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  • Conociendo a mi madrastra (Parte 2)

    Conociendo a mi madrastra (Parte 2)

    Llegaron las vacaciones de la universidad e inicie mi mudanza hacia la casa de mi padre y madrastra, me habilitaron un cuarto para que fuera mío y tener mis cosas.

    Recuerdo ese día cuando llegue me recibieron con una gran comida, habían hecho carne asada con un poco de vino tinto, era un sábado por la noche y nos juntamos en el patio para convivir y platicar sobre los planes que se tenían.

    En ese momento les comenté que me retiraría a dormir por qué estaba cansado del viaje, cuando camine por el pasillo del patio mire en el tendedero de ropa muchas tangas, de todas formas colores y texturas, pues era la ropa interior de mi madrastra cómo siempre tan sexy y atravida, eso me recordó aquella noche que la vi desnuda y nuevamente me entró la curiosidad por explorar o conocerla más.

    Al día siguente mi padre y madrastra salieron de compras, yo me quedé en casa solo, y aproveché para méterme a su cuarto a revisar sus cosas, abrí cajón por cajón hasta dar con su lencería, eran tangas tan sexys que podía imaginar cómo le quedaba en ese culo tan suave y redondo, pero eso no fue todo lo interesante, yo siempre miraba a mi madrastra leer un libro y me lo encontre en una de sus gavetas del closed, lo saque y quise ver de qué trataba, me lleve una sorpresa para es el libro estaba vacío solo tenía las pastas y dentro de el una revista porno, salían vergas grandes venosas, escenas de sexo duro… Ahora entendia un poco más de mi madrastra era una sucia y caliente, eso ponía mi verga tan dura que me mastube con todas las ganas, solo imaginandome que ella también lo ha hecho viendo esto.

    Rápidamente guarde todo como estaba y regrese a mi cuarto, el corazón me latía tan fuerte que pensando tantas cosas.

    Por la tarde ya que ellos estaban en la casa, mi padre tuvo que regresar al trabajo, el tenía un turno de 11 horas en la fábrica y le tocaba entrar a las 3pm, por lo que lo lleve y regrese a casa, me encontre a mi madrastra haciendo spinning en la sala, traía puesto un short pegado se le podía ver la tanga, yo pase detrás de ella y me preguntó, ‘No te gusta hacer ejercicio?’ a lo que le dije que si, pero tenía tiempo que no hacía por una lesión en mi rodilla.

    Me dijo que ella conocía ejercicios para fortalecerla, a lo que acepte hacer ejercicio con ella al día siguiente, no paraba de pensar en ese momento, el morbo me ganaba.

    Cuando llegó ese momento al siguiente día, yo me puse un pans y una playera soport, yo ya estaba listo en la sala para iniciar, cuando en eso veo que mi madrastra traia puesto un leotardo con mallas, se le marcaban esas nalgotas y se le metía la tanga tan fuerte que mi mirada no la podía controlar, entonces ella me dijo ‘que tal como se me ve este traje lo pedí por internet y me llegó ayer’, le dije que le quedaba espectacular.

    Iniciamos hacer ejercicio estiramientos, empecé a sentir que a mí madrastra le gustaba que la mirara, le gustaba ser deseada y crear morbo quizas en mi su hijastro, ella se ponía enfrente de mi y me decía sígueme el paso, se agachaba, estiraba las piernas así frente a mi, de repente se agacho y me agarró la rodilla y me dijo ‘Dale despacito flexionando lento’, sentía que mi verga se iba a marcar en mi pants de lo dura que la tenía. Yo me encontraba parado y ella agachada frente a mi, pude observar que en una de esas la mirada de mi madrastra se le iba al bulto que se marcaba en mi pants, era muy notorio pero ella seguía , cuando en eso dijo ‘Listo’, procedimos a terminar los estiramientos y finalizamos la sesión.

    A terminar me dijo ‘Como te sentiste, te gustaron los ejercicios?’ a lo cual conteste que fue muy buena sesión y me senti más que bien, ella sonrio y dijo ‘Excelente luego hacemos más’.

    Las sesiones siguieron toda la semana, ella cada día se ponía un traje que dejaba muy poco a la imaginación, me calentaba tanto que al terminar cada una, me masturbaba pensando tantas cosas con ella.

    Pensé en una estrategia, yo sabía que mi madrastra era una mujer sucia y caliente que les gustaba la verga, ella siempre dándose a desear y poniendome los huevos duros.

    Un dia por la tarde mi padre no estaba andaba a trabajar, y se me ocurrió una idea para ver que tan caliente y atrevida era, decidí meterme a bañar y dejar la puerta del baño abierta, en la tasa puse mi ropa y entre ella escondi mi celular grabando, quería grabar el momento si ella se asomaba o ver su reaccion.

    Yo por mi parte estando en la ducha me eché unas gotas de champú y me empece a jalar la verga, se me puso tan dura y venosa, que quería que me la viera, pasaron unos 5 minutos y me la seguia frotando, en eso vi la sombra de la puerta que se fue cerrando muy lento hasta que cerro por completo.

    Salí de la regadera, le puse stop a mi celular y me fui a mi cuarto en toalla, ella para eso ya estaba en su cuarto quizás recostada o descansando.

    Al momento de reproducir el vídeo, en el minuto 4.15 se ve como llega a la puerta y se queda mirando hacia donde estaba yo en la ducha, su cara no se si fue de asombro pero duro unos 6 segundos observando, se retira y vuelve otra vez al minuto 5.20 es cuando se queda mirando fijamente y agarra la perilla de la puerta la cuál va cerrando muy despacio. Me puso tan caliente eso que me masturbe duro pensando que mi verga le gustaba y la quería!! Pues era una sucia perra caliente.

    Este relato continuará…

  • La rebelión de mi madre (XII): Visita higiénica

    La rebelión de mi madre (XII): Visita higiénica

    Anteriormente:

    Mi madre está en prisión por atropellar a un agente de tránsito, escapándose de un test de alcoholemia.

    Luego de mucho tiempo usamos el tiempo de «visita sanitaria» para poder hablar y sacarla del ámbito de la cárcel unas horas.

    Pero de a poco mi madre recuerda lo vivido y me pide que me masturbe enfrente de ella, termino acabando en su cara y en el pelo.

    Nos despedimos solo con eso, y la guardiacárcel nota que le quedó semen en el pelo, y nos mira con cara de asco a los dos.

    Pasa la semana y un día antes me llama mi mama y me pide que le traiga cierta ropa que tenía en su casa.

    Entro a revisar su ropa por primera vez.

    Está lleno de ropa diferente a la que usaba antes cuando estaba casada con mi padre.

    El cajón de ropa interior está lleno de tangas, encajes, de varios colores, sexys.

    Ya no tiene vestidos de mujer recatada, sino muchos vestidos con vuelo, cortos, al cuerpo, escotados, algunos con transparencias.

    Ahora tiene zapatos con tacos, de varios colores y tamaños.

    Selecciono la ropa que mi madre me pide y la preparo para llevarla ese sábado.

    El dia llega

    Llegamos a la requisa, y la guardia mira lo que traigo.

    Al abrir la bolsa me mira a los ojos como buscando una explicación.

    Al no decir nada sigue revisando, me separa los collares, me indica que están prohibidos, con los tacos me indica que solo están permitidos si los usa en la habitación pero no puede quedárselos. Tampoco me permite las medias.

    La ropa interior solo me deja pasar la bombacha roja de encaje, el corpiño tiene aros que están prohibidos.

    Cuando me da la bolsa con la ropa permitida me dice que espere, busca de un cajón una caja de preservativos.

    «disculpame, no sé qué perversidad hacen pero te lo tengo que dar por protocolo» me dice la guardia.

    Tartamudeo y le digo que no hacemos nada, que es solo para que ella se pruebe la ropa.

    Me encamino hacia el espacio de visitas higiénicas, allí me espera mi madre. Me pide la ropa y que me de vuelta.

    Luego de unos minutos me permite girar.

    Se puso un vestido rojo al cuerpo, con escote y la bombacha roja de encaje.

    Es lo único que permitieron que use.

    Ya lleva más de un año y medio de condena, y ella no se ha descuidado, sino que ha usado ese tiempo para hacer ejercicio dentro del penal.

    Está más fibrosa, sus piernas no necesitan medias para simular firmeza. El vestido al cuerpo muestra que sus abdominales están duros, y su cola grande está rígida.

    Me dijo que no me preocupe, que no estaba enferma como para que hagamos algo más que lo que hicimos hasta ahora, me dice que estuvo pensando que todo lo que está viviendo es por haber dejado lugar a la lascivia y la perversión.

    Dice que solo quiere verme masturbarme, solo para tener material para masturbarse ella sola en la semana, que no pasaría nada más.

    Me siento aliviado, ya que no quiero que se produzcan más problemas.

    Estamos en verano, y en el cuarto solo hay un ventilador, el calor comienza a generar ese brillo de sudor en la piel.

    Me alivia algo sacarme la remera y el pantalón.

    Mi madre repite la rutina de tirarme agua en el boxer blanco.

    Su vestido rojo al cuerpo con cada movimiento se sube dejando sus nalgas al aire y cuando se acuesta en la cama también deja ver su bombacha roja.

    Me pide que me acerque y cuando me subo a la cama me detiene con su pie en mi pecho.

    Desciende con su pie por mis pectorales y abdominales mientras mira atentamente su descenso mordiéndose el labio inferior.

    Se desliza con facilidad por la humedad de mi cuerpo y llega hasta el boxer blanco húmedo.

    Allí juega con el relieve de mi miembro por encima de la tela mojada y su otro pie entra a ayudar.

    Esa vista me permite ver completamente la bombacha roja de mi madre y la redondez de su culo apoyado en la cama.

    Con maestría sus dedos enganchan el elástico del boxer y lo tiran hacia abajo. Mi pene salta como un resorte a la vista de mi madre.

    Sus dos pies llevan el boxer hasta mis rodillas, el límite primario al estar arrodillado en la cama.

    Me dice que me acerque y al gatear aprovecha el movimiento y me saca el boxer totalmente.

    Estoy desnudo a centímetros de mi madre con mi pene erecto.

    Ella me pide que me masturbe, y eso es lo que hago.

    Ella tiene sus manos al costado de la cama mientras mira como me masturbo a escasa distancia de su cara.

    Me pide que lo haga lento, que quiere disfrutar de cada minuto en las 2 horas que nos quedan.

    No me di cuenta y de repente sus manos están en sus piernas, y mientras sigo masturbando ve como abre sus piernas y sus manos acarician su propia piel y suben peligrosamente hasta donde está su bombacha roja.

    Yo sigo en mi tarea y ella se sube el vestido escandalosamente, y corre su bombacha de costado.

    «perdon hijo, pero no aguanto» susurra mi madre

    Al correr la bombacha sus dedos empiezan a recorrer sus labios vaginales.

    Es la primera vez que tengo a mi madre mostrando su concha madura.

    Tiene algo de vello púbico, sus labios maduros están mojados como una veinteañera y sus dedos tiemblan cuando rosa cada labio y toca su clítoris.

    Un olor fuerte de sus jugos inunda la habitación, está excitada.

    Sigue tocándose y jadea, cada tanto deja de mirar mi miembro y me mira a los ojos, como controlando si miro lo que hace.

    Y me sorprende mirando como sus dos dedos se meten en su interior.

    Esto no la detiene sino que la anima a seguir, sigue metiendo y se escucha el chapoteo de sus dedos y los líquidos que emana.

    El líquido preseminal hace su presencia, buscando lubricar el glande.

    En ese momento mi madre saca los dedos de su vulva y los dirige hacia mi pija.

    Sus dedos están mojados y emanan ese olor característico de la vagina caliente.

    La yema de sus dos dedos tocan el líquido preseminal como un trofeo y lo untan por todo el glande.

    Ahora mi glande está con líquido preseminal y con los líquidos de mi madre.

    La otra mano de mi madre toma la base del tronco y lo usa como un timón para manejarme.

    Me da a entender que quiere que me agache un poco.

    Ella comienza a masturbarme y eleva sus dedos mojados a mi boca.

    Quiere que chupe sus jugos y el líquido preseminal mientras me masturba.

    Chupo sus dedos con delicadeza y ella lanza gemidos disfrutando el momento.

    Todo ese movimiento hace caer los breteles de su vestido y sus pechos quedan casi al descubierto.

    Mi madre acerca mi pija a esas tetas y las resfriega en cada teta, se baja el vestido de tal manera que queda en su cintura y las maduras tetas quedan al aire.

    Sus pezones juegan con mi glande, y se acomoda esperando que me masturbe con sus tetas.

    Estoy por explotar y ella se da cuenta así que lo hace lento, me está matando a fuego lento.

    «quiero que tomes la teta de mamá» me dice ronroneando

    No se que parte de «solo quiero verte masturbar» es esto pero obedezco a mi madre.

    Me salgo de encima y por primera vez con conciencia me acerco a sus grandes tetas y las succiono como si tuvieran leche.

    Ella me pide que la mire a los ojos mientras lo hago.

    Lo hago, succiono una mientras acaricio con la mano la otra.

    Mi pija esta chorreando mas líquido preseminal que cae en su pierna ya que hago un esfuerzo de alejarla de su vagina.

    Mi otra mano está apoyada en la cama haciendo equilibrio, pero mi madre la toma forzándome a apoyarme en mis rodillas acercandome a su cuerpo.

    Guía mi mano hacia donde está su vulva. No me dice nada solo me mira y lleva mi mano a sus labios vaginales.

    Toco esos labios por primera vez y una electricidad me pasa por el cuerpo, las gotas de líquido preseminal salen a chorros y manchan todo lo que toca.

    Está mojada mi madre, mis dedos juegan con su clítoris y grita, Ella trata de no retorcerse pero es difícil, su otra mano me agarra del pelo y aprieta mi cabeza contra sus tetas.

    Mis dedos empiezan a masturbar a mi madre y siento todo el líquido en mis dedos.

    Luego de estar soportando esa tensión de la masturbación me separa de sus tetas y me hace acostar boca arriba.

    Sin preguntarme se sienta en mi cara corriendo su tanga.

    Mira mis ojos mientras me hace probar su madura vagina por donde yo salí.

    Como la vagina de mi madre con delicadeza pero agarrando sus nalgas con fuerza.

    «chupa pendejo, chupa la concha de mamá» me dice con los dientes apretados.

    Sus piernas tonificadas se cierran y aprietan mi cabeza, se siente fuerte dominando mientras me sujeta del pelo.

    Me cuesta respirar, cada tanto trato de sacar mi nariz y boca para tomar aire pero ella inmediatamente ejerce presión para que siga comiendo y metiendo lengua.

    Cuando estoy a punto de decirle que no aguanto más, se levanta y se da vuelta, me sigue poniendo su vagina en la boca pero esta vez ella, se abalanza sobre mi miembro que está duro y caliente con el glande que va a explotar.

    No me pregunta, solo se lo mete y comienza a chuparmela, mientras me restrega su vulva en mi cara.

    Chupa como desesperada, succiona y con sus dedos araña mis huevos haciéndome calentar mas.

    Estamos en esa tarea y tocan a la puerta, se habían terminado las 3 horas.

