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  • Verano en Mallorca (Capítulo 4)

    Verano en Mallorca (Capítulo 4)

    A la mañana siguiente, domingo, después de desayunar como a las 10 am, le pedí a Niko que me acompañara a comprar unas cervezas. En el camino, aproveché para conversar con el chico y tratar de entendernos. Luego de un poco de cháchara a modo de romper hielos, me lancé:

    – Nicolas, toda esta situación que estamos viviendo en casa de tu madre, es un poco extraña y puede prestarse para malos entendidos. Me gusta tu mamá, no puedo evitarlo y a ella le gusto yo. No sé qué va a pasar más adelante, pero en el futuro inmediato, tenemos que convivir. Parece que con Cristina, tu hermana, nos llevamos bien, no hay una relación directa, pero nos simpatizamos. Para mí, eso es suficiente. No pretendo tener nada con ella, aunque es una verdadera belleza. Estoy con Ángela, solo con ella, a menos que Dios disponga otra cosa. Por el otro lado estás tú, con quien no he conversado casi nada, pero que me parece que nos empezamos a entender desde que corrimos a Saúl. No pretendo quitarte nada, solo respetarnos mutuamente. Con eso me basta. Y están Sara y Sonia. Esas dos mujeres, realmente hermosas, son un peligro inminente. Sonia se desilusionó de Saúl, brutalmente, lo que la pone al filo de salir a cogerse al primero que le pase al lado. Y la Sara está dolida conmigo y con Ángela, porque le corrimos al que la cogía y según ella, muy bien. También es un peligro latente. Ambas podrían presentarse uno de estos días con un par de “negros” aquí en casa, como sus machos y eso sería un desmadre total. Están cachondas, mucho. ¿Me sigues? – Niko respondió afirmativamente, así que continué:

    – El nuevo sheriff en el pueblo no podría controlar una invasión de esa naturaleza y habría que llamar a tu papá, con todas las consecuencias que eso suponga. Podría ser que al día siguiente tuviéramos 20 “negros” en casa y las violarían a todas, incluyendo a tu madre y tu hermana. Quizás a ti y a mí también aparte que nos matarían a coñazos. No podríamos controlar eso. ¿Estás de acuerdo conmigo? – Niko enseguida me preguntó qué porque yo estimaba que eso pudiera suceder. Le expliqué:

    – Porque ya en la disco las vieron a las cuatro, las más hermosas mujeres que hay por estas playas. Y cuatro “negros” tuvieron a tu maravillosa madre en sus manos, por unos segundos. Se las quité, pero les quedó el hambre por la hembra que perdieron. No le hicieron nada, pero olieron su aroma. Y a las otras dos ya un cierto grupo se las comió, literalmente. Por cortesía de Saúl. Así que por allí pueden estar al acecho y si estas dos salen a buscar pelea, pues se abrirán las puertas del infierno. ¿Te queda claro?

    Ante esta explicación, cruda pero contundente, Niko reconoció que yo tenía razón. Lo que se arriesgaba era mucho, se trataba de su madre, su hermana, su tía y su amiga. Yo no tenía mucho que perder, podía regresar a mi casa y borrón y cuenta nueva, pero él sí, demasiado. Y entendió que una mujer despechada y otra rabiosa, podían hacer mucho daño hasta sin proponérselo, porque no pensaban con la cabeza, sino con el coño. El muchacho, de tonto no tenía un pelo, era realmente muy inteligente. Pero retraído, introvertido.

    Me lancé más a fondo:

    – Niko, tu mamá dice que tú tienes una tranca como la de tu padre, quizás mejor, según ella, no lo sé, pero parece que tu padre es muy capaz con las mujeres. ¿Y quién dice que tú no lo seas también? A lo que voy es que hay dos hembras desesperadas de polla, que solo tu podrías atender. Yo no puedo. Tienes que tirarte a tu tía, de frente, sin temores y mostrarle cuan varón eres y que tú eres el que manda. Tienes que hacerlo y es ya. Una vez que domes a esa fiera, te pasas a la otra, que, al verte triunfar con la primera, se rendirá a tus pies. Están heridas y tú debes curarlas. Yo, mientras, mantengo a Ángela contenta y segura y Cristina, pues, ella no parece peligrosa. Y si llegara a serlo, me vería obligado a controlarla yo. Ese sería mi problema, porque sé que no te puedo pedir eso a ti, es tu hermana y sé que la adoras.

    Niko me preguntó qué pasaría si él no le llegaba a Sara. Le expliqué:

    – Si Sara crea problemas, tal vez yo me retire y los deje solos. No soy Don Quijote. No voy a buscarme más problemas. Pero eso para ti, tu madre y tu hermana, podría ser catastrófico. ¿No crees?

    Él se quedó meditando el asunto, hasta que me expresó con total inocencia:

    – Sara es mi tía, como crees que voy a poder llegar hasta ella para tirármela? A lo peor se ríe de mí y me da una bofetada.

    Yo le respondí:

    – En estos momentos Sara no es tu tía, ni siquiera tu amiga, no es la hermana de Ángela. Es una perra en celo, simplemente eso y si le ofreces una buena polla que la satisfaga, será tuya hasta que tú lo desees. También es una bomba a punto de explotar. Por eso te he hablado claro, así, crudamente. Discúlpame si te he parecido un desgraciado por eso, yo normalmente no soy así, pero tenemos una crisis, tenemos que enfrentarla y no sé si tu podrás con esto – y continué:

    – Al llegar a casa, te desnudas por completo y te vas a la piscina. Muéstrate, exhíbete, especialmente delante de esas dos. Que vean lo que tienes. Si te empalmas, mejor. La excusa es el calor y que además estamos en confianza, en nuestro círculo. Yo me ocupo de Ángela, que no te de lata. Tal vez tu mamá me pida que haga lo mismo, pero no sé si sea conveniente, ya sabes, por tu hermana. A ella la respeto. Por tu parte, no te muestres avergonzado ni tímido, muéstrate el macho que las va a dominar, a poseer.

    Al llegar a la casa, bajamos la compra, la organizamos y el chico procedió. Se quitó la franela, la bermuda y se dirigió a la piscina con una cerveza en la mano. Al llegar allí, encontró a todas las chicas tomando sol, Sara, Sonia y Ángela en topless. Me miró, se sonrió con malicia y se quitó el bóxer. Se exhibió, tal como le había pedido, lanzándole un chorrito de cerveza helada en el culo a Sara, la que brincó y le dijo una grosería. Al ver que era él, le sonrió más dulcemente y entonces se fijó en su entrepierna:

    – Caramba, pero si mi sobrino querido esta como Dios lo trajo al mundo, que cosa tan hermosa tienes allí. No sabía que estabas tan bien dotado. Sonia, mira la polla que se gasta Niko.

    Yo me sonreía y Ángela lo miraba a él y luego a mí. Le guiñé el ojo en señal de complicidad y mantuvo silencio. Pero Cristina no salía de su asombro:

    – Hermanito querido, nunca me imaginé que te atreverías delante de mamá y de mí. La verdad, me tienes asombrada. Parece que la ida de Saúl te ha desinhibido, por fin. Así me gusta, te amo por eso – y lo aplaudió. Y Sonia enseguida se emocionó, lo llamó a su lado y le pidió que se sentara con él. Él se le acercó y le dijo algo en el oído, que pareció divertir a Sonia. Así estuvieron un rato. Él se sonrojaba, pero seguía adelante. Se notaba que realizaba un esfuerzo, conversando íntimamente con ella. Entonces se levantó y se dirigió a Sara, se sentó a su lado en la tumbona y también le dijo algo al oído a ella. Sara se relamió de inmediato y se levantó, lo tomó de la mano y subieron a su habitación.

    Mas tarde se empezaron a escuchar unos gemidos, luego más y al final, por los gritos se intuía que estaban follando, que Sara la estaba pasando muy bien. Ángela me miraba, Cristina se sonrojaba, Sonia se relamía. Se me acercó, sin sostén y me puso todo su tetuario frente a la cara y con su carita de yo no fui, se pasó la lengua por el labio inferior y mirándome a la cara, le preguntó a Ángela:

    – ¿Ángela, me prestas a tu macho? Estoy muy cachonda. Demasiado… – yo por mi parte rogaba a Dios que Ángela la mandara al carajo, porque a esa hembra, deliciosa por demás, yo no iba a tocarla, no después de saber cuántas vergas se había chupado ya y cuantas más se había tragado. No, yo lamentablemente, soy escrupuloso. No follo con putas.

    Afortunadamente, Ángela se levantó, mostrándose cuan exuberante era y le dijo que no, que ese hombre era solo para ella, propiedad privada. Y me tomó de la mano y subimos a su habitación. De pronto me detuve y regresé con Sonia, me agaché a su lado y le susurré al oído:

    – Tranquila, después de Sara, seguro que te toca tu turno, parece que ese muchacho es un verdadero monstruo. Y solo tiene 19 años, así que prepárate.

    Volví con Ángela y subimos, ya sabes, al séptimo cielo. Y la chica más dulce, Cristina, se quedó pensativa, sola…

    Ese día Niko se las mandó a ambas y si bien luego me dijo que no estaba seguro de haberlo hecho como se debía, a mí me pareció que sí y a Ángela también porque la actitud de Sara y Sonia mejoró notablemente. Ya estaban menos soñadoras, menos tristes, más alegres. Y eso era sexo, puro sexo, para domesticar a esas dos perras en celo. Bravo por el chico.

    Después de almorzar, Ángela y yo les informamos que nos íbamos a Palma, debido a que yo tenía asuntos que atender allá el lunes y el martes. La noticia le agradó a Sara, se le notó en la cara. A Sonia ni siquiera le importó, pero a Cristina la descolocó. Enseguida preguntó que porqué:

    – Yo no sabía que ustedes se iban a ir por unos días, que voy a hacer yo, porque estos tres tienen ya su circo montado, pero yo no califico – de pronto, sin siquiera consultarme, Ángela le sugirió que se viniera a Palma con nosotros. Yo me quedé sin nada que decir, así que asentí. Y nos fuimos los tres para Palma, a mi casa, a casa de Tita.

    Antes de partir, hablé con Niko:

    – Niko, lo has hecho muy bien hasta ahora. No te descuides, castígalas duro, que sepan quien es el que manda aquí. No salgan de la casa, armen aquí su relajo, su orgía si quieren, ya que Cristina se viene con nosotros por si acaso, pero no bajes la guardia – el respondió ya con más seguridad que no me preocupara, que tenía todo bajo control, que les había dado en la madre. Yo me sonreí, porque la verdad, las había escuchado y parecía muy cierto. Ángela, Cristina y yo nos subimos al coche y partimos para Palma.

  • Propuesta indecente: Por cuanto me lo das

    Propuesta indecente: Por cuanto me lo das

    Desde que volví a quedar soltero siempre ando en el acecho buscando a una chica a quien llevar a la cama. Reconozco que soy promiscuo, pero también tengo algunos parámetros y tengo una gran dosis de suerte con las mujeres. No importa si son jóvenes, maduras o qué estado civil tengan y, aunque me gustan todos tipos de mujeres, me inclino por las chicas esbeltas y de preferencia que sean de cuerpo petit. En este afán de ligarme a una chica todo el tiempo, he tenido muchas experiencias y he intentado de todo y, es como me llegó la idea de hacer totalmente algo diferente y ver qué resultados obtenía.

    Tener sexo con una desconocida se me hace muy excitante y he tenido algunas experiencias como estas, como también he recurrido algunas veces al sexo de paga y en esto he estado con mujeres de medio nivel o alto nivel donde he tenido que soltar de $200.00 a $300.00 dólares por hora por una de medio nivel hasta los $3000.00 por una chica que se promueve como de alta clase. Y es cómo se me ocurrió: ¿Qué pasaría si le ofrezco dinero a cualquier chica de la calle y ver si está dispuesta a follar por dinero? – ¡Qué sorpresa me he llevado!

    Formulé una estrategia y me iba a presentar con mi propio nombre haciéndome pasar por un encuestador de una revista para hombres y les hacía saber que eran preguntas sexualmente explicitas con el incentivo de ganarse $20.00 por contestarlas. Elegí hacer esto en la ciudad de Guadalajara, dado que iba a pasar toda una semana cerrando la venta de un departamento. Qué mejor para encontrar mujeres que en una tienda departamental con su corte de comida el cual regularmente está abarrotada de clientes en horas del mediodía.

    Las primeras dos candidatas a quienes me les acerqué rechazaron la propuesta de inmediato a pesar de que $20.00 es el promedio que gana un trabajador de oficina a diario. Y debo decir que tales candidatas iban vestidas de una manera sensualmente provocativas que me dieron la señal equívoca que debían también ser mujeres de mente abierta. De repente veo llegar a esta chica y quien se sienta a solas con un café y una donut. Va vestida recatadamente con una falda azul marino hasta las rodillas, su blusa blanca abotonada hasta el cuello y llevando unos zapatos de tacón alto y la típica cartera de mano que siempre lleva una mujer. Le calculé entre 20 a 30 años y su altura era de alrededor de 1:65 metros. Era de bonito rostro alargado, de cabello oscuro que le cubría casi toda su espalda y de tez clara. No llevaba anillo de boda o compromiso, más la única joyería era un brazalete en su muñeca izquierda, aretes alargados y una cadena sin medalla, todo de oro. Dudé un poco el acercamiento, pero luego me decidí y también a mi oferta la subí a $50.00.

