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  • Recuerdo de la fogosa Sra. Norma: Te la voy a ordeñar

    Recuerdo de la fogosa Sra. Norma: Te la voy a ordeñar

    Alrededor de mis 18 años tuve mi primera experiencia sexual con una mujer mayor y ella me lanzó a coger con dos mujeres más que me llevaban un par de décadas en experiencia. Olga, la primera, creo tenía unos 35 años y ella me presentó a Yaneth y a la Sra. Norma, esta última creo era la mayor en este círculo de amigas y a la cual le calculé unos 45 años.

    La experiencia con Olga me parece una experiencia fascinante, pues podía sentir ese coqueteo seguro de una mujer que sabe lo que quiere y el de un chico como yo en esa época, que no tenía la seguridad de entender a cabalidad sus insinuaciones. Con Yaneth que fue la segunda, todavía me costaba conciliar la idea que había llegado a su casa con la sugerencia absoluta que íbamos a follar. Y con la Sra. Norma, como comencé a llamarla, esta mujer estaba dispuesta a no dejar nada a la deriva y mostrarme toda la experiencia sexual de sus 45 años.

    Toqué la puerta y ella me abrió. Estaba un tanto nervioso e inseguro pues la verdad no sabía que esperar además de la seguridad de encontrar sexo. Nunca la había visto en mi vida y lo único que sabía era que todas ellas eran amigas. Esta era la época de los teléfonos alámbricos y no conocíamos la internet. Cuando abrió la puerta vi a una mujer de cabello corto, oscuro y ondulado sonriéndome y le pregunté:

    – ¿Es usted la Sra. Norma?

    – ¡Hola Tony! Me dijeron que eras un chico muy guapo, pero nunca imaginé que eras verdaderamente un muñequito. Y no me llames señora, solo dime Norma. -me dijo.

    La experiencia con estas tres mujeres ocurrió en un lapso de dos o tres meses y era Yaneth la que me había envuelto en esta cita a ciegas con una mujer que ella describía de bonita y con hambre de sexo pues llevaba ya un par de años divorciada y que no tenía relación alguna. Para ese tiempo, en el pico alto de mi sexualidad, todo lo que me venía en la mente era follar a toda mujer que se me pusiera enfrente y follar con una mujer madura como Olga y Yaneth, habían sido deliciosas experiencias que no dudé en lanzarme a otra más. Realmente no vi los 45 años de Norma. Lo que vi fue a una mujer atractivamente maquillada y con deseo de sexo. Me gustó su perfume y me dio un beso en los labios como saludo.

    Era de altura promedio y con un cuerpo que podría describir de llenita sin ponerle el adjetivo de obesa. Usaba una falda regular pero abierta de los encajes donde se podían mirar unos muslos bien ejercitados y un trasero grande bien proporcionado. Vestía una camisa blanca y roja de botones a rayas y un brasier blanco que le sostenían unos melones de buen tamaño que haciendo memoria deberían estar en la copa C. La Sra. Norma era una mujer bonita según mi recuerdo, pero a mi edad, su edad merecía respeto y no me podía despegar de esos parámetros establecidos en mi subconsciente. Me ofreció un té frío y nos sentamos a conversar de muchas cosas donde ella resaltaba mi altura, pues me acercaba al metro noventa.

    Quizá pasamos un poco más de una hora hablando y sin ningún indicativo o sugerencia sexual. Ella se levantó y me tomó de la mano y me invitó a conocer su casa. No era una casa muy grande, pero sí se miraba muy bien decorada y estaba en una zona de alto nivel en los suburbios de Los Ángeles. Cuando salimos al patio que era encerrado de cristales polarizados, pude ver una yacusi a un lado, una especie de sala y cantina al otro y tenía hasta una hamaca colgando. Ella me sonrió con esa sonrisa perfecta que tenía y me dijo:

    – Aquí quiero que me hagas tu puta y que me folles como te lo hayas imaginado. ¿Se te antojo Tony?

    – Por supuesto. -le contesté.

    – ¡Me gusta el timbre de tu voz! Tienes ese vibrar del seductor.

    – ¿Puedo darme una ligera ducha? -le pregunté.

    – Por supuesto, pero después de que te coma todo… sabes, me gusta el olor de tu piel sudada… quiero probarte así. -me dijo.

    Sin perder mucho más el tiempo me tomó de la mano y ella se sentó en el sofá mientras me desabotonaba el pantalón y me desprendía del cinto. Bajó el cierre y mi verga crecía al saber lo que se venía. No le escuché muy bien y creo que dijo algo así: ¡Que linda verga tienes niño! – Sin mucho protocolo se dedicó a besar mi glande tiernamente y con los minutos me desesperaba, pues yo quería que se la metiera y mamara. Me sobaba los testículos y me arañaba las nalgas. Me quité la camisa y estaba viendo como esta mujer madura se daba gusto y me daba gusto mamando mi falo. Ella solo me preguntaba constantemente: ¿Te gusta?

    Comenzó a tragarse mi verga y sentía como le llegaba al esófago y sus ojos se pusieron rojizos. El piso que era de madera se comenzó a salpicar de su saliva y mi líquido seminal y luego ella comenzó a decirme: -Quiero que te corras en mi boca, quiero sentir que me llenas la boca con tu corrida… dámela muñequito, quiero saborear tu lechita. Hasta el momento era ella quien me la mamaba, pero una vez ella comenzó a hablarme de tal manera, que comencé a literalmente a follarle la boca. Ella solo decía cuando se la sacaba por unos segundos: – Así, así Tony… córrete muñequito. – Le di un embate violento y sentía como mis bolas pegaban en su quijada y se lo dejé ir que hasta se atorzonó. Literalmente se la tragó y siguió mamándome la verga al ver mis gestos y escuchar mis gemidos de placer y me arañaba las nalgas. Ella solo se levantó a alcanzar una toalla que estaba colgada cerca del yacusi, la remojó y se limpió su rostro para luego limpiar con la misma mi verga. Me preguntaba: – ¿Te gustó muñequito?

    Se me acercó y comencé a desabotonar su camisa y remover su sostén. A eso iba cuando ella me interrumpió para extender el sofá, pues este se volvía una cama. Puso otra toalla sobre el colchón y continué la faena de desvestirla. Sus pechos estaban reconstruidos y se miraban sólidos y apetecibles. Al bajar su falda me encontré un cuerpo que, si bien se miraba grueso al principio, tenía sus curvilíneas y un abdomen sino del todo plano, pero estéticamente apetecible. Vestía un pequeño bikini de color naranja que apenas le cubría su conchita y hacía ver su trasero apetecible, aunque encontré algunas estrías. Me subí por sobre ella en posición del misionero y comencé con chuparle las tetas. Miraba como su piel se erizaba y la Sra. Norma me tomaba acariciando mi cabello. Me hice de un lado para por sobre el bikini masajear su conchita, la cual ya estaba muy húmeda y podía sentir lo ligoso de su jugos vaginales. Su piel olía a coco y a alguna otra fruta tropical y me dediqué a lamer su piel por sobre su abdomen hasta llegar sobre el monte venus. Comencé a remover su bikini y ella me asistió encorvando su cuerpo para facilitar mi maniobra.

    Tenía un pequeño arbusto de vello púbico, pero en todo su alrededor lo tenía depilado. Su conchita es pequeña y de labios un poco gruesos. Su clítoris solo es visible si uno le abre los labios. Jugué a chupar sus labios por unos momentos y podía ver como la piel de sus brazos y entrepiernas se erizaban. Solo podía escuchar sus gemidos y de vez en cuando decía: – ¡Qué rico… tienes y sabes usar tu lengua deliciosamente! -decía. Le puse una de las almohadas debajo de sus nalgas y de esa manera elevar su trasero y que me dejara su orto expuesto. No sé si intuía mi intención, pero sacó un gemido de placer cuando sintió mi lengua en su culo el cual miraba como lo contraía. Era un ojete sin vello alguno y se lo chupe por alrededor de unos diez minutos, los cuales hicieron que vertiera un manantial de jugos que no tardó en humedecer la almohada. Ella comenzó a masturbarse la conchita mientras sentía mi lengua en su ojete y de repente me dijo: -Méteme la verga, que estoy a punto de correrme.

    Tomé la posición de rodillas e hincado ante ella le he hundido la mayor parte de mi verga mientras ella se sigue masturbando el clítoris. Le hago un vaivén semi lento y explotó con un orgasmo e intensifiqué mi embate. Sentía como su vientre hervía y como sus paredes vibraban del placer y hasta parte de su entrepierna parecía vibrar con un tic incontrolable. Parecía exhausta cuando su orgasmo había cesado y se puso a reír y me dijo:

    – Ahora sé el por qué estas mujeres me hablaron de ti.

    – ¿Qué le dijeron?

    – Que sabías complacer a una mujer en la cama. Creo que no solo es eso… eres un chico guapo y eso añade a la excitación, pero además tienes un miembro que sabes usar como herramienta del placer. Voy a envidiar a la mujer que te atrape, aunque dudo que eso suceda… No naciste para una sola mujer. – me dijo.

    Me llevó de la mano al baño de su habitación y siguió con sus halagos mientras me enjabonaba y masajeaba mi falo. Sus nalgas se miraban apetecibles y ahí en el baño aproveché para ponerle mi verga entre sus nalgas y frotarle mi glande. Me tenía que agachar para hacerlo y ella viendo mi esfuerzo me lo preguntó:

    – ¿Quieres meterme la verga en mi trasero?

    – Me gustaría. -le contesté.

    – Te lo voy a dar, pero con lo que tú tienes prefiero yo tener el control, así que lo vamos hacer en la cama.

    Me dio una breve mamada y ella me pidió que me sentara con mis piernas extendidas sobre la cama mientras ella hacía lo mismo y se sentó frente a mí y comenzó a hundirse mi verga en su conchita la cual se sentía muy bien lubricada. Luego ella me pidió que yo me acostara y se puso de cuclillas con su trasero apuntando a mi verga y tomó mi glande y comenzó a frotárselo en el ano. Ella me miraba con esos ojos de la lujuria y disfruta en cogerse una verga joven que ya le había provocado un buen orgasmo. Mientras ella conllevaba esta acción me hacía una plática morbosa que hacía que mi verga despidiera más líquido pre seminal.

    – Tienes una verga muy hermosa y una carita de angelito, que de solo sentirla y ver tu carita lo haces a uno acabar. Tony, cariño… ¿Te gusto?

    – Usted es una mujer muy linda. -le dije.

    – ¿Qué es lo que más te gusta de mí?

    – La verdad que toda.

    – ¿Imaginaste estar follandome el trasero cuando me viste?

    – La verdad que lo pensé… no se lo puedo negar.

    – ¿Te gusta cogerte un trasero?

    – Si… me encanta.

    – La verdad que una vez lleves a una chica a la cama dudo que alguien te lo quiera negar.

    – ¿A usted le gusta?

    – ¡Me encanta! Especialmente esta que estoy a punto de probar.

    Diciendo esto y sentí como su esfínter me atrapó mi glande. Ella sonrió y solo gimió exagerando el placer. Podía verla en cuclillas con sus piernas abiertas y cómo su conchita emanaba jugo vaginal. Con una de sus manos se apoyaba y con la otra dirigía la penetración. Ella continuó diciendo:

    – Se siente… la verdad que se siente la invasión. ¿En cuántos culos habrá entrado esta verga ya? De seguro en el de Olga y Yaneth… de ellas estoy segura no se lo perderían.

    Sentía como su culo vibraba y a la vez también mi verga desaparecía. Ella solo miraba mi excitación pues con toda certeza sabía que me estaba gozando con aquella vista y sensación. Luego de unos minutos mi verga había desaparecido y pasó de estar en cuclillas a literalmente sentarse con toda mi verga hundida en su culo. Me comenzó a hacer masajes en el abdomen y luego me masajeaba los huevos. Ella me hizo una observación:

    – ¡Tienes aguante! Otro chico de tu edad ya se hubiese corrido.

    – ¿Ha estado con otro chico de mi edad?

    – No… no me mal entiendas. Digo… en mi juventud, con los chicos que tuve sexo no tenían la resistencia de aguantar que tú tienes. No… es la primera vez que estoy con un chico de tu edad y accedí por la recomendación que dio Yaneth, quien fue la que me insistió y convenció.

    – ¿A usted le gusta hacerlo así?

    – La verdad que me fascina… incómodo en un principio, pero excitante todo lo que se viene después. ¿Cómo te gusta a ti? ¿Te gusta cómo estamos?

    – Si.

    – Pero… ¿Cómo quisieras ponerme?

    – Así esta bien… me gusta cómo se siente.

    – ¿Te gusta cómo te la aprieto?

    – La verdad que si… me gusta.

    Esta mujer así sentada sobre mi verga contraía el culo y podía sentirlo. Ella tomó otra posición y esta echó su espalda apoyándose en sus brazos y me pidió que tocara su clítoris. Ella comenzó a mover su pelvis de forma lenta y podía ver mi verga aparecer y luego desaparecer en su apretado culo. El movimiento lento me permitía masajear su clítoris el cual se sentía hinchado. Mis testículos estaban húmedos de toda la lubricación que producíamos. Ella me pidió que se lo frotara más fuerte y seguía con ese vaivén semi lento. De repente aceleró el movimiento de sus caderas y yo seguía sobándole su hinchado y palpitante clítoris. Ella comenzó a decirme: ¡Me vengo, me vengo, me vengo… Por Dios, me vas a hacer acabar. – La Sra. Norma solo gritaba y gemía y ahora era ella quien se masturba y yo ahora podía enviarle un embate. Explotó diciendo: Córrete conmigo, me vengo… échamelo en el culito cariño… lléname el culito. -Aquella cantaleta me excitó tanto que segundos después de su corrida le dejé ir mi segunda descarga.

