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  • Visita de contrabando

    Visita de contrabando

    En enero de 2021, mi novia Andrea y yo estuvimos en Desire Riviera Maya.

    Para quienes no sepan qué es este lugar, lo explico brevemente: es un pequeño hotel (114 habitaciones) ubicado en Puerto Morelos, Riviera Maya, exclusivo para parejas liberales. Salvo los restaurantes, el resto del establecimiento es de ropa opcional, swinger friendly y completamente abierto a las actividades sexuales en público.

    Era casi la hora del atardecer, Andrea y yo íbamos hacia nuestra habitación (que esa vez estaba frente al mar en planta baja) cuando vimos a un grupo de cinco chicas de alrededor de 30 años que topless, bebían y bailaban en la playa. Era evidente que no eran huéspedes de nuestro hotel -luego sabríamos que estaban en el vecino Breathless- que sólo acepta parejas. Una de ellas hablaba con el guardia de seguridad apostado en el ingreso cercano a nuestro cuarto y, por su lenguaje corporal, era claro que el guardia se estaba negando.

    Mi novia y yo –metiches naturales- nos acercamos para enterarnos de qué iba la cosa. La chica le rogaba que la dejara pasar un momento a conocer la terraza del jacuzzi, que en ese horario estaba en plena actividad. El guardia, amable pero impasible, le explicaba que sin un day pass no podía acceder a su petición. La chica se contoneaba, se pegaba al guardia, incluso le dio un par de besos en la mejilla y el pobre hombre no cedía en su deber. Ella desistió y desilusionada se retiró hacia donde estaban sus amigas; nosotros la seguimos y entablamos plática con ella.

    -Nos dijeron que allá arriba se arman unos desmadres fabulosos –decía la muchacha. –Y me muero de ganas por echar un vistazo.

    -Es cierto –le dijo Andrea. –Ahora mismo venimos de allí y está súper.

    -Pero creo que nosotros te podemos colar, si lo hacemos discretamente –arriesgué.

    -¿Lo dices en serio? –preguntó entusiasmada. –¡Si lo conseguimos, te la chupo!

    Mi pito, ya semi erecto por la deliciosa visión de las cinco jóvenes, se paró en toda su extensión y grosor ante la promesa de la amiga.

    -Dije “creo” –y agregué: -Este es el plan, te vas a encuerar completamente para camuflajearte; luego iremos tú y yo como una pareja cualquiera, hacia el ingreso de la piscina, donde ya no debe haber gente; luego entraremos al hotel y subiremos a la terraza. Mientras tanto, Andrea irá por dentro, por los senderos y nos encontraremos allá.

    Sofía –que ese era el nombre de nuestra amiga instantánea- se quitó la braga del bikini y quedó desnuda, mostrando una fina y muy recortada franja de vello castaño en su pubis. Nos tomamos de la mano y nos fuimos caminando hasta el extremo sur de la playa del hotel, luego volvimos sobre nuestros pasos, dejamos atrás el ingreso a través del bar y nos dirigimos hacia la ducha del ingreso por la piscina. Actuando lo más naturalmente posible me di un rápido regaderazo y luego cedí el lugar a Sofía, quien sólo se mojó de la cintura hacia abajo. Inspiramos profundamente e ingresamos sin mirar a nadie en específico, platicando entre nosotros. Los chicos de animación –que tienen una gran memoria visual para identificar huéspedes- ya se habían retirado de la alberca, así que llegar a la base de la larga escalera hacia el jacuzzi fue pan comido. Subimos los treinta y tantos escalones y accedimos sin problema a la atestada terraza.

    ¡La cara de Sofía no tenía precio!

    -¡Wooow! ¿Qué carajos es esto? –dijo cuando vio la indescriptible escena. Entramos a la tina tibia, donde Andrea ya nos esperaba y mientras ambas platicaban, yo fui a la barra del wet bar por tres tragos. Nadie, ni del staff ni los huéspedes mostraron extrañeza por la presencia de la chica con nosotros; todos tenían algo más importante qué hacer. Los dos ojos de Sofía no bastaban para asimilar todo lo que había por ver; entre las acciones y su ligera embriaguez, se notaba que estaba excitándose.

    Unos quince minutos después, habiendo terminado nuestras bebidas, le dije que sería prudente retirarnos, con discreción, como habíamos entrado. Yo estaba temeroso de alguna sanción por parte del hotel, al haber metido a una persona de contrabando. No tenía ningunas ganas de pagar un day pass de 200 dólares.

    Salimos de la tina y fuimos a secarnos, tomando unas toallas de los anaqueles. Entonces Sofía dijo:

    -¡Por favor, amigos, unos minutos más!

    Caminamos hacia el extremo de la terraza, del lado del pantano, hacia una de las camas que en ese momento estaba desocupada. Extendimos las toallas y nos dispusimos a seguir disfrutando del show. Espontáneamente, Sofía dijo:

    -¡Es hora de pagar! –Y se abalanzó sobre mi pito, iniciando una riquísima felación que lo volvió a parar al cien por ciento. ¡Qué manera de mamar verga, carajo! Yo nunca había estado con alguien que se tragara los 19 centímetros de mi miembro ¡Y sin hacer un gesto o tener una arcada!

    Lo que sucedió a continuación fue el trío más imprevisto, desorganizado y candente que yo podría haber imaginado. Olvidé todo recato y precaución al grado de que cogí sin condón, yendo de la boca de Sofía a la vagina de Andrea, luego a la de Sofía y de regreso a la de Andrea mientras ambas se besaban como si no hubiera mañana.

    Mientras me deleitaba en las perfectas y redondas tetas artificiales de Sofía, mi novia intentó emular las habilidades orales de nuestra amiga; no lo consiguió del todo, pero en su favor he de decir que batió su propio récord de profundidad.

    Mis recuerdos son intensos, pero de ninguna manera claros u ordenados. Lo que sí puedo asegurar es que a ambas les provoqué profundos orgasmos y que yo, aunque lo busqué, no conseguí eyacular, frustrando mi morboso propósito de que ambas compartieran mi semen en sus bocas, como habían ya compartido mi miembro.

    Una vez repuestos de tanta excitación, nos retiramos de la terraza, con la misma estrategia, es decir Andrea por los senderos del hotel, Sofía y yo por la piscina que ahora, ya caída la noche, estaba completamente sola.

    Nos reunimos con el grupo de chicas, al que ya se había sumado mi novia y fuimos testigos de la narración pormenorizada que les hizo Sofía a sus asombradas amigas. Llegó la hora de despedirnos, Sofía nos agradeció nuevamente el haberle cumplido su capricho, le dio un leve beso en la boca a Andrea y luego uno a mí, lento, intenso, con su lengua entrelazándose con la mía, ante el aplauso y vítores de sus compañeras. La más borracha de ellas, con paso trastabillante, se acercó a mí, retándome:

    -¿Y a mí no me vas a besar, cabrón? –dijo con una mueca que emulaba una sonrisa.

    -Lo siento –respondí. Yo no beso chavas vestidas. Como muda respuesta se desató los nudos del calzón de su bañador y lo tiró al suelo.

    -¿Y así… sí? –preguntó asiéndose con las dos manos a mi nuca y alcanzando mi boca con la suya. Me besó con pasión, se podría decir con cierta ansiedad y yo le correspondí con toda la calentura que esa particular situación me provocaba, tomándola por ambas nalgas, aprisionándolas con fuerza entre mis manos y restregándome contra su cuerpo firme. Nos separamos y me bajé hacia sus tetas pequeñas, lamiéndolas y mordisqueándolas, para terminar arrodillado frente a ella, chupando su coño depilado mientras mi dedo medio la masturbaba con intensidad. Con el rabo del ojo voltee a buscar a Andrea, pensando que podría incomodarse conmigo, pero ella ya estaba en gran faje con Sofía y no se enteraba de lo que pasaba a su alrededor.

    Una de las tres chicas restantes, gritó:

    -¡Ahí se quedan, cochinos, nosotras ya nos vamos! –y emprendieron camino hacia su hotel. A Sofía y a la embriagada amiga pareció volverles la lucidez y se separaron de nosotros, corriendo a alcanzarlas.

    -¡Mañana le seguimos! –prometió Sofía mientras se alejaba intentando ayudar al errante caminar de su amiga.

    Andrea y yo entramos a la habitación y nos fuimos directo a la regadera, donde disfrutamos de un largo baño tibio, enjabonándonos mutuamente. Habíamos perdido la reservación para cenar en el restaurante japonés, pero poco nos importó. Ya comeríamos alguna cosa del buffet o, en el peor de los casos, una rebanada de pizza de la cafetería 24 horas.

    Mi novia se acostó en el centro de la cama, abriendo las piernas, invitante.

    -Ahora, flaquito, me vas a coger sólo a mí –dijo con voz cachonda. –Quiero un orgasmo fuerte y claro; después, voy a recibir ese pito en mi boca y no lo voy a soltar hasta que me la inundes de semen.

    Y eso fue exactamente lo que sucedió.

  • En tu departamento

    En tu departamento

    En tu cubículo del trabajo cogíamos muy rico, pero una vez me pediste que te acompañara para disponer de más elementos para concluir unas cotizaciones.  Fuimos a dos compañías donde nos mostraron y precisaron las ventajas y desventajas de algunas máquinas. Nos atendieron rápido y al terminar aún nos quedaba mucho tiempo antes de regresar al trabajo.

    En el auto me preguntaste si yo quería coger. “¡Claro que sí!”, te contesté apachurrándote el bultote que traías. “Bueno, te llevaré a un lugar donde lo podemos hacer tranquilos. Quiero que estemos completamente desnudos”, dijiste dándome un beso y lamida en la oreja antes de echar a andar el motor del carro. Pensé que iríamos a un hotel, pero pronto llegamos al estacionamiento de un edificio donde al bajarte, me abriste la puerta y al bajar me diste un beso muy dulce. Subimos al primer piso y abriste un departamento.

    – Aquí es mi estudio –señalaste hacia el interior donde había librero en todas las paredes y un par de mesas con sillas a los lados.

    Me senté mientras fuiste hacia la cocina por unas copas, Al regresar abriste una botella de vino tinto, lo serviste y brindamos por nosotros. Con las copas en nuestras manos, platicamos un poco, mientras me mostrabas el departamento. Libros por todas partes. “Aquí me vengo a trabajar cuando quiero estar solo”, dijiste al abrir la puerta de un cuarto que tenía un escritorio y una computadora.

    Luego me llevaste a la recámara principal, la única pieza donde no había libros. Dejaste las copas en el buró y empezamos el morreo. Me fuiste desnudando poco a poco y cubriéndome de besos cada centímetro de piel que quedaba descubierta. Yo me sentía en el paraíso, con las caricias y los besos.

    Al estar encuerada completamente, cogiste una cámara que tenías a la mano y me empezaste a tomar fotos. Posé con una sonrisa de deseo y alegría, me acomodaste en diferentes poses, ¡hasta agachada mostrándote las nalgas!

    –¡Qué hermosa eres! –dijiste al acostarme y tomar la última foto antes de dejar la cámara en el sitio de donde la habías cogido.

    –¿Te gusto? –pregunté colocándome de lado, recargando mi cabeza en la mano.

    –¡Sí, estás muy buena! –exclamaste empezando a desvestirte con rapidez.

    –Pues qué esperas, nene, ¡cógeme…! –exigí, abriendo las piernas.

    Lo que recibí en mi panocha fue tu lengua, que se abrió paso entre la mata de mis vellos y de inmediato me subió la calentura. Apreté tu cabeza contra mi triángulo y tú apretaste una teta con una mano y una nalga con la otra. Empecé una serie de deliciosos orgasmos, grité como si el mundo sólo fuésemos tú y yo. Tallé tu rostro en mi vagina y seguí viniéndome… Al fin quedé exhausta de tantas corridas que tú recogías con la lengua y las tragabas a placer.

    Me dejaste descansar, mientras besabas mi cara, mamabas mis tetas y lamías mis axilas. “¡Sí, esto es el Paraíso!”, pensaba para mí misma, ya que mi marido, aunque siempre me ha cogido bien, no me chupaba la panocha, ni tampoco me daba tantos besitos y caricias.

    Volviste a tomar la cámara y me fotografiaste en plena calma. También hiciste zoom in a los vellos revueltos y brillosos por tu saliva y mis flujos, mis pezones erectos y chupados, hasta mi panza con sus estrías y las marcas del resorte de los calzones; “¡Eres fanático del cuerpo de la mujer!, te dije. “De las mujeres hermosas que son reales, sin maquillajes y con el cuerpo normal”, precisaste acariciándome con tu mano al pasarla desde mi cuello hasta la punta de mi pie, el cual tomaste para cubrirlo de besos.

    “Esto es la Gloria”, dije y me penetraste contestando “Sí, esto es la Gloria”. Te moviste sacándome otra secuencia de orgasmos hasta que tu amor cubrió con su calor el interior de la vagina, quedando yerto sobre mí, mezclando nuestro sudor. Limpié tu rostro y te besé con mucho amor, agradeciendo tanta dicha que me hacías sentir.

    Al bajarte de mí te tomé de la mano mientras reposábamos de tanto orgasmo.

    –¿Aquí traes a tus conquistas para cogértelas? –te pregunté.

    –¿Crees que cojo con muchas? –devolviste la pregunta.

    –No sé, por eso pregunto, ¿con cuántas coges? –insistí.

    –Contigo, con mi esposa y con mi ex –contestaste, aunque seguramente te tiran otras ahí de vez en cuando.

    –¡¿Sigues cogiéndote a tu ex?! –exclamé sorprendida.

    –Sí, la sigo amando y sus tetas me encantan –dijiste cerrando los ojos, seguramente recordándola con amor y deseo, por la expresión que hiciste.

    –¿Si la amas, ¿por qué se divorciaron? –pregunté extrañada.

    –Porque ella es muy puta y no quería ser discreta, pues le daba lo mismo andar con sus amantes por todas partes, incluso llevarlos a la casa para coger, mientras yo trabajaba –confesaste dejándome asombrada porque a ti no te preocupaba que ella cogiera con otros, sino el que fuese muy descarada.

    –A mí me gustaba que fuera muy caliente –continuaste contándome–, incluso, me gustaba chuparle la pepa cuando llegaba muy cogida a la casa. Me acostumbré a ese sabor a puta cogida, por eso te he pedido que te cojas a tu marido antes de verme, para chuparte la panocha que sabe tan rica como la de ella –concluiste, dejándome perpleja.

    –¡Pero yo no soy puta! –grité indignada, pero tú no te inmutaste.

    –No, pero tu panocha sabe a lo mismo porque te cogemos mucho –contestaste y te pusiste a mamármela.

    –Sí, nene, ustedes dos me cogen mucho, son muy putos –acepté acariciándole los cabellos al empezar a sentir otro orgasmo más.

    Como pude, te puse bocarriba, con la cabeza entre mis piernas en la orilla de la cama, mis pies en el suelo y deteniéndola con las manos me hice una paja con tu boca y nariz, viniéndome un y otra vez “¡Mámame, nene, límpiame la leche que me echaste sobre la de mi marido! ¡Para eso me pides que me lo coja, para chupármela como se la chupas a la puta de tu ex! ¡Mama, mama, putooo…!, dije antes de sentir que me desmayaba de placer y me dejé caer de espaldas hacia tu cuerpo.

    ¡Cómo gocé esa ocasión! Fue la primera de muchas en las que te dejé la cara llena de mi flujo, con las cejas y pestañas revueltas y mojadas.

    Sí, cada vez que cogemos ahí, a mí me va excelentemente, creo que a ti también, aunque te friccione la cara tanto. ¡Te amo!

    ¿Sabes una cosa más? No siento celos porque te sigas cogiendo a la puta de tu ex. Es más, se lo agradezco porque yo disfruto mucho dándote mi panocha y que te ilusiones creyendo que es la de ella, lástima que mis chiches no estén tan grandes como las de tu ex…

  • Primer dotado de mi mujer

    Primer dotado de mi mujer

    Somos una pareja madura de 42 años, Vero y Eddie, nos gusta el ejercicio así que conservamos una imagen buena sin llegar a ser modelos, pero bien, al fin y al cabo.

    Disfrutamos nuestra sexualidad por lo que estamos cada vez descubriéndonos, fantaseando, incluyendo algún juguete, viendo videos, leyendo relatos juntos etc., etc. nos gusta disfrutarnos uno al otro.

    Pues bien, nuestro comienzo en esto del estilo sw, fue muy lento, empezamos viendo vídeos en una página porno muy famosa y de ahí, le comencé a enviar relatos que yo leía y escogía a vero mi mujer a su whatsapp y cuando llegaba la noche, me decía cual le había calentado de los que le había mandado, y así con eso, nos excitábamos, después le cambie de tema los relatos por algunos que hablaban de sorpresas para ella con los ojos vendados, y le gustaron bastante, así que me enfoque en buscar más de esos relatos hasta que le envié uno que hablaba de su primer trío y sorpresa! le gusto tanto que llego a tal grado de que se masturbo esa tarde, para cuando llegue yo del trabajo la encontré bien mojada y excitada, lo hicimos bien rico, y cuando más caliente estaba le preguntaba si eso le gustaría? que yo le diera una sorpresa asi, de ese tipo y decía que siiii! Jajaja, pero al otro día le volvía a preguntar y me decía: nooo estas loco!