    Cuando me presenté y le hice la propuesta ella solo sonrió con cierta inseguridad y pensé que iba a escuchar el mismo rechazo que me dieron otras. Para mi sorpresa esta chica quien dijo llamarse Alexa me cuestionó la forma de pago diciendo: – ¿Paga en efectivo al comenzar o terminar la entrevista? – Yo recurrí a mi cartera y le saqué los $50.00 y se los puse en la mesa frente a ella no sin antes recordarle que eran preguntas sexualmente explicitas. Ella solo hizo un ademán de afirmativo diciendo: – Está bien, comience con su entrevista.

    Le expliqué que la entrevista sería grabada y que ella no me tenía que dar más datos personales que su primer nombre y que tomaría entre 15 a 20 minutos. Ella nuevamente estaba de acuerdo y comencé con las preguntas básicas para luego subir el volumen a lo candente:

    – Alexa, ¿eres casada, soltera… con novio?

    – Casada.

    – ¿Cuántos años llevas de casada?

    – Dos.

    – ¿Llegaste virgen al matrimonio?

    – No.

    – ¿A que edad perdiste tu virginidad?

    – A los diecisiete.

    – ¿Con tu primer novio?

    – No… era mi tercer novio.

    – Alexa, ¿te masturbas y si lo haces, que edad tenías cuando lo hiciste la primera vez?

    – Si… (Se había sonrojado) ¿Quién no lo hace? Creo que tenía alrededor de quince cuando lo hice la primera vez.

    – ¿Llegaste al orgasmo esa primera vez?

    – No… fue con el tiempo que logré llegar a mi primer orgasmo.

    – ¿Imaginabas que lo hacías con tu novio o en quién te inspirabas?

    – La verdad que no tenía novio en el momento, pero siempre imaginé hacerlo con el profesor de matemáticas. Era un moreno muy guapo.

    – Alexa, ¿alguna vez le has sido infiel a tu esposo o has pensado en la posibilidad de serle infiel?

    – Solo en la mente. La verdad que no sé si me atrevería, pero como dicen por ahí: Nunca hay que decir que de esa agua no he de beber.

    – ¿Qué tipo de ropa interior te gusta más? ¿Y qué tipo de ropa íntima llevas hoy?

    – Uhm… la verdad me siento cómoda con los bóxer. Hoy llevo pantaletas estilo bikini.

    – ¿Te depilas tus partes íntimas?

    – ¡Todo el tiempo?

    – No sé si a ti te importa el tamaño, pero dime ¿estás satisfecha con el tamaño del miembro de tu esposo o cuál es el tamaño perfecto para ti?

    – No sé de medidas, pero sí me hubiese gustado que fuera un poquito más grande. (Me señaló que le gustaría una de 18 centímetros y su esposo quizá llegaba a los 12).

    – ¿Cuántas veces tienes sexo a la semana?

    – No sé cómo contestar la pregunta. Algunas veces apenas lo hacemos dos veces por semana y en otras hasta diez o doce veces.

    – ¿Llegas siempre al orgasmo?

    – La mayoría de las veces.

    – ¿Cuál es tu posición favorita y en cuál crees que eres más orgásmica?

    – Igual… me gusta de todo. Que me pongan en cuatro, el misionero, el 69, montar, de cucharita… de todo y en todas puedo lograr un orgasmo si se estimula muy bien con tiempo.

    – Mencionaste el 69 y con eso me doy cuenta de que gustas dar y recibir placer oral. ¿Qué tal con el sexo anal… es algo que practicas?

    – Uhm… Usted si hace que me sonroje. A ver… cómo le digo. Nunca nadie me lo ha pedido, pero es algo que me llena de curiosidad. No sé como insinuarle a mi esposo para que lo intentemos y que él no me crea una depravada.

    – ¿Definitivamente es algo que deseas experimentar?

    – Si… definitivamente para que no solo me cuenten.

    – Alexa, ¿tu estarías dispuesta a tener sexo con alguien o lo considerarías sí el pago o un favor es justificable?

    – A ver… ¿tener sexo por dinero? No sé… igual que le dije anteriormente: Nunca hay que decir que de esta agua no beberé, pero igual uno no se puede imaginar las circunstancias. No sé… tendría que valer la pena.

    – Dime, ¿cuál es la cantidad para ti que valdría la pena?

    Alexa se quedó pensativa por unos segundos y vacilaba su mirada observando la muchedumbre caminar. Me quedó viendo con esos lindos ojos oscuros achinados y me decía:

    – Mire, ya han pasado más de 15 minutos. ¿Faltan todavía preguntas?

    – Dos o tres… las más importantes. Dime… ¿cuál es la cantidad de dinero que valdría la pena para conllevar ese paso.

    – Creo que me atrevería hacerlo por mil dólares.

    – Bueno, te voy a hacer la última pregunta, pero piensa muy bien tu respuesta porque de otra manera volveré a hacerle la misma entrevista a otra chica… así que piénsalo bien. Te ofrezco $500.00 para que cojas conmigo por dos horas.

    Alexa se sonrojó y quedaba en un silencio. Lo estaba debatiendo interiormente pues tampoco había tomado camino. Comenzó y por segundos golpeaba con sus dedos el plástico de la mesa. Se levantó diciendo una expresión entre sus dientes que no logré entender, pero luego ella me preguntó: ¿Y a dónde lo haríamos? – Le dije que me hospedaba en un hotel de renombre cercano al lugar y fue algo que alivió su tensión e inseguridad, pues no estaba dispuesta a ir a un motel de mala muerte o de segunda clase. Velando por su seguridad ella me preguntó por qué nombre estaba registrado y vi que tomó su celular he hizo una llamada. Cuando lleguemos a la recepción del hotel, ve y pregunta si tienes mensajes y ellos te dirán algo que quiero escuchar de ti y solo así subiré a tu habitación.

    Entendí que se sentía insegura y era comprensible, pues en una metrópolis como la ciudad de Guadalajara no son raros crímenes de todas clases. Una vez pasado ese bache subimos hasta el decimo cuarto piso, donde me quedaba en una suite que llaman ejecutiva. No era el típico cuarto de hotel, pues en este había una pequeña sala, un baño con dos lavamanos y una regadera con una tina de buen tamaño y, luego tenía su habitación a parte y en la sala había un refrigerador abastecido con algunas cervezas, pequeñas botellas de diferente licores y tres tipos de vino. Alexa dio una vuelta alrededor de la suite y abrió el refrigerador diciendo: – ¿Puedo tomar una cerveza? Necesito calmar mis nervios… ¿puedo?

    Mientras tomaba su cerveza me pidió que me fuera a tomar una ducha y que ella haría unas llamadas telefónicas pues tendría que inventar algunas excusas por el extra-tiempo tomado y que luego ella también pasaría a bañarse. De esa manera sucedió. Yo salí del baño solo con una toalla cubriéndome del abdomen hacia abajo, como si fuera una falda y luego Alexa entró. Escuché que caía la regadera y entré a espiarla y ver esa linda figura a través de ese cristal corrugado que distorsiona la imagen. Ella había colgado su ropa en ganchos pues ahí mismo había un armario, y había dejado sus bragas tipo bikini, de esos minúsculos que en la parte de la cintura solo los une una cinta elástica colgados en la barra que sirve para abrir las doble puertas. Las tomé y las extendí y, descubrí que las tenía húmedas, lo que me dio a entender que la entrevista la había excitado. No creo que me haya visto, las puse de nuevo en la misma barra como estaban y me fui a esperarla en la cama.

    Ella igual. Cuando salió del baño solo iba cubierta de la cintura con una toalla y se había cubierto sus pechos con otra y no se había mojado su cabello. Llevaba su cartera y de ella sacó dos botecitos y con uno se roció la zona del cuello y lo otro era una crema de cuerpo la cual untó en sus piernas y brazos dejándole un aroma a cereza o algo así, la verdad que era un aroma dulce. Sus piernas se le miraban sedosas y alargadas y se había hecho una especie de trenza con su cabello y se acerco frente a la cama y avanzó hacia como gateando y me hizo una petición: – Tony, le voy a pedir algo muy importante para mí… por favor no me deje marcas.

    Dicho aquello y yo asegurándole que no pretendía causarle algún inconveniente con su marido, Alexa me descubrió la toalla y comenzó a lengüetear delicadamente mi falo que estaba flácido pues yo regularmente me baño con agua helada y en esa época tenía mis 47 y contralaba ya muy bien mis erecciones. Ella vio cómo creció mi falo ante ella y haciendo una pausa dijo: ¡Dios mío… usted no tiene verga, lo que usted tiene es un garrote! – Recordé que por esos días había leído un editorial que la mitad de los hombres tenemos un tipo de miembros que son engañadores, pues estos flácidos parecen ser muy pequeños, pero que llegan a tener dimensiones mucho más grandes que aquellos que flácidos se miran miembros grandes, pero no crecen o toman mucho más volumen cuando excitados. Yo pertenezco a esa mitad, el cual cuando flácido parece ser un miembro pequeño, pero sorprendentemente para muchas mujeres, el mío alcanza los 21 o 22 centímetros con una circunferencia también sorprendente para mi tipo de cuerpo, el cual es atlético sin mucho músculo, aunque si mido 1:86 metros.

    Alexa en un minuto o menos se dio cuenta que no podría más con todo mi falo en su boca, pues ella es de boca pequeña y esta había crecido sorprendentemente al contacto de sus delgados labios. Me pidió que me acostara y de esa manera tendría mejor acceso a mi verga y ella estaría más cómoda. Me puse dos almohadas para poder ver las acciones de esta linda mujer y ella comenzó con un oral de las mil maravillas. Me besaba el tronco, me atrapaba los testículos con su boca y me los apretaba delicadamente y ella como a unas chicas asiáticas con las que tuve sexo, también con sus dedos me tomaba el glande en forma de masturbación. Sabía que si continuaba así en cualquier segundo me mandaría al cielo y cuando Alexa hacía una pausa, la toalla que cubría sus pechos ya no la tenía y aproveché para tomar otra posición y salir por ese momento del precipicio de la excitación.

    Ahora era Alexa quien yacía acostada sobre su espalda y apoyando al igual que yo su cabeza sobre las mismas almohadas. Comencé a besarle el cuello, algo que sé le fascinaba pero que tenía mucha desconfianza que le dejara alguna marca. Yo le aseguraba que no le dejaría marca alguna, pero entendía su desconfianza. Bajé a sus espectaculares pechos, con una areola oscura y de pezones redondos y medianos. La verdad que eran muchísimo mejor que los que había imaginado, pues con esa blusa blanca realmente no se podían apreciar. Pechos redondos en un cuerpo alargado y creo que fue donde esta bella mujer comenzó a disfrutar. Mordisqueaba sus pechos y pezones, los succionaba y masajeaba con mi lengua todo el contorno alrededor de ellos. Alexa solo jadeaba de placer y luego comenzó a exclamar:

    – ¡Por Dios… tienes una lengua muy juguetona! Me tienes sobreexcitada.

    – ¿Te gusta que jueguen con tu tetas?

    – Uhm… Por Dios… ¡Me fascina! – decía con una voz erótica.

    Yo gozaba chupándole las tetas y me encantaba escuchar esos gemidos eróticos y cómo se le erizaba la piel. Me puse como hincado frente a ella siempre comiéndome sus tetas y le toqué el sexo. Estaba totalmente húmedo y con mis dedos abrí esos labios y comencé a masajear su panochita hasta llegar y descubrir lo duro de su clítoris. Ella elevó los decibeles de su jadeo y yo frotaba al principio su clítoris delicadamente, pero al sentir que ella hacía ese vaivén como si la estuviese penetrando, le aceleré el ritmo al cacheteo. Solo se oía el ruido del golpeteo, las succiones que le hacía a sus pezones y los alaridos de Alexa y luego con su voz erótica me lo pedía: – Métemela… estoy a punto de acabar. – Sentí ese vaivén de Alexa más acelerado y sabía que estaba a segundos de correrse, cuando tomé posición, busqué el hueco y le hundí buena parte de mi verga y la sentí bien apretada y ella jadeó como de dolor, pero siguió con ese ritmo frenético y comenzó con unos aullidos de loca. Esta mujer se retorcía del placer y yo le aceleré ese mete y saca hasta que un par de minutos después me corrí en ella. El chorro de semen se deslizó en las sábanas y con una de las toallas hicimos los primeros pasos para limpiarnos. Ambos nos fuimos a la regadera donde hacíamos plática del momento:

    – Usted tiene una lengua muy juguetona y un garrote que ni cuando me desvirgaron me dolió tanto.

