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  • Adrián, familia y placer (Parte V)

    Adrián, familia y placer (Parte V)

    A la mañana siguiente, la primera en levantarse, fue Catalina, recordó preocupada que tenía que darle a su hermanita la pastilla «del día después» la Postday, levantó a su hermanita Aleja, un vaso con agua y listo, luego se levantaron los gemelos; de «desayuno» Catalina, Adriana y Alejandra, se comieron un gran pedazo de carne que tuvieron que compartir, Adrián se conformó con 3 mariscos dulces y a su vez salados, después de este abrebocas llamaron a la señora que cuidaba la finca para que les preparará un buen desayuno.

    Los 4 hermanos descarriados follaron en la piscina, jacuzzi, no dejaron un rincón de la finca sin adornar de leche y fluidos todo el fin de semana.

    Después de llegar a Cali, al pasar los días, los cuatro hermanos cada que tenían la oportunidad hacían tremendas orgías, las tres hermanas estaban planificando pues no les gustaba el uso del condón, los gemelos eran los que más follaban, pues como dormían en la misma habitación y aparte estaban enamorados, antes de dormir hacían el amor casi todas las noches, por lo cual Adrián estaba demacrado, aunque él iba al gym y tomaba su proteína, sus hermanas literalmente lo estaban deslechando, lo cual empezó a notar preocupada su madre, primero pensó que su hijo estaba consumiendo drogas, pero ella como buena madre le hizo un seguimiento, cuando el chico no se encontraba en casa, estaba o en la Universidad o en el gimnasio, así que inmediatamente descartó lo de las drogas, pero gracias a ese seguimiento, cayó en la cuenta que su hijo no tenía vida social prácticamente, pues no salía con sus amigos y menos con la supuesta novia, esto se le hacía muy extraño.

    Con el pasar de los días empezó a atar cabos, pero lo que se estaba imaginando, se decía a sí misma, «no puede ser lo que estoy pensando, tiene que ser eso, mi imaginación», pero cierto día, a eso de la medianoche, se suponía que todos estaban durmiendo, Sandra la hermosa madre de los hermanos cachondos, salió de su habitación en dirección del cuarto de los gemelos, caminaba sobre la punta de los pies, haciendo el menor ruido posible, se situó detrás de la puerta, lo que escuchaba la dejó fría como témpano de hielo, escuchaba el clásico aplauso de la carne contra la carne, Sandra tenía una copia de las llaves de todos los dormitorios, algo que ignoraban todos los hermanos, ella como buena detective maternal, sospechaba que sus hijos habían puesto el seguro o pasador de la puerta, sacó la llave, la deslizó suavemente por la cerradura, abrió la puerta igual de suave y por poco se cae hacia atrás, no podía creer lo que estaba viendo!!

    Los gemelos en medio de su ajetreo y excitación, no escucharon cuando su madre abrió la puerta, Adrián estaba de pie cargando a su hermana gemela mientras la penetraba, ella estaba abrazada a él, se fundían en beso, hasta que Adrián le susurró algo al oído que no alcanzo a escuchar su madre, acto seguido Adriana se bajó del garrote de su hermano, se arrodilló para recibir toda la leche en su boca y rostro.

    Eran muchas las impresiones que estaba soportando Sandra, no daba crédito a sus ojos, pues sus dos queridos hijitos gemelos estaban más que unidos, pero algo que también le impresionó en demasía fue ver la enorme tranca de su adorado hijo, que en nada se comparaba con la de su esposo, la del niño de sus ojos era al menos el doble de grande y gruesa, pero Sandra no los había interrumpido, hasta que vio toda esa leche vertida en la cara y boca de su querida hija, por fin reaccionó!

    -pero qué diablos están haciendo par de sucios? ¿Es qué están locos por Dios?

    Los gemelos pasaron del blanco pálido por el miedo, al rojo tómate de la vergüenza, Adrián de pie se tapaba lo que podía de su enorme verga, Adriana de rodillas se levantó rápida y se subió a su cama tapándose con las cobijas, estaban mudos, era la peor escena posible!

    Sandra cerró la puerta tras de sí y se tuvo que sentar para no desmayarse ante tal impacto, se sentó en la cama de Adrián y esté se sentó en la de Adriana, pero distanciado de ella, Sandra los observaba, con sus caritas de miedo, ambos con la mirada hacia el suelo, su madre respiro hasta 10, el silencio se hacía eterno e incómodo para todos, hasta que su madre habló:

    -necesito que me hablen con sinceridad, desde cuándo y porqué están haciendo esto?

    -¡no se mamá, hace unos dos meses me creó!

    Respondió Adrián sin mirar a los ojos de su madre.

    -Adriana mi nena hermosa, ahora dime tú qué locura los ha llevado a ésto? Y porque no estaban usando al menos preservativos?

    -mami es que Adrián y yo nos amamos, aunque sabemos que está mal, no lo podemos evitar, en cuanto a lo del preservativo no lo usamos, pero yo estoy planificando mami.

    Enseguida Adriana se puso a llorar, Sandra la madre de los gemelos cachondos, estaba más que sorprendida por las palabras de su hija, lo meditó unos minutos, que para los gemelos eran horas, a continuación les dijo:

    -bueno, escuchen bien lo que les voy a decir, como bien dices Adriana, lo que ustedes dos hacen, está muy mal, pero que muy mal, y no debe volver a pasar jamás, Adrián tú te vas a vivir con tu tía Mariana, y le vas a dar gusto a tu padre estudiando Arquitectura, mañana mismo se lo comento y hablaremos con tu tía, que ya antes se había ofrecido para que te fueses allá, y tú Adriana a partir de mañana vas a compartir habitación con Alejandra, entendido?

    -pero mamá cómo me vas a hacer esto? Yo quiero ser biólogo, tú sabes que la arquitectura no me gusta, además nosotros te prometemos que no lo volvemos a hacer, no quiero vivir en España, menos con el cretino de Tomás y con la tonta de Margarita!

    Tomás era el esposo de Mariana, quien era hermana de Raúl, les recuerdo que este señor (Raúl) por cierto español, era el padre de los hermanos, Margarita era la hija de Tomás y Mariana, para ponerlos en contexto, Tomás era un cabron, el típico tonto que se las da de mucho hombre y mucho habla, Mariana, la tía de Adrián era una mujer calmada y agradable, Margarita la prima, era una chica malgeniada que sobre todo se llevaba mal con Adrián, por último Lucía la menor, era una chica dulce que al menos sí quería a su primo Adrián; la última vez que las dos familias se reunieron, fue hace unos 5 años, pues la familia de españoles acostumbraba ir Colombia el fin de año, y los colombianos iban de visita a España a mediados de año.

    Sandra miro fijo a su hijo y le dijo:

    -Lo siento Adrián, o es eso, o mañana mismo le cuento a tu señor padre lo que acabo de ver y esperamos que decisión toma, te parece?

    Adrián tragó saliva, pero se resignó, pues no quería imaginar lo que su padre podría hacer, además Raúl sufría un poco del corazón, y pues al enterarse de eso, fijo lo enviaba a la clínica o al cementerio.

    -bueno ma, lo que vos digas.

    -me va a doler verte partir mi Adri, pero no puedo tolerar la cochinada de ustedes dos, me voy a dormir, espero que hagan lo mismo, y ni se les ocurra cerrar la puerta y mucho menos dormir en la misma cama, entendido?

    -si mamá!

    Al día siguiente Sandra le contó sus planes a su esposo, que se puso dichoso, pues quería que su hijo siguiera sus pasos, así que el mismo día habló con su hermana Mariana, que por suerte le tenía mucho aprecio a su sobrino Adrián, acepto encantada pues vivían en un chalet grande en el que sobraba una habitación; para mala suerte de los hermanos, las inscripciones para la carrera de Adrián estaban abiertas, así que en menos de lo que canta un gallo, el infortunado chico preparaba maletas, las tres hermanas estaban muy tristes pues aparte del amor fraternal por su hermano, también estaba el amor por su polla, la que más mal lo pasaba era Adriana, pues al menos Sandra ignoraba que también hubo sexo con sus otras dos hijas, por suerte para todos.

    Ya en el aeropuerto de Cali, se daba la despedida de Adrián, Raúl estaba conmovido por el «amor» que sus hijas le demostraban a su querido hijo, sus 4 mujeres lloraban a cántaros, pero Sandra estaba un poco más tranquila, pues quería evitar a toda costa la incestuosa relación de sus gemelos, y también le daba tranquilidad enviarlo donde su cuñada, pues Margarita se peleaba mucho con Adrián y estaba segura de que su hijo no intentaría nada con ella, Lucía la menor era lesbiana, así que más tranquila aún, por ese lado sus hermanas también estaban tranquilas; en el abrazo de despedida, cada uno le dedicó unas palabras a Adrián:

    Raúl – hijo mío, me alegra mucho tu decisión, pero me vas a hacer mucha falta joder, ya sabes que tu tía Mariana te quiere mucho y será como una segunda madre para ti, y no le pongas cuidado al capullo de Tomás, cuida mucho de tu tía y de tus primas, vale?

    -gracias pa, vas a estar orgulloso de mí, te quiero mucho! (lágrimas)

    Sandra – ay mijo, no sabes lo que me duele verte partir, pero estaba obligada a ello, por favor estudia mucho y consíguete una linda española por allá, estamos?

    -si mamá, voy a estudiar mucho, pero no te prometo lo de la chica. (más lágrimas)

    Catalina – te voy a extrañar mucho hermanito, no sabes la falta que me va a hacer tu verga, gracias por no decir nada a mamá, y no te vayas a follar muchas chicas por allá, en cuanto pueda me voy de vacaciones para que me des mi medicina, ok?

    -yo también te voy a extrañar Cata, y no me digas esas cosas aquí, que se me va a notar la erección jeje.

    Alejandra – Adrianchis cuídate mucho porfa y vuelve pronto que me vas a hacer mucha falta, te quiero mucho.

    -cuidate tú también hermanita linda, te adoro! (siguen las lágrimas)

    Adriana – no sé qué voy a hacer sin vos hermano, no sabes cuánto te amo y te necesito, cuando seamos profesionales, nos podemos ir a vivir juntos en secreto, aunque sea mal visto en esta estúpida sociedad, vale?

    -yo también te amo hermana hermosa, tampoco sé que voy a hacer sin vos, y sí, dale en cuanto seamos profesionales nos vamos a vivir juntos, que sea una promesa! (mar de lágrimas)

    Horas después, Adrián llegaba al aeropuerto de Madrid, lo esperaban su tía Mariana y su prima Lucía, se abrazaron, intercambiaron algunas palabras y partieron rumbo a Collado Villalba un pueblo madrileño, que era donde tenían su chalet.

    -pero que guapo que estás Adrián, eres la viva imagen de tu Raúl, que alegría que hayas tomado la decisión de estudiar la carrera de tu padre, ya sabes que mi hogar es el tuyo también, vale cariño?

    -gracias tía, a mi también me alegra mucho estar por acá y vivir con ustedes! (mentía Adrián)

    -tiempo sin vernos primo, como dice mamá, estás muy guapo jolines, que si no es porque me gustan las tías, te plantaba un beso y todo jeje, ya verás las amigas que te voy a presentar!

    -jeje gracias prima, vos estás hermosa, que suerte tiene tu novia!

    En este caso no mentía Adrián, pues su prima Lucía era una pelirroja pecosa de infarto, con 19 años era una chica perfecta, tenía los ojos verdes oliva, pómulos sobresalientes, nariz respingada, labios carnosos, unas tetas de buen tamaño, más grandes que las de su hermana mayor, cinturita de avispa, unas nalgas firmes y grandes, Mariana su tía, no estaba nada mal a sus 45 años, era una morena de piel blanca, muy hermosa, se podría decir que Adriana se vería así a su edad, tenía un buen par de tetas y nalgas, practicaba yoga en casa, gracias a eso su cuerpo se mantenía firme y armonioso.

    Hacia buen clima, estaban en agosto, todavía en verano, llegaron a casa, seguía el fastidioso y frío recibimiento de Tomás y Margarita, respectivamente:

    -hola chaval, que pasa? Que te ha quedado grande la biología? Jeje venga hombre, no pongas esa cara, que es broma, pero no vayas a tirar tan pronto la toalla con la Arquitectura eh!

    -hola Tomás, eh no se preocupe que sí que la voy a finalizar.

    -hola primo, te advierto de una vez que a mí habitación no entra nadie, vale?

    -hola Margarita, de acuerdo, listo ya lo apuntó en mi libreta (sarcásticamente).

    Tomás era un cincuentón, calvo de ojos verdes, con gafas culo de botella, bajito, nada agraciado, pero muy inteligente, le iba muy bien con sus negocios, era un mujeriego empedernido, en especial gustaba de las putas, cosa que todas en casa sabían, pero se hacían las de la vista gorda, Margarita era una morena muy bella, tenía el cabello corto, ojos negros azabache, utilizaba gafas, era alta, casi de la estatura de Adrián, tenía tetas pequeñas pero un culo enorme, redondo y firme, se vestía casi siempre de manera sugerente, pues le gustaba tener a los tíos a sus pies, pero a diferencia de su prima Catalina, Margarita era lo que se dice una «calienta huevos o calienta pollas», quiere decir esto que con los chicos que andaba, los besaba, se manoseaban, pero de ahí rara vez follaba, a sus 25 años había tenido pocas relaciones sexuales, y nunca había experimentado un orgasmo.

    El chalet era muy lujoso, tenía piscina y jacuzzi, amplias habitaciones, pero el sitio que se había convertido en el favorito de Adrián era una sala con piso de madera y unos enormes ventanales de vidrio con una vista espectacular de la sierra de Malagón, pero la vista más espectacular y la que más apreciaba era la de su tía Mariana, que en horas de la mañana se ejercitaba haciendo yoga, con unas lycras deportivas, que le marcaban un cuerpazo, además de marcarle el coño, se apreciaban unos labios gordetes, Adrián se hacía el que miraba el paisaje, pero a su tía no le molestaba verlo, por el contrario lo invitaba a participar!

    -venga Adri, que el yoga es lo mejor, deja que te enseño!

    -jeje gracias tía, pero lo mío es el gym, no me gustaría hacer el ridículo ante usted tía!

    -cari, no me hables de usted, por cierto me gusta mucho cuando dices «vos» como mis ancestros!

    -jeje, bueno tía, no quiero que vos me veas haciendo el ridículo!

    -venga hombre, no te hagas de rogar, ven que yo te guío!

    Adrián accedió, se quitó la camiseta, quedó en pantalón corto, y lo que empezaba como una inocente rutina de yoga, se estaba convirtiendo en una caliente sesión de cuerpos frotándose, Mariana estaba sentada con las piernas abiertas y Adrián intentaba imitarla, sus pies se juntaban haciendo una especie de círculo entre ambos, pero era mucho mayor la elasticidad de Mariana, que estando en frente de su sobrino, se le marcaba toda la panocha, Adrián no podía evitar la mirada en las partes de su tía, y sin previo aviso, tuvo una tremenda erección que no pudo esconder, inmediatamente su tía la notó, casi se le salen los ojos, pues se alcanzaba a marcar un gran paquete, Adrián se sonrojo, se levantó simulando dolor en la pierna, a la vez que intentaba disimular su descomunal erección.

    -ay tía, que me ha dado un calambre, mejor me voy para la habitación!

