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  • Juan y su juventud

    Juan y su juventud

    Aunque ya soy un cuarentón, me suelen gustar hombres maduros, mayores que yo, musculosos (cuando es posible) y no me siento particularmente interesado en jovencitos, excepto cuando necesito solamente un poco de sexo exprés. Asimismo en el gym suelo entrenar solo. Sin embargo, el año antepasado, luego de la reapertura de los gimnasios, Juan, un joven de 21 años se me pegó en el gym, consideraba que yo lo ayudaría a ganar un poco de volumen y unilateralmente decidió que yo era su amigo, confidente, consejero y que me conocía de toda la vida. Juan es un joven de cuerpo delgado y lampiño, sonrisa fácil, grandes ojos café, fanático del Barça que en medio de carcajadas no entendía mi falta de interés por el fútbol,

    «Vas a ver el partido hoy»?

    «¿Ah?»

    «El partido»

    «Cuál partido?»

    «Ay abuelo, hoy juega el Barça»

    «…»

    «Es cierto que ya estás viejo pero deberías emocionarte que juega el Barcita hoy»

    Yo seguía sin comprender, la verdad el fútbol me vale un rábano, nunca he entendido todo ese escándalo de jugadores sobrevalorados con sueldos onerosos… pero me interesan más verlos jugar de un lado a otro de la cancha, con sus pantalones cortos y sus gruesas piernas.

    «¿No te gusta el fútbol?»

    «Soy gay» le dije, viéndolo fijamente, quizás esperando que con eso se fuera espantado y me dejara en paz.

    «¿De veras? El hermano de mi novia es gay, te lo presento si querés» me dijo.

    «No, gracias» dije impacientemente.

    «tiene 23» insistió

    «No me gustan jovencitos» le dije, nos reímos y seguimos en el entreno.

    En eso llegó al gym Augusto, otro cuarentón marcadamente famoso por ser gay, el típico gay que entrena piernas 3 veces por semana. Juan me lo enseñaba con la miraba, a modo de broma.

    «Vaya, ahí está Augusto»

    «Si, ya lo vi»

    «Es más viejo que vos»

    «Si»

    «Mirá, anda su licra pegada»

    «Ajá» dije tratando de parecer desinteresado.

    «Tiene más bulto que vos»

    Volví a verlo y en efecto se me miraba gran paquete, pero no, Augusto era muy amanerado para mis gustos.

    «Como si piedras se hubiera metido en la licra»

    No pude reprimir una carcajada por la aguda observación de ese enjuto púber.

    Al final del entreno y cuando nos disponíamos a cambiarnos, Juan se me acerca estando ambos solos y me abraza. Con su cara pegada en mi pecho, cual niño de 8 años me dice:

    «No te enojés, sólo quiero hacerte reir».

    Le acaricié la cabeza, pues me dio algo de ternura su actitud infantil y espontánea.

    Unos días después iniciamos con el entrenamiento de espalda. Juan había llevado una camiseta sin mangas, nueva y marca Adidas, la verdad se veía muy bien, ya comenzaba a marcársele los músculos por encima de la ropa y se miraba apetecible. Por primera vez lo vi como un hombre y no como un niño hablantín de 21 años.

    En cierto momento estábamos haciendo dominadas, él se había colgado y le vi sus axilas peludas totalmente extendidas. Sus brazos comenzaban a engrosarse. Cuando levantaba su cuerpo y su pecho tocaba la barra, se le marcada el bulto sobre el short. En ese momento se me antojó tener sexo con él, tanto así que con excusa de alcanzar mi botella con agua, pasé detrás de él y por un instante mi paquete tocó su trasero. Tenía una grandes ganas de poseerlo ahí mismo pero me tuve que conformar con inhalar su olor corporal.

    Él no se dio cuenta pero el resto del entreno lo pasé con una semi erección, que quizás fue notoria porque Augusto me vio el bulto y me vio luego asombrado, fue ahí que me di cuenta que estaba excitado y decidí alimentar mi excitación. Lo puse a hacer ejercicios donde me podía enseñar sus axilas peludas al extender sus brazos o que abriera sus piernas.

    Más tarde cuando nos estábamos cambiándonos, se quitó la camisa y short y se quedó en bóxer. Al parecer era nuevo, era texturizado, de licra y algo corto con colores muy deportivos. Le quedaba muy bien, el bulto se le marcaba rico, hasta le levantaba un poco los glúteos.

    «ya te está pegando el entreno» le dije

    Y era cierto, la espalda ya le estaba tomando esa forma de V que tanto me gusta, sus brazos se marcaban más y los pectorales se le miraban más amplios enmarcando sus pezones, medianos y rosados.

    «¿Creés vos?»

    Dijo mientras flexionaba sus brazos frente al espejo y le noté sus axilas muy peludas, mojadas en sudor, un sudor con olor no repulsivo sino incitante, cosa que me excita en un hombre, sentía como se me ponía más dura de sólo verlo sin camisa y en bóxer flexionando sus brazos,

    «qué peludas tus axilas», le dije

    «¿me las rasuro?»

    «No, se te ve bien»

    Le dije, mientras me acercaba y le vi su bulto, le vi su pecho, sus pezones rosados, su vello en las axilas, su abdomen de joven de 21 años, él no dijo nada y seguía ahí como esperando algo.

    Me puse detrás de él y también tenía flexionados mis brazos. Yo sólo me había quitado la camisa, pero el reflejo del espejo nos mostraba a ambos flexionando kos bíceps y mostrando nuestras axilas peludas. Yo tengo más grosor que él, pero sólo porque llevo más tiempo que él entrenando.

    Juan se notaba tenso, pero ambos estábamos callados y yo más excitado, en eso le vi el bulto que en el reflejo parecía ponérsele cada vez más grande y abultado.

    Ambos bajamos los brazos al mismo tiempo, rápidamente di un vistazo al cuarto y no había nadie, Juan hizo lo mismo, me coloqué a su lado derecho y con el dedo índice izquierdo le bajé un poco el bóxer del lado derecho de su ombligo, lo suficiente para verle parte de lo que parecía ser un abundante pubis velludo,

    «qué peludo» dije

    Y él me miraba asombrado, pero sin moverse, su respiración era más rápida, él también estaba en el clímax de excitación,

    «¿Puedo?»

    Le dije y sólo asintió ligeramente con la cabeza. Yo tenía esa sensación de dominarlo. Moví el mismo índice de un lado del ombligo hasta debajo de él sin sacarlo del bóxer y le bajé aún más el bóxer hasta que apareció la base de un enorme pene, grueso y venudo a punto de estallar emergiendo de una maraña de pelo púbico grueso y negro.

    Con ambas manos le bajé el bóxer hasta que su pene grueso saltó liberado, era grueso en la base e iba decreciendo con una curva para abajo, hasta terminar con la cabeza pequeña y descubierta, con mi mano derecha se lo moví suavemente, como masturbándolo y empezó a lubricar. Con la otra mano le toqué una nalga, durita y caliente, pero rechazó mi mano, como buen «hétero» joven y me dijo

    «así no»

    Le besé el cuello y le dije

    «qué rico estás», él me miraba sorprendido

    Él con el dorso de su mano derecha tocó mi entrepierna dura como casualmente y sin querer. Con la misma mano me acarició después por sobre la ropa. Con la misma mano me quiso bajar el bóxer, pero yo lo hice y mi nene salió, moreno, y duro. Mi glande estaba grande y brillante, el bóxer mostraba algo de precum mojando el bóxer. Su pene era mas grande, ñero el mío más grueso y cabezón.

    Con mi mano agarré ambos penes, él comenzó a mover su pelvis de modo que su pene se movía entre mi mano y mi pene

    Nos masturbamos. Ahora yo a él, luego él a mi, luego yo ambos penes, luego él. Al fin me dice

    «Voy acabar».

    Me hice a un lado justo cuando su eyaculación salió disparada hacia adelante.

    Luego yo giré un poco y eyaculé también, pero mi leche era más espesa que él. Juan sacó otra escupida más, pero no llegó tan mejos como la primera. Yo seguía sacando leche que caía espesa.

    «Qué espeso tu semen»

    Le pasé un poco de papel higiénico y ambos nos limpiamos rápidamente. Sin embargo nuestra lechada quedó dispersa en el piso como un recuerdo de nuestra lujuria.

    «Vestite» le dije.

    Nos terminamos de cambiar rápidamente y en silencio. Salimos y al despedirnos me dice

    «Mañana verdad?»

    «Si, toca hombros y piernas» le dije.

    Sólo sonrió y luego me dijo…»

    Augusto hará piernas también» pero se puso serio y acercándose un poco más me dijo en voz baja y temblorosa

    «mirá, no soy gay»,

    «claro que no» le dije sonriendo y me fui.

    Al llegar a casa me volví a masturbar. Juan también lo hizo, me lo confesó después.

    Ahora entiendo esa afición de muchos por los jovencitos y si, fue real, eso y lo demás que pasó después entre nosotros…

  • Mi vida como puta (experiencia con una colega)

    Mi vida como puta (experiencia con una colega)

    Estaba una tarde revisando una de las tantas redes sociales que tuve para ejercer mi oficio cuando me llegó un mensaje de una mujer. Éramos colegas por lo tanto contesté rápidamente y entramos en conversación. Preguntas van, preguntas vienen quedamos en que un día podía visitarla en su casa y hacer unas fotos ya que ella contaba con una buena cámara.

    A ella voy a referirme con un nombre ficticio, por supuesto.

    Carla tenía veintitantos, era morocha con rasgos árabes, en particular sus ojos y su voz eran llamativos. Tenía la voz gruesa y penetrante, labios grandes y unos dientes blancos que resaltaban por su color de piel.

    Media alrededor de 1,70. Espalda ancha y cuerpo entrenado, no del tipo de cuerpo que porta una modelo, sino del que porta una mujer que entrena la fuerza por sobre las demás capacidades físicas.

    Quedamos en que pasaba por su casa una tarde luego de verme con un cliente. Llegue al departamento vistiendo un pantalón blanco ajustado, botas taco aguja negras, una blusa beige con detalles en rosa y mi cartera en la que traía, entre otras cosas, lencería para la ocasión.

    Nos saludamos y noté que la conexión había sido instantánea, Carla era muy simpática y con su sonrisa amplia hacía sentir bien rápidamente a cualquier persona. Le pregunté si quería que compremos algo para tomar así que deje mi cartera y salimos al mercado más cercano.

    Compramos unas botellas de vino y algo para picar y volvimos al departamento.

    Al llegar me quite los zapatos rápidamente, abrimos el vino y empezamos a charlar. Parecíamos amigas de toda la vida, Carla me hacía morir de risa, era muy espontánea y poseía un sentido del humor muy afín al mío.

