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  • Plena sumisión a mi suegra (lll)

    Plena sumisión a mi suegra (lll)

    Suena el despertador son las seis de la mañana, recuerdo que mi mujer Ana me advirtió que hoy se va más temprano para el trajo, me apresuro para prepararle el desayuno.  Con la única vestimenta que me permite llevar en casa, una camiseta, sus bragas usadas del día anterior y unas chanclas.

    Calculo bien el tiempo para que todo este listo y a su gusto, le preparo Café con Leche y Tostadas con mermelada, diez minutos más tarde aparece. – Buenos días culo roto, -Buenos días Dña. Ana, el desayuno ya está listo, hace un gesto de aprobación y sin mediar palabra comienza a desayunar. Con una seña me indica que me siente a su lado y me dice -recuerda que hoy es jueves, tienes que ir a casa de mi madre para lo que necesite, llega puntual.

    Coge las lleves de su casa para que no la despiertes antes de tiempo llamando al timbre, las llaves del coche y tu cartera, no creo que necesites nadas mas y te quiero de vuelta a las diez empunto ¿de acuerdo? -si Dña. Ana ¡de acuerdo! Cuando termina de desayunar y se retira al interior de la casa. Yo me apresuro a limpiar y recoger la cocina antes de partir a casa de mi suegra.

    Media hora más tarde mi mujer vuelve a parecer y me dice -en el baño te deje mis bragas usadas para que te las pongas, y quiero bien limpio el baño para cuando yo regrese ¡entiendes! ¡entendido Dña. Ana.

    Me fijo en el cuerpo de mi mujer mientras me habla, esta majestuosa viste unos jeans azules, una camisa de invierno de cuello alto de color blanca y botas altas mosqueteras color marrón. Todo el conjunto en su cuerpo endomorfo tipo pera queda exuberantemente bien.

    Hace una semana que ha cambiado de corte de pelo lacio por encima de los hombros y teñido de color cereza, los labios pintado del mismo color y las uñas de las manos de color rojo esta irresistible. Ella sabedora se contonea delante de mí y me pregunta – ¿te gusta mi nuevo conjunto? – ¡sí Dña. Ana! ¡me gusta mucho! Sonríe y termina diciéndome – ¡me alegro que te guste ya que lo pagaste tu con tu dinero! Y sin despedirse se marcha. A la memoria me viene que es ella quien administra mi generoso sueldo, proveniente de mis negocios y que ella dirige con mucho éxito.

    Dirección a casa de mi suegra a diez minutos en coche voy pensando que llevo dos meses sometido a dos mujeres, mi mujer Ana y mi suegra Dolores esta última ejerce sobre mí una autoridad completa. Para ella solo soy un juguete que utiliza a su antojo, cociente de lo que me espera, me preparo mental mente a soportar sus humillaciones y mil ordenes limpia esto, limpia lo otro, tráeme esto, tráeme lo otro, chico de los recados, taxista, limpiadora y mil cosas…

    Llego a casa de mi suegra abro con la llave entro sin hacer demasiado ruido, no quiero despertarla para que no se enoje voy directa mente a una de las habitaciones, me quito los zapatos, pantalones y camisa, y me pongo otra camiseta y unas chanclas de color rosa que mi suegra a comprado especian mente para mi y con las bragas que llevo puestas.

    Me dirijo a la cocina para comenzar a limpiar y preparar el desayuno, el fregadero está a reventar comienzo de inmediato. Cuando termino en la cocina me dirijo al baño, lo encuentro patas arriba toallas sucias por todos lados, y muy sucio. Son casi las diez de la mañana mi suegra esta a punto de levantarse me dirijo a la cocina a terminar de preparar el desayuno, café solo y un poco de bollería.

    ¡Buenos días culo roto! – que bonitas bragas llevas puesta hoy, se acerca para observarlas y parparme el culo. De inmediato me arrodillo como ella me ha adoctrinado para su particular forma de humillarme. Se levanta el camisón de color rosa para dormir y me muestra sus bragas que me hace oler a la altura de su coño durante el tiempo que ella estime oportuno.

    ¡Vamos! – ¡continua con el desayuno que tengo hambre!, mientras desayuna yo sigo limpiando y vuelve a referirse a las bragas – mi hija tiene buen gusto con la lencería, son bonitas y de mucha calidad para que tu las lleves puestas, quiero que te las cambies no quiero que las estropees limpiando, hoy te pondrás unas de las mías como te quedaran grandes te las atas con una cuerda ¿de acuerdo? -de acuerdo Dña. Dolores.

    Y continúa diciéndome -quiero los altos de los muebles de mi habitación bien limpios, cambia las sabanas de mi cama y limpia bien los cristales de la ventana y hay bastante ropa que planchar. Mientras estoy subido en las escaleras limpiando los altos, un latigazo fuerte en mis nalgas hizo que me estremeciera de dolor. Cuando me giro, mi suegra riendo a carcajadas me muestra dos fustas – ¿Te gustan las compre especial mente para ti? -Una es para tu mujer y la otra es para mí, mejor para ti que no me de motivos ¡jajaja!

    Llevo todo el día limpiando la casa de mi suegra, ella acostumbra después de almorzar dormir la típica siesta, pero hoy antes de dormir me llama. ¡Culo roto ven enseguida! Cuando me presento ya esta metida en la cama y me dice -eh estado pensando mucho en la clase de cabrón que eres tú. Yo a lo largo de mi vida eh tenido varias relaciones, El padre de mis hijas un cabrón como tu que solo pensaba en sí mismo, el segundo un chulo que pretendía chulearme, pero en cuanto le aprete las clavijas salió corriendo y el tercero una picha floja con la polla pequeña que no aguantaba nada hasta que me arte y lo eche de mi casa.

    Pero tú eres especial, solo hace falta que lo reconozcas que tu verdadero ser está a la espera de ser descubierto, por eso me eh propuesto sacar ese ser tuyo sumiso, y que una mujer como yo puede aprovechar, aunque tu no quieras reconocerlo y que escondes detrás de esa fachada de machote ahora déjame descansar y continua con la limpieza.

    El tiempo que mi suegra está durmiendo la siesta aprovecho para relajarme con cierto temor a que se aproxime la hora en que se despierte que es cuando más severa se comporta conmigo. Oigo ruidos en el baño, es mi suegra que ya se ha levantado. ¡Culo roto ven aquí enseguida! De inmediato me presento en el baño, la encuentro dentro de la bañera – ¡espabílate!

    Me desnudo y me arrodillo frente a la bañera es la primera vez que la veo desnuda por completo, observo cada detalle se su cuerpo endomorfo con obesidad, mostrándomelo con claridad me figo en su coño, que ahora lleva depilado por completo.

    Abre el grifo y comienza a mojarse el cuerpo por un rato, apoyando la espalda contra la pared y saca el pie derecho y lo acerca de mi boca, sus uñas pintadas de rojo, y las formas de sus dedos sensuales que invitan a lamer y adorar dice – ¿quieres lamer mis dedos cabrón! – ¡si! Dña. Dolores.

    -¡Pues comienza lamer cabrón y no pares hasta que yo te lo ordene! comienzo a lamer sus dedos pintados de color rojo, me empleo a fondo disfruto y me deleito primero con el pie derecho y después el pie izquierdo, sabedora de que me ha transportado a un estado en que me entrego completamente y dejado de todo orgullo, después de un rato sin previo aviso saca el pie de mi boca y se sitúa bajo la ducha, el agua corre por su espalda forma un rio que desemboca en su culo.

    Me maravillo observando la forma de cada una de sus nalgas al compa que se mueve bajo el chorro de agua, – ¡haz algo útil cabrón enjabóname la espalda! Me levanto y me meto en la bañera cojo el gel y unté en las manos y comienzo a enjabonarla disfrutando del momento, acariciando sus hombros, su costado, tan cerca a sus pechos, su espalda que hace frontera con el culo mas perfecto que he visto en mi vida casi rozaba la punta de mi polla en su culo.

    Mientras la enjabono trato de hacer un masaje que parece que le gusta por los suspiros que deja escapar, mi suegra se inclina un poco más apoyándose en el grifo, su culo redondo se abre ante mi dejándome ver su ano de color marrón claro que invita hacer penetrado.

    ¡Ya sabes lo que tienes que hacer cabrón! Cojo sus nalgas con ambas manos y comienzo a pasar mi lengua por su ano lamiendo cada rincón estoy completamente absorto en mi tarea – ¡más adentro! me dice agarrando mi cabeza con su mano, empuja su culo contra mi cara, con mis manos aparto las nalgas para poder introducir más fácil mente mi lengua.

    A los movimientos circulares de mi lengua, ella sigue con un repetitivo arriba y abajo, el olor y sabor es indescriptible. Mi suegra ríe satisfecha gira su cabeza y me dice – ¡me estas comiendo todo el culo cabrón!¡come, come!

    No se cuanto tiempo me tiene comiéndole el culo, como siempre ella decide cuando parar, me aparta con desprecio y se gira agarra mis pelos y tira hacia tras, – ¡tú estoy aquí arriba! situando su coño encima de mi cara y arqueando sus piernas un poco, intuyo que quiere que se lo coma, pero al primer intento me aparta de un manotazo, y sitúa de nuevo mi cara frente a su coño.

    Entonces me mira con ojos que titilan crueldad y al cabo de pocos segundos un chorro claro y caliente brota de su coño y cae sobre mi cara mientras ella dice – ¡toma cabrón la orina de tu suegra! ¿te gusta? ella espera obtener una respuesta, pero al no recibirla me abofetea y vuelve a preguntarme ¿te gusta cabrón? sí, sí, sí, Dña. Dolores.

    Ella sonríe complacida y sin mediar palabra alguna sale de la bañera, seca su cuerpo mojado y me dice – ¡termina de ducharte rápido, limpia el baño y te vienes para mi habitación! ¡que quiero disfrutar de esa tranca tuya! Obedezco de inmediato recojo y limpio el baño y me presento en su habitación, ella me espera sentada en su cama desnuda con una cuerda en sus manos, con una seña me indica que me arrodille a sus pies, me coge de la barbilla y meda un piquito, me ordena que me tumbe en la cama boca arriba y con la cuerda me amarra las muñecas al cabezal de la cama.

    Entra a la cama y sin mediar palabra coge mi polla y comienza a menear, la erección no tarda en surgir, coge el lubricante y lo aplica con abundancia sobre la cabeza de mi polla y me dice – ¡no te muevas bajo ningún concepto déjame disfrutar de esta tranca tuya! de inmediato se montan encima y se la lleva a la entrada de su culo. Comienza a introducir mi polla en su culo muy despacio dándole tiempo a que su culo se vaya relajando y asentando, en su cara se refleja una mezcla de dolor y placer comienza el sube y baja muy lentamente sus ojos se tornean del placer y sin previo aviso de un golpe ser la introduce toda largando un largo ¡haaa!

    A mí se me escapa un corto ¡haaa! Al compás del suyo, ella inclina su cuerpo hacia adelante y tapa mi boca con su mano derecha, acelera el rimo, la expresión de dolor desaparece de su cara, reemplazándola por una expresión de placer. La sensación es increíble mi suegra me está follando con su culo, después de un rato arquea su cuerpo hacia atrás apoyando su mano izquierda en la cama y con la derecha comienza a masturbarse.

    Sin apartar la vista de mi cara me muestra todo su coño quiere que vea como se masturba, comienza a empujar hacia atrás clavándose aún más mi polla en su culo y a gemir más y más intensamente, pronto aparece un largo orgasmo acompañado de cortos ¡ooooh, ooooh, ooooh! Hecha su cuerpo hacia delante mientras continuaba corriéndose, su lengua entra mi boca intercambiando fluido tarda un poco en recomponerse descansa sobre mi pecho, un poco más tarde me desmonta, la erección de mi polla continua. Me ordena que me giré y que me ponga a cuatro patas debido a las ataduras de mis manos al cabezal de la cama, ella me ayuda a girar, cuando ya estoy en la posición que ella quiere se sitúan detrás de mí y coge mi polla y me dice – ¡te voy a ordeñar como a una Cabra cabrón!

    Aplica lubricante en mi polla y en el culo y comienza a menear mi polla mientras introduce su dedo en mi culo, en poco tiempo pasa a meter dos dedos, el dolor y una mezcla de placer aparece, se escapa de mi boca un ¡sí! Ella ríe y me pregunta – ¿te gusta cabrón? Yo dejado de toda humillación y entregado plenamente a mi suegra le respondo – ¡sí, sí, me gusta Dña. dolores! Sus dedos entran y salen de mi culo con facilidad, acelera el rimo de su mano en mi polla y hace que tenga una intensa corrida.

    Cuando termina sale de la cama y me dice- ¡relaja el culo que aún no he terminado contigo!, del cajón de la mesa de noche saca el consolador con correas y se lo pone, vuelve a entrar en la cama y nuevamente se sitúa detrás y me dice – ¡ya verás lo bien que lo vamos a pasar cabrón!

    Y de un golpe lo introduce en mi culo el dolor fue intenso y placentero ella ríe nuevamente y dice – ¡cállate cabrón que te gusta! Me ordena que junte las rodillas y las lleve un poco más adentro, mi culo esta desprotegido y a su merced y me dice – ¡quiero ver como tú mismo te follas el culo! acompañado de una nalgada obedezco la orden, comienzo con los movimientos lentamente con otra nalgada mi suegra me ordena que vaya más rápido.

    Sin poder reprimirlo por segunda vez se escapa de mi boca un ¡sí, sí! Placentero, mi suegra al escucharlo y como de una señal se tratará se agarra de mi cintura y comienza acompañarme en mis movimientos y me dice – ¡contesta bien alto quiero oírte decirlo! ¿Te gusta que tu suegra te dé por el culo? – ¡sí, sí, suegra me gusta que me dé por el culo!

    Mi suegra comienza sus embestidas contra mí culo, su voz reemplaza la mía, y me dice – ¡te voy a romper todo el culo cabrón!¡toma por el culo yerno! con la mano izquierda tira de mi cabellera hacia atrás sus embestidas cada vez son más rápidas el placer es intenso ya no puedo reprimir mis palabras que comienzan a salir de mi boca ¡sí suegra me gusta por el culo!¡Sí me gusta! Aaah, aaah, ella ríe a carcajadas mientras nalguea mi culo y comienza a gritarme – ¡toma maricon! ¡toma por culo! voy a hacer contigo lo que me venga en gana!

