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  • Mi nueva familia y mi prima tímida (8)

    Mi nueva familia y mi prima tímida (8)

    Me dirigí hacia mi habitación, tome un cigarro de mi mochila y salí por el balcón, vi hacia abajo y escuche como mi tía y Glenda conversaban de dios sabe que, luego al tiempo que terminaba mi cigarro vi como apagaban las luces, entre nuevamente a mi habitación y tome mi celular, lo primero que vi era una foto que me había enviado Flavia, estaba con un vestido negro muy pegado que le llegaba hasta los muslos, sin mangas y con unos tacones que hacían resaltar su bella figura, la foto venia acompañada con el texto «Me voy a cenar con mi papa y su compañero de trabajo, la próxima vez que me veas con este vestido sera para que me lo quites» y varios emojis de corazones, no le conteste por miedo a que su papá estuviera cerca pero si me dejo algo agitado verla tan bella, no pensé que fuera posible, pero estaba extrañando a Flavia. Luego vi un mensaje de mi jefe diciéndome que el día de mañana no podríamos abrir el café ya que la avería era peor de lo que se imaginaban y tomará toda la noche y parte de la mañana solucionar ese problema, que lo más probable era que pudiéramos abrir en la tarde, pero ya que no hay casi clientes por que todo el mundo está de vacaciones sería mejor no abrir hasta el viernes.

    Tome un respiro de alivio ya que el día siguiente podría descansar tranquilo y sin ninguna preocupación, luego empecé a ver un video en YouTube mientras me relajaba un rato hasta que me fui quedando dormido, me desperté como a las 3 am aun con la luz de mi habitación prendida, fui al baño y luego a tomar un poco de agua en el kitchenette, mientras trataba de volver a quedarme dormido tuve mil imágenes en mi cabeza de lo que me pasó ese día, trataba de imaginarme lo que Glenda y Karla habían vivido y trataba de pensar como hacer nuevamente para estar a solas con ellas dos, se que ninguna de las dos va a oponerse, pero no terminaba de imaginarme el lugar ni el tiempo para hacerlo, entre estos pensamientos se me fue formando una erección que sentía traspasaba mis boxers, Glenda no había ido a buscarme como pensé que lo haría y ya me estaba acostumbrando a no irme a dormir sin tener algo de cariño por parte de mis primas primero. Tomé mi celular y pude ver un par de llamadas perdidas y unos mensajes de Glenda.

    – Oyeee, te estaba llamando lo más fuerte posible pero no contestaste, supongo que te quedaste dormido ni tu luz apagaste.- Me escribió en el primer mensaje.

    – Si que estás rendido, subí a verte y estabas roncando como un oso jajaja, no te quise despertar.- continuo en otro mensaje enviado minutos después.

    Glenda había subido a escondidas hasta mi habitación para comprobar si estaba dormida.

    – Mierda!

    Me dije a mi mismo mientras miraba mi erección sobre mis boxers, como sospecharan no demore ni 2 segundos en bajarme los boxers y empezar a hacerme una deliciosa paja, pero esta estaba dedicada a Flavia mientras miraba la foto que me había enviado hace unas horas me masajeaba el pene tratando de simular los movimientos de su boca, pero no era suficiente, mi verga necesitaba sentir el calor y humedad de una boca de verdad, y ya que Flavia se encontraba lejos, le tocaría a Glenda ayudarme con mi problemita. Me subí los boxers, tomé unos shorts deportivos que tenía a la mano y sin ponerme siquiera zapatos me dirigí hacia las escaleras con el torso desnudo.

    Baje dos peldaños y me detuve abruptamente, pensé rápido, que pasaba si mi tía me veía, no tenía ninguna excusa, pero absolutamente ninguna para bajar a esas horas, peor aun si me encontraba dentro del cuarto de Glenda, la sangre se me heló un segundo al repasar estos pensamientos pero esta sensación se fue rápida al mirar hacia abajo y ver mi verga prácticamente apuntando hacia arriba, baje rápido pero con cuidado las escaleras hasta el segundo piso, me pare el principio del pasillo, no había nada de ruido y igual de sigiloso me acerque a la puerta de la habitación de Glenda, lentamente empecé a girar la perilla de su puerta rezando por dentro para que no haya puesto seguro, y no lo había puesto, sonreí levemente mientras con más cuidado aún empecé a empujar lentamente la puerta hasta que quede espacio suficiente para poder escabullirme dentro, cerré la puerta con el mismo cuidado con la que la abrí y me gire para ver a mi prima.

    Era una visión angelical, Glenda estaba dormida solo con una playera pequeña y unos pantis rosados, debido al calor del verano estaba destapada totalmente, estaba echada boca abajo por lo que su hermoso culo estaba completamente a mi merced, mi verga empezó a palpitar de lo dura que la tenía y sin perder más el tiempo me empecé a acercar, al llegar a su cama no sabia que hacer primero, si despertarla o simplemente deleitarme con su figura, empecé a tocarla en su hombro a ver si lograba llamar su atención, pero al parecer mi primita tiene el sueño profundo, al darme cuenta de esto preferí despertarla un poco más placenteramente, comencé por acariciarle sus delicados pies, apenas tocando los, eran prácticamente roses con ambas manos fui haciendo lo mismo por sus piernas, sus preciosos muslos hasta llegar a su magnífico culo, no pude evitar estrujarlo un poco a lo que mi primita dio un pequeño salto pero aún no se despertaba de su sueño, seguí acariciando su hermoso culo cada vez con menos reparos, quería que se despertara, pero al mismo tiempo quería que continúe dormida para seguir disfrutando de su suave piel, mis caricias se convirtieron casi en un masaje en sus nalgas y al parecer Glenda en su sueño lo estaba disfrutando, ya que empezaba de gemir levemente y su respiración se agitaba cada vez mas, note como se empezaba mojar por la mancha de humedad en sus pantis y separando lo mas que pude sus nalgas hundí mi nariz entre sus nalgas para respirar su dulce aroma a mujer, pensé que por lo agresivo de mi accionar Glenda por fin se despertaría, pero lo único que logre es que se quejara y que se gire para quedar boca arriba y con las piernas ligeramente abiertas, sentía que era un juego y que en cualquier momento Glenda me diría que no estaba dormida, pero esto no pasaba, tome sus delicados tobillos y abrí lo mas que pude sus piernas sin incomodarla para poder subirme a su cama y queda arrodillado justo entre ellas, subí su playera deje al aire libre sus pequeños senos no demore mucho y empece a besar y lamer sus pezones sin ningún miramiento, trataba de no hacer ruido pero ya había dejado de lado mi preocupación por despertarla, bese si cuello y le di un suave beso en los labios que me respondió a medias mientras se quejaba un poco por sentir mi peso sobre ella, pero no se despertó, yo sentía que no podía aguantar mas baje mis shorts y boxers de un solo movimiento y tome nuevamente los tobillos de mi primita, los levante lo mejor que pude y los acomode en mis hombros para luego con una mano correr sus pantis hacia un lado y apuntar mi verga hacia su delicada conchita, antes de empezar a meterla le di dos toques a su botoncito con la cabeza de mi pene lo que hizo que se retorciera un poco de placer, no aguante mas y le fui enterrando lentamente mi verga en su panochita, poco a poco Glenda fue arqueando su espalda pero en ningún momento dio señales de estar despierta, empece un lento y delicado mete y saca que a mi nivel de excitación solo me hacia estar a punto de venirme mas rápido, no paso ni un minuto de mis suaves embestidas y sentia como estaba a punto de estallar, cuando sentí que no podía aguantar mas saque mi verga de su panochita y mientras la masajeaba con mi mano me vine a mares sobre mi primita, los chorros de leche cayeron en su frente justo a la mitad de sus ojos, sus labios, sus hermosos senos y ombligo y las ultimas gotas sobre sus pantis rosadas, los jadeos de mi primita se fueron apagando poco a poco, pero en ningún momento se llego a despertar, era una imagen que siempre llevare en mi cabeza, ver a Glenda dormida bañada en mi leche con sus pantis corridas hacia un lado es algo que recordare hasta mis últimos días.

    Una pasada mi excitación me puse a pensar en las consecuencias de mis actos, qué pasaría si Glenda se despierta y grita asustada, que pasa si su mama entra a despertarla temprano y la ve así, me meteria en un problema muy grande, pensé rápido y acerque al escritorio de mi prima, tome una hoja de papel y un lápiz y escribí lo que había sucedido, le dije que me disculpara pero trate de despertarla y no no libre de ninguna forma, le dije varias veces lo irresistible que fue para mi verla de esa forma y le rogaba que me entendiera y que me busque para conversar por la mañana, firme la carta con un te quiere tu primo Luis y la coloque sobre su mano derecha para que sea lo primero que vea al despertar.

    Pero aún tenía un problema más, que pasaba si mi tía entraba a despertarla, me acerque a la puerta y lo único que pude hacer es ponerle seguro por dentro y rogar que mi tía no sea tan entrometida como para usar la llave para abrir la puerta, con el mismo cuidado con el que entre me escabullí fuera de la habitación de Glenda asegurandome efectivamente que su puerta ya no se podría abrir desde fuera.

    Subí a mi habitación pasando antes por un vaso de agua, me lave un poco el sudor, estaba muy cansado como para bañarme nuevamente, y apenas me eche en mi cama me quedé profundamente dormido.

    Como siempre muchas gracias por leer hasta el final, y muchas gracias a los que me escriben solicitando que continúe la serie, ando ocupado con mucho trabajo, pero espero poder retomarla con capítulos algo más cortos, espero sean de su agrado, como siempre si tiene algún comentario o crítica escribanme a [email protected], sin nada mas que agregar me despido hasta una nueva oportunidad.

  • Una semana caliente en tierra caliente (2)

    Una semana caliente en tierra caliente (2)

    Continuando con mi relato… en la madrugada del viernes desperté sintiendo suaves caricias en mis nalgas, ahí estaba desnuda compartiendo mi cama con aquel veterano recién conocido, me empecé a mover suavemente demostrando agrado por sus caricias, su mano empezó a acariciar mi espalda de arriba a abajo, y mi piel de gallina mostró la reacción a sus suaves caricias, decido decir- buen día!-su inmediata respuesta- delicioso buen día.

    Aún no amanecía, pero ya estábamos listos para continuar con nuestra caliente semana.

    Dije-tomamos una ducha juntos? – Me palmeó una nalga y respondió -tomemos una ducha entonces.

    Juntos bajo los chorros de agua nos enjabonábamos y nos acariciábamos mutuamente, el me enjabonaba mis pechos y yo ya le estaba enjabonando su verga que ya estaba activa, empezamos a besarnos nuevamente con pasión, mientras lo masturbaba bajo la ducha empezó dar gruñidos que eran música para mis oídos, me puse de rodillas frente a él y empecé a comerme esa rica verga lo sujetaba con fuerza por las nalgas y él empezó a mover su cadera de adelante a atrás, sus gruñidos y gemidos me mostraban cómo le gustaba lo que estaba habiéndole, en ese instante pensé, cómo es posible que este veterano funcione tan bien! Continuamos así por varios minutos yo le daba fuertes mamadas y el sonaba encantado, para cuando me tomo de los brazos para ponerme de pie pude ver en sus ojos ese deseo sexual que me tenía tan caliente desde el día anterior, ya de pie me recostó en los azulejos del baño y empezó a acariciar mis labios vaginales mientras me besaba, separé más mis piernas para dar la bienvenida a sus dedos anular e índice dentro de mi, me penetraba con ritmo fuerte mientras ahogaba mis gemidos con besos apasionados, luego añadió otro dedo y aumentó el ritmo, y mis gemidos fueron aumentando, nunca se detuvieron sus besos hasta que estalle en el orgasmo, me dio la vuelta y empezó a penetrarme con fuerza, por la diferencia de nuestras estaturas yo tenía que empinarme un poco y él se agachaba para ajustarnos, sus penetraciones eran fuertes con el deseo presente, decidimos salir de la ducha para volver a la cama y continuar con nuestra faena, así mojados estábamos ahora sobre la cama besándonos y dándole rienda suelta a esta calentura.

    Aún pienso que este hombre algo tenía que consumir para tener esta vitalidad sexual a sus años, cuando estaba a punto de darme su leche me pregunto- bebé donde quieres tu lechecita – le respondí -dámela toda en la boca- me la voy a comer toda, ya venía lo sentí por el calor de su verga, salió de mi y dijo de rodillas mamacita, rápidamente se paró sobre la cama y yo de rodillas con la boca bien abierta estaba esperando mi leche, cuando empezó a lanzar sus chorros de semen, envolví mis labios en esa verga y empece a chupar con fuerza- ah ahhh- me encantaba cómo gruñía- me tragué toda esa rica leche, abrí mi boca para mostrarle que no tenía nada en ella y le lamía suavemente su miembro dejándolo limpio y tembloroso.

    Estuvimos toda la mañana desnudos, desayunamos nos acariciábamos, nos besábamos compartiendo esta deliciosa atracción sexual.

    Decidimos ir a la piscina me puse un bikini blanco que también era hilo, por mi bronceado del día anterior su contraste con mi piel se veía realmente divino.

    Con nuestras cosas y algunas cervezas nos tumbamos en unas sillas reclinables bajo el sol bebiendo Plácidamente cerveza y hablando parecíamos una pareja cualquiera nadie pensaría que recién nos habíamos conocido. La piscina nuevamente estaba sola para nosotros, decidimos meternos en ella y mientras hablábamos en la orilla bajo el agua yo le acariciaba su verga y el a mi la conchita, nos besábamos cada rato, ya nuevamente con la calentura a mil nos dirigimos al vestidor y ahí estábamos otra vez teniendo sexo, definitivamente lo mejor que me pudo pasar fue encontrarme con este hombre.

    Cuando nos disponíamos a regresar a casa me dijo – muy pronto llegara mi gran amigo Rodrigo- que se quedara hasta el domingo.

    No sabía si con estas palabras me quería informar que hasta después del domingo podíamos retomar nuestra caliente semana o si quería incluir a su amigo.

    Solo le devolví una sonrisa y ya estábamos en casa preparando algo para comer.

    Después de terminar con nuestro almuerzo Julio recibió una llamada, era su amigo Rodrigo quien anunciaba que ya estaba en el condominio que el donde estaba.

    Julio aún con el celular en mano se dirigió a la puerta y ahí estaba frente a su casa que era la del lado, lo invito a pasar aunque no era tan guapo cómo Julio también tenía lo suyo era un veterano sexy de piel color canela y ojos miel, alto y también muy conservado, este par de hombre debieron ser muy atractivos en su juventud porque aún llaman la atención por su porte y sus rasgos físicos.

    Nos presento y ambos me sonreían con una pícara mirada, fue ahí cuando supe que mi semana caliente tenía un nuevo integrante.

    Fueron a casa de Julio y después de aproximadamente una hora regresaron a la casa de mi primo.

    Recién bañados, vestían pantalones cortos y camisa de manga corta, olían delicioso este par de sexys veteranos, nos dirigimos al pueblo en el carro de julio yo me puse un short de jean y un top color rosa con sandalias de tacón alto de unos 10 centímetros, deje mi cabello atado con una moña alta y solo apliqué un poco de pestañina para realzar mi mirada color miel.

    Muy animados en el carro escuchando música a buen volumen y respondiendo nuestras preguntas para conocernos más decidimos ir a un gastro bar del pueblo, pedimos algo de comer y después unos cócteles bailábamos los 3 otras veces solo con julio o con Rodrigo, ya avanzada la noche nos dirigimos al condominio para continuar la fiesta en privado, julio no bebió mucho porque debía conducir, ya en casa nuevamente esta vez continuamos la fiesta en casa de julio quien preparan mojitos para los tres, pusimos música y seguimos bailando por un largo rato.

    Después de varios mojitos ahí estaba yo besándome con Julio frente a Roberto bailando de manera sensual, ellos no dejaban de cruzar miradas cómplices, Rodrigo ser acerco por atrás bailando muy cerca tomando mi cintura fue cuando giré mi cara hacia él y también lo besé, así seguimos por un rato los besaba a los dos y bailábamos juntos mientras suavemente me acariciaban, ahí estaba tan caliente, alegre por los mojitos bailando súper sexy moviendo mis caderas al ritmo de la música, empecé a hacer twerk y a menear mis nalgas muy cerca de sus vergas que para ese entonces ya se notaban man duras bajo su ropa, segura, mojada y dispuesta a continuar con mi caliente semana bailaba para ellos, en cuanto Julio dice mucha ropa, empecé a quitarme el top dejando al aire mis tetas, enseguida sentí el tacto de Rodrigo masajeándolas suavemente y pellizcado mis pezones, me dirigí al sofá para seguir mostrándoles mi sensual twerk antes de ponerme de rodillas sobre el sofá y sostener mis manos en su espaldar para seguir rebotando mis nalgas, desabroche mi short y me lo baje hasta los tobillos dándoles un primer plano de mi entre pierna ya muy mojada, ya se sentía sus respiraciones agitadas, desnuda solo con mis sandalias altas me arrodillé abierta de piernas en el sofá me incliné sobre el espaldar apoyado mis brazos para hacer mi sexy twerk mas fuerte retobando mis nalgas con fuerza y dejándoles ver mi ano y mi conchita jugosa, ellos tenían sus ojos llenos de lujuria, no demoraron en acercarse y se iban quitando la ropa, ya totalmente desnudos con sus vergas duras y venosas se acercaron a mi, mientras Julio me propinó un par de nalgadas Rodrigo me pasó sus dedos por mis labios vaginales los movía de extremos a extremos empapando sus dedos yo los invitaba con mis movimientos a hacer conmigo lo que quisieran.

