Blog

  • Anoche, te vi en una pesadilla

    Anoche, te vi en una pesadilla

    Estaba a punto de deleitarme en mi habitación, un cuarto oscuro, apolillado y mugroso, mediante las caricias de mis propias yemas, cuando una figura oblicua, como un vórtice negro, te dio a luz. Vomitó una suerte de humo maligno, al que vi formándose cada vez más a mis pies. Tomó tu forma.

    Allí estaba tu talle, justo como era y lo recordaba: muslos regordetes y finos, calzados exquisitamente por medias diáfanas, deslumbrantes en la penumbra. Subiendo hacia tus caderas, coronadas cálidamente por un abdomen abultado solo en el núcleo, noté que tus pechos estaban desnudos, justo como dos agradables globos pequeños llamando irremediablemente a mi boca. Sobre ellos se alzaban tus hombros menudos, despojados de toda cubierta. Solamente las hebras de tu lacio cabello corto los acariciaban, como presagiando el movimiento que íbamos a tener, deslizándose ante el aire invisible de una ventana que ahora había desaparecido.

    Aunque tu contorno brillaba cadente sobre una oscuridad que se tornaba cada vez más palpable y espantosa, y el área de tu monte se hallaba recubierta por una lencería de indudable atractivo, no me excité. Al contrario, padecí de un miedo tremebundo, cuando me percaté de que venías hacia acá, lenta, y despojándote de esa única prenda, sin ninguna otra expresión en tu rostro más que la de una débil sonrisa que no mostraba ojos para mí. Esas ventanas, que eran el alma sobre la que ansiaba reflejarme cuando una muchacha se apoderara de mi cuerpo, no estaban allí.

    Hubo todavía más miedo, y menos piedad, cuando advertí que no podía mover ningún centímetro de mi cuerpo, a excepción de mis globos oculares, que se estiraban y se retorcían desesperados ante la idea de ser dominado por un ente perverso, afanosos de despertar del influjo. Estaba gritando, pero solo por dentro. Seguí haciéndolo para despertar a los vecinos, aunque a ti te molestó, porque sin duda apagaba tu apetito. Eso no te impidió abalanzarte sobre mí para poner tu boca en la mía, y tus manos sobre mis palmas, acariciando enseguida los cálidos interiores de tu entrada, porque sabías tenías los minutos reducidos. Cuando mojaste todo alrededor de mi esternón, bajando presurosa a mi glande, sentí que había sido despojado de toda esa idealización de ternura en el sexo que únicamente yacía en mi mente, la pobre fantasía de un joven timorato, de ser palpado con dulzura cuando eso llegara a suceder.

    Familia y moradores de alrededor se alertaron ante el chillido de mi voz pusilánime, y se aterraron al oír el aullido portentoso de un demonio fúrico que se doblaba y destrozaba objetos dentro el cuarto. Cuando supusieron que estaban frente a una suerte de posesión demoníaca, más que de una aparición, no fluctuaron en ir armados de imágenes, así como de antorchas, porque la luz se había esfumado para entonces.

    Demasiado temprano, y después de haber jugueteado lo suficiente con mi falo extenuado, te colocaste de modo que ahora tus genitales eran expuestos para mí y tu lengua volvía halagar a mi sexo. Intentaste adherirte contra mí, y lo lograste. Pero tu tiempo se había terminado, porque los vecinos ahora avanzaban en tropel por entre las escaleras. Peldaño a peldaño, ladrido a ladrido, la presión que tenías encima era demasiada como para permitirte disfrutar más antes de recoger mi semilla.

    De alguna manera sobrenatural, tus piernas rodearon mis costillas, para que luego tus jubilosas caderas pasaran a curvarse enérgicamente, una y otra vez, al tiempo que tus pechos dibujaban un panorama primoroso, pero violento. Antes de escuchar el centelleo, y antes de que ellos golpearan la puerta para abrirla a la fuerza, te deleitaste en mirar que estabas cumpliendo con tu cometido, pues no era solo que ibas a alimentarte de una parte de mí: también habías logrado que lo disfrutara hacia el final.

    Desatando todo tu ímpetu sobrehumano por arriba de mi consumido tronco, todo explotó al término, soportando los bríos de un éxtasis que no dejaba de ir y venir, descubriendo que, sea como fuera, y fuera quien fuera, lo mismo iba a experimentar siempre en la conclusión. Lo que en el interior se oían como voces de regocijo, afuera resonaban como espantosos bramidos, alentando al cuerpo de canes embravecidos para que aceleraran su marcha.

    El terror volvió de inmediato a ocuparse después del estruendo, cuando hice contacto con tu rostro inexistente, sobre el que un gesto orgásmico se burlaba ya de mí. Después de haberme hecho sentir culpable, escupiéndome a la cara que el apego no significaba nada, tu cuerpo desnudo volvió de donde vino. Chupado del semicírculo de hace minutos, horriblemente te fuiste de allí, esfumándote en una esquina del lóbrego apartamento, dejándome solo nuevamente en el aposento desarmado.

    Recuperando el movimiento sobre mis manos, la turba iracunda tiró la puerta, esperando toparse con un demonio para exorcizar. Me encontraron desnudo, masturbándome.

    (¡Pip pip! Se acabó el centelleo).

  • Mi novia arma un trio con una amiga

    Mi novia arma un trio con una amiga

    En la última fiesta de fin de año de la empresa donde trabajo, todo era diversión. Habían gastado plata en serio para organizarla, muchos regalos, excelente cena y mucha bebida.

    Yo estaba con Marisa, mi novia. Bailábamos, nos divertíamos con todo. Ella es morena, de buenos pechos y cola, algo regordeta. Estaba con un lindo vestido, que por el escote, permitían ver mucho de sus pechos.

    En un momento que fuimos a buscar un par de bebidas a la barra, nos encontramos con Griselda y Paco, su novio, que ya mostraba signos de los efectos del alcohol. Griselda era flaca, pechos pequeños y una pequeña cola. Pero lo que le faltaba de cuerpo lo tenía de sensualidad.

    -Que buena que esta la fiesta, lástima que este terminando. Dije.

    -Si, una pena. Yo tengo ganas de seguir. Dijo Marisa.

    -Lo mismo yo.

    Cuando termino la fiesta eran las 4 de la mañana, y con Marisa nos dirigíamos al auto cuando vimos que Griselda trataba de ayudar a Paco a caminar de la borrachera que tenía. Nos acercamos a ayudarla.

    -Es un estúpido, toma y le cae mal siempre. Dijo enojada Griselda.

    La ayudamos a subirlo al auto y cerró la puerta de un portazo.

    -Goyo, lo voy a dejar acá, que se joda. Yo no manejo y no me voy a quedar hasta que se despierte. Me dijo.

    -Si, y eso vaya a saber a qué hora es. ¿Querés que te llevemos a tu casa?

    -¿Uds. se van a su casa? Nos preguntó.

    -No, pensábamos seguirla en Tuxton, y bailar hasta el amanecer.

    -Voy con Uds. ¿Les molesta?

    -No, vamos.

    En Tuxton, yo bailaba con Marisa, que empezaba también a sentir los efectos del alcohol. Ella bailaba sensual frente a mí. Pasaba sus manos por su cuerpo y me miraba. En un momento, se puso de espaldas a mí, y se refregaba contra mi bulto.

    Griselda bailaba con un tipo y la miraba. Tomo a su acompañante y se puso a bailar junto a mí, y su acompañante junto a Marisa. Griselda también se puso a bailar sexy, paro en vez de mirar a su pareja, me miraba a mí. En un momento, sentí como apoyaba su mano en mi culo y me apretaba.

    La mire y me guiño un ojo. Yo seguí bailando como si nada. Lo que menos me interesaba era tener problemas con Marisa por Griselda.

    Un rato después, Marisa me tomo la mano y me llevó a unos sillones al fondo del local. Estaba muy oscuros y no había nadie cerca.

    Nos empezamos a besar y a tocar. Marisa, por el alcohol, estaba desatada. Me desprendió el pantalón, bajo la cremallera y saco mi pija fuera del bóxer. Se puso a chuparme como loca. Mi pija se puso bien dura, y ella lamía y chupaba sin parar.

    Estuvo así varios minutos, hasta que se levantó el vestido, corrió su tanga y sentándose dándome la espalda, se la metió por completo en la concha. Me montaba tan desatada que no la reconocía. De pronto me pareció ver a Griselda, que nos miraba desde otro sillón, sola.

    Miré bien y si, era ella. Estaba con las piernas abiertas, una mano en su concha y la otra en sus pequeños pechos. Era evidente su calentura. Estoy seguro que ella vio que la miraba, pero siguió con lo suyo.

    Me excitaba ver como Marisa me montaba y Griselda se masturbaba mirándonos. Cuando Marisa se dio cuenta que yo estaba por acabar, se puso de rodillas y me masturbaba para tragarse toda mi leche. Griselda no paraba de masturbarse.

    Acabe en la boca de Marisa, y al mismo tiempo Griselda arqueaba su espalda. Era claro que también había tenido un orgasmo.

    Marisa fue al baño y yo me acomode la ropa. Miré y Griselda ya no estaba en el sillón. Con Marisa fuimos a la barra y allí estaba Griselda. Lo siguiente no estaba en mis planes, pero lo hice. Me senté en una banqueta y eso provoco que para hablar con nosotros Griselda de la espalda a la barra. Con mi mano, levante su pollera, corrí su tanga y desde atrás, apoye un dedo en su ano y empuje un poco. Entro una falange. Griselda me miro y no dijo nada.

    Marisa no se dio cuenta y todavía excitada, se colgó de mi cuello para besarme. Yo empuje un poco más y metí otro centímetro de mi dedo en Griselda. Ella resoplo, sin decir nada.

    -Vamos. Griselda, te llevamos. Dijo Marisa.

    Saque mi dedo y fuimos al auto. Obviamente Marisa se sentó a mi lado. Ni había puesto en marcha el auto cuando escuche a Marisa.

    -Tremenda paja te hiciste mientras nos mirabas.

    -Sí, venía caliente y verlos a Uds… no pude contenerme. Dijo Griselda.

    -¿Te quedaste con ganas de coger o eso fue todo? Pregunto Marisa dejándome perplejo. Ella no era de hablar sucio y menos, hacer esas preguntas.

    -Si. Quedé caliente. Me voy a tener que hacer otra paja en casa. Dijo Griselda.

    Marisa no dijo nada, solo apoyo su mano izquierda en mi pierna y la llevó lentamente a mi bulto. Cuando llegamos a la casa de Griselda dijo mirando hacia adelante, sin mirarla a ella.

    -Si querés coger con Tony no tengo problemas, solo dos cosas: Quiero ver como te coge y que te haga el culo. Yo no lo dejo, y sé que quiere comerse un culo, más si es chiquito como el tuyo. Vos decidís.

    La mire a Marisa tratando de procesar lo que había dicho cuando escuche que Griselda dijo:

    -Vamos adentro.

    No había terminado de decirlo cuando Marisa estaba bajando del auto. Entramos y fuimos directo a la habitación. Me saque la ropa, Griselda hizo lo mismo y mi novia se me acercó, me dio un beso y me dijo al oído: “Quiero que la cojas bien cogida por el culo”

    Busco una silla y se sentó a mirarnos. Besaba las pequeñas tetas de Griselda y ella gemía como loca. Metí dos dedos en su concha y elle apretaba mi cabeza como queriendo que me trague sus pequeños pechos.

    -Que te la chupe. Dijo Marisa desde su silla, ya con el vestido levantado y sin la tanga. Sus dedos jugaban con el clítoris sin parar.

    Griselda la escucho y se puso a chuparme. Lo hacía de una forma espectacular la desgraciada, chupaba como si quisiera sacar toda mi leche de los testículos antes de tiempo. Estuve cerca de acabar, pero la detuve a tiempo. Apoye mi espalda en el espaldar de la cama e hice que me monte mirándome.

    Ella movía su pelvis en círculos suavemente. Gemía y me besaba sin parar. Volví a chupar sus tetas y ella cambio gemidos por grititos de placer. Aumento la velocidad de sus movimientos y de repente se quedó quieta, arqueo la espalda y le mordí un pezón.

    -Si… tremendo orgasmo. Dijo Griselda.

