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  • Un maduro loco por mi

    Un maduro loco por mi

    Hola vengo a contarles un relato rápido espero les guste.

    Se trata de mi un día andaba en las aplicaciones subiendo fotos y videos hasta que.

    Un día he visto que un perfil le daba corazoncitos y comentaba mis fotos pues mire de quién se trataba y era un hombre que tendría unos 57 años era más grande que yo y un poco gordita.

    Yo seguía y no daba interés solo ignore como siempre lo hacía y pasaron los días yo subía mis fotos y videos y el seguía comentando y escribiéndome así pasaron unos meses yo ignoraba. A sus mensajes que el decía que quería salir conmigo hasta que un día me canse.

    Y le escribí me dijo que quería salir conmigo, pues yo le dije que no estaba interesado en nadie pues el insistía hasta que le di una oportunidad y que nos encontraríamos en un parque el sábado a las 6 de la tarde llego el día y me dirigí al lugar estaba mucha gente no sabía quién era el hasta que le escribí y le pregunté.

    Hola ya estoy aquí donde estás tú le dije

    El me dijo ya llegó en unos minutos espérame

    Entonces seguí esperando hasta que de repente vi a un hombre caminar directo hacia a mi y era el se acercó y le llamo por mi nombre a lo cual yo también le pregunté si era el hombre y lo llame por su nombre y dijo.

    Si soy yo que tal estás y se sentó cerca mío

    Entonces le dije así que eres tú quien me acosaba y el solo se reía y me en la cual me contestó

    Pues con alguien como tú cualquiera te quería acosar eres un joven muy hermoso y para ser sincero me he fijado que tienes un muy buen trasero el dijo con una risa.

    Pues ahí yo le dije gracias por decirme que soy lindo pero dime y tú cuando has visto mi trasero

    Y el dijo pues se nota con esos leggins bien ajustados que traes pues por lo que veo haces mucho ejercicios y déjame ser sincero es la primera vez que veo a un joven tener un trasero muy grande y redondo.

    En lo cual ya me pareció muy apresurado de su parte en decir todo eso le dije pues por lo que veo estás un poco apresurado y obsesionado por el trasero.

    El dijo pues perdón solo me gustó admirar tu hermoso cuerpo.

    Pues yo me quedé callado sin decir nada.

    Luego el dijo vamos a tomar algo que tal unas cervezas o algo.

    Yo dije pues yo no tomo cervezas pero si tú quieres tomar toma pero yo tomaré un jugo o solo agua.

    El dijo está bien vamos a tomar algo y nos dirigimos a un local cerca para tomar algo estuvimos ahí por un par de horas hasta charlando y resulta que teníamos mucha cosa en común y de paso nos conocíamos aún mejor pues luego después de todo me fijé en la hora y ya era las 8 de la noche en lo cual le dije

    Ya tengo que irme fue un dia muy lindo.

    Y el rápidamente contesto diciendo que era muy temprano entonces me invitó a irme a su casa.

    Pues yo no quería irme era muy apresurado para hacer eso estuve pensando mientras él insistía pues luego dije bueno ya estoy aquí entonces que más da y nos fuimos a su casa.

    Al llegar nos sentamos en el sofá el puso una película charlamos como otras 1 hora más hasta que el se puso caliente y me dijo

    Sabes no paraba de ver tu redondo trasero me sorprende que la tengas grande y con esos leggins ajustados sé ve aún más sexy diciendo todo eso con suspiros.

    Yo solo tome eso como una broma y me rei y el volvió a decirme más cosas hasta que puso sus manos sobre mi pierna acariciándome.

    Yo lo miraba e intentaba quitar sus manos encima y el lo volvía a hacerlo hasta que se descontroló y se tiró encima mío sujetándome con fuerzas mientras yo intentaba salir de ahí el solo me sujetaba aún con más fuerzas intentando romper mis leggins con su mano hasta que lo rompió haciendo un orificio grande de mis leggins justo Alado de mi trasero dejandolo ver la tanga con encajes que llevaba puesto así es a mí me gusta usar tangas

    Mientras él seguía descontrolado besándome y yo intentaba salir de ahí al final el desprendió su pantalón sacando una verga negra gruesa muy gruesa y peluda intentando meter en mi culo pero yo teniendo la tanga puesta no podía meter hasta que hizo de lado la tanga logrando poner su vergota en la entrada de mi ano sintiendo que la cabeza de su verga ya estaba mojada era el líquido del semen que el ya expulsaba de tan caliente que el estaba y ese líquido sirvió como lubricante aunque no fue suficiente pero el empujaba su verga hasta que con su líquido del semen llegó a lubricar aún más mi ano y el con un enpujon más pues sonó un sonido haciendo plaz y su verga ya estaba dentro mío sentía como su verga habría paso al entrar en mi ano se sentía lo grueso que era.

    Pues yo al sentir su verga ya dentro de mi culo y viendo que no podía escapar de ahí al final le entregué a el por completo entregándole mi culo con más comodidad sintiendo como su verga negra gruesa entraba en mi culo y chocaba contra mi trasero me excitaba me encantaba sentir esas bolas grande y peluda chocando contra mi tarsero rebotando y rebotando escuchándose en el cuarto plaz plaz plaz y mi culo estaba tan mojado queriendo aún más de esa verga negra y deliciosa luego nos dimos a otra posición subiendo me encima de el poniendo mi trasero hacia el y haciendo unos sentones con mi trasero encima de su verga sonando plaz plaz plaz y mientras mi culo rebotaba.

    Me decía que rico se ve tu enorme trasero rebotando como soy chiquito tengo un trasero un poco grande para ser hombre pero a mi me gusta y al parecer a él también le gustaba mucho como yo rebotaba me encantaba sentir cada centímetro de su verga entrando en mi culo mientras acariciaba sus bolas y rebotaba mi trasero encima de el el ya estaba a punto de correrse hasta que se dio la vuelta y se subió encima mío sujetándome con fuerza y bombeando su verga en mi culo chocando y haciendo rebotar mi culo el cuarto se escuchaba como si alguien estaba aplaudiendo plaz plaz plaz hasta que se detuvo y sentí como se corría dentro mío sentía como su verga expulsaba una leche caliente espesa y era en gran cantidad que hiciera que su leche saliera de mi culo escurriendo hasta por fuera expulsando hasta la última gota de su leche en mi culo al final se desprendió de mío saliendo su verga de mi culo haciendo un sonido plugs y su verga estaba afuera y mi culo estaba lleno de leche caliente espesa pero muy deliciosa hasta que el muy aguantador le di una rica mamada a esa vergota negra y besando esa bolas grandes volvió a correrse pero esta vez en mi boca sintiendo perfectamente el sabor caliente y espesa leche expulsando sin para una gran cantidad de leche era increíble

    Seguro este hombre llevaba mucho tiempo sin hacer sexo por eso su verga expulsaba tanta leche como para llenar un vaso de agua al final me trague toda esa leche no podía desaprovechar ese gran momento.

    Hasta que después nos quedamos dormidos.

  • Yo lo despreciaba, pero me terminó haciendo su perra (2)

    Yo lo despreciaba, pero me terminó haciendo su perra (2)

    Eliseo tenía todavía su mano derecha en mi muslo izquierdo. Yo sentía sus dedos acariciando mi pierna, yo tenía mi mano sobre la suya, acariciándolo también. Su mano se sentía gruesa, su piel algo rasposa y seca. Mi pierna izquierda estaba cruzada sobre la otra, en parte por comodidad, en parte por timidez. Jamás había tenido una experiencia sexual con alguien en un lugar público y menos dentro de la universidad, donde muchas personas me conocían y podría tener consecuencias negativas si alguien me descubría.

    La clase iba a penas a la mitad de tiempo, el profesor hablaba y hablaba, escribía cosas en el pizarrón. Pero para mí era imposible poner atención, en mi mente sólo estaba Eliseo, su piel morena, su bello miembro y su fuerte aroma a sudor. Me sentía en parte muy nerviosa, ya había escuchado rumores sobre Eliseo, según decían ya se había acostado con varias en el salón y la universidad. Para mí ellas no eran más que zorras de clase baja, que no eran capaces de cotizarse o respetarse a sí mismas. Me sentía como si yo me hubiera convertido en una zorra más para Eliseo. Sabía que no estaría satisfecho hasta hacerme el amor. Y peor aún, yo no tenía ninguna intención de detenerlo, incluso mis instintos me estaban orillando a provocarlo a perderme toda clase de respeto.

    Como les había comentado en el relato anterior, la facultad de arquitectura tiene bancos y mesas altas para los alumnos. Los bancos no tienen respaldo. De forma tal que mi trasero queda expuesto cuando estoy sentada, cualquiera lo puede ver sin que me cuenta. En ese momento sentía la mirada de mi compañero que estaba en la mesa de atrás. Su nombre era Jorge, era muy tímido y algo feo. De piel pálida y bigote delgado. Era muy caballeroso a la hora de hablarte pero ya lo había descubierto mirándome las pompis o incluso mirando descaradamente mis senos al momento de hablar con él.

    En ese momento Eliseo tiró al piso un bolígrafo. Me dijo «Que esperas Putangie, recógelo.» Me excitó mucho el apodo que me puso y el hecho de que me hablara con órdenes. Por supuesto que obedecí y me agaché para levantarlo. Como las mesas con altas, una persona cabe debajo de las mesas a la perfección si se agacha. Pero en cuando estuve a punto de levantar la pluma, sentí la mano de Eliseo tomándome por la cabeza, me estaba jalando un poco el cabello. Y con su otra mano hizo la seña obscena del dedo de en medio y me la empezó a restregar en la cara. Me la pasó por la nariz, por las mejillas, por los labios y terminé besándola, hasta que comencé a chuparla. No me importaba que su sabor fuera como cuando no te lavas las manos, para mi era delicioso y excitante cada uno de sus dedos morenos. Por accidente me di cuenta de que Jorge lo estaba presenciando todo, me estaba mirando a los ojos con cara de sorprendido. Pero yo estaba demasiado excitada, no paré, al contrario, comencé a lamer y besar la mano de Eliseo con mayor lujuria, mientras veía a Jorge a la cara, noté como tanto Eliseo como Jorge tenían una erección debajo de su pantalón, eso me excitó todavía más. Llegó el momento en que ya no aguanté las ganas, besé la entrepierna de Eliseo y le dije con murmullos: «No hay nadie en mi departamento, vámonos.» Me levanté, tomé mis cosas y salí del salón. Sabía que Eliseo me seguiría, por lo que caminé rápido hasta llegar a su coche, lo vi caminado un poco detrás de mi, cuando me alcanzó me tomó fuertemente de las pompis y me dio un beso francés delicioso. Lo interrumpí y le dije que guardara los besos para mi departamento.

    Eliseo condujo hasta mi fraccionamiento, en la caseta de vigilancia se detuvo y yo le dije al policía que íbamos a mi departamento. El policía se llevaba bien conmigo, su nombre era Fermín, era chaparrito y muy moreno, algo regordete. Bromeó un poco conmigo y nos dejó pasar. Eliseo me dijo «ese policía se muere por metértela» yo le dije que no era cierto y me reí un poco. Después de que Eliseo estacionara el coche, lo guie al departamento, creo que algunos vecinos nos vieron caminar juntos. Dentro del departamento estuve a punto de darle un recorrido a Eliseo, pero él me dijo «Vengo a domar a la Yegua, no a pasear por el rancho» yo me reí mucho pero él se puso serio y me tomó por la cintura.

    «Ya sabía que no eras más que una potranca esperando domador» Eliseo me dijo. Yo no le dije nada, sentía sus fuertes manos en mi cintura, casi pellizcándome la piel. Yo tenía mis manos sobre las de él y estaba mirándolo a los ojos. «Que jeta de zorra tienes Angie, me encanta, más maquillada como prostituta, te ves bien sabrosota.» Me lamió la cara y me llevó de la mano a la sala. Se sentó e hizo que me sentara sobre él pero de frente. Yo quedé de rodillas sobre el sillón, con mis pechos a la altura de su cara. «Tetona, nalgona, con cara de puta, que más puedo pedir?» Me dijo mientas me acariciaba las pompis y hundía su cara en mis pechos.» Estaba besando y tallando su cara violentamente contra mis pechos, de forma que logró desabrochar mi blusa y desacomodar mi brasiere, sentí como me hacía varios chupetones» Yo solo podía gemir por el esfuerzo de tratar de controlarlo, pero el era demasiado fuerte y no se iba a detener hasta terminar lo que empezó.

    Sabía que se estaba excitando demasiado, sentía sus fuertes manos apretando mis pompas con todas sus fuerzas, era un dolor muy placentero.

    «Ya nalgona, párate y encuérate» me dijo «mueve tu colita mientras te vas encuerando». Puso música en su celular. Yo comencé a contonear las caderas mientras me quitaba la blusa, luego me desabroché el pantalón mientras le sonreía y me di la vuelta, poco a poco me comencé a bajar el pantalón, hasta que me lo logré quitar. Él se reía me decía «Ay pinche Angie, lo que tienes de mamona lo tienes de buena.» (Ya me he descrito en los otros relatos: mido 1.62 m. Tengo la piel blanquita. Algo bronceada por el sol y el pelo castaño obscuro, labios carnosos, ojos café grandes y cejas pobladas. Todas las mujeres de mi familia son muy caderonas y tienen un enorme trasero, desde los 12 me empecé a ver igual. También las mujeres de mi familia somos de pecho prominente, siempre que alguna se embarazaba, no faltaban las señoras del pueblo que nos pedían que si les vendíamos leche para los recién nacidos de sus familias.)

