéramos dejado dormir. A lo lejos se veía un hombre maduro pero no anciano que se acercaba hacia nosotros. Delgado se parecía mucho a Israel pero más viejo entraba del parqueo y nos encontró, venía con ropa de trabajo y fumando, lo miró y le dijo: ¡Te lo dije imbécil! detrás le seguía también fumando otro chico que parecía el gemelo de Israel pero más alto, fornido y lucia mayor que él. Perdóname mijo, gracias soy Ismael su papá. Yo soy su hermano hola gracias dámelo que yo me lo llevo dijo el hermano y se marcharon.

    Le conté a Roberto que me advirtió: Te lo dije no te metas con esa gente y me aconsejó una vez más que me alejara de esa familia. Yo solo pensaba en el pobre muchacho, además estaba graciosito, para jugar no estaría mal. Pasaron como 15 días y era viernes, mi amigo partió a encontrarse con unos parientes en Orlando. Eran las 10 y algo de la noche cuando oí que tocaban a la puerta.

    – ¿Quién es?

    -Soy yo Israel.

    Abrí sin camisa y en shorts sin calzoncillos debajo; Él se quedó estático mirando mi pecho y mis brazos. Bajó la cabeza.

    -Me dijiste que si me pasaba algo te viniera a ver. ¿Tu amigo no está?

    -No, se fue con su familia por el fin de semana.

    – ¿Te puedo preguntar algo? ¿Ustedes son pareja?

    -No, ese es el muchacho que renta conmigo ¿Qué, se nos nota algo?

    Por eso es que pregunté porque no se les nota nada y quiero estar seguro de no meterme donde no me llaman. Igual yo soy muy abierto de mente, estuve preso y para mí es normal ver a dos tipos ahí dale que dale, yo soy amigo de todo el mundo y aquí tienes un amigo.

    Me extendió la mano, luego del apretón me dijo: Mira tengo problemas con mi mujer de nuevo y ya ves como quedé la vez pasada. ¿Me puedo quedar en el sofá?

    -Tu mujer te golpeó y te hirió y tú sigues con ella.

    -No juzgues, solo dime sino me voy.

    -Dame un minuto ya regreso.

    Me fui a la cocina donde por suerte había teléfono y se podía ver el sofá, de ahí se veía Israel con una camiseta negra ancha y jeans también anchos, tenis nuevos y despeinado. Por su tamaño parecía un muñequito y se me antojó tenerlo en mi cama. Yo tenía la sospecha de que al tipo no le importaba hacer cositas sucias y me dio morbo verlo.

    -Estás loco Javier, sé por dónde viene esto ya lo quieres meter en tu cama y me llamaste porque te dio remordimiento.

    -Que ¿estas celoso? Además para que te llamaría si lo puedo hacer en secreto. Estoy siendo sincero me vino a pedir ayuda, lo de la otra vez fue que la mujer lo golpeó.

    Se hizo un silencio del otro lado de la línea. Pobrecito está bien pero ten cuidado, esconde tus cosas de valor y cierra mi cuarto. Colgamos y me dirigía Israel.

    – ¿Ya comiste?

    -Si vengo de la calle. ¿Qué, te dieron permiso?

    -Si que eres arrogante, vienes a pedir limosnas con escopeta.

    -Jeje esa no la había oído. De veras perdóname es que yo no sé comportarme muy decente yo no tengo estudios como tú. Además estoy muy nervioso yo no quiero dormir en el portal y no tengo a donde ir.

    -Te puedes quedar pero sin fumar aquí dentro.

    Yo me porto bien chamo, esta cara de malo es solo de adorno. Me abrazó y me dio un beso en el cachete. Gracias vengo ahora este es el último cigarro te lo prometo.

    Regresó todo sudado que ¡calor! ¿Tienes un cepillo extra?

    Yo que ya conocía como iba a seguir la noche le mostré un bultico encima de mi cama con un cepillo de dientes uno de mis shorts y una camiseta. Se desnudó ahí mismo enfrente de mí, se sentó en la cama mientras me decía: Mira la cicatriz ya está sanita no me tuvieron que dar ni puntos solo fue la piel. Me acerqué a observar, llevaba calzoncillos negros bien corrientes y no se le notaba mucho en su entrepierna. En su pecho llevaba tatuajes dispersos y su barriguita no exhibía músculos abdominales pero tampoco grasa llena de vello oscuro que venía desde el centro del pecho hasta formar un montículo que se perdía dentro donde yo aún no podía ver. Olía a sudor y a cigarro, más bien a macho, como decía Roberto. Me dio un morbo tremendo y me comencé a excitar. Me viré de espaldas lo más rápido que pude para disimular la obvia erección que se comenzaba a formar en mis shorts comencé a caminar hacia la puerta mientras le decía: te espero en la cocina ¿quieres una cerveza?

    Apareció en calzoncillos, los shorts están muy anchos me siento más cómodo así. Agarró la cerveza y la chocó contra la mía.

    -A mí no me importa mírame a mí.

