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  • Duelo de sementales (2)

    Duelo de sementales (2)

    Enlace a la primera parte al final del relato.

    La noche había comenzado muy intensa. Necesitábamos un baño, Luis fue por Carlos y nos dijo que se bañarían en la recámara principal que tiene su propio baño y nos dejaban el baño de la sala para que Pablo y yo nos pudiéramos bañar.

    Me metí a bañar con Pablo y mientras nos bañábamos uno al otro, me interrogó.

    Disfrutaste con Carlos, putita, ¿verdad?, se notaba tu cara de gozo y dabas unos gemidos de zorra muy intensos, eres una puta fácil, ¿acaso crees que Carlos sea mejor macho?, ¿Disfrutaste más con él que conmigo?, responde puta traidora,

    A pesar de los insultos, sabía que los decía por celos, así que lo pensé bien y quise ser franco con él, le respondí;

    La verdad si, gocé mucho, no lo puedo negar, Carlos es un macho maravilloso, tú también lo eres, pero diferente, gozo contigo y mucho, pero contigo me siento una puta, un objeto, sólo un agujero para descargar¸ una vil puta, Carlos me hizo sentir mujer, hembra, fue muy cariñoso y dulce, antes tú eras así, ¿recuerdas cómo me desvirgaste?, eras tan tierno, amoroso, me sentía una hembra en tus brazos, me derretías, después cambiaste, dejaste de ser tierno, también me hacías gozar, pero era diferente, me cogías fuerte, rudo, salvaje, seguía gozando, pero como puta, me sentía una puta, a mi parecer el macho perfecto es una combinación de los dos, un macho que primero me seduzca, sea dulce, tierno, cariñoso, cualquier hembra quiere antes que nada sentir la experiencia de ser mujer, sentirse femenina, deseable, atractiva, hermosa, y el macho que me haga sentir así, que consiga que aflore mi esencia femenina, sería irresistible para mí, y creo que para cualquier hembra, ese macho logrará que me entregue sin condiciones, me sentiré tan segura en sus brazos, que será dueño de mi cuerpo y alma, si lo consigue entonces podrá hacer lo que quiera conmigo, me abriré completamente y a partir de ese momento yo mismo le pediría a ese macho que me haga gozar como una puta, me sentiré sometida y vulnerable, completamente dominada, porque sé que puedo confiar en ese macho y estaré feliz de darle placer, sin condiciones, porque es mi macho, mi hombre, así el mejor macho no es el que es más fuerte, el más rudo, el que más somete a una hembra, si no aquel que nos hace sentir una mujer plena en todos los sentidos, gentil, inteligente, caballeroso y al mismo tiempo seductor, ardiente, fogoso, viril, seguro de sí mismo, eso es lo que nos atrae de un macho y nos hace caer rendidas ante él, nos hace sentir mujer con su sola presencia, y creo que tú tienes las cualidades de ser el mejor macho de todos.

    Se quedó unos instantes callado antes de responder.

    Caray Ariel, nunca lo había pensado, creo que tienes razón, pensaba que mientras más las sometiera y dominara era más macho, y las hacía gozar más, me has abierto los ojos, estaba cegado, pensaba solamente en mi placer y realmente como dices las trataba sólo como putas, estoy reflexionando en todo lo que me dices, discúlpame, he sido un egoísta.

    No te preocupes, ja, ja, la verdad puedes ser el mejor macho, sólo hay que pulirte un poco, ja, ja, tienes que combinar la forma en que me tratabas cuando iniciamos a la forma en que eres ahora, Carlos es muy tierno, pero tú lo eras más, Luis no llegó a conocer esa parte de ti, y en el arte de dominar a una hembra tampoco tienes rival, eres muy ingenioso e imaginativo a la hora de hacer el amor, lo has demostrado mil veces, eres más intenso, muy lujurioso, nos has hecho hacer cada perversión, ufff, la verdad eres increíble, me encanta como coges, solo falta que no te olvides de hacernos sentir mujer, cualquier hembra quiere sentirse seducida y si lo logras la hembra te lo retribuirá con creces, y eso aplica también para Katia, se puede cansar de que la trates sólo como una puta.

    Terminamos de bañarnos y salimos, pensábamos en ponernos algo de ropa pero vimos que en la sala ya estaban Carlos y Luis bailando desnudos, muy pegaditos.

    Los imitamos, comenzamos a bailar pegaditos, me tomó de la cintura y me repegó a su cuerpo, era algo muy erótico bailar así, piel con piel, sentía como se transmitía el calor de su piel a mi cuerpo, su verga flácida rozando la mía y que lentamente se fueran poniendo duras, Pablo se comportó muy dulce conmigo, le había calado hondo lo que le dije, estaba irreconocible, buscó mi boca y me dio un beso ardiente y al mismo tiempo tierno, me susurraba al oído, nuevamente me trataba como una princesa.

    Cuando nos cansamos de bailar nos sentamos a platicar, tomamos algunas bebidas, Pablo estaba más relajado, más confiado, más seguro de sí mismo, era evidente que lo que le dije le ayudó a su autoestima y se animó a platicar con Carlos, lo que aprovechó Luis para acercarse a mí e interrogarme.

    ¿Qué te pareció Carlos?, ¿Verdad que es un macho increíble y muy caliente?

    Simplemente increíble, no sé de dónde sacaste semejante macho, me hizo correr dos veces sin siquiera tocarme la verga. Es encantador y caliente como pocos.

    ¿Verdad que sí?, me tiene loquito, a ti te considero mi hermano y por eso quise compartirlo contigo, pero no lo compartiría con nadie más.

    Si, se nota, me alegro que te haga tan feliz, te lo mereces, sabes, Pablo era así cuando me desvirgó, pero luego se fue dejando llevar por la lujuria y la perversión y cambió. Platiqué con él, creo que le he hecho reflexionar, míralo, ya se ve más seguro, te aseguro que de aquí en adelante nos va a coger igual o mejor que Carlos, tu no conociste al Pablo tierno y amoroso, yo sí, y te aseguro que es increíble.

    Sí, me alegro que cambie, pero creo que estoy enamorado de Carlos, con Pablo solo era sexo, con Carlos siento algo más- expresó, confirmando lo que ya sospechaba desde hace algún tiempo.

    Me da mucho gusto Luis, eres un gran tipo y espero que Carlos te corresponda- le expresé abrazándolo.

    En eso se acercan nuestros dos machos, Pablo y Carlos sonriendo, se notaba que habían limado asperezas y se estaban llevando bien, parecían amigos.

    Nos tomaron de la mano y nos llevaron a la recámara principal, como corderitos al matadero, la fiesta continuaba y en el escenario principal.

    Nos recostaron en una enorme cama tamaño king size, boca arriba, con suavidad, parecía una coreografía ensayada, Pablo me abrazó suavemente y comenzó a besarme el cuello y las orejas, susurró en mi oído cosas tiernas, besó lentamente toda mi cara y mi piel se puso chinita, buscó mi boca y nuestras lenguas se entrelazaron, me estaba tratando en forma muy tierna y me encantaba, me sentía nuevamente una mujer en sus brazos, nuevamente Pablo estaba logrando que fluyera mi femenidad.

    Si boca buscó mis pezones y los lamió, mordió con suavidad y succionó, de mi boca salieron ronroneos de gatita, me retorcí en la cama, mis dedos acariciaban su pelo.

    Continuó bajando llegó a mi vientre y lo besó delicadamente, me tomó de la cintura y me hizo girar quedando mis nalgas frente a su cara, las besaba y lamía lentamente, mi piel se erizó y abrí las piernas entregando mi tesoro, suavemente abrió mis nalgas y su lengua punteó mi orificio, sentí como si su lengua descargara una corriente de electricidad en mi hoyito y un gemido salió de mi boca, comenzó a meterme la punta de su lengua y mi orificio se fue abriendo, dándole a bienvenida al travieso visitante, mis piernas se aflojaron y arquee la espalda, no me dio pausa, abrió al máximo mis nalgas y metió toda su cara entre ellas, su lengua entró profundo.

    Continuó con sus dedos, empezó con él índice y me lo fue enterrando poco a poco mientras ponía saliva en mi culo, me estaba abriendo en forma divina, me hizo recordar la primera vez que me penetró.

    Giré la cara y ya Carlos estaba penetrando a Luis, Luis tenía los ojos muy abiertos, no creía que Pablo pudiera ser tan tierno, nuevamente Carlos le pasó el frasco de lubricante a Pablo, como buenos cómplices.

    Abrió mis nalgas y metió dos de sus dedos en mi culo, los abrió estirando mi esfínter y un chorro de lubricante entró en mi interior, metió sus dedos acariciándome por dentro y dispersando el lubricante, un suspiro salió de mi boca, sentía mi colita muy flojita.

    Recorrió mi rajita con su verga bien lubricada y apoyó la punta de su verga en mi orificio, empujó suavemente y me la fue enterrando con facilidad, pronto me la enterró hasta los huevos y lo anunció

    ¿Te gustó princesa?, ya te la metí toda, estoy seguro que no te dolió

    Nada amor, me has abierto como nunca, nada de dolor, sólo placer.

    Se recostó sobre mi cuerpo y besó mi cuello, empezó a sacarla lentamente hasta dejar solo la cabeza dentro y después meterla, gemí de placer, continuó embistiéndome suavemente, sentía que me derretía en cada sacada y metida, mi alma se salía de mi cuerpo, poco a poco fué embistiéndome con mayor rapidez, mi vista se nublaba y gemía como loco, mi cuerpo se estremecía y temblaba, no pude aguantar tanto placer y me corrí intensamente sobre las sábanas, quedé tendido sobre una almohada, con la colita paradita, me empezó a bombear más rápido y yo movía la colita en círculos como una auténtica puta, hasta que sentí que su verga se hinchaba y explotó dentro de mi culo, sin dejar de meterla y sacarla, yo gritaba como puta, todo mi cuerpo convulsionaba, espasmos recorrían mi cuerpo, la fue sacando poco a poco y un chorrito de semen espeso escapó de mi culo y llegó a mis testículos. Pablo se había reivindicado, el duelo se empataba.

    Pero la noche no terminó allí, Carlos quiso cogerme nuevamente y Pablo hizo lo propio con Luis.

    Me puso de espaldas boca arriba, abrió mis piernas y apuntó la cabeza de su verga a mi colita, sentí la presión en la entrada de mi agujero y poco a poco se fue deslizando dentro, mi colita estaba sumamente lubricada por el semen de Pablo que cuando iba entrando se escuchó un sonido como una flatulencia, producto de que tenía la colita abierta después de la cogida de Pablo, quedando retenido un poco de aire, y al avance de la gorda verga de Carlos, combinado con el viscoso líquido en mi interior, provocó que el aire saliera de forma un poco escandalosa, me dio pena y me ruboricé, escuché a Pablo y Luis riendo, pero Carlos siempre caballeroso se inclinó y me dijo;

    No te preocupes amor, las princesas también se tiran pedos, y ese pedito es la forma en que tu culito dice que le encanta mi verga.

    Poco a poco la introdujo toda, sentí su vello púbico haciéndome cosquillas en las nalgas y nuevamente me hizo sentir plena, me estaba cogiendo como una nena, boca arriba, la fue sacando poco a poco hasta quedó solo la cabeza dentro y la fue metiendo despacio hasta sentir nuevamente sus pelos en mis nalgas, al cabo de unas cuantas metidas y sacadas lentas empezó a acelerar el ritmo poco a poco, aunque siempre con delicadeza y en cada golpe suyo contra mis nalgas daba un fuerte gemido y arqueaba la espalda, me sentía lleno por completo, sentía cada centímetro de carne dura que entraba y salía, en cada embestida veía las estrellas, muecas de placer se dibujaban en mi cara, se inclinó y me dijo al oído que disfrutaba mucho conmigo y que me quería tener seguido, me abracé a él y lo besé, un largo beso, si bien Pablo me había cogido en forma fenomenal, Carlos no se quedaba atrás, me sentía tan hembra, tan suya, me susurraba al oído cosas sucias que me encantaban y besaba mi cuello, cada vez me ensartaba más duro y empezó a gemir con más fuerza, estaba tan entregado que lo único que deseaba era sentir sus rizados vellos en mis nalgas, ya que eso significaba que me tenía completamente ensartado, quería más y le pedí más verga.

    Dale Carlos, cógeme duro, aggh, sigue así, reviéntame.

    Me empezó a embestir con más fuerza, sudaba, cerró los ojos e hizo una mueca de placer al tiempo que dio un último embiste y sentí como se derramaba en mi interior, otra descarga de leche calientita para mi culo, en cada mueca suya sentía un chorro de semen inundarme las entrañas, se dejó caer sin sacarme la verga y me besó con pasión, poco a poco su verga se fue poniendo flácida hasta que salió de mi culo y cayó desfallecido a un lado mío, me dijo que tenía un culo increíble y que le había encantado, mientras tanto Pablo y Luis seguían cogiendo y nos pusimos a ver la faena que Pablo le hacía a Luis, a escasos centímetros de nosotros, indudablemente había aprendido la lección, se notaba que lo cogía con pasión y tratando de darle a Luis el máximo placer posible, era como ver una película porno muy excitante, Carlos y yo nos acariciábamos sin perder de vista la cogida, la verga de Carlos cobró vida nuevamente y empecé a masturbarlo suavemente, estaba dura como roca a pesar de que tenía apenas unos minutos que se había vaciado dentro de mi cuerpo, su verga lucía imponente y se me antojó meterla en mi boca y saborearla, empecé a succionar la cabeza de su verga, sabía a semen y a culo, a mi culo y eso me puso como loco, seguí mamando golosamente y comenzó a gemir, con una de mis manos empecé a acariciarle sus huevos grandes y peludos y con la otra a masturbarlo sin dejar de succionar la punta de su miembro, sus piernas se tensaron y sus gemidos se hicieron más rápidos hasta que al cabo de unos quince minutos todo su cuerpo se puso rígido y explotó dentro de mi boca, a pesar de las corridas anteriores lanzó algunos chorros de semen caliente, los cuales saboreé y trague con gula, justo en ese momento Pablo y Luis por fin acabaron entre gemidos intensos y quedaron unos segundos desplomados exhaustos al tiempo que seguía chupando la verga de Carlos, apretando y succionando para extraerle hasta la última gota, después de un par de minutos, se incorporaron y se acostaron al lado de nosotros, Luis me susurró al oído:

    Oye Cabrón, ¿que le hiciste a Pablo?, nunca me había cogido así, fue increíble, me hizo gozarcomo nunca, me hizo ver el cielo, las estrellas.

    Solo sonreí, mientras me iba quedando dormido, era tarde y estaba exhausto.

    Al otro día desperté y solamente estaba Luis en la cama, me di un baño rápido y bajé, en la cocina estaban Pablo y Carlos preparando el desayuno, los saludé dándoles un beso a cada uno y les pregunté, que hacían.

    Solo preparamos el desayuno, algunos huevos, café y salchichas para nuestras hembritas, hay que alimentarlas bien, no solamente deben alimentarse de lechita- respondió Carlos.

    Sí, tienen que alimentarse bien, todavía queda mucho del fin de semana y necesitan fuerzas para aguantar todo lo que falta- agregó Pablo con una sonrisa traviesa y maliciosa al mismo tiempo, que me hizo erizar la piel.

    Ayudé a poner la mesa y cuando estaba terminando de ponerla aparece Luis.

    Hola dormilón- lo saludé, me dio un beso y también a Pablo y Carlos.

    Después de desayunar, decidimos descansar un poco e ir a la alberca.

    Fue excitante nadar los 4 desnudos, nos divertimos como nunca entre chapoteos y algunos toqueteos excitantes y más tarde nos volvieron a coger, ahora en la alberca. Al final del domingo habíamos perdido la cuenta de cuantas veces nos habían cogido entre ambos, creo que aunque ya eran amigos en forma secreta seguían en la disputa de demostrar quién era mejor macho, toda la casa olía a sexo y transpiración, nos cogieron en todos lados y en todas las posiciones posibles. En la última cogida, en este caso de Pablo a mí, ya no sentía las piernas, me dolían todos los músculos del cuerpo, el culo lo sentía abierto y entumido, me hormigueaba, simplemente me dejé caer exhausto de espaldas en el sofá y dejé que Pablo hiciera con mi culo lo que quisiera, Luis estaba igual, Carlos entró con él cargándolo desde la alberca, lo recostó en el otro sofá y se subió encima de él para acariciarlo y besarlo y en minutos ya estaba otra vez cogiéndoselo.

    El fin de semana había terminado y era hora de regresar a la ciudad de México, con mucho esfuerzo nos pusimos nuestras ropas y salimos al atardecer.

    Así terminó ese duelo de machos, no estoy seguro quien fue mejor, pero había dos claros ganadores: Luis y yo.

    Regresando al departamento no hubo mucho cambio, Pablo siguió saliendo con Katia, quien finalmente fue quien disfrutó más el cambio de Pablo, aunque ahora trataba de darse un tiempo, sobre todo en las mañanas o tardes para cogernos a Luis y a mí, Carlos empezó a llegar más seguido al departamento y ahora era quien nos cogía en las noches, yo continué saliendo con Adriana y para mí eran los fines de semana en el Departamento, sin embargo, esta rutina duró muy poco, ya estaba por terminar mi carrera y todo terminaría abruptamente.