    De nuevo pasamos al baño a ducharnos y pude ver ese ojete rojizo y blancuzco de mi corrida. Me enjabonó, me roció la verga con agua tibia y volvió con una felación a una verga semi flácida. Esta vez mientras me la mamaba en el baño comenzó a hacerme masajes en el ojete que rápidamente mi verga volvió a tomar grosor. Ella solo exclamó: ¡Juventud, divino tesoro… que potencia tienes! – La verdad que uno a esta edad se repone de una manera increíblemente rápida. Recuerdo esos días de mi juventud que me llevaba a chicas al motel y salíamos exhaustos de tanto coger que una vez creo que me fui hasta diez veces. Los huevos ardían a ese punto. Esta mujer me dijo que me la iba a ordeñar al verla de nuevo erecta y salimos de nuevo al sofá cama.

    Me pidió que me pusiera en cuatro sobre la cama sin mucho protocolo y luego de acceder, ella se fue directo por sobre mi a chuparme el orto. En sus manos llevaba aceite para bebé y comenzó a pajearme la verga mientras me seguía chupando el culo. Aquello era alucinante, fascinante que en cualquier momento me correría. Me chupaba las nalgas, me recorría su lengua entre ellas hasta chupar mis huevos y seguía pajeandome la verga. Ella volvía con su misma pregunta: ¿Te gusta? – No creo que haya pasado ni diez minutos cuando sentí ese cosquilleo por mis hombros y recorrer mi cintura y de repente llegó a mis huevos empujado una buena descarga. La Sra. Norma se sonreía y me hizo que me volteara para luego continuar con una rica felación y mis testículos solo vibraban.

    Ese día lo hicimos dos veces más, donde la Sra. Norma me montó y le saqué dos corrida de frente y luego a la inversa y nuevamente hicimos un anal, solo que esta vez la puse en cuatro a la orilla de la cama y luego ella se sostenía de la orilla de la yacusi mientras estaba parada. Fue un día de buen sexo, de un sexo de memorias agradables y el cual repetimos en dos ocasiones más, donde cierto día jugamos con juguetes sexuales y la Sra. Norma me permitió hundirle esas bolas chinas y con ellas adentro le he dado una cogida que aullaba de tanto placer.

    Hoy recuerdo esa cogida con esa bella señora que el año pasado llegó a sus ochenta y que este pasado fin de semana pasó a mejor vida. Nunca había escrito nada de ella, más la mencioné quizá en alguno de mis relatos. La verdad que siempre me recordaba pues en sus 45 años cuando la conocí, era una mujer bella y muy fogosa en la cama. Son de ese tipo de mujeres que tienen vigor para coger y dejarte con los testículos vacíos, pero vibrando de placer.

  • Amigos de pesca

    Amigos de pesca

    Hola he aquí un suceso que viví hace bastante tiempo.

    Tenía más o menos cerca de los 30, era casado y como a todos le sucede, algunos amigos se pierden en el camino por diferentes causas y otros siguen contigo, quizás compartiendo más o menos tiempo.

    Yo tenía (tengo) un amigo que se llamaba Carlitos y nos conocíamos cuando teníamos 16 o 17 años más o menos. Perseguíamos mujeres -como todos- y éramos muy compañeros de pesca en interminables noches en la playa esperando el pique fue haciendo que entre nosotros no hubieran secretos de nada.

    Un día en un feriado largo nos fuimos a unos 200 y pico largos de kilómetros a una costa bastante brava y decían, había buena pesca. Alquilamos una pequeñísima cabaña de madera que formaba parte de unas 5 o 6 más que se alquilaban en verano principalmente.

    Tenía 2 camas, baño, un tv de 14 pulgadas a colores, una ducha y una kitchenette donde cocinábamos lo que pescábamos o lo que habíamos comprado en la frontera antes de llegar.

    Por cierto había un diminuto mercadito con enlatados y víveres básicos que soportaban estoicamente el mal clima del invierno frente al mar.

    Habíamos llevado un videocasetero y una docena de películas alquiladas, cigarrillos, cerveza, vino tinto y comestibles varios como para pasar una semana de pesca y asados.

    El clima fue muy adverso y solo 3 días completos pudimos salir de pesca, era imposible tirar el plomo más de 40 o 50 metros, así que pasamos de cuentos, charlas, películas y viendo solo 2 canales aéreos que se agarraban en el tv (uno Brasil y otro local que se veía bastante mal).

    Ni que hablar que entre las pelis habían varias porno.

    El segundo día fue tenebroso de frío y viento, así que luego de un asado en un pequeño parrillero techado a un costado de la cabaña nos tendimos en la cama a mirar una peli.

    No recuerdo el título pero el casette salió de la caja mojado, ¡uf! Tremenda peli, completita, tenía todo el porno «normal» junto en 70 minutos, es decir aunaba los temas lésbicos, gay, travestis, hetero, y sus actores eran de todos «los pelos»; jóvenes y adultos mayores.

    ¡Un lujete de peli para no aburrirse!

    A los 15 minutos de peli teníamos las pijas haciendo carpa y era difícil disimular así que sin decir palabra ambos la sacamos fuera de la ropa y procedimos a suculentas pajas a dúo.

    Nos mirábamos de reojo por momentos y comentábamos la peli y las chicas que se mandaban unos solos de flauta tremendos, la temperatura en la cabaña era del trópico.

    Acabamos con lechadas tipo como caballos y guardamos la «herramienta».

    Detuvimos la peli y nos preparamos unos mates mientras la tv pasaba un noticiero vespertina que era una grabación en gran parte del noticiero del mediodía que a su vez era gran parte del noticiero de la noche anterior.

    Salimos de caminata a pesar del frío y a la noche decidimos seguir mirando la peli en pausa de la tarde.

    Rebobinamos unos minutos para atrás y otra vez la rubia infernal con su «solo de flauta» al pobre señor y nosotros al palo, esta vez estábamos en calzoncillos y con la estufa a leña al mango.

    — Che viejo ¿porque no me pajeas y yo te pajeo a vos? -me dice-

    — Hice silencio, Carlitos insiste y agrega:

    — Dale arrimamos las camas, nadie se va a enterar…

    Sin decir palabra me levanté, el hizo lo mismo y juntamos las camas de una plaza. Nos juntamos en el medio y agarró mi pija que estaba casi al palo por la distracción. Un latigazo de placer me inundó y se me quedó dura como piedra. Crucé mi mano y encontré su verga al mango y húmeda.

    Procedimos a pajearnos despacio. Su verga era similar a la mía, un centímetro o dos menos pero más gruesa.

    – Que bien se siente -murmura mientras suspira y mueve la pelvis arriba y abajo.

    – Si, estupendo, riquísimo -le respondo en la misma situación de goce aunque no estábamos muy cómodos-.

    Le solté y me di vuelta en la cama quedando a los pies de él ambos boca arriba. Pasé la mano por entre sus piernas y tome su verga y el la mía. A estas alturas estábamos en bolas total para estar más cómodos.

    ¡Ahora sí las manos subían y bajaban cómodamente! La televisión y la peli ya no importaba.

    – Me acabo -me dice mientras arqueaba su cuerpo-

    No supe que hacer y mi mano siguió el sube y baja. Mi pija explotó en leche a los pocos segundos luego de su acabada.

    Quedamos todos enchastrados de leche, huevos, manos, barrigas, nos miramos y nos reímos como locos.

    – Nunca he sentido tanta leche salir -me dice agotado con la respiración agitada-

    – Igual yo, ni cuando estaba de novio con la loba de Fernanda -agregué a sus comentarios-

    Pasaron quizás 5 o 10 minutos, tomamos aire y me dice

    – Hay que bañarse para sacarse esta lechada jajaja

    – Si la verdad, que desperdicio de niños le digo jajaja

    Se levantó y procedió a ducharse al rato me invita bajo la ducha.

    El baño no era para dos personas, cabíamos los dos pero difícil para moverse.

    Igual nos enjabonamos y quedamos de pijas duras de nuevo.

    Me pajea despacio, me toca el culo y le digo que no me interesa el «tema» porque sufro de problemas físicos en la «zona». Quedó ahí el tema y no pasamos de toqueteos en las zonas bajas, léase vergas y huevos.

    Nos fuimos a la cama y nos colocamos en la misma posición que antes (tipo 69)

    Las pijas al mango chorreando jugos en plena pajas esta vez más controladas, más suaves, se gira de costado y procede a mamarme la verga de una manera increíble que me dejó al borde de acabarme en 4 chupadas.

    Su verga estaba a centímetros de mi cara y me negaba a chupársela. Suelta mi verga y me dice:

    -Dale chupámela, nadie sabrá nada y además te aseguro que no sabe mal, ¿no dirás que no te gusta que te lo hagan? Y queda en espera…

    Pasaron unos segundos y volvió a mamármela otra vez de forma infernal.

    Pensé si me da tanto placer porque no retribuirle el favor y se la empecé a mamar. El olor a jabón tuvo mucho que ver y la textura de la piel era agradable.

    Sentía la cabeza de su pija entrar y salir en mi boca y yo chupaba torpemente al tiempo que el gemía de placer pero mi goce era mayúsculo y no prestaba mucha atención a lo que hacía.

    De pronto le digo:

    – Me voy acabar viejo -pensando que apartaría su boca-.

    Pero no se apartó y siguió mamando con una potencia de succión increíble mientras su mano derecha bajaba y subía y la otra me apretaba la base de la verga abarcando los huevos.

    En el primer chorro de leche dejó de chupar tan fuerte y me acabé como caballo largos minutos… Creo.

    Terminaba de echar terrible lechada cuando un chorro grueso golpea mi garganta, no tuve tiempo de reaccionar y el me sujetaba la cabeza al tiempo que su pija entraba y salía de mi boca.

    Dejé pasar los chorros de su leche directo a mi garganta mientras mi mano hacía de tope para que su pija no me ahogara.

    Cuando sentí que había terminado y se quedó quieto me dejé caer boca arriba. El seguía lamiendo mi pija despacio descubriendo la cabeza y sobándome los huevos, era delicioso pero yo estaba muy cansado.

    Tremendos polvos los de ese día. Cierto es que estar recién bañados influyó mucho. Quedamos rendidos y nos dormimos como estábamos.

    La mañana siguiente desperté con mi pija dura y Carlitos mamando despacio y disfrutando cada centímetro.

    Se dio cuenta que había despertado y se subió encima mio dejando su pija que estaba como fierro delante de mi cara. No le hice esperar y me colgué de su verga como si fuera un ternerito en la teta.

    Fue delicioso sentirle prendido de mi pija. Sus manos acariciaban mis huevos, viajaban por el peritoneo y sus dedos acariciaban el agujero de mi culo pero sin entrar. La sensación era genial, abrí mis piernas para que estuviera cómodo.

    Terminamos acabándonos al mismo tiempo. El olor a leche, pija y sexo era mortal en la pequeña habitación que ya iluminaba otra mañana que se veía bastante inhóspita otra vez.

  • Como cambian las cosas

    Como cambian las cosas

    MI historia comienza como muchas otras con ciertos tópicos comunes que parecerían que son un cliché.

    Recuerdo bien ese día, era un viernes como cualquier otro, apure los pendientes de la oficina para irme a mi casa y trabajar desde allá.

    Mi esposa Vero saldría con su amiga a comer por lo que no la esperaba hasta la noche, mi plan era llegar y estar tranquilo haciendo mis cosas sin nadie que me molestara, tal vez hasta tendría tiempo de ver un poco de porno en la pantalla de la sala.

    Vivimos en una casa que fue adaptada por lo que solo es son dos casas amplias como si fueran departamentos, una frente al otra, compartimos un jardín en la parte trasera con los vecinos y entre ellos y nosotros hemos planeado poner una piscina, pero eso es otra historia.

    Entre a mi casa sin preocupación y lo primero que me llamo la atención fue el bolso de mi mujer sobre una mesita, “¿ya ha regresado?, no fue a trabajar o aún no se va?” temí que mis planes se arruinaran, pero me fijé en algo más, un saco sobre el sillón.

    Sabía lo que me esperaba, me quité los zapatos para que no hacer ruido y subí despacio las escaleras hacia la habitación, iba la mitad y sus gemidos ya los escucha perfectamente “a que cabrona” fue lo primero que pensé mientras seguía subiendo. Mi primer impulso fue entrar y hacer un escándalo, pero a pesar de todo iba calmado y me asome un poco por la puerta.

    MI mujer estaba sobre alguien que no veía, lo montaba con ganas, las manos de su amante apretándole una teta y ella gemía y decía algo que no alcance a entender. Llegue tarde al espectáculo porque al poco tiempo ella se quitó para darle una mamada, se la tragaba completa y su cabeza subía y bajaba como desesperada “ni a mí me hace eso”. Me quede mirando como mi esposa, con la que tenía sexo monótono, estaba tragándose otra verga como actriz porno. Tuve que quitarme de la puerta porque ella se movió, pero solo fue para cambiar de posición, ahora ella tenía el culo hacia mí, por lo me tapo la vista, pero escuchaba los ruidos y las arcadas que hacía con boca.

    Desconocido: así putita, trágatela toda ¿te gusta más que la de tu marido? Porque se ve que te falta verga.

    Vero: no te engañes, la de mi marido me gusta más. – y escuche nuevamente como se la volvía a chupar.

    Desconocido: te voy a dar por el culo.

    Vero: no, por el culo no.

    Automáticamente mi mirada se dirigió hacia su cadera. No tiene un cuerpo de modelo de esos esculturales, pero para mí seguía siendo uno de sus atractivos, aunque, ¿hace cuanto no la ponía yo en 4? ¿hace cuanto no me hacia una mamada a mí? ¿Es más, hace cuanto no le hacia una yo a ella? Ni siquiera me había dado cuenta de que se había depilado. jamás se había depilado completamente, normalmente se recortaba el vello, pero nunca completo.

