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  • La señora Amparo

    La señora Amparo

    Mi padre era zapatero remendón en el pequeño pueblo castellano donde vivíamos, desde niño le ayudaba, los zapatos que arreglaba en el día me hacía lustrarlos con cepillo y betún para luego llevárselos al domicilio de sus dueños donde me sacaba propinas que me daban cierta ventaja, o eso creía yo, sobre otros chicos de mi edad.

    Las propinas las empleaba en arreglos de la bicicleta, la herramienta principal de mi «floreciente negocio», y en agasajar y regalar cositas a las chicas que me gustaban. Nunca tuve éxito en esa tarea debido a mí exagerada timidez, las niñas se aprovechaban de mis regalos, chuches y algunas veces, flores pero como me quedaba paralizado se terminaban riendo cruelmente de mi, lo mismo que los chicos, que encima ligaban sin ningún problema. Entre los zapatos que había de repartir estaban los de la señora Amparo, que era la clienta que me daba mejores propinas, no solo monetarias, que también, sino que desde chiquito me llenaba de halagos, ¡Pepito pero que niño más guapo eres!, que si «traerás a las niñas loquitas», con el paso del tiempo que si » no te faltarán novietas», que si «cuando seas mayor te las llevarás de calle». Yo siempre la contestaba lo mismo entre balbuceos incomprensibles, » que va señora Amparo», «pues será porque no quieras» y » bueno aún eres niño y eres timidillo, ¿no es así?».

    Los cumplidos de la señora no eran nada comparado con la admiración que yo sentía por ella. La señora Amparo era una viuda acomodada, elegante, con buen porte, de una belleza que me recordaba a las actrices de cine italianas, con esas tetas y esas curvas que para mi temprana adolescencia me resultaban mareantes y superexcitantes. Cada vez que la hacía un reparto me quedaba ante ella en la puerta de su casa, entre anonadado y extasiado, para mi no había mujer más hermosa en el pueblo. En mis fantasías eróticas siempre ocupó un lugar destacado que siempre consideré inalcanzables.

    Y así fueron pasando los años, tuve que salir del pueblo para estudiar bachillerato y capacitación profesional. Seguía ayudando a mi padre en vacaciones y fines de semana con la suerte que la Sra Amparo gastaba muchas tapas y suelas de sus zapatos, según mi padre era su mejor cliente, yo moría por llevarle sus zapatos y recibir mi buena propina de duros y piropos, » Pepito vaya hombretón que te estás haciendo» ¿»Sigues sin novia»?….si… contestaba entre balbuceos, «habrá que solucionar eso», contestación que me dejó intrigado. La verdad que tenía un verdadero problema con mi timidez que suponía que no pudiera estar cerca de una chica sin ponerme a temblar y sentirme ridículo. Mi sexualidad sólo existía en mis fantasías, eso sí muy desarrollada, con mis compis de instituto, y sobre todo con mi adorada Sra. Amparo, o sea, bien acompañado en lo virtual, pero unilateral y manual en lo real, vamos que me mataba a pajas.

    Alcancé la mayoría de edad sin, ni siquiera haber dado un beso a una chica, habiendo como ha había, según mis amigos, chicas interesadas en mi, de las cuales de una forma u otra huía.

    Volví al pueblo a pasar el fin de semana, cuando bajando del autobús autobús me vio mi amada Sra. Amparo

    – Vaya Pepito, has crecido, vaya hombretón más guapo que te has hecho. No me dirás qué aún sigues sin novia

    – Bueh… si Sra Amparo,

    Me temblaba todo, lo notó.

    – Ay ay ay no se qué vamos a hacer contigo.

    Como siempre ante ella, azorado y sin saber que decir.

    -Tu padre tiene que arreglarme unos zapatos y me corren un poco de prisa. ¿Se lo puedes decir y me los traes mañana por la tarde?

    -Claro Sra. Amparo, mañana se los llevo, dije aliviado de poder expresarme.

    Se lo dije a mi padre e inmediatamente se puso con los zapatos de la Sra. Amparo, me da que mi padre también tenía debilidad por esta señora.

    El sábado ante la puerta de mi señora, como siempre, nervioso y excitado, llamo a su puerta.

    – Pasa Pepito, está abierto.

    Entro y… bufff, me recibe vestida con una bata como de seda, floreada y superceñida a su cuerpo, mostrando un escote de vértigo y unos muslos contorneados de infarto, tal cual, pues a mí se me salía el corazón de su caja…

    Buff, me sentía cohibido, pero a la vez excitado, también mareado, como embriagado, la Sra. Amparo no paraba de mirarme y sonreírme, yo no quitaba la mirada de su escote que me parecía o me lo imaginaba que aparecía el rosado de la aureola de sus pezones que, me parecía o imaginaba que empezaban a empitonarse.

    – Iba a merendar, ¿Me dejas que te invite?

    Como de costumbre no sé qué decir pero me dejo llevar.

    Pasé al salón de su bonita casa.

    -ponte cómodo mientras preparo la merienda

    – si quiere la ayudo Sra. Amparo.

    -no, espera aquí, dijo en tono imperativo. Volvió con una bandeja con rebanadas de pan, mermelada, café y leche.

    – ¿Quieres un café y una rebanada de mermelada?

    – si… gracias.

    Me lo prepara y me lo sirve – está muy rico, gracias, digo mientras veo como unta la mermelada en el pan moviéndose sus tetas al compás, en esto que, «sin querer» se mancha con mermelada la batita, -¡ uy qué tonta!, como me he puesto, coge una servilleta y se restriega la mancha con tanta fuerza que queda al descubierto una teta, me quedo paralizado ante tal belleza, ella dice – uy perdona.

    La Sra. Amparo se pone seria mientras descuelga la parte de arriba de su batita

    -pues nada lo tendré que lavar, dice picaronamente. Yo aún no he reaccionando

    -Ven Pepito, dice mientras coge con las manos la mermelada y se la unta en los pezones…

    -Ven, ven aquí, que no te voy a comer, o, a lo mejor si, je je

    Bufff la visión que tenía ante mí era inenarrable, yo prácticamente virginal ante esa mujer de bandera, la de mis inconfesables fantasías, con esas enormes tetas pringadas de mermelada, ¡unmmm que ricasss!… -Ven Pepito, ¿Cuánto hace que no chupas de la teta? Me lanzo de cabeza y me pongo como loco a chupar, a mamar a morder ¡Que delicia la mermelada, pero sobre todo esas tetas me volvían loco. Hacía ya tiempo que tenía la polla, tiesa y… húmeda, en ese momento me corrí pero seguí chupando y mamando. La Sra. Amparo pasó ser Amparito, se desabrochó la blusa, agarró mi cabeza con fuerza y me ofreció la visión de su coño peludo y caliente, agarré el tarro de mermelada y le unté una buena cantidad en su raja y clítoris y me puse a lamer como un descosido mientras oía los gemidos de Amparito, al momento se corre con unos espasmos que me asustaron. Quedo en el suelo exhausto pero aún con el pito tieso, Amparito dice:

    -a ver esto no lo podemos dejar así. Amparito rebaña el bote de mermelada y lo unta en la polla y comienza a hacerme una mamada inolvidable, lógico pues era la primera de mi vida. El placer es intensísimo y Amparito es una tragona glotona. Me viene una enorme corrida viendo cómo Amparito se traga toda mi leche con mermelada.

    -Que ricooo…

    Estuve con Amparito todo el sábado y domingo, aprovechando sus deliciosas lecciones, entre orgasmo y orgasmo Amparito me pedía que no me olvidara de ella, que de vez en cuando le hiciera una visita pero con la condición que tuviera novia o novias, si no, a ella tampoco la tocaría.

    Ese día me lleve la mejor propina y me gané el respeto de chicas y chicos, aunque seguí siendo un chico tímido.

  • Me sentí mujer dentro del cine

    Me sentí mujer dentro del cine

    Si todavía tenía algo de hombría, lo perdí con mucho gusto aquel día.  El día que me sentí más humillada, más usada, más puta, más mujer, mujer de verdad.

    Me prepare para salir con mi amante, Papi Samy. Me vestí como la mariquita que soy: un vestido blanco de manchas negras, como si fuera una vaca, un sostén donde acomodar mis pechos de gordo, con un poco de relleno para darle forma, unos tacones incomodos que le pertenecen a mi madre y mi jaula de castidad, para que no se me note ninguna erección, sin importar lo minúscula que sea. Me maquillé, me puse pestañas, me arreglé el cabello y me puse un collar que literalmente era para perros. Me veía bonita, pero no me sentía así del todo.

    Papi Samy me llevó al cine, pero no a cualquier, a uno porno. Apenas llegamos y el vendedor de boletos plasmo su mirada en mi culo sin saber que era un pito chico panzón con vestido. En la sala había siete hombres dispersados en todos los asientos, y todos voltearon a verme, sonriendo y chiflando.

    La película ya había empezado, y en la pantalla apareció una oficinista de grandes tetas que me recordó mucho a mi madre; eran muy parecidas. Ella estaba siendo culeada por el conserje del edifico, mientras que el jefe espera su turno.

    Papi Samy se sentó en la fila frente a la pantalla. Yo me arrodille entre sus piernas, le desabroche el pantalón y saque su jugosa verga. A Papi le gusta que se la chupen mientras ve porno, y a mí me gusta complacerlo. Y tal como me lo dijo, fui ruidosa en mis mamadas, para que todos los presentes supieran lo que estaba haciendo.

    Los otros hombres no tardaron en acercarse con celulares en la mano, grabándome a la vez que me insultaban y pedían turno. Mi papi dijo que podían usar mi boca cuando él se haya corrido, eso alegró a todos, que ignoraron la película para verme tragar la hermosa verga de mi papi. Varias gargantas profundas que me sacaron las lágrimas por estarme asfixiado, pero todo lo valía por el premio: ver su lujuriosa sonrisa de macho satisfecho mientras me llenaba el estómago de rica y caliente leche.

    Algunos hombres quisieron meterme mano en mi culo por debajo del vestido. Me había encantado que lo hicieran, que me dieran nalgadas, me metieran los dedos en el ano y que me apretaran los huevos, pero mi papi los regañó. No quería que se enteraran que era una mariquita, quería engañarlos hacerlos creer que estaban a punto de recibir una mamada de una puta gorda de cabello corto.