    Y como poseída por el diablo para y salen de la cama coge la fusta y comienza a fustigar mis nalgas el dolor es intenso, se masturba a medida que me da con la fusta, vuelve a tener un orgasmo intenso con cortos oh, oh, oh y termina golpeando mis nalgas con la fusta varias veces bastante fuerte, el dolor es intenso y rompo a llorar. Ella ríe sin tener un mínimo de compasión me desata las manos mientras me dice – ¡coge tus cosas y lárgate para tu casa que tu mujer te espera! Me visto a duras penas, cuando me dispongo a salir por la puerta mi suegra me llama ¡culo roto espera! se acerca y me entrega la fusta y me dice – ¡esta fusta se la entregas a tu mujer!

    Cuando llegó a casa encuentros a mi mujer hablando por teléfono con su Madre y sin mediar palabra me pide la fusta con una seña, la observa detenidamente da las gracias a su Madre y se despide, dirigiéndose a mí me dice – ¡sé que la estrenaste! ¿te gustó? dudo que contestar, si Dña. Ana ya la estrené, pero no me gustó, ella ríe a carcajadas y me dice -no importa en otro momento yo haré mejor uso de ellas ahora vete a dormir.

    En la cama desnudo con el culo escocido y dolorido, no puedo quitar de mi mente la imagen de mi suegra con mi polla en el culo, el cansancio hace que me duerma.

  • Deseo profundo

    Deseo profundo

    Mi deseo por mi hermana y querer tener sexo con ella porque solo quería ser el primero en tener sexo con ella salió mal.

    Todo comenzó una noche que la vi cambiándose la remera no llevaba sujetador tenía una hermosa tetas yo me encontraba en la habitación no había salido esa noche (suelo salir mucho por la noche a fiestas) ya me encontraba acostado en mi cama ambos compartíamos habitación porque no había otra somos muchos viviendo en una casa.

    Ella pensaba que ya me había dormido entonces se cambió en la habitación solía hacerlo en el baño la luz estaba apagada lo cual no veía que estaba despierto la miré fijamente cuando estaba cambiándose y la vi esos hermosos pechos redonda y de un tamaño bastante bueno. Se puso a dormir y yo no podía dormir porque estaba pensando en lo que había visto la pensaba con deseos y me empecé a masturbar en esa noche pensando que la cogía era muy excitante todo.

    Pasaron varios días y luego la esperaba siempre en la habitación solo para ver de nuevo sus pechos tanto ya se volvía ese deseo que quería subir de nivel e intensidad me pasaba días pensando como podía hacer para poder tocarla mientras dormía y que de apoco se de cuenta y que sienta una atracción sexual por mi.

    Hasta que un día le dije que quería su ayuda y que era algo que me daba vergüenza pedírselo me dijo si no hay problema que quieres respondo que solo quedará entre nosotros 2 dijo ok le dije que quería que me ayudara a depilarme ahí abajo esta noche cuando todos duerman bueno lo haré responde.

    Llego la noche todos ya están durmiendo y la desperté le dije ya es hora todos ya durmieron entonces le di unas tijeras y me empecé a acomodar en la cama me saco toda la ropa y ella me miraba empezó a cortar apenas tocaba los pelos de mi miembro le dije que mas me dificultad la que esta cerca de mi pene y que la sujete para poder trabajar bien ah si se pone dura mi pene no te preocupes y asusté que es normal eso que pase la agarro y me gusto mucho eso.

    Termino el trabajo y nos fuimos cada uno en su cama esa noche no dormí por lo excitante que fue todo lo sucedido.

    Al otro día todo fue muy normal nuestra relación de hermanos pasaron varios días y mi deseo fue mas grande quería tener sexo con ella y se me ocurrió una idea una noche le dije que si podía dormir con ella porque en mi cama había muchas hormigas pequeñas y que no podía dormir de ellas acepta y me pasé a su cama no podía dormir por lo que pensé hacer en la noche estando ella a mi lado, pasaron horas hasta que se quedó dormida era mi hora de actuar tenia un short apretada y muy corta y una remera grande estaba muy caliente la empecé a tocar sus pechos alcé su remera y la dejo al descubierto su pechos redonda y hermosa la tocaba y la besaba y la mía su pechos bajo la mano y la empecé a tocar en su vagina metí mis dedos dentro y la saco para meterme en la boca y sentir su olor y sabor saco mi pene y la acercó a la boca después a su trasero mientras hacía eso despierta y me dice que haces le respondo que estaba despierto y no podía dormir y me empecé a calentar y que si podía abrazarte y dejar mi pene entre sus nalgas y piernas dijo bueno de a poco me movía para sentir que se frotaba mi pene allí fue una excitante noche.

  • Steven y sus diabluras

    Steven y sus diabluras

    A Steven le dicen “el diablito”, quizás por su figura delgada, casi “skinny”, pero a mi él siempre me pareció alguien muy serio y muy dedicado a su trabajo, que era de asistencia al cliente en una empresa de transporte donde estuve haciendo una consultoría hace un par de meses. Sin querer aburrirlos con nimios detalles sólo diré que me tocó entrevistarlo un par de veces con respecto a su trabajo, pues estaba redactando unos hostigantes manuales, y me pareció simplemente alguien promedio. Cierta mañana tenía que trasladarme fuera del país para entrevistar a la sucursal. Steven me fue asignado para asistirme en el trabajo durante el viaje y en mi estancia en Guatemala, pues ese era mi destino.

    El día del viaje llegué antes de las 5:30 am a la terminal y Steven se me acerca anunciándome que él me acompañaría. Soy muy maniático para los viajes y suelo llegar mucho antes de la hora señalada, pero en esa ocasión Steven estaba antes, con su camisa blanca pulcramente planchada, su chaqueta azul oscuro y sus zapatos brillantes. Me llamó la atención que aun cuando no era su trabajo inmediato estuvo ayudando a sus compañeros de trabajo durante la carga del equipaje y ayudando a los viajeros en el abordaje.

    El viaje transcurrió sin pena ni gloria, Steven me ayudó con el check in en el hotel que la compañía usaba en la ciudad cuando llegamos a eso del mediodía. La tarde también transcurrió sin contratiempos y pude hacer mi trabajo sin ningún problema. Steven estuvo cerca de mí todo ese tiempo y empecé a prestarle más atención. Noté que era de 1.75 m de altura, no más de unas 140 lb de peso, ojos color café, su aire eficiente y pronto para el servicio, su voz tranquila pero parca. No muy guapo, pero varonil. Ya en el hotel y al final del día laboral me dice

    “¿va a ir a cenar?”

    “me encantaría, pero ¿qué lugar me recomendás?”

    “si gusta lo llevo por acá cerca, a un lugar que no es caro pero la comida es buena, está a unas 3 calles, podremos ir caminando”

    “vamos, pero por favor no me tratés de usted, no soy más viejo que vos” dije con una sonrisa

    Él sólo se rio fuerte y dijo

    “está bien”

    Durante la frugal cena conversamos un poco más, sobre mi trabajo, de dónde venía y demás. Él a su vez me habló de su esposa y del niño que acababan de recibir, sobre las dificultades de un padre primerizo y demás. Le dije que se pondría peor a medida que el niño creciera. Ambos reímos. Y a eso de las 8 pm decidimos regresar al hotel. Mientras caminábamos de regreso extrañamente él guardaba un silencio extraño que rompió cuando cruzamos la famosa Avenida La Reforma. Fue ahí cuando a boca de jarro me preguntó si era gay.

    “si ¿por qué?”

    “algunos dicen que sos gay… a mi no me incomoda pero…”

    “no querés que te vean con un gay ¿verdad?” le interrumpí

    “no, no, no, por favor… de hecho no tengo nada contra ellos”

    Me imaginé en este punto que ya había tenido sexo con otros hombres y que le gustaba.

    “¿qué harás ahorita?” me preguntó

    “creo que descansaré un rato y luego iré al gym del hotel a entrenar un rato. ¿Por?

    “no, por nada, sólo quería saber”

    En eso entramos al hotel y abordamos el ascensor que nos llevó al piso donde estaban nuestras habitaciones, al llegar a la mía vi que esperaba que se dijera algo más

    “¿Querés entrar?” le dije mientras lo miraba fijamente.

    “un ratito, no más”

    Entramos, encendí la televisión, puse las noticias locales y me dispuse a tomar una ducha, por lo que me quedé en bóxer frente a él, a propósito obviamente. Todo esto lo hice del modo más natural, como si él no estuviera. Entré a la ducha y abrí la llave. En eso él asoma la cabeza por la puerta del baño y me dice:

    “¿Puedo entrar a orinar?”

    “claro”

    Se acercó al inodoro, se abrió el pantalón y se sacó su pene que aún estando medio flácido era largo y grueso. Orinó rápidamente. Me dio una furtiva mirada como avergonzado.

    “¿no querés darte una ducha?” le dije

    “vaya” dijo después de dudar un poco.

    Y se dispuso a desnudarse. Se quitó la chaqueta, que puso con cuidado sobre la mesada del lavabo, la corbata, se desabotonó la camisa blanca. Pude ver su torso escuálido y lampiño, su pecho y abdomen planos, sus pezones redonditos de color rosa, al quitarse la camisa vi que tenía una axilas muy velludas, de pelo largo y grueso color castaño, contrastando con lo lampiño de su piel. Luego se quitó los zapatos y los calcetines negros y luego el pantalón, quedando sólo en unos calzoncillos blancos estilo Bob Esponja, que por cierto le quedaban flojos. En este punto dudó un momento. La ducha estaba separada del resto del cuarto de baño por una mampara de vidrio con su puerta. Como para animarlo le abrí la puerta. Me vio de pies a cabeza desnudo, peludo y mojado.

    “¿te vas a duchar con eso puesto?” le dije sonriendo, como para quitar tensión.

    Se puso a reír y me dijo que no. Se agachó para quitarse el calzoncillo y vi su pequeño pubis muy velludo coronando su pene largo que comenzaba a dejar de estar flácido. Sus pequeños testículos colgaban uno más que el otro. Y entró.

    Estábamos uno frente al otro.

    “no hago esto seguido… estoy casado y… y…” comenzó balbuceando

    “tranquilo, no pasará nada que vos no querrás” dije mientras lo imaginaba acostado en la cama con las piernas al aire mientras le chupaba el culo.

    “tal vez no tenga su cuerpo, pero tengo lo mío… con que defenderme” dijo con su pene en sus manos y entre susurros mientras la ducha nos mojaba a ambos.

    “tenés muchas otras cosas que ofrecer aparte de un pene largo” le dije, tratando de ser galante.

    “¿cómo qué?” preguntó quedamente

    A modo de respuesta lo besé suavemente, no rechazó mi beso. Lo volví a besar y le agarré su pene que hoy estaba caído pero duro. Sólo se dejaba ir, lo acariciaba con las manos mientras le acariciaba la boca con mi lengua. Steven tocó mis glúteos, los apretó varias veces y le dio varias palmadas. Quiso meter un dedo en mi ano, pero le retiré la mano. Lo puse de espaldas contra la pared y procedí a mamarle ese enorme pene grueso. Él sólo gemía de placer. Yo trataba de meterlo todo en mi boca pero no podía, era demasiado grande y grueso. Luego le mamé sus huevos lampiños y percibí su suave olor del culo. Agachado como yo estaba le di vuelta y sus pequeños glúteos aparecieron ante mi. Puse una mano en cada nalga y las aparté. Su hoyito rosado apareció mojado, palpitante. No esperé más y lo mamé. Steven estaba en el cielo. Había puesto una mejilla contra la pared y con ambas manos se sostenía en ella mientras arqueaba la espalda y paraba más el culito que comenzaba a dilatarse con mi lengua.

    Me incorporé y le di vuelta. Lo volví a besar. Con mis manos agarré sus manos y las elevé por encima de su cabeza apoyándolas contra la pared. Sus axilas peludas quedaron expuestas, su pelo grueso estaba mojado. Pasé mi lengua sobre cada axila saboreando ese pelaje. Steven sentía cosquillas y quería bajar los brazos. No lo dejé. Seguía probando cada axila y mi erección estaba a tope al dominar sus brazos con los míos. Al cabo de un rato de mamadas axilares lo solté

    “¿Vamos a la cama?” le dije

    “¿Así mojados?”

    “¡jajaja! ¡no! nos secamos primero” dije. Ambos nos reímos

    Nos secamos rápido y desnudos nos fuimos a mi cama, pero antes de llegar hice que se arrodillara y me mamara mi pene

    “dale, sin miedo… yo se que querés tenerlo en tu boca”

    “nunca lo he hecho…” dijo como excusándose mientras se agachaba.

    Abrió su boca y cerrando los ojos se lo metió. No todo naturalmente. Daba mamadas torpes pero ricas. Mi pene no es tan largo pero si cabezón, él descubrió lo carnoso de mi glande y más que todo mamaba eso. Lo levanté y lo empujé a la cama. Él se puso sobre su espalda, le abrí las piernas y le volví a mamar el culo. Él ya se había relajado por lo que su ano estaba un poco abierto. Rápidamente saqué el lubricante de mi mochila y le puse un poco en su hoyo. Él adivinó mi intención y pensé se iba a echar para atrás. Para mi sorpresa abrió sus piernas aún más.

    “Hágamelo suave, por favor” suplicó

    Me embadurne el pene con lubricante y apoyé el glande sobre su ano y comencé a empujar. Él cerró sus ojos como tratando de relajarse

    “Relajate” le dije en voz muy suave.

    “¿Qué?” dijo

    En ese momento él relajó el esfínter y yo presioné más y mi pene entró todo finalmente. Sólo gimió profundamente

    Me estuve quieto unos segundos, pude ver su cuerpo delgado, sus piernas abiertas, su abdomen plano y sobre él su pene que había perdido algo de la erección pero que aún era grande.

    Empecé a moverme poco a poco, muy despacio, él cerraba los ojos y apenas alcanzaba a exclamar

    “ufff” decía quedamente.

