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  • Con Fabio en la playa

    Con Fabio en la playa

    Conocí a Fabio un verano en Mallorca. El era amigo de uno de mis primos, Alberto. Alberto es cuatro años mayor que yo, pero siempre fuimos como hermanos. Al ser yo hijo único, el fue para mí un referente y más que mi primo para mi era un hermano mayor. Nunca hubo secretos para nosotros, y yo desde siempre supe que Alberto era gay.

    Dada nuestra confianza, desde pequeños nos duchabamos juntos, dormíamos en la misma cama, e incluso de chavales nos escondiamos más de una vez entre las sábanas para masturbarnos, era esa edad en la que empiezas a descubrir tu cuerpo y sensaciones nuevas, y nosotros lo hicimos juntos.

    Ya de mayores, nuestra confianza seguía intacta, y cada verano en vacaciones nos reunimos para disfrutar de unos días juntos en Mallorca. Y ahí conocí a Fabio, un chico muy interesante, también un par de años o tres mayor que yo. Fabio nació en Mallorca pero sus padres son italianos. Es alto, delgado, de ojos marrones claros, pelo castaño largo y cuerpo bronceado y muy fibroso. Cuando Alberto me lo presentó, di enseguida por hecho que había algo entre ellos, y yo lo acepte rápidamente como un buen amigo más. Su carácter alegre y extrovertido ayudó a que hubiera confianza desde el primer día, salíamos a los bares y discotecas, lo pasábamos genial los tres juntos.

    Generalmente acababamos la fiesta poco antes del amanecer en un disco bar en la playa, borrachos y pasados de rosca. Allí se reunían casi todos los jóvenes de la zona a matar la noche, y muchas parejas acababan follando en la arena escondidos entre hamacas y sombrillas, habitualmente a la vista de todos. A esas horas, la playa solía convertirse en una gran orgia de sexo alcohol y música. Alberto Fabio y yo, solíamos tumbarnos en alguna hamaca a terminar de apurar las copas mientras éramos testigos de tanto vicio. Confieso que en mi condición de bisexual, me excitaba mucho cada noche viendo a esos chicos y chicas semidesnudos y follando como animales. Una de esas noches mi primo Alberto iba tan pasado de copas que fue caer en la hamaca y quedarse frito.

    Y Fabio y yo, que no íbamos mucho mejor, nos reiamos de la situación y no os quedamos tumbados, charlando. Justo delante nuestro, a no muchos metros, una chica rubia, menuda y delgadita, deleitaba a un chico de piel negra y musculoso con una gran mamada. El chaval tenía un pollón considerable y parecía bastante mayor que ella, que con su cara aniñada se afanaba en tragar ese buen trozo de carne. Fabio y yo hacíamos como que no prestabamos atención, pero ambos mirábamos la escena excitados.

    De repente el dijo:» vaya herramienta se gasta el chaval.» Y yo conteste:» y que suerte tiene, la rubita traga como una loca». Fabio entre risas contestó «¡no me dirás qué te has puesto cachondo!» «A ver si te crees que soy de piedra» le dije yo. Y Fabio, sin cortarse un pelo me dice: «pues eso tiene fácil arreglo. Te la sacas y te la meneas, ¿No?» Yo entre risas le dije «¿Que clase de pervertido crees que soy?» Su respuesta me sorprendió: «Pues mira qué fácil es» y quitando el nudo de su pantalón, se sacó la polla sin pensárselo.

    Era delgada y larga, coronada por un capullo totalmente al aire y algo pequeño. Estaba totalmente depilado, y sus huevos rosados y grandes quedaban a la vista. Yo me reía sin decir nada, y Fabio, bajo sus pantalones, se puso comodo en la hamaca y comenzó a pajearse relajadamente. «¿Que pasa, no te animas?» No le contesté, pero reconozco que estaba muy excitado y ya no sabía dónde mirar. El chico negro había puesto a cuatro a la pequeña rubia, y con ese cañón de polla la hacia saltar a golpe de cadera. Y Fabio, se agarraba los huevos con una mano y con la otra se daba cada vez más caña.

    Yo ya no pude más, y tras tocarmela por encima del pantalón, me la saqué en silencio y empecé a tocarme. Fabio, entre gemidos, me miró y me dijo… «Vaya con el primito. Tienes una polla bien gorda». Yo seguía en silencio, observando, aquello era nuevo para mí y el hecho de estar al aire libre rodeado de sexo me excitaba muchísimo. De repente, Fabio alargó su mano y agarró mi polla sonriendo. Ahora nos pajeaba a los dos. Yo abrí las piernas, me deje caer hacia atrás en la hamaca y me dejé hacer. Se notaba su experiencia, pues esa paja no me la había hecho ni yo mismo.

    El mojaba su mano con la lengua, siempre sonriente, y atrapaba mi capullo con la palma de la mano haciendo como círculos, y me proporcionaba un placer que no había vivido antes. Le mire y su polla estaba ahora bastante más grande, brillante, el seguía dándonos a los dos, pero yo, tan excitado que estaba, alargué la mano y se la coji. El soltó un pequeño suspiro y se dejó hacer. Los gemidos y pequeños gritos de la rubia, que ahora cabalgaba esa polla negra subida encima del chaval, la visión de su culito blanco y bien formado mientras esos huevos enormes chocaban contra el, y la mano de Fabio masturbándome fue ya una locura, todo eso y el efecto del alcohol hizo que estuviera totalmente deshinibido y cachondo, y no recuerdo muy bien como, termine en la misma hamaca con Fabio, pajeandonos el uno al otro, observando fa follada que teníamos delante.

    Ahora la rubita volvía a tragarse lo que podía de esa enorme polla, Fabio se retorcía gimiendo y yo notaba mi polla cada vez más hinchada y gorda, seguía pajeando la polla larga de Fabio, y sin apenas pensarlo demasiado, acerqué la boca y empecé a chupar su capullo. El dio un gemido más profundo, levantó su culo y su polla me entró más de la mitad. Seguí mamadola, moviendo mi lengua y mis manos, y al alzar la vista la rubia hacia lo mismo, mirándonos los dos. Ella me miraba con cara de puro vicio, yo le sonreía mientras daba lametones a la polla de Fabio, que de repente se tensó y tras un agudo gemido empezó a soltar leche mientras lo pajeaba.

    Me puse en pie y Fabio me correspondió mamandome el capullo mientras me pajeaba. Note ese cosquilleo previo a la eyaculación, Fabio subió el ritmo y tragaba cuanto podia de mi polla, se la saqué y empecé a correrme a chorros justo delante de la rubia que aún tragaba polla en busca de su premio. De repente dió varias arcadas y mientras tosía dos finos hilos blancos y espesos asomaban en las comisuras de su boca.

    Amanecía, ellos se vistieron y marcharon cada uno por su lado. Fabio y yo despertamos a duras penas a mi primo que roncaba como un bendito, y ahí quedó una larga y excitante noche de verano.

  • Mi prima Rebeca pidiendo dinero a mi papá

    Mi prima Rebeca pidiendo dinero a mi papá

    P: Hijo, abre la puerta que están tocando

    Y: Es Rebeca…

    P: Hazle pasar que le voy a dar algo

    R: Hola Palaner, ¿está mi tío?

    P: Pasa hija… toma el sobre que está en la mesa y siéntate a desayunar

    Y: (mientras yo pensaba que mi padre a mi nunca me hace el desayuno)

    R: Hola tío, me da mucha pena, pero me tengo que ir, quizás puedo venir en otra ocasión

    P: No me hagas esto, te veo en 15 días para darte lo demás

    R: Si tío, muchas gracias…

    Rebeca sólo entró por el sobre y se largó, ni si quiera hizo por saludarnos de beso.

    Iba vestida con unos jeans muy ajustados, una blusa blanca con un escote discreto pero se notaban sus abundantes y firmes senos cuando caminaba.

    Como Rebeca mide 1.65 yo podía ver el inicio sus senos desde mis 1.84 centímetros de altura.

    Hasta ese punto no sabía qué era lo que mi padre le entregaba, pero Rebeca siempre decía que todos los días iba al gimnasio.

    Por lo que en sus piernas, su culo y su cintura, se le hacía notar.

    Tenía el cuerpo perfecto, quizás no la cara perfecta, pero sabía lo que traía.

    Y: ¿Qué había en el sobre?

    P: Nada que te importe… ¿no tienes universidad hoy?

    Y: (cerré de un portazo)

    Dos semanas después…

    Eran las 5:15 pm y yo había llegado antes a casa.

    En la puerta del edificio estaba Rebeca alcanzando el timbre para que le abriera alguien.

    Y: No hay nadie, y mi papá llega en dos horas…

    R: Uy… qué genio. Mi tío me dijo que me había dejado algo en la mesa y a eso vine…

    Abrí la puerta y le indiqué a Rebeca que pasara…

    Rebeca sonrió y sólo comenzó a subir las escaleras.

    No pude evitar ver su tremendo y bien formado culo.

    Esta vez ella traía unos leggings color negro que transparentaban lo blanco de sus asentaderas y la línea ultra delgada del hilo dental que traía de color rosa neón.

    Se movía a los lados y cuando la escalera doblaba, ella volteaba como para monitorear mi vista, que evidentemente estaba clavada en su trasero.

    Ella subía feliz, como tarareando una canción.

    En eso se quedó parada al lado de la puerta, esperando a que yo llegara a abrirla.

    Rebeca era cinco años más chica que yo, así que hasta cierta forma me respetaba.

    Entonces, cuando me iba acercando a la puerta, escuché como se le cayeron unas llaves que siempre traía en la mano, se agachó y justo su culo me quedó en el pito.

    Me valió madre y se la arrimé, diciéndole…

    Y: Qué pedo… perdón

    R: jajaja, no pasa nada, soy una tonta, y se me cayeron las llaves

    Evidentemente mi pene se puso más duro de lo que ya estaba en las escaleras

    Cuando abrí la puerta, Rebeca encontró el sobre en la mesa y se dirigió a ella.

    Yo cerré la puerta con llave.

    Ella volteó y no dijo nada, solo dibujó una leve sonrisa.

    Cuando me acerqué a ver que tomara el sobre, a Rebeca se le deslizó de las manos y se le cayó.

    Esta vez ella estaba de frente a mí, y se agachó por el sobre dejando ver el escote que traía puesto con la blusa de hacer ejercicio que se había puesto.

    Para mi sorpresa, Rebeca no traía sostén.

    Y se le notaban los senos bicolores, ya que no se dónde madres se había ido a asolear el fin de semana.

    Pude notar el color carne de sus pezones que empezaban a ponerse duros.

    Y: ¿Te fuiste a la playa prima?

    R: jejeje, ¿por qué lo preguntas?

    Y: pues porque traes los senos más blancos que el cuello

    R: Ay baboso! Qué dices!

    Y: jajajaja ¿si o no te fuiste a la playa?

    R: Pues si, pero no me tienes que andar viendo los senos…

    Y: A ver corazón, te recuerdo que estás en mi casa, que traes un escote que deja ver todo, que te agachaste y no te cubriste los senos. Si en verdad no quisieras que te los vea, o te los tapas, o te pones otra blusa, o de perdida usas sostén… así que déjate de mamadas

    R: … ok, ya perdón, es que pues eres mi primo y… ya sabes

    Y: ¿ya sabes?

    R: pues si… o sea, no es normal

    Y: ¿no es normal?

    R: pues si… que como mi primo, me veas…

    Y: oh ya… entonces, no es normal que le vea las tetas a una vieja bien buena

    R: jajaja, ¿bien buena?

    Y: pues el hecho de que seas mi prima, no te quita lo buena, y no porque seas mi prima no te voy a ver

    En eso ya me estaba tocando la verga encima del pantalón

    R: ¡déjate ahí!

    Y: ¿te recuerdo que estoy en mi casa?… además, ¿a qué vienes? ¿qué es eso que mi papá te da en el sobre?

    R: ¿qué te importa piche chismoso?

    Y: a ver hija de la chingada…

    Le arrebaté el sobre y vi que era dinero…

    Y: ándale cabrona, conque pidiéndole dinero a mi papá

    R: pues si… ¿qué tiene?

    Y: no… si no tiene nada de malo culera, pero le voy a decir a mi tía…

    Rebeca sabía que yo era el sobrino consentido de mi tía Minerva, su mamá

    R: dile… ella ya sabe…

    Y: perfecto, ahorita le marcamos para decirle que ya viniste por el dinero

    R: anda márcale

    Y: ¿qué te hace pensar que no le voy a marcar pendeja?

    R: ¡NO! PARA por favor no le marques…

    M: ¿Bueno, Palaner? ¿Mijito cómo estás?

    Y: Hola tía chula, muy bien, ¿y tú?

    M: Ay mi amor, bien gracias, me espantaste, ¿estás bien?

    Rebeca murmuraba con cara de súplica para que no le dijera nada a su mamá.

