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  • Ese día, me hiciste creer

    Ese día, me hiciste creer

    Una historia por empezar, una historia de libertad, de sentimientos desbordados, pasión y amor. Una historia que empezó entre cables y ordenadores y terminó en la habitación de una casa frente al mar.

    Yo quería creer cuando oía tu voz en mi cabeza… claro que quería. Quería creer que había entre los dos una conexión especial, una conexión que iba más allá de cables y ordenadores… quería creer que éramos dos almas entablando contacto de una forma que escapaba a toda lógica.

    Yo quería creer, pero también sabía que la locura estaba a un solo paso y que quizá, si acababa creyendo lo que tú me decías, la locura podría apoderarse completamente de mi mente y entonces ya nunca sería libre para dudar, para decidir, para discernir… ya solo creería.

    Y entonces un día, juntando todo el valor que pude, ese que en tantos años no había tenido, me animé a un último ataque de valentía porque, bueno, yo quería creer. Y así, fui a tu encuentro sabiendo que estabas aquí, en mi ciudad.

    Aquel día lleno de otras personas, personas que no sabían lo que tú me decías, lo que yo quería creer, ese día, al fin te vi por primera vez.

    Yo solo te veía a ti, solo te escuchaba a ti… mientras las mejillas me ardían y el corazón aceleraba cada vez más sus pasos y tú… tú me trataste con amabilidad, con la misma que tratabas al resto, con una ínfima diferencia si, la ternura que te inspiraba verme sonrojar como una chiquilla cuando te miraba.

    Y entonces no oí más tu voz dentro de mi cabeza y en ese momento me pregunté si aquellas palabras, si esas casualidades que yo atesoraba tanto habían sido solo eso, casualidades y trampas… Y busqué tus ojos para saber si tú… si quizás… y me acercaba cada vez que podía buscando tu encuentro… pero tú continuabas completamente ajeno a todo.

    Y comprendí. Te dediqué una última mirada, un saludo de despedida y marché.

    Al llegar a casa, cuando cerré la puerta, tomé una decisión.

    Elegí perder mi libertad y raciocinio… porque sabía que al cruzar ese umbral, ya no iba a tener más dudas y porque todo lo que yo quería era creerle.

    Por eso te abrí la puerta sorprendida de que estuvieras allí… delante de ella, aporreándola con la culpa en tu rostro, por eso te dejé entrar… quizás fue la última mirada la que te hizo reaccionar, despertar, quizás entendiste que realmente si me despedía de ti, solo quizás en tu mente, porque en la mía había decidido a pesar de todo creerte, por eso nada más abrirte me tomaste entre tus brazos y me besaste, dejando que lo ajeno te importara, que yo… realmente te importaba.

    El día se levantaba una vez más y yo con él, la claridad de la mañana dibujaba una sonrisa en mi rostro y cuando abrí las contraventanas el sol entró a raudales en la pequeña habitación inundándolo todo con su luz, el aroma a mar, la brisa de las mañanas de un verano en ciernes. Me sentía observada, sabía que tú me mirabas, sabía que el camisón blanco por efecto de la luz trasparentaba mi cuerpo desnudo y que tú me dibujabas con tu mirada.

    Había dejado de ser libre, había dejado… que la locura me invadiera porque quería creer en ti, creer en todo lo que me decías, creer en todo lo que me susurrabas al oído cuando me hacías el amor, no me importaba haber dejado mi libertad a un lado para ser… ahora tuya.

    El día se había levantado ventoso, mi pelo se enredaba con el viento y este a su vez hacía mover mi camisón pegándolo en mi piel, me mirabas y sabía que a pesar de haberlo recorrido toda la noche con tus besos, querías más… yo quería más. Había sido una noche muy larga para los dos, pero no lo suficiente, había amanecido antes de tiempo y los dos nos habíamos quedado con las ganas de seguir amándonos antes de caer rendidos, exhaustos, sudorosos encima de las sábanas de seda blancas, sabía que habíamos despertado con el pensamiento de que algo nos faltaba… nos faltaba decirnos, te quiero.

    Comprendí que esa palabra podía asustarte, sabía que me la habías intentado susurrar en mi oído mientras me hacías el amor, sabía que al igual que yo quería creer en ti… tú querías creer en mí, te había dado todo esa noche, te había enseñado por donde quería caminar, caminar de la mano junto a ti, dispuesta a caminar por escarpados acantilados, por ardientes desiertos y navegar por los océanos más traicioneros, te había dado mi libertad, te había dado el poder de discernir lo que está bien o lo que está mal, había cruzado aquel umbral que juré no traspasar y me había abrazado a la locura más dulce entre tus brazos… porque… solo quería creer en ti.

    Estaba enamorada, pero sabía, notaba… intuía que tú también te habías entregado, me habías entregado tu raciocinio, tu libertad, ahora éramos dos almas unidas en una misma locura, atrás quedaron, por fin, las dudas, dudas en las que él solo me miraba, miradas que aunque vacías me llamaban y luego se escondía, sabía que lo que me escribiste… lo que me susurraste a través de la pequeña pantalla de ordenador era cierto, solo hacía falta una pequeña mecha, un pequeño gesto para que echaras a andar y esa fue la despedida con mi mirada.

    Estaba tan feliz, tan absorta en mis pensamientos que no me di cuenta cuando te levantaste, solo noté como por detrás me abrazabas, pegando tu cuerpo desnudo al mío, sintiendo tus fuertes manos en mi vientre, tus labios en mi oído besándome, diciéndome por primera vez… te quiero. Entonces sentí como mi cuerpo escapaba por la ventana, volando hacia un final incierto, como mi mente se disolvía en un mar de deseo, deseo ser tuya otra vez, deseo besarte, abrazarte, darte mi cuerpo para que hagas con él… para que me ames.

    Tus manos habían pasado de mi vientre a mis senos, acariciado mi cuerpo a su paso, subiéndome el camisón y dejando que mis nalgas sintieran el roce de tu piel, tenía los pezones hinchados del frío de la mañana, sensibles al tacto de tus dedos cuando me los pellizcabas y por encima del camisón dibujabas mis areolas. Mi cuello se ha desprotegido y tú me apartabas la melena para besármelo sintiendo la humedad de tus labios en él, los suspiros casi jadeos echaban a volar junto con las gaviotas que nos sobrevolaban, que planeaban majestuosamente como si de águilas se tratasen, tus manos nuevamente sobre mi vientre, sobre el camisón arremolinado sobre mi sexo tapando con tus dedos en forma de triángulo mi vulva, tu pelvis apretándome las nalgas y tus dedos sobre mi vagina sintiendo la humedad que me habías provocado ya en mi cuerpo.

    Los movimientos de nuestras caderas como bailes de salón, con esa precisión de movimientos y ese vaivén que siento detrás de mí, con tu pene entre mis muslos, bebiendo de mis labios, sintiendo la dureza con la que tanto me hiciste gozar en la oscuridad de la noche, cuando nuestros cuerpos resbalaban el uno sobre el otro y tu pene navegaba dentro de mí, quedándose muy dentro cuando robabas los gritos de mi placer que llenaban la habitación momentos antes de que tú, derramaras tus fluidos dentro de mi vagina, pintando con tu semen las paredes de mi útero.

    Si, gracias a dios que quise creer, gracias por llamar a mi puerta y creer que yo soy tu compañera, que no soy un cable, ni un ordenador, que soy de carne y hueso como tú, que el gemido que dejé volar por la ventana cuando te sentí entrar nuevamente dentro de mí es real, que mi vagina envolviendo tu pene es real, que tus gemidos en mis oídos cuando entras y sales de mí son reales, que el sonido acuoso de tu pene entrando y saliendo de mi vagina, acompañando a mis gemidos, solapándose con los tuyos son reales y no unas tiernas palabras en una pantalla y no obstante ahí empezó todo, en esa pantalla empecé a creer, empecé a enamorarme de ti.

    Cada empujón… cada penetración que sentía en mi vagina era un canto de placer, un canto que atraía a los pocos transeúntes que paseaban por la playa y como si de un canto de sirena fueran, sus ojos se clavaban en aquella pequeña ventana donde estaba una mujer con un camisón blanco a la que sujetan dos manos en sus pechos, los ojos cerrados, la boca abierta emitiendo cantos de placer, a veces ahogados, a veces casi gritando y detrás de ella una sombra que se movía, que la acechaba, secuestrando su ser y aquella sombra, aquellas manos la empezaron a quitar el camisón por encima de su cabeza, dejándoles ver unos hermosos pechos, firmes y redondos que tenía aquella aparición, aquella sirena que les llamaba, que les excitaba tanto que podían dejar de mirar.

    Sacando tu pene de mi interior, dejándome huérfana de gemidos, me diste la vuelta y subiéndome al poyete de la ventana, abriste mis piernas para ver el mar en el que se había convertido el interior de mi vagina, un flujo líquido y cremoso se escapaba resbalando por el interior de mis muslos, mis labios brillaban para ti, te llamaban hasta el punto que te agachaste y los lamiste, empezabas a saborear el néctar de mi interior, a beber de mí con pasión provocando una escalada en mis gemidos. Empezaba a sentir como tu lengua me perforaba, me hacía temblar cuando era mi clítoris el que soportaba la mayor parte de tus lametazos, cuando lo succionabas con tu boca y dentro de ella lo acariciabas con tu lengua haciendo que una vez más mis gemidos salieran expelidos por mi boca como cantos de sirena y que mi espalda casi saliera por la ventana y que tuviera que agarrarme con fuerza al marco de la ventana, a las cortinas que estiraba cada vez más hacia abajo. Estaba feliz, estaba casi en éxtasis cuando después de haber bebido de mi vagina te levantaste y me besaste, sabiendo a mí, sabiendo a la felicidad que me desbordaba.

    Dejé de sujetarme al marco de la ventana y con mis manos abracé tu cuello entrelazando los dedos por detrás, nuestras miradas se encontraron a medio camino entre el amor y la lujuria cuando me guiñaste el ojo, querías que mi mirada se trasladara hacia abajo, observando tu pene, viendo como jugueteaba con mis labios tremendamente mojados perdiéndose entre ellos, golpeando mi clítoris que palpitaba con cada roce… era tuya, no podía hacer más que obedecer tus órdenes, puesto que te había entregado todo lo que yo era, era incapaz de decirte no y mi rostro entre jadeos y gemidos lo reflejaba. La mente inundada de emociones que se morían por salir al mundo, mi sexo anegado por mi flujo… sin poder pensar… sin poder racionar… sin querer tan siquiera hacerlo porque, sabía que era tuya, que perdí desde el momento que te abrí la puerta… que conscientemente sucumbí ante ti porque te quise creer.

    Mi piel se erizaba con tus caricias en mi espalda, un escalofrío atravesó mi cuerpo cuando te oí decirme “te quiero”, cuando mi respuesta fue también un te quiero, seguido de unos de los besos más dulces que recuerdo, un beso que terminó en un pequeño mordisco en tus labios cuando tu miembro se empezaba a meter en mi vagina, como una barra dura e incandescente la atravesaba lentamente, pero sin pausa, rozando cada terminación nerviosa, cada centímetro de mi interior alojándose allí dentro, dejando que los músculos de mi vagina se contrajeran apretándote el pene. Todavía no bombeabas, simplemente disfrutabas del calor y la humedad de mi vagina, que te apretaba, te succionaba hacia mí y disfrutabas viéndome cerrar los ojos y gemir, disfrutabas viéndome mirar como tu pene entraba y salía totalmente envuelta en mis flujos, luego cerraba los ojos y sonreía nerviosamente.

    El bombeo no tardó mucho en aparecer, no tardaste en sacar y meter tu pene de mi vagina, en hacer que unos simples gemidos se evaporasen a favor de unos pequeños gritos y más tarde como arte de magia desaparecíamos de ventana, me habías cogido en volandas con tu pene alojado dentro de mí y en la cama con mis piernas en tus hombros bombeabas con fuerza, dejando las secuelas más placenteras en mi interior, sin poder gemir, solo gritar, sin poder articular palabra alguna. Los pocos afortunados que nos vieron, aquellos que estaban disfrutando con nosotros de pronto se vieron huérfanos mirando una ventana vacía, pero con el protagonismo que una ventana abierta tiene al mundo exterior, dejando volar los sonidos del interior de su habitación, sonidos de golpes, de carne contra carne, piel contra piel, sonidos acuosos, jadeos, gemidos y gritos, los sonidos que me infligías al meterme tu pene hasta donde mi vagina te lo permitía.

    Sentía parte del peso de tu cuerpo sobre mí, tus manos a mis costados hundiéndose en la cama cada vez que me penetrabas, tu rostro desencajado fiel reflejo del mío y un orgasmo que sobrevino sobre mí, que me inundó en un mar de placer, mi vagina se había llenado más de lo normal en mí, no sabía que era hasta que me di cuenta de que tú también te habías corrido, los dos sin pretenderlo habíamos llegado al éxtasis juntos y a la vez que mi cuerpo ardía y sentía espasmos, tú eyaculabas dentro de mí, ahora si notaba como los últimos latigazos de tu semen me golpeaban, como nuestros jugos se unían unos queriendo llegar a su meta, otros queriendo escapar de mi interior mojándonos a los dos.

    Tu cuerpo siguió bombeando felicidad en el mío toda la mañana, toda la tarde, exhaustos si… pero no sabíamos cuánto tiempo más nos quedaba.

    Tú volverías a tu ciudad, tú volverías a escribirme, a decirme ahora si un te quiero detrás de una pantalla y yo… yo ya creería todo lo que me dijeras… ya dejaría de querer creer… y creería.

    Dejaría de pensar, de dudar, sabía que la locura había entrado en mí, ya creía… creía lo que tú me decías, me lo habías demostrado aquellas horas en las que nos habíamos amado, la locura se había apoderado de mi mente y sabía… que ya nunca sería libre para dudar, para decidir, para discernir… ya solo creería.

