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  • Un día gris, en brazos de mi hermano

    Un día gris, en brazos de mi hermano

    Una dura batalla por el agua caliente de una bañera puede terminar de la forma más insospechada.

    Era un día gris plomizo, la gente por la calle corría a resguardarse de la lluvia, el frío se me atería al cuerpo y estaba realmente deseando llegar a casa, rezaba por que Luis se hubiera olvidado quitar la calefacción y no tener que esperar mucho tiempo a que se calentara la casa, simplemente entrar y que una ola de calor me golpeara la cara y que fuera rápidamente invadiendo mi cuerpo. Ya lo habían anunciado que para esa semana llegaría una ola de frío polar, lo había visto, oído y leído y sin embargo nunca hacia caso de lo que decían, siempre creí que era algún tipo de complot para que la gente se asustara más de la cuenta, además aquel día quería estar realmente guapa, no pensaba en otra cosa mas que en aquel chico nuevo que realmente estaba cañón, un verdadero bombón, además que podía pasar, total era salir de casa y al coche, del coche a la oficina, comer sin salir del edificio y por la tarde misma operación en sentido contrario, pero que podía pasar me preguntaba una y otra vez y sin embargo paso, quien me iba a decir a mi que ese día tendría que salir para supervisar la construcción de aquella obra junto a aquel acantilado donde el viento soplaba con fuerza y que las gotas que nos empaparon allí tan lejos del agua eran fruto del fuerte oleaje.

    Nada más entrar en casa noté el calor empezando a combatir el frío que calaba mis huesos, parecía que Luis había llegado y encendido la calefacción, al pasar por la puerta de entrada le empecé a llamar, pero no obtuve respuesta alguna, tampoco es que me importara, la verdad que estaba más interesada en quitarme toda aquella ropa mojada que me había acompañado durante todo el día y que estaba realmente fría, la pashmina, el yérsey, camisa y falda corta cayeron a un rincón de la habitación, me senté en la silla para quitarme con cuidado las medias negras con las manos todavía heladas y con la mirada puesta en ir corriendo al cuarto de baño para llenar la bañera con agua muy caliente y quedarme allí hasta que el frío desapareciera.

    “Joder Luis que susto me has dado”

    “Joder Lara, ¿yo?, ¿será al revés no?, tú que entras sin llamar como si te persiguiera el mismísimo diablo”

    Entre como una exhalación en el baño sin darme ni la más mínima cuenta que Luis ya estaba en el baño, usurpando aquel lugar tan sagrado para mi en esos momentos como era la bañera. Un calor casi asfixiante, como de una sauna se tratase me golpeo nada más entrar, era el lugar soñado por mi desde primera hora de la mañana, desde que mi jefe me enviara a la mismísima tundra siberiana, el frio, el agua y el viento helado empezaban a desaparecer de mi cuerpo casi desnudo en un lugar que ahora estaba ocupado, pero que no perdido, ya que no me daba por vencida, el frío persistente en mis huesos reclamaba aunque fuera en una lucha cruenta aquella posición dentro de la bañera y así empezó todo.

    “Te queda mucho Luis, me gustaría bañarme a mi también” Le decía con cara triste, como de alguien que va a romper a llorar para intentar dar pena.

    “Pues vas a tener que esperar, me acabo de meter y no pienso salir” Me contestaba mirándome de arriba abajo.

    “Joder tío, estoy helada y córtate, deja de mirarme así, que no llevo nada puesto”

    “Lo siento por el frío, no por mirarte, además sí que llevas algo puesto, si no veo mal llevas unas braguitas y un sujetador, que por cierto es un conjunto muy bonito” “¿Para quién era?”.

    “Para ya de mirarme las tetas guarro y no era para nadie”

    “Perdona, pero lo primero no te miraba solo las tetas, y en segundo lugar te expresaba lo bonito del conjunto, las bragas te quedan de vicio”

    “¿No te da vergüenza?” le recriminaba un poco enfadada aunque no sabía muy bien si era por no dejarme bañar o por que no paraba de mirarme.

    “¿A mi?, ¿será a ti que has entrado sin llamar?”

    “Para ya Luis joder, o me meto dentro contigo”

    “Tú verás”

    “¿Así? Pues mira lo siento”

    “¡Lara!, Lara pero que haces joder”

    Sin pensármelo dos veces me metí en aquella agua tan caliente que todavía humeaba, la sensación de sumergir primero los pies y después el resto del cuerpo fue como un escalofrío de placer, dejando escapar todo el frío de golpe que tenía metido dentro de mi, el problema que según me había metido, no cabíamos los dos, uno enfrente del otro, a cada extremo de la bañera que aunque no era pequeña, realmente nos molestábamos con los pies, pero no había marcha atrás, no porque no pudiera, sino porque no quería, cerré los ojos y estaba tan calentita dentro de aquella agua, que me había olvidado por un instante de mi compañía, es más me había olvidado de que llevaba las bragas y el sujetador que se calentaban ahora pegados a mi piel como si fuera un bañador.

    “Lara, estás loca, no ves que no cabemos los dos, además yo estaba antes que tú”

    “Luis, te recuerdo de quien es la casa, ¿necesitas recordar que estas de visita?, ¿Qué le prometí a tu mujer que podías quedarte una semana y ya va para dos semanas?

    “Bueno, bueno no hay que ponerse así, solo digo que no cabemos”

    “Si, en eso tienes razón, no cabemos, tú sobras”

    No había terminado de decirle aquello cuando me levante pasándome las manos mojadas por mi cara, mirando a Luis como desde su posición menos elevada me miraba todo el cuerpo sin perderse ningún detalle de las gotas que resbalaban por mi piel precipitándose al fondo de la bañera y uniéndose a ese mar caliente desde donde parecía haber nacido, no me di cuenta hasta un poco mas tarde en que nuestras miradas se habían encontrado tan solo y únicamente un momento entrelazándose, hasta que al final Luis desvió su mirada a mis piernas y de ahí con un recorrido ascendente me iba besando con la mirada, sus ojos deslizándose con suavidad por mis muslos y deteniéndose en la forma de mis bragas mojadas por el agua cubriendo mi vulva, dibujando la forma de mi vulva y cómo me subían hasta lo alto de mis caderas, realmente me sentía muy bien, nerviosa si, pero tan bien que mis manos pasaron por mis pechos apretándomelos para escurrir un poco el agua de mi sujetador, me sentía sexy, me notaba excitada.

    Sé que no se lo esperaba, realmente ni yo me lo esperaba, pero con los pies me hice hueco para poder sentarme apoyando mi espalda sobre su pecho y así conseguir que los dos estuviéramos más cómodos, más cómodos si, pero quizás había despertado otras cosas que deberían estar dormidas tanto en el cómo en mi.

    “Ves, ya estamos cómodos los dos”

    “Lara yo, es que, bueno si, si tú estás cómoda”

    “Lo… lo estoy sí, sí que…, sí que estoy cómoda, si”

    Realmente los dos estábamos incómodos, pero no quisimos reconocerlo, no por la postura o porque no entráramos, no porque nos molestáramos con los pies, si no por algo más profundo, por un silencio incómodo que no tenía fin y que acelero nuestros corazones, en ese momento en que el silencio se había apoderado de nosotros, notaba como allí abajo crecía algo junto a mi, no solo no quise ni pensar que podía ser, sino que tampoco quería decir nada, pero realmente eso no me preocupaba, lo que realmente me preocupaba era como me sentía yo, porque la sensación que notaba era la de empezar a desear que aquella situación se alargase más en el tiempo, sentía su respiración, notaba su corazón latir tan fuerte junto al mío y lo peor de todo el cosquilleo que suelo tener siempre en mi cuerpo antes de que mi vagina empiece a humedecerse.

    Por fin, Luis rompió el silencio, aunque hubiera sido mejor seguir sumidos en él.

    “Perdona, pero te puedes mover un poco hacia delante, es que el cierre del sujetador se me está clavando en el pecho, lo siento”

    “Hay no, perdona lo siento yo, ahora me lo quito, pero por favor no mires”

    Me levante lo justo para que con una mano desenganchara mi sujetador y quitándome primero un tirante y luego el otro, ya solo estaba con las bragas puestas, unas bragas que empezaban a mojarse también desde mi interior, me tumbe una vez más sobre su pecho procurando que el agua me cubriera hasta los hombros.

    “¿Mejor así?”

    “Si mejor, gra… gracias Lara”

    Una vez más, aun con el placer de estar en el agua caliente, pero con ese silencio incómodo hacía que relajarnos fuera una misión imposible, todo lo contrario, porque poco a poco luchaba contra una excitación cada vez más creciente en mí, cada vez que Luis movía una mano rozándome uno de mis muslos, o cuando sacaba una mano y recorría el lateral de mi cuerpo casi rozando mis pechos, podía sentir como al respirar elevaba mi cuerpo, su aliento fresco sobre mi pelo, realmente estaba haciendo un verdadero esfuerzo para no mover mis manos que estaban apoyadas sobre sus rodillas, no quería acariciarlas y subir por sus muslos, presionar más mi cuerpo contra el, notar como le iba creciendo más y más su pene justo al principio de mi braga y sin embargo eso mismo hacia inconscientemente.

    “Lara”

    “Dime”

    “No nada… déjalo, no… no es nada”

    “Wooww, Luis ¿qué has hecho?

    “UPS, perdona, se me fue un poco la mano”

    “Ya, ya, pues quietecitas las manos”

    “Pero no me digas que lo has notado, si tan siquiera te he rozado”

    “si lo note, si”

    “El que, ¿esto?

    “¡Luis!, ay, ¡quieto!”

    “Pero si estoy quieto”

    “No, no lo est… ¡Luis! aahh quieto, por favor, estate quieto”

    “Pero Lara, si no hago nada, simplemente quería saber si tenías las bragas puestas”

    “Mmm si, si las llevo puestas, pero eso no son mis bragas Luis ay, mmm, eso es mi… mmm”

    “Te gusta Lara, no sabía que estuvieras depilada, ¿te gusta?, ¿sigo?”

    “¡Aayy! Si… no, no sigas, déjame por favor”, “Mmm no…, no pares, sigue aahh”

    “No, si, si, no, yo no quiero parar Lara, no quiero”

    “Pues no pares, no pares, no pares”

    Todo había pasado muy rápido, quizás demasiado aunque no me tenía que sorprender, ya que quizás en el fondo lo esperaba y lo que era peor lo estaba deseando, Luis me había empezado acariciar mi vientre y poco a poco metiendo su mano entre mis bragas, descubriendo con asombro que estaba depilada y quizás con más asombro aunque al meter sus dedos entre mis labios los notaba mojados y no por de agua, sino de algo más viscoso, poco a poco descubría mi clítoris que se iba endureciendo y más abajo al meter dos dedos en mi vagina la encontraba realmente mojada.

    Estaba tan excitada que no quería parar, me había olvidado por un instante de quien era Luis, estaba casi obligada a dejar que siguiera acariciándome, caricias que se convertían en pequeños gemidos cuando notaba como sus dedos atravesaban la entrada de mi vagina, penetrando dentro de mí como buscando algo, entraban y salían de mi vagina, limpiarse con el agua el flujo que extraían de mí.

    Intente decir que no, el último intento lo realice cuando gire mi cabeza mirando hacia arriba, veía sus ojos clavarse en los míos, fijarse en mis labios que parecían como si los reclamase y en un último esfuerzo con mi mano agarrando su muñeca con fuerza ya dentro de mis bragas queriendo retirarle la mano de donde estaba, cuando sentí en mi pecho como me apretaba con su otra mano, apretármelo con suavidad y pasando la yema de sus dedos por mi areola, pellizcando mi pezón, en esos momentos mis labios que estaban dispuestos a levantar la voz se vieron superados por sus labios besándome, mordiendo mi labio inferior y uniendo nuestras lenguas en un baile apasionado, no había vuelta atrás, mi cuerpo era por entero suyo y el suyo mío, mi mano que no hacía ni un segundo está quitando la suya de mis bragas, se entretenía ahora en subir y bajar por su pene que estaba realmente duro, como una estaca soportaba los movimientos suaves bajándole toda la piel, estirándosela entera y volver a subir con la misma suavidad para terminar con la palma de mi mano abrazando todo el glande.

    La escena era demasiado excitante observada por los múltiples espejos que teníamos, espejos por otra parte que tampoco no enseñaban mucho debido al vaho del calor que hacía y quizás mejor así para no ver con quien estaba a punto de follar.

    “Lara, déjame que te quite las bragas”

    Nada más oírle me levante, me gire dejando mi vulva prácticamente en su cara, las bragas mojadas dejaban escapar el agua sobre su boca cuando Luis me cogió con sus manos por mi cintura y me acerco a él, hundiendo su nariz en mis bragas justo en el pliegue hacia dentro que mis bragas hacían al meterse en la raja de mi vagina, le sentía respirar profundamente, llevarse el olor de mi interior hacia él, los gemidos cada vez menos incómodos, más deseados, miraba hacia abajo y notaba como me mordía las bragas justo en la entrada de mi coño, apoye las manos en el frío espejo que tenía delante, sin reflejo alguno salvo cuando yo le pasaba la mano para ver mi rostro descompuesto de la excitación, miraba hacia abajo viendo como jugaba conmigo, luego al espejo y una vez más abajo cuando Luis empezó a quitarme las bragas a la vez que empezaba a saborear el interior de mi vagina con su lengua, pasabola por mis labios hasta llegar a mi clítoris cuando mis bragas ya estaban más abajo de mis rodillas.

    Los gemidos se quedaban pegados en el espejo, le miraba con la cara descompuesta de placer cuando sus dedos pulsaban y apretaban mi clítoris y su lengua me atravesaba recogiendo el néctar de mi interior, cerraba los ojos echando mi cabeza hacia atrás expulsando un gemido tras otro, una vez liberada de mis bragas que flotaban junto a él, Luis me agarraba de los glúteos apretándomelos y acercándome más a él, hundiendo su boca en mi vagina casi sin poder respirar, mis pierna flojeaban y temblaban así como todo mi cuerpo y como su boca y su lengua se iba deslizando por mi cuerpo, por mi abdomen y mis pechos abrazándome con fuerza mientras me deslizaba hacia abajo hasta llegar a sentarme sobre él, abriéndome todo lo que podía de piernas.

