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  • Sexo con mi tutora de la universidad

    Sexo con mi tutora de la universidad

    Esto sucedió el año pasado 2021, justo estaba terminando mi tesis de grado de la universidad y debía reunirme frecuentemente con mi tutora más en persona que a distancia por suerte para mi ella vivía sola, casi a diario nos veíamos en su casa para afinar detalles de mi tesis, pues ya quedaban pocos días para presentarme ante los jurados y defender, ella era toda una mujer madura de unos 42 años, alta, ojos marrones claros, de pecas en la cara y en sus pechos, usaba frecuentemente escotes que mostraban mucho diría yo de aquellas grandes tetas, que de hecho muchos profesores quedaban perdidos mirando semejantes tetas, de culo grande y natural, algo rellenita no excesiva pero así era ella en fin muy sexy y elegante.

    Llevaba 2 semanas seguidas asistiendo casi a diario a su casa, todo transcurría en modo normal hasta que un día entre notas y cansancio empezamos hablar de sexo, todo comenzó con una sencilla pregunta que me hizo ella. ¿Cuántas veces tienes sexo con tu novio? Se nota que eres una chica sexualmente muy activa. A lo que yo le respondí que tenía sexo no muy seguido porque en medio de mis ocupaciones con la universidad mas el trabajo de él, no nos daba mucho tiempo de coincidir y coger, a lo que ella me dijo ¿no puede ser? Cariño si mírate como estas de divina, ya desearía yo ser hombre para no parar de cogerte y más si fuera tu novio; ese comentario me sonrojo a lo que empecé a reírme y ella también fue un momento gracioso.

    Pasaron las horas ya eran las 6 de la tarde comenzó a llover y mi tutora empezó a quejarse de que le dolía la cervical por estar tantas horas sentada escribiendo frente a su laptop, yo me levante y me ofrecí a hacerle un masaje en los hombros y la parte alta del cuello, ella me dijo que le aplicara un gel mentolado que estaba cerca de una repisa, empecé a aplicarle el gel, ella bajo sus hombros dejando al descubierto sus grandes tetas que podía mirar desde arriba pues estaba parada a sus espaldas mientras ella seguía sentada, no puedo negar que ya en otras oportunidades había mirado sus tetas casi que traslucidas por una tela muy delgada y fina y había mirado lo rosa de sus pezones y sus grandes aureolas producto de amamantar a dos hijos que tuvo cuando joven pero que ya no vivían con ella debido a que ambos vivían y estudiaban fuera de la ciudad.

    Se fue relajando mi tutora cuando de repente me dice, cariño déjame levantarme y recostarme sobre mi cama y me das mejor el masaje porque estar sentada es incómodo, a lo que yo respondí: ¡Ok profe no hay problema está bien…!

    Nos fuimos a su cuarto, mi mayor sorpresa fue que mi profe se quedó en toples delante de mí, quedando ligeramente pasmada ante tal acontecimiento, no lograba quitar mis ojos de esas enormes tetas que estaba mirando, ella se recostó boca abajo con su cara sobre una almohada y me dijo ven, hazme el masaje completo en el cuello, los hombros y espalda. Ella me comentaba que tenía unas manos suaves y maravillosas para hacer masajes y que le encantaba como le hacia ese masaje. Pasado unos 10 minutos o más creo yo, me percate que mi profe se había quedado dormida de lo más relajada, por lo que pare y me levante de su cama cuidadosamente.

    Sintiendo lo dormida de mi profe y escuchando como caía la lluvia de esa tarde de mayo, me di cuenta que debía esperar a que dejara de llover para poder irme a mi casa pues, llevaba conmigo mi laptop que no podía mojarse. Me acerque a la ventana de la habitación de su apartamento que daba frente a una avenida, al acercarme me di cuenta que había un cajón semi abierto con algo brillante que llamo mi atención, me acerque a ese cajón y cuando lo hale me di cuenta que habían un lindo plug de gema que brillaba, un dildo grande y grueso, y un vibrador, no aguante la curiosidad y saque aquel vibrador y lo encendí y me di cuenta que aquella vibración se sentía tan bien, nunca había tenido tal experiencia viendo físicamente aquellos objetos sexuales. No puedo negar que todo el acontecimiento me estaba excitando, tome el vibrador y mirando como dormía mi profe relajada y viendo de costado lo blanco de sus grandes tetas y toda su espalda que no puedo negar que me calentó mucho. Me fui al baño de su habitación y no pude aguantar las ganas de masturbarme me quite la chaqueta de jean que llevaba, la blusa y baje mi jean blanco, dejándome encima solo mi tanga de hilo y me senté sobre la tapa protectora del inodoro, me recosté hacia atrás y empecé a pasar ligeramente aquel vibrador sobre mi tanga que ya de por si estaba humedecida por imaginarme tantas cosas en aquel momento.

    Seguí frotando aquel vibrador en su máxima capacidad pues tenía 4 modos de vibración, corrí mi tanga de hilo hacia un lado y empecé a meter la punta del vibrador en mi vagina mientras la vibración recorría mis labios vaginales y se humedecía toda. Esa sensación me encantaba, no era una masturbación común la que me estaba dando, era yo masturbándome en el baño de la casa de mi profesora de la universidad con su vibrador personal, mientras ella dormía en su cama a escasos 7 metros de mi a medio desnudar, todo aquello encendía mi vagina que estaba palpitando hasta que me llegué a el primer orgasmo y solté un ligero gemido que luego de entrar en conciencia de donde estaba tape mi boca.

    Estuve jugando con el vibrador hasta que por mi mente pasó salir y tomar ese gran dildo que estaba en aquel cajón del placer donde había encontrado antes el vibrador, estaba entre si salir así como estaba solo con el hilo que llevaba puesto y toda mojada de mis fluidos a buscar aquel dildo grande para darme más placer o solo conformarme con mis dedos, luego de pensarlo por un momento decidí arriesgarme además aquella adrenalina me hacía estremecer todo el cuerpo. Salí del baño de la habitación de mi profe y me dirigí justo hacia el cajón y tome aquel encantador dildo de color negro que estaba frio por el aire de la habitación, me regrese al baño rápidamente sin hacer ruido y empecé a lamerlo como si de un pene real se tratara hasta que lo puse en la punta de mi vagina y no dude en introducirlo, me fui dando lentamente hasta que aumente la velocidad considerablemente y mis gemidos ya eran incontrolables…

    Yo estaba tan concentrada masturbándome de lo mas rico con aquel dildo que luego sume el vibrador a mi clítoris, cuando de repente se abre la puerta del baño que por torpeza había dejado mal cerrada y mi profesora entro en ese justo momento cuando estaba yo sentada sobre el inodoro con mi tanga de hilo a un lado y gran parte de su dildo metido en mi conchita (asumí que mis gemidos la despertaron). Entró, me miro y yo muerta de vergüenza quede cortada sin nada de que decir; a lo que ella me contesto, tranquila cariño mío, sé que estas disfrutando y veo que te va muy bien, me gustaría ayudarte. Eso para mi fue algo que no me esperaba, pero a la vez lo deseaba, se acercó hasta mi con sus tetas al aire libre, grandes y llenas de pecas que se veían tan sexys, una tanga azul que se perdía en su enorme culo firme y redondeado que me encanto con solo verlo en ese momento.

    Empezamos a besarnos y a darnos caricias, sus pezones estaban fríos y duros como una piedra, ella comenzó a besar y lamer mi cuello y a mi esas cosas me ponen a cien, luego bajó hasta mi vagina y comenzó a chupar todos mis jugos vaginales de una forma tan deliciosa, yo no paraba de gemir hasta que salió todo aquel fluido de mi conchita hasta su boca y ella encantada seguía succionando mi clítoris y mis fluidos sin parar, luego mi sexy y caliente profe tomo el dildo y empezó a darme una rica follada como si de un hombre se tratara.

    Con una mano sostenía el dildo mientras entraba y salía de mi vagina y con la otra ella se quitó la tanga y empezó a masturbarse, justo en ese momento le pase el vibrador y abriendo ella sus piernas lo metió en medio y empezó a sentir como su clítoris vibraba y se mojaba ella cada vez más, mientras yo tocaba sus pezones y la tome por el cuello llevándola a mi boca para juntar nuestras lenguas ricamente.

    Ya cansada yo; de estar piernas abiertas sentada en la tapa del inodoro de su baño decidí decirle que nos fuéramos a su cama. Ella se levantó de en medio de mis piernas y salió primero y luego me fui detrás de ella, fuimos a la cama juntas y se acostó a cuatro patas diciéndome ahora me toca a mi sentir tu deliciosa lengua sobre mi conchita, yo excitada coloque el vibrador sobre su clítoris mientras mi lengua pasaba en subidas y bajadas sobre su culo y sus labios vaginales así estuve un rato hasta que con un gemido fuerte me dio unos ricos fluidos que salían de aquella concha grande rosadita y depilada.

    Tener a cuatro patas a mi profesora, mi tutora, era lo mas genial que me había podido pasar esa noche además ambas necesitábamos ese momento, seguí chupando su clítoris hasta que empecé a meter el dildo, si vagina lubricaba muy bien, mucho diría yo, me pedía que le diera nalgadas a lo que no me negué pues tener semejante culo grande a cuatro patas para mi sola y estar fallándolo yo con un dildo eso también me prendía, luego de darle unas buenas metidas y sacadas de ese gran dildo en su coño, ella se recostó boca arriba y empezamos a besarnos, juntábamos nuestras tetas, sus pezones chocaban con los míos, nos excitaba a ambas demasiado el estar en esa posición. Yo movía mis caderas muy bien colocando mi clítoris contra su clítoris y tras moverme por unos dos minutos aproximadamente logramos tener un rico orgasmo cada una.

    Ambas nos besamos juntando nuestros cuerpos en aquella cama acompañando nuestros orgasmos de ricos gemidos mientras nos abrazábamos y acariciábamos muy rico, fue un momento inolvidable, tanto así que a partir de ese día seguimos teniendo sexo muy seguido y compartiendo nuestros cuerpos dejando salir toda nuestra lujuria en cada cogida.

    Espero les agrade este relato. Apreciaré todos sus comentarios. Bye.

  • El primer pecado es siempre el mejor

    El primer pecado es siempre el mejor

    Muchos de mis lectores me han pedido este relato, pero la verdad es que al ser una historia 100% real, no sé si porque me da algo de vergüenza escribirla o porque me pone demasiado, siempre que la empiezo termino dejándola para ponerme manos a la obra en otros menesteres… Pero quería recibir el año nuevo con un relato y que mejor que este para hacerlo.

    Primavera de 2019, cuando nadie llevaba mascarillas, todos nos hablábamos a centímetros de la boca sin miedos, viaje de fin de carrera. Cuba, un sueño, 4 años de relación con mi novio y ningún desliz por mínimo que fuera. En la cama funcionábamos bien, estaba satisfecha, no necesitaba encontrar nada fuera de esa estabilidad sexual… Y entonces aterricé en esa isla.

    Hasta que llegué a la facultad nunca había sido una chica digamos, popular. Mi grupo de amigas del colegio éramos mas bien las “empollonas”, las que hacíamos todo bien, las buenas. No era exuberante, más bien una chica menuda, cuyas tetas no crecían a la velocidad de otras chicas y cuyo cuerpo era más bien parecido a un “bicho-palo”. Todo eso fue cambiando durante la facultad, donde el deporte convirtió mi cuerpo menudo en fibroso y donde mis tetas minúsculas ya eran más bien vistas como bien proporcionadas… Todo eso unido a la suerte de pertenecer a un grupo de chicas monas, me hacía sentir mejor conmigo misma, mas segura, más confiada, pero hasta el aterrizaje, solo mi novio había aprovechado esto…

    En mi mente no estaba nada de lo que iba a pasar allí, aunque por supuesto que la conversación del tema “cubanos” había salido en algún que otro botellón con mis amigas, imaginando la cantidad de hombres “bien dotados” que habría de haber por allí. El caso es que una vez allí todo fue normal, como un viaje más, excursiones, playas… Hasta que llegó aquella noche. Estábamos invitados a un “local” llamado “La Cecilia” en La Habana para presenciar un concierto de música local, donde después del espectáculo los asistentes se quedaban bailando en la pista de baile. Se rumoreaba que los autóctonos de la zona iban a este tipo de eventos para “cazar” a señoritas europeas con ganas de pasarlo bien, pero eso a nosotras no nos echó para atrás, teníamos muchas ganas de bailar y pasarlo bien y esa noche iba a ser nuestra, así que opté por un vestido negro, bastante ceñido al torso, pero con falda de vuelo para mover las caderas y no dejar indiferente a nadie. Además, hacía mucho calor así que elegí el vestido con la espalda al aire, aprovechando el moreno logrado a base de horas al sol cubano. Como siempre, mi ropa interior era elegida con cuidado y finura y elegí un tanguita lila de encaje para evitar molestas marcas en mi vestido. No éramos el único grupo de universitarios que íbamos al evento, pero la verdad es que nuestra mente no estaba en universitarios como nosotras si no más en aquellos morenos que a buen seguro nos iban a buscar con tantas ganas…

    Que equivocada estaba…

    En cuanto llegamos nos dimos cuenta de que éramos la atracción la atracción de la noche. Los chicos autóctonos estaban allí esperándonos como si no hubiera visto una chica en años. En la entrada hacían grupos para mirarnos y “piropearnos” sin ningún tipo de cuidado. Nosotras estábamos allí para disfrutar, y siendo sincera alguno de aquellos cubanos estaba bastante bien. Más de una, encontrándome yo entre ellas, confesó la noche siguiente que no había podido evitar echar una ojeada a un par de entrepiernas notándose que entre aquellos cubanos lo de ser dotado no era cuento chino… pero ese ambiente tan de “presa” no ayudaba en que nos sintiéramos a gusto. Así que nos hicimos a un lado de la barra y allí comenzamos a bailar. Fue en ese momento cuando lo vi. Se notaba que no era de allí, pero que llevaba tanto tiempo por la zona que se podría confundir si no fuera por el color de la piel. Era maduro, pelo algo largo, camisa abierta casi por el ombligo y una seguridad en su mirada del que se sabe que no necesita hacer esfuerzos para conquistar a nadie. Era el camarero y desde que nuestros ojos se cruzaron, su sonrisa lasciva y traviesa no auguraba nada bueno. Mientras, iban llegando más universitarios de distintos países, franceses, italianos, alemanes. Mis amigas no perdían detalle de los nuevos invitados, pero yo no podía dejar de mirar al camarero. Me estaba divirtiendo el juego. Al tiempo que bailaba con mis amigas, nuestras miradas se cruzaban y aprovechaba para agarrarme el vestido y hacerlo volar al aire para dejar a la vista mis muslos, ya en ese punto brillante del sudor y la humedad del ambiente.

    – Tía, deja de jugar con ese tío. Es un viejo y no tiene pinta de andarse con tonterías.

    Mi amiga Elena me había pillado.

    – Anda ya Eleni, no estoy haciendo nada malo, solo bailo. Es más, vamos a ir a pedirle que nos ponga una copa.

    – Yo paso tía, que no me da buena espina, míralo, si parece un mendigo. Además, mira los tíos que están entrando ahora, yo quiero uno de esos.

