Blog

  • Un encuentro en el trabajo

    Un encuentro en el trabajo

    Mi nombre es Oswaldo, tengo 33 años, tengo esposa e hijos y hoy comenzaré a contarles mis experiencias sexuales.

    Me describiré un poco, no voy a mentir diciendo que soy guapo, dotado o millonario, no la verdad no, soy un tipo normal, la tengo creo de tamaño normal y debo decir que lo que sí tengo es mucha pero mucha suerte.

    Y me di cuenta conforme fueron pasando los años, a veces más vale llegar a tiempo que ser invitado y empezaré contando mi experiencia con Karina.

    En aquel entonces yo tenía 19 años, un joven que recién se adentraba en el mundo laboral y que comenzaba a vivir por su cuenta. Decidí salirme de la casa de mis padres y vivir en un cuarto en una vecindad para empezar a hacer mi vida.

    Entre a trabajar en una imprenta como ayudante general, obvio, sin estudios, ni palancas, eso era lo único a lo que podría llegar.

    Ahí conocí a varias chicas pero hubo una en especial, Karina, una mujer que no voy a decir que estaba buenísima porque no, pero era muy abierta metafórica y literalmente, ella fue de las primeras personas con las que socialice en aquella imprenta.

    Karina era una mujer hábil, ya que andaba con el chofer, con el impresor, con el encargado de tintas y de hecho se supone que vivía con ella el antiguo cotizador al que corrieron por su culpa, pero bueno esa mujer tenía su fama bien ganada.

    Como todo joven inmediatamente caí deslumbrado por su forma de ser, me masturbe varias ocasiones pensando en sus puterias, pero bueno, jamás pensé que pasaría de eso.

    Cierto dia ella y yo nos quedamos solos en el trabajo, éramos pocos y los demas habian salido a repartir algunas cosas, ella vestia un leggings negro y su blusa militar, no se porque pero ese día me tenia bien excitado.

    K: ¿Qué hacés Oswaldo? Porque tan solito?

    O: Aquí… esperando algo!

    K: ¿Qué cosa?

    O: Algo de trabajo y entretenimiento!

    Como era de costumbre le hable bien aventado, sabía que de eso yo nunca pasaba pero aquel dia amaneci caliente y Karina se veia bien y una cosa llevó a la otra, la tome del brazo y me la sente en las piernas, ella solo sonrio, mi mano apretó su rodilla y comencé a besarla metiendo mi lengua en su boca.

    K: ¡Qué rico besas!

    O: Me gustaría mostrarte que no es lo único que hago rico!

    Apasionado comencé a besarle el cuello lamiendo su oreja y apretando sus tetas con mi mano, ella me permitía probarla y me acariciaba mi verga por encima del pantalón.

    K. ¡¡Así te puse!!

    O: ¡¡Me gustas un chingo!! ¡¡Te quiero coger!!

    Una vez expresado mi deseo, nos levantamos y besándonos fuimos detrás de la máquina expositora, al necesitar protección tenía unas cortinas negras y grandes y un hueco en la parte de atrás perfecto para hacer cosas ricas.

    Mis manos apretaban sus nalgas y salvajemente apretaba su puchita, ella sonriendo me pedía calma, pero joven y caliente solo quería ¡metérsela ya!

    Karina sabía lo que hacía, seguramente ya había estado antes ahí, pero bueno, lo único que yo deseaba era penetrarla y ella lo sabía, pero le gustaba tener el control.

    K: ¡Estás bien caliente!

    O: Es tu culpa, no sabes como deseo meterte mi verga!

    Una vez que le confesé eso, ella se puso y bajo mis pantalones, yo usaba trusa así que la hizo a un lado y saco mi verga la cual estaba dura y mojada por ella.

    K: ¡¡Uhm!! ¡¡No está mal!!

    O: ¡¡Karina!! Uhm, ¡chupamela nena!

    Karina cumplió mi deseo y comenzó a lamer mi verga de una forma suculenta, sus labios delgados apretaba con suavidad mi tronco para luego usar su lengua con dureza sobre mi glande.

    O: ¡¡Oh!! ¡¡Que rico uhm!!

    K: Me gustas mucho, yo también te traía ganas.

    Su boca comenzaba a decorar mi verga, yo acariciaba su cabeza y me ponía mas y mas duro, aunque estábamos trabajando no me importaba nada, solo disfrutaba de las ricas mamadas que me daba.

    Karina era buena en las artes orales, me tenía retorciendome y aguantando mi venida, su boca se llenaba de mis fluidos y ella sabia como mover su lengua, yo gemía suplicando un descanso pero Karina quería hacerme explotar.

    K: ¿Qué pasa? ¿Ya no puedes?

    O: No es eso, uhm, ¡¡¡agh!!! ¡¡Es que la chupas riquísimo!!

    Ella se puso de pie y se bajo su leggin, traía una tanga negra, se veia riquisima, se la hizo a un lado y así a pelo comenzó a meterse mi verga.

    K: ¡¡Ah!! ¡¡Que duro papi!!

    O: ¡¡Dios mío!! ¡¡Uhm!!

    La tome de su cintura me incline un poco y empecé a moverme metiéndosela suave, nos besábamos al mismo tiempo, Karina apretaba mi cabello y movía su cadera, eso me ponía más excitado.

    Me volví a sentar y ella subió en mí cabalgándome delicioso, su cadera se movía en círculos, yo alce su blusa y saboreaba su tetas, pequeñas pero sabrosas.

    K: ¡Ah, uhm! ¡¡Me gustan los chavitos, uhm!!

    O: Que rico te mueves, ¡¡uhm!!

    Karina se movía rico, estábamos cogiendo sin condon y la sensibilidad era mas y mas, por lo que yo me mordía para no gritar del placer que esa mujer me daba.

    Escuchábamos algunos pasos pero eso no nos detenía solo bajábamos el ritmo, mientras yo le besaba sus labios y sus pezones oscuros.

    O: ¡¡Empinte nena!!

    K: Está bien bebe, pero no hagas tanto ruido.

    Karina se empino apoyándose en el banco donde estábamos sentados, la tomó de la cintura y le meti mi pene que entró como por su casa.

    K: ¡¡Ah!! Que rico, uhm, ¡¡agh!!

    O: No tan fuerte, ¡nos escucharan!

    Entre la adrenalina por ser descubiertos y el deseo nos encontrábamos cogiendo, yo me movía fuerte, la verdad apretaba muy rico y sus nalgas se veían fantásticas.

    La embestía con todo, le apretaba sus nalgas, ella se movía en círculo y se aventaba con fuerza hacia mi.

    O: Que rico te mueves, uhm, ¡agh!

    K: Ah, que dura esta, uhm, me encanta, ah, uhm, ¡agh!

    O: Coges bien rico, mmm, ¡¡agh!!

    La tomó de su cabello y se lo jaló mientras la embestía con fuerza, ella se doblaba un poco de tanta fuerza que usaba para penetrarla.

    K: Ah, uhm ,ah, que rico, asi no pares, ahh, no pares, metemela, metemela toda, ¡¡uhm!!

    O: Toma, uhm, ah, que rico, pinche Karina, coges riquísimo, ¡¡agh!!

    El éxtasis estaba por llegar, ella estaba casi en el suelo y yo dandole con toda la fuerza, los sonidos de sus nalgas chocando en mi eran fenomenales, no sabía si nos escuchaban solo quería venirme ¡ya!

    K: ¡¡Me vengo!! ¡¡Agh!!

    O: Uhm, puta madre, ¡¡agh!!!

    Comencé a venirme dentro de ella, no la pude sacar pero el orgasmo era genial, Karina se movía en círculos recibiendo todo mi semen, sus ligeros gemidos y sus fluidos que corrían por sus entrepiernas daban fe de que todo había sido fantástico.

    Una vez que terminamos ella se fue al baño de mujeres y yo me quede acomodando nuestro desorden justo en ese momento llegaron los demás, qué suerte tuve.

  • El vikingo

    El vikingo

    Habían pasado varias primaveras desde que Margaret había llegado a ese pequeño pueblo inglés. Su marido, Lord Richard, un acaudalado noble era dueño de una gran porción de tierras en donde habían construido un grandioso y rural castillo de piedra.

    Lord Richard era viejo, un anciano prácticamente, había vivido una vida larga y prospera, había enterrado a más de ocho hijos y ya contaba con cuatro matrimonios a su espalda. Su primera mujer murió tras dar a luz a un varón que murió poco después y la segunda murió por un brote de peste y la tercera fue con la que convivio casi 20 años, la cual le había dado varios hijos, estaba orgulloso de esta última esposa, Richard estaba convencido que había sido su gran amor, de esa unión solo quedaban sus dos hijas menores “no se cual es más inservible” mascullo para sus adentros.

    Para Lord Richard las mujeres solo servían para traer niños al mundo, su última mujer Margaret, era la más inservible de todas ellas, no había conseguido que quedara encinta, ya llevaba cuatro años en su lecho y la joven de 23 años no había conseguido darle un heredero.

    Sus sobrinos estaban pisándole los talones en cuanto a heredar aquella basta fortuna y ser el señor de los feudos próximos al pueblo.

    Sir Richard llamo a su criado, el cual le dio un baño y le cambio el camisón, podía ver en el reflejo del cristal de la ventana la imagen de un hombre totalmente desconocido; un hombre desnudo, encorvado, arrugado y gris. El tiempo había pasado rápido y ya no quedaba nada de aquel joven noble que había conquistado varios territorios en época de guerra. Había estado varios años en la corte, y trabajando para los reyes, y hoy, quizás era el último día que podía estar bajo el mando de su rey.

    Necesito que llames a Rodrigo- dijo con firmeza, era la tercera vez que lo decía, sentía una vez más que la vejez cada vez se convertía en otra razón de ser prescindible.

    Pero señor, Rodrigo y los otros caballeros están intentando proteger el castillo.

    ¿Me crees tan estúpido y viejo, que no sé lo que sucede en mis tierras? – el joven retrocedió asustadizo y corrió a avisar al caballero.

    Lord Richard volvió a mirar por la ventana de su alcoba, podía ver el humo a lo lejos de las casas del pueblo quemándose, los gritos se habían convertido en un aullido lejano mezclado con ceniza, vergüenza y dolor.

    Los vikingos habían llegado, habían conquistado varios terrenos de la zona e iban expandiéndose poco a poco, las guerras habían dejado pocos hombres que pudiese defender, los campesinos apenas contaban con nada para defender a los suyos, era el caos, la muerte segura.

    El anciano se calentó las manos un par de veces, se giró y vio su vieja espada, deslumbrante, como si apenas hubiese pasado tiempo por ella, la cogió con sus manos arrugadas y temblorosas y recordó la batalla de hace 40 años.

    2

    Margaret lloraba en silencio, como siempre, su vida consistía en callar y llorar, como la mayoría de mujeres en su situación. Estaba asustada, los enemigos se acercaban a la puerta y solo era cuestión de horas quizás minutos, que atravesasen el castillo y pudieran devastar todo a su alrededor.

    Su criada le estaba arreglando con valiosas galas, había que morir como una noble, con orgullo, dignidad y recordando las leyendas que alababan su belleza.

    La criada iba apresurada, con movimientos rápidos y bruscos, pero Margaret apenas podía notar los tirones de pelo, solo podía pensar en su corta vida, su destino, apenas podía verse al espejo, las lágrimas no le dejaban.

    -Mi señora, deje de llorar, usted es la condesa, no deje que esos barbaros piensen que somos unos cobardes.

    Margaret agacho la cabeza avergonzada. Cuando la vieja criada hubo terminado de cepillarle el pelo, Margaret se dirigió a los aposentos de su marido Lord Richard.

    El anciano yacía sentado en el borde de la cama, mirando absorto su espada. La joven duquesa sintió por primera vez ternura viendo a su marido, quizás porque era la primera vez que sentía en él el miedo, lo veía tan sumamente insignificante, como un niño intentando sujetar un arma por primera vez.

    Esposo mío- dijo al fin- ¿quieres que me quede aquí contigo?

    Aquí solo molestas, en cuanto suban esos barbaros pienso luchar hasta morir. No me eres útil, como bien sabes eres incapaz de dar un hijo, me voy de este mundo sin un heredero y mis tierras caerán en manos de esas malditas bestias- el anciano se giró y la miro con desprecio, Margaret dejo de ver en él la poca inocencia que había creído ver segundos antes, volvía a ver a aquel viejo despreciable con el que se había casado.

    Entiendo mi señor -dijo con suavidad, hacía años que tenía aprendido como debía responder y hablar.

    Nunca entenderás nada, eres una mujer. Si eres lo suficientemente lista, te mataras antes de que lleguen a tus aposentos, esos barbaros te violaran y destriparan como a un insecto.