    En eso me acerqué a Rebeca y dirigí mi mano a sus senos.

    Rebeca se tapó el escote.

    Y: Ah tía, si fíjate que te quería pedir algo, pero me da mucha pena porque pues, ya sabes que yo nunca te pido nada

    M: ¡Ay mi vida! Faltaba más, pídeme lo que quieras…

    Rebeca hacía cara de enojo pero me seguía suplicando que no dijera nada.

    Yo le quité la mano del escote y aunque opuso cierta resistencia, decidió ceder…

    M: Palaner, ¿estás ahí?

    Y: Ah si tía, lo que pasa es que ando bajando del edificio y ya sabes, dame unos segundos…

    En eso puse el MUTE para que mi tía escuchara nada, sin que Rebeca se diera cuenta….

    R: (en voz baja) por favor no digas nada…

    Y: entonces haz lo que te digo, si no vales madre hija de la chingada

    Rebeca en sollozos asintió.

    Y mis manos ya estaban rozando sus pezones que se ponían duros al sentir mis dedos, encima de la licra de la blusa verde neón que traía puesta…

    M: Palaner, mijo, ¿todo bien? Voy para allá…

    En eso sonreí y vi a Rebeca…

    Rebeca comenzó a llorar… y quité el MUTE

    Y: Hola tía, no… mira, no es nada malo, te quería pedir que me apoyaras ahora que es el cumpleaños de mi prima Rebeca…

    Rebeca me miró con ojos de asombro, mientras mi mano estaba desnudando sus senos y yo comenzaba a ver cómo su piel de ser cobriza en el pecho, se iba aclarando abruptamente por una línea que estaba a la altura del traje de baño que se había puesto mi prima en la playa…

    Y: ¿Cómo ves tía?

    En lo que mi tía me respondía, me acerqué a lamerle la aereola rosada que redondeaba un pezón pequeño que parecía un botón color rosa chicle…

    Lo chupé hasta que escuché que mi tía me dijo…

    M: Ay qué lindo hijo, por eso te adoro… dime, ¿qué tienes pensado para celebrar a tu prima?

    Y: Pues pensaba en hacer algo como cuando éramos más pequeños que nos consentías llevándonos paletas de hielo como las que le encantaban a Rebeca, de esas de fresa y coco.

    Yo seguía chupando y lamiendo esos senos abundantes de Rebeca a lo cuál su mano ya estaba en mi cabellera dándome caricias…

    M: Pero esas paletas ya no las venden hijo…

    Y: Por eso tía, las hacemos…

    Yo le bajaba la blusa a Rebeca para que descubriera los senos.

    Y: Tía, me da pena, pero ya pasó el taxi por mí, ¿cómo ves si te hablo más tarde para decirte mi plan y lo hacemos con calma?

    M: Si mi amor, si necesitas algo más, tú llámame. Eres un lindo. Te mando un beso. Y salúdame al amargado de mi hermano.

    Y: Te quiero mucho tía…

    M: Ay mi amor, yo también…

    …..

    R: ¡Imbécil! ¡Qué poca madre tienes!

    En eso tomé a Rebeca del cabello largo y lacio que le llegaba a la mitad de la espalda y le dije:

    Y: A ver pendeja, vele bajando de huevos porque ya viste que mi tía hace lo que yo le diga. Y si quiero ahorita mismo te viene cargando la verga. ¿Cómo ves?

    Rebeca con las tetas de fuera vio que yo hablaba en serio…

    Y: O me dices para qué madres es ese varo que le estás sacando a mi papá que por lo visto mi tía no te quiere dar, o le digo a mi tía, que además me va a defender de mi papá cuando todos se enteren y te quedas sin dinero, y sin la pendejada para lo cual lo has estado usando…

    R: Puta madre, okey, ya… está bien. Tú ganas…, porfa suéltame del cabello y te digo…

    Y: Apúrate porque mi papá llega en media hora

    R: La neta es que la cagué la otra vez que salí de peda, y choqué, entonces estoy pagando el desmadrito que hice… Mi mamá no se puede enterar porque para mi cumple le pedí un viaje a Europa y me dijo que lo tenía que pensar por lo desmadrosa que soy… entonces si se entera lo que pasó en esa peda, adiós viaje…

    Y: Ah… entonces, estás ensartadísima… y mi papá ¿qué gana a todo esto?

    Rebeca sonrió…

    Y: Contéstame pendeja…

    R: Pues, cuando no estás, yo vengo a pagarle a mi tío con lo único que tengo…

    Y: No mames que te lo estás tirando…

    R: Pues… no, no me lo estoy cogiendo. Él sólo se conforma con que se la jale y me agarra las boobies… ni siquiera me las ha chupado como tú…

    Y: chale…

    R: Así que, siéntente orgulloso que eres el primero de la familia que lo hace…

    Y: Bueno… nos quedan 25 minutos para arruinarte la vida o bien para salvarte… tu eliges…

    R: no no mames Palaner, porfa ayúdame… y hago lo que quieras…

    Y: Pues por lo visto no tienes mejor opción… pero no creas que esto se va a quedar aquí, lo que pase hoy sólo será la firma del contrato que estás firmando conmigo de por vida… o bien, le llamo a mi tía Minerva ahorita…

    En eso Rebeca puso mi mano en su seno izquierdo, se hincó y me dijo…

    R: ¡QUE NO!, y si acepto el trato…

    Me bajó el pants que traía puesto, puso sus labios carnosos sobre mi verga que dejaba notar el bulto que iba “in crescendo”.

    Con mis brazos largos, pude alcanzar uno de sus senos, y con el otro su cabeza, que la presionaba hacia mi pelvis…

    Me bajó el boxer y la muy puta me la empezó a mamar….

    Hija de la chingada, sí sabía lo que hacía, porque empecé a sentir espasmos justo cuando sentí sus labios abrazar mi glande que estaba ya colorado de tanta sangre irrigada…

    No mames, qué mamada… me tuve que agarrar de la silla y con el otro brazo de la pared.

    La cabrona me estaba mamando sin manos, mientras se quitaba la blusa.

    Cuando tiró la blusa hacia atrás, se comenzó a tocar una teta y con la otra mano su clítoris encima de los leggings, que por lo visto estaba durito porque gemía mucho.

    Vi la manera de estabilizarme doblando un poco las rodillas.

    Me quité la playera y comenzó a poner sus manos en mi pelvis…

    Ella me seguía mamando.

    En eso, me entró una llamada…

    Era la tía Minerva…

    Y: Hola, tía, ¿todo bien?

    M: Hola corazón, si todo bien, ¿no te agarro muy ocupado?

    Rebeca comenzó a succionar mi pene… y suspiré

    Y: Ay… no tía, perdón es que el taxista se pasó un tope y me pegué en la cabeza… ¿todo bien?

    M: Ay mi amor… y yo molestándote… no, es que hace rato olvidé decirte que hay un viaje que todavía estoy considerando para Rebeca, por su cumpleaños… la escuincla se quiere ir a Europa ¿cómo ves?

    Y: Ay tía qué consentidora andas… ¿y luego?

    Rebeca al escuchar eso, se levantó y se puso de espaldas hacia mí, para que mi pene se pusiera entre sus nalgas cubiertas por sus leggings negros….

    Tomó mi brazo libre y lo puso sobre sus senos…

    M: Pues ya ves cómo es de relajista y me da pendiente que se vaya tan lejos sola…

    Y: Parece que te preocupa que algo le pueda pasar tía…

    M: Si mijo, por eso todavía no sé si regalárselo o no…

    Y: No pues ¿qué te digo tía? Tú eres su mamá y tú sabes qué es lo mejor para ella…

    En eso Rebeca se empinó y pude sentir sus leggings abrazarme la verga…

    Y con sus manos comenzó a bajárselos con un ligero bailecito…

    Cuando le vi las nalgas color cobre porque también se las había bronceado en la playa, le puse mi verga sobre el hilo dental que muy poco estaba cubriendo su vagina…

    M: Por eso mijo, pero justo por eso te llamé… quiero tu consejo

    Rebeca al escuchar eso… tomó mi pene con su mano y lo comenzó a frotar en medio de sus labios vaginales… tuve un espasmo y gemí…

    M: ¿Mijo, todo bien?

    Y: Ay si perdón tía, es que suspiré porque no me la pones fácil…

    Rebeca en eso decidió acomodar mi glande en su hoyito vaginal para que la penetrara…

    M: Ay mijo perdóname pero tu sabes cuánto la quiero y sabes cuánto te quiero a tí, no pude pedirle este consejo a nadie más…

    Se la metí a Rebeca y gimió tan fuerte que tuve que toser para que mi tía no se diera cuenta…

    M: ¿Estás malito mi amor?

    Y: No tía, es que no he tomado agua y traigo reseca la garganta, pero mira ya se me ocurrió algo…

    Rebeca se movía como una diosa, nunca nadie había movido el culo así para que me la cogiera…

    M: Dime mijo…

    Y: Parece que realmente quieres que vaya, porque sabes que eso la hace feliz…

    Rebeca se seguía moviendo…

    Y: Y como tienes pendiente en que vaya sola, yo te recomendaría que la dejes ir con alguien con quien tú sepas que va a estar segura…

    Rebeca quería alcanzar algo con sus brazos extendidos hacia atrás por lo que mejor yo decidí recoger su cabello y enrollarlo en mi muñeca para tirar de él hacia atrás…

    Cuál rienda tirando a una yegua despontrancada (la palabra no existe, pero me gustó para describir el recuerdo)… ver su espalda arqueada y sus nalgas rodeando mi culo y chocando con mi pelvis, era una sensación única…

    Y: ¿Tía estás ahí?

    M: Ay si mijo, es que tienes razón, cómo no lo pensé antes… ¿y sabes?

    Y: Te escucho tía…

    M: Yo creo que tú eres la persona indicada para ir con Rebeca a Europa

    Rebeca gimió… y volví a toser…

    M: Perdón mijo, ¿no te gustó? Anda… hazme ese favor…

    Rebeca tomó mi brazo y lo puso sobre su seno… en eso se zafó de mi verga y se volvió a agachar para mamarme…

    Y: No tía, cómo crees, Rebeca es como mi hermana y yo la cuidaré todo el tiempo, ya verás… sólo que no sé si ella quiere que yo la acompañe…

    Rebeca me miró a los ojos mientras me mamaba y comenzó a sonreír… y bramar para que su garganta vibrara sobre mi glande…

    Se levantó de un tirón… puso mi verga en medio de sus labios vaginales y me besó la boca…

    M: mira mijo, tú por eso no te preocupes… yo la convenzo, además, no creo que sea difícil convencerla…

    Rebeca se volvió a ir a mi verga a mamar…

    Y: Oye tía, y otra cosa, me da mucha pena, pero me agarras en curva y no tenía contemplado ese viaje ahora…

    M: A ver mijito, si tú eres como mi hijo, tú por el dinero no te preocupes, que además, todas las tarjetas las voy a poner a tu nombre para que Rebeca no pueda gastar ni un euro sin tu consentimiento…

    A lo que yo me carcajee en silencio por lo que acababa de pasar… Rebeca me miró y con su boca gesticuló riéndose un: NO MAMES WEY…

    M: Mijito, nada más mándame tu agenda para que cuadremos fechas con tu prima… y no te preocupes, que este favor te lo vas a poder cobrar con creces, ya sabes que siempre puedes confiar en mí para lo que necesites…

    Y: Tía, tú eres mi consentida, y no es necesario que me devuelvas ningún favor, yo lo hago con mucho gusto…

    En eso tomé a Rebeca por la cabeza y apunté su boca abierta a mi verga, la cuál no dudó en chupar…

    Y: Te mando mi agenda en un momento para que cuadremos fechas… claro, si mi prima quiere…

    Rebeca sonrió viéndome a los ojos, haciendo una pausa sin dejar de mover su lengua… y volvió a lo suyo…

    M: Mijo, tú ya estás en Europa, lo demás, déjamelo a mí…

    Noc noc noc…

    Y: ¿Quién?

    Mi papá: ¡ábreme la puerta!

  • Comenzando el año, corrompiendo a mi prima

    Comenzando el año, corrompiendo a mi prima

    Me parece muy grato volver a escribir estos relatos, bueno los pondré en contexto, para el fin del año nos fuimos para donde mi familia en tierra caliente. Salimos todos y viajamos el sitio queda como a 4 horas del lugar donde vivimos.

