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  • Por tratar de complacer a mi esposo

    Por tratar de complacer a mi esposo

    Alex mi marido me convenció de hacer un trío con su amigo José,  yo acepté, pero con la condición de usar una máscara, él no me conocía, además de esa manera no me daba tanta pena y Alex mi marido acepto.

    Planeamos la cita y conversamos al respecto y muy sutilmente fuimos organizando lo que realizaríamos en esa cita, José el amigo de mi marido tendría instrucciones de lo que se le permitiría realizar, aunque no todo a veces sale como se planeó muchas veces es mejor y este fue el caso

    Llegado el día recogimos a José y nos dirigimos a un lugar de citas yo me quede en el auto mientras Alex conversaba con José adentro de la habitación para ultimar detalles y hacerle un recordéris de lo que harían o que estaría en el menú como dice Alex.

    Luego Alex me llamo. Yo entre y nos fuimos desvistiendo ellos quedaron como Dios los trajo al mundo yo por el contrario me quede con un hilo dental de mariposa rojo con negro puesto y tiene una abertura en toda la parte donde se encuentra el clítoris.

    Cuando José vio es hilo dental quedo maravillado y toco la mariposa y expreso esta hermoso, mi marido Alex expreso ese se lo compre yo, tiene buen gusto respondió José. Me empezaron a acariciar el cuerpo mientras caminábamos hacia la cama donde se sentaron cada uno y yo me quede de pie en medio de los dos. Seguían acariciándome el culo. La vagina y empezaron cada uno a mamar mis senos ufff que ricura enseguida empecé a mojarme, eso fue maravilloso imagínense mis senos acariciados por dos bocas al mismo tiempo que excitante se sentía y que te estén acariciando el resto del cuerpo cuatro manos solo de pensarlo me vuelvo a mojar.

    Cuando de repente Alex me dice ven amor recuéstate en la cama boca abajo, mientras Alex me mamaba el culo José me besaba la oreja, el cuello y me erice toda. Que sentía escalofríos y me gusto. Eso me éxito más la mamada del culo a otro nivel empezó a pasar su verga erecta por todo mi cuerpo recorría desde la oreja bajando por el cuello y seguidamente por mi espalda y volvía a erizarme mientras Alex mamaba tan rico mi culo yo toda excitada. Que locura , en una de esas que José repitió esos besos y pasaba su verga por la comisura de mi boca y mis labios me provoco y de repente me dio ganas de mamarle su verga, se la atrape con mi boca, algo que él no esperaba y empecé a mamarlo y solo escuchaba sus quejidos de placer y su respiración estaba excitado y Alex también me mamaba tan rico que eso causaba un efecto maravilloso en mis mamadas y yo me mojaba cada vez más Alex excitado me dilataba el ano con sus dedos con gel para tenerlo listo para que José me pudiera penetrar y no doliera , José se excito tanto que casi se viene en mi boca, pero cuando dijo no aguanto más. Lo solté.

    Alex y José cambiaron de posición ahora José estaba en mi culo mamándolo muy rico y Alex acostado mientras yo le mamaba la verga , empecé a tomar la verga de Alex a lamerla por todo el tronco lo huevos el perineo y el culo llegaba hasta la punta y volvía hacia abajo hasta que me la trague toda y empecé a mamarla con movimientos suaves al principio y luego con firmeza pero sin lastimarlo solo sentía su verga dura dentro de mi boca, mientras le metía el dedo en el ano y escuchaba los gemidos y como se iba poniendo cada vez más erecta. Escuchaba lo excitado estaba Alex. Mientras José me tenía muy excitada lamiendo mi ano, estaba tan mojada mi vagina y mi culo bien dilatado.

    Luego Alex le pregunta a José quieres que ella te haga lo mismo y dijo si, así que se acomodó en la cama y Alex empezó a mámame el culo y meter su dedo en mi vagina mojada así que le di a José la misma mamada que le di a mi marido Alex. Le mamaba la verga a José los huevos el perineo y el culo y como se excito, que gemía con gran placer y la verga dura y paradita esas dos vergas estaban exquisitas.

    Luego Alex le dice a José que se pusiera detrás de mí y así acostada boca abajo el empezó a penetrar mi culo con su verga poco a poco lentamente eso me excitaba demasiado y empecé a mover mi culo para que entrara toda esa verga deliciosa, mientras con la boca tome la verga de mi marido y la empecé a mamar y note su verga bien dura de lo excitado que estaba y también la excitación de José cuando su verga entro toda en mi culo y estábamos tan excitados los tres que gemíamos de placer y yo movía mi culo al compás de las ricas embestidas de la verga de José cada vez que salía y entraba toda en mi culo, lo que me hacía sentir un placer enorme que jadeaba emocionada con cada penetración de José en mi culo, ya para entonces mi ano estaba tan dilatado que José metía todo su miembro dentro y sentía el golpe de sus huevos en mi vagina, y yo lo disfrutaba. Comenzó a hacerlo más rápido fue cuando escuche que José pregunto si podía venirse dentro de mi culo lo dijo como tres veces hasta que Alex lo escucho y le dijo hazlo, y sentí ese chorro caliente de su leche dentro de mí, que me estremecí de placer luego Alex, también me penetro y de la excitación también se vino en mi culo; fueron dos venidas en mi culo que me estremecieron.

    Lugo de tanta excitación nos acostamos los tres en la cama yo en el centro mientras Alex me besaba y me acariciaba y me decía lo mucho que me amaba por otro lado José me acariciaba y me elogiaba, nos quedamos un buen rato de esa forma acariciándonos, luego me dieron ganas de que me dieran verga de nuevo esta vez por la vagina así que empecé a acariciarle la verga a los dos encontré el punto débil de José y le mamé las tetillas para que la verga se le pusiera dura mientras Alex se colocaba para metérmela por delante con la verga otra vez erecta, así mientras Alex me cogía por la vagina, José me la metía en la boca y se movía como si quisiera llegar hasta mi garganta, yo se la chupaba frenéticamente y a la vez meneaba mis caderas para disfrutar la verga de Alex hasta que se vino y lleno con un gran chorro de leche calientita dentro de mi vagina. José se puso el condón y también me cogió por la vagina y descargo nuevamente su semen que el condón salió lleno de leche. Los tres quedamos extasiados en la cama yo en el medio de los dos felizmente satisfecha.

    Luego nos bañamos no vestimos y fuimos a dejar a José donde lo recogimos mi marido Alex y yo nos quedamos solo en el vehículo conversando y me pregunto que si me había gustado y le dije que si el me beso y me dio las gracias por cumplirle sus fantasías y me dijo seamos cómplices y lo hacemos juntos cada vez que quieras mejor cómplices que infieles, estuve de acuerdo y me dice salió mejor de lo que había planeado fue tu despertar sexual quieres repetir con José y dije sí.

  • Mi novia me abre la mente

    Mi novia me abre la mente

    Este será el primero de varios relatos que voy hacer sobre cómo mi novia y yo abrimos la mente a disfrutar de los deseos más profundos y excitantes del sexo. Debo empezar diciendo que mi novia y yo tenemos varios años de relación y que siempre habíamos practicado un sexo normal anales orales lo de siempre lo común en el sexo entre pareja.

    Mi novia es bajita blanca muy hermosa de cara con buenos pechos un culo redondo pero pequeño y es una chica que siempre atrae las miradas tiene el cabello pintado de rojo y eso hace que se vea muy sexi.

    Sin más preámbulos voy el relato todo empezó un día que estábamos viendo el Instagram y nos encontramos con una imagen que decía que el punto g del hombre era el ano, nos reímos viendo la imagen y ella me dice «quisieras que un día pruebe tu culito para ver si eso es cierto» a lo que yo algo sorprendido por la pregunta le digo «no sé si a ti te gustaría hacer eso y vayas a pensar que es algo gay, de mi parte lo puedo hacer» ella sin vacilar me miró con cara de pervertida y me dijo que no tenía problema en hacerlo y que quizás esa noche lo podíamos experimentar. Yo me quedé algo sorprendido pero por una parte excitado de vivir algo totalmente nuevo con ella.