    Yo dejo de chupar y trato de alejar mi cara de la vagina de mi madre, pero ella hace presión y sus piernas vuelven a sujetar mi cabeza.

    Me inmoviliza y ella mientras sigue chupando mi pija.

    Yo trato de sacar mi nariz por encima de su vagina para poder respirar pero es difícil con toda su fuerza. Le toco el culo como avísandole que están tocando la puerta.

    Parece no escuchar o no querer escuchar. Le doy una cachetada fuerte en el culo para que se de cuenta que se termino el tiempo y que me cuesta respirar.

    Solo provoca un gemido sonoro mientras pasa su lengua por mis bolas.

    Tengo la cara llena de líquido de mi madre, y quiero sacar a mi madre de encima mío pero ella sigue apretando sus piernas tonificadas.

    Decido darle mordisquitos en los labios para que se salga, pero parece calentarla más porque se mueve mucho más contra mi cara.

    De repente siento que abren la puerta de manera violenta.

    Mi madre larga chorros de líquidos en mi cara, acaba de tener un orgasmo que la hace sacudirse y temblar completamente.

    Tiene mi pija en su boca completamente y su grito ahogado hace que también me venga.

    Chorros y chorros de leche saltan en la boca de mi madre.

    Siento que levantan a mi madre de encima mio.

    Son 3 guardias que miran con asco lo que ven. Mientras una dice que ya se termino el tiempo y que por no responder se perderá este beneficio de las visitas.

    Mi madre parece no importarle, tiene leche cayendo de su boca hacia sus tetas.

    Le dicen que se vista y ella se acomoda el vestido y se pone mi boxer blanco, mientras se la llevan con poca paciencia.

    Me piden que me retire del cuarto, mientras me avisan que van a tener que dejar asentado en el libro de actas lo que vieron.

    En la semana me notifican que ha perdido por tiempo indeterminado el beneficio de las visitas higiénicas y las visitas comunes por un mes.

    ¿Qué les parece la historia? Gracias por todos los comentarios.

  • Eliza (1): La madre de mi compañera de universidad

    Eliza (1): La madre de mi compañera de universidad

    Mi nombre es Santiago,  tengo 24 años y estoy enamorado de Isabella mi compañera de aula en la universidad, pero ella siempre me había rechazado, sin embargo yo seguía detrás de ella hasta que en una ocasión me invitó a su fiesta de cumpleaños en su casa, yo me hice ideas locas en mi cabeza pero las cosas no salieron como yo esperaba pues anunció que ya tenía un novio.

    Yo estaba molesto y para matar las penas decidí ponerme ebrio en una esquina apartado de los demás, hasta que de pronto Eliza la madre de Isabella se acercó a mí y comenzamos a charlar, no sé si fue el alcohol o que cosa pero vi que estaba mejor que su hija y no lo digo por despecho.

    Ese día Eliza no se veía como una viuda que trabajaba para darle lo mejor a su hija, ella llevaba puesto un vestidito negro escotado que aparte dibujaba su figura y unos tacones rojos que la hacían lucir más alta.

    –¿Se puede saber qué haces aquí tan solito?

    –¡Tomo para matar las penas!

    –Pero qué penas puede tener alguien como tú…

    –Penas de amor.

    –Entonces tómate unas cervezas conmigo…

    –¡Adelante!…

    Eliza me invitó un vaso de cerveza y gustoso brindamos, tomando podía ver sus piernas torneadas cuando las cruzaba y con el paso del tiempo ella ya estaba muy ebria, disfrutando de la fiesta me olvidé de Isabella y me concentré en Eliza, acariciando sus piernas mientras ella me abrazaba pasamos el rato juntos hasta que simplemente me dio un beso en la mejilla antes de susurrarme al oído.

    –Te espero en mi habitación…

    –…

    Dejándome sin palabras solo la vi alejarse contoneando sus caderas y esperando un par de minutos con el pretexto de usar el baño camine por el pasillo y cuando todos se habían puesto a bailar entre en la habitación de Eliza que me esperaba.

    Alejados de la multitud ambos reímos y al ir sobre ella caímos en la cama, comenzando a besarnos apasionadamente Eliza enredó sus piernas en mi cintura, mientras yo llevaba una de mis manos sobre su muslo queriendo apretar sus nalgas.

    Teniendo una actitud desesperada Eliza era una mujer de baja estatura que se acopló y me susurró una vez más al oído.

    –Veo que tiene un buen tamaño…

    –¿Y podrá entrar por aquí?

    –Ya lo veremos…

    Mientras decía esto mi mano se deslizaba por debajo del vestido de Eliza y buscaba palpar su vagina, fue como meter mis dedos dentro de una torta suave y esponjosa al hacer aún lado su tanga acaricié sus paredes y ya no hubo vuelta atrás.

    La experiencia estaba del lado de Eliza que se excitaba al sentir mi pene y yo me perdía al ver su expresión cuando su vagina se mojaba cada vez más y se hacían notorios sus pezones por debajo de su vestido.

    Por lo que no pudimos resistirnos y comenzamos a desnudarnos de forma rápida y atolondrada debido al alcohol, apretando sus senos sentí como su piel se erizó igual que sus pezones, para que luego ella misma se arrodillara y yo apoyará mis manos sobre su cabeza.

    –Pero mira que tenemos aquí…

    –¡Es todo tuyo!

    Estando de rodillas frente a mi pene parecía que se le hacía agua la boca y cuando abrió sus labios y se lo empezó a comer yo estaba fascinado, Eliza se comió mi trozo de carne el cual estaba rígido y se lo metió tan adentro como podía.

    Movía su cabeza hacia atrás y hacia adelante como si no lo hubiese hecho durante mucho tiempo, mostrando su experiencia disfrutaba del sabor a hombre y jugaba al apretar sus labios solo para succionar mi pene cuando salía, tomándose su tiempo para respirar solía lamerlo desde la base hasta la punta.

    –¡Qué buena… resultaste para esto!

    –¡Gracias!…

    Disfrutando el ver como ella lamía mi pene, sus estímulos eran perfectos, rozando mi glande con sus labios pasaba a ser tocado por su lengua mientras llegaba al fondo de su garganta dejando que entrará libremente.

    Estaba fascinado al compartir mi pene con Eliza y pronto comprendí que ella era una mujer de carácter dominante, pues parecía que se haría todo a su antojo.

    –Es hora de cambiar y que tú me des placer…

    –¡Si es lo que deseas!

    Llegando la hora de cambiar Eliza me empujó sobre la cama, terminando yo recostado ella vino sobre mí y sentándose sobre mi rostro empecé a lamer su húmeda vagina.

    Escuchando sus gemidos al disfrutar de como chupaba su vagina también devoraba su hinchado clítoris y estirando mis manos apreté sus pezones, mientras ella movía sus caderas en perfectas cadencias al disfrutar de la situación, mi lengua tocaba su mojado y caliente interior aparte de su clítoris.

    Hasta que de repente quise sorprenderla y girando hacia un lado hice que ella terminará acostada y al someterla por la fuerza quise demostrarle quien era el hombre, aunque solo era una excusa porque en realidad quería metérsela ya mismo, pero sabía que debía ser paciente.

    Y al estar en roles invertidos pude demostrarle lo que yo sabía, enterrando mi rostro en su jugosa vagina pasé mi lengua una y otra vez saboreando de su exquisito sabor y llegue a succionar su clítoris tanto como pude.

    –¡Siii!…

    Su clítoris estaba siendo estimulado por mi lengua y mientras ella gemía trataba de ahogar un grito de placer provocado por un gran orgasmo, lo cual demostraba que yo en verdad sabía lo que hacía al darle placer.

    Cuando decidí que ya era suficiente y besando la parte baja de su abdomen fui subiendo, para luego hacer una parada en sus senos los cuales tomé entre mis manos y apreté suavemente antes de rozarlos con mis labios.

    De uno en uno incluso llegue a juntar ambos senos y devore sus dos pezones al mismo tiempo, incluso los bese y tomándome mi tiempo disfrute de su suavidad y olor a lavanda que me gustaba.

    Provocando que tuviera una sensación incomparable para mí fue como disfrutar de un exquisito manjar, antes de terminar cara a cara besándonos mientras mi pene rozaba su vagina giramos una vez más y terminó ella sobre mi.

    Apoyando mis labios contra los suyos metía la lengua dentro de su boca y de pronto mi pene se deslizó hasta el fondo de golpe y vi su expresión al sentir aquella punzada.

    –¿Esto te gusta?…

    –¡Si… no pares!

    Ahora acoplados se levantó lo suficiente para mostrarme como mi pene entraba y salía de su vagina, disfrutando de todo su cuerpo me mostró lo experta que era montando y como gozaba, mientras que yo solo la tomé por la cintura al ver como la cadencia de sus movimientos eran fuertes y constantes.

    –¡Ahhh! Que rico pene que tienes….

    –Y es todo tuyo… así que cometelo todo…

    Ella gritaba ya que mi pene le fascinaba, y de no ser por la música que había afuera seguro que nos hubieran escuchado, su forma en la que se movía me encandilaba y más cuando sus senos rebotaban.

    Esperando mi turno para arremeter guardaba energías para cogermela tanto como quisiera, después de todo lo que no quería era bajar está intensidad la cual nunca había sentido y cuando ella se inclinó fue como si tirará y quisiera arrancarme el pene

    –¡Eres la mejor!…

    –¡Ahhh! ¡Si!… que rico!…

    Teniendo un orgasmo en ese momento sentí como su vagina se ponía más estrecha y eso me calentó más, así que decidí cambiarla de posición al poner sus piernas sobre mis hombros, golpeando con fuerza disfrutaba el escuchar sus gemidos y palabras entrecortadas.

    –¡Qué rico!… ¡Aghh! ¡Me la metes cabrón, cógeme así!…

    –¿Esto te gusta verdad?

    –¡Aghh! Si me encanta…

    Mi pene entraba y salía, yo gozaba ella gozaba y esa fricción que nacía en los movimientos de mi cadera la estaban partiendo, sin duda fue algo sin igual y el hecho de tenerla así me gustaba, por eso hice que cerrara las piernas para que disfrutará aún más. Golpeando con fuerza decidí que la pondría en cuatro y se lo hice saber.

    –Venga Eliza quiero ver ese trasero en cuatro…

    –Está bien… vamos a hacerlo…

    Poniéndose de perrito admire su trasero y me puse detrás de ella antes de darle un par de nalgadas y acariciando sus nalgas roce mi pene en su vagina una vez más.

    –Venga, mueve ese trasero…

    –¿Así?…

    Eliza empezó a golpear mientras se movía hacia atrás en un ritmo constante del cual ambos disfrutamos, agarrándola por la cintura sentía como su vagina masticaba mi pene y tal vez por eso dijo algo que yo no esperaba que saliera de su boca.

    –¡Aghh!… Ahora quiero que… me rompas el culo…

    –¡Bueno!

    Cumpliendo su petición no hice que lo pidiera dos veces y empecé a estirar su ano el cual ofreció nula resistencia cuando lo escupí y empecé por enterrar mi dedo medio e índice.

    Dilatando su esfínter al ir introduciendo mi pene que estaba lubricado con sus fluidos vaginales alcanzó para ingresar poco a poco, deleitándome viendo cómo salía y volvía a meterlo, disfrutando de cómo se quejaba aprovechaba para azotar sus nalgas.

    –¡Estas… partiendo mi culo en dos!…

    –De eso se trata

    Sus gritos de placer eran otra cosa y ella misma aprovechaba para masturbarse, sintiendo como mi pene entraba en su orificio podía sentir que podía arrancarlo desde la base y eso me hacía estremecer.

    –¿Esto te gusta?…

    –¡Si!… ¡Aghh!

    –Que bueno porque… voy a aumentar la velocidad…

    Volviendo a penetrarla está vez la sujete por la cintura y sin importar nada más empecé a embestirla, fue como si un taladro buscará atravesar una piedra que oponía resistencia.

    –¡Aghh! Dame más… rompeme… parteme en dos…

    –¡Entonces toma… esto!

    Empezó a gemir más y más al tiempo que se sujetaba de la cabecera de la cama, yo golpeaba sus nalgas con mi pelvis, resistiendo los impactos Eliza enloquecía al sentir mi brutalidad.

    –¡Ahhh! Eres un maldito…

    –¡Resiste! Solo un poco más…

    Interminables embestidas que entraban en lo más profundo de su ser hasta decir basta y unos segundos después temblé, me aferré a sus nalgas clavando mis uñas y empecé a sentir como su esfínter se puso más estrecho cuando recibió una oleada de mi semen que empezó a fluir dentro de ella.

    Teniendo que soportar mi peso me había dejado seco y cuando me retiré descansamos juntos mientras tratábamos de recuperar el aliento.

    –¡Eres un animal!

    –Lo… se.

    Con la respiración más que agitada Eliza tuvo su placer y la noche para mi había resultado mejor de lo esperado.

    Descansando un rato mientras todos seguían en la fiesta al estar tan cansados nos quedamos dormidos hasta la mañana siguiente y cuando menos acordamos Isabella estaba golpeando la puerta de la habitación de Eliza.

    –Ya me voy a la universidad…

    –… ¡Está bien ten cuidado!

    Respondió Eliza que al igual que yo estaba desnuda y al ver mi erección solo sonrió y cuando escuchó que su hija se había marchado simplemente posó sus manos en mi pene para volver hacerlo.

  • Matrimonio convencional (III)

    Matrimonio convencional (III)

    A la semana siguiente no hubo novedades con respecto al incidente en casa de Don Cosme, al parecer Elvira tuvo uno de sus ataques de ansiedad, ésta vez fue más fuerte que de costumbre, gritos que escucharon los vecinos que, escandalizados, llamaron a la policía. Todo se aclaró posteriormente.

    Tuve suerte, no me crucé con Don Cosme ni Elvira en toda la semana, lo agradecí. Pensaba en lo que pasó casi todo el tiempo, intentando encajar el coctel de sensaciones, mi percepción del sexo, relación con mi esposa, mi hombría…

    Por su parte, Bea, estuvo toda la semana muy cariñosa, a veces la encontraba ensimismada en sus pensamientos, imaginaba que podría ser por nuestra conversación de cama, el estilo de su vestuario comenzó a volverse más… atrevido, ahora los vestidos o faldas clásicos pasaron a ser pantalones ajustados, no sólo vaqueros, sino también de telas más finas que resaltan las redondeces de sus nalgas. Me ponía a cien ver las costuras hundidas en la raja de su culo respingón dividiéndolas en dos perfectas mitades, y como sus braguitas pasaron a ser de lencería más fina, parecía que no llevaba. Por delante, marcaba los labios del coñito sutilmente. Cuántas veces me pilló mirándoselo descaradamente.

    -¿Te gusta cómo me quedan? ¿Me hacen un culo bonito?

    -He visto cómo te miran los tíos por la calle, no me extraña, estás buenísima.

    -No me he dado cuenta, dijo con una sonrisilla malévola

    -¿Te molesta que miren a tu mujercita?

    -Me gusta mucho tu cuerpo, yo también lo haría, sinceramente, no, en realidad me enorgullece.

    -Te quiero mucho, finalizó dándome un pico.