    Cuando llegamos mi tía, ella repartió todas habitaciones a cada familia y/o, a nosotros nos tocó la habitación de mi prima (es una habitación grande, con baño, tv y todo. Creo que fuimos afortunados ya que las demás habitaciones no tienen tv o baño). El día que llegamos compartirnos todos y por el calor del lugar empezamos a tomar unas cuantas cervezas. Los niños jugaban por todo lado, ya tarde nos fuimos a dormir. Ya cada uno se fue para la habitación, cuando llegamos a la habitación mi novio se desvistió y quedo en bóxer, yo si me estaba colocando un pijama, mientras lo hacia mi novio jugaba rasquiball… y me morboseaba…

    Al terminar de fui a los pies de la cama, me subí y me fui gateando hacia mi novio para hacer travesuras… Al ir gateando vi como empezaba a tener una erección… Seguí subiendo hasta llegar a él… nos estábamos besando apasionadamente cuando entra la Alexa (mi prima, es una chica de 18 años) diciendo “Que pena vengo por mi pi…” Todos quedamos fríos… y yo pronto me bajé de mi novio y me acosté al lado, mi novio dijo. “sigue tranquila” ella reacciono y fue al closet y saco una ropa y al salir pidió disculpas (pero entre reojo voltio a ver el bóxer de mi novio, en el momento me pareció algo cómico).

    Al día siguiente me levante, me arregle y sali del cuarto (mi novio apenas se levantaba y me dijo me baño y salgo). Al bajar Alexa estaba en la sala y la salude y le dije que no se preocupara que no habíamos salado la cama ella apenas se sonrojo y seguí a la cocina a mirar en que ayudaba para el desayuno. Estábamos haciendo el desayuno cuando la mi tía María llamo a Alexa y le pidió que fuera a llamando a todos a desayunar, ella subió a llamar a todos. Mi tía María también me pidió que, si podía mover coche, entonces subí a buscar las llaves, o sorpresa cuando llego a la habitación y la puerta está abierta, entro y veo a Alexa en la puerta del baño viendo a como se bañaba mi novio, me preguntaba que podría pasar por la mente de Alexa, me acerque muy suave a ella y le pregunte “¿te gusta lo que ves?” apenas pego un brinco y dijo “no estaba mirando nada” … yo apenas la veía, pero era obvio que estaba excitada, y así paso y pensé en aprovechar esa oportunidad luego.

    Y pasaron dos días, dos días donde ella no podía vernos a la cara a ninguno de los dos. Obviamente le conté a mi novio y el accedió a poder hacerle una broma a Alexa y hasta tal vez pasarlo grandioso. Yo no me opuse ya que pues es mi prima y no me pareció mala idea corromperla un poco. Ese día fuimos a piscina y cuando estábamos en el vestidor hable con Alexa, que no se preocupara por lo que había pasado, entonces ella se abrió conmigo y me conto que le había gustado mucho cuando espió a mi novio, yo le conté que es normal morbosear a los chicos, pronto le cambie el tema y le pedí que me ayudara con el bikini, ella me ayudo y yo después la ayude (pero mi ayuda, tenía un doble propósito), era entrar en confianza con ella. Ya en la piscina nos hicimos a un lado a tomar el sol, el mejor momento para hablar con ella y tal vez probarla para ver si podía jugar con ella y mi novio. Así fue comencé a aplicarle bronceador por todo el cuerpo, en cierto modo la estaba manoseando ya que le aplicaba el bronceador y le daba un masaje. Al seguir le preguntaba que si alguna vez alguien la había tocado y cosas por el estilo para ver como reaccionaba y efectivamente reaccionaba le daba pena hablar el tema y se notaba que le llamaba la tensión hablar del tema.

    Luego le pedí que me aplicara bronceador y seguíamos hablando del tema y pronto llego a mis pechos y se contrajo al aplicarme bronceador, la cogí de la mano y la hice aplicarme el bronceador y se notaba que le daba mucho morbo. Al cabo del tiempo fuimos hablando más y más… al final me comento que, si le atraía mi novio, y pues si le daba mucho morbo, yo le propuse que si quería que pasara en la noche cando él estuviera durmiendo lo podría observar bien, ella apenas le daba pena y yo le decía que era normal y que yo podía ayudarla en todo lo que quisiera.

    Al fin llego la noche y antes de irnos a dormir le dije a Alexa que la espera en una hora. Al llegar le comenté todo a mi novio y accedió al juego obviamente ella no podía saber. Le dije a mi novio que se acostara sin bóxer ni nada, y yo simplemente me deje unos pantis, al buen rato Alexa entro a la habitación yo solo estaba arropada con la sabana…

    Me levanté y ella apenas me dijo que haces y le dije “tranquila acabamos de tener sexo y quedo profundo” (obviamente era mentira, solo era para excitarla), la vi de ente de reojo y tenía un pijama corta (una blusita blanca de tirantes no llevaba sostén y llevaba una pantaloneta cortica. Al verla así no puedo negarlo me moje un poco), la cogí de la mano y la lleve a la cama… yo fui y me acosté al lado de mi novio y le susurre que se volteara y el quedo boca arriba y yo me le arrunche en el pecho y le quite la sabana. Le susurre a Alexa todo tuyo.

    Ella se acercó más a la cama y se sentó al lado de él, yo le dije “dale y aprovecha” ella con la mano comenzó a subir por la pierna hacia su pene, apenas lo tocaba y a mi apenas me daba gracia el poder verla toda tímida jugando, me levante y me puse casi de frente y le dije con un dedo ponlo en la su cabeza y lo mueves hacia otro lado, ella apenas lo hacía y lo movió hacia mi lado, luego yo hice lo mismo y envié hacia el lado de ella, pronto mi novio fue teniendo una erección, ella apenas se excitaba y yo también, pronto tenía una erección completa le dije mastúrbalo, y ella dijo no… y se levantó.

    Yo le dije mira es sencillo y empecé a masturbarlo, ella al ver se volvió a sentar y se animó también a masturbarlo, le pregunte que si le excitaba y ella dijo “si ya estoy bien mojada” apenas se veía como sus pezones estaban duros… y yo le dije quieres seguir… Ella hizo cara de cómo, y yo simplemente baje y le empecé a hacerle un oral muy suave y sensual… ella solo miraba y pronto le dije que siquiera intentarlo, ella se acercó y empezó poco a poco, empezó con besos y luego empezó a chupar y cada vez más y más fuerte y yo le dije suave que puede despertar, le dije hazlo despacio y sensual, pronto ella volvió a empezar con besos en la cabeza, y yo aproveche y me coloque en 4 para poderlo masturbar con mis pechos, pronto yo lo masturba con mis senos y ella con su boca, pronto ella también me besaba los senos lo cual me hacía mojarme mucho así estuvimos un rato hasta el punto que mi novio se despertó.

    Alexa apenas se asustó y quedo quieta, yo apenas subí y empezó a besar a mi novio y se relajó. pronto lo seguí besando y Alexa no hacía nada, la voltee a ver y le dije sigue tranquila, (podrán imaginarse yo besando a mi novio y mi prima Alexa haciendo un oral suave a mi novio), luego cambie a un 69, mi novio apenas corría mis pantis y jugaba con mi lengua y yo con mi prima chupándole su pene, pronto le quite la blusa a Alexa, y vi sus pechos no eran muy grandes pero son bellos tienen una aureola negrita lo que hace se ve muy sexi, pronto seguíamos chupando el pene, y mientras lo hacíamos yo tocaba los senos de Alexa, pronto yo estaba bien mojada y le pedía a Alexa que sacara un condón de una maleta que estaba al lado del baño, Alexa trajo el condón lo destapo y le dije colócalo lo estaba colocando con los dedos y le dije bajado con la boca lo hizo pero no le quedo bien así que lo acomode bien, me quite los pantis y me coloque en posición para que mi novio me penetrara, aun dándole la espalda a él, y de frente a Alexa, antes de que me penetrara, tome la mano de Alexa y la lleve a la base del pene y le dije cogelo duro y yo fui bajando de tal manera que lo introducía todo en mí, pronto tenía todo el pene dentro mío y Alexa solo miraba como montaba a mi novio, la cogí del cuello la acerque a mí y le pedí que me besara los senos, eso me puso a mil…

    Y pronto ella subió y me beso… eso me coloco más loca pronto Alexa me besaba, con una mano jugaba con mis senos y con la otra jugaba en su vagina, pronto le baje la pantaloneta y los pantis de un solo tirón, se notaba que estaba bien mojada, en ese momento mi novio llama a Alexa, y Alexa se dirigió a él y simplemente lo beso, yo quede impactada, se nota que deseaba eso, pronto estábamos haciendo un buen trio, Alexa besando a mi novio, y yo montándolo… Luego cambiamos de posición me acosté boca arriba, mi novio de rodillas penetrándome y Alexa se colocó encima mío de tal forma que chupaba todos sus fluidos, era muy grandioso chupar todos sus fluidos… Apenas le temblaban las piernas…

    Y a aquí viene la bomba del relato, le pregunte que, si quería jugar con mi novio, ella quedo pálida y se paró, y yo le dije a mi novio para un momento, hable con ella y le pregunte qué pasa, y ella me lo dijo al oído “soy virgen” o sorpresa Alexa era virgen que gran sorpresa… Le di confianza y ella se animó, mi novio cambio el condón y procedimos a desvirgar a Alexa.

    Alexa se colocó boca arriba, mi novio se colocó en las piernas y estaba listo para penetrarla y yo me coloque al lado de la cintura de Alexa para ayudar a mi novio a abrirle los labios vaginales, pronto mi novio coloco la punta del pene y apenas Alexa se ajito, yo la calme y pronto mi novio siguió. Yo simplemente ayudaba a abrirle los labios vaginales solo para que fuera más fácil y pronto mi novio siguió, cuando mi novio dijo listo, y saco el pene y estaba manchado de sangre, voltee a ver a Alexa y estaba supremamente excitada, y luego mi novio volvió a empezar y a moverse más y más rápido y muy pronto Alexa se corrió, fue muy grato ya que lubrico mucho… se notaba por el condón estaba muy mojado… Al terminar Alexa estaba rendida y yo simplemente masturbe a mi novio hasta que él también se vino en el condón, le quite el condón con mucho cuidado, dejando el semen en el condón le hizo un nudo y se lo di a Alexa, y le dije “toma guárdalo como recuerdo de tu primera vez”…

  • Obsesionada con la verga de mi terapeuta

    Obsesionada con la verga de mi terapeuta

    Otra vez estoy soñando despierta, el día de hoy jueves 20 de enero es por la mañana y estoy haciéndome el desayuno pero tengo muchas imágenes que no me permiten continuar.

    Tengo imágenes excesivas del deseo que me da mi terapeuta, deseo tenerlo aquí.

    Me detengo de preparar mis alimentos y me voy al sofá imagino como el se va acercando a mi poco a poco me mira y sonríe de satisfacción porque sabe que yo me estoy deshaciendo de humedad por él, yo sentada lentamente me voy recargando llevando mi espalda hacia atrás y mi cadera queda frente a él, abro mis piernas para que pase entre ellas, me toma de las mejillas y me besa, siento su saliva y quiero tomarla con mi lengua rosando sus labios, me privo con sus labios y lo tomo también de las mejillas para que no deje de besarme, él comienza a acariciar mi cuello y desliza sus manos a mis hombros, comienzo a sentir ansiedad por qué toque mis pechos, lo deseo en mi interior mientras él para de besarme, ahora me mira a los ojos y estoy nerviosa el comienza a pellizcar mis pezones por encima de mi blusa y yo comienzo a respirar más profundo, me pone rojita del rostro y mi sexo comienza a ponerse muy caliente y húmedo, siento como se me contrae y expande tomo su mano para sentir como me toca acaricia y aprender a tocarme con sus manos, él me mira y yo comienzo a mover mi cuerpo de excitación me hace ver como una desesperada y mi cuerpo pide más intensidad, me retuerzo en el sillón y comienzo a sudar quiero sacarle la ropa con mucha intensidad, yo me siento bien, me enderezo y él me saca la blusa nunca uso sosten así que el inmediatamente mira mis tetas descubiertas y enseguida comienza a chuparme y a pellizcarme dios!

    Me encanta me pone aún más humedita, tomo su cabeza desde su cuello para que no se separe de mis senos y siga mamandomelos, me pone tan caliente sus manos, sujetan mi cintura y siento como sus dedos se entierran en mi piel.

    Dejo de tomar su cabeza, él se endereza y yo me animo a sacarle la camisa, él me saca los jeans dejandome en tanga y de forma violenta yo le saco los jeans y puedo sacar su verga me hinco y lamo como perrita su verga su líquido preseminal es tan dulce y rica, me encanta esa miel tan rica que con mi lengua la pruebo y me encanta ver cómo su fluido se pega a mi lengua quiero exprimir su verga intento meterle mi lengua para sacar hasta el último de su líquido y comienzo a lamer y lamer, desde su punta hasta la base de su verga, tan suave, lisa, esta calientita y muy gruesa es dura y me encanta su verga la amo.

