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  • Antes de ser mi esposa (Partes 1 y 2)

    Antes de ser mi esposa (Partes 1 y 2)

    Mi esposa, ella es flaquita, morochita, pelo ondulado largo y negro, mide 1,69 metros, tiene un collar de plata de una cruz que le dieron en la iglesia, feminista, la conocí en Cálculo 1, era ayudante y daba clases extra en la tarde le decíamos profe de cariño.

    La docente nos iba le dio a la Carla para que calificará 20 puntos de la nota final con los que pasaban con ella y aprobaban bien sus exámenes, en una tarde ella se me insinuaba para que la llevara a su casa pero por idiota no acepte, mi compañero que es un perro y no puede aprobar, la molestó durante unos 5 minutos se rieron y quedaron que la llevaría después de clases le hablé:

    Yo: si quieres puedo llevarte

    Carla: no el me va a llevar, tarde no debes desaprovechar tus oportunidades José

    Nos despedimos con un beso en la mejilla todos se fueron pero yo me quedé espiando porque sospechaba algo, se quedaron charlando un rato salieron abrazados riendo se fueron al bloque G ahí ellos se empezaron a besar y le empezó a manosear la cola, al subir las escaleras del edificio ella le empezó a apretar el pene por fuera del pantalón mientras el metía sus manos para tocarle los senos yo me acerqué bastante estaba a 3 metros pero no podían verme, ella se dio la vuelta y empezó a gritar su cola con su pantalón.

    Carla: te gusta lo que sientes

    Compañero: si me encanta tu culito y tus tetas profe

    Carla: tu juguete es grande y está muy duro

    Se subieron manoseándose al llegar al baño el se quitó el cortito y la remera pero ella dijo aquí no, al donde del baño hay una puerta.

    Carla: vamos adentro del cuarto nadie nos va a oír además que hay colchones de gimnasia

    Compañero: experimentada

    Carla: ya vine aquí varias veces (riendo)

    Entraron al cuarto y cerraron la puerta yo me acerqué y escuche gemidos de ay profe, Carlita, desesperado por entrar vi una ventanita abierta me traje la escalera de al lado y cuando vi me dolió el pecho mi compañero desnudo con las piernas abiertas sentado en el colchón mientras ella lo masturbaba con las dos manos mirándole con una sonrisa de oreja a oreja super rojita su pene era más grande que el mío debe ser de unos 20cm y el grosor el doble lampiño super blanco, se escuchaba todo lo que decían incluso lo bajito.

    Carla: ahora tu profe va a castigar por ser un alumno malo torturando tu juguetote (sonriendo) pero antes (jalo una tipo almohada grande) necesito que estés cómodo para que tengas una mejor vista de tu castigó.

    El saco su celular pero ella se enojó

    Carla: no entonces no

    Compañero: quieres tú juguete déjame filmar

    Solo le miró enojada, entonces ella con su lengua le empezó a acariciar la parte sensible del pene él se estremeció y con su lengua empezó a hacer movimientos extraños en la cabeza de su pene mientras con sus dos manos sostenía la parte del tronco poco a poco lo fue chupando primero la cabeza luego el tronco y finalmente los testículos guardo el celular después se la empezó a chupar bien duro mientras el gemía fuerte por 15 minutos.

    Carla: es hora de recibir tu premio por ser un mal alumno, traes condón

    Compañero: no tengo igual sin condón

    Carla: me vas a preñar

    Compañero: pastilla del día D

    Carla: esta bien (riendo)

    Ella soltó su pene y se quitó la remera de la u después el portaseno el lo empezó a manosear un poco después se paró y se quitó el pantalón vaquero se veía su cola firme redonda, Bien parada no grande, sus tetas estaban bien firmes con sus tetillas grandes, su ropa interior era rosado opaco con un dibujo de Teletubbies en la parte de adelante.

    Compañero: es nuevo tu calzón

    Carla: si me lo compré hace un mes con otros 3, a estos ningún chico los estreno y este es el regalo que te prometí en el curso por ser un buen niño con migo vas a estrenar nueva ropa interior.

    Compañero: uh si con el calzón puesto

    Carla: Claro tontito estamos estrenando

    El se puso medio echado pero veía todo, la Carla de cuclillas se sentó hizo a un lado su calzón para que pueda entrar el pene en su vagina y lo metió de golpe ambos le pegaron un grito y se cayó para atrás, se rieron.

    Compañero: hace tiempo que no lo haces

    Carla: si unos 5 meses

    Compañero: con quién?

    Carla: eso es privado tonto

    Volvió a meterse el pene de cuclillas pero despacio.

    Compañero: dime con quién para que sea más morboso

    Carla: eres un idiota, fue cuando daba ayudantía de cálculo 2 José y Luis vinieron a mi casa, la noche de estudio término en noche de sexo (riendo)

    Compañero: ellos me dijeron pero no les creí

    Carla: en serio (enojada) bueno dejemos de estupideces es hora de divertirnos, empezaron a moverse rápido y gemir, a los 15 minutos cambiaron a perrito, ella empezó a prácticamente gritar gimiendo diciendo que la estaba destrozando. Pararon, ella se hecho, le pidió que le quitará la ropa interior mi compañero le hizo caso y vio toda peluda.

    Compañero: peludita no

    Carla: así estímulo mejor tu pene en mi vagina y mis bellos chocando toda esa zona y dando más placer.

    Compañero: quiero probarlo

    Carla: ahora lo vas a probar pero antes poneme mi ropa interior de collar

    Él se lo coloco como collar ella sonriente le dijo que se lo quería chupar un poco pero él le pidió que quería ver si conchita velluda volvieron a la posición de principio y se colocó de costado chupando el pene y abriendo las piernas para que pueda tocar a gusto.

    Carla: además a mí me enseñaron de niña que el hombre siempre debe ser apuesto el amo de la casa y la mujer su esclava sucia sumisa, si el quiere puede pegarle y maltratarle claro sexualmente y en privado (riendo)

    Compañero: así que te gusta que te maltraten

    Le empezó a dar lapos en la cara y en vagina fuertes mientras ella le decía «no para me duele hay» le agarró del cuello con una mano y con la otra le daba lapos en la cara diciendo «eres mi perra ella» como llorando «si soy tu perrita eres mi sumisa mi esclava» ella le decía «si» gritando y llorando, mientras intentaba masturbarlo con una mano y acaricias sus testículos con el otro el le dijo «perrita que sos» dándole lapos en la cara y la vagina ella le contestaba » soy tu profesora perra bien sumisa tu esclava» masturbandolo y acariciando sus testículos con sus manos el le dijo «no lo olvides eres mi juguete sexual», ella como llorando le dijo que «sí soy tu juguete sexual» y le suplico que la suelte el la hizo caso, le soltó y como desesperada le empezó a chupar el pene mientras el tocaba su cuerpo después de 5 minutos.

    Carla: amor quiero que sientas lo puta que soy voy a montarte

    Compañero: dime amo eres mi esclava, vamos quiero sentir tus bellos en mis testículos mientras mi pene te penetra

    Carla: si amo, ahora vas a sentir los sucia y putita que soy

    Volvieron a la primera posición pero en vez de moverse arriba para abajo se movía de adelante hacia atrás, estuvieron así como media hora despacio mientras decía «si carlita tenías toda la razón es super rico y se siente Deli tus bellos» y la Carla le decía «viste mi amor te dije que lo disfrutarías soy tu me volviste en menos de 5 minutos en tu esclava sucia y ahora te voy a complacer todo lo que quieras» el la volvió a filmar y ella reía, ella decía que era su profesora de la universidad pero su perrita sumisa en la cama y que él era su amo, que el collar su calzón era la prueba. Después el le dijo que le iba a dar duro ella se hecho boca a abajo, le amarró los brazos se puso encima y ella sonriente sudada le dijo amor penetrame. Le abrazó y se la metió duro por 15 minutos sin parar ella dejo de gemir y empezó a como llorar, antes que pararan ella se vino y le temblo fuertes las piernas.

    Compañero: acabaste

    Carla: si pero me hiciste llorar amor

    Compañero: así me gusta, quiero acabarte adentro me toca venirme donde yo quiero

    Carla: me vas a preñar estoy en mis días fértiles pero bueno amor la pastilla me compras que posición quieres?

    Compañero: quiero sentir tus bellos

    Carla: (sonriente) claro amor pero estoy amarrado de los brazos (volvieron a esa posición ella se movía adelante y atrás despacito)

    Compañero: no importa así lo quiero

    Carla: quieres que te haga venir bien rico con unas palabras más

    Compañero: si Bebe

    Entonces la Carla le decía amor si preñame amor preñame quiero que me preñes lléname todo de leche preña a tu profesora sumisa para que otro lo crie el cornudito amor preñame después de un rato el acabo todo adentro y ella la beso espero un rato para que toda la leche termine adentro después se puso a un costado y él se puso encima de ella con su pene en la cara.

    Compañero: limpialo

    Carla: te abusas solo porque estoy amarrada y además me gusta tu pene

    Compañero: además eres mi perrita

    Carla: tontito

    Después de un rato sintió como se le salia el semen abrió las piernas.

    Carla: amor desamarrame tengo papel eni mochila para limpiar

    Compañero: no tu correa va ser tu papel

    Le quitó su calzón del cuello él se limpio con su calzón, lo empezó a limpiar su concha al principio se enojó luego le gustó, el la desamarro y ella continuo limpiando, empezaron hablar sobre tonterías y que la iban a continuar porque a ella le gusto se le volvió a parar y ella se lo quiso volver a chupar el se relajó mientras ella se lo chupaba y volvía a filmar.

    Compañero: amor quiero acabarte en la boca y que te tomes la leche

    Carla: no amor (sonriendo)

    Compañero: amor me voy a venir sentate de rodillas y abrí la boca

    Ella hizo caso y le hecho toda leche mientras ella con la boca abierta lo recibía feliz era bastante el le dijo que se la tomé y ella hizo caso, lo filmó todo con su celular, luego agarró su ropa interior se limpio su pene con última parte seca y también la boca de ella filmando luego le cambió a cámara y le tomo fotos de perrito posando desnuda como unas 20 fotos, ella enamorada le hizo caso, ella se puso su ropa interior llena de semen y el riendo le dijo que siempre la cogen de que se pone rojita ella contestó que siempre que da ayudantía los malos alumnos la convencen para coger y los trae aquí, siempre terminan con las mejores notas, se cambiaron ella se enjuago la boca en el lavamanos y después se fueron abrazados, mientras bajaban escuché.

    Carla: voy a llegar a mi casa con la leche de mi macho

    Compañero: así es ahora eres mi hembra mañana quiero otra vez

    Carla: claro pero ahora en tu carro es muy lindo

    Compañero: hay un lugar perfecto para coger en el auto

    Carla: que hermoso, no digas nada a nadie soy tu profesora pero tu sorrita en privado

    Compañero: claro

    Carla: no te olvides la pastilla, amor

    Se fueron del bloque G yo me subí rápido a mi auto esperandolos para seguirlo fueron a su casa, estaban en la puerta de su casa de la carlita el lugar era oscuro, no había nadie ella no se bajaba no veía nada y me di la vuelta la cuadra y ella se lo estaba chupándose la no se vía claro luego encendió la luz de adentro de la vagoneta grande y ella se acomodó y se puso encima de él empezando a brincar apagó la luz y el auto se movía así estuvieron como media hora después volvió a prender la luz ella se acomodó y se bajó diciéndole nos vemos mañana tocó la puerta de su casa su hermano menor le abrió y entró, mi compañero se fue, yo me volví a mi auto y a mi casa.

    Parte 2:

    Yo le pregunté a mi compañero que una hacer en la tarde el me dijo que tenía una cita a las 6 ahí adiviné que se verían con la Carla a las 6 entonces fui a su casa 5:30 pm, me quedé esperando el llegó tipo 6:20, ella se subió y se fueron mientras yo los seguía subieron en un monte que solo entra un auto yo me baje, fui caminando camuflado y estaban en la parte bien arriba cuando llegue ella se lo estaba chupando a dos personas y el otro lo reconoci es su mejor amigo de parranda. Ella se quitó la ropa mientras se lo chupaba a uno el otro la penetraba la camioneta se movía horrible, después ella encima de uno el otro encima un DP no duraron casi nada, se bajaron de la camioneta ella totalmente desnuda excepto que tenía una tela crema en el cuello que resulta ser su ropa interior se la dieron sobre el auto frente al precipicio en el suelo, duraron casi dos horas al acabar la pusieron de rodillas, le acabaron en la boca y ella se lo tomó todo.

    Ella se paró los abrazo y los molestaba con la cola, ellos cambiaron pero ella no, se pusieron sus cortitos después le pidieron algo ella como que no quería pero después aceptó y la hicieron una cesión de fotos desnuda sobre el auto en el piso, ella abrazando la pierna de uno luego del otro estuvieron como media hora.

    Hablaron de algo que ella se molestó y se notaba que no quería pero al final aceptó se la volvieron a coger solo que esta vez la filmaron y cada vez que se turnaban se pasaban el celular para que el otro filme incluso como se toma la leche de los dos fue casi 3 horas ya eran las 11:30 pm

    Ella seguía de rodillas y vino lo más humillante primero uno se acercó mientras el otro la filmaba uno ella sonriendo, agarró el pene, se lo puso en sus tetas y el empezó a orinarla mientras sostenía su pene tenía una sonrisa de felicidad de oreja a oreja después cambiaron de posición y sucedió lo mismo con el otro chico. Ella seguía sonriendo, uno de los chicos saco una toalla del auto y se la dio, empezó a limpiarse le tomaron más fotos toda sucia después se subió a la vagoneta y se fueron.

    Fui corriendo a mi auto y directo a su casa ellos llegaron tipo 1 am ella se bajó riendo y entró a su casa. Al otro día en clases ella estaba como si nada le hablé y se puso muy cariñosa con migo hablamos un buen rato más tarde hablé con mi compañero le pregunté si tenían un grupo de pack o algo así, me dijo que él y me agregó donde encontré muchísimo videos de varias deis compañeras y de mi futura esposa pero eso es otra historia.

  • Sugar baby (Parte 1)

    Sugar baby (Parte 1)

    Era ya septiembre y Lorena estaba angustiada por su futuro. El año anterior había podido cursar el primer año de universidad gracias a una beca obtenida tras sus excelentes resultados en bachillerato y la selectividad. Unos padres muy controladores en una ciudad provinciana habían ayudado a mantenerla centrada en sus estudios a pesar de su predisposición a la juerga y la diversión y su especial interés en el sexo. Pero cuando se mudó a la capital para empezar sus estudios universitarios, se le abrió un mundo de libertad que no supo manejar con mesura. Por imposición de sus padres fue a vivir a una residencia de estudiantes en vez de un piso compartido, como ella quería. Lo que sí pudo controlar fue la elección del colegio mayor. Eligió el más barato y que además era mixto (ese detalle lo obvió a sus progenitores).