    Ya eran las últimas semanas de clases y empecé a realizar solicitudes de empleo, recibí una oferta irrechazable de una empresa petrolera en el estado de Chiapas, con un excelente sueldo y muchas prestaciones, entre las que estaban auto y casa.

    Tan pronto me gradué acepté la oferta de esa empresa y me mudé a Chiapas,donde vivo hasta hoy, Luis se graduó el mismo año y Pablo y Adriana el año siguiente.

    Una vez que Adriana se graduó no quiso seguirme a Chiapas por estar demasiado lejos de sus padres y la relación se fue desgastando, hasta que terminamos, sin embargo, conocí a una bella mujer que me robó el corazón y pronto me casé con ella, actualmente sigo casado y tenemos dos hijos.

    Después que salí del departamento Carlos se fue a vivir con Luis y hasta la fecha siguen viviendo en ese departamento, ya como pareja, el departamento pertenece ahora a Luis quien se lo compró a su familiar.

    Pablo se casó con Katia y salió también del departamento, tienen también dos hijos (niñas las dos), aunque sigue llegando al departamento para coger a Luis con el consentimiento y participación de Carlos.

    Así que éste es el último relato de mis experiencias estudiantiles, si llegaron hasta aquí, les doy las gracias y espero les hayan gustado, fue un honor compartir mis recuerdos, aunque admito que algunos de ellos aderezadas con un poco de fantasía.

    Sin duda, fueron grandes momentos los que pasé en esa época, una época que recuerdo con cariño y nostalgia, una época única y difícil de olvidar, con muchos cambios, desde ser un chico inocente de provincia hasta convertirme en una verdadera puta, época en la que perdí mi virginidad y que conté con la suerte de tener amantes increíbles, una época de libertad, amigos, pocas preocupaciones, muchas experiencias para recordar y sobre todo mucho sexo, y creo que para muchos de mis lectores también recordarán su época estudiantil con mucho cariño y nostalgia.

    Respecto a mis amantes, a Roberto le perdí completamente la pista, tuvimos algunos encuentros después que se fue a Tijuana e iba de visita a la ciudad de México, pero luego que se casó no lo volví a ver, con Arturo seguimos teniendo contacto en redes, pero solamente una vez más lo vi y fue precisamente en la semana de su boda, donde tuve un encuentro muy ardiente con él, que nos hizo recordar nuestros tórridos encuentros juveniles, a Carlos, Pablo y Luis los he podido seguir viendo aunque en forma muy esporádica cuando he tenido la fortuna de ser comisionado por la empresa a la ciudad de México, en esas comisiones me ahorro el hospedaje y llego al departamento de Carlos y Luis, y a veces también nos visita Pablo para recordar toda la pasión de aquella época dorada.

    Amo a mi esposa, y no cambiaría mi situación actual por nada del mundo, mi esposa es una excelente amante,que me satisface sexualmente, pero como saben soy bisexual y se me antoja de vez en cuando disfrutar de alguna verga, así que el matrimonio no me impide gozar de vez en cuando de algún macho, es algo sexual que no interfiere en la relación con mi esposa, o ¿que piensan ustedes?

    Espero sus comentarios en [email protected]

    Primera parte del relato:

    «Duelo de sementales»

  • Con el culo roto

    Con el culo roto

    A mediados de marzo de ese dos mil trece cometí uno de esos errores que a veces me han costado caros. Hacía tiempo que tenía ganas de visitar una zona de cruising, me daba morbo pensar en llegar a un lugar en donde hubiera gente follando, mirar, intervenir, follarme a un desconocido o que él me follara a mí…

    Busqué en Internet y encontré una zona, en el Charco de la Pava, detrás de la antigua estación del Ave de la expo del noventa y dos así que sin pensarlo dos veces, fui a mi piso de soltero, me puse lubricante en el culo por lo que pudiera pasar, me vestí con un chándal, zapatillas de deporte, una camiseta y una sudadera con capucha, en el bolsillo delantero de la sudadera guardé condones, iría caminando, desde el piso a aquel lugar había una buena caminata que me serviría de ejercicio, así parecería que estaba haciendo deporte.

    Al llegar al sitio que iba buscando me subí la capucha, era media tarde, un par de coches aparcados con gente dentro, a mi izquierda una rotonda, caminé hacia ella, al otro lado, junto a los arriates que impiden el paso a la vía que lleva al embarcadero había un coche estacionado y un individuo de pie, apoyado en él fumando un cigarrillo, me hizo señas para que me acercara.

    – Hola guapo.

    – Hola.

    – ¿Haciendo deporte?

    – Sí.

    – ¿Y nada más?

    – No se…

    – Yo tengo algo para ti… – se agarró el paquete – si quieres.

    Observé al hombre, al menos setenta años, pelo blanco peinado hacia atrás, bigote blanco con trazas de haber sido rubio, barba de varios días, ojos claros, tenía los dedos de la mano manchados de nicotina, sobre uno setenta de estatura, se veía en buena forma, debía de haber tenido un trabajo físico, vestía ropa de abuelo.

    – Puede ser.

    – Ven conmigo.

    Se dirigió hacia el embarcadero, mi instinto me dijo que no le siguiera pero mi lujuria me empujó a hacerlo, giramos a la derecha por una carretera de tierra, luego tomamos un camino que bajaba hacia la orilla del río, entre los árboles, llegamos al pie de un eucalipto enorme rodeado de arbustos, en el suelo se veían condones usados, envoltorios y pañuelos de papel.

    – Aquí estaremos bien.

    – ¿Y si viene alguien?

    – Se pondrán a mirar y si les decimos que se vayan se irán y si les decimos que vengan participarán.

    – No estoy cómodo.

    – ¿A que has venido si no, maricón?

    El viejo aquél se desabrochó el cinturón, el botón y se bajó la cremallera, el pantalón cayó a sus pies, se quedó con los calzoncillos de tela tipo bóxer blancos, tenía amarillas en la bragueta.

    – Venga maricón, ven aquí.

    Se recostó contra el tronco del árbol, me acerqué a él y me puse de rodillas delante suya, su ropa interior olía a meado, le bajé el calzón, su polla, normalita, estaba flácida, huevos colgones, llenos de canas largas, también el pubis lo tenía lleno de pelos blancos y largos.

    Agarré sus cojones, acaricié su polla y dejé el glande al descubierto, comenzó a crecer en mi mano, lamí el frenillo, también su miembro olía a orines y a sudor, me lo metí en la boca, noté como se hinchaba llenándomela mientras jugaba con sus huevos.

    – Sí maricón sí.

    Aquél viejo repulsivo, la sordidez de la situación en la que me encontraba me estaban poniendo muy cachondo, comencé a practicarle una felación tragándome su polla entera mientras él me agarraba por el pelo.

    – Ooohhh sí maricón, que rico.

    – Slurp slurp – los pelos de su pubis me hacían cosquillas en la nariz.

    – Siii, trágatela maricón, ooh.

    Comenzó a mover las caderas follándome la boca, aquello ya duraba demasiado, me dolía la mandíbula y aquel viejo no se corría, me la saqué.

    – No pares joder.

    – La quiero en mi culo.

    Saqué un condón del bolsillo de la sudadera y se lo puse, me levanté, me bajé el chándal, apoye mis manos en el eucalipto y le ofrecí mi culo, el me lo acarició, pasó un dedo por él hasta llegar a mi esfínter, gracias al lubricante lo introdujo con facilidad.

    – Mmmmm.

    – Vienes con el culito preparado. – movía el dedo dilatándome y metió otro.

    – Para que me lo follen.

    – Eres un maricón muy guapo y estás muy bueno, que suerte he tenido.

    Doblé la espalda y flexioné las rodillas sacando aún más el culo para que estuviera a su altura, el viejo retiró los dedos, se colocó detrás de mí, me agarró por las caderas y de un golpe me metió su polla hasta los cojones.

    – Mmmm.

    – Sí maricón.

    – Muévete cabrón.

    Comenzó a encularme, daba con fuerza, tenía los huevos tan colgónes que los sentía golpear los míos.

    – Ay que rico maricón, ay que culo.

    – Sí puto cabrón, follame, follameee.

    – Sí, siii.

    – Dame, dameee.

    – Sí, ay maricón que me corro, ay.

    – Ni se te ocurra puto cabrón de mierda.

    – Me corro ooohhh.

    Apretó, metió su polla todo lo que daba y se corrió, en cuanto cesó de eyacular la sacó, me dio un cachete en la nalga, se quitó el preservativo, lo tiró al suelo y se subió el calzoncillo y los pantalones.

    – Vaya polvo – me miraba sonriendo muy satisfecho consigo mismo.

    – ¿Y ya está?

    – El polvo me ha dejado muerto.

    Se dio la vuelta y se marchó por donde habíamos venido, me subí el chándal y caminé detrás, me dieron ganas de estrangularlo, aquél puto viejo me había dejado frustrado y caliente perdido.

    Al salir de entre los árboles nos encontramos a dos individuos, de unos cuarenta años, uno de ellos enorme, cabeza rapada, barba muy negra y espesa, pecho de toro, manos grandes, un verdadero gorila, el otro era algo más bajo pero igual de intimidante.

    – ¡Vaya vaya viejo! ¿De dónde has sacado esta muñequita? – el gorila me miraba, hablaba con acento extranjero.

    – Se la habrá encontrado por ahí Atanase – el otro era sevillano sin duda.

    – ¿Crees que nos la prestará Negro? – el español era de piel oscura, agitanado, melena negra, barba de varios días, ojos oscuros y bastante guapo.

    – No sé Atanase – se acercó a mí y me quitó la capucha. – es muy guapa y a lo mejor la quiere solo para él.

    – ¡Venga chavales! No queremos problemas. – me dio la impresión de que mi acompañante los conocía.

    – Ya te estás largando bujarrón. – el Negro le señaló el camino – y calladito.

    El viejo agachó la cabeza y se marchó lo más deprisa que pudo, yo intenté seguirle pero el gorila me agarró por el brazo con una mano que parecía un cepo de hierro.

    – No maricón – el Negro llevaba la voz cantante – tú te vienes con nosotros.

    – ¡Por favor! – casi sollocé, la voz no me salía.

    – Vamos marica, conozco a ese puto bujarrón, seguro que te ha dejado con ganas de polla.

    Me agarró del otro brazo, intenté marcharme pero fue imposible, miré alrededor buscando ayuda pero no sé veía a nadie, me obligaron a desandar lo andado y volvimos a donde el viejo me había “malfollado” junto al eucalipto.

    – Bueno maricón, quítate el chándal y dámelo. – el Negro estaba delante de mí.

    – ¡Por favor! – supliqué casi llorando – dejadme ir.

    – ¿Es que estás sordo? – Atanase me había agarrado violentamente por el pelo y me hablaba casi al oído. – que te quites el chándal.

    Hice lo que me ordenaba, me quité el chándal y se lo lancé al Negro que lo registró y lo soltó a un lado.

    – Ahora la sudadera.

    – Por favor – yo ya sollozaba.

    – ¿Te lo tengo que repetir?

    Me quité la sudadera y se la di, en el bolsillo delantero solo llevaba un par de condones y las llaves del piso, lo soltó todo, yo estaba ante él con la camiseta y las zapatillas, hacía frío y eso y el miedo que sentía hacía que mi pene y mis testículos se encogieran.

    – No me extraña que te guste que te den por el culo con esa mierda de polla que tienes – Atanase soltó una risotada – ahora ponte de rodillas, quiero follarme esa boquita.

    Añadiendo la acción a la palabra, el Negro, que también vestía chándal se lo bajó dejando al aire su miembro y sus huevos, un miembro largo aunque no muy grueso.

    – ¡Te lo pido por favor, te lo suplico!

    La manaza del gorila cayó tan fuerte sobre mi hombro que hizo flaquear mis piernas, caí de rodillas lastimándomelas con las ramas y las piedras del suelo, Atanase me agarró del pelo obligándome a mantener la cabeza alta, el Negro me agarró por la mandíbula forzándome a abrir la boca y me metió la polla haciendo que tuviera una arcada, se me saltaron las lágrimas y una baba espesa me salió.

    – Oh si, siii, que boca tiene la puta.

    Comenzó a mover sus caderas, su polla entraba y salía de mi boca, intenté pararlo pero era inútil, me agarraba con sus manos ambos lados de la cabeza, mis ojos lloraban mientras me atragantaba.

    – Sí maricón si, traga puto marica.

    – Es un buen mamón ¿verdad Negro?

    – Oh siii Atanase, siii.

    Mis mandíbulas me dolían, el tipo movía sus caderas, su polla entraba y salía cada vez a mayor velocidad.

    – Me corro maricon, me corroooo.

    Metió su pene hasta mi garganta y comenzó a eyacular, tuve que tragarme la lefa que soltaba, creí que me ahogaba.

    – Cof cof cof. – tosía intentando tomar aire.

    – Ahora me toca a mí – Atanase me levantó tirando del pelo.

    – No me gusta que te los folles tu primero, luego les dejas el culo abierto con ese pollón que tienes.

    – Vamos Negro, no seas cabrón.

    Me colocó de cara al eucalipto, tuve que apoyar las manos contra él, el gorila me obligó a abrir las piernas golpeando mis tobillos.

    – Vaya culito que tienes putita.

    Agarró mis nalgas y me las abrió, acarició con uno de sus dedos mi ano.

    – Eh Negro, este maricón tiene el agujero lubricado, venía preparado para que se lo follaran.

    – Te lo dije en cuanto lo vi, que era una buena puta.

    Puso su polla en mi esfínter, me agarró de las caderas y mientras tiraba de mí apretó metiéndome su polla de un golpe, no llegué a verla pero sentí en mis entrañas que era enorme, me abrió el culo como ninguna otra lo había hecho antes, sentí un dolor intenso que me recorrió la columna vertebral, mis piernas se doblaron negándose a sostenerme.

    – Ayyyy. – no pude contener un aullido de dolor.

    – Calla maricón. – me dio un azote con su enorme manaza en las nalgas.

    – Ay por favor, por favor, mi culo.

    Todavía no me había hecho al tamaño de aquel monstruo cuando empezó a moverse, metía y sacaba su polla con violencia, resoplaba y gruñía como un cerdo, más de una vez estuve a punto de estampar mi cara contra el tronco del árbol.

    – Ah, ah, ah.

    – Mi culo, ay, ayyy.

    – Te gusta zorra, no puedes negarlo.

    – Me estás violando cabrón, violandooo.

    Estaba llorando pero era cierto que no podía negarlo, mi polla empezaba a expulsar líquido preseminal, la violencia, la humillación me excitaban, el dolor estaba dejando paso al placer.

    – Sí maricón, siii, que culo.

    Aquel gorila era incansable, había cogido el ritmo, su polla me llenaba por completo, mis piernas temblaban, el placer llegaba en oleadas, mi culo se adaptaba al tamaño de su miembro.

    – Oh hijo de puta, ay mi culo, mi culooo.

    – Esta puta está disfrutando de tu polla.

    – Eso parece Negro.

    Algo comenzó a crecer en mi bajo vientre, subió por mi estómago hasta el pecho y explotó en mi cabeza, un orgasmo intenso que hizo que mi pene comenzara a expulsar semen y que me arrancó un lamento hondo que me salió de forma involuntaria.

    – Me corro maricón, me corrooo.

    Clavó su polla hasta el fondo, noté en mi esfínter las contracciones al correrse, apretaba tanto que creí que mis entrañas reventarían, sacó su polla y un chorro de leche salió con ella, en cuanto me dejó libre caí de rodillas.

    – Se ha corrido Negro, el puto maricón se ha corrido.

    – Sí Atanase ha disfrutado de tu polla y me ha puesto muy cachondo.

    Yo estaba a cuatro patas, llorando, me sentía despreciable, me habían humillado y violado y me había corrido, el Negro se colocó detrás de mí.

    – Por eso no me gusta que te los folles tú primero Atanase, le has dejado el culo abierto, esto parece un coño.

    Me cogió de las caderas, ni siquiera intenté resistirme, el esfínter me escocía, colocó su polla y de un golpe de pubis me la metió hasta los huevos.

    – Nooo, por favor, más no, más nooo, mi culo, ayyy.

    – Shhh, calla, eres una perrita y las perritas no hablan, ladran.

    – Ay, ay, mi culooo.

    Me agarró del pelo y tiró violentamente, mientras, su polla entraba y salía de mi culo dolorido.

    – Te he dicho que no hables perra, las perras no hablan, ladran, vamos perrita, ladra, ladra.

    – Ay, ay.

    – Qué ladres te digo.

    – Guau guauuu.

    – Además, las perras no van vestidas, Atanase, quítale la camiseta.

    El gorila agarró la prenda que me quedaba y la desgarró con sus manazas dejándome desnudo.

    – Ah ah aaaah.

    – Nunca te habían follado así perra, se nota que este coñito de perra necesita polla.

    Su miembro seguía incansable, hacía un sonido líquido al entrar y salir debido a la lefa que su amigo había dejado en mi culo, de nuevo sentía el placer que me venía en oleadas, mi polla comenzaba a expulsar líquido preseminal otra vez.

    – Oh, oh, ooohhh.

    – Vamos perra, córrete, córrete.

    – No, no, por favor.

    – Sí, siiii.

    No lo podía evitar, su polla entraba y salía con violencia, mi esfínter palpitaba y me escocía, mis brazos se doblaron y mi cara tocó el suelo, tuve otro orgasmo.