    -Ahora, por el culo.

    Griselda se levantó un poco, y guio mi pija a su culo. Chupo dos dedos y los metió en el culo. Mire a Marisa, que se metí dedos como loca, sus tetas estaban al aire y la apretaba con todo. Me calentaba mucho que mi novia se pajee mirándome coger con otra mujer.

    Cuando sintió su orto dilatado, nuevamente tomó mi pija y la apoyo. Fue bajando lentamente, metiéndosela de a poco.

    -Trola, dale, no tenemos todo el día. Dijo Marisa.

    Griselda se dejó caer y dio un grito mezcla de placer y dolor. De a poco, fue moviéndose hacia arriba y hacia abajo. Me pidió que le chupe las tetas, cosa que me encantaba. Sus movimientos se hacían cada vez más fuertes y rápidos, me volvió a besar con todo y no paraba de hacerlo.

    -No sabes lo que te perdés Marisa, es un animal haciéndome el culo. Dijo Griselda.

    Marisa miraba sin dejar de masturbarse. Estuvimos varios minutos así, hasta que la hice poner en cuatro y la penetre nuevamente por el culo. Yo entraba y salía, y ella movía su culo en pequeños círculos.

    -Vení. Le dije a Marisa, que se paró y se puso junto a mí a mirar como le cogía el culo.

    -Hijo de puta, cuanto placer le estas dando. Dijo Marisa ante los gemidos constantes de Griselda.

    Pasé mi mano atrás de Marisa, y busque su culo. Lo apreté y ella se levantó la pollera. Metí un par de dedos en la concha de Marisa que gimió de placer. Los saque, y apoye uno en el orto de Marisa. Lejos de protestar o moverse, se quedó quieta. Lo metí un poco y lo deje quieto.

    -Tocate. Le dije y ella metió dos dedos en su concha, separando bien las piernas.

    Termine de enterrarlo y ella gimió de placer. Con una mano sostenía el culo de Griselda y bombeaba cada vez más fuerte, mientras masturbaba el culo de Marisa.

    Cuando acabe, lo hice en el culo de Griselda que se retorcía de placer. Marisa tuvo un fuerte orgasmo, echando la cola para atrás para que mi dedo se entierre totalmente. Cuando saque mi pija del culo de Griselda, se quedó mirando como chorreaba mi semen saliendo del culo.

    -Chúpasela, Griselda. Dijo Marisa, y Griselda se dio vuelta para chuparla y dejar mi pija totalmente limpia.

    -¿Gozaste a mi hombre? Le pregunto Marisa.

    -Sí, mucho. Coge hermoso.

    Nos vestimos y después de despedirme con un beso de Griselda, nos fuimos a mi departamento con Marisa.

    -Por tu cara, gozaste haciéndole el culo. Dijo Marisa.

    -Si, tiene un orto hermoso.

    -Ah. Dijo Marisa mirando al frente.

    -¿Celosa? Pregunté.

    -Si. No pensaba que ella iba a aceptar. Me cagó y te cogió. Guacha.

  • Derechos y propiedad

    Derechos y propiedad

    El autor John Locke define el contrato social como acuerdos entre los hombres en los que se delimitan reglas para funcionar como sociedad, complementando a esto, por su parte, Thomas Hobbes, hablaba de los derechos que tiene un hombre en la sociedad, siendo el derecho a la propiedad uno de los mas importantes, es decir, los bienes que le pertenecen a un hombre como: hogar, alimento, bienes y mujer, otro no puede venir a arrebatárselo. Pero, el mismo Hobbes propone la existencia de un estado de naturaleza, el cual incluso se puede considerar un instinto mas básico que el contrato social, en el que el hombre es, por defecto, un animal que compite por recursos y por lo tanto propiedad, para esto se plantea la interrogante ¿que sucede si el contrato social es violado en aras de la supervivencia o simplemente de la gloria del mas fuerte?, ademas, ¿Quien define que le pertenece a quien? Quizás la respuesta sea mas simple de lo que parece y al final quien tiene aquellos rasgos mas dominantes es quien tiene un estatus mayor y por lo tanto el privilegio de tomar aquello que desea.

    Para cuando entendí esto su ropa ya estaba colgada en mi armario, su auto aparcado en mi cochera, y su hijo creciendo en el vientre de mi esposa. Pero para explicar mejor esto debo retroceder. Vivía una vida que podría considerar como muy feliz al lado de mi esposa Lena, con quien tengo un matrimonio desde hace 7 años, tengo un buen trabajo el cual nos permite vivir con ciertos lujos y comodidades y todo parecía marchar bien, como toda pareja con altas y bajas, siendo cuestiones como el no poder tener hijos, o mis celos (los cuales he intentado controlar) como las causas principales de nuestras discusiones, las cuales comoquiera no habían llegado a niveles severos, por lo que se podía decir que en nuestras vidas había un balance, o al menos eso creía. Sin embargo, como en la naturaleza, ¿que ocurre cuando se incluye un espécimen nuevo en un ecosistema? la balanza puede alterarse completamente, en mi caso este espécimen fue la introducción de mi mejor amigo Manuel, quien vino a vivir a nuestra casa un par de días, o al menos esa era la intención, ya que su esposa lo había echado y estaba desamparado, ademas de que estaba en búsqueda de trabajo porque su firma había sufrido por temas legales y ahora también estaba desempleado.

    Desde el comienzo fue evidente que Manuel le puso los ojos encima a Lena, situación que me hizo sentir incomodo pero no quería hacer un escándalo, después de todo ya había tenido antes discusiones con Lena por ideas que yo me hacia en mi cabeza y me hacían sentir celos irracionales. No obstante, algo importante a recalcar es que Manuel desde siempre ha tenido fama de mujeriego, desde jóvenes ha sido todo un Don Juan, e incluso esa fue la razón por la que su esposa lo corrió de su casa al atraparlo siéndole infiel con otra mujer, por lo que esta situación, sobre todo al conocer sus antecedentes, me causaba preocupación.

    Así fue que pasaron los días en los que iniciaron miradas inapropiadas hacia mi mujer por parte de Manuel y lo peor era que Lena se daba cuenta y lejos de incomodarse o pedirle que no lo hiciera solo le sonreía y me miraba con la misma sonrisa tranquila y cómoda como si fuera algo muy natural y divertido. Esto lo puedo adjudicar a que a Lena le gusta ser centro de atención, ademas de que como tiene un cuerpo muy sexy es común que los hombres la volteen a ver y esto le gusta, por esto en muchas ocasiones viste con escotes pronunciados, ropa ceñida, etc, por mi parte en algunas ocasiones no puedo evitar ponerme muy celoso, Lena lo sabe pero no por esto deja de hacerlo solo me dice «es tu problema, supéralo» y lo intento, pero el que Manuel mirara con lujuria a mi esposa en verdad me incomodaba.

    Durante tanto tiempo Lena me dijo que todo estaba en mi mente, y con Manuel en casa mi ansiedad por los celos se estaba disparando, pero como si esto no fuera suficiente, una mañana que desperté tarde y Lena no estaba a mi lado, salí y vaya sorpresa que me lleve al verla junto a Manuel en la piscina, mientras esta vestía su sexy traje de baño, pero mas abierto que de costumbre, mostrando mas sus hermosas tetas casi saliéndose, fue algo que llamó mi atención y me hizo sentir mas inseguro.

    Posteriormente esto fue escalando a halagos y piropos por parte de Manuel hacia Lena, remarcando lo hermosa que lucia con cierta ropa, o lo bella que era, incluso llegó a mencionar que era una mujer muy sexy, cosa que me hizo erizar la piel porque consideraba que ya se estaba pasando de la raya, sin embargo, de nueva cuenta no hice algo para detenerlo. Me sentía con demasiada desconfianza y mi paranoia se elevó a niveles que nunca antes.

    Pasaron los días y después de un tiempo me tenia cansado esta dinámica que Manuel estaba desarrollando con mi esposa, por lo que estaba decidido a buscar sacarlo de mi casa, y como no me atrevía a correrlo, por el miedo a ocasionar un conflicto, pensé, ¿que necesitaba para que se fuera? y de pronto la respuesta me fue muy obvia, el había llegado porque no tenia trabajo ni donde vivir, así que moví mis influencias para que en la empresa donde trabajaba lo entrevistaran para algún puesto, pensando que así ganaría su propio dinero y podría costearse un lugar donde vivir. Sin embargo, esta jugada me salio en contra, porque para la vacante que lo entrevistaron era la misma para la de mi jefe, posición para la que yo también me estaba postulando con el objetivo de crecer laboralmente, así fue que sin previo aviso empezó una competencia en otro nuevo frente, me parecía un chiste, como si no fuera suficiente tener la competencia con él con mi esposa, ahora también competíamos para una posición laboral superior. No obstante, para continuar con mi mala fortuna, perdí esta batalla y el se convirtió en mi nuevo jefe.

    Como era de esperarse, al momento de que Lena se enteró de su contratación como mi jefe, por el mismo Manuel, esta se emocionó e insistió en que era algo digno de festejo, por lo que a petición de Lena hicimos una fiesta en nuestra casa e invitamos a todos nuestros amigos mas allegados en común para festejar el logro de Manuel y de paso pasar un buen rato.

    Esa noche Lena se vistió con el vestido mas escotado y corto que tenía, captando las miradas de todos y por supuesto de Manuel. Comenzamos la velada charlando y bebiendo vino y fue aquí que los chistes e indirectas de parte de Manuel a Lena se incrementaron, era bastante evidente que le estaba coqueteando frente a todos nuestros amigos, y esta que parecía corresponderle y seguirle el juego, situación que me perturbaba, pero me sentía muy temeroso de detenerlos. Sin embargo en un momento me arme de valor para interrumpir su plática y cachondeo y dije:

    – ¿Y si jugamos algo?

    Aceptaron y fuimos a la sala para jugar algo de pool, por un momento me sentí aliviado pero no me había dado cuenta que había sido un error. Por supuesto, cada ocasión que era el turno de Lena esta se agachaba para tirar, por lo que podíamos ver sus hermosas y enormes tetas casi saliéndose de su vestido, lo que me tenia muy excitado, pero ocasionando la misma reacción en Manuel y esto era evidente, porque incluso no se contuvo de mencionarlo descaradamente halagando las tetas de mi esposa diciendo:

    – ¡Vaya pero que buen par! quisiera escalar esas cumbres.

    Todos rieron del chiste, a mi no me causo ninguna gracia, pero solo me quede callado e intente hacer como si nada. Estoy seguro que Lena se dio cuenta de mi enojo porque en un momento que tuvimos solos se me acercó, tomó mi mano y me preguntó de forma tierna:

    – ¿Todo bien cariño?

    Quise decirle que me habían molestado todos los jugueteos que se traían, pero la verdad es que no tuve valor, aun no se porque solo le conteste con una sonrisa:

    – Todo bien amor.

    Lena me sonrió de vuelta y en ese momento Manuel volvió a llamar su atención.

    La velada continuó y después de cenar Lena propuso otro juego «Verdad o Castigo», algo no me gustaba de este juego, sentía que era una mala idea.

    El juego comenzó normal, pero de pronto cada vez que era el turno de que Manuel le preguntara a Lena y esta eligiera verdad, las preguntas eran cada vez mas intimas y sexuales. Preguntas entre edad de su primera vez, número de parejas sexuales, posición favorita, entre otras fueron las que Manuel le hizo a mi esposa, ocasionando no solo las risas de todos, sino también que se incrementara ese cachondeo entre ambos. No obstante, cuando era el turno de este ella le devolvía con la misma moneda haciéndole preguntas sexuales, no obstante, lejos de apenarlo solo eran una excusa para resaltar su destreza sexual.

    Sin embargo, en un punto, en el cual por cierto ya teníamos varias botellas de vino que nos habíamos terminado, Manuel le preguntó:

    – ¿Verdad o castigo?

    Lena respondió como lo había estado haciendo:

    – Verdad.

    Manuel se dispuso a hacer su pregunta:

    – Cuéntanos, ¿con quien de los presentes, que no sea tu marido, te acostarías?, no se vale decir que nadie, debes elegir al menos una persona.