    Se levantó de su lugar y abrió la cortina de la sala, ya había escuchado rumores de que le gustaba exhibir a sus conquistas, pero no me lo creía. Me dijo que me pusiera a bailar en la mera ventana. Yo no quería pero él se levantó y se puso detrás de mí, me comenzó a besar el cuello (uno de mis puntos débiles) y a tocar la entrepierna por arriba de mi tanga. Me terminé excitando demasiado, hasta que me dijo que bailara en la ventana, le hice caso, estaba súper caliente. Me comporté como una verdadera puta, movía la cola, la sacudía, a veces la pegaba al vidrio de la ventana. Pensaba que ojalá ningún vecino nos viera. Me tomó de la mano y me regresó a la sala, me puso en cuatro sobre el sillón más grande de la sala. «Vas a ver como te voy a ir quitando lo fresa a base de cogidas» No se molestó en quitarme la tanga o desvestirse él. Escuché como se bajó el cierre y sentí su miembro sobre mi trasero. «Ya estas en celo Angie, bien mojadota» Sentía como hizo mi tanga a un lado y poco a poco fue entrando su pene. Como les dije, es mediano, huevos grandes. Cuando por fin tocó el fondo de mi vagina (el cérvix) yo hice un pequeño gemido. Sentí como si mi cuerpo se calentara y pasara electricidad, pero al mismo tiempo se me puso toda la piel de gallina. «Sabía que eras de las que gozan la verga Angie» Me dijo antes de sacar su pene y comenzar a meterlo de nuevo. Lo hacía lentamente, cada que sentía yo que otra vez iba a entrar, yo exclamaba un pequeño «uuuhhh». Yo lo estaba gozando muchísimo, cuando su miembro acariciaba poco a poco todo mi interior sentía super bonito pero a la vez una especie de escalofrío. Esa sensación se repetía cada que la metía de nuevo. Sin darme cuenta yo tenía la colita súper parada, en una posición completamente receptiva, él se dio cuenta y sacó su pene. «No que muy fresona y de clase alta Angie? Jajaja Mira nomás con tu cola toda levantada, ahora si te voy a usar pa lo que sirves perra.» Me la metió fuertemente, hasta el fondo, yo estaba muy mojada, por lo que no dolió, solo se sintió muy fuerte, di un grito corto, pero a él no le importó. Me la empezó a meter y sacar muy fuertemente, de repente sentía una o varias nalgadas muy fuertes, toda la habitación se llenaba con el ruido de las palmadas que me daba en el trasero, yo sólo sentía como mis cachetes se sacudían con cada palmada. Cada vez me empujaba más fuerte, también se empezó a escuchar cuando su cuerpo chocaba contra mis nalgas, era imposible que los vecinos no escuchara la escena, mis gritos, el rechinar del sillón contra el piso, las palmadas de las nalgadas que me daba o cuando chocaba su cuerpo contra el mío. De igual forma Eliseo gritaba mucho, de repente decía cosas como «Ay Angie estas bien rica!» o «que rica estas pa’ coger pendeja!!». Yo sólo podía gemir y aferrarme con todas mis fuerzas al sillón para resistir su cogida. Llevamos como 20 minutos así, tuve mi primer orgasmo como a los 15 min y el segundo casi enseguida. El seguía cogiéndome con intensidad, ambos estábamos muy muy sudados. No me preocupaba que no usara protección pues yo soy muy disciplinada con mis inyecciones anticonceptivas. «Di que eres mi perra pendeja» me ordenó.

    «Soy tu perra pendeja»

    «Soy tu perra pendeja»

    «uuhmmmm»

    «Soy tu perra pendeja»

    Seguí diciendo mientras me cogía como él quería. Hasta que por fin sentí como su pene palpitaba dentro de mí y una gran cantidad de líquido tibio y espeso me llenaba. En parte sentí alivio porque ya estaba muy cansada y ya había experimentado dos orgasmos. Sacó su pene y me soltó, yo caí rendida sobre el sillón.

    El prendió un cigarro y se lo empezó a fumar, tiraba la ceniza al piso, cuando llevaba medio cigarro se puso de pie y se subió el cierre. Yo seguía acostada, la habitación se llenó de olor de cigarro combinado con olor a sexo. Me aventó algo de ceniza sobre el cuerpo, me dio un último vistazo de pies a cabeza y dijo «Que buena puta eres Angie». Salió de mi departamento y cerró la puerta.

  • Encontré placer con mi hijo

    Encontré placer con mi hijo

    Hola amigos mi nombre es Alessandra, tengo 34 años y tengo una familia hecha de mi marido y mi único hijo de 18 años. Puedo clasificarme como una madre joven pero de buen cuerpo, cabello negro largo, tetas y culo pasables según yo, aunque no me gusta mostrar mucho, soy más de pantalones y camisas grandes.

    Pero hablando de lo que realmente paso, sucedió unos días de primavera cuando mi marido me había comentado que tendría que salir por 3 semanas a trabajar fueras de la ciudad, no le tomé mucha importancia porque sus viajes son frecuentes y como estaría mi hijo me sentí segura por si ocurriría un robo o algo por el estilo, debo mencionarles a este punto que mi marido y yo ya no contamos con la llama de la pasión que teníamos más antes, aún no se porque pero ambos nos alejamos de eso y yo tampoco busque o estaba interesada hasta ese momento en conseguir otra pareja para tener sexo pero esos de las infidelidades no son mi tipo bueno o creía porque al final si lo termine haciendo jajaja.

    Bueno ya que los puse en contexto ya pensaran que obvio no esperaba hacer algo prohibido en esa semana. De mi hijo tampoco esperaba nada, nuestra relación antes era muy hermosa, siempre con abrazos y besitos para recordarle que es mi único hijo favorito pero algo que note en el es que en las últimas semanas se distanció mucho de mí, antes me contaba cualquier problema que tuviera pero dejo de hacerlo así como también apartarse cuando quería demostrarle afecto pero también algo que siempre me di cuenta es que nunca me había presentado o hablado de una novia y llegué a pensar que era homosexual y por eso se comportaba de esa manera pero todo lo descubrí 2 días después que se fue mi marido.

    Los días primeros estuvieron normal como dije, seguíamos igual pero un día me estaba bañando y como que sentí que alguien me estaba observando y solo continúe pero de ahí se escuchó como si alguien abriera la puerta y me asusté más pensando que alguien me podría hacer algo pero solo era nuestro perro y pensé que estaba bien pero cuando salí y busque mi ropa sucia, vaya mi sorpresa no estaba mi sujetador y mi calzon, al principio obvio pensé en mi hijo porque era el único que estaba en casa y le iba a reclamar pero en el pasillo me encontré de nuevo a nuestro perro pero lamiendo mis prendas y descarte por completo lo de mi hijo.

    Un poco confusa y sin decir nada decidí irme a dormir y tal vez preguntarle a la mañana siguiente a mi hijo pero como dije solo quería dormir, ahora les voy a contar en verdad lo que pasó jajaja resulta que me despierto agitada y lo primero que veo es a mi hijo penetrándome, el estaba desnudo y estaba teniendo relaciones con mi propio hijo, como no estaba tan despierta solo intenté alejarme pero era más fuerte que yo, el gemia como loco y yo al mismo tiempo estaba llorando, un poco por lo que estaba sucediendo pero también porque me dolía mucho y me di cuenta de que no tenía condón, solo le gritaba que me dejará en paz pero no resultaba a nada

    – Deivid por favor para, para por favor, soy tu madre, que estás haciendo, estás loco, perdiste la cabeza estúpido, suéltame imbécil, no puedes hacerle esto a tu padre y a mí para de inmediato

    Cada cosa que le decía no lo tomaba en cuenta solo me respondía con

    – Ya casi acabo y podrás decir lo que quieras

    Y lo cumplió, entonces sentí como soltó una gran cantidad de semen en mi vagina, sentí una sensación rara, estaba caliente y me hizo recordar a las noches que tenía con mi marido, saco su pene de mi y me dijo perdón y solo se fue de mi habitación ni siquiera pude verle la cara o su pene porque estaba muy confusa y me quedé ahí para bañarme y si podría seguir durmiendo.

    En la mañana siguiente baje y note que el estaba dormido todavía, no podía ocultarlo pero me dirigí a hacer el desayuno pero no sé porque seguía pensando en esa noche, me preguntaba que tal vez por eso era así conmigo, porque tenía otras intenciones conmigo pero no sé porque no paraba de imaginarme teniendo sexo de nuevo con el, después el bajo y desayunos normal pero no le dirigí la palabra y me dirigí a cuarto a mirar televisión con privacidad y me llamo mi marido y quería decirle

    – Vuelve por favor, tu hijo acaba de abusar de mi mientras tú no estás

    Pero no me animé por el miedo de lo que le pueda hacer a mi único hijo, además me recordó de podría pasar más tiempo con el, cuando colgó solo seguía pensando en ser penetrada de nuevo por mi hijo y estaba muy confusa, mi moral me decía que no lo hiciera pero mi cuerpo me pedía sexo de nuevo, entonces entró mi hijo para hablar y comenzó nuestra conversación:

    – Mamá puedo hablar contigo

    -¿Qué es lo que quieres hablar?

    – Perdón por lo de ayer

    -¿Por qué lo hiciste? ¿Qué te hizo comportarte de esa manera?

    – Mamá me gustas desde hace mucho, pero ahora que soy mayor mi deseo por ti se hizo más grande

    -¿Tú eras quién estaba en el baño y robo mis prendas verdad?

    – Sí y culpe al perro para no sospechar (perdón pero no sé ustedes pero eso sí fue muy buen planeado jajaja o sea me estaba riendo por dentro por ese plan jaja)

    -Lo que le hacemos a tu padre no es correcto

    – No tiene porque enterarse y lo siento

    En eso el me robó un beso y me trataba de separar y cuando lo hice, lo vi y no se que me pasó pero lo volví a besar, yo se lo que pensaran pero como es posible que caiga con tan poca provocación pero realmente lo deseaba después de mucho tiempo sin coger.

    Entonces en esos besos sentí las ganas de ambos y se empezó a quitarse la ropa y se la empecé a mamar como nunca, la tenía grande y más gruesa que la mi marido, se lo hacía por todos lo lado, me chupaba los huevos y la verga como si estuviera necesitada de esto, mi hijo notaba como también le gustaba, gemía como loco y me decía

    – Mamá estás provocando que me corra, lo voy a hacer

    -Aguántate, todavía no

    -Lo estoy disfrutando mucho, la tienes más grande que la de tu padre

    Con esa palabras se que provocaría algo y si, agarro mi cabeza e hizo que se lo hiciera más profundo y sentía como si me atragantara, también ya notaba que se iba a venir ya que sentía como esas vibraciones y en efecto lo hizo y me lleno la boca de leche y solo pude escupirla porque me estaba atragantando por la fuerza que salió

    – Perdón no aguanté y con tus palabras no me resistí más

    No le dije nada pero notaba que se empezaba a bajar su erección pero no quería dejar las cosas ahí, entonces me empecé a desnudar yo también pero con sensualidad para que se anime su amiguito más, me quite primero mi sujetador y vino rápido hacia mí y empezó a masajearlas y chuparlas, me retorcía del placer, tenía mucho que no me hacían ese tipo de cosas y notaba como mis propios instintos se dejaban llevar, de nuevo le empecé a tomar la verga y se la seguí jalando, mientras el me hacía todo lo que quisiera con mis tetas yo se la jalaba con fuerza para hacerle sentir más placer, pero dejo de hacerlo, me acostó en la cama y me quito mi pantalón y bajo mi tanga y no dudo primero hacerme un oral, lámina mi clítoris como si fuera un experto, gemía de la intensidad de la situación, me aferraba a las sábanas y a gritar, entonces decido meter 2 dedos y al principio lo hizo lento pero comenzó a hacerlo rápido y ya no aguantaba todo ese placer y me corrí en casi en su cuerpo y vi como rápido trato de lamer esos residuos de mi vagina y ya pude ver cómo quería penetrarme.

    Entonces puso en cuatro en la cama, y me sorprendió su experiencia porque me dijo que pusiera el rostro en la cama, pecho también y que hiciera una curva con la espalda para sacar el culo, esto ya me lo sabía pero no pensaba que mi propio hijo fuera así, y me comenzó a coger, entró fácil porque ya estaba muy excitada, primero fue lento, y subió y subió hasta que me tenía que esforzar por no derribarme sobre el colchón. Me jaló el cabello y me daba nalgadas con fuerza y comencé a sentir un placer que no había sentido con mi marido, no sabía si es porque es prohibido o por si llevaba mucho sin coger.

    En ese momento tuve un orgasmo y quedamos jadeantes y no se porque no paraba de arrepentirme pero al mismo tiempo lo disfrutaba, pensé que se acabaría ahí pero no está vez quiso que yo estuviera arriba y obvio me volví sumisa a él y por dios era un placer enorme que no podía contener mis gemidos de placer, pude notar que en verdad me traía ganas porque ahora se corrió pronto, inundando mi coño con su esperma y disfrute esos minutos en que estuvimos pegados.

    El se veía a punto de darle punto final a esto pero no lo iba a permitir el me metió en esto y se tendrá que aguantar, así que de nuevo me metí su verga en mi vagina y lo abrace para así coger y darnos besos, pero después de eso yo quería sentir más placer así que tomé el control y comencé a cabalgarlo hasta que no aguanté más y cuando sentí que iba a tener un nuevo orgasmo, me moví más fuerte y rápido y quien gozó fue él, lanzando nuevamente chorros de esperma a mi interior, lo supe porque se retorció y gimió hasta dejar dentro de mi hasta la última gota de su semen.

    Una vez más quedamos a gustos y está vez si ya no pude continuar más, estábamos tan cansados que decidimos dormirnos después. No solo ahí acabaría, hablé con el y sobre lo acontecido y parte de mi quería que solo fuera una tarde loca y sacada de contexto y ya no repetir pero no podía y el también no puso de su parte y bueno desgraciadamente o afortunadamente terminamos toda la semana cogiendo mientras su padre no estaba.

    Hablaba con mi marido y solo le decía que todo estaba bien mientras su hijo me penetraba y cada día esperaba que volviera Deivid de la universidad, en cuanto llegaba se despojaba de su ropa me buscaba por todo la casa con su verga salida y yo me escondía para así tener momentos hermosos de cuando cogemos, no me preocupaba que estuviera desnudo por toda la casa de todas maneras sabíamos que haríamos en cuanto nos viéramos, lo mismo ocurría con el tema de que si nos veían los vecinos porque lo hacíamos en todas partes, además era excitante y agradable sentir su piel rozando la mía mientras jugábamos, comíamos hasta bailábamos desnudos y después nuestras rondas de agradable placer. Me encantaba sentir su pene buscando acomodo entre los labios de mi vagina, mientras su boca devoraba la mía, esperaba que pronto dejara en mi interior su semen mezclado con mi líquido vaginal y como dije había tanta intimidad entre nosotros que pasamos todos los días cogiendo, en cada ocasión disfrutando el sexo en todas las formas que el me proponía. Yo me entregaba totalmente, él me tomaba y los dos gozábamos al límite.

    Con esos días de placer se nos fueron las 3 semanas que estaría fuera mi marido, cuándo volvió me preguntó si nuestra relación ya estaba mejor y obvio le respondí que como nunca jaja. Después de que el volvió obvio no paramos y lo seguimos haciendo pero eso ya es para otra ocasión y descuiden pronto seguiré escribiendo y relatando más sobre mi hijo y yo jaja, cualquier sugerencia de redacción o si quieren platicar conmigo les dejo mi contacto va: [email protected].