    Margaret bajo la cabeza, y salió de la habitación silenciosa. Cerro la puerta, suspiro una vez aliviada pensando en qué sería la última vez que lo viese jamás.

    Adiós marido.

    3

    La joven duquesa se sentó en su cama, no quería seguir mirando, ya lo oía todo cada vez mas cerca. Se tumbo y cerro los ojos, pensó en la muerte que la acechaba y se preguntaba si iba a sufrir mucho si se envenenaba. Sujeto aquel pequeño frasco con un líquido oscuro en su interior, la dosis perfecta para matar hasta al mas fuerte.

    Lo miro a contraluz, lo sujeto en su mano, tenía miedo pero también tenía miedo a morir envenenada, su tío Lucio murió así y pudo contemplar siendo una niña como el veneno podía hacerte casi vomitar tus vísperas antes de una agónica muerte.

    Estaba absorta pensando si debía tomarla, cuando la vieja criada entro rápidamente con el delantal cubierto de sangre.

    -¡Están aquí, ya han entrado al castillo! -dijo casi gritando, la anciana comenzó a dar vueltas alrededor de ella- Han entrado a los aposentos de su marido. Han matado al señor Rodrigo, caballeros y soldados. Están matando a todos, han matado a varios sirvientes, mi señora dese prisa, esos barbaros nos van a violar y van a poner vuestra hermosa cabeza en una pica.

    Margaret miro el veneno una vez mas, le temblaban las manos, la señora asintió con la mirada, quizás ese era el mejor destino, morir. Podía oír los gritos desde el aposento de su marido, los pasos, gritos, la carne desgarrada por el filo de una espada.

    -Señora dese prisa, dese prisa, ya están aquí.- volvió a decir nerviosa la criada- Tómeselo, no hay tiempo, van a encontrarla viva.

    Margaret sintió ese temblor una vez mas, y abrió el recipiente con cuidado, un olor amargo destapo el ambiente. Lo poso cerca de sus labios y lo apartó, quizás los barbaros la podían dejar vivir si les pedía clemencia. La criada no vacilo, e intento vaciar el contenido en sus labios, Margaret puso resistencia y la aparto de un empujón.

    -¿Que hacéis? Dejarme, no tenéis ningún derecho a decidir mi destino.- Margaret mucho más joven y alta volvió a empujar a la señora que se tambaleo durante unos segundos, sin dudarlo se acercó rápida y alargo el brazo para arrebatarle el frasco.

    -Puedo decidir el mío- dijo la anciana, miro a Margaret y se bebió el contenido.

    4

    Durante los siguientes minutos Margaret volvió a ver con sus ojos el efecto que produce un veneno en un ser humano. La criada yacía muerta y fría, con la mirada perdida y la boca llena de sangre. Se sentó en el tocador, ya solo quedaban ella y los gritos de muerte.

    Se abrió la puerta y se le encogió el corazón durante unos segundos, hasta que reconoció al joven criado de su marido, Rupert, un joven delgado como un galgo, de ojos saltones y nariz aguileña.

    -Mi señora, piedad, no os matéis, y quizás podamos salvar la vida.

    -¿De qué habláis?- pregunto Margaret.

    -Mi señora, es la segunda vez que los veo entrar en las tierras de mis señores, yo vengo del norte, mi señora, sé que dejan vivos a unos pocos, los suficientes para contar lo que ha sucedido aquí.

    -Y ¿por qué crees que me dejarán vivir? Solo soy una mujer.

    -Sois la esposa del duque, pedir clemencia, pedir clemencia a Torsten, es su líder, su rey. Ofrecerle este castillo, los pocos criados que sobrevivan, ofreceos usted si hace falta.

    -Yo no tengo nada que ofrecer, van a quedarse el castillo igualmente y a mi, me mataran.

    -Mi señora, por favor, escúcheme, la noble que dejo con vida ofreció su cuerpo, y ofreció todo lo que os he dicho, la dejaron vivir, y a los pocos criados que quedábamos. Cuando todos los criados se fueron yo decidí marchar también y venir aquí pensando que su marido podría defendernos pero aun ahí esperanza, aún podemos vivir.

    -¿Cómo sabéis que no entraran y me mataran nada más llegar?

    -He traído ayuda señora, esta mañana fui a buscarla al bosque, ella podrá ayudarte. Sabía que era cuestión de tiempo que viniesen aquí, he venido lo mas rápido que he podido.- Rupert movió una de las cortinas para que la duquesa pudiese ver a su acompañante.

    Margaret entonces pudo ver a la bruja del bosque, era una mujer madura, pero se conservaba con gracia. Tenía enormes ojos negros, pelo largo azabache y canoso, con unas sutiles arrugas que destacaban su cara y sus labios finos. A pesar su edad, tenía un vestido escotado con hombros al aire, que remarcaban que fue una mujer hermosa hace mucho tiempo.

    La bruja avanzo hacia ella, le toco la cara blanca y noto el olor a tierra y sangre en sus dedos, le toco los labios posando sangre de sus dedos y la beso suavemente. Margaret aparto la cara pero la bruja le sujeto la cara mas fuerte:

    -sschhhss! Tranquila, esto te ayudara, para que duela menos y te guste mas.

    ¿EL QUE?- dijo ella, pero la bruja se acercó, hundiendo los dedos en la cara, Margaret intento no zafarse más por miedo, entonces noto la lengua húmeda de la bruja en su boca, noto su aliento amargo y dulce al mismo tiempo, y ese amargo dulzor crecía en su boca, noto el sabor de un líquido posado en su boca, la joven intento apartarse pero la bruja seguía besando y derramando el líquido, como si fuese un polluelo siendo alimentado. Notaba como el líquido entraba en sus entrañas y su cuerpo parecía florecer, notaba un cosquilleo en las extremidades, y en especial en su pecho.

    Sintió sus pezones erizarse y aquel beso se volvía cada vez mas y mas cálido, la bruja siguió besándola, notaba su lengua girar contra la suya, la joven jamás había sido besada así, jamás. La bruja suspiro, volvió a mojarse los labios mientras seguía besándola, le toco con cuidado uno de sus pechos y sintió los pezones duros.

    – Estas lista- dijo al fin- te acabo de dar algo que te hará disfrutar, te sentirás estimulada y lista para ese bárbaro. Te perdonara la vida.

    La joven quedo anonadada de lo que sucedía, la bruja se giro y miro a un asustadizo Rupert, que salió de allí corriendo para esconderse. La bruja mando a Margaret a sentarse en la cama, mientras ella seria la que hablase.

    -Necesito mi señora, que me sigáis el juego, hare que esta experiencia sea lo mas placentera para ambos. Ahora mismo soy vuestra salvación, dejarme hablar, sé como tratar con ellos.

    -Pero, no hablan como nosotros, no son como nosotros…

    -Como he dicho señora, dejármelo a mi, no vais a morir esta noche. Y ¿sabéis por qué ?- la joven la observo.- Porque os perdonara la vida, vais a hacer que ese hombre disfrute de vos como jamás lo hizo con otra mujer. Y vos, mi dulce niña, vais a pagarme mucho dinero en cuanto volváis a ser señora de esta casa.

    5

    La puerta se abrió de un golpe, cuando dos hombres entraron, su olor a sangre y sudor impregnaron la habitación. Los dos se apartaron para dar paso a su líder, y entro en la habitación el famoso vikingo que estaba convirtiendo su país en una ruina; Torsten.

    Ambas mujeres miraron atentas a aquel hombre alto de cabello largo y rubio, con una barba poblada y ojos intensos como el hielo. Torsten era famoso por ser extremadamente fuerte y un guerrero letal. Margaret visualizo sus fuertes manos y nudillos ensangrentados de matar hombres con sus manos y la rudeza de su expresión, jamás había visto un hombre tan grande, alto y fuerte, no podía ni imaginar esa bestia entre sus muslos sin ser destrozada.

    La bruja se adelantó sonriente, antes que nadie pudiese decir nada, la bruja comenzó a hablarle en su idioma, con una fluidez increíble, Margaret no entendía nada, solo podía observar como la bruja hablaba y la miraban ambos, siguieron así durante unos minutos que fueron eternos para la joven, puesto que no se sabía si se hablaban de matarla.

    El guerrero, la mando a llamar y ella obediente se levantó, tal como le expreso la bruja, quería verla a la luz. La joven se acercó a la luz de la ventana, alzo la mirada con timidez, expresando sus hermosos ojos castaños. El bárbaro giro alrededor de ella, miro la perfecta línea de su cuello, sus formas redondeadas, el dulce olor que emanaba su cuerpo.

    Pidió a sus hombres que se fuesen y quedaron solos los tres la habitación. La bruja se acercó a ella con sigilo, le puso un dedo en los labios para callarla, la joven no entendía por qué hasta que noto que la bruja le desabrochaba el vestido. Le fue quitando las prendas de ropa una a una, mientras el guerrero miraba la escena. Cuando quedo con el camisón solamente, la bruja le dijo que era una joven exquisita y hermosa, que disfrutase de ella. Con cuidado le levanto el camisón dejando la piel desnuda de Margaret, sus grandes pechos, las formas de sus caderas, las piernas largas y glúteos firmes. La bruja antes de salir de la habitación le dijo en el oído ”hazlo por tu vida, hazle disfrutar y deja que se enamore de ti”

    Continuará…

  • Sugar baby (Parte 3)

    Sugar baby (Parte 3)

    Cuando el domingo por la noche volvió Luis al piso, Lorena seguía deprimida, había sido incapaz de estudiar, agobiada por lo ocurrido el viernes noche con Borja. Luis, como siempre tras haber estado ausente el fin de semana, volvía pletórico de energía y con ganas de follar con ella. Aunque seguía casado con su mujer, hacía ya tiempo que no tenían relaciones sexuales, era un matrimonio de conveniencia que los fines de semana aparentaban una relación armoniosa y el resto de los días cada uno hacía lo que le venía en gana.

    – Hola preciosa. ¿Cómo ha ido el fin de semana? ¿Has podido estudiar? – le dijo a Lorena que estaba estirada en el sofá mirando una serie en la tele. Se sentó junto a ella y la besó dulcemente. Enseguida notó que algo iba mal, puesto que Lorena se limitó a dejarse besar, sin corresponder al morreo como ella solía hacer.

    – Bueno… la verdad es que no demasiado, el viernes por la noche pasó algo y no me lo he podido quitar de la cabeza.

    – ¿Qué pasó? ¿Tan grave es?

    – Es que… se me ocurrió que un poco de coca me -animaría para estudiar y se la pedí a Borja, fui a su piso, me invitó a una raya y… bueno, no sé cómo, acabamos follando.

    – Bueno, acordamos que la nuestra sería una relación abierta, eres libre de follar con quien quieras. Y de hecho, la semana pasada ya lo hiciste con Borja – respondió Luis ya más serio. Aunque no reprendió a Lorena por lo que le acababa de contar, ella notó su disgusto. De hecho detuvo las carantoñas que había iniciado y que normalmente acababan con los dos follando en el sofá o en la cama y se fue a dormir aduciendo que el día siguiente tenía que madrugar.

    La actitud de Luis no ayudó en absoluto en mejorar el estado de ánimo de Lorena. El lunes y el martes fue a clase y en casa se plantó ante sus libros sin ningún provecho, deprimida por el enfado de Luis y angustiada por el examen del miércoles.

    El martes por la tarde Luis la llamó para decirle que esa noche se arreglara, que saldrían a cenar con un cliente muy importante. Lorena trató de replicar que al día siguiente tenía un examen, pero Luis fue tajante. A las nueve pasaría a recogerla. Resignada a obedecer a Luis, Lorena se vistió con el vestido más sexy que le había comprado y se pasó un buen rato maquillándose para disimular las ojeras. Luis la pasó a buscar y fueron juntos al exclusivo restaurante donde el cliente ya les esperaba. Era un hombre de cincuenta y pico de años, alto, gordo y calvo, bastante menos agraciado que Luis. Desde el momento en que Luis la presentó como “una amiga”, aquel hombre no dejó de observarla con esa mirada lujuriosa que ya había sentido en otras ocasiones en esas cenas. Se aburrió como siempre mientras Luis y su cliente comentaban algunos de los detalles del importante trato que estaba negociando esos días. Al finalizar la cena, el hombre les propuso que le acompañaran a la suite de su hotel a tomar una copa. “Yo no puedo, mañana debo madrugar para ultimar el contrato, pero seguro que Lorena puede acompañarte, ella mañana no tiene clases” dijo Luis como si esa propuesta fuera de lo más normal. Lorena iba a desestimar la invitación del hombre igualmente, pero una mirada fulminante de Luis le hizo entender que aquello no era una sugerencia, era una orden. “Emmm, ah, bueno, vale, pero sólo una copa” acabó diciendo ella tratando de mostrarse dicharachera.