    Entre los comentarios que encontró en la web sobre la residencia de estudiantes encontró que la apodaban “sodoma y gomorra”. Al poco de instalarse ahí supo la razón. El ambiente en la residencia era de total desinhibición y libertinaje. Cada noche se montaban quedadas en alguna habitación, donde el alcohol, la marihuana y los psicotrópicos caldeaban el ambiente para que las fiestas acabaran en orgías. A ella el sexo siempre le había atraido, aunque el ambiente opresor en su hogar familiar no le había permitido practicarlo todo lo que le hubiera gustado. Perdió la virginidad con un chico de 20 y salvo algún escarceo con chicos de su edad, hasta los 18 años había follado con otros 4 hombres de más edad que ella, entre los 20 y los 30. Fueron ligues de una noche aprovechando las pocas ocasiones en que pudo escapar del control de sus padres, en las verbenas de las fiestas veraniegas o con la excusa de pasar una noche en casa de una amiga. Ahora, lejos del control paterno, se convirtió en una de las chicas más activas de la residencia en cuanto a relaciones sexuales. Se apuntaba a todas las “fiestas privadas” que se montaban en las habitaciones y casi siempre acababa follando con uno o varios compañeros y compañeras también. Le gustaba el sexo y quería experimentar, y ese primer año de universidad pudo practicar todo lo que deseó. El problema es que sus estudios se resintieron y las mediocres notas que obtuvo no le permitieron conseguir la beca para el siguiente año. La situación económica de sus padres no les permitía costearle los estudios. En todo caso no se atrevió a confesarles que había perdido la beca. Y así es como en septiembre, tres semanas antes de empezar el curso, se encontraba en casa de sus padres sin tener ni idea de cómo se las arreglaría para pagar la matrícula y sus gastos. Había pensado en buscar algún trabajo a tiempo parcial, pero no tenía claro que eso le bastara. Buscando por la web ofertas de trabajo y páginas con consejos para costearse los estudios se encontró con una que le llamó la atención. La web ofrecía poner en contacto chicas universitarias con hombres maduros que, a cambio de su compañía, las apoyaban económicamente. Una forma más de prostitución, pensó ella de entrada, aunque siguió leyendo la página donde planteaban la relación como un intercambio de intereses totalmente consensuado y sin entrar especificamente en el terreno sexual, aunque sin descartarlo. Se imaginó a ella misma con un hombre maduro y no le desagradó la idea. De hecho siempre había preferido el sexo con hombres mayores que ella, aunque hasta ahora los más viejos con los que había estado eran treintañeros. Sin pensar demasiado en lo que hacía y si realmente deseaba ser una “sugar baby”, como lo llamaban en la página, se inscribió. Respondió a un extenso cuestionario donde dio detalles de su edad, estudios, necesidades económicas, aspecto físico, aficiones e incluso orientación y preferencias sexuales. Dudó un rato cuando le solicitó fotos, indicando que cuanto más se mostrara, más posibilidades había de encontrar a un “sugar daddy”. Fotos no le faltaban. La verdad es que se sentía muy a gusto con su cuerpo y no le faltaban razones para sentirse así. Morena, de ojos verdes, tenía una hermosa mirada que cautivaba a los hombres, al igual que sus preciosos pechos, no muy grandes pero perfectamente moldeados, turgentes y con unas oscuras aureolas que culminaban con unos pezones con una extraordinaria tendencia a endurecerse. Las curvas de su cadera y sus nalgas eran igualmente armoniosas y provocativas. Ella era consciente de su atractivo y a menudo se hacía fotos en ropa interior o desnuda del todo. Finalmente se decidió a incluir una selección de las que ella consideró más representativas de sus atractivos. Ese mismo día empezó a recibir correos de candidatos a “sugar daddy”. Uno se mostró especialmente interesado e incluso se ofreció en quedar con Lorena en su ciudad natal. Quedaron en un discreto restaurante de la ciudad.

    Para causar buena impresión, Lorena se vistió con un provocativo vestido ajustado que resaltaba sus curvas. Cuando entró en el restaurante, enseguida reconoció a Luis, que la esperaba ya sentado en una mesa. Era un atractivo maduro, de unos 45 años, pelo canoso pero físico bien conservado. Se notaba que hacía ejercicio regularmente. Sonrió afable al ver a Lorena acercarse y se levantó para besar sus mejillas y ofrecerle asiento.

    – Encantado de conocerte, Lorena. Si te parece, elegimos primero el menú y luego hablamos de nosotros. – le dijo Luis mientras se sentaban

    – Si claro, como quieras – respondió Lorena sonriendo algo insegura.

    Aquella situación le resultaba muy confusa. Por una parte, al mirar a aquel hombre maduro sentado frente a ella, se sentía como si estuviera en un restaurante con su padre. Y sin embargo al mismo tiempo notaba ese agradable cosquilleo en el vientre que notaba cuando un hombre o una mujer la atraían. Desde el principio de la cita Lorena se dejó llevar. Luis decidió el menú de ambos y seleccionó un excelente Ribera del Duero de la carta de vinos. Era un hombre atento y culto, que enseguida supo captar los intereses de Lorena y explayarse en ellos, pero que también era resolutivo y con dotes de mando.

    – Bien Lorena, ahora que nos conocemos mejor – le dijo a la chica después de un rato en que ambos estuvieron hablando de sus gustos y aficiones – podemos concretar nuestro acuerdo. La verdad es que me pareces la candidata perfecta para lo que yo busco. Mi oferta es la siguiente: te pagaré la matrícula de la universidad, un piso cerca de la facultad, que compartiremos y una asignación mensual de 2000 euros para tus gastos. Yo trabajo en la ciudad de lunes a viernes, los fines de semana generalmente estaré en la casa de la sierra con mi familia, debes saber que estoy casado y tengo un hijo algo mayor que tú. Entre semana y algún fin de semana que me quede, viviré contigo en el piso. Generalmente de día estaré fuera trabajando y tú podrás dedicarte a tus estudios. Es frecuente que tenga comidas y cenas de trabajo con mis socios y clientes y me gustaría que cuando te lo pida nos acompañes.

    Lorena asentía alucinada a las propuestas de Luis. Le parecía todo más que aceptable.

    – En cuanto al sexo… – concluyó Luis sonriente – bueno, como puedes suponer debe ser un componente importante en nuestra relación. Soy muy abierto en este aspecto y espero que tú también lo seas y podamos ir consensuando las experiencias. Como se trata de un tema muy importante para mi, te propongo que te vengas conmigo al hotel esta tarde y comprobemos si somos…”sexualmente compatibles”. Para que veas que mis intenciones son honestas, te adelantaré la matrícula de la universidad ahora mismo, tanto si al final acordamos seguir juntos como si no. ¿Qué te parece?

    Lorena se quedó boquiabierta un buen rato. No esperaba que todo fuera tan rápido. Las condiciones que le proponía Luis eran inmejorables, mucho más de lo que ella se había imaginado. Pero lo que realmente no se esperaba es que le pidiera follar ya, en su ciudad natal y tan cerca de casa de sus padres. ¿Y si algún conocido la veía entrar en el hotel acompañada de aquel señor? La bronca en casa podía ser tremenda. Sin embargo, no quería desaprovechar la oportunidad que le brindaba y aunque luego la relación no prosperara, ya tendría para pagar la matrícula. Pensó que valía la pena arriesgarse. y además, tenía que confesar que todo aquello la había puesto cachonda y realmente le apetecía mucho un buen polvo con ese señor, pero no acababa de decidirse.

    – Uffff Luis. La verdad es que me encanta todo lo que me has propuesto y creo que podemos encajar el uno con el otro perfectamente. Pero quedar ahora…no sé…me parece un poco precipitado y aquí, tan cerca de casa de mis padres… – balbuceó Lorena insegura

    – A ver Lorena, como entenderás no eres la única candidata que estoy considerando. También creo que encajaremos perfectamente, lo único que quiero es comprobarlo y me interesa hacerlo hoy mismo… Si lo que te preocupa es que nos vean juntos, podemos quedar en el hotel en media hora, te esperaré en la habitación 303. – le respondió Luis con su tono afable pero seguro de sí mismo y en el fondo autoritario.

    – Bueno… de acuerdo… habitación 303 en media hora – fue lo único que Lorena fue capaz de contestar.

    Cuando Lorena llamó a la puerta de la habitación 303, 20 minutos más tarde, sentía que su corazón palpitaba desbocado y sus piernas flojeaban. Se sentía como si fuera la primera vez que fuera a tener sexo con un hombre, confundida por las dudas pero al mismo tiempo muy excitada. Luis le abrió la puerta sonriente y la invitó a entrar. Tras cerrar la puerta rodeó su cintura con el brazo y la besó dulcemente. Lorena correspondió al beso, primero tímidamente pero de forma cada vez más apasionada a medida que notaba la dulzura con la que sus bocas se fundían. Como ocurriría a menudo a partir de ese día, Lorena se dejó llevar. Tras el intenso morreo, fue Luis quien la guio suavemente hasta la gran cama que presidía la suite, quien la hizo tenderse, quien la desnudó sin dejar de acariciar y besar todo su cuerpo. Lorena gimió de placer cuando Luis chupó y mordió sus pezones ya erectos de excitación. Mientras Luis seguía acariciando los pechos de Lorena, duros de deseo, sus labios se deslizaron por su vientre hasta el pubis totalmente depilado. Con la lengua frotó el clítoris ya henchido de la chica y lo atrapó entre sus labios. Lorena gimió y se retorció de placer y su ya mojada vagina se inundó de flujos. Luis empezó a comerle el coño a Lorena como nunca se lo habían hecho, combinando lengua, labios y dedos. Estimulando los puntos más sensibles de su coño, como si los conociera de antemano. No paró hasta que Lorena se corrió intensamente, soltando chorros de flujo que fueron a parar a la boca de Luis. Cuando Lorena dejó de convulsionarse, él se deslizó sobre ella para morrearla de nuevo y darle a probar el sabor de su propia corrida. Lorena acababa de correrse pero ese beso la puso de nuevo a mil. Desabotonó la camisa de Luis, se la quitó, acarició su velludo pecho, deslizó su mano hacia abajo hasta rodear con los dedos el duro bulto que crecía bajo el pantalón. Con mirada pícara se deslizó hasta colocarse entre las piernas de Luis, desabrochó sus pantalones y bajó su boxer. De ahí emergió una hermosa polla que no tenía nada que envidiar a las que ya había visto y probado. Sin dejar de mirar a los ojos al hombre, empezó a mamar la preciosa verga. Puso todo su esmero en la mamada. Experiencia no le faltaba, pero quería que su felación resultara para Luis tan placentera como el cunnilingus que ella acababa de disfrutar. Luis acariciaba el pelo de Lorena y gruñía de placer. Dejó que la chica demostrara toda su maestría sin imponer él el ritmo ni la profundidad de las chupadas, como le pedía su naturaleza dominante. Ella echó mano de todos sus trucos a la hora de dar placer con su boca a una polla erecta y palpitante. Combinó su lengua y sus labios para deslizarlos por todo lo largo de la verga. Se la tragó hasta clavársela en la garganta y ahogarse en arcadas, chupó golosa el glande mientras pajeaba el tronco para luego comerle los huevos sin dejar de acariciar la polla con los dedos.

    – Quiero follar – le dijo Lorena a Luis con voz lujuriosa.

    – Fóllame, yo me dejo – respondió Luis sonriente.

    Lorena se colocó de horcajadas sobre la cintura de Luis y frotó los labios empapados de su coño sobre la polla dura como una piedra y pegada al vientre de él. A continuación, con una mano sujetó la polla para mantenerla en vertical y colocó sus labios vaginales sobre el glande. Gimió de placer cuando dejó caer sus caderas y el glande separó los labios y penetró en el chorreante nido de amor de ella. Con las manos apoyadas sobre el pecho de él, Lorena empezó a agitar su culo arriba y abajo, follándose con la dura y venosa verga de Luis, que la contemplaba extasiado por la belleza de aquella muchacha, sus hermosos pechos respingones agitándose al ritmo del vaivén de sus caderas. Lorena gemía de placer cada vez que se dejaba caer, sus pubis se juntaban y la polla la penetraba hasta lo más hondo de su vagina. Pronto Lorena volvió a correrse. Cabalgar a aquel hombre maduro la había puesto cachondísima de nuevo. Entonces, sin sacar la polla del coño aún palpitante, él la rodeó con sus brazos e hizo que se tumbara sobre la cama para intercambiar posiciones. Lorena separó del todo las piernas y las recogió para facilitar la penetración. Estaba muy relajada tras aquel segundo orgasmo. Su vagina, dilatada y profusamente lubricada con los fluidos de sus dos corridas envolvía con deliciosa calidez la verga inflamada de Luis. A medida que él empezó a follarla lenta pero contundentemente, ella notó que su vientre vibraba de placer de nuevo y que su vagina se contraía cada vez que la polla penetraba en ella hasta tocar su cérvix. El ritmo de la follada se fue acelerando y Lorena se corrió por tercera vez cuando notó que la polla de Luis palpitaba dentro de ella y llenaba su coño con cálidos y cremosos chorros de semen. Luis cayó a un lado de Lorena, aun jadeando:

    – Bufff, vaya polvo! De verdad que me ha encantado Lorena. Eres una diosa.

    – Y tú un semental. Joder, no recuerdo haberme corrido nunca tres veces seguidas. – le susurró ella acariciando los rizos que cubrían su pecho. – Entonces, ¿tenemos un acuerdo?

    – Por mi parte, por descontado que sí. Ahora mismo te haré la transferencia para pagar tu matrícula más dos mil euros para tus gastos de este mes, aunque aún te quedes por aquí. Te haré llegar una copia de las llaves del piso.

    Lorena volvió a la capital dos semanas antes del inicio de las clases, con la excusa de que debía matricularse y que un curso de inglés al que se había apuntado a última hora empezaba antes que la universidad. La verdad es que estaba impaciente por conocer el piso donde viviría el próximo año y también por reencontrarse con Luis y follar de nuevo con él. Sólo con recordar la tarde que había pasado con él en el hotel, notaba que su coño se mojaba y la semana que siguió en casa de sus padres antes de irse, se masturbó varias veces cada día rememorando los orgasmos que disfrutó ese día.

    Cargada con sus maletas de estudiante, en la estación de tren tomó un taxi para que la llevara a la dirección que le dio Luis. Se encontró frente a un bloque de pisos de lujo en la zona más exclusiva de la ciudad, a apenas 10 minutos de la facultad caminando. Un portero muy atento le ayudó a subir las maletas al piso. Cuando entró no se lo podía creer. Aquel piso era más grande que el piso de sus padres donde vivía la pareja, Lorena y sus dos hermanos pequeños. Decorado con muebles funcionales y modernos, la decoración era totalmente opuesta al gusto recargado y algo kitsch del piso de sus padres. Dio una vuelta de reconocimiento del piso, donde identificó dos amplios dormitorios con cama doble, escritorio y sillón y baño propio, uno equipado con jacuzzi el otro sólo bañera. La sala era enorme, con amplias cristaleras que ofrecían una espectacular vista del parque situado justo frente al bloque de pisos. Como no sabía muy bien en qué habitación instalarse, se puso cómoda (aún era verano y hacía calor, por lo que se puso unos pantaloncitos encima del tanga y una camiseta de tirantes, sin suje) y se puso a mirar una serie en la enorme televisión de la sala, esperando a que Luis llegara.

    Cuando oyó que la puerta del piso se abría, se incorporó y corrió a dar la bienvenida a su protector.

    – Hola Luis! Me encanta el piso, es increíble! – dijo abrazándolo por el cuello y pegándose a él.

    – Me alegra que te guste. Es práctico y funcional y queda muy cerca de la universidad. Estás preciosa! – dijo Luis separándose un poco de ella para contemplar sus pechos perfectamente moldeados bajo la camiseta y los pezones endurecidos que se marcaban provocativos bajo la tela.

    Luis entonces la besó, un cálido, húmedo y apasionado morreo que sin solución de continuidad acabó sobre la cama del dormitorio principal, sus cuerpos entrelazados, desnudándose mutuamente con cierto apremio, ansiosos por volver a compartir su deseo y sus fluidos, a poseerse mutuamente. Aquel fue un polvo intenso aunque breve. Ambos habían pasado la semana deseando reencontrarse y el deseo se desbocó en cuanto sus cuerpos se juntaron.

    Cumplido el trámite ineludible de complacer la lujuria que embargaba a ambos, Luis le explicó a Lorena los detalles de su recién estrenado hogar común. La habitación principal era la de él, la otra la de Lorena. “Follar, podemos follar en cualquiera de las dos, jeje, pero creo que es mejor que cada uno tenga la suya. Tu podrás estudiar a solas y yo trabajar sin molestarnos. Como te dije, en general los fines de semana no estaré. No voy a controlar con quien sales y qué relaciones tienes, pero prefiero que no traigas a nadie a este piso.”

    Las siguientes semanas Lorena se acostumbró a su nueva vida. De día Luis estaba fuera del piso trabajando, ella acudía a la universidad o estaba en el piso estudiando. Al anochecer coincidían en el piso, pedían algo de cenar a un catering o a veces Luis cocinaba, una habilidad de la que Lorena carecía. Casi cada día follaban, parecía increíble el vigor sexual del aquel hombre maduro, sólo explicable por el incentivo que le suponía el lozano y provocativo cuerpo de Lorena. Generalmente Luis se tomaba su tiempo al hacerle el amor, procurando estimular todas las zonas erógenas de su joven diosa y provocarle varios orgasmos antes de poseerla. Pero había otros días en los que Luis llegaba al piso serio y ofuscado por los problemas del trabajo. En estos casos era Lorena quien a pesar del mal humor de su mentor, buscaba igualmente el intercambio sexual y en estas ocasiones la conducta de Luis era más brusca. Exigía a Lorena que le diera placer con su boca, o más bien usaba la boca y la garganta de la chica para obtenerlo, para luego follarla a cuatro con brutales embestidas. Aunque la primera vez que Luis la folló de aquella manera se asustó también se sorprendió de que su cuerpo reaccionara de la misma forma que cuando se tomaba su tiempo en estimularla. Su vagina se inundó mientras le follaba la boca sin piedad y se corrió varias veces mientras la usaba como a una perra. En una de estas ocasiones, mientras ella arrodillada a 4 patas mantenía su culo alzado para que él le follara el coño, Luis colocó su dedo gordo sobre el ojete de la chica y lo acarició. Eso le gusto mucho a ella que meneo las caderas excitada. “¿quieres que te folle el culo, putita?” le susurró Luis al oído.