    Roberto decía -que cosita más rica tienes aquí,- mientras me empezó a meter sus dedos Julio me acomodo para poder chuparme los pezones, ya no había vuelta atrás me iba a comer dos vergas veteranas yo solita.

    Me devoraba la boca de estos dos veteranos Roberto me tomo de la cintura y me penetro sin más demoras cómo estaba tan mojada entro fácilmente a pesar de estar muy grueso mientras que me fui agachado y empecé a comerle la verga a Julio que estaba sentado en el sofá.

    Ahí estaba siendo penetrada por la boca y la conchita, tenía dos vergas duras, gruesas y venosas dentro de mi, me sentía lo máximo, inmersa en la calentura mis gemidos eran ahogados por esa rica verga.

    Después varios minutos julio me saco su miembro de la boca y nuevamente nos besábamos locos de pasión mientras me pellizcaba los pezones Rodrigo me seguía clavando desde atrás, Julio le dice – comparte viejo que yo también quiero – me saca su dura verga, julio se recuesta en el sofá me subí sobre él iniciando mi cabalgata, mientras empecé a engullir la verga de Rodrigo que tenía mi sabor, mientras Julio me la hundía con fuerza en la vagina, Rodrigo lo hacía por mi boca, lamió su pulgar y empezó a buscar mi año, lo movía haciendo círculos, se sentía rico pero no me iba a dejar hacer sexo anal aún no lo había probado y sabía que no estaba preparada para eso, sin embargo disfruté como lo acariciaba con su pulgar, decido cambiar de posición sacando la verga de Rodrigo de mi boca y la de Julio de mi conchita, me puse de pie y le pedí a Rodrigo que se sentara en el sofá que era muy amplio, y mientras me arrodille frente a él le empine el culo a Julio para que me volviera a penetrar mientras continúe lamiéndole la verga a Rodrigo, me metía la bolas en la boca y las chupaba, los provocativos gemidos retumbaban por la casa pasaba mi lengua por toda si verga bolas incluso por su ano, así como él me había hecho círculos con su pulgar en el mío yo le había círculos pero con mi lengua, me agrado mucho esa sensación mientras le movía la verga con mi mano, continué así por un largo rato chupándole el ano moviendo mi legua desesperada, sus gruñidos y gemidos me prendían cada vez más, sentía como Julio me lo metía duro desde atrás y con su mano derecha me estimulaba el clítoris con ritmo fuerte y rápido, volví a engullirme la verga de Rodrigo tan duro que sentí activar mi reflejo de náuseas pero no me importaba seguía metiéndola con fuerza y profundo mientras las lágrimas producto de las náuseas bajaban por mis mejillas, sentí que ya estaba por llegar esa sensación de ganas de orinar, saque la verga de Rodrigo y dije fuerte y jadeante – más, más quiero más duro así dame duro!!! – Volví a comerme la verga de Rodrigo profundo cuando llegó mi squirt, Rodrigo abrió los ojos y dijo – cabron no me dijiste que hacía eso!, que ricooo!! Eres deliciosa!!!- mientras Julio reía y jadeaba cerca de llenarme mi conchita de leche, con mis piernas temblorosas aún me ayudo a sostenerme con sus dedos enterrados en la cadera y me lleno de leche mientras besaba y pasaba su lengua por mi espalda, seguí con la gran mamada a Rodrigo que no tardo en hacerme tragar toda su leche.

    Estuvimos en silencio unos segundos, respirábamos fuerte, recuperábamos energías ya los tres sentados en el sofá absolutamente complacidos; Julio dice que rico que fue conocerte bebé, nos reímos y nos quedamos un buen rato recuperando la energía. Luego nos fuimos al patio trasero donde había un amplio jacuzzi a seguir charlando y beber unos cócteles por un rato mas.

    Esa noche dormí en medio de estos dos grandotes, me tenían encantada por su virilidad quien pensaría que con más de 60 años fueran tan calientes y resistentes.

    En la mañana ya entraba la luz por la ventana y el mejor despertar sentía una lengua recorrer mi conchita, cuando mire a mi lado estaba Julio aún dormido y Rodrigo me daba un rico sexo oral, abrí mis piernas por completo para darle todo el acceso, tome su cabeza y acariciaba su cabello, Julio seguía dormido después de varios minutos le dije- ven te quiero dentro de mi- el se recostó y me senté sobre su verga, empecé a moverme de adelante a atrás con fuerza tome sus manos y la lleve a mis tetas para que las apretara, cuando vi a Julio ya había despertado y tenía duro ya listo su miembro con mi sonrisa pícara lo invité a hundirlo en mi boca hasta la garganta, nunca me había sentido tan golosa, con hambre y aunque mi cuerpo ya estaba adolorido por el sexo de los días anteriores no me importaba quería más.

    Después de que terminamos y que me llenaron las tetas de leche. Nos fuimos a bañar juntos para poder hacer algo de desayuno, esta vez no íbamos a tomar el sol en la piscina lo haríamos desnudos en el patio trasero y en el jacuzzi la ventaja es que solo los tres podíamos estar desnudos todo el tiempo, no volvimos a salir de casa de julio y cada vez que teníamos ganas y energía volvíamos a tener sexo duro, delicioso; se llegó el domingo y ya Rodrigo debía regresar con su esposa tenía un compromiso familiar por el cumpleaños de uno de sus nietos, me despedí con un apasionado beso e intercambiamos número para no perder el contacto igual todos vivíamos en Bogotá.

    Nos quedamos solos con Julio y pese a la activa semana y lo adolorido de nuestros cuerpos continuamos teniendo sexo duro hasta el día que regresamos a la cuidad.

    Hasta el momento el mejor sexo de mi vida fue durante esa caliente semana, a diferencia de mi primera experiencia con un maduro esta vez si lo disfruté y pude dejarme llevar porque si me sentía altamente atraída por estos bellos maduros, especialmente por Julio.

    Al igual que con Rodrigo intercambie número con Julio luego de nuestra despedida con sexo regresamos a Bogotá, nos escribimos por WhatsApp todos los días incluso ayer creé un grupo en el que sólo estamos los tres y les envío fotos calientes con la promesa de poder continuar con nuestros encuentros sexuales.

  • Vacaciones con un buen amigo

    Vacaciones con un buen amigo

    Durante el verano mi esposa y yo habíamos decidido pasar unos días alejados de la ciudad, decidimos empacar y salir con la familia a una casa de campo que rentamos por medio de una plataforma.

    Durante nuestra estancia nos acompañaría Juan, una amigo de la familia, ya de tiempo, él es robusto 1.80 de estatura hace gym lo que lo hace ver algo imponente. Él siempre ha sentido atracción por mi esposa, y ella lo sabe, pero jamás le ha faltado al respeto. A pesar de ella saber lo que siente nuestro amigo, ella no le molesta en los más mínimo que un hombre la dese, de los comentarios en doble sentido y de piropos no pasan.

    Durante la estancia en la casa de campo o quinta como le llamamos en el norte, estuvimos platicando y bebiendo un poco así transcurrió el primer día, mientras mi esposa de nombre Carmen se paseaba de un lado a otro en traje de baño o vestido, Juan no paraba de mira lo linda y exquisita que es mi mujer. Ella es bajita 1,50, piel blanca y un cuerpo muy torneado con un culo que enloquece a los hombres. Así paso el día, mientras tanto Juan como yo veíamos como ella cuidaba de los hijos y deleitabamos un la pupila apreciando su figura.

    Llegó la noche y me quedé tomando con Juan, platicamos de todo un poco hasta llegar el punto de platicar de mi esposa, y de nuestra vida íntima, pregunto que como era en la cama, le conté lo buena que era para hacer seco oral sus mamadas te hacen tocar el cielo, y en la cama, le gusta mucho tomar el control y montar hasta llegar al orgasmo. Pero también le confesé que le gustaba que le chupen el culo y que le pasen la lengua por su pequeño orificio. Mientras Juan escucha lo que le contaba el fue muy sincero y me dijo que se había masturbado en varias ocasiones pensando en ella y que era una fantasía poder sentirla y venirse dentro de ella. Me causa una erección saber que otro hombre desea a mi esposa y lo que piensa hacer con ella. Estuvimos platicando de ella durante horas, sus gustos, fantasias y como era sexualmente, hasta que nos ganó el sueño y decidimos dormir, el se fue a un cuarto y yo a la habitación con mi esposa e hijos.

    A la mañana siguiente el día transcurrio entre alberca y convivencia, ella tenia una tarje de baño a dos piezas que le hacía notar mucho su figura, la verdad no dejaba de pensar en todo lo que habíamos platicando Juan y yo una noche antes y de su confesión de estar con mi esposa, callo la tarde y así la noche a lo que veía que Carmen estaba algo alegre por las bebidas que había tomado, decidio dormir a los hijos y salió de nuevo al jardín y nos invito a meternos a la alberca, Juan no quería ya que sentia frío y ella le insistió hasta que Juan le dijo «me voy meter con la condición que me des algo a cambio» ella le contesto diciendo que primero se meta, Juan decido meterse en boxer y yo solo Miraba desde la mesa del jardín mientras ponía algo de música y servía unos tragos. Me acerque a la alberca y ellos platicaban sobre un reto de ver quién nada más rápido, se estuvieron retando y nadando y veía como entre cada que tenía oportunidad se rozaban sus cuerpos, Juan la abrazaba para que no nadara y es solo reía y gritaba. Mi sorpresa fue que cuando Juan salió de la alberca para ir al baño, se le notaba una erección que no podía disimular, y claro que no paso por alto a Carmen la cuál hizo referencia a qué alguien tenía frío.

    Yo salí del agua y fui ver qué los niños duerman, demore un poco y salí sin hacer ruido ya que note algo de calma, rodee la casa y me asome por detrás del cuarto de bombas y note como estaba Juan y mi esposa muy juntos, no alcanzaba a ver lo que hacían hasta que rodee la casa y quedó frente a ellos detrás de unos arbusto, allí veía como mi esposa le toca y sobaba la verga a Juan, y este solo disfrutaba y se quedaba quieto en el agua. Así estuvieron unos minutos hasta que mi esposa decide ir al baño y sale de la alberca, al momento de salir sale sin la parte de bikiin y con el en la mano, a lo que le estaba metiendo los dedos.

    Me incorporo de nuevo y les digo que me tarde porque un de niños despertó y me quedé con el. Les comento que me estaba ganando el sueño y que yo creo era mejor ir a dormir, mi plan era dejarlos solos. Mi esposa decide quedarse un poco más y luego me alcanza. Juan entiendo y dijo que ya también se retiraria que solo terminaria el trago y a descansar. Me retiro y cierro la puerta para que ellos sientan confianza, pasaron 20 minutos y las luces se apagaron en la alberca y en el jardín, escucha como se cerraba la puerta del cuarto donde se quedaba Juan, fue allí cuando me decidí a levantar y ver qué estaba pasando, me salí sin hacer ruido y me dirigí al cuarto que solo tenía una ventana abierta por la cual se podía ver muy bien lo sucedido.

    Al llegar ,a la ventana veía como Juan y Carmen mi esposa estaba unidos por un rico 69 , veía como Juan le pasaba la lengua por su culo y ella no dejaba chupar su pene y sus huevos, Juan lavanto y empezó a coger en pose de misionero y ella se aferraba a su espalda y apretaba más con sus piernas como querido más de el, mi esposa desaparecía por el físico del amigo pero al escena era como salida de una película porno, ella no dejaba de gemir y decirle cuánto le gustaba y cambiaron de posición, ella lo recostó y se montó sobre de el y empezó a mover si caderas en un va y ve hasta que llegó un orgasmo de ella, lo supe por como empezó a arquera su espalda y como le temblaron sus piernas, el solo le decía que estaba bien rica y que ahora era su turno, Juan la puso en cuatro y empezó a lamer su culo , el tamaño de la verga de Juan le calculo unos 19 cm más grande que la mía, le apuntó a su ano y comenzó a meter despacio, Carmen solo gemia y pedia que fuera despacio, una vez que tenía la punta de la verga adentro, ella sola empezo a moverse para atrás para que entrá más, hasta llegar a metersela toda. Juan dejo desear sutil y estuvo bombeando dentro de su culo por un tiempo, mientras le decía lo rico que tenía ese culito y que se vendría dentro de ella, a lo que mi esposa le dijo que quería todo adentro y así fue Juan gruño y se vacío en dentro de Carmen, quedando un momento dentro de ella para vaciarse por completo, al momento de despegarse de ella note como escurria entre sus piernas el semen de nuestro amigo. Se quedaron recostados y creo les ganó el sueño, porque mi esposa ese día no se levantó hasta el mediodía y Juan también, no supe que pasó cuando se levantaron ya que yo me fui al cuarto con los niños y muy temprano los lleve a caminar para que no supiera que su mamá dormí con otro hombre.

  • Nos conocimos chateando y terminamos follando

    Nos conocimos chateando y terminamos follando

    Yo era más joven, pasaba mis días por allá en 2016, metido en un chat gay casi a diario y pasando buenos momentos, conociendo a todo tipo de personas en línea. Todo transcurría normal hasta que un día conocí a Daniel, me escribió por chat y empezamos hablar, esa tarde quedamos en hablarnos al siguiente día y que ambos nos conectaríamos con el mismo Nick, así no habría problema para encontrarnos. Así transcurrieron semanas hasta que decidimos vernos en persona, habíamos intercambiado algunas fotos vía mail y claro que ambos nos habíamos excitado y masturbado hablándonos por chat y viendo nuestras fotos y videos.

    Cuadramos para vernos en una famosa plaza de nuestra ciudad que queda en un parque muy poco concurrido por personas, así que sería algo cómodo para estar a solas y hablar mejor. Yo llegue a eso de las 4pm mientras que el llego unos 20 minutos tardes, al verlo a lo lejos supe que era por qué recordé su rostro por las fotos.

    Se sentó a mi lado y comenzamos a hablar, creo que el sintió el frio de mis manos producto de mis nervios al estrecharle la mano y darle un abrazo, yo llevaba un jean azul, con camiseta blanca y chaqueta negra porque hacía algo de frio, el llevaba un jean negro, con suéter manga larga negra y una chaqueta de color marrón.

    Comenzamos hablar y cada vez más yo le miraba a esos ojos azules que se gasta y me mojaba los labios pues el frio me los resecaba, empezamos a hablar de lo que nos gustaba a ambos en el sexo y así… hasta que empecé a notar como su pene, grande y grueso, se marcaba por su jean negro, yo estaba a mil de ver eso, pero actuaba como si nada estuviese pasando.

    Salimos de allí y me invito a su departamento; si anteriormente ya estaba nervioso ahora estaba más todavía, sentía un viaje de adrenalina dentro de mí, en mi mente pasaban tantas cosas ricas que hacerle a semejante macho que llevaba al lado mío y no sabía que me haría el a mí. Llegamos a su departamento a las afueras de la ciudad, subimos al ascensor y marcó el piso 20, cuando llegamos, de inmediato note que era hermoso ese apartamento grande y algo lujoso, me dijo: Siéntate, ponte cómodo, permíteme tu chaqueta, a lo cual lo mire, e hice juiciosamente lo que me pidió, fue y sirvió dos tragos y se sentó a mi lado, yo no dejaba de mirar esos ojazos azules que Daniel se gasta, el me empezó a insinuar que hacía algo de calor, aunque yo sabía que afuera había frio, me dijo voy a quitarme este suéter tengo algo de calor, dejando al descubierto para mi todo ese fenomenal cuerpo atlético que me excitaba y que deseaba desde que vi sus primeras fotos.

    Me levante para ayudarlo a quitarse el suéter luego de que el me pidiera ayuda, y mire todo aquel semental que lo tenía solo para mí, cuando me gire me dio una palmada en mis nalgas y uff eso me excito más todavía me halo por la mano y me sentó en sus piernas, me dijo siente como me pones, lo dura que esta mi polla para ti, toda tuya como me lo pedias por chat.

    Me puse a un lado de él y no aguantándome más, baje su cremallera y empecé a sacar aquella enorme verga que me iba a comer, se veía y sentía más gruesa que en fotos, cuando la saque toda, note como él sonreía y me decía, aquí la tienes, toda tuya mi putita. Empecé a chupar esa verga enorme que apenas cabía un poco menos de la mitad en mi boca, unos 18 centímetros de verga, que no impresionaban seguro a muchos otros, pero lo grueso de aquella polla era lo que terminaba de complementar lo largo que le faltaba.

    D: Uff que rica mamada putita, sigue asii no pares, me encanta esa boca de perrita.

    Mi nombre es Gabriel, a lo cual el me decía desde que nos conocimos en el chat Gaby por confianza.

    D: Uff que boquita tan rica tienes mi perrita Gaby, no pares perrita mia.

    Mi boca bajaba hasta sus bolas y las chupaba bien rico mientras sentía como mi saliva escurría en esa enorme verga gruesa, el me movió de posición y coloco una almohada en el piso para que me colocara de rodillas ante su verga, bajaba mi cabeza y llevaba su verga hasta lo más profundo de mi garganta al punto de casi hacerme vomitar, mi culo estaba más que caliente, ya necesitaba esa verga de tal semental en mi culo partiéndome por la mitad. El me hizo terminar de bajarle el jean y allí estaba ese semental con enorme verga delante de mí como lo había imaginado al hablar por chat.

    Se paro delante de mí y empezó a follar mi garganta de manera brutal, sus mano izquierda sostenía mi cuello mientras la derecha empujaba mi boca cada vez más para introducir la mayor cantidad de su polla en mi boca, yo extasiado de placer me quite mi camiseta blanca y toda mi ropa, él me dijo ya vengo voy a buscar algo para ti, quede en la sala de su apartamento arrodillado sobre esa almohada esperando esa verga enorme, el regreso con aceite, una toalla y una tanguita negra muy delgada que me hizo ponérmela diciéndome:

    D: Colócate esto mi putita quiero comerte el culo como tiene que ser, colócatela y te acuestas a cuatro patas en el sofá.