    Tanto el hombre, como la propia Lorena, sabían perfectamente que lo de la copa era una excusa. Por eso Lorena no se sorprendió cuando, una vez en la habitación del hotel, y tras servirle una copa de champán, el hombre empezó a meterle mano y darle babosos besos. Lorena se dejó estrujar las tetas y separó sus piernas cuando el hombre metió sus dedos regordetes por debajo de su vestido. A base de frotar la vulva reseca de Lorena y meter sus dedos consiguió que finalmente se mojara ligeramente. Con eso el hombre dio por concluidos los preliminares por su parte y se acomodó sobre el sofá separando sus piernas. Lorena sabía muy bien que tocaba a continuación, se arrodilló entre las piernas del hombre y simulando una sonrisa pícara y relamiéndose los labios, desabrochó su pantalón y sacó su polla morcillona. Aplicó toda su experiencia en el arte de la felación para conseguir que aquella verga corta pero muy gruesa se endureciera, a pesar del asco que le producía. Cuando el hombre consideró que ya estaba en condiciones para follar, le ordenó a Lorena que se desnudara e hizo que se colocara a cuatro sobre el sofá. Gracias a la abundante saliva con la que Lorena había embadurnado la polla, esta se deslizó fácilmente dentro de su vagina apenas lubricada. El hombre empezó a follarla agarrándola de las caderas, resoplando y jadeando con cada embestida. A Lorena se le hicieron eternos los 15 minutos que le costó al hombre llegar al orgasmo. Cuando acabó, le dio una palmada en las nalgas a Lorena y le soltó: “Gracias encanto, eres una delicia de putita. Espero que cuando vuelva por aquí estés disponible”. Sacó un billete de 100 euros de su cartera y se lo dio a Lorena. “Toma una propina, para tus gastos”. Aquello acabó de hacer que Lorena se sintiera como una puta. Conteniendo las lágrimas, se vistió y volvió al piso de Luis. Cuando llegó, él ya estaba durmiendo en su cuarto, ella se encerró en su dormitorio a llorar desconsolada. Tardó horas en dormirse y por la mañana fue incapaz de levantarse para ir al examen. Sobre las once, aún metida en su cama, sonó su móvil:

    – Hola Lorena, guapa, soy Paula. ¿Cómo te va? – sonó la voz alegre de Paula

    – Pues no demasiado bien, la verdad. Luis está enfadado conmigo y casi no me habla y anoche sucedió una cosa con un cliente de Luis que, en fin, me ha deprimido. La verdad es que estoy hecha polvo – dijo a punto de llorar.

    – Pues eso tiene fácil arreglo, ¡nos vamos de compras! ¡Vamos a sacar humo a nuestras tarjetas de crédito!

    – Ufff, no sé si estoy con ánimos para eso.

    – Yo sí que lo sé. En media hora paso por tu casa y nos vamos. Ves preparándote.

    Ante la insistencia de Paula, Lorena se vistió, se tomó un café y poco después recibió un whatsapp de Paula diciéndole que la esperaba en la calle. Bajó y ahí estaba Paula, llena de energía. Pensó que le iría bien distraerse con ella, aunque le preocupaba la reacción que pudiera tener si se enteraba que había follado con su mentor. No tardó mucho en averiguarlo:

    Borja me ha dicho que el viernes pasado follasteis, ¡estaba entusiasmado, jajaja! ¡Si quieres te lo cambio por tu Luis! – le soltó a bocajarro Paula, que no se solía morder la lengua.

    – Ufff, la verdad es que me invitó a esnifar y nos descontrolamos. A mi la coca me pone a mil y me dejo llevar. – respondió apurada Lorena

    – Tranqui, a mi me pasa lo mismo y Borja se aprovecha, pero sólo la tomo de vez en cuando en finde y siempre en ocasiones especiales, como cuando quedamos contigo y con Luis. ¡Aquello fue una pasada!

    – Sí, estuvo bien, no recuerdo haberme corrido tantas veces seguidas… Pero con Borja el viernes fue diferente y me sentí muy mal. Y encima se me ocurrió contárselo a Luis y ahora anda cabreado, no me habla y creo que como castigo, ayer hizo que follara con uno de sus clientes.

    – Ya… Eso ya no es tan divertido… Borja me lo ha pedido alguna vez, gajes del oficio – dijo Paula poniendo cara de fastidio y levantando los hombros – En cuanto a Luis, no te preocupes, seguro que se le pasa.

    Al ver que a Paula no le afectaba en absoluto su aventura con Borja y que le restaba importancia a todas sus preocupaciones, Lorena se relajó y acabó disfrutando de la salida. Compraron ropa sexy y lencería aún más sexy pensando en cómo se pondrían sus maduritos al verlas con esa ropa, almorzaron en uno de esos caros restaurantes a donde solían ir con ellos, no pararon de hablar de sus cosas, sus estudios, sus intimidades y se rieron un montón. Por la tarde Lorena era una persona nueva, había recuperado la alegría y olvidado sus preocupaciones. Cargadas de bolsas con las compras, fueron al piso de Lorena para volverse a probar lo que habían comprado. En la habitación de Lorena, delante de un enorme espejo, se desnudaron las dos para probar la lencería. Se la habían comprado igual, unos sostenes y tanga de encaje negros traslúcidos y unas medias de malla. Les daba aspecto de putitas, pero a ellas les gustaba y a sus chicos les gustaría aún más. Mirándose las dos al espejo, Paula se colocó a la espalda de Lorena y la abrazó para acariciar la base de sus pechos.

    – ¡Qué buena estás tía! No me extraña que Luis esté loquito por ti.

    – Pues si yo estoy buena, tú estás cañón. Además tengo las tetas demasiado pequeñas, tú, en cambio, las tienes estupendas.

    – No digas chorradas. Tus tetas son fantásticas. – dijo Paula mientras seguía acariciando los pechos de Lorena y pellizcando sus pezones por encima de la fina tela del suje – y me encanta como se ponen tus pezones cuando estás cachonda, como ahora, jeje.

    Efectivamente, los pezones de Lorena se habían puesto tiesos y los bultitos que deformaban la tela así lo evidenciaban. Paula le quitó el suje para poder acariciar aquellos bonitos pechos al natural.

    – Mmmm, como me gustan tus pezones así de duritos. – dijo Paula amasando ahora descaradamente las tetas de Lorena y pellizcando los pezones.

    Lorena se giró, las dos se miraron y las dos se desearon. Paula acercó sus labios a los de su amiga y los besó dulcemente. Sus dos bocas se fundieron sin apremio, deleitándose en las sensaciones de degustar los delicados labios y el baile de las lenguas entrelazadas. Lorena soltó el suje de Paula para poder acariciar sus contundentes pechos. Paula empujó cariñosamente a Lorena hasta tumbarla sobre la cama, se abrazaron y se volvieron a besar, ahora con más pasión. Tras besarse durante unos maravillosos minutos, Paula quiso degustar los puntiagudos y tiesos pezones de Lorena, que clamaban por ser chupados y mordidos. Los hizo rebotar con la punta de la lengua, los chupó, los mordió conteniéndose para no lastimarlos, mientras Lorena arqueaba su espalda para entregar sus pechos a su amiga, gimoteando de placer. Lorena quería agradecer de forma especial la ayuda y el cariño que su amiga le estaba procurando, por lo que fue ella la que a continuación tomó la iniciativa. Se deslizó hasta colocarse entre las piernas de Paula, tumbada de espaldas sobre la cama, y acariciando la suave piel de sus muslos, acercó la boca a su vulva, apartó la tira del tanga que aun llevaba puesto y lamió los labios vaginales ya brillantes de humedad. Su lengua separó los maravillosos y oscuros pliegues desde abajo hacia arriba, hasta frotar con su lengua el clítoris ya abombado. Los gemidos de Paula la animaron a seguir y profundizar la exploración de su lengua en la lubricada caverna del placer. Cuando Lorena combinó su lengua con dos dedos para masturbar el ardiente y empapado coño de Paula, ésta empezó a soltar chorritos de flujo que manaban cual fuente intermitente e iban a parar a la boca de Lorena. Paula se hubiera acabado de correr del todo si Lorena hubiera continuado hurgando su vagina con la lengua y los dedos, pero quiso compartir su placer con el de su amiga, por lo que estiró de ella para cruzar sus piernas tras desnudarse ambas del todo y así juntar sus jugosas vulvas. Los labios vaginales de una frotaban el clítoris de la otra. Se diría que los dos sabrosos chochitos se besaban e intercambiaban sus abundantes flujos, especialmente en el caso de Paula, que no paraba de soltar chorritos contra el sexo abierto de Lorena. El meneo perfectamente sincronizado de las caderas de ambas chicas elevaba el placer mutuo que se estaban prodigando, en términos técnicos se diría que las palpitaciones de ambos coños entraron en resonancia, amplificando las oleadas de placer que se irradiaba desde sus entrepiernas. Ambas tiraron de la pierna de su compañera para juntar aún más sus chochitos y fundirlos del todo en un maravilloso orgasmo simultáneo que concluyó con un tsunami de flujos avanzando por los muslos interiores de las dos muchachas. Sus gemidos componían una sinfonía en honor al placer, que Luis pudo oír al entrar en el piso.

    Aun jadeando tras el delicioso orgasmo, se quedaron tendidas una junto a la otra sobre la cama, desnudas, acariciándose mutuamente las tetas aun henchidas de deseo y compartiendo dulces y húmedos besos.

    Así es como pudo contemplar Luis a las chicas cuando se asomó por la puerta abierta de la habitación de Lorena. Paula fue la primera que vio a Luis plantado en el umbral de la puerta mirándolas sonriente.

    – Hola Luis. Nos has pillado en un momento de relax, jeje. – le dijo Paula con su habitual desparpajo. A Lorena casi le da un patatús cuando vio a Luis contemplarlas. Sólo le faltaba que tras el enfado por su lío con Borja, ahora se cabreara aún más por haber follado con Paula. Aunque la sonrisa de Luis denotaba de todo menos enfado.

    – Es bueno relajarse – respondió Luis – últimamente hemos estado todos muy estresados.

    – Pues únete a nuestros ejercicios de relajación, ¿no? – dijo Paula con sonrisa pícara

    – Será un placer.

    Luis se acercó a la cama y se tendió en el hueco que ambas chicas dejaron entre ellas. Con unas maniobras perfectamente coordinadas las féminas desnudaron a Luis: Lorena se ocupó de su americana, su corbata y su camisa. Paula de zapatos, calcetines, el pantalón y el bóxer. Ella tuvo premio especial a su dedicación: una espléndida polla en proceso de erección, aunque aún morcillona. Decidió colaborar en ese proceso lamiendo la verga desde los huevos hasta el glande y viceversa repetidas veces. Lo cual tuvo los efectos esperados. Lorena, mientras tanto, empezó a besar apasionada a su mentor, mientras él le pellizcaba los pezones de nuevo erectos hasta arrancarle gemidos de dolor.

    Lorena acabó juntándose a su amiga para lamer a la vez la ya totalmente erecta verga de Luis. Luego se turnaron para mamar la espléndida polla, mientras una mamaba, la otra le amasaba los huevos con los labios. Aquello era una competición entre ambas por ver quien la mamaba mejor y conseguía arrancar más gemidos de placer del hombre. Cuando Luis notó que estaba a punto de correrse, se incorporó y tumbó a Paula de espaldas. Esta recogió y separó sus piernas ofreciendo su sexo abierto. Luis guió a Lorena para que se sentara a horcajadas sobre la boca de Paula, poniendo a su alcance su vulva inflamada de deseo. El mágico triángulo de placer unió sus vértices: la boca de Paula saboreando los flujos que de nuevo manaban del chochito de Lorena. Las bocas de Luis y Lorena fundidas en un beso apasionado que también era una reconciliación. La verga de Luis penetrando el acogedor, ardiente e inundado coño de Paula. Fue Paula la primera en correrse, orgasmo acompañado de nuevo de un mar de flujos que chorrearon la polla que no dejaba de entrar y salir de su interior. Las convulsiones del orgasmo se transmitieron a su lengua y sus labios, provocando el orgasmo de Lorena. La vagina de Paula se contraía compulsivamente cada vez que Luis hundía su polla dentro, como si quisiera ordeñarla. Y es lo que hizo literalmente cuando empezaron a manar chorros de leche que llenaron el ardiente coño de la mulata.

