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  • Juegos femeninos

    Juegos femeninos

    Esa noche había quedado con Amparo otra travesti de closet que disfrutaba siendo muy femenina cuando estaba vestida como una chica, ambas disfrutábamos mucho nuestro papel de princesas mimadas, nos gustaba ser inocentemente pervertidas como en las caricaturas orientales, nos encontramos en un apartamento amoblado alquilado que ella alquilo por una noche era pequeño, solo una habitación, la sala con cocina y el baño, por la decoración era de una chica joven, cuando cerramos la puerta las dos dejamos la maleta que habíamos llevado y nos quitamos la ropa normal que teníamos puesta para quedar las dos en pantis y sostenes rosados. Rápidamente guardamos la ropa en una bolsa y cada una abrió su maleta para sacar la ropa femenina que ya tenía lista para usar en ese primer momento. Rápidamente y como habíamos planeado yo me vestí con un vestido de falda rosado muy femenino y sencillo, mientras ella se puso su traje de sirvienta, apenas nos pusimos los zapatos, medias y todo lo demás yo asumí el rol de dueña de la casa y ella de empleada, lo primero que le ordene fue que me maquillara bien y de paso se maquillara ella misma, mientras ella sacaba su maquillaje de la maleta yo me senté en una silla alta que había en una pequeña barra al lado de la cocina, así cuando ella llego me puse asegurar de meter una pierna entre las suyas mientras comenzaba a aplicarme la base, así mientras ella me maquillaba yo pasaba mi mano por su colita y la trataba como una sirvienta, incluso llegue a levantar su falda para mirar sus pantis en varias ocasiones y en otras simplemente metía mi mano por debajo de su faldita mientras se maquillaba para tocar su culito, así fui notando que sus pantis se ponían húmedos y mojaditos de lo excitada que estaba.

    Cuando termino de maquillarme le ordene que me sirviera algo de tomar y fuera desempacando las maletas, ella obediente fue y saco lo que habíamos llevado para comer y tomar, me sirvió un trago de licor y muy femenina fue organizando todo, cuando iba a la mitad yo me pase para uno de los sillones de la sala y la llame, le dije que se arrodillara y le comencé a decir que había notado algo mientras me maquillaba, ella apenada me miro preguntando de que se trataba, yo saque uno de mis tacones y metiendo mi pie por debajo de su falda lo fui subiendo hasta llegar entre sus piernas, en donde note que su ropita interior estaba ya muy mojada y mientras se lo decía le fui indicando que debía castigarla, le dije que era una señorita muy sucia, que no debía andar así, entonces la puse acostada sobre mis rodillas y levantando su faldita comencé a darle nalgadas, le di bastantes mientras ella gemía y me pedía perdón, cuando termine de nalguearla le dije que tomara uno de los lubricantes y un preservativo, ella se levantó obediente y rápidamente los tomo de la maleta, yo volví a ponerla de rodillas y esta vez fui yo quien abrió sus piernas mientras le indicaba que era hora de que me hiciera sexo oral, ella me entrego el lubricante y el preservativo mientras levantaba mi faldita y subía su cabeza por entre mis piernas, cuando llego a mis pantis comenzó a lamerme como una mujer, me lambia de abajo hacia arriba y me hacía poner muy caliente mi colita ya ni cabía en mis pantis, entonces ella los bajo y comenzó a chuparme suavemente, me lambia y me chupaba delicioso de una forma muy femenina, yo gemía y tomaba su cabeza para meter toda mi colita en su boquita. Después de un rato así le entregue el preservativo y le ordene que me pusiera con la boquita, ella lo hizo obediente y muy sumisa, entonces tome el lubricante y llene su culito todavía en pantis con él, la moje toda y le metí un par de deditos por el culito haciéndola gemir, ella ya muy caliente me rogaba, me suplicaba que le metiera mi colita por el culito, yo la deje rogar un ratico y luego le dije que se sentara encima, que se pusiera de espaldas y mientras se sentaba cori sus pantis y la fui metiendo en su culito, entro fácil por lo mojadito que estaba, aunque lo hicimos despacio y sin ninguna prisa, una vez lo tuvo todo adentro se comenzó a mover suavemente, como una mujer, como una hembra, yo aproveche para llevar mi mano adelante y meterla entre sus piernas levantando primero su falda de sirvienta, como tenía sus pantis aun puestos comencé a tocarla como una hembra, así por encima la masturbe toda hasta que sentí como se mojó toda en las pantis, entonces la tome de la cadera y fui moviéndola como una muñeca hasta que me moje toda dentro de su culito, cuando lo hice ella gimió y como estaba encima de mi pude sentir como se mojaba más de lo que estaba.

    Ella se dejó caer al piso un momento y paramos para recuperar el aliento, cuando lo logre la llame y mientras señalaba molesta le ordene que me limpiara, que me quitara el preservativo y me dejara limpia, ella muy obediente se puso de rodillas y luego de quitarme el preservativo lambio de mi colita todos los restos de lechita, yo le ordene que me entregara el preservativo y así de rodillas le ordene que se tomara toda mi lechita mientras la echaba con mis dedos en su boquita y su carita, ella se la tomo excitada otra vez. Yo le dije que estábamos muy sucias que era mejor limpiarnos antes, además como tenía hambre le ordene que se limpiara y se pusiera ropa limpia rápido para prepararme algo, ella se puso de pie y fue a ducharse, cuando salió yo lo hice no sin antes decirle que debía entregarme su pantis mojados. Cuando Salí de la ducha fui a la sala a vestirme nuevamente, ella ya estaba con un segundo vestido de sirvienta, este más sexy pues era de faldita corta y muy mariquita, además dejaba ver su culito, por lo que note que estaba usando pantis blancas, encima de mi maleta estaban sus pantis rosaditos muy mojaditos, yo me volví a vestir como una mujer, esta vez con un vestido de minifalda pegada, calzones negros con sostenes negros, los dos de encaje y me puse unas medias de liguero negras junto con mis tacones negros, mientras lo hacía le dije que necesitaba que me maquillara nuevamente y ella llego con los primeros bocadillos. Ya vestida y sonriente llame a amparo y volví a decirle sobre las pantis mojadas le dije que me gustaba más que fuera toda una señorita, entonces tome un paquete de toallas higiénicas femeninas que había llevado y mientras lo habría para sacar una le fui diciendo que era para que estuviera decente, le ordene que se levantara la faldita y después de bajar sus pantis y poner la toalla en su lugar se las volví a subir mientras la trataba como mi muchachita del servicio luego la toque un ratico mientras comía. Como note que tenía hambre le dije que comiéramos juntas, yo en la barrita y ella en la cocina como una buena sirvienta, así estuvimos conversando un rato y después de la comida abrimos una botella para tomarnos unos tragos, hasta que notamos que era muy tarde y era hora de que nos pusiéramos la pijama, aunque antes quería castigarla en ese vestido, así que la puse con las manitos en la barra y le di unas buenas nalgadas, también metí mis dedos por su culito y la sometí toda dejándome llevar por su vestido de sirvienta putica, así hasta que quise parar para ordenarle que preparara mejor las pijamas para irnos a la cama.

    Las dos buscamos nuestras pantis cómodas y nuestras pijamas femeninas rosadas, nos pusimos bien lindas y nos acostamos juntas, sobre decir que también nos pusimos pantimedias veladas, sostenes, ligueros y guantes femeninos, ya en la cama prendimos el TV de la habitación y con una USB logramos colocar porno de travestis, era una selección de pelis japonesas largas, así que nos recostamos a ver cómo iba, comenzó la primera película y las primeras escenas de presentación estuvieron buenas, las actrices eran muy femeninas y todas eran transgénero, en la primera escena eran cuatro saliendo del colegio, llegaron pronto hasta lo que parecía la casa de una de ellas y antes de que lo notáramos estaban en ropa interior las unas sobre las otras, eso nos calentó bastante, asique comenzamos a tocarnos la una a la otra, luego sacamos un lubricante y preservativos, entonces le pedí que me comiera toda primero por el culito, ella me complació y me metió su colita toda por mi culito, me puso boca abajo acostada con mi pijama levantada y me monto como una hembra hasta que se vino toda en mi culito, yo lo disfrute mucho y estaba superexitada, así que cuando ella termino la puse en cuatro y después de ponerme el preservativo le metí mi colita bien adentro de su culito, ella gimió y se comenzó a mover como una mujercita haciéndome terminar después de un buen rato con su nalguita y su culito

    Cuando terminamos apagamos la TV, nos compusimos la ropita y nos quedamos dormidas juntas súper cansadas. Cuando desperté ya era de mañana y escuche como ella movía cosas en la cocina, me levante rápidamente y después de entrar la baño me di una buena ducha, por suerte ella ya había puesto una toalla y ropa interior en el baño, así que Salí ya con pantis y sostenes, la salude mientras pasaba por el vestido que iba a usar a la maleta, mientras me lo ponía note que ella había vuelto a su rol de sirvienta, ya no tenía uniforme, pero tenía una falda y una camisa muy femeninas, además de un delantal y una diadema de sirvienta, me puse bien femenina y fui en tacones a que me sirviera mi desayuno, comimos juntas pero marcando nuestros roles y cuando terminamos ella recogió los platos y mientras los lavaba me acerque por detrás de ella y metiendo mi mano por debajo de su faldita la subí hasta llegar a sus pantis, la toque mientras ella gemía y seguía lavando, cuando termino saque mi mano y la dije que necesita hablar con ella, me senté en la sala y le ordene que se levantar la faldita delante de mí, cuando lo hizo le mostré como tenía las pantis de mojaditas y volví a regañarla por ser una muchachita cochina, luego fui a mi maleta en donde aún tenía una cuerda y busque donde amarrar sus manos hacia arriba, cuando la tuve lista tome una correa y le di unas buenas nalgadas, luego tome un vibrador y lo metí por su culito mientras ella gemía y se retorcía muy excitada, después de estar jugando con su culito y dándole nalgadas por un buen rato la desate y la lleve a la habitación, me puse en cuatro en la cama y levantando mi faldita le ordene que corriera mis tangas y lamiera mi culito.

    Siguiendo mis órdenes ella se puso en cuatro detrás de mí y con sus deditos corrió mi tanga para comenzar a lamer mi culito, lo chupo bien de arriba hacia abajo, luego metió su lengua en mi anito, me lambio más y tomaba mi colida para lamerla también, para besarla y chuparla un poquito, cuando me tenía ya muy caliente le ordene que fuera por unas pantis limpias, la cuerda, el vibrador y las toallas higiénicas, ella rápidamente trajo todo lo que le pedí, un par de lubricantes, dildos, preservativos y varias cosas más, le pedí las pantis y una toalla higiénica, cuando me las entrego puse la toalla en las pantis y se la entregue diciéndole que quería ver como se la ponía, ella levanto su faldita un poquito y después de quitarse la pantis mojadas me las entrego y se colocó la que le había preparado, entonces la amarre boca arriba en la cama y con las piernas abiertas, primero jugué un poquito con los lubricantes y los dildos en su culito solo corriendo sus pantis, luego me levante mi falda y después de quitarme las tangas las metí en su boquita mientras me sentaba encima de su cara para pasar mi culito por su boquita, mientras lo hacia la trataba como una puta, como una sirvienta esclava y metía mis manos entre sus piernas, luego saque la tanguita e su boquita para que pudiera volver a lamer mi culito y mientras lo hacia la seguí tocando, entonces ya muy excitada metí mi colita en su boquita y comencé a comerla toda, como esa posición me ayudo a hacer un 69 con ella pude tomar uno de los dildos y meterlo en su culito, así la comencé a tocar toda en pantis mientras la montaba por la boquita hasta que sentí que se mojó toda, se mojó como una hembra, yo me moví un poco más despacio un momento y saque el dildo de su culito y cuando sentí que ella ya se había recuperado un poco seguí abusando de su boquita hasta llenarla de lechita.

