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  • Haciendo un desastre en la cama de mamá

    Haciendo un desastre en la cama de mamá

    Holis de nuevo, mi nombre es Jesús y tengo 27 años, soy de México y aclaro eso porque luego soy muy implícito en algunas cosas y la mayoría cree que soy chica, pero no; hoy les contaré del gran día que tuve con mi papi, fue hace unos días y fue de las mejores cogidas que me han dado, ese día andaba muy cachondo como de costumbre y me fui un rato a la casa de mi papá pero estaba algo ocupado por lo que solo me fui al camión que tiene y cerré las puertas, yo traía mi plug puesto y de vez en cuando me llevo mis dildos a donde quiera que vaya, usualmente salgo de noche a parques, zonas baldías o cines cuando traigo dinero, pero esta vez quise probar algo nuevo dándome con mis juguetes en el camión, obvio no se ve hacia adentro por lo que hay privacidad, de rato ya llegó mi papá y pues me cacho en plena acción.

    Me quitó el dildo, lo puso en el asiento y en eso me tomo de los brazos, los puso detrás y me empezó a coger ahí mismo, me agachó hasta hacerme tragar el dildo, hijole, estuvo muy rico la verdad, no podía gemir mucho, ya después de un rato de la misma pose nos sentamos y nos pusimos a platicar sobre salir al centro y hacer cosas; cuando en eso me llama mi mamá para preguntarme donde andaba, porque estaba en mi departamento pero no le abrían, le dije que no estaba, que andaba con un amigo, me dijo que iba a casa de su sobrina por una fiesta que le iban a hacer a su hijo y quería que yo fuera, a lo que le dije que no iba a poder porque estaba por entrar al cine, y me respondió que ella se iba a ir sola entonces, que iba a regresar ya tarde, y es verdad, siempre que hay fiesta regresábamos tarde; en fin, le dije a mi papá que si quería ir a coger a casa de mi mamá, ya que mi padrastro trabaja hasta la mañana, así que aceptó y ambos nos fuimos la casa.

    Llegamos y nos pusimos a ver la tele, nos gusta ver la novela de la tarde, nos recostamos un rato en la cama de mi mamá y en eso empiezo a tocarle el paquete a mi jefe por encima del pantalón, luego lo desabroché y saque su animal para chuparlo y dejarlo bien baboso, no sé ustedes pero yo siempre tengo temas normales de conversación mientras mamo vergas, reímos y platicamos en medio de la felación; me desnudé por completo y me llegó una sensación de morbo increíble por estar solo desnudo en la cama de mi mamá, era algo que no nunca hubiera pensado hacer, ni siquiera me he masturbado en su cuarto; era una nueva experiencia, mi papá se quitó la ropa también, y en eso hicimos el 69, casi nunca lo hemos hecho pero esa vez fue especial, me lamió mi culito muy delicioso, sentí su lengua abriendo mi hoyito, uff era mágico, yo no me quedé atrás y me atragantaba con su verga toda rica y sabrosa.

    Me hice un poco mas para adelante para que me cogiera, le estábamos dando vuelo a la hilacha, me encantó lo rico de la situación, me puso en cuatro y me siguió cogiendo rico, no me imaginaba que haríamos si llegara de repente mi mamá, pondría el grito en el cielo seguramente. Pero bueno seguimos con lo nuestro, seguido de eso me dio duro contra la pared, le dio ternura una foto mía colgada en la pared de cuando tenía 4 añitos, y me dijo: mira que bonito te veías y mira lo buenote que te pusiste. Yo solo me reía mientras gemía de lo lindo, nunca imaginé pensar en todo lo que atravesé para estar en el lugar donde estaba, siendo penetrado por mi propio padre, en la habitación de mi mamá.

    Después nos fuimos a la cocina y me recosté boca abajo sobre la mesa para continuar cogiendo, llevábamos un rato haciéndolo hasta que me dijo que iba a eyacular, le dije que se viniera en mi cara, terminó en mi frente y mis ojos, lamí un poco y así nos fuimos a la cama para ver otro rato la tele, pasado unos 40 minutos se le fue parando la reata a mi jefe y decidimos darle otra vez, no saben lo rico que es coger con mecos en la cara y coger al mismo tiempo, uff una delicia. Me levantaba el culito hasta arriba y me cogía con fuerza.

    La habitación se lleno de sexo, era lo máximo, estábamos muy calientes, nos pasamos al pasillo que da hacia afuera de la casa y seguimos dándole duro mientras la gente no nos veía, pues la puerta tiene un vidrio de un solo sentido, es decir se ve solo de adentro hacía afuera, y era genial ver la gente pasar sin que se den cuenta que estamos cogiendo. Ya era algo tarde por lo que acomodamos todo como estaba y nos fuimos al parque que esta cerca de ahí y nos quedamos platicando un buen rato, de ahí nos fuimos a una zona baldía que esta algo retirada de la casa de mi mamá y nos metimos, pues no hay puerta y nos fuimos hasta el fondo, donde hay un árbol y pusimos una sabana gruesa y nos pusimos a coger de nuevo hasta que vino en mi culito y así me puse mi plug y de ahí me dejo en mi departamento y el se fue a su casa, ya en la noche me saque el plug y salieron los chorros de semen y escurrían sobre mis piernas, lo sacaba con el dedo y me lo llevaba a la boca, mmm rico. Papi, si estas viendo esto quiero decirte que me encanta tu semen, es una delicia, papacito. Gracias. Te amo.

    Telegram: @Km4zh0

  • Follando a mi amiga escort

    Follando a mi amiga escort

    A inicios de carrera en la U, conocí a una chica de un porte muy elegante, una chica de 1.68 m de piel blanca y un cuerpo bien formado. Durante el primer mes de carrera hice todo lo posible en crear una amistad con ella. La oportunidad llegó cuándo nos dejaron un proyecto que era en dúo. Me acerque a ella y le comenté «quieres ser mi pareja en este proyecto».

    Ella bien amable responde «Claro me pareces muy bien pedo». Ese proyecto involucraba juntarnos de vez en cuando. La primera vez que nos juntamos fue en un restaurante de comida china, ella eligió ese lugar, comenzamos a trabajar, luego de 1 y 30 minutos terminamos la primera fase, aún teníamos tiempo, por la cual ordenamos algo más y platicamos de nosotros. Todo iba de forma tranquila como simples amigos, hasta que le pregunté «oye Fer tú de que trabajas, veo que siempre vistes de forma elegante». Fernanda no dijo nada por casi 30 segundos, pero luego me menciono «te contaré pero te pido que no lo divulges y no pienses mal, si» . Respondí si todo bien no hay problema. Fernanda comenzó a contarme que su trabajo era como escort, que todos los días trabajaba de noche y que nunca se arrepiente de lo que hace.

    Mi reacción fue de sorpresa, ya que al ver el tipo de chica que se ve a simple vista, no imaginé que ese sería su trabajo. Luego de eso a mí mente se vinieron una gran cantidad de fetiches que haría con ella. Le dije «ve pues, entonces creo que tome la decisión correcta en volverte mi compañera. Fernanda feliz menciona «si te portas bien, puedes ser mi amigo íntimo» se acercó a mi oído y me susurra «me atraes así que no me falles». En el momento que dice eso, en mi mente solo pasaba la idea de si o sí cogérmela.

    En el momento que salíamos del restaurante le calle una llamada de un cliente, ella me pide que la fuera a dejar al hotel donde se verían con la persona, pero caminó al hotel el cliente le llama diciendo que la cita sería hasta el día de mañana. Fernanda triste porque ya había hecho la reservación en el hotel, me dice «bueno creo que tendré que cancelar la habitación». Yo bien caliente le mencioné «Fernanda tu cuánto cobras por cita». Fernanda me responde «lo normal 100 dólares la hora (utilicé dólares para que hagas la conversión a tu moneda). Le mencioné» Fer no canceles la habitación, te contrataré, esperó que aceptes «, Fernanda muy apenada dice «Armando pero, pero pero somos amigos  y estudiamos juntos, además ya me contaste que tienes novia, no sería justo que la engañes con alguien como yo», le respondí «Fernanda no te preocupes no tiene que enterarse, además me dijiste que te gustó, sería la oportunidad de tenerme y ver cómo soy de verdad». Fernanda muy apenada acepta, pero con una condición, no decirle nada a nadie de lo nuestro.

    Llegamos a la habitación del hotel, nos dimos un baño, en el baño fue la primera vez que follamos, nos quitamos la ropa juntos y entramos a la ducha. Vi su cuerpo totalmente desnudo, sus tetas pequeñas como los Limoncitos, primero nos besamos y con nuestras manos nos tocamos uno al otro, yo le jugaba sus nalgas, nalgas que eran de una princesa, grandes y bien paraditas y ella jugaba mi verga. Llegó el momento dónde la voltee, dándome la espalda y dejando su culo a mi merced. Fernanda rápido dice «bebé en mi bolsón traigo condones ponte uno bebé», rápido me lo puse y entre de nuevo a la ducha. Primero pase mi verga por toda su vagina y ano sin penetración, hasta que ella misma agarra mi verga y se la mete en su vagina. Comencé a darle unos arrimones bien fuertes, al punto de que Fernanda terminaba de puntillas, Fernanda gemía bien rico como toda una escort de calidad, ella cada vez más gritaba más duro, sus gritos eran «armando, armando si si siii, si si siii» terminando soltando unas lágrimas que placer.

    Saque mi verga de su vagina y le dije al oído «amor, te puedo hacer la cola». Fernanda con un movimiento de cabeza lo acepto, ya que de lo excitada no podía ni hablar. Poco a poco metí mi verga en su Rico culito, en el primer arrimón ella suelta un grito de dolor «ayyy mi culooo, mi culo, mi culo, mi culo». Con mis manos tapé su boca para que no nos escucharán en otras habitaciones. En el segundo arrimón le dije «afloja más Fernanda, para que no te duela». Fernanda me hizo caso y cuando se la metí, sentí más suelto su ano, en ese momento sus gemidos de dolor pasaron a gemidos de placer «si, si si mi culo si mi culo si».

    Espera la segunda parte de esta historia…

  • ¡Ya métemela por favor!

    ¡Ya métemela por favor!

    Ya había pasado una semana desde lo sucedido con mis amigas y Luis (novio de mi amiga), Luis me había mandado algunos mensajes y habíamos tenido algunas conversaciones. El fin de semana que me tocaba irme a casa de mis padres, recibí una llama de Luis diciendo que si le prestaba mi baño que era una urgencia, yo dije enseguida que si.

    Llego bastante rápido parecía que ya estaba afuera de mi departamento, entro al baño y cuando salió vio las maletas y me dijo «ya te vas, entonces gracias por prestarme tu baño» se acercó para despedirse de beso y me quiso besar en la boca yo no lo acepte y le dije «lo que paso la semana pasada no te da derecho a besarme cuando quieras» me sentía ofendida pues a mi no me gustaba el y aparte era novio de mi amiga. Él dijo «lo siento pensé que también querías no vuelve a pasar» yo le dije no lo quería ni lo quiero y no quiero que vuelvas hacerlo con una voz molesta. Vi como se apeno y me dio remordimiento así que para que no sintiera totalmente o feamente bateado le dije «quiero que sepas que lo que paso el otro día fue increíble, sabias que era virgen y me trataste muy bien, me la metiste despacio para que no me doliera, luego fuiste más rápido y ya sabes lo que paso».

    Terminando de decir esto sentí como ya me estaba mojando al recordar dicha escena y vi que él ya tenía un bulto bajo su pantalón. Entonces cruzamos miradas y nos abalanzamos a besar, mientras lo hacíamos los dos empezamos a quitarnos la camisa de botones, el me desabrocho el brasier y yo el pantalón para poder acceder a su tocar su miembro, nos sentamos en el sofá para que se pudiera quitar el pantalón y me senté sobre el yo traía falda y tanga, metió las manos por debajo de la falda mientras me chupaba las chiches y me dijo «no traes panty» y le dije  traigo tanga» me dijo «que deliciosas nalgas tienes y con falda te vez riquísima y ahora sabiendo que las usas con tanga uff», me empecé a mover mientras él me chupaba las chiches y me agarraba las nalgas, estaba ya muy excitada, el saco sus 19 cm y no dude en hincarme para poder mamársela, primero hacia círculos con mi lengua alrededor de la puntita, después la metí poco y después más y más hasta la garganta, el hacía ruidos de placer, me agarro la cabeza para tomar ritmo y después me jalaba el cabello para darle más ritmo a las mamadas, yo llena de lujuria, mamaba esa verga como si fuera la última, le mamaba los guevos, más abajo, todo me lo quería comer y cuando podía le decía que la tenía deliciosa.

    Me dijo acuéstate y lo hice ya para ese entonces habría hecho lo que me pidiera, me acosté y me dijo «ya quieres que te la meta», y le dije «si, si por favor ya cógeme, méteme la verga ya!», me abrió las piernas y me la empezó a chupar ooh que rico me agarraba las chiches mientras disfrutaba de mi rica panocha.

    Volví a decirle «ya por favor méteme la verga, ya cógeme», y sentí como ese fierro entraba en mi vagina bien mojada, la metía y la sacaba primero despacio y después más y más, yo gritaba, «ooh si así, así métemela, no pares métemela más fuerte quiero más de esa verga», me dijo «Claudia nunca me dice esas cosas y tú ahora me están enloqueciendo» yo seguí con mis gemidos y gritos pues era mucho el placer, me puso de perrito y me la volvió a meter más y más fuerte yo le decía «si así» le dije «jálame el cabello!» y me lo jalo mientras me cogía era deliciosa la sensación, escuchar el sonido de los huevos contra mi, sus ruidos mis gemidos las nalgadas que de repente me daba, me dijo «entonces vamos a coger cada que quiera», y le dije «si, seré tu pinche puta cuando quieras aquí estaré con las piernas abiertas esperándote», eso lo calentó mas y a mi igual le dio más rápido y termine mmm, el sintió que termine, y el también término sentí como su verga se crecía más y salía el semen que después escurriría de mi vagina.

    Terminamos cansados, sudados y nos recostamos en el sillón, le dije que había estado mejor y me dijo que yo igual que era buena alumna, nos besamos y me dijo que sentía algo por mí, me quede helada después de a ver estado tan caliente.

