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  • Historia de una sumisa (7)

    Historia de una sumisa (7)

    -Esmeralda.

    -¿Si?

    -¿Te he comentado alguna vez que soy una mujer heterosexual?

    -Sí, alguna vez.

    -Lo digo porque me gustan las pollas. Las pollas grandes y jugosas o las pequeñas y juguetonas. Me gusta su olor, su sabor, metérselas en la boca, en mi coño, mi culo.

    -Lo entiendo.

    -Entonces, ¿Me puedes explicar por qué tengo que comerme un coño?

    -Porque tienes que aprender a comerlos bien y Luci se ha ofrecido encantada para que practiques con ella.

    -¿No será más bien que la has ordenado que se deje?

    -No, nos está haciendo un favor. Y ahora, adelante.

    Adelante, que fácil era decirlo.

    La dulce Luci me esperaba tumbada con su camisa blanca, su corbatita, su falda a cuadros, sus piernas larguísimas embutidas en medias negras y una sonrisa adorable.

    Sí, el sueño de cualquier pervertido a mi alcance.

    Lleve mis manos para comenzar a subir su falda…

    -No, mal. Bésala primero.

    -¿Qué la bese?

    -Sí, bésala y luego vas bajando.

    No era como si no me hubiera besado ya con chicas, así que fui derecha a hacerlo. Y fue cuando me di cuenta de que nunca había iniciado el beso, siempre había sido la besada.

    -Oh, vamos. Cualquier tío estaría encantado de hacerlo.

    -Sí, cualquier tío, sí, pero da la casualidad de que soy una chica.

    Vale, besarla, fácil, sencillo, no debería de haber problemas para darle un beso a una cosa tan adorable… Pues yo los tenía.

    -Oh, vamos.

    -Que no puedo, Esmeralda. Que no me sale.

    -Pero qué voy a hacer contigo. Mira, se hace así.

    Claro, para ella fue fácil venir donde estábamos las dos y darle un beso con lengua delante de mí.

    -¿Lo ves? Ahora tú.

    -Siempre pensé que mi primer trío sería al menos con uno o dos hombres, jamás con dos chicas.

    En fin, me tocaba besarla.

    A la de una, a la de dos…

    Y me besó ella a mi.

    -Oye, eso no es justo. – Proteste.

    -¿No?

    Y me volvió a besar.

    -No.

    Y la besé yo a ella.

    -No lo haces mal.

    -Serás…

    La volví a besar. No tenía su técnica, claro, pero creo que no besaba nada mal.

    Cuando rompí el beso comencé a desabrocharle la camisa. No me comía unos pechos desde que se los comí a mi madre siendo una lactante, pero tenía bastante claro lo que tenía que hacer.

    Comencé lamiendo su pezón despacio, jugando con él, excitándolo, notando como este se iba poniendo cada más duro.

    Un pequeño mordisquito, una lamida y un chupón mientras escuchaba pequeños gemidos procedentes de su boca.

    Volví a besarla al tiempo que deslizaba una mano entre sus muslos. Era el primer coño que tocaba aparte del mío y no fue una experiencia desagradable en absoluto.

    Acariciarla y ver como ella se derretía de placer me estaba gustando más de lo que creía.

    La clave dos dedos simple y llanamente porque me dio por ahí.

    Bien, ya era hora de hacer lo que debía hacer.

    Levanté su falda y bajé la cabeza dando besitos aquí y allá a lo largo de su cuerpo hasta llegar a su sexo y lo di una fuerte lamida.

    Wuakala…

    Comencé a mover la lengua mucho mejor de lo que yo me temía en un principio. No es que fuera una experta, pero demonios, me habían comido el coño alguna que otra vez y sabía más o menos lo que tenía que hacer.

    Lamer por aquí, lamer por allá, introducir la lengua, un mordisquito de vez en cuando, volver a introducir la lengua, un soplidito y a succionar el clítoris.

    Me puso perdida.

    Como castigo por su insolencia, metí mi entrepierna en su boca y no tardé en sentir su lengua en mi.

    Fue en ese punto cuando Esmeralda me besó.

    A partir de ahí tengo recuerdos borrosos sobre lo que pasó.

    Recuerdo vagamente los besos, como me comieron los pechos, la lengua de Luci en mi sexo, mis corridas porque fueron muchas, el fuerte olor, porque tres mujeres corriéndose alegremente en una habitación cerrada huele.

    Pero sobre todo recuerdo el final, cuando Esmeralda me pidió que le comiera el culo a Luci.

    -¿Qué?

    -Eso también es sexo.

    -Pero estamos hablando de lamer culos.

    -Un culo joven y muy limpio.

    -Por muy limpio que este sigue siendo el agujero por donde sale…

    Me besó antes de que terminara la frase.

    -Hazlo, o no lo hagas, pero no lo intentes.

    He oído discusiones increíbles entre frikis intentando resolver el significado de esta frase cuando en realidad es muy sencillo.

    Luke podía levantar la nave, pero fracasó porque no creía que pudiera hacerlo.

    En mi caso concreto, yo estaba perfectamente capacitada para comer culos. Esmeralda lo sabía, Luci lo sabía, y hasta yo lo sabía.

    Luci se había dado la vuelta ya, preparándose para ello.

    Yo abrí la boca para soltar un buen ferrocarril, pero pa qué, si nunca me había valido de na.

    Así que me sitúe en posición, le abrí los cachetes del culo con las manos y pa lla que fui.

    Dar mi primer lametón a raja del culo fue muy puag. En serio, puag.

    Por muy joven y limpio que fuera y estuviera, sigue siendo el agujero por donde sale la mierda.

    Lametón, lametón, lametón… Y me vino el olor.

    -Pero será cerda, se ha tirado un pedo.

    Esmeralda estaba muerta de risa mientras yo buscaba le solté un par de cachetes en su sucio culo.

    No era suficiente.

    Ni de coña era suficiente.

    Busqué con la mirada alrededor de la habitación hasta que encontré una buena zapatilla.

    Se iba a enterar la guarra esa.

    Agarré la zapatilla y empecé a moverla.

    Zas…

    Zas…

    La agarré del pelo.

    Zas…

    -¿Te duele? Pues te jodes.

    Zas…

    Su culo perfecto culo rosado se iba tornando rojizo a cada golpe.

    Zas…

    -Ferrocarri – gritó ella

    -Ni ferrocarril, ni Atocha, ni Almudena Grandes.

    Zas…

    -Para ya, por favor. Esmeralda, dila que pare.

    Zas…

    -Esto te va a enseñar a no tirarte pedos en la boca de la gente

    Zas…

    Por más que lloró, suplicó y pidió perdón yo no me detuve. Solo lo hice cuando me pareció que la había castigado lo suficiente y tiré la zapatilla lejos de mi.

    -Es mucho más dura que tú. -Mencionó Luci a Esmeralda.

    -¿Esto ha sido alguna clase de rito iniciático o algo así? – pregunte.

    -No, te aseguró que no estaba previsto. Me ha pillado totalmente desprevenida.

    -Ay, ¿Pero por qué me pegas ahora?

    -Por guarra -dije yo.

  • Eyaculo junto a Cristina (Final)

    Eyaculo junto a Cristina (Final)

    Pasó el invierno y el cambio de estación trajo consigo nuevas inspiraciones para mis fantasías incestuosas con mi hermana Cristina. Tenía claro una cosa: mi hermana no era consciente de lo tremendamente buena que estaba y de cómo lograba excitarme sin pretenderlo, ya que cuando la temperatura aumentó, era frecuente verla paseando en braguitas por casa (salvo cuando estaba mi padre por casa) o incluso cubierta con una pequeña toalla que dejaba poco a la imaginación, ya que podía verle parte de los pechos o de las nalgas. Antes de la experiencia narrada en mi primer relato ya paseaba de esa manera por casa, pero ahora la veía con otros ojos, como mi amor prohibido, y lo que más deseaba es que esas hermosas piernas estuvieran sobre mis hombros mientras le hacía el amor.

    Antes también me fijaba cómo otros chicos, fueran de mi edad o mucho mayores que ella, la miraban con deseo por la calle, pero ahora yo me había transformado en uno más de ellos y estaba seguro de que si supieran cómo la veía en casa se morirían de envidia y darían cualquier cosa por ponerse en mi lugar. Lo cierto es que me gustaba morbosear sobre ella con algunos amigos del Messenger (allá por el 2008 aún existía), mostrando algunas fotos donde saliera sugerente o apareciera yo junto a la misma en alguna foto. Recuerdo el caso concreto de un ciber-amigo venezolano, bisexual, de mi edad, al que le pasé una foto donde aparecía junto a Cristina en una boda. Yo iba con traje negro y corbata roja, mientras que ella llevaba un vestido de una pieza de color púrpura que realzaba su figura. Además, como manda la ocasión, estaba maquillada y llevaba su larga melena negra rizada, cuando normalmente la lleva lisa. “¿No te gustaría que tuviéramos sexo con ella a la vez?”, le preguntaba. “Ufff, la verdad es que en esa foto está espectacular”, me decía, pero luego continuaba “pero creo que me gustas más tú”. Como veía que la atención hacia ella (que era lo que me excitaba), acababa siendo un tema secundario para que acabara hablando de mí, me aburrí con esa forma de alimentar mi morbo.

    Llegó el verano, estación que me ayuda a poder contemplar a mi hermana con menos ropa. Íbamos a una piscina pública cercana a casa a bañarnos al mediodía. Cristina llevaba bikinis que realzaban sus enormes pechos, mientras que la braguita marcaba sus bonitas nalgas. Solía recogerse su larga melena en un moño. Muchos chicos la miraban en la piscina, lo cual, como ocurría en el primer capítulo, me provocaba sentimientos contradictorios, ya que por un lado me parecía una situación incómoda, pero por otra me daba mucho morbo, y el hecho de que los demás no supieran que era mi hermana lo más probable es que les causara envidia al creer, falsamente, que yo era su novio.

    Al meternos en el agua hacíamos carreras, buceábamos… Pero lo que más me gustaba era meterme hasta el fondo con gafas de bucear y ver desde abajo cómo se movía aquel hermoso cuerpo. Recuerdo que cambiaba de bikinis, pero el que más fuerte viene a mi memoria es uno negro con rayas rojas, ya que era el que mejor le quedaba. Estar viendo con aquellas gafas aquella diosa desplazándose por el agua, con aquellas piernas y esos glúteos estirándose y encogiéndose con el movimiento, conseguía ponérmela muy dura. Al salir del agua siempre me ofrecía para ponerle la crema bronceadora. Si bien Cristina era de piel blanca, le quedaba bien su bronceado, quedándole la marca del bikini. Me gustaba untarle aquella crema por todo el cuerpo, sentir la delicadeza de su piel en mis manos. Primero por la espalda, descendiendo alguna vez las manos hacia sus pechos. “Eh, no te pases”, me decía con una sonrisa. Yo hacía como si nada y bajaba por su espalda. Después se la untaba por las piernas. Ella decía “por aquí no hace falta”, pero no hacía caso y lo hacía igualmente. Aquello era lo más cerca que había estado con una chica por entonces, ya que pese a mis dieciocho años seguía siendo virgen, por lo que para mí era como un equivalente de follar, aunque sin llegar a eyacular, teniendo que guardar el recuerdo de aquellas imágenes, aquel tacto e incluso aquel olor a crema como inspiración para mis masturbaciones en un momento de intimidad.

    Otro recuerdo de aquel verano fue una escapada que hicimos con su novio a la playa. Ella lucía igual que en las descripciones anteriores, pero con un bikini rosa. Cristina y su novio jugueteaban mucho, y en un momento dado se le cayó aquel bikini al suelo, enseñando sin querer sus grandes tetas en todo su esplendor. Me quedé mirando aquellos pechos bronceados, con su marca de bikini que dejaba ver lo blanquitos que los tenía normalmente, y unos pezones marroncitos, con aureola pequeña. Mi cuñado, que al igual que nuestra familia es cristiano y algo puritano, abrazó a mi hermana contra él para ocultar de la vista de los demás sus pechos, mientras Cristina se reía en plan picarona. Me agaché para recoger aquel bikini y que pudiera ponérselo. “Menos mal que sólo te ha visto tu hermano”, dijo él. Pero es que su hermano era quien posiblemente más deseara verle las tetas en aquel momento. Ya se los había visto antaño, pero nunca desde que mi deseo sexual despertara de forma totalmente consciente hacia ella. Y aunque fueron unos segundos, aquel recuerdo me tiene excitado hasta el día de hoy.