    Continúe complaciendo a mi papi hasta que se corrió en mi boca, sujetándome fuerte para que me tragara todo. Tosí a lo bestia, estando feliz mientras las lágrimas y el semen se escurrían de mi cara, jodiendo mi maquillaje de puta barata.

    Los demás hombres se sentaron en el resto de la fila a esperar su turno, teniendo los pantalones bajados hasta las rodillas y las vergas bien duras apuntando al techo. Eran de todo tipo, grandes, gordas, curveadas, cabezonas, peludas, olorosas, algunas pequeñas, pero no tan pequeñas como la mía. Mi verguita palpitaba dentro de la jaula de castidad, chorreando de mi miserable semen.

    Me dispuse a tragar todas las vergas de la fila, una por una, de aquellos hombres grasosos, viejos, gordos, jóvenes y pervertidos. Todos me trataron igual: con violencia y dominación, la manera que me gusta. Apenas ponía mis labios sobre sus lascivas cabezas me empujaban hacia abajo, hasta que sintiera toda la verga en mi boca y su vello púbico entrado por mi nariz. Los otros guiaban mis manos a sus hermosas vergas para que los masturbara mientras esperaban su turno, escupiéndome, insultándome y grabándome. Me dijeron de todo y yo ya me había corrido varias veces dentro de la jaula de castidad.

    Ellos controlaron todo, me follaron la boca a su voluntad, algunos con lentitud, pero cuando estaban a punto de correrse aceleraban sus embestidas hasta atragantarme de carne y leche. Cuatro terminaron en mi boca, el resto esparcieron su rica leche por todo mi rostro, fue ahí, estando bañada de leche, donde me sentir realmente hermosa, una mujer.

    Al terminar con el último mi papi me ayudó a levantarme. Los hombres pedían más, mi papi los ignoró y nos fuimos en silencio. Me dolía la garganta y sentía el maquillaje y todo el semen de mi cara se escurría.

    Papi compró un agua para mí, y el vendedor me vio fascinado con toda mi cara llena de semen y yo le sonreí con mucho orgullo.

    Muchos dirían que eso fue demasiado para solo un día, y tiene razón, fue demasiado para mi boca, pero todavía faltaba mi culito, pero eso es otra historia.

    Si te gustaría usar mi garganta mándame un correo. Háblame sucio, como la mariquita que soy: [email protected].

  • El mismo sueño (Parte 1)

    El mismo sueño (Parte 1)

    Justo en el momento en el que menos esperaba una aventura, sucede que la persona más atractiva de mi lugar de trabajo se ha enterado gracias a mis reiterados planes para llamar su atención de manera llameante y apasionada. Le he hecho saber con cartas y otros detalles discretos aunque ambiguos sobre el interés que me causa su personalidad ardiente, cautivadora, erótica pero sutil.

    El hecho de tenerla entre mis sueños, en los cuales sin un ápice de duda me desahogo por completo, me ha sorprendido escribiéndome hace dos días, luego de un par de frases con un comentario cliché «Soñé contigo, pero no recuerdo qué».

    He concedido el privilegio de hacerte saber de manera un poco superficial lo que en mis sueños he pensado, y no te has quedado corta al recordar parte de tu sueño.

    Sin más concertamos una cita en un lugar público, día 26 de diciembre. Pese a ser un lugar público no habían casi personas, me saludaste un poco nerviosa con miradas esquivas, y hablando de una cosa y otra, no dijimos más.

    Tomando tu rostro, luego sujetando tu cabello y tomándote con fuerza por la cintura te hice saber con un beso que las palabras sobraban, nuestra siguiente conversación pendiente no era más que el preludio de caricias de pasión desmedida, cada vez con más nerviosismo te mostrabas mirando al rededor, mientras que a mi me preocupaba solo una cosa, el levantar aquel vestido y saborear tu piel, acercándome a esa calidez y humedad que entre pequeñas pulsaciones parecía llamarme.

    Estabas de espaldas a aquel arbusto que parecía ser el único testigo de lo que estaba aconteciendo, tomé tus muñecas, mientras las sostenía iba sintiendo como mi lengua disfrutaba de aquel sabor que parecía que mientras más profundo más delicioso era, después de reiterados movimientos sentí como tus piernas se desplomaban para luego temblar, entonces te sujeté con fuerza del cabello, y tus muñecas, sin hacer mayor esfuerzo puse lentamente mi miembro dentro de ti, escuchando un armónico y perfecto gemido que se alargaba a su vez que iba entrando en ti, para luego embistiendo reiteradas veces lentamente pero con fuerza hasta lo más profundo hasta que parecías olvidarte del entorno, pronto me pediste casi a gritos que no parara, al soltar tus muñecas y tu pelo tapé tu boca, posicionando una de tus piernas sobre aquel arbusto y levantando la otra, te tome del cuello y te pregunté si llegaste a imaginar todo eso en tu sueño, a lo que respondiste «sí»…

  • La mujer de la limpieza

    La mujer de la limpieza

    Estaba paseando por el parque, cuando vi a una mujer con pelo loco sentada en la panca sonriendo sin razón.

    Lo que también noté, acercándome era su pecho libre de sujetador y eso me puso morboso. Tengo un estanco y la gente del pueblo me conoce así que no fue una gran sorpresa que la mujer también me saludó como si nos conocemos.

    Tenía una gran sonrisa y como me miraba se notaba que si hubiera querido me la hubiera podido tirar en dos días, así que me quedé a charlar con ella y a poco a poco iba notando que no me equivoqué, y la señora era muy suelta y simpatica.se llama Ludmila, Slovaka, pelo rubio que daba espacio a partes que la edad había hecho más blancas o gris.

    60 años, y un cuerpo bastante atlético…

    Exactamente el tipo de mujer que me excita últimamente, aunque a parte una tontería de hace 20 años, con una mujer de 65 años que me follaba pero siempre sin mostrar su pecho, nunca he estado con una abuelita.

    Ludmila buscaba algunas horas extra de trabajo de limpieza, y yo estaba justo buscando alguien, pues le dije de venir en dos días por una prueba y al final nos llevamos muy bien… a poco a poco crecía la confianza y ella cada día me decía lo mucho que disfrutaba hablando conmigo, pues estaba siempre más seguro que íbamos a fallar pronto, pues dos semanas después, un día que yo estaba muy caliente, como estaba reclinado limpiando algo, le di una guantazo en el culito y ella me miró con una sonrisa, y me preguntó si me gustaba como mujer.

    «Ya está» he pensado, hoy vamos a follar, y le contesté que laro que me gustaba y mucho, pues me abrazó y otra vez me dijo lo bien que estaba conmigo.

    Pues aprovechando la situación le di un beso en los labios y ella se supuso como sorprendida, pues esta vez le puse la lengua y bueno se notaba que su ex no estaba mucho de besos, pero le gustaba y se puso a comerme la boca, yo empecé a tocarla, temas, culto y después un rato la cancha también, primero desde afuera de los pantalones, y pues adentro que sería cuando ha empezado a mojarse y a respirar hondo, que me ponía loco… pero sus manos se quedaban sin trabajo como si todavía tuviera vergüenza, tenía ya la población dura y esperaba que ella empezase a tocarme pero nada.

    Ya tenía dos dedos adentro de ella y estaba súper mojada, su respiro siempre más fuerte, y yo iba siempre más cachondo así que le tomé su mano y la puse sobre mi pollo desde afuera y ella empezó a acariciarme pero con poca convicción, pues yo mismo me abrí los pantalones y tiré la pollo afuera para que me pudiera tocar más cómoda, y ella tuve un momento de inseguridad, pero se puso a menearme con mucho cuidado, vamos que yo en mi cabeza me imaginaba que iba a chupar hasta correrme pero, todo el contrario, cuando le puso la mano el la cabeza para que bajara a chaparro, avergonzada me dijo que eso no lo podía ha er y sobretodo en la tienda, hubiera sido más joven hubiera insistido mucho más pero me sobraba respecto, así que lo mejor que pudo hacer era moverme yo más rápido de cadera, para que ella moviera la mano más veloz, al final me corrí y a mojarle la mano de leche se fue al baño a limpiarse, ya los sueños de correrme en su boca se veían más difícil.

    Me tomo una cerveza y le pido si quiere algo y me contesta que una oca ola estaría perfecta. Nos sentamos uno frente a otro y podía ver que estaba muy incomoda, pues me explica que era muchos años sin tener un hombre y que tenía mucha vergüenza, yo le dije que no se preocupara, que nunca la forzaria a hacer nada que no quiera .y le prometí que si un día viniera a mi casa le haría osas de locos y se puso roja, cinco minutos más y se fue dándome un último besito en los labios.

    Yo estaba bastante desilusionado, definitivamente esta no era la cachonda que yo he siempre soñado pero quizás con paciencia la podi tener como amiga con derechos por los momentos de mucha gana y poca suerte.

    La abuelita iba a aprender muchas cosas nuevas… pasando desde el sexo marital de hace 40 años con el sexo de hoy, donde el sexo oral está tan común como un beso con lengua de hace 40 años…

    Menuda carrera…

  • La novia del hermano de mi esposa (Parte 2)

    La novia del hermano de mi esposa (Parte 2)

    Hola a todos, continuamos con esta historia que me pasó en el verano del 2017, no estaba muy seguro de la fecha, pero entré al correo que creamos para esto y aún están sus mensajes y fotos ahí almacenados.

    De aquí en adelante los sucesos se desarrollaron en un periodo de 3 meses, casi cuatro, comenzó a finales de la primavera y terminó a principios del otoño del 2017.

    Comenzamos a enviarnos correos muy calientes todos los días, nos contamos de todo. Experiencias, fantasías, posiciones, cómo le gustaba que le dieran, etc.

    Incluso bromeamos con hasta dónde llegaría todo y por cuánto tiempo, ella me decía

    -Pues tenemos todo el tiempo del mundo- y se reía.