    Mariana que se daba perfecta cuenta de la situación, se debatía interiormente, «que no Mariana, que no puede ser, que es tu sobrino, que lo doblas en edad, que se parece mucho a tu hermano, que estaría muy mal joder», para colmos, Mariana tenía una inactiva vida sexual, pues con su esposo lo hacían unas 4 veces al año, por decir mucho, ya que Tomás ahora le gustaban bien jóvenes, casi no le prestaba atención a su esposa que estaba buenísima, además tenía una polla muy pequeña que nunca satisfizo a Mariana, su vida sexual la compartía con sus juguetes, dildos, bolas chinas, etc… para rematar la calentura de Mariana, Adrián tenía un cuerpo que la ponía aún más cachonda si cabía, además todo jugaba a su favor, pues su marido estaba trabajando y no volvía a casa hasta las 8 de la tarde, Margarita estaba en clase de pintura, Lucía estaba en casa de su novia y había dicho a su madre que volvía al anochecer, la casa estaba sola para los dos; la mente de Mariana se nubló, su chochito se mojó y le dijo a su sobrino:

    -anda Adri, ven que te quitó ese calambre!

    Continuará…

  • Mi sobrino el carnicero

    Mi sobrino el carnicero

    Mi nombre es Carmen, tengo 55 años y vivo en Buenos Aires.  Desde hace 2 años soy viuda; perdí a Ricardo de manera realmente inesperada tras un trágico accidente automovilístico. Empezar esta historia con este detalle tan triste me parece importante porque los hechos que voy a contar llegaron para cambiarme la vida después de haber tenido que superar un duelo realmente difícil. 

    Mi hermana Beatriz, 5 años menor que yo, y su familia fueron los principales pilares para que pueda seguir adelante tras la pérdida de Ricardo. Beatriz y su hijo Damián de 25 años estuvieron pendientes de mí varios meses después de la tragedia. Lo cierto es que ellos viven en una ciudad rural a unos 200 km de Buenos Aires y, después de un tiempo tuvieron que volver a su ciudad para realizar sus respectivos trabajos. 

    Corría el mes de septiembre y me encontraba sentada en mi amplio patio disfrutando de una taza de café cuando sonó mi celular. El nombre de mi hermana apareció en la pantalla. Las llamadas de Beatriz llegaban a diario demostrando que la distancia no le impedía preocuparse por mí. Y lo cierto es que los recuerdos de Ricardo aún seguían presentes como el primer día y las largas charlas con mi hermana me venían muy bien para tener la cabeza ocupada en otra cosa. Pero esta llamada venía con una sorpresa incluida. 

     -Hola hermana, como estás hoy? – preguntó la alegre voz de Beatriz.

     – Acá estamos Betty, un poco mejor pero es muy difícil olvidar. Lo veo a Ricardo en todos lados – dije, sabiendo que mentirle a mi hermana era imposible. 

     -Me imagino Carmen. Solo vos debes saber por el dolor que estás pasando. Pero te tengo una buena noticia. No te vendría bien algo de compañía familiar para distraerte un poco?

    Me quedé pensando unos segundos en la respuesta más honesta posible y finalmente respondí.

    – Si, puede ser. La verdad que no lo había pensado. Pero charlar con alguien más seguido me vendría bien.

    – Si! Y da la casualidad que Damián va a empezar a estudiar en Buenos Aires y, hasta que consiga lugar propio, pensé que se podía quedar algunas semanas con vos.

    La propuesta de mi hermana me trajo sensaciones encontradas. Por un lado, mi angustia me llevaba a desear estar sola porque siempre odié que la gente me tenga lástima. Pero por otro lado sabía que la compañía de mi sobrino no venía desde la lástima, sino del verdadero cariño familiar que había entre nosotros. Además, ellos me habían ayudado mucho durante los primeros meses y no podía negarle asilo a mi sobrino mientras comenzaba con sus estudios. Mi hermana siguió hablando.

    – Además tiene muchas ganas de trabajar y te puede ayudar con alguna tarea domestica para que se gane algo de plata – dijo Beatriz tratando de convencerme.

    – Si Betty, decile que no hay problema y que lo espero – contesté aun tratando de procesar la idea de convivir algunas semanas con Damián.

    – Perfecto, por lo que me dijo estaría llegando pasado mañana.

    – Buenísimo hermanita, acá lo espero a Dami. Quédate tranquila que va a estar bien cuidado. 

    – Eso no me preocupa. Espero que él también te pueda cuidar a vos – dijo Betty con tono cariñoso y luego nos despedimos. No me imaginé el nivel de realidad que iban a tomar esas últimas palabras de mi hermana. 

    En los dos días siguientes a la llamada de Betty, no pude dejar de pensar en la idea de tener a mi sobrino viviendo conmigo. No me gustaba la idea de que tuviera que soportar a una vieja de duelo llorando por los rincones, pero Damián era un joven excelente. Tras un año y medio de no verlo, imaginé que no había cambiado mucho. Deseaba que ese respeto, ese perfil bajo y esa voz casi tímida típicas de Damián sigan intactas. Por momentos pensé en Damián como un joven demasiado introvertido, a veces por de más de vergonzoso y con falta de cierta rebeldía. Pero esas características me generaban una ternura extra por él.

    Lo cierto es que aproveché esos dos días para limpiar toda la casa y preparar un cuarto para mi sobrino. Además cociné algunas de sus comidas preferidas para que se sienta lo más cómodo posible. El sábado por la mañana sonó el timbre anunciándome la llegada de Damián. Abrí la puerta y me costó entender como un joven podía cambiar tanto en tan poco tiempo. Un joven trigueño de casi 1.80 de altura estaba parado en la puerta de mi casa cargando una enorme valija y con una tímida sonrisa en su boca. 

    – Dami querido! Que grande que estás. Qué lindo que vengas a pasar unos días conmigo – dije mientras lo ayudaba con su valija y seguía mirando sus repentinos y notorios cambios físicos. 

    – Hola tía, gracias por recibirme – contestó el con esa voz vergonzosa pero con un tono un poco más grave de cómo la recordaba. 

    Lo invité a entrar y una vez en el living, solté la valija para estrechar un cariñoso abrazo familiar. Mi metro sesenta de altura solo me permitía rodearlo con mis brazos a la altura de la cintura mientras que los suyos rodearon mis hombros. Hasta el momento en que me dio un fuerte apretón no me había dado cuenta de que hacía mucho tiempo que no recibía un abrazo tan sentido. Además, los anchos brazos de Damián me llevaron a esos momentos en donde mi difunto esposo hacía lo mismo; fue una mezcla de emociones realmente extraña pero que me trajo muchos lindos recuerdos. Fue un abrazo largo y sostenido por lo que no pude dejar de sentir esos fuertes brazos rodeándome. 

    Damián vestía una musculosa blanca que dejaba ver un cuerpo masculino bien entrenado. Sus piernas seguían la misma tónica y se veían realmente fuertes bajo un jean claro ajustado al cuerpo. Por un segundo llegué hasta pensar en que el culo de Damián era realmente espectacular. Pero una voz dentro de mí me hizo entrar en razón recordándome que ese joven tan sexy era parte de mi familia. 

    Una vez dentro y con sus cosas acomodadas en su habitación, Damián compartió un café conmigo y tuvimos una larga charla para ponernos al día después de tantos meses sin vernos. Ese perfil bajo y amabilidad que tanto me gustaba de él seguían intactos. Esa parsimonia al hablar era como escuchar una melodía clásica. Además, mi sobrino tiene ojos color verde oscuro que, en sintonía con ese color trigueño de su piel, lo hacían ver casi como un galán de telenovela.

    Él me contó cómo, durante los últimos meses, había estado trabajando en el campo con su padre; esa era una de las explicaciones de los abruptos y beneficiosos cambios en su cuerpo. Dijo que se había hartado de trabajar de sol a sol y quería interiorizarse en el mundo intelectual. Por eso había decidido inscribirse en la facultad que quedaba relativamente cerca de mi casa. 

    Lo cierto es que Damián se volvió un gran compañero y su presencia fue de gran ayuda para ir superando poco a poco mi perdida. Durante las primeras semanas fue una convivencia normal entre tía y sobrino. Él se dedicaba a sus estudios y, en sus ratos libres, nos dedicábamos a la charla o me ayudaba en alguna tarea doméstica, las cuales no se hicieron más después de la partida de Ricardo. La mayor parte del día se encerraba en su cuarto a estudiar o estaba en sus clases y a mí me encantaba esperar para que cambie una lámpara, arregle una canilla o corte el césped del patio. Me sentaba con una taza de café a admirar el trabajo de mi sobrino mientras me invadían recuerdos de Ricardo. Pero con el pasar de los días esos recuerdos fueron quedando atrás porque no podía dejar de mirar el escultural cuerpo de Damián. La transpiración hacía brillar cada musculo de su torso y me podía quedar horas viendo a ese joven trabajando en mi patio. 

    La voz de la conciencia en mí cabeza seguía presente pero cada vez con menos frecuencia. En más de una ocasión, él se giraba para hablarme y yo me quedaba tartamudeando sin saber que decir con la cabeza totalmente perdida en su anatomía. El nivel de su inocencia me daba la tranquilidad de que no podía imaginar que lo miraba con intenciones ocultas.

    Pasaron los primeros tres meses y el nivel académico de Damián le permitió tener algunos días de descanso: rindió todos sus exámenes en tiempo record y tenía algunos días antes de encerrarse a estudiar nuevamente. Su desempeño en la universidad era realmente notable y, con Beatriz, estábamos muy orgullosas de su rendimiento. No se lo notaba cansado ni muchos menos. Realmente era un joven brillante y tenía potencial para muchos más. Esto lo comprobé el primer día de sus vacaciones, cuando me dijo que estaba buscando un trabajo de medio tiempo para aportar en los gastos de la casa. Me pareció una actitud realmente valorable en él y eso me generó un excesivo nivel de ternura, por lo que prometí ayudarlo en su búsqueda laboral.

    Unos días más tarde, salí por la mañana a hacer mis respectivas compras y el último local que visité fue la carnicera que estaba cruzando la calle. Daniel, el carnicero, era un viejo amigo mío y de mi difunto esposo. Si no había ningún cliente en su local, nos quedábamos varios minutos charlando sobre temas banales. Como si los planetas se hubieran alineado, esa mañana me comentó que estaba buscando un empleado de medio tiempo para atender su carnicería porque él ya estaba demasiado cansado. Mi cara se iluminó y, automáticamente, le dije a Daniel que tenía el empleado perfecto para su carnicería. Daniel se quedó sorprendido y coordinamos para que Damián lo visitara por la tarde para hacer la respectiva entrevista. Yo estaba segura que los trabajos en el campo le daban a Damián las referencias suficientes para ayudar a Daniel en su carnicería. 

    Al volver a casa no podía aguantar la ansiedad de darle la buena noticia a Dami. Crucé la puerta principal cargada con las bolsas de las compras y, con su típica amabilidad, me ayudó a cargar todo y llevarlo a la cocina. Él se vestía realmente bien a diario, pero ese día en particular estaba realmente hermoso. Una camisa negra bien entallada al cuerpo y una bermuda de jean por arriba de las rodillas me obligaron a detenerme algunos segundos para admirar toda su masculinidad.

    – Te tengo una buena noticia sobrino! Mañana tenés tu primera entrevista de trabajo.

    – De verdad tía? En dónde? – preguntó él con una emoción poco común en su voz.

    – En la carnicería de Daniel, justo acá enfrente. Necesita empleado de medio tiempo y te espera a la tarde para hablar con vos. 

    Jamás en mi vida había visto sonreír a Damián de esa manera. Sus dientes blancos y perfectos iluminaron su rostro de oreja a oreja y corrió rápidamente hacía mí, me abrazó por los hombros y me levantó por el aire en su ánimo de festejo. No me esperaba esa reacción por parte de un joven con un perfil tan bajo, pero la emoción realmente se apoderó de él. Cuando hizo fuerza para alzarme pude sentir como sus brazos se hinchaban y su torso se endurecía. Otra vez volví a darme cuenta que hacía mucho tiempo que no tenía contacto físico tan estrecho con un hombre. 

    Pero esta vez fue diferente; esa vocecita de conciencia dentro de mi cabeza había desaparecido. Mi temperatura corporal aumentó de golpe y me recorrió una electricidad realmente intensa: el deseo. Ese sentimiento que pensé que estaba muerto me había vuelto a visitar estando entre los brazos de mi sobrino. La sensibilidad de mi cuerpo me permitió sentir el roce de cada detalle de su torso y parte de su cintura. No había dudas de que ese día iba a necesitar un cambio de ropa interior. Cuando me liberó de sus brazos, me pidió perdón por el exceso. Me di cuenta que su exagerado respeto no lo dejaba liberarse de varias de sus emociones, por lo que decidí volver a abrazarlo para demostrarle que era libre de expresarse libremente y para disfrutar, una vez más, ese estrecho contacto.

    Esa misma tarde, Damián fue puntualmente a la entrevista con Daniel y minutos más tarde volvió con la noticia de que comenzaba en su nuevo trabajo al día siguiente. Ese chico no paraba de agradecerme y esa misma noche celebramos con una rica cena y una botella de vino. Fue una cena digna de celebración; reímos y charlamos como pocas veces y hasta lo noté mucho más suelto. Mientras él hablaba, me costaba prestar atención a lo que decía porque estaba concentrada pensando en los positivos cambios en la personalidad de ese joven; parecía que se había inyectado varias dosis extra de confianza y soltura. 

    Después de la exquisita cena y una velada increíble de charlas y risas, nos fuimos cada uno a su respectiva habitación un poco más tarde de lo normal. Con algunas copas de vino encima, me quité la ropa y me propuse meterme en la cama. Pero un segundo antes, la imagen que devolvía el espejo ubicado en la puerta de mi vestidor me hizo detenerme de golpe. Miré mi silueta dentro del conjunto de ropa interior negro y me noté más bella que de costumbre. Mi figura no dejaba de ser de una mujer que había pasado los 50, pero esas estrías y pequeñas imperfecciones no opacaban mi belleza natural. Giré con las manos en la cintura como lo haría una modelo y vi que mi culo seguía firme, con algunas marcas de celulitis pero manteniendo su forma redondeada. Mi abdomen estaba algo flácido pero sin ser grotesco y ni siquiera desagradable; nada que algunos abdominales no puedan corregir. Mi parte frontal fue la que más me favoreció siempre y fue lo que más admiré en el espejo esa noche. Me quité el corpiño y me sentí orgullosa de mis tetas: nada pequeñas ni extremadamente grandes. Dos hermosas bolas de carne de talla noventa y cinco decoraban mi torso, algo caídas por la gravedad común de la edad pero que no perdían turgencia. Algunas estrías también comenzaban a aparecer pero que quedaban en segundo plano gracias a las hermosas pecas marrón claro que adornaban mis pechos.

    En un movimiento casi instintivo, bajé la mano derecha a mi pubis y deslicé la punta de mis dedos bajo la tanga negra. La humedad me obligó a seguir masajeando mi clítoris mientras, con los ojos cerrados, recordaba el estrecho abrazo de mi sobrino. Quizá era la desinhibición causada por el vino, pero la vocecita de lo correcto había desaparecido, por lo que, después de algunos segundos de masajear enérgicamente mi parte intima, las piernas comenzaron a temblarme y un orgasmo muy húmedo hizo estremecerme entera. Con la culpa post orgasmo, me volví a preguntar cómo podía ser capaz de excitarme con mi propio sobrino; pregunta a la que hasta el día de hoy no puedo darle respuesta. 