  • Entre cuatro, con mi hermana

    Entre cuatro, con mi hermana

    Capítulo 4. Este es el último capítulo de esta serie porque después de esta, la cosa se puso más selectiva, ya que dada la experiencia que habíamos adquirido, decidimos quedarnos en un círculo de cuatro personas que incluyo a mi hermana y su esposo… (pero eso no duró mucho al final fuimos 6).

    Es el 30 de agosto de 1984, este viernes a eso de las 6 pm recibí una llamada de Mario. Estaba en un Bar del vecindario. Estaba tomando unos tragos con mi cuñado Micah, la llamada era para invitarme a compartir unos tragos con ellos. Me fui enterando que estos dos tenían muchas cosas en común y vamos a dejarlo ahí. Para cuando llegué estos dos ya estaban en buena onda (como siempre, el resultado de los tragos y ocasionales aspiradas de coca que tanto abundaba por todos lados en esos tiempos).

    Conociendo a Mario, estaba seguro de que este, estaría trabajando en alguna fantasía en común con otros. Ja! Y no me equivoqué, y la razón por qué me habían llamado era porque ellos querían involucrarnos a mi y mi esposa. La propuesta era de juntarnos el Domingo en casa de Micah, quien vivía fuera de la cuidad, unas 10 millas hacia el Norte. De momento que teníamos un fin de semana largo, íbamos a tener un BBQ en el patio eso de las 3 pm y luego se iba a unos tragos y coca en la piscina y de allí esperábamos que se desencadenara la lujuria. Yo les dije que tenia que hablar con Gladys a ver si estaría de acuerdo, al mismo tiempo que les pregunté si Betty y mi hermana Eli sabían del plan. Mario dijo que lo había conversado con Betty y ella ya estaba lista. Micah dijo que, en una de ‘esos’ fines de semana se lo había sugerido a Eli y que ella le dijo que lo iba a pensar y que contestaría la próxima vez que ellos tuvieran sexo.

    Llegué a casa después de planearlo todo con Mario y Micah. Después de la cena en casa, propuse que nos fuéramos al living con unos tragos, yo ya sabia como poner a Gladys en buena onda. El problema que yo enfrentaba era que hacia 10 días que no follábamos, Gladys estaba cargadita y lista para una nueva sesión, pero era viernes por la noche y si lo hacíamos, ella no iba a estar lista para su desenfreno habitual en dos días… el otro problema era mi hermana, ella iba a dar un brinco cuando se enterara que yo era parte del grupo. Ya con unos tragos y algo mas, le dije a Gladys de la invitación a la casa de Micah y Eli (mi hermana).

    Al principio, ella dijo vamos! Tengo ganas de tirarme a la piscina. Ah, también irán Mario y Betty, tu los conoces. Después de un rato y ya un poco caliente me dijo… oye! No estarás pensando en que tengamos una de esas fiestas? Dije: Lo mas probable es que se puede ir en esa dirección, que piensas? Ella dijo, pero… tu hermana. Yo le dije, en estos casos solo hay hombres y mujeres, yo amo a mi hermana y ella me ama a mi y siempre hemos sido un tanto liberales en cuanto a nuestras relaciones. Repetí la pregunta: que piensas? Gladys contesto, en estas calenturas y cuando se alcanza un nivel de fantasía y desenfreno, uno no piensa, solo se deja llevar, si hay remordimientos, vendrán al día siguiente.

    Ella me pregunto: ¿y tú que piensas? Sabes bien que pudiéramos resultar todos en pelotas y se puede armar una culeadera entre todos. El morbo de cogerme a mi hermana me nublaba la razón. Le dije: tal vez sea hora que tomemos el próximo paso. Se levantó del sillón del living para servirse otro trago y me dijo: tal vez. Le recordé su propia negativa de ser cogida por otro hombre a lo cual después de pensarlo por unos segundos me aclaró: ¿que tanto me amas? Le dije: eres el amor de mi vida y jamás nadie se interpondrá entre nosotros. Ella Sonrió. Gladys parecía segura y clara en su postura y sentimientos… Yo le aclaré que los juegos sexuales eran nada más que eso y que nada era más grande que el amor que sentíamos el uno por el otro. (Yo seguía pensando en el culo de mi hermana). Pasaron unos dos tragos mas y finalmente me dijo: mi problema de intercambiar tiene que ver con Alan, siempre me miró con lujuria que me hacía sentir incomoda. Por otra parte, Mario y Micah me caen bien, no les tengo ese rechazo inconsciente como a Alan. Así es que si tu quieres, vamos al BBQ y pasémosla bien! No pasó nada esa noche, guardamos energías para el Domingo.

    Viernes por la noche, llegó Micah de vuelta a casa, Eli lo recibió muy cariñosa como siempre. Le dijo: tienes hambre? No dijo el, comí algo con Mario. Ah dijo ella, yo, como no llegabas comí algo ya. Quieres un trago? Si dijo el y ambos se sentaron en al patio frente al gran jardín a conversar. Después de unos tragos Micah le ofreció a Eli: Quieres una ‘aspirada’? como para ponernos en buena onda? Ella dijo, claro que si… después de un rato Micah le informó que había invitado a Mario y Betty para una carne asada el Domingo a lo cual ella dijo: que bien! Sabes que puede haber coca y alcohol verdad? Ella dijo: y que? No te importa si las cosas se suben de tono? Para nada dijo ella, si ya lo hicimos una vez, entonces que mas da? Micah estaba iracundo de caliente pero sin mostrar mucho entusiasmo dijo: mas hay algo que me olvidé de mencionar. Que? Dijo ella. El dijo, es que también invitamos a Max y a Gladys.

    Mi hermana dio un brinco! Que, que!??? Bueno… Max estaba allí y lo invitamos por cortesía, tu sabes…

    Eli, con un par de aspiradas de coca, ya estaba desinhibida, cachonda y estuvo dispuesta a aceptar la situación, sin darle mayor importancia. El hecho de que si las cosas se subían de tono ella sabía que pudiera terminar culeando con su hermano. Muy dentro de sí, Eli recordó que había asuntos pendientes con su hermano desde la juventud. Y se sonrió. Se fueron a dormir, esperando el domingo.

    Aquí es cuando la cosa se pone buena. Estoy tratando de recopilar todos los detalles del domingo que no olvidaré por el resto de mi vida…

    Poco después de las 3 pm llegaron Mario y Betty, estaban contentos, ella lucía radiante, llena de vida, sensual, se notaba que venía dispuesta a pasar un buen rato. Mario se acercó a Eli y la saludó con un beso en la mejilla y ella contestó con una sonrisa. Micah les dio la bienvenida y los invitó a pasar al jardín donde había unas sillas para relajarse y disfrutar de la hermosa vista. Ofreció unos tragos y todos conversaban muy animados. Minutos mas tarde nos hicimos presentes Gladys y yo. El mismo recibimiento, Gladys también se veía radiante y de buen humor. Micah trabajaba en la carne asada, las ensaladas estaban listas y nos sentamos a la mesa cerca de la piscina. Comimos, nos reímos y vino la sobremesa. Micah nos invitó a pasar a la sala donde estaríamos más cómodos.

    Eran ya las 5:30 de la tarde ya la comida se había inundada de tragos, entonces Micah dijo, chicos quieren que saque el ‘postre’? tardaron todos en entender cual era el postre, sin duda se traba de la pólvora que se necesitaba para encender la velada, unos gramos de coca. Las mujeres casi al unísono contestaron: Si!

    Y reían mientras los hombres nos uníamos a las risas. Esta vez Micah se había preparado, sacó un par de gramos y los puso en un pequeño cenicero plano donde fácilmente se podía hacer unas líneas. La primera en probar el postre fue Betty, seguida de Eli, mi hermana, después Gladys, Mario, Micah y yo.

    Mas tragos y después de un par de líneas mas ya se notaba que el nivel de calentura iba en aumento acelerado. Ya todo se había hablado, todos sabíamos para que estábamos allí, hasta el momento no se veía que nadie tuviera reservaciones o dudas. Las tres mujeres despedían olor a feromonas por los poros. Betty dijo: a que vamos a jugar hoy para entrar en confianza? Gladys dijo, a mi me gusta la botella es más rápido que el jugar al ‘strip domino’.

    Mi hermana dijo si, a mi también me gusta la botella, Siguieron los tragos, la botella giraba, apunaba a cada uno y nos íbamos quedando desnudos. La primera en quedar totalmente desnuda fue mi hermana quien dijo: que afortunada soy! Y estoy predicando con el ejemplo, anfitriona y en pelotas… todos rieron. Mario, Gladys, yo y finalmente Micah seguimos y ahí estábamos, todos calientes aspirando y bebiendo. Las mujeres con los coños babosos los hombres con las pijas apuntando hacia el techo. Micah dijo no creen que es momento de entrar en acción? Yo propongo que pongamos las llaves de nuestros carros en esta vasija y luego cada una se ustedes damas, saca una llave de algún carro. Si es el carro del esposo, devuelve y saca de nuevo. Gladys estaba sentada al lado de Eli y se hablaban algo bajito, nadie lo notaba.

    Quien se atreve a sacar la primera llave? YO! Dijo Betty y sacó la llave del carro de Micah. WOW dijo Micah, que privilegio! AH! Pero esperen que se termine esto de las llaves dijo Mario. Quien sigue? YO! Saltó Gladys y sacó la llave del carro de Mario… WOW dijo Mario yo también digo: que privilegio! Le toco a mi hermana, que rechinaba de caliente y sacó la última llave que era la de mi carro…

    Micah dijo: bueno ya tenemos trabajo que hacer caballeros! Para los que gusten hay tres cuartos arriba, o los que prefieran todo el living (donde estábamos) esta alfombrado, hay cojines por todas partes etc. Salud! Y otro pase de coca…

    Ya Betty estaba refregando sus lindas tetas en el costado de Micah, Mario se puso a mamarle el coño a Gladys. Ella y yo intercambiábamos miradas de aprobación de vez en cuando.

    Mi hermana me tomo de la mano me llevo hasta un costado de la habitación (porque nadie se fue a ningún cuarto) despejó un poco el piso. La alfombra era gruesa y confortable. Se recostó de espaldas, me miro a los ojos y dijo, ven cógeme amor de toda mi vida. Y cógeme por delante y yo acostada como estoy, quiero verte a los ojos mientras me lo metes, quiero que veas que esperaba este momento por casi toda mi vida, quiero que veas en mis ojos todo el amor que he sentido por ti desde jovenzuela. Me arrodillé entre sus piernas y me posé sobre ella y sin dejarme hablar me dijo esta me la debes por muchos años. Sabes que tenemos algo pendiente entre los dos, refiriéndose a cuando yo la había mamado cuando era jovencita, lográndole un orgasmo pero jamás me le cogí. Yo le comencé a mamar su coño, de pelitos suaves, de olorcito que me enloquecía. Veía como arqueaba sus caderas hacia arriba cada vez que subía mu lengua por su clítoris.

    Después de unos minutos, cuando note que estaba al máximo, apunte al medio de su coño y comencé a empujar muy despacito, como lo hubiera hecho cuando era niña. Cuando la penetré toda ella comenzó a mover sus caderas muy suavemente siguiendo ese ritmo amoroso y cadente que tanto estábamos disfrutando y que no queríamos que acabara jamás… después de unos minutos ella gemía, despacito, se acercó a mis labios y me besó interminablemente mientras incrementaba sus movimientos. Me dijo: acaba dentro de mi, todo esta bien, y ambos nos movíamos juntos hasta alcanzar juntos un orgasmo interminable que me volvió loco.

    Permanecimos así por unos segundos y me dijo: ya me pagaste la deuda, esperé toda la vida por esto y sonrió relajándose. Yo saqué la pija de dentro de ella y me recosté a su lado. Los otros haciendo toda clase de gemidos y gritos reprimidos para no llamar mucha la atención. Noté como Gladys estaba encima de Mario, galopando como ella sabia hacerlo para lograr su propio placer. Micah tenia a Betty en cuatro, la penetraba desde atrás y ella con los ojos cerrados gemía de placer. De pronto todo fue bajando de tono, los gemidos cesaron y todos estábamos saciados… por el momento. Mi hermana se levantó y fue al baño. La siguió Gladys mientras los otros se quedaron tirados en la alfombra como muertos por la pasión y el desenfreno.

    En el baño Eli le preguntó a Gladys: como te fue? Hmm dijo en forma de respuesta, la cosa es como te fue a ti! Eli se sorprendió y con una sonrisa desafiante le contestó: ¡Bien! Max, por cosas de juventud, me debía esta por muchos años, y añadió… que piensas de todo esto? Gladys le dijo, todo está bien, yo estaba dispuesta a estas veladas pero siempre me había opuesto a que otro hombre me penetrara y mucho menos a que me llenara de leche. Pero como le dije a Max, eso estaba inspirado por la presencia de Alan que me intimidaba. Eli contestó: Alan ha tratado de hacer intercambio con mi esposo por un tiempo y yo siempre me he opuesto porque a mí también, su mirada lasciva me inquieta. Bueno, vamos, ya hablaremos más de esto.

    De vuelta en el living, Mario dijo: quiero otro trago… y mirando el cenicero con coca de encima de la mesa, fue a él y se dio otra aspirada. Prácticamente seguimos todos, tragos y coca, otra ronda. ¿Quién quiere cambiar? Dijo Betty. Yo, a este no lo suelto! Dijo mi hermana tomándome de la mano, dijo, yo estoy bien! Betty agarrando la pija de Micah dijo, esto me lo quiero comer de nuevo…

    Seguían las mismas parejas, mas relajadas y confiadas en que otra ronda de culeadera sería fantástico.

    Llevé a mi hermana de vuelta al mismo lugar en la alfombra donde ya habíamos tenido algo maravilloso. Ella me besó apasionadamente y me dijo: nunca me había sentido tan bien y tan confiada, nunca me he entregado a nadie como le he hecho contigo. Siguió diciendo, hablándome despacito para que nadie lo oyera, durante toda mi juventud, siempre noté como me mirabas, como no despegabas tus ojos de mu culo. Reí y dije vaya! Creí que era disimulado. Me besó apasionadamente de nuevo y me dijo: cógeme el culo, quieres?