    Ella se refería a que siendo prácticamente la esposa de mi cuñado, pasarían los años y nos podríamos dar nuestros gustos entre nosotros y me gustaba mucho fantasear con eso, la imaginaba ya de 30 o 40 años y aún deleitandome pero ya a otro nivel y me preguntaba si era posible lograr hacer lo mismo con otra chica, aunque siempre estaba ese cuestionamiento moral que también llegamos a comentar y lo terrible de las consecuencias en caso de ser descubiertos. Pero nada de eso importó, la calentura, lo prohibido, la forma como se fue dando todo fue más fuerte.

    Por mi parte todo el día estaba caliente, mi pene me dolía de lo hinchado y mi esposa feliz por lo fuerte de mi líbido que me hacía desearla mucho (mi esposa es muy guapa y me calienta mucho), incluso me preguntaba que qué me pasaba, pero como sabía lo que yo hacía en mi día a día, ella veía que no me podía escapar con alguna amante entonces no le preocupaba mucho que fuera algo así.

    Cierto día, le juego comenzó, no fue algo planeado, solo se dio, como si fuera un juego de rol, ella me comenzó a hablar como si fuera mi alumna, supongo que era su fantasía. Comenzó a hablarme como si fuéramos desconocidos y pidiera informes y de un momento a otro algo había comenzado, ella quería seguir mis instrucciones, quería “aprender” y todo esto me tenía a reventar, me sentía como un instructor sexual o algo así, un depravado que le enseñaría todo a una joven morbosa deseosa de ser usada como una fantasía sexual y así se lo expresé y a ella le encantó la idea. Literalmente se lo dije así:

    -Te voy a usar para satisfacer todos mis deseos y fantasías sexuales y no me detendré hasta saciarme.

    El juego había comenzado, decidí que eso quería, me la quería coger sin limitaciones, la quería para satisfacer todas mis perversiones, usarla de todas las formas posibles, incluso me asustaba sentir eso, me desconocía a mí mismo, pero así era, eso sentía y lo acepté.

    Comencé a escribirle unas reglas, donde ella se sometería a mis deseos sexuales sin cuestionar mis decisiones, le prometía seguridad porque obviamente no la pondría en peligro ni a su integridad, pero también le aseguraba el máximo placer. Así nació la idea de mi seudónimo “Salvaje Hedonismo”.

    Platicamos un poco sobre las reglas, yo no tenía ni idea de qué hacer concretamente, me imaginaba una película erótica con ella, algo así como “saw” pero erótico y yo la leía a ella y sabía que estaba fascinada, sabía que le encantaba la idea, me escribía con lujuria, quería ser sometida, incluso me empezó a decir muchas cosas que me sorprendieron, me dijo que jamás lo había hecho pero quería ser amarrada, ella también estaba fuera de sí.

    Le pedí más fotos y me llegaron. Una pequeña y deliciosa colección de su cuerpo, con lencería, desnuda, era una delicia, pero todo era a larga distancia, seguía siendo un juego por correo y decidí decirle que debíamos dar el siguiente paso, me la quería coger, yo sabía que ella estaba de sequía de semanas o tal vez meses y yo ya no aguantaba, así que le dije que necesitaba darle con mucha fuerza de forma salvaje mañana mismo. Era el momento de avanzar y poner en práctica lo que su maestro le ordenaba. Primero le iba a hacer un examen oral, despues vaginal y por último anal, sabía que tomaba anticonceptivos así que le dejaría todo adentro, me sentía como un animal, no me podía controlar por completo. Su respuesta fue:

    -Esto ha llegado demasiado lejos, estoy muy desconcertada por el mensaje, pero acepto, vamos a quitarnos las ganas-

    Estaba pactado…

    Ella llevaba un tiempo haciendo ejercicio y cada que nos veíamos se notaba más el resultado, cuando los visitabamos ella se vestía entallada, sus piernas frondosas llenas de curvas me hipnotizaba, sus grandes nalgas, duras y paradas y sus senos redondos ya no eran un secreto para mis ojos y mi memoria, ya no podía verla sin lujuria, quería arrancarle la ropa en ese momento pero debíamos disimular.

    Después de decirle que necesitaba cogermela con salvajismo, quedamos en un día, nadie lo notaría, mi cuñado no estaría en casa y yo tendría que salir a algún encargo, mi pene no aguantaba, llevaba semanas hinchado, masturbarme ya no era suficiente, necesitaba empinarla y estrellarle mi cuerpo en sus nalgas, escuchar sus gemidos y mi verga hundiéndose dentro de ella hasta estallar.

    Llegó el tan esperado día, me preparé y me encaminé a su casa, al llegar me acerqué a la puerta, le había enviado un mensaje para decirle que iba en camino y a unos pasos de la puerta de su casa esta se abrió y salió mi cuñado. Yo quedé petrificado, se suponía que él no estaría ahí, no sabía qué hacer ni qué decirle, me quedé atónito y él me vio con naturalidad y me preguntó qué hacía ahí. No supe qué responder, no recuerdo qué le dije con exactitud, pero nos retiramos de ahí caminando, mi oportunidad se escurría por mis manos ese día.

    Le escribí para saber qué había pasado y me dijo que ese día no había ido a trabajar mi cuñado y para no levantar sospechas no se había acercado al teléfono en ningún momento del día.

    Gracias a los que han escrito, espero seguir recibiendo comentarios, esta historia ya casi termina, pero he estado preparando las demás.

    [email protected]

  • Culo roto por borracha

    Culo roto por borracha

    Todo inició en una noche de fiesta y alcohol.

    Una reunión en casa de unos amigos. Siempre éramos los mismos. 5 hombres, y tres mujeres.

    Ya hemos hecho de todo un poco, besos de tres. Juegos de quitarnos la ropa. Hemos follado unos con otros. Por lo tanto, ellos sabían que mi ano era virgen.

    Y digo era. Porque esa no ha me desvirginaron analmente.

    Estábamos ya borrachos y un amigo quiso apostar conmigo. Al beer pong. Si yo perdía entregaba el chiquito. Y si el perdió, el entregaba el suyo.

    El riesgo era mucho. Pero creía que le podía ganar así que comenzamos a jugar. Hasta que perdí el juego.

    Le dije que me perdonará, que si quería le daba una mamada a su pene o cogíamos pero que el chiquito no.

    Todos empezaron a gritar ¡el chiquito! ¡El chiquito! ¡El chiquito!

    Mi amigo con el que aposté. Se me acercó. Y me dijo «eso te pasa por puta»

    Me cargo y me llevo a un cuarto.

    Y los demás se fueron atrás de él.

    Y le dije oye, pero solo éramos tu y yo. Y me dijo te doy plata $$ si te dejas que te follemos todos. Y le dije que no.

    En eso me enseña el dinero y me tentó.

    Y le dije esta bien. Pero no sean tan salvajes.

    En eso un amigo me dijo. Pará que seas puta de verdad. Déjanos hacerte de todo y todos ponemos plata

    Y les dije ¿que es todo?

    Y me dijeron

    Abrirte el culo, rompertelo, penetrarte, doble penetracion, follarte con una botella. Darte nalgadas hasta que te queden rojas. Te comes el semen de todos. Hasta que nos cansemos todos. Hasta el amanecer

    Y una amiga dijo siii.

    Y aprovechando que estas bien chichona. Déjanos torturarte tantito los pezones. Y le dije. Wey no hay juguetes sexuales. En eso dice pero hay pinzas para la ropa. Con eso se arma.

    Todos estábamos bien borrachos. Y todos habían puesto lana. Así que termine aceptando.

    Esa borrachera me costó porque me converti en la puta de la noche.

    No tuvieron piedad. Desquitaron bien su plata. Iniciamos como a las 2 am. Terminaron a las 7 al 5 horas me estuvieron haciendo lo que quisieron. Y lo sé. Porque me grabaron. No sale mi cara. Solo mi cuerpo. Y me grabaron porque estaba tan peda que al dia siguiente no me iba acordar.

    A la mañana siguiente no me podia levantar.

    Y me dijeron ¿Como te la pasaste ayer?

    Me acercaron un espejo y mi ano estaba abierto como una dona.

    Y les dije ¿que tanto me hicieron? Y me dijeron te hicimos una puta. Pusieron los videos y los vi.

    Wow. Fue impresionante verme siendo puta.

    Iniciaron con dedos en mi ano. Hasta que llegaron al pene. Se ve como grito, gimo.

    Me jalaron el cabello, trajeron una botella de la cheve que estábamos tomando y me la metieron por la vagina y después por el ano

    Me hicieron doble penetracion varias veces. En varias posiciones. Mis peones estaban rojos y era porque me los torturaron eroticamente.

    Me hicieron decir varias veces que era una pura y me hacían contar las nalgadas que me daban. Iniciaron con la mano y terminaron con un cinto.

    Finalmente, el semen de todos lo pusieron en un plato hondo y me lo dieron a cucharadas.

    Esa fue la gran noche.

    Despues vino lo venganza porque en otra peda hice perder a un amigo y a una amiga. Y a los dos nos los cogimos igual.

    Desde esa noche.

    Me encanta el sexo anal.

    Me encanta sentirme puta

    Me encanta que hagan conmigo todas esas locuras. Desperté en mi un lado que no conocía.

  • Un trío que no pudo ser

    Un trío que no pudo ser

    El contexto es así: mi novia y yo desde hace un tiempo buscábamos una tercer persona para integrar a un trio.  Ambos somos jóvenes, ella 22 y yo 24, salimos desde hace varios años y siempre fuimos de relación monógama.

    Nuestro sexo es muy bueno y con una comunicación excelente. Cumplimos muchas fantasias y seguimos haciendolo. Ella es una morocha de piel morena, de 1.55 de estatura y 51 kilos. Es flaca, con piernas hermosas, tetas chiquitas pero hermosas y una cola infernal; pero lo más lindo es la carita que tiene. Una sonrisa perfecta con los ojos achinados que te enamora, los petes que hace son increibles y la voz dulce que tiene te calienta como nadie. Yo soy alto, metro ochenta y tantos, de cuerpo normal. De pene tengo algo normal de 15 cm y buen grosor.