    Pero el mayor morbo hacia ella llegaría semanas más tarde. Mi abuela había venido del pueblo a pasar unos días a casa, por lo que Cristina le cedió su habitación para que estuviera más cómoda, por lo que tendría que dormir en mi mismo cuarto, aunque en camas separadas. Pese a que compartimos varias noches juntos en mi habitación aquel verano, tengo marcada una en especial: la vez que me masturbé teniéndola a menos de medio metro de mí. Antes de explicar cómo fue, convendría algunas descripciones: cada uno estaba en una cama, con un espacio estrecho que usábamos para poder levantarnos por la mañana o ir al baño por la noche. Mi cuarto es pequeño, así que no podíamos permitirnos una distancia entre una cama y otra mayor (algo que me vino bien aquella noche). Yo dormía de espaldas a la ventana, con los pies mirando hacia la puerta, mientras que Cristina, que era más calurosa que yo, dormía de espaldas a la puerta y de cara a la ventana para poder aprovechar la corriente de aire que entraba por la misma.

    Estas eran las posturas en la que estábamos, cuando, en una noche en la que no podía dormir, pude ver a través de la luz de la luna llena a mi hermana dormida con una camiseta y una braguita negra de espaldas a mí, mirando a la pared. Verla así, tan cerca, con esa braguita que tan bien marcaba sus glúteos y esas piernas desnudas entrecruzadas delicadamente me provocaron una erección. Las veces en que me masturbé pensando en ella lo había hecho en el cuarto de baño o en una habitación, pero en casi todas esas ocasiones Cristina estaba fuera de casa. Hasta entonces había utilizado mi imaginación o algunas fotos para alimentar mi fantasía incestuosa al meneármela, pero ahora la tenía en vivo. Me dije “tengo que hacerlo ahora”.

    Saqué mi polla erecta de aquel pantalón corto y empecé a meneármela, tratando de no hacer ruido con el líquido preseminal al agitarla. Contemplaba aquel culo, que tantas veces había logrado excitarme y pensaba cómo me gustaría arrancarle aquella braguita y frotarme contra él mientras acariciaba sus suaves piernas, como lo hacía en la piscina. A aquella vista excitante la acompañaba de imágenes mentales, como el recuerdo de sus pechos en la playa. “Dios, cómo me gustaría disfrutar de ese culo mientras le sobo las tetas”, decía en mi interior. Pensaba qué pasaría si ella en realidad no estaba durmiendo, como yo, y de pronto se diera la vuelta, y viera allí a su hermano masturbándose. ¿Se molestaría? ¿Gritaría? ¿O por el contrario, podría excitarse y “ayudarme” a “desahogarme”?

    Fantaseaba cómo sería hacer la postura de la cucharilla tal y como estaba en ese momento, mientras olía su cabello y besaba su cuello. Me encantaría ser el más cariñoso con Cristina y hacerle sentir la mujer más hermosa. Me preguntaba, “¿por qué no puedo disfrutar de ese cuerpo como hace mi cuñado? ¿Sólo porque es mi hermana? ¿No podría haber nacido en otra familia y así intentar algo con ella?” Pero al mismo tiempo que me lamentaba por aquello, era consciente de que, si mi hermana me excitaba más que ninguna otra, era por el morbo de lo prohibido, por aquella especie de complejo de Edipo. De no haber sido mi hermana me hubiera excitado verla, sin duda, pero el hecho de que lo fuera le daba un plus a mi deseo sexual, lo potenciaba por diez. Por otro lado, de no haber sido mi hermana, no se hubiera venido a dormir a mi cuarto y mucho menos con braguita tan ajustada y sugerente. Seguro que mis amigos, que habían despertado aquel deseo por ella en el primer relato, me envidiarían si superan lo que estoy viendo ahora. Lo mismo que aquellos desconocidos que la miraban en la piscina.

    Seguí agitándomela, hasta que me la imaginé sin braguita, abierta de piernas y con mi cabeza en medio, lamiéndole el clítoris, con aquel olor potente a hembra y Cristina con los ojos cerrados gimiendo de placer. No podía aguantar más, con la otra mano me tapé la boca para no jadear al intentar recuperar oxígeno y eyaculé, saltando mi semilla hasta mi cuello y cayendo la mayor parte sobre mi torso desnudo. Traté lentamente de recuperar el aliento, me limpié el torso con un clínex y poco después me dormí. Había sido una de las mejores pajas de mi vida, y a día de hoy pienso que fue la vez que más disfruté del sexo de manera no-acompañada.

    Tiempo después, con 19 años, tuve a mi primera novia formal, con la que perdí la virginidad, y hubo otras después de ella. No he abandonado la práctica masturbatoria, pero he de reconocer que mi hermana Cristina, con el tiempo, ha ido adoptando un rol más secundario en mis fantasías, aunque nunca he dejado de desearla, ya que a sus 37 años, siendo ya esposa y madre de tres hijos, sigue manteniendo su gran atractivo físico, y el mayor regalo que puede hacerme, además de su amor y amistad, es venir a visitarme a casa con shorts o minifalda. Cuando tuve mi primera novia y me preguntó qué estudiaba (que dio la casualidad que era lo mismo que había estudiado ella), me dijo: “Es normal que te guste ese tipo de chicas, ya que siempre he sido tu modelo de mujer”. Vaya aquí mi pequeño homenaje a ella y cómo ayudó en momentos de abstinencia en alimentar mi apetito sexual.

  • Embaracé a las amigas de mi madre (II Parte 2)

    Embaracé a las amigas de mi madre (II Parte 2)

    Pasado dos viernes después de aquel hermoso día de la mujer y sin faltar como todos los viernes de fin de mes, se reunieron de nuevo en mi casa, la primera que dio muestras que algo no estaba bien fue la Diosa de Marta quien en la reunión les dijo, yo comencé a sentirme mal, tengo unas nauseas increíbles, lo que como lo vomito, a lo que Karen respondió con una risita socarrona ¿amiga no estarás embarazada? todas se rieron, menos Marta que les dijo vos sabes que son los mismos síntomas que tuve en mi primer embarazo, no soporto, los perfumes y todo me hace mal, además las tetas se me pusieron muy sensibles, me molestan el mínimo roce, en verdad tengo los síntomas de embarazo, pero ¿de quién? Si yo hace mucho tiempo que no tengo relaciones, solo que sea de un ángel que bajo me follo y se fue, es imposible que este embarazada. El que me coja debe sacar las telarañas de mi concha porque ya no la uso, y tengo miedo que se cicatrice, dijo y todas explotaron en risas, ¿en verdad que no tiene relaciones amiga le pregunto Karen? Si desde hace más de dos años que ningún hombre me toca, por eso debe ser un problema estomacal o un problema hormonal, tal vez sea pre menopausia ya estoy en los 37, pero soy un relojito con mis reglas, y eso me llama la atención, además hace mucho que deje de tomar las píldoras anticonceptivas y tal vez sea eso, deberé visitar a mi ginecólogo para ver si todo está bien, a lo que Laura la interrumpió diciendo, ¿pero no dijiste que ningún hombre te toca la vagina hace dos años y tu ginecólogo?, se paró y dijo en voz baja tratando que yo no la escuche, con la pija hace dos años que no me tocan, con la divina pija ¿entiendes? De nuevo las risas,

    Mi madre me había pedido hacer nuevamente el asado y yo dije que sí. Todas comieron y saludaron salvo Marta que cuando le llego la carne salió rápidamente rumbo al baño a vomitar, eso le extraño a todas y dijeron, esta está embarazada se cogió a alguien y se da de puritana, sabiendo cómo era marta con sus cuentos, chistes e insinuaciones sexuales y viendo semejante mujerona era imposible que nadie se le arrimase. Mama como anfitriona fue a ver a Marta que no paraba de hacer arcadas, me llamo, yo estaba cursando el 3 año de medicina y me dijo mírala ¿Qué crees que puede estar pasándole? La mire y revise un poco luego le palpe el estómago, le hice dos o tres preguntas y todas estas dirigidas a su último periodo o sus relaciones sexuales, me dio la fecha y me dijo que desde hace más de dos años que no tenía relaciones, le indique un anti nauseoso sublingual de rápido efecto y se sintió mejor, luego tome un almanaque y los días fértiles coincidían con aquella noche que me la cogí, y culie no había duda alguna estaba preñada hasta los tuétanos y era mío.

    Marta se sintió mucho mejor, le dije que no bebiera y que cualquier síntoma me llamara yo estaría toda la tarde estudiando en mi habitación. Salió y mi madre me pregunto ¿Qué crees hijo que le pasa? Me falta análisis pero no palpé ningún problema en su estómago o intestinos, los síntomas se parecen mucho al embarazo, pero eso lo sabrá con un simple análisis de sangre o un test, mi madre se quedó muy preocupa o mejor dicho intrigada

    Bajamos y comieron el asado, marta solo comió un poco de carne, y se puso su bikini mostrando lo duro y grandes de sus pezones dirigiéndose a su escultural cuerpazo a la reposera de la piscina a tomar sol. El resto de a poco se fueron sumando, yo recordaba esa noche en que una a una salvo mi madre y gracias a su increíble borrachera por el festejo del día de la mujer se habían agarrado me las culie y cogí una a una, a Marta le había acabado profundamente, yo había sentido la punta de mi chota casi tocar su matriz, y ahí estaba tomando sol con su cuerpazo espectacular.

    En un momento mi madre salió de la casa y yo me despedí de ellas y me fui a mi habitación, sabía que en cualquier momento comenzaría mi gran show, el de los toples de esas yeguas, era cuestión de esperar, y ¿adivinen quien fue la primera, si Marta, se sacó su corpiño y sus tetas especialmente esos pezones quedaron al aire.

    Mi madre llego rápido traía una pequeña bolsa plástica, y entro a mi habitación diciéndome, oye hijo ¿sabes tú como se usan estos test de embarazos? Si dije, son rápidos y muy confiables es casi 100 x ciento seguros, ¿es para ti? Pregunte, nooo como crees, es para Marta, ¿te animas a hacérselos?, si dije si ella acepta yo no tengo problemas, mama bajo y llamo a marta, hablaron varios minutos y mi madre la convenció, luego llegaron a mi habitación y marta me dijo ¿estás seguro de tu diagnostico? No le respondí, pero será mejor descartar un embarazo, mejor te lo realizas y saquémonos de las dudas, bueno dijo ella, ¿puedo usar tu baño? Mi madre había comprado 4 test de diferentes marcas, ella salió con el vasito con orina, yo saque las tiras reactivas y el casete y procedí a sumergirlas en la orina, pasado los minutos una a una comenzaron a marcar las dos rayitas que daba positivo, Marta abrió los ojos sin entender que pasaba y no pronuncio palabra alguna mi madre la abrazo y juntas lloraron, pero ¿hay alguna posibilidad que esto falle me dijo? No respondí, son 4 y las mismas dieron positivo, si quieres te reviso a fondo pero creo que no hay duda, por favor me dijo revísame, bueno, sácate el corpiño debo palpar tus mamas y ver el color de la areola, ella se quitó rápidamente el corpiño del bikini y note lo oscuro que se habían puestos, toque sus pezones y los note muy sensibles, le pregunte ¿notaste un cambio de color? Y ella dijo mirándose esas increíbles tetas, si ahora que lo dices si están muy oscuros, bueno revisare tu vagina, y le baje su bonbachita, le acosté en la cama y procedí a revisarla, pero lo único que quería era tocarle esa enorme concha, que tenía, su labios estaban terriblemente hinchados, oscuros a igual que sus tetas, separe sus labios mayores y le metí un dedo a lo que marta contesto con un saltito, estaba apretada y sus labios menores hinchados y oscuros típico de un embarazo, Marta, le dije estas embarazada, ella perpleja me dijo ¿pero cómo puede ser esto si yo no folle con nadie? ¿Cómo puedo estar embarazada?, se puso su tanga y salió con el corpiño en la mano, me quede viéndola desde la ventana, cuando llegaron la pileta mi madre les dijo la noticia y todas la abrazaron mientras marta lloraba.