    Se recostó y comencé a mamarle el coño, que ya lo tenía mojadito por la excitación. Después de unos minutos ella misma se puso en cuatro, pasó sus manos por sus nalgas y las abrió mostrándome su ano que tanto yo había deseado toda la vida. La comencé a penetrar, sentía como lo dilataba y ella lo apretaba dándome infinito placer. Luego comencé a bombear, lentamente y sentía como ella gemía. Mete y saca despacito al principio y luego con mas ritmo. Ella me dijo: házlo! Acaba dentro de mi culo que siempre te lo quise dar! Y eso bastó, un temblor por todo el cuerpo me invadió y le solté el chorro dentro de ella. Sus gemidos me indicaron que ella también estaba acabando junto conmigo. Después sentí como ella comenzó a bajar la intensidad hasta quedarnos quietos. Me salí de ella, fui al baño, me lavé y de vuelta a la sala, vi que Gladys estaba en cuatro, no pude ver si Mario le estaba cogiendo el culo, pero igual, tenían un ritmo desenfrenado, Mientras miré que Micah, estaba encima de Betty haciendo lo suyo y Betty parecía extasiada. Caminé entre ellos, me recosté al lado de mi hermana.

    Ella me abrazó y me llenó de besos y me dijo: después de esto, que pasará? Me refiero a que nos juntaremos de nuevo? Le dije: sabes, hoy ha sido un día inolvidable para ambos. Demás está decirte lo mucho que te amo, y se que tu sientes lo mismo. Seguí diciendo, yo no creo que sea necesario, dadas las circunstancias que nos juntemos los 6 de nuevo, a no ser que tu quieras estar con otros. Me dijo: hoy he comprobado que te he amado siempre y no quisiera eso.

    Son las 6 am y todos tirados por el piso cansados de tanta culiadera, yo feliz y Eli mas todavía.

    Me acerqué a Gladys que estaba medio dormida, la tomé de la mano y le dije, vamos a dormir un rato? Ella se levantó me tomo de la mano y nos fuimos a uno de los cuartos y nos dormimos.

    A las 10 am bajamos a la sala, no había nadie. Todos se habían retirado a dormir. Escuché ruido en la cocina, era Eli que preparaba café. Gladys la saludó y pidió café. Hola! Como amanecieron? Eli dijo: cansada pero contenta, y tu? Bien! Dijo Gladys.

    Al rato, nos vestimos y decidimos ir a casa. Eli se despidió de Gladys y me dio un beso en la mejilla y deslizó una nota en mi mano. La escondí y al llegar a casa, la leí: Quiero mas, mucho mas, te amo.

    El próximo capítulo será corto, solo para describir lo que aconteció en los meses siguientes. ¡Gracias!

  • Trío con pareja de casados

    Trío con pareja de casados

    Hace 3 años aproximadamente yo me encontraba en Querétaro por trabajo y recién acababa de terminar una relación con mi novia de ese entonces; sin embargo, siempre he sido muy caliente, sexualmente hablando, me encanta coger y que me vean desnudo o masturbarme.

    Yo ya conocía locanto por otros encuentros que había tenido con otras parejas e incluso algún que otro maduro morboso que quería comerse mi verga y culo. Sexualmente hablando soy abierto, sin embargo, no siento atracción por hombres, es meramente un morbo para mí. En fin. Yo subí fotos de mi verga en locanto con un anuncio disponible para tríos con dos hombres. De varios comentarios, sentí que con una pareja había un entendimiento bastante bueno y natural. Aparte, generalmente siempre busco parejas casadas, ya que hay más discreción, limpieza, salud y respeto. Comenzamos a hablar de lo que buscábamos y obvio yo en mi papel de tercero superflexible.

    Hablando con la esposa de la relación, me dice que tiene muchas ganas de coger con otro y su esposo, yo encantado le dije. Me pidieron fotos de cara y verga y se las mandé, a la señora le encantó mucho tanto que me dijo si te queremos para trío, solo deja que venga mi marido y le enseño. En la noche la señora me manda mensaje, yo estaba en el gym recuerdo ese día y revisé mis mensajes de la App. Me encuentro un mensaje de ella donde me dice que hablo con su esposa y están interesados en coger, me dijo que lo único que ella quería para concretar era que en su fantasía estaba que yo le mamara la verga a su esposa frente a ella y junto con ella. Me mandó sus nudes de ambos y yo dije wow que culo de mujer, ellos tenian como 46 años y 41 años respectivamente, yo 26 en se entonces.

    La señora tenia el cabello chino, supernegro, era blanca y muy limpia, una dama. El señor un hombre medio, gordo, atlético y limpio. Ambos muy educados. Yo entonces con el morbo y calentura de ese momento y con una erección en el gym dije si, claro. Me preguntaron si tenía ligar y dije que si que cuando quisieran podíamos coger rico sin problema y con garantías de seguridad e higiene. Hasta ahí no habíamos acordado nada. Yo entonces voy a casa y hago de cenar y estaba por dormir. Eran casi las 12 am y yo tenía que trabajar mañana, como habíamos compartido whatsapp por el chat de la App  Me llega un mensaje a esa hora. Era del señor y me dice, oye puedes ahorita recibirnos en tu casa, yo les dije si, pero mañana trabajo, tardarían en llegar? Él me dice no, mándame ubicación y salimos, mi esposa anda muy caliente. Yo les mandé mi ubicación y me dice, estamos a 15 minutos, llegamos en un rato, vamos en un coche blanco. Yo entonces bien bañado y preparado en casa, recibo una llamada minutos después y era de su esposa en su teléfono de él. Me dice, ya llegamos, estamos por tal calle y ya salí con mucho cuidado, ya que vivía en una casa de 4 departamentos (todos de renta) y había en ese momento una ocupada. Los recibí y les dije que entrarán con mucho silencio. Cuando vea a la señora, veo a una mujer de muy buen ver, de 1 64 aproximadamente, en tacones, con vestido verde y blanco entallado que le hacía ver un culazo, ella tenía el cabello amarrado en cola y olía superrico, estaba recién bañada y detrás de ella su esposo. ¿el cual me dice ya no se aguantó las ganas y quiso venir, yo en ese momento sentí sangre por todo mi cuerpo, y le dije a ella, ah si? Y me dijo sí, la verdad que sí. Con una voz nerviosa y con una adrenalina de que no sabes lo que haces pero te encanta. Ya pasaron a mi departamento y me ofrecieron una cerveza, traían 3. Una cada quién.

    La esposa se la tomó super rápido y se sentía nerviosa y acalorada como bochornosa y el señor me dice si te gusta?, yo no dude en decirle que me encantaba y el empezó a manosearla y sacar sus tetas blancas de su vestido. Ella me agarró y entre los dos la comenzamos a fajar superrico, ella muy caliente y desinhibida en ese momento, le quita el pantalón a su esposo y comienza a mamársela. Mientras me mira y me dice, a ver tú, y me saca la verga. Yo me desnudé super rápido y ella comenzó a comerse mi verga que era un poco más grande que la de su esposo. El señor con su playera puesta solo se masturbaba mientras su esposa me comía la verga. Yo le acaricié las nalgas, poco a poco fuimos quitando su vestido. No les miento. La señora traía una tanga de encaje superrica color negro y su coordinado brasier similar era un mujerón. A mi me encanta mamar culo de vieja y que me prendo a comerle el culo en su tanga puesta mientras ella se come la verga de su esposo. Yo encantado comiéndole todo. Las tetas, el culo, la vagina. Olía todo muy rico y yo estaba muy excitado tanto que temía venirme antes.

    Ella entonces se comienza a comer mi verga nuevamente y la de su esposo al mismo tiempo, únicamente sentía como chocaban nuestras vergas en su boca. Ella me dice cómele la verga a mi esposo. Y me bajé, y junto a ella le comimos la verga a su marido por un rato mientras él disfrutaba vernos hacerlo, siento que el señor también quería comerme la verga, pero no se atrevió porque en momentos de descuido me agarraba la verga y las nalgas, ya que las tengo muy bien y lisas. Todo seguía normal, deje que el señor fuera el primero en penetrar a su esposa mientras yo seguía dándole verga por la boca. Después él me dice, ven y cógetela y yo encantado, intercambiamos papeles y ahora era yo con el condón puesto cogiéndome a una señora madura y buena frente a su esposo, estaba que no me la creía.

    La señora era muy gritona jaja yo solo temía que mis vecinos no vinieran a quejarse o algo. La señora es de esas mujeres que lubrican mucho y siempre escupen orina o fluido a las penetradas, lo que hacía eso mas intenso. Así estuvimos por un buen tiempo, después el señor comienza a cogerse a su esposa por el culo y me dice, asi le gusta a ella, que se la cojan y le empieza a hablar sucio, y ella súper caliente le dice si amor, así me gusta, soy muy puta y waooo yo estaba con mi verga a reventar. Entonces me sorprende lo que me dice. El señor me agarra de la espalda y me dice cogétela sin condón por el culo, yo lo miré con duda e impresión y le pregunto, enserio? Me dice si,, le encanta eso y que comienzo a metérsela por el culo, lo tenía blanquito con bordes rosa y muy limpio, no olía mal ni le salía nada, estaba bien limpia la señora y me dicen ya veníamos preparados, yo le bombeo el culo por 2 minutos cuando de repente la señora se empieza a orinar y sacar fluidos (squirt) mientras me la chingo, me dice no pares, sigues sigue, sigue, así me gusta que me cojas, cógeme duro papi, amor, soy tu puta y todo lo que una mujer caliente dice. Yo seguí y seguí y seguí y ella ya había llenado de orina toda mi cama jaja.

    Eso no me importó yo incluso en algún momento saqué mi verga y puse mi cara y boca en su vagina para que me llenara de sus fluidos, eso me encantó. Y a ella más tanto que se masturbaba frente a mi cara y me salpicaba todo. Su esposo aprovechó y se la comenzó a meter de nuevo y luego le echo la leche en la cara y boca , yo volví a metérsela por el culo y vagina y le dije a la señora me voy a venir, me voy a venir, avisando para que se hiciera a un lado y no la llenara de mecos adentro, me dice si amor vente dentro de mi culo, yo caliente ni dude y que me vengo en su culo y ella grita de placer literal estoy seguro de que mis vecinos nos oyeron . Yo me vine y le seguí dando, batiendo su culo con mi leche y ella me saca la verga y me la chupa y me la puso dura enseguida, ni siquiera dejó que se pusiera flexible y el señor comenzó a metérsela por el culo y me dijo tú por delante y ella en 4 para mí y de misionero para su esposo, recibió dos vergas al mismo tiempo, una por el culo y la otra por su vagina.

    La verdad es que yo seguía muy caliente y le di todo de mí. Ni le avisé que me iba a venir, pero le dije, te puedo dar mi leche de nuevo y ella me dijo si papi, terminé viniéndome en su vagina, literal le dejé todo mi semen y vi como le escurría la vagina. Al final le dije perdón por venirme y me dice no importa, me gustó que terminaras dentro. Yo creo que si le encantó coger sin condón a los dos. Después nos quedamos desnudos en la cama, cansados y me dice ella, ya me tocaba una a mí. Siempre conseguíamos triso con otras parejas o mujeres, pero ninguno me satisfacía o luego se cogían más a la otra y a mi casi nada y yo les dije cuando quieras, estás bien buena. Y ya nos vestimos, les pasé papel y les ofrecí el baño y me dijeron que con papel estaba bien, que llegaban a bañarse, lo que me sorprendió fue que la señora se puso su tanga y vestido con el culo y vagina llena de leche. Le encantaba sentirse así, puta y yo creo que hasta un chamaco les terminaba haciendo.

    Ya cuando nos estábamos despidiendo en el patio, me dices nos vemos, fue un placer y me da la mano el señor y ella también y el le dice. Ahora te despides de mano y se ríe y que le dice, ay bueno pues y me da un beso y le digo yo, dámelo bien y nos despedimos con un minifaje jajaja y le dice ella, tu me dijiste. Amé ese día y no hay día que no lo recuerde, sin embargo, posteriormente, ya no coincidimos y yo algunas veces fui evasivo, ya que andaba con mi expareja de nuevo y luego me regresé a Veracruz, por lo que tuve que borrar mis contactos y cuentas sexuales. Jajaja, pero la verdad espero que volvamos a coincidir. Ese día me dormí a las 3 am porque metí a lavar mis edredones llenos de orina y fluidos de la señora y nuestros y tuve que limpiar la casa porque quedó oliendo a sexo jajaj. Ese es mi relato y les aseguro que es real. Saludos y espero no aburrirlos.

  • Mi primera experiencia con una chica trans a los 25 años

    Mi primera experiencia con una chica trans a los 25 años

    Cómo he dicho en mis relatos anteriores soy totalmente bisexual desde la adolescencia temprana y aunque siempre he disfrutado mucho de ser penetrado nunca he podido disfrutar de nada más que eso de los hombres entonces al tener pareja mujer siempre en todos los encuentros sexuales para mí tener una chica durante el sexo con algún hombre es imprescindible pero en algún momento descubrí el porno con chicas trans y aunque en ese momento pensaba que esas chicas sólo estaban en las películas porno sus cuerpos para mí se veían como el ideal para mí gusto.

    Mi historia comienza al teniendo 24 años me invitaron a hacer una maestría en una universidad en Argentina y por casualidad mi cumpleaños era en los seis meses de la maestría la noche de mi cumpleaños los compañeros me invitaron a una fiesta en una disco y dos de ellos sin saber hicieron el mejor regalo de la vida.

    Mis amigos para fastidiar buscaron un servicio de scorts pero de chicas trans para hacer la broma de traer una amiga que yo quiera conquistar y que al final fuera una chica trans.

    Cuando descubrí en medio de la fiesta el regalo que tenía la chica (una belleza de mujer trans mexicana de 23 años) deje a todos en la fiesta y me fui con ella a mi hotel.

    Aunque ella era muy pasiva y realmente tenía la pinga sobre lo chica después de esa primera vez con ella pude conseguir realizar la experiencia de ser penetrado por dos chicas trans al mismo tiempo ufff supremo.

  • Los chicos nuevos me hacen sandwichito

    Los chicos nuevos me hacen sandwichito

    Llegaron juntos un día a la clase de natación,  un par de chicos altos, por lo menos comparados conmigo, bastante musculosos pero delgados, en el bulto que se formaba en su traje de baño se podía notar que poseían una herramienta de considerable tamaño, sus nombres. Octavo y Mario.

