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  • Intercambiando fotos eróticas con mi sexy asistente

    Intercambiando fotos eróticas con mi sexy asistente

    Buen día, hoy les voy a contar otra de mis experiencias eróticas que me dieron gran placer. Como les he mencionado anteriormente me considero un hombre voyerista, me encanta mirar, me excita mucho, y esta experiencia me permitió contemplar en todo su esplendor a una de las mujeres más hermosas que he conocido.

    Cuando trabajaba en una empresa encargado del área informática, teniendo en cuenta que tenía que manejar mucha documentación, me asignaron una auxiliar para que me ayude en el trabajo. No esperaba nada en especial, sin embargo, la muchacha que llegó excedió en mucho mis expectativas. Era una joven muy atractiva, era de baja estatura, sin embargo, su belleza atraía todas las miradas. Era de piel muy blanca, tenía un rostro muy hermoso, una carita de muñeca, su cutis era muy bien cuidado, una mirada fija y penetrante, unos labios gruesos, muy sensuales, que incitaban a besarlos; su cabello negro muy largo, impactaba con solo mirarla. Pero lo que realmente causaba furor, era su esbelto cuerpo. Usaba ropa muy sensual, le gustaba mostrar su ombligo, creo que es una de las partes más sensuales de una mujer, y ella tenía una cinturita muy bien definida, se notaba que hacia ejercicio, porque tenía un vientre muy plano, ya casi marcando un poco sus abdominales. Era fascinante verla caminar y admirar esa cinturita y su ombligo tan sensual.

    Tenía unos hermosos senos, no eran muy grandes, pero tampoco eran pequeños, eran perfectos. Se ponía ropa muy apretada y blusas escotadas. Siempre usaba un brasier que le apretaba esas hermosas tetas y se podía ver su redondez y firmeza. Era delicioso ver como se agachaba y a través de su blusa admirar ese par de tetas exquisitas, se me hacía agua la boca. Pero lo que más me volvía loco, era su enorme trasero. Tenía un culo de película, se ponía unos jeans muy apretados, que le resaltaban esas nalgas firmes y paraditas. Era un deleite verla caminar y mover con gran sensualidad ese su gran culo. Tenía realmente un cuerpo encantador.

    Teniendo en cuenta que yo era su jefe directo, siempre hubo una relación de respeto y cordialidad entre los dos. De vez en cuando le echaba un piropo y le decía lo hermosa que era, que su novio era muy afortunado; porque si, tenía novio. Sin embargo, nunca se mostró indiferente conmigo, nos llevábamos muy bien, pero no paso de ahí, pensé que estaba muy enamorada de su novio.

    Un fin de semana, en horas de la noche, estaba en mi casa mirando Facebook, y encontré un meme sobre el trabajo que me pareció divertido y decidí enviárselo por WhatsApp. Ella lo miro y me envió muchas caritas riendo. Le empecé a preguntar que como se encontraba y le empecé a coquetear. Ella solo se reía. Le dije que me parecía una de las mujeres más hermosas que he conocido, que me encantaba trabajar con ella. Ella me dijo que también le gustaba trabajar conmigo y que se sentía muy bien a mi lado.

    Quise probar hasta donde podía llegar con ella, así que le dije que me gustaría tener una foto de ella para recordarla, pero quería una foto sexy para poder admirar su belleza. Ella me volvió a enviar caritas sonrientes y sonrojadas. Le insistí que me enviara una foto, que nada le costaba, así que ella accedió. Dijo que tenía una foto donde se veía bonita y que me la iba a enviar. Yo empecé a emocionarme, pero esperaba una foto normal de ella. Cuando envió la foto, no puede evitar decirme a mí mismo, guau, que rico que se ve todo eso. En la foto estaba de la cintura para arriba, se podía admirar su pequeña cintura y tenía puesto un pequeño top de color rosado muy ajustado que tapaba sus senos. No tenía puesto brasier, por lo que, a través de su ceñido top, se podía apreciar con claridad la redondez de sus tetas, su perfecto tamaño y se le resaltaban con nitidez sus pezones y su aureola. Yo quede encantado, con ganas de más. Le dije que me había volado la cabeza.

    Ella se rio y dijo que no era para tanto, que no estaba mostrando nada, así que no le veía nada raro a la foto. Yo le dije que se alcanzaba a ver lo suficiente para ponerse a soñar. Desde ese momento me dije a mi mismo que se podía conseguir más. Le dije que me había dejado con ganas de mas, que quería verla, pero con una foto del momento, con lo que tuviera puesto en ese momento. Se sonrojo y me dijo que ella dormía en ropa interior, así que no podía enviarme una foto así. Yo le dije que mucho mejor, así nos conocemos más a fondo. Le dije que para que no le dé pena, yo también le iba a enviar fotos mías y que yo empezaría para que no piense que le iba a quedar mal. Tanto insistir, ella accedió.

    Me quite la ropa y me quede en bóxer. Me tomé una foto de frente y se la envié. Ella la miró y me dijo que eso se veía muy bueno. Le dije entonces que era el turno de ella. Me dijo que está bien, que me la enviaría. Me envió tres fotos en ropa interior, de cuerpo completo y detrás de ella tenía un espejo grande por lo que se podía admirarla de atrás también. Tenía puesto una ropa interior negra de encaje; no era una tanguita pequeña, pero si se podía admirar todas sus curvas con claridad, y en el espejo que tenía al respaldo, se podía ver ese culo enorme y esas nalgas perfectas y redondas, que su ropa interior ya no le alcanzaba a tapar. Mi pene se fue poniendo muy erecto. Le dije que era una obra de arte, que me había excitado mucho. Que quería más.

    Ella me enviaba emoticonos sonrojados y tapándose la cara. Le dije que quería verle esos hermosos senos. Ella me dijo que no, porque si lo hacía me iba a enamorar de ella; cuánta razón tenía. Le dije que era lo que más deseaba, así que le dije que le iba a enviar una foto mía de espaldas completamente desnudo a cambio de una foto de sus senos. Me dijo que bueno. Me quite el bóxer, le puse contador al celular y me saque una foto de espaldas. Se la envié deseoso de poder verla desnuda. A ella le gustó mucho la foto, dijo que me veía muy bien. Luego de unos segundos me empezó a enviar sus fotos. Ya se había quitado su sostén. Estaba con sus manos en la cintura, con su cuerpo erguido y mostrando esas exquisitas tetas. Me envió varias fotos de lejos y de cerca donde se podía apreciar su hermoso cuerpo. Tenía las tetas muy paraditas, se podía mirar sus ricos pezones también paraditos de color café y sus dos grandes y deliciosas aureolas, se me hacía agua la boca, como hubiera querido poder chuparle esos pezones, pasar lentamente mi lengua por su aureola, lamerlas, morderlas, esas tetas se veían deliciosas, quería tocarlas, apretarlas, pasar mi pene erecto por sus pezones y llevarlo hasta su boca para que me lo chupara y se lo metiera hasta la garganta. Mi pene estaba durísimo y caliente, empecé a masturbarme con tan exquisita vista. Le dije que estaba buenísima, que daría lo que fuera por estar cerca de ella y poder disfrutar de esas ricas tetas. Ella me enviaba emoticones sonrojados. Le dije que no se imagina como había puesto, que me había excitado mucho y tenía una gran erección. Ella me dijo que se moría de ganas por verme la verga. Le dije que lo haría, pero que ella también tenía que mostrarse completamente desnuda. Dijo que lo haría. Me saque varias fotos de mi pene erecto y venoso, ella las miró y dijo que tenía la verga muy grande, que se veía muy apetitosa, que ella también estaba muy excitada. Le dije que ahora ella debía cumplir. Estaba tan ansioso de poder verla, hasta que al fin empezó a enviar sus fotos. Primero me envío una foto de espaldas y erguida donde se podía apreciar su culo enorme. Tenía unas curvas perfectas, su pequeña cintura se iba ensanchando hasta formar esas grandes nalgas completamente redondas, que rico mmmm. En otra foto estaba de espaldas y agachada, se podía ver esas ricas nalgas, ese culazo delicioso y su mojada vagina que ya estaba botando sus jugos a través de su piel. Luego la pude admirar de frente, completamente desnuda, sus ricas tetas, bajando hasta su cintura y llegando hasta su deliciosa vagina, tenía el chochito depilado y se podían ver sus labios vaginales muy mojados por la excitación. Yo me estaba masturbando con desespero, podía sentir mi pene a punto de explotar. Ella me escribió que también se estaba tocando, que estaba muy mojada, que estaba metiendo sus dedos en su vagina y frotándose deliciosamente, que me la imaginara encima mío, metiéndole mi pene erecto por su chochito, lentamente hasta llegar hasta el fondo, ella moviéndose sobre mí de adelante hacia atrás, apretando, presionando su conchita sobre mi pene, sintiendo mi dura verga, metiendo y sacando sobre su mojada vagina, hasta corrernos deliciosamente. Me dijo que no le importaba tener novio, que no nos aguantemos las ganas que nos tenemos y que cuadremos una ida a un motel donde podamos dar rienda suelta a todas nuestras fantasías. Ya no aguante más y eyacule con fuerza, mi leche caliente y espesa salió disparada de la excitación por toda la cama. Fue como haber tenido sexo virtual con ella.

    Le dije que estaba deseoso de poder estar con ella y que en la semana nos encontraríamos para cuadrar nuestra cita sexual. No debí haber esperado, en ese mismo momento debí haber ido a buscarla y hacerla mía. Ya que en la semana siguiente me enviaron fuera de la ciudad a revisar unos equipos en otra sucursal, y cuando volví a ella también la habían transferido. Me escribió que se había marchado con su novio y que iba a continuar con él y con su vida. Entre las cosas de las que me arrepiento en la vida, es no haberme comido a tiempo es delicia de mujer, no haber disfrutado de ese cuerpo exquisito, y tal vez haberla convertido en mi mujer. Pero así es la vida, todo son experiencias y oportunidades, y si no las aprovechamos, pueda que ya no se nos vuelvan a presentar. Aún tengo sus fotos y de vez en cuando las vuelvo a mirar y me masturbo recorriendo cada parte de su cuerpo, admirando sus perfectas curvas, imaginando penetrándola deliciosamente.

  • Mi primera vez fue en un cuarteto con el novio de mi amiga

    Mi primera vez fue en un cuarteto con el novio de mi amiga

    En la universidad tenía un grupo de amigas, éramos 3: Claudia, Betty y yo.

    Claudia era alta, blanca, ojo claro nalgona y chichona, Betty alta también era morena, rizada, con las tetas bien paraditas y las nalgas igual con una cintura de envidia, yo tengo la piel bronceada, ojo miel, 34D, buena nalga de familia, mido 1.62 y en esa época cinturita y con el cabello a la cintura.

    Me gustaba vestirme de camisa de botones, los desabrochaba para que se vieran las nenas me encantaba la mirada de los hombres a más de uno le gustaba verlas, (morderlas, chuparlas, apretarlas) entre ellos al novio de Claudia, Luis algo feo para mi gusto (otras historias). Betty tenía novio, pero era más grande y la dejaba ser, yo no tenía novio.

    Una ocasión estábamos las tres tomando en mi departamento pues yo era foránea, hablábamos de sexo era siempre el principal tema, Claudia describía la verga de su novio 19 cm, gruesa, recta, venosa, con unos huevos grandes que le encantaba chupar, deliciosa, que de solo pensar en ella se mojaba (yo igual), Betty hablaba de que le encantaba mamarle la verga a su novio hasta que terminara en su boca y yo era virgen, me encantaba que me tocaran las chiches es mi debilidad, pero nunca había tocado una verga.

    Comenzaron a decir que tenía que hacerlo o me pondrían de muestra como virgen. Y yo dije que tendría que estar muy caliente para hacerlo, entonces fui al baño y me di cuenta que tenía mojada la tanga por todos los relatos de sexo.

    Salí del baño y cuando voy a la sala veo que mis amigas se estaban besando con gran pasión Betty encima de Claudia frotándose, yo me quede viendo y sin darme cuenta me estaba mordiendo el labio y sentí como me estaba excitando dicha escena.

    Ellas me miraron, se levantaron y con risas y miradas juguetonas me llamaron.

    Claudia la más alta me jaló por la cintura hacia ella y me dio un beso muy apasionado mientras me acariciaba la espalda, después Betty me volteó y me comenzó a besar el cuello y Claudia detrás de mí me desabrochaba la blusa y me decía «a Luis y a mí nos encantan tus chiches, las tienes más grandes que yo», yo estaba excitadísima con los pezones bien duros, entonces comencé a besar a Betty que siempre me había parecido que tenía un cuerpo hermoso. Mis manos se fueron directo a su trasero y le agarre las nalgas, después ella se quitó la playera y se quedó con el bra que dejaba ver la mitad de sus tetas bien paraditas.

    Claudia me volvió a voltear y también ella andaba en bra y me dijo «tócalas», sin pensarlo las apreté y me lance a besarle el cuello. Betty me besaba la espalda y entonces baje el bra de Claudia para sacarle las chiches y se las empecé a chupar, ella hacía ruidos de placer.

    Betty me estaba desabrochando el pantalón y sentía como me lo bajaba, dejando al descubierto mis nalgas donde se perdía la diminuta tanga que traía, saque los pies y volteé con Betty que ya estaba desnuda, me lancé a sus chiches a tocarlas y chuparlas mientras le agarraba las nalgas, sentía como me desabrochaban el brasier y entonces mis grandes tetas salieron estaban duras y mi pezón erecto. En ese momento tocaron a la puerta yo llena de lujuria ni cuenta me di que Claudia abrió la puerta.

    Cuando caí en cuenta el novio de Claudia estaba ahí viéndonos, pero repito estaba muy excitada y él viendo me calentó más.

    Claudia nos separó, me tumbó en el sofá, ella también estaba ya desnuda, me quitó la tanga y me abrió las piernas me empezó a chupar la panocha mientras yo me retorcía de placer, ahí llegó mi primer orgasmo.

    Betty se sentó encima de mi cara me puso su panocha en mi boca y empecé a chuparla sin pensarlo dos veces, Betty se movía súper rico y llegó a su primer orgasmo.

    Después Betty se quitó y Claudia fue directo a sacar la verga de su novio por fin conocería tan famosa verga.

    Betty y yo nos tocábamos mientras Claudia mamaba la verga de Luis entonces Claudia nos dijo «vengan a probar». Sin pensarlo Betty y yo nos acercamos y empezamos a turnar las mamadas, efectivamente era una verga bien recta y gruesa, tal cual la describía Claudia, mientras una le mamaba la verga la otra los huevos y Claudia le acercaba las chiches para que se las chupara.

    Después Luis se recostó en el sofá y mientras me tocó el turno de mamarle la verga a Luis me puse de perrito y entonces Betty me comenzó a chupar mi panocha por atrás y Claudia le puso su panocha en la boca de Luis que se la chupaba y ella se tocaba el clítoris para llegar a su primer orgasmo.

    Ya para ese momento me sentía súper caliente y sentía que mis labios vaginales me pedían verga. Luis lo sabía, se levantó y Claudia se puso debajo de mi cara para que le siguiera chupando la panocha bien depilada, sus jugos en mi boca me calentaban más y más entonces vi que Betty se pone enfrente de mi para poner su panocha en la boca de Claudia y mientras disfruto la escena siento como algo duro, grueso, grande y caliente entra en mi panocha bien mojada, y siento algo electrizante que me pone al mil.

    Siento como las manos de Luis me aprietan las nalgas y empieza el vaivén, entra y sale esa verga y no puedo de placer y no puedo seguir chupando la panocha de Claudia, porque empiezo a gemir de placer, a gritar porque siento que voy a explotar de placer, Luis le da más y más fuerte, dándome nalgadas que me hacen querer más y más fuerte hasta que llego ese gran orgasmo, Luis también término con un gran gemido.