    Poco a poco su pene recobró dureza, mientras el mío estaba a tope dentro de su ano que estaba muy ajustado. Definitivamente ya había tenido sexo con hombres y ese culo ya había sido inaugurado, lo que me excitó más pues afuera no se le notaba nada de gustarle los penes. Descubrir un hombre varonil, que todos creen hétero pero que en realidad le gustan también los hombres, me puso a mil. Comencé a darle más fuerte, mi pubis peludo golpeada su perineo lampiño. Él gemía cada vez más pesado. Finalmente él se movió y se salió mi pene. Con ambas manos él se agarró su pene y aún quedaba el glande a la vista, como presumiendo su herramienta.

    “sentate en ella” me dijo

    Agarré el lubricante, me eché una generosa cantidad en mi culo y luego le puse bastante en el pene de él y me senté sobre el. Yo estaba tan excitado que sólo acomodé mi pelvis y su pene entró suavemente, sin ninguna dificultad. Yo pensé que me iba a doler pero creo que la excitación le ganó a mis miedos. Steven al sentir su pene dentro comenzó a darme fuerte. Ese bodoque me partía la entrañas, sentía que me golpeaba el diafragma en cada embestida, cosa que me daba un gran placer. Luego sentí una incomodidad y decidí que era suficiente de cabalgar. Steven sólo abrió las piernas y lo penetré de nuevo, pero hoy mientras se lo hacía, él se masturbaba con ambas manos mientras me miraba con lujuria. Nos venimos casi al mismo tiempo. Él primero sacó una ingente cantidad de leche espesa que cayó sobre su abdomen tenso. Al poco rato mi leche llenaba su recto, pero seguí dándole pero cada vez más despacio.

    “sáquela… me duele” dijo al fin.

    Obedecí en silencio. Lo vi y él estaba jadeando de cansancio, igual yo.

    Nos besamos un buen rato. Luego él se levantó

    “ya me voy, mi esposa me va a llamar en un rato” dijo mientras se vestía apuradamente. Luego se fue. Ni siquiera se despidió

    Eran como las 10 pm cuando me duché con mi ano abierto y luego me fui a dormir. Ya con las luces apagadas y casi por quedarme dormido, oigo que tocan a mi puerta. Me levanté extrañado y cubriéndome sólo con la toalla y por la mirilla veo que era Steven ya bañado. Le abro y me dice:

    “¿No quiere un mañanero?”

    “Creo que los mañaneros son en la mañana” le dije parpadeando los ojos de sueño.

    “Claro, me quedo acá con usted y le hago un mañanero a primera hora” dijo con una sonrisa

    “Pásale” le dije inmediatamente.

    Entró y cerré la puerta. Dormimos abrazados. Luego les cuento el mañanero.

  • Santiago

    Santiago

    La fiesta de nochevieja fue fantástica,  dejé pasar unos días para llamar a Santiago, dudé a pesar de que era él quien le había dado su número a Ramón para que me lo pasara, no quería hacerme ilusiones, me había atraído mucho pero el descubrirlo en el jacuzzi jodiendo con José María y Juana me había enfriado un poco, y no por que sea celoso, yo también había follado con ellos.

    – ¡Dígame!

    – Hola Santiago, soy Einar.

    – Hola, me alegra mucho oírte.

    – ¿Qué tal estás?

    – Bien hombre bien.

    – ¿Te apetecería quedar para tomar un café?

    – ¡Claro que sí!

    – ¿A qué hora te viene bien?

    – Termino de pasar consulta a las seis, pásate a recogerme por el hospital, tengo el coche en el taller y así me aprovecho de ti para que me lleves a casa y me ahorro el taxi.

    – Claro que sí.

    Llegué un poco antes de las seis, me senté en la sala de espera de su consulta, todavía había un par de pacientes esperando.

    – Hola Einar – Santiago salió acompañando a una señora mayor – lo siento, pero todavía no he terminado.

    – No te preocupes, no tengo prisa.

    Tardó cerca de una hora en acabar, al salir el último paciente me invitó a pasar a su consulta.

    – Lo siento, mi hora de acabar son las seis pero ya sabes, mientras haya pacientes…

    – No tienes que disculparte por favor.

    – En la nochevieja me fijé en ti, te busqué pero no te encontré.

    – Yo si te encontré en el jacuzzi.

    – Vaya, me viste.

    – Sí.

    – Es que ese matrimonio es muy convincente.

    – Me lo vas a decir a mi… – los dos nos echamos a reír.

    – Ya no es hora de café, ¿vamos a Quitapenas?

    – Te lo iba a decir.

    Quitapenas era la primera cervecería de Ramón y Jorge, a la segunda le pusieron Matapenas, estuvimos charlando y tomándonos unas cervezas y unas gambas, nos contamos cosas de nosotros, Santiago me relató la odisea que vivió en su país por el simple hecho de ser gay, cómo el rechazar las propuestas de un funcionario corrupto le había supuesto el rechazo social, el repudio de su propia familia, palizas y la cárcel, en cuanto salió pidió refugio en el consulado de España en Bata, llegó a Sevilla, lo pasó mal hasta que entabló amistad con Ramón que gracias a sus contactos como director de banco le consiguió empleo como médico.

    Lo llevé a su casa, un pareado en uno de los pueblos de la periferia de la capital, me invitó a entrar, al llegar a la puerta de acceso al jardín nos recibió un Golden retriever.

    – Hola Malabo.

    – Hola precioso.

    – Te presento a Einar Malabo.

    Entramos en la casa seguidos por el perro, en cuanto se cerró la puerta tras nosotros caímos en brazos uno del otro, nuestras bocas se encontraron, nuestras lenguas se cruzaron, nos abrazamos con una pasión que hacía tiempo que yo no había sentido.

    – Llevo pensando en este momento desde que Ramón nos presentó la otra noche.

    – Yo también Santiago, yo también.

    Me agarró de la mano y me condujo al dormitorio, allí nos despojamos de nuestra ropa quedando desnudos uno frente al otro.

    Jamás entenderé a la gente que se considera superior a otra por el color de su piel, delante de mí tenía a Santiago Makkodu, un ecuatoguineano de la etnia fang con su piel del color del chocolate negro, hermoso como un dios, ¿en qué era él inferior a mí? ¿intelectualmente? Santiago es doctor en medicina por la universidad complutense de Madrid y había estudiado la carrera gracias a una beca, habla inglés, ama la música clásica, la poesía y es un pintor excelente. ¿Acaso era inferior a mí moralmente? pertenece a médicos sin fronteras y pasa parte de sus vacaciones en países del tercer mundo ayudando a la gente, ¿físicamente? desde luego que no, es alto, uno ochenta, guapo, tiene unos ojos preciosos en los que a menudo aparece un destello de tristeza y un cuerpo atlético, fruto de la práctica del triatlón.

    Me acerqué a él, agarré con mis manos su cara y le besé en la boca, pasé mi lengua por sus labios después de morderlos y él los abrió recibiéndola y chupándola, continuamos así un rato, nuestras lenguas jugaban y se entrelazaban, Santiago me besó en el cuello, fue bajando besándome hasta llegar a mis pezones que lamió chupó y mordió hasta hacerme estremecer, me agarró de la mano y me llevó hasta la cama, nos acostamos uno junto al otro besándonos y acariciándonos, lamiendo con la punta de la lengua fui bajando por su pecho y su vientre hasta llegar a su hermosa polla, la agarré y apretando hacia abajo dejé el glande al descubierto, lo besé y lamí el frenillo y los bordes de aquel capullo, me fui colocando para que mi polla se encontrara a la altura de su boca y de esta forma hicimos un sesenta y nueve al que ambos nos entregamos con pasión.

    Poco a poco fui rotando hasta que quedé encima de él, así, mientras yo chupaba y mamaba de su miembro metiéndomelo hasta que me daban arcadas y se me saltaban las lágrimas, Santiago me abría las nalgas me las mordía y con su lengua me lamía el ojete y me lo follaba, sólo se oía el ruido que yo hacía al chupar y los gemidos de placer que ambos lanzábamos.

    – ¡Quiero que me folles!

    Me quité de encima, me giré y me coloqué a horcajadas de rodillas sobre sus caderas, mi culo estaba lleno de su saliva y su polla de mis babas así que estaba bien lubricado, mi ojete palpitaba pidiendo carne, agarré su miembro y lo coloqué en posición, poco a poco me fui sentando y sentí como me abría el esfínter y entraba hasta los huevos.

    – Ohhh dios.

    – Einar.

    – Mmmm.

    La polla de Santiago es ligeramente mayor que la mía aunque algo mas gruesa, ahora la tenía metida por el culo y yo dominaba la situación, me movía despacio, subía y bajaba apretándola con el esfínter.

    – Mmmm sí Einar.

    – Ohhh Santiago, que rico.

    – Sí, sí.

    – Ay mi culo.

    – Ohhh Einar.

    Me incliné hacia adelante, le besé en la boca, mordí sus labios, chupé su lengua, levantó las caderas y comenzó a moverse rápidamente metiendo y sacando su polla.

    – Plafplafplaf.

    – Ay ay ay ah.

    – Plafplafplaf

    – Ay que rico ay, ayyy.

    – Me corro Einar, me corrooo.

    Dio una última embestida, me metió la polla hasta los cojones, apreté el esfínter, se puso rígido y comenzó a eyacular en mi culo, yo me erguí, agarré mi polla y comencé a masturbarme, no necesité más de dos meneos.

    – Oh dios, me corro Santiago, me corroo.

    Comencé a soltar semen, mi lefa le llenó el pecho, me gustaba el contraste de su blancura con la piel oscura de Santiago, la recogí con la lengua, le besé en la boca y le pasé la parte que no me tragué.

    Me levanté, su polla salió de mi culo con un chof, su leche me cayó por el interior de los muslos.

    – Ahora me toca a mí.

    Santiago se había colocado boca abajo con las piernas abiertas y levantaba el culo ofreciéndomelo, abrí sus nalgas y dejé al descubierto su ojete, escupí en él y extendí la saliva con el dedo acariciándolo, hice presión y lo metí con facilidad.

    – Ohhh.

    – Vaya, quiere guerra.

    – Sí, dámela.

    Me coloqué encima, puse la punta de mi polla en su culo y apreté hasta que vencí la resistencia de su esfínter.

    – Ay

    – ¿Duele?

    – Ya pasa.

    Seguí empujando, mi polla se abrió paso con facilidad.

    – Ohhh Einar, que rico.

    – Mmmm, sí, que culo.

    – Ay dios, ay que rico, esto no puede ser pecado, ay.

    Me movía despacio, mi polla entraba y salía lentamente, me estaba recreando, Santiago se revolvía y nos besábamos uniendo nuestras lenguas.

    – Oohh siiii.

    – Diosss que culo tienes.

    – Todo tuyo ooohhh.

    Me dejé caer sobre él con todo mi peso, comencé a moverme más rápido hasta que alcance un ritmo frenético.

    – Plafplafplaf.

    – Ay, ay, ay, ayyy

    – Plafplafplaf.

    – Oh ooohhh, Einar, me matas, ay, ayyy.

    – Plafplafplaf.

    – Me corro Einar, me corrooo.

    Yo me corría ya también, apreté mi polla en su culo y comencé a descargar al mismo tiempo que él.

    – Ay dios, ay dios mío.

    – Ohhh.

    Estábamos tendidos uno al lado del otro, Santiago me miraba mientras su dedo hacía círculos alrededor de mi ombligo.

    – Einar…

    – Dime.

    – Quiero pintar un desnudo tuyo.

    – Ya hablaremos.

    Hoy, nueve años después de aquella conversación tengo una acuarela de un desnudo colgada en el salón de mi casa, todo el mundo me pregunta pero sólo dos personas sabemos quien es el modelo.

  • El que me hizo putita

    El que me hizo putita

    Siempre fui una joven más bien tímida, de adolescente no era de tener novios, yo era de las que salía con amigas a divertirse, iba al parque, a paseos, recitales, era tranquila. Hasta que lo conocí a él…

    Él era uno de mi compañeros de trabajo, un día sentí al verlo como un fuego que se expandía dentro mío, por todo mi cuerpo, la sensación fue tan intensa que mientras el saludaba y se acercaba a mi, yo lo veía en cámara lenta, uff… pero yo era demasiado tímida para intentar seducirlo. Y eso fue lo que me delató, él se dio cuenta, lo sabía, que me atraía, que me gustaba y me lo hacía apropósito.

    Un día me lo pregunto… te gustó? Y yo haciéndome la otra, le respondía con otra pregunta… por qué? Te importa?, después de unos vueltas que le di a esa pregunta le dije que SI y como una boluda me fui… y al retiro me llama, diciéndome que me invitaba a comer esa noche !¡ Así que sin más vueltas le dije que si… Me bañe, me depile, me maquille, me puse un vestidito corto, unas botas, me planche el pelo y me indico como llegar a su casa… si en su casa era la cena..

    Él me estaba esperando, cuando me vio me comió con los ojos, llegamos a su casa y como era temprano aún me ofreció algo de tomar y entré charlas y como su mamá vivía con él, me invito a su habitación, donde automáticamente al entrar me comió la boca.

    Mientras me daba un intenso beso de lengua con sus manos me tocaba la cola, después me miro, miro mi escote (tengo muy buenas tetas, para que se den idea uso 110 de corpiño, y naturales) me agarro las tetas y me las empezó a chupar, a saborear, a morder… cuando me di cuenta estaba en tanga, mientras yo disfrutaba de sus besos y mordidas me había sacado todo!! y le dije tontamente… va a escuchar tu mamá, mejor vamos para allá… Él se dio vuelta y puso traba a la puerta y dijo… -nooo vamos a quedarnos acá, mira- y se acariciaba la verga que se notaba que estaba bien duraaa, se veía bien grande y gruesa y pensé – omg me va meter todo eso.