    Yo obedeciendo a mi macho sin negarme a nada me coloqué la tanguita negra y me puse a cuatro patas en el sofá, el empezó a aplicarme aceite en mis nalgas y mi espalda y a bañar la tanga de aceite. Allí estaba yo a cuatro patas recibiendo una untada de aceite por este macho fuerte y dominante que estaba a punto de darme una deliciosa y dura follada.

    D: Me encanta ese culo así mi putita que enorme se ve, voy a comerte toda.

    Mi verga erecta sobre salía un poco de la tanga, debo confesar que tengo una verga pequeña que a muchos les gusta y que varias veces me han dicho que ese es mi clítoris. Daniel se agacha y pone la tanga que llevaba un lado y empieza a chupar mi culo, mi cuerpo se estremece, me siento super excitada, logra con cada pase de su lengua en mi hoyito sacar la perra que llevo por dentro y empiezo a gemir cada vez más fuerte. El disfruta comerse todo mi culito y darme nalgadas que me ponen super caliente.

    D: Uff que rico culo, que delicia de culo que te gastas mi putita. Mira cómo te pones de caliente.

    G: Sigueee papiiii soy toda tuya quiero que me des bien rico siiii, mmm que ricooo

    El empieza a masturbar mi pequeña verga mientras me come el culo logrando una corrida mía a cuatro patas y un orgasmo sensacional.

    D: Que rico como te has corrido putita mía, mira cómo te pones a mil, me encanta como esta esté culo delicioso.

    Yo no paraba de gemir al estar Daniel cada vez mas metiendo su lengua dentro de mi culo, el tomo el aceite y me aplico mas sobre mis nalgas mientras me masajeaba y me daba nalgadas metía con su mano izquierda dos dedos en mi culo. No aguantaba más y solo pedía su verga a gritos.

    D: Tranquila mi putita que ya te voy a dar lo que tanto pides, esta enorme verga de tu macho es tuya.

    El abrió un condón y enseguida empezó a colocárselo en su verga enorme y gruesa toda llena de venas, coloco aceite en la entrada de mi hoyito y empezó a meterla poco a poco. Yo en ese momento iba sintiendo como semejante verga iba entrando a mi culo caliente, empezó a darme bien rico, cada vez con mayor intensidad y mis gemidos no paraban de salir, me tomo por las caderas y me acercaba cada vez más contra el hundiendo casi toda su verga dentro de mi culo abierto. Llegando a sentir sus bolas chocando con las mías.

    D: Ohhh que rico este culo, ufff que culo más tragón mira cómo se come toda mi verga, ¿quién es tu papi? puta dime, dime…

    G: Tu eres mi papi, ah mmmm que ricooo, sigueee papi no pares.

    Sus manos recorrían mis nalgas mientras sonaba cada vez más mis piernas contra las de él, así estuve unos 12 minutos a 4 patas como toda una perra, mientras este gran macho fuerte y vergon me penetraba mi hoyito brutalmente y me ponía a cien.

    Saco su verga de mi culo, se agacho a comérmelo y a escupir ese hoyito mío que estaba bien abierto ya, luego cambiamos de posición y esta vez él se acostó en el sofá y ya sabía yo que había llegado mi turno de cabalgar sobre esa enorme verga. Pregunte que por que se había puesto condón a lo que me contesto:

    D: Quédate tranquila mi putita que lo bueno es para el final ya vas a ver.

    Esas palabras me excitaron aún más y sin hablar más nada me subí sobre él y metí yo misma esa enorme verga dentro de mi culo, empecé a cabalgarlo muy rápido y el disfrutaba ese momento, yo encima de el con su verga en mi culito, ufff ese momento es lo máximo, mi verga estaba dura, sentía como su pene tocaba casi mis riñones jajaja pero yo encantada de la vida de que me dieran una cogida dura. Daniel daba azotes a mis nalgas y yo excitada.

    G: mmmm ah que rico papi, me encanta tu verga, uff que rica que esta, quiero comérmela toda.

    D: Siii putita me encanta, esta verga es tuya, ¿quién es tu papi? ¿quién es tu macho?

    G: Tu mmm ahhh  mmm eres mi papi, eres mi machooo que riicooo

    Justo frente al sofá donde estábamos cogiendo había colgado un espejo grande donde girándome un lado podía ver como toda esa vergota de Daniel entraba en mi agujero caliente, eso me puso a cien, mi pene ya estaba soltando precum y me encantaba como su verga entraba y salía de mi culo.

    D: uff me encanta como te mueves putita, me encanta como te comes toda mi verga

    G: mmmm ufff siii papiii me gusta, me encanta eres mi machooo papiiii.

    En ese momento Daniel me da 4 nalgadas y ya empezaba a notar lo enrojecido de mis nalgas en el espejo, sigo cabalgando su verga cuando a los minutos el me dice bájate vamos a cambiar de posición. Me puso de piernas abiertas y viéndolo de frente metió toda esa verga hasta el fondo de mi culito logrando sacar un gemido duro mío, sentía como sus bolas chocaban con mis nalgas, pero eso me excitaba aún más, empezó a chupar mis pies y ufff me di otra rica corrida sin tocarme mi pequeña verga si quiera.

    D: ufff que culo tan tragón, me encanta como te comes toda mi verga putita, déjame ver como queda ese culo bien abierto,

    Sacaba su verga toda y allí estaba mi hoyito bien abierto pidiendo esa verga enorme y deliciosa, se acercó a mi boca y empezó ahogarme con su verga salía mucha saliva de mi boca que bajaba hasta mi pecho y apretaba mi nariz para ahogarme, sentía como su enorme verga bajaba hasta mi garganta, luego volvimos a la misma posición y empezó a darme embestidas super rápidas mientras yo no hacía más que jadear.

    G: Sigue papii mmmm mmm que rico sigueee dame durooo me encantaaa párteme en dos.

    D: Toma perra, toma maldita puta, me encanta como tu culo se come toda mi verga.

    G: Si papi siiii dame duro, dame masss que rico me encanta.

    Sus embestidas arremetían con mas fuerzas y me dice de repente ya voy acabar, siguió dándome fuertemente mientras metía 3 dedos de su mano derecha en mi boca, se corrió dentro de mi culo llevando condón puesto, saco su verga para mostrarte aquel acontecimiento y allí estaba ese condón lleno de mucha leche a lo cual me dijo:

    D: Ya vas a ver lo que quiero que hagas para que me des más placer.

    Se saco el condón y me dijo que le sacara hasta la ultima gota de leche delante de el y me la tragara toda, así fue, me acerque aquel condón lleno de leche y justo delante de él, me empine el condón exprimiendo toda esa cantidad rica de leche que tenia un sabor divino pues estaba un poco dulce, totalmente diferente a otros sabores de leche que ya me había tragado antes.

    Fue así como pase una deliciosa tarde noche junto a Daniel, fue el comienzo de días de mucho placer, ya luego les contare si me animo, que otras cosas hicimos Daniel y yo disfrutando yo de su verga y el de mi culito.

    Espero leer sus ricos comentarios, saludos.

  • Experiencia de gang bang con mi esposa

    Experiencia de gang bang con mi esposa

    Ayer decidimos ir a ver la puesta de sol al faro y después tomarnos una copa en el pub las Dunas.

    Paula se puso un vestido muy ligero y muy cortito que la sienta muy bien y como ha adelgazado mucho, las pedazo de tetas que tiene parecen más grandes. Con su pelo rubio y rizado y las gafas de sol, hace que todos los tíos se vuelvan a mirarla.

    Cuando íbamos caminando hacia el faro nos cruzamos con tres tíos maduros, atractivos, con aspecto duro, de pescadores. Cuando pasamos entre ellos, nos hicieron hueco para pasar y le pegaron un buen repaso visual a Paula. Yo me hice el despistado, pero vi perfectamente la cara y los gestos que se hacían entre ellos, valorando a mi mujer.

    No le comente nada a ella, pero me di cuenta de que ella también se había percatado y supongo que la puso caliente.

    Vimos la puesta de sol, nos fumamos un canuto y volvimos anocheciendo al pub con intención de tomarnos una copa y jugar un billar.

    El garito estaba lleno, la mesa de billar ocupada y no había ninguna mesa libre dentro. Salimos y al fondo del jardín, había una mesa corrida con sitios libres. Nos acercamos con intención de sentarnos cuando nos dimos cuenta de que las tres personas que la ocupaban eran los tres tíos que nos habíamos cruzado en la playa.

    Sentaos, esta mesa es para compartir – nos dijo uno de ellos.

    Dudamos un instante, pero Paula, les dio las gracias y se sentó en una esquina de la mesa.

    Gracias, el local está lleno y…

    No os preocupes, estamos encantados en compartir la mesa con una mujer tan atractiva y contigo. Por cierto me llamo Paco.

    Encantado, conteste yo, estrechándole la mano.

    Nosotros estábamos a lo nuestro, pero por el rabillo del ojo podía ver cómo no la quitaban ojo.

    Bueno, dijo uno de ellos, cómo vamos a compartir mesa, me voy a presentar: yo soy Carlos y mi amigo es Luis.

    Encantada, soy Paula.

    Yo soy Antonio, mucho gusto.

    Eran tres tíos de mundo, muy agradables y con buena conversación.

    Se liaron dos canutos y nos preguntaron si nos importaba que fumaran, Paula rápidamente dijo que no sólo no le importaba sino que esperaba que le pasaran alguna calada. Los cuatro rieron y yo estaba asombrado de la soltura que tenía ella, seguramente por el porro que nos habíamos fumado con anterioridad.

    Después de ese canuto vino otro y otro y otra copa y otra. Total, eran las 11 de la noche y teníamos un pedo de colores.

    En un momento que se fueron a la barra para pedir algo de comida y otras cervezas, Paula me dijo discretamente:

    Cariño estoy con un moco tremendo y además estoy cachonda como una perra.

    Yo, un tanto perplejo, la pregunte:

    ¿quieres decir que te mola alguno de ellos y quieres que hagamos cochinadas?

    Siii, me gusta mucho Paco, la verdad es que me lo follaria. Es un tío tan fuerte, tan moreno, huele tan bien, creo que tiene que follar muy bien.

    Uff, se me puso dura en ese instante.

    ¿Si quieres puedo preguntarle si le gustaría pasar la noche con nosotros?

    ¡¡Me encantaría!! Cariño – me dijo poniéndose melosa- desde que lo hice con aquellos dos chicos delante de ti. Me he vuelto muy puta y tengo muchos pensamientos cochinos.

    Como quieras, a mi también me apetece una noche golfa.

    Hacía bastante tiempo que no habíamos tenido rollo con algún tío, aunque la última vez lo hicimos con dos chicos que conocimos en una urbanización nudista de Vera y esta noche se había puesto todo a favor para perder la cabeza.

    Habíamos ido a pubs liberales y en uno de ellos conocimos al primer amante de Paula, pero no nos gustaban nada, aquello parecía un rollo muy frío, nosotros preferíamos ligar en un bar normal o en la playa, no sé, de una manera más natural.

    Llegaron los tres hasta la mesa y traían varios platos con comida y más bebida, pero se habían dejado algo en la barra. Paco, se ofreció para ir a por lo que faltaba y yo le acompañe para ayudarle y aprovechar el momento para preguntarle.

    Sois una pareja encantadora, nos gustáis mucho, me dijo Paco.

    Vosotros también, estamos pasando una noche estupenda, sois muy divertidos y agradables – le conteste-

    Tú mujer es una tía muy atractiva y muy abierta.

    No sabes tú cuánto (pensé).

    Mira Paco – dije un tanto solemne – quería comentarte una cosa un poco delicada, por lo que te pido, aunque no te conozco, un poco de discreción.

    No te preocupes, puedes preguntarme lo que quieras. Me contestó un tanto asombrado.

    Bueno, verás, nosotros somos una pareja abierta y a veces tenemos relaciones con otras personas, pero siempre lo hacemos los dos juntos. No sé si te escandalizas?

    Para nada, continúa.

    Verás. Paula me ha dicho que te preguntara si te gustaría pasar la noche con nosotros,

    Lo mismo té parece muy fuerte.

    Mira Antonio, tengo que confesarte una cosa, cuando os hemos visto en la playa nos ha molado

    Tu mujer, nos ha encandilado a los tres y ellos han comentado:

    Joder que tía más buena, tiene un morbo de la hostia, podían ser una pareja liberal, no sabe cómo la íbamos a poner.

    Chicos, les dije, estoy seguro de que a esa tía le gusta follar como una loca. Tiene cara de puta.

    Perdona tío, me dijo, me he dejado llevar y no sé si te he ofendido.

    No te preocupes, todo lo que dices es verdad y a mi me encanta ser un cornudo. Es una hembra incansable.

    Nosotros estamos acostumbrados a esta historia, por aquí vienen muchas parejas liberales de Europa y también de España, sobre todo de Madrid y cada verano tenemos muchos encuentros.

    Normalmente vamos a los pub liberales, pero nos pone mucho mas ligar así, por la calle tiene más morbo.

    Notaba como, conforme iba discurriendo la conversación, Paco se iba poniendo cachondo.

    Bueno, aceptas la propuesta, le dije.

    Hay un problema, me advirtió.

    ¿No puedes esta noche? Podemos quedar otro día, le pregunte.

    No, no, el problema es que hemos venido los tres juntos y si queréis vamos todos.

    La verdad es que se me había pasado por la cabeza por culpa de mi mente morbosa, pero me sorprendió.

    Bueno, no sé, esta es otra historia, nunca hemos tenido una experiencia así, no sé si Paula…

    Sinceramente no creo que haya ningún problema, yo conozco bien a las mujeres y se como es Paula, me lo dice su cara, es una zorra que no tiene límites, puede con los tres sin problema y será la noche de su vida. Propónselo y si acepta los vamos a pasar muy bien con ella y ella va a disfrutar mucho, pero mucho, mucho y tú también. Vas a ver lo guarra que se pone tu chica.

    El corazón lo tenía a mil por hora, pero pensaba que Paula no aceptaría, la historia era muy fuerte.

    Al fondo del jardín nos hacían señas con los brazos para que volviéramos.

    Cuando llegamos a la mesa, Paula se había sentado entre los dos y como habían seguido fumando y bebiendo, había un compadreo tremendo entre los tres, se estaban riendo y Luís tenía la mano sobre el muslo desnudo de mi mujer y lo acariciaba levemente, mientras contaba chistes, como si fuera natural.

    Estuvimos cenando y pasando un buen rato.

    Ella se levantó de la mesa y dijo que iba al servicio, yo me levante para acompañarla y aprovechar la ocasión para contarle.

    Nada más separarnos de la mesa, me preguntó nerviosa la respuesta de Paco.

    Cariño me ha dicho que estaría encantado, que está loco contigo y que tiene experiencia con otras parejas.

    Entonces? Se viene a casa con nosotros? me dijo nerviosa.

    Verás, hay un problema por llamarlo de alguna manera, es que Paco me ha dicho que vienen los tres a casa, que le gustas a todos y que tienen experiencia en esta movida y que te va a gustar mucho la experiencia…

    ¿Que? Me parece muy fuerte, no sé si – dijo titubeante.

    Creo que estas muy caliente como para rechazar una proposición así y además estás muy pedo para no cortarte, he visto que tanto Luis como Carlos se han tomado alguna libertad contigo, estabais muy integrados cuando hemos llegado.

    La verdad es que si, el que más me gusta es Paco, pero estos dos están muy buenos y parece que saben lo que hacen.

    Entonces OK?

    No sé, decídelo tú. Y se metió al baño de chicas a esperar la cola,

    Cuando llegue a la mesa estaba temblando, no sabía cómo empezar y tenía que aprovechar, mientras ella estaba en el baño, para que no fuera tan violento y cuando llegara todos supiéramos de que iba la movida y no hubiera nada que hablar, solo dejarnos llevar.

    Antonio, lo he hablado con ellos, me dijo Paco, y están como locos, nos vamos a follar a tu mujer entre los tres y tú lo vas a presenciar, cuando acabemos tu mujer será mucho más puta que antes, te lo aseguro.

    Paloma llego y se la veía muy nerviosa, se fue a sentar cuando Paco, dijo:

    Venga vámonos, que está gente está cerrando.

    Nos dirigimos al parking y ellos propusieron ir los cinco en el coche de Carlos y dejar el mío allí para recogerlo al día siguiente ya que yo iba muy borracho.

    El coche era pequeño y me propusieron ir delante con Carlos y que ella fuera atrás con Luis y Paco. La dejaron en asiento del centro y salimos del Pub con dirección a nuestra casa.

    En el recorrido llevábamos la música a todo volumen, las ventanillas abiertas y el pelo de Paula volaba por los aires. Yo miraba de vez en cuando y la veía empotrada entre los dos, en cada muslo tenía la mano de uno de ellos, se besaba con Paco mientras Luis le sacaba una teta del vestido y se la comía con glotonería. Las manos avanzaban por la piernas mientras las abrían de par en par y desde mi posición podía ver el coño abierto y las manos ávidas avanzando hacia él.

    Estaban posesos la sobaban por todas partes, prácticamente la habían desnudado. Ella palpaba los bultos de sus pantalones amasando lo que tan pronto iba a tener a su alcance.

    Pude escuchar cómo se corría en dos o tres ocasiones. La cosa iba in crescendo y pensé que se la iban a follar allí mismo, cuando llegamos a la puerta de la casa.