    Lorena le suplicó entonces que no lo hiciera, que le gustaba que se lo tocara pero que no quería sexo anal. El año anterior, en la residencia de estudiantes, en una de las múltiples noches alocadas, había acabado en la habitación de uno de los estudiantes más veteranos. Los dos estaban muy borrachos y empezaron a follar en plan salvaje. En un momento dado él sacó su polla del coño de ella y sin pedir permiso empezó a empujarla sobre el ojete de Lorena. Ella protestó y trató de zafarse, pero él la sujetó y siguió presionando hasta que entre alaridos de dolor de Lorena consiguió penetrar su ano y no paró hasta correrse en su culo. Fue una violación en toda regla que Lorena nunca le perdonó. No quería volver a pasar por aquella experiencia y desde entonces siempre se había negado a practicar el sexo anal.

    Luis la tranquilizó. “El que una vez hayas tenido una mala experiencia no quiere decir que siempre tenga que ser así. El sexo anal puede ser muy placentero si se hace bien. Tú déjame hacer y si te duele y no puedes soportarlo, simplemente dilo y pararé”, le susurró al oído mientras le acariciaba suavemente el ojete con un dedo. Como era habitual en estos casos, Luis le hablaba con un tono afable pero que no daba opción a rebatir. Además seguía notando su delicioso falo erecto llenando su vagina lubricada y el dedo que acariciaba su ojete la ponía aún más cachonda. Se dejó hacer. Luis mojó sus dedos indice y medio con los abundantes flujos que goteaban de los labios vaginales de ella y volvió a acariciar su ojete con ellos mientras la follaba suavemente. Lorena gimoteó de placer mientras los dedos de Luis relajaban el esfínter y poco a poco se habrían paso a través del oscuro agujerito. Derribada esa primera barrera, Luis sacó su polla totalmente empapada con los fluidos del encharcado coño de Lorena y colocó el glande sobre el dilatado agujero posterior. Ella gimoteó dolorida cuando el grueso glande empezó a forzar el esfínter. Luis se detuvo un momento esperando a que ella se acostumbrara a la presión y mientras empezó a estimular su clítoris que se mantenía erecto. El placer que emanaba de su vagina se confundió con el dolor que le causaba la penetración anal. Luis continuó entonces penetrando lenta y suavemente, a medida que el culito de Lorena se adaptaba a la gruesa verga. Aunque la penetración resultaba dolorosa, no se trataba del hiriente dolor que sufrió en su primera experiencia de sexo anal y de hecho la combinación de ese dolor con los estímulos que Luis no paraba de inducir en su clítoris provocaba en Lorena una sensación de lo más placentera. Al oir los gemidos de placer de ella, empezó a entrar y salir del ano ya totalmente dilatado y amoldado a la inflamada polla mientras sus dedos no dejaban de masturbar el coño cada vez más encharcado. La sodomización de la chica fue incrementado su intensidad hasta que ambos se corrieron al unísono derramando un manantial de fluidos que se escurrieron por los muslos de Lorena y dentro de sus tripas.

    Continuará.

    Os agradecería comentarios y sugerencias de cómo continuar el relato de las experiencias de Lorena. Podéis dejarlos aquí o enviarlos a mi correo electrónico ([email protected]).

  • Historias de verano: 1 y 2

    Historias de verano: 1 y 2

    Hola, mi nombre es Camilo (nombre ficticio, debido a que se trata de una historia 100% real), vivo en Punta del Este, Uruguay, ciudad hermosa dedicada casi íntegramente al turismo, en especial en los meses estivales, paso a describirme, soy alto (1.86 m) peso 85 k, y para mi edad (actualmente 45), dicen que me conservo muy bien, aunque soy de los que creen que la buena onda y actitud son los factores más importantes, pues bien vivo en una zona muy exclusiva y mantengo una relación con una compañera que me ha bancado todo, pero reconozco que mi perdición es el sexo y la energía que este irradia, por lo que he tenido más de un problema por ser demasiado jugado.

    Lo que sucede es que mi edificio es de pocos aptos y solo se completa en verano, cuenta con una hermosa piscina y vista privilegiada, y es en estos meses en de vacaciones que llegan muchos turistas argentinos y brasileros, y como buen amante del sexo es donde busco oportunidades para saciar mi apetito e inundar mi cuerpo de la adrenalina que tiene lo prohibido.

    Ya con más de 4 décadas arriba se imaginarán que experiencia sobra y he desarrollado ese sexto sentido que me brinda la posibilidad de detectar algunas situaciones que quizás para otros pasen desapercibidas, bueno sin más preámbulos les cuento que hace unos años llegó una pareja de argentinos – cordobeses- y se alojaron en el apto vecino al mío, y como saben estas construcciones modernas permiten oír todo si uno se lo propone, es así que comencé a darme cuenta de una situación que sería factor determinante en esta historia, la chica (tenía 19 años, lo cual al ser pendeja es una de mis debilidades) era hermosa, piel canela, ojos verdes, alta (como 1.75), y un físico para el infarto, casada con el típico hijo de empresario que le gusta más el billete que cualquier cosa, lo mío no pasaba de algún cruce de miradas picaras que hacían sonrojar a la pendeja, y por las noches escuchaba las discusiones entre la joven pareja, pues el chico soñaba con el poker en el Enjoy y dejaba a esa hembra en celo sola y caliente, fue ahí donde idee mi estrategia; por las mañanas mi mujer se iba temprano y mi cuarto daba al de mis vecinos, entonces cuando mi mujer se iba, ponía porno a alto volumen y golpeaba la pared con la cama, sabiendo que esto ponía loca a la pendeja, un mediodía subí a la pileta y ahí estaba esta diosa tomando sol de espalda, dejando apreciar sus formas en todo su esplendor, ni lerdo ni perezoso me senté a su lado y estable conversación, y me fui poniendo atrevido, hasta que la pendeja me confesó que escuchaba mis falsas actividades matutinas y que envidiada a mi mujer, que el marido no le prestaba atención y pasaba en el casino, y ahí me jugué, y le dije que si se sentía sola yo podía escucharla y aconsejarla, que mi mujer llegaba 23 h y que si quería podía ir a mi casa, ella se sorprendió, pero enseguida me dijo que le encantó la idea y que el marido estaría hasta la noche en Montevideo por unos trámites aduaneros, fue así que a la media hora estábamos tomando unas cervezas y hablando de todo y estas charlas fueron rodando hacia el plano sexual, cuando quise acordar estábamos besándonos como posesos y con mi experiencia le corrí el bikini con mis dedos y palpe la humedad de su depilada vagina, y fue ahí cuando le realicé un cunnilingus de película, 3 veces la sentí acabar en mi boca, y no desperdicie ni una gota de su miel, luego ella me bajo mi bermuda y quedo como asombrada no es que sea un súper dotado pero 19 cm y 5 de ancho se hacen respetar, como hipnotizada y con mucha seguridad y delicadamente tomo mi pene que en ese momento estaba en su máxima expresión y me realizó una mamada de película, mirándome a los ojos mientras succionaba de manera suave acariciaba mis testículos y con su dedo jugaba con mi ano, luego de un rato en el que hice mi mayor esfuerzo por no eyacular la coloque en mi sillón y comencé a frotar mi glande en su clítoris generando un inmediato orgasmo y logrando que suplicaba que se la metiera, me hice rogar unos minutos hasta que suavemente la ensarte haciéndola delirar y suplicar, así la tuve mucho rato arrancándole un sin número de orgasmos y yo no acababa se la saque y volví a chuparla toda y con mis dedos y ayudado por sus flujos fui lubricando su ano, ella me dijo que era virgen por su pequeño orificio y le daba miedo, entonces me senté con mi mástil a full y le dije que confiara que se sentara y si le dolía que saliera, se sentó de a poco y fue deslizándose suavemente hasta empalarse sola, paro unos segundos y comenzó a cabalgar como loca, mientras yo chupaba sus pechos y jugaba con su clítoris arrancando más orgasmos, y fue ahí cuando sentí que me venía , le avise y aceleró más y explote como un volcán de semen, llenándole las entrañas con mi leche, ella gozaba y reía, y así estuvimos mientras duró sus vacaciones, la cogí en todos lados, pileta, playa auto ascensor, y hasta el día de hoy seguimos en contacto por Internet y nos masturbamos mientras recordamos nuestras aventuras.

    2:

    Hola, luego de publicar mi primer relato, he decidido seguir contando mis aventuras; en mi anterior participación les decía que mis relatos son 100% reales, es por eso que los nombres son ficticios.

    Vivo en un edificio en una zona exclusiva de la península a la que acuden muchos turistas argentinos y brasileños, que como decía llegan a este sitio y buscan cumplir todas sus fantasías, y uno ya curtido y con experiencia aprovecha estas situaciones.

    He de decir que me gusta el sexo a full, pero me pierdo con las pendejas, pues vienen con una fuerza y ganas de experimentar y todas dicen lo mismo: los guachos no las cogen, están para las pastillas, la play etc. y es ahí donde los lobos atacan.

    Esta historia me sucedió cuando al ir a un supermercado cerca de mi casa vi 2 parejas de pendejos, de unos 20 años, y los guachos meta comprar alcohol y en otra y las pendejas (divinas ambas, de Buenos Aires) con los ojos como faros, al cruzarnos me miraron y les aguante la mirada, y se rieron, mientras los pajeros gritaban y se hacían ver, note como ellas murmuraron algo, y yo que no soy lento busque la oportunidad para atacar. Cuando los guachos estaban esperando para comprar fiambre y las pendejas andaban x las góndolas las encare directamente y les dije: “si fuera sus parejas no las dejo un minuto solas, mi nombre es Camilo, vivo cerca, y si cuando sus novios salgan Uds. necesitan un guía les puedo mostrar toda la ciudad, o lo que deseen”, guiñándoles un ojo, y entregándoles el número de mi celular, ellas se rieron y se fueron.

    Seguí en lo mío y regrese a mi apto con la esperanza de que me escribieran.

    Paso ese día y yo ya no esperaba respuesta, cuando a la mañana siguiente mientras desayunaba me llega un mensaje que por la característica vi que era un número argentino, y eran las pendejas, se presentaron una se llamaba Oda y la otra Ana, me contaron que sus novios habían ido a un viaje de buceo y pesca a la Isla de Lobos y regresarían a la noche, y que sabían de la existencia de una playa nudista y les encantaría conocerla pues nunca habían ido a ninguna y me preguntaron si las guiaba, a lo que respondí que me complacería llevarlas, fue así que quedamos en encontrarnos a las 11 h y nos dirigimos a la famosa playa distante unos 16 km de la península.

    Esta playa es muy concurrida, van parejas, pero lo que más se ven son gays y está todo bien, se puede estar sin ropa o con ropa y nadie molesta a nadie.

    Cuando llegamos luego de una charla amena pero Hot las chicas estaban medias inhibidas, aunque quedaron en unos micro bikinis que las hacia ver espectaculares, fue ahí donde les explique que se podían desnudar o no, como se sintieran cómodas y les pregunte si les molestaba si yo me quedaba en bolas, a lo que respondieron que no. Fue casi instantáneamente que me despoje de mi ropa y quede desnudo viendo como de reojo las guachas miraban mi pija depilada que estaba semi dura por el morbo, les dije que iba al agua que si querían fueran, y quedaron conversando en voz baja, cuando entré al agua y me di vuelta casi infarto, venían esos dos camiones solos con las tangas y los pechos al aire, y que tetas hermosas paradas divinas, así se metieron a la mar y comenzamos a jugar, un juego que yo sabía en que terminaría, nos rozábamos, mi pija ya dura a pleno las tocaba y ellas se daban cuenta, y se reían de la situación, en un momento Oda no resistió la tentación y me agarro la pija y me miró a los ojos y sin pensarlo nos fundimos en un beso de lengua mientras Ana miraba con cara de gata en celo, hasta que se nos unió, mis manos hurgaban en sus conchas que eran un manantial de jugos calientes que contrataban con el agua fría, no hubo más palabras, salimos como locos y fuimos a un bosque de pinos, tendimos las toallas y ahí comenzó una fiesta de sexo inolvidable, Oda me mamaba como desesperada mientras yo chupaba como un loco a Ana, la que no demoro en acabar en mi boca y ahí cambiamos, mientras chupaba yo a Oda, Ana chuponeaba con su amiga, Oda acabo como intensamente, luego Ana se empalo mi pija hasta el fondo y me cabalgo como poseída mientras Oda le chupaba las tetas y yo con mi dedo lubricaba el ano a Oda, cuando Ana acabó varias veces coloque a Oda en modo perrito y la fui penetrando el ano suavemente haciéndola enloquecer, ya casi yo no daba más, pero cuando sentí que Ana me chupaba mi culo me vacíe intensamente en el culo de Oda, llenándola de leche, mi pija seguía dura y continúe bombeando y luego con Oda preparamos la cola de Ana que no tenía mucho uso, la penetre suavemente gimió de dolor y luego de placer, y comenzó a acabar en la boca de Oda que la chupaba a full, luego saque mi pija y entre las dos me mamaron hasta que las bañe en leche, y chuponeaban y se pasaban mi semen con sus lenguas, al fin descansamos un rato y volvimos y en esos días tuvimos varios encuentros, pero esas son otras historias.

  • Mi esposa y su fantasía

    Mi esposa y su fantasía

    Mauro, Karina y Yonatan una historia tres puntos de vista.

    Mi nombre es Mauro, estoy casado con Karina hace cinco años llevamos una vida muy agradable y una relación hermosa. Ella es mi mundo y vivo pendiente a ella.

    En el sexo nos llevamos muy bien pero últimamente sospecho que ella tiene nuevas curiosidades.

    Sería injusto si dijera que son injustificadas.

    Si bien nunca nos revisamos los celulares ninguno de los dos tenemos inconvenientes en que el otro lo agarre y lo utilice, hoy mi celular se estaba cargando y yo necesitaba averiguar algo en Google. Tome su móvil y al abrir el navegador me aparece una página xxx y no me llamo la atención ya que ambos vemos pornografía juntos o separados, lo que si me hizo ruido fue el contenido de la página. Solo eran videos de tipos con penes gigantes. Entonces guiado por la curiosidad abrí el historial de búsqueda y para mí sorpresa algunas palabras se repetían con frecuencia «bigcock» «bigdick» «penes grandes» la verdad no me molesto pero si me hizo pensar. ¿En qué?? Y porque??

    En qué… en qué ella estaría insatisfecha, porque… ahí es donde radica todo este embrollo.

    Siempre supe que la naturaleza no me dotó de un genital grande, ni mediano. Para ser sincero es pequeño, aunque nunca fue un inconveniente en nuestra relación.

    Hoy mientras manejaba de regreso a casa escuchaba la radio. La consigna del día era «experiencias sexuales inolvidables» mucha gente llamaba para contar anécdotas sexuales épicas, la verdad estaba entretenida con el programa radial pero hubo un llamado que me hizo un click. Una mujer llamo para contar que había tenido su mejor sexo con un hombre cuyo miembro tenía medidas más que generosas y que había tenido sensaciones que jamás había sentido.

    La verdad quedé enganchada con esa historia y me sentí atraída a indagar sobre el tema.

    Mi marido Mauro es un hombre bastante viril y mantenemos relaciones sexuales seguidas y satisfactorias pero… siempre hay un pero. Digamos que la naturaleza no lo beneficio en el tamaño de su miembro, él fue el primer y único hombre hasta ahora en mi vida así que no tengo con quién compararlo. El siempre reconoce que sus medidas son por debajo del promedio, yo nunca le di importancia y cuando él hace un comentario de ese tipo me encargo de repetirle que él tiene el tamaño ideal para mí.

    Después de aquel comentario radial una curiosidad comenzó a germinar en mi mente, será lo mismo?? Cómo se sentirá algo grande???

    Esa curiosidad me llevó a visitar páginas xxx sobre el tema y la verdad mi curiosidad aumentó, realmente hay hombres que tienen cosas muuuy grandes.

    Nunca fui un hombre celoso, al ver las páginas que frecuenta mi esposa lejos de molestarme me hizo pensar que quizás ella necesite experimentar cosas que yo por obvias razones no puedo otorgar.

    Una idea fue tomando fuerza en mi mente y luego de pensarlo puse mi plan en marcha.