    Nos besábamos cada vez con más pasión, sus manos en apretando mis caderas y yo buscaba con impaciencia la postura más cómoda para meterme su polla en mi coño.

    “Luis, Luuu… Luisss”

    Estaba sintiendo como su pene se deslizaba hacia el interior de mi cuerpo llenándome de un placer que todo mi cuerpo empezó a temblar, empecé a subir y bajar, por el cómo si de una barra bien engrasada se tratase, mis gemidos en sus labios, en sus oídos llamándole por su nombre, pidiéndole que me penetrase muy profundamente, diciéndole que le deseaba entre gemidos y pequeños gritos, mis caderas moviéndose de un lado a otro mientras que sus manos me acompañaban subiendo y bajando mi cuerpo, apretándome los pechos con fuerza y metiéndose mis pezones en su boca.

    A pesar de que la bañera se nos hacía pequeña, ninguno de los dos quería moverse, las penetraciones aunque poco profundas si nos hacía que los dos disfrutáramos el uno del otro, pero fue Luis quien tomó la decisión de movernos y alzando su pelvis hacia arriba sentí como su pene ahora si me atravesaba entera dejando tras de mí un grito de placer hasta que sentí como sacaba su polla de mi vagina, sin parar de besarnos salimos de la bañera y sin yo mencionarle nada me cogió en brazos y salimos de baño, los dos mojados con dirección a la habitación más cercana que era la mía, apoyando una rodilla en el colchón y dejándome con delicadeza en la cama, me fue abriendo las piernas con sus besos entre mis piernas, mordiéndome suavemente el interior de mis muslos así como mis labios y mi clítoris, sentía como iba conquistando todo mi cuerpo, cada centímetro del él, vientre, pechos, brazos, axilas, hombros, cuello, orejas, ojos, todo era suyo, todas las batallas las iba ganando y yo no me podía resistir a ellas, todo lo contrario, me llenaba de alegría cada centímetro de mi piel ganado, los escalofríos se agolpaban sobre mi cuerpo queriendo salir todos a la vez, la habitación envuelta en mis gemidos, en los suyos cuando su pene entro tan al fondo en mi vagina que no pude más que arquear mi cuerpo, inhalando una bocanada enorme de aire nada más sentirla entrar, era una delicia tenerla tan dentro de mí, era tan placentero para los dos que Luis no quería sacarla y empujaba cada vez más y más su pene dentro de mi vagina, nuestros gemidos se multiplicaban, se entrelazaban al igual que nuestras lenguas que no paraban de humedecerse la una contra la otra, gemidos ahogados en nuestro placer, en un clímax jamás sentido por mí, cuya explosión máxima la notaba cercana.

    Luis empujaba apoyándose con las rodillas en la cama, con cada penetración cada vez más brusca y más profunda me iba subiendo hacia arriba hasta llegar a dar con la cabeza en el cabecero de la cama, el edredón entre mis manos aferrándome a él con fuerza con mis dedos, una y otra vez sentía como me penetraba como entraba dentro de mí, notaba como su pene se deslizaba tan suave en mi interior, como me iba llenando entera, que un ardor maravilloso nació de mi vientre atravesando todo mi cuerpo, paralizándome por completo, ya ni los gemidos era capaz de emitir, solo el silencio roto por el sonido de nuestra piel golpeando la una con la otra, roto por el sonido acuoso de su pene penetrando en mi vagina, el silencio roto cuando mis muslos empezaron a tener espasmos y un grito de placer lleno la habitación, un grito emitido de los más profundo de mi estómago, atravesando puertas y ventanas, mi vagina se llenaba de líquido, su pene nadaba en la abundancia de un orgasmo que no tenía fin, entrando y saliendo de mi vagina con rapidez y con fuerza, dejando escapar pequeños chorros de mi orgasmo.

    Cada vez más fuerte y más rápido, Luis empezó a gemir cada vez más alto, mis piernas abiertas recibían una y otra vez sus embestidas con la lanza que tenía entre sus piernas haciéndome olvidar a mi novio, de su mujer, haciéndome olvidar que era mi querido hermano pequeño, pero en esos momentos solo estábamos él y yo, disfrutando de nuestra pasión, los dos gimiendo, gritando, abrazándonos y acariciando nuestros cuerpos desnudos, mojados y sudorosos, hasta que un gemido fuerte con algunas penetraciones profundas, muy profundas, golpeando mi cuerpo con su pelvis hacia arriba sin haber sacado su pene empezaba a llenarme de su semen, Luis eyaculaba dentro de mí, con tanta brusquedad que notaba cada chorro caliente golpeando el interior de mi vagina y a la vez que me provocaba otro orgasmo, volviendo a llenarme de flujo y saliendo disparado hacia el exterior de mi vagina mojando la cama y llenándole a el de mis fluidos.

    Los dos terminamos exhaustos encima de nuestros fluidos, besándonos y mirándonos a los ojos, en sus ojos el deseo de volverme a tomar, en los míos el deseo que no se apartara de mí, esa noche iba a ser nuestra, esa noche ni mi novio, ni su mujer, tan siquiera nuestro parentesco iban a evitar que volviéramos hacer el amor, con más o menos pasión, pero que una vez mas iba a ser mío lo tenía muy claro.

    Son las ocho de la mañana y despierto abrazada por la espalda, una noche de amor, un amante exhausto y un dolor entre mis piernas, son las ocho de la mañana el sol ya entra por las rendijas de la persiana, hoy parece que el sol ha ganado la batalla, las sabanas y el edredón nos calientan y debajo de ellas mis piernas empiezan a levantarse para dejar que me vuelvan a penetrar, siento su aliento en mi oído, sus manos en mis pechos y su pene atravesando una vez más mi vagina.

    “Buenos días, hermanita”

    “Buenos días hermanito”

  • El cachaco y su verga cabezona

    El cachaco y su verga cabezona

    En uno de mis recorridos por esas App de chat para conocer gente, dentro de tantos latinos resulté hablando con un paisano específicamente con un cachaco, al inicio la conversación fue un poco aburrida lo confieso, aunque nunca se lo dije pensé en bloquearlo, es que ustedes no saben pero me aburren un poco los cachacos; pero este cacha sí que me hizo cambiar mi percepción sobre ellos.

    A medida que la conversación iba fluyendo me iba atrayendo más y más esa mezcla entre lujuria, misticismo y dulzura era extraña para mí, pero al mismo tiempo seductora; partiendo del hecho en el que no era el típico hombre que empieza diciendo que no tiene esposa cuando si es casado o que admite estar casado pero siempre dice estar mal su matrimonio por culpa de su esposa, este hombre era distinto, si es casado tiene su familia y además es feliz con ellos, solo que aunque muchos no entiendan existimos algunas personas para las que eso no es suficiente, y buscamos aventuras, calenturas algo que nos llene y no porque en casa no lo tengamos sino porque así es nuestra naturaleza; pensé en lo parecido que éramos él y yo, tal vez por eso se dio esa química de inmediato.

    Esa App era un poco incomoda y decidimos pasarnos a Telegram y les confieso que pasábamos horas y horas chateando hablando de todo tipo de ocurrencias, de lo que nos gusta y lo que no. El cacha llegó como mandado por el destino en un momento crucial de mi vida, estaba queriendo ser yo misma y no sabía cómo hacerlo, por años tuve que fingir ser alguien que no soy para mantener a todos felices menos a mí…

    Pero ya estaba harta; con el cacha podía ser yo misma sin ser juzgada, me entendía y le gustaba, ya no tenía que esconderme bajo la personalidad de Deseo; pero deseo era todo lo que yo quería ser pero que no me atrevía a dejar salir, cada día hablábamos más y más solo chat y uno que otro audio, no fue necesario enviarnos fotos, a ninguno de los dos nos importó.

    Con el pasar de los días nuestros chat fueron subiendo de nivel y eso sí las reglas fueron claras desde el principio, nada de amor, nada de obligaciones y cada uno podía irse cuando quisiera y por el motivo que quisiera.

    Nuestras conversaciones se convirtieron en chat hot, ufff aún recuerdo todas esas sensaciones que me hacía sentir con solo leerlo, les confieso que me ponía a mil y me hacía mojar muchísimo como si de verdad me estuviera cogiendo, el cacha es un tipo muy sexy y sucio, tan arrecho como yo y súper caliente; cada vez que traigo a mi mente la imagen de la foto que le pedí, wow, wow, que polla tan grande y gruesa, con una gran cabeza, jamás había visto una verga tan impresionante con una cabezona tan grande, su color asemejaba el chocolate, ufff ahora mismo siento como se me hace aguas la boca, y empiezo a mojarme solo con recordarla, me imagino metiéndola a mi boca y seguramente llega hasta mi garganta, ufff quiero lamerla desde la base hasta el glande, ensalivarla y morderla suavemente, mis pezones empiezan a endurecer, wow le encanta cuando le hago saber que mis tetas quieren explotar y me escribe como los chupa, como los muerde mientras acaricia mi coño, si mi coño bien jugoso, todo baboso y palpitando por esa tremenda verga del cachaco.

    Jamás me había pasado pero he tardado más de lo normal escribiendo este relato, y confieso que no era este el hilo de la historia, pero cada vez que recuerdo nuestros chat no puedo dejar de tocarme y termino masturbándome, gimiendo y mojando todo mi coño, ummm, mis líquidos recorren mis muslos, no puedo evitar tocar mi coño, wow meto dos de mis dedos, ufff estoy muy mojada, suelto un gran gemido, el teclado de mi computadora esta pegajoso, solo me basta con leer y recordar un poco los chat con el cachaco para ponerme a mil, no ha sido necesario vernos para que me arreche como nunca nadie lo ha hecho, ya mis dedos no son suficientes, estoy muy arrecha y caliente, mi coño pide verga, palpita por esa verga cabezona que tiene el cacha, pero está lejos a unas 3 horas en avión, tal vez cenando con su familia, así que busco rápidamente la única foto que tengo de su verga cabezona, y recordando sus audios gimiendo y arrechándome cada vez más alcanzo un pepino que tengo cerca, ufff lo meto a mi coño, penetra fácilmente por lo mojada que estoy, ummm que rico puedo sentir esa verga cabezona dentro de mí, mis pezones se endurecen cada vez más los meto a mi boca, los chupo y los muerdo un poco, ummm, wow, wow, acelero un ´poco mi respiración empieza a agitarse, wow, un gemido y meto con más fuerza ese pepino dentro de mí, wow siento que me vengo y recuerdo uno de nuestros chat hot donde se lo dije cuando sentía venirme y me respondió en un audio vente para mí, mi costeña, gime duro mi perrita, les confieso que eso me prende aún más, ufff no aguanto, me vengo wow, wow, que corrida me he dado pensando e imaginando la verga cabezona del cacha.

    Ufff este es solo una de las veces en las que me he pajeado recordando la tremenda verga cabezona de mi amigo el cachaco. Ese cachaco me arrecha mucho y estamos pensando en conocernos personalmente ya en otra ocasión les cuento que tal fue nuestro encuentro.

    Deseo21

  • El callejón de siempre

    El callejón de siempre

    Hola a todos, este es mi primer relato y espero que les guste a todos.

    Hace años solía tener una novia a la cual llamaré Magdalena por razones obvias. En fin ella trabajaba poniendo uñas en un local y por lo general todos los días iba por ella a su trabajo, como todos los días tenía que tomar el transporte en un lugar un poco retirado de su trabajo pues teníamos que caminar un buen tramo y de noche hay calles que por lo general están muy oscuras en fin siempre tomábamos rutas distintas para ver cuál nos hacía llegar más rápido a la parada del camión. En fin era un buen tramo y eso me daba oportunidad para agasajármela y disfrutar de ella, por cierto Magdalena es una mujer hermosa un poco wera, chaparrita con unas buenas tetas firmes que son apetecibles para tocarlas o comértelas como bien uno quiera, también tiene un culo riquísimo de esos que ves en la calle y es inevitable no voltear a ver, además que tiene unos labios muy buenos para dar unas ricas mamadas, en fin prosigo con este relato.

    Un día normal como cualquier otro fui por ella a su trabajo y al dirigirnos tomamos una ruta habitual para nosotros en el cual teníamos que caminar por un callejón que está detrás de una fábrica, claro hay casa cerca pero aun así está muy solo el callejón y oscuro total íbamos a pasar por ahí y ese día hacía calor magdalena llevaba una minifalda de mezclilla que llegaba arriba de las rodillas dicha falda me permitía contemplar sus hermosas piernas y el contorno que rico culo que se formaba atrás ves de ella y como ya sabrán en ese momento no podía desaprovechar esa oportunidad y me la tenía que coger en ese momento y claro lo hice .

    Cuando ya estábamos en el callejón comencé a besarla y hacia que nos detuviéramos en las partes más oscuras del callejón, recuerdo que le subía la blusa que tenía puesta ese día y le dejaba los pechos al descubierto claro lo hacía por qué nadie me veía y además le mordía los pechos y pasaba mi lengua por sus pezones recuerdo que eso a ella le encantaba y por supuesto a mí también me gustaba comerle los pechos, ella al ver esto me correspondía también y al mismo tiempo me detenía por qué decía que alguien podría vernos pero claro a mi eso no me importaba en lo absoluto pues yo aprovechaba para meter mi mano debajo de falda y acariciaba su vagina para que calentará y claro ella ponía de su parte por qué incluso se movía al ritmo de mi mano cada vez que metía mis dedos dentro de ella.