    Bajamos del coche, ella se recompuso la ropa porque prácticamente estaba desnuda, Paco le había quitado las bragas y las llevaba en la mano, oliéndolas de vez en cuando y dándoselas a oler a los otros dos.

    Atravesamos el jardín a oscuras, Paloma iba entre dos de ellos que no cejaban en meterle mano y en hacer paraditas para comerle la boca. Por fin llegamos a la casa y nos acomodamos en el salón. Ella les ofreció una copa y fue a la cocina y Paco la siguió. Desde mi posición poesía ver verlos. Los otros dos estaban tirados en los sofás con un pedo tremendo, todos estábamos muy borrachos.

    En la cocina Paloma se puso frente al fregadero para fregar unos vasos y Paco se le colocó detrás, mientras le decía algo al oído. Ella se rio y el la agarro por la cintura arrimándose el rabo al culo. Ella suspiró y se apretó contra el restregándose. Paco le agarro las tetas y se las saco del vestido, la dio la vuelta poniéndola frente a él y se apretó, de nuevo, para que pudiera sentir su polla en el coño. Aquello los disparo, empezaron a morrearse y desde mi sitio podía oír los jadeos de ella. El bajo su mano llevándola hasta su vulva comprobando que está completamente empapada, la acaricio mojándose los dedos y se los llevó a la nariz para olerlos.

    La cogió por la cintura y salió al salón con ella.

    Mirad cómo está Paula y les enseño los dedos mojados a los dos.

    Joder tío, está tía está muy caliente, hay que hacerla feliz.

    Cariño, le dijo Paco, creo que tenemos que subir arriba, a tu habitación los cuatro.

    Por las escaleras la metieron los dedos en el coño, la sobaron las tetas, ella iba como una perra salida. Cuando llegaron arriba, ella se metió en el baño para darse una ducha mientras los tres la miraban pelándose el rabo.

    Salió completamente desnuda y los tres la llevaron en volandas hasta la cama, la pusieron en el borde con las piernas abiertas y uno de ellos se arrodilló para comerle el chocho que rebosaba de humedad.

    Mientras se lo comía, los otros dos se pusieron, uno a cada lado de ella y le arrimaron las pollas para que se las chupara.

    Ella estaba desbocada, yo contemplaba la escena desde la puerta de la habitación.

    Paco sacó su polla gorda y se la arrimo a la entrada de su agujero, penetrándola lentamente hasta el fondo de su vagina. Ella tuvo que sacarse una polla de la boca para poder correrse a gusto.

    Durante dos horas estuvieron follandola en todas las posiciones, la ponían boca abajo, a cuatro patas, de lado. Se la clavaron de todas las formas posibles.

    Cuando todos se satisficieron, se quedaron tumbados entremezclados, completamente derrotados.

    Paula me miró con esa cara de puta que pone cuando ha sido satisfecha y cerró los ojos.

    Yo, durante el espectáculo, me había pajeado varias veces. Me metí en la habitación de al lado y me dormí.

    A las siete sonó un despertador, me levante y vi cómo los tres amigos se apresuraban a marcharse. Era un día de diario y tenían que ir al trabajo.

    Paula se levantó, se duchó y bajo a desayunar. Yo le había preparado un desayuno contundente que devoró con ansia. Cada vez que teníamos una sesión así, revivía de energía, se sentía viva.

    Después de desayunar nos fuimos a la playa.

  • Mi vida como una hotwife

    Mi vida como una hotwife

    Dentro de la casa tenemos una habitación para ese propósito, la decoramos con un espejo grande, una cama kigzise, un despachador de agua, un potro, y un mueble en donde tenemos condones, lubricantes y lencería. El despachador lo pusimos después de algunas sesiones de sexo grupal en dónde mis machos y yo acabábamos sudando mucho. Esas sesiones son normalmente con mi esposo y Manuel o mi esposo y su hijo Armando.

    Una de las que les quiero compartir es cuándo Manuel me perforó el culo. Yo ya era una esposa puta consumada. A esas alturas ya amigos de mi esposo y míos, iban a la casa sólo para cogerme, a mi esposo le avisaba que venía X tipo y en cuanto llegaba nos íbamos al nuestra habitación. Un poco después mi esposo podía escuchar a su esposa gimiendo de la excitacion que causa que se la cojan con fuerza, dejo la puerta abierta porque a veces el se une y otras me deja a solas con los machos.

    En una ocasión Mario me habló para preguntar si tenía un poco de tiempo libre porque quería coger, se había peleado con su esposa y él andaba muy caliente. Le dije que llegaba cómo a las 8 porque estaba en el trabajo y que si le quedaba a esa hora podíamos vernos. Me dijo que si y las ocho llegamos casi al mismo tiempo a mi casa, Octavio ya sabía y nos vio entrar al mismo tiempo.

    Qué venían juntos o qué? – preguntó mi esposo en tono de broma

    No, nos encontramos aquí, llegamos casi al mismo tiempo – le respondí

    Si compadre, ya me urge – respondió Mario abrazando mi cintura por un momento

    Tuviste problemas otra vez con la comadre? – preguntó Octavio

    Mientras ellos platicaban yo me comencé a quitar toda la ropa hasta estar desnuda enfrente de ambos, ya lista para coger con Mario.

    Quieres aquí o en nuestra cama? – le pregunté a Mario empezando a sobar su bulto por encima del pantalón

    Mejor en la cama para no estorbar al compadre – dijo Mario metiendo descaradamente sus dedos en mi vagina

    Bueno amor, ahorita te vemos o si quieres sube – le dije divertida a mi marido llevándome a nuestro invitado de la mano.

    Un rato después yo estaba empinada en la orilla de la cama con la verga de Mario reventado mi ano, la tenía super dura después de que le estuve mamando ese miembro rico que tiene. Ese día estaba cogiendo con muchísima fuerza, empujaba su verga sin detenerse pese a mis gritos. Su verga abría sin contemplación mi ano y avanzaba dentro de mí recto con una fuerza y un salvajismo que no estaba segura si sentía más placer que incomodidad. Por primera vez me sentía muy caliente sabiendo que me usaban para desquitarse sexualmente, yo estaba pagando el enojo que tuvo con su esposa, me gritaba que era una ramera, una perra, una cerda. Me tomaba del culo y me llenaba con fuerza el recto de su grueso miembro mientras me daba fuertes azotes en el culo o me jalaba el pelo. No era primera vez que estaba siendo duramente envergada pero no podía recordar otra cogida con tanta saña, sentía que Mario me partiendo, yo solo apretaba las sábanas y gritaba desaforada presa de las sensaciones tan fuertes. Afortunadamente no duró mucho tiempo por el ritmo tan intenso que tuvimos, terminó llenando el condón de abundante y espesa leche… yo no resistí y me fui de cara sobre el colchón.

    No mames, me siento muy abierta, te pasaste Mario – dije entre gemidos – todo bien?

    Necesito deshagarme, ando super caliente desde hace días y antes de venir me peleé con mi mujer – contestó – te molestó?

    No, solamente que no me habían dado con tanto coraje – me acerque para masturbar su pene – tu esposa me cae bien, arreglen las cosas Mario no te metas con otras, esto es solo para nosotras.

    Nos comenzamos a besar mientras enredaba mis piernas en su cuerpo, en ese momento era su mujer y me tenía lista para que hacer lo que quisiéramos. En algún momento acarició mi pie y tocó la tobillera que me había regalado mi marido. Mi tobillera que era comprobante de mi condición de puta con permiso.

    Entre besos me dijo – Qué rico saber que hay mujeres tan putas y ricas, gracias a ti y a Octavio por esto

    Dame más – le dije comenzando a masturbar su miembro – usame hasta que te canses y después arregla las cosas con tu esposa

    Te voy a reventar otra vez – me contestó

    Si, revientame quiero sentir otra vez tu coraje mientras me remueve mis entrañas – le dije deseosa

    Baje mi cabeza y metí su verga hasta el fondo de mi garganta, hasta que mi nariz tocó su pubis. La saqué y le empecé a pasar la lengua por el ojillo del glande. Se la estuve mamando hasta que la tuvo bien erecta, con las venas hinchadas y escurriendo en saliva mía. Le pedí que se pusiera el condón mientras yo me acomodaba como perra, la mejor posición para ser cogida anal, el me metió lubricante en el recto con sus dedos y sin más empezó el segundo coito de la noche.

    Dame más duro! – le gritaba para provocar una penetracion más fuerte – Desquitate con esta puta! Con tu puta! Ahhh! Ahh!

    Eso eres! Eres mía! Mi puta! – me decía cogiendo con violencia mi ano

    Soy más joven que tu esposa, dámelo más adentro! Ahh! Ahh! Dejame rota! – le animaba apenas pudiendo hilar las palabras por la brutal cogida que me estaba dando

    Eres una hambriada de miembro! Siempre has sido así perra! Llama a Octavio para dejarte bien satisfecha

    Octavio! Ahh! Octavio ven! Ayyy! – grité llamando a mi esposo-

    Al entrar, mi marido encontró a su esposa gimiendo mientras era salvajemente fornicada por Mario. El se acercó ya sin ropa para poner su hermosa verga frente a la cara de su putiesposa.

    Mi vida! Revientame igual de fuerte que Mario! Hazlo así de duro! Ahh! Ahhh! Ahhh! – le grité con la cara descompuesta por la brutal penetracion que me estaban dando.

    Mi esposo cambió lugar con Mario y me empezó a coger con mucha fuerza, agarraba mis nalgas con la intención de reventarme en cada metida de su gorda y venuda vergota, yo pujaba cada vez que su glande se metía hasta adentro.

    Amor! Siento que me llega hasta el estómago!! Gr…!!! Ayyy! Mario me dejó muy abierta y siento como la tuya se me va hasta el fondo! Ah! Ay! Mi amor! – le gritaba al semental de mi marido

    Aguanta perra! Todavía no me voy a venir – decía mi esposo mientras me la dejaba ir con todo

    Amor, yo aguanto todo, montame como la puta que soy! Ah! Duro papi! – decía para darle fuerza a esta monta

    Octavio tenía la verga hinchada por su cercana eyaculacion, gemia muy rico, aún así me la saco y aprovecho para descansar. Yo masturbaba a Mario mientras los tres gemiamos por el placer que nos dábamos. Entonces quise intentar algo

    Podemos intentar con los dos por mi vagina? – dije viéndolos alternadamente – quiero sentir dos al mismo tiempo por ahí

    Me miraron excitados y sorprendidos. Claro que aceptaron y nos acomodamos yo arriba de Octavio, ya con su verga dentro de mi, miraba a Mario con mi respiración agitada por la emoción. Mario apuntó a mi vagina ya ocupada y poniendo su pene encima del de mi esposo comenzó a empujar. Cuando su glande despacio entre mis labios vaginales, tuve una molestia, Mario lo notó y se detuvo.

    Estás bien? La saco? – me preguntó frenando su gruesa carne

    Sigue! Sigue! – le dije con la cara torcida por la incomodidad y esa sensación de sentirme tan depravada

    Mario siguió hasta meterla por completo, yo estaba destrozada entre esos dos sementales. Tenía la carne de dos hombres maduros llenando un mismo espacio, ellos con su experiencia esperaron a que me acostumbrara a esa nueva y devastadora sensación. Soló se mantenían erectos dentro de mí mientras me tocaban lo que cada uno podía, mis pechos, mis piernas, mi vientre y espalda. Me besaba con Mario y con mi esposo casi al mismo tiempo, cuando besaba a uno de lengua el otro me daba besos en la mejilla cerca de los labios y solo tenía que mover unos centímetros la cara para besarme a otro. Éramos uno, compartiendo saliva entre nuestros cercanos besos, sus miembros destilaban líquido preseminal que se mezclaba de manera simultánea con mi flujo vaginal dentro de mí, tenía cuatro manos exprimiendo mis senos, acariciando mi abdomen, sujetando mis torneadas piernas. Cuándo estos dos machos se dieron cuenta que su puta podía seguir fueron comenzando a moverse, muy despacio y lento hasta que un rato después ya estábamos a velocidad normal, se movían alternadamente y eso nos enloquecia, el rose de sus penes les daba un estímulo extra al que ya tenían de mi tensa y estirada vagina. Los tres estábamos jadeando y gritando al límite de nuestra capacidad, nos queríamos venir, obviamente la que más gritaba era yo, gritaba como si de dos barras calientes se tratara y estas me hicieran arder las entrañas.

    Ahhh! Ahhh!

    Empecé a ver estrellas hasta que perdí la voz y mi cuerpo comenzó a temblar sin control, de mi vagina empezó a escapar abundante líquido que se filtraba por los diminutos espacios que dejaron las vergas de estos señores. Mi venida lo mojo todo, su vergas, sus huevos, nuestros muslos y hasta el colchón. Ellos siguieron dándome con toda su fuerza, yo tenía la vista nublada y a lo lejos escuchaba que una mujer gritaba mientras por mis mejillas escurria algo… eran lágrimas.

    Bestias! Ahh! Ahh! Me cogen muy fuerte! Ayyy!- gritaba como loca

    Eres una puta! – me decía mi marido – tienes a dos hombres dentro de tu vagina

    Así te gusta verme – le dije con cara lasciva mientras por mi labio una gota de saliva comenzaba a escurrir – bien puta y llena de verga! Ahh!

    Esos viriles veteranos me siguieron cogiendo sin tener clemencia por mis gritos, yo iba de orgasmo en orgasmo, expulse fluidos de manera violenta las dos veces más que me hicieron venir.

    Ahhhh! – Octavio grito comenzando a venirse dentro de mí, mientras la verga del compadre seguía entrando y saliendo batiendo la leche de mi esposo.

    Ahhh- grito Mario mientras me echaba también su leche adentro con la verga de mi esposo reposando adentro de mi. Creo que la eyaculacion de mi esposo masajeo a Mario y lo hizo terminar más rápido

    Todavía aguantas otra cogida? – preguntó mi esposo

    Le conteste – Déjame descansar un poco y después me cogen todo lo que se les antoje

    Nos quedamos un minuto los tres así, hasta que mi esposo dijo que no podía respirar. Me sacaron sus vergas y nos quedamos tendidos en la enorme cama. Con mi vagina escurriendo un chorro de mezcla de semen.

    Una hora después mi marido me la estaba clavando en el ano con fuerza, buscando su propio orgasmo mientras yo se la mamaba a Mario. Se cambiaron de lugar un par de veces y terminamos cuando los dos volvieron a mi vagina al mismo tiempo. Está vez cambiamos de posición una vez antes de que depositarán su leche espesa en lo profundo de mis entrañas, lo hicieron casi al mismo tiempo y la sensación de estar tan llena e inundada por dentro me llevó a un orgasmo brutal del que ya no me pude reponer.

    Al siguiente desperté temprano en medio de esos sementales que me habían dado una cogida tremenda. Me sentía irritada y tuve que ponerme una crema para ir a trabajar, además que durante más de una semana no me la podían meter por el ano, era muy incómodo.

  • Por despecho con la vaquerita de gran pecho

    Por despecho con la vaquerita de gran pecho

    Antes que nada quiero comentar que como siempre hago en mis relatos para cuidar la privacidad de los protagonistas cambiando los nombres de las personas que hago mención en los mismos, en especial de las chicas con las que pase muy ricas experiencias. Les digo esto porque en algunas ocasiones trato de que el seudónimo que utilizó tenga algo que ver con su nombre real o alguna característica personal. En esta ocasión no es la excepción ya que la protagonista estaba por llamarla Lilly por lo similar a su nombre real, pero recordándola para este relato sin falsas atribuciones me vino a la mente la imagen de Jessie la vaquerita de la película infantil de los juguetes. Más adelante espero que imaginen su personalidad tal como la describo.

    Contacté con una chica de la ciudad de Toluca, estado de México, esto me callo como anillo al dedo ya que básicamente mi idea de conocer a alguien de esa localidad, pensé en ese momento que me serviría de cierta forma de investigar o acercarme al área de Sofia Marian (en este relato la abreviare como SM), estaba obsesionado con aquella “Güera misteriosa de Toluca” ya que llevaba casi dos meses sin verla y cuando hablaba con ella por teléfono, por lo regular aunque decía que me extrañaba y que quería hacer las cosas bien, terminaba por poner obstáculos en nuestros encuentros o formalidades. Había dejado a mi Puti-Nerd por SM y simplemente ella no daba señales de vida (Me había quedado como el perro de las dos tortas). Andaba en depresión y como dijera la letra de la canción del maestro Lora, ADO.

    “No me he podido consolar

    Desde que mi novia me dejó.

    No me consuelan las chaquetas,

    Ni las pastas ni el alcohol.

    y a la chingada de aquí…”

    Hoy puedo asegurar que el haber conocido a alguien de la misma ciudad de donde era SM fue un arranque de frustración y toxicidad de mi parte.

    La chica que me brindo su amistad me abrió esa puerta y era precisamente lo que buscaba, una amiga con la que pudiera visitar Toluca y me llevara a conocer los lugares y quizá encontrar alguna pista acerca de la vida de SM, quizá encontrarme con que tuviera una doble vida. Les cuento esto porque de ahí deriva todo este relato, una cosa llevó a la otra.

    Conocí primero a Josefina (*) una chica común y corriente, tez morena, de cuerpo un poco ancho, de rasgos faciales no tan femeninos, pero muy buena onda la chica, el inicio de una amistad con ella no era precisamente de ligue sino como ya les comentaba líneas arriba, estaba enculado de otra chica. Fue avanzando nuestra amistad y en una ocasión me pregunto si no me enojaba si me presentaba a una amiga a la cual unió en nuestras charlas, la verdad que no me molestaba ya que no buscaba otra cosa más que amistad y quizá poder seguir con mi plan de “tóxico incognito”.