    – Haz lo que quieras, ahora vuelvo.

    Me dirigí hacia la barra intentando aparentar una seguridad que no tenía. Mirando al frente, pero nerviosa como una colegiala. Notaba la mirada de aquel señor sobre mi cuerpo. Me esperaba, se sabía ya ganador…

    – Perdona, ¿Me pones un mojito?

    – Pídeselo a mi compañero, estoy ocupado.

    Me señaló a su compañero. Otro señor que, aunque tuviera su edad, su barriga y su calvicie le hacían parecer 10 años mayor. Lo miré y una especie de rabia interna me sacudió el cuerpo.

    – No, quiero que me lo pongas tú. (Me clava sus ojos, sonríe, yo aún no lo sé, pero me tiene donde quiere)

    – Eso no va a pasar.

    – Te he dicho que me pongas una copa, por favor. (Justo en el momento en el que mis labios dicen por favor, el camarero me agarra una muñeca y la aprieta contra la barra).

    – Mira, nena, será mejor que vayas a jugar con los de tu edad, es lo mejor. No quiero malos entendidos con niñatas como tu… (En ese mismo instante reduce la presión de tu mano y la retira despacio, acariciándome la palma de la mía con tanta suavidad que una punzada de placer recorre mi espalda…).

    – Tía Ana vamos, que empieza lo mejor. (La voz de mis amigas llamándome me hacen recuperar la cordura y me giro para volver con ellas).

    En el sitio, había comenzado un festival de baile entre todos los asistentes, guiados por un grupo de música cubano. La verdad es que estaba empezando a ser un auténtico fiestón, con todos los universitarios. Había una cantidad de gente tan grande que al poco tiempo de empezar a bailar una amiga y yo nos perdimos del grupo, acabando entre un grupo de lo que parecían italianos por la forma de hablar, y no estaban nada mal. Mi cuerpo seguía un poco en shock después de la conversación con aquel tipo tan interesante y prohibido a la vez. Empecé a bailar con un tipo, sin dejar de pensar en aquel camarero. Bailábamos uno enfrente del otro con mis manos en sus hombros y las suyas en mi cintura. Mi mente intentaba recordar el acento de su voz, una mezcla de acento andaluz y cubano, mientras aquel italiano empezaba a bajar sus manos sobre mis caderas, pero algo en mi no ponía resistencia, imaginaba que era ese camarero con alma de macarra el que bailaba conmigo. Y así empecé a sentirme como en una nube, me contoneaba para él, dejando que nuestro baile cada vez fuera más subido de tono. La música no dejaba oír a nadie, había tanta gente que mi cuerpo chocaba con unos y otros. Mi mente no estaba realmente allí, seguía en aquella barra. El baile estaba comenzando a salirse de contexto y sentí como aquel chico me agarraba la barbilla para besarme. Reaccioné girándome para evitar acabar comiéndome la boca con cualquier tio sin venir a cuento, pero rápidamente sentí como agarraba con una mano mi cadera y con la otra mi hombro para pegarme a él. Ahí pude notar unas manos grandes. Me acomodé entre su cuerpo y sentí que era realmente alto. Retomamos el baile, pero esta vez sus rodillas conseguían hacer que las mías se flexionaran, quedando mi culo en contacto con su entrepierna. Me gustó, y seguí el baile. Meneé mis caderas a su ritmo, se movía bien, me gustaba como me marcaba el baile. Mi cuerpo se relajó y sus manos se colaron entre mi falda. No quise ni pude oponer resistencia. Es más, abrí mis piernas al tiempo que mis manos agarraban la nuca de aquel chico que ni siquiera sabía como se llamaba. No sé cuánto tiempo nos llevábamos bailando así. Sentía como sus manos pasaban desde mis rodillas al interior de mis muslos, introduciéndose por debajo de mi falda, sin ir a más.

    – Ti piace?… (No podía entender que era lo que me estaba diciendo, y me giré para intentar comprender, entonces con un claro acento italiano dijo… “te gusta”, y asentí…)

    Tomó mi asentimiento al pie de la letra y empezó a ascender por mis piernas. Notaba sus manos directas a mi entrepierna justo en el momento en el que mi mirada se cruzó de nuevo con él. No podía ser, cerré los ojos y al abrirlos ya no estaba. Solo en mi cabeza. Me aferré más al cuerpo de aquel chico que se estaba beneficiando de mi estado de subconsciencia y él lo tomo como la carta libre que le quedaba por descubrir. Sus manos pasaron del límite de mis muslos hasta sentir como la yema de sus dedos topaba contra mi tanguita. Miré hacia abajo y la tela de los volantes de la falda tapaba lo que estaba pasando debajo. Suspiré, apoyé la cabeza en su torso y sus manos subieron hasta quedar clavadas en mis ingles. Joder, sabía lo que hacía, sus dedos índices rozaban la tela de mi tanga apretándomelos contra mis labios, ya en esos momentos algo hinchados. Así seguíamos bailando entre la muchedumbre, mientras mi cuerpo cada vez sentía más pegada la tela de mi vestido a mi piel a causa del sudor. Mi excitación era tal que empecé a mover mis nalgas contra su entrepierna, rozándome, frotándome hasta sentir que mi compañero de baile empezaba a ponerse muy duro debajo del pantalón. Notar su dureza entre mis nalgas me hizo perder el control y directamente lleve mi mano a su boca para que chupara mis dedos. Sentí como me los lamía con ganas, con deseo, llevándolos hasta dentro de su boca al tiempo que la presión de sus dedos en mí ya empapado coño hizo que la tela de mi tanga entrara sin compasión dentro de mi sexo. Arqueé mi espalda, pegué mi cabeza contra su pecho, sentía mis pezones arañando la tela de mi vestido, cuando empecé a mover mi cadera en círculos encima de sus dedos que se clavaban en mi coño presionando la tela cada vez más en mi interior. Sentía tanto places con el roce de la tela frotando mi clítoris, que sentía que me iba a correr sin importarme nada más.

    – Ecco fatto, muoviti, cazzo…

    – Para por favor… (Suplicaba sabiendo que no me escucharía, porque en realidad, no quería que escuchara mis suplicas, si no que acelerara la estimulación de mi coño…).

    Notaba como mi pelvis se contraía al ritmo de sus dedos, como mis caderas daban pequeños espasmos buscando el placer. Mis dedos jugaban con su lengua, caliente y húmeda, hasta que sin remedio mi cuerpo se convulsionó. Mi otra mano agarro la tela de su pantalón hasta retorcerlo y mi coño liberó una cantidad de flujo que no supe calcular… Mi cuerpo cayó sobre sus manos, relajada… Y el chico comprendió que sus caricias habían dado resultado. Me giré, avergonzada, incapaz de mirarlo a la cara.

    – Lo siento yo…

    El me miraba, claramente excitado. Intento besarme, pero giré la cara. Me gustaba físicamente, pero eso no podía ser. Tenía novio, y aunque todas las amigas sabíamos que Cuba era un sitio con riesgo, dentro de mi no pensaba en traspasar la línea… Línea que ya era tarde…

    Durante toda la noche intenté sobreponerme. Pensaba que no tenía porque pasar nada más, todo podría quedarse en un baile sin más. Aunque dentro mi cuerpo ardía en deseos de terminar aquella locura, mi mente necesitaba resetear, pensar en otra cosa. Me refugié entre mis amigas, ya que notaba como aquel joven no cesaba en su intento de seguir con aquello y no le culpo pues fui yo quien lo había dejado a medias de algo que sobrepasaba los límites del morbo en unos jóvenes de viaje de fin de carrera. Y después estaba aquel camarero. Siempre había sido una chica fácilmente impresionable por los chicos mayores y malotes, pero lo de aquel maduro era especial. Que mirada, que semblante, que seguridad… Sabía que sería el típico maduro español que lleva años aprovechándose de su situación en Cuba para malvivir y tirarse a cualquier jovencita extranjera que pisaba la isla. Sabía que en su pose de duro inalcanzable, me deseaba. Lo notaba.

    La noche pasando entre pensamientos de remordimiento, deseo y beber. El autobús que pasaba a recogernos llegaría en breve y no quería llegar tarde porque no había asientos para todos y no me apetecía ir de pie dando tumbos. Me estaba meando y no iba a aguantar todo el camino hasta el hotel, así que fui a los baños. No pude evitar mirar hacia la barra en busca de otro intercambio de miradas con aquel camarero, pero para mi desgracia no estaba, aunque bien pensado… Mejor. Mientras hacía pipi decidí echar un vistazo al whatsapp y vi que mi novio estaba “en línea”, seguramente estaría levantándose para ir a la Universidad. No sabía que hacer, si llamarle, hablarle. Quería resarcirme conmigo misma. Limpiar mi pecado… No sabía que hacer, por otro lado, me sentía verdaderamente mal por haberme dejado llevar de esa manera. Haber sentido ese orgasmo furtivo, de tal intensidad me impedía pensar con claridad, no sabía que hacer… Apagué el móvil, me levanté y fui al lavabo a echarme agua en la cara.

    – “No tienes buena cara preciosa, y eso que bailando se te veía de lo más entonada…”

    Se me heló la sangre al sentir la presencia de él en el marco de la puerta del servicio. Lo vi reflejado en el cristal, apoyado, fumando, mirándome como un depredador mira a su presa…

    – “No me pasa nada, gracias…”

    – “Tranquila jovencita, que tu novio no se va a enterar de nada”.

    – “Que sabrás tu si tengo novio o no…”

    – “Bueno, o tienes novio o vas para monja, porque después de semejante baile si no te has ido con ese tío a pegar un buen polvazo es porque te ha comido la conciencia…”

    Puso especial énfasis a la palabra “polvazo”, cosa que erizó mi piel. Se descompuso la cara, bajé la mirada avergonzada, dejando al descubierto la verdad.

    – “Tranquila nena, que tu novio no se va a enterar de nada. La pena es que te vayas de Cuba con la culpa. Aquí se viene a disfrutar, a dejarse llevar y no tiene nada de malo…”

    A medida que iba hablando, sus palabras se acercaban detrás de mí. Aunque mis ojos seguían clavados en el suelo, podía sentir su presencia cada más cerca. Hasta que de repente sus manos se posaron en la parte superior de mis muslos por delante, su pecho en mi espalda y su boca en mi cuello.

    – “He visto como bailabas con ese chaval, y quiero que bailes conmigo…”

    – “Por favor, no sigas, tengo que coger el autobús…”

    Sus manos despacio arremangaban mi falda entre sus dedos, levantándomela.

    – “No se cuanto tiempo crees que has estado en el baño, pero al autobús le quedan 2 minutos para salir, y yo puedo llevarte a donde quieras en mi coche…”

    Giré mi cabeza, vi aquellos ojos profundos, intensos, que me deshacían.

    – “¿Bailamos?”

    Aún no recuerdo si sus manos empujaron mis muslos hacia él o si fui yo quien pegó mi culo a su entrepierna, pero cuando miré al espejo, sus ojos expresaban verdadera felicidad al sentir mis nalgas en su cuerpo. No hubo preludios, me pegué a él como si lo deseara desde la primera vez que lo vi. Frotaba mi culo de arriba abajo, sintiendo ya una gran dureza a lo que el respondió subiendo por completo mi falda dejándola enrollada en mi cintura. Su boca se apoderó de mi cuello, lamiéndolo con una maestría que nunca antes había experimentado. Suspiré al sentirla de un lado a otro pasando por mi nuca. Sus dedos comenzaron a sobar mi tanga dejándolo en un minúsculo hilo de tela que se clavaba en mi coño aportándome un placer brutal. Mis manos agarraron su cuello arqueando mi espalda a lo que el respondió subiendo una mano por dentro del top, sobando mis tetas con fuerza y deseo.

    – “Estás muy buena jovencita”

    – “¿Así bailas con todas…?”

    – “Solo a las que me voy a follar…”

    – “No puedo… Tengo que irme…”

    Su mano derecha apretó más la tela entre mis labios, quedando completamente estirado provocándome una sensación entre el placer y el dolor antes desconocida, que hizo que buscara con más ansias el bulto de su entrepierna con mi culo, lo movía desesperada, meneándoselo de lado a lado.

    – “Joder…”

    – “Ya es tarde jovencita”

    Mi mano agarraba su nuca para guiarlo por mi cuello mientras el besaba y mordisqueaba los lóbulos de mis orejas. Sus manos estaban completamente apoderándose de mi cuerpo. La derecha bajaba a duras penas lo que quedaba de mi tanga, reliado en un tubo de tela notaba como lo deslizaba por mis muslos al tiempo que mis piernas se abrían para él. Mi cabeza ya descansaba en su hombro rendida al morbo y al placer del momento cuando sus dedos índice y corazón, arqueados en perfecta sintonía se abrieron paso por los labios mayores de mi vagina, pero sin llegar a meterlos para terminar rozando mi abultado clítoris, a lo que yo respondí con un … “Si…”

    – “¿Quieres más, jovencita? Estás empapada…”

    – “Si, por favor…”

    Sus dedos se movían despacio, pero sin pausa, como si recogieran todos los jugos que emanaba mi coño a la vez que terminaban apretando mi clítoris entre ellos, haciéndome sentir cada vez más ganas de sentirlos dentro de ahí que mis caderas buscaran sus dedos. Él se dio cuenta y apretaba la palma de la mano contra mí, haciendo que sus dedos rozaran por completo la piel de mi coño, pero sin meterlos. Jugaba conmigo, jugaba con mi placer, y yo quería más. Mis caderas se meneaban buscándolos.

    – “Quieres que te los meta?”

    Asentí en su hombro con los ojos cerrados abandonada al placer.

    – “Fóllatelos tu solita, vamos, eres capaz de eso y de más, te he visto, se nota que eres una autentica fiera, vamos, móntate en mis dedos y fóllatelos”.

    Apoyé ambas manos sobre la encimera del baño y sin rechistar me monté en sus dedos. Sentí como me los introducía con maestría dentro de mí, arqueados, rozando la pared superior de mi vagina dándome un placer increíble. El resto era cosa mía, abrí los ojos, miré en el espejo y vi como aquel hombre me sobaba mas tetas mientras su mano se perdía entre mis muslos. El morbo me podía y lo hice. Empecé a moverme, gozando esos dedos. Meneaba mi culo dándome placer con sus dedos. Mis gemidos cada vez eran más intensos. El solo miraba, mientras apretaba cada vez mas mis pezones entre sus dedos. Disfrutaba de mirarme, y yo disfrutaba de sus dedos. Sentía que el orgasmo era inminente… Entonces me clavo sus dedos mas adentro, me agarró fuerte del cuello con la otra mano y susurró…

    – “Para correrte no quiero que uses mis dedos”

    Yo estaba paralizada por el placer. Entonces me subió encima del baño y se preparó para agacharse. Todo estaba yendo según lo que él preveía y quise cambiar las tornas. Puesta a cruzar la línea, quería cruzarla del todo. En el momento en el que me subió, le desabroché la bragueta y me incliné hacia su polla.

    – “¿Te crees que solo mandas tu?”