    – ¿Realmente te dolió?

    – ¡Mucho! Pero estaba a punto de correrme y eso me relajó en el momento que luego me pareció delicioso su invasión. La verdad que pensé me iba a salir la punta de su verga por la boca.

    Siempre he pensado que las mujeres lo quieren de una manera u otra adular a uno, pero en mi experiencia con las mujeres y no importa que tipo de cuerpo, me he encontrado con chicas de vagina reducida. Uno siente ese apretón de sus labios y llega a un punto en esa primera penetración que uno siente pegar en algo. Luego creo que su vagina se ajusta y si se ajusta cuando paren a un crío de dos o tres kilos, cómo no se van a ajustar a una verga de solo 22 centímetros. Nos bañamos y nos secamos y esta vez le dije a Alexa que quería comerme su conchita, pues hacia ahí me dirigía cuando culminaba con un orgasmo.

    Se acostó de nuevo en la cama y esta vez pusimos una toalla debajo de sus nalgas, pues la sabana estaba aun mojada de la primera corrida. Vi ese cuerpo perfecto, esa carita preciosa de esta mujer que me sonreía y volvió a gemir cuando mis labios rozaron los labios de su vulva recién afeitada. Le meneaba la lengua de arriba hacia abajo, le mordiscaba los labios y llegaba con ímpetu a hacerle círculos con la punta de mi lengua en su ya inflamado clítoris. volvía a gemir y a decir:

    – ¡Por Dios… tienes una lengua divina! Nunca me habían dado un mameluco así de rico.

    – ¿De veras te gusta que te la chupen?

    – ¡Me fascina! Y tu pareces ser un experto en esto.

    Le chupaba la panocha de arriba abajo, a veces llegaba a su perineo amenazando chuparle el culito que se contraía y a todo esto mis dedos apretaban sus dos pezones. Los decibeles de sus gemidos volvieron a elevarse y Alexa solo masajeaba los pelos de mi cabeza y la empujaba como para que le hundiera mucho más mi lengua. Ocho o diez minutos después, ella comenzó a hacer el mismo vaivén y sus flujos de líquido vaginal escurrían por aquella abertura. Sabía que en segundos se correría porque levantaba su pelvis y me empujaba la cabeza en contra de su panocha. Yo no dejaba de masajear sus tetas y de repente explotó con un segundo orgasmo. Jadeaba como loca y ese vaivén no cesó hasta que esa onda orgásmica le había recorrido todo su esbelto y petit cuerpo. Yo seguí chupando su clítoris y se lo apretaba con mis labios y con los segundos, minutos después de ese último orgasmo me decía que se corría otra vez: ¡Oh, Dios mío… me estás haciendo acabar de nuevo! – Tuvo dos orgasmos separados por dos minutos y este último le hacían temblar los músculos de sus piernas y nalgas y sonriendo me dijo: ¡Me vas a volver loca!

    Esta vez solo se limpió con una toalla húmeda su sexo y yo me fui al baño a limpiar los jugos de su sexo en mi boca. Regresé y Alexa me dio un beso de lengua muy prolongado y de esa manera supe que estaba satisfecha, que la estaba pasando bien. Ella me pidió que me acostara de espaldas en la cama y comenzó a montarme dejándome ver como sus dos tetas redondas rebotaban al compás de unas eróticas mecidas. Se abalanzó contra mi mientras ella movía sus caderas haciendo ese vaivén exquisito y yo chupaba el pezón de una de sus tetas y las intercambiaba con los segundos y ella me dijo: ¡Realmente eres un cabron para coger… me vas a hacer acabar otra vez! – Cerró sus dos achinados ojos y frunció sus labios y sentí como su vientre se contrajo y yo también no pude más y los dos nos venimos en un grande orgasmo. Podía mirar su piel eriza, sentir como mi verga se volvía flácida adentro de su vagina y como el chorro de semen caía esta vez en mi pelvis. Me sonrió y me dijo: ¡Eres un cabron para coger!

    Nos faltaba una hora y esta chica me tenía todavía excitado. Después de bañarnos y ella con mucha más confianza, desnuda caminaba alrededor de la suite. Se acercó a la ventana y la veía de espaldas con un trasero excepcionalmente perfecto. Glúteos parados y sólidos y con una piel sonrojada que se me hacía agua la boca en imaginar que me los podía coger. Ella viendo por la ventana la ciudad volvía a hacer plática:

    – ¿Te la has pasado bien Tony?

    – Del uno al diez… creo que llegamos a mil. -le dije.

    – ¿Te puedo hacer unas preguntas y quiero que seas honesto conmigo?

    – Dime.

    – ¿Eres casado?

    – No.

    – ¡Difícil de creer, pero está bien! ¿Haces esto regularmente?

    – ¿A qué te refieres?

    – A entrevistar a chicas y proponerle sexo a cambio de un pago.

    – No… es la primera vez que hago esto.

    – Difícil de creer pues pareces un experto. ¿Cuántos años tienes?

    – 47. -le contesté.

    – Increíble… te miras mucho más joven. Te había calculado lo máximo 40.

    – ¿Y tú… cuantos años tienes?

    – 26. – contestó.

    – Te llevo por más de 20 años. ¿Habías cogido con alguien mucho mayor que tú?

    – Mi esposo solo me lleva 3 años y los demás han tenido edades similares. Realmente te miras muy bien para tu edad… tienes un vigor que realmente me ha sorprendido.

    – ¿Te esperabas una experiencia así esta mañana que te levantaste?

    – ¡Para nada! Ni en mis fantasías tuve una experiencia así con un completamente extraño. Mira… solo nos queda 45 minutos y debo estar en casa para que mi esposo no sospeche nada. ¿Lo quieres hacer una vez más?

    – Si… ¿Me podrías dar tu trasero? Me gustaría cogerme tu culo. Sé que dices no se lo has dado a nadie porque no te lo han pedido, pues quiero ser el primero en pedírtelo. – ella sonreía.

    – Mira Tony, la verdad que se lo pensaba dar a mi marido como lo único virgen que le ofrecería, pero después de dos años no me lo ha pedido. La verdad no te miento que se me antoja, pero si me dolió la panocha con tremendo deslizon que me diste, ahora en el trasero como que me da miedo.

    – Sabes… me tomaré el tiempo y sí tú dices hasta aquí, hasta ahí llegamos. Me gustaría ser el primero, pues creo tener el tacto para que sea para ti una agradable experiencia.

    – Tony, ¿te puedo hacer una pregunta? ¿Crees que un hombre se puede dar cuenta si una mujer es virgen o no?

    – Es muy difícil… Hay chicas que no sangran cuando por primera vez son penetradas y otras que gritan por el dolor y no importa cuanto tiempo llevan haciendo sexo. ¿Quieres entregarme tu trasero?

    – Hagámoslo pues… al fin, eres el primero que me lo ha pedido.

    Le pedí a Alexa que se pusiera en cuatro y creo que ella pensó que de esa manera me follaria su rico y suculento trasero, pero la puse así para chuparle su ojete y dilatarle con mis dedos su esfínter. Se puso en cuatro con los pechos tocando la cama y me he lanzado a chupar su concha y su ojete. Al chupar su concha miraba como su ojete se contraía y al chupar su ojete su concha hacía un movimiento similar. Sus fluidos vaginales emanaban y le como ambos agujeros por más de veinte minutos. En todo esto Alexa eróticamente decía: – ¡Usted si sabe coger… usted si sabe lo que una mujer desea que le hagan… que rica cogida me está dando… nadie me había comido el trasero!

    Alexa gemía, aullaba de placer. Le pedí que se acostara de lado y me fui en posición de cucharita a penetrarle por primera vez ese apretado culo. Le asomé mi glande a su ojete y se lo paseaba con mi mano de arriba y hacia abajo. Se lo empujaba y lo lubricaba con mis secreciones hasta que le hundí el primer falange de uno de mis dedos y ella había gemido. Le hundí dos y ella lo iba asimilando y luego le dije que estaba lista pues le estiraba su esfínter con ambos dedos. Le puse el glande en la entrada y su esfínter me lo atrapó y ella pujo del dolor. Sentía que sus piernas y glúteos temblaban y le pedí que se relajara. Mi glande había entrado, solo faltaba hundir el resto de mi verga en ese agujero. Ella hizo lo suyo y empujaba sus nalgas en contra de mi pelvis y así poco a poco se deslizó el resto de mi verga hasta sentir la presión de sus paredes del intestino. Ella lo apretaba y eso me gustaba y yo también le enviaba esa onda de presión.

    Así estuvimos por minutos y pude sentir como bajaba fluido vaginal de su panocha, estaba tan excitada de sentir mi verga en su ano. Comencé a chaquetear su clítoris con mi mano derecha mientras ella subía su pierna por encima de mi rodilla y con la mano izquierda le masajeaba su pezón izquierdo. Esta mujer daba alaridos de placer y con los minutos sentía su onda de compresión, me apretaba con su culo la verga y yo le chaqueteaba frenéticamente su conchita, concentrándome en su inflamado clítoris. No pudo resistir más y con un vaivén se tragaba mi verga con su culo y con mi mano derecha le daba una chaqueteada incesante hasta que explotó con un potente orgasmo. Yo no me pude contener de la excitación y me fui junto a Alexa. Era mi tercer palo y mi verga se tornó flácida en el culo de esta preciosa mujer. Ella me dijo: – Se me va salir su corrida y se levantó apresurada para el baño.

    La verga me ardía de lo apretada que estaba Alexa y ella me hacía el mismo comentario. Le había dolido, pero también en ese morbo había encontrado placer. El orgasmo vivido cuando le daba por el culo fue algo único para ella, pues era como potenciar el placer a una escala para ella desconocida. Me dijo que le ardía el trasero, pero que lo volvería a hacer… le había gustado.

    Nos fuimos a bañar, me la enjabonó y me la volvía a mamar. No me corrí, pues a mi edad en ese tiempo uno se toma más tiempo en recuperarse especialmente después de tres polvos. Nos secamos y vi cómo se ponía su diminuto bikini cuya humedad se había secado. Me gustó como se miraba con solo su bikini. Luego se puso su brasier y se miraba muy sensual con estos dos trapos. Se puso su falda, las medias al color de su piel, la blusa blanca y sus zapatos de tacón y volvía a lucir como a la chica recatada de quien no se podría sospechar que follaba como lo hacía. Le extendí los $500.00 y los puso en su cartera y ella me dijo lo siguiente:

    – Creo que debo comprarle algo a mi gordito. Nunca imaginé que este día le pondría los cuernos… creo que se merece algo.

    – Cómprate un babydoll y se lo modelas.

    – Quizá sí, pero será otro día… Hoy usted me a dejado agotada y con el trasero que me arde que, si hoy me pide coger, le tendré que inventar un dolor de cabeza. -me he sonreído.

    Alexa se despedía con un beso francés y creo que estaba sorprendida de lo que había vivido. Solo recuerdo lo que me dijo después de ese beso que duro fácil un minuto: – Usted si sabe para que tiene esa lengua y como usar cada dedo de sus manos… ya no se diga como usar ese hermoso garrote que cualquier mujer se quisiera coger… Tony… gracias por todo, me la pasé rico y que tenga buen viaje. – Estábamos cerca de la puerta y seguíamos abrazados y me anime a pedirle sus bragas. Ella me dio una sonrisa y con sus ojos sorprendidos me dijo: -Quítemelas pues ya me imagino la colección de trofeos que ha de tener… bájemelas que son suyas.

    Me agache, le subí su falda y le baje ese precioso diminuto bikini y aproveche para darle otro beso a su panochita metiéndole mi lengua en ese hueco. Ella solo me dijo: – No me excite más, debo alejarme de aquí… usted con todo lo que le hace a uno, se puede volver muy adictivo. ¡Adiós Tony!

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  • El tío de nos

    El tío de nos

    Contexto: esto pasó el noveno día de mis vacaciones en el caribe.

    Un francés, Herve, que lograba hablar castellano, director de una cadena de supermercados, me encontró en una App de citas, pero esta vez yo no estaba ahi buscando weed, lo estaba buscando a el.

    Compartimos fotos y quedamos en que nos podríamos juntar, nosotros y su novio, Jeremías. La idea de que me penetraran por el culo y la boca los dos francés me gustaba, pero me daba miedo, nunca lo había hecho…

    Un día paso y no pude ir, pero al día siguiente, me prepare, me fume un porro y fue a mi aventura.

    Una hora y cuarto estuve caminando, hasta que llegue a su hotel. Pase hasta el edificio, que estaba en zona platinum, toque la puerta y nadie respondió… Por suerte había wifi gratis por 3 horas y puede ver qué Herve había ido a la playa, le hable y me dijo que venia.

    Cuando llegó, Herve, solo, me hizo señales de silencio mientras subíamos al departamento, en cuanto llegamos me empezo a besar, después parti haciendole sexo oral, mostrándole un poco lo que quería mientras que entraba casi entera, la tenía bien grande.