    Me quite de la puerta, durante pocos segundo me quede pensando que hacer, honestamente no estaba enojado, estaba cachondo y tenía la verga durísima, como hace mucho no la tenia.

    Cuando los hombres estamos calientes no pensamos, así que solo me deje llevar, rápidamente me quite la ropa y entre en la habitación, Vero estaba tan concentrada que no noto mi presencia, su amante tenia los ojos cerrados. La tomé fuerte por la cadera y sin darle tiempo a nada se la metí de golpe. Mi esposa dio un grito, creo que mas fue por la sorpresa, se quiso quitar, pero la sujeté más fuerte y no se lo permití, Me miro abriendo los ojos totalmente, tenía la boca abierta y le temblaba, con una expresión de pánico y sus labios movían, pero no decía nada.

    Sigue mamando – le dije con un tono de voz irreconocible para mí, que sonó como una orden.

    Desconocido: ¿y este quién es?

    -Mi marido -contesto ella sin apartar sus ojos de mí. Sus propias palabras parecieron hacerla reaccionar y su mirada cambio a una que nunca había visto, de lujuria. Dibujo media sonrisa y volvió a meterse la verga de su amante a la boca

    Desconocido: ya lo escuchaste – la tomo de la cabeza presionandola contra él, haciendo que se la tragara toda mientras yo la cogía con fuerza rebotando en sus nalgas.

    MI mujer gemía cada vez más fuerte, solo dejaba de gemir cuando tenía una arcada, mamaba la verga de su amante disfrutando de lo que hacia.

    Vero: así cabron cógeme con ganas– mi única respuesta fue darle una nalgada que sonó por toda la habitación provocándole un gemido mas fuerte. -así, así, dame más – estiré un brazo y ahora fui yo quien presiono su cabeza contra su amante, la solté hasta que manoteo porque necesitaba respirar.

    – súbete en él, cógetelo de nuevo.

    Se acomodo sobre su amante, yo le puse mi verga enfrente y también la metió completa a la boca mirándome. El otro tipo no decía nada, disfrutaba la cogida, le pellizcaba las tetas, se las golpeaba con la palma de la mano, a lo que ella solo indicaba que sí con un sonido de su garganta.

    No podía creer su forma en que me la chupaba, me hubiera quedado hasta correrme en su boca, pero mi objetivo era otro, me aparte y aunque quería impedírmelo me quite, fui por el bote de crema y me lo unte en toda la verga y en su culo, “seré yo quien te la meta por ahí” pensaba mientras mis manos se lo recorrían centrándome en su agujero.

    Yo: sujetala fuerte.

    -no… eso no…sabes que nunca… -decía casi desesperada queriéndose quitar, pero su amante no la dejaba mover.

    -¿querías verga o no? Vero dio un gruñido cuando sintió que le metí apenas la punta.

    -no, no, no, sácala, sácala- metí un poco más, sus manos agarraban fuerte las sábanas, ya tenía la mitad adentro.

    – HAY NO MAMES!!! – me decía casi gritando, pero ya no intentaba quitarse. Me quede quieto, sentía como presionaba la otra verga metida en la concha, ella dejo de quejarse y sus gemidos ya eran de gusto, por lo que volví a presionar para meterla mas.

    -ay dios, ay dios-respiraba fuerte, se recostó sobre el pecho de su amante y su cuerpo comenzó a temblar

    -métela toda, YAA! – se la di con empujón, arqueo la espalda dando un gemido ronco y seguía temblando por el orgasmo.

    No pudo más, se dejo caer sobre su amante, pero ni él ni yo íbamos a darle descanso, nos movíamos lento hasta que logramos tomar ritmo, mis embestidas la presionaban contra él, Vero estaba inmóvil dejando cogerse por los dos, lo apretado de su culo me hicieron aguantar poco, le abrí las nalgas con las manos y se la metí toda, empujando más y quedándome quieto para correrme, provocándole otro pequeño grito.

    Vi que escurría semen de su culo mezclando con un poco de sangre, seguía inmóvil, su amante se quitó el condón y busco mas.

    Desconocido: me toca cogerla por el culo.

    Yo: es solo mío.

    Me miro y asintió, nos quedamos los tres en silencio, ahora se estaba volviendo incomodo el momento, saco un cigarro y le pedí uno, aunque hacía años que dejé de fumar ahora lo necesitaba, mi esposa poco a poco se recuperaba y nos miraba a los dos sin saber que hacer.

    -es hora de que te vayas.

    Desconocido: si, entiendo, por eso me dijiste que sería la despedida. Estaba planeado todo, era una fantasía que querían cumplir y fui yo el afortunado, gracias por eso – me miro- Vero es increíble.

    Termino de vestirse y se fue, Vero y yo nos quedamos solos en silencio, estaba sentada con la mirada hacia abajo, el pelo le cubría el rostro, ni ella se atrevía a verme, ni yo a decir algo.

    Dándose valor se levantó dando un suspiro.

    -¿Tengo que darme un baño… -trago saliva -vienes?

    -Te alcanzo en un momento. Pero primero lávate la boca- soltó una carcajada por mi ocurrencia y eso ayudo a aliviar la tensión, la vi entrar en el baño y me quedé ordenando mi cabeza.

    Pocos minutos después entre en la ducha, me recibió con un beso abrazándome del cuello, “¿hace cuanto no nos bañamos juntos?” volvían los pensamientos a mi mente, es cierto que caímos en la monotonía, aunque nunca fuimos una pareja de sexo desenfrenado pasamos de hacerlo diario a solo tenerlo cada tres o cuatro días, “el reglamentario” y a dormir.

    Pero esta vez era distinto, la forma de besarnos, de recorrerle el cuello y los hombros con mis labios, de morder sus tetas, con una cachondearía que no habíamos tenido antes.

    Sin que yo se lo pidiera se hinco, tomo mi verga con la mano y volvió a chupármela, la recorrió con la lengua desde la base hasta la punta, succiono una de mis bolas.

    -a partir de hoy te rasuras esto- me dijo con una sonrisa y volvió a usar la boca hasta que se me puso dura de nuevo, se levantó y la coloque de cara contra la pared recargando mi pecho en su espalda.

    -por fin te cogí el culo – le susurre al oído y ella levanto la cadera un poco.

    -aquí lo tienes, me porte mal. Castígame.

    Volvimos a coger en la ducha y terminamos en la cama, hasta me pidió que me corriera en su boca tragándoselo todo.

    Ya era de noche, pero no supe la hora, ni si quiera tenía la mínima por ver el reloj, estábamos acostado, su cabeza recargada en mi pecho y volvía el silencio.

    -¿cuántas veces? Le pregunte sin saber si estaba preparado para la respuesta.

    Ella se incorporo un poco para mirarme a los ojos -solo fueron dos, te lo juro.

    -¿hubo alguien más?

    -no, solo fue él y esta era la última vez que nos veríamos… créeme, te juro que es verdad… te amo.

    Limpie las lágrimas de su rostro.

    -por ahora estoy muerto, vamos a dormir.

    Nos acomodamos “de cucharita”, otra vez los pensamientos, ¿hace cuanto no dormíamos desnudos y abrazados?

    No sabía hasta donde podía reclamarle algo, es cierto que la encontré con otro, pero yo aproveche la situación, además paso de ser una mujer con muchos complejos sexuales a una mujer cachonda y lujuriosa… pero que ¿Qué paso para que tuviera ese cambio?, mi mente divagaba en esos pensamientos hasta que me que dormido.

    No supe cuánto tiempo dormí, pero algo me hizo despertar poco a poco, me sentía descansado y aún no había amanecido, pero eso era lo menos importante, mi mujer estaba frente a mi dándome una mamada mañanera.

    Como cambian las cosas.

    ___

    Si te diste el tiempo de llegar hasta aqui michas gracias por leerme, no soy un escritor e intento relatarlo de la mejor manera posible, esta historia tiene un mucho de real con un poco de fantasia, pero la historia no termina aqui, aun hay mucho que contar, si les gusto la continuare. Acepto cualquier comentario, critca o sugerencia que tengan para la posible segunda parte.

  • Cita con una chica del face

    Cita con una chica del face

    Llevaban tiempo de platicar por las redes sociales. Por azares del destino todo comenzó con un saludo.

    Tanto él como ella esperaban el mensaje del otro. Platicaban de todo, la confianza era mucha, al grado que hablaban de temas privados.

    Fantaseaban en como sería el día en el cual se conocieran. Ya se conocían por foto y eso daba un poco más de confianza a su amistad.

    Tenían en común muchas cosas a tal grado que aún ambos tenían pareja.

    Angela. 28 años. Delgada, piel morena, 1.65 de estatura, pechos medianos, labios gruesos y carnosos.

    Alberto. 38 años, un poco llenito sin llegar a ser gordo, 1.70 de estatura, piel güera.

    Ni la diferencia de edades, ni la distancia impedirian esa emoción por encontrase; ya que, Angela vivía un poco retirado.

    El día de su encuentro llego.

    Finalmente uno frente al otro.

    Gracias a las fotos compartidas entre si no fue difícil reconocerce.

    Sus miradas quedaron clavadas entre si.

    Alberto tomo la palabra.

    – Hola Angela. Te ves divina.

    – Muchas gracias. Tu también te ves muy bien.

    Ese día parecía estar a su favor, pues; aunque estaba soleado, no hacía calor, el plan de ellos era comer algo y tomar un helado.

    Risa tras risa, anécdota tras anécdota. Alberto y Angela la estaban pasando de maravilla, hasta que hubo una pregunta que debió haber sido hecha anteriormente.

    – ¿Y bien, te decepcionaste de verme?

    Decía la chica con un tono algo tímido

    – Por supuesto que no. Es más. Hasta me encantaría rosar tus labios con los míos. Digo. Sin ofender.

    – ¿Te gustan mis labios?

    – Me gustas tu por eso, no pienses que me decepcionas.

    – Bueno. Tampoco me quedo atrás.

    – No te creo.

    – Es en serio Beto. Bueno. ¿Cómo se que dices la verdad?

    – No se. Tendrás que creerme.

    – Así no se vale.

    – Esta bien. Se de un modo con el que me vas a creer.

    – ¿Así, cuál?

    – Este.

    En eso Alberto se acerca lentamente a Angela, tomandola tiernamente de la mejilla y se atreve a darle un beso en los labios.

    – ¿Ahora me crees?

    – Si. Pero ¿Por qué lo hiciste?

    – Perdona. No creí que lo tomaras a mal.

    – No es eso. ¿Podemos ir a otro lado?

    Angela y Alberto salieron de aquel lugar, la chica iba pensativa, callada y él iba arrepentido por haber sido tan atrevido. Angela se recargo en un árbol, mirando fijamente a su amigo.

    – Por favor disculpame, fue algo sin pensarlo.

    – Lo sé. ¿Y si te dijera que me gustó, pero que era algo que todavía no esperaba? Al menos no tan pronto.

    En completo silencio la chica abrazo al aturdido hombre que no sabía que contestar diciendo:

    – ¿Le has sido infiel a tu pareja? Yo no, pero tengo curiosidad y no me desagradaria que fuera contigo.

    Alberto. La tomo de la cintura, ambos se quedaron viendo fijamente y una vez más sus labios chocaron entre si.

     Los besos pasaron de tiernos a llenos de pasión, ya las manos de cada uno recorria la espalda del otro.

    Pronto se darían cuenta que necesitarían un lugar más privado.

    – ¿Sabes? Una vez fui infiel, fue hace mucho.

    Decía Alberto al entrar en la habitación de aquel hotel.

    Angela se sentó en aquella cama, despojandose de su calzado, mirando Alberto; este entendió el mensaje, e hincado frente a ella prosiguieron lo que había quedado inconcluso.

    En vez de acariciarse el uno al otro, forcejeaban para quitar las prendas del otro.

    Alberto pudo quitar unos pantalones negros, en tallados de Angela; observando, una prenda intima de encaje negro. Angela ya tenía sin playera al amigo.

    Pronto Alberto acostó a la chica para besarle desde los pies, recorriendo sus piernas Y llegar a su intimidad.

    – Beto. ¿Qué vas a hacer?

    – Llevarte al cielo.

    – Espera. Nunca me han hecho eso.

    – Relajate y verás lo bien que se siente.

    Con suma suavidad Alberto besaba y paseaba su lengua en la cavidad de la chica.

    Ella casi aullaba del placer que sentía, sus manos aferradas a la cama para soportar ese placer hasta ese entonces desconocido.

    Luego de saciarse con los líquidos de la chica, Beto subió besando cada parte hasta llegar a sus pechos donde se detuvo un momento.

    – Ya hazme tuya, ¿Que no ves que estoy ardiendo?

    – ¿Estas lista?

    – ¿Para qué?

    De una sola estocada, Angela era penetrada con vigor, tanto que no pudo contener sus gemidos, los cuales llenaban la habitación.

    Ahora Alberto acomodada a su acompañante en posición de perrito; así podría besarle la espalda, aferrarse a sus pechos y darle una que otra suave nalgada.

    Con delicadeza la coloca boca arriba, poniendo sus piernas en los hombros para volver a arremeter con vigor.

    Volviendo a la posición de misionero Angela besaba y entremordia el pecho de Alberto, el cual la besaba del mismo modo.

    – No pares papi, no pares…

    Decía la chica al tiempo que terminaba.

    Aún en el orgasmo coincidieron, descargando en cada uno esa corriente de fuerza en sus cuerpos.

    Tumbados en la cama, la chica acariciaba el pecho de su amigo, al cual le dijo.

