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  • Adrián, familia y placer (Parte VII)

    Adrián, familia y placer (Parte VII)

    Adrián siguió follando con su tía cada que tenían oportunidad, pero ahora se le había metido en la cabeza su prima Margarita, aunque la relación de ambos era casi insoportable, pues los dos se trataban mal, eso hacía que ambos sin darse cuenta se sintieran atraídos el uno por el otro.

    Hago un paréntesis, para recordar el aspecto de Margarita (era una morena muy bella, de piel blanca, tenía el cabello corto, ojos negros azabache, utilizaba gafas, era alta, casi de la estatura de Adrián, tenía tetas pequeñas pero un culo enorme, redondo y firme, se vestía casi siempre de manera sugerente).

    Margarita estaba de mal genio, pues su profesora de pintura le había pedido a sus estudiantes que trabajasen desde casa en un desnudo masculino realista, tenían una semana para entregar el óleo, Margarita le pidió el favor a varios de los chicos que estaban locos por ella, pero todos pedían a cambio sexo con ella, lo que hizo que recurriera al modelo menos pensado, Adrián estaba en la biblioteca de la casa estudiando para su pronto ingreso en la U, Margarita no quería pedir el favor a su detestable primo, pero reconocía que Adrián tenía buen cuerpo, ya lo había visto cuando se metía en la piscina, no le gustaba reconocerlo, pero cuando lo veía sin camiseta se sorprendía de lo bien trabajado que tenía su cuerpo, así que lo interrumpió cuando lo vio leyendo.

    -hola primo, necesito un favor!

    -hola prima, en serio necesitas algo de mí?

    -joder si te vas a poner de gilipollas, mejor lo dejamos así!

    -eh prima, cálmate pues, que es lo que puedo hacer por vos?

    -calmada estoy, es que tú me pones mal!

    -ah bueno, entonces para que venís a joderme?

    -bueno, bueno, me vas a hacer el favor o no?

    -bueno, bueno, adivino no soy, que es lo que querés?

    -necesito pintar un hombre desnudo!

    -ah sí? Pues vale!

    -que vas a querer a cambio?

    -que me prestes tu coche una semana!

    -joder pero que cara tienes!

    -tómalo o déjalo, vos verás!

    -está bien, pero ay de ti si le pasa algo a mi coche!

    Margarita se fue a su habitación con su primo, era un cuarto de gran espacio, tenía todo listo para empezar a pintar, pues se había retrasado un día buscando un modelo, le pidió a su primo que se desvistiera y se sentará en un taburete que puso en medio de la habitación, Adrián se desvistio mientras su prima le daba la espalda, Margarita terminaba de organizar los últimos detalles en el caballete, se dio vuelta, su paleta cayó al piso y sus ojos se abrieron como platos, su primo estaba de pie, con su enorme polla colgando, era la más grande que hubiese visto nunca Margarita!

    -bueno prima, en que posición querés que me siente?

    Margarita tardó unos segundos en reaccionar, se mordió el labio pensando «pero mira que burro es mi primo, con ese cuerpo y ese pollón, ostias», se acercó a Adrián nerviosa, casi no podía apartar su mirada de el enorme pedazo de carne que colgaba ante sus ojos, haciendo acopio de sí misma por fin pudo acomodar a su primo.

    Minutos después, Margarita intentaba plasmar sobre el lienzo a su primo, pero su mente estaba en otro lado, su coñito se empezó a mojar en contra de su voluntad, desde su ubicación no dejaba de mirarle la polla a su primo, que sobresalía por encima de sus piernas cruzadas, Adrián que notaba lo nerviosa que estaba su prima, se imaginaba el porqué, así que después de una hora, se levantó y se dirigió hacia donde ella.

    -a ver prima, déjame ver cuánto has avanzado!

    -que no, joder quédate sentado!

    Adrián ignoró lo que Margarita decía, se hizo a su lado dejando su polla casi a la altura de su rostro, pues Margarita estaba sentada «pintando».

    -pero si has dibujado dos líneas en una hora!

    -joder cabron, es que tú… tú…

    Adrián sonrió, pues su prima no le hablaba a él directamente, sus ojos estaban clavados en su polla, Margarita se mordía el labio sensualmente, la polla de Adrián empezó a aumentar su tamaño a medida que se levantaba, Margarita se veía hermosa, con sus gafas (cat-eye), tenía puesta una blusa blanca sin sostén, mini falda negra que dejaba ver gran parte de sus torneadas piernas, todo eso sumado a la situación de estar desnudo ante ella, con la polla a centímetros de su rostro, hizo que los primos se embriagaran de lujuria.

    -joder primo cabron, pero que brocha gorda te gastas!

    -si querés te la presto para que te inspires prima guarra!

    Margarita le agarró la polla a su primo con ambas manos, la masajeaba, la miraba y se relamía, la escupió, lubricandola, le estaba dando una buena paja, hasta que la llevó a sus labios, beso, lamió, tragó y gimió como una lobita, se pasó unos 5 minutos chupando como posesa!

    -dale primo puto, méteme ese chorizo!

    -primero te voy a comer la concha, perra!

    Adrián levantó a su prima por los brazos, se besaban y cada que podían se decían insultos, lo que hacía que ambos se pusieran aún más cachondos, luego Adrián la agarró por debajo de sus muslos y la levantó haciendo gran equilibrio para no caerse, de pie Adrián tenía la panocha de su prima en la cara, ella se sostenía del techo que justo daba el espacio para que en esa posición casi circense su primo le comiera el chumino, Margarita no podía creer las destrezas sexuales de su primo que la tenían como una yegua en celo!

    -joder cabron, que me corroo!

    Después de ese salvaje cunnilingus, Adrián prácticamente tiró a su prima contra la cama, Margarita cayó boca arriba, ¡reía libidinosamente!

    -ahora sí te voy a perforar la concha prima guarra!

    Empezaba el mete y saca frenéticamente, follaban como animales salvajes!

    -que me partes en dos animal!

    -te lo mereces por guarra!

    Margarita tuvo su segundo orgasmo!

    -veni que te voy a comer ese culote que tenés gran puta!

    -venga guarro, dale lengua a mi culo, pero ni sé te vaya a ocurrir desvirgar me por ahí!

    Al escuchar esto Adrián se puso más burro, la cogió de la cintura, la puso boca abajo e hizo que se pusiera en cuatro, el enorme culo de su prima era una gloriosa vista, le agarro ambos cachetes y le metió la lengua al fondo de su apretado esfínter, lo lamía como camello sediento, Margarita estaba loca de placer, nunca antes le habían hecho un anilingus, por cierto Adrián le ponía ganas, se lo lamió y chupo de todas las formas posibles, por unos 10 minutos, estaba decidido a desflorarle el ojete, pero con cuidado, se puso detrás de su prima y le rozaba la punta de la polla en la estrecha caverna, Margarita se estaba asustando, pues aunque estaba muy excitada y ya con ganas de su primer anal, (la lengua de su primo le cambio rápido su decisión), le daba miedo el tamaño de la herramienta de su primo, por eso empezó a bajar el tono.

    -ay primo, ten cuidado que me puedes partir de verdad!

    -confia en mi, prima, sé que sos una guarra y lo vas a disfrutar!

    Empezó la perforación, pero aunque ella tenía unas nalgas grandes, su ojete era muy apretadito, Adrián no se rendía, y poco a poco la penetraba, llegó hasta la mitad, para devolverse, así estuvo unos minutos, hasta que vio que su prima lo disfrutaba!

    -ay sí qué dolor y que rico también como me partes el culo primo guarro!

    -tenes un culo enorme y tragón, espera que te la voy a meter hasta el fondo!

    -noo esperaaa!

    Adrián no le dio tiempo a su prima a zafarse, y se la metió hasta los huevos!

    -joderr cabronn, la puta que te parió!!

    -a que te gusta mi polla en tu culo, decilo puta, deci que te gusta mi polla en tu orto!

    Margarita asimilaba el dolor, que luego se transformaba en placer, pues su primo se la metió hasta el fondo, pero lo hacía suavemente.

    -si, me gusta tu polla hijo puta, me gusta que me rompas el culo cacho cabrón, dame duro primo!

    Adrián sonreía y le empezó a dar caña al delicioso culo de su prima, su pelvis rebotaba en esas enormes nalgas!

    -joderr que me vuelvo a correrr!

    Adrián también estaba por correrse, pero nunca lo había hecho en una carita con gafas, le saco la polla del culo, Margarita se puso boca arriba y Adrián le daba su descarga de leche!

    -tomala toda, tragate mi leche prima guarra!

    Le cubrió todo el rostro de yogur, sobre las gafas, frente, pómulos y labios, acto seguido Margarita le chupaba la tranca a su primo con el sabor de su propio culo!

    Exhaustos de la faena, se quedaron un rato recostados sobre la cama, riéndose, felices del tremendo polvo, después de unos minutos:

    -venga primo, ahora sí necesito pintar, porfa ponte en el taburete que estoy atrasada!

    Mientras tanto en Colombia, Raúl se había encerrado en su habitación, cogió el computador portátil y puso la memoria de Catalina en el puerto USB, veía archivos muy normales, en su mayoría trabajos de la universidad, pero hubo uno que llamo su atención, tenía por título «Batman y Gatúbela en el lago Calima», lo abrió y era un vídeo, empezaba muy extraño, había un hombre disfrazado de Batman en lo que parecía la sala de su finca, minutos después llegaba una Gatúbela con un disfraz muy sugerente, pues tenía descubierto su sexo y gran parte de las nalgas, Raúl se sobresalto un poco, pues por un instante penso que se trataba de su hija Catalina, pero observó bien y se tranquilizó, pues esta chica era más bajita, Raúl ya estaba sumido en la curiosidad, y el vídeo lo estaba poniendo caliente, le hacía gracia que los actores no hablarán, pero lo que veía era digno de una paja.

    Raúl estaba disfrutando el vídeo con el pájaro en la mano, estaba por acabar, mientras veía como Batman le partía la concha a Gatúbela, «que buena que está la Gatúbela esa, pero pobrecilla, ese chico tiene una polla muy grande joder» pensaba Raúl, hasta que no aguanto más y se corrió, todo iba bien, hasta que los actores revelaban su identidad, eran sus dos hijos!

    Raúl sintió un dolor agudo en el pecho, se había hecho una paja gracias a Alejandra su hija menor y Adrián su único hijo varón, Raúl no podía creer lo que estaba viendo, se subió los pantalones, estaba rojo de ira e indignación, ya iba a detener el vídeo, pero lo que vio a continuación era mucho peor, si cabía, sus otras dos hijas salían a escena, no daba crédito a las palabras que escuchaba, su corazón estaba al límite, pero lo que venía a continuación fue sin duda insoportable para el conservador Raúl, empezó una orgía incestuosa sin igual, sus hijitos que tanto amaba, estaban haciendo muchas porquerías, Raúl no alcanzo a ver el final del insólito vídeo, su corazón dejo de latir, cayó al piso inerte con el rostro transfigurado por el dolor!

    Una hora después llegaba Sandra con sus hijas.

    -Raúl amor, baja que te hemos traído las alitas picantes que tanto te gustan, amor?

    -debe estar durmiendo ma, voy a despertarlo!

    Catalina subió y luego se escuchó un gritó de horror!

    Continuará…

  • La esposa de mí amigo (4.6) Spinoff 2

    La esposa de mí amigo (4.6) Spinoff 2

    El viernes llego y desde el lunes que no veo a mí pareja, mis instintos más bajos tuvieron un despertar en el sur de la provincia con la exmujer mí amigo, Susana, una sumisa que le gusta el sexo duro. Lo que ahora me trajo problemas con Verónica, mi pareja, por querer jugar al rudo con ella. Faltaban unas cuantas horas para que llegara así que me predispuse a calentar el ambiente, me afeite la entrepierna, busqué un buen ángulo de cámara y le envié una foto de mí miembro con la leyenda «No veas esto si no estás sola». Déjenme aclarar que mientras estábamos de novios era habitual este tipo de mensajes antes de nuestros encuentros pero lo dejamos de hacer al irnos a vivir juntos.

    «No me podes hacer esto, me faltan 2 horas para salir» recibí en mí chat, envié otra desde un ángulo distinto «Mira lo que te espera en casa» enviar. «No te das una idea de la chupada de pija que te voy a dar». Me masturbo un rato hasta que empieza a salir el líquido preseminal y le envío foto de mí pija goteando. «No podes ser tan cabrón, estoy trabajando». Busco un Gif de esos donde la chica chupa con avidez una buena pija “Que ropa interior te pusiste¿?” enviar. 

    Una hora paso hasta que contesto con una foto sacada a las apuradas, estaba en el baño con su uniforme de enfermera, levantando la parte de arriba para dejarme ver un sostén negro de encaje que remarcaba su pequeño pero hermoso busto. Otra foto me llegó de sus nalgas sacada desde abajo con la tanguita negra metida bien adentro de esa colita perfecta, eso me puso a mil. Antes de poder contestarle me envió una última foto desde el baño del hospital, tipo modelo de Instagram desde arriba, haciendo trompa con los dedos en V y quebrando la cadera, esa me dio más risa que calentura pero pude detectar una zapatilla masculina en el fondo.

    Mi corazón empezó a latir muy fuerte, me estaba engañando con alguien del trabajo, pero me sorprendí a mi mismo al tener una erección enorme, me calentaba saber que se cogían a mi señora. Esperé a que ella estuviera manejando de vuelta a casa y entonces corrí hasta su notebook, la abrí encontrándome con los mensajes que le había enviado a uno de sus compañeros de trabajo, intercambio de fotos y charlas picantes. Allí vi que habían cogido justo después de mandarme esas fotos, antes de salir él le envió un mensaje que me voló la cabeza. “Te vas a lavar la conchita llena de leche que te deje o vas a dejar que el cornudo te coja así toda sucia?” eso hizo que mi pija saltara en mis pantalones y ella contestó “Cállate Roberto, obvio que me voy a lavar, seré puta, pero una puta limpita”, quise leer más pero pronto estaría en casa. Cuando llego la deje irse a dar una ducha, tome su celular y exporte el chat de Roberto y el de Clara, su mejor amiga, a mi correo, borre evidencias y lo volví a dejar donde estaba. Eduardo, mi amigo me dijo “Mira, exportando la conversación casi no quedan evidencias de que lo hiciste, es como una copia de seguridad, vas exportas un correo electrónico, lo borras de enviados y podes leer todas las conversaciones con archivos y todo hasta ese momento. Deja que después averiguo como hacer para ver los chats en tiempo real hermano”. Ese día cogimos normal, con poco entusiasmo de mi parte, mi mente estaba en otra cosa.

     Al otro día, cuando volví a casa faltaban al menos 3 horas para que ella volviera, me senté tranquilo a leer los chats con Roberto, hace por lo menos un mes que cogen a escondidas en el hospital cada vez que pueden, la última vez que me fui al sur, él insistió en venir a cogerse a mi señora diciendo “Dale, hagamos cornudo a tu novio en su propia cama, dale sabes que queres”, ella se negó a medias y le dio largas, él insistió diciendo que seguro que yo me cogía a cualquier mina mientras ellos estaban allá. Ella negaba categóricamente que yo le pusiera los cuernos, me trató de buenudo y cornudo. Más tarde esa noche se enviaron videos el uno al otro. 

    En el video se veía claramente a mi mujer desnuda en nuestra cama amasando sus tetas con los pezones erectos mientras hacía pequeños sonidos de placer, después la cámara subía a su rostro donde se metia el dedo corazón y anular a la boca fingiendo que chupaba una pija “Así te gusta¿?”, la cámara bajaba hasta su rosada vagina donde empezaba a frotarse el clítoris, gimiendo bajito, casi en un susurro, la cámara volvía a su rostro donde le decía con voz de bebota “Ves lo que te espera, me tenes re caliente, me queres venir a coger¿?”. Increíble, yo estaba con la pija que explotaba, verla así tan trola, siendo que conmigo siempre fue tan señorita y tímida me dejó alucinado.

    Corrí a ver los chats de Clara y en ellos contaba que yo la tenía descuidada en la cama, que siempre era lo mismo, que no innovaba, después describieron a detalle las diferencias entre las pijas de sus parejas y amantes. Clara contaba de su amante un estudiante de último grado de secundaria de la escuela donde da clase y que aparentemente no está bien dotado pero está lleno de energías. Clara en un momento le dijo que porque no me dejaba, si era medio payaso en la cama y la verdad no valía la mitad del macho que era Roberto, mi pareja le dio la razón y hablo de un encuentro nuestro poco afortunado. Eso me afectó mucho, tuve que dejar de leer y estuve varios días pensativo. En el fondo de mi interior me daba mucho morbo saber que alguien se cogía a mi mujer, así que una vez repuesto de los cuernos me decidí a que quería ver como Roberto le entraba a mi mujer.

  • Con el conductor de Uber

    Con el conductor de Uber

    Después de una larga y extenuante jornada laboral salí de la oficina a eso de las 5 de la tarde entre a un centro comercial para comprar varias cosas que necesitaba; antes de salir del centro comercial entre al baño para quitarme el brasier pues me estaba causando dolor en la espalda, no es un secreto que el mayor descanso es quitarse este artículo de tortura femenina al igual que los tacones, decidí pedir un Uber, realmente estaba muy cansada y tenía muchos paquetes, el tráfico en Bogotá es espantoso por lo que estuve por 30 minutos esperándolo, para cuando finalmente llegó eran las 6:30 de la tarde y empezaba a oscurecer, don Luis me abrió la puerta y ahí estaba un hombre que a simple vista parecía de unos 55 años máximo pero tal fue mi sorpresa cuando me dijo que tenía 66 años, estaba muy buen conservado, hablamos de muchos temas él ya se había pensionado o cómo lo llaman en otros países era jubilado; también me contó que era quiropráctico y que se dedicaba actualmente a atender un pequeño consultorio particular en su casa o que hacía masajes a domicilio y que también estaba en Uber para incrementar sus ingresos.

    Durante las dos largas horas de camino hablamos de muchos temas hasta de sexo yo notaba que me veía los pezones, para ese entonces no voy a negar que ya estaba bien mojada fue cuando don Luis me pregunto que si me habían hecho alguna vez masajes relajantes o reductores, nunca me habían hecho uno y no dudé en decirle que lo necesitaba ya que tenía mi espalda me dolía constantemente y que además por la falta de actividad física ya estaba perdiendo la figura y el tono muscular, ahí paramos en un semáforo y el muy “profesional” me dijo que no creía que le dejara ver, me tocó los gemelos y los muslos y dijo:

    -Si estás muy flojita, pero con unos masajes eso se soluciona.

    Le respondo:

    -No son sólo las piernas todita estoy así ahora hasta me salió pancita.

    Dicho esto procedió a tocar mi abdomen para corroborar la información, así toqueteándome de manera profesional y yo me dejaba sin pudor alguno.

    Todo el camino me ofreció sus servicios diciendo que me atendía en mi casa o en la de el, me hizo entrega de una tarjeta y nunca paro de ver mis pezones cada vez que se le ofrecía la oportunidad.

    Cuando finalmente llegamos a mi casa le pague me baje y cuando me agache a recoger los paquetes pudo ver mis senos aunque me hice la que no se había dado cuenta.

    Me dijo:

    -Escríbeme y acordamos un masaje completo.

    Claro ahorita mismo te escribo para que tengas mi número.

    Y así fue apenas entre a mi casa guarde el número y le escribí “hola soy Abril me acabas de dejar en mi casa”.

    Me duche me puse mi pijama y me fui a la cama buscando algo interesante en Netflix, una hora después me respondió el mensaje “Hola hermosa, cuando te hago el masaje” yo enseguida le respondí “el sábado te parece bien” “Claro cuando tu quieras hermosa” nos mensajeamos cómo por media hora más cuando finalmente me pregunto que hacía y mi respuesta fue una selfie en mi cama donde obviamente se transparentaban mis pezones en la pijama acompañada de un pie de foto “descansando en mi camita” “que rico, yo también me voy a descansar”.

    Al siguiente día después de salir de la ducha me tome una selfie con un gran escote y la puse de estado en el WhatsApp para que solo la pudiera ver el, lo estaba provocando.

    Ya en la oficina recibo un mensaje comentando mi foto “que hermosa vista” todo el día estuvimos chateando y yo con muchas ansias esperaba que pasara rápido el día porque mi cita del masaje era el siguiente.

    En la noche cuando llegue a casa tome una ducha como de costumbre y frente al espejo empañado me tome una foto desnuda, que también puse en el estado solo para que el la viera, apenas la vio me escribió “hola hermosa qué tal tu regreso a casa te relajo la ducha con agua caliente?” “Solo un poco pero sé que tu masaje me servirá mucho más” “claro que si quedarás muy relajada”, “Que debo llevar, vestido de baño, toalla” “no debes traer NADA” seguimos con los mensajes, me envió la dirección y acordamos que el masaje sería a las 10 de la mañana. Cuando ya me vencía el sueño le envié un emoji de un besito y le deseé una linda noche.

    Llegó el deseado día, busque un juego de lencería sexi de transparencia negro y me vestí sencilla en jean, blusa y tenis.

    Emprendí mi camino lista para mi masaje, me recibió muy alegre hasta con beso en la mejilla y abrazo. -siéntete en tu casa, quieres algo de beber?-Por ahora no, pero dime que debo hacer?- me dio una toalla grande y me dijo que pasara al baño y me quitara la ropa y pasara a la camilla mientras él traía unas cosas, estaba vestido de blanco con ropa muy cómoda y tenía sonidos de la naturaleza ambientando.

    Cuando regreso yo estaba recostada en la camilla boca abajo envuelta en la toalla y con mi sexi ropa interior, al verme me ayudo a retirar la toalla y dijo esto también te lo debes quitar- señalando mi ropa interior.