    Ups! y le comencé a buscar puros relatos de tríos sorpresa o donde ella tuviera los ojos vendados y poco a poco le fue agradando cada día más la idea y así seguimos calentándonos con la lectura de relatos que nos hacían mojar y fantasear en como seria incluir un tercero en nuestra cama y que además estuviera bieeen dotado! hasta que uno de esos relatos hablaba de un chavo muy dotado, joven y además de ahí mismo de la ciudad donde estábamos y de ahí nació la idea de ella, de querer experimentar su fantasía con un chico que cumpliera con esas características.

    Me di a la tarea de buscar singles dotados hasta que me topé con uno que de verdad esta cañón! Cumplía de todo a todo, joven, pene largo (23 cm) y por si fuera poco grueso, jejeje al menos en fotos, así que le pedí fotos y video y si me los envió y bueno lo comprobé de esa manera.

    Me puse de acuerdo con este chavo le platiqué la idea de lo que queríamos realizar como fantasía y le encantó, ya que éramos primerizos, nunca habíamos hecho nada parecido, iba a ser nuestra primera vez y le agradó la idea.

    Después de que me puse de acuerdo con él, sobre los detalles y pequeñas cosas de que hacer, como hacerle y cuando hacerlos y que todo le iba a comunicar a señas nada de voces, pues así llegó el día, después de mandarle fotos y relatos a vero que sabía que la calentaban, le pregunté si quería y estaba de acuerdo en que yo le diera una sorpresa y dijo pero que es?

    Obvio, no se lo podía decir tal cual, porque conociéndola se negaría, pero con el antecedente de que cuando estaba excitada ya me había aceptado que si le gustaría probar a un dotado y sobre todo veía que se mojaba rico! Ella dijo que si, así que quedamos que a la salida del trabajo pasaría por ella y nos iríamos a playa la Eréndira, una playa solitaria (casi) a las afueras de la paz, bcs. le dije: no desconfíes de mí, estoy y estaré siempre para cuidarte y no voy a permitir que nada malo te pase, y ella dijo ok, está bien o sea que ya era materia dispuesta, claro sabía que era una sorpresa pero jamás se imaginó que pronto conocería un pitón real, jajaja

    Así, llegamos a la Eréndira (la playa), nos salimos del carro, y a las 9 pm en punto obvio ya estaba oscuro solo una pequeña claridad por la luz de la luna, pero que nos permitía esa complicidad de oscuridad necesaria para cumplir con nuestra fantasía, así que puse las intermitentes del carro sólo 5 segundos, esa era la señal para que él nos ubicará y se acercara sin hacer ruido ni levantar sospechas, nada de voces y a ella le vende los ojos, me dispuse a llenarla de caricias, roces con las yemas de los dedos, besos y ella con los ojos vendados agarrada del toldo del auto, así la acaricie y le levantaba la falda aprovechando la media luz que daba la luna llena, ahí estaba el single, nuestro amigo secreto, parado sin hacer el menor ruido, viendo como le levantaba su minifalda le veía las nalgas a mi Vero y ella ni en cuenta, sólo disfrutaba de las caricias y besos, así continúe, acariciándola y llenándola de caricias para elevar la temperatura y excitarla, poco a poco, las caricias subidas de tono para calentarla y más la besaba apasionadamente y al mismo tiempo la tocaba por todo su cuerpo y haciéndome a un lado, le hice señas a él, que se acercara y que continuará con las caricias a vero, poco a poco hasta que ocupo mi lugar por completo, él estaba embelesado con ella, la acariciaba con mucha ternura desde arriba abajo, por todo su cuerpo, empezó por arriba de su ropa y poco a poco por debajo de las prendas y dado a la tarea de llenarla de caricias con la finalidad de ponerla a punto, llego a besarle hasta las nalgas, le quitó la tanga, acarició sus nalgas y vagina, pechos y espalda, ella gemía rico, lo detuve y entre yo a escena otra vez, él se hizo a un lado y yo volteé a vero para que quedara frente a mí, la tome de los hombros y la agache para que me hiciera oral, con su chupada sentí que estaba deseosa de ser penetrada porque me la mamaba muuuy ansiosa y muy rico, así que la levante y la puse de pie de espaldas otra vez, frente al carro y le puse sus manos en el toldo diciéndole que no se soltara, me hice a un lado y el se acercó, se sacó su superpene!!!

    Muy grande la verdad y grueso, de esos que se ven en las películas porno, lo saco y se lo empezó a tallar en las nalgas, ella sólo sentía lo caliente y se excitaba mucho, sabía yo, que eso la pone a mil, igual con sólo pasarle la cabecita del pene en los labios vaginales la prende muchísimo y así lo comenzó a hacer el invitado, ella gemía y se retorcía, me acerqué a su oído y le pregunté:

    Te gusta?

    Siii, muchooo! decía ella

    Ok, disfrútalo mi amor!!!!

    Le dije, y el coloco su glande en los labios vaginales, ella se quedó quieta como tratando de reconocer ya que fue donde sintió la diferencia de tamaño, y sólo exclamó? Mmm? Ahí fue donde ella sintió la diferencia, y se calentó mucho más, al darse cuenta que era otro pene y sentirlo en la puerta de su rica vulva, y así ella se empino más, y él se colocó bien, tomando su pene con las dos manos le puso el glande en la entrada y se lo tallaba de arriba a abajo, y se lo dejo ahí quieto ya bien mojado de los jugos de ella!

    Y ella comenzó a darse pequeños empujoncitos leves, hacia atrás, para clavárselo poco a poco, y lentamente disfrutando de tan grande pedazo de carne tibio, grueso, rígido, y el voltio a verme como pidiéndome permiso y le hice señas de que adelante, y se puso rígido y ella se lo comenzó a clavar solita empujándose hacia atrás, sólo dijo ayyy diosss!

    Y no pudo aguantar más y se comenzó a mover más efusivamente para clavarse todo el pene completo que sin duda alguna llenaba todos los espacios en el interior de su vagina, agrandando las paredes pues no estaba para nada, acostumbrada a semejante pedazote en su interior y el tronco entraba y entraba y no tenía fin, ella gemía de placer, hasta que el la tomo de la cintura y se la empezó a clavar muy rico ahí fue donde ella explotó y orgasmo todo lo que pudo, los jugos le salían así que resbalaba más rico el pene de él y así la siguió penetrando un buen rato, ella se agacho más para recibirlo todo, hasta que él se puso rígido avisando que no podía aguantar más, el estar penetrando una vagina tan caliente, tan mojada, tan apretada pues no estaba acostumbrada a esos tamaños, el no aguanto más y se vació en sus nalgas embarrando el néctar con su leche tibia y descansando de esa respiración agitada que viene después de tener un orgasmo intenso, ufff que caliente era ver esa escena los dos jadeando de excitación, después de una penetración tan más rica deliciosa y excitante.

    Y se retiró, ella quedó gimiendo teniendo contracciones y yo la abrace y le pregunté si le había gustado su sorpresa, me tomo el pene y me dijo dame tu lechita. Así que se empino y la penetre anal, hasta venirme, llegamos a la casa nos bañamos y volvimos a coger de una manera muy rica todavía con el calor de esa experiencia que de verdad estuvo increíble, creí que no le iba a caber y ella dice que lo disfruto muchísimo! Quedó encantadísima y agradecida conmigo por su sorpresa, nos duró esa calentura mucho tiempo y cogíamos muy rico recordando esa escena deliciosa! Sin lugar a dudas, algo digno de repetir!

    Uf.

  • Trío en el spa

    Trío en el spa

    Después de un tiempo vuelvo a publicar y con la intención de cumplir con lo prometido: ir subiendo relatos sobre mis experiencias en el sauna. Recordarlas siempre me calienta y sobre todo pensar en el morbo de tener sexo anónimo y saber que hay posibilidades de nuevas historias. Siempre voy con esa expectativa, como aquél día en que surgió un trío espontáneamente.

    Después de estar un rato circulando por las instalaciones, deleitarme viendo hermosos cuerpos masculinos sudados en el sauna seco, ducharme junto a otros machos o franelear un poco en el jacuzzi, estaba bien caliente. Recorría las cabinas y observo que una de ellas estaba cerradas pero tenía un glory hole, me agache y observé que había un chico acostado en la camilla totalmente en bolas, pajeandose. Despacito le pregunté si podía mamarsela. Se paró y paso su pija por el agujero. Un hermoso miembro moreno, no muy grueso pero si muy largo. Comencé a saborear la cabeza de su verga y metermela de a poco en la boca.

    Chupaba su pija con muchas ganas y sentía como gemía del otro lado. Eso me calentaba mucho más todavía. Al parecer, él también estaba muy excitado y golpeaba con su cuerpo con la pared de madera, intentando cogerme la boca.

    No pudo más y abrió la puerta de la cabina, invitandome a ingresar. Se recostó sobre la camilla y me pidió que siguiera mamandosela porque le gustaba mucho como lo hacía. Así lo hice, chupaba sin parar su pija y sus huevos. Levantó sus piernas, indicandome que también me dedicara a su orto. Mientras lo hacía, me pajeaba. Aquel moreno era un exquisito banquete.

    Asi estuvimos un rato, yo iba y venía comiendole todo. Él me acariaba la cabeza, la espalda o el culo. Cuando estaba al límite, gimiendo y diciéndome que era muy bueno en la tarea, me pidió que me detuviera porque todavía no quería acabar. Nos abrazamos y besamos, estuvimos un rato gozando de nuestros cuerpo desnudos, parecía que no podíamos dejar de tocarnos pero coincidimos en descansar un rato porque los dos recién llegabamos y pretendíamos disfrutar de una tarde larga.

    Continué con mi paseo por el spa, disfrutando de alguna bebida. En eso, cruzamos miradas con un chico bastante menor de edad porque lo que se podía ver, diría con una cara aniñada, muy lindo, un bebote hermoso. Camina por el pasillo y vuelve a mirarme a los ojos, como invitandome a seguirlo. Eso hago. Llegamos a una pequeña habitación donde hay una especie de puff o colchón, allí se saca la toalla y se tira desnudo de espaldas, ofreciendome su verga. «Chupamela», me dice.

    Tiro mi toalla también a un costado y dejo mi bebida. Me pongo en cuatro, entres sus piernas. Tengo frente a mi una hermosa pija blanca rodeada de bellos rubios, con una gran cabeza, total erecta. Siento con mis labios su dereza y longitud. Me calienta mucho la belleza del muchacho y me dedico a darle placer, inmediatamente me demuestra que lo estoy logrando: se estremece, gime, se mueve para lograr tocarme la cabeza, acariciarme el pelo, cruza sus piernas sobre mi espalda, inmovilizando mi cabeza como para que no saque su pija de mi boca, se endereza y me da nalgadas…. Los dos gozamos increíblemente. Voy hacia arriba y también como sus pezones, nos besamos en la boca compartiendo el sabor de su chota.

    Estabamos así disfrutando, cuando observo de reojo que frente a la puerta estaba el chico con él que tuvimos sexo oral antes, parado, mirandonos y pajeandose. Le hago una seña con mi cabeza como invidantole a pasar. Mi primer amante de esa tarde, es corpulento, bien alto. Se pone de rodillas frente a mi culo y comienza a chuparme el orto sin que yo deje de comer la verga del otro.

    El rubio se calienta con la situación y le pide al moreno, «Cogelo». Sin esperar otro pedido, comienza a refregarme su pija por mi raya y después apoya la cabeza en mi orto, lo escupe y comienza a hacer presión. Siento como entra en mí, la sensación increíble cuando atraviesa mi anillo. Me toma de la cintura y comienza a bombear. su pelvis choca contra mis nalgas. Va de a poco, hasta que su larga poronga entra toda y puedo sentir cada centímetro.

    Solo saco de mi boca la pija del bebote, cuando no puedo aguantar la necesidad de gemir y respirar profundo por la embestida de la pija morena en mi orto. De repente me la saca y con un profundo suspiro, tira su leche sobre mi culo y espalda. Luego comienza a pasar su pija sobre la leche y me la mete en el orto, puedo sentir completamente la sensación cuando lo hace, como pasa su leche por mi piel, usando su pija como pincel y llevandola hacia mi orto.

    La excitación de los tres es total e inmediatamente, mi rubio deleite me toma de la cabeza, saca su pija de mi boca y me tira la leche sobre la cara, más que con un gemido con un grito de goce. Tengo leche chorreando en mi cara, desde la nariz y por la mejilla. Tengo leche chorreando en mi orto.

    Salimos de la habitación y vamos a las duchas. El moreno me pide que le muestre como tengo todavía mi leche en mi culo y piernas, pasa un dedo y me la empuja adentro. Nos besamos con el rubio, acariaciamos nuestros pechos, comenzamos a enjabonarnos entre nosotros y les recuerdo que yo todavía no acabe. Entonces, me rodean y apoyan sus cuerpos, me pajean entre los dos, alternandose en meterme un dedo en el orto y agarrrarme la pija. No tardo mucho en que salten mis chorros de leche.

    Seguimos acariciándonos y bañándonos el uno al otro. Hermosa tarde, hermosos chicos. Nos despedimos en el vestuario, confirmando que los tres lo habiamos pasado muy bien.

  • Disfrutando de la señora Camila mientras regresaba su esposo

    Disfrutando de la señora Camila mientras regresaba su esposo

    La señora Camila me sacó toda la leche, se nos fue la noche cogiendo como desesperados. Cuando desperté sentía un dolor de huevos como no había sentido antes. Me metí a bañar y a prepararme para la universidad. Pasé por mi novia a su casa y cada día estábamos más enamorados.

    – Te ves cansado, ¿Pasaste mala noche? Me preguntó.

    – Todo lo contrario amor, creo que tendremos la renta gratis a partir de ahora, le dije.

    – ¿Ya te cogiste a la China? Me preguntó picándome las costillas con sus dedos. Yo asentí con la cabeza. – Tienes que contármelo todo en cuanto salgamos de clases.

    Agradecí que tuve el tiempo de la uni para recuperarme, pues haríamos el amor con Yesica mientras le contaría todo lo que hice con la señora Camila. En cuanto salimos de la uni nos dirigimos al cuarto, en el camino le fui contando detalles de cómo fue que le ayudé a meter su ropa y hasta donde llegamos a tocar el tema sexual. Al entrar al cuarto comenzamos a fajar y a desnudarnos, le conté con lujo de detalles cómo estuvo la noche, la lencería que usó, lo que me contó de los consoladores y de que ya había disfrutado del sexo anal con su marido y que el culo me lo daría cuando yo quisiera. Traté de ser lo más detallista mientras ella me montaba y se imaginaba lo que habíamos hecho, explotó en un orgasmo intenso cuando le dije que la cogería por el culo cuando ella estuviera presente, que yo encontraría el modo para que la China accediera. Y entre gemidos, Yesica me dijo que me prohibía que le rompiera el culo si ella no estaba presente y el hecho de que me diera órdenes, el movimiento de caderas sobre mí e imaginarnos cogiendo con la China hizo que tuviéramos nuestros orgasmos más intensos.

    La señora Camila me pidió que no la buscara, me dijo que el día que ella dejara tendida su ropa interior frente al cuarto, era señal de que fuera en la noche a visitarla, fueron una o dos veces al mes durante más o menos un año, que fue el tiempo en el que su marido regresó a México. Y mientras cogimos no me cobró la renta, pues decía que yo le pagaba de otro modo, cogiendo. Pero el dinero que no pagaba por la renta, Yesica me lo pidió, pues decía que íbamos a empezar un ahorro para comprar nuestras cosas y aunque a esa edad parecía un sueño, planeábamos comprar nuestra casa o al menos un terreno, pues queríamos estar siempre juntos.

    En la segunda o tercera noche que visité a la señora Camila, después de coger le propuse que dejara a mi novia estar presente mientras hacíamos el amor. Ella tenía sus dudas, me aclaró que no le gustaban las mujeres pero principalmente quería que lo que hacíamos no lo supiera nadie. Le aseguré que ni por mi novia ni por mí se enteraría alguien, que seríamos muy discretos. Y que mi novia solo estaría presente como espectadora y que no participaría a menos que ella quisiera, me dijo que lo pensaría y que en lo que ella se decidía, me la cogiera muy rico. No necesitó repetirlo, en cada sesión que teníamos, me esmeraba porque en verdad yo quería que aceptara que mi novia estuviera ahí y además para que no nos cobrara la renta. Terminábamos más que satisfechos, cansados, adoloridos y muy bien cogidos los dos.

    Llegó el día en que se animó. La señora Camila me dijo que sus hijos se irían con sus suegros a un viaje de fin de semana y que tendría una noche sola, que podía invitar a Yesica pero sabiendo que no habría nada entre ellas. Le avisamos a mi suegra que Yesica se quedaría esa noche conmigo. Estábamos en el cuarto besándonos y fajando cuando la señora Camila nos fue a tocar la puerta para decirnos que nos dejaría abierta su casa, que fuéramos discretos y que entráramos después de asegurarnos que nadie nos veía entrar. Así lo hicimos.

    Estuvimos en su sala platicando un rato, tomando refresco. Luego de platicar Yesica estuvo de acuerdo en no participar, sólo vería. Me senté junto a la señora y nos besamos en la boca, ella abría los ojos para ver la reacción de mi novia, quien sólo sonreía y se mordía los labios. Nos dijo que fuéramos a su cuarto. Me sentó en la cama y a Yesica le ofreció un sillón y me dijo que tenía una sorpresa. Se metió al baño y salió con la lencería más hermosa que habíamos visto hasta ese día. Medias con liguero y un corset que en conjunto resaltaban sus enormes nalgas y más que traía puestas unas zapatillas de aguja, tanto Yesica como yo nos quedamos con la boca abierta. La señora Camila abrió un cajón de su clóset que estaba cerrado con llave, se dirigió a Yesica y le dijo que podía entretenerse con el que ella quisiera. Nos asomamos al cajón y dentro había varios consoladores, era la primera vez que nosotros veíamos juguetes sexuales, aunque a Yesica le llamaron la atención, no podía quitarle los ojos de encima a la China, por lo bien que se veía vestida con su lencería.