    Todos se rieron y Lena lanzó una carcajada nerviosa, era la primera vez en el juego que la veía así, incluso en las anteriores que también eran bastante comprometedoras o intimas no se había puesto así, en ese momento no entendía porque y de pronto cambió su respuesta.

    – Castigo, castigo.

    Respondió apresurada.

    Todos rieron de su cambio, y aunque esto no estaba permitido era el turno de Manuel y lo permitió y le dijo su castigo:

    – Tu castigo será darme un beso de lengua durante diez mississippis.

    Todos volvieron a reír como si fuera algo gracioso, Lena encantada con una sonrisa que no podía disimular se acercó a Manuel y le plantó un beso en los labios mientras yo me senté allí en silencio contemplando mientras sus labios se unían y él exploraba la sexy boca de mi esposa con su lengua.

    No podía creer lo que estaba frente a mis ojos, jamas creí que Lena fuera capaz de algo así, ademas pensé que aunque Manuel tenia cierta fama, tendría respeto por mi, pero al verlos besándose estaba claro que no era así.

    Nuestros amigos comenzaron el conteo regresivo pero en son de broma alargaron los misisipis o incluso se regresaban en la numeración provocando así que el beso durara mas tiempo.

    Una vez terminaron y se separaron, ambos con una sonrisa en sus rostros me miraron esperando que reaccionara o dijera algo, pero solo me quede callado dándole un trago de mi bebida.

    Esa misma noche mas tarde, una de nuestras amigas se me acercó y me dijo:

    – Vaya jugueteo que se traen Manuel y tu esposa, si no te cuidas terminaras perdiéndola.

    Sus palabras retumbaron en mi cabeza, era una llamada de atención, ahora mas que nunca sentía que no era paranoia mía.

    La velada continuo un par de horas mas en las que me sentía muy contrariado, y para cuando todos se fueron y nos quedamos solo los tres platicando, con lo ultimo de vino que nos quedaba, fue que mirarlos coqueteando fue demasiado y no pude soportar mas, por lo que les dije que ya estaba cansado y me iba a dormir.

    Me fui a la habitación y como casi una hora después entró Lena, yo me hice el dormido pero se dio cuenta que fingía y me dijo:

    – ¿Te enojaste por lo del beso verdad?… solo era un juego no te pongas celoso.

    En ese momento voltee a verla, y enojado le conteste:

    – No es solo eso, desde que llegó no para de coquetearte, de lanzarte piropos, y no para de mirarte obscenamente, ahora hasta lo besaste, jamas creí que fueras así.

    Le dije ya en forma de reclamo. Lena exaltada rápidamente me cuestiono:

    – ¿Así como?, ¿una zorra?, ¿una puta?, ¿eso me quieres decir?

    Me quede callado sin saber que contestarle, a lo que Lena ya muy molesta solo replicó:

    – Eres un cretino. ¡Pues si te molestaba tanto! ¿por que no lo detuviste?

    No pude confrontarla mas y solo me di vuelta para dormirme, pero en mi interior pensé que tenia razón, debí haberlo detenido, pero por alguna razón no pude.

    Esa noche no pude dormir hasta tarde, pensaba en que sentía que poco a poco Manuel me ganaba a mi esposa, y esta sensación me aterraba.

    Esta discusión no paró esa noche, ya que Lena continuo molesta y lejana a mi, ademas, tenia la impresión de que como venganza comenzó a coquetearle mas abiertamente a Manuel, ya no solo se dedicaba a responderle, ahora ella también lo incitaba. Esto provoco que poco a poco me viera envuelto como espectador de un romance en potencia entre mi mejor amigo y mi esposa sin poder hacer algo al respecto.

    Mientras la química entre ambos se incrementaba nuestra relación se veía cada vez mas mermada, al punto en que dejamos de tener sexo con la frecuencia de antes y cuando lo hacíamos me daba la sensación de que estaba dispersa como si su mente estuviera en otro lado, lo cual intenté que no me afectara, pero luego las muestras de afecto también disminuyeron al grado de sentirla cada vez mas lejana. Un punto que considero de inflexión en nuestra relación fue una noche en la que intente que reaviváramos la chispa y que tuviéramos relaciones, pero Lena tomó una actitud diferente y propuso que hiciéramos algo diferente esta vez, y sin darme oportunidad de siquiera responder me tumbó sobre la cama bruscamente, me levantó las piernas sosteniéndolas con sus manos en el aire, y luego se monto sobre mi polla y así comenzó a cabalgarme teniendo de esta forma ella el rol activo en el acto y yo el pasivo.

    Fue una sensación extraña, no es que no me haya gustado, lo disfruté, pero esa sensación de sometimiento me resultaba extraña, y ver a mi esposa montarme con fuerza e incluso podría decir ira me tenia confundido, por una parte me excitaba pero por el otro me tenia paralizado, sumiso ante ella. Sin embargo, lo deje pasar sobre todo porque por primera vez, desde que Manuel comenzó a vivir con nosotros, parecía que Lena estaba disfrutando nuestras relaciones sexuales, no obstante sin darme cuenta rápidamente se convirtió en nuestra única posición, mi esposa ya no me dejaba a mi proponer alguna otra, y cada follada parecía ser con cada vez mas fuerza, ella tenia las riendas, y era como si de alguna forma ahora ella me follara a mi.

    Ilusamente creí que esto no solo reanimaría las cosas en la cama sino también en nuestra relación, sin embargo estaba muy equivocado porque al mismo tiempo veía como se creaba una especie de lazo extraño entre mi esposa y Manuel, lo que me provocaba sentir un escalofrío, Lena estaba cada vez mas distante de mi, ademas de que paralelamente también se fue midiendo menos al momento de confrontarme al momento de alguna discusión lanzando palabras cada vez mas hirientes, esto sin mencionar que sus muestras de afecto también fueron disminuyendo e incluso me apartaba cuando intentaba mostrarme cariñoso con ella.

    Con Manuel como mi nuevo jefe por un instante pensé que seria una oportunidad, ya que lo consideraba mi mejor amigo, pero para mi mala fortuna solo significó que desde el comienzo me inundara de trabajo obligándome a trabajar hasta altas horas de la noche, y por consiguiente descuidara aun mas a Lena y nuestro matrimonio.

    Por si esto fuera poco, me di cuenta que Lena comenzó a vestir ropa mas reveladora, mas ceñida, y shorts mas cortos que resaltaban su sensual figura y por supuesto atrayendo mas las miradas de Manuel.

    Me sentía cada vez mas inseguro entre los coqueteos, jugueteos y exhibiciones constantes. Sin embargo, una tarde en la que Lena había salido con unas amigas y estábamos Manuel y yo solos en casa, este se me acercó y me dijo:

    – Oye, tenemos que hablar.

    Rápidamente me senté frente a el, este me miró fijamente con seriedad y luego comenzó a hablar:

    – Sabes, Lena y yo hemos traído… “algo” desde algún tiempo.

    Me quede impactado, sorprendido, no por el hecho, sino por la frialdad con la que me lo estaba diciendo, no sabia que hacer o que decir, así que solo fingí sorpresa.

    – ¿Que? ¿De que hablas? debes estar bromeando.

    Pero Manuel siguió muy serio, era obvio que sabia que estaba fingiendo, posterior a esto sacó su celular y mientras buscaba algo en el, continuo diciendo:

    – Incluso Lena me ha estado enviando fotografías suyas.

    Me pasó su celular y me enseñó una selfie que Lena le había enviado en la que salia completamente desnuda exponiendo todo su hermoso cuerpo.

    Me quede pasmado, sorprendido, sabia de los jugueteos pero jamas creí que llegarían a este nivel.

    Manuel continuo:

    – Solo te digo esto porque esta noche por fin la haré mía, no te interpongas. De hecho lo hablé con Lena antes y acordamos que saldría para poder la charla contigo.

    «La charla», el momento en que me estaba pidiendo que dejara que pasara sin mas y solo me hiciera a un lado, y ademas de todo esto mi propia esposa había estado de acuerdo con este plan. No pude expresar palabra, me sentía muy confundido, pero por alguna razón solo asentí con la cabeza, Manuel en ese momento sonrió, estaba acordado no iba a interferir.

    Mas tarde Lena regresó y nos miró como intentando descifrar lo que había pasado y pude ver como con una sonrisa de Manuel le había quedado claro que había sido un éxito (para ellos) nuestra charla y ella sonrió de vuelta con cierta complicidad.

    Esa noche nos reunimos los tres a cenar como ya se había hecho costumbre, pude ser testigo como los coqueteos fueron mas evidentes frente a mis propias narices, incluso uno que otro roce entre ambos, mientras yo me sentía completamente invisible.

    Una vez terminamos de cenar fuimos a sala para tomar algo de vino y seguir charlando, nos sentamos Lena y yo juntos y Manuel enfrente como siempre lo hacíamos, pero luego de un rato Lena se levantó y con una sonrisa nerviosa se sentó junto a Manuel muy pegados uno del otro. Ambos voltearon a verme esperando una reacción de mi parte, pero al no hacer algo lo tomaron como un consentimiento, continuamos charlando, o mas bien, Manuel y Lena continuaron charlando, pero esta vez de forma mas intima, y de pronto Manuel comenzó a besar a Lena, y esta nerviosa le correspondió los besos. Una vez mas voltearon a mirarme con una sonrisa en los labios, y por segunda vez en la noche no intervine, en cierta forma, sin ser del todo consciente porque sentia como si no tuviera control de mi cuerpo y no me permitiera reaccionar, les estaba dando mi bendición. Continuaron los besos, los cuales se intensificaron y se hicieron cada vez mas apasionados para luego comenzar con las caricias.

    Me sentía tan incomodo estar mirando como mi esposa besaba y se acariciaba con mi mejor amigo frente a mis propios ojos, y al mismo tiempo me sentía congelado sin poder hacer algo al respecto, me sentía como en un mal sueño, una pesadilla de la que no podía despertar.

    Paso un rato mas entre esos besos y caricias cuando de pronto Manuel me dice:

    – ¿Por que no vas a la tienda y traes mas vino?

    Sabia lo que estaba por seguir, era el momento, sin decir una palabra me levanté, tomé mis llaves del auto y salí de la casa, conduje mas despacio de lo normal. Conscientemente, aunque me sentía contrariado sin entender del todo porque, les estaba dando mas tiempo para que pudieran estar a solas, no fui a la tienda mas cercana, sino que pase varias tiendas hasta que me estacione en una, entre y tomándome mi tiempo compre la botella de vino, salí de ahí y conduje de vuelta, sabia que con todo este tiempo que les había dado ya estarían follando.

    Regresé a casa y me quede inmóvil frente a la puerta, dudé un instante en entrar, tenia miedo de lo que me encontraría, pero luego de un momento lo hice. Desde que entre pude escuchar los dulces gemidos de Lena:

    – Ah… ah…

    Estaba hecho, estaban follando, pensé en mi interior. Conforme me fui acercando a la sala los gemidos se hicieron mas fuertes, una vez ahí fue que pude ser testigo a través de la cortina que habíamos instalado provisionalmente que estaban follando, tal y como Manuel dijo, estaba haciendo suya a mi esposa. Fue una sensación indescriptible, un duro golpe a mi ego y mi hombría, pero al mismo tiempo verlos follando de forma tan apasionada fue un éxtasis que por mas que intentara no podía negar, sin lugar a dudas había una pasión y chispa increíble entre ambos.

    Sigilosamente entre y en el primer espacio que encontré deje la botella de vino para posteriormente salir de ahí inmediatamente, salí de la casa y me subí al auto sin saber que hacer, me sentía tan confundido, todo era una mezcla extraña de emociones, no podía pensar con claridad, solo tenia clavada en mi cabeza la imagen de Lena montada sobre Manuel.

    Esa noche conduje sin rumbo hasta altas horas de la noche hasta que finalmente me cansé y me volví a estacionar fuera de la casa y pasé el resto de la noche en el auto.

    A la mañana siguiente desperté y entre temeroso a la casa, tenia miedo de lo que me pudiera encontrar, pero al hacerlo todo era silencio, sabia que seguramente se habían ido a dormir juntos, subí las escaleras y me coloque frente a la habitación de huéspedes, después de un momento que me quede inmóvil abrí la puerta muy despacio, intentando no hacer ruido, y no vi a nadie, pero escuche el ruido de la ducha, me aproxime despacio y de nuevo abrí la puerta muy despacio, y una vez lo hice pude ver a Manuel y Lena de nuevo follando bajo los chorros de agua de la regadera.

