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  • Follo con dos hermanas en la universidad

    Follo con dos hermanas en la universidad

    Hola, me llamo Marcos y esta historia ocurrió cuando iba la universidad de Valencia a estudiar matemáticas.  En mi clase éramos todo chicos menos 5 chicas, entre las cuales había 2 hermanas llamadas Marta y María. Marta era una chica alta no muy guapa de cara, buen tipo pero muy plana. María por el contrario era la chica más guapa de la universidad, con un culo bien marcado por sus leggings y unas tetas que parecían estar bien puestas. Aunque no hablan mucho conmigo, detecte que eran bastante estudiosas y poco festivas.

    Un día me fijé que Marta pidió ir al baño, lo cual me extraño mucho puesto que en esos momentos el baño de chicas estaba cerrado y deberían ir a la cafetería lo cual costaba un tiempito. Sin embargo para mi sorpresa Marta vino enseguida. Al día siguiente María pidió ir al baño, y como yo estaba curioso por lo que sucedió el día anterior la seguí. Mi sorpresa fue rotunda cuando la vi entrando al baño de chicos. En ese momento mi pene se puso en erección y se me ocurrió pensar si tal vez estaba esperando a algún chico allí. Entre y no había nadie, sólo una cabina del baño a medio cerrar. Entonces se me ocurrió bajarme los pantalones y hacer como que entraba con el móvil a meat, mientras en realidad había puesto el modo cámara y comencé a grabar un video. Abrí la puerta de la cabina y, como hacía que caminaba con el móvil distraído, golpee la boca y nariz de María con mi pene mientras iba grabando todo. Entonces me hice el sorprendido mientras María daba un grito estando sentada en la taza semidesnuda. Yo no apartaba mi pene de su cara, así que lo tuvo que hacer ella.

    -¿Qué haces, maldito guarro? Déjame mear

    – guarro yo? No te he visto, no imaginaba que una chica entrara al baño de chicos y no se fuera siquiera a cerrar la puerta

    – el baño de chicas está cerrado y me dan miedo los pestillos. Vete que quiero mear, guarro

    – lo siento, pero prefiero estar aquí y esperar a que termines. Rápido, no vaya a ser que no me contenga y vaya mi meada a tu cara.

    En ese momento supe que me había pasado, pero el hecho de que me llamar guarro varias veces hizo que me pusiera agresivo. Mientras hablaba, simulaba que escribía con alguien mientras en realidad estaba grabando todo. Sin embargo, ella acabo por darse cuenta.

    – que haces con el móvil? No me habrás grabado verdad? Dámelo, dámelo ahora mismo.

    – no, no es una grabación. En ese momento corte el vídeo, pero el sonido me traicionó y María escucho el típico sonido que se produce cuando cortas un video

    – no me lo puedo creer, miserable. Dame el móvil ahora mismo.

    Note que se estaba poniendo nerviosa y le dije:

    – bueno voy a otra taza a mear. Y me salí al pasillo de los baños.

    Ella en ese momento se levantó pues le preocupaba mucho que tuviera una imagen suya desnuda en mi teléfono. Pude apreciar toda su belleza desnuda y se me puso el pene en tal erección que estuvo a punto de explotar. Cogí mi móvil rápidamente y le saque una foto donde aparecía desnuda excepto por las tetas que obviamente no se las había desnudado para mear. Vino hacia mi corriendo y como yo era unos 10 cm más alto que ella no fue difícil para mí elevar el móvil para que no lo cogiera. Acto seguido, ella empezó a arañarme y pegarme y yo hice lo mismo en su culo desnudo. Entonces, ella viendo que no lograba nada dijo: voy a hablar con el director. Ella volvió a la taza a por su braguita que se le había caído al levantarse cuando le saque una foto por detrás en la que se veían sus nalgas desnudas y rojizas porque se empezaba a notar el azote y los arañazos. Entonces le dije:

    – haz lo que te pido y borraré los vídeos. Vete a hablar con el director y los subiré q Internet.

    – ella me suplico que no lo hiciera, y me dijo que haría todo lo que le pediría. Entonces le dije desnúdate ponte a cuatro patas y mira hacia la puerta. Si veo que vuelves la mirada, subiré los vídeos. En vez de rechistar, simplemente lo hizo. Ver su coño a 4 patas y esas nalgotas rojizas hizo que me pusiera a 100. Le saque otra foto y le dije:

    – levántate y chupámela. Ella no rechisto y obedeció. Se puso de rodillas y comenzó a mamármela. No me lo podía creer, la chica más guapa me la estaba chupando, aunque lo hacía torpemente. Daba lamidas pequeñas sobre mi glande sin mucho entusiasmo por lo que decidí yo llevar el ritmo y comenzar a penetrar su boca. Cada empuje que daba notaba como mi polla tocaba el fondo de su garganta y ella tenía pequeñas arcadas. Entonces me salió la curiosidad de si sería virgen o no y le dije que se levantara y se pusiera a 4 sobre el lavabo. Ella lo hizo, y cuando se dio cuenta de que estaba a punto de penetrarla me suplico que no lo hiciera. Me dijo:

    – por favor soy virgen, no lo hagas. Además no tienes condón.

    – quieres que borre los vídeos? Pues calla puta, y reza que no me corra sin querer en tu coño.

    Comenzó a penetrarla y ella gritaba como una loca.

    Mis embestidas eran cada vez más profundas y comencé a azotar su trasero. En ese momento me encontraba en la gloria, teniendo sexo con la chica más guapa y con el culo más apetecible. Ella gritaba como una loca y le dije que callara o nos podrían, y le puso mi mano en su boca. Entonces empezó a salir un poco de sangre y descubrí que en verdad si era virgen. No pare y seguí follando su coño hasta que estaba a punto de correrme y saque mi pene. Entonces le dije que ya quedaba menos y que llamara a su hermana Marta por el móvil y le pediría que trajera mi mochila. Ella así lo hizo y la conversación fue un poco larga pues supongo que Marta estaba sorprendida de que tuviera que traer miochila. Sin embargo, así lo hizo y se quedó en shock cuando vio que María y yo estábamos completamente desnudos. Le expliqué la situación a Marta porque si lo hacía María se pondría a llorar y lo suavicé un poco. María no rechisto porque solo quería que borrara los vídeos.

    Para mi sorpresa, Marta de repente se desnudó y me confesó que haría todo cuánto quisiera pues siempre le había gustado, y que tenía ganas de follar. Aunque me encantó y sorprendió lo que dijo Marta, hubiera deseado que hubiera sido María la que me hubiera dicho eso pues era más guapa, aunque Marta también tenía Buen tipo al verla desnuda. Entonces le pedí a María que sacara el consolador con arnés que tenía en la mochila para este tipo de ocasiones y comenzará a penetrar a Marta mientras me chupaba el pene. María se quedó en shock al tener que penetrar a su hermana pero Marta la convenció.

    Estaba claro que Marta era toda una puta y no era virgen. Marta empezó a chupármela y lo hacía increíblemente bien. Daba la midas por todo el tronco y se metía mi pene hasta la garganta. Mientras tanto, María se puso el arnés y comenzó a dar embestidas torpes sobre su hermana. Marta gemía de placer mientras su coño se veía perforado por su hermana. Estuvimos unos cinco minutos cuando yo mandé cambiar los roles y que María se sentará sobre Marta con el arnés. Lo hicieron y me estuve pajeando un buen rato viendo a las dos hermanas follar cuando me uní y rápidamente penetré a María por el culo. Esta grito y me dijo:

    – guarro por favor, déjame, me duele! Ahhh

    – vuelve a decir eso y subí los vídeos. Sus palabras en verdad me habían excitado y subí el ritmo de mis embestidas. Ella había comenzado a llorar de dolor con la doble penetración pero a Marta y a mí nos dio y seguimos perforándola. Fue genial ver a María siendo follada por su hermana y por mi, suplicando que paráramos. Estuvimos casi 10 minutos metiéndosela a María hasta que preparado para correrme la saque. Entonces vi su ano rojizo y dilatado lo que me excito tanto que casi me corro de una. Sin embargo, conseguí resistirme y puse a María de rodillas. Había llorado y eso me excito para correrme en su cara. Le obligue a chuparme los cojones mientras me pajeaba hasta que un gran chorro blanco salió de mi pene e invadió la cara de María. Con la cara tan guapa que tenía, estaba echa un asco, se le había juntado las lágrimas con el semen que cubría toda la cara y le resbalaba por las mejillas y los labios. Marta chupo parte del semen y beso a María en la boca para compartirlo. Entonces, se limpiaron y cuando estábamos a punto de salir borre los vídeos como había prometido y Marta dijo:

    – esto hay que repetirlo, que hoy yo no he sentido tu pollón dentro de mi.

  • ¿Qué será amor y qué lujuria? (2/3)

    ¿Qué será amor y qué lujuria? (2/3)

    Continuación de mi fantasía. Perdón a los lectores, hace dos años se me había traspapelado.

    —Mis hijos suponen que estoy en casa de una amiga y que estudiaremos toda la noche para entregar un trabajo en la maestría, ya ha sido así otras veces —explicó ella acariciando la cabellera del amante mientras éste se extasiaba chupándole el pecho—, mi marido sí sabe que vine contigo, pero me pidió que le envíe videos o fotos, así que no te vayas a poner remilgoso… —dijo tomando su celular y tomó una foto del avorazado amante ocupado con las tetas de ella.

    Hubo más fotos de acercamiento donde estaba clavada media verga en la panocha y el tronco brillaba por los líquidos del amor. Además, una llamada donde sólo se escucharon gemidos y gritos de satisfacción. El marido se vació jalándosela escuchando gozar a su mujer empalada por su socio. Del otro lado se escuchó un alarido: “Te amo, mi puta” cuando el marido se estaba descargando. Por último, en ambos lados de la línea, los apurados gemidos que generaban la toma apresurada de aire previos al descanso de los tres.

    La noche siguió sin más comunicación. El cornudo durmió como angelito y la pareja también, aunque de vez en cuando, con chupadas o mamadas, reclamaban otro poco de amor y dormían una vez que lo satisfacían.

    En la mañana, desayunan desnudos dándose los últimas caricias. Al terminar, se visten y ella llama a su marido para avisarle que llegará pronto.

    No ha pasado ni media hora de que ella se despidió de su amante y regresa al hogar. Sus hijos no están, andan en de paseo con sus respectivos novios. Su esposo la ve entrar y se levanta para saludarla. La besa y aspira el olor de su rostro.

    —Mmmh, hueles a amor… ¿Te atendieron bien? —le pregunta acariciándole las tetas sobre la blusa.

    —Sí, pero espero mejor atención ahorita, aprovechando que estamos solos y ando con muchas ganas… —Responde con un dulce beso que, efectivamente, tiene cierto sabor salado y aún conserva algo de la viscosidad del beso que le había dado el amante después de chuparle la vagina.

    —Te amo, putita… —le dice mientras la lleva a la recámara—. ¿No te dejó satisfecha mi socio?, malo, malo… —dice fingiendo voz triste y se apresura a desnudarla—. Vamos a ver qué tal sabes, si no te usó lo suficiente, no has de estar muy cogida.

    —Sí, me hizo lo que le pedí y como se lo pedí, me cumplió todo, pero tengo ganas de ti, de mi gran amor… —aclara ella, dejándose desnudar y, entre beso y beso, hace lo mismo con él.

    La escena no es distinta a la de la noche anterior, cuando la recibió su amante en la casa de éste: Se besan con ternura y su esposo la acaricia por todas partes, especialmente en las copas del pecho. En cuanto sus chiches quedan libres del brasier, las besa y por último se prende a los dos pezones cuyas masas se prestan para ese grato manipuleo. Suelta las tetas y el peso de éstas, aunado a la profunda chupada que les da, hacen que se estiren los pezones haciendo gozar a su esposa, pero cuando ella se retira levemente, se sueltan dando en un fuerte chasquido que se repite como ahogado eco cuando estas se golpean en el torso. Se ríen, vuelven a besarse y continúan quitándose las últimas prendas. Al bajarle el calzón a su mujer, él observa asombrado el hilo del tampón.

    —¡Cómo!, ¿Estás reglando? ¡Hace años que esto no pasaba! Has de estar mal, vamos al médico, ¡pronto, vamos a vestirnos! —la exhorta, dándole su ropa e iniciando él lo propio con su vestimenta. No era para menos, ya hacía tiempo que la habían operado de la matriz para erradicar unos miomas, benignos, pero quedó cancelado el aparato reproductor y las periódicas molestias menstruales.

    —¡Ja, ja, ja, ja! No tonto, es el platillo que te preparamos al despertarnos… —le dice quitándole de las manos la ropa y dejándola junto con la de ella sobre la silla—.

    Él no entiende, su asombro es grande y no responde a los mimos de su esposa quien lo abraza y se dejan caer en la cama.

    —Si no tienes hemorragia, ¿por qué traes el tampón?

    —Al ratito verás. ¿Te acuerdas que la vez anterior que fui con mi amante, apenas regresé me desnudaste y te pusiste a chuparme la vagina?

    —Sí, estabas riquísima, muy bien “regada”, y te lo dije: “Me gustas así de cogida, porque sabes a puta y mi verga resbala muy bien en la cueva calientita y dilatada por el uso.”

    —Te dije que la próxima vez te traería la leche para ti y eso hice, por eso me puse el tampón con un “hulito”.

    Saca el tampón y le ofrece la vagina a su marido. Mientras el cornudo se deleita chupando la raja de su mujer, extrayendo el atole que ella hizo con la leche del amante obsequioso, ella chupa, como si de un caramelo se tratara el condón que sirvió de obturador evitando que escurriera la mezcla de amor.

    —¡Puta! —dice el cornudo antes de comenzar a deleitarse lamiendo y sorbiendo la panocha usada de su esposa bien regada por el amante.

    Al terminar de paladear el desayuno se acuesta sobre ella y la besa al copular. Ella prueba el sabor del amante en la boca del marido y el abrazo se vuelve trepidante. Siente la verga de su esposo más grande que otras veces y su orgasmo es simultáneo.

    —¡Te amo, putita! —dice antes de darle otro beso, tomando una teta en cada mano.

    Por la pasión con la que su mujer le responde le vuelve a crecer el miembro que aún no le sacaba. “¿Aún podrás?”, le pregunta a su esposa. “Sigue, me gusta sentirte deseoso”, le responde ella.

    El amor continúa hasta que quedan agotados.

    —¡Qué filoso estabas! —le dice ella acariciando el pene desde los huevos hasta el capullo—, pensé que con la venida que te escuchamos anoche por el teléfono, te encontraría deslechado.

    —No me vine sólo simultáneamente a ustedes, pero esa fue la última mía. También con las fotos donde el puto ese te mama las chiches, y la otra donde te está metiendo la verga —le confiesa—. Pero desde que me avisaste que ya venías, se me volvió a parar. ¿Te dejaron bien servida?

    —Sí, pero me fascino sentirte caliente por las fotos y la llamada. ¡Imagina si hubieras estado ahí!