    El cambio también llegó a su ropa interior, sujetadores más sugerentes, algunos de encaje transparentes, a juego con braguitas tipo culote o cualquier otro tipo, menos las tanga, decía que llevar el hilo metido en el culo no le parecía cómodo, no se veía con ellas puestas y salir a la calle, le haría sentir más desnuda (quería decir guarrilla, pero es su forma suave de expresarlo). Por la noche, sus camisones seguían siendo de raso, pero más sugerentes, cortos y sexys.

    El lunes siguiente decidimos salir a dar un paseo de media tarde, así que me puse unos vaqueros polo y zapatos de sport, Bea decidió ponerse más deportiva, una camiseta rosa que se ajustaba perfectamente al contorno de sus tetas y cintura, zapatillas de deporte y unas mallas negras deportivas que llegaban hasta la mitad de su pantorrilla (nunca antes se atrevió antes a ponérselas, decía que eran demasiado…ajustados y se le veía TODO), el pelo recogido en una pequeña coleta le hacía resaltar las facciones de su carita aniñada de ojos grandes y labios carnosos.

    – Pues sí que son cómodos los leggings, al principio me ha dado un poco de vergüenza salir así, pero ahora me alegro, Está claro que hay cosas que no sabes si te gustan hasta probarlas, dijo en tono malicioso.

    -¡Claro!, es difícil saber si algo te gusta o no antes de probarlo, te queda muy bien, pero en tu favor debo decir que sólo resalta lo evidente, la genética te ha favorecido con un cuerpo escultural, tienes unas piernas torneadas, definidas, equilibradas entre pantorrilla y muslos, una cinturita estrecha, caderas algo redondeadas pero sin un gramo de celulitis y un culo respingón que levanta…pasiones, así cualquiera jajaja.

    -¡Oye!, mi trabajo me cuesta, nada es gratis, sabes que salvo excepciones al menos tres días a la semana voy al gimnasio y me privo de algunas “comiditas” que tanto me gustan, Además, dijo medio ofendida, yo no quiero levantar pasiones, como dices, no soy de esas.

    -Eso de las “comiditas” ha sonado…y sé que no eres de las que intentan ir llamando la atención de miradas lascivas, aun así, es inevitable, estás buena, atraes miradas de los hombres deseosos de comerte enterita jajaja

    -Eres un guarro, sabes perfectamente a qué me refiero, además, no hago esas “comiditas”, como tú las llamas ¡Puajj!, ¡Qué asco!, sólo de pensarlo me dan escalofríos.

    -Bueno, eso estaría por ver, Imagina que hubieras dado con un hombre que le gustara mucho y te lo pidiera, así como otros juegos sexuales.

    -… Pero estoy contigo, he recibido una educación muy católica apostólica y romana en esto del sexo, todo lo que sale de lo ‘normal’ es vicio y perversión. …Ya me incomoda hablarlo contigo a la luz del día, así que imagina.

    -Eso depende de lo que entiendas por ‘normal’ y de por qué disfrutar del sexo con pleno consentimiento de ambas partes se considera vicio y perversión. Una pareja debe poder hacer lo que quieran si ambos disfrutan.

    -Uy, Ya veo que tu imaginación se desborda, no sé si quiero saber hasta dónde te lleva esa cabeza loca tuya jajaja

    -Mira, para empezar, poder hablar de todo lo que sea sexual, como ahora estamos haciendo, sin escandalizarnos ni juzgarnos, es un paso jeje

    -¡Miedo me das!, dijo dirigiéndose a mí con una mirada inquisidora y divertida.

    -Según veo las cosas, podemos disfrutar del sexo, o copular como conejos hasta conseguir que te quedes embarazada, si es que al final sucede. Nos conocemos desde que éramos casi unos niños, éramos inexpertos, ninguno de los dos estuvo nunca con otra persona, lo poco o mucho que hagamos depende de nuestras ganas de explorar. Mírate, tienes un cuerpazo de escándalo, no hay hombre que no quisiera hacer de todo contigo, entre los que me incluyo, naturalmente.

    -Yo ya disfruto contigo en el sexo, no necesito nada más, pero por lo que parece a ti no te basta, será que has perdido interés por mí. En cuanto a mi cuerpo, no me veo nada especial, del montón.

    -¿Del montón? ¿Pero tú te has visto bien? Tienes un cuerpo de infarto, podrías conseguir a quien quisieras con facilidad. Apuesto lo que quieras a que sí.

    -Anda ya, tú que me ves con buenos ojos, qué cosas tienes, dijo visiblemente ruborizada.

    Pasada una media hora después nos cruzamos con Don Cosme, normal, teniendo en cuenta la cercanía de nuestras respectivas viviendas. Al parecer también paseaba, aunque su vestimenta no era tan deportiva, más bien “casual”, pantalones tipo Khakis, y camisa de manga larga con el puño vuelto, elegante e informal a la vez, lucía una buena figura, atlético, se veía que cuidaba su cuerpo. Inmediatamente recordé lo de la noche que subí a su casa y…su polla, mejor dicho su pollón, instintivamente miré a su entrepierna a medida que nos acercábamos, juraría que el bulto que se le notaba no era un abombamiento del pantalón, noté el calor subirme a la cara, se me secó la boca. Nos saludamos cortésmente, Bea le dio dos besos afables.

    -Qué gusto me da veros, he querido ir en varias ocasiones a vuestra casa a agradeceros… bueno, especialmente a ti, (el cabrón me miró fijamente mientras hablaba) Andrés, la atención que me brindaste, me quedé mucho mejor gracias a ti, en el tiempo que estuve retenido pude rememorarlo muchas veces, da gusto poder contar con personas como tú para poder desahogarme.

    ¡Tierra trágame!, estaba hablando con sutileza de la paja que le hice, y lo peor, me parecía que pretendía que lo volviera a repetir. Bea, me miraba orgullosa. Si tú supieras, pensé.

    -Tampoco fue para tanto, fue un placer echar una mano a un vecino.

    -No seas tan humilde, estuviste ejemplar, manejaste muy bien la… situación. Aquí, tu marido, tiene buena mano para aliviar la tensión, es comprensivo y flexible.

    -Siempre le digo que es mucho más de lo que él mismo quiere reconocer, me alegra que usted se lo diga, a ver si así se lo cree.

    -Beatriz, por favor, deja de hablarme como si fuera un desconocido, creo que va siendo hora que nos tuteemos, sino nunca vamos a coger confianzas. Quizá te parezca demasiado mayor y por eso quieras mantener ciertas distancias.

    -De acuerdo…Cosme, Es que el nombre se las trae jajaja, entonces llámame Bea, Beatriz me parece más…madura, y No, no, para nada me pareces mayor. Diría que te cuidas bastante y te conservas muy bien.

    Pues si supieras el pollón que se gasta…pensé.

    -Venga, os invito a tomar algo, es lo menos que puedo hacer, conozco un sitio cerca de aquí, sin lujos, pero muy agradable para conversar ¿Qué os parece?, dijo mirándonos a los dos sucesivamente.

    Nos miramos, no teníamos planeado nada más que salir a dar un paseo, Bea se adelantó a contestar. –Vale, bien, Estaremos encantados, ¿Verdad, amor? –Claro, contesté.

    Bea se situó en medio, Don Cosme y yo la flanqueábamos, cuando el camino se estrechaba Don Cosme la hacía pasar poniendo su mano abierta unos dedos por encima de su cintura abarcando casi por completo la parte baja de la espalda de lado a lado, era una mano grande con dedos largos y gruesos. Joder, éste hombre lo tiene todo grande, pensé, Bea parecía una muñequita a su lado. Mientras ella pasaba él me miraba luciendo una sonrisa perversa. Fue muy correcto todo el trayecto, charlando de cosas intrascendentes, simpático y… seductor. Bea lo escuchaba e intercambiaban diálogos y risas, alguna vez me obligaban a participar a mí en la conversación, durante todo el trayecto me sentí muy en un segundo plano.

    Cuando llegamos a la cafetería nos sentamos en la terraza, no era una calle abierta al tráfico de coches por lo que permitía mejor la conversación, mantuvimos el orden, Bea en medio y nosotros dos sentados a su derecha e izquierda. La mesa redonda, pequeña, si acercábamos las sillas nos tocaríamos con las rodillas, sobre todo Don Cosme, más alto y fornido. La conversación fluía.

    -A riesgo de ser indiscreta, ¿cómo está Elvira?, hace tiempo que no la veo, desde antes incluso de…bueno, aquella noche.

    -No eres indiscreta, no te preocupes. Elvira lleva tiempo con ataques de ansiedad, no salía mucho, ahora está en casa de su hermana, vive en la costa valenciana, la brisa del mar y los paseos por la playa obran milagros en ella. Lo de aquella noche no fue más que un malentendido que no quiso provocar, como sabes es muy discreta, nunca quiso llamar la atención, menos por éste motivo.

    -Vaya, siento que lo esté pasado tan mal, es muy buena mujer, le tengo mucho aprecio.

    -Te agradezco el interés, le transmitiré tu preocupación cuando hable con ella.

    Don Cosme en un gesto que pareció natural, colocó su mano izquierda en la rodilla, movió la pierna y rozó la cara externa del muslo de Bea, la dejó ahí, inmóvil, supongo que esperando alguna reacción por parte de mi mujer. Ella tuvo que notarlo pero no cambió de postura. La conversación continuaba como si nada, se me ocurrió que podía jugar un poco.

    -Ahora que estás solo, ¿cómo llevas lo de las comidas?

    -La mayoría de las veces como fuera, cuando no, vienen a traérmela y los fines de semana…me las apaño yo solo ¡Qué le vamos a hacer! Jajaja

    -Bea hace unas comidas espectaculares (dicho así parecía otra cosa jeje, fue intencionado), la cocina no es lo mío, yo tengo más mano para otras cosas jajaja

    -Normal, cada cual lo suyo jajaja, aunque estoy seguro que Bea tiene otras muchas… habilidades.

    Bea, sonrojada, agachó la cabeza dando vueltas a la cucharilla del café, el dorso de la mano de Don Cosme seguía rozándose con la pierna de mi mujer, se movía suave, casi imperceptiblemente.

    -La cocina no se me da mal, dijo Bea, tendrás que venir un día a casa, estás invitado, el viernes sería un buen día, a cenar, así no tendremos que estar pensando en madrugar al día siguiente.

    -Vaya, Eres, sois, muy amables, no puedo rechazar una invitación así, acepto siempre que me permitáis invitaros otra noche.

    Su mano se apoyó directamente en la rodilla de Bea y la dejó ahí unos segundos.

    La mirada de Don Cosme se quedó fija en Bea, ella agachó la mirada, me apresuré a responder –Nos parece bien ¿Verdad, cariño? -S… Si, claro, como queráis, respondió sin levantar la cabeza.

    De vuelta a casa, ya casi anocheciendo caminamos entablando distintas conversaciones de variados temas, Bea siempre en medio, Don Cosme se mostró como un magnífico conversador, cuando podía no desperdiciaba la ocasión, se acercaba a Bea y la rozaba, mi mujer había perdido parte de su locuacidad, parecía una niña buena que no había roto nunca un plato, no rechazó en ningún momento los roces de Don Cosme.

    Entramos en el ascensor, como el edificio es antiguo, el estrecho hueco de las escaleras es lo que sirvió para adaptar el ascensor, es de esos que son pequeños, tirando a claustrofóbicos. Con el pretexto de que Don Cosme saldría después entró antes y se situó pegando la espalda al fondo, Bea se situó delante de él para dejarme paso a mí, entre Don Cosme y Bea apenas habría unos centímetros, dejé que fuera Don Cosme el que pulsara los pisos de destino, la ingle de Don Cosme se pegó, literalmente, a la parte baja de la espalda de mi mujer por aquello de la diferencia de estatura) a la vez que pasaba su brazo por encima de su hombro, enlenteciendo el movimiento de la pulsación de los botones, Bea fijó la vista al frente, los ojos parecían salirse de sus órbitas. Lentamente se cerraron las puertas.

    -Disculpa, Bea, este ascensor es realmente pequeño, espero no molestarte, dijo Don Cosme.

    -No tienes de qué disculparte, no me molestas, más lo siento por ti, parece que esto se te queda pequeño.

    -Por eso no te preocupes, me amoldo a todas las situaciones y tamaños, respondió. Su mano izquierda acarició suavemente la nalga y cadera de mi mujer, ¡Joder!, la estaba tocando en mi propia cara. Pude notar una punzada de celos y morbo, mi polla reaccionó, se me estaba poniendo dura.

    -No habíamos tenido la oportunidad de charlar tanto tiempo hasta hoy, te tenía por una persona… no sé… rígida, dijo Bea con tono simpático jajaja.

    -Puedo serlo, te aseguro que en ocasiones no es fácil hacerme perder esa rigidez, tu marido puede dar fe de ello ¿No es cierto, Andrés?, dijo mirando hacia mí con su mano acariciando sutilmente la nalga de mi mujer, Bea estaba quieta como un palo, giró la cabeza y me miró fijamente a los ojos.

    -Doy fe, no te lo creerías, dije devolviéndole la mirada a Bea.

    -Vaya, vaya, sorpresas te da la vida.

    El ascensor llegó a nuestra planta, mi mujer y yo salimos, nos volvimos hacia él para despedirnos, Don Cosme estaba inmóvil, no hizo ademán alguno, ni de taparse la tremenda erección que tenía, la polla se le marcaba escandalosamente en el pantalón, una pequeña mancha húmeda había traspasado y se había hecho visible. Bea disimuló, pero no apartó la mirada de semejante bulto, estoy seguro que confirmando lo que ya notó dentro del ascensor. Entramos en nuestra casa.

    -Andrés… ¿Qué opinión tienes de Cosme? Parece un hombre muy atento y simpático.

    -Es una persona seria, discreta, no se mete en la vida de nadie, fiable, de los que se pueden tener como amigos.

    -Ése hombre me intriga, por un lado parece serio, recto, por otro es atento y hasta cariñoso, tiene una voz profunda y cálida, muy masculina, creo que su rigidez es una fachada.

    -Me alegro que te caiga bien, parece claro que tu si le gustas, no ha perdido ocasión de mirarte de arriba abajo, le he visto especialmente atento contigo, normal, con esas mallas y tu proximidad habrá aspirado profundamente tus hormonas. Diría que le has causado una grande impresión jajaja

    -¡Qué vergüenza!, ¡Pero qué dices! Si me saca al menos 15 años, dijo enrojecida. –Es cierto que, en alguna ocasión me he sentido… incómoda, como desnuda frente a él, su forma de mirar me ha intimidado un poco, en el ascensor se me ha acercado mucho y… me ha parecido… quizá este loca… no puede ser.

    -Dilo, venga.

    -Pues… es que… cuando ha pasado su brazo por encima de mí para pulsar el botón, he notado un bulto…pero no puede ser, habrán sido imaginaciones mías, dijo evitando mirarme a la cara.

    -He visto que se ha pegado del todo a ti, por tu expresión pude ver que algo habías notado y cuando nos hemos bajado lo he comprobado, era muy muy evidente.

    -¡Y no has dicho nada! Has estado mirando mientras Cosme se pegaba a mi trasero y no has dicho nada, pero bueno… dijo en tono de falso reproche. -¿Has disfrutado de las vistas?