    El me agarró y me movió a distintas posiciones, hasta que se puso atrás mío y me la metió lenta, pero constantemente, gimió, y luego empezó a meter y sacar, me movió y agarro los pies, las manos, el cuerpo, me besó la espalda, lenta y dulcemente, me empezo a dar la vuelta y me dejó de lado, me terminó de dar la vuelta, me ahorcó gentilmente (me hubiese gustado un poco más fuerte) y siguió así cambiando las posiciones pero sin parar de meter y sacarla.

    En todo ese momento yo estaba apretando mis músculos en los pies, las manos, me agarraba de dónde podía, en las sábanas (de seda) en su cuerpo y gemi; gemi de dolor porque el la tenía grande, de placer porque lo hacía muy bien y de nervio porque, si bien disfrutaba mucho, no se me paraba.

    Me encantaba, el iba fuerte y me gustaba, aún que a veces muy fuerte, pero me dió tranquilidad que cuando en verdad si me dolía, le decia de manera verbal y no verbal. Me respetaba.

    Le pregunté por Jeremías y me dijo que se quedó en la playa. Igual me hubiese gustado tener a ambos, ya estando y entendiendo mejor la experiencia.

    Siguio penetrando hasta acabar dentro mío, no sentí el semen la verdad, pero el se notaba como si hubiese acabado. Me pregunto si quería seguir, ya que seguía con mi pene sin estar muy parado. Pero le dije que estaba bien…

    Fue muy tranqui, nos paramos y fuimos a ducharnos un poco. Lo había pasado muy bien, estuvo muy rico.

    Me seque y me empecé a vestir, el ya estaba con traje de baño… De repente nos miramos, nos abrazamos, apretando los penes, en eso es que se mueve hacia la cama y me lleva. Se baja el pantalón y me baja la cabeza, era momento de darlo todo. Se la empiezo a chupar de lado, me metía el pene muy adentro y lo estaba disfrutando mucho. Estaba en una posición muy cercana a algo que quería probar, así que me puse de espalda con la cabeza al borde de la cama mirando para atrás, me penetró muy fuerte, me entraba todo su pene y estaba lleno de saliva por toda la cara. En eso me pone las bolas en toda la boca, pidiendo ver todo su culo mientras llenaba de saliva todo sus cocos, la zona antes del ano y mi cara. Mientras tanto, el se pajeaba gimiendo, y yo también. Me pajeaba con el pene completamente parado, mientras que gemia entre toda la saliva.

    El estaba muy excitado, parecía como si estuviese pronto a irse de nuevo, así que agarro su pene y me lo puso en la boca de nuevo, me lo metió lo más adentro que pudo, mis labios chocaban su piel, y me dejaba ahí por segundos, hasta que necesitaba respirar. Salio mucha saliva, pero no sé si realmente era solo saliva.

    Siempre me costó la idea de tragarme el semen, pero ahora lo estaba disfrutando mucho.

    Me la metió unas veces más y me devolvió sus cocos para llenarme la cara de saliva (y quizás semen, realmente nunca supe si se fue en mi boca). Mientras que me tenía así, seguía gimiendo entre la saliva y su entrepierna, mientras me pajeaba, hasta que acabe. Fue impresionante. Quedé completamente desplomado mientras volvía a respirar entre los gemidos.

    Nos volvimos a duchar, me vesti y me fui.

  • Reencuentro con mi ex

    Reencuentro con mi ex

    Estaba en tiempos de universidad, apenas terminaba una relación de varios meses con una chica del mismo campus, pase algún tiempo queriendo conocer otra chica para iniciar algo nuevo pero me resulta difícil la tarea de conquistar, pues antes de la señorita que mencioné, mantuve una relación de 3 años con la protagonista de este relato, estar ese tiempo con alguien te quita lo galante, pues finalmente recordándola me anime a enviarle una solicitud de amistad por Facebook, la cual acepto el mismo día unas horas más tarde, por la noche después de trabajar le escribí rápidamente y pedí su número para comunicarnos por whatsapp, a lo que accedió rápidamente, le hable de todo lo que se me ocurriera para mantenerla interesada, me preguntó cuál era mi intención buscándola después de 8 meses, le dije que no había ninguna simplemente quería hablar con ella, después de horas conversando sin querer tocamos el tema del sexo, me comentó que se encontraba en una situación difícil con su pareja, sobre todo insatisfecha en la cama, nuestra relación fue mala, siempre peleamos pero el sexo era el mejor, le hice recordar viejos tiempos insinuando durante varios días la idea de acostarnos, no se permitió dejarse llevar por las ganas, siempre recordándome lo mal novio que fui, pero finalmente accedió, quedamos una tarde para vernos, fue extraño volverla a ver, me sentía nervioso, conversamos un par de horas en un restaurante, siempre escondidos para que nadie se enterara, se hizo de noche y la lleve de regreso a su casa, antes de bajarse del auto la tome de su rostro la acerque al mío y nos besamos, a los dos días volvimos a quedar pero esta vez nos daríamos placer, esto fue lo que paso:

    4 pm fui por ella a su universidad, le esperé unas calles luego de la entrada para que sus amistades no se enteren, apenas subió al auto nos dimos un beso apasionado y metí mi mano dentro de su blusa, sus pezones estaban duros, ella me desabotono el pantalón y con su mano dentro comenzó a masajear mi pene, vamos de una vez le dije, asintió mordiéndose el labio inferior, a ella le encantan los hostales caros y espaciosos, la lleve a un local nuevo, habitación temática, una cama amplia y jacuzzi, entramos al estacionamiento de la habitación, subimos las escaleras besándonos y entramos, como tenía de costumbre, dio un pequeño recorrido al lugar mientras yo dejaba llenando la bañera, nos acercamos a la cama y nos desnudamos rápidamente, subimos a la cama a besarnos, yo sobre ella, sentía su piel suave y caliente mientras tanto agarraba mi pene con su mano y frotaba la punta sobre su vagina al instante comenzaban a salir fluidos de ambos sexos y se producía un sonido viscoso, yo empujaba ligeramente sin penetrarla, luego bajaba a besar sus pechos, que son pequeños pero disfrutaba mucho comiéndome sus pezones.

    Luego baje para lamer su clítoris, su vagina estaba completamente depilada, esa mujer sabe lo que quiere, más que rosarla con la punta de mi lengua ella prefería que se la metiera por su vagina, colocaba una almohada bajo su culo para una mejor posición y le metía la lengua lo más adentro que podía, sus gemidos se convertían en gritos de placer, cabe resaltar que es una chica bastante higiénica y el sabor de sus fluidos era bastante leve así que podía comerle la concha durante varios minutos, luego llegaba su turno así que cambiamos a 69 ella se sentaba sobre mi cara para poder continuar con mi trabajo mientras ella hacia el suyo, se tragaba todo mi pene y lo succionaba con fuerza, sabe muy bien cómo hacerlo, se lo metía hasta la garganta por varios segundos y luego paraba para tomar aire.

    Luego de varios minutos con mi lengua ya cansada le doy una nalgada y le digo que se ponga en cuatro para seguir lamiendo sus orificios, su culo no es muy prominente pero sus piernas son anchas al igual que sus caderas, dándole una forma muy agradable a la vista, le pedí que se quebrara bien para seguir metiendo mi lengua en su vagina, luego comencé a lamer su ano, le gustaba mucho, dando gemidos muy fuertes, encendí la TV en un canal de música para disimularlo, ya tenía ganas de penetrarla, hice voltear su cuerpo hacia arriba para el misionero, mi pene y su vagina estaban húmedos, al ser ella estrecha penetrarla sin previo oral podría resultarle ligeramente doloroso pues mi pene aunque es de largo promedio es bastante grueso, le pedí que ella lo metiera, acercó la punta a la entrada y suavemente la penetre, gracias al previo estaba dilatada y sentimos el paraíso cuando se la metía, sus gemidos se hacían más largos y fuertes conforme aumentaba el ritmo y la fuerza, teníamos experiencia con nuestros cuerpos por ratos la abrazaba del cuello y la penetraba fuertemente lo más profundo que podía hasta sentir que la punta de mi pene tocaba algo dentro de ella, esos instantes de gloria nos hacía gemir juntos de máximo placer, pues no usábamos condón.

    Luego de unos minutos bombeando le pedí que subiera a montar, lo cual no le gustaba pues prefería solo recostarse y disfrutar, sus movimientos eran simples pero rápidos, cuando las mujeres están arriba se convierten en máquinas de sacar semen, pero aprendí un pequeño truco para no venirme en esa posición, pellizcando mi muslo con mi mano izquierda para que el dolor disminuyera la excitación, mientras con la otra masajeaba su ano para aumentar su placer, parecía poseída por el placer, se mojaba tanto que podía sentir sus fluidos en mi pelvis, me gustaba mucho mientras montaba que masajeara mis testículos contra su ano, por ratos metía mi dedo y podía sentir como mi pene se deslizaba en su vagina, llegaba mi parte favorita, pose de perrito, ver su culo blanco, su ano y mi pene entrando en su vagina era lo mejor de todo el acto, la embestía fuertemente ya para este punto ella estaba muy excitada con el corazón latiendo a mil, le daba tan fuerte que ella terminaba recostada boca abajo, le colocaba una o dos almohada bajo du cintura para darle altura a su culo, estaba tan húmeda y tan excitada que cuando mi pene salía, no había necesidad de sujetarlo para penetrarla, bastaba con empujar y encontraba su camino, bombeaba con tanta fuerza mi pelvis contra sus nalgas que la cama se movía, ella gritaba, yo pensando que le dolía paraba pero eran gritos de placer, ella pedía más y más, volvía a levantarla para continuar en perrito sabía que ella estaba cerca del orgasmo así que mientras aplaudía su culo con mis piernas masturbaba su clítoris con mis dedos pero por alguna razón, ella saltaba contra la cama, no quería llegar al orgasmo, dice sentir que se orinaba, probablemente una eyaculación femenina pero ella siempre lo evitaba.

    Era lo único que no me gustaba del sexo con ella, muchas veces como aquella, llegar a ese punto era el final, así que continuaba con una buena mamada para que yo pudiera correrme, yo parado en la cama y ella arrodillada, se quebraba bien para que yo pudiera ver su delicioso culo mientras me lo mamaba, garganta profunda, me lamia las bolas, pasaba su lengua por mi pene, se lo restregaba por la cara y golpeaba sus labios con él, lo que más disfrutaba era cuando metía solo la punta en su boca y succionaba como una bebe lactando, quedándose con todo el preseniminal, cuando llegaba al punto de venirme, la tomaba de la cabeza y penetraba su boca, ella presionaba mi pene contra su paladar hasta hacerme eyacular, chupaba mi pene mientras lo sacaba de su boca para quedarse con todo el semen, me miraba a los ojos, dejaba que saliera un poco de su boca y luego se lo tragaba todo, para luego seguir succionando mi pene hasta dejarme caer en la cama entre una sensación de dolor y placer, no sé si es mejor venirme dentro de su vagina o dentro de su boca.

    Después de cada round ella se enjuagaba la boca y lavaba mi pene para repetir 4 o 5 veces el coito, aprovechando al máximo las 5 horas del hostal, por ultimo entramos al jacuzzi para relajar el cuerpo.

    Nuestros encuentros se repitieron muchas veces más, aun estando con su novio se las arregló para disfrutar conmigo, hasta que decidió dejarlo y andar conmigo pero esa es historia para luego.

  • Mi roomie me rompe el culo vestida de nena con sorpresa (2)

    Mi roomie me rompe el culo vestida de nena con sorpresa (2)

    Luis se fue desnudando y aunque era muy delgado su físico no estaba mal, tenía una verga larga y delgada como de unos 18 centímetros de largo, circuncidada, con una cabeza rojiza y alargada, tez muy blanca y lampiño de pecho y nalgas, un culito pequeño pero redondo y respingón.

    Su mano se posó en mi nuca y acercó la roja cabeza de su mástil a mi boca, entendí que mi rol ahora era complacer a ambos machos, así que abrí mi boca y succioné suavemente la cabeza, arrancándole un ligero gemido.

    Verdad que mama de maravilla, yo le enseñé a hacerlo, es una experta chupavergas- expresó orgulloso Pablo.

    Si, ufff, que rico mama Ariel, no pensé que fuera una putita, me encanta como mama, se nota que la has enseñado bien, aghhh,- respondió Luis gimiendo un poco.

