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  • Detective privado: Sofía y su infidelidad (Parte 1)

    Detective privado: Sofía y su infidelidad (Parte 1)

    Descubrir a un infiel es fácil. Son descuidados, poco discretos, pero tienen la suerte de que sus parejas no piensan claramente o caen en la negación.

    De hecho, la negación es la principal razón por la que “no se enteran” de que sus esposas o esposos son infieles. Tienen todos los indicios ahí, pero no se atreven a dar el paso y encararlos. Vamos, amigos, no necesitan un video de su esposa de perrito con su amante para confirmarlo, hay maneras más sencillas y rápidas, pero les gusta mentirse a ustedes mismos. Y sé que no lo necesitan, pero yo se los doy. Me pagan por eso.

    El caso es que gracias a ellos es que yo tengo trabajo. Soy detective privado y se supone que debería investigar diferentes casos y por motivos muy variados, pero la mayoría de los que me llegan son de esposos o esposas que quieren descubrir a sus parejas en la infidelidad.

    Esto no es difícil, no tengo grandes habilidades. Es decir, no soy Sherlock Holmes. Esto se trata de tener contactos y saber cómo usarlos. Tengo mis hackers, tengo una red de amigos en restaurantes, clubes, hoteles, sitios nocturnos, burdeles y todo tipo de establecimientos, es un trabajo de años que me ha llevado a ser el mejor en lo que hago. Se trata de devolver favores a mis contactos o mostrar dinero para que me ayuden, eso funciona mejor, pero siempre prefiero ahorrar.

    No pasan más de tres meses para que yo entregue evidencia. Mensajes de teléfonos, llamadas grabadas, fotos intercambiadas y en los casos más extremos, sí, videos de sus parejas teniendo sexo. Amo ver las caras de esos infelices cuando le entregas el video de su esposa siendo follada por un tipo.

    A veces escondo detalles porque la lástima me gana. Es decir, con descubrir que es infiel es suficiente, solo enseñó material gráfico si lo piden explícitamente y a veces suelo omitir detalles por miedo a sus reacciones.

    Como el hombre cuya esposa era infiel con su compañero de trabajo. Casualmente todos los sábados tenía cosas por ordenar en la oficina y tenía que llegar de madrugada a casa. Le mostré evidencias de su esposa haciéndole sexo oral a su amigo, pero no vi necesario decirle que ella hizo un trío con él y la esposa del tipo. ¿PARA QUÉ LE IBA A MOSTRAR COMO SE BESABAN AMBAS MUJERES CON EL SEMEN DEL TIPO EN SUS BOCAS?

    Es que además de hacer mi trabajo y ganar dinero, tengo el porno más exclusivo del mundo. Los infieles hacen con sus amantes lo que no pueden o no quieren hacer con sus parejas y yo tengo el fetiche de ver. Me ha tocado ver de todo, desde lo más morboso hasta lo más extraño y asqueroso. Vaya, no juzgo a nadie, al final del día estoy invadiendo su privacidad, así que son libres de hacer lo que quieran, pero les iré contando diferentes relatos de las cosas que he visto.

    Por eso siempre consigo observar a los infieles, con la excusa de recolectar evidencia también sacio mi morbo.

    Pero perfecto, ahora que les hablé de mi trabajo y lo divertido o incómodo que puede llegar a ser según sea el caso, les hablaré sobre un episodio interesante y cercano que me tocó. Estaba en casa jugando a la play 4, porque no creerás que estoy en una oficina con un sombrero y unas elásticas como en las series y películas, trabajo desde casa y nadie sabe a lo que me dedico, de hecho el ser detective lo comparto con otros oficios.

    Me llama un tipo y me dice que me recomendaron. En este mundo soy “33”. En algún punto de mi vida me pareció que identificarme con un número me haría más interesante y misterioso.

    – Me dijeron que eres el mejor en lo que haces

    -¿Qué necesitas?- ya sabía que a su mujer se la estaba cogiendo alguien por cómo me hablaba pero lo dejé explicar.

    – Sospecho que mi esposa me es infiel (BINGO) y quiero descubrirla.

    Ofrecí tarifas. Siempre pongo precios bastante elevados y estoy dispuesto a bajar un gran porcentaje porque muchos regatean. Pero este tipo estaba tan desesperado que aceptó la primera suma por más exorbitante que fuera y aceptó pagar más de la mitad por adelantado. Me dio todos los datos y ahí empezó lo interesante.

    Se trataba de mi crush de la universidad. Quien me hablaba era un ex compañero de clases que se había casado con ella. Esta chica me encantaba, bueno, aun me parece de las mujeres más bellas del universo pero nunca tuve oportunidad. Sí sabía que Sofía se había casado con Alberto Hernández, un tipo de su clase bien parecido y con metas en la vida que ahora es un gran ingeniero. Yo no era su tipo, no soy un hombre fino ni de alta clase, igual eso es lo de menos.

    No podía creer que este caso me llegara tan cerca. Tenía que ser muy discreto, es evidente que saben quien soy. Pero es la ventaja de trabajar anónimo y ser “33” es que nunca les dices a tus clientes quien eres realmente.

    Así que dejé todo lo que estaba haciendo a un lado y puse toda mi atención en este caso. Siempre pido unos meses para trabajar con calma y así le dejé saber a Alberto, ya descubriríamos en qué andaba Sofía, pero con paciencia.

    Lo primero que hice fue buscar redes sociales. Dios mío, qué hermosa que es Sofía. Una chica blanca como la leche, con las nalgas más redondas y perfectas que he visto, tiene un gran trasero, unos senos hermosos y de tamaño mediano, mide alrededor de 1,70 y tiene unas piernas anchas.

    Más o menos pude ver ciertas cosas ahí, como que estaba trabajando en una empresa telefónica de la ciudad. Ella también era ingeniero y pasaba mucho rato fuera de casa. Pensé en que era natural que una mujer tan bella cayera en la tentación de otro hombre.

    Sofía ya tenía 33 años y Alberto 36. Su relación venía desde la universidad, así que debían tener de 8 a 10 años juntos. Estaban casados y me imagino que la rutina tenía a Sofía algo aburrida.

    Lo primero que hice fue conseguir el contacto de un vigilante de la empresa en la que ella trabajaba. Le pedí que vigilara si llegaba o se iba con alguien, si trabajaba horas extras, a qué hora salía o a qué hora llegaba. Mi trabajo puede ser un poco ruin pero respondo ante el dinero.

    Lo siguiente fue un poco arriesgado pero empecé a indagar entre ex compañeros de clases. De manera discreta quería saber cosas de Sofía, si conocían otras parejas, si sabían de su vida. Incluso hablé con una de sus amigas pero no fue demasiada información la que pude sacar.

    Conseguí un contacto en el gimnasio al que Sofía iba. Busqué la cuenta de Instagram del gimnasio, indagué entre sus clientes y conseguí a un conocido que iba, le ofrecí una suma por pedirle que fuera de 4 pm a 6 pm (el mismo horario en el que Sofía iba) y me dijera a diario si la veía ahí o no.

    También le pedía a Alberto que me informara cuándo Sofía estaba en su casa y cuándo no. Ya más o menos tenía vigilada toda su rutina y sabía en donde debería estar en cada momento.

    Y fue fácil. Un miércoles en la tarde me escribió mi informante para decirme que ella no fue al gimnasio. Le pregunté a Alberto donde estaba Sofía y me dijo que en el gimnasio. Primera falla detectada, pero como aún yo no estaba haciendo presencia física, no pude saber con quien estaba. El vigilante de la empresa me dijo que salió como todos los días en su carro a la misma hora.

    – ¿Por qué lo preguntas?- me dijo Alberto.

    – No, por nada en concreto. Solo estoy monitoreando- le dije aunque era casi seguro que en ese momento Sofía le estuviese siendo infiel.

    Ya tenía el primer indicio y era hora de buscar un poco más. Hice lo que no quería y era pedirle a un amigo hacker que hiciera su magia. Conseguir algunas conversaciones o audios que pudieran darme una pista de quién era el amante de Sofía y con cuanta frecuencia se veían.

    Al siguiente miércoles sucedió lo mismo. Se ausentó al gimnasio, su esposo me dijo que estaba ahí, entonces debía estar con quien fuera su amante.

    Así que para la próxima semana decidí poner manos a la obra. Todos esos días estuve pidiéndole a mi hacker de confianza mensajes de ella o que indagara en quien podría ser su amante. Fue poco lo que consiguió en realidad, así que tenía poca información.

    Fui a su trabajo y esperé su hora de salida ese miércoles. La vi en el estacionamiento llegando a su carro y casi creí que iría al gimnasio pues estaba vestida para la ocasión, llevaba una toalla y un bolso en el que supuse que iba su ropa del trabajo.

    Se había cambiado de ropa como si fuera al gimnasio, o de verdad iba para allá o era muy cuidadosa. La seguí manejando a lo lejos para ver a donde se dirigía. Después de seguirla alrededor de 15 minutos la vi entrar a uno de los hoteles más caros de la ciudad. Una lástima porque ahí no tengo contactos ni puedo acceder a videos o cámaras. Es que por lo general los infieles van a moteles de baja o mediana calidad, a veces a otros mejores pero no a éste donde una noche cuesta 300 dólares.

    Intenté averiguar con mis contactos de hoteles pero con tanta premura había poco por hacer. Igual me mantuve vigilante y como entró, salió en su propio carro y sola. Sabía que iba a su casa y no la seguí, así que me quede esperando. Para mi mala suerte salieron tres autos después de ella y tomé las placas para averiguar quiénes eran sus dueños.

    Entonces tenía que seguir usando el presupuesto en averiguar de quiénes eran los carros. Conseguí un contacto que me dio los tres dueños. Los tres eran hombres relativamente jóvenes y ahora me tocaba averiguar sobre ellos a ver cuál encajaba más.

    Valentino, un tipo de ascendencia italiana niño de mami y papi. Soltero, 28 años, 1.85 de estatura, ojos azules, futbolista, un arquetipo un poco distante al de Sofía. Lo supe porque estaba entre los contactos de redes sociales de Sofía pero no había comunicación entre ellos, supongo que se cuidaban bien en ese sentido y no podía saber de donde se conocían.

    Mis investigaciones fueron lejos. Empecé a buscar la forma de dar con algún contacto del hotel y otros hoteles de lujo. Eso no es tan difícil porque por lo general suelen tener los mismos dueños de los hoteles de mediana calidad y es fácil conseguir gente que ayude.

    Alberto me llamó el viernes en la mañana. Yo estaba preparando todo para el siguiente miércoles cuando me dijo que debía viajar todo el fin de semana. Le dije que estaría atento porque evidentemente era el momento idóneo para que su esposa le fuera infiel.

    Este tipo me hizo gastar tantos recursos cuando pudo decirme que la iba a dejar sola todo el fin de semana y permitirme trabajar en base a eso. Pero bueno, ya lo hecho estaba hecho así que desde las 6:00 pm de ese día conseguí apostarme en la caseta de vigilancia de un edificio cercano a la casa de ellos y empezar a vigilar a Sofía.

    Escribí a mi nuevo contacto en el hotel y Valentino había hecho reserva para esa noche. Pedí instalar un equipo de cámaras en la habitación en la que estarían. Tres cámaras, dos para la habitación y una para el baño. Es un gasto que no hubiese hecho normalmente pero esto lo ameritaba.

    Confirmé que salió de su casa alrededor de las 10 pm y fue al hotel de siempre en su carro. Mi contacto que confirmó que iba a la habitación reservada por Valentino, así que ya sabía. Me devolví a mi casa, no había nada más que hacer por esa noche, solo esperar.

    En la mañana me desperté y pedí toda la información de video pero aún no estaba lista. Al parecer se iban a mediodía y tuve que esperar a la tarde. No fue hasta las 5 pm cuando empezaron a llegar videos. Básicamente eran alrededor de 12 horas de video divididas en videos de una hora y con dos tomas. O sea, 24 videos de una hora. Más 12 horas de video del baño.

    El sábado en la noche por fin pude descargarlos. Debí emparejarlos hora por hora y así los fui reproduciendo uno en la TV y otro en mi computadora. Mientras que los del baño los iba a ver en el teléfono de ser necesario.

    Descarté las dos primeras horas porque ya me había dicho mi amigo del hotel que se habían quedado en el bar hasta alrededor de las 2:00 am.

    Era una habitación de completo lujo con una cama king size, piso alfombrado y paredes decoradas pero sobrias.

    Este Valentino era un chico de esos mujeriegos con dinero, un cabeza hueca pero supongo que eso necesitaba ella para salir de la rutina.

    Sofía tenía un pantalón negro de cuero, tacones blancos y una blusa escotada. Ambos tenían un trago en la mano. Se fueron a la cama donde el chico se sentó y ella empezó a hacerle una especie de baile. Si yo no hubiese estado tan excitado hasta me hubiese reído.

    Valentino desabrochó su cinturón y sacó su pene. Ahí de desveló el misterio de por qué Sofía salía con él cabeza hueca. No sabría decirlo en centímetros ni en medidas pero créanme cuando les digo que el pene del tipo es grande.

    Sofía empezó a sacar hielos de su vaso y los pasaba por el pene de él mientras lo acariciaba. Después los metía en su boca y le hacía sexo oral arrodillada en el piso mientras él la tomaba por la cabeza con su mirada hacia el techo. La vi pegarle por pierna, creo que se emocionó de más y la estaba atragantando.

    Él la levantó y le quitó la ropa rápidamente. Sofía quedó en ropa interior, un hilo rojo y un sostén del mismo color. Qué malditas nalgas tan increíbles. Ella volvió a ponerse los tacones y él le bajó la panty.

    Se pusieron a hacer un 69 en el que yo podía ver su culo sobre la cara de Valentino. Maldita sea, hay tipos con suerte en esta vida.

    Aunque sí me aburrí un poco y tuve que adelantar porque ya habían pasado cinco minutos haciendo el 69. Él se levantó y buscó un condón, por lo menos no le estaban cogiendo la mujer a pelo al pobre Alberto.

    Ella lo esperó en cuatro sobre la cama y él apenas se puso el condón la penetró. En una de las tomas se veían sólo las nalgas de él dándole movimiento. En la otra se veía de lado como se la cogía y no me dejen mentir, se notaba que ambos lo estaban disfrutando.

    Podía verlos mover sus bocas como diciéndose cosas. Pero los videos no tenían audio así que me perdí esa parte interesante. Después de un rato, la vi retorcerse y caer en la cama en una evidencia de que había tenido un orgasmo mientras Valentino se lo hacía.

    A los pocos segundos él la tomó por las caderas y la levantó, la penetró de nuevo y la siguió cogiendo por unos segundos antes de que ella le hiciera una seña y él frenara y se acostara. Ella le hizo sexo oral y procedió a subirse sobre él. El rostro delicado y la elegancia de Sofía hacen contraste con lo agresivo de sus movimientos. Yo creo que no hubiese aguantado un minuto a ese movimiento de caderas.

    Valentino la agarraba por las nalgas, le pegaba y le chupaba los senos mientras Sofía se movía sobre ese pene enorme. Era increíble ver su cuerpo sudado, sus nalgas rojas y su expresión agitada sobre él. Se dio la vuelta y puso sus nalgas en dirección a la cara de Valentino. Sus manos tomadas de los tobillos de él, su culo moviéndose y él abriendo sus nalgas. Sentí lastima por tener una cámara en los ojos de Valentino porque esa vista debió ser increíble.

    Después los vi levantarse y pegarla contra la pared. De pie dándole la espalda a Valentino, recibía las embestidas. Ambos sudaban y ella volvió a tener un orgasmo que pareció intenso. Se quedó recostada de la pared con los ojos cerrados y expresión cansada pero satisfecha. Él no esperó y la tomó por un brazo y fueron a la cama, donde la acostó boca arriba, subió sus piernas y la empezó a penetrar profundamente.

    Se besaban morbosamente mientras Valentino literalmente la clavaba. Lo hizo por unos cinco minutos más hasta que se levantó totalmente bañado en sudor y tomó una toalla para secarse. Volvió a la cama donde ella lo esperaba arrodillada.

    Se notaban rosetones en todo el cuerpo de Sofía. Entre tantas nalgadas, roce y agarrones, su piel blanca tenía muchos tonos rojos. Ella tomó el pene de Valentino, quien se retiró el condón, y empezó a chuparlo con mucho erotismo y ritmo. Se veían a los ojos y se decían cosas mientras ella lo masturbaba, lo chupaba, metía sus testículos en su boca hasta que él la tomó por el pelo con su mano izquierda y ella abrió la boca. Con su mano derecha él se masturbó y a los pocos segundos se vino sobre la cara y la boca de Sofía. Una vez acabó le metió el pene en la boca de nuevo para que limpiara los restos de leche y posteriormente le dio una cachetada y se metió al baño. Sofía se quedó en la cama visiblemente agotada y con restos de leche en la cara.

    En ese momento me distrajo un mensaje de Alberto que preguntaba.

    -¿Alguna novedad?

    Estuve a punto de contarle pero mi mente me detuvo. En realidad quería ver el resto de la madrugada y lo que había pasado en la mañana, así que le dije que todavía no había novedades.

    Quería seguir espiando sus salidas un tiempo más antes de darle la evidencia a Alberto. No me iba a perder esa oportunidad.

  • Me comí a la vecina que vende películas

    Me comí a la vecina que vende películas

    Les voy a narrar otra de mis experiencias sexuales que se dio cuando tenía alrededor de 30 años de edad. Tenía un local comercial de reparación de computadores el cual era atendido por una empleada y yo me encargaba ya de realizar los arreglos de la parte técnica. Pasaba la mayoría del día en el local y atendiendo clientes. Justo en frente de mi local pusieron uno nuevo de venta de películas en DVD. Era muy llamativo y mucha gente entraba a mirar y comprar. Por lo que no tarde en detallar a la dueña del local, quien era una mujer de alrededor de 35 años, era de baja estatura, pero tenía un cuerpo muy hermoso. Era muy recatada para vestir, pero se podía notar entre sus características físicas que tenía unos senos pequeños. Siempre me han llamado mucho la atención los senos grandes en una mujer, son mi debilidad, por lo que no me sentí atraído por ella a primera vista. Sin embargo, en compensación, tenía un gran trasero que resaltaba sobre su pequeña figura, se notaba que hacia ejercicio porque de lejos se podía mirar unas enormes nalgas, tenía un culo paradito que cada vez que se daba la vuelta, era imposible no mirarlo. Sin embargo, nunca intente entablar una conversación con ella. A veces se acercaba al local a cambiar billetes o a hablar con mi empleada ya que eran amigas, pero conmigo siempre fue muy respetuosa, nos saludábamos, pero no pasaba de ahí.