    Un dia hablando decidimos meter a alguien a la pareja para formar un trio. Primero se habló de una chica pero a ella le daba la sensación que no estaba preparada por el autoestima, entonces le propuse un varón y ella dijo que si. Como repito, somos de mente abierta y podíamos hablar de lo que sea. Le pregunté si conocía a alguien para incluir y ella dijo que un chico se la chamuyaba en Instagram, hablamos al respecto y no me pareció un payaso, asi que le dimos para adelante.

    Llegado al día ella estaba muy caliente. Me comentaba que le calentaba muchisimo la experiencia de probar otra verga, ya que fui su unica pareja sexual de su vida. Yo le decia que estaba perfecto y me ponía muy contento experimentar, que la proxima vez si estabamos comodos incluiamos a una chica.

    Pero hubo un problema. La noche anterior me junté con unos amigos a tomar y para el día del trio estaba con resaca. Se me partía la cabeza y la descompostura no me abandonaba. Ella me propuso que cambiemos la fecha del trio y yo le dije que sigamos, que seguro ibamos a poder. Pero no pude. Llegó el pibe a casa, entramos y ella me preguntó si estaba bien. Yo le dije que si pero se me partía la cabeza. Hablamos con el chico, muy copado, nos cayó bien a ambos y sin mas rodeos empezamos con esto.

    En el living de la casa tenemos un sofa cama espectacular que era donde nos ibamos a coger y ahí empezó el espectaculo. Nos hizo sentar a los dos en el sofá y nos dijo que la esperemos. Volvió a los pocos minutos con un traje de enfermera brutal. Se lo había comprado exclusivamente para esa ocasión. El traje tenía una boina de enfermero, un top cortito y una pollera que cuando se daba vuelta dejaba verse la mitad de la cola tremenda que tenia. La lencería era roja.

    Nos preguntó si nos gustaba y ambos asentimos. Tenia una cara de perra, se notaba que estaba recontra caliente y con ganas de que la cojamos bien cogida. Se me subió encima y me empezó a besar. Muchisima lengua y saliva en el beso mientras le tocaba bien el orto y nuestro compañero nos miraba.

    Le tuve que pedir que pare. Ella me preguntaba que pasaba y le dije que se me partía la cabeza. Me latian las sienes y no podía continuar. Ella me miró angustiada pero le dije que no iba a dejar que se quede con las ganas, me tragué el orgullo y le dije que sigan ellos sin mi. Me preguntó si estaba seguro y le dije que si, que estaba hermosa y que aproveche una buena cogida. Le dije al flaco que la cuide y que se la coja bien. Ella me agradeció y salí de la habitación.

    Salí y me fui a tomar un medicamento para la cabeza y un poco de agua. Antes de irme a acostar me acerqué a la ventana y me fijé que estaban haciendo.

    Ella estaba montada sobre el que estaba en cuero, y ella ya se había sacado el top de enfermera y el corpiño. Ya estaba en tetas chapandose furiosamente al vago. Me hizo parar la pija esto pero estaba muy descompuesto para involucrarme, pero segui viendo. Ella se bajó de sus piernas y empezó a desabrocharle el pantalón. Le sacó todo y pude verle la pija, una muy parecida a la mia de hecho. Ella empezó a chuparsela con pasión. Me ponía un poco celoso, no lo voy a negar, pero era la segunda pija que probó en su vida y estaba super caliente, así que trate de olvidarlo mientras miraba.

    Pero pasó algo que me sorprendió. El le sacó la boca de su pija y se la acercó a la boca, y sin decirle nada, la escupió. Ella se sorprendió pero se tragó todo y el le pegó un cachetazo que no fue fuerte pero sin duda me paralizó. Pensé que se iba a molestar, pero a mi novia le encantó. Le agarró la pija y se la empezó a chupar con más fuerzas.

    Decidí no seguir mirando y me fui a acostar. La pieza de nosotros quedaba al lado del living. No tardé mucho en dormirme pero antes de hacerlo escuchaba los gemidos de mi novia, evidentemente se la estaba re cogiendo a estas alturas. Prendí el ventilador y me dormí.

    Una hora más tarde me desperté con ganas de ir al baño, y para mi sorpresa ellos seguían cogiendo. Ya había pasado una hora y seguian! me fui a espiar nuevamente y no estaban mas en el sofa. Estaban apoyados en una mesa, ella acostada encontra de la tabla y el cogiéndola en cuatro. Yo pensaba en cuantos preservativos habrán usado. Nosotros hemos tenido sesiones que duraron cerca de dos horas, pero pensé que iban a tener un solo polvo y listo. Ella gemía un monton, claramente la estaba pasando excelente.

    Me fui a intentar dormir entre los gemidos pero escuché que se detuvieron. Por fin, pensaba. Esperé un rato para ir a ver que pasaba y no se escuchaba nada. Media hora esperé para ver que onda y decidí ir a ver. Estaban dormidos. No habíamos hablado con ella sobre esto, se tendría que haber ido, pero bueno… claramente fue una noche bestial y terminaron exhaustos. Entré a la pieza despacio con la linterna del celular, encontré tres preservativos usados tirados, dos llenos de leche y uno vacio. Me acerque a la pareja y estaban haciendo cucharita desnudos. Me acerqué aun mas a mi novia y vi que tenía toda la cara lecheada. Evidentemente el último acto fue una buena acabada por toda la cara y ella tragandose un poco de la leche. Los dejé dormir y me fui a mi pieza.

    Al otro día cuando me levanté muy temprano, ellos seguian durmiendo. Ya era de día y me fui a bañar. Me sentía mucho mejor. Cuando estaba bañandomé, empece a escuchar gemidos. No puede ser, pensaba, un mañanero? Ya me molestó esto y fui para el living y evidentemente, otra vez ella cabalgandolo por ultima vez. Esperé que terminen, me quedé mirando y ella se arrodilló y le tomó la leche. El chabón se vistió y ella se entro a bañar.

    La esperé en el comedor para hablar al respecto y ella vino en ropa interior y no podía creer lo que veía. Marcas de ahorcamiento en el cuello, chupones en las tetas, la espalda con rasguños, la cola tenía las manos de el marcadas y ella venía rengueando.

    Se acercó a hablar y me dijo: Mi amor, gracias por permitirme esto, fue una de las noches mas increibles de mi vida.

    -Pero que pasó anoche?

    -Nada mi amor, cogimos como habiamos hablado.

    -Si pero no me esperaba todo lo demás.

    -Que demas hermoso?

    -Y nada, que se quede a dormir por empezar.

    -Bueno amor pero era muy tarde para irse a esa hora, es peligrosa la calle.

    -Si todo bien, pero se levantaron y clavaron un mañanero. Eso no era parte del trio.

    -Ay amor, si era lo mismo anoche que ahora. Esto es algo que se hacía ahí nomas y terminaba, ahora nunca mas me veo con el vago ni con nadie, esto es parte de la aventura que nos propusimos.

    -Bueno… como quieras. Pero te pregunto, la pasaste bien?

    -Increible mi amor, hasta le entregué la cola que hace un monton no lo haciamos nosotros, tendríamos que haberlo hecho.

    -Ah bien…

    -Sii, encima fue re bruto todo y la verdad que me gusto, tendrías que probar ahorcarme, me encantó. Igual que escupirme me hace sentir re puta, cuando me cojas hacérmelo en la boca.

    -Bueno perfecto. Pero hay algo que me hace ruido. Anoche entré a la pieza y encontre tres forros tirados, abrió otra caja o que onda?

    -Nono, no nos cuidamos ahora pero era un mañanero cortito, además anoche acabo cuatro veces, no le quedaba casi leche encima y la poca que tenia se la trague al final.

    -Y ahora se van a ver algun día?

    -No mi amor, jamás te haría cornudo. Todo fue gracias a tu consentimiento.

  • Mi roomie resultó ser un macho cogelón y depravado

    Mi roomie resultó ser un macho cogelón y depravado

    Relato anterior ‘Seduciendo a mi roomie’. Dejo el enlace al final del relato.

    Me incorporé de la cama y Pablo lo hizo también, entramos a la ducha juntos, me sentía nervioso, ¿Cuál sería la reacción de Pablo?, ¿Qué pensaría de mí?, ¿Que me diría? ¿Se sentiría culpable de lo ocurrido?, ¿Me recriminaría por seducirlo?, en fin, mil cosas pasaban por mi mente. Pablo vio mi cara de preocupación, sonrió y tratando de adivinar mi pensamiento expresó:

    -Tranquilo, lo que pasó entre nosotros no saldrá de estas paredes, a ninguno nos conviene, pero, fue espectacular, me gustaría que se repitiera.

    Respiré aliviado, estaba pensando en mil excusas para disculparme por mi comportamiento, cuando agregó:

    – Tengo que confesarte que desde que te miré el día que saliste de bañar después del gimnasio quedé enamorado de tu culo y me hecho mil pajas desde entonces fantaseando con desvirgarlo, de hacerlo mío, nunca imaginé que fuera a suceder, ni que iba a ser tan increíble. ¿Sabes?, te debo una disculpa, traje la película con toda intención de provocarte, perdona.

    No podía creerlo, Pablo pensaba que él era el que me había seducido y me estaba dando disculpas, no lo contradije, pensé que era mejor que así lo pensara, no podría tener mejor suerte, yo había pensado en una disculpa también por mi comportamiento, así que solamente le expresé:

    – Entiendo, tengo que confesarte que una de mis fantasías era saber que sienten las mujeres cuando son penetradas por el culo, porqué se quejan y gritan cuando las penetran y luego no quieren que se la saquen y ahora lo entiendo perfectamente, fue una experiencia simplemente espectacular, es cierto que duele horrores cuando entra, pero después es un placer indescriptible, gracias por hacer realidad mi fantasía.

    Pablo sonrió y di media vuelta para abrir el agua tibia, lo que aprovechó para abrazarme por la espalda y acomodar su miembro entre mis nalgas, me excitó mucho, el agua tibia caía por nuestros cuerpos, tomó el jabón y recorrió mis tetillas con él, mis pezones se erizaron, su mano bajo a mi vientre y continuó con mi verga, al contacto se puso dura, me encantaba la suave caricia de su mano y el roce de su piel en mi trasero y espalda, me derretía en sus brazos, su verga aumentaba de grosor y tamaño entre mis nalgas, siguió enjabonándome con delicadeza como si de una bebita se tratara, besaba mi cuello y mordisqueó el lóbulo de mi oreja y mi cuerpo se estremeció, repegué mi culo para apretar su verga con mis nalgas y se puso más dura todavía, chorreaba líquido preseminal, una de mis manos fue hacia su verga y se la apreté suavemente, palpando su grosor:

    – Ufff que verga tan enorme tienes, no puedo creer que la haya aguantado toda dentro de mi colita- expresé.