    Claudia y Betty se masturbaban viendo como Luis me cogía y terminamos casi al mismo tiempo.

    Nos recostamos, fumamos y nos reímos. Entonces quedamos en gozarla tanto como se pudiera.

    Así que estas historias continuarán…

  • Con la madura despechada

    Con la madura despechada

    Su nombre es Martha, la conocí a finales del 2011 cuando yo tenía 22 años, ella mide 1.60 cm, piel blanca, ojos oscuros, una gran sonrisa, piernas bonitas, nalgas paradas y unas pero unas enormes tetas, en ese momento las más grandes que había visto en mi vida.

    Ella era muy amable y muy vivaracha como dicen en mi país, desde que la conocí me llevé muy bien con ella, tomábamos café por las mañanas y contábamos el día a día de cada uno.

    Yo no podía ocultar las ganas que le tenía, más cuando llevaba sus tremendos escotes, muchas veces me la jale imaginándome una gran puñeta rusa con sus ricos pechos, pero de fantasía no pasaba.

    Decidí llamar a mi perfil “SuerteO” porque si algo he tenido en esta vida es eso y el claro ejemplo es aquella tarde de noviembre del 2011.

    Martha en aquel entonces tenía 33 años y pareja, su novio era un ejecutivo de una agencia de carros, pero últimamente no les estaba yendo bien en su relación, tenían problemas por todo.

    Cuando me disponía a salir del trabajo e incluso le estaba por marcar a mi novia, ella me habló por teléfono.

    M: ¿Qué haces?

    O: Ya me voy.

    M: Me acompañas por unas cervezas, aquí al “changuito”

    O: Claro, ¡voy encantado!

    Cuando una mujer te invita a salir es porque algo tienes que te elige a ti, así que no desaproveche la oportunidad y le avise a mi novia que trabajaría hasta tarde y la alcance en el lugar.

    Ese día Martha vestía una calza negra, sus zapatos de tacón abierto y una blusa rosa escotadisima, ¡se veia fantástica!

    M: ¡Cariño! ¡Que bueno que si viniste!

    O: ¡¡Claro!! ¡Sabes que a tus pies!

    M: ¡¡Corazón!! ¡Eres una ternurita!

    O: Bueno, que pedimos, ¿que se te antoja?

    M: ¡Ya pedí unas cervezas!

    Nos sentamos y comenzamos a platicar y tomar, al principio hablábamos del dia a dia, de los nuevos clientes, de cosas de familia, sobre todo ella me hablaba de sus hijos y eso por alguna razón la volvio aun mas interesante, ya que a pesar de estar como me la recetaron, era mayor y madre, quien no quisiera comérsela.

    Tras algunos tragos más, ella comenzó a hablarme de su novio, me decía que ya estaba cansada de la indecisión que él tenía, ya que una mujer de su edad y con responsabilidad no quiere jugar a los novios, busca una pareja estable.

    Yo estaba atento a lo que me decía, aunque de vez en cuando mi vista se dirigía a su enormes tetas, también mi mano acariciaba sus piernas mientras una ligera erección se formaba en mi.

    M: ¡Vamos a bailar!

    O: ¡Claro! ¡Vamos!

    Sonaba una buena cumbia y ella se movía bien tanto que no se notaba que yo estaba niveles abajo que ella, de la cumbia pasamos a la salsa y ahí ella meneando su cadera me volvía todavía más y más loco.

    O: ¡Eres una buena bailarina!

    M: Jaja, así soy en todo.

    O: ¡¡Me imagino!! Jaja

    M: ¡¡Ay!! ¡Ya te entendí!

    Continuamos bailando, esta vez me le pegaba más, me gustaba sentir sus tetas en mi pecho y a veces en cada vuelta trataba de sentirlas con mis manos.

    Después de un merengue y unas guarachas nos fuimos a sentar, ella estaba contenta y aunque deprimida por lo de su novio, nos pusimos a platicar nuevamente.

    O: Te noto triste.

    M: ¡La verdad si corazón! ¡Es que ando en una situación complicada con aquel!

    O: ¡Pues ya deberías de hacer algo!

    M: Sabes, le dije que vinieramos y me dijo que sí y después me dejó plantada.

    O: Disculpa mis palabras pero ¡que hijo de puta! Atreverse a dejar semejante monumento, que coraje.

    M: ¡Gracias por tus palabras!

    O: Hay Martha, no sabes como me gustaría tener a alguien asi como tu y quien lo tiene ¡no aprovecha!

    Ella me miró seria, entonces con la adrenalina en el corazón puse mi mano en su pierna y me acerqué a darle un beso, ella me miró y se hizo para atrás, pero luego ella se acercó y nos fundimos en un sabroso beso francés.

    M: ¡Guau! ¡Qué bien besas!

    O: ¡Por dios, no lo vi venir!

    M: ¡Creo que ya es hora de irnos!

    O: Martha, perdón por lo que te dije, ¡te deseo, quiero hacerlo contigo, espero no te molestes!

    M: ¡Pero eres casi un niño, podría ser tu mamá!

    O: Si, pero no lo eres, además que prefieres a alguien que se muere por ti o a quien le das lo mismo.

    Eso último la convenció y sin decir más pagamos la cuenta y nos metimos en el primer hotel que encontramos, yo estaba nervioso y es que a pesar de que ya había estado con mujeres mayores, Martha era un volcán en todo su esplendor.

    Una vez ya acomodados ella se quitó la ropa de forma sensual, yo estaba acostado mirando como su ropa caía y su hermoso cuerpo quedaba al descubierto, sus ricas tetas sin brasier se veían aun más grandes y un coño depilado sin nada de pelo me la endurecía más.

    O: ¡Esta buenisima!

    Ella me desnudo por completo y beso mi boca, cuello, pezones, abdomen y mis piernas, era muy buena, su lengua sabia donde probar, poco a poco fue llegando a mi verga la cual ya estaba más dura que el acero.

    M: ¡Qué duró esta! ¿Así te puse?

    O: ¡Siempre me has puesto así!

    Ella sonrió y lentamente llevo mi miembro a su boca, saboreo la puntita, me miro a los ojos y lo metió como víbora a su boca, yo lancé unos gemidos fuertes y me retorcí, Martha lo chupaba fantástico, yo le acariciaba la cabeza y la guiaba para que probara cada uno de mis 18 cm.

    O: ¡¡Oh!! ¡¡Que rico, uhm!!

    Ella sabía lo que hacía y siguió mamandomela con todo, me cumplio mi fantasia que tenia desde que la conocí, coloco mi verga en medio de sus ricas tetas y comenzo a masturbarme rico, sus apretones eran fantásticos, me daban ganas de grabar el momento pero el placer me tenía fundido, sacaba su lengua y saboreaba los fluidos que de mi verga salían, que rico, era la primera vez en mi vida que me hacian algo asi.

    M: ¿Te gusta amor?

    O: Me encanta uhm, ¡no pares!

    M: ¡Saca tu leche, damela toda papi!

    O: Si, uhm, sacamela toda, uhm!!

    No aguante mas y expulse una gran cantidad de leche espesa y caliente en sus tetas y un poco en su cara, ella sonrío y disfruto ver sus tetas llenas de mi semen e incluso el semen que le cayó en la cara lo probó frente a mí haciendo más erótica la escena.

    M: ¡Qué lechero eres!

    O: ¡Me toca a mi nena!

    La acoste y le abrí las piernas y sin dudar me dirigí a su depilada pepa, comencé lamiendo sus entrepiernas y después besaba sus labios vaginales, con mis dedos sobaba y abría lentamente para comenzar a meter mi lengua.

    M: ¡¡¡Ah!!! ¡¡que rico!!

    O: ¡¡Que rica pucha tienes!!

    Mi lengua saboreaba todo ese manjar, con dos dedos estimulaba su rico clítoris que se inflaba como globo, mi lengua entraba y salía saboreando el sabor salado que salía de ella.

    Aprete sus muslos con mis brazos y como si fuese una sanguijuela comencé a mamar sin desenfreno, ¡eso la tenía gimiendo muy rico!

    M: Que rico, ah, uhm, mi vida, no pares, ¡agh, uhm!

    Levante sus piernas y ahora tenía su coño y culo a mi disposición, lentamente lleve mi lengua a su rico ano mientras mis dedos entraban despacio en su húmeda vagina.

    Ella me apretaba la cara mientars la dedeaba y me estrenaba en el beso negro, Martha gozaba lo que le hacia con mi boca, la verdad ese dia andaba inspirado.

    Me basto con tres dedos dentro de ella y unos lengüetazos fuertes para tenerla en el clímax, ella se retórica y comenzó a venirse, sin dudar probe cada gota de su salada pero deliciosa venida!

    M: ¡¡Ah!! ¡¡Que rico, uhm, ah!!

    O: ¡¡Sabes a gloria!! ¡¡Uhm!!

    Nuevamente estaba duro como fierro, sin pensarlo le abrí las piernas y me metí en medio de ellas dejándo la ir hasta el fondo, nos besamos como loco mientras me empujaba con fuerza dentro de ella.

    M: Que rico, uhm, ¡ah!

    O: Me encantas, uhm, que rico, ¡¡aprietas riquísimo!!

    Levante sus piernas en mis hombros y así se la dejaba ir fuerte, le besaba sus muslos, rodillas y tetas, me dejaba ahogarme en medio de ellas, no me importaba que aún tuvieran mi semen ahí.

    Me acosté y ella subió a cabalgarme, se movía riquísimo, yo apretaba sus tetas, mordía sus pezones, le apretaba sus nalgas, me estaba dando ¡una fantástica cogida!

    O: ¡¡Martha!! ¡¡Uhm, que rico, agh!!, muevete, así, ¡¡uhm!!

    M: ¿Estás gozando?

    O: ¡¡Como no!! eres fenomenal, tienes unas tetas riquisimas, unas piernas hermosas, te mueves fantástico, ¡eres la mejor!

    Sus ricos sentones me tenían hipnotizado, ella se acercaba para besarme mientras disfrutaba solo de mi puntita y yo me deleitaba con sus duras nalgas.

    Se puso en cuatro y sin dudar la tome de la cintura y se lo meti sin prisa, quería disfrutar el paisaje, ella empinada y sus tetas pegando en la cama, poco a poco subí la intensidad de mis embestidas, le apretaba sus tetas y ella se movía generando un placer indescriptible.

    M: Así, dame, uhm, que duró, uhm, ¡¡ah!!

    O: Que rico, uhm, ah, ¡¡uhm!!

    M: Llename de ti, ¡¡dame lechita!!

    O: Sacala, ¡¡muévete y saca tu leche nena!!

    Ambos nos movíamos en una coreografía espectacular, yo le daba de nalgadas y me movia como loco y ella no se quedaba atrás, lanzamos un quejido enorme y finalmente ambos llegamos al clímax!

    M:¡¡Así!! Ah, dámela, así, no pares, ¡¡sacala toda!!

    O: Toma tu lechita, ah, uhm, ¡¡mmm!!

    ¡Que orgasmo! Quede encima de ella pegado como perro, besaba su espalda mientras aún teníamos espasmos por el rico orgasmo conseguido.

    Nos quedamos acostados besándonos, Martha era insaciable y una vez descansados volvimos a coger, finalmente se me había hecho con ella y yo lo disfruté como nunca.

    Salimos hasta al día siguiente, me fui así con la misma ropa a trabajar, ella sonriendo me dejó en la entrada y guiñandome el ojo me prometió que repetiriamos.

  • Días de invierno

    Días de invierno

    Era una noche de invierno sumamente fría, solo estábamos mi hermana de 20 años y yo de 24, solos en toda la casa, era una casa grande y por eso se sentía el frio aún más, a mí las temperaturas extremas me hacen mucho daño y esa noche me congelaba, nunca tuvimos chimenea, ni calefactores eléctricos pero verdaderamente esa noche ni media docena de cobijas podía ayudar, yo temblaba tanto que se escuchaba cómo mis dientes chocaban los de abajo con los de arriba y eso preocupo un poco a mi hermana, me confeso estar muy asustada de que fuera algo peor y me pregunto cuántas veces había pasado esto antes y le dije de esta magnitud nunca, soy friolento por la cuadriplejia pero hoy justamente es insoportable la temperatura bajo demasiado, ella tratando de buscar una solución recordó que en alguna película vio cómo el calor directo cuerpo a cuerpo sin ropa de por medio era una buena solución para evitar la hipotermia y me consulto para saber si deberíamos intentarlo, ni siquiera le respondí, eso y mi titiriteo la asustaron más, entonces desesperadamente actuó sin mi consentimiento, yo en posición fetal y con las cobijas cubriéndome hasta la cabeza no veía que sucedía detrás de mí pero se escuchaba como se quitaba la ropa, prenda por prenda hasta quedar totalmente desnuda, enseguida metió sus manos sin destaparme y poco a poco me quito la ropa hasta quedar también totalmente desnudo y le escuche decir.

    – creo que así debe de ser para que funcione.

    Mi cuerpo y mi dentadura comenzaron a temblar más por mi desnudez y ella acelero el proceso metiéndose bajo las cobijas y colocándose detrás de mi pegando su cuerpo al mío, sentí entonces una tibieza llena de amor y preocupación que reconfortaba pero que además estaba ayudando con la situación, hecho su brazo derecho sobre mí y ese abrazo lleno de calor estaba protegiéndome del inclemente frío y me sentí mejor y se lo hice saber, le dije está funcionando, tu remedio sacado de una película está funcionando, aún tenía frio pero ya no temblaba y mi dentadura ya me permitía hablar pero no pensaba en otra cosa que en sentirme mejor por esa razón nunca me di cuenta de la cercanía y roce de nuestros cuerpos, así seguimos otro poco y paso sus pies sobre mis pies y me dijo.

    – tienes tus pies helados.

    Y comenzó a frotar los míos con los suyos cómo tratando de producir calor he hizo exactamente lo mismo con su mano recorriendo todo mi brazo, al adoptar la misma posición fetal en que yo estaba, tenía su pubis pegado a mis nalgas y sus senos sobre mi espalda, en algún momento toco mi pecho y dijo.

    – pero si estas igual que tus pies congelado, entonces pensó en cambiarme de posición para calentar la parte de enfrente de mi cuerpo, siendo muy cuidadosa para no descobijarme, estiro mis piernas con las suyas y girando mi cadera quede boca arriba, era muy cuidadosa y con mucha delicadeza subió su cuerpo sobre el mío, recuerdo que paso una pierna rodeando mi cintura y este movimiento provoco rozar mi pene con su pubis, enseguida se impulsó para quedar totalmente encima mío para proporcionarme el calor que necesitaba y por fin el frio ceso para mí, su experimento funciono y me salvo de sufrir una hipotermia o que se produjera algo grave, ya sintiéndome totalmente bien pude darme cuenta que su pecho estaba sobre mi pecho y su pubis sobre el mío, nunca antes sentí su piel tan cerca, ni sus senos ni cualquier otra parte de su cuerpo, fue electrizante era la locura y para ella también lo fue, ocasionando sensaciones muy extrañas y nuevas para mí, pero yo no podía ni debía malinterpretar su ayuda que comenzó como un acto de humanidad ni aprovecharme de su generosidad, sentir sus senos sobre mi pecho y su vello púbico entrelazado con el mío y su vagina que se encontraba a milímetros de mi pene, inesperadamente ella tomo la iniciativa tomando mi sexo entre sus dedos jugueteando con él por un largo rato, cuando logro una erección se deslizo hacia abajo y lo introdujo en su boca y después lo masajeaba con sus labios, yo cerraba los ojos tratando de conectar las sensaciones, acto seguido se deslizo ahora hacia arriba y beso mi pecho, siguió subiendo hasta mi cuello lo beso y me volvió loco, después besando mi mejilla se acercó a la comisura de mis labios y una descarga eléctrica atravesó mi cuerpo, al besar mi boca me ofreció su lengua y yo la acepte enredándola en la mía, en algún momento se apoyó sobre sus brazos y se elevó quedando en uno solo y con el otro volvió a tomarme buscando su entrada, se subió en él y sin introducirlo lo coloco entre sus labios vaginales y lo froto de arriba abajo, que sensación más maravillosa, en ese movimiento de arriba a abajo, yo introducía uno de sus senos en mi boca alternando entre ellos, eso la excitaba demasiado, tanto que con su boca busco mi boca y con su lengua la mía, dijo.