    – Veo que aún tienes ganas, deja te las quito.

    Volviendo a besar al hombre, Angela se acomodó encima para clavarse aquel miembro erecto.

    Sus cabalgatas eran cada vez más placenteras para Alberto.

    – Hay amor, que bien montas. Uuff.

    Sentándose; él chupada, besaba y entremordia los pechos de su amante.

    Empujandolo suavemente, la mujer le toma de los hombros para poder mover las caderas a su placer.

    Alberto con los ojos en blanco, le aplaudía aquello que hacía que casi gimiera.

     Los besos, las caricias y aquel placer en la intimidad, eran los factores perfectos para perder un momento la cordura.

    Con total sincronía la explosión orgásmica no se hizo esperar.

    Tumbados en la cama, exhaustos y aún entre besos, aquellos amantes disfrutaban de su compañía.

    Volviendo a la realidad Angela y Alberto se despidieron muy tiernamente, agradeciendo aquel momento, que para ellos fue más que excelente.

    Mientras, volverían a sus pláticas por chat, pensando en algún reencuentro, pero eso el tiempo lo dirá.

    Vladimir escritor.

  • Mi papi me descubre cogiendo con un amigo

    Mi papi me descubre cogiendo con un amigo

    Hola y feliz inicio de año, tardé en subir relato porque me alejé un poco de mi laptop,  pero no de mi celular, es por eso que pude contactarme con ustedes, pero ahora ya trataré de subir mis experiencias regularmente, luego de pasar navidad con mi mamá me quedé en mi casa a la espera de mi papá para poder tener nuestro encuentro sexual, como el tenía llave era normal que de vez en cuando llegara sin avisar, pero ese día me impaciente y decidí llamar a un amigo para «divertirnos».

    Después de la orgía de hace unos días me quedé algo cansado por lo que solo sería un encuentro sin mucha acción, así que llamé a mi amigo y me confirmo casi de inmediato, me preparé con lo que necesitaba, llevaba insertado mi plug, luego de un rato de estar paseando por la casa escuche que tocaban a la puerta y era él, Alejandro, un chavo de 21 años, alto, guapo, presentable, con abdominales pues hace mucho ejercicio, me contacté con el por un amigo que también me cogió hace tiempo y se contaron en las duchas del gym, así que quiso probar, pues es medio gay, en fin, después de hablar por semanas pues al fin se concretó, continuo; llegó, nos presentamos formalmente, platicamos un rato, le conté todo lo que viví durante los últimos años, y le sorprendió bastante todo lo que he hecho, incluso le conté que mi padre biológico me ha penetrado también, y pues se puso algo nervioso, pero luego nos relajamos, hablamos aún más. Le mostré mi plug y me lo removí para que lo viera, se asombró del tamaño.

    Pasado los minutos nos empezamos a desnudar, y debo decir que no estaba nada mal, todo lo contrario, su verga estaba muy dura y con venas, con una cabeza rosa, rosa, gruesa; se me hizo agua la boca, lo toqué y lo empecé a masturbar, le puse un lubricante a base de agua con sabor a chicle, y le di sexo oral, el solo gemía, y me tomaba de la cabeza y la retiraba para no venirse, sentía su precum en mi lengua, me voltee y me puse en cuatro para que comenzar a coger, me ponía su verga en medio de mis nalgas y se restregaba, me recosté un poco más para abrirme el ano, me escupió en la entrada y prosiguió a meterme su verga, estaba muy dura, sentí la punta de su herramienta y entro como si fuera un plug, luego entró lo demás de su pene, uff, estaba a mil, su verga tocaba mi próstata hasta hacerme gotear precum, lo tomaba y untaba en mi verga, me pajeaba muy rico, sus embestidas eran lentas, el lo disfrutaba tanto como yo.

    Yo seguía con el ritmo pero después el tomó mi cadera y continuó dándome su delicioso pene, cuando en eso escuche la puerta principal y temí lo peor, mi papá, es el único que tiene llave, traté de zafarme un poco para ver si era el pero no me importó y Alejandro no me dejaba tampoco, para mi sorpresa era mi papá; se quedó atónito con la escena, le estaban dando a su hijo, me levanté un poco pero seguía en cuatro y traté de explicarle pero no sabía que decir, solo se me salían los gemidos, solo se limitó a decirme «putita, te dejo solo unos días y ya estas cogiendo con otros, eres una prostituta», solo se me salió decirle «no, porque no me esta pagando», nos reímos, le dije «¿no estas enojado?», me respondió que no; se empezó a bajar el pantalón y el boxer y sacó su verga, se acerco a la cama y se arrodillo frente a mi y sin mas me puse a mamar la verga de papá, Alejandro y mi papá se saludaron y continuaron cogiéndome, uff, la escena era inimaginable, me encantaba la forma en la que estaba, siempre me ha gustado mamar y que me cojan, porque me gusta ir de un lado para el otro, mi papá le dijo a Alejandro que me encantaba que me dieran nalgadas por lo que seguido de eso, sentí una nalgada muy fuerte, gemí dentro de la verga de papá.

    Luego nos cambiamos de posición, Alejandro abajo y yo arriba mientras seguía chupando a mi papá, me cansé un poco por lo que me recosté sobre el pecho de Ale, y mi papá se pasó a su lado para seguir mamando; después mi papá se puso detrás de mi para hacer una doble penetración, yo aun tenía en culo ardiendo después de la orgía de hace unos días, por lo que me incomodaba un poco la posición, por lo que le pedí que solo me dejara coger con Ale, el se sentó un sillón y nos miraba hacerlo, le dijo a Ale que le faltaba mucho para hacerme gozar, yo me reí, le dije «ni te imaginas, esta muy bien dotado», «me esta haciendo gemir muy rico», se rió y continuamos cogiendo, luego me puso en una posiciona que me gusto bastante, me puso encima de el, en posición vaquera invertida y alzó mis piernas para pasar sus brazos entre ellas y llegar a mi cuello para cogerme, uff, se sentía muy rico, yo gemí muy fuerte y me papá se sorprendió, le dije «ya ves, lo hace muy bien, mmm».

    Después de un rato le pedí que se viniera en mi boca, quería probar su semen, mi papá solo nos veía y se la jalaba, me dijo «aquí te tengo tu lechita también», le dije «vengase pues», se acercó también y en eso Alejandro se vino primero y luego mi papá, su semen estaba muy rico, debe ser por lo que come, estaba extasiado, pero sobre todo cansado, nos limpiamos y nos recostamos un poco, y nos quedamos platicando un rato, Alejandro se fue y me quede a solas con papá porque me dijo que se reunió con un padre que también coge con su hijo y quiere hacer un intercambio pero eso lo dejo para otro relato. Chao.

    @Km4zh0

  • La señora de la limpieza de la oficina

    La señora de la limpieza de la oficina

    Esta es una de las historias más bizarras que he vivido.

    En uno de mis trabajos, donde yo ya había tenido un par de historias con algunas de las chicas que ahí trabajaban, trabajaba una señora de unos 50 años.

    Ella era muy humilde, no daba el perfil de mujer sexy pero tenía un cuerpo bien formado. Aunque yo nunca la había mirado con ninguna intensión, hoy puedo decir que seguramente fue porque nunca estaba muy arreglada y como que pasaba desapercibida, quizás por su rol en la empresa también.

    Cuestión que yo tenía cierta fama de mujeriego, lo era, pero no taaanto, solo que las cosas se agigantan en los comentarios que hace la gente. Ella en una conversación me empieza a contar de sus cosas, de que le iba mal con los hombres, que si ella era tan fea… Por supuesto yo le dije que no, que era bella, que tuviera confianza en si misma, que no se tire para abajo. Claro, yo quería levantarle el ánimo, pero ella me retrucó, claro, vos decís así pero andas con todas y conmigo jamás intentaste nada.

    Por un momento me dejo sin palabras, pero rápidamente reaccioné y le dije, “nunca te dije nada porque pensé que estabas en pareja y sos mas grande y no pense que yo te gustara, pero sino, claro que te diría de hacer algo”.

    En ese momento ella se quedó mirándome, yo la mire mas detalladamente por primera vez. No tenía mal cuerpo, se veí con un culo firme, cintura, unas tetas que eran una intriga porque no las mostraba pero no parecían chicas y la cara estaba bien, normal y no arrugada ni nada.

    Asi que le propuse lo siguiente, mira, ahora acá no da, pero en media hora te espero en el otro piso del edificio que esta vacío y hablamos, dale?

    Ella aceptó.

    A la media hora salí y me fui para el piso vacío. Ella ya estaba ahi.

    Era claro lo que ella quería, asi que fui de una, la besé en la boca. Ella estaba muy caliente verdaderamente. Le metí mano en el culo, tal como se veía estaba de firme, mande mi mano por dentro de su pantalon y bombacha y le meti un dedo en su culo mientras la besaba.

    Ella cerraba los ojos y jadeaba de placer. Me desabroche el pantalón y me baje hasta las rodillas el colzconcillo y el pantalón. Ella inmediatamente tomó mi pija con su mano y comenzó a masturbarme. Verla tan entregada y caliente me dio morbo de hacer lo que quisiera con ella. La tome de la cabeza y la hice bajar, “a ver como la chupas?”.

    Uff, que desesperaba estaba por una pija! Se la refregaba por toda la cara, jugaba con su lengua en la cabeza de mi pija y luego se la tragaba toda hasta el fondo, lo cual yo aprovechaba para tomarle de la cabeza y cogerle la boca fuerte hasta atragantarla.

    Le dije que me muestre las tetas. Ella obedeció, se levanto lo que tenia puesto y desabrochó el corpiño y se empezó a refregar mi pija en ellas. Yo se las tocaba y jugaba con sus pezones mientras ella seguía pajeandome y pasando mi pija por su cara y tetas.

    Parecía sentir un especial placer de darse con mi pija duramente por toda su cara mientras sacaba su lengua y cambien la frotaba sobre sus labios y nariz.

    Sus tetas habían sido una linda sorpresa, las tenia duras y de buen tamaño.

    Luego de un rato de esa hermosa mamada que me estaba haciendo la señora de la limpieza, le ordené que se pare, se agache con sus manos contra la pared, que le iba a hacer el culo.

    Cuando metí mi dedo inicialmente pude notar que lo tenía dilatado, sin lubricación ni nada, habían entrado 2 fácilmente.

    Ella obedeció.

    Cuando la tuve asi, primero se la metí en la concha. Estaba super caliente y mojada. Mi pija, que no es chica, entraba con absoluta facilidad.

    Le di duro por unos minutos mientras le metía 3 dedos por el culo mientras se lo escupía para dejarlo bien lleno de baba y lubricado.

    Ella se estremeció y sus piernas comenzaron a temblar al tiempo que sentía mi pija empaparse en sus fluidos. Deje mi pene por unos segundos quieto dentro de ella. Podía sentir sus contracciones apretando mi pija. Me encantaba verla tan caliente.

    La dejé disfrutar de su orgasmo y luego acomodé mi pija bien en la puerta de su culo. Ella se arqueaba para ofrecerlo mejor y mas abierto. Apenas hice presión la cabeza de mi pija entró en su ano y empuje con fuerza para meterla hasta el fondo de una. La tome con ambas manos de sus caderas y por un buen rato la taladre con fuerza. Hacía que saliera y entrara por completo en cada embestida, era hermoso ver como cuando salía su agujero quedaba abierto y recibía tan fácilmente mi pija bienalmente hasta el fondo en cada penetración.

    Ella se tocaba estimulando su clitoris, sus tetas se bamboleaban y ella no dejaba de pedir mas y mas fuerte.

    La vi tan deseosa de pija que se me ocurrió algo.

    Saque mi pija de su culo, ella me pidó que por favor siga, que le encantaba la culeada, pero yo le pedi que me la chupara, que como veīa que le gustaba tanto la pija, le iba a traer otra.

    Ella obedeció y se puso nuevamente a disfrutar de mi pene como lo había hecho inicialmente, como una hembra desesperada. Es difícil explicar en texto la desesperación con la que me pajeaba y chupaba y se la refregaba.

    Como podía ella balbuceaba diciéndome que pare, que a quien iba a sumar, que no, que termine de cogerla. Le dije, que se callara, que siga chupando que le iba a gustar.

    Yo le había mandado un texto al cadete de la empresa diciendo que venga al piso vacío que tenia una mina para enfiestar.

    Ja, no me creyó inicialmente pero al segundo texto no tardo ni 5 minutos en aparecer, hubiera jurado que vino corriendo!

    Su sorpresa cuando vió a la señora de la limpieza haciendo semejante mamada!!!

    Rapidamente sacó su pija, la señora de la limpieza rápidamente tomo con una de sus manos la pija del cadete y lo empezó a pajear e iba de una pija a otra chupando y pasándoselas por la cara y tetas.

    Yo ya tenía la pija roja de tanta mamada y culeada, asi que la acomodé agachada y empece de nuevo con su culo a taladrarla sin parar mientras ella se la chupaba al cadete.

    Ella tuvo un orgasmo en ese momento, lo cual casi me hace acabar a mi porque ella empujaba con su culo contra mi y verla chupar desesperada otra pija me excitaba muchísimo.

    El cadete no aguantó y le acabó dentro de la boca, ella no dejó escapar ni una gota de semen.

    Cuando yo estaba a punto me salí y le dije al cadete (al que ni se le bajó para nada la erección) que venga a darle por el culo.

    Yo me acomodé frente a ella, no hizo falta decir nada, comenzó con esa chupada infernal, pero yo le dije que me pajeara y abriera la boca nada mas. Quería ver mi semen caer en su boca y su cara.