    El comentario me ayudó a relajarme y quitarme la tensión, el susto de ver a Luis parado en la entrada de mi cuarto había sido mayúsculo, pensé que el mundo se venía encima, así que abrí la boca al máximo para meterme todo lo que me pudiera caber de la verga de Luis, dispuesto a darle una buena mamada y hacerlo gozar, si bien su verga no era la más grande ni gruesa, me gustó mucho, era justo a mi medida, se acoplaba muy bien a mi boca, mi lengua golosa envolvió su rígido garrote y recorrió el frenillo, succionaba la cabeza exprimiéndola y extrayendo las gotas de líquido preseminal que brotaban del ojo de ese cíclope cabezón y alargado, sabía diferente a la verga de Pablo, se parecía un poco el sabor, pero no era igual, más dulzona y con un olor diferente, no tan fuerte, pero igualmente inundó mi olfato, olía a hombre, a esencia masculina, y el aroma me embriagó, cuando Pablo reinició su embiste, provocó que la verga de Luis se incrustara hasta mis amígdalas, mi nariz rozó el negro y rizado pelambre pélvico de Luis, quien lanzó un gemido de placer, al principio sentí que me ahogaba, no podía respirar, me tuve que agarrar de la cintura de Luis para poder apoyarme y ahuequé bien la boquita para poder mamársela sin atragantarme, logré aguantar el ritmo de las embestidas, estaba recibiendo dos trozos de carne dura por mi cuerpo, Luis me tomó de la cabeza y literalmente me empezó a coger por la boca, su ritmo era frenético, sentía como su verga recorría mi lengua y paladar y se incrustaba profundo en mi garganta, poco a poco fue acoplándose a los embistes de Pablo, me penetraban por la boca y el culo de forma sincronizada, me estremecí, una corriente de electricidad recorrió mi cuerpo desde mi culo hasta mi boca, mi verga estaba nuevamente dura.

    Giré nuevamente la vista al espejo, la imagen no podía ser más morbosa, dos machos dándole verga a una putita sexy en lencería de encaje fino, haciéndola gemir y gozar, la penetraban duro, sin piedad, como si no hubiera un mañana, saber que esa putita era yo, me excitó muchísimo y me animó a seguir aguantando los embistes de mis dos machos.

    Pablo seguía embistiendo con fuerza, en forma bestial, se dejaba caer duro contra mis nalgas con todo su peso, abriéndome y ensanchándome al máximo, sus huevos chocaban con los míos y me gustaba esa sensación, me sujeté fuertemente de las caderas de Luis a fin de no perder el equilibrio y caer de bruces, seguí mamando su verga, mi saliva escurría por el tronco y llegaba a sus huevos cargados de leche, se me antojó besarlos, y eso hice, los lamí y succioné cada uno de sus huevos en forma alternada, la piel del saco que los cubría era tan delgada y delicada, regresé a mamar la punta mientras mi mano lo masturbaba, el ritmo de los embistes de Pablo aumentaron de intensidad, prácticamente taladraba mi culo, pensé que se iba a correr dentro de mi culo en cualquier momento, pero en lugar de eso, saca su verga de mi culo y empieza a frotar la cabeza en la raja, Que hijo de puta pensé, ya no aguantaba, quería su verga dentro, la necesitaba, me sentía vacío sin ella enterrada en lo más profundo de mi cuerpo y me llenara de su tibia leche, empecé a culear, a mover el culo como puta pidiendo verga, entendiendo mi desesperación Pablo exclama:

    Aguanta, aguanta, ya va, estaba a punto de correrme y quiero seguir disfrutando tu culito, espera un poco, es para que goces más tiempo.

    Me jaló la tanga y me la quitó completamente, quedando ahora sí mis nalgas completamente desnudas, sólo con las medias y el liguero, me apretaba y abría las nalgas y me decía que me había quedado un hueco precioso, de puta, que se veía divino, me dio un beso en el hueco y metió la lengua, volvió a apuntar su misil y empujó, pero solamente entró la cabeza de su verga y la volvió a sacar, jugó un rato con mi culo, metiendo y sacando la punta de su verga, me encantó la sensación, era rico sentir una y otra vez como su gruesa cabeza abría mi culo, y se cerraba cuando lo sacaba, hasta que me volvió a embestir profundo, me tomó de las caderas y empezó a arremeter contra mis nalgas a un ritmo infernal, haciendo que me retuerza y empezara a gemir sin control, ya no pude seguir mamando la verga de Luis, mis piernas temblaban.

    Prepárate preciosa, que te voy a preñar- me avisó y al instante me embistió profundo y explotó en las profundidades de mi culo.

    Me corrooo, me corrooo, – gruñió Pablo.

    Chorros y chorros de leche espesa y ardiente se depositaron en mi interior, sentí que me llegaban los trallazos hasta el estómago, poco a poco los embistes disminuyeron de intensidad hasta que se derrumbó sobre mi cuerpo exhausto.

    Fue increíble princesa, me has sacado toda la leche, me has dejado seco, me duelen los huevos de tan secos que han quedado.- expresó Pablo.

    En eso estaba cuando sentí que Luis me refregaba su verga dura contra mi cara al tiempo que le preguntaba a Pablo;

    Me dejas coger a tu puta, yo también quiero probar ese culito, si es tan rico como se ve, será una delicia disfrutarlo.

    Me disgustó que no me preguntara a mí, sino a Pablo, si iba a ser mi culo el que iba a disfrutar, Luis en su rol de macho asumía que Pablo era mi dueño, pero no dije nada, Pablo respondió.

    Claro, si somos compas de siempre, su culito es delicioso pruébalo, te va a encantar, te aseguro que nunca has cogido un culito así.

    Pablo también asumía que era mi dueño, lo que también me molestó, estaba entregando mi culo a otro macho sin consultarme siquiera, pero ya habría tiempo de hablar, ahora era mi turno de hacer disfrutar a Luis.

    Ven, mami, eres una linda nena y así te quiero coger, boca arriba, como una nenita linda y putita- ordenó Luis.

    Obedecí y me puse boca arriba, Luis se acercó y levantó una de mis piernas hacia su hombro y la otra bien abierta hacia un lado, en esa posición mi culito quedaba completamente expuesto, estaba exhausta y no puse ninguna resistencia, sólo me dejaba hacer, me tomó de la cintura y acercó su verga a mi orificio, la cabeza de su verga buscó mi hoyito y cuando lo encontró empezó a hacer presión, todo el capullo se coló dentro con facilidad, estaba muy dilatado de la reciente cogida de Pablo y la verga de Luis aunque larga, era muy delgada y puntiaguda, me abrió mis carnes con facilidad, como una lanza entrando en una manzana, ensartándome hasta que su pelvis chocó con mis nalgas, deteniendo el embiste.

    Oh, Ohhh, Ohhh, gemí.

    Su verga me llegó muy profundo y golpeaba mi próstata con firmeza, empezó a embestirme con fuerza, aullaba de placer, como una loba cada que su verga punteaba mi próstata.

    Ya putita, ya eres mía, ufff, que rica estás, que suave y calientito se siente tu culito por dentro, me encanta, de haber sabido que tenía una nena viviendo en el departamento te hubiera dado verga desde hace tanto tiempo, agghhh, que rico, que bien te entra, te tengo bien empalada mami, siente mi verga.

    Tenía el culo lleno del esperma de Pablo, el cual lubricaba mi conducto y Luis aceleró sus embestidas, me daba con todas sus ganas, haciéndome gemir y mover el culo cada vez más rápido, se recostó sobre mi cuerpo, una de sus manos buscó mis pezones duritos y sensibles, los apretaba y retorcía haciéndome suspirar, su boca se fundió a la mía, seguía embistiendo, que puta me sentía, me estaba dando verga un macho con el culo lleno del semen de otro macho, al embestirme su vientre rozaba mi verga y estaba a punto de acabar, todo mi cuerpo empezó a temblar.

    Me corro, me corro, me corrooo- grité, mi verga soltaba sus chorros de leche entre el vientre de Luis y el mío.

    Todo mi cuerpo convulsionaba y los espasmos de mi culo apretaban involuntariamente la verga de Luis, ya no pudo aguantar más y dándome una embestida profunda empezó a lanzar sus chorros de leche caliente en mi interior, mi culo ya estaba lleno de la leche de Pablo, no había lugar para más y empezó a escurrir por mis nalgas y huevos, siguió embistiendo unos minutos y se quedó quieto, con su verga en mi interior, la sentía palpitar dentro de mi culo, poco a poco sentí que perdía dureza hasta que salió de mi interior y se desplomó a un lado mío.

    Pablo había ido al baño y al regresar se acurrucó al otro lado, así quedé en medio de mis dos machos, intenté levantarme, pero mis piernas me fallaron, estaba exhausta.

    Empezaron a hablar de mí entre ellos.

    Ufff, que maravillosa putita, que suave y apretado es su culito y que rico coge, que cabrón eres Pablo, como lo tenías escondido- le recriminó Luis.

    Ja ja, perdona, pero solo tengo unos cuatro meses cogiéndola, me quedé solo con ella en verano y estaba muy caliente porque mi novia se había ido de vacaciones, ella no sabía que era hembra y que le gustaba la verga, pero yo la enseñé, yo la desvirgué y he sido su único macho- respondió orgulloso Pablo.

    Verdad amor, cuéntale a Luis- agregó.

    Es verdad, Luis, Pablo fue mi primer macho (mentí) y me siento una nena en sus brazos, sacó la parte femenina de mi interior, me hace entregarme con una mentalidad femenina, de hembra y como hembra trato de cumplir sus caprichos y aquí me tienes vestida de hembra para complacerlo- Dije.

    Eso sentí, sentí que estaba penetrando a una nenita, te mueves como mujer y gozas como mujer, tu culito es tan suave y más apretado que un coñito, me encantó como exprimía mi verga, parecía que le daba mordiditas, me hiciste acabar muy rápido, tu cuerpo es tan suave y con esa ropa de putita que te pusiste, ufff, me has dejado sin habla, eres la mejor nena que he cogido- exclamó Luis.

    Me sentí orgullosa, había hecho gozar a dos machos, y me llenaban de halagos, pero estaba exhausta y poco a poco me fui quedando dormida en medio de esos machos.

    En la mitad de la noche sentí que Pablo me daba vuelta, hizo que me pusiera de costado y que levantara una pierna, acomodó su verga en medio de mis nalgas, estaba nuevamente excitado y quería cogerme, punteó en mi orificio y me dolió, lo tenía lastimado, me habían cogido en forma muy intensa, y así se lo dije, Pablo era insaciable y no iba a desistir, así que me susurró:

    Relájate, nena, no te la voy a meter, sólo quiero jugar con tu colita.

    Empujaba un poco y aflojaba, una y otra vez, se sentía delicioso y me fui relajando, después de un rato en uno de sus embistes me tomó de las caderas y no aflojó, sentí que mi esfínter se iba abriendo y di un pequeño grito de dolor y placer.

    Aguanta, aguanta, relájate, deja que tu colita se acostumbre a mi verga.

    La sentía latir en mi interior, un dolorcito punzante, pero tolerable, me relajé y aflojé la cola con un suspiro y el continuó con su avance, lento, pero sin detenerse, la sacaba un milímetro y metía dos, abriéndome poco a poco, hasta que sentí el roce del pelambre de su ingle en mis nalgas.

    Ves que si podías putita, tu culito es delicioso y no puedo dejar de disfrutarlo.

    Ya estaba ensartada nuevamente y el dolor fue cediendo, era delicioso tener nuevamente una verga dentro y empezó sus arremetidas haciéndome gemir de placer.

    Nuestros movimientos y gemidos despertaron a Luis, quien veía mis muecas de placer, divertido, acercó su cara y me dio un beso cachondo en lo que apretaba mis pezones, le pidió su turno a Pablo.

    Pablo acepta, la saca de mi interior y me pide que me ponga de costado con mis nalgas hacia Luis, quien acomoda su verga en mi orificio y me embiste de una, profundo, pegué un grito de dolor que se debió haber escuchado en todo el edificio, aunque la verga de Luis era delgada y con una cabeza puntiaguda, mi culito estaba muy maltrecho por la cogida tan intensa que me habían dado.

    No me la lastimes Luis, cógela con cuidado, no me la hagas sufrir- me defendió Pablo.

    Disculpa, es que tiene un culito tan rico que no me pude contener- se excusó Luis y empezó a embestirme un poco más lento.

    Hacía muecas de dolor y placer, gemía y resoplaba, estaba experimentando una mezcla extraña de dolor-placer, que hacía que hiciera todo tipo de muecas, mi cara se desdibujaba y Pablo con una mirada lujuriosa disfrutaba viéndome, sonrió y expresó.

    Ufff, como te gusta, que putita eres, ja ja, veo que mi verga ya no es la única que te hace gozar, pero no soy celoso, disfruta princesa.

    Se prendió a mi boca y mordió mis labios ahogando mis gemidos, su lengua se introdujo profundo casi hasta mi garganta.

    Nuevamente me hicieron voltear una y otra vez y me estuvieron cogiendo en forma alternada, poco a poco me fui acostumbrando a sus vergas dentro de mí, movía mis nalgas al ritmo de sus embestidas y arqueaba la espalda para que me entraran más profundo, llegó un punto que sentí que ya no estaba en este mundo, me había convertido en una zorra, bien cogida y abierta, dispuesta a complacer a mis machos y soportar las embestidas que me daban con entereza, hasta que los embistes fueron más intensos y gruñendo como osos descargaron su leche en mi interior, dos nuevas descargas de leche, en esta ocasión descargó primero Luis y después Pablo.