    – no aguanto más.

    Y tomando mi pene busco nuevamente su entrada y al encontrarla bajo sobre el abrazándolo lentamente con su calor a la par de exclamar un haaa, comenzó a realizar movimientos arriba y abajo, de repente cerraba los ojos y acariciaba su pelo sin dejar de moverse sobre mi cuerpo inmóvil, hizo una pausa para voltearse dándome la espalda proporcionándome la mejor vista de sus hermosas caderas y quede hipnotizado, ahora sus movimientos eran adelante y atrás esa posición me permitía ver cómo entraba y salía del cuerpo de mi hermanita al tiempo que ella no dejaba de acariciar sus senos, hizo una pausa más para descansar y buscar algo que yo no imaginaba, tomo el tubo de gel lubricante, lo abrió y comenzó a untármelo en todo el pene, al terminar exprimió el envase sobre uno de sus dedos el cual llevo con la punta hacia su ano, yo me sorprendí pero me sentí feliz porque me gusta mucho el sexo anal y tratándose del ano de mi hermana el cual era resguardado por las nalgas más hermosas que alguien haya visto, cuando termino de untarse se colocó en cuclillas y tomando mi pene desde su base lo apretó fuertemente para que resistiera el embate, vi cómo su culo se acercaba despacio a mi glande y pude notar cómo este abría trabajosamente aquellos pliegues del culo de mi hermana, pero en aquella dura batalla ambos resistíamos porque sabíamos que al final nos esperaba el paraíso, sentí que apretó con su mano mi pene más fuerte he hizo presión hacia abajo y su ano comenzó a ceder, estaba perdiendo la batalla, entonces vi desaparecer mi glande y vi también que mi hermana sufría pero sin darse por vencida se sentó de un solo golpe soltando un quejido y una lagrima rodo por su mejilla, espero un instante y tomando aire comenzó a subir y bajar muy despacio, yo no podía creerlo y con aquella vista VIP todo era una locura, ella acelero sus movimientos y escuche gemidos que cambiaron de dolor a absoluto placer, subía y bajaba, adelante y atrás a su propio ritmo, mi cuerpo no aguanto más y debí interrumpirla para decirle que iba a eyacular, acelero aún más sus movimientos diciendo.

    – “vente adentro de mi”.

    Yo no tenía el control y nunca lo tuve, así que fue cómo ella lo decidió, llene de semen todo su interior, al parecer al sentir mi semen le provoco un orgasmo que al finalizar la hizo caer rendida colocando su rostro sobre mis rodillas, después de unos segundos se incorporó volviéndose a recostar junto a mí, me dio un abrazo diciendo.

    – hermanito yo haría cualquier cosa por ti.

  • La esposa de mi amigo (4): Desatado

    La esposa de mi amigo (4): Desatado

    Allí estaba, cortando una camisa de bambula blanca a lo largo de toda la espalda de Susana, la cual hacía al menos una hora no soltaba el asiento de la silla donde estaba sentada. Mariana, su hija, había salido con unas amigas y su marido David, mi amigo de toda la vida, hacía ya meses que la había abandonado. Después de cortar metódicamente la camisa para que saliera sin que Susana soltara la silla, empecé a lamerle los pechos, mientras por encima de su ropa interior acariciaba sus labios, esa tanguita estaba empapada, ella gemía y se retorcía. «No quiero que emitas un ruido, trolita. Entendido?» Le dije, el poder que ella me estaba dando sobre sí misma me estaba embriagando, una parte de mí algo cruel salió a flote y no la pude controlar.

    «Si te escucho, vas a pasar toda la noche en esa silla» acto seguido le metí un dedo, que se deslizó suavemente dentro de su conchita, escuché como apretaba aún más fuerte la silla, apretaba los dientes y apoyaba su boca contra uno de sus brazos pero sin emitir gemidos, así jugué con ella un rato, cambiando de ritmos, rozándole el clítoris, lamiendo sus pezones, en un momento le tome la cara poniéndola frente a la mía y con dos dedos la masturbe furioso. Me deleite con la fuerza que hacía para no emitir sonido mientras acababa, mis dedos estaban empapados, pero no dejaba de masturbarla.

    Cuando la hice acabar con mis dedos por tercera vez, estuve satisfecho, me pare y le pedí que me lamiera los huevos. Cómo explicarles lo delicada y afanosa que fue, los lamió y lleno de saliva de manera tal que me hizo ver estrellas. Ya caliente perdido la tomé de la cabeza y comencé a cogerme su boca, metiendo la mitad de mí miembro la mayoría de las veces pero de vez en cuando metiéndolo todo, asfixiándola un segundo o dos hasta que empezaba a retorcerse. Se la saque y ella respiraba con dificultad, media atragantada de pija y yo casi al borde de acabar, con los huevos llenos de leche. Le metí la pija hasta el fondo asfixiándola, metódicamente conté hasta 5 y se la saque, después conté hasta 6 y después hasta 7 y así hasta que llegué al 20.

    Le ordené soltar la silla, sus dedos estaban blancos, contracturados, aún le costaba respirar y las convulsiones de las arcadas no terminaban. “Ahora ya podes gemir, no te tapes la boca, te quiero escuchar, quiero que grites ahora”. La puse en cuatro y me la cogí con furia, golpeando con mí pelvis para que sonara, le daba nalgadas fuertes, no la que le das a tu pareja sino nalgadas que dejaron mí mano marcada por días, ella gemía, se retorcía, pedía más por favor que le pegara más fuerte. Finalmente después de que acabará unas cuantas veces con fuerza la tome del cabello obligando a que se arrodille en el piso, ella con los ojos llenos de lágrimas, me tomo de las nalgas y abrió la boca grande, sacando la lengua, con la mirada me suplicaba que se la diera toda. Me masturbe con furia, le daba cachetadas cuando trataba de cerrar un poco la boca, le escupí dentro de la boca, ella se relamió con una sonrisa de satisfacción y yo no aguante más… la solté, le acabé en el pelo, la cara y el pecho, con los dedos solita se metía mí semen en la boca mirándome a los ojos con cara de perversa. Me tuve que sentar porque mis piernas temblaban, “Ahora dormite, que ya me canse de vos” ella se arrastró hasta la cama “Si, papi, gracias, muchas gracias” y se durmió en el acto. Boca abajo pude ver sus nalgas rojas, con algunos hematomas que empezaban a formarse, me sonreí al ver mi mano marcada en sus nalgas, las piernas aún le temblaban en espasmos cortos. Me limpie la pija con los restos de su camisa, me guarde su tanga empapada, tomé mí ropa y volví a mí habitación, sospechosamente mí bóxer ya no estaba sobre la cama, pero en ese momento no lo noté, dormí bien. Al otro día todo siguió como si nada, yo era el amigo de la familia que pasaba dos noches al mes como un favor, pero ya era el amante de Susana, sexo rudo y duro con mí sumisa. Al siguiente mes Mariana no se fue a ningún lado y no pudimos hacer mucho, pero esa es otra historia.

  • La zorra de Viviana: Origen

    La zorra de Viviana: Origen

    Han pasado como 12 años qué conocí a esa mujer que con el tiempo se transformó en una verdadera zorra, es feo decir esas palabras a una mujer, pero realmente esa transformación de personalidad e inclusive física hace una premia distinción. Todo tiene origen en aquella noche de día sábado, había estado en una junta con amigos de la universidad, yo ya había egresado de la casa de estudios hace dos años, me había comprado mi primer auto, me vestía con ropa más producida para fiestas, jeans a la moda y poleras con cuellos abiertos, muy estilosas. En especial, en dicha noche me vestí con una polera verde, estampada de una silueta de una cara de una mujer que hacía que la remera estuviese muy a la moda mostrando un poco mis pectorales, además de unos jeans azules y zapatillas de caño alto color marrón. Toda la vestimenta se ajustaba al cuerpo, mido casi un metro ochenta y de envergadura delgada pero corpulenta, puesto que siempre he realizado ejercicios durante toda la vida.

    Era abril, por entonces no hacía tanto frío y sobre todo si se iba a bailar en una discoteca, al estar encerrado y con mucha gente se generaba mucho calor.

    En aquel lugar, conocí bailando a Viviana, quién tenía 21 años y yo por ese entonces 24. Ella de textura blanca, pelo castaño suelto y nariz respingada, con unos labios sensuales y ojos de color verde, contextura delgada que provocaba su hermosura, medía aproximadamente 1,63 metros y 59 kilos. En ese entonces tenía medidas cercanas de 88-62-108, todavía no se operaba los pechos, que en el día de hoy con sus cirugías son muy llamativos en relación a su cuerpo. Retomando con la historia, Viviana vestía unos jeans azules ajustados y una blusa floreada que traslucía sus pechos que se realzaban con los rellenos del sostén. Usaba unos tacos bajos, y que realzaba su figura y aún más su cola, que en ese entonces mi mirada no la había cautivado en su plenitud.

    De un momento a otro, con unas copas de más por ambos, empezamos a bailar el reggaetón cada vez más apretado, hasta que nos dimos unos besos casuales en la boca. Se terminó la música, hasta que nos tuvimos que ir, le dije que la pasaba a dejar en auto a su casa y ella accedió, a pesar de que estaba con sus amigas. En el trayecto, nos íbamos besando en cada semáforo rojo, sus besos eran muy ricos con su lengua jugando con la mía y producían cosas en mi, sentimientos muy agradables y placenteros. Mi comportamiento fue muy caballeresco y respetuoso hacia ella, al llegar afuera de su condominio, nos compartimos los números de celulares, y nos despedimos con un beso, esperé que entrara a su casa y de allí me fui a mi hogar. En todo instante con ella, fui ameno y muy tierno, sólo nos dimos besos y mi mano sólo llegó hasta su cintura cuando bailamos.

    Salimos con Viviana un par de semanas, entre lugares de comidas y bares, hasta que un día me sentí cómodo y le pedí pololeo, hasta ese entonces nunca nos habíamos acostado, sólo hubo breves toqueteos y un par de besos apasionados.

    Pololeando con ella, me empecé a calentar más y observar sus atributos en especial su poto, que era como una manzana, digno de admiración. Tuvimos nuestras primeras relaciones sexuales, las cuales fueron muy normales, penetración vaginal, ella arriba mío, utilizando siempre condón, ella también pedía protección también para cuidarnos. Existía una buena armonía con ella, nos juntábamos y hacíamos cosas de pareja, pero también íbamos a juntas de amigos a veces asistíamos los dos o separados con cada grupo de amigos que teníamos. Por lo general, los viernes nos juntábamos y ella los sábados salía con sus amigas, yo por mi lado salía a juntas de casas con amigos o me quedaba en mi casa viendo alguna película, en ocasiones leía algún libro.

    Todo iba muy bien en la relación de pololeo, según mi visión, aunque ella también lo demostraba según lo que yo creía. Sin embargo, algo tuvo que mover toda esa integridad, fue hasta cuando un día sábado fui al lugar donde iban a bailar con sus amigas. Viviana me comentó temprano ese día sábado que iba a salir con sus amigas de colegio que no las veía desde que ella ingresó a la universidad, iban a salir a bailar y que iban a llegar temprano igual a sus hogares. Yo en cambio, decidí ir de sorpresa al evento para bailar con ella.

    Salí de mi casa alrededor de la 2 am, me puse una camisa azul y unos jeans negros, tomé las llaves de mi auto y me fui rápidamente a la discoteca que iban a estar. Una vez que llegué, ingresé a la fiesta pago la entrada, después de hacer una fila interminable con muchos jóvenes tratando de entrar también a la fiesta del fin de semana que había en la ciudad. De un instante para otro, me empezó a dar un sentimiento raro, un escalofrío en el estómago, pensando que podría suceder.

    Empiezo a buscar a mi polola Viviana, en la discoteca y no la encuentro, me habré tardado como 30 minutos hasta que me encuentro un par de amigas de ellas, sorprendidas y tímidamente me saludan. Les preguntó dónde está mi polola, ella no sabían que decirme, no me respondían mis preguntas y sentí algo raro en el ambiente, hasta que vi en lo oscuro, al lado de la caseta del dj, cerca de unos de los parlantes a una pareja besándose y empiezo a observar más detenidamente a esa pareja, la chica utilizaba tacos altos para estar un poco a la altura del tipo, que parecía medir 1,90 metros, él usaba unos jeans oscuros y una polera blanca apretada a sus brazos musculosos, mientras que esa chica utilizada una mini falda cremosa con brillantes y lentejuelas, pero que estaba tan apretada que su culo se marcaba, se veía muy grande y formado, en la parte superior usaba una polera con escote que se veían sus pechos un poco sobresalientes. En un momento pensé que era muy afortunado ese hombre al estar comiéndose esa chica tan guapa. Una de las manos de ese hombre comenzó a bajar por el trasero de la chica, lo manoseaba y le apretaba el culo, eso estaba sucediendo al medio de la fiesta, en aquel rincón oscuro, más de alguno estaba también contemplando esa escena.

    Al cabo de unos minutos, mientras las amigas de Viviana me conversaban, continué con mi caminata hacía esa pareja del rincón, sentía como si ellas me estaban deteniendo a mi paso, pero no les hice caso lo que me hablaban y continué mi andar. Mi sorpresa fue ver que la chica que la estaba manoseando y besando ese grandulón, era Viviana. Mi corazón se detuvo y mi mente también, mis ojos no podían creer lo que estaba contemplando, ver a mi chica agarrando con otro que no fuese yo, jamás me imaginé ver esa situación, yo soy bastante celoso en ese sentido. Me quedé un rato en la escena, ella ni se inmutó de que yo estaba allí mirándola, ellos seguían besándose como si se acabara el mundo esa noche, besos con lengua, él le la daba vuelta mientras se comían y besaban, en el compás de la música que era un tema electrónico de David Guetta. En un momento, el tipo la da vuelta y queda ella abrazada al tipo, su espalda daba hacía mi y la cara del hombre hacía mi, él dando la espalda al dj y de vez en cuando viendo la fiesta mientras que seguía besando a mi chica. La mano izquierda del hombre, le manosea una teta como a escondida para que nadie viera y la otra mano sobre su poto, esa mano derecha empieza a subirle falda y empieza a agarrarle el culo a mi polola, se veían sus colaless rosado y el poto pálido e inmenso a la vista de todos.

    Yo estaba atónito, congelado y sin mucho pensar contemplando la inverosímil escena. Pasaron varios minutos, las amigas de ellas ya no estaban por ahí quizás fueron al baño, comprando tragos o bailando en algún otro lugar de la pista. En ese momento, un tipo se me acerca y me dice aludiendo a la pareja que estaban agarrando:

    «Oye viejo esa chica es más zorra que la puta madre.» – escucho una voz ronca y penetrante a mis espaldas que retumbaba en mi oído derecho.