  • Año nuevo en casa de mi cuñada (Parte 2)

    Año nuevo en casa de mi cuñada (Parte 2)

    Eran las 12 del mediodía cuando despertamos para ir a desayunar, solo podía recordar la noche que tuve con mi cuñada melisa, al bajar me di cuenta que tenía la misma ropa de la noche anterior, todos estaban ya sentados alrededor de la mesa, me saludaron con un «buenos días» y ella se notaba muy relajada, yo le conteste el saludo y dije:

    R: Hoy es año nuevo y conozco un lugar al que podemos ir es muy barato y nos podemos relajar todos

    C: Es el lugar que vimos en la carretera?

    R: Si, ayer vi que tendrían servicio hoy así que hice una reservación

    Todos al escuchar les pareció una buena idea, así que, todos alistaron sus trajes de baño y pasamos al súper mercado mas cercano a comprar comida y cosas que se puedan necesitar, todo estaba tranquilo hasta que mi esposa me preguntó

    C: Porque tardaste tanto en subir anoche?

    R: Tu hermana estaba tomando y que me quede a acompañarla,

    C: Porque no me hablaste para bajar?

    R: Solo fue una cerveza, no pensé que tardaríamos tanto

    C: Se escuchaba que la estaban pasando bien

    Cuando dijo eso pensé que nos había descubierto y que los gritos de su hermana se escucharon en toda la casa, me puse pálido y no sabia que hacer, pero mi alma regreso a mi cuerpo cuando me di cuenta que era cuando escuche a mi cuñada en su cuarto después de vernos en la cocina a mi esposa ya mi

    C: Me dijiste que solo pasarías al baño

    R: Ah, si me regrese a recoger un poco el desorden y tu hermana bajo con una cerveza pero eso fue todo

    En ese momento melisa apareció con el carrito

    M: Ya tienen todo, nos están esperando en el carro

    R: Si, ya solo falta pasar por unas cosas

    C: Porque no vas rápido amor

    Me aleje un poco y vi que ellas hablaban de algo note qur melisa se puso nerviosa y pensé lo peor pero cuando regrese paso algo que no me esperaba

    C como que no te acuerdas de nada de lo que paso?

    M: Estoy tomando un medicamento para dormir por las noches

    Al escuchar esto pensé que no recordaría nada de lo que paso, así que me atreví a preguntar

    R: Entonces no recuerdas nada de lo que paso ayer

    M: Solo recuerdo que baje a la cocina por agua después de tomar un poco y regrese a mi cuarto, ustedes seguían recogiendo la mesa

    Esto quito toda esperanza de volver a tener sexo con mi cuñada, pagamos las cosas y salimos.

    Todo transcurrió normal hasta las 7 que empezó a obscurecer, mi cuñada y mi esposa lucían increíbles en los trajes de baño que tenían, todos las miraban y yo estaba muy excitado solo de recordar la noche anterior, buscaba la forma de que ella recordara las cosas pero por mas que trate no recordaba nada, al final del día me gane un masaje de pareja en un spa del lugar, al comentarle a clara me dijo que fuera con melisa ya que se había sentido mal de la espalda y era una buena oportunidad para relajarse, porque mi cuñada todo el tiempo se ve tensa, solo el día de hoy estaba extrañamente relajada,

    Al llegar vimos otras dos parejas, todos se veían muy jóvenes, entramos al cuarto y de inmediato entraron un hombre y una mujer nos dieron ropa para que nos cambiáramos, después del masaje nos dijeron que iríamos a un temazcal donde nos relajaríamos aun mas, al llegar notos que eramos las única pareja en el lugar y que pronto llegarían las demás. Entramos todo estaba oscuro nos pidieron que retiraramos toda la ropa para sentir una mejor experiencia y que cuando llegara alguien mas abrazaramos a nuestra pareja, adentro nos quitamos todo, no se podia ver nada pero yo sabia donde de encontraba cada centímetro de melisa, otra pareja llego y la chica salió a recibir a la otra pareja

    R: Cuando quieras podemos salir si no estas cómoda

    M: Claro, me da un poco de pena estar desnuda frente a ti pero esta oscuro así que estoy bien

    R: Claro…

    Entraron las otras dos parejas, me pidieron que me pusiera detrás de melisa, así que lo hice sin rosar mi pene con ella, la chica nos explicó que la siguiente parte era un masaje de pareja y que estaba prohibido tener sexo dentro del lugar,

    Empezamos con el masaje, primero yo a ella, empecé por tocar sus hombros, su cuello, seguía las instrucciones de aquella chica, estaba tan excitado que no pude notar el momento en el que ella se recargo y pudo sentir mi pene completamente duro, toque sus pechos con dijo la chica esto hizo que soltara un gemido de tal forma que me corrí un poco, al estar tan pegados ella pudo sentir todo, después de dejar sus pechos llegue a sus piernas su piel era muy suave y se podía sentir lo excitada que estaba, toque si vagina con mis manos como lo dijo la chica, primero suave luego mas fuerte, pude notar que sus dos manos estaban en su boca, intentando tapar sus gemidos, esto me éxito aun mas, así que metí dos dedos dentro de ella esto hizo que soltara un gemido ahogado que solo yo pude escuchar, cambiamos de posición y la chica pidió que hiciéramos lo mismo, mi cuñada es muy vengativa y competitiva, y me dijo al oído cuando me abrazo,

    M: Crees que por haber tenido sexo anoche tienes el derecho de hacerme esto

    R: Entonces recuerdas todo?

    M: Claro que recuerdo todo, como voy a olvidar esta verga tan grande

    R: Porque fingiste que no?

    M: Para no tener problemas con clara, fue algo de una sola vez que no se volverá a repetir

    En ese momento sentó una que una mano toco mi verga, y la retiro sorprendida, melisa seguia diciendome que fue un error que no se repetiría cuando senti que tocaron mi verga pero esta vez logre tomar la mano de la chica, ella escucho mi conversacion con melisa y se atrevió a tocarme, y a decir un tímido «hola»

    Su hola fue tan bajo que apenas pude escucharlo, yo le dije hola

    X: Me llanos Karla y mi novio es albergó

    R: Hola yo soy Roberto y ella es melisa

    M: Hola Karla

    A: Hola chicos, cuanto tiempo llevan saliendo

    En ese momento pude sentir como su mano de Karla tomaba mi pene y lo apretaba, subía y bajaba poco a poco, no podía creer sentía los pechos de melisa en mi espalda y Karla tenia su mano en mi verga, podía escuchar el corazón de Karla tan acelerado por la situación que acerque mi mano para tocar sus pechos, cuando la toque pude notar que sus pechos no eran muy grandes pero tenía los pezones completamente duros, termino el masaje y nos dijeron que saliéramos poco a poco, primero saldríamos los hombres para que afuera nos vistiéramos y salieran después las mujeres. Yo me puse de pie y note que Karla se acerco un poco para dejar pasar a Alberto que seguía detrás de ella, cuando el estaba por salir pude sentir los labios de Karla alrededor de mi verga, metiéndola hasta su garganta, mi excitación era tanta que no tarde en correrme en su boca pero al no tragar todo su cuerpo de lleno de mi leche, y me apresure a salir, cuando estaba por salir pude sentir como mi pene toco el cabello de la chica de la entrada, cuando salimos pude notar que Karla estaba con la boca cerrada sin decir nada, corrió hacia donde estabamos y abrió rápido la boca para enseñarme que tenía mi leche en si boca, la trago y le dio un beso a su novio, el le dijo que tenía un sabor raro en la boca, ella solo se puso a reír…

    Después les contare lo que paso con Karla y con mi cuñada.

  • Conociéndola

    Conociéndola

    Verte con una blusa, clara, delgada, de tacto suave, sin nada debajo, pudiendo distinguir tus hermosos y antojables senos mecerse armoniosamente a cada paso tuyo, mientras te acercas a mi para besarme, como tú sabes hacerlo, con tu boca exquisita, sensual. No me quitas la mirada de los ojos, y me pegas tu cuerpo. Tus labios se funden con los míos, nuestras bocas se unen, nuestras lenguas hacen contacto inmediatamente. Tu respiración se vuelve entrecortada al poner mis manos sobre tu cuerpo, desplazándolas con un roce apenas perceptible a lo largo de tu costado y llegando a esa cadera que hace voltear a hombres y mujeres por igual.

    El beso se interrumpe brevemente, acercas tu boca a mi oído y en un susurro pausado, con tu voz muy sensual me dices que amas, mientras nos abrazamos fuertemente y tu boca regresa a besarme con esa pasión tan tuya que es conquistadora, excitante, incitado al amor y difícil de resistir.

    Me pegas tu cuerpo de nuevo y siento tus senos hinchados de excitación. Tus pezones erectos se distinguen retadores a través de la fina tela de tu blusa, haces que rocen con mi pecho.

    Te separas un poco y abres mi camisa y, con un movimiento muy sensual tuyo, liberas los botones de tu blusa, apartando la delicada tela, para volver a restregar tu cuerpo con el mío. Tu rostro muestra la excitación que te provoca sentir tus senos apoyados en mi torso ahora desnudo.

    Tu boca me besa rico, intensamente, recorro tu comisura con la punta de mi lengua y abres tus labios ligeramente para sentirla en tu proximidad. Muevo mi cara y ahora mis labios buscan y alcanzan tu cuello, por debajo de tu cabello y me dedico a besar cada parte de tu hermosa piél, sabiendo lo mucho que te excita ello. Un gemido de pasión me deja ver que estoy en la ruta correcta.

    Hay poca luz en el lugar, pero permite distinguir con claridad las partes de tu cuerpo. Mis manos te recorren toda. Yo estoy sentado en uno de los bancos, tu permaneces de pie entre mis piernas frente a mi. Tu mirada denota una gran excitación. Vuelves a acercar tu boca a mi oido para decirme que me amas, que me deseas, que estás muy excitada con todo lo que ha pasado y que estás disfrutando todo. Seguimos abrazándonos, acariciando nuestros cuerpos y te digo que yo también te amo y que te deseo mucho.

    Levanto tu falda, meto mis manos debajo de la tela delgada, y recorro la parte alta de tus muslos, hasta llegar a la curva donde dan comienzo tus nalgas, acariciándolas con un roce cuidadoso, delicado, que te hace estremecer ligeramente y dejar salir otro gemido entre de sorpresa y de excitación. Nuestras bocas se encuentran de nuevo y nos besábamos.

    Entre las sombras del lugar, percibo al fondo la silueta de una mujer parada en el umbral de la puerta. Da un paso adelante, permitiendo que la tenue luz del lugar bañe su rostro y su atractivo cuerpo, y observo que no pierde de vista nuestras caricias y besos. Cuando se da cuenta que la veo, cruzamos la mirada, sonríe seductoramente y comienza a acercarse despacio, acompasadamente, en dirección nuestra, con cuidado. Tu escuchas sus pasos acercarse y me besas nuevamente.

    Acercas tu boca a mi oído y me dices: «es ella». Tu voz denota una sensación particular y el tono con que te expresas lleva carga de intensidad, curiosidad y excitación.

    Ella se acerca más, hasta pararse junto a ti. Reparte sus miradas entre tu cuerpo y mi mirada. No decimos nada.

    La veo estirar sus brazos hacia nosotros, poner sus manos en tu cintura y rodear con ellas parte de tu cuerpo. Se acerca a ambos lados de tu cadera y, con la punta de sus dedos, te jala ligeramente hacia ella. Eso hace que tu cuerpo se desplace pocos centímetros hacia atrás y apoyas la cabeza ligeramente en su cara.

    Entonces, sin quitarme la vista de mis ojos, la puedo ver desplazar tu cabello para acercar sus labios y besar tu cuello a centímetros de mi. Sentir la respiración de ella en tu piel, hace que reclines tu cabeza hacia ella, y al contacto con sus labios, tu cuerpo se estremece de nuevo, tus pezones se ponen más duros y tu respiración muestra lo intenso del momento que estamos viviendo.

    Ella estira una de sus manos hasta tocar mi cuerpo y comienza a acariciarme también. Yo trato de extender las mías para abarcar ahora el cuerpo de las dos.

    Ella empuja su cuerpo contra el tuyo y por consiguiente tu cara queda del lado opuesto a nosotros. Acerca su cara a la mía, sus ojos denotan deseo, su boca expresa una sensual sonrisa, roza mis labios y nos besamos ligeramente. Es electrizante. Entonces, continua con sus caricias por tu cuerpo y lleva sus labios a besarte la mejilla próxima. Observo tus ojos cerrados, dejándola hacer. Te veo entregada, dispuesta y excitada.

    Vuelve a separarte centímetros de mi y puedo observar subir sus manos acariciándote por la parte frontal de tu cuerpo, hasta encontrarse con tus senos. Los toma con ambas manos y sus dedos rodean tus pezones. Tu cuerpo tiembla de excitación. Aprieta progresivamente tus senos que ya lucen super hinchados de la excitación.

    Su boca besa tu mejilla y se acerca a la comisura de tus labios. Es maravilloso verte excitada, disfrutando de sus caricias enfrente de mi. Tu rostro lo dice todo. Esto lo quieres, estás plenamente entregada a sus caricias, lo disfrutas y te apasiona. Tu boca se entreabre dispuesta.

    Pasas una mano detrás de ti para sentir su cuerpo y hacer que se acerque más a ti, sintiendo sus senos, que son firmes y hermosos también.

    Tu cabeza gira hacia ella en respuesta a sus besos. Los labios de ambas se encuentran, se regalan las primeras caricias y su lengua se abre paso hacia tu boca.

    Sus manos juegan con tus senos y puedo ver tus pezones duros resaltar por debajo de la parte de la blusa que cubre parte de tu cuerpo. Veo sus dedos apretar uno de tus pezones y con su otra mano jalar ligeramente el otro.

    Yo toco tu sexo y separas tus piernas un poco. Levanto tu falda y al meter mi mano, encuentro los dedos de ella ya tocándote desde atrás. Hace que gires más tu cara hacia ella, y vuelve a besar tu boca apasionadamente. Tú suspiras y gimes ante el contacto de nuestras manos con diferentes partes de tu cuerpo. Te vas entregando a ella mientras que sus caricias en uno de tus senos y en tu vagina se incrementan. La humedad de tu sexo es evidente y levantas tu cadera para darle todo acceso posible a sus dedos.