    – Oh, me corro, me corrooo.

    – Sí perra, sí, siii.

    Metió su polla hasta los huevos y empezó a correrse, notaba las contracciones de su miembro en mi esfínter al eyacular y llenarme de leche las entrañas, permaneció dentro de mí hasta que su pene comenzó a menguar, lo sacó y un chorro de lefa salió con él, quedé allí con la cara en el suelo y el culo en alto, llorando.

    – Esto no se puede desaprovechar Negro.

    – Claro que no Atanase.

    Las manos del gorila me agarraron nuevamente por las caderas, el pánico me recorrió la espina dorsal, intenté levantarme pero el Negro me puso el pie en la cabeza, Atanase se situó sobre mí y metió su enorme polla en mi culo, en esa posición aquel vergajo casi me llega al estómago, a pesar de que lo tenía dilatado y lleno de leche, dolió.

    – Más no por favor, os lo suplico, ya está, por favor ya está.

    – Cállate perra, te vamos a dar por el culo hasta que nos aburramos.

    – Os lo suplico, ya está por favor, ya.

    Sollozaba como un crío, el Negro retiró su pie de mi cabeza mientras Atanase me follaba con violencia, sus embestidas eran brutales, su polla era enorme, yo suplicaba, lloraba, pedía a gritos que parase, que sacase aquel tormento de mi culo pero hacía caso omiso, continuaba follándomelo mientras azotaba mis nalgas, oí las risotadas del negro, sentí en la cara un chorro caliente, era su orina, se estaba meando en mi cara.

    – Oh dios mío, ooohhh.

    Tuve un nuevo orgasmo, brutal, no expulsé lefa porque no tenía nada que expulsar, pero me dejó exhausto, sin fuerzas.

    – Me corro maricón, me corro oooh.

    Clavó su polla y me soltó otra buena cantidad de leche en las tripas, iba bien servido ese día, tanto por el culo como por la boca, la sacó y yo gatee hasta el tronco del árbol, me senté y apoyé la espalda, de mi culo salía el semen que me habían metido y caía sobre la tierra, por primera vez vi la polla de Atanase, era enorme, la tenía blanca de haber batido la lefa dentro de mi, cogió los restos de mi camiseta, se limpió y me los arrojó, me tapé con ellos.

    – Nos vamos maricón, ya sabes, si quieres otra buena ración de polla, avísanos.

    No pude mirarlos a la cara, sentía humillación e ira pero sobre todo vergüenza, me habían violado y había tenido tres orgasmos a cual más intenso.

    Me limpié con mi camiseta, la leche de aquellos dos cabrones me corría por el interior de las piernas, al limpiarme el culo lo noté todavía abierto, me dolía el esfínter, me vestí, estaba oscureciendo, me coloqué la capucha para taparme el rostro, cuando llegué a la rotonda aquello estaba lleno de coches y había bastante gente, recibí algunas invitaciones a unirme a ellos y también tuve que soportar algunas burlas, por mi forma de caminar era evidente que me habían dado bien por el culo. Jamás volví a aquel lugar.

  • Adrián, familia y placer (Parte III)

    Adrián, familia y placer (Parte III)

    Catalina estaba en su habitación sentada en la silla de su escritorio de estudio, esperando ansiosa a su hermano, se abrió la puerta, el chico entró cabizbajo, se había puesto unos pantalones cortos deportivos y una camiseta sin mangas, Catalina que era un poco mala, vio que su hermano llegaba solo, así que le dijo que trajese a su hermana, el chico hizo caso y al rato llegaron los dos.

    -Bueno hermanitos, quiero que me traten como a una Reina y pues eso van a hacer, toda respuesta que me den, debe ir acompañada de un «su majestad o alteza», queda claro?

    Sonreía malévola la hermana mayor, a lo que Adrián respondió:

    -si hermana, lo que tú digas!

    -tsk tsk, así no se le responde a tu Reina!

    Adriana puso cara de rabia y su hermano rojo de vergüenza y todavía cabizbajo, respondió:

    -¡Disculpe su alteza!

    -vamos hermanitos no se sientan mal, que sí yo soy la reina, ustedes son príncipes, jeje

    Catalina, que no se había cambiado aún, seguía con su tanguita negra muy mojadita, y estaba disfrutando con la situación que ella había ideado, sin levantarse de su silla se subió la falda de jean azul dejando a la vista su tanga con su respectiva mancha de fluidos, le dijo a sus hermanos:

    -¡Queridos hermanitos, por favor quítense toda la ropa!

    -si su majestad!

    Respondieron al unísono, Catalina se quedó mirando la verga de su hermano que así flácida como estaba se notaba lo enorme que era!

    -hermanito ven y me quitas la tanga con tu boca sin utilizar las manos, que tengo mucho calor!

    Adrián sorprendido por la petición hizo caso, se arrodilló y el olor a marisco de su hermana le invadía su olfato, por cierto no era nada desagradable, poco a poco con sus dientes y con atenta observación de su hermana logró quitarle la tanguita que estaba bien mojadita, se levantó y se quedó con la tanga en su boca, en espera de una nueva orden.

    -hermanita ayuda a Adrián y ponle mi tanga de máscara!

    Adriana no podía creer lo perversa que era su hermana, pero igual le hizo caso y le puso la tanga negra de máscara, toda la parte donde Catalina había mojado, que era ese triángulo sensual de las tangas, le quedó en toda la nariz a Adrián, que gracias a semejante escena, con la tanga en toda la cara y ese olor a marisco dulce, su hermana mayor sentada en la silla con las piernas abiertas, mirándolo provocativamente con esos ojazos verdes y su hermana gemela desnuda con un cuerpo de ensueño obedeciendo las ocurrencias de Catalina, lo estaban poniendo a mil, y enseguida su mástil se puso listo para izar bandera!

    -trae acá ese pedazo de carne hermanito que tengo mucha hambre y tú Adriana te puedes sentar en mi cama.

    Los dos obedecieron, Adrián que seguía con la tanga en su rostro, veía como su hermana mayor le comía la verga, con mucho gusto, la verdad lo hacía mejor que su hermana gemela, pues Catalina tenía mucha experiencia comiendo pollas, aunque jamás se había tragado semejante pollón y lo estaba disfrutando como perra en celo, se comía la cabeza y parte del tronco mientras su mano derecha subía y bajaba por los 23 cm de carne que tenía su hermano menor, le lamía todo el tronco, bajando hasta los huevos que devoraba con gran placer, le estaba dejando toda la polla totalmente babosa, no dejaba un milímetro sin lamer o chupar, a esta altura a Adrián ya no le parecía que era un castigo de su hermana, por el contrario estaba aguantando para no venirse a chorros en la cara de su hermana, que tenía una cara hermosa, ojos verdes, pelo rubio y unos labios carnosos muy golosos, Catalina al ver los gestos de su hermano, se daba cuenta que el chico estaba por reventar, y dejó de mamar.

    -bueno hermanito, ahora mi chochito es el que tiene hambre, así que comelo, pero bien, recuerda que es una chocha de la realeza!

    -si su majestad!

    Adrián se arrodilló de nuevo, pero esta vez tenía el permiso de comer ese manjar, que estaba bien depilado y brillante de lo mojada que estaba, su lengua pasaba por los labios alrededor de toda la concha, a veces se entretenía en el clítoris haciendo círculos y a veces succionando la campanita, otras veces se entretenía metiendo la lengua lo más posible en esa cavidad inundada de jugos, Catalina gemía y gemía!

    -que bien lo hacés hermanito mm, que me vengo!

    Y un chorro enorme baño el rostro de un asombrado Adrián, pues era la primera vez que veía un squirting en directo, Catalina le cogió la cabeza con ambas manos impidiendo que este se quitara, Adrián se estaba ahogando, pero le fascinaba el sabor de su hermana, Adriana también estaba sorprendida viendo como su hermana mayor bañaba a su hermano gemelo, y esto la estaba poniendo caliente para su sorpresa; otra que estaba sorprendida era Catalina, pues aunque no era su primer squirting, si era la primera vez que salía ese chorro sin que ella misma se tocará, tal vez era el morbo de la situación o que su hermanito lo hacía muy bien, o ambas, el caso es que quedó exhausta y temblorosa!

    -hermanita para que veas que tú Reina no es mala, voy a dejar que Adrián te folle un poco mientras me recupero, vale?

    -gr gracias alteza!

    -hermanito ve y te acuestas boca arriba para que Adriana te cabalgue!

    Los gemelos no perdieron el tiempo e inmediatamente se pusieron a follar delante de su pervertida hermana, que los observaba mientras se recuperaba de semejante orgasmo, se fue desvistiendo y después de unos 5 minutos de mete y saca de sus dos hermanitos, se hizo al lado de ellos poniéndose en 4, lista para que la penetrara su hermano menor.

    -Vale hermanitos, es mi turno, mete esa polla gorda en mi conchita!

    Adriana se puso a un lado un poco satisfecha, y veía como su gemelo montaba a su hermana mayor, Adrián se puso detrás del culo grande y perfecto de su hermana mayor, y le metió la verga en ese chochito rosadito de una embestida hasta los huevos!

    -ay animal, que me partis, cuidado que tienes un garrote muy grande!

    -perdón su alteza, es que tienes un culo muy grande y creí que te entraba fácil!

    -mm pues no, no seas bestia, me la puedes empujar duro, pero después que mi chumino se acostumbre a tu pollota, entiendes?

    -si su majestad, te voy a partir poco a poco!

    El ambiente se estaba caldeando mucho, con el sexo entre los hermanos cachondos y toda esa verborrea sucia que se decían, hasta Adriana estaba tan excitada, que sin darse cuenta, se estaba metiendo los dedos en su panochita!

    -asi me gusta hermanita, disfrutá vos también, mm que rico me coges hermanito, que tranca que tenés por dios!

    Después de unos 30 minutos, follando en varias posiciones con sus hermanas, Adrián no aguantaba más y se lo hacía saber a su hermana mayor, que en estos momentos estaba cabalgando encima de él, mientras Adriana estaba sentada en la cara de su hermano, abriéndose los cachetes con sus manos, y toda la lengua de Adrián le perforaba el ojete a su gemela!

    -ven hermanito, quiero toda tu leche en mi cara, dámela tooda!

    Catalina se hizo a un lado, se acostó boca arriba con la boquita abierta, esperando la lefa de su hermano, Adrián se levantó, agarró su polla, se la meneo en la cara y empezó el baño de avena caliente por todo el rostro de su hermana mayor, que abría la boca como perra sedienta bebiendo lo más que pudo, Adrián descargaba chorros y chorros de chele hasta la última gota, el sabor de su hermano le encantaba, le cogió el mástil con una mano, se lo restregaba por toda la cara como si fuese un jabón facial, luego lo mamaba como ternera huérfana e invitó a su hermanita para que le ayudará con la tarea, ambas limpiaban con mucho apetito el pollón de su hermano!

    -mm que rico hermanito, me encanta tu lechita, mm hermanita limpiame toda la cara porfa!

    Y eso hizo Adriana que se sentía pérdida de lo caliente que estaba, le pasaba la lengua a su hermana mayor por la frente, párpados, pómulos y el mentón, para luego juntar sus lenguas con el fruto de su hermano, que caía rendido ante tal faena!

    -mm qué delicia hermanitos, estuvo muy rico todo, se han portado muy bien, pero tenemos que guardar muy bien este secreto, tengan mucho cuidado cuando estén en su habitación, traten de aguantar su arrechera en lo posible, que no se vayan a dar cuenta ni papá ni mamá, y no se olviden de Aleja, ya saben que ella es muy curiosa!

    Sus hermanos asintieron y le hicieron saber que estaban totalmente de acuerdo; después de un descanso y su respectiva ducha, los tres pervertidos hermanos aprovecharon todo el fin de semana follando en todas las poses posibles y en casi todos los rincones de casa, exceptuando sólo la habitación de sus padres y hermanita menor.

    Continuará…

  • Me estás reventando el culo, papá

    Me estás reventando el culo, papá

    Caía aquella tarde de verano del mes de agosto  cuando Justa llegó en un viejo Land Rover de color gris a una pequeña aldea gallega de montaña donde vivían su tío paterno.  La aldea tenía poco más de cuarenta casas. En una de ella estaba la taberna, en otra el herrero tenía su fragua, en una tercera vivía el curandero, en otra el capador… Esta gente vivía en siglo XXI cómo habían vivido sus abuelos a principios del siglo XX.

    Justa dejó el Land Rover enfrente de la taberna, entró en ella y le dijo al tabernero.

    -Buenas tardes, buen hombre.

    El tabernero era un hombre moreno, cejijunto, llevaba una boina negra en la cabeza y no llegaba al metro cincuenta. Miró para Justa, que medía un metro setenta, que vestía una falda de color verde que le daba por encima de las rodillas y una blusa blanca y le dijo:

    -Lo de bueno lo dices porque no sabes lo que estoy pensando.

    -Era un modo de hablar.

    El tabernero no entendió lo que le había dicho y fue a por ella.

    -Si quieres te digo lo que deseo hacerte.

    -Mejor no lo haga. Póngame algo fresco de beber.

    -¿Vino blanco o vino tinto?

    -Usted mismo.

    -¡¿Yo?! Yo te lo comía todo.

    -Me refería al vino, elíjalo usted.

    -¡Ah!, era eso.

    -Sí, era eso.

    -Ya me parecía a mí demasiado pastel para un perro pulgoso.

    Justa sonrió y le preguntó:

    -¿Me puede decir dónde vive Manuel García?

    El tabernero echándole un vino tinto en una taza de barro de medio litro, le preguntó:

    -¿El cabrero o el borracho?

    -El que busco tiene una hija que se llama Marta y otra que se llama Teresa.

    -Ese es el cabrero. Vive en esa casa -señaló una casa con el dedo-, pronto volverán de monte.

    -Gracias por la información. ¿Cuánto le debo por el vino?

    -Nada, invita la casa.

    -Gracias de nuevo.

    Justa bebió un sorbo de vino. Tenía sabor a fresa. Cómo parecía tener poco alcohol y estaba fresquito, se bebió el vino de dos tragos más. Al acabar le dijo:

    -Se bebe cómo si fuera agua.

    -Sí, pero es muy falso.

    Justa al salir de la taberna sintió cómo se mareaba. Llegó a la casa que le había señalado el tabernero y que tenía la puerta entornada. Se sentó en el segundo escalón de los tres que llevaba a ella, y dijo:

    -Joder si es falso el puto vino.

    Media hora más tarde llegaban su tío y sus primas, venían detrás de un rebaño de cabras. La vieron y fueron a su lado. El tío, un hombre moreno, de complexión fuerte, de estatura mediana y vestido con una camiseta azul y un pantalón de pana gris, le preguntó:

    -¿Qué haces ahí sentada?

    Justa se puso en pie.

    -Estaba esperándolos.

    -¿Para qué?

    -Vengo a conocer mis raíces. Soy su sobrina Justa, la hija de su hermano Pedro.

    Marta, una joven morena, de la misma altura que Justa y que vestía una falda un vestido gris, y que tenía a su lado un pastor belga de color negro le dijo:

    -Te informaron mal. Aquí no tienes tierras. ¿Y si no tienes tierras cómo vas a tener raíces?

    Justa sonrió y le dijo:

    -Esas raíces no. Tú debes ser Teresa.

    -No, soy Marta.

    -Se acercó a ella y le dio un abrazo y dos besos, luego se los dio a Teresa y por último a su tío.

    Marta le dijo:

    -La boca te huele a vino y el cuerpo a flores.

    -Tienes buen olfato.

    -Sí, tengo olfato de perra de caza. Vamos a encerrar a las cabras.

    Las cabras se habían ido detrás de la casa y se habían metido solas dentro de un cobertizo. Las hermanas fueron a cerrarlas.

    Esa noche, acompañados del perro, cenaron, bebieron y charlaron hasta que llegó la hora de ir para cama. Manuel fue el primero en irse. Se levantó y dijo:

    -Mañana es otro día. ¿Vamos, Teresa?

    Teresa se levantó y fue detrás de su padre.

    Justa le preguntó a su prima.

    -¿¡Tu padre duerme con tu hermana?!

    -Si, hoy está mala.

    -Pues yo no le noté nada

    -Eso es porque no la has visto en el monte.

    -Será por eso.

    El pastor belga puso sus patas delanteras en el regazo de Marta.

    -Pancho quiere que lo acaricie.

    -Normal, es un perro.

    Marta no se anduvo con medias tintas.

    -Me gustaría más acariciarte a ti.

    Justa miró a su prima con cara de sorpresa y le dijo:

    -¡¿A mí?!

    -Sí, a ti, eres muy guapa.

    -Deja de decir tonterías. No me gustan las mujeres.

    -¿Probaste con alguna?

    -No.

    -¿Entonces cómo sabes que no te gustan?

    Justa viendo el peligro le dijo:

    -Pienso que será mejor que esta noche duerma en mi coche.

    -No te lo aconsejo, el Rufino sale por las noches y es muy peligroso.

    -¿Qué hace por las noches?

    -Ronda por si alguna mujer tiene ganas, bueno, alguna mujer o algún hombre.

    -Dormiré a tu lado.

    Le volvió a entrar.

    -¿A qué sabe tu coño, prima?

    -Ya te he dicho que te dejaras de tonterías.