    No tocamos más el tema hasta que en la noche ya acostados en la cama para dormir ella empieza a besarme a tocarnos y todo el juego previo que uno siempre hace solo que en esta oportunidad ella me dijo que me sentará en la cama y se puso detrás de mi pegando sus tetas a mi espalda y empezó a masajearme con una mano la espalda y con la otra empezó a quitarme el bóxer y tocar mi miembro, en ese punto se me fue poniendo muy dura la polla y ella empezó a masturbarme más rápido mientras me pasaba la lengua por el cuello y me restregaba las tetas en la espalda de repente ella me empujó hacia adelante y me dijo que me acostara boca abajo cosa a la cual accedí porque pensé que iba a darme un masaje o algo así, pero mi sorpresa fue tal que no me dio ningún mensaje sino que empezó a pasar su lengua desde mi cuello por la espalda hasta llegar a mis nalgas lamió mis nalgas y en ese momento yo me quedé paralizado de la excitación y a la vez nervioso porque no sabía que iba hacerme a lo que ella a me dijo «siempre quise comerme tu culito pero tú nunca te habías dejado» esa frase me prendió demasiado y abrí un poco las piernas para sentirme más cómodo acto seguido ella siguió lamiendo mis nalgas hasta que con sus manos fue abriendo mis nalgas hasta pasar su lengua por mi ano al momento yo me puse tenso y le dije que si estaba loca y ella con una voz de puta me dijo «ábrete tu mente amor déjate hacer esto que deseo mucho probar tu culo por favor déjame chuparte el culo que la tengo muy mojada» y para que viera que no era mentira agarro mi mano y me la paso por su vagina la cual estaba botando fluidos y súper mojada me relaje y dejé que ella procediera con el acto.

    Entonces ella continuo y empezó a pasarme su lengua por mi culito lamía mi ano como si no hubiese un mañana y empezaba a escupirlo y llenarlo de mucha saliva yo sentía como su lengua pasaba por mis nalgas luego por mi ano y así estuvo por unos 2 minutos que para mí fueron gloriosos hasta que me dijo «ponte en 4 que hoy eres mi puto y te voy a devorar ese culo rico» yo a ese punto estaba tan excitado que hacía todo lo que ella me decía me puse en 4 y aquí ella empezó a lamer y chupar mi culo sentía como su lengua entraba y salía de mi culo mientras lo escupía y con la otra mano me agarraba la polla y me masturbaba tenía la polla durísima y ella fajada atendiendo mi culo y pajeandome delicioso así estuvo por 5 minutos hasta que me dijo que quería meterme su dedo que tenía el culo muy dilatado y rico yo estaba disfrutando de todo lo que me hacía así que le dije que si que podía meterme sus dedos pero que lo hiciera con cuidado y creo que ese día fue la mejor decisión que tome porque luego que le dije eso empujó más su cara hacia mi culo lo dejo lleno de mucha saliva y procedió a meterme suave uno de sus dedos la sensación de sentir como me penetraba con su lengua y su dedo fue tan rica que ella vio que tenía la polla durísima y siguió masturbándome está vez más fuerte y rápido ella siguió metiendo y sacando su dedo combinándolo con su lengua hasta que en una de esas le dije que me venía que iba a botar mucha leche y me dijo una frase que hizo que acabara en el acto y fue «dale leche a tu puta que quiero comer culo con leche de tu pene» apenas me dijo eso ella me masturbo y vio como botaba mucha leche y me retorcía de la excitación le acabe en las manos y mientras yo seguía en 4 agarro esa leche que tenía en su mano y me la rego por todo el culo hasta quedarle la mano sin nada y continuo chupando mi culo lleno de mi leche lo limpio todito hasta no dejar ni una gota de semen con su boca y me dijo que le había cumplido una de sus fantasías más sucias que era el mejor novio por regalarle mi culito .

    Nos limpiamos un poco y nos quedamos acostados en la cama ella se acostó en mi pecho y con su mano masajeaba mi pene. Mientras estábamos ahí acostados me dijo al oído que no sería la primera noche que iba a comerme el culo y que lo próximo que quería era meterme un juguete que quería verme gemir de placer mientras me cogía por el culo con el juguete yo me quedé callado por un momento y luego le dije que todo lo que ella quisiera yo la iba a complacer y pues así pasamos una de las mejores noches de mi vida sexual, luego les cuento cómo fue que me cogió con el juguete y como seguimos abriendo nuestra mente a cosas cada vez más pervertidas y excitantes.

  • Me dan por el culito por primera vez

    Me dan por el culito por primera vez

    Me llamo Lorena, tengo 19 años cumplidos hace unos días, estoy en primer año de la carrera universitaria, mido 1,60 con una cara muy linda con pecas y ojos azules, mis senos son grandes y firmes, mi cintura es pequeñita y mi culo es de tamaño considerable, en términos de medidas soy la envidia de casi cualquier mujer, en el colegio siempre me llevaba la atención de todos los chicos ya que llevaba el uniforme muy pequeño y me solía desabotonar la camisa para que mis tetas se vieran muy bien, era la putita del colegio.

    Mi experiencia ocurrió hace una semana cuando llegué a mi clase de física en la universidad, era el día del examen final y yo iba vestida con una falda negra que apenas me tapaba y una blusa bastante escotada, creo le genere una erección a todos los chicos que iban mirándome al dirigirme a mi sitio, yo era la primera de la fila por lo cual estaba justo al frente de mi profesor, él es un tipo de unos 35 años muy atlético y con unos lentes que me volvían loca, en fin, inicié mi examen.

    Pasada una hora de las 2 disponibles no había pasado de la primera pregunta y me empecé a olvidar de que estaba haciendo un examen, fue cuando alcé la mirada y vi al profe mirándome directamente por lo que lo miré y le sonreí, las miradas no se detuvieron y yo empecé a calentarme así que solté un botón de mi blusa mientras lo miraba fijamente y sabía que su atención estaba en mis tetas y así terminó el tiempo del examen.

    Todos mis compañeros empezaron a entregar sus exámenes y fue cuando note que no había hecho nada, esperé a que mis compañeros salieran y me acerqué al profesor (sabiendo que tenía tiempo libre antes de dictar su siguiente clase) para decirle que había estado muy distraída por lo que no había podido dormir bien (obviamente mentira) y que por favor me dejara repetir el examen, el respondió con un rotundo no argumentando que todos tenemos adversidades y no podía darme un trato especial, fue ahí cuando recordé la situación de hace un rato en la que él me miraba con deseo y me di cuenta que como en las pelis porno había otras maneras de conseguir lo que quería y no iba a ser una experiencia horrible pensando en las ganas que le tenía.

    Cuando él se iba a levantar para llevarse los exámenes le puse una mano en el pecho para detenerlo y con la otra desabotoné mi blusa por completo esta vez, era un todo o nada y le dije: enserio no hay manera de mejorar mi nota? Mientras bajaba mi mano cada vez hasta que llegué a su pantalón, inmediatamente sentí su pene duro como una piedra lo que me hizo calentar pero el con una de sus manos me apartó diciéndome: entiendo a que quieres llegar pero no lo haré, soy tu profesor…

    Yo me le acerqué y le dije, ahí una parte acá abajo que no piensa igual mientras que volví a tocarle la verga y esta vez con mas fuerza y fue lo que bastó para hacerlo ceder, tomó mi mano y me llevó con algo de agresividad a la parte final del salón y por el camino asegurando la puerta de mismo, me sentó en una mesa y retiró mi blusa con facilidad ya que estaba desabotonada, fue cuando aún por encima del sostén me agarró una teta, y me dijo: «te tendrás que esforzar putita» ahí fue cuando él me quitó el sostén y dejó mis tetas visibles y dijo: con estas tetotas debes dejar satisfecho a cualquier hombre putita, mientras jugaba con mis pezones y me los ponía duros mi vagina empezaba a soltar jugos, después de un rato de tocar y chupar mis tetas me dijo es hora de que trabajes tu tambíen perrita, de rodillas ya, yo obedecí instantáneamente y se empezó a bajar el pantalón y después el bóxer y dejó al aire su verga, era la mejor entre las que había visto, no muy cabezona y de unos 14/15 cm, lo que más destacaba era su grosor, mi cuerpo reaccionó al verla y la tomé con una mano, estaba dura como una piedra lo que me gustó ya que significa que yo lo puse así, acerqué mi boca y empecé a mamar, primero la punta y después el tronco, le daba lengüetazos bastante rápidos y después me posicione para tragármela toda y lo mire, eso lo calentó y sin previo aviso me tomo la cabeza y empezó a embestir mi boca, yo solo sentía su dura verga salir y entrar y así por un rato, se detuvo y me preguntó, quieres lechita zorra?