    Después de un par de horas, ya un poco alegres y sueltas por el vino le propongo que comencemos con las fotos antes que se vaya la luz natural.

    Comienzo a desvestirme ahí mismo en el comedor y a ponerme unas medias bucaneras negras, portaligas al tono y un top de encaje también negro. Le pregunto qué cámara tiene y me cuenta (ya no recuerdo cuál era), la busca y me dice que no la encuentra. A mi me parecía extraño, ya que había sido ella la de la idea de las fotos, me propone sacarlas con su celular y aunque me desanimó un poco, la buena onda de ella y el efecto del vino y habían hecho que no le diera tanta importancia a este detalle.

    Sacamos un montón de fotos, ella a mí, yo a ella, las dos juntas, se nos fue la tarde y nos agarró la noche aun jugando con la ropa, las fotos y vídeos. En un momento me siento en el sillón a descansar un poco mientras ella estaba en el baño. Yo estaba con una tanga negra y sin nada arriba revisando mi celular entretenida hasta que Carla salió del baño y se sentó también en el sillón. Nos reíamos porque habíamos tomado bastante y bromeábamos al respecto hasta que en un momento nos quedamos en silencio mirándonos y ella se tiró encima de mí y empezó a chuparme las tetas. Yo quedé algo confundida y por un momento pensé en cortar la situación, pero acto seguido pensé en dejarme llevar y la dejé hacer.

    Carla me comía las tetas desesperadamente, pasaba de una a la otra y atendía a cada una con mucho esmero. Después de unos minutos agarre su cara y la besé con intensidad. Enredábamos nuestras lenguas sin parar y la calentura aumentaba a cada segundo.

    Nos tocábamos las tetas, el culo, todo el cuerpo, nos quitamos la poca ropa que teníamos y nos tendimos en la cama.

    Carla abrió mis piernas y empezó a chuparme la concha y meterme los dedos para más placer, yo disfrutaba con los ojos cerrados hasta que quise ser yo la que probara su concha.

    Nos trenzamos en un buen 69. Nos chupábamos la concha, el culo, yo enterraba mi cara por completo en ella, era tan rica y tentadora que por poco quería meterme completa dentro suyo.

    En un momento Carla me pide un momento y se para a buscar algo en un cajón. Trajo un pene de goma enorme y uno más pequeño que vibraba.

    Tomé los juguetes y le indiqué que se recostara boca abajo. Empecé a jugar con ella con el vibrador, Carla estaba muy mojada y paraba su culito más y más, agarre el pene de goma y empecé a metérselo de a poco en la concha, era tan grande que creí que no iba a entrar pero para mi sorpresa se lo tragó todo sin chistar, esto me excitó aún más, Carla era tan puta o más que yo.

    Después de meterle y sacarle por un rato el pene de goma, lubrique bien su culo y le metí el vibrador más chico. Carla gemía sin parar y se mojaba cada vez más. Con los juguetes haciéndole una doble penetración tuvo un orgasmo riquísimo que me volvió loca. Le saque los juguetes, la di vuelta y me tiré sobre ella para comerle la boca, abrí sus piernas y nos trenzamos en una tijera hermosa, yo quería sentir esa concha toda mojada frotarse con la mía y vaya que la sentí. Su concha mojada y caliente contra la mía me provocó un orgasmo alucinante y luego otro. Considero la tijera una de las prácticas más deliciosas que pueden existir. Me enloquece sentir la concha caliente y mojada de otra mujer frotarse con la mía.

    Seguimos besándonos y bajamos un poco la intensidad, nos acariciábamos, recorríamos nuestros cuerpos y aprovechábamos a recuperarnos.

    Carla me indicó que me pusiera boca abajo y empezó a lamerme toda especialmente puso atención a mi cola y una vez que estuve toda mojada comenzó a frotar sin parar su concha contra mi culo. Estaba enloquecida y se frotaba cada vez más fuerte contra mi. Yo paraba la cola así ella podía estimular más aún su clítoris y con mi mano derecha me frotaba el mío. La escena era tan excitante para mí y para Carla que una vez más ella acabó deliciosamente encima de mí y yo le correspondí unos segundos después con otro orgasmo igual de delicioso.

    Después de esto quedamos tirada una al lado de la otra acariciándonos suavemente nuestros cuerpos y riendo. Ella confesó que la propuesta de hacer fotos había sido una excusa para coger conmigo ya que le había gustado mucho por fotos. Me reí y me encantó que haya sido tan lanzada.

    Carla se levantó y preparó algo para comer, continuamos tomando vino y seguimos cogiendo hasta quedarnos dormidas completamente desnudas y abrazadas.

    Espero les haya gustado esta historia y no duden en escribirme a mi mail

    [email protected].

  • El cuidador de la cabaña

    El cuidador de la cabaña

    Después de la experiencia con el amigo de mi novio, nuestros horizontes sexuales tuvieron una apertura total, mi novio me confesó que le gustaba mucho que me exhibiera y calentara a otros hombres y también le excitaba compartirme. Debo confesar que a mi también se me despertó el gusto por el exhibicionismo y sobre todo, cuando lo hacía fingiendo que no me daba cuenta.

    Una vez, fuimos a un camping pequeño donde solo habían 3 cabañas y al llegar, nos dimos cuenta que solo la nuestra iba a estar ocupada por ser temporada baja. Lo que nos alegró porque así todas las instalaciones estarían disponibles solo para nosotros.

    Cuando llegamos, nos recibió en el portón el cuidador del lugar, quien se encargaba de todo allí, cuidar las áreas verdes, mantener limpio y reparar cualquier cosa que se dañara. Nos indicó cuál sería nuestra cabaña y fuimos a guardar el auto al estacionamiento.

    Una vez instalados, mi novio fue a preguntarle a don Mario (así se llamaba el cuidador) si podíamos ir a la piscina y don Mario le dijo que sí, que estaba terminando de limpiarla pero que le faltaba poco para terminar. Fuimos y decidimos tomar el sol antes de un chapuzón, dándole tiempo a don Mario a que terminara con su limpieza a la piscina.

    Don Mario, era un señor de la tercera edad, no sé calcular cuántos años tendría exactamente, pero se notaban ya sus años, además nos comentó que trabajaba ahí desde que había jubilado y vivía en una cabaña al otro lado del mismo terreno, por lo que podíamos llamarlo cada vez que necesitáramos algo.

    Mi novio puso las sillas cerca de don Mario, para conversar, yo iba con un pareo y por debajo un bikini pequeñísimo que sólo ocultaba mis pezones y mi conchita por delante, por detrás era sólo un hilito que no tapaba nada de mi culo. Cuando me decidí a tomar el sol, me quité el pareo mientras ellos conversaban animadamente, pero, cuando quedé sólo con el bikini, a don Mario casi se le salen los ojos y lo noté muy nervioso en su conversación.

    Comencé a ponerme bronceador por todo mi cuerpo y a exhibirme un poco, agachándome varias veces con mi culo apuntando hacia don Mario, me imaginaba la cara que tendría mirándome, hasta que me recosté a tomar el sol.

    Don Mario dijo que iba a guardar las cosas para la limpieza de la piscina y que estaría por el terreno por si necesitábamos algo y se fue, enseguida, mi novio me dice:

    -«Dejaste re caliente al viejo»

    -«Jajaja, estás loco» le dije.

    -En serio, es que no viste cómo te miraba.

    -Jajaja no creo que sea para tanto.

    Me calentó el hecho de haberme exhibido en bikini ante un hombre mayor, pero al rato se nos olvidó, disfrutamos el resto de la tarde en la piscina y volvimos a la cabaña, comimos algo y mi novio se fue a dormir, estaba cansado por el viaje. Yo aproveché de ducharme y para no despertarlo decidí ir a vestirme a la habitación de al lado.

    La habitación tenía una ventana grande (como todas las de la cabaña) y una litera pequeña, donde puse mis cosas para prepararme cuando escuché ruidos de unos perros. Me asomé un poco por la ventana y alcancé a ver a don Mario a lo lejos que se acercaba con dos perros que lo acompañaban y jugaban alrededor de él y recordé su cara cuando me vio en bikini y sentí unas ganas incontenibles de exhibirme ante él.

    Comencé a abrir las cortinas muy despacio, para que no se notara que alguien las estaba abriendo, aunque por la distancia que estaba don Mario, difícilmente podría darse cuenta, igual quise mantener la situación como que era algo casual y no algo a propósito. Miré nuevamente hacia afuera y aún venía un poco lejos, así que abrí más las cortinas y puse mi celular grabando y apuntando hacia la ventana para ver su reacción.

    Cuando ya estaba a unos pocos metros, comencé a pasearme solo con la toalla por la habitación de un lado hacia otro, para que me viera y supiera que yo estaba ahí, luego me detuve como revisando la ropa que me iba a poner y sin decidirme por cuál, en ese momento, yo no sabía si él me había visto o no y estaba pensando en eso cuando de repente veo que su sombra se mete dentro de la habitación, pues estaba asomado a la ventana. Él mismo se dio cuenta y se movió rápidamente a un lado para no ser descubierto, pero yo ya sabía que él estaba mirándome.

    Entonces decidí comenzar con el espectáculo y dejé caer mi toalla quedando totalmente desnuda de espaldas a la ventana, donde don Mario estaba mirándome todo el culo desnudo, los perros hacían ruido y yo me hacía la que no los oía para no echar a perder la situación. Comencé a echar crema en mi cuerpo y así exhibirme más completa y que don Mario pudiera ver todo mi cuerpo desnudo. Me tardé más de lo normal en echarme crema y casi al final, dejé caer el pote de crema a propósito al suelo para agacharme y que el señor pudiera ver mi culito empinado, pero cayó y se abrió, cayendo crema en todo el piso -«mejor así»- pensé.

    Tomé un poco de toalla de papel y me puse a 4 patas a limpiar el piso, muy lentamente para que don Mario pudiera verme tomo mi hoyito abierto y mi conchita abierta también, después vi en el celular la cara de asombro y calentura que tenía mientras me miraba en esa posición.

    Seguí limpiando y sentía que me iba mojando cada vez más, hasta que decidí terminar el show, me paré y comencé a vestirme muy lentamente, a ponerme mis colaless y sostén, cuando me puse un short vi la sombra pasar rápidamente abandonando el lugar para no ser pillado espiándome.

    Me fui al baño y tuve que tocarme hasta acabar, dejen muchos comentarios y luego les cuento qué más pasó con don Mario…

    Besos

  • Reuniones de trabajo

    Reuniones de trabajo

    Después de esos tiempos de pesca por el clima donde confraternizamos con Carlitos las mamadas continuaron aunque demoramos en retomar el tema quizás porque no lo hablamos más, quizás porque teníamos diferentes lugares de trabajo y el tiempo no calzaba.