    —Pronto habrá oportunidad de invitarlo para que te pongas cachonda entre dos vergas, mi esposa hermosa —dijo antes de mamarle y magrearle las tetas…

  • Seducida y desvirgada por mi hermano

    Seducida y desvirgada por mi hermano

    Desde niños nuestros padres nos dejaban solos en casa por la noche y se iban a trabajar en el estraperlo que era lo que daba de comer en aquellos tiempos.

    Yo era un año menor que mi hermano Julito, que era quien se quedaba a cargo de la casa, una casa nueva producto del «trabajo» y de untar a la guardia civil y a los carabineros.

    Los años pasaron. Se acabara el estraperlo de café y llegara el del tabaco. Julito ya era Julio y yo de Julita pasara a ser Julia. Por las noches lo sentía hacer sus cosas, o sea, pajas y yo no podía evitar masturbarme imaginando que estaba en la cama de mi hermano. Lo cierto es que estaba todas las noches con la oreja puesta para ver si comenzaban a chirriar los muelles de su cama.

    Aquella noche de verano sentados en dos sillas, frente a frente y al lado de la cocina de hierro, me preguntó:

    -¿Puedo hacerte una pregunta íntima antes de irme para cama, Julia?

    -Responda lo que responda me la vas a hacer… Pregunta.

    -¿Te haces pajas?

    Le mentí.

    -No, y si las hiciera no te lo diría.

    -Eso es un sí.

    Para que os situéis os diré que mi hermano en aquel entonces era moreno, delgado, alto y fuerte y vestía unos vaqueros y una camisa. Yo era delgada, de estatura mediana, de ojos marrones, cabello negro que me llegaba a la cintura y que llevaba recogido en dos trenzas. Tenía las tetas duras y el culo prieto. Esa noche llevaba puesto un viejo vestido azul que me daba por encima de las rodillas al que cubría un delantal.

    -Eso es un no. ¿Pero para qué querías saberlo?

    -Para cuando vuelva a hacer una paja… Dime la verdad. ¿Las haces?

    Cómo ya os he dicho me masturbaba, pero ni borracha se lo iba a decir a mi hermano, por eso le dije:

    -Esas son cochinadas que hacen los hombres.

    -Creía que las mujeres también os tocabais.

    -Creías mal.

    -¿Quieres saber cómo la hago yo?

    Me puse aún más seria de lo que ya estaba.

    -No.

    -Te lo diré igual. Te doy besos, te como las tetas y te la meto.

    Lo miré con cara de mala hostia

    -¡¿Has dicho te la meto?!

    Se pasó mi cara de mala hostia por el forro de los cojones.

    -Y te doy besos y te como las tetas.

    -¿Y no me la metes en el culo? Porque ya puesto…

    -No se me había pasado por la cabeza. ¡Qué paja va a caer esta noche!

    Iban a caer dos. Sabiendo lo que estaría pensando…, pero volvamos a la conversación.

    -¡Y me lo dices a la cara!

    Mi hermano ya estaba desatado.

    -Te lo diría mejor al coño y al culo…

    -¡Te la estás jugando, Julio!

    -Lo sé. ¿Quieres saber cómo la hago yo?

    -¡No!

    Era igual lo que le dijera. Se levantó de la silla en la que estaba sentado y me preguntó:

    -¿Has visto alguna polla empalmada?

    -No.

    -¿Quieres ver la mía?

    -No.

    Echó la mano al paquete.

    -Mejor así, si la ves te enamorarías de ella.

    Se estaba pasando de chulo.

    -¡¿Pero tú quien coño te crees que eres?!

    -Picha de Oro, me lo dijo una mujer que la tuvo dentro del coño.

    Sentada en mi silla y mirando hacia arriba, le dije:

    -A ti no te la vio nadie. Seguro que tienes un calcetín dentro del calzoncillo.

    -¿La saco?

    Entre nosotros. Tenía ganas de ver cómo era una polla, así que le dije:

    -Vas a hacer lo que te dé la gana…

    Mi hermano sacó la polla. La tenía tiesa y era gorda y larga.

    -¡Qué barbaridad! Guarda esa cosa.

    Julio comenzó a menearla. Giré la cabeza para no verlo

    -¿Quieres mamarla?

    -¡¿Qué?! ¡Eres un enfermo!

    -¿Por querer que me la mames?

    -¡Por qué soy tu hermana!

    Me la puso en los labios.

    -¿No tienes curiosidad por conocer el sabor de mi leche?

    Abrí la boca para decirle que no. La polla entró en mi boca y chocó con la lengua. Giré la cabeza, la saqué de la boca y escupí en el piso, Julio me preguntó:

    -¿No te gustó?

    -¡Qué asco!

    -Enséñame las tetas.

    La cosa se empezaba a calentar demasiado.

    -Le voy a decir a papa lo que me estás haciendo.

    -Me la suda que se lo digas, yo le diré que fuiste tú la que quiso follar conmigo.

    Mi hermano comenzó a menear la polla con más celeridad, le dije:

    -Eres un cabrón.

    Sonriendo me respondió:

    -Si, y me voy a correr.

    Julio cerró los ojos y meneándola soltó un chorro de leche que fue a parar encima de la cocina de hierro, luego vi cómo salían chorros cada vez con menos fuerza hasta que dejó de echar leche. Yo debía estar colorada cómo un pimiento morrón, pues sentía la cara caliente, la cara caliente y el coño encharcado. Con la polla tiesa en la mano me dijo:

    -¿Me las enseñas ahora?

    Tenía ganas de enseñarle las tetas y de mucho más, pero le dije:

    -No te voy a enseñar nada.

    Me bajó la cremallera trasera del vestido y lo quitó hasta la mitad. Me sacó el sujetador y vio mis tetas, unas tetas grandes, blancas cómo la leche, con pequeños pezones y grandes areolas oscuras. Le pregunté:

    -¿Ya estás satisfecho?

    -No, quiero más.

    Julio frotó la polla en los pezones primero y por todo el contorno de las tetas después. Yo no me movía ni protestaba. La verdad es que me estaba gustando. Me pasó la polla por los labios. Sin querer queriendo, saqué la lengua y al frotarse la polla contra ella se volvió a correr. El primer chorro entró en mi boca, luego viendo cómo salía en resto de la leche pasé la lengua por los labios y la tragué.

    Al acabar me preguntó:

    -¿Quieres ver cómo me corro otra vez, Julia?

    Lo que quería era correrme yo, pues la humedad de mi coño era tanta que había traspasado mis bragas y ni vestido y mojaba el asiento de la silla, le dije:

    -Si, tragar la leche que entró en mi boca hizo que mojara las bragas.

    Había empezado a ofrecerme y mi hermano lo había pillado.

    -¿Me enseñas el coño?

    No podía darme de golpe.

    -No, no que luego vas a querer más.

    -Me conformo con verla.

    -Júralo.

    -Te lo juro.

    Estaba cachonda perdida. Me puse en pie, quité el vestido y quedé en bragas blancas, medias de lana fina de color negro sujetas con unas ligas blancas y zuecos. Julio me dijo:

    -¡Eres la cosa más bonita que vi en mi vida!

    -No creo que sea la cosa para tanto.

    -Lo es. Baja las bragas.

    Ya me di del todo.

    -Bájamelas tú.

    Julio me bajó las bragas y vio su primer coño, sí, su primer coño, pues días después supe que lo de Picha de Oro se lo había inventado.

    -Quiero ver tu coño por dentro.

    Deseando que me lo comiera, le dije:

    -Haz lo que quieras.

    Se agachó, lo abrió con dos dedos y vio lo empapado que estaba.

    -¿A qué sabrá?

    Ganas me dieron de cogerle cabeza y llevar su boca a mi coño, pero quedaría cómo una puta. Así que lo dejé a su aire. Mi hermano puso la yema de un dedo en la entrada de mi vagina, lo llevo a la boca, probó mis jugos y me dijo:

    -Está rico.

    Ver cómo chupaba el dedo me puso negra, pero me hice la decorosa.

    -Eres un cochino.

    -¿Me dejas frotar la polla en tu coño?

    Estaba deseando sentir algo entre mis piernas.

    -Frota, pero no metas.

    Julio me frotó la cabeza de la polla por todo el coño. Cuando rozaba la entrada de mi vagina deseaba que me la metiera y me desvirgara, pero no lo hizo… Acabó frotándola con mi clítoris y corriéndose sobre él. Antes de acabar de correrse él comencé a correrme yo. El placer que sentí fue tan grande que mis piernas flaquearon. Si no me agarro al cuello de mi hermano acabo con el culo en el piso.

    Al acabar de gozar le mentí con descaro.

    -Me he corrido por primera vez. Fue algo maravilloso.

    -¿Follamos ahora?

    Me separé de él, y luego me pasé tres pueblos al decirle:

    -¡Juraste que no ibas a querer nada más!

    -Vale, vale, perdona.

    Al ver a mi hermano alejarse de mí me entraron ganas de llorar. Por tonta me quedaba sin follar.

    Al día siguiente, según me contaría más tarde, Julio anduvo por el monte en busca de una pastora que era tía nuestra y muy amiga suya. Se llamaba Celestina y estaba viuda. Cuando la encontró, le ofreció un cigarrillo Marlboro, Celestina se lo cogió. Dándole fuego le preguntó:

    -Me gustaría saber algunas cosas fuertes y no tengo a quien preguntarle.

    -Pregúntale tu padre.

    -Me mataría.

    -Pues a tu madre.

    -Conociéndola se que me diría que le preguntase a mi padre. Solo tú me puedes ayudar.

    -¿Y tus amigos?

    -Mis amigos no tienen no pajolera idea de sexo.

    -No sé, esto podría acabar cómo el rosario de la aurora.

    -¿Por qué?

    -Porque llevo cinco años viuda.

    -¿Y?

    -Y tú eres tonto, coño, no me extraña que quieras… A ver. ¿Qué quieres saber?

    -¿Las mujeres os hacéis pajas?

    -¡Buenooo!

    -¿Qué pasa?

    -Nada, no pasa nada. Sí, las hacemos, especialmente yo que hace años que no consumo.

    -¿Qué es lo que no consumes?

    -Tonto, perdido, eres tonto perdido. Siguiente pregunta.

    -Cómo hay que follar una mujer para que se corra.

    Celestina, que tenía treinta años y un buen cuerpo, le preguntó:

    -¿Es virgen la chavala?

    -No sé.

    -Verás, Julio, lo primero y más importante es que no se entere tu madre de que te enseñé a follar. Ahora vamos al tema…

    La interrumpió.

    -Espera un momento, tía.

    Mi hermano sacó de sus bolsillos un bloc y un lápiz. Celestina le preguntó:

    -¿Qué coño haces?

    -Tomar notas para después estudiarlo todo bien.

    -¿No irás también a hacer dibujos?

    -Si hace falta los haré.

    -¡Hay que joderse! En fin, lo segundo es que al principio hagas todo muy despacito. Lo tercero…

    Cuando Celestina acabó con la lección, se vistió y limpió la leche de sus tetas con un pañuelo. Sí, has leído bien, se vistió, se limpió la leche de las tetas y le dijo a mi hermano:

    -Esa polla tuya va a hacer feliz a muchas mujeres.

    Dos días después jugando una partida a la brisca en la cocina me dijo Julio:

    -… Por cierto, las mujeres os hacéis pajas. Vi a una mujer hacerla y correrse.

    -Sí. ¿Y qué más?

    -Que me llevó la cabeza al coño y me mandó que le lo lamiese.

    -Ya. ¿Para qué?

    -Para volver a correrse.

    No le creía una palabra, pero me gustó que me hablara de guarrerías.

    -¿Y qué más, don Juan?

    -Pues me aprendió a comer unas tetas, a comer un coño y a follar a una mujer de modo que acabe corriéndose.

    -Creí que Picha de Oro ya sabía hacer esas cosas.

    -Te mentí. En mi vida había visto un coño antes del tuyo

    -¿Y me quieres mentir otra vez?

    -No, te he dicho la verdad.

    -¡¿Quién te enseñó?!

    -No te lo puedo decir.

    -Entonces cállate, tramposo. En el pueblo no hay una mujer que sea tan puta.

    -Esa mujer no es una puta…

    -No, es una santa. Si no me vas a decir el nombre, cierra la boca y no molestes.

    Quería follar conmigo y cantó.

    -La que me enseñó a hacer que se corra a una mujer comiéndole el coño fue la tía Celestina.

    No me lo podía creer.

    -¡¿Le comiste el coño a la tía Celestina?!

    -Comí.

    -¿Y se corrió en tu boca?

    -Corrió y me tragué tres de sus corridas.

    -¡¿Pero cuántas veces se corrió?!

    -Siete, se corrió siete veces.

    -Mientes.

    -No, no miento, se corrió siete veces, tan cierto cómo que es de noche.

    No me quedó más remedio que creerlo.

    -¡Es puta, pero puta con ganas!

    -Ganas tenía, sí. ¿Te besó alguien con lengua, Julia?

    -¡Si alguien me hubiese metido la lengua en la boca se la hubiese arrancado de un mordisco!

    -Pues es muy excitante.

    -¿También hubo besos?

    -Si se folla tiene que haber besos en la boca, en el coño, en el ojete…

    Aquello era nuevo para mí.

    -¡¿En el qué?! ¿En el ojete has dicho? ¡No serías tan guarro!

    -Lo fui.

    Puse cara de asco.

    -¡Eres repugnante!

    -Era para que después se la metiera en el culo.

    -¡Qué degenerada!

    -A mí me gustó y a ella también.

    -¡No me digas que se corrió dándole por el culo!

    -Corrió, corrió. ¡Y cómo se corrió!

    La verdad es que estaba asombrada con lo que oía.

    -¡Qué zorra!

    -¿Quieres que te haga correr a ti, Julia?

    -No, gracias. Soy una mujer decente.

    -Ya te corriste…

    Me había pillado.

    -¡Qué cabrón eres!

    -Me gustó ver cómo te corrías.

    -Y a mí ver cómo te corrías tú, pero ahora quieres follar y eso ya es otra cosa.

    Me levanté de la mesa esperando no volver a arrepentirme. Mi hermano me dijo:

    -Te correrías cómo una puta si te comise el coño.

    Ricé el rizo.

    -¿Una mujer decente correrse cómo una puta al comerle el coño? Lo dudo, y lo dudo porque una mujer decente no deja que se lo coman.

    -Si cambias de opinión sabes donde está mi cama.

    -¡Sueña!

    Julio con voz pausada, me dijo:

    -Mi lengua en tu boca, mi lengua en tus tetas, mi lengua en tu coño…

    Eché las manos al bolsillo del mandil, saqué una goma, recogí el pelo, lo até con ella y después de hacerme una coleta y de sentir como mi coño mojaba más las bragas, le dije:

    -Se ve que tienes mucha lengua, pero no voy a cambiar de opinión.

    -Mi lengua en tu ojete…

    Me hice la cabreada por última vez.

    -¡Calla de una puñetera vez!

    Mi hermano ya se había subido a la parra.

    -Prefieres hacerte una paja imaginando que te lo como todo. Porque las haces. ¿A que sí?