    Esa tarde paso rápidamente, no había alegría y llegada la noche cada una se fueron a sus morada salvo marta que se quedó en casa y Karen que quiso acompañarla, yo me acerque a la embarazada y le dije mira es mejor que el lunes asistas a tu ginecólogo y te hagas un análisis profundo, ella asintió con la cabeza, mientras tanto te recomiendo tomar estos calmantes te relajaran y podrás dormir toda la noche, si dijo mi madre, es lo mejor, ¿ no tendrías algunas para mí también dijo Karen? Si le dije y le alcance una dosis bien fuerte de ansiolíticos, tenía ya mi fiestita lista, comieron y luego se fueron a ver una película cuando tomaron las píldoras, mi madre también me pidió y se las tomo, 20 minutos después las tres estaban totalmente dormidas en el living, bueno señoras, es hora de probar mi pija, la primera seria la nueva madre, le baje la calza y la bombacha a marta, y luego hice lo mismo con Karen, las tetotas de Karen me llamaban así que se las saque y comencé a chuparlas, luego hice lo mismo con las tetas de enormes pezones de Marta, ella gimió un poco y sus tetas se pusieron enormes, eran increíbles, la única que seguía vestida era mi madre, y de pronto dije porque no también mama, le baje el vestido su remera, salieron esas enromes tetas que mi madre tiene, pesadas redondas firmes de pezones rosados y pequeños, me llamo la atención su concha prolijamente depilada pero de grandes y carnosos labios, una vulva parecida a la de marta, las junte a las tres, les abrí las piernas y dije cuál es la primera, resulto que sería Karen que quedo en medio, le comencé a chupar la concha y la veterana empezó a gemir, de pronto su vagina se humedeció de una, le metí un dedo y busque su punto g, con la otra mano comencé a acariciar la concha de Marta, sus labios estaban hinchados su vagina húmeda, Marta comenzó a gemir cuando le agarre el botoncito del placer, en ese momento Karen me acabo con un squirt en mi cara, llenándome de un dulce néctar, ahí mi pija se puso a gritar ,quiero concha, quiero concha, me baje mi short y de una la ensarte en la vagina de Karen, todavía le palpitaba el orgasmo, comencé a darle bombazos, fuertes profundos, con violencia, miraba como se les movía sus increíbles tetas, le manosee y con una mano comencé a tocarle el clítoris enorme de Karen hasta que le llego el segundo orgasmo de esa diosa, y sin decir agua va le di una tremenda cogida y me fui al fondo de su vagina, tocándole el útero y acabe de una.

    Mi libido no había bajado, ahora le tocaba decidir si la cogía a marta o a mi madre, decidí, coger a Marta, le puse la chota en medio de las tetas y comencé a hacerme un turca, después me resolví, chuparle las tetas tomándole todo el tiempo del mundo, no pare de chúpaselas, marta que gemía y suspiraba, luego baje lentamente hasta su jugosa vulva, esa enorme raja tan carnosa, y ahora embarazada de mí, comencé a chuparle su conchita, le metí dos dedos, estaba increíble, dulce e increíblemente caliente, comenzó a temblar, yo encontré su clítoris y lo chupe sin detenerme, ella comenzó a gemir, de pronto cerro sus piernas y me dio un apretón, su orgasmo fue increíble, le sentí latir su concha y palpitar ese culito rítmicamente, era hermoso ver como esa diosa acababa, mi pija estaba ya muy dura, levante sus piernas a la altura de mis hombros y apoye la cabeza de mi chota en la vagina y de un solo envión se lo metí, entro de una, estaba muy lubricada, creo que llegue a su matriz, después comencé con el vaivén, veía como sus pezones se ponían duros, median casi un centímetro y medio, era dos carozos de aceitunas parados, pero más grandes y redondos, me había convertido en una maquina única en un mete y saca increíble, con mi mano tocaba y acariciaba su clítoris, ella comenzó a gemir, y se tensó, yo también me sentía a punto de acabar, y sin darme cuenta llegamos juntos, ella con un orgasmo increíble que sus contracciones parecían estar ordeñándome, en ese momento sentí como su vagina envolvía la cabeza de la chota y sentí una electricidad y le largue un abundante chorro, mis gritos debieron escucharse en el África, me quede tendido sobre las tetas de Marta bufando como un toro,, la deje morir adentro, y cuando se salió se escuchó un plof, ahora le tocaba a mama, pero debía recuperarme, el tiempo de refracción lo use para traer una palangana con agua y jabón neutro, y con una esponja lave los restos de semen de Karen y Marta, luego las vestí, y me dedique a limpiar rastro alguno de semen que había en el sillón, solo mi madre estaba desnuda, había pasado casi una hora, me serví una cerveza y luego comencé a acariciar las tetas de mi mama, estas se pararon de pronto, sus carnes blanquísimas eran hermosa de ver, me arrodille y le abrí esa hermosa concha que tenía,, explore lentamente sus labios mayores y luego los menores, vi de cerca su hoyito, apretado y bien rosado, le toque lentamente esa vagina y metí un dedo, ella dio un saltito, era extremadamente sensible, parecía virgen por lo apretada que estaba, yo sabía que mi madre después de la partida de mi padre cuando tenía 3 añitos jamás estuvo con un hombre, y yo sería uno después de más de 17 años, le comencé a lamer y su sabor era muy dulce, su aroma era a perfume, yo sabía que mi madre todavía menstruaba, así que debía tener cuidado, comencé a chupar esa concha única su clítoris apareció y ella comenzó a quejarse, entre sueños se quejaba y decía mi nombre, eso me éxito muchísimo mi madre en su placer me nombraba, estuve chupándole esa concha unos 5 minutos y de pronto me sorprendió su orgasmo, explosivo, le latía la concha, en forma rítmica y su culito también, me dirijo a mi habitación y traje los preservativos que tenían unas tachas, quería cuidar a mi madre, pero antes se la metí solo para sentir su vagina en mi piel, era suave deliciosa, aterciopelada y bien cálida, no podía creer me estaba cogiendo a mi mama y ella respondía a mis arremetidas, de pronto me di cuenta que está dentro de ella sin protección saque mi miembro y me puse el preservativo, lo metí, mi pene es grueso pero con las tachas es una delicia, según decía las minitas que cogía de vez en cuando en la universidad, mi madre comenzó a gemir y cuando estaba por llegar a su segundo orgasmo se despertó de golpe, justo cuando el orgasmo le llego, me vio y se quiso desprender de mi pija hinchada pero su concha la traiciono, yo aproveche y le tome la cintura hundiéndole más la chota hasta el fondo justo cuando el orgasmo se intensifico, gimió y después se trató de zafar pero no la deje, le di más bomba y le dije mama disfruta la pija de tu hijo, disfrútala te amo mucho, y tú también me deseas, y le metí mi miembro más adentro, ella me dijo ¡pero soy tu madre no podemos hacer lo que estás haciendo! y en ese momento le llego su tercer orgasmo, ahí su resistencia cayo y me abrazo dándome un beso de lengua, era una potra caliente con su macho penetrándole la vagina, me araño la espalda mientras su concha me ordeñaba la pija con su orgasmo, siempre te desee hijo mío, siempre, pero ahhhhhh que rico que se siente, rómpeme toda mi amor, que hace más de 17 años que nadie me coge, dame tu pija, por favor, y yo acaté como buen hijo que soy, le di más y más, ella me dijo en un momento, sácate el preservativo te quiero sentir la piel, y yo cumplí, me saque el preservativo y fue tocar nuevamente el cielo, su conchita ahora era un volcán con sus jugos saliendo y sus contracciones sin cesar, dame más párteme en dos hijo mío, mi chiquito de pija grande dame más, eso me puso a mil y mi cuerpo comenzó a erizarse, ella me dijo ahhh mi amor como se te puso de grande la pija, mi amor está por terminar, y yo también e hizo un movimiento único que se armonizo con el mío, cuando yo la penetraba ella venía a mi encuentro y cuando yo salía ella hacia lo mismo, cada embestida era tan profunda que sentía como mis huevos tocaban su culito y el sonido del golpe era intenso y fuerte, y entonces me vino, comencé a eyacular como un toro, mi madre también llego a su orgasmo esta vez sus ojos se cerraron como queriendo sentir como entraba mi semen en su vagina, y disfrutando de esa acabada que fue la más fuerte de todas, ya que le salió un profundo squirt que me inundo todo, si mi chiquito acábame adentro, y sentí mis contracciones hazme tu puta, que mami te ama, y nos fundimos en un tremendo beso que era una mezcla de pasión, amor y ternura, mi pija no se bajó y ella lo noto, me tiro a la alfombre y me dijo ahora me toca a mí y se sentó en mi pija, era una potra hermosa cabalgándome, sus tetas eran un espectáculo como rebotaban ,no aguanto mucho cuando se vino por quinta vez, cayó en mi pecho casi desvanecida, yo le besaba las tetas y aprovechaba de besarle la boca, todavía mi pija seguía adentro, y aprovechando la pose le toque el culito, logre meterle un dedo y ella me dijo soy virgen por el chiquito no se lo di a nadie, tu padre se cansó de pedírmelo, pero lo guardaba para una noche especial, pero no será esta noche mi vida, hoy solo cógete a tu viejita y llénale la concha de leche, se incorporó de nuevo y comenzó a saltar sobre mi pija que aparecía y desaparecía en segundos detrás de esa vagina, sus labios se habían hinchado y su vulva era una masa carnosa que era todo una delicia, se inclinó y me comió la boca de un beso, me metió la lengua y me araño la espalda, era un sexo violento, furioso, comenzó a gritarme acábame hijo de puta, rómpeme la concha como cuando naciste, dale que por aquí saliste, chúpame las tetas como cuando eras bebe, dame quiero yo tu leche ahora, acábame, yo sentí que se me venía un orgasmo como nunca antes comencé a lanzar chorros de semen y en ese momento ella termino por sexta vez, a los gritos diciendo siiiiiiiiiiiii, asiiiiiiiiiiiii, mi amor, así, luego cayo desvanecida, se hizo pequeñita y se acomodó en mi pecho, mi pija seguía adentro, y no se me bajaba, ella miro de repente a Karen y Marta, y dijo, el hijo de Marta es tuyo ¿verdad? Vos nos cogiste el día de la mujer ¿verdad?, te aprovechaste que estábamos ebrias y nos cogiste, no le dije las cogí y las culie a ellas, a ti no, pero a ellas si, ahhh con razón, ahora me cierra todo, marta, Julia, Laura y especialmente Karen se quejaron todas del terrible dolor de culo que tenían, Karen tenía un desgarro y pensó que se había caído borracha ese día, pero ahora sé que fuiste tú el que se las cogió, con razón al día siguiente todas caminaban abiertas y soñaron que se las habían follado, ¿Por qué no usaste preservativos hijo mío? Porque quería sentirlas, y me deje llevar, ahora serás abuela del hijo de marta, tu mejor amiga. Oye le dije ¿y tú? Te acabe dos veces adentro, ¿no tienes miedo que te preñe? Me miro y me dijo seria hermoso tener tu bebe en mi panza, pero eso no podrá ser, mañana me tomare la pastilla del día después y lo solucionaremos, pero ahora ¿ me estabas cogiendo solo a mi o también pensabas abusarte de ellas?, ya lo hice, ya me las cogí a las dos, solo que a ti te deje para el final, como un buen postre, me beso y me apretó la chota con su vagina, yo respondí con un gemido y de nuevo la electricidad en el aire,, la puse de perrito y se la mande hasta el fondo, ella solo gritaba, soy tu puta, soy tu perra cógeme hazme acabar de nuevo, y esta vez sí fue muy violento, cada embestida sentía como mi glande tocaba su útero, ella me apretaba con su conchita y soltaba, en un momento le dije mama ¿Quién te enseño a manejar así la concha? Y ella respondió me lo enseño la hermana Estela una monja bien puta del internado, acelere mis movimientos y acaricie su clítoris y ella acabo de nuevo, yo a esa altura está seco, y cuando acabe apenas me salió unas gotitas de leche que fue a parar en el fondo de esa matriz tan delicada de mi madre.

    Ven me dijo llevemos a Karen y a la futura madre a sus habitaciones, alce a Marta y la deposite en su cama, mi madre le vio y dijo todavía le sale leche de la concha, con razón se embarazo una sola noche, tienes un surtidor entre las piernas, y era verdad todavía salía algo de semen de la conchita de Marta, a Karen la llevamos y le revise bien el chocho para evitar dejar algún rastro, luego me metí en la habitación de mi madre y me acosté en cucharita, no sin antes tocar su culito, ella me dijo, si te portas bien será tu regalo, desvirgaras a tu madre de su culito y también te la chupare y tomare tu leche, ¿ oye le dije no sabía que eres multiorgasmica? Tu padre me saco 19 orgasmos en nuestra luna de miel, así que debes esforzarte más, le agarre las tetazas y le acomode la pija en las nalgas, realmente esa noche entre mama y sus amigas me habían agotado todo.