    Me tomó de la mano y acercándonos a la cama me atrajo a sus labios, mientras nos besábamos, me iba quitando la ropa, me dolía la verga de tan excitado que estaba. Una vez desnudo, se arrodilló frente a mí y metió mi verga en su boca, me la mamó delicioso. Yo veía a Yesica quitándose la ropa y sacando del cajón un consolador largo, de casi un metro con la cabeza de un pene en cada extremo. Desnuda, se sentó en el sillón que estaba frente a la cama, viéndonos y con el consolador entre sus manos, acariciaba sus pechos hermosos y también su panocha. Difícil era para mí concentrarme en la mamada que me daba la China y el espectáculo de mi novia con el consolador que tenía, ella me guiñó un ojo y me sonrió. – Disfrútalo!! Me dijo mientras cerraba sus ojos.

    Comencé a mover mi cadera, penetrando la boca de la señora Camila, ella gemía y me recibía haciendo succión en la cabeza de mi verga, sus manos estaban en mis nalgas y también dirigía el movimiento hacia su boca. Luego de un rato me senté en la orilla de la cama, ella seguía chupándomela y la acomodé de espaldas a mi novia para que pudiera apreciar el enorme culo de la señora Camila, que se veía hermoso enfundado en esa lencería. Ella no traía calzón ni nada que le cubriera su panocha o ano. Los pelos de su panocha están húmedos, empapados. Me jaló para ponerme de pie, con sus zapatillas quedaba alta, así que acomodó mi verga entre sus piernas y Yesica podía ver asomarse mi cabeza entre sus nalgas, mientras nos besábamos.

    Me empujó sobre la cama, me puse un condón y la señora Camila se fue introduciendo poco a poco mi verga, levantando su culo para que Yesica viera como se ensartaba. Y estoy seguro que mi novia disfrutaba verla, pues tenerla empinada ya se había vuelto una de sus fantasías, yo solo miraba que mi novia frotaba la cabeza de un extremo del consolador en su panocha y así se daba placer.

    La señora Camila subía y bajaba sobre mi tronco y en ese movimiento luego de un buen rato, sentía como apretaba su vagina, viniéndose muy rico, gimiendo sobre mi pecho, al igual que mi novia frente a nosotros, se venía sobre la cabeza del consolador.

    Mi verga estaba dura, me salí de su panocha y la acomodé en medio de la cama con las nalgas paradas, su cara y tetas descansando sobre las sábanas, quería que mi novia viera cómo le iba a penetrar el culo, así que me paré quedando la señora Camila entre mis piernas, flexione mis rodillas de modo que mi verga quedara justo en la entrada de su ano, mi novia podía ver la panocha y culo abiertos de la señora Camila y mi verga a punto de entrar en ese ano que nos gustaba tanto. Tenía puesto el mismo condón que use en la panocha de la señora Camila, así que solo escupí en la entrada de su culo y comencé a presionar. Casi al instante entró la cabeza y aunque gemía un poco, la China movía sus nalgas como haciendo un espectáculo para mi novia, yo seguía presionando y sentía como mi verga desaparecía en su culo hasta llegar a chocar con sus nalgotas. Metía y sacaba mi verga, se sentía apretada y muy caliente. -Así, así, sigue, no pares! Me decía la señora Camila. Y para mí esa era una orden. Así me había imaginado penetrar ese culo enorme, sentir y apreciar el movimiento de sus nalgas en mi vientre, yo distinguía los gemidos de ella y los de mi novia, los cuales en el momento de más excitación de ellas, eran gritos de satisfacción, de disfrute, de deseo, de un orgasmo tan intenso en ellas que cuando la señora se vino, sentía cómo su interior me succionaba más la verga y esa succión me hizo llenar el condón de leche, en un orgasmo tan intenso que unido al esfuerzo que hacía y la posición en la que yo taladraba su culo, me hicieron tener un mareo, que casi me hizo perder el equilibrio. Yo estaba bañado en sudor, el cual caía sobre la lencería de la señora Camila. Poco a poco fui sacando mi verga un poco flácida de su culo, el condón lleno de leche, ella se dejó caer sobre la cama y yo me retiré al baño a quitarme el condón. Mi novia seguía sentada, con las piernas abiertas y su panocha completamente húmeda por los orgasmos que había tenido, empapada de sudor.

    Me metí a bañar, en menos de un minuto ya me había quitado el sudor. Al salir, Yesica y la señora Camila platicaban de los celos, mi novia le decía que a ella no le daban celos verme teniendo sexo con otras mujeres, que le preocupaba más la infidelidad, que yo hiciera algo a sus espaldas. La China parecía incrédula al principio, pero después de lo que habíamos hecho estando mi novia presente, estaba más relajada.

    – ¡Qué culo más rico que tiene señora! ¿Me va a dejar seguir usándolo verdad? Le dije a la señora Camila.

    – Si, pero por favor sean muy discretos. No quiero tener problemas con mi marido.

    – No se preocupe señora. Nosotros tampoco queremos problemas, seremos muy discretos. Le dijo Yesica.

    La señora se quiso levantar a cambiarse y bañarse, pero a mí me encantaba tanto su lencería que tenía que dedicarle más tiempo a apreciarla a acariciarla con esas prendas, así, sudada y mezclando sus orgasmos y perfume, la tomé con mis brazos por su cintura, la besaba mientras acariciaba con mis manos su corset, su liguero, sus medias mientras ella se aferraba a mi boca, metía su lengua en la mía y mordía mis labios. De nuevo tenía la verga dura, parecía que más que al principio. Acaricié su espalda y pechos sobre el corset, y al rato fui desabrochándolo poco a poco hasta dejar sus pechos libres. Saboree sus pezones duros, oscuros, deliciosos. Con mis caricias su cuerpo temblaba. Y rozaba su vientre con mi verga dura. Me incliné un poco, metí mis brazos entre sus piernas y la cargué quedando mi verga en la entrada de su panocha. Yo la subía y baja apenas rozando la cabeza de mi verga o frotando su clítoris con mi tronco, ella abrazada a mi cuello, comiéndonos a besos. Lo suave de sus medias en mis brazos aumentaban mi excitación igual que su liguero sobre mi abdomen, ya necesitaba estar dentro de ella. La recosté en la orilla de la cama, me puse otro condón e inclinándome sobre ella me fui deslizando en su panocha tan suave, húmeda y caliente, mientras ella colocaba sus piernas alrededor de mi espalda. Metía y sacaba mi verga dentro de la señora Camila, la cama nos ayudaba a tener un ritmo rico, disfrutábamos esa rica cogida. Ella se vino en unos minutos, gemía y yo sentía las contracciones de su panocha, como si succionara más mi tronco. Me dejó seguir penetrándola, sentía muy rico lo apretada que estaba y el movimiento que hacíamos, seguí así pero no lograba venirme. Bajé el ritmo de mis embestidas, la besé y le dije que cambiáramos de posición, ella aceptó.

    Me recosté en la cama, quedé de frente a mi Yesica quien nos veía excitada, sudorosa, un poco colorada de la piel de su cara, pero con una sonrisa en los labios. Hermosa.

    Boca arriba subí a la señora Camila sobre mi verga, la recosté de espaldas sobre mi pecho y yo desde atrás acariciaba sus tetas, abierta de piernas mi Yesica veía como penetraba su panocha, cómo entraba y salía mi verga, mojada por los fluidos de la señora Camila, quien echaba su cabeza hacia atrás y se dejaba hacer. Ella movía en círculos su cadera y yo mi pelvis de adelante hacia atrás, la señora Camila se volvió a venir, entre gemidos y convulsiones de su cuerpo. También me vine en el condón, dentro de su panocha, ella con su movimiento me exprimía hasta la última gota, mientras mi novia ya descansaba de sus orgasmos, sonriente, hermosa.

    Así como tenía a la señora Camila sobre mí, abierta de piernas aprovechaba para acariciar sus medias y liguero, mi novia conocía muy bien mi fetiche, así que solo me sonreía desde su lugar. Completamente sudados de nuevo. Yesica se metió a bañar, al salir entró la señora Camila y luego yo, así desnudos no sentamos a platicar, sin ver la hora que era, aunque ya era muy tarde.

    Una a la otra se decían lo guapas que estaban, la señora Camila nos contaba de las calenturas de su marido, de las llamadas cachondas que le hacía desde Estados Unidos, de la lencería sexy y los juguetes sexuales que le mandaba y de lo caliente que la dejaban esas pláticas, que extrañaba a su marido y esperaba que volviera pronto, pues ella era muy caliente y nunca había pensado en engañarlo, pero desde que nosotros llegamos a rentar ahí se ponía caliente de lo que nos oía hacer y más la vez que nos encontró con Arturo y Maribel. Nosotros le agradecimos que se hubiera animado a ser infiel, y aclaramos que no se preocupara, que seríamos muy discretos y lo que hiciéramos quedaba entre nosotros.

    Esa noche después de la plática, nos fuimos a descansar, Yesica y yo a nuestro cuarto y ella en su casa. Al acostarnos desnudos mi novia y yo hicimos el amor tan rico, hablando de lo que acabábamos de hacer, de cómo nos encantó la lencería, del tremendo culo que se le veía a la señora Camila, de lo bien que se veía siendo penetrada por el culo, y era ese punto el que excitaba mucho a mi novia, hablar de sexo anal, la encendía, cerraba sus ojos y recordando nuestras escenas de sexo anal, siempre se venía intensamente. Y así fue esa noche, mientras ella estaba sobre mi, con mi verga dentro de su panocha, se movía de manera tal que sus orgasmos eran intensos y después de los cuales, nos quedamos abrazados, enamorados, besándonos, siempre enamorados.

    Los encuentros con la señora Camila como les decíamos duraron como un año más o menos, varias veces Yesica estuvo presente y otras cuantas no, pero todas las disfrutamos. Sus nalgotas hasta hoy en día las recordamos y nos excita ese recuerdo. Con nosotros la señora estreno varios de sus modelos de lencería, incluso le regaló un juego muy sexy a mi novia que estrenó en una ocasión especial que les contaremos mas adelante. También dejó que Yesica eligiera un consolador del cajón de sus juguetes, para que lo usara como ella quisiera. Eligió un pene de color carne, con huevos y muchas venas en el tronco, cuando lo escogió yo pensé que sería para usarlo en ella, pero le tenía otros planes a ese consolador, también se los contaremos. Muchas mamadas, lencería, sexo vaginal y anal delicioso que disfrutamos con esta señora hermosa, quien siempre fue muy intensa. Igual que todos los orgasmos que nos provocamos.

    En el plan sexual, no tuvimos despedida de la señora Camila, pues un día sin avisar llegó su marido, nos dimos cuenta por los gritos que venían de su casa. Ya que el cuarto que me rentaba era el más cercano, aunque hubo otros vecinos que también la oyeron gritar de placer durante casi toda la noche en que él llegó.

    Nosotros nos quedamos con el recuerdo y el gusto de haber disfrutado de sus nalgotas y su rico ano, de la lencería que su marido pensaba que le modelaría a él, de sus ricas mamadas y lo mucho que disfrutamos en la cama de su matrimonio, pues ahí fue el único lugar durante ese tiempo que usamos para coger.

    Ella sigue viviendo en la misma casa y sigue rentando cuartos. Hace unos años nos enteramos que su marido regresó a Estados Unidos y allá se juntó con otra señora. La señora Camila sigue con esas nalgotas aunque ahora más gordita, tendrá alrededor de 50 o 60 años. Yesica y yo vivimos algo retirado de ese lugar que tantos recuerdos nos trae. Y escribir el relato anterior y este nos ha traído muy buenos recuerdos. Seguiremos escribiendo y ambos trataremos de no olvidar a ninguna de esas personas que han estado en nuestras vidas y que de muchas maneras han sido especiales.

  • Un reencuentro esperado

    Un reencuentro esperado

    A que no te imaginas con quien me encontré hoy, comencé la conversación que solemos mantener con mi mujer a la hora de la cena.

    – No lo sé, a ver déjame adivinar, ¿fue en el trabajo o en la calle?, interrogo ella para mantener más interesante nuestra platica.

    -Fue justo a la salida del trabajo, aproveché de llevar un documento a la notaría y me la encontré, respondí.

    – ¡Ah!, o sea es una mujer, saco ella por deducción ante mi tan poca afortunada falta de tino para mantener temas en misterio.

    ¿Es alguna familiar tuyo?, continuo con su interrogatorio-

    – no, respondí.

    Entonces fácil, me dice, si no es un familiar es una amiga tuya, y como quieres mantener ese aire de misterio lo más probable es que sea alguna de tus ex.

    Te odio, manifesté mi descontento al terminar tan abruptamente nuestra conversación.

    -Ya, pero cuéntame con quien te encontraste, dímelo ya, si total no son tantas tus ex y terminare igual dando con su nombre si hago un par de preguntas más jajaja se burló.

    ¡Ufff pero que graciosa eres mujer!, le digo poniendo mi mejor cara de sarcasmo burlesco. ¡Ya ok!, me encontré con Claudia, me dio tanto gusto encontrármela, imagínate trabajando en la misma ciudad y no la veía hacía más de tres años.

    ¿Claudia?, oye pero que pena que hayan perdido el contacto, si por lo que me contaste ustedes no terminaron mal, ¿no es así? Oye, pero y ¿cómo esta?

    Salto esa pregunta de mujer, esa necesidad de ego que necesitan algunas muchachitas para mantenerse siempre vigentes, y obviamente esas preguntas van con el segundo objetivo, preguntas que vienen imbuidas con un análisis, tratando de detectar como el hombre responde, porque a la mujer no se le escapa ninguna, todo tiene un tinte de oscuridad en la pregunta inocente de una mujer.

    -¡Horrible! Respondí para demostrarle que ya sabía dónde se dirigía con su sinuosa pregunta.

    -Anda, pesado, dime como esta, insistió con su pregunta, pero ya resignada a que no podría demostrar nada al ver que ya sabía sus intenciones, por lo que respondí con elegante sinceridad, la verdad es que esta bonita Claudia, claro ya no es el mismo cuerpo de hacer unos 15 años atrás, pero ella siempre se ha producido, así que se veía bastante bien.

    ¿Y qué conversaron?, siguió su con sus preguntas, pero ahora se notaba ya un tono desprendido.

    -La verdad que no conversamos mucho, solo nos saludamos, que como hemos estado, intercambio de números telefónicos, que obviamente fue algo protocolar porque, de lo contrario, nos hubiésemos intentado contactar durante estos tres años, pero al menos fue lindo, me gusto verla.

    -¡Ha!, que triste tu historia, finalizo ella levantando su ceja, jaja risas.

    -amo que seas tan celosa, jaja risas,

    -jamás querido celosa jamás jajajaja.

    Y así finalizo nuestra cena, fui a preparar el dormitorio y ella se quedó lavando la loza, y luego nos fuimos a acostar. Estábamos viendo nuestra serie favorita cuando sonó mi teléfono, algo que no era extraño ya que siempre me envían mensajes o del trabajo para pedirme algo a primera hora al otro día o algún mensaje estúpido de mi grupo de amigos.

    Pero este mensaje fue inesperado, “regio, que rico fue verte, no sabes cuanto quería volver a encontrarme contigo, ojalá nos podamos juntar para conversar un rato, obvio con tu mujer también jaja, pero sigamos en contacto para que salgamos algún día”.

    No quise contarle a Elena mi mujer sobre el mensaje, porque obviamente a mí me descoloco, deje el teléfono a un lado terminamos de ver el capítulo de la serie y nos dormimos.

    Al otro día, ya en el trabajo se me vino a la mente el mensaje de Claudia, y debo admitir que quise saber si ese mensaje era de buena educación o de verdad si de parte de Claudia había ganas de juntarnos, así que respondí, mi mensaje fue corto pero preciso, solo puse, “obvio, seria espectacular juntarnos y conversar un rato”. No pasaron ni diez minutos cuando me vuelve a responder el mensaje y contesta, “excelente entonces coordinemos un día en algún pub y nos juntamos, algún viernes en la noche ¿te parece?

    Vaya, no era broma, no fue protocolar ni fue de buena educación, ella quería juntarse con nosotros. A todo eso, OK, respondí el mensaje.

    Al llegar a la casa en la tarde, lo primero que hice fue contarle a Eli.

    Amor sabes, Claudia me siguió escribiendo,

    – ¡que! Exclamo ella, no te lo creo, a ver cuéntame

    Le conté acerca de todos los mensajes que nos habíamos mandado, la cara de Eli era indescifrable, no sabía a qué atenerme, pero luego, su rostro comenzó a cambiar, esas expresiones faciales de mi Elicita son demasiado evidentes. Y ese rostro obviamente evidencio esas ganas de indagar más, saber cuál era la historia, la lógica de todo ese interés repentino.

    Ese día, ambos estábamos expectantes a los mensajes que llegaban a mi teléfono, obviamente ninguno de los dos lo hizo de manera perceptible, sutilmente ella levantaba su mirada y me miraba de reojo cada vez que sonaba mi teléfono, y yo trataba de demorarme un momento al leer los mensajes cada vez que llegaban, para no mostrar algún grado de desesperación, pero obviamente, y de manera infantil, ambos sabíamos que estábamos pendientes ante aquel mensaje.