    Un día mi empleada tuvo que salir más temprano, así que me quede atendiendo el local, ya iban a ser alrededor de las 7 p.m. Fue entonces cuando vi que la vecina estaba cerrando el local para ir a su casa. Tenía puesto un saco que cubría todo su torso y un jean que le formaba muy bien ese culo hermoso que tenía, me deleite por un momento viendo cómo se agachaba para cerrar la cortina del local y dejaba en primer plano esas nalgas que se veían muy ricas. De repente se acercó al local y pregunto por mi empleada. Le dije que había tenido que salir, pero que, si le podía ayudar en algo, con mucho gusto. Fue entonces cuando se sentó y empezamos a romper el hielo. Me contó acerca de su vida, que ya tenía dos hijos, que era madre soltera y sus ingresos dependían de la venta de las películas. Me dijo que ella revisaba las películas en la casa para verificar su calidad pero que ha estado teniendo problemas con el DVD y el TV, que no estaba visualizando las películas correctamente y que teniendo en cuenta que yo sabía de tecnología que, si le podía ayudar a resolver el problema, que vivía cerca de allí en un edificio de apartamentos y que estaría muy agradecida si la acompañaba y le ayudaba con ese problema.

    Teniendo en cuenta que yo también ya iba a cerrar el local, le dije que bueno, que no había problema. Nunca se mostró coqueta ni insinuó nada, siempre estaba seria y respetuosa, así que no imagine nada del otro mundo, me dije a mi mismo que era un trabajo más. Cerré el local y nos fuimos hasta su departamento. Quedaba en un quinto piso, no había ascensor, así que subimos las escaleras. Cuando entramos, la salieron a recibir sus hijos, un pequeño de unos 2 años y una niña de unos 6 años. Saludaron muy respetuosos y se veían muy obedientes, lo que denotaba una buena y estricta formación. Desde ese momento mucho menos pude pensar que algo podría pasar.

    Me dijo que revisará el TV y que ella iba a preparar algo de comer. Me dedique a mi trabajo, revise las conexiones, configuración e hice las pruebas respectivas y todo quedo funcionando correctamente. Ella ya les había servido de comer a sus hijos, me paso un poco de comida, que estaba deliciosa, tenía buena mano para la cocina. Terminó de acostar a sus hijos en el cuarto de ellos y apago las luces. Se sentó a terminar de comer conmigo y me dijo que, si mirábamos una película, para ver que todo esté funcionando correctamente. Le dije que, si no despertábamos a los niños y me dijo que no, que ellos ya se dormían y en su cuarto no sentían absolutamente nada, que no había problema.

    Pusimos una película de terror, dijo que era su género favorito y apago las luces. Desde ahí el ambiente entre los dos empezó a cambiar, Nos mirábamos, nos reíamos, ella se recostó en mi hombro y me dijo que si la podía abrazar que tenía frio. Yo la abracé y ya empecé a imaginar que algo podía pasar. De repente me quedo viendo y se acercó y empezamos a besarnos; primero fue despacio, con ternura, después fue aumentando la intensidad, le empecé a chupar esos labios y jugueteábamos con nuestras lenguas, ella me mordía los labios con pasión, era muy rico poder sentirla. Yo ya estaba con mi pene muy erecto, de pronto ella movió su mano y me acaricio el pene por encima del pantalón, pudo sentir lo duro que lo tenía, y me dijo se siente una verga muy rica. La vecina tímida y respetuosa, se fue convirtiendo en una amante experimentada y deseosa de coger.

    Le empecé a quitar el saco y luego su sostén. Tenía unos senos pequeños, pero paraditos, sus pezones eran cafecitos, y estaban muy duros por la excitación. Empecé a pasar mi lengua por sus pezones, a sentir lo duritos que estaban y con mis manos masajeaba sus tetas. Ella empezó a gemir despacio y a decir que rico, que no pare de chuparle las tetas. Yo saboreaba sus pezones, los lamia y los chupaba, era delicioso. Me dijo que fuéramos al cuarto de ella, así que besándonos y tocándonos llegamos a su cuarto. Yo me empecé a quitar la ropa y ella se quedó en una diminuta tanguita blanca, que apenas le alcanzaba a tapar su cosita. Yo me quede en bóxer y mi pene se resaltaba desesperado por salir.

    Nos recostamos y me dijo que le gustaba mucho que le chupen la vagina, así que baje hasta su ombligo y empecé a besar su vientre, fui bajando lentamente hasta llegar a su tanguita. Se la fui quitando lentamente, y pude observar su rica conchita, no estaba completamente depilada, pero se podía ver muy bien su chochito ya muy mojado. Me acerqué y empecé a lamer los labios de su vagina, ella empezó a gemir con más intensidad. Pasaba mi lengua de abajo a arriba y podía sentir lo mojada que estaba, su cuerpo se estremecía. Con mis dedos empecé a abrir su vagina y a meter mi lengua y a moverla de un lado a otro. Ella no paraba de gemir. Empecé a chupar y a succionar su vagina, sus jugos no paraban de salir y ella ya estaba gimiendo como una loca y llegó a un rico orgasmo.

    Me dijo, ahora yo quiero probar tu verga, me gusta mucho también mamarla, yo estaba asombrado del cambio que había tenido su personalidad. Me puse de pie y ella bajo mi bóxer y se quedó viendo mi pene erecto, venoso, muy excitado. Dijo me encanta tu verga y se la mando a la boca. Lo hacía delicioso, se la metía todita en la boca, la lamia, la chupaba con desesperación, la saboreaba mientras con su mano me masturbaba. Se notaba que le encantaba chupar vergas. Mientras la tenía en la boca me alzaba a mirar, como diciendo esta verga es mía y me la voy a comer toda. Ha sido una de las mejores mamadas que he tenido. Tuve que detenerla porque ya me iba a hacer venir de lo rico que la chupaba y yo quería disfrutar de ese culo hermoso que tenía.

    La recosté y la puse de espaldas, pude admirar ese tremendo culo que se mandaba, tenía unas nalgas redondas y muy grandes, empecé a tocarlas con ambas manos y a masajearlas muy rico, podía sentir que estaban muy duras por el ejercicio, fue delicioso poder sentir esas nalgas. Se las besé y se las mordí con desesperación. Le empecé a abrir esas nalgas enormes y pude mirar su ano y su vagina súper mojada con todos sus jugos regados. Le dije que se pusiera en cuatro, que abriera las piernas y que se agachara. Pude ver en todo su esplendor ese culo enorme y su rica vagina que pedía a gritos ser penetrada. Empecé a sobar mi pene por su culo, a rozar su ano y su vagina. Ella tiritaba de placer. Yo ya no aguante más y acerque mi pene a su vagina y lo empecé a meter lentamente. Estaba tan mojada que mi pene entró hasta el fondo sin dificultad, a lo cual ella pegó un gritó de placer, nos habíamos olvidado del resto del mundo, solo disfrutábamos del rico sexo que estábamos teniendo. Empecé a meter y sacar mi pene suavemente, podía sentir lo caliente que estaba, se sentía delicioso y sus fluidos empezaban a salir sin control. Empecé a meter y a sacar con mayor rapidez y fuerza, ella ya no paraba de gritar con cada embestida, era delicioso, mi pene entrando en su vagina y chocando una y otra vez con ese enorme culo, sus nalgas se movían de un lado a otro y yo la nalgueaba con fuerza y escuchaba como ella gritaba de placer. No paré de envestirla con fuerza y de disfrutar de su rica vagina, cuando empezó a gemir muy fuerte y sentí en mi pene un líquido muy caliente que caía hasta mis testículos, puede sentir como se vino nuevamente. Yo también estaba a punto de explotar, así que saque mi pene y eyacule en ese enorme culo, fue delicioso, puede ver como mi leche caía en esas enormes nalgas y empezaba a deslizarse por ellas. Todo mi semen quedo esparcido en su culo y ella jadeando de placer. La vecina tímida, en la cama era toda puta.

    Luego, me pidió que me quedara con ella, que quería amanecer conmigo, pero decidí rime, no quería que al día siguiente sus hijos despierten y me encuentren allí. Así que salí de su casa muy satisfecho, me comí a la vecina después de haber cruzado solo unas cuantas palabras con ella. En adelante seguimos teniendo nuestros encuentros con la vecina, y me siguió sorprendiendo con lo abierta que era en cuestiones de sexo. Ya les contaré otra historia sobre ella.

  • Tu madre, nuestra puta (3)

    Tu madre, nuestra puta (3)

    Capitulo VII. Conclusiones.

    Con toda la movida que habíamos montado al final volvimos a casa relativamente pronto lo cual nos daba la oportunidad de poder sentarnos para intentar sacar conclusiones.

    Subimos nuevamente a mi casa y nos dispusimos a visualizar las grabaciones que habíamos hecho en el hotel.

    Se trataba de intentar identificar algunos de los hombres que habían salido de la habitación número cinco con los que ya teníamos recopilados de las fotos del pincho.

    Además, teníamos también que intentar recuperar las conversaciones de Skype que no iba a ser tarea fácil, teníamos también que visualizar el contenido de la tarjeta que habíamos encontrado en el zapato de Marisa y teníamos que intentar ver que eran las cifras que habíamos encontrado en el Excel del ordenador.

    Algunas de las tareas, como esta última, se me antojaba prácticamente imposible, era muy complicado saber a qué correspondían aquéllos importes, en los que no figuraban concepto alguno.

    Empezamos por comparar las grabaciones de los hombres que habíamos visto salir de la habitación 5 con las fotos que ya teníamos sacadas.

    La grabación, lógicamente, no era de muy buena calidad. pero tenía la ventaja de que al salir asustados de la habitación miraban para todos lados y pudimos conseguir unos buenos primeros planos de las caras.

    «Este tío me suena», le dije a Pablo.

    «A ver?, Dijo mirando las fotos del ordenador, «sí, es este, y por cierto que mierda de polla tiene».

    «Coño, tío tu que miras, las caras o las pollas»

    «Jaja, hay que verlo todo», me dijo.

    “Mira este de la perilla y el bigote, este también está en las fotos”, me dijo.

    “Joder si, parece un grupo más o menos fijo de folladores, o al menos algunos de ellos”, contesté.

    Pero aquello seguía sin contestar ninguna de nuestras preguntas.

    Le deje a Pablo con los reconocimientos faciales, y me dedique yo a intentar descifrar el log de Skype. Con un sqlspy, conseguí acceder a la base de datos, y de ahí al texto de los mensajes. Estaban en texto plano, es decir sin ningún tipo de formato ortográfico o gramatical. Lo cual hacía mucho más difícil su lectura.

    Tampoco sabía que tenía que buscar. A través de búsquedas, localicé todos los contactos con los que había mantenido conversaciones. Me propuse leer un poco de cada uno, y si alguno me llamaba la atención ya quedarme con ese. Aunque antes pensé buscar algunas palabras claves como Hotel, hora, dinero…, euros, no sé por qué, pero tenía la impresión de que el dinero tenía algo que ver en todo este embrollo.

    Empezó a darme resultados mis búsquedas. Había un tal Donpimpon, que siempre mantenía conversaciones subiditas de tono con ella, así es decidí centrar mis búsquedas en el tal Donpimpon, que por cierto vaya nombre de usuario más ridículo.

    Aislé todas las frases en que aparecía el Donpimpon. Y me las saque a un Word. Por un momento llegué a pensar que el Dom, podía corresponderse con alguien que fuera dominante, pero el pimpón, no tendría mucho sentido.

    Frases cada vez más fuertes, conminando a Marisa, a entregarse a él.

    “Me perteneces”, “Sabes que puedo hacer contigo lo que me plazca”, “Follaras cuando, donde y con quien yo quiera, zorra, y sabes que no puedes negarte” Las contestaciones de Marisa, eran monosílabos, si, no o lo sé, o no lo sé, cosas así.

    “Pablo, lee esto. A esta tía la están extorsionando sexualmente”, le dije

    Pablo lo leyó.

    “Joder con el Donpimpon, ¿pero que tendrá contra ella o de ella para extorsionarla?

    “Mira también hay citas, escuetas, miércoles 28 hotel NH Atocha – Habitación 125 – 18,30 horas, o lunes, 2 – Motel Zouk, Alcalá de henares, código 5278 18 horas. En algunos decía “los comensales que iba a ser”, en otros le decía la ropa que tenía que llevar, Falda de vuelo por debajo del culo, sin bragas ni tanga, con un top arriba. Incluso en una le dice que fuera disfrazada de enfermera. Ella solo contesta con un OK”

    “Bueno vamos a intentar colocar todo”, le dije.

    Me cree, al más puro estilo de pizarra de comisaría mientras investigan algo, un fichero jpg con la imagen de un corcho pizarra, allí fui pegando, en el centro, una foto de Marisa, totalmente desnuda abierta de piernas, y por debajo de ella, fui pegando las cosas que teníamos, que no era muchas.

    Las caras de los folladores, las frases del Skype, las cifras, del Excel, la lista de hoteles que habíamos identificados, ampliados ahora por las frases del Skype, la cara del tío que dejo al lado de las cuatro torres. Un nombre, DOMPIMPON sobrevolando a todos los folladores.

    Nos quedaba por mirar el contenido dela tarjeta que encontramos en su casa.

    “Pablo vamos a echar un vistazo a lo que había en la tarjeta”, le dije

    “Ya lo tendrás tu más que visto”, dijo riendo.

    “En serio que no, no he abierto nada”, le dije muy digno, entre otras cosas porque era verdad.

    “Voy a enganchar la Tablet al ordenador, para verlo en grande.”

    Abrimos la primera carpeta, contenía un puñado de fotos, con la misma temática que las recuperadas del pincho. Pero en estas había una ventaja teníamos el código EXIF, al ser fotos originales, el cual nos podía dar datos como la fecha, hora, el dispositivo con el que se había hecho, incluso ya rizando el rizo, la ubicación GPS.

    Echamos un rápido vistazo a las carpetas. Realmente solo las dos primeras carpetas, contenían fotos. El resto videos.

    “Sería interesante colocar los videos por fecha. Del más antiguo al más nuevo, quizás así podríamos saber el comienzo de esto”, me dijo Pablo.

    Me puse manos a la obra. Saqué todos los videos, a una carpeta del ordenador. Tardo un rato en copiarlos, pero eso nos permitiría más rapidez en el proceso. Cuando ya estuvieron todos los ordene por fechas del más antiguo al más moderno. El más grande, era el primero, el más antiguo. Casi 18 Gb.

    “Tío, son tres horas de video. ¿Traigo las palomitas?”, le dije a Pablo.

    “Jaja, si, aunque será mejor llamar a Telepizza.

    Empezamos a ver el video.

    Era de una sucursal Bancaria. No diremos la entidad por discreción. Hay trasiego de gente, entrando y saliendo. En un momento se ve entrar a Marisa, lleva un traje de chaqueta muy formal, con camisa blanca, un pañuelo en el cuello, y un maletín.

    Se dirige a una de las mesas, se sienta y habla con la empleada.

    En la mesa de al lado de donde estaba Marisa hablando con la comercial que la atendía en ese momento, había un hombre también resolviendo sus asuntos.

    «Para, para el vídeo. Rebobina unos segundos. Para ahí. ¿Te suena ese tipo?», Me dijo Pablo.

    Coño claro que me sonaba.

    «Es el que iba en el coche con Marisa, al que dejo en las cuatro torres», exclamé.

    «Exacto», dijo Pablo exultante, «tío el rompecabezas empieza a encajar»

    Cierto, ya teníamos lo que posiblemente fuera el primer encuentro entre Marisa y ese hombre.

    Seguimos visionando el vídeo. Vemos como la empleada que atiende a Marisa la dice repetidamente con la cabeza que no. Marisa gesticula y se le nota bastante angustiada.

    El tío de la mesa de al lado no pierde detalle y cuando Marisa se levanta dispuesta a irse, él también lo hace y la aborda junto a la entrada del banco.

    Hablan durante un largo rato. Se ve que Marisa empieza a cambiar la cara. Llega un momento en que él le coge por los hombros y la mira cómo con aspecto paternal suponemos que diciéndole que no se preocupara.

    Llega incluso a abrazarla, aunque es un abrazo cariñoso, suponemos que antes las continuas muestras de agradecimiento por parte de Marisa.

    Se ve como salen juntos del banco y ahí se corta la emisión.

    Vuelve un poco más tarde. Se les ve entrando en una recepción que se nos antoja podría ser la de una de las cuatro torres. Luego se les ve subir en el ascensor y por último caminar por unas oficinas hasta entrar en un despacho.

    Es un despacho descomunal el tío debía de ser alguien importante. Él se sienta detrás de la mesa y Marisa enfrente de él.

    Hablan Durante un buen rato. Se ve como Marisa abre su bolso saca la cartera, saca el carné de identidad y se lo da al hombre.

    Este lo fotocopia rellena un pequeño impreso en el ordenador y se lo da a firmar a Marisa.

    De momento no ha habido audio suponemos que las cámaras de seguridad solo reflejan la imagen y omiten el audio porque muchas veces sería inaudible.

    El hombre utiliza su teléfono y al momento entra otro compañero le presenta a Marisa y se sienta con ellos.

    Se aprecia como el segundo hombre está más atento a Marisa y su cuerpo que lo que realmente están hablando.

    Siguen hablando un rato. Al final el segundo hombre le pide algo a Marisa. Está saca del bolso lo que entendemos podía ser una cartilla de un banco. El hombre fotografía la primera página, el número de cuenta.

    «Tío ahí es donde encajan las cifras que encontraste en el Excel», dijo Pablo.

    «Joder, pero es un pastón, son importes de 6 cifras», le dije sorprendido.

    «A ver vamos a elucubrar un poco supongamos que Marisa necesito una importante cantidad de dinero que no solo no puede pedir al marido, sino que además seguramente tampoco podría conseguir. Acude al banco a pedir un préstamo en el banco le dicen que no, seguramente porque no tiene avales suficientes para cubrirlo y el hombre lo oye y se ofrece generoso a prestarle esa cantidad.

    Un tío altruista o con una gran visión de futuro.

    El segundo hombre sale del despacho se quedan otra vez Marisa y el benefactor solos charlan durante un rato.

    Vuelve a entrar el segundo hombre y habla con el primero. Marisa sonríe mirando a los dos.

    Se levanta cogiendo su bolso dispuesta a irse. En ese momento los dos hombres se acercan a ella y le tienden la mano. Ella, tremendamente agradecida, les da un par de besos en las mejillas a cada uno. Sale del despacho.

    En ese momento se corta el vídeo vuelvo a aparecer segundos más tarde, se ve nuevamente a Marisa en el despacho de aquel tipo vestida de otra forma lo cual indica qué es otro día. Abre el bolso saca un sobre y se lo da al hombre.

    Este lo abre, contiene dinero. Lo cuenta. Saca un talonario de recibos. Rellena uno, lo firma y se lo da a Marisa. Se corta nuevamente el vídeo. Vuelve a aparecer y la escena se repite. Esto ocurre hasta en 15 ocasiones.

    En La dieciséis se ve como Marisa sentada enfrente del hombre saca el sobre se lo da el hombre lo abre y lo cuenta y le dice algo que entendemos sería que ahí no está todo el dinero.

    Al hombre se le ve muy contrariado y a Marisa muy preocupada.

    «Vamos a ver» dijo Pablo», al final todo es cuestión de una deuda económica. Llega un momento por el motivo que sea que Marisa no puede pagar y el tío decide cobrarse en carne.»