    -Nunca debí enseñarte nada.

    Julio me cantó mientras me iba:

    -Tú que lo tienes no lo quieres dar, cuando seas vieja lo has de salar…

    Me agaché y saque un zueco. Julio me dijo:

    -Ven a darme si te atreves.

    Caminé hacia él cojeando y con el zueco en la mano. Se largó corriendo para su habitación. Saqué el otro zueco y fui tras él. Me di cuenta de que estaba dejando que lo alcanzara. Por eso no me sorprendió que tan pronto cómo llegué a su lado, justo bajo el marco de la puerta de su habitación, se diese la vuelta, me agarrase por la cintura y me echase sobre el piso de madera. Le dije:

    -¡Suéltame, cabrón!

    En vez de soltarme su boca buscó mi boca. Yo moví la cabeza de un lado al otro huyendo de ella y llamándole de todo menos bonito. Al girar la cabeza me besaba la mejilla, luego metía la lengua dentro de mi oreja. Giraba la cabeza y me hacía lo mismo en la otra oreja, me mordía el lóbulo… Así estuvo un rato, escuchando los sapos y culebras que salían por mi boca y moviendo su dura polla entre mis piernas. ¡Cómo me puso el cabronazo! Cuando dejé que me besara con lengua tenía las bragas encharcadas.

    -Este beso me lo vas a pagar.

    Me dio otro sin soltarme.

    -Después de haberte besado ya no me importa morir.

    Una de dos, o mi hermano estaba colado por mí o me la quería colar. Yo prefería que fuese lo segundo. Me volvió a besar. La hostia es que lo hacía con una dulzura que era cómo si yo fuera para él algo muy, muy especial. Al dejar de besarme le dije:

    -No besas mal, pero si es verdad que me quieres suéltame.

    Me soltó, se levantó, caminó hasta la cama, se sentó en el borde, me miró y me dijo:

    -Lo siento, Julia.

    Sentada en el piso y con cara seria le dije:

    -Aún no lo sientes, pero lo vas a sentir cuando se lo diga a papá.

    -Lo tengo merecido.

    Yo ya tenía unas ganas de guerra brutales, por eso bajé el tono de mi voz al decir:

    -A ver, alma cándida. ¿Qué esperabas que pasase?

    -Esperaba calentarte a ver si conseguía que me la mamases.

    -Y me calentaste, pero eres mi hermano. ¿Cómo te voy a hacer una mamada?

    -Con la boca.

    -Ya, la mamadas se hacen con la boca, pero aunque no fueras mi hermano no sabría cómo hacerla.

    -Es fácil, ya has visto cómo hago la paja, pues es hacer una paja y al mismo tiempo chupar.

    De repente me entraron unas ganas locas de chupar su polla y de sentir otra vez la leche en mi boca. Le pregunté:

    -¿Cómo se chupa?

    -Cómo si le estuvieras chupando la cabeza a una faneca, supongo.

    Ya me tiré al vacío.

    -Ven.

    Mi hermano vino a mi lado y sacó la polla tiesa. Me puse de rodillas, le cogí la polla con mi mano derecha y se la meneé tal y cómo le había visto hacer a él. Meneándola la metí en a boca, la apreté con mis labios y mi lengua, y chupé la cabeza cómo si fuera la de una faneca… Mi hermano me duró poco más que un suspiro. Al correrse vi cómo le temblaban las piernas y sentí los chorros de leche caer en mi boca. Tragándolos mi coño se abría y se cerraba y no paraba de echar jugos que caían al piso.

    Al acabar de correrse me dijo:

    -¿Jugamos?

    Yo quería que me follara, pero me daba vergüenza decírselo, así que le seguí la corriente

    -¿A qué?

    -Podríamos jugar a que tú eres una gata en celo y yo un gato que va detrás de ti.

    Estaba tan cachonda que si me propone jugar a darme por el culo le digo que me dé, pero aquello era una solemne tontería.

    -¿Y eso lo pensaste tú solito?

    -Sí, fue lo que pensé en mi última paja.

    -¡Joder como estas, Julio!

    -Estoy empalmado.

    -Ya veo, pero me refería a cómo estás de la cabeza

    -De la cabeza, del tronco…

    No podía dejar que la cosa se enfriase. Era una solemne tontería pero con que condujese a que me desvirgase e hiciera que me corriese la di por buena.

    -Vale. ¿Qué tengo que hacer?

    -Lo que te dije, andar a gatas y maullar.

    -¿Tú también vas a gatear?

    -Sí, iré a gatas detrás de ti.

    Tenía que preguntárselo.

    -¿Follaremos?

    -Eso después, antes te haré otra cosa.

    -¿Qué cosa?

    -Ponte a cuatro patas, gatea, y lo sabrás.

    Por decir algo, le dije:

    -Voy a jugar contigo, pero si al metérmela me duele y te mando parar, paras.

    -Tú mandas, Julia.

    Me arrodillé, me puse a cuatro patas y a cuatro patas fui gateando y dando vueltas alrededor e imitando a una gata.

    -Miauuuuu, miauuuuu, miauuuu…

    Me veía ridícula hasta que sentí cómo la lengua de mi hermano apretaba el vestido contra mi coño. Le dije:

    -Creo que me va a gustar este juego, gatito.

    El gatito me levantó la falda y sentí cómo su lengua apretaba mis bragas contra el coño. Seguí gateando y maullando. Bajó mis bragas encharcadas. Me echó las manos a la cintura y me lamió el coño y el ojete. Se habían acabado los maullidos y el andar a gatas. Me abrí de piernas para facilitarle el trabajo, pero mi hermano no lo había imaginado así. Se echó boca arriba y puso su boca debajo de mi coño. Se lo puse en la boca, él echó la lengua fuera y frotándome contra ella le pregunté:

    -¿Es de esta manera cómo lo imaginaste?

    -No, estabas desnuda.

    Me quité el vestido y el sujetador, y después con su lengua dentro de mi coño le pregunté:

    -¿Está más rico mi coño que el de la tía?

    -Mucho más rico.

    -¿Son más bonitas mis tetas?

    -Son mil veces más bonitas.

    Ya entregué todo el equipo.

    -¿Quieres que me corra ya?

    Con sus manos magreando mis tetas, me respondió:

    -Córrete.

    Volvió a enterrar su lengua en mi coño. Aceleré los movimientos de pelvis y con la lengua saliendo y entrando en mi coño le di una corrida en la boca que creí que lo ahogaba.

    Al acabar de tragar, me dijo:

    -Dame ahora el ojete, Julia.

    No la iba a joder con algún comentario que lo ofendiera. Le puse el ojete a tiro y comenzó a meter y a sacar la lengua de él, luego metió dos dedos dentro de mi coño y empezó a hacerme una paja con la lengua y con los dedos. Cuando me iba a correr, me dijo:

    -Métela en el coño.

    No me hice de rogar. Puse el coño sobre la polla y empujé. Entró tan apretada que de estar a punto de correrme pasé a no sentir más que molestias. Me había desvirgado yo sola. Aquello no era cómo en mis pajas. No me gustaba y le dije:

    -¿Y si me la comes otra vez?

    -Después.

    Largo me lo fiaba. Mi hermano me volvió a magrear las tetas, luego me dijo:

    -Dame las tetas a mamar.

    Le puse una teta en la boca y al inclinarme la polla dejó de molestarme. Luego de comerme esa teta con mucha delicadeza, nos besamos un rato. Cuando le di la otra teta a mamar la delicadeza había desaparecido. Me la mamó cómo si fuera un lobo. Yo no sabia porque era, pero era porque se iba a correr. Lo supe cuando sentí la polla latir dentro de mi coño. La sacó, metió la punta de la polla en mi ojete y se corrió dentro de mi culo. Después la metió en el coño de nuevo

    -¡Serás hijo de puta! Podría quedar preñada.

    -Por el culo no empreña una mujer.

    -¡Podrías llevar leche en la punta! ¡¡Te mato!!

    Empecé a darle tortazos, en una mejilla, en la otra…

    Al pegarle me excité. Mi coño comenzó a latir y sin poder evitarlo le bañé la polla con una corrida tan rica que casi me muero de gusto.

    Al acabar de correrme quería más y mi hermano la seguía teniendo dura dentro de mi coño, pero después de pegarle y de llamarle hijo de puta me daba corte seguir follando, mas los astros se alinearon a mi favor… Mi hermano comenzó a empujar con su polla. Esta vez la que se inventó un juego fui yo. Sin quitar la polla levanté una mano y dije:

    -Estate quieto.

    Siguió empujando.

    -Cómo sigas te doy.

    Sin dejar de empujar me echó las manos a las tetas. Yo le eché la mano al cuello y se lo apreté.

    -¡Suelta mis tetas, coño!

    -Me pellizcó los pezones.

    Me gustó, pero le di una bofetada

    -Plas.

    -Si aprietas otra vez te aprieto yo los huevos.

    Dejó de pellizcarme los pezones y me dijo:

    -Dame un beso, Julia.

    Le escupí en la boca. Me estaba sintiendo mala y me gustaba.

    -Me das asco.

    Echó sus manos a mi cintura, me levantó unos centímetros y me folló cada vez más aprisa. Me acosté sobre él para que me follara cómo es debido. Mis labios se acercaron a los suyos y cuando saqué la lengua para besarlo me escupió en la boca. Ya estaba buena de ir, pero el escupitajo, el beso que me dio a continuación y la polla entrando y saliendo de mi coño a mil por hora hicieron que me corriera con una fuerza brutal.

    Al acabar de correrme sentía la polla de mi hermano latir dentro de mi coño. La saqué y vi que estaba cubierta por los jugos de mi corrida. Lamí los jugos. Ya no me sentía sucia, me sentía puta, pero, puta, puta. Al meter la polla en la boca y chupar mi hermano se corrió cómo un pajarito. ¡Qué rica estaba su leche!

    Aún hoy en día esta rica, está más rica que la de mi marido.

    Quique.

  • Redención materna

    Redención materna

    Para muchos, una madre representa un símbolo de amor, compasión, ternura, y un refugio al cual acudir cuando tenemos miedo o nos sentimos abatidos. La figura materna es considerada una de las más nobles y santas de este mundo, al grado de que cualquier persona de bien se siente ofendida profundamente cuando alguien le falta el respeto, siendo capaz hasta de golpear a la persona que ha osado cometer tal blasfemia. Sin embargo, hoy no hablaremos de una mujer que merezca respeto ni reconocimiento, pues esta es la historia de una mujer malvada y degenerada, que está a punto de cometer un acto atroz el cual, irónicamente, la llevo a la redención.

    En una institución bancaria, trabajaba, en la zona de recepción al público, una mujer llamada Amanda. Ella era una mujer pálida, de pelo castaño, cuerpo grueso pero sexy y, aunque contaba con una parte delantera no muy llamativa, lo compensaba con un trasero gordo de abundantes proporciones. Sin embargo, pese a sus cuerpo celestial, Amanda era una mujer que se había divorciado hacia unos cuantos años y, desde ese día, no ha vuelto a saber nada de su ex esposo, ni ha vuelto a entablar relaciones con ningún otro hombre.

    La vida de Amanda era muy monótona, pues todos los días parecían el mismo para ella: se levantaba, desayunaba, iba a trabajar, volvía a casa, miraba su novela, se entretenía haciendo algún crucigrama y/o juego de mesa para uno, y luego se iba a dormir solo para que, al día siguiente, la rutina se repitiera al pie de la letra.

    Durante su descanso, la Milf fue a la sala de recreación para tomarse un café junto con sus compañeros.

    “oye, Amanda ¿ya decidiste que hacer?” pregunto una de sus compañeras

    “¿sobre qué?”

    “¿Cómo que sobre qué? Sobre tu cumpleaños, tonta, es la semana que viene”

    “¡tienes razón!” reacciono ella, sorprendida “¡he estado tan metida en el trabajo, que me he olvidado hasta de mi propio cumpleaños!”

    “¿y vas a hacer algo para celebrarlo? No todos los días se cumplen 40 años”

    “la verdad, no. Las fiestas rompen mi perfecto esquema de vida, y prefiero que se mantenga tal cual esta. De todas formas, gracias por la idea”

    “como quiera” dijo la compañera, y luego Amanda se fue de regreso a trabajar.

    “¡esa mujer sí que es muy rígida!” dice otro empleado, quien había escuchado toda la conversación “nunca sale con nadie, y siempre vive de acuerdo a su rutina ¡es realmente muy aburrida!”

    “a lo mejor esa sea la razón por la que su esposo la dejo y el verdadero motivo por el cual, pese a ser una mujer hermosa y de nalgas gigantes, no es capaz de conseguir pareja” dijo ella

    Mientras tanto, Danny, el hijo de 18 años de Amanda, acompañado por su amigo, fue a un callejón a reunirse con otro par de chicos.

    “¡llegan tarde!” reclamo uno de los chicos, molesto

    “discúlpenos, es que tuvimos que hacer un trayecto más largo para evadir a la policía” dijo Danny

    “como sea ¿la tienen?”

    “una bolsa de primerísima calidad tal cual lo acordado” dice el hijo de Amanda, y le entrega una bolsa de pastillas alucinógenas al otro chico

    “¡genial!” dice el chico, quien recibe la bolsa, y le entrega a Danny un fajo de billetes “¿sabes? Tengo una prima a la cual le podría gustar tus “golosinas” ¿Por qué no nos reunimos aquí la semana que viene en este mismo horario?”

    “me parece bien” dice él, y le da un apretón de manos a su comprador “¡un placer hacer negocios con usted!”

    Una vez que los chicos se fueron, Danny y su compañero se alejan del callejón. Una vez en un lugar seguro, Danny le entrega la mitad del dinero a su socio.

    “¡todo está saliendo de perlas, viejo!” exclamo el socio

    “en eso tienes razón, pero ya nos estamos quedando cortos de inventario ¿puedes decirle a tu contacto que nos pase más mercancía?”

    “yo puedo conseguirte todas las pastillas que me pidas, siempre y cuando las puedas esconder bien”

    “descuida, ni la Virgen María podría encontrar mi escondite. Por cierto ¿Qué harás con tu dinero?”

    “yo voy a comprarme una consola de última generación ¿y tú?”

    “yo quiero comprarme una nueva bicicleta, y también quiero hacerle un lindo presente a mi mama, porque cumple años la semana que viene. Ya que ella no hará fiesta, quiero darle algo muy bonito”

    “¿no hará fiesta para celebrar sus 40 años?” pregunto sorprendido “viejo, perdóname que te lo diga, pero tu madres es más aburrida y amargada que el color gris”

    “lo sé, pero es mi madre y, aunque nunca muestre emociones, quiero darle un bonito gesto para hacerla sentir mejor y para que me dé algo de su amor materno ¡quiero sentirme realmente querido por mi madre!”

    Tras charlar durante un rato, Danny se despide de su compañero y regresa a su casa. Una vez que ingresa a su hogar, Danny ve a su madre jugando al solitario con un viejo maso de cartas.