    – Si, que rico se abrió tu colita, siente, toda esta barra de carne te recorrió por dentro, tu culito es de nena, de putita, se abrió como un coñito, definitivamente necesitaba ser gozado, disfrutado- me susurró al oído.

    – Quiero ser tu macho y que seas mi hembrita, mi putita, mi mujercita, ¿aceptas?-agregó.

    Me sentía tan segura en sus brazos, realmente me sentía una mujer, me trataba como una princesa, tan delicado, tan dulce, que le respondí:

    – Si, acepto, eres tan tierno, me derrite estar en tus brazos.

    Di media vuelta y me prendí de su boca en un jugoso beso que sellaba el compromiso, su lengua se introdujo en mi cavidad bucal y se entrelazó con la mía, un beso profundo, mordía mis labios con suavidad, cerré mis ojos para disfrutar, instintivamente mis brazos rodearon su cuello como una hembra abraza un macho, estaba tomando el rol de mujer sin proponérmelo, en forma natural.

    Me dio un fuerte apretón que me sacó un suspiro y posteriormente enjabonó mi espalda, su verga contra la mía, notablemente más grande, apretándome, haciéndome sentir su virilidad, mostrando quien era el macho, poco a poco sus manos bajaron a mis nalgas, las abría y apretaba, el dorso de su mano recorrió la rajita, frotando mi hoyito y arrancándome un gemido casi imperceptible, todo mi cuerpo se estremeció.

    Tomé el jabón y ahora fui yo quien enjabonó su cuerpo, recorriendo con mi mano cada centímetro de su piel, poniendo especial énfasis en su grueso nabo, me encantaba sentirlo entre mis manos, largo, grueso, pesado, palpitante.

    Terminando de enjabonar nuestros cuerpos abrimos la regadera, el jabón escurría y el agua apaciguaba nuestra calentura, tomó una toalla y me secó como a una criatura, mi cabeza, mi espalda, mi vientre, levantó mis piernas para secarlas y terminó con mi sexo y mis nalgas, tomé la toalla y ahora fui yo quien la recorrió por su cuerpo.

    Salimos ambos desnudos rumbo a mi recámara y en ese instante me preguntó:

    – ¿Cómo te sientes? Espero no haberte lastimado mucho.

    – Fuiste muy gentil y tengo que agradecer que me desvirgaste muy lento y suave, realmente fuiste la persona indicada, pero tu verga es muy gruesa y siento mucho ardor, me arde para caminar y siento el culo inflamado- respondí, exageré un poco, ya que se suponía que estaba recién desvirgado, realmente si me dolió, pero un dolor tolerable, me agradó que se preocupara por mi bienestar.

    Insistió en revisarme el culo y me hizo empinar sobre la cama para revisarme, era una situación morbosa estar empinado, con el culo en pompa, expuesto a mi amigo, me sentía vulnerable, pero al mismo tiempo excitado, abrí las piernas y empiné más el culo para facilitar la inspección.

    Mii piel es muy blanca y un ligero apretón siempre me queda marcado, por lo que estaba seguro que mi culo se debería notar algo maltrecho.

    Siento que abre mis nalgas y empieza a inspeccionar.

    – Mmmm, se nota muy rojo y ligeramente inflamado, pero no se nota que te haya hecho daño, tendrás dos o tres días de molestias y estarás bien-

    Humedeció su dedo con saliva y me la aplicó en la entrada de mi sensible agujero, el cual tuvo una contracción al contacto, diciendo.

    – Un poco de salivita para curar tu colita, acuéstate boca abajo, voy a traer una pomada.

    Me acosté en la cama, Pablo salió de mi habitación y regresó en un parpadeo.

    Se acercó y se sentó a la altura de mis piernas, abrió el tubo de pomada y sentí que abría mis nalgas y aplicaba el frío ungüento justo en la entrada de mi hoyito, con uno de sus dedos esparcía la pomada alrededor de mi esfínter, el roce de su dedo era sumamente erótico, me encantaba su suave masaje, una caricia muy placentera, abrí las piernas para facilitar el acceso, aplicó más pomada y regresó el dedo a mi esfínter, era demasiado ungüento y tuvo que esparcirlo por todo el surco de mis nalgas, cerré nuevamente los ojos y me concentré en disfrutar, apretando mis labios para no gemir, una situación que nunca imaginé, el culo empinado y abierto, a merced de mi amigo, de pronto introduce la punta de su dedo en mi esfínter y de mi boca sale un gemido, fue un movimiento inesperado y no lo pude evitar, involuntariamente apreté las nalgas, Pabló pensó que sentí dolor y expresó:

    – ¿Te molesta?, aguanta, solamente pondré un poquito en la parte interna, está un poco inflamada

    – Está bien, pon más crema, lo que consideres necesario- Respondí, la verdad es que sentía delicioso, quería decirle que me hundiera su dedo hasta lo más profundo, pero me contuve.

    Después de un par de minutos moviendo la punta de su dedo en el interior de mi culo, a mi pesar lo saca y dice:

    – Listo, ya mañana amanecerás mejor, y en un par de días estará completamente sana tu colita.

    No dije nada, creí que era mejor que siguiera pensando que estaba adolorido por mi “desvirgue”, se acurrucó a mi lado y me fui quedando dormido, en sus brazos.

    Al otro día me levanté como a las 9 de la mañana, era sábado, Pablo ya no estaba, y aunque no se despidió, deduje que se había marchado a su pueblo, como todas las semanas, me quedé todo el fin de semana en el departamento, no salí, rememorando todo lo vivido, sentía un leve ardocito en mi colita muy placentero que me hacía recordar a Pablo y su rica cogida, la colita llena de pomada y me excitaba la sensación al caminar, no me bañé hasta el domingo para no quitármela. Pensaba también mi situación, era muy arriesgado que mi amante fuera mi propio roomie, en un departamento de tres personas, me preocupaba.

    El domingo tampoco salí, en la tarde me di por fin un baño de agua tibia, tal vez inconscientemente justo un par de horas antes de que llegara Pablo y me aseé con esmero, solamente me puse un bóxer, unos pants holgados y una playerita.

    Estaba en la sala viendo TV cuando llega Pablo y me saluda y lo primero que hace es preguntarme:

    – ¿Qué tal Ariel?, ¿Cómo sigues?, ¿Sigues sintiendo molestias?

    – Ya estoy mucho mejor, Gracias- respondí, con un poco de pena, no es fácil hablar de tu trasero.

    – Me alegro mucho, espera, voy por la pomada y te reviso-

    Regresó con la pomada y se sentó en el sofá al lado mío, me indicó que me acostara boca abajo sobre sus piernas, con un poco de pena obedecí y me tumbé boca abajo como lo señaló, bajó mi pants y bóxer, y me hizo levantar un poco la cintura y piernas para quitármelos completamente, solamente quedé con mi playera puesta, abrió mis nalgas y empezó a inspeccionar.

    – Mmmm, mucho mejor, ya no está inflamado y está nuevamente cerradito, creo que hoy te damos de alta, ja, ja, solamente déjame aplicar un poco más de pomada.

    Nuevamente estaba con el culo al aire, recibiendo la “curación” de Pablo, abrió el recipiente y aplicó el ungüento en el contorno de mi esfínter, me estremecí al contacto, suspiré profundo, la verga se me puso dura al instante, siguió acariciando el contorno de mi agujero por un largo rato, frotando la yema de su dedo contra mis arrugados pliegues, estaba ansioso por que me penetrara, cuando por fin sentí la punta de su dedo traspasar la entrada, gemí de placer y empujé mi culo hacia atrás en busca de su dedo.

    – Mmmm, te gusta princesa, veo que disfrutas mucho, estás culeando, voy a meterlo un poco más, me dices si te duele.

    Sentí como se introdujo hasta el fondo, apreté las nalgas por reflejo, apretando su dedo y posteriormente relajarlas.

    – ¿Te duele? – preguntó,

    – No, no me duele al contrario, me estás haciendo gozar mucho, siento muy rico como mueves tu dedo- respondí.

    – Mmm, tienes un culito perfecto, muy rico y suave, yo también estoy gozando, me encanta sentir tu hoyito tan apretadito y caliente, es tan suave por dentro, ufff.

    Sabiendo que no me lastimaba continuó moviendo su dedo dentro de mi colita, lo metía y sacaba, hacía círculos en mi interior, pronto fueron dos dedos jugando en mi colita, evidentemente buscaba dilatar el estrecho conducto, su verga crecía y se endurecía.

    – Mmm, que culito tan hambriento, siento que succiona mis dedos, estoy seguro que necesita algo más que un par de dedos, para satisfacerlo, ¿cierto?

    – Sí, Pablo, necesito tu verga, ya no aguanto – salió de mi boca

    Abrió mis nalgas al máximo y siento un escupitajo directo a mi orificio, a lo que le digo:

    – No, espera, creo que se requiere algo más que saliva, tu verga es muy gruesa.

    Me levanté y fui a mi cuarto por el lubricante que me había dejado Arturo, sentía la colita sensible y húmeda por su saliva, al regresar Pablo ya estaba desnudo y le entregué el lubricante en lo que le dije.

    -Toma, es el lubricante que uso para encular a mi novia, nunca pensé que lo usaría también para mi colita.

    – Ja ja, bien, porque te quiero coger como una hembra, boca arriba y viendo la cara de putita que haces cuando te vaya ensartando, ven acuéstate en el sofá.

    Me acosté boca arriba, un cojín en mi cabeza por comodidad y no aparté mi vista de su cara como me pidió, tenía una mirada pícara, triunfante, se colocó entre mis piernas, las separó, levantó una y besó los dedos de mis pies, sentí un escalofrío, succionó cada uno de mis dedos, mi cuerpo se retorció de gozo, indudablemente Pablo era un amante increíble y me estaba llevando nuevamente al borde de la locura.