    Con el nivel de relajación digno de un rico clímax, me metí en la cama y me dormí profundamente. Estaba teniendo sueños realmente atrevidos y mojados cuando el dolor de cabeza me despertó de forma algo brusca cerca de las 3 am. El malestar típico después de algunas copas de alcohol me obligó a levantarme en busca de un analgésico. Con mi tanga negra, aún húmeda de mis jugos como única prenda, salí de mi habitación y noté que la puerta de la habitación de Damián estaba entreabierta. Las luces provenientes de una pantalla iluminaban parte de las paredes y el lado interior de la puerta. Enseguida pensé que se había quedado dormido mientras trabajaba en su computadora o, simplemente, mirando televisión. Me acerqué sigilosamente con la intención de apagar su tele o su notebook y que pudiese dormir tranquilo, pero antes de entrar noté que mi sobrino seguía despierto.

    El ángulo en el que estaba ubicada la cama me permitía verlo de espaldas y parte de su perfil derecho, mientras que él no podía ver si alguien estaba en la puerta, por lo que no se percató de mi paseo nocturno. Damián estaba acomodado con su espalda en el respaldo de la cama, sus auriculares puestos y su computadora portátil al lado de sus pies. 

    En la pantalla del dispositivo se podía ver un video porno en HD y pantalla completa; una mujer de las llamadas MILFS metía y sacaba un enorme pene de su boca con la habilidad de una mujer que de eso depende su trabajo. Pero el espectáculo principal, para mi gusto, estaba dentro de la cama: Damián se masturbaba suavemente con su mano izquierda. Su palma masajeaba arriba y abajo un venoso trozo de carne de aproximadamente 17 cm y con un diámetro realmente llamativo. Su mirada seguía fija en la pantalla mientras iba aumentando el ritmo y la presión de su mano sobre ese hermoso falo. De vez en cuando frenaba, se escupía la mano para lubricar y seguía en su tarea. Yo seguía parada junto a la puerta habiéndome olvidado de mi dolor de cabeza y totalmente concentrada en ese potro masturbándose en mi propia casa. Sabía que cualquier movimiento o suspiro inoportuno lo podía alertar de mi presencia, por lo que contuve las ganas de volver a tocarme mientras lo miraba. 

    Pasaron algunos minutos y, sin darme cuenta, la voluptuosa actriz de su video se había ubicado en cuatro patas, mientras el mismo pene que estaba chupando en la escena anterior, entraba por su culo ya bastante dilatado. El sexo anal era algo que nunca había experimentado, pero esa noche comprobé que formaba parte de los gustos ocultos de mi sobrino. Mientras la sexy mujer en la pantalla era taladrada por atrás, Damián emitió un leve bufido mientras varios chorros de abundante y espesa leche iban a parar a su abdomen y su ropa interior; debo reconocer que se me hizo agua la boca al ver ese tronco venoso y brilloso por la leche que se derramaba desde el glande. Por un momento hasta sentí que la podía oler y me pareció un aroma agrio y fuerte, pero muy excitante. Antes de volver sigilosamente a mi cama pude ver en la pantalla como la MILF recibía los jugos íntimos del actor en su boca y pensé “esa podría ser yo”.

    Sin haber tomado mi analgésico, me acosté totalmente desnuda, volví a tocarme dos veces más y me volví a dormir plácidamente. Pocas noches en mi vida había dormido de una manera tan profunda. Tal fue la calidad de mi descanso que a la mañana siguiente me quedé dormida y me desperté dos horas más tarde de lo habitual. Cerca de las 9 abrí los ojos y recordé que era el primer día de trabajo de Damián. Me desperté algo exaltada, me vestí rápidamente y corrí hacia la cocina para preparar el desayuno. Pero al igual que la noche anterior, mi sobrino me había vuelto a sorprender: el café listo y unas cuantas tostadas me esperaban en la cocina, acompañadas de una nota:

    “Tía, me fui a trabajar. Te quise despedir pero estabas muy dormida y me dio pena despertarte. Te dejo el desayuno preparado, nos vemos a la vuelta”

    Te quiero

    Dami

    Las palabras de puño y letra en la arrugada hoja y el aroma del café por la mañana me hicieron emocionar. La ternura y el amor de familia me llenaron el pecho hasta que recordé las excitantes y morbosas imágenes de la noche anterior. La misma mano que había escrito esas dulces líneas era la que tanta calentura me había causado hacía algunas horas. Parecían dos personas diferentes, pero realmente era una sola.

    Decidí ir a hacer las compras a la carnicería de Daniel para aprovechar y visitar a mi sobrino. Pero antes de salir preferí lavar algo de ropa sucia. En el lavadero volví a encontrarme con otra sorpresa que Damián había dejado sin querer. Su bóxer manchado con sus jugos me esperaba en lo más alto de la sesta de la ropa sucia. Había visto como lo había manchado y ahora lo tenía en mis manos mientras me encontraba sola en casa. Lo apoyé en mi cara y respire profundamente ese fuerte aroma. ¡Qué agrio pero que rico olor! La excitación me obligó a tener un hermoso momento de autosatisfacción matutina. Mientras olía y lamía la prenda tuve un increíble orgasmo con mis dedos visitando lo profundo de mi humedad. 

    Más tarde me di una larga ducha, me puse uno de mis mejores vestidos y me dispuse a cruzar la calle a comprar la carne para la comida y visitar a mi querido sobrino. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que me sentía tan bella. Ese vestido rojo claro, con un escote que no estaba acostumbrada a usar por vergüenza, me quedaba realmente sexy. Crucé la puerta de la carnicería y ahí estaba él parado tras el mostrador: cuchillo en mano y cortando carne como todo un carnicero experimentado. Sus grandes y hábiles manos todas sucias y engrasadas manipulando los cortes me llenaron de morbo una vez más. Debí disimular lo que sucedía dentro mío porque él ya me estaba saludando con su bella sonrisa mientras atendía a otra clienta. Me había quedado tan obnubilada con Dami que no me percaté de que la otra clienta era mi vecina y amiga Susana. 

    – Hola Carmen! Como estás tanto tiempo? – me saludó Susana mientras yo volvía de mis fantasías. 

    – Hola amiga. Bien. Vine a hacer las compras y de paso, saludar al nuevo empleado – contesté imaginando que Susana ya se había enterado que Damián era mi sobrino. Su falta de actividades la hacían estar al tanto de todo lo nuevo que sucedía en el barrio. 

    – ¡Ay sí! Pero que dulzura de sobrino que tenés. Todo un caballero y muy buenmozo. Además se nota que tiene habilidad con la carne – dijo Susana mientras le dedicada a Damián esa sonrisa lasciva de mujer madura y excitada. Hubiera preferido no hacerlo, pero en ese momento descubrí que mi sobrino se había convertido en la presa de Susana. 

    – Viste que hermoso es mi sobrino. No lo mires mucho que te va a retar tu marido jaja – bromee para ponerle un límite sutil a Susana y para que Damián se entere de que la mujer que lo estaba seduciendo era casada. 

    – Jaja, pero si es un nene Carmencita! Igual parece que estas cuidando demasiado al nene, jaja – dijo ella en tono sarcástico mientras le pagaba a Damián. 

    – Él ya se puede cuidar sólo amiga, yo solamente lo cuido como su tía. Bueno Su, voy a comprar antes de que se haga tarde – dije para terminar la charla y para evitar poner más incómodo a Damián.

    Susana tomó su bolsa y salió del local. Al cerrarse la puerta, con Damián soltamos una carcajada al unísono.

    – Parece que tenés una admiradora en el barrio jaja – le dije mientras me reía. 

    – Jaja, si Tía. Menos mal que llegaste para rescatarme porque pensé que se me tiraba encima – contestó él.

    – Y no me sorprendería Dami. Tené cuidado porque es casada y el marido es bastante celoso, jaja – le dije a modo de advertencia graciosa. 

    – Si tía, no me voy a andar metiendo con mujeres mayores del barrio y mucho menos si son casadas. ¿Qué vas a llevar? – preguntó intentando cambiar de tema. 

    – Mmm, no sé qué quiere comer mi sobrino preferido esta noche.

    – La carne al horno con papas te sale increíble tía – contesto él con su característica cordialidad. 

    – Entonces dame un buen pedazo de carne para poner al horno y algunos chorizos ricos – le respondí sin darme cuenta en el doble sentido que se podía interpretar en mi frase. 

    El asintió al escuchar mi pedido y puso manos a la obra. Sacó de la heladera un jugoso y ancho pedazo de carne, lo corto y de forma muy hábil lo puso dentro de una bolsa. Luego sacó varios chorizos de la heladera y mientras los manipulaba para embolsarlos, se me vino a la cabeza su imagen con su verga en la mano escupiendo leche. Fueron solo algunos segundos, pero me perdí con la mirada en sus manos manipulando los alargados tubos de carne mientras el morbo y la fantasía me invadían por completo. Pesó ambas bolsas y me dijo el precio. Tuve que esforzarme por volver a eje y sacar el dinero de mi bolso con mis temblorosas manos. 

    – Gracias mi vida. Te espero a la noche.¿ Salís de trabajar a las 6? – le pregunté mientras me daba el vuelto.

    – No tía. Daniel me pidió que cierre y limpie todo antes de irme. Seguramente salga 6 y media – me explico él. Su voz temblorosa y poco firme me resultaron algo sospechosas. 

    – Bueno Dami, te espero.

    Crucé la calle de vuelta a mi casa y en esos pocos metros no pude dejar de pensar en la idea de que Susana haya estado acechando a mi sobrino. Pensar en ella como una depravada me pareció una actitud hipócrita. La noche anterior yo lo había estado espiando mientras se masturbaba y eso también me convertía en una depravada. Pero ella era casada y Damián era mi sobrino, por lo que me sentí ofendida por la falta de códigos de mi vecina. ¿Era eso o solo excusas para no admitir que me hubiese gustado seducirlo? ¿Estaba celosa de Susana? Preguntas a las que solo el tiempo les iba a ofrecer respuesta.

    Llegué a casa y pasé la mayor parte del día pensando en el episodio de la mañana pero, sobre todo, en las manos de Damián manoseando la carne al igual que había estado manoseando su tentadora verga. Esa idea me excitaba muchísimo y no podía dejar de reproducirla en mi cabeza una y otra vez.

    Cerca de las 6 de la tarde me dispuse a preparar la cena y fui hacia la heladera a buscar la carne que mi sobrino me había vendido. Al tomar la bolsa, noté la suave y tierna textura de los chorizos y la imagen volvió a aparecer nuevamente. Los saqué de la bolsa, los toqué, los apreté y los olí intensamente en una acción casi salvaje. Cerré los ojos y al inspirar entró por mi nariz el aroma a carne cruda y un dejo suave del perfume de Damián. Los tenía en mis manos, con mis ojos cerrados mientras imaginaba las anchas venas oscuras de su verga recorriendo su falo desde los huevos a la punta. Metí mi mano por debajo del vestido, corrí mi tanga hacia el costado y comencé a refregar los blandos tubos de carne por mi clítoris y los labios de mi vulva con intensidad y cuidado para no romperlos. Después de unos segundos, el frio y la suave textura del improvisado juguete me hicieron retorcer de placer y soltar un leve gemido de clímax. Volví a olerlos y el perfume de mi sobrino había sido reemplazado por el aroma de mi intimidad. Decidí meterlos al horno con el resto de la carne y algunas papas. Compartir esa comida con Damián me inundaba de morbo. 

    Con la comida en marcha a fuego lento y después de haber tenido un nuevo orgasmo con la imagen prohibida de mi sobrino el carnicero, me serví una taza de café para esperarlo. Eran 18:15, me asomé por la ventana del frente y noté que la carnicería estaba cerrada. En cualquier momento Damián saldría por la puerta y cruzaría la calle para volver a casa. Pero el aún no salía y, para mi sorpresa, alguien se acercaba al local cerrado; era Susana.

    Al verla cruzar la calle, descubrí instantáneamente las intenciones de mi vecina. La desesperada mujer se iba a tirar encima de mi sobrino aprovechando que la carnicería estaba cerrada y no iba a tener interrupciones como la de la mañana. 

    No podía quedarme sin hacer nada así que, en un impulso de furia, salí por la puerta de enfrente. Crucé la calle casi sin mirar y noté que Susana ya estaba dentro del local. La puerta y la persiana, ambas cerradas, no me dejaban ver lo que sucedía adentro, lo único que escuchaba eran algunos murmullos a los lejos. Me colé por el lateral del local y descubrí una pequeña ventana abierta que daba al interior. Subí a un pequeño banco ubicado bajo la ventana y fui asomándome poco a poco procurando no ser descubierta y pudiendo escuchar con más claridad los murmullos. 

    – Gracias por abrirme tan tarde Dami! Que cabeza la mía! Me olvidé de comprar la carne para mañana – dijo Susana en una actuación muy mala y poniendo voz provocadora

    – No hay problema señora. ¿Qué va a llevar?- contestó Damián con su cordialidad habitual.

     

    – No me digas señora que no soy tan vieja querido, decime Su. Quiero el pedazo de carne más rico y sabroso que tengas – contestó ella. Al asomarme vi su cara de depravación y que su escote era mucho más pronunciado que el de la mañana. Noté que Dami comenzaba a ponerse nervioso ante la provocación de mi vecina. 

    Damián abrió la heladera y saco un jugoso pedazo de carne que apoyó sobre el mostrador. Susana se quedó mirando el producto mientras arrugaba la nariz y comenzó a rodear el mostrador para ponerse del mismo lado que Damián. Susana siempre había sido muy descarada pero ya estaba superando todos los límites. 

    – Permiso Dami. La voy a oler para ver si la carne está fresca – dijo Susana con su seductora vos. 

    Mientras Damián estaba petrificado ante la avasallante actitud de su clienta, ella se agachaba para acercar su nariz a la carne y, en el mismo movimiento, apoyo sus flacuchas nalgas en el bulto de Damián. 

    – Me parece que ya encontré la carne más sabrosa – susurró ella apenas sintió el contacto. 

    Susana se dio vuelta y, sin decir nada más, comenzó a manosear la entrepierna de Damián mientras él estaba estupefacto. Al ver tan vulgar y desesperada actitud, se me ocurrió comenzar a gritarle todo lo que pensaba de ella, pero decidí esperar para ver la reacción de mi sobrino. Rápidamente, las huesudas manos de Susana abrieron el pantalón y los bajó de golpe con todo y bóxer. El pene erecto de Damián saltó como un resorte frente a los ojos desorbitados de su lujuriosa clienta, que no tardó ni un segundo en meterlo en su boca. 

    Cuando estaba a punto de entrar en escena para increpar a mi supuesta amiga, vi que la reacción de Damián no era la que yo esperaba: «Que rico Su» fueron las palabras de mi vergonzoso sobrino mientras ubicaba sus grandes manos en la cabeza de Susana para meterle el falo más profundo en su garganta. Damián estaba disfrutando de la mamada de Susana. Realmente no podía creer que ese joven respetuoso y cauto estuviera teniendo sexo con mi vecina. 

    Luego de unos minutos de intensos y profundos cabezazos de Susana, ella se levantó y se dio vuelta mientras con una mano levantaba su vestido blanco y con la otra bajaba una prenda de ropa interior digna de su edad. “Rómpeme toda nene” dijo ella con su mejor voz de puta mientras su fino vestido blanco se manchaba con la carne aún apoyada en el mostrador. Damián la tomó por sus pequeñas caderas y comenzó a penetrar a Susana de una forma casi salvaje. Los gemidos de ella retumbaban en la carnicería acompañados del rítmico choque de cuerpos.