    «Tú crees», le dije

    .»No, no lo creo. Lo estamos viendo», me contestó.

    «¿Pero, y qué deuda podía tener ella para necesitar una cantidad tan importante de dinero, no poder decírselo al marido y luego no poder pagarlo?”, Le dije.

    «Bueno eso es algo que tendremos que averiguar sigue pasando el vídeo», me contestó.

    Se ve otras ocasiones en que Marisa acude a la cita con el tipo y cumple con su compromiso sacando el sobre y dándoselo.

    Llega un momento en que Marisa está enfrente del hombre hablando con él. No abre el bolso, no saca sobre, al tío se le ve bastante malhumorado. La hace gestos con la mano de cinco, que entendemos que podía ser que le debía cinco pagos.

    El tipo cada vez está más malhumorado y gesticula más. Llega un momento en que se levanta va a la puerta del despacho y la cierra con llave.

    Se coloca al lado de Marisa apoyado en la mesa y la habla. Ella le mira con mirada atónita y sorprendida. Él se va hacia el otro lado de la mesa, abre un cajón saca una carpetita con un papel y se lo muestra a Marisa, debía de ser el contrato que ella firmo en su día.

    Vuelve a apoyarse en la mesa al lado de Marisa y la sigue hablando.

    Llega un momento en que Marisa con las manos temblorosas empieza a desabrocharse los botones de la blusa que llevaba. Se la quita y la deja encima de la mesa del despacho. El hombre la hace un gesto y ella se desabrocha el sujetador se lo quita también y lo deja al lado de la camisa.

    “Buff, esto huele a follada descomunal”, le dije a Pablo.

    “Sigue, sigue”, me contestó.

    La dice algo, ella se levanta, y comienza a desabrocharse los vaqueros. Los deja caer al suelo.

    El hombre la hace señas de que los recoja, y los deje junto al resto de la ropa.

    Ella lo hace, él le lleva las manos a las tetas, se las soba, la agarra de los pezones. Los mordisquea.

    Marisa esta solo con el tanga. Se la nota abrumada, avergonzada, humillada.

    El la hace una indicación señalando con el dedo su bragueta.

    Marisa se agachó soltó el botón del pantalón del hombre, bajo la cremallera y los bajó hasta las rodillas.

    Después le bajó los calzoncillos también, y le cogió la polla con una mano.

    Antes de llevársela a la boca miró hacia arriba a la cara del nombre con cara suplicatoria pero el hombre le dijo que adelante.

    La verdad es que el tío tenía un buen rabo.

    Marisa empezó a lamerle el capullo y a metérselo lentamente en la boca.

    El tío le decía algo y ella cada vez metía más su polla en la boca.

    Llego un momento en que el hombre la sujeto la cabeza con las dos manos y empezó fallársela.

    Cada vez le metía más la polla en su boca hasta que llegó un momento en que prácticamente la tenía toda dentro.

    Marisa se echó hacia atrás y no pudo evitar vomitar en el suelo.

    El hombre visiblemente enfadado la soltó un bofetón que acabo con el cuerpo de Marisa en el suelo. Supongo que la diría algo como “Puta estúpida, no sirves ni para comerte una polla como es debido”

    La levanto del pelo volviendo a dejarla de rodillas y la hizo gestos de que volviera a comérsela.

    Ella, estaba asustada después del bofetón, pero volvió a metérsela en la boca y el hombre comenzó de nuevo a fallársela.

    Esta vez Marisa cambio el vómito por un exagerado babeo que empezó a salir de la boca cayéndola por las tetas y el cuerpo.

    Cuando el hombre se cansó de follarle le la boca la levanto, la tumbó boca abajo sobre la mesa del despacho quedando su culo fuera.

    De un tirón le arranco el tanga. La dio un par de azotes fuertes en las nalgas. La tocó el coño. Debía de estar mojada porque la metió un par de dedos y se los llevó a la boca para que los lamiera.

    Marisa lo hizo con un cierto asco, pero le lamió los dedos al hombre.

    Luego empezó a follarla a saco, como si no hubiera un mañana. la embestía con todas sus fuerzas sujetándola por la espalda contra la mesa para que no se moviera.

    Cuando se cansó de follarla el coño, fue a por su culo. Eso fue dramático para Marisa que se ve que no lo tenía muy usado.

    No se andaba con miramientos. Con los dedos mojados en el flujo de Marisa, se los untó y metió en el ano.

    Cuando juzgo que ya estaba suficientemente lubricado, le puso la punta en el ano, y se la metió de un golpe.

    Marisa pegaba botes en la mesa y golpes con los puños, porque sin duda la estaba doliendo mucho.

    La enculaba, haciendo que su polla hiciera todo el recorrido, sacándosela casi del todo, alguna vez lo hizo, y luego metiéndosela otra vez de golpe.

    Cuando el hombre vio que iba a correrse le sacó la polla del culo, puso a Marisa nuevamente de rodillas y se la metió en la boca corriéndose dentro.

    Marisa hizo intención de escupirlo, pero el hombre la sujeto la boca con una mano y la debió decir algo así como traga puta, haciendo que luego abriera la boca del todo y se la mostrara para comprobar que efectivamente lo había tragado todo.

    Después de aquello, Marisa se vistió rápidamente e intentó salir despavorida del despacho.

    El hombre, la retuvo, señalándola la mancha del vomito de antes. Marisa, se puso a cuatro patas, y empezó a lamerlo. Así estuvo un buen rato hasta que consiguió quitar lo más posible la mancha.

    Ahora, si, salió del despacho casi corriendo.

    A Pablo y a mí aquella escenita nos había hecho sacarnos las pollas y cascárnoslas como dos monos.

    «Para, para», me dijo Pablo, vamos a tomar aire.

    Toda la pandilla nos habíamos visto desnudos muchísimas veces tanto en el cole cuando nos cambiábamos para la gimnasia como luego ya de mayores en el vestuario jugando al fútbol o incluso en la piscina, por eso para nosotros no era un mundo vernos así, ni cascárnoslas juntos viendo una peli porno. Eso sí cada uno a lo suyo.

    La verdad es que el tema se estaba aclarando a pasos agigantados.

    Ya sabíamos quién era el que explotaba sexualmente a Marisa, porque la estaba explotando, era evidente.

    Sabíamos el motivo. La deuda económica. Desconocíamos otras muchas cosas, pero a este ritmo, se irían también aclarando todas.

    Decidimos parar por hoy. Había sido un día de muchas emociones, muchas tensiones, y muchas excitaciones.

    Mañana continuaríamos….

    Capitulo VII. Conclusiones (continuación)

    Me costó conciliar el sueño. Todo lo que habíamos vivido y descubierto hoy, me venía a la mente, cada vez que quería dormirme. Pero sobre todo el video de Marisa follándola el tío aquel, eso es que dominaba en mis pensamientos. Supongo que por la envidia que me daba de no haber sido yo.

    Al día siguiente, Pablo se presentó a las 9 en mi casa. Yo aún estaba durmiendo. Mi madre entró en el cuarto y me dijo

    “Despierta, ya perezoso, tienes visita”.

    Por un instante temí lo peor. La policía. Al final nos han pillado por lo del Loob, y claro la matrícula del coche era la mía.

    “¿Quién?”, la dije con voz temblorosa.

    “Pablo, dice que habíais quedado”, me respondió.

    “Ah, sí, sí, ya me levanto”, la dije. Se me quitó un gran peso de encima. Por un momento me había acojonado de verdad.

    Salí en camiseta y gayumbos, y saludé a Pablo,

    “Hola tío, me ducho y estoy contigo en 10 minutos. Dile a mi madre que me vaya preparando el desayuno y tu pídela si quieres algo también”

    Me metí en la ducha y mientras me caía el agua por el cuerpo, empecé a pensar en que había dejado a Pablo solo con mi madre y mi hermana, aunque realmente no sabía si mi hermana estaba o se había ido ya al instituto o que, y mi madre estaba con la bata y debajo lo mismo hasta no llevaba nada.

    Decidí aumentar el frio del agua, a ver si me despertaba del todo y dejaba de pensar en gilipolleces, toda la historia de Marisa me tenía fuera de mí.

    Pero aun así nada más ducharme me puse la toalla en la cintura, y salí hacia la cocina, pensando, he tardado solo cinco minutos, ahora me encuentro a mi madre mamándosela a Pablo. No tenía arreglo. O terminábamos pronto con aquella historia de Marisa, o no sé qué iba a ser de mí.

    Pablo estaba en el comedor con un café con leche y unas galletas, y otro al lado para mí.

    “Tu madre es una maquina”, me dijo.

    Yo pensé, ya está, se la ha mamado en cinco minutos.

    “Le he dicho lo del desayuno, y ya tenía el café caliente, y lo ha puesto en un segundo. Y por cierto vaya raja que tiene en la bata, la he visto casi hasta la ingle” me dijo guiñándome un ojo.

    ¿Ves? Y si le doy tiempo, este me la emputece.

    “Tío, no seas guarro que es mi madre, no es Marisa. ¿En serio, le has visto hasta la ingle?”

    “Jaja, no tanto pero seguro que no llevaba nada debajo y me lo ha enseñado a posta”, dijo riéndose.

    Hice ademan de darle un guantazo.

    En fin, lo dicho había que terminar pronto con lo de Marisa, o no sé cómo íbamos a terminar.

    “Tío no sé cuántas llamadas tenía de estos, y mensajes de wasap. No sé qué decirles”, le dije

    “Sí, yo también, pero de momento no podemos decirles nada, y mucho menos a Oscar. Tenemos que tener las ideas muy claras antes de hablar con ellos” me dijo.

    “Vale, ¿y cuál es el plan para hoy?”, le pregunté.

    “Bueno continuaremos viendo el video ese y los demás, e intentaremos seguir sacando conclusiones. Yo creo que podemos ya partir de una, y es que el benefactor-follador de Marisa, es el tal Donpimpon.”

    “Sí, yo anoche también lo pensé. Encaja todo con él”, le dije, ¿“y esta tarde no tenemos que ir a asaltar ningún banco o una embajada o algo así?

    “Pues no lo sé, depende donde nos lleve Marisa”, me respondió.

    “Ah, pero ¿qué vamos a seguirla esta tarde también?, le pregunté.

    “Hombre espero que no, que lo que veamos en los videos y las conclusiones a las que lleguemos, sean suficientes para no tener que volver a hacer saltar la alarma de ningún sitio”, me contesto.

    Ambos reímos. Estábamos locos, pero nos había salido bien. Vete a saber si nos colamos en el hotel, como habríamos terminado.

    Acabamos el desayuno y llevamos las tazas a la cocina dejándolas en el fregadero. A Pablo se le noto cara de póker al no ver allí a la de “la raja”. Fuimos a mi habitación, mi madre estaba terminando de hacer la cama.

    “Chicos, termino enseguida”, nos dijo mientras se inclinaba hacia adelante para remeter las sabanas. Yo veía a Pablo que no la quitaba ojo del culo. Le di un meneo en el hombro como diciéndole ¡ya está bien!, pero a él le hacía gracia y la miraba con más cara de cerdo. Incluso hizo ademan de levantarla la bata por detrás a ver si realmente no llevaba nada.

    Me puse entre medias de él y de mi madre, para que aquello no fuera a mayores, porque, aunque parezca increíble, la situación, estaba empezando a excitarme, aunque realmente de los juegos de rol, ya la habían visto desnuda, pero no era lo mismo verla en foto que al natural.

    Termino “la maquina” y salió del cuarto, aunque aún tuvo tiempo de ponerse de frente a nosotros y efectivamente la raja de la bata dejaba bastante al aire.

    Nada más salir ella, Pablo me dijo,

    “Tío, no veas las ganas que me han dado de empotrarla contra la cama, tiene que tener un buen polvo tu mami”, cuando terminemos con Marisa, empezamos con ella”, me dijo partiéndose el culo.

    Supongo que lo normal es que me hubiera levantado, le hubiera pegado dos ostias, y le hubiera echado de mi casa, pero coño que se me había puesto el rabo duro como una piedra. No sabía si no estábamos volviendo unos enfermos sexuales, unos pervertidos, unos depravados….

    “A lo nuestro, tío, deja a la de la raja en paz”, le dije cortando el tema.

    Se sonrió.

    Encendimos el ordenador, y actualice la pizarra, poniendo al tío del coche, como Donpimpon.

    También añadí conceptos en el documento de Excel, poniendo

    Deuda: 135.000 euros y luego Pagos en los 1500 euros que figuraban debajo. Había un total de 18 pagos de 1500 euros. Eso sumaban 27000 euros. Pero sabíamos por el video que tenía plazos no pagados.

    Es fácil que llevara en esa situación más de dos años. Y aun le quedaban 6 años por pagar, más las deudas y los intereses. No creíamos que, con las folladas, estuviera amortizando nada, simplemente se había convertido en eso, en una esclava sexual como le decía Donpimpon en el Skype.

    Nos dispusimos a continuar viendo el video

    Lo bueno de esto es que podíamos comenzar el video donde lo dejamos anoche. Terminamos con Marisa saliendo del despacho de Donpimpon.

    La grabación, sigue con nuevas entregas de Marisa, de dinero, sin mayores novedades, salvo que Donpimpon, ya no era el hombre afable del principio, sino que cada vez que Marisa acude a pagarle, la trata como basura, tirándole el recibo al suelo, y haciendo que lo recoja a cuatro patas con la boca, pero sin ningún tipo de actividad sexual.

    La secuencia de entregas se interrumpe con unas grabaciones de la vida familiar de Marisa. Se la ve entrando en su casa, saliendo con su marido y con Oscar, entrando en su trabajo, de compras en un centro comercial, …

    La habían estado siguiendo, y grabando. Hay escenas endiabladamente cercanas, y estas ya si con sonido, por lo que las realizaba alguien con móvil o cámara en mano, y que se mezclaba perfectamente con el ambiente donde estaba Marisa, por lo que evidentemente, ella no lo conocía. El vídeo terminaba con todo un informe exhaustivo sobre Marisa.

    Nombre, apellidos, fecha de nacimiento, lugar, nombres de los padres y dirección. Nombre de un hermano y hermana y dirección, Nombre completo del marido los mismos datos en cuanto a parentesco, Nombre de la empresa para la que trabaja, dirección, cuadro directivo, y email de cada uno, incluso una foto de Marisa en su puesto de trabajo.

    Y un mensaje final.

    “LO SE TODO DE TI”

    “A ver, abre el siguiente vídeo”, me dijo Pablo.

    Lo abrí. Ya lo habíamos visto, este estaba entre los que encontré borrados en el pincho.

    “Bueno”, dijo Pablo. “¿Porque alguien se toma tantas molestias, para follarse a una tía?

    “¿Porque le debe ciento y pico mil euros?, le contesté yo.

    “Si, bueno eso es una razón de peso. Pero este lo preparó antes de saber que no iba a poder devolvérselo, o al menos lo intuyo. Y además tiene que ser un tío poderoso. Pudo pedir en el banco las grabaciones de las cámaras, que luego incorporó al video. Para eso tiene que moverse a nivel de director del banco. Luego ya en su empresa, lo tuvo más fácil. Yo me atrevería a decir que es el director general, el dueño o algo así. No tuvo ningún problema para conseguir las grabaciones, y, además, diría que el dinero que le dejó a Marisa, lo cogió de la propia empresa.”

    “Sigue, sigue, me tienes alucinando con tu poder de deducción, porque además casi todo encaja”, le contesté.

    “Creo, que, en algún momento, Marisa debió de revelarse, y amenazarle con denunciarlo, quizás después de la follada del despacho, y el debió de decirle que lo tenía todo grabado, y que como se pusiera tonta su familia se iba a enterar de sus trapicheos con el dinero y de la follada en el despacho. Excepto la ostia por vomitar, tampoco se ve que ella este forzada a hacerlo. Y eso se puede cortar. Luego, cuando ella ya saliera acojonada, pudo implementar el resto del video. Para un tío poderoso, ponerla alguien siguiéndola y que recopile esos datos no tiene que ser problema. Se lo envía diciéndole que, igual que se lo envía a ella, se lo puede enviar a quien quiera. Creo que nuestro próximo paso tiene que ser si o si, hablar con Marisa.”

    “Joder”, le dije, ¿Ya tenemos toda la información para hablar con ella?

    “Creo que tenemos lo suficiente para hablar con ella. Bueno ahora lo hablamos. Voy a mear, a ver si pillo en el baño a la de la raja duchándose en pelotas, y la empotro allí mismo. Si ves que tardo es que la estoy frotando la espalda, o algo, jajajaja”, me dijo Pablo.

    “Serás cabrón?, le dije

    “Jajaja, si, ahora cuando venga te cuento lo que se me ha ocurrido”, me contestó.

    Allí me quedé como un gilipollas esperando a que volviera el Pablito, y rogando no estuviera mi madre en la ducha y si lo estaba que hubiera cerrado la puerta con pestillo. Coño, no había pestillo. Me levanté como si tuviera un resorte en la silla, y me fui para el baño. La puerta estaba cerrada, y oí a Pablo reírse dentro. No me jodas, no me jodas, no me jodas, dije para mí.

    Tenía ya el picaporte de la puerta en la mano, cuando oí ruido en la cocina. Fui para allí y allí estaba la de la raja, sana y salva. Además, ya estaba vestida.

    Volví corriendo a mi cuarto para que Pablo no viera que había salido a ver qué pasaba. El volvió al momento.

    Aún venía riéndose.

    “Que te pasa, de que te ríes”, le pregunté.

    “Que la de la raja, llevaba bragas. Bueno tanga, se lo ha dejado en el baño. Y por cierto ha debido de tener algún pensamiento obsceno, porque estaba empapado. Y por cierto tío, estaba riquísimo”, me dijo con cara de salido.

    “No me jodas que es verdad todo eso”, le pregunté.

    “Coño, ves y lo veras, pero no lo lamas, que ya lo h hecho yo, jajaja”, me dijo partiéndose de risa.

    Fui al baño, el cabrón decía la verdad. Lo cogí y no pude evitar llevármelo a la nariz. Podía ser más cuidadosa con esas cosas habiendo tíos en casa. Bueno qué coño ella estaba en su casa, y hacia lo que quería.

    “Vale tío, tenías razón”, le dije.

    “Y lo has lamido, ¿eh?, traes toda la boca llena de flujo”, me dijo partiéndose de risa.

    “¿Que dices?, no”, le dije como un bobo limpiándome la boca.

    “Jajaja”, seguía riendo pablo, “Pues mira, a mi toda esta historia de Marisa, me ha puesto brutísimo. No ya ver las fotos y los vídeos, que también, sino la historia de ayer, de subir a su casa, entrar en su dormitorio, revolver sus cosas, su lencería, ver sus consoladores… luego seguirla, indagar sus datos… En fin, todo. Y he pensado hacer lo mismo con las madres de todos. He pensado llamar al juego “Tu madre, la puta de todos”. El objetivo último, seguro que irrealizable, es follarnos a alguna, y una condición indispensable para participar, es que el que quiera jugar tiene que comprometerse a follarse a la madre, la que sea, incluso la suya.”