    Abrió el bote de lubricante y levantó mis piernas contra mi pecho, mis nalgas se abrieron quedando mi tesoro más oculto al descubierto, el frío líquido cayó en mi rajita y un par de dedos esparcieron el lubricante por todo el canal, frotando el contorno de mi agujero y empujó uno de sus dedos para lubricarme por dentro, estaba totalmente entregado, gemía de placer, aplicó en forma abundante lubricante por toda su verga.

    Posicionó la punta del ardiente nabo en la entrada de mi culo y empezó a moverlo en círculos, un masaje delicioso, mi esfínter se contraía, palpitaba, siguió un largo rato así, era increíble cómo se podía contener, yo ya no aguantaba, quería que me empalara, mi cara hacía muecas de placer, de ansiedad, mordía mis labios, suspiraba, su mirada fija en mi cara, disfrutaba viendo mis gestos y sonreía, una sonrisa malévola y pervertida, tal parecía que le agradaba hacerme sufrir, no aguanté más y tuve que pedirle que me empalara.

    – Ayyy, Pablo, ya no aguanto, métemela, quiero sentirte dentro, vamos, me matas de angustia.

    – Así me gusta, quería que me lo pidieras, anda dime cuanto quieres que te ensarte, me excita que me lo pidas.

    Allí comprendí que había estado jugando conmigo, quería que le rogara como una puta, pero no me importó, así me sentía, era su puta y empecé a rogarle:

    – Si Pablo, vamos, ensártame, gózame, quiero tu verga de macho, la quiero toda, hasta el fondo, hasta los huevos, vamos, lléname de carne, úsame, hazme gozar.

    – Bien princesa, así, me encanta que me ruegues, te voy a penetrar un poco más rápido que la vez anterior, ya tu culito ha sido estrenado y creo que no necesito hacerlo tan lento, pero si te duele mucho me dices, si quieres gemir hazlo, me encanta escuchar como gozan las hembras que cojo, no te reprimas ¿está bien?

    Tomó mis piernas y las llevó a sus hombros, posicionó su verga y empezó hacer presión, en esa posición estaba completamente a su merced y no podría hacer nada para detener el embiste, me hacía sentir completamente sometido y vulnerable.

    Sentí como mis pliegues se abrían y su verga iba entrando poco a poco, mordí mis labios para no gritar, contener mis gemidos, pero recordé que le excitaba oír gemidos y empecé a retorcerme y gemir al tiempo que me iba entrando poco a poco su verga en mi interior.

    – Agggh, ayyy, Pablo, ay, que macho, que pedazo de verga, ayy, siento como me abres, ufff, así, despacio, que rico siento, es tan gruesa y larga, aghhhh, mmm, ay, que rico me rompes la cola.

    – Que rico culito, ufff, que apretadita, nunca hubiera imaginado que fueras tan deliciosa, aggh, ufff, de saberlo, te hubiera estrenado mucho antes, ay mami, que rica estás.

    Besaba mi cuello, sus labios húmedos buscaron los míos, su verga seguía entrando lento pero sin detenerse, sentí sus vellos púbicos rozando mis nalgas, dio un empujón y de mi boca salió un grito estruendoso al tiempo que mi cuerpo se arqueaba y apretaba la colita, su pelvis rebotó contra mis nalgas.

    – Listo princesa, ya te he ensartado por completo, ufff, te entró toda, que rico aprietas, ahorcas mi verga, me encanta.

    Un nuevo beso y su lengua se hundió en mi boca, explorando inquieta mi interior, su verga en lo más profundo de mi ser, la sentía latir, se quedó quieto hasta que sintió que mi cuerpo se relajaba, rindiéndose a su verdugo.

    Bien princesa, así, relájate, ufff, tu culito está increíble y creo que ya se adaptó al grosor de mi verga, te voy a llevar al cielo vida, vas a morir de placer, putita.

    Las embestidas empezaron, lentas y profundas, bufaba como toro y empezó a sudar, el sudor recorría su cuerpo, la cabeza de su verga golpeaba mi próstata y me arrancaba fuertes gemidos de placer, todo mi cuerpo vibraba, me retorcía en cada embestida, mis gemidos se hacían más intensos y mi cara se desdibujada de placer, era tan evidente la forma que gozaba porque señaló:

    – Así putita, me encanta ver tu cara de gozo, gimes como la más puta, ¿te encanta la verga, verdad?, toma más verga, agghhh, te voy a dejar el culo totalmente abierto, ay que culooo.

    Mis ojos estaban en blanco, con la mirada perdida, la saliva escurría por las comisuras de mis labios, Pablo continuaba con las embestidas, eran variadas, algunas largas y profundas, otras cortitas y rápidas, golpeando de diferentes formas mi próstata, arrancándome múltiples gemidos, algunos más fuertes que otros, algunos más cortos, cada que daba un gemido más fuerte que los demás repetía el embiste, parecía que quería matarme de placer, tanto gemía que me faltaba el aire, todo mi cuerpo temblaba y se estremecía.

    Poco a poco las embestidas tomaron un ritmo infernal, prácticamente taladrando mi culo, gemía sin parar, me faltaba el aliento, mi vista se nublaba, estaba en otro mundo, inconscientemente movía mi colita en círculos, como una puta profesional, me dio una sonora nalgada y arreció al máximo sus embistes.

    – Aggggh, que rico, ya no aguanto, te voy a preñar puta- gritó de placer.

    Mi cuerpo empezó a convulsionar, de una forma exagerada, parecía que tuviera un ataque epiléptico, mi verga explotó, mi semen salió disparado y me llegó hasta mi pecho, su verga se hinchaba también y disparó sus chorros de tibia leche en lo más profundo de mis entrañas, nuestros cuerpos seguían convulsionando, jadeábamos como locos, seguramente nuestros bufidos se escuchaban en todo el edificio, no nos importó, no podíamos parar, poco a poco los embistes se fueron haciendo más lentos y su verga perdía dureza, hasta que salió de mí y me dejó bajar las piernas que estaban ya adoloridas, quedamos desfallecidos en el sofá, exhaustos, nuestros cuerpos sudados y mi cuerpo lleno de semen, sentía que escurría por mis nalgas y por mi pecho, descansamos un rato y nos metimos ambos a la ducha, al caminar me contoneaba un poco, realmente me sentía una hembra, estaba caminando como hembra.

    Regresamos al sofá ambos desnudos, después de bañarnos y nos pusimos a ver TV, acurrucados como una pareja de enamorados, me encantaba estar en sus brazos, me derretía.

    Estuvimos un rato viendo TV, cenamos y fuimos a mi cuarto a ver una película, pero no sólo eso sino que me volvió a dar una cogida fenomenal, pero al mismo tiempo tierna, recuerdo que se me abrazó y se repegó a mi cuerpo, su verga se deslizó entre mis nalgas y empezó a puntearme por un largo rato mientras veíamos la película, dilatando poco a poco el portal de entrada al placer, antes de que me diera cuenta mi esfínter cedió y ya tenía la cabeza dentro, me cogió por un largo rato, embistiendo siempre suave, hasta que en una última embestida me ensartó hasta lo más profundo de mis entrañas y descargó su ardiente néctar, pero no se despegó de mí, siguió empujando su pelvis contra mis nalgas, su verga en mi interior, hasta que poco a poco fue perdiendo dureza y tamaño, pero sin salir de mis entrañas, flácida, aun así de un grosor y longitud considerable, así nos quedamos dormidos, fundidos, un par de veces en la madrugada sentí que se volvía a poner dura y me embestía lentamente hasta que descargaba nuevamente su leche en mi interior y nos volvíamos a quedar dormidos.

    No lo podía creer, mi compañero y amigo había resultado ser el mejor amante que me hubiera podido imaginado, siempre caliente, morboso, imaginativo y perverso, quería hacerme el amor en todas partes y a cualquier hora, y de todas las formas posibles.

    Una cosa que me dí cuenta fue que el tiempo de recuperación de mi culo era más rápido, cuando Arturo o mis otros amantes me cogían me quedaba el culo adolorido, con una sensación de que quedaba abierto, dilatado y palpitante, muy sensible, sensación que me duraba algunos días, no es que me desagradara esa sensación, al contrario, me recordaba la cogida que me habían dado, pero en esos días no me dejaba coger, ya que la penetración era demasiado dolorosa, me lastimaba, en cambio con Pablo continuaba con la sensación de haber sido cogido, es decir, la sensación de tener la colita abierta, dilatada, sensible, pero solo con un ligero hormigueo, no podría decir que dolor, creo que por ser sus cogidas muy suaves y su verga más flexible que las de mis amantes anteriores se ajustaba a la perfección con el contorno de mi culo, me llenaba bien de carne, no me podía quejar en ese aspecto, me causaba el mismo placer, pero no me lastimaba, así que mi colita bien podría volver a tener acción al día siguiente, así que al contrario del pensamiento colectivo, y para todos los que sueñan con una verga tiesa y dura como roca, les diré que es mucho mejor una verga no tan dura, como la de Pablo, una verga que te llena, te hace gozar, puro placer y nada de dolor.