  • Noches de póker

    Noches de póker

    Mi nombre es Ricardo, y con un grupo de amigos, tenemos una amistad de años, que con el trabajo y la familia nos fue distanciando de a poco. Hasta que, hace un año, uno de mis amigos se separó y decidió juntarnos a todos a jugar poker en su nuevo departamento de soltero. Nos juntamos todos los jueves, toda la tarde y noche y luego cada uno se iba a sus casas con sus familias. Hasta que esta semana nos avisa que ya no podrá jugar porque se va del país por un año. Nos ofreció la casa para que siguiéramos con nuestras partidas nosotros, pero nos pidió si la podíamos dejar limpia.

    Esa noche decidimos entre todos que el que pierde deberá quedarse a limpiar y esa noche perdí tan rápido que me quedé de barman, cocinero y además iba a tener que limpiar. Al terminar la partida, se fueron yendo todos, pero mi amigo Marcelo me ofreció quedarse a ayudarme si después lo iba a dejar a su casa, a lo que accedí.

    Marcelo estaba un poco bebido y contento porque le había ido bien en el poker. Terminamos rápidamente de limpiar y nos tiramos un minuto a descansar en un sillón, tomándonos un trago. El dueño del departamento tenía una colección muy grande de películas, entre ellas algunas pornos, y de curioso puse una película que me llamó la atención.

    Ahí estábamos, Marcelo y yo, mirando la porno, él sacó un poco de marihuana y nos pusimos a fumar, riendo y hablando estupideces.

    La porno, la típica película sin mucho sentido, dio un vuelco cuando a la pareja que estaba teniendo sexo, se le suma otro hombre más haciendo un trío. La escena se puso muy caliente cuando ella le está dando una mamada a su pareja y ese hombre adicional también se suma y entre los dos le dan un increible sexo oral al otro.

    Yo hice el comentario sobre que nunca había estado en un trío, pero que no me imaginaba haciendo eso, pero Marcelo me dijo que, si bien no lo había hecho, no se cerraba. Nos reímos mucho, medio drogados, medio borrachos, medio calientes.

    La película seguía subiendo de nivel cuando la pareja original comienzan a tener sexo y el tercero se acerca detrás de él y comienza a penetrarlo ritmicamente. Yo me reí un poco, pero podía ver a Marcelo hipnotizado por la escena.

    Sentados uno al lado del otro, dejé mi vaso en el suelo y traté de meter mi mano dentro de mi pantalón, mi excitación se hacía notar, y solo quería acomodarme. Pero Marcelo vio mi movimiento y me puso su mano en la entrepierna, nos miramos un segundo y luego nos besamos.

    Sus labios comenzaron con un beso suave pero enérgico, pude sentir el sabor del whiskey y la suavidad de su lengua que fue entrando tímidamente para terminar completa dentro de mi boca. Su mano no dejo de tocar mi miembro sobre el pantalón, pero pronto necesitó más y comenzó a abrir los botones y cierre del pantalón, hasta que sacó mi pene y lo comenzó a masturbar suavemente. Comencé a gemir, toda la situación me calentaba mucho. Él empezó a recorrer con su lengua mi cara, mi cuello, con un movimiento me sacó mi polera y continuó besando mis hombros, pechos, bajando, siempre bajando, mi vientre, se entretuvo unos segundos en mi ombligo, lo que me dio cosquillas, pero él siguió bajando hasta meter completo mi miembro en su boca.

    ¡Qué escena más surreal! Ahí estaba yo, desnudo, sentado en el sillón, con él, totalmente vestido arrodillado frente a mi, dándome una increible mamada. En la televisión, ella había desaparecido de la escena y ellos no perdieron el tiempo, uno de ellos se tendió en la cama y el otro se subió encima, formando un 69. Yo miré a Marcelo y pensé, ¿por qué no? Así que me paré y lo invité a pararse también. Lo abracé y besé. Ahora pude sentir el sabor de mi pene en ese beso apasionado. Comencé a desnudarlo y besarlo, como lo había hecho él. Al bajarle sus pantalones, pude ver lo duro de su pene, lo mojado que estaba y al levantar la vista, su cara de deseo. Lo acosté en el sillón, lo besé en sus labios, bajé por su cuello mientras con mi mano lo masturbaba. Su mano buscó y encontró mi miembro, así que mientras yo lo besaba nos tocamos y podíamos sentir la humedad que seguía brotando de nuestros miembros. Seguí besando, sus pechos, su vientre, jugué con mi lengua entre los pelos de su sexo, chupé sus testículos, y luego con mi lengua, recorrí todo el largo de su pene, hasta que cuando llegué a la punta, lo metí completo en mi boca. Lo escuché gemir y sentí sus caderas como se movían, queriendo entrar y salir de mi boca. Sin soltarlo, con todo su pene metido en mi boca y jugando con mi lengua, me fui posicionando hasta me puse encima de él, apuntando con mi miembro su boca. Él lo tomó gustoso y comenzamos con un 69 caliente, húmedo, que fue pasando de un ritmo tierno a un ritmo desesperado. Cuando siento que no puedo más, le digo que me voy a ir, para sacarlo de su boca, pero me aprieta en un abrazo apretado, solo lo saca para decirme que siga chupando y luego termino, dentro de su boca, sintiendo como lo lleno de semen y que ni una gota se escapa de su boca. Como me lo pidió, seguí mamando, a pesar de que sentía un orgasmo fuerte, intenso y sin aviso, siento su leche en mi boca, que la llena en espasmos rítmicos.

    Nos quedamos unos minutos así, en esa posición, sintiendo como nuestros penes se van poniendo flácidos, pero sin soltarlos. Era mi primera vez haciendo sexo oral a un hombre, primera vez tragando semen. Me levanté y di vuelta en el sillón, hasta que nuestras caras quedaron juntas, podía sentir en el aliento de él, el olor a sexo mezclado con alcohol y marihuana. Pero no importó, nos besamos, compartiendo lo que quedaba de nuestro semen en un beso largo y tierno.

    Esa fue la primera noche, pero no la última. Desde ese día, uno de nosotros se dejaba ganar, para quedarse a limpiar el depa y el otro se ofrecía a ayudar.

    En la siguiente jornada, cuando terminamos de ordenar, hicimos lo mismo, poner una película, tragos, nos sentamos en el sillón, bueno yo me senté en el sillón. Marcelo solo se acercó. A un paso de distancia, se sacó la polera y se bajó los pantalones. Podía ver la forma de su pene tratando de salir del boxer. Se dio media vuelta y se dobló, dejando todo su culito parado en mi dirección. Se comenzó a bajar el boxer y pude ver, entre sus cachetes abiertos, su culo. Estiré mis manos y toqué sus nalgas, acariciando, sintiendo como el contacto de mi piel le estremecía. Continué tocando, dando pequeñas nalgadas, hasta llegar a su culo, que fui recorriendo por fuera hasta meter un dedo. En ese momento, él me alcanza una botella de lubricante. Me puse en los dedos y en su culo, con cariño y excitación, comencé a dilatar su ano, un dedo, luego dos. Con el tercer dedo comenzó a quejarse, pero yo sabía que él ya estaba listo. – Hoy serás mi putita, le dije, y él sonrió. Me desnudé y me senté en el sillón, con mis piernas un poco separadas, mi miembro parado y listo para entrar en él. Marcelo retrocedió, sentándose sobre mí, puso sus manos en mis rodillas y bajó sus nalgas, hasta que sintió que mi pene le tocaba. Le ayudé hasta que mi glande entró en su ano y luego sentí como él bajaba su culo hasta que quedó completamente empalado. Empezó a subir y bajar y yo sentía su calentura y como gozaba, mis gemidos eran prueba de que yo también lo disfrutaba. Le di una buena nalgada y tomé sus caderas para dirigir los movimientos. Se sentía delicioso pero yo quería más. Me levanté y le di la mano, lo llevé hasta el único dormitorio del departamento. Allí lo puse de espaldas en la cama con su cadera en el borde. Levanté sus piernas y las puse sobre mis hombros. Lo ví, con su miembro parado, su culito abierto, su cara de malicia. – Pídemelo, le dije, dime qué quieres que te haga. – Culeame, me dijo, como la puta que soy, soy tu perra y quiero tu pico. Entré fácilmente en él, pellizcando sus pezones, metiendo mis dedos en su boca, sintiendo como movía sus caderas. Estuve bombeando un rato, pero yo sabía que terminaría pronto, la excitación era demasiada, el calor, la transpiración, sus quejidos. – Dame más, más fuerte. Y yo se lo dí, con toda mi fuerza hasta que no pude más y terminé dentro de él, sentía como salían litros de semen, uno de los orgasmos más intensos de mi vida. Al sacarlo pude ver mi semen saliendo de su culo.

    En ese momento la sentí. En la puerta del dormitorio, Ana, la ex esposa de Marco, el dueño del departamento.

    ¡¡Qué haces aquí!! Le dije, tratando de taparme con una almohada. Toda mi ropa estaba en el living. Marcelo, solo atinó a darse vuelta y quedó boca abajo, pero todavía con solo medio cuerpo en la cama, sus piernas en el suelo, su culo parado y el semen cayendo de su ano.

    Sólo vine a buscar una caja de recuerdos que me guardó Marco, no esperaba encontrar a nadie.

    En ese momento me fijé que ella estaba apoyada en el marco de la puerta, una de sus manos la tenía debajo de sus pantalones y la otra, debajo de su blusa, aparentemente pellizcando su propio pezón.

    Ana estaba en sus 35 años, algo gordita, pechos generosos, grandes. Su pelo castaño le llegaba a los hombros. Su cara demostraba excitación. Yo, todavía goteando por mi terminada, me acerqué a ella y la besé.

    Comencé a recorrer con mis manos su cuerpo, su cuello, sus pechos, sus caderas. La apreté contra la pared mientras la besaba. Ana siempre había sido inalcanzable y ella lo sabía, al ser la esposa de Marco, la conocíamos desde hace mucho tiempo. Esta vez la tenía a mi disposición. Metí mis manos debajo de su blusa y apreté esos pechos grandes y todavía duros, sus pezones eran grandes y estaban parados, esperando a que los mordiera y eso hice. Le saqué la blusa, el sostén y comencé a chupar sus pezones, apretando y recorriendo el resto de su cuerpo. Marcelo se levantó de la cama, increíblemente su pene seguía duro. Se acercó a nosotros y tomó uno de los pechos de Ana, así con nuestras dos bocas le comenzamos a chupar y recorrer con cuatro manos, mientras la escuchábamos gemir al ritmo de nuestros movimientos. Marcelo la terminó de desnudar y se agachó para quedar su cara frente a su sexo. Ana estaba completamente depilada, cuando la comenzó a besar sintió el olor de su sexo excitado, su vagina lubricada. Comenzó a separar los labios de su vulva y metió la lengua, sintiendo su clítoris. Yo me deleitaba con sus pechos, su boca, su cuello. Su orgasmo fue repentino, inmediato. Ella misma se había estado masturbando viéndonos coger. Cuando a empujones le pedía a Marcelo que parara de chuparla, entre los dos la acompañamos a la cama y los tres nos recostamos, recuperando el aliento.

    Marcelo nos miró y nos dijo: Los veo felices, pero yo todavía no he terminado. Riéndonos, Ana bajó con su boca hasta su entrepierna y yo me acerqué a besarlo. El sonido de la saliva de Ana mientras le chupaba se mezclaba con el sonido que mi boca provocaba al besarlo. Me moví hasta que mi pene quedó a la altura de la boca de Marcelo. Con tanto beso yo ya estaba duro de nuevo y mis 18 cm entraron completos en su boca. Empecé a mover mis caderas literalmente culeando su boca. Podía sentir sus arcadas cuando entraba completo, pero él se las aguantaba, Ana también se aguantaba, por que los 20 cm de Marcelo también entraban hasta su garganta. Ana cambió de posición y lo montó. Metió toda su verga en su vagina y empezó a moverse buscando su placer. Yo también me moví, sin sacarlo de la boca de Marcelo me acomodé hasta que tuve los pechos de Ana a mi alcance y los comencé a chupar. La escena nos tenía muy calientes, pero Marcelo ya no podía más y explotó, llenando a Ana quien también tuvo un orgasmo increíble.

    Nuestras sesiones de poker y sexo continuaron por varios meses, muchas veces con Ana y otras solo nosotros dos. De estas sesiones nace María, pero eso es historia para otra vez.