    “hola mama ¿Cómo fue tu día?” pregunto alegremente el hijo

    “bien” respondió ella, con un tono seco, mientras seguía jugando como si nada

    “¿te fue bien en el trabajo?”

    “si”

    “¿quieres que ordene algo para comer?”

    “si quieres”

    “bueno… me voy a mi habitación” dijo él, algo frustrado

    “pues ve” respondió ella, y Danny se fue

    “¡qué gran conversación que tuvimos, como todos los malditos días!” pensó Danny, frustrado “pero no importa porque, cuando vea el regalo que le tengo, va a saltar de emoción”

    Un par de días después, el socio de Danny se reúne con él en el patio trasero de su casa.

    “¿es seguro estar aquí?” pregunto él, preocupado “¡tu madre podría vernos!”

    “no lo hará, es su hora de la siesta, y despertara dentro de 45 minutos, así que apúrate” dijo Danny “¿tienes el envío?”

    “aquí tienes” dijo el chico, y le entrego a Danny una bolsa de pastillas

    “¡perfecto! Esta noche hare la lista y la semana que viene haremos los envíos”

    Danny se despide de su socio, y este se va sin que nadie se dé cuenta.

    A la semana siguiente, Amanda se despierta para iniciar con su rutina diaria y, al ir al comedor, ve que su hijo ya le había hecho el desayuno y que ya se había ido a la escuela (cosa que no le importó en lo mas mínimo). Luego, la milf ve que su contestadora tenía un mensaje, y decide reproducirlo. El mensaje decía lo siguiente:

    “hola a todo el personal, les habla el gerente del banco. Verán, ha habido un incidente, al parecer una toma de corriente sufrió un cortocircuito y ha provocado un incendio en el banco. Afortunadamente, nadie ha salido herido, los daños materiales han sido mínimos, y el sistema anti-incendios ha logrado apagar el fuego pero, por razones de seguridad, hemos decidido cerrar el banco por hoy, para darle tiempo a los expertos para que reparen todo y, de esa manera evitar nuevos incidentes a futuro ¡disfruten su día libre!”

    “¡no puedo creerlo!” pensó Amanda, preocupada “¡esto altera completamente mi rutina! Se supone que debo ir a trabajar diez horas por día ¿ahora qué carajo voy a hacer durante todo ese tiempo?”

    Al estar fuera de su rutina, Amanda no sabía qué hacer con su vida, pues era como si todo su mundo se hubiera desplomado. Para intentar distraerse y no pensar en ello, ella decide ponerse a reglar su ropero (el cual no estaba desacomodado, así que decidió desordenarlos solo para poder acomodarlo). Al tirar todo al suelo, Amanda se encuentra con un álbum de recuerdos, de esos que los ex alumnos de una escuela se llevan al graduarse.

    “¡que bien! mi álbum de la secundaria” pensó ella, mientras lo agarraba “hacía años que no lo veía… ahora que lo pienso, no recuerdo nada de mi adolescencia ni de mi vida juvenil. Ahora si tengo algo que hacer, podre matar el tiempo mientras recuerdo el pasado”

    Luego, Amanda se prepara un café, se sienta en el sofá de su sala, y se prepara para leer el Álbum.

    “veamos cómo ha sido mi vida escolar. De seguro estará llena de premios académicos y de buenas notas” pensó ella pero, al abrir el libro, se llevó una gran sorpresa “¡pero qué demonios!”

    En vez de contener fotos escolares, el diario tenía un montón de recortes de diario, con titulares tales como: “Amanda, la apodada “Hija de Satanás, provoca una explosión en clase de química”, “Amanda, una estudiante joven, es expulsada de la escuela después de chantajear a la hija de su directora para que esta tuviera sexo lésbico con ella”, “policía es despedido después de que este aceptase sexo oral de una chica llamada Amanda, la cual estaba detenida por conducir borracha y desnuda”, etc. Al ver todos los recortes, la milf no pudo hacer otra cosa que quedar en shock.

    “¡no puede ser! esta no puedo ser yo… o si” dice ella, y los recuerdos bloqueados de su adolescencia comienzan a resurgir.

    Resulta ser que, cuando era joven, Amanda era una chica problemática, rebelde, y hasta maligna, la cual disfrutaba de hacer bromas pesadas y de cometer actos completamente repudiables, embarazosos, y hasta de mal gusto, solo por el simple hecho de hacerlo. Algunas de las bromas de Amanda iban desde cosas inofensivas y hasta típicas de la adolescencia (como lanzar bolitas de papel ensalivadas en clase, ponerle una chinche en el asiento al profesor, o robarle el novio a una chica y/o amiga) pero otras ya rayaban en lo macabro y hasta en lo psicótico (como robarle dinero a sus padres, tener sexo con cinco chicos en el gimnasio de la escuela a plena luz del día, o provocar peleas entre los alumnos solo por diversión).

    Para intentar descubrir la razón del mal comportamiento de su Amanda, sus padres contrataron a varios psicólogos experimentados, pero ninguno pudo dar una razón coherente de porque Amanda hacia lo que hacía, pues ella nunca tuvo una infancia trágica o una mala experiencia con un chico. Ella, simplemente, era una persona que disfrutaba mucho del sexo y de ver el mundo arder.

    Un día, tras haber robado el auto del director de su escuela y haberlo estrellado a propósito contra la casa de este, los padres Amanda, quienes ya estaban hartos de la conducta de su hija, decidieron internarla en un reformatorio para chicas problemáticas. El reformatorio en donde Amanda había sido recluida era famoso por su rigidez y por sus métodos brutales pero efectivos de impartir disciplinas a las jovencitas problemáticas y, tras más de dos años de intenso cautiverio, la chica rebelde se convirtió en una muchacha aburrida, pero muy aplicada y que seguía las reglas y su rutina al pie de la letra. Desde entonces, ella no ha vuelto a incumplir la ley

    Como ella ya había quedado marcada de por vida en su antigua ciudad a causa de sus maldades previas, Amanda decidió mudarse a otra lugar, muy apartado de su tierra de origen, para iniciar de nuevo y para tener una vida ordenada y tranquila. El resto, como bien dicen, es historia.

    Tras haber recuperado los recuerdos de su pasado, los cuales habían sido enterrados en lo más profundo de su mente, Amanda entre en shock.

    “yo… no puedo ser así, yo no soy así… ¿o sí?” pensó ella, y luego se paró delante de un espejo

    Al mirarse al espejo, Amanda observo detenidamente el traje de secretaria que vestía su cuerpo, el cual era muy elegante y estaba muy bien cuidado, y luego comienza a reflexionar.

    “¿en qué me he convertido?” pensó ella, con furia “todos estos años, he estado siguiendo una vida que no es la mía. Me han lavado el cerebro, y he desperdiciado tantos años siguiendo la misma aburrida rutina pero, a partir de ahora, seré lo que yo quiera ser ¡Quiero ser un demonio otra vez!”

    Luego, Amanda se arranca todo su traje, se desnuda completamente, y comienza a correr así por toda la casa.

    “¡He vuelto, he vuelto!” grito ella, mientras agarraba las estatuas de la virgen que tenía sobre su chimenea, y las rompe contra el suelo

    Tras haber tirado y destruido todos los adornos que no le gustaban, Amanda se sube arriba de su mesita de café, y comienza a perrear y a bailar como si fuese una stripper.

    “¡Manoséenme el culo, lámanme el coño, soy toda suya hijos de puta!” grito ella, desaforadamente, y luego levanto uno de los sillones y lo tiro contra la pared “¡quiero una verga ya mismo, quiero coger como golfa mal cogida y luego quiero robar un banco desnuda! quiero hacer de todo ¡whooo!

    Una vez pasado el momento de éxtasis, la milf va hasta su refrigerador, saca el pepino más grande que encuentra, y luego, solo por morbo, se va a masturbar a la habitación de su hijo.

    “¡qué bueno es haber regresado!” pensó ella, mientras se acostaba sobre la cama de Danny, y se introducía el pepino dentro de su coño “mañana es mi cumpleaños y, como bien dijeron los idiotas estirados de mis compañeros, solo se cumplen 40 una vez, así que debo hacer algo bien grande para celebrarlo. Quiero cometer algo verdaderamente malvado, solo eso me hace sentir vivía… ¿pero que puede ser? Debe ser algo que no haya hecho ya… pero no se me ocurre nada”

    Tras masturbarse hasta acabar, Amanda se levanta de la cama de su hijo y, al hacerlo, pisa lo que parecía ser una tabla floja. Por curiosidad, Amanda revisa la tabla que había pisado y ve que, debajo de esta, se encontraba la “mercancía” de Danny, y una lista que indicaba la hora, el lugar, y a quien se le debían entregar las pastillas.

    “¡vaya, vaya! Parece que has sido alguien malo, Danny ¡que orgullosa estoy de ti!” pensó ella, y luego se le ocurre una idea “¡esto va a ser divertido!”

    Más tarde, Danny regresa a su casa, y ve a está jugando a las cartas como siempre.

    “hola mama ¿Cómo te fue en el trabajo?”

    “no fui” dice ella, en el tono seco de siempre, y luego le explica a su hijo lo ocurrido

    “bueno, al menos tuviste un día para descansar” dice él, y luego se percata de algo “¿y los adornos que habían aquí?”

    “estuve haciendo una remodelación. Por cierto, te hice el almuerzo ¡una deliciosa ensalada de pepino!”

    “¡gracias, mama, hacía mucho que no cocinabas!” dice Danny, y se sienta a comer contento “y, ahora que lo recuerdo, nunca me has cocinado”

    “pues siempre hay una primera vez para todo. Ahora come, que se seca”

    El joven no lo sabía, pero esa ensalada que se estaba comiendo con gusto, que pensaba que reflejaba el tan ansiado amor materno que el quería recibir, estaba hecha con el mismo pepino con el que su madre se había masturbado.

    “¡buen provecho, hijo mío!” pensó ella maliciosamente, mientras su hijo no tenía ni la más mínima idea en lo que se había convertido su madre.

    Más tarde, Amanda va hasta una tienda a comprar todo lo que necesitaba para llevar a cabo su plan.

    “son 100 dólares por todo, señora” dijo el encargado de la tienda

    “disculpe, pero no traje mi billetera ¿se lo podría pagar de otra forma?” pregunto ella, con una cara que expresaba melancolía

    “¿Qué forma?”

    “¡ESTA!” exclamo ella y, luego de noquear al hombre de un golpe bien puesto con una manopla que tenía escondida, le roba todo el contenido de la caja registradora “¡conserva el cambio, idiota!”

    Al día siguiente, después de haber hecho algunas bromas en el trabajo (como cambiar la azúcar de los cafés por sal, o de desorganizar los archivos) Amanda regresa a su casa, y comienza a preparar todo.

    Un rato después, Danny regresa, le desea feliz cumpleaños a su madre, y le entrega su regalo.

    “¿Qué es esto?” pregunto ella, de forma despectiva

    “es un perfume marca limitada, tus favoritos” dice Danny “¿te gusta?”

    “la verdad… esto es una mierda” dice ella, y rompe el frasco contra la pared

    “¿Pero qué te pasa?” pregunto Danny, sorprendido “¿sabes cuánto he estado ahorrando para poder comprarte eso?”

    “escúchame bien, jovencito. Tu madre es una mujer de gustos particulares y, si quieres complacerla, deberás darme algo bien íntimo”

    “¿Cómo qué?”

    “¡Como tu verga dentro de mi maduro coño!” grito ella, y se abalanzó sobre su hijo

    Rápidamente, Amanda agarra a Danny y lo besa por la fuerza. Al principio, Danny se resistió pero, al sentir la húmeda y lujuriosa lengua de su madre entrándole por la garganta, se relajó un poco, pues lo disfruto en parte. En cuanto ambos rompieron el intenso beso, Danny recupera la cordura.

    “¡que rica lengua tienes, mariquita!” exclamo la mujer, mientras se pasaba la lengua alrededor de los labios

    “mama ¿te has vuelto loca?” preguntó el joven, asustado

    “no, al contrario, he vuelto a ser quien soy: una perra malvada. Y, como la perra malvada que soy, quiero celebrar mis 40 años cogiéndote sin piedad”

    “¡pero somos madre e hijo, eso es enfermo!”

    “si, es enfermo, y es por eso que es tan excitante y divertido ¡me mojo de solo pensar en todo lo que haremos! Tu dijiste que querías complacerme, así que encuérate de una vez, que quiero celebrar mi cumpleaños a lo grande”

    “¡no lo hare, no cometeré un pecado solo para que tu satisfagas tus deseos carnales! Tengo mis principio”

    “¿Cuáles principios? Si eres un vendedor de drogas” dice ella, y Danny se sorprende “si, descubrí tus escondite”

    Rápidamente, Danny sube hasta su cuarto, registra sus pertenencias, y ve que su escondite había sido robado.

    “ni te molestes, yo ya lo escondí en otra parte” dice Amanda, mientras se apoya contra el marco de la puerta de su hijo con una pose muy sensual “este es el trato: si me dejas cogerte bien duro y sin piedad, te devolveré tus drogas y hare de cuenta que no pasó nada pero, si te niegas o no me haces terminar, te denunciare a la policía por narcotraficante”

    “¿de verdad serias capaz de chantajear a tu propio hijo de esa forma tan rastrera?”

    “si, y hasta me pone más cachonda hacerlo. Entonces ¿Qué eliges? ¿Vas a ser un niño bueno?”

    “está bien, mama, hare lo que me pidas” dijo el joven, resignado

    “¡excelente!” exclamo la madre, quien luego agarra a su hijo del brazo y lo lleva hasta el baño de la casa

    Mientras caminaba hacia su destino, Danny no pudo decidir cómo se sentía realmente a raíz de toda la situación. Por un lado, se sentía alterado e incómodo al ver que su aburrida madre se había convertido en toda una degenerada maligna pero, por el otro, se sentía editado por el trato que estaba recibiendo y, durante todo el trayecto hacia el baño, no quito sus ojos del culo gordo de Amanda, cosa que la milf se dio cuenta.

    Al abrir la puerta del baño, Danny se sorprendió al ver la decoración, pues estaba adornado con velas aromáticas, el piso tenia pétalos de rosa dispersados por todo el suelo, y la bañera estaba llena de sidra.

    “¿te gusta? Lo prepare todo para conmemorar mis cuarenta, realizando el peor crimen que una madre puede cometer” dice ella, mientras se quita la ropa, y deja al descubierto que estaba usando ropa interior comestible “toda madre hace comida cacera para sus hijos pero, como no se cocinar, decidí “alimentarte” de otra manera”

    “¡Sin duda alguna, eres la peor madre del mundo!” dijo Danny, excitado pero ofendido “¿realmente estas dispuesta a fornicar con tu hijo virgen?”