    Y aunque realmente Pablo podría hacerme suyo todos los días, le pedía siempre un descanso de dos o tres días para “recuperarme” antes que me volviera a coger, algo que normalmente respetó, ya que aunque me encantaba como me cogía, creí que hacerlo con demasiada frecuencia dejaría de ser algo especial, pero esos días de “descanso”, realmente no lo eran, Pablo estaba siempre caliente y se ofrecía siempre a “curarme”, lo que de “curación” tenía poco, en esos días, me ponía con el culo en pompa sobre sus piernas y me aplicaba alguna pomada, su saliva, alguna crema o bien el lubricante, más bien era un pretexto para estarme masajeando y acariciando mi culo y mis nalgas, lo hacía por largos ratos, mientras veíamos la TV, era muy morboso estar con el culo en pompa, desnudo, recibiendo las caricias de un amigo y sintiendo como crecía su bulto, por lo general, al final, tenía que masturbarlo o darle una mamada para aplacar su calentura, o bien llegaba a mi cuarto, me desnudaba y se me repegaba al cuerpo, abrazándome y entre lo que veíamos la pantalla sentía como su verga se deslizaba entre mis nalgas y se masturbaba con ellas hasta que llegaba al orgasmo y me las llenaba de leche, así que esos días de “descanso”, de descanso tenían poco, era demasiado cachondo, incluso tuve que cambiar algunos hábitos, me tenía que bañar dos, tres o más veces diarias incluyendo cada que iba al baño ya que en cualquier momento me podría pedir que me desnudara y no quería que hubiera alguna sorpresa desagradable, el baño tan frecuente y el jabón de tocador, en exceso, me provocó un poco de resequedad en la piel y sobre todo en mi trasero, que es lo que más cuido que esté limpio, empecé a utilizar toallitas húmedas en vez de papel higiénico, ya que descubrí que me limpiaban más a fondo y no me irritaban y cambié de jabón de tocador a uno llamado Dove que tiene crema corporal y me dejaba la piel y la colita más humectada, así también me ponía un poco de crema humectante en mis piernas, brazos, pecho y sobre todo mis nalgas y colita antes de dormir (los días que no había cogida) o bien antes de salir a clases en la mañana, de esta forma tenía la piel humectada y suave.

    El verano estaba llegando rápidamente a su fin, ese fin de semana llegaba Adriana, mi novia de sus vacaciones, en dos semanas terminarían mis clases intensivas y en tres empezaría el nuevo curso, por lo que regresaría Luis al departamento, esto último era lo que más me preocupaba, tendríamos que ser muy discretos para no ser descubiertos, algo difícil en un departamento pequeño de tres personas.

    Lo que pasó después lo cuento en el siguiente relato.

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    Relato anterior:

    “Seduciendo a mi roomie”

    “Seduciendo a mi roomie (Parte 2)”

  • Vicisitudes humanas

    Vicisitudes humanas

    A Esmerjildo le gustaba tras un viaje ajetreado una relajación muscular y la sensación de tranquilidad y a su llegada su amigo le había concertado hora. Ya estaban en la recta final y le combinaban el culo, testículos y polla posicionado en un cuatro patas. Bramaba de placer con roncas respiraciones cuando le comían el ojete y sus testículos eran succionadora uno por uno. Era una perfecta combinación ya que cuando comía testículos y polla le entraba el dedo en el ano.

    -¿Cómo quiere acabar? -le preguntó el masajista.

    -¡Comidaza de culo con ordeño!

    Bastaron dos ordeños a la polla y su zona anal comida para que deslechara a chorros tras un suspiro gutural.

    Al salir el masajista recibió una llamada:

    -¿Ya se ha ido don Esmerjildo?

    -Si, justo ahora acaba de salir duchado.

    -¿Qué tal ha ido?

    -Está en forma el cabronazo. 52 años, pero un semental.

    -Si. Siempre ha tenido esa virilidad. Entonces se ha corrido.

    -Sí, ha querido terminar con besazo negro y ordeño trasero. Ha lefado como un animal.

    -Si, cómo lo tienes para después de su discurso inaugural. Le hace mucha ilusión, nada más llegar me llamó.

    -Si, bueno tengo carne fresca y de poco uso. Lo va a flipar.

    Esmerjildo era alto de pelo cano y leonino, con perilla y una fortaleza muscular envidiable, su mentón estrecho y su frente ancha. Ese mismo día tenía el discurso inaugural de física nuclear. A sus 52 años era una eminencia en la materia, sus enseñanzas eran impartidas en medio planeta.

    Ernesto era un catedrático de la universidad y un ferviente admirador de Esmerjildo, nada más salir del masajista Había llamado a dicho chico, era muy bueno. Él corría con todos los gastos. Almorzaron junto con la familia de Ernesto, sus hijas se interesaron por las ONG que él colaboraba, incluso la hija mayor conocía a la hija de Esmerjildo. El cual dijo en un alarde de sinceridad, honestidad y amor que su mujer y sus seis hijos eran lo más bonito que le había ocurrido en la vida. Terminado el almuerzo le repartieron regalos para la familia de Esmerjildo.

    El discurso inaugural de Esmerjildo fue un gran éxito. Era una de las eminencias de esa noche. Fue aplaudido por la multitud durante 10 minutos. Todos fueron elogios por parte de los representantes. Era un auténtico referente. Apenas lo dejaron salir del hemiciclo y fue una auténtica lección de sabiduría. Nada más entrar en el coche del catedrático Ernesto que lo llevaba a un apartamento suyo -para más discreción-Esmerjildo lo avasallaba nada más en el ascensor que llevaba al lujoso apartamento:

    -¿Tienes ya el chico?

    -Si, tranquilo, lo tengo aquí, es un potrillo de 18 años.

    Entraron en el apartamento, el chico miraba la televisión.

    Se levantó, era un chico que no pasaba de mucho 160 cm de estatura y no pesaría ni 50 kg. Lampiño y de ojos azules, pelo rubio largo, culo pequeñajo. Un chico andrógino que se suele decir.

    Esmerejildo experimentó una emoción como la de un animal. Una mezcla de júbilo y ansiedad que siempre sentía cuando veía un buen machito. Era la excitación de un zorro que, habiendo captado el lejano rastro ahora se aproximaba a su presa.

    -Te has quedado mudo -dijo Ernesto- tráenos algo de beber, unos whiskies -acto seguido el chico los servía.

    -Vaya bombón -dijo al mismo tiempo que él chico le servía

    -Veo que te gusta.

    Entonces en ese momento Esmerejildo le dio una palmada en el culo al chico, el cual se volvió y de nuevo le cogió el paquete sin ningún reparo, aún estando Ernesto. El cual se dijo que esa eminencia era pura dinamita.

    -Creo que me iré -dijo Ernesto.

    -¿No quieres quedarte con esta joya celestial que me has traído? ¿Cómo te llamas? -al mismo tiempo que con la mano lo invitaba a sentarse a su lado.

    -Roberto, pero me suelen llamar Rober, señor -dijo al mismo tiempo que se sentaba al lado de Esmerjildo.

    -Te llamaremos Monito -dijo al mismo tiempo que le acariciaba el rubio pelo y miraba a Ernesto sentado enfrente -. ¿Tienes novio ya, Monito?

    -So… so… sólo amigos, señor.

    Ernesto veía una tensa calma de Esmerejildo. Se sabía y había visto su vigor sexual en alguna ocasión. Los ojos se le iban detrás del chico. Incluso le invitaba a compartirlo. Ernesto no le gustaba molestar, pero ese potrillo lo valía. Vio como Esmerejildo lo morreaba y le pasaba la mano por debajo de la camiseta. Entonces Esmerejildo dijo:

    -Traenos más bebida, Monito y cuando vuelvas hazlo solo con los calzoncillos puestos.

    Quedaron solos y Esmerejildo dijo:

    -Veremos el material que tenemos, habías dicho que no tenia mucho uso.

    -Así me lo han asegurado.

    Entonces entró el chico, su piel era blanca diáfana. Llevaba un pequeño tanga. Los ojos de Esmerjildo escanearon y escrutaron y se clavaron en el pequeño culo.

    -Date la vuelta, Monito y agachate.

    Una vez agachado Esmerejildo le abrió las nalgas. Ernesto vio como la maquinaria se había activado ya que los ojos intensos de Esmerjildo eran los ojos de un cazador dispuesto a devorar su presa. En un gesto de bravura se levantó y empezó a desnudarse ante el asombro del chico, ese arranque lo había descolocado. Ernesto observó como Esmerejildo ya estaba con la polla tiesa (Mención aparte merece destacarse el miembro de Esmerejildo que no siendo descomunal montaba 18 cm) y blandiendo su polla en mano dijo:

    -¡Ahora sabrás lo que es un buen rabazo! -al mismo tiempo que le quitó el tanga al chico de un manotazo.

    Se sentó en el sofá y lo puso a mamar. Le atenazó la nuca y hacía que tragara toda la tranca. Incluso miraba a Ernesto con la mandíbula apretada. La carne de la polla engañosamente liviana pero sólida hacía que se atragantara. Esmerjildo emitía susurros apasionados con gritos ásperos. Era increíble pero era verdad lo que veía Ernesto; la polla del chico estaba tiesa.

    De repente Esmerejildo se levantó e incluso lució polla dándose unos vigorosos meneos, apretando los dientes para dirigir la mirada a Ernesto y después al chico. Ernesto le quedó claro que quería demostrar su hombría y marcar terreno.

    Cogió en volandas al chico y lo llevo a un butacón reclinable del salón. Una vez allí le levantó los tobillos hasta la cabeza. Empezó a chupar culo, huevos y polla de forma acompasada sincronizando los movimientos en un vaivén de piernas como un balancín. Las nalgas blancas del chico se agitaban como pelotas de ping-pong. Ernesto ya se machacaba la polla sin miramientos, estaba muy caliente con el escenario que tenía ante él. Esmerejildo abria el ojete al máximo y chupaba con intensidad acelerada. El chico gozaba, vaya si gozaba. Estaba casi en trance; ronroneaba, susurraba, gemía como una gata. Esmerjildo lo volteó poniéndolo en posición perruna, abrió sus nalgas y en ese momento Ernesto con la mano que no se pajeaba le tiró un tubo de vaselina y dijo:

    -Engrasalo.

    Lo untó y lo dilató con los dedos. Se aplicó vaselina sobre su polla y en un vaivén con su mano la esparció. Miró a Ernesto que estaba con los pantalones bajados pajeandose. Lo amarró con las dos manos por la cintura y lo ensartó a full de una tacada seguido de un bramido ronco y el chico un ohhhh sonoro. Emerejildo en esos momentos sostenía la mirada a Ernesto. Tomó aire y con decisión dio unos golpes secos y eléctricos. Sofocado como un animal empezó a bombear. Cogió la melena de chico y tiró de ella, obligándole a arquear la espalda. El chico gemía y sus respiraciones se aceleraban. Ernesto se machacaba la polla sin compasión, flipaba con el espectáculo. Estaba asombrado de la virilidad de Esmerjildo, enculaba con la precisión de un reloj suizo. Un grito desgarrador de Esmerejildo y un cambio de ritmo frenético dieron a entender que se corría. El joven sin tan siquiera tocarse la polla ya lefaba. Emerejildo dio una última sacudida y un espasmo final. Las convulsiones de lujuria habían hecho que Ernesto se levantara. Esmerjildo lo vio, se apartó, del culo de chico salía lefa, entonces le dijo:

    -Termina donde más te plazca.