    Me senté en la camilla y sin reprochar nada frente a él me desnudé por completo volviéndome a recostar boca abajo.

    Se puso manos a la obra y con un delicioso toque empezó a esparcir por mi espalda un aceite con olor a naranja, el masaje era increíble me fue aflojando todos los nudos del cuello y de la espalda, masajeo mis brazos, manos, piernas, pies, la suavidad de sus manos me tenía en las nubes, cuando empezó a masajear mis nalgas las apretaba y yo simplemente respiraba profundo dejando que esas expertas manos me tocaran.

    Me saco de las nubes cuando me dijo – daté la vuelta hermosa, ahora boca arriba- y así lo hice, lo primero que masajeo fue mis senos y yo solo lo miraba no era capaz de articular palabra, a continuación siguió con el masaje en mis brazos y piernas cuando llego al abdomen peligrosamente pasaba sus manos cerca de mi pubis y todo el tiempo nos mirábamos a los ojos sin decirnos nada, volvió a mis senos y me pellizco los pezones, seguimos con el contacto visual y fue entonces cuando aproximó sus labios a mis pezones y empezó a chuparlos, no pude evitar emitir un gemido y descendió una de sus manos directo a mi conchita al sentir mi humedad me dijo – que delicia… mojadita- yo solo me limité a asentir con mi cabeza con la respiración agitada.

    Seguía chupando mis pezones alternándolos y mientras introducía en mi conchita los dedos corazón y anular aumentando la rapidez de los movimientos, mi conchita producía el sonido por la humedad y mis gemidos retumbarán por el lugar y cuando ya no aguanté más llegó la explosión ese magnífico orgasmo que me dejo temblando como gelatina, cuando termine de convulsionar me beso fuerte pasábamos nuestras lenguas profundo uno en el otro al sépannos nos seguimos mirando y me dijo -quieres continuar? – si yo quiero culear- y no se diga más se quitó la camisa y el pantalón no llevaba nada más y tenía la verga dura lista para hundirla dentro de mi, así lo hizo me penetro fuerte y hasta el fondo mientras me apretaba los senos y pellizcaba los pezones.

    Cambiamos de posición después de clavarme el de pie mientras estaba en la camilla me dio la vuelta y desde atrás me apretaba los senos, luego se subió a la camilla y yo sobre él mantenía el ritmo, fue una mañana llena de placer, tuve otros dos orgasmos y cuando él iba a llegar me dijo -me vengó, me vengó- rápidamente me saqué la verga y empecé a chupársela hasta que me llenó la boca de leche, la dejé caer sobre mis senos y la esparcía por todos mi pecho, nos fuimos a duchar y nos seguimos besando por un largo rato, ese rico masaje me quitó todos mis dolores y planeo seguir frecuentando este hombre que da masajes deliciosos.

  • Sexo con la diosa de mi cuñada

    Sexo con la diosa de mi cuñada

    Te invito a que leas mi primera confesión dónde tengo sexo con mi suegra ya que tienen relación.

    Desde que conocí a mi cuñada me atrajo obviamente es muy hermosa y super rica tiene un trasero enorme y delicioso tetas pequeñas pero ricas y es bajita como me gusta es perfecta de pies a cabeza (mi mujer es super guapa y bastante parecida la diferencia es que mi mujer es alta y tiene el cabello rizado) pero como sabemos lo prohibido lo vemos más atractivo y más con eso de quién no ha tenido la fantasía de tener sexo con su cuñada.

    Yo siempre veía con ojos de sexo a mi cuñada cada vez que podía la miraba de pies a cabeza y la desnudaba con la mirada, no sé si se daba cuenta o no pero yo lo hacía.

    En una ocasión mi cuñada me comenta que en la compañía dónde estaba trabajando estaban contratando personal ya que yo me encontraba desempleado el puesto era temporal pero ayudaba ya que era por algunos meses. Acepte y me contrataron.

    Cabe mencionar que cuando eso sucedio yo ya estaba teniendo sexo con mi suegra ya teníamos algún tiempo. Empecé a trabajar con ella y siempre la miraba con deseo aún que nadie sabía que era mi cuñada pasaron algunas semanas y todo normal como hasta la fecha, un domingo coincidimos en casa de mis suegros y recuerdo bien todo por qué tuve problemas con mi mujer ese día ya que mi cuñada ese día estaba con unos leggins negros y una tanga o hilo no se muy bien y una blusa corinta y pues era imposible no verle ese enorme y delicioso trasero cuando caminaba yo creo que hasta mis suegros se dieron cuenta que la estaba viendo. Mi esposa se da cuenta y se molesta conmigo todo el drama se va y al rato regresa y me dice todos se dieron cuenta que la estabas viendo ahorita su esposo le está reclamando que no fuera tan provocativa que yo le estaba viendo el trasero, paso el día y llegó el momento de ir a casa.

    Al día siguiente voy a trabajar yo llegaba algo temprano cuando veo entrar a mi cuñada mí sorpresa iba exactamente igual que el día anterior en casa de mis suegros la misma ropa mi mente empezó a imaginarse muchas cosas y que ella iba así por mi y muchas cosas más ella paso caminando cerca de mi lugar varias veces algo que no solía hacer. Pero de ver esas enormes y deliciosas nalgas me volvía loco ya algo entrada la jornada laboral ya casi era hora de salida y salí al baño su escritorio estaba cerca de los baños y ella estaba completamente solo en esa área ella daba la espalda a los baños la Vi y entre al baño y le iba a masturbar pero dije sería mejor si mis bolas rebotaran en esas nalgas, salí del baño y me acerque a ella por detrás con mis manos tape sus ojos bromeando para que adivinara quien era acerque mi boca a su cuello para que sintiera mi respiración y le susella al oído que se miraba hermosa cuando eso sucedió su piel se puso como de gallina y soltó un suspiro y gemido a la vez cuando quite mis mano de su rostro nos vimos fijamente y estábamos a punto de besarnos cuando alguien salió al baño y nos interrumpió los 2 nos pusimos algo nerviosos y me fui a mi lugar llegó la hora de salida y no podía quitarme de la mente su trasero y como se movía y mensajeo que quería que mis bolas rebotaran en ese trasero , por lo regular su esposo llegaba por ella yo entre mi calentura no lo recordé y le pregunté cómo se iría y me dijo que en taxi no se si estaba peleando por su esposo por lo del día anterior no se pero le digo no yo te llevo ella no quería por qué yo iba a la universidad de noche pero le digo un día perdido en la u no es nada que si te roban después de algunos minutos acepto. Fuimos al sótano entramos al coche y todo normal aunque los 2 estábamos nerviosos (antes de salir del trabajo llame a mi mujer y le dije que ya iba para la u que si ya no le hablaba me había quedado sin carga por qué ya no tenía batería mi celular).

    Salimos del edificio donde trabajabamos y habia un tráfico horrible entre broma le digo te invito unas cervezas el cual yo no bebia arcohol ella me dice tu no bebés y le digo no pero la compañía lo amerita y también las circunstancias ella solo sonrió y me dice okay vamos pero solo una para no estar en el tráfico nos dirigimos a un bar cercano y bebimos unas cervezas no recuerdo cuántas fueron solo recuerdo que no fueron demasiadas pero tampoco fue solo una, lo suficiente para entrar en confianza y agarrar valor en charla ella me dice que si su hermana no se enojaba que no hubiera ido a la u y más que bebiera lo cual respondí que no había problema ya que según ella yo estaba en la universidad además ella está molesta conmigo desde ayer ella sabía el por qué pero pregunto la verdad dude en decirle la verdad pero dije es ahora o nunca y que mejor forma de sacar a tema su hermoso trasero y las ganas que tengo de el.

    Y le digo tu hermana se molestó conmigo por qué ayer te estaba viendo el trasero y ella se sonrojo y me dijo que tenía razón de estar molesta y me dice y por qué me miras el trasero si mi hermana también tiene el trasero enorme y a lo que yo respondo lo sé pero a veces lo prohibido sabe mejor ella se sonrojo y dio una risa medio pícara me hice algo la víctima y le digo tu hermana me tiene abandonado ya hace 3 semanas que no tenemos nada lo cual era mentira además yo quiero todos los días y ella no quiere, note que se puso nerviosa y chupando sus labios me pregunta que por qué quería todos los días y le digo es que soy caliente y ella responde no creo que seas tan caliente la mire y le dije quieres que te diga algo y ella con risa picara me dice si y le digo que dirías si desde ayer te imagino desnuda en 4 y yo comiéndome tu coño ella no sabía que responder estaba súper nerviosa y le pregunté sería rico? Ella sonriendo me dice si le tocó una pierna casi llegando a su vagina y le digo al oído vamos a otro lugar y le besó el cuello nos levantamos de inmediato subimos al coche y literal estábamos desnudos a punto de hacerlo estaba por explotar pero pensé está oportunidad no sé si se me dará alguna otra vez me la tengo que comer bien y disfrutarla le digo vamos a un hotel.

    En la habitación la bese y lamí y chupe cada milímetro de su cuerpo desde sus pies su coño hasta los oídos estábamos tan ardientes que cuando le hacía sexo oral y le tenía un dedo en su coño me dice para que me vengo y le digo quiero tu flujo en mi boca vente en mi boca lo cual paso era como agua de los dioses pasamos horas teniendo sexo nos venimos más de una vez pero me encantaba tanto su trasero que me enfoque demasiado en el lo estimule tanto con las manos y mi lengua que me dice que se lo haga por atrás me dice jamás lo he hecho por atrás y jamás de me había antojado no le creí pero cuando sentí que estaba súper estrecho y sentí cuando le rompí el coño la agarre de pelo y le di tan duro como pude. Cuando vemos la hora era casi media noche nos vestimos de prisa fui a dejarla a su casa y luego me fui a la mía iba super preocupado por qué había apagado mi celular y estaba llegando casi más 3 horas tarde lo que llegaba a casa no sabía que decir para mí sorpresa cuando entro a mi casa mi mujer estaba aún molesta y se fue a dormir y no espero a que llegara a casa.

    Seguí teniendo la aventura con mi cuñada lo hacíamos a diario en el coche en el baño del trabajo a veces incluso en ocasiones nos íbamos a un hotel cerca de trabajo a la hora de la comida, habían ocasiones que después de estar con ella me iba a coger con mi suegra.

    Pasaron los meses llegué al final del tiempo de la plaza y ya no regrese a trabajar unas semanas después la noticia que mi cuñada había denunciado y la otra sorpresa se volvía a mudar pero estaba vez se iba a otra ciudad estaba a una hora lo cual se fueron y ya no se dio ninguna otra oportunidad. Pasaron algunos meses y la noticia estaba embarazada (yo jamás use protección cuando estuve con ella) y las fechas coincidían cuando estuvo conmigo y en un periodo de tiempo que si esposo tuvo un viaje de negocios algo largo. Yo hablé con ella y le dijo que no era mío.

    Paso el tiempo a los 2 años tuve mi segunda nena para mí sorpresa ella es igualita al hijo de mi cuñada parecen gemelos con diferencia de 2 meses y todos hace ese comentario y un día dije o sea somos familia y es normal que saque rasgos parecido pero no que salgan idénticos la encare y no pudo negarlo más el hijo que tuvo era mío.

    La historia aún continua con mi suegra y mi cuñada sigue con mi próxima confesión.

  • Regalo de cumpleaños fantástico

    Regalo de cumpleaños fantástico

    Hola me llamo Jesús, hoy les voy a confesar lo que fue el regalo de cumpleaños más excitante de mi vida.

    Soy Jesús, profesional de familia, con ya casi 13 años de casado, con una esposa maravillosa, y una familia normal.

    Durante los últimos dos o tres años mi esposa y yo hemos tenido una disminución de la actividad sexual, creemos es por la rutina y monotonía, yo le hable durante estos años de mis fantasías sexuales y motivándola a que me hablara de las de ella, yo siempre le hable de hacer un trio, ella nunca se negó pero tampoco lo aprobó, pero allí estaba la idea. Las veces que hablamos de eso siempre surgió una pregunta, quien seria la tercera persona, yo muy discretamente le di dos nombre, una amiga en común o su hermana, mi cuñada, como dije nunca dijo si, pero tampoco no.

    Ella por su parte hablaba de darme nalgadas o Amarrarme a la cama.

    Cerca ya de mi cumpleaños 46, ella me dijo que quería celebrarlo diferente, que quería darme una sorpresa, obviamente deje que planificara su regalo que yo acepte sin ningún tipo de reparo.

    Una semana antes de mi cumple años me dice te veo al salir del trabajo en el hotel que esta en la estación del tren cerca de la casa.

    Llego la hora, llegue hasta el hotel, la llame para ver donde estaba, y me da las instrucciones. Te espero en la habitación 46, y subes, te quitas la ropa y me esperas en la cama. Efectivamente, la habitación estaba reservada, subí, había flores e hice lo que me pidió.

    Volví y la llame. En cinco minutos entro, con un disfraz muy erótico, quede sorprendido, era de encaje negro, con detalles rojo, translúcido.

    Llevaba en la mano cuatro amarres, y me los tiro encima, dijo «Ponte uno en cada brazo y piernas, «, así lo hice. Empecé a imaginar lo que haríamos, pensé que quería azotarme, hasta pensé que quería penetrarme, todo me producía algo de excitación.

    Me amarre las piernas y le pedí que me amarrara las manos. Se acerco con un caminar erótico, y me amarro las manos de la cama, luego, montándose sobre mi y mirando mis pierna me mostro estando de rodillas y abierta, todo su vagina, se veía afeitadita, me aceleré, me sentí excitado ya que solo podía verla, veía, como estaba de mojada, podía imaginar las ganas que tenia, lo que me provocó una erección, no sabia que sentía ya que lo extraño era verla y no poder tocarla. Era tan excitante como desesperante.

    Sin darme cuanta saco una mascara tapa ojos, me la coloco y ya no podía ver nada. Era una sensación que nunca había experimentado, era miedo con excitación, algo así.

    De pronto escucho que abren la puerta, me aceleré, pregunte que pasa, solo dijo:

    Esposa ”relajate y disfruta”.

    Me sentí muy acelerado, era algo de miedo y excitación, me imaginaba que podía ser un hombre que venia a cogérsela delante de mi, o encima de mi, era muy incierto loa pensamientos, curiosidad con excitación, mas allá de rabia, deje que pasar loa minutos pero no se me quitaba pensar que había otra persona en la habitación quien sabe con que intenciones.

    Empezó a sobarme el cuerpo, el pecho, y las piernas, era demasiado rico, por las manos decidí imaginar que era mi esposa, preguntaba quien esta allí, y nadie contestaba, mientras seguían las caricias con sus manos calidad. De momento sentí que cayo en mi pecho y en el abdomen algo frío, que me hizo pegar un grito, que no se si fue excitación o lo sorprendido, me puso mas excitado, ya sentía el corazón, me lamió todo lo que me echo, y me lo quito con la lengua, mientras pasaba por el abdomen, sentí una boca fría, en mi tetilla izquierda que me sacudió, sentí un desespero extraño, me chupo la tetilla con una lengua fría. No lograba identificar si era mujer u hombre esa otra boca. Por lo que empecé a imaginarme quien podía ser, ya que no podía ver, pero el olor se sus perfumes me hizo pensar que eran dos mujeres. Decidí fantasear que era mi cuñada o nuestra amiga. Así siguió por todo mi pecho, hasta que me pasaron una toalla húmeda pero caliente, como para limpiarme, ese contraste frío calor, fue algo muy intenso, tenia una erección muy dura, sentía que me iba a estallar el pene y yo sin poder hacer nada.

    Siguieron as caricias y por fin llegan al pene una de ella me lo agarró, soñé que mi cuñada era la que hizo esas caricias, yo con el pene todo mojado, sentía que estaba muy pero muy lubricado. Me apretó lis testículos, ya estaba muy acelerado, hasta que me empezó hacer sexo oral, muy rico, ella estando del lado derecho, por el izquierdo mi esposa, siguió haciendo sexo oral y mi esposa continuó chupando mi tetillas, bajando por el abdomen, hasta llegar al pene y entre, las dos hacerme un oral que casi me hacen acabar.

    Mi esposa decide montarse y hacer que mi pene la penetrara, y mi cuñada se me sentó en el muslo derecho, poniendo su concha caliente y húmeda, muy lubricada en mi muslo, llenándome de sus fluido, mi esposa se meneaba tan rico que sentí que iba acabar rápido, pero trate de aguantar al máximo, podía sentir que mi cuñada o mi amiga estaba sobando y acariciando a mi esposa mientras me cogía. Mi cuñada cambia de posición y monto su concha en mi cara, poniéndome a chuparle su concha, olía muy rico, el olor y el sabor me hizo entrar en un momento, que ya no podía aguantar, mi respiración se acelero tanto que no aguante, pero coincidió con el orgasmo de mi esposa, pude escuchar como grito y gimió de placer, yo igual, grite de placer, acabe muy intenso, fue desbordante, nunca había acabado con tanta intensidad.

    Trate de agarrar aire, mi esposa me limpio y mi cuñada se acostó en mi pecho, sintiendo su concha caliente, húmeda, muy húmeda en mi pecho, haciendo el 69, después de haberme limpiado, otra vez sexo oral, trate de chuparle la concha, sentí que mi esposa le sobaba el culo a mi cuñada mientras yo chupaba su concha, metía sus dedos en su vagina y me llenaba toda la cara, entre otra vez en desespero, excitado, otra erección, quería soltarme, pedí que me soltaran, no decían nada, estaba muy alterado, quería soltarme, y cogerlas a las dos, quería quitarme los amarres, la mascara, quería dominar todo pero no, no lo hicieron.

    Empezaron a sobarme todo el cuerpo, entre eso pasando unos de sus dedos por el culo, fue excitante, sentí deseos de que metieran el dedo, hasta que sentí que una de ella se sentó y se introdujo mi pene en su vagina. Era una vagina que se sentía caliente, muy mojada, y sobretodo apretada, supe que no era mi esposa, era diferente muy diferente. Se movía lento, de lado y para arriba, puedo describirlo como un reggaetón lento.

    Fueron momentos eternos, se movía y gemía duro, no descifre su voz, pero seguí soñando que era mi cuñada, sentía mi esposa que se me sentó en la cara mientras mi cuñada se cogía mi pene, pude chupar la concha por unos segundos o minutos, realmente no se, pero yo estaba aguantando porque ya acababa de nuevo, cuando sentí a mi cuñada con gemidos mas intensos, sus movimiento crecían en intensidad y rapidez, los gemidos as fuertes hasta que grito y sentí que me apretó el pene duro con su vagina, fue espectacular, indescriptible.

    Ella se movía lento como para mantenerme y tratar de hacerme acabar. Pero las dos empezaron a masturbarme y al mismo tiempo sexo oral, una arriba y otra abajo, sentí sus dedos en mi culo, casi que lo metian, y hasta que por fin no aguante, pedí que me me metieran el dedo, que quería acabar, y así lo hicieron, sentí un dedo duro y profundo en mi culo que me hizo acabar muy fuerte, otro orgasmo intenso y diferente, pegue un grito de placer, de éxtasis, sacaron su dedo y todo se relajo.

    Se costaron a mi lado cada una, sentí placer, paz, relajación, sentí sus pechos de mi cuñada, grandes, sudando, muy sudados todos.

    Pedí que me desamarraran, solo contesto mi esposa, dijo ya va.

    Sentí que se metieron al baño, en cinco minuto se abrió la puerta y alguien salió, mi esposa con la lencería que la vi entrar me quito el antifaz, y los amarres. Y hasta el día de hoy no me ha dicho quien fue la otra chica, no hace falta, ya que así la fantasía fue mas intensa, y creo el camino para otras fantasías.

    Fue el mejor regalo de cumpleaños de mi vida, el mas excitante, diferente y único que he vividos, así que debo preparar un mejor regalo para ella, o para ellas…

  • La calentura de la señora Camila. Disfrutando sus nalgotas

    La calentura de la señora Camila. Disfrutando sus nalgotas

    La señora Camila tenía un bonito cuerpo. Sus tetas eran firmes aunque pequeñas, pero lo que más resaltaba en ella era su tremendo culo, unas nalgas voluminosas y firmes que le gustaba lucir con pantalones de mezclilla ajustados. De 1.55 de estatura más o menos, no era delgada precisamente, tendría unos 35 años cuando yo llegué a rentar un cuarto en el terreno donde ella tenía su casa. Todos la conocíamos como «la China», pues las facciones de su cara y sus ojos eran parecidos a los de las mujeres asiáticas. Estaba casada con un señor que se fue a trabajar a Estados Unidos y de dicho trabajo fue que se construyeron una casa bastante grande y pusieron cuartos en renta como negocio.

    Después de la vez en que me llamó la atención por los gemidos que hicimos cuando cogimos con Maribel y Arturo ahí en el cuarto, la señora Camila estaba más al pendiente de a quiénes metíamos a la casa, a mí solo me daba permiso de meter a mi novia. Pero su actitud hacia mí empezó a ser más amable e incluso fue a poner sus tendederos de ropa frente al cuarto que yo rentaba, así que seguido encontraba ahí su ropa, incluyendo sus calzones y brasieres. Yo como buen fetichista de la ropa interior femenina, en algunas noches salí a tomar prestado uno que otro brasier y calzones para masturbarme con ellos, imaginando cómo sería ver dichas prendas puestas en su cuerpo, enredando y apretando sus brasieres alrededor de mi verga y poniendo el puente de sus calzones sobre mi nariz, imaginaba a qué olería su panocha, me venía delicioso procurando no mojar con mi leche sus prendas, pues no quería tener problemas. Y al terminar, las regresaba a los tendederos.