    No tarde casi nada en acabar, los chorros de semen salían de mi pija y caían en su lengua, en sus labios, en toda su cara porque ella se la refregaba en medio de la acabada.

    Que hermoso espectáculo fue verle la cara enlechada a la señora de la limpieza!! Y también me gustaba ver al pendejo del cadete darle por el culo como un perro y llenárselo de leche. Le acabo con la pija insertada hasta el fondo.

    Ella dejó mi pija y la del cadete totalmente limpias, las lamió hasta que no quedó rastro de semen.

    Tomó de su bolso unas toallas húmedas y se limpió lo mejor que pudo su cara y culo que chorreaba semen del cadete.

    Nos acomodamos nuestras ropas y nos prometimos los 3 no decir nada mas.

    Yo no me la volví a garchar, pero el cadete sí, se habia quedado como loco el pibe.

  • Mi vecina la repostera

    Mi vecina la repostera

    Resulta difícil de creer como podemos vivir en un vecindario sin conocer a los vecinos (al menos yo podría decirles que del 90% no conozco ni el nombre), en este caso, hablare de mi vecina la repostera (así le llamo porque se dedica a elaborar pasteles), nunca había intercambiado palabra alguna, todo contacto se reducía al visual (de mi hacia ella), es una mujer chaparrita (quizás no llegue al 1.65 m), su edad debe oscilar en los 40 años, de tez blanca, pelo largo color negro, llenita, con un par de buenas tetas y un culo fenomenal (no se calcular medidas pero creo que este anda en los 110 cm).

    De manera que durante todos los años que tenemos de vecinos, toda la relación se reducía al saludo diario y esperar a que ella pase para ver ese par de fenomenales nalgas.

    Aunque ella estaba casada, el esposo se dedica a las ventas (la verdad no sé de qué), no tenían hijos, lógicamente la razón no la conozco, sé que el marido sale por las mañanas y regresa hasta en la noche todos los días.

    Esto hubiera podido ser mi relación con la vecina por siempre, si no hubiera pasado lo que a continuación voy a relatar.

    El pasado invierno, la vecina busco a mi esposa (después de ir con varias vecinas supongo) para ver si podía ayudarle en la elaboración de galletas navideñas, ya que había recibido un pedido demasiado grande y sabía que sin ayuda no podría terminar en tiempo.

    Cuando mi esposa me comento, en seguida le dije que fuera, la verdad no pensaba en lo que podía ayudarle a la vecina, solo pensaba en tener la televisión disponible para mi toda la tarde.

    Empezaron los días de trabajo en conjunto, y mi esposa hacia que poco a poco me fuera interesando cada vez más en la vecina, ya que al parecer para no aburrirse platicaban sus vidas y mi mujer venía a deletrearme la vida y obra de mi vecinita.

    A las primeras de cambio me entere que el marido de la vecina no fue necesariamente su gran amor, sino solo un premio de consolación, que no tenían hijos por un “problemita” del marido, que no se llevaban muy bien en la cama, ya que el, la tenía muy desatendida.

    Así transcurrieron los días, entre las pláticas de los antecedentes de la vecinita y los tacos de ojo que me daba cada vez que iba por mi esposa al término de cada jornada, normalmente cuando estaba trabajando en la elaboración de galletas se vestía completamente diferente a como se vestía para andar en la calle, pero aun así era una delicia observarla, meneando su hermoso trasero, tal vez un poco más de la cuenta, quien sabe; los intercambios de palabras entre la vecinita y yo se empezaron a hacer cada vez más y más frecuentes, tanto en su casa, como en la calle.

    Muy pronto las conversaciones comenzaron a subir de tono, yo no perdía la oportunidad de halagar su figura cuando pasaba por la banqueta meneando ese enorme y hermoso trasero, que ya hasta tenia medido cuales eran sus favoritos (por la manera como se sonrojaba al escucharlos), hacían que el repertorio de adulaciones cada vez fuera más extenso y más a gusto de la vecina.

    Lógicamente ella tomaba sus desquites, sobre todo en donde se sentía cómoda, como dentro de su casa y delante de mi esposa, en la primera oportunidad que tuvo me ofreció una charola de las galletas que estaban elaborando, pegándola a su cuerpo, justo debajo de los senos, inclinándose hacia mí, como ofreciéndolos, mientras preguntaba ¿Gusta vecino?, en ese momento exploto en mi la necesidad, – tengo que poseer a la vecina (me decía a mí mismo), mientras veía con deseo ese par de tetas bamboleándose sobre las galletas. Tome una casi de manera instintiva, ya que mi cerebro estaba en otro asunto, mientras la probaba escuchaba la pregunta de la vecina – ¿le gustaron vecino?, a lo que de inmediato le conteste: están deliciosas, aunque habrá que probar toda la variedad vecina. Ella se incorporó, sin perder contacto visual, mientras contestaba: espero que hay suficiente tiempo vecino.

    A partir de ese día, se incrementó el tono del intercambio de palabras, cada vez más directo, cada vez más descarado, al siguiente día que fui por mi esposa, mi vecina se acercó a mí con el pretexto de tratar de abrir un tarro de mermelada, y en su intento fallido de hacerlo, se empinaba y me repagaba sus tremendas nalgas en mi paquete, en otra ocasión al estar en espera en la puerta, intentaba pasar por donde no había espacio, para poder repegar ya fueran sus tetas o sus nalgotas.

    La ofrenda de galletas cada vez más descarada, con sus tetas sobre las galletas, lo que me permitía cada vez que tomaba una poder pellizcarle el pezón, lo que me hacía pensar: una de dos, o la vecina es una calienta huevos, o me quiere volver diabético, ambas cosas no me favorecían.

    Finalmente el pedido se completó, mi esposa dejo de ir a ayudar y yo deje de ver y tocar las delicias de la vecina, se acercaban ya los días de celebración (navidad y año nuevo) y mi esposa empezó a planear las cenas y a realizar compras (por supuesto sola, porque yo odio ir de compras en estos días ya que todo esta lleno a reventar)

    Una de esas tardes, estando solo en casa tratando de ver algo interesante en la televisión, sonó el teléfono, vi el identificador pero no conocí el número, pensé: seguro es un vendedor, o un encuestador o de plano un extorsionador, así que conteste de mala manera, mientras del otro lado de la línea: hola vecino, soy su vecina Karla, como le va?, podrá venir a ayudarme un poco?; a lo que yo le conteste: claro que si vecina, voy en este instante.

    De camino a su casa, iba pensando: ¿de qué será la ayuda?, ojala no sea de repostería, porque yo no sé nada, bueno, ojala tampoco sea de plomería o de electricidad porque tampoco se (soy un inútil y al parecer no me da vergüenza).

    Llegue a la casa de la vecina y toque el timbre, mientras observaba el estacionamiento (solo había un vehículo), eso solo podía significar una cosa: el marido no está; cuando de adentro de la casa se escuchó un grito: pase vecino, está abierto; así que empuje la puerta y efectivamente se encontraba abierta, entre y cerré la puerta, mientras preguntaba:¿en dónde esta vecina?, se escuchó su voz que provenía de la cocina: acá estoy, tratando de preparar un pastel.

    Al acercarme a la cocina, la vi como nunca la había visto, con un vestido color amarillo, que le llegaba exactamente por encima de las rodillas, lo cual dejaba ver sus bien torneadas pantorrillas, por el uso de zapatillas de tacón también de color amarillo, el vestido tenía un escote moderado, dejaba ver un poco de sus hermosas y redondas tetas, las cuales estaban coronadas por un collar de bisutería de color amarillo, de grandes perlas, que reposaban sobre sus acolchados senos.

    Mientas me acercaba más a ella le pregunte: ¿en que le puedo ayudar vecina?, a lo que ella de inmediato me respondió: disculpe que lo moleste vecino, todos los números que marque mediante el comando de voz no me atendieron, solo usted, fíjese que estoy haciendo un pastel que me encargaron de última hora y la batidora se trabo, y al tratar de desatorarla me he llenado las manos de masa y no puedo desatascarla y tampoco puedo retirar la masa de mis manos y no quiero ensuciar mi vestido, ¿me ayuda?

    En ese momento recordé la calentada de huevos que me había dado toda la semana y pensé: que ganas de hacerte pagar vecinita, pero solo atine a decir: ¿cómo puedo ayudarla?

    Mi vecina con voz de apuro: me puede retirar la batidora, porque no puedo tomarla porque tengo las manos llenas de masa y no quiero embarrarme, dijo.

    Claro que si vecina, permítame, pero conforme me acercaba, le vecina no se movía de su lugar, y al ser una cocina estrecha irremediablemente me atore, mi pelvis quedo exactamente entre sus prominentes nalgas, de manera instintiva, lleve mis manos alrededor de ella para tomar la batidora y colocarla en su sitio, mientras ella me reclamaba: ¡que hace vecino! Empezó a limpiarse los excesos de la mezcla de sus manos sobre la batidora, mientras que yo le respondía con tono de enfado: lo que me pidió que hiciera.

    No sé si fue el movimiento de los brazos de mi vecina al limpiar sus manos sobre la batidora, pero yo sentí claramente que ella meneaba su trasero alrededor de mi palo, tan claro que de inmediato pude sentir una erección tan fuerte que sentí me empezó a doler.

    Ya para entonces había quitado casi por completo el tiradero de masa que había realizado, entonces me dice que necesita moverse un poco hacia el fregador para lavarse las manos, pero yo no quería romper ese contacto, era como si después de 1000 viajes en el transporte público por fin te toca un buen culo pegado a ti, no deseas bajarte nunca; así estaba yo, por lo que me moví junto con ella hacia el fregadero, sin dejar de hacer contacto de mi palo con sus hermosas y suculentas nalgas; de nueva cuenta, no sé si fue el movimiento normal de la vecina al lavarse las manos, pero de nuevo sentí claramente el meneo de su trasero en forma circular alrededor de mi camote, además estoy seguro haber escuchado un ligero gemido.

    Esto provoco que de manera inmediata mis manos se movieran de lugar, mi mano izquierda se movió hacia arriba, hacia sus tetas, mientas que mi mano derecha se escurrió por debajo de la falda, acariciando su rajita por encima de su ropa interior.

    Mi mano izquierda se las arreglaba para acariciar cada una de las tetas, alternando el tiempo con tal precisión, como si alguna de ellas fuera a reclamar que le estuvieran dando más atención a la otra, además cuando hacia el cambio de teta, trataba de ir desabotonando el vestido amarillo; por otra parte mi mano derecha recorrían en toda su longitud la rajita de la vecina por encima de su ropa interior, pero presionando fuerte, como si quisiera hacer un agujero en la tela para pasar a tocarla directamente.

    Ya para entonces la vecina se había secado las manos con una toalla, y me tenía tomado por el cuello, levantando sus brazos lo que de alguna manera facilitaban el trabajo de mi mano izquierda, fue entonces cuando por primera vez desde que la comencé a acariciar hablo algo: ¡llévame a la sala, vecino, quiero que me cojas en el sillón!

    No me lo dijo dos veces, llegamos en unos pocos segundos a la sala, mientras en el camino trataba de desabotonar por completo su vestido, lo que fue más fácil teniéndola de frente, el vestido cayo, solo lo levante de inmediato para ponerlo en uno de los sillones, al voltear a verla, quede fascinado, tenía una lencería color perla muy combinado, en sus tetas aunque no son de tamaño King size, la vecina usaba una talla más chica, para que ambas se desbordaran por fuera de la tela, el espectáculo era en la parte de abajo, creo que no existe tamaño de ropa para cubrir tal tamaño de caderas, se veían ridículamente pequeñas sus bragas, entre la inmensidad de sus caderas, tal como se vería una perla dentro de la ostra, a partir de entonces una sola idea cruzaba por mi mente: tenía que saborear esa panochita, así que de inmediato hice que se tirara de espaldas sobre el sobre el sillón, la imagen era por demás apetecible: su lencería insuficiente para tapar esas bellezas, ese collar de bisutería amarillo y esos zapatos de tacón también amarillos, la hacían digna de la fantasía más refinada.

    Una vez recostada en el sillón, de inmediato me hinque el suelo, abrí sus piernas y hundí mi cara en el triangulito de tela perdido entre sus caderas, chupaba toda su piel, alrededor de la lencería y a la vez con mi lengua trataba de removerla para dejar al descubierto su rajita, después de unos pocos intentos las bragas cedieron, haciéndose hacia un lado para dejar el paso libre a mi lengua para recorrer su rajita completa, el objetivo era el clítoris, pero deseaba recorrer toda la longitud de sus labios, al hacerlo pude darme cuenta de una gran cantidad de humedad que no provenía de mi lengua, sino de la vagina de la vecinita, lo que me obligo a rectificar la estrategia: quería comerme esa deliciosa raja, pero también quería satisfacer la necesidad de penetración de esa vagina ya húmeda, por lo que se me ocurrió una idea que cumpliera con las dos premisas: mientras mi lengua continuaba su recorrido hacia la parte superior donde se encuentra el clítoris, dos de mis dedos de la mano derecha se enfilaron hacia la entrada de su vagina.

    La apreciación hecha por mi lengua fue correcta, porque mis dedos sintieron de inmediato la humedad de su vagina, mis dos dedos entraron con una facilidad extrema (como cuchillo en mantequilla dicen algunos); esto provoco que la vecinita abriera sus labios para ponerlos en forma de “O”, lo que me indicaba que la ruta era la correcta, mi lengua llego a su clítoris, que se encontraba ya hinchado, duro, listo para ser besado, lamido, mordisqueado; en tanto que mis dos dedos ya habían tomado la forma de un pequeño gancho hacia arriba, para estimular su punto G, haciendo entre ellos una especie de tijerillas que trataban sin ningún éxito de atrapar el interior de su vagina dilatada.