  • La despedida con cuernos

    La despedida con cuernos

    Se casaba la amiga Yesika de Ana y le organizaron su respectiva despedida de soltera. Yo me quedé en casa viendo TV y nos estuvimos mensajeando porque la fiesta estaba medio ñoña al principio hasta que:

    – Van a traer 2 strippers! –

    – jajaja va a haber problemas –

    – Por qué? Te vas a enojar si manoseo a alguno? –

    – Al contrario chiquita, tu sabes que eso me encantaría si a ti te gusta, el problema es que todas tus amigas son menos bonitas que tú y los bailarines se van a concentrar contigo –

    – Siempre dices eso y yo no creo –

    El asunto quedó así y más tarde me envió una foto. El stripper se había trepado prácticamente en cuclillas a la silla de Ana, completamente desnudo y ella lo tenía bien agarrado por el trasero. Obvio me dio risa porque estoy seguro que el «artista» no hizo lo mismo con las demás asistentes.

    – No que no? – le respondí

    – Jajaja estás loco. Esto ya se descontroló. Pamela vino echando pesos. Les pagó otra hora a los strippers y le regaló un privado de 3 canciones a Yesika y van a rifar otro igual de 3 canciones –

    – No pues hagan cooperación mejor y que sean más canciones para las amigas quedadas –

    – Tonto. No son quedadas –

    – Tienen más de 25 y ninguna tiene novio –

    – Pues eso sí. Deja echar porras porque están los dos chavos bailandole a Yesika juntos. –

    – Ok –

    Habían pasado unos 30 minutos cuando entró mensaje. Más bien era una foto. Uno de los strippers se había trepado en la silla de Ana. Completamente desnudo en cuclillas con sus pies en los bordes a los lados de la silla de Ana y apenas guardando el equilibrio tomado del respaldo de la silla. Ana no había perdido el tiempo y lo tenía tomado por el trasero y por el ángulo de la foto daba la impresión que casi estaba a punto de poner su miembro en la boca de Ana, quien, por cierto, reía o más bien, abría la boca para recibir el pene del stripper. Vale la pena mencionar, Ana llevaba un vestido de una sola pieza, corto, blanco y de tirantes con un escote no tan pronunciado pero que sí dejaba bien descubiertos sus hombros y la parte superior de sus pechos. Por debajo del stripper sobresalían las piernas gruesas y bronceadas de Ana, ligeramente separadas.

    – Le pusiste su fajesote al stripper verdad?

    – Una risa que fue conmigo donde estuvo más tiempo y todas me echaron en cara que no se quería quitar de ahí.

    – De verdad que no me sorprende. No hay quien te vea y no quiera ponerte una buena cogida.

    – jajaja claro que no, no le gusto a todos los hombres.

    – Siempre dices eso pero yo sé que es cierto.

    De ahí dejamos de escribir un rato hasta que volvió a entrar mensaje de Ana:

    – Ya rifaron el privado de 3 canciones, por si quieres empezar a jalártela.

    – Te lo ganaste amor?

    – Sí

    – Suertudote el stripper. Ha de haber hecho trampa

    – jajaja eso quieres imaginar.

    – Y luego?

    – Entró primero Yesika al suyo por ser la novia. Ya se echó las 3 canciones y todavía no salen.

    – Te lo va a dejar cansado.

    – Son dos chavos. El mío aquí está aquí esperando que se desocupe el baño. No quise entrar al de hombres. Huele feo.

    – Y luego? Qué plan? Es el mismo de la foto?

    – El que le agarré el trasero? Sí

    – Vaya vaya…

    – Jajaja ya te estas imaginando…

    – Pues de seguro ya te dejó con las revoluciones altas

    – Pues veremos…

    – Jajaja eso es un Sí?

    – Ya me encendiste amor

    – No he dicho nada!

    – Pero tampoco negaste

    – Jajaja a poco quieres que me lo coja?

    – Dicho así, pues… sí estaría genial que te lo cogieras.

    – Acá me gritan todas que lo deje exprimido.

    – Dale amor

    20 minutos después…

    – Ya

    – Ya? Tan rápido? Y qué tal amor?

    – Bien

    – Qué?

    – No me vas a decir?

    – Quieres saber si me lo cogí?

    – Siii pero también detalles!

    – No porque cogida o no, vas a estar bien masturbado para la hora que llegue y yo quiero que me cojas.

    – Coger otra vez?

    – Jajaja No se te hace que está medio incómodo coger en el baño?

    – No seas cabrona y cuéntame!

    – Me imaginas cogiendo de pie en el baño?

    – La verdad? Sé que nunca lo has hecho pero lo volverías a hacer.

    – Cómo imaginaste aquello?

    – Me imagino que entrando te quiso poner un faje, te levantó el vestido pero en vez de seguirle la corriente ahora sí te diste el gusto de agarrarle la verga para masturbarlo

    – Y quien dijo que no me dí ese gusto antes? Te mandé foto, no video.

    – Wow! Se la mamaste delante de tus amigas?

    – No he dicho eso. Estoy dejando que tu imaginación vuele. A lo mejor sólo le manoseaba el trasero pero pues ya teniendo aquello enfrente…

    – Entonces daré por evento que le pusiste una buena mamada y te dejó más predispuesta.

    – No lo pensé inicialmente pero me agarró de la nuca y me jaló hacia él.

    – Wow que rico y luego en el baño?

    – Qué del baño?

    – Y sigues sin decir nada? Confiesa!

    – Lo que tú quieres es saber si me metió la verga?

    – Con detalles sí, me encantaría saberlo.

    – Sí, me lo cogí.

    – mmmmm qué rico! Pero te gustó?

    – Sí me vine, aunque no muchas veces como me gusta.

    – Y se puso condón?

    – De dónde iba a sacar condón si andaba encuerado casi desde que llegó a la despedida?

    – Y se vino adentro?

    – La verdad sí amor. No te enojas?

    – No me enojo siempre y cuando a ti te haya gustado.

    – Me vine rico. La neta no lo planeé. Cuando entramos se me quiso echar encima y le dije que no, que era mi chance de manosearlo. Se rio y hasta levantó los brazos como si fuera a probarle una prenda de ropa. La verdad si me puse a manosearlo pero de repente vi que ya la tenía parada. La tomé, empecé a masturbarlo y ahí fue donde se me alborotó la hormona. Ahí ya nos pusimos a fajar mas duro y para no arrugar mi vestido lo hice que me lo quitara. Ya de ahí pues en pleno faje me quitó la ropa interior y estuvo manoseandome a mí. Me decía que estaba muy bonita y que esta buenísima. Ya sabes como me pone eso. Empezó a dedearme y ahí ya no había retorno. Me puse recargada en la pared y levanté las nalgas con las piernas medio separadas. El me besaba el cuello pero cuando me tuvo así empinada pasó sus dedos apretando entre mis nalgas hasta que me metió la mano desde atrás entre las piernas para seguirme dedeando. Ahí fue donde le dije: «ya cógeme». Se acomodó y me penetró desde atrás. Me dio varios empujones así casi cargándome por las caderas y estuvo rico pero ya sabes que no puedo venirme estando de pie. Lo hice sentarse y abriendo las piernas me le subí encima. Como ya estaba muy mojada entró sin esfuerzo pero igual se me escapó el gemido. Ahí sí estuvo más fuerte el faje porque se dió vuelo besando acariciando y chupando mes pechos hasta que me pude venir bien. Él también se vino casi al mismo tiempo.

    – Se vino adentro?

    – Completamente.

    – Qué rico amor! Y te gustó mi cielo?

    – Me gustó la sensación de usarlo para venirme sin que fuera nada más que eso. Ni siquiera en ligue. Sexo puro y ya. Pero cuando vaya a la casa, quiero que me hagas varios orales y me cojas en el baño como me cogieron ahorita. Yo te voy a ir diciendo cómo…

  • Verano del 84 (Capítulo 5)

    Verano del 84 (Capítulo 5)

    María era separada. No divorciada, “separada”. Recién por aquellos años Argentina legisló el divorcio vincular. Solo se podía estar separado, que era lo máximo que la Iglesia Católica toleraba cuando una pareja no podía continuar junta. Y esto implicaba dedicarse a los hijos, si los había, y no volver a convivir con alguien. Ni hablar de nuevos hijos producto de nuevas uniones. María había seguido el mandato al pie de la letra, por eso el comentario de mi madre. No así Daniel, el padre de Camila. Pero eso era otra historia.

    El único tren del sábado a Capital traqueteaba en las vías gastadas. Sería un recuerdo en pocos años, pero todavía cubría el trayecto hasta retiro en por lo menos el doble de tiempo que tomaba el viaje en automóvil. No me importaba. Pero ya en la ciudad y antes de llegar a su casa, pasé por una farmacia, puse cara seria y compré un paquete de preservativos. Nunca se sabe, y no iba a estar desprevenido. Llegué a casa de Camila a las tres de la tarde, acalorado y hambriento. María me improvisó un sándwich, y nos fuimos a la habitación de Cami. Me mostró sus álbumes de fotos, en particular los de sus viajes de esquí, deporte que tanto nos gustaba a ambos. Jugamos un par de partidos de ajedrez, y luego sacó algunas prendas para ver cuales me gustaba que se pusiera. Escuchábamos a su madre hablar por teléfono así que se probó un par con él con el agregado picante de que lo hizo delante mío. Llevaba una tanga blanca y un corpiño de encaje del mismo color. En un momento, mientras buscaba cosas en el placard, me puse de pie con sigilo y la abracé desde atrás. Mi mano fue rápido a su entrepierna y suspiró. “¿Va a haber pase de habitación hoy?” susurré a su oído. “Algo tengo planeado. Después te cuento”. Se quedó con un jean de tiro alto, como se usaban en los 80, y una camisita blanca de mangas cortas, que resaltaba sus lolas preciosas.

    Elegimos ver “Juegos de Guerra”, quizás porque los protagonistas eran una parejita de nuestra edad, y nos sentamos a cenar pizza acompañada de algunas cervezas.

    – ¿Y qué tenés planeado hoy? – me animo finalmente a preguntar cuando ya caminábamos de vuelta.

    – Y hoy… quiero que lo hagamos. – me quedé sin aliento. Solo me detuve y la besé.

    – ¿Duerme profundo tu vieja?

    – Para nada, pero iba a cenar a lo de su hermana en San Isidro, y se quedaba a dormir ahí. – atiné a decir algo, pero no supe que. – Mamá tiene una visión más moderna de algunas cosas, mi amor. – Nos volvimos a besar, más bien ya a comernos a besos mientras nuestras manos no se quedaban quietas. Pero era avenida Santa Fe y Callao a las 11 pm un día de febrero 1984. No daba para descontrolarse mucho. Nos subimos a un colectivo y nos fuimos para su casa. Con algo de suerte subimos en el ascensor con toda nuestra ropa, pero apenas pasar la puerta y la camisa de Cami y mi remera ya estaban afuera. Fuimos con premura hasta su habitación.

    – Esperarme un segundo. Voy a buscar algo a la mochila. – estaba en el cuarto de huéspedes.

    – No hace falta.

    – ¿Qué?

    – No necesitamos nada. Mamá me hizo recetar la píldora hace meses.

    Tiempo más tarde eso tuvo su explicación. Supe que María se había casado “de apuro” embarazada de Camila, con un hombre que finalmente no era para ella. Volví sobre Cami, le saqué el corpiño y me hice un festín con sus tetas divinas. Volví a mirarla a sus ojos y a besarla, y en el abrazo la sentí temblar un poquito. No era placer, eran nervios. Aparté el cubrecama, y la hice recostar, le afloje y saque el pantalón, sus zapatillas y su tanga. Como esa vez, volví a recorrer su cuerpo con mi lengua, aunque esta vez me demoré más en la cara interna de sus muslos, recorriendo con lentitud el camino hacia su entrepierna. Cuando mi boca llegó, Cami lanzó un gemido, fresco, libre a sabiendas de que nadie escuchaba. Me había propuesto que acabara primero de esa manera. Quizás eso, pensaba, la ayudaría a relajarse. Calentura sobraba, y Cami se retorcía y gemía al ritmo de mis cariños. Pronto mi cabeza estaba atrapada en la presión de sus muslos, y su pelvis subía y bajaba mientras me esforzaba por mantener mi lengua en su punto mágico. No fue mucho. Los temblores, ahora del orgasmo llegaron prestos e intensos, acompañados de sus gemidos liberados. Me incorporé sobre ella.

    – Ni te sacaste el pantalón – me dice con una sonrisa – veo que me toca a mí.

    Me hizo acostarme en su lugar, me desvistió y no olvidó que me gustaban los besos en mis pezones y mi vientre, y menos había olvidado como me había gustado más que me la chuparan. Igual no la dejé seguir mucho. Mas bien casi nada.

    – Es ahora Cami. ¿Cómo querés? ¿Vos arriba como la vez pasada?