    Yo seguía enfurecida y asqueada, pero sin poder sacar los ojos de la escena porno que estaban montando. Los sonidos emitidos por Susana me indicaron que acabó dos veces hasta que Damián anunció que él también estaba por explotar. Ella volvió a arrodillarse y comenzó a mamar el endurecido miembro de forma muy enérgica mientras se ahogaba con el glande en su garganta. Damián soltó un alarido ahogado mientras llenaba la boca de su amante con sus jugos. Ella siguió succionando hasta tragar cada gota de leche.

    No sé cómo, pero me di cuenta que debía volver a cruzar hacia mi casa antes de que cualquiera de los dos salga del local. Bajé del banquito y volví a mi casa lo más rápido que pude con el corazón latiendo a toda velocidad. Cinco minutos después, Susana salió de la carnicería acomodando su rojiza cabellera y tratando de limpiar las manchas de su vestido. Me hubiese gustado saber cómo le iba a explicar a su marido el motivo de que haya vuelto tan desalineada.

    Pero ese no era mi problema. Me sentía realmente decepcionada de la respuesta de mi sobrino ante las provocaciones baratas de Susana. Pensé que su amabilidad, cordialidad y exceso de respeto lo iban a llevar a rechazarla, pero sus hormonas lo controlaron y lo llevaron a tener un sucio episodio pornográfico con mi vecina. Quizás los celos manejaban mi cabeza en ese momento, pero lo único que pensé en ese instante fue demostrarle a mi sobrino que yo era mucho más mujer que Susana.

    Unos minutos más tarde de la silenciosa salida de la amante, Damián salió del local, cerró con llave y cruzó la calle. En ese instante decidí que iba a hacer mi mejor esfuerzo para hacer creer a Dami que no sabía nada de su aventura prohibida. En una digna actuación, lo recibí con el cariño de siempre y le serví la rica cena que había preparado para él. Mientras lo veía devorar los mismos chorizos que había usado para masturbarme y me inundaba de morbo, decidí que iba a demostrar que la seducción de Susana era de lo más vulgar y barata. Yo le iba a demostrar a ese pendejo viril lo que es la calentura.

    Estaba deseosa de que me espíe, encuentre mis tangas sucias y le pique el morbo de olerlas. Quería atraerlo con el jugo de lo prohibido como él había hecho conmigo, por lo que comencé esa misma noche. Al terminar de cenar, junté la mesa y nos fuimos cada uno a su habitación; esta vez fui yo quien dejó la puerta entreabierta.

    Si era necesario pensaba quedarme toda la noche despierta hasta que Damián se levantara al baño para poder atraer su atención. Lo cierto es que solo tuve que esperar media hora hasta que la puerta se abrió y los pies descalzos avanzaron por el pasillo. Me acosté de espaldas a la puerta y apreté “play” en mi celular. Una mujer madura cabalgaba salvajemente sobre una enorme verga mientras gemía con agudos alaridos que se escuchaban nítidamente desde el pasillo. A pesar de estar de espaldas, vi que la silueta de Damián se detuvo frente la puerta entreabierta. Bajé lentamente la mano hasta mi pelvis y corrí el hilo de mi tanga. Mi vista iba del video a la silueta y viceversa. Comencé a mover la cintura atrás y adelante mientras la sombra de mi sobrino seguía en la pared y también comenzaba a moverse; a diferencia de mí, él se atrevió a masturbarse frente a la puerta de mi habitación. La mujer en el video comenzaba a gemir más rápido y más fuerte, al igual que yo. Se me estremeció el cuerpo por completo y solté un gemido orgásmico asegurándome de que Damián lo escuche. No sé si lo habrá hecho a propósito, pero al escuchar su respiración agitada, noté que él también había eyaculado. Se volvieron a escuchar los pasos alejándose por el pasillo y Damián cerró la puerta de su habitación. Mi sobrino había mordido mi anzuelo.

    A la mañana siguiente procuré no dar señal alguna del episodio prohibido de la noche anterior. Me desperté de muy buen humor porque había logrado comprobar que era capaz de atraer la curiosidad sexual de mi sobrino. Esa misma noche iba a poner “toda la carne al asador” e intentar recibir ese hermoso regalo que Susana había conseguido injustamente la noche anterior.

    – Buen día Dami ¿Cómo descasaste querido? – lo saludé cuando se sentó en la mesa de la cocina mientras yo preparaba el desayuno.

    – Bi… bien tía – contestó algo nervioso.

    – Me alegro mi vida. Yo también descansé como una reina. Dami, si tenes ropa para lavar ¿La llevas al cesto de la ropa sucia? – le pedí amablemente ya sabiendo la respuesta.

    – Obvio, tía. Ya la llevo.

    Damián se levantó, camino hacia su cuarto y unos segundos después pasó caminando con una pila de ropa sucia hacia el cuarto de lavado. Mi segundo anzuelo ya estaba esperándolo en el punto más alto y visible del cesto de ropa sucia. Intencionalmente, había dejado la misma tanga que llevaba puesta mientras él me miraba desde la puerta haciendo sus travesuras la noche anterior. Al verlo pasar, lo seguí sigilosamente y me quedé espiándolo detrás de la puerta esperando su reacción.

    Damián entró y antes de dejar su ropa en el cesto clavó su mirada en la fina tanga celeste. La prenda estaba realmente empapada y despedía el intenso aroma de la intimidad femenina. El joven se acercó aún confiado de que yo seguía en la cocina y tomó la tanga. Automáticamente la llevó sobre su rostro y aspiró con todas sus fuerzas mientras se llevaba su mano izquierda al bulto creciente de su pantalón. Mi segundo anzuelo había funcionado perfectamente y me moría de ganas de entrar en el cuarto y ayudarlo en sus manualidades, pero decidí contenerme para dar el paso final esa misma noche.

    Regresé a la cocina y dos minutos más tarde Damián volvió a sentarse en la mesa algo incómodo. Seguramente queriendo ocultar esos 17 cm de carne endurecida que luchaban bajo su pantalón.

    – Querido ¿Para cuándo salgas te puedo encargar un poco de carne y chorizos? Voy a prender la parrilla – le encargue con firmes intenciones de no mirarlo y hacerme la desentendida de la situación.

    – Claro tía! Te traigo. Que rico, un asado! – dijo feliz sin imaginarse cuál iba a ser el postre.

    – Gracias hermoso! Esta noche vas a comer la mejor carne de tu vida – le dije, esta vez esperando que su inocencia se vaya rompiendo y comprenda el doble sentido.

    Después de desayunar, Damián se despidió y partió rumbo al trabajo. Si había aprendido algo de mi difunto marido era la habilidad de prender el fuego y hacer carne asada. En Argentina es un plato típico me considero toda una experta en prender fuego y hacer brazas. El día se me pasó muy lento por la ansiedad de mostrar sin sutilezas mi provocadora actitud. La temperatura ese día rondó los 30º y el calor me ayudó en mi plan de atraer las hormonas de Damián.

    La ansiedad hizo que me fuera a preparar una hora antes de la llegada de mi sobrino. Ya en mi habitación, me puse una hermosa bikini que me habían regalado hace años. Dos porciones de telas relativamente chicas, engomadas y de color azul brilloso lucían mi imperfecta pero sensual figura. Un short de jean reciclado de un viejo pantalón largo dejaba ver un cuarto de mis nalgas mantenidas bien firmes por la bikini. La parte superior del traje de baño me favorecía mucho en mi parte delantera, ya que les daba un poco más de voluptuosidad y dejaba un largo y profundo surco entre mis tetas. Luego de un par de giros frente al espejo, fui al patio a comenzar a prender el fuego para la cena.

    Una hora después se abrió la puerta del frente y Damián entró con una pesada bolsa repleta de carne mientras en la parrilla crepitaban las brasas calientes. Su brazo derecho se hinchaba mientras sostenía la bolsa mientras mi corazón iba a mil por segundo. Sus nervios tampoco se hicieron esperar al ver mi look veraniego con todas mis transparencias. Se detuvo un segundo para repasarme de pies a cabeza y luego reacciono.

    – Ho… hola tía. Ya tenés a full el fuego. Acá te traje la carne que me encargaste – dijo mientras intentaba fijar la mirada en otro lado que no sea mi cuerpo.

    – Gracias mi cielo – le dije mientras lo abrazaba e intentaba estrechar mis pechos en su torso de forma sutil.

    Tomé la bolsa, le di la espalda y dejé que me mire libremente sin que yo lo pueda descubrir. Mientras tanto, yo vaciaba la bolsa y dejaba la carne para la cena sobre la mesada junto a la parrilla. Tomé uno de los pedazos más grande y lo puse sobre los fierros calientes, procurando tirarme un poco hacia delante para que mi short deje ver un poco más de mi culo. Tomé los chorizos y me volví a girar. Pude ver como Damián desvió torpemente la mirada hacia la parrilla. Los amasé un poco en una especie de control de calidad ante la atenta mirada del joven. Lleve uno hacia mi nariz y lo olí. El chorizo que colgaba desde la otra punta se apoyaba en el surco entre mis pechos y rosaba los marcados relieves; la mirada de Damián ya estaba perdida en mis tetas sin sutileza.

    – Tía, te vas a ensuciar toda con los chorizos – dijo el mientras señalaba con algo de vergüenza el chorizo que colgaba sobre mis tetas.

    – No pasa nada mi vida. Una buena asadora siempre se tiene que ensuciar – le dije a modo de chiste para romper el hielo – Además, deja de mirarle las tetas a tu tía, chancho jaja – le reproche en tono gracioso aun masajeando y oliendo los blandos tubos de carne.

    – No tía, n… no te estaba mirando ahí – tartamudeó nervioso. Era el momento perfecto para ir por todo.

    – Ah, porque me enteré que al final si te gusta mirar mujeres grandes como Susana – le dije usando una voz entre irónica y seductora.

    – Qué te contó Susana? Es todo mentira tía, no le creas – dijo transpirando por el calor y los nervios.

    – Susana no me contó nada, yo los vi esa noche que cerraste la carnicería y ella te visitó – contesté mientras caminaba lentamente hacia el con el sugerente alimento en mis manos.

    – No tía, fue un malentendido. No era mi intención, ella se… – balbuceó hasta que le hice señas de silencio con mi dedo antes de que terminara con sus excusas.

    – No estoy enojada sobrinito. En realidad, estoy un poco celosa – dije con mi voz más seductora.

    Damián había quedado realmente obnubilado ante mi show carnal, por lo que decidí continuar. Tomé el chorizo que colgaba ante mis tetas y lo metí lentamente en el surco entre ellas. El chorizo del otro extremo comencé a meterlo lentamente en mi boca hasta dejarle una marca en lo más profundo con mi labial rojo. La inquietud en el cuerpo de Damián me decía que tenía una mezcla de nervios y excitación.

    Sin decir ni una palabra más, me acerqué a él hasta quedar a escasos centímetros. La corta distancia me dejo ver que su pantalón estaba a punto de estallar. Me arrodillé frente a él, le desprendí sus ajustados jeans y bajé sus pantalones y ropa interior como un animal hambriento. Su verga erecta quedo rebotando frente a mi cara y pude sentir su aroma masculino llenándome los pulmones. Metí esa sabrosa pija en mi boca y comencé a mamarlo de forma desesperada. De vez en cuando me ahogaba con una leve arcada y eso parecía excitarlo aún más. Al igual que había hecho con Susana, me tomó del pelo y comenzó a coger mi boca sin reparos.

    Estuve varios minutos con su falo erecto entrando y saliendo de mi garganta mientras me masturbaba con los juguetes improvisados de carne. Ya había hecho la parte más difícil, por lo que en ese momento sólo quedaba dejarme llevar por el goce. Me levanté y le di la espalda mientras subía una pierna a una silla.

    – Cógeme duro sobrino – susurré mientras acariciaba lentamente mis labios vaginales empapados.

    Él se acercó con la verga en su mano y la apoyó en mi concha hirviendo y rápidamente pude sentir como esos 17 cm de dureza me visitaban. Fue una sensación sublime sentir esa verga entrando y saliendo de mi vulva mientras las gruesas manos de Damián amasaban mis tetas. No puedo asegurar el tiempo que el viril cuerpo de mi sobrino estuvo bombeando duro contra mí, pero sí sé que fueron al menos cuatro los orgasmos que tuve en ese rato. Cada uno era una descarga eléctrica más fuerte que la anterior que me recorría de pies a cabeza.

    Mis piernas comenzaban a temblar de tanto placer, por lo que decidí ponerme más cómoda. Lo tomé de la mano y lo arrastré hacia el interior de la casa. En el sofá me puse en cuatro patas y abrí mis nalgas con las manos.

    – Estréname mi culo pendejo. Es tuyo – le dije con tono de desesperación.

    Él no lo dudó y se me acercó por atrás con su pija en la mano, brillosa y empapada de mis flujos y se agachó para darme un beso negro que me hizo ver las estrellas. Metía y sacaba enérgicamente su hábil lengua de mi ano para comenzar a dilatarlo y lo estaba logrando. Unos minutos después se puso en posición y apoyó su hinchado glande en la puerta de mi culo. Comenzó a empujar lenta y firmemente hacía delante mientras yo empujaba con mi culo en sentido contrario. Mientras la dureza de su pija se iba abriendo paso en mis entrañas, el dolor comenzó a crecer y, por inercia, mordí el chorizo que había quedado colgando de mi cuello luego del show erótico del comienzo. La fuerza de mi mordida sobre la carne blanda hizo que se desarmara y quede todo manchado y pude sentir el sabor de la carne cruda; no me importó e, incluso el hecho de estar realmente sucia, me generaba mucho más morbo.

    Después de unos instantes de dolor, toda la dureza de mi sobrino estaba dentro de mí y poco a poco comenzó a bombear. El placer comenzó a reemplazar al dolor y mi culo estaba realmente dilatado. Era la primera vez en mi vida que tenía sexo anal y lo estaba disfrutando muchísimo. Mientras Damián subía el ritmo de su pelvis y la presión sobre las estrechas paredes de mi culo, yo me masajeaba intensamente el clítoris. Fueron dos más los orgasmos que tuve mientras mi sobrino me taladraba el ano con su dureza.

    Cuando noté que las energías iban disminuyendo, saqué lentamente su pija de mi culo y me volví a arrodillar frente a él. La mezcla de olores y el aspecto enrojecido e hinchado de su pene por la presión de mi culo me volvieron loca. Comencé a mamar su verga nuevamente mientras una mezcla agria, rara y excitante de sabores me invadía la lengua. La transpiración nos bañaba a ambos cuando noté en los espasmos de Damián que ahora le tocaba a él. Comencé a masturbarlo con mi mano hábil mientras que con la otra le acariciaba los huevos. Mis carnosos labios rodeaban y succionaban su glande mientras la tensión en su cuerpo iba en aumento. Finalmente, una cascada de espesa y agria leche me inundó la boca. Los gemidos de Damián me hicieron saber que realmente lo estaba disfrutando. Deposité cada gota de sus jugos en mi lengua para luego mirarlo con mi mejor cara de puta y tragar la espesa leche ante su morbosa mirada.

    Esa noche la carne a la parrilla se quemó y nuestros cuerpos también. Mi sobrino aún sigue viviendo conmigo y ya no se preocupa por buscar un nuevo lugar para irse a vivir. Sigue estudiando en la universidad y trabajando medio tiempo en la carnicería frente a mi casa. La convivencia es realmente buena y estoy muy feliz de haber superado mi perdida gracias a la compañía y la atención de mi sobrino, el carnicero.

  • Tu madre, nuestra puta (Capítulos I y II)

    Tu madre, nuestra puta (Capítulos I y II)

    Capitulo I. Introducción.

    Las tardes de verano, hasta que te ibas de vacaciones o desde que volvías, eran especialmente tediosas.