    Retrocedí para no que supieran que había estado ahí y de nueva cuenta darles privacidad. Bajé las escaleras y fui rumbo a la cocina para preparar el desayuno. Después de mas de una hora ambos bajaron y me dieron los buenos días con confianza y naturalidad, yo intenté tomar la misma actitud, aunque por dentro me estaba ahogando.

    De esta forma intentamos pasar los siguientes dos días, en los que Manuel besaba en los labios a Lena descaradamente frente a mis ojos, e incluso aprovechaba cualquier momento para manosearla y Lena que le correspondía, casi como si comenzaran a actuar como una verdadera pareja.

    Una noche cuando ya nos íbamos a acostar, sentía un frio silencio y distanciamiento entre Lena y yo, como si el espacio en la cama entre nosotros fuera un abismo.

    De pronto Lena me miró de forma tierna y tomándome la mano me dijo:

    – Cariño, han pasado ya dos días, ¿no hablaremos de… lo que pasó?

    Me sentí temeroso, mi mayor miedo era perder a Lena, solo atine a decir:

    – No se que decirte.

    Lena me miró con compasión y me dijo:

    – ¿Estas bien… con todo esto?

    Dudé un instante y aun no se que me motivo a decirlo, pero contesté:

    – Si estoy bien.

    Nos quedamos los dos en silencio, pero de pronto se había convertido en un silencio en cierta forma un poco mas cercano, ya no era mas un silencio incomodo como en las noches anteriores, miré a Lena y tomándola de la mano me armé de valor y le pregunté:

    – Quieres pasar la noche con el otra vez, ¿no es así?

    Lena apretó mi mano suavemente y con un gesto con la cabeza afirmó, pase saliva intentando no llorar, y solamente le sonreí, esta entendió y luego de corresponder mi sonrisa con una mirada tierna, se levantó de la cama y se fue rumbo a la habitación de Manuel.

    Esa noche volvieron a follar, seria solo la primera de muchas veces que los escucharía follar a través de la pared, ya que esta dinámica en que mi esposa atravesaría el corredor hasta la habitación de Manuel con quien pasaría la noche se repetiría con frecuencia a partir de ese momento.

    Intenté seguir con naturalidad ante tal situación, me negaba a hacer algo al respecto, sentía un temor tremendo, pero ahora con mi consentimiento ya no tenían razón para ocultarse o incluso medirse con las muestras de lujuria, es por esto que de forma despreocupada Lena comenzó a andar por la casa solo en bragas y una camisa de Manuel abierta exponiendo sus hermosas tetas mientras servia el café del desayuno, situación que me incomodó terriblemente y mas porque sabia bien que no lo hacia por mi, sino para Manuel, por mas que me negara a la idea, era suya.

    Ante esta situación intenté enfocarme mas en mi trabajo, por supuesto Manuel lo hizo mas fácil, ya que desde que su romance se oficializó me puso mas trabajo y responsabilidades, así el podía estar mas liberado para pasar mas tiempo en casa a solas con Lena. Esta dinámica continuó y mientras el sexo y las situaciones intimas entre ambos se incrementaban y su relación parecía fortalecerse y en cambio la mía con Lena se iba en picada.

    El trabajo se volvió mi distracción y por un tiempo fue mi espacio para no pensar en los problemas que tenia en casa, ahora se que debí haberlos enfrentado en lugar de solo huir y esconderme. Sin embargo, en un punto, ni siquiera ahí pude estar a salvo sin pensar en como mi matrimonio se caía a pedazos, ya que una mañana, mientras estaba en la oficina y Manuel aun no llegaba, sabia que le estaría dando un mañanero a Lena, para mi sorpresa recibí un mensaje de Manuel que decía “Preparara los archivos que te pedí, ya voy para allá, mi chica me tuvo muy ocupado esta mañana, pero mira nada mas como la deje, estoy seguro que no podrá pararse en todo el día jaja” y acompañado de esto una fotografía de Lena completamente desnuda, evidentemente exhausta, con la cara roja de excitación y una expresión de satisfacción en su rostro, recostada sobre la cama que comparto con ella en la recamara principal.

    Mi chica, el que llamara así a mi esposa me cayó como balde de agua helada, era cada vez mas evidente que Lena estaba pasando de ser mi esposa a su chica, me tenia contrariado saber que estaba perdiendo cada vez mas a mi esposa, la mujer que mas amo. Ademas de todo, ese maldito ahora se follaba a mi esposa sobre mi propia cama, profanando mi espacio, era algo que me hacia sentir aun peor.

    Esa misma noche cuando era hora de acostarme tenia la sensación de estar sobre sus fluidos corporales productos de la pasión, me sentía no solo asqueado sino también humillado, y aunque lo negara la idea también me causaba excitación, esa noche no pude dormir, solo tenia en mi cabeza la imagen de Lena y Manuel follando salvajemente sobre la misma cama envueltos en una pasión magistral.

    A partir de ese momento ya no sentí que esa fuera mi cama, me parecía un lugar desconocido, era una sensación extraña, la sola idea de estar sobre el mismo lugar que antes profano Manuel follándose a mi esposa me hacia sentir incomodo. Esta situación en cierta forma se solucionó, cuando una noche Lena me dijo que Manuel y ella pasarían la noche en la habitación principal, ya que ahí la cama era mas cómoda, por lo que solo me dejo dos opciones la habitación de huéspedes que era de Manuel o el sofá, esa noche preferí el sofá, pero con el paso del tiempo, y Manuel pasando las noches ya de forma habitual en la habitación principal con Lena, me tuve que resignar a que ahora la habitación de huéspedes fuera mía.

    Hacia mi mayor esfuerzo para no perder los estribos, pero debo admitir que cada vez era mas difícil, me daba la impresión de que Manuel y Lena constantemente probaban mis límites, desde aquellas miradas inocentes, luego los piropos, pero ha escalado de forma monumental y ahora Lena follaba constantemente con él, compartían momentos mas íntimos y ahora incluso le cedió mi lugar en la cama junto a ella, no podía identificar como todo había dado un giro de 180º si darme cuenta, pero Manuel se estaba adueñando de todo y cuando digo todo, es todo, ya que incluso hubo privilegios que a mi Lena nunca me concedió pero ahora a él si, como por ejemplo aquel día que Manuel me comentó presumiendo:

    – ¡Vaya! Lena me hizo un boobjob, se lo había pedido como una especie de broma, pero para mi sorpresa aceptó y fue increíble, me dijo que a ti jamas te lo ha hecho, no sabes lo que te has perdido.

    No lo había querido reconocer pero ya era oficial, a partir de ese momento, todo lo que me pertenecía me fueron arrebatados, ahora la casa que antes fuera mía se convirtió en un lugar desconocido, y mi lugar en la cama de matrimonio, al lado de mi esposa, ahora era ocupado por Manuel, al usurpar mi puesto, me relegó a la habitación de huéspedes, lo cual, mas allá del simple hecho, simbolizaba como mi posición como el hombre de la casa me fue usurpado, y así todo lo que algunas vez me perteneció me fue arrebatado.

    Con todo esto creí que ya había tocado fondo, pero si bien si apropiarse de los bienes de otro hombre no basta, sino es marcar su supremacía ante los demás y regodearse con la gloria al ser el macho alfa. Aunque todo era muy humillante siempre era algo de puertas adentro, hacia afuera eramos una pareja normal y Manuel guardaba discreción, pero esto estaba por cambiar y no pudo ser en otra fecha sino en la cena de fin de año, en la que invitamos no solo a nuestras amistades sino también a colegas de la oficina, pero Manuel me tenia algo preparado, ese día por la tarde me inundo de papeles, mas que de costumbre y me dijo:

    – Se que es fin de año y que la fiesta sera en casa, pero eres muy importante para la compañía y solo tu sabes sacar esto que es urgente así que te pido que te quedes y lo hagas, no te preocupes que me asegurare de ayudarle a Lena con la fiesta.

    Esto ya me olía mal, sentía que tramaba algo, pero jamas me imaginé que, sino hasta ya entrada la noche que sonó mi celular, era un mensaje de Linda, una amiga mutua, quien de hecho me había advertido de Manuel, su mensaje decía, “No quería decir te lo dije, pero…” y seguido de esto una foto de Manuel follando salvajemente a Lena por detrás en medio de la fiesta frente a todos.

    Al ver la foto me quería ir de espaldas, quería morirme y que me tragara la tierra, ahora todos sabían que Lena me ponía los cuernos con Manuel, todos habían sido testigos de como Manuel hacia suya a mi esposa.

    Esa noche recibí muchos mensajes con fotografías y videos de Manuel follando en público con mi esposa, o mas bien dicho su chica. Había podido soportar tanta humillación y en cierta forma ser derrocado por un macho superior, pero no era necesario que me humillara así frente a todos.

    Después de esto ya no podía mostrar la cara ni en la oficina ni con nuestro circulo de amigos, Manuel se había encargado no solo de arrebatarme todo sino de destruirme socialmente evidenciándolo, después de todo como todo un buen macho alfa, se encargo de sacarme por completo de la contienda y destrozarme por completo para así asegurar quedarse con mi esposa, ahora su chica, a la cual no tardo en preñar y hacerla la madre de su hijo, algo que yo jamas pude hacer.

  • Un amigo acude a mi rescate

    Un amigo acude a mi rescate

    En el 2016 había nacido mi hija, y mi esposa no debía tener relaciones en un tiempo, así que yo estaba muchos días sin tener sexo, creo que fueron 8 o 9 días, y por aquel entonces, mucho antes de ser seguridad de bancos, yo era seguridad desarmado, de los que cuidan colegios, centros comerciales etc. Cuidaba porque entonces una empresa de almacén y reparación de autos, de día éramos dos y de noche solo uno, sin ninguna persona, es decir, el que cuidaba de noche, se quedaba absolutamente solo.

    Deben saber además, que había una sala de espera, para las visitas, tenía televisor con cable, dos muebles que al juntarlos hacían una casi cama, la cual servía para dormirnos un poco, pero en aquella sala no había ninguna cámara de seguridad, es por eso que dormíamos allí, ya que no había nada de valor, solo la tele, pero nadie se va a llevar una tele de 40 pulgadas obviamente.

    Cierto día yo estaba solo, trabajando de noche, eran mas o menos las 10:45 pm, estaba viendo porno en mi celular, a escondidas de la cámara que estaba en garita, y estaba súper excitado, no aguantaba las ganas de querer meterle el pene a alguien, sentía que estaba saliendo líquido preseminal, hasta que se me ocurre, por pura curiosidad de lo que iba a pasar, llamar a un amigo gay que conocí en otra unidad (yo de seguridad en una tienda y él de cajero), trabajaba cerca, en el mismo distrito, al llamarlo le pregunté si estaba trabajando, me dijo que no, que ya había salido, cuando le pregunté por dónde estaba, me dijo: «Estoy por x lugar», ¡Era cerca de mi trabajo!

    Le dije: bajate y ven, rapido brother!

    Me preguntaba una y otra vez, para qué, y yo le decía, «quiero que veas algo, pero tienes que venir urgente», afortunadamente me dijo que sí, no me importó las cámaras ni nada, me resigné a que me suspendan en el trabajo, pero quería deslecharme de una vez. Cuando vi las cámarás, era él, estaba ya cerca, mi corazón palpitaba a mil por los nervios, y cuando tocó la puerta le abrí y le dije: «corre y ve a la sala de espera, rapido, al fondo a la izquierda, puerta azul”, así lo hizo, cerré la puerta principal, con seguro, subí a la sala de espera, y allí estaba, sentado, esperándome.

    -Qué es lo que quieres que vea con tanta prisa? me dijo, estaba con pantalones jeans blancos apretados, tan apretados que se le veía el culo, hinchado y paradito, un polo manga corta negro apretado también, con el que se le vía su pequeña cintura, era de 1,65 cm de altura, contextura delgada pero bien culón, una cintura muy pequeña, cabello algo largo, ojos marrones y su tono de piel era igual de blanca como la mía.