    Aquel día, que tan sombrío había empezado para Lorena, sin ánimos para presentarse al examen, deprimida por la sensación de ser una puta, agobiada por el enfado de Luis, acabó con una maravillosa reconciliación gracias a la ayuda Paula, que a partir de ese día fue su más íntima amiga, en todos los aspectos.

    Continuará.

    Agradeceré vuestros comentarios y sugerencias de cómo debería continuar el relato. Los podéis dejar aquí o enviármelos a mi correo electrónico ([email protected]).

  • La gran cena

    La gran cena

    Hola a todos los lectores.

    Soy Stephano los que no han leído mis relatos anteriores tengo 30 años, alto y 19 cm de placer

    Bueno después de haber cumplido la fantasía mía y de mi esposa en «Trío planeado» y en “Mi mujer accede a mi fantasía” (dejo los links al final de este relato).

    Pasaron varios meses de esa acción de película porno.

    Esto pasa hace solo 2 meses atrás mí cuñada la hermana mayor de mí señora María Paz y su marido Camilo nos invita a cenar una comida especial, ellos celebraban el noveno aniversario de su matrimonio.

    Tengo que reconocer que el físico de María Paz mi cuñada siempre me ha calentado a pesar de sus 39 años tiene todo bien puesto con un culo que cada vez que la miro me dan ganas de penetrarla pero siempre tengo que disimular por respeto y tratar de que no me sorprenda mirándola y su marido Camilo con 45 años. No los visitamos muy seguido porque son de otra comuna de la capital

    Bueno ese día llegamos muy bien vestidos mí señora siempre resaltando con un vestido apretado a su lindo cuerpo sin sujetadores y marcándose los pezones. Después de cenar una rica comida de mariscos y carne y muchas copas de vino tinto.

    Se nos fueron los tragos a la cabeza, en la cual empezamos a hablar de sexo en la mesa de cómo nos gustaba y que hacíamos habitualmente con nuestras parejas, bueno ella decía que era muy buena para tener sexo anal que eso la volvía loca, por nuestra parte igual le contábamos cosas íntimas como poses y cosas por el estilo tanto así que mí señora casi les cuenta la aventura que tuvimos con su hermana menor hace unos meses por suerte callo ese detallito.

    Mi cuñada usaba un vestido negro que se le marca la silueta de su cuerpo y unos pechos grandes y un culo redondo y grande también, mientras avanzaba la conversación remarcando más detalles del sexo, sus pezones se marcaban dentro de ese vestido.

    Mi señora también bien excitada sentada a mí lado en la mesa frente a ellos dos, me pone su mano izquierda en mí verga que estaba bien dura tanta conversación de sexo y mirar esas tremendas tetas de mí cuñada con los pezones marcaditos, empieza a tocarme por encima de pantalón bueno yo tengo un pene de 19 cm y bastante grueso que es difícil de ocultar cuando está erecto yo disimulado con mí mano derecha le tocó su vagina por entremedio de sus piernas y su vestido subido, mi señora no usa ropa interior cuando usa vestido apretado, al meter mí mano me doy cuando que estaba muy mojadita y le introducía 2 dedos muestras seguía la conversa cada vez más caliente.

    Me fijé bien y mi cuñada con su marido hacían los mismo se estaban tocando y trataban de disimular pero con las copas de vino todo era más elevado y cada vez había menos filtro.

    Mi cuñada propone un juego, tirar los dados en la mesa y los que saquen los menores números pagaban una apuesta. Nos miramos los 4 y nos pareció entretenido.

    Bueno ella se levantó de la mesa fue por los dados, cada uno los lanzó y perdí yo y también mí señora sacamos los números más bajos. Bueno nos tacaba pagar, lo que ellos decidieran, mi cuñada propuso que hiciéramos una pose sexual en el sillón simulando teníamos sexo obviamente con ropa, bueno nos levantamos con mi señora se puso en 4 en el sillón y yo simulaba penetrándola y chocando mí bulto en su culo así varias veces, la miro y mi cuñada no paraba de tocarle el pene a Camilo su marido cada vez más fuerte y el tocándole su vagina cada vez más rápido.

    Volvimos a tirar los dados y perdí nuevamente; pero esta vez con mi cuñada sacamos los números más bajos. Mi señora con Camilo se miraron pensando que nos pedirían, mi señora de una le habla en el oído a Camilo planeando lo que nos pedirían él le responde en el oído también y mueven la cabeza aprobando lo que planearon.

    Mi esposa dice: ya hermanita tú y Stephano se irán a tu habitación por 10 minutos y lo que pasa en la pieza queda en la pieza pero no nos deben contar lo que pasó vale?

    Mi cuñada dice: bueno pagaremos la apuesta, pongan el cronometro del celular para que suele fuerte cuando se cumplan los 10 minutos.

    Yo cada vez más caliente, me toma de la mano y me lleva a la habitación.

    Cerró la puerta con la luz apagada quedamos frente a frente le pongo mis manos en sus tetas que solo las tapaban ese vestido, sentía sus pezones duros. Ella más atrevida se arrodilla me saca el cinturón para bajar mí pantalón saca mí pene erecto muy duro lo toca masturbándome poniéndolo en su boca y le pasaba la lengua en mi cabeza dura así un par de minutos me decía

    -Cuñadito que la tienes gruesa y dura quiero que me lo metas todo ahora ya!!

    Se puso en cuatro encima de la cama en la orilla y yo de pie, se levantó el vestido hasta la espalda y no tenía nada debajo y por fin vi ese culo rico redondito y blanquito. Le hablo las nalgas y empecé a penetrarla primero entro suave y lento un par de veces para darle con fuerza y rápido, sus gemidos eran muy excitante.

    Saque mí pene de su vagina, me agachó y le pasó la lengua en su vagina y su ano así varias veces, estaba insípido chupándole el culo y metiéndole los dedos en su vagina cuando se escucha la alarma de los 10 minutos, asustado me levanté me subí los pantalones acomodándome el pene bien parado y mojado aún con los jugos vaginales de mí cuñada. Ella hizo lo mismo se acomodaba el vestido para salir juntos mientras la alarma dejo de sonar.

    Al abrir la puerta del dormitorio vi a mi esposa encima de Camilo el sentado en el sillón y ella cabalgando en su pene gimiendo muy excitada, mi cuñada le dice: no perdieron el tiempo ustedes tampoco respondió su marido.

    Mientras le tenía todo el pene a mí señora en su rica vagina.

    Mi señora mirando hacia atrás dijo: lo siento estamos haciendo lo mismo que ustedes en el dormitorio. Sentada en la verga de Camilo, vuelve a mirarlo a él y sigue moviéndose de arriba abajo sintiendo todo el pene del marido de mí cuñada.

    María Paz se volvió a poner el cuatro encima del sillón mientras yo tomé mí celular para tomar capturas del momento. Al lado de ellos, ella dándole besos a su marido mientras yo la penetro fuerte y duro tocándole el culo a mí esposa sentía con mis manos como se movía rápido.

    Saco el pene de mí cuñada y me puse en frente de mi esposa abriéndole las nalgas apunte a su culo y la penetramos entre los 2 con coordinación el salía y yo entraba en su culo, mi esposa gritando de placer mientras mí cuñada besaba a su marido tocándose y metiéndose los dedos, mi señora quedó pegada con Camilo bien sentada en el mientras yo se lo metía y sacaba del culo.

    Le saco el pene a mi esposa del culo me siento al lado de Camilo y mi cuñada se sube encima mío igual que ellos y mi cuñada le decía a su marido: ven amor penétrame por el culo también quiero doble penetración.

    Camilo saca a mi esposa de encima de él, se pone detrás de mi cuñada y de una vez la penetra por el ano.

    Mi señora se pone al lado de él tocándole el pene y dirigiéndoselo al culo de mí cuñada yo chupándole las tetas a María Paz mientras le entraba mi pene apretado. Camilo decía que tenías ganas de acabar sacando su pene del culo de mi cuñada y mi señora no dejaba de masturbarlo hasta que saltó un chorro de leche en las nalgas de mí cuñada y en la mano de mí esposa. Que rico decía mi señora chupándose los dedos.

    Mi cuñada sin parar de montar en mí pene y poniéndome sus tetas de mi boca, mi señora le tocaba el clítoris hasta que explotó de excitación acabando con gemidos muy fuertes.

    Se levanta, se sienta a mi lado y mi mujer se sube encima mío me toma el pene y se lo pone directo en su ano bajando de a poquito, le entro todo hasta el fondo empezó a moverse rápido mientras Camilo le chupaba las tetas y poniéndole la mano en si clítoris no aguanto más y acabo gritando que rico!

    Se salió de mí pene se sentó al lado de mi cuñada, me puse de pie mientras Camilo intentaba poner su pene en acción masturbándose, ambas me lo empezaron a chupar cada una con una mano en mí pene hasta que saltó toda la leche en sus bocas.

    Se levantaron mí cuñada besa a Camilo con semen de mí pene y me señora me da un beso rico con semen.

    Se fueron al baño juntas pasaron varios minutos miento yo y Camilo nos mirábamos sin hablar y vistiéndonos, salieron del baño vestidas y ordenadas, sin hablar ni nada tomamos nuestras cosas y nos fuimos a casa directamente.

    Llegando a casa nos acostamos sin hablar del tema y volvimos hacer el amor y sexo salvaje mientras yo le decía lo rico que fue follada con su hermana mayor y ella diciéndome lo rico que sintió el pene de su cuñado.

    Agotadísimos nos dormimos.

    Tengo fotos de esos momentos.

    Envíen sus comentarios a

    Goldenpieza@ gmail.com.

    Comparto fotos.

    Saludos.

    *******************

    «Trío planeado»

    “Mi mujer accede a mi fantasía”

  • Cómo me convertí en Valentina (Parte 4)

    Cómo me convertí en Valentina (Parte 4)

    Me sorprendí mucho en eso Erick me dice:

    -ya te quieres ir?

    A lo cual conteste.

    -si la verdad si estoy algo cansada.

    Nos salimos del club la verdad yo no había pensado en hacer algo ya me quería ir a casa, me abrió la puerta del su carro y me subí me sentía rara jeje él se subió y empezamos el camino a mi casa, estábamos platicando que si tenía novio o algo así obvio le Dije que no y yo le pregunte si tenia novia y me dijo que no nada de nada, nos toco un semaforo y en eso me tomo la mano y me dijo que le había gustado desde que me vio y que estaba súper bonita, yo no sabía que hacer y que decir me sonrojé mucho en eso me dio un beso la verdad no se que me paso pero no lo pude evitar me beso y fue algo muy lindo como le correspondí me empezó a besar super rico y me gusto mucho era la primera vez que besaba a un hombre y sentí muchas cosas en mente, ya en eso me dijo que si podíamos pasar a su departamento para recoger unos documentos y ya me iría a dejar yo dije que si. Cuando llegamos me pase me abrió la puerta en eso el se puso a buscar sus papeles yo estaba mirando la sala cuando me sorprendió por la espalda y me abrazo y me dio un beso enorme. Yo no quería que parara pero lo aleje y le dije que no podía ser y que no era quien el creía.

    En eso me dice algo que me dejo…

    Erick: Si lo se.

    Valentina: como que lo sabes?

    Erick: si mira, tus padre me invitaron hoy al club y me dijeron que su hijo bueno hija le gustaban los chicos y se vestía de mujer

    Valentina: o sea mis padres te dijeron que fueras para conocerme?

    Erick: si claro como a mi me gustan las chicas como tu creí que seria divertido

    Valentina: o sea todo lo planearon mis padres!!

    Erick: algo asi pero no lo tomes a mal si no quieres hacer nada ahorita no pasa nada te voy a dejar a tu casa

    Valentina: Mis padre saben que estamos aquí solos?!

    Erick: si de hecho ellos me dijeron que te trajera porque era tu cumple pero solo para festejar y así.

    Fer: (mis padres me llevaron al club para que conociera a Erick y el me llevara a su departamento a que pasara para tener sexo con el) yo pensé eso entonces mis padres en estos momentos creen que Erick me estarían cogiendo y me estaría tratando como mujer en verdad estaba super confundido.

    Erick me dijo que si no me sentía bien me llevaría a mi casa la verdad ni siquiera me acordaba de él, en eso me planto un beso en la boca me metió la lengua hasta la garganta, no sabía que pasaba y me empecé a dejar llevar mientras me besaba me acariciaba las piernas y todo mi cuerpo sentía raro pero me gustaba.

    Empezó a querer bajarme desde mi hombro el vestido pero no me deje tenía mucho miedo y nervios. Cuando me dice que pasaba y le dije que tenía miedo que nunca había tenido sexo con un hombre y que estaba súper confundido.