    Sus caras están a centímetros de mi. Ella voltea, me besa con mayor intensidad y acerca tu cara hacia los dos, para besarnos los tres. Es un momento intenso y muy electrizante. Nuestras bocas se entrelazas, las lenguas juegan alegres, hay deseo y mucha excitación entre los tres.

    Entonces, ella gira su cuerpo hacia los dos y quedamos formando un triangulo, abrazados entre todos. Ahora puedo sentir parte de su cuerpo pegarse al mío, y ver que le restriegas tus senos a ella. Estiro mi mano y le acaricio su espalda con una mano y la tuya con la otra.

    Se vuelven a besar ustedes dos, y yo aprovecho para besar tu cuello y observar con mayor atención a ella. Así como sentir su cuerpo ya desnudo pegado a los dos. Te separa un poco de ella y te pregunto si lo estás disfrutando y me contestas que mucho. Que ya lo querías hacer, que ya querías que se diera, que estuviéramos juntos los tres, para que nos tuvieras a los dos.

    Ella llevaba su mano, ahora por delante de ti hacia tu sexo y te masturba con mayor intensidad, haciendo que te estremezcas, aprietas tus piernas, para que no se separe de tí. Tu expresión es de total deseo y puedo adivinar otro orgasmo próximo a hacer presencia en ti.

    Mientras hace eso, me voltea a ver y me dice que sabía que tú eres mía, pero que también eres suya cuando están juntas. Que, cuando se han quedado juntas, lo disfrutan y que le da emoción estar los tres juntos por primera vez.

    Te recuperas del orgasmo que te hizo pasar, mojándonos intensamente y tomas su mano y la pones en mi pene ya muy erecto. Ella se deja guiar por tí y le dices que lo toque, que lo sienta. Acompañas con tu mano la suya y lo recorren y acariciaban. Entre las dos se ponen a tocarme, a acariciarme, sienten mis primeras gotas de líquido preseminal saliendo en la punta y las distribuyen en el resto de mi pene. Se turnan a acariciar mis testículos, siguen los besos entre dos o los tres. Te acercas a mi odio de nuevo y me preguntas al oído que si me gusta ella y solo alcanzo a asentir con la cabeza, por el cúmulo de sensaciones que me están haciendo experimentar entre las dos.

    Me sigues diciendo al oído que ella es muy entregada, dispuesta, sensual y pasional. Me comentas que quieres verla encima de mi, cogiéndose mi pene, para verla disfrutar de ello y que yo sienta lo rico que coge.

    Sólo alcanzo a preguntarte si ella te ha cogido muy rico, cuando ella se separa de nosotros y se inclina para tomar mi pene con su mano, empezar a lamer la punta, para luego llevarlo a su boca y comenzar a succionar suavemente. Tu observas cómo me excita todo lo que hace y nos besamos intensamente, mientras me dices que te excita verla chupar mi pene y mis testículos. Que era algo que querías ver que ella hiciera conmigo.

    Entonces me pegas tu cuerpo y me dices que quieres que goce con ella, de la misma forma que tu ya has disfrutado en tus anteriores encuentros con ella, que me habías relatado días atrás, cuando se llegaron a refugiar en su departamento.

    Ella sigue jugando con mi pene y testículos, lamiendo a todo lo largo, provocándome mucha excitación. Entonces, abres tu blusa de nuevo, y me das a chupar tus senos. Tus pezones están duros y erectos, tus senos rebosantes y hermosos. Me haces chupar ambos, mordértelos ligeramente y lamer desde la base hasta la punta de cada pezón.

    Yo estoy súper excitado y te lo alcanzo a decir. Entonces, te separas de mi, te pones en cuclillas, y acercándote a ella, tomas mi pene en tu mano y lo empiezan a compartir entre las dos, besándose a la vez cada ocasión que sus labios se encuentran. La vista es impresionantemente excitante y las sensaciones que me van provocando mucho más. Están a nada de hacerme venir, y justo momentos antes, dejan de acariciar y besar mi cuerpo.

    Ella se incorpora, ya sin blusa, pega sus senos a mi cuerpo y nos besábamos, entonces te levantas un poco y con pasión desmedida te prendes a sus senos, con un deseo y gusto por ello maravillosos. Su cara se transforma mostrando el placer que siente de tenerte comiendo tus senos y chupando tus pezones. Sólo sujeta tu cabeza para que no te separares.

    Decido llevar mi mano a su entrepierna, para atestiguar lo húmeda que está de la excitación y comiendo a acariciarla para buscar masturbarle. Pronto los gemidos de ella y su ascendente excitación nos dejan ver que hemos encontrado los puntos correctos para provocarle un orgasmo, que se expresa intenso y delicioso frente a nosotros dos.

    La noche es joven aún y muy prometedora.

  • Paja en las duchas del gym con el mirón

    Paja en las duchas del gym con el mirón

    Tengo 27 años y mido 1,70. Soy delgado, moreno, con el pelo negro y rizado. Mi cuerpo es atlético porque me dedico a ir al gimnasio y al yoga a diario. Tengo una novia bastante atractiva y me gustan las chicas, sin embargo, los hombres siempre han despertado en mi gran curiosidad y morbo. Fantaseo constantemente con los chicos guapos del gym y con hombres que veo por la calle o las redes sociales. He tenido algunas experiencias sexuales con tíos pero ninguna como la que viví aquel día en el gimnasio al que voy.

    Era un día cualquiera, lluvioso, solía ir tarde al gym dos horas antes del cierre para evitar las horas picos a las que no se podía entrenar a gusto por la aglomeración de clientes. Llegué a las 8 de la noche, todavía había mucha gente y el armario estaba hasta arriba de hombres cambiándose. Se me iba a la mirada en los tíos desnudos, sobre todo aquellos que venían de la piscina pues eran los que menos pudor tenían en enseñar su culo para ir a las duchas. Siempre tenías el placer de ver cuerpos increíbles en el gym, hombres que parecían salidos de la tele, definidos, altos y con mucha belleza. Pero a mí, los que más me atraían, eran los jovencitos. Esos que todavía conservan esas inseguridades adolescentes, los cuerpos lampiños y delgados, que iban al gimnasio a pasarlo bien. Esos chicos de 21 años, cuando se desnudaban delante de mí, causaban toda clase de fantasías en mi cabeza. Más de uno pillé mirando mi culo mientras me cambiaba y uno que otro con la polla morcillona mientras se cambiaban en los vestuarios.

    Al acabar de entrenar, estiré como normalmente hacía y luego fui al vestidor para ducharme pues ese día había sudado un montón. En el vestidor hay múltiples espacios para guardar las cosas y cambiarte. Yo solía ponerme en el del medio para tener mayor campo visual de los tíos que allí estaban. Esta vez, por la hora, parecía que estaba solo. Procedí a quitarme la camiseta y el pantalón, quedando en calzoncillos. Como soy vergonzoso, antes de quitarme los calzoncillos sacaba la toalla de la mochila antes para taparme. Saqué la toalla de la mochila, pero como pensaba que estaba solo, ese día no me tapé y dejé mi culo al aire. Cuando de repente, escuché detrás de mí una puerta de armario abrirse. Al voltear, vi a un chico de 24 años aproximadamente, habíamos coincidido varias veces entrenando en sala. Era más bajo que yo en estatura. Cabello liso y rubio, con un poco de barba en la barbilla. Muy guapo. Con un cuerpo muy definido y trabajado, sin tanto músculo, varonil. Era uno de aquellos chicos que había visto mirando mi culo en alguna ocasión.

    Ahí estaba el, haciéndose el indiferente, quitándose la ropa para ir a las duchas. Yo me esforzaba por no desviar mi mirada a él. Inconscientemente, la situación me puso muy cachondo. Mi polla empezó a ponerse morcillona, mi corazón se aceleraba y yo nervioso, trataba de disimular. El chico, había visto mi culo quién sabe durante cuánto tiempo. Yo, listo para ir a las duchas, me tapé con la toalla y cogí mis cosas para marcharme. Fue entonces que escuche unos pasos detrás de mí, era él, que se dirigía a la misma zona de las duchas que yo. Trataba de ignorarle, pero mi mirada se iba a su cuerpecito maravilloso. El con seriedad, hacía lo mismo, no me miraba descaradamente sino con gran disimulo. Sin embargo, noté sus intenciones ya que justo se colocó en el cubículo delante de mí para ducharse.

    Mi polla ya estaba cañón, dura como una piedra. Dándole la espalda abrí la ducha y procedí a enjabonarme todo. De manera disimulada, con el corazón a mil, empecé a darme la vuelta para probar enseñar mi machete al chico. Noté que él también estaba palote, pero se dio la vuelta para disimular. Su espalda marcaba cada fibra muscular que acababa de entrenar. Su culo parecía esculpido por Miguel Angel, sin pelos en las nalgas, pero un poco en la zona del ano. Notaba como sus huevos colgantes se veían por debajo cuando abría las piernas para enjabonarse. Ya al darme cuenta de que estaba duro, directamente me quité la vergüenza y empecé a mirar descaradamente y con el jabón me tocaba la polla de arriba abajo para calmar mis ansias de masturbarme. Al darse la vuelta, notó mi cambio de actitud y fue mi sorpresa que hizo lo mismo. Empieza a enseñarme su dura herramienta de unos 18 cm aproximadamente, con pelos arriba. La cabeza era rosita y se marcaban las venas de la erección que tenía.

    Tuvimos que cortar el ritmo de esta caliente escena pues un tío pasó delante de nosotros para ir a ducharse, ambos nos hicimos los locos y escondimos nuestras erecciones dando la espalda. Cuando ya el hombre fue al otro lado de las duchas. Seguimos con nuestro juego de miradas. Allí estuvimos unos cuantos minutos, gastando agua, pero disfrutando de las sensaciones que esa experiencia producía. Mi polla no aguantaba más y el líquido preseminal era notorio en la punta de mi verga. Cuando el hombre de la ducha siguiente se marchó (imagino que algo raro habrá notado por la duración de aquella ducha). Aproveché para acercarme a él. Primero mi polla junto a su pierna, luego mi cuerpo abrazando por debajo de la espalda. A lo que él me cogió de la polla para empezar a masturbarla. Yo cogí la de él y la restregué junto a la mía. Acerqué mi nariz a su cuello para olerle y su aliento caliente me ponía más cachondo aún.

    No contábamos con mucho tiempo y la adrenalina de la posibilidad de ser pillados en las duchas, me calentaba más y más. El siguió a un ritmo perfecto para llegar a un orgasmo increíble. Mi respiración se aceleraba y trataba de jadear silenciosamente para no ser escuchado por nadie. El arqueaba su cabeza hacia atrás con los ojos hacia arriba del placer que le producía mi mano masturbándole. Con mi otra mano en su nalga, le apreté su hermoso culo para dar más energía sexual al momento. No duramos mucho tiempo hasta que no aguantábamos más para corrernos. Le dije: «me corro, ¡Me corro”! y él aceleró el ritmo de su mano que bajaba y subía sin parar. Fue entonces cuando descargué toda mi leche sobre su abdomen, pubis, polla y piernas. Y él, me cogió de la cabeza para acercar mi boca a su miembro. Le pregunté: «¿Y si nos pillan?» a lo que contestó: «estoy a punto, déjame correrme en tu cara». Y así fue, acerqué mi nariz para oler su miembro que enrojecido palpitaba frente a mí. En cuestión de segundos, noté como disparada salía su líquido seminal en mi cara. Lo noté caliente y aunque me había corrido, la situación de sentir como se había corrido en mi cara me había puesto la polla dura una vez más. Al correrse flexionó las rodillas y no aguantó el gemido del placer, el orgasmo había sido tan fuerte e intenso que había perdido las fuerzas y no le quedó más que aguantarse de mi hombro para mantenerse en pie.

    A los pocos segundos, ambos volvimos a ese espacio y ya recobramos la cordura. Mirándonos a los ojos nos dimos un gesto de agradecimiento. Y cada uno fue a su rincón a cambiarse como si nada. Me fui a casa a cenar y dormir como un bebé. Luego de esta experiencia, pasaron unos días hasta que lo volví a ver entrenando con sus amigos. Me miró. Lo miré, con complicidad. Nadie dijo nada. Hasta el día de hoy no hemos repetido, aunque aún de solo pensarlo me excito y me dan ganas de volverlo hacer.

  • Entre cuatro, otra aventura

    Entre cuatro, otra aventura

    Capítulo 3.

    Nuestro acercamiento a Alan y Jenny. Noche de drugs, sex and Rock’nroll, noche de preguntas, decisiones, dudas, excitación y acción. En mis relatos no encontrarán a 20 personas cogiéndose unas a otras ni detalladas descripciones morbosas de anos, pajas, y cuanta morbosidad suele acompañar estos escritos. Más bien son relatos de cosas ocurridas a gente novata en estos juegos y tal vez juntos por el verdadero amor.

    La vida de los humanos está delimitada por dos escenarios bien marcados, uno el de las apariencias sociales donde se pretende dar la impresión de que somos parte de una sociedad pulcra y ‘decente’ donde todos somos aceptados y nadie nota nada fuera de lo normal entre nosotros. El otro escenario es el de nuestros instintos animales en cuanto a las conductas sexuales que contienen un punto de cosas degeneradas y libertades que nadie conoce.

    Como explique en el capítulo anterior, soy un hombre ya maduro, a quien le envuelve el sentido de calma y no arrepentimientos a través de toda mi experiencia en la vida.

    Ya compartí con ustedes las primeras andanzas de Alan, un familiar mío que encontró en su esposa, después de algunos desaciertos, la compañera ideal.

    Ella se dejó llevar por el deseo de buscar cosas nuevas después de años de un matrimonio que se tornó desabrido y rutinario. Lo hizo por voluntad propia y plenamente consciente de que era lo mejor para ella y su matrimonio.

    En el capítulo anterior relaté las primeras experiencias de Jenny, quien junto a Alan (según ellos) rescataron su matrimonio y entraron en un mundo de sexo pleno y reconfortante que los hizo ser cómplices de muchas aventuras. Siempre se cuidaron de no meterse con nadie que representara riegos de vergüenza social y de salud.

    Pero la gente es diferente y no todo el mundo reacciona igual y al extremo que les puede llevar la combinación trago+cocaína.

    Por allá por el año 1982, época que en las fiestas en sociales en Miami no faltaba el cenicero con coca en alguna discreta mesita en el lugar de las fiestas.

    Nunca fui a ninguna de ellas ya que me daba miedo el caer en eso y quedarme atrapado en ese juego.

    Estuve casado con una maravillosa mujer por muchos años. Una dama que vino casada conmigo desde nuestro país. Y por muchos años vivimos una luna de miel eterna, hasta que yo, por mi necedad y falta de madurez, lo eche a perder todo.