    A pesar de que ya había tenido experiencia con chicos de muy alto calibre en lo que al pene se refiere, siempre me impresiona ver algo nuevo, por lo que no podía quitarles los ojos de encima, más específicamente de sus bultos pronunciados que se observaban cubiertos por solo su traje de baño, hasta que paso una amiga y me dio un codazo sonriéndome.

    Empezaron por abordarme todos los días de clase y entre charla y charla se me acercaban para tratar de conversar, al principio, a veces los bateaba, pero en otras, les regalaba una breve conversación, siempre se veían insistentes y poco a poco fuimos conversando más, era entretenido escucharlos.

    Eran muy respetuosos y caballerosos conmigo, observaba que solo conmigo se comportaban así, como que tanteaban terreno o no se sentían seguros en mi presencia, no lo sé.

    Por mi parte realmente estaba interesada en que por lo menos uno de ellos me llevara a la cama, pero no veía cómo hacer que esto llegara a más, sin verme como una facilota.

    Surgió que me invitaron a pasar un fin de semana en un lugar donde rentaban cabañitas y había albercas, casi dije que si de inmediato, emocionada, pensado en lo que podía suceder, pero me contuve eh hice que me rogaran un poco, en fin, quedé de avisarles al día siguiente, tenía que pedir permiso a mis padres. No sé qué tantas mentiras dije en casa, con tal de obtener el permiso.

    El camino fue charlar, solo charlar, para decepción mía, ya en el sitio ellos escogieron la cabaña más alejada y que precisamente tenía una fosa enfrente, era muy pequeña y solo tenía una recámara, yo pregunte con cierta alarma que donde iba yo a dormir y dijeron que en el cuarto y ellos en la pequeña salita, una nueva decepción fue cuando nos cambiamos, se portaron como todos unos caballeros dejándome sola en el cuarto, digo decepción porque me moría de ganas que uno de ellos me pusiera las manos encima, pero no sabía cómo empezar, cuál era el adecuado y cómo reaccionaría el otro. Mala idea salir con 2 chicos pensé. Vi cómo me devoraron con la mirada cuando salí luciendo un mini bikini de 2 piezas, muy atrevido comparado con el traje de baño de una sola pieza que normalmente usaba.

    La oportunidad se presentó cuando entramos a la fosa que tenía unos 3 metros de profundidad, por lo mismo estaba desierta, sumando que no era época vacacional, el lugar estaba muerto, no había un alma cerca, entramos e instintivamente me abracé al más cercano cuando sentí que no alcanzaba a pisar, el me sostuvo por los codos y me dijo tranquila, no pasa nada.

    Patty: Es que me da miedo.

    Octavio: Nosotros te sostenemos, ven nada hacia mí.

    Fui hacia él y repetí la operación de regreso con Mario, solo que ahora me abracé con brazos y piernas, seguimos en esta dinámica, ellos me animaban a cruzar la fosa siempre con la seguridad de unos brazos que me esperaban, pasaron a sostenerme, ya no solo de los codos, también de las axilas, por lo cual rozaban parte de mis senos, en breve ya me sostenían de mi cintura atrayéndome más hacia sus cuerpos, al abrazarme con brazos y piernas, mi entrepierna quedaba expuesta y era rozada por sus miembros que empezaban a levantarse y cada vez empujaba más y más a través de las delgadas telas que separaban nuestras partes.

    Poco a poco fueron bajando sus manos a mi cadera y muslos, empezaron a rozar mis pompas. Jugueteábamos en el agua y empezaron a sostenerme por intervalos de mi trasero, ese abrazo les facilitaba tomarme de las nalgas, poco a poco me empezaron a sobar el culo y la vagina por encima del bikini, al principio como un leve rozón accidental, que fue siendo más atrevido en cada vuelta, cuando era ya muy evidente el manoseo, yo solo decía, “oyes”, “te pasas”, “mano larga”, “te voy a amarrar las manos”, o cosas así, pero siempre con una sonrisa. Llego el punto que podía sentir como sus dedos recorrían los labios de mi vagina, o un dedo apachurraba mi entrada trasera sin que yo protestara, también mis pezones eran atendidos por sus dedos, eso era lo que yo esperaba, pero solo con uno, no con los dos, sin embargo, me deje llevar porque no sabía cómo centrarme en uno solo y como dejar al otro de lado, tampoco había decidido con quien quería acostarme, con los abrazos y cachondeo ya estaba segura que ambos la tenían bastante grande.

    Hubo un momento en que Mario deslizó su mano por dentro de mi tanguita y me tocó la vagina directamente. ¡Yo me sobresalte y dije “oye no”, “te pasas!!” Él sonrió y hundió uno de sus dedos dentro de mi vagina diciendo, así te sostengo mejor para que no te ahogues, su dedo me exploro unos instantes hasta que me separe, fui con Octavio que estaba expectante tratando de entender lo que pasó, Mario saco su dedo del agua y se lo llevo a la nariz diciendo que rico hueles, Octavio intuyo lo que había pasado y no quiso quedarse atrás, él simplemente corrió mi tanguita en la parte de la entrepierna y busco mi cuevita mientras yo lo abrazaba con brazos y piernas disfrutando como se arqueaba el invasor dentro de mí, explorando lo más adentro que podía. Seguimos jugueteando en el agua, yo me acomodaba mi tanguita como podía, pero cada que cambiaba de brazos, mi tanga, o era hecha a un lado por Octavio, o era estirada para dar cabida a la mano de Mario, me dedeaban a su entero placer. Yo mordía mi labio inferior y entrecerraba los ojos cada que sentía como resbalaba un dedo. Me pusieron muy cachonda. Pero llego el momento en que dije que ya no.

    Patty: Hay ya, se pasan, me están lastimando, además me van a aguadar mi bikini

    Octavio: Pero si mi dedo entra bien suavecito -dijo el menso.

    Patty: Hay si, como a ti no se te clava la tanga cada que meten la manota.

    Octavio se sumergió frente a mí y tomando mi bikini desde la cintura con ambas manos me lo bajo de un golpe hasta quitármelo. Yo no supe cómo reaccionar, solo lo dejé hacer.

    Octavio: Listo, así ya no te va a lastimar dijo sonriendo mientras ondeaba en su mano mi tanga

    Patty: Si serás baboso –dije con cierta indignación, pero ya mi libido estaba desatado y era más fuerte que la indignación o la vergüenza que aun podía sentir. Ambos se rieron como idiotas y me invitaron a continuar yendo y viniendo a sus brazos

    Ahora jugábamos nuevamente, pero yo solo tenía la parte superior del bikini, prácticamente estaba desnuda entre dos chicos que no cesaban de manosearme la vagina y meterme sus dedos para placer mío y de ellos, podía sentir sus penes erectos restregándose contra mis nalgas y mi entrepierna, casi me estaban follando en medio de la fosa cuando me abrazaban, si hubieran estado desnudos, creo que nada hubiera impedido que me cogieran ahí mismo

    Vi que se hicieron una seña y se salieron dejándome en una orilla, les pedí, les rogué. Suplique que me dieran mi tanguita, pero se negaron, ven por ella decían.

    Un sentimiento entre excitación y rabia me invadía, el hecho de pensar en salir casi desnuda de la alberca me excitaba, pero también brotaron mis lágrimas, ellos se dieron cuenta y vi que iban a ceder, pero mi libido se inflo al no ver a nadie más, solo mis 2 amiguitos estaban por ahí, me llene de morbo y este me impulso a salir.

    Con una mano cubría mi rayita totalmente depilada, mientras con la otra traté de quitarles mi tanguita y ellos se la empezaron a lanzar para evitar que la recuperara.

    Patty: Ya no se pasen, dénmela, se va a dar cuenta la gente -dije angustiada,

    Mario: Cual? no hay nadie cerca, quítate la mano de enfrente porque así te estas evidenciando, además que con una sola mano no nos la vas a poder quitar.

    Octavio: cuando salimos la traías puesta y ni se notó si traías o no.

    Me pareció lógico y quite mi mano de enfrente un tanto ruborizada, les deje ver el inicio de mi panochita, una rayita totalmente limpia que se perdía entre mis piernas, me miraron embobados, literalmente me estaban cogiendo con la mirada. Se congelaron y pregunte

    Patty: ¿y bien?? ¿Eso querían no??

    Mario extendió su mano con la intención de entregarme mi tanguita

    Patty: ya no vamos a jugar?

    El reacciono y regresaron al juego de lanzar mi tanga uno al otro, pero ahora nada cubría mi pubis, por momentos me regresaba la razón de que nada me cubría y me cohibía, sobre todo porque, si bien estaba desierto en esa parte, podía aparecer gente en cualquier momento ya que se alcanzaban a oír voces cercanas.

    Octavio tomó mi tanga y haciéndola ovillo la introdujo en su traje que a estas alturas parecía carpa de circo, justo encima del bulto de su pené y dijo.

    Octavio: Si la quieres tienes que sacarla de aquí, -estire la mano para tratar de recuperarla y él lo impidió diciendo.

    Octavio: Ahh pero la regla es que no puedes usar las manos, me quedé fría.

    El otro menso lo secundó

    Mario: si, tienes que usar solo la boca y los labios para recuperarla.

    Patty: ¿Están mensos o qué??, como creen, además nos van a ver.

    Mario sonrió burlón diciendo, vamos a la cabaña.

    Ya adentro yo le suplicaba a Octavio que me la diera, pero la verdad, en mi mente esperaba que no lo hiciera.

    Octavio se acomodó en el centro de la cama para forzarme a ir a gatas con él, sentí la mirada de Mario viendo el espectáculo que le daba, mientras avanzaba a cuatro patas muy lentamente, así que cuando llegue, me apoye en los codos, levante un poco más la cadera y separe las rodillas para que tuviera mejor vista de mis partes

    Mario: Mamacita, que culote tienes.

    Yo trataba de recuperar mi tanga, como pude baje un poco el traje de Octavio y una verga grande gruesa y muy erecta salto al ser liberada.

    Me fascino verla, muy hinchada, sus venas casi reventando, una cabeza grande y gorda que se antojaba para ser devorada, pero me contuve y me enfoqué a lo que tenía que hacer, casi tomaba mi tanga cuando Octavio la tomo y se la enredo en el nacimiento de su verga como si fuera un anillo,

    Octavio: tienes que sacarla parejo si no, no va a salir, porque si la subes por un lado yo la bajó por el otro.

    Patty: Nooo, eso no era lo acordado, no se vale cambiar las reglas.

    ¡La única forma era meterme su verga completa a mi boca, llegar hasta el fondo, tomar mi tanga y subirla!!

    Octavio: La quieres o no?

    Traté de hacerlo poniendo una cara de compungimiento, pero en el fondo estaba feliz de hacerlo, en cuanto tome su glande con mi boca, Octavio me tomo de mi nuca con sus manos y empujó repetidamente dándome estocadas en mi garganta provocándome arcadas por lo sorpresivo del embate, como pude me libere, me recupere y lo intente de nuevo, pero sucedió exactamente lo mismo, tomo mi cabeza con sus manos y empujó repetidamente dándome estocadas en mi garganta.

    Mario lo veía todo y sonreía burlonamente incitándome a intentarlo de nuevo, habían pasado de ser un par de chicos caballerosos a dos sádicos morbosos por mis acciones.

    Patty: si lo vuelves a hacer ya no juego

    Octavio: ya pues me quedo quieto -intente tragar todo su pene para tomar mi tanga, pero no me era posible.

    Patty: No la alcanzo

    Octavio: esfuérzate, tu puedes.

    Mario: Vas a tener que hacer que se le baje para que la puedas recuperar.

    Patty: ¿cómo hago eso? pregunte haciéndome la boba (sabía exactamente a que se refería).

    Octavio: así muñeca.

    Dijo mientras me tomaba nuevamente de la cabeza y me guiaba para mamársela ya sin tapujos, Mario me manoseaba mi vagina que estaba expuesta ya que seguía yo apoyada sobre codos y rodillas y estas últimas bastante separadas, sus dedos entraban profundamente, luego empecé a sentir que tallaba su glande en mi entrada mientras yo seguía mamando la verga de Octavio, de pronto me la metió de un solo empujón, a pesar de estar muy lubricada por lo excitada que estaba, me dolió horrores, soy muy estrecha y requiero que me lo hagan poco a poco.

    Patty: Hayyy me duele, eres un salvaje -dije como pude porque tenía ocupada la boca

    Mario resoplando dijo

    Mario: estas muy apretada preciosa

    Sentía rebotar las bolas de Mario en mi trasero mientras Octavio seguía guiando mi cabeza forzándome a mamarle la verga, después de un rato de bombearme, Mario me la saco para evitar venirse y le pidió a Octavio intercambiar, Octavio boto mi tanga y se dispuso a tomar el lugar de Mario, bombeándome su verga por mi vagina muy rico y muy profundo

    Octavio: Deberás que estas bien apretada mamita.

    Yo sentía como su verga me llegaba hasta el útero mientras la verga de Mario rebotaba en el fondo de mi garganta, dándome mucho morbo, era un poco más pequeña que la de Octavio pero aun así no entraba completa.

    Mi idea había sido que uno de ellos me encamara, no los dos, pero no me arrepentía.

    Octavio se sentó y me jalo para cabalgarlo, me senté lentamente en su verga para disfrutar como se hundía en mi panochita hasta quedar completamente sentada,

    Patty: Siento que está muy adentro, me vas a romper.

    Octavio: suavecito muñequita.

    Mario se paró para que su verga quedara enfrente de mi cara y me hizo continuar con la mamada mientras yo cabalgaba a Octavio.

    De ahí me movieron a la posición de misionero, cada uno me tomo de un tobillo y literalmente me pegaron las rodillas a los oídos, me dolía la parte de la ingle de tan abiertas que me tenían las piernas, se turnaron para bombearme de forma frenética y para darme a mamar su verga, nuevamente me hicieron sentarme, pero esta vez me senté en la verga de Mario, cabalgué sobre él unos instantes disfrutándolo mucho, Octavio se puso atrás de mi y me empujo sobre Mario quedando mi culo expuesto.