    “¿eres virgen? Pues mejor todavía ¿Quién mejor que tu propia madre para estrenarte?” responde ella, y le da a su hijo unos condones sabor uva

    Una vez que Danny se pone la protección, madre e hijo se comienzan a besar apasionadamente, al tiempo que se manosean intensamente. Luego, Danny comienza a chupar las tetas de su madre y, mientras lo hace, saborea el caramelo sabor pasa del que estaba hecho su corpiño. Después, la madre levanta su hijo, lo da vuelta en el aire, y ambos comienzan a hacer el 69 de parados (en donde Amanda era la que sostenía todo el peso de su hijo)

    “¡que rica verga que tiene este hijo de puta narcotraficante!” pensó la Milf, mientras le daba tremenda mamada a Danny

    “sus pantis sabor cereza son una delicia” pensó el hijo, mientras jugaba con el clítoris de su madre usando la lengua

    Luego de un rato, Amanda lleva a Danny hasta la tina llena de sidra de manzana, y ambos continúan haciéndose sexo oral mientras se manoseaban.

    El intenso manoseo y toqueteo entre madre e hijo era de todo menos romántico, pues ninguno de los dos sentía amor romántico por el otro, y solo intentaban calmar su lujuria y su falta de amor maternal (en el caso de Danny) y su sed perversa (en el caso de Amanda).

    Luego, Danny introdujo sus dedos dentro del coño de su madre, mientras ella le metía un dedo por el culo a su hijo. Ambos dedearon ferozmente al otro, a ver quién llegaría al éxtasis primero y, finalmente, Danny no aguanto más y descargo un disparo de semen sobre el coño húmedo de su madre.

    “¡yo gane, ahora reclamare mi premio!” exclamo ella mientras hacía que su hijo se arrodillase frente a ella, y luego le dio la espalda “¡adelante, ya sabes lo que quiero!”

    Sin pensarlo ni por un segundo, Danny arranco la parte baja del atuendo del bikini de caramelo de su madre, e introdujo su lengua en lo más profundo del culo de esta.

    “¡allí te viene un trago!” dijo ella, mientras destapaba una botella de sidra, la cual tenía escondida al lado de la bañera

    Amanda derramo el líquido de la botella en su espalda, el cual recorrió su cuerpo hasta llegar a su trasero y, mientras le daba besos a su madre, Danny pudo beber la sidra fresca que recorría aquellas titánicas nalgas.

    “¡hazlo más fuerte, recuerda que tu libertad depende de esto!” exclamo ella, mientras sacudía las nalgas como su fuera una bailarina exótica “¡dame mas, QUIERO MAS!”

    Después de tan intenso beso negro, Amanda coloco a Danny boca arriba, se subió encima de él, y se preparó para introducir la verga de este dentro de su coño.

    “¿estás listo?” pregunto ella

    “y, si no lo estuviera ¿te detendrías?”

    “¡pues claro que no!” respondió ella, y comenzó a cabalgar la verga de su hijo “¡Oh, si! hacía años que nadie me cogía, mi coño lleno de telarañas esta en acción otra vez!”

    “¡Esta muy apretado!” gimió Danny “¡Me vengo!”

    “¡Ni se te ocurra!” grito ella, y abofeteo al joven “¡Si te vienes ahora, te entregare a la policía!”

    Con mucho esfuerzo, Danny aguanto el orgasmo, agarro de las tetas a Amanda, y comenzó a mover su cadera y hacer todo tipo de posiciones para satisfacer a la degenerada mujer. Tras varias idas y venidas, madre e hijo tuvieron un orgasmo al unísono, y luego respiraron aliviados.

    “lo admito, pese a lo degenerado que fue, estuvo muy bueno” dijo el joven

    “¡aún no termina, holgazán!” exclamo la psicótica mujer, y agarro dos de las pastillas de Danny “¿alguna vez las has probado?”

    “no, un buen traficante nunca prueba su propia mercancía”

    “¡pues ahora lo harás!” dijo ella, mientras se metía la pastilla en la boca, y luego se la paso a su hijo a través de un beso apasionado

    A causa de los efectos de la droga, ambos se pusieron mas salvajes que nunca, y fue Danny quien tomo la iniciativa, sometiendo a su madre y metiéndole su miembro viril por el culo.

    “¡Hijo de puta, me duele!” grito la mujer, mientras Danny le daba sin piedad “¡No lo había lubricado, idiota!”

    “¡Cállate, perra estupida!” grito Danny, con lágrimas en los ojos “toda la vida fuiste una antipática conmigo. Nunca demostraste alegría o preocupación por mis logros, siempre fuiste una indiferente de mierda cuando te hablaba, siempre metida en tu estúpida rutina y, ahora que al fin as salido de tu habitual camino, lo único que haces es intentar cometer incesto conmigo, maldita, y encima me chantajeas. Para que sepas, la única razón por la que vendí esa maldita droga fue para comprarte un regalo hermoso, el cual hiciste pedazos, para que fueses feliz y me dieras algo de atención de una vez por todas ¿Que soy realmente para ti? ¿Un hijo, un don nadie, o solo un consolador con patas para tus maldades?”

    “¡OH, DANNY…!” dijo Amanda pero, cuando intento decirle algo a su hijo, esta comenzó a perder la orientación a causa de la droga que había ingerido y por el inmenso placer anal que le daba su hijo.

    Finalmente, madre e hijo vuelven a tener un orgasmo muy potente, y ambos quedan sin fuerzas y desmayados sobre la bañera. La corrida de Danny no solo estaba cargada de semen, sino también de furia, pación, deseo, y frustración.

    Al rato, ambos despiertan, adoloridos del cuerpo y de la cabeza, y se miran intensamente.

    “Lo que dijiste… ¿fue cierto?” pregunto Amanda, preocupada “¿realmente te sientes así conmigo?”

    “si, así es como me siento, que yo jamás te importe, del mismo modo que nunca te importo papa” respondió él “pero no importa porque, para ti, mientras más malvada e hija de puta seas conmigo, más divertido será ¿no?”

    Tras reflexionar por unos instantes, Amanda se da cuenta de que sus acciones, que tanta riza y placer le generaban, habían lastimado al único ser que siempre se había preocupado por ella y que la aceptaba tal cual era, por lo que rompe en llanto y abraza a Danny.

    “¡perdóname, hijo mío!” dijo ella, entre lágrimas “¡eh sido la peor madre del mundo, y una basura de persona, pero quiero que sepas que tu si me importas, y que te amo con todo mi corazón maternal!”

    “¡y yo también te amo, mama!” exclamo él “¡feliz cumpleaños!”

    “gracias, y te prometo que será una mejor persona a partir de ahora. No seré ni una perra malvada ni una desinteresada total, encontrare un equilibrio. Yo sé que hemos perdidos muchos años, pero juro que te los compensare con lo que sea”

    “bueno… ya que lo mencionas…” dijo él, y acaricio las nalgas de su madre

    “¡Eso es exactamente lo que quería!” grito ella, muy feliz “a partir de ahora, ya no te hace sentir menos, y te demostrare todo mi amor materno de la mejor forma posible ¡Culeando hasta el cansancio!”

    “¡finalmente, ella si me demuestra amor maternal!” exclamo el hijo, y continuo cogiendo con su progenitora “no era lo que esperaba… pero que mas da ¡LO AMO!”

    Al pasar de los días, los compañeros laborales de Amanda descubrieron el gran cambio de personalidad que esta había tenido, pues era más animada, ya no tan estructurada pero, aun así, seguía siendo alguien responsable y que seguía la ley. Sin embargo, y lo que ninguno de ellos sabían, es que lo que mantenía bajo control a la mujer eran las noches de pasión con su hijo, pues eso evitaba que sintiera la necesidad de hacer maldades para sentirse viva.

    Al final, y como les conté al inicio, Amanda cometió un acto imperdonable, el cual fue extorsionar a su hijo para tener sexo con él pero, al final, ese acto inmoral fue lo que hizo que pudiera construir una verdadera relación con su hijo, y encontrar el equilibrio entre la locura y el orden. Como dijo un antiguo griego una vez: “nada mejor que una culeada entre madre e hijo para resolver los conflictos y, quien no lo crea, que le pregunte a Edipo”.

  • Mi amigo el doctor

    Mi amigo el doctor

    Como ya he contado en relatos previos, me divierte y me calienta ver como los hombres se excitan conmigo. También he comentado que por alguna razón despierto ciertas actitudes por parte de los hombres que son abusivas y eso, lejos de desagradarme, me hace mojar y tener mis mejores orgasmos.

    Esta historia con mi amigo el doctor comienza muchos años atrás, cuando yo estudiaba el profesorado de Ingles.

    Ahí conocí a un muchacho muy tímido, con lentes, que trabajaba en la fotocopiadora. Él tenía novia y yo novio en esa época pero yo lo seducía todo el tiempo. Me resultaba súper divertido ver como se ponía colorado y como se le paraba cada vez que yo lo rozaba con mi culo y lo llevaba a tener charlas de tipo sexual.

    A mi me gustaba él, pero nunca pasó nada mas allá de lo que mencioné.

    Muchos años después, yo ya separada, me lo volví a encontrar. El ya todo un hombre, doctor, ginecólogo para ser mas precisa.

    Conversamos un rato y lo invité a pasar por mi casa a tomar unos mates un día de esos. Intercambiamos nuestros números de teléfono y ya.

    Nos empezamos a escribir por WhatsApp, a contar un poco mas de nuestras vidas y pronto yo ya lo estaba calentando por chat “en broma” jajaja.

    Finalmente vino a mi casa a tomar unos mates, ni bien entró le di un abrazo bien fuerte y pude sentir su corazón latiendo a mil. Lo notaba nervioso. Prepare el mate, conversamos, nos reímos, lo provocaba y en un momento hasta me le senté en sus piernas mientras recordábamos los tiempos de la facultad.

    Cuando se estaba yendo, al acercarnos a la puerta nos abrazamos, él se pegó completamente a mi, pude sentir su erección. Le di un beso en la mejilla y en ese momento como que él se transformó. Me levanto, me llevo contra la pared e intento besarme en la boca mientras me apoyaba y refregaba con su pija aplastando contra la pared.

    Claramente no esperaba ese comportamiento tan torpe y tan caliente así de golpe. Lo aparté con mis manos y le dije NO, pero él seguía intentando besarme y me seguía apoyando la pija.

    En ese momento yo seguí haciendo fuerza y diciendo que no, pero estaba completamente mojada, sentí mi concha latir y subir su temperatura.

    Finalmente me soltó y me pidió disculpas. Yo, que sabía lo había provocado y claramente a esa altura ya quería garchármelo, le dije que ok, que entendía, pero no era correcto como lo había hecho, que sigamos charlando y viéndonos y ya veríamos si iba a pasar algo o no.

    Él se fue y yo me hice tremenda paja imaginando que él no había parado y me garchaba contra la pared.

    En los días siguientes seguimos chateando pero ya en un tono decididamente sexual. Él me decía todas las cosas que me haría y yo lo beboteaba y me tocaba mientras él me hablaba. Cierto día que él me dijo que se estaba tocando le pedí que me mandara un video. Él estaba en su consultorio masturbándose. Me encantó ver su pija y ver salir el semen a chorros al momento que acabó. Yo solo le mande una foto de mi boca entre abierta diciéndole que viendo su video no hacia otra cosa mas que desear sentir su semen en mis labios.

    Cierta noche que estábamos en esos chats, él me dijo que podía pasar por mi casa, que no aguantaba mas. Yo la verdad que tampoco, así que le dije que viniera a garcharme de una.

    En 30 minutos estaba a la puerta de mi casa. Entró y ni bien cerré la puerta nos besamos apasionadamente. Ambos jadeábamos entre los besos, nos tocábamos y de una nos sacamos la ropa. Lo senté en el sillón, me arrodillé y me dispuse a disfrutar de esa hermosa pija. Estaba totalmente babosa, llena de líquido preseminal. El me sacaba todo el tiempo, estaba muy caliente.

    Lo recosté, me subí arriba suyo y mientras lo miraba a los ojos, tome su pija y le coloque en la entrada de mi concha, la refregué un poco y la hice deslizarse muy suavemente dentro de mí.

    El apretaba los puños y mantenía los ojos cerrados. Le pedí que me mire, su pija ardía de lo caliente y latía dentro de mí. Abrió los ojos y ni bien comencé a moverme con su pija dentro mío… acabó! Yo no podía creerlo, tanto habíamos dicho las cosas que nos íbamos a hacer y no duró ni 15 segundos, solo la metí y ni bien me moví acabó!

    Él no tenía mucho tiempo así que no intente nada mas, lo mande a limpiarse, yo me limpié y ni bien se fue tome mis juguetes, llame a un amigo con el que solía tener sexo virtual y me masturbé hermoso para sacarme la frustración de lo que acababa de pasar.

    En los días siguientes seguimos chateando con el doctor pero tardamos un poco en volver a levantar temperatura. Él me explicaba que nunca le había pasado pero era tanto el deseo que no pudo contenerse ese día. En fin, cuestión que 10 días después me encontró de nuevo muy caliente y yo lo desafiaba con que deje de prometer que después ni duraba nada. Así fue que vino a “demostrarme”, pero esta vez él iba a mandar. Me reí y le dije, acá te espero.

    En unos minutos estaba en mi casa, esta vez, ni bien cerramos la puerta el me levantó en brazos y me llevó directo a la cama. Me tiro boca abajo y me empezó a sacar la ropa rudamente, me besaba por todos lados, me desnudo y se desnudó completamente, me dominaba físicamente. Me volvió a poner boca abajo, puso una almohada haciendo que mi culo quedara levantado, me abrió las nalgas con ambas manos dejando mi ano totalmente expuesto y abierto, disponible para sus dedos y su lengua la cual uso magistralmente. La sentía jugar en los bordes, pasarla plana por la raya y presionando e introduciendo su punta en mi palpitante esfínter. Su saliva inundaba toda mi raya y bajaba hasta mi concha que a esa altura estaba tremendamente caliente.

    Me metió los dedos, como mencione en otros relatos, yo disfruto mucho el sexo anal, no le costó nada dilatarlo. Primero un dedo mientras seguía estimulando con su lengua, luego 2, 3 y 4 dedos los cuales hacía entrar y salir hasta los nudillos.

    Se arrodilló detrás de mí y sin mediar palabras entre ambos desde que había llegado, me metió de una su pija en mi culo hasta el fondo.

    Que placer! me sentí sodomizada, usada. Yo solo era un culo abierto para él y me estaba taladrando sin parar, sentía su pija entrar y salir casi por completo en cada empujón y el ritmo era cada vez más rápido y fuerte. Me llenaba de placer cuando el glande de su pija salía de mi culo y volvía a entrar con fuerza enterrando todo el tronco de su pija completamente y haciendo sus bolas chocar con mi vagina en forma permanente, continuo, al mismo ritmo animal y con fuerza.

    Si, así doc, hágame el culo doc, le dije, y él me tapó la boca con su mano mientras seguía taladrándome y me dice “y puta? Así es suficiente? Te vas a seguir riendo de mi o necesitas que te rompa el culo mas veces?”

    Yo quería gritar de placer pero el continuaba tapándome la boca, lo que me excitaba tremendamente. Me trajo recuerdos.

    Moví mis rodillas hacia adelante dejando mi culo mas expuesto y mas levantado y comencé a acompañar el movimiento de él para poder sentir sus empujones aún mas fuerte y la pija mas adentro.