    -Hummm ha pasado todo muy rápido, casi no he podido disfrutarlo jajaja, si hubiéramos vivido en un piso más alto…

    -¡SERAS…! Pues que sepas que con su mano derecha me agarraba el brazo y tiraba de mí hacia atrás para que me pegara más a él.

    -Vaya, vaya, eso no lo vi, estaba en el lado opuesto, ya decía yo, es que el ascensor es tan pequeño… jajaja

    -¡Qué gracioso! Respondió dándome un golpe con la mano en el pecho. Pero, en serio, eso que he notado era…era…

    -Su polla, si, era su polla, o quizá deberíamos decir pollón jejeje

    -¡Tonto! Jajaja Pero me pareció demasiado…

    -¿Grande?, ¿Duro?, ¿Las dos cosas?

    -¡Hala, bruto! Pues eso, ¡y tú qué!, ¿Es que no te importa que otro hombre se acerque a tu mujer tanto?

    -Hombre, cualquiera no es, además le entiendo perfectamente, está solo, se acerca a una hembra espectacular y pasa lo que tiene que pasar, las hormonas hacen el resto.

    -¡Muy bonito!, va a pensar que le he provocado, que soy una de esas mujeres a las que les gusta calentar a los hombres ¡Qué vergüenza! Se llevó las manos a la cara.

    -Estoy seguro que ahora mismo está pensando en la suerte que ha tenido de coincidir en el parque con nosotros, le has alegrado el día, es posible que ahora mismo esté recordando el tacto de tu piel dedicándose con la misma mano a darse placer, y a juzgar por el tamaño de su empalme, soltará una buena descarga jajaja

    -Eres un cerdo y un pervertido… pero, por otro lado ¡Qué desperdicio, por Dios! Jajaja

    -Ya te digo, este mundo está mal repartido, si tiene de sobras podría compartir jajaja

    -¡¡Pero bueno!! Tú no estás bien de la cabeza jajajaja, anda, déjate de tonterías y vamos a ducharnos para hacernos la cena.

    -Un momento, dije acercándome a ella y metiendo directamente la mano en sus mallas tocando con mis dedos su coño ¡Estaba encharcado! Las braguitas empapadas, no me explico cómo no traspasaron a las mallas, metí un dedo y se llenó por completo de sus jugos, me miró sorprendida y abrió la boca para dejar escapar un gemido.

    –Vale, ya está, sólo quería comprobar una cosa, saqué los dedos y me los metí en la boca succionándolo lascivo como si fuera un chupete. Mmmm, qué rico sabor tienes. Hace tiempo que no te notaba tan empapada, parece que te ha puesto la situación.

    -¡Qué haces! ¿Estás loco? ¡Eres un guarro! ¡Un pervertido! Mira, no me hables, me has cabreado, me dijo señalándome con el dedo índice. Se fue con cajas destempladas a la ducha.

    La dejé ir sin oponerle ninguna resistencia, la conocía perfectamente, sabía que ese enfado era su reacción habitual por sentirse confundida, necesitaba tiempo para pensar. Habían sido demasiadas sensaciones para una tarde, rematadas con el hecho de dejarme, por primera vez, meterle los dedos en el coño fuera de la cama (ya de por sí poco habitual), para colmo la dejé a medias. No había que ser muy listo para reconocer que esa calentura provenía del juego de seducción y roces de nuestro vecino. En el fondo sabía que su cabreo escondía vergüenza por haber sentido cosas que estaban fuera de su molde educativo.

    Mientras se duchaba fui preparando la cena, salió sólo con la bata puesta atada a la cintura y el pelo mojado, secándoselo con la toalla. Parecía más calmada.

    -Con las prisas se me ha olvidado coger la ropa interior y el camisón, es que me pones de los nervios, vaya, parece que te has esmerado en la cena, has abierto una botella de vino y todo, lo tomaré como una ofrenda de paz.

    -Espero que esté todo a gusto de la señora, Sus deseos son órdenes para mí, dije en tono burlón, escenificando exageradamente ademanes de sirviente.

    -Mmmm, Voy a tener que cabrearme más veces, está bien eso de tener un sirviente. Anda, ven y siéntate que ya no estoy enfadada contigo.

    -¡Estupendo! Dije con alegría. Bromas aparte, es completamente verdad que tus deseos son órdenes para mí, te quiero con locura y haría lo que fuera para que fueras feliz. Alargué la mano y descubrí una pierna apartando la bata. Uffff qué sexy te veo, cada día que pasa estás más guapa. Hoy te veo un brillo especial, me tienes rendido a tus pies.

    -Me encanta tenerte así, esa una sensación de poder es muy excitante.

    -¿Te pone cachonda tenerme a tus pies?

    -Mucho, tenerte sólo para mí mmmmm, dijo cerrando las piernas fuertemente. Noto un cosquilleo ahí abajo…

    -Mi oferta de disposición sigue en pie, soy tuyo.

    -Ufff no te digo que no, pensaré algo jejeje ¿Lo que quiera? ¿Estás seguro?

    -Completamente, lo que quieras, respondí. Su cara había tomado una expresión maquiavélica, se me puso dura al instante, me estaba ofreciendo sin condiciones, el morbo que sentía era increíble.

    -A ver, una pequeña prueba, ¡Levántate!

    -Lo hice sin rechistar.

    Se arrimó a la mesa y comenzó a comer ignorándome. Probó un poco de todo lo que había puesto en la mesa, era una cena sencilla, tortilla con jamón y ensalada, se echó una copa de vino sorbiendo un trago manteniendo la copa levantada a la altura de su boca, giró la silla, se recostó en el respaldo y sacó las piernas de debajo de la mesa cruzándolas, se descubrieron por la abertura de la bata.

    -¿Tienes hambre?, me preguntó.

    -Un poco, respondí.

    -Vale, tendrás que esperar un poco, sitúate delante de mí y arrodíllate

    La miré sin saber muy bien adonde quería llegar, me dejé llevar, hice lo que me pidió.

    -Vaya, vaya, qué sorpresa tenemos aquí ¡Te has empalmado!, dijo tocando mi polla con el pie que tenía más elevado, jajaja. Levantó el pié y me dijo. –No me has dicho que quieres estar a mis pies, pues demuéstralo ¡Bésamelo!

    Lentamente fui agachando la cabeza hasta poner mis labios en su empeine, lo dejé ahí, pegados

    -Mmmm Me gusta. Está bien por ahora, amor, puedes sentarte y comer. Dijo en tono autoritario y cariñoso a la vez.

    La verdad es que estaba hambriento, devoraba lo que había en la mesa.

    -Pues sí que tenías hambre, habérmelo dicho, te hubiera dejado comer…o quizá no, no sé, tengo que experimentar ¿Cuánto tiempo puedo disponer de ti?

    -No lo había pensado ¿Esta noche?

    -¡Sólo una noche! Nooo, amor, ¡porfi!, dame más tiempo, una noche es muy poco

    -Ahora la que me da miedo eres tu jajaja. No que digo que no me haya gustado éste pequeño juego, creo que podremos seguir explorando y disfrutando, el brillo de tus ojos me dice que tienes algo reprimido que lucha por salir y estoy dispuesto a colaborar para que aparezca.

    -Mmmm Valeee, mientras me llega la inspiración vamos a la cama, tengo algunas ideas que…, aún eres mío, ¿no?

    -Sí, claro.

    -Bueno, antes quiero que vayas a la ducha, te quiero reluciente, no te vistas.

    Tras la ducha, llegué a la habitación, estaba sentada en la cama apoyando la espalda en el cabecero, las piernas estiradas una encima de la otra y los brazos cruzados en actitud de espera.

    -Túmbate en la cama, a mi lado. No hables hasta que yo te lo pida.

    -Bien, buen chico, Hummm así que te gusta estar así, eh, no lo puedes disimular jajaja, ¿Qué te pone, estar desnudo o sumiso?

    -No sé explicarlo, me siento…expuesto, pero confío en ti, y ver que lo disfrutas multiplica mi excitación.

    -Siii, no podía imaginar que fuera tan excitante tenerte así jeje. Mmmm esta tarde ha sido… ufff, han pasado muchas cosas que tengo que procesar. Se puso de lado a mi altura, semi incorporada, con la cabeza apoyada en su mano izquierda, mientras con la derecha me acariciaba el abdomen. –Cosme es un hombre interesante, masculino, atento, buen conversador y…atractivo ¿Te has puesto celosillo? Ha estado tannn tannn cerca que me llegaba su penetrante olor almizclado a masculinidad, intenso, amaderado y limpio.

    -Eres mi mujer, la que más quiero, un hombre te ha estado dedicando una atención especial delante de mis narices, se le ha puesto dura rozándote, ha provocado que tú lo notaras y que yo lo viera, sí he sentido celos y humillación, pero también una excitación potentísima mirando, parecías estar a gusto. No tengo una explicación para esto.

    -Ah, ¿Siii?, ¿Qué dirías entonces si te dijera que en el café me rozó con su mano la pierna?

    -Lo vi, también me di cuenta que no retiraste la pierna, pensé que era un descarado, estábamos en un sitio público, pensé en intervenir de alguna manera, pero después vi que no hacías nada por evitar el roce, así que dejé que siguiera.

    -Es decir, que ves otro hombre que me roza delante de ti y no dices ni haces nada ¿Y si te dijera que noté su… pene en el ascensor? Duro, grande.

    -También lo vi, se aseguró de hacerlo mientras yo miraba, creo que estaba probándome, Te miré y vi la expresión de tu cara, no estabas incómoda, así que no hice nada.

    -¿Te excitaste mirando cómo me rozaba?

    -Me da vergüenza, por un lado me sentí humillado, por otro, muy excitado, sentimientos diferentes a la misma vez, intensos y a la vez increíblemente morbosos.

    -Hummm así que, mientras Cosme me tocaba tú lo estabas ahí, calladito y mirando, eh, dijo pasándome las uñas de arriba abajo por el tronco de la polla. – ¿Sabes? Te confieso que he experimentado una sensación morbosa de poder cuando he sentido ese…interés tan evidente en mí. Mmmm, Por lo que pude notar es bastante más grande y dura que la tuya ¿Eso no te da celos? Imagina lo que puede llegar a disfrutar una mujer con semejante herramienta. Apretó mi polla y me bajó el pellejo de golpe y de una sola vez. ¡argh! Me corrí como un adolescente moviendo la pelvis buscando el máximo placer ya que su mano no se movía para terminarme la paja, la mantuvo sin moverla, esperando que terminara de caer el semen como lava ardiente por el tronco de la polla, me volvió a dejar a media eyaculación, su expresión estaba a medias entre la sorpresa y el enfado. -¡JODER! ¡Pero bueno! ¡Esto qué es!, ¡si casi no te he tocado y ya te has corrido! Nunca antes escuché a Bea lanzar un exabrupto y menos así, enfadada, mi dulce y cariños esposa estaba experimentando una metamorfosis, estaba siendo testigo consciente. –Me has decepcionado y me has cortado el rollo, estaba en lo mejor, disfrutando y vas y te corres como un adolescente con eyaculación precoz, ¡joder!.Pareció cogerle gusto a la palabrita.

    -Uf Lo siento, cariño, dije moviendo la pelvis intentando terminar de eyacular, no he podido evitarlo, no puedo explicarlo.

    -¡Deja de moverte! ¡Ya! ¡Ahora te aguantas así! Jolín, qué inútil, por dios. Vaya, vaya, parece que alguien se ha excitado demasiado con ciertas cosas y que le gusta muuucho… mirar jajaja dijo con sorna alargando ese MU deliberadamente.

    -Cariño, es que me dices unas cosas que…me han encendido demasiado.

    -Mmmm Ya veo, ya, empiezo a comprender, a mi maridito le pone ver cómo seducen a su esposa.

    -No sé explicarlo, verte así, en esa situación… las sensaciones que he sentido son muy intensas.

    -… Y te has excitado, me hago una idea. Pero hoy eras mío y me has fastidiado el juego, ahora ya no me sirves, vamos ve a limpiarte, no querrás encima que vaya yo. Ah, y no te vistas, quiero tenerte disponible por si a mitad de la noche me despierto y quiero jugar contigo. Desde luego, ya te vale dejar insatisfecha a tu mujer.

    La noche no dio para más, cuando llegué a la cama me acoplé por detrás y le di un beso en la nuca.

    –Te quiero, cariño.

    -Yo también, amor, pero ésta me la debes, la cobraré otro día ¿De acuerdo? Dijo girando la cabeza esperando mi reacción.

    -Cuando quieras, soy tuyo.

    -Así me gusta, vas aprendiendo jijiji

    Amanecimos en la misma posición, me desperté antes que ella y me vestí para prepararle el desayuno, estaba en deuda con ella. Cuando se despertó y apareció por la cocina ya lo tenía todo dispuesto.

    -Mmmm qué bien huele, así da gusto despertarse por la mañana, me alegra mucho que quieras tenerme contenta.

    Ese día actuó como si nada, completamente normal, diría que más animada que de costumbre. El miércoles me dijo que quería ir a comprarse algo para estrenar el viernes por la noche, de lo que tenía en el armario no le gustaba nada para la cena, me obligó a acompañarla. Odio ir de compras.

    -Pero, Bea, vamos a cenar en casa, tampoco es necesario ir vestida de etiqueta. Ignoró mi queja

    -No te quejes tanto, tontito, sé que te gusta verme guapa. Además, quiero que vengas conmigo y me ayudes a elegir la ropa para la ocasión.

    Estuvimos casi toda la tarde mirando ropa, es proverbial la capacidad de mi mujer para admirarse y desdecirse en los probadores, finalmente encontró un vestido vintage rosa ceñido a la cintura, cuello redondeado, con unas rojas repartidas y enlazadas por tallos negros, la parte de abajo le llegaba unos tres o cuatro dedos por encima de la rodilla de la falda con vuelo, (de esos que girando sobre sí misma elevaba la falda hasta casi ponerse horizontales descubriendo las piernas, y algo más), la cremallera recorría casi toda la espalda, hasta arriba. Me recordó a esos que vestía Marilyn Monroe sexys y elegantes a la vez. Le quedaba como un guante, espectacular. Camino de vuelta al coche pasamos por una tienda muy famosa de lencería.

    -Vamos a entrar aquí, me vas a ayudar a elegir.

    Me quedé mirándola con sorpresa, al principio no lo entendí, pero a medida que la veía ir escogiendo braguitas y sujetadores comencé a sospechar que la elección tenía que ver con la invitación a cenar de Don Cosme, el calor me subió al rostro y un cosquilleo en la zona baja del vientre me puso la polla dura, me invadió un morbo desconocido hasta entonces. Opté por la estrategia de hacerme el tonto, tenía curiosidad a ver qué me respondía. –Cariño ¿ropa íntima?, tienes de todo.

    -Porfa, amor, no tardaremos mucho, te lo prometo.

    Estuvo dando vueltas sin detenerse en ninguna en concreto, simulaba, hasta que se detuvo en los conjuntos de lencería más provocativa, se decidió por un sujetador negro sin relleno, de encaje caladito, se le transparentarían las tetas con ellos. Pero lo más sorprendente fue que por primera vez en la vida las braguitas a juego eran tanga, dos finas tiras elásticas unían la parte delantera y trasera, un hilo fino para la raja del culo y un pequeño triangulo de malla transparente con una flor de encaje para la delantera. Joder, se me puso dura imaginándola con eso puesto.

