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  • Yaja la putita amiga de mi novia

    Yaja la putita amiga de mi novia

    Salimos de la casa de mis abuelos con rumbo al cuarto que rentábamos con la idea de pasar juntos la noche. Yesica estaba feliz con nuestra primera experiencia en el sexo anal que realizamos con mi tía Rosario. Al entrar en el cuarto mi novia rodeó mi cuello con sus brazos y me atrajo a sus labios, la cargué y la recosté sobre la cama, nos quitamos la ropa despacio y una vez estando desnudos ella se subió en mí abriendo sus piernas a mis costados, quedando su panocha en el tronco de mi verga y se daba tallones sobre ella. Nos seguíamos besando y yo la tenía tomada de las nalgas, ella hizo movimientos para que sin usar las manos entrara mi verga en ella y lo consiguió, se la metió poco a poco y una vez dentro empezó un movimiento que estimulaba su clítoris con la base de mi pene mientras nos besábamos con mucho amor. Al poco rato se vino delicioso, sentí las contracciones de su vagina, parecía que me succionaba por dentro y apretaba sus nalgas. Luego de su orgasmo, posó su rostro sobre mi pecho, yo flexioné mis rodillas y teniéndola agarrada de las nalgas comencé un mete y saca de verga que la hacía gemir mientras yo amasaba ese hermoso par de nalgas. Al poco rato me vine dentro de ella, esperamos a que mi verga se pusiera flácida y saliera sola, luego de esto nos besamos, se recostó sobre uno de mis brazos y nos quedamos dormidos.

    Pensábamos que mi tía sería la tercera persona que estábamos buscando para realizar nuestras fantasías, pero ella solo venía de visita los domingos y casi siempre acompañada de su bebé y de Víctor, su esposo. Yesica y yo seguíamos igual de calientes que siempre, viendo películas porno mientras hacíamos el amor o recordando las veces que cogimos con su mamá y la relación anal que tuvimos con mi tía. Después de un tiempo, estar recordando esto ya no era suficiente, necesitábamos sentir la piel de alguien más y mi tía no tenía disponibilidad, así que algo se tenía que hacer y en eso Yesica era quien tomaba la decisión.

    En el salón de clases en el que estábamos el grupo de amigos de Yesica eran Yajaira, Maribel, Sara, Arturo, Alex y Juan. Con quienes compartía reuniones, tareas, salidas al cine y pláticas. Nos dábamos nuestro espacio y por eso yo tenía otras amistades dentro del mismo salón. Entre sus amigos Yajaira, era digamos la más puta del salón, pues desde el primer semestre ya se había cogido a la mayoría de los chavos del salón y a unos cuantos más de la escuela. En sus pláticas a veces les contaba a sus amigas detalles de sus relaciones con los chavos, por ello sabíamos el tamaño de verga de algunos, cómo cogían o qué les gustaba hacer en la cama. Con dichas pláticas, Yesica se excitaba al imaginar a su amiga en esas situaciones, así que empezó a pedirle más detalles sobre dichas relaciones, mientras que mi novia le contaba de nosotros, de lo que hacíamos al hacer el amor, claro sin contarle lo que hicimos con su mamá. Me contaba Yesica que se ponían muy calientes con sus pláticas.

    Les describimos a Yaja en aquellos años, ella es morena, de caderas anchas aunque con pocas nalgas, tiene piernas gruesas y largas, pechos de tamaño normal, ojos grandes y unos labios gruesos, labios de mamadora, decíamos Yesica y yo. Ya había decido mi novia que incluiríamos a su amiga a nuestras relaciones y como a nada le he dicho que no, ya estaba dado por hecho.

    Sucedió una noche que salimos a bailar a una discoteca, el ambiente estaba un poco aburrido, nuestras amistades bailaban con sus parejas, los que las tenían, y los que no, bailaban en grupo sobre la pista de baile. Yesica y Yaja se secreteaban hablando en sus oídos. Mi novia me pidió que pagara la cuenta para irnos, «Vamos a un motel», me dijo en el oído. Nos salimos y tomamos un taxi, pidiéndole que nos llevará al Brisas, el único motel en aquellos tiempos que había en nuestra ciudad. Ellas iban atras y yo a un lado del taxista, nadie decía nada, nos bajamos en la entrada y entramos a pie, pagamos un extra por ser tres personas y nos dieron el número de habitación, estábamos nerviosos con todo esto, Yaja no tanto, pues ya había estado ahí en otras ocasiones.

    Entrando al cuarto tomé de la cintura a mi novia dándole un beso mientras Yaja se recostó en medio de la cama. «Vengan, que no muerdo», nos dijo y fue Yesica la que se acercó primero, intercambiaron miradas y se dieron un beso en la boca, mi novia se quitó la blusa y el brasier, quedando sus tetas colgando sobre el rostro de Yaja, quien no tardó en llevarse sus pezones a la boca. Yo de pie, me quité la ropa y me recosté al otro costado de Yaja y entre mi novia y yo la desnudamos, tenía una mata pelos muy negros y eso a mí me encantaba. Contrastaba el color se la piel de ambas pues mientras Yesica es de piel clara, Yaja es de piel muy morena, era una visión muy hermosa tener a esas dos mujeres en la cama desnudas. Estando Yaja en medio, Yesica la besaba y yo chupaba sus tetas y luego ella hacia los mismo, mientras nuestros dedos urgaban dentro de su panocha, Yaja abría lo más que podía sus piernas para permitirnos yo meter mis dedos en su panocha y mi novia estimular su clítoris. Yaja gemía y gemía disfrutando nuestras caricias, mientras con su mano apretaba fuerte mi verga y subía y bajaba hasta que me dijo «Ya métemela por favor». Yo la acomodé de modo que Yesica quedó debajo de Yaja y a esta le levanté el culo poniéndola de a perrita, me puse un condón y se la dejé ir casi de un solo empujón, luego sacaba casi todo el tronco dejando la cabeza adentro y la volvía a meter de golpe, así estuve embistiendola por un rato «más fuerte, dale más duro, no pares», me decía Yaja. El golpeteo de mi vientre con sus nalgas se oía como un aplauso y le estaba dando duro, mientras mi novia se masturbaba debajo y recibía el impulso de mis metidas sobre el cuerpo de su amiga, chupando los pechos de Yaja y dedeándose, se oyó su gemido largo al tener un orgasmo intenso. Yaja también no tardó mucho en venirse y exhaustas quedaron una sobre la otra, recuperándose y yo metiendo mi verga más lento, tratando de prolongar más su orgasmo, sintiendo por un buen rato las contracciones dentro de su panocha. «¿Cambiamos?», le dijo Yaja a mi novia. Y sí, cambiaron de posición, ahora Yesica estaba de a perrita sobre su amiga, me quité el condón y de la misma forma por tan caliente que estaba mi novia se la metí casi de un solo golpe. Yaja levantaba su culo tratando de frotar su panocha con la de mi novia pero por la posición en qué estábamos era complicado. Nos pidió que la dejáramos acomodarse, paramos un poco y Yaja dejo una de sus piernas entre las nuestras y la otra la sacó de modo que Yesica la sostenía con su brazo, así Yaja encontró el modo de rozar sus panochas mientras yo penetraba a mi novia, Yaja recibía el golpeteo de mis huevos en sus nalgas y eso me excitaba mas, parecía que entre ella y yo penetrabamos al mismo tiempo a Yesica y luego de algunos minutos las dos se venían casi al mismo tiempo, mi novia trataba de frotar también más su clítoris con el de su amiga mientras yo le soltaba sus caderas para que pudiera moverse más fácil y rozar más sus panochas. Luego de sus orgasmos se fueron quedando quietas, yo seguía con mis embestidas dentro de la panocha de mi novia y al poco rato me vacié dentro de ella. Estábamos exhaustos los tres pero contentos.

    Antes de irnos Yesica me pidió que le diera otra vez a Yaja, a lo cual estuvo de acuerdo. Así boca arriba, me puse un condón y Yaja se montó sobre mí, inclinó un poco su cara para ver cómo desaparecía mi verga dentro de ella. «Todo esto te comes amiga», le preguntó a mi novia. Yesica sonriendo le contestó que sí. Yaja estuvo haciendo movimientos de adelante y atrás y subía y bajaba de mi verga mientras yo acariciaba sus pechos. Yesica estaba recostada a un lado de mí, observando el balanceo del cuerpo de su amiga quien después de un rato se volvió a venir, mientras Yesica y yo jalabamos sus duros pezones por la excitación al tener su orgasmo. Unos pezones muy oscuros pero hermosos.

    Ya iban a ser las 5 de la mañana, nos vestimos y salimos del motel, nos dirigimos a tomar el transporte para nuestras casas. Nos despedimos de beso en la mejilla, contentos y encantados. Y esperando que se repitiera, y vaya que se repitió siendo cada vez mejor y más rico.

  • La Beba, esposa pervertida, reprimida de sus deseos

    La Beba, esposa pervertida, reprimida de sus deseos

    Mi encuentro con la Beba 

    Un día como todos al abrir mi Facebook y veo una solicitud de amistad de “La Beba”, se me hizo algo extraño pero sin embargo la acepté, “La beba es una mujer de 36 años, casada con 3 hijos, aparentemente feliz en su matrimonio, tal y como la mayoría de matrimonios del mundo, físicamente está con unas pocas libras demás, debe ser a consecuencia de sus hijos, pero en sí no está para nada mal, es la típica mujer que de soltera era la hembra más buena del colegio, de universidad, del barrio y de todo lado, su cuerpo era más que de modelo de actriz porno, la típica ”buenota” nalgas en forma abundante y redonditas, piernas gruesas y torneadas, cintura finita y firme, y tetas normales y paraditas, a eso acompañada con su costumbre de siempre vestirse sexy despampanante, nunca vulgar, de tal forma que siempre paraba el tráfico..!

    Ahora entienden porque mi sorpresa a pesar de que éramos amigos no cercanos pero siempre hubo miradas de coqueteo de parte y parte sin haber llegado a nada más, entonces de inmediato le acepté y comenzamos a conversar de la vida de cada uno, yo me mantuve muy discreto y contar mi vida que ni siquiera le conté que estar deparado de mi esposa, la conversación fluyó y cuando nos dimos cuenta estabas tratando temas de intimidades y deseos de cada uno, ella me contó que vivía con su esposo y que la relación estaba súper mal en el sentido sexual, que ella es muy caliente que gustaba de tener sexo a cada momento, que gusta de tener sexo duro, y que tiene muchas fantasías sexuales del mundo liberal creativo – swinger, su mayor frustración es que el esposo no compartía nada de aquello, es más casi ni siquiera la cogía, y no estaba de acuerdo en cumplirle sus fantasías, ella quería tener sexo con dos o tres hombres a la vez, quería sentir la adrenalina de sentir dos penes al mismo tiempo, de sentir algo diferente a lo que tiene en su hogar sin serle infiel a su pareja, pero eso él no lo entendía y NO estaba dispuesto a cumplírselo, en fin la Beba ya se había resignado a que con su esposo no obtendría satisfacción en ese sentido.

    Seguimos conversando de cosas triviales variadas, le comenté de mis experiencias liberales que había tenido con parejas y chicas, entonces como dijo ella “somos el uno para el otro” compartíamos mutuamente los deseos y fantasías sexuales, pasaron los días con conversaciones normales y calientes el uno del otro, ella se interesaba mucho en los detalles de los tríos que yo había hecho, que le comenté que cosas nomás les habíamos hecho a la chica que había estado con dos, tres, cuatro hombres, la invité a una fiesta liberal, y le encantó la idea, pero las cosas se dificultaron debido a la responsabilidad de sus hijos y la distancia por la fiesta es en otra ciudad a 4 horas de viaje. Ella me invitó a vernos un rato para charlar y ver que podía pasar entre nosotros, hasta que un día nos vimos en un sitio publico algo discreto, en un costado oscuro de la calle, a unos escasos 10 metros de una pequeña tienda, llegué y ella ya estaba allí dentro de su carro, estacioné mi moto y entre al asiento del pasajero, ahí estaba ella “La Beba” con un vestido amarillo de tiras y corto por abajo, nos saludamos con un intenso beso, como despojando nuestras ganas de vernos y mis ganas que le había tenido desde hace unos 20 años jajaja, no saludamos y fue muy clara en decirme que ella conmigo buscaba “placer mucho placer”, yo asentí estar de acuerdo, en fin quien no quería darle placer a una mujer de ese calibre, nos volvimos a besar pero esta vez acaricié una de sus piernas, esa piel tan suave y firme, el olor de su perfume era espectacular, el beso se prolongó y mientras tanto yo acariciaba por dónde podía, sus senos porque no llevaba sostén, metí mi mano debajo de su vestido y acaricié su vagina por encima de la fina tela de su interior que de seguro era un hilo, de a poco fui sintiendo al calentura de nuestros cuerpos y mis dedos seguían sobre su vagina y empecé a sentir esa humedad caliente y mis dedos se deslizaron por un lado de su ropa interior hasta adentro de su vagina, allí los mantuve follando su vagina hasta que se terminó el beso. De inmediato me llevé los dedos a mi boca y tanto el sabor cómo el olor, eran deliciosamente indescriptibles, por ese día eso fue todo.

    En los días posteriores seguían las largas conversaciones y textos calientes, fotos, video llamadas, etc.

    Habíamos quedado de vernos, pero por circunstancias de nuestras responsabilidades, mi trabajo, los hijos de ella, el esposo, etc., no nos habíamos podido reunir a más de almorzar en un par de ocasiones. Tuvieron que pasar un par de meses hasta que por fin pudimos irnos a un motel. Ella me pasó recogiendo en su auto, al llegar al lugar dónde yo estaba, ella se bajó y yo me puse al volante, enseguida y busqué el motel más bonito de entre los más cercanos.

    Ella vestía un pantalón jeans negro ceñido al cuerpo, a pesar del color sus nalgas resaltaban la mirada de todo aquel que estaba cerca, una blusa blanca semi transparente escotada casi toda la espalda que fácilmente su apreciaba el sostén que hacía su trabajo con esas enormes tetas…

    Me encontraba ansioso por llegar al motel, no sé si ella también, pero apenas entramos y estuvimos en la cama ella se me abalanzó sobre mí, y nos fundimos en un largo beso, ella continuó con los besos y pasamos a caricias atrevidas, de inmediato nos estorbó la ropa, al tenerla completamente desnuda fue delicioso verla tan hermosa y sexy, sus tetas grandes levemente caídas por su tamaño pero eso no les quitaba belleza y sensualidad, su culo enorme y su vagina completamente depilada, ella empezó a chupármelo como una maestra desesperada, lo hizo por mucho tiempo que tuve que contenerme para no correrme en su boca, de allí se me subió y se clavó mi nepe de un solo golpe, su vagina estaba caliente y muy mojada por la excitación, mientras me cabalgaba sobre mi falo, me aruñaba y apretaba la espalda y de la excitación no sentía dolor, jajaja sino hasta el otro día, ahí se mantuvo cabalgándome hasta que llegó a su primer orgasmo, luego fue mi turno de beber esos jugos vaginales y chupar toda su vagina, culo y clítoris hasta hacerla correr nuevamente, en nuestra excitación se puso a mil, y en eso la Beba se puso en “4” y dijo “Métela por donde quieras, hálame el cabello y ahórcame”, resultó ser muy cachonda y pervertida en la cama, cosa que me encantó, en cada embestida gritaba que por momentos pensé que los trabajadores del motel nos llamarían la atención, favorablemente eso no pasó y seguimos hasta que ya no aguanté y sentí que me corría, la Beba se dio vuelta y lo pidió todo en la boca… sentía lo tirones en mi miembro mientras veía como los chorros le caían en la lengua, ella los saboreaba y cuando los chorros se acabaron me lo comenzó a chupar nuevamente de tal manera que mi nepe nunca dejó de estar erecto, ella me beso y me pasó un poco de mi semen a la boca, fue una cogida sensacional.

    Hasta ahora no la hemos repetido, pero mantenemos contacto, y en eso me ha contado que la relación con su esposo ha mejorado, aunque nuestras conversaciones calientes no se acaban.

  • Mi esposa y yo. El terapeuta sexual

    Mi esposa y yo. El terapeuta sexual

    ¿Amor no piensas que es mejor encontrar un especialista que pueda resolver nuestros pequeños problemas en la intimidad?

    Pregunta el marido Juan a su mujer Samantha, un poco apenado después de tener intentado hacerla llegar haciendo el amor, pero no conseguido.

    No se amor, esas cosas de doctores no se si funcionan mucho en estos casos, además está todo bien amor, no importa tú llegaste para mi esta bien así, y a mi me gusta igual. No tengas problemas amor.

    Si yo se amor, responde el marido, sé que te gusta igual, pero quiero que sea mejor para los dos. Quieres que intente procurar?

    No se amor si quieres responde Samantha, yo escuché que una amiga tenía una Dra. Que era más o menos buena.

    ¿Una Dra.? Dice Juan, bueno a mi me gustaría más un Dr. De repente me entiende mejor y nos ayuda más.

    Bueno amor, tú que sabes entonces, está bien si tú quieres, responde Samantha.

    En unos días Juan consigue una cita con un Dr. Que fue recomendado por un colega de trabajo y fueron a su primera cita.

    Entran en el consultorio y el Dr. Felipe los saluda y los invita a entrar.

    ¿Buenos días cómo están todo bien? Dice el Dr.

    Buenos días Dr. Cómo está gracias por nos atender, responde Juan.

    Buenos días Dr., responde Samantha.

    Se sientan en una sala donde están unos muelles, uno largo como para tres personas y dos sencillos para una persona. En el medio solo hay una alfombra. El Dr. Se sienta en uno de los muelles sencillos y Juan y Samantha en el mueble más largo. Están como de lado en L. Samantha en el rincón más próximo del Dr. Y Juan a su lado.

    Juan venía vestido muy formal con traje y corbata azul y Samantha venía con un top blanco y unos jeans elásticos que realzaban su cuerpo y piernas y unos zapatos de tacones rojos. El Dr. Vestía muy informal con un mono de deporte y una T-shirt.

    Miren me disculpen, pero yo me siento mejor vestido de forma informal es mejor para mi y para los clientes o pacientes, dice el Dr. Felipe. Me disculpen hablar en pacientes, pero hay que superar ese tabú, hay un problema y hay que resolverlo, es eso que quiero que coloquen en su cabeza. Solo así podemos avanzar y superar los problemas, dice el Dr. Felipe.

    Claro que si Dr., dice Juan, es así que lo vemos también. ¿Queremos solucionar esta situación, no es Samantha? Pregunta Juan.

    Si, bueno es eso, es un poco fuerte decir pacientes porque no tenemos nada. Y bueno nos gustamos mucho y todo son solo algunas cosas pequeñas nada más. Vine en serio porque Juan insistió porque pienso que es algo muy sencillo y podemos resolver fácilmente, dice Samantha.

    Ah bueno Samantha, dice el Dr. Felipe, veo qué hay algo a impedir aún que se suelte y que asuma qué hay un problema, pero es normal, es normal eso y es normal sentirse un poco restringida. No es una situación normal venir acá y hablar con un extraño de situaciones íntimas. Pero vamos a ver cómo es que podemos ayudar en eso, en final es para que estén confortables y tranquilos. Nada vamos a hablar o hacer que no sea para ayudar y que estén confortables y tranquilos puedes estar segura Samantha.

    Esta bien Dr. Gracias por su entendimiento. De verdad es un poco incómodo, pero de repente como usted dice podemos ir viendo cómo va. También voy a intentar fue eso que dice a Juan.

    Si amor, habla Juan, vamos a ver que podemos hacer para ayudar en esto.

    Bueno vamos a empezar entonces, dice el Dr.

    ¿Quien empieza? ¿Porque están acá?

    Y Juan empieza a hablar.

    Bueno Dr. Es mejor que yo explique. Sabe es qué hay un sentimiento en nuestra relación de que as veces no es equilibrada.

    Bueno amor, yo no tengo ese sentimiento, sabes de eso si? Dice Samantha.

    Si yo se amor igual tenemos de hablar de eso porque pasa. Dice Juan.

    El Dr. Le pregunta a Juan, ¿Cómo no es equilibrada? Explícate mejor por favor.

    Sabe que as veces cuando hacemos el amor o estamos para hacer el amor pasa que yo no consigo excitarme completamente o as veces también cuando consigo llego al orgasmo primero que Samantha y después ella no lo atinge. Eso me causa a mi alguna incomodidad.

    Sabe Dr., dice Samantha, que eso es solo as veces, y yo tengo igual placer y estoy bien.

    Si Samantha, veo que se gustan bastante, y es por eso que Juan se siente así y también es por eso que tú, ¿puedo tratarlos por tu sí?

    Si Dr. Claro. Responden Juan y Samantha.

    Es también por eso que tú Samantha tienes ese sentimiento para que protejas a Juan. ¿Pero tienes que pensar que el no quiere ser protegido de eso quiere estar conforme con él y contigo y es mejor aceptar para se ayudaren los dos, entiendes?

    Si Dr. Más o menos, pienso que si, responde Samanta.

    Es eso mismo Dr., quiero poder resolver y que ella pueda decir lo que realmente hace falta de ella para poder resolver. Para que yo vea lo que hace falta de mí parte para resolver también.

    Bueno ya estoy entendiendo el asunto que vos ha traído acá.

    Para continuar voy a necesitar de saber algo más de vuestra vida actual y también pasada porque solo así podemos tener la perspectiva completa y encontrar la mejor solución al problema. ¿Esta bien?

    Voy a empezar por Juan que está en este momento más confortable con el proceso.

    ¿Usted considera su mujer atractiva y bonita?

    Si Dr. Claro que si. Muy atractiva y bonita.

    ¿Juan piensas que es solo tu opinión o que realmente es atractiva y bonita?

    Pienso que realmente es atractiva y bonita para cualquier persona que vea y tenga ojos.

    ¿por que lo dices?

    ¿Porque bueno usted no ve? Es muy atractiva y bonita, rubia, flaca, es una modelo. Mis amigos siempre dicen que es bonita. Usted lo puede ver también.