    Apenas podías salir a la calle hasta las ocho de la noche, y te aburrías en casa como un campeón.

    Por eso buscábamos la casa de algún colega que los padres curraran, y que tuviera aire acondicionado, para pasar el rato, echarnos un piti, incluso si se terciaba hacernos un pajote.

    Este año, le ha tocado el turno a Óscar. Somos cinco colegas de 23-25 años, amigos desde pequeños.

    Hemos pasado por todos los trances típicos de los chicos de nuestra edad, desde las primeras chicas, las primeras pajas, las primeras ostias…

    A cada poco sacábamos una moda nueva, desde jugar a los típicos juegos de mesa, hasta jugar a la play campeonatos que no iban a ningún lado…

    Últimamente nos estaba dando por los juegos de rol, desde el Risk al Virus, pasando por el Exit.

    Aunque ahora habíamos convertido los juegos de rol en juegos sexuales, bueno, al menos relacionados con el sexo.

    A Pablo, uno de los colegas más creativos en ese tema, se le había ocurrido la idea de ponernos pruebas relacionadas con las hembras de nuestras familias. Si tenías hermana, con la hermana, no importaba la edad, y si no, con la madre.

    Las pruebas eran distintas, desde intentar verlas desnudas hasta conseguir prendas íntimas, valorándose más las usadas.

    Era un número ver llegar a cada uno con su trofeo de guerra, tanga de la hermana usado bragas de la madre limpias, sujetadores…

    Todos inspeccionábamos las prendas, y valorábamos los logros de cada uno.

    En los tangas o bragas usadas, buscábamos pelos para saber si estaban o no depiladas, mirábamos la cantidad de flujo en la prenda, etc.

    Todas las guarradas habidas o por haber, pero nos pegábamos unos calentones importantes imaginando a la dueña de la prenda al natural.

    Si uníamos a eso las veces que el reto había sido verlas con la menor ropa posible y luego contarlo a los demás con detalle todos nos las imaginábamos follables y follándolas.

    Yo llevaba siempre cosas de mi madre, me ponía mucho más que mi hermana, al margen de que era más «facilona» que mi hermana, en el sentido de que era más descuidada a la hora de cambiarse o de ducharse, y era más fácil cumplir los retos con ella, incluso había conseguido hacerla fotos duchándose, que habían triunfado en el juego.

    Estaba buena mi madre, eso decían todos los colegas y querían cepillársela, y eso me ponía a cien. Qué duda cabe que a mí también me gustaría follarla, pero era mi madre y el tema me imponía mucho.

    Aquella tarde traíamos el reto de frotar nuestra polla con alguna parte de nuestras hembras, mientras dormían.

    Yo lo había hecho y con pruebas gráficas pasando la polla por el culo de mi madre en bragas, en la siesta.

    Capitulo II. En casa de Oscar.

    Óscar nos había dicho que su padre trabajaba y que su madre, Marisa, no estaba por las tardes, se iba a la piscina o con amigas a tomar algo.

    Cuando llegamos a casa de Óscar, nos dijo,

    «Chicos, putada, mi madre está en casa. Hoy no ha salido»

    «Bueno», dijo Pablo «no hay problema, entremos y nos la follamos»

    Todo reímos la tontería.

    Entramos, saludamos a Marisa, y nos metimos en el cuarto de Oscar. Nos dedicamos a relatar nuestros logros, y como siempre solo yo aportaba material gráfico de mis hazañas, por lo que siempre ganaba yo, jaja.

    Al rato, y cuando ya no sabíamos que hacer, decidimos irnos a la calle a dar una vuelta. Cuando salimos del cuarto, Marisa, nos paró.

    “¿Ya os vais chicos, con el calor que hace? ¿No queréis una cola?”

    Bueno el ofrecimiento sin duda era tentador, no tanto por la cola, sino por el culo, jaja, la buena de Marisa, estaba con un pantaloncito corto que le marcaba las nalgas de una forma infartante. Junto con la camiseta de tirantes que llevaba, era difícil decir que no a su oferta.

    “Oscar, llévalos al salón mientras preparo la bebida. ¿Queréis picar algo chicos? “, nos dijo mientras iba a la nevera.

    “Si, si”, contestamos y alguno por la bajinis “a ti”, jaja

    A Oscar no le hacía mucha gracia los comentarios ni como nos volvimos todos a ver el culo de su madre según se iba a la cocina.

    “Venga tíos, no seáis guarros, que es mi madre”, no dijo

    “Tranquilo hombre”, le respondió Pablo, “si con la mirada no la follamos”

    “Pues parece”, nos contestó.

    Y si, la verdad es que mujercita estaba para darla un buen empujón, aunque todo aquello eran fantasías, y como tal quedarían.

    Marisa, trajo una bandeja con cinco vasos y una botella grande de cola. Según venia por el pasillo, nuestras miradas se fijaban alternativamente en sus tetas y en su coño. El que más y el que menos, la estaba viendo venir desnuda. Ella venía sonriente. Sabía que la estábamos devorando con la mirada, pero también sabía que no nos íbamos a tirar a su chepa, o sea que la situación la divertía.

    Luis dijo,

    “Madre mía, como me está poniendo la Marisita. Tengo el rabo que me va a reventar…”

    “Tíos, no os paséis”, volvió a decir Oscar.

    “Pero Oscar”, le dije, ¿es que no ves que esta buenísima?”

    “Ya”, contestó, “y eso que hoy no l leva la camiseta, que suele ponerse y que en cuanto se sienta en el sofá se la ve todo, porque no lleva bragas”

    “Joooderrr”, exclamó Pablo, tenemos que venir más a tu casa Oscar”

    Tuvimos que cortar el sexo oral que teníamos porque venía. Ahora en la bandeja traía un vaso más para ella, y unos cuencos con frutos secos y aceitunas.

    Se sentó en un sillón, tres de nosotros en el sofá, Oscar en el otro sillón y Luis en el suelo.

    “Pero Luis, coge una silla y siéntate”, le dijo Marisa.

    “No, no estoy aquí genial”, dijo él.

    Así no se le notaba el empalme que llevaba.

    No sé cómo y después de hablar de las tonterías de rigor, de que tal la vacaciones y todo es, terminamos hablando de cine. De películas, pero para nuestra frustración no de pelis porno…

    Así salió la última de Harry Potter, de la que nos enteramos Marisa era fan.

    Se la veía disfrutar hablando de las pelis, que por cierto ninguno de nosotros habíamos visto, pero yo, me hice el chulito y la seguí el rollo. Tampoco la había visto pero en un trabajo de la uni, nos habían pedido que hiciéramos sinopsis de películas, y yo las más completas que encontré fue de Harry Potter, y me las tuve que leer, por lo que pude seguirla un poco el rollo.

    “Sí”, la dije, “yo tengo que descargármelas para verlas otra vez, sobre todo las últimas.”

    Como Dios. Había quedado como dios, jajaja

    “Hombre, Javier, no hace falta que te las descargues. Yo las tengo por aquí en dos pinchos”, dijo levantándose cogiendo el bolso y sacando de uno de los bolsillos dos pendrives. “He de reconocer que las llevo aquí porque en el trabajo cuando no tengo mucho que hacer me gusta ver alguna, jajaja”

    Jajaja, todos le reímos la gracia, y los otros me miraban como diciendo este ha perdido la cabeza.

    Me dio los dos pinchos.

    “Cuídamelos eh??? Son de 32 Gb y no quiero tener que volver a bajarme las películas, pero ahora como no trabajo tampoco me hacen falta”, me dijo.

    “Tranquila Marisa, cuando llegue a casa las descargo, y le devuelvo los pinchos a Oscar. Luego si alguno de estos las quiere, se las paso”, la contesté.

    “Vale tranquilo, no hay prisa”, me contestó.

    Seguimos hablando de tonterías, hasta las ocho que salimos a la calle.

    Estuvimos en un bareto tomando unas birras, tonteando con alguna piba y dándonos un atracón de escotes y piernas. Vamos como todas las tardes.

    Volví a casa a las 11. Cené algo y me metí en mi cuarto. Me quité la ropa y me puse un pantalón de pijama corto. Me puse a jugar a la consola.

    CONTINUARÁ

  • Colega de taekwondo

    Colega de taekwondo

    Alegría es reencontrarse con alguien que tiene un lugar en tu corazón, ese fue el día en que todo comenzó, iba caminando por el centro comercial cuando observé a Katerine. Ella tenía el uniforme del centro comercial, le quedaba muy bien con sus ojos verdes y sus bien definidas, la llamé hey!, Fea. Jajaa. Volteó y ambos corrimos y nos abrazamos. La charla fue muy agradable. Almorzamos y nos intercambiamos los números de teléfono.

    Toda la semana hablamos y quedamos en salir un día, y así el sábado la pasé a buscar al centro comercial, entramos al cine, jajaa. Las cotufas, y bebidas fueron gratis ya que ella trabajaba allí. Ya saben, privilegios del trabajo.

    Había buena confianza entre los dos ya que de más muchachos fuimos atletas de alto rendimiento en Taekwondo.

    En medio de la película la observé, hermosa, acostada sobre mi pecho. No pude aguantar las ganas de besarla.

    Yo: le dije: quiero besarte.

    Ella: pues bésame.

    La besé y baya que me gustó. Seguimos viendo la película y al salir me presentó a varias de sus amistades, todos muy buena onda.

    Un militar, y tres mujeres lesbianas, 2 de ellas son pareja.

    En un momento Katerine me dice: no le digas a nadie que nos besamos, soy lesbiana. Y me gusta mantener esa imagen.

    Vale vale. No hay problema le dije.

    Salimos a una disco-bar bebimos, bailamos, todo muy agradable. Siendo las 4 am nos fuimos a casa de un amigo y en colones nos acomodamos los 6.

    A eso de las 10:00 am nos levantamos y cada quien se despidió y se fue para su casa.

    Yo quede en acompañar Katerine, en el transcurso hablamos, nos besamos y reímos. El transporte nos dejaba algo alejados de cada de su tía, así que caminamos y en eso llueve. Fue bien por nos besamos bajo la lluvia y saltamos sobre charcos, era algo mágico e infantil.

    Me invitó a comer pero en esa casa todo me daba fastidio. Así que la le pedí nos fuéramos, que nos quedaremos en mi departamento que tenía tiempo sin usar. En el camino compre espaguetis, huevos, salsas, plátanos y otros alimentos. Al llegar al departamento le mostré el lugar y le dije que monetaria el almuerzo cena. No es por nada pero esa comida me quedó demasiado sabrosa. Al salir ella de la ducha le pedí que sirviera mientras me duchaba, cuando entré me depile y salí. Comimos y nos acostamos.

    Hacía frío y sólo tenía una sábana, así que estábamos de cucharita, de verdad quería dormir, pero ella está tan buena que no me dejaba, mi pelvis en contacto con sus glúteos. Era imposible. Le sugerí un masaje por lo cansada que debía estar. Ella se puso coca abajo y con aceite de sobar lesiones deportivas le di el masaje, pude explorar lo bello de su espalda y su trasero. Quería ser un caballero, no mostrarme ansioso, sólo dedicado a ella. Ser amigo con derecho… Volvimos a acostarnos. Le hacía caricias y mimos. De verdad quería dormir pero no pude, así que le dije: Katerine, QUIERES?

    – Katerine: si

    La volteé y me subí sobre ella, me tomé el tiempo de observarla respirar inflando sus senos, blancos, chicos pero firmes por el deporte. Sonreí y la besé, dulcemente, sin afán acariciando su bello rostro, me detenía de vez en cuando para decirle lo hermosa que es y besarle los ojos, la frente y comenzar a bajar por su cuello mientras apretaba sus manos entrelazadas con las mías, besé su pecho, con ternura, con pasión, con un mordisco y un chupete, bajé por su abdomen besé cada lunar.

    Volví a levantarme y contemplar su piel brillante por el sudor y mis besos, besé si boca y mis manos recorrieron su cintura estrechándola contra mí, sus piernas y sus hombros,

    Bajé de nuevo y al acercarme a su pubis baje besando sus muslos, sus rodillas, una y luego la otra.

    No estaba seguro si besar sus bellos labios rosados pero me decidí a darle una buena mamada. Después de todo era ella el centro de mi atención, no estaba obligada a nada, no tenía que darme nada, no le pediría nada, mi placer era satisfacerla, amarla, mimarla.

    Así que besé sus muslos y ya estando a punto de mamarle ese hermoso lugar de labios tiernos y cálida humedad ella me detuvo.

    Katerine: no bb. Ahí no. Sólo e algo que yo hago. Recuerda que yo lesbiana, pero tú me encantas.

    No tuve respuesta más que besarla.

    Me dijo:

    Katerine: ponte un condón.

    Lo hice, me arrodillé en el colchón, con sus piernas abiertas y sus manos entrelazadas con las mías, rocé su labios y su clítoris antes de meter sólo la punta, la besé dulcemente y moví mi cadera suavemente sin penetrarla mucho. Me encantaba sentir sus senos en contacto con mi pecho.

    Fue hermoso de verdad y quería que durase toda la eternidad, me hundí un poco más en ella y moví mi cadera más rápido y apreté sus senos. Dejé de besarla y levanté mi tronco.

    La agarré del cuello y la penetre hasta el fondo. Quería follarla muy duro, la ternura había pasado. Ahora quería destrozar nuestros sexos.

    No es que Yo lo tenga muy grande, me mide 17 centímetros. Creía hasta ese momento que era pequeño, pero al penetrarla ella se quejó, eso por dentro me mató, y recordé que ella era lesbiana, que posiblemente no había tenido nada entre su vagina desde hace tiempo, así que no lo metí tanto y me moví más o .as rápido y con caderas. Ella gemía y besaba mi boca, me acosté sobre ella y besé su vuelo y ella envolvió mi cabeza con sus brazos y mordió mi oreja mientras gemía. Fue celestial ese sonido, así que una vez mas me levanté un poco y la envestí hasta el fondo y ella se quejó de dolor, y volví a hacerlo y volvió a quejarse,

    No pude más y me detuve. Me sentí mal de lastimarla, me agache y la besé, le dije que me encanta y que era hermosa y me hacía sentir muy bien, muy macho y muy afortunado de tenerla y poder así ser un caballero tierno romántico con ella. Se lo saqué y ella me dijo que No. Que Yo tenía que acabar. Y le dije que no. Que ella nunca debía soportar dolor para complacer a otro. Que había encantado. Y la abrace y besé en la cabeza entrelace nuestras piernas y nos quedamos así hasta dormirnos. La verdad sentía que no podría dormir, quería sentir mi orgasmo. Pero no si eso la hacía sentir poca mujer o lastimándola. Me había esforzado en no acabar ya que tenía tiempo sin estar con una mujer, todo el tiempo estuve concentrado en controlar mi respiración. Y ahora no había podido acabar y sentir el clímax. Me dormí.

    A la mañana siguiente me levanté e hice desayuno y se lo llevé a la cama. Ella estaba muy linda conmigo.

    Katerine: bb. Me siento mal por no hacerte acabar.

    Yo: no mi REINA hermosa y tierna. Me encantas, todo es hermoso contigo, lo disfruté muchísimo, mejor desayuna y le di un beso rápido.

    Nos vestimos y nos fuimos. Yo tenía cosas que hacer. Pero botaba que lla se sentía rarita y me abrazo y me dijo que no quería que ésta fuere la última vez en vernos.