    Y a pesar de todo, en algún rincón olvidado de mi mente quedaba una pequeña porción de duda… la duda se resistía a creer. Y entonces oí tu voz dentro de mi cabeza y en ese momento, me pregunté si aquellas palabras que resonaban dentro de mí, no sería más que una mera trampa de mis dudas… de mi inseguridad, de la resistencia a no creer y entonces desperté y busqué tus ojos, no era un sueño, estabas realmente allí delante de mi puerta otra vez, mientras te leía, el sonido del timbre de la puerta sonó y te abrí, aun incrédula te miraba mientras tú me sonreías, realmente no eras una aparición, realmente estabas allí con una pequeña maleta.

    Y comprendí. Te dediqué la primera mirada, un saludo de bienvenida y te dejé entrar.

    Cuando cerré la puerta, tomamos juntos una decisión.

    Elegimos perder nuestra libertad y raciocinio… ya no íbamos a tener más dudas.

    Porque todo lo que los dos queríamos, era creer.

    ********************

    Este relato se lo debo y dedico a una amiga que con sus palabras inspiraron el resto de las mías y no sería justo por mi parte, no solo mi agradecimiento sino también las gracias por su aportación.

  • Mis fantasías con Antonio (Parte I)

    Mis fantasías con Antonio (Parte I)

    Mi nombre es Luna tengo 32 años, soy rellenita, pero con unas buenas tetas y un culazo de puta madre caderas anchas, tengo 10 años de casada mi vida ha sido tranquila criar a mis hijos, trabajar y momentos en familia, hasta que se me cruzo Antonio un compañero de la oficina que solo con mirarme me desnuda me incita a pecar.

    Una tarde en el comedor se me acercó y comenzó a sacarme conversación, indagando más sobre mí, hasta que no dudo en decirme que sentía una atracción por mí, pero entendía que era casada, yo estaba sorprendida, pero solo sonreí pues yo también sentía lo mismo. Me invitó a tomar unas copas al salir, lo cual acepté ya que ese día mi marido estaría fuera de la ciudad.

    Al salir nos fuimos a una taberna cerca bien acogedora, comenzamos a conocernos nuestras preferencias y gusto, hasta tocar el tema del sexo, diciéndome sus más locas fantasías y eso me provoco una excitación, sintiendo muchas cosas, luego coloco una mano en mis muslo recorriéndolos, yo quería que se detuviera, pero mis instintos querían que continuara así que metió sus manos en mi sexo rosando mis labios carnosos y me zampo un beso apasionado jugando con mi lengua yo le correspondí me deje llevar, sin embargo se detuvo y me susurro al oído que nos fuéramos a su casa, lo cual acepte estaba súper caliente quería saber que era capaz de hacerme y saber que podía sentir.

    Así que nos fuimos de inmediato, él vivía en un apartamento muy acogedor. al llevar sin dudarlo comenzamos a besarnos mientras sus manos recorrían mi cuerpo, me quito la blusa, y el brasier y al ver mis tetas sus ojos se sobresaltaron y comenzó a chuparlas inmediatamente mis pezones comenzaron a endurecer, luego me bajo la falda y mis tangas medio la vuelta y admiro mi culote y me dio una nalgada eso me enloqueció me tumbo al sueldo en 4 y me pidió que le chupara la polla lo cual lo hice lo tenía bien erecto carnoso y jugoso y comencé a darle la mejor mamada le chupe las bolas su cabecita rica y pude escuchar sus gemidos, luego le implore que me penetrara lo cual no dudo, y lo hizo con fuerza sentir sus bolas golpear mis nalgas me excitaba aún más comencé a gemir de una manera que lo calentaba más y le decía así que rico no pares más duro y él se movía más duro apretando mis caderas y mis nalgotas contra él.

    Tuve un orgasmo que pude sentir correrme y el al sentir esto se vino dentro de mi sentir su leche caliente bajar por mi vagina fue una sensación increíble. Quedamos tumbados en el piso. Queriendo seguir hasta que nos quedáramos sin aliento sin fuerzas.

    Ese fue el primer encuentro de muchos que vinieron después…

  • Comienzos

    Comienzos

    Hacía poco que había cumplido la mayoría de edad. María era una chica de poco más de 1’60 de altura, de pelo castaño con matices rubios, ojos miel, de buena familia y un poco pija, muy buena estudiante, algo tímida y muy dulce. Ella no era consciente, pero desde hace tiempo, su bonita sonrisa, preciosa cara y desarrollado cuerpo (90C que unos años después se convertiría en 90D), levantaba pasiones entre los chicos. Esa mezcla de niña de papá y cuerpo para el pecado, era una tentación bastante irresistible, y el que tuviese pareja desde hace años, no era ningún impedimento para las numerosas miradas.

    Llevaba más de 3 años con su novio Pablo, por lo cual eran bastantes las veces que ya había mantenido relaciones. Sin embargo, la situación que vais a leer a continuación supuso el comienzo de lo que fueron varias experiencias de lo más morboso.

    Era un caluroso día de verano en Sevilla, prácticamente 40° a la sombra a las tres de la tarde. Pablo y María iban en la parte trasera de un autobús casi vacío hacia la ciudad (ya que ellos eran de un pueblo cercano), para aprovechar las famosas rebajas de verano de los centros comerciales.

    La privacidad que les daba estar sentados por la parte final hacía que su conversión fuese adquiriendo un tono picante con el paso de los minutos en el transcurso del viaje. Ya que aunque María siempre había sido tímida, callada… Los años que llevaba junto a Pablo hacía que estuviese más suelta con él en ese tipo de conversaciones y a la hora en expresarse no se avergonzara tanto.

    María que ese día como de costumbre, iba guapísima, llevaba una fina faldita florida por encima de las rodillas, una camiseta blanca de tirantas, con unas cuñas romanas camel y bolso a juego. Su atuendo no hizo más que despertar el libido de Pablo. Que comenzó con comentarios normales, pero poco a poco fue subiendo el tono.

    P: Qué guapa vienes hoy.

    P: Has hecho bien en venir fresquita con este calor.

    P: Me encanta cómo se te ven las piernas con esa falda.

    P: Qué pena que no sea un poco más corta…

    María aceptaba todos esos comentarios de su novio de buen grado a la vez que se sonrojaba. Ella era tímida y aunque Pablo tampoco había sido ni era un chico directo, ni demasiado suelto en cuanto a temas sexuales por su educación extremadamente católica, sí es cierto que lo era un poco más que ella.

    M: Pablo! Para ya, que te van a escuchar. Desde luego… Eso te gustaría. Preguntó la joven, curiosa.

    P: Jeje, no me oye nadie, esas dos señoras de allí delante están demasiado lejos.

    P: Me gustaría, sí, pero quizás sea demasiado explícito y tú también eres algo cagona. Dijo el chico picando a su novia.

    M: Yo no soy cagona. Dijo poniendo morritos un poco ofendida. Además… Es que nunca me habías dicho algo así antes. Volviendo a su tono de niña buena y vergonzosa.

    P: Ves como sí lo eres? Quizás… dijo intentando despertar el interés de María.

    M: No lo soy! Qué? Quizás qué?

    P: Nada, déjalo. Sin duda Pablo, que conocía a la perfección a María, sabía cómo hacer para que esta cayese en su juego, aunque en esta ocasión no tenía la certeza de que fuese a resultar como él quería.

    M: No, nada no. Ahora lo dices! – María había entrado al trapo.

    P: Bueno… Lo de la falda es verdad que si fuese más corta sería demasiado, pero… A que tampoco te atreves a quitarte el sujetador?

    María abrió los ojos como platos de la impresión.

    M: El sujetador? Aquí? -preguntaba avergonzada mientras subconscientemente había llevado uno de sus brazos por encima de la camiseta para cubrir (o intentar cubrir con ese tamaño) sus pechos.

    P: Sí, llevas la camiseta, no va a verse nada, sólo que tú y yo sabremos que vas sin sujetador debajo. Pero olvídalo, sé que no va a pasar. Dijo el chico viendo la reacción que había tenido su novia.

    María estaba alucinando por dentro con lo que le estaba pidiendo su novio, no lo creía, pero a la vez estaba comenzando a sentir algo en su interior, como una pequeña voz invitándola a probar aquello.

    Echó de nuevo un vistazo al autobús, comprobando que sólo estaban ellos por la parte trasera y que había más de diez filas de espacio con la mujer más cercana de las dos que iban en el mismo trayecto.

    Y pasó, tras su comprobación, metió sus delicadas manos bajo su camiseta y con un rápido gesto, desabrochó y se sacó el sujetador dejando libres bajo la camiseta sus grandes y preciosas tetas. Durante un momento sostuvo el sujetador en una mano enseñándoselo a Pablo, como diciendo «aquí lo tienes» a la vez que mostraba una bonita sonrisa en su bello rostro, mezcla de nerviosismo y por qué no decirlo, también de un poco de excitación.

    Pablo no podía creer lo que veía, estaba muy sorprendido de haber conseguido su propósito, y mientras María guardaba con prisas el sujetador en el bolso, el lanzó un gran suspiro, ya que el hecho de saber que su novia iba con sus tetas «libres» bajo la fina tela de la camiseta de tirantes blanca, le daba un morbo tremendo.

    Por unos minutos reinó el silencio, sólo se lanzaban miradas, ninguno de los dos sabía cómo reaccionar a aquello ni lo que iba a deparar. El calor iba en aumento y no sólo el de la temperatura ambiente.

    María para intentar bajar un poco ese calor, cogió una pequeña botella con agua fresca que llevaba en el bolso. Con tan mala suerte (o quizás buena) que cuando se disponía a beber el autobús cogió un bache, haciendo que bastante agua cayese sobre su fina camiseta. Inmediatamente los pezones se le pusieron durísimos por el contraste de temperatura y gran parte de la tela de la camiseta le hacía un pequeño efecto de transparencia al estar mojada, hecho que provocaba que quedase mucho más expuesta y con sus bonitos pezones bastante marcados. La chica no sabía qué hacer, intentaba taparse un poco, entre avergonzada y sorprendida, mientras miraba a su novio, para saber cómo reaccionaba.

    Esa visión hizo que Pablo, que ya se encontraba bastante excitado, perdiese los papeles y comenzase a sobarse el paquete por encima del pantalón.

    P: Uuuf se te clarean las tetas jodeeer, decía mientras suspiraba y no paraba de tocarse su polla ya claramente dura por encima del pantalón.

    María jamás había visto así a su novio, estaba sorprendida pero la situación también la estaba excitando, verlo de esa manera tan desinhibido tocándose mientras le decía comentarios picantes sin duda le estaba gustando más de lo que ella hubiera imaginado jamás.

    Los jóvenes estaban cada vez más calientes, la situación los estaba superando cuando de repente se dieron cuenta de que llegaron a su destino. Bajaron del autobús y el golpe de calor del exterior fue tremendo, cuatro de la tarde y nadie por la calle, las dos mujeres que iban con ellos en el viaje ya habían desaparecido de la vista, sin duda buscando protección a tan intenso calor.

    P: Ven! Dijo el chico mientras cogía a María de la mano, tirando de ella.

    La parada del autobús estaba al lado de un parque y Pablo se metió junto a María en un camino que tenía cerca. Pronto encontró lo que buscaba. Entre unos árboles y arbustos, a la sombra y con privacidad había un banco, caminaron rápido hasta llegar y el chico se sentó.

    No podía más, y mientras María se quedaba de pie frente a él sin saber lo que iba a pasar, este desabrochó su pantalón y sacó su polla ya erecta. La tenía que parecía que iba a reventar en cualquier momento, muy dura y se pajeaba despacio con una mano.

    María no daba crédito, hasta que las palabras de su novio parecieron despertarla del trance.

    P: Uuff vamos a follar, estoy que exploto.

    La joven no sabía cómo reaccionar, pero subconscientemente y para alegría de su chico, soltó el bolso en el banco y cogiendo del borde su falda, la levantó, enseñando el hermoso tanga blanco que había elegido ponerse ese día.

    Estaba claro que la temperatura de los chicos era mayor que la del ambiente pues Pablo se lanzó como loco y en un instante bajó hasta los tobillos el tanga de su novia, dejando esta a la vista a plena luz del día su precioso coñito, cerradito, mojado por la excitación. Perfectamente cuidado con sólo una línea de vello de no más de un dedo de ancha y recortada como la barba de un par de días de un hombre.

    Ante tal visión Pablo no lo dudó y cogiendo del culo a su chica, acercó rápidamente la cabeza al coñito de María y comenzó a lamerlo como un loco.

    M: Pablo! Ay Pablo! Qué me haces? Uuhmm. Era lo poco que atinaba a decir la chica mientras cogía y apretaba la cabeza de su novio, disfrutando de que le hiciese sexo oral, algo a lo que no estaba muy acostumbrada, ya que no lo practicaban casi nunca.

    Tras un poco más así, el chico se retiró y tocando con su mano el coñito de María, comprobó que esta estaba empapada. Él se echó sobre el respaldo del banco y cogió con una mano su polla apuntando al cielo.

    P: Vamos! Móntate aquí. Mientras cogiéndola con la mano, exhibía su dura polla ante su novia.

    María había entrado ya en un punto de no retorno y no lo dudó más, con un rápido movimiento, terminó de sacar su tanga por los pies y lo puso en el banco, para seguidamente poner una rodilla a cada lado de las piernas de Pablo.

    El chico apuntó su polla a la entrada del coñito de María y esta poco a poco se dejó caer sobre el miembro de su novio.

    M: Uuhmm Pablo… Qué dura la tienes! Uufff.

    Pablo estaba loco de calentura y cogió a su novia agresivamente de las nalgas hasta metérsela bien hasta el fondo.

    P: Uuuf siii… Qué gusto.

    M: Aahh Pablo! Mientras rodeaba con sus brazos por encima de los hombros a su novio.

    La pareja empezó a follar como locos en aquel banco. Pablo apretaba el culo de su novia y daba golpes secos con la cadera como podía y María cabalgaba sin control totalmente excitada, mientras no podía reprimir sus gemidos.

    M: Aahh, aah, aaaah siii -mientras la polla de Pablo salía y entraba en su sexo, empapándose de sus fluidos.

    Sin duda el estar teniendo sexo sin preservativo era un punto más en el grado de excitación y placer de los chicos, ya que era algo que tampoco solían hacer a menudo.