    No lo esperaba y creo que le hizo gracia mi atrevimiento, o bien estaba deseando que le hiciera una mamada. El hecho es que me dejo agarrarle la polla, y manosearla con más nerviosismo del que mi cara expresaba. Me moría de ganas de metérmela en la boca, pero quería transmitirle seguridad. Así que la agarré y empecé a lamerla por todos lados, desde los huevos hasta arriba, disfrutaba pasando mi lengua por sus venas a medida que se iban hinchando. Disfrutaba del olor que emanaba de su polla, humedeciéndose a medida que mis dedos lo masturbaban sin dejar de lamerle la polla. Los sonidos de su respiración acelerada me daban seguridad, le estaba gustado. Así que le mire.

    – “¿Te gusta mi polla?”

    – “Si…”

    – “Abre la boca”

    Lo hice, quería sentir su polla dentro de mi boca. Pero lo que iba a recibir era mucho mas que eso. Agarro mi nuca y me metió la polla despacio, pero sin pausa hasta que topó con mi garganta. La dejo unos segundos que me parecieron interminables, pues no estaba acostumbrada a eso. La saco y me golpeo los labios con aquel trozo de carne.

    – “¿Quieres más, jovencita?”

    No me dejo contestar. Me la volvió a meter esta vez con un mete-saca sin llegar tan profundo como la primera vez. Yo cerré los ojos labios alrededor de su polla y fui consciente por primera vez del término “follar una boca”. Sus huevos rebotaban en mi barbilla. Él agarro mi nuca y se saciaba con mi boca. Y a mi me encantaba. ME sentía poseía por un morbo y un placer enorme al estar mamando o, mejor dicho, al dejar que aquel tipo me follara la boca. Gozaba de sentir mi saliva cayendo por su polla, de mirar hacia arriba y verlo tan cachondo por mi culpa. Hasta que quería más. Y yo quería más. Me sacó la polla de la boca y me miró. Lo rodeé con mis piernas y bajé mi tanga reliada en un rollo diminuto de tela hasta uno de mis tobillos. Solo nos miramos, el agarró su polla y nada más dejarla a la entrada de mi coño me agarré a su nuca, elevé mi culo y me la metía hasta dentro. Un aire de placer me lleno las entrañas al notar como el agarraba mi culo y me la clavaba aún más.

    – “Que ganas tenía de follarte hija de perra”

    – “Fóllame joder, fóllame cuanto quieras”.

    Agarrada por su culo empezó a follarme como un animal. Yo solo podía agarrarle la espalda y lamer su pecho metiendo mi cabeza entre su cuerpo, dejando que el placer me llenara. Notaba como entraba y salía por completo de mi dándome un placer indescriptible cada vez que su polla se perfilaba para entrar en mi coño. Mis manos arañaban su espalda dando a entender que no iba a tardar en correrme. Lo entendió y aminoró el bombeo, para agarrarme y subirme encima suya. Llegamos a la pared, donde me deje caer lo justo encima suya. Me miró y me comió la boca, estaba desatado. Su mano busco mi ano. No me lo podía creer. Sin más preámbulos sentí como un dedo se incrustaba en mi trasero. Gemí de placer en su boca. Follada por ambos lados, sintiendo su lengua contra la mita. Me corrí. Sentí como mi vagina estrangulaba su polla, sentía la presión que me daba y grité en su boca como autentica posesa… Él me la sacó para verme.

    – “Eso es joder, como me gusta verte disfrutar…”

    Nos dejamos caer en el suelo. Aterricé encima de él y por unos segundos creía que había llegado al cielo. Mi entrepierna gozaba de un placer nunca antes experimentado. Sus manos tocaban mi espalda y aun sentía su polla dura en mi tripa. Sentía como mi cuerpo se frotaba despacio por el suyo, intentando alargar la sensación del orgasmo. El abrazaba mi cuerpo, pasando sus manos desde mi nuca hasta la espalda rozando con sus dedos mis tetas cuando pasaba por mis costados. Seguía con la polla dura, caliente, se notaba que no había terminado. Se frotaba contra mi intentando no bajar su erección, procurándose el placer de mi piel caliente contra su miembro. Una de sus manos fue hasta mi boca, rozándome los labios con su pulgar.

    – “¿Satisfecha?”

    – “Uff demasiado…”

    – “¿Hemos acabado…?

    Claramente era una provocación, me estaba desafiando. Me levanté como pude, subiendo con mis rodillas hasta erguir mi cuerpo delante de él. Su polla quedo entre mis piernas y sin pensarlo, la agarré. Le dediqué unas caricias entre mis dos manos. Masajeando aquel pedazo de carne que tanto placer me había dado. El suspiró. Me miró.

    – “¿Hay riesgo…”?

    Yo me elevé y me dejé caer sobre su polla. Estiró el cuello, buscando aire. Me la clavé. Mi coño recibió su polla como agua de mayo. Arqueé mi espalda y dejé que su polla llegara hasta lo más profundo de mí. Apoyada en su pecho cogí confianza a medida que sentía como mi cuerpo volvía a ser una fuente de flujo. Él solo podía agarrarse a mi culo y ayudarme al movimiento. Poco a poco la lentitud se volvió deseo, mis caderazos eran mas fuertes. Sus manos me agarraban con mayor presión. Entonces recibí un azote inesperado que casi me despierta del sueño.

    – “Sigue zorra” ZAS, un nuevo azote, un nuevo rico azote….

    – “¿Así joder?”

    – “Que sigas”

    ZAS, otro, y otro, y otro. Recibir aquellos golpes solo me ponían más cachonda. Quería más, agarró mis tobillos y me hizo ponerme en cuclillas. Agarrándome por ellos elevó su cadera y comenzó a follarme como un autentico animal. Su mirada clavada en mis ojos. Con una mano me agarró la cabeza y obligó a que mirara como su polla percutía en mi coño. Solo se oía el choque de sus huevos contra mí. Jadeó y en un tiempo que para mi fueron milisegundos, sentí como un chorro de semen inundaba mi coño. Instintivamente llevé mi mano a mi clítoris y comencé a masturbarme. Otro chorro caliente salió a presión y mi orgasmo llegó sin poder contenerlo. Sentí como mis muslos perdieron fuerza y tuve que dejarme caer contra su cuerpo, perdiendo el contacto con su polla. Noté como se la agarraba y se masturbaba provocando que uno, dos y hasta tres chorros de semen caliente cayeran sobre mi espalda…

  • Entre cuatro, con mi hermana y cuñado para siempre

    Entre cuatro, con mi hermana y cuñado para siempre

    Capítulo 7. Llegó diciembre. Al parecer ninguno de los cuatro habíamos tenido sexo por semanas, solo con la idea de estar cargaditos para la “noche buena”. Gladys y Eli se habían ido de compras el día 23, para estar sin nada pendiente para el 24, ya que ese día estaba reservado para una velada que todos queríamos fuera inolvidable. Vamos al grano, ya conocemos a los protagonistas de esta historia que se convertiría en algo recurrente, cada cierto tiempo. Digamos, un par de veces al año. Por común acuerdo, no queríamos que se convirtiera en una rutina, la cual nos aburriría y lo diéramos por hecho.

    Nos gustaba la idea de esperar una oportunidad, de disfrutar, de entrega y de compenetración donde estaba naciendo una clase de amor y deseo sano que queríamos compartir, pero que no creíamos violaba las leyes de fidelidad hacia nuestras esposas o esposos.

    La invitación era para las 8 pm en casa de Micah y Eli.

    Llegamos Gladys y yo cerca de la hora, tratando de ser puntuales.

    Yo me babeaba de pensar que iba a estar con mi hermana de nuevo.

    Tratando de ser amable y cariñoso, cuando íbamos manejando hacia la casa de Micah, le pregunté a Gladys: esta todo bien? Si, dijo ella, pero a que te refieres? A todo, dije, a la velada que se avecina, Ay! Dijo ella, si ya lo hablamos y ya quiero que empiece la fiesta, mira que ya me estoy mojando de solo imaginarte de nuevo con Eli. Bien, dije yo, aquí vamos.

    Todo en la casa lucía festivo y de buen gusto. Micah nos dio la bienvenida y pasamos a la sala. Eli, desde la cocina, vino a saludarnos. Intercambiando una mirada pícara con Gladys. Mi hermana vestía un traje largo con brillos que hacía resaltar mas aún su belleza. Gladys no se quedaba atrás, tenía un vestido ceñido que ponía de relieve sus curvas. Lo que vestíamos los hombres, no importa.

    Lo que cenamos, tampoco importa. Eran pasado las 10 pm y habíamos comenzado la sobremesa. Se sirvieron tragos, y la conversación giraba en torno a lo que habíamos deseado como regalos de navidad. Cada uno habló de regalos, pero en la mente de todos estaba otra cosa. Ya los tragos se estaban aprovechando del morbo y la desinhibición de cada uno.

    Micah dijo, lo mismo que en Septiembre… Chicas quieren el postre? Las dos dijeron SI! Al unísono. Yo calladito hablando lo menos posible, solo observaba como se estaban manejando Gladys y Eli. Micah, trajo un cenicero plano y grande, donde se podían a ser líneas de coca para aspirar. La primera en acercarse a eso fue Gladys diciendo, yo quiero postre. La siguió Eli, Yo y Micah.

    Seguimos conversando por algunos minutos más, mientras las aspiradas hacían su efecto. Lo que ya parecía rutina, Eli preguntó, podemos jugar al strip domino esta vez? La botella va muy rápido. Micah, sacó de un gabinete una caja con un domino. Todos sabíamos como se jugaba el strip-domino.

    Todos llegaron al punto en que tenían que quitarse una prenda, Tanto Gladys como Eli, ya estaban solo en sostén y calzón, Micah y yo solo en calzoncillos.

    Quien sería el primero en quedar desnudo? Gladys fue la primera, se levantó para lucir todo su hermoso cuerpo. Ya llegó el momento en que Micah, yo y finalmente mi hermana quedamos en cueros.

    Estando en la misma sala donde habíamos intercambiado entre tres parejas en septiembre, Eli nos dijo, Jugamos a “complacer peticiones?” bien, dijimos todos.

    Eli dijo a Gladys, quiero ver de cerca como mi hermano te coge. Y preguntó a su esposo Micah, quieres mirar? Me gustaría, dijo el.

    Vamos a la acción. Yo pregunté, (sabiendo ya la respuesta) que tan grande es vuestra cama allá arriba? Eli dijo es King-size. Dijo Gladys, invitando, vamos todos para allá. Micah agarró el cenicero con la coca y la llevó para la habitación. Una vez allí, Gladys que ya se había dado unas cuantas aspiradas y le corría el jugo por entre las piernas, se subió a la cama y me dijo, haz todo lo que tú quieras, démosles un buen espectáculo a nuestros anfitriones.

    Me metí entre sus piernas para mamarle el coño lo cual ella se lo abría con sus dedos. Como si hubieran ido a la misma escuela con Eli, Gladys se meneaba suavecito mientras yo le mamaba, y fue aumentando su ritmo hasta que con un grito de placer, acabó quedando en la cama abierta y relajada. Hubo unos minutos donde nos servimos otro trago, otra línea de coca y Micah dijo: estamos esta noche de navidad, complaciendo peticiones. Inmediatamente, yo Dije: Puedo? Si, dijeron todos. Me gustaría ver como Gladys le mama el coño a Eli, sería posible? Eli saltó a la cama y se puso en posición, Gladys que estaba todavía en la cama se arrodilló para ponerse entre las piernas de mi hermana.

    Tenía el culo parado mientras mamaba, se escuchaban los gemidos de Eli. Micah me miró y me dijo: puedo? Claro que sí, le dije.

    Se subió a la cama se puso detrás de Gladys y comenzó a metérselo en la vagina. Gladys sintió como se le llenaba la vagina y comenzó a moverse a medida seguía mamando a Eli. Mi hermana gimió mas largo dejando entrever que ya había acabado. Gladys de retiro de entre sus piernas a la vez que Micah seguía bombeándola desde atrás. Eli salió de la cama y me tomó la mano y me dijo hoy sé mas que nunca que te amo, y esto nos de la oportunidad de hacer lo que queramos, mientras rozaba mi pija con sus nalgas. Se tiró en la alfombra de la gran habitación, se puso de espaldas y me susurró al oído, busca mi punto G de nuevo. La penetré entera, arqueó su cuerpo para alcanzar mis labios y nos besamos larga y tiernamente. Entendí que ella no quería que nos vieran besarnos con tanto amor y pasión. Después de unos momentos y cuando Micah y Gladys habían acabado con ese orgasmo que llenó el ambiente de ruidos, Gladys dijo: Hey! Que hacen ustedes en el piso! Vengan a la cama, aquí hay lugar para todos. Desconecté a Eli quien no había acabado todavía, nos subimos a la cama

    Y yo pregunté, alguna petición? Si, dijo Micah, quiero ver como te coges a tu hermana delante de nosotros. WOW pensé… si eso ella y yo ya lo habíamos practicado. SI!, dijo Gladys, queremos mirar. Como ellos ya habían tenido su tremendo orgasmo, ambos necesitaban unos minutos para recargar, así es que se pusieron de espectadores. Le susurré al oído a Eli, recuerdas? Punto G, sube las piernas, acabas, bajas las piernas y acabas de nuevo. Okay dijo ella, hazlo, susurrando en mi oído. HEY! Que están susurrando ustedes, dijo Gladys… nada dije, es la estrategia de ataque. Y todos reían, pero Eli y yo sabíamos de que se trataba, ya que lo habíamos hecho solitos en octubre.

    De espaldas con su coño hermoso y abierto, la penetré despacito, y comenzó a mover sus caderas, suavemente, ella misma levantó las piernas y comenzó a gemir de placer, acabó en unos instantes, bajó lentamente sus piernas, nos movíamos suavemente, luego levantó las piernas de nuevo y así acabó cuatro veces más. Por un momento perdí la noción de donde estaba, solo tenía mente para amar a Eli y darle todo el placer que ella quería.

    Micah no podía creer lo que estaba mirando, pero se notaba que estaba visiblemente caliente y aprobaba sin reservas lo que estaba ocurriendo.

    Después del cuarto orgasmo, yo me retiré de dentro de ella.

    Después de unos minutos y después de otro trago Gladys me dijo en voz alta: Hmm veo que le enseñaste a tu hermanita tus trucos de los multiorgasmos…

    Gladys se dirigió a Micah, diciéndole: ven acá que le vamos a mostrar a este par, que nosotros también podemos. Se recostó de espaldas, abrió los pelos de su coño y le dijo, ven! Cógeme! Para que estos vean como se hace y todos reímos.

    Yo me bajé de la cama para darle a estos, espacio para su show, me serví otro trago y Eli, otra línea de coca, me dijo que quería estar alerta y caliente toda la noche. Micah, metió toda su pija dentro de Gladys y ella comenzó a menear las caderas (tal como ella sabía hacerlo) despacito y de a poco comenzó a levantar las piernas hasta acabar, sin ninguna instrucción de parte de Micah, bajó las piernas lentamente mientras el la bombeaba suavemente, de pronto Gladys comenzó a acelerar el ritmo y acabó de nuevo, esta vez con su característico grito de placer, y así lo hicieron también cuatro veces, cuatro orgasmos con la diferencia de que Micah no se aguantó y acabó dentro de ella. Todos estábamos mudos de placer.