    Así le estuvimos un buen tramo del callejón hasta que llegamos a unas pequeñas escaleras de una casa que tenía un salida trasera a ese callejón, una vez que llegamos ahí yo me senté y la acerque a mi para seguir besándola y manoseando la como ella vio que estábamos bien acomodados bajo su mano y con astucia me saco el pene del pantalón y me dio rica y pequeña mamada solo para prepararme el pito ora que se lo metiera mientras ella estaba en eso yo mi fijaba por si alguien venía después de un rato y de una rica mamada ella hábilmente se subía la falda u se hizo del lado si calzón y se subió arriba de mi para que ella misma se empalara, a su vez montada comenzó a moverse rápido y uniforme con tanta fuerza que no nos importó que estuviéramos en la calle ella daba pequeños gemidos de placer y claro yo disfrutaba de la vista y del placer de saber que me estaba cogiendo a mi novia en un callejón en fin tanta era mi calentura que no me había dado cuenta que una de sus rodillas se estaba raspando pues por la dimensión de las escaleras y también de su rico culo impedían que se me montará sin apoyar su rodilla en ellas en fin así estuvimos cogiendo en esas escaleras por un buen rato hasta que vimos a alguien un poco lejos se aproximaba a nosotros por lo cual tuvimos que separarnos y disimular después de eso solo fajamos un poco más nos acomodamos y proseguimos nuestro camino platicando y recordando la buena cogida que nos dimos en ese callejón.

    Este es mi primer relato espero y les guste, también. Espero compartir más de mis experiencias aquí también espero que mi ex algún día lea esto y se anime a pasar más ricos momentos juntos jaja.

  • La Contadora: Su pasado, nuestro presente y su ardiente culo

    La Contadora: Su pasado, nuestro presente y su ardiente culo

    Así llegamos al día de nuestro ardiente San Valentín, esa noche conocí de su pasado,  y del porqué de nuestra rápida relación, y sobre todo entregándome su delicioso ano al responderle “que es lo que somos” en plena sesión amatoria.

    Fuimos aquella noche a cenar al restaurante de pastas “La Piccolina”, y en medio de la cena surgió aquella conversación que finalmente marco en ambos nuestros gustos, deseos, anhelos, fuimos un libro abierto de sinceridades.

    D: ¡Salud, por san Valentín!

    C: ¡Salud por que pasemos una grata noche! – guiñándome un ojo

    D: ¡Así será!

    Y entre los miles de planes que ya veníamos haciendo, incluso planear un viaje a Cancún por semana Santa, empezamos a confesarnos, sin juzgarnos, de nuestro pasado y de lo que queríamos hacer

    D: … bueno y después de ese viaje, me imagino que vendrán más… digo, si es que no tienes con quien más viajar…

    C: No se… a lo mejor jajaja

    D: Bueno no me ilusionaré entonces

    C: Que dices, es una broma… ya no tomes que estas muy susceptible

    D: Yo no nada que ver, estoy más sano…prohibido acabar hoy mareado – acercándome al oído de ella – esta noche seguiremos jugando al jefe… ¿quieres?

    C: Ah no sé, tienes que darme algo a cambio… un anillo quizás

    D: ¿Qué? vamos despacio… o sea me encantas, pero vamos de a pocos, tranquila que no solo me gustas, también te… también te quiero – muy suave a su oído

    Quedándose muda y sonriéndome algo tímido

    C: ¿Entonces me quieres?, ¿no es uno de tus jueguitos… verdad?

    D: Claro que no miento, es más si por mi fuera te diría que vivieras conmigo, compartir el día a día… pero vamos despacio, a lo mejor yo no sea la persona correcta para ti… ósea no quiero que te sientas confundida si me eliges, no quiero confundirme y entregarte mi corazón… no se mucho de ti… bueno de tu pasado, hay algo que quizás quisieras contarme… ¡como así te fijaste en mí?… no se cuéntame… quiero que seamos sinceros.

    Tomo aliento y empezó a hablarme seriamente.

    C: Ok.., Bueno son muchas preguntas pero te contaré, sabes que en el trabajo ya no me siento cómoda, tu sabes, uno por lo del gerente, dos sabes que estoy emprendiendo mi negocio, tres si tuve un par de relaciones serias, uno de ellos me dejo por otra, y el último, si bien era todo un caballeo conmigo… yo no quería un caballero… o sea si en su trato pero, quería a alguien ardiente, apasionado, que se atreva a tomarme y hacerme sentir mujer… es riquísimo, si lo reconozco, ósea me gusta mucho del sexo, de disfrutarlo al máximo y más aún si es contigo, que eres la persona que me gusta y no me equivoco en ello.

    D: Ok, entiendo… y no te estoy juzgando, yo también tengo un pasado… pero lo deje ahí, para empezar siempre una nueva relación yo cierro mis capítulos, me entrego por completo y termino enamorándome y casi siempre terminan rompiéndome el corazón, pero disimulo ya aprendí a hacerlo

    C: ¡tranquilo mi amor!, conmigo no pasará eso… ya me decidí por ti

    D: ¿mi amor? Uhmmm, creo que ya te está afectando el vino

    C: ¡Uy sí!… ya no voy a beber – algo molesta porque le hice notar su halago

    D: Pero… qué tal si ya nos vamos “mi amor”, ya es hora… el tiempo apremia y te deseo

    Acento con su mirada y una picará sonrisa, page la cuenta y fuimos directamente al hotel, sentía ya mi verga ponerse dura; confieso que la reserva del hotel lo hizo ella, por recomendación de una amiga de ella, el cual está presente en unos relatos anteriores; entrando a la mágica habitación con jacuzzi incluido, a la suite presidencial la cual ya estaba lista por petición de ella, con una botella de champagne en hielo esperando a abrirse y el cual abrí para brindar previamente a la noche loca de sexo apasionado.

    Nuevamente, “Salud”, entre ambos y recostados aún sobre la cama fuimos besándonos tiernamente sacándonos de poco nuestras prendas, pero quedándonos en ropa interior, ella llevaba un conjunto de ropa interior color rojo sangre, muy intenso con el contraste de su piel blanca, donde resaltaban sus pechos con los ajustado que se veía.

    Escena: El jefe y la contadora – Parte 02

    La hice acostar sobre la cama y suavemente fui besándola por todo el cuerpo, pasando por sus pechos, su vientre, su conchita, que olía riquísima, olía a sexo, acariciaba sus piernas y de pronto entramos nuevamente a nuestros personajes

    D: Que deliciosa y bella esta señorita, que dichoso momento juntos estamos pasando

    Mientras seguía besando sus piernas y me dirigí a su rostro para pedirle

    D: Se puede quitar el sostén para ver y disfrutar de tan bellas tetas

    C: Claro que sí, hoy estoy a su completo orden… para lo que quiera… excepto… ya sabe que

    Desprendiendo ese ajustado sostén, dejando escapar tan bellos pechos, que a la luz de la habitación resaltaban despampanantes a lo que ella se los acariciaba para excitarse, mientras se mordía los labios y sensualmente me decía

    C: ¿Le gustan jefe?, yo creo que si… ¡son suyos… solo suyos… venga!

    Acto seguido empecé a manosear voluptuosas tetas, a besarlas tiernamente, mi lengua jugaba con sus pezones, los chupaba suavemente, eso hizo empezar a excitarla mas

    C: ¡Ouuu, ahhh! que rico lo haces ¡

    D: ¡Que rica es Ud. Señorita… es toda una hembra!

    La recosté sobre la cama bajando hacia su vagina, quitándole el hilo y empezando a hacerle un riquísimo sexo oral; estaba vez fui muy tierno y detalloso con cada lengüeteada, con cada succionada de clítoris, jugueteando con su húmeda vagina. La estaba llevando a la excitación total, se retorcía de placer, mientas la sujetaba de sus caderas y apretaba una de sus tetas… cruzándonos con miradas de excitación y lujuria, saboreaba tan rica vulva, que hasta empecé a penetrarla con mi lengua, instantes en donde aprovechaba para rozar su ano, eso la hizo tiritar de placer, sujetando mi cabeza.

    C: ¡Para, pare por favor jefe!… pare un momento – respiraba agitada

    D: Ok, pero seguiré haciéndolo más luego y siempre, ¡lo dijo esta hoy a mis órdenes!

    C: Acuéstese, déjeme a mi ahora disfrutar de su verga… ya lo sabe cómo ayer, hoy y siempre.

    Se posiciono recostada hacia mi verga y al retírame el bóxer, obvio que salió con liquido pre seminal, sonriendo pícaramente

    C: ¡Tan excitado estas!

    D: ¡Y como no estarlo, lo dudas!

    C: No, ahora disfrútelo jefe, ¡hoy su verga se la dejo muerta hasta por una semana! – muy sarcástica

    D: ¡Veremos qué tan seca me la dejas!, vamos mámamela ya

    Riendo traviesamente ambos, pero vaya que así fue, empezó también al igual que yo a darme suaves masturbadas, disfrutar de sus manos recorriendo mi erecta verga, con la combinación de sus uñas acrílicas rojas, haciendo juego con su ropa interior; acercándose a mi verga, cerrando los ojos, oliéndola, dándole tiernos besos a mi verga y lengüeteándola bajo el glande, ufff vaya que ahora era yo el que tiritaba de placer

    C: ¡Le gusta! – mientras su voz se excitaba

    D: ¡Me encanta, me vuelve loco! déjamelo seco, sácame toda mi leche…

    Y si sus mamadas fueran una obra de arte, aquella mamada fue como pintar un cuadro de Picasso; me la chupaba con tanta succión que pensé que, si me dejaría seco, me pajeaba… recorría con su boca y su lengua mis huevos, estaba siendo secado por tremenda mamada, sin remediar ningún pudor, mamaba y mamaba chupándose todo mi líquido pre seminal, gemía de placer, cerraba los ojos en cada acción de metérselo hasta la garganta; tire la mirada al techo disfrutando de tan rico placer carnal.

    D: ¡Ven, sube y gira tu culo hacia mi cara, no solo tú vas sentir placer!

    Nos posicionamos en un perfecto 69, y me venían flashes de imágenes a la mente de aquella primera vez que follamos en mi casa, imágenes de como seguíamos gozando al igual o mejor que antes… ahora ya entregados por completos, aquella noche no solo estábamos teniendo sexo, esa vez hacíamos el amor.

    D: ¡Ahora vamos a refrescarnos, por la pura no está el jacuzzi listo a utilizar!

    C: ¡Cierto, vamos!

    Nos dirigimos al jacuzzi, a los cual ingreso suevamente, dejándose ver sus tetas en liberta, meneándolas y presionándolas con sus antebrazos para verse ajustas y apetecibles

    D: ¡Espera, que yo mismo te voy a enjabonar!, esas son mis tetas! – morbo total

    C: ¡Me va a bañar jefe, que rico… gracias!

    Ingrese tras ella sentándome en el filo del jacuzzi y sobre ella enjabonaba sus tetas por encima, tiernas y luego fuertemente, mientras solo gozaba viendo mis manos manosear tan riquísimos senos, mientras jadeaba y cerraba los ojos, mientras yo la besaba por la frente, y le decía muchas obscenidades

    D: ¿Quiere verga señorita?

    C: ¡Si, si dámela!

    D: Que se dice, ¡hay que tener modales!

    C: ¡Me da verga por favor jefe, necesito leche, mucha leche!

    Girando hacía mí y empezando nuevamente a dar batalla con esa hambrienta boquita

    D: ¡Ahhh, ahhh, wao… que delicia… me encanta como lo hace señorita!, pero sabe que me va encantar más, que follemos dentro del jacuzzi

    Y así fue, me deslice por dentro y ella en mi encima empezó a cabalgarme, sus incesantes sentadas que me daba no hacían más que excitarme al máximo, el agua se revolvía con intensidad…

    D: ¡Ohh, ohh, me vengo, me vengo! Voy a estallar…

    C: ¡Nooo!, ¡mi leche, deme mi leche!

    Me sorprendió la habilidad que tubo para sumergirse y buscar mi verga bajo el agua, me asuste que pensé que no podría hacerlo, así que rápidamente, con cuidado me puse de pie y ahí estaba ella prendida de mi verga, como un pescado al ser atrapado por el anzuelo, con una mano sujetándose de ella, y con la cara llena de espuma, pero sin dejar de mamármelo…

    D: Ohhh, ¡Oh, ya, ya me vengo!!!… ¡puedes respirar, puedes?… ahh ver… ohhh

    C: Sep, glup, glup…

    Mientras se limpiaba la espuma del rostro, ayudándola también, en ese instante desprendí la descarga de leche que tanto esperaba, la cual dio casi su vida por no perderla, mamo y succiono como ternera hambrienta y exactamente estaba cumpliendo lo que me prometió, esa noche me iba camino dejarme seco, por más de lo que se supone.

    C: Uhmmm, glup, glup… ahh! dame más, dame más leche!

    D: ¡Ya va, ya va mi amor!, tengo más leche para ti

    C: Gracias mi amor – parando para giñarme un ojo y tratar de arreglarse el cabello

    D: ¡Sigamos!… – exhausto pero caliente por dentro

    Para no perder la ilación, la hice sentar al filo del jacuzzi, para seguir lamiendo su coño

    D: ¡Eres una enferma!… pero me gusta ojo, ok, me encanta que seas así

    Lengüeteando su coño, a los cual ella toda excitada seguía confesándose

    C: ¡Qué bueno que no digas nada, ni que me juzgues, por eso me gustas!… además, tú también eres enfermito follando, la cara que vieras que ponen cuando te lo mamo.

    Dándome un jalón de mi cabello, llevándome a su boca para darme un apasionado beso

    D: Au, despacio no me maltrates tanto

    C: Te toca ahora hacerme venir, estas en deuda… ¡está en deuda jefe, no se acostumbre a que todo lo haga yo!

    Volviendo al ambos a nuestros personajes, empezamos a tocarnos en el jacuzzi, ella nuevamente poniendo erecta mi verga, firme para el siguiente round, y con mis manos frunciendo su clítoris; nos dejamos envolver nuevamente en la pasión dentro del jacuzzi, acariciándonos, besándonos, para luego darme la espalda bajando a introducirse mi verga bajo el agua y empezar a cabalgarme; nuevamente como en la posición del sillón con un brazo por detrás de mi cuello, lamiendo sus tetas y gozando de esa conchita bajo el agua, aunque algo incomodos, ya que al vaivén de nuestros movimientos el agua se rebalsaba.