    Me fascina tanto que comienzo a meterla a mi boca procurando que choque con mis mejillas, me lleno de saliva la boca y juego con su verga en mi boca, ahora la llevo directamente a mi garganta… Siento arcadas pero el comienza a sostener mis mejillas, sostiene mi boca y el comienza a moverse de forma que mi boca queda abierta para que el entre y salga las veces que quiera, mi boca es suya y me encanta sentir que puede masturbarse con mi boca yo me quedo quietecita y su verga entra y sale de mi boca, saco mi lengua para lamer nuevamente su líquido preyaculatorio, ahora yo tomo su verga con mi mano y quiero exprimirla en mi boca

    Tomo la mano de mi terapeuta y la pongo en mi mejilla como señal de que me azote…

    Lo miro y le pido que me trate como su puta, él toma su verga me la saca de la boca, comienza a darme cachetadas con su verga tan dura y de forma rápida y violenta me la mete a la boca, me empuja la cabeza hacia a él, me asfixia, me da arcadas y siento que voy a vomitar.

    Enseguida mi terapeuta me vuelve a sacar la verga y me da cachetadas…

    Me dice

    – abre la boca putita

    Mientras se masturba frente a mi.

    Dios si, si

    Me emociona y comienzo desear su lechita, abro mi boca y comienzo a respirar como su estuviera jadeando, me siento su perrita y quiero seguir lamiendo su verga mientras se masturba…

    Le pido su verga como niña chiquita y solo me salen gemidos

    Le pido

    – Aaaa!!! Aaaaa!!! (Abriendo mi boca)

    – mmmm dame más…

    -Aaaa!!

    Él me toma la cabeza y masturbandose con intensidad su lechita comienza a salir mi boca se llena de su semen caliento y mi vulva tan húmeda se emociona, mi terapeuta termina metiendo todo su verga en mi boca haciendo que me trague toda su leche.

    -Dios mmm si

    Sus espasmos hacen que yo tenga un orgasmo, mi panocha tan caliente y húmeda siente que titila, siento esa contracción que me dilata.

    Y el termina masturbándome, lamiendo y chupando mi panocha para sacar toda mi humedad.

  • La manera en la que me amaron (Parte 1)

    La manera en la que me amaron (Parte 1)

    DÍA 1:

    —¿Entonces que dices?

    Aquellas palabras me dejaron desconcertado. No tan sólo por el mensaje, sino por quien me lo decía. Un trio, y no tan solo eso, un trio con mi madre. Si bien era una propuesta inaudita. La sola idea de poder poseer a mi progenitora causaba en mi un profundo éxtasis como el que nunca había sentido, ni volvería a sentir.

    Antonella, mi madre, era una mujer cautivadora. De azabaches cabellos lacios que llegaban a sus delicados hombros, de una lozana y tersa piel beige, de un fino rostro e hipnotizantes y penetrantes ojos oliva.

    Curiosamente, nadie parecía prestarles mucha atención a estos rasgos. Al inicio, me molestaba que nadie aparte de mi padre y de mi fuera capaces de ver lo alegre, cariñosa y a veces particularmente cortante que podría llegar a ser.

    Pero entre más crecía, más me parecía a aquellas personas, y más tiempo me quedaba observando el curvilíneo cuerpo de mi madre. Me deleitaba con sus firmes pechos, los cuales no podría tomar del todo con una sola de mis manos, me deleitaba con su estrecha cintura y firmes cadera, pero sobretodo me deleitaba con su pronunciado y carnoso trasero.

    A todo esto, mi padre seguía de pie frente a mi esperando una respuesta. Le respondí con otra pregunta: ¿Cómo le diremos?, duda que no le importo ya que pareciese que el solo escuchaba lo que quería.

    —Entonces eso es un si, genial— replico mi padre, mientras trataba de contener su alegría.

    A pesar de la evidente aprobación de mi padre, me encontraba intranquilo. Que tal si esa propuesta arruinaba la relación con mi madre, o si causaba la ruptura de su matrimonio o si peor aun, era una broma de muy mal gusto de mi padre.

    Todos esos pensamientos empezaron a rondar mi mente. Hasta que, como si leyera mi cabeza, mi padre dijo:

    —Deja esa mirada de miedo chico, que todo saldrá bien. Solo déjamelo a mi.

    A la par que decía estas palabras, saco su móvil de uno de sus bolsillos del pantalón y empezó a buscar algo en el. Cuando parecía por fin haber encontrado lo que quería. Me llamo diciendo:

    —Quieres un pequeño adelanto para que sepas lo que te espera.

    Mis ojos se abrieron en su totalidad. Y en un tono casi suplicante le respondí que era lo que mas deseaba.

    Mi padre, quien ahora poseía una amplia sonrisa, giro su móvil mostrándome una foto de mi madre sentada con las rodillas flexionadas y desnuda mirando a cámara. Y es que en esta foto solo estaba ella, sus labios entreabiertos, sus apetecibles pezones que acompañaban sus areolas café claro, su firme vientre, pero sobre todo estaba su lampiña y pequeña vagina de la cual, sus labios mayores solo dejaban ver la delgada separación que habían entre ellos.

    Lo único que atine hacer fue dejar escapar un ¡Oh dios mío!, mientras miraba maravillado aquel monumento de ser humano, sin previo aviso mi padre quito su móvil y me dijo que si todo iba bien, seria el siguiente en disfrutar de los placeres que era capaz de brindar mi madre, pero que ahora deberíamos ir a cenar.

    En toda la comida no pude pensar en otra cosa que no fuera en la propuesta de mi padre, en como se lo propondría a mi madre o si ella si quiere se lo pensaría antes de echarnos de casa por depravados.

    Pero todos estos pensamientos fueron interrumpidos cuando mi padre, con su característico tono alegre dice:

    —Nena, creo que ya encontré al candidato perfecto para aquella cosa que habíamos hablado.

    Mi corazón se detuvo por un segundo, no pensé que sería tan directo con el tema, un fuerte e incontrolable temblor se apodero de mis piernas. Miro con disimulo a mi madre, quien esta revisando su portátil de manera estoica, como siempre. Hasta que alza su mira y con una voz monótona responde:

    —¿A que te refieres?

    —Al contratista, los vecinos del frente los contrataron para hacer unos arreglos, dicen que hizo un muy buen trabajo.

    —Bien, dile que empiece la próxima semana.

    Cuando mi madre bajo la cabeza y siguió usando su portátil, el alma me regreso al cuerpo. Tome un poco de agua para terminar de calmarme. A la vez que miraba a mi padre y me reía para mis adentros, un hombre experimentado e inteligente como el nunca haría un movimiento tan burdo y estúpido.

    —Por cierto, nena, creo que el chico seria un buen candidato para llenarte la almeja.

    Escuchar estas palabras me obligaron a escupir violentamente el agua que tenia en la boca, a la vez que lo mire. Como respuesta el solo me guillo un ojo y dio una sonrisa de triunfo. Con lentitud dirigí mi mirada a mi madre, quien tenia sus ojos fijados en mi analizándome minuciosamente; como si fuera la primera vez que me veía. Después de unos segundos, que me parecieron eternos, ella dejo de mirarme y le dijo a mi padre:

    —Olvídalo, no quiero tener que enseñarle a nadie— había molestia y decepción en su voz. — Búscate a un hombre de verdad, si quiere seguir con lo del trio.

    Aquellas palabras mutilaron mi ego con facilidad, era como si tomara mi hombría en sus manos y la aplastara como si no fuera mas que un pedazo de basura. Si bien una situación así debería ser devastadora, una fuerza proveniente desde la parte más recóndita de mi ser me impulso a refutarla. Y con cierto titubeó en mi voz, le replique yo ya era un hombre.

    Los ojos de mi madre volvieron a posarse sobre mi, y en ellos se veían la desdicha de una persona que ha lastimado a un ser amado.

    —Bebé, lo siento no era mi intención ofenderte.

    Trato de sonar tranquilo, mientras le explicaba que solo quería recordarle que yo ya era un verdadero hombre.

    —Lo sé cariño… y espero que también sepas que te amo. Pero no quiero tener que cuidarte también en la cama. Veras me gusta el sexo, mas que ha las personas normales de echo… y si voy a… explorar una nueva faceta de mi sexualidad. Me gustaría que esta sea lo mas gratificante posible y tu bueno… eh, no tienes suficiente experiencia y no sabes como tratar a una mujer como yo.

    Aquella confesión me dejo atónito, ya que era verdad. Cada palabra que había dicho era verdad. Yo definitivamente nunca había tenido a una mujer como mi madre, un sentimiento de impotencia se apodero de mi. Hasta que, como si fuera una luz de esperanza al final del túnel, mi padre intervino diciendo:

    —Vamos a ver nena, si bien todo lo que haz comentado “puede” ser cierto. Yo solo veo ventajas.

    Mi padre le lanzo una sonrisa juguetona a mi madre, a la vez que empiezo a contar con su mano.

    —Numero uno, si bien el chico no tienen mucha experiencia, eso significa que lo puedes moldear a tu gusto. El no sabrá satisfacer a cientos de mujeres, pero podría saber cómo satisfacer específicamente a una, a ti.

    Al escuchar esto, mi madre se acomodo en su silla y miro fijamente a mi padre. A lo que este continúo.

    —Numero dos, sabes que es un muchacho sin vicios, bien portado y sano, así como confiable y discreto. Y hasta aquí voy a dejar de contar porque nunca he necesitado mas de dos dedos para hacerte feliz.

    Aquel comentario final rompió la tensión del ambiente y lo cambio por unas sonoras risas de todos los presentes. Y en medio de esa algarabía los ojos de mi madre y los míos se cruzaron. Mi madre se lamio los labios de manera sensual y dijo:

    —Los argumentos de tu padre me han dado mucho en que pensar, no puedo asegurarte nada, pero dame algo de tiempo.

    Al escuchar esas palabras mi corazón se lleno de alegría y no pude hacer mas que mirarla con creciente ilusión. Hasta que me ella me interrumpe.

    —Eso no quiere decir nada, iré a pensar en mi habitación, ustedes limpien la mesa.

    Y sin decir nada más se levanto de su asiento y se dirigió a su cuarto.

    Un impulso irrefrenable me obligó a ponerme de pie y abrazar a mi padre. Al inicio el se sorprendió, pero luego solo sonrió y con una de sus manos libre me sobo la cabeza despeinándome.

    —Bien chico estuvo cerca. Ahora porque no te encargas del aseo, que yo iré con tu madre a cerrar el trato.

    Le respondí con alegría que no se preocupase. Me tomo media hora recoger los platos y lavarlos. Cuando había acabado, me dirigí a mi cuarto. Mire el reloj, ya era las 11 de la noche. Me recosté en mi cama y pensé en todo lo que había pasado.

    DÍA 2

    La luz que se filtro por las cortinas de mi ventana me despertó, 9 am. Me levanté de la cama, me di una ducha y me puse unos pantalones y un polo de andar por casa.

    Bajé al comedor, donde vi a mi padre sentado bebiendo su café y a mi madre a su lado. Vestida con una bata azul de seda, que le tapaba por completo sus pechos, pero dejaba a la vista la mitad de sus piernas. Una vez que me acomode en la silla frente a ellos, mi madre me dice:

    —Cariño tenemos, no… tengo algo que decirte.

    Me detuve de inmediato y dirigí mi completa atención a mi progenitora. La cual con una expresión serena me dijo:

    —Veras ayer estuve pensando en la propuesta de tu padre. Y creo que podrías llegar a ser un candidato… interesante.

    Sobra decir que me desviví en palabras para asegurarle que seria un candidato mas que idóneo para lo que ella deseara. Como respuesta a las innegables señales de aprobación que mandaba, mi madre cambio su relajada expresión por una de molestia e incomodidad.

    —Detente un momento jovencito, esas muestras de desesperación no te llevarán a ningún lado.

    Me disculpe apenado por aquel exabrupto. Ella, ahora con una voz seria me dice:

    —Bien eso esta mejor, verás estuve hablando con tu padre y creo que podría llegar a considerarte un hombre si cumples algunos requisitos.

    Asentí con la cabeza y esperé que prosiguiera.

    —Para empezar, deja de ser tan ansioso y complaciente, eso no es para nada sexy.

    A duras penas logre contener el impulso por decir que lo haría. Después de esto, siguió nombrando otras reglas como nada de celarla, nada de groserías, obedecer lo que se me diga sin cuestionar y por último mantener la boca cerrada.

    Una vez termino de hablar, respire profundamente y con la voz más calmada posible le respondí que estaba de acuerdo con sus reglas.

    Una pícara sonrisa se forma en el rostro de mi progenitora. Metió una de sus manos entre sus senos y saco un papel el cual procedió a ponerlo justo delante de mí.

    —Tómalo es para ti—me dijo mi madre con un tono juguetón en su voz.

    Trate de calmarme, mientras tomaba aquel papel. Y al leerlo solo puedo ver una lista de reparaciones que necesitaba la casa.

    Extrañado, le pregunto que era eso. Ella solo se rio y me dijo:

    —Algo que realmente me gusta son los hombres hacendosos, así que pensé que como quieres que te traté como uno, podríamos empezar por ahí.