    Me empezó a meter los dedos de forma suave y después fue subiendo la intensidad, primero uno, luego dos, después no sé, me lubricaba mi ano con sus dedos.

    Octavio: Te vamos a hacer sanwichito- me dijo al oído

    Patty: No, me va a doler mucho

    Como que dudo un poco, yo por mi parte pare un poco más el trasero como para invitarlo, al mismo tiempo suplicaba que no me lo hiciera por ahí, finalmente desecho mis suplicas y abriendo mis nalgas con sus manos empezó a empujar su verga por mi ano, si bien no era yo virgen del culo, ya que practico el sexo anal normalmente, siempre me es muy doloroso cuando empiezan a entrar por atrás.

    Sentir como su miembro duro y venoso se abría paso a través del anillo de mi ano y se iba alojando en mi recto, fue una locura, hasta que sus bolas impidieron que llegara más profundo, podía sentir como sus miembros colisionaban dentro de mí, tan solo separados por una fina membrana interna. Era la primera vez que experimentaba eso.

    Patty: Hay me duele -decía yo mientras lloraba y gemía lastimeramente, sin dejar de mover mis caderas para que tocaran todos mis rinconcitos.

    Mario me pregunto si tenía protección para no embarazarme (algo que pocos hacen y que agradezco).

    Patty: Siiii- le dije entre balbuceos.

    Patty: Pero no te vengas en mi vagina ahhh…

    Muy tarde, me lleno mi útero de lechita caliente, Octavio, sin preguntar se salió y me la metió hasta el fondo en la boca (me dio un poco de asquito porque salía de mi culo) su glande se alojaba a intervalos en mi garganta y yo busca sentir sus venas de la verga con mis labios y mi paladar, sentir como se deslizaban, se vino de forma abundante y yo bebí hasta la última gota saboreando su sabor amargo y sintiendo las palpitaciones de su verga al soltar el preciado líquido directamente en mi garganta.

    Fuimos a Comer/cenar porque se nos fue el tiempo y regresamos a la cabañita, apenas cerramos la puerta yo me puse en cuclillas porque aún no estaba satisfecha.

    Mario: Te quedaste con hambre verdad mamacita!

    Octavio: ahorita te damos leche tibiecita para que cenes

    Yo afirme con la cabeza mientras buscaba sus miembros los cuales bese, chupe, lamí de forma alterna y pase a mamar uno y luego otro, me llegaban hasta la garganta y yo resistía lo más que podía con ellos, Octavio me sostuvo de la cabeza para que siguiera mamando la verga de Mario mientras con otra mano me levantaba de la cadera, me bajo mi pantalón corto junto con mi Panty y me lamio un poco la vagina, luego me dedeo brevemente el Ano, volvió a cogerme por detrás, luego, Mario quiso probar mi ano e intercambiaron.

    Ambos se vinieron varias veces en mi boca, de forma abundante y disfrute sintiendo los chorritos de semen que soltaban, sentía su sabor claramente en mi garganta y paladar.

    Fue una larga noche en la que mi vagina, ano o boca siempre tuvo una lengua dedo o verga adentro, hasta creo que nos quedábamos dormidos un buen rato, como yo estaba en medio, cuando alguien despertaba empezaba a cogerme y el otro continuaba hasta que nos dormíamos nuevamente. Ya por la mañana cuando yo desperté, Octavio ya se había bañado, se paró en la puerta del cuarto me miro y sacudiéndose su verga con la mano dijo:

    Octavio: vente a desayunar corazón, aquí hay leche tibiecita para ti

    Yo no me incorpore y fui a ordeñarlo con mi boca, no sé si Mario ya estaba despierto o se despertó en ese instante, pero se incorporó de un salto, espero pacientemente su turno, Octavio se vacío abundantemente minutos después en el fondo de mi garganta, una leche especita y un tanto amarga, de la cual no desperdicie ni una gota

    Mario: Espera que Patty acabe de desayunar bien -le dijo a Octavio mientras con una mano se sostenía su verga y con la otra me guiaba para mamársela hasta que lo hice venir.

    Pasamos el día lo mejor que pudimos, jugueteando en la alberca y ellos aprovechaban cualquier momento para meterme sus dedos, ya no estaban muy en condiciones de coger, los había drenado completamente. A mí me dolían las mejillas y las comisuras de los labios de tanto chupar, mis labios vaginales estaban muy hinchados e irritados, mis ingles me dolían al igual que mi trasero.

    Tampoco estaba yo muy en condiciones de seguir parchando.

    Nuestro regreso fue ya sin mucho que contar, un breve morreo por aquí y por allá. Lo más relevante en el regreso es que me di cuenta que ellos esperaban algo más formal.

    Mario: Quién de nosotros va a ser el oficial??

    Patty: A que te refieres??

    Octavio > quién de nosotros 2 va a ser tu pareja oficial??

    Patty: Perdón chicos, pero tengo novio oficial y no tengo planes de dejarlo, lo que hicimos no debería haber pasado. Pero pues paso y ya ni modo.

    Solo pude observar que se quedaron un poco confundidos, pero por suerte mía, no insistieron.

    Obviamente sigo cogiendo con ellos, uno de ellos me confesó que la idea original de cuando me invitaron a salir, fue buscando una relación de noviazgo con cualquiera de los dos, tenían un acuerdo de que al primero que le hiciera caso, el otro se retiraba, obvio yo no sabía esto. Pensaban que, si le hacía caso a uno de ellos, tal vez, ese tendría probabilidad de tener sexo conmigo, pero era algo que veían remoto, las razones que me dio fueron:

    -Mi forma de vestir no era muy de una chica liberal, por lo tanto, no era una facilota o no debería de serlo.

    -Comportamiento de una niña fresita un tanto sangrona y chocante que sentía que no la merecía ni el cielo (dicen que esa impresión doy)

    -Al ser la primera cita, el llevarme a la cama era algo muy pero muy remoto.

    Ese viaje dice, fue sorpresa tras sorpresa para ellos, aceptar la salida fuera de la ciudad, mi traje de baño muy pequeño, mi forma de abrazarlos en la alberca, mi sonrisa al empezar a manosearme primero circunstancialmente y después deliberadamente, el salir desnuda de la alberca, el que me acosté con los dos, mis ansias locas y maestría al momento de chupárselas, como si lo hiciera cotidianamente y sobre todo que los dejé darme por mi colita sin muchos lloriqueos, prácticamente les permití hacerme todo todo.

    Besitos

  • El novio de mi suegra y yo nos quedamos solos (2)

    El novio de mi suegra y yo nos quedamos solos (2)

    Después de haberle dicho que si a Marco, algo confuso el me preguntó.

    Marco: Si que?

    Andy: Cogeme, la verdad es que yo también desde que te conocí siempre te he tenido algo de ganas, aunque jamás me hubiese esperado que tú también.

    Marco: De verdad?

    Andy: Si

    Marco: Entonces me das permiso? Porque de verdad quiero hacerlo

    Sin dejar de ver la erección que Marco tenía entre sus piernas asenti con la cabeza diciéndole que si. El me extendió la mano y me levanto hasta que quedamos cara a cara.

    Marco: Te puedo besar?

    Andy: Hazme lo que quieras Marco

    Marco: En serio?

    Andy: Si

    Marco de inmediato me tomo el rostro con un mano y me besó, su lengua no tardó en encontrarse con la mía, era algo tosco, pero supongo que era por lo excitado que estaba, mientras me estaba besando con su otra mano me agarró la nalga y la apretó, me junto a su cuerpo y pude sentir su dura erección chocar con la mía, dios eso fue tan excitante, sentirle el pene palpitante me excitaba demasiado, yo tenía mis manos alrededor de su cuello y en puso la otra mano en mi otro muslo, mientras nos seguíamos besando comenzó a meter una de sus manos dentro de mi shorts y tocó más profundamente mis nalgas, no pude evitarlo y solté un gemido.

    Marco: No tienes idea de cuántas veces me masturbe pensando en este momento

    Andy: Dímelo a mi

    Mientras nos seguíamos besando baje mis manos por su cintura hasta llegar a sus pantalones, metí mi mano hasta sentir su piel y luego continúe hasta lo pude rozar con mis dedos, se sintió enorme! cuando retome mejor ma compostura pude sujetar su erección dentro del boxer, era tibio y se sentía muy grueso, mientras tanto el dejaba mordidas y besos en mi cuello que me enloquecían, estaba realmente excitado y el lo sabía por qué mis piernas temblaban

    Marco: Que rico… uff

    Como yo deseaba en serio verle el pene fui bajando poco a poco, me arrodille y me restregué su erección en el rostro, el me miraba desde arriba mientras me sujetaba la barbilla y sin que yo dijera algo se bajó los boxers y los shorts de golpe liberando la dura erección, cuando la ví me sorprendió, era quizas del mismo tamaño que la de mi novio, pero sin duda alguna era más gruesa, con un glande morado y venas que se repartían desde la base hasta la punta, no pude evitar morderme el labio y sin previo aviso le di una gran lamida en toda la cabeza.

    Marco: Mmmm uff

    Marco se estremeció y me sujeta la cabeza desde atrás con excitación, le gustaba lo que había hecho y para no dejarlo con más ganas se la empecé a chupar, al principio solo me centre en la cabeza, era más que suficiente porque su cuerpo se sacudía de placer mientras el dejaba salir gruñidos profundos

    Marco: Andy, déjame sentarme no creo poder seguir de pie

    Andy: Vale

    Eso me excito demasiado, así que una vez se colocó en el sofá y abrió sus piernas pude admirar mucho mejor la escena, ver a Marco con las piernas abiertas, desnudo, una erección de al menos 18 cm con el vello a medio crecer, una barba de una semana y algo de pelo en el pecho, despertó la perra que tenía dentro, sujete su pene con una mano mientras lo masturbaba y al mismo tiempo se lo chupaba, el tan solo cerraba los ojos y dejaba escapar gemidos graves de macho mientras movía sus caderas al ritmo que el quería, con mi otra mano empecé a masturbarme, con lo excitado que estaba no tardaría más de un minuto en acabar si seguía así, por más que esforcé en meterme todo el pene de Marco en la poca realmente no pude, ya estaba acostumbrado al de mi novio, pero el de Marco siendo más grueso se me dificultó mucho más, pese a todo me esforcé en metérmelo lo más adentro que pude hasta que llegara a mi garganta, me estaba ahogando pero ver a Marco con esa cara de placer me tenía loco.

    Marco: Voy a acabar si sigues

    Andy: Hazlo, después podemos seguir

    Marco: Andy… yo acabo mucho

    Andy: Trataré de tragarmelo todo

    Parece que esas palabras lo excitaron aún más porque me agarró la cabeza y me empezó a follar la boca, luche en todo momento para no lastimarlo con mis dientes hasta que sentí tu pene hincharse y el líquido tocar mi garganta, no se con exactitud cuántos disparos fueron pero en el proceso me ahogue y tosi varias veces.

    Marco: Estás bien? fui muy rudo? Discúlpame no era mi intención

    Andy: Tranquilo, yo tambien lo disfrute no pasa nada

    Mientras retomaba la compostura pude notar como su pene se ponía flácido de nuevo así que como un mero pensamiento en voz alta no pude evitar decir

    Andy: Ya no tienes ganas?

    Marco: Claro que tengo ganas, vamos al cuarto

    Andy: Cuál de los dos?

    Era bastante incómodo ir a cualquier de los dos cuartos porque bueno… era donde teníamos sexo con nuestras respectivas parejas, para nuestra suerte la casa de mi novio posee una habitación de huéspedes, así que fuimos para hasta allá, en el trayecto pude notar como el pene de Marco volvía a ponerse duro otra vez, de verdad estaba muy excitado.

    Marco: Podrías ponerte en cuatro?

    Andy: Quieres que me ponga en cuatro?

    Marco: Si… nunca he hecho esto pero imagino que funciona igual

    Andy: Marco si no te sientes cómodo o te da asco no tienes que ha…

    Yo no termine de hablar cuando el enterró su cara entre mis nalgas y usando su lengua me empezó a hacer una de las mejores comidas de culo que me habían hecho en mi vida.

    Marco: Te gusta? lo estoy haciendo bien? No he hecho jamás con ningún hombre.

    Andy: Sigue así… lo estás haciendo muy bien

    No sabría decirles si me gustaba lo brusco que era, pero me lamía de la misma forma que un perro te lame la cara cuando está feliz de verte, la sensación era extasiante, el peligro de ser descubiertos, que el no sabía lo que hacía pero al mismo tiempo si parecía que sabía, fuera como fuera estaba gozando la fantasía que siempre tuve.

    Marco: Andy

    Andy: Si?

    Marco: Puedes acostarte? quiero verte mientras lo hago

    Siguiendo sus órdenes me acosté boca arriba apoyándome en la almohada, el levanto mi piernas y continúa comiéndome el culo de la mejor forma que sabía, mientras lo hacía me miraba a los ojos mientras que yo por mi parte solo gemía de placer el sentir su lengua meterse en mi interior, de un momento a otro se detuvo así son más, cuando abri los ojos para descubrir la razón lo observé chuparse los dedos y sacarlos cubiertos de saliva, el me miró a los ojos como si me pidiera permiso y yo solo asenti, primero metió uno, a pesar de ya había tenido sexo muchas veces siempre había algo de dolor, el se dio cuenta así que fue cuidadoso, poco a poco empezó a mover el dedo metiendolo y sacandolo, ver su cara de placer mientras me lo hacía, como se mordía el labio, todo, era realmente excitante, una de las cosas que me sorprendió fue verlo sacar el dedo y volverlo a chupar aún después de haber estado dentro de mi, siguió así un rato mientras me masturbaba hasta que empezó con un segundo dedo y luego con un tercero, lo único que yo hacía era retorcerme de placer mientras el me masturbaba con ambas manos.

    Andy: Marco, por favor… mételo ya, si sigues así voy a terminar

    Marco: Si…?

    Andy: Si…

    En ese momento Marco me saco los tres dedos y yo desesperado por el vacío que había quedado me restregaba contra su pene, el se escupió en el glande (cabe aclarar que esto me excita demasiado) y luego empezó a meterlo poco a poco, me dolía (me dolía mucho) estaba acostumbrado al tamaño del pene de David, pero el de Marco era otra cosa, más es igual a más dolor, aunque me esforzaba por relajarme la verdad es que igual el dolor era grande.