    – que pasa no quieres?- me dijo

    -si, si quiero, pero despacio

    Me tiro a la cama, se subió arriba mío, puso saliva en su mano y la llevó a su verga, la lubrica y me la empezó a meter… sentía la cabeza de su pija bien dura entrando en mi…

    -ayyy… uff- dije… me miro y me empezó a coger con fuerza, yo tratando de no gritar, levantó mis piernas a su hombro y sentí que entraba muuuy al fondo… ahí si no pude evitar y grite gimiendo y diciéndole… me duele

    Bajo mis piernas me beso desaforadamente y me decía… así que vos te hacías la santita? Mira como te dejas comer… te gusta???

    Salió de arriba mío y se acostó con la pija en sus manos me llamaba… vení chupala… (la verdad es que nunca había chapado una pija, pero si había visto como se hacía en videos porno que yo miraba a veces)

    – Nunca chupaste una pija?

    No dije nada, el metió su dedo en mi boca y me dijo -chupa como si fuera un helado… esooo, asiii.

    Saque su dedo y fui a directo a su pene… lo agarre y como vi en unos videos empecé a saborearlo, a llenarlo de saliva a chuparlo y con mi mano subir y bajar en su tronco erecto…

    – aaah siii, si sabes chuparla, esoo putita… vení que te voy a coger ahora.

    Sin más me puso en 4 y entro por mi vaina mojada por tanta excitación, entraba y salía, me penetraba a su antojo, me agarro de los pelo después de las telas y yo estaba disfrutando mucho mientras me decía:

    – vos vas a ser mi putita ahora, y solo mía escuchaste?

    – ay si mi amor- le dije y salió de adentro mío me pidió que me ponga de rodillitas y me tiro toda su leche, en mi cara, y en las tetas.

    Esa noche pedimos pizza y volvimos a tener sexo unas 6, 7 veces más… hasta que quedamos rendidos.

  • Yo y mi prima, viviendo juntos como pareja

    Yo y mi prima, viviendo juntos como pareja

    Hola, me llamo Alan y tengo 28 años, trabajo como técnico en mantenimiento en una importante empresa del Estado de México y quiero platicarles como me cojo a mi prima, quien no conocía hasta hace poco.

    Yo vivo a las afueras de la Ciudad de México en un modesto complejo de apartamentos en un barrio tranquilo, afortunadamente me ha ido bien en mi trabajo y pude independizarme de mis padres, a pesar de eso, los visito cada fin de semana.

    Yo en lo personal, soy bastante normal, un poco robusto, mido 1.80 de estatura, y pues mi miembro es de lo más normal, sin medidas exageradas, pero cuando se me para se pone muy venosa, a las mujeres les gusta eso, y a pesar de estar bien en todos los aspectos no tengo novia, eventualmente invito a mis amigas para coger o me pago a una buena escort.

    Un día fui de visita con mis papás, cuando llegue a la casa me extrañé por ver a 2 personas que no conocía, llegue y salude como de costumbre hasta que mi mama tomo la palabra.

    Mamá: Hijo, saluda a tu tía Ana y a tu prima Mónica ellas son del pueblo no las conocías porque no vas para allá pero son familia.

    Yo: Mucho gusto, soy Alan.

    Tía Ana: Míralo, que muchachote, grandote.

    Yo: (Riéndome) Gracias, creo… Oiga, que le paso a Mónica porque tiene el ojo morado.

    Tía Ana: Ay hijo, pues tu tío le pegó porque no quiso trabajar en la cantina del pueblo, tu tío quería obligar a trabajar a tu prima para que con ese dinero se fuera de pedo, ya no sé qué hacer hijo, siempre me la maltrata.

    Mamá: Hijo de hecho, qué bueno que viniste, me gustaría pedirte un favor, no sé si hay posibilidad de que tu prima viva contigo un tiempo, por esa situación del pendejo de tu tío.

    Yo: Mmmm, No tengo problema, pero nada más tengo una cama, por un tiempo se tendrá que quedar en mi sofá.

    Tía Ana: Hijo muchas gracias, no sabes cuánto te lo agradezco, cuando encuentre manera de mandar a la chingada a mi esposo, mi hija podrá regresar.

    Yo: No se preocupe tía, solo me hubiera avisado con tiempo para limpiar mi departamento.

    Mamá: Bueno hijo vamos a comer para que te vayas con tu prima y le muestres el lugar.

    Yo: Si jefa.

    Cuando mi prima se levantó para comer me quedé frio, la vi bien de perfil, bajita de 1.65, pero tenía unas tetas grandes muy ricas, tenía un culo que parecía presentadora del clima, su cabello largo negro que le llegaba hasta la cintura, traía puesto un pantalón de mezclilla pegadito, podía verlo todo.

    Su cara era muy tierna para sus 25 años, hermosa a pesar de su golpe pude verla bien, ella me sonrió. Me quede impresionado.

    Terminamos de comer, ya era hora de irnos, le ayude con su maleta y la subí a mi coche, le dije a mi prima, -Es hora de irnos, mañana te mostraré la ciudad por ahora vamos a descansar.

    Ella asentó su cabeza y se subió a mi coche.

    Ya en camino comenzamos a platicar.

    Yo: Oye, no te preocupes por nada, en mi casa solo vivo yo y no voy a golpearte, si se acerca el pendejo de tu papá se va a buscar un problema conmigo, por ahora solo procura descansar y olvidar ese mal rato.

    Mónica: Si primo gracias, perdona las molestias.

    Yo: No te preocupes, tengo todo en casa, una pantalla con muchos videojuegos, televisión por cable, no te vas a aburrir, además yo descanso los fines de semana así que podemos ir a lugares y al cine.

    Mónica: No primo como crees, no quiero que gastes por mí.

    Yo: Tú tranquila, te vas a divertir, para que pruebes la vida de la ciudad.

    Llegamos a casa le mostré mi apartamento y donde podía dejar sus cosas, también le avise que en la noche íbamos a comer a fuera, todo transcurrió normal, comimos hamburguesas y ella se veía muy feliz.

    Regresamos, ya era tarde y yo me disponía a ducharme, tome mi toalla y mi pijama, y me metí al baño, como vivo solo, nunca le pongo el seguro a la puerta, me empecé a desvestir y abrí la llave de la ducha, cuando escucho que se abre la puerta, era mi prima desnuda con una toalla envuelta.

    Ambos nos asustamos y ella dejo caer la toalla, y pude admirar su cuerpo desnudo, tenía unos pezones grandes y carnosos, también tenía pocos bellos en su vagina, en ese momento mi verga se paró y ella cuando volteo a verme la vio.

    Yo: Perdón prima, no le puse seguro a la puerta, de verdad perdón.

    Mónica: (Tomando su toalla) perdón primo no sabía que estabas aquí, no te vi, supuse que habías salido a la tienda.

    Yo: Si quieres ducharte tú primero, adelante yo esperaré afuera.

    Mónica: Si quieres nos duchamos juntos. -Lo dijo con un tono muy pícaro-

    Yo: No prima como crees.

    Mónica: Ya nos vimos desnudos, no importa ven vamos.

    Me quede sorprendido porque mi prima no era tan tímida como parecía, ella soltó nuevamente su toalla y nos metimos a la ducha, ella me dijo.

    -Oye, no estés nervioso, te pedí que nos ducháramos juntos porque nunca he visto a un hombre desnudo, y mi mamá no me deja tener novio, espero que no te enojes conmigo.

    Yo le respondí.

    -De verdad? Me cuesta creer que con tu cuerpo y con esa carita tan preciosa no tengas novio.

    Ella tomo la esponja y me comenzó a enjabonar mientras me decía.

    -Yo no te veo como primo, apenas nos conocimos pero me gustaste y tenía curiosidad-

    Ella me pidió que la enjabonara con una naturalidad mientras yo le respondí.

    -Oye tú también me gustas pero no hay que confundir las cosas, vale?, si bien yo tampoco te conozco no está bien-

    Ella me dijo titubeando.

    -Oye, puedo tocar tu verga, nunca he tocado una-

    Yo sorprendido le dije.

    -No, es que estas confundiendo esto

    A ella no le importó y me la tomo con su mano derecha, con su mano izquierda me tomo mi mano y me guio a su rajita, le pase mis dedos por unos segundos hasta que reaccione, y le dije.

    -Feliz? Ya la tocaste acabemos con esto y vallamos a dormir que hoy en la noche va a hacer mucho frio

    Nos vestimos y yo salí volando de ahí estaba confundido, y lo peor es que quería seguir su juego pero me entro la culpa.

    Después, ya dejando atrás un poco lo que pasó, le di las buenas noches y me fui a acostar a mi habitación. A los 20 minutos hacia mucho frio, así que me pare y fui a ver a Mónica en la sala, ella temblaba mucho, así que le dije.

    -Mónica, hace mucho frio, ven, hoy te quedaras conmigo, si te enfermas mi mamá me va a regañar.

    Ella se levantó y para sorpresa mía, traía puesto un short muy diminuto y una playera holgada blanca, podía ver sus ricos pezones.

    Nos acostamos y al cabo de un rato ella se volteó y me abrazo, ya estaba quedándome dormido, cuando siento su mano en mi verga, la miré y ella estaba despierta y le dije.

    -Quieres continuar verdad?

    Ella me dijo “si” en vos bajita, yo ya estaba caliente y le pregunte si tenía experiencia en el sexo, a lo que me contestó que no.

    Decidí tomar las riendas de la situación y la subí encima de mí, la comencé a besar, eran unos besos profundos y un poco apasionados, le saque su playera dejando esos enormes pechos al aire y me los empecé a comer, estaban ricos. Ella me abrazo del cuello mientras gemía muy alto, parece que le gustó mucho, le dije.

    -Ok, te enseñaré pero esto queda entre nosotros

    Ella me miro, me sonrió y me dijo.

    -Si, quiero hacerlo contigo

    Prendí la luz y le saque el short, la acosté boca arriba y le chupé su vagina de manera suave, pasaba mi lengua de abajo a arriba, jugando con su agujero, metiéndole la lengua, ella se moría de placer, me tomo con una mano mi cabeza mientras yo con mis brazos le sujetaba las piernas.

    Cuando terminé, me saque la verga y se la puse en su cara, le dije:

    -Chúpamela, usa tu lengua

    Al principio lo hizo torpemente, pero cuando entendió como hacerlo me dio la chupada de mi vida.

    La acosté en la cama y me subí sobre ella, puse mi miembro en ese par de jugosas tetas, y empecé a estimular mi miembro, ella me miraba y su cara se veía muy excitada, así estuve un rato cuando le dije.

    -Lista? Te penetraré

    La puse en 4 dejándome ver su culito me puse en posición puse mi verga en su rajita y la fui deslizando lentamente, cuando llegué a la mitad de mi miembro empuje con fuerza, se escuchó como se rompió su himen, no podía creerlo, la virginidad de mi prima era mía, mi verga estaba llena de sangre.

    Me quede adentro de ella un momento, ella se había quejado, poco a poco me empecé a mover, sus quejidos se volvieron gemidos, de repente ella me pedía más.

    -Así amor, dame más duro, que rico, me encanta tu verga, así, ah ah ah.

    Eso me prendió más y le di más duro, ella gemía como nunca.

    Cambiamos de posición, ella me monto, y me cogió como una profesional, primero me movía en vaivén pero después comenzó a darse unos sentones, ella gritaba y yo ya estaba a punto de venirme. La recosté de lado y me puse detrás de ella y la penetré, ella le encantaba esa posición, yo la tenía sometida, mientras mi verga entraba y salía de su rajita, le chupaba una teta y la besaba en la boca metiéndole la lengua a lo más profundo de su boca.

    Ella gemía más fuerte y yo ya no aguantaba, los 2 acabamos al mismo tiempo, me corrí dentro de ella, fue increíble, podía ver como mi semen salía de su rajita junto con un poco de sangre, ella se volteó y me beso apasionadamente.

    Le dije que ya era hora de dormir, y nos quedamos dormidos abrazados y desnudos.

    Al siguiente día ella se levantó primero, yo estaba algo cansado, cuando entro a la habitación me despertó con un beso en la boca y me dijo que había preparado el desayuno.

    Cuando salí de la habitación me quede impresionado por que mi casa estaba limpia, Mónica se tomó la molestia de limpiar y prepárame el desayuno, comimos mientras hablábamos.

    Yo: Y bueno, que te pareció anoche?

    Mónica: Me encantó, podemos hacerlo hoy también?

    Yo: Ok pero ya sabes, esto queda entre nosotros.

    Mónica: Si no te apures amor, te puedo decir amor?

    Yo: Si, si quieres.

    Esa tarde la lleve a un centro comercial, cuando caminábamos para buscar una pizzería, nos cruzamos con un sex shop…

    Mónica: Amor que es ese local?

    Yo: Es una sex shop, venden cosas para el sexo.

    Mónica: Podemos entrar? No conozco esas tiendas.

    Yo: si vamos.

    Ella vio muchas cosas y parecía niña en una juguetería, había conjuntos, vibradores y todo tipo de cosas, quise llevar las cosas a otro nivel y le dije.

    -Oye, si te compro eso (señalando un traje de colegiala) te lo pondrías?

    Ella me dijo que si y me pregunto por un producto de ahí, el encargado de la tienda le explico que era un dispositivo para lavarse el ano cuando se practicaba el sexo anal, a ella por alguna razón le encanto esa idea y me pidió comprarlo, sin dudar pague rápidamente y conduje a la casa pisando a fondo el acelerador, ella me dijo que esperara en la sala mientras se preparaba en el baño.

    Pasaron 20 minutos y ella salió con ese conjunto de colegiala que le compré, le quedaba muy bien, sus pechos parecía que fueran a reventar parte de ese conjunto sin mencionar lo rico que se veía su culito con una falda súper corta.

    Ella me dijo que me quitara la ropa y que me sentara, obedecí y cuando me senté ella se arrodillo y me chupo la verga de una manera muy desenfrenada, yo divagaba, estaba muy excitado, ella me monto y se sacó las tetas, tomo un chocolate de esos para untarle al pan, y se las embarró en las tetas.

    Yo me las comía descontroladamente, pasando mi lengua pos sus pezones, lamiendo ese chocolate tan rico sobre sus tetas, ella se levantó me agarro la verga y me hizo seguirla hasta la pared del pasillo de mi departamento, se puso lubricante en el ano también a mi verga, ella me dijo.