    Continuará…

  • Seducida por su prima

    Seducida por su prima

    Sábado 12 de agosto de 1972. Rebeca subía una cuesta de tierra en su Mini de color verde y se encontró con un carrillo tirado por un caballo que llevaba su dueño por las bridas. Cómo el camino era tan estrecho que no daba para adelantar tuvo que parar. Echó el freno de mano. Apagó el auto y le dejó puesta la primera. Encendió un Winston y se iba a armar de paciencia, pero el hombre sacó el carrillo de camino y con una mano le hizo señales para que continuase. La muchacha se puso en marcha y poco después atravesaba la plaza del pueblo muy lentamente para darles tiempo a que se apartasen los niños que allí jugaban.

    Aparcó delante de una taberna. Los niños que antes jugaban en la plaza del pueblo rodearon el Mini, pues no era frecuente ver un coche en un pueblo con poco más de 50 casas y rodeada de montes.

    Rebeca era alta, delgada, de ojos negros, cabello castaño oscuro, delgada, con buenas tetas y buen culo. Vestía con una blusa blanca y un pantalón vaquero ceñido y calzaba unos zapatos marrones con muy poco tacón.

    Salió del coche. Los niños al verla vestida de aquella manera, con coche y al ver sus labios y sus uñas pintadas de rojo, cosa que en el pueblo ninguna mujer pintaba, pensaron que era una millonaria que se había extraviado. Tres chavalas vestidas con sus ropas de a diario que se sentaban en un banco de piedra vieron a una bruja. Los mozos que salieran a la puerta de la taberna vieron a un sueño inalcanzable y una vieja que venía del río, refunfuñó Dios sabe qué cuando la vio.

    Entró en la taberna, para lo que se tuvieron que apartar los mozos. Al llegar al mostrador le preguntó la tabernera:

    -¿En qué te puedo ayudar?

    -¿No me reconoce?

    -¿Debía?

    -Soy su sobrina Rebeca, la hija de su hermano Antonio.

    A la tabernera se le iluminó la cara.

    -¡Rebeca! ¡¡Cómo has cambiado!! -salió de detrás del mostrador, la abrazó y le dio dos besos-. ¿Cuántos años hace que no vienes de visita?

    -Doce años. Madrid está muy lejos y cómo no tenía coche…

    -Estás muy guapa. ¿Cuántos días te vas a quedar?

    -Una semana, si es que tiene sitio, tía Carmen.

    -De puertas para dentro todas son camas.

    -Voy a coger la maleta.

    -Coge, y quita el coche de ahí y mételo en el cobertizo, que hay gente con mucha envidia y muchas piedras en el camino.

    A las nueve de la noche volvió la prima de Rebeca del monte con el rebaño de cabras de su madre. Vio el mini y a su prima que había ido al coche a coger un mechero.

    -¡Rebeca! ¡¡Cuánto tiempo!!

    -Tú debes ser Carmiña. ¿Cómo me has reconocido?

    -Tus ojos son los mismos, prima.

    Carmiña era una muchacha muy morena, gordita y más bien baja. Sus ojos eran de color avellana, sus tetas y su culo eran gordos y su cara redonda parecía la de un ángel.

    Esa noche cenaron, lo hicieron después de cerrar la taberna. Rebeca le habló a su tía, a su tío, a su prima y a sus abuelos de su vida y de la vida de sus padres. Luego se fueron a dormir.

    La casa era de dos pisos, en el piso de abajo estaban la taberna y el almacén. El piso de arriba tenía un aseo y tres habitaciones. En una habitación dormía Carmen y su marido, en otra los abuelos y en la tercera iban a dormir Carmiña y Rebeca.

    Rebeca y Carmiña estaban destapadas y boca arriba sobre la cama. La primera estaba cubierta con un pantalón de pijama corto y con una camiseta blanca, la segunda tenía puesta una combinación larga y le preguntaba en bajito a su prima:

    -¿Las abogadas ganáis mucho dinero?

    -Ahí andamos… Yo vivo bien.

    -¿Tienes novio?

    -No. ¿Y tú?

    -Yo tampoco.

    Carmiña le paso un dedo por un brazo y le dijo:

    -Tienes la piel muy suave.

    -Y tú la mano muy corta.

    Carmiña se miró la mano y le preguntó:

    -¿Tú crees?

    Sí -se la cogió y se la llevó a una teta-, si la tuvieras muy larga te hubiera llegado aquí.

    Carmiña retiró la mano.

    -No te acaricié la piel para provocarte.

    -Pues me provocaste. ¿Te acuerdas que me preguntaste si tenía novio?

    -Como no me voy a acordar si te lo acabo de preguntar.

    -Pues no tengo novio porque me gustan las chicas.

    Carmiña le puso un dedo en los labios.

    -Calla, calla que te pueden oír y sería un escándalo.

    -¿A ti no te escandaliza?

    -Yo soy tu prima. Y mientras no me toques…

    Rebeca se giró hacia su prima, le echó una mano a una teta y se la magreó.

    -Ya te toqué.

    Carmiña la amenazó, susurrando, pero la amenazó.

    -Te va a caer una hostia en un ojo que vas a ver estrellas por un tubo.

    -Si no me las has dado ya no creo que me la des.

    Carmiña se giró y le dio el culo a Rebeca.

    -Vamos a dormir, vamos a dormir que esto pinta muy mal para tu físico.

    Rebeca le puso dos dedos sobre el culo y formando una uve inversa hizo cómo si estuviesen caminando sobre sus nalgas. Carmiña no estaba para juegos.

    -¿A ti cómo hay que decirte las cosas?

    Los dedos caminaron por su espalda hasta su cuello.

    -Estate quieta de una puñetera vez.

    Los dedos bajaron caminando hasta su culo. Uno de ellos se apretó contra su ojete y el otro contra su coño.

    Carmiña se puso boca arriba y le dijo:

    -O te estás quieta o duermes en el coche. Este es el último aviso.

    Rebeca estaba caliente.

    -¿Te importa si me masturbo?

    -Importa, si siento que te tocas te arrastro por los pelos hasta tu coche.

    -Es una pena. Me gustas mucho, pero contigo veo que no tengo nada que hacer.

    -Ya iba siendo hora de que te dieras cuenta.

    Media hora después Carmiña se lo había pensado bien y le apetecía jugar. Le preguntó:

    -¿Duermes, Rebeca?

    Como no le contestó creyó que estaba dormida. Solo podía hacer una cosa. Se puso boca arriba, metió una mano dentro de las bragas, echó la otra a las tetas y comenzó a masturbarse. Lo hizo muy despacito para no hacer ruido. En su pensamiento la mano que magreaba las tetas y los dedos que entraban y salían del coño eran de su prima. Poco más tarde ya tenía el coño encharcado. Se quitó las bragas y siguió masturbándose. Luego se quitó la combinación y tocándose y gimiendo en bajito deseó que su prima se despertara.

    Su deseo se hizo realidad. Rebeca estuviera oyendo el ruido que hacían los dedos al entrar y al salir del coño, pero había esperado a que empezara gemir, pues perra perdida no la iba a rechazar. Rebeca se dio la vuelta y besó a su prima. Carmiña dejó de tocarse, le rodeó el cuello con sus brazos y la besó. La besaba apretando sus labios contra los de su prima. Carmiña nunca había besado a nadie. Rebeca le metió la lengua en la boca, levantó la de su prima con ella y cuando ésta echó la lengua fuera se la chupó. Carmiña comenzó a temblar y se corrió cómo una fuente.

    Después de correrse su prima, Rebeca, le echó las manos a las tetas, le lamió y le mordisqueó los pezones, le lamió las areolas y después le mamó las tetas. Carmiña le acarició el cabello y le dijo:

    -He descubierto que también me gustan las chicas.

    Rebeca se bajó el pantalón del pijama y las bragas y metió dos dedos dentro de su coño, un coño que estaba perdido de jugos. Acto seguido fue a por el coño de su prima. Lamió de abajo a arriba… Después la besó en los labios de la boca. Carmiña se estremeció al paladear sus jugos en la lengua de su prima. Luego Rebeca bajó besando los pezones, besó su ombligo y luego su lengua se posó sobre el clítoris, se apretó contra él y lamiendo de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, de abajo a arriba y alrededor le sacó otra corrida brutal.

    Carmiña corriéndose, le dijo:

    -Me matas de gusto.

    Carmiña al acabar de correrse vio que su prima se estaba dando dedo. Le quitó los dedos del coño, acabó de quitarle el pantalón del pijama, metió la cabeza entre sus piernas y le dijo:

    -A ver si sé.

    Lamió su coño, se tragó los jugos y luego presionó la lengua contra el clítoris. Se lo lamió cómo se lo había lamido a ella y Rebeca se corrió cómo una loba.

    Rebeca había ido al pueblo con la idea de quedarse una semana y pasó allí todo el mes que tenía de vacaciones.

    Quique.

  • Reencuentro con amigo de la universidad: El origen (II)

    Reencuentro con amigo de la universidad: El origen (II)

    Fue el inicio de una relación sexual muy recurrente, bueno, esas dos semanas fajando diario en los salones fue el inicio. 

    Esa noche no pude casi dormir, le había prometido ir con él a un hotel, en mi mente daban vuelta múltiples pensamientos, y si no iba mejor y lo dejaba plantado ??, él no me merecía, eso era seguro, claro que no. Y si iba y le decía que mejor no, que ya no quería, por supuesto que podía arrepentirme, hasta pensé en ir al hotel y ya estando ahí, negarme argumentando que le había dicho que si, pero no que me iba a poder parchar, eso no lo había prometido, entonces a que íbamos al hotel? Que boba no!

    El recuerdo de su enorme verga palpitando dentro de mi boca me encendía y contradecía mis otros pensamientos, el recuerdo de sus enormes dedos hurgando en mi vagina me atormentaba al grado de hacer temblar mis piernas, en contra, estaba el fuerte dolor que me había hecho sentir momentos atrás cuando de improviso me penetro de un solo golpe, eso me hacía pensar que finalmente ya me había cogido y que debería darse por satisfecho.

    Llena de dudas asistí a la cita pensando como negarme siendo lo más amable posible, pero lo había decidido, no iba a tenerme nuevamente, además él era muy feo para mí, nos vimos en el lugar acordado, como acostumbraba quiso besarme y no me deje, no pareció importarle mucho, pero me congele y no le dije nada sobre no ir al hotel, solo me deje conducir por el hasta su carro.

    Ricardo: hasta soñé contigo princesa, no sabes cómo te traigo ganas

    Patty: hay ya cállate, a donde me vas a llevar? Dije esto mientras pensaba que había decidido decirle no, algo dentro de mi no me dejaba hacerlo.

    Ricardo: pues a un hotel, en eso quedamos no?

    Malhumorada conteste

    Patty: no me vayas a llevar a un lugar todo piojoso como tu carro, ni siquiera me invitaste a desayunar primero.

    En mi mente me justificaba pensando que, pues si el día anterior ya me había penetrado y dado un par de embestidas, que más daba dárselas nuevamente y bien, además la tenía más grande y gruesa que mi amigo Rogelio que era con quien tenía sexo regularmente. Eso me excitaba demasiado.

    Ricardo: tranquila princesa, el hotel es de tu categoría y no te lleve a desayunar porque ahorita vas a comer pura maciza, pura carne de calidad hasta que te llenes.

    Sabía a qué se refería el baboso, me sentía un tanto incomoda, nerviosa, no me sentía a gusto con él, aunque el morbo se me subía hasta el tope solo de imaginar que pronto podría chupársela sin ningún temor, no como en los salones que siempre estaba preocupada de que alguien me descubriera con su verga vaciándose dentro de mi boca.

    El hotel esta sobre la avenida Legaria, auto hotel Legaria creo que se llama, con unos pinitos muy bonitos en el frente, estaciono su carcacha y fuimos a la recepción donde pidió una habitación, la cual tenía un jacuzi redondo.

    Apenas entramos se me abalanzo, abrazándome, besándome el cuello y manoseando mis nalgas con morbo, sus besos y mordiscos en el cuello me calentaron tanto que me hinque mientras le desabrochaba el pantalón para chupársela, estaba ansiosa de tenerla en mi boca y disfrutarla sin inhibiciones, si es que aún quedaba alguna.

    Ricardo: se ve que te urge mamar verga

    Me sostenía de la cabeza con sus manos mientras yo trataba de engullirla toda, era la más grande y gruesa que había probado hasta ese momento y me llenaba de morbo, después de un buen rato me levanto y me desnudo estando de pie, tomándose su tiempo, parecía que quería comerme con los ojos cuando me tuvo totalmente desnuda, yo sentía su mirada lasciva y sentí vergüenza, era la primera vez que me veía completamente desnuda.