    Pero hablando de encontrar la compañera ideal, ella lo fue para mi. Nunca me dijo que ‘no’, en otras palabras nunca le dolió la cabeza como excusa.

    Corrían los años 80’s y Miami era como el hogar de Al Pacino y su película “cara cortada” que se trataba tal vez como muchos deben saber, de la inundación de coca por toda la cuidad.

    En mi relación personal con mi esposa Gladys, y como un método natural de control de embarazo, el hacerlo por el culo era normal y placentero para ambos. Esa siempre fue una de mis mayores fantasías y ella me complacía siempre, sin importar donde ni como, siempre estaba dispuesta.

    Pero llego el tiempo que la invasión de coca por la ciudad me toco de cerca.

    Toda mi familia, Gladys, mi madre, mi hermana etc. Decidieron ir de vacaciones a nuestro país, dejando a mi cuñado y a mi libres de correr por el corral libremente.

    Mike, mi cuñado me invito a un bar que se llamaba “Big Daddy’s” en Miami. Sentados tomando tragos de pronto el me dice “ve al baño”

    Y yo dije, no tengo ganas… repitió “ve al baño!”

    Insistió tanto que fui! Y cual fue mi sorpresa, había un tipo frente a una fila de gente, este tipo tenia en sus manos una bolsita plástica llena de coca y con la punta de una llave, estaba dando una aspirada gratis como muestra!

    Me dije, que tanta mierda, ya es tiempo que pruebe esto como una experiencia educativa.

    Me metí la llave en la nariz y volví al bar. Mu cuñado estaba esperándome con una gran sonrisa. Al rato después yo le estaba contando mi vida entera a quien quisiera escucharme…

    Hable casi toda la noche…

    Ya la primera experiencia había pasado y no paso nada, no tuvo consecuencias ni nada.

    Después de eso probé la coca un par de veces más y estaba bien. Lo que note es que me abría la mente a expresar y visualizar mis fantasías sexuales que era algo que no me sorprendió mucho ya que ya había oido que era un potente afrodisiaco!

    No podía esperar a que Gladys volviera del viaje…

    Pasaron tres semanas y mis experiencias fueron aumentando y mi morbo, cada vez que íbamos al bar con mi cuñado salía hablando más de la cuenta, fue entonces cuando me entere por lo que hablaba Mike, de que el le daba a menudo por el culo a mi hermana.

    Esa ha sido mi segunda y más profunda fantasía con mi hermana, ya que desde niños admiraba su culo y todo lo que estaba alrededor de el.

    Cuando éramos muy jóvenes, hubo un acercamiento en que cansada de jugar voleibol en el jardín con otros amigos del barrio, entro a la casa a descansar y se sentó en el piso cerca de mí, yo estaba sentado mirando la TV. Me di cuenta que sin notarlo estaba con las piernas abiertas y por el lado del calzón, dejaba entrever los pelitos de su coño. Me pilló que la estaba observando y no hizo nada. Salte del sillón y me arrodille frente a ella y acariciándole las piernas, le dije si me permitía mirarle la cosita. Recuerdo perfectamente que me dijo ‘bueno’. Metí mis manos y la bajé el calzón, dejando todo expuesto. Le pregunte si me dejaba tocárselo y también me dijo ‘bueno’… y lo hice, acariciaba su chuchita despacito y llegue a lamerle el clítoris. Ella comenzó a gemir despacito, lo bueno era, que el juego continuaba en el patio y había mucho ruido.

    Después de algunos momentos ella pareció acabar y ya con la conciencia adolorida, me retiré despacito, ella se fue al su cuarto a dormir.

    Eso fue lo más cerca que estuve de hacer algo más. Pasaron los días y todo estaba normal entre nosotros y nunca hablamos del tema.

    Pasaron las años y ya casada me vengo a enterar de que le gustaba que le cogerán el culo! Vaya! Eso me puso a mil!

    Llegaron las viajeras de sus vacaciones y yo tenía mucho material en forma de fantasías que compartir y proponer a Gladys.

    Le pedí a mi cuñado, quien no era tan santurrón como yo creía, que me consiguiera algo de coca y al día siguiente ya la tenía en mis manos.

    Me enseño como consumirla sin una llave, más bien haciendo un tubito con un billete de dólar.

    Invite a Gladys a cenar como para darle le bienvenida, yo tenía algo en mente para conversarlo con ella después de unos tragos. Cenamos y nos fuimos a casa, continuaron los tragos, algo que ella noto ya que no era común. Le expliqué que durante su ausencia había aprendido algunas cosas y que las quería compartir con ella. Le conté el episodio del bar y la experiencia de la punta de la llave con coca. Al principio puso una cara de sorprendida, pero después de asegurarle que no pasaba nada con usar eso, se puso más relajada.

    Al cuarto trago ya ella estaba en buena onda y le propuse probar un poco de coca y ella acepto. Ella era una mujer sana que cuando más se tomaba unos tragos y hasta ahí. Pero esa noche fue inolvidable ya que unos momentos después de la primera aspirada, me dijo: Concho! Nunca me había sentido tan caliente y comenzó a quitarse la ropa. Con mucho amor, delicadeza y con una conciencia media sucia le ayude, fui acariciándola despacito hasta que me dijo, hazme lo que tu quieras…

    Después de darle una buena mamada, la monté encima de mí, ya que eso era lo que más le gustaba a ella y ella misma se metió mi pija en su coño y comenzó a moverse desenfrenadamente… acabo en unos segundos y con eso vino algo de calma, me dijo que quieres hacerme ahora?

    Quiero cogerte el culo, que es lo que a mi más me gusta. Se puso en cuatro y con sus manos abrió sus nalgas y me dijo: cógelo es todo tuyo y siempre lo será, cuando quieras y como quieras… Lo metí despacito

    Y comencé a bombear agarrándole las caderas con fuerza, hasta que me corrí dentro de su culo rico. Descansamos un rato, luego note que quería más y seguimos culeando casi toda la noche, hasta que nos rendimos y nos dormimos.

    Luego de esa experiencia, todo se convirtió en una nueva onda la hacíamos casi todos los fines de semana y estábamos encantados.

    Como en toda familia, no faltan los cumpleaños o algún aniversario etc. fue así como en un par de meses fuimos invitados al cumple de alguien de la familia de Alan y Jenny. Se dio la casualidad que fuimos los últimos en irnos, pero no nos fuimos, Alan dijo quédense un rato más, sirvió unos tragos y en el living de su casa comenzamos a conversar ya en forma más privada, sin chiquillos correteando ni viejas chismeando.

    Les conté que me había enterado de que al sur de Miami en área que se llamaba ‘Perrine’ había un club de swingers que se llamaba ‘Playhouse’ donde la gente llevaba el licor pero ellos vendían el hielo, ya que el lugar no tenia licencia para vender alcohol, parte de la historia era que en ese lugar, cada pareja entraba a unos casilleros donde dejaban la ropa y luego desnudos entraban a un amplio espacio lleno de colchones en el piso a una distancia de unos metros uno del otro. Allí cada persona conectaba con otra y se ponían a culear todos con todos.

    Eso le encendió las pupilas a Alan quien como ya lo describí en otro capítulo, era promiscuo por excelencia y tenía a Jenny bien adentrada en estos jueguitos. EL comenzó a hacer preguntas que yo no sabía contestar ya que había relatado solo lo que yo había oído.

    Después de un rato el pregunto si nosotros habíamos probado una velada de coca y tragos, a lo cual yo conteste que si. Alan ofreció sacar la coca para estar más en onda y todos participamos compartiendo eso, más los tragos. Fue entonces que el con mucho tino pregunto si nos pudiéramos juntar el próximo viernes en mi casa para cenar y pasar una velada para conocernos mejor. Yo ya sabía por dónde venía este y mire a Gladys, quien estaba en la onda caliente en ese momento. Ella dijo: ¿qué les gustaría comer? Alan dijo a mí me gusta la buena comida y sé que ustedes cocinan rico… menciono algún plato que no recuerdo.

    Hasta allí llego la cosa esa noche. Camino a casa le conversé a Gladys y le dije, entiendes en lo que nos podemos meter? Ella contesto que sí.

    Le aclaré que de seguro iba a haber culeadera y ella me dijo: siempre he querido ver culear a otra pareja en vivo delante de mí. Le dije hasta donde estás dispuesta a llegar, porque las cosas se pueden pasar de tono y conociendo a Alan tal vez quiera hacer intercambio de parejas. Hmm dijo ella, y me devolvió la pregunta a mi: y tu estás dispuesto a que me coja otro hombre delante de ti? Conteste, después de pensarlo un momento, no creo que este preparado para eso, y a ti? te gustaría que yo me coja a Jenny delante de ti?

    Se quedo pensativa y dijo, creo que nosotros somos novicios en este juego y tal vez no estamos preparados para ir más allá. Dejamos la conversación inconclusa porque llegábamos a casa y lo que más queríamos era darle desenfreno a culear toda la noche, por la influencia de lo que habíamos consumido. Lo hicimos, dimos rienda suelta a un sexo increíble, de todo y por todos lados.

    Llegó el Viernes, a las 7 pm llegaban Alan y Jenny (quien vestía una minifalda bien cortita) trajeron un buen vino para la cena. Lo que comimos no importa, lo que importa fue la sobremesa, los tragos y la coca que por supuesto trajo Alan. Pasamos al living, tragos, coca y mucha fantasía. Ellos nos contaros de sus experiencias con Mario y Betty, que fue así como ellos comenzaron a expandir los horizontes sexuales en su matrimonio.

    De pronto Gladys, que ya tenía unos tragos encima dijo: esto que nos cuentan de la otra pareja, me deja entrever que a ustedes les gusta la idea de culear con otras parejas. Dado a que un par de aspiradas, Gladys ya estaba caliente y hablaba sin tapujos. Dijo, mirándome directamente a los ojos: yo estoy dispuesta a que culeemos todos esta noche, pero no estoy preparada para intercambiar. Siempre he sido mujer de un solo hombre y aunque estoy excitada no me veo culeando con nadie más que con mi esposo, mirando a Alan y a Jenny dijo no quiero ser aguafiestas, lo siento.

    Jenny dijo, nosotros somos familia y respetamos eso, hacer intercambio con otras personas que van y vienen en nuestra vida no es lo mismo que hacerlo con la familia que permanece para siempre, y porque no todo en la vida permanece y las cosas pueden cambiar y no queremos lamentarlo.

    Gladys dijo: mi mayor fantasía es la de ver a otra pareja culeando en frente de mi, me darían ustedes ese gusto?

    Jenny dijo SI! ¿Vamos al cuarto? Todavía no, dijo Gladys, juguemos al juego ese de la botella que ustedes mencionaron.

    Hecho! Dijo Alan, pero como no vivía allí, me dijo: y tu que piensas de todo esto? Yo dije: espera, busco la botella…

    Y así fuimos quedando desnudos y como todos estábamos sentados, yo tenía mis ojos clavados en las tetas de Jenny, mire de reojo a Alan y estaba mirándole las tetas a Gladys. Jenny se dio cuenta de que le miraba las tetas y descaradamente me dijo: te gustan mis tetas? Me pilló por sorpresa y con respeto le dije: tienes unas tetas muy bonitas, a lo cual ella replico: a Alan le gusta más mi culo, quieres verlo? Si! Dije de impulso. Gladys dijo bueno ya que vamos a mostrar culos, pues vean el mío, que es el deleite de mi esposo. Se pusieron ambas de pie y echando el culo hacia atrás, rotaron para que se viera muy bien lo que tenían para ofrecer. La temperatura en la habitación había subido al máximo, los hombres devorando la vista de las tetas, culos y coños peludos de la otra pareja. Las mujeres suspirando al ver las pijas erguidas de los hombres…

    Ahora sí, dije, vamos al cuarto. Alan tomo a Gladys de la mano y Jenny se me colgó del brazo. Entramos al cuarto y yo encaminé a Jenny hacia su esposo y el me presentó a Gladys.

    Jenny se puso de espaldas con las piernas abiertas mostrando todo su coño peludo y eso me calentó a rabiar ya que a mí me arrebata un coño peludo. Alan se metió entre sus piernas y ella comenzó a gemir, despacito gozando cada lengüetazo que él le daba. Cuando Jenny ya no pudo más de caliente, le dijo a Gladys que al igual que yo, estábamos extasiados mirándolos: Como quieres ver a Alan cogiéndome? Gladys dijo: por el culo! Que a mi me gusta eso y a mi esposo le arrebata!

    Se puso en cuatro, se abrió las nalgas, Alan detrás de ella y apunto su pija directo al ano y comenzó a meterlo, despacito para que Jenny pidiera más. Ella dijo mételo ya! Y de un empujón se lo metió todo. Allí comenzaron los bombeos, para dentro y afuera. Gladys estaba extasiada, se tocaba las tetas, el coño mojado, no se quería perder ningún detalle, me agarró la pija y me dijo: eso mismo vas a hacer tu después que ellos acaben!

    Y acabaron después de gritos y gemidos de ambos, Alan le lleno el culo de leche. Ambos cayeron rendidos después de ese majestuoso polvo.

    Ambos se acurrucaron a los pies de la cama y dijo Jenny: les toca a ustedes ahora.

    Gladys que estaba toda mojada, me dijo: mámame el culo y hazlo tuyo… en cuatro, y con el culo bien parado me puse detrás de ella y comencé a meter mi lengua en ese culo rico que tanto me gustaba. Alan no se perdía detalle ya que Gladys tenía el culo más gordito que Jenny. Se puso en mejor posición para verlo todo mientras se agarraba la pija que ya se ponía dura de nuevo. Virando la mirada hacia atrás, Gladys me dijo: mételo por favor! Y lo hice, lo mandé todo a guardar de un solo empujón su culo estaba mojado tanto por mi saliva como por sus propios jugos vaginales. Gladys estaba a rabiar de caliente, no tardo en acabar y al oír eso acabe yo también dentro de ella. Para entonces mientras descansábamos, vimos como Jenny se montaba en Alan para la segunda vuelta. Y así tomando turnos nos mostramos como culeábamos con nuestras esposas casi toda la noche y en distintas posiciones hasta que el cansancio nos venció a todos y nos dormimos. Estoy seguro que así como nosotros aprendimos algunas cosas de ellos, también ellos aprendieron de nosotros.