    Nota del Autor:

    Este es el primer relato que escribo, como podran notar por mi descuidado estilo, no tengo experiencia alguna en el area. Toda critica que busque ayudarme a mejorar sera bienvenida. Gracias de antemano.

  • La casada mal follada y el proxeneta

    La casada mal follada y el proxeneta

    Jorge Carlos Javier, un hombre que ya no cumplía los cincuenta años. Estaba en una esquina de un club de alterne bisexual de su propiedad tomando una ginebra con tónica. Enfrente de él estaba su hijo Camilo con una estrella Galicia delante.

    -… No puedo con ella, papa, no puedo. Me mata a polvos.

    -Pues parece un ángel pelirrojo.

    -Es un ángel, es. ¡Es un ángel del infierno!

    -¿No serás que tú tienes poco aguante?

    -No, Megan es una ninfómana. Cuanto más le doy más quiere.

    Jorge se tomó las coas con calma.

    -¿Por qué me has contado tus intimidades?

    -Quiero que me ayudes a deshacerme de ella.

    -Eso suena muy feo.

    -Había pensado en que tú le des calor… Ya sabes… Quitarle unas fotos… Ya sabes.

    -Sí, ya sé, quieres divorciarte de ella y que se vaya para Escocia con una mano delante y la otra detrás.

    -Esa es la idea.

    -Una semana llevas casado. Lo tuyo es de récord.

    -Mañana me voy para la plataforma y estaré seis meses en el mar del Norte. Al estar a solas en el chalet y ser ella cómo es no te será difícil.

    -Vete tranquilo que va a ser un placer ayudarte.

    Camilo se acabó la cerveza y se fue del club.

    Megan naciera en Escocia y era hija de un gallego y de una andaluza. Tenía un aire con María Castro. Sus ojos eran de color avellana, era pecosa, alta, delgada, tenía las tetas grandes y un buen culo al que casi llegaba su melena pelirroja. Casi siempre andaba por casa en chándal y en zapatillas de deporte.

    Jorge esperó un mes para que su nuera se fuera cociendo en su salsa antes de lanzar el ataque. Una madrugada, luego de cerrar el club, llevó a casa a las dos chicas que tenía detrás de la barra. Eran las tres de la madrugada cuando Megan sintió gemidos en la habitación de su suegro. Le pico la curiosidad. Se levantó de cama y en nragas fue a ver lo que pasaba. Al llegar a la puerta de la habitación la entreabrió y vio a su suegro follando a una chica morena que estaba a cuatro patas y que le comía el coño a otra chica rubia. Los tres estaban desnudos. Estuvo un buen rato mirando y cómo es obvio se puso cachonda. Volvió a su habitación y mirándose en el espejo que tenía frente de la cama y oyendo los gemidos de las dos chicas se dio dedo hasta que se hartó de correrse.

    Al día siguiente, Megan, pensando que su suegro no se levantaría hasta la una o las dos, salió de su habitación vestida con unas braguitas de seda blancas con encajes rojos y un top del mismo color, también de seda y con encajes rojos del que salían sus redondas tetas por debajo.

    Estaba echando copos de maíz en un bol para luego añadir leche cuando oyó la voz de Jorge a sus espaldas:

    -Buenos días, Megan.

    La muchacha se dio la vuelta. Miró para su suegro y vio que venía con la bata abierta y la polla colgando. Echando un brazo sobre las tetas y una mano al coño, le dijo:

    -¡Tápese!

    -Yo no tengo tantos reparos cómo tú.

    -No son reparos, es decencia.

    Jorge ya fue a por su nuera.

    -Tienes el mejor culo que han visto mis ojos, y mira que llevo visto culos.

    -No debía decir eso.

    -Es la verdad.

    -Pero es mi suegro.

    Megan vio que venía hacia ella. Se temió lo peor, pero su suegro pasó de largo cogió el café y el azúcar en la alacena y le dijo:

    -Cómo suegro te hablo, tienes un culo precioso.

    -¿Les dijo lo mismo a las de anoche?

    -Por lo que se ve nos oíste.

    Jorge puso agua a calentar y Megan al ver que pasaba de ella dejó de cubrirse con el brazo y la mano. Echó leche en los copos de maíz y se sentó a la mesa de la cocina. Cuando Jorge miró para ella, exclamó:

    -¡Hostia qué tetas!

    A Megan le dio la risa.

    -Ahora va a decir que son las mejores que ha visto.

    -Aún no podría decirlo porque no sé cómo son sus pezones ni sus areolas, pero todo apunta a que sí.

    Megan sacó a lucir su coquetería.

    -¿Querría verlas?

    -Mentiría si te digo que no.

    -¿No le llegó con las tetas que se cenó anoche? Eran bien grandes.

    -¿Nos viste?

    -Sí, os vi.

    -O sea, que estuviste espiándonos.

    -Unos segundos.

    -¿Y no te entraron ganas de participar?

    -No sé si se lo debería decir. ¿Pili y Loli ya se fueron?

    -Sí. ¿Qué hiciste para quitarte las ganas?

    -No sé si se lo debería decir.

    -¿Cuántas veces te corriste?

    -No voy a contestar a eso.

    -¿Cuántas veces tiene que correrse una mujer cómo tú para quedar saciada?

    -Depende del día, a veces con una me llega.

    A Jorge no le salían las cuentas.

    -¿Has dicho una?

    -Eso he dicho, pero hay días que si me pudiese correr diez veces, diez veces me correría.

    La pregunta era obligada.

    -¿Cuántas veces te corres con mi hijo en un día normal?

    -De momento aún no me corrí. ¿A qué viene esa pregunta?

    Jorge no se podía creer lo que acababa de oír.

    -¡¿Aún no te corriste?!

    -No, pero vamos a dejarlo. Ya hablé bastante de mi intimidad.

    El hombre quedó para allá. Las cosas no eran cómo se las había pintado su hijo, pero ya lo tenía todo dispuesto y decidió tirar para delante, aunque no habría fotos. Le entró a saco.

    -¿Quieres correrte cómo nunca te has corrido?

    Megan lo tuteó y se puso chula.

    -Jorge, Jorge, Jorge, te aconsejo que no te metas en un huerto que no vas a ser capaz de acabar de segar.

    -Eso habría que verlo.

    Megan ya iba de sobrada.

    -¿Por qué quieres morir tan joven?

    A Jorge haciendo el café le sonó el teléfono móvil. Lo quitó de bolsillo de la bata.

    -Diga.

    Escuchó lo que le decía y respondió:

    -Dentro de una hora.

    Megan le preguntó:

    -¿Te tienes que ir?

    -Cuando me vaya será dentro de tu coño.

    Megan sonrió con picardía y le dijo:

    -Eso sería si empezaras. Si empezaras, te irías, se acabaría y yo me quedaría con más ganas que cuando empecé, igualito que con tu hijo.

    -¿Cuántas veces quieres correrte?

    -Se me acaba de ir la regla, no podrías conmigo.

    -Puedo contigo y con dos más.

    -Tú no sabes lo que dices.

    -¿Cuántas?

    -Tres, mínimo.

    Ahora el sobrado era Jorge. Se quitó la bata, la puso en el respaldo de la silla, y le dijo:

    -Pocas me parecen con lo buena que estás. Enseña esas tetas.

    -¿Seguro que vas a hacer que me corra tres veces?

    -Mínimo.

    Se levantó el top y le enseñó las tetas. Eran unas tetas redondas con areolas oscuras y tenían los pezones pequeños.

    -¿Te gustan?

    -Me encantan.

    Empezó a calentar motores magreándole las tetas y besándola. Megan le echó la mano a la polla. Jorge hizo lo mismo con su coño. Al rato le dijo:

    -Te voy a poner los ojos bizcos, pelirroja.

    La arrimó a la pared, le bajó las bragas y le quitó el top. Luego le dio la vuelta, y le dijo:

    -Te vas a aburrir de lengua antes de abandonar esta pared.

    -No creo, me encanta el sexo oral.

    Las últimas palabras de Jorge debían ser una llamada, ya que Megan sintió unos labios en el cuello y le llegó una fragancia de mujer, un cuerpo desnudo pegarse a su cuerpo y una lengua lamer su ojete. Miró hacia abajo y vio la cara de Loli acercarse a su coño. Jorge le había mentido y se alegró de que lo hubiera hecho. Nunca había follado con una mujer y esa mañana iba a follar con dos.

    Pili le giró la cara y le comió a boca mientras la lengua de Jorge lamía su ojete y le amasaba las tetas. Loli, desnuda cómo Pili, lamía su coño. Megan no se había visto en otra igual… Por el interior de sus muslos bajaban jugos en cantidad cuando dijo:

    -¡I cum!

    Se corrió en la boca de Loli echando el cuerpo hacia delante, estremeciéndose, chupándole la lengua a Pili y arañando la pared.

    Al acabar de correrse Megan, Loli se puso en pie y le dio la vuelta. Ella y Pili le cogieron una teta cada una, Jorge le comía el coño y Megan le magreaba una teta a cada una de ellas… Poco después se corrió en la boca de Jorge diciendo:

    -¡Woman´s hot juices fo you!

    Nada más acabar de correrse, Jorge le dio la vuelta, la empotró contra la pared, se la frotó en el ojete y se la clavó en el culo, lentamente, pero de una sola estocada. Pili le metió dos dedos dentro del coño y Loli azotó sus nalgas con la mano mientras la polla entraba y salía de culo… Tiempo después sus piernas comenzaron a temblar y dijo:

    -I´m coming. ¡I´m coming! ¡¡I´m coming!! ¡¡¡Cummm!!!

    Corriéndose se la quitó de culo, se la metió en el coño y le dio a romper. A Megan no le llegaba.

    -¡Más rápido, más rápido…!

    Jorge jamás había visto otra mujer igual. Megan parecía una loca que andaba suelta. Cuanto más se corría más quería correrse y no tardó en hacerlo.

    -¡I cum again!

    Megan al correrse hablaba en su lengua materna y Pili y Loli, que ya estaban más que cachondas, se ponían negras, o sea, que tenían los coños encharcados, pero a ellas le pagara por dar placer, no por recibirlo. Fue un alivio cuando Megan les dijo:

    -Ahora quiero yo daros placer. Vamos para la cama de mi suegro.

    Jorge vio a las tres de espaldas y cogidas de la mano. Aquel movimiento de nalgas al caminar, «plin, plas, plin, plas…,» era tan sensual que su polla latió nerviosa. Le sonó el teléfono móvil en el bolsillo de la bata, lo cogió y era su hijo. Escuchó lo que le decía y le respondió:

    -No, hijo, no. Es una santa. Ahora mismo está en misa. Te dejo que se me acaba la batería. Ya hablaremos.

    Colgó y se fue a hacer los deberes. Megan, que había oído a su suegro, al llegar a la habitación, le dijo:

    -¿Qué quería mi marido?

    -¿Saber si me das trabajo?

    -Trabajo me van a dar a mí estas dos golfas.

    Loli y Pili estaban boca arriba sobre la cama, les preguntó:

    -¿Quién quiere correrse primero?

    Le respondió Loli, que era la rubia.

    -Escoge a la que más te guste.

    -Estáis las dos muy buenas.

    Megan nunca comiera un coño, pero masturbar sabía. Se puso entre las dos, le metió dos dedos dentro de los coños empapados, dos de la mano derecha a Loli y dos de la mano izquierda a Pili. Jorge cogió su teléfono móvil, puso: «69 canciones para follar cómo locos» y después le metió dos dedos dentro de coño a su nuera y le lamió el ojete. Al rato Loli y Pili se dieron la vuelta y pusieron sus culos en pompa para que Megan les lamiese los ojetes mientras ellas se daban dedo.

    Llegó un momento en que la canción «Love is a bitch» no se oía. Lo único que se oía eran los gemidos de las tres muchachas. Los primeros gemidos que dejaron de oírse fueron los de Loli y los de Megan, ya que al sentir Loli que se iba a correr se dio la vuelta, le cogió la cabeza a Megan, se la llevó al coño y frotándose contra su lengua se corrió en su boca. Pili se puso boca arriba cuando Loli terminó de correrse. Megan fue a por su coño para que le llenara la boca de jugos y ni que decir tiene que se la llenó. Jorge dejó de masturbar a su nuera y le metió la dura polla en el coño. Le entró apretada, pues la vagina se había acostumbrado al tamaño de los dedos, pero a la novena o a la décima clavada ya entraba y salía con la facilidad de siempre. Megan poco después al correrse le decía:

    -¡I love you dick!

    Ni un minuto había pasado cuando sonó el timbre de la puerta. Megan le dijo:

    -No abras.

    Jorge sacó del coño la polla empalmada y llena de jugo y le dijo:

    -Tengo que abrir. Ahora vengo.