    Solo llegaban mensajes del trabajo y de ofertas comerciales, y de Claudia nada, y no fue hasta cuando nos fuimos a acostar, cuando por fin llego ese mensaje, “hola, soy yo de nuevo, ¿te parece si hacemos algo este viernes? ¿Salgamos con tu esposa al pub Evidence, te parece? Eli miro mi rostro y me pregunto, ¡nooo!, ¿te escribió? ¿De verdad? Jajaja a ver déjame ver, me dice arrebatándome el teléfono de las manos.

    ¡¿Este viernes?! O sea igual es muy pronto, pero a ver, no sé, si dile que bueno, escríbele que sí, insistió. Me di cuenta que al final, quien más estaba interesada en la esperada reunión era Eli, bueno yo también tenía esas ganas extrañas de saber que más había en ese extraño interés repentino y justo después de verme.

    Respondí el mensaje después de coordinar con Eli, “ok, me parece una buena idea, juntémonos entonces en el pub como a eso de las 10 de la noche”

    – “perfecto, quedamos ahí entonces”, nos respondió de inmediato.

    Nos miramos a los ojos con Eli, y nos pusimos a reír, al cabo de un rato, después de seguir conversando sobre el tema con mi esposa, me llega otro mensaje.

    – “por si acaso, invitare a un amigo para que estemos nosotros cuatro”

    – “si obvio, me parece perfecto”, respondí.

    Era de suponerse, comenta Eli, si obvio no sería muy cómodo para ella el juntarse sola con nosotros, ¿tú crees?, pregunte, – sí, así estaremos todos en zona de confort para hacer la noche más amena.

    De ese día, no se escribieron más mensajes, nada de mi parte, ni dada de parte de Claudia, con Eli, a veces sacábamos el tema, pero nada especial. Hasta que llego el ansiado día viernes, Eli, ese día llego más tarde que de costumbre, y cuando llegó a la casa estaba con un corte de cabello nuevo, cosas de mujeres, ¿impresionar? No lo sé, pero de que se veía hermosa, lo estaba.

    -Por dios mi amor te ves espectacular, admire a Eli.

    ¿De verdad tú crees?, respondió ella con una pregunta, haciéndose la desinteresada.

    ¿Acaso quieres impresionar a alguien hoy?, pregunté con mi cara burlesca,

    -nada que ver, solamente hacía mucho tiempo que no me hacía algo y supuse que hoy sería un buen día para ello, respondió.

    Obviamente esa respuesta ni ella se la creía, pero por dignidad debía darla, pero de todas maneras hoy impresionaras Eli, dije entre risas, y ella solo sonrió.

    Luego llego el momento de la vestimenta, yo obviamente me pondría mi tenida de adulto juvenil, mis jeans, camisa blanca y mi chaqueta de cuero estilo motociclista, pero Eli, dio vuelta su closet, los dos closet, y ahí estaba yo como crítico de modas.

    ¿Qué tal este?

    -La verdad es que no, no me gusta cómo se te ve.

    ¿Y qué tal este otro?

    -Ese te queda perfecto,

    -pero es que a mí no me gusta.

    Y así fueron largos minutos, interminables, hasta que por fin se decidió y a mí me encanto, esa minifalda de cuero negra con su abrigo rojo, espectacular amor, dije alabando su elección.

    Ya eran las 21:30 horas, y yo vuelto loco, ya amor, ¿estamos listos?, olvídalo, me dijo, aún tengo que pintarme, y eso significaba unos cuantos minutos más, pero lo bueno que con esa ropa ella tenía el maquillaje perfecto, por lo que no se demoró mucho, unos ojos oscuros con una sombra degradada en sus ojos, con toques rojizos que generaban una mirada fuerte y penetrante y unos labios rojos, finalmente terminamos saliendo como a eso de las 22:30 horas, salimos y tomamos un radio taxi, me llamo la atención de que ya estábamos atrasados, pero no me había llegado ningún mensaje de Claudia.

    Llegamos al pub, y nos dirigimos a la entrada, envíale un mensaje a tu amiga, insistió Eli,

    – “ya estamos aquí”, escribí a Claudia, pero no recibí respuesta,

    -pero entremos igual, me pidió Eli, por último, sirvámonos algo mientras esperamos.

    El pub aún estaba vacío, solo había un par de parejas, y un tipo tomaba un trago en la barra, entramos y miramos el local, una de las parejas se dio vuelta a vernos, y el tipo de la barra también, Eli me apretó la mano, indicación de que algo tenía que contarme, así que pasamos a tomar asiento. Vamos, apresúrate me dijo Eli, sentémonos ahí, ella se puso a reír y le pregunte, ¿qué te paso?

    -es que el tipo que está ahí en la barra yo lo conozco.

    Mire a la barra para ver si yo también lo conocia

    -Pero no mires así, me pidió, se más discreto-,

    -No, yo no lo conozco, comenté,

    -Ella se puso a reír y me dijo, ¿recuerdas la despedida de soltera de Lorena?

    -Si, si recuerdo que me contaste la anécdota que paso ahí, ¿por qué?

    -El tipo de la barra es el vedeto que contrataron, jajaja risas,

    ¿De verdad? Jajaja no lo creo-, ¿entonces a él le mordieron el trasero?,

    -Sí, pero cállate que nos escucharan, y nos pusimos a reír.

    En eso sonó mi teléfono, y era un mensaje de Claudia, respondiendo a mi mensaje anterior, “disculpa me atrasé un poco voy en camino”.

    Al cabo de unos cuantos minutos, la vimos entrar, no quise hacer comentarios, pero se veía hermosa, con un vestido de noche ceñido al cuerpo, de color calipso, y para nuestra impresión, el tipo que estaba en la barra, se levantó y le dio un fuerte abrazo y un beso en su boca, con Eli nos miramos y con ese solo gesto nos dijimos todo lo que pensábamos.

    Claudia hizo un recorrido con sus ojos por todo el local hasta que nos divisó, levanto sus manos para saludarnos y yo hice lo mismo, tomó de la mano al tipo y se dirigió a nuestra mesa.

    Primero Claudia me saludo de beso en la mejilla, luego hizo lo mismo con Eli, que aclaro, ellas ya se conocían, las presenté una vez hace mucho tiempo, cuando me encontré con Claudia en un evento, pero esa es otra historia. Claudia se voltea y dice, les presento a mi amigo, Eli, Alfredo, mi amigo, Fernando, el Feña para los amigos, y ahí vi bien al tipo, era mucho más alto que yo, de contextura atlética, se notaba que trabajaba su cuerpo para lo que él hacía, o bueno, al menos para lo que creíamos que seguía haciendo.

    Con Fernando solo nos mirábamos y sonreímos, acotábamos algo para responder a alguna pregunta, observábamos a nuestras mujeres envidiosos de como ellas se robaban toda la atención esa noche, conversaban, reían, comentaban anécdotas, como si hubiesen sido intimas durante toda su vida, tomamos un trago luego otro y otro, la verdad es que no los conté, pero me daba cuenta como a cada rato pasaba el mozo quitado vasos de nuestra mesa, oye Eli, acompáñame al baño, pidió Claudia, si vamos, y salen ambas, esa extraña necesidad que surge entre mujeres el querer ir al baño acompañadas, más cuando han estado conversando tanto durante la noche.

    Con el tal Fernando solo conversamos cosas banales, ambos nos hacíamos preguntas para cortar un poco esa tensión que existía, tensión obviamente que surgió solo como consecuencia de no conocernos y obvio también me daba un poco de vergüenza el saber a lo que se dedicaba mi nuevo amigo, pero como todo buen hombre, un detalle tan superfluo cortaría aquella tensión molesta. De repente, suena una canción de un grupo de rock que yo adoraba, Stratovarius, a eso comenzó la canción Black Diamond, y Fernando levanta sus brazos, exclamando, pero que gran tema,

    ¿Te gusta Stratovarious?, pregunte,

    ¿Bromeas?, es uno de los mejores grupos de power metal que existe.

    “I know I can’t stay by your side forever

    But I know I won’t forget your beauty

    My black diamond”

    Y comenzamos a cantar la canción, con esa efervescencia que solo el rock puede dar, de ahí comenzamos a conversar sobre rock y grupos, intercambio de opiniones y todo eso, aparecieron las mujeres y nosotros estábamos entramados en una conversación sobre cuál fue el mejor disco de Sonata Arctica, otro grupo de power metal.

    -¡vaya! – al parecer ya se hicieron amigos, comento entusiasta mi Elicita,

    -oye Fernando fue al concierto que dio Stratovarius, a aquel que yo no pude ir, comenté alucinado-,

    De ahí la conversación se volvió más amena, entre todos, reíamos, gritábamos, pedimos el micrófono de karaoke, esas horas fueron de una fraternidad increíble, de momento solo conversábamos Fernando y yo, y las mujeres por su lado. La noche fue pasando, y de un momento a otro, comenzamos a tocar otros temas, ya estábamos todos pasados de copas, y Eli, puso esa cara de seriedad que yo tanto conozco y sabía que haría o diría algo que sería incómodo.

    -Oye Fernando, inicio Eli, tu ¿a que te dedicas?,

    -Bueno yo soy comerciante, vendo artículos eróticos, tengo una tienda, respondió el.

    Yo miré a Eli, con ese miedo que me genera cuando ella está un poco desinhibida a consecuencia del alcohol.

    -Es que sabes que, continuo Eli,

    Yo ahí me puse nervioso, porque sabía a lo que quería llegar mi hermosa mujer, es que sabes, yo te recuerdo de una despedida de soltera a la que fui, fue hace unos seis meses atrás, ¿eras tu o no?

    Pregunto, solo para esperar esa respuesta que satisficiera su necesidad de indagar en ese mundo que a Eli tanto le intriga.

    -Si, la verdad es que a veces me dedico a animar eventos.

    ¿Ya?, es que la verdad ahí fue más que animación lo que hiciste, y Eli soltó una carcajada,

    -¡hay ya!, admite que eres puto, intervino Claudia soltando también una carcajada.

    Ambas reían al unísono, yo incomodísimo mirando a mi nuevo amigo Fernando, porque me imagine que ese tipo de cosas él las debe tener ocultas, pero para mi sorpresa, el toco el tema con tanta liviandad y respondió. Mira, la verdad es que no soy puto, como insiste mi queridísima amiga Claudia, si cuando me piden bailo y hago un show, pero solo eso, soy bastante profesional en mi trabajo, animo, bailo, pero no voy más allá.

    -Bueno si, de verdad de eso doy fe, mi querido amigo es muy correcto a la hora de trabajar, – intervino Claudia, si con decirte, que aún no me da un show privado este desgraciado y soltó nuevamente una carcajada.

    No sé porque, pero todos comenzamos a reír para soltar ese momento. Ese tema de conversación se comenzó a profundizar en esos temas, ya como consecuencia del alcohol comenzamos a tocar asuntos que solo los hubiésemos conversado en la intimidad con amigos cercanos, pero la noche, los ánimos, la nueva amistad, se dio todo para comenzar a abrirnos unos con otros.

    La noche comenzó a avanzar y Claudia intervino de repente, ¿les parece si terminamos en algún otro lugar?, aquí ya se está yendo la gente, mire mi teléfono y casi eran las 3 de la mañana, todos nos miramos para ver respuestas, e impredeciblemente la que tomo de inmediato la idea fue Eli,

    -Sí, podríamos ir a otro lugar, pero quiero algo más tranquilo-

    Nuevamente nos miramos para ver si alguien tenía alguna idea, Claudia otra vez intervino y dijo, ¿Feña y si vamos todos a tu departamento? Oímos música cantamos un rato, ¿qué te parece?

    -Por mi estupendo respondió el, no sé qué les parece a los demás.

    Yo solo mire a Eli, la verdad es que yo lo estaba pasando super bien, hacía tiempo que no conversaba con Claudia, y Fernando me había caído en gracia.

    Si, que buena idea exclamó Eli, abriendo esos enormes ojos entusiastas, ¿qué te parece?, me dirigió la pregunta.

    -Si, por mi estupendo, agregue.

    La verdad es que también me entusiasmé ya que según me conversaba Fernando tenía una guitarra Les Paul, a la cual necesitaba tener en mis manos. Así que llamamos un radio taxi y partimos.

    Al llegar, quede impactado, el departamento de Fernando era en un edificio de un barrio exclusivo, el departamento era enorme con una vista privilegiada, y si, efectivamente, ahí estaba la guitarra, hermosa, casi sin uso, Claudia al parecer ya había estado ahí muchas veces, ya que como dueña de casa prendió el televisor, y lo conecto al sistema de sonido.

    Nos sentamos todos en la sala de estar del departamento, Fernando saco unas cuantas botellas de su mini bar, y nos preparó un trago. Seguimos nuestra conversación, no hablábamos de nada en particular, solo temas triviales, los tragos estaban exquisitos, supuse que era parte de su repertorio de animador de eventos el preparar buenos tragos, pensaba y reía en mi interior.

    Oye que tal si jugamos un juego, propuso Claudia sobando sus manitos.

    -Oye si, que entretenido, apoyo nuevamente Eli a otra idea de Claudia, era como si existiera una especie de confabulación entre ambas, mire a Eli y me llamo la atención lo entusiasmada que estaba con esta salida, pero estaba feliz y me encantaba verla así.

    -Ya, pero a que jugamos, continuo Eli, dándole apoyo a Claudia.

    -Mira ¿han jugado a verdad o reto?, yo la verdad nunca dije, pero si he visto como se juega.

    -Hay yo sí, ya, me encanto la idea démosle, pero como lo hacemos, continuo Eli, nuevamente pero increíblemente entusiasmada que me sorprendía a ratos.

    Ya mira hagámoslo de la siguiente manera, cada uno de nosotros va a escribir 10 preguntas en un papelito, diez preguntas entretenidas ok, traten de que sean preguntas que le puedan hacer tanto a un hombre como a una mujer, además cada uno de nosotros tendrá asignado un número, yo seré el número uno, Eli será el número dos, el Feña será el número tres y tu Alfredo serás el número cuatro, entonces en esta cajita pondremos los cuatro números asignados y en esta otra cajita podremos las preguntas, entonces cada uno de nosotros tendrá un turno, primero sacara un papelito de la caja con numero para saber a quién le harás la pregunta y luego sacaras un papelito con una pregunta que le harás a la persona que elegiste, ¿entendieron? Deberías patentar tu juego Claudia, dije y todos nos comenzamos a reír de su preparado juego.

    Nos repartió una hoja a cada uno de nosotros para que comenzáramos a escribir las preguntas, no tardamos mucho, en menos de 5 minutos ya estábamos depositando las preguntas en la respectiva cajita.

    Ya, obviamente la primera seré yo por inventar el juego, dijo Claudia, sacando un número, muy bien, la pregunta será para el número dos.

    -Oye intervine yo, y que pasa si sacas tú mismo número.

    -Hay Alfredo que complicado, sacas un número otra vez pues, me respondió Eli, tratando de responder rápido a mi intervención, ya que por lo visto quería saber rápido la pregunta que le tocaría.

    A ver, ahora entonces vamos por la pregunta, dijo Claudia moviendo su mano dentro de la otra cajita. Entonces la primera pregunta es, Eli, ¿harías el amor en un baño público?

    -Queee!!! jajaja soltó Eli una carcajada, a ver, o sea, no sé, depende del baño, porque igual que asco si es en un baño de algún bar.

    -Oye intervine yo nuevamente, si eso me gustaría saber, como es el baño de mujeres en un bar, porque por ejemplo los baños de hombres son hediondos a orín, esta orinado por todos lados.

    -Te encuentras de todo querido respondió Claudia, hay algunos baños de mujeres, en especial los de discotecas que son asquerosos, pero por lo general son bastante limpios, mucho papel higiénico si, eso sí.

    -Pero ya, que les pareció la respuesta de Eli, intervino Fernando.

    -No, mala respuesta dijimos los tres riéndonos y burlándonos de Eli,

    -No Eli no te creemos dijo Fernando, así que reto.

    ¿Qué le pondremos como reto?

    Yo opino que se tome el vaso que tiene en su mano de un solo trago, si apoye yo la iniciativa de Claudia.

    ¡Eli Eli Eli!, comenzamos a vitorear su nombre para animarla.

    No hay problema dijo ella, levanto su vaso y se tomó el trago de una bocanada, era como medio vaso que se tomó en un instante.

    Ya Eli, continuo Claudia, es tu turno, Eli tomo un numero lo levanto y dijo, la siguiente pregunta será para Claudia jajaja risas.

    Ok, entonces te la devolveré, a ver la pregunta será la siguiente, dijo mientras revolvía la cajita con su mano,

    -Claudia, ¿cuál ha sido la mayor locura que has hecho por amor?

    Ya les cuento, dijo ella de manera instantánea, como si hubiese tenido la respuesta preparada.

    -Una vez, con uno de mis amores, el tipo que no diré su nombre, me dijo que hiciera algo para demostrar si yo estaba realmente enamorada de él, algo que demostrara que yo pensaba en el en todo momento, y saben hice algo de lo que me arrepiento y lo hare el resto de mi vida, ok miren todos porque lo mostrare solo una vez, se levantó y comenzó a subir su vestido hasta la altura de su cadera dejando ver una de sus nalgas, y sobre esta estaba escrito el nombre LUIS, todos comenzamos a reír con carcajadas burlescas.

    -Ya basta dijo ella, es mi maldita maldición, no se burlen.