    Respondo tácitamente: «¿En serio?»

    Continúa exclamando y detallando la situación: «Si, siempre la veo agarrando con distintos hombres, siempre está ocupada, hasta hace como un mes la vi, me acerqué y sin hablar ni una sola palabra, empieza a coquetearme y moverme su poto en mi verga, me prendo y me la como, recuerdo que me terminó chupando toda mi verga en el auto cuando íbamos a mi departamento, hasta le terminé dando como caja toda la noche y lo demás es historia viejo.» – con su mano la levanta y observo que tenía un vaso plástico que empieza a beber.

    «¿Cómo tan rápido y fácil»? – pregunté sin pensar en mis palabras.

    «Compadre esa zorra tiene un culo más rico que la puta madre, y es más fácil que la tabla del uno, varios amigotes se la han follado.» – empieza a dar un nuevo sorbo a su trago.

    «Ufff… ¡Qué rica la chica» – respondí sin vacilar y disimulando que la conocía.

    «Viejo, ojalá que tengas buena suerte algún día como la mía.» – Me da un pequeño golpe en el hombro con su mano derecha, mientras que la otra mano sujetaba el vaso, se da media vuelta en busca de algún amigo al parecer ya con su trago en la boca sorbiéndolo, dando una especie de paso al ritmo de la música se empieza alejar.

    Ante la situación quedé perplejo, con la mente en blanco, intentaba volver a mi mismo, cuando de repente atisbo que la parejita se estaba moviendo de lugar. Viviana al parecer le decía algo en el oído al hombre musculoso, este la toma de la mano como si fuesen novios y se la lleva al exterior de la discoteca. No sabía si me habían visto, pero yo los seguí de atrás como si fuese un detective en búsqueda de una huella de un crimen. Caminaba a unos 5 metros de distancia para no perderlos, entre medio de toda la gente, hasta que salieron de la puerta de la discoteca. Ella le acariciaba el cuello, le daba besitos en la cara mientras que continuaban su paso hasta los estacionamientos, ella caminaba muy sensual moviendo sus caderas y con ellas su cola, que paso que daba cada cuanto se le notaba a lo lejos su colaless rosado, debido a la falda tan corta, ajustada y corrompida por la situación del atraque con el fornido tipo. Yo por mi lado los contemplaba y me preguntaba, si Viviana era una señorita y tenía un comportamiento de princesa cómo iba a estar haciendo eso.

    El fortachón le abre la puerta de copiloto de la camioneta, como un hombre preocupado pero a la vez caliente con la mujer que se quería follar. Viviana sube al vehículo y el tipo le da una nalgada en las pompas, cuyo sonido del golpe lo escuché a mis ya 10 metros que estaba y sonó bastante fuerte en verdad, ella como que le haya gustado y sonríe picaronamente. El tipo se sube por el lado del piloto, y veo estupefactamente a Viviana agachándose con todo su corso al regazo del hombre. Me acerco un poco más sin que se dieran cuenta, ella la estaba chupando el pene de una manera desatada, con toda su lengua le pasa de arriba abajo, yo no podía ver mucho más detalle, los movimientos corporales me hacían deducirlo. Pero lo que más me asombró, fue cuando ella se pone en una especie en cuatro, mientras le succionaba su verga y saca el pompis hacia afuera, mientras que el hombre con la mano derecha le sube la falda y le corre la ropa interior, le empieza a meter sus dedos dentro del culo y con su mano izquierda se la pone en la cabeza de Viviana haciendo que trague más su polla, mientras que ella gozaba que le metieran los dedos en su culito.

    No podía creer lo que estaba atesorando en casi primera línea del acto, mi polola con su boca haciendo un oral de proporciones con su poto rico respingado con unos dedos satisfaciéndola, mientras que el hombre lo gozaba y le empujaba con su brazo musculoso con fuerzas su cabeza para que se la comiera toda. Pasaron como 10 minutos, hasta que veo que ella toma unos pañuelos de su cartera y empieza a limpiarse la cara, le da un típico beso de despedida al hombre y se baja de la camioneta.

    Sin lugar a dudas, mi chica que ya era una verdadera zorrita acaba de dar un oral épico y que el hombre acabó un parte en la boca y la otra en la cara de ella. Cuando se bajó, camino unos pasos mirando su celular que había sacado de la cartera, mientras que el tipo encendió el motor del coche y se fue conduciendo a un destino incierto.

    Viviana gira su cabeza en noventa grados, me observa a lo lejos y camina hacía mi. Me dice que bueno que la haya venido a buscar, no tenía con quien irse a la casa. Luego, me toma de la mano y nos vamos a mi auto, sin yo decir ni una palabra. Nos subimos cada uno en su asiento. Al reflexionar lo que acaba de ver y más lo que me dijo el tipo de la discoteca, se me empieza a poner duro mi pene, ella se da cuenta y me da un beso en la boca, muy jugoso se sentía, me calenté aún más con eso. Todavía el auto estaba sin encender, me baja el cierre del pantalón y me empieza a masturbar con su mano más hábil como si fuese una verdadera experta. Muy excitado estaba y le digo que me haga un mamón, me responde que estaba exhausta, que no podía abrir tanto la boca y que le dolía mucho su garganta. Yo estaba tan caliente y más me hizo ella recordar lo visto hace unos momentos atrás, que me vengo cortado en sólo unos minutos, saltando el semen por todos lados. Ella concluye diciéndome, espero que te haya gustado mi noche de maraqueo que tuve hoy, espero amor que me castigues porque me porté muy mal y mi poto lo necesita.

  • Un trabajo no apto para todos. Dominación y fetichismo

    Un trabajo no apto para todos. Dominación y fetichismo

    – Sara García. – preguntó el jefe.

    – Sí. – respondió la candidata apartando con la mano un mechón de pelo rebelde.

    – ¿Sabe en qué consiste el trabajo?

    – Sí, secretaria.

    – Sí, pero una secretaria especial. Necesito alguien que lleve la agenda pero también alguien que me relaje. ¿Entiende lo que le digo?

    Sara negó con la cabeza.

    – Se lo voy a decir claramente con un ejemplo. Necesito a alguien obediente pero con cierta iniciativa, por ejemplo si le digo que se desnude o le pido que pase su lengua por mis partes íntimas, ¿lo haría?

    Sara enrojeció.

    – Este no es un trabajo para cualquiera. Está bien pagado y el apartado profesional es de nivel pero, sinceramente, necesito a alguien capaz de plantarme un beso en las nalgas si así lo ordeno. No se preocupe, si no lo tiene claro lo comprendo.

    – Para serle sincero, la oferta me llamó la atención, el rango salarial es como el doble de los que otros ofrecen… yo creo que puedo probar.

    El hombre se levantó de la silla poniéndose frente a la entrevistada.

    – Esta bien, probemos. – dijo bajándose los pantalones y los calzoncillos y dejando su pene al aire.

    Sara observó el miembro masculino como hipnotizada durante unos segundos. Luego se agachó y levantó los ojos mirando al varón.

    Este asintió con la cabeza y la futura empleada se metió la verga en la boca y empezó a chupar. De vez en cuando levantaba la vista para ver la cara de placer de su nuevo jefe.

    – El trabajo es tuyo. Empiezas el lunes.

    ***************

    Hasta el miércoles incluido la semana discurrió sin novedad. Sara desempeño sus labores de secretaria convencional.

    El jueves, su jefe solicitó un masaje en los hombros que la mujer llevó a cabo con eficiencia. Bien es cierto que la calidez de las manos, el olor a perfume y la cercanía hicieron que el hombre que la había contratado tuviese una erección. Pero todo quedó ahí.

    El viernes la situación cambió. Todo comenzó de la peor manera posible, con un cliente descontento que amenazaba con rescindir el contrato. Pero lo peor fue cuando el jefe revisó el informe elaborado por la secretaria y encontró un error, precisamente, con el cliente conflictivo.

    – Desnúdate.

    La mujer se quitó la ropa quedándose en cueros. En su rostro la sombra del temor, el miedo a enfrentarse al enfado.

    El hombre la miró de arriba a abajo. Era hermosa, y el sentimiento de lujuria se mezcló con el de cabreo. Durante un instante le entraron ganas de abofetear a la empleada, incluso, si hubiera tenido a mano un látigo o hubiese pertenecido a otra época, no hubiese dudado en azotarla en la espalda o en las nalgas con cierta contundencia.

    Sin embargo lo que hizo fue, incluso, más humillante.

    Se bajó los pantalones y ordenó.

    – Quiero que me beses en el ano, que saques tu lengua y la metas en mi ojete.

    Se dio la vuelta y se inclinó sobre el escritorio ofreciendo su culo, su raja generosa y humedecida por el sudor, una raja con largos pelos negros.

    Sara observó el trasero, suspiró y se puso de rodillas. Con las manos separó las nalgas y sacando la lengua comenzó a lamer el agujero.

    Al minuto o así paró un segundo para retirar de su boca un pelo.

    – Sigue.

    Sara reanudó la tarea lamiendo y chupando con avidez.

    Entonces llegó la humillación.

    Su jefe se tiró un pedo sin avisar.

    Instintivamente la mujer se retiró, tosió y arrugó la nariz.

    – ¿No te gustan mis gases? Mete ahora mismo la nariz en mi culo y respira hondo.

    Sara obedeció y olisqueó.

    – Mete la nariz y estate quieta.

    – Así está bien. Prepárate que viene otro. Abre la boca y no te muevas.

    La mujer obedeció y cinco segundos después la pestilencia en forma de ventosidad inundó sus fosas nasales y se coló en su boca. Una lágrima cayó resbalando por su mejilla derecha.

    El jefe se incorporó, pellizcó los pezones de Sara y luego la invitó a que, como el primer día, cuidase de su crecido miembro.

    El lunes de la semana siguiente Sara presentó la carta de dimisión.

    Su exjefe se sentó en la silla, abrió el portátil y en la página web de la empresa republicó la suculenta oferta de trabajo, que, evidentemente, no era para todo el mundo.

  • Noche con María

    Noche con María

    Al día siguiente de mi encuentro con Paco el herrero,  era viernes, fui a trabajar con el ojete dolorido, me escocía, aquella polla no era muy larga pero era gorda y cabezona, me había abierto bien el culo, estuve trabajando todo el día acordándome de ese puto herrero.

    Cuando llegué a casa me esperaba mi nuevo asistente, se había puesto una casaca gris oscuro con cuello Mao, manga larga y abotonadura negra, pantalones del mismo color y mocasines negros.

    -Buenas tardes Salvador.

    -Buenas tardes Einar.

    -Vaya, ayer no hablamos nada de uniforme.

    -Lo prefiero así, lo tengo de la otra casa.

    -Tenía entendido que erais pareja, que lo del contrato de asistente era una manera de protegerte.

    -Es cierto Einar pero él lo prefería así, por las apariencias, pocos conocían nuestra relación.

    -¿Los zapatos son cómodos?

    -Sí, son unos skechers.

    -Pues si tienes que reponer vestuario me lo dices, no lo vas a pagar tú.

    -No es necesario Einar.

    -Sí, si lo es.

    Me sirvió el almuerzo, coliflor al horno con ajos laminados y pimentón, tenía un punto picante delicioso, una caldereta de rape y langostinos de segundo y una naranja ya pelada y cortada de postre.

    -Todo muy rico Salvador, gracias.

    -No hay de que.

    -Acuérdate de lo de esta noche.

    -Lo tengo todo preparado.

    Cuando llegamos al acuerdo, establecimos que su horario de trabajo sería de nueve a diecisiete con una hora para la comida de lunes a viernes y de nueve a catorce el sábado, descansando la tarde del mismo y el domingo, un mes de vacaciones y catorce pagas, yo por las noches, si ceno en casa como poco, una ensalada o un poco de queso o algo de chacina y fruta y me gusta preparármelo a mi, en caso de necesitar sus servicios quedamos en que se lo abonaría como horas extras, y precisamente ese día había invitado a María, mi amiga transexual, a cenar para enseñarle la casa y lo que surgiera y las expectativas eran altas, me había pedido que comprara velas aromáticas.

    Llegó puntual y hermosa como siempre, es muy femenina y muy elegante, tiene unas tetas perfectas, ni grandes ni pequeñas, en eso se guio por su cirujano plástico, una melena negra, un cuerpo de ensueño y una polla de dieciocho centímetros que mi culo conoce bien.

    La cena perfecta, Salvador nos sirvió una crema de calabacines deliciosa de entrante, unos lomos de lubina a la sal con salteado de setas al ajillo de segundo y de postre una copa en la que se alternaban capas de sorbete de mango y de crema de mango, pasamos al salón, Salvador sirvió un café para María y una copa de brandy Luis Felipe para mí y se retiró.

    -¿De dónde lo has sacado?

    -Me lo recomendó Ramón.

    -¿Cómo lo haces?

    -¿A qué te refieres?

    -Esta casa, asistente interno, coche nuevo – me acababa de comprar un Audi Q5 -¿Cuánto tiempo llevas de jefe? ¿seis meses? cariño, por mucho que ganes no me salen las cuentas.

    -Gano alrededor de ochenta mil al año brutos entre sueldo e incentivos.

    -Siguen sin salirme.

    -En cuanto al coche, me hacía falta, lo he financiado como todo hijo de vecino, con la venta de mi piso y la casa de mis padres he pagado el chalet.

    -Joder, ¿cómo era el piso?

    -El piso no, la casa de mis padres, estaba en el centro del pueblo y tenía muchos metros.

    -Vaya, eras un niño pijo.

    -No – me eché a reír – verás María, mi padre era encargado general de una de las mayores constructoras de este país, además, con mi padrino tenía una empresa que se dedica a comprar viviendas, rehabilitarlas y venderlas y ganó mucho dinero, cuando falleció me dejó las casas, un plan de pensiones muy bueno que yo no quise rescatar, continuo con él, una cuenta corriente bastante saneada y una cartera de valores muy bien gestionada que me proporciona suficiente dinero para no tener que trabajar.

    -No me lo puedo creer, ¿y trabajabas de carretillero?

    -Sí, me gustaba, me permitía algo que me faltó de niño por la protección de mis padres, relacionarme con la gente.

    -Joder.

    -La relación con mi padre no fue buena, me tuvieron ya mayores, cuando yo nací mi hermana ya tenía la enfermedad que se la llevó, me crie sobre protegido, cuando entré en la universidad me compraron el piso de Triana que tú conoces, mi novia también estaba en la universidad y se vino a vivir conmigo, ahí empezaron los problemas, mi padre no tragaba a mi mujer.

    -¿Por qué?

    -En realidad nunca lo supe, con veinte años dejé los estudios, nos casamos y me puse a trabajar, mi padre estalló y me dijo que no me daría ni un duro más, culpaba a mi mujer, estuvimos sin hablarnos mucho tiempo.

    -Eso es muy duro.

    -Sí, mi madre venía a por los niños y se los llevaba para que los viera. Cuando se jubiló en el dos mil vendió la parte de su empresa a mi padrino, yo no quería saber nada.

    -¿Y nunca hicisteis las paces?

    -Por desgracia no del todo, murió un año después de jubilarse, cáncer en las vías biliares, se lo llevó muy rápido.

    -Vaya tela.

    -Mi madre falleció poco después, se fue apagando como una vela cuando él faltó, creo que nunca superaron lo de mi hermana.

    Quedamos los dos en silencio, María se acercó a mí, me agarró la cara con sus manos y me plantó un beso en los labios, un beso leve, suave, como una caricia, respondí abriendo mi boca, metí mi lengua en la suya y la abracé apretándola contra mí, sintiendo sus pechos y su cuerpo palpitar, la besé en el cuello, en la garganta, aspirando su aroma.