    -Seguro que sabe a gloria bendita.

    Justa quiso dejarla en evidencia.

    -¿Y a qué sabe la gloria bendita?

    Marta no era tonta.

    -A tu coño.

    -De reflejos no andas mal.

    -De lengua aún ando mejor.

    Justa empezó a sentir curiosidad.

    -¿Hay muchas lesbianas en el pueblo?

    -Ninguna, todas nacieron aquí.

    -Me refería a si hay muchas mujeres a las que les gusten otras mujeres.

    -Con lesbianas querías decir tortilleras, pues todas son tortilleras, pero también le gusta follar con sus cuñados, con sus hermanos, con sus hijos, con sus primos… Aquí follamos todas con todos, todos con todas, todas con todas y todos con todos..

    -Esto es Sodoma y Gomorra.

    -Sabes bien que este pueblo no se llama así.

    Justa le preguntó:

    -¿Entonces follas con tu hermana?

    -Sí

    -¿Y con tu padre?

    -Sí, y a veces follamos los tres

    -Entonces en este momento tu padre y tu hermana están follando.

    -Claro.

    -¡Estáis enfermos!

    -¡No me asustes! ¿Qué nos has visto que no nos ve el curandero?

    -Si veis normal todo lo que me has dicho estáis mal de la cabeza.

    -¡Ah, era eso! Me habías asustado. Tú lo ves cómo algo malo, pero en este pueblo es algo normal.

    -Entonces este pueblo es un antro de vicio.

    -Este es un pueblo donde somos libres de hacer lo que nos sale del coño y de los huevos y donde nadie juzga a nadie.

    -Confundís libertad con libertinaje.

    -No confundimos nada, sabemos lo que hacemos… Estás colorada.

    -Siento vergüenza ajena.

    -Esas palabras son nuevas para mí. ¿Quieres ver cómo folla mi padre con Teresa? Siempre deja la puerta entornada por si me quiero hacer una paja.

    -No voy a hacer tal cosa.

    -Pues yo tengo ganas de correrme.

    Se levantó de la silla y fue hasta la puerta de la habitación de su padre, que estaba a un lado de un pasillo, pasillo que se veía desde la cocina. Echó una ojeada y luego le hizo señales con un dedo cerrándolo y abriéndolo para que su prima fuera a mirar. Justa le dijo que no con la cabeza. Marta metió una mano dentro de las bragas y comenzó a darse dedo. Le volvió a hacer señales con el dedo para que fuera a mirar. Justa le dijo:

    -Olvídame, prima, olvídame.

    Marta se olvidó de su prima y siguió mirando… Teresa, que era morena y flaca, pero que tenía buenas tetas y buen culo, estaba a cuatro patas sobre a la cama. Manuel le lamía el coño y el ojete… Luego vio cómo la agarraba por las tetas y le daba caña con su tremenda verga. Teresa cada vez que se la clavaba en el coño soltaba un: «Máááás» Al rato largo soltó un: «¡¡Síiíí, síííí, síííí, síííí…!!», y se corrió. Al acabar de gozar, Manuel sacó la polla de su coño y comenzó a correrse. Teresa giró la cabeza y le lamió el meato para lamer la leche que salía de él. Marta viendo a su hermana lamer la leche se corrió con su padre.

    Al acabar de correrse volvió junto a su prima y le dijo:

    -Vamos para mi habitación.

    Justa acaba de ver cómo se corría su prima y no las tenía todas con ella, más que nada porque estaba muy mojada y podía sucumbir a la tentación, le dijo:

    -Yo duermo en la cocina.

    -No te lo aconsejo, al apagar las luces bajan del trastero por un agujero que hicieron…

    Justa pensaba que la estaba engañando.

    -¿Quién? ¿Los duendes?

    -Las ratas, son grandes cómo conejos.

    Justa, que le tenía pánico a los ratones, al oír lo de las ratas cambió de opinión.

    -Está bien, duermo a tu lado.

    Al entrar en la habitación, Marta, cerró la puerta. Justa se sentó en el borde de la cama, una cama con barrotes de bronce en la cabecera y en los pies. Marta, desnudándose, le dijo:

    -Tengo ganas de correrme otra vez.

    -¡¿Vas a hacer otra paja?!

    -Si te animaras…

    -Haz la paja y déjame en paz.

    -Eso voy a hacer.

    Marta era gordita y muy morena, Su cintura era casi inexistente, tenía las caderas anchas, el culo cómo un pandero, las tetas gordas, con areolas oscuras y pezones gorditos y su coño tenía una pelambrera importante.

    La muchacha puso a su gusto la almohada, apoyó la espalda a la cabecera de la cama, flexiono las rodillas, pasó tres dedos por el coño y con ellos mojados comenzó a frotar el clítoris haciendo círculos sobre él. Masturbándose, le pregunto:

    -¿Has visto otro coño que no sea el tuyo?

    -No, ni quiero verlo.

    Le entró por otro flanco.

    -¿Follarías con mi padre, conmigo y con mi hermana?

    -No, yo soy una chica buena.

    -Yo soy una chica mala y me gustaría hacerlo con los dos y contigo.

    Justa, instintivamente, giró la cabeza. Vio a su prima con los ojos cerrados y después miró para el coño peludo, coño que estaba abierto debido a la presión que ejercían los dedos sobre el clítoris. Como no la había visto mirar volvió a girar la cabeza y le dijo:

    -¿Y se puede saber por qué?

    -Porque me corro más veces. Contigo me correría…

    No dejó que acabara de hablar.

    -Conmigo no te vas a correr.

    -Si pudiera mirarte a la cara un par de minutos creo que hoy gozaría de la mejor corrida de mi vida.

    -No seas exagerada.

    -No exagero. Mírame.

    -No.

    Sin dejar de acariciar el clítoris le preguntó:

    -¿Qué te cuesta?

    -Que te hagas ilusiones y quieras más.

    -¿Y que? No te voy a hacer nada si tú no quieres.

    -Eso es cierto.

    -Sube a la cama.

    -A ver si no me pesa.

    Justa se subió a la cama, se sentó con las piernas cruzadas delante de su prima y le dijo:

    -Tienes dos minutos.

    Justa vio cómo Marta metía dos dedos dentro de su coño, cómo los sacaba mojados y cómo volvía a frotarlos en su clítoris haciendo círculos. Marta mirando a la cara a su prima comenzó a acelerar los movimientos de los dedos. De la vagina comenzaron a salir jugos. Cuanto mas aceleraba mas altos se oían sus gemidos. En menos de dos minutos, exclamó:

    -¡¡Me corro!!

    Justa miró para su prima y vio que tenía los ojos en blanco. Luego miró para su coño y vio cómo la vagina se le cerraba y se le abría. El coño de Justa comenzó a pulsar y casi se corre.

    Marta al acabar de correrse le dijo a su prima:

    -Me corrí cómo una cerda.

    -Ya te vi

    -¿Quieres correrte en mi lengua?

    -Ya te he dicho que no.

    -Es que ahora tienes la cara muy roja y eso quiere decir que estás cachonda.

    -No te voy a negar que estoy cachonda, pero de eso a dejar que me comas el coño media un abismo. Si fueras un hombre la cosa cambiaría.

    -¿Quieres que llame a mi padre?

    -Tu padre es un depravado.

    -¿Quieres que te haga una paja?

    -¿A qué viene tanto empeño en que me corra?

    -A que sé lo que se siente cuando el coño pide correrse.

    -Pues gracias, pero no.

    -¿También te parezco una depravada?

    -No, pero no voy a dejar que me la comas.

    -Si es tu última palabra lo mejor es que nos echemos a dormir.

    -Sí, será lo mejor.

    Justa se echó a lo largo de la cama, Marta le preguntó:

    -¿No te vas a desnudar?

    -No, es que no llevo ropa interior.

    -¿Y la llevo yo?

    -Tú eres tú y yo soy yo.

    -Eso es muy cierto, tan cierto cómo que yo no voy a pasar el calor que vas a pasar tú.

    -Prefiero sudar a sentir tu lengua en mi coño.

    -¿A qué no sabes una cosa, prima?

    -¿Qué cosa?

    -¡Qué me están llegando hasta el coño tus aires de niña buena!

    -No te enfades.

    -Pues desnúdate, coño, que no soy una perturbada.

    -Apaga la luz.

    -¡¿Tan fea eres desnuda?!

    -No digas tonterías.

    -Pues desnúdate para que te vea que tú también me estás viendo a mí.

    -¿Te comportarás al verme desnuda?

    -¡Desnúdate de una puta vez que quiero dormir!

    Justa se puso en pie, se quitó los zapatos, los calcetines y luego la falda. Marta, al verla desnuda, exclamó:

    -¡Qué buena estás! Pareces una de esas de las revistas con las que me hago mis pajas.

    A Justa le gustó el comentario.

    -¿Es que aquí llegan las revistas?

    -No, pero hace años vino un… ¡Qué más da cómo conseguí la revista! Deja que te coma el coño.

    Justa empezó a entregar la cuchara.

    -No estaría bien.

    -Estaría muy bien, te correrías, eso te lo aseguro.

    -No sé.

    Marta salió de la cama, se puso en cuclillas delante de su prima y se quedó mirando para el coño.

    -¡Que mojada estás! ¿Puedo lamerla?

    -Lame una vez a ver si me gusta.

    Marta lamió su coño y la lengua se le llenó de jugos, los tragó y luego le dijo:

    -Sabe salado. ¿Sigo hasta que te corras?

    Ya entregó todo el equipo.

    -Sigue.

    -¡Cómo me voy a poner!

    Lamió el coño de abajo a arriba apretando la lengua contra él y se tragó más jugos. Luego se lo siguió lamiendo.

    -¡Qué delicia!

    Marta jadeaba cómo si fuera su prima la que le estuviese comiendo el coño a ella.

    -¡Qué maravilla!

    Le abrió y le cerró el coño con dos dedos. Cayeron gotas de jugo al piso. Se lo volvió a abrir y le metió la lengua dentro de la vagina.

    -¡Qué sabroso!

    Le chupó el clítoris y Justa explotó.

    -¡Qué corrida!

    Se corrió en la boca de su prima gimiendo y con un tremendo temblor de piernas.

    Al acabar de gozar le dijo Marta:

    -¡Nunca había comido un coño tan rico! ¿Me dejas que me harte?

    Justa, sentándose en el borde de la cama, le respondió:

    -Hártate.

    -Échate a lo largo de la cama que te voy a hacer lo que me hacen mi padre y mi hermana.

    -¿Qué te hacen tu padre y tu hermana?

    -Me pongo boca abajo, me atan las manos a los barrotes de la cama, me vendan los ojos, y luego me dan placer. Yo te lo daré sin atarte.

    Justa se echó a lo largo de la cama. Marta arrodillada sobre la cama le cogió un pie, le lamió la planta, le chupó los dedos, lamió entre ellos… Cambiaba de pie cuando le dijo Justa:

    -Átame y véndame los ojos.

    Marta cogió dos cintas y una venda en el cajón de la mesita de noche, le ató las manos a dos barrotes de la cabecera de la cama y le vendó los ojos, Justa le dijo:

    -Sigue con mis pies, prima -sintió pisadas-. ¿Quién entró en la habitación?

    Lo supo al oír la voz de Teresa.

    -Un ladrón y una ladrona.

    Revolviéndose sobre la cama, dijo:

    -¡Suéltame, Marta!

    Por abrir la boca la cabeza de la verga de su tío entró en ella.

    Le cayeron dos cachetes en el culo con la palma de la mano ahuecada. ¡Plas, plas!» Después oyó la voz de su tío.

    -Mama.

    -No, huele al coño de tu hija.

    -Y su coño huele que alimenta.

    Sintió cómo le abrían las nalgas y después sintió una lengua lamer su ojete. Le gustó, pero no quería colaborar.

    -¡Dejarme, desgraciados!

    Le cayeron cuatro cachetes más. «¡Plas, plas, plas!»

    -Mama o te pongo el culo negro.

    Justa abrió la boca y comenzó a mamarle la tranca. Marta lamió lentamente sus cinco vértebras lumbares, sus doce vértebras torácicas y sus siete vértebras cervicales y luego le besó, le lamió y le chupó el cuello. Teresa le lamio y le folló el ojete con la lengua. Pasado un tiempo Marta le desató una mano, hizo que se pusiera boca arriba y se la volvió a atar. Manuel, al verla, exclamó:

    -¡Que buena está!

    Teresa le dijo a su padre:

    -Está, está buenísima. Tú cómele el coño, Marta que le coma la boca que yo le como las tetas.

    Marta quiso besar a su prima con lengua, pero Justa apretó los dientes y no pudo hacerlo, no pudo hacerlo al primer intento, ya que al segundo abrió la boca en el momento en que su tío le enterraba la lengua en el coño. Luego mientras Teresa le comía las tetas y Manuel el coño, comió a besos a Marta.

    Tiempo después Manuel le echó las manos a la cintura, la levantó y le puso la tranca en la entrada del coño. Marta se abrió de piernas. Se la fue metiendo despacito hasta que llegó al fondo. Era demasiada tranca para tan estrecho coño. Manuel, para no lastimarla, le dijo:

    -Ahora fóllame tú…

    Justa movió el culo hacia arriba, hacia abajo y al alrededor. Teresa comiéndole las tetas le dijo:

    -Sigue así que lo estás haciendo muy bien.

    Marta, que la besaba, le susurró al oído:

    -Eres la cosita más bonita que han visto mis ojos.

    Justa, cuando estaba a punto de correrse, le dijo a su tío:

    -¡Fóllame duro, cabrón, fóllame duro!

    Manuel le dio caña y pasados unos segundos, exclamó:

    -¡Qué corrida!

    Justa se corrió con tanta fuerza que perdió el conocimiento. Cuando despertó abrió los ojos y vio que estaba desatada y que tenía a Teresa entre sus piernas comiéndole el coño. Sintió gemir a su izquierda, miró y vio a Marta con las manos apoyadas a la pared y a su tío follándole el coño. ¿O era el culo? Al rato, oyó a Marta decir:

    -Me estás reventando el culo, papá.

    Manuel le preguntó:

    -¿Quieres que te la vuelva a meter en el coño?

    -No, pero fóllamelo con menos fuerza si quieres que me corra otra vez.

    Fue saber que Manuel le estaba follando el culo a su hija y correrse ella. De su coño salió una pequeña cascada de jugos, pero de su boca no salió ni un solo gemido. Quería que su prima le siguiese comiendo el coño. Teresa siguió comiéndoselo hasta que se volvió a correr.

    Justa se quedó a vivir en el pueblo. ¿Por qué sería?

    Quique.

  • Haciendo cornuda a mi mejor amiga (Parte 3)

    Haciendo cornuda a mi mejor amiga (Parte 3)

    Hola otra vez soy yo Gabriela, continuando mi historia después del mensaje me fui a dormir, profundamente excitada y emocionada por el día siguiente.  Al día siguiente me levanté, sudada y con mi vagina mojada, por la expectativa, al revisar mi teléfono veo tres mensajes uno de María en el que me pregunta qué a qué hora nos vamos a ver, le dije que a la hora del desayuno. Otro mensaje era de Manuel diciéndome que me esperaba a medio día y que le mandara una foto de cuando estaba en el baño y uno último era de Gabriela en el que me preguntaba.

    Andrea: Hola amiga estas desocupada es que Manuel me dijo que estaba ocupado (en ese momento pensé que él iba a estar ocupado conmigo)

    Yo: No puedo Gabi tengo que hacer cosas hoy

    Andrea: Jajaja le vas a hacer cosas a alguien, quien es la pobre cornuda

    Yo: (Por un momento pensé decirle que la cornuda era ella) jajaja como me conoces, solo te diré que la conoces

    Andrea: Jajaja pobrecita, pero bueno me cuentas cualquier cosa

    Yo: Bueno amiga

    En ese momento veo que mi ropa interior mojada y decido bañarme, antes de meterme a la ducha me acuerdo el mensaje de Manuel y me tomo una foto desnuda frente al espejo, el mensaje decía lo que te vas a comer hoy, a lo que él me respondió que estaba con razón mi mejor amiga era una cornuda, en ese momento solo pude sonreír. Al momento de vestir decidí ponerme la falda más corta que tenía que era una falda blanca tipo tenis que si me movía dejaba mis nalgas afuera cuando me movía, un top negro ajustado y que sin el sostén fácilmente marcaba mis pezones. En el momento decidí ponerme un short y una chaqueta para que no se me notara mi excitación, salí a verme con María, en el restaurante estaba ella con unas sudaderas, al verme se sorprendió.

    María: Oye por qué estás vestida así

    Yo: Manuel me lo ordenó

    María: ¿Te dejas órdenes de él?

    Yo: Por esa verga tan deliciosa si

    María: Bueno no entiendo completamente pero cuéntame qué pasó ayer

    Le conté todo lo qué pasó, como Manuel me cogió como una sucia perra en un baño, mientras su novia y mi mejor amiga estaba a poco metros, en ese momento veo a Maria sudada y bastante excitada, supongo que es imposible resistirse a seguir jugando con ella decidí mostrarle un video de la cogida al verlo, Maria empezó a morderse los labios, concentrada en la verga de Manuel, verla así me dio celos y al mismo tiempo me excito y decidí jugar más.