    Ella ya gemía sin ningún pudor, con los ojos cerrados y moviendo su cabeza de un lado hacia otro, las manos de ella instintivamente se colocaron sobre las tetas, las libero del sujetador y comenzó a acariciarse los pezones, entre tanto yo seguía machacando por dentro y por fuera la vagina de la vecina; por una parte mi lengua se encargaba de tratar de tocar todas y cada una de las terminales nerviosas que le generaban placer a la vecina, mediante el método de ensayo y error, esto es, los movimientos que generaban gemidos, jadeos y escalofríos eran repetidos, los que no generaban nada se desechaban.

    Mis dedos ya dueños de la plaza, se movían a placer dentro de ella, ya la humedad de su gruta era tal que se escuchaba al movimiento de mis dedos el sonido clásico de un líquido, finalmente en unos pocos minutos la vecina tuvo un orgasmo que me enamoro: sus gemidos se incrementaron en frecuencia y en volumen, hasta que en un gran espasmo combinado con un grito salió de ella un gran chorro que solo fue medio contenido por los de dos de mi mano.

    Sin lugar a dudas era tiempo de cambiar de pose, así que me incorpore, finalmente le baje las bragas que se encontraban completamente mojadas y le indique a la vecina: ¿qué tal si te pones en 4 y me muestras ese culo tan portentoso que tienes?, ella esbozo una sonrisa, se incorporó, se giró sobre si misma y se colocó con las rodillas en el asiento del sillón mientras colocaba las manos en el respaldo, volteo la cara, para verme a los ojos como preguntado: ¿Qué estas esperando?

    No sé cuánto tiempo tarde en despojarme de los pantalones y de mi ropa interior, pero me pareció una eternidad, me coloque justo detrás de ella, dejando espacio solo para observar cómo sería la maniobra de mi verga dentro de la raja perdida en la inmensidad de sus nalgas; la maniobra fue sencilla, con mi palo ya duro desde hace algunos minutos y su coñito empapado de sus propios jugos, de una sola estocada mi espada fue enfundada hasta la empuñadura, fue perfecto el estoque, ella lanzo un gemido al aire al tiempo que arqueaba su espalda.

    Empezó el movimiento de ambos, mi vecina usando el respaldo del sillón con sus manos aprovechaba para impulsarse hacia atrás y adelante, al tiempo que yo hacía lo propio, tratando de hacer coincidir de manera perfecta el momento del choque, era todo un espectáculo multimedia, por una parte ver su tremendo par de nalgas temblar al momento de la penetración por el choque de nuestros cuerpos y por otro lado escuchar ese choque de carnes, que se escuchaba igual a un sonoro aplauso, un aplauso que se merecía la vecina, por la manera de mover su cuerpo y hacer más ricas las embestidas.

    En un momento muy corto vi un elemento de deseo muy añejo: su larga cabellera, por lo que de manera inmediata tome su cabello de la parte media, rápidamente le confeccione una cola de caballo para de manera inmediata hacer como que cabalgaba una yegua, jalando su cabello haciendo que su cabeza se moviera hacia atrás, exhalando un gemido en cada nueva embestida.

    En algunos pocos minutos, al ver bambolearse sus tremendas nalgas, se me antojo apretarlas así que trate de tomar cada una de ellas con mis manos y al tratarlas de apretar lo que hice fue separarlas y dejar al descubierto el diminuto agujero de su ano (así se veía en comparación a sus nalgas), regalándome una vista muy atractiva para una posterior incursión, pero mis pensamientos fueron interrumpidos por los gemidos de la vecinita, que entre murmullos alcanzaba a decir: ¡Que rico me abres las nalgas vecino, haces que se sienta más rico tu verga dentro de mí!

    De manera que continúe el vaivén de mis caderas contra las caderas de la vecina, amasando sus hermosas nalgotas y escuchando el concierto de aplausos y gemidos hasta que los gemidos fueron incrementándose de volumen hasta convertirse en gritos; la vecina se derrumbó sobre el respaldo del sillón, recargada sobre el, apretó las piernas y empezó a tener una serie de espasmos que hacían que todo su cuerpo temblara, segundos después un chorro generoso de orgasmo salía de su vagina, empecé a disfrutar del hermoso espectáculo que otorgaba la fuente de la vagina de la vecina, mientras este se hacía más pequeño empecé a preguntarme ¿y yo como hago para terminar?

    Me senté el sillón al lado de la vecina viendo como con el transcurso de los segundos recuperaba la compostura, hasta que volvió a recuperar el sentido, volteo a verme y se fijó en mi palo como se encontraba y de manera instintiva se agacho para empezar a regalarme unas buenas mamadas, dándole forma a su boca, se llevó el pene entre sus labios y comenzó a mover su cabeza hacia mi y después alejándola, mientras podía ver como mi verga desaparecía entre su boca para después aparecer de nuevo.

    Tratando de distraer un poco la atención de su boca devorando mi palo, pude ver sus senos bamboleándose, eran unos senos de muy buen tamaño, coronados por unos pezones oscuros, grandes, que nunca había reparado en ponerles atención, era tan suculenta la vista que de in mediato se me antojo que esos senos me hicieran una masturbación, “la rusa” que le llaman, así que cual maestra castigando de las orejas al alumno mal portado, le tome los dos pezones y la jale hacia mí, para que cuando la tuviera cerca cobijar mi camote con sus lindas tetas, haciendo que la vecina entendiera de inmediato el mensaje, acomodo su torso cerca de mi miembro, lo coloco entre sus tetas, las apretó con sus manos y comenzó a moverlas hacia arriba y abajo, generando una sensación de placer nunca antes experimentada por mi pene.

    Ocasionalmente cuando sus tetas dejaban salir a la vista a mi miembro ella le daba pequeños lengüetazos en la cabeza, el contacto de su boca combinado con la vista espectacular de sus senos y de su boca, hicieron que me dejara abandonar ya al orgasmo, ya no hice nada por detenerlo y solo me deje llevar, cerré los ojos y sentí como toda la leche depositada en mis testículos empezó a hervir, sentí las contracciones en mi pelvis y de repente un gran chorro de esperma salió de mi.

    Abrí lo ojos para saber dónde había depositado mi leche, para darme cuenta que toda había ido a parar en las tetas de la vecina, y un poco en su barbilla, misma que de manera traviesa la vecina trataba de recoger con su lengua.

    Nos reincorporamos, recordando el origen de aquella llamada, tome el vestido de la vecina y con cara de disculpa se lo entregue diciéndole: aún está limpio su vestido vecina, creo que lo puede seguir usando, mientras ella lo tomaba me contesto: voy a ir a cambiarme de ropa, me pondré algo ligero para terminar ese pastel que debo entregar, ya no voy a salir a ninguna parte, pensaba salir a buscar a algún hombre que me quitara las ganas de coger que tenía, pero finalmente si me pudo ayudar en algo vecino.

    Ella se dirigió a su recamara mientras yo me vestía, termine y salí para mi casa, a continuar viendo televisión, cuando mi esposa regreso le avise: llamo la vecina, que quería ayuda con un pastel que estaba haciendo, a lo que ella contesto: deja voy a ver si aún necesita que la ayuden, a lo que de inmediato conteste: ya no es necesario, yo fui y ayude con lo que necesitaba.

    Mi esposa me vio y con aspecto burlón me dijo: ¿tú ayudar?, pero si aquí nunca lo haces, seguramente solo fuiste a estorbar o a echarle a perder el trabajo, pobre vecina, ojala que nunca vuelva a necesitar de tu ayuda.

    Regrese a enfocarme en el programa de televisión mientras pensaba para mí: Tal vez si pueda.

  • El viaje a México

    El viaje a México

    Hola a todos gracias a los que leyeron mi primer relato espero y les haya gustado.

    En esta ocasión les contaré de una vez que salí de viaje a la ciudad de México, en aquel entonces me lleve a mi novia Magdalena de la cual les hable en mi primer relato.

    Recuerdo que en aquella ocasión la lleve de viaje con mi familia y el relato de que les contaré hoy no es sobre las vacaciones si no de la trayectoria del viaje. En fin en aquella ocasión viajamos en la camioneta que tiene uno de mis tíos y como está tiene camper pues veníamos varias personas en el cuando veníamos de regreso, recuerdo que en ese tiempo hacia frío en el camino por lo cual veníamos con cobijas dentro del camper, dentro del camper veníamos alrededor de 5 o 6 personas entre ellas dos de mis primos los cuales estaban pequeños, mi hermana y la hermana de mi novia quién estaba chiquita en aquel entonces la verdad son los únicos que recuerdo.

    Cómo les dije en el camino hacia frío así que cada quien llevaba un cobija por lo menos para poder cubrirse del frio y como aquella vez decidimos viajar de tarde nos agarro la noche en el camino por lo cual yo aprovecho para empezar a meter mano debajo de la blusa de Magdalena tenía que hacerlo con cuidado ya que si hermana pequeña venía al lado de nosotros y pues no queríamos que nadie nos descubriera en el momento.

    Mientras algunos dormían y otros venían viendo el camino nosotros nos veníamos tocando uno al otro ella me tenía muy caliente ya que durante todo ese tiempo ella se alternaba en darme besos agarrarme la riata pero lo que más me gustó en aquella ocasión es que se volteaba de repente para despistarla y mientras lo hacía me restregaba su rico y enorme culo en mi ya muy parada verga se movía tan delicioso que estaba impaciente por penetrarla pero no podía hacerlo, llevamos ese ritmo por un buen tiempo hasta que ya no se podía ver nada en el camper por la oscuridad recuerdo que me había sacado la verga por qué esperaba el momento adecuado para penetrarla pero en cuanto lo iba hacer su hermana pequeña se echo a llorar por lo que ella me dio la espalda para abrazarla y consolarla pensé que en ese momento se había arruinado todo pero en cuanto ella se dio la vuelta se bajó el pantalón de tal manera que solo su hermoso y sabroso culo estaba totalmente a mi disposición, entonces ella tomó mi verga y la coloco dentro de la entrada de su vagina para que pudiera metérsela y hacerla la mía lo cual hice comience a restregar mi verga sobre culo me gustaba hacer eso que sintiera lo que estaba por entrar dentro de ella, se que también le gustaba eso porque siempre se movía sus caderas al ritmo con el que movía mi verga sobre su hermoso culo, así estuve hasta que comencé a penetrarla recuerdo que lo hacía suave para que nadie se diera cuenta.

    Metía a sacaba mi verga de su vagina mientras la penetraba para disfrutar más de ese momento y claro ella seguía abrazando a su hermana mientras ya la penetraba claro estábamos tapados con una cobija para que los demás no se dieran cuánta, en una de esas que saque mi verga de ella y la coloque de nuevo para continuar la faena y empezar a penetrarla sentí que me estaba costando un poco meterla y también sentí como ella se apretaba hacia mi para que entrara y estaba entrando pero de lo que no me daba cuenta es que le estaba abriendo el culo en ese momento y ella me estaba ayudando a hacerlo y comenzaba a entrar la cajita en eso sentí como me quitó la verga y se subió el pantalon en ese momento se voltio hacia mi y me dijo que le dolió y paro por qué de haber seguido si se habrían dado cuenta de lo estábamos haciendo ya que ella con eso ya estaba dando pequeños gemidos aunque le gustó un poco dijo que no era el lugar así que después solo seguimos con besos y caricias hasta llegar a nuestro destino.

    Una vez que llegamos y ella se fue a bañar me dijo que tenía un poco ensangrentado el culo por eso y que le dolía.

    Hasta aquí llega este relato espero y les guste en el siguiente relato les contaré de los lugares en los que cogimos durante ese viaje y de lo sabroso que disfrutamos también espero que algún día mi ex me deje terminar esa penetrada que le estaba dando en el camper durante ese viaje. También hay otras historia que les contaré más adelante.

  • Intercambio no planeado con los compadres

    Intercambio no planeado con los compadres

    ¡Hola!

    Para los que no han leído nuestros relatos, somos una pareja madura ella Fanny actualmente de 51 años de 1.50 de estatura pese a los embates de los embarazos aun con buenas piernas y culo ancho atractivo, y lo que destaca son sus pechos 36 c, muy oral es una delicia las mamadas que da, yo Roberto de 57 años 1.62 de estatura de complexión delgada con verga de 15 cm. me encanta el sexo oral y la lencería.

    Mi comadre Brenda mujer llenita, de 47 años morena de pelo largo con pechos grandes, piernas y culo atractivo, mi compadre Sixto de 53 años también delgado de 1.65 de estatura pero con 20 cms. de verga, los conocimos hace 30 años, fueron vecinos nuestros y ya eran novios cuando llegamos a vivir a Cuautitlán, después de casarse nos hicimos padrinos de su primer hija actualmente residen en Querétaro, cada mes vienen de visita con sus papás y aprovechamos para vernos en algún lado para platicar, bailar y echar la copa.

    Está última vez que vinieron nos hablaron y quedamos de vernos en el bar las Fuentes, se encuentra ubicado sobre el periférico en Tlalnepantla abajo del hotel Sierra Nevada.

    Llegamos temprano, antes de que iniciará el baile para platicar, pedimos mesa cerca a de la pista.

    Después de los saludos y las primeras copas la plática derivó en la discusión reciente que habían tenido por la infidelidad de mi compadre, pues mi comadre se enteró por los mensajes de Whatsapp que mi compadre sostiene una relación con una compañera de trabajo y después de la discusión y después de perdonarlo mi comadre le pidió que se hicieran análisis para ver si no le habían pegado alguna enfermedad venérea, afortunadamente salieron negativos.

    Aún con el perdón mi comadre seguía con la espinita clavada, Fanny fué la que les empezó a narrar nuestro acuerdo de matrimonio abierto y que nos dio resultado para evitar separarnos y sobre todo evitar peleas por celos.