    Charlando en línea, me invitaron a conocerlas y “conocer Toluca”. Lo cual me parecía fabuloso ya que mi intención era precisamente ir a Toluca y estar cerca de la casa de SM. Ahí fue donde conocí completamente a ambas amigas, Josefina ya la describí líneas arriba, ahora toca el turno de Jessie, ella es una chica delgada de bonitas formas en general aunque le faltaba un poco de nalga, pero lo que le faltaba de nalga le sobraba de tetas, se le veían hermosos esos dos montes aun sin que los mostrara a la vista, ya que su cuerpo esbelto contrastaba con esos dos melones que tenía bien puestos. Su piel clara, cabello castaño ondulado abajo del hombro, guapa la chica, por su forma de vestir casi siempre la vi de jeans y blusas entalladas de manga larga, le daba un parecido a la vaquerita Jessie de la película que les comenté, su forma de hablar tenía un acento tipo de “provincia”. Cuando las conocí en persona por primera vez la verdad que Josefina no era agraciada, pero con Jessie era distinto y aparte tenía dos poderosas razones que incitaban al pecado y eso me animaba a que si no lograba investigar nada acerca de mi objetivo principal (SM) ojala y llegará a tener algo con Jessie.

    Ambas chicas eran muy agradables, sencillas, joviales, en plenitud de su juventud rondaban los 24 años de edad. Recuerdo que en algunas charlas con Josefina insinuaba que si me gustaba su amiga, que la “flaca” como ella le decía era una chica muy seria y soltera, hasta llegó a decirme que Jessie tenía tetas grandes, prácticamente animándome con Jessie.

    Viajé en varias ocasiones a la ciudad de Toluca, en las cuales tuve la fortuna de que ellas fueran mis guías de turista personal. Procurando pasar por la casa de SM cuando iba a Metepec, el centro, etc. Ya saben tratando de encontrarme con mi objetivo (que nunca logré encontrarme con SM), para ese momento después de varios viajes y despues de mi decepción creo que me enfoque en Jessie, ya que Josefina dejó de asistir a nuestros encuentros con algún pretexto o no se si yo solo invite a Jessie con la finalidad de tener un acercamiento más personal con ella, su dos grandes pechos me hacían fantasear ya con ella y su amiga de cierto modo quería que entre Jessie y yo surgiera algo. En vista de que SM no daba señales de vida y por despecho fue que me decidí aventarme al ruedo para montar esa vaquerita para nada despechada, ya andaba bien ganoso con Jessie creo que eso se notaba y por eso Josefina ya no nos acompañó en ese tour por la ciudad.

    Nunca he sido un hombre hostigante e impertinente o que tire la onda mal plan a las chicas, siempre paciente y de cierta forma introvertido tímido, pero tal vez mis deseos con Jessie eran más que obvias. Esa tarde Jessie me llevó a conocer varios lugares del centro, entre ellos el estadio de fútbol (ella es fan de su equipo local) y también me llevó a un parque llamado Matlazincas el cual está en un pequeño cerro con un bosque, tiene un museo, etc. Caminamos hasta la cima donde hay un mirador con un kiosko o pérgola, con una vista digna de una postal, se contemplaba la ciudad con un cielo totalmente limpio y azul, con los árboles verdes a nuestro alrededor, algo dentro de mí me dijo “de aquí eres, es ahora o nunca”.

    Jessie estaba parada frente a mi recargada en la baranda del mirador y yo sentado detrás de ella pensando y extrañando que no fuera la güera quien me diera esos tours, contemplando esa bella postal enmarcado por la silueta de Jessie. De un momento a otro me di valor, me paré de mi asiento llegando por detrás de ella abrazándola en plan de camaradería pero a la vez con cierta seguridad y cachonderia y sin dar pauta a algún rechazo de su parte cuando ella volteo a verme sorprendida por ese gesto de mi parte, con toda la adrenalina de mi parte acerque mi cara a la de ella y la bese. Fue como una cubetada de agua fría para ambos, con toda la carga sexual de ese momento y la excitación que me había generado verla parada ante mí, es un hecho que sentía una atracción sexual por ella, aunque nunca mostró sus tetas en escotes, pero sus blusas enmarcan perfectamente el contorno de ella, ante su forma fina y delgada de ella.

    En ese momento con esa vista grandiosa de la ciudad la tenía frente a mi, del primer beso que duró varios segundos que mantuvimos nuestros labios unidos y no hubo rechazo de parte ella, siguieron mas besos hasta que nos cansamos, nos sentamos y en la cara de ella había cambiado totalmente, pasó de ser aquella cara normal de amigos a una de extrañeza podría decir que diferente, quizá de igual forma que yo ella captó la cachonderia y excitación con que la bese. Sus ojos se habían tornado pequeños y nos mirábamos más a los ojos, para terminar besándonos, fueron muy ricos esos besos.

    Hasta un rato después me pregunto por qué había hecho eso, por que la había besado. En verdad ni yo mismo sabía que había sucedido, les digo que nunca en mi vida fui un tipo rompe corazones, nada de eso, solo me lance. No le podía decir que solo fue por sus tetas, no tenía palabras para eso que había hecho pero en verdad sentía la necesidad de hacerlo y como les dije, ese era el momento y el lugar, no había de otra. No me iba a arrepentir que tuve la oportunidad como otras veces y no lo aproveche.

    Le di una excusa omitiendo mi sentir sexual hacia sus bellas tetas y preferí decirle una mentira piadosa, que me gustaba y que creía que los dos lo deseábamos, en fin ese día entre besos y caricias “normales” sin demostrar mi gran interés por sus tetas firmes y grandes. Terminamos siendo más que amigos, éramos amigos con derechos, de cierta forma no quería comprometerme con alguien más porque si trataba de ser fiel a Sofía, pero pues una cosa me llevó a la otra, así que ahí estaba con Jessie disfrutando de su compañía y sus besos en tierra de la Güera misteriosa.

    Nos despedimos ese día con arrumacos, deje la ciudad con un dolor de huevos rico, la verga bien capeada de mis mecos y mi jeans con un bulto que me había ocasionado esa grata experiencia con Jessie la vaquerita.

    Ya en nuestros mensajes había dejado de ser tan formales, ya nos escribíamos más personalmente con arrumacos de “novios” y nos vimos un par de veces más antes de que ahora yo fuera su anfitrión. Invité a ambas amigas a visitar la Ciudad de México, ahora yo sería su guía, lo cual Josefina dijo que no podía ese día y por mi parte yo lo veía muy conveniente que solo pudiera estar con Jessie, para lo cual le dije que llegara temprano para poder dar un paseo por la gran ciudad. A esas alturas la relación con Sofía había quedado en pausa porque no sabía nada de ella y Jessie nunca supo de Sofía. Así que me di esa oportunidad con Jessie.

    Ese día en mis terrenos quería dar un paso más allá de solo besos y caricias básicas, así que con ese plan en mente me avente con todo al ruedo (previo a salir a su encuentro prepare condones y bebidas en el refri, ya que en mi mente suponía que ese día ella estaría conmigo). Fui por ella a la terminal de Observatorio, nos saludamos con una gran sonrisa de reencontrarnos, nos dimos un primer beso de bienvenida con sus labios delgados sonriendo siempre y el grato sabor de jugar nuestras lenguas en ese primer beso. Primero fuimos a abordar un “Turibus” (Un autobús con rutas turísticas de la ciudad) que nos llevó por los lugares emblemáticos de la Ciudad de México, nos bajamos en polanco para enseñarle por donde trabajaba y después comer en un buen restaurante tratándola como la princesa que era y se merecía ser tratada.

    Abordamos nuevamente el autobús turístico ahora a la zona sur, por lo que en Coyoacán le dije que nos bajamos para ir al bosque de viveros al sur de la ciudad, mi plan era hacer eso más íntimo y sin tanta gente del autobús así que caminamos por los senderos del parque para después sentarnos en el césped a la sombra de un árbol frondoso, hablamos de nuestras vidas, nuestra relación, entre besos y arrumacos, lo cual me prendió demasiado, ese día Jessie llevaba un vestido que se le veía bonito su cuerpo, aunque el vestido era abajo de las rodillas se estilizaba perfectamente su cintura pequeña y resaltando sus grandes tetas, mostrando el nacimiento de sus blancas tetas por un discreto escote que el vestido floreado permitía ver, Desde que la vi llegar con ese atuendo y zapatillas bajas pero acorde con su atuendo fresco y juvenil me tenía a mil y sabía que no podía desperdiciar una oportunidad de esas con Jessie la vaquerita y quería que esa tarde lográramos montarnos.

    Me tenía más que prendido, entre besos y caricias, muy cómodos en la discreción y anonimato que nos daba la sombra de ese árbol alejado del paso de los visitantes del parque, no deje pasar más tiempo así que en uno de los besos apasionados me aventure a avanzar mi mano por su hombro debajo del tirante de su vestido, suavemente hasta llegar a acariciar el nacimiento de una de sus tetas, al ver que no me decía nada avance poco a poco hasta tocar con las yemas de mis dedos ese pezón café erecto y duro, ya llevaba la de gane, ella no me decía nada entre besos y caricias yo ya tenía totalmente mi mano dentro de su escote queriendo abarcar una de sus tetas, mientras amasaba una y pasaba a la otra, apretando suavemente y magreando esas carne rica entre besos y caricias de ambas partes, se las acaricie suavemente y hasta le bese una de ellas y su botón café lo había probado por fin esta tarde. Ya estaba mas que caliente y espero que ella también ya que no se portó fría más si un poco mesurada. Ahí mismo sentados le dije que me gustaban sus “niñas” que si me dejaba darle besitos a sus nenas y sonriendo aceptó mi petición indicando que eran mías que si le gustaban. Alabando lo bonitas que eran sus nenas igual a la “mamá”.

    A esas alturas yo deseaba coger con ella, por lo que no podía dejar que la tarde terminara así y con esa intención le indique que yo quería comprar algunas plantas para mi nuevo departamento que estaba prácticamente cerca, fuimos a donde están los viveros y locales de venta de plantas y flores, escogí una maceta grande con plantas de ornato para la entrada de mi departamento. Para ella un ramo de flores bellas como Jessie, sabía que eso le agradaría, fuimos a mi departamento a dejar la maceta recién adquirida.

    Una vez en mi “cancha” la invité a refrescarse con unas bebidas, unas Caribe Coolers eran una gran elección para el momento, las bebíamos mientras ponía la TV queriendo ganar tiempo y nos sentamos en el sofá azul en el que tantas experiencias gratas viví sobre él. Ahí sentados seguimos con los besos y caricias, prendiendo de nuevo los motores, donde ya tenía a sus “nenas” fuera de su ropa y las besaba completamente. Sí con sus blusas se veían wow, así de fuera al natural en vivo y a todo color son otro rollo, perfectas, duras redondas (cuando la conocí hubiera jurado que eran operadas, pero pude comprobar que eran 100% naturales) rematadas con un pezón de tamaño mediano con botoncito durito precioso, los lamia una y otra vez con mi lengua y besas lo más que podía abarcar de esas bonita y grandes tetas, le repetía que estaban muy bonitas sus niñas, que me encantaban y tenían loco, ella solo sonreía y me acariciaba la cara y la cabeza mientras me amamantaba de sus dos pechos.

    Cuando meti mi mano debajo del vuelo de su holgada falda, recorrí sus piernas que aunque ella era delgada sus piernas tenían un buen tono, sintiéndose muy rico avanzar mi palma de la mano desde su rodilla hasta llegar arriba de las piernas, justo donde ya se sentía la humedad en su prenda íntima, encontrando al tacto que ella llevaba una tanga al sentir las tiras de su prenda íntima, confirmando después que era del mismo color rosa que su bra que contenía el peso de sus dos hermosas tetas. Mientras nos dabamos un faje riquisimo metí mi mano dentro de su tanga topándome con un pubis bien arreglado, la tenia depilada de los lados y solo un mechoncito arriba de su clítoris el cual su humedad ya era notoria con una mancha de sus jugos en su tanga.

    Hice que se levantara del sofá para que su vestido cayera al piso lentamente deslizándose hacia abajo quedando solo en su ropa interior ante mí, se veía hermosa en ese conjunto de ropa interior cubriéndose instintivamente en una señal de pudor, la hice sentir deseada con besos por su vientre y piernas, hasta llegar a su entrepierna la colme de besos sobre su tanga, sus cadera y sus nalgas. Me puso a millón el saborear sus pubis depilado haciendo a un lado su tanga, sutilmente ella me levanto para besarnos apasionadamente y ella misma se encargó de quitarme la ropa para estar en igual condición, así desnudos los dos en la sala del departamento nos abrazamos de pie acariciando nuestras pieles.

    Con mi verga erecta la frotaba sobre su tanga al estar casi de la misma altura, tratando de avanzar lo más que podía. La abrace y abrace mientras caminábamos asi entrelazados hasta la mesa del comedor, donde la recargue sentándose al borde de la mesa, abierta de piernas y yo entre ellas frotando mi verga en su panocha prácticamente sobre su tanga, bese sus tetas y baje hasta encontrarme con su panocha para hacerle a un lado la tela de su tanga y le aplique una rica mamada de panocha el cual estaba coronado de una motita de pelos, lucía y sabia delicioso ese manjar, metia mi lengua entre sus labios y succionaba su clítoris. Entre gemidos ella pidió que ya no la torturara más, así que me levante me puse rápidamente un preservativo colocándome frente a ella y la besé frenéticamente con el sabor de su panocha en mi boca, mi falo se introducía en su excitante puchita, sentir esa sensación fue lo máximo había logrado poseer a mi vaquerita bella, ambos exhalamos de satisfacción al sentir lo apretadita que estaba la pucha de mi vaquerita.

    Mientras la penetraba lo más rico posible para ella, la jalaba hacia mi de sus nalgas, como si la cargara pero ella estaba sobre la mesa. Se recostó sobre la mesa mientras la penetraba yo parado y ella abierta de piernas a mi lado, de lado, al hombro. Hasta ponerla recargada boca abajo en la mesa y yo darle desde atrás chocando mi pelvis con sus nalgas que aunque no eran muy grandes era cachondo tenerla empinada ella gimiendo y yo tomándola de sus hombros y hasta de su cabello para jalarla hacia mi como si se tratara de una potranca, mientras yo le decía lo rico que ella estaba, ella al escuchar mis palabras casi gritaba mientras la mesa sufría los golpeteos de mi empuje para meter lo más profundo la cabeza de mi verga, para que ella sintiera mi glande hinchado y ardiendo en el interior de su panocha. Sus movimientos y gemidos nunca los imagine tenerlos para mi, me daba cierta sorpresa mi flaca tetona vaquera.

    Antes de venirme quería disfrutar de su bello cuerpo y principalmente de mi fetiche que me atraía de ella, sus tetas desnudas ante mi. Así que la conduje a la cama donde me senté en la orilla de la cama y ella se sentó dándome la espalda y ella tallaba mi verga con su pucha mientras yo la veía como mi falo desaparecía dentro de su cuerpo sujetándola de sus caderas. Lo que más me volvió loco fue cuando le tocó montar mi falo parado apuntando al techo de la recamara, ella misma se fue sentando introduciendo mi verga en su panocha y empezó a moverse ella gemía digamos que en un tono normal el cuarto de la habitación se escuchaba el golpeteo de sus nalgas pegando con mis huevos, ella misma se mataba dando esos sentones. Lo más excitante fue tener esa gran vista de cómo rebotaban sus dos grandes melones al momento de caer sobre mi cuerpo y al sonido tanto sus nalgas como la caída natural de sus dos nenas. Me amamante de ellas chupando sus pezones, mordiendo un poco mientras tomaba una de ellas y me pegaba como becerro, mi otra mano se ocupaba de masajear y pellizcar el otro pezón erecto entre gemidos de placer de Jessie la cual fricciono su pubis frenéticamente con mi palo dentro y después gimiendo más rico se dejó caer casi desfallecida sobre mi cuerpo en una venida de ella y la mía la alcance casi al mismo tiempo después de la de ella por esa tallada de panocha que me dio. Nos quedamos en silencio reposando la rica cogida, ella sobre de mi, nos besamos tiernamente como agradecimiento de tan bello encuentro.

    Ya era tarde y tenía que irla a dejar a Toluca, aunque hubiera querido que se quedara conmigo, pero ella tenía que llegar a su casa ya que aún vivía con sus padres, así que tomé las llaves del auto y la lleve hasta Toluca, con una flojera de haberme quedado en la cama cogiendo con ella, pero no hubo de otra aun cuando pasamos por varios Moteles por todo el trayecto de desde la Ciudad de México hasta Toluca, ya teníamos el tiempo encima así que solo nos limitamos a viajar hasta su ciudad, despidiendonos a unas calles de casa, no sin antes despedirnos con un apasionado beso y pidiéndole que me dejara despedir de sus niñas, lo cual ella acepto sacandolas un momento rapido y me apegue a chupar suavemente sus pezones que ya estaban sensibles de tanta chupada y mordida que le había dado al calor de nuestro encuentro previo. Sin más la vi caminar hacia su casa para después regresar yo a la mía, a la soledad de mi departamento, aunque sentía la satisfacción de haber logrado un punto con Jessie, era un hecho que no me sentía pleno por la culpabilidad de haber sido infiel a la güera misteriosa.

    Continúe con Jessie viendome cuando SM se ausentaba, les comento que en uno de esos viajes a Toluca, según nos vio SM y me reclamo que hacía yo con una chica en Metepec, cosa que no se me hacía justo ya que si ella me vio, por que no me hablo, o quizás ella también estaba ocupada con alguien lo cual nunca me reveló, al final de cuentas andaba enculado con SM.