    -Si tienes que ir ponte la bata.

    Cuando regresó venía desnudo cómo había marchado, con la polla morcillona y acompañado de dos jóvenes morenos, altos, guapos y que vestían de modo informal.

    Megan con una amplia sonrisa en sus labios le preguntó a su suegro:

    -¿Esos bombones son para mí?

    -Sí -habló con las dos muchachas-. Desnudarlos.

    Megan le preguntó:

    -¿A qué viene todo esto, Jorge?

    -Quiero que seas mi mano derecha en el club.

    Mirando cómo las putas besaban y desnudaban a los putos, le dijo:

    -Tu hijo no me dejaría.

    -Mi hijo quiere librarse de ti. Fue él quien me pidió que te hiciera una encerrona.

    -¡Hijo de puta!

    -Lo es, lo es, su madre era una puta. ¿Qué dices?

    -Que una cosa es darse un día una alegría y otra es trabajar en un prostíbulo.

    -Te hincharías a follar y lo harías con gente selecta, gente que pagaría bien por una puta que se corre al follarla.

    -¿Qué gente es esa?

    -Políticos, banqueros… Gente con mucho dinero. En poco tiempo te harías rica, piénsatelo.

    No lo tuvo que pensar.

    -Ya tienes a tu mano derecha.

    Loli y Pili ya pusieran a los putos en pelotas. Aquellos sí que eran cuerpos y no el de Jorge. No es que tuviera mal cuerpo, pero ni estaba musculado cómo ellos, ni tenía algo que se pareciese a sus tabletas.

    Megan los conocía, ya que trabajaban para Jorge. Más de una vez se había hecho unas pajas pensando en ellos. Ahora tenía la oportunidad de hacer reales sus fantasías. Se levantó de la cama y le dijo a Pili y a Loli.

    -Apartaos que esas pollas son mías.

    Fue junto a los putos, agarró sus pollas, que estaban a media asta, y masturbando y mamando una mientras masturbaba la otra y viceversa, les puso las pollas duras cómo las astas de un toro. Mientras ella hizo eso, Pili y Loli se turnaban mamando la polla de Jorge. Parecía que las tres estaban a quien lo hacía mejor, ya que si una lamia y chupaba los huevos, la otra hacía lo mismo pero con más intensidad. Se miraba entre ellas y no se sabía si se estaban retando o deseando comerse los coños. El caso es que se respiraba aroma a lujuria en la habitación. Cuando Megan se puso en pie se oía la canción: «sweet dreams.» Uno de los putos se colocó detrás de ella, la cogió por la cintura y aplastó su polla en la raja de su culo, el otro la cogió por la cintura y le metió la polla entre las piernas y comenzaron a bailar. La besaba en la boca el que tenía delante y el de sus espadas la besaba en el cuello y en las orejas. Giraba la cabeza y lo besaba en la boca el de sus espaldas… A dos metros de ellos, Loli, detrás de Jorge bailaba apretando sus gordas tetas contra su espala y Pili bailaba apretando las tetas contra su pecho y le rodeaba el cuello con sus brazos. La polla de Jorge subía por el vientre de Pili, que lo besaba sin darle a Loli una sola oportunidad de hacerlo.

    Al acabar esa canción y empezar otra, que ya no me acuerda cuál era, el puto que estaba delante de Megan la levantó en alto en peso, le puso la polla en la entrada del coño, empujó y le entró hasta el fondo, el otro puto que tenía la polla más delgada, se la frotó en el ojete y luego se la clavó. Megan exclamó:

    -¡What a wonderfull sensation!

    La follaron sin forzar la máquina. Mientras le daban lo suyo Megan vio como, en la cama, Loli cabalgaba a Jorge y cómo Pili le daba el coño a comer. Les dijo:

    -Putas, dejar algo para mí.

    Desde luego Megan era un caso especial.

    Pasado un tiempo Loli y Pili se corrieron, una en la polla de Jorge y la otra en su boca. Fue la chispa que incendió todo. Megan subió y bajó el culo a toda mecha hasta que explotó. Corriéndose dijo:

    -¡¡I´m dying!!

    Al acabar quedó sin fuerzas, pero con una sonrisa de oreja a oreja. El puto que la follara por delante, después de que el otro puto le quitara la polla del culo, la llevó a la cama en brazos y la dejó sobre ella. Megan, le preguntó a su suegro:

    -¿Qué toca ahora, Jorge?

    -Ahora viene tu bautismo de puta.

    Los putos y Jorge comenzaron a menear sus pollas. Jorge y uno de los putos estaban arrodillados a la izquierda de su cabeza y el otro puto arrodillado a la derecha… Se turnaron para darle sus pollas a mamar. Loli había metido la cabeza entre sus piernas y le comía el coño. Pili le magreaba y le comía las tetas.

    Megan, sintiendo la lengua de Loli en su coño, las mamadas de Pili en sus tetas y mamando tres pollas, se puso cachonda de nuevo.

    Tempo después se corría y esta vez lo dijo en español:

    -¡¡Me corro!!

    Corriéndose ella se corrieron ellos y la bautizaron con leche. Acabó con leche dentro de la boca, en los labios, en las mejillas, en la frente, en los ojos y en el cuello.

    Quique.

  • Una polla para dos

    Una polla para dos

    Estábamos fuera de la vista de los clientes, pero relativamente cerca para que en un descuido nos pudieran escuchar o ver si es que alguno era curioso e iba más allá del mostrador, aun así nos estábamos acariciando en silencio y medio a escondidas.

    Aprovechamos cada momento que podemos que por lo regular la hora entre las dos y las tres de la tarde, es una hora relativamente tranquila y sin muchos clientes.

    Así que ese día estábamos con ganas de tocarnos, aproveche que el pantalón le quedaba un poco flojo para meter mi mano entre su ropa y su piel.

    Mis dedos tenían prisa y hambre de Rubí, llevaba unos minutos hurgando con curiosidad bajo su ropa sobre la pelambrera de su monte de venus, sus bragas no eran impedimento para que mis dedos jugarán con su sexo mientras la mano oscilante de Rubí se posaba sobre mi asta ya despierta entre sus dedos.

    No podíamos desnudarnos en ese lugar y en ese momento, así que solo desabroche un par de botones de su uniforme para tener un acceso rápido a sus senos y ella solo bajo el cierre de mi pantalón para poder jugar con mi falo en total libertad.

    Fue una delicia recibir las mieles de su orgasmo en mis dedos, es tremendamente morboso y delicioso llevarla al límite en medio del negocio con la posibilidad de ser descubiertos, es sublime derramarme sobre su mano mientras su boca se pega a la mía.

    Se aproximaba el fin de semana largo por motivo del aniversario de la revolución. Entre los compañeros en el trabajo comenzamos a proponer ir en esos días a algún tipo de paseo todos juntos para fomentar la convivencia y relajarnos como equipo de la pesada carga laboral que hemos tenido durante la temporada, así que la mayoría estábamos emocionados por pasar unos días fuera de la ciudad y romper la rutina.

    Paulina, Rubí y yo estábamos esperando más que nadie ese paseo para poder dar rienda suelta a nuestros instintos así que entre los tres nos encargamos de organizar y conseguir alojamiento para todos en el paseo de tres días.

    Algunos preferían playa, otros bosque, ir a la ciudad y hacer turismo cultural por museos y galerías. Al final encontramos una vieja hacienda de tiempos de la colonia que ahora funciona como restaurante, hotel y campamento y que estaba relativamente cerca, tan sólo a treinta minutos desde nuestra ciudad.

    Así que conforme se aproximaba la fecha en todos iba creciendo el entusiasmo por el viaje.

    El paseo era solo para empleados, nada de parejas, hijos, padres, hermanos, primos o sobrinos.

    Así que llegó el día, el punto de reunión era en la plaza del centro y ahí estábamos todos: Paulina con sus caderas de diosa que provocan más de una mirada, Rubí con sus piernas fuertes y firmes, Ana con sus sonrisa encantadoras, Pilar con sus ojos llenos de emociones, Gaby con esa sensualidad de felina, Carmen tan pura y virginal, Arcelia dueña de una seguridad asombrosa, Isela con su carisma y facilidad de palabra, Failo, Miguel, Juan Pablo y yo solo faltaba la sprinter la habíamos rentado para ir todos en un mismo vehículo en lugar que cada quien llegar por sus propios medios, salimos a las diez en punto.

    El tráfico de la ciudad nos la puso difícil por un momento, pero al cabo de veinte minutos estábamos en las afueras de la ciudad viendo cada vez menos casas hasta dejar atrás las más marginales de la periferia construidas en su mayoría de lámina y cartón.

    Luego enfilamos por la carretera doscientos que nos podría llevar en algunas horas hasta la capital del país.

    El recorrido fue breve Isela acaparaba la plática con unos y otros.

    Sin darnos cuenta Llegamos a un abarrotado restaurante junto a la carretera y aunque es parte del complejo turístico está lejos de la hacienda y es público, aquí puede venir a comer cualquier persona sin necesidad de ser huésped de la hacienda, el chófer disminuyó la velocidad pero siguió de largo por algunos metros y luego salió de la carretera vimos una enorme puerta que se sostenía de un par de abedules, eran los marcos que sostenían la enorme puerta de entrada a las instalaciones del lugar; encima de la puerta un letrero rústico con letras negras.

    Ex hacienda San Román

    Nos indicaba que habíamos llegado por lo menos a la entrada porque luego recorrimos otros veinte minutos sobre un camino angosto y de un solo sentido (la salida de los huéspedes debería ser por otro lado) ese camino interno era hermoso había enormes arboles a un lado del camino, del otro lado por momentos aparecía un río en paralelo que nos acompañaba con el ruido de agua corriendo y luego de repente se volvía a perder para aparecer más adelante, algunos troncos enormes se encontraban tirados a lo largo de la ruta un recordatorio de la fuerza de la naturaleza cuando las tormentas eran tan fuertes que podían tumbar sin ningún problema esos enormes árboles, aunque casi parecía que los hubieran puesto ahí a propósito dando la impresión de que aquí nada se desperdicia; vistas impresionantes del campo, cercas de piedra que cuadriculan el enorme espacio, algunos rebaños de ovejas, algunas vacas pintas de negro, borregas peliguey, caballos criollos; cuarto de milla, pura sangre, algunas bandadas de gorriones que volaban bajo la luz del sol de aquí para allá sobre los campos y se escondían en las hierbas altas, pequeños bosquecillos de; sauces llorones, mezquites, huamuchil, huizaches y huajes.

    En un momento llegamos a una especie de túnel formado por unas enormes rocas del tamaño de una casa de dos pisos el camino pasaba por debajo de las piedras enormes y todos miramos asombrados el túnel natural por el que teníamos que pasar, era como si nos transportaran al pasado o a otro mundo.

    Al salir del túnel de rocas estaba la pequeña caseta de vigilancia donde se detuvo el vehículo y un par de guardias nos preguntaron por la reserva y comprobaron nuestra estancia, luego con una sonrisa nos dejaron pasar y nos indicaron el camino hasta el edificio que ya se veía al final del camino.

    Aquí todo era verde, los jardines bien cuidados a ambos lados del camino, los rosales, azalea, suspiros, buganvilias estaban podadas y cuidadas sembradas en enormes macetas blancas la hiedra se adhería a la pared del primer piso de la ex hacienda.

    Bajamos todos de la spriter muy emocionados mientras un par de trabajadores nos ayudaban con el equipaje poniendo las maletas en una espacio de carrito de golf y un asistente repartía bebidas de bienvenida para cada uno, un agua de hierbabuena con piña que fue muy refrescante.

    El edificio principal es enorme databa de principios del siglo XVII y tenía grandes columnas, ventanas ornamentadas con piedra que hacían competencia con cualquier Catedral Europea, una recia puerta de madera tallada con cabezas de león. Dentro mármol traído de las minas de algún lugar lejano, alfombras antiguas y arte colgado de la pared. Nos llevaron a recepción e hicimos el registro de cada uno. En el edificio principal estaba decorado con arte local; una enorme virgen de Guadalupe hecha con plata de Taxco colgaba al centro del lugar, jarrones de Tonalá, alfarería de Tlaquepaque.

    Pasamos por el restaurante exclusivo para los huéspedes, una tienda de recuerdos, una oficina donde se pueden reservar actividades y paseos que ofrece el lugar, la capilla y un pequeño museo de cómo era la vida en el lugar.

    Nos dieron tres carritos de golf para la cabaña así que subimos cuatro en cada uno, Rubí se subió detrás del volante de uno mientras que Paulina se aferraba a otro y Miguel tomaba el último yo me senté atrás y solo disfrute el recorrido, seguimos al joven que llevaba nuestros equipajes.

    Luego de un par de curvas y una pequeña pendiente que por poco nos hace bajar para arrempujar el pequeño carrito

    Llegamos a una enorme cabaña de madera con un enorme porche delantero.