    Yo: Jajaja gorda te está gustando mucho esa verga

    (Maria se pone roja y no es capaz de decir algo)

    Yo: Sabes es una de las vergas más ricas que he probado, mucho más que la de tú novio

    Maria: (Ella se pone rojos) no sé si eso es cierto

    Yo: Jajaja de pronto algún día

    En ese momento me llega un mensaje de Manuel diciéndome que ya era hora de que llegara, me despido de Maria y voy al baño para quitarme la ropa interior esperando que Manuel no se diera cuenta de que no le había hecho caso. Al verme Marìa se puso más roja y me dijo que si no me daba miedo caminar así, yo solo le respondí que no me importaba con tal de poder probar esa verga. En el camino a la casa de Manuel la gente se me quedaba mirando, varios hombres dijeron cosas vulgares y las mujeres hablaban mal de mi. Al llegar a la casa de Manuel que era una gran casa con un estilo de suburbio estadounidense. El me recibió en una pantaloneta donde se le marcaba su verga y sin camisa, al verlo casi me derrito.

    Yo: Hola papi (trato de entrar cuando él me jala el pelo)

    Manuel: Perra súbete la falda (en ese momento él empieza a tocar mi vagina y me pone un vibrador a control remoto)

    Manuel: Estás mojada perra

    Yo: Pensando en ti verga papi

    Manuel: Si es probable, pero me decepcionaste (el me dice eso mientras me quita el top dejándome completamente desnuda)

    Yo: (Sentí miedo qué pasaba si él no me daba verga) papi pero si me vine sin ropa Interior

    Manuel: Si pero no todo el tiempo sé que te la quitaste en el baño

    Yo: (El hijo de puta sabe todo) papi lo siento

    Manuel: Eres una mala perra y las malas perras entran por la puerta de atrás en cuatro patas. (Me cierra la puerta en la cara)

    En ese momento la vergüenza me estaba carcomiendo, estaba mojada y empecé a tocar la puerta, activé el vibrador al punto que me colapsó. Al ver que no iba a ceder decidí salir a correr, otra vez activa el vibrador al punto que no podía sostenerme, en ese momento recordé su orden y empecé a caminar en cuatro hacia la puerta de atrás, en el camino la excitación y el miedo se mezclaron al ver una pequeña compuerta para perros, al tratar de entrar por ahí se me hizo muy difícil pero al ver dentro a Manuel sentado con su verga afuera y su risa sádica, me esforcé y logré entrar. Salí corriendo a la verga de Manuel y empecé a chupársela, por un momento pensé que me iba a decir algo, pero lo único que hizo fue empujar su verga hasta el fondo de la garganta (cosa que me hizo llorar) y decirme que era una perrita que aprendía sus tareas.

    Estuve así con la verga en la boca hasta que me empujó y empezó a llevarme cuatro jalándole el pelo a un sofá, él se sienta en el sofá y me da la orden de traerle una cerveza que estaba en la nevera. Al ir a la cocina veo que la casa estaba repleta de fotos de mi amiga y pensaba lo miserable que era ese hombre, luego pensé que yo de alguna forma era peor y de alguna manera cínica me excito saber que era tan mala persona. Al agarrar la cerveza y llevarse, él no me dice gracias simplemente señala su verga y empecé otra vez a chupársela, su verga era una la más deliciosa, solo pensaba en tenerla para mi, quise jugar un poco y le digo que si la chupo mejor que su novia a lo que él simplemente dice, no sé síguelo haciendo para ver si es cierto. Al escuchar eso empiezo a chuparla con más energía, lamiéndole los testículos y la punta del pene como. Movía mi mano a lo largo de su pene mientras movía con toda mi energía la lengua. Aun cuando me dolía la mandíbula seguía haciéndolo no podía dejar que esa cornuda me superara, a los 15 minutos se vino en mi boca y me dio la orden de tragarlo.

    Después de hacerlo el me dijo que era una buena perrita y me hizo levantarme y me dio la orden de ponerme en cuatro en el piso, lo hice emocionada esperando que me fuera a meter su rica verga, pero lo único que hizo fue darme una fuerte nalgada y decirme que solo me lo metería si aguantaba más nalgadas que su novia (obviamente él sabía que mencionarla me iba a excitar). Yo solo fui capaz de decir que iba a aguantar más nalgadas que la cornuda esa, el solo se reía cínicamente, me daba nalgadas fuertes y yo solo me mojaba viendo como ese hombre me tenía bajo su control. No sé cuantas nalgadas me dio pero mi culo me ardía y a duras penas me sostenía, pero debía aguantar no podía ser superada por una cornuda y el premio de tener esa verga dentro era una prioridad. Al final no aguante más y colapsé él me dijo que aguante 45 nalgadas, mientras estaba en el piso Manuel puso su pie en mi rostro y me dijo que lo lamiera, mientras veía quien aguantó más. Comencé a lamerle los pies mientras él ponía un video de mi amiga en la misma posición y recibiendo nalgadas, verla en ese estado me excitaba pero mi espíritu competitivo también crecía.

    Después de un tiempo ella colapsa y empiezo a ver a Manuel con ojos deseosos esperando a ver qué dice en ese momento él me pregunta que si me acordaba cuantas había aguantado a lo que respondí 45. Él en ese momento dice Andrea aguantó 38, escuchar eso me hizo sonreír y solo se me ocurrió decirle a Manuel que si yo era mejor perra que la cornuda de su novia, a lo que él solo me dijo que le iba a tocar probar mi vagina, el me da la orden de ponerme en cuatro. Él en ese momento se pone detrás de mí, me da una nalgada que me hizo llorar por la sesión anterior de nalgadas, me toca la vagina metiéndome dos dedos y luego me mete su verga hasta el fondo. Mientras lo hace me empieza a jalar el pelo y me da nalgadas, su gran verga dentro de mí me genera un placer incalculable. Después de un tiempo me empieza a llegar una llamada a lo que Manuel me dice.

    Manuel: Es la cornuda, contéstale

    Yo: No que te pasa se dará cuenta

    Manuel: Para que sepa la cornamenta que lleva

    Yo: No lo voy a hacer

    Manuel: Bueno si no lo haces te la saco (al sentir como esa verga salía de mi y no volvía a entrar)

    Yo: No lo hagas por favor (en ese momento me da el celular y me dice contesta)

    Al contestar el hijo de puta me empieza a darme verga más duro al punto que me toca morderme los labios.

    Andrea: Hola Gabi

    Yo: Mmmm hola Andreaah

    Andrea: ¿dónde estás?

    Yo: No estaba acá haciendo ejercicio

    Andrea: ¿Bajando la grasita? (La perra esa me estaba criticándome)

    Yo: Si sabes que es importante mantener un cuerpo bonito, para cogerme hombres con novia (esa era mi forma de marcar territorio)

    Andrea: Jajaja Bueno quería contarte algo

    Yo: Que cosa

    Andrea: Que el cornudo de Fabián me llamo

    Yo: Jajaja y que te dijo

    Andrea: No que me perdonaba y que volviéramos

    Yo: Jajaja a veces les cuesta entender qué hay alguien mejor, (en ese momento beso a Manuel)

    Andrea: Si hay cornudos que son así que se ponen a rogar para que no los dejen

    Yo: Si los hay eso es patético (en ese momento pensé en verla a ella de rodillas suplicándole a Manuel y empecé a moverme con más energía)

    Andrea: Jajaa si, bueno te llamo para preguntarte si me puedes acompañar a donde Manuel es que quiero darle una sorpresa (en ese momento me pongo pálida y me quedo Manuel escucho eso y solo se le ocurrió darme una nalgada, con la que volví a moverme)

    Yo: Que fue eso, que sonó,

    Andrea: Nada un tenía un mosquito en la pierna y lo maté

    Yo: Bueno entonces me despido que ya voy llegando

    En ese momento sentí terror mezclado con excitación la idea de que mi mejor amiga llegara y me encontrara con la verga de su novio dentro de mí, traté de quitarme de encima a lo que sólo sentí la firme mano de Manuel sosteniéndome en la posición. Trate de levantarte y él solo con esa voz tan firme que tanto me excitaba, me dijo que no me dejaba ir hasta que se viniera y que si la cornuda llegaba la hacía esperar, el conflicto moral en mi cabeza se resolvió con ese autoritarismo que tanto me encantaba. Empecé a cabalgar con toda mi energía, él simplemente estaba estático disfrutando mi movimiento en otro caso eso me hubiera ofendido enormemente pero en este caso el control de él sobre mi era tan absoluto que lo hacía con todo el placer.

    Duramos un tiempo así no sé si él tenía la intención de venirse o era uno de esos juegos sádicos que tanto le encantan y para ser honesta a mi también, pero después de un tiempo pasó justo lo que tema mi amiga llego a la puerta de la casa al tocar la puerta y escuchar su voz diciendo, hola amor ya llegue me asuste, pero el con esa calma que siempre llegaba solo me dijo que me metiera en el baño salí corriendo el se fue detrás pero no antes abriéndole la puerta a mi amiga. Al abrir la puerta me alcancé a dar cuenta que estaba desnudo.

    Andrea: Hola amor, jajaja por qué estás desnudo se escuchó cómo se daban un beso húmedo ¿estabas con alguien? (La idea de que el simplemente le dijera que sí, me hacía mojar)

    Manuel: Mi vida solo lo haría si encuentro una mujer que coma más rico que tú (como era típico de Manuel decía esas cosas también con la intención de subirme el ego)

    Andrea: jajaja y como sabemos que eso no va a pasar, pero por qué en realidad estabas desnudo

    Manuel: es que me estaba bañando, aun ahora vuelvo a hay

    Andrea: (ella con su voz coqueta) no quieres compañía

    Manuel: No tranquis espera afuera (lo dijo con esa voz seria que tanto me encantaba)

    Andrea: me encanta que me hables así, pero bueno yo espero

    Yo me encontraba con el odio sobre la puerta, al escuchar sus pasos cada vez más cerca, decidí alejarme y esperar a que él abriera la puerta, al entrar él simplemente se me acerca agarra mis magmas y me da una suave nalgada y me dice al oído ponte a trabajar recuerda tu orden. En ese momento me agaché y me metí esa verga en la boca moviéndome con toda la energía el me agarraba el pelo y me empujaba su deliciosa verga hasta al fondo, me empezaron a salir lagrimas pero me hacía feliz esa sensación afuera se estaba escuchando los pasos de mi amiga que se paró del otro la de la puerta.

    Andrea: amor

    En ese momento su verga se encontraba completamente erecta, por lo que me levanto me sostuvo contra la puerta me tapo la boca con su mano y me la metió, di un grito ahogado por su mano

    Manuel: si mi amor

    Andrea: Estaba pensando lo mucho que extraño tu deliciosa verga

    Manuel: y a mi me encanta metértelo (eso lo dijo mirándome fijamente a los ojos)

    Andrea: por eso vine desesperada buscando esa verga que es de mi propiedad (la ilusa lo decía creyendo que era cierto)

    Manuel: tranquila que luego va a estar dentro de ti haciéndote gritar (en ese momento empieza a meterlo más fuerte al punto que me costaba no gritar)

    Andrea: No me antojes que ya me estoy mojando hablemos de otra cosa

    Manuel: Bueno entonces que ha sido de tu amiga Gabriela?

    Andrea: Nada estaba hablando con ella y le dije que nos viéramos, pero que estaba ocupada, aquí entre nos creo que estaba cogiendo con el novio de alguna pobre cornuda (escuchar eso me dio risa, ella no sabía que esa supuesta cornuda era ella)

    Manuel: Sera que ella es capaz

    Andrea: Sí lo es si cogía con el novio de la gorda

    Manuel: Pero que perra meterse con los novios de las amigas

    Andrea: Sí pero también es culpa de ella por no atender bien al novio (en ese momento nos empezamos a reír los dos pero no hice ruido ya que él me tapó la boca)

    Ella dejó de hablar en un momento no sé si me escuchó o no pero tampoco me importaba, él siguió con su mete y saca, con esa firmeza que me encantaba dentro de mi y con movimiento de cadera que me hacía sentirlo hasta el fondo. En ese momento se me olvidó el resto del mundo, empecé a gemir con fuerza, no me daba cuenta si ella escuchaba o no, creo que en el fondo tampoco me importaba, solo pensaba en tener esa verga dentro no me importaba si se acababa mi amistad. Del otro lado escuché a mi amiga decir que son esos ruidos, en ese momento estaba muy caliente y pensé gritar soy yo y estoy con tu novio, cornuda. Pero el hijo de puta leyó mi mente y simplemente me ahorcó, cosa que me hizo excitarme más y me dijo al oído ni se te ocurra decir algo a lo que simplemente se me ocurrió hacer un sí con la cabeza mientras me mordía los labios. Manuel empezó a hablar diciendo.

    Manuel: Estoy viendo porno

    Andrea: Como así, aquí estoy yo completamente dispuesta a atender esta deliciosa verga

    Manuel: lo sé perra, que te mueres por chupármela pero quise masturbarme

    Andrea: papi no me antojes que me va a tocar masturbarme también

    Manuel: Hazlo perra

    Andrea: Cuéntame de qué es el video

    Manuel: Un hombre se está cogiendo a la mejor amiga de la novia, mientras la novia se encuentra cerca

    Andrea: Si? Y qué hace la cornuda

    Manuel: Está suplicando que no la dejen

    Andrea: Jajaja Los cornudos si son patéticos

    Al escuchar eso empecé a moverme más rápido escuchar a mi amiga hablar de esa manera me excitaba fuertemente ella era una cornuda patética que era incapaz de enterarse que su mejor amiga estaba del otro lado de la puerta atendiendo la verga de su novio que ella era incapaz de atender correctamente la verga de su novio. Al mover mi cadera de manera circular de manera enérgica hace que Manuel tenga que morderse los labios para evitar gemir, verlo así me hizo sentir orgullosa de mis habilidades y empecé a sonreír. Los dos estábamos sudados y excitados, mi sensación de poder me abrumaba, me sentía que era mejor mujer que mi amiga que era más bonita y cogía más rico que ella. En un momento Manuel dice.

    Manuel: Andrea quieres que te lo meta?

    Andrea: Claro que si

    Manuel: entonces ve y me compras una cerveza

    Andrea: Claro que si ya salgo

    Al momento de escuchar la puerta cerrar empiezo a hablar

    Yo: No hay cervezas en la nevera

    Manuel: Si, pero ella no sabe

    Yo: Como no sabe que me estoy cogiendo a su novio

    Manuel: Eres una perra sádica (dice eso mientras me da un húmedo beso)

    Yo: Soy tu perra

    Manuel: si lo eres mi mejor perrita

    Yo: y soy mejor perra que tu novia

    Manuel: Si eres mejor perra (no sé si era cierto o era un truco para tenerme feliz, pero como fuera escuchar eso me hizo alejarme)

    Yo: y por que no la dejas

    Manuel: por qué eres una perrita que le gusta coger al novio de tu amiga (el hijo de puta me conocía

    Yo: por qué dices eso

    Manuel: Se te nota, que sueñas con tener a tu amiga dormida al lado mientras su novio te está cogiendo (en ese momento empecé a gemir)

    Yo: No es cierto

    Manuel: Sí lo es, esa idea de traicionar a la que ha sido tu mejor amiga toda tu vida te excita, porque eres mala amiga (en ese momento el me da una fuerte nalgada)

    Yo: Deja de mentir

    Manuel: Bueno cómo es mentira dejemos de coge (el se detiene y me saca su verga)

    Yo: No por favor

    Manuel: Si me ruegas y reconoces lo que eres

    Yo: (sin pensarlo mucho) soy una perra que ama cogerse al novio de su amiga

    Manuel: Jajaja ya vuelvo a meterlo

    Yo: Gracias papi

    El me cogía y me tocaba de esa manera tan excitante y dominante que tanto me encantaba, mientras me insultaba y me decía que era una perra sumisa, todos esos insultos me hacían acercarme más y más al orgasmo. Llegue a tener mi orgasmo, en ese momento el paro y me arrojo al piso, me doy la orden de chupárselo, empiece a hacerlo con la poca energía que me quedaba, el me decía que chupara bien porque también iba a poner chupar esa misma verga a la cornuda de su novia y que no quería que sintiera ese sabor a otra perra. No sé si iba a ser cierto que ella iba a identificar el sabor de otra mujer en la verga de su novia, pero empecé a esforzarme más, al punto que el se vino y me dio la orden de tragármelo todo cosa que hice sin un minuto de duda. Después de eso el simplemente me dijo

    Manuel: vístete y te escondes en el cuarto de arriba

    Yo: por qué debería

    Manuel: hazlo si no quieres que Andrea se entere

    Yo: No lo harías por qué también pierdes

    Manuel: Jajaja ella va a preferir perderte que a mi verga (como siempre el hijo de puta tenía razón, yo también preferiría su verga)

    Después de ese breve intercambio le hice caso y me metí en el cuarto que él me había dicho, en ese cuarto lo que había era una silla y un computador con acceso a diferentes cámaras que permitían ver toda la casa. Empecé a revisar el computador y encontré carpetas con diferentes nombres de mujeres, algunos se me hacían reconocibles compañeras de la universidad, profesoras, el mío y algunos nombres aun más misteriosos entre ellos los nombres de las hermanas de Andrea y las de su mamá. Cada carpeta que abría estaba llena de videos de cómo el se cogía a las mujeres, todas en diferentes posiciones, una parte de mi sentía asco por haberme entregado a ese hombre, pero otra sentía excitación.