    Sobra decir que luego la desate y nos bañamos para despedirnos y volver a salir a las calles con la ropa con la que habíamos llegado, espero que les gustara esta historia, creo que quedo un poco larga, pero igual fue una jornada maravillosa con una linda sirvienta.

    Besos

  • Duelo de sementales

    Duelo de sementales

    Relato anterior «No puede haber dos machos alfa, pero si dos hembras», dejo el enlace al final del relato.

    Un nuevo giro se dio en la relación que tenía con mis dos roomies.

    En una fiesta Pablo conoció a una chica llamada Katia, era algo común que se cogiera alguna hembra si se daba la ocasión, pero como dicen en México, «se enculó» con esta chica, empezaron a salir en forma muy frecuente y después la llevaba a coger al departamento, a esta chica a diferencia de Adriana, no le molestaba la presencia de otros hombres en el departamento, llegaba Pablo con Katia, nos saludaban, se metían a su cuarto y escuchábamos cada noche un excitante concierto de gritos y gemidos, Luis y yo sonreíamos en forma cómplice al escucharlos, recordando como Pablo nos cogía a nosotros y bromeábamos sobre la pobre chica.

    Su reciente noviazgo provocaba que descuidara sus deberes de semental con nosotros y dejó de cogernos con la frecuencia acostumbrada, las cogidas se volvieron ocasionales.

    Por mi parte fue un respiro y me permitía dedicarle más tiempo a mi novia, pero en el caso de Luis, seguramente sintió la necesidad de un macho, buscó a alguien más y no tardó en encontrarlo, empezó a salir con un estudiante de otra escuela llamado Carlos, pasaba mucho tiempo con él, lo veía feliz y contento, me contaba mil cosas de él, que era estupendo, divertido y un excelente amante, me entró la curiosidad de conocerlo, y me dijo que también le había platicado de mí a Carlos y que quería conocerme, por su parte Pablo nunca le preguntaba nada a Luis sobre Carlos, se notaba serio, creo que celoso.

    La oportunidad se dio pronto, un fin de semana Adriana salió en un viaje de estudios y Luis me invitó a pasar el fin de semana en una casa de descanso en Cuernavaca que era propiedad de los abuelos de Carlos, sin embargo, por un descuido, Pablo se enteró de nuestros planes y se apuntó a acompañarnos, no pudimos decirle que no, y ese fin de semana pasó Carlos por nosotros, por fin lo conocí y me pareció encantador, era alto no demasiado, como de 1.79 u 1.80 m. aproximadamente, moreno claro, pelo negro y ondulado y una sonrisa seductora y traviesa, me recordó a Arturo, tenía esa misma sonrisa que derrite, unos ojos grandes y expresivos color miel, cejas pobladas y labios gruesos, se notaba que hacía algún tipo de ejercicio, su cuerpo era atlético sin ser musculoso, comparándolo con Pablo, éste salía perdiendo, Carlos era un verdadero bombón, ahora comprendía porque tenía como loquito a Luis, charlamos todo el camino, Pablo casi no habló, se notaba molesto, definitivamente sentía celos de Carlos.

    Llegamos a la casa de descanso casi al anochecer, era una bonita casita muy acogedora, con alberca en el patio, Carlos trajo tequila, cervezas y Whisky a la sala así como refrescos, agua mineral y botanas, puso un poco de música suave y Carlos y Luis se pararon a bailar, irradiaban amor, se abrazaban en forma tierna y se daban algunos besos tiernos,

    Pablo no quiso quedarse atrás y me sacó a bailar, era algo que nunca habíamos hecho y me sentí extraño al bailar con Pablo, nunca había bailado antes con un hombre.

    Una melodía romántica se escuchaba y Pablo tomó mi mano y me abrazó a la cintura, apretándome contra su cuerpo, indudablemente debía tomar el rol de hembra en el baile, estaba un poco tenso, y Pablo lo notó.

    – Me dijo tranquila, relájate, déjate llevar.

    Intenté relajarme y sentí su miembro duro contra mi vientre, caliente y palpitante, un escalofrío recorrió mi cuerpo, al principio mis movimientos eran nerviosos y torpes, pero poco a poco fui agarrando el ritmo, no lo hacía mal y pudimos dar un poco de competencia a Carlos y Luis, que tenían un ritmo muy candente, se notaba que no era la primera vez que bailaban y Carlos era un estupendo bailarín, Carlos apretaba las nalgas a Luis y al ver esto Pablo, dibujó con su dedo el recorrido de mi rayita y presionó justo en la entrada de mi orificio, era un experto en calentarme, di un respingo de excitación al sentir la atrevida caricia, me acarició las nalgas y besó el cuello y orejas, me tenía a mil el desgraciado, ya Carlos estaba en el sofá desvistiendo a Luis, sería una noche muy larga y ardiente.

    Pablo me llevó al sofá a un lado de Luis y Carlos y sin dejar de besarme en forma ardiente, empezó a desvestirme, pronto estábamos los cuatro desnudos, Luis hincado mamando la verga de Carlos y Pablo me puso a hacer lo mismo, era obvio que estaba imitando todo lo que hacía Carlos, supongo que por celos, quería demostrar que era más macho.

    Comparé ambos miembros, la verga de Carlos no estaba nada mal, era de un tamaño similar a la de Pablo, no estaría seguro cuál era más larga, eran similares en grosor, la diferencia principal era que Carlos estaba circuncidado y su verga estaba coronada por una cabeza gorda, rosada y brillante, mientras que la cabeza de la verga de Pablo se escondía en su prepucio y solamente sobresalía la punta del rojizo hongo, otra diferencia era que el miembro de Pablo era más venoso, venas mas gruesas e hinchadas.

    Agarré el tronco de carne con mi mano y abrí mi boca para darle la mejor de mis mamadas, ahuequé mi boquita e intenté meterme y sacarme su verga de mi boca, profundo, hasta la garganta, hilos de saliva, empezaron a escurrir por el tronco hasta los huevos de Pablo, definitivamente era mejor mamador que Luis y vi que Carlos se me quedó viendo excitado al ver como toda la longitud del nabo de Pablo desaparecía dentro de mi boca, tomando la cabeza de Luis empezó a meterle la verga más profundo, pero al pobre Luis no le entraba tanta verga, volví a la punta de su verga, metiendo mi lengua entre su prepucio hasta alcanzar el frenillo con la punta de mi lengua, estirando suavemente la delicada tela de piel y succionando suavemente la cabeza, sabía que eso lo prendía mucho, todo su cuerpo se tensó y dio un gemido, ya no aguantaba más y sacó la verga de mi boca para no correrse, restregaba la punta de su verga babeante por mi cara embarrándola de precum y me daba azotes en las mejillas, Luis ya estaba de rodillas en cuatro recargándose sobre el respaldo del sofá, con el culo en pompa y Pablo me hizo poner en la misma posición, miré a Luis y acerqué mi boca a la suya para fundirnos en un jugoso beso, en lo que nos preparaban para recibir las vergas de nuestros respectivos amantes, Carlos terminó de embadurnar el culo de Luis con lubricante y en un acto de caballerosidad le pasó el lubricante a Pablo, un chorrito de lubricante cayó entre mis nalgas, seguido de sus dedos, me metió dos a la primera y dí un respingo apretando las nalgas, pero de inmediato aflojé la colita, sus dedos entraron muy profundo y los hacía girar frotando mis paredes internas, empecé a gemir, moviendo el culo, escuché el alarido de placer de Luis lo penetraron primero, cerró los ojos e hizo una mueca de placer, entonces sentí el nabo embadurnado de Pablo recorrer mi rayita, se enganchaba con mi orificio y seguía de largo, repitió la operación para que me calentara y paré mas el culito arqueando la espalda para que me ensartara, me tomó de la cintura, y dando un golpe de caderas, me ensartó de una, hasta el fondo, un alarido de dolor-placer escapó de mi boca, más fuerte que el que lanzó Luis.

    Nuestros machos empezaron a cogernos a ambos al mismo tiempo, veía la cara desencajada por el placer que ponía Luis y el veía las muecas que hacía cada que Pablo me penetraba.

    Pablo en un acto, que considero fue por celos le dice a Carlos en un tono presuntuoso.

    – Verdad que tiene un culito muy rico, no sabía que le gustaban las vergas, pero yo la desvirgué y la convertí en mi putita.

    Pablo no perdió la compostura, y le respondió.

    – Sí, Luis me contó todo, fuiste un salvaje y lo violaste contra su voluntad, yo igual lo hubiera convertido en mi hembra, pero lo hubiera seducido para que se entregara a mí, me gusta que sean ellas las que se entreguen a su macho.

    Estoy seguro de que la respuesta no le gustó a Pablo, porque empezó a embestirme con más fuerza, con furia, en lo que agregó:

    – Soy muy macho y me gusta someter a mis hembras, que sean mis putitas, y que disfruten que su macho las reviente con fuerza, hacerlas sentir en forma intensa.

    – Entiendo, pero hay de machos a machos, también soy muy macho pero me gusta hacer gozar a mis hembras, hacerles el amor de una forma lenta, suave, volverlas loquitas de placer y una vez que se entreguen entonces si hacerles de todo, te aseguro que es más rico que ellas te pidan que las trates como putas y reventarlas con su consentimiento.

    Sonreí al escuchar a Carlos, le estaba dando una lección a Pablo, recordé que así era Pablo al principio, antes de volverse el macho lujurioso y pervertido que era ahora, esa ternura era lo que me había conquistado y me había hecho entregarme por completo, extrañaba esa forma tan tierna en que me hacía el amor, tan dulce y cariñosa que me hacía perder la cabeza, me derretía en sus brazos, me hacía sentir una hembra de verdad.

    Pablo no respondió, asumió su derrota y solamente me empezó a embestir con más fuerza, clavándome su estaca hasta los huevos, su verga arremetía una y otra vez contra mi culo, haciéndome arder, tenía el culo al rojo vivo.

    De pronto Carlos le propone a Pablo:

    – Y si cambiamos, se nota que Ariel es una hembrita estupenda, me gustaría probarla.

    Su voz fue música para mis oídos, desde que llegamos estaba deseoso de probar ese hermoso macho y comprobar si eran ciertas todas las maravillas que decía Luis. Pablo no puso objeción y se salió de mí.

    Me preparé para recibir a mi nuevo amante, tan pronto sentí el roce de su mano contra mi espalda para ponerme en la posición deseada me estremecí, sus manos eran grandes, pero suaves, mi piel se erizó al contacto, su mano recorrió mis muslos y me hizo abrir más las piernas, después se deleitó con mis nalgas, masajeándolas y apretándolas en forma circular y apartándolas con sus manos, quedando mi arrugado y enrojecido orificio expuesto, al tiempo que decía:

    – Que buenas nalgas tienes nena, me encantan, son tan suaves, y tu hoyito se ve tan rico como el de Luis.

    Escuchaba los gritos y gemidos de Luis a un lado mío, se notaba que Pablo le estaba dando con ganas, no sé, tal vez de alguna forma queriendo castigar a Luis o hacerle saber que él era más macho, pero eso no afectó a Carlos, sentí su nabo ardiente recorrer mi rajita de arriba abajo en forma lenta y suave, de su verga brotaba tanto precum que dejó una estela viscosa por mi rayita, repitió la operación un par de veces y presionó nuevamente mi espalda para ponerme bien empinadito al tiempo que anunciaba.