    La curiosidad de ambos se manifestó de inmediato sobre todo mi compadre que dijo, que ya había pensado y hasta propuesto en darle permiso a la comadre para estar con otro e igualar las condiciones pero que la comadre le dijo ¿con quién?, que si lo hacía lo hacía con alguien que fuera discreto pues no quería que después se supiera con sus vecinos y amistades y hubiera problema, que ¿cómo le hacían?, Fanny de inmediato les propuso que podíamos ayudarlos, mi comadre pidió que le platicara nuestros encuentros, Fanny les platico con lujo de detalles nuestro inicio, cómo conocimos a nuestras amistades de ambiente y cómo separamos nuestras vidas de placer sexual y la familiar, y el cuidado de la discreción, y durante el relato se empezó a calentar el ambiente, ya con las copas y la confianza Fanny avanzó con mi compadre agarrándole la pierna e invitó a mi comadre a hacer lo mismo conmigo, hasta que ambas llegaron a la entrepierna y empezaron a tocarnos la verga entre risas y comentarios nerviosos de parte de ellos, Fanny le comentó a la comadre, del tamaño del compadre diciéndole, que guardadito lo tenía, y ¿que tal coge el compadre?, respondiendo que riquísimo, que la sabe mover muy bien, que por eso no le extraño que su compañera de trabajo estuviera tan contenta dándole las nalgas.

    La orquesta inició tocando e invitando a que pasáramos a la pista a bailar, Fanny se levantó y le pidió al compadre que bailará con ella y yo con la comadre, así lo hicimos durante la primer ronda, Fanny aprovecho para arrimarle las nalgas al compadre que las tocará con sus manos ya que el lugar tiene luz tenue y había poca visibilidad, yo también aproveché para darle una rica manoseada a la comadre, cuando nos sentamos después de terminar la ronda de canciones durante el descanso, ellas se fueron al baño, lo que aproveché para preguntarle al compadre de su infidelidad y me comentó, la verdad compadre amo ai esposa pero tocar otra piel, otra forma de coger me prende solo de pensarlo, a ella debe pasarle lo mismo pero no lo manifiesta por eso le propuse que se diera la oportunidad de coger con otro, y la verdad la propuesta de ustedes no cayó muy oportuna, ¿crees que podamos hacer hoy un intercambio?, me gustaría verla coger contigo compadre, le dije que contara con nosotros.

    Cuando regresaron del baño Fanny me dijo que la comadre estaba muy excitada que le gustaría hacer un intercambio con nosotros ya que Sixto se lo ha planteado pero tiene miedo de hacerlo con alguien desconocido por las enfermedad y la discreción, le dije que pidiéramos otras bebidas y siguiéramos bailando cambiando maridos para que se relajara más y así lo hicimos, seguimos bailando y en la ronda de música romántica Fanny puso sus brazos al cuello del compadre y lo empezó a besar, el compadre puso sus manos sobre las nalgas de Fanny, yo hice lo mismo con mi comadre y le hablaba al oído diciendo lo buena que está, que se sienten muy firmes sus nalgas, que desde tiempo atrás se me antoja, ella bajó una mano y me tocó la verga diciendo que también le había pasado lo mismo pero que por respeto a Fanny lo callaba, que también había notado a Sixto como le miraba las nalgas y los pechos a Fanny y eso le calentaba, mi compadre ya fajaba con Fanny sin recato agarrando sus pechos y sus nalgas, besando el cuello.

    En cuanto terminó la ronda de canciones pedimos la cuenta y nos metimos al hotel, pedimos la habitación y seguimos tocándonos en los pasillos, hacíamos comentarios de broma como el de «compadre que a la comadre no le agarra las caderas, no es compadre de a deberás» festejando con risas.

    Entramos a la habitación y mi compadre le quitó el vestido a Fanny dejándola solo con su coordinado negro de brasier y bikini con pantimedias negras, Fanny a su vez también le quitó la camisa y pantalón al compadre para bajarse y sacarle la verga del bóxer diciendo que rica la tienes y empezó a mamárselo, mi compadre le decía, comadre es usted una puta deliciosa, que rico la mama, Fanny se esmeraba en su faena con una mano envolvía el tronco masturbando de arriba abajo y con la otra masajeaba abajo de los testículos y con la boca y lengua le chupaba la cabeza haciendo que se retorciera de placer.

    Por mi parte también le saque el vestido a mi comadre, le quité los calzones y el brasier y le chupe los pezones que es su punto débil lo supe porque me agarraba la nuca y me apretaba contra ellos y gemía de placer, me fui bajando hasta llegar a su rica y peluda panocha para hacerle un cunnilingus que le hizo soltar sus jugos deliciosos y me decía «eso compadre no pare métame la lengua» sentí su primer orgasmo acompañado de una exaltación de placer, ella se acomodó para hacer un rico 69, metiendo en su boca casi toda mi verga sacándola y metiendola nuevamente, unos minutos después me pidió que ya no aguantaba que quería tener mi verga adentro, la puse en posición del misionero y se la fui metiendo poco a poco para excitarla más empezó a mover sus caderas hasta tomar un ritmo que la hizo tener un segundo orgasmo y a mi me hizo venir dejando mi leche en su interior, nos separamos y recostamos disfrutando el placer de la cogida.

    Fanny terminó de desvestirse para empinarse para que el compadre le diera lengua de la panocha y en ano, una vez que lo lubrico, Fanny acostó al compadre para montarse en él clavandose poco a poco en los 20 cm de verga sintiendo un placer que la hizo tener varios orgasmos que la hacían contraer sus paredes vaginales durante varios minutos haciendo que mi compadre le aventara toda su leche en el interior sintiendo el chorro caliente que la excitó más, ambos se desmadejaron para reposar un rato.

    Descansamos por espacio de unos 15 minutos, Fanny le preguntó a la comadre si el compadre ya le había estrenado el culo y la comadre le contesta que si, que fue al año de casados y que le agarro el gusto de inmediato, entonces Fanny se levanta y saca de su bolso de mano un tubo de lubricante anal toma cantidad suficiente en sus manos para ponerle al compadre, al mismo tiempo que lo masturba para pararlo de nuevo y ponerse ella, despues se lo pasó a la comadre para que también me pusiera a mi y a ella, diciéndole pues comadre vamos a darles el gusto a estos cabrones de meter la verga en el culo ajeno jajaja reímos, las mujeres se pusieron en 4 juntas dándonos un espectáculo de ver esos culos deseosos de ser penetrados mi compadre expresa, hasta que se me hizo comadre, varias veces me la imaginé así, y nos acercamos para poner la punta en la entrada del ano y metérselo agarrándola de las caderas muy despacio, una vez que estaba adentro y su esfínter se acostumbró se empezaron a mover con un ritmo cadencioso, y ellas con una mano se metieron los dedos en la vagina para simular una doble penetración hasta que lograron varios orgasmos, no nos permitieron eyacular nos pidieron que nos laváramos para mamar y disfrutar del sabor diferente de leche ajena, así lo hicimos y la verdad es que ambas son buenísimas mamando verga, tomaron el tronco y empezaron a masturbar, y pasaban su lengua sobre la cabeza para después meterla en la boca y subir y bajar hasta hacernos venir dentro tragando todo y saboreando hasta la última gota.

    Caímos rendidos y descansamos un buen rato, nos bañamos y salimos del hotel, al despedirnos nos dimos las gracias con la promesa de tener otro encuentro, pues les había gustado mucho la experiencia.

    No olviden sus comentarios y valoración.

    Hasta la próxima aventura.

  • Haciendo cornuda a mi mejor amiga

    Haciendo cornuda a mi mejor amiga

    Lo primero es que este es mi primer relato, segundo la historia es producto de la imaginación, ningún personaje o nombre está basado en una persona real, cualquier parecido es pura coincidencia.

    Hola soy Gabriela Agudelo, voy a contar la historia de cómo hice cornuda a mi mejor amiga, primero me describo soy una mujer de 23 que se considera atractiva mido 1.73, tengo el pelo negro, soy morena, mis senos son copa D, tengo un culo grande, mi cara atractiva con unas pestañas largas con unos labios jugosos, mis piernas son bastante atractivas y mi abdomen plano después de varias horas de gimnasio siempre pensé en mi como una buena amiga pero con mi experiencia me di cuenta que no es tan cierto.

    Mi historia comenzó hace muchos años cuando conocí a una niña rubia de mi misma edad en el colegio se llamaba Andrea Solano, nos hicimos fácilmente amigas, nos gustaban las mismas películas y series, pasaron los años y fuimos teniendo novios y aventuras pero nunca dejamos de ser amigas. Cuando comenzamos la universidad mi amiga se volvió una mujer muy atractiva con sus ojos azules espectaculares, con unos labios más finos pero con un rostro muy atractivo, su cuerpo es menos voluptuoso que el mío pero atractivo sus senos son copa B y tiene un culo pequeño pero duro, unas piernas hermosas un abdomen plano. Cuando las dos vamos al gimnasio todos los hombres y algunas mujeres se voltean a vernos y nos gustaba aumentar el ego viendo que lograba llamar la atención.

    Como en cuarto semestre mi amiga estaba saliendo con un muchacho atractivo llamado Fabián, que la trataba muy bien y que siempre me trato a mi con mucho respeto. Nosotras seguíamos yendo a discotecas, pero ella siempre fue muy fiel rechazando los avances de otros hombres. Todo esto cambió cuando conocimos a Manuel Ballesteros un hombre de 25 que es la viva descripción de un fuckboy, es moreno, con un cuerpo de gimnasio sin ser exagerado y con una personalidad cautivante. Lo conocimos en una fiesta donde estaba el novio de mi amiga, él al vernos decidió coquetearles a las dos era buen conversador y bastante carismático, probablemente hubiera terminado en su cama de no ser por qué el novio de mi amiga llegó y nos interrumpió hablando con su novia, luego se fueron los dos quedando yo con Manuel, hablamos un rato y antes de irse me dijo.

    Manuel. Tu amiga está bien buena

    Yo. jajaja si pero tiene novio y lo quiere mucho

    Manuel. Ese bobo no le da la talla

    Yo. ¿Y qué te hace creer que tú sí?

    Manuel. Luego lo verás, cuando esté con ella te mando una foto.

    Yo. Bueno inténtalo

    Después de eso se lo conté a mi amiga y nos reímos un rato de él, diciendo cosas como que se creía el atrevido ese que ella no era así y demás cosas sobre lo patético que era eso., así quedó por un tiempo como anécdota. Unos meses después mi amiga me empezó a pedir que la cubriera con el novio diciéndole que ella andaba conmigo, yo le hacía el favor pero se me hacía muy extraño.

    Un día ella me dijo que le mintiera a su novio porque tenía que hacer unas cosas en la noche, yo le conté al novio que estaba conmigo en una discoteca. Como a media noche me encontraba dormida cuando me llega un mensaje de un número desconocido, abro el mensaje y es una foto de mi amiga desnuda en una cama con ella apoyada sobre él, con la foto iba un mensaje que decía te dije que me la iba a coger. Yo me sorprendí, mi amiga que siempre había sido fiel y honesta estaba en la cama con un hombre que no era su novio, después envio tres videos de ellos teniendo sexo en el primero estaba mi amiga en cuatro siendo penetrada con mucha fuerza en el se escuchaba.

    Manuel. Te gusta perra

    Andrea. Si si ahhh

    Manuel. Si que perra (se ve como le da una nalgada)

    Andrea. Si, papi me gusta

    Manuel. ¿Te gusta mi verga más que la del cornudo de tu novio?

    Andrea. Si papi, el cornudo no me coge tan rico como tú

    Manuel. Y el té da nalgadas como la perra infiel que eres

    Andrea. No, papi el no me da nalgadas

    Manuel. Jajaja con razón lo tienes de cornudo

    Andrea. Si papi por eso es que es cornudo

    Manuel. Jajaja el tiene su novia, pero yo tengo una nueva perra

    Andrea. Si papi tienes una perra obediente

    Yo estaba sorprendida y excitada, luego vi el siguiente video en el que ella estaba chupando una gran verga como de 20 cm y gruesa morena curva hacía la derecha.

    Andrea. Que rica verga

    Manuel. Si perra, te gusta más que la del bobo de tu novio

    Andrea. No la he probado, jajaja

    Manuel. Jajaja que puta, hay esta el bobo enamorado y tú chupando mi verga

    Andrea. Jajaja si chupandote tu rica verga

    Estaba bastante mojada a este punto, me excitaba ver a mi amiga sometida por este hombre. No quise ver el último video enseguida esperé un tiempo y decidí bañarme. Al regresar puse el último video y en él estaba ella cabalgando sobre él mientras hablaba con alguien disimulando los gemidos, en el fondo se escuchaba reggaetón y mi amiga se movía al ritmo

    Andrea. Hola mi vida

    Andrea. A no acá con Gabriela

    Andrea. Estamos todavía en la discoteca

    Andrea. Si, fui al baño para hablar contigo mi vida hermosa

    En ese momento él le empieza a dar más duro y le da una sonora nalgada a lo que mi amiga gimió

    Andrea. Mmmmm, no mi vida no es nada, Gabriela me dio una nalgada

    Andrea. Jajaja si mi vida tranquilo esas nalgas son tuyas (en ese momento besa a Manuel)

    Andrea. Bueno chao mi vida, te aviso cuando llegue a la casa

    En ese momento cuelga el teléfono y mi amiga empieza a cabalgar más fuerte.

    Manuel. Jajaja que te dijo el cornudo

    Andrea. Que donde estaba

    Manuel. ¿Por qué no le dijiste que estabas sobre la verga de un verdadero macho?