    Nos volvimos a quedar dormidos, mi cabeza en el pecho de Pablo y Luis abrazándome desde atrás, al despertar ya no estaban ni Luis ni Pablo, se habían marchado a sus pueblos.

    Me incorporé con dificultad, todo mi cuerpo me dolía, estaba llena de semen seco pegado a mi piel y necesitaba una ducha.

    Me duché bien y escondí la ropa femenina, llena de semen endurecido.

    Le hablé a mi novia y le dije que me había caído bañándome y había caído de sentón, lastimándome la pelvis por lo que me dolía y no podía ni caminar.

    En la tarde fue a visitarme y me estuvo cuidando, vimos algunas películas y se acurrucó conmigo, pero no tuvimos sexo, no podía ni moverme.

    La situación había cambiado, no estaba seguro si para mejor, por un lado, ya no tendríamos que estarnos escondiéndonos para hacer el amor en el departamento, pero por el otro ahora tenía dos machos cogelones para complacer, si apenas podía aguantar con uno, que era insaciable.

    Estaba inseguro de como continuaría la relación con mis roomies, pero todavía deparaban algunas sorpresas.

    Lo que pasó después lo cuento en el siguiente relato.

    Si les gustó, espero sus comentarios en [email protected].

  • De viaje con una amiga

    De viaje con una amiga

    Soy nuevo escribiendo y me decidí a escribir ya que siento que tengo muy buenas historias para contar y cuando leo relatos de otros usuarios es un placer inimaginable que siento, debo decir que las historias que contare son 100% reales.

    Soy de complexión delgado, atlético ya que en ocasiones hago ejercicio, 1.70 de alto, mi pene de 15 a 16.

    Les contaré todo paso un día donde la empresa donde trabajo decidió mandarme a mi y a una compañera de trabajo a un curso en otra ciudad ella es una buena amiga que por el paso de los años ella, su esposo, mi esposa tenemos buena amistad que hemos salido infinidad de veces a cenar, bailar o solo pasar el rato con unos tragos. Así que ir solos no fue tanto problema solo que ella tenía una pequeña hija, ella logro coordinar el cuidado de su pequeña y poder ir al curso sin problema.

    Llegó el día del viaje y partimos, todo muy bien llegamos al hotel, al pedir las habitaciones me dijo la recepcionista que solo contaba con una habitación por el evento se habían agotado pero que la habitación era para 2 personas, mi compañera dijo que no había problema igual si se desocupaba una habitación se podía cambiar después, lo único que quería es poder instalarse.

    Subimos dejamos las cosas y con las mismas nos fuimos al evento en la noche ya agotados pedimos de cenar en la habitación ya que no queríamos salir.

    Mi amiga Sara dijo que moría por darse una ducha en lo que yo pedía la cena el detalle fue cuando salió solo envuelta en una toalla por qué había olvidado meter su ropa, al querer agarrar con prisa su ropa se le cayó la ropa interior que era una tanga de encaje y en forma de burla le dije se te cayó tu trapito sexy y solo quedó reírnos y se metió rápido al baño y después de la imagen de ella en toalla recién bañada y ver su tanga no pude evitar imaginar cómo se vería a lo que tuve una pequeña erección cuándo salió mi amiga me vio pero no dijo nada así que me metí a bañar.

    Cuando salí vi que ella solo tenía una blusa muy delgada de tirantes y un shorts cortito y muy holgado yo tenía un pantalón pero como había mucho calor le dije que si le incomodaba si dormía solo en bóxer y me dijo que no vería nada del otro mundo y para cosita que iba a ver y se empezó a reír.

    Le contesté que pequeña pero cumplidora.

    Sara: eso no lo sé

    Yo: falta de confianza, por qué con el tiempo que llevo sin usarlo 2 semanas está filos.

    Sara: pues ya somos dos

    En eso llegó la cena y seguimos platicando de muchas cosas y una que otra cosa sexual o doble sentido que poco a poco subió la temperatura.

    Me quede dormido pero por la plática mi paquete se empezó a despertar cuando de repente Sara me despertó y me dice:

    Sara: hey girate para otro lado que con eso me puedes sacar un ojo o antoja.

    Yo: creo que la segunda ya que tus pezones se marcan a todo lo que da y se ve húmeda

    Sara: perdón tengo muy cargadas las bubis y como no está mi bebé tengo que ver cómo vaciarlas

    Yo: en forma de broma le dije yo puedo ayuda

    Sara: soy la esposa de tu amigo si recuerda

    Yo: pero no está y tú necesitas ayuda

    Sara: bueno te tomaré la palabra

    En eso que se levantó la blusa y vi esos pechos que sin dudarlo me lance a besar y succionar, pequeños mordisco suaves al rededor y en los pezones hasta que termine de vaciar

    Sara: creo que ahora tu necesitas ayuda

    Y se inclinó bajando mi bóxer y dando una mamada que se hizo ver las estrellas, al verla en tal posición empecé a tocar su vulva mientras ella me la chupaba, no sé si se vino pero empezó a mojarse demasiado que me lleve los dedos a la boca y le dije quiero tomarme esos jugos.

    Sara se acomodó en mi boca en posición de 69 así estuvimos un rato cuando soltó su orgasmo en mi boca no pude evitar venirme en la boca de ella.

    Pensé que había sido todo pero se levantó y me monto la boca teniendo un segundo o tercer orgasmo en eso mi pene estaba listo otra vez en eso no lo dudo y se sentó lentamente en mi verga me pidió que me sentará y en esa posición me abrazo con sus piernas, nos dimos el primer beso que hizo reventar una conexión de lujuria y placer, nos comimos la boca, su lengua con la mía no daba tregua, bese su cuello, sus pechos los volví a devorar mientras ella me montaba lento pero profundo, la temperatura subió al mil, nuestros cuerpos sudaban y con las yemas de mis dedos recorrían su espalda con mucha fuerza para no lastimar con mis uñas, ella empezó a gemir.

    Sara: sigue así, lléname papi, quiero que me llenes

    Yo: te gusta

    Sara: dame más fuerte

    Nos empezamos a mover desenfrenadamente hasta que los dos terminamos en un orgasmo descomunal ella se recostó en mi pecho y yo seguía sin sacarla, después de unos minutos ella empezó a besarme y yo acariciar su espalda y su cabello.

    Mi pene rendido dentro de ella no logro ponerse firme otra vez pero se sentía los latidos y ella hacia presión con su vagina hasta que nos quedamos dormidos.

    Eso fue la primera noche de este gran viaje inesperado.

    Luego escribiré los demás días.

    Espero sus comentarios de esta historia, prometo mejorar a la hora de escribir.

    Bye

  • Me cojo a mi amiga

    Me cojo a mi amiga

    Cuando tenía 18 años solo había tenido dos experiencias sexuales hetero. A los 19 años En la universidad conocí a Verónica, una hermosa chica blanca, labios gruesos rosados, media aprox. 1.55, unos grandes ojos verdes, cabello negro largo, unos grandes senos y unas hermosas nalgas con un cuerpo de reloj de arena increíble.

    Siempre la vi como una nena, ya que era unos meses menor que yo, y siempre conseguía todo de mi al hacerme pucheros!

    Hasta después de vacaciones, por mi cumpleaños me pidió hacer una pijamada en su casa. Como siempre no me pude negar a su carita de consentida.

    Fui y pasamos el día normal, a eso de las 6 de la tarde su mamá dice que va a salir con sus amigas, al ella irse nos quedamos cocinando y viendo películas, por cierto una peli muy aburrida tanto que me e quedado dormida. Les comento que tengo el sueño bastante pesado, pero ese día su respiración me despertó.

    Verónica se había cambiado, salió y se recostó en el suelo, se colocó un short blanco corto con una blusa semi transparente blanca.

    Yo recostada en el sofá, con una chemy y pantalón totalmente dormida, de repente escucho suspiros agitados y un pequeño gemido me despierta.

    Entre abrí los ojos y sentí a verónica tomar mi mano y colocarla en su seno, no sabía que hacer así que seguí como dormida.

    Tomaba mi mano y la pasaba por sus senos, chupaba mis dedos, bajaba mi mano hasta su abdomen y su piel se erizaba.

    Luego veo que se siente y acerca su cara a la mía, acerco sus labios a los míos y me beso, todo eso comenzó a excitarle pero no sabía si levantarme o no!

    Verónica se levanta y sube su blusa, mostrando sus hermosos senos blancos con unos rosados pezones! baja su short y se queda con un hermoso cachetero de encaje que le quedaba ajustadito, se sentó en la orilla del sofá y tomo mis dos manos las colocó en sus grandes tetas, uff su piel era muy suave, apretaba sus tetas con mis manos, cada vez me excitaba más.

    Luego como pudo se colocó encima de mi en 4, colocando nuevamente sus labios sobre los míos, baja un poco sus caderas y coloco mi mano en su cuquita haciéndole presión, pude sentir su coño mojado y caliente, movía sus caderas sobre mi mano, hasta que no pude más y comencé a besarla, ella paró de moverse y soltó mi mano.

    La tome por la cara y comencé a besarla y con mi otra mano la subí hasta sus senos y comencé apretarlos, estaba como en shock, baje mi mano y la metí en su cachetero, acariciando su mojado clítoris, en lo que comencé a tocarla dejo de resistirse, nos besábamos y ella movía sus caderas para mi.

    La tome por las caderas y la subí un poco colocando sus senos a la altura de mi cara, chupe sus tetas, las metía en mi boca, ella solo gemía.

    La vuelvo a tomar por las caderas y coloco su coño sobre mi boca, Verónica me ve y me dice:

    -Bebé yo soy virgen! Eso me da miedo.

    Escucharla agitada y decirme que era virgen me excito aún más.

    -Vero te va a gustar, te lo prometo, cuando quieras que pare lo haré.

    La tome por sus nalgas e hice que colocara su coño sobre mi boca, y comencé a pasar mi lengua por encima de su cachetero, de arriba abajo, la hacía bajar para chupárselo.

    Vero gemía y temblaba, le pasaba la lengua e intentaba metérsela. Ella se movía sobre mi boca y gemía.

    Se levantó y se me queda mirando, estaba toda roja y agitada.

    -Me da miedo hacer esto, pero me tienes súper excitada y tu lengua!, Si siento tu lengua dentro de mí me va a doler?

    -No vero, no te va a doler pero si no quieres está bien.

    -Siii, si quiero, me da miedo, pero si quiero.

    -está bien, colócate como quieras.

    Vero se me queda viendo y comienza a quitarse el cachetero, se sienta en la orilla del sofá, se recuesta y abre sus piernas.

    Uff realmente parecía una actriz porno, totalmente desnuda para mi entregándome su dulce coño.

    Me acerque a ella y comencé a besarla, baje a sus pechos, baje a su abdomen, Hasta llegar a sus labios vaginales, comencé a besarla, besar sus piernas, medio morderlas, Vero movía su pelvis toda ansiosa de sentir mi lengua, abría sus piernas mientas apretaba sus senos, mordía sus labios. Seguía abriendo sus piernas para mi, seguía moviéndose, estaba toda mojada, y se me quedaba viendo.

    Me excitaba verla así, ansiosa por sentirme, toda mojada y desesperada, totalmente agitada.

    Me acercó y paso la punta de mi lengua por su clítoris, de arriba abajo, hasta llegar a su entradita y comienzo a meter Mi lengua dentro de su coño mojado, a chupar sus jugos, vero comienza a mover sus caderas hacia mi boca y comienzo a mover mas y mas mi lengua, comienza a gemir, aprieta sus senos con una mano y con la otra me toma por mi cabello.

    Verla gemir e ir subiendo su nivel de excitación es como si estuviera viendo una porno donde la chica se está masturbando y hacen tantos gestos de placer, así tenia a Verónica, de darle placer con mi boca.

    Comencé a chupar y mover mi lengua, estaba tan mojada que metí fácilmente uno de mis dedos, cada vez gemía mas y mas duro, como pude le meto otro de mis dedos y comienzo a desearla suavemente.

    -Te gusta, te duele?

    -si, siiii me fascina… siento tus dedos rico en mi cuquita, quiero que me sigas cogiendo.

    La tome por las caderas y la coloque en 4 en el posadero del sofá, abrí sus piernas y me agache, le chupe la cuquita e iba metiéndole los dedos poco a poco, vero gemía como perra! Y eso me excitaba más.

    Me levante y me quite todo, me lance en el sofá la jale del brazo y la subí encima de mi, colocando su coño encima del mío, la tome por las caderas y comencé a rozar nuestras cucas.

    Ambas gemíamos, apretaba los senos de cero y ella a mí, pase agarrarle sus ricas nalgas y esta vez ella movía sus caderas, nuestros coños seguían mas jugosos.

    Vero comenzó hacer movimientos mas rápidos y entre gemidos me decía.