    Cuando mi esposo me propuso mirar porno mientras hacíamos el juego previo no me llamó la atención, pero si lo hizo el tipo de búsqueda que seleccionó. Aparecieron vídeos con un tema en común «penes gigantes».

    Me pareció raro que justo en ese momento salga con ese tema, pero luego pensé que era pura casualidad.

    Mientras veíamos aquellos videos con hombres utilizando sus enormes miembros él me susurraba al oído lo lindo que sería para mí tener una experiencia así. Tocaba mi vulva y me contaba cómo sería y las imágenes entraban por mis retinas para inundar mi mente. La verdad estaba más que excitada y logré llegar al orgasmo solo con el roce de sus dedos en mi clítoris.

    Al desarrollar mi plan y al ver la respuesta de mi señora me atrevo a más. Es que era evidente que aquello le fascinaba el solo hecho de plantearle la situación la tenía súper encendida y húmeda.

    Así que aprovechando la situación le pregunté «te gustaría estar con un hombre bien dotado???

    Es decir lo harías??»

    El solo imaginar tener la sensación de una gran verga penetrarme me había puesto a mil. Era evidente mi deseo así que cuando Mauro me preguntó si me gustaría hacerlo realidad no pude negarlo. Mi primer impulso fue negarlo pero luego pensé, para que mentirle y mentirme.

    Lo que si no haría sería engañarlo, él tendría que estar de acuerdo.

    Karina respondió con la verdad a mi pregunta, yo quedé en silencio y luego le dije » ok quien te dice y te sorprendo».

    La primera fase del plan estaba en marcha.

    Ahora debía seguir con la segunda fase.

    Mi nombre es Yonatan y nos conocemos con Mauro desde la secundaria.

    La vida nos separó pero luego nos volvió a juntar al reencontrarnos en la fábrica donde trabajamos.

    Siempre me pareció un buen muchacho y la verdad me sorprendió demasiado cuando me habló y me lo propuso.

    Cómo dije antes nunca fui un marido celoso y también siempre pensé que la vida hay que disfrutarla, así que si Karina sentía el deseo de probar algo que yo no podía darle porque no hacerlo.

    Pensé y pensé cómo y con quién, hasta que se me ocurrió algo.

    Yo tengo un compañero de trabajo con el cual nos conocemos desde jóvenes, recuerdo que siempre decían que la naturaleza lo había beneficiado en lo que a mí no.

    El pertenecía al equipo de fútbol de la escuela y entre sus compañeros siempre bromeaban al respecto, de hecho su apodo era burrito.

    Cuando Mauro me propuso que yo tuviera sexo con su esposa me ví sorprendido, no podía creer lo que me está pidiendo. El me explico cómo venía el tema pero igualmente no me terminaba de cerrar.

    Por otro lado soy soltero y esto no me genera inconveniente así que de última yo no tenía nada que perder.

    Mi plan era sencillo, una noche de cena romántica en casa y luego a la hora de la acción yo no sería yo, Yonatan tomaría mi lugar.

    Lo único que le pediría a Yonatan es que siempre utilizará antifaz al igual que ella.

    Llegado el día pactado me encargue que Karina tenga que salir de casa esto me permitió que Yonatan ingresará sin que ella se percate.

    Menuda sorpresa me tenía preparada Mauro aquel día!!!

    Al volver a casa, él se había encargado de preparar la cena, la mesa lucía la vajilla de gala y dos velas alumbraban la penumbra.

    Las mollejas con salsa de champiñones las acompañamos con un vino blanco bien frío.

    Luego de cenar nos dirigimos a la habitación, la música relajante era la combinación perfecta con los masajes que Mauro me realizó.

    Luego de un rato el se levantó y me pidió que me sentará, coloco un antifaz en mi rostro y luego una venda de raso negro.

    Mi plan estaba en su etapa final, la verdad estaba súper ansioso y nervioso. Cómo reaccionaría?? Cómo reaccionaría yo??

    Sería la primera vez que vería a mi esposa con otro hombre, lo toleraría??

    Cuando lo imaginaba me excitaba demasiado pero llevarlo a la realidad era otra cosa, como me vería ella después???

    Pero bueno había una sola forma de saberlo. Así que cambié la música por algo un poco más arriba y muy en silencio lo hice pasar a Yonatan.

    El se quedó parado sin hacer ruido.

    Yo no veía nada pero sentí a Mauro colocarse a mi lado, me beso y al oído me dijo «no te quites la venda aún, te tengo una sorpresa»

    Muy lentamente comenzó a quitarme la ropa, cuando terminó beso mi cuerpo, lo hizo muy lentamente primero mi cuello luego mis pechos, mi abdomen lamió y beso mi monte de Venus para luego continuar por las piernas, masajeo y lamió mis pies y nuevamente subió.

    Me encantaba y no veía el momento en que por fin lamiera mi vulva.

    Bese y lamí por completo a Karina lo hice por todo su cuerpo excepto su entrepierna, quería dejarla para lo último y hacerla desear ese momento.

    Luego de un rato de ese juego separe sus piernas y por fin le di lo que esperaba, aunque tome mi tiempo.

    Lamía y besaba su labios vaginales acariciaba su clítoris con la punta de mi lengua pero inmediatamente volvía a jugar con su excitación y solo acariciaba sus labios o su monte de Venus. Prácticamente podía sentirla suplicar que de una vez por todas lamiera su vulva como a ella le gusta.

    Mauro jugaba con mi exitacion, me hacía sufrir deseando ese momento de lujuria que da un buen sexo oral, yo ya estaba entrando en clímax, y luego de tanto esperar por fin lo hizo.

    Su lengua se abrió paso entre mis labios para llegar a mi clítoris que para ese entonces estaría bastante hinchado producto del deseo.

    Su lengua se movía frotándose y deslizándose por mi vulva, podía sentirla penetrar en mí.

    Mi exitacion era evidente, podía sentir la humedad brotar de mi sexo y como Mauro se encargaba de ella.

    Estuve a punto de correrme pero no… él se detuvo.

    A pesar de la escasa luz y la molestia del antifaz podía ver a Mauro y a su esposa gozando, ella es muy bonita su cuerpo es atractivo y se nota que cuida su figura y su aspecto, muy bien arreglada y depilada. La verdad es que la situación me tenía bastante excitado y mi miembro daba cuenta de ello.

    Mauro se paró la tomó de la mano a Karina y la ayudó a sentar, luego bajó su pantalón y se colocó frente a ella.

    La verdad que el pobre tenía razón, su miembro es muy pequeño.

    Ella lo chupa, lo hace muy bien y no tiene ningún inconveniente de introducirlo por completo en su boca.

    La situación me pone muy caliente y mi pene está listo para la acción.

    Karina chupa mi pene y yo lo disfruto mucho pero esta noche era para ella, no para mí.

    Lo miro a Yonatan y él ya está listo, compruebo todo lo que decían de él. Su miembro es muy grande.

    Cargado de dudas y ansiedad me retiro y le digo a mi esposa «aguardame un segundo»

    Le hago seña a Yonatan para que tome mi lugar y me coloco a un costado para observar bien.

    El se para frente a ella y colocó su glande en los labios de ella.

    Mi esposa toma su verga con su mano y automáticamente se queda inerte, es obvio que noto que no era yo.

    Se quiso sacar la venda pero yo le dije «no la quites aún, está todo bien».

    Allí comenzó la acción.

    La cena, los masajes, el antifaz y la verdad me hacían ruido, algo pasaba pero no me imaginé que Mauro se atreviera a hacerlo. Pero al tomar aquel miembro con mis manos de inmediato supe que no era el.

    Mi primera reacción fue querer sacarme la venda pero al escuchar sus palabras de que todo estaba bien me tranquilice. Pensé que si a él no le molestaba porque no disfrutar el momento.

    Volví a tomar aquel miembro con mis manos y al simple tacto podía apreciar que no era el que yo estaba acostumbrada a tocar. Aquel se notaba más grande, mi mano casi no podía rodearlo y podía tomarlo con ambas manos y su glande seguía afuera.

    Muy lentamente lo lleve a mi boca y debí abrir por completo mis labios para poder introducirlo.

    Su glande tocaba mi campanilla y producía arcadas, tenía que tratar de no chuparlo como lo hacía con Mauro debía controlar mis ganas de tragarlo por completo.

    A medida que lo chupaba y masturbaba se tornaba más duro y caliente, casi podía sentir como la sangre dejaba aquella verga a su máximo potencial.

    En mi mente venían las imágenes de los vídeos en dónde aquellas mujeres explotan de placer con esas vergas gigantes, idénticas a la que ahora tengo en mi boca.

    Si antes estaba húmeda ahora estaba empapada.

    En el instante en que Karina tomó mi pene en sus manos y comenzó a chuparlo su esposo salió de mi radar, ya no me importaba que estuviese presente y comencé a gozar.

    Ella lo hacía muy bien y se notaba que lo disfrutaba demasiado. A medida que mi verga tomaba potencia y lograba su mayor tamaño ella se ponía más voraz.

    Intentaba tragarla por completo pero no podía solo generaba arcadas y mucha saliva, a ella no le importaba y continuaba succionando aún más desenfrenadamente.

    Todo mi miembro y mis testículos estaban empapados por su saliva y ella ahí como encaprichada en poder meter mi paquete en su boca.

    Creo que jamás nadie me la había chupado así.

    Un remolino de sensaciones me invadió, los celos, la envidia, el asombro y el placer surfeaban mi mente. El ver a mi esposa en esa situación, notar su ansiedad su éxtasis generaba asombro en mi. Era evidente que le encantaba lo que estaba viviendo suponía que deseaba algo así pero nunca supuse que tanto.

    Ver la expresión de placer en el rostro de Yonatan me generaba celos y el hecho de que su imponente miembro tuviera en semejante estado de frenesí a mi esposa me daba mucha envidia.

    Pero todo eso se veía eclipsado por el tremendo placer que me daba el ver a mi esposa disfrutando tanto, el pensar lo que ella estaba disfrutando me ponía a mil.

    La ansiedad y el placer se oponían. Por un lado la ansiedad de ya querer tener ese miembro dentro de mí y por otro lado el placer de mamarlo. Por un lado quería soltarlo para seguir al próximo paso y por otro lado no podía dejar de mamarlo.

    Mientras me deleitaba con aquel falo siento aflojarse la venda de mis ojos.

    Al caer la venda y luego de unos segundos pude tomar verdadera dimensión de lo que estaba sucediendo.

    Mi esposo se encontraba detrás mío, delante un hombre que aparentaba nuestra misma edad y obviamente aquel miembro que al poder verlo confirmó todo lo que el tacto me indicaba.

    Continúe satisfaciendo mis deseos, y por la cara de aquel hombre sabía que lo estaba haciendo muy bien.

    Mi esposo se levantó y se dirigió a un sillón que tenemos al lado de la cama, desde allí observaba como me entretenía con aquel miembro.

    Luego de un rato le quite la venda a Karina, me senté en el sillón y desde allí solo observaba como ella se entretenía con el enorme falo de Yonatan.

    Su actitud ya era totalmente liberada, sin ningún tipo de problemas o tapujo chupaba esa verga. Por momentos él la tomaba de la nuca y cogía la boca de Karina sin piedad.

    Karina estaba embelesada con mi verga verdaderamente deseaba probar algo grande. Mauro desde el sillón solo observaba y yo disfrutaba del momento.

    Mauro me había contado que él había sido el único hombre en la vida de Karina así que estaba intrigado por saber cuál sería la reacción de Karina al ser penetrada por un falo mucho más grande del que ella estaba acostumbrada.

    Era hora de averiguarlo.

    Yonatan me tomó de la mano y me ayudó a levantarme.

    Se recostó en la cama, su verga dura estaba lista para penetrar mi cuerpo. Yo lo deseaba, lo mire a mauro como pidiendo permiso el solo me miró y sonrió.

    Subí a la cama me coloque de espaldas a Yonatan abrí mis piernas salive la palma de mi mano pero solo por instinto, la terrible excitación que tenía hacía que mi vulva fuese una laguna. Tome el miembro de Yonatan y muy lentamente comencé a bajar, mi mirada se clavó en los ojos de Mauro ambos nos mirábamos fijamente de manera cómplice. A través de la mirada se transmiten los sentimientos más profundos y era una forma de compartir con el hombre a quien amo aquel momento inolvidable.

    El momento había llegado, mi esposa por fin disfrutaría lo que tanto anhelaba, sabría lo que se siente al ser penetrada por un pene de gran tamaño. Aquello que yo no podría brindarle pero si podía permitir que lo disfrute.

    En sus ojos podía ver la excitación y la lujuria.

    Su mirada fijada en la mía, y yo impávido ante la situación.

    Su vulva dispuesta a recibir el miembro erecto de Yonatan, sus ojos me transmitían el placer que sentía casi parecía sentirlo yo, mi mente volaba y se perturbaba entre el placer y la incertidumbre.

    Su rostro mostraba una expresión inequívoca de placer y desenfreno.

    Intento introducir el miembro de Yonatan en mi vulva hinchada por la excitación pero es inútil siento un ardor molesto, aunque toda la zona está muy lubricada producto de mis fluidos no puedo hacer que su miembro ingresé. Cuando parece que está por entrar se dobla y tengo que volver a colocarla en posición, luego de muchos intentos logro que algo ingrese pero me genera muchísimo dolor dando un grito automáticamente la saco.

    La verdad me siento algo frustrada, no doy más de la calentura pero no logro poder penetrar el pene de Yonatan en mi.

    El falo de Yonatan intentaba ingresar pero no era tarea fácil, la vagina de Karina no está preparada para semejante tamaño.

    Está claro que a fuerza podría entrar, pero Yonatan sabía que la idea era que mi esposa lo disfrute y no que la haga pasar un mal rato.

    En lo personal no se porque, pero el hecho de que la penetración este costando me generaba mucho morbo y exitacion.

    Tengo bastante experiencias con mujeres a las cuales les costó ser penetradas por mi, pero sin dudas Karina está siendo la más complicada. Era evidente que su vulva solo estaba acostumbrada al tamaño de Mauro.

    Trato de ser muy suave para no lastimarla o incomodarla, dejo que ella lleve las riendas pero se complica. En un momento parecía que mi verga lograría entrar pero ella dio un grito y se alejó.

    Se siente empapada pero a la vez nerviosa.

    Decidí cambiar de posición.

    Le pedí que se acostara, abrí sus piernas y con mi lengua muy suavemente comencé a frotar su vulva, lamí sus labios vaginales y muy despacio frotaba su clítoris.

    Lo hice muy lento y pausado ya que sabía que ella estaba demasiado excitada y no quería que se corriera antes de que yo pudiera penetrarla.

    Lamía su vagina y cuando notaba que estaba por llegar al clímax solo besaba sus labios y su monte de Venus, que por cierto recuerdo que estaba muy bien depilado.

    Su vulva era bien blanca y lucía un aspecto juvenil.

    Yo traté de concentrarme para perder erección, así de esta forma mi verga se tornaría más flácida y ayudaría a una penetración más fácil.

    Luego de un rato me coloque encima de ella y poniendo mi glande en el lugar correcto muy lentamente empecé a empujar.

    Me encantó que lamiera mi conchita y más aún que juegue con mis ganas de correrme, pero siento un fuego en mi entrepierna. Necesito ser penetrada ya.

    El se coloca arriba mío e intenta nuevamente penetrarme. Muy despacio empuja su miembro y mi vulva lo va recibiendo.

    Siento perfectamente cada centímetro que ingresa en mi es una sensación rara entre ardor y placer. Mi vulva se estira y me duele pero no quiero que la quite, le pido que lo haga suave.

    Él muy despacio va ingresando en mí.

    Luego de intentarlo bastante logré penetrar a Karina, su conchita es más que estrecha y está totalmente empapada. Pude sentir perfectamente el momento en que mi glande ingresó. Lentamente voy penetrando a Karina, tomo mi tiempo para no ocasionarle molestias.

    Ella lo disfruta gime y muerde los labios con su mano en mi abdomen frena mis movimientos.

    Su vulva se va dilatando a medida que la penetro, sus quejidos desaparecen y solo quedan sus gemidos de placer.

    Al fin mi vulva cedió y Jonathan logró ingresar en mi. El dolor del comienzo lentamente se transformó en placer, y que placer!!!

    Me siento completamente llena, la verga de Yonatan se frota contra toda mi conchita. El placer inunda mi mente pero no puedo evitar el pudor que genera en mí la presencia de Mauro.

    Aunque él no dice nada yo no puedo olvidar que él está allí viendo y no quiero hacer ni decir nada que lo haga sentir mal.

