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  • Hágalo usted mismo

    Hágalo usted mismo

    Con el propósito de estar unos días completamente solo y en absoluta tranquilidad, apenas separado de Alina, decidí hacer una reservación de tres noches en Punta Serena, a finales de 2018. Llegué al pequeño hotel con playa nudista un jueves alrededor de medio día, aventé mi pequeña maleta en la habitación y me fui de inmediato a la playa, armado de gorra, bloqueador y un libro.

    Pasé al bar por una cerveza y apenas me estaba aplicando aceite bajo una sombrilla de palma cuando llegó una pareja de alrededor de 50 años. El hombre siguió de frente, hacia los últimos camastros, mientras la mujer –de tetas y caderas generosas pero aún firmes- se acercó a saludar cordialmente. Yo estaba desnudo y ella traía un cover-up bajo el que se veía un bikini conservador. Me preguntó si venía solo y al recibir una respuesta afirmativa, me dijo que siempre había tenido la idea de que Punta Serena era sólo para parejas. Le dije que era lo usual, pero que no era requisito; le conté que en 14 años de ser asiduo a ese hotel, habíamos visto muchos solteros, así como parejas del mismo sexo. Nos deseamos mutuamente buenas tardes y ella continuó su camino para reunirse con su marido. Algunas otras parejas fueron llegando, aunque nunca pasamos de unas quince personas.

    Pasadas las dos de la tarde, la playa se fue quedando sola porque todo mundo decidió subir a comer al restaurante. Yo preferí pedir un ceviche y comí allí mismo, luego tomé una siesta. A eso de las 3:30 me desperté sudando; luego de espabilarme corrí hacia el mar y me di un chapuzón en las frescas aguas del Pacífico. Estuve unos minutos jugando con las olas y al volver hacia mi sombrilla pude ver que mi nueva “amiga” estaba sola en su camastro, aparentemente jugando o escribiendo en su celular. Seguí hacia el bar a por un agua mineral y al regreso me percaté de que la mujer había dejado su teléfono y tenía una mano en su entrepierna; aunque yo estaba a unos 25 metros de distancia, pude notar que se masturbaba. El sólo hecho de darme cuenta me provocó una erección; me recosté en el camastro para calmarme, pero la verdad es que no podía dejar de voltear hacia donde estaba la señora, que ahora tenía la otra mano en una de sus tetas, que se acariciaba con delicadeza. Yo estaba a mil por hora y no acertaba qué hacer; por supuesto que también me dieron ganas de masturbarme, lo que empecé haciendo con lentitud. Pero al darme cuenta de que no había más gente en las cercanías, decidí arriesgarme; me levanté y me encaminé hacia donde estaba mi “amiga”, sin dejar de tocarme el pene, que lucía sólido y brillante, gracias al aceite que había vertido en él con generosidad.

    Me acerqué a unos dos metros de la mujer y le dije de la manera más educada que encontré: “¿Te molesta si te acompaño?” Ella, que o no se había percatado de que me acercaba o que había fingido no notarlo, volteó hacia mí, me miró de arriba abajo y sonriendo pero en voz muy baja, respondió: “Está bien” y tras una pausa, agregó: “Pero sin tocar, por favor, si no te molesta”. Asentí, me acerqué un poco más en incrementé la presión y el ritmo de mi masturbación, intentando ponerme en una postura viril, atractiva. Ella también aceleró el ritmo de sus manos y humedecía con saliva los dedos que estimulaban sus pezones.

    Yo intentaba adivinar qué tan cerca o tan lejos estaba el momento de su clímax y en consecuencia, moderaba mis movimientos. Después de largos minutos, su respiración agitada mutó en jadeos y gemidos; abrió los ojos y volteó a verme. Sin dejar de estimularse la entrepierna, con su mano libre me indicó que me acercara; di tres pasos y quedé pegado al camastro. Ella tomó mi pene y lo empezó a frotar, aunque con cierta torpeza ya que estaba concentrada en su auto satisfacción; aun así la sensación fue muy placentera para mí, por lo que tomé su mano y acompasé sus movimientos hasta que tomamos un ritmo que estaba a punto de hacerme terminar.