    Pausamos para más tragos y recargar.

    Complaciendo peticiones, dijo Micah. Yo quiero pedir ahora. Hazlo dijeron las mujeres. Quiero ver como Eli le mama el coño a Gladys y al mismo tiempo quiero ver como Max se coge a Eli desde atrás.

    Bien! Dijo Eli, aquí vamos! Las mujeres estaban tan calientes y cachondas como al principio gracias a la coca. Gladys se recostó de espaldas en la cama, abriéndose su coño como siempre hacía, Eli se acomodó justo al frente de la vagina de Gladys y comenzó a mamársela. Gladys comenzó a llevar el ritmo y a gozar porque eso era muy placentero para su morbo. Después de unos minutos subí a la cama y me puse detrás de Eli, le penetré la vagina y ella lo sintió.

    A medida mamaba a Gladys se movía para darme placer. Micah, agarrándose la pija miraba atentamente. Gladys acabó con la mamada de Eli y dejó de moverse.

    Eli dejo de moverse y le dijo a Micah, eso era lo que querías ver amor?

    Si, contestó Micah.

    Eran las 3 am. Me preguntaba cuanto mas podríamos culear, eventualmente todos nos íbamos a cansar…

    Eli dijo, alguien quiere café? No, dijimos todos, otro trago tal vez?

    Mi hermanita preciosa, una Diosa sexual para mí. Dijo, okay! Otro trago y otra aspirada para todos? Si! Dijimos todos.

    Después de unos minutos, con tragos nuevos y unas líneas de coca. Eli dijo: estoy muerta! Pero todavía no he hecho mi “complaciendo peticiones” …

    Que te gustaría dijo Gladys y Micah caso al mismo tiempo.

    Eli descaradamente dijo, he notado que nadie le ha cogido el culo a ninguna de las dos. Quiero ver a Micah cogiéndole el culo a Gladys. Y quiero que Max se coja el mío todos juntos en la misma cama. Yo dije: será un honor para mí, pero si está bien contigo, te quiero encima de mi a ti primero. Eli dijo, si estaría bueno eso. Gladys, le pregunta a Micah: quieres comenzar así también? Micah que ya no podía mas de excitado de ver como se iba a coger el culo de Gladys y de ver como le cogía yo el culo a Eli, dijo: Si! Me gustaría eso.

    Las dos chicas se subieron a la cama, se recostaron cada una en un costado de la cama. Yo me recosté al lado de Eli, la veía mas hermosa que nunca… le dije, estas lista? Si, me susurró. Me puse debajo se montó sobre mí, se metió mi pija dura en su vagina, al mismo tiempo yo veía que Gladys hacía lo mismo encima de Micah. Ambas chicas comenzaron a Galopar. Acerqué al oído de Eli y le dije, sabes que hacer? Si, me susurró, voy a conseguir por lo menos cuatro orgasmos, como lo que ya hicimos… Y continuó su movimiento de bombeo para dentro y para afuera de su vagina. Miraba de reojo a Gladys y estaba en lo mismo, ella sabía exactamente qué hacer para acabar varias veces. Estábamos en una carrera, sin prestar atención a la otra pareja de hacer gozar a las hembras lo mas posible. Eli comenzó a gemir, siguió el ritmo, acabó tres veces, mientras yo oía a Gladys acabar también… no sé cuántas veces.

    Después le pedí a Eli que se pusiera en cuatro, quería su culo, quería clavárselo entero y acabar dentro de ella… Lo hizo, se lo metí y ella comenzó a hacer lo que tan bien sabía hacer… aflojaba el culo para la salida y lo apretaba para cuando la bombeaba para adentro…Ella gemía… en unos minutos ella acabó de nuevo, momento que aproveché yo para llenarle el culo de leche, ella gemía de gusto al sentir mi leche en sus entrañas.

    Después de acabar un par de veces (o más) Micah le llenaba el culo de leche a Gladys un par de minutos después que nosotros habíamos terminado.

    Desmonté a mi hermana, me fui al baño. Me estaba lavando cuando llegó Micah a hacer lo mismo.

    Volvimos a la cama. Gladys recostada en una orilla de la cama, Micah se acomodó detrás de ella hacia el centro, Eli se puso al lado de Micah de cara a mi que estaba en la otra orilla de la cama. Nadie decía nada, Eli me tomó la mano, dibujando letras en la palma de mi mano. Letra tras letra que ella dibujaba me iba entregando su mensaje… Te amo. Todos nos dormimos.

    Mi hermana se levantó a eso de las 9 am, yo me desperté por el ruido de la cafetera, salté de la cama tratando de no despertar a Gladys que todavía roncaba al unísono con Micah.

    Medio vestidos, nos sentamos a tomar café en la sala hablando en voz baja.

    Eli me dijo: estoy muy feliz porque anoche te sentí mío y para siempre.

    Le dije, eres la mujer más completa y bella que he tenido en mi vida y soy tuyo por toda la vida. Se sonrojó por lo de bella, sonrió y me dijo, no te pierdas, mantente en contacto, por favor.

    Dije: Lo haré, te lo prometo.

    Llegamos a casa con Gladys a eso de las 5 de la tarde de ese día de Navidad.

    No conversamos mucho, ya habría tiempo para eso. Solo queríamos estar acurrucados en los brazos uno del otro, asegurándonos que nos amábamos mucho y sin arrepentimientos y con nuestros propios pensamientos.

    Nos llamamos para conversar sobre lo del año nuevo y decidimos que estaba demasiado cerca de la navidad, no había tiempo para recargar así que quedamos de acuerdo en que nos juntaríamos para el fin de semana del día de los enamorados en febrero. Y así seguimos juntándonos un par de veces al año para disfrutar a rabiar cada encuentro.

    El tiempo pasó, el presidente Bush que había declarado la guerra a las drogas, la había ganado y poco a poco la coca ya no fue más parte de las fiestas familiares y de amigos en Miami. Todo había cambiado. Pero nuestras experiencias de intercambio solo entre nosotros cuatro, siguieron vigentes por muchos años más.

  • Regalé un stripper a mi esposa

    Regalé un stripper a mi esposa

    Este es mi primer relato, espero les sirva como experiencia y les guste nuestra primera fantasía que hicimos con mi esposa, es todo 100% real.

    Somos una pareja que anduvimos 7 años de novios, y hoy tenemos 20 años de casados, dos hermosas hijas, somos muy felices juntos, Yo soy mayor que mi esposa, tengo 50 años y ella tiene 44 años.

    Vivimos en la capital de un país pequeño en Sudamérica, tenemos muchos amigos y una vida social muy normal como cualquier pareja.

    Soy su primer novio con quien ella tuvo sexo, siempre nos hemos llevado bien, con algunas peleas normales de toda pareja, pero nunca tuvimos una separación, un distanciamiento o un problema de pareja serio, tampoco hubo infidelidad de ningún lado, siempre tuvimos una vida muy normal en lo que al sexo se refiere.

    Mi esposa a quien le pondremos de nombre María es muy linda, lleva muy bien su edad y su condición de madre, es excelente esposa, tiene unas tetas de infarto, a mí me encantan, son realmente muy lindas, y un cuerpo bastante sexy cuando se lo propone, pues es muy reservada en su manera de mostrarse.

    Bueno, en el sexo ella siempre fue muy tímida y convencional; en todos estos años con paciencia fui agregando cosas nuevas, pero No siempre ella me acompañaba o se enganchaba, con dedicación poco a poco fue entrando en el juego.

    Comencé hace muchos años atrás, poniendo videos de todo tipo, de tríos, de lesbianas, de masajes, las veíamos y siempre le comentaba las escenas; luego agregué los “juguetes”, que fui comprando hasta tener un buen stock de todo tipo de consoladores, vibradores, aceites, cremas etc… Al principio costo mucho que se prenda, pero con el tiempo ya empezaba a gustarle los videos; ella misma me pedía que prepare todo para estar juntos algún fin de semana; también los vibradores se convirtieron en un juguete de su preferencia, y siempre acompañado con algunas copas de Vino para que se soltara.

    Como tercer paso incluimos en nuestros juegos los relatos eróticos, esto costo un poco más para que se enganche, pero después de mucho insistir comenzaba a escuchar cerrando los ojos como pensando en la situación y le pedía que se toque, se masturbaba a la par que Yo le leía los relatos, esto era ya un signo de que algo empezaba a cambiar, pues yo le hablaba y siempre le decía que me imaginaba que en todas las historias era ella la protagonista, disfrutamos muchísimo de estos juegos.

    ¿Le preguntaba si le gustaba? ¿Si se imaginaba la situación? Y era tanta la calentura que teníamos los dos que terminábamos en un super sexo muy rico.

    Todos esto fue en aumento, y cada vez que teníamos sexo intercalábamos entre videos y relatos, siempre con juguetes de por medio, y sobre todo mucha charla al oído. Todo esto le gustaba mucho y la excitaba, entonces comencé a subir de tono, y ya le decía cosas como: ¿Te gustaría dos pijas para vos sola? ¿Una mía y otra de alguien más como en el video? ¿O te gustaría que nos hagan un masaje y nos toquen hasta tener un orgasmo? O le decía que me imaginaba a ella chupando una pija bien dura y depilada, y al principio siempre era sin respuesta de su parte, pero la calentura era increíble, estaba siempre muy mojada y tenía varios orgasmos.

    Al terminar siempre me decía que era un loco, que nunca haría esas cosas, que jamás le plantee esas cosas porque no era lo suyo, porque le daba asco y cosas así.

    Fueron muchísimos años de estos juegos, siempre yo le hablaba de cuanta fantasía se me ocurría, le comentaba los videos y le leía muchísimos relatos de masajes, de tríos, de stripper y siempre terminábamos con una noche hermosa. (Era siempre mejor con alcohol de por medio) el alcohol ayuda muchísimo para que se libere, se desinhiba, se suelte con más facilidad y es divina en el sexo cuando esta desinhibida, la adoro, la quiero comer toda!

    En algunos viajes que hicimos solos, la lleve a conocer algunas playas nudistas como la de Hallouver Beach de Miami, donde fuimos un par de veces, pero no paso a mayores. También la lleve a algunos Shows de stripper donde bailan mujeres, en clubes nocturnos de Miami.

    Con el paso del tiempo en las noches de lectura de relatos eróticos y videos, ella comenzaba a responder, ya me decía lo que haría, o como se la chuparía al stripper si Yo le regalaba un show privado, o que aceptaría un masaje erótico donde le hagan un final feliz; ya interactuaba conmigo en las fantasías, pero siempre al final me decía que era solo un juego, y que lo hacía para no cortar la situación, pero me volvía a recalcar que jamás haría ninguna de esas cosas, que me olvide, que era un loco y hasta se enojaba conmigo.

    Hacía tiempo le venía hablando del Hotel Desire RM de Cancún, donde podíamos ir a pasar una semana de pareja, para disfrutar desnudos en el mar, en la pileta, donde ella podría hacer topless libremente, usar vestidos muy atrevidos y sexys que a mi tanto me gustan, pero nunca se los pone porque es muy tímida y donde vivimos no se puede vestir así. Le explique con lujo de detalles como era la onda de este Hotel erótico nudista del caribe.

    No fue tarea fácil convencerla de que acepté ir al Hotel, pero con mucho trabajo la fui convenciendo, poco a poco, hasta que fue aceptando la idea, con muchas dudas y miedos creo que ya le gustaba la idea. También le decía que podíamos hacer realidad nuestras fantasías; un masaje erótico en pareja (el masaje lo hicimos, y será otro capítulo, para otro relato)!! Le comenté que había un paquete llamado Fantasy Menu donde podíamos contratar a un stripper para que le haga un Show privado en la habitación; Esto no acepto, no quería, tenía miedo, muchas dudas, pero no pare de insistir, y de hablarle en cada oportunidad y sexo que teníamos, hasta que fui liberando sus miedos, diciéndole que siempre Yo estaría a su lado ayudándola para que pueda disfrutar.

    ¡Un buen día me dijo OK! ¡Acepto! A fuerza de tanto insistir, Pero aclarándome que no haría nada, solo el espectáculo y el stripper debía retirarse de la habitación finalizado el Show. Uff que alegría, sabía que lo pasaríamos genial, sabía que ella lo iba a disfrutar muchísimo, sería una hermosa noche para los dos, así que manos a la obra!!

    Pasamos muchos meses fantaseando y disfrutando con la situación, pero siempre me decía que no haría nada, que todo me lo decía en el momento del Sexo nada más, nos imaginábamos de ¿cómo le chuparía el pene?, ¿cómo le tocaría?, que Yo podía cogerla frente al stripper, que a mí me chuparía frente a él, y todo tipo de situaciones, pero todo era imaginario.

    Compre los pasajes, reserve el Hotel, organizamos la casa para tomarnos nuestros días de pareja (tan necesarios para toda relación) Llegamos al Hotel, ¡¡¡se nos dio!!! En las maletas estaban nuestros juguetes, muchos videos guardados en mi computadora, ropa muy sexy, bikinis colaless, tangas y lencería erótica!

    Antes de viajar ya había contratado el servicio del stripper, y al llegar coordine todo con el mayordomo del Hotel quien me dio la opción de elegir (me mostro las fotos de los candidatos) y me recomendó uno en especial, se llamaba Guillermo, me dijo que era muy profesional, de mucha experiencia en primerizos y que a mi esposa le gustaría porque era muy atractivo! También le mande las indicaciones al stripper usando al mayordomo de mensajero, le dije que era nuestra primera vez y que por favor empiece despacio, que se gane la confianza de ella al inicio, y que tenía nuestra aprobación para que pase lo que tenga que pasar siempre que ella así lo desee, y que mi esposa quería que le pongamos una venda en los ojos para que el juego sea más excitante.

    Esa noche, a las 10 am estaba marcado el show en nuestra habitación; luego de tomar varios tragos en el Bar de abajo, subimos, ella siempre temerosa, llegamos y la habitación estaba decorada con corazones, la cama con pétalos rosas, un champagne con dos copas; y le dije que se prepare, que Yo saldría al balcón a esperar a nuestro stripper.

    Llego muy puntual, nos saludamos, (Yo estaba muy nervioso, es lógico) pero él fue muy educado, me dijo que no me preocupara que lo deje manejar la situación, que había leído mis instrucciones y esto me tranquilizo y entramos! El Stripper era flaco, un físico bien marcado, de unos 27/28 anos promedio, para cualquier mujer era seguro muy lindo.

    Ouw lo que vimos al entrar a la habitación! Mi esposa estaba de infarto, la verdad me dejo impresionado, vestía unas sandalias que dejaban ver sus hermosos pies con sus unas pintadas de rojo, un juego de lencería de color marrón claro (colaless obvio) y una bata transparente, y en la cabeza tenia puesta su venda para los ojos, lista como para taparle los ojos! Guillermo se presentó, nos preguntó nuestros nombres, le dijo a María si estaba nerviosa y que se relaje, comenzó a preparar sus cosas, puso un parlante, música, bajo la intensidad de las luces y luego coloco a mi esposa sentada al borde de la cama y yo me puse atrás a un costado. María estaba tomando Champagne que Guillermo nos había servido en dos copas.