    “Joder, tío que fuerte. ¿Y no se te ha ocurrido un nombre un poco más light?”, le pregunté.

    “Es todo morbo, ya te digo que no creo que seamos capaces de conseguir nada de ninguna. Salvo de Marisa, claro”, dijo Pablo.

    “¿Tú crees que Marisa, dejara que la follemos?”, le dije

    ”Cuento con ello, aunque creo que realmente solo lo haremos tu y yo, seremos los que sabremos lo que hay. Pero bueno hablando de Marisa, ¿cómo hacemos para hablar con ella?”

    “Chico yo creo que lo mejor es coger al toro por los cuernos. Presentarnos en su casa y decirle que queremos hablar de Donpimpon”, le dije a Pablo.

    “Si, pero cuando estemos seguros de que podemos hablar con ella. Llamar a Oscar, y decirle que nos avise en cuanto sepa que su madre no sale una tarde”, dijo Pablo.

    “Chicos me voy. Javier no me dejéis todo mangas por hombro”, dijo mi madre sonriéndonos.

    Según salía de la habitación me dijo pablo al oído,

    “Seguro que va al baño otra vez a cambiarse de tanga, se ha debido de correr entera con esa sonrisita.

    “Cerdo, que eres un puto cerdo. Espera que la pregunto a qué hora vuelve”, le dije saliendo detrás de mi madre.

    Cuando volví, me dijo Pablo,

    “Qué, ¿se metió en el baño?”, me pregunto riendo

    “No, se quitó el tanga, me lo dio y me dijo hincharos a lamer, cerdos”, le dije riendo yo también.

    “Buah, ya está en el bote, jajaja”, dijo tocándose la polla.

    “En serio, me ha dicho que no volverá hasta la hora de la comida, o sea que, si quieres empezar por ella, tenemos la mañana libre”, le dije.

    “Tampoco te vengas arriba. Son las once. Tres horas. Pero venga tu manda un wasap a Oscar diciéndole eso, y yo empiezo a fisgar”, me dijo Pablo.

    “Tu aquí, pegadito a mí”, le dije

    Le mandé el wasap a Oscar, y me fui con Pablo a la habitación de mis padres.

    “Esa es su mesilla, su lado de la cama”, le indique donde dormía mi madre.

    “Ah pillín como se nota que le has plantado la polla en el culo ya”, me dijo abriendo el cajón de la mesilla.

    “Pues sí, ya lo viste en la foto. Revuelve lo menos posible”, le dije a Pablo.

    Pablo no es que revolviera poco, es que sacaba literalmente todo del cajón.

    “Tío, que se va a dar cuenta”, le dije

    “No creo que haya una tía, tan ataxofóbica, que recuerde como ha dejado el cajón”, me dijo Pablo.

    “Ataxo, que?, le dije

    “Que tenga tanta fobia con el orden, hombre”, me dijo como suponiendo que debía de conocer ese palabro.

    No encontró nada en la mesilla, al margen de la cantidad de cosas inservibles que se guardan en los cajones, para no usarlas nunca.

    Lo coloco lo mejor que pudo. Fuimos a la cómoda.

    Abrió el cajón de la ropa interior. Empezó a juguetear con sus tangas, y bragas. Rebuscó por debajo. Nada.

    Fuimos al armario miro por todos lados, también en las cajas de zapatos. Nada.

    “Joder tío, la de la raja, es la madre teresa de Calcuta”

    “Claro, macho, ¿qué te habías creído?, mi madre es una santa”, le dije muy convencido.

    “Sí, todas lo son. Tú tienes trastero, ¿verdad?”, me preguntó.

    “Sí, claro como tu casa, es la misma manzana”, le dije.

    “Y qué mejor sitio que el trastero para guardar cosas privadas?

    “Vale”, le dije, “pero eso lo dejaremos para cuando hagamos el juego. Ahora intentemos cerrar el tema de Marisa”

    “Sí, tienes razón. Esperemos la respuesta de Oscar.”

    Nos fuimos a la calle, había que intentar liberar un poco la mente de madres, coños, tangas, y demás, jajaja

    Continuará.

  • Cuñada, me gustas mucho

    Cuñada, me gustas mucho

    Desde hace bastante tiempo me he fijado en mi cuñada Claudia, la mujer de mi hermano Sebastián. Yo llevo felizmente casado casi 20 años y ellos también.

    Nuestros hijos se han independizado hace relativamente poco y debido a esto solemos pasar los veranos los cuatro juntos.

    Alquilamos una casa grande en la costa de Cádiz, en Zahara de los Atunes y allí pasamos todo el verano.

    Gracias a nuestros trabajos (tenemos como digo el verano libre) podemos permitirnos pasar julio y agosto en la playa.

    El día que mi hijo, tenemos solo uno, cumplió 18 años hicimos una fiesta de cumpleaños para celebrar su mayoría de edad.

    Sebastián y Claudia llegaron los primeros. Como son su tíos le hicieron un buen regalo, una consola de ultima generación que supuse les habría costado un dineral.

    Le dieron dos besos al abrir mi hijo la puerta y después nos saludaron al resto. Sus abuelos también estaban allí además de unos compañeros de instituto de Juan, nuestro hijo.

    Aunque Lola mi mujer es hermosa, Claudia ese día la superaba. Llevaba un vestido verde que acentuaba sus curvas. Yo me quedé embobado mirándola mientras mi mujer me pasaba una bebida. Casi se me cae al suelo.

    -Estas embobado, me dijo de mala gana.

    -Es que mi cuñada viene muy guapa hoy.

    -Normal, es el cumpleaños de su sobrino. Se ha arreglado como la mujer guapa que es y quiere que la vean así.

    Después de la entrega de los regalos mi hijo estuvo muy contento. Hablamos largo y tendido y la tarde pasó rápidamente.

    ******************

    Desde ese día han pasado cuatro años y con nuestros respectivos hijos independizados comenzamos a irnos juntos de vacaciones.

    El 30 de junio fui a coger el coche al garaje. ¡Mierda! Las ruedas delanteras estaban pinchadas y completamente deshinchadas.

    Es un vehículo grande, un SUV que me costó un dineral, pero ahora un día antes de salir de viaje nos deja tirados. ¿Quién podría haberlo hecho? El garaje estaba vigilado las 24 horas del día y no creo que ningún compañero de parking se hubiera atrevido a hacerlo.

    Al la vuelta me enteraría de que habían entrado ratas por una de la plantas inferiores y que se habían dedicado a roer varias ruedas y los cables de algunos vehículos.

    Llamé al taller y me dijeron que hasta al menos una semana después no tendrían los neumáticos ya que venían desde la central en Estados Unidos.

    ¿Y ahora que haré? Pensé. Siempre alquilábamos la casa para el 1 de Julio con la condición de llegar ese día y no después de las 5 de la tarde, ya que se encontraba en una zona muy frecuentada y por lo tanto a los dueños casi se la quitaban de las manos.

    Me paré a pensar y enseguida encontré la solución. Alquilaríamos un coche.

    Yo conocía a Jorge el encargado de una oficina de alquiler con el que mi empresa solía trabajar a menudo. Pero claro, era la víspera de la primera gran salida de las vacaciones de verano y no iba a ser fácil encontrar un coche.

    A eso de las 9 de la noche me llamó al móvil.

    -¿Señor Gutiérrez? Soy Jorge. Con este lio del comienzo de las vacaciones no había casi vehículos disponibles, pero he conseguido encontrar uno. Es un Fiat 500X.

    Le dejé un momento en espera y busqué en Google Fiat 500X.

    Un coche como ese era mucho más pequeño que mi Jeep Cheeroke. ¿Cómo íbamos a caber los cuatro más todo el equipaje?

    -¿Señor? ¿Sigue ahí? Me preguntó él al ver que llevaba un rato sin contestar.

    -¿No tienes otro coche Jorge?

    -Qué va señor, con tan poco tiempo y a 30 de Junio es lo único que he podido encontrar.

    -De acuerdo. Entonces cogeré ese coche.

    -Muy bien. Le espero mañana a las 8:30.

    Llamé a mi hermano y le comenté la situación. Ellos no se lo tomaron mal del todo, a fin de cuentas nosotros saliamos sobre las 6:30 de la mañana para hacer varias paradas en el camino y no les importaba demasiado madrugar menos. Lo malo era el tipo de vehículo.

    A las 8:30 del 1 de Julio estábamos los cuatro en la oficina donde Jorge me entregaba las llaves del coche. Al ver que el maletero era más pequeño y que solo nos cabían dos de las cuatro maletas que llevábamos, nos comentó que él se encargaría de enviarnos las otras por mensajería de forma que las tuviéramos el mismo día en Cádiz.

    Le agradecí las molestias que se había tomado y nos despedimos. Al montar en el coche vimos que en la parte de delante no cabíamos bien Claudia y yo que éramos los más altos de los cuatro.

    Acordamos que mi hermano y mi mujer irían delante y nosotros detrás y ellos harían cada uno la mitad del camino.

    Ya en carretera pude darme cuenta de que Claudia llevaba un vestido de tirantes un poco corto por debajo y que terminaba al comienzo de sus muslos. En la oscuridad del parking de la oficina de alquiler no había podido fijarme bien.

    -¿Vais bien ahí detrás? Nos preguntó mi mujer.

    Yo le dije que si y Claudia se limitó a asentir con la cabeza.

    De vez en cuando mi cuñada se esforzaba en estirar su vestido hacia arriba aunque no daba más de si, por lo que por la parte de abajo cada vez enseñaba más sus piernas hasta mostrarme sus muslos.

    Con el rabillo del ojo espiaba sus movimientos y hubo una vez en que pude ver sus bragas.

    Como no quería ser demasiado malo, a fin de cuentas era mi cuñada, pero una erección estaba surgiendo en mi pene y bastante apretado iba ya en la parte de atrás del coche para además tenerla tiesa, le pregunté:

    -Cuñada, ¿tienes frio?

    -Un poco si. Me contestó frotándose las manos en el vestido.

    -Deberías haberte traído una rebeca para las primeras horas del día, apuntó Sebastián.

    -No pasa nada, pondré la calefacción. Mi mujer siempre tan eficaz.

    Con el paso de las horas la temperatura fue subiendo y también la de mi cuñada.

    Pese a llevar el aire acondicionado a tope, Claudia no paraba de sudar. Gotas se escurrían por su escote y sus piernas también acusaban el calor.

    En esto que se giró y me dijo:

    -Cuñado, ¿te importa que me suba el vestido?

    -No hay problema. Si ves que puedes, adelante.

    Lo decía por dos motivos, uno, no me importaba ver a mi cuñada ligera de ropa, y el segundo, que no tenia claro que pudiera sacarse el vestido por la cabeza por culpa de ese techo del coche tan pequeño.

    Para mi decepción mi cuñada solo se subió el vestido a la altura de su cadera por lo que tuve que conformarme con la visión de sus hermosas piernas y sus bragas de encaje.

    -Así mucho mejor, me dijo.

    En ese momento yo también llevaba una calentura de aúpa. El calor, la visión del cuerpo de mi cuñada y mi polla que pugnaba por salir del pantalón en una nueva erección que amenazaba con destrozar mi reputación de buen marido y mejor padre. Así que me acomodé como pude dejando que mi rabo se empalmara a gusto siguiendo la línea de mi muslo hacia abajo.

    En cuanto paráramos en el restaurante con cualquier excusa me iría al baño y me haría una buena paja.

    A eso de las 12:30 salimos de la autopista y fuimos a parar al área de servicio. No recordaba que el restaurante que conocíamos y en el que solíamos desayunar estuviera cerrado a esas horas.

    Al detener el coche en la entrada, vimos con decepción que un cartel de Se Vende cubría una de las dos puertas correderas del local.

    Nos quedamos mudos en el coche cuando mi hermano se fijo en un letrero que decía:

    Bar-Restaurante a 5 km.

    Solo teníamos que aguantar un poco más y podríamos parar.

    Al fin llegamos al Bar-Restaurante que anunciaba el letrero. Yo me bajé despacio acomodando mi polla que aún seguía empalmada esperando que una buena paja la liberara de su presión. Les dije que iba al baño y me dijeron que me esperarían y que irían pidiendo.

    -Un café bien cargado y un croissant a la plancha, por favor, le pedí a mi mujer.

    Miré bien y vi un cartel que señalaba los lavabos. Al llegar me di cuenta de que en realidad eran lavabos comunes, vamos que eran tanto para hombres como para mujeres.

    Me metí en el primero que encontré. Levante la tapa con papel, estaba un poco sucio, y me saqué la polla dispuesto a darme un buen homenaje. En ese momento oí la puerta de fuera abrirse, será mi hermano pensé, no habíamos visto ningún otro coche en el aparcamiento.

    La puerta del lavabo no llegaba hasta abajo y al girarme puede ver que eran unas piernas de mujer. Se abrió la del al lado y se sentó en la taza.

    -¿Estás ahí cuñado? Preguntó. ¡Era Claudia!

    Me detuve azorado. Ni siquiera había empezado a meneármela.

    -Me estaba meando, siguió contándome. Después de tomarme el primer sorbo de café, me entraron ganas y me vine corriendo.

    Yo no dije nada, solo asentí con la cabeza y como si me hubiera visto, siguió hablándome.

    -Me ha dicho Lola que no les quedaban croissants y que si te veía te lo dijera.

    Para entonces mi polla se había vuelto flácida de nuevo. Mi cuñada me la había puesto dura y ahora oyéndola se me habían quitado de repente la ganas. Joder, si Claudia no me hubiera interrumpido ahora estaría meneándomela bien y antes de que se enfriara el café me habría corrido. Que cosas tiene el deseo.

    Tiró de la cadena, pude intuir como se subía las bragas y salía del lavabo y luego se lavó la manos.

    -Te esperamos cuñado, dijo antes de salir.

    Después salí yo. ¿Cómo había sabido quien era? ¿Y si hubiera sido otro hombre en lugar de su cuñado? Aparte de estar como un cañón, Claudia parecía vidente y provocadora, eso sin duda. Ahora me la pone dura, ahora me la pone flácida.

    Entre en el Bar-Restaurante que no era nada del otro mundo la verdad. Un sitio algo antiguo y descuidado. En una mesa al lado de la ventana me esperaban los tres. El camarero, un tipo barrigón se acercó a mi.

    Depositó un café caliente y bien cargado y se quedó esperando a que le indicara que quería para acompañarlo.

    -Tráigame una napolitana por favor.

    -De acuerdo señor. ¿De crema o chocolate?

    -De chocolate mejor.

    -Eres un goloso, cuñado, me dijo Claudia guiñándome un ojo.

    El camarero se dio la vuelta y fue a la barra a por la napolitana.

    Cuando la trajo ataqué con ansia el bollo, tenía hambre y di un par de sorbos al café.

    Para entonces Lola y Sebastián ya habían desayunado y me preguntaron donde estaba el baño. Les indiqué donde estaba y salieron.

    -Gastas una buena tranca cuñado. Me dijo Claudia de repente.

    Casi me atraganto al oír eso. Tuve que toser varias veces.

    -¿Estás bien? Me preguntó ella dándome unas palmadas en la espalda.

    -Si, si. Ya se me ha pasado. Le contesté.

    -Al ver unos pies en el lavabo entré en el de al lado y me subí a la taza para mirar y asegurarme que eras tú.

    Y me vio cuando estaba con la polla al aire, pensé. Y bien dura además. No es que tuviera rayos X, si no que había mirado que era yo el que estaba en el lavabo de al lado.

    -Debes satisfacer mucho a tu mujer, me dijo acariciando mi pierna.

    -Ella no se queja, dije yo tratando de cortar la conversación.

    -¿Alguna vez has follado con otra estando casado?

    La miré fijamente entre cabreado y excitado. La verdad es que era preciosa la jodía.

    No se cortó un pelo y fue subiendo por mi pierna hasta llegar a mi paquete.

    Yo di un respingo en la silla, casi se me cae el café. Ella comenzó a masajearme la polla sobre el pantalón. Enseguida se me puso dura otra vez.

    Ella sonrió al saber que me tenía donde quería.

    Volvió a la carga con los tocamientos pero ese momento oímos la puerta del bar al abrirse. Mi mujer y mi hermano volvían por fin del baño.

    Salvado por la campana.

    Volvimos a la carretera, ahora conducía Sebastián, pero Claudia se había sentado unos centímetros más cerca de mi que al principio del viaje.

    No volvió a hacer ningún intento de tocarme. Su hermano se habría dado cuenta.

    Al fin llegamos a nuestro destino. Estábamos agotados y también hambrientos porque no habíamos vuelto a parar desde las 12:30.

    Teníamos mesa reservada en nuestro restaurante habitual. Claudia salió corriendo, más bien dando saltitos, hasta el baño. Esta vez no me encontraría allí.

    Salimos del restaurante charlando animadamente. Yo iba al lado de Lola y Claudia al lado de mi hermano, aunque por como estaba situada también iba a mi lado.

    Miraba de costado a su mano, pero no hizo ningún intento de tocarme.

    Cuando llegamos a la casa teníamos al mensajero con las maletas como me había prometido Jorge.

    A eso de las 6 de la tarde, con bastante calor por cierto, nos decidimos a salir a la piscina que teníamos en la casa. No era olímpica, pero estaba bastante bien para los cuatro.

    Yo me puse un bañador verde oliva, un poco pijo, mi mujer uno rosa que le sentaba bastante bien, hicimos el amor una vez con el puesto aunque luego acabó pringado de semen.

    Mi hermano llevaba una camiseta y un simple pantalón corto. En ese momento salió Claudia de la casa. Llevaba un bikini rojo que apenas dejaba nada a la imaginación. Se tumbó boca arriba en la hamaca y Sebastián la aplaudió teatralmente como si fuera una modelo al terminar un desfile.

    Ella cogió una revista y se puso a leer. Lola hizo lo mismo y yo me sumergí en la piscina a hacer un poco el tonto.

    Sebastián me siguió poco después. Cogió una pelota roja que había en el borde de la piscina y nos la estuvimos tirando mutuamente un rato.

    El agua me había relajado y me salí de la piscina. Mi hermano siguió lanzando la pelota al aire.

    -Cuñado, me llamó Claudia, ¿puedes ponerme protector solar?

    Siempre me llamaba cuñado. A veces dudaba de que supiera mi nombre.

    Me acercó el bote sin esperar que le dijera que si, pero claro con ese cuerpo, como podía negarme.

    Se giró y se puso boca abajo desabrochándose la parte de arriba del bikini y dejó caer las tiras a los lados.

    Yo le eché un buen par de chorretones en la espalda y comencé a extendérselo.

    Mi mujer levantó la vista de la revista y no nos quitaba ojo.

    Cuando terminé me pidió que le diera un poco también en las nalgas y en las piernas.

    -En el culete también y en las piernas. Por favor.

    Se estiró la braga del bikini inclinando un poco el cuerpo hacia adelante y sus nalgas quedaron expuestas del todo ya que solo una tira cubría la raja de su culo.