    Gladys fue la primera que se despertó y estaba en la cocina preparando café. Yo la escuche y me fui para allá con mi conciencia medio sucia, la abrace y le di los buenos días, Buenos días amor me dijo y me ofreció una taza de café. Escuchamos que alguien había usado el baño, era Jenny, salió a la cocina y dijo buenos días chicos! Y pidió una taza de café. Alan se despertaba para entonces y se apareció todavía medio dormido y dijo hola a todos! Olí el café y necesito algo de eso. Nos sentamos los cuatro, medios vestidos Jenny en sostén y calzón, Gladys con una camiseta que le tapaba hasta la mitad de su colita, yo y Alan en calzoncillos. Tomamos café y Alan dijo: chicos tenemos que irnos. Preguntó: alguien tiene algún comentario de lo ocurrido anoche? Yo dije: a mi me encanto conocerlos mejor. Gladys dijo: gracias por complacer mi fantasía y sonrió. Yo pregunte: y ustedes, como la pasaron? Jenny dijo: que se repita! Esto fue nuevo para nosotros ya que nunca lo habíamos hecho de esta manera. El verlos a ustedes y ver como ustedes nos miraban me calentaba más!

    Alan, el promiscuo dijo: estuvo muy bien. Tal vez nos pudiéramos juntar más adelante y propongo que la penetración se la dejemos a cada pareja, pero podríamos explorar jugar un poco entre todos.

    Gladys me miro con ojos inquisitivos, yo dije: juntémonos, veremos que pasa y sonreí. Ellos se despidieron y nosotros nos fuimos al cuarto a culear una vez más.

    ***********************

    Pensamientos posteriores.

    Espero no aburrir a nadie con esto, pero pude dejar el cuento hasta aquí, sin embargo después de que la calma, la razón, el pudor y por sobre todo el amor que nos teníamos se hizo presente en los días siguientes, y teniendo en mente la sugerencia de Alan de juntarnos de nuevo, uno de esos fines de semana en que nos poníamos en buena onda, le propuse a Gladys que hiciéramos una lista de las preguntas y temores que teníamos.

    Cada uno contesto en una hoja de papel por separado. Los dos teníamos dudas, especialmente en relación con las costumbres de ellos de intercambiar con otras gentes y de seguro Alan iba a seguir empujando la idea.

    A él no le importaba quien se cogía a su esposa, más bien él la ofrecía para el poder cogerse a la esposa o pareja de otros, nos enteramos que ellos participaban en orgias de fin de semana en los cayos de la Florida, varias parejas, fines de semana de culeadera con coca y alcohol, todos contra todos.

    Comparamos y conversamos nuestras respuestas.

    A la pregunta: Te gustaría que te coja otro hombre delante de mi?

    Ella contesto que no quería la pija de nadie dentro de ella, ni menos que la llenaran de leche.

    Le pregunte, ni siquiera por el culo que no es tan personal como el coño? Me respondió: mi culo es tan tuyo como mi coño peludo que tanto te gusta, quisieras que alguien lo use aparte de ti?. Yo, aunque lo pensé seriamente, tampoco quería ver a Gladys siendo cogida por ningún hueco por otra persona. Estaba siendo egoísta o puritano? pero el morbo a veces puede cambiar las cosas.

    A la pregunta si a ella le gustaría ver como yo culeaba con otra mujer delante de ella, su respuesta fue que si, que no le importaría y que la excitaría, siempre y cuando ella estuviera presente, por lo que decidí, mejor que no. (Por ahora)…

    A la pregunta si íbamos a seguir en la onda de tragos y coca, los dos contestamos que si, sin límites mientras nosotros lo queramos.

    A la pregunta si ella le mamaria el coño a otra mujer, dijo que si, que dada la calentura, estaría dispuesta.

    A la pregunta si estaría dispuesta a que otro hombre le mamara el coño? Ella contesto: a discutir. A ti te gustaría ver eso? Dijo que si. Entonces: Si. Aclaró que a veces la calentura es irracional y hay cosas que no importan y hasta se disfrutan.

    A la Pregunta: estarías dispuesta a mamarle la pija a otro hombre? Ella contesto que Si, En estado de calentura yo lo haría. Sabes que me calienta eso, pero después tú me coges. Si decides que está bien.

    A la pregunta si estaría ella dispuesta a mamarle el coño a la otra chica mientras yo te cojo el culo? Ella contesto que sí, a lo cual yo agregue: o prefieres mamar pija mientras lo hacemos? Ella dijo me sería más fácil mamar coño porque todo lo que estoy sintiendo, se lo pudiera hacer sentir a ella. Luego ella me dijo, y a ti? Que quisieras que yo haga?

    Hmm le contesté, lo que tu decidas igual me excitaría mucho.

    La conversación nos había aclarado una serie de parámetros de los cuales nunca habíamos previsto y que estaban en duda después de lo ocurrido con Alan y Jenny.

    Fue positivo ver como ambos habíamos puesto límites a esto de las super calenturas con coca+alcohol.

    El problema con Alan y Jenny es que estábamos en distintas plataformas y nosotros éramos novatos, más conservativos o más bien miedosos y menos promiscuos o liberales que ellos. Tal vez nos preocupaba el mantener nuestra privacidad y no nos queríamos soltar al desenfreno que se convertiría en arrepentimiento a la mañana siguiente. Cualquier error lo lamentaríamos por el resto de nuestras vidas, porque como familia nos seguiríamos viendo a menudo.

    Nosotros seguimos disfrutando de esta nueva etapa.

    Pero siempre tuvimos la duda si ellos estarían dispuestos a invitarnos con esas reglas (de las cuales ellos no sabían).

    Pasaron seis meses y estábamos cenando en la casa de ellos. Pensamos que teníamos bastante material para disfrutar sin romper nuestras reglas o si?… Pero es para el Capítulo 4.

  • La segunda vez que fui suya

    La segunda vez que fui suya

    Hola de nuevo, la verdad, jamás esperé que mi relato tuviera mucha reacción, especialmente por Telegram, es por eso que he decidido darle continuidad.

    Seguramente muchos se preguntarán, ¿qué fue lo que pasó de mi primera vez con otro? Bien, para empezar, comenzaré a ponerle nombre ya, él se llama Christian, pero le dicen Chris, tomábamos algunas clases juntos, asi que por eso tenía el acercamiento directo conmigo.

    En la tarde-noche que fue nuestra primera vez, la despedida fue rápida, ya que los dos estábamos nerviosos después de volver a la realidad y un poco apenados de lo que había sucedido, pues, al día siguiente él me envió un mensaje, que por favor le llevara sus notas de la clase que tendríamos el día siguiente «Nuevamente quiero poner en contexto que, estaba estudiando mi último semestre de la carrera, en toda la universidad siempre fui una chica seria, que se dio a respetar pero, ahora estaba ya en octavo semestre, era mi último semestre, había descubierto a mi pareja tener relaciones con un montón de mujeres y yo, quería vengarme en cierta forma, y tratar de disfrutar mi último semestre de universidad».

    Bien, Chris y yo duramos, una semana sin entablar una conversación directa, pues de alguna u otra forma yo seguía un poco apenada por lo que sucedió y él pudo percatarse, pero, supongo que lo entendió y, el acercamiento de su parte fue correcto, poco a poco fuimos conversando de una forma un poco más cercana, pues ya no era solo un compañero de escuela, era el chico con el que había compartido una noche de pasión y el cual guardaba el mismo secreto que yo, esa semana comimos pizza con mis compañeras y el por supuesto, por cierto, mi mejor amiga, ya sabía que había estado con él, porque al saber la situación que tenía con mi pareja, estaba enojada con él. Apoyaba en su totalidad que yo, de alguna manera ya estaba saliendo con Chris, incluso, ella me alentaba a que yo siguiera viéndolo.

    Ahora que ha pasado tiempo de aquellas aventuras, pienso que Chris fue demasiado listo, pues, cualquier otro hombre estuviera con las ganas de hacerlo nuevamente a cualquier momento, pero él no, simplemente dejó que todo fluyera y todo eso solo hizo que la atracción por él fuera inminente.

    Finalmente se llegó el jueves, y como era de costumbre, los jueves siempre se montan unas fiestas, ya que los universitarios que son foráneos, tienen ese día como último para estar de parranda, porque el viernes viajan a sus hogares para pasar el fin de semana.

    Ese día, salimos, Chris, mis dos amigas y yo, nos tomamos unas micheladas, y platicamos un rato, ya al finalizar, como yo tenía auto, le pedí a Chris que me ayudara a llevar a mis amigas a su casa y asi fue.

    Al dejar la última amiga, ya de regreso a mi departamento, volvimos a tocar el tema de “nosotros”, me confesó que no para de pensar en mí y en lo sucedido, y que esos dias que me ve, solo es para darse cuenta que cada vez me desea más; al principio, no supe que contestar, pero muy dentro de mí, sabía que tampoco dejaba de pensar en él y en lo que había sucedido y yo sabía que, si llegábamos a mi departamento y volvía a querer tocarme, no lo iba a detener.

    Finalmente llegamos al departamento y, él, como todo un caballero, metió mi auto a la cochera y me dijo que ya se iba, obviamente, yo no lo deje ir, le dije que si gustaba quedarse un rato, que aún había dos cervezas que sobraron de aquella vez, sin dudarlo aceptó; mientras las tomábamos, tuve que decirle que aún estaba con mi pareja, que me sentía un poco mal por lo sucedido, pero que no me arrepentía en lo absoluto, le dije que me gustaba y sentía una fuerte atracción hacia él y que tenía un dilema en mi cabeza.

    Me contestó que me entendía perfectamente, que no me juzgaba, pero que yo debía de entender que aún era demasiado joven, que era muy pequeña para guardar mis deseos por una sola persona que no me respetaba, que la vida solo se vive una vez y que las oportunidades solo se dan una sola vez, que, si no las aprovechamos, llegará el momento en que nos podamos arrepentir. Concluyó diciéndome que no tendría que haber un conflicto en mi cabeza y que no confundiera el amor con el deseo; que lo nuestro era deseo puro, el cual podría sacarle un gran potencial, que el amor, lo guardara para mi pareja. No sé por qué razón, pero sus palabras me hipnotizaban junto con su mirada penetrante y perversa, se acercó y me dijo, nos quedan pocos meses en la universidad para seguirnos viendo, siguió acercándose y me besó «por su puesto yo ya estaba totalmente hipnotizada con sus encantos» acto seguido me abrazó y empezó a tocar mi trasero sobre mi leggins, diciéndome que tengo unas nalgas increíbles, que le encanta la combinación y contraste que hace mi cintura con lo ancho de mis caderas, en ese momento me prometió que me haría hacer el mayor placer que jamás me habían dado, que solo era cuestión de que le diera oportunidad.

    Una vez teniendo estas palabras ya en mi cabeza, quise tomar el control y le dije que por favor me dejara continuar, tomé sus manos y las puse sobre mis pechos, mientras le empecé a acariciar su entrepierna por encima de su pantalón, por supuesto él ya estaba excitado por que pude sentir su enorme pene duro, pero hacia arriba, inmediatamente, me entró el morbo de quererlo tener de frente a mí, comencé desabrochar su cinturón, le bajé su cierre y le bajé el pantalón a las rodillas, en ese momento me senté en la silla, mientras él estaba parado frente a mí, le bajé su calzón y salió su enorme pene que por cierto, ya se había rasurado «si algo amé de esos momentos es tener a alguien con un pene más grande que el de mi pareja y que era todo mío» comencé a acariciarlo lentamente mientras veía como el moría de deseo, hasta que por fin, comencé a chuparlo lentamente, no soy una artista porno, pero sé que lo hago bastante bien, mi lengua podía recorrer cada centímetro de su miembro, y mientras lo chupaba más hacia arriba hasta llegar a su escroto, mi mano al mismo tiempo lo masturbaba «no se en que está, pero eso los prende demasiado, pude comprobarlo con ese segundo hombre» asi duró el juego de 5 a 10 minutos aproximadamente, cuando de repente, me levanto segura de mí misma y le digo…

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    «Quiero que me hagas tu puta»

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    Me fui directamente al cuarto. dejándolo atrás en la cocina, ya excitado, se fue rápido tras de mi y me aventó a la cama, se acostó encima de mi (por la espalda) y me dijo, «voy a hacer que me pidas verga a gritos» se levantó y comenzó a desnudarme, comenzando por mi blusa, posteriormente mi brasier, después mis tenis, mis leggins y finalmente mi tanga, me acostó en la cama y comenzó a besarme de una forma realmente pasional, estábamos literalmente en misionero, yo ya estaba lista para que me hiciera suya, pero, no lo hizo, en ningún momento me penetró. simplemente me llenaba de caricias y besos pero no me hacía suya, posteriormente, me volteó de espaldas, y se subió sobre mí y comenzó a besarme detrás de mis orejas, «realmente, el estar desnuda en mi totalidad, teniendo a un hombre prohibido encima de mí, escuchar su respiración exaltada, y al mismo tiempo besándome las orejas hizo que me excitara totalmente, al punto estar prácticamente, muy mojada, sus besos siguieron por mi espalda, al lado, al otro lado, me volvió a voltear, continuo en mi pancita, en mi pelvis, pero jamás en mi intimidad, comenzó por besar mi piernas, una, luego la otra, en el interior de cada pierna, básicamente, me besaba alrededor de mi entrepierna, pero jamás mi vagina. Eso, comenzó a ser una combinación de deseo y frustración pues, estaba realmente deseosa de que me hiciera suya, pero no lo hacía, la excitación estaba realmente acumulada.

    Después me preguntó: «Quieres que te la meta?» a lo que le respondí, si… y dijo no lo hare hasta que me lo ruegues,, y comenzó a hacer lo mismo pero más intenso, yo de verdad ya quería que me lo hiciera pero me hacía sufrir de deseo, entonces quise tomar un poco el control provocándole deseo, y le dije «quiero ser tu puta ya… quiero que me hagas tu puta» y en ese momento comenzó a besar mi vagina, por fin estaba concentrando sus caricias en mi vagina, por fin me haría suya, cuando dejó de besar mi vagina, se levantó y me acomodó en la cama, con su mano tomó su pene cerca de la punta y comenzó a penetrarme lentamente, pero sólo con la puntita, sentía super rico, y lo deseaba todo pero no lo tenía todo. Así duró 5 minutos en los cuales solo me la metía poquito, llego el punto, en el que me acostumbré a sentir solo la punta, al fin y al cabo ya me estaba cogiendo, cuando de repente me dice, ya la quieres toda, yo con los ojos cerrados le dije «si por favor» en ese entonces siento como comenzó a entrar toda lentamente, hasta topar, comenzó a hacer fuerza hasta más al fondo. la verdad jamás había tenido algo tan profundo dentro de mi, pero me encantaba y as comenzó a sacarlo y meterlo, muy lentamente, pero firme, después comenzó a aumentar la velocidad; no pasó mucho tiempo para comenzar a quejarme de placer, para comenzar a gemir, mientras me lo hacía, rápido, me decía al oído, «té gusta ser mi puta?» y yo le respondía «Si, si me gusta» me decía, «te cojo mejor que tu novio?» yo le decía, «si, mucho, mucho mejor» Sin duda, el hacerme recordar, que estaba engañando a mi pareja, me excitaba muchísimo más, y no quería que terminara, la idea de estar haciendo algo prohibido, simplemente me excitaba muchísimo.