    Le dije que tranquila. Que si pudiera me quedaría con ella, pero debía trabajar. Que me gustaba mucho, y la besé dulcemente. Nos despedimos y ella estuvo muy pendiente de mí. Acordamos vernos el fin de semana. ¿y saben qué? Valió la felicidad porque prácticamente me violó. Jajaja. Eso ya es otra historia. Pero si. Era su turno de follarme. Espero les guste. Fue una experiencia inolvidable.

    Pueden escribir al correo electrónico [email protected].

  • Historia de una sumisa (6)

    Historia de una sumisa (6)

    ¿Qué hace una chica con el estómago lleno de semen y un montón de tiempo libre? Buscar un sitio para digerirlo lo mejor posible.

    En mi caso me dirigí fuera del pueblo, lo más lejos posible de la dichosa plaza. Caminando no tardé en acercarme a una especie de pradera lo suficientemente lejana y confortable para que me tumbara a la sombra de un árbol.

    ¿Qué me había pasado desde que me acosté con ese hombre en esa fiesta?

    Había regañado con mi novio, se la había chupado a un tío, había dormido en una perrera, había meado delante de una chica, me habían azotado, me habían pinzado los pezones, me habían…

    Necesitaba masturbarme.

    Sentí la imperiosa necesidad de tocarme mientras recordaba todo lo que me había pasado hasta ese momento.

    No sabía desde cuando me había vuelto tan guarra.

    Mire a ambos lados de la pradera y no había nadie.

    Nadie.

    Comencé a subirme la falda mientras echaba miradas a un lado y al otro. Me sentía enormemente traviesa mientras mi falda iba subiendo poquito a poquito hasta alcanzar mis caderas y dejar mis bragas al aire.

    -Pero qué estoy haciendo…

    Metí los pulgares por debajo del elástico y mi prenda íntima comenzó a deslizarse hacia abajo mientras no paraba de mirar a un lado y al otro.

    -Ferrocarril. – Mencioné cuando ya me las había sacado.

    Las arrojé lejos de mi.

    Vale.

    Vale.

    Vale.

    Me tumbé con la falda remangada, las piernas abiertas y las rodillas a lo alto y baje mi mano hasta mi sexo…

    Que puto gustazo.

    Comencé a acariciarme lentamente con la yema de mis dedos.

    Arriba y abajo.

    Arriba y abajo.

    Arriba y abajo.

    Inconscientemente había aumentado el ritmo al que me tocaba y notaba como un orgasmo brutal estaba a nada de asaltar mi cuerpo.

    Arriba y abajo.

    Arriba y abajo.

    Arriba y abajo.

    Cada vez más fuerte, más rápido, más intenso hasta que me corrí…

    Acción que vino acompañada de los aplausos de los presentes.

    Se trataban de diez chicos adolescentes acompañados de un balón y una chica

    -Serás cerda – dijo esta. – Estas cosas se hacen en privado, en la ducha, no al aire libre donde cualquiera puede verte. ¿Es qué no te enseñan esas cosas en tu casa?

    Yo me bajé la falda por toda respuesta.

    -No seas mala, Lucía, si nos ha encantado.

    -Eso es porque sois unos cerdos machistas.

    -Sí, será eso. ¿Eres la sumisa de Esmeralda, no? ¿La que se ha tragado el tazón de semen en la plaza?

    -Sí – reconocí muerta de vergüenza.

    -¿Y tienes su permiso para masturbarte?

    ¿Qué? No necesitaba permiso de nadie para hacer guarradas. ¿Verdad?

    -Porque si tu ama no te ha dado permiso…

    -No es mi ama – dije yo – Y no tengo que estar discutiendo esto con unos críos.

    -Unos críos que te han visto tocarte al aire libre. Imagina si vamos a…

    -Vale, ¿Qué queréis? – dije preparándome para lo peor.

    -Ver como Luci te come el coño.

    -¿Qué? Ni loca. No pienso hacer eso delante de unos cerdos machistas como vosotros. – Saltó esta.

    -¿Y si nos corremos encima de ella lamerías el semen de su cuerpo?

    ¿Qué?

    -¿Qué?

    -Que ella se desnuda, nos pajeamos, la llenamos de semen por todas partes y luego tu lo lames.

    ¿Qué?

    -¿Qué?

    -Que tú…

    -No, si esa parte ya la he entendido – dijo Luci. – Lo que no entiendo es porque tengo que hacerlo.

    -Porque estás cachonda perdida solo de imaginarte pasar tu lengua por su cuerpo delante de unos cerdos machistas. Y ahora, venga. Tú, vete quitando el vestido que estorba.

    -No me llamó tú, me llamó Mar.

    Mis manos ya habían ido a la cremallera y había comenzado a bajarla.

    -¿No me digas que estás de acuerdo con esto?

    -No hay más remedio. Se lo pueden decir a la poli.

    Me lo había bajado hasta dejar mis pechos al aire porque no llevaba sujetador y no tardé mucho más en quitármelo quedándome totalmente desnuda delante de ellos.

    Me tumbé en la hierba, esperando pacientemente mi primer bukkalake, algo de lo que estaba bastante segura que no iba a dejarme hacer en la vida.

    -Vale, tíos, organización. De cuatro en cuatro, sobre su vientre y pechos y no la manchéis la cara.

    Cómo demonios había organizado tan rápido a diez tíos para hacer una cochinada tan grande era algo que me había dejado sin palabras.

    Lo curioso es que los otros chavales le hicieron caso.

    Cuando vi a los cuatro primeros chicos encima de mí, con sus pollas fuera, fue un subidón increíble de adrenalina.

    Las primeras salpicaduras de semen sobre mi cuerpo no tardaron en llegar. Los tíos estaban tan calientes que simplemente con movérsela un poquito explotaban.

    Mi cuerpo empezó a tomar un aspecto blanquecino debido a las múltiples corridas de esos chicos jóvenes y vigorosos.

    El último de ellos fue el líder del grupo, que se había reservado mi cara para él.

    -Muy bien, Luci, tu turno.

    Yo creí que no lo iba a hacer. ¿Qué clase de chica se arrodilla delante de un montón de tíos para lamer el cuerpo de otra mujer impregnado en semen?

    Pero cuando sentí su lengua recorrer mi cuerpo vi el puto cielo, joder.

    Lamió mi vientre, mis pechos, mordisqueó suavemente mis pezones logrando que casi me volviera a correr y finalmente lamió mi cara.

    Y me besó como solo lo había hecho hasta entonces Esmeralda.

    Luego empezó a bajar para abajo dándome besos aquí y allá hasta llegar a mi sexo.

    -Pensaba que no lo ibas a hacer, Luci. No delante de unos cerdos machistas.

    -Cerrad la puta boca antes de que me arrepienta.

    ¿Dónde demonios había aprendido a hacer esas cosas con la lengua? Como la movía, ni en sus mejores sueños mi novio había hecho algo igual.

    Me corrí en su cara dejándola toda pringosa de mis jugos.

    -Joder, como la has puesto. Creo que lo correcto sería limpiarla con la lengua.

    -Lo que estáis disfrutando esto – mencione.

    -Es mejor que lo que echan por la tele.

    De acuerdo. No es como si me diera asco o corte, ya había hecho cosas tremendas. Así que acerqué mi boca a su cara y comencé a lamerla para gozo y disfrute de los tíos que no apartaban ojo de lo que ocurría delante de ellos.

    Una vez acabada la sesión improvisada de porno, me vestí como buenamente pude y regresé a la casa a la hora prevista, para encontrarme con Esmeralda y una pequeña sorpresa.

    -Mar, te presentó a mi esclava Lucia, aunque creo que ya os conocéis.

    -Sí, hemos tenido un encuentro.

    -Ya me lo ha contado. Y lo he visto.

    -¿Lo han grabado?

    -Cualquiera con un móvil es un periodista. Bien, toma asiento, tengo que contaros que vais a hacer esta noche.

    -Supongo que no será una noche de pijamas, ¿Verdad?

    Por toda respuesta Esmeralda tomó un sorbo de té mientras yo me sentaba en la mesa.

  • Mi novia y el metalero (2)

    Mi novia y el metalero (2)

    En el capítulo anterior relataba como mi novia caía por primera vez en las garras de horse a quien ahora veía como mi corneador, si había alguien que no quería que tuviera nada que ver con mi novia ese era horse y solo bastaron unas horas de conocerse para que horse se bajara los pantalones delante de ella, le mostrara que no llevaba calzones porque a horse no le gusta usar calzones, le gusta sentir el bamboleo de sus dotadas partes masculinas con el ritmo de su andar, le gusta sentir el roce de la mas mínima tela y le gustar ser sorprendido con empalmadas erecciones, solo bastaron unas horas para recibir una muy rica mamada de mi novia, desde ese día no dejo de pensar en ello, en esa verga triunfante, grande siendo chupada con amor por la hermosa boquita de mi novia, la boquita que me besa cuando vamos al parque juntos tomados de la mano, como se la engullía lo mas que podía, como la besaba, como la lamia, como le besaba y le lamia los huevos mientras lo miraba a los ojos, como le cosquilleaba el hoyito del glande con su lengua haciéndolo voltear al techo mientras bufaba de placer para después darle un beso muy tierno en la punta de su verga, como después de tremenda mamada se deslecho bastante, la cara de mi novia sorprendida mientras algunas gotas caían sobre esa carita y su pelo lacio, como se tomo la molestia de limpiarlo con su boca, de saborear y tomarse su lechita mientras el sonreía cual corneador ganador

    Desde ese día veo a horse como mi corneador a pesar de que mi novia técnicamente no me fue infiel, desde ese día no hay día que no deje de pensar en ello, me llega el sentimiento de molestia e impotencia y acabo masturbándome inevitablemente

    Y en la realidad desde ese día las cosas se han puesto un poco raras, desde la vez que mi novia le chupo la verga a horse cada vez que entra al salón de clase me mira con esa sonrisa cínica, con esa sonrisa triunfante sobre mi, no me dijo nada, no me ha hablado, solo esa sonrisa cínica de todos los días, mi novia por su parte se volvió un poquito mas distante, antes me aceptaba salir a cualquier lado, hoy hay días en los que esta ocupada, tardes en las que no me contesta el teléfono o incluso distraída cuando le hablo cuando estamos juntos, pero una cosa que ha cambiado para bien es que el sexo ha sido mas intenso, cada vez que nos vemos ella esta excitada y cogemos rico, ella por su parte dice que me he vuelto mas celoso y controlador, que hay veces que no puede contestar por que esta en clase y que mis ganas por verla ya son de todos los días y puede ser que tenga razón pero ahora la deseo mas, tengo miedo de que se enamore de horse y perderla

    A veces mis recuerdos diarios de la mamada de mi novia a horse trasciende la línea y mi imaginación entra a juego imaginando como seria si mi novia en verdad me fuera infiel y la imagino a ella empinada con horse detrás de ella tomándola de las caderas y empotrándola con fuerza, invadiendo el rincón mas profundo de su intimidad, o la imagino montada sobre el brincando y gimiendo hasta llegar al orgasmo

    Una mañana durante clases horse me mando un whatsapp diciendo

    A tu novia le gusta mucho mi verga

    Yo un poco angustiado le conteste

    ¿Por qué lo dices?

    Cada vez que nos vemos me chupa la verga, nomas veo su carita y ya siento las sensaciones, de su boquita y su saliva humedeciéndome la verga hasta ponérmela bien dura, no ha querido que la coja pero te aseguro que así va a ser

    Me entro la bronca y la angustia de que se vean sin que haya sabido nada, de que después de aquella mamada mi novia lo haya buscado

    Como que cada que se ven?

    Jajaja era de suponerse, así es issi y yo nos hemos seguido viendo y en todas me la ha mamado, me ha dicho que le gusta mucho mi verga, que es mas grande que la tuya, que es la mas grande que ha visto

    No te creo

    No me crees? Ven al parque esta tarde

    Esa tarde fui al parque Cuitláhuac tal y como me dijo el metalero y a lo lejos vi su coche, un coche viejo, pude notar que el metalero estaba dentro pero sin nadie al lado, cuando me acerque vi que el metalero estaba con los ojos cerrados y la boca abierta como si estuviera recibiendo una mamada, me acerque y pude escuchar unos gemidos de mujer, mi novia

    Mmmm

    Mi corazón latía a mil, tenia punzadas en el estomago y mi verga se había puesto muy erecta, quería interrumpirlos pero no, yo quería ver que mas hacia ella, si solo se la chupaba o si tenían sexo

    Espérate nena espérate, vamos a salir, quiero que me la sigas chupando allá

    El metalero y mi novia bajaron del auto, caminaron juntos como si fueran novios, el con la mano en la cintura de ella y ella con la cabeza pegada a su hombro, se sentaron en una banca en la que casi no había gente mas que los que pasaban haciendo cardio y ahí el metalero saco su verga y mi hermosa novia se lo chupo, el la acariciaba la cabeza, su cabello mientras ella chupaba con amor su verga, llegaron a pasar 2 hombres en distintos momentos haciendo cardio pero a ellos parecía no importarles ser vistos, hasta parecía que les gustaba y mi novia lo chupaba con mas ímpetu hasta que el metalero miro hacia el cielo y empezó a gemir

    Me vengo, tomatelo todo Issabella tomatelo

    Mmmm

    Esa noche quede de verme con Issi, apenas entro ya estaba muy horny, nos desnudamos y se subió en mi, los 2 estábamos muy excitados, ella seguramente por habérselo chupado a su amante y yo de haberla visto

    Ahh ahhh

    Mmm mmmm mi amor te vi, te vi en el parque otra vez con el, chupándoselo

    Ella detuvo un momento sus caderas mientras me miraba sorprendida

    El me ha dicho que sigues chupándoselo

    Volvió a cerrar los ojos y a mover mas desenfrenadamente sus caderas para mi placer

    Ayyy ahhh no te he sido infiel mi amor si eso es lo que te preocupa, no voy a serlo

    Que tiene el para que sigas chupándoselo?

    Su vagina se mojaba mientras mas hablábamos de el

    ‘¿en serio quieres que te diga?

    Mmmm si si dímelo issi

    Mmmm el me gusta, desde que me vio en la fiesta, sentí…

    Me gusta su pene

    ¿su verga?

    Siii si, me gusta su verga

    ¿Qué tiene?

    Ahhh es grande, muy grande, sabe muy rico ayyy sabe a semen ah mmmm sabe a hombre

    Es mas grande que el mío?

    Sii es mas grande, me gusta su olor, su sabor ahhh me gustan sus huevos ayyy amor amor amor deja…

    Como son sus huevos?

    Grandes, colgantes ah y velludos ah ay y me gusta el como hombre, es digno de una verga así

    ¿Te vuelve loca?

    Ay siii me vuelve loca, no lo amo pero me moja, me pone caliente ah ay amor me gusta chupárselo, me gusta tragarme siempre su semen ahhhh su sabor su sabor mi amor, me gusta tener en la boca el sabor de su semen después de chupárselo

    Ahhh

    Solo lo has chupado?

    Si mi amor, no te quiero ser infiel ah por favor por favor déjame coger con el una vez ah por favor mi amor por favor déjame sentirlo una vez dentro de mi ah ay amor déjame una noche con el, deja que se venga dentro de mi una vez

    Los 2 estábamos muy excitados cogiendo intensamente y cerca del orgasmo, mi corazón latía de pasión y horror por lo que escuchaba

    Ah ah ay

    Issi No te quiero perder…

    Fue lo que dije en el momento del orgasmo que tuvimos los 2 al mismo tiempo

    Continuara…

  • Mostrando a mi novia y juego de rol

    Mostrando a mi novia y juego de rol

    Continuando con el relato anterior «Exhibiendo a mi novia frente a mis amigos».