    Entonces, su respiración se volvió vertiginosa, sus músculos se tensaron y su cuerpo se arqueó hacia atrás mientras exhaló un largo, intenso suspiro, cerrando los ojos. Yo eyaculé en seguida, sobre su vientre. Liberó mi miembro, abrió los ojos y poco a poco recuperó su ritmo respiratorio normal. Me acuclillé y musité: “muchas gracias, estuvo delicioso”, luego la besé levemente en la boca y lamí con un movimiento circular cada uno de sus pezones. Di media vuelta y me metí al mar, donde estuve al menos media hora. Cuando regresé a la sombra, su lugar ya estaba vacío.

  • Diana, la hija de mi ex, mi nueva mujer

    Diana, la hija de mi ex, mi nueva mujer

    -Hola, la persona que más deseaba encontrar la vengo a encontrar en el lugar donde nunca pensaría encontrarla. ¿Cómo estas Mauricio? Me dijo una morocha impresionante, ojos verdes, un cuerpo de locos con una minifalda para el infarto, mientras tomaba un café en un bar de Bariloche.

    -Hola. Supongo que debería recordar a una mujer tan hermosa e impactante, pero, quizás tengo Alzheimer temprano y no te recuerdo. Mis disculpas más sentidas. Dije sonriendo.

    -Es eso, o hace 11 años cuando fue la última vez que nos vimos, yo era “alguito” diferente. Una chiquilina escuálida, casi sin desarrollar, con lentes y frenillos en los dientes.

    -No, es imposible que esa mocosa insoportablemente mimosa y dulce se haya trasformado es una mujer fatal. ¿En serio sos Diana? Dije poniéndome de pie.

    -Si Mauricio, soy Diana. Me dijo y me dio un tremendo beso en la mejilla para luego abrazarme.

    -Por favor, sentate. Digo si tenes tiempo.

    -Por supuesto que tengo tiempo. Muchos años deseando este encuentro para dejarlo ir.

    -¿Qué queres tomar?

    -Un café por ahora. Dijo mirándome a los ojos.

    Pedí dos cafés y ella fue la que inició el diálogo.

    -Contame, ¿Qué estás haciendo en Bariloche?

    -Llegue en el avión de la mañana. Vine a despejarme un poco. Me voy mañana a la tarde.

    -¿A despejarte? ¿Mucho trabajo?

    -Maso. Problemas de pareja.

    -Ups. ¿Casado, juntado?

    -Juntado. Hace seis años.

    -No encontraste la horma todavía.

    -No, en realidad no encontré quien me banque mi locura. No toda la culpa es de los demás. Dije.

    -No, eso es cierto, pero si vos no cambiaste mucho, siempre fuiste loco. El tema es que muchas veces decimos que aceptamos a una persona, para tratar de cambiarlo a nuestro gusto luego. Dijo Diana.

    -También es cierto eso. ¿Psicóloga?

    -No, observadora. Y conocí un caso muy de cerca.

    -Puede ser. Dije sonriendo.

    -¿Seguís con la moto, tirándote en paracaídas, haciendo rafting? ¿Algo más?

    -No, con eso me alcanza. Te acordás de todo parece. Eras chica.

    -De todo Mauricio. Y no era tan chica.

    -¿Tu madre?

    -Sola. Tuvo una pareja y no funcionó. Ella tuvo mucho que ver, sigue siendo muy gris, como le digo yo.

    -Que pena, porque es una buena mina, perdón, mujer.

    -¿Entonces viniste a decidir si seguir o no?

    -No, a decidir si cambio definitivamente o no.

    -¿Por qué deberías cambiar? ¿Tanto la amas, que resignarías todo lo que durante tantos años amaste? Entonces cambiaste demasiado Mauricio. Vos nunca te plantearías eso.

    -Contame de vos. Dije.

    -Escapate. Soy modelo, vine a hacer unas fotos para una casa de ropa.

    -¿Y?

    -Y estoy sola, tuve dos parejas que no funcionaron. Culpa mía.

    -¿Por el trabajo?

    -No, mambos míos. Cosas que no termine de resolver. ¿Almorzamos?

    -Con todo gusto.

    Fuimos a almorzar y la charla giró sobre su trabajo, el mío, sus deseos de ser madre, de dejar todo por un hombre. Estábamos en el postre cuando me dijo:

    -Te acordás cuando vivíamos en tu casa, las charlas que teníamos.

    -Sí, claro. Fuiste lo más cercano a una hija que tuve.