    Yesica se dio cuenta del cambio y la actitud de la señora Camila hacia mí y decía que andaba queriendo algo conmigo y que colgaba su ropa ahí para coquetearme. Este hecho también nos calentaba mientras hacíamos el amor, hablábamos e imaginábamos cómo sería coger esas nalgotas, si por su tamaño sería más fácil hacerle un anal o si mi verga cabría en su boca, pues su boca y labios eran pequeños. Imaginando todo eso tuvimos orgasmos intensos. Sudados y cansados, al recuperarnos, Yesica me dijo en son de broma, que debería cogérmela, igual y así nos haría un descuento en el pago de la renta. Eso me causó risa, pero Yesica hablaba en serio.

    Yesica se había vuelto muy coqueta y provocativa con algunos chicos de la escuela, cuando andaba con Yaja conseguían que les invitaran cosas o que las invitaran a salir. Y aunque es difícil de creer, mi novia dejaba hasta ahí su coquetería, porque no llegaba a nada más con ningún chavo, seguíamos muy enamorados y teníamos lo que necesitábamos en el sexo, dentro del grupo de amigos de ella.

    Aun así, el hecho de saber que podía tener lo que ella quisiera con su belleza, le hizo decirme que bien podría cogerme a la señora Camila a cambio de que nos condonara la renta, pensándolo bien, no era mala idea, así que ya con su permiso, empecé a tirarle la onda a la China, le tenía muchas ganas a su culo.

    Sin que se dieran cuenta los demás que rentaban ahí y calculando que sus hijos ya estuvieran dormidos, por las noches empecé a ir a su casa, que quedaba frente al cuarto que me rentaba, con el pretexto de pedirle tal o cual cosa prestada. Ella salía en ropa para dormir, platicábamos un rato, no quería conquistarla, solo quería cogérmela. Hicimos buena amistad.

    El día que por fin me la cogí fue una noche que estaba a punto de llover, su ropa y mi ropa estaban tendidas afuera, así que fui a tocar su puerta para decirle que llovería y que su ropa se iba a mojar, ella me dijo que si le hacía el favor de meter la suya a su casa, pues estaba haciendo otras cosas. Comencé a descolgar ropa de ella y de sus hijos y la metí a su casa, me pidió que la pusiera en su sala. Salí a descolgar sus calzones y brasieres, cuando entré con esa ropa y le pregunté dónde la pondría, ella un poco nerviosa me dijo que en su cuarto, que era la primera puerta subiendo las escaleras. Subí y la puse sobre su cama. Cuando bajé ya estaba lloviendo muy fuerte afuera, ella terminó de hacer lo que hacía y me dijo que si me iba en ese momento me iba a empapar, así que nos quedamos platicando en su sala tomando un refresco, mientras sus hijos ya estaban dormidos. Entre pláticas llegamos a lo sexual, diciéndome que ya se había dado cuenta que tanto mi novia como yo éramos muy calientes y que ella no se imaginaba cómo era que podíamos coger en grupo o en ese caso con los amigos que nos encontró cuando me fue a llamar la atención por lo que hacíamos, la vez con Arturo y Maribel.

    Yo le dije que disfrutábamos mucho más así, pues compartir la parte sexual con mi novia nos quitaba de celos y de culpas, además que en grupo el chiste era que terminaramos todos satisfechos. Ella se retorcía apretando sus piernas, excitada y caliente entre más detalles le daba de lo que hacíamos cuando hacíamos el amor con mi novia y sus amigos.

    ¿Lo harías conmigo? Fue directa su pregunta. Yo me senté junto a ella y cuando acerqué mis labios a su boca, ella se volteó, me dijo que ahí no, que fuéramos a su cuarto. Subimos las escaleras y al entrar encontró su ropa interior sobre la cama. ¿Te excitaste al distender mi ropa interior? – me preguntó. -Claro que sí, me excita mucho imaginar esta ropa cubriendo tu cuerpo-, le dije. Recogió su ropa y se dirigió al clóset, abrió uno de sus cajones, sacó unas prendas y se metió al baño. Tardó un rato en salir pero valió la pena esperar. Tenía puesta una bata corta transparente y bajo de ésta un brasier igual de transparente que dejaba ver lo oscuro de sus pezones, tenía un cachetero que le cubría menos de la mitad de su enorme culo, que se apreciaba firme y como ya dije, muy voluminoso. Cubriendo sus piernas, tenía puestas unas medias, todo su conjunto en color blanco. Se veía hermosa.

    -¿Te gusta? Me lo mandó mi marido, dice que es para que se lo modele cuando regrese.

    -Te ves hermosa. Hay que procurar no ensuciarlo. ¿Tienes condones? Le pregunté.

    -No me gusta con condón, como que no se siente igual, no los necesitamos. Me dijo.

    -Claro que sí, es más seguro para todos, voy por unos al cuarto. ¿Aguantas toda la noche? Pregunté de manera irónica.

    -Trae varios, espero que seas tú el que aguante toda la noche, apúrate. Me dijo.

    Salí corriendo al cuarto, saqué una tira como de 10 condones, cuando regresé y los vio, soltó una carcajada y dijo: «Hasta que se acaben eh». Ella estaba sobre la cama, cerré la puerta tras de mí y puse el seguro. Me acerqué a ella y comencé besarla, sus labios sabían a fresa pues en mi ida por los condones ella se pintó los labios y se puso perfume. Su beso era desesperado, casi una mordida sobre mis labios y lengua. Me quité la ropa, ya deseaba sentir la tela de su lencería sobre mi piel y toda esa suavidad me provocó a más no poder, juntaba lo más que podía su cuerpo con el mío. Se sorprendió un poco por mi tamaño. Sus pezones estaban más que duros, ella bajó mi cabeza para dirigir mis labios a esos dos botoncitos tan ricos que puse entre mis dientes mientras se retorcía de placer. Estuve mamando sus pezones sin quitarle su brasier, el cual estaba empapado de mi saliva. Volví a besar sus labios, ella tomó con ambas manos mi verga dura y cabezona, roja por tan excitado que estaba, su lencería aumentaba mi calentura, mi deseo. Me recostó sobre la cama y se bajó a darme la mamada más desesperada que me habían dado hasta ese día, con sus dos manos abarcaba mi tronco y las movía en dirección opuesta una de la otra mientras su boca me hacía una succión que me causaba dolor, pero también un placer enorme. Igual yo me retorcía y solo alcanzaba a acariciar su cabello, no necesitaba forzarla, ella sabía muy bien cómo mamar verga. Estuvo un buen rato haciendo ese movimiento mientras entre mamadas me decía: «Dame tu leche chiquito, necesito sentir tu leche, dámela en la boca, no te contengas, necesito recordar a qué sabe, ándale chiquito, vaciate en mi boca, dámela». Parecía más bien una súplica lo que ella me decía, el movimiento de sus manos, sus labios succionando mi verga y su petición me hicieron venirme con fuerza dentro de su boca, yo gemía y gemía retorciéndome de tan rico que me estaba viniendo, mientras sentía cómo pasaba ella tragos de semen y saliva sin dejar de chupar mi verga y con sus manos, exprimir lo más que podía mi leche.

    Me ardía la verga por sus movimientos bruscos, pero seguía dura y yo deseando ya entrar en su panocha, ella no se esperó, se levantó para quitarse su cachetero y vi su panocha llena de pelos, empapados de fluidos, por sus piernas escurriendo unas gotitas de humedad, abrí un condón y me lo puse, sentí un poco de alivio al ir desenredando el condón por mi tronco, ella se hincó de modo que mientras yo terminaba de poner el condón se metió la cabeza, estaba tan húmeda que no le costó nada de un senton meterse hasta la mitad y en otro movimiento, tenerla toda adentro. Solo dijo: «Ay chiquito, estás bien cabrón». Y fue ella quien montándome, sacaba todo mi tronco, dejando sólo la cabeza adentro, se volvía dejar caer, ensartandose toda la verga de golpe y así varias veces, que poco tiempo después se vino gimiendo fuerte pero sin dejar de hacer ese movimiento de metida y sacada de verga. Hasta que lo fue haciendo más lento. Su bata, sus medias y brasier estaban completamente empapados de sudor.

    -Ay chiquito, estás bien cabrón, no pensé que me entrara toda. Ya extrañaba la verga. Con las de plástico no se siente igual. Me contó que su marido le mandaba consoladores junto con la lencería, para que ella se diera placer mientras él regresaba y así no lo fuera a engañar con otro. Pero ya no se aguantaba las ganas y menos imaginándose todo lo que mi novia, nuestros amigos y yo hacíamos. Me contó que también nos imaginaba haciendo el amor y lo mucho que disfrutábamos y que estaba más que feliz con lo que acabábamos de hacer. Yo sólo le contesté que apenas íbamos a empezar.

    Le pedí que sólo se quitara la bata y se dejara el brasier y las medias, recostada sobre la cama, la besé en la boca, fui bajando por su cuello, por su pecho y mientras con mis manos acariciaba sus tetas y pellizcaba sus pezones, iba bajando con mis labios por su vientre. Me detuve a meter mi lengua en su ombligo, provocándole cosquillas y luego bajar a beber ese delicioso sabor de su orgasmo, metiendo mi cara entre sus piernas y mi lengua dentro de su panocha. Bebí lo más que podía de su fluido, qué sabor más delicioso y ella apretando con sus piernas mi cabeza. Le dedique un buen rato hasta que su agitación me hizo ver que venía un nuevo orgasmo, un líquido tan caliente que pude saborear, mientras ella se retorcía y con sus manos atraía más mi cabeza hacia su panocha. Volví a chupar lo más que pude, hasta casi no dejar rastro de su venida. Luego de esto comencé a subir besando cada parte de su cuerpo como cuando bajé a mamar su panocha, nos besamos delicioso. Me separé un poco para ponerme otro condón y así, ella debajo de mí fue recibiendo mi verga dura, entró toda y sin dejar de besarnos, encontramos un ritmo muy rico para penetrarla sintiendo rico los dos, así estuvimos mucho tiempo, mientras ella recorría con sus manos mi espalda, mi nuca, mi cabeza. Tuvimos un orgasmo delicioso luego de un buen rato en esa posición. Nos quedamos descansando un rato, así abrazados.

    Después nos metimos a bañar, ya era muy tarde y afuera seguía lloviendo y me faltaban condones por usar. Estando en el baño aprecié su hermoso culo, sus nalgas no estaban caídas, se sentían firmes, duras. Le di unas nalgadas mientras nos caía el agua de la regadera, ella paraba más la cola mientras me preguntaba si me gustaba su culo. «Me encanta, siempre me ha encantado. No sabes cómo me gustaría penetrarlo, venirme dentro de tu culo», le decía yo mientras le acariciaba sus nalgas, las abría intentando llegar con mi lengua a su ano, mientras ella se inclinaba un poco para que llegara hasta ahí, pues de otro modo no llegaría, sus nalgas eran muy grandes. Nos volvimos a calentar, a besarnos y al oído me dijo: «Es tuyo cundo quieras». Al instante se me paró la verga de nuevo, le pregunté si ya se lo habían metido por atrás antes, me dijo que sí, su marido ya lo había hecho. Pero por el tiempo que no lo veía, seguramente ya era virgen de nuevo. Le contesté que sí me la cogería por el culo, pero en otra ocasión. Yo tenía en mente a mi Yesica, estaba seguro de que ella querría estar presente cuando perforara ese enorme culo, pero tendría que convencer a la señora Camila de que mi novia nos viera y en el mejor de los casos, que se uniera a nosotros.

    Salimos de la regadera, nos secamos y ella se cambió de ropa, una lencería muy parecida a la primera pero en color rojo. Me encantó ese detalle. Me preguntó: ¿Te excita verme vestida así verdad? Le contesté que sí y me dijo que se había dado cuenta que cuando ella dejaba su lencería colgada, yo salía a tomarla en algunas noches, y quería saber qué hacía yo con su ropa. Obvio le conté cuánto me excita la textura de la ropa, las formas y le conté también cómo me masturbaba enredando sus brasieres en mi verga y lo delicioso que eso me hacía venir. Ya estábamos más que calientes otra vez. Me amarró la verga con una de las medias blancas que usó al principio, enredó mis huevos y también mi tronco, de modo que la presión me tenía adolorido pero más duro que antes, ella me puso el condón me tendió sus brazos y me puso de pie. – Entonces ¿te gusta mucho mi culo?. Me preguntó. Yo le contesté que me encantaba. Ella se hincó en la orilla de la cama y se empinó de modo que su culote quedo a mi disposición, ella sola con sus manos separó sus nalgas y me volvió a decir que sería mío cuando yo quisiera. Por más ganas que tuve de penetrarla analmente, me aguanté y dirigí mi verga a su panocha que estaba escurriendo de nuevo. Sentía un dolor intenso en mi verga que se fue calmando con el calor tan rico que sentía dentro de la panocha de la señora Camila, me parecía inmenso ese par de nalgas que rebotaban en mi vientre mientras tomaba con mis manos la cadera de esa hermosa señora, ella gemía y gemía recibiendo mis embestidas, su cara golpeaba con las sábanas de la cama y yo no me cansaba de taladrar su interior. Empecé a sentir dolor en mi abdomen por tantas embestidas que daba, ella entre gemidos ya se había venido pero sin decir nada me seguía recibiendo. Me detuvo un momento y saqué mi verga, estaba roja, casi morada que no la sentía. Ella desamarró el nudo de su media en mi verga y huevos y se volvió a poner en la misma posición, sentí mucho alivio y su calor de nuevo me hizo sentir tan bien que no tarde mucho en venirme, aunque siendo sincero, con mucho dolor mi orgasmo.

    -Ven chiquito, recuestate un momento. Me dijo mientras yo casi sin fuerzas y gateando me recosté a un lado de ella, me sentía exprimido, seco. Ella me besaba en la cara y en los labios mientras su mano masajeaba mi verga y huevos, calmando un poco mi dolor.

    -A la hora que te tengas que ir, está bien eh. Me dijo después de lo que hicimos, no quiero que se vayan a dar cuenta los demás inquilinos. Me dió un poco de risa, pero entendí su postura. Me puse de pie, me vestí y me acompañó a la salida, se asomó para ver qué no hubiera nadie por ahí pues ya casi eran las 5 de la mañana. Me hizo señas para salir y me fui directo a acostar. Me quedé dormido y al despertar tuve casi todo el día un dolor de huevos. Pero estaba más que satisfecho. Esperando ver a mi Yesica para contarle y tener nuevos y deliciosos orgasmos.

  • Mi vecina: Encuentro sexual

    Mi vecina: Encuentro sexual

    Me asomé a la ventana que daba a un parque lleno de árboles. Había bancos de madera y metal y una zona con césped. El sol brillaba con fuerza proyectando sombras. Una joven y un chico de su misma edad ocupaban uno de los bancos. El sentado en la madera, ella, luciendo una bonita falda color azul, sentada a su lado, su brazo izquierdo rodeando el cuello de su pareja, su cabeza, descansando sobre su hombro. A escasos metros, sobre la hierba, al amparo de la sombra de un abeto, una mujer yacía boca abajo en vaqueros sobre la hierba, a su lado, un tipo con gafas le sobaba el trasero mientras susurraba en su oído palabras de amor.

    Levanté la mirada hacia el cielo al tiempo que una nube solitaria tapaba, durante unos instantes los rayos del sol aplicando un filtro a la escena. Retome mi papel de espía volviendo a la primera pareja que para entonces había abandonado su actitud pasiva. Se estaban besando con pasión. La mano de la muchacha escondida bajo los pantalones del muchacho, tocándole el culo. La mano de él apoyada en los senos de su compañera.

    La escena me excitó. De un tirón me bajé los pantalones y con la mano derecha agarré el pene y comencé a masturbarme. Entonces, el timbre de la puerta sonó. Apresuradamente escondí mi miembro bajo los calzoncillos y me vestí. El bulto era demasiado obvio, respiré hondo y traté de relajarme al tiempo que caminaba hacia la puerta de entrada.

    – ¡Enseguida voy! Dame un minuto.- dije alzando la voz.

    Un par de minutos después abrí la puerta.

    – Hola Sonia. – dije saludando sin ocultar cierta sorpresa al ver a mi vecina.

    – Hola Sergio. ¿Qué estabas haciendo?

    – Nada. – mentí

    – Nada confesable. – añadió la recién llegada mirando hacia el bulto.

    – Miraba por la ventana, una pareja se estaba morreando. – contesté mientras servía unas bebidas.

    Sonia se sentó en el sillón.

    – Me aburro. – dijo.

    – Ya veo. – observé mientras bebía un trago.

    – Oye, ¿te apetece follar?

    La pregunta directa casi hizo que me atragantase con el líquido. Por un instante pensé que no había oído bien.

    – Perdón. – dije cuando me recuperé de la sorpresa.

    La mujer sonrió y sin mediar palabra se quitó la camiseta y desabrochó el sostén dejándolo caer. Sus tetas, firmes, eran bonitas. Los pezones apuntaban hacia arriba.

    Mi pene reaccionó antes que yo levantándose al instante.

    – ¿Qué te parecen mis pechos? ¿te gustaría tocarlos?

    Tragué saliva y me moví con cierta dificultad. Por algún motivo me vino a la mente el dicho popular, quizás algo rancio. «Tiran más dos tetas que dos carretas». Quizás se puede decir de otra manera, pero en aquel momento, la atracción y el deseo de tocar aquellos senos era irresistible.

    Agarré el pecho derecho, su textura suave, tierna.

    – Puedo chuparlo.

    No era una pregunta y no esperé respuesta. Con cierta ansia abrí la boca y cerré los labios con suavidad atrapando el pezón.

    Succioné.

    Luego, con la lengua, llena de saliva, comencé a lamer el otro seno.

    Sonia cerró los ojos y gimió. Podía oler su perfume, oír su corazón latiendo con rapidez.

    En un momento dado, cogió mi cabeza entre sus manos y me besó en los labios. Respondí al instante, con delicadeza. Luego, con la punta de la lengua busqué la entrada a su boca, llamé y me dejó entrar a un mundo de sabores adictivo. Me recreé explorando la húmeda cavidad, disfrutando de cada matiz mientras nuestras lenguas bailaban un baile sensual.

    – ¿Vamos a la cama? – me propuso cuando despegamos nuestros labios para tomar aliento.

    Me acerqué a su oído, susurré un sí y metí la lengua haciéndola temblar.

    – Sergio… no seas malo.

    Sonreí y tomándola de la mano nos dirigimos a la habitación.

    Una vez dentro, me incliné para estirar las sábanas y ella aprovechó el momento para darme una palmada en las nalgas.

    – Culito rico.

    Me incorporé con algo de rubor en mis mejillas.

    Ella me miró y sin pedir permiso me bajó los pantalones y dedicó su atención a mi pene.

    Primero le dio besitos, luego, levantándolo, lamió los huevos y por último, introduciéndolo en su boca comenzó a chuparlo. Una corriente de placer bajó desde la punta de mi cola hasta los pies, apreté el esfínter y gemí mientras el color rojo subía por mis mejillas.

    Después de un rato, Sonia se incorporó.

    – Ya esta dura. – dijo con un brillo especial en los ojos.

    Nos besamos de nuevo.

    Esta vez fue ella la que susurró en mi oído.

    – Te quiero dentro de mí.

    Durante un instante entré en pánico, no estaba seguro de que hubiese condones en la casa.

    – No te preocupes. – dijo leyéndome la mente.

    – Tengo preservativos en el bolso. Saben a melocotón.

    Con habilidad Sonia vistió mi crecido miembro con la goma y luego quitándose la ropa se abrió de piernas y expuso su coño rasurado.

    – Métela, métela ya… – rogó visiblemente excitada.

    Era obvio que estaba mojada.

    Sin dificultad, mi pene se coló en la vagina casi de un tirón, haciendo que mi vecina gritase de placer.

    Su rostro estaba rojo, su cara tan caliente como la mía. Sus labios entreabiertos invitaban a un nuevo beso.

    Saqué el miembro y al tiempo que volvía a envestir llegando hasta el fondo ahogué su gemido con un beso. Sus manos se agarraron a mi trasero con fuerza como deseando que nunca saliese, que siempre permaneciese allí dentro haciéndola gozar.

    El orgasmo no tardó en llegar. Sonia perdió el control de su cuerpo arqueando la espalda, contorneándose sin saber muy bien como gestionar esa corriente que durante unos segundos la estaba volviendo loca. Mi turno llegó después ya fuera de su cuerpo, descargando el semen dentro del condón, mi vista borrosa durante unos instantes.

    Luego ella se tumbó boca abajo y yo la cubrí parcialmente con mi cuerpo abrazándola.

    Los minutos pasaron.

    Fuera, los amantes del banco hacía tiempo que habían dejado el parque y ahora solo quedaba el piar de los pájaros y el susurro de la brisa.

  • Nuestra historia de sexo, pasión y amor

    Nuestra historia de sexo, pasión y amor

    Este relato es sobre nuestra historia de amor, contada por una mujer, vivida por una mujer.

    Era otra tarde en el gimnasio, tratando de mantener mi estado físico, y por sobre todo, como me había recomendado una amiga, para limpiar la cabeza, pensar en nada.

    Casi siempre éramos el mismo grupo, chicas y chicos. Bromeábamos, nos alentábamos y muy de vez en cuando nos juntábamos a tomar algo cuando terminábamos o para el cumpleaños de alguno. Esa tarde lo haríamos, por el cumple de uno de los chicos.

    Yo recién empezaba mi rutina cuando vi que entraba una chica que desde el primer momento le vi cara conocida, pero por más que intentaba, no lograba acordarme. Medía aproximadamente 1.70, un muy lindo físico, con hermosos pechos y una cola muy interesante. Al comenzar la rutina, saludo a todos en general. Por como se movía supuse que aunque en otro horario, era concurrente del gimnasio.