    Luego de finalizada la obra donde “pesqué” a Carlitos en 4 patas con uno de sus empleados dándole bomba por la retaguardia quedé mosqueado porque no imaginé llegaría tan lejos, aunque pensándolo mejor se explicaba porque parecía le gustaba tanto mamar la verga. Yo lo hacía para retribuirle el placer que el me daba pero el era distinto. Cuando por alguna circunstancia (por ejemplo en el auto) yo le mamaba primero y él terminaba, luego el me mamaba a mi y veía que demoraba mi acabada y disfrutaba muchísimo mientras chupaba. Su lengua me recorría, su verga volvía a quedar al mango y cuando le daba mi lechita el se acababa de nuevo noté muchas veces sin tocarse.

    Debido al trabajo comenzamos a reunirnos en mi oficina para planear tareas y presupuestos y como no podía ser de otra manera retomamos el tema “chup chup” de vez en cuando pero Carlitos nunca pasó de ahí y menos insinuó nada y yo tampoco porque no me interesaba, con las terribles mamadas que me hacía ya quedaba “completito” con los huevos vaciados.

    Una costumbre que adoptamos de común acuerdo fue la de afeitarnos las zonas bajas para evitar los desagradables olores a “segundo tiempo”, era más higiénico y los pelos realmente molestaban muchísimo. Una vez cada 15 días (a veces cada semana) nos “reuníamos” y luego de una ducha en la oficina con una maquinita de esas que no tienen cuchillas y que se usan para quitar pelos de las orejas y nariz nos afeitábamos el uno al otro.

    A veces sobre el escritorio, otras en el sillón de la recepción uno se acostaba o sentaba desnudo y el otro lo afeitaba. Pelvis, huevos y perineo eran depilados con todo cuidado y claro, tanto toqueteo en los huevos y el forro que sube y baja la verga se ponía al palo. Luego del enjuague para quitar los pelos sueltos terminábamos en soberbias e increíbles mamadas.

    Con el tiempo fui notando que cuando le afeitaba la zona del perineo Carlitos se abría más y me pedía que siguiera un poco más con el corte. Usaba las dos manos y algunas veces al separar la carne le rozaba el “orificio” y le escuchaba unos muy discretos suspiros. Era evidente que quería más acción pero yo no me daba por enterado hasta que en una salida de camping con la patota de amigos (éramos 7) y como siempre las carpas eran para dos personas y seguro nos tocaría juntos así que decidí nos haríamos “más amigos”, le daría el gusto y le enterraría el “muñeco” que tanto le gustaba… hasta los huevos.

    Fue el debut de nuestro primer «entierro» del «amigazo y yo».

  • Adrián, familia y placer (Parte II)

    Adrián, familia y placer (Parte II)

    Los gemelos estaban viviendo como un par de enamorados, aunque compartían la misma habitación, tenían mucho cuidado para que sus padres y hermanas no los escuchasen ni sospecharan, por esta razón trazaron un plan para evitar una catástrofe, porque eso sería, si alguno de la familia se diera cuenta de semejante locura!

    Por eso siguieron fingiendo que cada uno seguía con sus parejas, aunque ya ninguno se aparecía por casa, por ejemplo Adrián se iba un sábado a las 2 de la tarde y luego para disimular, Adriana salía tipo 3 pm, se quedaban de ver en algún centro comercial y luego se iban a algún sitio lo más escondido posible de los lugares frecuentados por sus padres o hermanas, lo hacían como si fueran novios, claro que nunca se cogían de la mano o abrazarse, pero si por ejemplo iban al cine, se hacían en la última fila y se daban besos apasionados casi toda la función, pero cuando estaban solos en casa, que no eran muchas veces, se follaban como locos!

    Pero un fin de semana los padres de los gemelos se fueron con Alejandra la menor a la finca familiar, ya que Catalina la mayor se iba con uno de sus novios para una finca, Adrián y Adriana, también se «iban» con sus parejas, y así la casa quedaría vacía, para que unas horas más tarde volvieran los gemelos enamorados a seguir con su idilio.

    Efectivamente unas horas después de que la casa estaba deshabitada, llegaron el par de enamorados, y en cuanto entraron, se empezaron a besar, sus lenguas se entrelazaban perfectamente, siempre que se besaban Adrián se ponía erecto (cosa que no le pasaba tan fácilmente con su exnovia), Adriana en cambio al sentir los prohibidos labios de su hermano, inmediatamente mojaba el cachetero o tanga (algo que tampoco sucedía con su exnovio), y así estaban en la sala de estar de la casa, ya que debido a la calentura con la que mantenían, no tuvieron la precaución de encerrarse en la habitación, pero igual no había de que preocuparse, pues nadie llegaría.

    Sin dejar de besarse, se iban quitando la ropa y se manoseaban esos jóvenes cuerpos, uno con curvas perfectas y el otro con músculos bien definidos, de pie Adrián le comía las tetas a su hermana, mientras ella le jalaba el pedazo de carne de 23 cm con sus manitos!

    -mm hermanito que rico me comes las tetas!

    -slurp, me fascinan tus melones hermanita, son perfectos!

    -jeje gracias bebé, ahora deja que te quiero comer tu cosota hermanito!

    Adriana se arrodilló y empezó a tragar el gran mástil de su hermano, cada vez lo hacía mejor y tragaba un poco más esa enorme polla que no le cabía del todo en su boquita, se la sacaba y le comía los huevos sin dejar de masajearle el miembro, que espectáculo para Adrián, ver a su preciosa hermana arrodillada, comiéndole la verga con tanto amor y lujuria, es que su hermanita se estaba volviendo una experta, le lamía los huevos, lo lamía alrededor de todo el tronco, se tragaba la cabeza y unos 6 cm que le cabían en su garganta, le dejaba bien babosa la polla al cachondo de su hermano que le acariciaba el cabello a su hermana mientras ella se entretenía con su falo!

    -mm hermanita, ahora me toca a mí, te quiero comer ese delicioso conejito que tenés!

    -mm jeje, me encanta que le digas así a mi chochito!

    Adrián levantó a su hermana por los brazos, la volvió a besar sintiendo su propio sabor y luego con delicadeza la recostó boca arriba sobre el sofá de la sala, le abrió las piernas y comenzó a devorar ese afeitado y delicioso chocho, que era suyo y solo suyo, era adicto a los labios gordetes, a su clítoris, a su vulva, con su lengua y dedos no dejaba nada de ese hermoso lugar sin explorar, le pasaba la lengua por toda la conchita, le metía bien la lengua en el orificio vaginal como si no hubiera un mañana, Adriana ponía los ojos en blanco y gemía como posesa mientras le agarraba la cabeza a su hermano!

    -ay hermanito que rico me vas a hacer venir dios mío!

    Y así la boca de Adrián se inundaba de los fluidos y la corrida de su hermana, que para él era el mejor de los néctares, las piernas de Adriana temblaban de placer y estaba dando unos gritos que normalmente le tocaba ocultar, pero los hermanos en su faena, no habían escuchado el pestillo de la puerta de casa, ya que por cierto había sido imperceptible, Catalina la hermana mayor, había entrado prácticamente detrás de ellos, pero lo había hecho sigilosamente mientras se ocultaba tras una gran matera que estaba entre la sala principal y la entrada de casa, Catalina no podía creer el espectáculo que estaba viendo, pero en vez de regañarlos e interrumpir, lo vio de principio a fin!

    Vamos a hablar un poco de Catalina: como ya saben era la hermana mayor de los gemelos, que por cierto estaba muy buena, pues se parecía mucho a su preciosa madre, era una rubia hermosa de ojos verdes, con un buen par de tetas y un culo grande muy bien torneado, pues al igual que sus hermanos y madre iba al gym, tenía unas piernas de infarto!

    Catalina a sus 22 años, ya tenía mucha calle, y era medio ninfómana, por eso cambiaba de novio como de shampoo, además a todos sus novios siempre les ponía los cuernos, vamos que era toda una putita, aunque siempre se cuidaba muy bien con preservativos, bueno el caso es que desde hace unos dos meses, que fue cuando empezaron los cachondos hermanos su incestuosa aventura, Catalina que era muy perspicaz, fue la única de casa que noto algo extraño entre sus hermanos gemelos y fue cuando echó una moneda al aire, pues en vez de irse con su novio para la finca, se inventó una excusa que su enamorado se creyó sin objeción alguna, pues Catalina también tenía un don de convencimiento, y así fue como dio en el clavo, pues cuando los gemelos se despedían, no le pasó inadvertida la mirada que se dieron!

    Así que ahí estaba la hermana mayor, que aunque sospechaba algo, no podía creer lo que sus ojos veían, sus dos hermanitos se estaban besando, estaban dándose placer oralmente y estaban a punto de follar!!

    -ay que rico hermanito, metemela toda por favor!!

    Adrián obediente puso su herramienta en la entrada de la mojada caverna de su hermana y se la metió entera!

    -ay dios, que me partes hermanito, si que rico, partirme entera!

    -mm si hermanita, tómala toda, que rico y calentito se siente tu chochito!

    Era una embestida salvaje, los dos disfrutaban como posesos, Adrián tenía los tobillos de su hermana entre sus manos mientras le rompía la concha a su hermana, el eco de la follada retumbaba por toda la casa, como un si alguien estuviera aplaudiendo un recital, y menudo recital el que se daban el par de lujuriosos hermanos, Adrián gemía con ganas y Adriana gritaba como loca, mientras se cogía sus tetas y se pellizcaba los duros pezones que tenía!

    Catalina estaba boquiabierta ante tal escena, no podía creerlo, y aunque ella sabía que debería haber detenido tal locura, no podía evitar dejar de espiar a sus hermanitos, sin darse cuenta, su mano derecha la puso en su entrepierna, se hizo a un lado su tanga y empezó a tocarse y meterse el dedo en la panocha, tenía una mini falda de jean, calcetines blancos por debajo de la rodilla, unas Converse negras y una blusa ombliguera negra sin bra ni top, por debajo de la blusa con su mano izquierda se tocaba una de sus tetas, sus hermanitos la estaban calentando a mil, pero lo que realmente hizo detener a Catalina para interrumpir tal locura, fue ver la tranca de su hermanito, si sus ojos no la engañaban, era el pedazo de carne más grande que hasta ahora había visto, y eso que por lo menos unas 20 pollas ya se había comido!

    En eso, los hermanitos estaban al límite!

    -ay que me vengo otra vez hermanito, mm dios!