    -A parte del tatuaje que tenía en su trasero, no pude dejar de mirar su ropa interior, la encontré muy erótica, eran unas bragas de un color rojo sangre con detalles en negro realmente hermoso.

    -Ya, pero cuenta que paso después, pregunto Eli, para que retomara la historia.

    -Bueno, prosiguió Claudia, al cabo de una semana al muy desgraciado lo sorprendí en su departamento con una chica, volvimos a soltar una carcajada, así que necesito cuanto antes tratar de sacarme esta estupidez, averigüe y creo que lo sacan con láser o algo por el estilo, así que muy pronto me desharé de esto.

    Ya, que les pareció la respuesta, dije yo.

    -Super aburrida dijo Fernando, yo opino que le demos un reto, si ¡reto, reto, reto!, aplaudía y gritaba Eli, intentando vengarse por la pregunta anterior.

    Ok, dijo Eli, que muestre nuevamente el tatuaje que les parece,

    -Siii, respondimos nosotros, hay por Dios que vergüenza, dijo Claudia, levantando nuevamente su vestido, pero esta vez yo no preste atención a su tatuaje, sino que quise ver de mejor manera su trasero.

    -Ya ahí está, dijo Claudia.

    -Modeló mostrando su trasero, era bonito bien contorneado y firme y si, su ropa interior estaba muy erótica, hermosa la braga que llevaba puesta.

    Ok, Feña entonces te toca, Fernando revolvió los números y dijo bueno entonces la siguiente pregunta es para… repito por que saque mi número y mostro el número tres, así que sacare nuevamente, y bueno, la siguiente pregunta será para, oh, lo siento queridísima, pero al parecer hoy estas en racha, jaja risas.

    Eli, la pregunta es la siguiente metió su mano a la cajita y saco el primer papel que tuvo en sus manos, Eli, ¿cuál ha sido la mayor experiencia erótica?,

    -Wow, exclamo Claudia, cuidado con lo que respondas Elicita comento, soltando una carcajada.

    -Bueno dijo Eli, la verdad es que no es porque este aquí presente, pero mi mejor experiencia sexual se la debo a mi queridísimo esposo, les cuento, una vez fuimos con Alfredo a una discoteca, y nos pasamos de copas, y jugando, Alfredo me propone que me hiciera pasar por alguien que estaba sola en la disco, para ver quien era el primer hombre que me invitaba a bailar, acepte el reto y me fui a la barra, no tarde ni un minuto y se me acerco un tipo cubano, o al menos creo que era cubano porque me dijo, quieres bailar chica, con ese acento caribeño, y yo acepte y mire de reojo a Alfredo, el tipo me saco a bailar y se movía increíble en la pista de baile, me tomaba de la cintura, me daba vueltas de un lado para otro, yo disfrute demasiado el baile y en un momento de descuido, el cubano me hace girar, me tira hacia atrás, me da un beso y desliza su mano por todo mi muslo hasta llegar a mi trasero y darle un fuerte apretón, lo primero que hice después de eso fue dirigir la mirada a donde estaba Alfredo y él me observaba, yo me asusté, pero este hombre solo sonrió, yo no lo podía creer, así que eso fue como una aceptación de parte de Alfredo, obviamente, yo le dije al cubano, oye pero tranquilo solo bailemos.

    – ¡Ah! Perdóname chica, es que me deje llevar por tu hermosura.

    -Terminó el baile, el cubano me volvió a tomar de mi cintura, me volvió a besar y yo le devolví el beso. Me fui con Alfredo, un tanto avergonzada, el me tomo de la mano, salimos de la discoteca y nos fuimos de ahí a un motel, fue como si eso nos hubiese prendido mucho porque nos volvimos locos.

    Todos nos quedamos unos segundos en silencio al escuchar la historia, yo no creía que Eli iba a contar esa historia, o sea, ni siquiera sabía que para ella eso había sido unas de las mejores experiencias eróticas, pero me encanto oírlo.

    Mírenlos, dijo Feña, lo que se tienen guardado y ahí nos pusimos a reír todos.

    ¡Ya!, corto Claudia, les gusto la respuesta.

    Si, dijo Fernando de todas maneras buenísima historia.

    No, dijo Claudia, yo opino que reto.

    -Si, dije yo ¡reto, reto, reto!, dije animado.

    La verdad es que ya los cocteles que estaba preparando Fernando nos tenían a todos muy locos, entonces Elicita, tu reto es que te subas tu faldita de tu cadera a tu cintura.

    -Si, dije yo me encanto.

    Eli subió su faldita hasta la altura de sus muslos, por dios nunca dejare de admirar las piernas de mi mujer, son hermosas, dirigí mi vista de reojo hacia Feña y él también se quedó mirando las piernas de Eli.

    Ok, dije, es mi turno entonces, metí mi mano a la caja de los números y saqué el número uno.

    -Claudita, al parecer esta será una noche que a las mujeres les tocará pagar.

    -No dijo ella, esto esta trucado.

    Y la pregunta es la siguiente. Metí mi mano y saque un papelito del fondo de la cajita, leí la pregunta y me dio un poco de pudor hacérsela, pero no había nada que pudiera hacer. Todos estaban expectantes a la pregunta que le había tocado.

    Claudia, de hacer un trio, ¿cómo te gustaría, tú más dos hombres o tú más otra mujer y un solo hombre?

    -Hay, pero obvio, me encantaría estar con dos hombres, que excitante, eso sí, tendrían que ser dos personas de mucha confianza porque igual desconocidos me sentiría aterrada.

    Le creen dije yo. ¡No!, sonó al unisonó jajaja risas.

    -Ya, dijo Feña, reto entonces,

    -¡el tatuaje, el tatuaje!, comencé a gritar yo, y nos pusimos a reír todos a carcajadas.

    No, ya basta con el tatuaje dijo Claudia, no se acostumbren si esto lo eliminare, ahora con mayor razón, ya que revele que tengo esta estupidez.

    Entonces, dijo Eli, si yo estoy mostrando las piernas, que Claudia se baje la parte de arriba de su vestido y quede solo en sujetadores.

    – ¡Sí!, dijo Fernando me parece justo.

    Que son desgraciados, dijo Claudia, bajándose de inmediato y sin tapujos su vestido hasta la altura de su cintura. Ahí note que estaba con ropa interior en conjunto, los sujetadores eran del mismo tipo que sus bragas.

    Ok, dijo Claudia, me toca a mí, y la persona que debe contestar ahora es, jaja risas, o no por dios de verdad perdón, Eli nuevamente tú, ya entonces la pregunta es la siguiente. Metió su mano a la cajita y revolvió los papeles para darle expectación, a ver Eli. ¡oh!, esta pregunta esta fuerte, Alfredo apróntate dijo Claudia. Querida, ¿serias infieles y bajo qué circunstancias?

    La verdad es que no me sentí incómodo con la pregunta que le toco a Eli, y supuse que a Eli tampoco le incomodaría, ya que esos temas los conversábamos mucho con ella, pero aun así, quería saber su respuesta.

    Sabes, comenzó Eli, estos temas los converso siempre con Alfredo, y la verdad es que infiel así por querer serlo, jamás, de verdad es que nunca, si me llegase a meter con otro hombre sería con la aceptación de Alfredo, pero a eso no lo llamaría infidelidad, ya que yo considero que la infidelidad es estar con alguien más sin que tu pareja lo sepa, una relación oculta, así que mi respuesta es no, y si Alfredo alguna vez me engaña, no usaría la infidelidad como respuesta, ya que eso sería enfermizo, solamente terminaríamos ante una infidelidad de uno u otro.

    ¡Wow!, exclamo Claudia, ¿te meterías con otro hombre si te deja Alfredo? Y tú hombre, pero que abierto de mente, de verdad es que no conocía esas facetas tuyas.

    -Es que la verdad, continué yo la conversación, que con Eli nos tenemos mucha confianza, yo creo que nos amamos demasiado, eso debe ser, y ante ese amor que nos tenemos todo lo que podríamos hacer no perjudicaría jamás nuestra relación.

    Pero que tipos más hermosos, intervino Fernando, de verdad es que son una pareja envidiable.

    Si, dijo Claudia, de verdad que son hermosos, pero sabes no me gusto tu respuesta así que reto.

    Ya Eli, puesto que amas tanto a Alfredo, quiero que te saques tus bragas y se las pongas a Alfredo en la cabeza, jaja,

    -Sí, me encanto, profirió Feña.

    Maldita, exclamo Eli, pero está bien, son las reglas del juego.

    Eli se puso de pie y con movimientos de cadera y ayudada con sus manos soltó sus bragas y las puso de cintillo en mi cabeza, todos reíamos, la estábamos pasando de verdad muy bien, nos sentíamos todos en un ambiente muy grato.

    Ya dijo Eli, es mi turno, esta vez la pregunta será para, ¡uff! Por fin, Alfredo, deberás responderme la siguiente pregunta. Alfredo, ¿alguna vez has mirado con ojos libidinosos a otra mujer?

    A ver super hombre, quiero oírte, dijo Claudia.

    La verdad es que si, dije en seguida, y Eli lo sabe, incluso en más de una ocasión he emitido algún comentario sobre alguna mujer frente a Eli, y ella aporta con algún dato femenino, pero jamás he notado algo de celos de su parte.

    Yo le creo, yo te creo amigo, dijo Fernando levantando su vaso de licor.

    No sé, comento Claudia, eres hombre por lo que, en más de alguna ocasión miraste a otra mujer con otros ojos y quizás era imposible contarle a Eli, jaja, así que, reto, jaja risas.

    -Ok amigo, tengo el reto perfecto para este momento, y el reto es que respondas otra pregunta, ¿miraste con ojos libidinosos cuando Claudia mostro su tatuaje?

    De verdad que no me esperaba esa contra pregunta, como Feña saco eso, acaso había leído mi mente, o fui demasiado obvio cuando vi el trasero de Claudia. Pero la verdad es que en esos momentos estábamos todos tan felices tan entusiasmados y en tanta confianza que no dude en responder que sí, mire a Claudia con ojos libidinoso.

    Claudia, la verdad es que tienes un trasero increíble. Recibí de imprevisto un golpe en el hombre de parte de Eli y todos comenzamos a reír.

    Las preguntas fueron saliendo una a una, algunas eran muy divertidas, otras a pesar del estado de embriaguez en el que estábamos eran vergonzosas responderlas.

    Recuerdo una de las tantas preguntas que me hicieron, ya no utilizábamos los papelitos, solamente preguntábamos lo que queríamos saber del otro, y la pregunta me la hiso Claudia, era algo sobre que opinaba de los clubes swingers, y le indique que era un tema que me intrigaba mucho, el tipo de personas que los frecuentan, los requisitos, ese secretismo, todo ese mundo me encantaba.

    Alfredo, por favor, pones el tema como si fuera algo sectario, intervino Claudia, si no es para tanto, solo se juntan parejas con otros que están en la misma situación, pasan un momento divertido y ya está.

    Mira tú, ¿acaso conoces alguno que hablas tan abiertamente? Le pregunte como recriminándole su tan descarada intervención en mi respuesta.

    Si, respondió ella, yo la quede mirando totalmente descolocado, fue en uno de mis viajes a Argentina, fui con el estúpido cuyo nombre me tatué, y la verdad es que es hermoso todo, los detalles, el ambiente, eso sí, hay de todos los tipos de clubes, pero yo fui a uno que se notaba que era muy prestigioso, lo mejor de todo, era el tipo de personas que frecuentan esos lugares, como que saben cuándo una es nueva en esos ambientes, y se te acercan super amables y te conversan y te vuelves el centro de atracción, cuando conoces esa gente se te abre el mundo, y eso, concluyo.

    Todos quedamos un momento en silencio tomando nuestros vasos para dar un trago, como que todos quedamos con unas ganas de seguir conociendo esa historia, pero ninguno se atrevió a preguntar como terminaba esa historia.

    Pero así comenzaron a salir más preguntas, tanto o más fuertes como esas, los tragos siguieron saliendo, y ya de tantos retos las mujeres estaban prácticamente despojadas de gran parte de su ropa y nosotros también.

    Finalmente, una pregunta fue la que genero un cambio total en esa noche, o al menos fue la pregunta que termino por rebalsar todo ese erotismo que se estaba viviendo aquella noche.

    La pregunta se la hizo Claudia a Eli, querida, ¿besarías a otro hombre frente a Alfredo?

    Hay si, si lo haría, si besaría a alguien frente a Alfredo, obvio siempre y cuando yo vea o sepa que él me da la aprobación.

    Y tú Alfredo, ¿darías la aceptación a Eli para que besara a alguien?

    Si, no obstante, igual depende del ambiente en el que estoy, por supuesto, no soy un tipo celoso, no soy inseguro, y la relación con Eli, es fuerte y estable, así que si, no tendría problema.

    Saben que, no les creo a ninguno de los dos, dice Claudia. Oye ya, si es la verdad, recrimina Eli, tendrán que creerme, no quiero más retos si ya no me queda más ropa que sacarme, dice Eli con una mirada bastante coquetona dirigida a nosotros.

    A ver, insiste Claudia, como no les creí a ninguno de los dos, el reto de Eli será besar a Fernando, a ver si es verdad lo que me cuentan.

    Fernando comienza a reír, y dice no, Claudia nos seas maquiavélica, otro reto.

    -No, está bien, interviene Eli, y me mira de inmediato, buscando alguna mirada de complicidad de mi parte.

    Yo le guiño un ojo, Eli se levanta se pone frente a Fernando y lo besa, el beso duro como unos tres segundos, Claudia abrió su boca y dijo, no lo puedo creer, Alfredo, te veo, ¿estas complicado cierto?

    No, Claudia que poco me conoces.

    -Es que no te creo, a ver Eli, dale otro.

    No, responde Eli de inmediato, el reto fue dale un beso, y yo cumplí, y ya ves, no pasó nada.

    Es que sabes, me llama la atención Alfredo, es que yo no lo conocía en esas facetas, es que… no se, me imagino que igual tienes algo de celos.

    No Claudia, de verdad que no, continué. Eli amor, te pido un favor, le darías otro beso a Feña, jaja comenzó a reír Eli, a ver Fernando ven aquí, dice ella se acerca nuevamente y lo comienza a besar, esta vez el beso fue más largo.

    -Malditos desgraciados, la verdad es que ustedes son increíbles, siento tantos celos, porque se nota que se aman mucho.

    Eli, y tú ¿me dejarías besar a Alfredo? Pregunta Claudia.

    -Lo mismo que te dijo Alfredo, se aplica a mi querida Claudia, respondió Eli, así que no tengo problemas.

    Claudia rio muy coqueta y se sentó a mi lado, yo me gire y Claudia me beso, también fue un beso corto, la verdad es yo corte el beso.

    Pero a ver, ustedes también bésense dijo Claudia, dirigiendo su mirada a Fernando y Eli.

    La verdad es que lo que ahí comenzó, yo me imagino, fue por la situación, el alcohol, la noche, lo erótico que se estaba volviendo todo, y Eli sin tapujos comenzó a besar nuevamente a Fernando, Claudia no perdió el tiempo y me comenzó a besar también.

    Todo era muy sensual, el erotismo se podía oler en esa sala, yo miraba de reojo las piernas de Claudia, tenía ganas de tocarlas, entrecerré mis ojos para ver a Eli, ya que quería saber si ellos ya habían terminado de besarse, pero para mi impresión, mi amada se acomodó y se sentó en las piernas de Fernando, eso me dio la confianza que necesitaba para acariciar a Claudia, puse una mano por su espalda y la otra mano la dirigí hacia sus piernas. Al momento de pasar mis manos por sus muslos, Claudia abrió levemente sus piernas, pero no quise ir más allá, aun me quedaba algo de inhibición. Pensé en ese instante que este arrebato de nosotros cuatro terminaría en algún momento, pero esto no terminaba, poco a poco seguí entregándome al placer, hasta no pensar siquiera si Eli y Fernando seguían en las suyas.

    Seguíamos besándonos con Claudia, nosotros estábamos en el sillón grande, mientras que Eli y Fernando se habían cambiado a un sofá de un cuerpo y seguía sentada en sus piernas devorándolo a besos.

    Claudia me besaba con una fogosidad inesperada, en un momento Claudia deja de besarme toma mi cara para mirarme a los ojos, muerde sus labios y la expresión de su rostro me daba a entender que esto no terminaría ahí. Aproveché ese momento para mirar disimuladamente hacia el lado y pude notar como Eli se sentaba sobre Fernando con las piernas completamente abiertas para seguir besándolo.

    Al ver a Eli, en esa posición me subió mi libido a mil, tome a Claudia por detrás de su cabeza enredando mis dedos en su cabellera para devorármela a besos, mientras seguía acariciando sus piernas. Claudia nuevamente abrió sus piernas, y esta vez no dude, comencé a mover mi mano lentamente hacia el interior de sus muslos hasta llegar a sus bragas, note que estas estaban húmedas y esa sensación hizo que se me generara una erección, lo que me incomodo, ya que aún estaba con mis jeans y eso apretó mi pene por lo que tuve que reincorporarme para que este no doliera, eso al parecer pudo ser advertido por Claudia quien también baja una de sus manos y la dirige hacia mi pantalón, apretando levemente mi miembro, sentí un pequeño dolor que me hiso sentarme más atrás, ahí pude ver que Eli estaba abrazando a Fernando apretándolo contra sus pecho y él tenía uno de sus pezones en su boca.