    Yo respondí asintiendo muy rápido y ahí se la jaló encima de mi cara y lo soltó todo en mi cara, se sentía muy caliente pero no quería dejar de recibirla, abrí mi boca y 1 o 2 lechazos entraron y los tomé con mucho agrado, me acerque a su pene para limpiarle el semen de la punta y cuando se la estaba mamando de nuevo se le puso dura otra vez y el dijo: esta vez te la quiero meter putita, yo lo miré sonriendo con la cara llena de semen aún y le pregunté, tienes condón el me miró unos segundos y dijo con una voz muy serena: no creo que sea necesario, enseguida me tomo de la cintura y me puso de espaldas a él, quedé en cuatro con mi torso sobre una mesa, yo seguía muy confundida ya que no había respondido mi pregunta pero todo se fue de mi mente cuando el empezó a subir mi faldita y me dejó con mi culo cubierto solo con una tanguita hilo dental al aire y empezó a hablar: siempre vas vestida como putita, te encanta que tus compañeros se masturben pensando en tu culo y tus tetas no?

    Yo respondí: si, me calienta mucho ser deseada. El preguntó: que crees que piensan de ti mientras se masturban? Yo totalmente controlada por la erótica conversación que estábamos teniendo le respondí con total tranquilidad y una voz muy suave como si de una puta cualquiera se tratase: algunos me imaginarán chupándoles la verga bien hasta el fondo, otros soñaran que les hago una rusa con mis grandes tetas y otros directamente se imaginarán embistiendo mi vagina…

    Enseguida el empezó a bajar mi tanguita la cual quedó en mis rodillas mientras preguntaba: no pensarán en tu culo también? En lo apretadito que debes tenerlo? Ahí yo supe hacia donde iba toda la situación y con algo de nervios pero con muchas ganas le dije: no tengo experiencias por ahí pero me encantaría, supongo que les sacaré mucha leche solo con que imaginen mi culo. Arqueé ni espalda dejando toda mi intimidad a su disposición, él acercó dos dedos a mi culo y empezó a jugar con él, los metía despacio y los movía y yo solo no podía pensar, era una sensación totalmente nueva y excitante, paró el juego y preguntó: quieres que te la meta?

    Yo totalmente llevada por el desee le respondí: claro que si, soy tu putita, metemela hasta el fondo. Enseguida acercó la punta de su pene a mi culo y empezó a hacer presión, yo soltaba unos quejidos muy bajos, sentía dolor pero una excitación jamás vivida, cuando me empecé a acostumbrar a su forma sin previo aviso me embistió y todo su pene entró en mi culo, yo solté un gemido de dolor y tenía las lágrimas a punto de salir, el me tapó la boca para que no llamáramos mas la atención, pasados unos segundos me preguntó si estaba bien, aún me dolía un poco pero quería que ese hombre disfrutara del agujero de su putita como merecía así que le respondí que si, él me tomó de la cintura y me empezó a embestir yo gemía y también le decía: metemela más, solo soy un objeto de tu placer, dame bien duro por el culo.

    Eso hizo acelerar el ritmo y yo solo sentía ese trozo de carne llenando mi interior, el me levanto y con su manos sosteniendo mis piernas y mis brazos alrededor de su cuello me siguió embistiendo, yo seguía gimiendo como perra en celo y él se le veía como una vestía ahí él puso una cara de éxtasis y fue cuando sentí como su leche golpeaba con mi interior, soltó una cantidad impresionante de leche y mientras lo hacía yo le dije: eso, vacía todo dentro de tu putita, quiero toda la leche.

    Cuando terminó se sentó y yo terminé encima de él, no sentía mis piernas y me dolía el culo, él dijo que era hora de que me fuera, yo como pude me puse la ropa me subí la tanga y la falda y salí al pasillo, al caminar sentía como la leche de ese hombre salía de mi culo y bajaba por mis piernas por lo delgada de mi ropa interior, yo totalmente convertida en un puta no quería que la leche de ese hombre dejara mi interior…

  • Mi amiga es una escort

    Mi amiga es una escort

    En este relato no es para comentar una experiencia sino mas bien para comentar que algo que me causa intriga y mucha curiosidad. Hace un par de años tuve una compañera de trabajo, la cual renuncio de repente, era gran amiga mía del trabajo (Pilar) y solíamos hablar bastante. Cuando ella renuncio lo expreso que tenía un mejor empleo y que ganaba mucho mejor, lo cual me dejo con mucha intriga ya que, si se iba para otra empresa, pensé que primero me comentaría. Bueno en fin… ella renuncio y pues prácticamente dejamos de hablar.

    Después de varios meses Pilar empezó a subir estados en WhatsApp con mucha frecuencia en diferentes viajes, por el país, supuse que le estaba muy bien en su nuevo trabajo. Por cosas de la vida le comenté un estado ya que se veía genial. Entonces empezamos a hablar y me comentó que estaba muy bien en su nuevo trabajo. Le pregunte que estaba haciendo ya que veía que podía viajar bastante y pues no eran viajes a la vuelta de la esquina, ella me dijo que si quería más bien nos viéramos y hablamos mejor.

    Pasaron varios días y al fin nos encontramos, salimos a tomar un café como viejas amigas que somos.

    Empezamos de hablando de todos los cambios que pasaron en los últimos meses en la oficina y ustedes saben rajar de todo el mundo. Eso duro bastante. Y para mi era algo de rutina pues lo vivía a diario y pilar sabia cual es el ambiente en la oficina. Toda esa conversación cambio cuando llegamos al tema de la cita, el nuevo empleo de Pilar.

    Ella empezó algo misteriosa con respecto al tema y poco fue contando. Ella me comento que desde hace unos meses antes de pandemia se había enterado que una amiga de ella era escort y le había comentado que se gana bueno y que si ella quería vincularse, que si ella quería podía ser por días, que se le podía dar manejo al tiempo. Así que ella le llamo la tensión y decidió intentarlo. Ella me comento que debió realizar una prueba con una señora la cual hizo un estilo de casting. Me comento que la prueba fue algo dura y práctica. Pero que la prueba dura fue con su primer cliente.

    Pilar me comento que la mayoría de veces se presta el servicio en una casa que tienen acondicionada y con mil cosas para atender a hombres, parejas o eventos que ocasionalmente tienen. Retomando me comento que su primer cliente fue duro, duro en el sentido que era su primera vez que le pagaban por tener sexo y mas con un desconocido. Aun así, me comento que el señor con el que estuvo fue educado, gentil y pues al final… Muy final jajaja así me lo comento, lo disfruto. Tuvo un par de clientes antes de pandemia y pues que pagaban muy bien por un rato. Me comento que los eventos son los mejores, pues son cortos y pagan mas que bien. Y pues gracias a ese trabajo salió de deudas y ha podido disfrutar mucho.

    Le pregunte que como había pasado la pandemia, y ella me respondió que se hicieron un poco dura la situación, pero se idearon de hacer video llamas, o videos para diferentes clientes que se tenia un poco de confianza.

    Me comento también que todas las citas con los clientes o los eventos los programaba una señora que realiza la coordinación de todas las citas. Supongo que ella es un tipo de proxeneta, no se supongo.

    De igual manera me conto de sucesos que ha tenido, me conto que hay sucesos buenos, regulares y malos. Como todo en la vida. Me comento que hay varios clientes que son muy fáciles. Los fáciles son clientes que se les hace sexo oral y se vienen super rápido y no pueden seguir con erección… entonces pues el resto de tiempo se ponen hablar y listo.