    – Si.

    Se puso arriba mío, y al igual que entonces empezó a frotarse la ranura con mi verga, hasta ubicarla en la entrada. Sentí de pronto su estrechez húmeda y cálida, que acogía cada vez más y mi glande, hasta llegar al punto más cerrado. Cami me miró, respiró hondo, y con un quejido tenue me llevó al paraíso. Se quedó inmóvil un instante, mientras el dolor cedía, y yo flotaba inerte en la tierna humedad de sus entrañas. Se recostó sobre mí y nos besamos.

    – ¿Bien?

    – Ahora va mejorando. – más sonreía mientras me miraba.

    Comenzó a moverse, y yo a tratar de acompañar, aunque con la torpeza natural a nuestra inexperiencia. Nos llevó un rato encontrar la vuelta para que pudiera bombear un poquito. Mas solo un poquito, porque pronto mi orgasmo se negó a atender razones para demorarse y me vacié dentro de ella. Me miró con ternura.

    – ¿Puedo seguir o te duele? – pregunté

    – Ya casi nada. ¿Querés venir arriba?

    – Sí.

    Se desmontó, le hice lugar en la cama, y me ubiqué para volver a penetrarla. Mi pene seguía rígido como nunca, y estaba bañado en semen, flujos vaginales y un poco de sangre. No era la visión más bonita, pero que importaba. Entré de nuevo en ella, de vuelta en ese abrazo cálido y maravilloso. Ensayé mis movimientos de nuevo torpes al principio, hasta encontrar el ritmo. Cami ya se había aflojado y su cuerpo hablaba otra vez de su excitación. De improviso, más allá de que parecía estar lejos, dio un grito, me apretó con sus piernas y brazos y se estremeció en un intenso orgasmo.

    – ¡Pará, pará! – Me detuvo cuando quise seguir bombeando. Me salí, y todavía siguió temblando un poco más. Era todo, al menos por la noche, pensé. Me recosté a su lado, y cuando recuperó el aliento empezó a tocar mi verga incólume.

    – Vení, vamos al baño a lavarnos.

    Nos limpiamos, y me terminó de atender con su boca ahí mismo, de pié, ella sentada en la tapa del inodoro. Desnudos sacamos la sabana manchada, la pusimos en el lavarropas, colocamos unas limpias, y nos acostamos juntitos en la estrecha cama. Nos dormimos jurándonos amor eterno, como solo lo juran los jóvenes.

  • El gusto de mi pareja por exhibirse

    El gusto de mi pareja por exhibirse

    Me gustaría compartir algunas experiencias con mi pareja la cuales han sido cargadas de erotismo y adrenalina. Nos conocimos por nuestros trabajos, desde que la vi sabía que era una mujer llena de sorpresas y secretos, sin embargo, cuida la imagen de pasar como una mujer seria y recatada. Solo era cuestión de tiempo y confianza para que mostrara su verdadera personalidad. María es una mujer alta, delgada de 40 años pero que aparenta menos por su actitud, forma de vestir y un cuerpo que despierta el deseo de cualquiera.

    La época que comenzamos a salir poco a poco fue mostrando toda la carga erótica que tenía contenida después un matrimonio donde vivía reprimida y limitada en todos los aspectos y los clásicos roles de madre y trabajo, pero por fortuna coincidimos en su etapa de conocer y experimentar cosas antes nunca vividas, hasta el punto de que se fue liberando poco a poco conforme la confianza iba creciendo, hasta llegar el punto de disfrutar de situaciones y experiencias fuera de la privacidad.

    La primera experiencia que tuvimos fue en un viaje de pareja a una ciudad cercana, al principio todo parecía que sería como muchos otros donde descansábamos, paseábamos por la ciudad y eso sí con largas sesiones de intimidad hasta quedas rendidos ambos. Todo cambió una noche que salimos a cenar a un restaurante con luces tenues en el centro de la ciudad, por ser verano María usaba una blusa delgada y obscura con un poco de transparencias y un lindo sostén, además usaba unos pantalones que resaltaban lo largo de sus piernas rematando con unas sandalias con tacón que acentuaba de gran manera ese trasero que mueve de forma muy sensual y sus infaltables labios rojos que con solo verlos vuela la imaginación todas las cosas y sensaciones que esa boca carnosa puede lograr a hacer. Ya en el restaurante todo iba normal hasta que con el calor de los tragos comenzamos a desinhibirnos, yo no podía dejar ver lo hermosa que se veía pero sentía que algo sobraba en ese atuendo para que fuera perfecto, me acerqué a su oído y le dije ese outfit está genial, pero podría estar mejor si ese sostén desapareciera al principio solo abrió los ojos con sorpresa, pero conforme pasaba el noche la fui retando hasta el punto que aceptó, fue una de esas veces que el juego fue a más, sin darlo se levantó fue al baño y al regresar me muestra el sostén en su bolso, aún la pena hacía su efecto porque cubrió con su cabello ensortijado su senos libres, no tardé en mover el cabello a un costado para ver la silueta de su seno con ese pezón tan duro que lograba distinguirse entre la luz tenue del restaurante, sin lugar a duda era un espectáculo para mi hasta ese momento, lo que nos fue prendiendo poco a poco, discretamente deslizaba mi mano para sentir sus pezones entre mis dedos pero no fuimos más allá en ese momento al salir del restaurante pensé que el juego había terminado pero no, muy tranquila dijo vámonos y casi se me sale el corazón al pensar que mi pareja no tendría problema en salir sin sostén, solo dijo para qué enciendes el fuego si le vas a tener miedo.

    Finalmente salimos a caminar, llegó el punto en que echó su cabello atrás y el fresco hizo su trabajo, provocando que sus pezones se endurecieran marcando sobre esa delgada tela, lo cierto es que fue la combinación del fresco de la noche con la excitación del momento, poco a poco fuimos caminando a una calle transitada con más luz y fue cuando vino un descubrimiento noté como comenzó a disfrutar ser vista por otros hombres a pesar de la blusa discreta más de uno vio cómo se marcaban los pezones con un poco de transparencia y ella obviamente lo supo. Lo mejor vino después de entrar a una tienda, ahí la luz tenía un efecto sobre la blusa, al verla de perfil no se tenía que usar la imaginación para adivinar que no había nada debajo de esa blusa, por un momento se alejó y puede deleitarme del espectáculo, en eso aparece un espectador, un joven que elegía algo cerca de ella, cuando María se percató levantó el pecho parando las tetas y así su admirador fugaz puedo tener una vista perfecta, fue ahí que vino el descubrimiento por ser un poco exhibicionista, después de mostrarse con el joven corrió a mi lado y salimos de la tienda. En ese momento le digo al oído sobre el gusto que muestra porque otros la vean, y le digo esto no puede quedarse así necesitas ajustar esa blusa para que esas tetas se marquen muy pero muy bien, un momento después le ajusto la blusa hacia atrás y fue una imagen sumamente excitante cómo esos pezones y aureola se podían adivinar con las transparencias de la blusa, caminamos y parábamos en cada farola con cualquier pretexto para que ella aprovechara a exhibirse libremente. Al final de nuestro paseo regresamos al hotel totalmente excitados por el morbo y adrenalina del momento, el resultado fue una sesión intensa de sexo caliente y un tanto desenfrenado. Después de esa experiencia me confesó que era un deseo oculto, pero había encontrado la forma de expresarlo sin sentirse señalada. Desde entonces aprovechamos cada oportunidad para repetir la experiencia, elegimos la ropa, el lugar, aunque a veces por el trabajo y los viajes se complica, pero hemos encontrado la forma de resolverlo, ha comenzado a salir sola a exhibirse y lo hacemos por videollamada, nos hemos vuelto tan descarados que hasta elegimos a las personas a las que le enseñará un poco demás y se siente con la libertad de hacer topless en la playa. Me parece que ese deseo es más común de lo que creemos entre las maduras experimentando.

  • Confesiones Ana Belén (Parte III)

    Confesiones Ana Belén (Parte III)

    Era el verano del 2.002, tenía recién cumplidos 20 años, me estaba dejando crecer el cabello, que ya me llegaba por encima de los hombros, era ondulado; mi última aventura con Leti, fue hasta mayo aproximadamente, ya luego me cambiaron de grupo, y ella me dijo que era mejor no arriesgarse más, así que no seguimos viéndonos, excepto en las quincenas que todos íbamos a recibir el pago en la oficina principal, después de nuestra última follada, ella evitaba verme a los ojos, pues su esposo también curraba allí, y yo la entendía, así la última vez que la vi, fue en una quincena de Julio, pues en agosto mi hermano me ayudó a entrar donde él trabajaba, fue un trabajo del que tengo muy buenos recuerdos, pues aparte de las chicas con las que lo pasé muy bien, gracias a ese curro conocí muchos pueblos y ciudades de España.

    El trabajo que tenía mi hermano, era repartiendo unas guías telefónicas, por las cuales pagaban muy bien, era el triple o más de lo que yo ganaba con la publicidad, mi hermano trabajaba en una furgoneta con la jefe, y otras 3 compañeras, una colombiana y dos españolas, pero a mitad de campaña una de las chicas Ibéricas renunció, mi hermano me recomendó con la jefe, tomé un tren Alaris o Ave, no recuerdo bien, el caso es que en 2 horas aproximadamente llegue a la estación de tren de Valencia procedente de Madrid, me recogieron en la furgoneta a eso de las 6 pm, era mi primer verano en España y todavía me estaba acostumbrando a ver el sol hasta las casi 10 pm; en el camino conocí a la nueva jefe, por cierto una señora muy fea y a veces desagradable, pero cuando estaba de buena leche era bien maja, también conocí a Ana Belén española de Algarrobo – Málaga, y a los otros dos ya los conocía, mi hermano y la colombiana, que era su excuñada y buena amiga.

    En unos 20 minutos llegamos al sitio donde se alojaban, Port Saplaya, un sitio hermoso, parecía que iba a vacacionar en vez de trabajar, estaba ubicado en frente del Mediterráneo igual que nuestro apto, era muy lindo y medio lujoso, tenía 3 habitaciones, que antes de mi llegada, le había tocado a mí hermano compartir habitación con su excuñada y las otras habitaciones eran ocupadas por las compañeras españolas, ya que afortunadamente la jefe estaba en un apto para ella sola; con mi llegada, me tocó compartir habitación con mi hermano y las otras dos chicas cada una con su respectiva habitación.

    El miércoles que llegue, no veía la hora para entrar al mar y hasta ese momento no había reparado bien en lo buena que estaba Ana Belén, era una rubia linda (no hermosa, pero nada fea, era linda) tenía pecas en el rostro y cuerpo, muy delgada, con senos pequeños pero firmes, un culito también pequeño, pero firme y redondo, piernas atléticas y de unos 162 cm, nos fuimos los 4 a disfrutar lo que quedaba de día, unas 3 horas, estando en la playa disfruté mucho del mar y del cuerpazo de Ana Belén, mi hermano se dio cuenta y me dijo que él ya había intentado, pero que ella era un poco creída o que no gustaba de él, (Ana tenía buena amistad con L… la ex cuñada de mi hermano), me di cuenta que eran ambas cosas, primero intenté conversar con ella, pero era muy parca, así que no insistí más, por ahora, pues algunas veces las cosas no son lo que parecen.

    Era viernes, ya habíamos cenado los 4 y estábamos en uno de los bares de la zona turística de Port Saplaya, nos tomamos algunos cubatas pero el sábado también teníamos que currar, aunque menos mal hasta mediodía; eran las 11 PM aproximadamente, mi hermano y L… estaban muy cansados por la jornada de trabajo que tuvimos, Ana y yo no tanto, ya que a mis 20 y los 24 años de Ana, teníamos energía para rato, en cambio mi hermano tenía 29 y L… 28, Ana les decía:

    -venga tíos, quédense más rato, no seáis aguafiestas!

    Ya que solo teníamos una llave del apartamento, entonces yo intervine, pues tampoco me quería ir a dormir.

    -pues yo tampoco me quiero entrar todavía, y si yo subo con ustedes, me dan la llave y luego Ana y yo subimos?

    Era mi oportunidad para quedarme a solas con Ana Belén, aunque lo más seguro es que no pasará nada, todos estuvieron de acuerdo.

    -eso Javi, esa es la actitud, ve y ahora que bajes te invito un cubata!