    A Lola parecía que se le fueran a salir los ojos de las orbitas. Yo intenté darle el masaje de la forma más casta que pude, pero uno no es de piedra y cuando terminé con las nalgas mi polla parecía de nuevo un mástil.

    Terminé rápidamente con las piernas y me tumbé en la hamaca devolviéndole el frasco de crema.

    Mi mujer volvió a la lectura, no debió fijarse en mi polla y mi hermano seguía a lo suyo en la piscina con la pelotita.

    Después del baño y la calentura, la mía claro, volvimos dentro y nos dispusimos a sacar el resto del equipaje de la maleta. Realmente no nos había dado tiempo a sacar más que la ropa de baño.

    Habíamos terminado de vaciar la maleta cuando Lola y yo cuando oímos unos gemidos que venían del salón.

    Al salir nos encontramos a Claudia y a Sebastián en plena faena.

    Ella estaba sobre él cabalgándole con ansia. Le miraba y luego subía la mirada al techo como diciendo: por dios como estoy disfrutando.

    Mi hermano empujaba hacia arriba, no solo se dejaba cabalgar, sino que el también se movía en el coito.

    Los labios de Claudia se contraían y relajaban rítmicamente al ritmo de las cabalgadas. Pude apreciar perfectamente sus pechos grandes naturales y sus pezones y areolas de un rosa fuerte. Tenia delante de mi a una diosa y encima follando.

    En un instante en que bajó la mirada a la altura de su marido se cruzó con la mía y como él en ese momento no podía verla, su cabeza descansaba sobre su hombro, me guiñó un ojo pícara. Sin duda disfrutaba de que su cuñado la mirara mientras lo hacían.

    Mi cuñado entonces se giró al levantar la cabeza y ver que ella no le miraba a él.

    -Hola chicos, nos dijo, nos entró la calentura y nos pusimos a hacerlo.

    No dijimos nada mi mujer y yo, solo me quedé solo unos momentos más mirándoles hasta que mi mujer me tiró de la muñeca y volvimos a nuestro cuarto.

    Mi mujer me dijo si quería que lo hiciéramos allí mismo para, pensaría, quitarme el calentón que llevaba.

    -No cariño, le contesté. Esta noche. Ahora estoy agotado del viaje y necesito descansar.

    Ella asintió y se tumbó en la cama a mi lado. Al poco estaba roncando.

    Realmente esa noche no lo hicimos porque dormí profundamente y me desperté al día siguiente.

    El nuevo día pasó sin pena ni gloria hasta que llegó la noche.

    No había conseguido dormirme. Hacia mucho calor y pesé a tener el aire acondicionado puesto, la sensación de calor húmedo no me permitió conciliar el sueño.

    Me cansé de dar vueltas en la cama, Lola si que dormía, y me levanté y me fui a la cocina. Quizá tomarme un vaso de agua fresca me refrescaría y me permitiría dormir.

    Al pasar por delante del salón vi la luz de la televisión. Alguien tampoco podía dormir.

    Me fijé en que era Claudia. Llevaba solo una camiseta larga que le llegaba hasta el comienzo de sus piernas. Tenía la pierna izquierda subida al sofá y la derecha doblada en una extraña pose. Se acariciaba el sexo con la mano izquierda viendo una película porno que emitían en PlayboyTV.

    En eso que se dio cuenta de que estaba mirándola y dejó de tocarse.

    -Cuñado, ¿tú tampoco puedes dormir?

    -Tampoco. Iba a tomarme un vaso de agua fresca.

    -¿Te pusiste cachondo al verme follar el otro día?

    -Si. Mucho.

    -¿Te pone tu cuñada?

    Me acerqué a ella sin responderle. Ya sabia la respuesta. A la mierda la fidelidad, pensé.

    Nos besamos apasionadamente tumbados sobre el sofá. Ella me sobaba el culo sobre el pantalón. Yo le quité la camiseta y la tiré al suelo. Acaricié su pelo sedoso mientras ella me bajaba el pantalón dejando libre mi polla dura.

    -Como la tienes cuñado, mmmm, me encanta.

    No le dejé seguir hablando porque volví a besarla. Después pasé a sus pechos y cuando noté como se excitaba más y más, bajé a su coño.

    Le hice una buena comida mientras ella agarraba mi cabeza y gemía como loca.

    Sus jugos empapaban mi boca. Era muy morboso saber que a apenas unos metros mi hermano y mi mujer dormían en sus camas.

    Le introduje un dedo pero la humedad de su vagina era mucha y dejó entrar un segundo. Ella se moría ya de placer.

    Cuando ya no pude aguantar más, se la metí. La verdad es que entró sin dificultad, se notaba que estaba muy excitada, pero además era una mujer bien follada, no como otras que me había tirado estando soltero en cuyo coño costaba entrar.

    La mezcla de sus fluidos y mi polla hacían un plof, plof, cada vez que entraba y salía.

    Estaba en la gloria, ni siquiera los polvos con Lola eran tan buenos.

    Llevábamos un rato así, yo encima de ella, empujándola fuerte, follando como ni su marido se la había follado en el sofá. Ella con las piernas un poco subidas facilitándome una penetración más profunda aún.

    -Cuñado, no te corras dentro, me dijo, no te corras dentro.

    La verdad no se porqué le importaba que no me corriera dentro ya que hace años mi hermano me dijo que tomaba la píldora y además acababa de soltarle una pequeña corrida de presemen.

    Pero como soy buen cuñado cuando noté que me iba, la saqué, me la meneé y solté el resto de mi corrida en su tripa y ombligo. Me quedé extasiado y no gemí porque sin duda nos hubieran oído.

    Recuperé la respiración de rodillas en el sofá y luego me tumbé junto a ella como una pareja de amantes.

    -¿Desde cuando te pongo, cuñada? Sé que en el coche tenias calor, pero también que me provocaste.

    -Si, lo hice a propósito, aunque realmente estaba asada de calor y mezclé las dos cosas. Quería ver si despertaba tu deseo hacia mi. Fue en el dieciocho cumpleaños de tu hijo. Ese día me puse mi mejor vestido para ver si reaccionabas, pero no fue así. Yo en cambio me excité mucho y esa noche pensé hacer el amor con Sebastián, pero el estaba cansado y no lo hicimos, por eso me hice un tremendo dedo pensando en ti.

    -Que morbo, y yo que pensaba que el sentimiento no era mutuo, le respondí acariciando un mechón de su cabello ahora húmedo de la excitación.

    -Imagino que esto es solo es el principio, dijo ella.

    -Me gustaría que volviéramos a follar, aunque será difícil encontrar el momento.

    -Entonces lo buscaremos, respondió Claudia.

    Fui a la mesa del salón donde había un paquete de clínex y le limpié amorosamente mi corrida. Nos despedimos con un beso en la boca. Ella volvió a la cama y yo a por mi vaso de agua.

    Cuando me metí de nuevo en la cama mi mujer dormía plácidamente. A los pocos minutos me dormí con el sabor de Claudia en mi boca.

    Al día siguiente saldríamos en barco. Sebastián conocía a Félix el patrón de un catamarán que nos llevaría por la costa y finalmente a una pequeña cala no muy conocida.

    Antes de salir mi hermano había tomado unas copas de vino con unos conocidos del puerto y cuando salimos a navegar no se encontraba en buenas condiciones.

    Se quedó en el barco ya que Félix no le dejó que se tirara al agua y nadara con nosotros.

    Cuando llegamos a la cala en una zona profunda, Sebastián se había dormido. Mi mujer saltó primero al agua y estuvo un rato nadando y buceando. Luego se turnó con Félix para estar con mi hermano.

    De la manera más tonta conseguimos quedarnos solos Claudia y yo.

    Nadamos un rato y después buceamos por las inmediaciones.

    Nos acercamos a una zona rocosa desde donde Lola no podría vernos y allí desatamos nuestra pasión.

    Nos besamos como la otra noche y nos tocamos mutuamente. Acaricié su culo y ella el mío.

    Me sumergí para masturbarla subiéndole un poco el bañador, pero no me fue posible. Estaba muy excitado y empalmado. Cuando volví a salir a la superficie Claudia me dijo que no me preocupara que se le había ocurrido otra cosa.

    Se pegó a mi oído como si alguien pudiera oírla y entonces lo entendí. Simplemente tenia que pegarme a su cuerpo, sacar mi polla y subir y bajar como si me la estuviera follando.

    Así lo hice. La humedad de su bañador y la suya propia hizo que realmente fuera como si estuviéramos follando. Mi polla se deslizaba por su raja marcada por el agua y sus jugos.

    No duré nada la verdad y enseguida me corrí salpicando varios chorros de semen.

    Ni cinco minutos habían pasado desde mi corrida cuando oímos un chapoteo y a Lola nadar hasta donde nos encontramos. Afortunadamente ya había terminado y moviendo un poco las manos el semen se mezcló con el agua.

    Se había relevado con Félix. Al parecer mi hermano ya se encontraba mejor.

    -Hola Lola, le dijo Claudia cuando llegó a nuestra altura.

    -Hola Claudia.

    -Vosotros sois felices, dijo ella más como una afirmación que como una pregunta.

    -Pues si. Dijimos los dos.

    -¿Perdonaríais una infidelidad?

    -No, dijo Lola rotundamente.

    -Yo, bueno, depende.

    Lola me miró con mala cara.

    -Era una broma, no os preocupéis. Os conozco y sois un matrimonio solido.

    Solido a punto de volverse liquido, pensé.

    Volvimos nadando al barco. Lola subió la primera.

    -Que mala eres, le recriminé a mi cuñada en broma.

    -Tú si que eres malo, me dijo ella poniendo cara de niña buena. Me has dejado sin follar.

    -Ya lo sé. Tenemos que buscar la forma de quedarnos a solas. Un momento, ya lo tengo. Sebastián quiere que juguemos mañana un partido de tenis a dobles ¿verdad?

    -Si, ¿por?

    -Cuando bajemos del barco, simulemos que pisamos mal o algo y tenemos una torcedura y entonces no podremos jugar el partido. Se quedaran solos Lola y él.

    -Y entonces tu y yo cuñado… Mmm me encanta la idea.

    -Pedro, me llamo Pedro, dije ayudándola a subir por la escala.

    -Ya lo sé tonto. Pero me da más morbo llamarte cuñado.

    La sujeté por el culo y subimos. Lola ya nos echaba en falta.

    -Habéis tardado un rato en subir.

    -Lola creía que había pisado un erizo de mar y le ayudaba a quitárselo.

    Me había acordado de una escena de la película de James Bond, Operación Trueno y me había valido como excusa.

    Lola no preguntó nada más, sin duda no sospechaba nada.

    Al llegar a puerto hicimos el idiota. Haciendo que nos mareábamos sujetando a Sebastián, nos torcimos un poco el tobillo los dos.

    Ya teníamos la excusa perfecta para quedarnos a solas…

    Me levanté tarde al día siguiente y al apoyar el pie me dolió. Fui tan tonto que realmente me había hecho daño en el pie.

    Desayunamos los cuatro juntos. Sebastián ya se encontraba mejor y a Claudia parecía que no le había pasado nada en el pie.

    Nos quedamos un momento a solas y le dije que me dolía el pie.

    -No pasa nada cuñado. La polla no te duele ¿verdad?

    No puede evitar reírme.

    La verdad es que la excusa no sirvió de mucho. Al no poder jugar al tenis mi hermano nos hizo asistir como espectadores.

    Así que allí estábamos Claudia y yo sentados unas filas por arriba de la pista para poder ver todo bien.

    Nos habíamos vestido como si fuéramos a jugar al tenis también.

    Claudia sostenía una raqueta en su regazo. Lola y mi hermano comenzaron a jugar.

    -15 a 0, cantó Sebastián. Cuñada no pasa nada. El partido acaba de empezar.

    Los tantos se fueron sucediendo. Aparte del dolor me estaba aburriendo bastante cuando Claudia se subió la falda. No llevaba bragas.

    Nuestros cónyuges no podían vernos desde donde estábamos.

    -Mira cuñado. He venido sin bragas para que sea más fácil.

    -Me pones bruto.

    -¿Cómo la tienes? Me preguntó.

    -Como el mango de la raqueta.

    Me sonrió y se puso la raqueta entre las piernas. Comenzó a masturbarse con el mango.

    -Ah, ah, ah, iba gimiendo bajito.

    -Que te van a ver, le dije yo.

    -No me importa, no me importa, ah, ah, ah, estoy muy caliente.

    Aceleró el ritmo y echó la cabeza hacia atrás. Yo estaba súper caliente y quería ver como terminaba.

    Claudia sudaba entre el calor que hacia y por la excitación.

    Al poco empezó a temblar. Se agarró más fuerte a la raqueta hasta que terminó estallando su orgasmo.

    No gimió más. Se corrió en silencio y eso me puso más cachondo aún.

    Dejó la raqueta tirada en el suelo. Estaba algo manchada de sus fluidos. No me lo pensé más y me la llevé apoyada en mi hombro. La raqueta se cayó por un hueco de la grada.

    -Parece que Claudia no se encuentra bien. Debe ser el calor, les dije a Sebastián y a mi mujer.

    -De acuerdo, me dijeron. Nosotros jugaremos un rato más.

    Mientras andábamos por la grada Claudia me susurró:

    -Eres increíble cuñado.

    Nos metimos en el vestuario de hombres. La verdad daba igual porque a esas horas no había nadie más en la pista aparte de nosotros.

    Entramos en el ultimo baño de la fila. Nos quitamos la ropa. No hizo falta besarnos porque ya estábamos lo suficientemente calientes y Claudia acababa de correrse.

    Ella se agachó y me hizo una buena mamada conmigo sentado en la taza. Yo le correspondí comiendo su coño que estaba muy sensible después del orgasmo.

    Sin más preámbulos se puso sobre mi y se la clavó.

    -Mmmm, joder que gusto cuñadooo. Me acabo de correr y ya estoy cachonda otra vez. Sigue así, así, así.

    Con cada subida y bajada decía así, así, así.

    De repente oímos pasos avanzar.

    Claudia se salió de mi. A horcajadas se subió sobre mi piernas.

    Era mi hermano que nos buscaba.

    -¡Pedro! Me llamó. ¿Estás ahí?

    Se acercaba al baño donde estábamos.

    Le hice la señal de silencio a Claudia. Ella asintió con la cabeza.

    -Estoy aquí hermano. Después de dejar a Claudia me dio un apretón y me fui corriendo.

    -Es que tu mujer ha entrado en el vestuario de mujeres y tampoco la encuentra allí.

    -Cuando la dejé ya se le había pasado el mareo. Creo que volvía a la pista. Mentí.

    Me dio las gracias y oímos sus pasos volver. La puerta se cerró. Claudia se puso de pie sobre la taza y miró por arriba del baño. Se había marchado de verdad.

    -No me fio de mi maridito, jajaja. Anda cuñado, sigamos. ¿Por donde íbamos?

    -Por aquí, dije clavándosela de nuevo.

    -Ah, ah, ah, sigue, sigue, sigue. Mi polla taladraba con ansia su coño. Se deslizaba como nunca.

    Estuvimos un buen rato haciéndolo así.

    -Puedes correrte dentro. Me dijo.

    -¿Porqué has cambiado de opinión?

    -Mmmm, no sé. Hoy quiero sentir tu corrida dentro. Me siento muy cerda. Lo que puede hacer una raquetaaa. Además tomo la píldoraaa.

    Se agarró con más fuerza a mi hombros. Su orgasmo llegaba. Volvía a correrse.

    Yo estaba al borde del orgasmo. Quería retrasarlo un poco más.

    Ver la cara que puso al correrse sobre mi fue lo más. La otra noche no la había visto bien por la poca luz que daba la tv.

    -Prepárate, gemí. Voy a echártelo todo.

    No duré más.

    -Me corro, cuñada, me corro, cu… ña… da… aaah, Claudiaaa.

    Me corrí como un animal. Chorros y chorros de semen salieron de mi. Nunca me había corrido así.

    Claudia siguió subiendo y bajando un poco más hasta que ya no pudo más y se paró.

    Recuperamos la respiración.

    Salimos arreglándonos la ropa y nos refrescamos la cara. Quedamos en que ella saldría primero y luego inventaría una excusa para su desaparición.

    Al final nos reunimos los cuatro y nos fuimos a comer. No sé si esta vez su marido y mi mujer se tragarían la excusa.

    Pero ya nos daba igual. Follarme a mi cuñada era lo mejor que me había pasado en la vida.

    Veríamos como se lo tomaban ellos sin llegaban a enterarse.

    Si os ha gustado y queréis comentar, escribidme a:

    [email protected].

  • ¡Preña a mamá, hijo, preña a mamá!

    ¡Preña a mamá, hijo, preña a mamá!

    Ricardo y Caridad.

    Ricardo y Caridad subían las escaleras que llevaban al piso de arriba del chalet. Caridad, una joven morena, alta, guapa, de pelo corto y rizado y muy bronceada por el sol, tan bronceada que parecía mulata y que vestía una minifalda con la que le iba enseñando a Ricardo sus largas piernas y sus bragas blancas, al llegar al descanso de las escaleras sintió la mano de su acompañante sobre el coño, giró la cabeza, sonrió y le dijo:

    -Este no era el trato. ¿Es que no puedes esperar?

    Ricardo, que era un joven, alto, rubio, de ojos azules y putero cómo él solo, le respondió:

    -Estás demasiado buena para esperar.

    Ricardo subió los dos escalones que los separaban y al estar al lado de Caridad la empujó contra la pared, le echó la mano al coño y le comió la boca. Caridad le echó la mano a él a la polla. Al dejar de besarse se puso en cuclillas, le bajó la cremallera del pantalón y sacó su polla flácida. La metió en la boca y en nada se la puso dura… Después de cantidad de meneos y de cantidad de mamadas, meneándola, miró para arriba y le dijo:

    -Avisa cuando te vayas a correr.

    -¿No te gusta tragar la leche?

    -Porque me gusta tragarla es por lo que quiero que me avises. No quiero que se pierda ni una gota.

    Poco después Ricardo se corría en la boca de Caridad y tal y como le había dicho no dejó que se perdiera ni una gota.

    Al acabar la mamada se fueron a follar a la habitación de la madre de Ricardo. Caridad parecía tener prisa, ya que de la puerta a la cama fue dejando tras ella sus zapatos y su ropa. Al llegar a la cama se tiró a ella de un salto, luego le dijo a Ricardo:

    -A ver que sabes hacer, rubito.

    -¿Qué sé hacer? Ahora lo verás, negra.

    Ricardo, desnudándose, miró para las tetas y el coño de Caridad. Las tetas medianas tenían pequeñas areolas oscuras y pezones grandes. Su coño estaba rodeado por una importante mata de vello negro y rizado y en ella brillaba algunos de los jugos que su coño había echado mientras mamaba la polla, polla que en ese momento apuntaba al frente.