    La verdad pues quede muy intrigada al respecto y pues no lo puedo creer… Pero quiero ser sincera me llama mucho la tensión pues recibir una plata extra por simplemente hacer un sexo oral… Pilar me dijo que si yo quería ella podía recomendarme en la agencia, ya que la única forma de entrar es por recomendación de alguna chica que trabaje allá…

    La verdad me tomare un tiempo para tomar una decisión… no es una decisión fácil pero pues lo meditare mucho con la almohada… Y si llego a alguna conclusión les contare…

  • Los rapiditos son mis favoritos

    Los rapiditos son mis favoritos

    De tantas aventuras sexuales decidí contarles está porque fui yo quien tomó la iniciativa y recuerdo muchos detalles de aquel encuentro…

    Les empezaré describiendo mi amante, el hombre que se convirtió en mi obsesión sexual, un compañero de trabajo con el cual a medida de que fuimos intimando se convirtió en mi Kriptonita, un flaco alto de 1,81 con una sonrisa impecable que dónde llegaba marcaba la diferencia con ese carisma y ese sexapil causante de mi desenfreno emocional, y además era negro, el primer negro que me comía en toda mi vida y si por supuesto que sí, venía bien dotado.

    Cómo éramos compañeros de trabajo en medio del turno laboral siempre había ese coqueteo, esas jugaditas, manitas traviesas por acá, por allá, nunca faltaban esas insinuaciones, era adrenalina pura que siempre nos llevaba a tener sexo en lugares públicos de nuestro trabajo, y ese día no fue la excepción.

    Yo me asegure de estar completamente sola en el los vestidores de las dama, yo era la última mujer en salir del turno nocturno; en lo que oigo pasar hacía los vestidores de los caballeros; lo llame ( ya yo tenía negras intenciones con ese negro) me había quitado la parte de abajo de mi uniforme, me había quedado en tangas, me desabroché la camisa completa para que quedarán expuesto mis pechos, ya me encontraba montada en la barra de los lavamanos y con mis piernas completamente abiertas, la invitación perfecta para un rapidín, su cara al verme así era un poema, el entendió completamente lo que yo deseaba; que me hundiera ese rico pene, con esa escena no era necesario un juego previo le empecé a quitarle el pantalón con las manos y a bajarle los boxers con mis pies y ahí estaba el invitado especial , su lindo y jugoso pene con una erección que de solo verla ya estaba mojada, completamente listo para introducirlo dentro de mi vagina.

    Era una escena fantástica; lluvia mucha lluvia de fondo, el espacio ya olía a lujuria, mis piernas recorriendo su espalda que lo empujaban hacia mi, el me quito rápidamente mi tanga y antes de darme cuenta ya lo tenia dentro de mi, uff sii dentro de mi, como estaba tan mojada eso entro de una… la posición era tan perfecta que su pene entraba todito en mi vagina; mi jugosa vagina, eso al volvía completamente loco. El sudando de la emoción y la excitación que le producen mis gemidos, yo me recosté completamente del espejo que está encima de la barra, yo volteaba a ver la escena en el espejo y lo invitaba a qué el viera también, eso me excitaba aún mas y él igual, él empezó a darme duro, miraba por el espejo como temblaban mis nalgas, entraba y salía con movimientos rápidos y lentos intercalados, la posición hacia que su pelvis acariciara mi clítoris así que yo le abría más y más mis piernas para sentir ese rose, el saco mis pechos del brasier y me los chupaba mientras me seguía penetrando, yo como podía lo abrazaba, recorría con mis labios su cuello, sus orejas, su barbilla, hasta llegar a su boca dónde introducía primero mi lengua antes de mis labios, lo besaba apasionadamente al mismo tiempo lo apretaba fuerte muy fuerte con mis piernas, lo deseaba tanto deseaba tanto ese momento, su sudor recorría mi cuerpo, yo lo apretaba más y más dándole señales de que deseaba que me cogiera duro, y él lo hacía, empujaba mis nalgas en ese mesón que estaba tan frío y eso me enloquecía… empezó a oírse el sonido de una vagina muy húmeda yo ya no aguanta más, estaba tan excitada llegué al clímax total y me deje venir.

    Eso lo entusiasmo aún más que me decía que se iba a venir, y yo solo le respondía que lo hiciera que quería sentir su rica lechita caliente y esas palabras bastaron para que mi hombre se viniera completito en mi chochito… él se recostó encima de mi aún con su pene dentro, señal de que estaba agotado, nos abrazamos todo sudados nos dimos un beso para finalizar nuestro encuentro y cada quien siguió en lo suyo.

    Uff que polvito.

  • Y todo por un baño

    Y todo por un baño

    Estábamos por cumplir 2 años de andar con mi novia y en ese tiempo habíamos disfrutado de una relación muy abierta, porque a veces nos permitíamos coquetear con otros, pero nada más, ella no se relacionaba mucho con mis amistades, yo era más abierto con las de ella, aunque a veces me resultaban algo desconcertantes, porque podía ver en algunas no muy buena vibra que digamos. En algunas reuniones, las pláticas se ponían pesadas, ya fuera porque estaban acostumbradas a un tipo de plática de muy elevado nivel social, las tristes manías de querer aparentar lo que no es, y yo metía algún comentario de doble sentido, que obviamente no les parecía, pero alguno de los presentes harto de la misma platica aburrida me seguía la corriente y hasta ellas se ponían a tono, tanto que se ponían algo calientes los temas, al punto que notaba cuando alguna se excitaba incluso cuando decía algo en broma, que cuando sentía la mirada de Daniela (mi novia) debía cambiar de tema.

    Cuando estábamos por cumplir ya los dos años de novios, quise hacerle un regalo especial, un collar con un dije y pensé en reservar una suite en un hotel de lujo también. A Keyra, una de las amigas que consideraba más accesibles, le pedí que me ayudara a escoger que collar le gustaría más a mi novia, al principio ella solo se sorprendió y sentí como que no le gustó la idea, pero accedió a ayudarme a escoger, era algo en secreto, porque deseaba sorprenderla para aniversario. Quedo de acompañarme a la Joyería, pase por ella en mi carro; fuimos al centro comercial y le mostré los que había seleccionado, ella me dio su punto de vista y concordamos en cuál era el que más le gustaría, le dije que también tenía una cena en un lugar reservado, le conté esto mientras nos tomábamos un café y la vi que se revolvía a ratos, con ansiedad, le pregunte si se sentía bien y dijo que sí, pero que si nos movíamos de lugar, ya estábamos por salir al estacionamiento cuando me pregunto qué haría después de la cena, le dije que exactamente no tenía planeado más, ella insistió y le mentí diciéndole que iríamos a mi apartamento y nos daríamos un baño con sales aromáticas (y agregue de forma demasiado descarada, que también tenía listo unos lubricantes saborizados), ella me miró con una expresión escandalizada, porque ella en general era la que siempre se mostraba más seria con todos, muchas veces solo se quedaba mirando cuando la plática se volvía demasiado explicita y descarada, pero más de una vez se rio de algo manteniéndome la mirada; esta vez, podría decir que tenía la expresión de alguien con deseo; cuando estábamos en el estacionamiento, ella se agarró de mi al bajar por una rampa, sentí sus pechos tocarme el brazo y me fije en como ella tomaba el contacto, yo sabía que ella tenía su enamorado oculto, me lo contaba Daniela, que no le decía a nadie porque prácticamente estaba interesada en alguien ya comprometido y ella seguía esperando que se quedara con ella, así que también tenía ella trataba de guardar apariencias, íbamos platicando de varias cosas y le pregunte muy sereno, que cuando presentaría al novio, ella me quedo viendo sorprendida y dijo que no tenía novio, le dije que yo notaba que muchas veces ella cancelaba alguna salida con nosotros por ir a no sé qué cuestiones y le dije que seguro es que tenía un chico escondido, llegamos al carro y ella no decía nada.

    -Es casado?- le dije sin mucho tacto, ella se sorprendió mucho y hasta se ruborizó, pero no contestó, así que eso me lo confirmaba.

    -no preguntes esas cosas!- Me dijo toda sonrojada, y debo decir que la descubriera creo que también la excitación del momento hacia que sus pechos reaccionaran, porque note sus pezones empezando a proyectarse de su blusa.

    Le pregunte que a donde la llevaba y no se decidía, me dijo que mejor tomaría un taxi, y le puse la mano en la pierna cuando ella quiso bajar le dije que disculpara el atrevimiento, que no la quería molestar, solo conocerla más, ahí se puso algo más accesible y me conto que si el que le gustaba estaba aún saliendo de una relación seria, que le guardara el secreto, volví a poner la mano en su pierna y le dije que sería un secreto de los dos, le guiñe el ojo de forma cómplice, ya la cuestión estaba algo fuera de lugar, más que deje la mano un buen rato sobre su pierna, pero ella tampoco hizo amague de molestarse. Fue cuando le dije que si me ayudaba a preparar mi apartamento para la ocasión, que sabiendo lo quisquillosa que era Daniela era mejor ayudarme a escoger bien, le dije que aún no estaba claro, pero ella siguió y me dijo que si, que mejor chequeábamos que aromas buscaba para el baño, fuimos a un lugar al que ella conocía a escoger sales, velas y otras cosas para la noche. Después de ese momento en el carro, ella estaba muy dispuesta, cuando habitualmente no lo era, a sabiendas que casi fue a regañadientes conmigo al principio. Me pico la lengua de decirle: quieres ayudarme a preparar el baño?