    Claudia se levantó del sillón, tomo mi mano y me levanto, caminamos unos pasos y sin que Eli se diera cuenta tomo también su mano. Ahí pude ver como estaba mi amada disfrutando de como Fernando besaba y succionaba de sus pechos. Eli se incorporó rápidamente, siempre tomada de la mano de Claudia, no dijimos una sola palabra, solo nos dejamos guiar. Claudia sin soltarnos nos dirigió hacia una habitación, entramos a un cuarto donde había una cama enorme, nos sentamos sobre esta y ahí nos quedamos con un dejo de vergüenza, con Eli nos miramos y esbozamos una sonrisa nerviosa, detrás de nosotros venía Fernando, el cómo dueño de casa encendió una lámpara de pie que tenía en un extremo de la habitación, esta tenía una particularidad genial, se podía graduar, Fernando la dejo en un tono un tanto oscurecida, esta cambiaba a colores suaves, luego encendió un minicomponente que tenía música orquestada, ese momento fue un tanto incomodo, ya que ese momento de éxtasis se había enfriado, o al menos de momento, ya que lo que venía ahora, era quien era tan osado como para romper nuevamente esa incomodidad y retomar en lo que estábamos.

    Pero nuevamente Claudia tomo la iniciativa, se sentó en medio de Eli y yo, y puso una mano sobre los muslos de Eli, y dijo, sabes me encantan tus piernas, no crees Fernando que son unas piernas hermosas, Fernando dejo el control de su minicomponente a un lado y se sentó al lado de Eli, obviamente son preciosas, poniendo su otra mano en el otro muslo de Eli, al parecer ese simple gesto hizo que Eli volviera al estado en el que estaba justo antes de venir a la habitación, ya que giro su cabeza buscando el rostro de Fernando y se comenzaron a besar, podía ver como el tocaba los muslos y las rodillas de Eli, con movimientos suaves, y pasando sobre estos las puntas de sus dedos. Claudia no perdió oportunidad al ver que ya estaban nuevamente en sintonía, puso sus brazos alrededor de mi cuello y me comenzó a besar también.

    Poco a poco ella comenzó a forzarme hasta quedar recostados sobre la cama, ella comenzó a subirse sobre mí, y muy lentamente comenzó subiendo una de sus piernas sobre mí, mientras me seguía besando acariciaba mi rostro y metía sus dedos en mi cabellera, yo no pude evitarlo y con una de mis manos di un apretón a su trasero, sentí como su boca esbozo una leve sonrisa y ese fue el momento en el que ella se inclinó un poco más hasta quedar totalmente sobre mí. Yo tenía ambas manos sobre sus caderas, pero ella tomo una de mis manos y la comenzó a bajar, para que pudiera tocar su trasero, su vestido estaba a la altura de su cintura, por lo que podía sentir la suavidad de su piel, sentía como mi miembro poco a poco comenzaba a crecer y a palpitar, en un momento, cuando Claudia comenzó a besar mi cuello abrí mis ojos para ver a Eli, ellos seguían en la misma posición, ella estaba sentada aun a un borde la cama, pero estaba completamente abierta de piernas, él la seguía besando, y pude escuchar el primer gemido de ella, Fernando tenía sus mano entre las piernas de Eli, moviéndola vertiginosamente, recordé que ella estaba sin sus bragas. No sé qué me paso en ese momento, pero al ver a mi amada disfrutando de sobre manera con los movimientos de las manos de Fernando, me puso muy caliente, baje ambas manos al trasero de Claudia y la aprete contra mí, Claudia inmediatamente bajo una de sus manos hacia mi miembro, desabrocho el botón de mi pantalón, agarro con fuerza mi pene y lo comenzó a masturbar, sentí como se recostaban al lado mío, mire nuevamente a Eli y ella seguía besándose con Fernando. El seguía son su mano en su entrepierna, luego se dejaron de besar y él comenzó a bajar, pasando por sus pechos, su abdomen y llego a su coño, Eli, mordía su labio inferior y arqueaba su espalda, podía notar como disfrutaba del sexo oral que le hacía Fernando. Claudia noto que yo estaba mirando hacia al lado, se acercó a mi oído y me susurro, ¿quieres que te haga lo mismo? Yo solo sonreí. Ella bajo hasta mi pelvis, levante un poco mis caderas, y ella bajo mis pantalones y mis boxers, dejando expuesto mi miembro. Yo ya estaba muy excitado, con una gran erección que me había dejado la masturbación que me había hecho Claudia.

    Podía ver a Eli disfrutar a mi lado, eso me tenía en completo éxtasis, sentí de momento la calidez de la boca de Claudia como apretaba con sus labios mi pene, pasaba su lengua levemente de arriba a abajo, lo tomaba con sus manos, exponía completamente mi pene y pasaba sus labios muy suave por la cabeza de mi miembro, me sentía como en una película erótica, sentí la mano de Eli buscando la mía, nos tomamos de la mano nos miramos y ambos con cara de extasiados y sonreímos, había esa complicidad entre nosotros. De momento sentí que ambos estábamos usando a nuestras parejas para darnos placer. Fernando se levantó y comenzó a bajar la faldita de Eli, ella solo se movió para ayudar la tarea de Fernando, el metió su mano debajo de su cama y saco una cajita, la puso sobre la cama y saco un condón, lo puso en su pene, tomo a Eli de sus caderas y comenzó de a poco a introducir su pene en ella, no podía dejar de mirar eso, Claudia tomaba mi rostro para besarme, pero yo giraba levemente mi cabeza para seguir mirando. Fernando comenzó a mover sus caderas muy lentamente, Eli soltó mi mano y tomo a Fernando de sus caderas, el embestía a Eli, lento y suave, pero de pronto el ritmo comenzó a incrementarse, podía ver como metía su miembro en ella hasta el fondo, y con cada embestida Eli arqueaba su espalda y soltaba gemidos de placer, yo miraba alucinado me excitaba verlos disfrutando, gozando, volviéndose locos, de momento Claudia me hace despertar de ese éxtasis, termina de quitarme los pantalones y se sube sobre mí, toma mi pene y lo introduce en su vagina, ella estaba tan mojada que sentí como se introdujo en ella por completo, levanto un poco mi cabeza y le digo al oído, saca un condón por favor de la cajita de Fernando, ella se inclina un poco y toma la cajita, saca un condón y rápidamente lo pone en mi pene, no quise ser indiscreto, pero había experiencia de parte de Claudia, lo coloco en mi pene como obra de magia. Una vez puesto, se volvió a sentar encima mío y se comenzó a mover, sus caderas tenían vida propia, tomaba mis manos y las dirigía hacia su trasero y luego a sus pechos, se recostaba por momentos sobre mí y me besaba, Claudia se estaba dejando llevar total y completamente por el momento, podía verla, podía sentir como cada parte de su cuerpo estaba disfrutando de nuestro encuentro. Volví a dirigir mi vista hacia Eli, ella estaba completamente abierta de piernas, con ambas rodillas flectadas y puestas sobre sus pechos, ayudada por Fernando que afirmaba sus muslos, mientras la embestía una y otra vez, Eli estaba con sus ojos cerrados, su boca entreabierta soltaba un gemido por cada arremetida que le daba Fernando.

    Al parecer Eli, al igual que Claudia estaba gozando la situación. Se podía percibir en el ambiente el placer que estábamos sintiendo. Esa extraña sensación de prohibido, de juego indecoroso que nos sumergía de a poco a un viaje sin retorno.

    Claudia se puso de pie, y se acercó al oído de Fernando susurrándole algo inaudible, él la tomo suavemente de su cabellera y la beso, mientras seguía con ese movimiento de caderas incesante sobre Eli. Claudia nuevamente tomo mi miembro y siguió haciéndome oral, yo levante un poco mi torso y me apoye en mis codos, para apreciar mejor lo que estaban haciendo al lado, no era que me preocupara mucho al respecto, solamente quería ver a Eli en esas facetas, me excitaba de sobremanera.

    Fernando se levantó y tomo a Eli de sus manos suavemente, ayudándola a levantarse también, y allí ambos de pie a un lado de la cama, se comenzaron a besar, giraban sus cabezas de un lado a otro besándose como adolescentes en parque solitario, el de a poco se fue sentando en la cama, sin dejar de besarla, mientras miraba toda aquella escena, Claudia seguía lamiendo y succionado mis bolas y mi pene, sentía que estaba durísimo, como si fuese a estallar.

    Fernando finalmente se recostó en la cama, a un lado de nosotros, y subió a Eli sobre él, nos miramos a la cara con Eli, ella me sonrió y mordió su labio inferior, se veía hermosa, su cabellera suelta y despeinada, con un rubor natural sobre sus pómulos y los brillos tenues que le otorgaban las pequeñas gotas de sudor que brotaban en su cara.

    Eli se sentó con sus rodillas flectadas sobre Fernando y comenzó a mover sus caderas con un movimiento ondulante cual bailarina de vientre, y el al tener sus manos libres aprovechaba de recorrer su cuerpo, apretando su trasero, tomando su cintura hasta terminar en sus pechos. La escena era hermosa, no podía dejar de apreciarlos dignos de la mejor escena de película erótica.

    Claudia de un momento me despertó de mi estado hipnótico y me volvió a levantar, me besó y me dijo al oído, susurrándome, ven ponte detrás de Eli. La verdad es que no quería interrumpir ese armonioso vínculo que estaba viendo, de verdad que estaba disfrutando con ese espectáculo, sentía que era solo para mí. Pero también esos deseos de querer formar parte de ese momento me comenzaron a convencer. Me puse detrás de Eli y con mis manos tome sus pechos apretándolos levemente, ella al sentirme inmediatamente giro un poco su cabeza, levanto su mano, tomo mi cabeza y nos comenzamos a besar sobre su hombro, mientras seguía con su movimiento de caderas sobre Fernando.

    Tomaba sus pechos, la besaba en su cuello, enredaba mi cara en su cabellera para olerla, luego nuevamente nos besábamos, apretaba fuertemente su cuerpo contra el mío, como queriendo que fuéramos uno y sentir también ese gozo que me imaginaba podía estar sintiendo Eli.

    Claudia, que de momento nos habíamos olvidado de ella, se puso detrás de mí, se arrodillo y paso su mano entre mis piernas para tomar mi pene, yo seguía con mi pene erecto y palpitante, Claudia lo masturbaba y lo frotaba sobre el trasero de Eli.

    Eli comenzó a recostarse lentamente sobre el pecho de Fernando, me miro por sobre su hombro y con su mano me invitaba a que me acercara más a ella. Claudia se levantó y me susurro nuevamente a mi oído, anda a que esperas, mira como Eli te está pidiendo, ella se agacho nuevamente tomo mi pene y lo puso en su boca, lo tomo y lo guio hacia el trasero de Eli, sentí como levemente Eli, levanto sus caderas, invitándome a que la penetrase. Tome sus caderas y me comencé a mover buscando que de a poco mi pene se fuera abriendo camino, me movía lentamente y muy suave, a veces ayudado por los movimientos cada vez más leves de Eli, comencé a notar como mi pene se estaba humedeciendo, sentía suave y lubricado, ayudado por las gotas que salían de mi miembro sin cesar debido al estado de excitación que tenía, y de repente sentí como la cabeza de mi pene se introdujo por completo, Eli arqueo su espalda, soltó un gemido, y dijo entregada al placer, ¡ay que rico!, rápido mételo más, mételo por favor.

    Tome con fuerza las caderas de Eli y comencé despacio a introducir mi pene, hasta llegar al fondo, y de ahí Fernando y yo comenzamos a movernos dentro de Eli, de inmediato note una sensación extraña, sentía muy de cerca los movimientos de Fernando, puse mi mano sobre el trasero de Eli buscando su ano, y sentir como mi pene estaba introducido, pero para sorpresa mía, su hoyito estaba ahí, apretado, sigo bajando y mi pene estaba justo debajo, introducido en su coñito, y si efectivamente, en esos momentos Eli estaba disfrutando dos penes dentro de su coño, no me di cuenta en qué momento mi verga bajo y se abrió camino solo hasta su coño, me volví loco y comencé a moverme más frenéticamente, tome fuerte las caderas de Eli, y la comencé a envestir. ¡Ay, que rico ay por favor no paren! ¡sigan, sigan! Eran los balbuceos que salían de la boca de Eli, entregada completamente al éxtasis.

    El coño de Eli estaba apretadísimo, se sentía fuerte la elasticidad de su vagina, teníamos con Fernando una especie de coordinación total, mientras yo comenzaba lentamente a introducir mi verga al fondo de su vagina, Fernando comenzaba lentamente a sacarlo y cuando yo lo retiraba Fernando movía su cadera debajo de ella para introducir su miembro dentro de ella completamente, nuestros movimientos eran suaves y constantes, estábamos embriagados de placer, como en una especie de trance, guiados por un ritmo suave y temporizado, en esos momentos no me di cuenta, pero también generaba una sensación de placer extra, ese roce que tenían nuestros penes friccionándose uno con el otro ayudados por la presión que daba el coño apretado de Eli.

    Claudia se puso nuevamente detrás mío, y me comenzó a acariciar, pasaba sus manos por mi pecho y bajaba acariciándome y besando mi espalda, agarraba con fuerza mis nalgas y de momento me mordía el cuello, se puso a mi costado, giro con su mano mi cabeza y me comenzó a besar, metía su lengua en mi boca, y se podía sentir su agobio por querer rápidamente ser la próxima, los besos de Claudia desconcentraron ese movimiento perseverante que manteníamos con Fernando dentro de Eli, nos sacó de repente de ese trance, pero para no perder ese éxtasis, ese placer que habíamos estado sintiendo, aceleramos el ritmo dentro del coño de Eli, ese movimiento perfecto que habíamos mantenido se transformó en una vorágine desenfrenada de embestidas, ya no existía coordinación, solo introducíamos nuestros miembros dentro de Eli una y otra vez llegando al fondo de su sexo, de momento, coincidíamos con Fernando metiendo los dos al mismo tiempo nuestros miembros hasta el fondo del coño de Eli, podía notar como Eli cuando se generaban esas coincidencias gemía con fuerza, y balbuceaba frases diciendo, ¡haay que rico esto! ¡Cójanme, cójanme rico!

    Eli no pudo aguantar mucho nuestro movimientos y al cabo de unos minutos llego a su punto, dio un gemido cerrado y se desvaneció sobre el pecho de Fernando, paramos nuestros movimientos y yo de a poco comencé a sacar mi pene de su coño, ella levanto su cadera separándose de Fernando y se lanzó hacia un costado, exhausta comenzó a sonreír, y decía mirándonos, ¡wow! Esto ha sido increíble, sentí de verdad mucho, fue como un clímax constante y no paraba y cuando se volvieron locos fue cuando más lo goce.

    Ya, pero cállate Eli, intervino Claudia, mira que ahora estos hombres serán todos míos y yo quiero experimentar los mismo, Eli se puso a reír y contesto, anda dale, que de verdad fue perfecto.

    Claudia nos sentó a los dos juntos, saco los condones que aun teníamos puestos y nos comenzó a hacer sexo oral se turnaba de uno a otro. Eli nos había dejado muy excitados por, lo que no tardamos a estar nuevamente a tono, al parecer Fernando no pudo aguantar y aprovechando que Claudia estaba haciéndome sexo oral, se levantó, tomo a Claudia por detrás e introdujo su pene dentro de ella. Yo sentado en la cama seguía disfrutando de su boca, y Fernando la embestía por detrás, Claudia se incorporó y dijo, ya espérenme un ratito.

    Volvió a tomar la cajita de Fernando saco condones y tomo una pequeña botellita, la abrió y hecho su contenido en su mano, puso su mano en su trasero y esparció ese liquido viscoso en su trasero, tomo los condones y los puso en nuestros penes, se puso de espalda hacia mí, tomo mi pene por entre sus piernas y lo puso en su trasero, yo aún muy excitado, la tome fuerte de su cintura y la invitaba a sentarse, -no espera, espera, me dijo- despacito, despacito, me incline hacia atrás y deje que ella se fuera introduciendo de a poco en mi pene, podía sentir como poco a poco la cabeza de mi verga se iba abriendo paso, ayudado por el lubricante que se había puesto, la cabeza de mi miembro de introdujo completamente en su ano, y de ahí ella fue bajando poco a poco hasta sentarse completamente sobre mi verga, este estaba completamente introducido en su trasero, sentía como palpitaba dentro de su agujerito, ella se inclinó hacia atrás y le susurro a Fernando, ya ahora tu ven rápido, él se acercó y metió su pene en la vagina de Claudia, no tuvo clemencia, puso la cabeza de su pene en su vagina y la fue introduciendo, y ahí empezó el, embistiendo una y otra vez, con fuerza, sentí de momento que ahí había historia, como que el sabia como le gustaba el sexo a Claudia, yo solo me dedique a disfrutar, a sentir como el ano de Claudia apretaba mi verga, Fernando tomo la piernas de Claudia y las flecto, yo ayude y puse mis manos detrás de sus rodillas, ella quedo totalmente abierta, y ahí ella comenzó a enloquecer, a pesar de la poca movilidad que ella tenía, aun así movía sus caderas, disfrutando mi erección, endurecida aun dentro de su ano, y moviéndose según las embestidas que le daba Fernando, Claudia se comenzó a levantar y quedo sentada en mí, empujo a Fernando de manera sutil para que este saliera de su frenesí y se levantó, me tomo de un brazo y me levanto. Fernando, como sabiendo cuales eran las intenciones de Claudia, se sentó en la cama y la abrazo, ella se subió sobre Fernando y se recostó sobre él, dejando su trasero expuesto, ella miro hacia atrás y me dijo, -ya amor, ahora te toca, dale-, yo la tomé con una mano, y con la otra tome mi pene, lo puse en su trasero y lo comencé a introducir, su ano ya estaba abierto, por lo que no me costó volver a meterlo hasta el fondo. Y ahí comencé yo, a disfrutar de su ano, la tome con fuerza de sus caderas, y la penetraba una y otra y otra vez, Fernando también se movía haciendo lo mismo, Claudia con ambas manos puestas sobre el pecho de Fernando se empujaba hacia atrás esperando cada embestida mía, ayudando a que mi pene se introdujera aún más en su culito, Claudia comenzó a susurrar, ¡ahí dale, dale, dale! Esas fueron las señas que nos indicaron a Fernando y a mí que Claudia ya estaba llegando a su clímax. Tomé a Claudia con más fuerza y apreté su trasero contra mi pene, la sensación también era extraña, ya que esta vez sí estábamos Fernando y yo en agujeros distintos, pero, aun así, podía sentir los golpes del pene de Fernando.