    Se arrodilló entre sus piernas, le echó las manos a las duras tetas, le agarró los pezones y tiró hasta que Caridad se incorporó. Al tener su boca junta a la suya le metió un morreo del que salió perdiendo, pues ella besaba mejor que él. Luego le comió las tetas. Su lengua tumbaba los pezones, los chupaba, luego hacía círculos sobre sus areolas para a continuación mamarle las tetas… Se las trabajó bien trabajadas. Después empujó por ella, Caridad, boca arriba, le dijo:

    -Quiero follarte yo.

    -¿Quieres montarme?

    -No.

    Caridad le cogió la polla con su mano derecha, puso el frenillo encima del glande de su clítoris erecto y moviendo su pelvis hacia arriba y hacia abajo, comenzó a masturbarse frotándolo contra el frenillo y la corona, al tiempo que le decía:

    -Méteme mano en las tetas

    Ricardo le magreó las tetas. Al ratito. Caridad puso la cabeza de la polla en la entrada de la vagina y le dijo:

    -Mete.

    Ricardo, magreando sus tetas, empujó y le metió el glande. Solo pudo meter el glande porque la mano cerrada de Caridad hizo tope y no dejó que entrara más. La volvió a sacar y siguió frotando su glande contra el frenillo y la corona. Así estuvo hasta que sintió que se corría sin remedio, en ese momento puso la polla en la entrada de la vagina, Ricardo, que también estaba a punto, empujó, y se la metió hasta las trancas. Caridad exclamó:

    -Me corro!

    Se corrieron juntos, ella entre convulsiones y a él temblando cómo un adolescente en su primera corrida.

    Al terminar le dijo Ricardo:

    -Así nunca me lo habían hecho.

    -Es que yo soy única.

    -A ver si te hicieron esto a ti.

    Sacó la polla, metió la cabeza entre sus piernas y comenzó a lamerle el coño, Caridad le dijo:

    -¡Joder que guarro eres!

    Ricardo le echó las manos al culo, la levantó y con los labios mojados con su leche y los jugos de la corrida le preguntó:

    -¿Sigo?

    Caridad le contestó echándole las manos a la cabeza y llevándole la boca a su coño. La lengua de Ricardo hizo maravilla es su coño y en su ojete hasta que Caridad le clavó las uñas en la espalda y dijo:

    -¡Me corro!

    Rebeca y el gigoló.

    Rebeca, una viuda en la cuarentena, morena, de estatura mediana y voluptuosa, estaba en la cama de un hotel con las manos esposadas a la espalda. Un gigoló treintañero, muy guapo, moreno, de complexión fuerte, lamiéndole el coño, le decía:

    -La corrida que me acabas de dar en la boca ha sido la más rica que he tragado.

    -Eso se lo dirás a todas.

    No le respondió, sacó la polla y se la puso en los labios, Rebeca abrió la boca y se la mamó. El gigoló le preguntó:

    -¿Quieres volver a correrte con otro anal o quieres correrte ya con el vaginal final?

    -Si hay tiempo, fóllame el culo otra vez.

    No quedaba tiempo para correrse primero con un anal y después con un vaginal. El gigoló se puso un condón, le echó lubricante, la puso a cuatro patas y luego le lamió el ojete, al tiempo que con las manos pringadas de lubricante le magrea las tetas. Al rato le metió la punta de la polla dentro del culo y le dijo:

    -Empuja.

    Rebeca no solo empujó, empujó, la metió, la sacó, la volvió a meter, la volvió a sacar… Se folló el culo, cuanto quiso, bueno, cuanto quiso, no, ya que cuando se iba a correr, el gigoló le quitó la polla del culo, sacó el condón, se la clavó en el coño y le dio a mazo. Rebeca, comenzando a correrse, le dijo:

    -¡Préñame, préñame!

    El gigoló le llenó el coño de leche pensando que lo de preñarla lo había dicho para excitarlo, pero la realidad era que Rebeca llevaba años queriendo tener otro hijo, concretamente una niña, pero con ninguno de los que había follado consiguiera quedar preñada.

    La discusión.

    Cuando Rebeca llegó a la sala de su chalet sintió gemidos en el piso de arriba. Fue a mirar que se cocía. Abrió la puerta de su habitación y vio a su hijo desnudo sobre la cama, comiéndole el coño a una joven. No quiso interrumpir. Sabía lo que significaría para la pareja la interrupción. Se dio la vuelta y fue a la cocina a hacerse un sándwich. Untando mantequilla en una rebanada de pan, pensó en cómo su hijo se había hecho un hombre… Reflexionó sobre cantidad de cosas, entre ellas el por qué estaría follando en su cama.

    Después de haber oído a Caridad anunciando su orgasmo y de darle tiempo a su hijo a que también se corriera, volvió a su habitación. Los encontró de espaldas junto a la ventana, le decía su hijo a Caridad:

    -Te voy a follar mientras ves pasar la gente. El morbo que sentí yo al follar en la cama de mi madre lo vas a sentir tú al estar expuesta a que te vean.

    Rebeca vio la leche de la corrida de su hijo encima de la colcha de su cama y le dijo:

    -Así que era por eso que follaste en mi cama, por el morbo.

    Se dieron la vuelta y la mujer vio la polla empalmada de su hijo, las tetas medianas y el coño de la joven. Caridad no tardó ni dos segundos en tapar con un brazo y con sus manos, las tetas y el coño. Ricardo solo acertó a decir:

    -¡Mamá!

    -Ni mamá ni leches. ¿Dónde has encontrado a esta putita?

    -Vino a buscar el puesto de sirvienta.

    -Y tú le has dicho que si follaba contigo el puesto era suyo. ¿Me equivoco?

    Ricardo bajó la cabeza y le respondió:

    -No, mama, no te equivocas.

    Abrió el cajón de una cómoda y le dijo a la joven:

    -El puesto que oferté no es para ti, pero la cama me la vas a cambiar. Coge una colcha y unas sábanas y déjala cómo estaba.

    Caridad parecía avergonzada. Cogió la ropa en el cajón, la puso encima de una silla y luego quitó la ropa de la cama. Después comenzó a hacerla, para esto tenía que inclinarse y al hacerlo mostraba su coño debajo de un culo redondo y prieto. Rebeca le dijo a su hijo:

    -Hay que reconocer que la muchacha no está mal, pero no deja de ser una putita.

    Caridad dejó de hacer la cama, se dio la vuelta y le dijo:

    -Mira, vieja, tu hijo…

    La cortó al instante.

    -¡A mí no me llama nadie vieja! ¡¡Y no me tutees!!

    Sin acabar de hacer la cama, la joven cogió el vestido que había dejado en el piso y le dijo:

    -No trabajo para ti…

    Rebeca estaba furiosa.

    -¡Acaba de hacer la cama!

    -Hazla tú.

    Ricardo no se metía en la discusión. Le habían cortado el rollo y ya tenía la polla colgando. Lo que hizo fue ponerse él a hacer la cama, pues en un campamento de verano le habían aprendido a hacerla.

    Caridad, luego de ponerse el vestido, cogió los zapatos y salió de la habitación. Rebeca le dijo a su hijo:

    -Esto es lo que pasa cuando dejas entrar en casa a una desconocida.

    -Yo me lo pasé muy bien.

    -De eso no me cabe duda. Acaba de hacer la cama que tenemos que hablar.

    La charla.

    Ricardo acabó de hacer la cama, se vistió y fue hasta la sala, donde lo esperaba su madre sentada en un sofá.

    -Siéntate, hijo -se sentó en otro sofá. ¿Qué es eso del morbo de hacerlo en mi cama?

    -No lo decía en serio, era para que Caridad se dejara follarla con la idea de que nos viera alguien.

    -¿Así se llama la morena? ¿Tú te piensas que me chupo el dedo? Tu habitación también da a la calle.

    Ricardo comenzó a confesarse.

    -Es que a veces…, mejor no lo digo.

    -¡¿A veces, qué?!

    -Si te lo digo, te vas a enfadar.

    -Enfadar me voy a enfadar si no me lo dices. ¿A veces, qué?

    -A veces imagino las cosas que haces tú sola en la cama y me pongo malo. Por eso hacerlo en ella tuvo mucho morbo.

    Rebeca sabía de sobras lo que su hijo creía que hacía en su cama, pero quiso oírlo de sus labios.

    -¿Y qué cosas crees que hago yo sola en mi cama?

    -No me haga decir eso, mamá.

    Tuvo que decirlo ella.

    -¿Piensas que me masturbo?

    -Tú lo has dicho.

    También creía saber la respuesta, pero le preguntó:

    -¿Y se puede saber que haces imaginando que me estoy masturbando?

    Rebeca sonrió y Ricardo se confió.

    -Imagino que te retiro los dedos y que te la como, que tú…

    La sonrisa de Rebeca desapareció y en su lugar apareció una cara tan seria que metía miedo.

    -¡¿Eres consciente de lo que me acabas de decir?!

    -Sí.

    -¡He criado a un monstruo! ¡¡Quítateme de delante!!

    Ricardo se fue para su habitación. Llamaron a la puerta y cómo no tenían muchacha, Rebeca, fue a abrir. En la puerta estaba Caridad.

    -¡¿Tú otra vez?!

    -Sí, se me cayó un pendiente.

    Le miró para la oreja y vio que llevaba un pendiente de plástico

    -¡¿Y vuelves por un pendiente que no vale un euro?!

    -Sí, tú tendrás muchos y buenos, pero yo solo tengo estos.

    Se apartó de la puerta y la dejó entrar. Yendo detrás de ella y mirándole para el culo, le preguntó:

    -¿Tan mal te va la vida?

    -Sí, me va muy mal.

    -Vamos a la sala. A ver que sabes hacer…

    -¿Y mi pendiente?

    -Tiempo tendrás para buscarlo.

    La voz de Caridad expresaba alegría cuando le preguntó:

    -¡¿Me va a dar el trabajo, señora?!

    -Ya veremos que sabes hacer.

    Caridad le dio un beso en la mejilla, luego se disculpó.

    -Perdone, fue la excitación de saber que puedo tener un trabajo.

    -No pasa nada, fue solo un beso en la mejilla.

    Caridad tanteó el terreno.

    -¿Y si hubiera sido en los labios?

    Le respondió con otra pregunta.

    -¿También te gustan las mujeres, Caridad?

    -En la cama no hay ternura cómo la de una mujer.

    -Tus apetencias sexuales me son indiferentes, lo importante es que seas eficiente. ¡Ah!, y de mi hijo, olvídate.

    -Olvidado, tiene mi palabra.

    -¿Cuándo puedes empezar?

    -Ahora mismo.

    -Ven que te voy a enseñar tu cuarto.

    Rebeca se desmadra

    Esa noche Rebeca estaba echada sobre la cama, a oscuras y solo con las bragas puestas. Su mano izquierda magreó su teta izquierda y después la derecha. Su mano derecha se metió dentro de sus bragas, metió el dedo medio dentro de su vagina y pensó que su difunto marido le estaba comiendo el coño. Al dedo lo acompañó otro. En su pensamiento era ahora Caridad la que le comía el coño, después a los dos dedos los acompañó otro y ya era su hijo quien le comía el coño. Se quitó las bragas, flexionó las rodillas y se abrió de piernas. Sintió que alguien se metía en la cama y luego sintió una lengua lamer su coño. Supo que era Caridad por la colonia barata que usaba, encendió la luz, vio que estaba desnuda y le preguntó:

    -¡¿Cómo te has atrevido a violentar mi intimidad?!

    -La deseó, señora, deseó comerle el coño y que me lo coma. Tuve esa fantasía nada más verla.

    Rebeca bajó su tono de voz al decir:

    -También yo tengo fantasías, pero…

    Le volvió a lamer el coño. Rebeca estaba demasiado cachonda como para no aprovechase de la situación. Apagó la luz y le dijo:

    -Voy a dejar que tu fantasía se haga realidad, pero después de esta noche no te vuelvas a acercar a mí.

    Rebeca cerró los ojos y se abandonó al placer. La lengua de Caridad entró y salió de su vagina, al tiempo que sus manos pequeñas y suaves acariciaban las grandes tetas con areolas marrones y gordos pezones. Luego la lengua lamió sus labios vaginales, para acto seguido lamer suavemente el glande del clítoris, bajar lamiendo ambos labios, entrar salir de la vagina y bajar hasta el periné. Rebeca levantó el culo y la punta de la lengua, entró y salió de su ojete varias veces… Luego hizo el recorrido hacia arriba, lamiendo periné, entrando y saliendo de su coño…, pero después, al llegar al clítoris, ya no le lamió el glande con la punta de la lengua, sino que lo envolvió con ella y lo chupó. A Rebeca se le empezaron a calentar las plantas de los pies y un hormigueó subió por sus piernas. Dentro de su coño hubo una explosión y la invadió una inmensa sensación de placer, o sea, se corrió cómo una perra.

    Al acabar de correrse, Caridad, le lamió los jugos del coño y le dijo:

    -Gracias por la corrida que me ha dado, señora.

    Rebeca sintió cómo Caridad dejaba la cama y le dijo:

    -Acaba de cumplir tu fantasía.

    Caridad fue a saco. Le puso el coño en la boca y le dijo:

    -Mi coño es todo suyo, señora.

    Rebeca se encontró con un coño encharcado y con vida propia, ya que Caridad no paraba de mover el culo de atrás hacia delante y de delante hacia atrás para frotarlo contra la lengua. Rebeca le echó las manos a las tetas justo en el momento que su coño era lamido de nuevo. Encendió la luz y vio a su hijo desnudo y empalmado.

    -¡Hijo!

    Ricardo le dijo:

    -Yo también quiero mi fantasía.

    -¡Esto es de locos!

    -Será, pero como no cumplas mi fantasía le cuento a tus amigas lo de los gigolós y lo de Caridad.

    Rebeca se dio por vencida. Su hijo sabía demasiado.

    -¡Chantajista!

    -Calla, come, y deja comer.

    Rebeca comió y al rato Caridad se corrió. Al hacerlo le cogió la cara a su jefa con las dos manos, le llevó la boca al coño y se la llenó de jugos.

    -Toda para usted, señora, toda para usted.

    Al acabar, Caridad, se echó al lado de su jefa y la besó con lengua. Ricardo la cogió por la cintura, tiró hacia arriba y se la clavó en el coño de un trallazo. Rebeca exclamó:

    -¡Qué cabrón eres!

    -Di que te gusta.

    -¡Jamás!

    Poco más tarde se corrió cómo una golfa y exclamó:

    -¡Me corro, hijo, me corro!

    Caridad le calló la boca con un beso con lengua, pero le pesó hacerlo, ya que se la chupó con tanta fuerza que casi se la destroza.

    Al acabar, Rebeca le dijo a Caridad.

    -¡Estás despedida!

    -No sobreactúes.

    -Para eso tenía que estar actuando, zorra.

    – Representas muy mal tu papel

    -¡¿Qué papel, cabrona?!

    Caridad pensaba que Rebeca estaba de acuerdo con lo que le habían hecho y con lo que le iban a hacer, por eso le dijo:

    -Lo sabes bien, la de madre ofendida.

    -¡¿A ti se te fue la olla o que coño te pasa?!

    -Se ve que no aceptas bien las críticas

    -No me digas.

    -Si te digo… Estás representando el papel de madre ofendida, pero no eres tan buena actriz cómo yo y la has cagado.

    -¿A sí?

    -Si, haciendo que quieres quitarte a tu hijo de encima, casi no lo empujas y estás moviendo la pelvis para que la polla se mueva dentro de tu coño. Una madre ofendida no haría eso.

    -¡Vete a la mierda!

    Caridad le cogió, las muñecas con sus manos y se las llevó detrás de la cabeza. Ricardo le dijo:

    -Voy a hacer realidad tu sueño, mamá.

    -¿De qué estás hablando?

    -Sé que hace años que andas buscando una hija.

    Rebeca puso el grito en el cielo.

    -¡Ni se te ocurra!

    Ricardo le echó las manos a las tetas y se las magreó, al tiempo que empezó a follarla de nuevo. Al rato la sacó y le comió una teta. Caridad le soltó las muñecas y le comió la otra teta. Rebeca puso sus manos detrás de la nuca hasta que Caridad la volvió a besar, en ese momento sus manos salieron de detrás de la nuca y sus brazos le rodearon el cuello. Ricardo la volvió a coger por la cintura. La levantó con una mano, cogió su polla con la otra y se la frotó en el ojete, ojete que estaba mojado con sus fluidos vaginales. Le metió y le sacó la punta unas veinte veces y luego le metió y sacó el glande del coño más de treinta veces. Rebeca gemía sin parar. Le cogía las nalgas a su hijo con las dos manos y tiraba para que le metiera más polla, pero Ricardo no dejaba que entrase. Cuando vio que su madre estaba desesperada, le preguntó:

    -¿Quieres que te la meta toda, mamá?

    -Sí.

    -Si te la meto me voy a correr dentro.

    -Corre.

    -¿Quieres darme una hermana?

    Rebeca ya no podía más.

    -¡Clávamela toda de una puta vez!

    Se la clavó de una estocada. Con la polla clavada hasta el fondo, Rebeca, se movió debajo de su hijo buscando el orgasmo. Al comenzar a correrse, le dijo:

    -¡Preña a mamá, hijo, preña a mamá!

    Dicho y hecho, Ricardo se corrió dentro de su madre y la dejó preñada.

    Quique.

  • Adrián, familia y placer (Parte VI)

    Adrián, familia y placer (Parte VI)

    Mariana estaba tan caliente, que su mente se nubló y su chochito se mojó, no aguanto y le dijo a su sobrino: 

    -anda Adri, ven que te quitó ese calambre!

    Adrián veía como la cara de su tía había cambiado por completo, ahora era de lascivia, arrodillada le miraba el paquete con hambre, por más de que Adrián disimuladamente lo cubría con su brazo, mientras se agarraba una de sus piernas, con fingido dolor, se acercó a su tía.

    Mariana le palpaba la pierna izquierda por encima de la rodilla, sin dejar de mirar el paquete que se marcaba en sus shorts.

    -es aquí sobri?

    -no tía, me duele un poco más arriba!

    Sus manos fueron subiendo por la entrepierna de Adrián, hasta que tocaron un rollo de carne rígido, ya que Adrián para disimular su erección, la puso hacia abajo, pero como era tan grande, medio tronco y cabeza quedaban al alcance de las ansiosas manos de Mariana.

    -ay de por Dios, pero es que te has puesto un pepino joder?

    La cachonda tía seguía sobando el supuesto pepino, Adrián no aguanto más y se bajó los pantalones cortos y su polla le dio una hostia en la cara de su tía!

    -sí tía, qué te parece mi pepino de carne?

    Mariana sin disimular su asombro, lo cogió con las dos manos, las cuales no terminaban de abarcar la circunferencia del miembro colgante de su sobrino, a sus 45 años era la polla más grande que había tenido en sus manos y segundos después en su boca.

    -mm pero que grande y gorda la tienes Adri, mm está deliciosa!