    No hay cosa que me ponga peor, que intentar acordarme algo y no poder. Estuve casi todo el tiempo tratando de acordarme de ella. Varias veces, me quedé mirándola, y algunas, ella se dio cuenta. Para evitar malos entendidos, me acerque.

    -Hola, discúlpame si te incomodé mirándote varias veces, pero tu cara me es conocida, pero no puedo saber de dónde.

    -Hola, ese es un viejo verso de los chicos, tenes que inventar otra cosa. Dijo riendo.

    No hay problema, mi nombre es Sabrina, siempre vengo, pero a la mañana. Por trabajo ahora voy a venir a la tarde. Quizás nos cruzamos en algún momento.

    -Puede ser, pero estoy casi segura que no es de acá. Y si, verso viejo. Tenes razón. Perdona. Puede que esté confundida o seas parecida a alguien. No te jodo más, seguí con tu rutina. Ah, soy Carla.

    -Dale preciosa, después hablamos.

    Tenía una sonrisa increíble. Yo seguí con mi rutina y trate de sacarla de mi cabeza. Cuando fui a darme una ducha, ella estaba sacándose ya la ropa.

    -Hola de nuevo. Dijo con esa sonrisa espectacular.

    -Hola.

    Sin ningún tipo de pudor, se terminó de sacar la ropa, y completamente desnuda se metió en una ducha. Yo, con una toalla anudada en mi pecho, hice lo mismo. Se terminó de duchar y mientras se secaba fuera de la ducha escuche que me decía.

    -Sos muy linda.

    Yo no había corrido la cortina de la ducha y ella me veía atentamente. Su comentario no me molesto, pero me dio algo parecido a un escalofrío. Era la primera vez que una mujer, completamente desnuda como yo, me lo decía.

    -Gracias, pero vos sos hermosa. Tenes un cuerpo estupendo.

    -¿En serio te gusto? Gracias preciosa. Dijo sin quitarme los ojos de encima.

    -¿Vamos? Me dijo mirándome a los ojos, y sin explicarme nada más, solo extendiendo su mano hacia mí.

    Cerré la ducha, tome mi toalla y sin pensar, tome su mano y ella me llevó a la cabina ducha más alejada de la puerta, abrió la ducha e hizo que entre con ella. Sin soltame la mano, puso su mano en mi nuca y me dio un tremendo beso. Me quede dura, pero no la rechace, al contrario, tímidamente devolví el beso.

    Su boca fue a mi cuello, lo beso varias veces y luego agachándose, comenzó a besar mis pechos. El agua corría por nuestros cuerpos y la excitación, por mis venas. Era la primera vez que estaba con una mujer, y me gustaba. Con la mano que tenía libre, acariciaba su cabeza mientras ella chupaba suavemente mis pezones.

    Nuevamente empezó a besarme el cuello, la cara, la boca y sentí como su mano se apoyaba en mí pubis, separé las piernas y ella metió dos dedos en mi concha. Respiré profundo y tuve un orgasmo. Ella se dio cuenta y guio mi mano a su concha. Entendí sin necesidad que me diga nada. Metí dos dedos y las dos nos masturbábamos mutuamente.

    Mientras lo hacíamos ella con mucha suavidad acariciaba mi rostro mientras nos besábamos, yo acariciaba su espalda, su culo, atrayéndola hacia mí, cada instante más caliente.

    -Vámonos juntas. Me dijo al oído y sus dedos aumentaban la velocidad con que me masturbaba.

    Yo hice lo mismo y en medio de un tremendo beso, tomando ambas la cabeza de la otra, tuvimos un orgasmo intenso. Quitamos nuestras manos y tomándonos las caras nos besamos por un rato.

    -Gracias, fue hermoso. Me dijo, tomándome nuevamente la mano.

    -Si, muy hermoso. Tremendamente hermoso. Dije totalmente embelesada por la situación.

    De la mano volvimos al lugar donde teníamos nuestra ropa, me dio un pico y nos comenzamos a vestir.

    -Vivo a una cuadra. ¿Vamos?

    -Iba a ir con los chicos a tomar algo, es el cumple de uno de ellos. Dije, aunque no muy convencida.

    -Está bien, no hay problema. Quizás otro día. Solo que fue tan lindo, vos tan dulce, que tengo ganas de compartir un rato más…

    -Wow, escucha, ¿Por qué no venís? Vamos al bar de enfrente, es solo un ratito, y después…

    -¿No les molestará? No soy del grupo.

    -No seas tonta. Dije.

    Ella no dijo nada, y me di cuenta que ahora era yo la que explicitaba mis ganas de estar con ella, una locura total, en mi vida me había planteado estar con otra mujer, casi que lo rechazaba. Hasta me molestaba cuando veíamos porno con mi novio y eran tríos de dos mujeres y un hombre.

    Pero fue tan hermoso, me sentí tan bien, que mi excitación estaba latente y si, quería más.

    Cuando cruzamos al bar, ella tomó mi mano y así nos sentamos. Uno de los chicos que sabía que yo tenía novio, me miraba sorprendido, y con mucho disimulo me hizo una seña como preguntándome que pasaba.

    Alce mis hombros y sonreí, simplemente. Fue momentos después, que la miré, ella giró su cabeza, me miró, apoye mi mano libre en su cara y le di un pico. Todos nos estábamos mirando.

    -Ups. Nos pescaron. Dije y todos se largaron a reír.

    Un rato después, fuimos a su departamento tomadas de la mano. Entramos, y ni bien cerró la puerta, las dos tiramos nuestros bolsos en un sillón y comenzamos a besarnos.

    -Seguime. Me dijo y fuimos a su cuarto.

    Nuevamente nos besamos y como si nuestra vida dependiera de eso, nos quitamos la ropa a una velocidad impresionante, nos tiramos en la cama, nos besábamos, acariciábamos, todo con una suavidad extrema. Nos alternábamos para besar nuestros pechos. Las dos estábamos super calientes, nuestras vaginas totalmente mojadas.

    Ella bajo a chuparme la concha, me hizo recoger un poco las piernas y me volvió loca con su lengua. Estuvo así un rato, hasta que me saco un orgasmo.

    -Hagamos un 69. Ponete arriba mío me dijo.

    Lo hicimos y ella con maestría, yo torpemente por ser mi primera vez, nos chupamos, succionamos y metimos lengua por un rato largo. Las dos tuvimos orgasmos y escuche que me decía:

    -Sentate en mi cara, ese culo me está pidiendo lengua desesperadamente.

    -Cerda, mi culo no habla.

    -¿Entonces porque te estas sentando? Me dijo riendo.

    -Basura.

    Su lengua jugaba como ninguna lengua lo había hecho nunca. Yo agarré mis cachetes y los separaba como si fuera necesario.

    -Regálame un orgasmo. Me dijo y volvió a jugar con su lengua en mi ano.

    Yo estaba híper caliente. Sentí como su lengua forzaba la entrada lentamente, y yo no podía creer lo que me estaba dejando hacer. Mi ano, se dilataba cada vez más, permitiendo que su lengua entre más. Me tomó de la cintura y me dijo:

    -Preciosa, cogete mi lengua. Enterrala toda en tu culo y dame ese orgasmo.

    Escucharla fue demasiado, mi cabeza volaba por la excitación. Sin dudar, hice lo que me dijo, y al cabo de un par de minutos tuve un tremendo, virginal y genial orgasmo anal con su lengua enterrada en mi culo.

    Se me nublo un poco la vista y me acosté a su lado. Busque su boca y le di un tremendo beso. Me puse de espaldas a ella, y se pegó a mi cuerpo. Estuvimos en silencio por un rato. Por mi cabeza pasaban cientos de cosas, el placer que había sentido, mi novio, mi sexualidad, mi nueva sexualidad, Sabrina.

    -Carla, ¿Queres un café, un té, algo fuerte, hablar?

    -Si no te jode, algo fuerte y hablar.

    -Para nada, ¿Me acompañas con un whisky?

    -Si, y solo por favor.

    Nos pusimos las tangas y ella fue a buscar los vasos de whisky.

    -No es del mejor, pero sirve. Dijo cuándo me lo daba.

    -No importa, tampoco se tanto de whisky.

    -¿Empezas vos?

    -Tengo un quilombo tremendo en la cabeza. No te rías. Hasta las 16 h., si me preguntabas, rechazaba de plano y hasta me enojaba si me preguntabas si me gustaría estar con una mujer. Pasaron unas horas y aquí estoy, en bolas, después de haber tenido sexo dos veces con vos, de haberme mostrado tomada de tu mano frente a gente que sabe que tengo novio y hasta te bese delante de ellos.

    -Como dijiste en el bar: Ups. Lo que me importa: ¿Cómo te sentís?

    -Eso también es terrible: espectacular!!! Goce con todo, te goce toda, me encantó. Y aprovecho para disculparme por lo dura que soy, te repito, fue mi primera vez.

    -Tonta, estuviste genial. Totalmente dispuesta al placer. Yo lo pase genial también. Me gustas mucho.

    Y acercándose, me dio un beso hermoso y que devolví disfrutando hacerlo.

    -Y vos a mí, me quiero morir al escucharme. Jajajaja.

    Sabri, ¿tenes novia, pareja, que fue esto? Le pregunté

    -No tengo ni novia, ni pareja, ni novio. Nada. Y yo siento que esto fueron dos mujeres que sintieron la necesidad de hacerlo, que sintieron que había una energía que las unía, y se dejaron llevar.

    Si me preguntas, nunca me pasó. Estuve con otras chicas, pero esto, de esta forma, nunca. Sentir la atracción que sentí por vos, nunca. Cuando estábamos en la ducha lo pensaba y no podía creer que estuviéramos haciéndolo casi en púbico.

    -Por suerte eso no se me pasó por la cabeza, hubiera huido.

    -Vos Carla, ¿Qué contestas a esas preguntas?

    -Novio, pero algo muy tierno, no puedo decir que lo amo. Lo quiero. Punto. Y siento que esto fue algo maravilloso, que descubrí placeres que no conocía, te descubrí a vos, y me pusiste de la cabeza. Descubrí que no me molesta caminar de tu mano, ni que me juzguen por eso. Y sentí la misma conexión que vos. Fue totalmente increíble.

    No lo había terminado de decir que en el living comedor, en mi bolso, sonó mi celular. Fui a buscarlo y volví al cuarto con Sabrina.

    -Ups.

    -Hola amorcito. Perdoname, nos juntamos con los chicos del gym y luego me encontré con una amiga y se me paso la hora totalmente.

    -No hay problema. ¿Nos vemos mañana?

    -Dale, y perdoname de nuevo. Besito.

    Dije y corté.

    -Mentir no mentí. Pero no siento ninguna culpa de nada.

    -Eso es bueno.

    -Sabri, ¿Cómo sigue esto? Ayudame porque realmente no lo sé.

    -Creo que podemos encargar una pizza, un par de latas de cerveza. Hasta allí llega mi horizonte.

    -¿Jamón y morrones, y cuatro latas?

    -Dos faina por lado.

    -Por supuesto.

    -Ya llamo.

    Sabrina llamó y seguimos en su cama, que por suerte era una Queen Size.

    -¿Lesbiana o bisexual? Pregunté.

    -Bisexual, no me perdería un buen hombre por nada del mundo.

    -¿Cuánto hace?

    -En mi mente, desde los 14 más o menos.

    -¿Noviazgo serio?

    -Si, muy en serio. Me dejó por otra. Me partió el corazón. Me hizo mierda.

    -Que cagada. ¿Me podes explicar porque me siento tan libre? ¿Por qué estoy solo con una tanga, sentada charlando en el mejor de los mundos? ¿Por qué no me molestó estar tomadas de las manos frente a todos?

    -Supongo que te sentís libre porque estas bien, porque no sentís culpa de los que pasó, porque descubriste algo que no conocías, porque te sentías cómoda. Creo que te contesté las tres preguntas.

    -Recién te escapaste de contestar la pregunta. ¿Cómo sigue esto?

    -No te puedo contestar Carla, no me pidas una respuesta a una pregunta que no me hago ni me interesa hacerme. Perdoname. No te voy a decir: Si somos novias, si recién nos conocemos. Sí, me gustas, y mucho. Me siento super cómoda con vos, aquí y ahora, o en el bar, tomadas de la mano y sorprendiéndome con un beso que me das. No me interesa ponernos límites, poner nombre a una relación, quiero vivirla. Me importa más decirte que me gustas, que me encantó chuparte toda, sacarte orgasmos, que ponerle título a la relación. Me importa más que sepas y sientas que te deseo, que sería feliz durmiendo juntas esta noche. Y que mañana me importa un cuerno. Y si cuando cruzas esa puerta y te vas, no te vuelvo a ver porque así lo queres, me quedará un hermoso recuerdo tuyo, y saber que seguramente no te vas a olvidar de esta tarde noche que pasamos juntas.

    -Uff. Me abruma que tengas las cosas tan claras, yo no puedo. Un psicólogo me decía que pienso demasiado, que por pensar tanto me privo de vivir. Y no se equivocaba. Tengo 25 años y quiero tener todo planeado al detalle por lo menos hasta los 30. Y ahora… una vez leí un afiche que decía: “Cuando tuve las respuestas, me cambiaron las preguntas”. Así me siento hoy.

    -Carla, viví. Yo era muy parecida a vos, estructurada, planeando al detalle. Y me dijeron: “Estoy con otra chica. Perdoname. No lo busque.” Desde ese día me propuse no planear todo al detalle y vivir.

    En ese momento llamaron por el portero eléctrico y Sabrina bajo a buscar la pizza y las cervezas con solo una bata.

    -Llegaron las pizzas, como dos cerditas que somos, vamos a comer en la cama. Dijo, se sacó la bata, y pusimos la pizza en la cama, busco servilletas de papel, guardó dos latas en la heladera y nos sentamos a comer.

    -Brindo por la mejor chupada de orto que di en mi vida y fue a vos. Me dijo.

    -Cerda, yo por haberte conocido.

    -Uy, eso es una bajón, Carla, dale ponele onda.

    -Entonces por la primer chupada de orto y mi primer orgasmo anal, y por tu lengua. Dije.

    Las dos no reímos y brindamos.

    -¿Hiciste trio con otra chica y un tipo? Pregunté.

    -Si. Dos veces con distintos tipos y distinta minas. Una espectacular, la otra, un desastre. Espectacular porque fue de casualidad, a la salida de un boliche, el la acababa de conocer y yo a los dos. Fue sexo puro y bestial de parte de los tres. El desastre, porque ellos era pareja y la chica lo hacía para darle el gusto al flaco.

    -¿Lo más loco?

    -Con un chica trans. En una playa.

    -En serio, no te puedo creer.

    -¿Vos, lo más loco?

    -Nada, en un auto. Olvidate.

    -¿Y trio?

    -Nunca hice. Mi novio me planteo la idea varias veces y no quise. ¿Harías un trio conmigo y un tipo? No dijo exclusivamente con mi novio.

    -Solamente si los tres tenemos muy en claro que es para joda, dejar a un costado los sentimientos, como digo yo, sexo puro. Con tu novio sería muy difícil, más si sabe que nosotras…

    -Entiendo y comparto. Dije.

    -¿Te masturbas?

    -Culposamente sí.

    -¿Por qué culposamente?

    -Porque no siempre es pensando en mi novio. Algunas veces con fantasías.

    -¿Tenes juguetes?

    -No, me aterroriza la idea que me vean entrar a un sex shop.

    Ella abrió la puerta del placar y saco un bolso pequeño. Había tres dildos de distintos tamaños y algo que ella me dijo que se llamaba Plug Anal.

    -¿Son tuyos?

    -No, como te pensas, de la vecina de 90 años del cuarto. Boluda, claro que son míos.

    -Que pregunta pelotuda, eso es porque me puse nerviosa al verlos. Me taré.

    -¿Y ese frasco?

    -Lubricante, vaginal-rectal.

    -Te brillan los ojos cerda.

    -¿Por qué será?

    Terminamos de comer la pizza, tomamos la segunda lata de cerveza y las dos nos mirábamos esperando a que la otra hable.

    -¿Te vas a quedar a dormir? Me preguntó Sabrina.

    -¿Vos queres que me quede?

    -Carla, si te pregunto, si no te digo “Flaca, hasta aquí llegamos” es porque quiero. Pone ovarios y decidí si te quedas o no. Yo no te obligo a quedarte, ni quiero influenciarte ni mierda. Jugate a dar una respuesta, pensa bien que queres hacer, que sentís hacer, y decidí.

    Ni sos mi sumisa, ni quiero que lo seas. Quiero que si estamos juntas seas la mina más libre del mundo.

    Tampoco soy tu novio para tomar decisiones que te joden tomar y vos dejas que él las tome por comodidad.

    -Eso fue brutal, me pegaste una bofetada en medio de la cara. Dije.

    -Lo lamento. Y no me arrepiento de haberlo dicho. En eso sos igual a mí cuando estaba con el flaco. Te vas a terminar arrepintiendo, como yo.

    -Me quedo. Es lo que quiero, quedarme.

    -Hiupi!!!,

    -Degenerada, te brillan los ojos de vuelta.

    Nos tiramos en la cama, y nos besamos con pasión, su mano fue directo a mi concha y a jugar con mi clítoris. Yo le apretaba las tetas y la besaba con todo.

    -Subite. Me dijo y se acostó boca arriba para hacer un 69.

    Nos chupábamos con todo, metíamos nuestras lenguas todo lo que podíamos en la concha de la otra, sentía como mis fluidos caían por mi pierna de tan caliente que estaba. De pronto sentí que me metía uno de los consoladores en la concha, lentamente, mientras me chupaba, mordía y jugaba con su lengua en mi clítoris.

    -Yegua, dame uno. Dije y metí la mano en la bolsa.

    Creo que saque el más grande y se lo metí con todo. Ella dio un grito de placer y lo empecé a mover. Ella aumentaba la velocidad y yo la aumentaba más todavía, las dos gemíamos y chupábamos como locas. De pronto sentí que ponía un líquido en mi orto, y di un respingo.

    Ella me dio un suave golpe en el culo y sin sacarme el consolador de la concha, me fue metiendo un dedo en el ano. Yo no podía creer el placer que me daba. Cuando sentí todo su dedo dentro mío, tuve un orgasmo fuerte, y ella no dejó de moverlo.

    -Este culito va a ser tu perdición preciosa. Voy a tener que meter otro dedo como me pide.

    -Hija de puta, me están emputeciendo mal. Y mi culo no habla.

    -Si, sentí como suspira, como gime ahora. Dijo metiéndome dos dedos.

    Y si, mi culo se abrió presuroso para recibir los dos dedos. Yo los sentía y no podía parar de gozar. Estuvimos así un par de minutos, hasta que me pidió que me levante.

    -Preciosa, quiero darte un gran final un super orgasmo, si vos te soltas por completo. ¿Queres?

    -Si. Soy toda tuya.

    Hizo que me ponga de rodillas sobre su boca, y comenzó a chuparme la concha de una manera que me hacía delirar de placer.

    -Apoya las manos en la pared. Me dijo.

    Cuando lo hice, sentí que el más grande de los consoladores entraba en mi concha. Su lengua jugaba conmigo sin parar. Me tomó de la cintura y me dijo : Movete.

    Comencé a subir y bajar, ella me marcaba hasta donde subir para que no se salga el consolador que estaba apoyado en su pecho. Ella no dejaba de chuparme, yo comencé a apretarme los pechos y tratar de estirarlos para chupármelos yo misma.

    Uno de sus dedos, cubierto de aceite, entro en mi culo. Lo dejó quieto y con mi movimiento me lo fui enterrando sola.

    -Goza, por favor, se libre, goza. Me dijo mientras me chupaba.

    Y estaba gozando como nunca. Ahora sí, podía decir que nunca había gozado así. Ningún hombre me había dado tanto placer. Ni me había cuidado como ella lo hacía, ni se había ocupado de mí como ella lo hacía.

    Me libere totalmente y deje que oleadas de placer recorran mi cuerpo mientras me movía sobre ella, y ella jugaba con mi concha y mi clítoris.

    Saco su dedo y sentí como uno de los consoladores estaba en mi ano, justo en la puerta pero no entraba.

    Me detuve, me incliné un poco y le dije:

    -Metelo, por favor.

    Ella solo metió la punta y yo fui bajando hasta enterrarlo totalmente. Volví a los movimientos de subida y bajada, ahora doblemente penetrada por los consoladores. Mire a Sabrina y vi el brillo de placer en sus ojos. Me volví totalmente loca y galopaba de esa forma, a lo loco. Sentí que se inflamaba algo dentro mío y tuve un orgasmo bestial, tremendo, mire a Sabrina y vi que de mi concha salían choros de líquido, cubriendo totalmente su rostro. El orgasmo no paraba y tampoco de salir liquido de mi concha. Me levante un poco y cubrí todo el pecho de Sabri con ese líquido.

    Mi cuerpo temblaba sin parar, me acosté a su lado y ella me beso con todas sus fuerzas. Me abrazo y me tuvo así hasta que los temblores pasaron.

    -Dios eso fue lo más tremendo que me paso en una cama, perdoname te orine toda.

    -No eso no era orín, eso fue un squirt, un orgasmo líquido preciosa.

    -Ah.

    Nos quedamos abrasadas un rato, Sabrina se levantó y fue a buscar dos vasos de whisky.

    -Sabri, fue tremendo, nunca, nunca goce así, nunca me hicieron gozar así, nunca nadie me dio tanto, Gracias.

    -Callare, nada que agradecer, fue un placer.

    -Pero vos…

    -Eso no importa, lo que me importaba era que vos goces. Que te entregues al placer mi amor.

    Hice como que no escuche al ver su cara cuando se dio cuenta lo que dijo.

    -¿Te puedo pedir algo Carla?