    – Ahí, voy nena, relájate para recibirme.

    Apunto con la punta de su nabo mi agujero y empezó a presionar, mi esfínter no opuso resistencia, se abrió dando paso al visitante, dándole una calurosa y apretada bienvenida, se contraía y aflojaba involuntariamente, no dejaba de acariciarme la espalda y las nalgas, poco a poco me la fue enterrando, haciéndome sentir como iba abriéndome, despacio, suavemente, sin dolor, puro placer, no podía creer que una verga de su calibre haya entrado sin la mínima molestia, sólo un ligero cosquilleo.

    – ¿Notas cómo te entra amor? , que rico culito, tan suave y calientito, tan apretadito, te la estás comiendo suavecito.

    Me la seguía metiendo muy lento, suave, pero sin detenerse, me hacía desear con desesperación que me la metiera completa, hasta el fondo, mis pliegues se estiraban, sucumbiendo ante el gentil invasor, conforme la metía la movía en forma circular, acariciándome por dentro con su virilidad, su verga palpitaba, vibraba. Pronto sentí su rizado pelambre acariciar mis nalgas y supe que me la había metido completa, hasta el fondo.

    – Listo, ya te ha entrado toda, ¿la sientes? ¿sientes mis huevos pegados a tus nalgas? me encanta tu culito, es el mejor que me he cogido nunca- me susurró al oído para que no escuchara Luis.

    – Ahora vas a empezar a disfrutar de verdad, y sabrás lo que un verdadero macho puede hacer gozar a una hembra-me susurró.

    Ahí me di cuenta que Carlos también estaba compitiendo con Pablo, pero con una estrategia muy distinta, me quería volver loquito de placer y lo estaba consiguiendo.

    Empezaron las embestidas, lentas y profundas, movía su cadera en forma circular, procurando rozar mis paredes internas con su verga, me tenía bien apretado contra él, su pecho en mi espalda, susurraba en mi oído y pellizcaba mis pezones.

    Olas de placer recorrían mi cuerpo y empecé a gemir, mis gemidos eran agudos, a un lado mío escuché el alarido de Luis y los gruñidos de Pablo, se estaba corriendo dentro del culo de Luis.

    – Ufff, que culito, naciste para dar placer a un macho con este culito tan rico, no sabes cómo lo estoy disfrutando- susurró a mi oído, que apretadito, uffff.

    Poco a poco las embestidas aumentaron de velocidad, me tomó del vientre y me hizo incorporarme, buscó mi boca mientras seguía empalándome, nos fundimos en un beso de lengua ardiente y jugoso.

    Me desmayaba de placer, me estaba volviendo loco, y así se lo dije.

    – Ay Carlos, me vuelves, loco, que macho, aghhh, cógeme, cógeme me gusta, estoy en el cielo amor.

    – Si mami, me encanta como me aprieta tu hoyito, es tan goloso, siento que me quiere ordeñar, que placer, me encanta como muerde mi verga.

    Mis piernas empezaron a temblar, oleadas de placer recorrieron mi cuerpo y de mi verga empezaron a salir chorros de esperma que cayeron sobre la tela del sofá, no lo pude evitar, me dio pena.

    – Ay Carlos, me estoy corriendo sobre el sofá- le dije

    – No te preocupes por nada mi amor, disfruta, goza sin pensar en nada y del sofá no te preocupes, tiene un repelente antimanchas, vamos abandónate al placer.

    Así lo hice, me abandoné, empecé a convulsionar, cerré los ojos y seguí explotando como un volcán, mi verga se ensanchó y siguió lanzando chorros de leche sobre el sofá, no recuerdo haberme corrido nunca en forma tan intensa.

    Aceleró sus embestidas, su verga chocaba contra mis nalgas con fuerza, a pesar de la corrida mi placer no disminuía, me retorcía en sus brazos ya no aguantaba, moría de placer, me faltaba aire, siguió algunos minutos embistiéndome y estaba a punto de correrme nuevamente, cuando anunció su corrida:

    – Aguanta, ya casi, ya me sale la leche, te voy a preñar, aghhh, toma, toma.

    Y enterrándomela profundo explotó dentro de mi culo, chorros y chorros de leche ardiente llenaban mis entrañas, sentía como brotaba la leche de la cabeza de su verga y fue demasiado, me empecé a correr nuevamente en forma intensa, mi segunda corrida de la noche y sin tocarme la verga, espasmos recorrían mi cuerpo y apretaban la verga de Carlos, exprimiéndola, ordenándola.

    Poco a poco sentí que la verga de Carlos perdía rigidez y vibraba con menor intensidad hasta que salió de mi culo y cayó exhausto en el sofá, giré mi cuerpo y caí sobre el suyo, nuestros cuerpos sudaban y la respiración era muy agitada, daba bocanadas de aire para tratar de recuperar la respiración y vimos que en el otro sofá Luis y Pablo nos observaban, de tanto placer me había olvidado de ellos.

    Pablo nos miraba con una cara seria y Luis con una sonrisa divertida.

    El fin de semana apenas empezaba, y en este duelo de sementales había un claro ganador, por lo menos para mí, pero el duelo de sementales apenas iniciaba.

    Lo que pasó después lo cuento en el siguiente relato.

    Espero sus comentarios al correo [email protected].

    Relato anterior:

    «No puede haber dos machos alfa, pero si dos hembras»

  • Provocaciones en la piscina

    Provocaciones en la piscina

    Esto ocurrió hace tan solo unos meses en vacaciones de fin de año.

    Me encontraba en la piscina de noche y era el único dentro, solo había una mujer de aproximadamente 40 años afuera sentada y relajándose un poco, me empecé a sentir algo excitado porque de repente alcanzaba a percibir que dicha señora ponía atención a mis acciones, mi pene se empezó a poner duro así que decidí salir.

    Sabía que al salir llamaría la atención de la mujer y así pasó, cuando salí de la piscina tenía mi traje de baño muy pegado a mi por el agua, por lo que mi pene completamente erecto era muy notorio, la mujer se dio cuenta de esto, lo miro durante unos segundos y después me dirigió una sonrisa.

    Procedí a secarme el cuerpo y sentarme cerca de la mujer, aun teniendo el pene como piedra. Notaba que la mujer volteaba a verme cada cierto tiempo así que decidí probarla, empecé a acariciar mi pene por encima del traje y jugar un poco con el, hice esto durante unos minutos hasta que unas palabras de la mujer interrumpieron, ella dijo lo siguiente: seguirás haciéndolo para ti o te lo sacarás de ahí y me dejarás ver un poco?

    Hice lo que me pidió y saqué mi pene y me empecé a masturbar mientras ella me miraba con una cara de curiosidad, calentura y felicidad, realmente le excitaba ver cómo jugueteaba con mi pene y siendo sincero a mi igual.

    La mujer empezó a jugar con sus pechos y de igual manera se empezó a masturbar, se acercó más hasta que empezamos a besarnos de una manera muy erótica, después de unos minutos de eso ella tomó mi pene y me empezó a masturbar mientras ella seguía haciéndose lo mismo.

    Llegamos a un punto donde ninguno aguanto más y ambos nos corrimos, ella se corrió sobre una toalla y yo la salpique a ella con gran parte de mi corrida, ella tomó un poco de mi semen con sus dedos y lo metió a su boca, después de eso simplemente se despidió y se fue, dejándome completamente ido y con una de lanza mejores experiencias de mi vida.

  • Mi hermano y mi cola

    Mi hermano y mi cola

    No es un relato más, ni una aventura con algún hombre de los que suelo llevar a mi casa ni de los que mi esposo invita a nuestra cama. Es mi hermano el problema más hermoso en el que me metí.

    Mi hermano menor tiene 22 años, es de esos jóvenes que te desnudan con la mirada. En varias ocasiones sentí que me miraba más de la cuenta o que cuando lo abrazaba me rozaba las tatas y en otras ocasiones hasta sentí su mano en mis nalgas.

    Tengo 40 años, soy de cuerpo chico pero formado, solo resalta un poco más mi cola, pero es por los entrenamientos del gimnasio.

    Anoche en Rosario llovía demasiado y la tormenta fue intensa. Mi hermano había venido a casa a pasar el día, y como seguía la tormenta lo invité a quedarse y pasar la noche juntos, ya que mi esposo estaba trabajando. El no tuvo inconveniente y acepto.

    Le pedí que fuéramos a mi habitación a mirar alguna serie o película. Así no nos aburrimos.

    Entramos y él se sacó el pantalón y la remera para estar más cómodo. Yo tenía mi bata y debajo solo la tanga. Empezó jugando con cosquillas y me apretaba. Sacando unas risas y carcajadas que no podía parar, hasta que en un manotazo se me abre la bata y mis tetas quedan libres, sentí vergüenza y me quise tapar lo más rápido que pude pero él puso una mano sobre una de mis tetas, y me la acarició. Le saqué la mano y me alejé. Hubo un silencio incómodo. Para que todo quedara en paz le dije que no se preocupe pero que no podía tocarme de esa manera, somos hermanos. Pero él estaba molesto y no me habló por un rato largo, lo noté incómodo y que quería tapar la erección que había provocado ese juego. Y a decir verdad se veía bien, me agarró calor y la sangre me hervía, en la cabeza una voz me decía loca, no seas tan perra es tu hermano. Pero mi conchita ya estaba húmeda se imaginar que ahora podía jugar yo, y bajarle esa erección tan molesta.

    No lo pensé más, y llevé mi mano sobre el bóxer para tomar su miembro, a cada movimiento que hice, solo lo escuche respirar más agitado, no opuso resistencia así que seguí con mi faena, le bajé el bóxer, dejé salir ese pedazo de carne joven, y me lo metí en la boca, lo mame suave, lento, profundo, quería darle placer y jugar, no quería que acabara rápido. Quería disfrutarlo. A medida que la mamada aumentaba de ritmo, más fuerte me agarraba la cabeza para empujar más adentro de mi boca su carne. Yo la quería sentir en otra parte de mi cuerpo, si, ya estaba lista, deje de chupar y poniéndome en posición de perrito, levante bien mi culo y le pedí que me penetrara, su cara fue de asombro pero no lo dudó, se acercó y fue penetrando de a poco hasta que ya todo estaba metido, sentía sus bolas golpeando en mis nalgas, y más me calentaba, se movía como un hombre con mucha experiencia, cuando el ritmo de las embestidas aumentó, supe que estaba por acabar y yo empuje con más fuerza para que le penetración sea más profunda.

    Una vez que terminó y se nos bajó la calentura le pedí que guardara ese polvo como el polvo que jamás se va repetir, solo nos ganó la calentura.

    Él se quedó quieto, silencioso y sin mucho remordimiento creo, se vistió y se fue al living.

    Yo me quedé un rato más en la cama, tratando de encontrar una respuesta de lo sucedido. Lo único que sé, es que soy muy débil de carne o más bien, siento debilidad por la carne de penes.

  • Caramelito rojo

    Caramelito rojo

    Era una noche de enero en la universidad, estábamos cursando el nivel básico, era la última clase de la noche y Morelia junto a otras cuatro compañeras terminaron su exposición, y procedieron a repartir caramelos a la clase, a Morelia le tocó darle a mi grupo, al darme mis caramelos, le agarré un poco la mano y le dije mirándole fijamente los ojos -yo quiero pero es ese caramelito rojo- y bajé la mirada a entre sus piernas, ella abrió más los ojos y zafando su mano se sonrió e hizo un gesto como queriendo decir «¿Te entendí bien?».