    Yonatan sigue moviéndose y con cada movimiento arranca un gemido de mí.

    Sus movimientos son más intensos y me generan algo de dolor, tengo que recordarle que sea más suave.

    Me encanta ver a Karina disfrutar de esa manera. Es innegable que la está pasando muy bien y aunque no le veo el rostro desde mi posición escuchando sus gemidos me alcanza para saber que lo está disfrutando.

    Yonatan se mueve y Karina gime pero en un momento le tuvo que pedir que sea más suave.

    «Ay… despacito que me duele. No hace falta que te diga que es muy grande jajaja»

    Era la primera vez que Karina se refería al miembro de Yonatan.

    Estoy seguro que anteriormente no lo había hecho para no lastimarme pero la excitación estaba tomando su mente.

    La verdad que el escucharla no me molesto, por el contrario, aumentó mi morbo.

    Yonatan llevado por su excitación se olvidaba que me causaba dolor.

    Le pido que se acueste y vuelvo a la posición inicial, ahora sí logré que me penetre en el primer intento.

    Nuevamente quede frente a frente con Mauro nuestras miradas nuevamente se entrelazan.

    El verlo tranquilo y yo diría hasta excitado me tranquilizó y me soltó.

    Está posición me permitía manejar a mi gusto la penetración. Ahora era solo placer. Deslice mi mano por mi abdomen y la lleve hasta mi clítoris me masturbaba mientras la verga de Yonatan me cogía de una forma como jamás había sentido.

    Baje un poco más la mano y tome el tronco de esa verga dura, y sacándola de mi vagina la masturbaba lo hacía mientras miraba fijo a Mauro.

    Él se había quitado el pantalón y se masturbaba. Me encantaba lo que estaba viviendo, no podía creerlo.

    Me recosté sobre Yonatan y sin quitar la mirada de los ojos de Mauro nuevamente me entretuve chupando aquella verga.

    Karina chupa la verga de Yonatan y sus ojos no se despegan de los míos, la lujuria se refleja en ellos.

    Una y otra vez intenta tragar por completo aquel pene pero solo consigue arcada tras arcada. La saliva de Karina se desliza por el tronco e inunda los testículos de Yonatan, ella con sus manos los frota desparramando aquel líquido por toda la verga y testículos de ese hombre.

    Mi excitación es total, me masturbo mientras mi esposa da placer a Yonatan que para entonces tiene su verga como una roca y súper hinchada sus venas resaltan y el glande brilla rojo como la sangre.

    Karina se incorpora y de frente a mi como estaba coloca esa verga en su vulva y muy suave la va introduciendo.

    Puedo ver perfecto como su vulva se dilata y cede paso a esa verga, toda la saliva que en ella estaba se va estrujando y bajando por el tronco de Yonatan a medida que este ingresa en mi esposa.

    Los ojos de ella se voltean al mismo tiempo que suelta un gemido delicioso de su garganta.

    Mueve su pelvis, los testículos de Yonatan se estrellan contra su clítoris que asoma de su capuchón rosado e hinchado.

    Al tiempo que gime suelta algunas palabras.

    «Haaaa, sii cogeme!!! Cogeme!!!

    Que hermosa pija por dios!!! Es gigante me encanta!!!»

    Su éxtasis entra en un frenesí que desemboca en algo que jamás imaginé.

    Luego de un rato de chupar esa verga se puso gruesa y dura como nunca ahora sí era tiempo de comer como en aquellas películas, iba a ser cogida por una verga bien grande.

    Me coloque nuevamente de espaldas a Yonatan y tomando su verga la coloque en mi vulva.

    Dios mío qué sensaciones hermosas, sentir como ingresaba. Intenté mantener la mirada en mi esposo pero no pude, mis ojos se giraron delatando mi placer. Era todo placer ya no sentía dolor ni ardor solo placer. Placer como jamás antes había sentido. Los gemidos brotaban sentía la necesidad de reconocerle que era dueño de una pija sin igual!!

    Movía mi pelvis y sus huevos gigantes rozaba mi clítoris.

    De pronto una sensación nueva comenzó a surgir en mí, como una necesidad de orinar. La contuve lo máximo que pude pero llegó un momento que no la aguante más me levanté levemente sacando toda aquella verga de mi pero el rose de su verga saliendo desató una reacción que nunca antes había experimentado y de mi vulva salieron disparados chorros de líquidos acompañados de un orgasmo como nunca antes tuve.

    Mis piernas temblaban y tuve que sostenerme con los brazos apoyados en el pecho de Yonatan.

    Moje toda la cama, mi calentura era extrema tome nuevamente su verga y la introduje nuevamente.

    Yonatan me tomó por la cintura y comenzó a cogerme muy duro.

    Cuando Karina tuvo aquel squirt no podía creerlo pude sentir como me mojó por completo, y luego al volver a introducirla podía sentir claramente que seguía largando líquido, mis huevos empapados golpeaban contra su vulva al tiempo que la cogía lo más duro que podía tomándola por la cintura. Su vagina muy estrecha apretaba mi verga de una manera deliciosa, no demore mucho en correrme yo también.

    Ambos quedamos tendidos en la cama exhaustos.

    Nunca imaginé que mi esposa podría tener un squirt, al verlo no pude evitar acabar mientras me masturbaba. Mi intención era que luego de que ellos terminen Karina me la chupe hasta hacerme acabar, pero al ver aquello no pude evitarlo.

    Cada vez que la verga de Yonatan la penetraba salpicaba aquel líquido hacía afuera y luego cuando el acabo el líquido se mezclaba con su semen brotando desde Karina para terminar en los huevos de Yonatan.

    Sinceramente cuando decidí cumplir la fantasía de Karina no imaginé que lo disfrutaríamos tanto. Sin dudas esto es solo el comienzo.

  • Un madurito muy consentidor me explora

    Un madurito muy consentidor me explora

    Lo conocí por medio de una página de gays. Siempre estuve buscando a alguien que fuera totalmente activo y no como siempre me había tocado, unos que decían ser activos y ya después se baban la vuelta, esto suele suceder. Lo llamé al número que dejó y muy rápido me contestó, estuvimos hablando por largo tiempo, haciendo preguntas, así como yo a él. Por su horario de trabajo le es muy difícil concordar para un encuentro, pero ayer, después de muchos días por fin logró sacar libre un rato por la tarde y fue entonces cuando me llamó. Me dijo si podía ir a su apartamento y yo no lo podía creer, tanto esperar y por fin íbamos a tener una cita.

    Al instante le dije que si y me apresuré a bañarme. Hice todo lo mejor posible para estar tan bien como él quería.

    Me afeité muy bien mi cola, aunque poco vello tengo en mi cuerpo, esto sería muy importante para mi hombre.

    Luego puse buena cantidad de crema para tener unas piernas y culito mucho más apetecibles, sabía que esto sería un buen toque secreto. Además de poner colonia sobre todo en mí agujero, yo sabía que él me iba a dar lo que a mí tanto me ha gustado, una buena faena de lengua en mi cola.

    Ya dispuesto a salir me fui muy apresurado al encuentro con mi hermoso madurito, cuando por fin llegué me estaba esperando y me invitó a entrar a su apartamento.

    Era un sitio muy cálido, acogedor y muy ideal para estar con él sin nadie que nos pudiera interrumpir.

    Sólo fue entrar y al instante comenzó a besarme de una forma tal que nadie lo había hecho, esas besitos y caricias que me estaba dando me hacían derretir, derrumbar, y dar pequeños quejidos que no podía ni quería contener. Fue lo más hermoso y sexual que había recibido de parte de un hombre.

    Yo después de deleitarme con esas caricias, me arrodillé y sin pensarlo mucho saqué ese hermoso pene de 17 centímetros y me lo metí a la boca con muchas ansias y deseos de mamar, él muy apasionado me enseñó la forma como le gustaba que se lo hiciera.

    Con mucha calma y cariño me decía.

    -Amor, mamamelo muy despacio, sin afanes.

    Esto me encantaba.

    Así estuve por unos 5 o 10 minutos, no recuerdo bien.

    Después se acuesta en la cama y me invita a subirme al lado suyo, yo muy obediente lo hice quitando sus pantalones y todo lo que me pudiera estorbar, igualmente él hizo lo mismo con migo, dejando mis interiores, los cuales yo me había puesto dando forma de tangas de mujer, sé que eso le encanta. Seguí chupandoselo con mucho cariño como me lo había pedido mientras él me metía sus manos por mis pantaloncillos introduciendo una de sus dedos en mi. Acto seguido me quitó los pantaloncillos y me cargó asía su cabeza, dándome la lengua más espectacular que nunca me habían dado.

    Duramos más de 30 minutos, yo embelesado con ese rico pene y él aferrado a mi ya muy ensalivado culo.

    Eso es algo indescriptible. Cuando me pidió hacerme en el borde de la cama, lo hice elevando mi culito lo más alto que pude y agachando mi cabeza hacia el nivel del colchón, dejándole mis pompas todas a su disposición, lo cual no se tardó en agacharse y regalarme otro delicioso beso negro, maravilloso.

    Fue tanta nuestra excitación que me lo fue tratando de meter sin protección, a lo cual no hice ningún reclamo, solo quería desfrutar el pene de mi enamorado y lo estaba haciendo de la manera más deliciosa que podía.

    Tardó varios minutos pues yo llevaba unos cuantos años sin probar hombre, hasta que después de varios intentos lo logró, yo gemía como siempre me ha pasado. Me lo metía y sacaba, lo cual yo disfrutaba con tantas ganas hasta que después de varios minutos y muchas caricias y nalgadas se vino hacía mí y sentí como mi culito se llenaba de su deliciosa.

    Empezó con un nuevo frenesí el cual me llevó a 10 deliciosos minutos más o menos hasta que me ordenó ponerme con mi espalda sobre el colchón y poner mis piernas sobre él, así me lo introdujo tan deliciosamente como por otros 8 minutos. Yo no paraba de gemir y él de cogerme hasta el fondo, lo arrimaba contra mi para sentir su miembro partirme sin cesar, lo disfrute hasta más no poder. Después de esos minutos tan cortos pero sustanciosos mi macho llegó al final, poseyendome sin dejar mi culo repleto de su hombría, así estuvimos por varios minutos hasta que se me separó, ya cansado de esa grandiosa faena que nos acabábamos de dar.

    Me limpió muy cuidadosamente todas mis partes íntimas como tratando a quien más se quiere, luego lo hizo él, nos vestimos y muy feliz así como yo me acompaño a mi transporte.

    En todo el camino no pude dejar de pensar en todo lo que ese hombre me hizo y cuán feliz me sentí.

    Solo queda esperar a ver para cuando tendrá un ratito libre y me vuelva a consentir.

    Este relatos es verídico, no soy persona de estar con una y con otra, pero fueron tantos mis años queriendo estar con un hombre que cuando lo encontré no pude resistirme y lo logré.

    Se que lo del preservativo estuvo mal, pero quién con la excitación no lo ha hecho sin pensar.

    Gracias por leerme.

  • Los Johnson y sus viejas costumbres (Parte 1)

    Los Johnson y sus viejas costumbres (Parte 1)

    Toda familia tiene una serie de costumbres, las cuales han ido pasando de generación, como comer pastas los domingos al mediodía, o hacer danzas folclóricas en determinada fecha. Dichas costumbres son las que refuerzan los vínculos entre los miembros de la familia y permiten que el legado de esta perdure a través del tiempo. Sin embargo, existen algunas costumbres familiares las cuales, pese a que tiene la función de hacer todo lo anteriormente dicho, pueden resultar raras y, para algunas personas, hasta pecaminosas. Tal es el caso de la familia Johnson pero ¿Cuáles son las costumbres de esta peculiar familia? Lo veremos a continuación.

    En un instituto secundario, asistía un joven llamado John Johnson el cual, recientemente, había cumplido los 18 años de edad, y que se encontraba hablando de cosas triviales con sus amigos en el patio del instituto. Al finalizar el recreo, John y todos sus compañeros fueron a su salón para tener la clase de matemáticas. La mayoría de los compañeros de John ingresaron al salón quejándose porque, para ellos, la clase de matemáticas era la peor clase de todas, pues era aburrida, pesada, y lenta, pero no para John. La razón por la cual John adoraba dicha clase no era porque le pareciera divertida o porque le interesara la materia, sino porque le permitía ver a su maestra, la cual era una mujer afroamericana de 33 años de edad y poseedora de grandes atributos femeninos (como un par de tetas jugosas y un gigantesco culo). Durante el trascurso de la clase, John intento concentrarse en lo que decía su maestra, pero no pudo hacerlo, pues sus ojos no se apartaron ni por un minuto del trasero de la milf madura.

    Al terminar la clase, John regresa a su casa, en donde se reencuentra con Dylan Johnson (su padre plomero y amante del futbol americano) y con Samanta Johnson (su madre católica y secretaria la cual, debes en cuando, da discursos en la iglesia).

    “hola, campeón ¿Cómo te ha ido?” preguntó el padre, quien estaba sentado en su sofá, mientras veía la televisión

    “muy bien por suerte, papa” respondió él, quien estaba algo deprimido, pero que intentaba ocultarlo “no tengo mucho que contar, solo fue un día más”

    “todo día es una bendición, hijo mío, y debemos estar agradecidos con el señor por eso” respondió su madre nalgona y tetona “¿rezaste tu ave maría antes de irte hoy?”

    “si, mama, lo hice”

    “bien, porque no quiero que salgas de esta casa sin la protección de dios, y menos ahora que yo me iré de retiro espiritual”

    Ms tarde, después de cenar, John se fue a su habitación y, al rato, es visitado por su padre

    “hola papa ¿necesitas algo?”

    “si, vengo a hablar contigo, de hombre a hombre” dijo él, en tono serio “a lo mejor hayas podido engañar a tu madre, pero no a mí, sé que te pasa algo”

    “¿pero de que estas hablando?” pregunto, sorprendido “¡yo estoy feliz como una lombriz!”

    “¡vamos, hijo! Yo te conozco mejor que nadie” respondió el padre, mientras colocaba su mano sobre el hombro de su hijo “puedes confiar plenamente en mí, sabes que yo jamás te juzgaría”

    “bueno, está bien, te contare” dijo John, algo avergonzado “la verdad es… que siento un gran deseo sexual por mi profesora de matemáticas”

    “si, la conozco, aquella solterona de raza negra ¿pero eso que tendría de malo? Ella esta soltera, por lo que está disponible para ti”

    “¡no seas ridículo, papa! ¿Realmente crees que alguien como yo podría seducir a una mujer asi? Soy como un niño pequeño para ella, y no soy alguien atractivo. De seguro ella preferiría tener a un empresario maduro antes que a un muchachito sin trabajo que apenas consiguió la mayoría de edad”

    “¡vamos, hijo, no digas esas cosas! Tu eres realmente alguien muy guapo”

    “eso solo lo dices porque eres mi padre”

    “escucha, ninguna mujer está fuera del alcance de ningún hombre ¡puedes seducir a quien tu quieras siempre y cuando tengas la confianza y el tacto correcto!”

    “no creo ser capaz de algo así, es demasiado”

    “ya veo cuál es tu problema, solo tienes falta de confianza en ti mismo. En cuanto logres superar ese defecto, esa profesora caerá a tus pies sin resistencia alguna”

    “¿y cómo podría ganar confianza? ¿Tú sabes cómo?”

    “yo no, pero tu tía Merry si sabe cómo. Solo debes pasar un par de días con ella y te convertirás en alguien nuevo”

    “no sé si sea buena idea, papa. A mama no le gusta que convivamos ni con la tía Merry ni con las primas Olga y Tatiana, dice que son una mala influencia, por eso solo las vemos durante navidad o año nuevo”

    “pero tu madre no tiene por qué enterarse ¿verdad? Ella se ira durante diez días al retiro espiritual, por lo que te puedes ir con tus tía y con tus primas y volver antes que tu madre se entere ¡es el plan perfecto!”

    “bueno… ¿Qué más da? No tengo nada que perder”

    “¡así se habla!” exclamo el padre, y abrazo a su hijo “ahora, mientras tu madre está rezando, arreglare todo con tu tía”

    “¿pero que pasara con la escuela? No puedo faltar”

    “simplemente les diré que estas enfermo y asunto resuelto”

    “¡gracias, papa, eres el mejor!” exclamo John, contento

    Luego, Dylan sale de la alcoba de su hijo, agarra el teléfono, y llama a su hermana.

    “¿hola? ¿Merry? Soy yo, Dylan”

    “¡hermano, cuanto tiempo!” exclamo la mujer, contenta “¿Cómo anda la familia?”