    -Ven.

    Se puso de pie y me tomó de la mano, me condujo al dormitorio, cuando le estuve enseñando la casa quiso entrar al servicio y la dejé sola, había colocado las velas que me pidió que comprara en la cómoda y las mesitas de noche, sobre la cama había colocado una gran toalla de baño.

    -Siéntate.

    Me señaló la cama, la obedecí, encendió todas las velas y apagó la luz, se colocó delante de mí y se quitó el vestido quedando en ropa interior.

    -Eres muy hermosa.

    Se arrodilló, me desabrochó la camisa y me la quitó, luego el pantalón, los slips y los calcetines dejándome completamente desnudo.

    -Tiéndete boca abajo sobre la toalla amor y cierra los ojos.

    Me llegó el aroma a rosas, colocó sus manos en mi cabeza, pasó los dedos por mi cabello, tiró suavemente de él, frotó sus dedos en pequeños círculos simultáneamente por mi cuero cabelludo mientras susurraba a mi oído las cosas que me iba a hacer, sentía su aliento cálido en mi oreja, desde allí bajó a mi cuello, se colocó detrás de mi, pasó a mis hombros, una mano en cada uno masajeándome la piel mientras con los pulgares estimulaba los nervios de los omóplatos, sentí el frío del aceite en mi espalda, el aroma a rosas inundó mi olfato, bajó por mi espalda, tomó suavemente cada uno de mis brazos masajeándolos en toda su longitud, frotó el dorso de mis manos con sus nudillos y y giró cada uno de mis dedos dentro de su puño cerrado, movió sus manos a mis nalgas apretándolas y pellizcándolas, me hizo abrir las piernas, jugó con mi perineo y trazó círculos alrededor del ano, introdujo un dedo en él.

    -Ohhh dios María, como me tienes.

    -Shhh, calla, amor, relájate.

    Mi culo pedía a gritos algo mas, movía su dedo suavemente, introdujo otro mientras su otra mano acariciaba mi perineo y mi pene.

    -Mmmm María.

    Bajó por mis piernas masajeando la parte interna de mis muslos hasta llegar a los pies, frotó las plantas, los talones y los tobillos, chupó y mordisqueó los dedos.

    -Ponte boca arriba, amor.

    Me di la vuelta, se había desnudado por completo, puso aceite en mi pecho y continuó con el masaje con trazos largos y pausados hasta llegar a mi pene que estaba ya erecto y duro como una piedra, la agarró con una mano pajeándola lentamente mientras con la otra masajeaba suavemente mis testículos y se movía hacia afuera a lo largo del interior de mis muslos, alternaba su movimiento explícito sobre mi polla con una técnica de masaje más suave para alargar ese instante, disfruté del momento en que las yemas de sus dedos recorrían el interior de mis muslos despertando en mi una infinidad de sensaciones y su lengua se escondía entre mis nalgas hasta engullir mis bolas en su cálida boca mientras mi cuerpo se estremecía de placer, varias veces me tuvo a punto del orgasmo para dejarme ahí.

    Subió hasta mi boca, con uno de sus dedos recorrió mis labios, volvió a recorrerlos con la punta de su lengua, abrí mi boca y la recibí, mordió levemente mi barbilla y bajó besando por mi cuello hasta mis pezones, los mordió, lamio y chupó arrancándome gemidos de placer, mi cuerpo era un volcán de sensaciones a punto de explotar, bajó recorriendo con su lengua mi vientre hasta mi ombligo, se entretuvo allí jugueteando y prosiguió hasta mi polla que se metió entera en la boca.

    -Diosss María.

    Inició una felación lentamente, sus labios llegaban hasta mi pubis mientras chupaba mi pene como si estuviera mamando, sus manos masajeaban mis huevos y acariciaban mi perineo y los alrededores de mi ano estimulándolo.

    -Oohh María mi amor.

    El placer inundaba mi cuerpo, su boca se había apropiado de mi miembro y yo ya no aguantaba más.

    -Me corro mi amor, me corro.

    La rigidez de mi cuerpo la avisó, sacó mi pene quedándose solo con el glande dentro de su boca, tragó la primera descarga que solté y después dejó que las siguientes salieran por sus labios extendiendo mi semen por todo el tronco de mi polla, mis huevos y mi ojete con sus manos.

    -Oh María María.

    Tomó mis piernas y me las llevó sobre el pecho dejando mi esfínter descubierto, colocó la punta de su hermosa polla contra el y apretó, venció con facilidad su resistencia y suavemente me la metió.

    -Mmmm, ha entrado entera mi amor.

    -Siiii María.

    Abracé su cintura con mis piernas, ella apretó sus tetas contra mi pecho besándome y metiendo su lengua en mi boca mientras que su miembro, dentro de mi, se clavaba en mis entrañas con sus golpes de pubis.

    -Ah ah ah  –notaba su aliento cálido en mi cuello.

    -Einar, cariño, esta noche eres mío. – me hablaba, susurrándome al oído.

    -Soy tuyo, si.

    Se incorporó, abrí las piernas todo lo que pude, ella me agarró por los tobillos y comenzó a meter y sacar su polla de mi culo, despacio al principio para ir subiendo el ritmo.

    -Ah ah ah  María, que rico, ay.

    -Plaf plaf.

    -Sí siiiiii.

    -Plafplafplaf.

    -Oh María, oohh.

    -Me voy a correr amor, me voy a correr.

    -Sí cariño, córrete, lléname el culo de tu leche.

    -Oh papi ya, ya yaaa

    Noté que se venía en la tensión de sus músculos, apreté el esfínter alrededor de su miembro, sentí las contracciones cuando largó su lefa dentro de mi culo, comencé a masturbarme.

    -Sí amor, quiero ver como te pajeas con mi polla dentro de ese culo que tienes.

    -Ay María ay

    -Sí amor, sigue, sigue.

    -Ah ah ah.

    -Sí cariño si.

    -Ohhh.

    Comencé a eyacular, mi semen cayó sobre mi vientre, María sacó su polla que ya empezaba a menguar, limpió la mía con la lengua, recogió la leche que manchaba mi vientre y me besó en la boca, me pasó parte de ella y me la tragué, después nos quedamos dormidos abrazados.

  • Mi nueva familia y mi prima tímida (9): Descubierto

    Mi nueva familia y mi prima tímida (9): Descubierto

    Me desperté y lo primero que sentí fue la frente con sudor, estaba muy acalorado y era normal en esas mañanas de verano, un haz de luz entraba por la rendija de mis cortinas y me daba justo en los ojos por lo que me tape con una mano para no quedarme ciego momentáneamente, de repente empecé a sentir un temblor en mi cama y entre los sonidos de las aves y los autos en la calle noté un sonido extraño, mi cuerpo terminó de despertar y tratando de ponerme de pie vi a Glenda entre mis piernas engullendo mi verga que sobresalía por la abertura de mi bóxer, mis ojos se pusieron como platos la jale de su cabello haciendo que pare en su accionar.

    – Glenda ¿qué crees que haces?, tu mama puede subir o preguntar por ti! .- Le grite en un susurro.

    – Ayer no te pareció preocupar mucho, nunca pensé que fueras tan atrevido.- Me dijo sonriendo maliciosamente y volviéndose a tragar mi verga hasta la garganta haciendo un sonido como de arcadas que no era para nada silencioso.

    – Sí Glenda pero ayer tuve cuidado porque era de noche nadie me vio.- Le respondí aún preocupado.

    – Tranquilo, que mi mama se fue a recoger a mi tía Milagros del aeropuerto, ayer lo mencionó en la cena lo olvidas?.- Se me había olvidado totalmente ese detalle.- Asi que tranquilo me desperté hace un rato y ella ya lleva 1 hora fuera, tenemos 1 hora mas por lo menos.

    Me tranquilice luego de oír esto, pero toda esta información nueva me distraía de lo que tenía en frente, Glenda mi primita estaba mamándome la verga de una manera soberbia con la misma ropa con la que anoche me la cogí sin despertarla, trate de concentrarme en el momento y tomando su cabello con una mano empecé a acompañar sus movimientos, de arriba a abajo lentamente, en círculos y nuevamente de arriba a abajo, verla sacar mi verga de su boca para tomar bocanadas de aire y luego pasar su lengua desde la base hasta la punta y tragársela completa de nuevo era simplemente glorioso, cada vez que paraba a respirar se podía ver mi verga empapada por su saliva la misma que también resbalaba por sus mejillas y barbilla, estaba poniendo todo su amor en esa felación, y a pesar de sentir que no la merecía nunca pensé en detenerla nuevamente.

    – Glenda, uff de verdad que estas inspirada.- Le dije mientras acariciaba su bello rostro.

    – Lo hago con todo el amor que te tengo primito.- Me miro con sus hermosos ojos negros y empezo con su mano izquierda a hacerme una deliciosa paja.- Vamos primito vente para mi si?.- Me dijo esta vez con una sonrisa tierna y los ojos entre cerrados.

    – Uff, Glenda no me digas eso porque estoy a punto de venirme.- Le respondí con la respiración entrecortada.

    No recibir más respuesta de su parte, lo que sí hizo fue empezar a mover su mano con más velocidad al tiempo que le daba lamidas a la punta de mi verga, todo esto sin dejar de verme a los ojos, fue demasiado, me empecé a correr y al sentir el impacto del primer chorro en su barbilla Glenda se metió nuevamente mi verga a la boca succionando todo lo que salía de ella, yo estaba muerto del placer y recostandome totalmente sobre mi cama me quedé mirando al techo de mi habitación unos segundos, me levanté nuevamente al sentir como Glenda estaba limpiando mi verga a lamidas recogiendo todo rastro de mi corrida.

    – Buenos días Primito.- Me dijo relamiéndose los labios.

    – Buenos días Primita.- Le respondí con una sonrisa.

    – Oye, ¿ quieres desayunar?

    – ¿Que no acabas de desayunar? .-Le dije entre risas.

    – Jajaja, tonto, en serio.

    – Si claro, vamos al kitchenette y te preparo un omelet, ¿te gustan?

    – Siii!! me encantan, voy sacando todo mientras tu te lavas- De un salto se puso de pie y fue casi corriendo al kitchenet, de solo verla correr con esa playerita y sin nada mas que sus pantis rosados mi verga se empezaba a despertar nuevamente.

    Me levante guardando mi pene en mis boxers y fui al baño, hice lo mío y me lave el rostro, y así como me encontro mi primita sali a su encuentro en el kitchenet, ya había sacado los ingredientes, se sentó en una silla del mesón y se me quedó viendo mientras preparaba el desayuno.

    – ¿Oye de verdad no me pudiste despertar?

    – Tal como te dije en la carta, te moví mucho y en ningún momento reaccionaste más que para dar uno que otro quejido, hasta en un momento pensé que estabas despierta.

    – Wow, lo que pasa es que ayer cuando regresaba de tu habitación mi mamá me encontró caminando por el pasillo y me pregunto por qué no estaba durmiendo.

    – Mierda, ¿qué le dijiste?

    – Le dije que estaba ansiosa por la llegada de mi tia y mi prima y que no podía dormir.- No es la primera vez que lo menciono, pero Glenda es la más inteligente de las 2, siempre tiene una respuesta para todo y su creatividad no parece tener límites.

    – Buena respuesta y ¿se lo creyó?

    – Si, es mas me dio una pastilla para poder conciliar el sueño, una clona algo, no recuerdo bien el nombre.- Eso explicaba mucho, su mamá le dio una clonazepan, por eso no reaccionaba Glenda estaba totalmente dopada, siendo ella no muy grande le debe de haber afectado más de lo normal.

    – Te dio una clonazepan, debió darte la mitad una entera creo que es demasiado para ti.

    – Si eso, la última vez que le doy esa respuesta, no quiero tomar más esa pastilla.

    – Si te da otra avisame jajaja.

    – Jajaja tontoo!!

    Entre esa pequeña conversación y las risas termine de preparar los omelet, los serví junto con un vaso de jugo de naranja para cada uno.

    – Glenda no conozco a tu tía, que tal es?

    – Mi tía milagros es la mejor, ella es la hermana menor de mi mamá, tiene 29 años por lo que tuvo a mi prima muy joven, por lo mismo ella siempre nos trato a mi y a Flavia como si fuéramos unas adultas más e incluso hacía que nuestros votos contarán en las vacaciones familiares o en qué colegio queríamos estudiar, además, ella fue un gran apoyo para mi cuando me fui quedando sin amigos y cuando Flavia empezó a ser más cruel conmigo, ella siempre sabia que decirme a mi me encantaba irme a quedar a su casa, Ella, romina y yo siempre la pasábamos bien, hasta que bueno, ella consiguió trabajo en Chile y se fue a vivir allá hace 2 años, cada vez respondía menos mis mensajes pero yo la entiendo.

    – Wow, con razon le tienes tanto afecto.- Le dije mientras por dentro me sentía mal, ya que ella era mi prima y de alguna forma si yo no fuera tan alejado de mi familia la hubiera podido ayudar, yo estaba pasando por un muy mal momento ahora y su familia me acogió como si me conocieran de toda la vida, tenía que demostrarle mi gratitud a toda esa familia en general, pero ya se me ocurrirá algo.

    – Si y Romina es igual de genial que ella, siempre tiene energía para hacer algo, recuerdo que cuando íbamos al parque a montar bicicleta ella era la mas rapida y nunca quería regresar a casa, cuando íbamos a la piscina era la que nunca quería salir del agua y cuando íbamos de campamento siempre se perdía entre los árboles y nos daba un susto a todos, su mama le dice de cariño la conejita energizer, jajajaja.

    – Jajajaja, es un buen apodo.

    – Si que lo es, las dos tienen una gran energía, hasta Flavia es linda conmigo cuando están ellas aquí.

    – Ahhh por eso no les importa compartir habitación, claro eso tiene sentido.

    – Jaja si, además mi tía milagros siempre da los mejores regalos de navidad y cumpleaños, ella trabaja en una agencia de viajes y es muy buena en su trabajo, una vez para navidad nos regaló pasajes a Disney para todo la familia.- Habían fotos de ese viaje en la sala .- A mi me regalo esta navidad un Ipod y a Flavia una cartera de dios sabe que marca fina.

    – Oye no querrá ser mi tía también? jajaja.

    – Es tan buena persona que hasta te adoptaría jajaja.

    Terminamos de desayunar, lave los trastes y nos sentamos en el sofá grande de la sala, en el sofá donde hace una semana le había quitado la virginidad mientras Karla nuestra vecina miraba todo en primera fila. Nos empezamos a besar, era algo suave cuando de pronto escuchamos el sonido de la puerta de la cochera abrirse, su mamá estaba de regreso.

    Glenda se levantó como un resorte me dio otro beso y se despidió haciéndome un gesto con las manos de que nos vemos luego mientras salía de la sala y se dirigía a las escaleras. Suspire profundamente al ver su hermoso culito salir rebotando de mi vista me levanté para asomarme por la ventana que daba hacia la cochera, no pude distinguir mucho entre las cortinas, tampoco quería abrirlas del todo, qué pasaba si alguna vecina chismosa me ve en boxers, un escándalo, solo escuche voces y sonido de maletas siendo arrastradas, pensé que mi tía me podría llamar en cualquier momento para ayudarla o para presentarme a las nuevas residentes de la casa así que me metí a dar un baño, luego de varios minutos refrescandome bajo la regadera salí a mi habitación a vestirme, me puse unos shorts de algodon de color verde una camisa de color negro y mis convers negras que por el uso tenian una gama de colores que iban desde el gris claro al negro. Revise mi celular y tenía algunos mensajes sin responder, el primero de mi jefe confirmando que definitivamente no íbamos a abrir el dia de hoy y que recién el dia sabado ibamos a estar abriendo, es decir que el viernes tampoco abriremos, otro dia libre, asi que me pidió estar en doble turno de apertura y cierre, yo como no quería tener descuentos accedi para regularizar las horas que le debía, además de esto me sorprendió diciéndome que confiaba mucho en mi y en mis capacidades y ese dia yo estaría como administrador del café, le respondí aceptando y agradeciendo por la confianza, estaba algo emocionado ya que el anterior administrador renunció hace dos meses y ha habido una riña constante entre los que trabajamos para poder quedarnos con el puesto, me decidí a dar mi 100% ese dia y quedarme con el puesto y claro con el tan necesitado aumento.