    Mientras pensaba que hacer con esa información, en las cámaras de vigilancia veo cómo Andrea llega toda sudada a darle un beso gigante a Manuel, me pareció patético verla tan enamorada cuando sabía que él no había de él círculo de confianza de su amiga que no se había cogido. Ellos hablaban de temas que de verdad no me interesaba de algún viaje planeado de lo mucho que querían a Manuel en su casa y demás cosas que hablábamos las mujeres cuando estamos enamoradas. De un momento a otro empezaron a tocarse y verla hacerlo me pareció patético, no sé si eran celos u otra cosa, pero sentía que yo lo tocaba mejor que mi cuerpo era mejor, que con razón tenía esa cornamenta.

    Ya esa mujer que durante mucho tiempo consideraba mi igual dejo de serlo, verla como torpemente trataba de chupar la verga de una manera que parecía no lo satisfacía igual que yo, me hacía sentir que había ganado que yo era mejor que ella. Todo eso me excitaba empecé a masturbarme frenéticamente viendo cómo se la cogía, él le gritaba que era una perra ella le decía que si era una perra, que no podía vivir sin su verga, yo de alguna forma sabía que era también mi posición las dos éramos unas perras bajo control de este hombre. Él podía y hacía lo que quisiera con nosotras, la diferencia es que yo estaba consciente de que mi amiga no era la única que se cogia. Pensé que también quería a ese hombre, me encantaba que me cogiera y como me trataba, me di cuenta que de alguna forma yo también era una cornuda y eso me excitaba aún más.

    Después de mi orgasmo me quedé dormida, cuando me levanté estaba Andrea dormida en la cama de Manuel y no veía en ningún lado a Manuel, de un momento a otro siento su mano en mi cuello y su voz en mi oído diciéndome.

    Manuel: lo disfrutaste, solo se me ocurrió decir

    Yo: Claro, te cogiste dos perras el mismo día

    Manuel: Se como tratar perras, estoy seguro que lo viste en el computador

    Yo: (me sonrojo) cómo lo sabes

    Manuel: En serio crees que esta es la única habitación sin cámaras

    Yo: de alguna manera él siempre estaba un paso adelante de todos nosotros

    Manuel: Si quieres te cuento algo que te interese, como cuando cogí a toda la familia de Andrea.

    Yo: Si por favor

    Manuel: pero claro en cambio de algo

    Yo: lo que sea

    Manuel: He visto que el gimnasio le ha dado un buen cuerpo a Maria y lo quiero estrenar.

    Yo: por qué te cogerías a esa gorda si estoy yo (el me retuerce los pezones)

    Manuel: por qué quiero, me vas a ayudar o no

    Yo: si si si, pero por favor suéltame

    Manuel: Bueno entonces ya continuó con la historia

    Continuará…

  • Con mi colaboradora

    Con mi colaboradora

    Desde hace tiempo venía escuchando las canciones de Paula son una explosión musical… Y se siente todo lo que ha sufrido mediante estas.

    Paula es hermosa tiene 23 años y es una persona con un estilo muy distinto a las demás su presencia transmite fuerza y firmeza cosa que hace que la desee más aparte de que luce ruda que es lo que más me encante. Físicamente es hermosa, su rostro, sus manos, todo en general me encanta de ella desde sus caderas hasta su cuello y sus brazos tatuados.

    Por otro lado yo soy Lía, relativamente normal. Una chica de 20 que no le da vergüenza na, y además es muy sincera de senos de tamaño normal aunque un poco grandes, llenita, con caderas y cintura que lo disimulan.

    Estudie en Bellas Artes cosa que me encanta cosas como dibujar y pintar pero luego me llamo la atención el arte virtual cosa que obviamente estudie… Y aquí estoy soy animadora trabajo que me encanta, en un pequeño cuarto ubicado en un estudio de animadores el cual entre específicamente como la mejor de mi clase y por ende me dieron el pequeño cuarto con computadoras y todo lo que necesito.

    Un día mi jefe entra y me dice:

    -deberías salir más sabías

    Yo: si entro para decirme eso se puede ir – dije sin despegar la vista de la pantalla

    -eres tan engreída a veces

    Yo: lo siento pero yo…

    Me di la vuelta en mi silla giratoria y como siempre estoy sola me quito los bra con frecuencia igual no me da vergüenza, pero esta vez llevaba una camiseta que mostraba mis pezones de forma muy marcado, y la vi, en mi puerta detrás de mi jefe algo sonrojada… Y rápidamente traté de disimular mi emoción mientras decía en mi mente «es ella, es ella»

    Mi jefe: como no habías salido no me dio tiempo a decirte quien te esta contratando mocosa

    Yo: oiga dígame lo que tengo que hacer y vayase

    Jefe: pero que grosera eres. No te voto por que en serio eres la mejor

    Yo: -sonrío un poco-… Y quien es ella?

    Dije tratando de disimular toda la explosión de emociones que tenía dentro.

    Luego de presentarnos el jefe se fue, Paula y yo nos quedamos charlando sobre el proyecto.

    Yo me senté en mi silla de trabajo y ella en el mueble que tenía en mi oficina. Yo agarro mi botella de agua mientras charlamos, lo que pasa es que no es agua, es alcohol cosa que no se como ella se da cuenta.

    -es alcohol no?

    Yo me quedo petrificada…

    -como lo sabes?

    -echa paca’

    Me quita la botella de la mano y toma un trago mientras me clava su mirada sexy y profunda, realmente me excito.

    -no te conocía ese lado

    -ya me conocías?

    Dice viendo hacia mis pechos

    -e… Si… Yo…

    -a que tampoco conocías esto…

    Se abalanza sobre mi y me besa de forma desesperada a lo que yo correspondo, luego de unos minutos nos separamos súper agitadas. La empujó a lo que ella cae en el sillón y yo me siento sobre ella y nos seguimos besando… Su mano se sumó debajo de mi polera, pasando de acariciar mi espalda a acariciar mis pechos. En este punto ya estaba muy excitada y para ser sincera fue mi primera vez… así que quería terminar en otro lugar

    Yo: vamos a mi casa

    Dije entre jadeos

    -eso suena bien *me dice en el oído susurrando*

    No se por que sus palabras me excitan tanto. La agarro de la mano y le doy un beso y antes de salir le digo

    Yo: nos tenemos que ir corriendo para no encontrarnos con mi jefe

    Ella asiente. Desde que abro mi puerta veo que todo está vacío y nos fuimos corriendo hacia afuera, pedimos un taxi y nos quedamos en la acera esperándolo y como ya era muy tarde no había casi personas, a lo que yo prendo un cigarro y ella me mira

    -no puedes ser mas sexy?

    Y sonríe.

    Yo: por que tu sonrisa me derrite el corazón?

    -no se, tu dime

    La agarro de la mano, la llevo a el callejón que queda cerca, y no sé como pero ella terminó acorralándome contra la pared y besándome de forma muy salvaje.

    -ya en mi casa

    Llegamos a mi departamento y desde que entramos no perdimos el tiempo y seguimos con lo nuestro… Ella me besa salvajemente mientras yo solo le sigo el juego… Ella empieza a deslizar su mano por todo mi cuerpo y a este punto ya estamos en mi habitación, ella se deshace de mi polera y mis pantalones deportivos, y empieza a dejar besos húmedos por todo mi ser. Realmente la estoy disfrutando, ella me mete dos dedos en la boca a lo que yo los chupo mientras la miro con fuego en los ojos y ella a mi…

    -ahora eres mía

    Dijo para luego empezar a masajear mi clítoris, y desde que empezó a masajearme me sentía en las nubes…

    Yo: ha aaa paula haa

    Dije entre gemidos y jadeos, ella me mira mientras empieza a introducirlos en mi, con esa mirada de chica mala, y me da un beso. Yo tengo un fuerte orgasmo que todo mi cuerpo se estremece y suelto un gemido ahogado en el beso. Me acerco a su oreja y le digo.

    Yo: ahora te toca a ti

    La siento, luego me subo sobre ella y le empiezo a quitar todo lo que traía mientras la besaba, cuando llega a su pantalón me deshago de el y noto como tenía cicatrices como si se hubiera cortado, la miro y le digo

    Yo: te voy a quitar el sufrimiento… Espero y esto te ayude

    Le bese las cicatrices y sigo con lo mío. Me empecé a mover, ella cada vez se agita más de lo que está y me susurra.

    -ya termina con esto

    Yo le empiezo a dejar besos por los pechos, con la mano derecha le doy mansajes en el otro y la mano libre la voy bajando hacia su entre pierna y los introduje en ella

    -haaa… Mm… Haaa

    De dos dedos pasamos a tres cosa que le encantó por que no paraba de decir mi nombre y luego de unos minutos tuvo su primer orgasmo. Me bajo a la altura de su intimidad y la empiezo a lamer le introduje mi lengua mientras con dos dedos le masajeaba el clítoris, luego de unos minutos ella se viene en mi boca y me tomó todos sus fluidos…

    Yo: que rica estas

    Solo me miro tratando de regular su respiración. Yo la miré y le dije.

    -quieres que siga

    -si, por favor

    Me dijo entre jadeos. Voy a un cajón y saco el arnés, me lo coloco y lo introduje en ella, al principio fui lento y luego más rápido y brusco mientras arqueaba su espalda y gemía. Luego de unos cuantos minutos se viene por segunda vez. Me acuesto y ella se sube sobre mi y se introduce en el arnés, se empieza a mover de forma lenta y muy sensual mientras me mira, unos minutos después tiene un orgasmo y sus gemidos se oyen por toda la habitación, y me dice.

    -ahora me toca

    Me besa mientras me quita el arnés y se lo coloca me da la vuelta, me nalguea y lo introduce en mi, mientras yo reposo mi torso en la cama, al principio fue dolor pero luego se volvió placer tanto que agarraba las sábanas con fuerza mientras gemía, terminé viniéndome y ella se quita el arnés y me empieza a besar.

    -ahora veras

    Me dice con voz ronca y la respiración entre cortada, cosa que me excito más de lo que estoy. Entrelazo nuestras piernas y nuestras intimidades se consumieron entre sí. Nuestros gemidos estaban por toda la habitación. Terminamos en el último orgasmo de cada una y nos fundimos en un cálido beso para luego quedar rendidas.

    Al otro día.

    Me despierto y veo a paula durmiendo en mi cama, a mi lado y simplemente me sentí afortunada, tanto que me quedé viéndole mientras dormía. Agarro lo primero que encuentro al bajar la mano y era la polera de ella que estaba en el suelo y me la pongo, salgo a la cocina y preparo una taza de café, para luego acercarme a la ventana para observar la lluvia.

    Yo: ni cuenta me di de que estaba lloviendo

    Tomo un sorbo de mi taza cuando siento que me abrazan por detrás y era paula abrazándome por la cintura, y me susurra al oído.

    -cuando lo repetiremos…

    Luego de ese día tuvimos más encuentros algunos muy eróticos y otros cariñosos, hasta tuvimos citas y todo eso, ahora somos pareja.

  • Yo lo despreciaba, pero me terminó haciendo su perra (1)

    Yo lo despreciaba, pero me terminó haciendo su perra (1)

    Esto pasó en 2019, comenzó en agosto. Era el nuevo semestre y conoceríamos nuevos profesores y quizá alguno nuevo compañero. Estudio arquitectura en una universidad muy grande, va mucha gente. Es pública y el gobierno cada vez llena más las aulas. En el salón de proyectos usamos unas enormes mesas llamadas restiradores, eso sumado a la enorme cantidad de alumnos en el salón, no hay cabida para pasillos. Apenas se puede pasar entre los bancos, las mochilas y las mesas.

    Por ser el primer día llegué muy temprano y bien arreglada para dar una buena primera impresión a mis nuevos profesores. (Ya me he descrito en los otros relatos: de estatura mediana, 1.62 m. Tengo la piel clara y el pelo castaño obscuro, labios carnosos, ojos café grandes y cejas pobladas. Todas las mujeres de mi familia son muy caderonas y tienen un enorme trasero, desde la secundaria se notaba que yo no sería la excepción. No importa la ropa que me ponga, se me nota demasiado mi parte trasera. Usualmente tengo un dilema, si uso ropa holgada, me esconde un poco el trasero pero todo se sacude al caminar, y llama mucho la atención por como tiembla. Si uso ropa ajustada, no se sacude tanto pero llaman aún más la atención por sus dimensiones. En la secundaria algunos niños maleducados me decían Vanessa o la globera, una vez cometí el error de preguntar por qué me decían Vanessa, me dijeron que era «Vanessa la que tiene más nalga que cabeza», también porque incluso los uniformes de talla más grande me quedaban ajustados por mis pompis y caderas. Incluso mis hermanos me hacían burla. Todavía a la fecha uno que otro niño pequeño me llega a preguntar que porque tengo pompas de payaso).

    Como decía llegué temprano al salón y más arreglada que de costumbre, llevaba unas botas divinas de tacón y unos jeans azul claro sin bolsas. Me puse una tanga de encaje lindo de color blanco para que los jeans marcaran mi silueta correctamente. Arriba una blusa rosa que me gusta mucho, me había perfumado y maquillado con esmero. Estaba aún de pie esperando a que llegara el profesor, me sentaría hasta que él nos saludara, por cuestión de respeto. Tenía mis audífonos puestos y balanceaba un poco mi cuerpo al ritmo de la música.

    Los demás alumnos comenzaron a llegar, la mayoría conocidos. Yo siempre había sido algo clasista o mamona como se dice aquí en México. Sólo si se nota que alguien tiene dinero era amigable con esa persona. Si alguien moreno, sin ropa a la moda y sin auto se me dirigía era difícil que le hiciera caso, sólo lo ignoraba o le hacía un mal gesto. La mayoría en la universidad tienen estas características, en algunos salones más que en otros. Prefería caerle mal a muchos que mezclarme con quienes yo consideraba de menor clase.

    Entre los nuevos que entraron al aula llegó un tipo muy desalineado, despeinado, con la ropa manchada de pintura. Traía consigo un casco y un chaleco de obra. Era de piel morena obscura. Como era de esperarse simplemente lo ignoré. Pero al poco rato de reojo sentí que alguien me estaba viendo. Era este tipo de la ropa sucia, venía de regreso desde la parte de atrás del salón. Lo descubrí viéndome las pompas. Ni siquiera me volteó a mirar a los ojos, sólo pasó de largo y salió del salón pero dejó sus cosas en un rincón.

    Pasaron los minutos y el salón se llenaba poco a poco. Aún había algunas mesas sin ocupante, incluyendo la que tenía al lado mío. Sólo había un pasillo hacia la única puerta del salón por lo que si estas al fondo del pasillo de las mesas es necesario molestar a todos los de la hilera y a veces chocar por accidente con alguno. De repente llegó el profesor y junto con él entraron muchos alumnos que lo esperaban afuera del aula. Siempre me pareció de mala educación esperar al profesor afuera del aula, prefería esperarlo en mi lugar como una chica educada.

    El profesor comenzó a presentarse de inmediato por lo que no presté atención a los demás alumnos que entraron con él. Yo seguía de pie, esperado a que el profesor nos pidiera sentarnos. De repente sentí un tremendo roce en mis pompis, fue rápido pero muy brusco incluso me empujó las caderas un poco hacia adelante. Claramente fue el dorso de una mano. Comenzó en mi glúteo derecho y sentí como lo recorrió todo hasta llegar a la parte media de mi trasero donde se detuvo un poco antes de chocar con mi glúteo izquierdo, para después recorrerlo igual que con el derecho, apachurrándolo contra mi en su camino. Al principio me sentía muy avergonzada, de seguro hasta me sonrojé un poco. Alguien acababa de recorrer con su mano todo mi trasero en pleno salón de clase lleno. Aunque había sido con el torso de la mano, aún tenía la sensación de que me habían tocado. De reojo noté que el que me rozó se sentó al lado mío. Tenía miedo de voltear a ver quien era, pero poco a poco me sentí enojada. ¿Por qué no tiene más cuidado?! Ya me había pasado que me rozaran por accidente o que incluso yo sin querer empujara a alguien con mis pompis. Pero nada así como esto. Gire con discreción la cabeza para ver quién había sido. Oh sorpresa, era este tipo de la ropa sucia. Me le quedé mirando, me sentía cada vez más enojada, me enfadaba como se veía y me enfadaba que estaba ignorando, ni siquiera pidió disculpas. Y me enfadaba aún más al notar que aún tenía la sensación de su mano pasando por mi trasero. Pensé que era un maleducado y decidí aguantarme el enojo e ignorarlo.

    Lo mismo siguió pasando con cierta frecuencia durante dos meses. Sobre todo si yo me concentraba en alguna lectura o en la clase, de repente sentía su roce. Incluso si yo estaba sentada en los bancos altos sin respaldo, él se las arreglaba para rozar mis cachetes. Cuando lo hacía yo me irritaba mucho, a veces le decía «ten más cuidado!!» o «Fíjate!». Él sólo me ignoraba.