    Empezó con unos movimientos sexy frente a ella, luego tomo sus piernas y con delicadeza le saco las sandalias, la puso en pie y se puso atrás de ella, tomo de sus manos y la acariciaba por el costado de su cuerpo bajando por sus piernas, luego tomo las manos de mi esposa e hizo que ella recorriera su cuerpo, siempre vestido! María estaba tensa, recuerdo que tenía los puños cerrados, yo la miraba tratando de no perder detalle y cuando nos cruzábamos la mirada le lanzaba besos.

    Luego a María le hizo tirar su cinto para luego sacarse los pantalones, quedando en bóxer, después hizo que María le desprenda cada botón de su camisa (Ella desprendía uno a uno lentamente, seguro estaba impresionada con ese físico, que después me confeso que al sentirlo con la mano tenía un cuerpo sin nada de grasa, y que se imaginó como seria desnudo). Hasta que quedo con el torso desnudo y siempre tomando de la mano a mi esposa le hacía recorrer sus pechos y abdomen, luego le dio vuelta a mi esposa y él se puso detrás de ella, apoyando su bóxer y miembro aun dormido en la cola de María, la agacho hacia mí y comenzó a desabrocharle el corpiño, quedando sus hermosas tetas libres, luego le retiro la bata y la acariciaba suavemente por sus pechos abdomen y rozando muy superficialmente su sexo por encima de la tanga, Dios mío!! Yo estaba que no podía creer lo que estaba pasando! Luego tomo las manos de María y le hizo recorrer su espalda, tocar su cola, y poniéndola atrás de él, hizo que ella recorriera sus pechos hasta llegar a tocar por primera vez su pene por encima del bóxer (Luego María me conto que ahí aún estaba dormida).

    El la tomo de la mano y la llevo a la cama, la acostó y le pidió que se ponga en el centro, yo me puse a un lado y él estaba al otro lado, pero apenas recostado en la cama de rodillas; tomo la venda de mi esposa y le tapo los ojos (Tal como Yo le había pedido, eso me demostró que leyó mis indicaciones que le mande con el Mayordomo).

    No puedo describir el momento, María estaba acostada, con una diminuta tanga transparente, con las tetas a la vista, con una marquita de bronceado hermoso, con dos hombres al lado, nunca habíamos vivido semejante experiencia tan caliente! Estaba hermosa mi esposa, era un sueño realidad.

    Guillermo tomo los costados de la tanga y de una las escurrió por sus piernas, mi señora no opuso resistencia, ella ayudo con un movimiento para facilitar la tarea. Quedo totalmente desnuda, su concha estaba totalmente depilada… todo era demasiado erótico!

    En ese momento Guillermo tomo aceite se puso en sus manos y en las mías, y empezamos juntos a acariciar a María por todo el cuerpo (Ella no veía nada), recorríamos sus pechos, su panza, sus costados, hacíamos pasadas por su concha, todo con movimientos suaves, delicados, lentos, y ella ya comenzaba a dar signos de calentura, sus piernas ya empezaban a abrirse, su sexo comenzaba a humedecerse, estaba muda, callada, seguro disfrutando todo. Guillermo recuerdo que la tomo de las piernas y la acariciaba por fuera y dentro de las piernas llegando a su sexo y pasando muy suavemente por encima de la concha, se acercó y le dio varios besos a los costados de su conchita bien depilada, María a esas alturas tenía las piernas totalmente abiertas, estaba entregada rendida al placer, toda mojada, y su respiración ya era otra.

    Su mano acariciaba mi pija, y la otra mano la tenía al costado del bóxer de Guillermo, acariciándolo muy tímidamente, hasta que un movimiento de Guillermo llevo la mano de mi mujer directo a su pene, y la dejo ahí, sobre el bóxer, y vi como ella quedo inmóvil en ese lugar y comenzó a acariciar la pija de Guillermo a través del bóxer, con movimientos que recorrían todo su miembro, que ya estaba bien duro, fue increíble, muy excitante. Yo no podría dejar de observar cómo María ya estaba disfrutando cada vez más del juego… Era la primera vez que veía a mi esposa así, en esa situación, el ambiente era de puro placer, desnuda frente a su marido y a un extraño en la misma cama, tocando el pene del stripper! Era muy fuerte la escena…

    En ese momento Guillermo saco un vibrador masajeador de un estuche, le puso aceite y lo apoyo en el abdomen de María, ella recuerdo hizo un gesto de exclamación como sorprendida, luego él fue bajando lentamente hacia la rayita de su concha, empezó a recorrer los costados de sus piernas, rodeando su sexo, generando una reacción en María de total excitación! No intento parar la situación en ningún momento, sola abría las piernas cada vez más como pidiendo que pase el vibrador directo sobre su clítoris y en todo momento ella seguía pajeandome y pajeando por sobre el bóxer a nuestro amigo Guillermo, quien a esas alturas tenía una enorme erección y se notaba que tenía una pija mucho más grande que la mía, y mi esposa lo tocaba ya sin vergüenza y con mucha pasión; mientras el vibrador manejado con maestría por Guillermo iba y venía, le recorría el clítoris que ya estaban generando movimientos involuntarios de caderas en María, y ya empezaban a salir los gemidos de su boca cada vez más fuertes, lo que nos avisaba la llegada de su primer orgasmo! Sus piernas empezaron a abrirse a juntarse, luego la tome de su muslo y subi su pierna bien alto, quedando su concha totalmente expuesta y con movimientos accelerados cayo rendida a su primer orgasmo!

    Guillermo en ese momento se sacó el bóxer, quedo totalmente desnudo al costado de María, apoyado de rodillas en la cama a su lado, su pija estaba dura parada y también como nosotros bien depilada, tomo el Vibrador y continuo la tarea en la concha de María, mientras mi esposa tenía sus manos acariciando los pezones de Guillermo y su abdomen (Aun no sabía que él se había sacado el bóxer)… el guio la mano de mi esposa a su miembro y ella al descubrir que todo era piel y llego a su pija, vi que dejo su mano quieta sobre la pija, y poco a poco comenzó a tocarlo, acariciarlo con algunos dedos haciéndole la paja, mientras los gemidos y movimientos de su cuerpo avisaban el segundo orgasmo, su concha a esas alturas ya era un mar de flujos!

    Yo le chupaba las tetas, le di varios besos en la boca con mucha lengua y pasión por parte de ambos, le dije muchas veces te amo, le apoye mi pija en su boca, y se puso a chuparme de una de una manera como solo ella lo sabe hacer tan bien, es impresionante! En todo momento no quitaba mirada de la manera que ella pajeaba a Guillermo, en ese momento ya sin vergüenza y con sus cinco dedos tomando toda la pija, ella estaba muy caliente y no soltaba ese pene de su mano, esto me calentó muchísimo.

    Ella me pedía que entre, que empiece, ¡¡¡que la coja ya!!! No daba más de la calentura, y comencé a cogerla mientras ella seguía pajeando a Guillermo, pero tuve que parar porque era inminente que acabe y no quería que eso termine así, esa situación era demasiado excitante, entonces pare y se me bajo la erección.

    Guillermo rápidamente retomo el vibrador, y yo puse a María de costado mirando al stripper, ella en ese momento no tenía puesta la venda y se encontró a centímetros de la pija que estaba masturbando hacia muchos minutos, pensé que se la chuparía, pero no lo hizo, seguro estuvo muy tentada pero no se animó en ese momento, pero la miro fijamente dos veces, creo que en nuestra próxima experiencia capaz ya se anime a probarla, ella tiene mi apoyo de hacerlo si lo desea. En dos oportunidades le pedí que la probara, Guillermo también se la ofreció, seguramente como fue la primera vez no se animó, era todo muy nuevo para nosotros dos.

    Luego comencé a masturbar a mi esposa frotando su clítoris y pude sentir la mezcla de sus fluidos con aceite, estaba empapada y ella continuaba masturbando al stripper, todo esto hizo que recuperara la erección, mi pija se había puesto dura nuevamente y empecé a frotar mi pija en su concha con sus piernas totalmente abiertas, ella estaba muy pegada al stripper, pajeandolo sin parar, y comencé a cogerla hasta que terminamos en un último orgasmo. Guillermo se retiró al baño, seguramente a terminar su paja y acabar, pues la calentura que mi esposa le propino seguramente el ya no estaba por resistir por mucho tiempo más!

    Después de acabar nuestra sesión de sexo, María le agradeció a Guillermo lo bien que se había portado. Esta experiencia nos ayuda a seguir fantaseando con la próxima para disfrutarla aún mejor!, liberarnos más, y estar más relajados para que todo fluya, Yo espero estar más tranquilo, para que la situación no me supere, bien pegado a mi esposa, besarla mucho y hablarle al oído, todo eso nos dará conexión en el juego, y a ella seguridad, se va sentir liberada y segura para hacer todo lo que desee en ese momento.

    En nuestra intimidad mucho habíamos hablado de como seria? De que pasaría? De que haría ella y que no? De que a mí me gustaría que ocurra, etc. etc., pero en el momento salió todo diferente, esto nos ensena que no hay que planear nada, hay que dejar que las cosas ocurran solas.

    Supero nuestras expectativas; ni uno de los dos imagino que ella tendría 2 a 3 orgasmos intensos con la ayuda del stripper, más otro al final teniendo sexo conmigo frente a él; Tantas cosas surgieron espontáneamente que no estaban planeadas, los deseos aparecen en escena, hay que dejar que fluya, que salga como salga! fue espectacular, les recomiendo vivir esta experiencia en pareja.

    Cuando el stripper se retiró de la habitación, nos besamos, ella tomo mi pija y comenzó a pajearme, me pedía que le hable, seguramente que le cuente lo ocurrido, me hizo terminar y nos abrazamos; luego nos vestimos y bajamos a tomar unas copas, para festejar nuestro primer encuentro de este tipo! Salud!

    Espero les haya gustado, pues nosotros disfrutamos mucho, nos queremos mucho y estos juegos nos dan adrenalina a la relación.

    No somos swingers, no queremos intercambios, eso lo tenemos bien definido, solo nos gustan mucho los masajes eróticos, aventuras, un show privado de un stripper para ella, solos los tres dentro de una habitación a solas, y luego ponernos a recordar, fantasear con el encuentro, planeando la siguiente aventura. Todo esto nos une más, nos ayuda a disfrutar mucho del sexo juntos, y nos amamos cada día más.

  • Te contaré una historia…

    Te contaré una historia…

    Te contaré una historia, es tu decisión juzgar si es una historia creada por mi imaginación, un recuerdo lejano, o un sueño prohibido. No importa lo que decidas, lo que realmente importa es que mientras vayas leyendo estas líneas te dejes llevar por las sensaciones y la imaginación, es el único pago que exijo antes de que continúes leyendo.

    Hace mucho, mucho tiempo…

    Días más o días menos. Un viernes a la víspera de la noche, me encontraba saliendo de mi casa. Bien arreglado, perfumado y con un aire de nerviosismo. Recuerdo que todos los viernes recorría el mismo camino, cruzaba las mismas calles y me detenía unos segundos detrás de su puerta, con mis latidos erráticos y con muchos nervios, siempre me debatía en si tocar, siempre existía esa expectación al verla una vez más. Mis ojos estaban fijos en un cielo totalmente despejado. No había nubes en el firmamento. Recuerdo que el cielo era un terciopelo oscuro, tachonado de brillantes estrellas. Brillaban en forma de joyas en todo su esplendor.

    Una gigantesca luna coronaba el paisaje. Era tan grande y tan redonda que parecía sacada de un cuento de hadas. La brisa era fría, pero no era helada. Era fresca y tenía un toque de aroma a lluvia, el viento susurraba a través de la copa de los arboles como un ser antiguo que conoce muchos secretos.

    Siempre tocar la puerta era lo más difícil, esperar no tanto, el tintineo de unas llaves hace acelerar mis latidos, las manos me sudan y mis nervios crecen a su máxima potencia. Verla me hace sonreír como tonto, besarla me hace feliz, inclusive si solo fue un pico. Los saludos son siempre iguales, piquito y preguntas por protocolos.

    El morbo de un pervertido comienza con la esencia principal de la decadencia de un pensamiento decente. Empieza a través de las ventanas de mis ojos, se forma como un cataclismo en el núcleo de mis neuronas. Produciendo dopamina a nivel industrial. Es la antología de un deseo con aroma a expectación. La base fundamental del morbo de un pervertido es la imaginación, no importa que tan caballero seas, todo pensamiento te lleva a lo mismo, a imaginarla desnuda. No importa lo decente que seas, no importa si la has besado o no, no importa si la acabas de conocer, si te gusta, la deseas y si la deseas la imaginas.

    Las horas con ella avanzaban de prisa era imposible no hacerlo me sentía demasiado a gusto en su presencia, mi reloj siempre marcaba en un parpadeo las nueve de la noche, la hora siempre de la despedida. Siempre le robábamos una hora más al día, pero siempre llegaba la inevitable hora de irse.

    Los besos eran lo más geniales, esos que se dan por el puro deseo que ese es limite.

    La besaba como si ella fuera la droga de mi adicción, como si fuera mi aliento de vida. Mi lengua exploraba su boca como poseso, mi deseo iba más allá de lo caballeroso, la besaba a lo primitivo, la besaba con todo el deseo no saciado.

    Recuerdo el beso de ese viernes, no recuerdo porque estábamos recostados en esa pared, ni recuerdo porque sus piernas rodeaban mi cintura, lo que sí recuerdo es que mi erección palpitaba dolorosamente en mis pantalones, mi lengua se abría paso en su boca mientras mis manos exploraban los límites permitidos, en ese momento quería más, quería meter mis manos en esos shores de suave tela, quería saber si me deseaba, aunque tenía una clara pista por la forma en que me besaba que estaba excitada, su respiración al igual que la mía era desigual. El latir de su corazón era tan errático como el mío, no solo era mi cuerpo teniendo una reacción al suyo, éramos ambos danzando en esa danza llamada morbo.

    Yo quería más, sabía que solo tenía que recorrer unos centímetros más abajo y encontraría la entrada a su sexo, mis manos ya recorrían sus muslos, mientras mis labios reclamaban su cuello. Sus grandes senos estaban pegados a mi pecho, nosotros nos amábamos, nos hacíamos el amor con la ropa puesta, nosotros hacíamos el amor con un simple y excitante beso.

    Una de mis manos apretó sus caderas, masajeo sus nalgas y siguió más arriba recorriendo en suaves caricias sus costillas, alcanzó por debajo el borde inferior de sus senos. Mi erección palpitaba exigiendo atención, quería tomar su mano meterla debajo de mi pantalón y hacerla que me diera placer. Pero sabía que eso no sería suficiente para calmar mis ganas, tal vez si interrumpía nuestro beso la ponía de rodillas y metía mi erección en su boca quizás con eso calmaría un poco de mis ganas, pero sabía que también era inútil, mi deseo iba más allá… mi excitación solo podía ser calmada si me introducía en su sexo de un solo embiste.