    Finalmente, me dijo que quería hacerme terminar, me hincó sobre la cama y me puso de perrito, me dijo, abre las piernas, de modo que las nalgas se abran solas y pon tu espalda recta. Sé muy bien cómo hacerlo, y lo hice y así comenzó a darme de perrito, a un ritmo, más o menos rápido, hasta que finalmente tomó un ritmo que duraría por lo menos 10 minutos, un ritmo donde podía estar por horas supongo, pues, lo hacía sin cansarse, por supuesto el placer hizo que comenzara a gemir, y el en todo momento me decía «Allie, eres una perra en la cama» «te estoy haciendo bien puta Allie» «Te gusta ser una puta?» yo respondía «si, mucho» me decía «no importa lo que hagas, ya eres mi puta» todas esas palabras corrían en mi cabeza, tan fuerte que comencé a sentir que estaba llegando mi orgasmo y comencé a gritar y gemir fuertísimo, pero en ningún momento disminuyó ese ritmo y comencé a moverme hacia atrás y adelante porque ya estaba teniendo un orgasmo fuertísimo, mientras en todo momento, se escuchaba como golpeaban mis nalgas con sus piernas, él me decía «muévete más puta, muévete más duro, no pares» hasta que ya no pude mas y dejé de moverme, fue entonces cuando el aumentó el ritmo y me lo empezó a hacer durísimo, en verdad, jamás me habían hecho gritar tanto de placer y él lo logró sin ningún problema.

    Al haber hecho que yo tuviera mi orgasmo, me dijo que quería terminar ahora él, me pidió permiso de hacérmelo por atrás y terminar dentro de mí, y acepté sin dudarlo pues, ya sería la segunda vez que se viene dentro de mí, pero por atrás, ni siquiera mi pareja me hacía eso, y mi amigo lo estaba haciendo con todo el derecho del mundo.

    Mientras me lo hacía suavemente pero firme y profundo, me decía que esas nalgas no eran para un sólo hombre, que sin problema podían con dos hombres al mismo tiempo. Lo extraño es que, no me incomodaba en lo absoluto que me lo dijera, al contrario, me sentía muy deseada y eso me gustaba, poco fue el tiempo que me lo hizo cuando comenzó a venirse nuevamente entro de mí, hasta parar el ritmo y simplemente hacerlo lentamente y suave; sin duda, fue un placer inimaginable, y me encantaba saber que yo le provoqué un orgasmo intenso a un hombre como él.

    Como de costumbre, volvimos a nuestra realidad, nos cambiamos y se fue.

    Ésta vez, me había dejado sumamente relajada, con muchas cosas en mi cabeza dando vueltas; con nuevas ideas que jamás creí tomarle importancia, pero que ahora estaba considerando.

    Sin duda, mi compañero era un hombre realmente pervertido y, toda esa perversión la estaba usando en mi, lo peor es que a mi realmente me gustaba, recordé una frase que había leído con anterioridad tiempo atrás, «La princesa de mi esposo, estaba siendo la puta de otro».

    Aquí concluye esta segunda parte, de las aventuras que tuve con mi compañero de universidad.

  • Descubriendo el sexo con mi entrenadora

    Descubriendo el sexo con mi entrenadora

    Pasaron años desde mi última relación, cuando decidí apuntarme a un gimnasio para ganar cierta fortaleza física. Mi etapa en la universidad, aunque fructífera sexualmente, me había retenido durante mucho tiempo encerrado en casa o en la biblioteca de la facultad por los estudios, por lo que, si bien antes de ser universitario era flaco, ahora me sobraban algunos kilos, aunque al ser alto (medía 1,82 metros) podía disimular en cierta medida el peso. Pero notaba que los michelines comenzaban a ser vistosos, lo que me hizo pensar que era uno de los factores por los que hacía tiempo que no estaba en una relación (seria o esporádica) con una mujer, algo que a mis veintitrés años me resultaba desesperante. Para ganar confianza en mí mismo y parecer más atractivo, sentí que necesitaba ganar musculatura. Aunque quizás estuviera equivocado.

    Aquella mañana acudí al gimnasio y al ser mi primera vez en uno de ellos, me sentía desorientado. Me paseé por la sala y opté por utilizar la elíptica como calentamiento. Tras media hora dejé aquel ejercicio y me decidí a utilizar la máquina de pesas. Y he de reconocer que no era capaz de levantar un palmo la pesa más pesada. Y en ese momento, alguien me dijo: “¿Eres nuevo por aquí?” Miré a quien preguntaba y vi ante mis ojos a una de las entrenadoras con el uniforme del gimnasio, una auténtica reina amazona: era una mujer de 28 años con cara angelical, con rasgos finos, ojos negros y una larga melena rubia recogida en una coleta por una cinta amarilla. Aquel uniforme, que constaba de un pantalón corto y una camiseta azul, marcaban un hermoso cuerpo, con grandes pechos. Lo único que diferenciaba a esta mujer de una super-modelo estándar era su desarrollada musculatura en sus brazos y piernas, la cual, no sé por qué, se me antojaba acariciar.

    “Sí, es mi primer día”, dije un poco tímido. “Debes usar estas máquinas con moderación, no puedes empezar con el peso máximo si es tu primer día y nunca has practicado esto antes, yo puedo hacerlo, pero porque llevo desde los dieciséis años practicando halterofilia”. No me sorprendía que aquella mujer pudiera levantar tanto peso viendo su musculatura. “Verás, levántate, te haré una demostración”, me dijo. Y sin apenas esfuerzo (o eso me pareció) logró levantar en dos ocasiones cien kilos. El caso es que verla sentada y ver cómo los músculos de sus brazos se contraían me excitó.

    “Esto que acabo de hacer no se te ocurra hacerlo ahora”, me dijo, “podría causarte una lesión muscular. Prueba con menos peso por el momento”. Me volví a sentar y seguí su consejo. “Trabajo aquí y puedes pedirme ayuda, también entreno aquí”. Le pregunté su nombre y me dijo que se llamaba Lidia, como la campeona olímpica, pero no tenían ningún parentesco entre sí. Me dijo los días que trabajaba allí y que deseaba ver mis progresos, esto último con un guiño. Le di las gracias y se despidió. Me quedé viendo cómo se alejaba mientras movía esos glúteos, los cuales se notaba que había trabajado en el gimnasio. No creo que hubiera un solo músculo de su cuerpo que no estuviera ejercitado.

    Acabé aquel día los ejercicios y me fui a darme una ducha. Aunque se supone que era una parte de relax, cierta parte de mi cuerpo estaba en tensión por la buena impresión que me había dado aquella entrenadora culturista. En aquel momento, imaginaba que estaba dentro de la ducha conmigo, me rodeaba con sus musculosos brazos y me levantaba mientras me besaba y acariciaba su mojada melena rubia. Traté de relajarme para no llamar la atención de los demás que estaban en el vestuario, terminé la ducha y me envolví con la toalla para ir a vestirme.

    Pensaba que Lidia, la reina amazona, había sido puesta en mi camino para recuperar la ilusión por la vida que me había arrebatado la ruptura con mi ex novia. Iba cada día al gimnasio y la buscaba con cualquier excusa para que me ayudara y me diera su consejo, solo para poder verla y escucharla. A veces, mientras me animaba, me pegaba una pequeña palmada o me cogía del hombro como masajeándolo, lo cual aumentaba mi excitación. Un día, incluso me invitó a ver cómo levantaba unas pesas desde el suelo. En esta ocasión no iba con su clásico uniforme, sino el que utilizaba en las competiciones deportivas de halterofilia. Una camiseta de tirantes que dejaban al aire sus deltoides, bíceps, tríceps y demás músculos que me era imposible de recordar, así como unos leggings de comprensión que realzaban sus cuádriceps y sus glúteos. Antes de tomar aquella pesa pegó un pequeño grito para aliviar tensiones, la agarró y se puso de cuclillas para después enderezarse y levantarla por encima de su cabeza. El grito empezó a endurecérmela, pero ver cómo se puso en cuclillas y aumentar el tamaño de sus glúteos me hicieron buscar algo con lo que ocultar mi erección, subiéndome la temperatura del cuerpo.

    Traté de relajarme, pensando que no estaba bien sexualizar a una mujer que practicaba deporte o hacía su trabajo en aquel gimnasio. Tampoco sabía mucho de ella, quizás estaba casada, y es algo que mi conciencia cristiana reprobaba, ya que el evangelio dice que “todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón”. Me fui a dar una ducha para tratar de olvidarme de todo. Tras vestirme, salí del vestuario y me disponía a irme a mi casa, cuando Lidia dio conmigo y me dijo: “¿Por qué te fuiste? No me has visto levantar todavía las más pesadas”. “Necesitaba salir a tomar un poco el aire”, le mentí, pero no me esperaba que me respondiera lo siguiente: “En ese caso, ¿aceptarías que te invitara a una infusión en la cafetería del gimnasio?” No salía de mi asombro, pero acepté. Lidia y yo fuimos a aquella cafetería. Pensé que quizás me hablaría de mis progresos o me daría nuevas pautas para continuar. Estaba equivocado.

    Lidia comenzó a preguntarme qué hacía, le dije que estudiaba las oposiciones para ser profesor de Lengua y Literatura. Pareció que aquello le agradó, pues me dijo “además de guapo eres inteligente”, dijo mordiéndose un labio mientras sonreía. Esa situación era nueva, ya que siempre era yo quien tenía que entrar a las mujeres, pero me daba la impresión de que Lidia no buscaba lanzar una simple broma de coqueteo. La conversación cambió momentáneamente cuando le pregunté por sus competiciones, pero Lidia no tenía muchas ganas de hablar sobre deporte. “¿Tu novia también es profesora como tú?”, me preguntó con claras intenciones de saber si tenía pareja. “No, lo cierto es que no salgo con nadie desde hace algunos años”, le confesé. “Oh, no importa, seguro que alguien como tú consigue a la chica que deseé”, me dijo, colocando su mano sobre mi muslo. Ese gesto me empezó a excitar, pero trataba de pensar en otras cosas. Pero Lidia no se rendiría tan fácilmente. “Me gustas mucho”, me confesó, “y he notado cómo me miras en el gimnasio, tonto, hay espejos y puedo ver lo que hay en mis espaldas. No te haces una idea de cómo te deseo”. “Sí, también me gustas”, le dije.

    Al escuchar aquello, Lidia se puso tontorrona, y puso sobre la mesa sus intenciones: “Me gustas mucho, y en algunas temporadas, entre competición y competición, necesito descansar y aliviar tensiones, de lo contrario, mis músculos se atrofian”, yo no me creía lo que estaba sucediendo, que aquella diosa, aquella guerrera amazona, me estuviera pidiendo sexo. “¿Y cómo que no tienes con quién tener relaciones?”, le pregunté, “si eres preciosa, me cuesta creer que no tengas a alguien”, dije, con intención de indagar si estaba casada. “La verdad, no, y los pretendientes que me salen no son de mi agrado, me gustan los morenazos altos como tú”, me respondió. Aquello sirvió para subir mi autoestima, perdida desde hacía años. Estaba claro que acabaría teniendo sexo con ella, dejando atrás los años de sequía (abstinencia forzada) que había sufrido desde que corté con mi ex.

    Sin más dilación, me dijo que la esperara en la puerta mientras se duchaba, tras lo cual, iríamos a su casa a “aliviarle de tensiones”. Salió del vestuario oliendo bastante bien. Creo que hasta ese momento nunca me había preocupado por cómo olía. “Estas genial”, le dije, “tú sí que estás bien”, me contestó. Al llegar a su casa, me estampó con delicadeza contra la pared y comenzó a besarme. “No puedo esperar más, vamos a la cama”, me dijo. No podía creer lo que me estaba pasando. Y me gustaba. “Espérame en la cama, enseguida estoy contigo”, me dijo mientras se metía en el baño. Me senté sobre la cama mientras me quitaba aquella ropa deportiva y la dejaba a un lado. Mi corazón palpitaba y mi respiración se aceleraba con aquella excitación. Cada segundo que esperé se me hacía eterno, hasta que finalmente Lidia salió del baño con un culotte y un sujetador deportivo, además de tener los ojos maquillados y los ojos pintados, como una modelo. “Puf, cómo me pones…”, le dije, “veamos si estas semanas en el gimnasio te han servido de algo”, me contestó y acto seguido saltó encima mía besándome mientras yo acariciaba los músculos de sus brazos. “Te gustan, ¿eh?”, decía entre jadeos mientras me besaba apasionadamente. Habrá quien dirá que aquella relación no era la clásica de hetero-normativa, ya que los roles sociales estaban invertidos, ella era la fuerte y la que tomaba la iniciativa, mientras que yo era delicado y más pasivo. Pero tocar esos bíceps me la ponían durísima, sentirme vulnerable entre ellos aumentaba a nivel psicológico el goce sexual.

    Lidia agarró una de mis manos y la colocó sobre su duro trasero. “Disfrútalo, es para ti”, me dijo y viendo que mi polla estaba a punto de explotar, me la agarró con el pulgar y el índice de su mano derecha, a modo de anillo, mientras que con el meñique me daba un masaje en el escroto. “Menuda polla tienes, este músculo no tienes que trabajarlo, ¿verdad?”, dijo picarona, y a continuación me corrí, apuntando el chorro sobre sus fornidos muslos. Habíamos terminado la primera fase del sexo. Pero ahora le tocaba disfrutar a ella. Mientras me recuperaba de la primera corrida, me ofreció una botella de agua y algunos frutos secos al mismo tiempo que trataba de calentarme con sus caricias. “Necesitas reponer fuerzas tras el primer asalto, además, estos frutos son afrodisíacos”, me decía. Y cuando al fin las repuse, le bajé aquel culotte y me dispuse a hacerle un cunnilingus mientras sujetaba con mis manos sus muslos, acariciando aquellos cuádriceps. Oía a Lidia gemir mientras sujetaba mi cabeza para que continuara. Hasta que llegó un momento en que dijo “ahora prueba de resistencia, ponte ese preservativo y fóllame”. Lidia se quitó aquel sujetador deportivo mostrándome aquellos enormes pechos al desnudo. “Dios mío, pero qué belleza”, pensé.