    Podía sentir cada milímetro de su durísima y firme pija entrando y saliendo de mi palpitante ano totalmente abierto.

    De pronto él dejo mi boca libre, me tomo con ambas manos por mis caderas, aceleró aún mas el ritmo y al cabo de unos minutos dejo toda su verga totalmente clavada en lo profundo de mi culo y largó potentes chorros de semen dentro de mi ano. Acabé en el mismo instante en que sentí su leche caliente llenarme por dentro bien profundo.

    Hermosa culeada me pegó, no hubo juego previo, conversación, nada, vino, me desnudó y me hizo el culo de forma magistral.

    Una vez descargó todo dentro de mí, se retiró al baño, se limpió, se vistió, me dio un suave beso en la boca y me dijo, cuando quieras saca un turno y te atiendo en mi consultorio.

    Fue tremendamente excitante sentir que vino solo a hacerme el culo y se fue.

    A partir de ahí, puedo decir que tuve durante un año, ginecólogo gratis, que me revisaba y daba servicio completo en su consultorio.

  • La Contadora: una adicta a mi verga y a mi leche

    La Contadora: una adicta a mi verga y a mi leche

    Después de aquel encuentro no tan casual, porque deduje que cuando vino a verme si o si íbamos a acabar follando deliciosamente, como lo fue, sin pensarlo nos volvimos amantes de turno, una real «vergadicta», donde mamármela era el inicio o fin de nuestras ardiente citas.

    Comenzado la semana en el trabajo eremos muy discretos, nos saludábamos como siempre, pero al acabar el día quedábamos en encontrarnos en un centro comercial que estaba cerca, íbamos a cenar al restaurante rustica, pedíamos la mesa más discreta y entre beso y beso nos íbamos poniendo calientes, que nos escapábamos a mi departamento para follar, o cuando ya era muy tarde, la llevaba a su casa y subiendo al departamento de ella me lo mamaba rápidamente y claro que me deslechaba al toque con lo caliente que andaba.

    Así hasta que, para la fecha cerca a san Valentín, conversamos de ambos en mi departamento, de que pasaba entre nosotros o es que solo sería solo sexo, haciéndome la típica pregunta donde uno no escapa a responder.

    C: ¿Y qué somos?… digo, quisiera que me aclares eso… no suelo hacer estas cosas, no sé qué me pasa contigo… debe ser que me gustas mucho, pero quiero saber lo que piensas

    D: Bueno… ya estamos lo suficientemente grandes, como para decir que somos, o ponernos títulos, tú también me gustas, me encantas… pero quisiera que no llevamos las cosas con presiones – tenía el temor de meter la pata y que dijera algo que no sea de su agrado

    C: ¿Presiones?… nada que ver, solo te preguntaba… bueno no sé, entonces en cualquier momento también podrías decirme que ya no sigamos o que te desaparezcas – con voz algo mortificada

    D: ¿Porque dices eso?, Claro, que no lo haría

    C: ¿Entonces que somos?

    D: Somos…

    Inmediatamente mi mente morbosa empezó a maquinar y le propuse un juego de roles muy excitante

    C: Si… te escucho, ¡que somos?

    D: Somos, el jefe y tu mi Contadora… y vamos a hacer un rol, de que vienes a mi casa a dejarme las facturas y que yo te seduzco…

    Mientras me acercaba a ella y la besaba tiernamente tocaba sus piernas y sus pechos, a lo cual ella accedió, quizá era por la calentura de ese instante, ya llevábamos buen rato sin meternos mano

    C: Bien entonces juguemos a los roles

    Poniéndose de pie y preguntándome muy seria

    C: Buenas tardes jefe, aquí le traigo las facturas de las compras, los ingresos y egresos de este mes, tiene que decirme a que proveedor se le cancelará y está pendiente el cobro de las facturas de las empresas retail.

    A: Ok, ok, que eficiente trabajo señorita, pero tome asiento relájese un rato conmigo… ¡cuénteme es soltera, casada? ¿Hijos?

    C: Eh, soltera… pero porque lo dice… me pone nerviosa señor

    D: Para nada, al contrario Ud. Es muy guapa, Ud. Me pone… me pone nervioso a mi señorita

    Mientras le servía una copa de vino, para brindar

    C: No, señor, no bebo… además estamos en hora de trabajo

    D: pero ya es casi hora de salida, y además no me despreciar una copa, brindemos por Ud.

    C: ¿Por mí?

    D: Si por Ud. Por ser una excelente profesional a mis servicios

    Mientras cariñosamente la tomaba de los hombros a su costado de pie junto a ella

    C: Bueno, ¡salud!

    D: ¡Salud!, preciosa

    Deje la copa de vino y mientras ella lo puso en mi mesa, rápidamente la levante hacia mi

    C: Si, pasa algo señor…

    D: Si pasa que me tienes excitado a mil preciosa, tu figura, tus cabellos, tu piel… tu olor me vuelven loco

    C: Señor no debería decirme eso… me compromete… mejor me voy

    D: ¡Mejor aún, mejor hacemos el amor aquí!

    C: No, ¡no… ah no por favor pare señor, que dice!

    Éramos los actores de una escena donde imaginamos todo que nos atreveríamos a hacer, ella toda sumisa dejándose quitar la ropa, haciendo el disfuerzo que no quería y yo todo salvaje, quitándome la ropa, y la suya, empezando a besarla desenfrenadamente, Vaya que en ese momento volvimos a hacer los salvajes del sexo como solíamos serlo, con las frases de nuestros respectivos roles ente nuestras caricias y ardientes besos

    C: No, ¡no… ohm… que rico… pero no lo haga por favor!… Ud. Es mi jefe, tiene que haber un respeto

    Pero a su vez me presionaba de la cabeza entre sus voluptuosas tetas, lamía y mordía tan ricos pezones, mientras toqueteaba sus tetas y su apetecible culo

    D: ¡Ok, Respéteme señorita!, respéteme y mámeme la verga, muestre ese respeto a su jefe y a mi verga

    C: Ujum… ok

     Sonreía de lo ocurrente que era, mientras bajaba a mamármela como solo ella sabía hacerlo

    D: Ohh!, que delicia señorita, siga así, muy bien, ¡qué buena profesional en todo sentido!

    C: Glup, glup… ujum así señor, le gusta glup, glup…

    D: ¡Si… muy bien señorita!, no se olvide de mis bolas, chúpelas, muéstrele respeto a mi verga, que goce de esa deliciosa lengüita.

    Vaya que en ese momento empezó a liberarse, y empezó a darme una monumental mamada, de rodillas ante mí, paraba para golpetear mi verga en su lengua y entre sus tetas para luego rozarlas con sus pezones

    D: Wao!, bien muy bien señorita, ¡y que más tiene para mostrarle a su jefe!

    C: ¡Siéntese en su sofá señor y se lo demostraré!… eso sí, si veo que lo goza, me dará un buen aumento, sino penosamente tendré que presentar mi carta de renuncia.

    Con la verga a mil, rozaba su raja del culo con mi verga, excitándome a mas no poder

    D: haber… veremos

    Como disfrutaba de esa imagen, ver su culo sobarse en mi verga, mojando toda esa raja, mientras sus cabellos sueltos caían sobre mi pecho sudoroso, fuera de roles volvíamos hacer salvajemente ardientes, giraba hacia mí para besarnos y yo sobaba con mis dedos tan rica y húmeda conchita.

    Sudorosos y ardientes, empecé a follármela, puse uno de sus brazos tras mi cuello, y fue la perfecta pose, para así poder chupar y morder unas de sus riquísimas tetas, mientras ahí abajo su conchita mojada mostraba el mejor de los respetos a mi verga, clavadas duras e incesantes para el gozo de ambos.

    Luego en un momento, se sujetó en mi sillón en la misma postura con los con las manos apoyadas, cabalgando por si sola, en un riquísimo sube y baja, empezó a clavarse ella misma, mientras los sonidos de sus nalgas al chocar con mi pelvis me hacían volar de excitación.

    C: Ahh, ahh… – con respiración excitada

    D: ¡Bien muy bien! ¡Tiene su aumento señorita!, tiene su aumento!, ahora deme el culo…

    Mientras descansaba, bajo para seguir clavándose a dos patas, sujetándose de mis rodillas… y girando hacia mí para decirme muy sarcástica

    C: ¿Quiere mi culito, jefe?… uhmmm, pero dígame antes… ¡que somos?!

    Dejándome algo frio, pero con lo arrecho que estaba, la jale hacia mí, besándola ardientemente y diciéndole

    D: ¡Muéstreme respeto señorita!, si no me quiere dar su culo ni modo… pero me dar una buena mamada, ¡y sabe qué?… se va tragar mi leche, sino… no le daré ningún aumento… vamos chúpemelo, chúpemelo ya!

    Volviendo al rol de dominación, bajando ella a sobar sus voluptuosas tetas en mi verga, como le gustaba sobar sus pezones en mi glande, para luego empezarme a dar las riquísimas mamadas de siempre, succionando mi verga, pajeándome desesperadamente para sacarme la leche, mientras chupaba mis huevos y los lengüeteaba lo mamona de ella ya no era un rol, era su naturaleza, me hacía gozar y disfrutaba de cada centímetro de mi verga, había encontrado a mi mujer ideal, a mi hembra salvaje, a mi “vergadicta”, sedienta de mi leche a placer de ella, basta decir que recibió toda mi leche en su boquita y disfruto de ella, cada gota de semen fue aprovechada por su sedienta boquita.

    C: Bueno jefe, ya me tengo que ir… espero lo haya disfrutado, y descuide no presentaré mi carta de renuncia… y si en algún momento quiere mi culito ya sabe…solo dígame que somos y lo tendrá a su disposición si es que lo desea. – con voz provocativa y sensual

    Luego recogió su ropa y fue a lavarse y cambiarse a al baño

    Quede pensativo, y aunque me bastaba con lo que gozaba, no voy a negar que por gozar un buen culo como el de ella, hasta le pedía que sea mi novia y “la dueña de la empresa” en la fantasía de roles.

    Ya más tarde cuando iba a dejarla a su casa, me confeso que dejaría el trabajo, tenía otros proyectos personales, como el del negocio propio, y que ya estaba lista para ser independiente. Sus padres le dejarían el departamento, pues se estaban mudando, pues estaba lista para dar ese siguiente paso, entendí que a sus casi 38 años, pensaba ya en sentar cabeza, es ahí que entendí que quizás el saber si la tomaba en serio o solo sería sexo pasajero.

    Quedamos en desparecernos el día de San Valentín en algún, para disfrutar de más tiempo juntos, quizás una cena, una amena charla y después porque no ir a algún lugar para disfrutar de nuestra lujuria… y ese destino fue una reserva en el “Hollywood suite”, hotel con habitaciones temáticas muchos espejos, tubo de pool dance y jacuzzis y fue en ese lugar donde se encendió la verdadera llama de nuestro amor, porque la pasión y el fuego lo llevábamos ya en la sangre.

    En el siguiente relato, narraré como fue aquel día…donde finalmente me entrego el culo y muchas más sorpresas de por medio.

    Continuará…

    Pueden conocer el primer relato dentro de mi perfil titulado: «Encuentro con la contadora y compañera sexual»

  • ¿Me invitas?

    ¿Me invitas?

    Fantasías en mi cocina pensando en tu verga parada e inalcanzable que está a unas cuadras…

    Querido Mariano,

    Somos dos terribles, no sé quién es el peor. Cuando tenemos sexo, es una sinfonía internacional de la arrechura. Tenemos hazañas particularmente notables cuyos recuerdos siguen alimentando mis fantasías, años después.

    Hasta ahora, no creo que hayamos conseguido vernos sin terminar tirando. Excepto esta vez en la cual había decidido que no nos tocaríamos cuando te susurraba cosas obscenas mientras nos masturbábamos. Había sido tan rico ver cómo reaccionabas a lo que te decía… Sentirte subir lentamente hacia el orgasmo, frente a nuestras copas de “vino entre amigos”. Habíamos llegado al colmo de nuestro talento cuando habías lamido el semen que había brotado en tu mano, y que yo te había preguntado: “¿Me invitas?”. Seguido, el beso más morboso de mi vida, mezclando lenguas con leche.

    Cariño, no creo que mucha gente conozca este delicioso lado oscuro del esposo respetable que eres.

    Te dejo imaginar mi felicidad cuando me escribiste para decirme que habías regresado a vivir a la ciudad después de este largo y aburrido año.

    También te dejo imaginar las ganas que te tengo, y cuánto de obsesivas se volvieron cuando me enteré qué, por una increíble casualidad, te habías instalado unas cuadras de mi nuevo departamento.

    Hasta calculé que tu verga está a menos de 450 m de mi concha. ¡Es una barbaridad!

    Por tu culpa, me masturbo dos o tres veces al día, en el baño, en la sala o en cualquier sitio donde tenga asegurados diez minutos a solas.

    Voy a contarte en lo que pienso cuando me meto dedos y me aprieto el clítoris para venirme con las piernas abiertas, de rodillas en el piso de la cocina, goteando sobre la cerámica que acabo de trapear.

    Podríamos cachar parados en esta misma cocina. Como la vez en la cual estaba preparando huevos para el desayuno, cuando vivíamos juntos, ¿te acuerdas? Obviamente que te acuerdas. Te habías arrodillado detrás de mí, pegadito a mis nalgas, y me habías abierto las piernas. Como solo llevaba un camisón ligero, no te había costado mucho esconder tu cabeza debajo de la tela y sacar tu lengua para lamerme. Cuando la había sentido dejar mi sexo para llegar a mi culo, habían abandonado rápidamente la sartén, pidiéndote que me la metas. Con vigor, y para nuestra gran satisfacción, habías cumplido la tarea, recordándome echarles sal a los huevos revueltos, mientras tu verga me penetraba con fuerza y que me agarrabas las tetas. Habíamos terminado cachando parados en el balconcito, a la vista del edificio del frente y de los carros que pasaban abajo, en la avenida. Me encantaba sentir cómo tus caderas chocaban contra mi culo y cómo tu sexo llenaba completamente el mío, cálido y acogedor.

    Apenas pienso en eso que ya siento que me mojo.

    También nos podríamos comer mutuamente. ¿Qué te parece? Esa también te gusta, lo sé. Es de nuestras favoritas, ¿verdad?