    -Quiero que solo tú me des por el culo amor.

    Se puso en posición mientras yo ponía la cabeza de mi verga en su ano y empecé a empujar, ella se quejaba mucho, poco a poco fue entrando hasta que mi verga desapareció en su culito. Me quede inmóvil un momento y la bese mientras le metía mis dedos en su vagina, comencé a moverme lentamente, a ella le dolía, pare un momento y le dije.

    -Si quieres paramos.

    A lo que ella me contestó.

    -Me duele pero no pares.

    La tome del culo y le comencé a dar hasta que mis movimientos eran rápidos, ella ya no se quejaba, gemía y me decía que no parara, la saque y la lleve a la cama, la recosté de lado y se la metí por el culo, me impactaba con sus nalgas de manera brutal, se corrió, le temblaban las piernas, yo no pare hasta que me vine, la cantidad de leche que saque en ese momento fue mucha, no paraba de venirme, cuando saque mi verga ella tomo un poco de mi semen en su mano y se la comió.

    Mónica: De hoy en adelante soy tuya, puedes cogerme cuando quieras, pero como primos ehhh?? Jeje.

    Yo: jeje Ok.

    Desde ese día mi prima vive conmigo, me hace de comer y me limpia la casa, cuando llego del trabajo ella me atiende como si fuera su esposo, nos duchamos juntos y todos los días cogemos, hace poco encargue pro internet un potro del amor, y siempre cogemos y practicamos posiciones nuevas, a ella le encanta, cuando no cogemos, ella me besa tiernamente abrazados en la cama hasta que nos quedamos dormidos, en las mañanas a veces me despierta con una buena mamada, y a veces cuando me despierto antes, se bajó su short y le meto mi verga hasta que se despierta para montarme, cuando hace calor dormimos desnudos y yo siempre dejo mi verga dura entre sus nalgas y a veces se la dejo en su rajita, cuando estamos con la familia nos comportamos como primos de manera normal, pero cuando estamos en casa, ella se convierte en mi mujer.

    Ella nunca regresó al pueblo, y ahora vive conmigo, terminó su preparatoria aquí en la ciudad ya que en su papá la había sacado de la escuela y no pudo terminarla a tiempo, y se buscó un trabajo como secretaria en una tienda de ropa de mujer, cuando la veo vestida así no puedo evitar cogérmela con su ropa puesta, solo dejándole las tetas al aire, en su trabajo venden lencería y ella compra mucha para que me la coja con lencería puesta. A pesar de que es mi prima la amo y encontré en ella lo que en otras no encontraba, una buena mujer que me atienda, trabajadora, fiel, y muy cachonda conmigo…

    Gracias por leer y espero lo hayas disfrutado.

    -El Escritor 69-

  • Noche caliente con mi tía disfrutando sexo anal

    Noche caliente con mi tía disfrutando sexo anal

    En una noche muy lluviosa entre las 9 y 10, llegó mi tía Rosario al cuarto que rentaba, venía toda empapada y temblando de frío. Resulta que al día siguiente mis abuelos tenían una consulta muy temprano y ella se ofreció a acompañarlos, así que encargó a su bebé con sus suegros mientras que su esposo trabajaría, así que ella se vino sola desde una noche antes y se regresaría luego de salir de la consulta.

    Yo estaba sólo esa noche, pues Yesica estaba en su casa y no esperábamos esa sorpresa, que mi tía estuviera tan caliente que había planeado agarrar de pretexto la consulta para pasar una noche con nosotros, no tenía modo de avisarle a mi novia para que estuviera presente, la lluvia era muy fuerte y antes no había teléfonos cómo ahora, en sí, no tenía forma de contactarla. Pero no iba a desaprovechar esa oportunidad de tener a mi tía toda la noche en la cama.

    Se pasó de rápido al cuarto, dejando un charco en el piso de tan mojada que venía, se quitó la ropa mientras yo la veía con morbo, tenía los pezones más grandes por amamantar a su bebé, muy duros por el frío que sentía y su pubis estaba completamente rasurado, como cuando le regalé lencería en uno de sus cumpleaños, me encantaba cómo se veía. Le di unas toallas para secarse. Le prepare un café caliente para que entrara un poco en calor. Platicamos de la consulta, me preguntó por Yesica y cuando le dije que esa noche no vendría, contestó «Me hubiera gustado que estuviera, pero ni modo, me voy a aprovechar de ti, con ella será en otra ocasión». Se quitó la toalla con la que estaba envuelta y se metió en la cama, me hizo señas para que me metiera yo también bajo las sábanas.

    Nos besamos con mucho deseo, me mordía los labios y jugábamos con nuestras lenguas. Ella se montó sobre mí y fue subiendo su cuerpo para que yo sin moverme de mi lugar, besara su cuello, subió un poco más y disfruté de sus pechos, del sabor de la leche que salía de sus pezones, subió otro poco y besé su abdomen y ombligo y luego subió un poco más, acomodó sus piernas quedando mi cabeza entre ellas y colocó su vagina en mi boca, una vagina empapada de fluidos que me sabían delicioso, ponía dura mi lengua y ella se movía acomodándose y masturbándose con mi boca, tenía sus manos recargadas en la pared de la cama y se movía de modo que por momentos me impedía respirar, pues su panocha abarcaba mi boca y nariz y esa sensación de ahogamiento me excitaba mucho, era una nueva sensación no poder respirar, estar excitado y tener a una mujer sobre mi cara, dándome su panocha, disfrutando de ese delicioso sabor y más cuando casi gritando se vino en mi boca, un sabor tan rico que me abracé a sus piernas y atraía más su panocha hacia mis labios, intentando meterme lo más posible en ella.

    Seguí chupando esa venida tan rica, la besaba cómo si fuera su boca la que tenía en mi boca y ella gemía y gemía. Al reponerse, se bajó hasta mi verga mientras me decía, que ahora me tocaba a mí venirme. Se hincó entre mis piernas y me comenzó a mamar la verga, sentía yo muy rico mientras pensaba en Yesica, deseando que ella estuviera ahí y esperando que no se fuera a enojar cuando le contara lo que estaba haciendo con mi tía. Ella seguía chupando mi verga, subía y bajaba con sus labios y se metía lo más que podía y aunque estuvo un buen rato mamando no me pude venir, entonces escupió sobre la cabeza de mi pene y con su mano esparció su saliva sobre todo el tronco, se subió sobre mí y dirigió mi verga a su ano, se inclinó un poco hacia mi pecho y haciendo su culo hacia abajo hizo que fácilmente le entrara la cabeza y poco a poco el tronco y mientras se la metía recostó su torso sobre mi pecho. Luego comenzó un movimiento de caderas, subiendo y bajando sus nalgas y mi verga entrando y saliendo de ella, su culo apretaba muy rico mi verga y tanto ella como yo lo disfrutábamos, a mí me estaba haciendo algo delicioso, sentía que no iba a aguantar mucho. «¿Te gusta hijo?» Me preguntaba, a lo que respondía que yo lo estaba disfrutando mucho y que ya casi me sacaba la leche. «Échamelos adentro», me decía, «quiero sentir tu leche caliente adentro». Y mientras movía más rápido sus nalgas, gemía casi gritando y se venía al mismo tiempo que yo me vaciaba dentro de ella, un orgasmo muy intenso que tuvimos los dos. Ella sobre mí, esperamos a recuperarnos, pero mi erección no se bajaba, así que luego de un rato ella se fue saliendo poco a poco y cuando mi verga salió comenzó a escurrirle mi leche por las piernas, así que nos levantamos y secamos con una toalla y pues no quedaba de otra más que meternos a bañar, lo cual hicimos, para luego regresar a la cama.

    Al meternos a la cama después de bañarnos, me contó que Víctor, su esposo, le había estado pidiendo el culo, pero ella se lo había negado hasta el día en que junto con Yesica la penetré y aunque le dolió mucho y estuvo adolorida unos días, planeó dárselo a su marido a cambio de otras cosas y él aceptó. Así que ya tenía varias semanas que Víctor le daba por el culo y estaba encantado y ella lograba que le diera más dinero de su gasto, que le comprara más ropa, que le permitirá rasurarse el pubis y que le diera más libertad, cómo ese día, ya que de otro modo él no la hubiera dejado salir ni siquiera por una consulta de mis abuelos, literalmente lo tenía enculado, por eso nada le negaba. Y como él ya le había agarrado el gusto a su culo, casi a diario la cogía analmente y ella disfrutaba también esas cogidas. Esa era la razón por la que yo había entrado con facilidad en su ano.

    Con esto que me contaba mi tía, ya se me había parado de nuevo la verga, así que la comencé a besar y a calentar nuestros cuerpos acariciándonos, fuí por un condón y me lo puse, ella me esperaba en la cama con sus piernas abiertas, así que me fui directo a penetrarla, ella me rodeó con sus piernas y yo rodeé su cuello con mis brazos, «Ya te extrañaba hijo, ya deseaba tenerte dentro de mí», me repetía varias veces. Yo encantado de penetrarla le repetía también: » Tía estás tan buena, también te extrañaba, coges bien rico, cógeme rico» y ella se aferraba mas a mí con piernas y brazos, a lo que yo también buscaba el modo de meterle más la verga, pero ya estaba toda adentro y así mi mete saca lo hacía muy fuerte, ella gritaba y gemía, que si no fuera por la lluvia torrencial que caía, los vecinos nos hubieran escuchado. Ella se vino mientras la bombeaba así, después de unos instantes la voltee y la puse de perrita y yo hincado detrás de ella comencé a penetrarla, qué rico era ver sus nalgotas en un vaivén mientras yo la tenía agarrada de sus caderas. Por el modo en que estaba empinada notaba su ano abierto, escurriendo aún mi esperma, seguí con mis embestidas y luego de un rato se volvió a venir, sentía como su vagina se contraía con mi verga dentro, pensé en dejarla descansar pero ya la tenía a la mano, así que saque mi verga de su panocha y la metí con facilidad en su culo, sin quitarme el condón, ella solo gimió un poco pero me dejó hacerlo y así entraba y salía de ella, buscando mi orgasmo, imaginando a mi novia viéndonos. Mi tía volvió a sus gemidos, casi gritos, mientras yo no paraba de penetrarla, disfrutando coger su culo y fue pensando en mi novia y acelerando las metidas en el culo de mi tía, que me vine a chorros dentro del condón. ¡Qué deslechada tan rica tuve!

    Nos paramos a limpiar ella su culo y panocha y yo a medio limpiar mi verga. Era tarde y en unas pocas horas más teníamos que ir por mis abuelos para llevarlos a la consulta. Así que pusimos el despertador a las 5 de la mañana.

    Yo me desperté antes de esa hora y ver a mi tía ahí desnuda, me puso la verga dura otra vez, comencé a chupar sus tetas y restregar mi verga en su entrepierna, ella medio dormida sonreía con mis caricias, me puse un condón y jalé su cuerpo quedando sus nalgas en la orilla de la cama, levanté sus piernas poniendo sus pies a la altura de mis orejas y me deslicé dentro de su panocha, entraba y salía, ella gemía rico y sonreía sin abrir los ojos, disfrutando esa cogida tanto como yo y así me vine dentro de ella. Un delicioso despertar para los dos.

    Y luego a apurarnos, pues se nos hacía tarde. Ella se puso ropa mía, pues la suya estaba mojada, afuera lloviznaba y así nos fuimos a la casa de mis abuelos, entramos y los llevé al seguro en el carro de mi abuelo. Se extrañaron un poco de que llegara con su hija tan temprano, pero les dijimos que había llegado en la noche y se había quedado conmigo esperando a que la lluvia pasara, pero pues hasta esa hora dejo de llover, ellos estuvieron tranquilos con la explicación. Y así nos fuimos a su consulta. Después del medio día que regresamos, mi tía se fue a tomar el autobús para regresar a su casa. Y yo a prepararme para la escuela y contarle a Yesica. Cuando pasé por ella a su casa, antes que entrara yo a saludar a su mamá, mi novia me dijo, «Si te pregunta mamá si estuve contigo anoche, dile que si, yo luego te cuento», me quedé intrigado y pasó que sí, Melinda me preguntó eso, a lo que yo le contesté que sí y nos regañó por no avisarle.

    Cada que yo veía a mi suegra, no podía evitar tener una erección, de vez en cuando le pasaba a rozar sus nalgas con las manos o con mi pene parado, ella se reía y se separaba sin ser mala onda, Yesica también seguía con el mismo deseo por el cuerpo de su mamá, pero Melinda seguía feliz con su amante, así que nosotros seguíamos con nuestras amistades y mi tía.

    Mi novia me debía una explicación y yo una a ella, lo que fuera nos iba a excitar a los dos.

  • Me cogí a la novia y a la mamá de mi amigo

    Me cogí a la novia y a la mamá de mi amigo

    Mi nombre es Jorge, tengo 40 años, soy gordo y estoy lleno de tatuajes por todo el cuerpo, y suelo vestir tipo cholo, soy un tipo de barrio regenerado, les relataré como fue que me folle a la madre de uno de mis mejores amigos, el cual se llama Roberto.

    Todo comenzó por una fiesta (boda de un amigo) a la cual fuimos invitados, la fiesta fue en un pueblo llamado Atlacomulco, el día de la fiesta pase a recoger a mi amigo Roberto, el cual iba acompañado de su novia (Carmen) una chica blanca de 37 años, flaquita, llevaba un vestido azul rey ajustado el cual le llegaba un poco arriba de las rodillas, un escote discreto pero resaltaba sus pecho duritos, las piernas se le veían riquísimas, también venía la mamá de mi amigo (Laura), una señora divorciada, de 58 años aunque cabe señalar que no aparenta su edad, se ve más joven y se conserva muy bien, una señora chaparrita, morena, llevaba un vestido negro ajustado el cual resaltaba las nalgotas que se carga, y un escote que dejaba resaltar unas chichotas morenas increíbles.