    Su nombre es Eliseo, como les comenté arriba es muy moreno, algo gordito. No muy alto pero si 10 cm más alto que yo. Le gusta traer el pelo largo de arriba y de abajo rapado. Es muy común que huela mucho a sudor. En ese entonces casi no se bañaba, olía muy fuerte. En una clase me contó que su papá es tablaroquero y él lo ayuda a pintar desperfectos de las obras que va terminando. Que quiere ser arquitecto para hacer sentir muy orgulloso a su padre. Fui muy grosera con él en ese momento. Le dije «pobre naco, siempre serás un albañil». Él sólo se rio de mi comentario y me dio un par de palmadas en mi muslo izquierdo mientras me decía «yo no te digo lo que serás porque enojas más reinota». Eso me enojó muchísimo, le quité su mano de mi pierna de un manotazo y le dije que tenía que ubicarse, que era un naco asqueroso. No pude con el enojo y me fui del salón.

    Me fui a caminar y cuando regresé ya todos se habían se ido, no me dí cuenta cuanto tiempo estuve dando vueltas, en mi lugar no estaban mis cosas, sólo un papel con un número telefónico y una nota que decía «mándame whats, estoy en el estacionamiento, te espero, ven por tus cosas.» Rápidamente lo agregué. Y le marqué, era Eliseo. Salí corriendo y después de caminar en la dirección que me dijo, lo encontré. Estaba arriba de un pequeño coche Fiat Panda azul marino. Le dije casi gritando «dame mis cosas naco ratero!». Él sonreía y tiraba pequeñas carcajadas. Apretó el botón de la cajuela y se oyó como se abrió, me fui rápido a sacarlas pero cuando me di la vuelta escuché que dijo «Ay pendeja que colita tan mas rica tienes». Me sentí llena de furia. Empecé a golpear la puerta de su coche y le grite que se bajara. Le estaba gritando que era un naco maloliente y que se debería regresar a la construcción donde pertenecía. Él se bajó por fin, y me pregunto que era lo que quería con tono calmado. Yo le grité: «Si me vuelves a tocar las nalgas imbécil te voy a reportar y seguro te corren de la escuela!». Él se reía como siempre. Me dijo:

    Eliseo: «Ya van dos meses de que casi diario te repaso los cachetes, si no te gustara ya te hubieras cambiado de lugar»

    Yo: No me voy a cambiar por un pobretón hijo de obrero como tú. Tú eres el que se debe de ir, yo llevo años siendo una estudiante de excelencia, aprende tu lugar.

    Eliseo: Esas nalgotas son para que las goce un macho y tú lo sabes. Te apuesto a que mañana estarás en el mismo lugar del salón de clases. Con la colita parada, esperando a que llegue yo.

    Yo: sueñas naco, jamás me rebajaría con alguien de tu nivel, pob… (me interrumpió)

    Eliseo: Es más, hago oficial la apuesta. Si mañana no estás en el mismo lugar, vestida como el día que nos conocimos: tus pinches taconsotes y tus pantalones de mezclilla super embarrados y además toda empinadota esperando a que pase; si no te encuentro así, me salgo de la escuela, jamás me vuelves a ver Angie.

    Yo: Pues ve preparando tu salida, albañil apestoso.

    Se subió rápido al coche y avanzó un tramo corto, yo le grite «Mis cosas!!» frenó de repente y se bajó, fe a su cajuela y sacó mis cosas, las aventó al piso y se fue. «Como odio a los nacos…» Me dije a mi misma.

    Ya en la noche yo estaba acostada en mi casa. A punto de dormir. Me dio curiosidad buscar el pantalón al que se refería Eliseo. Era muy delgado a pesar de ser de mezclilla, por lo que se me había roto de las rodillas y un poco de la parte donde rozan los muslos. Por lo anterior había dejado de usarlos, pero me dio curiosidad ver si no los había tirado ya. Estaban al fondo de un cajón, se veían limpios. Por alguna razón decidí sacarlos y dejarlos extendidos.

    Antes de dormir entré a whatsapp, le contesté algunos mensajes a mis mejores amigas pero me dio curiosidad algo. Busqué en whatsapp a Eliseo, a ver como era su foto de perfil. No me sorprendió, en su foto estaba él y otros obreros más en un sitio de construcción, todos muy sonrientes. Uno de ellos era muy parecido a él pero algo arrugado y notoriamente más gordo, era su papá, me imaginé. «Que vergüenza, es un naco, de lo peor pensé». Dejé mi teléfono a un lado pero al poco rato sonó. Lo tomé y vi que era un whatsapp de Eliseo: «Que ganas de cenarme unas tortotas antes de dormir. Que tengas linda noche Angie, estoy seguro que será todo un placer conocerte más a fondo.» Estuve a punto de ignorar su mensaje e irme a dormir. Pero no lo resistí, le tuve que contestar: «Buenas noches Eliseo, las niñas buenas nos dormimos temprano» El me respondió casi de inmediato «Eres mi niña cachentoncita». No sabía que decirle pero sentí bonito al leer ese apodo que me acababa de poner. Después de un rato le puse «Las niñas buenas llegamos 30 minutos antes al salón». Me respondió con un mensaje de voz diciendo «No sé si decirte mi niña cachetoncita o mi puta nalgona, los dos apodos son perfectos para ti Angie». Ya me sentía un poco emocionada, oír su voz diciéndome eso, me quitó todo el sueño. Pero ya debía dormir. Activé el micrófono del whatsapp y le di un beso muy tronado al celular, lo solté y se envió. Solo me respondió «Angie la besucona, descansa». No me pude dormir, en un largo rato. Sin darme cuenta me quedé dormida.

    Al día siguiente era viernes, revisé mi celular, como para ver si esos mensajes habían sido en un sueño. Pero no, ahí estaban. Volví a leer los apodos que me puso y sentí bonito. Me sentía emocionada y nerviosa. Mi clase con él era hasta las 11:00 a.m. decidí no asistir a las clases previas. Me fui a desayunar a la cocina, con calma. Luego me metí a bañar. Estuve largo rato, me bañe con gel para cuerpo con aroma a fresas. Al salir me sequé el cuerpo y me enrollé una toalla en el pelo, me puse crema en el cuerpo para humectar mi piel, también olía a fresa. Me apliqué el perfume más dulce de mi tocador. Olía a vainilla. Desnuda y perfumada me fui al vestidor y busqué en mi cajón de ropa interior. Me decidí por una tanga francesa de encaje, azul eléctrico, muy brillante. Por el corte francés la tanga iba a asomarse fuera de mi pantalón a los lados. El brassiere era de media copa y hacía juego con la tanga. La tanga era algo pequeña, recuerdo que al comprarla me dio miedo que no me quedara, pero estira mucho. El brassiere si esta algo apretado, pero es bueno porque hace mis pechos resalten. Ya con mi ropa interior puesta me comencé a maquillar, mucho brillo en mis labios, mucha sombra, mucho mascara en las pestañas. No sé por qué me maquillé de más. Al finalizar me vi al espejo, estaba maquillada de manera algo exagerada, no sé por qué pensé «a Eliseo le deben gustar así». Me puse unas calcetas largas azules y después mi pantalón. Es muy ajustado por lo que al llegar a la parte de los muslos tengo que brincar para lograr entrar en él, siempre es una batalla al tratar de mis glúteos entren en el pantalón. Después de lograr ponerme el pantalón, acomodé mi tanga hasta sentirla cómoda, como dije antes, se asomaba un poco por arriba del cinturón. Decidí ponerme la misma blusa rosa, pero vistiéndola de manera diferente porque hacía calor (juro que fue por el calor jeje): Me dejé los tres botones de arriba desabrochados y en la parte de abajo me hice un nudo, de forma que se veía parte de mi abdomen entre la blusa y el cinturón de mi pantalón. Me peiné con esmero y me puse un dije de oro falso que dice Angie.

    Todavía era algo temprano pero no podía llegar tarde a mi clase, así que decidí subirme a mi Atos rojo e ir al campus universitario.

    Faltaban 15 minutos para que diera 30 para las 11:00 a.m. Decidí usarlos para deambular por la facultad de arquitectura. Sentía como todos me miraban de manera indiscreta. La mayoría fijaban su vista en mi trasero, otros notaban mi brassiere azul brillante que se asomaba un poco y la parte de mis pechos que la camisa mal abotonada dejaba ver. Unos pocos me miraban a los ojos, pero para hacerme gestos lascivos o un guiño. Después de recibir un par de piropos, vi que ya era hora de ir al salón. El edificio estaba vacío, la mayoría aprovechan los descansos para comer algo o tomar aire. En el salón no había nada, sólo algo de basura entre las patas de las mesas. Tomé mi lugar de siempre y me puse mis audífonos, discretamente revisé mi atuendo. Acomodé mi escote y jalé un poco el resorte mi tanga de ambos lados, para que resaltara un poco más. Después de cinco minutos seguía siendo la única en el salón. Me sentí algo decepcionada, pero busqué música alegre para distraerme.

    Puse algo de salsa, y me empecé a mover un poco. Sacudía las caderas de lado a lado, recordando un poco los pasos que más me gustan. Estuve bailando una canción completa y no me di cuenta que alguien me estaba observando desde la puerta del salón. Era Eliseo.

    Se veía más desaseado que de costumbre, el pantalón completamente lleno de pintura. Incluso sus manos. Su playera empapada en sudor, incluso se notaba que el sudor escurría por su cara. No puse evitar sonreír al verlo, él también sonreía, le quité la mirada de encima y fingí seriedad. Sin querer, mejoré mi postura. Puse mi espalda recta, y saqué un poco las pompis, pero seguí bailando, fingí que lo estaba ignorando. Sentí como se acercaba y me observaba pero seguí ignorándolo. En vez de entrar en mi fila de mesas se pasó a la siguiente, sentí como se colocó en la mesa detrás de mi. Lo ignoré y seguí bailando. Pasaron unos minutos y llegó un mensaje a mi celular. Era un whatsapp de Eliseo: «En esa cola no me formo, me meto» al instante llegó una foto. Era mis pompis, la acaba de tomar, sin querer al bailar mi pantalón se había bajado un poco y se asomaba mucho mi tanga por detrás. «Eres un naco» Le respondí por whatsapp con la intención de provocarlo. Por mi música no escuché cuando se acercó. Sentí una mano que me quitó el audífono derecho. Eliseo se acercó y me dijo al oído: «Lo que tienes de mamona y pendeja, lo tienes de nalgona y briosa» Me empezó a oler el cabello mientras puso su mano en mi pompi izquierda. «Ah pinches nalgototas Angie» me decía mientras acariciaba todo mi trasero con su mano. «Empínate más reina» me dijo y le hice caso. Puse mis codos en la mesa y dejé las piernas estiradas. «Qué bonita tanga, hasta que vistes como lo que eres putita» esa frase me excitó muchísimo. Sentí como estiraba mi tanga. Una, dos. Me azotó con la mano cada glúteo. Se empezó a reír «Ya te deje el culo lleno de pintura» me seguía tocando el trasero de manera exagerada. Sentía su mano pasar por cada centímetro de mi trasero, mientras con la otra estiraba más y más mi tanga.

    «Me gustaría decirte la langosta por tener toda la carne en la cola, pero también estas bien chichona, te diré la camarón. Porque si te quito la cabeza lo demás está bien rico» Se seguía riendo. Yo sólo lo miraba por encima de mi hombro, sin decir nada, pero muy excitada. Vi cómo se quitó la playera, agarró y le la puso en la cabeza. Se sentía súper mojada y apestaba mucho a sudor. En parte ese olor me relajaba. Se puso detrás de mi y tomó por la cintura mientras me comenzó a empujar con su miembro. «Estas bien buena para ir a perrear» Seguía empujando mi trasero con su cuerpo. «Lo que dije no es en serio, me gusta tu cara, tienes cara de putita la verdad, va perfecta con tu cuerpo.» Me quitó la playera de mi cabeza y me comenzó a besar, tenía mal aliento. Lo suyo no eran besos. Estaba chupando mis labios mejor dicho, casi de inmediato sentí su lengua dentro de mi boca. «Que jetita de puta tienes Angie, es lo primero que voy a coger. Estas bien prendida Angie, se nota muy fácil» Tenía razón.

    Me tomó la mano y me llevó al baño de hombres, no hice nada por detenerlo. Nos metimos al cubículo de wc para personas en silla de ruedas. Era más grande que los otros. Me dijo que me pusiera de rodillas, de inmediato traté de desabrocharle el pantalón. Pero me jaló fuertemente del cabello. «Espera putita, antes dejemos claro tu lugar, pídeme disculpas» Le dije que me perdonara, que todo lo que dije era para llamar su atención. «Muy bien zorra, pero ahora quítate la ropa en el piso.» Me senté sobre el piso sucio del baño y me quité el pantalón y la blusa. «Qué lindo disfraz de puta te pusiste para mi, abre el hocico.» Obedecí y me escupió dentro de la boca mientras de desabrochaba el pantalón. «Te gusto?» Le sonreí y le dije que quería uno más, me volvió a escupir. Su pene ya estaba afuera, era moreno, mediano y apestaba. De inmediato me puse de rodillas.

    Eliseo- «Pídemela puta»

    Yo- «Quiero chuparte el pene»

    Eliseo- «Di tu nombre, lo que eres y lo que quieres»

    Yo- «Soy Angie, soy una puta y te quiero mamar la verga»

    Eliseo- «Me voy a coger tu cara de pendeja»

    Sus palabras me excitaban mucho, me hacía sentir que era suya y que había ganado. Quería disfrutar de toda su hombría. Me metí su pene a la boca y se la lamí y chupé y besé toda. Tenía un sabor entre agrio y salado. Me llené la boca de pelos. Mientras se la chupaba el hacía movimientos con su cadera, a veces más fuertes a veces más despacio. Afuera se oía como el salón ya estaba lleno y el profesor había comenzado su clase.

    Después de unos 15 minutos mis labios temblaban, pero no me aburría de lamerlo. De repente sentí como me tomó la cabeza fuertemente. Su pene comenzó a palpitar dentro de mi boca. Sentí un líquido espeso y tibio que llenaba los rincones. Sin dudarlo comencé a tragarlo. Después de un momento, sacó su pene y yo comencé a limpiarlo con mis labios y legua. Mientras el me decía «Que rico la mamas Angie, podrías vivir de esto. Cuando le cuente a mis amigos no me van a creer. Necesito pruebas.» Me tomó una foto sin que pudiera evitarlo, me la mostró. Aparecía sonrojada, con la mirada cansada. Con muchos pelos pegados a mi cara. Se notaba que estaba en ropa interior y de rodillas en el piso. Me puso de pie y me dio la vuelta, me dijo que pusiera las manos en la pared lo más alto que pudiera, solo podía obedecerlo. «Que rica tu jeta Angie, pero lo mejor sigo diciendo que es tu cola» Supongo que me tomó más fotos, salió del baño y dejó la puerta abierta. La cerré rápido y me senté en el WC, no podía creer lo ocurrido, aún estaba muy excitada. Me masturbé. Cuando terminé me vestí y regresé al salón. Eliseo estaba en su lugar de siempre. Me senté, él puso la mano en mi muslo izquierdo, yo pude mi mano sobre la de él y se la acaricié. Así estuvimos el resto de la clase.

  • Los cristales

    Los cristales

    Hola mis queridos lectores soy nueva en esta página, espero les guste lo que les voy a contar, esto es algo que me sucedió en el lugar nuevo al que me mudé.

    Resulta ser que es en un edificio, que justo a su lado hay otro igual, me quedé enamorada en cuanto vi el apartamento. Les detallaré el lugar donde se desarrolla esta historia, es el baño tiene una ventana de cristales que si no tuviera este tipo de cristales que desde fuera no se ve nada pues me vieran desnuda siempre todas las ventanas tienen este tipo de cristales, yo le dejé mi preocupación a la dueña pero ella tenía un arsenal de estos cristales guardados y en verdad no sé veía nada.

    A los pocos días se cae algo del último piso, y me rompe dos cristales de la ventana, y donde encontraría a alguien que me los cambie, le explicó a la vecina del balcón de enfrente a mi patio y está me dice que su sobrino es cristalero, que él lo puede hacer.

    El chico viene a las pocas horas y me dice que no me cobraría nada que menos mal que yo tenía este tipo de cristal, el chico solo tenía 21 años y note algo de malicia en su mirada, pero bien no hice caso a esto pues tampoco estaba vestida como para recibir visitas y claro el chico le gustó lo que vio, hasta pude notar su paquete queriéndose salir de sus calzoncillos, el chico puso los cristales pero no los que yo le había dado puso unos que eran iguales a los que le di pero estos si dejaban ver todo mi baño y qué casualidad que desde su cuarto veía todo el paisaje, de esto me doy cuenta a los días siguientes pues su tía mi amiga me pide que la acompañe hasta su apto a buscar algo, y como hay confianza pues visite todas las habitaciones del apto y sorpresa, lo que veo al llegar a su cuarto las cortinas corridas y solo abierta hacia un lado, cuando me asomo, la vista daba justo a mi baño y lo puedo ver todo desde ahí.

    Un poco más abajo en su mesita de noche había una ropa interior, al observarla mejor era mi ropa interior, y en qué momento él pudo tomar esto.

    En ese momento no sé cuántas cosas pasaron por mí mente, primero pensé decirle a su tía, pero no sería un escándalo el pobre chico solo era un niño, volví a mirar por la ventana, y sinceramente me moje pensando en aquel chico con su pinga en la mano masturbándose viéndome bañarme y entonces pensé en darle un mejor espectáculo al chico.