    Contempla el escenario:

    Por un azar maravilloso, este fin de semana, nuestras parejas se fueron con los hijos a visitar a los abuelos. Me invitas para tomar nuestro tradicional vino entre amigos. Tomamos, fumamos cigarros y nos calentamos un buen rato en el sofá de la sala, pero sin tocarnos, solo contándonos nuestras últimas travesuras. Terminamos besándonos, yo sentada a horcajadas encima tuyo. Siento tu erección contra mi culo y me apuro en desabrochar tu cinturón para tocarte. Tu verga vuelve a encontrar la mano que tanto te ha pajeado y suspiramos los dos. Me encanta sentir esta piel suave y fina, cubriendo ahora la masa dura, tensa y palpitante de tu pinga. Rápidamente nos quitamos la ropa y aunque sé que a ti te gusta estar totalmente desnudos para cachar, me paras en el momento de quitarme mi tanga de seda negra. “Quédatela, se ve bonito”, me dices. Parada frente a ti, permaneces sentado en el sofá, yo te obedezco. Me la reajusto, subiéndola un poco más para que entre bien entre mis nalgas y que presione un poco mi ano. No puedes resistir las ganas de lamerme cuando ves la forma de los labios de mi vagina pegarse a la tela, dibujando esa raja que tanto te excita. Animal voraz de siempre, tu lengua empieza a recorrer toda la superficie de mi sexo todavía escondido. Lames la seda húmeda con gula, disfrutando el sabor de mi arrechura. Siento que tu lengua, presa de la tela, insiste en la entrada de mi concha. Te agarro los hombros con fuerza, “También te quiero lamer”, te digo.

    Te paras y me llevas al cuarto. Caemos en la cama besándonos. No resistimos a las ganas de agarrarnos y, mientras mi mano empieza las idas y venidas firmes en tu verga, la tuya se abre camino entre mis piernas, apartando mi tanga empapada, y me amasas todo el sexo. Siento con delicia tus dedos pasar entre mis labios mojados. Te vuelve loco encontrarme así. Te pido echarte y me instalo en cuatro a tu costado, con el culo hacia ti para que esté a disposición de tus manos, y que sigas disfrutando de mi ropa interior. Empiezo a corrértela y sobarla en mis labios mojados. Te la lamo todita, de las bolas a la punta, y vuelvo a masturbarte haciéndote entrar y salir de mi boca con una mano mientras la otra amasa suavemente tus bolas brillantes de saliva. La tienes más parada que nunca. Estás jugando con mi tanga, jalándola para que pase entre mis labios, comprimiendo y excitando mi clítoris hinchado. Me retuerzo, gimiendo. Te fascina el espectáculo de este pedazo de seda del cual te volviste el dueño, y que me podría hacer venir con pocos esfuerzos. Pero tu morbo es más fuerte y pasas tu cabeza entre mis piernas para lamerme. Me comes literalmente, con una boca insaciable que se abre para tener el bocado más grande posible y con una lengua atrevida que entra en mi concha.

    Gemimos los dos cuando te hundes hasta el fondo de mi boca. Me la llenas y juego a envolver mi lengua alrededor de tu verga, mientras siento la tuya penetrarme. Mantuviste este don para cacharme con la lengua y, con unos movimientos de caderas lentos, empiezas a moverla en mi boca. Qué rico sentir cómo te deslizas en mi lengua y sentir la tuya dentro de mí. Uno de tus dedos empieza a presionar mi ano con circulitos húmedos, mientras me regalas anchos lenguazos sobre mi sexo. En mi boca, siento los deliciosos espasmos de tu verga, estás a punto de venirte. Te suelto, y levanto la cabeza para que aguantes unos segundos. Suspiras de frustración. Mi saliva chorrea en mi barbilla, estoy muy cerca también. Tu dedo entra en mi culo. Me arqueo con un gemido ronco cuando otro lo alcanza. Retomo tu verga en la boca y te masturbo al mismo tiempo. Se escuchan nuestros gemidos ahogados. Estoy al borde del orgasmo, vamos a venirnos juntos. Te aspiro la verga, hago que mi boca esté muy apretada. Me estoy sobando en toda tu cara, tus dedos me cachan el culo. Me vengo con tu pinga clavada en la boca. Al instante, me la llenas de leche.

    Me caigo de costado. Te acercas, acariciando lascivamente mi cintura.

    Y, entre una sonrisa y una mirada morbosa, acercando tus labios a los míos, me preguntas: “¿Me invitas?”

  • La esposa de mi colega me da el culo

    La esposa de mi colega me da el culo

    Un viernes, luego de una tensa Junta, donde ambos debimos sustentar proyectos, un compañero de trabajo, con quien hicimos una amistad laboral, pues ambos somos fans del Deportivo Municipal, me invitó a tomar un trago a su casa. Como quedaba cerca de la oficina, acepté pues sí que lo necesitaba.

    Al llegar a su casa, su esposa nos recibió amablemente, pidió un delivery de comida japonesa, un par de vinos y nos pusimos los tres a conversar, comer y beber. Cuando se acabaron las dos botellas de vino, pidieron 3 más. Me pareció un exceso, pero ya andamos los tres algo alegres. Acabamos las 3 botellas adicionales. Mi amigo estaba completamente ebrio, su esposa muy mareada y yo también camino a estar muy mareado. De hecho, tomo poco vino e iba a un ritmo mucho más lento que ellos.

    De alguna repisa, sacaron un ron, tenían Coca Cola en la nevera y pues nos preparamos unos Cuba Libre. En la segunda ronda mi amigo fue al baño y tras varios minutos de no volver, decidimos ir a ver qué había pasado. No lo encontramos en el baño del primer piso, a unos pasos de la sala donde estábamos. Su esposa pensó que quizás había subido al de su habitación. Como estábamos mareados y distraídos conversando, era probable. Subimos a ver y lo encontramos dormido sobre la cama. Intentamos despertarlo, pero fue imposible.

    Bajamos a la sala y le dije que me retiraría. La esposa de mi amigo me dijo que termine el trago que tenía preparado. Me pareció una propuesta razonable y acepté.

    Ella se sentó a mi lado en el sofá. Muy pegada a mí. Seguimos conversando un poco y terminé mi trago. Me dijo si quería un último “el del estribo” como decimos acá. Acepté.

    Ella se preparó otro más. Ella si estaba realmente ebria. Yo, muy mareado, pero consciente.

    Se volvió a sentar a mi lado tras prepararlos, pero ya rozando mis muslos al hacerlo. Pensé había sido el alcohol el que le hizo perder perspectiva. Pero ni bien se sentó cogió mi muslo con la mano libre y empezó a acariciarlo. Antes que pueda reaccionar ya tenía su mano sobre mi verga.

    Mareado como estaba, sólo me dejé llevar. Ella dejó su trago en la mesita de la sala. Se arrodilló sobre la alfombra, desabrochó mi pantalón y empezó a mamar mi verga ya erecta.

    Para mí el morbo era terrible, con mi amigo y colega durmiendo ebrio arriba. Supongo para ella igual. Tras un buen rato mamándomela me dijo “toca que me cojas”.

    La acomodé en cuatro patas sobre el mueble, con el culo hacia afuera. Estaba en falda, se la levanté. Tenía un calzón bastante conservador, meado y con fluidos, ebria como estaba había goteado orines y sus jugos. Se lo bajé.

    Me pare detrás suyo y se la empuje con todo. Sentí como ella se mordía los labios para no gemir y sentí en pocos minutos como tuvo un demasiado jugoso orgasmo, me mojó toda la verga y me humedeció los huevos y más allá.

    Tras tenerlo, en lugar de intentar parar, me dijo “hazme la cola”. Me puse saliva en la mano, le unté el culo con ella y la penetré, ella ahogaba sus gemidos y tras unos minutos volvió a llegar.

    Como yo no llegaba, ella se levantó, se semi acostó sobre el sofá con las piernas hacia afuera. Levantó sus piernas y me dijo “entra”. Me acomodé al borde del sofá, frente a ella, levanté sus piernas y debo reconocer (lo recuerdo bien) que no apunté bien y sin querer entre por su culo. A pesar de haber ya estado abierta por el culo, ella gritó. No se lo esperaba.

    Gritó, pero no la saqué. Seguí dándole y dándole. Comencé a besarla, con mi verga llenando su culo. Hasta sentir como le llegaba un nuevo orgasmo. Sus contracciones me hicieron venirme muy dentro de su culo.

    Cansado y mareado me arreglé la ropa. Ella también. Nos sentamos, hablamos trivialidades. Terminé mi trago y cuando iba a retirarme justo bajó mi amigo. Le dije que ya me retiraba. Me acompañó a la puerta. Me pidió disculpas por haberse quedado dormido, le dije “hombre, tranquilo, fue una excelente noche”. Me fui.

  • Mi inicio en la vida swinger no es todo color de rosa

    Mi inicio en la vida swinger no es todo color de rosa

    Les quiero compartir algo que me ha pasado y como todo se me salió de control, comienzo diciéndoles que mi esposa es muy bella y bastante rica. Ella se llama Tannia, tiene 30 años es morena mide 1.62 m, tiene unas piernas torneadas un culo sabroso y senos medianos, yo me llamo Mario me considero normal tengo 35 años mido 1.65 m. Compleción delgada, pene con chanfle de 17 cm, y aun un que mi esposa me gusta mucho y coge delicioso, es muy recatada en el sexo y como hombre uno busca o quiere más o al menos eso en mi caso, un día viendo porno encontré un par de videos de intercambios de parejas y de hombres que se excitaban al ver como se cogían a sus esposas, eso me excito mucho, y comencé a fantasear

    Con el paso de las semanas se lo empecé a insinuar, al principio ya saben no me bajaba de loco que decía tonterías, se enojaba obvio yo no seguía con el tema, pararon otras semanas y volvía a insistir y un día cogiendo ya excitada me pregunta

    Tannia: ¿en realidad tiene ganas de hacer algo así?

    Yo: sí, claro que me encantaría probar algo nuevo

    Tannia: no se déjame pensarlo bien y lo platicamos después

    Yo: ok está bien si presiones

    Terminamos ese día, y se lo volví a pregustar hasta que logré convencerla después de un par de intentos.

    Tannia: ok, está bien, pero ¿cómo le vamos hacer? ¿qué sigue?

    Yo: no se bien aún, pero yo me encargo

    Tannia: si está bien pero que sea pronto por si me arrepiento

    Así que lo primero que hice fue buscar una pareja no tarde mucho en encontrar una que me llamo la atención el de 40 años y ella de 35 “Eduardo y Alison” la mujer estaba muy sabrosa colona, tetona blanquita ya sabrán un culo de mujer la fantasía de cualquier hombre, El me pareció un tipo agradable a la vista un tipo normal nada excepcional así que los contacte y le explique la situación y ellos amables aceptaron.

    Después de unas platicas y una semana ya yo más en contacto con Eduardo Y Alison hicimos una cita en un restaurante bar, ya todo estaba listo, así que corrí con Tannia y se lo dije todo feliz y emocionado, pero en ese momento me dejó frio por que se había arrepentido ya que me comento que no creí que llegaría tan lejos solo me dijo que si por darme el avión esperando que se me pasara la idea y no creyó que yo fuera capaz de lograrlo, yo intenté con toda la paciencia del mundo volver convencerla y de no enojarme. Hice todo lo posible por darle confianza y seguridad diciéndole.

    Yo: mira amor vamos a la cita y si después de platicar un rato aun no estas convencida, si ya no quieres, sin presión les agradecemos y nos vamos

    Tannia: ¿ok está bien, pero si no me siento cómoda nos vamos de adeudo?

    Yo: ¡de acuerdo!

    Ya quedando todo listo, nos fuimos a bañar y cambiar ella se puso un pequeño vestido de mezclilla de espalda y hombros descubiertos a media pierna unas botas altas arriba de la rodilla un sostén o sujetador sin tirantes, una tanga roja con encaje y un rico perfume, a esta altura yo estaba muy excitado con la verga durísima hasta me dolía (¿no sé si alguno de ustedes les ha pasado algo por el estilo?), yo me arregle un poco casual y más cómodo con un pantalón de mezclilla y una camisa de manga corta y nos dirigimos a la cita.

    Al llegar como a las 9 pm Eduardo y Alison ya nos esperaban nos recibieron como si fuéramos amigos de hace tiempo nos saludamos Alison vestía un pantalón de mezclilla azul y una blusa blanca, se ve que no llevaba sostén porque se le transparentaban las pezones eso par mi fue muy morboso, Eduardo llevaba un pantalón casual color arena botas de vestir y una camiseta blanca, pasamos a un cubículo más íntimo platicamos de todo un poco, sin nada de presión, en general nos los pasmos muy bien, sin darnos cuenta dieron como las 12 pm al paso el tiempo yo pensaba que no iba a pasar nada, así que empecé hablar del tema

    Yo: ¿cómo o cuando empezaron en este medio?

    Eduardo: llevamos unos tres años desde que nos casamos ya que mi mujer y yo somos muy sexosos y de mente abierta, creo que empezó todo cuando me comentaba como se la cogían sus parejas anteriores

    Alison: si yo recuerdo que en una ocasión le conté cuando estuve la primera vez con dos amigos y tuve que dejar que me penetraran el ano por primera vez, de cómo me volví loca al ser penetrada por dos al mismo tiempo el dolor y placer indescriptible, y así decidimos hacerlo con un tercero.

    Alison: ¿y tú preciosa como han sido tus otras experiencias? ¿A Mario le gusta que le cuentes?

    Tannia: no, no nosotros no hemos hecho nada de eso esta es la primera vez que vamos a intentarlo, pero no estoy muy segura además ni siquiera eh estado con otro hombre que no sea el

    Alison: ¿a poco? Ahhh que tierna nos lo ubicaras dicho antes jejeje

    Yo: y luego que procede o como iniciamos

    Ellos: nos explicaron las reglas básicas tales como: que sea consensuado, la protección, la higiene, así como, que y que no podemos hacer

    Alison: a ver Tannia pásate al lodo de Eduardo y yo me siento con tu marido

    Cambiamos de lugares voltee a ver a mi mujer se veía toda nerviosa y es eso escucho a Eduardo.

    Eduardo: tu tranquila que no va a pasar nada que tú no quieras. Pero la verdad muero de ganas de estar contigo te vez hermosa y aun has de estar muy cerrada, más si solo has estado con tu esposo

    En eso en el abrazo, se acercó a su oído no sé qué le dijo, pero, supongo que la invito a bailar porque los dos se levantaron tomaron un trago de sus vasos y salieron a bailar, yo por mi parte trate de aprovechar ya que estaba con esa mamasota y me abalance a abrazarla y acariciarle los senos, le metí la mano por debajo de su calzón trate de meter mis denos en su panocha la cual ya estaba húmeda y al sacarlos lo olí y que olor tan rico y maravilloso.

    Todo era perfecto mi verga ya escurriendo Alison me la acariciaba muy rico, no sé cuánto tiempo abra pasado, pero en eso se acabó la música, llegaron Tannia y Eduardo se sentaron ya más tranquila mi esposa, se me acerco me dio un beso y me pregunto.

    Tannia: ¿seguro que es lo que quieres? ¿Todo está bien?

    Yo: si claro sin problemas

    Tannia: ok está bien ¡solo si me prometes que no hablaremos de lo que pase vale! Lo que pase a que aquí se queda

    Mi esposa regreso al lado de Eduardo platicaron otro rato retomaron su cachondeo lo besaba cabrón, al asomarme veía como Eduardo le metía la mano por debajo del vestido, en eso algo me llamo la atención, ya que mi esposa estaba muy sonrojada y se reía de forma muy picara, en eso bajo la mirada y al verle su mano que ya estaba acariciando su pene por encima de su pantalón “diablos” para mi sorpresa veo que tenía un pito enorme exageradamente ancho y largo, falto poco para que la cabeza llegara a hasta su rodilla no soy bueno para calcular pero si le echaba unos 25 cm.