    Andrea. Luego se pone a llorar papi

    Manuel. Que llore él cornudo, el es poca cosa

    Andrea. Si papi lo es en comparación a ti no es nada

    Manuel. Y sin lo dejas y nos ponemos de novios

    Andrea. ¿no prefieres esto yo aquí dándote mi cuerpo mientras hay un cornudo esperándote en casa?

    Manuel. Tienes toda la razón perra

    Andrea. Si papi

    El video se acabó en ese momento y yo estaba mojada, la humillación de mi amiga y de su pobre novio, me excitaba ver como ese hombre la tenía sometida. No aguante y empecé a masturbarme termine sudada y no me podía quitar la excitación, me tocó salir y llamar a un amigo con derechos que tenía por ahí para coger. Al final no pude quitarme la sensación de calentura, me fui a dormir y pensé que tenía que hablar con mi amiga.

    Al día siguiente salimos a tomarnos un café, ella se fue bastante sencilla y se notaban los chupones en el cuello, empezamos a hablar, le pregunté por sus chupones y me dijo que se los había hecho su novio, la muy perra me había mentido. De un momento a otro le escribieron y se levantó dejándome sola diciéndome que se iba a ver con el novio, como 15 minutos después del mismo número de la noche anterior me manda un video de ella chupando verga en un carro

    Manuel. Jajaja mira le dijiste al cornudo que estabas con tu amiga y a tu amiga le mentiste co que estabas con el cornudo, para venir a chupar

    Andrea. Si papi es que tú verga es muy rica y dejó botada a quien sea por esto

    Durante los siguientes meses yo no podía quitarme esas imágenes de la cabeza, por suerte Manuel de vez en cuando me mandaba fotos o videos en una de esas estaba ella con una mordaza en cuatro en un sofá y en una cama al lado estaba el novio dormido. Un mes después fuimos a la playa ella, su novio y yo, en la playa nos encontramos a Manuel que nos saludó de beso en el cachete. Bromeamos un rato y hasta invitó a unas cervezas al novio, como a las 3 horas se fue él y estuvimos hablando un rato más, después de un tiempo mi amiga revisó el celular y nos dijo que se tenía que ir al baño y que iba sola.

    Como a los nueve minutos me llega una foto de ella chupándole la verga a Manuel y con un mensaje que decía le di una cerveza al cornudo por la puta de su novia. No sabía qué hacer al frente estaba el enamorado de su novio y hay estaba la prueba de su infidelidad, podría mostrárselo y acabar con su engaño, pero en ese momento lo que creía que era lealtad de amigas pero ahora pienso que fue excitación evitó que lo hiciera. Al día siguiente fuimos a la playa nosotras nos pusimos nuestros bikinis, mientras nos cambiábamos vi que tenía el culo rojo, yo pensé en todos los videos de nalgadas que me habían mandado, sabiendo la respuesta decidí no preguntar nada.

    Cuando el novio le pregunto le dijo que debía ser una alergia y lo hizo comprar una crema con su dinero, estaba sorprendida y excitada por el cinismo de mi amiga, un tiempo después Manuel llegó habló con nosotros un rato contándonos de su trabajo y su vida en un momento él le da dinero al novio de mi amiga para comprar cervezas y el cornudo va sumisamente a comprarlas. En ese momento mi amiga se volvió súper coqueta con Manuel al punto que me preocupaba la escena si llegaba en algún momento el novio, al final él llegó con las cervezas pidiendo perdón por la demora.

    Estuvimos unas horas hablando al final nos fuimos, mientras estaba en mi habitación usando el celular me llego un mensaje en el cual el me decía que le había pagado al encargado de vender las cervezas de que se demorara y otro en el que decía habitación 302, la curiosidad me ganó y fui a esa habitación y hay estaba mi amiga poniéndose la ropa al lado de este hombre. Mi amiga me ve y se asusta, pero Manuel estaba tranquilo simplemente se levanta y me saluda, antes de irse se la habitación y dejarnos solas, le da una nalgada. Al quedar solas hubo un silencio de unos minutos hasta que ella me dijo

    Andrea. No le digas a Fabián

    Manuel. Tranquila, ¿pero por qué no me habías dicho?

    Andrea. Me da vergüenza

    Manuel. No pasa nada amiga

    Andrea. Bueno, es que como que me excita hacerlo cornudo

    Manuel. ¿Jajaja si?

    Andrea. Si y es que Manuel coge muy rico

    Manuel. Quien lo viera, pero cuéntame cómo comenzó

    Andrea. Jajaja bueno, te acuerdas de la fiesta donde lo conocimos

    Manuel. Si me acuerdo

    Andrea. Bueno entonces ese día alguien le dio mi número, me empezó a escribir y a invitarme a comer

    Manuel. Jajaja y al final tú fuiste la comida

    Andrea. Bueno si, pero entonces sigo con mi historia un día estaba yo con Fabián y nos pusimos a discutir por qué yo quería que él fuera un poco más macho y me fui con rabia, Manuel me escribió y me dijo que fuéramos a un restaurante decidí ir, la cita fue encantadora y al final de la noche nos besamos, me sentí súper culpable

    Manuel. Pero luego seguiste haciéndolo

    Andrea. Bueno si, pero solo nos acostamos al mes de eso, durante ese tiempo íbamos a discotecas y bares, luego un día estábamos en una fiesta y se sacó su verga y no pude resistirme me arrodillé y se la chupe

    Manuel. Jajaja Que Perra

    Andrea. si amiga muy perra bueno entonces empezamos así, luego un día mientras me estaba cogiendo me dijo de la nada que le marcara al cornudo y yo lo hice automáticamente

    Manuel. Pobre hombre

    Andrea. Pobre cornudo si no fuera tan patético no estaría con Manuel de perra (esta frase luego la usaría contra ella cuando la hice cornuda)

    Manuel. Jajaja Que mala

    Andrea. Sip, bueno entonces me empezó a excitar la idea de hacerlo cornudo, lo insultamos y pues nos reíamos de él

    Manuel. ¿Entonces qué va a pasar con Fabián?

    Andrea. Bueno Manuel me dijo hoy que le terminara que si le seguía poniendo cuernos no iba a poder entrar a los cuartos. Pero que quería seguir cogiéndome un tiempo

    Manuel. Jajaja Que malo

    Andrea. Si y eso que no has visto como me coge (en ese momento yo pensé si lo he visto)

    Manuel. Bueno entonces yo te apoyo amiga

    Andrea. Gracias te amo

    Manuel. Jajaja con tal de que no sea como tu amor por Fabián

    Andrea. Jajaja el es muy poco hombre

    Manuel. Bueno entonces ¿dónde vas a dormir?

    Andrea. Con el cornudo, Manuel me dijo que lo besara con el sabor de su semen

    Manuel. Wow que perra

    Andrea. Si, pero la perra de Manuel

    Durante el mes siguiente pararon los mensajes pero continuamente Andrea me contaba lo que hacían y como. Un día me contó que terminó con Fabián y que se había puesto ya de novia de Manuel. Salíamos los tres y él nos invitaba a comer, ella estaba feliz con su novio y yo estaba feliz por ella pero extrañando la excitación que sentía. Al mes de comenzar su relación nos fuimos de paseo los tres, dormíamos en la misma habitación ellos dos en una cama y yo en otra, en las noches la cogía y yo me tocaba escuchándolos coger, gritando como ella era su perra. El último día estábamos los tres en la habitación en vestido de baño el suyo uno de dos piezas dorado y el mi uno negro también de dos piezas, mi amiga se levanta para ir a comprar unas cosas, los dos solos en la habitación, en un momento el me habla diciéndome

    Manuel. Disfrutas como me cojo a tu amiga?

    Yo. Qué le pasa, yo no sé usted qué cree

    Manuel. Jajaja tranquila con los videos estoy segura que no te molestaste tanto

    Yo. Cállese imbécil usted no respeta a mi amiga

    Manuel. Bueno cálmate, porque yo la veo feliz y bastante que ustedes disfrutaron hacer cornudo al ex de ella

    Yo. Usted está enfermo

    Manuel. Y nos soy el único, pero sabes que pienso

    Yo. ¿Qué?

    Manuel. Que es rico pegar cuernos y estoy buscando con quien hacer cornuda a su amiga

    En ese momento mi cerebro se puso en blanco y empecé a excitarme la idea de que mi hermosa amiga fuera cornuda, pero tenía que defenderla

    Yo. Que le pasa por que me dice eso

    Manuel. Por qué eres la candidata número uno

    En ese momento mi excitación sobrepasó cualquier nivel normal y no sabía que decir, viendo mi estado él simplemente se levanta y se baja la ropa Interior y me dice comencemos, no sabía qué decir o hacer esa magnífica verga estaba frente a mí, su fuerte olor nublaba mi mente, pensé en mi amiga y nuestra amistad, pero me atraía como un imán y cuando reaccioné ya la tenía en la boca chupándola

    Yo. Ufff que rico la chupas, tú amiga no va a poder entrar a los cuartos de la cornamenta que va a tener

    Aun cuando fue cruel mi sadismo y mi fetiche por los cuernos hicieron que no aguanta las ganas de reír y comencé a reírme

    Manuel. Jajaja si papi Andrea va a competir con Fabián

    Yo. Que perra tan cruel y eso que es tu mejor amiga

    Manuel. Mi papi tiene una verga muy rica y mi amiga no la atiende lo suficiente

    Así estuve chupándosela mientras él le decía cornuda a mi amiga y yo disfrutaba eso. Se vino en mi boca y me dijo que me acostumbrara a ese sabor y asentí. Mi amiga llegó con sus ojos de enamorada, mientras yo pensaba cruelmente que era una cornuda y se lo merecía y me mojaba más, pero al mismo tiempo me sentía mal por traicionar a mi amiga. Estuvimos en la habitación toda la noche, él le pedía cosas a mi amiga y ella iba toda enamorada. Mientras no estaba me manoseaba y me decía que si la amiga los veía la iba a hacer rogar para que siguieran, esa imagen de mi amiga arrodillada suplicando me excitaba. Ya en la noche nos acostamos como siempre dormíamos, esa noche no cogieron estaba muy excitada, pero con remordimiento y a media noche el se mete a mi cama desnudo y me dice esta noche te toca a ti.

    Yo. Qué le pasa Manuel ella se puede levantar

    Manuel. Que lo hago, que sepa que su amiga la hizo cornuda

    Yo. No le voy a hacer eso a mi amiga lo del oral fue un error

    Manuel. No lo fue te gusta hacerla cornuda, te hace sentir superior, solo te mojas pensando en ella humillada (él me empieza a desnudar y yo ya no aguantaba la excitación)

    Yo. Bueno pero no hagamos ruido

    El no dijo nada más simplemente se sacó su verga, se puso encima mío y me lo metió, pegue un pequeño grito a lo que él me da una cachetada y me dice

    Manuel. Cállate perra

    Yo. Si papi

    Me sentí llena de verga, él comenzó un mete y saca rápido y fuerte yo no aguantaba y hacía ruido, de la nada coge mi ropa interior y me la mete en la boca y me dice que te dije que te callaras. El comenzó con embestidas mientras me chupaba los senos y me decía que la cornuda de tu amiga no las tiene tan grandes su verga me inundaba, no podía pensar en nada más, no me importaba que mi amiga estaba a un poco más de un metro. En un momento el se vino en mi rostro y me dijo que durmiera con su semen en el rostro, yo no me alcance a venir y me sentí decepcionada, pensé que si iba a hacer cornuda a mi amiga al menos el polvo fuera bueno. Pero el baja y me empieza a hacer el mejor oral que he tenido en mi vida, lame mi clítoris y mete los dedos en mi vagina, al final me vine e hice squirt y el se levanto y me dijo, ahora mira que hace la cornuda.

    Se pasó a la cama de mi amiga, le dio una nalgada ella se levantó y él le dio un beso húmedo en donde le paso toda mi venida, luego con la verga afuera hizo que mi amiga comenzará a chupársela, hay estaba mi mejor amiga con el sabor de mi vagina en su boca y él empieza a decirle

    Manuel. Perra por que le pegaste los cuernos a Fabian.

    Porque era poco hombre

    Manuel. y si a una mujer el novio le pega los cuernos por qué crees que es por que es poca mujer papi

    Manuel. Entonces la mujer que se coge al novio es más mujer

    claro que si papi

    En ese momento yo sonreía, la cornuda de mi amiga estaba confesando que yo era más mujer, solo podía pensar en mi sensación de superioridad y lo rico que era hacer cornuda a la que consideraba mi mejor amiga. Después de esa chupada él se vino en su rostro y la mandó a dormir con el semen en el rostro, ese dia dormi de maravilla me sentía poderosa, aunque sabía que para Manuel era una vagina más, la idea de tener a la única mujer que he llegado a envidiar como cornuda me excitaba mucho.

    Al día siguiente él nos levantó a las dos con desayuno a la cama, le dio un beso y una nalgada a mi me beso en el cachete y me dijo al oído la cornuda está enamorada, yo me reía. Al vernos los rostros teníamos el semen del mismo hombre pegado a nuestros rostros y estuvimos así todo el tiempo pasamos todo el día con ese olor, yo no sé si ella se dio cuenta que lo que yo tenía en el rostro era semen. Al llegar. a nuestras casas, ellos dos se fueron a la casa de el y yo me fui a donde la mía en la noche. Me llega un mensaje parecido al primero que vi de ella con ella apoyada sobre él con un mensaje que decía

    Manuel. Todavía no se le ven los cuernos

    Yo. Jajaja si toca esforzarse más

    Manuel. Si, esta semana comenzamos

    Yo. Dale papi

    Me dormí excitada pero con temor, aun no sabia que lo degenerado que fuimos fue solo la entrada a un nuevo mundo.

    Continuará…