    “está bien, pero en otro momento hablaremos de eso” dijo él, en voz baja “no tengo mucho tiempo, así que vamos directo al grano “mi esposa se ira de retiro espiritual mañana, y yo aprovechare para enviar a mi hijo junto contigo para que siga en pie la tradición de nuestra familia”

    “¡genial! Pero dime ¿tu hijo sabe de lo que se trata la tradición?”

    “no, no lo sabe, se habría puesto asustadizo si le decía la verdad, por eso decidí no decirle. De todas formas, yo realmente creo que esto lo ayudara a tener más confianza en sí mismo, solo te pido que no seas tan ruda con él”

    “¡no prometo nada, jaja!” respondió ella, mientras se pasaba la lengua alrededor de los labios

    Al día siguiente, un bus de la iglesia se detiene frente a la casa de John, y el hijo y su padre fueron a despedir a la madre.

    “¡adiós querido hijo, adiós amado esposo!” exclamo ella, mientras los abrazaba “recuerden rezar tres veces al día, y no se olviden de limpiar mi estatuilla de la virgen”

    “¡lo haremos, mama!” exclamo el hijo

    “¡disfruta mucho tus vacaciones, querida!” dijo Dylan

    “¡no son vacaciones, esposo, es un viaje espiritual para reencontrarme con Jesús de Nazaret y todos los valores que este ha promulgado desde tiempos antiguos y que perduran hasta el día de hoy! Pero como sea, yo ya me voy ¡que dios los bendiga!”

    Luego, Samanta sube al bus, y este parte rumbo a su destino. Una vez solos, John sube a buscar su equipaje y Dylan llama a un uber.

    Al rato, el uber llega a la casa, y John mete su valija dentro del maletero del auto.

    “recuerda: tienes diez días antes de que tu madre regrese, ese es tiempo suficiente como para que forjar tu confianza”

    “¿pero cómo hará mi tía para construir mi confianza?”

    “ya lo veras, solo prométeme que la obedecerás en todo sin hacer preguntas ¿está claro?”

    “¡si papa!” dijo John, mientras abraza a su padre, y luego se sube al auto “¡adiós, cuídate!”

    “¡igualmente!” exclama Dylan, y el bus parte

    Una vez solo, el padre va hasta la cocina y agarra el teléfono

    “¿hola? ¿Rocky? Tengo la casa para mí solo. Reúne ya mismo a todos los muchachos y diles que hoy abra fiesta ¡Esto va a estar genial!” exclamo, muy contento

    Una hora de viaje después, el uber deja a John en una granja ubicada fuera de la ciudad y en donde, no había ninguna otra construcción a la vista. A la entrada de la granja, se podía ver un letrero que decía “granja amazónica”.

    Luego de haberle pagado al conductor, John ingresa a la granja, y ve a tres mujeres sudorosas, musculosas, bronceadas, y que vestían con blusas y mini shot vaqueros muy ajustados.

    “¡tía Merry, primas Olga y Tatiana, esto aquí!” exclamo John

    “¡miren quien llego, chicas!” exclamo la tía

    “¡primito, que alegría verte después de tanto!” exclamo Olga

    “¡te extrañamos mucho!” exclamo Tatiana, y ella y su hermana gemela abrazan a su primo

    “¡yo también lo hice!”

    Luego de que sus primas lo ayudaran a desempacar, John se reúne con su tia en la sala.

    “bien, supongo que ya sabes porque esto aquí, tia” dijo el joven “¡quiero que me enseñes a tener más confianza en mí mismo! ¿Podrás ayudarme?”

    “Por supuesto que si, chico” dijo la milf “pero deberás obedecerme sin hacer ni la más mínima pregunta ¿entendido?”

    “¡Por supuesto! Hare todo lo que me digas”

    “¡perfecto! Ponte esto primero” dijo Merry, y le dio a su sobrino una zunga de natación “esta será la única ropa que utilizaras de ahora hasta que te vayas, y la necesitaras para trabajar”

    “¿pero por qué debo usar esto?”

    “¿Qué fue lo que te dije? ¡Nada de preguntas! Ahora póntelo”

    “no desafíes a la jefa de la casa, primito” dijo Olga

    Resigno, el adolecente se pone la ropa, la cual estaba tan ajustada que se le notaba el bulto.

    “¡vaya! El pequeño no es tan pequeño como parece” pensó la tía, mientras le miraba a entrepierna a su sobrino

    “¡qué buena salchicha se carga el hijo de puta del primo!” pensó Tatiana

    “bueno, ya estoy vestido” dijo el adolecente “¿y ahora qué?”

    “ahora debes trabajar” dice Merry “el trabajo fomenta la confianza”

    “¿entonces debo arar la tierra como ustedes?”

    “claro que no. En nuestra familia, el trabajo en el campo es solo para las mujeres” dijo Olga

    “los hombres solo hacen el trabajo doméstico ¡esa es la tradición!” exclamo Tatiana

    “y desde ya te advierto que nosotras seguimos las tradiciones familiares al pie de la letra, asi que espero que tú lo hagas también, John” dijo Merry

    “¡lo haré lo mejor que pueda, tía!”

    “perfecto, ahora ve hasta el refrigerador, allí encontraras una lista de todos los quehaceres que debes realizar. Ahora vengan conmigo, mis niñas, terminemos de arar la tierra”

    “¡si, mama!” dijeron las primas, y se fueron

    Un rato después, y luego de haber realizado varias labores domésticas (como lavar los platos o barrer el suelo) a John le toco lavar la ropa pero, como la casa de su tía no tenía un lavarropas automático, tuvo que ir afuera, juntas agua del pozo que había al lado de la casa, y lavarla a mano al aire libre. Mientras cumplía con su tarea, John no pudo evitar ver a sus primas y a su tía trabajar, lo que le parecía muy placentero.

    Merry, Olga, y Tatiana eran mujeres musculosas y gruesas, pero no se parecían en nada al estereotipo “marimacho” que tanto se suele asociar a las mujeres de grandes músculos, pues seguían teniendo atributos femeninos muy grandes, a la par que conservaban su feminidad (al menos la mayoría del tiempo). Tatiana era una chica de 23 años, pelinegra, y poseía un par de tetas muy grandes, aunque un trasero no tan voluminoso (aunque si era culona). Por otro lado, Olga, quien tenía la misma edad que su hermana, era lo opuesto a ella, pues era una mujer de cabello marrón que poseía un increíble trasero, pero unos pechos que, aunque no eran pequeños, tampoco eran muy resaltantes. Finalmente, Merry parecía ser una fusión de lo mejor de sus hijas, pues era una milf pelinegra de 43 años con una parte delantera y trasera muy sobresalientes.

    En un determinado momento, Merry se agacho de más, y John pudo ver perfectamente el musculoso culo de su tía.

    “¡la puta madre, que pedazo de ojete!” pensó John, sorprendido “y yo que pensaba que mi profesora y mi mama tenían un culo gigantes, ahora parecen diminutos al lado del de la tía… ¡espera! ¿Qué estoy haciendo? ¡No puedo ver eso!”

    Pese a que John trato de mirar para otro lado, su tía y sus primas ya se había percatado de que a este las había estado observando, y comenzaron a reír pícaramente por eso.

    “John ¿serias tan amable de traerme la botella de agua bien fría que está en el refrigerador, por favor?” pregunto Tatiana, y su primo fue a cumplir su pedido “¡gracias, querido!”

    Luego de beber un sorbo de la botella, la prima tetona deja caer un chorro de agua muy sugestivo sobre sus gigantescos pechos.

    “hermana ¿me das un sorbo a mi también?” dijo Olga, mientras le lanzaba una mirada pasional a su primo “es que yo también deseo refrescarme”

    Una vez que la chica bebiera, su hermana le derramo agua sobre su espalda, la cual hizo todo el recorrido hasta llegar a sus gigantescas y sudorosas nalgas.

    A pesar de que se sintió profundamente excitado por todo lo que estaban haciendo sus primas, John decidió resistir sus impulsos y, para su suerte, su tía intervino.

    “¡suficiente de hidratación!” exclamo ella, en un tono firme “¡John, ve adentro y continua con tus tareas, y ustedes dos, par de holgazanas, vuelvan a trabajar!”

    Una vez que John se va, las tres mujeres continúan con su trabajo.

    “mama, nos arruinaste la diversión ¡que amargada eres!” exclamo la culona

    “si, nosotras también queremos divertirnos con el primo” reclamo la tetona

    “y podrán divertirse con él, después de que yo me lo haya estrenado” dijo la matriarca “ya saben cómo funciona la tradición, ninguna de las dos puede tocarlo hasta que yo lo haya desvirgado”

    “¿y cuando lo vas a hacer?” pregunto Olga “¡mejor llévalo a tu cuarto ahora y hazlo tuyo de una vez!”

    “¿eres tonta o que te pasa, hermana?” pregunto Tatiana “sabes tan bien como yo que la desvirgada del varón solo se puede hacer durante la noche”

    “ahora escúchenme bien, porque así es como lo haremos: después del almuerzo debo ir al mercado para comprar un par de cosas que necesito para la cosecha y, cuando regrese, hare lo que tenga que hacer. Se los advierto desde ya: que ni se les ocurra arrebatarle la virginidad a su primo antes que yo porque, si lo hacen, le estarían faltando el respeto a nuestras tradiciones que han pasado de generación en generación, y sufrirían el castigo más atroz que se puedan imaginar”

    “¡lo prometemos, mama!” exclamaron las hijas, un poco asustadas al ver el tono al serio en el que les hablaba su madre

    Más tarde, las mujeres ingresan en la casa y ven que John ya les había preparado la comida. El almuerzo que John había hecho era un pollo con verduras al horno.

    “¡que delicia!” exclamo Merry, contenta “¡te has lucido, sobrino!”

    “¡es un exquisitez!” exclamo Olga

    “¡Gracias a todas!” dijo él, algo avergonzado por todos los halagos que recibía “es la receta de mi madre, espero que les guste”

    “no entiendo cómo es que a este chico le cuesta conseguir novia” pensó Tatiana “es lindo, serviciar, pijudo, y sabe cocinar ¡cualquier mujer mataría por estar con él!”

    “¡qué pena que seamos primos porque, sino, ya me estaría casando con él!” pensó Olga

    “Sin duda alguna, mi sobrino es mucho mejor hombre que el incompetente de mi ex marido” pensó Merry “¡cómo voy a gozar esta noche con él!”

    Luego de la espectacular comida, Merry se va a realizar sus mandados, y John queda solo con sus primas. Más tarde, cuando el sol se oculta, Olga va a buscar a su hermana, quien estaba viendo la televisión.

    “¡hermana, hermana!” exclama la culona

    “¿Qué quieres, Olga?” pregunto ella, molesta “¡ya estaba por empezar mi novela favorita!”

    “es que el primo se está bañando ahora ¿no quieres divertirte un rato?”

    “¿te volviste loca? Mama nos matara si lo desvirgamos antes de que ella lo haga”

    “no lo vamos a coger, solo jugaremos un poco con él” dijo ella, y le agarro el pelo a su hermana “¡vamos, di que sí, di que sí, di que sí! Sera más divertido si vamos las dos”

    “bueno… qué más da” dijo la tetona, y apago la tele “total, puedo ver la repetición mañana”

    Rápidamente, las hermanas se desnudan, entran sigilosamente al baño, y sorprenden a su primo.

    “¿PERO QUE DEMO…?” grito John, sorprendió, mientras se tapaba las partes

    “has sido muy bueno con nosotras, primo, y es tiempo de compensar tu generosidad” dijo Tatiana

    Rápidamente, Olga se abalanza sobre John, y le da un intenso beso de lengua, al tiempo que su hermana lo levanta de los pies. Entre las dos féminas, fueron capaces de levantar a John como si fuera un muñeco de trapo. Al principio, el joven se resistió, pues le parecía inmoral lo que estaba haciendo con sus primas, pero entre que disfruto mucho el beso de Olga, y entre que las dos mujeres tenían más fuerza que él, al final se terminó dejando llevar. Cegada completamente por la lujuria, Tatiana le hizo una paja rusa con sus gigantescas tetas a su primo al tiempo que le había una mamada y, mientras ella llevaba a cabo su acto sexual, su hermana tenía a su primo fuertemente agarrado para que no se moviese mucho.

    “¿Qué tal sabe, hermana?” pregunto Olga, quien ya se estaba comenzando a mojar por lo que veía

    “¡está bien sabrosa!” exclamo ella, y continuo chupándosela a John, mientras este soltaba algunos gemidos

    “¡yo también quiero formar parte de esto!” exclamo la culona, y coloco a su primo boca arriba sobre la bañera “¡vaya! Parece que el primito ya no pone resistencia”

    “creo que le gusta lo que hacemos ¡aprovechemos ahora, hermana!” exclamo Tatiana, y ella y su hermana comenzaron a hacerle sexo oral a su primo al mismo tiempo

    John no pudo hacer otra cosa más que dejarse llevar por el placer de ver a sus dos primas musculosas y sexis turnándose para saborear su verga. En el fondo, el adolecente sabía que lo que estaba haciendo era un pecado, pero dicho pecado se sentía tan fantástico, que simplemente no le importaba.

    Luego de una intensa mamada, las hermanas se pararon, y cada una comenzó a masajear la verga de su primo con sus atributos más resaltantes (Tatiana con sus tetas y Olga con las mejillas de su trasero)

    “¿te gusta, primo?” pregunto Tatiana, de forma sensual

    “¿Qué es lo que más te gusta, primito?” pregunto Olga “¿eres hombre de tetas o de culos?”

    “la verdad, y aunque me gustan mucho los pechos, prefiero los traseros, Olga”

    “¡WAJUU! Gane” exclamo contenta la prima culona

    “¡qué pena!” exclamo la tetona

    “¡no te sientas mal, Tatiana!” dijo John, mientras se paraba “te voy a demostrar que, aunque me gusten más las culonas, igual me prenden las tetonas”

    John hizo que Tatiana se acostase boca arriba y, rápidamente, comenzó a chuparle el coño, al tiempo que le metía dos dedos por el culo y utilizaba su lengua para masajearle la clítoris.

    “¡OH, SI!” grito de placer Tatiana, mientras se masajeaba las tetas “¡chúpamela bien, primito mío, déjame seca!”

    “¡dale bien duro con la lengua a la puta de mi hermana, John!” exclamo Olga, quien se estaba masturbando mientras presenciaba el intenso sexo oral

    Tras unos minutos, Tatiana no aguanto más y termino eyaculando en la cara de su primo pero, antes de que John tan siquiera pudiese acercarse, Olga lo agarro, lo acostó boca arriba, y se sentó en su cara con sus enormes nalgas.

    “¡vamos, primito, se un buen chico y mete tu lengua dentro de mi culo!” dice Olga, mientras gemía al recibir un intenso beso negro por parte de John

    Mientras John saboreaba el culo de su prima, Tatiana se acercó a su ano, y se lo empezó a chupar apasionadamente.

    Mientras tanto, Merry acababa de volver de su viaje y, al entrar a su casa, escucho los gemidos provenientes de su baño. Rápidamente, la matriarca de la casa abrió la puerta de una patada, y vio a su sobrino complaciendo a sus hijas con sus dedos y con su lengua.

    “¿PERO QUE CARAJO SIGNIFICA ESTO?” grito furiosa la Milf

    “¡perdón, mama, no aguantamos!” exclamo asustada Tatiana

    “¡la culpa es mía, tía, yo me deje llevar y…!” dijo John

    “¡tú cállate, esto no te concierne!” respondió la tía

    “no te enojes con nosotras, mama, aún no hemos rota la tradición” dijo Olga “no le quitamos la virginidad, solo nos jugamos con nuestras lenguas”

    “¿eso es cierto, John?”

    “¡si, tía, no hemos cogido!”

    “¡perfecto!” exclamo la mujer, mientras se desvestía “¡de la que se salvaron, par de putas insaciables! Rápido, Tatiana, ve a buscar la cámara, quiero que este recuerdo quede grabado”

    “¿Cómo que un recuerdo?” pregunto John, mientras su prima salía de la ducha “¿de qué tradición están hablando?”

    “escucha, John, yo se que ahora tienes muchas dudas, pero ahora estoy demasiado cachonda para hablar” dice Merry, y besa apasionadamente a su sobrino “¡verte haciéndole sexo oral a tus primas me puso muy caliente!”