    Me senté nuevamente al filo del jacuzzi, y ella me hacía una deliciosa rusa con solo rosar sus tetas, presionándolas con sus manos en un subí y baja… ya era suficiente jacuzzi, ahora necesitábamos acción de verdad. La jale fuera del jacuzzi, esparciendo el agua camino al sillón tántrico… en un sutil movimiento la posicioné recostada boca abajo, y empecé a lamer su culo, no se lo esperaba, sin embargo, me decía…

    C: Ya sabes, por ahí… aún no… no te lo has…

    D: ¿Y porque no?, mientras la nalgueaba

    C: ¡Aún no falta para eso!

    D: ¡No creo que falte mucho… porque que somos… lo que me repites!

    C: y lo que no te atreves a responder – ambos entrando en excitación

    D: ¿Pero sabes qué?… hoy si me atrevo!

    C: ¡No… aún no te lo has ganado!

    D: ¡Quieres saber que somos?… ¡tú…! ¿Quieres ser mi novia?!

    C: ¿Que dices?, es en serio?… no estás jugando

    D: Claro que no, me gustas, me apasionas demasiado… quiero que seas solo mía.

    C: ¿y el anillo?… no me has dado ningún anillo… Entonces no es nada oficial no cuenta de verdad

    D: Bueno, ¿quieres o no ser mi novia o no?, ¿se mi novia, se mi mujer, mi amante, mi perra si… es un si entonces?

    C: ¡Grosero, como me dices eso!…

    D: ¡Estoy excitado… dime si, dímelo!…

    C: ¡Uhhmm sí… si… si quiero ser tu novia!, claro que sí!… y también tu amante, tu perra, tu todo!

    D: ¿¡Mi… perra, mi mujer adicta a mi verga, a mi leche…verdad!?

    – La excitación se apodero de nosotros en ese instante –

    Rápidamente la apoyé sobre el sillón tántrico, la sostuve de sus cabellos y empecé a follármela tan rica conchita, con incesantes golpes al friccionar, nalgadas, la jalaba de sus cabellos, sus tetas expuestas al mojado sillón tántrico de cuero debido a nuestros cuerpos sudorosos, sus jadeos eran cada vez más intensos… hasta que fui directo a reclamar lo que ya era mío

    D: Te debo tu anillo, ¡pero ahora… ahora me darás el tuyo!

    Recostada, y sin poder escapar de la tremenda culeada que se avecinaba, poco a poco fui metiendo mi verga en su ano, y valga verdades, sí que ajustaba… nunca le pregunte, si lo hizo antes, pues ya que importaba, ahora ella era mía y ese culo también. Su ano fue cediendo, su cara de dolor y excitación reflejaban esa mezcla de placer sádico.

    C: ¡Auch!, despacio mi amor!

    D: ¡Tranquila señorita, voy a tomar lo que es mío! – nuevamente a los personajes

    C: ¡Despacio jefe, si me quiere tener enterita para más rato!

    D: ¡Descuide ese culito señorita se volverá tan hambrienta de verga como su boca!

    Poco a poco mi verga fue descubriendo las profundidades de su culo, la presión de su ano fue cediendo, sus jadeos, sus chillidos se empezaron a volverse más fuertes, a lo cual le tapé la boca y ya sin escape alguno empecé a galopear y destrozar ese profundo y cedido ano… su cuerpo se estremecía, su cara se ponía rojiza,

    D: ¿Te duele mucho… paro? – algo preocupado

    C: ¡Uhmm No, no… sigue nomas, es cuestión que me acostumbrarse, ay, ay!

    D: ¡Bravo, eso me gusta!, un arrecha aguantadora, ¡pero se ve que lo gozas verdad… uf toma!

    C: Auch, uuu, uuu… Se siente diferente… Me duele, ¡pero me gusta!, ohhhh

    D: ¡Hasta que te acostumbres… ese culo ya es mío y lo volveré goloso!, uffff ya veras

    Seguí así, hasta que su cuerpo aflojo, quizás de placer, quizás de dolor recostándome sobre ella, con nuestros cuerpos pegados, sudorosos… todo el esplendor de su maquillaje y peinado, quedo hecho añicos, éramos como dos perros salvajes, follábamos sin medidas, era a todo o nada.

    D: ¿¡Todo bien amor!? porque estas muda… te gusta!?

    C: ¡Si… si… sigue!… me vine!… no sé cómo…

    D: ¡De la excitación mi amor!… ya voy acabar… ya acabará el sufrimiento por hoy!

    C: ¡¿Te vas a venir, dentro?! – con voz exhausta

    D: ¡Si, si… te dije que tu culo también se volverá hambriento de leche, en mi depósito de semen!

    Al seguir bombeando su culito podía, al fin, sacar y meter mi verga ya sin ajuste alguno, ese ano cedió a mis embestidas, podía notar el interior de su ano, algo rojo por sus pliegues… si lo habría dañado, es momento de acabar y que descansé; fui acelerando mis movimientos y al sentir que me venía, la abrace de su cuello y con mi otro brazo, apretaba su nalga, nalgueando sus nalgas fuertemente.

    D: ¡Toma mi amor, toma, guárdame mi leche, guárdamela toda en ese culo hambriento!, te gusta verdad, eh, si, si te encanta, mira como jadeas, como una perra salvaje, ¿no?… toma, toma!… ya me vengo en tu culo, si! vas a guárdame todo mi semen en tu culo, ahora tu culo será mi depósito de semen… ah, ahh!!!

    Susurrándole al oído con palabras duras y excitantes, ¡rosando su rostro sudoroso y con cara de excitación… la sujete de su cadera, mientras tiritaba de placer, y estalle!!!… la descarga empezó a depositarte dentro de tan caliente y dilatado ano

    D: ¡Ah, ahhh, aoooh… que rico, ahhh!!

    Lo sentí tan caliente, y su primera reacción fue de sorpresa y excitación total

    C: ¡Uuuu, uyyy está caliente, uyyy que rica tu leche mi amor… ayyy, uuu, uuu!…

    Nos quedamos abrazados, y finalmente la proeza se cumplió, me entrego su culo, y yo le entregue toda mi leche.

    Suavemente retire mi verga a medio morir, para ir al baño por papel y poder limpiarla, pues al regresar, ya recostada y rendida, vi como de su ano chorreaba mi semen como un hilo, cayendo sobre el sillón tántrico, aunque hubiera seguido con las bromas, decidí atenderla, entendí que ese culito aguantador dio batalla, y merecía un debido descanso

    D: ¿Todo bien amor?, déjame que te limpio.

    C: Si, Con cuidado… aunque creo que iré al bañarme, refrescarme y a echarme agua fría

    D: Ok, Vamos juntos

    En medio de la ducha, mientras nos bañábamos para retirar todo el sudor y desastre de nuestra faena, pude notar que su culito estaba algo irritado, pero como valiente hembra no decía nada.

    Ya juntos en la cama y al promediar las 3 am nos quedamos dormidos mientras la abrazaba de cucharita, esa noche si fue más que espectacular, esa noche por fin sellé ese pacto con mi mujer, en realidad le pedí ser mi novia solo por “nombre”, lo entendió en una conversación posterior, pues obvio que, si quería ser la novia oficial, tenía que darle el anillo, pero en nuestro entender ya teníamos una relación, no solo carnal, sino ya de pareja.

    Luego de poder dormir un par de horas, nos cambiamos y fui a dejarla a su casa, aunque creo que su padre estaba enfadado, habrá sobreentiendo que su hija como mujer ya adulta tiene necesidades, con los días renunció y yo también posteriormente decidí hacerlo luego de unos meses; quería salir de ese entorno, justo para semana santa, y tener ese viaje prometido entre ambos; Oficialmente fue más adelante en nuestro excitante viaje a Cancún, donde finalmente le di el anhelado anillo, con una preciosa vista al mar desde nuestra lujosa habitación caribeña, una magnifica historia pendiente de relatar.

    Personajes del pasado volvieron aparecer, pero solo quedo en unas escuetas salidas de despedidas, pues al final… Ella, “La contadora” fue la elegida

    Faltan más historias con respecto a ella, La reacción de sus padres al vivir juntos y lo mejor de todo, es que, a raíz de la pandemia, con el aburrimiento de por medio y mucho tiempo libre seguimos jugando a los roles de varios personajes, volviéndonos en actores porno de nuestras nuevas rutinas, tomándonos muchas fotos y videos caseros… Y es que finalmente somos, Tierra y fuego, marea y viento, salvajes en nuestra intimidad… somos eso mucho más.

    Mi “vergadicta”, mi hembra sedienta de leche, y de culo ardiente… mi mujer.

    Continuará…

  • Mi líder juvenil

    Mi líder juvenil

    Desde que era pequeña he participado en un grupo juvenil, no he sido muy activa, pero participo con ciertos intervalos. Desde mediados del año pasado he vuelto a participar de este grupo. En esta nueva etapa me han designado un nuevo líder, es un líder que va a trabajar conmigo y otros chicos que tienen casi mi edad. Este líder nos ha comentado que es nuevo en este grupo, pero ha trabajado en otros grupos juveniles y tiene gran experiencia. A lo largo de los días siguientes todo fue muy normal.

    Toda mi historia empieza un día, este día teníamos una actividad muy especial, era una actividad que empezó a las 6 de la tarde e iba prácticamente a las 7 de la mañana del día siguiente, fue una actividad de compartir la experiencia de cada uno de los miembros del grupo. Me llamo mucho la atención la experiencia del líder, en esa presentación comento que tenía 27 años, es una persona que al igual que yo lleva desde muy niño en ese tipo de grupos juveniles. A partir de ese momento me pareció muy atractivo. Todo transcurrido muy normal hasta la hora de dormir, eran ya como las 4 de la mañana cuando el líder nos mandó a descansar, todos habíamos llevado sleeping y todos nos recostamos, prácticamente todos pegados y en fila. Y por cosas de la vida yo quede al final de la fila. El otro extremo de la fila era una pared. No existiendo más espacio el líder se acostó al lado mío. Casi ya en la madrugada empezó a hacer mucho frio, y yo con una intención me acerque a mi líder y me dijo “¿qué paso?” yo solo le respondí tengo mucho frio y no puedo dormir, el solo me abrazo me arruncho, después de un par de minutos sentí un gran vacío en el estómago ocasionando sentir mucha pena al estar arrunchada con el líder, de la pena que tenía solo lo que hice fue darme la vuelta quedando de espalda a mi líder, pensé que con eso me iba a alejar de él, pero no, lo que sucedió fue que quedamos en cucharita, él me abrazaba y estábamos pegados, al rato de estar así le comenzó a sonar el celular a mi líder (tenía el celular el jean, el cual estaba en ese preciso momento en mi cola), sonó un buen rato y él no atendida, me voltee y me di cuenta que estaba profundo y lo desperté y le mencione lo del celular, el mando su mano al pantalón la cual sentí muy cerca de mi cadera, lo que puede ver fue que era una alarma. Después de eso él se volvió a recostar boca arriba y yo me voltee y solo lo contemplaba lo veía dormir. Me preguntaba que sería despertar una mañana al lado de mi líder totalmente desnudos y después de haber tenido relaciones sexuales, fue algo que me pareció tan excitante que pronto sentí un calor entre mis piernas.

    Al llegar a mi casa no podía sacar de mi cabeza lo que había pasado, esa fantasía que había pasado por mi cabeza, no puedo negarlo soñé varias veces cumpliendo mi fantasía, cuando estaba en la universidad veía compañeros besándose y me imaginaba que era mi líder y yo besándonos, se había metido en mi cabeza tanto que era increíble.

    Pasaran algunos fines de semana y no había podido ir a las reuniones del grupo juvenil, preciso el día que fui a reunión mi bello y hermoso líder no fue. Lo único que me comentaron es que no había podido ir. Esa tarde estuve muy aburrida ya que yo solo quería ver a mi líder. Al buen rato decidí escribirle por WhatsApp para saber qué había pasado, ese mismo día nos informaron que se realizaría un campamento con otros grupos juveniles de la región. Mi líder me respondió el mensaje una cuanta hora después, comentándome que estaba de viaje por cuestión de trabajo. Digamos que al saber que era de trabajo me tranquilice pues me habían dado celos que tal vez fuera de placer con alguna muchacha.

    Paso toda la semana y llego el día de volvernos a reunir mi líder esta vez sí fue, al igual que yo. Ese día me arregle más de lo usual me maquille y me alise el pelo. Ese día el líder comento lo del campamento y lo del pago del mismo. Todos aceptamos ir al campamento y compartir con los diferentes grupos.

    El campamento fue en tierra caliente, fue el puente de noviembre, el campamento empezó desde el viernes, todos nos fuimos en una camioneta, mi líder se fue dormido casi todo el camino (seguramente cansado de su trabajo), yo lo único que hacía era pensar en él y la posibilidad de poderlo besar. Llegamos al lugar casi a las 11 de la noche. Mientras el organizaba toda la entrada al lugar del campamento los demás hablábamos sobre la piscina y de darnos un baño. Al buen rato nuestro líder se acercó y nos señaló el lugar para armar las carpas y todo. Un miembro del grupo le pregunto que él que iba a hacer, nos comentó que había cosas para hacer y él iba a colaborar, nos fuimos al lugar del campamento y pronto nos recostamos, nos dividimos cada uno en su carpa. Yo me estaba cambiando (precisamente me estaba quitando el sostén para dormir) cuando escuché a mi líder afuera de mi carpa llamándome, de una sentí mucho morbo y salí de la carpa me pidió reunir a todos para dar una instrucción. En ese momento volvieron todos mis malos pensamientos.