    -Si, por supuesto.

    -¿Me podes devolver los dildos?

    Me largue a reír con todo. Todavía tenía enterrados los dos dentro mío.

    -Perdón parece que se hace vicio tenerlos dentro.

    -Te dije que ese culo va a ser tu peridición…

    -Yegua.

    Tome un trago de whisky y la bese con todo. Dejamos los vasos y seguimos besándonos y tocándonos.

    -Metemelo en el culo. Me dijo Sabrina dándome uno de los consoladores.

    Se puso en cuatro patas, puse un poco de aceite en su culo y fui enterrándolo de a poco.

    -Carlita, con todo, cogeme con todo el culo. Me dijo.

    Lo terminé de enterrar y comencé a meterlo sacarlo violentamente. Ella me pidió que le pegue en el culo y lo hice. Ella se rio. Le di un golpe más fuerte y arqueo su columna con todo. Ver como gozaba, como me pedía más, me puso a mil, tome otro de los consoladores y se lo metí violentamente en la concha. Yo manejaba los dos, y ella gemía como loca. Las dos estábamos super excitadas.

    -Estoy a mil, yegua. Le dije.

    Ella giró su cabeza y me miró, tenía la mirada perdida por momentos y por momentos de estar loca totalmente.

    Se levantó pero sostuvo el consolador en el culo.

    -Vení. Me dijo.

    Me enseño como ponernos para hacer una X, con nuestros sexos pegados, me dijo que sostenga el consolador en su culo y me abrazo con todo, se empezó a mover como loca frotando nuestros sexos, besándome sin parar y haciéndome doler los labios de la fuerza que hacía, todo con el consolador entrando y saliendo de su culo al ritmo de sus movimientos.

    Acabamos las dos juntas y caimos abrazadas en la cama. Nos costaba respirar. Sabrina tenía una sonrisa hermosa y gigante en su rosto. Nos dormimos abrazadas, con la luz prendida.

    A la madrugada, me levanté para ir al baño y el volver, sintió que acostaba y totalmente dormida me abrazo y escuche que dijo: “mi amor, dorm?í”. Adentro mío fue una revolución escucharla. Me pude calmar y volver a dormir.

    Cuando sono la alarma del despertador saltamos las dos de la cama. Ella la apagó y me miró sonriendo.

    -Buen día.

    -Buen día, maravilloso día. Dije.

    Nos duchamos y nos vestimos. Las dos fuimos a nuestros trabajos. No pude dejar de pensar en la tarde noche que pasamos. Cuando a la tarde fui al gimnasio, ella ya estaba ejercitándose. Salude a todos en general y cuando iba a empezar el calentamiento, fui y le di un pico a la vista de todos.

    -Hola.

    -Hola.

    -¿No tienen nada que contar Uds.? Dijo uno de los chicos.

    -No. Imagínate lo que quieras. Dijo Sabrina.

    Cuando terminamos nos fuimos a duchar.

    -No pare de pensar en vos. Le dije.

    -Yo no, ni me acordé de vos. Es más, ¿Quién sos flaca? Me dijo haciendo caras.

    -La que te va coger el la última ducha. Le dije.

    Las dos fuimos corriendo y nos abrazamos y besamos como el día anterior. ¿Hicimos el amor? ¿Tuvimos sexo? Por un rato largo. Nos cambiamos, nos despedimos con un beso y yo me fui a lo de Pablo. Mi novio.

    Como tenía llave de su departamento, entre directamente. Él estaba en la computadora.

    -Hola Bebé. Llegué.

    -Bebota.

    -¿Trabajando?

    -No, borrando cosas, videos, fotos viejas. Hay café caliente.

    -Sirvo para los dos.

    Me sentía rara, una parte de mí quería estar allí y otra en otro lugar. Serví las tazas de café y volví con Pablo.

    -Toma. ¿Puedo sentarme con vos y ver? Dije y me maldije por estar pidiendo autorización.

    -Si, no hay problema.

    Mientras charlábamos de nuestros trabajos él iba borrando fotos, hasta que una me dejó helada.

    -¿Quién es esa chica?

    -No te acordás, te mostré esta misma foto cuando la borraba del celu. Es Sabrina, mi ex. La dejé cuando empezamos a salir. Buena piba, pero muy dependiente, cargosa, no paraba de hacer cosas para alagarme.

    -¿Ah… Entonces vos salías con ella cuando nosotros empezábamos? Eso no lo sabía.

    -Si… en realidad, empezamos nosotros unos días después…

    -Ah. Bastante buen cuerpo tenía.

    -Maso, maso.

    -¿Nunca más la viste?

    -No, por suerte. No sabes como lloraba la boluda cuando corté. Es de esas minas que se enamoran perdidamente. Pero basta de hablar ella. ¿Te quedas a cenar?

    -No, no me siento bien, en realidad no me sentí bien en todo el día. Perdoname.

    -No hay problema, igual los chicos me dijeron de salir. Aprovecho.

    -Dale.

    Salí de su departamento con ganas de vomitar. Fui a mi departamento, me di una ducha y en medio de ella, tuve que vomitar. Estaba loca, totalmente histérica. Me vestí, y fui a lo de Sabrina.

    -Sabri, Clara, ¿puedo subir?

    -Por supuesto.

    Cuando abrió la puerta del departamento me vio la cara y me hizo sentar en un sillón.

    -¿Estás hecha mierda, queres que llame a un médico?

    -No Sabri. No. Perdoname pero tengo que hablar con vos.

    -Si Carla, ¿Qué pasa?

    -¿Por casualidad tu novio era un chico de nombre Pablo?

    -Si, Pablo Garcia.

    -Ah. Escuchame y no te pongas loca que para eso estoy yo.

    Pablo García es mi novio.

    -¿Qué?!! ¿Cómo que es tu novio? Entonces por vos…

    -Si. Yo no sabía que salía con alguien cuando empezamos a salir. Él me dijo que estaba solo. Y ese día, borro fotos tuyas del celular. Por eso tu cara me era conocida. Nunca imagine que de ahí. Por favor, perdoname yo no sabía, te lo juro. Nunca hubiera aceptado salir con él si hubiera sabido que estaba con otra chica. Recien fui a su departamento, estaba borrando fotos de su compu y vi la tuya. Le pregunte quien era y me dijo tu nombre.

    -Tranquila Clara. Vos no tenes nada que ver. Esa es una historia de él y mía. Por una amiga de él sé que fue como vos lo decís. Ella no sabía tu nombre, pero estaba indignada por como se manejó y me llamó. Tranquila no quiero que te descompongas por favor.

    -Sabrina, vos te das cuenta, me siento para la mierda. Por mi culpa él te dejó.

    -Si, pero a su vez me hiciste un favor. Me lo sacaste de encima, pude darme cuenta de errores míos, aprendí a valorarme, a quererme. Adelgace 15 kilos, hoy soy otra persona de cuando me dejó por vos. En realidad hoy te tengo que dar las gracias.

    -Sabri, estoy asqueada.

    Me levante y fui al baño a vomitar de nuevo.

    -Perdoname, tengo todo revuelto adentro. Dijo cosa muy feas, y me di cuenta que es una mierda de tipo, que lo que decía de vos, lo podía decir dentro de dos meses de mí. Que eras cargosa, que no parabas de buscar alagarlo. Sabri, nunca valoro tu amor, como tampoco hoy mi cariño. No lo amo, te lo dije. Y como me dijiste sin saber nada, me estoy entregando totalmente a él y voy a terminar burlada como vos.

    -Bueno, tranquila mi chiquita. Vamos a hacer una cosa. Date un baño bien caliente, deja que el agua corra por tu cuerpo un buen rato. Yo tengo un té que es relajante, calmante. Te voy a preparar uno.

    -Sabri ¿Cómo podes estar tan tranquila? ¿Cómo no estás loca por las cosas que te conté?

    -Porque como te dije, cuando me dejó descubrí otra Sabrina en mí. Y es la que ves ahora. Por eso. Dale, entra a la ducha.

    Me metí a la ducha, y estuve por un rato largo. Cuando salí Sabrina me esperaba con el té.

    -¿Mejor?

    -Si, gracias Sabri. Sos divina. Perdoname por venir con toda esta carga de mierda a tirártela encima.

    -Hey, preciosa, basta. No solo puedo estar para sacarte orgasmos en una cama, también para ser tu amiga, tu compañera. No te olvides de eso.

    -Gracias por eso entonces.

    Sabri estaba sentada a mi lado, inquieta, cruzaba los brazos, los apoyaba en las piernas, los volvía a cruzar.

    -Dame la mano de una vez y quédate quieta. Le dije estirando mi mano hacia ella.

    -¿Muy evidente, no?

    -Si. Pero hermoso.

    Nos quedamos así por un rato. Terminé mi té y dejé la tasa en la mesita. Me recosté y Sabrina me abrazo atrayéndome a su pecho. Me acosté apoyando mi cabeza en sus piernas. Ella me sonrió.

    -No pienso comer pizza otra vez. Dijo.

    -Necesito ropa para mañana, vamos a mi departamento, armo un bolso, lo traemos y vamos a cenar afuera. Yo invito.

    -¿Te vas a quedar a dormir? Me preguntó Sabrina.

    -¿Acaso tenes a otra agendada esta noche?

    -Boluda.

    Fuimos a mi departamento, agarre ropa para dos o tres días, dejamos el bolso en su departamento y fuimos a cenar.

    En el resto de la noche no volvimos a hablar de Pablo.

    -Sabri, ¿Vos alquilas o sos dueña?

    -Alquilo, no puedo juntar para comprarme uno. ¿Vos?

    -Soy dueña. En el lejano e hipotético caso que algún día decidamos vivir juntas podemos vivir en mi departamento, y te ahorras lo del alquiler.

    -Si, puede ser una oportunidad en un futuro muy lejano claro.

    -Por supuesto. Dije y las dos nos miramos sonriendo.

    -Por lo pronto, por lo que vi que cargaste en el bolso, voy a tener que hacerte lugar en el placard. Dijo Sabrina.

    -Si molesto, si sentís que te invado me decís y vuelo libre.

    -Por ahora te soporto.

    Volvimos al departamento y nos fuimos a acostar.

    -Hoy vamos a dormir, mi amor. Dijo Sabrina y no la dejé pasar.

    -¿Cómo dijiste?

    -Que hoy vamos a dormir.

    -¿Y qué más?

    -Nada, estás tan loca con lo de Pablo que escuchas cosas.

    -Claro, escucho cosas. Y como era eso de ser libre para todo, para expresarse y poder decir todo lo que una siente.

    -No sigas porque vamos a terminar mal Carla.

    -Fuiste vos la que me dijo que tenía que soltarme.

    -Vos lo quisiste.

    Me arranco a tirones la tanga y se tiró de cabeza a chuparme la concha con todo, mientras me apretaba las tetas. Me hizo mojar al instante y excitarme en un segundo.

    Bajó de la cama y tirando de mis piernas puso mi culo en el borde de la cama. Metió dos dedos en mi concha y me miro a los ojos.

    -Si boluda, te amo, me estoy enamorando como una boluda de vos, otra boluda. Dijo.

    Nuevamente se puso a chuparme con todo. No estuvo mucho, se puso a mi lado y me besaba con todo, me abrazaba apretándome contra su cuerpo, sus manos recorrían todo mi cuerpo. Me tomo la mano con las dos manos y me dijo “Te amo, me estoy enamorando de vos” y me beso con todo. Vi como lágrimas empezaba a caer de su rostro, y ella repetía “me estoy enamorando de vos”, sin dejar de besarme.

    -Y yo de vos. Desde el primer segundo en la ducha, y cada segundo crece más. Por eso me dolió tanto lo que dijo ese hijo de puta. Porque te amo, y no podía casi burlarse de vos.

    Nos dimos un tremendo beso y nos quedamos abrazadas por un largo rato.

    -Estamos las dos locas. Dijo Sabrina.

    -Totalmente. Pero cogiendo somos geniales. Dije y ella se largó a reír con todo.

    -Voy por whisky.

    Trajo dos vasos de whisky y nos sentamos en la cama a tomarlo.

    -Carla, creo que para tener una buena convivencia tenemos que ordenarnos, poner algunas reglas.

    -Me parece lógico.

    -Regla nro. 1: NO HAY REGLAS

    Listo.

    -Sabrina, estoy completamente de acuerdo. Dije y nos largamos a reír como locas.

    Estuvimos un rato más diciendo estupideces y riéndonos. Nos acostamos y fui yo la que abrazo a Sabri, y así dormimos toda la noche. Cuando desperté por la alarma ya Sabri no estaba en la cama. Me levanté y la encontre en la cocina preparando el desayuno.

    -Hola fea. Me dijo.

    -Hola frígida. Conteste.

    -Che, hoy es viernes. Pensa que vamos a hacer el fin de semana.

    -Dale, a algún lado tenemos que salir.

    Nos fuimos a trabajar y nos encontramos en el gym. Nos saludamos con un beso y sin bañarnos nos fuimos al departamento.

    Tiramos en la cama e hicimos el amor con locura. Nos fuimos a duchar y después nos servimos un café.

    -Sabri, amor, estuve pensando. Y quiero contarte.

    -Dale, te escucho.

    -Yo con Pablo, en teoría estoy de novia todavía. Y voy a cortarlo, pero quiero hacerlo pelota.

    -Jodida una mujer enojada.

    -Muy jodida. Le voy a decir de encontrarnos mañana a cenar en algún lugar y…

    Le detalle todo el plan, y aunque me costó, la pude convencer. Lo llamé y con la excusa que seguía descompuesta, no lo vi, pero quedé en encontrarnos a cenar en su restaurant preferido la noche siguiente. Esa noche, salimos a comer unas hamburguesas y volvimos temprano al departamento para hacer el amor. Como siempre fue genial.

    Cuando nos despertamos, fuimos a mi departamento a buscar ropa, la llevamos al de Sabrina, llevamos ropa a lavar, fuimos al shopping y nos compramos ropa interior sexy, fuimos a una peluquería, y pasamos por el sex shop para comprar algo. Sabrina buscó aceites y yo un arnés con consolador, pero intercambiable.

    Caminábamos tomadas de la mano y la gente nos miraba por la felicidad que transmitíamos con nuestras risas. Volvimos al departamento y nos vestimos con todo. Sabrina con un vestido mini, super escotado y ultra pegado al cuerpo. Yo con una mini y una camisa abierta de forma que se veía mi corpiño de encajes. Y un saco.

    Fuimos al restaurant y Sabrina espero afuera. Entré y Pablo estaba sentado en una mesa en el medio del salón. Cuando me acercaba, entró Sabri, y se quedó esperando mi seña.

    -Hola Pablo.

    -Hola Bebota, que hermosa que estás.

    -Gracias. Pablo te pedí encontrarnos porque es justo que te diga que estoy saliendo con otra persona. No quiero que te sientas mal, pero es así.

    -¿Cómo que estas con otra persona? ¿Cómo, cuándo? Dijo casi gritando.

    -Por favor, calmate, no demos un espectáculo. Si, conocí a una persona y quedé prendada. Fue impensado, la conocí en el gym, y fue un flechazo tremendo.

    -¿Pero y yo? Vos decías que me amabas, y de pronto…

    -No Pablo, nunca te dije que te amaba, apenas que te quería. Y vos sabes, incluso te pasó, son cosa que uno no puede evitar.

    -Carla, por favor, no me podes hacer esto, yo te amo, invertí mucho tiempo en esta relación, dejé a una mina por vos, y vos ahora me decís esto.

    -Te vuelvo a pedir perdón, pero sería muy injusto y traicionero jugar a dos puntas. Además, te tengo que confesar, que por fin me sentí una mujer plena, al punto de llegar a hacer cosas que con vos, nunca hicimos y no quería hacer. Dije y le hice la seña a Sabrina.

    -Pero escuchame, tenemos que hablar tranquilos, afuera de aquí, vamos a mi departamento, por favor.

    -Pablo, por favor, se adulto. Se terminó.

    Ah, justo. Hola mi amor. Le dije a Sabrina poniéndome de pie.

    -¿Sabrina? ¿Sos vos?

    -Hola Pablo. Sí, claro soy yo.

    -No entiendo Clara, vos dijiste que estabas saliendo con alguien.

    -Si, y es Sabrina, somos novias, pareja, cosita, como quieras decirle. Dije.

    -Pero, pero, no puede ser, escuchame Sabrina, yo quiero hablar con vos…

    -Pablo, por favor, ya pasó mucho tiempo para hablar. Y en verdad, estamos tan bien con Carla, que ni pensaría en volver con vos. Chau, dulce.

    -Toma Pablo, son las llaves de tu departamento. Ah, no llames a casa, porque vivimos juntas con Sabri y casi nunca estoy en casa. Nos vemos…

    Salimos del restaurant tomadas de la mano y Pablo quedó solo, parado en medio del salón ante la mirada atenta de todos los comensales.

    -Sos una hija de puta. Lo hiciste mierda. Dijo Sabrina.

    -Si. Y me gustó. Por vos y por mí.

    Fuimos a cenar a otra restaurant y luego a seguir la noche en un boliche. Nos sentamos en la barra, pedimos un trago y nos dispusimos a parar una gran noche.

    -Carla, ¿aquellos no sol los amigos de Pablo?

    -Si, ya veo que aparece, la puta madre. Dije.

    Nos sirvieron los tragos y estábamos charlando cuando escuche detrás de mí.

    -¿Sabrina, sos vos?

    -Veo que tenes buena memoria. ¿Cómo estás?

    -Hasta ahora, bien, pero ahora, viéndote lo hermosa que estás, maravillosamente bien.

    -No me jodas Rodo. ¿Con quién andas?

    -Solo, totalmente solo. Salí de cacería.

    -Milagro. Te presento a Carla.

    -Hola Carla, ¿otra hermosura suelta? ¿Qué nos pasa a los hombres?

    -Muchos son unos boludos tremendos Rolo. Le dije y se me quedó mirando.

    -Como veras, no es de andar buscando las palabras para decir las cosas. Rolo, dejame un par de minutos que tengo que hablar algo con Carla.

    -Por supuesto. ¿Queres que busque un amigo?

    -¿Te vas a ir con tu amigo?

    -No, claro. La dejo hablar.

    Cuando se fue Sabrina se rio con todo.

    -Amor ¿Queres sexo, champagne y rock and roll? Este es el flaco con el que hice el trio que fue una locura. Es tremendo en la cama.

    -Por supuesto mi amor, vivamos la vida.

    Un rato después volvió Rolo.

    -Rolo, la propuesta es clara, nos vamos los tres, vos pagas el hotel, el champagne y nosotras ponemos los cuerpos para una noche de locura.

    -¿Están hablando en serio? Claro que acepto la propuesta. Solo elijan el hotel y cuando nos vamos.

    -Esperemos un rato, y partimos. ¿Podrás con ambas o ya no sos lo que eras?

    -Sos mala. Te aseguro que voy a poner todo para que pasemos una noche de aquellas.

    -Cuando te haga una seña, buscamos y marchamos.

    Los amigos de Pablo descubrieron que yo estaba allí y miraban sorprendidos. Me acerque a hablar al oído con Sabrina y ella me escuchó, me tomó la cara y me dio un beso hermoso.

    Uno de los amigos se acercó y me dijo:

    -Hola, ¿Sos Carla, la novia de Pablo?

    -Soy Carla, sí, pero lo dejé a Pablo. Estoy en otra relación.

    -Ah, te puedo invitar a tomar algo.

    -No tengo problema en que me invites algo, pero tengo que decirte que ella es mi novia, y no pienso salir con nadie más a menos que quieras que marchemos los tres, las dos y vos. Eso si ella quiere y vos pensas que podemos pasar una noche maravillosa con vos. Para pavadas…

    -No, está bien, entiendo, disculpa

    -No podes hacer mierda a un tipo así. Me dijo Sabrina.

    Un rato más tarde, llegó Pablo y se quedó duro cuando nos vio. A propósito, nos hablábamos al oído y no dábamos picos. Él se quedó con los amigos y el que había venido a hablarnos, le dijo algo.

    Terminamos nuestros tragos, Sabri hizo la seña y Rolo se acercó.

    -Rolo, ahora nos vamos a ir, vos tomándonos de la cintura en medio y disfrutando llevarte estas dos mujeres.

    -Por supuesto.

    Cuando nos íbamos saludé a Pablo con la mano que no atinó a responder.

    Fuimos a un hotel de lujo, a la mejor habitación y tuvimos una noche de sexo tremenda, verdaderamente Rolo estuvo a la altura, nos atendió a las dos, no una sino en dos oportunidades.

    Esa fue la noche en que por primera vez una pija entro en mi culo. Y como la disfruté!!!

    Con Sabri nos dimos con todo, Rolo estaba atento a intervenir y darnos placer. Mi primer trio, y fue una locura.

    Volvimos al departamento cerca del mediodía. Habíamos dormido unas horas en el hotel, pero las dos necesitábamos más descanso.

    Nos tiramos desnudas en la cama, y nos abrazamos.

    -¿Cómo te sentís amor? Me dijo Sabrina.

    -Genial, amo mi nueva sexualidad, casi tanto como a vos.

    Hace seis meses que nos mudamos a mi departamento. Con Sabri lo pintamos y decoramos a nuestro gusto. En mi trabajo me dieron una promoción a un cargo superior y me ofrecieron pagarme los estudios para poder seguir ascendiendo. Por supuesto que acepté. A Sabri la llamaron de otra empresa para contratarla como Jefa de desarrollo de software. También aceptó.

    De Pablo por la amiga de Sabri, que estaba con depresión, no soportaba que una mujer lo haya dejado por otra mujer y que justamente sea una ex suya.