    Pensando en todo aquello me puse a mil por horas, cuando llegó mi amiga a donde estaba me preguntó si me pasaba algo le dije que no solo pensaba, entonces le pregunté si me podía dar el teléfono de su sobrino para llamarlo después porque tenía un trabajo que me gustaría que viera a ver si él podría hacérmelo a lo que me respondió que sí que cuando estuviéramos en mi casa me lo daba, y así paso.

    Por Dios ya no me reconocía yo que hacía unos días me daba miedo que alguien me expiara y ahora estaba armando un plan para darle un espectáculo a este chico. Al rato llame a Samuel ese es su nombre.

    -Hola Samuel cómo estás soy Ailém

    -A hola linda qué tal estás algún problema

    -No solo que tengo un trabajo para ti y necesito que pases por aquí

    -A ok aún me demoro pues estoy trabajando cuando llegue te llamo

    -A está bien espero por ti.

    Sobre las cinco de la tarde suena el teléfono.

    -Oigo

    -Hola Ailém soy Samuel

    -A dime

    -Ya estoy en casa puedo pasar?

    -A ver te llamo en un momento que voy a bañarme y cuándo termine te llamo

    -A está bien espero por ti

    -Ponte cómodo que me voy a demorar

    Ya podía imaginar la pinga del chico poniéndose dura de solo imaginar todo lo que se iba a deleitar jajaja pero lo que no sabía era el espectáculo que le iba a dar.

    Prepare mi baño no les puedo negar que estaba nerviosa, pero a la vez muy excitada y entonces entre tomé uno de mis juguetes de sexo que más me gusta para hacerle gozar de lo lindo.

    Me quite toda la ropa y comencé a tocarme todo el cuerpo lentamente, sentí mis pezones duros y entonces me lleve uno de mis pechos a la boca y la otra mano fue directo a mi bollo y comencé a acariciar mi clítoris, estaba toda mojada y aún no había abierto la ducha, suele ser muy excitante saber que alguien te expía bueno o al menos eso fue lo que yo sentí, tomé mi consolador y me lo llevé a la boca para chuparlo y en una de esa levanté la cabeza y pude verlo en su ventana tan solo nos separaban unos metros, pero en vez de mi consolador lo quería a él quería tener su pinga entre mis manos y en mi boca sacarle hasta la última gota de su rica leche, seguí con mi show para deleitar a mi amigo el mirón, entonces lleve el consolador a mi bollo me lo fui metiendo poco a poco lo sacaba me lo metía en la boca otra vez me encanta mi sabor a puta en celo, lo volvía a meter en mi bollo, luego mi parte favorita comencé a jugar con mi culito hasta que logré metérmelo y ese era el recorrido, mi culo, mi bollito y mi boca, hasta que me llegó un gran orgasmo que menos mal que estaba sentada si no hubiera caído al suelo en ese momento.

    Después de terminar mi baño volví a llamar al muchacho y le pedí que viniera, lo esperaría desnuda escondida en mi cuarto, cuando llegó tocó la puerta le dije que entrara y cerrará la puerta que enseguida salía, cuando sentí la puerta cuando cerro salí del cuarto, al chico por poco le da algo al verme así y le pregunté que si había disfrutado del espectáculo del baño y me dijo que lo sentía que lo disculpara que yo le había gustado desde que me vio el día que llegue al edificio y que cuando ocurrió lo de los cristales ahí aprovecho, le pregunté que si me había grabado y me dijo que no que el solo le gusta mirarme, que por favor no se lo dijera a nadie que estaría muerto y entonces le dije ok no se lo diré a nadie, pero a partir de hoy tendrás que hacer todo lo que te diga tienes que estar aquí en cuanto te llame y a la hora que te llame serás mi juguete a partir de hoy y ahora quítate la ropa quiero que me hagas el amor.

    Espero les haya gustado el relato, espero sus críticas, un beso de Ailém.

  • Cristián

    Cristián

    Como ya saben, para uno de mis cumpleaños, mi esposo preparó como regalo sorpresa un encuentro con mi ex, en el que tuvimos sexo los tres, diría que fue un gran trío.

    Después de esa noche no hicimos comentarios sobre lo sucedido. La verdad que no quise traer al presente historias del pasado. Pero en mi cabeza a los pocos días apareció la duda, ¿cómo será volver a verlo? ¿será que todavía nos guste coger juntos?

    Lo busque a través de una red social y no fue para nada difícil plantearle lo que estaba planeando. Solo quería un poco de sexo. Un encuentro solos y nada más. Él aceptó.

    Coordinamos, el día y el lugar. Ahora no sabía si contarle a mi esposo o hacerle trampa y que esta oportunidad quedara solo para mi recuerdo.

    Es viernes, falta una hora para las 22 h, y ya casi es la hora de salir rumbo al hotel, donde Cristián me espera, estoy un poco nerviosa, no sé cómo voy a manejar la situación. Opto por guardar silencio y le digo a mi esposo que salgo a comer con mis amigas.

    Llegue al hotel y busque la habitación, apenas golpeo la puerta, Cris abre y sonríe.

    En ese momento mi cuerpo se encendió, me acerque para saludar y no me dio tiempo a decir una palabra. Me agarró de la cintura y me dio un beso como cuando éramos novios, ese beso me aflojó todas las dudas y me mojé, ya estaba entregada, entera, quería aprovechar esas horas y me afloje el vestido dejándolo caer, no pare hasta quedar totalmente desnuda, el me besaba, me acariciaba, me recorría todo el cuerpo, olía mi perfume, me fue besando todo el cuerpo hasta que se arrodilló delante de mí, y me pasó la lengua por la conchita, se me aflojaron las piernas, quería sentirlo dentro.

    Sentir sus movimientos, me acomode en el borde de la cama y me puse en perrito, se acercó y bajó su pantalón, de una embestida ya estaba sintiéndolo, se movía lento, fuerte, me pego una nalgada, apenas pegué un grito, me sujeto de las caderas y se movió más fuerte, ese roce me llevó al primer orgasmo, me agarró y me dio vuelta, levantó mis piernas y volvió a meterla, con una mano me sujetaba las piernas levantadas y con la otra me agarraba del cuello, sentí miedo pero me sorprendió otro orgasmo. Solo la sacó y sin mirarme a los ojos me la metió por el culo, se movió un poco y fue bien adentro, para acabar, no me dijo nada, en ningún momento habló, mientras que trataba de recuperar el aliento me agarró de las piernas y me acomodó en la cama, se subió el pantalón y se fue.

    No entiendo que hice mal, me dejó como un pedazo de carne que ya no sirve. Solo se fue.

    No volvería a llamarlo jamás.

  • Cogiendo a Maribel y a su novio

    Cogiendo a Maribel y a su novio

    Después de la orgía tan rica que tuvimos Yesica, sus amigas, amigos y yo, nos volvimos más unidos, no había celos de parte de nadie. El único al que excluimos del grupo fue a Juan, quien se encargó de andar de chismoso diciendo lo que nos vio hacer, que no fue más que a algunos medio desnudos y a todos besándonos con todos por jugar a la botella. Por este chisme la mayoría de los compañeros del salón nos veían raros o nos preguntaban qué más habíamos hecho, pero sus preguntas eran más con morbo que con curiosidad. Ninguno le dábamos importancia, nosotros estábamos bien así.

    A los pocos días de esa nuestra primera orgía, Maribel y Arturo me pidieron platicar a solas conmigo, a lo cual les contesté que sí y quedamos para el siguiente sábado en el cuarto que rentaba para estar más a gusto y lo que se diera, a lo que ellos respondieron con una sonrisa un poco nerviosa.

    Yesica y yo seguíamos muy enamorados y todos los días hacíamos el amor, siempre estábamos muy calientes así que tratábamos de hacerlo antes y después de la escuela. Nos excitaba mucho recordar nuestras experiencias, lo que habíamos hecho hasta el momento. Yo no me cansaba de adorar su cuerpo hermoso, sus pechos grandes y firmes y penetrar su panocha en todas las posiciones que se nos ocurrían, aunque para ella siempre la más placentera ha sido de perrito.

    Y fue en una de nuestras relaciones sexuales que le conté a Yesica que Maribel y Arturo irían a platicar el sábado y que me gustaría que ella también estuviera presente. «¿Vamos a coger con ellos?», me preguntó. A lo que le respondí que si ella quería, a mí también me gustaría. Ella estaba sobre mí, moviendo su cadera en círculos con mi verga dentro de su panocha, entrecerraba sus ojos y mientras sentíamos placer me dijo: «Quiero que le metas la verga a Arturo, quisiera que se la metieras a Maribel también pero estoy segura que a ella no le entraría ni la cabeza, la lastimarías mucho». Aunque me saque un poco de onda, a ella no le digo que no a nada, así que le contesté que sí y que también lo intentaría con Maribel si ella estaba de acuerdo. «Si, inténtalo, ojalá que si se pueda, no sabes lo que me gustará ver a esos culos subiendo y bajando en tu verga que es mía, quiero que las hagas gritar de dolor y placer. Quiero verte venir en sus caras como las películas porno que vemos, quiero que los sometas a los dos» y mientras me decía todo esto, se movía más fuerte buscando que los dos tuviéramos nuestro orgasmo juntos, lo cual logramos al poco rato. Yo nunca me cansaba, ni me canso de verla disfrutar sus orgasmos, el modo en que pone en blanco sus ojos, la forma en que saca su pecho al agitarse y las contracciones tan ricas de su panocha exprimiendo mi verga. Mi esposa tan maravillosa.

    No hicimos planes con los demás del grupo, solo con Maribel y Arturo. Compramos unas cervezas para relajarnos los 4, cuando ellos llegaron no esperaban encontrar a Yesica ahí, pero les dijimos que entre los dos nos daríamos una idea mejor sobre qué decirles. Ellos querían hablar de lo que pasamos en casa de Alex, nosotros nunca hemos sido buenos para dar terapias, tanto a Yesica cómo a mi siempre nos ha movido la calentura, lo más sano que se nos ocurrió fue decirles que se dejaran llevar por sus deseos, que tanto él como ella debían experimentar entre ellos y también con otras personas y ver si querían estar juntos o mejor tratar de ser libres y buscar lo que los hiciera sentir bien. Les propusimos hacer un intercambio en ese momento, lo cual aceptaron después de tomarnos varias cervezas.

    Tomé de la mano a Maribel y la senté sobre mis piernas mientras la besaba con pasión, acariciaba su espalda y su pecho, aunque apenas y se notaba poco busto bajo su brasier. Le fui quitando su ropa y al quedar sus pechos desnudos chupé sus ricos pezones, los disfruté mucho y mientras se los mamaba ella se aferraba a mi cabeza, también disfrutándolo. Ya sin ropa y yo también desnudo, la subí sobre mi cuerpo quedando en posición de 69, se aferraba a mi verga con mucho deseo, le daba besos tiernos y con las dos manos acariciaba mi tronco, para luego hundir mi cabeza en su garganta, subiendo y bajando. Por mi parte abarcaba con mi boca abierta su panocha de lado a lado, ya que Maribel es flaquita y más chaparrita que mi novia, así que sin hacer mucho movimiento podía recorrer sin esfuerzo desde el inicio de su panocha hasta la entrada de su ano. Ella se retorcía mientras yo la tenía bien agarrada de las nalgas, atrayéndola hacia mi boca y yo disfrutando de su rica humedad. Estaba tan ansiosa y caliente que pasaron dos o tres minutos y se vino en mi boca y ella sin dejar de mamármela.

    Yesica y Arturo ya estaban sentados desnudos a un lado de nosotros en la cama, masturbándose cada quien con sus manos. Me acosté boca arriba, me puse un condón y subí a Maribel en mi verga para penetrarla, acomodados de modo que su culo quedara a la vista tanto de Arturo cómo de mi novia. Ella solita se fue introduciendo con un poco de dificultad lo más que podía de mi verga, gemía de placer pero también un poco de dolor, por su complexión no había modo de metérsela toda, hasta donde ella aguantaba inició un sube y baja sobre mí, yo sentía tan apretado mi tronco que me dolía pero también lo disfrutaba. No me miraba a la cara, recostó su cara sobre mi pecho y ella se estuvo ensartando, murmurando que estaba rica mi verga y que se iba a venir pronto. Yo la tenía agarrada de sus nalgas pero empecé a hacer presión con uno de mis dedos sobre su ano, de tan caliente que estaba me permitió meter casi un dedo completo en ese apretado culo y con esa casi doble penetración se empezó a venir tan fuerte que yo sentía como apretaban sus contracciones mi verga, al punto de que la presión me provocaba un poco de dolor, pero sus gemidos me hacían disfrutar casi del mismo modo que ella, sin venirme.

    Tanto Yesica cómo Arturo también se habían venido en sus manos al masturbarse. Mi novia sabía que a él no lo excitaría, ni siquiera con el cuerpo que tenía, capaz de excitar a la mayoría, con Arturo no funcionaba. Lo que sí disfrutaba era ver mi verga, así que una vez que me salí tanto de la panocha y el ano de Maribel, ella se sentó recargada en la cabecera de la cama, me quité el condón y me senté con las piernas abiertas frente a Arturo, entendió que le tocaba a él chupar mi verga. Se acercó de una manera tierna, casi sumisa. Recorrió mi tronco con su lengua y le daba lamidas cómo si fuera un gato tomando de su plato de leche, se acomodó de modo que tenía el culo en alto. Mientras el me la mamaba, Yesica se colocó detrás de él y comenzó a meter uno por uno de sus dedos en su ano mientras él solo gemía y echaba sus nalgas para atrás. También mi novia impedía que Arturo se tocara la verga, no quería que eyaculara tan pronto. Yesica lo estuvo penetrando por un buen rato, yo tenía adolorida la verga por lo apretado que fue el orgasmo de Maribel, así que iba a tardar un poco en venirme. El culo de Arturo estaba listo para recibirme, Yesica así me lo dijo, así que saqué mi verga de su boca, me puse otro condón y me coloqué detrás de él, entré con mucha facilidad, estaba muy caliente su interior y estuve bombeando su culo mientras tomaba sus caderas y lo atraía hacia mí, yo no pensaba en que era el culo de su amigo, tenía a Yesica a un lado de nosotros y ella estaba disfrutando ver esa escena anal, me miraba y me sonreía sin dejar de tocar su clítoris buscando su orgasmo, mientras él gemía y sollozaba pero disfrutaba esa cogida. Sin tocarse la verga, Arturo después de un rato se vino sobre las sábanas.

    Yesica también se vino masturbándose, mientras que Maribel tenía su mano entre sus piernas, de algún modo también le excitaba ver a su novio así, ensartado y disfrutando verga.

    Yo seguía bombeando el culo de Arturo y así seguí hasta que sentí que me iba a venir, me salí, me quité el condón y me coloqué a la altura de la cara de Maribel, le pedí que abriera la boca y así lo hizo, me vine tan fuerte que mi leche cayó adentro de su garganta y también sobre su rostro, exprimí hasta la última gota y le pedí que así como estaba besara a su novio, lo cual hizo y el acepto ese beso, compartiendo mi leche en sus labios.

    Mientras ellos se besaban yo me acerque a mi novia para besarla y darle las gracias. Pero todavía nos faltaba un poco más. A Arturo ya se le había parado la verga con el beso de leche que se daba con su novia, así que empezaron a fajarse, ella se recostó de espaldas, abriendo sus piernas y Arturo se hundió en su panocha, ella rodeó con sus piernas la cintura de su novio y se acoplaron de modo que en poco rato los dos gemían de placer. Yesica y yo copiamos la posición en la que estaban ellos, me cogía a mi novia con fuerza, con violencia, tratando de que sus gemidos opacaran los de Maribel, lo cual logramos y al tener nuestros orgasmos, fueron casi gritos tanto los de Yesica cómo los de Maribel.

    Unos orgasmos tan intensos que al poco rato la dueña del cuarto que rentaba, fue a tocar nuestra puerta, desnudos todos se metieron al baño, yo me vestí y abrí la puerta, era la señora Camila, con una cara de molestia, diciéndome que fuera lo que fuera que estuviera haciendo, le bajara el volumen, pues los demás inquilinos se podían incomodar. En fin que me llamó la atención, y después de decirle que no volvería a pasar, se retiró a su casa, que era justo a un lado del cuarto que yo rentaba.

    Mi novia, Maribel y Arturo oyeron todo, así que estábamos apenados pero contentos. Nos vestimos y tomamos otra cerveza, ya era algo tarde así que ellos se despidieron, dando las gracias igual que nosotros, pues todos los disfrutamos. Los acompañamos a la salida de la casa y ahí estaba la señora Camila, se nos quedó viendo un poco molesta, Yesica y yo nos regresamos al cuarto. Nos metimos a bañar y cambiamos las sábanas de la cama. Nos besamos y nos pusimos calientes de nuevo, abrazados nos hicimos el amor, ella debajo de mí, entraba y salía de su panocha hermosa, húmeda, apretada mientras ella me atraía con sus piernas. Hablábamos de lo rico que fue el sexo anal con Arturo y lo apretada que estaba Maribel, le dije que así como yo me lo cogí a él, me gustaría verla con ella, que me gustaría ver sus dedos dentro de su panocha y que me ayudara a aflojar el ano de Maribel para en algún momento penetrarla, ella me decía que sí, que a ella también le gustaría probarla y mientras decíamos esto, nos venimos juntos, mezclando mi venida y la suya, amándonos siempre.