    Poco vimos de nuevo a nuestro líder, pero de vez en cuando lo vi, el día que marco el campamento fue el lunes, ese día estaba en la piscina con otros amigos cuando lo vi entrar a la zona de la piscina, no le quite los ojos de vista, cuando se quitó la camisa vi su cuerpo todo marcado, se nota que va al gimnasio, pronto ingreso a la piscina y se dirigió a los muchachos que estaban en el agua, se pusieron a jugar. Al final del juego se fue a la zona de las duchas y yo le seguí con la excusa de ir al baño. La parte de las duchas es como zona mixta, entonces espere a que saliera. Yo apenas escuchaba la regadera y me imaginaba bañarme con él, apenas salió hable con él, le pregunte porque tan alejado él solo respondió que estaba ayudando donde lo habían requerido, le comenté que lo extrañamos, el solo me veía, pero me di cuenta de que le sorprendió mi vestido de baño, y eso me gusto. Cuando me proponía a acorralarlo para darle un beso, entraron algunos muchachos y el por decirlo así se escapó. Pero la única alegría era que no le era tan diferente como pensaba.

    Días después del campamento mi líder escribió en el grupo de WhatsApp que había tenido un accidente laboral y que la próxima reunión seria en su apartamento (se había cortado una pierna y le habían dado como un mes de incapacidad). Días después al realizar la reunión en su apartamento, me di cuenta de que vivía solo. Eso me pareció tan grato… saber que vivía solo, solo de pensar en tantas cosas que podían pasar en ese apartamento. Pronto acabo la reunión y todos nos despedimos y salimos (pero antes de salir yo deje intencionalmente mi cuaderno), entonces saque la excusa para devolverme, así fue, volví y él quedo sorprendido de verme y le dije que se me quedo el cuaderno, con esa excusa entre y cerré la puerta, por fin lo tenía solo para mí, ahora si iba a aprovechar, como él estaba sentado casi sin poderse mover, me acerque y le dije, oye tú me debes algo y el quedo pensando mientras lo hacía me acerque tanto apenas para darle un beso, cuando estábamos muy cerca, yo me lance a besarlo, pero él me detuvo, me dijo que haces, y yo simplemente le dije quiero probar esa boca, además yo sé que en el campamento tu querías hacerlo. Él se quedó pensando y mientras lo hacía me desabroche la blusa dejando ver mi sostén y mis grandes pechos, digamos que con eso lo distraje y lo bese, el respondió el beso y luego de un par de minutos me aparto. Me dijo que no podía ser, primero por ser mi líder y segundo que tenía novia y pues que no demoraba en llegar. Le pedí disculpas me vestí y salí de su apartamento.

    No sé qué había pasado habían salido unos instintos de mí que yo ni mi reconocía, pero aun así no podía sacar de mi cabeza ese beso.

    El miércoles de esa semana volví al apartamento de mi líder a pedirle disculpas por lo sucedido. Cuando llegue me abrió la puerta una señora, la cual me pidió seguir hasta la habitación. Cuando entre me di cuanta (mi líder solo tenía una pantaloneta, y había algunos elementos médicos encima de la cama), la señora era una enfermera que le hacía curación en ese momento y a la vez lo regañaba porque tenía unos puntos infectados. Un momento después le dijo que volvería en la mañana con antibióticos para la infección. Cuando la señora se retiró me quede hablando con el sobre el tema de la infección paso un buen tiempo, cuando me pregunto qué hacía en el apartamento, le comenté que iba a pedir disculpas por lo sucedido y que me avergonzaba mucho, pero cuando decía eso solo me daba cuenta que el me miraba de forma diferente, él respondió que le había parecido gracioso lo sucedido, lo cual me moleste y abalance para darle un puño en el brazo, el cual me detuvo y me sujeto con fuerza hacia él y me beso, me beso tan apasionadamente que yo simplemente le correspondía ese beso, pronto volví en sí, y me aleje diciendo que él tenía novia y yo no quería interferir y menos ser con quien él jugara. Yo sabía que estaba mal, pero verlo en la cama practicante semi desnudo ya que solo tenía una pantaloneta despertaba en mi todos esos deseos y todas las fantasías que había soñado.

    Despues de eso le dije que era mejor que me marchara y era mejor que no nos volviéramos a ver, cuando iba a salir de su cuarto, me dijo que no fuera que podíamos pasar un rato agradable, no les voy a mentir eso me puso a mil, pero aun salí de la habitación, cuando estaba en la puerta principal del apartamento abrí la puerta dispuesta a salir, pero no lo hice cerré la puerta, y simplemente me devolví al cuarto, y me arroje encima de él y lo empezó a besar. Poco a poco los besos fueron de menor a más, cada vez más apasionados, pronto el recorría con sus manos mis piernas y agarraba firme mente mis nalgas, eso me excitaba bastante, luego me coloco boca a arriba de la cama y se abalanzo encima mío, me besaba el cuello y vivía a besarme la boca, sentía como con cada beso me mojaba más y más, pronto me cogió las manos y la coloco encima de mi cabeza y sujetaba fuerte me mente con su mano ambas muñecas y mientras que con la otra mano la metía debajo de mi blusa tocando mis senos, esa forma de cogerme, esa forma de tocarme era estupenda, era sin duda la mejor experiencia que había vivido hasta el momento. Pronto sigue besándome bajo por mi cuello y siguió derecho hasta mi vientre, y empezó a subir, cuando empezó a subir besándome lo hizo subiendo mi blusa, lo único que hacía era dejarme llevar y dejar que me besara, siguió subiendo colocando mi blusa en los hombros, y me dijo abre la boca e introdujo la blusa en mi boca, tenía toda la blusa enrollada a la altura de los hombros y con la cual me tapo la boca, solo mi sostén y empezó a besar mis senos, en ese momento descubrí por qué había puesto mi blusa en la boca, para que no fuera gritar del placer que me provocaba, dios mío besaba mis senos de una manera tan espectacular que no lo podía creer, después de un rato volvió a subir y me quito del todo la blusa, era genial todo lo que hacía, como me besaba, como me tocaba y como definitivamente me excitaba cada acción que tomaba, el seguía besándome de tal manera que hacía volverme loca, pronto tenía su mano en la cremallera me jean, y yo solo me dejaba no podía hacer nada, solo sentía gran placer, y ganas ya de tener un orgasmo, el poco a poco fue bajando el jean solo dejando los pantis que lleva puesto, prácticamente me tenía ya a su merced, el aún tenía la pantaloneta y con mucho esfuerzo se la baje, también dejándolo solo en bóxer, el volvió a besarme, pero esta vez no solo me sentía excitada por los besos, sino por su pene, con su cadera hacia ciertos movimientos los cuales sentía su pene en mi vagina, eso me ponía a mil y sentía como dilataba muy rápido, él por un momento se detuvo al parecer su pierna le dolía bastante por algunos movimientos, lo cual me permitió en cierto modo respirar y solo podía ver su bóxer, el cual se notaba que tenía una gran erección, él se recostó boca arriba como a descansar un momento el cual me anime a meter mi mano en su bóxer para masturbarlo.

    Eso fue muy rico, sentir su pene todo erecto en mi mano fue muy rico, pronto le baje el bóxer y sale ese gran pene y erecto, no lo podía creer, yo pensaba si me penetra no creo que entre todo, el me pidió que lo siguiera masturbando, lo cual hizo, él estaba acostado boca arriba de la cama y estaba al lado del acostada, al masturbarlo prácticamente quede en cuatro, con mi mano izquierda lo masturbaba y con la mano derecha me mantenía en pie, mientras que el estiro su mano a mi cadera para quitarme el panti, cuando me quito el panti me sujeto y me hizo acostarme encima de él, sentía como su pene rozaba con mi vagina la cual ya está muy mojada, lo único que pude decir fue tienes un condón, el señalo un cajón del closet, me pare y lo saque y se lo di en la mano, el me pidió que se lo colocara, eso para mí era nuevo ya que con los chicos con los que había estado siempre se colocaban el condón solos, le ayude a colocar lo cual me excitaba mucho, al terminar me iba a colocar encima de él, cuando en una movida me dejo boca arriba y el encima mío, lo cual género que la punta de su pene quedara en mi clítoris, eso fue tan excitante, pronto realizo un movimiento e introdujo la cabeza en mi vagina, solo al sentir su pene entrando sentí como me recorría todo un placer, poco a poco fue entrando, lo cual me generaba un dolor ya que su pene era grande y era la primera vez que sentía uno de tal tamaño, pronto entro lo suficiente para que gimiera como loca, el hacía movientes suaves pero hacía que yo gimiera y gimiera como loca, el besaba tocaba mis senos y me penetraba todo al mismo tiempo lo cual produjo que tuviera un orgasmo rápidamente, pero a él no le basto, antes parecía que lo excitaba y empezó a penetrarme más y más rápido, el me movía las piernas hacia adentro hacia afuera y con cada movimiento sentía algo diferente, sentía en ocasiones que su pene entraba más fácil o no.

    Luego me volteo boca abajo y busco penetrarme fue algo difícil lo cual me coloco una almohada en la cadera para elevarla volvió a insertarlo lo cual logro con facilidad, sentía como penetraba, como su pene rozaba cada milímetro de mi vagina, sentía cada vez más y más excitación y seguía gimiendo, ya en esa posición me coloco en cuatro y volvió a penetrar, fue tan rico, al estar así durante unos minutos sentí un gran sanción la cual me llevo a otro orgasmo, el cual fue tan fuerte que no aguante más y caí boca abajo a la cama, yo ya no podía más estaba exhausta de tanto placer, mientras me preguntaba que si todo estaba bien, a lo que conteste genial, pronto él se recostó encima mío, y me dijo me tienes bastante excitado y me quiero venir en tu cola, me das permiso. Yo en ese punto estaba tan exhausta que le dije si… el volvió a penetrar y en un par de minutos sentí que saco su pene rápidamente, se quitó el condón y se vino en mi cola, esa sensación de semen caliente fue tan rica y tan placentera que él también cayo y se recostó a mi lado. Ambos estábamos agotados y llenos de placer.

    Después de ese momento nos hemos visto dos o tres veces en su apartamento, y al igual me deja tan agotada que hay veces que prácticamente llego gateando a mi casa y duermo mucho.

    Ahora me he convertido en su amante, y sé que él no piensa dejar a su novia por mí. Y lo entiendo. Pero no sé hasta qué punto estoy dispuesta a seguir siendo su amante.

    Desde esa primera vez han pasado casi tres meses, ahora tengo un novio de mi edad y ya hemos estado dos veces juntos, pero no me hace sentir todo lo que me hace sentir el líder del grupo juvenil.

  • Mi primera vez con el señor de los masajes eróticos

    Mi primera vez con el señor de los masajes eróticos

    Nunca en mi vida había recibo masajes relajantes en algún spa o cualquier lugar. Cuando asistí por primera vez fue con una chica que me parecía muy guapa, hice una cita normal y pedí el masaje relajante. Como el masaje era de cuerpo completo te pedían que te quitaras toda la ropa excepto el bóxer, el quitarme toda esa ropa con una desconocida que me fuera estar tocando mi cuerpo me resultaba demasiado excitante y por supuesto me relajaba demasiado. Primero se me hizo adicción asistir a masajes relajantes sin ningún tipo de interacción diferente a lo que es un masaje profesional, mas adelante asistí a masajes eróticos con diferentes chicas, pero esos son otros relatos que contare mas adelante.

    Me di cuenta que estaba gastando demasiado dinero en masajes eróticos con chicas ya que los precios rondaban desde los 70 dólares hasta los 120 dólares. Entonces yo seguía teniendo la adicción por los masajes eróticos, pero quería probar algo diferente, me excitaba mucho la idea de tener relaciones con un hombre, quiero aclarar que en mi vida nunca me ha gustado un hombre con fin de enamoramiento solo han sido chicas, pero constantemente veía porno gay o de transexuales, pareciera que solamente me llamaba la atención sexualmente.

    Paso el tiempo y encontré un anuncio de un señor de 40 años que ofrecía masajes solo a hombres en sentido erótico y el precio era menor al que gastaba con chicas. El masaje erótico con aquel hombre costaba unos 30 dólares pero solamente informaba que en su masaje el daba masaje erótico con terminación pero llegue a imaginar que solamente te hacia una masturbación con la mano y listo. Estuve de acuerdo y guarde su numero para un día asistir a ese masaje.

    Un día saliendo de la universidad muy estresado le mande mensaje a aquel hombre y me paso su dirección. Me despedí de mis amigos que me estaban invitando a ir por unas cervezas y tomé un taxi para aquella dirección. Nunca en la vida había tenido experiencias con algún hombre, pero ver videos en internet de como un hombre maduro follaba a un joven me prendía bastante.

    Llegue a la dirección indicada y parecía una casa normal, me abrió un señor con una camisa de botones y un pantalón de vestir, tenia el cabello negro con algunas canas, se veía muy agradable y profesional. Me invito a pasar y me dijo que me quitara toda la ropa y me acostara en la camilla de masaje. En mi mente me quede preguntándome si de verdad dijo toda la ropa, a lo que yo entendí que si pues venia a un masaje erótico, pero me dio pena y me deje el bóxer. Empezó a hacerme platica, me preguntaba que hacia, que estudiaba y cosas de ese estilo como para romper el hielo mientras me ponía aceite en mi espalda y empezaba a darme masaje. Yo sentía que debía dar menos información ya que lo que estaba haciendo no quería que saliera de esa cabina de masaje.

    El masaje duro aproximadamente una hora y yo ya estaba muy relajado y tranquilo, cuando de pronto me pidió que si me podía quitar el calzoncillo a lo que le dije que si, y el me deslizo para abajo quitándome lentamente mi ropa interior, mientras se liberaba mi verga muy parada y excitada, y me quede acostado boca abajo mientras el dejo de hacerme masaje, pero lo que estaba pasando era que el se estaba desvistiendo por completo. Giré mi cabeza un poco porque quería verlo y de pronto lo vi ahí, un señor madurito con un poco de panza, algo velludo y con una verga bien grande. Ahí fue cuando pensé… ¿Qué estoy haciendo? ¿Cómo llegue a este lugar? ¿Estas seguro de lo que vas a hacer?…

    Solamente me basto con ver mi verga palpitando y mi culo ansioso de ser penetrado para darme cuenta que eso era lo que yo quería.