    Al retomar la rienda de la clase la profesora, Morelia desde su puesto me llamó e hizo una señal con sus manos y me preguntó moviendo los labios sin emitir voz -¿Cuál caramelo?- y yo al igual que ella, sin emitir voz, sólo moviendo los labios la señalé y señalé hacía su entrepierna -tú y eso- le dije, ella mostró otra vez sorpresa abriendo más los ojos pero sonriendo, hizo que veía a la profesora y volvió a mirarme, y prosiguió de la misma manera -¿Yo y?- señalándose la vulva, a lo que asentí, ella -¿En serio?- y yo le dije -sí, lo quiero- señalándola y señalándome; al terminar la clase, me acerqué a su puesto y le dije -hola caramelito rojo-, -¿Es en serio?- dijo ella:

    -claro, yo quiero que me des ése caramelito rojo- para chupar.

    -pero ya va, ¿Yo?

    -sí Mor, tú me gustas.

    Y todos salieron del aula súper entretenidos, nadie se dio cuenta que nos rezagábamos, menos la profesora que dijo -vamos pues- y salimos del aula con ella, ya en el pasillo tomamos rumbo contrario de la profesora y nos metimos en un aula cerrada pero no trancada, y con las luces apagadas.

    Morelia es mayor que yo, no sé por cuantos años, en ese entonces yo tenía 28 y ella tal vez 37, no sé, pero sí, me gustaba, de piel blanca, cabello rojo, delgada, un poco más baja de estatura que yo, y con un cuerpo que engañaba, verla vestida no decía lo buena que estaba al desnudarse, tuve muy buen ojo, debo alardearlo, estaba casada y tiene tres hijos, pero eso nunca me ha importado.

    Al entrar en el aula, la puerta tenía dos ventanillas, pero del lado derecho había aún metro y medio de pared al rincón, donde nos metimos, de manera que si alguien se asomaba por las ventanillas, no nos vería, al entrar tuvimos cuidado de pasarle seguro a la puerta, tiramos nuestras cosas en el escritorio, ella me agarró la cabeza y se pegó a mi al tiempo que la abracé y pegados nos fuimos al rincón, la puse contra la pared, su manera de besar era violenta, me halaba los labios con su boca, no era exquisito, pero tampoco me desagradaba, con mi boca supe regularla, le agarré las nalgas y bajé un poco hasta sus piernas que abrí y me la monté, ella comenzó a frotarse y de pronto bajó sus manos a mi pantalón y me soltó la correa, desabotonó, bajó el cierre, metió su mano derecha entre el bóxer y me agarró el pene, yo la solté, le desabotoné el pantalón, se lo baje con todo e hilos y ella misma se me montó y se introdujo mi pene por completo, estaba húmeda a medias y se sintió muy rica la penetración, la apreté por las nalgas y así de pie sin dejar de besarnos se lo froté con mucha rapidez sintiendo cómo se humedecía más, con sus brazos en mis hombros acariciaba mi cabeza y me apretaba contra ella, yo estaba tan excitado que sentí que ya pronto iba a acabar y le pregunté -¿Dónde te acabo?- ella respondió – cuándo ya estés listo, dámelo para chupármelo- y así fue, sintiendo que ya me venía la solté, se lo saqué y ella se agachó y se lo metió todo en la boca y me lo chupó como desesperada, que rico fue acabarle dentro de la boca mientras lo chupaba, ella continuó un poco más, y luego escupió mi semen a un lado diciendo -ajs que rico- nos acomodamos y salimos a encontrarnos con el grupo.

    Luego, un sábado, teníamos entrenamiento militar en el batallón ferroviario, una vez culminado, nos fuimos juntos un grupo como de nueve entre hombres y mujeres, hablando de que jodida estuvo la clase, que el sargento tal dijo, que el teniente tal hizo, que si fulano se movió cuando no debía, que si mengana no aguantaba, equis; Morelia y yo íbamos abrazados y entre el grupo le agarré una nalga, ella se asustó y miró hacía atrás comprobando lo que ya yo sabía, nadie venía detrás para ver eso, y así dejé la mano un buen rato.

    Fuimos todos a una fuente de soda fuera del batallón para tomarnos algunas cervezas y refrescarnos un poco antes de irnos, bebimos, bailamos y hablamos un poco y en un momento me le acerqué y le pregunté -¿Te vas conmigo?- y ella respondió – claro, pero tenemos que disimular con todos, sobre todo con mi hermana, ella querrá que nos vallamos juntas- y yo – ajá ¿Y entonces?- Morelia – ya esa me dijo que tiene mucho hambre, que se quiere ir, yo como preví que querías algo le dije que yo tenía que hacer una diligencia en el centro, pero la coño me dijo que me acompañaría, no sé cómo quitármela de encima chico-.

    Al fin salimos y en el obelisco hicimos una sesión de fotos entre todos, no más por joder, empezó todo el mundo a despedirse y noté que Morelia se despidió de su hermana pero se vino con otra compañera, al ir rumbo a tomar el bus me dijo delante de ella – tuve que decirle a mi hermana que Alejandra me iba a acompañar para que me dejara tranquila, sino ¿cómo me quitó a ese chicle de encima?- «ajá picarones» dijo Alejandra – tranquilos que yo les guardo el secreto, no importa-, así nos fuimos hasta un hotel del centro, claro, sin Alejandra.

    Al entrar en la habitación me besó no tan desesperada y se metió al baño, dijo – voy a mojarme antes porque me siento insolada, tu deberías hacer lo mismo-, me desnudé y al pasar al baño me dijo -pasa tu ahora, en la cama te espero- y la ví totalmente desnuda, la noche en el aula no la vi bien pues lo hicimos con ropa, rápido y sin luz, pero ahí si noté lo buena que estaba, de que hermosas tetas que no se le notaban caramba, me bañé rapidito y ya con el pene bien erecto por lo que me esperaba.

    A penas me sequé y entré a la habitación, ahí estaba placenteramente extendida en la cama, viendo tele, con el acondicionador de aire encendido y los brazos cruzados detrás de su cabeza -¿Listo papi?- preguntó, yo empecé besando sus pies, subiendo poco a poco, besando todo, al llegar a sus muslos me metí entre sus piernas, dejé su pierna derecha por debajo de mí y alzó el pie y me tocó el pene con él mientras yo besaba alrededor de su vulva, tenía los labios íntimos muy protuberantes y arrugados, le sobre salían mucho al punto que le colgaban a un lado, me pareció raro, pero me animé a chupárselos, me los metí entre mis labios y se los halé, los separé con mis dedos para descubrir su clítoris y se lo chupé -aquí está mi caramelito rojo- le dije, ella me agarró la cabeza y me la apretaba para si, pasé mi lengua más abajo y con ella la penetré, sus fluidos salían blancos, amargos y constantes, estaba delicioso su sabor, le pasé la lengua entre el ano y la vulva varias veces y la penetré con la lengua, ella hundía mi cara apretándome contra si, logré chupar su clítoris y meterle la lengua a la vez, mi barbilla también se abrió paso entre sus labios íntimos y comenzó a masturbarse con mi boca, se frotó muy rápido y muy duro, hubo un momento en que me quedé sin aire, y cuando intenté separarme a penas para liberar mi nariz, me apretó con sus muslos la cabeza sin dejarme ir y volvió a frotarse hasta que tembló, ahí me liberó.

    Yo tenía el pene hinchado ya de las ganas de metérselo, me incorporé en mis rodillas echándome hacía adelante y agarré sus piernas por detrás de sus rodillas y se las abrí subiéndoselas a cada lado hasta llevar mis manos casi a la altura de sus tetas, y con su pelvis un poco levantada y su vulva totalmente ofrecida la penetré profundamente hasta que no quedó nada de mi pene afuera, se lo empuje una y otra vez, describí círculos y semicírculos dentro de su vagina, ella retorcía los ojos de placer, dobló su abdomen y me agarró por la cadera, yo estaba afincado con las rodillas en el colchón, mis manos en sus piernas y mi pene con la mayor parte de mi peso dentro de ella, hubo un momento en que no lo froté hacía afuera sino que sólo lo empuje como queriéndola partir -así, así, así papi- decía ella, violentamente le pasé la pierna derecha a su lado izquierdo y sentí lo agudo de sus huesos sobre mi pene y con mi mano derecha sostuve de un lado y hacia arriba su pierna derecha e incliné mi rostro hasta besar su boca, ella me chupaba la lengua, quería arrancármela, seguí metiéndolo y sacándolo con mucha fuerza y rapidez, apoyé un codo a su lado y hale su pelo liso y rojo, me enrolle un poco en mi mano y lo halé hacía atrás, ella me abrazó por la cabeza y también haló mi pelo, subió su barbilla y chupándola baje por su cuello, ella arqueó su tronco sacando el pecho, metí su teta derecha en mi boca y dijo – muérdemela papi, así, ¡Ja! Muérdeme el pezón, así ¡Ja!- gritando y gimiendo, le devoré las tetas y otra vez violentamente la cambié de posición, con mi pierna derecha obligue a que pusiera su pierna derecha extendida debajo de mí, de manera que ella quedó boca abajo, con dureza y rapidez hice que uniera las piernas, ella subió su pelvis entregándome su cuca, nunca se lo saqué y me le afinqué dentro con más fuerza, mis puntos de apoyo eran las rodillas en el colchón a cada lado de ella, y mi pene dentro de su vagina que la embestía empujándola hacia adelante, se sentía más apretadita así, desde ésa posición ví como se le había puesto la cuca de un rojo intenso, su rostro parecía mostrar una extraña mezcla entre dolor y placer, sufrimiento con gozo, le estuve dando con mis brazos extendidos apoyando mis manos a casa lado de su diminuta cintura, era una imagen extremadamente hermosa la que yo estaba viendo, hasta que bajé mi torso acostándome sobre ella, metí mis manos por debajo agarrándole las tetas, besé su boca con su rostro girado a el lado derecho, y comencé a moverme muy pero muy rápido pero con movimientos cortos, y sentí como su vagina se hinchó y le solté dentro toda mi leche a placer, estando sobre ella aún y recuperando el aliento, de pronto esa mujer comenzó a llorar, lloraba intensamente al punto de que yo quedé anonadado, intrigado le preguntaba «¿Qué te pasa?», y no paraba de llorar, me le bajé, la volteé boca arriba, y ella seguía llorando, se sentó de a poco, dobló sus rodillas frente de si, y yo insistí en preguntarle angustiado y en voz baja -¿Que pasó mi amor?- y le di pequeños besos en las rodillas, en los muslos, en las mejillas, hasta que respondió «es que me gustó mucho, y yo soy casada, y es primera vez que le hago esto a mi esposo, nunca pensé que ningún hombre me lo haría mejor que él, lloro porque me gustó mucho, y ahora no querré dejar de hacerlo contigo-.

  • Mi hijo me cambió la vida (6)

    Mi hijo me cambió la vida (6)

    Hola a todos nuevamente, soy Lorena la madre incestuosa, hoy vengo a relatarles mi última aventura, un trio que realice con mi hijo y mi amiga.

    Antes de empezar agradezco muchísimo que mis relatos se publiquen y muchísimo agradecimiento a todos los que leyeron, comentaron y escribieron son muy importantes sus comentarios y mensajes, dicho esto comienzo a contarles.

    Hace poco me decidí a contarle a mi amiga Romina lo que estoy viviendo con mi hijo Lucas, con ella somos amigas de muchísimos años y tenemos una relación muy estrecha, ella es una mujer de 44 años, divorciada, sin hijos y también muy jugada en su vida sexual, muchas aventuras le he conocido y que ella me ha contado, así debido a esa confianza fue que decidí contarle lo que estoy haciendo con mi hijo.