    Marco: Te esta doliendo mucho príncipe?

    Andy: Si… pero es normal porque tú lo tienes más grueso que David, solo me tengo que acostumbrar, hazlo suave

    El se acercó y me besó mientras lo seguía metiendo poco a poco, yo cada tanto lo detenía con la mano y tratando de que el dolor no me superará, estando así un rato pude escuchar un fuerte gemido que vino de el con el cual abri lo ojos un poco asustado.

    Andy: Te duele?

    Marco: No… Es que se siente demasiado rico, es apretado, mucho más que cualquier vagina

    Andy: Eso te gusta?

    Dije mientras me mordía los labios.

    Marco: Me encanta

    Y sin decir más palabras termino de meterlo todo, yo gemí por algo de dolor pero también por el placer que me estaba haciendo sentir, como jamás había estado con un pene de ese grosor, sentía cosas que no habia sentido con mi novio.

    Marco: Me avisas cuando pueda moverme…

    Yo asenti mientras lo miraba a los ojos, pasados un par de minutos en esa posición le hice saber con la cabeza que ya podía moverse y el poco a poco empezó el vaivén (se que no está bien comparar, pero el sexo con Marco tenía algo que no tenía el sexo con David.) en su rostro podía notar todas las expresiones de placer y a mi me encantó como el me tomo, como me agarró la cintura y lo metía y lo sacaba cada vez más rápido, el sudor que resbala de su pecho hacia su abdomen, sus brazos fuertes que me tomaban, su boca dejando mordidas en mi cuerpo, todo fue exquisito.

    Marco: Príncipe… estoy cerca…

    Andy: Yo también…

    Mientras el tenía un ritmo conmigo, yo me masturbaba siguiéndolo, ambos nos estábamos acercando cada vez más, verlo sudado mientras me embestía me prendía demasiado, su voz ronca, su brazos tensos, el movimiento de cadera, todo fue mucho mejor de lo que cuál fantasía pudiese imaginar, cuando ya sentía que estaba cerca deje de tocarme, podía sentir como su grueso pene estimulaba mi próstata, cada vez que estaba y salía un cosquilleo me invadía de pies a cabeza, estuvo así por unos cuantos segundos hasta que ya no aguante más, mi respiración se hizo muy pesada y mis gemidos se hicieron extremadamente sonoros, tense los pies y me aferre con fuerza a el, y entonces un chorro de semen salió manchando todo mi abdomen (en realidad fueron varios, pero ajá) no pasaron ni 5 segundos después de que yo acabe cuando pude sentir como el también se apretaba, su pene dentro de mi se puso muy duro y entonces lo sentí, sentí como todo en mi interior era llenado por su semen, nunca supe con exactitud cuando había eyaculado pero se que había sido mucho porque pude sentir todo el semen moverse en mi interior.

    Después de acabar el me extendió la mano para acercarme más a él, la tomé y me pegó a el besándome, mientras todavía seguía dentro de mi, me cargó y fuimos al baño cada paso que daba se sentía divino, como todavía no se había salido de mi interior, el movimiento adentro se sentía muy bien.

    Marco: Puedo seguir hasta que nos terminemos de bañar?

    Como me estaba encantado todo lo que estaba haciendo tan solo me límite a decir que si, mi pene no tardó en ponerse duro de nuevo y claro que el de el tampoco, mientras nos duchabamos volvimos a tener sexo, en todo momento el me cargó y pegándome contra la pared me cogió, me hizo suyo una vez más, cuando todo acabo, ambos nos secamos y fuimos a la sala por nuestra ropa, nos mantuvimos en silencio hasta que el lo rompió.

    Marco: Lo volveremos a hacer en alguna otra ocasión?

    Andy: Marco… me encantó todo lo que hicimos pero…

    Marco: Entiendo lo que vas a decir y creeme que pienso exactamente igual, amo a Elena y se que tú amas a David, pero sería falso decir que lo que tú y yo hicimos hoy no nos encantó a los dos y no quisiera que solo fuese una vez y se que tú tampoco

    Andy: Y como lo haremos?

    Marco: Cuando podamos o cuando tú quieras, tu solo tienes que escribirme e iré de inmediato a buscarte, no importa dónde sea, si en el carro, en algún baño o en la carretera, pero si quiero volver a hacerlo

    Andy: Yo también

    Y prácticamente así dimos por concluida la conversación, yo me fui directo al cuarto hasta que sentí que me agarró la mano, cuando me volteo me dio un beso en los labios, estuvimos así por un par de segundos hasta que me libero, sonrió, me guiño el ojo y luego se dio la vuelta para seguir con el aire acondicionado.

    *******************

    Todo lo que acabo de contarles paso hace casi un mes, desde ese entonces lo hemos vuelto a hacer 3 veces, si les interesa que les cuente de esas ocasiones háganmelo saber en los comentarios, adiós.

  • Sexo en las cabinas

    Sexo en las cabinas

    Era una tarde de viernes y decidí ir a unas cabinas gay que había visto en redes sociales.

    Estaba solo, tenía 24 años, bisexual. Hace rato no tenía sexo así que fui, pagué e ingresé. Había pocas personas en esas cabinas. Entre a la que me habían asignado y empecé a buscar porno en el PC a la expectativa de lo que pasaba al rededor.

    Pasaron los minutos y decidí dar un paseo por los pasillos. En cuanto salí, vi otro hombre 20 años diría yo quien con una seña me llamo, no presentamos, él estaba sentado en su cabina, me acerqué me tomó de la mano y me acerco a él.

    Acarició suavemente mi pecho y sus manos bajaron al cinturón de mi pantalón, bajo el cierre suavemente, mi pantalón, olió mi cuerpo y respiró profundamente como si se embriagara de mi olor.

    Luego me bajo el bóxer y mi pene salió de su capullo, erecto y mojado empezó a chupar los huevos, la punta con tal suavidad y ternura que me llevó a la luna.

    Lo hacía cuidadosamente, sabía en qué puntos lamer, que no tarde cinco minutos en venirme en su boca, tragó toda mi carga, llevaba más de dos semanas si venirme.

    Se tomó hasta la última gota y con una mirada sexi me dio su número de teléfono, me subió el bóxer y el jean, se limpió un poco la boca y me dijo. Hasta la próxima.

  • Tu madre, nuestra puta (5)

    Tu madre, nuestra puta (5)

    Capitulo X. Vamos a por los malos.

    A la mañana siguiente, estábamos los tres puntuales para iniciar nuestra nueva investigación. Sin duda esta era la parte más complicada a la que nos habíamos enfrentado hasta ahora. Tendríamos que enfrentarnos a los malos, y no sé si realmente estamos preparados para esa batalla.

    “Tíos mi madre me ha pedido esta mañana vuestros números de móviles. Dice que va a crear un grupo de whatsapp con los cuatro. Además, yo estoy muy preocupado, temo que, si atacamos al tal Dompimplon, o como se llame tome represalias contra mi madre”.

    “Dompimpon, Oscar, Dompimpon. Si, hemos contemplado esa posibilidad, por eso la idea que expuso ayer Javier, con matices, no es mala. Estos actuando solos, son muy peligrosos. No sabemos el poder real que tienen. Piensa que han estado en tu portal que os han grabado a ti a tu padre, han ido al trabajo de Marisa, en fin, no se andan con ostias. Pero cuando se involucra ya a un grupo, siempre alguno se acojona más, y ese tampoco sabemos el poder que tiene. Si el colectivo de los 4 o 5 folladores, se ven en peligro por culpa de Dompimpon, sin duda influirán en este para que no haga locuras. Una cosa es echar un polvo furtivo, y otra meterse en un lio de extorsión y cosas oscuras. Por eso vamos a agotar la vía Manuel, y luego pensaremos a fondo en la idea de Javier. De momento yo he estado hablando esta mañana con el colega mío de la facultad, que ya os he comentado que va de hacker, le he dado el nombre del Dompimpon, a ver si saca algo”, dijo Pablo.”

    “De todas maneras, Oscar todo el hacer de Dompimpon, está lleno de delitos, y además avalados por los videos que en plan machote le mando a tu madre, y que hace un relato de todos los hechos. Con solo los videos en manos de un buen abogado, servirían para empapelarle, pero la deuda seguiría ahí, y eso es lo primero que tenemos que solucionar”, le dije.

    No tardamos mucho en llegar al polígono Industrial donde tenía la nave Manuel. Ahora había que encontrar la nave. Buscamos sin éxito, un directorio de empresas por algún lado, o puesto de control o algo así donde nos pudieran dar una idea de por dónde podía estar la nave. Nada.

    Así es que nos dedicamos a preguntar por las otras naves por una empresa de moldes de aluminio de un tal Manuel.. Tampoco habría tantas.

    Empezamos por la primera calle, por llevar un orden. Ni idea.

    Así fuimos preguntando hasta que en una nos dieron una pista.

    “Hola, buenos días, venimos buscando una empresa que se dedica o dedicaba a hacer moldes de aluminio, que era de un tal Manuel”, pregunté al primero que vi.

    “Hola”, nos dijo un tío con mono, ya entrado en años,” Yo la única empresa que conozco que se dedicara a algo de eso, está un par de calles más abajo, pero realmente, nunca se ha visto ahí actividad alguna. La alquiló un tío, un tal Manuel, si, hace años, puso el cartel en la fachada, pero ya os digo, nunca se ha visto ahí actividad.”

    “Muchas gracias, señor, nos ha sido de gran ayuda”, le dije.

    “¿En serio ha sido de gran ayuda?”, preguntó incrédulo Oscar.

    “Es pronto para hacer conjeturas, pero si la nave es esa, y nunca ha tenido actividad, ¿para qué quería el tal Manuel el crédito que avaló tu madre, y ahora está pagando?, le respondió Pablo.

    Una vez más, sabía deducción del Pablito. Conduje dos calles más abajo, y buscamos el cartel que nos dijo el hombre.

    Allí estaba.

    La entrada a la nave, estaba llena de polvo, tierra, hojas secas.

    “Aquí hace mucho que no entra un coche”, dijo Pablo.

    Alguien nos estaba observando desde la acera de enfrente.

    “Eh, chavales, ¿buscáis algo?”, nos gritó.

    Fuimos hacia él.

    “Sí, estábamos intentado encontrar al que montó esta empresa”, dijo Pablo.

    “Bueno realmente, eso le gustaría a mucha gente. Ya no, pero hace dos o tres años esto era un desfile de gente buscándole. Yo creo que algo de dinero, pero ya os digo fuera lo que fuera, no se ha visto al tal Manuel por aquí en años. Aunque hace unos meses, un amigo que tiene una nave en el polígono de arriba, me dijo que le pareció verlo. Antes este amigo, tenía la nave ahí, al lado de la suya, pero como el asunto estaba tan complicado, alquiló una más pequeña en el polígono de arriba, y claro conocía a Manuel. Me dijo que le vio en una nave de fontanería, y que o era él, o era un doble clavado.”

    “Gracias hombre por la información, nos daremos una vuelta por ese polígono a ver que vemos”, le dijo Pablo.

    Nos montamos en el coche y fuimos al polígono de arriba. Lo separaba una calle, y efectivamente aquí las naves eran más pequeñas. Dimos una vuelta por las calles del polígono buscando una nave que pusiera algo de productos de fontanería.

    Tuvimos que recorrernos medio polígono, pero al final dimos con la dichosa fontanería.

    “Bueno, ¿y ahora qué? ¿Entramos ahí y nos liamos a ostias con el tío?, y ¿si no es él?”, les dije.

    “Realmente no tenemos ni idea de cómo es. La única que puede conocerle es Marisa. Podemos hacerle una foto y enviársela y que ella nos diga”, dijo Pablo.

    “No veo factible entrar y hacerle una foto al pavo”, le dije a Pablo.

    “Podemos entrar, mirar, decir que nos envía mi madre, y que vamos a ver algunos lavabos, y hacer un pequeño video para que ella lo vea. Así será más fácil cogerle a él en el vídeo”, dijo Oscar.

    “No está mal pensado, venga vamos”, dijo Pablo.

    Entramos en la tienda, vimos al pavo. Por la edad, podía ser perfectamente él. Tenía cuatro lavabos. Le preguntamos por más. Nos dijo que podía enseñarnos catálogos y que viéramos si alguno nos gustaba y en tal caso, lo traería.

    Nos valía, eso permitiría hacer el video a Oscar. Y lo hizo con la disculpa que había ideado y además el tío se ofreció a contar delante del móvil, las excelencias de cada uno.

    Salimos de allí diciéndole que lo enviábamos y que le diríamos lo que decía la madre de Oscar.

    Cuando salimos, visualizamos el video. Era totalmente válido. Además, se le oía hablar lo cual también sirve para reconocerlo.

    Oscar se lo mandó a Marisa, por whatsapp, con un comentario,

    “Mamá, ¿te suena?

    La respuesta de Marisa, casi fue inmediata,

    “Que hijo de puta, ¿dónde está?

    Oscar, llamó a su madre por teléfono. Era más práctico que andar escribiendo por whatsapp.

    Le contó lo que habíamos hablado con él pero que no le habíamos dicho nada, solo que estábamos interesados en unos lavabos.

    Marisa le dijo que le pasará la ubicación GPS, que iba para allí.

    Oscar, se la pasó. Le dijo que la esperáramos fuera de la nave, y así lo hicimos.

    Mientras llegaba Marisa, decidimos “armarnos”, estaba claro que se iba a liar parda, muy parda.

    Yo cogí el antirrobo del coche. Es una barra de hierro, que, si le endiño a alguien en la cabeza con ella, se la reviento. Oscar, había ido preparado y llevaba una navaja y Pablo se unió a mi versión mecánica, y cogió la llave de quitar los tornillos de la rueda del coche.

    Marisa, apenas tardó 20 minutos en llegar. Cuando bajó del coche, como siempre deslumbrante, contorneando su cuerpo como una leona a punto de atacar, con una cara de mala ostia que nos puso a todos entre aviso, de que allí iba a haber “Jarana”.

    Íbamos a conocer a la versión de Marisa más cabreada que podríamos haber imaginado nunca.

    «Esperarme aquí», nos dijo.

    «Marisa, no es buena idea», dijimos.

    No nos escuchó, ya estaba dentro de la nave.

    Nosotros desde fuera mirábamos por el escaparate.