    -Qué te parece este, me dijo pícara, el hilo es más fino, quizá no me moleste, además, como vamos a estar en casa, si no me siento cómoda puedo quitármelo en un plis plas.

    -Es increíblemente sexy, quizá demasiado ¿No crees? Con ese vestido, sin medias y unas tanga… ¡madre de dios! No sé cuánto aguantaré sin meterte mano. Cuando Don Cosme te vea se va a poner cardiaco jajaja

    -Hummm, ¿Tú crees? Puede que sí, me lo llevo jajaja rio divertida, se puso el dedo índice en los labios… chssst ni una palabra, paga que nos vamos.

    Llegando al coche compruebo los mensajes de Whatsapp y descubro con sorpresa que tengo uno de don Cosme.

    -Hola Andrés, me he permitido coger tu número del grupo de la comunidad de vecinos para contactar contigo. Me pregunto si podrías venir mañana por la tarde a mi casa, he hecho algún arreglito que me gustaría que vieras y me dieras tu opinión.

    Finaliza en mensaje con un emoji de carita pícara guiñando un ojo.

    Bea se interesó al ver mi cara de sorpresa.

    -¿Pasa algo? ¿Quién te escribe?

    -Es Don Cosme, quiere verme mañana para que vea algo en su casa y hablar conmigo sobre algún tema de la comunidad de vecinos, o eso creo.

    -Qué raro, nunca antes habló contigo sobre estos temas, se ve que habéis hecho muy buenas migas desde el lunes, dijo poniendo cara de pícara.

    -Si, somos íntimos, lo que parece seguro es que tenemos gustos similares en cuanto a mujeres jajaja.

    Al día siguiente, a la hora prevista subí a su casa, me trajo recuerdos de la noche en la que tuve que masturbarlo, llegando a la puerta me puse algo nervioso, no sabía que querría, pero estaba claro que había una intención oculta tras su mensaje. Me abrió la puerta con el mismo batín que llevaba esa noche, me alteré un poco más.

    -Buenas tardes, Don Cosme, aquí me tiene.

    -Hola, Andresín, me alegra verte, pasa, por favor, te puedo ofrecer algo de beber ¿qué te apetece?

    -Nada por ahora, gracias.

    -Muy bien, si te apetece algo no dudes en pedirlo.

    -Gracias, si me dice lo que quiere de mí, se lo agradecería, dije algo seco, inquieto.

    Me invitó a sentarme en el sofá, donde aquella noche estaba Elvira, él lo hizo en un sillón individual que estaba al lado.

    -He pensado mucho en vuestra invitación, me gustaría quedar bien mañana, estoy convencido que tu mujer va a hacer sentirme como en casa, va a ser una anfitriona magnífica a pesar de que nunca hemos tenido una relación vecinal muy estrecha, no me cabe duda, así que he pensado hacer algún arreglito y quería saber tu opinión.

    -Vale, dígame, si le puedo ayudar en algo, será un placer. Me sorprendí diciendo casi lo mismo que aquella noche, me avergoncé un poco.

    -No sabes cuánto me alegra saberlo, no creas que no lo dije en serio cuando comenté el lunes a tu mujer que tienes buena mano, tienes maestría en esa mano de mujercita que tienes, se te da bien, y sé que te gustó. Pero eso ya hablaremos de eso en otro momento, cuando viniste la otra noche, me pilló desprevenido, estaba a punto de follar con Elvira, entonces le dio uno de sus ataques de ansiedad, se agitó demasiado y después se complicó todo. Mi erección se debió a que necesito follar, o al menos descargar, mucho más de lo que Elvira puede darme y esa noche no pude hacer ninguna de las dos cosas, la paja que me hiciste fue magnífica, creo que hacía años que no me lo hacían tan bien y me sacaban tanta leche.

    -Ya, uffff y que lo diga me puso perdido, no esperaba tanta cantidad ni con tanta potencia de descarga.

    -Tu sorpresa es toda una confesión, deduzco que no te desagradó ¿No sueles correrte así?

    -Nooo, ni de lejos, la verdad es que me gana en todo jajaja

    -Mmmm interesante, me alegra mucho saberlo, creo que acudiré a ti en adelante, en parte es por lo que te he hecho venir, quiero tu colaboración en más sentidos. Verás, Bea me parece una gran mujer, está buenísima, tiene un cuerpazo de escándalo, una mujer de bandera que pide a gritos ser follada como dios manda y estoy seguro de tener lo que hace falta para que se sienta satisfecha en todo. Voy a intentar seducir a tu mujer mañana y si ella lo desea le voy a dar más placer del que nunca hayas conseguido proporcionarle, me he preparado para mañana, a ver qué te parece esto…

    -Oiga, no le permito que hable así de mi mu… no pude terminar la frase

    Se levantó, se quitó la bata y bajó los pantalones a medio muslo, su polla morcillona era más grande, gorda y venosa que la mía empalmada a tope, dos enormes bolsas pesadas le colgaban, ¡JODER! Estaba completamente depilado, lo que hacía parecer más grande la polla a medio descapullar, como si el pellejo no pudiera contener ese trozo grueso y largo de carne.

    -Me parece que una mujer más joven como la tuya apreciará la falta de vello corporal, en especial en ciertas zonas, se presta mejor a las caricias y las mamadas ¿no crees? Jajaja

    -¡Pero qué dice! Está muy equivocado, no sé qué historias se ha maquinado en su mente pervertida, pero mi mujer no es de esas que se dejan embaucar, mucho menos de hacer… eso que usted ha dicho.

    -Mamar una polla, ¿No me digas que nunca te la ha mamado?

    -¡Pues no! …Y no lo hará nunca, le asquea sólo pensarlo.

    -Amigo mío, te sorprenderás de ver lo que es capaz tu mujer, serás testigo en primera persona. Hasta te sorprenderás de ti mismo, sé que te gusta mi polla.

    -¡OIGA! ¡PERO QUE DICE!

    -Digo las cosas como son, no has dejado de mirarme la polla desde que te la he enseñado ni me has pedido que me tape, qué otra prueba necesitas.

    -Bueno, joder, me ha impresionado, es natural, es que es muy… grande

    -Es decir, que te gusta así, resalta más, ¿no crees?

    -S… Sii. Pero ni piense intentar nada con mi mujer, ella tampoco aceptará, así que se le vaya yendo de la cabeza.

    -Hummm Si ella accediera tú consentirías, algo me dice que ya lo has pensado antes ¿Lo sabe ella? ¿Le has dicho que quieres ser cornudo?

    -¡Cómo se atreve! Me levanté de golpe y me dispuse a salir, para ello tenía que pasar por su lado, me sujetó por el antebrazo izquierdo y me llevó la mano hasta su polla, en un acto casi reflejo la agarré rodeando mis dedos el grueso tronco semi erecto.

    -Lo que suponía… Cornudo marica.

    -Que no, joder, me gustan las mujeres.

    -… Y mi polla. Entiendo que no te gusten los hombres, pero no puedes dejar de admirar la potencia y virilidad de un buen semental, porque es justo lo que te falta a tí

    -Suélteme el brazo, por favor, deje que me vaya.

    -Puedes comprobar por ti mismo que te solté el brazo hace rato y sigues agarrado a mi polla, pero siento decirte que hoy no puedo dejarte jugar con ella, debo reservarme para mañana, para tu mujer.

    No supe qué decir, miré mi mano, seguía allí rodeando su polla, la solté como si me hubiera dado calambre, salí corriendo de su casa pegando un portazo. Bajé las escaleras despacio, dándome un tiempo para digerir todo lo que me había dicho Don Cosme, tenía la impronta de su polla en mi mano. Esperé un poco antes de volver a entrar en casa. Bea, salió a mi encuentro, nerviosa por saber qué había hablado con él.

    -Nada, cariño, se ve que como está solo se aburre, nada de qué preocuparte.

    -¿Por qué tendría que preocuparme?

    -Es una forma de hablar, sólo eso. Quería mi opinión sobre alguna remodelación, ya le he dicho que de esas cosas siempre te encargas tú. Quise zanjar para que no siguiera preguntando.

    -Ay, pues qué bien, así mañana podrá comentarme durante la cena y tendremos de qué hablar.

    -Menudo chasco se va a llevar jajaja

    -¡Qué gracioso! Me dijo dándome un golpecito en el brazo, -¿Quieres decir que no tengo gusto o que no puedo aportarle nada?

    -Tonterías mías, no me hagas caso. ¡OYE! Te has puesto leggings para estar por casa, te quedan de miedo. Cambié de tercio.

    -¿Te gusta cómo me quedan? Son muy cómodos.

    -Mmmm me encanta cómo se te mete por la rajita jeje

    -Veo que te has fijado bien, Bueno, estamos los dos solos, no te importará ¿no?

    -Para nada, al contrario.

    Fui a la habitación para cambiarme, un mensaje me llegó al whatsapp.

    -Te has ido sin que te pudiera decir la otra cosa que quiero que hagas por mí, quiero el coñito de Bea bien depiladito para mañana, si se lo haces tú, mejor.

    No le contesté, tampoco evité que le llegara el doble tic de leído. Me quedé aturdido, lo veía muy creído, demasiado convencido de poder conseguir algo, no conocía a mi mujer, además ¿Cómo podría plantearle algo de eso a Bea sin que se montara la tercera guerra mundial? Decidido, no le diría nada.

    Apenas hablamos hasta la cena, sentados a la mesa, frente a frente, el silencio se me hizo más incómodo que de costumbre, inicié la conversación con cuestiones muy banales, en un momento dado saqué el tema de los vellos corporales y la estética, Bea, que no es tonta, quiso saber adonde quería llegar.

    -Siempre me he preguntado si preferirías que eliminara esos pelos que me salen en el pecho o en… las ingles.

    -No sé, nunca lo había pensado, con vello es más natural, ¿no?

    -Si quitas los vellos también es natural, es una cuestión estética, de preferencias personales, eso creo.

    -Humm no sé, ahora que pienso, me debes una desde la otra noche, quizá me lo cobre haciéndote la cera jajaja

    -¡Ayyy! Qué dolor jajaja

    -Y a ti, ¿te gustaría que me depilara también ahí?, dijo señalando su entrepierna.

    -Estaría bien, me gustaría, pero con una condición.

    -¿Cuál?

    -… Que me dejaras que te lo afeitara yo. Dije con miedo a su respuesta.

    -¡Comooo! ¿Y eso por qué?

    -No sé, se me ha ocurrido que sería un acto de confianza mutua… y muy excitante.

    -Últimamente estás muy rarito, pero puede que tengas algo de razón, Además, algo tengo que hacer con esos pelillos, con la lencería no pegan jajaja.

  • Voyeur imprevisto

    Voyeur imprevisto

    Nunca supe su nombre así que la llamaré vecina. En tiempos de la universidad, vivía en un complejo de departamentos de 6 edificios. Eran 3 edificios en línea uno al lado del otro al frente del complejo y 3 en la misma disposición justo atrás. Yo vivía en el edificio central al frente en el segundo piso.

    Aquella chica vivía en el departamento exactamente atrás del mío pero en el primer piso. Aquella noche de viernes no podía dormir. Hacía calor y ya era la 1 de la mañana. Decidí abrir la ventana que daba hacia la parte trasera y fue el momento en que la vi. La vecina estaba completamente desnuda sobre el sofá de su sala. Parecía estar dormida pero a juzgar por el desgarbo de su postura y haber dejado su ventana con las persianas arriba, supuse que estaba borracha. No pude evitar admirar su cuerpo. La había visto muchas veces en la universidad y ya era de semestres avanzados.

    Era más bien alta, morena, de cara redonda bonita. Ojos negros enormes y sonrisa agradable. Me había tocado verla en minifalda y tenía unas piernas muy gruesas y torneadas además de un trasero redondo. Hasta ese momento yo la consideraba robusta y tal vez hasta un poco gordita por su complexión pero ahora que la veía en la plenitud de su desnudez, pude apreciar que aunque si era de proporciones anchas, su vientre era totalmente plano, con abdominales marcados y una cintura muy angosta.

    Tenía una pierna apoyada en el piso y otra extendida sobre el sofá, dejando expuesta su entrepierna. Sentí una punzada leve en mis geniales al verla así. Por un momento traté de ver si respiraba pero en eso alcancé a distinguir que doblaba por un momento la pierna sobre el sofá para luego volverla a extender. En ese momento, un hombre joven también desnudo se sentó al lado de ella sobre el borde del sofá. Aunque él quedaba de espaldas a mí, pude ver que acariciaba el cuerpo de la vecina, quien empezó a moverse como correspondiendo a las manos del desconocido. Yo empecé a sentir una elección inminente.

    El hombre acariciaba lentamente el cuerpo de la vecina pero cuando avanzó sobre las piernas torneadas de aquella belleza, pude ver que delicadamente apoyó su mano sobre la rodilla de la pierna extendida, doblándola y desplazándola hacia el respaldo del sofá. Aquella maniobra sólo podía significar que deseaba exponer aquel terreno entre las piernas de la vecina. Apenas hizo aquello pude ver como con su mano acariciaba la cara interna del mismo muslo para acto seguido inclinarse y hundir su cara entre las piernas de ella.

    Debo aceptar que para ese momento yo jamás había hecho sexo oral ni había visto hacerlo excepto en las escasas películas porno disponibles en los ochentas. No pude controlarme. Ni siquiera lo intenté. En ese momento empecé a masturbarme estimulado por la escena que describo antes. No sé cuánto duró pero después de un rato de estar ahí, pude ver como el hombre se aprestó a ponerse sobre la vecina. Aún a la distancia pude darme cuenta de que estaba penetrando lentamente a la chica. No lo vi ponerse condón. Cuando pareció lograr su objetivo pude ver como empezó con movimientos que inicialmente fueron solo de él pero a medida que pasaba el tiempo pude ver que la vecina empezaba a corresponder con amplios movimientos de sus caderas.

    El hombre incrementó la amplitud y la velocidad de sus empujones a lo que la vecina ayudó poniendo ambas manos en el trasero de su pareja. Aquello siguió hasta que vi que ella levantaba ambas piernas al aire. Por un momento, abrazó al hombre con sus piernas como para coordinar los movimientos. Imaginé cómo sería todo ese contacto entre ambas pieles. Paulatinamente ella volvió a levantar sus piernas al aire mientras veía como abría y cerraba rítmicamente los dedos de sus pies desnudos. Recordando que tenía mi ventana abierta, fue en ese momento que empecé a escuchar gemidos provenientes de aquel departamento.

    Seguían en sus movimientos y yo en los míos, ya en mi pleno goce climático fue cuando alcancé a ver qué la vecina encogía los dedos de sus pies dejando escapar varios gritos uno detrás de otro. El hombre pareció reaccionar a esos gritos arqueando su espalda en un obvio orgasmo simultáneo que fue festejado con mi propia eyaculación explosiva. El hombre se desparramó sobre la vecina y se quedó ahí un momento. Unos segundos después se levantó regalando un último vistazo del ahora sudoroso cuerpo de la vecina, antes de apagar la luz.

    Nunca más me tocó semejante experiencia en aquel lugar pero admito que de aquel evento fue que aprendí los placeres del voyerismo.