    Si Juan claro que si lo puedo ver que es realmente una mujer muy bonita y atractiva. Solo era para preguntar y llevar una orden en las preguntas. Tranquilo, respira profundo. Pasamos adelante.

    ¿Que parte del cuerpo te gusta más de Samantha?

    Me gustan sus piernas y su cara linda.

    Oh, Juan, dice apenada Samantha.

    ¡Esta bien, muy bien! ¿Y tienes alguna fantasía?

    Bueno fantasía, no se, pienso que me gustaría de verla usar esas lingeries provocantes. Pienso que a ella todo le queda bien.

    Oh Juan, porque dices eso?! Samantha apenada otra vez.

    Tranquila Samantha estamos a hablar abiertamente. No hay problema ninguno en su marido le decir que le gustaba de verla en una lingerie. Además estoy de acuerdo con él, a ti todo debe quedar bien seguramente!

    Se hizo un silencio de algunos segundos…

    Bueno te gusta ver la lingerie en mujeres bonitas y atractivas, si Juan?

    Si me gusta

    No tiene nada de malo Juan y Samantha, la mayoría de los hombres le gusta también. ¡A mi también para dar el ejemplo! Tranquilo Juan.

    Juan ahora dime otra cosa, tuviste mas mujeres antes de Samantha, ¿como cuantas y cómo te fue?

    Bueno Samantha sabe que tuve dos novias antes de ella.

    ¿Solo dos novias antes?

    Si dos novias. Me fue normal pienso

    ¿Y tenías algún problema?

    No se, as veces también. Pero pienso que por eso puede ser que también terminásemos, no se…

    Ah entonces piensas que puede volver a pasar, por este problema terminar con Samantha?

    Si, responde Juan con la cabeza abajo.

    Oh, amor, no pienses en eso.

    Esta bien, entonces la cuestión no es Samantha podemos concluir. Tenemos de ver qué es entonces.

    ¿En la relación íntima hay algo que querías hacer, pero no lo haces por alguna razón?

    Bueno Dr. No se, tal vez algunas cosas…

    Dime Juan cómo si no estuviera acá Samantha. ¿Que cosas te excitan cuando ves una película? Normalmente son esas que quieres más hacer.

    Bueno de esa forma, no se Dr., de repente el sexo anal, y también as veces en el sexo oral poder terminar. Dice Juan un poco apenado.

    Samantha mira al piso medio apenada también.

    Tranquilo Juan y Samantha también son solo cosas reales y sentimientos que uno tiene que explorar.

    ¿Entonces no hicieron ninguna vez sexo anal o terminaste en la boca de Samantha es eso?

    No Dr. Nunca lo hicimos.

    ¿Pero fantasías con eso?

    Si, as veces si.

    Ya estamos avanzando. Están viendo no es difícil, estén tranquilos, respiren profundo. Solo eso y imaginen que están solos y escuchan mi voz solamente.

    Bueno ahora la vez de Samantha. ¿Si?

    Samantha no dice nada solo mueve la cabeza en aprobación.

    Samantha igual piensas que tu marido es atractivo?

    Si pienso que es atractivo.

    ¿Y por qué?

    Porque si pienso y no tiene que ver si es bonito o no. As veces las personas son atractivas por dentro.

    ¿Pero piensas que tu marido es atractivo por dentro solo o por afuera también?

    Es atractivo siempre.

    Esta bien. ¿Y que parte del cuerpo te gusta más?

    Me gustan sus ojos.

    ¿Esta bien pero sexualmente?

    Bueno no sé Dr. Me gusta todo pienso…dice Samantha apenada.

    Esta bien Samantha estamos a ir bien tranquila.

    El Dr. Le coloca la mano en la rodilla un poco encima del muslo y le dice calma.

    Samantha se queda un poco apenada con la situación y mira para el piso.

    Si está bien Dr., solo estoy un poco nerviosa.

    Tranquilla está todo bien es todo por ayudar. Respira tranquila.

    ¿Ahora dime cuantas relaciones has tenido? ¿Cómo te fue antes de Juan?

    Normal, pienso que normal.

    Samantha tienes que confiar que todo va a pasar bien.

    ¿Si Samantha sin problema vamos a continuar sí? Dice Juan para intentar calmar a Samantha.

    No se amor, responde Samantha con algunas dudas.

    Bueno está bien vamos a dejarlo así por hoy esta bien? Les fue muy bien todo tranquilos.

    Juan y Samantha salen del consultorio y van a casa.

    En final del día Juan le dice:

    Samantha de verdad vamos a hacerlo amor, no tengas miedo, habla de todo de verdad, yo te quiero mucho así que vamos a resolver la situación.

    ¿Seguro amor que es el mejor? No se de repente me pregunta cosas muy íntimas y no sé si es bueno hablar de eso y del pasado y de fantasías con el Dr. ¿Porque no lo resolvemos entre nosotros?

    Tranquila amor, eso es como él dijo, no es con él es con nosotros para resolver lo de nosotros y para eso tenemos de ser sinceros y poder llegar donde queremos en el fondo entiendes?

    Están bien amor yo hago lo que tú quieras.

    Si amor, es lo mejor y no tengas miedo de hablar todo con sinceridad sabes que te amo y quiero lo mejor para nosotros en el futuro

    Esta bien amor, responde Samantha para satisfacer a Juan.

    El día siguiente Juan y Samantha fueron nuevamente a una consulta con Dr.

    Hola, ¿cómo están hoy? ¿Tranquilos?

    Todo bien Dr. Estamos bien, Gracias y queremos continuar, responde Juan.

    Buenos días Dr. Si podemos continuar. De verdad. Samantha intentando seguir la voluntad del marido.

    Esta bien entonces vamos a sentarnos.

    Juan igual estaba de traje con una camisa blanca y Samantha estaba con un vestido colorido curto por el muslo y unos sandalias de tacones.

    El Dr. Estaba igual con un mono gris y una T-shirt de esta vez color de rosa.

    Se sientan igual que la primera vez Juan y Samantha en el mueble grande, Samantha en el lado más próximo del mueble donde se sienta el Dr de lado.

    Entonces empezamos sí?

    Samantha cuéntanos entonces algo de tu vida sexual. Veamos empezando por lo que dijo Juan. ¿Ya alguna vez has practicado sexo anal?

    Samantha hace una pausa y suspira.

    Tranquila Samantha es para ayudar. Son cosas del pasado que ayudarán en el presente y futuro. Olvida las ideas, olvida donde estás y libértate.

    Bueno, está bien Dr.

    … Si ya he hecho, responde Samantha apenada.

    Ok, avanzamos entonces, vez que no es nada malo. ¿Tranquila Juan también está tranquilo si Juan?

    Si también. Claro que si, quiero el mejor, responde Juan.

    Se miran los dos Juan y Samantha.

    Tranquila amor, en serio, intenta calmar Juan a Samantha.

    Esta bien amor.

    ¿Y dime Samantha te gusto?

    Samantha hace otra pausa.

    Si bueno as veces…

    ¿Cuándo te gusto más? ¿Y con quien? Cuéntanos un poco más.

    Samantha mira a Juan y empieza a contar.

    Bueno una vez con un amigo de un ex novio.

    Un amigo de un exnovio?

    Si bueno tenia ido pasar unos días con mi novio a su casa. Un día yo estaba en el baño desnuda y él entró. Una cosa llevo a la otra y en un momento me agarró desprevenida y me lo metió.

    ¿Te lo metió por el culo Samantha?

    Si por el culo Dr.

    ¿y te gusto?

    En principio menos, pero después si. Samantha mira abajo apenada.

    Y llegaste?

    Mmm… Si.

    Samantha muy apenada responde a las preguntas que piensa son demasiado intimas.

    Esta bien, muy bien mismo Samantha, estamos a avanzar, te das cuenta de que no es difícil.

    Y dicho eso, el Dr. Le vuelve a dar una palmadita en la pierna derecha de esta vez directamente en la piel porque el vestido de Samantha que le daba por el medio del muslo. Además, dejó su mano acariciando como por unos cinco segundos.

    Esta todo bien. Vamos muy bien hasta ahora.

    ¿Y dime otra cosa aún en las fantasías de Juan, ya hiciste sexo oral y dejaste que terminase mientras lo hacías?

    Samantha mira a Juan y él le di con la cabeza que no hay problema.

    Si.

    Responde Samantha muy bajito y mirando al piso.

    Ah sí?!… ahí está Juan tus fantasías pueden ser concretadas.

    ¿Y cómo lo hiciste? ¿Te gusto? Tragas el semen?

    Normal pienso yo, me gusto si en esos momentos. En algunos momentos… Samantha respondiendo muy apenada.

    En algunos momentos que Samantha?

    En algunas veces trague el semen.

    Ah esta bien. ¿Entonces fue más de una vez? ¿En varios momentos? ¿Es práctica que te gustaba?

    Si algunas veces. Bueno me gustaba de complacer y si le gustaba al hombre también.

    Esta bien Samantha estamos bien, vamos muy bien. ¿Deja ver entonces te gusta llevar por el culo y mamar una verga hasta que se venga en tu boca? Disculpen, te gusta el sexo anal y que en el sexo oral el hombre termine mientras haces sexo oral.

    Me disculpen es que as veces es mejor hablar con menos tecnicismos porque estas con libertad y las personas se identifican más. ¿No se lo que prefieren ustedes?

    Lo que usted decida que es el mejor, dice Juan.

    Samantha también es igual para ti?

    Si, también Dr. Igual como dije Juan.

    Esta bien entonces avanzamos muy bien. Gracias por la confianza

    ¿Entonces te excita llevar por el culo y mamar vergas hasta que te lleguen en la boca, si Samantha?

    Samantha mira a Juan y medio apenada responde que si.

    Samantha es bueno que lo digas para que salga de adentro, no tengas problemas en expresar lo que sientes. Es para eso que ustedes están acá. Di lo que sientes.

    Si bueno Dr. Me excita llevar por el culo y si me gusta mamar unas vergas hasta que lleguen en mi boca.

    Te das cuenta de que no es tan difícil Samantha. Y Juan te esta siempre apoyando además es su fantasía.

    Si amor tranquila. Dice Juan.

    ¡Con una mujer así de linda cualquiera estaría excitado en comerle el culo y acabar en tu boca de verdad eres muy afortunado Juan! Comenta el Dr.

    No se que decir, gracias supongo. Responde Juan.

    Samantha muy apenada y roja.

    Y el Dr. Vuelve a poner a mano en el muslo de Samantha y de esta vez se queda acariciando por algún tiempo y casi que en una vez sube un poco más el vestido de Samantha. Casi imperceptible pero solo subió un poco.

    Samantha se quedó sin mover y todos pensando que era solo un conforto.

    Esta bien vamos bien. Avanza el Dr.

    Solo una cosa Samantha, veo que tienes experiencia, ¿puedes decirme con cuantos hombres te has acostado?

    Con algunos…

    Pero un número más o menos, habla sin miedos o recriminaciones.

    No se Dr. Con algunos…

    ¿Pero algunos cuantos? 5?

    Más…

    Más de 10?

    Más…

    Más de 10? ¿Bueno más de 20?

    Samantha mira para Juan y apenada le dice: si amor, si fueron varios no me acuerdo o llevo la cuenta pero si más de 20.

    Esta bien Samantha. Tranquila estamos para nos liberar de eso todo.

    Tienes experiencia en el sexo entonces. Cómo fue en la universidad o pasó simplemente?

    Si en la universidad teníamos varias fiestas. Y en ese momento yo era muy fiestera y estaba siempre con mis amigas. Una cosa llevaba al otra y bueno eran muchos fines de semana.

    Además, después como sabe, estuve también a trabajar como modelo y en ese ramo as veces uno tiene que ir a muchas fiestas también, dije samantha apenada continuando a mirar para bajo.

    Si Samantha, nosotros sabemos cómo es. Pero ya pasó es pasado. Tranquila si no hablamos pareciera que nunca se queda atrás. Respira tranquila, estás sola acá en esta sala.

    Vamos primero a la parte de las fiestas en la universidad.

    ¿Muchas fiestas? Cuéntanos si lo hiciste con tus amigas? ¿O varias o varios amigos?

    Esto fue hace más de cinco años y muchas veces estaba un poco tomada, pero si ya lo he hecho con amigas con varias, y también con varios…

    Con varios? ¿Cómo al mismo tiempo?

    Si… es que era todo muy loco… Me disculpa amor nunca te he contado porque era una niña y tenía unas amigas muy locas también.

    Juan no dice nada solo le agarra la mano.

    ¿Pero cuéntanos un poco de cómo era eso de varios? Una situación. No te olvides en llamar las cosas por el nombre más directo sin prejuicios. Nadie esta para te juzgar solo estamos acá para vos ayudar a mejorar su vida sexual y a libertar sus almas.

    Bueno, no se, en una vez en una fiesta en casa de unos amigos de mi novio había una piscina y un jacuzzi.

    … y no se si es bueno recordar esas cosas locas Juan, ya paso algún tiempo.

    Samantha no te preocupes es el pasado y si el Dr. Dice que ayuda vamos a confiar en el. Tranquila. Responde Juan para intentar calmar a su esposa.

    Esta bien amor, solo nunca había hablado de ese tiempo y no quiero que me mires distinto.

    No voy a mirar distinto amor. Es solo algo del pasado que puede resolver el futuro. Tranquila amor, sabes que te amo mucho.

    Si, es así Samantha – Interrumpe el Dr. – As veces hace bien uno se liberar. Tranquila es parte del pasado que puede resolver el futuro. Nada más, sirve para entender el escenario completo y poder resolver.

    Piensa que no está nadie acá, solo tú y las paredes.

    Tranquila y con palabras sencillas vulgares nada formal, libérate de prejuicios.

    Esta bien voy a intentarlo. Voy a intentarlo amor como hablamos ayer.

    Bueno estábamos en una fiesta en una casa de un amigo de mi novio. Había mucho alcohol y también alguna marihuana. En un momento estábamos mi novio y yo en el jacuzzi y estábamos besando y tocando y también estaban en el jacuzzi más dos amigos de mi novio y una amiga mas.

    Uno de los amigos de mi novio dijo: ¿que bien esta esta fiesta hemm? Y este jacuzzi también. ¡Nunca tenía estado en uno y vos digo que estas burbujas y la temperatura del agua me la está poniendo “dura”!

    Nos miramos todos y nos reímos. Mi amiga que estaba de lado de él le dijo que le mostrara.

    Y el le pego en su mano y la llevo debajo de agua en medio de sus piernas.

    Ella dijo: ¡uaau, si está dura!

    Y el: si, te lo dije y lo puedes sentir mejor. Y en esto se ve que hace un movimiento para sacar los shorts debajo de agua y le coloca la mano de mi amiga nuevamente debajo de agua en medio de sus piernas.

    Mi amiga: ¡sí, guau… dura mismo y grande!…

    Mi novio en ese momento dijo que también estaba con ella dura y me coloco la mano en su verga después de retirar también sus shorts.

    Yo le seguí la fiesta porque estaba tomada y dije: ¡si también muy dura! Uauu!

    Así que ahí estaba mi amiga a continuar a masturbar la verga del chico por debajo de agua y yo también a mi novio.

    Al mismo tiempo el tercero chico sacó sus shorts también y empezó a masturbarse debajo de agua y mi amiga le digo que se acercara para ella verificar cómo estaba el también. Así que ahí estaba ella con un chico de cada lado.

    Mi amiga: Samantha vamos hacer un campeonato!?? ¡Tenemos la oportunidad de ver quien la tiene más dura y la más grande! Sí?!… me dejas ver la de tu novio?

    ¡Y yo mire a mi novio, el se estaba riendo así que dice que si claro! Vamos a ese campeonato! De las vergas duras y grandes!!!… jajajaja.

    Mi amiga se acercó de mi novio de otro lado opuesto a lo que yo estaba y coloco su mano por arriba de la mía debajo de agua y empezó a sentir la verga de mi novio.

    Mi amiga: ¡uff… esta esta bien buena también, siempre quise sentir como era esta verga! Y tú Samantha cómo vas a comparar?! ¡Porque no vas para allá un ratico y verificas para poderes votar! Que dices?

    Miro a mi novio y el estaba aún sonriendo. ¡Estábamos tomados así que me levante y me coloque en medio de los dos chicos, baje mis manos abajo de agua y empecé a tocarles en sus vergas! Uffff estaban mismo duras y uno de ellos la tenía grande!! Más grande y gruesa que la de mi novio, ¡¡y el ya la tenía grande!!

    No dije nada solo me quedé masturbándolos debajo de agua y mirando a mi novio. El se veía que estaba bien también con mi amiga a masturbarlo.

    Mi amiga: ¡¡¡ah estás viendo!! Así ya conseguimos comparar!! Son buenas no!?

    ¡¿Y será que aún se quedan más grandes y duras?! ¿Y si hiciéramos una lap dance? ¿Te gustaría? Preguntó mi amiga a mi novio…

    Mi novio le dice que si con la cabeza, ella me miró y de seguida se coloca sentada encima de el se moviendo bailando en su regazo.

    Mi amiga: ¿vas a experimentar Samantha? Pienso que se quedan más duras aún! La de tu novio esta quedando muy dura entre mis nalgas!… jajajaaja

    Yo miro a mi novio el está disfrutando y sigo la corriente y me siento sobre uno de los chicos de al lado La podía sentir dura contra mis nalgas. Uff y le movía hasta que el chico gemía de placer. Al igual el otro chico agarraba mi mano para que le tocara su verga, pero me estiraba y casi que as veces la puntica de la verga salía del agua. Estábamos mismo muy calientes.

    ¡¡Después cambié y fue para el otro chico me moviendo igual, este tenía la verga más grande y gruesa de los tres!!

    La estaba frotando en mis nalgas y en momentos saltaba para delante y el chico ponía la mano y la presionaba contra mi cuquita. Uff, estábamos calientes. Al igual el otro chico se estiraba para que mi mano agarrara su verga pero estaba demasiado excitada así que más aún su verga salía de la agua y se veía mi mano a masturbarlo para arriba y para bajo y después entraba en el agua de nuevo.

    En un momento el chico al cual bailaba alejo mi pantis del traje de baño y apuntó la cabeza de su verga y me la metió despacio despacio, pero toda a dentro! ufff, me continué moviendo pero ahora no conseguía dejar de gemir! Era muy grande y gruesa! ¡No podía creer que estaba montando otra verga en frente a mi novio!

    Mientras tanto mi novio y mi amiga también se estaban acercando sus caras y casi se besaban. ¡También estaban excitados! No sé si también estaban cogiendo en ese momento…

    ¡En un momento el chico que me estaba cogiendo me levanto y me coloco de cuatro y me continúo dando ahora a la vista de todos en el jacuzzi y de los otros invitados de la fiesta! El otro chico también se paro salió del agua y me agarró la cabeza y me metió su verga entera en mi boca! ¡¡Estaba cogiendo en frente de todos como una puta!!… y no conseguía parar por tan bueno que estaba a ser. Me preocupó un segundo mi novio pero vi que mi amiga le estaba mamando la verga así que me deje ir completamente. ¡Bueno esa noche continuo con varias cosas más, fue muy loca!

    Esta bien Samantha. Estamos avanzando. Dice el Dr.

    Y dime una cosa Samantha y también te dieron por el culo en esa vez?

    Si también me la metieron en el culo, el de la verga grande y después mi novio también.

    Esta bien Samantha. ¿Y cómo llegaron ellos?

    Bien, no me acuerdo bien pero mi novio llego en mi culo y los otros dos en mi cara.

    Ah esta bien. ¿También te gusta que te lleguen en tu carita?

    Bueno… si as veces…

    ¿Como as veces?

    Dr. Lo sabe…cuando la tienen grande me gusta más.

    Ah cuando la tienen grande, la verga grande es eso?

    ¿Y te gustan las vergas grandes?

    Si, me gustaban Dr.

    ¡¿Te gustaban?! Otra cosa como ves el pene de Juan?

    Bueno si es bueno.

    ¿Es bueno, pero para ti es grande o como?

    No se Dr. Es normal pienso… y esta bien así.

    En serio amor está bien, así como lo tienes me gusta mucho.

    Este bien amor, dice Juan.

    Esta bien Samantha.

    Vamos avanzando entonces. ¿Dime algo alguna vez lo tuviste que hacer en troca de algo de alguno favor?

    Digo esto por seres una mujer bonita bien parecida con un cuerpo espectacular, unas piernas largas (y coloca de nuevo sus manos en el muslo de Samantha casi levantando de nuevo un poco el vestido más arriba… y acaricia durante unos segundos…)

    Bueno Dr., no se as veces paso, en la universidad y también en el trabajo de modelo.

    Cuéntanos por favor solo dos situaciones para tener una idea.

    Bueno un profesor de historia de la universidad una vez, tenía ido hacer una prueba oral para poder pasar la materia porque tenía tenido una mala nota y estaba solo en su oficina sentada a responder a las preguntas y de repente el se paró dio la vuelta al escritorio se paró a mi lado de pie, abrió sus pantalones y sacó su verga para fuera. Me quede sorprendida y le pregunto cómo podía hacer eso. Me dijo que ya tenía escuchado que yo la mamaba al profesor de teatro para pasar la materia así que ahora era su vez.

    No se cómo se enteró el de eso, pero empezó a masturbarse en frente de mi a centímetros de mi cara y a decir que o la mamaba o nunca iba a terminar esa materia.

    Bueno, abrí la boca y el la metió y la mamé hasta que se vino en mi boca.

    Pase la materia y nunca más lo he visto.

    Esta bien. Bueno debe ser mismo difícil para una mujer linda como tú.

    ¿Y eso de que la mamabas al profesor de teatro? ¿Fue así por lo mismo?

    No fue bien así porque a él si me gusto.

    Te gusto el profesor de teatro? ¿Por qué?