    Pablo apartó las manos del culo de su novia y las llevó a los hombros, para de un tirón bajar su camiseta hasta la cintura. Al haberse quitado María el sujetador en el autobús, sus grandes y espectaculares tetas quedaron a la vista. Era asombroso ver cómo se movían mientras seguía cabalgando. El chico ante tal visión no tardó en cogerlas y apretarlas, y fue directo a comer uno de sus hermosos pezones.

    M: Mmmm siiii, aaah -Gemía sin control María, pues sus tetas eran su punto débil, ya que las tenía realmente sensibles.

    María no aguantó mucho más, entre el rápido movimiento sobre la dura polla de su novio, que este chupaba, lamía y devoraba sus tetas con pasión y el inmenso morbo y placer de la situación, tuvo un orgasmo bestial, el mejor que había tenido nunca.

    M: Aaahh, aah, aaah siiii, aaaaghh! -Mientras su coñito mojado se contraía al máximo sobre la polla de su novio, dándole a este un placer tremendo.

    P: Uuuff madre de dios, como me aprietas, uuff me voy a correr! -exclamaba.

    María a pesar de estar rendida después del orgasmo, pudo reaccionar a tiempo, pues no tomaba anticonceptivos y lo estaban haciendo a pelo.

    M: No Pablo, dentro no, no podemos -dijo mientras se incorporaba a duras penas sacando la polla de su novio de su interior.

    El chico, que estaba a punto de correrse, echó a un lado a su novia y se levantó rápidamente, poniéndose de pie frente a ella.

    P: Joderrr estoy a punto -Mientras no paraba de pajearse.

    María sintió un poco de lástima por él, pues ella había disfrutado más que nunca. Así que cogió la polla de su novio y aunque no tenía mucha práctica empezó a chupar.

    Si bien es cierto que ella no tenía mucha práctica, no menos cierto es que a María se le daba de maravilla, tenía un don para las felaciones y la podríamos definir como una auténtica mamona. A ella le gustaba y se excitaba al notar la polla dura y palpitante dentro de su boca. El hecho es que no lo practicaban mucho porque Pablo era más reticente. Pero a su novio en este caso pareció importarle poco y se limitó a disfrutar, durante lo poco que duró, de una mamada de primera.

    María lamía el tronco, pasaba su lengua jugando con el glande, mientras a la vez lo pajeaba y de vez en cuando succionaba, hasta que volvía a sacar esa polla a punto de estallar de su boca, con un sonoro «Chop».

    P: Oooh sii, oooh sigue, no pares, uuuff que gusto! Siii -Decía el chico a punto de correrse.

    A María, le excitaban los comentarios de su novio y le puso más ganas aún si cabe, para que este terminase con un orgasmo increíble.

    Pablo al sentir lo que se venía, apartó con una mano la cabeza de su novia que en ningún momento paró de pajearlo.

    P: Me corro! Uuuf siii, me corrooo, jodeeerr!

    El chico lanzó una corrida tan descomunal que pilló por sorpresa a María. Comenzó a lanzar chorros uno tras otro poniéndola perdida. Cara, pecho… incluso alguno salió disparado para su boca, haciendo que probase el semen por primera vez.

    P: Uuuff qué bien -dijo ya bien aliviado y descargado el chico.

    María sin embargo se miraba sus tetas casi llenas por completo y tocaba su cara dónde también tenía bastante corrida. No entendía el por qué, pero el sentirse «sucia» y más en aquella situación, le estaba dando un morbo tremendo.

    Los jóvenes se recompusieron como pudieron y después de apaciguar su calentura, se apresuraron a volver a la normalidad rápidamente.

    María gastó prácticamente el paquete entero de toallitas que llevaba en el bolso para limpiarse como pudo y quitarse toda aquella cantidad de semen y se volvió a poner el tanga y el sujetador, y a colocarse correctamente toda la ropa. Pablo por su parte, vigilaba que no se acercase nadie que pudiera verlos.

    Los chicos saliendo de aquel banco privado a paso ligero, ya mucho más relajados y mirando hacia los lados, no vieron a nadie, no había nadie por la calle, pero realmente nunca sabrán si alguien pasó por allí y presenció parte o totalidad de aquel polvo corto pero salvaje, que para María supuso el comienzo de un mundo por descubrir.

    *Nota de autora: si os ha gustado este relato y queréis seguir sabiendo sobre cómo fue la evolución de María o incluso sobre sus inicios en el sexo. No dudéis en decírmelo en los comentarios. Intentaré responder comentarios y por supuesto como escritora novel acepto de buen grado las recomendaciones/consejos. Muchas gracias por leerme y espero os haya gustado o causado morbo. Besos.

  • Un amigo me coge con mi esposa durmiendo en la recámara

    Un amigo me coge con mi esposa durmiendo en la recámara

    Antes que nada quiero decirles que este es un relato 100% verdadero que me ocurrió la semana pasada y que sigo recordando como si hubiera sido ayer.

    Era un sábado normal cuando mi amigo Adrián me mandó un mensaje preguntándome si quería tomar unas cervezas en la noche, le dije que sí pero que no quería salir por lo que tendría que venir a mi casa para comer unas botanas, ver fútbol y tomar cervezas, me contestó que no había problema, que llegaba a las 8 de la noche.

    Una vez hecho el plan le comenté a mi esposa que iba a llegar Adrián a la casa en la noche y que iba a salir a comprar unas cervezas, botanas y unas carnes asadas para cenar, a ella le caía muy bien mi amigo pues nos conocíamos desde la universidad así que aceptó gustosa.

    Adrián es un tipo muy llevadero, nunca lo he visto de malas, es como de mi estatura 1.80, cabello negro, con barba y hasta esa noche pude comprobar que tenía el cuerpo muy marcado con vellos en el pecho, piernas, brazos y verga, la verdad mi amigo está muy bueno.

    Nunca me había fijado en él como hombre solo como un muy buen amigo, ese día salí a comprar las cosas normalmente sin saber la ensartada que me iban a poner unas horas después, llevé unas cocas, cervezas, sabritas, carne, cebolla, tortillas, carbón y todo lo necesario para pasarla bien.

    Llegó la hora y mi amigo llegó puntual, el partido empezaba a las 9 pm así que empezamos a preparar el carbón y la carne, mi esposa la había marinado antes y había servido botanas en la mesa mientras platicábamos.

    Platicamos de todo como siempre, nos reíamos tanto que el partido empezó y ni le hicimos caso, pasó el tiempo y ya llevábamos unas cuantas cervezas adentro, no sé en qué momento ni por qué bajé la mirada hacia la entrepierna de Adrián y vi que se le marcaba un gran bulto, nunca me había pasado pero sentí un calentón en el cuerpo que me puso nervioso.

    Continuamos platicando por horas pero de vez en cuando volteaba a ver el bulto de mi amigo y cada vez se me antojaba más, pensaba en como la tendría y si la tendría rasurada o con pelos, después de esa noche ahora sé que me encantan con pelos.

    Eran como las 2 am cuando Adrián nos dijo que traía un poco de mariguana en su carro que sí queríamos probar, yo ya la había probado antes y nunca me había hecho nada pero mi esposa estaba curiosa y le dijo que sí, Adrián fue a su carro y sacó una bolsita y una pipa, la preparó y nos fuimos turnando en las fumadas, como en ocasiones anteriores a mí no me pegó nada pero a mi esposa le puso los ojos rojos y le dieron muchas ganas de vomitar, tuve que llevarla al baño para que lo hiciera, después de que vomitó le dije que se acostara y que mejor se durmiera para que se le pasara el efecto y así lo hizo.

    Regresé con Adrián que estaba parado viendo la tele por lo cual pude apreciar su bulto por más tiempo, con la mariguana dentro de mí creo que me desinhibí un poco y no quité mi mirada de su verga hasta que él lo notó diciéndome en tono de broma que si la quería, le hubiera contestado que sí en ese momento pero nunca nos habíamos llevado de esa forma así que solo le respondí que se dejara de chingaderas y que siguiéramos tomando.

    Seguimos bebiendo cervezas ya eran como las 3 am y me empezó a platicar que un día salió con un amigo en común y que fueron a un antro y que un puto intentó ligárselo, bromeando me dijo que tenía un culote pero que no cogía putos empezándose a reír, yo creo que por estar desinhibido me atreví a preguntarle que por qué no, me miró de una forma extraña y me dijo que porque eran puterías, siento que después de esa pregunta todo cambió, me miró de forma diferente y me preguntó que sí yo si me cogería a algún puto, a esas alturas ya andaba caliente y le contesté que dependía que tan bueno estaba, Adrián me quedó viendo y no dijo nada.

    Se hizo un silencio mientras tomábamos de nuestras latas y después de un rato me dijo que había notado que le quedaba viendo mucho el bulto que si me gustaba, no sabía que responder nunca habíamos tenido ese tipo de conversación pero yo ya andaba a mil con la verga hinchada en el pantalón por lo que le contesté que se veía grande que si en verdad la tenía así a lo que me respondió que si la quería ver.

    Le di un trago a mi cerveza y pensé dentro de mí que pasara lo que tenía que pasar, le contesté que sí. Ya me lo imaginaba dijo y haciendo para atrás la silla se desabrochó el pantalón sacando su verga delante de mí, estaba mejor que como me la había imaginado, gruesa, larga, con venas y con pelos, era como un muestrario de cómo debería de ser una verga de macho.

    Me quedó viendo y me dijo que ahí estaba lo que me saboreé toda la noche, que la disfrutara, no lo dudé y me hinqué a mamarle la verga, solo de recordarla me pongo caliente, estaba muy rica, sentir el grueso miembro de mi amigo me paró los pezones al instante y me puse a chupar su verga como desesperado mientras mi esposa sin sospechar que su marido se había convertido en un gran puto dormía en la recámara a un lado de donde estábamos.

    Adrián gemía con fuerza, no le importaba que no estuviéramos solos y la verdad en ese momento a mí tampoco, solo quería saborear el gran trozo de carne que me había imaginado durante toda la noche y que la tenía en ese momento entre mi boca, su glande y su tronco, me lo comía toda hasta llegar a sus masculinos pelos que me ponía cada vez más puta, en cada mamada yo también gemía como perra en celo sin importar nada.

    Adrián liberó al macho que llevaba dentro y me empezó a follar la boca con fuerza diciéndome lo puta que me veía, estaba fuera de sí tanto que me pidió algo que no esperaba, me dijo que fuera al cuarto donde estaba durmiendo mi esposa, que sacara una tanguita de ella y que me la pusiera, que me quería follar así, yo no sabía que hacer pero mi calentura era demasiada, estaba hecha una zorra a merced de lo que me pidiera mi macho así que le hice caso, fui al cuarto, con cuidado abrí la puerta me dirigí al clóset donde mi esposa guardaba sus braguitas y saqué una de lencería roja que me ponía muy caliente, me quería ver muy zorra para Adrián, me metí en el baño, me desnudé y me la puse, ahí estaba yo frente al espejo desnudo solo con una braga que no me alcanzaba a cubrir bien mi verga empalmada y con el hilo metido en el culo.

    Les he de decir que yo también tengo buen cuerpo, trabajado de gimnasio con un buen culo redondo que se veía muy rico comiendo las braguitas de mi esposa, salí del baño y vi a Adrián parado y pude observar lo que una mujer observa antes de ser cogida sin piedad, un macho enfrente de ella, estaba buenísimo, sus pectorales duros de ejercicio sus piernas marcadas, pelos en el pecho hasta formar un camino por su abdomen y llegar a su verga totalmente empalmada, comprendí lo que siente una mujer antes de entregar su cuerpo, me excitó demasiado, tenía frente a mí a un hombre caliente dispuesto a hacerme gemir y eso me mojó mucho.

    No pude más y me lancé a sus labios comiéndolos y gimiendo como la puta en la que me convertí, hace unos minutos era machín y después era un sumiso rogando por verga no importándome nada, mientras lo besaba le masturbaba la verga que estaba muy mojada, el solo me decía lo rico que me veía y eso me ponía si aún se podía más en un puto en toda la extensión de la palabra.

    Nos tocábamos todo, el agarraba las braguitas de mi mujer y me las alzaba metiéndomelas aún más en mi rajita, yo gemía como una perra sin razón, el cabrón me apartó de su boca y me volteó poniéndome en 4 diciéndome que sería su perra desde ahorita yo solo le decía que sí, que me hiciera lo que quisiera.

    El muy cabrón me dijo que me veía muy sexy y sin quitarme las bragas hizo a un lado el hilo y me empezó a meter su verga de 19 cm por el hoyo, centímetro a centímetro sentí por primera vez lo que mi esposa sentía cuando la cogía, un palo duro y caliente penetrándome lentamente haciéndome ir al cielo de putos sin boleto de regreso, estaba en la gloria, gemía duro como puta, estaba fuera de mi le decía que me hiciera suya, que lo deseaba, que quería que me hiciera su mujer.

    Al escuchar eso al hijo de puta lo excitó más haciendo que su verga se pusiera aún más dura dejándomela ir sin piedad, me estaba cogiendo como poseído, dándome unas nalgadas muy sonoras y diciéndome lo rica que me veía, estaba en una película porno gay en vivo y yo era el protagonista, la escena era una gloria, mi esposa durmiendo en el cuarto de un lado, yo en cuatro apoyado en un sillón con una de sus tangas y mi amigo peludo follándome muy duro el culo, los dos gemíamos, estábamos pedos así que no medíamos el ruido.

    La cogida continuó por unos 40 minutos mis nalgas rebotaban en su pubis, nalgadas, mordidas, besos, chupadas, jalones de pelo, hubo de todo, estábamos muy cerdos hasta que mi compa no pudo más, empezó a bombear semen dentro de mí, uno a uno de sus lechazos se introducían en mi cuerpo señal de que ya era de su propiedad, me había preñado y no había marcha atrás, mi culo era suyo y lo sabía, yo ya no tenía el control cada trallazo era un momento de sumisión para mí, me había hecho suya y yo lo había disfrutado, había disfrutado a mi amigo de años en mi sala con mi esposa durmiendo a un lado sin sospechar que me había convertido en una puta, y que de ahora en adelante Adrián era mi hombre y no podíamos hacer nada para evitarlo.