    Así que fuimos al 7° piso donde estaba nuestro apto, mi hermano y L… se quedaron, yo cogí las llaves, pero antes de bajar mi hermano me guiño el ojo, sonrió y me hizo señal con su mano (puño cerrado y pulgar arriba), yo sonreí, pero no pensaba que pudiese suceder algo con Ana Belén, lo que yo quería era pasarlo bien, igual como buen hermano mayor, me dijo:

    -Javi recordá que mañana empezamos a trabajar a las 8 am, y vos estás en periodo de prueba, no la vas a cagar!

    -jeje todo bien C…, vos sabés que yo soy muy responsable, dale descansa, nos vemos mañana!

    Nos despedimos, baje por el ascensor entusiasmado, llegué al bar y puta sorpresa, ya estaba un buitre en la mesa con Ana Belén, el cabroncete estaba de espaldas, en un inicio, me dio mal genio y pensaba hacerme en otra mesa, pero por la cara que me puso Ana Belén que era como de «socorro», me la jugué, fui hacia la mesa, le di un beso a Ana Belén, sin lengua claro está!

    -Hola amor, y quién es tu amigo?

    El chaval que tendría unos 25, creo yo, se sorprendió, al igual que Ana Belén, pero ella supo disimular, me senté al lado de ella y miraba entre desafiante y calmado al buitre que estaba en la mesa.

    -pues no lo sé amor, tú que te vas y esté que se sienta en nuestra mesa!

    Lo dijo en un tono que marcaba el enojo, a lo que el sorprendido y sonrojado chaval, contestó:

    -joder, disculpar que no sabía que erais novios, pues tienes suerte tío, tu novia está muy buena!

    No respondí nada, solo lo miraba a los ojos desafiante, el chaval se levantó y rojo de la vergüenza se fue del bar, luego Ana Belén y yo nos quedamos mirándonos unos segundos y estallamos en una carcajada!

    -ostias Javi, pero que pedazo de actor que eres, por poco me lo creo y todo!

    -jaja, pero vos no te quedas atrás Ana, que pensé que me ibas a voltear la cara!

    -jo, pues poco me ha faltado, todo me espere menos que ibas a actuar así, me dejaste flipando, pero menos mal que entendiste mi lenguaje de ojos!

    -bueno pues la verdad que no fue un sacrificio acudir en tu ayuda, ya que bien hermosa si que sos!

    -ay venga Javi, que me haces sonrojar y todo, pero venga que lo prometido es deuda, de que vas a querer tu cubata?

    -sigo con whisky y cola, gracias Ana!

    Ana Belén se había puesto de muy buen humor por lo acontecido y los cubatas que habíamos bebido, la pasamos muy bien, nos conocimos un poco más, pero ya eran la 1 am y ya estaban por cerrar el bar, los dos estábamos animados pero sin estar borrachos, nos fuimos caminando por el muelle hacia el apto, yo le cogí de la mano y ella no la rechazó, pues le dije:

    -no vayas a pensar mal, pero tenemos que seguir fingiendo, no vaya a ser que nos caiga encima el buitre que estaba por caerte!

    -jaja el «buitre», que gracioso eres Javi, tú tranquilo que hasta que lleguemos al apto seguimos siendo «novios» jeje.

    Para mí eso fue una especie de luz verde, así que me dije «pues que sea lo que tenga que ser», y antes de coger el ascensor, rápidamente la sujete por la cinturita que tenía, tal vez de unos 55 cm, la verdad que estaba muy linda, con un vestido corto de color azul, sandalias y el rubio cabello suelto y liso, lo tenía por encima de los hombros igual que yo, que andaba con unos pantalones cortos, una camiseta sencilla y también en sandalias o playeras, ella se sorprendió un poco ante mi arrebato, puso sus manos sobre mis pectorales, como resistiéndose, me dijo:

    -pero qué hacés Javi?

    -nada Ana, pero como vos dijiste hasta que no lleguemos al apto seguimos de «novios»

    No le di tiempo a réplica, le plante un beso que no rechazó, pero esta vez abrió sus labios y nuestras lenguas bailaron al son de la lujuria, sus brazos los puso alrededor de mi cuello, en medio del morreo quede de espaldas ante la pared que estaba al lado del ascensor, baje mis manos hasta sus nalgas, se las apretaba suavemente, y para mí sorpresa no me detuvo, por el contrario gemía suave con sus labios sobre los míos, sus manos me acariciaban el cabello, luego una de sus manos la puso sobre mí paquete, que por cierto ya estaba más erecto que palmera de cera, en esas estuvimos por unos 5 minutos aproximadamente, hasta que una pareja nos interrumpió, pero de cachondeo.

    -vamos que os lo estáis pasando muy bien!

    Lo dijo en un tono que denotaba unas copas de más, en buen rollo Ana Belén les respondió:

    -y vosotros igual, venga pasarlo bien tíos!

    -jeje gracias, ta luego!

    Nos separamos un poco, Ana Belén me dijo que era mejor subir ya, que mañana nos tocaba levantarnos temprano, yo asentí, entramos al ascensor y le dimos al 7, en cuanto se cerraron las puertas, la sujete de nuevo y nos volvimos a morrear, esta vez le metí mano por su vestido, le corrí la tanga que estaba bien mojadita, y le inserte dos dedos que entraron fácilmente en su coñito, Ana dejo de besarme y miró hacia el techo, mientras mis labios recorrían su cuello, sus manos casi me arañaban la espalda por encima de mi camiseta, «ding-dong» llegamos a nuestro piso, y salimos del ascensor sin despegar nuestros labios, nos dimos de frente contra la pared, ahí nos soltamos un momento pues Ana se dio un leve golpe en la espalda, nos reímos un rato, ella pícaramente me dijo:

    -y que Javi, nos vamos a dormir?

    -pues yo sueño todavía no tengo y vos?

    -eres tremendo Javi, yo tampoco, pero no podemos joderle el sueño a los otros, que nos matan mañana!

    -y si nos vamos por ahí, a las escaleras?

    Sonrió, me cogió de la mano y nos quedamos en mitad de las escaleras entre el 7° y el 8° piso, nos estábamos comiendo a besos, yo le tenía el vestido a la altura casi de sus tetas, ella me agarro el mástil por dentro de mi pantalón corto, y me decía:

    -que dura la tienes majete, mm!

    -pues es culpa de ese rico culito que tenés mamacita!

    Al parecer mis palabras le gustaron mucho, me vio a los ojos con picardía, se mordió el labio inferior, cosa que me fascina!

    Y fue bajando hasta quedar en cuclillas, me bajo el pantalón y empezó a chupar como diosa, con sus manos se agarraba de mis nalgas y con su boquita se metía mi polla casi hasta el fondo, que rico que lo hacía, me tenía la polla empapada de saliva, me agarro con una mano el mástil y con su lengua y labios me comía los huevos, con ese placer que me estaba devorando, de no ser por los tragos que me había Beby, estaría ya por venirme, era demasiada la excitación, todo en sí, ver esa linda rubia comiendo polla de forma hambrienta, el lugar en el que estábamos en ese momento, la incertidumbre de que nos podían sorprender, que recuerdo más alucinante e inolvidable!

    Después de varios minutos, la sujete de los brazos, la volví a besar con mi sabor en sus labios y le dije:

    -ahora es mi turno preciosa!

    Le saque los meloncitos por sobre su vestido y los chupe, mordí y besé un rato corto, baje por su cuerpo, con mi mano derecha le agarre la pierna izquierda dejándola en el aire, solo apoyaba su pierna derecha sobre el escalón, y arrodillado le empecé a devorar el coñito, sabía un poco amargo al principio, seguro porque ya varias veces había ido a orinar al baño o lavabo, pero yo estaba tan arrecho o cachondo, y además se lo debía, pues me había comido muy bien la polla, lo bueno es que a medida que le pasaba mi lengua por sus labios, clítoris y por dentro del coño, su sabor mejoraba, seguramente la estaba limpiando con mi golosa lengua, sus manos me acariciaban la cabeza, sus gemidos eran suaves y provocadores!

    -mm que ricos tus besos Javi, venga ponte el condón y métela!

    El condón! Que no tenía en esos momentos, deje de chupar ese rico coño, nos besamos nuevamente, le di a probar de sus propios jugos, hasta que le dije preocupado:

    -Ana no me vas a creer, pero dejé los condones en mi habitación!

    -joder macho, pero tú así no me la vas a meter, que yo para hijos no estoy!

    -y si te la meto, pero me vengo afuera?

    -es que eres tontito, que no sabes que igual me puedes preñar?

    Si lo sabía, pero era tal mi calentura, que las ganas de meterla me nublaban el pensamiento!

    -si Ana, si que lo sé, pero es que te deseo mucho y te la quiero meter linda!

    -anda y tú qué crees que quiero yo? Si es que me tienes con muchas ganas!

    Seguimos besándonos, mientras mi polla rozaba su húmedo coñito, gemía de una manera que hasta ahora recuerdo como si fuera ayer, me cogió la cara con ambas manos.

    -Javi si quieres te doy mi culo!

    Uf eso fue como si alguien me dijese, «oye quieres dejar de trabajar y ser millonario?», Me puse como una moto, le plante otro beso, luego la gire poniendo su cara frente a la pared, le besé la espalda y baje hasta sus glúteos, le separé las nalgas y le di una mamada de ojete como si de eso dependiera mi vida, me fascina comer culos y sentir como se contraía ese asterisco, sus suaves gemidos y su respiración entrecortada, que delicia de culo estaba por perforar, sus palabras retumbaban en mis oídos y yo seguía con mi lengua como pintor epiléptico!

    Que placer cuando sus piernas empezaron a temblar, había tenido un orgasmo anal con mi lengua!

    -ay Javi por dios, que placer, que rico que me comes el culo, métemela porfa!

    Me levanté poco a poco con la lengua entumecida y la polla más tiesa que carpa de circo, la puse en la entrada de ese pequeño y palpitante orificio, que desesperado suplicaba polla, poco a poco se la fui metiendo, estaba bastante apretadito, pero gracias a mi líquido preseminal y a lo mojado que le había dejado el ojete, se la pude meter casi hasta el fondo!

    -ay que me partes Javi, ay suave porfa!

    -tranquila Anita, que suave te la voy a meter!

    Mentí un poco, pues mientras con mi mano derecha le daba giros a su húmedo clítoris, con mi mano izquierda le sobaba las tetas primero y luego le metí el dedo medio en su caliente coñito, mientras mi polla empezaba a bombear poco a poco, pero en poco tiempo subí el ritmo y se la metí hasta el fondo, sus nalgas hacían ese delicioso sonido cuando rebotaban en mi pelvis, por suerte no se quejó más, pues su agujerito estaba ya bien dilatado!

    -ay sí cabroncete, métela toda, que rico lo que le haces a mi coño!

    -que rico que tenés ese culito preciosa!

    Estuvimos así por unos 20 minutos, en los cuales se había vuelto a correr, pues sus piernas volvieron a temblar, además me lo dijo de un modo que me puso como burro, segundos después me vine yo también!

    -que me corro Javi, que me corroo!

    -mm yo también me corro preciosa!

    Sus nalgas me apretaban la polla, y mi corrida no se hizo esperar, se la metí hasta el fondo y mi leche se esparció en sus entrañas, que rico calor abrasador sentía en mi polla, se la saqué y mi leche se escurría por sus nalgas de a poco, nos fundimos en otros beso, hasta que vi mi reloj, eran las 4:20 aproximadamente!

    -mira la hora Ana, vamos a dormir!

    -joder Javi, que es muy tarde, me vas a tener que levantar, que me quedo dormida!

    Y nos fuimos a dormir a su habitación, pues no quería despertar a mi hermano, puse la alarma en el móvil a las 7 am, casi que no me despierto y que faena que fue levantar a Ana Belén, salimos como zombies a ducharnos, comimos algo suave y por suerte llegamos a tiempo a la furgoneta, antes yo había comprado dos bebidas energéticas, lo cual Ana me agradeció, trabajamos hasta mediodía y cuando llegamos al hotel, recuerdo que ese día comimos una paella, lo mejor para reponer tanto «ejercicio» que habíamos hecho, después de la comida, nos fuimos a tomar una gran siesta, a pesar de que mi hermano y L… nos decían que fuésemos a la playa, pero realmente necesitábamos unas horas más de sueño, así que me fui con Ana Belén a su habitación, o mejor dicho nuestra habitación, pues después de esa noche, nos quedamos juntos, pues era evidente que estábamos enrollados, después de la siesta a eso de las 6 pm aproximadamente, nos levantamos con ganas de follar, pero yo que soy muy escrupuloso, le dije que antes me iba a lavar los dientes, por suerte ella me imitó, nos besamos y follamos (esta vez sí con condón) y así lo pasamos casi todos los días hasta el final de la campaña en Valencia, unos 15 días más, para mí más que trabajo fueron unas vacaciones de puta madre, pues la comida era excelente, el mar a dos minutos del hotel y el culito de Ana Belén a centímetros de mi joven polla, esos días los vivimos como novios.