    Sus piernas volvieron a temblar y de su coño salió bastante líquido del amor, Adrián ya no aguantaba más!

    -yo también me voy a venir hermanita, mm

    -ay hermanito, dámela en la boca, quiero tú leche!

    Pero que puerquita es mi hermanita! Pensaba Catalina que estaba más mojada que grifo roto!

    Adriana se sacó la erecta vergota de su hermano y se puso de rodillas como una buena perrita pidiendo alimento!

    -oh dioses, que me vengo hermanita, que me vengoo!

    Y la verga de Adrián empezó a escupir en la cara de su hermanita, la estaba bañando toda, chorros de leche caían por su frente, en los ojos, nariz, en la boca que tenía bien abierta, hasta en las orejas y cabello se derramaba la semilla de su hermano, le resbalaba por la comisura de los labios y por la garganta, su hermanita le agarro el tronco y se lo restregaba por toda la cara, para luego limpiarlo totalmente con su golosa boquita.

    Adrián tenía los huevos llenos de semen, pues hace dos días que no habían podido follar y en consecuencia tenía toda esa juvenil leche acumulada, que casi baña por completo a su hermana, que intentaba tragar lo que más podía!

    Catalina que también estaba en el clímax, se corrió en su tanguita, dando un gran gemido!

    Los gemelos que lo alcanzaron a escuchar, casi se mueren del susto, abrieron los ojos como platos, y su hermana salió del escondite, con cara de enojo y a la vez de placer, pues estaba totalmente sonrosada!

    -bueno, bueno, que tenemos aquí? Con que mis inocentes hermanitos son unos terribles puercos??

    Se paró delante de ellos con los brazos en jarras, mirándolos desafiante!

    Adriana arrodillada como estaba se puso pálida, y Adrián estaba rojo de vergüenza tratando de taparse la vergota que colgaba de su entrepierna, fue el primero en hablar!

    -Cata, porque estás acá?? No se lo vas a decir a mis padres porfa, es la primera vez que hacemos algo así!

    -jaja es que me crees tonta hermanito? Ya se me hacía raro que supuestamente ustedes siguieran de novios con Lorena y Carlos, cuando hace rato yo me había enterado de que no es así!

    -ay Cata, que vas a hacer? Por lo que más quieras no le vayas a decir nada a papá y mamá, que nos matan!!

    Habló la asustada Adriana, que estaba pálida y temblorosa con todo la leche de su hermano goteando por todo su rostro!

    -par de marranitos, jaja no imagino la cara que van a poner papá y mamá, cuando se den cuenta del par de cerditos que tienen por hijos!

    Decía ya muy sonriente y maliciosa su hermana mayor!

    -bueno Cata, pues es tu palabra contra la nuestra, además ellos no se van a creer semejante cosa!

    Decía ya un envalentonado y desafiante Adrián, que no quería que la prohibida relación con su hermana llegará a su fin, pero algo que había pasado desapercibido por Adrián, era que en la mano izquierda de Catalina, estaba su Smart phone!

    -jaja que bien hermanito, así que tras de cerdo eres un mentiroso? Pues la verdad querido hermanito no tengo necesidad de decirles nada, solo tendría que enviarle las fotos y el vídeo que les hice mientras ustedes jugaban al papá y la mamá, ya puedo imaginar la cara de mamá, llorando por la porquería que hacen sus bebitos y no digamos la cara de papá, me lo imagino convertido en un energúmeno!

    Catalina mientras se masturbaba, alternaba con fotos de toda la follada y un vídeo que hizo, justo cuando Adrián bañaba en leche a su hermana, aunque todavía los gemelos no sabían las verdaderas intenciones de su hermana mayor, realmente ella no pensaba decir ni enviar nada, su propósito era otro.

    Los gemelos viendo que no tenían escapatoria, estaban dispuestos a negociar, como fuese, Adriana le dijo a su hermana:

    -ay Cata no seas malita porfa, no nos vayas a delatar, te lo suplico!

    Que cuadro más particular, Adriana arrodillada, totalmente desnuda, con la cara brillante de esperma y con una expresión que denotaba miedo y ruego, Adrián tapándose la polla que ya estaba un tanto flácida debido al miedo que le estaba inspirando su hermana, no quería imaginar que haría su padre si veía esas fotos y el vídeo!

    Catalina los miraba divertida, era una perversa y disfrutaba con el terror que veía en sus hermanitos.

    -sii hermana lo que vos digas, pero por favor no nos vas a condenar a muerte, mi papá nos mataría, hermana linda porfa yo hago lo que digas!

    -vamos a ver hermanitos, para que esas fotos no salgan de mis archivos, solo les voy a pedir tres cosas, para que no digan que su hermana mayor es malita!

    La cara de ambos hermanos, cambio del miedo a la esperanza, y al tiempo los dos dijeron:

    -lo que digas Cata!

    -bueno, lo primero, ambos me van a dar su mesada por un mes!

    Los gemelos no podían creer en su buena fortuna, un mes era un precio muy bajo para lo que podía ser el descubrimiento de semejante secreto!

    -claro que sí Cata, conta con eso, gracias hermana de verdad!

    Dijo un aliviado Adrián.

    -que más querés hermana linda?

    Preguntó Adriana, que estaba un poco preocupada de los otros deseos.

    -que bien hermanitos, ya ven que no soy tan mala, bueno lo segundo, es que se van a turnar o juntos me van a limpiar y organizar mi habitación también por un mes!

    -dale hermana, te lo vamos a dejar reluciente!

    Dijo un poco más tranquila Adriana, que veía que en el fondo su hermana era buena con ellos.

    -bueno hermanitos y el último deseo de su hermana mayor, es que vos Adrián me vas a satisfacer cuando yo lo pida, claro que lo vamos a hacer con mucho cuidado, pues yo no soy tan tonta como ustedes para dejarme pillar!

    Los dos gemelos volvieron a quedar perplejos, Adrián estaba pensando que su hermana buscaba en él a una especie de esclavo para hacer mandados, tareas de la U, etc…, pero Adriana que ya veía claramente las oscuras intenciones de su hermana, se quedó helada, no podía creer que ese fuera su tercer deseo!

    -dale Cata, yo te voy a ayudar en lo que necesites, te ayudo con las tareas, te recojo de la U, lo que sea, de verdad gracias hermana!

    Catalina estalló en una carcajada con los brazos entrecruzados, parecía la villana de una película de acción!

    -jaja hermanito que inocente que sos en serio, mi tercer deseo quiere decir querido hermanito, que te vas a convertir en mi esclavo sexual y me vas a dar placer por el tiempo que se me venga en gana, ya vi la tremenda herramienta que te gastas y no me parece justo que solo mi hermanita disfrute de ella!

    Adriana se puso roja de la ira, pues estaba enamorada de su hermano y para nada lo quería compartir con nadie y menos con su hermana mayor, pues siempre le tuvo celos, ya que ella se desarrolló primero y se parecía más a su madre, pero después de un momento de rabia, comprendió que era mejor eso a que sus padres se enteraran de todo!

    Adrián no se lo podía creer, pues aunque su hermana era hermosa y estaba buenísima, el también estaba enamorado de Adriana, pero a veces según la circunstancia toca hacer grandes sacrificios, claro está que de sacrificio poco, pues su hermana era la chica que más deseaban en la cuadra y en la universidad!

    -y bien, cuál es tu respuesta hermanito?

    Ya Adriana se había puesto de pie y se cubría sus tetas y chochito, miraba a su hermana con odio, Adrián le echó un vistazo a su amada gemela, y tragó saliva.

    -dale Cata, lo que vos digas, pero prometenos que de verdad no vas a decir ni enviar nada a mis papás!

    -tranquilo hermanito tené la certeza de que tengo palabra, pero tenés que cumplir con todas mis necesidades, la verdad es que esa escena de ustedes me ha dejado muy caliente, y desde ya vas a ser mi esclavo sexual, así que anda y te pegas un duchazo, y te espero en mi habitación, y vos hermanita linda si querés podes ir también, pero de espectadora, puerquita!

    -que mala que sos Catalina, para que lo sepas Adrián y yo nos amamos!

    Cogió su ropa, y subió las escaleras llorando, Catalina quedó sorprendida, pues pensaba que lo de ellos era puro morbo y ya, pero la hermana mayor era tan perversa y lasciva que lo que su hermanita le confesó, la puso más cachonda!

    Continuará…

  • El retorno del Rey

    El retorno del Rey

    En espera de sus comentarios y valoraciones, igualmente los invito a leer mis anteriores publicaciones, que aunque son autoconclusivas y no llevan un orden cronológico, juntas tienen cierto contexto, asimismo, en IG solo acepto usuarios de esta página, pero me gustaría que por ese medio me compartieran material para mis posteriores redacciones, no solo voyeristas (llegan, ven pero no participan jajaja).

    Llevaba solo tres semanas de casada con Mi Mor, cuando recibí la visita de mi ex esposo, Mi Rey. Años antes rompimos, su mal carácter, tacañería y su adicción al trabajo me convencieron de cambiar el rumbo de mi vida.

    Al tiempo de romper con Mi Rey, conocí a Mi Mor, era más como yo. De buena familiar, con instintos paternales, a pesar de que en algún momento le confesé de mis deslices antes durante y después de mi relación con Mi Rey, el no mostro ni ápice de control o celos, Decidí que estaba lista para dejar atrás todas las tentaciones y establecerme con alguien, decisiones que no necesariamente pude cumplir.

    Pero incluso después de que rompiéramos, Mi Rey buscaba la forma de seguir influyendo en mi vida. Parecía tener una habilidad especial para saber cuándo estaría sola y aparecía en mi casa. Cuando lo hiciera, no sería capaz de resistir y terminaría dejándolo culearme.

    A medida que pasaba el tiempo, traté de resistirme. Mi Rey sabia como estimularme, pero, sabía que además de mi estaba saliendo con otras mujeres. Siempre había sido algo mujeriego y ahora con libertad parecía tener una o dos mujeres. Siempre se refirió a mí como «La primera Reina», lo cual no era muy halagador. Así que había muchas razones para dejar de tener sexo con él.

    Pero cuando vino, diciendo que necesitaba cogerme, inevitablemente cedí. Tenía todos los rasgos varoniles que me llevaron a enamorarme y casarme con él, pero los mismos que provocaron dejarlo, pero sobre todo era poseedor de una riquísima riata.

    Mi Rey fue el primer hombre del cual realmente me enamore; atractivo, exitoso y rico. En general, con otros hombres, solo eran pasar el momento. Pero Mi Rey era diferente, o eso pensaba yo. Podía ser divertido y encantador.