  • Un buen reencuentro

    Un buen reencuentro

    Con la pandemia y la situación de salud de su padre, dejamos de ver a Fer, el mejor amigo de mi esposo; teníamos contacto con el únicamente por chat o video llamadas, más que nada para saber cómo estaban de salud.

    Fer desde siempre ha sabido conquistar mujeres con tan solo hablarles que hace o que dice, no lo logro entender, pero siempre ha sido muy agradable y simpático, me hace reír mucho.

    Después de su divorcio se volvió mas mujeriego, y cada semana que hablábamos con él era una nueva conquista, le preguntábamos como le haces, si no sales, para no exponer a tus padres, y te dedicas a ellos todo el día? Así se las gasta.

    Lamentablemente su padre falleció y continuo cuidando a su mamá, pero ella es más independiente, aunque la sigue de cerca. Ella decidió viajar unas semanas con su hija en Canadá, para distraerse y descansar. Es por eso que Fer nos contactó para poder vernos.

    Estábamos muy entusiasmados un buen cambio de ambiente a nuestras rutinas.

    Hace ya un tiempo en que salíamos los tres, siempre me ha gustado vestir coqueta, ya sean minifaldas o transparencias; y esa salida no fue la excepción, me puse una blusa negra totalmente transparente y una especie de torera encima, la verdad era para no hacer tan evidente mi desnudes, los hombres me dicen que les gusta que deje muchas cosas a la imaginación y les dé la oportunidad de la aventura intentando encontrar el Angulo en donde se me vean los senos asomarse furtivamente, anduvimos todo el día de allá para acá, y le invitamos a casa a cenar, pero yo me sentía sucia y sudada de todo el día en la calle, y se me hizo fácil cambiarme de blusa.

    El, con un tono de decepción, pregunto: por qué te cambiaste tu blusita? está muy bonita y se te ve muy bien! Desde entonces se me quedo la idea de que a él le gustaba verme.

    Con este reencuentro, planee muy bien que ponerme para causarle la misma impresión, después de todo hace tanto que no me ve que se lo quiero regalar.

    Saque un vestidito, muy, muy corto, con cualquier movimiento se me mueve y me queda a media nalga, tiene muy buen escote, muy pegado y como no uso ropa interior es muy notorio los piercings que tengo en mis pezones, todo se marca y se nota más que bien, así que, simplemente quería dejarlo con la boca abierta después de tanto tiempo.

    Tengo que aclarar que no planeaba que pasara nada, creo que solo quería calentarlo para nada. Pero mi esposo estuvo de acuerdo en que lo recibiera así.

    Por fin el día de la reunión; nos vimos con mucho gusto, entre besos y abrazos nos alegramos de vernos bien y sanos; y mi atuendo como lo esperaba era una sensación. El llego acompañado con la novia en turno, una chica bastante mona, muy simpática y muy hablantina, también vestida muy coquetamente, me lleve muy bien con ella, y a mi esposo le causo casi la misma impresión que yo le cause a Fer.

    Platicamos, comimos, reímos, por horas, y cada tanto sorprendía a Fer con su vista puesta en mis senos, me estaba gustando demasiado sentir su mirada sobre mí, así que ya no tenía cuidado con mi vestido, si se me subía, así lo dejaba, de hecho me levantaba y me inclinaba a propósito y por nada justo en frente de el para que me viera el trasero, hasta abría las piernas para que viera que no tenía lencería.

    Era más que evidente que todos en la sala se dieron cuenta de lo que estaba haciendo, mi esposo solo me sonreía, la compañera de Fer hacia pose de querer continuar con la intensión, así que se le inclinaba muy sugestivamente a mi esposo y el simplemente se dejaba.

    Ya no había manera de escapar por si alguien así lo pensó, Fer se levantó hacia mí y tomándome de la cintura, me dijo que me veía riquísima así vestida y bien ventilada, fijando su mirada en mis senos me dijo: no sabía que tenías piercings en tus senos.

    Con una actitud bastante cachonda, puse mis manos en mis senos, juntándolos y levantándolos, para pellizcar mis pezones y jalando los aretes, diciéndole, es sexy traerlos, escuche un muy profundo suspiro, y debajo de sus pantalones un bulto, sin manera de esconderlo.

    Voltee a ver a mi marido y ella estaba sentada junto a él, del otro lado de la mesa, no podía ver nada de lo que pasaba debajo, pero era más que evidente de que ella ya tenía la verga de mi marido fuera del pantalón en su mano y la mano de el en ella.

    Fer nos miraba a todos sin saber qué hacer, como sea su acompañante era una más, una de paso, pero yo si tengo un título de alguien más; me acerque a decirle que estaba bien, que es lo que se dio y creo que todos queremos, volteando a ver a mi esposo que únicamente se veía parte de la cabeza de ella con el clásico movimiento de estar mamándole la tranca, mi esposo le dijo, no tengo problema, de cualquier manera lo que pase aquí, aquí se queda.

    Fer me abrazo y comenzamos a besarnos, mientras sus manos recorrían mi cuerpo por donde más se le pegaba la gana, me tomaba de las nalgas estrujándolas fuertemente para pegarme más a su ingle, y sentir su enorme erección en mi vientre, se frotaba ligeramente haciendo sentir como me empujaba su verga en mi pubis.

    Mi esposo, tomo a la visita de las nalgas, cargándola y llevándola al sillón para tirarla y abrirle las piernas para darle un rato de lengua, era la visión más caliente que había tenido de mi esposo, sentí que hasta las orejas se enrojecieron de lo mucho que me calentó verlo, con su pene grande y duro sobresaliendo por debajo de ella.

    Fer en ningún momento dejo de atenderme, ya me tenía desnuda, me chupaba mis senos jugueteando con los piercings, me daba jalones con sus dientes haciéndome gemir de dolorcito.

    Lo lleve al sillón junto a mi esposo y su compañera, lo senté, me arrodille y me metí su tranca en la boca, estaba decidida chuparle hasta lo que nunca le han sacado, me lo metía hasta la garganta, fuerte y rápido, el solo se dejó llevar, relajando las piernas y tomándome de la cabeza para empujar más; junto a nosotros ella gemía fuertemente, levantando las piernas y presionándolas en la cabeza de él, estiraba las manos para tomarle los senos.

    Me tenía completamente loca la imagen de el con otra, no podía soportarlo quería que me penetraran ya, cada tanto sentía la mano de mi esposo en mi clítoris metiéndome el dedo y sintiendo lo mojada que estaba.

    Los dos decidieron ponernos de perrito una frente a otra, y nos penetraron de la misma manera, tan rico, que sí, comenzamos a besarnos, y por supuesto eso les gustó mucho, ya que sentí que arremetió mas contra mi trasero, y ella más ruidosamente gemía pidiendo más, sabía muy bien lo que estaba sintiendo, lo he sentido miles de veces.

    Era tan fuerte los empujones que poco a poco, nos fuimos levantando, que las dos quedamos pegadas por nuestros pechos, alcance a besar a mi esposo mientras seguía en su jornada, dándome una mirada de gusto y agradecimiento.

    Le pedí a Fer que se sentara, quería sentarme yo en él, pero tenía otros planes, si se sentó, pero a mí me paro en su cara para mamarme la cuca, así que levante una pierna en el respaldo para darle más libertad, mientras me metía los dedos en la vagina, en algún momento mi esposo me metió un dedo en el culo, cosa que me hizo dar un alarido de placer, y Fer se dio cuenta, así que aprovecho y continuo, algo más que le voló lo sesos, creo que quería meterme toda la mano, se apasiono demasiado.

    La visita se le monto a mi esposo y se dedicó a dar de gritos, me sentía un poco apenada por los que pudieran estar escuchando detrás de la puerta de entrada, pero pensé, tendrán que entender que lo que pasa aquí es muy especial. Si quieren ya tendrán su turno.

    Ya no podía mas, con la mamada que me estaba dando y los dedos en mi culo, simplemente me vine como loca, lo ayude a frotarme con mi mano y casi me orino en su boca de tan increíble orgasmo que tuve.

    No me podía dejar con las ganas de montármelo, me senté en el, y continúe con los sentones, quería exprimirlo hasta la última gota, pero sé muy bien la afición de mi esposo, penetrarme por el ano, y la oportunidad estaba frente a él, dejo a su compañera y me la clavo toda de un solo golpe, ahora era yo la que daba de gritos, suplicando que me llenaran de leche, que se descargaran completamente en mis orificios.

    Así lo hicieron, me llenaron de leche y me botaron, para continuar con la invitada, me dejaron maltrecha, y para que no se les bajara la erección se ensañaron con ella, creo que no es tan master con el culo, porque si quejo, pero después de un rato, ya tenía sus ojos en blanco.

    Pasamos la noche sin parar, les encanto cogernos los dos al mismo tiempo, no nos dejaban limpiarnos para que escurriéramos y usarlo de ultra lubricante, no sé si lo habían planeado y tomaron viagra porque ya no podíamos más, pero ellos aun así continuaban dándonos por todos lados.

    Descubrimos que nos encanta vernos con otros y cada que lo recordamos lo volvemos a vivir. Planeamos muchos más encuentros similares.

    Fer vive agradecido por tan excelente reencuentro, esa chica ya pasó a la historia, pero ya vendrán más.

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  • Un intercambio que no planeamos

    Un intercambio que no planeamos

    Nos fuimos de vacaciones con amigos. Mi pareja y yo, su amiga y su novio, los 4 en una cabaña.

    Al principio nos íbamos a ir solos, pero nos propusieron la idea de que viajemos los cuatro para ahorrar en pasajes y compartir un vehículo, y también los gastos de una cabaña. Nos organizamos, se habló y en menos de tres días ya estábamos en Córdoba en una cabaña de un pueblito.

    La casita era toda de madera, tenía dos habitaciones una alejada de la otra. Ambas tenían una cama de Dos plazas y media, eran bastante grandes y dormíamos muy cómodos, de hecho sobraba espacio como para uno más.

    Las dos primeras noches todo transcurría normal, nos divertíamos todos juntos, comíamos los cuatro, hacíamos actividades, la estábamos pasando muy bien.

    Esa noche, habíamos fumado marihuana y tomado un par de copas más, jugábamos al Uno hasta que la cosa se puso picante y nos fuimos a acostar con mi pareja. Empezamos a coger. Mi novia tiene 20 años, es delgada, poquita teta pero una cola infernal. Ella me estaba cabalgando bien putita, lo estábamos haciendo muy rico cuando de repente nos golpean la puerta. Ella se tapa con una toalla y va a abrir preocupada de que haya pasado algo, pero se quedó charlando un rato en susurros, yo no podía escuchar.

    De repente cierra la puerta, viene y me comenta que la pareja amiga tiene la propuesta de ponerse a coger en la misma cama que nosotros, cada uno con su pareja pero compartiendo la cama, diciendo que puede estar bueno. La verdad que nunca me esperé que sea algo así, pero le pregunté si a ella no le incomodaba y ella se puso un dedo en la boca y me contestó que le calentaba la situación, así que le dijimos que si que vengan.

    Entraron desnudos, el de cuerpo parecido al mío (inclusive su verga) ella un poco más alta que mi novia, un poco más rellenita y con más tetas.

    Me corrí un poco del medio para dejarle espacio a la otra pareja, mi novia se me subió encima nuevamente, la pareja de al lado nos copió la pose, y ahí estábamos, cogiendo a full.

    La situación era excitante, las dos hermosas cogiendo arriba nuestros, gimiendo a la par, estaba muy bueno.

    De repente nuestra amiga sale de cabalgar y le empieza a chupar la pija, mi novia hizo lo mismo conmigo. Mi novia miraba de reojo a su amiga y parecía que se calentaba aún más. Su amiga la vio y le preguntó si quería chupársela a su novio. Ella me miró y no dijo nada, pero parecía como si me estuviera preguntando, yo me encogí de hombros como para que ella elija si quería y para mí sorpresa dejó de chupármela a mi y se metió entre las piernas del novio de su amiga. La verdad que me puse celoso, pero no dije nada. Su amiga vino hacia mi y me la empezó a chupar.

    Ahí se me pasaron los celos, sin dudas todo era raro, pero estábamos drogados y un poco en pedos, había confianza. Nunca habíamos hecho algo así pero mierda que estaba bueno.

    De lo mejor que mi novia se la chupaba al amigo y su amiga me la chupaba a mi, la chica está se me acerca para darme un beso, cierro los ojos para que chapemos y sin darme cuenta se me sube encima. De un segundo para otro me la estaba cogiendo. Mire a mi novia y me miraba enojada, no le había gustado que pase eso. Se paró, le agarró la mano al otro tipo y le dijo «vamos a la pieza de al lado». Quería decirle que no se vaya, que volvamos a la normalidad pero ya era tarde.

    La rubia que me cabalgaba encima me dijo, «quédate tranquilo, nosotros vamos a hacer lo mismo que ellos». Me besó y mi novia se fue con el otro.

    La noche estuvo espectacular con la mina esta, no lo voy a negar, es tremenda hembra. Me tomó la leche, le acabe en las tetas, cogimos en 4, de misionero, ella de costado, de todo. Fueron tres polvitos riquísimos. Ella también pudo acabar más veces que yo incluso. Cuando terminamos de coger le pregunté si íbamos a ir a llamar a los otros, pero me dijo que no por si los interrumpíamos, que durmamos juntos. Nos acostamos a dormir y esperamos al otro día.

    Cuando nos despertamos, nos cambiamos y salimos de la pieza, estábamos por entrar a la pieza y escuchamos que estaban cogiendo otra vez.

    -pero la onda era anoche nomás

    -deben haber querido un mañanero

    Los dos nos miramos decepcionados, no habíamos hablado de nada pero en teoría era esa noche y ya está. Nos quedamos en el comedor sentados esperando que salgan cuando por fin lo hicieron.

    Salieron los dos riéndose.

    Él le dio un beso de lengua bien copado y ya no nos gustaba nada. El la miro a su novia y le dijo

    -que rica que está la putita de tu amiga eh

    Mi novia se rio, se dio vuelta y lo besó largamente mientras él le tocaba el culo

    El flaco se entró a bañar y quedamos a solas con ella y su amiga.

    -y? Cómo la pasaron ustedes?