    Con Jessie de repente fui perdiendo interés porque SM había despertado a su letargo, de repente Jessie un día me dijo que saldría de vacaciones con Josefina, se irían en plan de solteras a Mazatlán, cosa que le dije de mi parte no tenía inconveniente. Cuando ella regresó de su viaje, me evadía, hasta que en una ocasión me dijo que quería hablar conmigo, llorando me dijo que no era justo lo que ella había hecho ya que yo me había portado muy bien con ella, me dijo que en su viaje conoció a alguien y que se besaron, etc.

    Ella se sentía con la carga de haberme traicionado, por mi parte no dije nada, solo que estaba bien que si ella era feliz adelante, por mi parte yo creo que mi ego machista hizo que me sintiera traicionado, pero a la vez sentía una liberación por que no la amaba y quién era yo para reclamar fidelidad si yo no lo había sido con ella, asi que solo nos dimos las gracias por todos los bellos momentos y quedamos como muy buenos amigos. Yo guardo el recuerdo de los días tan ricos que pasé a su lado, no era amor lo que sentía por ella, pero sí una atracción animal por sus ricas nenas.

    Hable con ella hace un par de años ya que como quedamos como amigos me apareció en el Whatsapp y nos pusimos al corriente, de mi parte le platique de mi estatus actual, ella por su parte me dijo que trabajaba en un restaurante de Metepec (precisamente en donde se supone que me vio SM con ella) y se había casado (no se si con la misma persona con la que me “traiciono”) lo malo es que no le iba bien en su matrimonio, su marido la maltrataba y la trataba de lo peor, me dijo que a veces la golpeaba y que le reclamaba el no tener hijos.

    Me dijo en plan de confesión que aún se sentía mal por cómo terminamos las cosas y que había sido una tonta por haberme traicionado y perdido, que ojala y la mujer con la que yo estuviera supiera aprovechar, etc. Sentí pena por ella pero solo me quedaba orientarla a que tratara de ser feliz, que no se deje maltratar por nadie y que llegará a buenos términos con su marido,

    Aunque me antojaba volver a saborear esas ricas nenas y hacer gozar a esa flaca tetona como lo hicimos hace unos años, no creo que se diera nuevamente la oportunidad tanto por las condiciones de ambos. Pero dejando al futuro si alguna vez nos encontraremos nuevamente en Toluca, tal vez poder revivir esa flama con tan rica mujer tetona y golosa.

  • Y todo por un baño (II)

    Y todo por un baño (II)

    Y alcance a cambiarme… a quitarme la ropa que seguro tenía el olor del perfume de Keyra, además tenía mi verga impregnada de su boca. Llegue a tiempo por Daniela, estaba esplendida; ella es un poco menor que yo, tiene 26 años (al igual que Keyra), mide 1.62 es pelirroja de ojos verdes, cara ovalada, brazos delgados, le gusta usar el pelo corto apenas abajo de las orejas, tiene una boca grande, aunque de labios finos y besa delicioso, me encantan la forma de sus caderas que se destacan bastante, es de pechos pequeños pero sabe hacerlos lucir. Esa noche venia de tacones rojos, de correa en el tobillo, una falda entallada color negro, que empezaba un poco más abajo de medio muslo y una blusa blanca manga larga sin botones, que se cruzaba frente a su pecho, con un broche, usaba unos aretes y collar con detalles rojos… se miraba espectacular. La lleve a cenar, disfrutamos de la vista desde una terraza, le dije que si quería ir a otro lado, a bailar pero ella negó, me dijo al oído: quiero ir a donde no me estorbe la ropa; así que salimos apenas terminar!

    Veníamos comiéndonos a besos desde que salimos del restaurante, ya dentro del auto, a Daniela se le antojo irme masajeando la entrepierna, me bajó la cremallera del pantalón y metió la mano por mi ropa interior y me agarro el miembro…

    -uyyy, eso es por mi?- Me acaricio las bolas y luego recorrió mi verga, que estaba poniéndoseme bien dura.

    -creo que necesita algo de cuidado femenino- se lamió la mano hasta empaparse los dedos con saliva, y me empezó a sacudir con más fuerza, casi me salí de la vía con sus largas jaladas y estuve a punto de rozar con el portón de acceso al edificio. Estacioné como pude y apenas apague el motor, ella se lanzó de cabeza a chuparme la erección, se rio con el gran suspiro que lance al sentir como apretaba con sus labios el glande y a su lengua lamiéndome, me retorcí con su lengua recorriéndomela por todo el tallo, con sus dedos acariciando y pinchándome las bolas, yo agarre su pierna y fui subiendo hasta meter mano por sus nalgas, ya buscaba entre las dos dirigiéndome hacia su sexo cuando de momento…

    -Ya, subamos!- Así de la nada levanto la cara y me dejo empapado de saliva y jugos, sin haberme corrido, lo hizo a propósito.

    -Apúrate, ábreme la puerta!- se rio y se limpió la comisura de la boca porque se le escapó un poco de saliva por la comisura del labio. Ella se reía mientras yo trataba de recuperar la calma antes de salir del auto… el que te dejen cortado así es pura maldad, pero no se quedaría sin castigo, claro que no, apenas me acomodé salí del vehículo y pase al otro lado para ayudarle a salir a bajar, porque era un vehículo alto.

    Abrí la puerta y ella vio mi intención, entre risas y excitación se giró para que le ayudara a salir, puse mis manos sobre sus rodillas, y comencé a masajearle con suavidad, trataba de abrirle las piernas pero ella no aflojaba, así que me incline a besarle las pantorrillas y a masajear sus muslos, se le erizó la piel y poco a poco notaba que su resistencia se reducía, aproveche entonces a subir por sus muslos hasta que mis manos se apretaban entre el interior de su falda y sus caderas y agarre el borde de su pantaleta.

    -cuidado! No lo vayas a hacer!

    Para que lo dijo, desde que le toque las rodillas, ese fue mi objetivo, comencé a jalar hacia abajo, ella me jalaba las orejas en intento de que dejara de hacerlo, pero yo estaba besando sus muslos y seguía jalando la prenda para quitársela. Ya su piel estaba caliente con mis manos frotándola.

    -Basta! Deja ya!

    Me reí, cuando ya tenía la prenda ya por sus muslos, subí su falda con mi boca y lamí el interior de sus muslos, eso la calentó y apretó sus dedos en mi espalda, entonces ahí rápidamente deslice la prenda por sus rodillas, una pantaleta color claro, muy pequeña, casi un pañuelito, estaba cálida y me lo guarde, ella no dijo nada pero bajo como pudo, acomodándose, trato de quitármelo pero no la deje, entramos al edificio y ella caminaba tratando de cubrirse de mí, que abrí un par de broches de su falda, por lo que al caminar quedaba descubierto buena parte de su muslo y casi que su entrepierna, se cubría con la cartera, pero yo la toqueteaba.

    Al llegar a las escaleras, yo atacaba sus nalgas por debajo de la falda, en un momento metí los dedos entre sus labios y me los mojó, me frote entre sus piernas y eso hizo que se detuviera varias veces, en una se encogió sobre sus rodillas porque se le vino un orgasmo, justo cuando venía bajando una vecina, la cual a mí me gustaba y Daniela lo sabía.

    -hola como están!?- nos saludó pasando al lado, dándome un beso en la mejilla y luego dirigiéndose a Daniela.

    -te pasa algo?- le preguntó

    -No, nada! Solo me dio un calambre, es que me lastimaron los tacones que ando-

    Me reí, mientras le ofrecía la mano para levantarla, pero ella no me dejo, comencé una plática trivial con la vecina, cuando al fin Daniela se pudo levantar y se pegó a mi, eso generó un corto silencio, que mi vecina rompió.

    -Ok, me encanto encontrarlos, nos vemos otro día- dijo, dándome un rápida palmada en el brazo, yo me acerque más y le di un beso en la mejilla y le tome la cintura, solo para chulear a Daniela, a ver que hacía.

    -Fue un gusto verte! Hay que planear una cena un día de estos!- Se levantó y le dio un beso y una suave caricia en la mejilla, como si fueran amigas del alma, mi vecina se fue asombrada, pero yo sabía que Daniela lo hacía maliciosamente porque aún tenía la esencia de mi líquido pre seminal en manos y boca.

    -Nos vemos! Chao!- Le dijo cuando ella siguió su camino y Daniela volteo a guiñarme el ojo y lamerse lascivamente los dedos.

    -para que te calmes… ella ya tiene algo de vos en la cara, así que ya dala por contada!- se rio al decirlo, eso fue excitante.

    Ahora si ella apresuró el paso para que yo no siguiera manoseándola tan descaradamente, llegamos a la puerta del apartamento y ella se pegó de espaldas a la puerta, para no darme chance de seguir con mi juego, pero yo hice como que tire la llave y aproveche a levantarla por las caderas y deje al descubierto sus nalgas.

    -apúrate cabrón!- chillo entre susto, risas y deseo, para que abriera y entráramos rápido.

    Al abrir apenas alcance a dar un manotazo para cerrar la puerta, ella comenzó a comerme a besos y yo a manosearla con todo el deseo que veníamos provocándonos.

    Seguimos besándonos y tocándonos, ella me quito los pantalones y la camisa, yo le desabroche la blusa. Llegamos al sofá y nos tiramos encima, le quite la falda con rapidez y observe cuan rosados e hinchados se miraban sus labios íntimos, cuan mojada estaba, me dedique a excitarla y ella tuvo un orgasmo con solo las caricias, le quite la falda y ella terminó por dejarme desnudo, con una erección a la vista.

    La levante nuevamente y ella cerro sus piernas alrededor de mi cintura, yo iba rozándole entre las nalgas con mi erección y ella me empapaba con su humedad, nos fuimos hacia el cuarto y se sorprendió mucho al ver los detalles sobre la cama, eso la termino de excitar y me comió a besos al tiempo que la recosté en la cama, ella se giró para sentarse encima de mí, apoyada en sus rodillas y comenzó a masajearme nuevamente la entrepierna…

    -ahora sí, te daré el servicio completo- se metió a la boca mi miembro y se lo metió casi hasta la garganta.

    Me recosté y se puso sobre mi pecho, me dio de frente sus nalgas y comenzó a chupar con fruición, yo masajeaba sus nalgas y me chupe dos dedos para ir buscando entre sus nalgas y seguir estimulándola, eso hizo que me chupara con mas ansias! Pensé que me prendería en fuego por como chupaba.

    Estaba a mil, por como su boca me daba placer y yo la mantenía húmeda dándole estimulación con mis dedos, cuando ya no aguante más…

    -uhhh, me corro!- ya estaba al borde y ella no dejo de chuparme

    -lo quiero en la cara muñeco!- así me respondió y me deje ir…

    Siguió jalándomela hasta que ya no salía más, su mano estaba cubierta, también se corrió sobre mí, porque soltó un flujo abundante, cuando ya se relajó un poco, se giró para quedar frente a mi sentada sobre mi vientre, en su cara se miraba donde lo recibió; en la barbilla y la boca, tenía una expresión de satisfacción, comenzó a lamerse la cara, a pasarse los dedos por la boca y gotas de sudor y semen bajando por su barbilla, entre sus pechos rosaditos y parados, se recostó sobre mi vientre y fue lamiéndome hasta llegar a mi pecho, yo masajeaba sus caderas, sus nalgas, se escucha el chapoteo de su pubis con mi verga ya flácida, la sensación era deliciosa, su cuerpo se había estremecido sobre el mío y ahora se relajaba.

    Después de un rato de recuperar energías, me levante para preparar el baño, me asustó cuando encontré un lipstick y una prenda íntima en una esquina y con una notita de Keyra! “Avísame cuando te animes”, metí las cosas bajo el estante del baño, apenas lo hice, apareció Daniela detrás, que gracia a la impresión que tuvo al entrar al baño quedo fascinada, y no notó mi nerviosismo, es más se emocionó mucho con lo de las sales, no tardamos en meternos los dos y soltar las salen en el agua tibia, puse música y serví dos copas para que disfrutáramos.

    Fue una maravillosa noche, después del baño volvimos a la cama y repetimos hasta dormirnos.

    Contare detalle en otra ocasión, además de que pasó con esa “sorpresa” que me dejaron en el baño.

  • De ser mi tía a ser mi mujer

    De ser mi tía a ser mi mujer

    Mi nombre es Mauricio, bueno me dice Mauro tengo 23 años y estoy estudiando ingeniería mecánica en una facultad del Estado de México, soy un poco atlético, mido 183 con figura esbelta marcada (hago ciclismo como pasatiempo) mi macana no es grande, pero tampoco chica, yo diría que está dentro del promedio (17.5 cm) y está un poco gruesa, y quiero platicarles cuando mi Tía Paola y yo cogimos por primera vez.

    Mi tía Paola de 37 años es de esas a las que les dicen MILF tiene unas caderas de infarto, unas tetas un poco grandes pero serían la fantasía de cualquiera, su culo es relativamente grande al promedio pero no como las Prostitutas o algo así, está un poquito gordita pero me encanta, ella suele vestirse con pantalones muy pegaditos que resaltan su culito, escotes muy pronunciados, en lo personal a mi me encanta cuando se pone falditas.

    En fin, mi tía vive en Monterrey, y vaya que tiene una vida bien, su ex esposo la engaño con su secretaria y mi tía lo demando y se quedó con una buena parte de sus posiciones, ella prácticamente no trabaja, pero alguna vez en una plática que tuvimos (nos tenemos mucha confianza) me dijo que ya no quiere salir con hombres porque todos son unos patanes.

    Yo no acostumbro a hacer mucho en mis vacaciones de verano, a veces trabajo de medio tiempo si quiero algo para mi bici, y cuando no trabajo me voy a entrenar a las pistas de ciclismo, no me gusta mucho viajar. Un día mi mamá (hermana de mi tía) me dijo cuando estaba jugando con mi Play Station:

    Ma: Hijo que vas a hacer en tus vacaciones escolares?

    Yo: No lo sé, Pepe (Un amigo) me dijo que va a entrar a trabajar de mantenimiento en una empresa de plásticos para tomar más experiencia y me está invitando.

    Ma: Ay hijo solo piensas en trabajo, deberías descansar en tus tiempos e irte de vacaciones, tu papá y yo no queremos que bajes el promedio.

    Yo: Pues si no trabajo, sabes que me voy a entrenar con mi bici, ya me las arreglare con el promedio, además no salí mal este semestre.

    Ma: Bueno, hable esta tarde con tu tía Paola y me dijo que ella no tiene nada que hacer y quiere que te vayas con ella as u casa este mes, dice que su sobrino favorito tiene que descansar.

    Yo: Pero maaa, sabes que no me gusta viajar, es muy tedioso, mejor me quedo en casa.

    Ma: Tu tía ya te compro el boleto de avión, no seas grosero te está esperando, vas a tener que ir o pagarle el boleto a tu tía.

    Yo: No se vale, ya estoy bastante crecidito como para que tomen decisiones por mí.

    Me fui enojado de la sala a mi cuarto.

    Comencé a empacar pro que mi vuelo salía mañana temprano, y escogí ropa cómoda y corta, porque no me gusta el calor del norte, cuando termine, me dispuse a jugar un rato mas cuando mi celular sonó.

    Yo: Bueno…

    Pao: Hola hijo como estas? Por qué no me has hablado? Yo aquí estoy esperando a que mi hombrecito favorito me llame y no mas no, y yo que te quiero mucho, ve como tienes a tu tía.

    Yo: Hola tía, perdón es que con los exámenes finales pues no tenía tiempo de nada.

    Pao: Ay te pasas mi niño, pero espérate a que llegues me vas a tener que quitar lo enojada ehh??

    Yo: Si tía perdóneme.

    Pao: Bueno bebe te espero mañana en el aeropuerto mañana ehh?? No llegues tarde, ya quiero que estés aquí conmigo.

    Cuando colgamos me extrañó que mi tía me hablara de esa manera, casi siempre me dice Mauro o hijo pero nunca me había dicho bebe, deje eso para después y me dormí.

    Al día siguiente volé hasta Monterrey con todo lo ce conlleva hasta encontrarme con mi tía, yo por el viaje estaba hasta la madre y enfadado y pues no llegue con buena cara con mi tía.

    Cuando vi a mi tía, venía con una falda muy pegadita y unos tacones discretos pero que hacían resaltar su rica figura. Ella corrió para abrazarme y me llenó de besos la cara y me dio algunos con la orilla de sus labios sobre los míos.

    Pao: Y esa cara hijo, estas molesto de verme? Que malo eres…

    Yo: No tía no es eso, usted sabe cómo me pongo cuando viajo, es muy pesado para mí.

    Pao: Bueno pero ya estás aquí bebe, tu tía te va a quitar ese estrés de tu viaje

    Yo: Tía perdóneme pero porque me dice bebe?? Usted nunca me ha dicho así.

    Pao: Mmm te digo bebe porque eres mi adoración, eres mi niño y te quiero mucho, y no me hables de usted, llámame por mi nombre, o que ya se acabó nuestra confianza?

    Yo: No tia pero me siento un poquito incómodo.

    Pao: Pues acostúmbrate y por cada vez que me digas tía te voy a dar un beso eh??

    Yo: Ok Paola (lo dije con bastante esfuerzo).

    Cuando salíamos del aeropuerto a su coche ella me tomo la mano (algo que tampoco hacia), por ese momento no le di mucha importancia y llegamos a su coche.

    Pao: Ok mi amor que quieres comer??

    Yo: Mi amor?? Es neta??

    Pao: Yo te voy a decir como yo quiera porque eres mi bebe, por cierto te compre unos regalitos.

    Yo: Tía gracias pero… Un teléfono es mucho, ropa, tenis, no gaste en mi tía por favor sabe que no me gusta.