    La cabaña disponía de tres habitaciones con dos camas matrimoniales cada una, un ático con una enorme cama, dos baños y medio, la sala donde había un sofá cama y una pequeña cocina. Lo primero que hice al entrar fue correr como un niño en busca de mi habitación favorita, elegí el ático para mí, tenía una ventana con una impresionante vista al campo que en esta estación del año se viste de colores ocre, dorados y naranja a excepción del follaje verde de los árboles, un cuarto quedó para mis compañeros y los otros dos para mis compañeras aunque en el ático había lugar para Paulina, Rubi o ambas ya habíamos decidido dormir en habitaciones separadas para no llamar la atención de los demás y por las noche buscarnos en algún lugar práctico.

    Así que luego de instalarnos fuimos al restaurante por algo de comida ya era muy tarde para el almuerzo y muy temprano para la comida así que tuvimos que conformarnos con papas fritas y hamburguesas.

    Después pasamos a ver las actividades que había:

    Temazcal, tirolesas, ir a cortar cañas, ordeñar alguna vaca, esquilar ovejas, caminatas por el campo, montar a caballo, un paseo en bicicleta, un pequeño campo de pinball, conducir una moto o un todoterreno, buscar un viejo tesoro en una parte del lugar…

    Ese día decidimos ir por la tarde al temazcal y luego pasar la tarde en la alberca. Al siguiente día por la mañana un paseo en caballo hasta la tirolesa y después de lanzarnos por el recorrido llegar al cañaveral y cortar cañas nos dijeron que sería muy divertido. La última mañana del paseo agendamos cita en el spa un masaje de cuerpo completo para cada uno de nosotros para regresar relajados a nuestras casas.

    Nunca había entrado a un temazcal una pequeña estructura circular de piedra barro totalmente cerrada sin ventanas y con sólo una pequeña puerta de madera fue como entrar en iglú de piedra en lugar de hielo. Con nosotros estaba Escarlet la persona encargada del temazcal, dejamos la ropa colgada antes de entrar y nos quedamos en traje de baño. Tuvimos que bajar la cabeza para poder entrar, dentro estaba oscuro y sofocado por el calor de un pequeño fogón que hacía que no quedáramos en completa penumbra, nos sentamos en una especie de banca circular que estaba pegada a toda la pared interior.

    Me senté junto a Rubí para acariciar sus piernas o si había la oportunidad meter una mano debajo de su traje de baño.

    Luego de cerrar la puerta Escarlet comenzó a preparar todo, agregó algunas hierbas al agua y luego fue con unas pinzas tomaba una de las piedras que estaban directamente al fuego y la añadía al agua lo que hacía que el vapor inundara el lugar con aroma a plantas medicinales.

    Al principio sentí asfixiarme pero conforme pasaban los minutos fue una experiencia muy relajante, al final pasamos por una regadera que solo tiraba agua fría para cerrar los poros. La piel de gallina era el resultado del contraste del agua con la piel caliente y nos reímos unos de otros al ver como todos teníamos la misma reacción.

    Nos tiramos unos a otros a la alberca y luego de jugar un poco se hicieron grupos más pequeños, Rubí fue conmigo por una cerveza a la barra, la tomamos tranquilos mientras compartimos nuestros puntos de vista del temazcal. Sin darnos cuenta se estaba haciendo de noche para ir a cenar creo que ambos estábamos esperando la oscuridad para recorrer nuestros cuerpos con impunidad pero tuvimos que salir de la alberca ante la insistencia de los demás de ir todos juntos al restaurante.

    Con las ganas acumuladas nos miramos en una promesa muda de saciarnos más tarde.

    Cuando llegamos al comedor estaba abarrotado así que fue imposible elegir una sola mesa para todos juntos los hombres nos sentamos en una al fondo del lugar y las mujeres ocuparon dos mesas más cerca de la entrada.

    El menú era europeo una comida alemana: ternero con cebollines, albóndigas de hígado, pan recién hecho, mantequilla, cerveza amarga y espesa y como postre una tarta de ciruela. Cenamos entre risas, cervezas y miradas cómplices.

    Al llegar a la cabaña sacamos baraja y juegos de mesa nos sentamos en el suelo alrededor de una mesa de centro y comenzamos a jugar por algún tiempo pero como al siguiente día nos levantaríamos temprano para ver el amanecer salir detrás de las montañas así que luego de jugar a las cartas.

    Más tarde sentí que alguien subía las escaleras hasta el desván, era Rubí que trataba de no hacer ruido.

    Tocó mi rodilla, un roce tímido, casi inocente, casi imperceptible pero que abrió muchas puertas y fue el liberador de todo ese deseo contenido entre los dos

    El aire estaba cargado de deseo, sexo, lujuria, pasión, sensualidad, obscenidad

    La tomé en mis brazos y la ayudé a sentarse a horcajadas sobre mi pelvis, el roce avivó mi deseo, ella lo sintió y comenzó a frotar su pelvis contra la mía buscando su placer aún por encima de la sábana y nuestra ropa.

    Mis manos en cambio sujetaron su cintura y comencé a viajar por su cuerpo…

    Toque la suave piel de sus piernas y viaje por su abdomen hacia el norte de su cuerpo.

    Soltó un leve suspiro cuando acune su seno izquierdo entre mis dedos, palpe el contorno y la forma de su pezón haciendo círculos con mi pulgar, recordé su textura, sus bordes, la circunferencia de sus aureolas antes de retorcerlo entre mis dedos, ahogó un grito cuando lo retorcí.

    A Rubí nunca le han gustado las caricias suaves, sus gustos desde que la conozco han sido más rudos. Si quieres excitarla de verdad con ella no existen los roces sutiles con ella funciona la intensidad y la rudeza.

    No necesitamos quitarnos la ropa, ni ella ni yo usamos ropa interior para dormir, su blusa de algodón me dio acceso total a sus tetas, el pequeño short que usaba de pijama no fue impedimento. Recorrimos la sábana hasta quedar los dos dentro de ella y haciendo nuestras ropas de lado la penetre lentamente, luego ella tomó el control y sus movimientos marcaron el ritmo sentada sobre mí, acariciaba y besaba sus senos cada vez que ella se inclinaba hacia adelante lo hicimos en silencio solo con nuestras miradas puestas una en la otra.

    Un lenguaje mudo que nos dice tanto, su mirada cambia cuando está por llegar, sus ojos cafés claros se cierran un poco y su mirada se vuelve más oscura, como un animal salvaje a punto de matar a su presa. Disfrute las convulsiones de sus piernas un par de veces antes que dejara de moverse, luego la tire sobre el colchón y la puse de espaldas, subí detrás de ella, me encanta verla así, su culo me fascina, lo acaricie antes de clavarme en ella y empujar buscando ahora mi placer, se tapó la cara con una almohada para no gritar cuando otro orgasmo la alcanzó justo en el momento en que chorros calientes abandonaban mi cuerpo inundándola toda, terminé dentro Rubí me lo permite a comparación de Paulina que nunca me ha dado ese privilegio.

    Se levantó casi en el momento y se fue sin decir nada a su habitación con mi esperma corriendo entre sus muslos.

    Esa noche dormí profundamente, abrí los ojos cuando escuché ruidos en la sala debajo del ático, el sol ya había salido y pintaba de dorado las ramas más altas de los árboles más allá del vidrio de mi ventana, era hora de ir a almorzar.

    Llegamos al restaurante que a diferencia de la noche anterior estaba casi vacío. Tome un pan de carbonato y un café para entrar en calor antes de salir a la excursión a los cañaverales, luego un par de huevos revueltos con jamón y unos frijoles negros.

    Tomamos el desayuno y nos dirigimos a la oficina para pasar por el guía, ahí nos dieron unas cestas con fruta para el paseo había: fresas recién cortadas, platos con piña, melón, papaya y sandía.

    Seguimos el reiser del guía, esta vez me puse tras el volante y acelere detrás del coche guía, el camino fue divertido entre saltos por ir a campo traviesa, el polvo y las partes del río que tomamos y con la velocidad nos mojaba por todos lados. La vegetación no es muy exuberante más bien es rala casi inexistente, luego de una media hora llegamos, estacionados bajo la sombra de un enorme laurel, dejamos las mochilas y cestas con fruta ahí, solo llevamos botellas con agua y comenzamos a caminar a través del campo, brincamos algunas cercas de piedra y un par de alambradas de púas encargadas de detener al ganado en cierta zona.

    Luego de caminar unos minutos llegamos a la última cerca de alambre de púas y comenzamos a cruzar, esta vez me tocó ayudar a bajar el alambre para que todos pudieran cruzar más fácil, a Rubí le ayude de la cintura, pero a la hora que levantó su pierna el pantalón se atoro en una de las púas del alambre así que en un intento de zafarla levante de más su pie y fue a caer de bruces del otro lado de la cerca, la mire asustado caer mientras que todos los demás soltaron las carcajadas Rubí se levantó asustada y riendo por la caída, fue la primera en caer pues del lado donde estaban las cañas era muy resbaloso, las hojas sueltas que había por todo el lugar hacia casi imposible mantenerse de pie, todos nos caímos más de una vez, cuando cada uno tenía su caña regresamos al árbol para comerlas bajo la sombra.

    La cena de esa noche fue mexicana, tacos de carne asada con chiles güeros, salsa picante, jitomate, panela, salsa, tortillas recién hechas a mano no supe a qué hora Paulina se molestó conmigo pero quedó claro cuando le pedí una servilleta y me soltó un rollo que no era mi sirvienta.

    Luego en el juego de cartas se puso de peor humor cuando le gané una partida donde la apuesta era bailar para el ganador y ella se fue a encerrar en su habitación.

    No podía dormir así que baje de mi habitación para buscar un poco de agua y refrescarme la vi sentada en un sofá en la sala, tampoco podía dormir la pelea nos dejó mal a ambos leía o eso intentaba.

    Sin pensarlo me recosté en tu regazo mientras sus manos sostenían el libro, tan solo unos minutos más tarde una de tus manos dejo el libro y comenzó a acariciar mi cabeza, mi mano instintivamente tomó tu pierna y comencé a tocarla, las caricias fueron cada vez más intensas, más arriba en su pierna pase más allá de la rodilla y me dirigí hasta medio muslo, sin convicción intentó frenarme y me contuve por un momento, se levantó y miro hacia las habitaciones…

    Todo estaba en penumbras salvo la lámpara de lectura, todo estaba en silencio salvo nuestras respiraciones agitadas, suspirando tomaste tu decisión, caminaste hasta tu habitación y volviste sin hacer ruido traías algo en las manos, el viejo vestido de algodón no fue impedimento para que te montaras en mi cadera, la crema se sintió fría en mi pecho cuando cayó pero la tibieza de tus manos al regarla por mi piel fue reconfortante, mis manos ya no se contuvieron se apoderaron de tu cuerpo disfrute su piel sobre la ropa, tanto tiempo esperando esto subí tu vestido hasta sacarlo por arriba una mano a la vez hasta dejar solo tu cuerpo ante mis ojos, tus ojos llenos de miedo se habían ido, ahora solo veía la lujuria y el deseo en ellos. Sus senos quedaban a la última de mi rostro así que mi boca los reclamo y acariciando los con mi lengua los disfrute, las caricias continuaron ninguno quería perder tiempo para reconocernos mutuamente y nos dejamos llevar, toque con el dorso de mi mano tu mejilla y baje por tu cuello hasta tus hombros y tus senos, tu mano viajando por mis brazos, luego mi pecho y al final mi abdomen tocando cada milímetro de piel.

    Te bajaste de mí, hincada a mi lado fuiste más al sur, endurecí en tus palmas al mismo tiempo que tocaba por primera vez tu lugar más secreto, una marea se desbordó sobre mis dedos y mi instinto fue llevarlos a mi olfato, conocí tu aroma de mujer: fuerte, excitante, embriagador mis dedos entraron en mi boca; sabes a vida, un toque dulzón amargo mezclado con el deseo…

    Me levante y tire de tus piernas te recostaste y sonreíste, mi cabeza se posó en medio de tus piernas y bebí de ti, bebí como desde hace mucho deseaba hacerlo, acaricie con mi lengua cada centímetro de tu templo, disfrute la humedad naciendo a cada momento, jugué y conocí tus reacciones hasta encontrar la que te vuelve loca, una vez tras otra hice el viaje hasta sentir tus manos firmes sobre mi pelo, llegó el momento y explotaste en mi boca, recibí tu orgasmo con una sonrisa, ahora era el momento… puse mi erección en tu rodilla, sonreíste y la guiaste con tus manos hasta clavarla dentro de ti, es tan cálido y húmedo que salió un gemido de mi boca mientras la tuya se abría y mordidas tu labio, nuestras miradas se encontraron cuando éramos uno solo y estaba al fondo de ti, cerré mis ojos para eternizar el momento cuando los abrí los tuyos aún estaban cerrados.