    Ernesto con la lefa casi saliéndose se acercó a la boca del chaval y se la ensartó. Escupió la lechada dentro de la boca. Esmerjildo estaba sentado ya en el sofá y vio como el chico salía disparado al baño y le gritó:

    -¡Que por la boca lo comas y por el culo lo eches!

    Al cabo de 5 meses Esmerjildo recibía la máxima distinción dada a un físico. Su familia estaba presente. Enrique se acercó a darle la enhorabuena.

    -No nos habíamos visto desde… -dijo Enrique.

    Esmerjildo contestó al oído de Enrique:

    -¿Preñó la maricona?

  • Remembranzas de mis ex amores

    Remembranzas de mis ex amores

    Desde que me inicie a relatar mis aventuras y vivencias de todo tipo de mujer que se cruzó en mi vida y por ende goce de cada una de ellas, de sus tipos de pieles, blanquitas, trigueñitas, de cabellos lacios, ondeados, caderonas, de buenas tetas en su mayoría, de piernas tonificadas, así como de muchas piernas de prominentes muslos, y claro, sin dejar de recordar cada boquita que se animó a mamármela, algunas de labios, gruesos, otras de labios delgados, algunas un poco más cohibidas al inicio que otras, pero finalmente cada una de ellas acabo por hacerme gozar de placer en cada llenada de leche que descargaba en su boca…

    De “Margareth”, quien fue mi despertar sexual, tengo aún muchas historias de ellas que aún contare, actualmente vive con una pareja y pues sigue siendo tan linda como siempre.

    Sin olvidarme de mencionar a “Dayanna” la ardiente maestra de inicial, ufff ahí quedan aún más historias por contar, actualmente ya casada y con una nena, pues, aunque se le ve feliz, estoy más que seguro que si en algún momento nos vemos podríamos tener un remenber, pues fui el gran amor de su vida.

    Además de “Vania” aquella compañera de colegio, que al reencontrarnos tuvimos una relación de amantes furtivos, aunque se encuentra separada de su pareja al cual le puso los cuernos, sigue siendo tan liberal, pero ya es un terreno el cual se pisa sola una vez y nada más.

    Luego de ello con mi amiga “Kaori”, de descendía japonesa, quien en un baño de florecimiento dio pie a volvernos amigos sexuales, de los riquísimos sentones que me daba, de sus mamadas complacientes; pues anuqué ella era casada y así como empezó termino rápidamente para que nadie saliera lastimado; con su actual pareja y siendo mamá tiene unos kilitos demás, alguna vez hablamos por redes sociales saludándola por su cumple, pero mantenemos sana distancia y muy gratos recuerdos sexuales.

    De aquella “Amiguita” que se escapó de su novio y vino a follar conmigo, pues volvió con él y salió al poco tiempo embarazada, alguna vez chateamos a escondidas años atrás, pero, a las finales quedamos en nada… de tantas aventuras sexuales fue ella una apasionante aventura más.

    De mi “vecinita de Azotea”, el choque y fuga por pandemia, pues relate que tuvimos una despedida fugaz, antes de que se mude con su marido y su nena, supongo le estará yendo bien, finalice esa historia por el bien de ambos.

    Pues, de la “Woman del callao”, después de sus problemas criminales en las cuales cayó enredada, desapareció de las redes, pues es muy penoso el que haya vivido aquello, pero siempre tiro para lo fácil y siempre me dije que por la tentación de lujos podría caer algún día.

    De la “Chiclayana”, pues alguna vez conversamos años atrás también para vernos, pero nunca quedamos en nada, ahora ya está embarazada a punto de dar a luz, y ya tiene su vida hecha.

    Y como no recordar a mi ex saliente de turno “Laly”, La abogada adicta al sexo anal… uff vaya que de esa mujer aún recuerdo su despampanante figura y de lo delicioso que follábamos; actualmente vive con su pareja y ya tiene hijos, aunque mantiene su figura (de buenas tetas), no surgió profesionalmente, se dedicó a la crianza de sus hijos y pequeños negocios, pues al parecer le gusto la vida relajada y de ama de casa.

    Pero antes de ella estuvo claro esta “La Obstetra” de buenos glúteos/caderas y piernas carnosas, vaya que, si me complació las pocas veces que accedió a follar, pero como estaba entre sí o no entregarse a libertinaje, sexual al poco tiempo nos distanciamos y fue lo mejor. Ahora ya casada y con hijos, es una madre dedicada a sus hijos pues él lo que vi alguna vez en sus redes sociales, aunque siendo sincero su figura ya no es la de antes al estar gordita, vaya que gocé de ella en su mejor momento.

    De “Cindy” mi compañera de trabajo, el cual follamos un fin de semana que nos quedamos en trabajar solos en la oficina, aunque tuvimos un encuentro más en su casa, relato que me falta contar” nos distanciamos y acabamos sin hablarnos, actualmente está de novia, se muestra en sus redes sociales haciendo ejercicios y mostrándose con su espectacular figura en diferentes sesiones que ella misma se produce, pues se muestra cada vez más y algo de provecho debe de sacarle a ello.

    Recuerdan de la “Dama Ecuatoriana”, el cual en su visita en mi país fuimos amantes esporádicos, que buenos encuentros de sexo nos dábamos, en la actualidad tiene su nena y se casó con un tipo que con solo verlo piensas este es un pendejo (tonto), en algún momento cuando chateábamos, intento que vaya a su país pero nunca accedí, pues tenía más aventuras en aquellas épocas, y pues le desee toda la felicidad del mundo y vaya que lo está siendo.

    Hablando de maduras de mi “Sensual vecina” la cual experimente muchas emociones sexuales, participando con ella y de una amiga suya de mi primer trio, con ella creo que me volví frío y aprendí a poner “póker face”, no mostrar ni alegrías, ni dolor… a no demostrar sentimientos; Aún sigue con su novio viejón, pues ahí aseguro su vida, aunque hace años le perdí el rastro, aún queda pendiente ese relato en el cual me encontré a su amiga (la cual participo del trio sexual, una historia de sexo aún pendiente por contar).

    Y bueno de mi “Comadre”, la madura más entregada al placer, pues necesitada por desfogar su calentura ya que mi compadre no le cumplía; pues ellos viajaron al norte de la capital, a hacer negocios, por suerte nunca nadie supo de lo nuestro, finalmente ya llevan años por allá y es una historia que quedo bajo 7 llaves.

    No me olvido de “Anita” aunque vive en Europa, y tuvimos una relación tipo sexual y de consuelo, por la situación que vivía con su pareja que no quería dejarla en paz; pues actualmente sigue por allá, y postea en sus redes sus fotos, aunque se conserva casi con la misma figura ya los años empiezan a pesarle, quizás la soledad de su país y amistades es lo que extrañaba cuando hace tiempo me contaba, sigue trabajando por allá y supongo gozando de la vida.

    Y por seguir hablando de maduras, no me quiero olvidar de “Yamila”, anuqué fue algo casual, al principio siendo amigos, fue un solo un afer, un fetiche que cumplí con una mujer muy madura y que valió la pena en su momento, fue muy buena compañera y muy buena amante de turno; No sé qué será de su vida, solo lo último que supe es que ya había bajado de revoluciones y andaba más recatada.

    Me emociono al recordar ahora a “Patty” la despampanante morena, de buenos pechos y colita, me hacen recordar que hasta fui a Ciudad de Ica para seguir follando, y lo hicimos hasta en los viñedos de donde trabajaba su familia, vaya que fuimos muy ardientes y nos entregamos al placer, aunque todo surgió por casualidad y confusión por lo que ella sentía por un tipo, finalmente, ella volvió con él y para sorpresa mía, se casarón y ya tienen sus hijos , al parecer no quiso perderla y lo dejo todo por ella, y anuqué finalmente perdí, goce y disfrute de bella morena.

    Mi “Primita” si esa historia de adolescencia, el cual me hizo descubrir la sexualidad más a fondo, y de ser su cachero habitual, de poder gozar esa deliciosa piel blanquita, y de sus atrevidos actos, aunque era mayor que yo, fui para ella ese cierre que no cumplió en su adolescencia, que rico la pasamos y aunque han pasado más de 22 años, en algunas ocasiones nos encontramos, ya ella con su pareja, con la cual se casó a los años, sigue viviendo en el extranjero y haciendo su vida.

    Claro, del choque y fuga de mi amiguita “Policía Fenix”, la maestra del Kamasutra, tubera aguantadora, fue unos de los últimos trotes sexuales, pues sentí que ya estaba para algo más relajado y no vivir a salto de mata, pues en cualquier momento me podría dominar a su antojo, y eso ya era peligroso, sigue con su vida y supongo seguirá complaciendo a cada hombre el cual complazca. Provecho.

    De “Mary” mi crush de largo tiempo, aunque al inicio solo fui un amigo más, la suerte jugo a mi favor a los años reencontrándonos y viviendo momentos de gran sexo, gozar de su piel blanquita de sus carnosas caderas y sus tetas jugosas deliciosa mujer. Actualmente sigue trabajando en el mismo estudio de abogados y no tiene hijos pues conociendola eata esperando conocer o conquistar finalmente a su jefe billeton para mejorar su calidad de vida.

    De la amiga de mi mujer que después de unos fugaces encuentros sexuales debido a la ausencia de su marido por no saber satisfacerla fui un suertudo de gozar de buenas mamadas de su parte y aunque no volvió a pasar todo queda en absoluta discreción.

    Y por último y no menos importante, de mi mujer, mi contadora, mi hembra… De la cual relatare mas historias sexuales. De disfrutar haciendo videos y fotografías porno juntos… De gozar de nuestra sexualidad al máximo y sobre todo dándonos amor incondicional.

    Esperen mas relatos y si quieren saber de que les cuento, visiten mi perfil. Desde Lima – Perú reportándome. Felices fiestas de fin de año.