    -Si, si ya te vi, no tienes interiores puestos pero yo no estoy en nada Javier y he tenido que convivir con gente que no merece ni mi amistad, en cambio tú eres muy generoso no sé cómo agradecerte de verdad.

    Me agarró por un brazo e intentó abrazarme nuevamente, su olor era raramente excitante como medio agrio, sin colonia ni desodorante pero no a sucio. Me pegó su erección en la pierna y toco la mía. Se sentía delicioso lo agarré por las reducidas nalgas y lo apreté a mi cuerpo.

    -Hacía tiempo que no hacia esto, se siente rico, hoy puedes hacer conmigo lo que quieras yo por tal de no dormir en el portal me dejo hacer lo que sea. Vamos para la ducha que no se si a ti te gusta abrazarme así todo sudado, no tuve tiempo de bañarme con la discusión.

    Entramos, me comenzó a besar el cuello sin dejar de tocarme la pinga ni un instante, agarré una esponja y comencé a recorrer su cuerpo desnudo con ella, su pinga resbalaba deliciosamente en mi mano y para ser un flaco tenía buen material, era blanca como todo su cuerpo y el prepucio era bien ancho, se podía ver fácilmente su cabeza rosada que salía con facilidad, tenía un par de reducidos testículos y se notaba que nada de aquello había visto una cuchilla jamás.

    Se puso de espaldas y tiro el jabón a propósito, se dobló a recogerlo y se quedó así comenzó a reír y yo ni corto ni perezoso lo recogí para pasarlo por toda el área de su trasero flaco musculoso y peludito también. Anduve lavando bien todo aquello y le pase la lengua varias veces por el ojete, se retorció y me agarró la cabeza con fuerza empujándome mi cara enterrándola bien en su culo comenzando a moverse en círculos y a darse placer con ella. Gemía con voz ronca y aguda, se volteó y me ayudó a incorporarme, me comenzó a lamer el cuello y mis tetillas, estuvo rato jugando con mi pecho y me levantó un brazo, pasó su lengua sutilmente por mis bíceps que yo flexione a propósito. Me gusta tu cuerpo me dijo, espérame en la cama que me voy a terminar de limpiar bien, a nadie le gusta estar con un sucio como yo. Se me estrujó el corazón con el comentario, callé y me fui mientras una abundante cantidad de espuma bajaba de su cabeza. Por favor yo sé que es mucho pedir pero dime si puedo utilizar más cosas del baño.

    -Usa lo que quieras ahí hay de todo.

    Regresó buen rato después, venia desnudo como era de esperar, se acercó a mí y olía a menta traía la pinga dura y su barba arreglada hacia honor a todo el rato que había pasado en el baño.

    Me besó en los labios y lo apreté fuerte a mí, besaba muy rico, era como si supiera que hacer para complacerme, cada caricia, las manos puestas en el lugar correcto al tiempo adecuado. Me preguntaba todo el tiempo si me gustaba lo que me hacía, yo solo gemía de placer, era suave y delicado nada que ver con la imagen anterior del tipo sucio rudo y raro que yo había conocido. Se metió mi pinga en la boca mientras hacía círculos suaves con su lengua en la cabeza, me descubrió la parte más sensible de ella, la piel que conecta el prepucio con el glande al tiempo que delicadamente metía su dedo y jugaba circularmente con mi próstata.

    -No te vayas a venir, avisa.

    -Estoy a punto.

    Cerró fuerte la base con sus dedos como haciendo un anillo sacó el dedo estuvo así un rato me acaricio los testículos y los lamio mojándolos. Yo nunca había estado con un sujeto tan dedicado a dar placer y me excité el doble por todas las cosas que sentía. Me tocó mi turno, me metí su pinga en la boca e intenté imitar sus movimientos se puso de espaldas y abrió las piernas en el aire; Dejándome aquel ya limpio orificio a la merced de mi lengua, sabia a menta como su boca se había dedicado a ponerse enjuague bucal ahí, eso aparte de no esperármelo nunca se me hubiese ocurrido. Me correspondía a mi darle placer y no me hice esperar. Recorrí su hueco en círculos y chupé por largo rato sus nalgas y su raja deliciosa al tiempo que nuevamente me apretaba la cabeza y me aplastaba la cara.

    Se sentó encima de mi a horcajadas mientras me besaba los labios y me los chupaba eufóricamente, su peso era delicioso y ligero y sus brazos rodeando mi cuello. ¿Tienes condones? Le indiqué a la gaveta cerca de él y me puso uno, se sentó de un tirón encima de mi pinga que al encontrar sus entrañas parecía que iba a explotar. Así a horcajadas me siguió besando los labios, el cuello, los músculos, cabalgaba como un jinete mientras ya la temperatura del ambiente nos hacía sudar. Cerró los ojos mientras se movía bien rápido me abrazaba duro y cerraba su esfínter provocando una sensación bien extraña pero deliciosa me comenzó a golpear el pecho suavemente pero con puñetazos firmes de hombre. Lo agarré con fuerza por su cintura mientras lo clavaba una y otra vez. Quiero que me la eches toda en las nalgas y se volteó acostado boca abajo. Lo que él no sabía era que yo me había masturbado como una hora antes de que se me apareciera en la puerta y que luego de eso podía aguantar toda la noche si quería gozando de ese culo que me estaba volviendo más excitado que el del propio Roberto. Lo penetré una vez más mientras lo ponía en cuatro puntos como perritos y le susurraba en la oreja ¿quién te dijo que yo me quiero venir? Hazme lo que tú quieras hazme tuyo todo lo que quieras úsame, hoy soy tu putica y me extendió la lengua para que lo besara. Lo agarré del pelo y lo embestí de nuevo con locura, pasión y deseo. Pasamos así cerca de 30 minutos, se volteó con ella toda dentro teniendo cuidado de que no se saliera y comenzó a masturbarse intensamente mientras seguía moviendo su cintura en círculos apretando su esfínter nuevamente para darme placer.