  • Primera vez con el teacher

    Primera vez con el teacher

    Ya teníamos más de dos meses de relación de novios, ya prácticamente vivíamos juntos, conseguí con un amigo dueño de una EPS una certificación de que ella hizo su pasantia en ese centro de salud y entonces teníamos 2 meses más para pasar tiempo juntos, ella usaba muy a menudo mi PC para ver sus redes sociales y email, debíamos volver a mi sitio de trabajo y ella no pudo viajar el mismo día que yo, por lo que regrese solo ella se me uniría al siguiente día.

    Ese día en la noche abrí mi PC para hacer el reporte diario en la plataforma de mi trabajo y observe que su Facebook y sus email estaban abiertos, empecé a revisarlos con gran curiosidad de lo más antiguo a lo más reciente, en su email de Hotmail había muchas fotos suyas en ropa interior, en pantys y totalmente desnuda, tomadas desde varios ángulos, frente al espejo y otras parecían tomadas por otra persona en diferentes lugares, también había videos donde no se veían rostros pero por sus gemidos, la voz y el cuerpo indiscutiblemente se trataba de ella, en su Facebook sólo había conversaciones calientes, lugares y fechas donde se encontraría con su amante de turno, de ese chat salió el siguiente relato.

    Este relato es una conversación tomada del messenger del Facebook de mi querida con fecha 15 de septiembre de 2008, les comento que mi esposa es de muy pocas amigas la mayoría de sus relaciones de amistad es con hombres, dice ella que las mujeres no son de fiar, y la conversación que a continuación les comparto es con uno de sus amigos del Instituto Técnico donde ella estudiaba para esa época.

    Amigo: amiga culona ya entrego el certificado de vacunas?

    Esposa: hola amigo, nooo aun no me hace falta el tétanos y la fiebre amarilla.

    Amigo: hasta mañana 5 pm hay plazo compañera

    Esposa: gracias por la información amigo

    Amigo: ve careloca, como te fue al fin con el profe, ya se concreto eso?

    Esposa: pues ya salimos solitos, pero no pudimos hacer mucho

    Amigo: no me cuente completo

    Esposa: jajaja

    Esposa: amigo estoy con el periodo, así que ni modo de atención completa.

    Amigo: pero que hizo para aprender, donde fueron, Ud. no da detalles.

    Esposa: ahhh

    Esposa: él me llamó el lunes en la mañana y quedamos de vernos después de clases, me recogió y fuimos a comer algo, hablamos de todo, yo aproveche para preguntarle por los chismes que se decían de él y me los confirmó, el también me indagó de cosas yo le respondí lo que se podía.

    Amigo: obvio no va a delatarse jajaja

    Esposa: nos besamos aprovechando la poca gente que había en ese sitio, los besitos cada vez más calientes, me preguntó que si quería ir a moteliar le dije que no podía por lo del periodo, el entendió y me propuso irnos a otro lugar.

    Amigo: se fue a chupar meltroso amiga jajaja

    Esposa: obvio, él no iba a perder la salida y yo tampoco jajaja

    Esposa: nos fuimos para el mirador, allá ya él se aprovecho de mi jajaja

    Amigo: ud de él será

    Amigo: cuente cuente

    Esposa: ya solitos los besos ya fueron con manoseada, el me quito el pelo del uniforme y se deleito con mis tetas, estábamos incómodos y le dije que se pasara a mi puesto que teníamos más espacio.

    Amigo: uso la táctica que le enseño el otro jajaja

    Amigo: mucha bitch

    Esposa: JAJAJA

    Esposa: todo se debe poner en práctica amigo

    Amigo: siga siga

    Esposa: se paso me le subí encima y él ahora podía disfrutar mis senos por completo, me bajo la sudadera y me apretaba las nalgas y me rosaba su pena erecto por encima de mi pantalón, me excité mucho y me arrodille en el suelo del carro, le desabroché el pantalón y se lo empecé a chupar, él solo me colocó las manos en la cabeza y seguía mi ritmo, me lo saque de la boca y le empecé a hacer una rusa, me dijo que mis tetas eran divinas.

    Amigo: y enormes jajaja

    Esposa: me cogió la cabeza y me metió el pene de nuevo a la boca, pero esta vez me hacía meterme metermelo más rápido y más profundo, me dijo que así le gustaba, yo entendí y seguí haciéndolo por unos 10 minutos, me dijo que ya se iba a venir e intento sacármelo pero no lo deje, se vino en mi boca y me lo tomé todito

    Amigo: lo mató amiga

    Esposa: ya estaba tarde nos arreglamos y me llevo a mi casa, quedamos de vernos el próximo lunes, pero me dijo que cuando pudiera pasara por su oficina para darnos besicos.

    Amigo: no amiga pobre profe, quedo matado con su atención, debe estar esperando el lunes con ansias locas.

    Así termino este relato, él amigo con el que ella habla es gay y por lo que vi en otras conversaciones también salía con un profesor de ese instituto.

    En el próximo relato les contaré otra aventura de mi esposa con su teacher que me encontré en su MSN de Hotmail.

    Hasta pronto.

  • Revisión sorpresa

    Revisión sorpresa

    Llegué a casa después de trabajar. Mi novia me recibió ligera de ropa. Solo llevaba una camiseta de tirantes. Me preguntó que qué tal el día, a lo que respondí que un poco complicado pero que ya había pasado. Me besó y me empezó a desnudar y me llevó a la cama. Una vez allí la empecé a tocar el clítoris y un poco después la estaba penetrando. Cuando llevábamos unos minutos, y antes de terminar, me dijo que me metiera en la ducha.

    -¿Por qué? Si no hemos terminado

    -Dúchate y no preguntes. Tenemos que ir a un sitio

    Extrañado me duché y me vestí. Ella ya estaba lista y salimos a la calle.

    -¿Me vas a decir ya a dónde vamos?

    -No. Es una sorpresa

    Nos montamos en el coche y empezó a conducir. A los 20 minutos aparcó y salimos del coche. Llegamos a un portal y, en el ascensor, me dijo:

    -Te he traído a un sitio para que cumplas una fantasía erótica que me has contado muchas veces que te gustaría hacer

    -¿Cual?

    -Lee este cartel- me dijo

    Ponía lo siguiente: «Dra. Alicia Gómez. Uróloga»

    Me quedé pálido

    -Vámonos de aquí. No estoy listo

    -No. Vamos a entrar. Siempre me has dicho que tu fantasía erótica es que una doctora te revise y además ya va siendo hora de que te hagan una revisión. Pues aquí estás.

    Llamó al timbre y una recepcionista abrió la puerta y pasamos

    Mi corazón latía rápidamente. Nos sentamos en la sala de espera y a los 2 minutos me llamaron. Mi novia entró conmigo. Al otro lado de la mesa había una doctora bastante atractiva. Tendría unos 40 años y después de saludarnos me preguntó el motivo de mi visita. Dije que nunca me había hecho una revisión y, después de hacerme unas preguntas me dijo:

    -Muy bien. Pásate a esta sala y quítate toda la ropa y después te sientas en la camilla.

    -¿Puedo pasar yo? Preguntó mi novia, a lo que la doctora dijo que si ningún problema

    Estaba muy nervioso y no habíamos empezado aún. Y no había vuelta atrás. Empecé quitándome la camiseta, después las zapatillas y a continuación me desabroché el cinturón y los pantalones y me los bajé. Miré hacia los calzoncillos y ya se adivinaba la erección que tenía y me estaba muriendo de vergüenza. Respiré hondo y me bajé los pantalones. Allí estaba mi pene bastante tieso. Miré a mi novia y estaba disfrutando del momento. Se la notaba en la cara. Una mirada entre triunfal (por haberme llevado a esa situación) y morbosa. Me dirigía a la camilla pero recordé de repente que la doctora me dijo que me tenía que quitar toda la ropa y había algo que no me había quitado aún: los calcetines.

    Los pies no me los iba a revisar pero decidí quitármelos por dos razones: para sentirme lo más desprotegido posible y porque me dijo que me quitara toda la ropa.

    Una vez descalzo y ya completamente desnudo me senté en la temida y, a la vez, esperada camilla. Llegó la doctora y me dijo que me iba a explorar los genitales.

    -Ponte de pie- me ordenó

    Me puse de pie y ella se agachó un poco mientras se ponía unos guantes (algo que me puso muy cachondo) y me empezó a explorar. Lo primero que hizo fue revisarme el pene. Lo tenía muy duro y eso me daba mucha vergüenza. Me tocó el glande y después siguió con el resto. Yo cada vez estaba más excitado y observé que me empezó a salir líquido preseminal. Miré a mi novia y estaba muy excitada. En ese momento me di cuenta de que me había recibido de esa manera en casa para dejarme lo más cachondo posible y estar ahora excitado en la consulta. La doctora estaba trabajando con naturalidad a pesar de la erección. Llegó al escroto y me empezó a palpar los testículos. Me preguntó si notaba algún dolor y así estuvo durante un buen rato tocándome bien.

    -Túmbate en la camilla- me dijo

    Tumbado me empezó a explorar la punta del glande y la uretra. La abrió lo que pudo. Yo, por supuesto, seguía goteando. Estaba que no podía más. Después de explorarme se quitó los guantes pero yo sabía que no había terminado a pesar de que nunca me habían hecho una revisión urológica.

    -Date la vuelta y ponte a cuatro patas- me ordenó mientras se ponía otros guantes.

    La sonrisa de mi novia era ya pletórica.

    Obedecí y me puse tal y como me dijo la doctora. Me agarró de los pies y me los separó para abrir bien las piernas (y lo que no eran las piernas). Con ayuda de una lámpara me empezó a explorar la parte externa del ano y después me dijo:

    -Te voy a realizar una revisión anal y de próstata. Si notas algún dolor me lo dices.

    Me lubricó el ano con un gel y después se lubricó dos dedos de su mano derecha. A continuación metió un dedo por mi culo y empezó a explorarme y ahí estaba yo, que casi una hora antes estaba penetrando a mi novia y ahora era yo el que estaba siendo penetrado por una desconocida.

    Cuando llegó a la próstata estaba más excitado aún. Ella lo sabía y mi novia también. Que además estaba disfrutando mucho.

    Me preguntó si notaba dolor y respondí que no.

    Cuando ya me estaba diciendo que iba a terminar yo empecé a notar como, sin darme cuenta, estaba gimiendo de gusto. Ya me daba igual todo y eyaculé. Perdí por un momento la vergüenza. No me pude controlar. La situación era increíble. La doctora con una mano me seguía penetrando y, con la otra, recogía con un frasco el semen para luego analizarlo.

    -Te iba a pedir que me trajeras otro día una muestra de semen pero te has adelantado y ya me la has dado directamente en la consulta- dijo sonriendo.

    Yo estaba completamente rojo de vergüenza de nuevo.

    -Ya te puedes vestir- me dijo.

    Después de decirme algunas cosas referente a la revisión quedamos para otro día para hacerme otras pruebas y nos fuimos.

    ¿Cómo que has hecho esto? No me lo puedo creer. ¡Qué vergüenza!- le dije a mi novia.

    -Bueno -dijo ella. Una revisión no te iba a venir mal, no? Que sepas que estoy muy excitada por lo que acabo de ver.

    -Verás lo que te voy hacer ahora en casa… -dije

    -No, no le hagas nada. Quiero seguir muy cachonda porque mañana tengo cita con la ginecóloga. ¿Me acompañas?

  • Verano en Mallorca (Capítulo 1)

    Verano en Mallorca (Capítulo 1)

    1978, Port de Salver, Mallorca. A comienzos del verano, me encuentro en las playas cercanas, en el área de las urbanizaciones, donde se congregan muchos turistas nacionales y extranjeros, especialmente ingleses y alemanes. Es noche de jueves y hace unas horas se abrió la disco en la playa, una zona de la playa alejada de las casas, de unos 1,000 m², delimitados con una pequeña cerca de tablitas donde se han instalado unas Minitecas muy ruidosas, música caribeña, brasilera y también rock, tanto en español como en inglés, que se alternan entre las tres durante la noche hasta el amanecer.

    Estoy nuevamente buscando a Pili, la hija de Antonio, una chica preciosa que sin embargo está fatalmente determinada a destruirse a sí misma, no sé por qué.

    El pasado verano, en dos oportunidades, se perdió en esta jungla de sonido, alcohol, drogas y sexo para atiborrarse de ellos hasta caer desmayada. En ambas oportunidades, una al comienzo del verano y la otra un mes y medio después, fue encontrada por los Gendarmes locales desnuda, drogada, ebria y violada salvajemente, totalmente desmayada y casi en estado de shock. Trasladada a la medicatura más cercana y luego al Hospital de Palma, le determinaron que tenía alcohol en su sistema suficiente para una intoxicación etílica, droga -netaepiscopalina– consumida aparentemente en pastillas que casi llegó al nivel de sobredosis y por las lesiones en sus partes íntimas y en diferentes sectores de su cuerpo, los médicos suponían que había sido sodomizada por al menos diez hombres distintos. Boca, vagina y ano. Le encontraron en su piel grandes cantidades ya resecas de semen humano. Había sido abandonada allí en la playa unas pocas horas antes, totalmente sin sentido.

    Y acababa de pasar de nuevo, hacía dos semanas y solo iban tres del verano. Su padre no sabía de ella y no tenía idea de su paradero. Él suponía que estaba internada en Suiza, donde la dejó hace unos meses, pero la encontré la semana pasada cuando de la Gendarmería llamaron a nuestra casa, por el hallazgo en la playa. Fui al Hospital y la reconocí. Antonio se encuentra incomunicado en una excursión al Salto Ángel, en Venezuela, con mi tía Lisa, Tita. Y la chica, al recobrar el conocimiento, indicó el teléfono de su padre. El ama de llaves de Antonio recurrió a mí, no pude escurrir el bulto y fui a buscarla.

    Siempre, hasta ahora, ha tenido suerte de que la encontraran a tiempo y le salvaran la vida; físicamente logró recuperarse en las tres oportunidades, pero en su psiquis… bueno, eso es otro asunto.

    Y aquí me encuentro yo, impulsado por mi sentido de la amistad y compromiso con Antonio, el amante de mi Tita, buscando a esta joya para ver si puedo salvarla de sí misma, ya que su padre se encuentra de viaje y no hay nadie más que se preocupe por ella. Son aproximadamente las doce de la noche cuando logro verla entre la gente, pero ya va totalmente ebria. Se encuentra con otra yonki que también va hasta los cachos y se pierden entre el gentío, animales sociales que se reúnen aquí a beber, bailar, drogarse y “soltarse el moño”, es decir, a hacer aquí todo aquello que les avergonzaría hacer en condiciones normales en sus hábitats particulares y naturales.

    Trato de seguirla, a ver si la capturo, la cargo y me la llevo en el auto, pero es difícil. Al rato logro verla de nuevo, pero noto que ya va hasta el culo de droga y sigue bebiendo. Baila descontroladamente, como poseída y los hombres con quienes se roza, le meten mano por todos lados, la besan, la magrean, la palmean… me empujan y nuevamente fallo en tomarla.