    -esto no estaba en el plan, tu novio y yo los estábamos esperando está mañana, la cosa era intercambiar un ratito anoche y listo, se fueron a solas a seguir cogiendo, durmieron juntos, se levantaron, clavaron un mañanero y ahora te come la boca enfrente nuestro?

    -ay para boluda si ustedes empezaron con esto, además que bien que te gustó cogerte a mi novio sin pedirme permiso.

    Nadie más dijo nada.

  • La esposa de mi amigo (2): Conflicto

    La esposa de mi amigo (2): Conflicto

    Ya había pasado un año y medio desde que pasaba un fin de semana al mes en la casa de mi amigo en el sur de la provincia y un año desde aquella maravillosa noche donde cogimos los 3 de manera frenética. Yo me había puesto en pareja y hace dos meses empezábamos a vivir juntos en ciudad, estábamos bien aunque no le gustaban mucho mis asuntos en el sur, la relación con David desde hace unos meses se había distanciado, al igual que con su esposa, ya no nos quedamos hasta tarde charlando ni nos reíamos mucho en las últimas semanas. En contraparte, empecé a charlar más con Mariana, la hija de ambos que ya tenía 17 años.

    El día que cumplía un año y medio de mi rutina de los primeros fines de semana del mes, mi transporte sufrió una avería con lo cual tuvimos que pasar la noche en un refugio al costado del camino y llegué a la casa de mi amigo casi al amanecer encontrándome con Mariana con cara de haber estado llorando toda la noche, cuando me contó lo que pasaba, comprendí que efectivamente había estado llorando.

    David se había fugado con una clienta del taller con rumbo desconocido, llevándose todos los ahorros familiares, dejando muchas deudas y muchos trabajos sin terminar. Fue un fin de semana muy duro, pero juntos, Susana, Mariana y un servidor buscamos qué hacer. Tres meses después la familia ya estaba en proceso de estabilizarse financieramente, pero emocionalmente aún estaban muy mal.

    Al cuarto mes llegué como siempre a eso de las 22 horas, las mujeres de esa casa me esperaban para comer, comimos los tres juntos como si nada pasara, Mariana se fue a acostar como a eso de las doce de la noche y con Susana nos quedamos tomando una botella de vino, de la cual solo probé muy poco, conté una anécdota que no me dejaba muy bien parado y ella rio muy fuerte cuando lo hizo pude ver toda la extensión de sus pierna, aún eran grandes y formadas, se notaba que trabajaba en ellas, pero además note que su estómago ahora estaba bastante más plano y sus brazos delgados con algo de músculos. Ella me pescó en el acto en el que recorría mi mirada por sus muslos, me sonrío, estire mi mano acariciando sus muslos, su respiración se aceleró, lentamente subí hasta su ropa interior, una tanga amarilla con pedazo de encaje del mismo color a los costados. Ninguno se movió de su asiento, solo mi mano acariciando sus piernas y rozando sus partes íntimas mientras nos mirábamos a los ojos. Un ruido nos sobresaltó con lo cual rápidamente tomé mi copa y bebí un sorbo de vino.

    Mariana entró en el comedor rumbo a la cocina con una botella de agua vacía, me saludó y me dio un beso en la mejilla deseándome buenas noches, que se había olvidado dijo. Me giré y Susana ya se había marchado, yo me quedé un rato charlando con la adolecente mientras esperaba que mi erección pasara. Esa noche al volver a mi cuarto me masturbe pensando en Susana, recordando como esa mujer de apariencia amable y adorable era una verdadera sumisa que le gustaba el sexo duro, me acorde como una noche me pidió, no, que me suplico con una mirada perversa entre gemidos “Dale, seguí así acábame adentro, dale, la tenes más grande que tu amigo”, eso me hizo acabar muy fuerte. Me dije a mi mismo “Bien, hoy es viernes, veremos que pasa el sábado”.

  • Embaracé a las amigas de mi madre

    Embaracé a las amigas de mi madre

    Mi mama era viuda y tiene 4 amigas todas ellas separadas,  bastantes buenas ninguna sobrepasa los 40 años salvo mi madre que tiene 48 son muy compinches, se reúnen todos los viernes y sábados en mi casa a pasar el día, todas tienen hijos y los fines de semana estos pasan el día con sus respectivos padres, a lo que organizan lo que ellas llaman las noches de las divorciadas, salen a lugares como boliches o bailes, cenan afuera y más de una alguna vez no llego a dormir porque seguramente se fue con alguien, el caso que en mi casa llegan bastante tarde en la madrugada y yo en muchas ocasiones me tuve que levantar a ayudarlas a subir a alguna de la borrachera con que llegaban y evitando que hicieran escándalos por los vecinos, pero no pasa más allá de alguna risa o anécdota desubicada.

    Los viernes por la noche del fin del mes se organiza un asado y luego de ella según pinta la noche o salen o se quedan haciendo diversa actividades, desde jugar rabiosas partidas de naipes, a la crítica más descarnada de sus ex esposos, o de sus amigas más íntimas, algunas veces ponen música e invitan alguna amiga, pero nunca llevan hombres ya que mi madre puso como regla que nada de hombres en esos viernes de madrugada, mi casa es muy grande y tiene varias habitaciones por lo tanto las chicas tienen su lugar que comparten de la siguiente forma, Karen 175 de altura es la más linda de todas, rubia ojazos azules instructora de gimnasia, con un par de tetas que son dignas de un monumento, larga caballera brazos bien torneados sin ser exagerados y un culito bien paradito, tiene tres hijos y no entiendo cómo es que ese monumento de mujer este sola, Laura bajita 1.60 de altura de un carácter explosivo, morocha de una mirada un poco nerviosa, plana sin tetas, pero de un culito hermoso que compensa su falta de tetas, Julia, 168, no es lo más agraciada de todas, un poco gordita, de cara llena de pecas y su cutis blanco , pelirroja, de pesadas tetas y caderas redondas, y un culazo que es digno de un poema, lo que no tiene de linda lo tiene de dulce, es increíble cómo te trata esa mujer y realmente se entiende el porque es la maestra jardinera que más buscan los padres, Marta, una verdadera puta, 168 de altura de cara fina labios gruesos, morocha de pelo renegrido, de pestañas largas y profundas cejas, con un cuerpazo digno de una vedette, fina, de andar gatuno, con unas tetas que siempre se le marcaban su grandes y puntiagudos pezones, un cintura de avispa y un culito redondo bien trabajado, siempre hablando de sexo y de ropa ajustada, cuando venía de calzas se destacaba su tremenda vulva y de una concha que parecía bien carnosa. Y por ultima mi madre, una verdadera diosa, de estatura mediana ojos verdes de tetas pequeñas pero bien paradas, una carita de ángel que con solo mirarla uno se enamora, y una colita redonda bien paradita que no pasaba desapercibida.

    Yo de 20 años estaba solo con mi madre y los viernes por la noche solía salir con mis amigos evitando sus dichosas reuniones o metiéndome en mi cuarto a estudiar, mi madre había jurado no volver a casarse ni estar con ningún otro hombre y dedico toda su vida en mi cuidado, decía que no necesitaba otro hombre que no fuera yo, el hecho es que un viernes celebraron el día de la mujer, y llegaron bien temprano a mi casa, pasado el mediodía estaban ya las 4, yo me había encargado de hacerles e asado a pedido de mi madre, y dedique en que el mismo sea exquisito, no me desagradaba la compañía de sus amigas, así que a medida que fueron llegando cada una con so bolso, se fueron preparándose para el almuerzo, el mismo seria al lado de la piscina y era una tarde bastante calurosa, el verano se quería quedar, y cada una fueron vistiéndose, o mejor dicho desmintiéndose, poniéndose sus mallas y bikinis, se pusieron a tomar sol esperando que la carne estuviera cocinada, yo desde el quincho las miraba, el cuerpazo de Karen era increíble, tenía puesto un diminuto bikini que apenas le tapaban sus grandes tetas y su concha resaltaba desde lejos Julia y Laura llegaron con sus mallas enterizas, pero se acostaron boca abajo y quedaron con sus tetas desnudas, ni madre iba y venía desde el quincho preparando las cosas, y Karen decidió ayudarla, cuando llego su concha se marcaba y sus pezones querían salirse de su prisión, cuando llego Marta hizo lo que siempre hacia, les beso a todas y les toco las nalgas diciendo si estas hablaran los que contarían, luego ayudo a poner cubiertos y preparar todo, era siempre la encargada de traer las bebidas y dijo un aperitivo que hizo y los repartió, luego se fue a cambiar y llego sin la parte de arriba de su bikini con sus hermosas tetas al aire, y abrió los brazos y grito feliz día de la mujer, después dijo, tomándose esas tetas de lujo mira lo que te perdiste Roberto, mira idiota lo que te perdiste y se metió a la piscina, todas se rieron salvo mi madre que vio mi incomodidad y la erección que eso me produjo salió y algo le dijo a Marta que luego se puso el corpiño, luego me vino a ver su tanga mojada mostraba lo carnoso de su vulva, la tela se le metía en su vagina y se le veía lo hermosa de su concha, estaba desnuda pero vestida, y sus pezones se habían parado de una forma increíble, me miro y me dijo, usted no le haga caso a la loca de su tía, usted no vio nada, y me miro la pija que estaba para y yo tratando de disimularlo, pero, veo que te gusto ¿verdad? Si te portas bien tal vez te de la teta y se rio dándose vuelta y mostrando su increíble culo, se alejó caminando de una forma y antes de llegar a su reposera se dio la vuelta y me miro como diciendo ¿te gusto verdad?, cuando la carne estuvo lista ya se habían tomado entre las 5 dos botellas de aperitivo y se encontraban muy alegres con esas risitas típicas del alcohol, comieron y bebieron un vino blanco dulce cosecha tardía, muy traicionero, porque parece jugo de uva pero cuando te das cuenta estas totalmente borracho, se tomaron casi tres botellas, y terminaron casi al borde de la ebriedad, decidieron pasar la tarde en la piscina tomando sol y bebiendo, yo les dije que me iría a estudiar a mi habitación me despedí de todas y estas me aplaudieron por el asado, bese a cada una y me marche, desde mi habitación veía perfectamente la pileta y todo el patio, ellas siguieron en la sobremesa hablando de sus ex y de sus hijos, etc., luego, se decidieron seguir tomando sol, y regresaron al vino blanco y a los aperitivos, pusieron música y las risas se escuchaban claras y nítidas, Marta se volvió a sacar el corpiño, y Karen la siguió, Laura se puso de espalda y mi madre también lo hizo, mi madre solía tomar sol completamente desnuda, así que no me llamo la atención sus toples, solo julia seguía en malla, la tarde continuaba y el sol calentaba, las bebidas y los tragos también, de pronto mi madre se sacó la bombacha y quedo totalmente desnuda poniéndose boca abajo, le siguió marta, y esta se abrió de piernas mostrando su hermosa concha, una raja que comenzaba desde muy arriba de su vulva y estaba totalmente depilada, Karen le sigue y, también lo hizo Laura, la única que quedo con su malla fue julia, tome mi cámara puse un lente y comencé a filmarlas, y con mis cámara de fotos saque muchísimas, me tenía loco la concha de Karen y marta, la pija la tenía durísima y una idea comenzaba a dar vuelta en la cabeza, cuando el sol se puso, se vistieron y siguieron bailando en el quincho, el día era caluroso, me fui a la universidad y me despedí de mi madre, quería saber cómo estaba y ya estaba bastante ebria.

    Regrese a las 11 de la noche ingrese y todas están tan ebrias que les costaba mantenerse en pie, julia se había dormido en la reposera al lado de la pileta y el resto intentaban jugar una rabioso juego de cartas, era solo cuestión de tiempo, a las 12 me acerque y las vi algunas casi no podían estar paradas, y les dije a mi madre que las mandara a dormir, ella me miro y dijo totalmente ebria que tenía razón pero necesitaba mi ayuda, así que a la primera que lleve fue a julia, apenas podía caminar aproveche y le toque las tetas, las tenía grandes y pesadas, no dijo nada apenas la acosté comenzó a roncar, le metí una mano en sus nalgas y le toque el culo, no respondo a mis manos, todo estaba listo, le siguió Karen que trataba de decirme que estaba bien, pero no podía caminar dos pasos, cuando iba a meterla en su habitación me pidió ir al baño, pero no podía estar parada, le ayude a pararse y le baje su bikini y ella se sentó, y largo un larguísimo chorro , se reía y se tiro dos sonoros pedos, apenas se limpió y desnuda de su bikini intento llegar a la cama, pero casi se cae, así que le tome de los hombros y le ayude a llegar, quedo boca arriba con sus piernas abiertas y su concha al aire, así la deje y baje a buscar a Laura esta venia del brazo de mi madre haciendo equilibrio y riéndose a carcajadas, me puede en el medio de las dos y ayude a subirla a la habitación, mi madre me pidió que le ayudase a orinar y como pude deje sentada a julia en el pasillo y ayude a mi madre e sentarse en el inodoro, luego sentí su orina caer, cuando termino la ayude a llegar a la cama y se quedó totalmente dormida, Laura apenas pude levantarla me dijo que tenía ganas de vomitar, así que la lleve al baño me puse atrás y cuando se agacho su hermoso culo quedo a la altura de mi chota que se paró de inmediato, le sujete y después de vomitar me miro y me dijo, que tenía una pija muy linda, y trato de agárrala, la senté en el inodoro y orino no sin soltarme la pija, quiso sacarla del pantalón pero no la dejé hacerlo, le ayude a llegar a la cama y le dije que pronto regresaría, mira me dijo, tomándose la concha y abrídsela esto es para ti si te portas bien, luego murmuro no se cosas y se quedó dormida, el postre es para el final, Marta, cuando llegue hablaba con una botella, le dije es hora de dormir, y ella me miro y me dijo no Roberto es hora de ciliar ,le metí la mano en la concha y ella dijo espera Roberto, espera que tengo que mear, me ¿ayudas? me había confundido con su ex esposo, le ayude a salir y se puso de cuclillas en el pasto del jardín y se bajó la bombacha ayúdame me dijo, y largo un largo y pronunciado chorro, cuando termino me miro y dijo ahora si hijo de puta, ahora si te voy a coger, ven, ven dame esa pija que es mía y se tiro abierta en el césped y quedo totalmente dormida, yo tenía una sola idea con ella chuparle su pezones.