    Pero la atracción también tenía un lado oscuro. Él tenía una manera de sacar a la bestia sexual en mí. La forma denigrante en que me tratada explotaba mis deseos. Aunque no siempre él era beneficiado. Combinaba un sentido de derecho con un desdén burlón hacia mí que me hacía querer permanecer a su lado. Creo que para el yo era una masoquista empedernida.

    Realmente me enamoré de él. Pero debería haber sabido que no funcionaria. Por un lado, su familia no me aprobó, ni cuando nació, la bendición, para ellos era solo “la arribista”. También se negó a convivir con mi familia. Y siguió saliendo con otras mujeres. Para ser justos, siempre decía que no íbamos a durar mucho. Pero yo si quería, y había tramos de tiempo en los que era un REY y me encantaba que siguiéramos juntos.

    Creo que una de las razones por las que estaba tan ansioso por casarme con Mi Mor era para poder romper el control de Mi Rey sobre mí, de una vez por todas. Supongo que pensé que una vez que me casara, Mi Rey me dejaría en paz.

    Por supuesto, para él estaba el inevitable sexo previo a mi segunda boda. Aproximadamente tres días antes de la boda, Mi Rey vino y dijo que estaba listo para darme mi regalo de bodas.

    Y: «Estas pero si bien pendejo, No voy a tener sexo contigo tres días antes de mi boda».

    MR: «Es ahora o la noche antes de tu boda».

    Y: «¿Qué, vas a hacer que mi Mor mire mientras me coges?»

    MR: «Si tengo que hacerlo, sí, ¿De verdad quieres que tu futuro esposo vea cómo te corres cuando te la meto?»

    Y: «No lo haré, lárgate»

    MR: «Sabes que tu chocho se está mojando, con solo hablarte», no estaba equivocado al respecto.

    Y: «No está mojado,» mentí.

    Mi Rey metió su mano bajo mi falda y sintió mis calzones húmedos.

    MR: «Como chingados que no, Yo tenía razón.»

    Me giro, me inclino contra la pared, subió mi falda y de un jalón bajó mis calzones, y empujó su delicioso pito en mi cuquita.

    MR: «Quieres esto», se burló de mí, mientras bombeaba dentro y fuera de mi empapado hoyo.

    Y: «No quiero», cuando mi cuerpo me traicionó.

    MR: «Bueno, te cogeré, lo quieras o no».

    Dejé escapar un pequeño grito cuando sentí que se acercaba un orgasmo.

    MR: «¿Ya te estas viniendo, perra?»- riéndose

    Gemí. Después de separarnos Mi Rey podía hacer que me corriera tan pero tan rápido, lo cual, no era común en nuestra vida de casados, era tan raro e irreal.

    Mientras me corría, pensé, bueno, ese es probablemente el último orgasmo que tendré durante el coito vaginal sin jugar conmigo misma. A pesar de lo agradable que era Mi Mor, aun no era capaz de hacer que me corriera con su polla, aunque su boca era otra historia distinta.

    En muchos sentidos, quería que Mi Rey siguiera regresando. Supongo que tenía la esperanza de que cambiara y volviéramos a estar juntos. Después de aceptar la propuesta de Mi Mor, creo que secretamente esperaba que la noticia cambiara el carácter de Mi Rey.

    El día que me comprometí con Mi Mor fue especialmente excitante. Mi Rey me culeo toda la tarde, por todos mis agujeros. Mientras me perforaba el culo, su pito se retorcía dentro de mí la sensación de su polla deslizándose dentro y fuera de mi ano provocaba ligeros gemidos en mis labios.

    La combinación de su verga perforando mi cola, sus dedos arremolinándose en mis labios vaginales y su mano libre tirando de mi cabello estaba acumulando una extraña presión en mi vientre. Otro orgasmo se acercaba, rápido

    MR: «Di que me amas»- Me dio una fuerte nalgada

    Tomé eso como una señal. Todo lo que tenía que hacer era decirle que lo amaba, y él cambiaria y estaríamos de regreso, arquee mi cuerpo para darle un beso.

    Sus manos iban y venían por mi cuerpo sentía sus dedos en mi sensible vagina, de repente me sujetó por los hombros, para empujar más profundo, tocaba mi pecho con rudeza, azotaba mis nalgas.

    Respiraba pesadamente, se rio entre dientes al sentir la humedad liberada por mi interior sobre su mano, descargas de placer por todo mi cuerpo. Sentí que mis piernas se convertían en gelatina mientras luchaba por empujar mis caderas aún más.

    Me balanceé arriba y abajo y comencé a girar, mientras sentía que mi orgasmo se acumulaba. Gire mi vista, mi rostro se llenó de placer, cuando él me devolvió la mirada con una sonrisa.

    MR: «Di que me amas» despreocupadamente

    Y: «¡SÍ!» Alcancé a gritar entre gemidos.

    MR: «¿Qué dijiste?»

    Y: «Te amo», gemí mientras él se metía profundamente en mí.

    Empezó a girar sus dedos contra la pared superior de mi coño mientras la palma de sus ásperas manos frotaba mi clítoris. Sentí que los fuegos artificiales comenzaban a dispararse en mi cabeza, llenando mi visión con explosiones de luz.

    Y: «¡TE AMOOO!» grite

    Mi cuerpo temblaba incontrolablemente. El placer pulsó a través de mi cuerpo cuando sentí que sus dedos y verga se arremolinaban dentro de mí en ambos sentidos. Sentí que la humedad comenzaba a correr por mis muslos. Gemía en voz alta, oleadas de placer viniendo en rápida sucesión.

    Cuando el temblor se detuvo, suspiré profundamente mientras me recostaba.

    Y: «Eso fue maravilloso», murmuré.

    Después del sexo.

    Y: “Tenemos que hablar”

    MR: «¿de?»

    MR: «Sobre nosotros, No podemos seguir así».

    Siempre sumisa y esperanzada, dije lo que nunca debí haber dicho.

    Y: “Romperé el compromiso con Mi Mor, si tú quieres que volvamos a estar juntos” – Ni siquiera pedí ningún compromiso más allá de eso.

    MR: «No, sigue adelante y cásate con Tu “Mor” «.

    Fue humillante. Lloré después de que se fue. Y nunca debí haber dicho lo que dije porque ahora él sabía cuánto lo deseaba, y que lo deseaba más de lo que deseaba a Mi Mor.

    Así que no debería haber sido tan sorprendente cuando Mi Rey vino a nuestra casa tres semanas después de la boda. Era sábado, la bendición estaba en casa de mis padres y Mi Mor estaba con sus amigos.

    MR: «¿Se acabó la luna de miel?» casualmente, cuando abrí la puerta.

    Y: «¡Mejor vete! Ya no puedes venir a mi casa, al menos que vengas por bendición y esta semana no te toca, además esta con mis papás».

    MR: «Invítame a pasar», mientras se abría paso sobre mí. Cerré la puerta y me giré para mirarlo.

    Y: «Estoy casada ahora»

    MR: «Eso no cambia nada, sigues igual de puta que siempre»

    Me agarró del pelo y me obligó a ponerme de rodillas. Mientras me sostenía con una mano, sacó su pito con la otra. Luego me cogió violentamente la cara.

    Ese tipo de cosas me excitan tanto. Cuando se corrió en mi boca, mis calzones estaban rociadas por mis jugos. Afortunadamente, Mi Rey es el tipo de hombre que se recupera muy rápido y se pone aún más duro la segunda vez.

    Excitada me quité los jeans y los calzones, me senté en el sofá y abrí las piernas.

    MR: «Aquí no vamos a tu dormitorio»

    Y: «No, podemos hacerlo aquí», le fruncí el ceño. No tenemos tiempo de subir.

    MR: «Muévete», tirando de mi brazo. «Quiero cogerte en tu lecho conyugal».

    Y: «¡No!, Entonces No vamos hacer nada».

    Comenzó a arrastrarme, mi cuerpo pequeño y liviano, no ayudo mucho a impedirle llevarme a donde quisiera.

    Y: «Está bien, está bien», concedí. «Vamos a la alcoba.» Me soltó.

    Recogí mis pantalones y calzones, lo llevé a mi lecho conyugal. Era otra señal más de mi sumisión a su voluntad. Mi entregar mi dignidad conyugal.

    Me quité el resto de mi ropa mientras me observaba desde la cama. Luego lo desnudé, como si fuera una puta montando un espectáculo por una buena propina.

    Y: «Mi primera Reina» mirando mi cuerpo desnudo.

    MR: «Sí, Mi Rey, soy tu Reina».

    Puse su ya dura polla en mi boca, y suavemente la limpié, lamiéndola con mi lengua, acariciándola amorosamente con mis manos, moviéndola hacia arriba y hacia abajo. Me encantaba tener esa cabeza en forma de huevo de su verga en mi boca.

    Supongo que siempre me ha gustado chupar pitos. Desde la primera vez que lo hice, siempre me pareció lo último en servidumbre sexual. De rodillas, por lo general completamente desnuda, el hombre de pie completamente vestido frente a mí excepto por su polla que sobresale como un arma.

    Me encanta escuchar los gemidos de placer que indican que lo estoy haciendo bien, que estoy cumpliendo mi propósito como sierva sexual. Si pudiera hablar mientras estaba chupando la polla, estaría diciendo: «Señor, ¿estoy haciendo esto bien? ¿Le estoy complaciendo? Gracias por dejarme chupar su magnífica verga».

    Y hay una especie de cableado que conecta mi boca con mi chochito, de modo que cuando estoy chupando una palanca, inmediatamente siento un hormigueo allí y hace que fluyan mis jugos.

    MR: «¿Más grande que el de tu “Mor”?» mientras salía a tomar aire. Nunca antes me había preguntado sobre el tamaño de la polla de Mi Mor.

    Y: «Casi tan grande como el de Mi Mor,» mentí.

    MR: «Sí, claro», se rio. «Dime qué tan grande es».

    Y: «Cuatro pulgadas», admití. «Lo medí una vez».

    Pero en realidad estaba exagerando. La polla de Mi Mor, cuando la medí, no medía cuatro pulgadas, pero se prestaba el comentario para el momento.

    MR: «Supongo que serás mas puta de lo que ya eres».

    Mientras Mi Rey se acostaba de espaldas sobre nuestra cama tamaño queen, bajé mi pequeño cuerpo sobre su enorme pene. Había pasado casi un mes desde la última vez que tuve sexo con él, pero eso fue solo un rapidito. Sentía un hormigueo por todo el cuerpo ante la idea de que él me cogiera correctamente, hasta el punto en que crees que no podría caminar al día siguiente y castigándome físicamente con el peso de su cuerpo sobre el mío.