    Todo empezó porque en un día estábamos a cambiar de ropa y en determinado momento estábamos solo en camarín el profesor y yo estaba poniendo un vestido por arriba, estaba de pantis y sostén y el de repente tenía que vestir unos pantalones, pero cuando los saco no tenia shorts por abajo así que se quedó desnudo en mi frente. Y estaba también con ella parada! Me dijo que lo disculpara que era porque yo estaba de lencería y que era bonita. ¡El camarín era tan pequeño que nos moviendo su verga rozo mi culito y después mi mano y cuando yo me senté para sacar los zapatos el se aproximó de mi cara con su verga y era tan grande y gruesa! Se quedó así un momento, yo no resistí y le toqué con la mano. Estaba muy excitada también porque él era muy apuesto y musculoso y bueno empecé mamando su verga grande que mal me cabía en la boca. Fue así supongo que empezó.

    De ahí viene la historia del otro profesor.

    Ah ok pero de este profesor te gustaba? ¿Pasó algo más con el?

    Si me gustaba. Si pasó varias veces después hasta que el se fue.

    ¿y que hacías con el? ¿Y donde?

    En cualquier lugar de la escuela, en su oficina, en los baños, en la biblioteca en la noche y hacíamos todo. Me daba por donde él quisiera, por la cuquita de cuatro por el culo, siempre que estábamos juntos me reventaba por todos lados.

    ¿te reventaba por todos los huecos Samantha y te gustaba así?

    Si me gustaba que me reventase por todos los huecos.

    Parece que avanzamos mucho hoy Samantha contigo y ya teníamos avanzado con Juan también.

    Y se despiden para la próxima sesión del día siguiente.

    Cuando se paran Juan y Samantha se dan cuenta que por debajo del mono que el Dr. Tiene vestido el tiene una erección y por los vistos grande.

    Ah esto!?… es perfectamente normal uno no puede contrariar la naturaleza hace mal a uno y a los que tiene al redor. As veces estás sesiones son altamente gráficas y uno es solo una persona igual con sentimientos y fantasías como todos. Cómo ustedes. Soy como ustedes, pero tengo algo que puede ayudar y por eso estamos acá. Pero hay que ser natural.

    Escuchar algunas de las experiencias de Samantha es sinceramente además de una experiencia profesional un momento en que uno no puede dejar de estar excitado. Una mujer bella así hablando de sexo para mí es normal ser excitante. ¿No vos parece?

    Bien que he traído mi mono. Sino estaba muy apretado y sería poco confortable.

    Dr. Es poco convencional pero bueno cómo dice hay que ser natural y intentar resolver con sinceridad arriba de todo. Dice Juan.

    Samantha no dice nada y se queda mirando para el bulto mientras estira la mano, y cuando va a dar un beso en la cara del Dr. Siente el bulto tocando su ventre.

    En casa Samantha le pregunta a Juan cómo le fue. Y él le dice que bueno le parece que iban bien, de forma poco convencional pero que iba todo bien.

    Samanta dice que se está confortable con el avance y Juan le dice que tranquila hay que ser natural estar abiertos a todo el procedimiento de tratamiento para poder mejorar. Que tranquila y que mañana respirara profundo y fuera en la corriente sin pensar mucho porque el Dr. Tiene un propósito y es recomendado por sus amigos y que resultó varias veces.

    Samantha le dice que está bien va a intentar seguir la corriente, que hace de todo por el.

    En el tercer día van Juan de nuevo de traje y corbata de esta vez y Samantha de esta vez con un top muy ajustado a sus senos y. Una minifalda negra y unos tacones rojos nuevamente.

    El Dr. Los saludo, pero de esta vez estaba más formal con unos pantalones de vestir y una camisa.

    ¿Cómo están? ¿Bien? ¿Cómo pasaron la noche?

    Bien Dr., ansiosos por poder avanzar en nuestro problema.

    Muy bien Dr. Un poco más creyente, dice Samantha.

    Que bueno que están bien y Samantha está más entregada a este procedimiento.

    Hoy vamos a intentar algo distinto pero que en vuestro caso pienso que va a resultar.

    Invite a dos modelos que trabajan con nosotros Luis y Vanessa. Ellos as veces funcionan como estímulo visual y extrasensorial para que la pareja se identifique con su realidad.

    Les presento Luis y Vanessa.

    Luis era un hombre joven alto flaco y bien parecido y Vanessa también alta flaca y bonita.

    Bueno primero vamos a Juan. Me decías hace dos días que te gustaría de ver Samantha en una lingerie posando o bailando. Eso te excitaba. ¿Es cierto?

    Si es cierto, responde Juan.

    Primero vamos a pedir a Vanessa y a Luis que se van a cambiar para algo más confortable y sexy.

    Luis y Vanessa se fueron a cambiar y salieron.

    Luis tenía solo unos shorts pegados y Vanessa tenía una lingerie con unos pantis muy sexys, unas medias con unas ligas tacones y un sostén de rienda.

    Acá están. Vanessa modela un poco para que te veamos. ¿Que te parece Juan?

    Bien, si Dr.

    ¿Y Vanessa puedes desfilar un poco y bailar provocante como fantasía Juan?

    Y Vanessa empezó desfilando junto a Juan y después a bailar lentamente y sexy junto a Juan, después pasó para Luis y empezaron a bailar juntos. En determinado momento se veía que el bulto de Luis estaba cada vez más grande.

    ¿Ves Juan? Es normal, Luis como modelo no puede controlar ni es bueno que se controle.

    ¡Muy bien Vanessa conseguiste ponerlo parado!

    ¿Y tú Juan también lo tienes duro?

    Bueno, no… es una situación normalmente excitante. Más o menos.

    Tranquilo es normal hasta ahora todo normal hay que poner estas situaciones para desmitificar que esto es normal.

    Vanessa y Luis cómo a ustedes le gusta más de hacer sexo?

    Vanessa: ¡¡¡de cuatro!!!

    Luis: me gusta que me mamen la verga de pie.

    Están viendo que las fantasías son diferentes de cada uno y eso es bueno es diversidad.

    Nos muestren cuál es su posición favorita

    Y los modelos se posicionaron, primero Vanessa de cuatro y Luis por detrás. Se veía que se tocaban por encima de la ropa. Que Luis se pegaba al culito de Vanessa y simulaba que le estaba dando.

    Muy bien y ahora la otra.

    Se pararon y Vanessa se arrodilló muy cerca de Luis y con la cara muy cerca del bulto en los shorts de Luis, le hacía con la mano sin tocar como si estuviera mamando. En un momento y antes de se parar aproximó sus labios del bulto en los shorts y presionó su boca contra el bulto durante dos segundos.

    Muy bien jóvenes muy bien. Ustedes son perfectos para demostrar la normalidad de la sexualidad.

    ¿Ahora Samanta quieres experimentar poder modelar también para Juan?

    Claro que si. Cuando él quiera solo debo tener una lingerie así.

    No, pero ahora. Te estaba preguntando si quieres ahora. La lingerie seguro que Vanessa tiene más y son de la misma talla.

    Ahora!??… ahora? No se… es muy encima… amor!? Que dices?

    Juan: Bueno amor, no se pero teníamos acordado que íbamos en la corriente, no se, solo si tú quieres.

    Estás viendo Samantha, Juan quiere continuar pero no puede decirte que hacer sino que vas en la corriente. ¿Que dices?

    Samantha: Amor yo quiero también sabes que si. Bueno, está bien, si Vanessa tiene algo que yo pueda experimentar.

    Que bueno Samantha así Juan puede en primera mano ver una de sus fantasías y podemos ver cómo reacciona y poder resolver.

    Esta bien Dr.

    Samantha tratame por Felipe o por Fil, estamos a crear una relación de confianza y tenemos de estar tranquilos.

    Samantha: Esta bien Felipe

    Y así fueron para dentro del closet para Samantha se vestir.

    Cuando sale tiene colocada una bata negra transparente unas pantis muy finas con hilo y unas medias ligas y tacones negros. Por debajo de la bata transparente negra no tenía sostén así que se veían sus pechos grandes pero firmes. Tenía el cabello largo suelto.

    Dr: uaau muy bien buena escoja

    ¿Que dice Juan?

    Juan: estoy surpreendido.

    Samantha: ¿amor…no te gusta de la bata? ¿De algo? No coloque sostén por debajo porque Vanessa me dijo que no se veía tanto y que así podría gustarte más.

    Juan: No amor, tranquila, no estaba esperando nada más. Estás bien. Muy bien.

    Dr: ¿bien Juan? ¡Esta espectacular! Esta una diosa. Que mujer que tú tienes acá Juan. Por eso la querías ver así de lingerie.

    Juan: si, es por eso, claro…

    Dr: Samantha si quieres puedes bailar un poco con Vanessa

    Samantha: si usted dice que es necesario

    Dr: claro que si, tranquila, vamos a ver resultados pronto.

    Y Vanessa empezó a provocar a Samantha y empezaron a bailar lentamente en medio de la sala. El Dr y Juan estaban sentados en los muebles. El Dr en el mueble largo y Juan en el mueble individual.

    Se movían y se movían de forma provocante. En un momento Vanessa agarra en la mano de Luis que estaba en un puf al lado y el se para para entrar en el baile también. Empieza a bailar con Vanessa y después se queda en medio de Vanessa y Samantha.

    Dr: Continúen, sigue la corriente Samantha.

    En uno momento Luis también roza su bulto contra el culito de Samantha que muy apresurada se voltea en el baile.

    Dr: ¿que bien que están?

    ¿Cómo estás Juan? ¿Te gusta?

    Juan: si… si…

    Dr: Vanessa y Samantha se coloquen en el medio de cuatro con el rabito para acá.

    Y las dos así lo hicieron.

    Dr: se muevan un poco va de forma seductora para Juan.

    ¿Juan esta bien?

    Juan: si… si…

    Dr: ¿Juan cómo estás ahora hombre? ¿Debes la tener parada sí? ¿Es natural no la quieres liberar y satisfacer una necesidad y fantasía tuya?

    Juan: pero… así acá!?… usted piensa que ayuda?

    Dr: claro que si Juan tranquilo. Ahora ya no pregunto más nada tienes que te dejar ir por la corriente. Y Sam también.

    Juan: esta bien… esta bien si el dr. Lo dice.

    Y Juan abre su pantalón y saca su pene, se sienta y empieza muy lentamente y apenado a masturbarse.

    Samantha se queda sorprendida que Juan tenga continuado así pero bueno piensa en que en realidad tienen que seguir la corriente y que va a poder resolver.

    Dr: muy bien Juan muy bien.

    Ahora Vanessa nosotros estamos para compartir una experiencia y desmitificar todos los problemas.

    Así que pedía a Vanessa para se sentar a mi lado y Luis al lado de ella.

    Vanesa se sentó al lado del Dr. Y Luis al lado de Vanessa en el mueble más largo.

    Samantha aún de cuatro, pero ahora de lado girada para Juan, pero mirando de lado al Dr.

    Dr: ahora vamos a experimentar algo.

    Por favor, Luis, saca tu verga y masturbarte a ver también a Samantha a moverse.

    Se quedaron Juan y Samantha admirados, mientras Luis sacaba su verga. La tenía grande y estaba dura se empezó a masturbar y a colocar saliva en la mano y a mirar a Samantha.

    Samantha miraba Juan y miraba Luis y su verga.

    Dr: muévete Samantha, Tranquila son solo hombres masturbándose porque te ven linda.

    Y Samantha se movía y miraba a Juan y miraba a Luis y a su verga grande.

    Vanessa: la tiene grande sí?!… te gusta!? Comenta Vanessa para Samantha.

    Samanta no dijo nada, solo se mantuvo en silencio a ver Luis a masturbarse mientras ella se movia.

    Vanessa: ¡el Dr la tiene aún más grande!

    Samantha y Juan se quedaron aún más admirados.

    Dr: Vanessa, bueno solo as veces la tengo que liberar en estas sesiones, y por hablar de eso de verdad hoy tengo unos pantalones muy apretados, no son confortables y eso no es natural.

    Y en ese momento el Dr. Saca su verga del pantalón.

    Estaba muy apretada como vos dije no es natural la situación está muy excitante y es normal uno tener una erección.

    El Dr. La tenía bien grande la más grande que tenía visto Samantha.

    Samantha se quedó mirando fijamente para la verga del Dr. Con la boca abierta.

    Dr: ¡se no se importan voy también a tocarme un poco porque de verdad está situación es naturalmente excitante y de verdad Sam tú eres un espectáculo para uno se masturbar!

    ¡Continúa también Juan, es tu esposa que está ahí! Le puedes dar por la cuquita siempre que quieras y espero que desde hoy experimenten otras cosas, que le des por ese culito bueno y que acabes en su carita bella.

    Uff, que excitante la tengo mismo dura solo de pensar en te la meter Sam.

    Vanessa puedes ejemplificar a Samantha como masturbar una verga?

    Vanessa: claro que si

    Y agarra la verga de Luis y después la del Dr. Mirando a Samantha y empieza a subir y bajar sus manos en esas dos vergas duras.

    En ese momento Samantha solo estaba parada de cuatro mirando. Y Juan continuaba a masturbarse lentamente.

    Dr: ¿ves Juan es así? Me parece que no sabes hacer bien. Vanessa puedes ejemplificar a Juan?

    Y Vanesa se para y va y se sienta de lado en el posa mano del mueble donde está Juan y agarra el pene de Juan y empieza a tocarle.

    Juan: pero… no… pero… espera un poco… Dice Juan con la voz entrecortada.

    Dr: Tranquilo Juan, va en la corriente. Te dije que ya no preguntaba nada ahora el juego es ir en la corriente y esperar que todo se resuelva.

    ¿Esta bien contigo Samantha?

    Samantha: … si supongo que si…

    Y continuaba de cuatro a mirar las vergas del Dr y de Luis y miraba cómo Vanessa masturbaba a su marido.

    Dr: estás aprendiendo algo Samantha?

    Samantha:… si bueno…

    Dr: tú tienes mucha experiencia, ya te reventaron por el culo, por la boca.

    ¿Pero ya viste unas vergas así de grandes?

    Samantha se quedo sin decir nada, solo mirando.

    Dr: Tranquila, sigue la corriente esta todo bien, no esta Juan?

    Juan:… bueno… supongo que si…

    Dr: estás vendo?… ya viste así de grandes? Y a masturbaren solito para ti.

    Samantha:… no… así solo para mi no…

    Dr: ¿y no quieres venir a aprender a cómo hacer con la verga de Juan? Viene siéntate acá para poderes experimentar.

    Samantha mira a Juan y se para y camina para el mueble largo y se sienta en el medio del Dr. Y de Luis.

    Dr: ¿quieres experimentar tocar en nuestras vergas? Tranquila, Juan está allá y está siguiendo la corriente.

    Samantha mira a Juan. Juan no dice nada y el Dr. Le pega en su mano y la coloca en su verga. Luis hace lo mismo y con la mano del Dr. Y de Luis mueven las manos de Samantha para bajo y para arriba. Samantha mira a Juan y Juan mira a Samantha pero no dicen nada.

    Samantha mira para las vergas del Dr. Y de Luis y mira de seguida para Juan.

    En ese momento el Dr. Saca su mano de arriba de la mano de Samantha y Samantha continúa igual a masturbarla sin ayuda ninguno. Luis hace lo mismo.

    Samantha mira a Juan, Juan mira a Samantha. No dicen nada..

    Dr: ¿te gusta una verga grande sí? ¿Te gusta mi verga? ¿Es la más grande que ya viste sí?

    ¿Estás mojada Sam?

    Samantha no responde y mira a Juan pero mira también a la vergas que está a masturbar.

    Dr: ¿Juan cómo estás bien? ¡Veo que Vanesa te sabe hacer una paja!

    Sabes que tú esposa también. Tienes que le pedir, la hace muy bien sus manos son suaves.

    Seguro que suaves como todo su cuerpo.

    Tenemos que verificar.

    Samantha te puedes abrir las piernas? Vanessa ve si ella está mojada.

    Vanessa deja la verga de Juan.

    Dr: continúa Juan, tú continúa igual.

    Vanessa se aproxima y toca las pantis de Samantha y despacio las saca.

    Y de rodillas en frente del mueble baja su cabeza hasta la cuquita de Samantha y le da un beso.

    Samantha gime de placer.

    Samantha gime un poco y mira admirada para Juan que está masturbándose, al mismo tiempo que continúa a mover sus manos arriba y abajo en las vergas del Dr. Y de Luis.

    Dr: ¿Samantha le puedes colocar un poco de saliva? Es más confortable para nosotros hombres.

    Samantha mirando a Juan leva sus manos a su boca para colocar saliva y vuelve a sus vergas a masturbarlas.

    En este momento Vanessa ya lamía despacio la cuquita de Samantha sin que Juan pudiera ver pero suponía una vez que Samantha gemía un poco más.

    Dr: ¡estás excitada y mojada Sam! Que bueno, vamos a ver si el resto de tu piel es tan suave.

    Colócate de cuatro acá.

    Y Samantha se colocó en el mueble de cuatro a lo largo.

    Luis se quedó sentado en una punta y el Dr. Se coloco por detrás.

    Se aproximó y se aproximó hasta que encajó su verga debajo de su cuquita tocando las caderas y tocando con su pene en el vientre, fingiendo que estaba haciendo el acto.

    Dr: si es muy suave, tus muslos, tu culito, tu barriga. Tienes mucha suerte, Juan! Mucha suerte mismo.

    Samantha igual se estiró y masturbaba a Luis.

    Dr: ¿ah te gusto la verga también?

    Samantha miraba a Juan y continuaba a gemir bajito.

    Dr: ¿viste la cabeza de mi verga sí? ¿Te gustaría de la sentir en la puerta de tú cuquita?

    Samantha no respondía sólo miraba a Juan y a la verga de Luis.

    Mientras tanto Vanessa regresó a la verga de Juan para le ayudar a masturbar.

    Dr: ¿dime Sam? ¿Dime?

    Samantha: no se…

    Dr: dime Sam…

    Samantha:… no se… solo la puntica y solo tocar!

    Mientras miraba a su marido.

    Y el Dr. Le coloca la punta de la cabeza de su verga tocando de leve la entrada de la cuquita de Samantha.

    Sam: ahh… solo la puntica, no más, no…

    Dr: ¿te gusta ha? Eres muy suave Sam…

    Siéntate ahora en mis piernas.

    Samantha se sentó arriba del Dr.

    Su verga estaba por afuera y tocaba la cuquita de Samantha. Samantha de frente para Juan, miraba a su marido.

    Dr: ¡muévete un poco en una lap dance también!

    Y Samantha empezó a moverse siempre con la verga del Dr. Afuera, pero rozando en su cuquita.

    Al mismo tiempo Luis se coloca de pie en el mueble y se acerca de Samantha.

    Samantha le agarra, sin que nadie le diga nada, en su verga y la empieza a tocar con la mano.

    Dr: puedes colocarle un poco de saliva también Sam es mejor así.

    Samantha lleva de nuevo la mano a la boca por saliva y la lleva a la verga del Dr. Y a su cuquita y se mueve y mueve y mira a Juan que la mira también.

    Y se mueve y mira y cierra los ojos y gime.

    Dr. Te gusta la verga sí? ¿Te encanta una verga grande sí? ¿La quieres sí? ¿La quieres sí?

    Dime Sam.

    Samantha:.. Noo… no… mmm

    Dr: ¿no quieres? Quieres si quieres una verga grande dime que la quieres, dime que quieres Sam.

    Samantha:… noo… no quiero.

    En esto en medio de un movimiento la verga del Dr. Entra de una en la cuquita de Samantha.

    Ella grita de placer pero al mismo tiempo abre los ojos y mira a Juan en un segundo.

    Samantha: no, no puede ser… nooo… ahh.

    Dr: ¡si Sam te gusta tanto que la metiste en la cuquita mismo sin preservativo sin nada porque te gusta. ¡Dime que te gusta de llevar con una verga grande!

    Samantha:… mmm… Sii me gusta… si me gusta!

    Dr: ¿te gusta qué? Dime Sam.

    ¡¡Me gusta una verga grande como la tuya, me encanta!!

    Si te encanta una verga grande, dime que te encanta mi verga que es la más grande y gruesa que ya viste y lo que hacías por llevar con ella todos los días. Confiesa Sam!

    Samantha… ah… siii… ah… me encanta tu verga, me encanta mucho, es demasiado grande la mejor que ya tuve. ¡Disculpa amor de verdad!

    Sii… me quedo loca con esta verga! Hago todo lo que quieras… ah… lo siento amor es que la tiene muy grande, mucho mejor que la tuya. La tuya no me llena cómo está, nunca me ha llenado. La tuya es pequeña. Ah… sii… esta es una verga en serio!… hago cualquier cosa por ella! Soy tu puta! Soy tu puta más que por cualquiera. Ya fue una puta antes, me pagaban para mamar vergas y dar el culo!… pero esta verga es demasiado buena! Me hace tu puta, haré lo que me pidas mamo las vergas que quieras y doy el culo todos los días a otros si quieres también! Pero dame tu verga todos los dias… ahh… sii…

    Disculpa amor tengo que ser su puta hoy en delante.

    ¡Y En esto el Dr. Le mete su verga por el culo y por arriba Luis le mete la verga por su cuquita!

    Samantha: ahh… que bueno… soy tu puta Felipe… soy tuya, soy tu puta Fil, dame por el culo!

    Y Samantha se vino

    El Dr. Le dice para se arrodillar y abrir la boca, y los dos, el Dr. Y Luis se masturban hasta llenaren en la boca y la cara de Samantha con leche de sus vergas.

    Samantha mira a Juan mientras lame las dos vergas y traga y limpia todo él leche y continúa chupando mirando a Juan que también ya se vino y esta parado sin decir nada.

    Son tan buenas amor, tengo que ser su puta y tu me has traído acá! Yo no quería, pero ahora quiero esta verga siempre en mi culo! Él manda en mi ahora con su verga buena, grande y dura.

    ¡Así es, eres mi puta ahora Sam!

    Soy tu puta, me hace una puta sucia cuando y cuando quieras Felipe.

  • Juegos eróticos

    Juegos eróticos

    Un día abrí la puerta baño y Eric, el hijo de mi pareja, estaba desnudo.

    – Oh, lo siento – Dije en voz alta

    Estaba por cerrarla pero en vez de eso voltee a verlo nuevamente. El estaba cubriendo su miembro con sus manos para que no lo viera.