    *Quiero hacerte el amor*, tomé su rostro y lo besé, nunca antes había besado a un hombre, pero por alguna razón se sentía algo extrañamente placentero, y cada vez se me paraba la verga, mucho más, primero, no me respondió el beso, e incluso me empujaba un poco con sus manos, hasta que cierra los ojos, y me toma del cabello, y me besa muy apasionadamente, le doy la vuelta y siento sus nalgas duras e hinchadas, se notaba que trataba de sacar más culo, con una mano le apretaba las nalgas y con otra le agarraba el rostro.

    Se dio la vuelta, me miró, se arrodilló y ,me bajó el pantalón y comenzo a darme la chupada de mi vida, me chupaba las bolas, me lamía la cabeza del pene, como si fuera un chupetín, escupía mi pene, y lo masturbaba, se lo metía hasta el fondo de la boca mirándome, cada vez que lo hacía, le lagrimeaban los ojos, me acariciaba los testículos mientras lamía mi pene desde la base hasta a punta, lo chupó tanto que ya había mucha espuma, de pronto se para, me mira, sonríe, se baja el pantalón y tenía un hilo color rosado!!!, sacó un condón de su mochila, me lo puso con su boca y siguió chupando muy lentamente, lubricó mi pene con mucha saliva, sonrió nuevamente, dio la vuelta, se puso en cuatro sobre el mueble, me clavó los ojos con una mirada muy pervertida, y me dijo: «dame todo lo que tienes, a ver si eres hombre!»

    No sé porqué fue que me excitó tanto, lo que me dijo, pero no había marcha atrás, era la primera vez que iba a meterle el pene a otro hombre, así que acomodé la cabeza de mi pene en su ano, lubricándolo con mi saliva, lo metí muy suavemente mientras lo veía voltear los ojos hacia arriba, él abría sus nalgas con sus manos para que yo pudiera meter toda mi verga, y yo así lo hacía, se lo metía muy suavemente mientras se alejaba de mi mente la idea de que me estaba cogiendo a un hombre, y poco a poco iba aumentando la velocidad de mi ritmo.

    Los dos sabíamos que estábamos solos, así que no había que aguantarnos los gemidos, pero él gritaba como una loca, y yo me excitaba cada vez que lo escuchaba gritar, le dije que me estaba comenzando a doler la espalda, me dijo que me siente, así lo hice, se sentó sobre mí, y se daba sentones, muy fuertes, mientras que daba sus gritos al cielo, abría sus nalgas con sus manos para que entre toda mi verga, acariciaba su enorme culo y su cintura, él me pedía que le dé nalgadas fuertes, le dejé marcas de mis manos en cada nalga, de pronto se salió y me dijo: «quiero ver como me haces el amor», se sentó en el mueble y abrió las piernas, con cada mano se abría una nalga, me eché sobre él, metí mi pene en ese ano tan rico, mientras lo besaba como si fuéramos enamorados… cada metida sonaba como un aplauso, me excitaba cada vez más y más, sentía que mi pene se hacía mucho más grande de lo que era, mientras lo besaba él gemía más y más fuerte, hasta que se puso rojo y noté que se vino, en su abdomen.

    De alguna forma eso me gustó un poco, luego de seguir metiéndole mi pene, sentí venirme, él se dio cuenta, me pidió que se la dé de tomar, me dijo: «ya te vas a venir, vente en mi boca, dame tu leche», se puso de rodillas, me sacó el condón y me comenzo a chupar el pene muy muy rapido, me miraba a los ojos, hasta que ya no aguanté más y me vine dentro de su boca, sentí y vi como se tomaba mi leche, sacó su lengua como para que yo verifique que no quedara nada de leche.

    «No pensé que te gustaban los gays, la verdad me sorprendiste, no me lo esperaba» me dijo.

    Es la primera vez que lo hago, y creo que no será la última, le dije, sonriendo.

    Se vistió, y antes de irse, me dijo: «Espero no te ganes problemas, y si no te votan de tu trabajo, me llamas cuando quieras», y se fue.

    No me dijeron nada en mi trabajo, al parecer nadie revisaba lo que sucedía de noche, lo llamé luego de dos semanas, durante 5 días, él me traía los condones, también, comida y gaseosas, hasta que mi supervisor me dijo que me tenía una unidad más cercana a mi casa, así que tuve que irme, aún mantenemos contacto, seguimos siendo muy buenos amigos, pero quedó como una anécdota, luego de eso ya no volvimos a vernos, por distancia, y por trabajo, pero no fue el único gay al que le hice el amor… Si quieres que te cuente de los otros, dímelo en los comentarios.

  • Desperté sometida: A través del cristal

    Desperté sometida: A través del cristal

    Me llamo Alba, y en aquellos días tenía 22 años.

    Cuando desperté, no sabía qué estaba pasando. No recordaba cuando me había dormido, ni dónde. No sabía dónde estaba.

    Lo primero que recuerdo es esa sensación en la boca. La tenía rellena con algún objeto, y no podía ni abrirla ni cerrarla. Intenté gritar pero me resultaba imposible. Mi lengua no tenía espacio para moverse. Lo único que pude hacer fue gemir con dificultad.

    Intenté mover mis brazos y piernas pero tampoco podía. Descubrí que estaba atada en cruz, con las piernas muy abiertas y los brazos atados encima de mi cabeza. Me habían tumbado en una cama antigua con el cabezal y el piecero de hierro. Tenía cuerdas atadas a mis tobillos y mis muñecas.

    Descubrí horrorizada que había gente pasando a menos de medio metro de mis pies. Había una cristalera entre esas personas y yo. Una década ha pasado, pero recuerdo como si fuera hoy a esa pareja de jóvenes, cogidos de la mano, mirándome de arriba a abajo. Él señalaba algo que le había interesado y ella tenía la mano tapando la boca, con gesto de sorpresa y nerviosismo. Después de ellos pasaron cientos de personas más. Entraban por la puerta que había a la izquierda de los pies y salían por otra que había a la derecha.

    Mis esfuerzos por soltarme de las ataduras fueron inútiles. Levantando un poco la cabeza pude ver que tenía puestas unas medias brillantes, rojas y muy ajustadas, que terminaban un poco más arriba de la mitad de mis muslos. Parecían de látex o un material similar. Tenía puestos unos zapatos de tacón negros, muy básicos, que me cubrían todo el pie excepto el empeine. Podía mover los pies pero las cuerdas no me dejaban nada de margen.

    No paraba de pasar gente, de muchas edades distintas. Grupos de chicos, grupos de chicas y más parejas. Las chicas sonreían pero ellos estaban más serios, mirando y analizando todo mi cuerpo. Supongo que la situación les ponía cachondos.

    Cubriendo mis brazos también tenía unos manguitos de látex, en rojo a juego con mis medias. Notaba algo atado al cuello, como una gargantilla ancha, pero no podía verlo ni tocarlo. Pensé si aquella vestimenta tenía algún sentido. Creo que básicamente me habían vestido de fulana o stripper.

    No llevaba nada más puesto. Tenía los pechos desnudos, y mi coño también. Me sentí totalmente degradada al ver como me habían rasurado totalmente el coño. Unas personas desconocidas, estando yo dormida, me habían afeitado contra mi voluntad. No podía imaginar algo más humillante. Seguramente aquello era lo más bonito que me habían hecho estando yo sin sentido.

    Tenía el cuerpo sudoroso de tanta fuerza que hice para intentar escapar. Veía como las gotas de sudor bajaban entre mis pechos en dirección a mi cuello. También notaba como las gotas recorrían mi frente hasta caer en las sábanas. No sé si era mi sensación o en aquella habitación hacía excesivo calor.

    ¿Era aquello una especie de museo? La gente paseando divertida, mirando el espectáculo, me hacía pensar que era algo así. Me estremecía pensar en lo que podía haber en otras habitaciones. Estoy segura de que todas aquellas personas sabían que yo estaba allí contra mi voluntad, y eso les daba más morbo.

    Pasaron las horas hasta que alguien pasó y cerró las puertas de mi habitación. Las luces se bajaron y dos chicas entraron por la puerta que tenía a mi lado. Gemí lo que me permitió la mordaza, pero ellas no me hicieron ni caso. No se inmutaron y ni me miraron a la cara. Sacaron unos trapos y me secaron el cuerpo como quien limpia los muebles de la oficina. Me hicieron sentir como un puñetero objeto. Luego quitaron las ataduras de mis tobillos, y aproveché para intentar patearlas, pero no tenía fuerza suficiente. Estaba agotada y entumecida.

    Las muchachas juntaron mis piernas con mucha fuerza. Una de ellas me agarró las piernas, mientras la otra cogía un rollo de cinta adhesiva y me la pasaba por los tobillos. Luego me levantaron un poco las piernas y me pasaron cinta justo por encima de las rodillas. Apretaron demasiado. Quitaron los zapatos bruscamente, y juntando los pies uno encima del otro, me los pegaron también con cinta.

    Me dejaron las piernas totalmente inmovilizadas. Todavía tenía las muñecas atadas a la cama, cuando las mujeres cogieron una bolsa de plástico alargada y empezaron a meterme las piernas en ella. La subieron cubriendo mi cuerpo hasta taparme los pechos. Hice todo lo que pude para intentar evitarlo, sacudiéndome con la poca energía que me quedaba. Estaba aterrorizada pensando que aquella bolsa era lo último que vería en mi vida. Luego noté como me pusieron algo húmedo tapándome la cara y todo se nubló. No recuerdo nada más.

    Cuando desperté estaba totalmente desnuda y en mi propia cama. Estaba tan desorientada y cansada que tenía dudas de si aquello había sido un sueño o realidad. Al intentar erguirme vi una nota en mi mesilla. Decía lo siguiente: «No indagues. No lo comentes con nadie. Olvídalo y no te pasará nada. Gracias por los servicios prestados.»

    Durante meses no pude evitar buscar en internet noticias o comentarios sobre el tema. Nunca encontré nada y tampoco tuve valor para contárselo a nadie.

    Pasé auténtico terror aquél día, y muchísima vergüenza. Pero también llegué a un estado de excitación que me dejó marcada para siempre. Durante años busqué todo tipo de prácticas sexuales que me llevaran a ese estado, pero nunca lo conseguí. Está bien simular un secuestro, y es excitante, pero aquello fue real y nada podrá llegar a igualarlo.

  • Entre las caricias de mi novio y su hermano (Parte 1/2)

    Entre las caricias de mi novio y su hermano (Parte 1/2)

    Me llamo Lucía y tengo 19 años, llevo una relación de 2 años con mi novio Juan (22), tenemos el mejor sexo del mundo, vaginal, anal, oral… Él dice que soy perfecta, que tengo el mejor culo, las mejores nalgas, las mejores tetas, las mejores piernas, la mejor caderita y una cara de pervertida que lo enloquece.

    Una noche después de que él me diera sexo oral, me habló de que había visto a su hermano Jaime (18) muy triste porque no tenía novia y nunca había tenido relaciones sexuales, dijo que le parecía muy injusto porque había sufrido mucho bullyng y cosas en la escuela, por lo que mi novio me propuso si podía yo practicarle a su hermano su primera relación sexual, para que supiera al menos, al principio me negué, pero él insistió en que solo sería una vez.

    A la semana siguiente, con mi novio fuimos a la habitación de Jaime, él estaba muy nervioso, mi novio dijo que fuera en minishort y musculosa y eso hice, al sentarme en la cama, me puse de frente a él, le agarré la cara y empecé a besarlo, primero con picos, después le empecé a comer la boca y seguimos con besos de lengua, le metía la lengua en la boca y también me lo hacía con un poco de miedo, después me empezó a agarrar la cara y a acariciarme, yo le empecé a morder los labios y al principio le dolía pero después le empezó a gustar y me lo empezó a hacer, me alejé porque me dolía y mi novio lo retó, entonces ahí le mostré como se hacía, cuando terminamos de besarnos.

    Al terminar, yo me quité la remera y él se sorprendió al ver mis pechos con el corpiño puesto, mi novio se puso atrás mío y me lo sacó y ahí Jaime vio mis tetas y mis pezones, él también se sacó la remera y yo me acerqué hacia sus tetillas y las empecé a chupar y morder, cuando terminé, él tenía el pene bien erecto, por lo que agarré sus manos y las puse en mis tetas, le dije que presionar despacio y lo hizo, después agarré su cara, le comí la boca por un rato y lo puse a succionarme los pechos, estuvo así un rato, se sentía muy placentero, mientras lo hacía me agarraba las piernas, al terminar, nos besamos un rato más y fue ahí cuando mi novio dijo que era la hora.