    Empezó a colocarme vaselina en mi ano, me empezó a masajear lentamente y yo sentía una excitación que nunca antes había sentido. De pronto el se subió a la camilla y me junto las piernas mientras el se sentaba arriba de mis muslos. Me coloco su verga parada en mis nalgas y culito virgen, en eso gire y le pedí que por favor se pusiera condón. A lo que me dijo: Tranquilo si me lo voy a poner solamente quería sentir tus nalgas. Entonces se coloco el condón y empezó a meterme su verga lentamente. Cuando de pronto me la metió toda y sentí un dolor desgarrador.

    Ahí estaba yo, un chico que se besaba con varias chicas de la universidad, que tenia enamoradas por diferentes lados, que era muy macho y nunca nadie sospecharía estos gustos de mi. Ahí estaba yo acostado, desnudo en la camilla de una casa con un señor de cuarenta años desnudo mintiéndome su verga parada, me hubiera encantado regresar el tiempo para ver esa imagen, como un chico de 20 años era penetrado por un señor de 40 años. El señor empezó a bombear poco a poco mientras mi culo se acostumbraba a su verga parada, conforme paso el tiempo se sentía una excitación diferente, se sentía muy rico, disfrute cada segundo de ese bombeo, mientras me daba mas y mas fuerte, me excitaba sentir como mis nalgas rebotaban en sus muslos velludos y sus huevos chocando en la entrada de mi ano.

    Paso un tiempo muy bueno y el se vino dentro del condón mientras el al mismo tiempo me masturbo y salieron chorros de semen de mi cuerpo.

    Acabo todo y yo solo quería huir de ese lugar, le pague lo quedado y me salí. Pensando que todo había sido un error. Paso el tiempo y volvió mis ganas de ser follado y pues constantemente voy con el señor para que me de una buena cogida de vez en cuando mientras yo sigo mi vida normal como si nada pasara.

  • Las visitas nocturnas de mi papi

    Las visitas nocturnas de mi papi

    Bueno, en mi primer relato conté las cosas que me marcaron en mi vida. Una de ellas fue los recuerdos de cosas que pasaron con mi padre.

    Acá voy a ir más en detalle de esos momentos y cuyos recuerdos hasta el día de hoy me estimulan sexualmente.

    Como ya conté una de las cosas que más recuerdo son sus visitas a mi cama por la noche.

    Este relato fue rechazado inicialmente, así que voy a iniciar aclarando que esta primera vez ocurrió cuando yo ya tenía 18 años para que no quede como que me abusaba de niña lo cual no correspondería publicar acá y creo que la confusión o falta de aclaración de mi parte fue la razón del rechazo.

    El solía abrazarme y hacerme cucharita, como un acto de cariño y de complicidad padre-hija, siempre me decía que no le cuente a mi madre, pero eso ocurría de día y conmigo despierta. Una noche, desperté y la situación era completamente diferente.

    Lo que me despertó fue un sueño de tipo sexual, por lo cual inicialmente tuve la confusión de si estaba soñando o no. Cuando caigo en la realidad, era mitad de la noche, un día en que mi madre no estaba porque había viajado a visitar su familia en Córdoba, tenía a mi padre acostado detrás mío y haciéndome cucharita, como muchas veces lo hacía, pero esta vez conmigo dormida. Su respiración era agitada y se movía, muy muy suavemente, apoyando y refregándose contra mi culito.

    Pude sentir su erección a través de mi short y sus calzoncillos. Sabía que eran calzoncillos porque sentía la piel de sus piernas con la piel de las mias desde bien arriba.

    En ese momento me quedé petrificada, no sabía como reaccionar. Pero claramente sentí que era sexual y no simplemente cariño y que él no quería despertarme.

    Poco a poco, pasó sus manos hacia adelante, como abrazándome y muy suavemente, metió su mano por dentro de mi remera.

    Su erección se sentía dura y su pene iba pasando de abajo hacia arriba y hacia abajo por la raya de mi culito.

    Cuando su mano alcanzó mis tetas, su respiración se agitó un poco mas y presionó un poco mas su pija en mi culo.

    En ese momento yo sentí que mi concha comenzó a latir, sentía un deseo de tocarme o que él me toque.

    Mis pensamientos eran confusos, mi papi estaba haciendo esto? Y a la vez, que lindo se siente!!

    Yo ya sabia sentido su pene erecto en otras ocasiones estando sentada sobre él, y esas veces también me había excitado, pero siempre pensé que era yo la que tenía pensamientos y deseos inapropiados. Esta vez, claramente era él, por lo cual esto era aún mas placentero.

    Mantuve los ojos cerrados para que no sepa que me había despertado.

    Con su mano izquierda acariciando suavemente mis tetas, se separó un momento, hizo algo que yo no no podía ver y volvió a pegarse a mi. Se había sacado los calzoncillos. Sentí su pija ya liberada y mojada meterse entre mis piernas y comenzar a entrar y salir. Sentí que me empapé toda, un torrente de calor me invadió y me sobresalté, lo cual hizo que me moviera automáticamente.

    Mi padre se apartó y se quedó inmóvil. Yo me maldije a mi misma, quería que siguiera!

    Di un suspiro simulando seguir dormida, moví mis rodillas hacia adelante y sacando un poquito el culito hacia atrás.

    Al cabo de un minuto, sentí la mano de mi papi que acariciaba muy despacio mis piernas e iba subiendo y subiendo hasta alcanzar mis glúteos. Poco o poco iba corriendo mi short y tocando mas y mas de mi culito.

    Lo sentí moverse y de pronto senti que me daba un beso en mi culito y luego se puso a oler entre mis piernas. Corrió un poquito el short y mi tanga, olió profundamente y paso muy despacio su lengua por mi conchita.

    Yo sentí excitación pero también vergüenza. Es que sentía que estaba empapada. Se daría cuenta que estaba despierta?

    Su lengua pasaba despacio y profundo, lo escuchaba oler y también sentía un movimiento y un sonido como plap plap plap. Se estaba masturbando.

    Yo seguí en esa posición. El me bajó, de forma extremadamente lenta, muy de a poco, el short y la bombacha. Yo quería que siguiera con su lengua, mi cuerpo explotaba de sensaciones y mi cabeza no lograba entender ni procesar, solo sentía deseo.

    Luego de lo que me pareció un siglo, sentí que me abría las nalgas y por primera vez sentí su pene resbalar en la raja de mi culito. Lo apoyaba un poco mas fuerte en la entrada de mi ano y seguía, arriba y abajo hasta mi concha, donde también hacia un poquito de presión pero no la metía.

    Entre el jugo que salía de mi conchita y su pija totalmente babosa, mi culo era una pista de patinaje donde el pene de mi papi se deslizaba libremente. Me encantaba cuando presionaba en la entrada de mi culito y en mi conchita, quería que entre.

    Se acomodó con la punta de su pija apoyada en la entrada de mi concha, paso su mano hacia adelante para tocarme las tetas y se quedó así un ratito, haciendo un pequeño movimiento hacia adelante y atrás y besando muuuy suavemente mi cuello. Podía sentir cada sensación, su respiración agitada y entrecortada y su cuerpo temblando. Sus dedos acariciando mis pezones, su cuerpo transpirando pegado al mío, su panza en mi culo y espalda y su pija a punto de entrar en mi conchita haciendo ese movimiento que tanto me excitaba.

    De pronto se detuvo, su pija latía sola, se apartó, sacó su mano de mis tetas y lo escuche exhalar aire y decir muy despacio “ahhhhggg, uffff” al ritmo de su respiración totalmente agitada y contenida.

    Yo inmóvil. Al cabo de un minuto, me subió mi bombacha, mi short, me acomodo bien mi remera, me dio un besito en la frente y se fue.

    No podía dormirme, me latía mi concha. Llevé mis manos a ella, me monté en mi almohada y me refregué hasta que mi cuerpo explotó de placer, sentí que empapé mi mano, el short, la almohada, todo. Mi cuerpo temblaba. Hermoso orgasmo pensando en la pija babosa de mi papi en mi culito.

    Al otro día, mientras él miraba tele, yo me le senté encima. Quería ver que hacía. Hizo lo mismo de siempre, se hizo el tonto, me acomodó sentada bien en su pija y me hacía mover apenas. Yo sentía su erección crecer y crecer, pero ahora sabía que no era yo, era él disfrutando de apoyar su pija en mi culo. Lo dejé un rato, me recosté sobre su pecho para que me abrace y luego me fui a mi habitación.

    Esa noche, se volvió a repetir todo, casi casi de la misma manera, pero él avanzó mas. En un momento lo sentí que se paró, yo estaba contra el borde de la cama, mirando hacia el lado de afuera y con mi culito obviamente regalado hacia adentro para que mi papi pudiera hacer sus cosas.

    Siento muy cerca de mi cara, plap plap plap. Sentí un olor fuerte que me encantaba. Entreabrí apenitas mis ojos para ver. Su pija se encontraba a milímetros de mi boca y nariz y el se masturbaba ahi. Abrí apenas mi boca, quizás la pusiera ahi, quería que lo haga.

    Tomó mi mano, también muuuy lentamente, casi en cámara lenta. Mi papi la colocó en su pija la sostuvo haciendo cerrar mis dedos sosteniéndola. Sin mover mi mano mi papi se empezó a mover hacia adelante y hacia atrás, haciendo que mi mano lo masturbara a milímetros de mi boca.

    Como dije, yo mantenía mis labios apenas abiertos. En un instante, en el movimiento, la cabeza de la pija de mi papi se posó en mis labios. Solo mi miedo a que se terminara todo hizo que no me moviera, porque casi casi que abro la boca y me la meto. El olor era embriagador, sentía ganas, muchas ganas de chuparla, quería sentir su sabor tanto como estaba sintiendo su olor.

    Creo que fue demasiada excitación para mi padre. Fueron tres segundos o cuatro que su pija totalmente mojada por su liquido pre-seminal estuvo apoyada en mis labios, yo moví mi lengua y cuando hizo contacto con su glande él se apartó, la sacó de mi mano y atajó con su remera los chorros de semen al tiempo que jadeaba en forma contenida para no hacer ruido.

    Nuevamente después de un rato que se había ido de mi habitación, yo me masturbé oliendo mi mano, que había quedado con olor a su pija.

    Esto ocurrió muchísimas veces, durante años, nunca mas que eso, durante años yo me masturbaba imaginando el día que me dejara chupársela, oliendo los olores que dejaba en mi, porque no me limpiaba y mi culo, mi entrepierna, mis manos quedaban pegoteados y con olor a sexo. Me encantaba olerme las manos, lamerlas y tocarme después de cada visita nocturna de mi papi. También aprendi a disfrutar mas de sus apoyadas cuando me tenia sentada arriba de él, haciéndome la tonta pero disfrutando de sentir su pija parada en la raya de mi culo, sabia como moverme para que nadie pensara mal, pero haciendo que se refregara en mi. Me excitaba saber que mi padre se calentaba con mi culo y siempre pensé en esos encuentros nocturnos como algo en lo cual teníamos la complicidad, yo haciéndome la dormida y el fingiendo que no se daba cuenta.

  • Encuentro real (Parte 2)

    Encuentro real (Parte 2)

    Después de nuestro primer encuentro pactamos el segundo.

    Se iba a llevar a cabo el jueves de la semana siguiente, entonces intenté seguir mi vida como de costumbre, excepto cuando llegaba a mi casa después del trabajo, ahí me bajaba el pantalón y me ordeñaba pensando en el pito de mi amante, recordaba como se sentía moverme sobre él y también como se sentía cuando eyaculó su semen en mi boca. Incluso me ponía en posiciones inusuales para poder eyacular en mi propia boca, ya no podía esperar a sentir su rico pene en mi boca y hacia de todo para intentar calmar las ganas.

    Mi amante por su parte me decía que había pensado en mí cuando se cogía a su esposa, que la puso a mamar justo como me había puesto a mí, aunque ella no se quiso tragar el semen. Entonces yo sentía una mezcla de emociones cuando me contaba todo eso, sentía asco, vergüenza, pero sobre todo me excitaba mucho y no sé qué rayos pasaba por mi mente pero yo quería hacerle sentir más placer que el que su esposa le daba, entonces le decía que era una lastima que su esposa no supiera apreciar su leche, y que si fuera yo, me la habría tragado toda y que incluso no lo hubiera dejado sacar el pito de mi boca hasta haberlo ordeñado una segunda vez.

    El día finalmente llegó, y mi amante llamó a la puerta, lo dejé entrar y nos besamos muy rico como si fuéramos una parejita de jóvenes enamorados, entonces me tomó de las manos y las levantó, me hizo dar media vuelta y me puso contra la pared mientras me restregaba el pito en el culo y me dijo al oído que me iba a hacer todo lo que no lo dejaba su esposa y esto fue como una palabra mágica que me hizo parar el culo y ponerme flojito y a su merced, entonces con voz temblorosa solo pude responderle que yo era suyo y que lo iba a complacer con lo que me pidiera.

    Entonces ahí mismo recargados en la pared me dio la vuelta y me puso frente a él, me hizo sentar en el suelo quedando mi cara frente a su pene, fue ahí que supe lo que venía, él iba a desabrochar su pantalón pero me adelanté y lo hice yo, ansiaba con ganas volver a ver ese pito y poderlo chupar hasta sacarle leche. Entonces su pito emergió de entre su ropa interior y pude tomarlo y meterlo en mi boca, mi amante soltó un gemido ahogado y me tomó del cabello inmovilizando mi cabeza contra la pared y moviendo su cintura comenzó a darse placer con mi boca como si me estuviera cogiendo por medio de ella, me gustaba tanto que mi pito se había parado y como pude me desabroché el pantalón y empecé a masturbarme mientras le daba placer a mi amante, era una sensación incomoda pero placentera, lo miraba fijamente a los ojos y esto hacía que me metiera su pito hasta la pared de la garganta y me provocara el reflejo de vomitar, pero después de un rato lo sacaba y me dejaba recuperarme.