    Se la chupaba como ternera huérfana, su boca tragaba lo que podía (unos 10 cm de los 23 que media el rollo de Adrián), su mano derecha subía y bajaba por los 13 cm restantes, intercalaba con mamada de huevos y lametones por todo el tronco, se lo comía todo como una posesa, parecía una persona que en años se hubiese abstenido de chupar su helado favorito, era tal la calentura que tenía la Mariana, cuando su mano izquierda tocaba su coño, tuvo su primer orgasmo de la mañana, algo que nunca le había sucedido, Adrián veía como su tía temblaba y hacía sonidos de placer sin dejar de chuparle la poronga, su lycra deportiva se mojaba por completo.

    Adrián también quería probar el coño de su tía, así que se arrodilló, la tumbó de espaldas y le quitó la lycra junto con la minúscula tanga que estaba totalmente mojada, le abrió las piernas, era un hermoso paisaje, un coño depilado casi en su totalidad, pues por encima del clítoris tenía un triángulo de vello muy bien recortado, Adrián también estaba muy caliente, fue directo al coño de su tía y empezó a devorar con avidez, labios, clitoris, le perforaba el coño con su lengua, le daba movimientos giratorios por dentro y por sobre el clitoris, le metía los dedos estimulando el punto G, hasta que su tía lo agarro de los cabellos, volvió a temblar y le tiró un chorro tremendo de fluidos vaginales, era un delicioso squirt, que baño el rostro de Adrián, que gritó de placer profería su tía!

    -joder macho, pero que buen come coños que eres, ahora follame por lo que más quieras!

    Adrián estaba gratamente sorprendido por la actitud lujuriosa de su hermosa tía, la penetró en posición de misionero, al estar tan mojada se la metió hasta el fondo!

    -que me partes sobrino, que me rompes el coño con ese pollón!

    -perdón tía, es que estás muy mojada y yo estoy muy caliente!

    -que no te preocupes Adri, que me gusta sentirme llena con esa polla de burro que te gastas, rompeme toda!

    En menos de 5 minutos, otro orgasmo, era multiorgásmica su cachonda tía, gemía como loca, «tú sí que eres bien macho sobrino», «dame más por Dios» y cosas por el estilo escuchaba Adrián de su tía; después del misionero, Mariana gracias a su flexibilidad con el yoga, hizo una serie de poses que Adrián disfruto como nunca, también le estaba volviendo loco con sus movimientos pélvicos, contraía su vagina a placer, le apretaba la polla a su sobrino, que no aguanto más y se vino a chorros, derramando todo su yogurt en el útero de su tía, los dos llegaron al clímax y gimieron de placer.

    Mariana sabía de las fortalezas y pronta recuperación que tiene un chico de la edad de Adrián, ella quería más, por eso con su calentura que la hacía ponerse más guarra, le decía cosas a su sobrino que lo ponían a mil!

    -Adri ahora quiero que me rompas el culo, pero se buen chico con tu tía y lubricalo primero, vale?

    Eso era música para los oídos de Adrián, que su tía le ofreciera el chiquito lo ponía a mil, así que Mariana se puso en 4 ofreciendo sus atléticas nalgas, Adrián le abrió los cachetes y le chupo el ojete como si fuera a sacar oro de una mina, le metía la lengua a profundidad, cosa que disfrutaba su tía como perra en celo!

    -mm sí, comete el culo de tu tía, quiero que me entierres esa gorda estaca que cargas!

    -mm si tía, tenés un culo delicioso, ya verás que te lo voy a dejar bien abierto!

    -eso sobrino querido, mi culo súplica por tu polla, mm pero que lengua que tienes, me vuelve loca!

    -bueno tía, ¡abrete las nalgas que te la voy a meter toda!

    Mariana estaba fuera de sí, las cosas que se decía con su sobrino, la ponían más cachonda de lo que nunca estuvo, con su cabeza apoyada sobre la colchoneta de yoga, se abrió el par de cachetes suplicantes de carne, Adrián se agarró el mástil y lo puso en la entrada del ojete de su tía, empujando suavemente, la penetró como cuchillo sobre mantequilla, ya que su tía era adicta al sexo anal, tenía muchos plugs o enormes dildos, por lo cual su orto estaba acostumbrado a tener constantes visitas, pero nunca había experimentado un miembro real de esas dimensiones, lo disfrutaba mucho, con una de sus manos se estimulaba el clitoris mientras su sobrino la embestía por el ojete!

    Después de varios minutos, varias posiciones y muchos orgasmos, dándole por el culo a su tia, Adrián estaba por correrse!

    -que rico tía, estoy por acabarr!

    -mm espera y dame tu lechita en mi boquita sobri!

    Mariana estaba recostada boca arriba esperando a ser amamantada, Adrián dejo de perforarle el culo, para ponerse encima de su tía y le echo toda su descarga sobre el rostro, Mariana tragaba lo que podía, pero no le bastaba eso, además con su mano derecha le agarró la polla a su sobrino, para restregarla por toda su cara; Adrián estaba gratamente sorprendido de lo putarrona que era su tía, se quedaron tumbados un rato descansando, minutos después Mariana convidaba a su sobrino para ducharse y seguir follando!

    Mientras tanto en Colombia, Sandra la madre de Adrián, desde el momento que le vio la polla a su hijo, su vida cambió, no dejaba de pensar en ese gran pedazo de carne, a veces tenía sueños mojados en los que su hijo se la follaba, se levantaba siempre con las bragas totalmente húmedas, no podía creer el deseo prohibido que sentía por su hijo, a medida que pasaban los días se desarrollaba más y más.

    Sus hermanas tampoco lo pasaban bien, pues se habían vuelto adictas a la tranca de su hermano, en especial Adriana que aparte del sexo, estaba locamente enamorada de su hermano gemelo; todas seguían en contacto con él, por medio de mensajes de WhatsApp, incluso a veces tenían sesiones de sexting con, pero extrañamente notaban como su hermano empezaba a sacar excusas para no menearse la polla en las videollamadas que eran frecuentes en principio, a lo que las tres le alegaban «seguro que ya tienes novia y nos vas a olvidar», Adrián les decía que estaba muy inmerso en sus estudios, pero lo cierto, era que su tía lo estaba deslechando cada que tenía oportunidad!

    Pero todo iba a tener un giro de 180°, ya que cierto día, Sandra y sus tres hijas se fueron de shopping, dejando en casa sólo a Raúl, al que le dio por fisgonear en la habitación de su hija Catalina, ya que se le hacía raro que casi siempre las tres hermanas se reunieran dentro; Raúl buscaba con curiosidad el motivo de el repentino amor fraternal de sus hijas, pero no veía nada fuera de lugar, pues Catalina era muy cuidadosa y ordenada, pero se había olvidado de su memoria USB, que por cierto era bastante llamativa, era una salchicha caricaturesca muy particular, Raúl decidió investigar si en la USB podía encontrar el motivo por el cual sus hijas actuaban según él, tan sospechosamente.

    Continuará…

  • Dándome vuelo con un sin hogar

    Dándome vuelo con un sin hogar

    Hola, primero que nada agradecer sus mensajitos a todos los que me envían, últimamente me han estado pidiendo relato, pero no había podido publicar primero porque no tenía tiempo y segundo, sentí que no tenía un relato lo suficientemente hot, pues casi siempre es coger con mi papá o con Alejandro, que por cierto tuvimos que dejar de vernos, pues no acepta todavía muy bien que coja con muchos hombres, quería que fuera solo de él y pues eso me aburre, yo prefiero divertirme en bola, pero bueno hay más peces en el mar.

    Para empezar algunos ya saben un poco de mi vida, me gusta coger con hombres, muchos hombres, tanto que incluso me animé a hacerlo con mi papá, con mi medio hermano y hasta con mi padrastro, (no tengo llene) pero una de las cosas que me gusto hacer hace ya más de un año fue coger con un vagabundo, a pesar de que fue una experiencia nueva, fue algo que me disgusto en el momento por el olor, pero ahora quería hacerlo de nuevo, así que me animé y me dispuse a ir al centro en busca de mi ponedor, estuve buscando a un buen candidato no quería alguien simple, pero pues la mayoría son adultos de la tercera edad o maduros pero en extremo sucios.

    Luego de dos días de búsqueda me estaba cansando de buscar me fui a donde había encontrado la primera vez al vagabundo, en un edificio en el centro, por el bulevar, y en efecto ahí estaba, se veía diferente, pero seguía en las mismas condiciones, me acerque y le dije que si me recordaba, a lo que sonrió y me dijo que sí, y de inmediato me dijo que si quería que me cogiera, yo le dije que sí, pero se le hizo raro que viniera muy temprano, le comenté que no quería hacerlo ahora ni aquí, le dije que nos viéramos en mi departamento para comer y divertirnos, a lo que acepto con mucho gusto, me dijo que se sentía muy feliz por como lo trate la última vez, por el dinero y sobre todo por la cogida.

    Ya en la noche llegó y se quedó un rato sentado en la banqueta, salí y le pedí entrar, le dije que se pusiera cómodo, y continuamos charlando, le pedí amablemente que se diera un regaderazo para quitarse el mal olor y la suciedad, se quitó la ropa ahí mismo enfrente de mí, y me empecé a calentar, mientras se estaba bañando aproveche para desvestirme y prepararme, saque mi plug rojo y lo lubrique muy bien, me lo inserté y así anduve por toda la casa, me puse unas medias solamente, me recosté en la cama y espere a mi macho, salió y ya se veía mucho mejor, incluso algo guapo, se acercó a la cama y me hecho la mirada, me dijo que estaba bien bueno, me medio sonrojé, le di las gracias y acto seguido comencé a jalarle la verga para ponérsela dura, no tardo mucho, uff era genial tenerlo de nuevo en mis manos, lo empecé a lamer, chupaba la cabeza de su miembro y succionaba con leve fuerza, le gustaba lo que hacía, me lo metía entero a la boca, hasta la garganta, no es por nada pero si la tenía decente, unos 17 aproximadamente.

    Ahora si empezamos con la diversión, me di la vuelta y deje que viera mis dos joyas jeje, me tomo de las nalgas y las apretaba, ya traía ganas, tomo el plug y lo giraba y lo presionaba, luego lo empezó a sacar muy lento, uff sentía muy rico, de repente se oyó el pop cuando salió entero, me lo dio y me lo lleve a la boca, saqué mi mascara para taparme los ojos y así solo sentir todo, le agarre mucho cariño a coger con los ojos tapados, me dijo que si estaba listo a lo que asentí con la cabeza pues traía el plug en la boca y las manos atrás como si las tuviera atadas, me puso su miembro encima de mi culo casi en mi espalda baja, lo podía tomar con mis manos y sentir su calor; en eso comienza a penetrarme muy suave, yo gemía muy despacio pero muy sexy como si me hiciera sentir su mujer, le pedí que me diera nalgadas, que era su perrita por esta noche, que me gozara. Me dio dos fuertes nalgadas al mismo tiempo, ufff yo estaba bien caliente, me siguió dando más rápido y mas rápido, me abrí lo más que pude hasta casi separar mis piernas en todo lo largo de la cama, nunca había podido hacerlo tan bien, me di la vuelta y junte las piernas para hacer presión en su pija y que entrara con más fuerza, las levante y puse en su hombro, el las tomo entre sus brazos y continuo cogiéndome bien delicioso.

    Luego le pedí cabalgarlo se recostó y me puse frente a él y me baje hasta insertarme su manjar, puse mis manos atrás para darme vuelo con las piernas y que me ano se llenara de placer, nos la pasamos cogiendo muy rico, de las mejores experiencias sin duda, después cambiamos y me di la vuelta para recostarme encima de él y que me prensara con sus brazos y piernas, nos tomó tiempo pero pudimos hacerlo como quería jeje. Nos tomamos un rato cogiendo y probando varias posiciones mas pero ya para no alargar, le dije que quería probar su semen, cuando ya me aviso que se vendría, me hinque y comencé a masturbarlo y mamarlo hasta que acabó en mi lengua, tome mi plug y le di una lamida para untar algo de sus mecos en él y llevarlo a mi colita, era lo máximo, esta que no cabía de la emoción, me trague lo demás y continúe chupando su verga un rato más.

    Luego lo hicimos dos veces mas al rato y al día siguiente nos despedimos, le volví a dar dinero y quedamos de vernos de nuevo. Bueno eso es todo por hoy, espero seguir contacto mas experiencias en estos días.

    Telegram: @Km4zh0

  • Novio cornudo (Parte 1): El profe

    Novio cornudo (Parte 1): El profe

    Hola a todos! Después de la primera vez que mi novia me puso los cuernos, mi novia me lo confesó todo y al principio me decía que no iba volver a pasar, que ella me amaba a mi.

    Yo, anhelaba que volviese a pasar pero me mantenía al margen. Semanas después, todo continuó normal, nos veíamos a diario y seguiamos teniendo sexo 3 veces por semana. Cada vez que lo haciamos, comenzaba a chuparme y luego yo me subia y le metía mi verga hasta el fondo. En cada embestida, le empezaba a preguntar que si le había gustado hacerlo con su ex. Ella bien excitada me decía que sí, que ya extrañaba sentirlo. En la acción tambien confesó que su ex la tiene más grande.

    Todas las veces que lo haciamos y platicabamos de los cuernos que me puso, la excitación era inmensa. En una ocasión después de hacerlo, ella fue a la baño a arreglarse para ya irnos, y yo me quede en la cama, cuando le llega un mensaje a su celular. Yo, con confianza lo tomó y veo que era un mensaje de quien tenía registrado como Profe Paulito.

    Al abrir el mensaje, decía un «Hola, ¿cómo estás? ¿Cuándo nos vemos?» En ese momento los pelos se me pusieron de punta. Sabía que era su ex, sabía que había sido su profesor, sabía que era mayor que ella como por 20 años. Todo eso me excita tanto. Comencé a leer los mensajes anteriores y pude ver que jamás habían parado de hablar. En esos mensajes estaba clarísimo que ya era yo todo un cornudo. Hablaban de que se necesitaban ver, ella le decía que necesitaba de su cuerpo.

    Tanto, que le mando fotos en lenceria que a mi jamás me mando. Una foto con un brassier rojo donde mostraba sus pechos lindos y redonditos bien resaltados. En otra, su rico y enorme trasero, con un panty rojo. Y en otra más, su trasero nuevamente pero ahora ella de perrito. Hablaban sobre quedar en un día para volver a coger, y luego justo 2 semanas antes, quedaban de que él iba pasar por ella a la universidad. Recordé que aquel día ella me dijo que no podríamos vernos ya que tendría que preparar una exposición. Vaya que rica y excitante exposición le ha de haber hecho al Profe Paulito, pues después ella le había escrito que le encanto y más le encanto como la puso de perrito. Yo, al momento tenía mis 12.5 cm a su máximo esplendor. Me moría de ganas por correr a besarla y hacerle el amor como un loco.

    Me contuve y guarde su celular. No mencione nada pues quería saber en unos días más que sucedia. Como todo un adivino, 3 días después ella me dijo que tenía exposición en su clase de biología y no podríamos vernos aquella tarde. Yo fui a casa a masturbarme mientras le mandaba mensajes de cómo iba todo. Ella respondía que ya iba avanzando. Luego paso bastante rato sin contestar, ya luego me dijo que ya casi terminaba en preparar su exposición. Yo estaba en la excitación total. Quería correr a encontrarla y poder observar todo mientras me masturbo en una esquina hasta correrme. Esperaba con tanta excitación el siguiente día.

    Llegue con ella y fuimos a comer, en un descuido ella fue al baño y yo rápido tomé su celular y fui directo a la conversación con su ex profesor. Pude leer rápidamente con tanta excitación los mensajes. Él le dijo que ya iba en camino por ella a las 1:25 y su siguiente mensaje fue a las 7:48, con ella diciendo «Gracias por traerme a casa y gracias por tremenda tarde”.

  • El sueño con una compañera de universidad (I)

    El sueño con una compañera de universidad (I)

    Que tal amigos escritores y lectores, mi respetos y saludos ante todo, este es mi primer relato así que aceptaré sus sugerencias y críticas de buena manera. Soy de Venezuela, me llamo Alex, un hombre de contextura atlética, moreno, 1,70 cm de estatura y de una envergadura de 18 cm, y con un gran apetito sexual, soy muy apasionado y fuerte a la hora del sexo, nunca dejo a una fémina sin un buen orgasmo , suficiente de mí; así que a lo que venimos por acá; creo que los hombres hemos comenzado nuestra vida sexual con una milf (una amiga de nuestra madre), vecina, una prostituta, una prima o con una amiga mayor o de misma edad que tengamos en ese momento, cosa que voy a relatar aquí.

    Era el año 2001 cuando paso esto que les voy a contar ya había salido de bachillerato, mis padres me alquilaron un apartamento para mi solo, para independizarme (sé que la mayoría se preguntara que teniendo un apartamento solo para mi, no lo aproveche antes para iniciar mi vida sexual, digamos que fui bien pendejo y tímido a veces para hacerlo, a pesar de haber hecho una que otra fiesta, pero fue por pendejo realmente, hasta que ocurrió esto que voy a relatar); tendría como 18 años, en mi país antes se hacían propedéuticos o talleres de preparación para ingresar a ciertas carreras universitarias, en este caso en la facultad de derecho de una reconocida universidad, dichos talleres siempre lo dictaban cuando las facultades de la universidad salían de vacaciones o como dirían en verano, allí conocí a una muchacha llamada Lovesly, era del oriente del país específicamente del estado Anzoátegui, y vino a probar suerte en la capital del país quedándose en una residencia de monjas, una chica de piel morena, pelo de rulos, pelirroja, 1,50 de estatura, de mi misma edad, delgada de pechos firmes medianos y un culo bien parado, siempre se vestía provocativa y sensual, en el ámbito personal y sexual era muy abierta, casi siempre contando sus aventuras y experiencias y dando consejos, era muy avanzada para una chica de nuestra edad en ese tema.

    Comenzando un fin de semana largo , para ser especifico un viernes en la mañana me despierta el sonido del teléfono, era ella que me estaba pidiendo por favor verme estaba como desesperada, quería hablar conmigo, le dije que sí, que no había problema; ya ella sabía dónde vivía porque me había visitado con anterioridad, para estudiar o alguna tomadera como dije anteriormente; me levante de la cama, estaba en bóxer así duermo normalmente, sonó el timbre del apartamento cosa que me sorprendió me puse un paño en la cintura y mi dorso estaba desnudo y así fui, y allí estaba lovesly, con una provocativa blusa de tirantes sin nada abajo que hacia resaltar sus ricos pechos y sus pezones, y una minifalda de jean que se podía apreciar muy bien su culo; ella se me quedo mirando desde la puerta y modio sus labios provocativamente.

    L: Hooola Alex!!! Disculpa que venga así de repente, y que no te haya dado tiempo ni siquiera de ponerte algo de ropa.

    A: tranquila, pasa y ponte cómoda, ya preparo algo para poder hablar bien.