    «Tíos, a la mínima, entramos», dijo Oscar.

    El tal Manuel, al verla, y superada la sorpresa inicial, se dirigió hacia la puerta, entendimos que con la idea de echar la llave.

    Aquello, era «la mínima», y entramos los tres en la nave.

    «Lo siento, ahora no puedo atenderlos», nos dijo con la intención de que saliéramos de la nave.

    Ahora fuimos nosotros los que cerramos la puerta.

    «No, no nos vas a atender a nosotros, la vas a atender a ella», le dije señalando a Marisa.

    «Vaya, venís con ella», dijo.

    «Eres todo un lince, colega» le dijo Óscar.

    Marisa se acercó,

    «Parece que no te alegras mucho de verme, Manuel, al fin y al cabo, somos socios»

    «Espera Marisa, deja que te cuente», dijo él visiblemente acojonado.

    «Claro que me vas a contar», le dijo Marisa, «pero los billetes uno a uno, hasta los 135000 euros que me debes, pedazo hijo puta, el resto que tengas que contarme, me importa una mierda».

    «Yo no tengo ese dinero, te lo aseguro, ojalá lo tuviera y pudiéramos zanjar las cosas ahora mismo; las cosas fueron mal, invertí mal el dinero y cuando quise reaccionar ya me comían las deudas. Quise decírtelo, hablar contigo, pero no tuve otro remedio que desaparecer estos años», la dijo Manuel intentando ser convincente.

    Marisa, dejó el bolso en el mostrador, se quitó las gafas de sol, y le dijo,

    «Así es que no tienes mi dinero…, Pues tienes un problema», le dijo, a la vez que con la mano derecha le agarraba por los huevos apretándoselos a tope. Los tres nos miramos instintivamente echándonos la mano a los nuestros, aquello debía de estar doliéndole un huevo, bueno uno no, los dos.

    «Pues has de saber que para poder hacer frente a tu deuda, he tenido que prostituirme, si, hijo de la gran puta, convertirme en una puta, por ser tan estúpida de ayudarte un día», le retorcía los huevos mientras se lo decía, «me han pegado, vejado, humillado, ultrajado; he tenido que beber la orina de tíos, solo por su diversión, y todo porque un día confié en ti, y te digo esto con mi hijo y sus amigos delante, que por cierto ayer cuando se lo conté me dijeron que disfrutarían sacándole las entrañas y haciéndotelas comer si te encontraban, y mira por donde, van a poder cumplir su deseo, te hemos encontrado».

    “Pero antes de que ellos te saquen las entrañas, yo quiero demostrarme a mí misma, que no tienes huevos y que si los tienes no deberías de tenerlos. Pablo y Javier, ¿podéis sujetar a mi amigo?

    Le cogimos de los brazos.

    “Oscar, ¿has traído la navaja?”, preguntó Marisa.

    Oscar no contestó, solo la sacó del bolsillo y se lo dio a la madre.

    “Bien” dijo Marisa recogiendo la navaja con una mano y abriéndola.

    “En esto de ahora tengo mucha practica”, le dijo mientras le desabrochaba el botón del pantalón, y le bajaba la cremallera. “Vamos a ver que tenemos aquí”, le dijo bajándole de una los pantalones y los calzoncillos, “anda mira, si tenemos aquí unos huevillos y una colilla”, le dijo mientras se los tocaba con una mano.

    “Sabes, me llevo una sorpresa de ver que tienes aquí dos huevillos, pero estarás conmigo en que no deben de estar aquí, demostraste no tenerlos dejándome sola con este marrón.”, mientras decía esto, cogió la navaja y se la puso en los huevos a Manuel. Nos mirábamos con cara de, ¿Será capaz de cortárselos? Ella evidentemente estaba disfrutando pasándole la navaja por los huevos, a la vez que, con un dedo de la otra mano, le daba en la pollita, como dijo ella.

    “No has demostrado tener huevos al volver, y no dar señales de vida con tu vieja amiga”, la navaja cada vez presionaba más los huevos de Manuel, a la vez que, con la otra mano, ya había cambiado el toquecito con el dedo en la polla, por hacerle una pequeña masturbación con la mano. La verdad es que la escenita era de órdago, a mí por lo menos me estaba poniendo muy burrito.

    “Uhy, mira, si le está creciendo la pollita. Sabes, a lo mejor, mientras te corto los huevos, te hago una mamadita, a ver si te corres, tengo curiosidad por ver si aún te corres sin huevos.”

    Era evidente, que, en ese ambiente, Marisa, no tenía ningún problema le había puesto cachondo a Manuel, y seguro que también a nosotros tres.

    “Bueno allá vamos, espero que no te duela mucho Manuel, o si no, sí, que te duela muchísimo”

    Manuel intentaba zafarse de nosotros, pero sin conseguirlo. Tenía cara de pánico, sabía que Marisa tan cabreada, como estaba no dudaría en cortarle los huevos. Marisa le cogió uno de los huevos con una mano, estirándoselo a tope y le puso la navaja en la base del huevo.

    “Vale, vale, espera. Tengo 60000 euros que puedo darte ahora mismo. El resto te lo iré dando cuando pueda”, dijo Manuel.

    “Bueno es un principio, Dámelos”, le dijo Marisa.

    “Puedo subirme los pantalones?”, preguntó.

    “No vas a salir así a la calle, Manolito”, le dijo Marisa.

    “No hay que salir, lo tengo aquí”, le contestó.

    “No me jodas que guardas aquí ese dinero”, le dijo Marisa sorprendida.

    “Sí, después de aquello no soy bien visto en los bancos, por eso me hice aquí un pequeño escondite”, dijo mientras nos dirigíamos hacia un pequeño almacén en la parte trasera de la nave. Con una pequeña transpaleta, movió un palet. Debajo había un baldosín que se levantaba, y dentro una pequeña caja de caudales. La sacó la abrió, sacó todo el dinero que había dentro, dándoselo a Marisa.

    “Ahí lo tienes. Me dejas sin blanca, pero reconozco que te debo más que el dinero”, dijo Manuel.

    Mientras Marisa lo contaba, vimos en el otro lado del almacén otro palet, que estaba colocado de igual manera que este.

    “Siempre he querido manejar una transpaleta de estas, ¿te importa?, le dijo Pablo a Manuel.

    “No, no, juega con ella lo que quieras”, le contestó Manuel.

    Pero aparentemente Pablo no quería jugar. Lo cogió y se fue hacia el otro palet. Lo accionó y levantó el palet. Bingo debajo había otra baldosa igual que la que había sacado el dinero Manuel.

    “¿Que tienes aquí, Manuel?” le preguntó.

    “Nada que os interese”, dijo él intentando correr con los pantalones y los calzoncillos por los tobillos.

    “Deja que eso lo decidamos nosotros”, le dijo Marisa

    Levantamos la baldosa, flipamos

    “¿Qué es esto, Manuel?”, le preguntó Pablo, sacando un paquete envuelto en plástico negro.

    “Dejar, eso, es demasiado para vosotros”, contestó.”

    “No me jodas que es droga”, dijo Pablo.

    “Joder, sí, pero no es mía. Solo hago de almacén. Vienen, la dejan, se la llevan y me pagan por esconderla. Y eso es todo”, dijo Manuel.

    “Y cuánto vale un paquetito de esos”, preguntó Marisa.

    “No lo sé, pero supongo que en pequeñas dosis mucho, muchísimo”, contestó Manuel.

    “Bueno, pues nos vamos a llevar ese paquetito, como garantía de que me vas a pagar el resto”, le dijo Marisa.

    “No me puedes hacer eso. Si vienen a buscarlo y no está todo me matan.”, dijo el visiblemente asustado.

    “Te dije antes, que me importa una mierda tus problemas. Seguro que puedo sacar lo que me debes con el valor de ese paquetito. Habla con los traficantes, diles que te adelanten el pago de futuros depósitos, seguro que te dan una buena pasta, y en cuanto pagues lo que debes tienes la droga. Vámonos chicos. Tienes mi teléfono. Cuando tengas mi dinero me llamas”, dijo Marisa.

    Salimos de la nave. Marisa, se quedó con el paquete metiéndolo en su coche.

    “Por un momento pensé que le cortabas los huevos, mamá”, le dijo Oscar.

    “Ganas no me han faltado. Ahora hasta que me llame, hay que andarse con mil ojos. Ante cualquier presencia sospechosa, a la policía. No me fio nada de los narcos”.

    “Vuelves al trabajo, o te vienes para casa”, le preguntó Oscar.

    “No, no, vamos para casa, y tu vente conmigo que no quiero ir con este dinero y el paquetito yo sola”, le dijo Marisa a Oscar, mientras se limpiaba las manos con un desinfectante, después del manoseo a Manuel.

    No habíamos arrancado aún los coches, cuando vimos a Manuel salir de la nave haciéndonos señas de que paráramos. Llevaba una bolsa en la mano.

    Se acercó al coche de Marisa.

    “Toma, ahí está el resto del dinero. Dame mi paquete y que no vuelva a veros por aquí”, le dijo Manuel.

    “¿Y eso?, le preguntó Marisa.

    “Entiendo que he obrado muy mal contigo. Y aunque no intento reparar el daño que te he hecho, si quiero al menos no marearte más. Tengo el dinero, así es que lo zanjamos ya”, contesto Manuel, dándola la bolsa, y cogiendo el paquete de droga.

    Se dio media vuelta y se metió en la nave.

    Marisa abrió la bolsa, y allí había otros 75000 euros. ¿Cuánto dinero manejaba este tío?, pensamos todos.

    Al final llegamos a la conclusión de que Manuel, realmente no era un mero almacenero, sino que también se dedicaba al tráfico, y quien sabe si a la venta. Pero bueno, Capítulo cerrado.

    Realmente el asunto con Manuel, había resultado más fácil de lo que nadie hubiera esperado. Bien es cierto que le pillamos por sorpresa y que la actuación de Marisa amenazándole con cortarle los huevos, había sido de Oscar de Hollywood, y él, al final, había quedado de la mejor manera posible, aunque como el mismo dijo, eso no mitigara todo el daño que le había hecho a Marisa.

    Ahora faltaba la segunda parte. No estábamos dispuestos a que Dompimpon, se fuera de rositas. Lo fácil hubiera sido haberle llevado el dinero, y haberle dicho, “hasta luego Lucas” pero eso hubiera sido muy cómodo para él, y queríamos que reconociera su extorsión y que recompensara económicamente a Marisa por el uso que había hecho y los amigotes, de ella.

    Aunque eso sabíamos que tendríamos que trabajárnoslo mas

    Pablo llamó a su colega, el hacker, a ver si había descubierto algo del Dompimpon.

    Le dijo que poca cosa, que, a través, de una antigua cuenta de Facebook, había conseguido el nombre de la mujer y de una hija. También su dirección a través de algunas facturas de compras del Merca…

    No nos hacía falta nada más. Con eso, pagaríamos a Dompimpon, con su misma moneda.

    Por la tarde, quedamos los cuatro en casa de Marisa, para ultimar los detalles, y diseñar el plan de ataque. Al día siguiente, que por cierto Marisa tenía cita por la tarde con ellos, iríamos a chafarles el plan por la mañana. La verdad es que si la mañana de hoy había sido intensa la de mañana prometía ser la bomba

    Por la tarde, y a las cinco, hora ya habitual, subimos a casa de Oscar, Pablo y yo.

    Nos esperaba con Marisa tomando un café.

    Marisa se levantó al vernos vino hacia nosotros y nos soltó un nuevo abrazo y besos a los dos.

    «Chicosss, que tengo el dinero, lo tengooo»

    Estaba exultante de alegría, se ve que ya había digerido la tensión de la mañana, y se daba cuenta de que la final era libre, podía terminar con aquella pesadilla.

    Yo, particularmente en el abrazo, la noté las tetas más duras que la tarde anterior. Supongo que serían imaginaciones mías, pero el hecho es que ver a Marisa y empalmarme, era todo uno.

    Nos sentamos los cuatro.

    «Bueno a ver”, inicio Pablo la conversación, “tenemos el nombre de la mujer y la hija de Dompimpon, así como su dirección. Pienso en voz alta, ¿eh?, luego lo discutimos.

    Mañana por la mañana, uno de nosotros va a casa de Dompimpon. Le dice a la mujer, que su marido ha tenido un percance con el coche, y que ha pedido que fuera a buscarla y que si estaba la hija, que fuera también.

    A la vez, Marisa con dos de nosotros va a la oficina de Dompimpon. Haces lo que habitualmente haces. Supongo que tendrás acceso libre a verle», la dijo.

    «Si, algo así. Me recibe siempre», contestó ella.

    “Bien entraremos y le dirás qué tienes el dinero y que quieres saldar el préstamo. Sin duda se sorprenderá, pero no le quedará otra que aceptarlo. En ese momento, intervendremos nosotros. Le diremos que hemos echado cuentas y que calculamos que a Marisa la han usado alrededor de 200 veces en estos dos años, y que lógicamente hay que poner precio a ese uso. Calculando a 100 euros el uso íbamos a deducir 20000 de la deuda. Él se pondrá machito nos dirá que fuera del despacho que va llamar a seguridad, etc. Vamos lo típico.

    En ese momento, le diremos que haga lo que quiera, pero que su mujer y su hija van de camino, y que seguro que les encanta la historia que tenemos para contarlas.

    Se acojonará, nos hará y firmará el recibo y un documento especificando que el préstamo está pagado, y listo. ¿Qué os parece?

    «Guau», dijo Marisa. «No suena nada mal, ¿cómo lo veis vosotros?», Nos preguntó a Oscar y a mí.

    «Puede funcionar», dije yo.

    «Sí», remató Óscar, «no tiene mala pinta»

    «Bien, ¿quién va a por las dos hembritas?», pregunté yo.

    «He pensado que puede ir Óscar, en tu coche o en el de Marisa, y nosotros que tenemos más datos sobre toda la historia acompañar a Marisa», dijo Pablo.

    «Yo quiero ir con mi madre, a ver si se me escapa una ostia al Dompimpon», dijo Óscar.

    «Eso es precisamente por lo que no quiero que vengas tú. Nuestra comparecencia en sus oficinas debe de ser lo más light posible. No podemos olvidar que estamos en su terreno, y que, si le damos la mínima oportunidad de agarrarse a algo, lo va a hacer», dijo Pablo.