    Me tuvo así unos diez minutos, sentía sus bellos públicos alrededor de mi boca y sus bolas me pegaban en la barbilla con cada bombeada hasta que su semen invadió mi boca y me hiciera tragarlo, y justo cuando él había terminado y quería sacar su pito de mi boca, solté mi pene y me abrace fuerte de sus piernas impidiendo que sacara el suyo de mi boca y empecé a hacerle circulitos y caricias con mi lengua en su ahora flácido pene haciendo qué esté recuperara su erección.

    Entonces entendió, quería hacerlo terminar por segunda ocasión y me volvió a acomodar como estábamos y me dijo que le encantaba verme masturbar mientras se la mamaba, en esta segunda ocasión no tardó ni dos minutos en terminar, pero lo disfruté mucho, tanto que terminamos al mismo tiempo, me da un poco de pena admitir que se la mamé sin compasión, quizás por eso duró muy poquito pero sin duda lo disfrutamos mucho. Me ayudó a levantar y tomamos agua, se notaba mucho qué yo tenía 22 y él 47 porque le temblaban las piernas y se fue a sentar al sofá para recuperarse y yo…

    Yo seguía caliente y con ganas, lo que pasó después se los contaré en la tercera parte.

    Contacto en Skype: XD17Gabo

  • El capullito de papá

    El capullito de papá

    Se llama Elvira, tiene veintiséis años, es rubia, de ojos azules, alta, tiene buenas tetas y un culito respingón que hace suspirar a chicas y a chicos. Podría pasar por la mujer casi perfecta, pero quien la conoce sabe que es incestuosa, bisexual, irreverente, y déspota.

    Os voy a contar algunos retazos de su vida sexual y lo haré cómo si fuera ella la que lo hace.

    La incestuosa.

    Mi nombre es Elvira. Soy hija única y cómo mi padre siempre fue rico nunca me negó nada, pero nada de nada.

    Ya tenía la edad legal para follar, pero mi vida sexual aún andaba entre dedos, consoladores, vibradores y bolas chinas cuando ocurrió lo de mi padre.

    Recuerdo que era una tarde noche de verano. Estaba en el tresillo del salón con mis largas piernas abiertas y estiradas. Había bajado la cremallera de mi short vaquero, subido la camiseta blanca y con una mano amasaba mis gordas tetas y con los dedos de la otra masturbaba el coño. Sentí cerrarse la puerta de la casa. Subí la cremallera del short y bajé la camiseta. Entró mi padre en el salón y me preguntó:

    -¿Qué tal el día, capullito?

    -Bien, papá, bien.

    -Me alegro. Voy a darme una ducha y luego pedimos algo para cenar. ¿Te llamó tu madre?

    -No.

    -A mí tampoco.

    Mi madre se había ido a París a un desfile de lencería fina y joyas con una amiga mía a la que le gustaban los coños más que los pasteles y mi subconsciente me traicionó cuando le dije:

    -Estará pasándolo bien con Pili.

    No había pillado mi desliz.

    -Estará.

    Se fue. Un par de minutos más tarde fui a espiarlo. Asomé la cabeza en la puerta del cuarto de baño y lo vi de espaldas. Tenía las espaldas anchas, el culo redondo y una mano nerviosa. No veía su polla, pero sabía que se estaba masturbando. Abrí el botón de arriba del short, bajé la cremallera y metí una mano dentro. Mi coño seguía empapado. Levanté la camiseta y amasé las tetas al tiempo que me daba dedo, mejor dicho, dedos, ya que había metido dos dedos dentro del coño, y continué con lo que mi padre había interrumpido. Poco después vi cómo mi padre se ponía de lado y luego cómo machacaba su polla. Ya no pude esperar a que acabara, me corrí cómo una loba.

    Tiempo después, estando él en bata de casa y yo vestida cómo antes, cenamos una pizza y bebimos Coca-Cola. Luego nos sentamos en el tresillo uno al lado de la otra para mirar la televisión y conversar… Mientras él me hablaba de cosas de su trabajo y yo lo miraba y sonreía me venía a la cabeza una y otra vez la escena del cuarto de baño. Acabé mojando las bragas. Le puse una mano en una rodilla y le dije:

    -Te vi.

    -¿Fuiste hoy por la oficina? ¿Y las clases?

    -Te vi en la ducha.

    Puso cara de «no puede ser.»

    -¡No!

    -Sí. ¿Mamá no te da todo lo que necesitas?

    -Esas no son cosas que se puedan hablar con una hija.

    Poniendo mi mano sobre su polla y con voz sensual le dije:

    -Si ella no te las da te las podría dar yo.

    Quitó mi mano de su polla.

    -Debería calentarte el culo y después mandarte para cama.

    Me quité los shorts y me eché en su regazo.

    -Caliéntamelo, papá, caliéntale el culo a tu capullito.

    Me cogió en una brazada. Se levantó y me tiró en el sillón. Nunca lo había viso tan enfadado, ni tan empalmado, pues debajo de la bata no llevaba calzoncillos y la polla asomó entre la abertura.

    -¡Larga para cama!

    Mirándole para la polla, le dije:

    -No te voy a dejar con ese empalme.

    Me arrodillé delante de él. Busqué su polla y la metí en la boca para hacerle una mamada grandiosa, una mamada cómo la que le viera hacer a una chica en un video porno. No pude porque la cabeza de la polla me supo a carne cruda. La quité de la boca y mi padre se apartó de mí, se volvió a sentar, me puso en sus rodillas y me dijo:

    -Tú te lo has buscado.

    -¡Plas, plas, plas!

    -Ahora te vas bien caliente para cama.

    -No quiero ir bien caliente para cama, quiero ir bien follada.

    -¡Plas, plas, plas!

    -Anda, sé bueno, haz feliz a tu capullito.

    Su mano volvió a subir y a bajar.

    -¡Plas, plas, plas!

    Me estaba doliendo el culo, pero lo seguí provocando

    -Joder, papá, ¡cómo estás poniendo a tu capullito!

    Se debió cansar de darme, ya que me quitó de sus rodillas y me volvió a echar sobre el tresillo. Acostada sobre él, flexioné las rodillas, me abrí de piernas y enseñándole mi coño abierto y mojado, le dije:

    -Necesito tu lengua en mi coño.

    -¡Tápate, guarra!

    Subí la camiseta y vio mis tetas.

    -Serás el primer hombre con el que esté. Ven a mí. Nadie se va a enterar.

    Se puso en pie y se iba. Me levanté, con un brazo rodeé su cintura, con una mano de otro brazo le cogí la polla y con mis labios besé su cuello. Me dijo:

    -Suéltame, Elvira, suéltame que no respondo de lo que te pueda hacer.

    Le mordí una oreja mientras meneaba su polla.

    -Folla a tu capullito, papá.

    Se dio la vuelta y levantó la mano para darme. Le metí la lengua en la boca y bajó la mano, pero para ponerla en mi culo y apretarme contra él. Luego del beso, me besó en el cuello, me volvió a besar en la boca, bajó a mis tetas y me las comió con voracidad. Se agachó del todo y su lengua lamió mi coño de abajo a arriba cada vez más aprisa hasta que me corrí en su boca.

    Aún tiraba del aliento cuando se sentó en el tresillo. Mi padre ya era otro. Me dijo:

    -Siéntate sobre mi polla, capullito.

    Puse mi coño sobre su polla. Empujé y el glande entró justo. No era cómo meter un consolador o un vibrador. La sensación que sentí mientras entraba fue deliciosa, y se lo dije:

    -Follar contigo es algo maravilloso.

    Subiendo y bajando mi culo le di a mi padre las tetas a mamar y cuando no le daba las tetas a mamar le comía la boca. Unos diez minutos después dejé de rodear su cuello con mis brazos y echando mi cuerpo y mi cabeza hacia atrás, le dije:

    -¡Tu capullito se corre, papá!

    Mi padre me sujetó echándome las manos a la cintura. Me corrí cómo una golfa.

    Al acabar de bañarle la polla, me levantó el culo, la sacó y se corrió en la raja de mi culo.

    Ese fue el primero de mis muchos polvos con mi padre.

    La bisexual.

    Hace tiempo, a eso de las seis de la madrugada, me desperté en lo mejor de un sueño, y digo en lo mejor porque estaba soñando que follaba con una azafata amiga mía y cuando me iba a correr fue cuando me desperté

    A mi lado dormía mi prima Nieves, con la que había follado aquella noche. Dormía desnuda y boca abajo. Miré para su culo y ganas me dieron de despertarla comiéndoselo, pero no lo hice. Cerré los ojos y seguí el sueño donde lo había dejado. Tocándome las tetas vi a la azafata vestida con su uniforme. Estaba arrodillada a mis pies lamiendo mi coño, me lo lamía cómo a mí me gustaba, de abajo a arriba desde el ojete al clítoris. Me metí un dedo en el culo y dos dentro del coño imaginando que me los metía ella y me masturbé. Al buscar el orgasmo me masturbé cada vez más aprisa y la cama se comenzó a mover. Mi prima se despertó. Yo estaba con los ojos cerrados. Oí su voz:

    ¿Te ayudo?

    Quité los dedos del coño y del ojete y le dije:

    -Ya estás tardando.

    Metió su cabeza entre mis piernas. Me dio una lamida en el coño y me preguntó:

    -¿Ya te corriste?

    -No.

    -Pues lo parece. Tienes el coño encharcado. ¿Cómo lo quieres?

    -Dedos y lengua.

    Nieves me metió el dedo medio de la mano izquierda dentro del coño, lo quitó y engrasado lo metió en el culo. Luego me metió dos dedos en el coño y le hizo el «ven aquí» al tiempo que me lamía el clítoris. Empezó a masturbarme muy lentamente y rozando el glande del clítoris con la punta de la lengua. Yo me moría por correrme y necesitaba acción. Moví la pelvis para que la lengua se apretase con el glande. Mi prima separó la cabeza un par de veces, pero ya no la separó más, se la agarré, le llevé la boca a mi clítoris y moviendo la pelvis de abajo a arriba y de arriba a abajo me froté contra su lengua. Sentí sus dedos hacer el «ven aquí» a toda pastilla y cómo el coño se me anegaba de jugos. En el momento que sintió que me corría, sacó los dedos del coño y del culo y lamió del ojete al clítoris hasta que dejo de sentir mis gemidos.

    Al acabar mi prima me dijo:

    -Me debes una.

    No me gusta deberle a nadie.

    -Si quieres en cinco minutos te pongo mirando a Cuenca.

    -Sé que lo harías, pero me gusta más al acostarnos.

    Poco más tarde ya nos habíamos quedado dormidas.

    La irreverente.

    Mi madre quería hacer un donativo a la iglesia y en vez de ir ella, por joder, me mando a mí. Fui a la iglesia con las ganas que iría un borracho a una fuente, pero también por joder fui con una minifalda y un escote de infarto… El caso fue que había llegado un cura nuevo a la ciudad y el hombre estaba potable. Me recibió en la sacristía. Vestía con sotana y ésta lo hacía más largo que un día de mayo. El hombre, que era unos diez años mayor que yo, después de coger el cheque me puso delate un café y unas galletas de coco. Nos sentamos a la mesa. Estábamos uno enfrente de la otra a un metro de distancia. Me dijo:

    -Sabía que el té Lo tenías muy visto.

    No sabía por qué lo decía, pero mis tetas no las tenía muy vistas, ya que no paraba de mirarme para ellas. Le pregunté:

    -¿Y eso?

    -A -te- a. El té las ateas lo deben tener aburrido

    El chiste era el peor que había oído en mi vida, pero le reí la gracia, y se la reí porque las miradas a mis tetas me estaban poniendo cachonda.

    -Jajajaja. Se ve que se informó. Sí, soy atea y a mucha honra.

    ¿Qué honra hay en ser atea, hija?

    -No pertenecer a la secta de los de la Santa Inquisición, de los de las Cruzadas, de los Papas que se follan a sus hijas… De esa honra.

    -La Iglesia cometió muchos errores, pero también hizo mucho bien.

    -¿Quién? ¿Los misioneros que se tiraban a las nativas? ¿Los curas pedófilos? ¿Quién?

    -Solo sabe mirar el lado oscuro, hija.

    -Y usted solo sabe mirar para mis tetas.

    Al cura se le atragantó la galleta y luego tuvo los santos cojones de mentirme.

    -Figuraciones suyas.

    Cayeron unos trocitos de galletas sobre mis tetas. Fui a su lado, se las puse enfrente la boca y le dije:

    -Sople, padre.

    Se hizo el duro.

    -No me va a vencer la tentación.

    -Si no quiere soplar quítemelas con la lengua.

    El cura se dejaba seducir, ya que en ningún momento me separó de mí, y encima mentía muy mal.

    -¡Aparta de mí a esta pecadora, Señor!

    Le cogí la cabeza, le restregué las tetas en la cara, y le dije:

    -Me canso enseguida, otro reproche y me voy.

    Desabotoné la blusa blanca y le mostré mis granes tetas con areolas rosadas y pezones gordos cómo dedales.

    -No puedo, no puedo, no puedo…

    Si pudo. Le echó las manos a mis tetas y me las comió con hambre atrasada. Mamó, chupó, lamió, magreó… Aquel cura había comido más tetas que yo, pues sabía bien lo que hacía.

    Ya lo tuteé.

    -Si me comes el coño tan bien cómo me comes las tetas me voy a correr cómo una cerda.

    Se fue el cura y apareció el hombre.

    -Cierra con llave la puerta de a sacristía, cerda.