    -Me avisas para venirnos juntos, ¿me la saco?

    -No, sigue moviéndote que estoy a punto. Nos vinimos al unísono estoy seguro de que su esposa oyó los gritos.

    Se abrazó a mí y recostó su cabeza en mi pecho.

    Desde que salí de la prisión no estaba con un hombre, se me había olvidado lo que se siente darse placer mutuo. Allá dentro hay veces que tienes que hacer cosas para sobrevivir y luego ya te sigue gustando. Sobre todo si eres un miserable perdedor como yo.

    -Israel tú no eres ni miserable, ni perdedor. Por favor no te humilles más a ti mismo. ¿Es que no tienes orgullo propio? Tú eres un tipo atractivo, tu barba, tu pelo oscuro, tus facciones finas. Besas riquísimo mejor que (Ahí pensé en Roberto pero lo callé)… cualquiera y el sexo uff eres experto. Te ayudo porque me nace y por qué te veo normal eso que tú dices está solo en tu mente. O quizás porque de eso te ha convencido alguien.

    Calló y me abrazó.

    -A mí nunca me habían hecho tantos halagos me dijo con los ojos aguados. ¿De verdad piensas que soy bueno en el sexo?

    -Uff papo y creativo ¿a quién se le ocurre ponerse enjuague bucal en el culo?

    -En la prisión hacíamos de todo para estar limpios y había tiempo de sobra para perfeccionar el placer, es hombre con hombre uno sabe dónde se siente rico.

    Todo lo que decía tenía sentido, lo que no tenía sentido para mí era por que andaba con una mujer que lo golpeaba y al parecer le había hecho creer que no era nadie pero como bien decía Roberto ese no era mi problema.

    -Me voy a fumar un cigarro ya regreso. Se vistió con su ropa sin calzoncillos, los busqué estaban en el baño, me los llevé a la nariz, olían a él, a su cuerpo, a sus hormonas, ahora entendía por qué a Roberto le gustaba tanto oler los míos.

    Encendí el televisor y me senté como antes a ver la tele, entró y fue directo al baño regresó y se tumbó a mi lado desnudo como yo, olía de nuevo a menta.

    -¿Cuándo regresa tu amante?

    -Jeje somos amigos nada mas ya te dije que no somos nada. Y él regresa el lunes.

    -El otro día yo los miraba de lejos te dio un beso, te tocó la pinga, venia abrazado a ti. Se separaron cuando me vieron.

    -Igual no somos nada, a nosotros nos gustan las mujeres como a ti que estas con esa que…

    Dilo, dilo de una vez, que me pega, me insulta y me quita todo el dinero pero me sacó de la calle y de las drogas y ahora tengo pena de acusarla porque soy hombre y se van a reír de mí.

    Lo abracé tiernamente mientras jugaba con su pelo.

    -Iba a decirte que parece que es ella quien te ha convencido de que no vales nada pero ya que confiesas te diré que vales mucho y tienes aquí un futuro por delante y mil posibilidades, es que no quiero líos con tu mujer; Mira que si se entera nos mata así que mejor te arreglas con ella pronto y mi amigo viene el lunes temprano.

    Sonreímos -¿Quieres de nuevo? Tenemos toda la noche, me dijo con una sonrisa pícara en los labios.

    Se me acercó y se me colocó nuevamente a horcajadas encima me comenzó a besar el cuello, la oreja, el pecho mientras yo involuntariamente comenzaba a tener otra erección y él me decía, dale mira que rico como se te para ya estás listo de nuevo. Yo me arreglo mañana con mi mujer pero hoy quiero disfrutar.

    -Está bien quédate si quieres pero no me metas en problemas con tu mujer. Y déjame descansar un poco primero que ya yo me había venido antes de que tu llegaras.

    -OK chamo, descansamos un poco, mira que esta noche no te voy a dejar dormir, desde que te vi en el parqueo quería tocarte ese pecho y esas nalgotas. Y mañana en agradecimiento te hago desayuno, te voy a hacer unos huevos riquísimos que me ensenaron a hacer mis amigos y te los voy a llevar a la cama con cafecito, ¿te gusta la idea?

    -Todo a cambio de que tu mujer no se entere, hasta yo le tengo miedo…

    Reímos y se abrazó a mí.

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    Siempre tuyo

    ThWarlock