    Ricardo: pinche Patty estas bien bizcocho. Que rica se te ve la panochita sin nada de pelitos.

    Me recostó en la cama y me hizo sexo oral, el salvaje me apretaba mi clítoris con sus dedotes me pasaba la lengua por todas partes, recorriendo mis labios vaginales y sus dedos, uff entraban en mi vagina con brusquedad, me estremecí muy fuerte por el orgasmo que alcance, él se incorporó y empezó a tratar de metérmela, siempre he sido estrecha y a pesar de estar muy mojada fue muy doloroso el sentir como se iba abriendo paso dentro de mí esa verga muy cabezona, pensé que me desgarraba, como dije era la verga más grande y gruesa que hasta ese momento había probado.

    Patty: hay me duele, suavecito que me duele mucho, le dije mientras gemía lastimeramente

    Se acoplo completamente parchándome fuertemente, a veces se detenía y quedaba recostado sobre mí con su trozo dentro como disfrutando el sentir todo su miembro envuelto por mi parte intima, lo saco y se observó un poquitito de sangre

    Ricardo: estas bien apretada princesa, que? Eras virgen?

    Asentí afirmativamente con la cabeza (la verdad no, pero si él creía que era el primero, porque iba yo a desilusionarlo) ahí entendí que se detenía porque estaba por venirse muy rápidamente.

    Ricardo: ponte de perrito putita.

    Me dijo, pero realmente el me levanto y me puso como quería, mucho más grande que yo físicamente me manipulo fácilmente, empezó a metérmela desde atrás mientras con sus manos se aferraba a mis senos estrujándolos, sus embestidas eran muy fuertes, sentía su glande rebotar contra mi útero, en esa posición empezó a meter uno de sus enormes dedos de forma salvaje por mi colita, yo me quejaba, pero a él no le importaba.

    Patty: hay por ahí no, me duele, eres bien salvaje.

    Ricardo: lo tienes más apretado que tu panocha putita

    Su verga entraba hasta el fondo y casi salía de mí, me bombeaba de forma frenética, cuando estaba por venirse la sacaba completamente y me habría mis partes con sus manos para verme de forma lasciva,

    Ricardo: que culote tienes y que rica panocha mamacita, me encanta como se te ve así, bien abierta.

    Decía mientras resoplaba tratando de recuperarse. Yo alcance otro orgasmo muy rico en esa posición.

    Sus dedos seguían explorando mi ano cada vez más adentro con ayuda de un lubricante que llevaba, mientras su verga seguía entrando hasta el fondo de mi vagina, por el esfuerzo me desmadeje y él puso unas almohadas para levantar mi culo, casi acostado sobre mí me dijo.

    Ricardo: me vas a prestar el culito princesa??

    Patty: como?, no entiendo que quieres decir

    Claro que entendí lo que quería, no era la primera vez que me lo pedían y ya se lo había dado a alguien que es como mi sugar daddy (Rogelio), pero esa es otra historia.

    Ricardo: que te la voy a meter por el culo puta

    Patty: noooo, como crees, me va a doler mucho, está muy grande.

    Ricardo: anda putita, se te ve bien rico, rosadito y bien cerradito, lo hago despacito

    Patty: hay no como crees. Claro que no.

    El la saco y empezó a poner su glande en mi entrada, yo seguía negándome a ser sodomizada, pero instintivamente pare más el culo y separe las rodillas para darle acceso, él lo empezó a empujar y empujar y huy, como dolió cuando entro la cabeza, tanto así que quise zafarme pero él me tenía bien agarrada de la cintura y no lo permitió, sentí como se deslizo sin nada que lo impidiera dentro de intestino hasta topar con alguna pared interna, hasta las lágrimas se me salieron del dolor, me sostuvo un rato así, ensartada por detrás sin moverse, mientras me decía incoherencias

    Ricardo: no maches, está bien ajustado tu culo a mi verga putita, apenas si lo puedo mover.

    Empezó a bombearme y yo empecé a disfrutarlo, como dije, no era la primera vez que me sodomizaban, pero él no lo sabía.

    Patty: suavecito que me duele, nunca me lo habían hecho por ahí

    Error, le había dicho indirectamente que ya me habían cogido mínimo por otro lado

    Ricardo: pues no que eras virgen putita, eres puro pinche choro

    Ya no dije nada, mi mente estaba nublada por las sensaciones que me producía su verga entrando en mi culo, sentía como chocaba en mi interior con fuerza, él empujaba más y más y de pronto mi interior, esa pared interna que había detenido el avance de su pito, empezó a ceder para que su verga entrara en su totalidad, sentí como si mis tripitas se movieran por dentro acomodándose para dejarla entrar toda ufff, era una sensación nueva, muy dolorosa pero perturbadoramente placentera,

    Ricardo: pinche Patty tela estas tragando toda por el culo dijo jadeando y se vino muy dentro de mí.

    Se dejó caer aplastándome, yo sentía su verga vibrar dentro y molestia en mi ano y recto ya que habían sido forzados.

    Patty: ya te viniste, pregunte a pesar de sentir los chorritos de semen regando mi interior

    Ricardo: si

    Patty: ya sácamela

    Ricardo: no, ahorita que se salga solita

    Estuvimos un ratito así, recuperándonos, yo sintiendo como su miembro se iba encogiendo aun estando dentro de mí, después nos metimos al jacuzi donde se la estuve mamando hasta que la hice levantarse en todo su esplendor, me fascina verla erecta, las venas recorriendo todo su tronco, impresionante.

    Me volvió a llevar a la cama en la posición de misionero, tomo mis tobillos con sus manotas, me abrió a mas no poder mis piernas levantándomelas primero y después las empujo hasta que prácticamente tuve cada una de mis rodillas a los lados de mi cabeza, me observo totalmente expuesta, abierta y lista para volverme a coger por donde él quisiera, sentía vergüenza por estar así, en esa posición donde nada quedaba oculto a su vista, mi vagina volvió a ser invadida y empezó a bombearme de nuevo de forma frenética, estaba yo por venirme nuevamente cuando el baboso dijo sin dejar de cogerme.

    Ricardo: no quieres ser mi novia Patty?

    Patty: ahhh como me preguntas eso ahorita

    Ricardo: ándale, para cogerte así todos los días

    Patty: no manches, noooo, ya sabes que no ahhh -lo dije como pude mientras jadeaba a causa de sus embestidas y del orgasmo que experimentaba.

    Me estaba yo viniendo y el baboso preguntándome tonterías, no iba a ser su novia definitivamente, además que más quería, me bombeo aun salvaje al recibir la negativa. Me estremecí fuertemente por la prolongación de mi corrida y vi que él estaba por venirse

    Patty: no te vengas adentro

    Ricardo: porque no?

    Patty: no traes condón

    Ricardo: entonces donde

    Patty: afuera

    Ricardo: Nel, en tu panocha o en tu boca, tu culo ya tiene leche

    Patty: en mi boca entonces.

    Me la saco, me incorporo y empecé a mamársela, cuando se iba a venir la empujo todo lo que pudo dentro de mi garganta, yo sentía que me ahogaba y que me vomitaba, era muy grande y no podía engullirla totalmente, empezó a venirse de nuevo, pero ahora en el fondo de mi garganta, sentí los chorros de semen llenar mi boca y garganta y como su verga palpitaba dentro de mi boca, cuando dejo de expulsar leche yo quise separarme pero él me sujetaba firmemente mi cabeza con sus manos, me obligo a permanecer con su verga dentro de mi boca hasta que perdió su la erección. En cuanto me solto le reclame.

    Patty: eres un baboso, casi me vomito de tan adentro que la metiste. No dijo nada, solo sonrió.

    Reposamos un rato viendo la tele, o más bien el reposo un rato, yo seguía pegada a su verga tratando de levantarla con mi boca, lo cual conseguí brevemente ya que se vino casi de inmediato dentro de mi boca.

    Se apoderó de mi panty y no hubo poder humano para quitársela.

    Después me llevo a comer unos miserables tacos, argumentando que ya se había gastado su dinero. De cualquier manera, no tenía yo hambre, tenía cólicos, además de que me sentí irritada en mis partes.

    Esa fue la dinámica de casi todos los sábados, ir a ese hotelito en Legaria donde me hacía lo que le venía en gana.

    También seguíamos aprovechando el tiempo en la escuela siempre que era posible (a veces diario), él me manoseaba y me metía sus dedos por ambos lados, yo se la chupaba, me fascinaba hacerlo, o me fascina, en esos tiempos era la verga más grande que había conocido y me encantaba mamarla y sentir su semen fluir, fajábamos donde se pudiera, salones, estacionamiento, cine, etc., siempre y cuando estuviera un tanto oculto.

    Nunca logro darme un beso en la boca realmente y en algunas ocasiones me pidió ser nuevamente su novia, pero el baboso lo hacía siempre en el hotel, en la misma posición, con mis rodillas al lado de mi cabeza mientras me bombeaba frenéticamente, yo tenía novio oficial y aunque no lo hubiera tenido, nunca le di o daría el sí. No me merece según mis estándares de galán.

    Así estuvimos como unos 5 meses, meses fueron difíciles ya que hubo cambios en su trabajo y no le permitía estar en la escuela a la misma hora que yo, ya solo era ir al hotel los sábados, hasta que el termino sus asuntos y se tuvo que ir a otro estado a trabajar.

  • Moteros cariñosos

    Moteros cariñosos

    En la primera semana de septiembre del 2012 recibí una llamada de Paco, el motorista leonés, yo estaba recién incorporado a mi puesto después de las vacaciones, mi ojete todavía tenía el recuerdo de Rolando y su pollón.

    – ¿Einar?

    – ¡Hombre, Paco! meses sin saber de ti.

    – La empresa me destinó fuera de España.

    – Vaya, siempre viajando.

    – Sí, mi trabajo es así. Bueno, a lo que iba, hemos estado en una reparación en Jerez y hoy terminamos pero me voy a coger unos días.

    – ¿Estás cerca y no me has llamado?

    – Hemos tenido mucho trabajo, nos hemos estado quedando en un aparta hotel en el Puerto de Santa María, la empresa lo cogió hasta el lunes y yo me he quedado con él, por si quieres venir a verme.

    – Hoy es jueves, el fin de semana descanso, puedo escaparme el sábado por la mañana.

    – Nos vemos el sábado entonces.

    Esperaba impaciente, Paco es un tipo que me pone muy cachondo, tiene cincuenta y cinco años, algo más bajo que yo, ancho de hombros, fornido, tiene una cantidad de vello increíble en el pecho y el vientre, una buena polla ligeramente curvada hacia arriba y unos hermosos huevos peludos y colgones, me relamía pensando en el homenaje que me iba a pegar.

    Antes de salir le mandé un WhatsApp diciéndole que salía para allá, el me contestó con otro diciéndome el bar donde iba a estar y mandándome la dirección.

    Monté en mi intruder y puse dirección Cádiz, tardé poco más de una hora en llegar, el bar estaba lleno, era de los que frecuentan los moteros en mayo durante el Gran Premio de Jerez, en una mesa vi a Paco, allí estaba con su cabeza rapada y su bigote en herradura, sus gafas de piloto Ray Ban, una camiseta negra de AC/DC, vaqueros y botas en punta.

    – Hola Paco – chocamos las manos.

    – ¿Qué tal? ¿Has venido en moto?

    – Sí, con la Intruder que me compré. ¿Vienen a servir o voy yo a por unas cervezas?

    – Tranquilo, ya ha ido mi colega

    – ¿Tu colega?

    En ese momento llegó un tipo con tres jarras de cerveza que tenían pinta de estar heladas.

    – Hola, soy Fabián – depositó las cervezas en la mesa y me tendió la mano.

    – Hola, Einar, encantado.

    – Ya sé quien eres, este becerro me ha hablado de ti.

    – ¿Le has hablado de mi? – miraba a Paco.

    – Sí.

    – ¿Y que le has contado?

    – Pues todo.

    – ¿Todo todo todo?

    – Eh… sí, y ha puesto interés en conocerte.

    – Vaya, ¿y eso por qué?

    – Por qué Paco y yo siempre compartimos… si no te importa.

    Ahora miraba a Fabián, un tipo enorme, entrado en carnes, rondaba también los cincuenta o cincuenta y cinco años, vestido de forma similar a Paco, tenía el pelo largo, con canas y barba también larga y canosa, me gustó la idea.

    – No, no me importa.

    Estuvimos tomando cerveza y comiendo, Fabián era un tipo fantástico, contaba chistes con los que te tenías que reír por cojones, era de Zaragoza y hablaba con el acento típico de los maños, Paco y él se conocían desde hacía bastante tiempo, habían recorrido mucho mundo juntos.