    – Tienes un cuerpo muy hermoso, no deberías avergonzarte. ¿Que estas haciendo? – Le pregunte

    – Nada – Alcanzó a decir un tanto apenado

    – Se lo que hacías, no te preocupes. Es normal querer explorar tu sexualidad, yo también lo he hecho – Le dice mientras me acercaba a el poco a poco

    Eric me observaba un poco asustado.

    – ¿Quieres que me vaya? – Le pregunte

    – No, está bien, solo déjame vestir – Me respondió forma educada

    Una vez que estuve muy cerca de el comencé a acariciarle el pecho y los brazos.

    – Relájate – Le dije

    Entonces lentamente hice a un lado sus manos y pude ver su pene.

    Acto seguido, lo toque con mi mano suevamente.

    – ¿Te gustan mis caricias? – Le pregunte

    – Si – Me dijo

    Comencé a acariciarlo suavemente de arriba a abajo, con mayor intensidad.

    Eric comenzó a jadear.

    – No, no sigas – Me dijo

    – ¿Por qué no? ¿No quieres terminar?

    – Si,… pero me da un poco de pena

    Entonces me quite la blusita que traía puesta y el brassiere para que conociera mis senos y se excitara mejor.

    – Eric estaba sorprendido de lo que le estaba mostrando

    Mientras admiraba mi desnudez yo seguí acariciándolo hasta que inevitablemente comenzó a derramarse sobre mi mano mientras gemía.

    – Si, así, así… vente rico niño guapo… así… rico ¿verdad?

    – Si

    – Eres muy guapo Eric – Le dije mientras lo limpiaba

    – Gracias, por favor no le digas a mi papá

    – No, no te preocupes, no le diré nada, este será nuestro secreto

    Entonces me lavé las manos y salí del baño.

    Fue así como comenzó nuestra relación, y fue muy independiente de la que yo tenía con su padre.

    Nuestro siguiente encuentro volvió a ser en el baño. Le pedí que se quitara toda la ropa y comencé a acariciarlo. Solo que esta vez si besé su pene varias veces y mi lengua al fin conoció su sabor.

    Cuando metí su pene en mi boca y comencé a hacerle sexo oral.

    Mientras se lo hacía le confesé algo.

    – ¿Sabes? Ayer tuve relaciones con tu padre

    – Si, se que haces eso con él – Me respondió

    – ¿Sabes? En esos momentos no de pensar en ti, en tu cuerpo desnudo

    – No sabía que pensaras en mi cuando estabas con el

    – Si Eric, mucho

    Así fueron nuestros primeros encuentros. A Eric le encantaba que lo masturbara y verme los senos.

    Un día mientras lo acariciaba me dijo:

    – Quiero tener sexo contigo Mariana

    – Tú sabes que no podemos cariño, pero puedo mostrarte algo – Le respondí

    Entonces coloqué una toalla en el piso, me recosté y abrí las piernas.

    Eric extendió su mano y comenzó a tocarme sobre mí pataleta y a acariciarme en forma circular.

    – ¿Quieres ver de cerca mi vagina? – Le pregunte

    Con mis dedos hice a un lado mi pantaleta para que conociera mi vulva.

    Fue entonces que comenzó a tocarme los labios mayores. Sus caricias me parecieron inocentes al principio, pero poco después comencé a sentirme húmeda.

    – No Erick, no me toques así, estas haciendo que me humedezco – Le dije de forma agitada

    El se detuvo. Seguramente pensó que no me estaba gustando.

    Entonces me quite las pataletas y abrí mis piernas de nuevo. Erick se acercó lo más que pudo para verme.

    De pronto, el hizo algo que no esperaba y me beso, justo ahí, en esa zona tan íntima.

    – No Erick,… no deberías besarme ahí… harás que me excite – Alcance a decir entre jadeos, con los ojos cerrados

    El se dio cuenta de que me agradaba y siguió haciéndolo. Sus besos eran cada vez prolongados, como si me estuviera besando en la boca. Su lengua no tardo en conocer mi dulce intimidad.

    – Si Erick, así, no te detengas – Le dije

    Me estaba comiendo tan rico con su lengua y sus labios que hicieron que tuviera algunas contracciones vaginales debido a los microorgasmos que me estaba provocando.

    Poco después me senté sobre la toalla y lo besé. Erick respondió favorablemente a mis besos y no dejaba de acariciarme los senos.

    Tuvimos muchos encuentros de ese tipo en el baño en el que no había sexo como tal.

    El sabía que no podía o no quería tener sexo con él para no estropear mi relación Andrés, su padre.

    Por ejemplo, un día le pedí que se desnudara y me subí encima de el y comencé a frotar mis labios mayores encima de su pene erecto.

    Eric gemía mientras me acariciaba los senos y las nalgas. Lo frotaba suavemente, sin prisas y comencé a gemir, para que el se excitara aún más.

    Finalmente, algunas gotas de semen comenzaron a salir con fuerza seguidas de mucho más semen que fue a parar a su vientre.

    A Erick le encantaba que le hiciera eso, porque tenía contacto directo con mi vulva y mis labios mayores, tanto que en ocasiones la cabeza de su pene había llegado a entrar un poco en mi, pero cuando eso sucedía lo sacaba casi de inmediato.

    Pero si he de ser sincera, me he relajado en ese aspecto un poco, y lo he dejado estar dentro de mí, incluso por momentos un poco más prolongados.

    No había querido reconocerlo, pero Erick ha estado más tiempo dentro de mí del que me hubiera gustado. No hay manera de negar que si hemos tenido relaciones con la excusa de que han sido pequeños resbalones de su pene dentro de mi.

    Lo reconozco, lo que empezó como un juego con pequeñas concesiones de mi parte, se ha convertido muchas veces en sexo rico, resbalosito y… prohibido, porque ha entrado hasta el fondo, haciendo que se me escapen varios gemidos. Eso fue lo que sucedio la ultima vez que nos vimos, me dió de perrito muy rico.

    Afortunadamente el ha aprendido a controlarse, espera a que tenga mis orgasmos y cuando le dan ganas de venirse lo hace, pero siempre eyacula fuera de mi.

    A estas alturas Eric ya conoce a mi dulce intimidad. El ya ha estado dentro de mí varias veces. Una y otra vez ha entrado y salido de mi hasta llevarme al éxtasis.

    Es difícil de explicar pero mis aventuras eróticas con Eric mejoraron mi vida sexual de pareja, casi sin darme cuenta. Cuando su padre estaba dentro de mi, pensaba en lo que hacía con su hijo y eso me excitaba aún más.

    Con el tiempo el comenzó a tener otras parejas y ya no me buscaba tanto como al principio, pero cuando me llega a buscar, la pasamos muy bien.

    Sin duda alguna Eric supo lo que es hacerle el amor a una mujer gracias a mi.

    FIN

  • La enfermera culona y el viejo negro (Parte 4)

    La enfermera culona y el viejo negro (Parte 4)

    No puedo creer que haya hecho eso -se dijo Vanesa a sí misma apenas despertó al día siguiente de su videollamada con Samuel. Un dolor de cabeza enorme y una sed tremenda invadieron su cuerpo. Sin ropa interior y solo con la camiseta que había estado usando el día anterior, se levantó para dirigirse a la cocina. Se sirvió un enorme vaso de agua y se sentó en su sofá para poder tomarlo cómodamente. Una mancha en el sofá producto de todo el squirt que le había salido le recordaron su gran encuentro virtual con Samuel.

    ¡No puedo creer que haya hecho eso! -se dijo otra vez solo que ahora en voz alta mientras se tocaba la cabeza- ¿Cómo verlo ahora después de eso? ¡Qué vergüenza por Dios!

    Vanesa siguió tomando su vaso de agua mientras pensaba que iba a hacer ahora con Samuel cuando lo vea en el trabajo

    Pero, si pasa algo, no tendría nada de malo, los dos somos adultos… ¡¡No!! ¿Qué estás pensando? es tu paciente por Dios, no puede haber nada con él. Dios mío ¿qué hago? Ahora tendré que verle la cara mañana, ¡qué vergüenza!

    La situación la agobió demasiado y decidió empezar a hacer la limpieza de la casa como lo hacía todos los domingos. Sin embargo, era solo una excusa para no pensar en Samuel y mantenerse ocupada.

    Ya decidiré sobre eso mañana en el camino al trabajo -pensó mientras buscaba sus utensilios de limpieza.

    A la mañana siguiente, Vanesa se despertó como todos los lunes para ir al trabajo, pero a diferencia de los demás días, en este solo había un pensamiento en su cabeza: su situación con Samuel. Su ducha, su desayuno y su recorrido al hospital se vieron interrumpidos con dicho problema que constantemente regresaba a su cabeza por más que ella quisiera evitarlo. Durante su turno, Vanesa intentó evadir con cierto éxito a Samuel. Solo en un caso se vieron, pero fue en uno de los espacios comunes y con los demás presentes. Samuel notó que Vanesa no se dirigía a él, así que optó por comportarse como si no se conocieran y no intentar nada.

    Esta dinámica de no interactuar continuó por algunos días hasta el jueves cuando a Vanesa le tocó hacer guardía durante toda la madrugada. Ella pensaba que el “problema” ya se había solucionado solo y lo mejor era dejarlo todo ahí antes de meterse en aprietos con sus jefes. Su guardía transcurrió con normalidad. Su sensación de alivio por dejar todo atrás le había permitido trabajar con normalidad durante toda la noche de manera que se había olvidado completamente del tema con Samuel.

    No obstante, alrededor de las 4 am, uno de los interruptores de su estación se prendió. Era el de la habitación de Samuel. Vanesa se congeló, sus ojos se abrieron y su respiración paró. Contempló la idea de no ir, pero el médico de guardia que estaba a su lado la miró de reojo como esperando que vaya a revisar al paciente. No le quedó de otra, la enfermera se levantó y se dirigió a la habitación. Ella trató de caminar lo más despacio posible mientras pensaba en algo. Una pequeña parte de ella tenía curiosidad por probar más de Samuel. Sus deseos de comerse esa enorme verga negra habían sido suprimidos con facilidad durante los últimos días, pero poco a poco fueron reapareciendo conforme se acercaba a la habitación. La Vanesa cachonda a la que tanto miedo tenía podía vencer todo sentido de sensatez y hacer las cosas más inimaginables.

    El pasillo se agotó y sin darse cuenta ya estaba en frente de la puerta. Vanesa tomó un profundo respiro e inconscientemente se arregló el pelo y la ropa.

    ¡Qué haces! -se dijo a sí misma y bajo las manos repentinamente- Por favor Vanesa puedes perder tu trabajo, !compórtate¡

    Sin pensarlo más, abrió la puerta y vio a Samuel sentado sobre su camilla.

    Hola -dijo la enfermera con una sonrisa- ¿puedo ayudarte en algo?

    Ya te olvidaste de mí -respondió el paciente- hace días que no nos vemos

    Sí… es que he estado muy ocupada -dijo Vanessa mientras inventaba una excusa- varios problemas con muchos pacientes.

    Vanesa se dirigió hacia el estante al costado de la camilla y empezó a ordenar las cosas en un esfuerzo por parecer que hacía algo.

    Y bueno, ¿para qué me llamaste? -dijo Vanesa.

    Solo quería hablar -respondió Samuel.

    Bueno, pero no puedo hablar. Estoy en guardía, si me llamas es porque pasa algo importante -contestó la enfermera alzando levemente la voz- no me puedes hacer perder el tiempo.

    Lo siento, no quise hacerlo, pero pensé que estabas molesto conmigo -replicó Samuel con cierto tono de tristeza.

    Vanesa escuchó el tono de culpa en la voz de Samuel y se dio media vuelta casi instintivamente.

    No, no estoy molesto contigo. Solo que estaba un poco incómoda por lo que pasó entre nosotros el sábado -dijo Vanesa- no sabía cómo reaccionar y honestamente estaba un poco avergonzada.

    ¿Avergonzada de que? -respondió Samuel.

    De todo lo que hacemos; de todo esto entre tu y yo, puedo perder mi trabajo ¿sabes?

    Bueno, la primera vez que nos vimos parecía que lo quisiera -dijo el paciente.

    Solo estaba jugando, pero ya ha llegado demasiado lejos -replicó Vanesa- Esto debe parar.

    Mmmmm lo lograste… porque ya se paró -bromeó Samuel señalando su verga con la mirada.

    Vanesa intentó contenerse, pero terminó soltando una carcajada al punto que se tuvo que tapar la boca para que no se escuche afuera.

    Que comediante eres, bueno se quedará así porque no va a pasar nada -dijo Vanesa y se dio la vuelta para seguir ordenando las cosas encima del escritorio.

    Samuel no pudo contenerse al ver el enorme culo de Vanessa contenido por su traje de enfermera. Se acercó sigilosamente, puso su enorme mano sobre la cintura de su cuidadora y su boca se posicionó a pocos centímetros de su nuca. Una sensación de escalofrío recorrió el cuerpo de Vanesa al sentir la mano de Samuel sobre ella. Hizo el amague de querer zafarse, pero escuchar la respiración de su paciente especial detrás de ella activó sus instintos más morbosos y solo reaccionó moviéndose lentamente para atrás apoyando la cabeza sobre el cuerpo de Samuel.

    Yo sé que tu lo quieres -dijo Samuel- no tengo intención de decírselo a nadie y nadie tiene que enterarse de esto.

    Ella intentaba contener su cuerpo, pero no podía evitar retorcerse por las ganas de follarse esa gigantesca verga negra.

    No, Samuel, no podemos -dijo la enfermera, pero sin hacer nada por detener las manos de su paciente recorriendo sus caderas, sus tetas y su enorme culo.

    Samuel la tomó del brazo, de un tirón le dio media vuelta dejándolos a ambos frente a frente. Recogió el peló de Vanesa e introdujo sus labios sobre el cuello blanco de la enfermera culona. Las ganas de la culona se encresparon, sintió una sensación de color en todo su cuerpo y una picazón en la entrepierna que la forzaba a mover sus caderas contra el cuerpo de su paciente. Sin esperar muchos segundos, Samuel metió su mano en el pantalón de Vanesa y lentamente la deslizó por debajo de sus panties.

    La mano de Samuel se detuvo sobre la panocha caliente de Vanesa. Solo el tacto de sus dedos gruesos ocasionó que el sexo de la enfermera empiece a mojarse. Vanesa no podía contener sus movimientos y frotaba su gran culo contra el cuerpo de su paciente quien a su vez sobaba en círculos lentamente la panocha blanca de la joven. La enfermera, inmersa en placer, colocó su mano derecha sobre la cabeza calva de Samuel y la otra fue a parar a su verga, la cual sobaba por encima del pantalón.

    Conforme Samuel movía los dedos de manera más rápida, el cuerpo de Vanesa se retorcía más y sus ganas por experimentar aumentaban. Sin pensarlo mucho, metió su mano por adentro del pantalón de Samuel y sintió la enorme verga negra de Samuel, dura y caliente de tanto sobarse contra el culaso de su enfermera. La enfermera sobó la verga de su paciente a la misma velocidad con la que él le acariciaba la panocha al punto de que ambos presionaban sus cuerpos mutuamente.

    Viendo a Vanesa bien cachonda, moviendo su culazo y apretando los labios para no lanzar gemidos, Samuel decidió llevar las cosas un paso más adelante. Retrocedió un poco, se bajó el pantalón y dejó caer su enorme verga en frente de Vanesa.

    Mira, todo esto es para tí -le dijo a la enfermera en voz baja mientras se la sobaba con una de sus manos.

    Vanesa miró con cara deseo la verga de Samuel, mientras ella sola se pasó los dedos por la panocha.

    Samuel se acercó nuevamente al oído de Vanesa -Vamos, no pasará nada -le susurró- nadie se va a enterar de esto.

    Las palabras del viejo negro no hicieron más terminar de convencerla de que quería llevar las cosas un paso más lejos. Vanesa hizo una señal de afirmación con su cabeza, a lo que Samuel inmediatamente reaccionó bajándole el pantalón y las panties un poco.

    Espera no podemos hacerlo acá, puede perder mi trabajo. Pero si prometes ser silencioso, puedo hacer otra cosas -dijo Vanesa mientras movía suavemente los labios.

    Claro -dijo Samuel sin pensarlo- pero antes déjame ver ese hermoso culo que tienes.

    Vanesa accedió, se bajó el pantalón y los pantis hasta las rodillas, y se apoyó sobre la cama del paciente. Samuel, sin perder nada de tiempo, puso sus dos manos sobre las nalgas de su enfermera como si nunca hubiese tocado unas. Sus dos manos no eran suficientes para envolver una nalga de Vanesa. Se arrodilló para poder observar mejor y comenzó a besar el enorme culazo. De manera muy suave, le dio unos besos a una de las nalgas de Vanesa, que a su vez provocaron que un leve gemido salga de la enfermera.

    Samuel quería más, quería todo ese culazo cerca de su cara. Colocó su cara inmediatamente detrás, con sus manos intentó separar las pesadas nalgas de Vanesa. La enfermera lo detuvo antes de que pueda lograrlo.

    No puedes ver ahí -dijo Vanesa con timidez y se subió el pantalón- rápido, échate en la cama.

    Samuel se acostó rápidamente mientras Vanesa se amarraba el pelo para que no interrumpa con lo que estaba a punto de hacer. El viejo negro yacía en su cama con la verga todavía dura y sobresaliendo entre las sabanas. Vanesa se acercó, con una mano colocó su mano en la cama y con la otra envolvió la verga negra de su paciente. Ahora que la tenía tan cerca, se dio un tiempo para examinarla. Notó lo pesado que era, las venas que sobresalen y lo duro que se ponía cuando la dejaba caer. La empezó a frotar lentamente provocando que Samuel se retuerza de placer sobre la cama. Vanesa agarró la verga con las dos manos y frotó nuevamente pero algo más rápido. Una sonrisa se posó en la cara de la enfermera

    Es enorme esta verga, apenas puedo sostenerla con mis dos manos -dijo.

    ¿Puede entrar en tu boca? -pregunto Samuel

    Sí, sí puede, ahora vas a ver -respondió Vanesa con seguridad.

    Demuéstramelo -dijo el paciente.

    Espera -respondió Vanesa- primero déjame ser precavida.

    La enfermera se paró, colocó el seguro de la puerta. Regresó al costado de Samuel y le dio un beso en la boca

    Ahora vas a ver lo que puedo hacer -le dijo mientras lo seguía besando.

    Envolvió su mano sobre la verga, se inclinó y la introdujo en su boca. Con sus labios, chupaba la cabeza de la verga intentando cada vez introducir un poco más.

    Es enorme, por dios -le susurro para empezar a chupar nuevamente.

    Conforme pasaba el tiempo, la enfermera se sentía más cómoda con la enorme verga negra de su paciente dentro de su boca. Con una mano en la base de la verga y con otra sosteniéndose, se animó a meter lo más que podía, logrando llegar solo hasta la mitad. Rápidamente, la sacó para poder tomar aire.

    Que rica verga, papi -susurró nuevamente- me encanta cuando está en mi boca.

    Samuel hacía lo posible para resistir los gemidos que le provocaba la chupaba de Vanesa. Se paró un poco, jaló el cuerpo de Vanesa hacia él, de manera que su enorme culo quedó al costado de su torso. Le bajó el pantalón nuevamente e introdujo sus dedos en la panocha de Vanesa.

    La enfermera soltó un gemido pero mantuvo la verga negra dentro de su boca. Samuel metía y sacaba los dedos de la panocha de la enfermera, la cual ya estaba bien mojada de tanto joda. Vanesa pasó su lengua por los costados de la verga de Samuel dejándola envuelta en su saliva. Le encanta succionar la punta de la verga mientras la frotaba con su mano. Samuel se retorció y ella sentía que tenía control sobre él.

    Vanesa sacaba la verga de rato en rato para admirarla.

    Que hermosa verga papi, es todo mía esta verga enorme -se decía para sí misma mientras la miraba e inmediatamente después volvió introducir esa enorme verga a su boca.

    Es toda tuya, preciosa -decía Samuel en voz baja- haz lo que quieras con esa verga.

    ¿Ah sí? intentaré comérmela toda pues -dijo la enfermera. Vanesa colocó sus dos manos sobre las piernas de Samuel e introdujo esa anaconda negra dentro su boca sin poder llegar a comérsela completamente. Sacó la verga rápidamente de su boca al fallar en su intento.

    Es enorme esta cosa, con las justas me puedo comer la mitad -dijo la enfermera y prosiguió en un segundo intento para comérsela toda, en la cual logró llegar un poco más lejos pero pudo lograr su objetivo.

    No puedo… me rindo… es inmensa… la puedo sentir tocando mi garganta -habló la culona mientras le salían algunas lágrimas de los ojos por el esfuerzo.

    Con la práctica vas a mejorar -dijo Samuel guiñándole el ojo.

    ¿Qué práctica? no, esta será la única vez -bromeó la enfermera.

    La única vez del día de hoy. Mañana empezamos otra vez -respondió Samuel con una sonrisa.

    Vanesa estalló en risas por lo que se tuvo que sacar la verga de la boca por uno momento.

    Bueno si quieres que sea así, pórtate bien y mantén nuestro secreto o sino no más chupada de verga para tí -le replicó y volvió a meterse la verga negra de su paciente en su boca.

    Es un trato entonces, nadie se enterará de esto -dijo el paciente mientras acariciaba suavemente la cabeza de la enfermera.

    Vanesa siguió chupando la enorme verga de su paciente por algunos minutos más hasta que la sacó de su boca por unos segundos para descansar. De tanto comérsela, le había dejado la verga llena de saliva. Asimismo la boca de Vanesa estaba embarrada con el líquido que salía de la verga de Samuel. A Vanesa le encantaba dicho fluido, así que se empezó a lamer lo que había en sus labios. La enfermera se limpió la boca con la lengua mientras le hacía la paja con la otra mano.

    Que rico sabe tu verga papi -dijo Vanesa- me has puesto bien cachonda pero tengo que regresar al trabajo.

    Para qué irte con las ganas -respondió Samuel- échate en esta cama y te quito las ganas ahora mismo.