    Mi mano se coló por debajo de su brasier, toqué levemente su pequeño pezón y joder, creí morir, ese simple toque causó cortocircuito en todo mi sistema, el morbo y la excitación alcanzaron nuevos niveles. Ella seguía enroscada en mí, sus piernas se aferraban a mis caderas de la manera más erótica, su sexo estaba pegado a mi abdomen, mientras yo llevaba a cabo un asalto a su boca y a su seno. Mi mano libre buscó más allá de sus muslos, encontré la abertura de sus shores, y rocé el borde de sus pantis. Toqué esa frontera que une sus piernas y su sexo. Ese punto donde si me abusaba podía terminar yéndome al infierno si ella me rechazaba o a la gloria si ella me aceptaba. Mi deseo me decía continúa, pero mi pánico me decía detente, era difícil seguir una decisión lógica, cuando tu cuerpo estaba sobrecargado de sensaciones placenteras, donde solo querías penetrarla de la manera más vil y descarada, donde tus manos tenían vida propia y ya no querían obedecer al cerebro.

    Tomé una decisión, llevé mis dedos más allá de lo caballeroso, y encontré la entrada de su sexo. Un sexo que estaba húmedo y deseoso de mí. Un leve gemido escapó de sus labios, interrumpiendo nuestro beso. Ese sonido, ese gesto. No sabía que lo causó… pero mis manos abandonaron su seno encontraron la bragueta de mi pantalón y mi erección quedó libre, mis dedos abrieron espacio entre sus shores y sus pantis. Guie mi erección a su sexo y la penetré desde la cabeza hasta la empuñadura, no fue suave, no fue delicado, fue tan primitivo como el deseo que recorría mi torrente sanguíneo. Me empecé a mover tan rápido como podía, su sexo babeaba por mí, ella me abrazaba, yo la abrazaba mientras la penetraba, el vaivén de mis caderas me llevaron rápidamente a ese filo inestable que me llevaría al orgasmo.

    Tomé aire y aguanté, le debía eso, no había encontrado una cama, no la había desnudado, al menos le debía eso. Callé la sangre que nublaba mis pensamientos, escuché esos pequeños gemidos que ella producía, me dejé guiar por el compás de sus gemidos, por la sincronización de sus jadeos, cuando ella alcanzó el orgasmo aumente la velocidad de mis movimientos, la tomé por las nalgas en un firme agarre, me moví tal cual me gusta y estaba vez caí sin miedo en ese abismo llamado clímax. Y allí abrazados, unidos por la cintura me sentía completo más que nunca. Su frente estaba perlada de sudor, su respiración estaba desigual… pero allí en ese momento éramos ella y yo, ella se veía espectacular, como una diosa salida de un cuento de hadas, pero tan real y tan tangible que sabía que jamás la podría olvidar.

  • Pijamada termina en orgía

    Pijamada termina en orgía

    Hola a todos lectores, espero que estén muy bien, les cuento que hace unos días tuve una de las mejores experiencias sexuales de mi vida, me invitaron a una pijamada donde ya de inicio nos habían dicho que iba a ser para coger, invitaron a muchos chavos y chavas, todo se organizo por un grupo de telegram local, un chavo que conozco me invitó al grupo y pues ahí accedimos a la pijamada, se nos pidió ir con una pijama obviamente, y el asunto se llevo a cabo en una casa, que mas bien parecía mansión, estaba algo retirado de donde vivo pero no importaba, tenía a un amigo que traía carro y pues así estaba bien.

    Nos reunimos un grupito cerca de la dirección y nos pusimos algo nerviosos porque pues era nuestra primera vez en algo así, la verdad si desconfié un poco pero ya cachondo nos aventamos; reconocí a algunos amigos con los que ya había tenido sexo anteriormente y pues me senti mas en confianza, dijeron que de vez en cuando organizan una orgía secreta para divertirse y conocer gente. Hubo mucha gente, yo creo que a lo mucho eran unas 40 personas, de todas las edades, menos menores de edad, todos con experiencia me imagino, los mas grandes de edad andaban en los 30 o 35, así que la pijamada era de puro joven.

    Luego de un rato salió un chavo y nos pidió pasar, con solo entrar ya olía a sexo en el ambiente, había música a madres, apenas y cruzabas la puerta ya había gente cogiendo con todos, hombres con hombres, mujeres con mujeres, hombres con mujeres, ¡orales! la cosa estaba de locos, hubo alcohol de todo tipo, condones, lubricante, esta gente estaba bien prendida la verdad; mi amigo de inmediato se fue a agarrar el pedo. Era una gritadera de hombres y mujeres gimiendo como putas, yo me dispuse a lo mio también, el chavo que nos recibió me dijo que era lo que me latía: ¿morras o vatos? yo le dije que vatos, a lo que chiflo y llamo a unos amigos suyos supongo y me empezaron a desvestir, solo traía un camisón y una tipo pantalonera, rápidamente se me abalanzaron y me comenzaron a agarrar de todo, mi pene, mis nalgas. Me pusieron contra la pared, y uno de los chavos me empezó a coger, me sentí raro de principio pero luego fui agarrando mas confianza, el otro chavo se agacho y me comenzó a mamar la verga, se sentía muy rico. Nos divertimos mucho, mi amigo ya se estaba cogiendo a una morra en el suelo, veía para todos lados, hijole el sexo abundaba, una morra besando a otra mientras un cabrón les echaba los mecos encima, vatos recibiendo vergas por montones, el chavo que me cogía se aparto y siguió con otro vato que había llegado, yo me puse en cuatro y en eso sentí que llego un culero a cogerme, otro se puso frente a mi con su verga parada y no me quedo de otra mas que chuparla.

    Era una orgía de las mas chidas a las que asistí, una morra se acostó debajo de mi y empezó a ordeñarme la verga hasta hacerme venir en su cara, ya tenia muchas corridas en el rostro, me sonrió y continuo mamando vergas de los demás. Había vatos con los mecos hasta en el cabello, aquello era algo impresionante, hubo muchas vergas de diferentes tamaños, vaginas llenas de fluidos vaginales, morras haciendo squirts a los vatos, entrabas a cualquier habitación y había gente haciéndolo, nadie se quedaba quieto.

    Yo mamé muchas vergas ese día, trague muchos mecos de gente que ni conocía, algunos sí, muchos se vinieron en mi culito, todo el piso lleno de semen y squirts, había morras que lamían el suelo, me excito mucho ese pedo. Llegamos hasta el amanecer, eran como las 8 de la mañana y todavía había gente cogiendo, otros dormían, otros tanto platicaban, se pasaban contactos, se limpiaban, recuerdo que entré al baño para limpiarme un poco y había dos morras dedeandose en la regadera. Salí a tomar aire fresco y vi a mi amigo coger con una chava en el jardín trasero, me pidió que fuera, se despego de la morra y la hizo hincarse a ella y a mi para chuparle la verga, uff me prendió de inmediato, ver a una chava a mi lado mamar la verga de mi compa, en eso que se viene en la boca de ella, me volteo a ver y mi da el mejor beso de mi vida, con todo su semen que me compartía se me salia el corazón. Estaba a tope, sin duda alguna lo volvería a repetir, y bueno lo seguimos haciendo un rato más, luego nos fuimos a mi casa y nos quedamos dormidos un largo rato. Luego les cuento que más pasó con mi amigo. Chao.

    Telegram: @Km4zh0

  • Mi mujer cogida como prostituta por un extraño

    Mi mujer cogida como prostituta por un extraño

    Mi mujer y yo hemos mantenido una relación a distancia dónde solo ocasionalmente nos vemos periódicamente.  Durante dos años hemos desarrollado una afinidad sexual increíble. Hemos descubierto capacidades y gustos no explorados en nuestra vida sexual. Hemos dado rienda suelta a la imaginación y expresarnos las fantasías más aberradas. Recientemente hemos compartido afinidad por la fantasía de coger como extraños y eso nunca imaginamos nos generará tanto placer. Ella me ha demostrado cuánto le calienta la idea de ser cogida por un desconocido, ser deseada de la forma más morbosa y aberrada, con mucha lujuria. También le fascina la idea de ser deseada por un extraño y ser culeada a las malas, con fuerza, dominada, ser tomada prácticamente en violación.

    A lo que de momento he correspondido prestándole para hacer el juego de roles, hacernos los desconocidos, y jugar a hacer la dramatización de dichas fantasías.

    Un día en una oportunidad de encuentro, le pregunté si quisiera venir y experimentar dichas situaciones, ser cogida por un desconocido con mucha lujuria, hacer realidad fantasías, a lo que obviamente ella dijo que sí. Cómo siempre.

    Cada vez que viene con esos fines le digo que se mentalice en saber a lo que viene… una puta en busca de verga. Y eso hizo.

    Acordamos el sitio. Yo reserve habitación de hotel y me prepare para su llegada.

    Al llegar, todo el juego comienza, yo la hice vestir muy sexy, muy puta, con tacones altos, medias de liguero y un juego babydoll que le pararía la verga hasta un muerto. Se ve increíble con sus labios rojos y en tacones altos. La tire en la cama, con piernas casi al hombro y abierta como pollo asado la amarre bien expuesta como si fuera a alistarla para la violación… no tenía forma de soltarse o evitar lo que le fuera a hacer.

    Yo comencé el juego de tocarla, acariciarla, le tocaba las tetas, le acariciaba el gallo y clítoris, quería deliberadamente excitarla en niveles casi de tortura antes de hacer cualquier otra cosa.

    Al oído le decía a modo de susurro, con palabras soeces, vulgares y aberradas, que cuánto deseaba ser cogida?, le decía que cuánto deseaba tener la verga dura y lechosa de un desconocido dentro de sí?, mientras le lamía los pezones de sus senos y le pasaba mis dedos por los labios vaginales que chorreaban en sus fluidos de excitación, le daba lengua y dedo en intervalos para excitarla al clímax sin dejar que acabara.

    Ella solo alcanzaba a decir que mucho lo deseaba, con desesperación, decía que había venido a hacerse coger por algún Hijo e Puta morboso extraño dispuesto a culearla como a prostituta.

    Yo que sabía cuánto le excitaba el sentirse deseada por un extraño, le dije: que el que vendría a cogerla sería un obrero, grotesco, un hombre ordinario solitario y desconocido al cual le mostré por algún tiempo sus fotos desnudas haciéndole creer que era una prostituta y que en ese tiempo dicho hombre no hizo más que obsesionarse con la idea de poder clavarla sin reservas.

    Esto la calentaba de tal modo que con desesperación pedía a gritos que ya quería a ese hombre dentro de ella, pedía verga a gritos y su Cuca estilaba sus fluidos vaginales.

    Lo que ella imaginaba, igual que siempre, es que todo sería un juego de roles como siempre había sido, y que todo lo que decía era parte de la historia para justificar dicho juego de roles. Solo que cada palabra era cierta. Y cuando ya la excitación de ella estaba en el tope de desesperación. Yo hice entrar a la habitación a el hombre que por tiempo esperaba la oportunidad de clavarse a la puta que tanto había anhelado.

    Era un hombre fornido, en su uniforme de trabajo, se veía en su cara la lujuria y el deseo acumulado.

    Ella al inicio, puso cara de pánico, intentando preguntar qué pasaba, yo tomé de nuevo su mano, me acerque a su oído y le dije, que todo estaba bien, solo era una puta a punto de ser saciada de todo lo que merecía.

    Su instinto podía más que cualquier intento de juicio. Estaba allí, abierta como puta, con la chocha mojada de calentura, la vagina contrayéndose en sus ansias de sentir alguna carne caliente y dura entrar en ella. Sabía cuánto le excita la idea de ser poseída en extrañas circunstancias por alguien que no conociera, fantaseaba sobre seducir a alguien, sentir su deseo y preguntarse sobre cómo tendría la verga y cuánta leche podría darle. Así qué:

    Yo le preguntaba suavemente, dime putita, cuánta verga necesitas recibir?… Cuánta leche cremosa y caliente deseas tragar?… Ella en medio de su incertidumbre solo podía decir, quiero ser culeada, quiero leche… Mientras ella solo podía mirar aquel hombre acercarse bajando su cremallera del pantalón sacando la verga que la tenía ya mojada y dura. Al ver a esa mujer allí atada, abierta, la chimba húmeda con el clítoris brotado, el la sujetó firmemente por los tobillos. Y comenzó a frotar la cabeza de su dura verga buscando acomodársela en la entrada de la vagina…

    Yo le dije a ella al oído, ahora tendrás lo que mereces y quieres, solo respira profundo y aguanta que vas a ser violada por un morboso extraño..

    Ella ya gemía a respiración profunda de solo ver sobre ella entre sus piernas a un hombre totalmente extraño y sentir su verga caliente intentando abrirse paso en ella… frotando sobre su gallo y entre sus labios vaginales

    De pronto atino a poner la cabezona dura de su verga en la entrada y el hombre con una violenta reacción le empujó todo el tronco venoso de dura carne hasta el fondo, solo se escuchó el plofff del golpe de la pelvis del trabajador contra la humanidad de ella, Y el grito de zorra en celo casi gemido de mi mujer.

    El comenzó a jadear como perro. Sacaba la verga hasta la cabeza y repetidas veces se la undia con más fuerza… el solo decía jadeando, que puta tan riiiica… ahhh, y le bombeaba más y más salvaje… Y ella gemía como perra y solo exclamaba, ahhh hijoputa me estás dando duro, me están dando como a puta… soy una puta… Ahhh

    El la tomaba con sus manos toscas las tetas, se las apretaba… Le tocaba las piernas y le embestía el chimbo sin piedad… Le daba nalgadas… Toma perra hijueputa, te deseaba mucho. Anhelaba clavarte… Mamasota riiicaaa… Ahhhh

    La clavo sin piedad… Después de mucho rato la volteó quedando a cuatro patas como una perra en celo… El le escupió el culo… y Le dio lengua… Luego se paró detrás de ella puso un dedo en al culo. Se lo hundió… Y luego le clavo la verga por la chimba… Así la clavo buen rato hasta dilatarle el ano…

    Allí le dijo… Bueno perra, a ver qué tan puta es que eres… Saco la verga se la apunto al hoyo del culo… La tomo de la cintura firmemente y se la fue hundiendo hasta que se la enterró todaa

    Mira que puta que eres como gimes… Le dijo… y allí comenzó a bombearla como caballo clavando su yegua… Ahhh.

    Luego de haber perdido la cuenta de las veces que ella se vino a chorros…

    El la tira al suelo… Le pone el chimbo tieso y mojado en la boca… Ella siente las contracciones de la verga y sabe lo que le espera… Un caudal de mucho semen cremoso y caliente… Mucha lechera golpeando su garganta e inundando su boca… el gime y ella se deleita con la cremosa leche caliente de aquel desconocido…

  • La princesa de no sé dónde (Segunda parte)

    La princesa de no sé dónde (Segunda parte)

    En abril del 2020 les compartí parte de un relato que titulé: La Princesa de no sé dónde.  Por complicaciones de tiempo nunca continué con el relato y hasta el día de hoy he recibido algunos correos preguntándome de tal secuela. Para aquellos que nunca lo leyeron y que encuentren contexto en este relato, deben buscar la primera parte.