    Antes de que John pudiera seguir haciendo preguntas, su tía lo coloco boca arriba en la bañera, apoyo sus gigantescas tetas contra su pecho, y le dio un intenso beso de lengua, el cual duro varios minutos. Mientras besaba a la hermana de su padre, John pudo lograr lo que había querido desde que había llegado a la granja: manosear las musculosas y enormes nalgas de su tia, la cual se dejó tocar con alegría. Unos minutos después, Tatiana regreso con la cámara, Olga salió de la bañera, y ambas preparan para filmar el gran evento.

    “¡está grabando, tía!” exclamo la prima

    “¡bien!” exclamo la mujer, mientras se pasaba los dedos entre los labios “estamos aquí reunidos para que mi sobrino, John Jonson, se convierta en hombre a través de nuestras tradiciones. Dime, John ¿con que agujero quieres perder tu virginidad? ¿Con el de mi vagina o con el de mi culo?”

    “¿Cómo?” preguntó el joven, avergonzado pero muy excitado “¿de qué tradición hablas?”

    “ya te dije que te respondería todas tus dudas después, pero ahora dime ¿quieres que te desvirgue con mi coño mojado o con mi culo apretado? ¡Elije!”

    A pesar de que el sabía que estaba cometiendo un pecado, a John ya no le importaba, por lo que se dejó llevar por sus bajos instintos y respondió, firme y decidido:

    “¡quiero perder mi virginidad en tu culazo, tía!”

    “¡pues anal salvaje será!” exclamo la mujer y, de un solo sentón, engujo la verga de su sobrino dentro de su ano, a la vez que ella y John soltaban un intenso gemido “¡dios mío, hacía años que no tomaba una buena verga por el culo tan buena como esta! ¡Que placer!”

    “¡ve más despacio, tia, por favor!” exclamo el muchacho, mientras agarraba con fuerzas las inmensas nalgas de Merry y metía su cabeza entre sus gigantescas tetas “¡tus movimientos son demasiado intensos!”

    “¡no seas marica! Mi padre siempre decía que un hombre que no es capaz de aguantas los sentones de una golfa no es un hombre”

    “no sé si pueda” dijo él, entre gemidos

    “¡tú puedes, primo!” exclamo Olga “¡dale duro a ese culo!”

    “¡convierte a mama en tu puta personal!” grito Tatiana

    Gracias al apoyo de sus primas y al no quedar quedar mal a ser su primera vez, John tomo fuerzas, levanto a su tía, la puso en cuatro patas, y comenzó a cogérsela analmente tan fuerte como pudo.

    “¡siiii, de eso estaba hablando!” grito Merry, de placer “¡dame duro, hijo de puta!”

    “¡hoy serás mi perra, y me asegurare de que no te puedas sentar!” exclamo, y luego nalgueo a la milf culona “primitas ¿aún siguen grabando?”

    “¡si, John!” respondieron al unísono

    “¡pues entonces miren bien la tremenda cogida que le voy a dar a este culazo!” grito, y penetro a su tía todavía más rápido, mientras ambos gemían como animales en celo

    Tras varios minutos muy intensos, John acabo dentro del inmenso culo de su tia, al tiempo que esta sufría un orgasmo muy intenso. Las nalgas de Merry terminaron blancas por la cantidad de semen que expulso. Luego, el adolecente se desplomo inconsciente por el gran esfuerzo, y Tatiana corto la filmación.

    “mama ¿estás bien?” pregunto Olga

    “¡estoy genial!” respondió ella, con la respiración agitada “¡que orgullosa estoy de John! Pese a ser su primera vez, logro cansarme bastante… ¿aún sigue vivo?”

    “si, lo está” dijo Tatiana, mientras le tomaba el pulso a su primo “solo esta inconsciente”

    “¡menos mal! Odiaría decirle a mi hermano que mate a su hijo por la tremenda cogida que le di”

    “pero eso es imposible” dijo Tatiana

    “no lo es, y tal cosa le ocurrió a su tío Peter después de que su abuela se lo cogiera hasta que le diera un paro cardiaco ¡pobre Peter, me caía bien! pero bueno, al menos murió satisfecho… en fin, dejémonos de estupideces. Lleven a su primo hasta mi cuarto, hoy dormirá en mi cama”

    “¡no es justo, mama!” exclamo Olga, molesta “tú ya te lo cogiste, ahora es nuestro turno de cogerlo”

    “yo le prometí a John que le explicaría todo, y eso es lo que voy a hacer. Mañana, después de que haya despertado y que yo le explique de lo que se tratan nuestras tradiciones, lo podrán tener hasta que se sacien ¿trato hecho?”

    “¡si, mama!” exclamaron las hermanas, contentas y, entre las dos, trasladaron el cuerpo de su primo fuera del baño.

  • Cuidando a las amistades de mi sobrino

    Cuidando a las amistades de mi sobrino

    ¡Hola a todos!  Soy Alberto Galarza. Los relatos que voy a contar son verdaderos sin embargo en ninguno usaré los nombres reales de las personas involucradas.

    Soy un hombre de 29 años de la ciudad de Monterrey. Mi estatura es por arriba del promedio del país, sin llegar a ser muy alto con 1.80 m. Practiqué deporte en mi juventud y en los últimos años voy al gimnasio, esto hace que este fornido sin ser tener un cuerpo escultural. Soy de piel morena, ojos cafés y cabello negro algo común en México; sin embargo, desde la adolescencia me ha tocado estar en los vestidores deportivos dónde he tenido un miembro de los más grandes entre mis compañeros (21 cm). Esto ha hecho que me apoden «el negro» desde los 16 años.

    La historia que les voy a contar sucedió el verano pasado. Tengo un sobrino que cumplió 19 años y quería hacer una celebración de mayor de edad. Debido a la pandemia su cumpleaños 18 lo pasó en familia y no hubo mucho que pudiera hacer para divertirse, por lo que este cumpleaños quería hacerlo diferente.

    Es común para la gente de Monterrey rentar o ir sus quintas que están hacía la Carretera Nacional, es a unos 45 minutos de Monterrey. Son terrenos amplios, algunos con alberca y la gente puede quedarse un par de noches. Las fiestas son más divertidas, si te pones ebrio puedes quedarte sin correr riesgo.

    Mi sobrino quería ir a una quinta con sus amistades, pero por obvias razones no quería que sus padres fueran a cuidarlos. Hubo una discusión al respecto y decidieron que un adulto tenía que cuidarlos, aunque no fueran necesariamente ellos.

    Yo soy el tío buena onda y la primera persona que mi sobrino pensó que podía cuidarlos, era yo. Originalmente no quería hacerlo, pero mi sobrino terminó por convencerme y al menos podría “relajarme” un poco en la alberca ese día.

    El plan era ir a la quinta el viernes, llegar a las 7 pm e iniciar la fiesta. El sábado habría una carne asada y el domingo a las 2 pm todos regresaríamos a Monterrey. Rentaron una camioneta para 12 personas: Mi sobrino y su novia, su mejor amigo y su novia, 4 hombres, 3 mujeres y yo. Llenaron la camioneta de alcohol, carne, botanas y todo lo necesario para el fin de semana.

    El primer día todos nos pusimos el traje de baño (aunque no todos nos metimos a nadar) y comenzó la fiesta. Muchos de ellos bebieron demasiado rápido y para las 11 pm ya había borrachos. Tuve que acostar a varios de los hombres e incluso a una de las mujeres. Dentro de todo el relajo, hubo una chica que se me hizo muy guapa: Cabello castaño claro chino, ojos grandes y labios gruesos, muy flaquita y chaparrita (1.55 m), pocas tetas (32B a lo más) y también poco culo. Era una chica simplona de cuerpo, pero con personalidad y para mi gusto guapa. Además, con el traje de baño se veía muy bien y era de personalidad coqueta.

    No hubo mucha platica con la chica, pero si busque algo de coqueteo. Intercambio de miradas, conversación trivial de vez en cuando y en algún momento la invite a bailar y hubo un momento de tensión sexual pero no llegó a más. Dentro de todo tuve que ir a acostar a algunos muchachos ebrios y empezar a recoger todo para terminar el día, eran cómo las 3 am.

    Al terminar de cerrar todo y verificar que todo estuviera en orden, tomé una cerveza y me senté en la sala a ver algo en la TV. Me paré a orinar y dejé la puerta abierta, pensando en que estaba sólo. Estaba orinando cuando vi por el espejo del lavabo que la chica (a la que llamaremos Mariana) estaba viéndome orinar con una cara de curiosidad y morbo. Actué como si no la viera y al terminar de orinar lo sacudí, pero hice movimientos adicionales buscando poner mi pene erecto. Con el morbo de saber que ella veía y el movimiento mi pene se empezó a endurecer de inmediato. Ya algo crecido, pero sin llegar a estar en erección total, me acerqué al lavabo aún con la verga de fuera a lavarme las manos y vi como ella rápido se fue hacia la cocina. Salí del baño, ya cubierto completamente, aunque aún se notaba mi miembro por debajo del traje de baño.

    Sabía que ella se había ido a la cocina y entre enseguida, al encontrarla fingí sorpresa dije

    -Pensé que ya estabas dormida. – Ella respondió -Baje por agua y a buscar un cargador para mi celular.

    -Yo vine por otra cerveza, ¿no la prefieres en vez del vaso de agua?

    -Ummm… bueno, pero sólo una.

    Tomé dos cervezas de la hielera, las abrí y le di una. Platicamos unos minutos sobre la reunión y le dije

    -Tengo cargador en mi cuarto, aquí no he visto pero te presto el mío.

    -Si, es que ya no tengo nada de pila. – Respondió

    Al llegar a la recamara, hice cómo que buscaba el cargador y la invité a sentarse en la cama. Ya que estaba sentada, aproveché el momento y le dije:

    -Y dime, ¿no te gustaría tocarlo?

    Ella hizo cara de sorpresa y no puedo evitar sonrojarse. – ¿Tocar qué?

    -Se que me viste en el baño y a mi también me excitó el momento, pero creo que tu mano se sentirá mejor que la mía. – Le dije mientras me acercaba a ella, poniendo mi miembro que quedaba a la altura de su cara.

    -N… no, yo no vi nada. – dijo titubeando y empezando a respirar rápido.

    Yo me saqué la verga, que de nuevo estaba algo erecta y comencé a masturbarme en su cara. Ella no dijo nada, pero lo estaba viendo fijamente, no te cómo estaba excitada y dudosa. No dije nada más sólo seguí acariciando mi verga hasta tener una fuerte erección, mezcla de las caricias y el morbo de tener a esa chica tan guapa frente a mí. Seguimos en silencio y yo me masturbé cerca de su cara mientras nos veíamos a los ojos. Ella no perdía detalle con sus grandes ojos y se relamía los labios. En ese momento, con mi verga hinchada dejé de tocarme y tomé una de sus manos para acercarla a mi verga. Ella entendió todo y sin decir una palabra empezó a masturbarme, lo hacía despacio mientras me miraba con cara una cara de travesura. Después de unos minutos masturbándome acercó los labios y yo instintivamente agarre su cabeza y empezó a mamarme la cabeza. Para ese momento ya tenía la verga lo más hinchada posible pero no quería venirme sin coger.

    La recosté sobre la cama, le quité la parte inferior de su traje de baño puse sus piernas en mis hombros y coloqué mi verga en la entrada de su vagina. Ella sólo me dijo – Despacio la tienes muy grande. – Toque con mi mano su vagina y ya estaba muy mojada, seguro le causaba el mismo o más morbo que a mí. Aún en el calor del momento, tuve un momento y alcance rápido los condones que traía en mi mochila y me puse uno lo más rápido que pude.

    Una vez con el condón, inicie a metérselo sintiendo cómo su vagina me apretaba la verga y mi verga abría lentamente su vagina. Siempre he sentido que las chicas chaparritas son muy estrechas y ella no fue la excepción. Puso su mano en mi abdomen para marcar la penetración y que no la lastimará. Seguí su guía hasta que mi pelvis choco con la suya, me quedé así un momento. Sentí que ella se había acostumbrado, quité su mano y empecé un mete saca despacio pero firme. Ya estaba tan excitado que en empecé a acelerar y aumentar el ritmo mientras ella gemía y trataba de jalar con sus manos. Al poco tiempo ya no pude mas y me vine mientras se la metía lo más profundo que podía.

    Estuvimos así un rato más, le di un beso apasionado en la boca y le devolví su traje de baño. Mientras ella se lo ponía, saqué el cargador y le dije -Aquí está el cargador- Y ella respondió – Tengo el mío- y me guiño el ojo.

    Al día siguiente volvimos a coger, pero esa será otra historia.

    Muchas gracias por leerme. Si tienen algún comentario pueden escribirme a mi correo [email protected].

  • Cómo me convertí en Valentina (Parte 2)

    Cómo me convertí en Valentina (Parte 2)

    Prepare todo y así me quede vestido de chica hasta como a las 4 de la tarde cuando paso algo que se salió de control.

    Mi padre entró a la casa…

    Había dejado el auto con mi madre en la esquina de la calle porque solo recogería unos documentos. Entonces entro y me vio vestido de chica.

    Me miró y se quedó atónito yo no supe que hacer me puse super nervioso.

    Mi padre me dijo:

    -Hola, Te ves bien

    Yo dije:

    – gracias

    En eso mi padre recogió sus documentos de la casa y salio, no supe que hacer ni que decir estaba super apenado y super lleno de miedo. Me había visto vestido de chica en la casa como si nada y solo dijo eso en verdad me dejó más consternado que otra cosa, muchas más dudas, más preguntas que respuestas.

    Yo me quite todo me limpie el maquillaje escondí super bien mis cosas con nervios termine mis deberes y todo lo que tenia que hacer.

    Llegada las tarde-noche como 6 pm yo estaba en mi habitación jugando video juegos cuando escuche el carro entrar en el garaje.

    Ellos entraron a la casa, yo seguí jugando cuando los dos entraron en mi habitación.

    Me empezaron a preguntar que desde cuando hacía eso y que si me gustaban los hombres y como me sentía.

    La verdad en ese momento no me sentía atraída hacia los chicos ni nada y solo sentía que era como un fetiche mio. No las pasamos como 30 min platicando sobre el tema y mi madre me dijo que me apoyaban en mis decisiones y mis preferencias.

    Lo que ellos no entendian es que no me sentía como homosexual en ese momento.

    Mi madre me dijo que irían a un club a las 8 de la noche que si no quería acompañarlos a lo cual dije que si pero me dijo algo muy raro que si quería ir seria vestido de chica.

    Me sorprendió mucho su comentario y la verdad al principio me negué pero insistió y mi padre también, me dio algo de confianza y termine por acceder la verdad si quería ir vestida de chica desde un principio.

    En eso mi padre del carro sacó un vestido de noche negro con brillitos muy juvenil con 2 bolsas de una tienda de ropa. La cual en una se encontraban unas zapatillas negras de aguja y en la otra había en conjunto de bra y una tanga negra de hilo ambos de encaje muy lindos junto a una peluca muy bonita de color negro con detalles castaños oscuros y por último un ligero con medias negras muy lindo.

    Mi madre me dio otra bolsa con crema para depilar y me pido darme una ducha. En la ducha me puse la crema y quede toda depilada me sentía muy rara pero sabría que era para algo lindo.

    Ya una vez que termine salí y mi madre me esperaba con unas maletas llenas de su maquillaje la verdad la actitud de madre me sorprendió muchísimo. Me ayudó a maquillarme y vestirme no podía creer lo que veia al mirarme al espejo «por dios en verdad parecería una chica» no tenía facciones muy masculinas pero tampoco tan femeninas era un punto neutro, Mi rostro por otro lado es muy limpio y con maquillaje me veía super femenina.

    Me estuve viendo al espejo como por 10 minutos en lo que mis padres se arreglaban.

    Continuara…

  • Soy esclava de mi abuelo

    Soy esclava de mi abuelo

    Ya no puedo más, lo que voy a contar no se lo he contado a nadie, no me atrevo. Encontré esta página y la usaré para contar la que ha sido mi vida desde que hace 3 años. Uso mi nombre real por mí, solo así siento que de verdad me estoy desahogando. Sólo contando todo como pasó me sentiré bien conmigo.

    Mi nombre es Angélica. La mayoría de mis amigos me conocen como Angie, tengo 23 años y estoy estudiando la carrera de arquitectura en una de las universidades más conocidas del país. Vivo en la ciudad de México en el departamento de mi abuelo, lo cual nunca tenía que ocurrir de acuerdo a mis padres.