    No supe que hacer o cómo reaccionar en ese momento, me desconcentré, pero Alison no sé si se dio cuenta de mi actuar, pero me agarro me volteo la cara y volteo a ver a Eduardo y le dijo que estaban listos para irnos así que ellos pidieron la cuenta se levantaron y fueron a pagar.

    Yo aproveché para ir con mi esposa y le dije:

    Yo: amor no te veo muy convencida y no creo que sea una buena idea porque mejor no le dejamos así y en otra ocasión le seguimos para la primera vez creo que ha sido muy bueno

    Tannia: No, no te preocupes por mí “nene” además es lo que tu querías vamos a ver qué pasa como nos va al cabo ya estamos hasta acá, además sería muy grosero con Alzon Y Eduardo, yo estoy bien ¿o tu no quieres?

    En ese momento me quería arrancar los huevos y por mi orgullo le dije que no había problema no quería quedar como pendejo, pero creo que hubiera sido lo mejor en ese momento, ya que la situación fue empeorando para mi

    Yo: si amor está bien sin problemas

    En eso llegaron Eduardo y Alison nos salimos y fuimos al estacionamiento, Alison me dijo que se iba conmigo y que mi esposa se fuera con Eduardo en su auto y nos dirigimos a un hotel no muy lejos de ahí, en el camino no podía dejar de pensar en Eduardo y Tannia, pero trate de relajarme y disfrutar pensando en lo que me iba a comer.

    Al llegar al hotel como a la 1 am pedimos las habitaciones nos entregaron las llaves, nos dirigimos al elevador los cuatro al abrirse las puertas solo había un pasillo que nos llevaban a los cuartos los cuales eran contiguos, la primer en salir fue Alison la cual me tomo de la mano y fuimos los primeros en pasar yo no podía ni voltear, aunque sabía que ellos venían atrás de nosotros solo escuchaba murmullos y risas, llegamos a nuestra puerta, en lo que lograba abrir casi al pasarnos Tannia se detuvo para darme un beso y giñarme el ojo me quede petrificado German hizo lo mismo con Alison le beso la abrazo.

    Eduardo: amor disfrútalo mucho se lo mucho que te gusto Mario

    Eduardo por su parte retomo el camino agarro a Tannia de la mano y la jalo comenzó a guiarla a su cuarto solo veía como se alejaban, los dos se veían el uno al otro y Eduardo le agarraba el culo levantando el vestido, para este punto sabía que nos había vuelta de página.

    Alison: vamos tu tranquilo que la vamos a pasar muy bien

    Yo: claro solo son nervios ha de ser porque es la primera vez y estas muy rica y nunca pensé estar con alguien como tu

    Alison: ahh! Qué lindo ¡gracias!

    Yo traté de disfrutar mi experiencia me dirigí a la cama Alison comenzó a desnudarse al quitarse la blusa sus pechos permanecieron es su lugar con los pezones erectos, se quitó el pantalón y pude ver un lindo calzón de encaje blanco a madia nalga.

    Alison: ándale “papi” ¿me quieres quitar mi bóxer? O ¿quieres que yo haga todo? Jejeje

    Mi sorpresa fue mejor al ver que su “panochita” y toda ella estaba totalmente depilada no tenía nada de bello corporal, ya mi pene estaba escurriendo a chorros así que me quite el pantalón y en efecto mi bóxer estaba súper mojado hasta manche mi pantalón y no me había dado cuenta.

    Alison: que rica y jugosa la tienes no hay que desperdiciarla

    Me llevo a la cama empezó a jalármela a dos manos, ya con sus manos llenas de mi lubricante se la llevó a sus pezones para tocárselos y se llevó mi verga a su boca estuvimos así un rato.

    Alison: se ve que ya estás listo ¿cómo quieres que me ponga?

    Yo: ponte sobre la cama de a perito

    Le mamaba su “panchita” toda rosadita sabía muy rico Alison: ah que rico mmm también ya estaba mojada en eso me levanté para metérsela le quise ponerle la cabeza en la entrada y de repente que se quita de un solo jalón se dejó caer en la cama boca abajo

    Alison: con calma “papi” ya aviamos hablado e eso en el bar

    Yo: ok, si lo siento se me olvidaba

    Alison: no te preocupes yo me encargo

    Se levantó y fue al mueble por unos condones, en ese momento comienzo a oír unos gemidos muy fuertes que venían del cuarto de Eduardo y Tannia. Yo no sabía si eran entre gemidos de placer o pujidos de dolor (así como gemidos que se escapan entre los dedos por más que traten de taparles la boca).

    Alison: me recostó boca arriba y me trato de poner el condón, pero los gemidos fueron como una cubeta da de agua fría y mi pito se estaba haciendo todo flácido, al no poder ella, yo me lo puse me di unas jaladas y Alison se volvió a poner de perrito al ver el culote mi verga reacciono y fue cuando pude penetrarla, pero los gemidos de Tannia no me dejaban concentrar por más que trataba de seguir con lo mío, mi verga no podía mantenerse duro por más que intentaba no podía, mi pito parecía más un cacho de longaniza además de chueca suave para poder seguir con la penetración tenía que utilizar mi mano casi tenía que meter los dedos para guiar o utilizarlos para entablillarlo y ver que entrara bien mi verga. (¿No sé si alguna vez les ha pasado algo así?).

    Eso fue algo horrible para mí, por más que trataba de cumplirle a Alison seguí y seguía hasta que de plano mi verga no entraba se iba toda chueca toda guanga, obvio Alison se dio cuenta

    Alison: que paso “papi” ¿todo bien te viniste ya acabaste?

    Yo: si, si lo siento es que está muy rica.

    No pude decirle la verdad que no podía concentrarme. Pero ella aun así se portó muy chida conmigo

    Alison: no te preocupes me la mamaste muy rico si quieres síguele

    Yo seguí chupándosela como unos 10-15 minutos más y como no estoy tan pendejo, con ayuda de mis dedos logre hacerla terminar, nos enjuagamos, nos fuimos a la cama nos acostamos y platicamos un rato más ya que los gritos y quejidos de Eduardo y Tannia siguieron fácil 20 minutos más, Alison no sé si estaba acostumbrada a esta situación o porque ya tenía más experiencia se hacía que no oía los gritos o estaba acostumbrada, obvio yo no quise preguntar nada del tema no quise saber cómo era Eduardo para coger ni como se lo hacía con su enorme verga, pero Alison si se dio cuenta que estaba afectado y solo recuero que me dijo:

    Alison: no te preocupes suele pasar más de lo que te imaginas además es tu primera vez, pero me hiciste acabar muy rico vale tu tranquilo

    Ya al paso del tiempo se despido Alison: descansa, y se volteo para dormir yo hice lo mismo de mi lado me voltee al lado contrario del de ella y como ya no escuchaba nada me quede dormido.

    De repente un ruido me despertó volteo a ver mi teléfono y vi que eran casi las 4:00 de la mañana (¿imaginaran que fue ese extraño ruido?), si en efecto eran Tannia y German que se escuchaba que estaban volviendo a coger, esta vez no sé si fue porque todo estaba apagado o había menor ruido, pero los gritos se escuchaban claros e intensos.

    Tannia: ¡dámela, dámela más rápido quiero más dámela toda!!!!

    Eduardo: ¡claro! Tómala ¿te gusta?

    Tannia: si, si, así ¡me encanta eres maravilloso ah!! Ahhh!! Me llenas

    Eduardo: ¡voltéate! ¡perra!! Te voy a meter hasta los huevos

    Tannia: no, por favor no, así ya no! Mejor sigue ¡ándale ya métemela, dame duro como solo tú sabes

    Eduardo: ¡que te voltees!

    Tannia: mmmm ahh ahh ¿así estoy bien? ¿Así estoy bien?

    Eduardo: si, si, así estas bien solo aguántala, ¿quieres más? ¿tú me dices cuando pare?

    Tannia: ahhh si si ya, ya entro, más más despacio no la saques tanto, no me la vayas a sacar por favor ahhh, más rápido más rápido, oh ah ya yaaa ya ya para para no te muevas mmmm

    Eduardo: ah ouch me vengo, vengooo

    Tannia: ¡ah quédate adentro!!!! ¡no le la saques!! Estas cabron eres un cabrón

    Es lo que recuerdo o alcance a oír, y de pronto todo quedo en calma no logre escuchar nada, aunque intente estar atento hasta que me volví a quedar dormido

    Ya a la mañana siguiente nos despertó el teléfono que nos avisaba que teníamos que dejar la habitación, Alison y yo nos levantamos nos vestimos ya que al otro lado solo se oía la regadera así que nos dirigimos al lobby y nos tocó esperas ya que Tannia y Eduardo se tardaron bastante en bajar, casi nos cobran otro día de la habitación

    En eso se abren las puertas del elevador y vemos cómo van saliendo Tannia y Eduardo que se venían riendo, mi esposa al verme se puso más un poco seria me abraso, me dio un beso y solo me dio las gracias, ya después nos saludamos los cuatro normal y cordialmente, nos dirigimos al estacionamiento y en el camino cada quien toma su pareja, ya saben nos vamos despidiendo en eso:

    Eduardo: mi hermano muchas gracias, estuvo muy bien yo me la pase muy bien ¿espero que ustedes se la hayan pasado bien? Mario tienes mucha suerte tu mujer es muy linda ¿a ver qué día nos ponemos de acuerdo y lo volvemos a repetir?

    Yo: si estaría bien nosotros te avisamos

    Tannia: no, no creo que volvamos a vernos solo era una fantasía de el, que ya le eh cumplido bye besos

    Alison: hasta luego

    Ya en el auto hubo un momento de silencio, entonces intente saber un poco como se la había pasado y trate de pregustar

    Yo: ¿y cómo es el? ¿Cómo les fue? ¿Te la pasaste bien como estuvo?

    Tannia: solo me volteo a ver y me dijo:

    Que todo bien tranquilo que si se la paso muy bien

    Yo: así ¿solo bien?

    Tannia: mira amor no sé qué te imaginas, pero quedamos que lo que pasara en el hotel en el hotel se quedaba, ¿estás de acuerdo?

    Yo: ok si

    Y no volvimos hablar del tema seguí manejando de re-ojo veía a Tannia como bostezaba un poco cansada y con sueño, al llegar a la casa nos fuimos a la recámara preparé mi ropa para no traer la misma del día anterior entre a la regadera invité a Tannia, pero ella dijo que le diera un par de minutos en lo que preparaba su ropa, así que me bañe termine y al salir veo a Tannia durmiendo boca abajo con una pierna medio flexionada.

    Si se lo pueden imaginar en esa posición el vestido se le levantada dejando le ver el culo y parte de la tanga, y me quede mirando un poco más con más atención ya que vi como que le salía algo, era una mezcla entre semen o gel lubricante del ano, me acerque le abrí las nalgas con cuidado y le hice la tanga de lado todo con mucho cuidado. Solo para ver que su ano estaba muy hinchado y más rojo de lo normal, en este momento le comenzó a salir y escurrir más el líquido de su ano hacia y “panochita” la cual se veía roja y lubricada.

    Pero se me hizo raro ya que si yo oí la regadera ¿porque estaba aún húmeda? y dos si recuerdan al principio le conté que mi mujer es muy recatada y solo lo hacemos como la gente diría normal y aun que muchas veces le eh pedido el ano, nunca me lo ha dado.

    Así que salí y fui a mi ver unos pendientes que tenía y la deje descansar.

    Ahora ya con una semana que paso no hemos hablado del tema y no sé si decirle o preguntarle lo que creo que vi y parte de lo que escuche ya que ese fue el trato de no volver a tomar el tema ¿si alguien le ha pasado algo similar? me encantaría que me lo contara o comenten ustedes que opinan.

    Hasta aquí mi relato espero me puedan aconsejar y cuidado con lo que desean no es tan fácil entrar en este medio o solo a mí me ha pasado.

  • Vuelta a casa después de una semana de viaje por trabajo

    Vuelta a casa después de una semana de viaje por trabajo

    Después de unos días de viaje por trabajo, muchas reuniones y muy cansada, sobre todo psicológicamente, llego a casa. No hay nadie, me he preparado algo para comer rápido y me he tumbado en mi camita.

    – Ummm

    – Como te echaba de menos.

    Me quito la ropa, quedándome solo con las braguitas, cierro los ojos.

    -ufff, me siento en la gloria

    Mientras al mismo tiempo, siento un hormigueo por mi cuerpo, el volver a sentir mi cama, ha hecho que me excite, me paso las manos por mis pechos, acariciándome, poniendo los pezones duritos. Una mano comienza a bajar, hasta llegar a meter la mano por dentro de la braguita. Enseguida me paso un dedo, al mismo tiempo que me estiro con la otra mano un pezón.

    Me introduzco un dedo, me noto muy mojada, el dedo se desliza y casi entra hasta fondo de golpe. Lo saco y me lo llevo a la boca, me encanta el sabor, y mezclado con mis saliva, me lo llevo al otro pezón.

    Uff… Que cachonda estoy.

    Me giro un poco y abro el cajón de la mesilla, saco mi consolador, me bajo la braga y comienzo a pasarlo por el clítoris. Me contoneo haciendo por meterlo, hasta notar como entra y se pierde dentro de mi coño.

    Con el bien metido lo enciendo y comienza a vibrar, a menearse.

    -Ahhh

    De inmediato comienzo a gemir.

    Me contoneo más salvaje sobre la cama, con el consolador metido mientras acaricio el clítoris, me masturbo salvaje, me arqueo levantando el pubis todo lo que puedo…

    – siii, sii…

    Entre gemidos entorno ojos, y veo una figura… Es tu silueta que me observa, me miras con la polla en la mano, masturbándote mientras me ves como una perra en celo.

    Te acercas, me coges de las caderas y sin sacar el consolador, me das la vuelta y me pones a 4 patas.

    – Hola cariño, ya has vuelto del viaje.

    – Y bien calentita, como me gusta a mi, que según llegues estés lista para recibir mi polla.

    Siento que separas las nalgas, me escupes en el culo y pasas la lengua dando lametazos, y de inmediato metes la lengua agarrando el vibrador y haciendo que entre y salga de mi chorreante coño.

    Te pones de pie, siento como pones el capullo en mi culo, como aprietas, noto como haces presión y comienzo a sentir como me penetra.

    -ah

    Grito de puro placer, siento tu polla como me llega hasta las entrañas y el vibrador totalmente incrustado en el coño vibrando a tope

    -Toma Amy, aquí tienes tu doble penetración de bienvenida.

    No puedo más según bombeas, siento que me corro, muerdo las sábanas, las destrozo, las desgarro, el orgasmo es brutal… Y ahora siento tu leche dentro, siento como te corres dentro de mi culo, siento el calor,

    -Dios, joder, como deseaba llegar y que me dieses este recibimiento.

    Caigo rota, rendida, las piernas abiertas y chorreando… Hasta caer un más que plácido sueño.