    Creo que sin lugar a duda esto es lo más extraño que me haya pasado en mi vida y todavía me asaltan las dudas de lo que hablaban estas chicas de quienes no recuerdo sus verdaderos nombres pues eran muy difíciles de pronunciar y, todo eso haya sido verdad. A la chica que llamo Claudia y de quien decían era la princesa de un país del otro lado del mundo, verdaderamente la atendían como una princesa. Repito, esta no era una gran mansión en el sur de California, pero si era una casa muy amplia, muy lujosa y esta chica tenía esa corte de mujeres que la atendían directamente a ella, además de la servidumbre que hacía los quehaceres de la casa.

    En el primer relato hice la aclaración y relaté mi primera experiencia teniendo sexo con esta chicha cuyo nombre era muy difícil de pronunciar y es por eso por lo que ella me pidió que la llamara Claudia. Después de poco más de una hora de sexo con esta chica pasamos a comer a una mesa donde nos sentamos todos. Había tres chicas de rasgos africanos y otras tres con rasgos caucásicos y todas al igual que Claudia, quien parecía de aspecto latino o árabe, hablaban un inglés quebrantado con acento británico. Cenamos todos juntos y tuvimos una plática muy placentera. Por mi mente solo pasaba la idea que todas estas chicas me habían visto follar con Claudia y que estas chicas se habían tomado la tarea de limpiarnos con toallas tibias y húmedas. Fue algo muy raro o único para mí.

    Claudia y yo salimos al patio y estas mujeres no se alejaban mucho de ella. Fue en esa plática que Claudia me hacía saber que le gustaría que yo me follara a la chica africana que me había pedido mi tarjeta de presentación en una fiesta anterior. En ese punto de mi vida, no recuerdo haber tenido sexo con una chica de descendencia africana… por la zona donde yo vivía no había muchos habitantes de esta descendencia. Y al igual, como no podía pronunciar su nombre, me refiero hacia ella como la chica mano derecha de Claudia la princesa de no sé dónde.

    La verdad que su rostro no se me apetecía, pero apartando eso esta mujer tenía un cuerpo fenomenalmente sensual. Unos pechos muy generosos que se le miraban muy sólidos y un trasero descomunal que era imposible de no apreciar. Sus piernas eran atléticas y con unos muslos bien definidos. En ese punto pensé si todo aquello era un mandato de Claudia o si verdaderamente esta chica deseaba follar conmigo. Yo se lo tenía que preguntar, pues tenía esa curiosidad: – La conozco muy bien y créeme que sí quiere follar contigo… tienes un falo perfecto para su trasero y créeme que ella está aquí para satisfacerme todo el tiempo.

    No era la respuesta que buscaba, pero al entrar a la casa de nuevo todas estas chicas se me acercaron y me llevaron a otra habitación y unas me daban masajes en los pies y otras en los hombros, pues yacía sentado en esta otra cama y estas chicas me habían removido la bata y estaba prácticamente desnudo ante ellas. La chica africana mano derecha de Claudia no estaba, pero de repente apareció vistiendo otro atuendo similar, pero de color verde olivo con tonalidades rojas u ocres. Al igual era transparente y era fácil ver su areola oscura y que su concha estaba totalmente depilada. Llegó y todas las demás chicas salieron automáticamente.

    Ella se acercó a la cama y me comenzó a besar por el cuello y los hombros y con su manos me tomó del falo. Este que había estado pasivo al calor de su contacto comenzó a tomar volumen y ella solo me sonreía echándome su aliento cerca de mi cuello. Me dijo con su acento británico: ¡I like it! – No dijo mucho y se posó frente a mi mientras yo seguía sentado a la orilla de la cama y me abrió las piernas y me comenzó a dar una mamada de las mil maravillas. En esa posición, jugaba con mi huevos, con mi perineo, amenazaba mi ojete con su lengua y se mantuvo chupando mi verga como si del mejor helado se tratara. La verdad que no me hizo correr con esa mamada pues ya le había dejado ir dos corridas a la princesa de no sé dónde.

    Esta chica tenía un abdomen plano y en su ombligo contrastan unas piedras que parecen perlas. Es una sintonía con su dentadura blanca cada vez que me sonríe. Al igual que ella comencé besando su cuello hasta llegar a esos suculentos pechos… eran perfectos para hacerle la rusa. Bajé a su monte venus y aprecié ese valle desnudo y con unos cuantos vellos cortados alrededor de su imponente concha. Los labios eran gruesos y contrastaba su color rojizo en el interior que brillaba de sus jugos vaginales que emanaban abundantemente. Me abre las piernas y me ofrece su concha para que me de gusto chupando esos labios gruesos y una pepa sólida y grande de su clítoris que pulsaba de la excitación. Gimió profusamente al contacto de mi lengua y de inmediato le siguió con un vaivén para sentir el choque de mi lengua que le invadía.

    En este caso era ella quien se tomaba de los pezones y se los apretaba mientras yo continuaba chupando su impresionante panocha. La habitación se llenó de sus gemidos y ese vaivén se iba acelerando. Ella me lo pidió con desesperación y con su acento británico: Fuck me! – Me pedía que se la metiera en su concha y eso hice con gran ímpetu y comencé con un embate frenético que solo le tomó un par de minutos para que explotara. Creo que todos en la casa sabían que alguien estaba viviendo un orgasmo, pues sus jadeos eran espectaculares y esa cama chocaba con la pared y crujía toda la madera. No sabía si reía o lloraba, pero me decía al oído: ¡Que rica verga tienes! – Dejé de darle hasta que su orgasmo había cesado y esta mujer comenzó de nuevo a mamarme la verga, tragándose sus propios jugos. Y luego después de unos cuantos minutos me lo dijo con una sonrisa que me dejaba ver esos dientes perfectos y perlados: ¡Quiero que me folles el culo! ¿Quieres?

    En ese momento se puso en cuatro o de perrito a la orilla de la cama. Era la cama de altura perfecta pues mi falo se alineaba sin ningún ajuste a su oscuro ojete. Ella tomó de su propia saliva y se lubricó el ano y luego tomó mi glande y se lo paseó como otra alternativa para su lubricación. Le empujé el glande y este había quedado sujetado por ese apretado anillo. Ella dio un gemido y luego me detuvo con una de sus manos y solo me dijo que fuese despacio. Las tremendas nalgas de esta mujer eran un espectáculo aparte, nada que ver con las dimensiones de Claudia, la princesa de no sé dónde, que eran las típicas nalgas pequeñas y redondas de una chica petit. Con los minutos se la hundí hasta sentir que mis huevos pegaban en su panocha y lentamente le hacía el vaivén hasta luego hacerlo frenéticamente mientras escuchaba que esta mujer se cacheteaba la panocha mientras mi verga entraba y salía sin cesar. Cinco minutos después comenzó a gemir y enseguida explotó con otro orgasmo que parecían la estaban matando del placer. Eran un chillido agudo que se elevó y se regó por toda la casa y una vez más esa cama crujía y se escuchaba el cacheteo de mi pelvis pegando en sus nalgas.

    Estaba admirada que no me había corrido y de repente veo entrar a dos chicas con toallas en las manos y en esta ocasión solo me limpian a mi y esta chica negra desaparece por unos instantes pues se ha ido para el baño. Cuando regresa ella ve que tengo mi verga erecta y me pide que me acueste sobre mis hombros. Comienza de nuevo con un oral, pero en esta ocasión se concentra en besar mi glande y es todo lo que chupa y con los minutos se va por sobre mi a cabalgarme. Pensé que se metería mi falo en su concha, pero se lo lleva a la entrada de su culo de nuevo. – ¿Te gusta? – me preguntó.

    Tenía esas tetas saltando sobre mí, miraba esa panocha abierta con sus labios rojizos mientras veía como mi verga aparecía y desaparecía, entrando y saliendo de ese apretado y oscuro ojete. Esta chica estaba en buenas condiciones físicas, pues aquella faena la hacía como haciendo flexiones y así pasó por varios minutos hasta verla que aparecía una línea de sudor en su frente y pechos. Tomó unas toallas que habían dejado ahí las otras chicas y se removió el sudor con ellas. En esa pausa aprovechó para ponerse a la inversa y me dejaba sus nalgas expuestas. Se metió de nuevo mi falo hasta chocar con mi pelvis y sus piernas se flexionaban de arriba abajo en una faena que solo a esta chica recuerdo haber hecho. Tenía una resistencia descomunal que en los minutos miraba como su espalda y glúteos se humedecían del sudor y ella a la vez entregándome su enorme culo se comenzó a chaquetear la panocha de nuevo.

    Los chillidos agudos llegaron de nuevo y se escuchaba ese crujir de la cama que parecía que en cualquier momento podría quebrarse. Se dejó ir de un solo sentón metiéndose hasta el fondo mi verga y sentí su peso sobre mi pelvis y se acostó sobre mi cuerpo mientras sus muslos se contraían de los espasmos provocados por una tercera corrida. Aquella escena elevó mi excitación y con los minutos si dejar de penetrarla sentí como mis huevos se fruncieron y le dejaron ir un chorro de esperma. Ella me quedó viendo con una sonrisa, satisfecha que también me había hecho acabar. Luego el mismo proceso, llegaron otras chicas a limpiarme. Esta vez me fui a bañar con la idea que me iría a casa, pues ya estaba de noche.

    No había ocurrido así, y por primera vez duermo con seis mujeres en esa cama de Claudia que en el primer relato describí de tan descomunal que parecía que eran tres camas matrimoniales unidas. Claudia me lo había pedido y terminé pasando con ellas aquel fin de semana. Ya en la noche cuando supuestamente dormíamos me follé a una de las rubias a quien le di por el culo, pues ella me lo fue arrimando y todos estábamos desnudos. Nadie más intervino en esta faena… o realmente dormían o se hacían las dormidas. Luego descubrí que estaban despiertas, pues después de haberle sacado dos orgasmos a la rubia, escucharon los gemidos de mi placer cuando me corría en este culito blanco. Y mientras la chica se fue a limpiar a uno de los baños, otra se incorporó a limpiarme el falo con toallas tibias y húmedas. Ya cansado con cuatro palos en una tarde después del trabajo, sí caí rendido y me dormí.

    Claudia, la princesa de no sé dónde me trató como a su rey. Sabía que su semental necesitaba descanso y alimentación y me proveyó un menú diverso y masajes dados por todas estas chicas. Me follé a cada una de ellas en un fin de semana para el recuerdo y ya para el domingo en la tarde mis testículos me ardían de tanto follar y ya en mis últimas corridas apenas gotas blancas salían.

    Cuando intenté subir este relato la primera vez por alguna razón no me lo publicaron, pues en ese relato di los verdaderos nombres y de donde era esta supuesta princesa. Di mas detalles de esta experiencia pues me había contactado con mi amigo Mike, quien fue el que me llevó a esa fiesta donde conocí por primera vez a estas chicas. Según mi amigo, esta chica realmente era una princesa o realeza y que estaba designada a casarse con un príncipe del cual me dio también su nombre. Realmente se me fue difícil creerle a Mike, pero tiempo después el me mostró las fotos de la supuesta boda que publicaba un periódico de ese país. Solamente ese fin de semana follamos, pues luego las busqué y nunca volvieron a contestar ese teléfono. Es más… un día fui a tocar el timbre del portón y salió esa señora hispana que era parte de la servidumbre junto con otras dos. Ella me reconoció y creo que habrá pasado por su mente: -Este es el señor que vino a cogerse a todas esas chicas. – Tuvo que haberlo escuchado, quizá haberlo visto, pues en esa casa no había pudor en lo que se refería a usar drogas o tener sexo, todo era expuesto sin ningún tabú, pero ella no me dijo mucho, solo que la princesa de no sé dónde, lo más probable nunca más volvería.

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  • Avilés, España

    Avilés, España

    El alboroto y la alegría era exactamente lo que yo esperaba.  Ahora, por primera vez estaba en la casa de la familia de mi padre en España. Por supuesto que nos conocíamos a través de las redes sociales, casi todos los días nos veíamos por facetime o FB, pero yo nací en el otro lado del mundo y nunca nos habíamos encontrado en persona. Este viaje había sido planeado por mucho tiempo, siempre supe que, a los 18 años, cuando me graduara de high school pasaría el verano en Avilés.

    Aquí, ahora no faltaba nadie; mi tía Teresa, su esposo Arturo, sus tres hijos (Lourdes, Luisa y Alejandro) también estaban los novios de mi prima, la novia de Alejandro y algunos amigos más.

    A pesar de lo cansado que me sentía por el viaje, el ambiente, el vino y la exagerada cantidad de comida me tenían más que despierto.

    En medio de toda aquella fiesta mis ojos se encontraban con los de Lourdes y me hacían recordar las tantas veces que habíamos hablado por horas en facetime. Usualmente nos encontrábamos cuando yo regresaba del colegio y estaba solo en mi cuarto, mientras para ella era el final del día y estaba acabada de salir de la ducha, envuelta en una toalla con el pelo mojado y su sonrisa perenne. En más de una ocasión dejaba que la toalla se desprendiera de su cuerpo y cayera sobre sus piernas, enseñando sus senos redondos y firmes, con unos pezones rosados que parecía que se querían escapar de sus tetas. Eso me excitaba enormemente, sentía como se me paraba el pene instantáneamente, y me lo tocaba sin que ella pudiera ver en su pantalla lo que yo estaba haciendo. Después, cuando la llamada terminaba, me echaba hacia atrás en la cama y me seguías acariciado hasta sentir el torrente de semen salir como balas de una escopeta.

    Tía Teresa dirigía el flujo de vinos y tapas como si fuera un director de orquesta. Su voz, aunque muy sutilmente daba las órdenes que todos cumplían sin chistar.

    Cerca de media noche tío Arturo comenzó a despedirse de cada uno con un beso en cada mejilla, él trabajaba en el salón de emergencias del hospital y hoy le tocaba el turno de la noche.

    Yo deseaba que el resto también se fuera y poderme quedar solo con Lourdes, pero mientras mis deseos eran muchos mis esperanzas eran pocas, el novio no se despegaba de ella ni por un instante.

    “Esta fiesta ya se está poniendo aburrida”. “vamos primo a la plaza a seguir con los vinos y las tapas”. Enseguida Lourdes y el resto aprobaron la idea, pero la tía Teresa me saco del apuro diciendo. “marinin está muy cansado, déjenlo que valla a dormir. Ya habrá tiempo para más juergas otro día”. Y así en menos de un minuto la casa queda sin gente, pero llena de botellas vacías, platos, vasos y toda la evidencia de la fiesta.

    “Te ayudo a recoger un poco tía” le dije por compromiso.

    “Estás muy cansado, acuéstate a dormir. Mañana será otro día”.

    Para llegar a mi habitación tenia que pasar por la de Lourdes, la puerta estaba abierta y pude ver en medio de mucho reguero una sesta con ropa sucia que estaba cerca de la puerta. Sin pensarlo estire la mano saque lo primero que tocaron mis dedos y seguí camino a mi cuarto.

    Me quite toda la ropa y me metí en la cama, me puse las bragas que afortunadamente saque del cesto y la puse sobre mi cara. El olor me penetró por la nariz, pero siguió metiéndose en mí, deje que el aroma de sexo femenino penetrara en mi cuerpo y me llenara por dentro.