    Subieron a mi camioneta, yo iba acompañado de mi esposa (Mary), durante el trayecto fuimos platicando y bromeando, siempre he sido muy bromista lo cual es de agrado para muchas mujeres, nos detuvimos en un oxxo a comprar bebidas y proseguimos hacia la fiesta. Al llegar a la fiesta aparcamos la camioneta en un terreno que servía de estacionamiento, la fiesta se celebraba a unos 200 metros, era una carpa y todo era terrazeria, al llegar nos atendieron de maravilla, nos sentaron en la mesa con otros amigos en común, había comida y alcohol para aventar para arriba, para ese entonces yo no bebí ya que me tocaría manejar de regreso, solo salia a fumar un poco de mota, sin embargo mi amigo Roberto era bien pedote, la fiesta estaba de ambiente, todos bebían, incluso mi mujer estaba muy animada, en la mesa tenía de lado izquierdo a mi esposa y de lado derecho a Laura la madre de mi amigo, de frente estaba Carmen y mi amigo Roberto, yo bromeaba constantemente y ponía el ambiente en la mesa, note que eso era del agrado de Carmen, quien disimuladamente me veía constantemente, se notaba que se le estaba subiendo el alcohol, al oscurecer comenzó el baile, todos bailaban excepto yo, ya que no me gusta, se bailar pero no es de mi agrado, la madre de mi amigo se notaba que le encantaba el baile, yo la admiraba de lejos se veía riquísima, hubo un momento en que me sacó a bailar, yo me negué pero todos incluyendo a mi esposa insistieron en que bailara, así que no tuve opción, nos fuimos hacia el centro de la pista de baile, estaba oscuro y solo iluminaban las luces del sonido, bailábamos cumbia y se notaba que la señora ya estaba medio peda, porque me dijo:

    Laura: Ya ves, que malo eres, no querías bailar conmigo, te da pena que te vean bailando con una vieja como yo?

    En ese momento me di cuenta que tenía oportunidad de seducir a la mamá de mi cuate, total qué podía pasar, tenía mucho que ganar y nada que perder.

    Conteste: Para nada, al contrario, es un placer bailar con una mujer tan hermosa como usted, con todo respeto.

    Laura: Ándale he, le voy a decir a tu esposa que me andas echando flores jajaja, pero te agradezco el buen gusto jajaja

    Conteste: tuteandola, por ti si me ando divorciando jajaja, ambos reímos y me dijo: que bárbaro eres, mejor lo dejamos así no quiero que me vaya a golpear tu mujer jajaja mejor sácame a bailar más va? A ver si me aguantas el ritmo jajajaja, le respondí ya fe forma descarada: No me conoces yo te aguanto el ritmo en todo jajaja, a lo cual me dijo: Eres un canijo ya me di cuenta, para ese momento terminó la ronda de canciones y regresamos a la mesa, todos seguían platicando y riendo, animados por el chupe, note que la novia de mi amigo me buscaba la mirada discretamente, ya se veía medio peda también.

    A la siguiente ronda de canciones, la novia de mi amigo me sacó a bailar, igual eran cumbias, durante el baile ella me dijo:

    Carmen: Pillin ya te vi bien bailarín con mi suegra he jajaja, se va enojar Mary (mi esposa).

    Respondí: No me gustan tan maduras, si no, por qué no? Jajaja, ella se río conmigo

    Carmen: Eres un cabron! de seguro eres bien mujeriego jajaja pobre de Mary!

    Respondí: No soy mujeriego, pero no cierro a una buena aventura, no me gusta quedarme con las ganas. Para eso terminó la canción y tuvimos que regresar a la mesa, el ambiente cada vez estaba mejor, seguramente por el alcohol, sabía que tenía oportunidad con la novia de mi cuate y con su madre, pero tenía tenía ser cuidadoso, para todo esto mi esposa ya andaba peda, estaba en el chisme y ni se percataba de lo que sucedía.

    Posteriormente pusieron música norteña, Laura me sacó a bailar y me negué nuevamente parra no causar sospechas, pero luego de insistir salí a bailar, esta vez a propósito me la lleve hasta el lado opuesto donde difícilmente nos veían por la cantidad se parejas bailando, Laura ya se notaba más peda, lo cual aproveché para descargarme más, apretandola hacia mi y respegandole el pito, sentía sus chichotas pegadas a mí.

    Laura: Por qué no querías bailar? No que me aguantabas el ritmo? Jajaja

    Respondí: Pues sí te lo aguanto, si quieres te lo demuestro, y en eso fui por todo y baje mi mano a su culote, ella salto sorprendida pero no enojada, me subió la mano y me dijo:

    Laura: Tranquilo campeón jajaja

    Respondí: Te da miedo?

    Laura: A mi edad ya nada me da miedo, pero no podría, eres amigo de mi hijo, no me gusta meterme en relaciones y además eres muy joven para mí.

    Respondí: Por Roberto y mi esposa no te preocupes, no tienen por qué saberlo, y si soy joven pero también tengo mi experiencia, imagínate lo que te puedo hacer con estas manotas y nuevamente baje mano a su culote.

    Laura: Eres un cabrón! Mientras me subía la mano nuevamente, se veía más oeda y cachonda, me dijo: No te voy a negar que estás guapetón y me provocas, pero no sé, tengo que pensarlo, además aquí no se puede así que controla tu calentura jajaja

    Respondí: por eso no te preocupes, ahorita busco la oportunidad para que nos vayamos a la camioneta jajaja

    Laura: Se nota que eres un cabron, ya no me provoques, no sabes lo que una mujer como yo es capaz de hacer, en ese momento se acabó la música y tuvimos que regresar a la mesa, también regresaban otras parejas de la mesa que estaban bailando, todo seguía en buen ambiente, risas, chisme, etc.

    En eso Laura pidió a Roberto, quien ya andaba pedo, que la acompañará a la camioneta por su abrigo, sabía que era mi oportunidad, que que sin dudarlo me ofrecí a acompañarla argumentando que de paso íbamos rápido a un Oxxo que esta a medio kilómetro para comprar cigarros, la cual se había acabado, todos estaban tan alegres y pedos que nadie sospechó de mis malas intenciones, así que nos fuimos hacia la camioneta, en la camioneta yo tenia cajetillas de cigarros nuevas que había comprado previamente así que disponía de 30 minutos mínimo para cogerme a la mamá de mi cuate, el aire hizo efecto en la mamá de mi amigo ya que se tambaleaba un poco, llegando a la camioneta en lugar de dirigirme hacia el Oxxo, metí la camioneta en una zona boscosa donde nadie nos vería.

    Laura: Qué haces?? Porque te detienes aquí

    Respondí: La neta no me quiero quedar con las ganas, te quiero demostrar que si te aguanto el ritmo jajaja

    Laura: Cómo crees?, estás loco, ya te dije que no, eres muy joven para mí

    Respondí: Te voy a demostrar que eso es lo de menos, me abalance y la bese a la fuerza, al principio se opuso un poco, pero la ruca estaba cachonda y peda, le saque sus chichotas del vestido y se las empecé a mamar como loco, le besaba el cuello mientras ya le estaba metiendo mano en la panocha, la ruca gemia de placer, en eso me dijo que nos pasáramos para atrás, mientras nos fuimos a la parte trasera se sacó el calzón, yo me desabroche el pantalón y baje los calzones, ya tenia la polla al mil, soy de pito promedio pero lo tengo cabezón y ancho, la ruca sin pensarlo me empezó a dar una mamada chingona, se veía que era una experta, no lo podía creer la mamá de mi cuate me estaba dando una mamada monumental, antes de correrme la quité, le subí la falda y la monte en mi pito, sin duda la ruca tenia razón, no sabía de lo que era capaz una mujer de su edad, montaba como una experta, gemiamos los dos como animales, la camioneta se movía al compaz de las montadas, se levantó por un momento y se acomodó mi pito en el culo, wow eso no lo esperaba poco a poco se lo fue uniendo y empezó a batir el culo como licuadora, sin duda me estaba dando un cogidon, no aguante mucho y me vine en su culo, nos quedamos así un minuto, se desmontó y me dijo: me encantó papi, pórtate bien y esto será tuyo cuando quieras, pero por ahora ya cámbiate y vamonos que ya nos tardamos.

    Nos cambiamos, eche aromatizante porque quedó oliendo a verija, baje las ventanas y nos fuimos de regreso, llegamos a la fiesta como si nada, todos seguían en su pedo, y ambos tomamos distancia para disimular, previamente ya me había pasado su número telefónico, siguió la fiesta, ya estaban pedos todos menos yo, por lo cual se me antojo un toque, así que me salí a fumar, para este momento Carmen la novia de mi amigo, me dijo que me acompañaba que también quería fumar, ofrecí tabaco a los demás pero nadie quiso, salimos de la carpa.

    Ella se empezó a fumar un tabaco y yo mi cigarro de mota, como ya andaba peda me dijo que tenía curiosidad de fumar mota y me pidió las tres, le dije que sí pero que le diera el jalon con cuidado, solo la fumó un poco pero no le gusto, sin embargo fue suficiente para hacerle shock con el alcohol.

    Carmen: Cuéntame ya te ligaste a mi suegra? Jajaja

    Respondí: No, pues qué pasó? No me laten tan rucas jajaja pensando por dentro, si supieras el cogido que me acaba de dar.

    Carmen: Cómo que no te creo, se ve que te gusta mi suegra jajaja se reía porque ya le hacía efecto la mota

    Respondí: Es una mujer guapa no lo miedo, pero no me gustan mayores, si supieras quien me gusta ni te la crees, se la aventé con todo.

    Carmen: Pues cuenta el chisme, quién si te gusta? Jajaa

    Respondí: La neta me lates tú, lastima que andas con Roberto, si no te comía a besos ahorita

    Carmen: Jajaja no te creo, además aquí están Roberto y tu esposa, no se podría.

    Respondí: Eso es lo de menos, ya todos están pedos, hazte la que tienes sueño, te vas a dormir a la camioneta y te alcanzo en 10 minutos.

    Carmen: Si ya lo tienes todo planeado cabron jajaja, pues, vamos a ver qué pasa, se dio la vuelta y regreso a la fiesta, yo ya traia el fierro otra vez al mil.

    A los 10 minutos Carmen le dijo a Roberto que ya tenia sueño, que se quería ir a dormir a la camioneta, Roberto andaba pedo y en pleno desmadre, así que le dijo que sí, me pidieron las llaves y la llevó, yo saqué a bailar a mi mujer quien ya andaba re peda, todos en la mesa seguían en el desmadre, Laura ya andaba bailando con otro de nuestros amigos, después regreso Roberto y seguimos en el cotorreo, como a los 10 minutos, le dije a mi mujer que saldría a fumar, y me dijo que de paso después fuera por su abrigo jajaja, ni so quiera fume, me fui directo a la camioneta, y ahí estaba Carmen en la parte trasera de la camioneta, en efecto se había dormido, sabía que nadie nos molestaría, todos estaban pedos y en su rollo, estaba justo la víbora de la mar, me subí y metí mi mano por debajo del abrigo, le subí su vestido y le empecé a acariciar las nalgas, ella estaba dándome la espalda así que tenía su culito a ni merced, hace a un lado su calzoncito y le metí los dedos en su panochita, rápidamente empezó a mojarse, ella seguía dormida y emitía gemidos pequeños, no disponía de mucho tiempo así que me saque la verga y se la fui metiendo poco a poco, resbalaba super rico estaba bien apretadita, cuando le metí toda la verga, dio un gemido y despertó, volteo a verme y me dijo: Eres un cabrón, y sin decir más empezamos un moviendo adentro ya fuera, empezó a gemir super rico, después de un par de minutos así, me dijo que la dejara subirse, nos acomodamos y empezó a cabalgarme justo donde minutos antes me había cogido a su suegra, se movia rico la falquita pero no le llegaba a su suegra, aunque si estaba bien apretadita, eso sí en gemidos, se la llevaba, se ve que tambien le gusta la verga, me estuvo montando unos 10 minutos hasta que me vine, nos besamos y me dijo que teníamos que repetirlo, me cambie, tome el abrigo de mi esposa y regresé a la fiesta, como lo supuse nadie se dio cuenta, así siguió la fiesta un par de horas más y posteriormente regresamos a la ciudad, ya todos venían dormidos y bien pedos, actualmente Carmen ya no anda con Roberto y hemos cogido ocasionalmente, a la que si me cojo muy seguido es a Laura.

  • Una conocida de la escuela a la que asistía

    Una conocida de la escuela a la que asistía

    Hace algunos años terminé la escuela y desde ese último día tenía en la mente a una chica que era de las más populares, conocida por toda la escuela.

    Yo era un chico tímido y no tan atractivo, sentía que era inalcanzable.

    Todo empezó hace unos meses, la contacté por Facebook y comenzamos a hablar muy tranquilamente.

    Todo esto a espaldas de mi novia, ya que es celosa y no podría hablarle.

    Lo mejor de todo comenzó cuando hablando le dije que tenía ganas de tomar algo a lo que ella respondió que quería que la invite.

    Yo sin dudarlo le dije que viniera, estaba solo y mi novia trabaja de noche, así le que dije que la pasaba a buscar.

    Cuando llegamos hablamos un rato y tomamos un poco de alcohol.

    Un rato después recordé que tenía unas cartas así quizás podíamos entretenernos más.

    Jugamos pero por prendas.

    Cada vez que alguien perdía el otro le decía lo que tenía que hacer.

    Yo soy muy buen tramposo, así que gané 4 a 1.

    Las prendas pueden ser de cualquier cosa, no hay límites.

    La primer prenda fue que me diera un beso de lengua, ella sin dudarlo me lo dio.

    La segunda fue que me dejé meter mi mano debajo de su pollera, esa la dudo pero accedió también.

    La tercera le dije que era ir a mi pieza, para este momento ya estaba muy dispuesta a todo así que para la última prenda le dije que era que me chupe la pija un buen rato.

    Ella recordó que me había ganado una vez.

    Así que tengo que esperar que ella pida algo.

    Su petición fue que me deje grabar chupandole su conchita, yo más que contento dije que si!

    Así estuve un buen rato hasta que pidió pija por la concha.

    Estaba tan húmeda que fue demasiado placer tenerla arriba.

    Después de un rato de darle en todas las posiciones la puse de espaldas contra la pared y acabe en su cola.

    Dejando que se chorree todo por los cachetes.

    Tuvimos algunos encuentros más pero hoy en día esta casada y con hijos.