    – Bueno ¿qué? ¿nos vamos?

    – Por mi sí – dije – ¿Dónde vamos?

    – ¿Al apartamento? Allí tenemos de todo. – Fabián me miraba esperando mi respuesta.

    – Claro, la moto la tengo ahí abajo, ¿está muy lejos?

    – Vamos, nosotros tenemos ahí enfrente las nuestras, ve a por ella y te esperamos.

    Cuando llegué a donde estaban ambos alabaron mi moto pero la de Fabián era la ostia, una Harley Electra Glide preciosa, impecable, en cuanto la vi me enamoró, pensaba disfrutar de mi Intruder pero tenía que tener una como esa.

    – Ponte cómodo.

    El apartamento era muy coqueto, con dos dormitorios y un cuarto de baño, una cocina con barra americana y un salón con un sofá, dos sillones y una mesa de comedor con cuatro sillas, la terraza tenía vistas al mar.

    – ¿Que me ponga cómodo? – Paco había entrado en la cocina.

    – Sí, como yo, siempre andamos así por el piso.

    Fabián se había quitado la camiseta, estaba entrado en carnes, unas hermosas tetas con unos pezones gruesos y areolas grandes y oscuras, una barriga prominente y vello en el pecho y el vientre, se quitó también el pantalón y las botas quedando en pelotas excepto por los calcetines, tenía una hermosa polla, calculo que del tamaño de la mía, unos dieciséis centímetros en plena erección aunque la tenía flácida en esos instantes, sus huevos eran grandes y recogidos, se sentó en uno de los sillones y de una caja plateada que había en la mesita de centro sacó los materiales y se puso a liar un pitillo de maría.

    – En fin, donde fueres, haz lo que vieres.

    Fabián me miraba de reojo mientras me quitaba la ropa, en pocos instantes quedé completamente desnudo.

    – Fiuuuiiii – silbó – Paco tenía razón, no solo eres guapo, también estás muy bueno, y todo depiladito.

    – ¿No te lo dije?

    En ese momento llegaba Paco, también como su madre lo trajo al mundo, traía una cubitera llena de hielo con dos botellas, una de vodka y la otra de Jack’s Daniel’s y tres vasos bajos.

    – Toma maricón – me sirvió una generosa ración en un vaso – era Belvedere ¿no?, me ha costado la misma vida encontrarlo.

    – Gracias, se que es difícil de encontrar pero es de lo mejor.

    – Toma prenda – llenó los otros dos de Jack’s y le pasó uno a Fabián.

    – Gracias cabrón.

    Se sentó junto a mí en el sofá, su compañero encendió el pitillo y nos lo fuimos pasando.

    – Cierra los ojos – Paco me miraba con aire divertido.

    – ¿Para qué?

    – Ciérralos joder.

    Hice lo que me pedía, oí la cubitera cuando cogió algo, noté sus labios fríos en mi cuello levemente, un beso tierno que me hizo estremecer, todo mi cuerpo se erizó, luego continuó recorriendo mi cuello con cortas lamidas hasta llegar a mi boca, pasó por mis labios el cubito de hielo y me besó, se había metido el cubito en la boca y lo pasó a la mía, jugamos con el con nuestras lenguas hasta que se derritió.

    Tomó un nuevo cubito de hielo, lo deslizó desde mis labios, bajando por el cuello hasta el pecho, su lengua seguía el mismo recorrido arrancándome gemidos de placer y provocándome escalofríos, mi polla estaba en su máxima erección, me pasó el cubito por el pecho y por los pezones que crecieron y se endurecieron al instante, los lamió y los mordió, bajó por el abdomen hasta llegar a las caderas donde se detuvo.

    – Cabrón, no te pares hijo de puta.

    Sus labios fríos besaron mi glande, deslizó el cubito por mi polla hasta llegar a los huevos, yo me derretía de placer, luego se la metió en la boca, la tenía fría, el cubito de hielo ya casi derretido dio vueltas en torno a mi glande impulsado por su lengua.

    – ¡Diosss, que rico!

    Fabián se sentó a mi lado, mientras Paco me comía la polla subiendo y bajando la cabeza y mamando como si de una teta se tratará su amigo pasó la lengua por mis labios, abrí la boca y la acepté dentro, se la chupé y él me mordió los labios mientras pellizcaba mis pezones.

    – Cabrones, vais a hacer que me corra y todavía no quiero.

    Paco levantó la cabeza, me volví hacia él y nos besamos, mordía mis labios y me metía la lengua para que se la chupara, Fabián agarró ahora mi polla y mordía mi cuello por el otro lado.

    – Ven putita.

    Se puso en pie y me hizo levantarme, me colocó delante de uno de los sillones y me hizo apoyar las manos en el respaldo, no se de donde sacó un bote de lubricante, se echó un poco en los dedos.

    – Vamos maricón, abre las piernas.

    Noté algo frío en el esfínter cuando acariciándomelo con delicadeza me lo untó con uno de esos dedos gordos y grandes que tenía.

    – Mmmmm

    Apretó y el dedo entró con facilidad, comenzó a moverlo dilatándome mientras yo sacaba el culo para facilitarle la labor.

    – Estás caliente como una perra maricón.

    – Fóllame ya gordo cabrón, dame por el culo ya puto gordo

    – Uy que mal hablada eres putita.

    Retiró el dedo, se puso más lubricante y metió dos esta vez.

    – Ayyyy, mi culo cabrón

    – Ssshhh, calla putita, solo son dos dedos.

    – Joder Fabián, dos dedos tuyos son como la polla de un borrico.

    – A esta putita le cabe mucho más Paco.

    Metía y sacaba los dedos, los giraba dentro de mi culo abriéndolo y haciéndome gemir de placer, de mi pene salía ya líquido preseminal.

    – Dame ya esa polla cabrón, fóllame.

    Retiró los dedos, limpió los restos de lubricante en la raja de mi culo, se colocó un preservativo en la polla y me hizo levantar una pierna colocándola en el sillón.

    – Despacio cabronazo, despacio.

    – Todo lo despacio que pueda amor mío.

    Puso la punta del miembro en mi ojete, me agarró por las caderas y poco a poco fue apretando hasta que la cabeza me abrió el culo y entró.

    – Ay que rico Fabián, que rico, ay.

    Sin avisarme, hincó sus dedos en mi carne y de un solo golpe de pelvis me la metió hasta los huevos, mis piernas se aflojaron.

    – Ay, gordo cabrón, mi culo, hijo de puta.

    Comenzó a moverse, despacio al principio para ir subiendo el ritmo, yo gozaba como una perra, desde mi posición podía vernos reflejados en el espejo de cuerpo entero del recibidor, su barriga chocaba con mis nalgas mientras su polla me reventaba el culo.

    – Plaf plaf plaf.

    – Ay, mi culo, ay, ayyy.

    – ¿Te gusta zorra? – Plaf plaf plaf – ¿Te gusta, verdad?

    – Sí, siii, mi culo, mi culo ooohhh.

    Comenzaba a dar enculadas más profundas y mas intensas, no tardaría en correrse, comencé a pajearme.

    – Ay mi gordo, me corro, me corrooo.

    – Yo también puta, yo también Aaaah.

    Comencé a lanzar semen sobre el sillón, las piernas se me aflojaron, Fabián me dio una última embestida y me la clavó hasta el pecho, noté los espasmos de su cuerpo mientras se corría.

    – ¡Joder! Como me habéis puesto.

    Nos habíamos olvidado de Paco, estaba sentado en el sofá, con la polla dura como el asta de una bandera, esa polla grande y gorda, ligeramente curvada hacia arriba, Fabián sacó la polla de mi culo

    – Ven aquí puta.

    – Espera un poco que recupere, el culo me arde.

    – Esta no espera, ven aquí.

    Me acerqué y me arrodillé ante el, agarré su pene y lo descapullé, lamí el frenillo con la lengua y recorrí el reborde de la cabeza con ella.

    – No quiero que me la comas maricón, quiero follarte el culo.

    Cogí un condón de la mesa donde los había dejado Fabián, se lo puse en la punta y lo desenrollé con la boca.

    – Ven reina, siéntate en tu trono.

    Le di la espalda, me apoyé con las manos en sus piernas, poco a poco me senté sobre aquella polla hasta que la tuve metida hasta los huevos en mi pobre culo.

    – Uuuuhh

    – Siii maricón.

    Le hice señas a Fabián para que se acercara, estaba empapado en sudor y todavía tenía el preservativo puesto, se lo quité y le limpié la polla de semen hasta dejarla reluciente.

    – Plas – Paco me dio un cachete- Muévete cerda.

    Comencé a cabalgarlo, levantaba el culo volviéndome a sentar.

    – Plaf plaf plaf.

    – Ay, zorra, mis huevos, ay

    – Mi culo, ay, mis tripas, ay.

    Me empujó adelante, caí de rodillas, se colocó detrás casi sentándose en mis caderas, me la metió de un solo golpe, apoyé la cara en el suelo y comenzó a follarme, con fuerza, su polla me llenaba el culo.

    – Ay Paco, ay, mi culo, mi culo.

    – Te voy a reventar zorra, te voy a follar hasta que el culo te arda maricón.

    – Ay, ay, ay mi culo, ayyy.

    – Plaf plaf plaf.

    – Me matas, me matas, ay, ayyy.

    Comenzó a encularme más fuerte y más profundo, señal de que se iba a correr.

    – Me corro puta, me voy a correr, me corro

    – Yo también cabrón, me corro, me corrooo.

    Casi al mismo tiempo comencé a eyacular sobre el suelo mientras Pedro me hincaba la polla y se corría. Estuvo así mientras le duraron los espasmos, luego me la sacó y se sentó en el sofá, me di la vuelta y me acerqué a él a gatas, le arranqué el preservativo y comencé a limpiarle la polla de semen, en ese momento alguien me abrió las nalgas.

    – No Fabián por favor, más no.

    – Tienes el culo abierto como un coño, lo siento.

    Uniendo la acción a la palabra me metió de nuevo la polla de un golpe mientras Paco me sujetaba.

    – Ayyyy, gordo hijo de putaaa.

    – Sí zorra sí, soy un hijo de puta.

    – Sin condón no gordo, cabrón, hijo de puta.

    – Siii zorra, sin condón, te voy a dejar preñada.

    – Mi culo, ay mi culo, cabrón.

    – Sí si tu culo, tu culo.

    – Ay, ay, que no aguanto más, ayyy

    – Plaf plaf plaf.

    – Hijo de puta, hasta los huevos me estás metiendo, gordo de mierda.

    – Sí maricón si, te voy a reventar ese coño que tienes.

    – Ay, ay mi chochitooo.

    No se cuanto rato me estuvo enculado ese hijo de puta, las rodillas me dolían y el culo me ardía, estaba empapado en sudor, pero el placer me tenía en éxtasis.

    – Me corro maricón, me corro, me corrooo.

    Me clavó la polla y me soltó una andanada de leche en el culo el muy hijo de puta, noté los espasmos de su polla y apreté el esfínter.

    – Gordo de mierda, te mato.

    – Ay que culo maricón.

    – Ay gordo que me corro, que me corro.

    Me vino un nuevo orgasmo, apenas solté lefa esta vez, caí desplomado sobre la alfombra, empapado en sudor y sin fuerzas, la leche del puto gordo comenzó a salir de mi maltratado ojete.

    – ¿Cuándo volveremos a vernos?

    – No lo sé – ambos habían bajado a despedirme – cuando estéis por aquí abajo llamadme.

    – Por supuesto, ten cuidado a la vuelta.

    – Adiós cabrones.

    Sí lo deseáis podéis escribirme a [email protected].

  • Perdí mi virginidad con mi tía (1)

    Perdí mi virginidad con mi tía (1)

    Todo empezó en la boda mi uno de mis tios, ese dia hubo muchos invitados entre ellos una tia que vivía en Londres, la verdad no la note en toda la fiesta, yo me la pase bailando y platicando, cuando la fiesta acabó nos fuimos todos a la casa de uno de los invitados para continuar la fiesta, me subí a un carro y junto a mi se subio esa tia, la verdad yo no lo conocia, pense que era una amigo de mi tío o de su esposa, hasta que en el auto me contó quién era y la relación que ella y yo teníamos. Ella era alta 1.70, su pelo negro, recortado hasta los oídos, su vestido era negro y entallado, del resto del cuerpo no pude notar mas, pero lo que si pude ver era sus pechos, eran grandes, no exageradamente grandes como cuando se operan, pero si se notaban y rebotaban con cualquier movimiento, eran redondos y estaban bastante bien colocados.