    No, me tengo que ir, ya pasé mucho tiempo aquí. Se deben estar preguntando donde estoy -sentenció Vanesa.

    No me puedes dejar así pues -dijo Samuel señalando con la mirada a su verga dura y parada.

    ¿Quién dice que te voy a dejar así? -dijo Vanesa con una sonrisa en la cara.

    La enfermera alzó la verga de Samuel con una de sus manos y empezó a frotarla de arriba hacia abajo a un paso rápido. Seguido, enterró su cara en las bolas de Samuel, lamiendo y chupándolas por todos lados. El pobre paciente se estremeció por las sensaciones que le produjo la lengua de la enfermera en sus bolas al punto que tuvo que taparse la boca para evitar gemir alto.

    Dame esa leche papi, dame toda esa leche para irme feliz -dijo Vanesa haciendo que la verga de Samuel se ponga aún más dura.

    Las piernas de Samuel empezaron a temblar de tanta excitación. Vanesa prosiguió aumentando la velocidad de su mano. Además, empezó a mover su culazo sacudiendo sus nalgas.

    Mira este culaso papi. Pronto será tuyo, pero dame esa leche caliente en mi cara papito -dijo Vanesa tocando su culo semidesnudo con una mano.

    ¿Sí dámelo, ya quiero comerse ese culazo que tienes? -respondió Samuel- ahí se viene. Ahí se viene mi leche preciosa.

    La verga de Samuel empezó a bombear la leche. Vanesa, al ver el movimiento que hacía, se la colocó en su cara y abrió la boca. El semen de Samuel salió disparado embarrando la cara de la enfermera, quien atinó a metérsela dentro de la boca para evitar hacer un desastre en el lugar. La boca de la enfermera se llenó de la leche caliente de Samuel a tal punto que no pudo contenerla toda; el semen empezó a filtrar y caer hacia su mandíbula y de ahí hacia su uniforme.

    Después de unos segundos, la verga de Samuel dejó de botar semen. Vanesa la soltó y puso sus manos en la mandíbula para evitar que la leche siguiera cayendo a su uniforme.

    ¡Dios mio! tanta leche tenias en esos huevos -dijo Vanesa intentando hablar con su boca llena de semen.

    Samuel se echó sobre la cama tremendamente agotado.

    Claro que sí, están llenas de ver ese culazo que tienes todos los días -respondió exhausto.

    Vanessa sonrió -Eres todo un cómico- dijo mientras se limpiaba el exceso de semen que todavía había alrededor de su boca. -Ahora me tengo que retirar, deben estar preguntando dónde estoy.

    ¡Que tal mamada me has dado! -dijo el paciente- como te encanta chupar vergas ¿no?

    La tuya esta bien rica pues, bien gruesita… como me gustan. Ni se te ocurra comentar esto a nadie o no más mamadas para ti -aseveró la enfermera,

    No hay nada de qué preocuparse preciosa. Este secreto está a salvo conmigo -le respondió Samuel reconfortandola.

    La madrugada terminaba y el sol empezaba a alumbrar la habitación a través de la ventana. Vanesa se arregló el pelo y la ropa, y se miró en el espejo para cerciorarse que su maquillaje esté intacto.

    Ahora si debo irme, en unos segundos todos van a despertar -dijo Vanesa.

    Samuel se levantó de su cama y se acercó a la enfermera de manera imponente. La tomó de la cintura y el cuello para darle un apasionado beso, al cual Vanesa no tuvo tiempo para reaccionar más que dejarse llevar.

    Estuvo rico, preciosa. La próxima regresas para jugar un poco con estos labios -dijo Samuel mientras deslizaba su mano por la entrepierna de Vanesa.

    La enfermera sonrió al sentir la enorme mano de su paciente en su sexo. Ya se imaginaba esa gigantesca verga negra dentro de ella.

    Obviamente que regresaré… por más de esto -respondió Vanesa mientras posaba su mano sobre la verga de Samuel.

    Inmediatamente después, Vanesa se retiró de la habitación todavía sin creer lo que acababa de pasar. Se dirigió hacia el mostrador para continuar con su trabajo. Mientras llenaba unos formularios, notó que tenía un poco del semen de Samuel en su uniforme que no había logrado limpiar. Instintivamente lo limpió con sus dedos pensando que tal vez alguien la estaba viendo. No obstante, notó que no había nadie alrededor de ella. Miró sus dedos embarrados con el todavía caliente semen de su paciente. “¿Y si me lo como?” pensó. Volvió a mirar alrededor para verificar su soledad y se encogió de hombros ¿Por qué no? se dijo a sí misma. Se llevó los dedos a la boca y se chupó los dedos dejándolos completamente limpios. Se lamió los labios y continuó llenando los formularios mientras saboreaba el semen de su ahora paciente favorito.

    Espero que les haya gustado esta entrega.

  • El día del maestro

    El día del maestro

    El mundo se alista a vivir las emociones propias de un mundial de futbol, los franceses serán anfitriones, mientras tanto en mí país se celebra el día del maestro como un justo homenaje a todos los miembros de este gremio, 13 de abril que coincide con lunes.

    Como de costumbre en lunes acudo al único cine porno de la ciudad, el reloj indica las 19 h, al no encontrar un asiento adecuado en la parte baja, me dirijo a la siguiente platea, y es precisamente en la última fila que logro encontrar un asiento disponible justo al lado de un señor que debe bordear los 40 años.

    Las escenas de la película logran una erección de mi pene la misma que es acomodada dentro de mi pantalón, estos movimientos son percibidos por mi vecino de asiento pudiendo sentir su profunda mirada hacia mis genitales, además empiezo sentir un cierto roce y presión en mi zapato derecho, retiro la pierna hacia el centro, me concentro nuevamente en las divinas escenas que se proyectan en la pantalla grande, superado el incidente del roce en el zapato me acomodo en una posición mucho más cómoda y al poco rato considero que mi vecino desea tener un mayor contacto, por mi mente pasan miles de pensamientos y a la final me digo por qué no?

    Lo dejo actuar con libertad e inmediatamente siento su mano sobre mi muslo derecho en busca de mi entrepierna, finjo que no me interesa su accionar, pero su inquieta y traviesa mano pronto toca mis genitales, lo cual me agrada sobre manera a la vez que me pone muy nervioso, ¿por que no he de estarlo si es una de mis primeras experiencias en este fabuloso mundo del sexo entre hombres?

    Con una habilidad magistral baja el cierre de mi pantalón e inmediatamente procede a coger mi pene, el mismo que mantiene una tremenda erección, aparta mí ropa interior y se apodera de lo que anda buscando, su áspera mano produce sensaciones nunca antes experimentadas, sus movimientos de vaivén me llevan a tocar las estrellas sin siquiera moverme de mi asiento. Continuamos así por un largo rato hasta que somos interrumpidos para ceder paso a otro espectador del cine, el mismo que decide sentarse justo a mi lado izquierdo y eso realmente no es de mi agrado puesto que no podremos seguir dando rienda suelta a lo nuestro.

    Ante esta circunstancia decido abandonar el cine, me dirijo con rumbo sur, encuentro abierto un pequeño restaurante de hamburguesas disfruto plenamente de este delicioso manjar y al regreso a casa debo pasar nuevamente por la puerta del cine, por la cantidad de personas que ocupan las veredas aledañas deduzco que la función ha terminado y todas estas personas deben tomar su propio rumbo.

    Como a unos cincuenta metros de la puerta del cine puedo sentir en forma inequívoca que alguien me mira, al regresar a mirar descubro que se trata del señor que estaba sentado a mi lado, disminuyo el paso de mi andar y al acercase le saludo atentamente cosa que es correspondida con normalidad, entonces le pregunto que para donde se dirige y me comenta que no tiene un rumbo determinado, entonces se me ocurre invitarle a la vieja estación de trenes, la misma que debe estar a una distancia no mayor a los 650 metros, al llegar a la terminal ferroviaria nos damos cuenta que encontrar un lugar libre y solitario para seguir con lo que habíamos empezado en la parte alta del cine no tiene cabida en este lugar.

    Me dice paga el taxi y vamos para mi cuarto (departamento), acepto con agrado, durante la estancia en el vehículo no cruzamos palabra alguna para no levantar sospechas innecesarias en el conductor. Antes de entrar me advierte que hay un perro que anda suelto, pero que no me preocupe que él me protegerá, vaya can para inquieto y bullicioso.

    En la habitación había una amplia cama, un televisor, un radio y un perchero vertical, las demás cosas se encuentran debidamente ordenadas, sin emitir vocablos nos juntamos en un apasionado beso, me resulta extraño pero a la vez muy placentero, es la primera vez que mis labios se unen a otros del mismo sexo, el placer de un beso homosexual es agradable, diferente, intenso, reciproco, mientras nuestros labios están en plena labor nuestras manos empiezan a recorrer todo el cuerpo, las caricias en mis nalgas me son extrañas pero placenteras, poco a poco voy sintiendo la magnífica erección de mi miembro, instintivamente la saco de su habitual escondite y la dejo al aire libre, circunstancia que es aprovechada por mi compañero y procede a acariciarla de forma suave subiendo y bajando su diestra mano.

    Sin más preámbulos bajo el cierre de la bragueta de mi amante de turno, lo cual facilita las caricias a su duro miembro, se lo puede catalogar como extraordinariamente normal, cojo esa rica herramienta con mi mano derecha y la acaricio de abajo arriba y de arriba abajo, enseguida surgen efecto mis caricias en ese bello miembro, mi amante me abraza en forma muy sensual y me invita a quitarnos completamente la ropa, mientras nos desnudamos él prende la televisión y la pone en volumen alto, quiero entender para disimular los gemidos de placer propios de una relación entre dos sementales con toda la calentura en su interior.

    Completamente desnudo me acuesto boca arriba en la amplia cama, le pido a mi amante que me mame el pene, y para hacerlo siento que se me trepa encima de mí, coloca sus rodillas a la altura de mis orejas y su boca busca mi pene que ya no puede más de la dura erección, y claro en esta posición queda su maravilloso pene a la altura de mi boca, debo confesar que era la segunda ocasión en la que tenía la oportunidad de llevarme un pene a la boca, lo hago con lentitud, primero un beso en la punta que al momento emitía un líquido viscoso sin sabor, luego me introduzco su cabeza y siento que eso le gusta a mi compañero de ocasión, digo esto porque inmediatamente puedo sentir que su boca se aferra con más potencia a mi pene y de un solo movimiento siento que se introduce totalmente en su húmeda boca.

    Trato de hacer lo mismo, pero mi falta de experiencia no me lo permite, pues siento que se me atranca en media boca, seguimos así por unos minutos y claro sus mil arrugas están muy cerca de mis inquietas manos y le empiezo a dar ligeros masajes circulares, lo que provoca varios apretones de su boca en mi tieso mástil. Pienso que es hora de pasar a otros calentamientos, los dos nos paramos y me coloco en la parte posterior de su humanidad y le empiezo puntear, enseguida pone su culo en punta para facilitar mi accionar, mientras lo hace acaricio y beso sus orejas, lo que produce varios contorneos demostrando claramente que mis caricias hacen efecto en su excitación, debo confesar que yo también quiero sentir como es ser punteado por un hombre pues apenas he podido sentirlo en el trayecto del bus urbano, pero siempre me ha quedado la duda de que lo hacía por lo apretado del bus o porque sencillamente quería puntearme de verdad.

    Ser punteado es una experiencia novedosa, y sobre todo excitante el hecho de hacerlo completamente desnudos agrega un valor agregado muy valioso, al igual que mi compañero pongo mi rabo en punta para facilitar la acción de mi amante de turno. El simple hecho de sentir la punta de su pene en el centro de mi culito me impulsa a dar el siguiente paso, entonces me pongo en cuatro y le invito a que me penetre.

    Claro al ser un encuentro fortuito, no dispongo de lubricante y creo que mi anfitrión igual, sin embargo pone un poco de saliva en su miembro y trata de penetrarme, pero al segundo intento siento claramente que su divina erección desaparece, me pide disculpas por el mal momento que estamos pasando y me dice si quieres penétrame tú, wuah es lo que he estado esperando por tantos años, como por arte de magia se me pasa por la cabeza que en mi billetera tengo un preservativo desde hace más de una semana, y claro el lubricante propio del profiláctico va a ser mi gran aliado.

    Sin pensar dos veces mi amigo se pone en cuatro, me indica su culito que lo tiene bien alzado, y entonces procuro meterlo lo más despacio, debo confesar que es mi primera vez que voy a tener sexo anal y para completar el hermoso cuadro con un varón, se puede decir que soy el hombre más dichoso sobre la faz de la tierra, la penetración es lenta, mi compañero colabora y cuando logro penetrarle completamente el gime, y eso me agrada completamente.

    Siento la presión de los esfínteres anales, es muy placentero mi amante se mueve, se contornea como hembra en celo y cuando le penetro completamente gime, supongo que, de placer, o de dolor, pero en todo caso lo disfrutamos con mucha vehemencia. No sé cuánto tiempo me toma llegar al orgasmo, pero en todo caso es uno de los más largos bombeos que he tenido en mi vida, al descargar los mecos siento que estoy en el cielo, que placer, he cumplido una de mis fantasías, los nervios y el arrepentimiento inundan mi cabeza, lo único que deseo es salir de ese departamento a la brevedad posible, nos vestimos un ligero beso de despedida, y ahora a despistar al perro para que permita mi salida. Me quedo con las ganas enormes de ser penetrado y también muy satisfecho pues he logrado mi primer contacto personal con el sexo entre hombres.

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  • Verano en Mallorca (Capítulo 2)

    Verano en Mallorca (Capítulo 2)

    Despertamos al rato, seguimos recostados, yo boca arriba y ella casi sobre mí, su cabeza en mi pecho y una pierna sobre las mías y descansamos un poco. Luego de algo más de media hora, ya yo estaba empalmado de nuevo, como la torre de la catedral. Y ella estaba pendiente, como al acecho. Fue al baño a asearse y regresó a por más. Empezamos de nuevo, desde el principio, todo el juego de caricias, como si siguiéramos un ritual preestablecido, luego, ya encendida, hicimos un 69, ella arriba de mí. Su corrida fue apoteósica, tanto que casi me arranca de un mordisco parte de mi bien más preciado. La tumbé en la cama, boca arriba, posición del misionero, para penetrarla suave y lentamente, con el ritmo que ella imprimía con sus caderas, hasta que se corrió nuevamente. Descansamos un ratito, para recobrar resuello y seguidamente me acosté boca arriba para voltear las tornas y ella pudiera cabalgarme profundamente, hasta los gritos. Pasamos al perrito y allí me demostró sus habilidades con los músculos de su vagina, poderosos y entrenados. ¡Aquella hembra desbocada era cangrejera! ¡Qué maravilla! Terminamos en un concierto de espasmos que más parecían estertores, por su orgasmo y mi eyaculación, casi simultáneamente. Me eché sobre ella para descansar un rato y la noté tocándose, parecía querer más. Increíble, había tenido otros 6 orgasmos, entre caricias, comida de coño, metida de dedos y penetraciones y todavía quería más.

    Ya yo me sentía agotado, el esfuerzo había sido grande y a pesar de no haber bebido alcohol esa noche, sentía resaca, quizás por tantas emociones y tensiones contraídas esa noche. Y esta hembra no parecía estar satisfecha. Me quedé dormido, profundamente, hasta poco antes de amanecer.

    Como a las 5 am sentí una mano delicada tocándome la polla; la acariciaba, paraba, luego seguía, hasta que me despertó y me dijo que seguía en celo, que necesitaba más. Me asusté, nunca en mi vida había dejado a una mujer insatisfecha, me consideraba un excelente amante, así me lo ratificaba Tita, quien era una hembra de bandera. Me levanté de la cama a darme una ducha fría, rápida y volví a la cama y cuál fue mi sorpresa que me estaba esperando para que la enculara, de una vez. Me tomó el falo, lo llevó a su boca y me dio una mamada de leyenda, rápida pero deliciosa. Eso me dejó, como al principio de cada uno de los dos polvos anteriores, firme y duro. Me coloqué un condón y entonces me embadurnó el pene con Aceite de Coco y se lubricó su ojete y me pidió que pasáramos a la siguiente dimensión.

    La penetré despacio, con calma y mucho cuidado, por lo grueso de mi arma, pero ella solo gemía de placer. Poco después se quejó de dolor, pero decía que era leve y muy agradable, que le gustaba mucho y seguí hasta tener casi todo el pene dentro de sus entrañas. Entonces empezó a darme la mejor culeada que he recibido en mi vida. Yo gozaba como niño en Disneyland y ella gritaba de placer, tanto que parecía que estaban degollando a un cerdo. Pero lo disfrutaba, se le notaba en la cara de goce que tenía. Le había encajado tres cuartas partes de mi palo, al menos unos 15 cm. y ella estaba fresquita. Duramos un buen tiempo, hasta que mis piernas empezaron a flaquear, mientras ella estaba en una cascada de orgasmos. Según me dijo después, ella tenía más del doble de orgasmos por el ano que por la vagina. Sin tocar el clítoris, que ya era otra cosa. Orgasmos anales, orgasmos vaginales y orgasmos clitoreales. Sabía diferenciarlos y manejarlos. Aquello era demencial.

    En plena faena, por el rabillo del ojo, de pronto noté que unas personas estaban paradas a la puerta de la habitación, observándonos boquiabiertos. Me asusté, me sentí muy incómodo, le indiqué a ella y con mucho enojo les soltó:

    – ¿Que les pasa, nunca han visto a nadie follando? ¿Les gusta mirar? ¡Vayan a tomar por culo! Y tú, ¡Sigue follándome duro, que falta poco! – me sentí algo turbado, porque me pareció que eran sus hijos, pero por su reacción retomé el asunto, ella siguió con aquella magistral culeada y entonces acabé. Y al poco, ella también.

    Al despertar, algo así como mediodía del viernes, la señora quería otro polvo y la mandé al carajo. ¡Me había reventado en la noche y todavía quería más! Me levanté, fui al baño a ducharme y lavarme la boca. Me dijo desde la cama:

    – Si quieres utiliza mi cepillo de dientes, si ya me has comido hasta el coño, qué más da – salí del baño y me puse el pantalón para bajar al auto a buscar mi maletín. Regresé con él y me pude cepillar, echar desodorante y cambiarme de ropa, unos interiores limpios, una bermuda y una franela. Las medias y los Adidas. Un poco de colonia, peine en el cabello y los bigotes y listo. Ella, mientras tanto, me observaba desde la cama, apoyado el codo en el colchón y con la mano sujetando la cabeza, sonreída, pícara, deliciosamente bella. Se reía y yo pensaba que era de burla por mi negativa a otro polvo, así que le dije:

    – No sé de qué planeta eres tú, ni siquiera me has dicho tu nombre, pero de verdad creo que mejor me voy, porque estoy reventado. Te eché tres polvos extraordinarios, al menos para mí, anoche, pero tú estás como si nadie te hubiera tocado. Me asustas.

    Se levantó de la cama y pude mirar ese cuerpo tan maravilloso, portentoso, casi que juvenil. Se dio una vueltica y posó para mí, para que me diera gusto. Luego me dijo:

    – Ángela – entró al baño a ducharse y cepillarse los dientes. Salió desnuda y se puso un bikini pequeñito pero muy lindo, del mismo tono de sus ojos azules. Se peinó con gracia y mucho donaire, mientras yo seguía allí parado, embobado, mirándola.

    – Pensé que te ibas… ¿No te gustó lo que te di anoche?

    – Claro que sí, realmente fue extraordinario, pero ya no tengo más pólvora, debo recuperarme.

    Bajamos a la planta social de la casa, preparó café y desayunamos croissants con jamón y queso y bebimos zumo de naranja. Luego, a la terraza, frente a la piscina, sentados en un cómodo sofá de exteriores. Se acomodó contra mi cuerpo en posición casi fetal y se explayó conmigo:

    – Alejandro, no sé qué me pasó anoche, recuerdo muy poco de lo sucedido hasta que me hiciste vomitar en la playa. Desde allí en adelante, si tengo algo más o menos claro, creo. Te estoy muy agradecida, no imaginas cuanto, por haberme rescatado de esos negros. No dudo de tu palabra, ni por un segundo. Si tú lo dices, yo te creo. ¿Sabes por qué? Lo veo en tus ojos, eres un buen hombre, creo que un hombre decente. Además, alguien que folla como tú, no creo que necesite mentir ni inventar historias. Créeme cuando te digo que nadie me había cogido como tú, anoche. Siempre he sido muy exigente, sexualmente hablando. Creo que es en lo único que he sido exigente en mi vida. Esta es mi casa, heredada de mis padres, me pertenece a mí, no al matrimonio que tengo con mi esposo Federico. Tengo una hija llamada Cristina, de 23 años, igualita a mí, parecemos el antes y el después de la misma persona. Es adorable, una persona sencilla, sincera, dulce, que roba corazones. Luego está mi hijo Nicolás, mi Niko. Es un muchacho de 19 años, buenmozo, casi tan alto y fuerte como tú, solo un poco menos. Es muy introvertido y sometido por su padre, por sus profesores y hasta por sus amigos. Creo que únicamente Cristina y yo no lo sometemos. Luego está Sara, mi hermana menor. Tiene 36 años cumplidos y nos parecemos bastante, menos que Cristina y yo, pero se ve que somos hermanas. Se acaba de divorciar de un patán que la tuvo sufriendo 15 años. Vino aquí con nosotros a dejar atrás tanto pasado amargo. Es alocada, alegre, muy sensual, más que yo. También está con nosotros una chica llamada Sonia, la mejor amiga de mi hija, desde la escuela. Es una castaña espectacular, con unos senos que arrebatan. De buen carácter, aunque un poco sometida también. Y por último un amigo de mi hijo, si es que mi hijo tiene lo que se llama amigos. Se llama Saúl, es casi tan alto como tú, pero flaco como sobreviviente de la Guerra Civil. Parece un silbido, mi hermana dice que parece un peo de culebra. Ese chico es malicioso, vulgar, taimado, pero divierte de lo lindo a todas estas mujeres y lo hemos consentido porque nos sentimos solas y mi hijo no arrima una. Solo él se ha encargado de mantenernos arriba.