    Entro tocando mi dorso y mordiéndose los labios, cosa que me puso algo nervioso; se sentó en el sofá y yo fui a la cocina a preparar un café para ambos, y algo de desayunar, por lo mas rápido unos emparedados, lo lleve a la sala y me senté a su lado. Hablamos cosas tribales sin sentido, cosas de la universidad, etc., hasta que yo toque el tema

    A:- bueno loves hemos estado hablando mucho, pero en si no me has dicho porque has venido que haces aca tan temprano, que es eso tan urgente que me tenias que decir?

    L:-bueno, como te explico???… me da pena Alex de verdad yo…? Además tu asi como estas en este momento

    A:- asi como? Sin vestirme? Si quieres me visto? Que paso mi niña? Ahora en que lio te metiste? Estamos en confianza habla.

    L:- no tranquilo, y en ningún lio me he metido, sino en el que me voy a meter-

    A:- como asi? Suéltalo de una vez que me tienes preocupado.

    L: Bueno aquí va… soñé contigo Alex!!!

    A: que??? Eso es todo?… Caramba lovesly eso no es para meterse en lio, jajaja.

    L:- tendría que explicarte, no fue un sueño normal.

    A: bueno explicate, a ver de que trata, eso sí, si lo cuentas no se cumple jajaja-

    L:-entonces no lo cuento!!! yo tengo ganas de que se cumpla- lo decía inquieta y excitada por algo pude notar como sus pezones se marcaban en su blusa.

    A: jajaja asi será de bueno lo que soñaste.

    L: muy bueno!!!; capaz y se cumple hoy- diciéndolo con mirada sensual y mordiéndose los labios.

    A: Sí, como asi?

    L:- sí; no aguanto más- diciendo esto se puso sobre mi y me beso con pasión y lujuria; correspondi el beso de igual manera.

    A:- uuummm era solamente esto lo que soñaste o hay algo mas?

    L:-no hay mucho mas!!!-diciendo esto se quito su blusa dejando sus pechos al aire, sus pezones eran pequeños marrones claros; dejándome sorprendido y casi inmóvil.

    L:- que? No te gusta lo que ves?

    A: me encanta!!! Lo que pasa es que tu has tenido mas experiencia que yo en este ámbito y no se si estoy a nivel de tu sueño.

    L: eres virgen acaso? Uuummm Interesante!!! – dijo mordiendo sus labios

    A: eeehh si, disculpa que no te había dicho antes, me imagino que ya no quieres hacer nada?

    L: para nada, ahora me excita mas la idea de hacerlo contigo- diciendo esto, nuevamente nos empezamos a besar mas intensamente que al principio una de mis mano fueron por instinto a unos de pechos pellizcando suavemente su pezón haciendo estremecer y gemir mas intensamente, mi otra mano se colo por su falda, subiéndola dejando parte de sus nalgas descubierta, empece a bajar por su cuellos hasta llegar a sus pechos, los bese, chupe, y mordí suavemente, haciéndola gemir y estremecer de placer, mi verga ya se estaba poniendo dura, y ella al sentirla empezó a moverse suavemente, afincándose, rozando nuestras partes intimas aun cubiertas, ella con un pequeño hilo rojo y yo por mi paño y mi boxer, ella bajo sus mano y quito el paño que me cubria, dejando el bóxer al descubierto junto con mi erección marcada.

    L: Dios!!! Que grande y grueso se ve papi- dijo excitada y emocionada. Ella no bajo del sofá sino que se coloco de medio lado, y levantando su culo, besándome empezó a bajar por mi cuerpo hasta llegar a mi bóxer besando y lamiendo mi verga por encima del mismo podía sentir su aliento caliente y el tacto de su lengua, sus manos tomaron la elástica del bóxer y lo fue bajando hasta que salio disparada mi verga en su cara.

    L:-ahhh que divinura, se ve mas apetecible este dulce sin la envoltura, me da un poquito de miedo no se si me entre en mi cosita por el grosor; pero tranquilo papi yo te voy enseñar lo que necesitas saber en esta materia.

    Diciendo esto lo agarro con sus manos y empezó acariciarlo, me gustaba como lo hacia, le paso su lengua por todo el tronco de mi verga suave y eróticamente, llego a la punta y paso su lengua alrededor de la cabeza de mi verga, hasta meterlo en su boca, apretándolo con sus labios suave y lentamente, haciéndome gemir suave y erizar mi cuerpo, una de mis manos fue a su falda subiéndola dejando al descubierto su culo y su hilo rojo, apretaba ese culo a medida de como me hacia sentir la mamada que me estaba haciendo

    L: te gusta papi? A mi me encanta tu verga gruesa y grande, uuummm – se acostó de medio lado en el sofá, y ahora mis manos pasaron a sus ricos pechos apretándolos y acariciándolos, ella tomo mi mano y la llevo a su tanga metiendo mi mano dentro para que la acariciara allí.

    A: aahh si me encanta loves, que rico se siente, aahhh- empezó aumentar la velocidad de la mamada, y su labios lo apretaban mas!!!

    L: que rico sabe tu verga papi glu glu, tócame aquí en mi botoncito papi!!! Glu glu glu uumm asi!!!- estaba super mojada mientras me chupaba mi verga, estaba a punto de venirme y se lo hice saber.

    A: Loves, me voy a venir aahhh!!!

    L: glug, tranquilo papi hazlo, dame leche, esta gatita quiere tu leche- eso me excito de sobre manera y por instinto con mi otra mano la agarre por el cabello para que siguiera la mamada y mi otra mano aun seguía en su cuquita llena de sus jugos, un escalofrió recorrió mi espina dorsal, mis musculos se tensaron y explote en su boca llenándola de leche, nunca dejo chupármela mientras acababa, sentía como me succionaba con fuerza, hasta que termine; ella como buena minina acariciaba con su lengua el tronco de mi verga saboreándola; aun con la descarga de leche que tuve me mantenía duro.

    L:- uuummm papi que delicia tu leche, y esto apenas empieza no crees? Que rico que aun te mantegas duro.

    A: ya lo creo, siento que has liberado una parte de mi que tu ni nadie no va a poder detener, asi que ahora me toca probar y darte placer- dije recuperándome del orgasmo.

    L:- uumm que rico papi, si haz lo que tu quieras conmigo, lo que siempre has deseado- esto lo decía acariciando mi verga con sus manos y lengua.

    A.- segura mira que te tengo muchos deseos ocultos hacia ti- dije ya recuperado un poco el aliento y seguro de mi mismo. Y ella al decirle esto se para y se pone en 4 en el sofá con su culo parado ofreciéndomelo aun con su hilo y falda subida, ya mi mente estaba maquinando que hacer con ella a pesar de mi inexperiencia.

    L: completamente segura papi- dijo en tono provocativo de niña mala, me dirigi a ella y le di una nalgada suave, me puse detrás de ella afincando mi verga dura entre sus nalgas mientras la besaba en su cuello y boca, apretaba sus pechos, pellizcando sus pezones duros, haciéndola suspirar, ella por su parte afincaba mas su culo contra mi verga moviéndola de arriba abajo como masturbándome con ellas, empece a recorrer su espalda bajando por ella, haciéndola erizar su piel y gemir suavemente, mis manos tomaron su falda junto con la liga de su hilo y los fui bajando juntos, suave y lentamente, mi boca fue bajando pegado a su piel, mordí sus nalgas y besaba al mismo tiempo haciéndola gemir fuerte.

    L: aaayyy papi! Malo! uumm que rico-, dijo levantando mas su culo, y allí lo abri y vi su orificio anal, marroncito claro y apretado, me parecio tentador, y le pase la lengua, ella se hecho para adelante pero igual fui tras ella y segui lamiéndolo mientras mis manos estaba una en la cadera y la otra en su clítoris acariciándolo; todo esto lo hacia guiado por instinto sexual.

    L: uuumm papi, no allí me da cosquilla, uumm que rico!!!- igual a pesar de lo que dijo segui comiéndole el culito y acariciando su clítoris, no me importo lo que decía sobre eso, ella empujaba mas su culo, y yo afincaba mas, casi penetrándola con mi lengua, mientras ella gemía y disfrutaba como le comia su culito, cuando percibí que se iba a venir pare y fui directo a su cuquita, le meti mi lengua penetrándola asi en 4, y dedo invadia su culito rico, tenia una sabor agridulce sus jugos , pero me gustaba ese sabor era adictivo y quería mas.

    L: Dios Papiii! Sigue asi, asi papi; no paresss! – me separe de nuevo y la voltee, acostándola en el sofá, y fui de nuevo contra su cuquita, se veía deliciosa de labios pequeños, morenos claros como su piel, con full jugos a su alrededor, me apodere de sus clítoris con mis labios, apretándolo suavemente y pasando mi lengua al mismo tiempo entre lento y rapido, saboreaba su néctar, una de mis manos no dejaba de tocar su culito y a la vez la utilizaba para meterlo en sus cuquita, y mi otra mano amasaba sus pechos y pellizcaba sus pezones, ella con sus manos se apodero de mi cabeza afincándolo en sus cuquita mientras gemia deliciosamente indicándome como le gustaba; empezó a mover sus caderas, sus movimientos hicieron que el dedo que se encontraba en su culito entrara dentro de ella gracias a los jugos de su cuquita, su gemido fue fuerte pero igual no lo saco, siguió moviéndose, yo seguía en lo mio comiéndome su clítoris hinchado, mi lengua hacia círculos sobre el, hacia arriba y hacia abajo, y los apretaba con mis labios, en eso exploto en un delicioso orgasmo afincando mi cabeza mas en ella, sus piernas temblaron, sus muslo apretaron mi cabeza casi al punto de asfixiarme, su cuerpo se arqueaba deliciosamente.

    L: aaahhh papi, asi papi, que rico cómetela así, que rico papiii, aahh!- dijo dentro de su explosión orgásmica; tras el orgasmo y no haberse recuperado del mismo, abrió sus piernas dejando libre mi cabeza y con sus manos me jalo hacia ella poniéndome encima de su cuerpo, por instintos nuestros sexos se rozaron y besándonos la penetre de golpe, su cuquita estaba apretadita y caliente, resbalo sin problema, pero nos hizo gemir ambos fuertemente, me quede quieto un momento para disfrutar esa nueva sensación que causaba haberlo metido en una cuquita prieta.

    L:- Aaahhh papi, Dios papi Suave tu verga es muy gruesa, ah

    A:- perdón me deje llevar, si quiere…- no me dejo terminar la frase y me coloco sus piernas alrededor de mis caderas para que no lo sacara

    L:- ni se te ocurra sacarlo!!! Dios siento que me abre toda,se siente riquísimo, solo comienza suave

    A:- uumm loves no me puse preser… aahhh – no me dejaba terminar las frases me beso esta vez y comenzó a mover sus pelvis suavemente.

    L:- uummm no importa papi yo tomo pastilla, como te dije disfrútalo soy toda tuya ahora, uuuummm que delicia papi!!!

    Empece a penetrarla suave y lento mientras besaba, acariciaba y apretaba su cuerpo, su cuquita ya se acoplaba a mi verga entera, a pesar que aun la sentía lo prieta que era, fui poco a poco aumentando el ritmo de mis embestidas, ya lo sacaba y metia completo y otras veces solo la mitad, ella ya no sentía molestia alguna, ya lo estaba disfrutando, estuve asi un rato mis manos acariciaban y apretaba sus cuerpo, mis dedos de vez en cuando jugaban con su culito que ya estaba lubricado por sus propios jugos, sus piernas y brazos me apretaban a ella mientras me gemia al oído, mi instinto sexual salio y me separe sin sacarlo, coloque sus piernas en mi pecho agarrándola con mis mano y empece a embestirla duro y lento mientras ella colocaba sus mano por arriba de su cabeza, gimiendo al ritmo de como la penetraba.

    L: uuumm si, papi asi, dale asi te siento todita, hasta en mi culito uuumm que rico

    Empece a aumentar la velocidad, me encantaba y me excitaba mas todavía ver sus cuerpo desnudo y ver como sus pechos se movían al ritmo de mis embestidas, ella empezaba a acariciar su cuerpo apretando sus pechos y pellizcar sus pezones, y poniendo cara de puta disfrutándolo junto con sus gemidos, a pesar de que se sentía muy caliente y prieta su cuquita, sentía aun que podía aguantar y ella al parecer se dio cuenta.

    L: aaahhh papi que rico me lo haces, me vas hacer acabar de nuevooo! y tu no lo vas hacer, que rico dame durooo!- dijo gritando

    Me movia mas duro complaciendo su petición abri sus piernas en V, y ella llevo una de sus mano a su cuquita para tocarse mientras la penetraba. Sentia como sus cuquita con pequeñas contracciones me apretaba la verga continuamente mientras sus ojos se ponían en blanco llegando de nuevo al orgasmo; su cuerpo convulsionaba, temblaba por la intensidad orgásmica que tuvo, mi verga salio disparada como corcho por una explosión de jugos que tuvo y que yo no sabia que era hasta que supe sobre los squirts. La deje recuperarse acostada en el sofa, fui desnudo a la cocina a buscar agua para ambos, aun se mantenía dura mi verga y todavía no había llegado como ella, cuando regrese estaba sentada ya mas repuesta.

    L: Dios Alex, seguro que nunca has estado con alguien? No pareciera; uuummm y aun estas duro papi.

    A: te lo aseguro, tu eres la primera, y claro aun no he llegado como tu love- dije dándole el agua y un beso mientras me sentaba a su lado; tomo un sorbo dejo en la mesa el vaso me beso nuevamente, y me agarro la verga con sus manos

    L:- sabes que no puedo dejarte asi papi.

    A:- uuumm y que piensas hacer? Una paja con tus manos o tu boca?

    L:-como prefieres darme leche papi?- dijo con tono y sonrisa picara

    A: sinceramente quiero llenarte de leche todo tu cuerpo; en especial tu culito.

    L: uuumm que rico papi- dijo besándome y montándose sobre mi metiéndolo en su cuquita nuevamente

    L: aaahhh estas cumpliendo mi sueño mucho mejor de lo que esperaba; este va ser un rico fin de semana juntos papi!!!

    Continuará…

  • Cumpliendo fantasías (el comienzo de algo distinto) Final

    Cumpliendo fantasías (el comienzo de algo distinto) Final

    Sentadas las dos en el sofá Lisa y Kata (con un par de botellas de más.)…

    Se miraron fijamente, sus ojos encendidos, sus pómulos sonrojados…

    Kata se acercó a los labios de mi Novia y le dió un beso muy apasionado….

    Comenzó a acariciarla, a besar su cuello, le quitó la remera…. Empezó a besarla lentamente desde el mentón, siguiendo hasta sus pechos donde empezó a utilizar la lengua, besaba sus pezones y Lisa estaba excitadísima…

    Siguiendo con su objetivo continúo bajando hasta su ombligo y más un poquito mas abajo hasta llegar al borde de su ropa interior…

    La respiración de Lisa era agitada…

    Acarició la entrepierna sin quitarle la pollera…

    Su compañera suspiró pidiendo por favor que lo haga, que ya no aguantaba las ganas…

    Y Kata se metió entre sus piernas, le corrió la bombachita de costado y comenzó a besarla…

    Mi novia se tocaba los pechos, los apretaba, sos ojos parecían voltearse de placer…

    Jadeaba, sentía como la lengua de su amiga la penetraba, cómo metía sus dedos y en menos de lo esperado logró su primer orgasmo…

    Santiago y yo apreciábamos la escena, mi pene durísimo dentro del pantalón pedía oxígeno, necesita salir… apretaba demasiado.

    Mi compa no podía creer lo q estaba viendo, se tomaba de su cabeza sorprendido de ver a su prima desnudandose…

    No aguante las ganas y levanté a mi novia, la tomé por la espalda y la empuje sobre su compañerita del secundario.

    Lisa quedó con la colita parada y empuje su cabeza entre las piernas de Kata… Me saque la pija del pantalón y la pasé por toda su raya… La tenía durísima y Bien Venosa!!!

    Sentí lo mojadisima que estaba mi novia, comencé a jugar apoyando apenas la cabeza de mi pene al borde de su húmeda cuevita…

    Mi novia me dijo:

    -Dale amor metemelá!!! Haceme mierda!!!

    La sujeto de los pelos como a ella le gusta y no la hago esperar…

    La penetro Bien hasta el fondo…

    -Hay Papi siiii rompeme toda!

    (Gritó Lisa.)

    Empiezo a sacudirla, sonaba sus nalgas con el golpeteo y su vagina bien mojada, mientras su amiga veía la escena y se masturbaba a la vez que mi novia tenía su cara entre sus piernas…

    Santiago no hacía nada, solo veía la escena!!!

    No podía participar estando nosotros con su prima…!!!

    Yo mientras me la cogia a Lisa, separaba sus nalgas para penetrarla más profundo y jugaba con su hoyito… Lo ensalivaba y jugaba con mi pulgar, de momento se lo metía y notaba como Santi miraba el culito de mi mujer viendo como yo jugaba con el, viendo como la sacudía.

    No aguante más cuando escuché las palabras de Lisa diciendo…

    -Llename de Leche!!!

    Eso alcanzó para sentirme a punto de estallar cuando hago que Lisa se volteara y quedar frente a mi en cuclillas para que descargue toda mi esperma en su boca, era demasiada la leche que tenía guardada…

    No terminando la historia acá…

    Kata continúo masturbándose hasta acabar…

    A mí sorpresa…

    Lisa se levanta y se acerca a Santiago…

    No voy a negar que empecé a transpirar, me puse nervioso… No entendía lo q estaba haciendo!!!

    Pero no detuve la acción y me senté junto a la invitada mientras trato de entender a dónde quería llegar mi novia!!!

    Ella de frente a mi amigo apoya sus manos en su pecho y voltea para verme… A lo que sonrío tal vez por impulso.

    Lisa se agacha y baja el pantalón de Santiago dejando frente a sus ojos el pene de mi amigo que estaba «al Palo»…

    Lo toma de la cintura con ambas manos y lo tenía frente a su rostro…

    En serio pensé que se lo llevaría a la boca, pero en lugar de eso lo empuja haciéndolo caer sentado en la silla q tenía detrás.

    De frente a él se sube y mete su pene dentro de ella!

    Podía ver menear sus caderas rápidamente!!!

    Cómo su cola se meneaba hacia atrás y luego se empujaba hacia adelante…

    Tenía mi novia encima a mi amigo con sus pechos desnudos frente a el jadeando extasiada, gozando del Pene de mi mejor amigo!!!

    Fue una sensación extraña…

    Kata detras de mi espalda me quita la remera y me toma de los hombros, sentí sus manos calentitas detrás de mi nuca, perfumadas con los jugos de su vagina… Y verla a Lisa sumado al olor de las manos de su compañera hizo que tuviera una fuerte erección a lo que Kata me mira y se inclina hacia a mi quedando de rodillas al borde del sofá…

    Me mira a los ojos y sin sacarme la vista se lo mete en la boca…

    Pude ver cómo Lisa acabó de nuevo, pude ver cómo Santiago terminaba dentro de Lisa!!! Y en ese momento también pude ver cómo Kata se masturbaba mientras me hacía sexo oral hasta que pude acabar otra vez… Solo que ella dejo mi esperma en sus pechos…

    Fin