    Repentinamente desaparece otra vez de mi vista y ya me voy cansando del asunto, estoy a punto de resignarme y darme la vuelta para buscar mi coche y largarme de allí, cuando veo un grupo de personas que llaman mucho mi atención. Una mujer madura, de unos 40 años quizás y una joven veinteañera realmente hermosas, rubias, de unos 1,65 o 1,70 de estatura, con bustos y traseros suculentos, acompañadas de un chico como de 20 años, de mi estatura y complexión, con otra mujer un poco madura algo parecida a ellas, otra chica veinteañera, castaña de pelo ondulado y busto extraordinario, muy bonita ella por demás y un individuo contemporáneo de ella, casi tan alto como yo, pero sumamente delgado. Un flaco raquítico, pero con cara de taimado. Estos últimos me parecieron ya conocidos… no sé de dónde, pero…

    Esas dos primeras, supongo que madre e hija, son las mujeres más hermosas que he visto en los últimos años, claro está, descontando a Lisa, mi tía, Tita. También supongo que la última rubia debe ser hermana de la primera, por su extraordinario parecido. Y los demás serán amigos o familiares. Van muy unidos y bebiendo “chupitos”, estimo que tequila, de una botella que lleva el flaco y que les va dando de un vasito, a todos y cada uno.

    La señora va con un vestido negro, tirantes al cuello, escote sustancial y falda a media pierna, con tacones medianos y se ve como de concurso. Me dejó paralizado al verla nomás. “Su hija”, supongo, va con un vestidito rosado, también con escote y espalda descubierta, falda a media pierna, pero con zapatos de muy poco tacón. La otra “madura”, va con un vestido muy ceñido, azul eléctrico, minifalda y tacones; muestra casi todo, porque se le ven las bragas al caminar y las tetas luchan por salir de su vestido. Y la última, lleva una minifalda muy suelta y una blusa ancha y de muy poca tela, también mostrando toda la mercancía, especialmente las enormes y maravillosas tetas, que se bambolean al caminar. Los chicos van de bermudas y franelas, zapatos deportivos.

    Al verlas, admirarlas más bien, observo que ninguna lleva sostén y tal vez solo una o dos de ellas lleve bragas, no sé. Ya perdida la chica que busco, Pili, me quedo observando a este grupo, por la atracción que siento por la madura del vestido negro y la joven que supongo su hija. Me siento deslumbrado. Y los “chupitos” van y vienen y se nota el comportamiento más relajado de las mujeres y la perversión en la cara del flaco, pero también la incomodidad en el otro joven. Poco a poco me acerco un poco más a ellos, a unos escasos tres metros y observo… y observo. En una de esas, noto que el flaco sirve un “chupito”, saca un pequeño frasquito del bolsillo y lanza en el vasito una pastilla que sacó del frasco. Y le da el trago a la señora del vestido negro. Esta se lo bebe de una y sigue bailando sola, allí, con ellos. A los pocos minutos, quizás unos diez, el flaco toma a la señora y se pone a bailar con ella, una samba… la manosea, la palmea por las nalgas, la abraza, le da vueltas, se la goza. Y ella responde con sonrisas a todos sus toqueteos. Los demás observan, bailando pasivamente y bastante ebrios. Bailando, bailando, se van dirigiendo a un rincón de la pista donde se encuentran con cuatro mulatos, con cara de caribeños, que están en pantalones arremangados, descalzos y sin camisa, sudados, bailando de forma grotesca y tratando de manosear a las mujeres que se les ponen a tiro. El flaco se les acerca con la señora y descaradamente se las ofrece, por quinientas pesetas, logro escuchar. Los negros le dicen que solo tienen cuatrocientas y hacen negocio. Recibe los billetes y les deja la mercancía. A todas estas, la hermosa mujer esta ebria y muy pero muy caliente, desbocada. El negro líder la besa en la boca y casi se la come. Luego la abraza por detrás para seguir bailando con ella, pero frotándose contra aquel maravilloso culo y sus amigos empiezan a sacar a relucir sus enormes pollas, ya empalmadas desde hace rato. Mientras, el “jefe”, que la tiene por detrás, se saca la suya y le arranca a ella sus braguitas. La inclina de espaldas a él, para tratar de penetrarla y le ordena que debe chuparse todas esas pollas a su disposición. La rubia esta descontrolada y sigue meneando su cuerpo al compás de la música, restregándose del mulato, como si estuviera en trance. Y yo estoy observando. Y ella a punto de ser penetrada por detrás y por su linda boquita.

    En ese momento, ya asqueado de la situación, reacciono de forma no común en mí, con violencia, pero con atención a la situación. Saco el llavero que llevo en el bolsillo, un cubilete largo y delgado como de 10×3 cm -para escanciar whisky- y se lo introduzco en las nalgas al negro líder, lo tomo del cuello y aprieto ambas partes. Le digo al oído:

    – Negro, tienes una pistola en el culo, si no sueltas a la mujer y me la entregas, te desgracio. Y luego ya nada importará. Si alguno de tus amigos trata de hacer algo, el primer tiro es para ti. Tú decides – el negro me miraba de reojo, como tratando de medir la situación y se notaba tenso, lleno de adrenalina, no sé si por el baile y la posible carnicería que pensaban llevar a cabo o por la amenaza en su trasero. Sopesó sus posibilidades, deduzco yo y aceptó. Entonces le dije:

    – Di a tus amigos que se retiren hacia el centro de la pista, suelta a la mujer y retírate despacio. Cualquier tontería y te dejo sin bolas aquí mismo. Si te pones cómico, plomo – el negro me preguntó que por qué quería quitarle a esa maldita zorra y le dije simplemente que era mi madre. Entonces él me dijo que tranquilo, que si la perra era mi madre, que me la llevara pero que les había costado 400 pesetas y las iban a perder. Metí la mano izquierda en mi bolsillo de la camisa y saqué billetes por quinientas pesetas y se los di. Él les explicó a sus compinches cual era la situación y le obedecieron. Definitivamente, él era el jefe. Soltó a la mujer, quien casi no se podía mantener en pie y empezó a recular y yo no dejaba de apuntarlo con el cubilete, que lo tenía asido de manera que pareciera una pistola. Me eché a la mujer en el hombro izquierdo y me retiré despacio sin apartarlos de mi vista. Y me fui hacia la playa, caminando con la rubia en hombros.

    Ya en la playa, lejos del barullo, la puse en pie para que caminara y tratara de recuperarse. Y caminábamos con los pies en el agua, que yo pensaba que la haría reaccionar. Al poco, vomitó hasta el alma. Se arrodilló para hacerlo y yo la aguantaba por la cintura y sujetaba su cabeza. Continuamos caminando y nuevamente vomitó. Así llegamos a un chiringuito de la playa, donde vendían bebidas, la senté en un banco de plaza y compré una botella de soda y solicité si tenían limones. Me dieron uno picado en dos y una parte la exprimí en la botella y la otra la dejé en mi mano. Volví con ella y le hice beber de la botella, para que se enjuagara la boca y para que luego tragara soda con limón. Después le exprimí el otro pedazo de limón en la boca y reaccionó a la acidez. Y continuamos caminando, para que se recuperara. Ella me abrazaba por la cintura, para no caerse y yo la llevaba igual. A su contacto, yo sentía como golpes de electricidad, esa mujer me había impactado. Lo cierto es que una hora después del atrevido rescate de aquella hermosa mujer, estaba sentado con ella en la arena, ella recostada de mi pecho y yo acariciando su cabellera, movida por el viento. Y le pregunté:

    – ¿Ya te sientes mejor?

    Ella me miró a los ojos y me dijo:

    – ¿Quién eres tú? ¿Qué hago aquí? ¿Dónde estamos?

    Le respondí a todas sus preguntas:

    – Me llamo Alejandro, te saqué de la disco, porque habías caído en manos de cuatro negros que te iban a destrozar y estamos aquí tratando de que te recuperes, porque bebiste demasiado y no te podías mantener en pie. Si ya te sientes mejor, puedo llevarte a tu casa – ella se me quedó mirando, como tratando de asimilar todo lo que le dije y parecía no comprender nada. Solo atinó a meter su cabeza contra mi pecho y abrazarme fuerte. Entonces con una voz muy dulce me dijo:

    – Me siento muy mareada, no sé qué pasó, no sé dónde estoy, siento un gran calor en mi cuerpo, como si me estuviera quemando – yo le conté de la pastilla que le habían dado y mi sospecha de que era alguna droga que la había puesto en ese estado. Ella seguía aferrada a mí y me acariciaba el pecho, jugaba con mis vellos a través de mi camisa desabotonada. Me daba la impresión que estaba muy excitada sexualmente.

    Una vez que se sintió menos mareada, me pidió que la llevara a su casa, si podía. Le pregunté la dirección y empezamos a caminar hacia el parqueadero, donde había dejado mi coche. Una vez llegados, abrí la puerta del Peugeot 505 GTI y la senté en el asiento de la derecha, cerré la puerta y me dirigí a la otra puerta, entré y encendí el V-6. Arrancamos hacia su casa, ubicada en la Urb. del Sol, al otro extremo de la playa. Llegados allí, una dúplex de tres plantas con escaleras externas que las comunican entre sí, pasamos por una puerta hacia el patio trasero, donde hay una gran terraza y una piscina de unos 10×6 m.

    La senté en una tumbona al lado de la piscina y le pregunté:

    – ¿Y ahora que estamos aquí, que hacemos, donde está la llave? – ella me respondió:

    – La llave la tiene mi hijo, pero allá en esa jardinera, en la esquina, hay una piedra floja. Sácala y debajo encontrarás una llave. Es de la puerta principal, por el frente. Abres y luego vienes al fondo a este ventanal. Lo abres desde adentro.

    Eso hice y una vez dentro, abrí el ventanal y pasé a la terraza. Ella seguía echada en la tumbona, como distraída. Me preguntó:

    – ¿Cual nombre me dijiste? – y yo le respondí:

    – Alejandro – y ella:

    – Lindo nombre, me gusta, va contigo – me miró a los ojos y nuevamente me hechizó. Me dio un beso muy dulce y prolongado en la boca y me dijo que era muy guapo. Luego me comentó que, si había entendido bien, yo la había salvado de una violación en grupo, por parte de unos negros. Le respondí, con cierta humildad que sí, que era cierto. Ella seguía mirándome con esos ojazos que parecían un poema y me embelesaban. Y me acariciaba el pecho y jugaba con mis vellos pectorales. Así estuvimos un rato, no sé cuánto, hasta que se levantó, se sacó el vestido por la cabeza y quedó frente a mí por un instante, en toda su dimensión, desnuda y preciosa. Se volteó y se lanzó a la piscina. Yo no atinaba a moverme, pero de pronto pensé que podía ahogarse, por lo ebria y me paré, me quité la ropa lo más rápidamente posible y me lancé tras ella. La encontré tomada del borde del frente de la piscina, soplándose la nariz y sonreída. Estábamos en cueros, ambos. Me abrazó y me besó, con tanta pasión que casi me asfixia. Y me dijo que me deseaba, con locura, con mucha necesidad, que le hiciera el amor allí mismo, que me la follara salvajemente.

    La emoción que sentí fue descomunal, tuve una inmediata erección. Cuando ella se percató de mi entrepierna, al salir yo de la piscina detrás de ella, se llevó las manos a la boca y me dijo:

    – ¡Dios mío, eso no es una polla, tienes una anaconda allí! ¿Cuánto mide esa maravilla? – lo único que atiné a hacer fue abrazarla y besarla. Entonces me pidió que la llevara a su habitación en el primer piso de la casa. La cargué en mis brazos y la llevé escaleras arriba, hasta una amplia y bonita habitación de casa de playa, con una cama King. La deposité en el piso y tomándome de la mano me introdujo al baño, hacia la ducha.

    – Bañémonos juntos ¿Quieres? – me dijo. Abrimos la regadera y nos abrazamos bajo el agua, cual pareja de amantes enamorados. La enjaboné de pies a cabeza, pasándole mis manos con jabón por cada rincón de su exuberante cuerpo, deteniéndome especialmente en las zonas del placer. Muy especialmente en su tesoro y su botón mágico hasta obtener de ella un delicioso orgasmo. Luego ella limpió todo mi cuerpo, de igual manera, misma metodología, salvando el tipo de componente y nos salimos de la ducha, nos secamos y a la cama, raudos y felices. Allí disfruté de su cuello, de sus hombros, sus tetas. Dios mío, que tetas tan maravillosas, grandes tipo pera, con enormes areolas rosadas y pezones regulares pero duros. Tetas que ni la gravedad había podido afectar aún con sus cuatro décadas de vida. Con un lindo valle entre las dos montañas que invitaba a vivir allí.

    Luego bajé hacia los senderos del placer, me encontré en el camino un bonito ombligo al que saludé efusivamente y continué la ruta hasta llegar al Monte de Venus, adornado con un triangulito de pelos bien cortados que acaricié con mis dedos y mi lengua. Siguiente parada una hermosa y jugosa vulva, con labios gruesos bien definidos y muy suaves y al separarlos con mis dedos, apareció una flor espectacular, labios delgados perfectos, sin sobrantes y un clítoris que enamoraba de solo verlo, casi del tamaño de la falange de mi dedo meñique.

    Menudo tesoro me he encontrado esta noche. Jamás imaginé una mujer madura como ella, completa, toda una hembra, con todos los juguetes.

    Luego de comerme casi literalmente esa flor y arrancarle los gemidos más agradables que haya escuchado jamás, disfruté un rato de unas hermosas piernas bien torneadas y unos lindos pies muy bien cuidados. En resumen, una diosa que despertó en mi toda mi capacidad sexual, erótica y pasional. Me convertí en un animal sexual, dispuesto a disfrutar de semejante manjar. Y así fue, lo disfruté a satisfacción total. Aquella hembra obtuvo lo mejor de mí esa noche, pero lo que yo obtuve de ella fue más, mucho más. Nos besamos apasionadamente, nos chupamos, nos mamamos, nos follamos, gemimos, jadeamos, gritamos de placer, puro y simple placer. Fueron unos momentos que parecían eternos, que nos llevaron a unos cinco orgasmos de ella –tres mientras duró la penetración– y a una eyaculación abundantísima de mi parte, en medio de gritos de placer de ella y gruñidos de ambos. En un momento dado, durante su mejor orgasmo, me clavó las uñas en la espalda. Pero fue delicioso. Al final, ya rotos de placer, quedamos acostados uno al lado del otro, se me encimó y me susurró al oído:

    – Nadie me había cogido así, jamás en mi vida. Creí que me ibas a romper con esa enorme verga que te gastas, pero no. Estoy lista para ti, porque quiero más, mucho más. Si no huyes de mí, te voy a hacer muy feliz, porque yo soy una hembra en celo permanente – y empezó a acariciarme. Le pedí un poco de calma, que me permitiera recuperarme para poder satisfacerla nuevamente. Así nos quedamos dormidos. Yo no atiné siquiera a responderle a tan increíble declaración. Quedaba pendiente.

  • Calentando al vagabundo

    Calentando al vagabundo

    Para quienes no han leido nuestros relatos les hago un resumen. Mi esposa es el sueño de cualquiera, con ascendencia colombiana es de piel morena, senos de buen tamaño y caderas anchas que paran muchas vergas. Cuando la conoci ya usaba escotes casi siempre pero yo no soy tan fanatico de las caderas y senos, prefiero las piernas, y si bien sus piernas son delgadas no deja de verse putisima en vestidos y presumiendo sus tetas.