    – ¡Ya ahí está, ahí está, que rico, que rico dale mmm…! Claudia termino yo junto a ella, Fernando siguió un rato más y termino, -hay que rico se siente dijo Claudia- saque mi pene y este aun palpitaba dentro de la bolsita lleno de semen, mire al lado y Eli aun sonreía, había sido la espectadora de cual escena porno.

    Nos recostamos los cuatro en la cama, besándonos, tocándonos hasta quedar dormidos. Los primeros rayos de sol, me despertaron, mire a mi alrededor y Fernando y Claudia un dormían, pero Eli no estaba, me levante y ella se encontraba con un camisón en el balcón, fumaba un cigarrillo, tome mi chaqueta y me puse a su lado, la abrace, nos besamos, me convido cigarro, nos miramos y reímos juntos.

    – Que increíble la noche ¿no crees? Me pregunto.

    – Fue fantástica mi amor, respondí.

    Ya, continuo, vistámonos y vámonos antes que despierten, mira que hay cosas que te tengo que contar.

    Levante mi ceja mostrándole mi curiosidad, nos vestimos en silencio sin despertarlos y nos marchamos, nos fuimos tomados de la mano para esperar un taxi.

  • Todo empezó tocándole las tetas…

    Todo empezó tocándole las tetas…

    Ésta es la primera vez que me atrevo a escribir. Probablemente buscando nuevas formas de llegar al placer y que mejor manera de hacerlo que relatando algunas de mis experiencias sexuales las que me hacen excitar y masturbarme cada vez que las recuerdo.

    Nunca fui un chico muy sociable, por lo que nunca había tenido novia y menos probado el sexo. Solía masturbarme con material pornográfico o hentai visto en internet pero nada más. Así que entenderán que, aunque nunca había sentido esa experiencia sabía qué hacer o cómo complacer a la mujer con todo lo que por años veía.

    Cuando tuve una noviecilla intenté experimentar esa parte. No era muy delgada pero era mayor a mí. La veía únicamente cada semana porque vivía lejos pero cuando me visitaba aprovechaba para besarla e intentar experimentar que se sentía tocarle los senos a una chica. Pasado el tiempo lo intenté. Primero posando mi mano ligeramente sobre uno de ellos, después masajeándolos poco a poco hasta que en un momento los tomaba por encima de la ropa. Sé que le gustaba pues mientras la besaba en una ocasión retiré mis manos creyendo lo contrario y ella inmediatamente llevo sus manos hacia sus pechos. Pasó el tiempo y la relación terminó. Nunca fuimos más allá de eso.

    Pero años después conocí a otra mujer. Con ella definitivamente las cosas avanzaron como nunca imaginé. Era una chica robusta, piel morena pero con unas tetas muy grandes. Se enamoró de mi y aceptamos ser pareja.

    Al igual que la novia anterior ella me visitaba cada cierto tiempo y cuando la veía no perdía la oportunidad de besarla. Emprendí nuevamente esa búsqueda erótica y poco a poco empecé a tocarle los senos y vaya que me calentaba hacerlo.

    Una noche mientras la besaba metí mi mano por debajo de su blusa. Al notar que no hizo el mínimo esfuerzo por quitarla empecé poco a poco a meterla más y más hasta tocar su sostén. Cuánto me calentó esa situación y más cuando ella empezó a meter sus manos debajo de mi playera.

    Así pasaron los minutos cuando no resistí más y metí uno de mis dedos por debajo del brasier. Sentí su piel suave y caliente. Con cada beso sentía la necesidad de meter más mis dedos y palpar su seno completamente hasta que al fin toque la punta. Me sorprendí de lo mucho que había avanzado y de lo tanto que me estaba mojando. Ella realmente lo estaba disfrutando.

    Esa noche ya era muy tarde y se fue a casa. Tuve que esperar 1 semana para experimentar eso otra vez. Admito que me masturbaba recordando la sensación de los senos de mi novia hasta que llegó aquel día.

    Esa tarde continuaba besándola como de costumbre y metiendo mis dedos en sus tetas, sintiendo las puntas hasta que no lo soporté más y le alce su sudadera verde. Me encontré frente a frente con sus pechos con su brasier puesto. Era de color azul. Tenía esos grandes melones frente a mi. Ella parecía sorprendida pero no molesta. Como si fuera por instinto baje su sostén y ¡¡¡Ahí estaban esas 2 grandes y ricas chichis al natural!!! ¡¡¡Frente a mí sin ningún impedimento!!! Tenía que experimentar que se sentía tocarlas, lamerlas, morderlas… y así lo hice. Ella se estaba calentando y metió su mano por debajo de mi pantalón mientras sentía toda mi verga. La besé mientras le desabrochaba el pantalón y le bajaba la tanga hasta tenerla totalmente desnuda. Ahí estaba su vagina, peluda pero escurriendo mucho líquido vaginal. Metí mis dedos en su vagina mientras la recargaba en la pared y la besaba. Vaya que le estaba excitando porque empezó a gemir y ya había sacado mi pene del pantalón y lo frotaba con sus manos de manera deliciosa. Me detuve, baje a su vagina para verla más de cerca, la abrí de piernas y note que estaba ya muy escurrida. No soporte más y empecé a lamerla. Le estaba gustando mucho ya que recargaba mi cabeza sobre su vagina cada vez más con mucha fuerza.

    Tenía que hacerlo ya, tenía que metérsela, perder mi virginidad ahora que tenía la oportunidad así que la senté en una mesa y acerque mi pene a su vagina mientras estaba temblando de nerviosismo y excitación:

    -¿Estás seguro?- me preguntó con una mirada erótica

    -Mas que seguro- contesté y procedí a introducir mi pene en su vagina.

    ¡¡¡Al fin estaba dentro!!! Costó algo de trabajo al principio pero estaba dentro de ella. Empecé a moverme mientras ella respiraba algo agitada. La besé mientras ella era penetrada. Tras algunos instantes se quitó de mi y se agachó para empezar a chupármela. Estaba sintiéndome muy caliente cuando recibió una llamada de que ya tenía que irse. Eso arruinó el momento. No terminamos como nos hubiera gustado. Nos vestimos y la acompañé a tomar su transporte. No eyacule como quería pero el tiempo me iba a recompensar días más tarde… pero eso se los contaré en otra ocasión.

  • Primera vez con mi princesa

    Primera vez con mi princesa

    Nos conocimos en un chat, le escribí un simple hola y me contestó hola, y empezamos una conversación en la cual hablamos de varios temas, hasta que llegamos a la parte sexual, me confeso que era virgen y que le gustaban los maduros, intercambiamos whatsapp y luego intercambiamos fotos, toda una princesa y yo pues uno más del montón al lado de ella, linda, radiante, respira juventud por todos sus poros y yo un maduro común y corriente y en nuestro primer encuentro nos encontraremos en un centro comercial, ella llegara vestida con una blusa escotada, una minifalda y botas, su ropa interior un hilo dental y un brasier pequeño, que muestra todos sus atributos, pues tiene unos preciosos senos, cabello largo y un cuerpo bien formado, cola respingona muy linda, unos ojos muy expresivos, como he dicho una princesa.

    En Bogotá, después de comer un helado y empezar a cogernos de la mano y a darnos pequeños besos y una que otra caricia, nos dirigimos a un motel bien reservado, al entrar y estar en la habitación nos miramos profundamente a los ojos y empezamos a besarnos muy suavemente, beso su frente, beso sus ojos, beso su cuello, meto la punta de mi lengua en sus oídos y seguimos besándonos cada vez con más intensidad, acaricio su espalda, la cojo por la cintura, la aprieto contra mi pecho, acaricio sus senos por encima de la ropa y nos seguimos acariciando, después de un rato la coloco de frente a un espejo o a la pared y yo me coloco detrás de ella y la beso en el cuello, acaricio su espalda y sus brazos, sus nalgas y sus piernas hasta llegar a los pies, abro sus piernas y subo mis manos por sus piernas hasta llegar a su cuquita, metiendo mi mano debajo de su falda y corro su hilo dental y empiezo a sobarle los labios vaginales y toco su clítoris en círculo y de arriba abajo y lo apretó muy suave, le meto un dedo y luego dos dedos, lo saco y voy de nuevo a sus nalgas acariciándolas por encima de la ropa y acaricio su espalda y de nuevo llego a su cuello, lo beso y lo acaricio y de nuevo meto la punta de mi lengua en su oído, empiezo a quitarle la blusa y acaricio su espalda y su vientre desnudo y sus senos por encima del brasier, paso a su espalda y desabrocho el brasier y quedan libres sus hermosos senos los acaricio con la palma de mis manos, le doy la vuelta hacia mí y empiezo a pasar mi lengua en círculo por sus pezones, luego los chupo y los muerdo, subo a la beso de nuevo.

    De nuevo le doy la vuelta a la coloco contra la pared acaricio su espalda y le quito la minifalda y la dejo en solo el hilo dental empiezo a recorrer todo su cuerpo, subo sus brazos a la pared y de allí empiezo a bajar mis manos sobre sus brazos luego su cuello, llego a su espalda y paso mis dedos por la mitad de su espalda y mis manos por sus costados, llegando a su nalgas las acaricio y las aprieto me inclino y le doy pequeños mordiscos en ellas y sigo bajando mis manos pasando por su cuquita y luego entre sus piernas hasta los pies y me regreso, le quito el hilo dental y le doy la vuelta de frente a mí, me arrodillo y empiezo a pasar mi lengua por sus labios vaginales y busco su clítoris y lo chupo y lo muerdo, la llevo a la cama y me desnudo y meto mi cabeza entre sus piernas y meto mi lengua en su cuquita y chupo su clítoris y sus labios vaginales, y le digo eres mi perra, mi putica y vas a hacer todo lo que tu papi te diga, meto mis dedos y los froto hasta que empieza a gemir y a estremecer su cuerpo hasta que alcance su primer orgasmo.

    La acuesto en la cama boca arriba y recorro su cuerpo con mis manos desde su cuello hasta llegar a sus senos los amaso y los chupo de nuevo, muerdo sus pezones, te gusta cómo te chupo tus pezones mi perrita, mi putica y sigo recorriendo su cuerpo hasta pasar por su cuquita y llegar a sus pies y regreso en igual forma acariciando sus piernas por dentro de las mismas. Luego la volteo boca abajo y hago lo mismo recorriendo su cuerpo con mis manos y dedos.

    De nuevo subo a sus senos y los beso, los amaso paso mi lengua en círculo y chupo y muerdo sus pezones y llego a su boca y de nuevo la beso apasionadamente, la paro y la arrodillo y la pongo a que me mame la verga, le meto mi verga en su boca, para que chupe y pase su lengua en círculo por la cabeza de mi verga, te gusta mi verga perra, pues te la vas a comer como mi putica que eres, luego me lame los huevos, y de nuevo la mamas.

    La acomodo de frente a mí, le subo las pernas a mis hombros y se las abro bien, coloco la punta de mi verga en la entrada de su cuca y empiezo a metérsela despacio, voy metiendo otro poco y paro para que se adapte mi verga dentro de su cuca, pego un empujón y llego al fondo de su cuca y rompo himen y obtengo su virginidad, y la convierto en mujer, mi mujer, mi perrita, mi putica y empiezo a bombear meterla y sacarla , sin parar, y le pregunto te gusta mi verga mi putica, si papi me dice síguemela metiendo bien duro.

    Ahora la coloco en cuatro como una perra, paso mi lengua del ano a la cuca y viceversa y procedo a penetrarla en cuatro hasta el fondo, la cojo del pelo y la tiro hacia atrás y le doy varias nalgadas en ambos cachetes y le digo así te quería tener convertida en mi mujer, mi perra, mi puta, y le pregunto eres mi perra y la tiro de la trenza hacia atrás mientras la penetro fuerte que sienta mi verga dura dentro su interior, y me dice si papi soy tu perra, tu puta, dame fuerte hazme llegar.

    Ahora la cambio de posición y me acuesto boca arriba y de nuevo la pongo a que me mame la verga, le gusta la verga de papi y me dice si papi me gusta demasiado, esa verga es mía de ahora en adelante papi y luego le digo súbete perra, metete la verga y cabalga hasta que la sientas en tus entrañas y se sube y empieza a cabalgar, sube y baja sin parar y me dice papi estoy que me corro de nuevo y le digo córrete perra si te quieres venir y empieza a estremecerse de nuevo para alcanzar un nuevo orgasmo.

    Ahora la acuesto de medio lado y me coloco detrás suyo y empiezo a penetrarla, le doy nalgadas y subo su pierna para penetrarla, y le digo le gusta perra como te estoy cogiendo y me dice si papi soy tuya, soy tu mujer, tu perra, tu puta, hazme tuya todo lo que quieras papi, se la meto y se la saco sin parar y le doy nalgadas.

    De nuevo la coloco en cuatro le acaricio su cuca y su ano, le aplico saliva y le empiezo a meter un dedo en el culo, se lo lubrico bien, muy suave y poco a poco se relaja y entra bien el dedo y le meto mi verga en la cuca y me muevo dentro al tiempo mi verga y mi dedo en el culo, ahora siento que me voy a venir y le digo donde quieres mi leche y me dice donde quieras papi, y saco mi dedo del culo y coloco la cabeza de mi verga a la entrada de su culo y le meto la cabeza y me dice me duele papi, y meto la cabeza y paro, para que se adapte, la meto otro poco y de nuevo paro y así sigo hasta que entra toda la verga en su culo, paro para que adapte y empiezo el mete y saca y la cojo de la trenza y empiezo a jalarla hacia atrás, le doy nalgadas y le digo te gusta perra como te como el culo, eres mi putica, eres mi mujer, y me dice si papi, cógeme, párteme en dos y le doy duro y empiezo a correrme dentro de su culo, alcanzando mi orgasmo y ella diciendo no pares papi, se siente muy rico dame duro. Terminamos caemos rendidos a la cama. Nos besamos nos acariciamos y descansamos.

    Después de descansar un rato, empezamos a acariciarnos nuevamente, a besarnos y tocar nuestro cuerpos de arriba abajo y se arrodilla y empieza a mamarme la verga, te gusta mi verga perra, si papi me dice, soy tuya para siempre, y ahora la coloca boca arriba y de nuevo meto mi cabeza en medio de sus piernas y empiezo a comerme la cuca, te gusta putica como te la como, si papi y paso mi lengua por sus labios vaginales, meto mi lengua y succiono su clítoris y lo muerdo y meto un dedo y luego dos dentro su cuca y sigo chupando su clítoris, hasta que la hago que alcance un nuevo orgasmo.

    De nuevo la coloco en cuatro como mi perra y la penetro hasta el fondo, tiro de su trenza hacia atrás, y le doy nalgadas y le digo eres mi perra, mi putica mi mujer y me dice si papi soy tuya, dame duro, mete esa verga bien adentro que está bien rica, y se la meto y se la saco sin parar, te gusta tener mi verga dentro de ti putica, si papi dice.

    Ahora la cambio de posición y la acuesto frente a mi le subo sus pies a mis hombros y la penetro y le mando los pies hacia a tras hacia su cabeza en me subo encima y quedamos haciendo el salto del mico y subo y bajo en balanceo y le digo eres mi mujer, mi perrita, mi putica, si papi soy tuya, cambiamos y la pongo a que me cabalgue y se la mete bien adentro y sube y baja sin parar y me dice estoy a punto de venirme y le digo todavía no puedes correrte hasta que papi le dé permiso mi putica.

    De nuevo la coloco en cuatro apunto mi verga a su culo y se la clavo de una sola, espero un poco y empiezo a bombear sin parar, le tiro la trenza y le doy nalgadas, se la saco y la pongo de pie contra la pared de nuevo y desde atrás de pie la inclino un poco y la penetro de nuevo, se lo meto y se lo saco y le digo me voy a correr mi putica, ya puedes correrte, y me dice dame duro papi soy tu mujer, tu puta, tu perra y empieza a correrse y yo también nos vamos hacia la cama y nos dejamos caer, nos besamos nos acariciamos descansamos, luego nos entramos a bañar juntos, yo enjabono su cuerpo y ella en mío y mientras enjabono su cuerpo, le paso mi mano en medio de sus piernas y chupo sus tetas y le meto dos dedos y la masturbo hasta que la hago alcanzar otro orgasmo, nos juagamos, nos besamos, nos vestimos y salimos al carro, la llevo cerca de su casa y nos despedimos con beso muy apasionado y pensando en nuestra próxima cita.

    Espero te guste mi princesa hermosa, mi putica, mi perrita, mi mujer.