    -Que rica cuca! Siento que voy a explotar. Ahhh!

    Al sentir que quería acabar la tome d las caderas y la senté arriba de mi cara para meterle mi lengua y chuparle la cuca. Mientras se la mamaba yo me metía los dedos en mi cuca mojada.

    -ahh! Ahhh… Me vengo! Me vengo! Quiero acabarte en la boca! Ahh… ahh!

    Gritando como putas las dos nos vinimos, vero se vino en mi boca, mientras sus piernas temblaban y pasaba sus jugos por mis labios.

  • Cómo me convertí en Valentina (Parte 5)

    Cómo me convertí en Valentina (Parte 5)

    Cuando me dice que pasaba y le dije que tenía miedo que nunca había tenido con un hombre y que estaba súper confundido.

    Erick: Tranquila no are nadan que no quieras hacer.

    Valentina: OK pero no se si lo quiero hacer me da nervios.

    Erick: Tranquila te gustará.

    En eso me planto un beso enorme en la boca sentía su lengua en mi garganta ya con la excitación no pude contenerme y le tuve que corresponder besaba súper rico.

    Me bajo el vestido de la parte de arriba mientras me besaba yo le quite la camisa todo su cuerpo estaba super caliente esa sensación al tocarlo me éxito mucho en eso me agarro de atrás y me puso encima de el y me termino de quitar el vestido.

    Erick: eres muy hermosa me encantas

    Agarro mi mano y la puso sobre su pantalón sentía como si pene estaba super duro el se desabrocho el pantalón y lo recorría quedando en boxers yo con mi mano acariciaba por encima (yo pensé que estoy haciendo porque no puedo para si no me gustan los hombres) le baje el bóxer.

    Jamás imagine ver algo así, no es por exagerar pero tenía su pene super limpio rasurado media como 17 cm y 5 de grosor estaba super grande (creo que era la excitación del momento o no sé pero se me hizo grande, ya que la mía me media como 13 cm) me quede pasmada en eso me dirijo al piso me dijo chúpala nena, ni siquiera sabía que hacía puse algo de saliva en mi mano y empecé a masturbarlo sentía muy raro (era la primera vez que tocaba una verga que no fuera la mía ) no era algo normal pero sentía mucho morbo ya entre todo me agarro de la cabeza y me acerco hacia su verga y la metí en mi boca sabía muy bien no sabía que hacía solo metía y sacan de arriba a abajo y note que daba algunos gemidos supuse que lo hacía bien pasaron como 10 minutos y estaba super dura su verga cuando me apretó la cabeza super duro hacia su verga y sentí algo muy caliente y con sabor raro como salado supe que se había venido en mi boca no me quedo de otra más que tragarme lo todo, me miro todo excitado y me beso en la boca super apasionado (yo sentía mucho miedo y a la vez vergüenza de lo que estaba haciendo no entendía nada) me dio un condón me dijo pónmelo se lo puse, me levanto del piso y me puso encima de el, coloco lubricante yo estaba ida no sabia que estaba pasando solo hacía caso me dijo siéntate y ve metiendo mi pene adentro de ti poco a poco puse su punta en mi ano sentí como se abría me dolía pero era un dolor soportable cuando empezó a entrar más y más yo bajaba más y más sentí un placer enorme jamás había sentido tanto placer, en eso momento cuando entro toda su verga en mi culo me dio igual sentir vergüenza y miedo quería tener su pene siempre adentro.

    En eso empecé a subir y bajar super rápido soltaba gemidos cada vez que bajaba el se dio cuenta que me estaba gustando mucho en eso se levanto sin quitarme me abrazo por mis nalgas y me cargo seguía tenido su verga adentro me llevó hasta su cuarto, me aventó a su cama me volteo me puso en 4 y me empezó a penetrar super rápido yo solo soltaba gemidos super fuertes me gustaba lo que hacía solo 5 minutos en esa posición y me hizo venir el siguió 15 minutos más hasta que se vino dentro de mi sentí una sensación rara pero me gustó se acostó a lado mío un rato.

    Erick: coges súper rico se nota que eres mujercita y no un hombre

    Valentina: (no dije nada me entró la vergüenza y el remordimiento en ese momento).

    Me beso y se puso delante mío abrió mis piernas y me empezó a coger una vez más juro que sentí muchísimo placer esa noche duramos como 2 horas cogiendo ya al final me quede dormida abrazada de Erick.

    Continuará…

  • Tritón

    Tritón

    Hola mi nombre es Carolina, tengo 21 años, soy latina y vivo actualmente en los Estados Unidos.

    La historia que contaré hoy es una historia real sólo que cambiaré los nombres de los personajes.

    Es mi historia, la actual.

    Hace algunos meses me mudé de Estado, así que soy nueva en esta ciudad. Conseguí un trabajo y al llegar a este, estaba seria, y un poco tímida, aunque algunas personas intentaban darme conversación yo casi no hablaba con nadie. Hasta que lo vi… parecía un monumento tallado por los mismos dioses, sin exagerar. Wow!! Que hombre!! Justo como me lo recetó el doctor… jaja. Lo vi no sé por cuánto tiempo hasta que reaccioné ya tenía hecha agua la boca y algo más.

    No creo que el haya notado mi presencia en ese momento, más bien yo creo que hice el ridículo debí haberme visto bien tonta mirándolo de esa manera.

    Durante los próximos meses cruzamos solo miradas muy intensas, diría yo que demasiado intensas y algunas palabras, pero yo sabía que le gustaba, aunque a veces me confundía porque no sabía si en realidad le gustaba por que casi no hablaba conmigo.

    Decidí investigarlo y supe que tenía mujer, cabe destacar que él tiene 23 y ella le dobla la edad, es demasiado celosa, le hace escándalo donde sea, en el trabajo y fuera de él, en la casa y en la calle, lo engaña con otros hombres pero lo vigila para que él no haga lo mismo, revisa su celular y lo controla casi al cien por cien y además tiene varios amigos ahí en el trabajo que vigilan los movimientos de él y luego se lo informan, ella trabajaba ahí pero la despidieron por escandalosa y problemática, Si! Hice bien mi trabajo de investigadora, debería dedicarme a eso, bueno en fin.

    Después de haber hecho una exhausta investigación sobre él me di cuenta porqué era que casi no me hablaba, para no ser acosado por sus vigías o su mujer… qué asco! Tener un hombre y vigilarlo así prefiero mejor no tener nada! a mi me asfixia, pero bueno, cada loco con su locura.

    Como decía pasaron meses de muchas miradas y pocas palabras, algunas atrevidas.

    Como en todo centro laboral hubo chismes y eso nos hizo frenarnos un poco.

    Pero los deseos que nos teníamos eran más fuertes que eso y cada vez que nos mirábamos era mucho más intenso.

    Yo casi me doy por vencida lo admito, pero aún tenía esperanzas. Así que sólo trabajé durante días y esperé pacientemente. Hasta que un día normal como otros me desperté he hice las mismas actividades que siempre hacía, ducharme y arreglarme bien bonita y coqueta para sentirme bien conmigo misma y además para atraer las miradas de los demás también, ya que me encanta gustarle a todos pero yo sólo tengo ojos para uno. Esa mañana cuando llegué al trabajo me dirigía hacia donde siempre nos reuníamos mis compañeros y yo para repartirnos el trabajo y me lo tropecé a él en el camino, pasé a su lado y me dijo:

    -Qué voy a hacer con las ganas que tengo de singar contigo?

    Esas fueron las palabras más fuertes que él me había dicho, me tomó por sorpresa, atravesaron todo mi interior pero reaccioné rápido y sólo le respondí que él debería de saber qué hacer, volteé la espalda y me fui.

    En la tarde a la hora del último break le pregunté que qué pasaba con lo que me había dicho y el respondió preguntando que si eso tenía algo de malo, le respondí que no. Y el solo me dijo que al día siguiente a esa misma hora nos viéramos en el estacionamiento.

    Llegó el día y la hora y lo esperé en el estacionamiento, él tardó un poco porque no se había podido escapar del trabajo hasta que logró escabullirse y montó en mi auto, después de conversar un rato nos besamos fue tan delicioso sentir su boca y su lengua mientras él tenía su mano en mi nuca. Queríamos hacerlo ahí mismo pero él era demasiado grande para mi auto, el mide casi un metro 90 y yo solo 1,60, mi carro es un auto mediano que para mi está bien pero para los dos en ese acto iba a ser demasiado incómodo, además él no podía demorar mucho porque tenía que regresar al trabajo por eso no podíamos ir a otro lugar tampoco.

    Pero me encargué de que se fuera de allí feliz, chupé su delicioso pene con muchos deseos lo escuchaba deseándome y cuando estaba a punto de venirse paré, solo quería que pensara toda la tarde en mi y en como lo dejé con deseos, jaja total si se quedaba con dolor podía ir luego al baño y acabar lo que yo comencé o total llegar a su casa y cogerse a su mujer, pero de que se iba a quedar pensando en mi lo iba a hacer.

    Después de eso pasó fin de año y no tuvimos casi tiempo de nada, nos saturaron de trabajo y luego nos dieron vacaciones al regresar yo me enfermé de COVID y tuve que ausentarme por 15 días, en esos días chateábamos, también él me llamaba y conversábamos un rato, y pues al yo dar negativo al test finalmente me faltaban pocos días para incorporarme cuando él me dio la terrible noticia de que habían hecho recorte de personal y a él le tocó irse, pero al menos teníamos un poco de tiempo esos días en los que el buscaba otro trabajo y yo me incorporaba, nos vimos un día y tuvimos sexo en su carro, ese día llevé un leggings súper suave para podérmelo quitar fácilmente, me monte encima de él y cabalgué durante un rato era delicioso como me besaba y me sostenía de las nalgas con sus grandes manos, luego me puso de perrito.

    No teníamos mucho tiempo hasta que nos descubrieran así que terminamos rápido, era nuestra primera vez así que lógicamente nos quedamos con muchos deseos así que al día siguiente me las ingenié para traerlo a mi casa cuando no había nadie y lo metí a mi cuarto, ahí nos comimos como si no hubiera un mañana, los dos teníamos tantos deseos que estábamos nerviosos pero a la vez teníamos el control de la situación.

    Me puse de rodillas ya desnuda y le comencé a lamer el pene, desde arriba el observaba mi gran cola, y también observaba cómo yo disfrutaba chupar su pene, si me encantaba hacerlo, su pene babeaba tanto y era tan delicioso eso me gustaba mucho porque sabía que significaba que estaba muy excitado. Sostuve mis grandes senos naturales y le hice una rusa, su pene se desaparecía entre mis enormes senos y cuando asomaba la cabeza lo lamía y eso le encantaba, demonios ese hombre estaba sintiendo mucho placer! Lo podía escuchar y también lo veía en su cara y sentía como palpitaba.

    Después de un rato me agarró del brazo me levantó y me lanzo en la cama se puso encima mío y comenzó a penetrarme, fuck!!… él si que sabía como hacerme gemir, y como dice Celia ¡¡¡Azucaaa!!!

    El me acariciaba mientras me besaba y me penetraba duro, después aflojaba y me miraba fijamente, no teníamos que hablar, desde el primer momento en que nos conocimos las miradas han sido nuestra mejor forma de expresión, se dice tanto con tan poco.

    Luego yo quise tener el control y lo cabalgué, me encanta montar a ese hombre, ver cómo me mira como me agarra de las caderas y los senos mientras yo lo monto y me muevo de varias maneras para no hacer monótona mi cabalgata, y a él le estaba gustando mucho y que yo lo hiciera rápido le fascinaba al punto de casi venirse pero como yo sabía el momento exacto de su explote paraba y se lo hacía suavecito y eso lo desquiciaba y más me apretaba y cuando ya se relajaba volvía a montarlo rápido rebotando mis nalgas encima de él.

    Y de repente Baammm!!!… estallé de placer, tuve un orgasmo y todo mi fluido corría por su cuerpo y mi cuerpo temblaba en especial mis piernas el me apretaba para seguirme penetrando mientras yo estaba sintiendo eso tan delicioso, después me puso contra la pared de espalda a él y comenzó a penetrarme mientras agarraba mi cuello con una mano y con su boca respiraba en mi cuello y mi oreja y me besaba luego me puse de perrito y lo hicimos dura te otro rato más de la manera más sensual y bruta al mismo tiempo que me volvía loca, mi totico estaba tan mojado y sus movimientos eran tan ricos que él no aguantó más y se vino, lo sacó a tiempo y me llenó toda la cola de su lechita caliente, se sentía delicioso y aún mis piernas temblaban, como pudimos nos limpiamos y vestimos y después de un rato nos tuvimos que despedir ya que él esperaba la llamada de la mujer, que le encanta controlar como siempre, bueno me dio un beso apasionado y ya cuando se iba me dio otro en la frente me abrazó y se fue.

    Seguimos viéndonos, a veces en mi casa, otras veces en el carro o por ahí donde nos agarre la calentura.