    Me miro por unos momentos en los que evaluaba si se lo decía como favor o como insinuación y tras unos momentos, ella acepto, y para mi… fue un pase libre.

    Ya estaba más que convencido que la situación la excitaba, porque sus labios se notaban más rojos, hasta en el caminar me parecía que estaba ansiosa. Ya desde que nos encontramos ese día, le di un vistazo completo de pies a cabeza, pero cuando llegamos al apartamento y abrí la puerta, le di un nuevo vistazo, usaba ella una blusa sin mangas, de botones al frente, con tres sueltos que ya dejaban un escote algo discreto, pero sugestivo de ver, se cubría con un blazer oscuro que no pasaba de su cintura y dejaba ver las caderas enfundadas en unos jeans que resaltaban muy bien sus curvas, los tacones le hacían ver unas piernas más largas y torneadas. Terminamos de entrar y ella traía un montón de cosas que compramos, comenzó a poner las cosas en su sitio y me dijo que en la cama pusiera ciertas velas, en el baño que le conté que tenía bañera, coloco otras y me dijo de que sales debía ponerle, en eso ella reclinada sobre la bañera y de espaldas a mí, inevitablemente le miraba las nalgas, tenía muy buena forma, los jeans le resaltaban bastante las curvas, al empezar los arreglos se había quitado la chaqueta que andaba y la blusa sin mangas, resaltaban sus pechos parados y juntos, sin duda un sujetador bien elegido, que se notaba sutilmente bajo la prenda.

    -¿pusiste las velas en las mesitas de noche?- dijo, aun reclinada en el baño, mientras yo desde la puerta miraba como las nalgas parecían estar empaquetadas, aquellas caderas que era imposible de esconder aunque pareciera tan seria a veces, se miraban tan deseables, tan ideales para coger con ganas.

    Me acerque hacia ella y me quede justo detrás, ella lo noto y siguió un rato más hablando de los aromas que tenían las velas y muy normal se movía hasta que se puso de pie y quedamos casi respirándole sobre el cuello, ella no hizo mucho, pero el espejo del baño nos daba un reflejo de los dos, nos quedamos viendo a través de él, se notaba que estaba apenas separados, que sus nalgas no se tocaban aun con mi cuerpo, pero en su cara se miraba las ganas de que pasara, fue cuando se me paró la verga y se iba acortando la distancia a sus nalgas, ella se pegó lentamente, se fue haciendo un poco cada vez más hacia atrás, hasta que sentí que sus nalgas se apoyaban contra mí, que se presionaban justo contra mi erección… entonces la tome de la cintura y fui deslizando las manos hacia su vientre, arqueo la espalda frotando sus nalgas contra mí, yo comencé a sacar su blusa del pantalón, a soltar el cierre de su jeans, le respire sobre el cuello y ella me apretó las manos al sentir que le mordí la oreja, me las guio bajo su cintura, metí mano entre sus piernas y estaba caliente

    Ella me miraba otra vez como lo hizo al salir del centro comercial, con deseo, nos quedamos viendo un rato, empecé a ver hacia su escote, hasta que su mano se posó sobre un botón y comenzó a jugar soltándolo y así fue pasando con los otros, me quede pasmado viendo cómo los iba soltando, hasta que la blusa revelo sus pechos enfundados en un sostén celeste, hizo los hombros hacia atrás haciendo que se destacaran aún más sus pechos y ahí se vino hacia mí, comenzamos a besarnos al tiempo que de manera torpe llegábamos a la cama, ahí se recostó y me lance sobre ella, nos dimos un largo morreo, mientras exploraba a lo largo de sus caderas y toqueteaba sus nalgas, ella metía manos bajo mi camisa, yo puse mi cara entre sus pechos y fui apretándolos a la vez que lamia su piel, ella comenzaba a respirar más agitadamente, en lo que metí mano en su jean y sentí sus cálidas nalgas, se las apreté con fuerza y lanzo un ligero gemido, nos miramos nos dimos vuelta y ella se sentó sobre mi estómago, luego se llevó las manos a la espalda y se desabrocho el sujetados, me retaba a quitárselo del todo y yo sabía que seguía, pero me llego una señal de alerta, sonó mi teléfono y era mi novia, fue cuando me acorde que tenía planes con ella y se estaba llegando la hora, mientras la llamada me devolvía a la realidad, aquella se quitó de encima y se abrochó nuevamente el sujetador, me levante y platique con Daniela, ella diciendo que no había contestado antes y preguntando que donde estaba, le dije que regrese al apartamento por unas cosas y que aprovecharía a bañarme, así que me diera una hora para llegar por ella, seguimos hablando un rato antes de colgar. Se me había esfumado el momento, pensé que para bien, que tal vez le pasaba igual a Keyra y quedaríamos los dos en olvidarlo. Así que me subí el pantalón, pero me sorprendió que rápidamente me jalo el pantalón hacia abajo y sin darme tiempo a reaccionar, cuando me giré ella solo me sonrió y estaba inclinada sobre mi cintura y me tiró a la cama…

    Ella fue hábil, se puso de rodillas frente a mí y comenzó a frotarme entre las piernas y yo trate de mantener la compostura, seguía con la blusa abierta y se había recogido el pelo en una cola, me sonreía con picardía. Me dijo que ya que solo tenía una hora, por lo menos se quitaría las ganas de chuparlo, se abalanzó sobre mi verga, bajándome el bóxer y comenzando a frotármela con muchas energía, primero me causo escozor, pero luego su boca se encargó de lo demás, comenzó a lamérmelo, su lengua por el tallo, me chupo las bolas y sus manos calientes se entretuvieron con ellas, aunque se había enfriado el momento, ella no quería dejarlo pasar, aún seguía con la blusa abierta, se había abrochado el sostén y se arreglaba el pelo en una cola, luego me bajó el pantalón y mientras aún seguía hablando con mi novia, me lo sacó y comenzó a masajearme.

    Se puso en pie, relamiéndose los labios, tomo aire antes de pasarse la mano por la cara buscando quitarse el exceso de sudor y semen del rostro, me había dado un gran placer, se la tragaba con pericia y avidez, se había quitado la blusa para no sudarla, sus pechos parecían reventar y sus pezones atravesar la prenda, ella rápidamente fue al baño para refrescarse, me quede tumbado unos minutos mientras tanto, pensando en que me quedaban 30 para salir, aguante cuanto pude para no correrme y fue tan delicioso ver que se la comía toda y que me daba una limpiada de verga con lengua y boca por todo el aparato. Desde la puerta del baño me quedo viendo muy alegre… se desabrocho el sostén y me dejo ver sus pechos redondos y sus pezones duros y con una aureola pequeña pero bien parados, levemente más oscuros que la pechos.

    -en otra ocasión si quieres…- se sonrió maliciosamente y se puso nuevamente la prenda y se arregló la blusa antes de irse.

    El día del cumpleaños le entregue el collar a mi novia, ella se emocionó y nos dimos un largo beso, estuvimos a punto de no ir a cenar e irnos directo a un motel, pero logramos llegar a la cena que fue especial, al terminar fuimos a mi apartamento y disfrutamos de un buen baño con sales aromáticas.

  • Mi novio se coge una conocida en común

    Mi novio se coge una conocida en común

    Soy argentina, tengo 27 años, mido 1,60 cm, tengo ojos marrones y piel trigueña.

    Mi cuerpo es atlético, tengo buenas piernas, buena espalda y cintura y lo que más me halagan hombres y mujeres es mi cola. Mis medidas son 90-70-110. Soy bisexual y abierta en lo referido al sexo. Me encanta el sexo en grupo, mirar y masturbarme mucho.