    «Así es» dijo Marisa, «es mejor no provocarle».

    “Provocarle, le vamos a provocar”, dije yo, “pero si el plan funciona le provocaremos cuando ya le tengamos cogido de los huevos, como tú esta mañana al Manuel, y así solucionaremos el tema con dos cogidas de huevos, una física y otra psíquica”.

    Todos rieron la tontería. Coño pues era verdad.

    «Está bien», dijo Óscar, «yo iré a por las dos fulanas».

    «Bien, tenemos que coordinarlo por si a la mujer le da por llamarlo. Una vez que estemos dentro del despacho te mandaré un wasap con un OK y en ese momento llamas a su casa, así, si ella le llama, ya estará con nosotros y no podrá hablar. Tú, en cuanto las tengas en el coche me mandas otro whatsapp con otro OK, para que sepamos que están en camino, y cuando lleguéis a la torre otro con Estamos”, ¿qué os parece?

    «El llevar a la mujer y la hija, será sin duda la parte más delicada, pero, aunque no funcionara, solo con el hecho de que él sepa que hemos hablado con ellas, tendrá el mismo efecto. Sabrá que podemos contarlas todo», dijo Marisa.

    «Vale y cuando tengamos el préstamo cancelado, se lo contamos también a ellas», dije yo.

    «No, Javier», dijo Marisa, «aunque él se merece eso y más, si podemos evitar hacerlas sufrir a ellas, tanto mejor.»

    Esta Marisa, después de lo que le han hecho, tiene miramientos, si es que muy grande, pensé yo.

    Pasamos el resto de la tarde repasando el plan y recordando la escena de Marisa. Ahora nos reíamos, pero nos acojono a todos, sobre todo a Manuel.

    A Marisa se la veía radiante. Sin duda era mucho el peso que se había quitado de encima.

    «Chicos», nos dijo cogiéndonos las manos a los tres,» cuando solucionemos lo de Dompimpon, tenemos que celebrarlo por todo lo alto. Sin vosotros hubiera estado toda vida condenada a servir a Dompimpon. Muchas gracias, chicos»

    Aquello de celebrarlo por todo lo alto había sonado bien, aunque yo particularmente, hubiera deseado que dijera que su último servicio como prostituta, lo hacía con nosotros y gratis. Pero habría que seguir cascándosela como un mono con sus fotos y videos.

    Nos despedimos. Al día siguiente a las nueve quedamos para empezar el “ataque final”. Sin duda, sería un día glorioso para Marisa, pero para nosotros también. Ya teníamos ganas de enfrentarnos cara a cara con el Dompimpon.

    Antes de irnos, Pablo me dijo que sacara una copia al ordenador de toda la carpeta de Marisa, por si las moscas, y que también hiciera una copia a algún pincho para tenerlas el también. Menos mal que la informática, trabajaba para nosotros, y podía dejarlo pasando por la noche, pero antes, me metí en la cama con la Tablet, y mi Marisa al lado. Bueno al menos sus fotos y videos. Ni que decir tiene que descargue todas las tensiones del día.

    A la mañana siguiente me levante a las 8. Me duche, desayune ligero, y me vestí. A las 8:45, estaba en el portal de Marisa con mi Tablet bajo el brazo. No sé por qué siempre me gustaba esperar.

    Pablo llegó al momento.

    “¿Qué tal tío?”, me dijo.

    “Sinceramente?”, le pregunté.

    “Claro”, me dijo él.

    “Acojonado. Esto es meterse en la boca del lobo”, le dije.

    “Jeje, yo también, pero no transmitamos esa imagen”, dijo Pablo. “Mira ya bajan”

    Efectivamente por el portal salían Oscar y Marisa.

    Marisa como siempre con su pelo perfecto de peluquería, y ¡Una gabardina!, finita, pero gabardina, bueno más bien tres-cuartos. Dejaba de medio muslo para abajo, y los zapatos de tacones blancos.

    “Buenos días”, dijimos todos,

    “Muy abrigada, ¿no Marisa?, la pregunté

    “Al despacho de Dompimpon, hay que ir vestida acorde para ocasión”, contestó ella.

    “Madre mía que miedo me das”, la dije entre risas.

    “No, no te creas que voy en cueros debajo y cuando entre en el despacho me abriré la gabardina, en plan exhibicionista. Ya lo veréis”.

    Nos dirigimos a los dos coches. Oscar, hacia la casa de Dompimpon, y nosotros tres hacia las cuatro torres. Marisa, llevaba consigo la bolsa con el dinero.

    “Chicos, defender esta bolsa con la vida”, nos dijo.

    Sonaba fuerte.

    Cogimos la M-30, en menos de 20 minutos estábamos en el aparcamiento de las torres. Allí ya seguimos las indicaciones de Marisa.

    Bien ahora hay que pasar por la recepción, decir dónde vamos y subir. Vosotros seguidme.

    Llegamos hasta el ascensor. Allí Marisa, se quitó la gabardina.

    “¿Que os gusto?”, nos preguntó.

    Los dos nos habíamos quedado boquiabiertos.

    Llevaba un short que yo creo que era el short más pequeño que había visto nunca. Era un tanga, un poco más grande, de color vaquero y arriba una camiseta cortada sin miramientos por debajo de las tetas. Se notaban los cortes irregulares, para que se viera que están hecho adrede. Además, marcaba muchísimo los pezones.

    “Ese atuendo, me lo mando llevar a una de las sesiones, y además saliendo así de casa. Ni os cuento la vergüenza que pase, menos mal que no me cruce con ningún vecino. Lo he adornado con un resaltador de pezones, para ir empitonada. Se trata de llamar bien la atención. ¿Alguno me lleva la gabardina?”, dijo Marisa.

    Lo que hace el dinero. Ella estaba ahora segurísima de sí misma, y se atrevida literalmente a desafiar a Dompimpon, con ese atuendo.

    Llegamos a la planta. Ni que decir tiene que todas las miradas se fijaron en Marisa, sobre todo en sus tetas y su culo.

    Marisa sabía perfectamente el camino al despacho, pero, no obstante, se recreó recorriendo la oficina, hasta llegar a la mesa de la secretaria.

    “Hola cariño, dile a tu jefe que quiero verlo”, le dijo Marisa a la chica que la miraba incrédula de arriba abajo.

    “Don Jorge, está aquí la señora Marisa. Quiere verle. Viene con dos jóvenes, y sería interesante que la recibiera lo antes posible… Ya lo verá”

    “Pueden pasar” nos dijo la chica.

    Entramos en el despacho. Pablo mando el OK a Oscar.

    Al verla, a Dompimpon, le cambio la cara.

    “¿Pero ¿cómo vienes así vestida aquí?”, la pregunto levantándose como con un resorte, y yendo a cerrar la puerta del despacho.

    “¿Que pasa hombre?, ya me has visto otras veces vestida así”, le contestó Marisa

    “Si, joder, pero no en mi despacho. Pareces una puta, y yo no recibo putas en mi despacho”, dijo el cada vez más nervioso.

    “Bueno como tal me has tratado, no tienes de que extrañarte”, le contestó Marisa.

    “Y estos dos quienes son, ¿tus guardaespaldas?, preguntó refiriéndose a nosotros.

    En ese momento le sonó el móvil.

    “Coño, mi mujer”, dijo

    Se nos heló la sangre, si contestaba, parte de nuestro plan al garete. Y lo hizo.

    “Ahora no puedo hablar, cariño luego te llamo”, y colgó.

    Genial. Estaba saliendo a la perfección.

    Al momento Pablo recibió el whatsapp de Oscar. OK, estaban en camino.

    “No, no son mis guardaespaldas. Son amigos”, dijo Marisa.

    “Ah, es que ya sería el colmo que las putas tuvieran guardaespaldas”, dijo él.

    “Dompimpon, no grites tanto, que seguro que tu secretaria y una parte de la empresa, están con la oreja pegada en la puerta”, le dije.

    “Cómo?, a mí no me llames así, dijo el malhumorado”.

    “Cuento en voz alta de donde he sacado tu apodo?”. Le dije.

    “Bueno dejémoslo estar. ¿Qué quieres?, le dijo a Marisa.

    “Venga a saldarte mi préstamo”, le dijo Marisa.

    “¿Y eso?”, dijo el aún más sorprendido, “¿De dónde has sacado la pasta?, la preguntó.

    “Eso es algo que a ti no te incumbe”, le contestó seca Marisa, “Necesito que me extiendas un recibo por el resto de la deuda, y un documento como el que me hiciste cuando me diste el préstamo, diciendo que con esta fecha se cancela”.

    “Sí, pero antes, tengo que ver y contar el dinero.”, dijo él.

    “El dinero está aquí”, le dijo ella abriendo la bolsa, “pero antes los documentos”

    “Oye vamos a entrar en una dinámica…” Empezó a decir el.

    “Dompimpon, esta vez las condiciones las pone Marisa. Además, tenemos que hacer unos ajustes en la deuda, así es que si te parece vamos a hablar del tema”, le dije cortándole.

    “¿Ajustes?, ¿qué ajustes”, dijo él con desprecio.

    “Tú y tus amigotes, habéis estado usando a Marisa durante un par de años. ¿Esos usos se deducen del préstamo?, le seguí preguntando.

    “Por supuesto que no. Ella siempre ha estado conforme”, dijo él.

    “Eso es falso”, dijo Marisa.

    “Claro que lo es”, seguí yo, “Ella ha estado ejerciendo la prostitución para poder pagarte tu puto préstamo, y tú y tus amiguetes la folláis por la cara, porque vosotros lo valéis. Mira”, le dije encendiendo la Tablet y mostrándole la famosa pizarra policial, “hemos calculado que la habéis follado aproximadamente 200 veces. No doscientos tíos. Hay varios que repiten en varias sesiones, hemos contado las veces que la habéis follado. Y seguro que nos hemos quedado cortos, porque no sabemos si hay fotos y videos de todas las sesiones.”, Dompimpon, tenía los ojos como platos, viéndose él y todos los folladores, reflejados en la pizarra. Seguí,

    “Por eso hemos calculado 200 folladas, a 100 pavos cada uno, son 20000 euros que es lo que debes de deducir de su préstamo.

    “20000 Euros, 100 pavos cada uno, tú estás loco”, me dijo.

    Pablo recibió el whatsapp de Oscar ‘Estamos’. Ya estaba aquí con la mujer y la hija, posiblemente.

    “No te digo que no, es más, me lo dice mucha gente, pero mira acaba de llegar tu mujer con tu hija, las hemos traído porque sabíamos que te ibas a encontrar mal”, seguí diciéndole.

    “Qué coño dices de mi mujer y mi hija”, dijo él fuera de sí.

    En ese momento sonó el teléfono, era la secretaria que le debió de decir que su mujer y su hija estaban allí.

    “Vale, vale dilas que en un momento las atiendo”, le contesto.

    “A ver qué queréis entonces”, pegunto

    “Los documentos que te he pedido antes, y que te olvides de mí de por vida”, le dijo Marisa.

    Saco el talonario de recibos y le extendió un recibo por 110000 euros que era el importe que quedaba. Y redacto un documento que firmó diciendo que el préstamo concedido en tal fecha, había sido amortizado en tal otra por la interesada.

    Marisa mientras, a instancias de Pablo, sacó de la bolsa 80000 euros y se los dio. Él los contó de mala gana.

    “Vale pues ya está” dijo el, “Pero por favor, ponte la gabardina al salir”

    Marisa empezó a ponerse la gabardina, y mientras lo hacía le dijo,

    “Olvídate de mí, Jorge, o ellas se enterarán de lo buen padre y marido que eres, y seguro que también salpicara a tus amiguetes”

    “No dudes, que no quiero volver a saber nada de ti”, la dijo mientras nos acompañaba hasta la puerta.

    «Y no se te ocurra intentar nada. Tenemos la dirección de tu mujer, su nombre y el de tu hija. Les haríamos llegar todos los videos y conversaciones de Skype, Dompimpon»

    Salimos, Marisa, ya toda decente, y allí sentados estaban la mujer, la hija y Oscar. Aun así, se quedó la mujer mirando con mala cara a Marisa.

    A nuestro paso, Oscar se levantó, dijo “Adiós señoras”, y se unió a nosotros.

    No pudo reprimirse y preguntó,

    “¿Qué tal? ¿Ha funcionado?”

    Marisa no dijo nada solo respondió afirmativamente con la cabeza y enseñándole los documentos metidos en la bolsa con los 30000 euros.

    Llegamos al parking. Allí se desmadró, empezó a pegar salto con los brazos en altos gritando que era libre, que ya no debía nada aquel hijo de puta. Que podía volar como volar como los pájaros. Y ya de paso, nos comía a besos y abrazos a los tres.

    “Y ahora nos vamos a ir los cuatro a celebrarlo a una buena heladería, a comernos los helados más grandes que tengan”, nos dijo.

    Buff, la fiesta de celebración, prometida por Marisa, iba a ser la ostia. Comernos los helados más grandes que hubiera. Menos mal que no nos llevaba al cine y nos compraba palomitas.

    “Pero Marisa, conforme vas vestida, casi que no te dejan entrar en una heladería, habrá niños y eso”, la dije como diciéndola por nosotros no lo hagas.

    “Chicos, vosotros sabéis que en el coche llevo ropa”, contestó.

    Se fue al maletero lo abrió, y sacó la bolsa de deportes, la abrió y sacó un vestido verde, con alguna que otra arruga sobre todo por los dobleces.

    Miró alrededor para comprobar que no había nadie cerca, y ni corta ni perezosa se quitó el short, y la camiseta. Se quitó también los suplementos que se había puesto en los pezones, para aparentar que iba empitonada, y durante unos instantes, se quedó solo con el tanga delante nuestro.

    Oscar la dijo,

    “Mama!!”, como diciendo que te están viendo estos.

    “Hijo me han visto tus amigos mucho más de lo que ven ahora. No creo que se asusten”, dijo Marisa.

    “No no, que va”, dije yo “Además esta como si estuviera haciendo toples en la playa”, y ninguno apartábamos los ojos de ella de sus tetas y de su culo prácticamente desnudo.

    Se puso el vestido, y nos fuimos a la heladería.

    CONTINUARÁ.