    Yo pregunté:

    – ¿Y crees que es divertido lo que hizo contigo anoche? Si es así, dímelo, porque me voy ya de tu lado y no regreso más – ella continuó:

    – No, por supuesto que no. Yo no sabía lo que él estaba haciendo, hasta que tú me contaste anoche toda la trama que viste en pleno desarrollo. Es un maldito, no cabe duda y me las va a pagar, pero antes de explotar, necesito pensar. Para no cometer tonterías. No es bueno actuar por el impulso de la rabia. Solo te pido que no me dejes ahora, te necesito. No solo por lo bien que me follas, te necesito porque eres fuerte y me puedes respaldar. ¿Me lo prometes? Mi casa y mi familia se están desmoronando y no lo puedo permitir.

    Le dije que no me gustaba hacer promesas, pero que me quedaría con ella, en principio hasta el domingo, en que volvería a Palma, porque las Cortes funcionarán los lunes y martes y tengo dos casos corriendo. Soy abogado en ejercicio. No puedo faltar. El miércoles en la mañana podré regresar aquí hasta el otro domingo, en que se repetirá la situación.

    Ella se acomodó y me siguió contando:

    – ¿Te importa si te digo Ale? ¿No? Bueno, gracias. Ale, yo soy casada, mi esposo es abogado también, tiene un Gabinete Económico – Jurídico en Madrid, en sociedad con un gran amigo. Nos trajo aquí, como todos los veranos y al poco se regresó, como siempre, porque tenía negocios importantes que requerían de su presencia. Si, claro, tenía que regresar a follarse a su secretaria y posiblemente también a la mujer de su socio, que tuvo que viajar al exterior. Nos dejó aquí, por todo el verano, a nuestra suerte. Con todos los gastos cubiertos, claro está, pero solos. Y nosotros lo hemos tratado de aprovechar, divertirnos a nuestras anchas por su ausencia, porque con él todo es estricto, rígido. Me casé con él hace 23 años, por penalti. Me había embarazado de Cristina. Mi familia me repudió, pero él dio la cara y aquí estamos. Me ha dado el mejor de los sexos posibles para una ama de casa, que es lo que soy. Realmente es estupendo en la cama, me hace gozar de lo lindo. No como tú, pero hasta ahora, había sido siempre lo mejor. Pero me ha puesto los cuernos a su antojo todos estos años. Y yo siempre he sido una esposa sometida a su voluntad. Él es el fuerte, el que manda. Yo, la subyugada, la obediente.

    Sin embargo, le he devuelto sus cuernos en más de una oportunidad, especialmente con amigos de él, para que le duela. A uno de ellos lo dejé tan enamorado de mí que se marchó a los Estados Unidos para no volver a verme, porque no soportaba el peso de la traición. Pobre.

    Aquí, sin él presente, me he sumado al resto de mi pandilla para ir de marcha, a la disco, a la playa, a reunirnos con chicos y chicas divertidas. La semana pasada me ligué un cachorro de 25 añitos, me lo traje a casa y lo exprimí durante dos días y sus noches, hasta que huyó de mí. No lo he vuelto a ver. Mi hija ha ligado con dos o tres chicos, pero nada que pudiera considerarse memorable. Mi hijo, en blanco, por su personalidad tan retraída. Mi hermana, esa niña se ha ligado con todo tipo de ejemplares. Ahora está de perra con Saúl, quien también emperró a Sonia y las tiene para él solo. El chico se las trae, las complace de verdad, con todo y lo flaco que es. Y nos tiene en su mira a Cristina y a mí.

    Bueno, te he pintado un panorama. Tal vez te parezca que soy una vulgar puta y quieras dejarte de mí, no lo sé, aunque tal vez ahora que sabes más de mí y mi situación, quieras ayudarme.

    Yo la escuchaba, atento pero pendiente. «Esta hermosa mujer es impresionante, tal vez quiera manipularme, no lo sé. Por lo pronto, voy a seguir su juego». Entramos a la casa cuando empezaban a aparecer en escena los demás.

    La primera fue Sara, la hermana de Ángela. Llevaba un bikini de infarto, donde apenas se dejaba tapado lo innombrable:

    – Buenos días hermana, veo que la pasaste muy bien anoche, tus gritos se oían en la calle, quizás toda la isla se enteró. ¿Y quién es el galán que te sacó tanto alboroto? – y Ángela me presentó:

    – Alejandro, un chico muy galante que conocí anoche y que me sacó de un apuro, un verdadero aprieto. Ella es Sara, mi hermana menor, una de mis personas preferidas – y yo:

    – Mucho gusto, Sara, encantado de conocerte. Gracias por lo de galán, no creo serlo – y ella: – Además es modesto el chico, que bueno. Potente en la cama y modesto en el trato. Excelente combinación.

    Luego aparecieron Cristina y Niko, uno tras otro, con cara de sueño aún, ya en bikini y bañador, respectivamente. Esa chica era verdaderamente espectacular, una diosa, linda y sencilla, con un bikini muy bonito, nada vulgar. Tenía una carita de ángel recién despertado, con una sonrisa de esas que alegran hasta a un muerto. Y el chico, huraño, medio dormido, hosco. Ángela nos presentó:

    – Hijos, él es Alejandro, mi amigo desde anoche, alguien que me ayudó mucho en un momento de apuro. Le estoy muy pero muy agradecida y le invité a quedarse conmigo, no con nosotros, dije conmigo. Ale, ella es Cristina, mi pedacito de cielo y él es Nicolas, mi Niko, un sol para mí.

    Igual les respondí que me daba gusto conocerlos, aunque me hubiera gustado decirle a Cristina que especialmente a ella. Ambos me estrecharon la mano que les tendí, ella cordial, con agrado, por la calidez que sentí de su mano y él seco, por educación, simple y llanamente.

    Al rato las mujeres empezaron a preparar la comida y comenzamos a escuchar gemidos de placer, luego más seguidos, más volumen y después gritos de placer. Sara se me queda viendo y me dice:

    – No eres el único que sabe hacer gritar a una mujer, como podrás escuchar; allá esta Saúl exprimiendo a Sonia, su perra en celo.

    Ángela se le quedó mirando, con cara de desaprobación, pero no dijo nada. Entonces Sara volvió al ataque:

    – ¿Hermana, acaso te cree la única que tiene derecho a gritar de placer? Ya Saúl se encargará de hacérnoslo a todas. Él sabe cómo, muy bien…

    A Ángela no le agradó el comentario, pero calló, no quería polemizar.

    Ya lista la comida, llamaron a Sonia y a Saúl para que bajaran y nos presentaron. Yo aproveché que tenía los cubiertos en la mano para no estrechar la de Saúl, por la repulsión que ya le tenía desde anoche. Me provocaba partirle la cara, por miserable, pero tenía que comportarme, a petición de Ángela.

    Durante la comida salieron a relucir preguntas de todos, que en donde te habías metido anoche, mamá, que te habías hecho, hermana; del imbécil de Saúl que la había extrañado mucho. Solo su hijo no preguntó. Y Sonia, tal vez sin mala intención, pero con picardía:

    – Ángela, supongo que anoche por fin la pasaste bandera, porque esos gritos tuyos de la madrugada, ni yo con Saúl.

    Ese fue el último comentario que estaba dispuesta a tolerar, por lo cual se levantó de la mesa, le dio una mirada fuerte, profunda, a cada uno y se retiró a la piscina. Se hizo el silencio, hasta que Nicolas dijo:

    – No me están preguntando, pero mamá parece estar muy feliz con su nuevo amigo y tiene cara de pocas pulgas para con nosotros. Recomiendo no joder mucho, por si acaso – y se levantó y salió en pos de su madre.

    A esto, Saúl, el repulsivo, soltó:

    – No sé qué le pasará, pero en esta casa se hace lo que yo decido, no se crea ella que nos va a intimidar – y le dio una nalgada dura, explosiva a Sonia que pasaba a su lado en ese momento. Luego Sara y él subieron las escaleras y al poco se escuchaba a Sara gimiendo y gritando de placer.

    Los demás salimos a la terraza y al poco estábamos metidos todos en la piscina, jugando y divirtiéndonos.

  • La esposa de mi amigo: La despedida

    La esposa de mi amigo: La despedida

    Muchos tiempo ha pasado, fueron varios días maravillosos al lado de mi morena de fuego, cada día nos acoplábamos más a nuestra vida juntos aunque siempre con el temor de que todo terminara y vaya que ese temor pronto se haría realidad, una noche mientras estábamos haciendo el amor Ana recibió una llamada de Raúl ella estaba encima de mi montándome con gran placer, gimiendo intensamente como solo ella sabía hacerlo, contesto la llamada pero no dejo de moverse mientras estaba encima mío yo sin quejarme continúe dando mis bombeadas a mi morena de fuego quien hacia todo tipo de esfuerzo para no gemir aunque el placer y lo rico que sentía la estaba a punto de hacer gritar.

    Seguí bombeándola rápidamente hasta que ambos terminamos en un rico e intenso orgasmo ella lucho por no gritar aunque el temblor que le causo haberse venido casi la hacen caerse de la cama, termine por dejarle la vagina llena de semen como a ella le gustaba después me fui a la cocina a buscar algo de tomar para recuperar fuerzas para dejarla sola hablando con Raúl un momento al regresar la noto algo rara había algo que me llamo la atención su actitud no era la que siempre tenía después de hacer el amor, sino que parecía triste y enojada al mismo tiempo le pregunte que tenía en eso ella me da una noticia sorpresiva.

    Ana me dijo que su esposo regresaría dentro de 15 días ya que por fin había conseguido los papeles tanto para ella como para su hijo y tenía un trabajo estable yo me quede muy impactado que inclusive perdí mi erección ya que la noticia me callo de sorpresa pero en el fondo ambos sabíamos que esto pasaría tarde o temprano.

    Ana: no me espere que el regresara tan pronto

    Leo: sabíamos que tarde o temprano pasaría

    Ana: pero no espere que tan rápido

    Generalmente los tramites de aduana y residencia son algo tardados y Raúl apenas llevaba casi un año en Canadá no quería pensar en nada sabía que muy pronto me despediría de mi morena de fuego así que en esos momentos le dije algo que le cambio de ánimo.

    Leo: Anita se que estas desanimada porque pronto nos separaremos pero antes que eso pase disfrutemos estos últimos días juntos

    Ana: hablas enserio, no me estas mintiendo

    Leo: no amor, antes de separarnos quiero que pasemos juntos estos días para que cuando ya no estemos juntos siempre nos llevemos en los recuerdos.

    Ana sin decirme nada se arrojo a mis brazos para después besarme apasionadamente aunque mi erección se había perdido el tener a mi morena de fuego abrazándome encima mío hacia recuperar mi vigor en instantes después de un largo y apasionante beso con lengua incluida jajaja sensualmente como solo ella sabía hacerlo se fue bajando, hasta quedar hincada frente a mí, cuando abrió sus piernas, aprecie lo torneadas que eran, me miraba a los ojos, y sonrió mostrando sus perfectos dientes cuando mi pene erecto salió quedo a merced de sus manos y su boca, lo acarició primero para después devorarlo por completo, sentí la habilidad de su lengua, , mi mente voló imaginando todos nuestros encuentros, mirando como gemiría ella sentada encima de Raúl pero siempre pensando en mi, estaba tan excitado que cuando Ana acaricio mi escroto, mis huevos explotaron descargándome dentro de su garganta, ella tragó todo sin ningún problema.

    Besé Ana con mucha pasión, ella me abrazó mientras lo hicimos, se subió a horcajadas sobre mí y movió sus caderas, me excitó demasiado eso, sentía como mi pene volvía a erectarse a pesar de haberle descargado una buena cantidad de semen en su garganta, pero no dejaba de moverse y de besarme, mi pene reacciono a ella mas y mas cuando lo percibió, dejó de abrazarme para bajar sus manos y tomar mi pene ya bien firme, hiso a un lado su pequeña, suave y sexy tanga rosada (debo decir que siempre que lo hacíamos aunque me gustaba verla desnuda también me volvía loco el ver que solo llevara puesta una diminuta lencería) y la metió, su vagina estaba muy mojada, cuando entró ella gimió muy intenso.

    Ana: aaaa mmm

    Me levanto de la cama y Ana Se colgó de mí y movió sus caderas, me miró mientras lo hacía y vio mi cara de placer, eso hizo que intensificara sus movimientos; era como si, por medio de su vagina, me demostraba que aprobaba lo que se avecinaba; la sujete de las nalgas y me moví como loco, ella gimió más intenso al sentir mis estocadas en su vagina, mis huevos exigieron vaciarse y no me detuve seguí y seguí mas rápido hasta que descargue nuevamente dentro de ella sin importarme que no me puse condón y ella estaba en días fértiles Ana tampoco puso objeción, deje que mi semen se fuera directo al interior de su fértil su matriz, la lleve a la cama sin bajarla de mi en eso ella me dice.

    Ana: te voy a extrañar mucho leo pero siempre que venga de visita quiero mas encuentros como este.

    Leo: eso nunca lo dudes mi morenita de fuego.

    Terminé de eyacular y ella no se bajó de mí, siguió moviendo sus caderas suavemente, me miraba, su mirada cambió, se volvió tierna como siempre me miraba el ver esa sonrisa tierna y a la vez sensual me volvía loco

    Ana: Te amo, que nunca se te olvide, te extrañare

    Leo: Yo también te amo

    Se bajó y no pude evitar el tomarla suavemente de su nuca y guiarla a mi verga, ella lejos de enojarse sonrió y abrió su boca, permitiendo que entrara mi babosa verga chupando las últimas gotas hasta que la dejo limpia sin ninguna gota de semen.

    Estuvimos así cerca de 20 minutos, ella acostada encima mío mamándome mi verga haciendo un rico 69 mientras ambos nos recuperábamos para un segundo encuentro, pero deje que ella siguiera haciendo lo que más le gustaba exprimir y sacar el néctar de su macho, parecía más divertida haciendo eso, se volvió a levantar se acurrucó conmigo y recargó su cabeza en mi pecho, con su mano acariciaba mi duro pene.

    Así estuvimos durante las dos semanas que restantes antes del regreso de su esposo y nunca dejamos de tener nuestros encuentros íntimos más ahora que ella me pedía que lo hiciéramos sin condón al parecer quería que la embarazara quien sabe porque actuaba así pero no le puse ninguna excusa los días transcurrieron y Raúl regreso solo estuvieron unos días paso a saludarme días antes de irse nuevamente con Ana y su hijo hasta que nos despedimos y se fueron aunque yo seguí en contacto con Ana mencionándome que días vendría de visita pero primero tendrían que acoplarse a su nueva ciudad.

    Un par de meses después que se fueron Ana y Yo hablamos me dijo que me tenía una sorpresa y vaya que lo fue la sorpresa era que estaba embarazada y lo que me puso muy contento sobre todo a su esposo pero ambos sabíamos que por el tiempo el padre podría ser yo jajaja aun así me da gusto que ella ahora esta muy contenta ya que la llegada de su nuevo bebe la ha hecho adaptarse mejor y mas por su deseo de venir a visitar a su familia en México pero sobre todo a mi.

    Espero que les guste una disculpa por la demora y espero poder seguir compartiendo mas historias.

  • Nora la ordeñadora (Capítulo 1)

    Nora la ordeñadora (Capítulo 1)

    Nora notó que su pulso ya era rápido, ella lo miró a los ojos con esa seducción sexual, con mirada provocativa. El hombre había entrado en una especie de trance, la mente inmóvil. Con el pajeo que le aplicaba Nora a distintas velocidades, el grueso cuerpo del hombre parecía ponerse en tensión de precorrida. Empezó a verbalizar incongruencias: ¡Sí! ¡Sí! ¡Co…! Co…! ¡No..! y sus manos empezaron a temblar como sacudidas eléctricas hasta que se agarró a la camilla de masajes. Nora con la mano subía y bajaba la polla resbaladiza y lubricada, en cada movimiento sus pechos penduleaban. Bajó la cabeza hasta los testículos y al mismo tiempo que pajeaba succionaba uno por uno los huevos; se los metía enteros en la boca y tiraba de ellos. El cuerpo del hombre se tensó hacía arriba. En una especie de euforia ansiosa empezó a bramar: ¡Sí… sí… Ohhh! Nora cómo diligente masajista de finales felices advirtió que estaba a punto de explotar y aumentó el ritmo de pajeo. Pronto la lechada quedó encina de la peluda y generosa barriga.

    – Sabes como hacer gozar un macho – dijo al mismo tiempo que se terminaba de abrocharse los pantalones.

    – Gracias, lo importante es que haya quedado satisfecho.

    – Pues si, me aconsejaron que viniera y no me has defraudado, ¿qué edad tienes, niña?

    – 25 recién cumplidos – dijo mientras se ponía el vestido ya que masajeaba en topless y en tanga.

    – Pajeas de muerte. Por cierto, ¿vendes tú coño?

    – No, masajes, aunque a veces…

    – Bueno, ya hablaremos, mi mujer me espera en el centro comercial con los dos nietos, dos demonios – al mismo tiempo le dio a Nora 60€-. Quédate los 10€ de vuelta, son para ti. Nos volveremos a ver.

    Nora había llegado a esa pequeña ciudad hacia ya casi dos años. Proveniente de una granja en medio de la nada donde vivía con sus padres dedicándose casi a jornada completa al ordeño de vacas y cabras. Novia desde la adolescencia de un vecino de esa zona, un fanático de la cría porcina que solo vivía para trabajar. Su vida cambió cuando conoció a Rulfo, apodado el Cara cortada.

    Cara cortada acompañaba a su tío Solencio alias el Hiena (el Hiena era de baja estatura, su barbilla terminaba en punta, nariz aguileña de ojos pequeño. Era el hermano pequeño del padre de Rulfo- contaba con 52 años- el cual había fallecido haciendo honor a que el alcohol da alegría pero acorta bastante la vida) y disfrutaban de unos días de caza. Cara cortada lo hacía por deferencia hacia su tío Solencio, nunca había estado en ese lugar ni siquiera era cazador. Solencio había estado otras veces y saludaba a los padres de Nora y los obsequiaba con licores por las molestia ya que aparcaban la pequeña caravana para dormir en sus terrenos incluso antes de irse montaban un pequeño banquete. La primera vez que vio a Nora ordeñando en el establo le pareció una mujer diferente e interesante. Nora no era muy alta pero tenía una complexión fuerte sin grasas sobrantes de pechos generosos, un culo rotundo y armonioso ni grande ni pequeño pero subido y apetecible. Sus gestos eran enérgicos, morena de media melena, cara angulosa de labios gruesos y ojos grandes y vivaces. Cuando Cara cortada la veía siempre llevaba botas de agua vaqueros y un delantal. Entonces camino a la zona de caza Rulfo dijo a su tío Solencio:

    – Tío, que tal vas por la vida, desde que murió mi viejo no te había visto muchas veces, ¿aún eres tan putero?

    – Se hace lo que se puede ya tengo una edad y si, suelo tirar bastante de putas.

    – ¿Qué te parece esa marimacha que vemos en la granja, como ordeña las cabras y vacas – al mismo tiempo que guiñaba un ojo a su tío.

    – ¿Te gusta, eh?

    – Sí es una hembra muy híbrida, pero es parca en palabras.

    – No te creas, tiene un novio que no la satisface y más basto que un arado. Ella es de naturaleza confiada, de hecho el año pasado un cazador que vino el año pasado se la cepillo y dijo que estaba faltada de rabo, mojaba que daba gusto. Dijo que era inexperta pero muy follable y no se hacía de rogar. Es que esa hembra ni siquiera ha salido de aquí. Es de las de pelambrera en el coño – dijo tras una carcajada – ¿Qué edad tienes ahora, sobrino?

    – 37, tío

    – Y según tengo entendido tu padre que en paz descanse me decía que eras un auténtico tumbahembras y estaba en lo cierto, has follado la hostia consagrada, eres un rompebragas de cojones. Puedes conseguir la jaca de la granja y si yo puedo pillar algo no dudes que lo haré también. Además mañana tenemos el almuerzo de despedida con los granjeros.

    Rulfo Cara cortada debía su alias a un corte en su mejilla derecha que había recibido en una reyerta callejera a los 20 años la cual disimulaba con barba de varios días. Su rostro era huesudo y hosco, cuello ancho de ojos negros penetrantes, pelo largo desgreñado como un estropajo de acero que llevaba recogido en una coleta usando de coletero la goma de un condón; alto, viril de estructura ósea ancha. Tatuado en los brazos, pecho, espalda y cuello. Montaba una polla de 20 cm de la cual estaba orgulloso. Hombre de negocios se había hecho a si mismo – jugador, contrabandista, socio prostíbulo, vendedor de chatarra, gerente de habitación de masajes. En su juventud su tío había intentado inculcarle el oficio de soldador, pero no era su vocación durando apenas tres meses; detestaba levantarse temprano y se presentaba a las 12, también le gustaba mucho el tiempo del trabajo beberse unas cuantas cervezas empleando unas horitas, la cuestión es que ese trabajo no era para él.

    Nora había empezado su noviazgo muy joven. Una no sabe su historia hasta que mira atrás. Porque era el único chico de la zona, un granjero 5 años más viejo que ella. A sus 23 años Nora ya no estaba satisfecha. No la complacencia sexualmente y la obsesión de él era tener hijos. Ese mediodía Nora se había puesto un vestido con estampados florales mostrando el contorno de su cuerpo. Quería gustar. Cara cortada y su tío llevaron algún detalle y bebidas. Rulfo llevaba unos pantalones ceñidos marcando paquete, camiseta sin mangas dejando ver sus tatuajes. A lo largo de la comida se notaban las vibraciones en el aire entre Nora y Cara cortada. Los padres de Nora charlaban de forma efusiva con Solencio. El novio de Nora solo estaba pendiente de su camada de cerdos y apresurado al terminar de comer fueron junto con el padre de Nora a verlos. Al salir Cara cortada y de su tío la hiena encontraron paseando a Nora, como si esperara algo. Al verlos se hizo la distraída como si no los hubiera visto y se agachó a coger flores, su falda se levantó dejó a la vista un culo potente.