  • Cogiéndome a la nueva jefa en su oficina

    Cogiéndome a la nueva jefa en su oficina

    Hola amigos, ya les había contado mi primer encuentro con mi nueva jefa, una noche de copas en la empresa que terminó en poder manosearla deliciosamente. Como les había mencionado, la cosa no terminó ahí. A la semana siguiente de la fiesta, retomamos labores el día lunes. Yo no sabía que actitud iba a asumir ella, no sé si haría de cuenta que no pasó nada, si diría que estuvo borracha y que no se acuerda que paso esa noche, si estaría arrepentida, era un dilema pensar como me iba a tratar de ahora en adelante y de igual forma que actitud debía asumir yo. Me encontraba inquieto, preocupado, ansioso, la suerte estaba echada, solo había que esperar.

    Su oficina está divida en dos secciones, al ingresar primero está la sección de su secretaria que se encarga de atender todos sus asuntos y luego está la división en un vidrio opaco, con su propia puerta que le brinda privacidad y donde atiende a los clientes de la empresa. A través del vidrio no se puede mirar lo que pasa al otro lado, solo se alcanza a percibir la silueta de las personas. Recuerdo que ya todos los empleados estábamos en la oficina trabajando y llegó ella. Muy imponente, caminando con seguridad y confianza. Tenía puesta una falda muy corta, pero elegante, donde se podía admirar sus contorneadas piernas con unas medias veladas oscuras que la hacían ver muy sensual. Tenía puesta una blusa semitransparente de color negro, ceñida delicadamente a su cuerpo, a través de la cual se podía ver su sostén de encaje color negro, que cubría perfectamente sus grandes tetas blancas y redondas, la blusa era muy escotada, se notaba que le gustaba presumir esos ricos senos que tenía. A medida que caminaba con elegancia y sensualidad, se podía ver como sus enormes senos se movían deliciosamente de arriba abajo con cada paso, era imposible no quedarse hipnotizado con el movimiento de esos senos suculentos e imaginar su desnudez debajo de su sostén, sus ricos pezones escondidos, que tantas ganas tenía de volver a probar.

    Entró saludando a los empleados efusivamente y se fue acercando lentamente hacia mi módulo, yo estaba a la expectativa de lo que iba a pasar. Me quedo viendo pícaramente y me sonrío coquetamente, como diciéndome que le había encantado lo que paso la otra noche. Me saludo con un beso en la mejilla, que casi rozó mis labios y me hizo estremecer. Desde ese momento supe que nuestra aventura iba a continuar.

    Durante el resto del día seguimos trabajando con normalidad, de vez en cuando entraba a su oficina a dejar o traer algún documento, siempre que me le acercaba no podía evitar ver a través de su profundo escote esos enormes senos que sobresalían descaradamente para provocar los más bajos deseos, varias veces me tomo desprevenido mirándole esos ricos senos mientras me hablaba, creo que eso le excitaba porque se inclinaba aún más para mostrarme ese esplendoroso panorama. En horas de la tarde me llamo a su oficina y me dijo que, si al finalizar la jornada podía quedarme hasta más tarde ayudándole a revisar unos documentos, ya sabía hacia donde iba todo eso, con gusto le dije que no había problema.

    Recuerdo un momento en el que salió de su oficina y se sentó junto a su secretaria a tomar un café, y nos invitaron a mí y otra compañera de trabajo. Entramos en la oficina y nos sentamos a disfrutar del café, ella estaba sentada justamente enfrente mío, me seguía sonriendo pícaramente, pero lo que más me calentaba, era poderle ver sus esbeltas piernas cruzadas con esas medias semi transparentes hasta llegar a su pequeña falda que le alcanzaba a tapar lo suficiente. Mi mirada recorría una y otra vez de arriba abajo esas piernas tratando de imaginar todo lo que no podía ver, esperaba que mis compañeros no se dieran cuenta de mi atrevimiento. En el momento menos pensado, dejo de cruzar su pierna e intencionalmente empezó a abrir lentamente sus piernas, yo quede hipnotizado al instante, no podía quitar mi mirada de ella, las abrió lo suficiente para dejarme mirar deliciosamente como sus medias llegaban hasta lo más alto de sus muslos, contrastando el color negro de sus medias con la blancura de su piel que al final terminaba en una tanguita blanca que le tapaba su apetitosa vagina, fue en momento muy excitante, simulando la icónica escena de Sharon Stone. De ahí en adelante estuve toda la tarde con la imagen en mi mente de sus piernas abiertas y su tanguita blanca que tantas ganas tenía de quitar para saborear ese exquisito manjar oculto.

    Se finalizó la jornada laboral y los empleados se fueron retirando, como habíamos quedado yo espere para trabajar con ella. Una vez que se fue la secretaria de su oficina, entre a verla. Aún quedaban afuera algunos empleados y personal de aseo, así que cerré la puerta de la oficina de la secretaria y entre donde la jefa. Me sonrío pícaramente y me dijo que me sentara junto a su escritorio. Empezamos a revisar unos documentos. Tenía la falda más arriba de lo normal, por lo que puede mirar sus hermosas piernas y hasta donde llegaban sus medias y empezaba su blanca piel, se veía extremadamente sexy. Se había desabotonado más su blusa, por lo que sus ricos senos se mostraban descaradamente y me incitaban a tocarlos y apretarlos. Mientras trabajamos de vez en cuando ponía su mano sobre mi pierna. Yo estaba ya muy excitado y mi verga empezó a crecer sin control, por encima de mi pantalón se podía notar la gran erección que me había producido, la tenía durísima. Yo trataba de disimular, pero ella lo había notado y seguía provocándome, acariciaba su mano por mi pierna ya casi rozando con mi pene erecto. De repente se levantó hacia un archivador y se agacho hasta el último cajón a buscar una carpeta. Me dejo en primer plano su hermoso culo, donde se podía distinguir sus ricas nalgas a través de su pequeña falda, la recorrí con la mirada de arriba abajo, imaginándola desnuda y saboreando cada centímetro de su piel.

    Ya no aguante más, me levante del asiento y me acerque a ella por la espalda, la tome de la cintura, y la arrime contra su escritorio. No dijimos nada, todo era silencio, solo se escuchaba las voces de algunos empleados que charlaban y se encontraban fuera de la oficina. Puse mi pene erecto justo sobre su rico culo, y por encima de su falda empecé a frotar mi verga contra sus nalgas, le hacía sentir lo duro que lo tenía, la gran erección que me había provocado. Seguíamos en silencio y yo arrimándole descaradamente la verga en su culo. Ella empezó a moverse también al ritmo de mis movimientos, empezó a mover su culo de arriba a abajo, sintiendo mi verga y frotándola deliciosamente. Empezó a gemir muy despacio para que no nos escucharan, ella seguía de espaldas, no podía mirarla, pero sabía que lo estaba disfrutando tanto como yo.

    Continuamos frotándonos y empecé a subir lentamente mis manos desde su cintura hasta llegar a sus grandes senos, los empecé a apretar con fuerza por encima de su blusa, sintiendo lo grande que eran. Termine de desabrochar su blusa dejando expuesto su sostén y sus tetas que ya se le salían de lo grandes que eran. A través de su hombro podía admirar sus senos mientras los manoseaba deliciosamente. Pase mis manos hacia su espalda y le desabroche el sujetador, el cual cayó inmediatamente impulsado por la fuerza de sus senos que se liberaban de su presión. Volví a poner mis manos sobre ellos, ya completamente desnudos, volví a mirar a través de su hombro y puede apreciar sus hermosas tetas enormes, redondas y muy blancas, sus pezones color rosa muy paraditos rodeados por una gran aureola; empecé a tocar con la yema de mis dedos la aureola de sus pezones, siguiéndola en círculos, sintiendo su textura, con mis dedos jugueteaba con sus pezones que estaban muy duros y luego con mis manos apretaba una y otra vez sus tetas desnudas, sintiendo la suavidad de su piel y escuchando como gemía cada vez más. Era delicioso.

    Me acerque lentamente a su oído y le susurre si estaba húmeda. Ella regreso a mirarme y me dijo que mucho, que su tanguita estaba muy empapada, que por qué no lo comprobaba por mí mismo. Así que le fui subiendo lentamente su falda hasta la altura de su cintura, dejando al descubierto sus ricas nalgas que seguí rozando con mi pene erecto a través del pantalón; con mi mano derecha toque por encima de su tanguita blanca y pude sentir lo mojada que estaba, sus fluidos seguían saliendo sin control de lo excitada que estaba, así que le bajé la tanguita hasta el piso de tal forma que cayó a sus pies y ella la tiro a un lado.

    Empecé a acariciar con mis dedos su vagina, que estaba depilada en la zona del bikini, con las yemas de los dedos podía sentir sus labios vaginales muy mojados, empecé a meter uno de mis dedos dentro de su conchita, se sentía muy tibia y resbalosa por sus líquidos, empecé a sacar y a meter mis dedos con suavidad, acariciando todo su interior y haciendo salir más líquidos; ella se aguantaba las ganas de gritar porque nos podían escuchar, así que lanzaba ahogados gemidos de placer.

    Mi verga estaba durísima, ya no aguantaba las ganas de penetrarla, así que desabroche mi pantalón y baje mis boxers dejando mi pene erecto en contacto directo con sus blancas nalgas. Ella empezó a frotarse con más intensidad de arriba a abajo, sintiendo lo dura que estaba mi verga. Yo ya no aguantaba más, así que la agache contra el escritorio dejando en primer plano su hermoso culo. Le abrí las nalgas y puede ver su deliciosa vagina que me invitaba para ser penetrada. Tomé mi pene con la mano y lo puse en su conchita y lo fui metiendo lentamente, sintiendo la calidez de su conchita y como se abría paso entre sus fluidos con mucha facilidad hasta llegar hasta el fondo, a lo cual ella pego un gran gemido de placer, que de seguro alguien debió escuchar.

    Continúe metiendo y sacando mi pene en su vagina, era delicioso poder sentir toda su humedad y escucharla gemir, empecé a embestirla con mayor fuerza y se podía escuchar el choque de nuestros cuerpos, mis bolas contra sus nalgas, sacaba mi pene completamente y se lo volvía a hundir completamente, haciéndola gemir, ella no paraba de decir que continúe, que rico mmmm, seguí golpeando contra su rico trasero sin parar, era delicioso. Saque mi pene y la voltee hacia mí, la subí en el escritorio y abrí completamente sus piernas. Pude ver en todo su esplendor su vagina muy mojada y dilatada. Y la penetre nuevamente con fuerza. Seguí dándole, metiendo y sacando, ella gemía y gemía, y sus tetas le rebotaban de arriba abajo sin control. Ya no nos importaba si alguien nos escuchaba o entraba, estábamos perdidos el uno en el otro, dejándonos llevar por el placer. Hasta que ella empezó a gemir con más intensidad, apretó sus piernas con fuerza y tapo su boca para no gritar, disfrutando de un rico orgasmo, al cual me sume; y al no poder contenerme más, saque mi pene y deje que toda mi leche saliera con fuerza y salpicara toda su vagina hasta sus tetas, fue una cogida riquísima. Podía ver su cara de satisfacción y de morbo al haber tenido sexo en el escritorio de su oficina. Nos vestimos y nos quedamos un poco más, esperando que al salir ya se hubieran ido todos los empleados, que de seguro se habían dado cuenta de todo.

    De ahí en adelante, seguimos teniendo encuentros sexuales con mi jefa, el trabajo solo era pretexto para quedarnos solos y seguir cogiendo, en la oficina, en su apartamento, en un hotel, siempre que teníamos la oportunidad, nos dejábamos llevar por los placeres de la carne. Fue una de las experiencias más excitantes de mi vida.

  • La noche perfecta (Parte 1)

    La noche perfecta (Parte 1)

    Dos personas recuerdan su primer encuentro. Escriben ambos. 

    Por fin llegó el día de conocerte, por fin vi tu cara delante de la mía y pude expresarte lo que inspirabas en mí. Pero no me esperaba esto… no esperaba tanta complicidad, y tanto deseo entre dos personas… ¿Eres real?

    Dijiste que vendrías a buscarme, y que me llevarías a un sitio especial… pero… fue algo más que especial. No voy a olvidar tus labios… no podré olvidar tus manos… ya te echo de menos…

    ***************

    El recibimiento fue delicioso: Llegar a tu casa, abrirme… y sentir ese beso infinito de tus labios.

    Esas caricias que nos prodigamos por todo el cuerpo.

    Por encima de la ropa y ya casi con desespero por debajo de ella. Buscando nuestra piel. Queriendo ese contacto tan anhelado. Tan deseado.

    Apretándote contra la puerta. Presionándote con mi cuerpo…

    **************

    Recibirte fue un sueño. Queríamos hacer esa noche especial y se nos iba de las manos en el primer segundo. Pero… ¿qué más daba? No podíamos parar. Por fin tus manos tocaban mi cuerpo. Cuánto tiempo soñándolo…

    Tus manos en mi culo mientras nos besábamos, sentía todo de ti, sentía que debía desabrocharte. Tantas horas poniéndome guapa para ti, y ni iba a salir de casa así… me acababas de romper las medias, tu deseo aún era más brutal que el mío. Habíamos hablado del BDSM, de ser amo y sumisa… pero… no en la primera cita… aunque, aún me excitó más verte así.

    *******************

    El mero hecho de verte vestida como habíamos hablado me excitó. La blusa blanca, la falda de tubo y los stiletto me enardecieron.

    Verte tus labios rojos y tus uñas a juego me sedujeron.

    – Estás preciosa Amaya: Sabes que vas a ser mía.

    Mis manos recorrían todo tu cuerpo. Amasé tus pechos por encima de la blusa sintiendo una sensación excitante.

    Fui desabrochando los pocos botones que faltaban de tu escote insinuante, hasta dejar al descubierto tu deliciosa lencería de encaje. Sabías que cuando te viera con ella me seducirías más aún e inevitablemente me lleve tu pecho a mi boca para chupar tu pezón a través del transparente encaje.

    ****************

    Tú también sabías que mis pezones son mi debilidad, que jugando con ellos me tenías en tus manos…

    No lo resistía más… y tú tampoco, pero sólo tuve que decirte al oído: «amo… tengo hambre».

    La sacaste directo. Me hiciste arrodillarme, sin dudar, yo debía estar a la altura…

    Ahí comenzó un momento de locura. Tenías momentos que me dejabas disfrutar a mí, meterla y sacarla de mi boca… chuparla… pasar mi lengua… y esos momentos que te sentías un AMO y no controlabas. Ni habíamos pasado de la puerta, y ahí apoyabas mi cabeza y jugabas con mi boca… la mantenías fuerte dentro… y disfrutabas de mi sumisión.

    *****************

    Este momento en el que te arrodillas y suelto mi cinturón liberando a continuación mi miembro para que inicies nuestro delicioso juego fue algo sublime.

    Las sensaciones que me transmitías eran delirantes. Sentir la calidez de tu boca. La humedad de tu saliva. Consigues que mis jadeos surjan de mi boca.

    -Me gusta follarte la boca.

    – Sigue. No pares.

    – Trágala toda nena. Todaaa

    ****************

    Sin duda te gustaba, me di cuenta cuando me levantaste, me di cuenta cuando no tenías tiempo de bajarme las medias, me di cuenta cuando me apoyaste en la mesa más cercana y rompiste mis medias, me di cuenta cuando la metiste sin pensar…

    En ese momento comenzó la siguiente locura contigo, ni las palabras pueden describir esos sentimientos.

    Sentía que me penetrabas como un animal, querías llegar al fondo, pero ni un segundo la sacaste. Hasta llenarme de ti.

    *****************

    Se inició un camino sin retorno. Lleno de excitación. Se palpaba en el ambiente. En nuestro olor corporal que destilaba sexo. Me tenías subyugado con la succión de tu boca. La deliciosa sensación de entrar y salir de tus labios.

    Hasta que decidí poseerte. Hacer mío tu sexo. Lo quería ahora. Algo que llevaba deseando tanto tiempo…

    La mesa cercana sería perfecta para tu apoyo. Rasgar tus medias y ladear tu tanga de encaje fue todo uno. Y entrar en ti fue el sumun del placer. Estabas tan mojada. Tan deliciosamente húmeda.

    Delirio. Éxtasis. Era el momento de embestirte. De empujar mis caderas y penetrarte. Sentir el calor de tu coño.

    -Dios que gozada el follarte cariño…

    El arrancar de tu boca tus jadeos.

    Metértela una y otra vez.

    -Joderrrr siénteme

    Gózalo

    –Mmmm

    **************

    Me dijiste: ven cariño…

    Te sentaste en el sofá extasiado, y me pediste subirme sobre ti.

    Tan caballero, tan sensual, ese olor que nunca olvido…

    Estábamos desnudos y besándonos… nos dimos cuenta que tu semen salía de mí… y sonreímos.

    Me separaste para observar mi cuerpo, lo habías visto mil veces por fotos y cam, pero ya era tuyo.

    – «Mírame Amaya, no quiero dejar de recordar este momento.»

    – Eres mi sueño cumplido.

    Recuerdo el momento siguiente precioso. Cuando me dijiste…. debes vestirte… que nos están esperando. Menos mal que ya he dicho que iríamos a las 10.

    *****************

    Contemplarte era excitación pura

    Verte así desnuda me fascinaba. Admirar tus curvas. Tus pechos y tus pezones erectos y desafiantes. Míos por fin.

    -Quiero que ahora te pongas medias a medio muslo y sin el tanga, con tu sexo libre.

    Te deseo húmeda y sexy esta noche…