    Les toque por arriba de la tela del corpiño y estos se pararon de inmediato eran grandes redondos con una arela rosada, los mano se y se pusieron bien duros, me acerque a mis labios y se los chupe y ella comenzó a quejarse, a decir cosas inentendibles, mi manos se dirigieron a su concha desnuda, le metí un dedo y ella pego un saltito, sentí la humedad de esa cuevita, le puse dos dedos más y ella solo gemía, yo estaba hipnotizado con esas tetas y sus pezones, me saque la pija que estaba durísima y de una se la mande, ella dio un gritito y abrió más sus piernas, mi pija es larga y gruesa, pero esa conchita estaba apretada, cálida resbalosa y venían con dos tetas increíbles, en su borrachera ella pedía más y me decía Roberto quiero más lléname la concha de leche, en eso estaba cuando sentí como su concha me apretaba la pija y comenzó a tener su orgasmo tan fuerte fue que me lleno de sus jugos, apenas habían pasado dos minutos, se le notaba que estaba cargada, seguí dándole bomba y más bomba su conchita era una pileta pero no perdía su agarre, y de nuevo volvió a venirse, esta vez abrió los ojos y se arqueo de una forma única, prácticamente me ordeñaba con su concha, cada latido de su conchita era trasmitida a mi pija, de pronto comencé a sentir que me venía y quise inundarla le di dos bombazos más y se la enterré profundamente, sentí como la punta de mi pene tocaba su matriz y le lance un gran chorro de esperma, luego vino los otros, ella en ese momento alcanzo su tercera venida, me quede abrazando sus tetas, y ella me miro y confundiéndose con su esposo me dio un beso largo y me dijo ¿viste pelotudo, lo que te estás perdiendo?, mi pija quiso sentirla de nuevo, pero esta vez, se culito seria mío, la puse de espaldas y les abrí el culito, apoyándole la punta de la cabeza en su rosado culito, pensé es estrecho y mi pija no entrara, pero me equivoque, su agujero se abrió como una flor y se metió hasta la mitad de un solo envión, realmente este culito tenía mucha pija tragada, de un solo envión le metí toda, y ella suspiro, comencé el bombeo de nuevo y ella empezó a apretar y soltar su culito, sus esfínteres chupaban mi pija y la soltaban, así estuve un gran rato además pellizcaba sus pezones y ella solo gemía, hasta que de nuevo sentí esa electricidad recorrer su cuerpo y se tensó, su culito comenzó a latir y yo solo deje que me exprimiera termine en ese momento extrañado no sabía que una mujer podía llegar a un orgasmo con la pija en el culo, y que gran culo que me había culeado, el de Marta, la de las tetas increíbles, le saque la pija y le vi el ano dilatado, saque mi celular y le fotografié, a esa diosa desnuda y llena de semen, luego le dije al oído vamos a la cama, y ella respondió con una sonrisa ebria, le alce en mis brazos y la puse de pie, estaba desnuda y desde su vagina carnosa le brotaba parte de mi abundante acabada, comenzamos a caminar hacia la casa y yo le aprovechaba para masajearle las tetas ella me ofrecía su boca la cual besaba con placer, el aliento etílico era increíble, antes de llegar a la puerta de la casa me dijo espera, espera quiero hacer pipí, y de parada lanzo otro gran chorro en medio del patio, así se terminó de limpiar su vagina de mi semen, pero su culito también chorreaba de un líquido espeso y blanco, llegamos a la habitación y la puse en su cama, luego traje una toalla y la limpie a conciencia, le puse su bikini y la deje de dormir de costado para evitar su vómito, pero a mí la calentura no se había marchado, era el turno de las otras, amigas de mama, tenía toda la noche, mi próxima víctima seria la tetuda de Karen cuando entre estaba profundamente dormida, pero sus piernas abiertas igual como las había dejado, me acosté entre sus piernas y comencé a chupar esa concha lampiña, se sentía un olor a orines y alcohol, cuando descubrí su enorme clítoris me que sorprendido, era un gran maní, casi un pene en miniatura, le chupe de una y Karen largo un abundante squirt con un gran orgasmo, me di cuenta que tanto Karen como Marta hacia mucho que no follaban, estaban muy cargadas, así que me desnude completamente y me subí arriba de ella en posición misionero, le enterré la pija de una, hasta el fondo y comencé el bombeo, de una forma salvaje, casi con bronca, agarrándole fuertemente las tetazas, que sus pezones se habían parado, en un momento la escuche murmurar algo pero siguió roncando, la estuve cogiendo varios minutos y le acabe adentro, bien profundo, pero su culito debía ser mío y la puse boca abajo levantándole sus caderas con las almohadas, su enorme trasero quedo a la vista, le saque fotos y le metí un dedo en ese enorme ojete que tenía, a diferencia de Marta Karen lo tenía bien apretadito, había que trabajarlo, así que comencé lentamente a tratar de meter la cabeza de mi chota que estaba nuevamente parada, lubrique con sus abundantes jugos de su vagina y comencé a tratar de meter la cabeza, es cierto tengo un pene ancho y nervudo, pero de pronto ese culito cedió, hacer esto con Karen me daba una lujuria muy grande, quería lastimarla porque era una diosa, y siempre me había gustado mucho, de un solo envión le metí toda, y realmente me dolió, se escuchó el sonido de su desgarro anal cuando ella grito un poco la deje adentro y luego comencé el vaivén, pero no pude durar mucho su culito era muy apretado y me hizo acabar rápido, cuando saque mi pija había rastros de sangre y de excrementos, la limpie y me fui al baño donde lave cuidadosamente mi pija, le puse su bombacha y al igual que Marta la puse de costado.

    Me quedaban Julia y Laura, decidí tomar un pequeño descanso, no sin antes prepararlas, Laura todavía estaba abriéndose la concha, así que dije la conchita de Laura y el culazo de Julia, comencé a metérsela a Laura, me extrañaba sus pequeñas tetitas, eran más dos pezones que tetas, le dije así que si me portaba bien me darías tu conchita, bueno te dejare bien llena de leche y comencé a cogerla, al igual que con Karen las cogía con pasión, algo apurado, Laura comenzó a quejarse y exploto en un orgasmo increíble, fue una fuente, se mezcló orina y acabada, me fui nuevamente al fondo y le acabe en esa concha, luego le puse su bombacha la tape y me fui no sin antes limpiarle los restos de mi semen, de julia solo quera su culito, busque aceite y me lo puse, Julia roncaba cuando se la puse, increíblemente entro fácilmente, de ahí me di cuenta que ese culito había sido trabajado y muy bien, me entretuve un buen rato en ese culito increíble y cuando estaba a punto de terminar se la saque de su ano la deje de culear y se la puse de una en su conchita, esta estaba un poco seca, pero entro rápidamente, Julia dio un profundo gemido y luego su cuerpo se arqueo, en ese instante le terminaba dentro de su vagina, la limpie como a todas dejando que no quedaran rastros de lo que había pasado, me había cogido a las amigas de mi madre, pensé en darle pija a mi mama, pero ya no tenía ni una gota de leche, además con mi mama tendría otra oportunidades, me pare entre las habitaciones y les dije chicas feliz día de la mujer, al otro día todas se despertaron muy tarde, la borrachera había sido grande, eran más de las 12 y yo había preparado de nuevo el almuerzo para todas, la primera en llegar fue Karen, ya se había bañado pero caminaba de forma extraña un poco abierta, me saludo y me pido aspirinas, estaba con un short cortos y el top celeste que marcaban esas tetas únicas, luego llegaron julia y Laura, también caminaban raras, Laura se sentó y dijo no debo beber así me duele mucho la resaca, mi madre llego luego, tenía una cara de dolor, así que pido aspirinas y se sentó en la mesa del quincho, la última en llegar fue marta, era la que mejor estaba, se sentó y dijo me duele el culito es como si el alcohol me hubiera hecho doler los intestino, a mí también dijo Karen, creo que alguna botella era de mala calidad o falsificada, julia dijo anoche soñé que me cogían y fue hermoso, a mí también dijo marta tuve un sueño húmedo soñé con el idiota de Roberto, que me cogía como lo hacíamos cuando novios, pero en mi sueño tenía una pija más grande , del maní que tiene, mi madre no dijo nada, solo que me pregunto que había hecho para almorzar y les conteste un buen asado.

    Ellas aplaudieron y me agradecieron, luego llamaron a sus hijos, comieron y una a una se marcharon, han pasado tres meses de aquella noche Tanto Karen Laura, Julia y Marta están embarazadas, no saben quién es el padre, y están extrañadas, no se atreven a denunciar a nadie, pero sospechan que fueron preñadas en una noche de chicas, pero no saben cuándo y dónde, yo me sigo riéndome, el problema será cuando nazcan los bebes y se les parezcan entre ellos y se parezcan a mí, lamentablemente ya no beben en esas reuniones de los viernes, pero eso lo suplante con las vagina y tetas de mi madre, aunque esa será otra historia, ahora quiero cogerlas cuando estén panzonas, para eso ya tengo las drogas anestésicas que podre en sus comidas pero eso será otra historia.

  • Descubriendo nuevos placeres (4): Exponiéndome en webcam

    Descubriendo nuevos placeres (4): Exponiéndome en webcam

    El siguiente relato es de hace unos cuantos años,  5 para ser más precisos, por ese entonces yo tenía 23 años y estaba soltero, nunca me gusto salir a fiestas y la mayoría de fines de semana me las pasaba estudiando o jugando videojuegos en mi pc, y por las noches me distraía leyendo relatos eróticos, viendo videos porno, leyendo mangas hentai, etc, en fin buscando cualquier estimulo para pajearme a gusto, mientras buscaba algún video nuevo, el video idóneo que todos los hombres buscamos, me tope con publicidad de una página conocida de webgirls, la tipica pagina donde se exponen y al momento de donarles tokens les puedes pedir que hagan cosas, desde que se pongan a bailar hasta que se masturben con sus dedos o algún consolador, básicamente lo que sea.

    Me animé y entré a esta pagina, encontre a una colombiana que estaba de infarto, tenía unas tetas y un culo que no parecían reales, tenía muchas personas viendo su transmisión todos comentando como me imaginaba con una mano, varios de ellos le donaban tokens sin cesar, y como se imaginan la chica se estaba dando placer con un dildo enorme de varios colores, cambiando de pose según lo pedían sus donadores, simplemente un espectáculo maravilloso, no demore mucho en masajear la verga hasta venirme copiosamente sobre mi escritorio, una locura, había descubierto una nueva afición.

    Varios días a la semana entraba a esa página para poder deleitarme con los shows que daban los modelos, y claro ya tenia mis modelos favoritas las cuales seguía incluso hasta en sus redes sociales, luego de un tiempo decidí intentar transmitir, pero no contaba con una computadora con webcam y tampoco vivía solo, me conseguí una laptop con una cámara decente, pero aún vivía con mis papás por lo que era muy complicado para mi tratar de transmitir sin que nadie me toque la puerta o me interrumpe de alguna manera.

    Pasaron unos meses y seguí con la misma curiosidad, nunca me había mostrado desnudo ante una audiencia, sabiendo que la mayoría de los que ven las cámaras con hombres, me daba más temor que algún conocido me viera, pero eso era parte del morbo, del sentimiento de ser descubierto, sin importar las consecuencias estaba dispuesto a mostrarme.

    Llegó una noche en ma estaba particularmente caliente, después de ver varios videos porno, decidí que era momento de pajearme delante de otras personas, era ya pasadas las 3 am por lo que mis papás y hermana ya estaban dormidos, le puse seguro a mi puerta lo más silenciosamente posible y prepare todo, encendí la lámpara de mi velador y la apunté hacia la cabecera de mi cama, de modo que solo se iluminará la parte estaba mi verga, apunte la webcam de la laptop lo mejor que pude de modo que podía ver la pantalla y ver si alguien me escribía, me senté en la parte iluminada y verifique que la mitad de mi rostro estaba fuera de cuadro y la otra mitad estaba muy oscura para distinguirse, corrobore la conexión a Internet y por fin le di clic a transmitir en vivo.

    Tuve una erección casi de Inmediato, sentirme expuesto para que cualquiera me pueda ver era una sensación indescriptible, me iba acariciando la verga lo más lento posible mientras me miraba a mi mismo en la pantalla de mi pc, miraba mis piernas gruesas y mi verga brillar en todo su esplendor reflejando la luz de la pequeña lámpara en mi velador con mi rosada cabeza, de pronto pude darme cuenta que me habían escrito un par de personas en el chat.

    – Hola Bro, buena verga. – Decía el primer comentario.

    – Hola amigo, que delicia. – Comentaba el segundo

    Como se imaginan ambos eran hombres.

    – Hola, gracias.

    Les respondí en general en el chat, les voy a admitir que estoy bastante nervioso.

    Seguí con mi masaje de verga lentamente ya que sentía que en cualquier momento me iba a venir y no quería que la experiencia acabara tan pronto.

    – uff, que ricas piernas.

    Me comentó una persona nueva en el chat, con él ya tenía 5 personas viéndome, 3 me habían escrito y otros 2 permanecieron en silencio pero expectantes.

    – Gracias. – le respondí amablemente

    – Podrías enviarme un mensaje privado? – era la misma persona que hizo el comentario de mis piernas, seleccione su nombre y le di a la opción enviar mensaje privado.

    De pronto se abrió otra pestaña en el chat con el nombre de esta persona «Jhony28», le escribí un saludo.

    – Hola Jhony que tal?

    Se demoró unos minutos en responderme mientras un par de nuevos espectadores se unieron a mi transmisión ya eran 7 personas los dos nuevos espectadores, me saludaron al igual que los anteriores, uno comentando que le gustaban mis huevos y otro resaltando el hecho que en la punta de mi verga se podía notar una gota de líquido preseminal que se empezaba a resbalar por la base de mi verga, tomé la gota con un dedo y instintivamente me lo metí a la boca de forma muy sugerente tratando siempre de dejar mi identidad en el anonimato, al hacer esto un par de espectadores se fueron, pero es algo que yo sabía que podía pasar, y no estaba haciendo esto por tener espectadores si no por morbo.