    -Para mí eras un amigo. Un gran amigo. Esas charlas en tu dormitorio, cuando mamá preparaba la comida, me marcaron. No sabes cuánto las recuerdo. ¿Si te pido que tengamos una, que vallamos a tu hotel o el mío, no importa, y tengamos una charla, es una locura? La necesito. Tomar un whisky y charlar con vos.

    -No tengo problema con la charla, pero ¿Por qué en una habitación de hotel? Puede ser en un café, o sentados frente al lago.

    -Porque necesito esa intimidad que sentía en aquellas charlas. Dijo Diana.

    -Como quieras. Dije.

    Terminamos de almorzar y salimos del restaurant rumbo a mi hotel. Ella me tomo del brazo e hizo un movimiento con el cuerpo como si se acomodase, rato.

    -Compremos una botella de whisky por si queremos tomar más que un vaso. Dijo ella y sin esperar mi respuesta entro en un supermercado.

    Fue directo a la estantería donde estaban los whisky`s y eligió uno.

    -¿Te sigue gustando este?

    -Sí, me sigue gustando.

    Lo quiso pagar ella y seguimos caminando. Después quiso comprar chocolate en rama, y entro y compro una caja grande. De pronto era la chiquilla malcriada, a quien le daba muchos de los gustos.

    -Ahora sí, vamos.

    Subimos a la habitación, y cuando entramos ella se sacó la campera y un saco de lana. Corrió a la cama y se tiró, como hacía cuando era chica.

    Serví dos vasos de whisky y me senté en la cama.

    -Hablemos. Te escucho pequeña. Dije.

    -Tengo tanto que decirte. Te hice trampa.

    Mauricio, vos marcaste mi vida. Estuviste con mi mamá, desde mis 13 a los 18. Fuiste el padre que no tuve, pero un amigo tremendo. Hablabas y yo te escuchaba porque te respetaba. Vos supiste que me había hecho señorita antes que mamá. Vos supiste de mi primer beso antes que ella. Vos me regalaste una caja de preservativos sin que ella lo sepa. Vos hablaste claro sobre sexo, la vida, la muerte, el amor, el desamor. Vos era luz. Amaba cuando íbamos al campo de paracaidismo y te ponías tu ropa e ibas a saltar. Te veía libre, volabas libre. Escuchaba la moto en marcha cuando salías con tus amigos y se me ponía la piel de gallina. Ni que hablar, cuando me llevaste a dar una vuelta. Abrazada a vos.

    O esas vacaciones, cuando en vez de ir a la playa nos fuimos a Mendoza y estuvimos 15 días haciendo rafting, trecking, ciclismo. Ahí supe lo que era la libertad en primera persona.

    O cuando me enseñaste a pensar, no a actuar por impulsos. Fueron cinco años maravillosos, que me marcaron a fuego.

    -Uff. Que fuerte escuchar eso. Vos también…

    -Espera. También aprendí que el sexo puede ser divertido, escuchando como bromeabas con mi vieja en el dormitorio, hacia fuerza para no dormirme y escuchar como le hacías el amor a mamá, como ella gozaba como loca, gimiendo y tapando sus gritos de placer. Aprendí que hacer el amor es maravilloso. Por eso me dio tanta bronca cuando ella se “canso de tus locuras”. Te quiso cambiar y no pudo. Gracias Dios no pudo.

    Mauricio, por favor no cambies, sos vos. Hermoso y tierno como solo vos podes ser. Seductor impresionante. No quiero que mates al hombre que am…

    -Diana…

    -Todos estos años te amé. Aunque no me creas, Cuando mamá quiso que nos vayamos de tu casa porque “eras un loco incorregible”, te empecé a amar. Te buscaba en todas partes, no te encontraba y soñaba con encontrarte. Encontrarte y decirte que te amo, que amo tu libertad, amo que digas “¿Flaca, vamos a Mendoza el fin de semana?”, o que subas a tu moto para ir a comer panchos a Pinamar con tus amigos.

    Por favor, no mates a Mauricio. Necesito que esté vivo, tener la oportunidad de mostrarle que soy una mujer, que lo necesito, que quiero que se enamore de mí, que seas el padre de mi hijo o hija, solo por vos dejaría todo.