    Les cuento que me dio mucho morbo y no me pude sacar de la cabeza ese pensamiento ni del cuerpo esa sensación tan excitante de haberla exhibido a mi novia Lisa a mis amigos.

    Pasaron un par de días y hablando por Whatsapp con Santiago salió el tema del pool.

    Santi:

    -Che Gera que loco lo que hiciste el finde pasado, eso de mostrarnos la cola de tu novia!!!

    Yo:

    – estuve mal?

    Santi – No, en realidad con riesgo de hacerte enojar… Me re gustó!!! Tenés una linda novia.

    Yo – Gracias man

    La verdad fue un impulso del momento como lo que voy a ser ahora…

    Dicho eso procedí hacer algo q no había hecho antes…

    Le envié por mensaje fotitos de Lisa, fotitos muy calientes! De esas que me envía por whatsapp para tentarme a ir directamente a su casa después del trabajo.

    Le mandé una foto de ella agachada mostrando la colita frente al espejo, con una tanga roja y su pelo lleno de trencitas.

    Después otra con su mejor carita de putita agarrándose los pechos…

    Y la mejor de todas es la que está mostrando su linda silueta con un plug metido en su cola… (de esos plug que tienen una colita de zorro)

    Santiago no sabía cómo expresarme lo que estaba viendo…

    -Fuaaa loco que buena que está! Porque me mandas todo esto?

    Yo – Porque confío en la amistad que tenemos, a Lauty no se lo hubiese enviado.

    Aparte si me llego a enterar de que se lo pasaste a alguien te agarro bien a trompadas y no te envío nunca más nada.

    Santi:

    -Quedate tranquilo es mi secreto, después borro todo.

    Yo:

    -No hay drama podés quedartelas

    Bueno…después de haberle pasado esas fotos quedé prendido fuego y no dude en hablar con Lisa para verla esa noche.

    Me fui a su casa y aprovechando q estábamos solos, mientras tomábamos unos mates le saque el tema de la noche de Pool.

    Estábamos sentados en el sofá, viendo un poco la tele… Y le digo:

    Yo:

    -Lisa te acordás del finde cuando le mostré tu colita a mis amigos?

    Lis:

    -Siiii no me lo esperaba!

    Pero no sé, me calentó mucho!

    Disculpá…

    Yo:

    No todo más que bien, lo mío también fue cosa del momento y me sentí muy excitado.

    Que bueno que no lo tomaste a mal!

    Lis:

    -Lo volverías a hacer?

    Yo:

    – No solo eso, te digo más…

    Ahí sentí un fuego en mi pecho y debajo de mi pantalón se empezó a notar…

    Me levanto y me pongo de pie mientras ella quedó sentada frente a mi.

    -No me molestaría en absoluto que algún día estando Santiago en casa, él se pare frente a vos cómo estoy ahora.

    Ahí fue que Lisa nota mi erección dentro del pantalón y con los ojos cerrados me desnuda dejando a fuera mi pene.

    Lis:

    – ha si!

    No te molestaría?

    Continuando con los ojos cerrados, pasa la lengua recorriendo el tronco de mi pene y la escucho gemir…

    -Mmmm…

    Sorprendido no suelto una palabra y la dejo q continúe…

    En eso se lo mete a la boca, estaba bien duro y venoso… mis 18 cm metidos hasta el fondo de su garganta…

    Ella sola se lo hundía hasta el fondo hasta ahogarse y lo sacaba lleno de saliva…

    Jamás me lo había hecho con tanta pasión y desenfreno…

    -Estas pensando en mi?

    Pregunté sonriendo

    Lis:

    -Mh – Mh

    Expresó sin sacarlo de la boca (dando a entender un -No, no)

    Y pude disfrutar la chupada de mi vida…

    Le pregunté si quería que me la coja ahí mismo…

    -No

    Contestó con los ojos cerrados…

    -Quiero tomar tu leche…

    Se me vino un montón de cosas a la cabeza al darme cuenta de que estaba pensando en mi amigo Santiago y no en mi.

    Pero no dude y cumplí con su pedido…

    Al terminar se lo hundí en la garganta para dejárselo todo adentro y ella quedó encantada…

    Una vez concluido el acto le pregunté – cómo se sintió eso…?

    A lo que me contestó:

    – Yo me deje llevar a dónde vos me llevaste… Y me gustó mucho.

    (Continuará)

  • Embaracé a las amigas de mi madre (II – Parte 1)

    Embaracé a las amigas de mi madre (II – Parte 1)

    Pasado dos viernes después de aquel hermoso día de la mujer y sin faltar como todos los viernes de fin de mes, se reunieron de nuevo en mi casa, la primera que dio muestras que algo no estaba bien fue la Diosa de Marta quien en la reunión les dijo, yo comencé a sentirme mal, tengo unas nauseas increíbles, lo que como lo vomito, a lo que Karen respondió con una risita socarrona ¿amiga no estarás embarazada? todas se rieron, menos Marta que les dijo vos sabes que son los mismos síntomas que tuve en mi primer embarazo, no soporto, los perfumes y todo me hace mal, además las tetas se me pusieron muy sensibles, me molestan el mínimo roce, en verdad tengo los síntomas de embarazo, pero ¿de quién? Si yo hace mucho tiempo que no tengo relaciones, solo que sea de un ángel que bajo me follo y se fue, es imposible que esté embarazada.

    El que me coja debe sacar las telarañas de mi concha porque ya no la uso, y tengo miedo que se cicatrice, dijo y todas explotaron en risas, ¿en verdad que no tiene relaciones amiga le pregunto Karen? Si desde hace más de dos años que ningún hombre me toca, por eso debe ser un problema estomacal o un problema hormonal, tal vez sea pre menopausia ya estoy en los 37, pero soy un relojito con mis reglas, y eso me llama la atención, además hace mucho que deje de tomar las píldoras anticonceptivas y tal vez sea eso, deberé visitar a mi ginecólogo para ver si todo está bien, a lo que Laura la interrumpió diciendo, ¿pero no dijiste que ningún hombre te toca la vagina hace dos años y tu ginecólogo? se paró y dijo en voz baja tratando que yo no la escuche, con la pija hace dos años que no me tocan, con la divina pija ¿entiendes? De nuevo las risas,

    Mi madre me había pedido hacer nuevamente el asado y yo dije que sí. Todas comieron y saludaron salvo Marta que cuando le llego la carne salió rápidamente rumbo al baño a vomitar, eso le extraño a todas y dijeron, esta está embarazada se cogió a alguien y se da de puritana, sabiendo cómo era marta con sus cuentos, chistes e insinuaciones sexuales y viendo semejante mujerona era imposible que nadie se le arrimase. Mama como anfitriona fue a ver a Marta que no paraba de hacer arcadas, me llamo, yo estaba cursando el 3 año de medicina y me dijo mírala ¿Qué crees que puede estar pasándole? La mire y revise un poco luego le palpe el estómago, le hice dos o tres preguntas y todas estas dirigidas a su último periodo o sus relaciones sexuales, me dio la fecha y me dijo que desde hace más de dos años que no tenía relaciones, le indique un anti nauseoso sublingual de rápido efecto y se sintió mejor, luego tome un almanaque y los días fértiles coincidían con aquella noche que me la cogí, y culee no había duda alguna estaba preñada hasta los tuétanos y era mío.

    Marta se sintió mucho mejor, le dije que no bebiera y que cualquier síntoma me llamara yo estaría toda la tarde estudiando en mi habitación. Salió y mi madre me pregunto ¿Qué crees hijo que le pasa? Me falta análisis pero no palpé ningún problema en su estómago o intestinos, los síntomas se parecen mucho al embarazo, pero eso lo sabrá con un simple análisis de sangre o un test, mi madre se quedó muy preocupa o mejor dicho intrigada

    Bajamos y comieron el asado, marta solo comió un poco de carne, y se puso su bikini mostrando lo duro y grandes de sus pezones dirigiéndose a su escultural cuerpazo a la reposera de la piscina a tomar sol. El resto de a poco se fueron sumando, yo recordaba esa noche en que una a una salvo mi madre y gracias a su increíble borrachera por el festejo del día de la mujer se habían agarrado me las culee y cogí una a una, a Marta le había acabado profundamente, yo había sentido la punta de mi chota casi tocar su matriz, y ahí estaba tomando sol con su cuerpazo espectacular.

    En un momento mi madre salió de la casa y yo me despedí de ellas y me fui a mi habitación, sabía que en cualquier momento comenzaría mi gran show, el de los toples de esas yeguas, era cuestión de esperar, y ¿adivinen quien fue la primera, si Marta, se sacó su corpiño y sus tetas especialmente esos pezones quedaron al aire.

    Mi madre llego rápido traía una pequeña bolsa plástica, y entro a mi habitación diciéndome, oye hijo ¿sabes tú como se usan estos test de embarazos? Si dije, son rápidos y muy confiables es casi 100 x ciento seguros, ¿es para ti? Pregunte, nooo como crees, es para Marta, ¿te animas a hacérselos?, si dije si ella acepta yo no tengo problemas, mama bajo y llamo a marta, hablaron varios minutos y mi madre la convenció, luego llegaron a mi habitación y marta me dijo ¿estás seguro de tu diagnostico? No le respondí, pero será mejor descartar un embarazo, mejor te lo realizas y saquémonos de las dudas, bueno dijo ella, ¿puedo usar tu baño? Mi madre había comprado 4 test de diferentes marcas, ella salió con el vasito con orina, yo saque las tiras reactivas y el casete y procedí a sumergirlas en la orina, pasado los minutos una a una comenzaron a marcar las dos rayitas que daba positivo, Marta abrió los ojos sin entender que pasaba y no pronuncio palabra alguna mi madre la abrazo y juntas lloraron, pero ¿hay alguna posibilidad que esto falle me dijo?

    No respondí, son 4 y las mismas dieron positivo, si quieres te reviso a fondo pero creo que no hay duda, por favor me dijo revísame, bueno, sácate el corpiño debo palpar tus mamas y ver el color de la areola, ella se quitó rápidamente el corpiño del bikini y note lo oscuro que se habían puestos, toque sus pezones y los note muy sensibles, le pregunte ¿notaste un cambio de color? Y ella dijo mirándose esas increíbles tetas, si ahora que lo dices si están muy oscuros, bueno revisare tu vagina, y le baje su bonbachita, le acosté en la cama y procedí a revisarla, pero lo único que quería era tocarle esa enorme concha, que tenía, su labios estaban terriblemente hinchados, oscuros a igual que sus tetas, separe sus labios mayores y le metí un dedo a lo que marta contesto con un saltito, estaba apretada y sus labios menores hinchados y oscuros típico de un embarazo, Marta, le dije estas embarazada, ella perpleja me dijo ¿pero cómo puede ser esto si yo no folle con nadie? ¿Cómo puedo estar embarazada?, se puso su tanga y salió con el corpiño en la mano, me quede viéndola desde la ventana, cuando llegaron la pileta mi madre les dijo la noticia y todas la abrazaron mientras marta lloraba.

    Esa tarde paso rápidamente, no había alegría y llegada la noche cada una se fueron a sus morada salvo marta que se quedó en casa y Karen que quiso acompañarla, yo me acerque a la embarazada y le dije mira es mejor que el lunes asistas a tu ginecólogo y te hagas un análisis profundo, ella asintió con la cabeza, mientras tanto te recomiendo tomar estos calmantes te relajaran y podrás dormir toda la noche, si dijo mi madre, es lo mejor ¿no tendrías algunas para mí también dijo Karen? Si le dije y le alcance una dosis bien fuerte de ansiolíticos, tenía ya mi fiestita lista, comieron y luego se fueron a ver una película cuando tomaron las píldoras, mi madre también me pidió y se las tomo, 20 minutos después las tres estaban totalmente dormidas en el living, bueno señoras, es hora de probar mi pija, la primera seria la nueva madre, le baje la calza y la bombacha a marta, y luego hice lo mismo con Karen, las tetotas de Karen me llamaban así que se las saque y comencé a chuparlas, luego hice lo mismo con las tetas de enormes pezones de Marta, ella gimió un poco y sus tetas se pusieron enormes, eran increíbles, la única que seguía vestida era mi madre, y de pronto dije porque no también mama, le baje el vestido su remera, salieron esas enromes tetas que mi madre tiene, pesadas redondas firmes de pezones rosados y pequeños, me llamo la atención su concha prolijamente depilada pero de grandes y carnosos labios, una vulva parecida a la de marta, las junte a las tres, les abrí las piernas y dije cuál es la primera, resulto que sería Karen que quedo en medio, le comencé a chupar la concha y la veterana empezó a gemir, de pronto su vagina se humedeció de una, le metí un dedo y busque su punto g, con la otra mano comencé a acariciar la concha de Marta, sus labios estaban hinchados su vagina húmeda, Marta comenzó a gemir cuando le agarre el botoncito del placer, en ese momento Karen me acabo con un squirt en mi cara, llenándome de un dulce néctar, ahí mi pija se puso a gritar, quiero concha, quiero concha, me baje mi short y de una la ensarte en la vagina de Karen, todavía le palpitaba el orgasmo, comencé a darle bombazos, fuertes profundos, con violencia, miraba como se les movía sus increíbles tetas, le manosee y con una mano comencé a tocarle el clítoris enorme de Karen hasta que le llego el segundo orgasmo de esa diosa, y sin decir agua va le di una tremenda cogida y me fui al fondo de su vagina, tocándole el útero y acabe de una.

    Mi libido no había bajado, ahora le tocaba decidir si la cogía a marta o a mi madre, decidí, coger a Marta, le puse la chota en medio de las tetas y comencé a hacerme un turca, después me resolví, chuparle las tetas tomándole todo el tiempo del mundo, no pare de chúpaselas, marta que gemía y suspiraba, luego baje lentamente hasta su jugosa vulva, esa enorme raja tan carnosa, y ahora embarazada de mí, comencé a chuparle su conchita, le metí dos dedos, estaba increíble, dulce e increíblemente caliente, comenzó a temblar, yo encontré su clítoris y lo chupe sin detenerme, ella comenzó a gemir, de pronto cerro sus piernas y me dio un apretón, su orgasmo fue increíble, le sentí latir su concha y palpitar ese culito rítmicamente, era hermoso ver como esa diosa acababa, mi pija estaba ya muy dura, levante sus piernas a la altura de mis hombros y apoye la cabeza de mi chota en la vagina y de un solo envión se lo metí, entro de una, estaba muy lubricada, creo que llegue a su matriz, después comencé con el vaivén, veía como sus pezones se ponían duros, median casi un centímetro y medio, era dos carozos de aceitunas parados, pero más grandes y redondos, me había convertido en una maquina única en un mete y saca increíble, con mi mano tocaba y acariciaba su clítoris, ella comenzó a gemir, y se tensó, yo también me sentía a punto de acabar, y sin darme cuenta llegamos juntos.

    Ella con un orgasmo increíble que sus contracciones parecían estar ordeñándome, en ese momento sentí como su vagina envolvía la cabeza de la chota y sentí una electricidad y le largue un abundante chorro, mis gritos debieron escucharse en el África, me quede tendido sobre las tetas de Marta bufando como un toro, la deje morir adentro, y cuando se salió se escuchó un plof, ahora le tocaba a mama, pero debía recuperarme, el tiempo de refracción lo use para traer una palangana con agua y jabón neutro, y con una esponja lave los restos de semen de Karen y Marta, luego las vestí, y me dedique a limpiar rastro alguno de semen que había en el sillón, solo mi madre estaba desnuda, había pasado casi una hora, me serví una cerveza y luego comencé a acariciar las tetas de mi mama, estas se pararon de pronto, sus carnes blanquísimas eran hermosa de ver, me arrodille y le abrí esa hermosa concha que tenía, explore lentamente sus labios mayores y luego los menores, vi de cerca su hoyito, apretado y bien rosado, le toque lentamente esa vagina y metí un dedo, ella dio un saltito, era extremadamente sensible, parecía virgen por lo apretada que estaba, yo sabía que mi madre después de la partida de mi padre cuando tenía 3 añitos jamás estuvo con un hombre, y yo sería uno después de más de 17 años.