    Lo hice lento, rápido, suave, duro, lento y volvía a comenzar, cada que salía de ti y volvía a entrar era mágico, íntimo…

    Sentí la caricia de mi nombre pronunciado en su boca al momento del placer máximo.

    Cuando la batalla terminó deje caer mi peso sobre el suyo sentí su corazón latir en mi pecho y su respiración entrecortada, bese su espalda mientras acariciaba parte de sus nalgas y piernas poco a poco nuestro ritmo cardíaco volvía a la normalidad entre caricias cómplices y besos repartidos por la nuca, hombros y cuello. Bese un poco su lóbulo mi barba no sé cómo se enredó es su arete pero creo que deje un par de vellos al jalar mi rostro para desprenderme Paulina no pudo aguantar la risa cuando se dio cuenta de lo que pasó así que ahí estaba debajo mío a carcajada abierta mientras yo me acariciaba el mentón tratando de contener el dolor.

  • La terraza

    La terraza

    Mi esposa y yo somos muy mente abierta y nos gusta jugar mucho con el tema de exhibicionismo no nos da pena muchas cosas y eso nos excita bastante que podamos ser observados por alguien más o que nos puedan oír, ella esta demasiada rica que no me gusta que la miren, pero a la hora de ella excitarme no me importa quien la mira o que se imaginan con ella.

    Ella tiene un cuerpo delicioso con un culote rico y unas pantorrillas deliciosas que con vestido le para la verga a cualquiera, con eso hemos fantaseado de lucir su cuerpo para que lo miren y la deseen.

    Es así que un día quedamos de hacerlo en la terraza de la casa para que la miraran los vecinos y eso nos pondría el morbo al 100 ya sea hombre o mujer no nos importa, ella se puso unos tacones de puta, andaba con hilo y algo encima que medio le tapaba, mientras subíamos a la terraza durante el transcurso ella caminaba en frente de mi modelándome bien rico que no aguantaba la verga la tenía demasiado parada al llegar arriba a la terraza, modelo como toda una puta no me importaba quien la mirara, ella se comenzó a masturbar y de seguro alguien la miro como se tocaba yo también me estaba tocando imaginando que alguien la miraba y que yo la tenía cerca y me lo podía comer cuando quisiera después de masturbarse ella, la pegue a la orilla de la terraza desnuda y me puse detrás de ella para meterle la verga todita para que miren como me puso a mi puta.

    Luego jugamos un rato de caminar de esquina a esquina y me la chupo en la otra esquina de la terraza luego nos venimos para el cuarto y mi esposa continuara el relato de como terminamos con la ventana abierta del cuarto.

    Dejen sus comentarios, por favor, gracias.

  • Sorpresa en el bus

    Sorpresa en el bus

    Todas las mañanas lo mismo el bus viene recargado y hay que armarse de paciencia para poder abordarlo y llegar en hora al trabajo. Pero hoy había un condimento que hacía de la situación algo caótico, el hecho era la lluvia, claro todos traían sus paraguas o lo que es peor el piloto, esto hacía que el pasaje esté más comprimido y por ende todos abarrotados, el ambiente húmedo hacía que el bus sea más incómodo, así estaba yo en el pasillo rodeado de pasajeros mujeres y hombres todos pegoteados que con el vaivén del colectivo nos rozabamos involuntariamente.

    El hecho es que tenía delante mi mujeres que se afirmaban a los pasamanos que por ser verano iban bastante ligeras de ropa, tanto así que no podía evitar encimarme a ellas, después de un buen rato no pude evitar tener una erección por sentir sus carnes rozando mi polla.

    En ese momento tomé conciencia de la situación y como entré prontamente en calentura me deje llevar por la situación y dejé que mi erección sea total, sobre todo cuando sentí que mi polla se alojaba directamente en la canaleta de una hermosa colita que tenía delante mío, el traqueteo del bus hacia que mis movimientos sean cada vez más osados y me recargada sobre ella, esperando que la señora reaccione de alguna manera se esto le molestaba, pero, eso no ocurrió es más me dio la sensación que le gustaba puesto que cada tanto se inclinaba como para ver por las ventanillas, ahí si ya di rienda suelta a mi lujuria y me afirmé apoyandole también mis piernas muy junto a las suyas, así estaba yo prendido como garrapata y nuestros cuerpos eran uno, mi poronga apuntaba para abajo, así que la sensación era única, y sentía como se metía entre su cola y las piernas bien cerraditas, yo me agachaba para sentir que la estaba culeando como dios manda, mientras en movimiento del bus era como sinfonía sexual para mí.

    Así transcurrió más de media hora de viaje. Yo estaba que volaba de lo caliente y feliz que me sentía, era sensación de poder total sobre esa hembra que se dejaba poronguear con gran placer para mi, mi mano derecha estaba agarrada del pasamanos del techo y la otra del asiento así que prácticamente la tenía abrazada, la señora no se podía deslizar pero cada tanto seguía agachándose cosa favorecia mi penetración, en ese momento decidí hacer algo más osado, fue que solté la mano del asiento y comencé a acariciar su cintura y elevando mi mano llegué a tocar la base del corpiño, todo esto esperando alguna reacción de la señora, cosa que no hizo, y ahí caí en cuenta del buen cuerpo que tenía, eran unas hermosísimas tetas y muy firmes, su cadera no era voluminosa pero tenía la forma de la guitarra criolla, tenía peinado lacio con flequillo estilo cleopatra, y era un poco más baja que yo así que sería de 170.

    Yo estaba que ya me venía después de haber franeleado tanto tiempo y ya me brotaba la leche, estaba todo mojado por el precum, así que pensé ya voy acabar, pero me iba a ensuciar todo, que momento! que hago? ahí tome la decisión de acabarle en el culo con la poronga afuera, pero corría riesgo de que me vean asi que abrí mi piloto e hice carpa con el, saqué mi poronga toda babosa y se la refregue por su cola, la puse apuntando directamente a donde estaría su hoyo, y empecé a puntuar despacito gozando cada instante, su pollera era bastante amplia y color oscuro así que se sentía como mi pija se metía entre sus nalgas, era una situación de gloria, cerré mis ojos y me deje llevar, era tan erótica la situación que estaba en las nubes, ni pensé en los pasajeros que me rodeaban, cada uno atendía su juego, ni tampoco en la mujer que estaba apoyando, solo era yo y mi calentura, ahí sentí que mi glande iba a explotar, sentí ese cosquilleo característico cuando vas acabar, yyy… me fui, que agradable sensación de éxtasis, mi pija expulsaba borbotones de leche espesa y olorosa, inundaba todo el bus con ese olor característico de la wasca 5 o 6 chorros de leche pintaron de blanco cremoso, todo el culo de esa hermosa dama, creo que nunca sabrá lo feliz que hizo a un pendejo de 20 años y que jamás la olvidará por el resto de su vida…

    Quiero aclararles que el relato es totalmente real y que hay detalles que después de tanto tiempo se me han olvidado, espero les guste si es así hágamelo saber y si no seguro es porque no soy buen escritor porque la situación fue la gloria para mi.

  • Del hombre que supo acariciarme con sus palabras

    Del hombre que supo acariciarme con sus palabras

    Tuve un alguien que quise unilateralmente aun siendo tan egoísta. Fuimos al swinger por invitación de él y decisión mía. Pese a saber que nunca antes lo había hecho, esperaba una conducta de experta -con un perfomance envidiable- que satisficiera su ego. Muy a su disgustada sorpresa, mi curiosidad (expresada) se enfocó más en conversar con otras parejas y ver, que en culear. En mi cabeza, todo lo que no fui capaz de hacer en público lo haríamos a solas. Estaba a mil. Mi conducta era casta pero la imaginación impúdica. Lejos estaba de sospechar que con la intención de “castigarme” informaría que no existía tal opción. Expresé enérgica mi sentir y me resolví a no tolerar nada más. Casi podía leer el titular “Murió buscando el sol bajo tierra”.

    Me saturé de sus limitaciones, de su exilio afectivo, de sentirme uno de los huecos sexuales ocasionales a su servicio. A su lado, el bienestar (hasta sexual) brillaba por su ausencia y el sufrimiento crecía como un cáncer. Me harté: su desinterés por mí, perforaba el alma. A pesar de una verdad tan contundente – la duda hizo su debut acompañada del temor- ¿Lo pensé bien? Sí. Alejarme era un acto de lealtad personal. Y, sobre el ayuno sexual por venir: creatividad y buen pulso. Debía ocuparme.

    Abrí el compu para estudiar y vi la notificación, era un premio académico a un hombre que nunca conocí, pese a interactuar por e-mail. Ni siquiera escuché su voz alguna vez, era joven, profesional, casado, vivía en otro continente y hasta trabajaba. Sus artículos contenían el e-mail y con la certeza de la distancia le escribí con cordialidad y decoro; respondió y tan sólo un mes después la sexualidad afloró:

    —Es un placer leerte y saber que mis palabras supieron acariciarte.

    —Elizabeth… Es un bonito nombre para susurrar al oído, o dejar escapar de entre los labios en el momento del clímax

    —Besos y lametones!

    —Un besito donde gustes

    Su estilo de redacción era sereno, elegante, colmado de una fina coquetería y sin embargo, directo. Jamás le confesé que tenía 18, quería jugar a los correos y con cada mensaje descubría un cosquilleo. La comunicación cesó. Pero, ahora lo leía de nuevo y empecé a preguntarme ¿Cómo sería de habernos conocido en esa época?, ¿Cómo saludaría?, ¿Cómo me comería? Mi loca imaginación voló.

    No veía su cara pero sí su cuerpo, debía medir 1,78 m, atlético, blanco, verga linda tamaño medio, no venosa y su aroma alterna entre Light Blue de Dolce & Gabbana y Allure Chanel. Me toma por el brazo, besa el lóbulo de la oreja y el cuello, pronuncia mi nombre dirigiéndose a mi centro, con morbo y acento erótico, le da un piquito por encima de la ropa, para finalmente subir y besar cada mejilla dejando expectantes mis labios. ¡Actúa tan normal!, que la nombre y salude con tanta seducción ¡me hipnotiza! Cada una de mis cavidades quieren premiarlo por eso.

    Iríamos directo a un hotel, la decencia no tendría cabida en su agenda. Sería una mañana fria, perfecta para una ducha tibia y en tanto el agua alcanzaba la temperatura deseada mi temor y las ganas harían su arribo. Entraría seguro, me daria un beso acariciando mi cabello con energía pero sin fuerza, de rodillas sumergiría su rostro en mi sexo, deslizando su lengua entre mis labios -al mismo tiempo que el agua caía placentera- sorbiendo el inflamado clítoris, saboreando y bebiendo tantos jugos como pueda destilar el tesoro entre mis piernas, comiéndome sin importar el tiempo ni el agua, con el único objetivo de recibir la recompensa de mi corrida en su boca. Mi cuerpo se retuerce y con profunda gentileza toma mi pierna para subirla en su hombro; todo vibra y mis espasmos me contraen, la magia recorre cada centímetro de mi cuerpo sin que medie tregua entre nosotros. ¡bendita sea su generosidad en el placer!

    Me alisto para su goce y le entrego el jabón para que lave mi espalda en tanto empino mis nalgas y las muevo en círculos para alterar con desenfreno la paz de su miembro y lograr la embestida que me lleve a su esperma. Consiente la espalda con sus jabonosas manos, llega a mis pequeñas tetas, retuerce mis pezones, baja lento por mi vientre escribiendo no se que hasta alcanzar mis pliegues y un pulgar inquieto osa penetrarme mientras besa mi cuello. Sube sin prisa y con apenas un murmullo escucho “amo tu culo”. Desciende. Separa mis nalgas mientras su lengua surca atrevida, recónditos lugares. Se detiene allí, a lamer donde el deseo se hace más rudo. Como un ritual estructurado, lo prepara para penetrarlo, rico, hondo y al ritmo que su verga lo requiera. Lo besa con tanto cariño que solo atino apoyarme en la pared.

    Estoy presa de sus atenciones, inmóvil esperando la embestida mientras arqueo mi espalda por el placer que se obtiene de tan loable función. Estoy completamente imbuida, sin control de mis pasiones, sin límites, sin restricciones ni mucho menos asco. Quiero saciarlo de mí y glorificar su cuerpo con el máximo placer. Besarlo, moverme a su amaño, verlo retorcer, chuparlo, dejarlo penetrar de nuevo y sentir el calor de su nuestras explosiones, dobles y ojalá triples.

    Mi cuerpo y mente aplauden en secreto con una sonrisa apenas dibujada y la revolución en mi cama, la alegría íntima que producen todas las escenas que mi mente diseña. Deseo que visite esta página. Sería lindo creer que puede leer esto y al reconocerse en sus letras frente al móvil, su mano acuda rauda y sin remedio al alivio de la dureza que lo acompaña.