    Y: «Oh, que delicia» mientras mi cuerpo se deslizaba por todo el largo de su pitote.

    RM: «¿No te hicieron nada en tu luna de miel?» bromeó. «No recuerdo que fueras tan apretada».

    Y: «Es solo que ha pasado tiempo desde que tuviste en mi apretada cosita, la extrañaste.»

    MR: «No lo sé, Estoy cogiéndome a una chica de diecinueve años en estos días, y ella podría tener una cuca más apretada que la tuya».

    Y: «Hijo de Puta» Odiaba cuando mencionaba a otras mujeres.

    MR: «¡No me maldigas!» enojado.

    Creo que su ira era una postura, pero no estoy seguro, y siempre me choca y me asusta, lo que a su vez me pone muy cachondo. Levantada su mano como si estuviera a punto de golpearme.

    Y: «¡No me pegues!» grito «¡Por favor!»

    No me pega, aunque lo ha hecho antes. En su lugar, me voltea sobre mi espalda y dobla mis piernas lo más atrás posible. Soy muy flexible y le encanta follarme en esta posición.

    Con un movimiento rápido, hunde su espada de carne dentro de mí, hasta la empuñadura. Dejé escapar un fuerte gemido de placer e incomodidad. Se me hace un nudo en la garganta al final del gemido, y suena como un sollozo.

    MR: «¿te lastimé?» inocentemente.

    Y: «Hiciste eso a propósito”, acusadoramente, sabiendo cómo le gusta lastimarme.

    Saca su verga de mí, y mi vagina hace una fuerte y sonora protesta por haber sido desalojada. Lo quiero de vuelta dentro de mí, pero no me atrevo a decir nada porque es capaz de negármelo por despecho.

    Permanezco perfectamente inmóvil mientras él me contempla con deseo. Después de un minuto, vuelve a entrar en mí y comienza a culearme en serio. Aunque probablemente he tenido más sexo con Mi Rey que con Mi Mor, todavía hay un elemento de imprevisibilidad con Mi Rey. Es inventivo cuando se trata de sexo, y nunca es una rutina.

    Puedo sentir que ya se está formando un orgasmo, pero trato de controlarlo para que dure. Si no te sueltas, puedes tener un montón de pequeños que sigan y sigan. A veces solo quiero la liberación de un gran orgasmo, pero hoy quiero saborearlo y guardar el más grande para el final.

    Justo cuando creo que tengo las cosas bajo control, me mete un dedo en el culo y me hace correrme.

    Y: «¡Ay pendejo!» grito

    Soy como un instrumento en el que él es un experto. A menudo me he preguntado si le gusta verme acabar. A él no parece importarle, pero no haces que una chica se corra tantas veces, a menos que se intencional.

    Mi orgasmo no hace que se corra, me pone a cuatro patas. Me encanta cuando me cogen de esta manera. No solo su verga parece aún más grande, sino que tiene la palanca para realmente penetrar profundamente dentro de mí. Pero con Mi Rey, solo puedo tomarlo en esta posición por un tiempo antes de que mi cuquita empiece a dolerme.

    Intento no tener un orgasmo mientras lo hacemos al estilo perrito. Por alguna razón, cuando me corro y mi vagina abraza su verga en esta posición, se siente como si su pito fuera a desgarrar mi chocho. Se siente muy bien ser cogida así, tratando de no pensar en lo que está pasando, para controlar mi excitación y que esa lasciva sensación sea eterna.

    Mi Rey parece estar tomándose su tiempo hoy, y me preocupa no poder aguantar mucho más, así que antes de correrme, finjo un orgasmo y me desplomo sobre mi estómago.

    Luego me voltea sobre mi espalda y tira de mí por las piernas hasta que mi trasero está al borde de la cama. Luego, mientras está de pie junto a la cama, vuelve a entrar en mí. Esto es un poco incómodo porque es muy alto, pero está algo inclinado y está haciendo flexiones, solo con su pitote.

    MR: «Me encanta chingarme las panochas de recién casadas».

    Y: «Si, siii, chingate, mi panochita de casada»

    Era tan bueno que me estaba haciendo ver estrellas, y ni siquiera estaba teniendo un orgasmo.

    MR: «Si pudiera verte TU Mor en este instante «riendo. «¿Crees que le gustaría ver cómo te cojo?»

    Y: «No lo creo», con cautela, sabiendo que es el tipo de mierda en la que Mi Rey me estaría metido.

    Envolvió ambas manos alrededor de mi cuello mientras comienza a bombear su pito más rápido. Sé que estaba jugando con mi miedo a que me ahoguen. Me ha estrangulado antes, y no lo hace por mucho tiempo, pero lo suficiente como para desfallecerme.

    Y: «No, no lo hagas», suplico.

    Pero él aprieta su agarre alrededor de mi cuello. No lo suficiente como para constreñir mi respiración, pero lo suficiente como para asustarme. Estoy tratando de no perder los nervios porque la última vez que me estranguló, perdí el control de mi vejiga. ¿Cómo le explicaría eso a Mi Mor si oriné sobre nuestra cama?

    MR: «Pedazo de puta», escupe. «Te encanta que te ahogue».

    Y: «No, no es cierto” mientras me ahoga más.

    Espero perder el conocimiento en lugar de orinar por todas partes, pero el problema es que, Mi Rey tiene razón, el miedo de la asfixia me excita y mi coño explota con un gran orgasmo.

    Me corro, pero Mi Rey no afloja su agarre. Creo que estoy gritando, pero no sale ningún sonido y me retuerzo de éxtasis y agonía. Justo cuando creo que podría desmayarme, Mi Rey afloja su agarre y siento que vuelto a la vida.

    Estoy tomando respiraciones profundas y tratando de relajarme, pero Mi Rey no ha terminado conmigo. Me da vuelta sobre mi estómago, y creo que sé lo que quiere.

    MR: «¿Dónde guardas el lubricante?» – Bien, ahora sé con certeza lo que está planeando.

    Señalo el cajón de la mesita de noche. Ni siquiera sé por qué lo tengo, Mi Mor y me ha usado por ahí. Nunca había intentado ni por accidente metérmelo por el culo, NUNCA. Y no ha pasado mucho desde que tuve sexo anal. Y ni siquiera fue con Mi Rey. Fue un período de unos meses en los que no había visto a Mi Rey, y que cometí un desliz una o dos, ocasiones, (ok, ok, algunas ocasiones). Realmente no ser cómo puede ser tan puta a veces, y dejarme llevar por el placer.

    Cada vez que tengo sexo anal, siempre siento que no parece posible que una verga quepa ahí. Mientras Mi Rey se empuja contra mi esfínter lubricado, no puedo creer que algo pueda caber allí, en mi pequeño hoyo.

    Y: «¡Ay noo, Rey, nooo!» Grito mientras empuja dentro de mí. «¡Detente! ¡No, nooo, duele, dueleee!»

    RM: «A chinga, siempre dices eso», se ríe

    Es verdad. Siempre se siente al principio como si no pudiera entrar o ser agradable.

    Pero después de unos momentos de verdadera incomodidad, la cabeza de la verga, en este caso la de Mi Rey entra en mi culo y empieza a sentirse mejor.

    Y: «Métemela por el culo» jadeando con lujuria. «Métemela todaaa».

    MR: «Te voy a dejar el culo como pingüino marínela», mientras bombea. «Con su relleno cremoso” riéndose.

    Y: «Ay siii, sii quiero»

    MR: «No me importa lo que quieras, es lo que una puta como tu mereces, que te chinguen por el culo».

    Y: «Chigame por culooo», grito. «Haz lo que quieras conmigo».

    Alguien trató de explicarme la base fisiológica de por qué el sexo anal se siente bien, pero para mí, es una combinación de lo físico y lo psicológico. El sexo anal se siente como una de las cosas más desagradables que un hombre puede hacerle a una mujer, y ese aspecto me excita e incluso puede hacer que me corra durante el sexo anal.

    Con la ayuda de mi dedo índice en mi clítoris, me vengo duro mientras Mi Rey me folla duro por el culo. Pero antes de correrse, sale de mi culo y mete su verga sucia en mi cuquita. Odio eso, pero a mi cosita le encanta sentir su verga de nuevo. Y entonces puedo sentirlo explotar dentro de mí. Se siente como si hubiera mucho semen, ya que parece seguir disparando tiro tras tiro en mis entrañas.

    Mientras reposo en mi cama con los ojos cerrados, puedo escuchar a Mi Rey saltar a la ducha. Cuando abro los ojos de nuevo, está parado cerca de la cama, secándose. Miro mi reloj y me doy cuenta de que hemos pasado mucho más tiempo teniendo sexo de lo que pensaba, y estoy corriendo, tratando de hacer la cama y encontrar mi ropa.

    Le grito a Mi Rey que se vista, pero no parece tener prisa y eso realmente me molesta. Finalmente, estamos bajando las escaleras justo cuando veo el auto de Mi Mor deteniéndose en el camino de entrada.

    Sé que soy un desastre, y el semen que gotea de mi vagina a mis calzones no hace mucho para que me sienta mejor. En momentos como este, creo que debe ser obvio para todos lo que has estado haciendo.

    Y: «¡Hola!» digo, tratando de ser calmado y despreocupado, mientras Mi Mor entra por la puerta.

    Se han encontrado muchas veces antes. Mi Mor sabe todas mis vivencias con Mi Rey y nunca ha mostrado signos de incomodidad por su presencia en mi vida o en la de la bendición, al contrario, siempre me estimula a arreglarme cuando viene por la convivencia, argumentando que se dé cuenta de lo dejo ir tu ex, si supiera lo Mi Rey me deja ir a mí.

    MR: «Que hay?» asintiendo hacia Mi Mor.

    Siento que Mi Mor nos está mirando con recelo, mirando a Mi Rey y luego a mí. Me pregunto, ¿puede oler el semen que corre por mi pierna? O tal vez solo estoy paranoico.

    MM: «Hola».

    Y: «Vino a recoger algunas cosas de la bendición, antes de pasar por ella con mis padres, pero no sé dónde están».

    MR: «¿Pues puedes DÁRMELAS en mi casa, luego cuando las encuentres?» guiñando un ojo.

    Y: «Está bien, las llevaré»

    Mientras se despide y sale de mi casa, sé que Mi Rey creyó que quede en encontrarme con él en su casa para tener sexo.

    Y tal vez lo hice, pero esa es otra historia.

    Mensaje a mis lectores:

    Con esta publicación prácticamente termino un reto personal de 7 publicaciones constantes y seguidas, llevamos 6/7, lamentablemente, estos próximos días tendré mucho trabajo y tardaré un poco más de lo deseado en concluir y enviar mi siguiente relato, les pido su paciencia, y de nueva cuenta les invito a leer mis anteriores publicaciones para que se entretengan mientras las aguas regresan a su cauce.