    Nunca voy a olvidar esos días.

  • Héctor me enseña el placer de la humillación

    Héctor me enseña el placer de la humillación

    Llegué a mi apartamento que ahora llamo  “De soltera” para encontrarme con Hector, un chico 10 años menor que yo que ha vuelto a despertar mi apetito sexual por segunda vez. Últimamente hemos estado explorando muchas cosas que me ponen nerviosa descubrir, pero me encanta satisfacerlo y me excita mucho tan solo pensar que puede pasar en cada encuentro.

    Eran ya casi las 11 am y Hector me estaba esperando ya adentro del apto, habíamos acordado vernos en las mañanas porque así evitamos las preguntas de mi esposo si me demoraba de noche, además que él también salía las mañanas al trabajo. Mi Daddy ya tenía las llaves de la mi renta porque le saque una copia y pase a dejársela debajo de la puerta de su oficina. Solo me comentó que podía venir vestida como quisiera, pero si quería que le haga algo de comer, algo sencillo.

    Al entrar al apartamento, Hector me recibió con un beso apasionado apenas cerré la puerta, después de un momento largo de acariciarnos, me preguntó si estaba lista. Dije que “SI”. ¿Para que? No lo sé, solo sé que me gustaba estar con él y lo que estábamos experimentando. Me llevó de la mano hasta la sala y me situó en medio al lado de una balanza.

    Por orden de mi master, me quité toda la ropa con algo de vergüenza que alguien pueda verme por los ventanales del balcón. Totalmente desnuda, me trepe a la balanza. Sin levantar la mirada de su teléfono, Héctor me pregunto mi peso.

    – “145 libras”. –Dije con algo de desilusión de haber subido unas libras después de casarme otra vez.

    Héctor levanto la mirada, y me dio temor que pensara que estaba mintiendo acerca de mi peso. Camino al baño lamente porque me olvide decirle Daddy… A regañadientes entré a la ducha para asearme a pesar que estaba recién bañada. La renta tiene dos cuartos, y un baño que conecta el hallway con el cuarto principal. Tenía ordenado entrar siempre por el hallway y salir por la puerta del cuarto, para mi sorpresa al salir, encontré diferentes juguetes sexuales extendidos en la cama: consoladores, vibradores de todos los tamaños y colores. También había pequeños consoladores de forma de flecha y otras cosas que no sabía que eran. Reconocí otros como esposas, abrazaderas y látigos de diferentes diseños. Mentiría que no me haya sorprendido como un caballero como Hector, pueda ser tan pervertido en privado.

    Llegué a la sala, la balanza no estaba y fui ordenada al centro dando la espalda a Hector que estaba sentado en el sofá. Pensando todavía en lo que había visto en la cama, mi mente no aterrizo hasta sentir un dedo gordo afueras de mi ano. Mi chucha estaba ya mojada y mi Daddy, con una sonrisa muy siniestra, comenzó a examinar mi culo y chucha al mismo tiempo. Tenía fácil acceso porque estaba parada agachada abriendo mis nalgas. Me sentía expuesta, nunca he dado tal show a nadie, pero todo este juego me ponía húmeda.

    – “Cuántas sentadillas has hecho al día?” –Pregunto mi master.

    -“Ahhh…” .- No supe que decir porque no había hecho ninguna.

    Mi Daddy me agarró del cuello por la parte de atrás, me mantuvo en mi posición y me dio mi merecido. Traté de no gritar, pero no pude contener la sorpresa, ni el placer de sentir el calor de sus manos en mi piel. Al enderezarme me alcanzó una ropa de colegiala, una blusa pegada y corta y con una falda de cuadros cortita. Antes de ponerme el calzón, se arrodillo y me puso una clase de vibrador con colita dentro mi chucha sin necesidad de lubricante.

    -“Ve a la cocina y hazme un sanguche de pavo y queso”. – Dijo Hector cordialmente.

    En la cocina encontré pan y todos los ingredientes que necesitaba para hacer lo que me había pedido. Hector debió haber comprado esto unos días atrás, me hacía pensar si él venía sin yo saberlo, estaría fuera de lugar al preguntarle así que no lo hice y seguí con mi tarea. Al voltear para la pequeña mesa de la cocina, mi Daddy estaba sentado mirándome como construía el sanguche.

    Deje sobre la mesa su sándwich listo y me pidió que me haga uno y que le echara extra mayonesa y mostaza. A mí no me gusta la mayonesa, pero no podía desobedecer y puse extra mayonesa a su pedido. Puse mi plato sobre la mesa para comer y me quedo mirando extrañamente. Hector cogió mi plato y lo puso en el piso junto a sus pies sin decir ninguna palabra. Me arrodille mirándolo perpleja a que me trate así pero obedecí sin mostrar mis dudas, incluso cuando me dijo que no usare mis manos, solo mi boca como una perra.

    – “Estás en celo?” – Preguntó mi Daddy.

    – “Si…”. – Respondí dudosamente porque no sabía que iba pasar.

    Mi master se levantó de su silla para amarrarme las manos atrás de mi espalda con unas muñequeras blancas de correas negras y ponerme un brazalete de hebilla en el cuello. Estaba muy incómoda pero no tardo mucho que mi cuerpo se acomodara a esa posición. Con las manos atrás reanude mi tarea de comer mi sanguche lleno de mayonesa con tan solo la boca. Fue entonces cuando caí en cuenta que lo que había dentro de mi chucha era un vibrador Wireless, mi Daddy lo manejaba desde su teléfono. La vibración comenzó tenuemente, pero aumentó sorpresivamente cuando estaba por dar mi primer mordisco.

    – “Te gusta comer no? ¿Y así quieres bajar de peso? Come ahora…” – Dijo Hector subiendo la intensidad de la vibración.

    Trataba de darle mordiscos al pan, pero el placer de la vibración era demasiado. De mi boca salía gemidos cortados y en vez de comer solo me embarraba la boca de jamón, queso, tomate y mucha mayonesa. Sentada sobre mis rodillas y con la cara en el plato, mi Daddy debió divertirse mirándome como me sacudía de placer con mi cara pegada al plato. La vibración paró justo cuando estaba por alcanzar mi orgasmo y maldije en mi mente a mi master.

    Hector dijo mi nombre el cual me hizo despertar mientras me jalaba por la hebilla del brazalete del cuello. Mi cuerpo estaba cansado de la sesión de vibración, pero no podía demostrarlo solo mi balance no era el óptimo ya que no tenía mis manos para posicionarme. No podía ver casi nada porque mi cara estaba cubierta de comida y mayonesa. Abrir los ojos era casi imposible sin antes limpiarlos, pero no tenía manos.

    – Abre la boca y saca la lengua”. –Ordenó Hector.

    Temí que me vaya a meter el resto de la comida a la fuerza mientras pasaban los minutos de tener la boca abierta. Escuchaba clicks de su iPhone, estaba tomándome fotos que sabía que no iba a compartir con nadie, pero dentro de mí, siempre había dudas. Siempre dudaba de las personas y más de los hombres. No con mi esposo de ahora porque lamentablemente no se le paraba bien, por esa razón estaba allí con mi Daddy con la lengua fuera.

    Erguida en mis rodillas, sentí en la punta de mi lengua algo redondo, gordo y con textura. Sonreí al escuchar el mandato de “No lo muerdas”. Hector había puesto su pene en mi boca y yo me lo comía con morbo por tener los ojos sin poder abrirlos. Me excitaba tenerlo en mí, subir y bajar con mis labios en todo su falo, jugueteando con mi lengua su glande. Recibí una cachetada de mi master en mi lado izquierdo porque no estaba siguiendo sus órdenes.

    – “Te dije que abras la boca y saques la lengua!”. – Exclamó mi Daddy.

    Todavía dolida por la cachetada, pero caliente, abrí la boca lo más grande que podía, sacando la lengua. Hector no tenía una polla inmensa pero nunca me lo podía comer completo, mi boca no era tan grande o quizás su miembro era grande y no lo había notado. El de mi ex esposo si casi por completo me lo comía entero, era casi del mismo tamaño que el de mi Daddy pero el de él es más gordo. El de mi ahora esposo era más grande que ambos, pero flácido… sin vida.

    Desde aquel día que Hector me follo la boca en el sofá, descubrí que me gustaba que me domine de esa forma, sabiendo que lo excitaba mi entrega total a su placer. Con la cara embarrada de comida y la lengua afuera soportaba las embestidas salvajes de su pene. Sus dos manos en mi nuca empujaban mi cabeza para poder meter todo su miembro en mi boca, por momentos me daba ganas de vomitar cuando su glande chocaba con el fondo de mi garganta sin poder penetrarla. Mi garganta era virgen.

    Lagrimas brotaban de mis ojos por cada atorada que me daba al recibir el pene de Hector, empujaba hasta poder llegar mi lengua a sus bolas, pero estaba lejos de alcanzarlas. Paramos un par de veces porque parecía que iba a vomitar y porque mi baba parecía que chorreaba mucho. Mis ojos se limpiaron por las lágrimas que me salía pero todavía no podía ver, estaba en medio de una neblina con ojos que me ardían. Hector siguió follando mi boca sin parar, pensaba que quería venirse dentro de mí, pero no lo hizo, estuvimos 10 minutos en esa saca y mete, mi chucha chorreaba de placer por haberme convertido en un objeto, por ser usada por mi master. Me excitaba la imagen que tenia de mí en ese momento, verme entregada a él, con las manos atadas y recibiendo como podía su verga. No recibí su semen en mi boca, en cambio llevo mi cabeza otra vez al plato del piso y me ordenó que siga comiendo.

    – “Ni te atrevas dejar de comer”. – Dijo Hector.

    – “Si Daddy… m… me comeré todo”. –Conteste faltándome el aire.

    Todavía sin ver bien, y probablemente con la cara llena de baba, comencé a comer lo que había en el plato. Note que había más de lo que había dejado antes de comerme la polla de Hector. Debió haber puesto su sanguche en mi plato. Trate de comer lentamente pero su mano empujo mi rostro manteniéndola allí con fuerza. Parecía que me ahogaba porque el pan entraba por mis fosas nasales. En eso comenzó de nuevo…

    El vibrador en mi vagina se activó, vibrando más rápido que antes. Con la cara sumergida en el sanguche, el placer era punzante, intenso, tenía órdenes de no alcanzar el orgasmo… no tenía permiso de venirme.

    – “Sigue comiendo, no pares…”. –Dijo Hector sacando la presión sobre mi cabeza.

    La sensación que pasaba dentro de mi vagina nunca la había tenido, trataba de comer mientras mi cuerpo retorcía del placer, en vez de morder la almohada como personas normales, comía, lamía desesperadamente el plato como si fuera el miembro y las bolas de mi Daddy. Temblando en el piso me vine 3 veces, perdiendo el control de mi vejiga y eyaculando en el piso descontroladamente. El temblor paro en mi cuerpo y Hector me levanto del piso. Todavía con a ciegas, me levanté con su ayuda para ir al lavadero de la cocina. En poco tiempo Hector me tuvo totalmente desnuda y con el vibrador fuera de mí ser. El agua comenzó a correr y mi cara a ser lavada dulcemente con una toalla enjabonada, suave y tibia. Pude abrir ya mis ojos y ver a mi master seriamente analizando mi rostro para que este bien limpio.

    Hector cambio de toalla, humedeciéndola en agua tibia del lavadero para limpiar mi cuerpo sin decir ni una palabra. Comenzó lavando mis tetas con movimientos circulares, alrededor de mis pezones y en todo mi pecho. La toalla no era como cualquier otra, tenía fibras muy suaves que estimulaban mi piel con cada pasada. Respiraba hondo, me mordía el labio y cerraba las piernas mientras mi master me lavaba. En total silencio, Hector posicionó su mano en mi entrepierna. Abrí mis piernas para recibirlo tímidamente porque esa parte de mi cuerpo estaba tierno. El placer que me originaba el roce de la toalla era delicioso, era como una provocación, pero no podía ocultar lo rico que se sentía. Mis piernas se abrían con mis rodillas dobladas para poder aguantar el placer sin caer al piso. No solo mi chucha fue lavada sino también mi ano, que debió estar mojado con todos mis jugos después de explotar en mi eyaculación. Mi ano quería que me metiera un dedo, algo que meses atrás no me hubiese pasado por la mente pero ahora lo deseaba, estaba en celo, estaba arrecha.

    – “De rodillas”. – Dijo Hector después de secarme toda.

    Pensé que allí mismo se la iba a chupar otra vez porque mi cara estaba a la misma altura de su pelvis. Hector terminó de enjaguar las toallas para ponerlas a remojar sobre el grifo de agua. Mi master fue a recoger una correa negra con un gancho para conectar al bracete de mi cuello, el cual me había olvidado que vestía. Me puse en cuatro patas para ser jalada como una perra alrededor de la cocina y la sala para lentamente llegar al dormitorio. Subí a la cama y reposé mi vientre sobre dos almohadas que estaban listas para recibirme. A mi derecha estaba el borde de la cama, a la izquierda diferentes tipos de consoladores y látigos, en al frente mío había una webcam sujetada al cabezal de la cama. Detrás mío, mi master tenía todo mi culo a su disposición.

    Estaba relajándome en mi nueva posición porque mis rodillas me estaban matando, nunca había pensado que a mis 50 años estuviese ensayando todas estas poses que estiraban mis músculos y ponían mis articulaciones en situaciones ricas, pero incomodas. Hector metió su lengua en mi ano jugando con movimientos circulares y me ordeno que me masturbara con una mano. Mi clítoris estaba muy sensible y fue fácil excitarme de enseguida. La meta de Hector era relajarme para meterme algo, que no sabía si iba ser algún consolador o su verga. Sacó su lengua de mi culo…

    Abrí la boca para recibir un pequeño consolador de metal con un botón de “diamante” al final. Lo chupé eróticamente hasta dejarlo húmedo de baba mientras mi ano era lubricado con un frio gel.

    – “Mastúrbate y relájate.” – Mi master ordeno dándome una palmada en mi chucha.

    – “No dejes de mirar a la cámara. ¿OK?” –Dijo Hector

    – “OK”. – Respondí nerviosa.