    La historia que voy a contarles es real, solo voy a cambiar nombres y detalles para no revelar las identidades de quiénes participamos de la misma.

    Mi ex novio al que voy a llamar Hernán tenía unos veintitantos, era un hombre hermoso y muy pajero, teníamos casi las mismas fantasías y gustos sexuales. Tenía una verga hermosa y le encantaba que se la chupe y llenarme de leche todos mis orificios. Era fanático de mi cola, le encantaba cogérmela y llenármela de lechita.

    Un día por casualidad conocimos una chica a la que voy a llamar Samira. Samira también tenía unos veintitantos, ojos azules, pelo negro muy largo y piel muy blanca. Era más petisa que yo, tenía una hermosa cola y unas tetas naturales divinas. Era toda una muñeca coronada con una cara de puta tremenda.

    Decidimos una noche invitar a unos amigos a cenar y llamar a Samira. Nos reunimos en casa y mi novio era el encargado de la cena.

    En un momento de la noche, mientras todos tomábamos cerveza en el living y Hernán estaba cocinando, ella se levantó, fue al baño y acto seguido se metió en la cocina.

    Desde el living los escuchaba hablar y reír a carcajadas. Esta situación me generó celos y mucha calentura. Sentía mi concha caliente y toda mojada por lo cual decidí relajarme y disfrutar.

    Terminada la cena los invitados se fueron retirando de a poco y noté que Samira no quería irse, por lo que la invitamos a dormir.

    Nos acostamos los tres en la cama y dejamos a Samira elegir una película.

    Yo había tomado bastante, por lo que el sueño me venció enseguida y me quedé dormida.

    A la madrugada unos movimientos y sonidos raros me despiertan. Si bien estábamos a oscuras, la TV seguía encendida y pude ver la escena.

    Mi novio estaba encima de Samira y se besaban frenéticamente. Sus lenguas se rozaban y sus manos se recorrían mutuamente.

    La escena me impactó. Sentí una mezcla de enojo, celos y una calentura extrema por lo que decidí quedarme quieta y no hacer nada que les haga notar que yo estaba despierta. Aunque estaban tan ensimismados que creo que hasta olvidaron que yo estaba ahí.

    Luego de tantos besos él le quitó la blusa, liberando esas dos tetas blancas de pezones rosados y empezó a chuparlas desesperadamente. Ella cerraba los ojos y arqueaba la espalda. La muy puta estaba tan caliente que no le importaba estar gimiendo como una perra en celo.

    Después de unos minutos ella lo para y le dice de ir al baño así no me despertaban. Le pide que busque unos preservativos y salgan de la habitación. El asiente, ella sale primero de la habitación y el se pone a revolver el armario en búsqueda de forros. No había. Simplemente porque no usábamos.

    Se va de la habitación y en ese momento decido espiarlos.

    Dejaron la puerta del baño entre abierta y por el espejo pude ver toda la escena.

    Ella se sentó en el inodoro, le bajó el bóxer sacando la preciosa pija de mi novio, sonrió y poniendo su mejor cara de putita lo miraba a los ojos mientras lo pajeaba.

    Después se puso la verga entre las tetas y jugaba apretándola, lamiéndola, sonriendo y generando más y más excitación en Hernán.

    Luego de unos minutos de este juego, se colocó bien la verga entre los melones y empezó a pajearlo. Mi novio estaba fuera de sí y yo lo entendía, la escena era realmente alucinante. Con tremenda mujer desplegando todas sus habilidades había que sentirse más que privilegiado.

    Le pija de mi novio aparecía y desaparecía de entre las tetas de la puta de Samira, ella estaba encantada, se notaba que era de sus actividades favoritas y lo bien que lo hacía. Cuando la verga de mi novio asomaba entre sus tetas ella le lamía la cabecita y esto mismo repetía una y otra vez, hasta que mi novio no pudo más y explotó sobre esos pechos grandes llenándolos de leche abundante y calentita…

    La zorrita de Samira sonreía y sacaba la lengua para poder recibir algo en su boca también.

    Luego ella comenzó a lamer toda la leche que podía, la que le había quedado en sus tetas, la que tenía en la cara, lamía desesperada y yo la entendía, mi novio tenía una leche tan rica y abundante que toda putita como yo o como Samira no desperdiciaría ni loca y por el contrario suplicaría por más.

    Después él terminó el trabajo, lamiéndole las tetas y dejándoselas limpias y relucientes. Comenzaron a besarse lentamente de nuevo, como si estuvieran enamorados y lo que pasó a continuación se los cuento en el próximo relato.

    Espero que les haya gustado esta primera parte de la historia y me dejen su comentario.

  • Aquella compañera de trabajo (Parte 1)

    Aquella compañera de trabajo (Parte 1)

    Tenía ya casi 6 meses laborando en aquella empresa, donde rápidamente comenzó a surgir una muy buena química y confianza entre mi compañera de trabajo y yo.  Ya tenía 3 años de relación con mi pareja de ese entonces, la cual para ser honesto, era una relación bastante armoniosa sin problemas mayores entre los dos, nos amábamos realmente. Pero de un momento a otro, la afinidad que tenía con mi compañera de trabajo comenzó a crecer de manera exponencial. Nos contábamos muchas cosas, hablábamos de todo un poco, las risas no paraban entre los dos en cada jornada, íbamos en la misma ruta del transporte, así que prácticamente pasábamos todo el día juntos 6 días a la semana. Tanto así, que de pronto y sin ninguno de los dos darse cuenta, surgió un apetito y atracción sexual entre los dos.

    Fue entonces que a la salida del baño de la empresa, casualmente ambos coincidimos quedando bastante cercas uno del otro y Ella tomo la iniciativa de besarme, pero Yo la evadí por tener remordimientos al estar comprometido. Dentro de mi cabeza surgían esas voces de que no debía ir mas allá, pero dentro de mis pantalones mi pene se erectaba cada vez que Ella estaba tan cerquita de mí. Yo sabía que estaba mal todo, Ella también lo sabía a pesar de estar soltera en ese momento, pero el vernos diariamente la atracción seguiría surgiendo como cosa obvia. Hasta que de pronto un par de días después de aquel primer roce, coincidimos a solas en alguna oficina de la empresa y esta vez fui Yo quien no aguanto la tentación, tomándola de la cintura y clavándole un beso muy apasionado donde nuestras lenguas jugaban entre sí muy profundamente.

    Pensé que todo quedaría ahí. Mi sentido de infidelidad me asechaba cada vez que llegaba a mi casa y veía a mi mujer, pero en vez de parecer culpable, mi relación con mi pareja no cambio en absoluto. A pesar de que fantaseaba con mi amiga cuando le hacía el amor a mi mujer, el trato hacia mi pareja seguía siendo igual como venía hasta ese entonces. Creo y siento que no la deje de amar, ni me dejo de atraer sexualmente a pesar de lo que estaba sucediendo.

    Sin embargo, el deseo hacia mi amiga aumentaba cada día más y como siempre salíamos a tomar el bus por la misma área de aquel centro comercial, en aquella ocasión decidimos bajar por las escaleras que son menos transitadas que el ascensor y fue cuando sucedió lo que ambos veníamos buscando desde hace rato. Yo la recosté de la pared de aquellas escaleras y Ella me tomo de la cintura, comenzando a besarnos frenéticamente y de manera alocada. Mi lengua recorría su cuello de manera morbosa, con besos apasionados, mientras mis manos acariciaban su vagina por encima de su pantalón presionando sus abultados labios con ganas de penetrarla en ese mismo lugar. De pronto Ella mientras me besaba, desabrocho mi pantalón y metió su mano dentro de él, y empezó a acariciar y masturbar mi pene lentamente, mientras se arrodillo y de una forma muy delicada introdujo todo mi miembro dentro de su deliciosa boca, haciéndome un rico oral, deslizando su lengua ferozmente por todo mi cuerpo cavernoso, succionándome el glande por completo hasta hacerme venir dentro de su boca, tragándose hasta la última gota de mi semen. No les voy a mentir, fue uno de los orales más exquisitos que me han hecho en mi vida.

    Desde ese entonces nuestro deseo aumento aún más y la cosa no quedó ahí. A pesar de mi relación de pareja, la cual repito, no cambió en lo absoluto, mi compañera y yo decidimos ir más allá, ya que si estábamos pecando, terminaríamos de pecar gustosamente, ateniéndonos a las consecuencias.