    Mi novio me quitó el mini short mientras me daba una nalgada y también la tanga, Jaime se quitó el pantalón y el calzoncillo, yo me puse debajo de él y abrí mis piernas, para que viera mi conchita depilada, fue ahí cuando estaba por meterme su larga y erecta verga (más que la de mi novio) de la cual solo llegué a sentir la punta, porque mi novio lo detuvo y le dijo que solo él podía tener sexo conmigo sin protección, entonces se lo dio para que se lo pusiera y me la metió, estuvimos varios minutos haciéndolo mientras me besaba en el cuello y me agarraba de las piernas, se sentía muy rico, cuando terminamos fui con mi novio a bañarme y después nos acostamos, parecía que Jaime lo había disfrutado.

  • Adrián, familia y placer (Parte IX)

    Adrián, familia y placer (Parte IX)

    Adrián llegó a Cali, Colombia, su madre lo esperaba en el aeropuerto, vestía totalmente de negro, muy sobria, pero siempre resaltando sus curvas, Sandra era una rubia hermosa de ojos verdes, con unas tetas grandes y firmes, al igual que su trasero en forma de corazón invertido, una cintura de avispa y unas piernas muy bien torneadas, gracias a su afición al gym; el hijo y su madre se abrazaron y lloraron un poco, después del abrazo, Adrián por vez primera sentía algo más por su adorada madre, incluso su amigo de abajo respondió ante el roce con la entrepierna de su madre, pero Adrián se decía «noo, tampoco puedo ser tan animal, que es mi madre», en ese mismo instante Sandra sentía algo mucho más fuerte que el eterno amor de Madre por su hijo, los sueños mojados, y la imborrable visión de la polla de su hijo siempre la ponían a sudar frío, ella también se decía y creía convencerse de que por nada del mundo podía fantasear con su hijo!

    Minutos después llegó a casa, las tres hermanas sollozantes lo esperaban, Adriana fue la primera en saltar para abrazar a su hermano, ante la atenta mirada de su madre que no olvidaba lo sucedido entre los gemelos, luego Alejandra la menor y Catalina la mayor también lo abrazaban, pero Sandra ignoraba que ellas también hacían parte del menú de Adrián, por eso no cayó en la cuenta cuando con mucho cuidado y ansiedad, Catalina le cogía el paquete a su hermano que inmediatamente se puso nervioso y miró en dirección de su madre, que por fortuna se había retirado a la habitación.

    -Cata estás loca jeje, por poco y nos pilla mamá!

    -bah, no pasa nada Adri, ya me había dado cuenta que se había ido para la habitación.

    Sus tres hermanas aunque seguían tristes por la repentina partida de su querido padre, no podían evitar sentir un calor tremendo en su entrepierna, las tres lo miraban con hambre, pero Adrián interrumpió los pensamientos de las calientes hermanas.

    -espero que alguna de ustedes me puedan decir qué pasó con papá, es muy extraño lo que pasó, con la medicina que tomaba no corría peligro de un ataque, mamá me dijo que tampoco lo podía creer, pero no tiene la menor idea de que pasó!

    Las tres agacharon la cabeza, en especial Catalina que se puso a llorar intensamente.

    -ay hermanito, creo que sin culpa lo matamos entre los 4!

    -pero de qué putas estás hablando Catalina??

    Catalina le contó lo sucedido, que encontró a su padre en el suelo de la habitación, con el computador encendido y la carpeta con la película «Batman y Gatúbela en el lago Calima», en ese angustioso momento Catalina cogió de vuelta su USB y se sintió la más desdichada y culpable de las mujeres!

    -maldito sea el puto video que se te ocurrió filmar Catalina y no vengas a decir que todos tuvimos la puta culpa, vos y tu enferma arrechera mataron a papá!

    Catalina subió corriendo y llorando hacía su habitación, Adrián estaba enfadado, pero sus otras dos hermanas lo tranquilizaron y le hicieron caer en la cuenta que fue muy duro con su hermana, pues había sido un descuido de ella, así que Adrián en compañía de sus dos hermanas, fueron a la habitación de Catalina a pedirle perdón.

    Catalina aceptó las disculpas de su hermano, pues comprendía su enojo inicial, pero después de las disculpas, y un reconciliatorio abrazo, sin darse cuenta de su instinto animal, los hermanos se comían a besos, Adriana y Alejandra que miraban la escena, también exigían su parte, así que minutos después con la mayor de las calenturas y el descuido posible, las tres hermanas estaban arrodilladas chupando la vergota de su hermano, que volvía al cielo de lo prohibido, la puerta se abrió y otra vez Sandra se llevó tremenda sorpresa, no sólo su hija Adriana, sus otras dos hijas también eran esclavas de la enorme polla de su hijo, que por segunda vez veía!

    -Dios mío, no puede ser, ustedes dos también??

    Los cuatro hermanos saltaron del susto, Adrián se subió los pantalones rápidamente y bajó la cabeza, las tres hermanas también agacharon la cabeza avergonzadas.

    -desde cuando se portan como puercos, ah??

    Los 4 estaban mudos y no se atrevían a hablar, Sandra intentó tranquilizarse, por un lado no culpaba a sus lujuriosas hijas, pues en ese mismo momento, la concha de Sandra se había mojado, pero ella seguía reprimiendo su incestuoso deseo, así que tomo una decisión.

    -no sé que los ha llevado a este escandaloso acto, pero no lo voy a seguir permitiendo, Adrián ya mismo te voy a llevar a un hotel, te recojo en la mañana para ir al entierro y ustedes señoritas no salen hoy de casa, me duele que esto pase y que nos tengamos que separar temporalmente, mañana tomaré una decisión!

    Ninguno objetó nada, todos hicieron caso a su enojada madre, en minutos llevo a Adrián a uno de los mejores hoteles de la ciudad, aunque estaba enfadada, no quería que su adorado hijo tuviera alguna incomodidad.

    Al día siguiente la familia estuvo reunida en el doloroso entierro, luego fueron a comer a un buen restaurante en total silencio, horas después ya en casa, los cuatro hermanos estaban expectantes, hasta que por fin Sandra la madre de los descarriados hermanos habló:

    -ya está todo decidido, en dos días nos vamos para España, Adrián tú te vas a quedar internado en la universidad de Málaga, y ustedes tres se van conmigo a Marbella en la casa grande que nos dejó Raúl Q.E.P.D., las tres van estudiar en la U de Marbella, a ver si consiguen novio y se van olvidando de su hermano, y tú Adrián lo mismo vas a hacer en Málaga, así que en unos minutos te vuelvo a dejar en el hotel y te recogemos pasado mañana, estamos?

    Los 4 asintieron, pero estaban más que tristes y en contra de la decisión de su madre, aunque los 4 eran mayores de edad no podían decir nada en contra de su madre, pues todavía no eran capaces de vivir independientes y además ir en contra de su madre, era quedarse sin herencia, pues su fallecido padre les había dejado un gran legado económico y su madre también era muy adinerada con un patrimonio bastante considerable, quien más sufría con la decisión era Adrián, pues pensaba que al volver a España, podría seguir comiéndose a su tía y primas, así que ni pan ni vino para el cachondo de Adrián.

    El día del viaje llegó, los cinco tomaron un avión en primera clase rumbo a Málaga con escala en Madrid, todo iba bien pero cuando llegaron a Madrid, surgió un inconveniente con el avión que se dirigía a Málaga, sólo había espacio en primera clase para tres, en la clase económica ya estaban agotadas las plazas, así que el próximo vuelo salía el día siguiente para Málaga, Sandra decidió lógicamente que las tres hermanas llegarán primero a Marbella, igual ellas ya conocían la ciudad y la casa de veraneo que por cierto era enorme, y ella se quedó con Adrián en el hotel que le ofrecía la aerolínea, aunque surgía un segundo inconveniente, solo quedaba una suite disponible, y con una sola cama tipo King, Sandra estaba agotada del largo viaje y no quiso saber de buscar otro hotel, ni de la sugerencia de su hijo, de ir a quedarse en casa de su cuñada Mariana; las tres hermanas siguieron el recorrido, Sandra y Adrián se dirigieron a un hotel cercano al aeropuerto en una de las más lujosas suites que ofrecía.

    Minutos después de instalarse en la suite y haber descargado las maletas, Sandra estaba un poco nerviosa por compartir la cama con su hijo, aunque éste se había ofrecido a dormir en un sofá, su madre discrepo enseguida, objetando que la cama era muy grande y que no había problema por compartirla, Adrián asintió, todavía no veía a su madre como a una mujer, por más de que ya había probado las mieles de lo prohibido con sus hermanas, tía y primas, nunca se le pasó por ninguna de sus dos cabezas que algo similar fuese a suceder con su adorada madre.

    El primero en tomar una ducha fue Adrián, minutos después salió revitalizado en bóxer y sin camiseta, el bulto se le marcaba bastante, no se dio cuenta que su madre se mordió el labio casi sin dejar de mirar el gran paquete de su hijo, el chico se puso a ver TV, mientras en el baño Sandra estaba perdiendo la cordura, su hijo estaba despertando un deseo irrefrenable, además hace mucho que no follaba, pues por la medicación que tomaba su fallecido esposo, casi no lo hacían y las pocas veces que follaban era de forma suave y cariñosa para que no se agitara mucho el finado Raúl; a medida que el agua salpicaba su glorioso cuerpo atlético de mujer madura, sus dedos se deslizaban por toda su panocha, se estaba dando tremenda dedeada, sus grandes tetas eran sujetadas por una de sus manos, se apretaba los pezones, los retorcía, también su mano bajaba por su gran culo y ponía su dedo medio en todo el ojete, apoyó el rostro contra la pared del baño mientras gemía sus dedos perforaban concha y ojete una y otra vez, con los ojos cerrados se imaginaba a su hijo follandola por todos los agujeros, hasta que tuvo un gran orgasmo, ahogó un gritó para no asustar a su hijo, salió de la ducha, se secó y se puso un babydoll negro de encaje con una tanga en si no muy sugerente, pero ya puesta en ese enorme culo dejaría boquiabierto a cualquier mortal.

    Después de semejante masturbación, Sandra creía que sería suficiente para calmar sus ansias y poder pasar una noche tranquila con su hijo, pero cuando salió del baño y vio a su hijo recostado en la cama con sus bóxer blancos que dejaban ver aún más su prominente plátano, sintió que su entrepierna se volvía a calentar, por su parte Adrián seguía viendo la TV, pero cuando vio a su hermosa y rica madre, casi se le desencaja la mandíbula, por suerte pudo disimular su gesto facial, pero lo que no pudo disimular fue la erección que empezaba a crecer, lo cual noto su sonrojada madre, Adrián también se sonrojo e inmediatamente se cubrió con la sábana, Sandra estaba pensando que había sido mala idea dormir junto a su vergon hijo, Adrián para romper el incómodo silencio le dijo a su madre:

    -ey má, siempre te tardas tanto en el baño?

    -jeje claro bb, me gusta limpiarme a fondo y usar mis cremas especiales!

    -sabes algo má? ¡No había notado lo linda que tenés la piel! (Y el culo, las tetas, las piernas, etc.) pensaba el cachondo Adrián.

    -gracias bebé, no creas que por mi edad me voy a descuidar!

    -¿Por tu edad? Pero si sos rejoven má, solo tenés 43, ya quisiera más de una chica de 20 tener tu figura!

    -ay gracias bebé, pero bueno no sigas, que yo no soy ninguna de tus hermanas si es que crees que con tus piropos va a pasar algo entre nosotros! (Como me gustaría comerte esa gran polla que tenés y que luego me la metieras a fondo) suspiraba Sandra.

    Decía esto mientras seguía poniéndose una crema por todas sus piernas y cuerpo, por cierto olía delicioso, como a flores con frutas, Adrián la miraba embelesado.

    -eh má, como se te ocurre!

    -bueno no se habla más del tema, mejor pon una buena película y nos dormimos!