    Respondí otro mensaje de mi grupo de estudio que estaban quedando para una sesión el día de hoy por la noche pero aún no tenían decidido el lugar, como ahora estaba libre les dije que si podria y como para no quedar mal les dije que iba a consultar si se podia en la casa de mis tios. Revisé unos mensajes que me envió Flavia, ella llegaba el día de mañana y me comentaba que estaba muy ansiosa de verme y que tenía una sorpresa para mi. Le respondí que yo la estaba extrañando y que me dejaba con mucha curiosidad saber que me tenía preparado. Deje mi celular a un lado y me dieron ganas de fumar un cigarro, como no podía hacerlo en la casa, es decir era de día y mi tía estaba en la casa con invitados, no podía hacerla quedar mal de esa manera, tome mi encendedor con mis cigarros, mi celular, mis audifonos, mis llaves y mi billetera me dispuse a salir al parque que estaba a la vuelta de la casa.

    Estaba bajando las escaleras y al llegar al segundo piso empecé a escuchar dos conversaciones, la primera de Glenda y me imagino su prima en su habitación cuchicheando de dios sabes que, y mi tia y su hermana estaban hablando en la sala, termine de bajar las escaleras y escuche a mi tia decir.

    – Luis, hijo, que bueno que bajas, te quiero presentar a mi hermanita jajaja.- Me dijo mi tia tomando por el brazo a su hermana menor.- Ella es Milagros, se va a quedar unos días con nosotros, Milagros, el es mi sobrino Luis, el esta viviendo ahora con nosotros.

    – Es un gusto conocerte Luis, tu tía me contó lo de tu familia, es una pena pero veras que pronto se recuperarán.

    – El gusto es mío Sra. Milagros, si necesita mi ayuda para algo aquí estoy.

    – Por favor no me digas señora tengo prácticamente tu edad.- Me dijo mientras ella y mi tía reían.

    – Tía voy a salir un momento ya vuelvo en un rato ahh y el café va a seguir cerrado hasta el sábado.

    – Ok hijo, esa calle siempre tiene problemas con la electricidad, espero que lo solucionen esta vez.

    – Si yo igual, nos vemos al rato.

    – Chau Luis, un gusto conocerte.

    Voltee para levantar la mano como despidiéndose definitivamente y la pude ver bien, Milagros efectivamente se veía muy joven, media aproximadamente 1.65 m tenia el cabello negro y muy liso, unos ojos redondos de color miel que me recordaban mucho a los de Flavia, unos rosados y apetecibles labios que se veian hermosos al sonreír, una nariz fina y unos pomulos levantados, tenia un bello rostro que si se parecia mucho al de mi tia Ángeles, pero a mi parecer era mas bella, me gustaria poder describir mas su cuerpo pero en ese momento no lo pude distinguir muy bien, solo recuerdo a ver notado la silueta de un culo redondo debajo de su vestido veraniego.

    Terminé de salir de la casa y me quedé pensando un segundo al cerrar la puerta.- Genial otra tentación en casa.- Me dije a mi mismo mientras sacaba mi celular y me ponía mis audífonos para escuchar algo de música, camine sin preocupación al parque y al llegar ahí vi varios niños jugando, me senté en una banca alejada de ellos ya que no quería incomodarlos, tome mi cajetilla de cigarros procedí a encender uno dándole una larga calada, expulse el humo de mis pulmones y me puse a pensar en la oportunidad que ahora tenia, y no me refería a la Milagros, si no a la oportunidad laboral que se me estaba presentando, para muchos un puesto como administrador de un café en sus 20’s no suena a mucho, pero dada a mis circunstancias era muy importante y no podría desaprovechar la oportunidad, mientras fumaba anote varias cosas por revisar ese dia y prepare una serie de alarmas para recordarme de hacerlas a la perfección, desde de la hora de apertura hasta cerrar y cuadrar caja al cierre del dia, en fin, todo un proceso que cuando termine ya me había fumado 4 cigarrillos uno tras otro y el que tenia en la mano era el ultimo de mi cajetilla, lo presione contra la suela de mis converses para apagarlo, guarde mis cosas y me dirigí a un minimarket que estaba cerca, compre unas cosas que me hacian falta como yogurt unas botellas de agua y soda, unos cuantos snacks y claro otra cajetilla de cigarros.

    Con mis bolsas de compras me dirigí a casa, eran ya casi las 2 de la tarde y me había perdido seguramente el almuerzo que mi tia habia preparado, entre a la casa y el carro de mi tía no estaba en la cochera, la sala estaba vacía al igual que la cocina, supuse entonces que había salido a almorzar afuera, subí lentamente las escaleras y me pareció escuchar ruido del cuarto de Flavia, me parecio raro ya que pensé que no había nadie, no le tome mucha importancia y continué mi camino a mi mini departamento, guarde las cosas en la nevera del kitchenet y me fui a dar un baño, ya que había sudado mucho en mi camino a casa. Sali de bañarme me puse otra camisa mas de estar en casa y un short deportivo me tumbé en mi cama y me relaje un momento viendo unos videos en Youtube.

    Paso unos minutos y recibí un mensaje de mi grupo de estudios, nadie podía poner su casa para la sesion del dia, y como no quería perder más sesiones llame a mi tia y le consulté si podía recibir a mis compañeros en la salita del tercer piso, mi tía me dijo:

    – Claro que si hijo, es para estudios eso ni se diga, pueden ir cuando tu gustes, recuerda que esa también es tu casa.

    Le colgué el teléfono no sin antes darle las gracias nuevamente, no les voy a mentir que sus palabras me emocionaron un poco, a todo esto resulta que había salido con Glenda y Romina a dar una vuelta y su hermana se había quedado a descansar, fue a ella quien oí en el cuarto de Flavia. Tome mi celular y les confirme que si podria ser en mi casa que los esperaba a las 5 pm, les pase las dirección y salia a limpiar un poco, para que no piensen que vivo como un loco, y para ser verdad no había limpiado desde que me mude, así que fui al primer piso tome una escoba un trapeador un recogedor y algo de limpiatodo y me puse a limpiar el tercer piso completo, ya que si alguien necesitaba ir al baño debería de usar el que estaba en mi habitacion asi que tambien ordene y limpie para dar la mejor impresión posible.

    Me di otro rápido baño y me vestí para estar más presentable, me puse una camisa azul marino y unos pantalones jean negros con mis ya mencionadas convers, saque mis apuntes y los deje en la salita y justo recibi una llamada mi Amigo Joaquin.

    – Hey Bro, ya llegamos.

    – ¿Todos juntos? .- Le pregunté incrédulo.

    – Claro pues huevón, ya te he dicho que tienes que estar más atento a tu celular, por eso no tienes flaca. Los papás de Ximena le prestaron el carro y ella pasó a recogernos.

    – Ok ok, ya bajo a recibirlos.

    Tomé mi celular y vi efectivamente lo que me comentaba Joaquin, habían coordinado que ella los recogerá a todos, ya les había contado que Ximena estaba en el grupo para poder mantener sus notas, ella no era becada y su familia era de mucho dinero. Baje las escaleras y salí a recibirlos a la puerta principal.

    – Hola chicos, como están, pasen por la escalera hasta el tercer piso.

    – Hola Luis .- Me dijo Joaquin pasando y dándome un golpe en el hombro como saludo.

    – Hola.- Me dijeron al unísono Franco y Paola que pasaron juntos y fueron detrás de Joaquin.

    – ¿Como estás Luis? .- Me pregunto Ximena y al mismo tiempo me daba una gran sonrisa que me hizo tener un flashback de la última vez que nos vimos en el café y me regaló una imagen de su culo que no se me había olvidado.

    – Muy bien, adelante pasa.- Le dije mientras ella se inclinaba para darme un sonoro beso en la mejilla.

    Ximena pasó delante mío y empezó a subir las escaleras, yo iba detrás de ella y era casi inevitable ver su culo menearse delante mio.

    – No me estarás viendo el culo o si? .- Me dijo Ximena cuando estábamos llegando al descanso del segundo piso.

    – Yo no.- Por algún motivo me costó responder.

    – Jajaja tranquilo, estoy bromeando… Claro que me mirabas el culo.- Y volteo a darme otra mirada pícara mientras continuaba subiendo las escaleras.

    Llegamos al tercer piso y les dije.

    – Chicos ponganse a gusto, el baño está entrando en la habitación a la izquierda.

    – Wow, es un lindo mini departamento Luis.- Me dijo Joquien mientras escaneaba el lugar seguramente con malas intenciones .- A Sebastián le gustaría mucho venir aquí con alguna amiga.

    – Sebastian no sabe qué hacer con sus «Amigas» así que no creo que se emocione mucho.- Dijo Ximena con una sonrisa burlona en su rostro.

    – ¿Es verdad y Sebas? .- Pregunte.

    – No pudo venir, tenía cosas que hacer.- Me respondió Paola.- Joaquin tiene razón debes de estar más atento a tu whatsapp.

    Todos rieron con este comentario, la verdad es que tenían mucha razón.

    – Ya chicos dejen a Luis en paz, hay que comenzar por que solo tenemos unas horas disponibles.- Dijo Ximena poniendo un poco de orden.

    Mis amigos se sentaron donde más estuvieron cómodos, Franco, Paola y Joaquin se sentaron en el sofa largo de esa forma de izquierda a derecha, Ximena en el sillón de dos puesto como invitandome a su lado, pero preferí sentarme en un pequeño sofá personal la lado de Franco. Comenzamos a repasar los temas agendados y a la hora nos dimos un break, prepare café instantáneo y nos pusimos a conversar durante unos minutos, de pronto nos dimos cuenta que Franco y Paola estaban guardando sus cosas mientras los oíamos discutir en voz baja, no entendíamos qué había pasado, pero nos pidieron disculpas y se despidieron de nosotros.

    Joaquin, Ximena y yo nos quedamos sin tener ni idea de que había pasado.

    – Bueno creo que se acabó la sesión.- Dijo Joaquin, ya que en efecto los expertos en la materia estudiada eran ellos.- Supongo que yo también me voy, Ximena me puedes Jalar a mi casa?

    – Lo siento Joaquin pero ya que no seguiremos con la sesión voy a ir a visitar a una amiga que vive cerca.

    – Así que tendrás que ir caminando.- Le dije a Joaquin mientras sonreía burlándome de él.

    Me saco el dedo medio, se despidió de Ximena y se fue, me quedé recogiendo las tazas de café y acomodando mis apuntes mientras que Ximena tomó su bolso y me pidió ir al baño. Seguí recogiendo todo y poniéndolo en el lavado del kitchenet cuando escuche la voz de Ximena que decia.

    – Luis puedes ayudarme por favor.

    Deje lo que estaba haciendo y fui a ver qué pasaba, al doblar a la izquierda y entrar a mi habitación me quedé helado, Ximena estaba parada sobre la cama con los brazos hacia atrás con cara de niña buena y solo tenia puesto unos pantis blancos de encaje, Ximena como ya lo habia comentado antes era una chica de huesos anchos, pero eso no le quitaba lo buena que estaba, tenía un par de piernas bien tonificadas una piel blanca hermosa unos ojos marrones y en sus mejillas se dibujaban un par de hoyuelos cada vez que sonreía, no tenía los senos muy grandes, la verdad incluso eran más pequeños que los de Glenda pero eso no importaba ya que tenía un soberbio y redondo culo que hacía a todos voltear cuando iba pasando.

    – ¿Ximena qué estás haciendo? .- Le reclame, claro sin dejar de verla de pies a cabeza.

    – Luis, yo no soy de fierro y otra oportunidad como esta no iba a tener, dime quieres que me vista o ¿prefieres cerrar la puerta? .- Me dijo esto último con una voz sensual que era imposible dejar por alto.

    A pesar de que no entendía totalmente sus palabras no sabia que mas hacer, trague un poco de saliva y mire hacia la salita como buscando alguna excusa para no entrar a mi habitación, finalmente di dos pasos adelante y cerré la puerta detrás mío.

    – Ven, acércate.- Me dijo estirando su mano para que la tomase.

    – Ximena ¿estás segura de esto?

    – Estoy segura desde hace casi un año, pero lamentablemente eres muy lento para estas cosas.- Me dijo mientras me jalaba de la mano y me hacía sentar en la cama.

    Ella bajó de la cama y se puso delante mío tal que sus pequeños senos quedaron a la altura de mi cara, pude respirar el aroma de su perfume que me dejo intoxicado, ella tomó mis manos y las puso en su cintura mientras se acercaba mas a mi abrazándome y dejándome sentir la piel de su pecho contra mi rostro.

    – Sé que eres algo tímido con las chicas, y lo tuyo es el estudio, pero me gustas y quiero hacerte sentir el tacto de una mujer por primera vez.- Me dijo casi susurrando al oído.

    Por algún motivo Ximena tenía un efecto de tranquilidad en mí, su gesto me calmo y me hizo sentir seguro, en algun momento paso por mi mente decirle que esa no estaba ni cerca de ser mi primera vez y que en realidad ya tenía bastante experiencia en el tema, pero no lo hice, preferí mil veces que sus caricias y los pequeños besos que empezó a darme en la cabeza y frente me transportaran a otro mundo.

    Me tomo por las mejillas y con los ojos iluminados me dio un tierno y largo beso en los labios mientras que me abrazaba por el cuello y sus manos acariciaban mi cabeza y espalda, estuvimos varios minutos de esa forma y cada vez nuestro besos se volvían más lascivos, su lengua se entrelazan con la mía y cuando por fin nuestras bocas se separaron fueron solo unos segundos para volvernos a mirar a los ojos y sin decir palabra alguna volvimos a unir nuestros labios, nuestras lenguas y nuestra respiración.

    Ximena tomo mi camisa y la fue levantando para dejar mi torso desnudo me puse de pie y la abrace para sentir el calor de su cuerpo contra el mío, no pude resistirme más y baje mis manos para estrujar su hermoso culo y claro hacerla sentir mi erección en su vientre, ella se separo de mis labios un momento miró hacia abajo y luego me sonrio mirandome a los ojos.

    – Creo que estás listo.- Me dijo mientras desabrochaba mis pantalones y los bajaba hasta mis tobillos.

    Se quedó agachada mientras yo me ayudé de mis pies para terminar de sacarme mis pantalones, Ximena se terminó arrodillando delante mio y mientras ponía sus manos en el elástico de mis boxers le dio un beso justo donde estaba la punta de mi verga y donde se dibujaba una pequeña mancha por el liquido preseminal que emanaba de esta.

    – Te voy a sacar a jugar pequeño.- Le dijo de forma amorosa a mi pene, yo contuve mi risa ya que nunca nadie le había hablado a mi pene en primera persona.

    Jalo mis boxers con ambas manos y mi verga salió como un resorte hacia arriba, quedando dando botes como si estuviera saludando a mi amiga.

    – Hola.- Le dijo Ximena a mi verga.