    La punta del tapan anal comenzó a entrar, me puse nerviosa y contraje mi ano haciendo difícil que Hector me lo metiera. Intento otra vez después de indicarme que me relajase, pero no pude hacerlo y no pudo meterlo tampoco en la tercera. Vino a mirarme con una mordaza de bola roja en mano… Me puse pálida del susto y dije que si porque no quería que los vecinos escuchen lo que iba a salir de mi boca. Hector pudo haberme amarrado las manos, pero creo que quería que todo este descubrimiento sea paulatino, algo gracioso porque estaba a punto de desflorarme el ano.

    En el cuarto intento, Hector no tuvo paciencia ni piedad y empujó el tapón en mi culo. No entraba, grité más de nerviosismo que de dolor, mi cuerpo negaba la penetración… Mis manos me temblaban. Recibí múltiples palmadas en mi culo por tener un obstinado ano… Salte, grite y me enterré en la cama para no seguir recibiendo el castigo. No sé por qué reaccionaba así, ese maltrato y humillación me excitaba, deseaba que me penetrara no solo por el culo.

    “Suplícame que te lo meta por el culo.” – Dijo mi master desabrochando el bozal y dejándome libre mi boca.

    “Métemela en el culo, te suplico”. – Dije sorprendida de lo cachonda que estaba.

    No tenía ya la mordaza, una táctica que debería relajarme sino todo el edificio escucharía mis gritos sino me entraba. Mas lubricante fue untado en mi ojete, mi cuerpo completamente extendido y mis manos abriendo mis nalgas, Hector me la metió empujándole todo en una. Solté un grito espeluznante, mordiendo las sabanas y apretando colchón. Fueron unos largos 20 segundos que tardo en introducir el tapón anal de 2 pulgadas de ancho. Mi ano lo acepto a regañadientes felizmente sin expulsarlo, contrayendo mis músculos interiores que hacían que no se escape. Mi cuerpo temblaba…

    De los pelos me bajo de la cama, ato la correa a mi cuello y me llevo por toda la casa como una perra. Me hizo gatear por toda la casa, recitándome todo lo malo que había hecho en esa sesión de mañana.

    – “Te has olvidado de decirme Daddy”. – Dijo Hector para luego darme una palmada en el culo.

    – “Tuviste orgasmos sin pedirme permiso”. – Me reclamó con dos palmadas fuertes en ambas nalgas.

    – “Mira lo que has hecho en el piso de la cocina!” – Mi Daddy me grito por haber eyaculado en todo el piso.

    No sé cuántas fueron, pero me cacheteó el culo como si fuese una niña malcriada, me hizo saltar en mis propias rodillas, esconder el culo y tirarme al suelo para no recibirlas. Me dio duró que me hizo gritar dejándome sin aliento. Me llevo al baño, bajo su cierre y con su miembro sami erecto orinó sin quitarme la mirada y yo de su miembro que deseaba tener adentro.

    – “Ruégame que quieres lavar mi verga con tu boca”. – Me dijo Hector mirándome

    Cuándo veía a Hector años atrás, siempre deseaba chupársela y él se retrajo en algunas ocasiones porque estaba sucio. Ahora el quería que se la chupe, pero nunca pensé lavarle la pinga con mi boca. Me excité en solo pensar ese pedido, pero con dudas le pedí que me la metiera en la boca. El solo se rio y me dijo que todavía no estaba lista para hacerlo.

    Me llevó al centro de la sala donde me quito la correa de perro. Me puse de pie a pedido de mi master y saco una cadena de su bolsillo. Eran dos ganchos de metal unidos en una cadena de casi un metro de largo. Recibí un beso apasionado en mis dos pezones, dejándolos húmedos y poco adoloridos después de ser mordidos. Hector me miró directamente a los ojos y conectó cada abrazador en mis pezones.

    Estando en mis cuatro patas, mi master caminó alrededor mío varias veces enseñándome provocativamente una pala de negra de cuero que decía “BITCH”. Era grande, negra y sonaba espeluznante cuando la hacía chochar con la palma de su mano. Yo sacudía la cabeza diciendo que no quería recibirla, tenía miedo que me deje marcas, pero el rozar del cuero por mi cuerpo me excitaba. Hector estuvo 5 minutos acariciando mis partes íntimas con el borde de la pala, incluso metiéndola un poco dentro de mi chucha, notando lo mojada que estaba.

    El castigo comenzó en mis nalgas, golpe tras golpe venían en olas que activaban mis sentidos que hacían vibrar mi cuerpo. El tapón de mi culo parecía entrar más a mis entrañas con cada paletazo, mis músculos se retraían y relajaban instantáneamente haciendo que mi culo sea estimulado por el tapón que entraba y salía. Me sentí sucia, mala y que me merecía todo el castigo que mi master me daba.

    Las lágrimas me salieron cuando Hector me jalo la cadena de los abrazadores de mis pezones, lo hizo varias veces mientras me castigaba ahora con la paleta golpeando ambas nalgas. El golpe era profundo que empujaba el tapón, causándome un dolor exquisito pero difícil de soportar. Me tire al piso porque el dolor de mis tetas fue demasiado… Mi master siguió castigando mi culo que estaba en fuego con 5 paletazos más… Tuve que contarlos porque era el castigo que me merezco por ser una puta.

    – “Te voy a dar una sorpresa, Silvia”. – Dijo Héctor

    Me levanté del piso con su ayuda. Nos besamos apasionadamente y me puso una venda en los ojos para luego sacarme las pinzas que apretaban mis pezones. Me quede parada allí en la oscuridad mientras Héctor se ausentaba de la sala.

    Después de unos minutos Héctor volvió, y me llevo de la mano a la cama. Me puso de rodillas sobre esta mientras mi mente trataba de llenar los vacíos que mis ojos no veían. Héctor descubrió mis ojos para encontrar su pene inmenso, gordo y con un jebe negro en la base de su miembro. Sin duda una sorpresa porque a pesar que no lo tenía muy grande, siempre fue grande para mi boca.

    – “Pronto tendrás que cometerlo todo, pero quizás hoy no. Solo dale una probada”. – Dijo Héctor con una sonrisa.

    Me mordí el labio de tener esa gran verga frente a mí, nunca había visto una tan grande en persona, solo en las porno que mi ex veía. Puse mi boca en su glande duro y ancho, con dificultad me lo metí a la boca, y comencé a mamarlo con la mirada hacia arriba.

    – “En eso no consiste tu premio bello”. – Me dijo después de unos minutos para luego sentarse en la cama reposando su espalda en el soporte.

    No podía quitar la mirada de Hector y su pené, no sé qué había hecho para tenerlo de tal tamaño. Estaba fascinada, mojada y con ansias que me coja. No lo pensé dos veces y fui a su encuentro sobre la cama, antes de posicionarme sobre él, me volteé para me quitara el tapón del culo. Salió suave, limpio y con un grito de satisfacción. Me limpio el culo con un pañito húmedo higiénico y por fin pude posicionarme encima de su verga.

    – “Tienes permiso para venirte sin tener que preguntar antes”. – Dijo Hector agarrándome las tetas con ambas manos.

    Me dejó sorprendida esa frase por que pasaría si él se viene antes que yo? ¿Será que pueda aguantar multiple orgasmos asi como en mis sueños? Deje que mi mente no me distraiga de ese palo gordo que tenía en frente y comencé a bajar lentamente mis caderas. El glande penetro mis labios interiores produciendo escalofríos en mi espalda, solo había visto 3 vergas en personas y esta era la más grande y gorda que iba a penetrarme. Me salía fluido en dos orificios.

    No tenía ya la mordaza y con la mitad dentro de mí, solté un suspiro de placer, me agarre del cabecero de la cama que estaba sobre los hombros de Hector y baje toda hasta sentir sus testículos llegar en mi ano. No había tenido este sentimiento de plenitud en mi vagina desde que perdí mi virginidad en mi luna de miel, pues llegué virgen al matrimonio.

    No pude mi curiosidad de echar un vistazo cuando la tenía toda adentro, llena de placer de tener ese pepino dentro de mí. Siempre he tenido el fetiche de introducirme un pepino en mi vagina, pero nunca lo hice a pesar de la petición de mi es ex esposo. Mi master me estaba enseñando a no tener vergüenza de ser puta.

    Agarrándome del cabezal de madera de la cama, cabalgue su falo poseída. Ese instante yo tenía el control de mi placer y no quería desperdiciarlo, mis nalgas golpeaban su pelvis y sentía sus huevos rebotar. Escucharme a mí misma gemir en alto me excitó a montarlo más fuerte y rápido, Hector apretaba mis pezones que intensificaba mi placer. Mientras mi chucha estaba por explotar, Hector no parecía venirse pronto y los cachetazos a mis tetas estaban llevándome al límite. No tarde en venirme, dejando caer mi rostro para encontrar los labios de Hector. Pude darle solo una mordida de placer porque me apretó las tetas tan fuertes haciéndome huir de sus labios.

    Estaba toda mojada con su miembro erecto dentro de mi vagina, una palmada con ambas manos en mis nalgas me informo que comience a cabalgar otra vez. Mi trabajo no estaba completo hasta hacerlo venir, su pinga estaba todavía dura, me imaginaba verla en primer plano como en las películas porno que mi ex me hacía ver. Estaba estrecha y arrecha, con ganas de follar toda la noche.

    De solo imaginar tener sexo todo el día, me ponía candela. Ya no saltaba de arriba abajo, pero si movía mis caderas de delante hacia atrás haciendo movimientos circulares para volver loco a mi amo. Una mano en mi garganta comenzó en asfixiarme lentamente mientras hacía mis movimientos, por alguna razón inexplicable sentía el sexo diferente, era el mejor sexo que había tenido en mi vida… Una cachetada tierna me hizo abrir mis ojos, quise responder con otra como antes lo hacía, pero no pude, tenía que continuar con mi objetivo. Mi segundo orgasmo estaba por llegar, mi respiración era cada vez más laborada debido a la mano sobre mi cuello.

    “Matt!!! Ohhhh… Matt!!! Mat!!!” comencé a gritar el nombre de mi actual esposo. No sé el por qué, quizás fue solo para ocultar de mis ex vecinos mis gritos, gemidos y todo el placer que sentía. Una mano en la garganta y ahora un dedo circulando mi ano me estaba volviendo loca.

    – “Grítalo más fuerte perra” – Dijo Hector jalando de mi cuello, acercando mis ojos a los suyos.

    La punta un dedo estaba casi dentro de mi culo e intentaba entras más profundo, gritar el nombre de Matt nos excitaba a ambos. Mi ritmo aumento, mis gritos eran más fuertes ya con medio dedo dentro de mí y sin ninguna mano en mi cuello. Mi segundo orgasmo no tardo en venir con mi cuerpo temblante colapsando encima de mi amo. Sudorosa y agotada tarde unos minutos sobre él con todos nuestros jugos mezclados entre sí… Al menos eso pensé. Hector no había eyaculado, su pene estaba algo flácido, pero no del todo como cuando se venía. Me tiré a un lado al recibir la orden, quise levantarme porque estaba toda sucia. Estaba por hacerlo hasta que escuche a Hector indicarme que me ponga con la cabeza al ras de la cama. Mi amo comenzó a masturbarse para poner duro su pene.

    Ya completamente erecto y duro, me jaló de la cabeza hasta que esta colgara de la cama. Sabía lo que venía, con mi ex vi un par de veces como las chicas chupaban verga en esa posición. Mi amo me la empujó hasta hacerme atragantar, bote saliva y puse mi rostro a un lado para evitarla. Una corrección me hizo volver a mi posición inicial. Mis ojos estaban llorosos, tenía mucha baba, pero ni siquiera había comenzado su bombeo. Por los siguientes minutos pensé que iba a vomitar, mis lágrimas corrían mi delineador negro por todo mi rostro. Mis ojos ya no podían ver nada, ya habíamos hecho este acto pero nunca en esta posición. Un mes atrás hubiera calificado este acto como brutal, ahora me encantaba recibir su verga entera, escuchar sus insultos mezclados con el sonido mojado del roce mi garganta con su miembro.

    Hector me colocó mis manos en sus nalgas para poder recibirlo mejor. Le apretaba el culo con cada metida y sacada, me quedaba sin aire, me atragantaba, me salía más baba que una perra hambrienta. Por momentos podía haber vomitado, por instantes mi amo me la ponía toda adentro y me tapaba la nariz, ocasionándome toser al sacármela.

    Sentí su pene en toda mi garganta, mis manos acariciaban cerca de su ano con cada embestida, algo que mi ex-esposo ni siquiera se atrevió a permitirme. Me agarro los pechos apachurrándolos y presionándolos para agarra más fuerza al moverse. Estaba segura que era una escena candente de porno y para otras personas quizás detestable y humillante. Pensaba en que pudiera pensar mi psicóloga si supiera esto. Sentí la cara totalmente mojada, me ahogaba con su trozo de carne enchufado en mi boca.

    -”Tu boca me fascina, linda”- Hector dijo mientras sus gemidos aumentaban.

    Mis uñas ya estaban incrustadas en su piel, el ritmo aumento significativamente, me estaba rompiendo los labios, la boca, la garganta. Hector sacó su pene, acomodo mi cabeza rápidamente para que repose plana en la cama y eyaculo en mi rostro. Sentí su caliente semen entre mis ojos y nariz…

    -” Eres linda”- Dijo mi amo agarrando mi mentón.

    Estaba rendida, mojada en todos los huecos, me quede unos minutos descansando en la oscuridad sin poder abrir los ojos. Deberían ser pasado el mediodía y en unas horas tendría que recoger a mis hijos del cole y ver a mi psicóloga para mi sesión de 5pm.

    Un timbre de mi teléfono me despertó mientras esperaba mi turno en la sala de espera, era un mensaje que me mandaba Hector que decía “Otro día uso otro método para lavarte esa carita. No olvides de contarle a tu psicóloga nuestro encuentro de la mañana. Mira lo linda que se te ve”. El siguiente mensaje fue una foto de mi rostro empapado en saliva, semen y delineador negro. Sonríe al llamado de mi nombre y encontrar los ojos de mi doctora solo un par de años mayor que yo.