    Fui a pasar un fin de semana a su casa las 2 solas y en una charla finalmente después de pensarlo durante un tiempo que me lancé y le conté todo, creí que me echaría de su casa tratándome de pervertida pero para mi sorpresa no fue así, su asombro obviamente existió y hasta le costó creer que fuera real pero aunque le costó aceptarlo me creyó y no me juzgó para nada.

    Ese día nos amanecimos hablando y le detalle todo, incluso le dije que buscara mis relatos y los leyera.

    Volví a mi casa habiéndome liberado al contarle a mi hermana de la vida lo que estoy viviendo, pasaron unos días y Romina me escribió contándome que había leído mis relatos y que le habían encantado, que fuera a su casa a verla así hablábamos de nuevo.

    Fui a verla nuevamente y se la veía muy contenta, yo también lo estaba al poder confiarle esto a ella y que además lo hubiera leído me gustó mucho, entre charlas sobre todo esto me pregunto si tenía pensado hacer otro trio u orgia debido a que leyó lo que hice en mis vacaciones, yo le respondí que no sabía, que había que ver si se presentaba algo lo intentaría probablemente.

    En eso me dice quién podría ser la persona que elegiría para ese encuentro, no sé si fue mi inconsciente o se me ocurrió espontáneamente que entre risas le dije «Romi querés ser nuestra invitada a un trío con Lucas» en medio de risas, Romina me miró seriamente y se sentó a mi lado mirándome a los ojos me dijo «Lore te juro que me encantaría ser parte de un encuentro con vos y Luquitas», me quede helada, mi amiga, mi hermana de la vida quiere que nos cojamos juntas a mi hijo, la idea me sacudió por completa, quedé unos segundos en silencio y finalmente le contesté, de enserio me hablas?? La verdad sería algo maravilloso, ella me dijo que todo lo que le conté y lo que leyó de mi le había provocado el morbo suficiente para unirse a nuestra locura.

    Yo le dije que por mi cuenta no había problemas, que solo debía decirle a Lucas, Romina me contestó que lo pensará tranquila y que lo hablara con Lucas y que ella está a disposición.

    Me fui a casa con mi cabeza funcionando a mil y juro que mi entrepierna se humedeció con la sola idea de entre las 2 cogernos a mi hijo.

    Pasaron unos días y llegó san Valentín, Lucas ese día se portó increíble, paso a buscarme al trabajo con un ramo de rosas, esa noche me llevo a comer y luego nos la pasamos en una divina habitación de hotel que reservo para celebrar el día de los enamorados.

    Esa noche cogimos de manera bárbara, él estuvo súper caliente y amoroso, me dejo plena de placer, esa noche perfecta era la oportunidad de contarle lo que Romina me había propuesto, le comenté todo y aunque él también mostró asombro me dijo que todo lo que me hiciera gozar él estaba dispuesto a complacerme, mi bebé había aceptado definir la fecha.

    Esa misma semana hable con Romina y acordamos viernes a la noche para realizar el trio, ese viernes a la tarde después del trabajo nos encontramos a tomar algo fresco en un barcito, Romina estaba muy sexi, ella se mantiene muy bien y tiene buenas tetas, ese día venia de shorts que le resaltaba su culo y con un remerita bastante ajustada que la hacían bellísima, habremos estado una hora allí hasta que emprendimos el viaje a mi casa.

    Llegamos y a los pocos minutos arribó Lucas, nos saludó a ambas y Romina lo abrazó, «Luquitas como estas?? Si que estás hecho un hombre», yo me puse a preparar algo de comer, Romina se puso a ayudarme mientras Lucas se fue a duchar, mi hijo salió bañado con un short y una remera algo ajustada que resaltaba su espalda que es una de las cosas que más me gustan de mi bebé, note como Romi lo miro de arriba a abajo, ella me dijo cerca «Lore seguro que le contaste verdad??», yo le repetí que se quedara tranquila que todo estaba hablado que no habría problemas.

    Cenamos y muy alegres entre risas recordamos anécdotas y cosas del pasado, levantamos la mesa y nos fuimos al living, yo le dije a Romina que se relaje y se ponga cómoda que iba a cambiarme, que sirviera algo para tomar, yo me puse una tanga diminuta y un camisón súper corto y volví al living, Romina se había descalzado solamente y cuando Lucas me vio dijo que hacía calor y se quitó la camiseta quedando su hermoso torso desnudo, yo me senté a su lado, Romina me vio y se dio cuenta que la hora había llegado, «Ponte cómoda Romi, dale no te hagas la tímida» y la ayude a quitarse su remera y Lucas le bajo el short, tenía un conjunto de tanga y corpiño que le quedaba excelente, vaya que mi amiga es una diosa, «Guau chicos me quieren violar jeje» dijo muy divertida Romi». “Obvio que te vamos a hacer gozar» replicó Lucas poniéndose muy cerca de su boca que sin darle tiempo le devoró de un beso, yo aproveché para empezar a sobar el paquete de mi niño, Lucas se sentó con nosotras flanqueándolo, yo le comí la boca mientras Romina se unía a la sobada de verga que yo había empezado, Lucas dejo mi boca para volver a la de Romi mientras yo liberaba su verga de los shorts y del bóxer saltando como un resorte, inmediatamente mi boca se apoderó de su chorizo y le di unas buenas chupadas iniciales, Romina vio que ya la verga está fuera y quiso también saborear ese premio, se acercó a ella y exclamó «Luquitas como creciste» y también engullo ese trozo de carne de manera excepcional, yo volví a su boca mientras él ya me quitaba el camisón quedando yo con mis tetas a su disposición cosa que aprovechó enseguida mientras Romina ya le sacaba lustre a su sable a pura mamada.

    Yo extendí mis manos para desabrochar el corpiño de Romina dejando sus tetas colgando mientras su mamada no se detenía, yo me puse de pie para bajar mi tanga y mientras la chupada de ella sobre Lucas continuaba le terminé de bajar los bóxer a mi niño, solo quedaba la tanga de mi amiga que le ayudé a quitarse, los 3 desnudos por completo listos para una noche inolvidable.

    Ambas nos sentamos en el sillón y Lucas de pie nos empezó a dar a mamar verga por turnos hasta en un momento donde ella era la que mamaba yo pasé al siguiente nivel uniendo mi boca a una mamada de a 2, nuestras bocas se rozaban mientras llenábamos de goce a mi bebé, ella lamia la cabeza y el tronco mientras yo succionaba sus bolas pesadas, «Que lindo par de putitas que tengo» decía mi niño «Si Luquitas tus putitas somos» le respondía Romi.

    Después Lucas la hizo acostar y le volvió a meter su verga en la boca, yo vi su conchita ya mojada y vi que era mi oportunidad, Lucas me miro y con un movimiento de sus ojos me indicó que la raja de mi amiga estaba a mi merced y no dudé un segundo, metí mi lengua en ese canal de jugos y Romina lo sintió, empecé a mamar concha, la concha de mi mejor amiga, de mi hermana de la vida, la tomé por sorpresa y aunque creo que hasta quiso detenerme no le di oportunidad, mi chupada la sometió de inmediato, se retorcía de goce, quería gemir pero Lucas hundía su verga en la boca de ella para impedírselo, que morbo, que lujuria por favor, me mojo de solo recordar, además de chupar metía mis dedos y con la mano libre me pajeaba a mi misma, Lucas le daba a mamar más rápido y le apretaba las tetas y además le pellizcaba los pezones «Te gusta tía Romi???» Le decía recordándole cómo la llamaba de niño a esa puta que era ahora mi amiga.

    Lucas sacó su verga y me dijo «Ahora te toca a vos mami» me acostó en el sillón y sin darme tiempo me empezó a coger la boca con su chipote mientras le indicaba a Romina que me chupara la concha, vaya que mi nene tenía el control y ella sin perder un segundo me inicio una chupada que me enloqueció, ahora era yo la que gozaba a mil, Romina era muy buena en el oral y hábil con sus dedos que entraban perfectamente en mi cavidad, varios minutos así y todo estaba listo para lo siguiente, Lucas volvió a acostar a su tía Romi y sin demoras le introdujo su pija en la concha, ella empezó a gozar mientas yo no dudé en poner mi concha en su boca, cada bombeo de Lucas así que la lengua de mi amiga resbalara de manera grandiosa en mi zanja, se oía claramente el golpeteo de sus bolas contra su culo y los gemidos de mi parte no paraban, que hermoso lo que hacíamos.

    Luego llegó mi turno y me posicionó en 4 para de un empujón meterme su verga hasta los huevos, Romina abierta frente a mi me daba a mamar su raja totalmente empapada, que manjar me comía mientras mi bebé no paraba de taladrar mi orificio, fueron minutos de goce único, Lucas era quien dirigía, volvió a tomar a Romi para esta vez poner su verga en el culo de ella ,sus gemidos eran de una perra en celo, yo tome un consolador que tengo y lo metí en su concha, Romi estaba en la gloria, yo sacaba el juguete y lo lamia con el sabor de su raja, Lucas alternaba su verga por ratos en sus hoyos y después de cada pasada por uno de sus agujeros me lo metía en la boca, hizo lo mismo conmigo para darle a mamar a Romi después de salirse de cada uno de mis hoyos, era un bacanal tremendo lo que estábamos viviendo, al final nos tenía en 4 y nos cogía a las 2 por turnos hasta que llegó su acabada, nos sentó en el sillón para darnos su leche un poco a cada una, venía de unos días que yo lo tuve sin coger así que había acumulado bastante y eso se notó en su descarga que fue mucha, nuestras bocas chorreando semen, yo miré a Romi y la besé compartiendo la leche que nuestro semental nos dio.

    Esa noche Lucas nos hizo de todo, que magnifica cogida nos metió, Romina se quedó a dormir y a la mañana repetimos la cogida, ella me felicitó por tener a ese machito tan cogedor, Romina se marchó después del mediodía del sábado, yo le agradecí y ella me dijo «Gracias a ustedes, los adoro chicos, esto es inolvidable» y se fue a su casa, ese fin de semana Lucas me siguió cogiendo varias veces más.

    Lucas me dijo que estaba encantado con lo que hicimos y que debíamos repetirlo, yo estoy deseando sumar a un vecinito mío con él que he cogido varias veces pero del que no le hable a mi niño, veré si puedo hacerlo para que los 2 me cojan y poder brindarles más historias.

    Ojalá les haya gustado este nuevo relato, como siempre gracias por leerme, espero sus comentarios y mensajes que son muy importantes para mi y me alientan a seguir escribiendo.

    Un beso enorme a todos, los quiero muach.

  • Después del concierto

    Después del concierto

    Hola, mi nombre es Ivonne. Les contaré un relato que paso en 2019, por allá de mayo. Por aquella época tenía algunos problemas emocionales, había terminado con mi novio, hacía 2 semanas atrás (en aquel entonces) debido a que me había engañado y además un ex con el que terminé en 2017, Cha, me buscaba, la verdad era muy lindo pero yo ya no pretendía nada con él aunque a decir verdad notaba mucho el esfuerzo que hacía por recuperarme.

    En aquel tiempo se realizó un festival de música al cual decidí ir sola, sin embargo me resultaba incómodo ya que iría mi ex novio, con el que había terminado recién en el mismo autobús que yo. Y además iría mi ex Cha, por aparte para poner nombres serán.

    Yo de ninguna manera quería ver a Fer, tampoco a Cha pero era menos incómodo puesto que aún hablábamos así que cuando llegue le marque a Cha, con el pretexto que me dijera por donde era la entrada aunque en realidad quería alejarme de Fer.