    La tomó con su mano derecha y le dio varios amorosos besos por todo el tronco hasta llegar a la punta, me miro a los ojos y luego de darme otra sonrisa de niña buena se metió toda mi verga de un solo movimiento de cabeza, y cuando digo toda mi verga digo toda, sentí su quijada chocar con mis huevos, era la primera vez que sentía que no solo me estaban mamando la verga, sino que, sentía que Ximena me la estaba saboreando, la escucha gemir y disfrutar de mi verga en su boca, de pronto centró su atención a la punta de mi verga y tomó con su mano izquierda el tronco de mi pene para hacerme una suave paja, movía su boca de un lado a otro y sentía como su lengua se enredaba de formas increíbles en la cabeza de mi verga, sentía que podría estallar en cualquier momento.

    – No te vengas todavía, no así.- Me dijo Ximena mientras se ponía de pie.- ¿Tienes preservativos?

    – No, no tengo.- Le dije mientras le hacía un gesto con los hombros.

    – Ok, menos mal siempre ando preparada.

    Me empujo suavemente con sus manos y me hizo recostar en mi cama, fue a buscar algo en su bolso y regresó con un preservativo, es curioso porque en todo el tiempo que estuve con mis primas esto no se me ocurrió ni por un segundo, a partir de ese momento me di cuenta que estaba descuidando totalmente ese tema, no lo volvería a hacer. Abrió la envoltura con los dientes y lo acomodó en la punta de mi pene para luego terminar de ponerlo con la boca.

    – Ahora sí.- Me dijo sonriendo.

    Se paró en la cama y asegurándose de que la estaba mirando se dio la vuelta para bajar sus braguitas blancas dejándome ver su redondo culo completo, y claro también su rosado anito y su pequeña rajita rosada también y brillante por lo húmeda que estaba, se terminó de quitar las braguitas y las tiró a un lado de la cama dándose la vuelta dejándome ver una tenue capa de vellos en su monte de venus, eran color castaño y ondulados como su cabello y solo hacían ver su conchita mas deseable. Se subio encima mio se levantó un poco y tomo mi pene con su mano derecha para luego empezar a bajar lentamente introduciendo mi verga en su estrecho coñito.

    – Ahhh sí, sii.- La oí decir mientras la tomaba por las caderas acompañando sus movimientos.- Que rica la tienes.

    Se inclinó para besarme y me terminó abrazando por el cuello, para empezar a gemir en mi oído.

    – Mmmm si así Luis, dame.- Me susurraba mientras yo la embestía sin mucha fuerza pero sí firmemente.

    Ella también ayudaba mis embestidas moviéndose de hacia delante y para atrás y el ya conocido sonido de aplauso se empezó a escuchar en mi habitación.

    – Si si si. – Empezó a gemir cada vez más fuerte Ximena acompañando el sonido.

    Clap, Clap. Clap, empezaba a retumbar en mi habitación, mis embestidas eran cada vez más fuertes y nuestra respiración más rápida.

    – Ah ah ah, sigue así Luis, que bien lo haces.- Se escuchaban los gemidos de Ximena que empezaban a ser prácticamente gritos.

    Empezaba a llegar al límite cuando sentí que Ximena aceleraba sus movimientos de forma frenética, lo que solo significaba una cosa, estaba empezando a correrse.

    – Mmm, mm, ahh, siii! .-Empezó a gritar mientras la abrazaba por sus caderas jalandola lo más que podía a mi y callando sus gritos con un apasionado beso.- Mmmmm.

    – ¿Estas bien? .-Le pregunté mientras calmaba mi respiración.

    – Si, si, solo, me, deje, llevar.- Me dijo haciendo pausas en cada palabra para recuperar su aliento y recostando lentamente en mi pecho.- ¿No, terminaste, verdad?

    – No, pero quisiera probar algo más.- Le dije haciéndome el ingenuo, mientras le acomodaba el cabello y le acariciaba el rostro.

    – ¿Que cosa? .-Me pregunto con intriga.

    – Bueno quisiera verte en 4 patas y darte así.

    – ¿Lo quieres hacer por atrás? .- Me pregunto con una sonrisa y levantando una ceja.

    – Si claro, si se puede.- Le respondí con la misma sonrisa.

    – Claro que se puede mi amor.- Me dijo abrazándome por el cuello una vez más para darme un beso.

    Se levantó dejando salir mi verga de su rajita, me dio la espalda y se puso en 4 patas, giró su cuello para mirarme y me dijo.

    – Acércate bebé.

    Ni corto ni perezoso me levante rapidamente de mi posición y me arrodille detrás de ese enorme y bello culo, le di un beso en ambas nalgas y no pude evitar pasar mi lengua desde su rajita y terminar en su anito dando en este un sonoro beso.

    – Huy, pero te siento con muchas ganas mi amor, ven mira yo te ayudo.

    Dicho esto se lamió la mano derecha y la pasó entre sus piernas ensalivando su reluciente anito, mis ojos se abrieron al máximo al ver que con la misma mano agarraba mi verga y la encaminaba directamente a su anito, ahí fue cuando me di cuenta, que cuando ella dijo que si quería hacerlo por atrás se refería a literalmente hacerlo por atrás. Puso la punta de mi verga en la entrada de su anito y empezó a retroceder lentamente, mientras yo iba sintiendo centimetro a centimetro como mi verga se iba perdiendo en ese ardiente túnel que me apretaba más que cualquier rajita en la que había estado, al fin llegue a sentí mis muslos chocar con su culo

    – Uff, que rico mi amor.

    Me dijo mientras empezaba a sacar mi verga haciéndose hacia adelante, yo no quería salir de ese hermoso agujerito y se lo hice saber tomándola de sus caderas con ambas manos.

    – Tranquilo bebe, ya vas a volver a entrar, quiero que me llenes bien la colita.- Volteo a verme y se mordió los labios.

    Una vez mi verga afuera de ella, tomó el preservativo por la punta y lo jalo hasta quitarlo por completo, se trago mi verga con la boca una vez más y la dejó totalmente mojada, se dio media vuelta y lamiendo la mano nuevamente se llenó el anito de saliva.

    – Ahora si mi amor, dámela toda. – Me dijo casi en un gemido y yo no me hice esperar.

    Tomé mi verga y la dirigí a su anito estaba tan desesperado que las dos primeras veces mi verga terminó deslizándose hacia arriba, pero a la tercera vez logré meterle la punta, y no pensaba sacarla hasta estar completamente seco. Empecé a metérsela lentamente y al sentir mis muslos contra sus nalgas empecé a sacarla hasta la mitad para meterla nuevamente, repetí este proceso varias veces hasta que Ximena empezó a gemir.

    – Mmm, si mi amor, así más rápido.

    – Ufff, que rico culo tienes Ximena.

    – Si bebé y es solo para ti.

    Mis embestidas eran cada vez más rápidas y el sonido de aplauso retumbó en mi habitación de nuevo, estaba a mil viendo como mi pene se perdía en ese anito que ya estaba rojo por culpa de mi accionar.

    – Mmm, Ya mi amor, dámela, lléname leche, por favor.- ME suplicaba Ximena entre gemidos y no la hice esperar más.

    La tome con más fuerza de lo usual dejandole mis dedos marcados en sus caderas y luego de un par de embestidas empecé a venirme dentro de su anito dejándolo lleno mas no poder. No pude con el cansancio y caí hacia un lado saliendo viol

    – Ufff Ximena ya no podía aguantarme más.

    – Tranquilo Bebe, fue mejor de lo que esperaba para tu primera vez.- Me dijo acostándose al lado mio y pegándose muy cerca de mi, la mire de arriba a abajo para verla totalmente desnuda y bañada en sudor y le di un amoroso beso en los labios.

    – Luis, no quiero que pienses que te voy a obligar a tener una relación conmigo, esto no se trata de eso.- Me dijo Ximena en un tono más serio.- Tu me gustas y si quieres que seamos siendo amigos, eso podemos hacer.

    Me quedé en silencio unos segundos y le dije.

    – Ximena, ¿Quieres estar conmigo? -Mientras la miraba con una sonrisa de lo más sincera.

    Los ojos de Ximena se iluminaron y me respondió

    – Si Luis, si quiero estar contigo. -Para luego suspirar aliviada como si pensara que no sería capaz de estar con ella después de un encuentro como el que acabamos de tener.

    Le sonreí dándole otro beso y cuando nuestros labios se separaron mis ojos por algún motivo fueron hacia la ventana, puse mis ojos como platos y al ver esto Ximena giró su cabeza para ver parada afuera de la ventana que da hacia el balcón a Milagros quien al verse descubierta salió corriendo escaleras abajo.

    – hhha.- Suspiro Ximena pensando que la que nos estaba viendo era mi Tía.- Luis pensé que no había nadie en la casa, que va a pensar tu tía, ay no.

    – Tranquila.- Le dije mientras la veía tomar sus cosas y meterse al baño.- Ella no es mi tía, es Milagros su hermana que está de visita.

    – Es igual Luis, tú crees que no le va a decir, dios mío qué vergüenza.- respondió desde el baño.

    – Voy a hablar con ella, se ve que es buena persona y es joven como nosotros vas a ver que sabrá entender y no dirá nada a mis tios.

    – Estás seguro Luis, porque no quiero pensar que les puede decir, pueden hasta botarte de aquí.

    – No había pensado en eso, pero no creo que lleguemos a esos extremos, voy a hablar con ella y solucionar este asunto, ya verás.

    Ximena salió del baño, tomó su bolso y respiro un poco más calmada.

    – Vístete por favor para que me acompañes a mi carro.

    Me meti al baño con mis cosas sin decirle nada más, me limpie rápido y salí vestido, La mire con ojos tiernos y ella me volvió a sonreír olvidándose de lo que acababa de pasar.

    – Y bueno, ¿Te gustó? .- Me tomó del brazo y empezamos a caminar hacia las escaleras.

    – Me encantó Ximena.

    – Bueno ya habrá tiempo para repetir en otra oportunidad.

    Llegamos a la puerta principal, caminamos hasta su auto y le di un beso por la ventanilla.

    – Chau bebé.- Me dijo con ojos de amor.

    – Buenas noches mi amor.- Le respondí con una sonrisa tonta en mi rostro,

    Me quedé viendo como su auto se alejaba por el camino mientras pensaba lo diferente que había sido todo esto.

    – Creo que me enamoré.- Pensé en voz alta mientras una voz detrás mío me sacaba de mi transe.

    – Después de una cogida así quién no.

    Me dio un tremendo susto y me volví bastante molesto…

    Hasta aquí el capítulo, espero que les haya gustado, muchas gracias por leer hasta el final, y muchas gracias a todos los que me escriben por correo, por el momento tengo más carga laboral que la usual así que me estoy demorando en terminar los capítulos, espero sepan entender y me tengan un poco de paciencia, como siempre me pueden escribir sus dudas críticas y comentarios a [email protected], sin mas que decir me despido.

    Hasta luego.

  • Desahógate en mí

    Desahógate en mí

    Estoy sentado en mi lugar favorito me permite observar la plaza de San Pablo desde la estación del tren hasta la entrada de mi departamento.

    Las sillas son cómodas, forradas de un terciopelo rojo y unos reposabrazos de hierro que me hacen sentir como de la realeza, leo el periódico mientras espero, Edith no debe tardar.

    Hoy es nuestro día, hoy, dentro de una habitación cercana será mía, ella me ha elegido y me da el privilegio de tenerla, de guiarla, se entrega a mí y me regala su sumisión sin reservas sabe que nunca haría nada para dañarla.

    Me permite explorar mi lado sádico y saciar mis perversiones en ella que al mismo tiempo también son suyas.

    Me otorga el poder de su placer, sus orgasmos y la humedad de su cuerpo.

    El plato de fruta va por la mitad cuando una nueva marea de personas comienzan a salir de la estación, un mundo de personas llenas de prisa se empiezan a desparramar en todas direcciones, podría ser difícil localizar a alguien en específico entre la multitud, pero ella se resalta de todos, es fácil dejar de ver a los demás y perderme en ella.

    Trae puesto un vestido verde que le luce hermoso, su cabello lacio cae suelto sobre sus hombros solo un listón blanco adorna su cabeza y es el único adorno que al parecer lleva en su cuerpo, desde donde estoy la observó sin problemas, admiro su cuerpo una vez más, el tono tostado de su piel, sus perfectos senos, su cintura, esa pequeña llantita que tiene justo antes de ese culo que me vuelve loco.

    Sabe exactamente donde estoy y que la observo pero no voltea. Camina evitando las miradas de los curiosos que giran la cabeza al verla pasar esperando algún contacto visual con la hermosa mujer que pasa junto a ellos sin siquiera notarlos, va a prisa y no sé si ella lo note pero va aferrada a su bolsa como protegiendo un tesoro mis ganas mueren por estar con ella.

    Mis pensamientos se distraen tratando de adivinar la ropa interior que lleva, como un reflejo inspiró hondo tratando de captar su aroma de mujer impregnado en las bragas y sonrió para mis adentros con mis pensamientos.

    Trato de adivinar cuál de los dos conjuntos eligió; el negro es soberbio y siempre es una buena opción en lencería, pero el color begonia es hermoso y seguro Edith se verá como una diosa envuelta en ese color, creo que la sorpresa será linda sea cual sea el que eligió.

    Edith camina rápido y pronto llega hasta la puerta del edificio saluda a Marco que la deja entrar con una sonrisa que para mi gusto es excesiva, pero quien no sonríe como un bobo cuando una mujer hermosa está ante ti. Ella lo mira disimuladamente.

    Cuando Edith entra al edificio me concentré de nuevo en el crucigrama del periódico y como tranquilo lo que resta de mi plato de fruta.

    Hoy le daré un poco más de los cinco minutos habituales para que se prepare. Creo que la sorpresa que le prepare le gustara y le llevará más tiempo del normal estar lista.

    Sé que lo primero que notará será la ausencia del café en onces vera el whisky y recordará la última vez que bebí en su presencia las dudas la acosaran, pero sé que su confianza en mí será mayor y se quedará…

    Camino tranquilo hasta el edificio saludo a Marco con un habitual movimiento de cabeza y el responde de la misma manera, no hay diálogo ni nada más que ese simple movimiento de cabeza.

    Subo hasta el piso 15 y abro la puerta Edith no me espera como de costumbre junto a la puerta y de rodillas.

    Hoy está junto a la ventana, sabía que no podría resistirse a estar junto al potro, esta hermosa en su lencería color begonia de pie e indecisa a tocarlo sin permiso y arriesgarse a que la descubra.

    Está tan absorta y embelesada con el potro que no me escucha llegar, lejos de molestarme la observó en silencio mientras duda en subirse o esperar a que yo se lo indique.

    Veo estrías en sus caderas y un poco de celulitis en los muslos que el ejercicio no puede quitar y que le han causado miedos e inseguridades, pero que a mí no me importan simplemente es hermosa como es.

    Al final la curiosidad le gana y lo toca, un toque suave y sutil con su mano es todo lo que necesita para perderse en él; como cuando mi mano viaja por su espalda la emoción le gana y por fin decide subirse, se recuesta y finge que ya está atada lo que me provoca una erección que tengo que contener, sé que ella está excitada al igual que yo.

    Ya no puedo detener mis palabras que salen de mi boca sin darme cuenta

    —Eres hermosa! Me gustan tus lindas piernas, poner mis manos en ellas y sentir la gloria de acariciarla, y ese culo vaya que es para morir en el, me encanta el contraste que tu pelo negro como el ébano le da a tu blanca piel. Pero más que nada en este momento me gusta la vista y saber que te gustó tu nuevo juguete.

    La tomé por sorpresa y como una niña que es atrapada justo cuando hace una travesura sus ojos cafés se abren enormemente rápidamente baja la mirada y un color rojo le cubre el rostro.