    Rolo se puso de novio, pero… En estos seis meses nos hemos visto varias noches…

    Con Sabrina disfrutamos caminar tomadas de la mano, mostrarle al mundo nuestro amor. Un amor que crece día a día.

  • Curando las penas de mi suegra

    Curando las penas de mi suegra

    -Hola Cris, buen día. Me saludó Carla, la madre de mi novia, apenas atendí su llamado a mi celular.

    -Hola Carla, buen día.

    -Si estás ocupado decime, te llamo después. Dijo

    -No, justo estaba buscando un café. Decime.

    -¿Vas a almorzar en el bar de enfrente?

    -Sí, creo que sí.

    -¿Podemos almorzar juntos, necesito hablar con vos? En privado, y sin que Nacha se entere, por favor.

    -No hay problema, si es urgente, voy a tu consultorio. Le dije.

    -No es necesario, no es ni grave ni urgente. Solo que colateralmente la involucra a Nacha.

    -¿Te parece 12:30? Le pregunté.

    -Perfecto, nos vemos. Y Gracias.

    -Dale.

    Carla, mi suegra, es médica como yo, y trabajamos en el mismo hospital. Ella tiene 40 años, es una mujer hermosa, se cuida mucho con ejercicios, tratamientos de belleza y comida muy saludable. Con mi suegro, un poderoso empresario, están divorciados hace 10 años.

    No era raro que almorcemos juntos, aunque normalmente, lo hacíamos junto a otros colegas, que nos cargaban porque por mi edad, 30 años, lo que menos aparentábamos era ser suegra y yerno.

    -Hola. Dijo con una sonrisa cuando se sentó a mi mesa en el bar.

    -Carla, ¿Cómo estás?

    -Temblando. Lo que estoy haciendo y por hacer es una locura, sé que me arriesgo a tener problemas muy graves con Nacha, a que me pierdas el respeto con toda razón, y que te levantes y te vayas.

    -Por favor Carla, ¿Qué es lo que pasa? Me estas preocupando en serio.

    -Te pido por favor, por lo que más quieras, que esta charla no va a llegar a oídos de Nacha. Si me decís que no, lo entenderé, y aquí termina.

    -Podes hablar tranquila.

    -Vos viste la relación de confianza que tengo con Nacha. Hay momentos en que hablamos como amigas íntimas. Es normal que cuando nos encontramos los lunes en casa, después que pasaron el fin de semana en tu departamento, me cuente que hicieron, donde fueron y algunas de las “locuras” que hicieron haciendo el amor. Me cuenta lo dulce que sos, como se ríen, como goza ella con todo lo que haces, y como se pone de caliente, cuando, como dice ella, te pones como gorila loco, y se va toda la dulzura para dar paso a la bestia.

    -Sí, sabía que hablaba eso con vos. Pero también otras cosas, como que está enojada porque dice que sos una “monja”.

    -Cris, por eso te pedí hablar, y… lo que te voy a pedir… Dios, estoy muerta de vergüenza. No, no puedo. Perdoname que te hice venir al pedo. Perdoname pero no puedo.

    -Carla, por favor decime que pasa, me preocupa verte así de histérica, como yerno y como colega. No podes atender en ese estado.

    -Cris, sos el único hombre con el que me animaría a tener sexo. No estoy para salir de noche, a buscar a alguien, tampoco para enredarme y se la comidilla de todo el hospital por salir con alguien de aquí. No quiero tener un novio, una pareja. Estoy bien sola, pero…

    -Clara, ¿Vos me estás diciendo que queres tener sexo conmigo?

    -Dios, sabía que no iba a resultar bien, por favor olvidate de todo, y te ruego no le digas a Nacha, me odiaría con razón toda su vida. Dijo al borde de las lágrimas.

    -Si no te tranquilizas, te llevo a la guardia y te pongo un calmante. Te hice una pregunta, no una contestación. Y este no es el lugar para charlar esto. Menos en tu estado. ¿Qué vas a hacer a la tarde?

    -Cris, olvidate de todo. Por favor te pido.

    -No puedo porque veo que no estás bien. ¿Qué vas a hacer a la tarde?

    -Iba a ir al gimnasio.

    -Bueno, cuando salimos te llevo a tu casa. Ahí vamos a poder hablar tranquilos. Nacha tiene clase hasta la noche.

    -Pero Cris.

    -Nada.

    Cuando salimos del hospital, subió al auto, y no hablo en todo el viaje. Llegamos y cuando entramos me dijo:

    -Me voy a servir un whisky, ¿Queres?

    -Dale.

    Sirvió los dos vasos de whisky y se sentó frente a mí en los sillones del living.

    -Te parezco una puta barata, que trata de cogerse el novio de su hija, ¿No?

    -Me pareces una mujer desesperada, que no tiene contención alguna, y en ese estado confía en alguien cercano.

    Ahora, contame que pasa. Sin histerias, ni culpas ni adjetivaciones negativas. Dale.

    -Hace 10 años que no estoy con un hombre. Y masturbarme no cambia eso, un consolador no es un hombre, su respiración, sus manos, su excitación.

    Y no me da para salir de levante, meterme a la cama con alguien que no conozco, ni hacer de noviecita.

    Es una locura total lo que pensé, un delirio producto de mi desesperación. Te pido perdón Cris, te involucre sin pensar las consecuencias, porque aunque te apiades de mí y no le digas nada a Nacha, sé que mi imagen de madre queda manchada, y nuestra relación familiar quedará dañada.

    -Hey, creo que me conoces un poco, como yerno y como médico. Sabes cuándo me importa el componente emocional de una persona que sufre.

    Y tenes que estar sufriendo mucho para contarme esto que te pasa. Sos una mina que la peleó en la brava como pocas.

    ¿Vos te planteaste en algún momento que hacer si te digo que sí, que no tengo problemas en ir a la cama con vos?

    -Si, que me vería como una boluda de 40 años, temblando de miedo como la primera vez, sin saber que carajo hacer. Un espanto.

    -Sos boluda… ¿Puedo pasar al baño, pero no uno chico, soy claustrofóbico?

    -Sí, claro. Vení.

    La seguí y me llevó a un baño grande, con ducha.

    -Tiene ducha, que bueno. Dije y ella me miró sin entender.

    -Claro.

    -¿Tenes calefón o termo tanque? ¿Sale bien el agua caliente?

    -Calefón y sale bárbara, abrís la canilla y enseguida sale caliente. Dijo.

    -Entonces vamos a probarla. Dije y sin más la tomé de la mano haciendo que entre al baño-

    -Cris…

    Abrí la ducha y le fui desprendiendo los botones de su camisa, su respiración se fue haciendo pesada. Le saqué la camisa y luego me saque la mía. Siguió su pollera y mi pantalón.

    -No te rías de mi ropa interior, no es nada sexy. Dijo cubriéndose con manos y brazos.

    Me saque el boxers y ella no me quitaba los ojos de los míos.

    -Sale bien caliente, tenías razón. ¿Te vas a bañar con ropa interior?

    -Ehh.

    No le di tiempo a pensa y la hice entrar en la ducha, quedamos de frente, a milímetros de distancia. Tomé su cara y la besé. Ella respondió mi beso y me abrazó. Estuvimos un par de minuto besándonos. Le desabroche el corpiño y ella dejó que caiga al suelo.

    Me agache un poco, y lentamente fui besando sus pechos, al tiempo que le quitaba la bombacha, ella gemía suavemente y acariciaba mi cabeza. Tomé una esponja y un jabón y fui enjabonando todo su cuerpo, ella se dejaba hacer, gemía sin parar y buscaba tocarme en todo momento.

    Luego, hice que se enjuague y tomé su mano para llevarla a mi pija. Mi mano fue a su sexo y Carla dijo un sí larguísimo.

    -Esto sí que es grande. Dijo mientras acariciaba mi pene.

    Hice que apoyara su espalda contra la pared, levante y sostuve una pierna y la fui penetrando lentamente.

    -Ay, Dios, es grande en serio. Dijo.

    Su concha era bien estrecha, pero a medida que entraba en ella, se iba dilatando. Yo estaba muy excitado, apretaba sus pechos con fuerza y besaba su boca con más fuerza todavía mientras mi pija entraba y salía de su concha.

    -Me estas partiendo Cris, no pares.

    Ella me abrazaba y se contenía para no arañar mi espalda. Para evitar riesgos, la hice poner de espaldas a mí, apoyando sus tetas en los azulejos de la ducha, ella hecho su culo hacia atrás, y nuevamente la penetré.

    -Que fuerte que estás, y que placer es cogerte Clara. No te voy a negar que alguna vez fantasee con la idea que cogerte como lo estoy haciendo.

    -¿En serio? Yo muchas veces me masturbe pensando en vos.

    Escuche eso y me puse loco, la tome de la cintura y embestía con todo hasta descargar toda mi leche en su concha. Ella tuvo un orgasmo tremendo, que la dejó temblando. Se dio vuelta y me dio un tremendo beso.

    Cerré la ducha y nos fuimos secando mutuamente.

    -Gracias Cris, me hiciste gozar en serio, un tremendo orgasmo me regalaste.

    -Nada de gracias, esto no es gratis, y pienso cobrarte hoy mismo. Dije y ella me miró con cara de terror.

    La tome de la mano y fuimos a su habitación.

    -Espero que lo de recién no te haya sacado por completo las ganas de sexo. Ahora yo te voy a gozar a vos. Dije y la hice acostar con las piernas fuera de la cama.

    Las separé y mi boca fue directo a su clítoris, ella dio un grito de sorpresa y al sentir como mi lengua jugaba con su clítoris se puso a gemir como loca, buscó con la mano una de las almohadas y la mordía ahogando sus gritos de placer. Corrí mi boca y fue el turno de su concha, metiendo y sacando mi lengua sin parar. Por suerte había agarrado la almohada, porque gritaba como loca de placer.

    Me puse sobre ella, haciendo un 69, y ni bien tubo cerca mi pija se la metió en la boca chupándola con torpeza pero con una calentura tremenda. Metí dos dedos en su concha y busque su punto G. Cuando lo encontré y lo estimulé ella aún con mi pija en su boca grito con todo, al tiempo que se estremecía por un orgasmo. Así le saque dos más.

    Me corrí, y la puse boca abajo. Separé sus cachetes y mi lengua fue directo a su orto, mientras mis dedos seguían jugando dentro de su concha. Ella quiso correrse, pero un suave chirlo en el culo la hizo desistir.

    -No, yo… nunca,… por favor… Aggg , nadie… desgraciado… no… si… virgen…

    Decía repetitivamente, mi lengua hacía que se fuera dilatando y entrando en ella cada vez más. Saque mis dedos de la concha y apoye uno en su orto.

    -Ahora, me vas a regalar un hermoso orgasmo anal. Dije y lo fui enterrando suavemente.

    -No… Cris… por…. no…

    Decía pero a su vez movía sus caderas para arriba y abajo. Un par de minutos y tuvo un hermosos orgasmo anal.

    -Ahora, contame, como te gusta más.

    -De atrás, como perrito, en cuatro.

    -Que pena, a mí a las mujeres hermosas como vos, me gusta cogerlas cuando me cabalgan.

    Me acosté e hice que me montara. La tomé de la cintura y empecé a embestirla con todo, sosteniéndola de la cintura.

    -Me encanta ver como saltan esas tetas hermosas, ver como me miras caliente, reventando de placer. Dije.

    -Hijo de puta, sí que sabes coger.

    -Coger a una mina caliente como vos, es hermoso, pero si se suelta, y deja que su calentura la domine, te aseguro que es genial. Lo tendrías que probar.

    -Cerdo, ¿no te parece suficiente como estoy?

    -No, quiero más.

    Solté su cintura y separé sus cachetes al máximo.

    -Metete un dedo en el culo.

    -Cris, no, yo no…

    -Clara, te morís de ganas, te gusto la paja que te hice.

    -Sos un desgraciado, un cerdo.

    Dijo y mojando su dedo en la saliva de su boca, lo fue introduciendo y moviendo. Ella era ahora la que mandaba, me cabalgaba como loca, me pidió la almohada, la mordió, apoyo sus manos en mi pecho y saltaba como loca en mi pija mientras se metía y sacaba el dedo del culo.

    -Así, ahora si sacate toda la calentura guardada, vos solita te vas a llenar la concha con mi leche haciéndome explotar.

    Ella me escuchaba y más loca se ponía, llevo su otra mano a la boca, mojó dos dedos y sin detenerse, los introdujo en reemplazo del que estaba.

    -Si metes un tercero, quizás me pongas loquito y te acabe.

    -Cerdo, maldito desgraciado.

    Lo hizo, metió tres dedos y segundos después, la tome de la cintura, la mantuve quieta y acabé en su concha. Ella sin quitar los dedos, con la otra mano se apretó una teta y grito de placer, alcanzando el orgasmo más fuerte de la tarde.

    Se quitó de encima de mí y se acostó.

    -No me vas a creer, no me importa. Fue el mejor sexo de mi vida. Nunca me había excitado tanto, tampoco mi marido nunca se ocupó de que lo haga claro. Si te digo que nunca había hecho todo, absolutamente todo lo que hicimos hoy, no me vas a creer. Nunca en el baño, nunca montarlo, nunca chuparle la pija así, nunca sus dedos hicieron eso con mi concha, mucho menos su lengua con mi culo. Sí que me calentaste.

    -Eso me resulta increíble, no entiendo como un hombre no puede gozar a una mujer como vos.

    -El me gozaba, se ponía atrás mío, y acababa en unos minutos.

    -Eso no es gozar a una mujer Clara, gozar a una mujer es hacer que tenga mil y un orgasmos, que se libere totalmente, casi, casi como vos recién. Eso es gozar a una mujer, hacer que su placer sea total.

    -Muy lejos de eso en toda mi vida, hasta hoy.

    Nos duchamos nuevamente, nos vestimos y bajamos.

    -Cris, ¿le vas a decir a Nacha? ¿Te parezco una puta? ¿Me vas a volver a hablar?

    -Clara, no voy a decir nada, me encantan las mujeres muy putas en la cama, y si, vamos a seguir hablando como siempre.

    -Gracias.

    -Hola amor, te espero a cenar en casa. Fue el mensaje de Nacha que me mandó por Telegram.

    Habían pasado tres semanas desde mi encuentro con Clara su madre. Desde ese momento nuestra relación no tuvo cambios, y con Clara, tampoco, aunque algunas veces, en ciertas conversaciones en el bar, sobre todo las subidas de tono, me miraba de reojo y sonreía.

    Cuando llegué a la casa de ellas, note que no había buen clima, pero ni por asomo me imaginé lo que seguiría.

    -Hola Cris, pasa me dijo Nacha.

    Entre y luego de saludar a Carla que estaba en uno de los sillones, Nacha me ofreció un whisky y me dijo de sentarnos con Clara, que estaba seria con un vaso en sus manos.

    -Cris, se todo lo que pasó entre mamá y vos. Ella sintió que me había traicionado, me dijo que fue esa sola vez, que te rogó que lo hagas, y que no me digas nada.

    -Sí, es cierto lo que te dijo. Y no me arrepiento para nada. Tu madre estaba en un estado de desesperación tal, que por eso recurrió a mí. Ni siquiera tuvo confianza para contarte a vos lo que le pasaba, como se sentía. Por eso decidí ayudarla. Y como dijiste, fue esa única vez, y ni siquiera volvimos a hablar el tema.

    -También me lo dijo. Te imaginas que me duele, nunca hubiera imaginado eso. Pero también entiendo a mi mamá. Viviendo el sexo como lo vivo, no sé como pudo vivir 10 años sin estar con un hombre, o con una mujer. Y me duele que no haya tenido la confianza para contarme como estaba.

    -Te entiendo perfectamente, pero no era yo quien tenía que decírtelo, no iba a destruir la imagen de tu madre, y comprendo por qué te lo dijo.

    -Gracias Cris, perdoname. Dijo Carla.

    -No hay nada que perdonar. Yo sabía en que me metía. Perdoname Nacha, pero priorice ayudar a tu madre.

    Dicho esto, creo que no queda mucho más por hablar. Las dejo. Dije.

    -Esperá, quiero preguntarte algo: ¿Me amas? ¿Me deseas? ¿Algo cambió entre nosotros? Me preguntó Nacha.

    -Claro que te amo, por supuesto te deseo, hace dos días estuvimos juntos y creo que fue como siempre. Y entre nosotros cambió que vos sabes lo que paso entre tu mamá y yo.

    Vos sos la que resultó herida, traicionada por ambos, si uno de los dos tiene que tomar una decisión sobre nuestra pareja, sos vos.

    -¿Si seguimos, te vas a seguir acostando con mi mamá?

    -Nacha, no volvimos a acostarnos y en ningún momento hablamos de volver a hacerlo.

    -Por favor, se sincero: ¿Gozaste con ella? ¿Si yo no estuviera de por medio, te volverías a acostar con ella?

    -Si, goce con ella, no te lo voy a negar. Sobre la segunda pregunta, si me volvería a acostar con ella.

    Clara estaba tomando un trago de whisky y casi se ahoga al escucharme.

    -Entiendo. Con la misma honestidad, mamá, ¿Deseas estar de vuelta con Cris?

    -Te contesto como mujer, sí. Es un tremendo hombre en la cama. Como madre, no volvería a hacerlo.

    -Wow. Me esperaba que dijeras eso, pero es duro escucharlo. Prometo que última. Cris ¿estarías con las dos en la misma cama?

    -Nacha… Dijo Clara.

    -Cris… Dijo Nacha

    -Nacha, ya hemos estado con otra chica los dos, bien podemos estar con una mujer.

    -Me rectifico, esta vez si las últimas: ¿Tan bien coge? ¿Coge mejor que yo?

    -Nacha, por favor, como le vas a preguntar eso. Dijo Clara.

    -Si, coge muy bien. Y no, no coge mejor que vos porque todavía no aprendió a entregarse al placer como lo hiciste vos.

    -Son las dos personas que amo, y no quiero perder a ninguna de las dos. Vamos a tu cuarto Clara, te voy a mostrar como goza una puta en manos de este hijo de puta.

    -Nacha…

    -Clara, dale, es tiempo de que yo te enseñe algo.

    La tomó de la mano, y luego de una tenue resistencia Clara la siguió, yo detrás de las dos fuimos al dormitorio de Clara.

    Cuando entramos Nacha tardó dos segundos en quedar en ropa interior y ayudarme a quitarme los pantalones y el boxers. Clara miraba sin moverse. Nacha se puso de rodillas y a chupar mi pija, lamer mis bolas, y metérsela toda en la boca.

    Pasaron un par de minutos y se detuvo para mirar a Clara.

    -Boluda, no te pierdas esto. Le dijo y tomándola de la mano la hizo arrodillar y le puso mi pija junto a su boca.

    -No se chu…

    -Hace lo que sientas, pensa en el placer que te va a dar esta pija, y prepárala.

    Nacha fue alternando con Clara, que miraba y copiaba lo que Nacha hacía. Cuando Clara chupaba, Nacha aprovechaba para ir desvistiéndola. Un rato después, me acosté en la cama e hice que Clara se ponga sobre mi boca, y se ponga de rodillas, entregándome toda su concha para chuparla.

    Cuando sintió mi boca en su clítoris, chupándolo, succionándolo, mordiéndolo, empezó a gemir como loca.

    -Así, disfruta a tu hombre, recibí todo el placer que te quiere dar. Dijo Nacha y poniéndose atrás de Clara, le empezó a acariciar las tetas, y besar su nuca.

    -Dios, me están volviendo loca.

    -Abrite bien los labios. Le dije.

    Clara tímidamente abrió los labios de su concha y mi lengua entro toda, tuvo un orgasmo y se empezó a frotar contra mis labios, mientras yo apretaba su culo y Nacha sus tetas. Tras un nuevo orgasmo, hice que se corra y suba Nacha.

    Clara se quedó a un costado, mirando.

    Nacha, se apretaba las tetas, el culo y tomaba mi cabeza apretándola contra su concha.

    -Clara, soltate, hace lo que sientas, pero goza. Dijo Nacha cuando la vio quieta.

    Clara se puso junto a mí, y comenzó a besar mi pecho y bajar con su boca hasta mi pija, y besarla lentamente. Nacha la miró y sonrió en medio de pequeños orgasmos. Clara, se empezó a tocar la concha chupando mi pija, y con mucho disimulo vi que mojaba un dedo en la boca y lo acercaba a su culo. Deje que juegue un rato, hice correr a Nacha y poner en cuatro a Clara.

    Me puse atrás, y fui besando su espalda mientras dos dedos entraban en su concha, para jugar con el G. Cuando llegué a su orto, entre mi lengua y mis dedos fui sacándole orgasmos uno tras otro, Nacha se escurrió por debajo de Clara y le comenzó a chupar la concha.

    -Nacha no…

    -Goza hija de puta, goza. Dijo Nacha y siguió chupando.

    Los orgasmos de Clara, eran cada vez más fuertes y continuos. Metí dos dedos en su culo y entraron fácilmente. Fui acelerando los movimientos y dilatando cada vez más su orto. Me puse atrás y apoye mi pija en su culo. En vez de intentar zafar, ella separó bien sus cachetes, con ambas manos por lo que su cara quedo sobre la concha de Nacha.

    -No puedo estar haciendo esto, que puta que soy. Dijo Clara.

    Y de a poco fue besando la concha de Nacha hasta empezar a usar su lengua. Lentamente la fui penetrando por el culo, con pequeños movimientos y con mucha suavidad. Nacha, al ver como lo hacía se puso muy loca, chupaba la concha de su madre con todo y le dijo:

    -Clara, ahora, a gozar, chupame con todo por favor.

    Clara le hizo caso y yo seguía bombeando cada vez más, hasta lograr enterrar los 17 cm de mi pija en su culo. Clara gritaba de placer y su orto se contraía apretando mi pija en cada orgasmo.