    Estaban acostados a unos centímetros de distancia, viendo una peli aburridos, hasta que Sandra cerro los ojos y le dio la espalda a su hijo, dejando a la vista el par de cachetes gordos, firmes y hermosos que tenía, Adrián no pudo seguir viendo la película, su atención se fijaba en el gran culo que tenía su madre, así que se bajó los bóxer y empezó a menear suavemente su gran herramienta, se imaginaba metiéndola en ese bello ojete, el líquido preseminal ya lubricaba toda la cabezota, hasta que Sandra hizo un ruido y se cambió de lado para quedar en frente de su hijo, que alcanzó a hacerse el dormido pero no pudo subir sus bóxers, dejando expuesta en toda su dimensión los 23 cm de carne, su madre ahogó un suspiro, miró a su hijo y vio que estaba supuestamente dormido, no podía dejar de mirar la gran polla que tenía su hijo, su concha se empezó a humedecer, sus dedos empezaron sumergirse en esa gloriosa caverna llena de líquidos del amor, Sandra estaba que le comía la polla a su hijo y se la metía de un empellón; Adrián que se hacía el dormido, escuchaba la fricción que los dedos de su madre ejercían sobre su concha, hasta que en susurros su madre decía:

    -ay bebé, como me gustaría que me follaras, ay no que caliente que estoy!

    Al escuchar estás incestuosas palabras, la polla de Adrián respondió moviéndose y poniéndose aún más rígida, su madre abrió bastante los ojos e involuntariamente su mano derecha agarró el mástil de su joven hijo, lo empezó a menear suavemente, no podía creer que su mano no alcanzará a rodear toda la circunferencia de ese enorme tronco, «Adrián seguía haciéndose el dormido, no podía creer lo que su madre le hacía, pero quería ver hasta dónde llegaría», Sandra al ver que su hijo seguía «dormido», se relamió los labios, se incorporó suavemente poniendo su boca a la altura de la polla de su hijo y le empezó a dar una mamada increíble, Adrián se «despertó», estaba felizmente sorprendido de la chupada de verga que le hacia su santa madre, además era la primer mujer que era capaz de tragarse sus 23 cm por completo, Sandra era una increíble traga sables!

    -uf má que rico como me chupas!

    En esa posición (como de rodillas), Adrián aprovechaba para manosearle el tremendo culo que su madre se gastaba, le quitó la tanga negra de encaje y sus dedos entraban como mantequilla por su conchita, estaba súper húmeda, su madre gemía delicioso, su boca subía y bajaba por todo el tronco de Adrián.

    -ma te quiero chupar la conchita, ponete encima mío porfa!

    Su madre lo miró pícaramente e hizo caso a la sugerencia de su hijo, le puso toda la concha en la cara, haciendo un magnífico y prohibido 69, Sandra le chupaba la polla como si no hubiera un mañana, Adrián le chupaba toda la exquisita concha que tenía su madre.

    -ay nene, chupame el culito también porfa amorcito!

    Inmediatamente se puso a succionar el ojete de su madre, le separó los grandes cachetes para perder su lengua entre esos pliegues, luego su madre le empezó a devorar los huevos, le abrió un poco las piernas y le empezó a dar un delicioso beso negro, sin dejar de masajearle la polla, Adrián se sorprendió un poco, era la primera vez que se lo hacían!

    -uf má, que es lo que me haces?

    -mm que rico culito tienes nene, no te gusta lo que tú mami te hace?

    -mm la verdad es que se siente rico má, no pares porfa!

    -y vos tampoco dejes de comerme el culito amorcito!

    Minutos después, Sandra se incorporó para ponerse a cabalgar sobre la pollota de su hijo, se la metió casi toda de una vez y gimió como una perra, luego le daba besos al sorprendido Adrián, su madre cabalgaba y besaba increíble, superaba bastante a su experimentada tía Mariana, Adrián le agarraba las nalgas mientras la perforaba, también le chupaba los enormes melones que su madre tenía por tetas!

    -ay sí bebé, chupa «nuevamente» las tetas de tu madre, que bien lo hacés, tu polla me llena toda!!

    Todo lo que su madre le decía lo ponía como un burro, también sus tetas tenían cierto sabor delicioso y especial!

    -meteme dos dedos en el culo bebecito!

    -tus deseos son órdenes má!

    Su madre era toda una putona en la cama, Adrián estaba por correrse, pero no quería defraudar a su caliente madre, le metía a fondo el índice y el medio, eso enloquecía a la lujuriosa Sandra, que gemía como gata en celo; minutos después dejó de cabalgar para volver a chuparle la polla, lo miraba a los ojos, Adrián se perdía enloquecido en esos ojazos verdes y sus carnosos labios, además era increíble ver cómo se la tragaba entera!

    -uf má, que garganta profunda que sos!

    -slurp, mm me fascina tu chorizo nene, no sabes cuánto tiempo soñé con ésto!

    -en serio má?

    -si bebé, ahora el que tiene ganas de polla es mi culito, me lo querés meter nene?

    -claro que sí mamá!

    Sandra se puso en cuatro, se abrió las nalgas en espera de la polla de su vergon hijo, Adrián le escupió el ojete y empezó a metérsela hasta los intestinos, ya que ella empujaba hacía atrás para sentirla toda adentro, Adrián alucinaba con el enorme culo de su madre, que se movía de forma deliciosa, sus nalgotas chocaban con su pelvis!

    -ay que rico, sí, rompele el culo a tu madre, que vergota te gastas nene querido!

    -uf mamá no voy a aguantar más, tenés un culo delicioso y te moves como una Reina!

    -mm gracias bebé, venite, venite adentro de mis entrañas, preñame el culo nene!

    Ante estas sucias y deliciosas palabras Adrián se descargó como un hidrante, chorros y chorros de leche caliente invadían el orto de su hermosa madre, quien también tuvo un gigantesco orgasmo, Adrián se dio cuenta que su madre era una Diosa del sexo, el mejor polvo de su vida, igualmente para Sandra, había sido su mejor corrida hasta la fecha, segundos después se desenterró la polla de su hijo que seguía erguida como mástil, para limpiarla hasta la última gota.

    Extenuados se dieron otro duchazo y por fin se pusieron a dormir abrazados en «cucharita», el viaje tan largo, más la follada de una hora aproximada que tuvieron, los había dejado extenuados.

    A la mañana siguiente con la erección normal que tenemos los hombres, más los movimientos seductores que su recién despierta madre hacía, Adrián le daba besos a su madre por el cuello, excitada por el pollón de su hijo en el orto, más los besos que él le daba, se escupió la mano y se lubrico el asterisco, le agarró el mazo a su hijo y se lo introdujo poco a poco, Adrián seguía sorprendido de lo guarra que era su madre.

    -me encanta tu polla en mi culo nene, que rico me lo rompes!

    -sos la mejor mamá, tenés el culo más rico que me he comido!

    -y vos tenés la mejor de todas las pollas nene!

    Media hora después de mete y saca.

    -ya casi me vengo má!

    -mm que rico, está vez quiero toda tu lechita en mi boquita nene!

    -uf sí, te la vas a tomar toda má?

    -toda nene, me fascina tu sabor!

    Con estas calientes palabras, Adrián se la sacó del ojete y le empezó a dar todo su yogurt natural en la boca de su hermosa madre, que tragaba como ternera huérfana, se bebió hasta la última gota, dejando bien limpia la polla de su hijo.

    Horas después viajaban por fin hacía Málaga, donde les esperaban las tres hermanas de Adrián, que se sorprendían de la cara de felicidad que traía su madre, minutos después de los abrazos, tomaron un taxi rumbo a Marbella, llegaron a la hermosa ciudad y a la casa ubicada en uno de los mejores sectores, ya allí, Sandra le habló a sus hijos:

    -bueno chicas, ha habido un cambio de planes, los 5 vamos a vivir aquí, Adrián ya no se va para Málaga.

    Las tres hermanas estaban gratamente sorprendidas, Catalina la mayor preguntó:

    -en serio mamá, y eso porque?

    -voy a ser honesta con las tres, la verdad es que vuestro hermano me hizo cambiar de parecer, anoche y esta mañana me dio una razón muy GRANDE para que viva con nosotras cuatro!

    Las tres hermanas quedaron boquiabiertas, pero su asombro iba en aumento cuando vieron cómo su madre le tocaba el paquete a su hermano sin pudor alguno, Adrián con los brazos entrecruzados sonreía como un sultán ante su harén, Adriana fue la única que protestó!

    -pero Adri y lo nuestro, pensé que estabas enamorado de mí!

    -lo nuestro seguirá hermanita, claro que estoy enamorado de ti, pero también amo a Cata, Aleja y a mamá, además me gustan mucho la tía Mariana y nuestras primas, Margarita y Lucía.

    Todas se sorprendieron, pero lo aceptaron, Adrián era como un rey para su madre y hermanas; esa misma tarde habló con su tía:

    -hola tía, cómo estás?, está por ahí tú marido?

    -hola sobrino querido, no, no está, y no creo que vuelva por acá, lo necesitas?

    -no tía, para nada, solo quería saber si podía hablar contigo más tranquilo, pero que pasó con Tomás, porque se ha ido?

    -ah sí? Que bueno sobri, te he estado pensando mucho, bueno te hemos pensado mucho, en cuanto han escuchado que estoy hablando contigo se han acercado las dos!

    -jeje yo también las extraño a las 3, pero decime tía qué pasó con tu esposo?

    -nada, que el muy gilipollas en cuanto te has ido, me ha echado la bronca, que sí tú y yo teníamos algo, imagínate al cornudo!

    -y porque se fue?

    -pues yo le dije que sí, que folle contigo, que lo hicimos en todas las posiciones, que me llenaste todos los agujeros, que tú polla era por lejos mejor y mucho más grande, que eras más hombre que él, se puso furioso como te podrás imaginar, pero en seguida se calmó, cuando le dije que tenía fotos y vídeos suyos con chicas jovencitas, que toda su porquería la tenía mi abogado, también le dije que sí algo me pasaba, mi abogado ya estaba enterado y el primer sospechoso sería él, mejor luego te cuento todo, el caso es que se marchó y ya firmó los papeles del divorcio!

    -vaya historia tía!

    -imagina, pero bueno lo que importa es que ya puedes venir, esta es tu casa sobrino, vente para acá, yo te pagó todo, las tres estamos ansiosas por tenerte, te cuento que hasta Lucía terminó con su novia, dice que tú eres lo mejor que le ha pasado, bueno la verdad es que Marga y yo también pensamos igual, cuando vienes?

    -bueno tía, yo también te tengo que contar algo, estoy en España con mamá y mis tres hermanas, para ser más exactos en Marbella, en la casa de veraneo de papá, me gustaría mucho que las tres se vinieran para acá, que dices?

    -joder, pues nos encantaría, pero tú sabes lo que queremos las tres y pues allí que por cierto es encantador, no podríamos hacer nada rico, que tu madre nos mata!

    -jeje esa es la otra parte de la historia tía, mi madre y hermanas ya saben todo lo que ocurrió en Madrid, lo que te puede dar tranquilidad, es que con ellas también soy muy cariñoso!

    -ostias, con tu madre y tus hermanas también? Bueno no voy a negar que si tuviera un hijo cómo tú, seguramente también me lo follaria!

    -bueno y que decís tía, se vienen a pasar unas vacaciones?

    -mañana mismo estamos ahí, esperanos por favor y guardanos algo de tú leche sobri!

    -claro que sí tía, vos tranquila que tengo suficiente para las 7!

    Su madre y hermanas escucharon toda la conversación y eso las calentó mucho, así que esa misma tarde, prácticamente violaron al suertudo de Adrián, al día siguiente llegaron su tía y sus dos primas, y la bacanal fue increíble, Adrián se comió los 7 culos de sus familiares, a todas bañó en leche.

    Adrián era como un jeque con su harén, la tía Mariana, la prima Margarita y la prima Lucía se quedaron a vivir en Marbella, pues tenían mucho dinero, así que eso no fue un problema, además todas las chicas se llevaban bien, pues las tres hermanas ya habían practicado algo de tortilleo, que luego se incrementó con Lucía mucho más experimentada, lo que daba algo de descanso para el semental de Adrián, que ya que no quería nada de competencia, se hizo la vasectomía para follar a gusto con todas sus hembras.