    Pao: Quiero consentirte mucho mi amor, espero te guste, y esta noche quiero que uses lo que te compre Ok?

    Contesté que si moviendo la cabeza y una cara de ¿Qué pedo?

    Ella condujo hasta un restaurante muy bueno donde la carne es de muy buena calidad y comimos, mi tía no dejaba de acariciarme, abracarme y darme besitos sutiles, y yo me sentía muy incómodo (es porque no veía a mi tía como mujer), ella me dijo me re relajara mirándome fijamente a los ojos, y que nos íbamos a divertir mucho, me dijo que íbamos a ir a un antro donde tocaban buena música y que ese día (Jueves) no había mucha gente.

    Cuando llegamos a su casa ella me dijo:

    Pao: Es hora de que nos arreglemos, quiero bailar toda la noche contigo pero hay que regresar temprano a la casa eh??

    Yo: Bailar toda la noche y regresar temprano??

    Pao: Ya vete a poner lo que te compre mi amor, ya quiero ver cómo te queda, y yo también me compre algo bonito solo para ti.

    Ella me compro un pantalón un poco ajustado, una playera abierta del pecho y una chamarra de mezclilla que para ser franco me encanto y los tenis, ufff, a la medida, muy cómodos.

    Cuando salí a la sala vi a mi tía con un short negro muy sexy, se le marcaban los labios de su pastelito, y un conjunto de medias que la hacían verse muy juvenil, con una ombliguera con un escote discreto pero sexy.

    Yo: Tía woow

    Pao: Dime Paola bebe, esta noche eres mi pareja.

    Yo: Si Paola, vamos.

    Fuimos a un bar muy bonito casi sin gente, y bailamos y tomamos unas buenas copas por un buen rato, mi tía aprovechaba la ocasión para intentar tocarme, me agarraba de mis nalgas, me abrazaba y me daba besos en el cuello, asumí que era por el calor de los tragos.

    Eran las 11 y me dijo:

    -Vente mi amor vamos a seguir la fiesta en casa.

    Pasamos a una tienda de conveniencia y ella compro cerveza y varias botellas de Vodka junto con mucha botana.

    Mi tía conducía muy rápido como si hubiera dejado la estufa encendida, yo solo me agarraba del cinturón rezándole al santísimo para que no chocáramos.

    Cuando entramos a su apartamento me dijo:

    -Hoy no dormimos mi amor, vamos a divertirnos

    Destapo una botella y preparo unos tragos, encendió su Estéreo y puso música un poso sensual y me dijo:

    -Ven bebe quiero aprender a bailar este tipo de música.

    Ella me agarro del cuello mientras sostenía su trago y comenzamos a bailar lentamente, poco a poco se acercaba viéndome a los ojos diciéndome:

    -Cuanto daría por tener a un hombre como tu en mi vida corazón, tan estudioso, tan deportista, tan fiel, te puedo confesar algo bebe??.

    Yo me quede petrificado y con una erección por sentir ese delicioso cuerpo cerca de mí, ya ebrio empecé a desvariar y a ponerme muy caliente, esa vez fue la primera vez que vi a mi tía como mujer.

    Le conteste:

    -Dime Pao

    Con mis labios muy cerca de los suyos.

    -Sé que eres mi sobrino y que eres el hijo de mi hermana, pero… Te amo, te deseo, me encantas, todos los días me masturbo pensando en ti, sueño con que me veas como tu mujer y no como tu tía, si tan solo me dieras una oportunidad de ser tu mujer, te daría todo, te consentiría, te amaría, y te haría el amor todas las noches, perdón si te incomodo pero, tu eres al único hombre de deseo en mi vida quiero ser lo que tu quieras que sea, tu mujer, tu puta, tu esclava lo que quieras pero quédate conmigo, yo se que no tienes novia y creo que tengo una oportunidad contigo, que dices mi amor, lo intentamos?

    -Eres mi tía, que pensara mamá de esto

    -Siempre le digo a tu mamá que yo me voy a quedar con tu amor y aunque lo diga medio de broma y creo que ella si percibe mis intenciones, pero lo podemos mantener en secreto, esta casa es tuya mi amor, allá con la familia serás mi sobrino consentido pero aquí serás mi hombre, mi esposo, mi dueño, ándale mi amor te prometo que seré una buena esposa contigo, múdate conmigo, te necesito en mi cama.

    No sé qué me estaba sucediendo, estaba mareado por todo lo que me dijo, tener a una mujer como ella, mi cordura estaba nublada y cuando reaccione, me di cuenta que me estaba enamorado de ella.

    -Que dices amor, siempre te seré fiel, que quieres que sea para ti?

    Le respondí.

    -Mi mujer.

    Y nos comenzamos a besar apasionadamente con la tenue luz de la noche, era una batalla de besos y caricias sin cuartel, ella realmente estaba enamorada de mí, me miraba a los ojos y su cara de felicidad me lo decía todo, ella me dijo:

    -Hazme tu mujer amor, he estado esperando por 3 años este día, déjame amarte, déjame consentirte

    -Si mi amor soy tuyo

    Había perdido, no sé lo que me paso pero me encantaba su propuesta y yo accedí sin poder defenderme.

    Ella me saco la playera lentamente con una cara de excitación tal que solo quería desnudarla.

    Le saque su ombliguera dejando sus tetas al aire, era majestuoso, grandes, paraditas con unos pezones rosados deliciosos, y desde ese día iban a ser solo míos.

    Me senté en el sillón y mi tía no dudó ni un segundo y se me fue encima, yo vi sus senos la abrace por la cintura y comencé a chuparlos, a comérmelos, ella solo decía:

    -Así mi amor, comételas, son tuyas bebe, soy solo tuya mi amor

    Pasaron unos 15 minutos y yo ya estaba a 1000, mi tía se levantó y se quitó su short dejando ver esa deliciosa vagina de mi mujer, sin ningún pelo, depilada totalmente, ella me dijo:

    -Cuando quieras mi amor, solo dime una vez y mis piernas estará abiertas para ti

    Mis manos hicieron una seña de “ven móntame”, y ella inmediatamente se me subió encima ya desnuda y nos empezamos a besar, ella me acariciaba como nunca mientras yo jugaba con su clítoris con mis dedos.

    -Si mi amor, así, consiénteme

    Cuando nos cansamos de ese juego ella se arrodilló frente a mí y me quito el pantalón, y la empezó a chupar tan eróticamente que casi eyaculo en su boca, me la chupo por 20 minutos y yo estaba en el cielo, ella me dijo.

    -Que rico mi amor, que grande, mi bebe ya está grande, tu rica verga solo es mía y de nadie más, no me vallas a ser infiel, que aquí estoy yo para que te satisfagas a tu antojo amor.

    Yo le conteste:

    -No mi amor es solo tuya, eres mi mujer y solo te amo a ti y solo te voy a coger a ti.

    Ella con lágrimas en los ojos se me encimo y me beso apasionadamente y después me dijo.

    -No te voy a fallar amor

    Se levantó y me tomo de la mano y me dijo:

    -Ven, vamos a nuestra cama

    Cuando llegamos la tome por atrás recargando mi miembro en medio de sus nalgas y la comencé a desear, ella gemía de placer diciéndome que no parara, la besaba en el cuello hasta que me tumbe en esa cama y ella sin perder un segundo me monto, se movía como una diosa, yo estaba en el paraíso, mi mente divagaba mientras ella me decía:

    -Así mi amor, que rico, mi esposo solo sabe cómo derretirme, si, si, ah, ahhh, ahhhh!!!

    Se había venido y me dijo:

    -Así quiero que te vengas pero a dentro de mí, quiero tu lechita mi amor-

    Después de diversas posiciones la puse en cuatro y me pare detrás de ella besándole la espalda diciéndole.

    -Te amo Pao, eres una mujer increíble.

    Ella me dijo:

    -Tú eres un hombre increíble, te amo-

    Le hice un oral metiendo mi lengua en su clítoris, ella estaba a 1000 por hora

    La penetré, y le estaba dando unas embestidas brutales hasta que comenzó a gemir descontroladamente hasta que eyacule dentro de ella, estaba muy excitada, saque mi verga y vi como toda mi leche escurría manchando la cama entonces ella tomo un poco con la mano y se la llevo a la boca diciéndome:

    -Mmm que rico

    Le dije:

    -Quiero darte por el culo amor, puedo?

    Ella sin responder nada y yo con una erección en su máxima expresión se paró llevándome con ella a la pared del cuarto, se agacho para volvérmela a chupar por un breve momento, se paró y me dijo.

    -Destrózame

    La puse en su ano y la empuje poco a poco hasta que mi pelvis chocaba fuertemente con sus nalgas. Ella gritaba de placer diciéndome que me amaba.

    La incliné un poco para admirar esa escena y fue tal que me volví a correr pero ahora en su culo.

    Después de eso ya cansados nos acostamos desnudos abrazados como marido y mujer y nos quedamos dormidos hasta el amanecer.

    Ella me despertó con un beso muy romántico diciéndome –Buenos días amor, anoche estuviste increíble, ven vamos a ducharnos para desayunar.

    Yo con un dolor de cabeza por el Vodka me levante, sabía lo que había hecho pero estaba feliz, nos metimos a la ducha y en el momento menos esperado, se arrodilló para volvérmela a chupar, ya dura la paré y le chupe sus tetas y baje poco a poco para chuparle su rajita, ella gemía sin control agarrándome de la cabeza mientras me decía que no parara.

    Ya lista me pare y la puse contra el cristal de la ducha y la empecé a penetrar con un movimiento rápido y lento hasta que me vine dentro de ella, nos besamos y nos enjuagamos y nos vestimos para desayunar.

    -Amor si pensaste lo que platicamos ayer sobre mudarte conmigo?- Ella me dijo

    -Sí, pero ahora no puedo dejar la escuela, me falta 1 semestre para terminar así que si me esperas algunos meses me mudo para acá y me busco un trabajo- Le dije con todo y mi dolor de cabeza

    -No quiero que te vayas bebe, eres mío- Me dijo haciendo pucheros.

    -Además conmigo no tienes la necesidad de trabajar- Término de decirme.

    -No es que trabaje o no, me gusta mi carrera y quiero ejercerla, además las parejas se apoyan no?- Le respondí.

    -Cierto, siempre estaré ahí para ti y no te voy a impedir que trabajes, pero no me engañes eh?

    -Jamás- Le respondí

    Regrese a casa y cuando acabe la escuela y me titule les invente a mis papas que había encontrado un trabajo muy bueno en Monterrey y que me iba a mudar para allá.

    Ahora vivo con mi tía, bueno mi mujer y yo trabajo como diseñador mecánico en una buena empresa, todos los días mi mujer me espera con ropa muy sexy y todos los días cogemos, ella me trata como su marido, me prepara de comer, me consiente, me cela y así mismo yo también lo hago.

    Somos felices y aunque no planeamos tener hijos porque así lo acordamos, siempre nos mostramos nuestro amor.

    Escrito por:

    El escritor 69

  • Incesto. alcohol y unas rayas

    Incesto. alcohol y unas rayas

    El bar era un antro de delincuentes de poca monta, pero tenía una mesa de billar nueva y a mí el billar me encantaba. Mis buenos dineros me tengo ganado con aquellos pazguatos que iban a las descargas de tabaco rubio y andaban con los bolsillos llenos, ya que los ilusos se pensaban que sabían jugar y lo más parecido a una bola de billar que habían visto era un ladrillo y los más parecido a un taco era el mango de una escoba.

    Tras la barra servían dos chicas, una se hacía llamar Vero. Tenía veinte años, era muy morena, delgada. Medía un metro setenta y seis. Tenía el cabello negro y largo, unos ojazos azules que no le cabían en su linda cara y una sonrisa que enamoraba. Sus tetas eran pequeñas y su culo redondito…, en fin, que era un bombón.

    La otra chica que estaba detrás de la barra se hacía llamar Isa. Tenía veinticuatro años, no era ni gorda ni flaca, ni fea ni guapa. Media un metro setenta, su cabello era marrón y corto, sus ojos negros, sus tetas grandes, su culo gordo y era seria cómo un palo, de hecho hasta esa tarde conmigo casi no hablara. Quien si hablaba era Vero. Todos los días que iba al bar me enseñaba una dolorosa nueva, o sea una cuenta que le pagara el idiota de turno por follar con ella. En la cuenta venía detallado todo lo que había cenado la noche anterior. Y la chavala no cenaba cualquier cosa, no. El pescado era siempre lubina, lenguado, mero, salmón o rodaballo. El marisco variaba más, iba desde langostinos a langosta, pasando por cigalas y centolla. Carne no tomaba, pero el vino era de 50 euros la botella, luego el postre era de lo más variado y la cuenta, la cuenta era para quitarle a uno las ganas de follar con ella. Una tarde que me estaba enseñando una de estas dolorosas, le dije:

    -Debes follar cómo los ángeles para que te inviten a cenar casi todas las noches.

    Isa, que estaba de pie detrás de la barra secando un vaso, me dijo:

    -No creas, por lo menos conmigo no lo hace tan bien.

    -¿También le pagaste una de esas cenas?

    Me respondió con otra pregunta.

    -¿No te sorprendió lo que te he dicho?

    -No, sospechaba que te gustaban las mujeres.

    A Vero no le había gustado que descubriera su lado lésbico.

    -No debías habla de nuestras intimidades, Isabel.

    -Ni tú debías querer ser más que su mujer. ¿Qué daño te hizo?

    -Ninguno, es el morbo de lo prohibido.

    -Y la cena…

    Les corté el rollo.

    -Dejar el cuento. A mi esposa no la voy a engañar contigo, Vero.

    Vero me preguntó:

    -¿Nunca la has engañado?

    -No.

    Entraron dos clientes en el bar y dejamos de hablar. La sonrisa de Vero ya era para ellos y la seriedad de Isa, también.

    Una semana después de tener esta conversación estaba yo tomando un vino en un toldo de la fiesta de santa Marta cuando Isa se puso a mi lado. Antes de pedir nada, me preguntó:

    -¿Estás solo?

    Miré para ella sin levantar mis codos de la improvisada barra y le respondí:

    -Sí.

    -¿Problemas con tu mujer?

    -Discutí con ella. ¿Qué vas a tomar?

    -Lo mismo que estás tomando tú.

    Le pedí dos vinos a uno de los camareros. Isa me preguntó:

    -¿Dónde paras mientras hacen las reparaciones en el bar?

    -Aquí y allá.

    El camarero nos sirvió los dos vinos. Echó un trago y luego lo soltó cómo quien está hablando del tiempo.

    -¿Vamos a cenar a algún sitio?

    -He venido con lo justo.

    -Pago yo la cena.

    Sonriendo, le pregunté:

    -¿Y qué más, generosa?

    -Y la habitación si te apetece echar un polvo.

    Me apetecía. Mi matrimonio iba de mal en peor y no porque no nos quisiéramos, pero se me acabara el paro y mi mujer no me creía que ganaba dinero jugando al billar. Ella creía que iba a las descargas de tabaco rubio y que un día me iban a pegar un tiro. Debido a esto, por las noches o nos ignorábamos o teníamos una discusión y… Y no os aburro más. Os metí el rollo porque por culpa de los silencios y de las discusiones llevaba un mes sin follar, y si a lo treinta años después de un mes sin follar te ofrecen un coño jugoso, pues pasa lo que pasa, que se junta el hambre con las ganas de comer y ocurre lo que ocurre. Le pregunté:

    -¿Y en tu casa no podría ser? A mi hacerlo en un motel, o en una pensión me parece muy vulgar

    -Está Verónica…

    -¿Y que hace Vero en tu casa?

    No me respondió a la pregunta

    -¡Qué se joda! ¿Vamos?

    Tomamos los vinos y nos fuimos a pillar su coche. En el camino a su casa le dije:

    -No entiendo cómo llevas a tu casa a Vero si no te cae bien.

    -Podría decirte que es porque está muy buena.

    -Pero no me lo has dicho. Es un poco raro…

    -Lo raro es que follemos siendo hermanas.

    Me dejó con la boca abierta.

    -¡¿Hermanas?! Si os parecéis tanto…

    -Nos parecemos tanto como una nuez a un pepino.

    -Por eso lo decía.

    -Creo que mi madre le metió los cuernos a mi padre y de esa cornamenta salió ella.

    -Esas son palabras mayores.

    -Es cuestión de lógica. Si mi madre no era guapa y mi padre era más feo que el culo de un mono…

    -Has dicho eran. ¿Es que se murieron?

    -No, regresaron a Argentina después de haber estado la tira de años en España.

    -¿Vuestros padres son argentinos?

    -Sí, pero nosotras no. Nacimos en España y somos españolas.

    Unos quince minutos más tarde, a eso de las doce de la noche, llegamos a su casa. Después de aparcar el Simca 1000 entramos y nos encontramos a Vero en bata de casa de color rojo sentada en un sofá de la sala de estar con un vaso de whisky en una mano y el mando de la tele en la otra. Nos me preguntó:

    -¿Tú no eras el que no engañaba a su mujer?

    Le respondió Isa.

    -No la engañaba contigo.

    -Tenías que darme en la cara con él. Tu complejo de inferioridad no te deja vivir.

    Isa no se lo tomó bien, se fue hacia Vero diciendo:

    -El tuyo de superioridad te lo voy a quitar de dos hostias.

    Vero posó el vaso de whisky y salió corriendo. Se metió en una habitación que había al lado derecho del un pasillo y cerró la puerta.

    Cogí a Isa por la cintura y le dije:

    -Vamos a lo nuestro.

    -Sí, será mejor. Para eso te he traído a mi casa.