    Pero todo tiene su fin, aunque yo seguí en el mismo trabajo, Ana Belén se retiró, pues lo había tomado como un trabajo de verano y luego tenía que seguir con sus estudios, después de Valencia no nos volvimos a ver, aunque ella me había invitado a ir a su pueblo y yo a Madrid, en Port Saplaya fue la última vez que nos vimos.

    Continuará…

  • La esposa de mi amigo (3): Calentando el ambiente

    La esposa de mi amigo (3): Calentando el ambiente

    El viernes después de cuatro meses desde que mi amigo abandonó a Susana, por primera vez dio signos de que quiere que se vuelva a repetir aquel encuentro que tuvimos hace más de un año, claro está que esta vez sin su marido.

    Ese día sábado fue normal, atendí mis negocios en el sur de la provincia y a la noche llegué a la casa, me di una ducha, me afeité, me puse una remera y unos pantalones de gimnasia holgados, deje mis boxers sucios sobre la cama intencionalmente para Susana los viera. Fui a la lavandería a por un poco de jabón para mi camisa que estaba manchada con restos de comida, no quería que el aceite la arruinara y cual fue mi sorpresa al encontrar de casualidad junto al canasto cerrado de la ropa sucia una tanga amarilla, justo la que había tenido puesta Susana anoche, me acerqué, noté que estaba llena flujos, estire para tomarla cuando Mariana, su hija, apareció en escena metiendo ropa al canasto y anexando la amarilla prueba de que su mami se había estado tocando anoche. Me habló de un par de cosas y se fue, me quede pensando si abrir el canasto de ropa sucia o no. “¿Qué tanto puede importar eso¿?” me pregunte, mi miembro comenzó a despertarse pensando en tener en mis manos esa tanguita, pero me resistí y salí de allí.

    Comimos los 3 juntos, a las 23 Mariana se fue a su habitación a preparar algunas cosas para irse a la casa de una amiga, Susana estaba sentada, a mi lado con una falda a medio muslo con las piernas cruzadas y una camisa de bambula suelta de color blanco, lo que hacía que su piel morena destacara, con la punta del pie que estaba en el aire jugaba con su sandalia, bamboleándola, mientras jugaba con sus rizos castaños. Yo por mi parte desde la puerta de la cocina la admiraba con una botella de vino blanco, lo descorche, le serví de manera generosa, tratando de hablar de cosas sin importancia y haciendo el pavo para hacerla reír, de a poco se fue relajando. Cuando la amiga de Mariana pasó a recogerla ya eran como la una de la mañana, yo abría la segunda botella y Susana volvía del baño.

    Cuando se sentó note inmediatamente que estaba tranquila, algo ebria y que ya no traía sostén, podía ver claramente sus pezones duros a través de la camisa. Mi pija debió crecer en ese mismo instante, ella lo noto, le hable bonito, con ternura, de lo linda que estaba y de lo mucho que me atraía, me miro un poco apática y me dijo arrastrando un poco las sílabas “Así no me gusta, hablame como me gusta”. Me miró con una mezcla de deseo y morbo que me pusieron la pija a mil, estire el brazo agarrándola por el castaño cabello de la nuca, tirando para atrás, ella me tomo con las manos tratando de que yo aflojara, pero cuando vi esa media sonrisa y los ojos encendidos en pasión tire un poco más, un casi inaudible grito de dolor y goce salió de su boca. “Me re calentas puta, solta y pone las manos en la silla” le dije y le di una bofetada, no muy fuerte pero bastante sonora. Sus manos bajaron hasta el asiento de la silla agarrándose con fuerza, me pare sin soltar la nuca y desplegué mi pija en su cara, ella sacaba la lengua para poder lamerla pero cada vez que estaba cerca tiraba de su nuca alejándola, jugué con ella así un momento cuando las llaves sonaron, rápidamente guarde el miembro en el pantalón y me senté.

    Mariana saludo sin pararse a mirarnos, tomó algo de su habitación y salió corriendo por la puerta, desde allí grito “Chau má! Nos vemos mañana” mientras Susana seguía aferrada a la silla. Me levanté, tranquilamente levante los platos, los lave, ordene el comedor, me cerciore de que la puerta estaba bien cerrada, le mande un mensaje a Mariana para que me avisara que llego bien. Mientras tanto Susana no se movió un centímetro, seguía con las manos aferradas a es silla mirándome con lujuria, tome la silla por el respaldo y de manera violenta la arrastre hasta la pieza, Susana pego un grito de sorpresa, seguía aferrada a la silla, me miraba excitada, medio poseída con la respiración acelerada. Sonó mi teléfono, Mariana había llegado bien. Entre en la habitación totalmente desnudo con unas tijeras de la cocina “Querés que te corte el pelo o la camisa¿?” dije a modo de broma, para relajar el ambiente, pero Susana suplicando me dijo ”Por favor, papi, por favor la camisa” agachando la cabeza para que corte por la espalda. “Interesante” me dije para mí mismo.

  • Cumpliendo fantasías (el comienzo de algo distinto)

    Cumpliendo fantasías (el comienzo de algo distinto)

    Siguiendo con el tercer relato de cómo fueron dándose las cosas, digamos sin pensar, de manera espontánea con mi novia…

    La cosa se fue poniendo cada vez más picante hasta lograr hacer algo q nunca nos habíamos imaginado…

    Este relato NO tiene desperdicio…

    Hablando con Santiago por chat, le comento que me siento raro, incómodo…

    Y me pregunta del porque!?

    Y le cuento la experiencia anterior que tuve con Lisa…

    Yo:

    – Si amigo es la verdad…

    Para ver cómo reaccionaba me puse en frente de ella y le dije que pasaría si Santiago se pone así enfrente tuyo

    Santiago:

    -Y, que hizo?

    Yo:

    -Me hizo un sexo oral de lo más copado! Todo «jugando a quien en realidad estaba ahí eras vos» y para peor me pidió que la dejara tomar la leche!!!

    Santiago:

    -Bueno por lo menos colaboré, jaja

    Yo-

    No sé q pensar…

    Santy:

    -Mira amigo no te hagas tanto la cabeza, solo fue un juego de roles… Se que se dan mucho cosas así…

    Ella no quiere nada conmigo y si fuese así yo como amigo tuyo no lo aria…

    Vos pensa que se deja llevar y lo importante es q están disfrutando de ese Juego.

    Las palabras de Santy me relajaron un poco y es verdad, al fin y al cabo lo disfruté mucho.

    Santy:

    – Esa perversión que tienen ustedes como pareja si les resulta y confían el uno al otro no hay nada de malo.

    Yo:

    – Si, creo que es mi pase al infierno, jaja

    Y a vos que te pervierte?

    Santy:

    – A mi !?

    Y la verdad hay algo que siempre tuve en la cabeza… Algo que me gustaría presenciar.

    Yo:

    – Que cosa?

    Santy:

    – Ver a dos mujeres teniendo relaciones…

    Pero ver el deseo de ellas, sino no vale la pena…

    Es más, soy capaz de no participar, con ver me alcanza.

    Yo:

    – Fuaaa loco eso estaría buenísimo!!!

    Yo me re prendo, compramos un balde de pochoclos y miramos el show!!!

    Las risas no faltaron…

    Después de esa charla con Santy no pude sacarme de la cabeza esa idea.

    Al día siguiente me fui a buscar a Lisa al trabajo…

    Es cajera en un Mini Súper y salía a las 21 h.

    De camino a casa son unas 15 cuadras que nos agrada venir caminando y hablar de cosas, aproveche para sacar el tema…

    Yo:

    – Amor…

    Lisa:

    – Que?

    Yo:

    – Tengo una loca idea en la cabeza que me calienta mucho… Pero se que te vas a negar.

    Lisa:

    – ha si!?

    Bueno contame, si la idea te calienta tanto lo puedo tener en cuenta.

    Yo:

    – La ideas de que estés con otra mina y poder presenciar ese momento.

    Lisa:

    -Mmmm no se, a mí no me gustan las mujeres.

    Aunque un día para calentar a un flaco con una amiga nos dimos un beso de lengua que duró bastante!!! Jajaja

    Me lo dijo muy picarona, eso me dio a entender que podría existir la posibilidad de que se de esa situación.

    Porque si bien «No le gustan las mujeres» ese beso con lengua incluida no fue poca cosa!

    Lisa:

    – Pero la verdad es que no me gusta la idea de que otra mina este con vos…

    Asique si solo es mirar puede ser que me anime a hacerlo.

    Joya!!! Eso ya es un Si!

    Yo:

    -El tema es con quién?

    Lisa:

    -Bueno creo q conozco a alguien…

    Apaaaaa ahora sí se está poniendo picante la cosa y mi cabeza está que estalla!!! De solo pensar q se pueda dar mi excitación no tiene límites.

    Bueno paso a contarles como se dio la cosa así no hago tanto relato de conversaciones…

    Resulta ser que Lisa tenía una compañera del secundario que desde chica acepto ser lesbiana, eran muy amigas pero mi novia me aseguró que nunca le dio calce a tener algo juntas, que solo era amistad y nada más.

    Por si fuera poco esta chica justamente es la prima de mi amigo Santiago

    Lo que resultó en un trabajo de un par de semanas concretar el asunto.

    Resumiendo, Lisa se empezó a hablar por chat con su vieja amiga del secundario y le planteo la idea loca que tuvimos, su compañera se llama Katalina, le dicen Kata.

    Kata se hizo rogar un poco pero al final aceptó, sería algo muy excitante puesto que ella ya tiene experiencia en el asunto.

    La condición siempre fue que yo no participe (aunque eso no fue tan así)

    Para más morbo no me van a creer lo que le voy a contar, mi amigo Santiago estaría presente para ver el Show de mi novia y su prima.

    Conociendo como es su prima y los gustos por las mujeres, sumado a que es su mayor anhelo presenciar algo así, quedamos en que mi amigo y yo estaríamos en primera fila.

    (Estaba por cortar el relato acá, porque se va a ser muy largo… Pero no puedo dejar a nadie con la espera de saber lo que pasó)

    Fue viernes por la noche, nos juntamos los cuatro en mi casa, comimos una picadita con unas botellas de vino Blanco (para entonar la noche)

    Todo eran anécdotas del colegio y recuerdos de primos…

    Hubo risas, cargadas, buena música y lo pasamos genial.

    Cuando las copas de vino fueron haciendo efecto podía ver en los rostros sonrojados de Lisa y Kata… el asunto por el que nos habíamos reunido estaba por hacerse realidad.

    Sentados en el sofá me levanto y le digo a Santiago que me acompañe a comprar un atado de cigarros y eso fue lo que hicimos.

    Al regresar vimos a las dos amigas del colegio muy a gusto sentadas en el sofá, muy cerquita, murmurándose cosas al oído y sonriendo de forma muy picarona…

    Para ponerle un poquito más de emoción a esta historia déjenme contarles como es Kata…

    Cuando la vi entrar por la puerta con Santiago, pensé… Esto va a valer la pena!!!

    Es una mina joven de la misma edad que Lisa (22 años)

    Debe tener más o menos unos 1,60 cm de altura.

    Pelo largo y lacio color castaño, lindos muslos, linda cola!!! Redondita, bien paradita, unos pechos lindos y de cara bonita.

    Sonrisa muy agradable y una mirada muy atrevida.

    Se pusieron de acuerdo con Lisa para vestirse cómoda…

    Kata traía un short cortito y una musculosa con un lindo escote, ha! Y el detalle… sin sostén

    Lisa estaba una diosa, con una pollerita muy corta mostrando sus hermosas piernas, con una remera de su banda de Heavy Metal favorita, su pelo largo lleno de rulitos y maquillada para la ocasión.

    Sé que a Santiago se le llenaron de ratones la cabeza al verla (más recordando las fotos que les conté en el relato pasado)

    Sumado a que mi novia en un momento que Kata fue al baño, nos chisto para llamar nuestra atención, se dio vuelta y nos mostró su colita levantándose su pollerita, tenía la misma tanguita roja de la foto.

    (Ya con copitas de más por supuesto)

    Entonces llegó el momento que tanto, tanto estaba esperando… Al fin se concretaría…

    Y… Les pido mil disculpas pero para que lo disfruten aún más está historia continuará en el próximo relato…

    Con lujos de detalles para que puedan apreciar cada cosa que sentí y viví en ese momento…

    (Continuará)