    Mientras hacía esto me distraje y cuando revisé la pestaña con la conversación de Jhony vi que me decía lo siguiente.

    – Todo bien por aquí.

    – Uff mira que ricas están tus piernas.

    – Wow si que estas excitado.- Me imagino que esto último lo decía por la forma en la que me chupe el dedo con mi líquido preseminal.

    – La verdad es que estoy a mil, no se cuando más podré aguantar sin venirme.- Le respondí mientras aumentaba el ritmo de mi paja.

    – Que rica verga tienes, mira como se mueve de un lado al otro, qué ganas de chuparla con todo y huevos.- Me empezó a escribir de forma cada vez más lasciva y yo respondía a sus comentarios acariciando mis huevos y verga con dos de mis dedos como si fuera su lengua.

    De pronto empecé a ver que más personas habían entrado a mi transmisión, ya eran 15 personas, la mayoría hacía comentarios de mi pene y uno que otro pedía que le enviara mensaje privado como lo hizo Jhony, pero con una mano y bastante excitado no podía estar respondiendo a todos, escribí hola y gracias en el chat general y volví a abrir el chat de Jhony que aparecía con mensajes sin leer.

    – Oye de verdad estas muy rico, dime muestras el culo? -Su pregunta me agarró un poco desprevenido, ya que yo había empezado a transmitir pero con la intención de mostrar como me pajeaba.

    – No sé, creo que no podré, se vería mi cara.- Le respondí negando por primera vez a su solicitud.

    Como ya he comentado en relatos anteriores, yo disfruta a de meterme dedos en el culo en medio de mis pajas, Incluso tenía un cepillo de cabello del cual usaba el mango de forma regular metiéndomelo en el culo cuando el placer que me daban mis dedos no era suficiente, ahora esto yo lo hacía de forma privada y totalmente solo en mi habitación, nunca fue parte de mis planes exponerme a hacerlo por webcam.

    – Vamos hazlo, solo un momento, con esas piernas que tienes debes de tener un culo hermoso.- Insistió Jhony.

    Por algunos minutos lo ignoré y solo me concentraba en responder como podía a los saludos y comentarios que me hacían mis ya 20 espectadores y claro, evitar venirme porque toda esta atención y los comentarios que recibía me tenían muy cerca de estallar. Por mi nivel de excitación varias gotas de líquido preseminal empezaron a emanar de la punta de mi verga, y yo con mi dedo índice lo esparcida por toda mi cabeza para al final, lo que quedaba en mi dedo, llevármelo a la boca y saborearlo lentamente. Mi excitación estaba a mil y volví a ver el chat con Jhony.

    – Vamos muestra el culo solo un momento!!!.- leí lo que decía en un nuevo mensaje.

    – Ok si tanto lo quieres ver… – le respondí.

    Y al terminar de enviar el mensaje ya me estaba levantando y arrodillado sobre mi cama me giré y mostré a 20 totales extraños mi culo en todo su esplendor. Sentía mi respiración muy agitada y notaba como gotas de precum caían sobre mi cama, pase mis manos sobre mis nalgas acariciandolas y abriendolas apenas un poco pero sin llegar a mostrar nada más, claro lo estaba haciendo con sumo cuidado y mirando siempre la pantalla de mi laptop para asegurarme de no mostrar mi rostro en ningún momento.

    – Wow que rico culo tienes, lo que daría para que te sientes en mi cara.- leí el comentario de Jhony que para serles sinceros me dio algo de risa, nunca pensé que un hombre me diría algo como eso.

    No le respondí solo seguía mostrando mis nalgas mientras con una mano me agarraba de la cabecera de mi cama y con la otra frotaba lentamente mi verga, mi excitación seguía subiendo y subiendo, no sé en qué momento empecé a tomar líquido preseminal de mi verga y lo empecé a usar como lubricante para meter mi dedo medio en mi apretado ano, lo metía y sacaba primero despacio y luego mas y mas rápido, mi culo estaba siendo la estrella de mis atenciones y sin dudarlo metí otro dedo dentro de él, ya eran dos y por la posición que tenía no podría meter más, los movía rápido y casa que los sacaba los escupía para usar mi saliva de lubricante, voltee a ver la plantilla y nuevamente vi aumentar el número de espectadores 35 personas me estaban mirando y el chat principal no paraba de sonar, llegaban tantos comentarios que no me daba tiempo de leer todos, por otro lado di una pausa a mis acciones y abrí el chat de Jhony.

    -Ufff que rico, se nota que disfrutas de todo, como debe de ser, estoy a punto de correrme viendo como abres ese culo.

    Nuevamente no le respondí, verifique que no se pueda ver mi rostro, me levanté de la cama y tome del cajón de mi velador mi cepillo de cabello y un condón que tenía al lado, acomode la laptop más hacia el pie de la cama y ajuste la lámpara para que nuevamente solo muestre una parte de mi cuerpo y mi rostro quedara en la oscuridad total.

    Me acomode, esta vez en 4,y levantando mi culo lo más posible empecé nuevamente a meter mis dedos en mi culo, primero mi dedo índice, luego el dedo medio, luego ambos y cada vez acelera más mis movimientos, en un momento ya no podía aguantarme más tome el empaque del condón, lo abrí con los dientes y lo deslicé por el mango del cepillo, lo mire con ojos hambrientos y con la mano izquierda fui buscando que entrara en mi culo. Empecé a hacer presión, pero siempre que lo hacía era sentándome sobre él, nunca lo había hecho desde esa posición y me estaba resultando algo difícil.

    Volví a hacer presión y sentí mi anito abrirse lentamente pero casi al instante el mango del cepillo se deslizó hacia arriba, me levanté un poco aun en 4 haciendo que mi culo se vea lo más delicioso posible, y ya algo frustrado con la excitación a más no poder, acomode nuevamente el cepillo y con más fuerza de lo usual hice presión en mi culo, debido a lo lubricado que estaba mi culo el mango del cepillo se hundió hasta lo más profundo de mi ser haciéndome jadear por la sensación, lentamente lo saque de dentro mío, y escupiendo encima lo volvi a introducir esta vez con más facilidad y más despacio, estaba en la gloria y había olvidado que tenía personas viendo.

    Al recordar que tenía un público, el morbo de la situación hizo que no pudiera más, con la cabeza hundida y mi culo totalmente erguido empecé con mi mano izquierda a empujar y jalar el cepillo dentro de mi culo con mucha rapidez, como si me tuviera a un macho detras mio empujando su verga, llenandome el culo, haciéndome alucinar de placer. Mientras que con mi mano derecha pajeaba mi pene que estaba ya totalmente empapado por toda mi excitación y debajo de él ,en mi sábana, se dibujaba un charco por mi fluido. Ni siquiera podía ver la pantalla, mi respiración estaba muy agitaba y en pocos segundo me empecé a correr moviendo mientras ahogaba un gemido de placer en mi cama, me corrí a chorros sin dejar por un momento el mete saca con el cepillo en mi culo, y con cada descarga de leche sentía que mi ano se contraia sobre ese invasor como abrazándolo para no dejarlo ir.

    Fui recuperando la respiración y la razón poco a poco, y me di cuenta de la situación, saque el cepillo de mi culo y mirando a la pantalla de mi laptop despues de mucho rato pude ver lo rojo que estaba mi anito debido a la fricción ( a partir de ese momento empecé usar lubricante), me acomode en mi posición inicial y fui viendo el chat, me quedé asombrado al ver que tenía 60 personas en mi transmisión y no solo eso, tenia mas de 70 solicitudes de amistad de gente que paso y les gusto lo que hacía, ledi alguno de los comentarios.

    – Wow Que rico.

    – Amigo que delicia de culo.

    – Mira como aprieta.

    – Bro mandame privado.

    – Amigo como te contacto.

    – Que rica lechita.

    – Me dejaste seco.

    – Excelente.

    – Que rico culo dios mio.

    Yo solo le respondí a todos en general.

    – Muchas gracias a todos por sus comentarios!

    Abrí el chat de Jhony que ya se había ido y me dejó el siguiente mensaje.

    – Bro que buen show diste, no te imaginas lo mucho que me he corrido te deje una solicitud de amistad, espero poder verte nuevamente por aqui otro dia. Un abrazo.

    Ya no se encontraba en línea, por lo que no pude responderle en ese momento, regrese nuevamente al chat principal y les escribí a todos los espectadores.

    – Nuevamente muchas gracias a todos por verme, he disfrutado mucho de darles este show y espero que ustedes también lo hayan disfrutado, me despido con un abrazo a todos.

    Apague la transmisión y luego de limpiar todo, darme un baño rápido y cambiar las sábanas de mi cama me puse a aceptar a todos los que me enviaron solicitudes de amistad y claro tambien a Jhony que sin su insistencia no hubiera disfrutado de una de las mejores pajas de mi vida.

    Y bueno eso es todo por esta ocasión, espero les haya gustado este relato y como siempre, quedo atento a sus comentarios en mi correo [email protected], respondo siempre que me escriben, sin nada mas me despido.

    Saludos,

    Wantedforte.

  • Confesiones: Leticia (Parte II)

    Confesiones: Leticia (Parte II)

    Llegué a Madrid en octubre de 2.001, en pleno otoño, me fui a vivir con mi hermano que llevaba unos 5 años en España, todavía existía la peseta, y la verdad al llegar me enamoré de ese hermosa ciudad, su arquitectura, cultura y sus mujeres, que bellezas; algo que me pareció particular de Madrid y que me volvía loco, era ver a la mayoría de mujeres jóvenes, que por encima de su pantalón, vaquero o lycra deportiva, les sobresalía la tanga, esto me ponía como burro, en especial cuando salía de las bocas de metro, estando en las escaleras mecánicas y me tocaba estar detrás de alguna de estas provocativas chicas, que espectáculo, eso me ponía más cachondo que el putas!

    Extraño mucho sobre todo los bares españoles y sus tapas, los excelentes vinos y en particular los Riojanos, que por acá son bien costosos, la comida es excelente, en general todo muy bueno; estuve unos 5 días de ocio, pues mi hermano ya me había conseguido trabajo o curro como le dicen allá, era de cartero comercial, o sea repartiendo propaganda, por suerte eran unas pegatinas pequeñas, no como las de otros carteros que prácticamente repartían periódicos y andaban con un carrito, a mi me cabían en los bolsillos y lo demás lo guardaba en un morral o back pack; conocí al jefe, era un señor calvo de gafas con un aliento cual dragón, éramos unas 16 personas, nos dividimos en grupos de 4, cada grupo con un líder, en mi grupo me tocó una líder muy bajita, (que voy a nombrar Leticia, por seguridad), pero preciosa, de piel blanca canela, tenía el cabello castaño, ojos azules, nariz respingada, labios más bien delgados, pero apetecibles, de cuerpo en principio se veía delgada, pues con la chaqueta o cazadora, no se apreciaba bien, era muy maja, aunque relativamente de carácter serio, en un principio me tocaba ir con ella casi todo el tiempo, porque yo era el nuevo, así que ella estaba pendiente de mí.

    Con el pasar de los días, entablamos una buena amistad, ya le sacaba sonrisas de vez en cuando, yo pensaba que era española, pues su acento y apariencia me lo hacían pensar, resultó que era de Honduras, pero llevaba unos 20 años en Madrid, tenía unos 37 años y yo en esa época 19, estaba casada con un español que luego conocí, muy buena persona, me parece que le llevaba unos 10 años a su esposa Leti.

    La verdad Leti me estaba gustando mucho, aunque estaba la barrera del matrimonio, no fue impedimento para mi «verbo o labia» como decimos en mí país, así que poco a poco me fui insinuando:

    -Leti que hermosa que estás hoy!

    -jeje gracias Javier, pero recuerda que soy casada!

    -uy Leti, pero sólo te estoy diciendo que me pareces hermosa, es algo que no se puede negar ni se debe omitir, además fresca que no te estoy pidiendo que seamos amantes o algo jaja!

    -ay Javier, ¿como dices fresca? jaja acá en España no esta bien visto que le digas eso a una tía, pero gracias por el cumplido!

    Luego me explico bien el concepto de «fresca» que en España era muy diferente a Colombia, lo que importaba era que realmente le había gustado mi piropo, y se había sonrojado, además su mirada como que decía «como me gustaría comerte, pero no puedo», para mí eso fue una especie de luz verde, por eso me dije «al menos un beso le saco a esta hermosura», y así fue, pues después de un mes más o menos, estábamos en una zona de Madrid que no recuerdo muy bien, el caso es que estábamos lejos de los otros dos compañeros, en teoría los encontraríamos en unas dos horas aproximadamente, recuerdo muy bien que después de hacer una ronda en unos portales y haber dejado la propaganda, Leti me encontró, se me acercó para decirme lo que haríamos a continuación, estábamos a la sombra de un portal, ella entretenida con el plano dándome indicaciones, y en ese momento me acerqué más, le cogí el mentón con mi mano izquierda y le dije:

    -ey Leti pero qué tenés ahí?

    -¿Qué dices?

    -una boquita que me vuelve loco!

    Se quedó mirándome desconcertada, con esos ojazos color azul celeste y los labios medio abiertos, y le plante un beso que no rechazo, nos dimos un delicioso ósculo, su lengua jugaba con la mía, en segundos nos estábamos abrazando, tal vez un minuto estuvimos así, hasta que algo se puso duro, para mí es una buena señal, ya que al besar a una mujer y se pone dura, normalmente quiere decir que va a ser un buen polvo, polvo que según ella no iba a suceder, después que ella sintió presión por parte de mi miembro, detuvo el beso.

    -Dios Javi, pero que hacés? tú sabes que esto no puede suceder jo!

    -yo sé que no debemos hacerlo, pero ya lo hicimos, y se que te gustó, sé que me deseas igual que yo te deseo a vos, Leti preciosa!

    -ay Javi, no sigas por favor, que me pones mal!

    Seguía en mis brazos, intentando soltarse pero suavemente, otra señal, así que le di otro beso, que no me negó, por cierto ya me había dado cuenta que tenía buen cuerpo, aunque su ropa casi invernal no dejaba apreciar bien, pues siempre llevaba cazadoras largas; esta vez el beso fue más largo, sentía su respiración agitada y sus brazos alrededor de mi cuello, pero después de unos minutos, que dejamos de besarnos, se veía asustada.