    La casa era de planta baja, tenía una cocina, un aseo, tres habitaciones. Un comedor que tenía una mesa redonda y seis sillas y una sala de estar que tenía dos sofás, un tresillo, una mesa camilla con una alfombras debajo, un par de muebles, unos cuadros en las paredes y unas cortinas de seda en las ventanas. La casa tenía un pequeño jardín delante y un pequeño huerto detrás.

    Vero había dejado la botella de White Horse y su vaso encima de la mesa camilla. Isa lo cogió y se bebió lo que había a dejado, luego me preguntó:

    -¿Quieres un trago?

    -Sí.

    -Voy a por un vaso limpio.

    -Ese mismo me vale.

    Echó el whisky en el vaso y me preguntó:

    -¿Hielo?

    -Fuego, he venido a por fuego.

    Me siguió la broma.

    -Saca el puro, forastero.

    Vero abrió la puerta de su habitación, asomó la cabeza y dijo:

    -¡Que asco me dais!

    Isa la amenazó.

    -¡A qué voy!

    Antes de volver a cerrar la puerta le dijo:

    -¡Puta!

    Aún no pasara un minuto cuando salió Vero de su habitación con la bata abierta enseñando las tetas y el coño peludo. Puso un brazo en el marco de la puerta y dijo:

    -¿No prefieres mi cuerpo al suyo, Quique?

    Isa se enfureció.

    -¡Te mato, cabrona!

    -Para eso antes tienes que cogerme, putona.

    Isa hizo amago de ir a por su hermana .Vero se volvió a meter en su habitación y cerró la puerta

    En bajito me dijo.

    -Habla cómo si te estuviera haciendo una mamada que le voy a dar un escarmiento.

    Isa se fue en la punta de los pies hasta la puerta de la habitación de su hermana y quedó con la espalda apoyada a la pared. Yo halagué sus supuestas dotes amatorias y le llamé bonita, cosita sexy…, le llamé cosas agradables. Al rato Vero asomó de nuevo la cabeza.

    -Mama, cerda, mama.

    Isa le echó una mano a la garganta, la otra a la parte de atrás del cuello y la sacó de la habitación. Casi a rastras la llevó al tresillo. Se sentó, la sentó en sus rodillas y le levantó la bata. Vi su culo moreno y redondito, el corte de su coño y unos pelos alrededor. Isa me dijo:

    -Sácale una chinela y dámela.

    Se la saqué y se la di. Vero me dijo:

    -Eres cómo todos, por follar vendéis vuestra alma al diablo.

    Isa le iba a largar a su hermana y Vero le iba a llamar de todo.

    -¡¡¡Zassss!!! -¡Hija de puta!- ¡¡¡Zassss!!! -¡Folla perros!- ¡¡¡Zassss!! -¡Adefesio! ¡¡Zasssss…!!!

    -¿Nos vas a dejar en paz?

    -¡No! Yo también quiero follar.

    Le dije a Isa.

    -Mujer, si es por eso, polla tengo para las dos.

    Isa me enseñó la chinela, una chinela gris con franjas marrones y con el piso negro de goma, y me dijo:

    -¿A quién has venido a follar, cabronazo?

    No tenía ganas de ruidos, y menos de quedarme sin follar, así que le respondí:

    -A ti, a ti.

    Vero volvió a meter la pata.

    -Pero teniéndome a mí…

    -¡¡¡Zassss!!! -¡Bicho!- ¡¡¡Zassss!! -¡Maricona!- ¡¡¡Zassss!!!- Dame un beso, Isabel.

    Isa le dijo con sorna.

    -Sí, en el culo.

    -Y en el chocho otro.

    De estar hasta el coño de su hermana, pasó a preguntarle:

    -¿Tantas ganas tienes, cabrona?

    -Sabes que después de calentarme el culo me muero por correrme.

    -Pues habrá que hacer algo para quitarte la calentura.

    A mí se me había quedado cara de tonto con aquel cambio tan radical. ¿Serían bipolares? Fueran lo que fueran estaban muy buenas. Isa le dijo:

    -Así se habla.

    -¿Quién quieres que te la coma?

    -Él.

    La sentó en el tresillo y me dijo:

    -Cómele el coño.

    Yo había ido allí para follar con Isa, pero no iba decir que no a aquella preciosidad.

    Vero se quitó la bata, se abrió de piernas y se echó hacia atrás en el tresillo. Me arrodillé delante de ella. Vi cómo Isa la besaba y luego cómo le comía las tetas. Al lamer su coño peludo me percaté de que la chavala estaba tan mojada que echaba por fuera. Los azotes la habían excitado sobre manera. Eché hacia atrás el capuchón de su clítoris y con la punta de la lengua lamí el glande y después se lo chupé. A continuación lamí desde el periné hasta el clítoris, lentamente al principio y acelerando cada vez un poco más. No tardó en decir:

    -¡Me voy a correr! Bésame Isabel.

    Isa la besó. Vero comenzó a correrse. Dejé la parte superior mi lengua apretando su clítoris y el resto se la metí dentro del coño. Moviendo su pelvis de abajo a arriba y de arriba a abajo sentí cómo su coño se abría y se cerraba y cómo descargaba en mi boca.

    La aguadilla de mi polla ya me había traspasado el calzoncillo y mojaba mi pantalón. Una chupadita, una sola chupadita y le llenaba la boca de leche a la que me la hiciera, pero no me la iban a chupar.

    Isa se desnudó. Tenía un cuerpo bonito, sin barriga, sin michelines y sin celulitis… Sus tetazas tenían areolas oscuras, pezones gordos y su coño lo rodeaba una buena pelambrera de color marrón. Se puso de pie sobre el tresillo y separó las piernas, Vero se sentó en él bajo sus piernas. Isa mirando para abajo me dijo:

    -Hártate.

    Mi lengua se metió en aquel pantano de jugos al mismo tiempo que Vero me bajaba la cremallera del pantalón. Sacó la polla y me la meneó muy, muy despacito. Era como si supiera qué si la metía en la boca ya me corría. Yo le lamí el coño a su hermana a la misma velocidad. Unos cinco minutos más tarde Isa no aguantó más, me cogió la cabeza y frotándose contra mi lengua me dijo:

    -¡Ahí te va!

    Se corrió cómo una perra. Vero metió mi polla en la boca y con un par de mamadas se la llené de leche, leche que se tragó.

    Al acabar de correrme me encontré con toda la cara pringada de jugos. Isa bajó del tresillo y me dio el tapete de la mesa camilla.

    -Límpiate.

    Me iba a limpiar con él, pero Vero se puso en pie y me lamió la cara. Lamiéndola y besándome con lengua, me dijo:

    -Me gusta el sabor de los jugos de mi hermana.

    Al acabar conmigo echó otro chorro de whisky en el vaso y se lo mandó de un trago. Isa me dijo:

    -No me gusta estar desnuda a su lado.

    -¿Y eso a qué se debe?

    -Mira su cuerpo, es perfecto.

    Lo era. Sus tetas eran pequeñas, pero casi piramidales, su cintura era estrecha, y sus caderas generosas, su culo redondo, sus piernas largas y moldeadas… Parecía una modelo, pero a decir verdad a mí me gustaba más Isa. Cierto que no era ni la mitad de guapa que su hermana, pero desnuda tenía mejor polvo que ella. No se lo podía decir para no ofender a Vero, pero le dije:

    -Tu cuerpo no es menos bonito que el de tu hermana.

    Se dibujó una sonrisa en sus labios.

    -¿Lo dices de verdad?

    Vero le respondió por mí.

    -Claro que lo dice de verdad. Te he dicho mil veces que tienes un cuerpo precioso. ¿Y tú cómo lo tienes, Quique?

    Le respondí sonriendo.

    -Desnúdame y lo sabrás.

    No me desnudó, me desnudaron entre besos y tocamientos. Al tenerme en pelotas me dijo Isa:

    -No estás nada mal. Ahora falta saber cómo follas.

    -Nunca he tenido quejas.

    Vero me dio la espalda, restregó su culo contra mi polla y con voz melosa me preguntó:

    -¿Te gusta mi culito?

    Le eché las manos a las tetas, magreándoselas le besé el cuello y luego le respondí:

    -Más que una tiza a un tonto.

    Con mi polla deslizándose entre sus labios vaginales, giró la cara, me echó una mano a la mejilla, me besó con lengua y luego preguntó:

    -¿Qué vas a hacer con él?

    -No me tientes, no me tientes.

    -Te tiento, te tiento.

    Por un tiempo me había olvidado de Isa. Oí como me decía:

    -Cómele el culo que lo está deseando.

    Miré para ella y vi que se había puesto un arnés con una polla.

    -Cooooño. ¿Se la vas a meter en el culo a tu hermana?

    -Te la voy a meter a ti.

    -¡Ni lo sueñes!

    -Cambiarás de opinión. Agáchate y cómele el culo a mi hermana que yo voy a hacer unas rayas.

    Antes de ponerme en cuclillas miré para el culo de Isa y vi cómo sus gordas nalgas se movían de un lado al otro. Vero me dijo:

    -Tiene un culo divino.

    -Tiene.

    Me puse en cuclillas. Vero se dio la vuelta. Le separé las nalgas y lamí su ojete. Luego metí y saqué la lengua de él. Al ratito se dio la vuelta de nuevo y me puso el coño peludo en la boca. Estaba lamiendo cuando me llegó un olor cómo a eucalipto, pero no eran hojas de eucalipto las que estaba fumando Isa, eran otra clase de hojas… Isa le pasó el porro a Vero, le echó unas caladas y luego me dijo:

    -Mátalo.

    No me había preguntado si quería, me ordenó que acabara con el porro y lo acabé. Al ponerme en pie vi a Isa sentada en el tresillo. Hacía tres rayas sobre la mesa camilla usando una tarjeta de crédito. Al acabar de hacerlas le quitó la barra de tinta a un bolígrafo Bic que no tenía la tapita de atrás, esnifó su raya y al acabar dijo:

    -Todas vuestras.

    ¡Qué coño! Un día era un día. Fui, esnifé y luego bebí a morro un trago de whisky. Le miré para la polla a Isa y le dije:

    -Si piensas que me vas a meter esa cosa en el culo vas dada.

    Isa me echó la mano a la polla, me la acarició, me besó y después me dijo:

    -Yo sí quiero esta dentro de mi culo.

    -Te voy a follar el coño primero.

    Vero se subió a parra.

    -Tú haces lo que te mande mi hermana y dejas que yo te la meta en el culo o no follas. Nuestra casa, nuestras normas.

    -¿Te recuerdo que yo venía a follar contigo?

    -¿Te vuelvo a recordar que haces lo que te diga mi hermana o no follas?

    La coca me estaba pegando tal subidón que me creía el rey del del mambo.

    -¿Y qué haréis sin mi polla, almas cándidas?

    -Pasarlo bien con otra polla. ¿Bailamos, Verónica?

    -Pon música, Isabel.

    Me senté en el tresillo y me dispuse a mirar. Encima de un mueble había un tocadiscos. Isa lo encendió, le puso la aguja encima al disco que había sobre él y comenzó a oírse un tango. Isa bajó la cabeza y con los brazos echados hacia atrás y mirando para su hermana con cara de salida fue caminando hacia ella con sensuales pasos. Vero se puso en la misma posición que su hermana y caminó hacia atrás cómo los cangrejos hasta que la pared la detuvo. Al llegar Isa a su lado se cogieron las manos izquierdas. Vero le echó la mano al culo, su hermana se lo echó a la espalda y comenzaron a bailar. Bordaban el tango. Bailaba moviendo las cabezas hacia los lados, levantando una pierna, juntando coño con coño y tetas con tetas, dando vueltas alrededor, poniendo frente con frente, bailaban hacia delante, hacia atrás… Estaba tan excitado que comencé a masturbarme. ¡Cómo para no masturbarme con lo que estaba viendo! Y es que ver a dos mujeres desnudas bailándolo un tango excitaría hasta a un maricón.

    Al acabarse el disco Isa le puso los brazos sobre los hombros a su hermana, cargó en ellos y la puso en cuclillas para que le chupase la polla. Vero se la chupó cómo si fuese una polla de verdad, luego se levantó. Isa la puso de cara a la pared, le separó las piernas, se puso en cuclillas, le separó las nalgas y comenzó a comerle el culo. Ya no pude aguantar más, me levanté, fui junto a ellas y le dije a Isa:

    -¿Te ayudo?

    -Se puso en pie y me respondió:

    -Toda tuya.

    Me puse detrás de Vero, le metí la polla entre las piernas, besé su cuello y le dije al oído:

    -¿Cómo la quieres?

    -Ahora te lo digo.

    Se dio la vuelta, se puso en cuclillas, metió mi polla en la boca, le dio un par de chupadas, se puso en la posición que estaba antes y me dijo:

    -Por el culo.

    Tenía que obedecer. Al frotársela en el ojete sentí como Isa frotaba su polla en el mío. No había vuelta atrás. Se la metí despacito y hasta el fondo. Isa no me folló el culo, lo que hizo fue apretar la cabeza de la polla contra mi ojete. Sabía que para follarle el culo a su hermana tenía que echar el mío hacia atrás. Lo eché y metí la cabeza. Luego cuanto más impulso cogía para clavársela a Vero más la polla entraba dentro de mi culo. Acabó entrando toda y con toda entrando y saliendo comencé a gozar cómo un cerdo. Me gustaba más sentir la polla del arnés dentro de mi culo que follar el de Vero. Me llegó a gustar tanto que comencé a gemir cómo una mujer. Isa al sentir mis gemidos me aplaudió el culo con sus pequeñas manos. Yo le agarré las tetas a Vero y le di caña, caña que también me di a mi mismo hasta que me corrí dentro de su culo. Después de correrme Isa sacó la polla de mi culo, le dio la vuelta a su hermana, se puso ella contra la pared, la levantó en alto en peso, se la metió en el culo y me dijo:

    -Fóllale el coño

    Le follamos el culo y el coño acompasadamente. Vero cuando no gemía me comía a besos. Isa le comía a ella el cuello… De repente comenzó a temblar y temblando se corrió. Al correrse me chupó la lengua con tanta fuerza que por poco me la arranca. Lo que sí me arrancó fue una corrida tan larga que le anegué el coño de leche

    Isa le seguía dando después de correrse, yo se la quite, me agaché y le comí el coño. Poco más tarde se volvió a correr. Isa le quitó la polla del culo y acabó de correrse sentada en el piso. Mire para Isa y vi que sus flujos vaginales le habían salido por los dos lados del arnés y le bajaban por en interior de los muslos. Le dije:

    -Quita esa cosa.

    Quitó el arnés y le pregunté:

    -¿Quieres correrte con polla o con lengua?

    -Dame lengua.

    Lamí la humedad de sus muslos y luego los de su coño. Me dijo:

    -Quita la mesa camilla y échate sobre la alfombra.

    Hice lo que me dijo. Dándome la espalda subió encima de mí. Se abrió de piernas y me puso el coño en la boca. Saqué la lengua. Isa bajando y subiendo el culo la metió y la sacó del coño. Un par de minutos más tarde Vero metía mi polla dentro de su coño.

    En broma les dije:

    -Dos contra uno. Abusonas.

    Isa no podía más. Me dijo:

    -Abre la boca.

    Separó su coño de mi cara, metió dos dedos dentro, lo folló a toda hostia y se corrió en mi boca. Primero cayeron unas gotitas, pero cuando quitó los dedos cayó un torrente de aguadilla que parecía clara de huevo y que me supo a gloria bendita.

    Vero, que había visto a su hermana correrse en mi boca, comenzó a follarme con ansia. Su culo volaba de atrás haca delante y de delante hacia atrás. Tan pronto cómo Isa se quitó de encima de mí, le eché las manos a las tetas, se las amasé, le pellizque los pezones y le dije:

    -Dámela tu también en a boca.

    Le gusto la idea.

    -¡Te vas a hartar de tragar!

    Al ratito sintió que se iba a correr. La quitó para correrse en mi boca, pero no llegó a ella. Cayó de su montura y acabó de correrse en posición fetal gimiendo y temblando.

    Al acabar de correrse Vero, Isa puso su ojete sobre mi polla dándome la espada, la metió hasta el fondo y me dijo:

    -¡Ahora vas saber cómo folla una cerda!

    Aquel culazo subió y bajó sin prisa, pero sin pausa. Yo lo miraba hasta que vi delante de mí la polla que me había hecho gozar. Vero la tenía en la mano. Me dijo

    -Chupa.

    A ver, no es que sea de mi agrado chupar ninguna clase de polla, pero si te pones a jugar o te involucras o mejor no juegues. La chupé hasta que me la quitó de delante. Luego Vero le preguntó a su hermana:

    -¿La quieres ya?

    -Sí. ven.

    Isa se echó hacia atrás. Vero se echó encima de su hermana y besándola ella y besándome a mí se la fue metiendo poco a poco. Isa al tener las pollas metidas hasta el fondo de su culo y de su coño no dejó que la folláramos, nos folló ella a nosotros moviéndose hacia arriba y hacia abajo… Cuando sintió mi leche calentita dentro de su culo explotó. Se corrió jadeando y sacudiéndose.

    La loba acabó corriéndose cómo una perra y yo acabé reventado, y es que los efectos de la coca duran lo que duran.

    Bueno amigas y amigos, dejo de escribir relatos eróticos antes de que me deje de leer hasta el Tato.

    Gracias por vuestros comentarios…, por los halagos y por las críticas.

    A vosotras un beso donde queráis y a vosotros un abrazo.

    P.D. Si alguna o alguno se pregunta por las fotos que me habéis mandado os diré que las he borrado todas, todas menos una, y en ella solo se ve la linda cara de una de vosotras.

    Quique