  • Plena sumisión a mi suegra (IV)

    Plena sumisión a mi suegra (IV)

    Llevo más de tres horas atado en la cama desnudo y boca abajo, los brazos estirados hacia el cabezal de la cama y atados, las piernas abiertas y amaradas con cuerdas a los pies de la cama y una almohada bajo mi abdomen.

    Me duele las nalgas y no quiero pensar en lo que he de pasar aún si me sigo negando a la propuesta, pensar que he de hacer lo que mi mujer me pida para que no me abandone y se quede con todo, ojalá las casas fuesen más sencillas.

    Oigo risas y pasos por el pasillo, entran en mi cuarto y mi mujer me pregunta – ¿y bien que has decidido? ¡lo hare, pero no me castiguen más por favor! Ambas mujeres ríen y mi mujer continúa diciéndome – ¡no té lo tomes a mal, solo queremos hacerte ver lo equivocado que estas, al no querer cooperar con nosotras! ¡esta es tu penitencia y tu castigo por haber sido un cabrón mujeriego!

    Mi vida es muy distinta desde que mi mujer tomo el control, no puedo salir de casa, excepto en ocasiones especiales, yo me encargo de las tareas domésticas, mi suegra ha puesto su casa en alquiler y se ha venido a vivir con nosotros, para ejercer mayor control sobre mí.

    ¡Culo roto ven inmediatamente! Es la voz de mi mujer, obedezco de inmediato entro a la cocina y me arrodillo frente a ellas, mi suegra me dice -mientras nosotras nos duchamos, tú preparas la mesa de la sala, con vino, pasteles, y canapés que están preparados en la nevera.

    En la mesa pongo un mantel, las copas, el vino, los pasteles, y los canapés, mi mujer me vuelve a llamar ¡culo roto ven al baño!, me presento y mi mujer sin darme tiempo arrodillarme me dice -entra en la bañera, depílate el cuerpo y los huevos, y te quiero afeitado, cuando termines esperas aquí ¡vamos a que esperas ya deberías estar haciéndolo inútil!

    Cuando termino de hacer todo lo que mi mujer me ha ordenado, espero en el baño, la primera en aparecer es mi suegra y me ordena que me ponga cara a la pared con las manos atrás, manipula mis muñecas con algo de metal hasta que oigo un clip intento ver que es, pero mi suegra me lo impide con una bofetada desde atrás diciéndome – ¡qué haces idiota quien te dijo que te podías mover! ¿quieres saber que te he puesto?¡son unos grilletes! ¡es más rápido que estar atándote cabrón!

    Mi mujer regresa al baño y me dice -te hemos comprado una cosa que te vamos a poner no queremos oírte quejar y recuerda colabora o las consecuencias serán terribles para ti ¿entendiste? Si Dña. Ana, y me muestra un collar de perro con una correa, se lo pasa a su madre que está a mi espalda mi suegra me dice- ¡ya verás lo útil que es cabrón! Las dos mujeres ríen satisfecha mientras me ponen el collar.

    Mi mujer tirando de la correa me lleva hasta su habitación y hace que me arrodille, se viste un ajustado vestido negro muy corto y escotado zapatos de tacón altos, y medias de rejillas, todo el conjunto le queda notable mente bien, con una sonrisa me pregunta – ¿te gusta cómo me en vestido hoy? ¡Si Dña. Ana está muy guapa!

    Mi mujer sonríe, y me aparta aun lado con indiferencia y comienza a maquillarse. Mi suegra entra para maquillarse también, viste un traje de color rosa, que da forma a su cuerpo exuberante y unos zapatos negros de tacón alto.

    Las dos mujeres mientras se maquillan hablan entre ellas algo que no logro entender, sus risitas y miradas me preocupan y en un acto de valentía pregunto que van hacer conmigo. Mi suegra sin mediar palabra tira de la correa y hace que me levante, coge la fusta y me lleva al baño ¡contra la pared! me ordena.

    Con la fusta comienza a castigarme mientras me dice – ¡no quiero oírte más te aguantas y obedece cabrón! Cuando termina el castigo me dice – ¡te quedas aquí hasta que yo te venga a buscar! Y seba serrando la puerta del baño pasando la llave por fuera.

    Esposado a la espalda y con lo que mean puesto espero preguntarme que estarán planeando. No sé cuánto tiempo ha pasado, pero es interminable escucho risas y taconeo, cuando se abre la puerta del baño es mi suegra que entra como si nada y se sienta en el wáter para orinar.

    Cuando termina coge la correa y me dice – ¡Bueno ahora vamos a la sala que hay personas que te quieren ver! -como…!!! ¡¡¡Que dices… eso no, no suegra por favor…!!! Le ruego a mi suegra. Pero ella no atiende a razones y me dice – ¿quieres sentir de nuevo la fusta verdad? ¡no, no, suegra por favor! Y tirando de la correa me lleva hasta la sala.

    Cruzamos la puerta y pude ver de inmediato a las dos mujeres que están esperando, en cuanto me ven ambas mujeres parten a reír. Yo me quiero morir de la vergüenza, nunca pensé que mi suegra pudiera humillarme de esta manera.

    Mi suegra tira de la correa y hace que me arrodille delante de mi cuñada Teresa hermana de mi mujer, mi cuñada sin parar de reír dice – ¡eres tremenda mama como te las gastas! ¡no creí que lo pudieras logar! Mi mujer se suma diciendo- ¡eres la mejor mama! Las dos abrasan a su madre mientras la alagan diciendo con mucha confianza en sí mismas – ¡ah este cabrón ya lo tenemos sometido! Está muy claro que estas mujeres se entienden.

    Mi cuñada me dice – ¡me vas a comer el coño cuñado! Y sin hacerse esperar se desprende de la falda y bragas dejando sus partes al aire hasta la mitad del vientre se sienta en una silla y echa el cuerpo hacia atrás y abre de par en par los muslos y me dice- ¡ya puedes comenzar cuñado!

    Mi mujer toma la correa y tirando de ella me sitúa en medio de los muslos de su hermana, puedo ver la mata de pelo que adorna su coño al adherir mis labios descubro unos rizos sedosos que llegan hasta los bordes de su ojete rosado y comienzo a lamer la deliciosa raja, lamiendo e introduciendo mi lengua sin timidez.

    Me coge de la cabeza con ambas manos y aprieta mi cara contra su coño húmedo y jugoso y comienza agitarse mientras yo continúo lamiendo, aprieta con más fuerza mi cara contra el abierto coño y al tiempo que alza el culo y diciendo – ¡Oh, oh, cabrón, como haces disfrutar!¡sigue, sigue, cabrón, Oh, ¡oh! corriéndose en mi boca y mi, barbilla.

    Contrae convulsivamente los muslos encima de mi cabeza, con sus piernas presiona mi cabeza hacia abajo llevando mi boca al ojete y me dice – ¡ahí comienza a lamer idiota! Con mi boca metida entre sus nalgas comienzo a lamer el ojete e introduciendo mi lengua alternadamente descubro el sabor amargoso que mana del ojete ¡cómo te gusta comer culo cabrón, que bien sabes utilizar esa lengua! ¡come, come, cabrón! dijo mi cuñada.

    Sin esperarlo mi cuñada me aparta con el pie y se levanta, yo estoy tan ensimismado que no oigo a mi mujer cuando me ordena que me tumbe en el suelo boca arriba. De una bofetada me hace retroceder y caer hacia tras mientras me dice – ¿es que no has oído? ¡que te tumbes en el suelo inútil! Desde el suelo hacia arriba observo como mi mujer se sube el vestido hasta la cintura y se quita las bragas, se sitúa encima dándome la espalda y me dice – ¡chúpame el culo!

    Deja caer sus nalgas sobre mi cara, y comienzo a lamer el ojete mientras ella no cesa de agitar el culo, lamiendo como un poseso desde mi posición puedo gozar plenamente de sus nalgas blancas y voluptuosas que hacen un culo precioso. Apoyándose en sus rodillas sitúa el coño sobres mis labios mientras me dice – ¡come, cabrón! pego mis labios y meto la lengua en el húmedo y jugoso coño – ¡Oh, oh, come! ¡Oh, oh!, excitadísima no cesa de agitar nerviosamente el culo.

    Aprieta con fuerza mi cara contra su turgente coño, al tiempo que alza el culo y al instante comienza a derramar una copiosa descarga, sus muslos se contraen convulsivamente encima de mi cara, yo sigo lamiendo y tragando sus fluidos calientes. Permanece echada unos minutos exhausta y sin aliento, se levanta y se alisa el traje y cogiéndome por los cabellos me ayuda a ponerme nueva mente de rodillas.

    Mi cuñada es un año mayor que mi mujer, su cuerpo es endomorfo tipo manzana destacas sus pechos de talla 110 y un gran culo como su madre, muslos fuerte y voluptuoso su estatura es baja apenas 1,55 comparado con el 1,66 de su hermana y el 1,70 de su madre. El pelo lo lleva largo a media espalda teñido de rubio, siempre me ha parecido que tiene un cuerpo muy sensual, aunque este algo rellenita.

    Mientras hablan entre ellas, mi mujer me dice – ¡no sabes lo útil que nos vas hacer! Todas rieron ¡jajajaja! No ha pasado mucho tiempo cuando llama a la puerta, mi suegra tomado la correa hace que me situé a su lado Pepa la hermana mayor de mi suegra Dolores entra en la sala acompañada de mi mujer.

    Mi suegra le dice – ¡Hola Pepa! ¡mira el marido sumiso de mi hija Ana! Pepa al verme comienza a caminar alrededor mío, mientras dice – ¡vaya Dolores, esta genial! ¡tiene unas buenas nalgas y una buena polla! tu hija Ana ¿me lo va a prestar esta tarde? -pregunta Pepa. Mi mujer sin titubear responde ¡Claro Pepa, todo tuyo esta tarde!

    Pepa se para frente a mí y tirando de mi polla con la mano me obliga aponerme de pie mientras dice – ¡menuda fiestecita me voy a dar con esta polla!, ¡Para ti solita! -exclamo mi mujer – ¡y tu Ana! ¿vas cogiendo el gusto a esto de la dominación?¡te divertirás bastante! ¡jajajaja!

    ¡Así es Pepa me he divertido a horrores, ¡jajaja! Pepa toma la correa y me acerca hasta el sillón y me dice -reclínate y calladito ¿entendiste? sin decir nada obedezco y me reclino apoyando mis brazos en el apoyabrazos del sillón y dejo mis nalgas expuestas.