    -no Javier esto no puede ser, no sigas porfavor!

    -dale Leti, tranquila, me conformo con esos dos besos, por cierto besas delicioso!

    -venga vamos a seguir currando!

    Que ganas que le tenía a Leti, estaba que me la comía en plena calle, pero tenía que ser paciente sí quería comer ese bocadillo, obviamente yo mentía al decir que me conformaba con esos besos, se notaba que ella quería más, pero le daba miedo o culpa.

    Al día siguiente de trabajo, hice varios intentos, pero todos fallidos, pero yo sabía que tenía que persistir, así que al día siguiente, se me dio una mejor oportunidad, estábamos en un barrio en las afueras de Madrid, y ese día nos tocó solo a los dos dicha zona, recuerdo que estábamos en unos portales que daban a un parque grande y casi no había personas por ahí, ella me dijo que descansáramos en una banca un rato, nos sentamos, ese día ella estaba muy habladora y desde el día pasado estaba más bien callado y serio, le estaba aplicando la de «él indiferente», Leti no aguanto, se puso de lado en la banca quedando en frente mío.

    ¿Qué pasa Javi? es que vas a cambiar conmigo? tú sabes que lo nuestro no puede ser, eres muy majo y guapo, pero yo estoy casada, ¡entiende por favor!

    -no quiero cambiar con vos Leti, pero es que solo verte y escucharte me dan ganas de comerte a besos, no lo puedo evitar, eres muy hermosa!

    -venga Javi, no me digas esas cosas porfa, que yo también te deseo, pero…

    No la dejé terminar y puse mi mano sobre su cabello, acerque mis labios, otra vez uníamos nuestras lenguas y nos fundimos en un apasionado beso, le baje el cierre a su cazadora, le metí mano en el Jersey que tenía, podía sentir unas tetas grandes y firmes, mi polla estaba que reventaba el jean o vaquero, ella me pasaba la mano por el pecho, sin bajar el cierre de mi cazadora, su mano siguió bajando hasta mi entrepierna y se quedó palpando mi mercado, era una estaca a punto de reventar, así que yo también baje mi mano, pero fui más allá, metí mi mano por entre su vaquero, notaba sus braguitas, estaban calientes y mojadas, le movía mis dedos índice y medio en círculos, sobre su clítoris, nos estábamos devorando con nuestras bocas y manos, hasta que un puto perro se puso a ladrar y nos hizo volver a la realidad, nos separamos y un jodido cabron nos miraba a unos 40 m aproximadamente, sonreía el muy cretino, llamo a su perro que estaba cerca nuestro y siguió su camino.

    Leti estaba roja, no era capaz de mirarme, y yo estaba como un burro, vamos que me faltaba poco para cogerla y follarla allí mismo, pero bueno el frío ayudo un poco a bajar la calentura, ella se quedó en silencio un rato, igual yo, mi corazón latía a mil, hasta que Leti rompió el silencio:

    -venga, vamos a seguir currando Javi!

    -dale Leti, lo que digas!

    No hablamos más del tema ni pasó algo más ese día, pero los días siguientes ya no era esquiva, cada que podíamos nos besábamos y le dábamos al manoseo, casi siempre dentro de algún portal, hasta que un buen día, estábamos en esos morreos, bajo una escalera que nos permitía estar escondidos, yo tenía mis dedos en su coñito, estaba bien mojadita, me estaba frotando la polla por encima del vaquero, acercó sus labios a mi oído y me dijo:

    -quieres que te la chupe?

    Joder, bien caliente que estaba y me suelta eso! en ese momento me importó un culo que alguien nos viese, así que me baje el cierre y con dificultad el bóxer, sin llegar a bajarme los pantalones del todo, saqué mi polla con ayuda de sus manos, se veía ansiosa, se arrodilló y sin dejar de verme a los ojos, se empezó a tragar mi pedazo de carne que por cierto estaba como poste de luz, bajaba y subía con su mano derecha sin sacarla de su boquita, que vista tenía, lo recuerdo y tiesa se me pone!

    -que buena tranca tienes Javi!

    -mm y que rico me la chupas Leti!

    Después de unos 5 minutos, me decía:

    -venga Javi, dame tu lechita, rápido porfa!

    La seguía meneando y abría la boca esperando mi leche, aunque yo normalmente me tardo en eyacular, por la situación en la que estaba y el morbo de sus palabras, bastaron para que llegara al clímax!

    -mm dioses, que me vengo Leti, me vengoo!

    Dicho esto y se la metió en la boca, sin dejar de mirarme, le bombeaba toda mi leche, que foto mental me quedó, su mirada era de placer y a la vez como de angustia, por no dejar derramar mi semilla, tragó lo que más pudo, pero como yo estaba tan joven, me venía a chorros y veía como se le salía un poco líquido blanco por la comisura de sus labios, ella hábilmente se limpiaba con la otra mano, para que no le cayera en su cazadora, me dejó seco, ha sido una de las mejores mamadas que me han dado en la vida!

    Cuando estuvo segura que no salía más leche, pues me la limpio muy bien, me la guardé y le di un beso con sabor a mi leche ya tibia, siempre me gusta hacer eso, pues me parece que eso las hace sentir mejor, digamos menos sucia; sonó el portal y nos quedamos congelados esperando que la persona que llegó, no se dirigiera hacia los buzones, cosa que nos habría dejado en evidencia, por suerte el sujeto o mujer, cogió el ascensor, nos fuimos, pero antes de despedirnos ese día, le propuse:

    -oye Leti, cuando podemos estar a solas?, que te quiero comer entera preciosa!

    -jo que es muy complicado Javi, déjame que yo te aviso!

    Todo continuaba como antes, besos van y besos vienen, no hubo más oportunidades como la mencionada anteriormente, pero en uno de los primeros días de Diciembre, Leti había planeado todo muy bien, el día anterior un miércoles recuerdo casi con seguridad, me dijo:

    -Javi si todo sale bien, mañana al fin podremos estar a solas, vale?

    -dale preciosa, y dónde nos vamos a ver y a que hora?

    -Tu por eso no te preocupes, pero sigue así, ya sabes que no le debes contar de lo nuestro a nadie, vale?

    -vale Leti, vos sabés que ni a mí hermano se lo contaré!

    -en especial a tú hermano, que siempre anda con mi esposo!

    El gran día iba a llegar, así que me afeite muy bien, casi no duermo esa noche, que ganas que le tenía a la Leti!

    El jueves por la mañana como de costumbre nos repartieron la zona y como algunas pocas veces, nos tocó a los dos solos, yo pensaba que ella se iba a «volar» de su marido en la tarde, pero no, ¡vaya sorpresa me llevé!

    No habíamos repartido casi nada, ella andaba como muy misteriosa y silenciosa, miraba mucho a todos lados, hasta que llegamos a un portal, cerca del metro Esperanza si no estoy mal, una zona de edificios modernos, y en vez de lo de siempre y tocar el telefonillo del portal, sacó unas llaves, abrió y me hizo pasar, no sin antes mirar nerviosa en todas las direcciones, entramos, subimos el ascensor hasta un tercer piso, que en Colombia sería el 4to piso, la iba a besar en el ascensor y me dijo temerosa, «aquí no», me controle pues con la calentura que tenía, apenas caía en la cuenta que íbamos para su apto!!

    Entramos, recuerdo que el apto era muy blanco, minimalista, pero en cuanto Leti cerró la puerta, encendió la calefacción, se quitó la cazadora, y casi todo lo demás, tenía un conjunto de lencería blanca con encaje, que buen cuerpo, una pancita mínima y unas tetas enormes para su estatura, yo la imite y quedé en bóxer, Leti se veía ansiosa igual que yo, la levanté mientras nos besamos abrazados, sus piernas se abrazaban por sobre mí cintura, sus brazos sobre mí cuello, y mis manos sobre sus nalgas, que calor tan delicioso cuando nuestros cuerpos se juntaron, qué forma de besarnos, como si mañana se fuese a acabar el mundo, la lleve hacía el sofá de la sala, la recosté sobre él, me arrodillé, le quite las bragas, ante su atenta mirada me las puse en la nariz y aspiré, mm que olor, (siempre me ha gustado oler coños y culos, no sé porqué, pero me pone a 100), ella sonreía ante mi lujuria!

    -pero que guarro eres Javi!

    -Me fascina tu olor Leti!

    Estaba con las piernas abiertas invitándome a comer su marisco, le cogí su pierna izquierda y deslice mi lengua por su pantorrilla, iba subiendo por la parte posterior de su rodilla, su respiración se hacía más agitada, mi lengua seguía su recorrido por sus muslos, hasta llegar a su coñito que se veía brillante de jugos, me dediqué unos 15 minutos aproximadamente a comerle el coño, (a través de mi corta experiencia con el cunnilingus, me he dado cuenta que todas las mujeres tienen su punto de excitación particular, por eso soy muy atento a sus gestos mientras degusto la respectiva concha, como dije anteriormente lo que más me excita, es ver a una mujer llegar al clímax), así que empecé poco a poco con mi lengua, labios y dedos, a identificar lo que más le gustaba a Leti, su coñito sabía y olía muy bien, me estaba dando un banquete, hasta que me agarro del cabello y empezó a temblar y contraerse!

    -joder macho, que me corroo!

    Acelere el ritmo y mi polla ya exigía atención!

    -ay sí, qué rico, ¡qué placer jolines!

    Vi como su cabeza se inclinaba hacia atrás y creo que ponía los ojos en blanco, baje el ritmo y mis labios estaban empapados de sus fluidos, me cogió la cabeza indicándome que me acercará y me beso como una posesa, mi bóxer estaba por explotar, yo estaba por perforar su coño, pero no me soltaba, imagino que se quería recuperar.

    -ay Javi, que bien me has hecho, que me ha gustado mucho, venga siéntate sobre el sofá.

    Eso hice, me quitó los bóxer, me agarro el mástil con una mano mientras me lamía los huevos sin dejar de mirarme a los ojos, me fascina que me chupen las bolas, y además ella fue la primer mujer que me miraba a los ojos mientras los comía, eso y la situación de estar en su apto, en la vivienda que ella compartía con su esposo, me tenía a mil, luego paso su lengua por mi tronco, cual helado, lo hizo varias veces, antes de tragarse mi polla, cuando lo hizo, no dejaba de pajearme mientras su boca y lengua me devoraban la cabeza, que placer tan brutal, yo aguanto mucho, pero con lo que Leti me hacía, estaba por venirme y eso hice casi en contra de mi voluntad, pues quería follarla ya!

    -mm para Leti que me vengo, para porfa!

    Ella sin dejar de verme a los ojos y sin dejar de comer mi polla, me dijo:

    -dame tu leche Javi, dámela que tengo hambre!

    Ante sus sucias palabras, no pude más y me vine como caballo, le agarre su cabello y le daba mi leche, esta vez se la trago toda, como si de una rica malteada se tratase, (imagino que también lo hacía para no dejar ninguna evidencia), me descargue y lamió hasta la última gota, seguía sonriente, nunca la había visto tan feliz, se levantó y se puso a horcajadas sobre mí polla, que después de semejante mamada estaba flácida, pero mientras ella me abrazaba y nos volvíamos a fundir en otro apasionado y lujurioso beso, en unos 5 minutos, gracias a mis 19 años y su concha húmeda y caliente sobre mi fiel amigo, este se enderezó totalmente para seguir con la batalla, ella lo sintió, abrió sus hermosos ojos azules y me dijo:

    -mm Javi, pero que pronto te has recuperado, que bien, pero espera que te pongo el condón!

    Sin bajarse de mi, pues tenía el condón al lado, que yo ni siquiera había visto, lo rasgó y me lo puso sin dejar de mirarnos, qué locura, estaba por follarme a mi «jefa» de 37 años y casada, hasta ahora era la mujer más mayor que pasaba por mi incansable polla, se quitó el sostén y por fin veía esos enormes melones con una gran aureola rosada, los estruje mientras chupaba uno a uno, ella se fue metiendo mi polla con cara de placer, miraba hacia el techo a medida que la penetraba, yo seguía entretenido con sus tetas sin dejar de perforar, me cogió por el cuello para volver a unir nuestros labios, así estuvimos unos 40 minutos gracias a mi primera corrida y que hicimos unas 5 poses más, creo que se corrió unas dos veces más, terminamos en el suelo alfombrado, de cucharita, yo le besaba el cuello y su oreja derecha, mi mano derecha estrujaba esa mamaria y a veces le apretaba el pezón, Leti con su mano derecha me acariciaba el cabello, hasta que me vine en un delicioso orgasmo!

    -joder Javi, que aguante tienes, mm (beso) bueno venga, vamos a ducharnos rápido, que hemos tardado más de lo que esperaba.

    Nos duchamos con mucho cuidado de no dejar ‘señales de que estuve ahí», yo quería seguir follando, pero ella se resistió, le vi cara de preocupación, me dijo:

    -joder Javi, como eres, quieres que mi esposo nos encuentre en estás?

    -vale, vale Leti, es que estás muy rica y mi polla es muy golosa!

    Se sonrió, nos dimos otro beso, nos secamos (me tocó utilizar su toalla, por obvias razones), me dijo:

    – ve a la zona que acordamos, sigue currando que yo te encuentro en unos minutos, voy a limpiar todo, aunque R… no sospeche nada, no quiero darle motivos vale?

    Yo asentí, me fuí al sitio acordado, y empecé a trabajar, muy motivado y alegre, me imagino la cara de gilipollas que debía tener, Leti llegó a los 15 minutos aproximadamente, seguimos currando normal y así terminó ese glorioso día!

    Nos volvimos a juntar (follar) varias veces más, hasta que ella puso fin a la relación, pues yo me estaba encoñando y quería más, quería cagarla mejor dicho, le decía que nos fuéramos a vivir juntos y gilipolleces de ese calibre, pero afortunadamente ella se mantuvo firme, me dijo que lo mejor era no seguir viéndonos, además ella me confesó que yo le gustaba demasiado, pero no quería poner en juego sus creo que 15 años de matrimonio, al final me hizo un favor, pues después de ella, tuve otras aventuras.

    Continuará…