    Para no hacer el texto tan largo, les terminaré de contar la mejor parte en el próximo relato.

    Muchas gracias!

  • La masajista (Capítulo I): Socios

    La masajista (Capítulo I): Socios

    Juli trabajaba con el pseudónimo de Xiomara. Hacía masajes con final feliz en un departamento de Marcelo T. de Alvear, casi Callao, en el cual trabajaba sola. Se la veía linda en las fotos de la publicación. Flaca y alta, de buen cuerpo, tetas medianas y lindo culo. Decoraba su pelo largo castaño con reflejos claros. Como era habitual, no mostraba su rostro en el aviso, y me sorprendió lo linda que era cuando la conocí personalmente. Tenía entonces 28 años, ninguna novata, y una personalidad extrovertida y simpática.

    – Un poco caro – le digo durante mi durante mi primer llamado telefónico.

    – En el precio incluyo el oral, que es lo máximo que hago.

    Esta modalidad del viejo oficio se había puesto de moda en los tempranos dos miles. Su trasfondo de prostitución baja en calorías creaba un ambiente más seguro las chicas, siempre en términos relativos, claro, y muchas optaban por esto. Y muchas también, aprendían a hacer masajes de verdad, los cuales yo disfrutaba.

    Juli era de esas. Sus masajes eran buenos, y los hacía en tanga, cosa que me erotizaba. La mamada también, aunque la hacía sobre la camilla arrodillada entre mis piernas separadas. Un truco común entre las masajistas, ya que dejaba su cuerpo fuera del alcance de tus manos durante el trámite. El único problema es que hablaba bastante. Quizás demasiado. Muy gracioso resultó en la primera visita cuando ya me la estaba chupando y atinó a contestarme una pregunta con mi pija en su boca. “¡No se habla con la boca llena!” Le digo, y a ambos nos dio un ataque de risa. Me cerraba para mi rutina de relax semanal, repetí una segunda vez, y en una tercera me dice durante los masajes que ese día me tenía una sorpresa. Terminados los masajes me coloca el preservativo como era habitual, y me empieza a chupar. Cuando estaba bien dura interrumpe la mamada, se baja de la camilla, y me dice sorpresivamente «parate». Obedecí. Sin mucho prolegómeno dejo caer su tanga, me tomo la verga con la mano, se puso entre mi persona y la camilla, se inclinó sobre esta y apoyo mi glande en su entrada. Inmóvil en mi sorpresa, y fue ella quien empujo su cola hacia atrás y se penetró. Para cuando terminé de reaccionar ya estaba bombeando instintivamente.

    – Tranquilo, es la misma tarifa. Solo que lo hago con quienes ya vinieron algunas veces y me caen bien.

    Lo increíble es que no emitía ni un suspiro, y hablaba normal (si, seguíamos hablando), sin siquiera respirar agitada. Como si estuviera charlando en un café, más que cogiendo. Trate de estimularla de alguna forma, le acaricie su espalda, le sobé las tetas desde atrás. Pero nada. Y eso que sabía coger. Se movía bien, arqueaba la espalda para facilitar la penetración más cómoda y profunda, y alternaba movimientos de perreo con sus nalgas, con contracciones de sus músculos pélvicos estrujando suave y ocasionalmente mi verga. Casi como con un cronómetro, me hizo explotar justo cuando se acababa mi turno. Todo mientras continuábamos nuestra amena conversación.

    Me hice un regular, y hacíamos la misma rutina con monotonía. Solo le pedí que se sacara la tanga de entrada. Hay algo que me erotizaba en especial de los masajes, y es que si uno ubicaba bien las manos en los bordes de la camilla, había momentos que la masajista tenía que apoyar su pelvis sobre ellas, para alcanzar bien tu espalda. La tontería de esos roces furtivos en una situación de relajación, por alguna razón me excitaba. El contacto con la tela de la tanga estaba OK, pero con la piel de su conchita depilada, mucho mejor.

    Las conversaciones eran muy lindas, y pronto desarrollamos cierta relación, y nos contábamos cosas más íntimas.

    – Xiomara… – comencé a preguntar en una ocasión

    – Juli. Por Juliana. – me interrumpe.

    Le confesé mis frustraciones por no conseguir pareja a los 38, mi timidez y mi dificultad en el levante con mi apariencia “techie”. De estatura mediana, algo excedido de peso, el gimnasio y el deporte no eran lo mío y se notaba en mi físico. Era amante de la música clásica y del modelismo naval, dos pasiones no precisamente útiles para ayudar en la seducción. Creo que mi único punto a favor era que no era pelado. Pero tenía un excelente pasar económico. Era empresario en sistemas, tenía dos empresas y me iba muy bien. También le confesé si bien el dinero no era un problema, las putas de alguna manera me intimidaban y que me sentía más cómodo con los masajes o simplemente con mi mano y pornografía

    – ¡Como si yo no fuera puta! – exclamó.

    Bueno, sí, la psique humana es compleja… Sin vergüenza le expliqué que lo de la intimidación en cuestión se trataba de que pasar directamente “a los bifes” con una persona que conociste dos minutos antes y solo saludaste, había hecho que mi amigo no quisiera funcionar en más de una oportunidad.

    Me contó que ella eligió quedarse en los masajes, y que muchas chicas solo empiezan por ahí porque es la parte más tranquila del rubro. Principalmente porque el sistema les permite decidir si coger con un cliente por un “adicional” o sencillamente no ofrecer ninguna opción extra en el “menú”, terminar la sesión con la paja incluida y nada más. Muchas, me explicó, luego se hacen prostitutas tradicionales. Por más dinero, sí, pero muchas veces por presión. “Cuando arrancás,” me contaba, “hay lugares que tienen muchos gabinetes de masajes como si fueran cubículos de oficina y te los alquilan por hora – alguno habrás conocido – pero en varios casos los dueños son en realidad proxenetas, y te entran a perseguir para que labures para ellos de puta común. Lo ven como una suerte de rubro introductorio para las chicas.” Pero Juli había decidido ponerse por su cuenta, pudo alquilar el departamento donde estábamos y continuar de esa manera, buscando una clientela estable y tranquila.

    – ¿Que porno mirás? – Me manda una vez.

    – De todo, pero lo que más me gusta es la fotografía. De hecho, la fotografía en general es uno de mis hobbies. ¿A vos te gusta el porno?

    – Si, un poco más los videos, pero sí.

    Ese día volví a mi tema de conversación preferido, que eran las anécdotas con sus clientes.

    – ¿Alguna vez desvirgaste a un pibe? Digo acá, no afuera.

    – Si acá, y solo acá, no hace mucho. Vino un pendejo, medio nerd, dijo que tenía 18. Temblaba como una hoja, le hice los masajes y apenas se relajó. Cuando le indiqué de acostarse boca arriba ya estaba duro como el resto de su cuerpo. Se vino enseguida en mi boca. No le pregunte nada y se fue. Pero volvió a los pocos días. Igual de nervioso. Igual de duro. Le calzo el forro, amago a chuparlo y lo confronto: vos no cogiste nunca, ¿no? – se puso como un tomate y me dijo: nnn-no. Le digo: veni, parate, vas a coger. Y como ya te imaginás, lo tenía adentro antes que entendiera bien que pasaba. El pibe acabo ni bien me penetró, pero no dijo nada y me siguió bombeando, seguía duro como al principio, obvio. Y no demoró mucho para el segundo. Cuando se estaba vistiendo antes de que se cierre el jean, le meto la mano en la verga por sorpresa. Estaba al palo. “¿Por qué venís acá?” Le pregunto. “Vos lo que necesitas es una buena puta que te saque tres polvos al hilo, no masajes.” Y le paso el teléfono de una amiga que trabaja y que le ratonean los pendejos. Mas tarde la mina me cuenta que se lo había cepillado de corrido toda la hora. Y que había vuelto dos veces más en la misma semana. Medio que me arrepentí. Era buen cliente.

    Así era Juli. Hablaba hasta por los codos. Otro día volvimos un poco al tema del porno, y nos entretuvimos con mi fantasía de hacer un sitio de esos si es que encontraba un nicho interesante, ya que había montones. Un poco más tarde cuando ya estábamos cogiendo en nuestra monótona y única posición, decidí intentar averiguar lo que más me inquietaba de Juli.