    Conforme empezamos a andar ella descubrió que es exhibicionista eso sumado a que trabajó como edecan y hace que no tenga problemas en andar con microvestidos y tacones hasta para ir al super.

    La anécdota empieza un sabado que ibamos a walmart. El dia empezo con cogida muy escandalosa en la ventana de la casa, donde le pegue las tetas al vidrio que da a la calle hasta que termine dentro de ella. Una vez que medio me recupere me dedique a darle un oral rico para que tambien terminara y en medio de jadeos me dijo que mientras la cogia en la ventana pudo ver como un vagabundo la veía, estuvo fantaseando con que entraba y se la cogía hasta que explotó en mi cara y me toco tomarme sus juguitos.

    El dia transcurrió tranquilo hasta que salimos al super, que es cuando aprovecho para vestirla como puta. Ese día le escogi un vestido blanco que se transparenta un poco, no demasiado pero que es muuy corto de abajo, de hecho tiene una especie de olanes que evitan que se vea el culo. Por arriba es strapples, asi que solo se sostiene por botones pequeños y claro por sus tetotas, que hacen que se le suba mas de abajo, además de que lo usa sin nada debajo del vestido, tiene prohibido usar ropa interior, ahh claro y unos tacones rosas que me ponen mal.

    Estabamos esperando el taxi y claro los autos no dejaban de pitarle. Recuerdo que la solte para verificar en mi telefono donde estaba el taxi, y en un segundo paso un tipo en un bicicleta a velocidad baja y se detuvo frente a nosotros esperando el verde del semaforo. Obviamente la morboseaba descaradamente y no le haciamos demasiado caso. Cuando cambio el semaforo se acerco un poco a mi mujer y de un tiron le bajó el vestido y salio a toda velocidad viendola como se cubria por encima del hombro.

    Lo anteriot no solo hizo que sus tetas saltaran sino que el vestido acabo en el piso y el cuerpo voluptuoso y moreno de mi esposa quedo al descubierto. A mi me asusto un poco la acción pero estaba muy excitado, seguro igual que todos los que la vieron. Mi esposa se subió el vestido y me abrazo muy avergonzada.

    Por suerte el taxi llego de inmediato, no supe si también habia visto el show, aunque por la forma en que veia a mi esposa asumo que sí, pero la mayoría de los hombres la ven asi.

    Le pregunté a mi esposa si se queria regresar, pero usó una frase que siempre me la para, «ya me vieron todo, ya que», y claro fui con la verga dura todo el camino.

    Ya que regresamos a casa y con el morbo, no deje de repegarle la verga a mi esposa toda la tarde ya que traia el vestido levantado por toda la casa. De pronto se acercó a donde estaba sentado y se sento en mis piernas, mi verga estaba que explotaba, y me dijo, «te gustó que me vieran desnuda, verdad, la traes dura toda la tarde», y si vamos a esa esquina y me haces lo que todos fantasearon pero de madrugada?», obviamente le dije que sí, y me dio un beso prolongado y siguió acomodando lo que trajimos del supermercado

    Se me hizo eterno esperar hasta la madrugada en especial viendo a mi esposa de un lado a otro con el vestido arriba y de hecho cuando cocinamos, la muy descarada me dijo que no queria manchar su vestido, y lo dejó en la sala, quedándose desnuda en tacones y con el mandil. Yo estaba que la devoraba pero me tenia que aguantar.

    En la madrugada ya me estabá quedando dormido cuando mi mujer me despertó dándome un oral, desperté como pude y la vi empinada chupandome y su culo enorme reflejado en el espejo con algo metido en sus dos hoyos. Me costo no venirme pero me contuve y le dije que ya era hora. Ella siguió lamiendo como perrita hasta que me levante.

    Eran las 3:30 am y casi no se oían autos, pero la esquina donde queria que cogieramos era grande y por lo menos pasaban uno o dos autos. Primero la fui grabando como caminaba de la puerta de la casa hasta esa calle, como no nos cruzábamos con nadie, ella se iba contoneando de manera que se le veia la parte de abajo de su culo. Ya que llegamos a la esquina vimos que estaba bien iluminada y que estaria dificil coger y por poco me arrepiento, pero mi esposa estaba tan caliente que no me dejó.

    Apenas llegamos se sacó las tetas y me hizo que le tomara fotos, volteandose para que no la vieran los autos, y una vez que dejaron de pasar, de golpe se lo bajó todo mientras lo grababa, incluso caminó hasta la mitad de la acera asi desnuda y regreso corriendo cuando se veian autos a lo lejos. Asi estuvimos un rato hasta que caminó hasta una para del bus. Se sentó, me jaló y me sacó la verga, yo solo escuchaba los autos pitando detras de mi pero no se detenían porque pasaban a toda velocidad por la hora. De pronto vimos a lo lejos los colores de una patrulla y nos detuvimos e hicimos como que hablabamos.

    La patrulla pasó a velocidad lenta y bajando un poco más al pasar frente a nosotros, seguramente para verle las piernas cruzadas a mi esposa y no precisamente por vigilancia. Eso nos puso algo nerviosos asi que volvimos rumbo a casa, pero se nos ocurrio otra travesura ya que había un parque pequeño detras de la casa, enfrente a un mercado. La lleve ahí, le quité el vestido y lo dejamos en la banca, y la reté a que no le daba la vuelta al mercado así, solo con tacones, y me dijo que si lo hacía, me tendria que desnudar tambien, y claro que acepté.

    Yo iba grabando como caminaba desnuda y se escondia cada que pasaba un auto, cuando llegamos a la parte de atras del mercado, donde estacionan los camiones de descarga, no aguanté más, la agarré contra la pared y la verdad terminé muy rápido, me vacié dentro de ella.

    Mi esposa me dijo que no hiciera trampa, que mas me valia volverme a poner duro. Asi que le dije que fueramos a parque para que me la mamara en la banca. La seguí grabando de regreso al parque y cual fue la sorpresa que al llegar a la banca el vestido no estaba. Mi esposa se asustó porque no estaba, mas por que ese vestido le gustaba mucho y no por tener que volver desnuda, al final estábamos a una calle.

    Yo me alejé un poco para ver si no nos habiamos equivocado de banca cuando escuché a mi esposa dar un grito ahogado, y es que un vagabundo bastante alto la tenia sujeta por la boca y con un cuchillo a la altura de su vientre, me acerqué pero el tipo amenazo con hacerle daño.

    Me detuve y le dije que se tranquilizara, el solo balbuseaba insultos contra mi esposa, que era una puta calienta vergas, que ya la habia visto como se vestia y que hasta vio como cogia en la ventana. A pesar del miedo, mi verga estaba que reventaba.

    Le pregunté que es lo que queria, si queria dinero, lo malo es que no llevaba la billetera, asi que le ofrecí que se quedara con el telefono con el que estaba grabando a mi esposa. El me lo arrebato pero aun asi no la liberó, al contrario, la pegó mas a su cuerpo y parecia que la embarraba contra el, seguro ya tenia la verga dura.

    El tipo le dijo a mi mujer que le quitaria la mano de la boca y si gritaba se la chingaba con el cuchillo. Ella aceptó moviendo la cabeza. Lo primero que hizo fue pedirle que la soltara, que la dejara ir, el volvió a insultarla, que era una puta y la iba a tratar eso, que diario veia como se vestia, que ya le habia visto el culo por debajo de la ropa que usaba y que pedia a gritos se la violaran, todo esto lo decia mientras la manoseaba.

    El tipo llevó a mi esposa a jalones hasta una esquina del parque donde habia cartones ý ropa vieja, me obligó a ir por delante, despues la empinó contra una especie de juego infantil, todavia amenazandola con el cuchillo y con la maño libre se saco la verga que ya la tenia dura, y se la metió.

    Intenté hacer algo pero en cuanto me acerqué el tipo le rozo ligeramente con el cuchillo y mi esposa gritó, «no amor, no» y me contuve. «Que haga lo que quiera y que esto se termine ya» dijo.

    Veia como mi esposa lloraba de dolor, y pensé que era porque se la metió de golpe, pero lo que no me habia dado cuenta es que la tenia ensartada por detrás. Mi esposa entre llanto le preguntó que si lo dejaba hacer lo que quisiera nos dejaria ir, y el tipo solo dijo «te voy a soltar cuando me hayas exprimido la verga, pinche puta».

    Mi esposa paró de llorar y vi que empezó a mover su culo con los embates que le daba, ya la he cogido por detras y la muy puta sabe como como hacer venir a alguien y justo le queria exprimir la verga al vagabundo. Yo ya sentía el pantalón muy mojado y casi olvidé que estaban violando a mi mujer, estaba muy excitado.

    En un momento, el tipo sacó la verga de golpe y le dijo «ya se lo que quieres hacer, pendeja, no me voy a venir». El tipo me señaló y me pidió un rollo de soga vieja que tenía entre los cartones. El olor era hortible pero no habia nada que hacer. Le pasé la soga y de inmediato me amarró las manos, lo mismo hizo con mi esposa, que ya no ponia resistencia.

    Yo siguia con la verga durisima y a pesar de estar amarrado me la apretaba con las manos. El vago se dio cuenta y le dijo a mi mujer «al puto de tu marido le gusta que te chinguen enfrente de el» y mi esposa solo vio directo a mi verga.

    De pronto ella volvió a quejarse, el tipo le habia metido todos los dedos en la vagina, al principio su cara era de dolor pero fue pasando, el vago se burlo de ella, le dijo que era una puta a la que le estaba gustando la cojida porque estaba muy mojada. Ahi recorde que mi esposa fantaseó que se la cojia un vagabundo y supe a donde iba todo esto. De pronto el vago se la metio de golpe y me esposa solo cerró los ojos y paro el culo, señal de que lo estaba disfrutando.

    Como pude me bajé el cierre con las manos atadas y me la jalaba como podia. Mi mujer gritaba como poseida mientras me veia jalarmela. El vago ya ni siquiera tenia el cuchillo, agarraba el culote de mi mujer como si la montara. Yo ya tenia rato de haberme venido y ellos no acababan, despues de media hora y de cogersela por todos sus orificios, el vagabundo terminó dentro de ella.

    Una vez que terminó de hacer ruidos, le saco la verga de golpe y la empujó hacia mi. Nos dijo que nos largáramos, nos señaló a donde estaba el vestido y dijo, llevate ropa de puta, nos amenazó con volvérsela a coger cuando él quisiera y que no fueramos con la policia, porque sabia donde vivíamos. Nos fuimos casi corriendo, pero lo primero que hicimos fue coger entrando a casa. Mientras ensartaba a mi mujer percibia el olor desagradable del vago pero por lo excitado me ponia mas caliento, de pronto mi esposa tomó el el vestido y notó que estaba lleno de semen, seguro el vago se masturbo con el antes de atacarnos. Y cuando vi que mi esposa lo lamia termine como nunca dentro de ella.

    Al día siguiente las repercusiones fueron graves, tocó tomar pastilla de emergencia y a partir de ese dia me esposa tuvo mucho miedo y tuvimos que mudarnos, pero hoy poco a poco ha vuelto a ser la puta de antes y ya hasta recuerda esa cogida en las noches en que esta mas cachonda y mientras me monta. En el fondo me gustaria que se la cogieran de nuevo.

  • Undiscovered

    Undiscovered

    Nos vimos desnudos, abrazados, cuando nos encontró la mañana dormidos.

    Desperté y en silencio, te observé, atiné a acariciar tu pecho, como descubrí que te gusta.

    Mi mente se trasladó a las caricias que fueron protagonistas unas horas antes y creció en mí el deseo de poseerte.

    Nuevamente.

    Creo que no quiero ponerle palabras a lo que generaste en mi, ganas intensas y una ferviente pasión que no puedo controlar.

    Te besé, pasé mis dedos por tu cabello y volví a besarte. Pude notar que fue de tu agrado por el gemido que dejaste escapar de tus labios, mucho más silencioso que los que ya me habías regalado, pero era solo el principio.

    Me propuse atesorar cada suspiro y cada mirada no descubierta por otras mujeres, la excitación apareció en mí al sentir tu piel erizarse y la desesperación que no podías ocultar.

    Me permití utilizar mis uñas, disfrutarlo, pegarme a tu cuerpo, sentir tus manos en mi columna, tu mirada buscando el ángulo ideal para encontrarse con la mía.

    Cuando dos cuerpos se reconocen, la explicación lógica queda nula, la delicadeza solo aparece en los besos mientras que la atracción de las pieles se abre paso con una fiereza primitiva, natural.

    La reacción de tu cuerpo, de tu mente, a todos mis estímulos fue lo valioso de ese minuto, tus gemidos y la respiración agitada, lo valioso del siguiente.

    Ansiedad por desenredar lo que llevo dentro, por recrear lo vivido anoche, por sorprenderte y que me sorprendas.

    Nuevamente.

    Tu boca recorre mi cuello y tus manos mis costillas, cierro los ojos para trasladarme a los recuerdos de anoche y ellos surgen efecto en mi, de inmediato.

    Solo íbamos a cenar pero la electricidad que sentimos al tocarnos hizo su magia.

    Pudimos mantenernos de lados opuestos de la mesa por muy poco tiempo, ni mi tan preciada percepción pudo prevenirme por lo que iba a ocurrir.

    Te acercaste a mi y me tomaste por la espalda, afirmando mi cintura con tus manos, transmitiéndome una intensidad imprudente que hasta mis memorias se exaltaron al sentir tu respiración en mi cuello.

    Moviste mi cabello con suavidad escondiendo una perversidad única de la que eres dueño para obtener el control de la situación y en ese momento decidí darte placer, como lo pidieras.

    Tu voz me devolvió a la realidad, “¿Y ahora?”, preguntaste.

    ¿Qué clase de pregunta es esa?, pensé.

    “Y ahora quiero conocer el resto de ti”, respondí.

    Utilizando la discreción de cualquier dama, roce mis dedos con tu piel, justo al borde del abismo, me miraste, confundido, mordí mi labio mientras te miraba y encogía mis hombros.

    Mi mano siguió su recorrido por tu ombligo, se movió a tus costillas y me enseñaste un punto débil al sostenerla con la tuya.

    Ni siquiera así ibas a poder frenar lo que ya había comenzado.

    Deslice mi muñeca entre tus dedos solo para marcarlos como punto de inicio y así recorrer la palma de tu mano, tu muñeca, el ante brazo y antes de que te dieras cuenta, ambos brazos estaban sujetados por mí.

    Con mi poca habilidad de niña exploradora use mi ingenio para atarlas y mientras las sostenía sobre tu cabeza, hablaba a tu oído, como quien cuenta un secreto, muy privado.

    “Quiero tu antes y después.

    Que cada gemido lleve mi nombre, tus caricias mis recuerdos, tu respiración mi aroma y tus pensamientos mi voz.”

    Tu mirada evidenciaba la ansiedad por perder el control, no estabas acostumbrado a tal atrevimiento.

    La cordura se había alejado de mí y mis sentidos habían tomado control total.

    Reconocí que habías llegado al mismo estado cuando me sonreíste, presiento que con una de esas sonrisas exclusivas que son solo tuyas y me preguntaste, “¿Que estas esperando?”