    – ¡Que me aspen si no pide polla a gritos! – exclamó Solencio.

    – Pues si, tío; es hortera a tope, pero por los clavos de Cristo que me la cepillo.

    Con celeridad militar Rulfo se posicionó delante de Nora y dijo:

    – ¿Te apetece ver la roulote que tenemos aparcada a pocos kilómetros?

    – Parece guapa – dijo Nora ansiosa aceptando con la cabeza.

    Solencio se puso al volante del todo terreno y Rulfo subió atrás esperando a Nora, entonces su tío le dijo:

    – Espero que dejes algo para la familia.

    Al subir Nora los deleitó con un una visión de bragas con pelos que salían por los laterales. Cara cortada le pasó el brazo por encima de sus hombros, le acarició el pelo le dio un beso en la mejilla y le lamió el lóbulo de la oreja para después morrearla. La pasividad de Nora era total hasta que Cara cortada le tocó los pechos y empezó a emitir pequeños ronroneos. Cara cortada no era metódico ni controlador en las caricias, por lo que fue directo a la entrepierna de Nora bajo la falda. Notó abundante vello púbico; el ronroneo de ella se hizo más patente.

    – ¿Estás mojadita, eh? se nota que tu novio no te atiende bien…

    – Él ti… tiene mucho… trabajo – susurro ella.

    – Claro, criar cerdos – dijo Rulfo en tono despreciativo.

    – Tortolitos, ya hemos llegado, os veo muy acaramelados. Ahora entraremos en nuestra casita transportable y te la enseñaremos – dijo Solencio.

    – Nora hoy te vas a enterar de lo que es un rabo de verdad – dijo Cara cortada al mismo tiempo que la morreaba.

    Al bajar Rulfo cogió a Nora por la cintura y Solencio abrió la puerta de la caravana. El espacio era pequeño dos camas separadas, una diminuta cocina y un diminuto baño. Nora y Rulfo se comian la boca. A Nora no parecía importarle la presencia de Solencio el cual se sentó sobre una cama. Rulfo tiró para arriba el vestido dejándola en ropa interior. Un sostén y bragas ya bastante usados. Rulfo se apartó un poco para hacerle un escaneo visual y la volteó. Miró a su tío y asintió. Era una mujer con curvas apetecible.

    – Este culo necesita estar entangado- dijo con solemnidad Rulfo y en un arranque de ira le arrancó el sostén y las bragas.

    Rulfo era un hombre de acción y le gustaba impresionar. Nora quedó desnuda, sus generosos pechos grandes y en forma de pera y aureolas grandes quedaron expuestas. Por la parte baja asomaba una buena mata de vello. Rulfo empezó su plan de ataque sopesando los pechos y moviendolos para que bambolearan. Ella hizo un contoneo sexual. Bajó hasta su coño y lo dedeó. Sacó el dedo y la miró con ojos penetrantes y tras una sonrisa de chacal se desnudó. Tras quitarse la ropa Rulfo se sentó en su cama, abrió las piernas y con vigor masculino escupió de forma sonora sobre su glande y dio unos pajeos a su polla y dijo:

    – ¿Has ordeñado nunca una como esta?

    Nora se quedó mirando fijamente la gran polla de Rulfo y con muchísima rabia la agarró para demostrarle su poderío femenino, a sus 23 años desperdiciado. Empezó un pajeo con retrocesos bombeados (lo había visto en el porno de su portátil. Consistía en agarrar el tronco y bajar hasta que su mano rebotaba en la pelvis) mientras lo miraba a los ojos.

    – Apuntas maneras, nena – dijo Rulfo tras unos resoplidos.

    Nora mira con intensidad a Rulfo, estaba arrodillada a su lado como una pava real. Solencio el hiena miraba la desinhibida Nora que sin ningún pudor pajeaba a su sobrino delante de él. Rulfo estiró el brazo introdujo dos dedos en el peludo coño de Nora, la cual empezó a jadear; su coño era un charco de flujos vaginales, incluso goteaba. Solencio ya se tocaba su polla.

    – Vamos a ver si se te da tan bien usar la boca como ordeñar – dijo Cara cortada en un dejo de jocosidad bajándole la cabeza.

    Nora inhaló aire, abrió la boca y engulló media polla; quería rematar la faena pero era mucha polla. En un arranque airado Rulfo le atenazó la nuca y la empujó hasta el fondo. Nora emitió un sonido gutural de atragantamiento y sus ojos estaban desorbitados. Manoteaba buscando aire; Cara cortada la suelta, su respiración es algo acelerada, al instante vuelve en si; Rulfo le recoge el pelo en lo alto y el ataca otra vez; no puede abarcar la toda, es algo desgarbada en la mamada. Solencio esta alterado y excitado viendo a su sobrino, el cual en clara deferencia a él le ha recogido el pelo para que pudiera ver su cara. Le lamía el tronco y glande, chupaba como podía. Cara cortada volvió a empujar la cabeza de Nora hasta el fondo y aguantó su cuello en forma de tenaza y grito:

    – ¡¡Toma rabo!! ¡¡Aguantala!! – Al mísmo tiempo que miraba a Solencio con la mandíbula apretada.

    Nora vuelve a buscar aire, se oyen los glup, glup de su garganta.

    – Venga, vamos a contar hasta diez, nena: aguanta. Empezamos. 1, 2, 3, 4.

    Las mejillas de Nora empezaron a hincharse y a enrojecer, su respiración era nasal y rápida.

    – 5, 6, 7

    – ¡Va a reventar! – exclamó Solencio.

    Empezaron a salirle los mocos, los ojos llorosos.

    – 8, 9

    Le vinieron las arcadas, convulsionaba.

    – Y… – esperó un rato – ¡10!

    Entonces la soltó dejando ella un rastro de moco y saliva. Su respiración era acelerada y continua, buscaba aíre. En un arranque atletico Cara cortada tiró de sus pies y la llevó al borde de la litera hasta que su cintura y piernas quedaron suspendidas en el aire. Tiró la almohada al suelo, se puso de rodillas sobre ella, la cogió de los tobillos y le abrió las piernas al máximo en tijeras. Dominaba la situación. Nora se dejaba llevar y se mostraba docil.

    La cara de Rulfo estaba roja de excitación; Respiraba por la nariz como un toro con los dientes apretados. Su pollaza era firme y dura y la estaba posicionando para ponerla a nivel del frondoso coño para la embestida pero ella quedada atrasada, la cogió de la cintura y la tiró hacía su polla. Buscó la entrada vaginal con un » Tienes tanto pelo en tu coño que parece un matorral». Entró el glande, ella estaba muy mojada, entonces volvió a cogerla por los tobillos, la abrió y de un golpe seco le ensartó los 20 cm de polla. Nora emitió un estridente ¡¡Ohhhhh!! de gozo. Rulfo empezó unos bombeos salvajes, su polla se adentraba hasta la empuñadura en el frondoso coño- su tío, el hiena, ya tenía la polla fuera y se pajeaba viendo en acción a su sobrino- hasta que cambió de registro follamentistico bajando la velocidad de bombeo ahora sacaba toda su pollaza y la clavaba: clavada, sacada, clavada, sacada. La polla salía viscosa, Nora flipaba de gozo. Rulfo mantenía la mirada en su mete-saca aguantandola abierta a ella por los tobillos, reculaba y la metía a full con golpes pélvicos sonoros. El coño sonaba como un río revuelto, chof, chof, chof. Los jadeos de ambos resonaban en la caravana. Rulfo reagrupaba fuerzas para un último y definitivo ataque que no tardó en llegar. Empezó una frenética follada demostrando su resistencia entrando en un estado de exaltación febril con rugidos atronadores, Nora empezó a convulsionar y a maullar como una gata. El ¡chap, chap!; ¡chop, chop! vaginal era espectacular hasta el punto que squirto dejando un charco en el suelo. El pistoneo de Rulfo parecía un martillo compresor y su respiración acelerada.

    – ¡¡Cuidado Rulfo!! ¡¡Vas a preñar!! – exclamó su tío al mismo tiempo que se pajeaba.

    Rulfo sacó su polla y dejó el cargamento sobre el vello púbico de Nora. Fue una abundante lechada que empapó la vellosidad de Nora como si fuera una esponja empapada de gel.

    Rulfo entró en el pequeño baño con la puerta abierta echando una generosa y sonora meada. Solencio creyendo que le había tocado la gloria y sin tener que tirar de putas se quitó los pantalones y recolocó a Nora en la litera -a pesar de su corta estatura Solencio mostró una prepotencia masculina para demostrarle ante su sobrino que aún valía – dispuesto a montarla. Rulfo al salir del baño se estiró en la otra litera como si fuera el descanso del guerrero tras la batalla. Solencio le levantó las piernas y la puso en patitas en hombros para ensartarla enseguida. Empezó a bombearla nervioso y frenético, en cada tacada se llevaba restos de lefa de su sobrino pegados a su polla y a su vello. No poseía la polla de Rulfo pero demostraba maneras dentro de los límites de su edad. Intento tensarse en sus mete-sacas. Incluso en un asombroso alarde de bravura hizo volteos circulares con su polla dentro del coño de Nora (mientras tanto Rulfo se había acostado en la otra litera y se limpiaba la polla con pañuelos y observaba a su tío) y en un último aliento empezó unos bombeos conejeros y empezó a respirar de forma frenética, sacó su polla y escupió una lechada sobre el ombligo de Nora.

    – ¡Eres el puto amo! A tu edad y vaya lefazo- exclamó Rulfo.

    Es misma tarde engancharon la caravana y fueron a despedirse de los padres de Nora los cuales fueron muy generosos y obsequiaron a Solencio con fruta y un cordero para que lo comieran con su mujer y para su pequeño nieto un pequeño gatito. Cara Cortada al despedirse de Nora le dejó su tarjeta para que lo llamara y dijo:

    – Apuntas maneras y ordeñas bien, ven a verme y tendrás futuro.

    Continuará…

  • La protagonista de mis fantasías

    La protagonista de mis fantasías

    7 años llevamos juntos mi novia y yo, 6 viviendo juntos (desde los 19. Si, muy jóvenes), últimamente hemos tenido problemas sexuales disminuyendo la frecuencia de ellos por mi culpa, por mi incapacidad de expresarle mis deseos y fantasías, estos escritos son mi intento para expresarle lo que siento y poder reparar las cosas. Por accidente descubrí que podía expresarle de forma clara que deseo escribiendo, sin temor a no ser precisó, no hay forma de que una palabra escrita no sea lo que es. Son mi intento para lo que siento y que pueda darle luz en el terrible espacio desordenado y tan mal iluminado que es mi mente, hasta yo sufro por no poder expresarme a mi mismo lo que quiero. Ni siquiera hablar lo que ella debe pasar para entenderme.

    Al comienzo nunca imagine escribir un par de páginas, pero sin darme cuenta llegue mucho más lejos que eso y poco a poco en el trayecto me di cuenta que tenía suficientes locuras en mi cabeza como para escribirle un libro; imaginando que eso es una muestra de la locura y el amor que me provoca sentir esta que para mí es la mujer más hermosa del mundo, cabe aclarar que ninguna de las cosas que he escrito hasta ahora hemos tenido oportunidad de materializar dado que ella se encuentra de viaje en circunstancias que no considero necesarias aclarar demasiado, digamos que es trabajo y punto.

    Nosotros somos realmente felices juntos y ambos estamos convencidos de querer pasar el resto de nuestras vidas juntos, sin ninguna duda. Este pequeño desliz sexual no es nada más que eso. Aunque estoy convencido de que ambos podríamos ser felices juntos, aunque no pudiéramos tener sexo el resto de nuestras vidas y de hecho llevamos 2 o 3 años muy bien aun con una frecuencia sexual un tanto disminuida. Pero como le dije a ella, a ambos nos gusta el sexo, quiero pasar el resto de mi vida pudiendo tener el mejor sexo posible y para tratar de regresar el rio a su cauce naturalmente desbordado por el mismo poder de su flujo sexual que sé que podemos, escribo estos pensamientos esperando que logremos materializarlos, quiero que sepan que no hemos podido materializar estos deseos dado que ella vuelve hasta en un par de semanas, podría decir que nuestra vida sexual actual es la usual que cualquier pareja, follamos en la cama durante algún momento del día de una forma convencional cada ciertos días. Claro nunca puede faltar un valioso vibrador, es un buen amigo de nuestra relación. Podría jurar que no hay nada en el mundo que la haga mas feliz; aun mas feliz que mi verga perfecta, pero eso no es una queja de mi parte, no imaginan lo feliz que me hace tener esa ayuda extra para satisfacer el insaciable apetito de orgasmos de mi novia cuando comienza a estar excitada. Nuestras relaciones sexuales podrían considerarse “Típicas” pero no tengo duda que estaría dispuesta a todo lo que he escrito y aún más. Pero decidió esperar a volver para comentarme lo que pensaba sobre lo que la deje leer y me vuelve loco la idea de esperar para saber así que decidí escribir aquí para desahogar mis pensamientos.

    Creo que cabe aclarar que ambos podríamos considerarnos bisexuales, sin ninguna clase de tabúes o restricciones mentales o limitaciones en cuanto a sexo se refiere y menos cuando se trata de complacer al otro. Yo baso toda mi energía sexual en la dominación y sumisión me considero un 70% dominante y un 30% sumiso entregándome a cualquiera de las dos opciones por completo pudiendo dominar vigorosamente o dejándome dominar sumisamente; pudiendo disfrutar cualquiera sin ningún problema. Nunca le he preguntado como tal, pero considero que ella encaja exactamente lo opuesto a mis parámetros permitiéndonos encajar perfectamente 70% sumisa y 30% dominante.

    Nos describiré de la forma más resumida posible, nosotros somos una pareja joven, Considero que algunos detalles ayudarían a entender los hechos que podría relatar más adelante. Ambos tenemos 25 años y considero tenemos un físico que nos podría definir como una pareja compatible, yo mido 1.78 metros y tengo un cuerpo muy proporcionado, no me considero ninguna clase de galán pero afortunadamente no soy una persona desagradable a la vista, sin lugar a dudadas considero que mi mayor fortaleza es mi pene, 17 cm largo x 4 cm de ancho; circuncidado con una estética perfecta, recto, cuando esta erecto es muy prominente, me hace sentir un hombre feliz el simple hecho de notar que tengo tal herramienta, aunque desafortunadamente mi desempeño en cuanto a duración no la recalcaría como sobresaliente, aunque de ninguna forma me considero precoz puedo afirmar que puedo mantener relaciones por un periodo razonable (Entre 10 y 20 minutos) dependiendo las circunstancias, agradecería si el universo me hubiera concedido algo mas de duracion; en su lugar me doto con una increíble capacidad desbordada de testosterona para estar excitado todo el dia aun despues de haber tenido eyaculaciones 3 o 4 veces ese mismo dia, echo que considero compenza en gran medida la duracion que no me deja satisfecho como hombre.

    Ella simplemente es perfecta, mide 1 metro con 58 centímetros, con unca compleción que al igual que yo encaja muy proporcionalmente a su estatura, tiene unos pechos que con intención de materializarlos en sus mentes son copa 32 B con una forma de caída de gota perfecta, unas piernas y muslos completamente agradables a la vista, cualquiera se pierde en sus piernas cuando sale a la calle con vestido y un par de nalgas enormes mucho más de lo que cualquiera podría pedir, pero sin ser nada vulgar, todo perfectamente acomodado en su lugar. Sumada a una linda cara con facciones delicadas, ojos cafés y cabello oscuro y largo hasta los pechos, ella siempre ha disfrutado ser mi muñeca, dejando que elija su ropa y peinados complaciéndome siempre para vestirse como a mi me gusta o hacer lo que yo deseo. Casi podría parecer una fantasía aun no puedo creer que sea real mi vida con ella.

    Ninguno de los dos tiene un cuerpo atlético, pero no dejamos de ser personas delgadas, quisa yo un poco menos, pero prometo que estoy trabajando en ello.

    Se que podrían faltar más contextos sobre nuestra vida, actividades cotidianas o trabajo, pero por temor a que alguien pueda reconocer la precisión de mis descripciones decido no contar más que lo expresamente necesario siempre.

    No soy ninguna clase de escritor, nunca había unido más de 10 palabras escritas en nada, ni siquiera podría presumir que aprobé las clases de gramática en la escuela con calificaciones respetables, sumado al desastre que es mi mente. Así que lamento si hay errores de redacción, ortográficos o de coherencia narrativa.

    Sin ir mas lejos y con esa breve introducción los dejo con lo primero que escribí; a ella solo pude mostrarle el numero uno, no ha leído nada más, pero no pudo decirme que opina al respecto dado al lugar en el que se encuentra y me expreso que quería hablar sobre los detalles en persona pero me la espera me vuelve loco, necesito recibir alguna opinión o explotara mi cerebro.

    Agradeceré mucho si dejan sus opiniones en la sección de comentarios.

    Dia 22.

    Nunca fuimos de escribir cartitas o darnos regalos, pero en este momento de mi vida tengo la necesidad que tengo de expresarte mis pensamientos y sentir que los entiendes. Que me protejas en tus brazos haciéndome sentir que estarás conmigo el resto de mi vida haciéndome saber que mi corazón esta seguro en tus manos.

    Dia 18.

    Prologo

    Siempre he tenido problemas para expresar lo que quiero, simplemente mi cerebro se bloquea, pero hace unas semanas tratando de mejorar, cambiando lo que me parece un gran defecto, encontré esta forma para comunicarme contigo abriendo mi mente por completo, no veo una forma más clara de expresarte que escribiendo lo que pasa por mi mente, así puedo leer y leer lo que te escribo puliéndolo para estar seguro de que las letras escritas son una calca precisa de mis pensamientos. Pienso que muchas cosas de las que he escrito aquí podrían provocarte que de alguna manera estes en desacuerdo o hasta te molestes, pero realmente lo ultimo que quiero es causar un conflicto entre nosotros, mi único interés al escribir esto es que con toda seguridad puedas afirmar que me conoces a la perfección. Significas todo para mí y lo único que deseo en la vida me desborda de pasión imaginar que conoces con lujo de detalle todas mis fantasías.

    Yo sé que leer no es nuestra actividad favorita, pero espero que el ser la protagonista de la historia, sabiendo estas letras fueron escritas pensando en ti, te motive generando suficiente pasión. Para leerlo completo.

    Siempre hemos tenido este problema en el que no suelo utilizar las palabras adecuadas para expresar lo que está en mi mente y enseguida te confundo o solo logro que te molestes conmigo, por mi incapacidad de transmitirte mis sentimientos de una forma precisa y certera, yo sé que sabes el desorden que es mi mente y haces tu mejor esfuerzo para desenredar lo que sale de mi boca, pero estoy harto de siempre tener ese problema.

    Dia 22.

    No quiero que pienses que llevo años sin expresar esta clase de cosas, absolutamente todo lo que he escrito han aquí han sido cosas que imagine solo este mes que no has estado conmigo, digo esto tratando de que entiendas que mi mente procesa información a un ritmo abrumador porque pasan los días mientras veo y leo lo que he escrito y de pronto paso por mi mente que podrías sentir que hace cuanto no logro abrirme contigo, pero quiero que sepas que realmente estas cosas no llegaron a mi mente hasta el día que hablamos hace unas semanas y te prometí que te expresaría todo lo que pensara sin filtro.

    (No tiene nada que ver con lo que pensaba expresar escribiendo este pequeño libro, pero en estos días vino a mi mente que quería confesarte esto hace tiempo y decidí colarlo como un paréntesis entre las paginas y consideré que este seria un buen lugar para esconderlo entre líneas)

    Muchas veces me comentaste que tenías una lista, una lista de los detalles que te deseabas que tu pareja tuviera, afirmando que yo cumplía varios de los puntos supongo que tratando de hacer un lindo cumplido, realmente me hace sentir feliz que tuvieras lo que deseabas y más sabiendo que yo era el que tenia la fortuna de cumplir la descripción y espero hacerlo aun hoy y en el futuro. Adelantándome a que se que tus sentimientos comenzaran a jugarte en contra antes de que termines de leer, te pido que lo siguiente no lo veas como algo negativo, ya que no lo es. Para mi representa lo mas lindo que mi tú me haces sentir.

    Nunca te que dije es que yo igual tenía una lista. Aclarando que tampoco representaba tanta importancia como sentía que tu implicabas la importancia de la tuya, pero como decirle a la chica con la que apenas salía que lo que estaba en mi lista no era nada similar a lo que ella era sin que inmediatamente esa información se volviera en mi contra, aunque aún hoy podría volverse contra mí, pero considero indispensable poder aclararte esto que recorre mi mente. Obviando que después de leer esto enseguida me preguntaras como era esa lista, pero insistiendo que realmente no es el punto de lo que trato de expresar, adelantándome a tu obvia interrogante al mismo tiempo librándome de la vergüenza de recitarla segundos después de que leas esto al mismo tiempo que me miras fijamente preguntándomela, buscando librar tu duda.

    Supongo que por mi mente pasaba una chica alta, de ojos claros (probablemente azules) y cabello castaño claro, con una actitud un tanto fresa y empalagosa, si, obviamente el día que salí contigo note rápidamente que tu no cumplías esos puntos, pero recuerdo esa primera cita, no imagine que fueras tan linda, miro al pasado y solo puedo agradecer que ese mocoso inútil de 18 años te apostara un beso que aunque nunca imagine que aceptarías, lo hiciste.

    Lo que trato de decir es que no, no eras lo que imaginaba seria mi novia, fuiste mucho mejor de lo que podía imaginar ese chico. Pero le agradezco por no haber cancelado esa cita para quedarse a jugar, habría sido el error más grande de su vida y ni siquiera lo habría notado, no imaginas la suerte que siento de haber encontrado tal mujer en esa cafetería ese día. Fui buscando cobre y encontré un diamante, siempre que estoy feliz y te miro, te digo que eres mi luz, pero nunca te he dicho que antes de conocerte yo estaba solo y triste mientras no había terminado la escuela y mi familia estaba rota, eres la luz que le dio color a mis días y me dio un destino hacia el que dirigir mi vida, siendo más y mucho mejor de lo que pude haber imaginado o pedido. Si solo pudiera escoger un recuerdo de mi vida, estarías conmigo besándome ese día, quizá no destaque mi habilidad de seducción, pero afortunadamente fue suficiente para desenlazar la fortuna de tenerte a mi lado cada día.