    – ¿Te puedo hacer una pregunta íntima?

    – ¿Más íntima? – ríe.

    – ¿Nunca se te mueve un pelo? – dejo de bombear, como para poner énfasis.

    – No entiendo – dice girando la cabeza y mirándome a los ojos.

    – Claro, no te digo que acabes a los gritos, pero por muy profesional que fuera cualquier chica con la que he estado, es muy difícil no sentirles mínimamente un suspiro, o la respiración más agitada cuando garchan…

    – Tengo el chip fallado, Edu. – dijo melancólica mientras volvía su mirada al frente y comenzaba a frotarme con sus nalgas en movimientos circulares, casi tiernamente. – Soy… soy frígida… o algo así. Quizás onanista. Solo me excito cuando estoy sola y me pajeo. No solo es mi única forma de acabar, sino también de calentarme. Soy irremediablemente fiel a mis dedos.

    – ¿Por eso te gusta el porno?

    – Si. O sea, no me entiendas mal, me gusta coger, me siento bien cuando cojo, cuando siento la piel del otro. Pero solo que no hay “fuegos artificiales”. Nosotros porque estamos con el lubricante del forro, pero si estuviéramos a pelo, estarías incómodo como mínimo. Y yo también. Lo habré hecho tres veces sin preservativo, de chica con un pibe que quería, y que me dejo por eso. Porque ni siquiera me mojaba.

    – Y no probaste terapia? Tiene que ser de la cabeza. Si masturbándote funcionas…

    – Si, puede ser… no, nunca me animé.

    La agarré de las tetas y la incorporé hacia mí. Pero más por las ganas de abrazarla y darle un beso en su cabeza. Se movió un minuto más con su gracia sublime y me hizo acabar.

    Días más tarde cuando vuelvo a estar con ella, y ya se había arrodillado entre mis piernas y se aprestaba aponerme el preservativo; le comento una idea que me daba vueltas.

    – Se me ocurrió un nicho para un sitio porno. – me miro con intriga sosteniendo mi verga rígida en su mano. – chicos debutantes. Se me prendió la lamparita con tu historia del virgen.

    – ¡Es genial. ¡No hay de eso! ¿Ves porque vos sos un tipo de guita y yo una chica pobre? Pero debe ser difícil conseguir pibes vírgenes mayores de edad. Y que se les pare frente a una cámara. Y aparte ¿cómo sabes que no la puso?

    – Perfiles nerd. Si la pusieron o no, no importa. Si son tímidos e inexpertos va igual. Licencia poética del sitio.

    – Si pones alguna suerte de aviso te van a aparecer 500 millones. Y sigue estando el tema de que tienen que poder con las luces, las cámaras y la gente filmando.

    – Hay que pensarlo bien. Quizás alguna cosa con alguna suerte de simulación. Como que piensen que es una sesión de softcore, por ejemplo.

    – ¡Buena! y la modelo, si el pibe se le para, como espontáneamente y de caliente se pasa la de la raya y se la manda adentro.

    – ¡Genia! Así entonces: el pibe viene para una sesión de fotos softcore, que no es lo principal para nosotros, aunque después también nos sirva. El video lo filmas vos tipo “backstage”. La chica lo estimula hasta ponerlo al palo en poses calientes de sexo simulado. Luego el fotógrafo, o sea yo, pide una pausa por la pelotudez que sea, y nuestra amiga, como por calentura, se lo monta de verdad mientras vos seguís filmando.

    – ¿Yo? – caí en cuenta de que en mi entusiasmo, la había subido a mi proyecto… No hay mal que por bien no venga.

    – Bueno…. No sé. Es para hacer en ratos libres, al menos míos. Y tengo ganas de poner una moneda en eso a ver si anda… Estaría bueno si te prendés. Claro que no solo por amor al arte. Si funciona y da guita… ¿Te va?

    – ¡Me re-va!

    Conversamos largo rato sobre los detalles, absortos. Casi sin darnos cuenta durante todo este tiempo ella seguía pajeando muy suavemente mi verga, que no había perdido la dureza. Mas por lo que me erotizaba el proyecto que por el estímulo de su mano. También se había sentado en el lugar, estirando sus largas piernas y acomodando sus pies a los costados de mi pecho, cuando la duración de la charla le pidió estar más cómoda. Su mano izquierda la tenía en su concha, y por un instante hubiera jurado que se pajeaba. En un punto hicimos silencio, miró mi verga.

    – ¡Nos olvidamos de tu amigo! – dijo, y reímos. Con el índice empezó a untar mi glande con el abundante liquido preseminal me había salido. Me estrujo hacia arriba y salió aún más. – que linda lubricación Edu….

    Sin decir nada, torció un poco mi pene hacia abajo y levantó la pelvis. Se acarició suavemente la concha con mi glande. Luego se puso en cuclillas sobre mí, y empujo muy despacio la cabeza dentro. Entro quizás un centímetro, pero se sentía seca y molestaba. Se levantó un poco, volvió a intentarlo y luego si, mi glande entro completo. Repitiendo eso varias veces y muy de a poco, sus ojos cerrados y respirando hondo, ella pudo agregar algo de flujo y entrarla hasta el fondo.

    – Gracias por no empujar como una bestia. – dijo mirándome a los ojos.

    Se inclinó sobre mí y me beso la boca con los labios cerrados. Se recostó sobre mi pecho, y le comencé a acariciar la espalda y la cola muy suavemente, con erotismo.

    – Vos te lo mereces. – recién ahí respondí.

    – No te entusiasmes. No voy a acabar.

    – Yo sí. ¿Todo bien si es adentro?

    – Si.

    Se incorporó a horcajadas y comenzó a cogerme a caballito, con los movimientos de cadera más sensuales que haya visto. No eran rápidos, ni fuertes, ni apasionados, pero si muy sensuales.

    Pocos minutos y acabé en su interior. Se levanto un poco y saco mi verga, y su vagina chorreó algo de mi acabada. Luego, volvió a penetrarse, ya más fácilmente por mi semen, y volvió a sacarla entera. Esto lo repitió unas cinco o seis veces, hasta que mi rigidez remanente no le permitió seguir.

  • Madura caliente

    Madura caliente

    Me llamo Eduardo y hoy siendo mi primer relato, quiero compartirles mi experiencia con una mujer que no olvido aunque cada quien tomo su propio camino.

    La conocía cuando empecé a trabajar en una empresa de tecnología yo con 22 años de edad, ella era mi líder de 34 años y nos hicimos muy amigos, casi mejores amigos.

    Ella me confesaba que le gustaba tener sexo con diferentes personas de vez en cuando, me agarró tanta confianza que me abrazaba y tocaba mis glúteos, yo hacía lo mismo de vez en cuando como «juego», total ella me dio su número y platicamos los domingo, yo le pedí una foto, pues le dije que me encantaba su cuerpo, ella me mando una cuando se estaba bañando.

    Me encantó mucho verle los pechos y le pedí otra lo cual accedió dejando ver sus nalgas eso me prendió mucho le dije, y ella me dijo que le gustaba que la mirara.

    Las fotos se fueron siendo más atrevidas, me dejaba verla completamente desnuda o masturbándose, yo no aguantaba las ganas y la invité a salir al cine, estábamos viendo la película y la besé y la empecé a tocar, salimos y fuimos a su casa, estábamos viendo la tele y la volví a besar.

    Se levantó y me llevó a su cuarto donde nos quitamos la ropa y empezó a tocar mi verga, yo le abrí las piernas y lamiendo su vagina ella gemía de placer, me volteó para hacer un 69 y le dije que ya tenía muchas ganas de hacerlo, ella me dijo que también pero que tenía miedo porque pensaba que lo haría muy salvajemente y esa fue la idea.

    La volteé, tomé sus caderas y empecé a penetrarla duró, queriendo vaciar mis ganas y cambiando la de posición.

    Me la chupo un buen rato, mi verga toda mojada, dura y venosa en su boca me hacía cumplir mi fantasía de hacerlo con una mujer mayor que yo, la penetre una y otra vez hasta las 3 de la madrugada.

    Termine eyaculando entre sus pechos mientras ella se masturbaba con sus dedos.

    Fue la mejor experiencia, seguimos como amigos hasta que ella renunció, cambió de casa y numero, pero lo buen vivido nunca se olvidará.