    Pepa se sitúa detrás de mi y siento como pasa sus manos sobre mis nalgas ¿ya le entraron? -¡Tere no! contesta mi suegra ¿quieres estrenar el culo de tu cuñado Tere? Le pregunta Pepa a mi cuñada que afirma con la cabeza – ¡alcánzame el lubricante! mi cuñada le trae el lubricante y se sitúa a un lado de su tía ¡sepárales las nalgas Tere! mi cuñada me separa las nalgas y Pepa mete su dedo en mi ano y comienza a moverlo de un lado a otro -ay, ayyy me duele, todas ríen a la vez pero Pepa no deja de mover su dedo sin hacer caso de mis suplicas.

    Mi cuñada se ausenta para volver en pocos minutos, se sitúa a mi lado y tirando del cabello me dice – ¡levanta la cara cabrón! lleva puesto el pene de goma con correa que mi suegra Dolores guarda en su armario y me dice – ¡ya la conoces! ¿no? Agarra mi nuca y lleva la polla de goma a mi boca y dice – ¡trágatelo todo maricon! sujeta mi nuca con ambas manos, me hace tragar buena parte del pene de goma.

    Durante un tiempo me mantiene así hasta que afloja y saca el pene de mi boca, tomo una bocanada de aire y de nuevo introduce el pene hasta que trago buena parte. Cuando ve que me ahogo afloja, repite la operación varios beses. Pepa continúa con sus dedos en mi ano hasta que por fin los saca.

    Mi cuñada sin previo aviso saca el pene de goma de mi boca y se sitúa detrás de mí y me dice – ¡abre mas las piernas y baja el culo maricón! comienza a meter el pene de goma poco a poco hasta que esta toda dentro, mientras las demás mujeres la vitorean y animan. Sujetando mi cintura con ambas manos folla mi culo enérgicamente.

    Mientras tanto la hermana de mi suegra se va despojando de sus ropas, dejando ver un cuerpo voluptuoso tipo manzana pasado en kilos, muslos fuertes y anchos, el pecho pequeño pero firme, de espaldas anchas y un culo enorme a sus sesenta años se conserva bastante bien, el pelo lo lleva lacio hasta los hombros y teñido de color cobre.

    Cuando Pepa esta completamente desnuda y sentada en el sofá dice – ¡acércamelo Tere! mi cuñada deja de follarme el culo y me acerca a su tía Pepa coge mi polla y comienza a pajearme lentamente, con la mano izquierda masajea mis huevos al tiempo que continua con la paja. Su lengua recorre mi polla mientras la coge por el tronco, se mete la polla en la boca y comienza a pasar la lengua por el glande, dándole lametazos y succionando, una y otra vez.

    Mi polla crese al máximo mostrando los veinte centímetros, Pepa la observa un instante y me dice – ¡vaya polla que tienes maricón! Y continua con la paja aumentando el ritmo. Mi suegra se sitúa a mi lado con una copa en la mano y me dice – ¡cuando te vayas a correr avisas!

    Me corro… ¡Aaaahhh! -gemí al sentir el éxtasis Pepa se aparta justo a tiempo, para que mi suegra situé la copa debajo de mi polla y recoge tres o cuatro trallazos de semen que salen disparados hacia la copa.

    Todas aplauden y vitorean a Pepa pidiendo otra, otra, otra. Pepa aun con mi polla en la mano continúa pajeándome hasta que consigue que brote de mi polla dos o tres chorros de semen que mi suegra recoge en la copa. Me dejan a un lado comen, beben, y hablan entre ellas. Pasado un tiempo Pepa se acerca y me dice – ¡ahora quiero que me folles!

    Manipula mi polla mamando y pajeando hasta que esta dura otra vez, se tumba en el sofá y se abre de pierna antes la imposibilidad de poder moverme mi suegra decide quitarme las esposas, me sitúo en medio de sus muslos y al reclinarme sobre ella me dice – ¡apóyate en tus brazos no quiero sentir la presión de tu cuerpo solo quiero tu polla! introduciéndose ella misma mi tieso instrumento poco a poco hasta el fondo, provocándole un gemido de satisfacción.

    Sus brazos se estrechan con fuerza a mi cintura, comienzo a moverme sacando casi toda la polla, y luego volviéndosela a meter hasta el fondo, ella dobla las piernas sobre mis caderas, mis movimientos se vuelven más rápido y furiosos sus contracciones internas son intensas. Comienza a moverse al ritmo de mis arremetidas -Sigue, sigue, cabrón. ¡Más rápido! ¡Más rápido! hasta que se corre gritando ¡haaa! ¡haaa! ¡haaa.

    Sin hacerse esperar saca mi polla rápidamente de su coño y comienza a pajearme, de inmediato un prolongado eh intenso chorro de semen sale de mi polla y caen en su coño peludo inundando toda la mata de pelo. Sin darme tiempo a recuperarme me dice – ¡limpia mi coño con la lengua! Con sus piernas abiertas y sujetando mi cabeza con una mano, ella me observa como mi lengua recoge mis propios fluidos de su coño peludo mientras me dice – ¡límpialo todo maricón! Yo me siento en el séptimo cielo preso de sensaciones indescriptibles, el placer me parece incluso superior al que sentí en los momentos del éxtasis y podría haber permanecido así durante horas de no ser por mi suegra.

    Que pide su derecho de pernada, tomando la correa me lleva hasta el centro de la sala y me dice – ¡te quiero de rodillas con la cara levantada cabrón! obedezco de inmediato y como si fuese una estrella pide la atención a todas y dice – ¡a este cabrón, lo declaro semental sumiso de esta familia de mujeres! Y vierte la copa dejando caer mi semen sobre mi cara. Mi suegra sabe cómo humillarme delante de todas, que a su vez la aplauden y vitorean, mi futuro queda firmado.

  • Me llenaron el culito de leche

    Me llenaron el culito de leche

    Holi me llamo Cari, tengo 28 años y siempre me llamo la atención el sexo anal.

    Un día, a mis 18 años vi la verga de mí papá, él se estaba bañando y sin querer lo vi desnudo.

    El me preguntó si había tenido sexo alguna vez, y le dije que muchas, pero que quería probar por mí culito.

    Me dijo “veni para acá”, me comenzó a acariciar mí chichi y estaba tan caliente que me hice pis, le dije papi me harías la cola? Y el descendió hacía mis partes y me metía toda su lengüita y yo temblaba de placer…

    Hasta que me puso un poco de crema en mí ano… Ahí me metió de a poco un dedo y luego otro, y con la cabeza de su gruesa verga comenzó a apoyarme… No me entraba, mí culito estaba muy estrecho, hasta que empezó a apoyarme con más fuerza y fue entrando de a poquito… Que dolor y que rico a la vez, el me sostenía con sus manos de mí espalda mientras me metía la pija cada vez más profundamente…

    Y luego de tanto placer comencé a sentir su lechita caliente en toda mí colita…

    Desde esa vez supe que me encanta que me rompan la colita y amo el sexo anal…

    Y hasta el día de hoy sigo probando la pija gruesa y venosa de mí papá!

  • Mi madre tetona

    Mi madre tetona

    Yo Pedro de 33 años y mi madre Teresa de 56 años. Castaña de pelo. Media melena. 1.63 cm. 67 kilos. La típica jamona tetona. No gorda, pero si con cúrvala típica MILF. Yo siempre la he espiado en casa mientras se cambiaba, duchaba, en la playa, piscina, etc. Es impresionante las tetazas que tiene. Gordas, con areolas grandes y marrones claras. Pezones grandes, sobre todo cuando sale de la ducha. Culazo. Buenas nalgas y coño peludo negro.

    Trabaja en supermercado de barrio.

    Un viernes por la tarde acudimos a centro comercial de ropa outlet. Quería ver ropa para esta próxima primavera. Yo estaba deseando que fuera a los probadores para seguir espiando.

    Al cabo de 35 minutos decide ir al probador. La acompaño y espero fuera. Los probadores eran de cortina. No era capaz de ver nada. Pero al rato ocurrió algo que no esperaba. Mi madre descorrió un poco la cortina y me pidió opinión para ver como le quedaba un polo rojo. Era hiperajustado a las tetazas. Talla S. No había más tallas. La suya sería una M. Aun así decidió cogerlo.

    -Te queda pequeño. Comenté

    – Pero es que no hay otra talla y me gusta este color y tejido

    De repente se lo quitó, dejando al aire libre las tetazas con un sujetador color marrón oscuro.

    Para evitar meter la pata, salí del probador. Se empezó a probar pantalones. Al rato me mandó pasar. Estaba en sujetador y vaquero blanco.

    – Como me quedan los vaqueros?

    – Perfectos.

    Y era verdad. Ajustados al coño, culo y piernas. De repente se los quitó para probarse otros y se quedó en tanga del mismo color que el sujetador. Pero esta vez no salí del probador. Estaba muy caliente y con el corazón a tope. Estaba la guarra solamente con sujetador y tanga. Al probarse los segundos pantalones, observé como los pelos del coño se le salían por fuera del hilo del tanga.

    Acabó de probarse el segundo pantalón.

    Todo lo hizo delante de mi. El hielo ya estaba roto. Esa fue la primera historia de mi madre Teresa la que te la pone tiesa.

    CONTINUARÁ.

    Es mi primer relato. Prefiero hacerlo breve. Habrá muchas más historias. Mi madre en la vida real se llama Teresa y es tal cual la he descrito. Dejo email visible.

  • Ella usó las bragas en las que eyaculé

    Ella usó las bragas en las que eyaculé

    Hola a todos. He leído algunos relatos y me surgió la idea de compartirles esta experiencia.

    Hace algunos años tenía una novia primeriza, pero abierta a compartir fantasías.

    En una ocasión salimos noche de la universidad, y si íbamos con ganas, por lo tarde la acompañe a su casa. Pero ya no pude regresar a la mía por el transporte así que me dieron asilo.

    Naturalmente sus padres no nos pusieron a dormir en el mismo cuarto. Pero a mí me pusieron en su cuarto.

    Más tarde comenzamos a platicar por el chat de que pues traía muchas ganas. Y saco la idea de que me masturbara en su cama con una de sus bragas, me indico cuál quería usar, y si le fui contando lo que estaba haciendo y ella me escribía que igual se estaba mojando, y pues eyacule en sus bragas, me limpie bien con ellas, me dijo que lo guardará en su cajón.

    Al día siguiente entro con una sonrisa y fue a por su ropa y saco la braga y la olió y feliz se fue a bañar.

    Nos fuimos a la universidad, por la tarde dijo que anduvo toda mojada y le excitaba el olor del semen que sentía.