    Siempre me has preguntado que es lo que mas me gusta de ti, sin temor a equivocarme, la única respuesta correcta, seria que no hay nada que no me encante. Tu cuerpo, tu forma de ser, como me miras cuando se que estas feliz y te sientes feliz al verme segura del amor que sientes por mí.

    ¿Qué más podría pedir? Realmente siento que eres lo mas perfecto que la vida pudo darme.

    Dia 18.

    Ejem, retomando a lo que veníamos; 3 semanas hace que te fuiste esta vez y desde el primer día todo lo que está escrito en esta sección que denominare “Prologo” (Simplemente para dar una estructura que puedas entender) Realmente hoy es el día 18, por 18 días trate de ordenar mis pensamientos para que el día que llegaras pudiera explicarte lo que para mí es lo más importante en este momento. Que puedas entender que mi amor por ti es exponencial y no ha dejado de crecer desde el día que te conocí, que escribo esto con todo mi amor para dejarte entrar en mi mente y que puedas vivir conmigo sabiendo que tienes el mapa de mis pensamientos y esperar que navegues en mi con la seguridad de que no hay nada que no sepas y lo que dudes puedes venir a estas páginas a corroborarlo, escrito para inmortalizar la pasión que despiertas en mí. Siento que muchas veces desearías que expresara con mas euforia mis pensamientos y tratare de hacerlo en el futuro, pero por ahora esta es la forma que encontré para unirme a ti, espero que puedas confiar en que todo lo que está escrito aquí es justo la forma en la que está en mi mente.

    De la misma manera que estoy dando un salto de fe, esperando que puedas confiar en que plasmo esto con toda la intención de lograr unirnos como pareja. Mi único deseo en la vida; Como ya te he expresado varias veces es hacerme viejo a tu lado, despertar un día en 60 años y ver que estas acostada junto a mí; aun no lo consigo y obviamente debo esperar el resto de mi vida para lograrlo, pero daría mi vida para poder conseguirlo. Gozando el camino siempre que tu estes sentada a mi lado.

    Después de varias semanas escribiendo mientras no estas, teniendo un exceso de horas conmigo mismo para revisar mi mente, descubrí que mi problema solo es ese, muchas veces te he contado algunas cosas que quiero hacer pero cuando enseguida tu pedias más detalles simplemente no sabía como expresarlos bloqueándome, provocando que con el tiempo fuera siendo menos común expresarte con palabras; no quiero que malentiendas cualquier cosa que leas en las siguientes líneas, me encanta mi vida contigo y no cambiaría absolutamente nada en ella, soy feliz con lo que hemos logrado, nunca creí que llegaríamos tan lejos y podría vivir feliz el resto de mi vida contigo aunque no pudiéramos tener sexo nunca más, porque lo que siento por ti va más allá del sexo, claro que, como en nuestra realidad actual incluye (Espero) varias décadas más de hacer el amor y perdernos juntos. Escribo esto con la esperanza de mejorar nuestra vida sexual pero un objetivo con importancia a la par es simplemente que camines conmigo en mi mente y que tengas la seguridad de que no hay nada que no sepas, ni un detalle. Me hace feliz saber que puedes ver a través de mi facilidad.

    Me encanta tener sexo contigo y no me gustaría que dejáramos de tener sexo de esta que para poderlo describir y etiquetar de una forma que pueda describirlo fácilmente ahora y en futuras referencias lo llamare simplemente “convencional”.

    No quiero que me malentiendas, adoro como tenemos sexo actualmente, la forma convencional no me desagrada para nada, gozo cada segundo sintiendo tu cuerpo y perdiéndome en él, la pasión desbordada que me haces sentir al verte entregada a mí; gozándome. Me hace sentir que, si el cielo existiera, lo tengo justo en ese momento contigo. Cuando estamos funcionados disfrutando. Desde que somos novios salimos con otras personas, siempre me dio morbo el hecho de acostarnos con alguien más. Sumado al deseo de experimentar y como yo te dije alguna vez “No pasar toda nuestra vida preguntándonos como seria el hecho de haber estado con alguien más”

    Hace unas semanas expresaste que temias que mientras tuviera sexo contigo estuviera pensando en alguien más, nunca creí escuchar eso de ti, pero bueno, al mismo tiempo tampoco me sorprende tanto, supongo que podría ser una duda común, para ser honestos yo he pensado que imaginas a alguien más mientras te acuestas conmigo aunque no me genera un gran conflicto me dolió saber que para ti si era un problema, para mi estar con otras chicas represento experiencias enriquecedoras, placenteras y divertidas, pero pasado el orgasmo solo se hacía evidente para mí el hueco que representaba tu ausencia en ese momento, no sé cómo expresarte lo equivocada que estas, siendo la realidad todo lo contrario, tú eras quien estaba en mi mente mientras yo estaba con otras chicas, deseando que estuvieras conmigo compartiendo ese momento que me hacía disfrutar cosas nuevas, decepcionado de no poder verte a los ojos y saber que habíamos disfrutado algo nuevo juntos. Tan es así que te dije que el día que estuviera con un hombre por primera vez me gustaría que estuvieras conmigo, no importa que experiencia sea la que descubra en el futuro al igual que con otras chicas, no sería feliz si no puedo compartirlo contigo.

    No quiero que nunca más pienses que no eres el objeto de mis deseos, eres la protagonista del 100% de mis fantasías y prueba de ello es esto que no me gustaría llamar libro pero según la definición de la palabra eso es: (Conjunto de hojas unidas formando un volumen que se rellena con distintos datos para llevar un registro), no importa lo comunes o alocadas que sean mis fantasías, me hace sentir pleno el pensar y para mí es una muestra de mi amor que despiertas suficiente pasión en mi como para escribir un libro, quizá debería pedirte que te cases conmigo y pases el resto de tu vida conmigo de una forma más convencional; más brillante y circular. Probablemente lo haga, pero no sin estas palabras de advertencia, debes saber con qué loco te estas metiendo. Registro de cada deseo que podría clasificar como perverso, esperando que podamos materializar lo mayor posible.

    Las veces que me has preguntado “¿Que fantasías tienes?” Tratando de conectarte conmigo; enseguida viene a mi mente dar una respuesta como lo que podría parecer común, simplemente yo creía que eso es lo que quería porque me parecía que eso es lo que una fantasía era: Tener sexo en un avión, un trio o esas cosas que podría contestar cualquier persona del mundo si saliéramos en este momento y le preguntaramos a alguien seguro contestaria algo así, quizá hasta tu darías un ejemplo similar.

    No estoy sugiriendo que cada vez que tengamos sexo tengan que ser actividades tan elaboradas como las que expreso más adelante, pero sin duda quiero que formen parte de nuestra vida de una forma ligeramente natural y cotidiana.

    No quiero que pienses que lo convencional me parece insuficiente o que quiero dejar de hacerlo así, lo único que quiero es que podamos sumar estas aventuras y que nos divirtamos juntos, no estoy satisfecho con que seas mi amiga y mi novia. Quiero convertirte en mi amante, poder tener aventuras y hacer locuras contigo el resto de mi vida, morir sabiendo que hicimos un millón de cosas distintas juntos empujados por mi locura y nuestro amor.

    Me di cuenta de que lo que realmente podría considerar una fantasía no es nada más alejado de la realidad, ¿Tener sexo en el baño de un avión? ¡Por favor! Que cosa más aburrida, solo por los detalles que a mi mente le es imposible dejar de lado, como el poco espacio cuando apenas cabe una persona, lo desagradable que resultaría pensar que las superficies tienen restos de cientos de personas que llegaron antes que tú, sumando que seguro infringe varias leyes internacionales y ni mencionar el trámite legal que representaría ser atrapados y procesados legalmente en el aeropuerto seguramente arruinando el viaje. Lo siento mi mente no puede dejar pasar esas cosas, por eso nunca logre compartir esas fantasías tan comunes, tan mas propuestas, habiendo un millón de cosas distintas que se pueden hacer, aunque no había logrado desarrollar ideas más complejas que decirte que me gusta el bdsm.

    Logre darme cuenta de que mis fantasías no eran parecidas a esas que la gente dice tener, esas que solo son una construcción social; hicieron parecer que era lo normal, una estandarización de una pequeña lista de cosas permitidas que se pueden hacer para romper las reglas con tu pareja. Una limitada lista de acciones que todos podrían recitar por falta de imaginación y a nadie le sorprendería que le dijeras que quieres hacer algo de esa lista. Creo que mis fantasías no tienen nada que ver con esas cosas que parecen comunes, pero me da gusto que sean completamente distintas a los estándares, creo que son fantasías que nos permitirían llegar más lejos.

    “Fantasía: Idea, historia, cosa o percepción falsa de la realidad que solo existe en la mente de quien la imagina.”

    Me encanta como suena esa definición, encaja letra por letra en lo que siento mientras escribo esto para contarte mis fantasías. Afortunadamente estamos a tiempo, aún tenemos el resto de nuestras vidas. Me llena de felicidad saber que no me tomo más años encontrar la forma de contarte lo que siento.

    Me gustaría que con el tiempo no necesites leer mis pensamientos para saber qué es lo que quiero, que con el tiempo pueda convertirse en algo natural que me mires y sepas que tengo ganas de follarte o que tu sola tomes la mordaza o las esposas, pidiéndome que te utilice como sabes que me encanta o sometiéndome con la misma seguridad que actualmente tomas el vibrador antes de tener sexo porque sabes que es lo que tú quieres. Pero no veo forma de que sepas lo que quiero si no te lo expreso de alguna forma, me tomo años darme cuenta; pero aquí estoy, intentando construir un camino mejor para llegar más lejos juntos.

    Solo espero que logres fusionarte con mis pensamientos y nos desenvolvamos disfrutando lo que está en mi mente. Espero que te entregues por completo pudiendo aceptar hacer absolutamente todo que escriba en el futuro, haciendo antes y preguntando después, mi argumento en principio seria que no hemos hecho nunca ningún juego similar a ninguno de los que tengo escritos aquí, así que técnicamente ninguno de los dos podría decir que no le gusta hasta no haberlo experimentado y eso es una de las cosas que quiero lograr con esto, experimentar todos los horizontes con los límites de nuestra imaginación, como pareja. Me encantaría que sumaras cosas a cada aventura, disfrutando sin limitarte nunca, al fin y al cabo, lo que está escrito aquí solo es mi punto de vista.

    Mi petición seria que me regales experimentar todo aunque sea solo una vez, después con toda confianza pudiendo expresar simplemente que no te gusto y no te gustaría repetirlo pero dejándome con la satisfacción de saber que no dejamos de probarlo, aunque claro no es impositivo, nunca te obligaría a hacer algo que no aceptes, si simplemente hay algo que no termina de convencerte no lo hacemos y ya, no me molestare por cualquier cosa que no quieras realizar, yo sé que cada palabra escrita aquí podría considerarse una locura, aunque al mismo tiempo me pregunto: “¿al tu aceptar hacer algo de esto, deja de ser una locura o solo significa que los dos estamos igual de locos? Pero igual es posible que nada de esto te parezca una locura y feliz aceptes realizar.

    No me da miedo ni pena compartirte estas locuras, me hace feliz que sepas lo que está en mi mente, lo que me da miedo es no lograr distinguir si cruzo en algún momento algún limite que pueda ofenderte o hacerte sentir mal, lo cual quiero que tengas toda la certeza de que no es mi intención en ningún momento, me atemoriza ser como un niño enseñándote todos los juegos que quiero sin darme cuenta si cruzo algún limite realmente importante que pudiera afectarnos, espero que al leer esto puedas dar equilibro a la balanza y no permitirme que nos haga llegar más lejos de lo que sea correcto, si tengo que elegir entre no materializar mis fantasías y estar bien contigo mi elección es clara, no quiero hacer nunca nada que nos afecte, pero me da paz no tener que fingir que estas cosas no pasaron por mi mente; que sepas que pensé locuras fuera de los límites.

    Realmente nunca imaginé haber escrito tanto como para llenar más de un par de páginas, pero al notar que excedí mis expectativas, en este momento estoy en el numero 17. Pienso dejarme llevar y para darle un orden coherente a mis pensamientos, así como convertir esto de escribir en un juego más, esperando que lo disfrutes conmigo. Tratare de escribir todo como si fueran entradas de una bitácora, expresando cada algún indefinido lapso cada fantasía, aunque lamento si no transcurren en un orden lógico o cronológico, simplemente las fui escribiendo con forme se me fueron ocurriendo. Siendo muy probable que agregue cosas en y durante el tiempo que significa a partir de ahora. Lo que es probable genere algunas incoherencias en el orden lógico de los hechos. Aunque tratare de evitarlo lo más posible, inevitablemente, todo sale de mi mente en un desorden sin fin.

    Ni la numeración o los títulos significan nada, su único fin es brindarle alguna estructura a todo esto. La numeración de los días solo me pareció una forma interesante para marcar pautas, siendo el orden en el que fui escribiendo cada cosa para que veas que no todo fue escrito en un orden coherente sino más bien con forme venía a mi mente siendo el día 0; el día que decidí comenzar a escribir mis pensamientos formalmente y el número de día; el día que comencé a escribir ese tramo. Tratando de que esta pequeña bitácora de mis deseos sirva como prueba de mi amor por ti y la pasión inmedible que me provocan tú y tu cuerpo.

    1 – Hotel

    Dia 12.

    Cuando escribí esto pensando solo en tener una aventura contigo, nunca imagine que llegaría tan lejos, para mí esto parecía ya una locura, siendo lo más descabellado que habríamos hecho hasta el momento en el que lo hiciéramos y sí. Pero no resulto ser nada más que a lo que a mí respecta es el más tranquilo de todo lo que he escrito. Pero me encanta la idea de que con cada paso que demos lleguemos un poco más lejos, porque quedarnos en la línea de salida cuando ni siquiera se ve desde aquí la meta.

    Me gusta pensar que 50 sombras es solo una historia de niños comparada con las cosas que están en mi mente.

    Dia 80.

    Estamos llegando al estacionamiento del hotel y te doy el vibrador nuevo que no hemos estrenado para que lo uses para mí, me encanta la idea de pensar que no puedes evitar sentir placer en un espacio público y estas forzada a guardar compostura mientras lentamente el vibrador hace su trabajo.

    Después de detener el auto en un lugar que considero adecuado, en ese estacionamiento semi vacío por la hora a la que llegamos, sentados en el auto antes de subir al hotel mientras aun tenías el vibrador entre las piernas, notas que me estiro para tomar una mordaza detrás de tu asiento; enseguida te la entrego ordenándote que te la pongas, tan ajustada como puedas y te pongas encima el cubrebocas para poder salir del auto.

    Caminando de la mano por el estacionamiento justo antes de llegar al hotel, me detengo y te digo que olvide algo del auto (Solo para ponerte más nerviosa y hacerte sufrir) te pido que me esperes ahí, no tardare. Mientras estas de pie sola he indefensa con ese vestido que no habíamos podido estrenar, que deja ver tu escultural cuerpo a cualquiera que te mire mientras el vibrador este encendido en su potencia más baja estimulándote al mismo tiempo que comienzas a notar que la mordaza empieza a hacer su trabajo cuando no puedes contener tu saliva y comienza a escapar por las comisuras de tu boca lentamente. Únicamente puedes quedarte ahí, viendo como comienzo a alejarme de ti para darte cuenta de que es en serio que te dejare ahí sola y expuesta, pero me obedeces, cuando llego al carro te observo desde lejos y aumento la potencia para que sufras más en lo que vuelvo por ti y te veo sudar por los nervios y estremecerte ligeramente por las vibraciones, pero eres obediente y te quedas muy quieta porque yo te lo ordene.

    Vuelvo a ti después de unos segundos; bajo la potencia del vibrador y te tomo del brazo para escoltarte hasta el hotel, pasando por el vestíbulo, la señorita del mostrador nos observa pasar sin decir nada más que: “Buenas noches” obviamente te es imposible contestar mientras simplemente volteo a verla y le contesto por los dos. Lentamente nos dirigimos al ascensor. Dentro de él, enseguida incremento la potencia del vibrador para obligarte a tener un orgasmo ahí mientras te tomo de los brazos colocándome detrás de ti; como sé que te gusta y beso tu cuello para probar tu saliva que dejas escapar mientras meto mis manos en tu vestido para tocar tus pechos desnudos y disfrutar tu cuerpo en mis manos en lo que llegamos a nuestro piso.

    Cuando el ascensor se detiene, las puertas se abren y te empujo hacia adelante para salir. Obligándote a caminar lentamente con el vibrador al máximo hasta nuestra habitación, justo después de cruzar la puerta; no aguantas más, tus piernas se doblan y caes al suelo teniendo otro orgasmo, después de unos segundos te ayudo a ponerte de pie para colocarte junto a la ventana. Me encanta saber que eres indefensa ante mis deseos y que te entregaras por completo para complacerme sin importar que sea lo que te ordene.

    Sin dejarte descansar de lo que paso hace unos segundos al entrar al cuarto., indefensa ante mí, me coloco detrás de ti y rodeando tu cuello con mis manos te quito el cubrebocas y te coloco una gargantilla negra porque los dos sabemos que cuando la usas eres mi esclava y no puedes negarte a nada sin importar que sea. Acaricio tu cuello, me pongo delante tuyo y bajo por tus brazos los tirantes de tu vestido, descubriendo tus pechos para meterme uno a la boca y para probar la saliva que dejaste caer sobre ellos todo el camino, me alejo unos segundos dejándote ahí expuesta para mí.

    Cuando vuelvo a ti notas que tapo tus ojos con esa cinta de látex que tanto me gusta para no permitirte ver que es lo que sigue. Comienzas a escuchar que lentamente abro la cortina del cuarto, ventanal que va de suelo a techo y aunque estamos en el último piso, todo lo que obligue a hacer, lo podría ver cualquiera que esté en la calle y mire hacia arriba. Tomo un dildo de mi mochila y lo recargo contra ti, con suficiente presión como para que apenas un movimiento lo dejes entrar, esta situación te tiene empapada y no podrías evitar que se deslice entre tus piernas, delante tuyo coloco un vibrador en tu clítoris sustituyendo al ferri, la vibración por instinto te hace hacia atrás haciendo que tu misma te penetres sin poderlo evitar. Te empujo hacia adelante para que coloques tu pecho contra el cristal frio y poder someterte contra él mientras continuo moviendo el dildo y masturbándote simultáneamente con el vibrador hasta que no soportas más y logro provocarte otro orgasmo, caes de rodillas nuevamente y pierdes la fuerza para mantenerte firmemente de pie, pero aún no hemos terminado te hago sostener el vibrador con tus manos y sentarte sobre el dildo con las piernas abiertas y montarlo; así, mientras estas de rodillas, el dilo entra sin ningún esfuerzo.

    Ahora que estas de rodillas, tienes la altura perfecta para meter mi pene en tu boca para follar tu cara, así que retiro la mordaza de tu boca, dejándotela de collar para que la saliva que queda en ella empape tu cuerpo y meto mi pene en tu boca mientras tu montas ese dildo sufres por el vibrador, te ordeno que te muevas más rápido para que no puedas evitar en tercer orgasmo ahogando tu grito de placer con mi pene mientras follo tu cara como tanto sé que te gusta, sé que te encanta sentir que te utilizo cuando estas excitada.

    Estas cansada; no puedes más, pero aún no termino contigo. Tomo el dildo y hago que te inclines hacia adelante para que lo metas en tu boca y te obligo a chuparlo mientras aún tiene un poco de ti y en esa posición mientras te empujo hacia el dildo para que valla más profundo en tu boca comienzo a introducir mi pene en ti, aun te hago sostener el vibrador con tus manos para desestabilizarte haciendo que dejes caer más peso sobre el dildo, obligándote a llevarlo más profundo en tu boca; no te dejare descansar hasta que yo este satisfecho, comienzo a penetrarte, con cada embestida el dildo se entierra más profundo en ti, yo sé que te encanta sentirte utilizada, continuo así hasta que no puedo más y cuando siento que estoy por terminar, te siento en el suelo, te pongo de rodillas y meto mi pene de nuevo en tu boca de una sola vez, presionando tu cara contra mi cuerpo, para venirme tan profundo como puedo en tu garganta y obligando a tragarte cada gota de mi semen sin despegarme de ti hasta que los espasmos de mi orgasmo desaparecen. Pero aún no hemos terminado, te tomo por el cuello una vez más para levantarte y te llevo hasta la ventana de nuevo, pongo tus manos en mi pene para que me masturbes mientras coloco el vibrador en tu clítoris nuevamente para seguir torturándote mientras te presiono contra el vidrio y cuando consigues que mi erección vuelva, te ordeno que pongas mi pene contra ti y tu misma presiones hacia atrás mientras yo presiono el vibrador contra tu clítoris para por instinto obligarte a retroceder y cuando logras que mi pene desaparezca dentro de ti, te susurro al oído que tu misma te folles hasta que me hagas terminar de nuevo y comienzas a moverte dejando entrar y salir mi pene por completo cada vez motivada por la vibración del vibrador y justo cuando estoy por correrme, te tomo por la cintura con ambas manos, para presionarte contra mí con toda mi fuerza y poder venirme dentro de ti, tan profundo cómo es posible.

    Dia 12.

    Me encanta descargar toda mi fuerza contra tu cuerpo cuando estamos teniendo sexo para demostrarte mi excitación, supongo que no lo sabias, pero de ahora en más puedes estar segura de que mientras más fuerza utilizo, más pación estoy sintiendo, me encanta sentir tu frágil cuerpo siendo sometido con mis manos o mis brazos. Supongo que hasta cierto punto es el equivalente de gemir. Que claro, me encanta cuando te provoco gemir y pedirme que me detenga porque llegaste al límite.