    FIN.

  • Las bragas de mi amiga

    Las bragas de mi amiga

    Las bragas de mi amiga me ponen a cien.

    Todo comenzó cuando un día por casualidad me quede solo en la casa que compartía junto a una amiga, yo estaba solo y con ganas de masturbarme, a lo que pensé en varias ideas, pero ninguna me convenció del todo, y de casualidad vi que había ropa sucia en el baño, entre esas prendas las bragas de mi amiga.

    Tome las bragas y me las lleve a la nariz, tenían un olor muy satisfactorio para la nariz, a pesar de estar usadas, lo que hizo que se me empapara rapidísimo, me saque el pene del pantalón y me comencé a masturbar, tenía las bragas en mi nariz y me corrí por primera vez con el aroma de las bragas de mi amiga.

    Pasó el tiempo y seguía masturbándome con las bragas de mi amiga, pero un día ocurrió algo diferente, y fue que me dio morbo por correrme en las bragas de mi amiga, a lo cual me masturbe y me vine en las bragas de mi amiga. Lo continúe haciendo hasta que luego me dio morbo por correrme en las bragas limpias de mi amiga, por lo que tuve que entrar en su habitación y sacar las bragas limpias de su armario, me generaba un morbo tremendo pensar solamente que ella se pondría esas bragas llenas de mi semen, así que simplemente me masturbe y me vine en la braga limpia de mi amiga.

    Lo hice por mucho tiempo, sin que ella se diera cuenta, hasta que un día ella me pillo haciéndolo, por lo que me dio unas bofetadas, me regaño y me echo de la casa.

    Fin.

    ¡Gracias por tu tiempo!

    ~ 2022 Thonesp

  • Profesora de duchas

    Profesora de duchas

    Como sucede en todos los trabajos, siempre hay un “nos podés ayudar?”, equivalente a vení o te hecho al olvido. Siempre faltaban profesores para ordenar la salida de los chicos de las duchas después de la clase de gimnasia, así que había que colaborar.

    Un poco me enojaba, pero el olor a esos muchachos sudorosos me excitaba, igual que la idea de ver a alguno desnudo. La tarea consumía mi horario de almuerzo, pero no podía negarme pues ese horario se duplicaba por el favor así que tenía dos horitas para todo lo que quisiera, al menos dos días a la semana.

    La primera semana transcurrió tranquila. Los grandotes de 18, del último año eran alumnos regulares míos y nos conocíamos, así que se movían rápidamente. No traían ningún problema más allá de una broma mostrando sus bultos, que yo distraídamente miraba sin acusar recibo y las clásicas miradas a mi escote y mi tremendo culo. Todo eso en un ambiente de caluroso perfume varonil.

    El viernes de la segunda semana se complicó. Todo empezó con una pelea entre tres acerca de la propiedad de un jabón, una tontera que para ellos era importante. Los detuve, pero seguían enojados y sin bañarse. Hice salir al resto de la clase ya limpia y volví sobre los enojados, que en toalla no parecían serios.

    Traté de calmarlos y hasta separarlos. Entre los sacudones y el piso húmedo mis tacos me traicionaron y me caí de espaldas cuan larga soy. Reconozco que quedé un poco atontada. Los tres camorristas se asustaron y se acercaron a mí.

    -Profe… Está bien – dijo Sebastián con una rodilla en el piso. En esa pose podía ver su enorme verga colgando muy cerca de mi cara. Y él se dio cuenta mirándome con cara de pillo.

    No me pude resistir y se la empecé a chupar. Él se arrodilló quitándose la toalla. Era una verga grande para su edad. Yo gozaba y él también. Olía y sabia a transpiración, lo que me excitaba más.

    Los otros dos, Danilo y Marcos disfrutaban del espectáculo jalándose sus pijas sobre la toalla. Los miré de reojo y con un guiño los invité a acercarse. Marcos me frotaba su verga en la cara, mientras Danilo abría mi blusa y sobaba mis tetas. La excitación iba en aumento. Estos muchachos sucios y calientes me deseaban como yo a ellos.

    Me metí las vergas de Marcos y Sebastián en la boca mientras Danilo me desnudaba. Me quito la blusa y el brassier liberando mis tetas a sus manos y su verga que frotaba entre ellas. Me hicieron parar para quitarme la pollerita y la bombacha. Aunque sabían mi condición transexual les enloqueció verme desnuda. Me mordían las tetas, me magreaban el culo bien adentro y jalaban de mi polla con entusiasmo.

    Danilo se sentó en el borde del respaldo de un banco con los pies en el asiento y me dijo –A ver Profe venga y cómase esta verga! – Me doble para chupársela.

    En esa pose Marcos empezó a chuparme el culo y Sebastián mi pija. Me encantaba cómo me usaban estos chicos. Me metían dedos en el culo y Danilo sacaba su verga mojada y la frotaba en mi cara.

    Manoseándome me llevaron hasta un rack para pesas y me ataron las manos de manera que quedara doblada en ángulo recto. Era su esclava ahora.

    Marcos empezó a cogerme la boca agarrándome firme la cabeza. Su verga entraba y salía, cada vez más profunda, me ahogaba y me gustaba. Empecé a babear mucho y Marcos me dijo mirándome a los ojos –Te gusta putita eh?… Te gusta tragar vergas – La sacó para frotarla en mi cara y a mí se me escapó un –Si, me gusta tu verga y ser tu puta!

    -Mmm trágatela entonces!…Puta!- Me la metió en la boca hasta la garganta y me escupió la cara; sin saber que eso me encanta.

    Mientras Danilo y Sebastián habían lubricado con sus lenguas mi culo y lo habían dilatado con sus dedos. Danilo me metió su verga primero. La sentía caliente abriéndome el ano, me deleitaba sentirla así. Sebastián apretaba y chupaba mis tetas.

    De pronto Danilo acabó dentro de mí y Sebastián pidió ser el siguiente. Rica verga más larga la sentía golpear en mi interior. Marcos decidió acabar en mi boca y mi cara, su leche era sabrosa. Como no podía moverme fue juntando la leche de mi cara con sus dedos para que luego la chupara de ellos. Sebastián me dio un empujón fuerte y llenó de leche mi ano. Cuanto placer sentía, me encantaban estos muchachos.

    Les pedí que me desatasen pero se negaron con dulzura.

    -Déjenos jugar un poquito más…

    No podía negarme, es más no podía hacer nada.

    Vieron algo detrás de mí y se miraron con complicidad.

    -Tiene muy abierto el hoyo profe… Dan ganas de meterle algo…

    Me desataron para atarme de nuevo. Esta vez sobre un banco, de espaldas con mi culo flotando en el borde. De pronto vi un bate de beisbol, reluciente. Me asusté y traté de negarme pero fue en vano.

    Danilo se sentó en mi cara refregándome sus bolas y verga, mirando hacia mi culo. Sebastián empezó a meterme el bate que, lubricada como estaba entraba con facilidad pero me estaba abriendo enormemente el ano; dolía pero gustaba. Me excité y Marcos se dio cuenta; empezó a masturbarme con destreza como si fuera su propia polla. Estaban fascinados con el bate entrando y saliendo en mi culo… y yo también.

    De pronto acabé brutalmente, no sé cuanta leche me salió, pero era mucha. Los tres rieron por la sorpresa. Me sacaron el bate. Me lamieron la verga, la leche y el culo entre los tres. Besándome en la boca luego con esa mezcla de leche, culo y transpiración que me encantaba.

    Nos fuimos a bañar juntos, qué más. Y volvimos un poco tarde a clases pero felices.

    No resultó tan malo ser guardiana de duchas después de todo.

  • Me follé a mi vecino maduro

    Me follé a mi vecino maduro

    Soy una chica de 21 años, delgada, cintura y caderas marcadas , busto pequeño y una cara angelical que nade puediera imaginar mis sucios secretos.
    Mis vecinos son dos hermanos maduros y casados con hijos, trabajan frente a mi casa desde hace muchos años, por lo cual los conozco desde que soy una niña de 8 años, nunca cruce palabra con ellos por qué la verdad no me interesaba y me caían algo mal, así pasaron los años hasta que cumplí 20 y se empezaron a fijar en mí, vieron que me había convertido en una jovencita coqueta y muy risueña que le encantaba provocarlos, salia con mi short y un top que enseñaba mi cintura, cuando veía atraves de mi ventana que alguno de los dos estaba afuera yo salía a la tienda y así meneaba el culo para que me vieran con esos ojos de deseo.
    Así que un día hablé con el hermano menor que tenía unos 36, salimos y me lo cogi unas 5 veces antes de follrme a su hermano tambien,pero eso no es lo interesante.
    El hermano mayor me gana por unos 22 años y después de cogerme a su hermano menor, me entró un deseo mortal por probarlo a el, pero el era una persona que se veía muy correcta y que jamás pensé que le sería infiel a su esposa por lo que me propuse a provocarlo y que cayera en mi juego. Cada que el llegaba yo salía de mi casa y le saludaba con una sonrisa pícara y así por un año, la verdad no me animaba a ser directa y decirle lo que buscaba.
    Hasta que un día me arme de valor y le dije que si me podía ayudar a firmar mi servicio social de la uni por lo que me dijo que si, que se lo dejara a su secretaria, no ví intención por parte de él y eso hacia que me clavara cada ves más, a la semana siguiente me pregunta que por qué no le lleve lo del servicio social y le respondí que por qué había reprobado una materia y me dice que el me dará asesorías con una risa morbosa que hacía que me mojara, así que quedamos el sábado por la mañana en su oficina, yo llegue bañadita y perfumada esperando a que me cogiera muy rico, pero que creen en verdad me dió asesoría jaja yo ya lo veía perdido y pensé dejarlo por la paz pero no quería quedarme con las ganas, siempre me masturbaba pensando en el y en como sería su verga, asi que seguí mi plan, pasaron algunos días y le dije que tenía problemas con otra materia a lo que me propuso otra asesoría y yo acepte, ese día me puse un short y una camiseta sin brasier que reslataban mis pezones a lo cual el lo noto y me calentaba que me viera, así que inicio dándome la asesoría y al final de ella me dice que si me podría ayudar en otra cosa y yo me rei morbosamente y me mordí el labio pero le dije que no que era todo, me responde que por qué esa risa y en qué que pensaba, y yo le dije que si le decía se iba a enojar y el me dijo que no se enojaría que le dijera y yo un poco nerviosa por qué por fin estaba logrando lo que tanto quería y por qué el me intimidaba ya que para mis gustos es un hombre muy maduro como los que me encantan, en ese momento yo ya estaba toda mojada sentía que mi jugos recorrían mi pierna y el mirándome con mucho deseo, le dije que me enseñará otras cosas que no fueran matemáticas a lo que el se paró y me tomo de la mano y me llevo hacía el escritorio, ahí nos empezamos a besar muy pasionalmente y nos quitabamos la ropa, el tomo mis tetas y las beso, mientras lamía mis pezones yo ya gritaba de placer y con mi mano agarré su verga que estaba chorriando y gruesa como tantas veces la imaginé, me metió los dedos a mi concha mojada y e bajo a lamerla, recogió todos mis jugos y seguía lamiendo y yo gritaba de placer, me penetraban con su lengua, yo ya estaba desiosa por chupar esa verga así que lo quité y le dije que seguía yo, así que me puse de rodillas ante tan rica verga y la empecé a chupar como paleta pase mi lengua por sus huevos y los mame después subí y mame la cabecita que ya estaba súper roja y palpitando yo quería comerme la lechita, pero me quito y me puso de espalda sobre el escritorio y me metió la verga super dura y me decía que era una putita bien echa que le gustaba provocarlo, así me follo duro mientras apretaba mis tetas y me decia que era su perra y yo gritaba de placer en eso sentí como la lechita salía a presión de su gran verga y el gemia de placer, me quite y me limpie todo el semen que había quedado, me cambien y quedamos en que nadie se enteraría de eso ya que no quería problemas con su esposa y yo feliz ya que por fin me había cogido al maduro que estaba soñando por un año, así tuvimos varios encuentros sexuales mientras también me cogía a su hermano menor y ellos nunca lo supieron.