    Él y yo somos fuego cuando estamos juntos, así que mejor que nadie se acerque cuando estemos juntos porque se pueden quemar. Jaja

    Tenemos mucha química.

    Espero les guste la historia…

  • Llorando por un orgasmo

    Llorando por un orgasmo

    A mediados de octubre de aquel 2012 cometí una estupidez que me pudo costar caro, no lo pensé, me dejé llevar por mi lujuria desenfrenada.

    Tenía un fetiche, practicar sexo a cambio de dinero, cobrar por follar, me ponía cachondo que un desconocido me usara, que me diera por el culo y luego se largara dejándome el dinero en la mesita de noche de un hostal barato y sórdido, que me usara y me dejara tirado.

    Busqué sitios en Sevilla donde se pudieran encontrar prostitutos, ni se me ocurrió pensar como podrían recibir a un nuevo competidor, creía que era cuestión de llegar al lugar y esperar a que alguien me pidiera mis servicios, que todo sería sencillo, al final me dijeron que en la estación de autobuses de Plaza de Armas, por las noches, jóvenes rumanos y marroquíes ofrecían sus servicios a hombres maduros así que sin pensarlo decidí ir a probar.

    Elegí un miércoles, bajé en moto hasta mi piso de soltero que ahora usaba como picadero, desde él hasta la estación había diez minutos andando, me cambié de ropa, me puse un chándal y una sudadera con capucha, sin ropa interior, me pareció más cómodo y la capucha me taparía la cara ayudada por la oscuridad de la noche.

    Llegué a la estación sobre las nueve y media, subí las escaleras, no veía a nadie, tan solo un señor apoyado en la barandilla fumando un cigarrillo, dentro tampoco se veía demasiada gente, las taquillas e información estaban cerradas y los pocos viajeros o se dirigían a los andenes o a la calle, a mi derecha estaban los servicios así que fui hacia ellos. Al entrar me crucé con un señor que salía, no me fijé mucho en él, me coloqué en el último urinario, me bajé el chándal e hice como que meaba, los aseos estaban vacíos, nadie, me desilusioné, iba a guardarme la polla cuando se abrió la puerta, aguanté en el urinario, creo que era el hombre que salía cuando yo entré, vino directamente a mi lado, se sacó la polla y simuló estar meando.

    – Hola – me miró de arriba abajo.

    – Hola.

    – ¿Nuevo por aquí?

    – Sí.

    – ¿Cuánto?

    Se me encogió el estómago, el tipo estaba mirándome, tenía un rostro vulgar, sin afeitar, el pelo gris, casi blanco, más bajo que yo, calculo que sobre uno setenta y cinco, tal vez algo más, vestía con desaliño.

    – Treinta

    – ¿Es tu primera vez?

    Asentí con la cabeza, el individuo me miró de arriba abajo, se fijó en mi culo y en mi cara.

    – Eres demasiado mayor para mi gusto.

    Me encogí de hombros como diciendo “es lo que hay, eres tú el que ha venido a mí”.

    – Está bien, treinta si me haces una mamada y me dejas que te folle ese culo.

    No sabía si había pedido mucho o poco, nuevamente moví la cabeza afirmativamente.

    – Vamos sígueme.

    – ¿No lo hacemos aquí?

    – No, si viene el segurata llama a la policía.

    Salió de la estación y dobló a la derecha, yo me había colocado la capucha en la cabeza y caminaba a su lado.

    – Pensé que habría más gente.

    – Has tenido suerte, la policía ha estado un rato antes de que tú llegaras y ha estado pidiendo la documentación, ha provocado una desbandada, tardarán un rato en volver.

    – ¿Y por qué he tenido suerte?

    – Mira, este es un mundo duro y yo a ti te veo muy tierno, con lo que se mueve en esa estación milagro será que no te raje alguno de los niñatos que se venden ahí.

    Se dirigía a los bajos del puente del Cristo de la Expiación, aquello estaba oscuro como la boca de un lobo, me guio hasta una zona que debía conocer bastante bien, una pared con matorrales a los lados, el lugar olía a orines y excrementos.

    – ¿Aquí? ¿Y si pasa alguien?

    – Los que vienen por aquí lo hacen para lo mismo que nosotros, nadie se fija en nada.

    – Pero…

    – Vamos maricón, cómeme la polla.

    – Primero el dinero.

    – Vaya, ¿no te fías de mi?

    Sacó el dinero y me lo entregó, lo guardé en el bolsillo de la sudadera, me coloqué de rodillas delante, le desabroché el cinturón, el botón y la bragueta, le bajé el pantalón y el slip, tenía una buena polla, larga aunque no muy gruesa y unos huevos gordos y colgones.

    – A ver como te ganas el dinero maricón.

    Agarré su miembro, lo tenía morcillón, comencé a acariciarlo, poco a poco fue creciendo, con la otra mano jugaba con sus huevos, apreté hacia abajo dejando al descubierto el glande y con la lengua jugué con el frenillo, levanté aquella polla y lamí sus huevos metiéndomelos en la boca, recorrí el tronco hasta llegar nuevamente al frenillo, lamí los bordes del glande, jugué con la punta en su agujero y me metí el cabezón en la boca mamando como si fuera un pezón.

    – Uuuuh maricón, al final creo que vales lo que he pagado ooohhh.

    Me metí la polla hasta el fondo, hasta que me dio una arcada que me hizo salir una baba espesa, comencé a metérmela y sacármela con rapidez.

    – Ay que rico maricón ay, ay,

    – Slurp slurp slurp.

    – Ay si, maricón, siiii.

    Me la saqué, estaba llena de baba, con la mano la extendí por toda ella, me gustaba el sonido que hacía, la devolví a mi boca, chupé de nuevo mientras con la mano subía y bajaba.

    – Ufff maricón, que arte tienes.

    Me agarró la cabeza con sus manos y empezó a mover la pelvis adelante y atrás follándome la boca.

    – Ohhh maricón, te voy a llenar la boca de leche.

    – Aargg – me llegó a la campanilla, tuve una arcada.

    – Traga maricón.

    Cada vez iba mas rápido, si no hubiera tenido la base de su polla agarrada me hubiera pasado la campanilla, tenía los ojos llenos de lágrimas, movía las caderas y tenía arcadas, no podía hacer nada por detenerlo.

    – Me corro maricón, me corro, ay.

    Apretó mi cabeza contra su pelvis metiéndome el pene hasta el fondo y empezó a correrse, tuve que tragarme toda su leche, largó cuatro o cinco trallazos.

    – Joder maricón, vaya boca.

    – Eres un hijo de puta, casi me ahogas.

    – Pues ahora voy a probar ese culito que tienes, bájate el chándal y ponte de cara a la pared.

    – Un momento, te pongo el preservativo.

    – Yo no pago para follar con gomita.

    – Pues sin condón no follam…

    No me dio tiempo a terminar la frase, el bofetón estalló en mi mejilla, me dejó aturdido, el oído izquierdo me pitaba, noté el sabor de la sangre en mi boca.

    – Puto maricón de mierda – se subió el pantalón y avanzó hacia mi – ¿crees que por ser más alto o más joven me vas a vacilar?

    La violencia siempre me ha dejado indefenso, nunca he peleado con nadie y la acción de aquel individuo me había dejado sin capacidad de reacción, alargué la mano para intentar apartarlo de mi camino, quería irme de allí.

    No sé cómo ocurrió, fue demasiado rápido, cuando quise darme cuenta estaba hincando una rodilla en el suelo y tenía a aquel tipo a mi espalda retorciéndome el brazo.

    – Tengo sesenta años y soy instructor de defensa personal y tú eres un puto maricón de mierda, me he follado tíos mejores que tú, hemos hecho un trato, yo he cumplido mi parte y tu cumplirás la tuya ¿entendido?

    No contesté, intenté levantarme pero aquel sujeto apretó el brazo y tuve que gemir de dolor.

    – ¿Entendido?

    – Sí, sí.

    Me hizo levantarme y me lanzó contra la pared

    – Sácate el chándal y lánzamelo.

    – Por favor.

    – Vamos zorra.

    Estaba grogui, me quité el pantalón y se lo tiré, el lo dejó a un lado.

    – Ahora la sudadera, quiero ver lo que he comprado.

    – No me dejes desnudo aquí por favor.

    – Vamos puta, ¿o quieres que te vuelva a dar?

    Me quité la sudadera, quedé desnudo, sólo con las zapatillas.

    – Ponte contra la pared

    – Por favor – comencé a sollozar.

    – Mira maricón, si doy un silbido van a venir tres o cuatro colegas míos que no andarán muy lejos y te vas a ir con el culo roto, calentito y sin dinero así que ponte de cara contra la pared y apoya las manos.

    Hice lo que me decía, se acercó por detrás, me empujó haciendo que mi cara chocara contra el muro, se me echó encima.

    – Te voy a preñar el culo puta.

    Me dio un lengüetazo en la mejilla, con sus pies me obligó a abrir las piernas, me dejó como si fuera un detenido dispuesto a ser cacheado, se escupió en la mano y extendió la saliva por mi ano, uno de sus dedos intentaba abrirme el esfínter.

    – Vamos puta, relájalo o te va a doler.

    – Por favor sniff – empecé a sollozar – te lo pido por favor, sniff.

    – Oh, ¿eres una nenita llorona? Voy a disfrutar este polvo.

    Volvió a escupirse en la mano, nuevamente aplicó saliva en mi culo, uno de sus dedos venció la resistencia de mi esfínter.

    – Ay, por favor, por favor.

    – Te voy a follar el culo maricón, este culo va a ser mío.

    Introdujo un segundo dedo en mi ojete, los giraba y metía y sacaba dilatándomelo, me agarró por las caderas y tiró obligándome a ofrecerle mi culo, puso la punta de su polla en mi esfínter y de un tirón me la metió hasta los huevos, el dolor me recorrió toda la espalda.

    – Ay aaa – estaba llorando por el dolor y la humillación.

    – Te dije que te iba a doler maricón.

    Sacó la polla despacio y la volvió a meter con violencia.

    – Ay por favor, mi culo.

    Volvió a clavarme su miembro, se aferraba a mis caderas y clavaba sus dedos en mis carnes, sacaba su polla muy despacio y volvía a enterrarla en mis entrañas, mi pene y mis huevos se movían al ritmo de sus embestidas, poco a poco comencé a sentir placer.

    – Ah aahh mi culo, mi culo ah.

    – Oh maricón, te voy a preñar, te voy a llenar de lecheee.

    Incrementó el ritmo, continuaba follándome con violencia pero más rápido cada vez, su polla larga me estaba haciendo gemir, la humillación y el dolor habían dejado paso al placer.

    – Ay Ayyy.

    – Al final vas a disfrutar maricón.

    Su polla entraba y salía de mi culo, sus golpes de pelvis en mis nalgas sonaban con el típico sonido de aplausos, el tío bufaba y mi esfínter cada vez cedía con más facilidad a esa polla.

    – Estas gozando perra.

    – Mi culo, ay mi culooo.

    – Siii, tu culo, te lo voy a reventar puto maricón de mierda.

    No se cuanto tiempo estuvo así, había cogido el ritmo y su polla entraba y salía incansable, el tipo gruñía como un cerdo y jadeaba como un perro cuando se folla a una perra y estaba claro que la perra era yo.

    Mi cuerpo comenzó a temblar, me venía el orgasmo, me subió desde los geniales por el vientre hasta el pecho y la cabeza, explotó haciendo que mis piernas se doblaran, largué una buena cantidad de semen, se me escapó un gemido involuntario salido de lo más hondo de mí.

    – Vaya, te lo estás pasando bien maricón.

    – Ay mi culo, me lo has reventado cabrón.

    – Oh maricón, me corro, me corro.

    Me dio una embestida y me clavó la polla tan hondo que creí que me llegaba al estómago, noté en el esfínter las contracciones de su pene mientras se corría, se apretó contra mi y estuvo así hasta que su polla empezó a menguar y se salió, noté su lefa cayendo por mis piernas, acabé sentado en el suelo, llorando.

    – Esto va de propina maricón de mierda.

    Comenzó a mear sobre mí, su orina cálida cayó sobre mí cabeza, mi espalda, mi cara, mi culo, la humillación llevada al extremo, cuando acabó se marchó, me dejó solo allí, tirado entre sus orines, recogí la ropa y me vestí, en la puerta de la estación había una mujer con un perro pidiendo limosna, le eche los treinta euros en el plato.

    En cuanto llegué al piso tire la ropa a la basura, me puse un enema, quería limpiarme de aquella leche que llevaba en el culo, luego me metí en la ducha y lloré mientras el agua caía por encima, lloré porque a pesar de la sordidez del sitio, de la violencia, de la humillación, aunque, ¿a quién quería engañar? No fue a pesar de todo eso, fue debido a eso que había tenido uno de los orgasmos más intensos de mi vida. Me juré a mí mismo que jamás repetiría la experiencia.

    Podéis escribirme a [email protected].