    Fui a cerrar la puerta y cuando me di la vuelta ya el cura se había quitado la sotana. Estaba de espaldas cogiendo vino de misa en una alacena. No tenía mal culo, aunque era blanco cómo la cal. Al darse la vuelta vi que tenía la polla tiesa. Me dijo:

    -Quítate la ropa que no quiero mancharte.

    Mientras me desnudaba abrió una botella de quina Santa Catalina. Luego vino a mi lado, echó un trago, me puso la botella en la boca y eché otro trago. Después me dio la vuelta, y luego me echó vino dulce por la espalda que bajó entre mis nalgas y cayó al piso de de la sacristía. Se agachó y lamió desde mi ojete al cuello. Volvió a bajar lamiendo. Se detuvo un ratito en mi ojete para meter y sacar la lengua de él. Luego me dijo:

    -Pon una mano en el coño para que no te vaya el vino que el alcohol escuece.

    Puse la mano en el coño y se me pringó de jugos. El cura echó vino sobre mis tetas, vino que volvió a bajar y caer al piso. Comió mis tetas de nuevo y lamiendo fue bajando hasta el coño, me apartó la mano y lo lamió. ¡Joder cómo le dio a la lengua el cura! Lamió de abajo a arriba y pringó toda la lengua de jugos, luego me la metió y me la sacó de la vagina una veintena de veces mientras la yema de uno de sus dedos acariciaba mi ojete. Dejó de meter y sacar, puso su lengua sobre mi clítoris erecto, la movió cómo si tuviera en ella el mal de San Víctor y le di en la boca una corrida descomunal.

    Entre chupitos de jugos oí cómo me decía:

    -¡Córrete, puta, córrete!

    Me dejó seca. El cura sabía latín. Luego se sentó en una silla y me dijo:

    -Ponme el culo en la boca.

    Se lo puse y me hizo un trabajo en él que me lo dejó listo para ser penetrado.

    -Siéntate sobre mi polla.

    Deseaba su polla entro de mi culo, por eso me senté poniendo el ojete sobre su polla. El cura quería otra cosa.

    -El coño primero, putita.

    Al bajar el culo la polla entró en el coño con una facilidad pasmosa. Le eché las manos al cuello y mirándolo a los ojos le di caña. Mi culo iba de atrás hacia delante y de delante hacia atrás a cien por hora. Quería sentir la leche de un cura dentro de mi coño y por el empalme que tenía pensaba que no tardaría en dármela. Estaba equivocada, el cura era duro cómo él solo. Tuve quedarle las tetas a mamar, besarlo, y ni con esas, la que me iba a correr si no paraba de follarlo era yo. Cómo ya he dicho el cura sabía latín. Vio que me iba a correr y me dijo:

    -Métela ahora en el culo.

    Saqué a polla del coño y pringada de jugos y la fui metiendo despacito. Llegando al fondo vi cómo los ojos del cura se cerraron de golpe y sentí cómo se corría dentro de mi culo. La clavé, la saqué y la volví a meter…, y así lo ordeñé. Quitándola para volver a meterla en el coño sentí el hormigueo en los pies, la cosa fue subiendo y me corrí encharcando sus huevos de jugos.

    Aquella experiencia me confirmo en mi ateísmo.

    La déspota.

    Eran las once de la mañana de un lunes. Estaba sentada detrás de la mesa de mi despacho vestida con mi traje gris de ejecutiva y calzando unos zapatos con tacón de aguja del mismo color. El guaperas, que parecía maricón perdido por lo guapo que era, entró con mi secretaria, ella se fue y él quedó de pie. Nada más irse y cerrar la puerta, le dije:

    -Dile a mi padre que cuando quiera un asistente lo busco yo.

    El guaperas me preguntó:

    -¿Qué vio mal en mi curriculum Vitae?

    En tu curriculum no pone que eres maricón.

    -Y no lo soy.

    -¿Te largó mi padre por mirarlo con ojos de cordero degollado?

    -Le repito que no soy marica.

    -Tienes tanto de heterosexual cómo yo monja. Para darte puerta mi padre tuviste que insinuarte, y yo odio a los maricones.

    -Su padre me envía porque soy eficiente y usted es nueva en la empresa.

    -Mientes muy mal.

    -Mire, señorita, tengo tres carreras…

    -En las medias.

    -¡En las medias las tendrá usted!

    -Uy, el maricón se ha ofendido.

    -¡Qué no soy maricón, joder!

    Me levanté de la silla y le dije:

    -Demuéstramelo. Ven aquí y fóllame.

    Se puso altivo.

    -¡Mire que voy y me vengo por su desprecio!

    Lo reté.

    -No tienes cojones.

    Vino a mi lado, me levantó la falda, me bajó las bragas, se sentó en mi silla, me echó sobre sus rodillas, me echó una mano al cuello y me dijo:

    -Si chillas te estrangulo.

    El guaperas me dio en las nalgas con la palma de su mano, y me dio con fuerza.

    -¡Plas, plas, plas!

    -¡A mí no me llama nadie maricón!

    Me acordé de los primeros azotes de mi padre y me puse perra perdida.

    -Maricón.

    -¡Plas, plas, plas!

    -Qué no me llama nadie maricón, coooño.

    -Demuéstrame que eres heterosexual, maricón.

    Parecía muy cabreado.

    -¡La madre que te parió! Levántate, date la vuelta, apóyate con las manos en la mesa y ábrete de piernas.

    Estaba tan cachonda que ya deseaba que me diera por donde quisiera. Hice todo lo que me dijo.

    -Las soberbias cómo tú se merecen una lección.

    Cuando la cabeza de su polla frotó mi culo se comenzó a abrir y cerrar

    -Estás cachonda, eso es bueno.

    El guaperas frotó la polla en mi coño y luego la metió hasta el fondo. ¿Qué clase de maricón era aquel? Al comenzar a follarme y magrear mis tetas supe que me iba a echar un polvo brutal Os diré cómo lo hacía. Me la clavaba con fuerza diez o doce veces, luego paraba y movía el culo alrededor. Después me follaba lento y acto seguido venían las brutales clavadas de nuevo… Así estuvo hasta que me dijo:

    -Si prometes que no vas a gritar te como el coño para que me la des en la boca.

    ¡Y una mierda! Yo quería correrme tal y como me estaba follando.

    -Acaba y déjate de tonterías. Sabes que por lo que me has hecho vas a ir a la cárcel. ¿Verdad?

    -Sí, sé que acabaré en trullo, pero también sé que no podía quedar por maricón.

    Me folló con fuertes clavadas hasta que sintió cómo mi coño bañaba su polla. Él no se corrió. Lo que hizo al acabar de correrme yo fue arrodillarse ante mí y lamer mi coño corrido con mi falda tapando su cabeza hasta que me hizo correr de nuevo. Luego se puso en pie y tuvo a osadía de besarme con lengua y después decir:

    -Estoy en tus manos.

    En mis manos sigue, pues me casé con él.

    Quique.

  • La enfermera casada

    La enfermera casada

    Me dijeron que había una nueva enfermera, “es jovencita, delgada, seria, tranquila y bonita…, pero es casada”. Un rato después llegó, alta, cabello al hombro, simpática y muy tímida. Agradable en general, y con unas nalgas no muy grandes, pero sí atraían la mirada y las ganas.

    Platicamos un par de palabras y a la hora de comer fuimos juntos, de regreso ya se había relajado y bromeábamos. Al día siguiente esperaba ansioso a que llegara para ver esa cara tímida y esas nalgas que ya estaban en mi cabeza. Durante la comida de ese día bromeábamos como si fuéramos una pareja, me sorprendió que me siguió el juego y comencé a idear cómo hacer para estar dentro de ella.

    Pasaron unos días sin que la viera, al volver a trabajar con ella, con motivo del día de la amistad me regaló unos dulces que traían unos globos pequeños (al parecer por error los dejó ahí, ya que había adornado su lugar con unos similares), lo que use como motivo para hacerle ver que quería sexo con ella.

    Yo: ¿Me espiaste cuando entre al baño?

    Enf.: Nooo, ¿por qué dices eso?

    Yo: Por los globos que me diste, son muy chiquitos, aunque tal vez me queden grandes, jajaja.

    Enf.: Se fueron sin que me diera cuenta, nada que ver contigo, jajaja.

    Yo: Pues ahora ya me quedé con esa idea y creo que tendremos que ver si me quedan, aunque solo me diste 3 y no nos serán suficientes.

    Enf.: ¿Cuantos necesitas?

    Yo: Mínimo unos 5 para “conocernos” bien.

    Enf.: jajaja, no creo que ocupes tantos, y además no hago esas cosas, soy casada.

    Yo: Tomaré ese comentario como un reto y te demostraré que puedo usar esos 5, y no soy celoso, con las mujeres de otros jejeje.

    Noté en ella ese nerviosismo que indicaba que quería probar lo que le dije, pero sin ser tan descarada.

    Esa tarde, por mensajes seguí insistiendo en el tema y le dije que si seguía riéndose de lo que decía, al día siguiente me la comería a besos, a lo que respondió que si no me importaba que nos vieran los demás y fingió una risa, “ya eres mía, pensé”.

    Lo prometido es deuda, al día siguiente al ir a comer, la llevaba de la mano y tomé su cintura, lo cual ella permitió, en cuanto hubo oportunidad le robé el primer beso, y ella fingió no querer aceptarlo, y al besarla por segunda vez me mordió, lo que aproveche para meterme más en su cabeza:

    Yo: Me mordiste, ahora me lo cobraré.

    Enf.: No te mordí eres un llorón. ¿Pero, cómo te cobrarás?

    Yo: Te voy a hacer que te quejes y veremos quién es el llorón.

    Esa tarde, le volví a llamar y le dije que al día siguiente cumpliría lo que le dije, ella respondió que si me refería a quejas de ese tipo y me puso un audio donde una mujer gemía sexualmente. Yo sabía que ya tenía que penetrarla.

    Al día siguiente, 5 día que trabajábamos juntos en aproximadamente dos semanas, a la hora de la comida nos quedamos solos mientras el resto del equipo iba a comer.

    La lleve a una habitación y cerré.

    Enf.: ¿Qué haces?

    Yo: Te voy a coger, te haré gemir y quejarte como prometí.

    Le dije mientras la abrazaba y besaba, mis manos iban y venían por sus tetas y nalgas. Mientras ella, nerviosa, solo me abrazaba y respondía a mis besos. Me saque la verga y la puse en su mano, la toco unos segundos y la soltó, acto seguido intenté desabotonar su pantalón, pero no me lo permitió.

    Enf.: Soy casada, además van a venir y nos van a encontrar aquí, así…

    Yo: Se acaban de ir, tenemos al menos 30 minutos para que te la meta.

    Enf.: Hoy no, me da miedo que nos encuentren, mejor mañana.

    Yo: ¿No te gustó lo que te puse en la mano?

    Enf.: No, esta feo jajaja.

    Fingí molestia y la solté, ella aprovecho para irse a sentar. Mientras yo guardaba con dificultad y algo de dolor mi verga erecta en el pantalón, me llamó.

    Enf.: Acércate, no lo guardes.

    Fui a donde estaba ella y sin decir más, la metió en su boca y empezó a mamar de una forma deliciosa, como si fuera algo que llevaba deseando comerse desde hace mucho, metió la mitad en su boca y le ordené que se la metiera toda.

    Enf.: No me cabe, está muy grande.

    Yo: De acuerdo, pero mañana te voy a coger, no importará nada.

    Enf.: Ok, pero ya vámonos, van a llegar. Además yo gimo muy fuerte y nos van a oír.

    Salimos y esperamos la llegada de los demás para irnos a comer, con el nerviosismo de las ganas y la culpa. Esa tarde nos despedimos con besos muy cachondos, de amantes que se desean, que quieren tenerse más cerca.

    La hora de quedarse solos llegó, no perdí un segundo y apenas ví que todos se iban, cerré y la metí a mi lugar, ella un poco nerviosa, se dejó llevar. Esta vez los dos nos acariciábamos, nos manoseábamos, como ella dice. Le subí la blusa y el bra, lamí y chupe sus pezones, mientras acariciaba sus nalgas y panocha, sobre la ropa. Ella empezaba a gemir, suave, y su mano ya estaba buscando mi verga, la intentaba sacar y la ayude, mientras ella me masturbaba le baje el pantalón y la tanga, acaricie su clítoris y la tome de la cabeza obligándola a darme otra mamada antes de ponerme el condón, lo cual ella hizo gustosa y solo dejo de hacerlo para decirme “ya métemela”.

    La incliné sobre el escritorio y sin el menor cuidado se la clave de un golpe, ella gimió y comenzó a moverse para que le entrara más.

    Yo: ¿Te gusta?

    Enf.: Me encanta, dame.

    Yo: ¿Así o quieres despacio? (mientras bajaba el ritmo)

    Enf.: Dame duro. (Con gemidos ahogados, para que no nos descubrieran).

    Yo: ¿Quieres más, putita?

    Enf.: Siii, métemela toda, más rápido, más duro. (y gemía, con la cabeza agachada, señal de placer y dolor)

    Todo el tiempo vigilé por la ventana, y al ver que alguien se acercaba le dije:

    Yo: Viene la asistente.

    Enf.: Ya sácamela, nos va a ver.

    Yo: Casi me vengo, muévete más y deslechame.

    Enf.: Ok, vente rápido. (palabras entrecortadas por los gemidos)

    Vacié el semen en el condón que le mostré para que viera la leche que había ordeñado con tan suculenta panocha. Sonrió y nos besamos.

    Nos fuimos a comer y le pregunte si seguía creyendo que los globitos me quedaban.

    Enf.: Obvio no, la tienes muy rica.

    Yo: ¿Y tú marido?

    Enf.: No importa jajaja

    Yo: Te voy a coger cada vez que se me dé la gana.

    Enf.: Y yo pienso dejarme, pero prométeme que nadie se va a enterar.

    Yo: Claro, solo que te quiero en un hotel, para que goces y disfrutarte mucho más.

    Al día siguiente me la mamó hasta que me vine en su boca y sobra decir que seguimos cogiendo, tal vez se los cuente después.