    Me coloqué ese preservativo y me dispuse a complacer a aquella diosa del Olimpo. Y para mi sorpresa, fue mil veces mejor que con mis anteriores parejas sexuales, ya que sabía cómo contraer los músculos vaginales, lo que multiplicaba el placer durante la penetración. De haber estado tantos años sin mantener relaciones a tener sexo con mi entrenadora fue parecido a hacer ejercicio en nivel difícil al gimnasio, sólo que aquello me mataba de placer en lugar de hacerme daño. Le acariciaba sus pechos, firmes y duros, al mismo tiempo que con los dedos jugueteaba con sus pezones. Lidia gemía de placer mientras yo jadeaba, faltándome el aliento con las embestidas mientras ella apretaba mi pene. Finalmente, su contracción fue más fuerte de lo normal y me corrí al mismo tiempo que ella, cayendo en redondo en la cama. Lidia me besó en los labios y volvió a darme agua, algo que necesitaba.

    Me dormí abrazado a ella, apoyando mi cabeza en sus firmes pechos. A la mañana siguiente, me desperté sin Lidia en la cama. Me había dejado una nota que decía “He tenido que irme a trabajar, pero estabas tan mono dormido que decidí dejarte dormir en mi cama. Tienes pan y aceite para desayunar en la cocina. ¡Ven a verme después al gimnasio para seguir los <<entrenamientos>>!”

    Mientras me vestía, noté ciertas agujetas por el cuerpo, fruto de lo que hicimos en la noche. No sabía cuánto duraría aquello, pero seguro que me divertiría mientras tanto.

  • Estrenando el culo de Yajaira y aprendiendo sus mañas

    Estrenando el culo de Yajaira y aprendiendo sus mañas

    Fueron muchas las relaciones sexuales con Yajaira, nuestra amiga. Aunque a Yesica y a mi siempre nos ha movido la calentura, con cada persona con la que hemos cogido, le tenemos mucho cariño y creemos que esa ha sido una de las razones por las que disfrutamos mucho de cada relación sexual. Cuando estábamos en el cuarto que rentaba nos hacíamos el amor los tres y era delicioso usar los labios, las manos, nuestros sexos y todo lo que podíamos usar para darnos placer, siempre fueron orgasmos deliciosos, terminábamos cansados, sudados pero bien satisfechos.

    Yaja sentía algo más que amistad por mi novia, la consentía, le daba pequeños detalles, pagaba las cuentas cuando salían a tomar algo o a pasear juntas, los mismos detalles que Yaja tenía con su novia Sara, aunque en este caso mi novia era más bien su amante.

    Mi Yesica seguía encantada cuando veíamos películas porno en las que hubiera sexo anal, antes era muy difícil poder conseguir películas VHS, así que vimos varias veces las que teníamos y estar viendo esas escenas mientras hacíamos el amor, nos provocaban unos orgasmos deliciosos, mi novia imaginando los cuerpos de las hermosas actrices y yo imaginándola a ella teniendo sexo anal, pero tenía bien claro que debía esperar a que ella accediera a darme ese hermoso culo que tenía y que sigue conservando.

    Yo creo que por el cariño o el amor que Yaja sentía por mi novia, fue que aceptó darme su culo. Yesica me dijo que ya había platicado con ella y que había aceptado intentar el sexo anal conmigo, pues en sus pláticas ya le había externado cuánto la excitaba ver escenas de sexo anal, le contó que ya lo habíamos hecho con mi tía Rosario y con Arturo y que tener esas experiencias le había provocado unos intensos orgasmos. Así que entre pláticas y cachondeos, además de las veces que estando en la cama, tanto Yesica cómo yo habíamos metido nuestros dedos y lenguas en su ano y con esto le habíamos provocado placer, fue que aceptó.

    Rentamos un cuarto de motel con jacuzzi por una noche, estuvimos platicando un rato de cosas que vivimos día con día. Yo me metí al baño para abrir las lleves del jacuzzi y que se empezara a llenar, mientras veía a través del cristal que ellas se besaban como dos enamoradas, acariciaban sus cuerpos sobre sus ropas y mientras cachondeaban se fueron quitando la ropa. Yesica disfrutaba que Yaja la hiciera a su antojo, la besaba con pasión, jalaba su pelo hacia atrás mientras besaba su cuello y bajaba sus labios a sus hermosas tetas, masajeándolas y chupando sus pezones, acciones que le provocaban gemidos a mi novia. Dejé que estuvieran así mientras yo me quitaba la ropa y me metía al jacuzzi, excitado y disfrutando de esa hermosa escena. Luego de un rato se dirigieron tomadas de la mano a meterse conmigo en el jacuzzi. Yesica lavó todo el cuerpo de Yaja y una vez que la puso de perrito para lavar su panocha y ano, ella quedó frente a mí, dentro del agua tomó mi verga y me empezó a masturbar mientras nos besábamos, yo veía cómo mi novia lavaba el sexo de su amiga para luego hundir su cara en esa panocha morena que tanto nos gustaba. Al igual meter su lengua en el ano que quedaba a su disposición. Yaja gemía entre mis labios y apretaba muy fuerte mi verga y después de un rato se dejó caer sobre mi hombro, convulsionando su cuerpo por el orgasmo que le estaba provocando mi novia con su boca. Al recuperarse sentó a Yesica dentro del agua, la abrió de piernas y volvieron a unir sus labios, mientras Yaja llevó sus dedos a la panocha de mi novia, masturbándola y con lo caliente que estaba no tardó mucho en venirse. Yo las veía cómo se besaban con pasión, con mucho deseo. Nos quedamos un rato dentro del jacuzzi mientras se recuperaban, platicando, riendo y aunque ya habíamos estado muchas veces juntos los tres, estábamos un poco nerviosos, pues íbamos a estrenar el culo de Yaja.

    Salimos del jacuzzi, nos secamos y nos fuimos a la cama. Acostados prendimos la televisión y estuvimos viendo una película que pasaban en televisión abierta. Yesica aprovechaba entre comerciales para besarnos a Yaja y a mí, pues quedó acostada entre nosotros. Una vez que terminó la película, cambiando canales encontramos un canal xxx. Ni Yesica ni yo recordamos de qué trataba la película, pero poco a poco nos pusimos calientes los tres. Teníamos las luces apagadas, sólo nos daba la luz que llegaba de la televisión. Ellas empezaron a besarse, yo desde que empezamos a ver la película ya tenía la verga parada. Sus besos aumentaban de intensidad y yo trataba de no perder detalle de la película y de lo que hacían ellas, estaban una sobre la otra y era Yesica debajo quien tenía sus piernas abiertas mientras Yaja frotaba su pubis con la panocha de mi novia, parecía que la estuviera penetrando, ambas gemían y se mordían los labios y jugaban con sus lenguas, los gemidos de ambas se mezclaban con los gritos de la actriz de la película, aunque tardaron un poco ambas de algún modo llegaron a sus orgasmos, luego del cual se fueron quedando tranquilas pero sin dejar de besarse mientras Yaja le decía a Yesica: «Eres una cosita bien rica, me haces venir delicioso, contigo no extraño a Sara… te amo». Mi novia le contestó: «yo también te quiero mucho nos encanta estar contigo, eres fabulosa». Y se besaron, vuelvo a decir, como dos enamoradas.

    Yaja se acostó a un lado de Yesica quedando otra vez en medio. Cuando acerqué mis labios a los de mi novia para besarla, ella me tomó del cabello y dirigió mi cara a su panocha húmeda por su orgasmo y el de Yaja, abrió sus piernas y tomando mi cabeza con ambas manos hizo que le mamara su deliciosa panocha. Luego de un rato disfrutando del sabor de mi novia sentí las manos de Yaja quien también abrió sus piernas y jalándome del cabello igual llevó mis labios a su panocha que no dejaba de salir fluido y humedad, tan deliciosos cómo los de mi novia. Así me estuvieron sometiendo mientras ellas se besaban y chupaban sus pezones. Los tres gemíamos y a mí me empezaba a doler la verga de estármela jalando y no venirme. Entonces Yesica acomodó a Yajaira haciendo un 69 y dándose sexo oral una a la otra. Mi cara quedó de frente al culo de Yaja, Yesica se comía con desesperación su panocha y yo acerque mi lengua a ese ano húmedo por los fluidos que habían resbalado por sus orgasmos, yo besaba la frente de mi novia y recorría con mi lengua desde su nariz, pasando por el espacio que hay entre la panocha y el ano de Yaja hasta posar mi lengua ahí, haciendo un movimiento de mete y saca. Mi novia dirigió sus dedos para ensanchar el ano de su amiga, usando mi saliva cómo lubricante. Metió de a poco cada uno, acoplándose a cada dedo metido y yo chupando su sabor mientras Yaja gemía y se dejaba hacer el culo.

    Cuando Yesica consideró que era el momento, estiró su mano, tomó mi verga y me acomodó en la entrada, después del tratamiento que le dimos a Yaja de dedos y lengua con saliva en su ano, este no se resistió mucho, metí la cabeza y Yaja reparó con un poco de dolor y de su boca salió un insulto que lejos de insultarme, me excitó más. «Hijo de puta, no sabes cómo voy a disfrutar cuando te haga lo mismo». Luego volvió a meter su cara entre las piernas de Yesica y yo seguí metiendo poco a poco mi tronco en su estrenado culo. Sacaba un poco y metía el doble tramo de verga y así luego de varios movimientos logré tener mis 19 centímetros en el intestino de nuestra amiga, quien mamaba panocha entre gemidos de placer y dolor mientras mi Yesica se aferraba a las piernas de Yaja intentando meter lo más posible su lengua y mis huevos descansaban sobre su cara. Sentía muy caliente el interior de nuestra amiga y apretado su ano. Comencé a sacar y meter mi verga y los gemidos de Yaja mientras varias veces me decía «Hijo de puta» me excitaban, encontré mi ritmo en mis metidas y ellas en sus mamadas de panocha así que estuvimos en esa posición un buen rato, Yaja ya se había acostumbrado a tenerme en su interior así que solo echaba su culo hacia mí tratando de frotar lo más posible su panocha en la boca de mi novia quien fue la primera en venirse estirando sus piernas y llenando de fluido la cara de Yaja. Con esta venida yo apresuré mis metidas y Yaja su movimiento sobre la boca de mi novia y al tener su orgasmo gritó de tan fuerte que se venía, yo la tomé duro de sus caderas y mientras mis huevos chocaban con la cara de Yesica me vacíe tan fuerte en su interior que parecía que no terminaba de sacar leche.

    Yesica se salió debajo de Yaja y esta quedó en posición de perrito, con su cara sobre la almohada. Yo seguía con la verga parada y la sentía más dura que antes, quizá por la presión que ejercía el ano de Yaja. Mi novia se puso a mi lado, me besó en la boca y al ver que seguía duro me dijo: «Le ofrecí tu culo, así que síguele dando porque ella se va a aprovechar cuando te penetre» y dicho esto me volvió a besar. Ya me imaginaba que sería un intercambio, a mi eso no me molestaría, así que solo pensé en seguir bombeando el culo de Yaja. La volví a tomar de sus caderas y regresé a mis metidas violentas, yo estaba un poco insensible, así que esta vez para venirme iba a tardar.

    Como pude jalé a Yaja hasta la orilla de la cama, sin sacarle la verga y haciendo malabares la acomodé boca arriba, quedando su espalda sobre la cama y sus pies sobre mis hombros. Yesica se acercó a sus labios y mientras la besaba yo inicie de nuevo mi mete y saca y en lo que Yaja se acostumbraba al ritmo, otra vez empezó con su insulto «hijo de puta, hijo de puta, hijo de putaaaa». Hasta que se acostumbró a mi ritmo, igual Yesica se la comía a besos en la boca, en los ojos, en su frente. Sus manos acariciaban sus clítoris la una de la otra y así, ellas con sus caricias y yo con mis metidas Yaja se vino en mi vientre y las contracciones en su panocha las sentía en el tronco de mi verga y esa sensación me hizo venirme casi igual que la primera vez aunque con menos leche, pero si fue la misma intensidad. Yesica también se vacío muy rico en los dedos de Yaja y poco a poco íbamos recuperándonos. Mi verga se fue haciendo flácida y sola se fue saliendo del culo de Yaja quien apretaba el culo para no dejar salir mi leche, en cuanto me salí, ella apretó el esfínter, se apretó las nalgas con sus manos y se dirigió al baño.

    Se quedó un rato sentada en la taza, Yesica fue a ver si estaba bien, de pie frente a ella se abrazaron y se dieron un beso, Yesica le preguntó si lo haría de nuevo, a lo que Yaja le contestó que lo haría por ella todas la veces que quisiera. Se besaron y se puso Yaja de pie, ambas se metieron a bañar en la regadera y alcanzaba a ver que Yesica le lavaba el ano con jabón y agachando a Yaja procuraba que el agua de la regadera entrara en su culo. Luego de esto, juntas se metieron de nuevo al yacuzzi y yo pasé a la regadera. Se mimaban la una a la otra, así que yo me fui a meter a la cama y las dejé a ellas para que se consintieran. Estuvieron platicando y yo me quedé dormido, hasta que sentí que se metían en la cama, Yesica entre mis brazos y Yaja abrazándola por su espalda. Nos quedamos dormidos. Salimos del motel antes de que saliera el sol y cada uno nos fuimos a nuestras casas.

    En el primer relato que escribimos de Yaja, pusimos que era una putita, a Yaja no le molestaba que se refirieran a ella así, pues disfrutaba hacerlo con varios hombres de la escuela, y eran precisamente las novias de estos chicos quienes se encargaron de catalogarla así. Ella tenía la costumbre conseguir dinero de estos chavos a cambio de esas caricias o de coqueteos. Así es como ella casi siempre traía dinero para invitarnos al cine o la comida a su novia o a nosotros. Y fueron esas malas mañas las que le empezó a enseñar a Yesica, así mi novia empezó a coquetear con uno que otro de la escuela para que le invitaran algo en la cafetería, que fue lo más a lo que llegó con esos chicos. Con la idea de que podía obtener cosas a cambio de su coqueteo o la belleza que tiene mi esposa, nos fuimos haciendo a la idea de cómo mejorar nuestra situación y eso se los contamos en el próximo relato.