    No supe si paso un minuto o una hora en ese éxtasis, pero me saco de ese estado el sonido de la puerta abriéndose, los pasos rápidos hacia mi cama y un cuerpo caliente que me abrazaba.

    En medio de mi sorpresa sentí unos labios que se pegaban a los míos, una lengua que buscaba la mía y unos segundos después la voz de tía Teresa que decía. “siempre he soñado en follarte y por fin lo hare realidad.”

    Ahora estaba completamente despierto, abrase su cuerpo de mujer madura, sentía el flujo de sangre que llenaba mi pene y lo hacía crecer hasta casi explotar. La vos seguía dándome ordenes al oído. “chúpame las tetas”. Me dijo mientras las ponía cerca de mi cara, chupe una primero, sentía el pezón grande que casi no me cabía en la boca, mientras acariciaba con mi mano la otra teta que esperaba su turno, “así me gusta, que rico chupas” “sabía que ibas a resultar muy caliente”, “chúpame la otra ahora”. Seguía dando órdenes mientras buscaba mi pinga dura y la apretaba en sus manos. Hice lo mismo, estiré la mano sin dejar de chuparla y encontré su bollo ya muy mojado, no solo lo sentí con mis manos, pero lo sentí con todo mi cuerpo, “méteme le dedo despacio” me dijo; “acaríciame el clítoris, que está poniéndose duro como un pene pequeño”.

    Mientras la acariciaba sin dejar de chupar sus tetas sentí como abrió las piernas y sin darme ningún aviso se metió mi pene despacio dentro de su vulva, lo hizo con mucha destreza y a pesar de ser una mujer de mas de 40 años y haber tenido tres hijos, su vagina era mas estrecha de lo que yo esperaba. “que grande la tienes, me gusta sentirte dentro de mi” decía en voz muy baja.

    A pesar de que todas las luces de la casa estaban apagadas, podía verla sentada encima de mi con las piernas a ambos lados de mi cuerpo, la luz de la luna que entraba por la ventana alumbraba un cuerpo hermoso que se movía con ritmo sobre mí, y podía sentir mi pinga apretada en sus entrañas aun creciendo más dentro de ella.

    Estire las manos, agarre sus pechos, y los apreté entre mis dedos, sentí como su ritmo se intensificaba, y sus gemidos cada vez eran más altos, sabíamos que no había nadie mas en la casa y que podía gritar su placer a los cuatro vientos. “quiero que te vengas cuando te diga, quiero sentir el torrente de tu semen dentro de mi en el momento preciso”. Yo trataba de contener mi eyaculación, pero cada minuto resultaba difícil aguantar, la sensación de su vagina y la imagen de su cuerpo moviéndose encima de mi me dejaban sin control. “ahora, vente ahora, dámela toda, ahora, lléname de ti. Ahora”. Relaje las piernas y deje que un torrente de leche calienta pasara por mi cuerpo y atreves de mi pene entrara en ella. La vi temblar encima de mi mientras se llenaba de mi juventud.

    Nos quedamos sin movernos por unos minutos, podía ver el sudor correr por su cara, por su cuello, y las gotas bajar por sus tetas y gotear sobre mí. “que rica eres Tía” fue lo único que pude decir. “que rica eres”. Entonces se sonrió, saco mi pene que aún estaba parado, y con mucha destreza deslizo su cuerpo sobre el mío, y dijo. “el rico eres tú marinin, quiero que me folles con tu lengua”. Y sin decir mas nada se sentó en mi cara y puso su bollo mojado sobre mi boca. Su jugo baboso mezclado con mi leche todavía caliente me entró en la boca y lo tragué para no ahogarme, sentí el sabor y el calor del sexo mezclado de un hombre y una mujer. Pase la lengua a todo lo largo de su bollo, agarre sus nalgas con mis manos y el aprete para que se moviera encima de mí. Mi lengua encontró la punta su clítoris duro, y lo chupe como yo hubiera querido que ella me chupara la pinga. Sus gritos de placer podían haberse sentido en todo el vecindario, pero no nos importaba, su cuerpo se contorsionó y de pronto sentí otro torrente que entraba en mi boca y pasaba rápido por mi garganta. Despacio se apartó, y con mucha ternura me limpio la cara y los labios con su lengua.

    Su voz cambió de tono, ahora era mucho más dulce, menos autoritaria. Seguía limpiando mi rostro con su lengua. “Te has portado muy bien, haces todo lo que te pido sin protestar, eso me gusta, me excita pensar que durante todo el verano puedo hacer contigo lo que me plazca, tu rico pene es más mío que tuyo”. Decía con sus labios tocando los míos.

    “Como me he portado tan bien me merezco un premio. ¿No crees?”.

    “Pues sí, te mereces algo así como una recompensa”. ¿Qué quieres de premio? ¿Quieres que te deje follar con Lourdes?

    “Quiero que me dejes metértela en el culo. Creo que me gustaría mucho”. Le dije sin pensarlo.

    “Eso no, la tienes muy grande y me va a doler. Pídeme otra cosa”.

    “Pero es eso lo único que quiero. Te prometo ser bueno y hacer todo lo que me digas, pero por favor dame ese regalo. Déjame metérmela en el culo.”

    Sentí que su mano tocaba mi pene. “sigue bien parado, te quiero complacer, pero no quiero que me duela.”

    Sentí que su cuerpo se separaba del mío, me di cuenta que hasta ahora todo lo que habíamos hecho fue con ella enésima de mí.

    “Hazlo despacio, si te digo que pares, paras”. Dijo mientras se ponía en cuatro sobre la cama”.

    Le acaricie la espalda, pase mi mano por su bollo mojado, vi sus nalgas esperando por mí. Me puse detrás de ella arrodillado, pasé mi mano mojada de sus jugos y el mío por el culo, sentí que suspiro.

    Por primera vez en toda la noche vi mi pene. Estaba más grande que nunca, más duro que nunca. Con mis dos manos le abrí ligeramente sus nalgas, puse mi pene en su ano, sentí que se movió alejándose de mí, pero no dijo nada, puse mis dos manos en la cintura y empuje su culo hacia mí, sentí la presión de su ano en la punta de mi pinga, esperé a que me dijera que parara, pero no lo hizo, suspiro mas fuerte.

    Le pegue una nalgada con la palme de mi mano, se sorprendió y casi da un brinco, le volví a pegar y sentí como habría las piernas y dejaba que yo la penetrara, pude ver que la cabeza de mi pene estaba dentro de ella, me exite tremendamente, aprete su cintura para poder controlar su movimientos y empuje. Ella hizo un gemido, casi un llanto. No pidió que parara. Empujé más, sentí su voz, ahora completamente diferente, pidiendo, rogando. “Soy tuya, estas dentro de mi culo, haz conmigo lo que quieras.” Empujé más duro, ahora mi pene estaba completamente dentro de ella, sentí que mis nuevos apretados contra ella. Con mis manos en la cintura le indique que se moviera, no lo hizo y le pegue otra nalgada con la palme de mi nano, entonces suspiro profundamente y empezó a moverse al ritmo que mis manos le indicaban. Sentía su culo caliente apretando mi pinga y sentía sus suspiros y suplicas. Empujé una vez más, y sentí como la llenaba una vez mas de mi leche, que corría dentro de tía Teresa como un rio espeso.

    Escuche su voz suave admitir por primera vez. “Soy toda tuya, mi cuerpo es para tu regocijo. “

    El saque poco a poco, le bese la espalda y quede tendido encima de ella.

    Se levantó despacio. Me beso los labios salió del cuarto sin decir nada más.

  • La primera vez fue un error, pero esta vez fue necesidad

    La primera vez fue un error, pero esta vez fue necesidad

    Saludos. Les debo contar como después de casi dos meses de haber cogido a mi hermana por error, tuvimos otro encuentro que se fue dando con el paso de los días.

    Si bien recuerdan, tuve sexo con ella en el baño, lo cual fue una equivocación porque debía ser mi novia, pero fue uno de los mas ricos momentos de sexo que he tenido en mi vida, nunca pensé que pasara así de rico con mi hermana. Luego de varios días de lo sucedido, ella no me quería casi ni hablar, trataba de no enfrentarme en ningún momento, casi al punto en que nuestros padres preguntaban frecuentemente, que si le habia hecho algo malo a mi hermana.

    Un día que no estaban mis padres en casa, tuvo que pedirme que le moviera el auto para poder salir ya que la casa tiene doble cochera pero mi auto estaba detrás porque solo hay un espacio adentro en cada cochera y ella siempre ha pedido estacionar dentro para proteger su auto.

    El punto es que cuando me lo pidió, fue de una forma un tanto evasiva y sin estar frente a mi, yo traté en todo momento de entenderla pero las constantes preguntas de nuestros padres ya me preocupaban pues quería dejar todo en el pasado y aproveché para decirle que entendía el porque me evitaba pero que recordara que fue un error y que ademas ella nunca lo evitó por lo que no fue solo mi culpa, le dije que no me sentía a gusto con la forma en la que me evitaba siempre y que por mi, hiciera como que eso nunca había sucedido, para poder seguir lo mas normal posible. Ella solo me dijo OK, pero mirandome con cierta tristeza.

    Un viernes en la mañana mi madre nos menciona que se va a la piscina un rato y que si queremos estar con ella pasando el día ya que esta algo cargada y quiere pasar un rato agradable, yo sin mayor inconveniente le dije que si pues llevamos tiempo sin compartir mucho por los diferentes deberes de cada cual. Ya en la piscina, mi hermana se demoró bastante por lo que yo pensé que no bajaría y comencé a divertirme un rato nadando y jugando con mi madre, debo mencionar que a su edad se ve bastante bien fisicamente aunque con cabello mas blanco que lo normal para su edad, jugando un poco de volleyball le di un golpe en la cara con la bola y que rápido me acerqué para ver como estaba pero fue algo leve y ella aprovechó para hundirme en el agua y noté que se le salió un seno pero rápido me di la vuelta bajo el agua para darle oportunidad a que se tapara y en ese justo momento mi hermana se lanzó como una bomba. Ya cuando los tres estabamos dentro, comenzamos a jugar un poco de volleybal y se paso un rato muy chevere hasta que llamaron a mi madre y al parecer era alguna situación seria de su trabajo porque nos dijo que volvería en un rato cuando resolviera algo en la compu, mi hermana comenzó a nadar como para salir de la piscina y su celular suena como si le hubiese llegado un mensaje, luego de verificarlo se tira otra vez a la piscina y cuando sale la veo que esta muy triste y pareciera llorosa por lo que le pregunto que si todo esta bien y me da la espalda, me acerco a preguntarle y se da la vuelta para empujarme y decirme que la deje en paz que a mi es a la última persona que le quiere contar sus problemas, me vuelvo a pegar para decirle que soy su hermano y que me interesa todo lo que le pueda suceder, ella me abraza y me dice llorando que le escribió a su exnovio para volver y el le dijo que no le interesaba nada mas con ella y que ella le pidió al menos un último día de sexo y el le respondió que parecía una mujer fácil suplicando para que la follaran.

    Comienza a llorar y dice que le dolieron esas palabras porque ella lo ama y solo ha tenido sexo con el ya que son novios desde jovenes, le dije a tono de broma que no solo con el y ella rápido respondió empujandome nuevamente y diciendo que eso había sido un error y no se repetiría, me le acerqué nuevamente diciendole que era una broma, que me disculpara, traté de abrazarla nuevamente por la espalda y con su movimiento me alejo pero sentí sus nalgas rozarme el pene y no pude evitar tener una erección, salimos del agua y cuando se dio cuenta de mi erección trató de cambiar la mirada y se fue, justo cuando voy saliendo del area de la piscina, secandome la cara, escucho a mi madre decir «el agua debe estar banstante fría» rapido me bajo la toalla y la veo que está mirando mi erección riendose por lo que me apresuré a subir y no puedo negar que iba con ganas de masturbarme, pero cuando entro a la casa veo a mi hermana en la sala llorando todavia y me dice que lleva mas de un mes sin tener sexo y que eso la tiene mal porque ella tenía sexo con su novio casi todos los días.

    Me sorprendió que me dijera eso ya que se había ido molesta conmigo por mi comentario, Miró nuevamente mi ereccion y me dijo que si podía repetirse el error del baño y casi de inmediato, sin dejarme decir palabra se lanzó al suelo de rodillas y comenzó a tocar mi pene por encima del bañador. Le dije:

    – Espera, mamá esta fuera y puede entrar en cualquier momento, esto no está bien.

    Y ella responde:

    -Se escuchará cuando cierre el portón de afuera, deja de quejarte que ya una vez me cogiste y no dije nada.

    – Sabes que fue un error, le digo!

    -Pues este será mi error y estaremos a mano, dejame chuparte el pene, necesito sentirlo en mi boca, necesito que me lo metas hasta la gargante, hace mucho no pruebo un poco de esperma y lo necesito, me dice!

    De inmediato lo saco y comenzó a chuparlo como si no hubiese visto uno en 10 años, de cierta forma dudé cuando me decía que tenía sexo casi a diario pero esta mamada me confirma que era verdad.

    Comienza a bajarme los pantalones mientras me lo chupa y me comienza a acariciar los testiculos, me sentía en la gloria hasta que de repente siento que me coloca un dedo cerca del ano y hace presion, con voz entre cortada le digo:

    – Deja eso, no me gusta.

    -No lo haz probado, todo lo que hago hara que termines en dos minutos, dejame hacer lo que mejor se hacer, me dice!

    No dudó en intentarlo varias veces pero al ver mi resistencia se levanta y me dice:

    -Necesito que me penetres con fuerza y que me metas el dedo en el ano, quiero sentir que me abren completa.

    Casi de inmediato se pone de espalda y sin yo hacer mucho ella misma se ensarta en mi pene y comienza a moverse de forma frenetica y me dice:

    -Agarrame los senos, aprietame con fuerza, dame duro, méteme el puto dedo en el culo, parece que es tu primera vez niñato, en el baño fuiste mejor.

    No podía casi ni hablar, sentía que ella me superaba en todo y por mas que intentaba darle duro ella me pedía mas y no puede aguantar el ritmo y terminé demasiado rapido, pero para mi suerte se escuchó el portón cerrando y rapido se salió pero no sin antes decirme:

    -Pensé que me comerías el culo, pensé que aquella equivocación te había gustado y que habrías deseado penetrarme otra vez!

    Rapido me dio la espalda y se fue corriendo y no me dio tiempo a decirle que nunca había estado con alguien tan caliente en el sexo.

    Llegando la tarde cuando mamá nos preparaba la comida, estabamos preparando el comedor y le digo que necesito hablar con ella pero esta no tardó dos segundos en decirme:

    -Olvida todo lo que pasó fue un error y somos hermanos, haz de cuenta que nunca sucedió nada.

    Le dije que fue el mejor sexo que he tenido y que me disculpara por parecer un niñato pero que jamas pensé llegar a eso con ella.

    Ella sonreía con cierta maldad y mi madre entro al comedor con las comida antes de que ella pudiera decir algo mas, en toda la cena trataba de cruzar miradas con ella pero siempre me ignoró.

    Trataré de hablar con ella cuando tenga oportunidad y les diré como resulte, solo les puedo decir que no dejo de masturbarme pensando en ese momento.