    Entonces me reuní con varios amigos de antes entre ellos estuvo Cha a quien notaba muy ilusionado por verme otra vez y seguro no desaprovecharía la oportunidad de estar conmigo la mayor parte del tiempo esperando revivir antiguos días, me la pasé muy bien, yo iba acompañada durante un rato por una amiga, Caro, quien también era amiga de Fer y me estuvo preguntando todo el tiempo que si seguíamos juntos, aunque evadí todas sus preguntas pues me resultaba incómodo y seguramente le diría todo a él.

    Entonces en un momento durante el evento, en medio de la cerveza y la música escuché una voz conocida, era un chico llamado Abraham que a decir verdad me resultaba muy atractivo y además ya lo había visto tocar y cantar con su grupo en bares locales, bastante sexy pero que no había atrevido a más debido a que él tenía novias, y la última era una conocida casi amiga mía, digo casi por qué era más de fiestas o eventos, él y su amigo comenzaron a juntarse a Caro y a mi, me gustaba su voz y su presencia me hacía sentir nerviosa, no sé por qué, durante todo ese día estuvo con nosotras y me preguntaba que qué me gustaba, que me había visto entre él publico ir a verlo en sus eventos locales y que si Fer había ido conmigo (él no sabía que ya habíamos terminado), le dije que no había ido conmigo, así que él supuso que seguíamos siendo novios pero había ido sola, pero no le dije que ya no éramos pareja, así que en cuanto le dije que iba sola cómo que se emocionó.

    Paso un rato y llegando al final del evento se despidió, el evento dura a 2 días y el sé estaba quedando cerca de CDMX, yo por mi parte tuve que regresarme al estado de México, un viaje de un par de horas. Durante el camino me estuvo contando por mensaje qué él se sentía triste pues había recién terminado con su novia, Ivy, a quien mencionaba anteriormente que ya conocía, de hecho me llevaba muy bien con ella, nada confidentes pero nos hablábamos, y no sabía por qué habían terminado aunque creo que Abraham la engaño, en fin, la verdad es que él me parecía bastante atractivo y aunque no me gustó que se sintiera triste, algo en mí salto… Pues pensé, el recién dejado, yo recién dejada, ambos tristes, ya saben… Pero jamás pasó por mi mente que se daría «algo más», sólo eran pensamientos, en aquel evento, aun así, decidí que al día siguiente tenía que quedar con él, aunque sea vernos.

    Después de eso pasó el siguiente día y el último del festival, nuevamente iba a ir en el autobús del «tour» que era ida y venida desde origen al destino que era el festival, pero ese segundo día no iba a ir Caro, así que iba a ir completamente sola, sin embargo había quedado de ver a Abraham en el evento durante la plática de la madrugada, para saludarlo y ver algunas bandas juntos, justo pensé durante toda la mañana en que ponerme, no sé por qué pero estaba algo «nerviosa» de ver a Abraham, cómo conocía a su novia o ex novia trate de maquillarme similar puesto que Ivy y yo nos parecemos algo de la cara, algo me decía que quizá así llamaría su atención, también me vestí similar a cómo a veces ella se vestía, yo soy delgada, un tanto bajita, aproximadamente 1.50, menudita, busto aceptable, piernas delgadas, cabello muy largo aunque en ese entonces lo tenía recortado, morena, mis ojos son grandes pero trato de maquillarlos para que se vean alargados y sensuales, me puse una, blusa negra y un pantalón pegado militar, llegando al lugar estuve un rato sola y no tenía señal para contactarlo, los pocos ratos pudimos mensajear pero nada más y en medio de las miles de personas no nos lográbamos encontrar, entonces cómo a las 3 fui a un dispensador para rellenar mi botella de agua (ese día no bebí alcohol por que iba sola y el camino hacia el autobús de regreso estaba feo).

    En la fila que era muy grande me conté a Cha, mi ex de hacía ya 3-4 años, que ya también mencioné, el aún con ilusión en su rostro me acompañó durante toda la fila, platicamos y todo, entonces sacó de su mochila un peluche y me dijo que me lo había guardado durante todo ese tiempo, lo acepte entre dientes pues no quería compromisos con él, entonces me marco Abraham, para ver si nos veíamos, me sentí nerviosa, pues estaba Cha justo al lado, Abraham ya se escuchaba bastante tomado, me dijo que estaba triste por lo de su novia que habían terminado, estaba fumando mucho, le dije que ya no bebiera, que yo lo iba a cuidar. Entonces sin más le dije a Cha que tenía que ir a ver a un «amigo» y el se ofreció a acompañarme, durante el camino nos encontramos a otro amigo y fuimos los 3 a con Abraham.

    Llegamos y él estaba con 2 de sus primos y otro amigo, inmediatamente que me vio se abalanzó a saludarme y abrazarme, me tomó de la cintura y me dijo que ahora sí nos habíamos visto. Estuvimos juntos toda la tarde, de repente lo note ya muy ebrio y le dije que ya no tomará, que yo lo iba a cuidar, entonces me dijo que estaba bien, después de un tiempo íbamos rumbo a otro escenario y me tomó de la mano, yo no supe que hacer, me sentí nerviosa, Cha iba a atrás viendo la escena y note que estaba celoso y frustrado, yo también sentía mucha pena pero me deje llevar, así estuvimos un rato, y yo sólo me limitaba a cuidarlo, le decía que era importante para mí que no se sintiera triste por la situación con su novia durante una de las bandas, tocaron canción que nos gustaba a los dos y empezamos a cantarla juntos, poco a poco nos acercábamos y de repente me beso en la mejilla, no pude evitar sonrojarme, y él lo notó, me pregunto por qué me sonrojaba, y no supe que decirle más que por que un chico tan guapo no creí que me besara, lo tome de la cara y le di un beso en la mejilla también.

    Íbamos de escenario en escenario viendo bandas, y tomados de la mano, me trataba muy lindo, me cargaba para alcanzar a ver, por otro lado veía a Cha muy enojado como impotente, aunque, eso no me importaba justo ahí. Abraham me dijo de repente que le gustaba ahí, que no sabía por qué pero que ese día se le hacía guapa, me puse muy nerviosa, y de repente me beso, nos dimos un, super beso largo y profundo.

    Estuvimos así un rato, entre besos y arrumacos. Me tomaba de la mano, caminábamos, juntos, obvio sin despegarnos del grupo de amigos. Yo le decía que lo iba cuidar, le dije que no pensé que él se hubiese fijado en mi, que me gustaba y estaba nerviosa, él dijo lo mismo.

    En un tiempo me fui al baño y regrese al sitio con todos, alcance a escuchar que sus amigos y primos de Abraham estaban hablando de mi, o al menos eso pensé y supuse, alcance a escuchar que uno le dijo «Ya cógetela, se ve que quiere verga» mientras otro asentía y le decía «sí wey, ya chingatela».

    Eso no me hizo sentir nada bien, entre mi pensé «Que estas, haciendo, te estás viendo muy fácil? “. Decidí no dejar que llegara eso a más, sobre todo por él que dirían. Estaba decidida a regresarme sola en cuanta acabará el evento.

    Entonces llegamos a ese otro escenario y Abraham me coloco delante de él, ya era bastante noche y no se veía mucho, entonces me empezó a tomar de la cintura, a pegarme su cuerpo y me decía cosas al oído sobre el cuello, me dijo que le encantaba, él ya estaba super borracho, pero algo me gustaba, nos volvimos a besar pero esta vez sentí que él quería algo más, me deje llevar y pasó una mano en mi cintura y la otra en mis pechos, inmediatamente reaccione cuando note la mirada de Cha, muriéndose por dentro, era muy incómodo aquella situación, entonces le pedí que me acompañará por agua, fue detrás mío tomando mi mano, llegamos a un árbol detrás de los baños y nos empezamos a fajar y dar arrumacos.

    Estando ahí me comenzaba a meter la mano entre mi playera y subió mi pierna a su cintura, entonces justo cuando pegue mis caderas a él, sentí su erección, cuando la sentí me cargo con ambas manos contra el árbol y en ese momento reaccione, baje mi pierna y como si fuera sincronizado, acabó la última banda del festival, después de ese faje me sentía rara, sabía que si me dejaba llevar me vería una chica fácil pero también quería estar con él, me sentía fatal.

    Cuando volteamos hacía el lugar donde habíamos dejado a nuestros amigos y sus primos sentí que no dejaban de mirarme, y más Cha, no se explicarlo, era una situación rara, incomoda. Es decir, mi ex que en su momento quise y mi ligue de esa noche. Decidí dejar lo de Abraham hasta ahí, regresar a mi casa después del evento, Cha y otro amigo se habían ofrecido a acompañarme y acepte, mientras íbamos hacia los autobuses Abraham me alcanzó para despedirnos, pero me dijo que si quería ir a casa de uno de sus primos a no más de 20 minutos del lugar, no sabía cómo decir que no, él insistió con el pretexto de seguir la fiesta, aunque yo sabía que él quería terminar lo que empezamos en el evento, yo sabía lo mismo pero repito, no quería verme tan fácil así que le dije que sí, pero que iba con mis amigos hablando de Cha y el otro chico, él aceptó. Fui a decirles a Cha y a mi otro amigo, no querían sobre todo cha por lo que había visto, supongo imaginaba que pasaría lo mismo, al final aceptó cha más siento que fue para no dejarme sola con Abraham, y él convenció al otro.

    Durante el camino abraham a diferencia de él evento fue con sus primos y amigos y yo me fui con Cha platicando, lo sentía enojado y frustrado, me dijo que me había comprado una playera de mi banda favorita, y un peluche que había guardado desde hace mucho, aunque incomoda acepte y lo guarde en mi mochila, llegamos al destino, era una casa un poco grande, suficiente para seguir la fiesta, en la sala y unos 3 cuartos al fondo de la misma sala, en hilera, sólo era planta baja, trascurrido la fiesta y Abraham y yo intercambiábamos miradas, de vez en cuando no nos veían, nos dábamos un beso.

    Ya casi a las 3 de la mañana comenzó a darme sueño, le pregunté a Abraham si había un cuarto donde pudiera dormir, y me dijo que si, me lo enseño y regreso a la fiesta, alcance a escuchar que su primo le dijo, ya vas, chingatela, eso realmente me seguía incomodando.

    Después de unos 10 minutos escuché que entró y me dijo si estaba bien, vi que no cerró la puerta, solo la dejo entre abierta así que no me preocupe, le dije que no podía dormir por la música, me dijo que se iba a quedar ahí a arroparme, y que era mejor que siguiera, la música alta, lo cual no entendí, entonces me tomo de la cabeza y me beso, yo accedí y correspondía, nos empezamos a fajar otra vez, pero en esta ocasión presentí que si llegaríamos a más, estábamos sentados en la cama, el cuarto tenía una luz muy tenue de una lámpara y sólo escuchaba la música de la sala y las risas de los demás, solo me preocupaba que mi amigo y Cha, estuvieran afuera.

    Comenzó a meterme la mano en mi playera hasta llegar a mi pecho y masajearlo, y con su otra mano subió mi perna a su muslo, yo seguía tocando su pecho y dejándome llevar, de pronto con mi pantorrilla sentí su erección, estaba muy parado, yo me preguntaba si era lo correcto, pues él estaba súper ebrio, pero me deje llevar, entonces me tomo de la cintura y me hizo hacia atrás recostándome sobre las almohadas, estaba en una posición cómoda, mi torso un poco levantado, y él entre mis piernas, me desabrocho mi pantalón y casi inmediato me lo quito, estaba sólo en mis calzones que son tipo cachetero, blancos, entonces se acostó sobre mi y nos estábamos comiendo a besos, de pronto note que poco a poco se estaba bajando el cierre, y se había sacado su miembro, estaba tratando de hacer mi calzón a un lado pero le tomé la mano para evitarlo, me dijo al, oído que termináramos, pero le dije entre gemidos que iba a pasar con Ivy, la chica que yo también conocía y que era su novia con la que recién se había enojado, me dijo, ella no está y seguía tratando de quitarme el calzón, fue tan hábil que subió rápido su otra mano y me pellizco mi pezón y mientras yo subía ambas manos con la otra él hizo la entrada de mi calzón a un lado y cólico su pene en mi, empezó a penetrarme, yo lo sentía en cámara lenta, y mientras lo hacía pensé en todo, en Ivy, que pensaría de mi sí se enterara que lo estaba haciendo con él, en sus primos que iban a pensar que era una facilona, en Cha que estaba ahí fuera mientras yo cogía.