    Mi familia es de un pueblo de Hidalgo, uno que se compone sobretodo de rancherías y campo para sembrar. Viví toda mi vida con mis padres, mis hermanos y la familia de mi madre. Mi padre siempre fue pobre hasta que conoció a mi mamá. De la familia de mi papá nunca supe nada, hasta que lo averigué por mi misma…

    Siempre las mujeres de mi familia hemos llamado mucho la atención en el pueblo. Yo me parezco a mi madre y a varias tías y primas. Soy mediana, mido 1,62 m, tengo la piel clarita y el pelo castaño oscuro, ojos grandes y cejas gruesas. Desde la primaria se me empezaron a notar los rasgos de una mujer adulta. Actualmente tengo las caderas muy pronunciadas, pechos grandes y firmes. También un trasero nada discreto, no conozco a ningún hombre al que no lo haya sorprendido viéndolo, incluidos mis familiares. Me gusta llamar la atención pero también me ha traído problemas. Las condiciones en las que estoy actualmente no se si considerarlas un problema o un encanto.

    Cuando estaba a punto de cumplir 19, recibí la noticia de que me aceptaban en la universidad. Es una universidad pública pero de mucho prestigio. Por lo que al ser prácticamente gratis, no podía desaprovechar la oportunidad. El único impedimento era la necesidad de residir en la zona donde tomaría clases, tenía que rentar por fuerza un departamento o un cuarto. O al menos eso creí.

    Mis padres tenían una alegría incontrolable al saber que me aceptaban en la facultad de arquitectura de esa universidad tan prestigiosa. Por lo mismo me sorprendió enormemente oír como discutían esa misma noche. Iba camino a mi cuarto cuando oí como mi madre le reclamaba duramente a mi padre por alguna razón. No pude evitar acercarme sigilosamente a su puerta para escuchar algo de lo que discutían. Esto es lo que recuerdo:

    Mamá: ¡No puedo creer tu obsesión! Ya déjalo en paz. Tu padre tenía derecho a saber. Lo que hizo fue hace mucho tiempo. No te pido que lo perdones, pero no les heredes tus problemas a tus hijos.

    Papá: ¡No es por mí! Imagina que le hace lo mismo a Angélica, más ahora que estará sola en la ciudad.

    Mamá: Angie ya es una adulta, además no sabe done vive. Tu padre me prometió que no la buscaría y yo le creo.

    Papá: Yo no le creo nada, sobretodo viviendo cerca de la universidad, es muy fácil que la encuentre. Incluso por casualidad.

    Sentí que se dieron cuenta que alguien escuchaba por lo que decidí ir a mi cuarto y no oir más. Quizá debí escuchar lo que dijo mi padre.

    Terminé rentando un cuarto a hora y media de la universidad. Nada bonito y compartía el baño con varios inquilinos más, los cuales a menudo lo dejaban muy sucio. Un par de aquellos inquilinos en varias ocasiones trataron de invitarme a salir o pasar a mi cuarto. Mi familia siempre fue de buenas costumbres y para mí era muy fácil rechazarlos, sobre todo porque no me parecían de mi mismo nivel. El que fuera mi novio tenía que ser un hombre exitoso, guapo, de buena familia y muy probablemente sería el que me haría su esposa. O eso pensaba en aquel momento…

    Mi papá me regaló un pequeño auto rojo, la marca era Atos según recuerdo. Con él podía llegar en hora y media a la escuela. Así estuve yendo y viniendo por tres meses. Afortunadamente la escuela tenía estacionamiento y no era nada caro. Dejaba el coche a unos pasos de las aulas, era un estacionamiento al aire libre. Con el auto suelo llevar a mis amigos y compañeros de clase que no tienen vehículo.

    Todo en la escuela marchaba muy bien, comencé a hacer amigas y amigos. Muchos de ellos guapos y fornidos, algunos se veían de buena clase y familia; otros no tanto. En ese entonces era una muchacha muy estirada y soberbia, pensaba que pertenecía a las clases más altas de la sociedad. Pensaba que sólo era cuestión de tiempo para que algún hijo de familia rica me diera la vida que me merecía. Estudiar en una buena escuela y conseguir un buen trabajo mejoraba mis posibilidades de conocer a alguien que valiera la pena.

    La universidad es un campus muy grande y no está cerrado. Para la gente que no estudia o trabaja, es una especie de parque o paseo. Cualquiera puede andar por sus instalaciones o incluso entrar a las aulas sin ningún problema. Mientras platicaba con mis amigas en los patios o incluso cuando tomaba clases cerca de la ventana, comencé a sentirme observada. Es una sensación a la estoy acostumbrada, por eso se distinguir muy bien cuando alguien me mira fijamente. Al principio pensaba que era algún compañero, desde el primer día descubrí a varios mirando mi pompis; antes de subir las escaleras, todos me daban el paso y sentía la mirada de todos en mi trasero mientras subía los escalones. Varios llegaron a tropezar.

    Pero esta sensación era algo diferente, no era una mirada casual. Se sentía como una mirada fría como de alguien que esta en busca de algo. En varias ocasiones me sentía perseguida, volteaba hacia y no veía a nadie. Las unicas veces que llegué ver a alguien era mientras estaba en grandes espacios abiertos. En el estacionamiento, en los parques de la universidad y en sus plazas. A lo lejos veía la figura de un hombre alto, algo panzon pero delgado. De pelo blanco, vestido con poca elegancia, mirándome fijamente. En cuanto yo comenzaba a caminar hacia él, notaba como se daba media vuelta y se iba. El era el que me había estado observando.

    En una ocasión, regresando de un descanso y un lunch, estabamos riendo mis amigas y yo. Entramos al aula, nos burlabamos de los chicos que estaban atrás de nosotras, no me fijé en mi alrededor. Sólo dejé mis cosas sobre la mesa trabajo del aula y me senté. Al poco tiempo comencé a sentir algo extraño en uno de mis gluteos, una especie de líquido. Con cuidado me puse de pie y toqué la sustancia con mi mano derecha. Llevaba unos jeans azul claro. La sustancia era viscosa, como jabón. Tenía un aroma agradable pero una textura como moco. Me sonrojé. Fui al baño de inmediato. Al quitarme los pantalones me di cuenta del tono blanquecino de la sustancia. No me pude contener y lo acerqué a mi rostro para poderlo oler, me parecio un aroma encantador, relajante. Lo limpié con papel y algo de agua de una botella. Varios debieron pensar que me oriné encima. La misma sustancia la encontré en una ocasión al abrir el coche, la manija de la puerta de mi coche estaba totalmente embarrada con la sustancia. Por el aroma me di cuenta que se trataba de la misma sustancia. Y de repente sentí la misma mirada, al darme media vuelta vi al hombre que me había estado siguiendo, en el extremo más lejano del estacionamiento. La diferencia es que ahora estaba sonriendo. En cuanto lo noté decidió irse.

    Este punto marca el final de mi vida como Angie la señorita de familia. Ninguno de mis familiares en Hidalgo conocen la verdad. Quizá algun día se enteren, quizá alguno de ellos lea esto y se pregunté si soy su prima o su hermana. O peor, su hija. La decisión que estaría a punto de tomar me llevaría a dejar de ser la damita orgullosa y cotizada para convertirme en la puta más popular de la zona. Quizá la mujer con la que más hombres ha estado en el área. No soy famosa, la mayoría de los hombres con los que me acuesto creen que soy su conquista, o que no acostumbro tener relaciones con desconocidos. Otros tienen una percepción más acercada a la realidad. No quiero confundir a nadie. No obtengo grandes beneficios económicos con esto. Mi abuelo es el que ha ganado más a partir de los servicios que presto a sus amigos, conocidos y clientes que consigue. Él me dice que es la renta, mi comida y mi material para la escuela. Yo sólo le digo que lo amo, o el «si señor, lo que usted me diga» que tanto le gusta a él escuchar y que tanto me gusta a mí decirle. La escuela digo que me importa, pero me engaño. Sólo voy para poder conocer más hombres, si tienen novia mejor, si estan casados… no me resisto. No llevo malas calificaciones, pero buena parte de ello se debe a que otros han hecho las maquetas y planos por mí o por que algún profesor decide pagarme con puntos extra. Como dije anteriormente, soy discreta. Varias me llaman puta a mis espaldas, pero es más por envidia que por algo que ellas sepan.

    A él lo conocí un día lluvioso. Era tarde, me había quedado con mi maestra a revisar varios temas y nos quedamos un par de horas a ver si la lluvia bajaba, solo empeoró. Decidimos irnos. Usé unos planos viejos que estaban abandonados para cubrirme lo que pude. No bastó, la lluvia los terminó rompiendo y yo terminé empapada. Pero eso no era lo peor. Al buscar mis llaves en mi mochila, no estaban. No tenía como entrar al vehículo. En un estacionamiento desierto. El suelo estaba muy encharcado. Sentía todo lleno de agua, mis zapatos, mis calcetines y mi ropa interior. Pero también lo sentí a él.

    Por el ruido de la tormenta y mi desesperación por hallar mis llaves, no escuché cuando se acercó a mí. Pero ya era tarde, sabía que estaba a un paso detrás de mi. Incluso podía oler su potente aroma a sudor y desodorante. «Angélica Vera? Soy Renato Vera, tu abuelo». Me quedé sin respiración, tenía ahora más miedo. ¿Por qué este hombre me había estado siguiendo? ¿Él era el responsable de la sustancia que encontré? ¿A qué le temía tanto mi padre sobre este hombre?. No podía pensar, me quedé paralizada. Sentí una mano fuerte, gruesa y pesada sobre mi hombro. «Vamos a mi camioneta Angie, vivo muy cerca de aquí, mira mi credencial, no miento». Si era él.

  • Mi mujer accede a mi fantasía

    Mi mujer accede a mi fantasía

    Hola lectores, soy Stephano, tengo 30 años.

    Y aquí va como empezó todo, antes del relato anterior «trio planeado».

    Bueno esto empieza así:

    Estoy casado hace 9 años con mí mujer de 35 años bastante guapa con un físico que calienta a cualquiera, hace varios años hemos tenido una fantasía y lo ponemos en práctica cuando hacemos el amor, trata de hacer un trío y llegamos al extremo de decirnos nombres a la cual podrán ser nuestros invitados a la cama. Ella me nombra a su ex que le gustaría ser penetrada por ambos y yo le nombro a una vecina que tiene un culo tremendamente grande y rico.

    Así estuvimos arto tiempo, un día de una fiesta en mí casa llego mí cuñada con su novio me causa yo siempre la he mirado con otros ojos y en varias oportunidades me ha calentado con sus movimientos cuando baila, ese día me tocó bailar con ella y fue muy efusiva la cual me motivo a qué mí pene se pusiera duro y rígido ella el sentir en su raja de su culo mí miembro de apegaba más y más y diciéndome al oído, camilo me tiene caliente tu miembro tan duro, yo quedando atónico quedé sin palabras, termino el baile y cada uno para su casa.

    Al llegar a la cama con mi mujer con ganas de follar empecé a besarle la vagina mientras hacía esto le metía 2 deditos al estar muy mojada me puse en posición para penetrarla y así después de varios minutos empezamos hablar de los tríos y las personas posibles.

    Ella bien caliente me dijo ahora querés que mi hermana sea nuestra acompañante de una manera muy excitante más de no normal yo diciéndole el juego le decía que si que sería rico poder estar con las dos culeando en nuestra cama, ella respondiéndome: yo te vi la verga cuando estabas bailando con ella y eso le gustó se le notó, pero eso me calentó micho mientras los miraba como bailaban.

    Me dijo: Te gustaría que fuera hoy mismo?

    Yo mientras le metía el pene fuerte y bien adentro le dije: Que rico seria eso. Yo encantado le haría el sexo a las dos

    Sin pensarlo toma su teléfono y la llama

    Ella vive 4 pisos más arriba del mismo edificio

    Mi esposa: Alo, hermana puedes venir urgente al departamento? Pero debes venir sola

    Lorena (mí cuñada): Si. Paso algo malo necesitas algo?

    Mi esposa: No, nada malo solo ven, aquí te cuento.

    Mientras yo seguía metiendoselo duro y fuerte y chupando sus tetas mientras le entraba y le salía mi pene en su vagina. Seguimos follando mientras ella me decía ya va a llegar mí hermana debe venir bajando y eso me daba una sensación de morbo que no había sentido nunca.

    Sonó el timbre mujer se levanta rápidamente de la cama y me dice ve abrir tu así mismo desnudo y con tu pene al aire, sin pensarlo fui abrir la puerta escondiéndome detrás de ella y diciendole, pasa necesitamos de ti, Entra, cierro la puerta y me ve totalmente caliente.

    Me dice: Que pasa aquí? Que significa esto Stephano Por que me recibes así en tu casa donde está Alejandra?

    Sin decirle nada le tome su mano y la puse en mí pene erecto ella no se opuso diciendo: Que la tienes gruesa cuñadito..

    Llega mí esposa y nos ve asi diciendo vengan al dormitorio, caminamos al estar los 3 en el dormitorio

    Mi mujer: Queremos que seas parte de nuestra fantasía camilo nos quere follar a ambas

    Mi cuñada: Enserio. Acepto vengo caliente del baile con Stephano debo admítelo y me éxito mucho sentir su bulto mientras bailábamos

    Sin más preámbulo mí cuñada se arrodillo chupándome el pico y martubandome con las dos manos mientras le pasaba la lengüita a la cabecita.

    Para mí era como estar en el paraíso.

    Ella es rubia delgada con un culo redondito y paradito con tetas del porte unos pomelos y es menor que mí mujer tiene 29 años.

    Mi mujer se sumó a la chupada y una mano de cada hermana en mí pene y pasándole la lengua las 2 a la vez, mi cuñada deja de chupármela y de quita el vestido quedando totalmente desnuda se puso en cuatro en cama y mí mujer el verla así se puso de la misma forma.

    Al verlas en cuatro a las 2 con sus culos ricos y bien calientes.

    Penetro primero a mí cuñada fuerte la calentura se había apoderado de mí mientras le tocaba el culo a mí esposa y cuando le entra hasta el fondo todo mí pene duro, da un gemido diciendo: Hooouu hermana Camilo la tiene muy grande bien gruesa gritando mientras yo le daba con todo hasta el fondo.

    Así unos minutos, saque mí pene mojado de su vagina pera penetrar a mí esposa ella me dijo: dame por el culo a mí amor.

    Pongo la cabeza de mí pene en su ano y lo resfiego de arriba hacia bajo hasta que le entra y dando un fuerte grito me dice. Metelo todo!!

    Follando a mí esposa por el culo mí cuñada le mete la mano por debajo tocándole la vagina y marturbandola mí mujer explotó de calentura teniendo un orgasmo tremendamente fuerte le saco el pene y exclamando lo rico que sentía eso amorcito.

    Mí cuñada me dice, me toca. Quiero sentirlo todo

    Me pongo boca arriba en la cama y mí cuñadita se monta encima moviéndose como una actriz porno rápido bajando y subiendo a los límites. Hace su cuerpo hacia atrás y mi esposa tocándole su clítoris de lado a lado mientras mí pene entraba y salia y ella exclamando, que ricoo no paren sigan sigan, mi mujer llevo su boca a sus tetas mientras su mano no paraba de masturbarla. Lorena mí cuñada tubo un orgasmo muy largo que sus gemidos hacian que mí pene se pusiera más duro y duro.

    Ella acabando se levanta y se va directo a darme una manada, mi señora me dice ponte de pie, te la chupármela hasta que salte toda tu leche.

    Me pongo de pie y como al principio una mano cada una en mí pene la de mí mujer cerca de mí cabecita, y mí pene al medio de las 2 bocas, de mí esposa y su hermana mueven las manos sincronizadas hacía adelante y hacia atrás hasta que me salta un chorro de leche abrieron la boca y saltandolo un poco a cada una en sus labios, su cara bajándole hasta sus tetitas. Yo sentía como si fuera un sueño de una manera que parecía mentira todo.

    Se miraron y se rieron diciendo que rico cierto!!!

    Mi cuñada poniendose el vestido le dice a mí mujer

    Stephano tendrá que follarme con mi esposo porque quiero sentirme follada por ambos. (Pronto viene ese relato).

    Mi esposa: Tu marido igual tendrá que venir porque también quiero sentir sentirme penetrada por dos penes.

    (Léanlo «trio Planeado»)

    Mi cuñada se viste y se va rápidamente ya que Alex el esposo la esperaba.

    Después de varios días una noche mi mujer me dice que quiere que su cuñado la folle junto conmigo que quiere hacer su primer doble penetración…

    Pasaron las semanas y se dio como el relato contado.

    Saludos queridos lectores espero lo haya excitado tanto como a mí ser el protagonista de ese tremendo acto sexual.

    Agradezco sus comentarios a:

    goldenpieza@ gmail.com.