    Le comencé a lamer y su sabor era muy dulce, su aroma era a perfume, yo sabía que mi madre todavía menstruaba, así que debía tener cuidado, comencé a chupar esa concha única su clítoris apareció y ella comenzó a quejarse, entre sueños se quejaba y decía mi nombre, eso me éxito muchísimo mi madre en su placer me nombraba, estuve chupándole esa concha unos 5 minutos y de pronto me sorprendió su orgasmo, explosivo, le latía la concha, en forma rítmica y su culito también, me dirijo a mi habitación y traje los preservativos que tenían unas tachas, quería cuidar a mi madre, pero antes se la metí solo para sentir su vagina en mi piel, era suave deliciosa, aterciopelada y bien cálida, no podía creer me estaba cogiendo a mi mama y ella respondía a mis arremetidas, de pronto me di cuenta que está dentro de ella sin protección saque mi miembro y me puse el preservativo, lo metí, mi pene es grueso pero con las tachas es una delicia, según decía las minitas que cogía de vez en cuando en la universidad, mi madre comenzó a gemir y cuando estaba por llegar a su segundo orgasmo se despertó de golpe, justo cuando el orgasmo le llego, me vio y se quiso desprender de mi pija hinchada pero su concha la traiciono, yo aproveche y le tome la cintura hundiéndole más la chota hasta el fondo justo cuando el orgasmo se intensifico, gimió y después se trató de zafar pero no la deje, le di más bomba y le dije mama disfruta la pija de tu hijo, disfrútala te amo mucho, y tú también me deseas.

    Y le metí mi miembro más adentro, ella me dijo ¡pero soy tu madre no podemos hacer lo que estás haciendo! y en ese momento le llego su tercer orgasmo, ahí su resistencia cayo y me abrazo dándome un beso de lengua, era una potra caliente con su macho penetrándole la vagina, me araño la espalda mientras su concha me ordeñaba la pija con su orgasmo, siempre te desee hijo mío, siempre, pero ahhh que rico que se siente, rómpeme toda mi amor, que hace más de 17 años que nadie me coge, dame tu pija, por favor, y yo acaté como buen hijo que soy, le di más y más, ella me dijo en un momento, sácate el preservativo te quiero sentir la piel, y yo cumplí, me saque el preservativo y fue tocar nuevamente el cielo, su conchita ahora era un volcán con sus jugos saliendo y sus contracciones sin cesar, dame más párteme en dos hijo mío, mi chiquito de pija grande dame más, eso me puso a mil y mi cuerpo comenzó a erizarse, ella me dijo ahhh mi amor como se te puso de grande la pija, mi amor está por terminar, y yo también e hizo un movimiento único que se armonizo con el mío, cuando yo la penetraba ella venía a mi encuentro y cuando yo salía ella hacia lo mismo, cada embestida era tan profunda que sentía como mis huevos tocaban su culito y el sonido del golpe era intenso y fuerte.

    Y entonces me vino, comencé a eyacular como un toro, mi madre también llego a su orgasmo esta vez sus ojos se cerraron como queriendo sentir como entraba mi semen en su vagina, y disfrutando de esa acabada que fue la más fuerte de todas, ya que le salió un profundo squirt que me inundo todo, si mi chiquito acábame adentro, y sentí mis contracciones hazme tu puta, que mami te ama, y nos fundimos en un tremendo beso que era una mezcla de pasión, amor y ternura, mi pija no se bajó y ella lo noto, me tiro a la alfombre y me dijo ahora me toca a mí y se sentó en mi pija, era una potra hermosa cabalgándome, sus tetas eran un espectáculo como rebotaban, no aguanto mucho cuando se vino por quinta vez, cayó en mi pecho casi desvanecida, yo le besaba las tetas y aprovechaba de besarle la boca, todavía mi pija seguía adentro, y aprovechando la pose le toque el culito, logre meterle un dedo y ella me dijo soy virgen por el chiquito no se lo di a nadie, tu padre se cansó de pedírmelo, pero lo guardaba para una noche especial, pero no será esta noche mi vida, hoy solo cógete a tu viejita y llénale la concha de leche, se incorporó de nuevo y comenzó a saltar sobre mi pija que aparecía y desaparecía en segundos detrás de esa vagina, sus labios se habían hinchado y su vulva era una masa carnosa que era todo una delicia, se inclinó y me comió la boca de un beso, me metió la lengua y me araño la espalda.

    Era un sexo violento, furioso, comenzó a gritarme acábame hijo de puta, rómpeme la concha como cuando naciste, dale que por aquí saliste, chúpame las tetas como cuando eras bebe, dame quiero yo tu leche ahora, acábame, yo sentí que se me venía un orgasmo como nunca antes comencé a lanzar chorros de semen y en ese momento ella termino por sexta vez, a los gritos diciendo siiii, asiii, mi amor, así, luego cayo desvanecida, se hizo pequeñita y se acomodó en mi pecho, mi pija seguía adentro, y no se me bajaba, ella miro de repente a Karen y Marta, y dijo, el hijo de Marta es tuyo ¿verdad? Vos nos cogiste el día de la mujer ¿verdad?, te aprovechaste que estábamos ebrias y nos cogiste, no le dije las cogí y las culee a ellas, a ti no, pero a ellas si, ahhh con razón, ahora me cierra todo, Marta, Julia, Laura y especialmente Karen se quejaron todas del terrible dolor de culo que tenían, Karen tenía un desgarro y pensó que se había caído borracha ese día, pero ahora sé que fuiste tú el que se las cogió, con razón al día siguiente todas caminaban abiertas y soñaron que se las habían follado, ¿Por qué no usaste preservativos hijo mío?

    Porque quería sentirlas, y me deje llevar, ahora serás abuela del hijo de marta, tu mejor amiga. Oye le dije ¿y tú? Te acabe dos veces adentro, ¿no tienes miedo que te preñe? Me miro y me dijo seria hermoso tener tu bebe en mi panza, pero eso no podrá ser, mañana me tomare la pastilla del día después y lo solucionaremos, pero ahora ¿ me estabas cogiendo solo a mi o también pensabas abusarte de ellas?, ya lo hice, ya me las cogí a las dos, solo que a ti te deje para el final, como un buen postre, me beso y me apretó la chota con su vagina, yo respondí con un gemido y de nuevo la electricidad en el aire, la puse de perrito y se la mande hasta el fondo, ella solo gritaba, soy tu puta, soy tu perra cógeme hazme acabar de nuevo, y esta vez sí fue muy violento, cada embestida sentía como mi glande tocaba su útero, ella me apretaba con su conchita y soltaba, en un momento le dije mama ¿Quién te enseño a manejar así la concha? Y ella respondió me lo enseño la hermana Estela una monja bien puta del internado, acelere mis movimientos y acaricie su clítoris y ella acabo de nuevo, yo a esa altura está seco, y cuando acabe apenas me salió unas gotitas de leche que fue a parar en el fondo de esa matriz tan delicada de mi madre.

    Ven me dijo llevemos a Karen y a la futura madre a sus habitaciones, alce a Marta y la deposite en su cama, mi madre le vio y dijo todavía le sale leche de la concha, con razón se embarazo una sola noche, tienes un surtidor entre las piernas, y era verdad todavía salía algo de semen de la conchita de Marta, a Karen la llevamos y le revise bien el chocho para evitar dejar algún rastro, luego me metí en la habitación de mi madre y me acosté en cucharita, no sin antes tocar su culito, ella me dijo, si te portas bien será tu regalo, desvirgaras a tu madre de su culito y también te la chupare y tomare tu leche, ¿ oye le dije no sabía que eres multiorgasmica? Tu padre me saco 19 orgasmos en nuestra luna de miel, así que debes esforzarte más, le agarre las tetazas y le acomode la pija en las nalgas, realmente esa noche entre mama y sus amigas me habían agotado todo.

  • Mi prima favorita

    Mi prima favorita

    Soy Iris, tengo 25 años, y mi prima Daniela tiene 26. Desde chicas siempre fuimos muy unidas, todo el tiempo queríamos estar juntas, dormir en casa de la otra. Jugábamos por horas y nos llevábamos como hermanas.

    Cuando entramos a nuestra adolescencia, Dani siempre fue más despierta y curiosa que yo; gracias a ella aprendí muchas cosas, incluso a dar mi primer beso. Pero nunca me pasó por la mente que podríamos tener algo más allá de ser confidentes y muy buenas primas.

    Cuando cumplí 18 años, lo festejé en casa con algunos amigos y obviamente ella y su hermana no podían faltar.

    Al término de la fiesta, ella me dijo que me quedara en su casa, pero no me pareció extraño pues era normal en nosotras desde chicas así que accedí.

    Déjenme describirles a Daniela; mide alrededor de 1.55 m, es blanquita y tiene muchas pecas en la espalda muy bonitas, es preciosa y con unos senos demasiado grandes, ni hablar de esas nalgas que también son grandes y sus piernas son gruesas y marcadas.

    Yo soy más alta, mido 1.65 m, soy apiñonada, igual bonita aunque no nos parezcamos. Mis senos también son grandes pero los de ella aún más, y tengo unas nalgas más pequeñas que ella pero también bonitas, y en piernas tenemos una complexión similar.

    Aquella noche, platicando me dijo que si no me daba curiosidad besar a una mujer. Yo le recordé que nuestro primer beso había sido juntas, pero me dijo que esa vez no contó puesto que éramos tontas y no sabíamos lo que hacíamos. Ambas nos quedamos calladas, ya no supe qué decir, de repente ella se me acercó y nuestras caras quedaron muy cerca. Fui yo quién le di un beso por impulso y al segundo le pedí perdón. Me confesó que aunque fuera raro, le gustaba verme en ropa interior, y quería experimentar.

    A mi me dio pánico pero también quería probar, ya me habían gustado otras chicas desde la adolescencia, pero no sabía cómo sería todo eso.

    Ambas solíamos dormir con shorts cortitos y blusitas de tirantes pegadas que hacían que se nos marcaran los pezones. Y en ese punto ya las dos teníamos los pezones muy duros.

    Comenzamos a besarnos con mucha lujuria, y al quitarnos las blusas no pude evitar sentir morbo con tan grandes y ricos senos, tenía los pezones rosaditos y un poco grandes… me encantaron. Me dijo que desde que nos desarrollamos siempre quiso ver mis senos, empezó a lamer mis pezones muy rico y a juguetear con mis senos, no paraba de decirme lo hermosos que estaban. Eso a mí me ponía cada vez más caliente, ya no me importó que fuera mi prima, estaba muy mojada.

    En ese entonces yo usaba pantaletas de algodón normal, pero ella ya usaba lencería bonita y esa noche, debajo de la pijama traía un cachetero de encaje súper sexy. No quería ni que se lo quitara de lo bonitas que se veían sus grandes nalgas.

    Al final ambas terminamos desnudas en su cama. Jugando con nuestros senos, rozando nuestros pezones duritos por la excitación.

    Yo no tenía ni idea de qué más hacer, sin embargo, ella me hizo un oral súper rico, me comió de una forma que ninguna otra mujer lo ha hecho, me decía que tenía un sabor delicioso. Pasaba su lengua por mi clítoris y por mis labios tan rico. Y después me metió los dedos, lo hacía rápido, brusco… estaba ya tan mojada. Me pedía que me viniera en su boca, que quería comerse todos mis jugos. Y así fue, me vine de una forma tan deliciosa… yo quería más, quería probarla a ella también, tocar su rica y bonita vulva, con esos labios rositas tan perfectos… pero ella quería seguir besándome, y yo no podía negarme, se puso arriba de mí, sentir sus riquísimos senos rozando mi cuerpo era una sensación increíble… Así acostadas, desnudas, no podía pensar en que era mi prima. Ambas nos veíamos con demasiada lujuria, su vulva rozando con la mía, tan mojaditas las dos. Ella susurrándome al oído lo mucho que le encantaba mi cuerpo, mis besos…

    Ya era tarde, estaba amaneciendo y no podíamos continuar con aquella locura, pues mi tía entraría en cualquier momento…

    Me besó por última vez y me dio las gracias, me sentí extraña y confundida. Nos vestimos, y creí que sería la primera y última vez que tendría sexo con ella, pero no fue así… las siguientes veces lo hicimos aún más rico, pero ya son otras historias…

  • La primera vez con mi chica, nuestros agujeros para varios

    La primera vez con mi chica, nuestros agujeros para varios

    Sabiendo ya que era bisexual quise que la chica con la que estaría de pareja supiera mis gustos así que con mucha discreción pues para el mundo soy hetero.

    Entre las chicas que conocía fui buscando hasta encontrar a la que fue mi primer amor al empezar fue todo muy bien aunque no fui su primera experiencia fui quien le provocó el primer orgasmo y si le estrene su ano.

    Desde la primera vez mi Idea era encontrar el modo de hablar sobre mi bisexualidad de forma que no supiera que ya había tenido sexo con hombres para mí suerte mientras la voy convenciendo para que me dejara hacerle sexo anal (ella es muuuy caliente y morbosa) en un momento me dijo que si quieres que te deje es con la condición de que yo te haga igual sexo anal con un consolador para que sientas lo mismo que yo.

    Así que para mí suerte al aceptar logré desvirgar su ano y cuando ella me penetró el ano con el consolador aquello la puso tan caliente que todos los días lo quería hacer además de que también ya le había dado una doble penetración con el consolador y mi pinga así que un día en medio de la calentura le digo que si no le gustaría estar con alguien más en vez del consolador.

    Ella estaba tan caliente que sin creer que fuera verdad me dijo que si pero que con quién.

    Yo para que no se fuera a arrepentir no seguí hablando del tema pero varios días después mientras estábamos cogiendo fue ella la que me preguntó si de verdad me gustaría hacerlo juntos con alguien más al ver mi respuesta afirmativa dijo que le gustaría pero quería pensar bien como sería.

    A los dos días me dijo que quería hablar sobre eso pero con la cabeza fría porque al planearlo había visto algunos videos porno y lo que más le había calentado era algo diferente y me dijo que si yo quería de verdad la condición era que la primera vez fuera con hombres y la única mujer ella pero no quería un solo hombre quería más de cuatro y además quería que los dos juntos estuviéramos en cuatro uno frente al otro y que todos ellos nos fueran dando pinga por todos lados hasta que no puedan más aunque no me esperaba algo así le dije que si está segura yo quiero así que iba a buscar el modo le pregunto si quieres que sea con alguien conocido o no y solo me dijo que no importa siempre que sean discretos.

    Yo que tenía algunos amigos listos para el trío hablo con dos de ellos y les pregunto si tienen alguien de confianza para unirse a siguiente fin de semana le dije que si quieres hoy podemos hacer tengo 5 amigos solo esperando la confirmación.

    Esa primera experiencia fue algo muy fuerte porque durante más de tres horas seguidas estuvimos siendo penetrados por todos lados hasta que ya ellos no podían tener una erección y nosotros quedamos con los agujeros abiertos casi dos días después.

    Igual es algo que aún práctico con todas mis parejas espero les guste.