    —Bueno, pero creo que tu y yo no nos hemos saludado — me dijo con una sonrisa — soy tu tía Nayeli.

    Con su mano suave me tomó del rostro y me acerco para que le diera un beso en la mejilla, yo me prendí ya que hasta ese momento yo era virgen y cualquier caricia me encendía. Yo por mi parte puse mi mano en su pierna por la parte interna de esta y la apreté un poco mientras me acercaba para darle un beso. Ella me contestó con un beso en ambos cachetes, en ese momento el dueño del carro llego y nos fuimos, eramos 4 personas en el la parte de atrás, por lo que íbamos apretados, aprovechándose de eso agarre por la cintura a mi tia y cada que pasamos por un tope o bache la apretaba un poco más, ella por después de un rato comenzó a acariciar mi pierna despacio y suavemente, mi pene se puso duro poco a poco y se abriendo paso en mi ropa interior, ella seguía acariciando mi pierna cada vez recorriendola más, hasta que su mano llegaba a rozar con mi pene, solo tocaba la punto y se regresaba, así estuvimos todo el camino hasta llegar a nuestro destino.

    Antes de bajar del auto dijo que su celular se le había caído en el suelo del carro, le ayude a buscarlo pero solo pude sentir como ella ponía su mano en mi pene como si se estuviera recargando para apoyarse bien y agacharse, eso me prendió aun mas y me mojo. Cuando encontró su celular se levantó y sonriendo me dio otro beso por ayudarla, pero este intencionalmente fue cercas de los labios.

    Baje del auto y mi pantalón estaba a punto de explotar, tenía que liberar la presión lo antes posible, me dirigí a un baño y me encerré, cuando me desabroche el pantalón mi pene salió rebotando, estaba palpitando, comencé a masturbarme pensando en Nayeli, solo faltaba poco para acabar, en eso veo que alguien abre la puerta, era ella que me siguió hasta el baño, pero no entró, solo dejo la puerta entreabierta y desde el baño pude ver cómo descubrió sus piernas por la abertura del vestido, hizo a un lado sus bragas y se comenzaba a masturbar mientras me miraba, yo hice lo mismo al mismo ritmo que ella, nuestra mirada estaba clavada el uno en el otro, estaba muy excitado y comencé a subir la velocidad con la que me masturbaba, ella hizo lo mismo, sentia mas calor a cada instante hasta que en un orgasmo muy fuerte salió, ella al parecer también acabó. Me abroché el pantalón y salí del baño.

    —Hay sobrino te estoy esperando a que terminaras de ocupar el baño

    —Perdon tia, es que me sentía un poco mal, pero ya estoy mejor.

    —Si ya te veo mucho mejor, yo igual me siento bastante bien– me sonrió y guiñó un ojo

    Ella se metió al baño y yo regrese a la fiesta, al terminar esta me despedí de todos y cuando me encontré con ella me abrazo, mientras me decia al oido

    —Ve tramitando tu visa para que me visites

    Así fue como empezó todo.

    Si tienen algún consejo, comentario o quieren rolear envíenme un correo [email protected].

  • La falsa entrevista de trabajo

    La falsa entrevista de trabajo

    Yo vivo solo, hace unos meses egrese de la universidad y recientemente había salido de un trabajo el cual no me gustaba, muchas horas de trabajo y pago por debajo del mínimo básicamente, había mandado hojas de vida a varias solicitudes y pocas me convocaron a una entrevista, los resultados no fueron los mejores y una de esas solicitudes una mujer me respondió y me solicito información complementaria y una fotografía para agendarme una entrevista.

    Me había despertado como de costumbre, salí a correr en la mañana, después tome una ducha y me ponía a repasar lo que haría en el día y pues no había gran cosa por hacer solo esa entrevista de trabajo la cual me agendaron a mediodía, había planeado después de esa entrevista ir a almorzar y comprar unas cosas para casa. Un par de horas antes me vestí con una camisa, unos pantalones jean, el outfit no tan formal para una entrevista de trabajo y además se me acoplaba bien al cuerpo delgado y algo atlético que tengo, una vez listo, salí de casa sin saber lo que me esperaba.

    Al lugar que tenía que ir era algo alejado de donde vivo, era una casa la cual según recuerdo estaba en alquiler unos meses y ahora en el lugar se instaló una empresa nueva, cuando llegue, no había mucha gente, salvo un recepcionista que me dijo que esperara en la sala de RRHH y una chica quien era otra postulante, la chica era simpática, era delgada, y la camisa y falda que llevaba resaltaban su figura, mientras esperábamos empezamos a conversar sobre que esperábamos de la entrevista:

    Ella: ¿es tu primera entrevista?

    Yo: la verdad no, ya estuve en otras, pero no tuve éxito y tú?

    Ella: es como mi tercera, recientemente termine la universidad

    Yo: también yo la terminé y hace poco salí de un trabajo, para resumir, me consumía demasiado y me remuneraban poco

    Ella: yo tenía trabajos temporales, unas veces como modelo, otras como cajera y así podría seguir

    Ella: si consigo el puesto, me daría un horario e ingreso estable para que me dedique más a mi hijo pequeño

    Yo: wow! Bueno, tu sí que tienes algo que te impulse, yo por mi parte, solo busco el trabajo para poder pagar mi renta

    Ella: pues creo que tenemos posibilidades, según el anuncio buscan varias personas para puestos similares.

    Yo: Por cierto, ¿cuál es tu nombre?

    Ella: me llamo Natalia, y el tuyo

    Yo, mucho gusto Natalia, me llamo Diego

    Mientras hablábamos de una de las oficinas salieron dos hombres, quienes nos harían la entrevista, uno de ellos llamo al recepcionista:

    Entrevistador: Jaime!!!

    Recepcionista: Si señor

    Entrevistador: quien venga por la entrevista ya no ingrese, ya esperamos demasiado, y cierra la puerta principal, todos se fueron a almorzar.

    Entrevistador: Y tráenos unos vasos con agua para mí y mi colega que haremos las entrevistas, y para la señorita y el joven también.

    Entrevistador: Bueno, mientras tanto, usted señorita hará la entrevista conmigo y usted joven o hará con mi colega en esta oficina, señorita acompáñeme a mi oficina.

    Natalia se fue con el entrevistador a su oficina, yo había ingresado a la otra oficina y quien me iba a hacer la entrevista era la mujer que me había respondido la solicitud, ella era jefa de RRHH de esa empresa, mientras tomaba asiento el recepcionista sirvió el agua y se dirigió hacia la oficina donde se encontraba Natalia, la entrevista transcurría normal, en medio la jefa salió a traer unas pruebas de aptitud, en donde demoro demasiado, hacia algo de calor y yo había casi terminado el agua.

    Cuando ella regreso, todo continuo normal, pero yo empecé a sentir mareos y sueño cada vez más fuerte, después de la entrevista la jefa me dijo que esperase en la sala, mientras revisaba los resultados de la prueba mientras iba a la sala, el sueño se hacía insoportable y la verdad no recuerdo si llegue a la sala, pero cerré mis ojos y caí dormido.

    No sé cuánto tiempo estuve inconsciente, pero cuando desperté, estaba en un pequeño cuarto oscuro, iluminado con una luz roja débil, apenas despertaba, pero note algo extraño, no podía moverme, quería hablar pero no podía, mi cuerpo estaba algo adolorido, cuando mire hacia el pequeño espejo que tenía en frente, descubrí que estaba completamente atado en ropa interior, mis brazos estaban atados de una forma tal que parecía que me abrazaba la espalda solo podía mover mis dedos, mis piernas estaban fuertemente atadas y sentía los talones de mis pies pegados a la parte baja de mi espalda, para resumir estaba atado en una posición de hogtied, que me mantenía muy inmovilizado y pegado al piso, en la boca tenía una mordaza de bola, la cual me incomodaba no me permitía hablar, solo soltar gemidos.

    Intenté liberarme, pero resultaba totalmente inútil, mientras lo hacía, iba entendiendo que aquella entrevista de trabajo, era una trampa para secuestrar personas, en ese momento pensaba que iba a pasar de mí, tenía desesperación, ansiedad y miedo, luego recordé a Natalia, quien estuvo conmigo antes de que nos secuestren, intentaba no hacer ruido, forzando las ataduras, lo único que veía en el espejo era a mí, atado como un puerco, en mis ojos se notaban todas las emociones que sentían.

    De repente escuche unos pasos y unas voces que decían:

    Secuestrador 1: bueno, creo que ya va siendo tiempo que vayamos sacando a todos esos chicos al sótano.

    Secuestrador 2: Los ganchos ya están listos?

    Secuestrador 1: si, ya están, los demás vienen a ayudarnos en llevar a los chicos.

    En eso se empezaron a escuchar gritos de una chica, en realidad solo se oían llantos tapados por una mordaza.

    Chica secuestrada: mmmfff mmm ffffqqe

    Secuestrador 1: ya despertó una, démonos prisa

    Secuestrador 2: si, es complicado llevarlos cuando están despiertos e intentan luchar

    Secuestrador 1: yo llevare a esa perra llorona, tu lleva a quien este en este cuarto.

    El secuestrador abrió la puerta en donde me encontraba, él estaba encapuchado, solo se veían sus ojos, me miraba con deseo, como si fuese un depredador a su presa, en un tono deseoso me dijo:

    Secuestrador 2: tranquilo, asqueroso esclavo, pronto conocerás a tu dueña,

    Mientras eso pasaba los gritos de la chica se oían con más rapidez.

    Secuestrador 2: no vayas a hacer lo mismo, mi humor cambia con rapidez.

    El desato las cuerdas que mantenían mis pies pegados a mi espalda, y me arrastro de los pies, llegamos a un salón y ahí estaba la chica que estaba llorando hace un momento, el otro secuestrador, estaba atando sus pies hacia un gancho, el otro secuestrador hizo lo mismo conmigo, mientras hacía eso el otro secuestrador se acercó a nosotros:

    Secuestrador 1: ah, este igual despertó, apresúrate, los otros no tardaran en recobrar la conciencia

    Secuestrador 2: ya terminé, vamos por otros 2

    Secuestrador 1: espera, dejemos a estos dos colgados, no vaya a ser que ambos intenten desatarse, acaso no recuerdas la última vez?

    Secuestrador 2: cierto, bien colguémoslos

    Ellos se pusieron a tirar de unas cadenas, unas poleas se movían y aquella chica y yo comenzamos a elevarnos, la chica continuaba con su llanto, yo solo emitía unos ruidos de vez en cuando y me salían lagrimas mientras más me elevaba, ambos secuestradores nos dejaron a mí y a esa chica colgando de pies boca abajo, frente a frente, no era Natalia, era otra chica, ambos estábamos atados de la misma forma, con llantos tapados por las mordazas, ambos en ropa interior, salvo que ella estaba sin brasier, sus tetas estaban colgando, solo estaba en calzones.

    Mientras estábamos así los secuestradores seguían arrastrando otros chicos secuestrados, hasta ahora nadie más había despertado, en ese entonces ya habían dejado colgados a 3 chicos y 3 chicas, mientras los secuestradores iban a traer a los 2 restantes, yo intentaba tratar de reconocer a las 4 chicas que estaban en frente mío, tratando de buscar si alguna era Natalia, pero no conocía a ninguna de ellas, solo quedaba que la última fuese ella.

    Mire al costado mío tratando de reconocer a alguno de los chicos, pero ninguno me resultaba familiar, pasaran unos minutos y los secuestradores trajeron a los dos restantes, y si, la chica que faltaba era Natalia que al igual que todas las chicas estaba en ropa interior, aún seguía dormida por el anestésico que nos metieron en los vasos con agua, una vez que dejaron colgando a todos, nos echaron agua muy fría para que despierten todos, los que aún estaban dormidos, despertaron de golpe y no comprendían la situación, en eso la iluminación de cambio a un color rojo y uno de los secuestradores dijo en voz alta con un tono de burla:

    Secuestrador 1: Atención ganado, sus amos vendrán pronto, pórtense bien.

    El cuarto se llenó de gritos tapados con mordazas

    Mmmfff mmfmfm

    Afffuuudaa, pfoooffavvollll, o ffiello mmollill

    Se oían en ese sótano, todos en ropa interior, atados, colgando de pies boca abajo, el ambiente nos hacía parecer un ganado de cerdos a punto de ser sacrificado, chicos y chicas nos mirábamos frente a frente, solo veíamos llanto desesperación en todos, mis pies y piernas empezaron a temblar, la de otros chicos y chicas también, todos teníamos miedo y ansiedad de lo que iba a pasar, nadie por más que se esforzase podía desatarse, lo peor para cada uno de nosotros estaba recién por empezar.

    Continuará en «La mazamorra».