    -Seguime Clara. Le dije.

    Fui corriéndome hasta acostarme y ella quedo de rodillas, dándome la espalda con mi pija en su culo. La tome de los brazos e hice que los ponga a la altura de mi pecho. Yo me movía con todo entrando y saliendo de su culo, ella gemía y gritaba de placer.

    Nacha se paró delante de ella, y le empezó a chupar las tetas y acariciarlas. Clara deliraba de placer pero nunca esperó que su hija baje con su boca hasta la concha y la chupe como loca, metiéndole dos dedos en la concha para frotarlos contra el Punto G.

    -Hija de puta, me vas a matar. Dijo Clara.

    -De placer, quiero verte bien loca, totalmente sacada.

    Siguió “torturando” a su madre hasta que vio que le hice una seña. Se corrió y le dijo:

    -Ahora, es todo tuyo, está por acabar.

    Clara se paró, se puso de frente a mí y nuevamente se metió mi pija en su culo.

    -Ahí quiero que me acabes desgraciado, que me revientes el culo de leche, hijo de puta.

    Y comenzó a saltar como loca sobre mi pija, mientras que ella misma se metía dos dedos en la concha y se apretaba las tetas.

    -Me convertiste en una mujer en serio, la más puta de las mujeres. Ahora goza guacho.

    Cuando sintió que acababa, se dejó caer, se enterró los dedos en la concha y dio un grito fenomenal. Se quedó quieta mientras temblaba y se dejó caer.

    -Mirá ahora Clara, te recomiendo esto. Este es el animal de mi novio.

    Cris, quiero que me revientes la boca, quiero tu pija en mi garganta.

    Ella se puso de rodillas en el suelo y me paré frente a ella masturbándome con todo. Le hice una seña a Clara, que se acercó a mí, la besé con todo, ella me abrazaba y ayudaba a masturbarme. Mi mano fue a su culo que todavía choreaba esperma con algunas gotas de sangre, y fui poniéndome loco.

    -Así, Clara, ponelo bien loco para que me destroce la boca.

    Me acerque a su cara y ella abrió la boca. Metí toda mi pija en su boca, ella tuvo una arcada pero no se corrió. Sosteniéndole la cabeza con ambas manos, la bombeaba con todo.

    -Animal, la vas a destrozar. Dijo Clara mordiéndose los labios y tocándose la concha.

    Se agacho, se metió entre las piernas de Nacha, y comenzó a chuparle la concha y meterle dedos en el culo.

    Nacha estaba con los ojos desorbitados de placer, apretándose los pechos con todo, dejando las marcas de sus dedos en ellos.

    -Hija de puta, como tu madre, tres dedos se está comiendo en el culo.

    Saque la pija de su boca para masturbarme. Ella miró la cabeza de Clara entre sus piernas y como si recién la descubriera se le encendieron los ojos de lujuria.

    No di más y le llené la boca de leche. Clara se levantó y miró a Nacha, que orgullosa mostraba su trofeo.

    -Quiero. Dijo Clara.

    Nacha se acercó y se dieron un tremendo beso para compartir mi leche.

    Fuimos al baño y los tres nos duchamos. Fui por la botella de whisky y tres vasos. Clara y Nacha me esperaban en la cama.

    -¿Qué opinas de mi hombre mamá? Preguntó Nacha.

    -No lo puedo comparar con otros, porque solo estuve con tu padre y… Pero es un tremendo amante, por fin pude saber lo que es el placer, ahora te puedo decir que me siento mujer. Ahora te entiendo, entiendo cuando me explicabas lo que era el placer y lo que lo necesitas en tu vida.

    -Yo si estuve con otros, ni a la planta del pie le llegan. El goza haciéndote gozar a vos, sabe que al final, va a gozar tanto o más que vos. Algún día te va a atar a la cama, ese día no vas poder creer a los niveles de placer que te puede llevar.

    -¿Más que hoy? Perdoname pero no creo.

    -Es otro placer, sensorial, distinto, único.

    Desde esa noche, una vez por semana nos juntábamos los tres. Meses después, Clara empezó a salir con otro doctor, pero nunca faltó a las juntadas.

  • Tu madre, nuestra puta (6): Final

    Tu madre, nuestra puta (6): Final

    En la heladería, lo pasamos genial, repasando como con suerte por un lado y un poco de perspicacia por otro, habíamos conseguido resolver el entuerto De Marisa de una manera bastante digna. El daño moral a Marisa, ya estaba hecho, y eso no se podía pagar con dinero, pero ella al menos de cara al exterior, lo llevaba bien, y ahora, como decía ella, podría afrontar la vida con un optimismo que había perdido con todo lo que había pasado.

    Solo esperábamos que tanto Manuel como Dompimpon, no quisieran tocar los cojones, aunque era algo bastante improbable, con lo que sabíamos de ellos.

    Nos fuimos para casa. Yo particularmente comí, me eche la siesta y cuando me levante me dedique a atender un poco las cosas que había dejado abandonadas durante estos días. Tampoco eran tantas, pero la frase había quedado bien.

    Esa tarde, ni siquiera baje a la calle. Tampoco recibí más que algún wasap de estos apuntando alguna cosa más de la mañana y preguntando si nos íbamos al día siguiente a la piscina. Y sí lo hicimos.

    Pasamos el día entero en la piscina tonteando con las pocas chicas que quedaban en el barrio en verano. De alguna forma, los tres estábamos volviendo a la normalidad. Pero, aunque aún no lo sabíamos, iba a ocurrir algo que perturbaría nuevamente esa normalidad.

    Cuando llegué a casa, bastante cansado después de un día haciendo el ganso en la piscina, mi madre me dijo,

    “Javier, han traído una carta para ti”, está en tu cuarto.

    ¿Una carta?, pensé yo. Si ya no escribe cartas nadie, los carteros están para traer los paquetes de las compras Online. Cuando llegué a mi cuarto la vi. El sobre estaba escrito con ordenador. Joder no me daba muy buena espina aquello.

    Le puse un whatsapp a Pablo,

    “Has recibido una carta?”, le pregunté.

    “Sí, tío me la acaba de dar mi madre”, me contestó. “no sé en tu caso, pero en el mío no trae sello ni matasellos ni nada, eso quiere decir que la han echado directamente en el buzón. ¿La has abierto?, me preguntó.

    “Que va tío, me da mal rollo”, le contesté.

    “Ya, pero habrá que abrirla no va a ser una carta bomba”, me dijo.

    Ya estaba yo palpándola con los dedos a ver si notaba dentro algo que no fuera un papel. Estaba abultado, pero no había nada que pareciera peligroso.

    Tragué saliva, inspiré fuerte y rompí el sobre.

    Cuando vi su contenido, me quedé perplejo. Contenía 5000 euros y una tarjeta. De Marisa.

    Leí la tarjeta.

    Hola Javier, quiero nuevamente expresarte mi máximo agradecimiento por todo lo que has hecho por mí estos días. He decidido que parte del dinero que recuperasteis para mí, os lo voy a regalar. Aunque sé que esto no paga todo lo que tú y tus amigos habéis hecho por mí. Me habéis sacado del pozo más profundo donde estaba metida, y eso no podre agradecéroslo suficientemente mientras viva.

    También he decidido organizaros una fiesta sorpresa como os prometí, para celebrar el feliz desenlace de todo esto.

    La fiesta se celebrará pasado mañana. He pensado quedar en un restaurante, comer un poco, y luego ya irnos al sitio donde he organizado la fiesta.

    Espero que estas muestras de agradecimiento, sean de tu gusto y poder contar contigo en la fiesta.

    Nuevamente,

    Gracias, gracias, gracias.

    MARISA

    Buff me habían dado hasta escalofríos leyendo la tarjeta de Marisa. Si ya lo decía yo. 5000 pavazos, y encima la comida y la fiesta. Esta Marisa, era muy grande. Al final no nos íbamos de vacío.

    Le escribí a Pablo,

    “Tío estoy flipando”

    “Pues yo más. He escrito a Oscar y el también la ha recibido y con el mismo contenido.”

    “Genial esta tía. Follar no la follaremos, pero se ha portado genial”, le dije.

    “Ya te digo. Si nos invita a comer y nos prepara la fiesta habría quedado igual de bien, pero coño la pasta viene muy bien. Voy a mandarla un wasap para agradecérselo”

    “Sí yo también”

    Mandé un whatsapp a Marisa,

    «Hola guapa, muchas gracias por tu regalo. No tenías porque, para mí ya es el mejor regalo verte tan feliz. Espero que disfrutes mucho en la fiesta, yo seguro que lo haré».

    Lo envíe. Un poco cursi, ¿verdad?, Pero me salió del alma.

    Hubiera preferido llamarla, y agradecérselo de viva voz, pero a estas horas ya estaría el marido, y no me apeteció hacer que tuviera que darle explicaciones.

    Al momento recibí su contestación. Muchos emoticonos de besitos, corazones, y un «claro que disfrutaremos». Finalizando con un “GRACIAS POR SER MI AMIGO”

    Buff, me temblaba todo el cuerpo de leer eso. ¿Pero amigo con derecho a roce?, me preguntaba.

    Cogí mis cinco mil pavos y los guardé en el libro donde guardo el dinero las pocas veces que tengo algo que guardar.

    No, no os creáis, también los leo. No sólo los utilizó de hucha. Ya pensaría que capricho darme.

    Al día siguiente con estos, no paramos de hablar de la sorpresa de Marisa, de cómo se lo había currado, de lo bien que se había portado con la pasta, y de las cosas que cada uno iba a hacer con el dinero. Pero sobre todo empezamos a elucubrar de cómo sería la fiesta.

    «Alcohol, drogas y sexo, eso es lo que quiero yo», les dije.

    “Pues drogas y alcohol no sé, pero desde luego si es sexo, conmigo no contéis, yo paso», dijo Oscar.

    «No me jodas que has salido del armario», le dije riéndonos.

    «No tío, pero no sé si te has percatado que estamos hablando de mi madre», me dijo Oscar.

    «En serio, tío, ¿tú si pudieras no te la follabas?

    «Joder, no sé si te has dado cuenta de que por muy buena que esté, es mi madre. Y claro que me gusta verla en pelotas, pero de ahí a follarla…»

    «Ya, ya”, le dije

    Pasamos el resto del día sin ninguna novedad. Como dicen los americanos, ‘no news, good news’.

    Al día siguiente, quedamos a las doce en el portal de Oscar.

    Cuando bajó, nos sorprendimos de no ver a Marisa con él.

    «Mi madre, se ha ido antes para seguir con los preparativos de la fiesta. Me ha dicho que vayamos a este restaurante, y una vez allí, la llame y va, que está muy cerca de donde va a hacer la fiesta», nos dijo.

    «Tíos, me pregunto si debemos llevar algo a la fiesta, no se pasteles, bombones, un ramo de flores para Marisa…», dijo Pablo.

    «Flores no, que luego las ve el marido y se mosquea», le dije yo.

    «Por mi padre, no hay problema, se ha marchado de viaje esta mañana. No vuelve hasta el sábado. Y si os sirve, a mi madre le encantan las rosas rojas”, dijo Oscar.

    Pues estaba claro serian rosas rojas.

    “También sería un detalle, como ha hecho ella, escribirle cada uno unas palabras en una tarjeta”, dijo Pablo.

    “Empiezas a complicarnos la vida, Pablo. Mi versión poética, la tengo aparcada”, le dije. Menos mal que no había leído mi whatsapp a Marisa.

    De camino al restaurante, paramos en una floristería. Compramos un centro compuesto por una docena de rosas rojas. También le pedimos tres tarjetas. Antes de arrancar de nuevo, cada uno le escribió algo en la tarjeta.

    Yo la puse

    “Felicidades de todo corazón a ti, la mejor de las hechiceras. Una hechicera que transformas el dolor dentro de tu alma en luz, sonrisas y amor para los que te rodean. Felicidades Marisa”

    Bordado. Me había quedado bordado, si al leer no se abría automáticamente de piernas, es que el mundo había perdido su sensibilidad.

    Metí la tarjeta en el sobre, lo cerré, y escribí fuera Javier.

    Los otros hicieron lo mismo. Me hubiera gustado saber que la ponían, pero no pregunté.

    No nos habíamos gastado más que apenas 60 euros, quizás deberíamos estirarnos un poco más y comprarla los bombones.

    “Tíos, ¿le compramos también los bombones?, les dije.

    “Porque no”, dijo Pablo.

    “Vale”, dijo Oscar.

    Era genial, por una vez, ir sobrados de pasta. Nadie ponía pegas a nada. Le compramos una caja de LINDOR CORAZON, nos dejamos otros 30 pavos.

    Llegamos al restaurante que nos había indicado Marisa. Aún faltaban 10 minutos para las doce.

    Preguntamos si había una reserva de una mesa para cuatro a nombre de Marisa…

    El camarero, nos dijo que sí pero que era para cinco. Pasamos.

    “¿Quién coño será el quinto?”, les pregunté.

    Pregunta estúpida. Nadie tenía ni idea.

    “Como la mesa es redonda, vamos a ponernos nosotros tres aquí, dejando un hueco para Marisa. Tu Oscar ponte a mi derecha, que la tienes todo el día al lado, y el convidado de piedra a tu derecha”, y aquí vamos a dejar el centro, y los bombones”, dijo Pablo poniéndolos en el sitio destinado a Marisa.

    Bueno tenía a mi derecha a Marisa, y a la izquierda al convidado de piedra. Espero que le cayera bien a Oscar, porque yo poco iba a hablar con él.

    Al poco llegó Marisa, acompañada del invitado de piedra. Solo que no era invitado, era invitada. La madre que me parió. ¿Cómo podía tener esas tetas esa criatura? Era una tía bandera. No soy capaz de decir la edad, pero no distaría mucho de la de Marisa. Un poco más alta que ella y con una figura de escándalo. Venía con unas mallas que la marcaban hasta lo que no tenía, y una camiseta de tirantes arriba, en fin, como diría Jesulin… Im Pre sio nan te.

    Nos levantamos los tres y las saludamos a las dos con sendos besos en las mejillas.

    “Chicos esta es Carla. Es mi compañera de piso. Ya sabéis”, dijo ella esbozando una sonrisa en la boca.

    “Mira Carla, Oscar, mi hijo, este es Pablo, y este otro Javier”, no presentó Marisa.

    Encantado, la dije intentando cerrar lo más posible la boca que aún la tenía abierta después de ver ese monumento de mujer.

    “¿Este es mi sitio?, preguntó Marisa señalando las rosas.

    “Si claro”, le dijo Pablo.

    “¿Esto es para mí? “preguntó Marisa haciéndose la sorprendida.

    Afirmamos con la cabeza.

    “Uhy, que bonitas. No teníais que haberlos molestado. ¿Ves Carla como te dije que son un encanto?”, siguió Marisa.

    Empezó a leer las tarjetas. Según lo iba haciendo, sus ojos empezaron a tomar un aspecto vidrioso. Cuando terminó con la ultimo las lágrimas corrían por sus mejillas.

    “Joder chicos, que cosas tan bonitas me decís. Se me va a correr el rímel”, decía mientras se limpiaba delicadamente las lágrimas con un clínex.

    Nuevamente se levantó y nos dio un beso y un abrazo a cada uno. La escena era totalmente tierna, y Carla la observaba con cara de tonta, pero con tetas de… Puff.

    Se volvió a sentar, y empezó a contarnos.

    “Carla es la chica que os conté que estaba en la calle conmigo, y que nos vinimos al piso las dos. Desde entonces, hemos sido uña y carne. Una, el pañuelo de lágrimas de la otra, porque, aunque no lo creáis, esta vida no le gusta a nadie. Desde un principio, ha sabido de los motivos de mi prostitución, y flipo como todo el mundo que pudiera saberlo de lo cabrones que pudieran ser algunos hombres.

    Cuando les hable de vuestra aparición con las fotos y los videos, su respuesta fue tajante, Ya sabes lo que quieren esos. Yo la pregunte qué ¿el qué? Y me dijo follarte, ahora que tienen las fotos, a por la tonta. Yo la contesté que seguramente, pero que al menos os habíais preocupado por mí.”

    La miramos todos a Carla con mirada inquisidora.

    “Perdonar, chicos, pero es lo que parecía”, nos dijo ella, “aunque a las pruebas me remito que habéis hecho lo que habéis hecho sin pedir nada a cambio. Ole vuestros huevos”.

    Cambiamos la cara, y Marisa, siguió.

    “El caso es que como comprenderéis, yo voy a dejar esta vida, y Carla se quedara en el piso. Pero no quiero que se quede sola. Hasta que encuentre compañera, yo seguiré viniendo por aquí, aunque os juro que solo a hacerla compañía.”

    Aquello parecía una novela rosa. Qué bonito era todo.

    “Chicos vienen a tomar la comanda, mirar la carta y pedir lo que se os antoje”, nos dijo Marisa.

    Miramos la carta, y cada uno dijo lo que quería.

    “Para mataros”, dijo Marisa, “¿os traigo a un restaurante como este y pedís hamburguesas?”

    Llamó al camarero,

    “Por favor, cinco gazpachos, no muy fuertes, y luego carne a la piedra para compartir, las raciones que usted vea.”

    “¿Y para beber, señora?, preguntó el camarero.

    “Para mí agua, tu Carla cerveza, ¿no? Y a los chicos ni preguntarles, cocacola”

    Estábamos encantados de que Marisa, nos manejara. Ese aspecto maternal con el que nos trataba… a mi particularmente, me parecía increíble.

    Durante la comida, estuvimos recordando un poco estos últimos días. Le contábamos a Carla la escenita de Marisa con Manuel retorciéndole los huevos y luego a punto de cortárselos, y luego la vestimenta para ir a ver a Dompimpon.

    El ambiente, era buenísimo, y más buena aún la carne a la piedra. Yo pensé que se refería a que estaría dura como una piedra. Pero aquella estaba blanda y buenísima.

    Ya casi a los postres, Marisa nos dijo.

    “Bueno chicos, ahora cuando comamos el postre, iremos a la fiesta. Como supongo que habréis adivinado, la vamos a hacer en nuestro piso, y hemos puesto mucho cariño en todo lo que hemos preparado. Estamos locas por ver si os gusta.”

    Yo pensaba para mí, seguro que ahora cuando lleguemos nos hacen sentar ellas se van a cambiar, y salen en lencería para que elijamos a una y follarla a muerte. Buff, yo solo me ponía brutísimo. Mira que si cuando llegamos habían preparado un guateque estilo años 80….

    Pues llegó la hora. Llamó al camarero, pagó la cuenta, y nos levantamos los cinco con las flores y los bombones. Fuimos hacia el piso, siguiendo a las dos mujeres.

    Cuando llegamos al portal, Carla se adelantó y subió antes que nosotros. El piso estaba en un primero, según nos contó Marisa, porque así el trasiego de clientes era menos molesto para los vecinos, ya que no tenían que coger el ascensor.

    Subimos y Marisa, abrió con su llave. Pasamos. Coño, no se veía un pijo.

    “Chicos ponerme una mano en el hombro y seguirme”, nos dijo.

    Aquello empezaba bien. Ya empezábamos a tocar carne, jajaja.

    Cuando llegamos a dónde íbamos, Marisa no dijo,

    “¿Preparados?”

    Los tres dijimos que sí. Y Carla encendió la luz. Empezó a sonar una balada. Una música tranquila relajante.

    Aquello debía de ser el saloncito. Estaba literalmente lleno de globos, de colores por todos lados, colgados en el techo en las paredes tirados por el suelo… por todos lados.

    En la pared de enfrente un mensaje hecho con globos de esos que venden en los chinos que son letras poniendo:

    Gracias amores

    Sentaros por favor, dijo ella.

    Nos sentamos en unos sillones que había, y encendieron la televisión, y empezaron a reproducir un video que nos había preparado Marisa.

    Eran paisajes muy bonitos, y frases de vez en cuando.

    Gracias por estar siempre ahí

    Gracias por hacerme reír

    Gracias por permitirme volver a soñar

    Gracias por ayudarme cuando lo he necesitado

    Gracias por cada mirada

    Gracias por cada deseo

    Gracias por cada palabra

    Gracias por cada gesto

    Gracias por aceptarme como soy

    Muchas gracias por ser como sois y ser mis amigos.

    Joder, teníamos todos un nudo en la garganta, incluso ellas dos.

    Pablo, como no tomo la palabra.

    “Marisa, y creo que hablo en nombre de los tres, GRACIAS A TI, por ser una tía genial. Por haberte sobrepuesto a las adversidades, y haber luchado por salir del hoyo en que estabas metida. Sabemos que lo has pasado mal, muy mal. Y lo has llevado en silencio. Cuando subíamos a tu casa, siempre eras la Marisa amable y sonriente, aunque por dentro te estuvieras muriendo a chorros. Sí, Carla tenía razón. Las ver las fotos y videos de aquel bellezón desnuda y bueno no vamos a entrar en detalles, nuestro instinto más primario salió a relucir. Pero solo tuvimos que escuchar tu historia, para pasar de la Marisa objeto, a la Marisa, madre, Marisa amiga, y así queremos que siga siendo, queremos poder contar contigo y que tú puedas seguir contando con nosotros, siempre.”

    Aplaudimos. Marisa lloraba a moco tendido. Este mamón acaba de jodernos el polvo, pero sí me solidarizaba con sus palabras. Ya habría otras tías para follar. Por ejemplo, Carla.

    “Qué bonito”, dijo Marisa “me habéis hecho llorar, y no soy de lagrima fácil. Bueno dejemos de ponernos tan tiernos, y vamos a bailar”

    Carla puso música movida, y todos a bailar, ellas dos en el centro, nosotros rodeándolas.