    (Te atrape) casi quiero decirle, pero disfruto el momento de incomodidad que está pasando por no recibirme como me merezco. Aunque ella no sabe que este momento ha sido fantástico y la guardaré en mi mente jugando ella sola en su nuevo juguete.

    Se bajó rápido del potro y se tiró de rodillas en el suelo con la cabeza gacha esperando por mí.

    Edith no puede verme pero sabe que mi mirada está puesta en ella, caminó con paso firme hasta ella y me detengo justo de de su vista pueda ver mis zapatos es lo único que le está permitido ver y por ahora es lo único que necesita, sé que debe estar ansiosa por que la toque yo también estoy ansioso hacerlo.

    Con la yema de mi dedo acaricio su espalda un roce ligero que la estremece y que le debe provocar más de lo que mis ojos pueden notar, la caricia comienza en el cuello justo donde su pelo deja de crecer y la recorro por toda su espalda hasta el inicio de sus nalgas que están a mi disposición, contengo las ganas de un primer azote y dirijo mi mano a su barbilla, la tomó firme y delicadamente levantó su cara para poder ver sus ojos y la excitación que reflejan.

    Mi niña es curiosa y decide ver mi atuendo sé que le encanta verme los ojos en ellos encuentra toda la lujuria, el deseo, el fuego que en ese instante siento por ella y lo mejor es que a mi también me enloquece ese momento porque me doy cuenta que encuentro lo mismo en su mirada.

    Está esperando mi orden así que sin más la digo:

    —¡sirveme!

    Levante mi pie izquierdo para que ella pueda quitar mi bota, sé que no son sus favoritas por el trabajo que le da quitármelas pero es parte del castigo por jugar con los juguetes sin mi permiso así que sonrió mientras la veo batallar con ellas, cuando termina saca con facilidad mi calcetín y besa mi pie sus manos lo llevan mi pie desnudo al suelo y levantó de inmediato la otra pierna para que el proceso se repita.

    Siempre comenzamos nuestra sesión de la misma manera, ahora me agachó y la beso en los labios.

    Aprecio mucho este momento de intimidad donde ella mueve sus caderas como lo haría una cachorra contenta al recibir a su amo y esperar amor y atención por parte de su dueño.

    Luego me inclino a su altura y pongo el collar en su cuello. Hoy lo pongo lo más justo posible, incluso antes de asegurarlo me paso un poco más del orificio y la estranguló unos segundos antes de aflojar y cerrar el collar.

    Susurro un «buena chica» mientras doy unas palmadas en su cabeza los que provoca que sus movimientos de cadera se intensifiquen

    —Mi tierna, sexi, obediente, intrépida e insaciable niña.

    Me encanta decirle eso porque le encanta que se lo diga.

    Me pongo en cuclillas para estar a su altura y separó su cabello la mitad a la derecha y la mitad a la izquierda, luego cada mitad la divido en tres partes iguales y comienzo hábilmente a trenzar las dos partes una a una, el aroma frutal de su cabello no deja de llegar a mí olfato.

    Cuando terminé de las trenzas las desbarate y comencé el proceso de nuevo, lo repito varias veces no porque no esté conforme con el resultado del peinado sino porque atesoro para mí ese pequeño momento de paz e intimidad entre nosotros y permanezco ahí a su lado.

    Me levanto y ella está a la espera de mis movimientos ya no es necesaria una cadena para dirigirla y guiarla, con el paso del tiempo nos entendemos a la perfección y sabe seguir mis pasos sin llevarla a jalones como en un principio.

    Doy vuelta y me dirijo a la mesa de servicio donde debería estar mi bebida lista para mí, Edith me sigue, va pegada como una perra fiel sigue a su dueño mi sonrisa de orgullo desaparece cuando veo que el vaso está vacío me aclaró la garganta con un gruñido y veo como ella se tensa al escucharme.

    Se detiene un paso detrás de mí, sirvo hielo en el vaso y luego dejó caer el licor ámbar en el vaso hasta la mitad, giro el vaso y huelo su contenido percibo el fuerte aroma del licor mientras reflexiono si tomarlo de un trago y servirme otro o me tomó solo ese vaso de una forma tranquila.

    Mi niña esta con su mirada puesta en mis pies esperando mis movimientos o mi siguiente orden la siento tensa, como asustada y paso mi mano por su cabeza para tranquilizarla, luego de tensarse al sentir mi mano se relaja cuando siente mi caricia

    Vino pegada a mí hasta mi sillón favorito, me senté y ella acomodo su cabeza en mi regazo, meto mis dedos entre su cabello y frotó su cuero cabelludo mi perra se relaja y se deja querer cerrando sus ojos y disfrutando el momento, tomo mi bebida tranquilo dándome el tiempo de masajear toda su cabeza.

    —Hoy voy a ser un sádico hijo de puta, así que si sientes la necesidad de parar hazlo, ¿cuál es tu palabra de seguridad?

    —Tacos

    Suavemente acaricie su cuello que ella misma me expuso, mi mano recorrió su cuello desnudo hasta el nacimiento de sus senos, quite la tela que cubría sus tetas y acune mis manos sobre ellas disfrute la suavidad de su piel alrededor de la areola y el contraste de textura de su oscuro y endurecido pezón. Las conozco de memoria pero las disfruto como si fuera la primera vez que las tengo en mis manos, comencé con roces suaves y luego más intensos.

    Edith reaccionaba a mis caricias mordiendo sus labios y dejando escapar alguno que otro gemido

    Enseguida sin decir nada más, aprisione su pezón izquierdo con una pinza sin aviso ni misericordia, reprimió la queja que estuvo a punto de escapar de su boca, luego puse una pinza en el otro pecho el frío metal debió contrastar con el calor que debería estar invadiendo esa zona sensible y regándose por el resto de su cuerpo pronto la tortura se convertiría en placer dejando muy sensibles sus pezones luego baje hasta su parte más íntima y sonreí al notar la humedad que sus labios depositaron en sus bragas las hice a un lado y metí mis dedos, creo que ella esperaba que la comenzara a masturbar por eso abrió mucho los ojos cuando un par de pinzas se cerraron sobre su húmeda vulva.

    Su miel los empapo y sentí envidia de ellos

    —Ahora, jovencita, usted va a comer!!!

    Mi mano acarició su cabeza borrando cualquier pensamiento que no sea mi placer, con una mano tome las trenzas de su cabello, sentí su respiración tranquila pero deseosa de comenzar a servirme y darme placer, la acaricié cuidadosamente lo hice lento incluso de una forma delicada, eso la mata, no sabe en qué momento vendrá el tirón y eso la deja expuesta y vulnerable, totalmente en mis manos.

    De pronto lo que está esperando sucede, doy ese jalón que la obliga a mirarme directo a los ojos… noto su lujuria en esos ojos tan míos

    —Abre la boca

    Sin demora me obedece ansiosa por lo que sigue, un fino hilo de saliva sale de mi boca con destino a la suya, el sabor a whisky debería estar aún en mi saliva que cae sobre su lengua, la veo saborearla y sonreír.

    —Eres hermosa!

    Sin perder más tiempo me bajó el cierre del pantalón cerca de su cara para que pueda oler mi miembro aún flácido.

    Su boca espera ansiosa por mí sus ojos me lo confirman, y así sin más demora ni preámbulo se acerca aún más a mi falo y lo lleva directamente a su boca con una caricia suave y sutil.

    Sentir por fin sus labios húmedos y suaves aprisionar mi verga es placer indescriptible, su lengua da pequeñas caricias sobre mi glande

    Se ha convertido en una experta en la felación, en acariciar mi verga con su boca y darme placer con esos movimientos, en no desperdiciar nada de lo que de ahí brota, gotea, o sale a chorros: mi placer… En ponerme duro y proporcionarme una mamada que me obliga a doblar las piernas y me obliga a gruñir.

    No sé en qué momento mis manos toman el control y se posan en su nuca, pero siento como con una de ellas la empujó hasta el fondo impidiéndole respirar de forma correcta y aun así sigo empujando impidiéndole el movimiento hasta que toda mi erección se pierde dentro de ella y su rostro queda casi pegado a mi entrepierna, negándole la respiración, es una experta y ya no tiene las arcadas que tenía al principio pero aun así hoy le exijo más y veo su cara de desesperación cuando el aire le empieza a faltar, un par de lágrimas escapan de sus ojos (aguanta un poco mi niña, ya casi) y la saliva gotea hacia suelo de siento su reflejo por quererme empujar para escapar de la asfixia y aflojó mi mano.

    La separación es brutal ella jadea tomando aire y yo rio de placer

    —Bien mi niña has roto tu marca. Te mereces un premio.

    Estoy de pie junto a ella y la observó de arriba a abajo, veo a mi presa, mi trofeo, mi mujer…

    La levanté con mis brazos, una mirada que bien podría ser una caricia, una mirada que le decía mi deseo de tenerla y poseerla.

    Tire de su collar antes de sacar la pinzas de golpe provocando un dolor placentero, dejando sus pezones sensibles al tacto, suavemente la cubrí de besos, fui dejando un húmedo camino de besos sobre su rostro, seque sus lágrimas con mi boca, bese sus ojos , mejillas, la comisura de la boca, bajé de nuevo por su cuello hasta la clavícula, reprimió un gemido de placer cuando aprisione uno de sus senos con la boca, lo acune con la lengua, casi grito de placer cuando la comencé a mover rítmicamente jugando con el pezón aún sensible, lamí y tiré de él provocando su humedad, provocando que sus piernas se comenzarán a mover. Casi no reconocí mi voz cuando le hable aún con mi boca sobre sus pezones:

    —Lo sientes mi niña?

    Ya viene?

    Mis palabras haciendo cosquillas en su pezón fueron como gasolina sobre el fuego, apretó las piernas fuerte tratando de aplazar lo inevitable, el orgasmo se acercaba y yo lo sabía, soy capaz de provocar lo que ningún otro; mi voz, mi presencia, mis caricias la convierten en una gata en celo capaz de correrse con tan solo mi boca sobre sus tetas y una palabra.

    Las señales de su cuerpo son inconfundibles; su orgasmo estaba cerca, aunque ella se esforzaba por contenerlo hasta que yo le diera el permiso de correrse y disfrutar. Podría simplemente dejar de tocarla y esperar a que la inminencia de su placer se desvaneciera, podría estimularla hasta que el placer se le escapara entre mis labios sin la orden de poder disfrutar, pero en cambio le di permiso

    —Córrete…

    Sus piernas se doblaron ante la orden que al mismo tiempo era el permiso para mi placer… dejó fluir su orgasmo y grito mi nombre mientras sus entrañas se humedecieron y me exigían más, ahora me quería dentro.

    Estaba en posición de descanso luego de ese primer orgasmo.

    No sé cuánto tiempo llevaba en esa posición, pero cuando mi dedo rozó su piel se perdió por completo, pareció que dejó de respirar por un momento deseando y fantaseando ella quería que mi dedo diestro recorriera las partes más privadas de su cuerpo hasta hacerla gritar mi nombre una y otra vez yo también quería escuchar mi nombre otra vez en sus labios hasta que esos gritos se conviertan en el agua del deseo brotando de sus piernas.

    Su piel contra la mía es tan atrayente, tan necesaria, como las olas del mar acariciando la arena haciendo el amor una y otra vez.

    —Cada parte de tu cuerpo tiene una anécdota y me encanta, es como un libro que me cuenta una historia diferente cada vez que lo leo.

    Mi caricia la hizo estremecer como si un choque eléctrico recorriera su cuerpo en su interior.

    Camine hasta el potro y me siguió

    —De pie.

    ¿Estás ansiosa por usarlo verdad?

    —Sí, desde que lo vi.

    —Es tu regalo y mi placer.

    Súbete!

    Le tendí la mano para ayudarla a subir ambos estábamos, calientes, ebrios de placer anticipado, mi mano fue firme y rápida, una a una cada una de sus extremidades quedaron sujetas a ese aparato con forma de tortura.

    La amarre fuerte a él para impedir al máximo sus movimientos.

    Di un primer golpe sobre sus nalgas, los alternaba en cada nalga, golpes fuertes, suaves, rítmicos algunos eran como una caricia y otros simplemente le deberían doler sin duda mañana le dolerá al sentarse y sin duda alguna una sonrisa se dibujara en su rostro al recordar el momento.

    Usaba el flog de 9 puntas fuerte y preciso, sutil y conciso como un artesano trabajando en una obra de arte, cada nueva caricia de ese suave cuero sobre su piel era una ola de sensaciones que poco a poco iban dejando su humedad sobre el suave cuero bajo su sexo.

    No se había dado cuenta del par de velas que colgaban de unas cuerdas encima de su cuerpo, se dio cuenta hasta que la cera comenzó a caer sobre su espalda.

    Con mis manos les di un pequeño impulso para que la cera cayera libre sobre su cuerpo.

    Gota a gota fueron creando arte sobre su piel, gota a gota su humedad era mayor. Tomé una de las velas y la incline, un gran chorro de cera cayó sobre sus nalgas un pequeño grito de asombro y luego nada, sólo silencio…

    —Eres hermosa

    Retire con cuidado la cera que me estorbaba de entre sus nalgas, llené de besos cada parte de su culo, bese con cuidado cada marca que el flog había dejado, al final llegue al orificio que es solo mío el que ningún otro ha disfrutado, lo bese y lamí a mi antojo, mi lengua empujaba por entrar, provocando contracciones involuntarias en verga y lo más seguro en su vagina.

    Luego fue mi dedo el que entraba y salía al principio con un poco de resistencia, pero luego cada vez más fácil, cuando sentí que estaba lista retire mis dedos y puse la punta de mi erección en la entrada de su lugar más estrecho, tomó aire, sentí como iba entrando como mi verga la penetraba, sus dedos se cerraron contra su palma aguantando valientemente, cuando entro por completo me detuve dejé que se acostumbrara a mi grosor el ardor fue pasando y se relajó una sensación de placer me invadió y comencé a moverme primero con movimientos lentos hasta que sentí que ella estaba lista y podía moverme más fácilmente, el placer comenzó a llegar.

    La penetre con furia, no fue difícil hacerla llegar de nuevo al clímax ella lo deseaba, estaba lista, estaba a flor de piel, incluso sus pezones rozando con el cuero incrementaban el placer luego de unos minutos sentí sus contracciones de placer lo que al mismo tiempo aceleró el mío.

    Ella lo sintió y hablo:

    —Disfrúteme

    Estoy para su placer

    Úseme

    Soy tu perra guau

    Desahógate en mí

    Desahógate en mí…

    El protocolo indica que no debe hablarme sin permiso, sin que yo se lo pida o le pregunte directamente, pero que me importa el protocolo en ese momento si lo que dice están hermoso, si lo que dice me causa un gran placer…

    Así que no le dije que callara simplemente disfrute de sus palabras y me clavé con más fuerza en ella hasta derramar mis chorros calientes dentro de su culto.

    Me encantan nuestras sesiones, las disfruto, me excito, gozo, la intensidad y el ruido de un azote sobre su trasero o la fuerza de una caricia sobre sus nalgas, la agonía de la dulce espera o el dolor de una bofetada, verla esperar por una orden o ver el orgullo reflejado en sus ojos cuando sabe que lo ha hecho bien. Pero lo que más me gusta es el final, cuando todo eso pasa y aun cansada, sudada, dolorida quiere más de mí, más de esto.

    Cuando por fin se refugia en mis brazos que ahora son solo caricias y mi boca deja de lado las palabras vulgares que la prenden y le digo las palabras las tiernas que la reconfortan, cuando lamo su cuerpo y me abraza sin importar nada más.