    Cuando entró por completo ya no pensé en nada de eso, saque un suspiro y comencé a gemir. Estuvimos cogiendo, Abraham estuvo con el mete y saca por unos 3 minutos mientras yo disfrutaba plenamente de él, de la situación, mientras yo gemía, tomaba mis piernas y las masajeaba, me subió un poco mi playera y comenzó a besar y a chupar mis pechos, yo me arquee cuando hizo eso, mientras me chupaba, él tomó mis piernas y pegó mi muslos hacia sus piernas, cuando hizo sentí que llegaba al cielo, sentí que la tenía muy grande y me la había metido a fondo, entonces empezó a darme lento pero muy, muy duro, se escuchaba como si aplaudiéramos en cámara lenta, yo coloque mis pies encima de sus pantorrilla para tener un apoyo y sentirme más cómoda, no podía creer que lo tuviera en mi, que estuviera entre mis piernas, aún no sabía cómo reaccionaría ivy, al final, solo habían discutido, no sabía si aún andaban o era una separación definitiva, de pronto sentí que quería gritar, y la música estaba recién terminando una canción, pensé que nos escucharían, dejé escapar un gemido, corto pero fuerte, pero supongo lo escucharon, así que me beso de lengua, para que no se oyera mas, ahí en su boca deje escapar más gemidos y gritos ahogados.

    De pronto alguien abrió la puerta y prendía la luz casi a la par, yo me espante y dejé de moverme pero Abraham siguió empujando y le dijo a su primo que se fuera, mientras su primo salía solo emparejó la puerta y dijo a los demás, «Ya se la está cogiendo». No me importó, seguimos lo nuestro, Abraham tomó mis piernas y las subió hasta sus axilas, eso me hizo sentir en el cielo, empezó a darme más duro y rápido, no dejaba de repetir «Que rico, que rico, estas riquísima», eso me excito aún más y entonces lo tome con ambas manos y rodee su cuello, mi boca estaba justo al lado de su oído, cambió la velocidad de los embistes que me hacía a un poquito más lentos, pero súper duros y hasta adentro, sentí que algo me atravesaba, en esa posición empecé a gemir tan rico, de pronto Cha abrió la puerta, vio todo, Abraham pese a eso, seguía con el mete y saca, yo voltee hacia la puerta mientras gemía y Cha solo grito «Ay wey, Ivonne», nos miramos a los ojos, mientras decía eso con una cara de sufrimiento/placer grite muy agudo «Abraham, ahhh», mientras cha se iba.

    Seguimos cogiendo un buen rato, Abraham me volteo y me tomó por el cabello mientras me empezaba a dar por detrás, se sentía riquísimo, masajes a mis pechos, me estaba haciendo todo lo que él quería, me metió los dedos y yo sentí que empezaba a venirme, justo cuando le dije que siguiera, el me volvió a voltear y yo subí mis piernas a su espalda y lo aprisione con ellas el seguía embistiéndome mientras nos veíamos, le dije que estaba sintiendo un orgasmo y él quería salir de mi, me dijo que se iba a venir, en ese momento no me importó, aunque no estuviéramos usando condón, no sé en qué pensaba, solo sé que sentía riquísimo, entonces sentí como si estuviera orinando dentro de mí, supe que se estaba viniendo, estaba eyaculando dentro de mí, mientras se venía nos mirábamos a los ojos, pensé nuevamente en todos, en Ivy su novia o ex, no se que era, en Cha que estaba fuera, en sus primos y amigos.

    Al siguiente día desperté muy temprano, tenía que regresar a mi casa, casi todos estaban dormidos salvo dos amigos de Abraham, me quedé escuchando un poco, y entre ellos uno dijo «Si se la andaba cogiendo, a esa vieja le dieron hasta para llevar». Sentí pena así que me fui de la casa. Estuve escribiéndole a Abraham toda esa semana sin respuesta, supe que para él había sido aventura de una noche, sin embargo me compré una pastilla del día siguiente. Fue una noche fantástica sin duda.

  • Mi novio se coge una conocida en común (Parte III)

    Mi novio se coge una conocida en común (Parte III)

    Antes de comenzar con el relato quiero agradecer los comentarios y mails que recibí. Soy nueva publicando y acepto todas las críticas siempre y cuando sean constructivas. La idea es entretenerlos a ustedes así como me entretengo yo leyendo todo el material que hay en esta página.

    Les dejo la tercera parte de esta historia:

    Samira y Hernán entraron a la ducha y ahí ya no pude verlos por el espejo así que ahora me encontraba muy excitada y preguntándome qué hacer ya que quería seguir observándolos.

    Me debatía entre golpear la puerta fingiendo que me había levantado de la cama a orinar y mostrar «sorpresa» ante la escena y luego unirme o directamente abrir la puerta y unirme. Mientras meditaba estas opciones podía oírlos y eso me ponía mucho más caliente de lo que ya estaba, fue entonces que dejándome llevar por la calentura que tenía me quité la remera y la tanga que llevaba puesta y abrí la puerta.

    Los dos dejaron lo que estaban haciendo y me miraron, pasamos los tres unos segundos en silencio y Hernán me miró con algo de miedo por mi reacción, pero inmediatamente entendió que lo que yo estaba sintiendo no era enojo, sino excitación plena y fue ahí que se relajó y sin decir una sola palabra besó a Samira con intensidad, yo cerré la puerta y me senté en el inodoro, abrí mis piernas y me recosté contra la pared para poder observarlos con comodidad y masturbarme.

    La bañera estaba llena de agua, ellos sentados frente a frente besándose, lamiéndose el cuerpo y yo masajeaba mi clítoris que a esta altura estaba empapado de mis fluidos.

    El pelo negro de Samira todo mojado era hermoso de ver, los mechones caían sobre su espalda y algunos sobre sus grandes tetas. Su piel blanca estaba rosada por la calentura y el vapor que emanaba el agua caliente de la bañera. Samira era una verdadera muñeca.

    Después de saborear a mi novio por largo rato Samira me ordenó que le trajera algo frío para tomar. Salí del baño, me dirigí hacia la cocina y cargue unas botellas de cerveza fría, entre al baño nuevamente y Samira me dijo que le abriera una botella a ella y a Hernán, obedecí, me acerque a la bañera me puse de rodillas y les di sus botellas. Ella tomaba y yo no podía quitarle los ojos de encima. Terminó de dar el trago y me miró a los ojos, en ese momento pude sentir que se me inundaba la concha de fluidos y empezaba a latirme, Samira tenía un poder sobre mi que yo no lograba dimensionar. Quería que me besara, que me ordenara lo que quisiera, quería ser suya.

    Pude notar que ella sabía bien lo que generaba y haciendo uso de su poder quitó una pierna del agua, apoyo su pie sobre el borde de la bañera y giró su cabeza hacia Hernán.

    Su pie estaba a tono con todo lo que ella era, era bellísimo y sin pensar demasiado me largué a besarlo. Besé sus dedos, su empeine y a su vez acariciaba su pierna.

    Ella se recostó, abrió más su otra pierna y Hernán comenzó a masturbarla.

    Yo no podía creer lo que estaba viviendo, una mujer que conocíamos se acababa de coger a mi novio y yo me encontraba ahora sirviéndole bebidas y besando sus pies. Todo parecía una gran locura, pero para mi concha todo parecía tener un sentido espectacular ya que no paraba de mojarme y tocarme mientras continuaba mi tarea de besar y acariciar sus pies.

    Samira estaba cual reina observando como mi novio la masturbaba y como yo besaba su pie estando de rodillas.

    Después de un rato volvió a meter su pierna a la bañera, se acercó a mí y me besó profundamente. La tomé de la cara y la presione contra mi aún más. Sin perder el tiempo comencé a masajear sus tetas y luego de unos minutos ella ordenó que salgamos del baño y vayamos al living para estar más cómodos y a mi particularmente me pidió que saliera del baño y la dejara unos minutos con Hernan a solas. Luego me enteraría que mientras yo esperaba afuera Samira le pidió a Hernán que le chupara la concha hasta que ella acabara.

    Nos reunimos los tres en el living y a esta altura Hernán y yo solo esperábamos indicaciones de Samira.

    Ella le dijo a Hernán que se sentara en el sillón y comenzó a chuparle la verga como una profesional. Yo me senté en una silla a un costado y observaba con atención cada movimiento, volaba de excitación, me metía los dedos en la concha y una vez mojados los pasaba por mi clítoris que parecía que iba a reventar. Samira mojó bien con su saliva la verga de mi novio y comenzó a realizarle una turca divina. Metió la verga de mi novio entre sus tetas y las agitaba de arriba a abajo sin parar, luego se paró, se puso de espaldas a él y haciendo una semi sentadilla colocó la verga de mi novio entre los cachetes de su cola y se frotaba, iba de adelante hacia atrás y lo mojaba con los fluidos que salían de su concha. Mi novio estaba enloquecido y yo sentía que iba a acabar en cualquier momento. Samira se acercó hasta mi, se puso de rodillas y comenzó a chuparme la concha a la vez que ordenó a mi novio que la cogiera por la cola. No pude aguantar más y tuve un orgasmo increíble, de los mejores que tuve en la vida. Enseguida mi novio explotó dentro de la cola de Samira y ahora quedaba ella, entonces acá aproveche mi oportunidad para hacer acabar a esta diosa.

    Mientras mi novio se sentaba en el sillón para reponerse yo me levanté de la silla y me senté en el piso frente a Samira, cruzamos nuestras piernas y nos trenzamos en una tijera riquísima.

    Nuestras conchas calientes, llenas de nuestros fluidos se frotaban con intensidad, nos pegábamos cada vez más. Yo ya estaba excitadísima de nuevo. Samira gemía como una verdadera puta y sus gemidos eran increíblemente excitantes. Por momentos yo le comía las tetas, el cuello, la boca y volvíamos a frotarnos, estábamos enloquecidas hasta que ella me avisó que iba a acabar. Ahí me salí de la posición y me coloque entre sus piernas para chuparle su hermosa conchita. Le metí los dedos para sentir cómo iba a latirle la concha cuando acabara y así fue. Samira acabó y fue un momento glorioso e inolvidable para mi. Su concha latía intensamente, caían por mis dedos sus fluidos los cuales saboreaba sin perderme nada.

    Después de unos minutos Samira se recostó en el piso, yo me coloque a un costado y Hernán al otro costado.

    Terminamos la noche besándonos y acariciándonos hasta quedarnos dormidos.

    Este fue el primero de varios encuentros que les voy a ir contando en otros relatos.

    Espero que lo hayan disfrutado y me dejen sus comentarios en mi mail:

    [email protected].

  • Fiesta en la piscina

    Fiesta en la piscina

    Soy un chico de 28 años y lo que os voy a contar ocurrió hace 4 años. Mis amigos y yo fuimos a Mallorca a pasar unos días de vacaciones y alquilamos una casa con piscina. Por las mañanas solíamos ir a alguna playa o cala y por las noches salíamos de fiesta. La mayoría estábamos solteros así que teníamos ganas de ligar y algo más. Los primeros días no tuvimos mucho éxito, pero la suerte estaba a punto de cambiar.