    Estuvimos así un buen rato, Carla era la más picante, moviendo tetas y culo como si no hubiera un mañana. Marisa también se movía, pero se mostraba más recatada, pensaría cualquiera les da pie a estos, jajaja.

    Habían preparado lo que según ellas era el cóctel de la diversión. En teoría no llevaba alcohol, pero tenía su puntito, y nos lo transmitía a todos. Ellas también lo bebían.

    Al cabo de las dos horas, más o menos de estar haciendo que bailábamos, Marisa nos dijo,

    “Chicos”,

    Y dale con los chicos, pollones, mujer, pollones.

    “Carla se siente un poco avergonzada por haber dudado de vuestras intenciones y para compensaros, me ha preguntado si os puede hacer un striptease”.

    Pablo bebía en ese momento, y no pudo evitar escupirlo al atragantarse cuando oyó la propuesta de Carla.

    “Carla, guapa, no hace falta que te disculpes, pero, si, si si, por dios haznos el striptease”, la dije.

    Todos rieron.

    Carla, que casi no lo tenía preparado, cambio la música poniendo la de “You Can Leave Your Hat On”, total na.

    Aquella mujer empezó a moverse, como una contorsionista desesperada que parecía se va a descoyuntar a cada movimiento que hacía.

    Se acercó a mí y me hizo señas de que la soltara el botón del pantalón y le bajara la cremallera, yo a duras penas porque no me obedecían mis dedos lo hice. La verdad que, por casualidad, porque en esos momentos, solo había un miembro que me obedecía.

    Antes de pasar a Oscar, me restregó el pubis por la cara, y digo yo, si la bajo ahora los pantalones y me la follo, ¿quedaría muy mal?

    A Oscar y Pablo, les pidió, que cada uno de un lado del pantalón empezaran a bajárselo. Cuando lo tenía a medio culo, me hizo señas a mí de que también colaborara, yo me puse por el centro, y no tengo que decir que según bajaba el pantalón, el resto de mis dedos se perdían por aquellas impresionantes nalgas.

    Carla debió de comprender, que si seguía ahí nos la fallaríamos antes de terminar el show, así es que se separó, continuo ella solita terminan de quitarse el pantalón. Cuando selo bajó del todo, llevaba un tanga totalmente transparente. Jodeeerrr, yo iba revenar el pantalón.

    Pero tenía a Marisa al lado. Menudo corte tocarse con ella allí. Pero yo no podía más.

    “Marisa, ¿te importa si me toco?”, la dije ya sin poder más.

    “¿Tocarte Javier?, eso es de bebes. ¡Pajéate hombre!”, me contestó ella riendo, “la hembra lo merece.”

    No se lo hice repetir, me bajé la cremallera y me la saqué. Marisa me miraba divertida como empezaba a pajearme. Carla que ya estaba solo con el suje y el tanga, al verme, hizo como que se tapaba la cara con una mano para no verlo, pero se acercó a mí, me cogió de las manos, (pensé yo, coño déjame pajearme), me levantó, me soltó el botón del pantalón, me los bajo, igual que los calzoncillos, me volvió a sentar y se sentó abierta de piernas sobre mí con sus manos sobre mis hombros. Empezó a frotarse, su tanga sobre mi polla. Madre de dios, pensé yo, al margen de la cara de gili, que debo de tener ahora mismo, tu frótate mucho y veras como te pegó una lefada en el tanga, que no lo vas a meter en luz en tu vida.

    Me acercó la boca al oído y me dijo

    “Desabróchame el suje”, con una voz, que, si no me corrí, debo de ser estéril. Lo hice, no era la primera vez que lo hacía.

    “Quítamelo”, volvió a susurrarme,

    Lo hice. Bufff. Ante mi dos montañas tersas y esplendorosas. Eran naturales, nada de cirugía, totalmente duras. Unos pezones puntiagudos, culminaban una amplia areola. Me cogió las manos y me las puso en ellas, mientras no paraba de frotarse como si quisiera absorberme la polla con el coño con tanga y todo incluido.

    Marisa miraba divertida, y estos dos me habían imitado ya la tenían fuera, y se pajeaban.

    Carla me dio un mini pico, y se fue a por Oscar, le repitió la misma operación,

    Marisa la dijo,

    “Carla, a ver que le haces mi niño”, riéndose.

    Carla le dijo lo que él quiera que le haga.

    Pablo esperaba ansioso como diciendo, yo también quiero, yo también quiero. Cuando Carla hizo el ritual con Oscar, pasó a Pablo, que repitió la misma escena.

    Cuando terminó con ellos, Carla se dirigió de nuevo al centro. Marisa se levantó y se fue donde estaba ella.

    Yo pensé, ya está liada, ahora empieza Marisa. Carla ha abierto el fuego.

    Marisa, se acercó a Carla. Cada vez se acercaba más y más. Hasta que quedaron cara contra cara. Marisa le acerco la boca a la boca de Carla, y empezó a besarla. Se dieron un beso profundo, mientras las manos de las dos cabronas no paraban de sobarse enteras.

    Joder, que yo también quiero, quería decirlas a voces. Se pusieron de medio costado para que pudiéramos ver bien como morreaban, y como se metían mano, porque Carla le había subido el vestido a Marisa, y le metía mano en el tanga.

    Madre de Dios, estas querían que no las folláramos porque ya no nos quedara leche para hacerlo.

    “Al lio”, oí que le decía Marisa a Carla.

    Marisa se puso frente a nosotros, y extendió las dos manos, y con un dedo de cada nos señaló a Pablo y a mí, haciéndonos señas de que fuéramos. Carla hizo lo propio con Oscar, yendo a por él y llevándoselo a un sofá.

    Marisa, nos cogió con una mano la polla a cada uno, y empezó a pajearnos.

    “Chicos, quiero que sepáis que hago esto porque me apetece un montón. No lo hago por sentirme obligada ni nada por el estilo, y si nada de esto hubiera pasado, seguramente me hubiera apetecido igual, en el momento en que os hubiera conocido a fondo. Pero si por cualquier tema a vosotros no os apetece o no queréis por principios o yo que sé el porqué, lo entenderé y aquí no ha pasado nada. Todos tan amigos”, nos dijo.

    En mi vida había tenido la polla tan gorda y tan dura como al sentir la mano de Marisa acariciándola. No quería ni pensar lo que sería si eso lo hacía con la boca, o con el coño.

    “Marisa, cielo, nunca te lo hubiéramos pedido, aunque moríamos de ganas, pero ¿cómo no vamos a querer?, verdad Pablo.

    Pablo ya no hablaba, le había metido la mano por debajo del vestido a Marisa, y la estaba tocando el culo. Marisa me miró como diciéndome ¿qué coño esperas para comerme la boca?

    Y lo hice, vaya que si lo hice. Una de las novias que había tenido, me había echado la bronca por comerle la boca de forma muy agresiva, me dijo. A las chicas nos gusta que se sea suave. Primer acercar los labios rozarlos con los míos, luego irlos abriendo con la lengua, despacio, no denotes que tienes prisa o ansiedad. Cuando la chica esté dispuesta, abrirá la suya comenzará el verdadero morreo.

    Así es que era el momento de acertar o de pegar el resbalón. Lo hice tal y como me había dicho mi ex chica. El contacto de mis labios con los de Marisa, fue total. Toda la suavidad y calidez, hechos labios. Ella respondió dejándose hacer. Mientras Pablo, progresaba adecuadamente, y ya le había empezado a bajar el vestido a Marisa. Yo no me separaba de sus labios, aunque fuera el fin del mundo. Ella seguía aferrada a nuestras pollas, aunque sin duda conocedora de que estábamos a mil, prefería no hacer más que movimientos puntuales porque si nos pajeaba, nos iríamos como dos cerdos.

    Realmente no vi, pero si sentí, como ahora lo que me rozaba era su sujetador. Pablo le había dejado caer el vestido al suelo, me daba así con el hombro como diciendo, me toca.

    Pero Marisa, comenzó un ligero jadeo. Nuestras manos habían alcanzado sus tetas y las tocábamos por dentro y fuera del sujetador. Yo con su teta derecha, jugando con su pezón, Pablo con la izquierda, y punteándole ya el tanga.

    Yo no me podía pensar que la estuviéramos poniendo cachonda. Al menos tan pronto. Ella tenía que estar acostumbrada a esto, aunque seguramente sería bastante más frio de lo que los tres estábamos expresando en ese momento.

    “Venir chicos”, nos dijo sin soltarnos las pollas y conduciéndonos al dormitorio.

    ¿Mira ves? Hasta la permitía que nos llamara chicos, en esas condiciones.

    Llegamos al dormitorio. Ella se tumbó en la cama, ligeramente con las piernas cerradas, sin aparentar un deseo inminente de penetración. Nos quitamos las camisetas. Pablo ya se había apoderado de su boca, y la morreaba mientras la sobaba las tetas. Ella ahora se dejaba hacer.

    Yo empecé a besarla el estómago, jugando con mi lengua en su ombligo. Fui bajando lentamente por el bajo vientre, hasta el pubis. Estorbaba el tanga. Me dispuse a quitárselo. Pese a haberle visto el coño mil veces en las fotos y videos, no sé si estaba preparado para vérselo al natural, tocárselo lamérselo, follárselo…

    Empecé a tirar del tanga hacia abajo. Marisa levantó ligeramente el culo para facilitarlo. Cuando se lo saqué por los pies, fui recorriendo sus piernas con mis manos, hasta llegar a las ingles. Ella ya gemía sin contenerse. Cuando llegué a su coño… Madre mía todo aquel coño para mí. Ella había separado ligeramente las piernas, yo con mis manos se las separe más. Al hacerlo los labios mayores se separaron dejando a la vista los labios menores, la vagina.

    Llevé mi boca a ella y empecé a comérselo. Ahora los gemidos, fueron incrementándose, Marisa, estaba disfrutando, sin disimulos. Estaba muy mojada, y más que la había mojado yo lamiéndoselo.

    Pensé que esta vez no se me adelantaba Pablo. Me coloque. Mi polla ya enfilaba el camino directo a su coño: No me lo podía creer. Al final si, la iba a follar, iba a cumplir mi fantasía de todos estos días. Mi capullo, ya tocaba su coño.

    La coloque sobre la raja. Empecé a recorrerla con mi polla arriba y abajo, jugando particularmente con su clítoris. Marisa, empezó a mover su pubis mientras empezaba a mamársela a Pablo. Lo hacía y no paraba de gemir moviendo sus caderas, me estaba pidiendo a gritos que se la metiera, pero había tiempo y quería disfrutar el momento. Subí con mi cara hacia sus tetas, y empecé a mordisquearla los pezones, al a vez que no paraba de frotarla la polla contra su coño. Lo notaba cada vez más mojado, mientras Marisa seguía mamando la polla de Pablo y respirando y jadeando cada vez más fuerte.

    La dije,

    “Marisa cielo, en serio quieres que te la meta ya?”

    Sin soltar la polla de Pablo de su boca, me dijo Siii

    “Pues cógemela y métetela tú”, la dije.

    Tardó na y menos en hacerlo, sentí su mano buscándomela, cogiéndola, y llevándosela a su coño. Cuando la entro soltó un ufff.

    Empecé a follarla lentamente. Quería disfrutar el momento, y que ella también lo disfrutara. Además, tampoco quería forzar mucho porque me correría seguro. Necesitaba parar un momento.

    Soltó la polla de Pablo de su boca. Este me hizo una señal de que le dejara, que iba a explotar. Pablo no se anduvo con miramientos y se la metió de una. Este sí la folló con intensidad, yo mientras la pellizcaba los pezones. El jadeo de Marisa era intenso y continuo, se convirtió en una inspiración y expiración constante, acompañada de una especie de espasmos. Se estaba corriendo como una desesperada.

    Me fui a mear, dejando a Marisa y a Pablo en la cama. Marisa reposando su corrida, Pablo deseando tener la suya.

    Al pasar por el salón, vi a Oscar follando como un toro embravecido a Carla.

    Joder, si cuando acabáramos con Marisa, tenía ganas y leche, ya me gustaría montar esa potra.

    Cuando volví al cuarto, Marisa hablaba con Pablo.

    «Javier, le estaba diciendo a Pablo, que para mí era súper importante que tuvierais sexo conmigo. No se lo puedo pedir a Oscar, por razones obvias, por eso Carla me echa una mano.»

    «Oye pues por lo que he visto al ir al baño, lo hace muy bien. Menuda follada le está pegando a Oscar. A ver si otro día nos echa una mano a nosotros», la dije riendo.

    “Mirar chicos yo tengo unos conceptos muy particulares de todos estos temas. La relación por ejemplo en este caso de una madre con un hijo, o un padre con una hija, mientras que sea una relación consentida, no deja de ser la relación de un macho y una hembra respondiendo a sus instintos sexuales más básicos. Es muy importante, que psicológicamente el hijo/a, este convencido de querer mantener esa relación. Por eso Oscar no está aquí. No estaba ni mucho menos convencido”.

    O la buena de Marisa, era pitonisa, o había estado hablando con él del tema. Flipante.

    “Otro tema, por motivos genéticos, sería que esa relación, se mantuviera, con la intención de procrear. Entonces sí sería nocivo porque el feto podría salir con taras.”

    “también os habréis preguntado, en qué lugar de mi marido. Tuve la necesidad imperiosa de serle infiel, y de acostarme con muchos otros. Tengo la gran ventaja, bueno, tenemos los dos, que él viaja mucho, y cuando está aquí, llega tarde a casa. Eso ha facilitado las cosas, sobre todo para que yo no dejara de atender mi función de esposa. Yo a él, le quiero, con él vivo y supongo que no tendrá forma en cuanto a mi forma de satisfacerle sexualmente.

    Ojo, no intento disculparme. Sé que, si él se enterase, seguramente pediría el divorcio, por aquello del ego de machito que todos los tíos lleváis dentro, pero sin enterarse, realmente no creo que pase nada.

    Yo podría irme a jugar al tenis, al gym o a merendar con las amigas. Pero por todo lo sucedido, y siento reconocer esto, mi gran hobby ahora mismo es el sexo. Claro que voy a dejar de ejercer, pero aquí tengo a mis niños que espero estén dispuestos a darse un revolcón con esta vieja loca, de vez en cuando”.

    «Marisa, te hemos ayudado a librarte de los malos, como no vamos a ayudarte a liberar tus tensiones sexuales?».

    “Que morro tienes Javier”, dijo Pablo.

    «Jaja, si lo hacéis igual de bien que con los malos, seguro que estaré muy liberada de mis tensiones sexuales. Pero ya está bien de cháchara, a partir de ahora, voy a controlar yo», dijo Marisa.

    Buah, nos vamos a cagar, pensé. Marisa, con la charla, había conseguido lo que sin duda buscaba, y es al margen de fascinarnos como mujer que disminuyera nuestra excitación, y por lo tanto nuestra erección.

    «Tumbaros los dos», nos dijo.

    Aquella orden me supo a gloria.

    Nos tumbamos. Ella se puso a cuatro patas de cara a nosotros. Con cara de “mala”, de “gata en celo”, nos cogió las pollas a cada uno con una mano.

    Acercó su boca a mí polla y empezó a pasarme su lengua por ella. Mientras masturbaba suavemente a Pablo.

    Estuvo un rato lamiendo la y luego paso a la de Pablo, ahora me pajeaba a mí. No hay que decir que rápido recuperamos nuestro estado pre conversación.

    Volvió al rato a la mía, está vez la cogió con la boca. Con la mano libre empezó a masajearme los huevos.

    «Ufff», exclamé yo.

    «Nada de correrse aún, ¿eh chicos?», Quiero disfrutaros y que me disfrutéis a fondo”.

    Realmente iba a ser difícil que, yo al menos, no me corriera, aquella boca hacia diabluras con mi polla.

    Menos mal que iba cambiando de polla y daba tiempo a relajarse un poco.

    Cuando ya entendió que si seguía nos correríamos, paró.

    «Uhmmm, me gustan mucho vuestras pollas”, dijo, “ahora quiero comprobar la virilidad de mis “chicos erectus”

    Repto un poco sobre nuestros cuerpos, y terminó por acoplarse sobre el cuerpo de Pablo.

    Tenía la polla tan dura, que no tuvo que cogerla con la mano para metérsela. Marisa resbalo su coño sobre ella hasta que encontró el camino de entrada de la vagina. Ahí Marisa, empezó a aplicar sus conocimientos adquiridos con su nuevo hobby. La veía tensar el pubis, supongo, para que le costara más a la polla entrar.

    La fue entrando poco a poco.

    Las caras de Pablo eran indescriptibles. Empezó a moverse lentamente, con pequeñas subidas y bajadas sobre pablo.

    Sin duda ella sabía que el tiempo para corrernos no era mucho

    “Despacio, Pablo, despacio. Siente como las paredes de mi coño envuelven tu polla. “¿Lo notas?”

    “Siii”, dijo pablo con una voz casi imperceptible

    Se echó encima de él y empezó a morrearle.

    Aquella mujer no nos estaba echando un polvo nos estaba haciendo el amor.

    Joder, y yo de miranda.

    Estuvo un rato combinando las subidas y bajadas lentas sobre la polla de pablo, con movimientos en círculos de sus caderas. Entonces, me hizo una señal con la mano que me fuera para la parte de atrás.

    Cuando llegue el espectáculo era brutal. Vi la polla de Pablo clavada en el coño de Marisa y su ano estaba muy abierto como si acabara de ser enculada, cosa que evidentemente no había ocurrido. Ya en las fotos yo aprecié ese detalle cuando se la veía como estaba ahora a cuatro patas bien abierta, yo pensé que realmente se debía a que acaban de sacársela, aunque ahora comprobaba que no, que era algo innato en ella.

    Y allí estaba yo, con mi polla enfilando a Marisa. Yo había visto esa escena en multitud de pelis porno, pero nunca había hecho un sándwich. Supe que había llegado el momento. Mojé un poco mi capullo con saliva, y lo coloqué en su ano.

    Al notarlo ella dio un ligero respingo, pero lejos de alejarse, arqueó más las caderas para que lo tuviera más a mano. No me lo pensé dos veces, empuje.

    Una muy ligera resistencia al principio, y rápido mi polla se fue perdiendo dentro de su culo. Ella empezaba de nuevo a jadear.

    “Chicos”, nos dijo, “Pensar que no existe un mañana que el mundo se acaba hoy. Que soy la única hembra que queda en la tierra, y que quiero que me folléis como posesos, Vamos cerdos follar a esta puta, romperme el culo, romperme el coño. Empezaba a subir la voz. Vamos parecéis niños no noto vuestras pollas”.

    Cada vez se le entrecortaba más la voz, y acompañaba sus palabras con suspiros, jadeos, gemidos…

    Yo dije esta zorra se va a enterar y empecé a darle con todas mis ganas. El ruido de mi cuerpo golpeando su culo, me asustaba hasta a mí.

    Parecíamos tres posesos que solo vivíamos para el sexo. Note que me corría. Me salió del alma.

    “Toma zorra, voy a llenarte tu puto culo de mi leche”, la dije mientras que efectivamente se lo llenaba.

    ¿Dios que la había dicho? Ella empezó a jadear muy rápido, agarrándose con todas sus fuerzas a las sábanas, mientras que Pablo, en medio de grititos, la soltaba toda la corrida en el coño. Yo seguía dándola, quería estar bien seguro de que se corriera, y pablo mientras le durara tiesa la tendría metida, no le quedaba otra.

    Marisa, se soltó literalmente, cayendo sobre la cama ahora boca arriba.

    “Ha sido increíble chicos, vaya corridón”, dijo al cabo de unos segundos cuando recuperó el aliento.

    “Oye, perdona por lo de zorra, es que me vine arriba, y…..”, la dije avergonzado.

    Se medio incorporó, me cogió la cabeza, por un instante pensé que me iba a soltar un ostión, y se la llevo a su boca, me morreó y me susurró, “¿tú crees que no me ha gustado que me lo dijeras?”

    Estuvimos aún un rato tirados en la cama los tres. Pablo no decía nada. Simplemente debía de pensar que había pegado el polvazo de su vida.

    Marisa, se levantó, y dijo,

    “Chicos tenemos que irnos, Carla tiene trabajo esta noche. Son clientes de confianza, y no hace falta que yo esté con ella, y nosotros tenemos que reposar esta follada, que ha sido bestial.”

    Fuimos al baño, nos lavamos y nos vestimos. Cuando salimos al salón, Carla y Oscar, estaban ya vestidos y sentados viendo la tele.

    “La habéis echado larga, ¿eh?, nos dijo Carla sonriendo.

    “Ya ves”, dijo Marisa, “que por cierto dicen que a ver cuándo te lo montas con ellos, jajaja”

    “Cuando queráis cielos, sabéis donde estoy”, contestó Carla.

    Nos besuqueamos todos y salimos a la calle.

    Oscar nos miraba como diciéndonos, Cerdos, ya lo habéis conseguido. Pero bueno él tampoco se había ido de rositas.

    Devuelta para casa los cuatro en el coche respirábamos, al menos nosotros tres, un estado de satisfacción total. Aun nos duraba el efecto de las corridas.

    Yo ejerciendo de “chico erectus”, la dije

    “Marisa, nosotros hacemos juegos de rol. Suelen ser guarretes, y Pablo ha tenido, como siempre, una genial idea, para uno nuevo. ¿Te gustaría a ti colaborar en alguno?

    “Yo colaboro en todo lo que queráis. ¿De qué se trata ese nuevo juego?, preguntó Marisa.

    “Bueno aún tenemos que matizar detalles, pero te diré el nombre que le hemos puesto, ‘Tu madre, la puta de todos”, la contesté.

    “Joder, impactante sí que es. Ya me contareis los detalles”, dijo Marisa, que emanaba alegría, tranquilidad y complicada con nosotros, por todos los poros de su pie.

    FIN