    Un día cualquiera, fuimos a una pequeña cala y después de bañarnos estábamos tranquilamente tomando el sol. De repente, apareció un grupo de chicas a lo lejos, pasaron delante de nosotros y se sentaron bastante cerca. Tendrían unos 30 años y estaban bastante bien, disimuladamente algunos ya las estábamos analizando, pero sin prestarles mucha atención. Se empezaron a quitar la ropa y se quedaron en bikini. La mayoría estaban bien y se notaba que se cuidaban. Sin embargo, me llamó muchísimo la atención una de ellas. No destacaba por su belleza, pero tenía un culazo tremendo. Era bajita y de caderas anchas y tenía un bikini rojo bastante grande, no dejaba ver mucho. Le comenté a mi mejor amigo y me dijo que él también se había fijado en ella.

    Después de un rato, uno de nuestros amigos, que no se corta ni un pelo, empezó a hablar con ellas y les preguntó si tenían algún plan para la noche. Que nosotros teníamos una casa alquilada y que estaban invitadas para cenar. Al principio dudaron, pero luego ya aceptaron.

    Mi amigo nos comentó que habían aceptado su propuesta y todos nos pusimos muy nerviosos. Por un lado, porque teníamos muchas ganas de tener algo con ellas, pero por otro lado, porque eran mayores y nos daban respeto.

    Hablé con mi mejor amigo y preparamos un plan para poder tener algo con la culona, ya que no la podíamos quitar de la cabeza y nos daba muchísimo morbo.

    El plan era bastante complicado. Ellas vendrían con ropa de calle y en un bolso traerían los bikinis por si luego nos bañábamos en la piscina. Nuestro plan era coger el bolso de la culona y romperle el bikini a escondidas. Entonces, no podría bañarse, pero le diríamos que en nuestra casa había algún bikini y que le podríamos dejar. Evidentemente, en nuestra casa no había ningún bikini. El plan era comprar un minibikini para poder ver su culazo mejor. Fuimos a una tienda de bikinis y compramos el que más nos gustaba. Era un bikini color naranja, cubría bien los pechos, pero la parte de abajo era un pequeño tanga que viendo su culazo no le cubriría casi nada.

    Al final, llegaron a nuestra casa y empezamos a cenar con algunas copas. Aprovechamos ese momento para coger su bolso y romperle un poco el bikini con unas tijeras. Después de cenar pusimos algo de música y empezamos a jugar a unos juegos de beber en 3 equipos mezclados. Nosotros nos pusimos con la culona. Para aumentar la emoción dijimos que el equipo que perdía se tenía que tirar a la piscina y todos aceptaron. Como es obvio, nosotros estuvimos fallando a propósito sin que se notase y quedamos últimos.

    Llegó el momento de la verdad y nos preparamos para saltar a la piscina. Al poco rato la culona apareció y nos dijo que no se podía tirar, ya que el bikini se le había roto. En ese momento todos empezamos a abuchearla, diciéndole que eso no era una excusa y que las promesas había que cumplirlas. Algunos le decían que se tirase desnuda, otros en ropa interior… y se puso rojísima, pero dijo que en ropa interior no se iba a tirar porque luego tenía que volver con esa ropa y no la quería mojar y desnuda mucho menos.

    Le miré a mi amigo y pusimos el plan en marcha. Le dijimos que en casa igual había algún bikini y fuimos con ella a mirar en los diferentes armarios. Le dijimos que solo habíamos encontrado uno y se lo dimos. Al principio se puso muy contenta, pero al ver el tamaño del bikini nos dijo que eso no le iba a entrar. Nosotros le dijimos que seguro que sí, y que era su única oportunidad. Se fue al baño a cambiarse y en un rato salió. No podíamos creer lo que estábamos viendo, no tenía unos pechos muy grandes, pero con ese bikini tan prieto se le marcaban muchísimo y se podía ver todo su culazo, ya que el tanga era enano y lo tenía muy muy prieto. Nos dijo que no podía salir así que se le marcaba todo y que no le cubría nada el culo. Le dijimos que no pasaba nada, que en el agua ni se notaría. Y eso es lo que hizo, salió disparada para que nadie la viese y saltó a la piscina. Mi amigo y yo nos quedamos en slips y también saltamos a la piscina que ya se nos estaba poniendo morcillona.

    En la piscina nos pusimos cerca de ella y estuvimos bromeando todo el rato, diciéndole que habíamos perdido por su culpa etc. Ella estaba bastante incómoda y nos comentó que ese tanga le apretaba mucho. Nosotros le dijimos que era normal, que tenía un culo muy grande, pero que a nosotros nos encantaba. Después de unas copas ya todos estábamos algo salidos y ella nos dijo que su culo era demasiado grande, que tendría que adelgazar algo.

    Nosotros le dijimos que era la chica que más nos gustaba de todas y que a todos los hombres nos gustan chicas culonas como ella. Disimuladamente empezamos a tocarle un poco el culo debajo del agua y al no decirnos nada nos dimos cuenta que no le incomodaba, en algún momento incluso le agarramos el trasero. Nosotros ya teníamos la polla durísima, era el mejor culo que habíamos tenido en nuestras manos con diferencia. Eso sí, lo teníamos que hacer todo con mucho disimulo, ya que no queríamos que los demás se enterasen.

    Después de un rato, dijeron que era muy tarde para seguir con la música en la piscina y empezaron a ir dentro de la casa para seguir con la fiesta. Cuando se fueron todos, la culona nos dijo a ver porque no íbamos nosotros también, pero le dijimos que no podíamos salir de la piscina con esa erección y para nuestra sorpresa nos agarró las pollas con las manos para comprobarlo. Ya las teníamos durísimas y en esos slips mojados se marcaba todo. Ella se empezó a reír y nos dijo que teníamos razón, que así no podíamos ir donde los demás.

    Los tres ya estábamos muy muy calientes y le dijimos si quería venir a nuestra habitación a pasarlo bien. Ella accedió sin dudarlo y entramos en la casa por otra puerta para que los demás no nos vieran.

    Nada más entrar en la habitación se quitó el top de arriba y nos dijo que ya no podía aguantar más, que le apretaba muchísimo. Cuando se lo soltó salieron sus tetas botando de lo prietas que estaban. Nos miró y nos dijo que nosotros también nos podíamos quitar el slip, que total de lo mojados que estaban se notaba todo y era como no llevar nada. Yo llevaba unos slips color azul claro y los de mi amigo eran blancos, por lo que al estar mojador y con las pollas tan duras se transparentaba todo.

    Nosotros ya no podíamos aguantar más y le dijimos si podía quitarnos ella los slips. Agarró los dos slips a la vez y nos los bajó hasta las rodillas. Nuestras pollas salieron totalmente disparadas. No tenemos pollas gigantes, pero tienen buen tamaño y son bastante gruesas. Era la primera vez que estaba con mi amigo en una situación así, pero a los dos nos daba muchísimo morbo. Le dijimos a la chica que las teníamos tan duras por su culpa y que no nos podía dejar así. Primero las agarró con las manos y empezó a pajearnos poco a poco. Luego nos preguntó si podía comerlas y le dijimos que por supuesto. Primero empezó por los huevos y fue subiendo poco a poco hasta meterlas en la boca. Tenía pinta de haber comido bastantes pollas, ya que lo hacía muy bien y se le veía muy segura.

    Al final ya no podíamos más y le dijimos que se pusiese a cuatro patas en la cama. Estaba sin el top de arriba, pero todavía tenía el tanga puesto. Puso su culo en pompa y era realmente increíble. Tenía unos muslos bien desarrollados y un culazo redondo y moreno que ya les gustaría a muchas pornstars. Teníamos que aprovechar bien esa situación ya que seguramente no veríamos un culo así en nuestras vidas. Intentamos bajarle el tanga, pero de lo prieto que lo tenía y en la posición en la estaba era imposible. Tuvimos que coger unas tijeras y cortarlo por un lado. De lo prieto que estaba las tiras del tanga salieron disparadas y pudimos contemplar su enorme culazo. No podíamos aguantar más y empezamos a follarla poco a poco, incrementando la intensidad con el paso del tiempo. Nos íbamos turnando y cada vez lo hacíamos más fuerte. Al rebotar contra su culo el sonido que hacía nos ponía todavía más y al final nos corrimos en poco tiempo.

    Luego nos duchamos y seguimos con la fiesta como si no hubiese pasado nada, pero sin lugar a dudas fue el día que mejor me lo pasé. Todavía sueño con ese culazo.

  • Mi esposa y su otra cara (Historia 1)

    Mi esposa y su otra cara (Historia 1)

    Inicio la primera de 4 historias que compartiré y que descubrí hasta ahorita en el correo de mi esposa, así que para empezar los pongo en contexto:

    Somos de la CDMX, tenemos 43 años, ella mide 1.68, tez blanca, peso: 65 k, cuerpo bien formado, senos medianos y bien paraditos, cintura muy bien marcada, cadera ancha, trasero grande y piernas muy bien formadas.

    Todo lo descubrí después de que mi esposa me pidió que descargara unas fotos de su correo para lo que me dio sus datos de acceso, todo iba normal hasta que un correo me llamó la atención ya que el título decía: “PARA MI WERITA”, yo nunca le he dicho así a mi esposa por lo que decidí abrirlo y aquí mi descubrimiento de la conversación que tiene mi esposa con este tipo de nombre: Julio:

    J: Werita, pensé mucho lo que platicamos el otro día camino a tu casa y pues yo creo que deberías dejarte llevar por tus deseos, no tiene nada de malo y si en algo te puedo ayudar, pues aquí estoy encantado de la vida, no soy buen fotógrafo, pero seguro te ayudo

    T: Julio muchas gracias por escucharme, pensé que ibas a pensar lo peor de mi y si te tomo la palabra, tengo varios conjuntos de lencería con los que quiero modelar para lo que se ofrezca, te parece bien si me ayudas el próximo viernes, yo no tengo que ir a la oficina y tú descansas, le voy a decir a mi marido que si voy y aprovechamos y me tomas las fotos.

    J: Me parece perfecto T, te veo a las 8 afuera de la oficina.

    J: T, te mando las fotos de la sesión de ayer, debo decir que además de ser una súper modelo, eres maravillosa en la cama, no dejo de pensar en como mueves esas ricas nalgas y nada más de escribirte ya me pusiste dura la verga otra vez, por favor déjame tenerte otra vez entre mis brazos y hacerte gritar como gritaste ayer.

    T: Julio, papito están padrísimas las fotos, me encantaron pero me encantó pagarle a mi fotógrafo, nunca pensé que tú verga estuviera tan rica, a mi también me encantó como me cogiste, de hecho soñé contigo y con esa rica verga y por supuesto que sí nos volvemos a ver, ahora que te probé no pienso dejarte, sigue pensando en que cosas ricas me harías y yo mientras me seguiré comprando lencería linda para modelarte y para después pagarte con mi panocha, tu werita.

    Así acaba está conversación entre mi esposa y el tal Julio y pues vaya fotos las que venían en el correo, fotos de mi esposa con unos atuendos de lencería y pantimedias que nunca le había visto en estos 15 años de casados, además de unas posiciones tan sexuales, dignas de lo que ahora he descubierto que es mi esposa, UNA PUTA que es capaz de darle las nalgas a cualquier hombre, ya lo verán en las siguientes historias.

    No puedo negar que en un principio me molesté mucho, pero después de la tercera historia que leas, entenderás porque tomé la decisión que tomé sobre mi esposa.