    -Diana, Dios, flor de trampa. Ni sé que decir. Era más fácil cuando eras una pendeja. En serio, no sé qué decir. Nunca espere que me digas algo así. Sos brutal.

    -No, frontal, directa, y estoy haciendo lo que tanto me remarcaste, que luche por lo que amo.

    -Basta. Al final voy a tener que contradecirme para zafar. Dije riendo.

    -Ni así vas a zafar.

    -Es una locura lo que plantas. Soy muy mayor para vos.

    -Otra excusa por favor. Dijo mirándome a los ojos.

    -Vamos a caminar un rato. Necesito respirar.

    -Vamos.

    Nos abrigamos y salimos a caminar por la orilla del lago. Ninguno de los dos hablaba. Nos sentamos en unos bancos y le dije:

    -Diana, ¿cómo podes amarme si no sabes como soy? Si verdaderamente soy el mismo o cambié.

    -La respuesta la diste vos. Dijiste que viniste a ver si cambiabas o seguías igual. No cambiaste.

    -Soy demasiado grande para ser padre.

    -Otra excusa. Dijo.

    -Tu madre. Te imaginas la locura que le va a agarrar cuando se entere,

    -Ya sabe. Se lo dije la última vez que discutimos por vos, hace 5 años. Le dije que fue una pelotuda, que se cago la vida. Que yo te amaba tal cual estas. Y que soñaba con encontrarte para hacerte mi hombre.

    Se quedó helada y no dijo nunca más nada de vos.

    -Ah.

    -Tengo frío. Vamos a tu habitación. Dijo.

    -Eh, Diana

    -Me olvide la billetera. Vamos. Dijo.

    Íbamos caminando por la calle principal y se paró a ver una vidriera. Yo me pare al lado, y de repente, estaba abrazándome y dándome un beso hermoso.

    -Te amo. Y soy feliz diciéndotelo, tomada de tu brazo.

    Llegamos a la habitación y nuevamente se tiró en la cama.

    Yo me estaba sacando la campera y le dije:

    -Soy impotente. Me daba vergüenza decírtelo, pero es así. Dije.

    -En serio… Dijo y se levantó de la cama. Vino hacia mí, me abrazo y me dio otro tremendo beso. No pude resistirme y lo respondí. Ella, muy tramposa, llevo su mano a mi entrepierna y mi pija ya estaba tomando volumen.

    -Parece que mis besos son milagrosos… Dijo y sin más, empezó a desabrochar mi pantalón, bajar el cierre, y meter su mano bajo mi bóxer para acariciarme.

    Mientras lo hacía, fue desabrochando mi camisa, y me la quitó. Luego, ya masturbándome, se quitó ella la camisa y el brazier. Siguió su mini y su tanga. Se puso de rodillas y empezó a chuparme la pija en una forma maravillosa. Con sus manos me acariciaba, acariciaba mis pelotas. Se puso de pie, me tomo de la mano y fuimos a la cama.

    Hizo que me acueste y me montó. Movía sus caderas en círculos, y gemía suavemente. Se movía hacia adelante y atrás, frotando su clítoris contra mi pelvis. Así llego a su primer orgasmo. La tome de la cintura y le pedí que se siente en mi boca.

    De a poco fui jugando con mi lengua, en el clítoris, su concha, su ano. Ella, apoyando las manos contra la pared gemía y daba suaves quejidos de placer.

    -Con razón gemía tanto.

    Sos tremendo haciendo gozar a una mujer. Dijo.

    -Dame un orgasmo en la boca. Le dije.

    -Sos un cerdo.

    -Dámelo.

    Ella se empezó a frotar contra mi boca suavemente y cuando estaba por llegar, le metí la lengua con todo en la concha. Tuvo un orgasmo hermoso y apretó mi cabeza contra su concha. Se levantó e hicimos un 69. Yo jugaba con su concha con mi lengua y le metí dos dedos, buscando el punto G.

    -No hagas eso, por favor. Dijo.

    No le hice caso y sus gemidos aumentaron en intensidad. Tuvo un orgasmo y metiéndose toda mi pija en su boca, acallo el grito de placer. Seguí jugando y lleve uno de los dedos mojado con sus jugos a su culo. No lo introduje, solo jugaba acariciándolo y haciendo un poco de presión.

    -Ni se te ocurra Mauricio, nunca lo use.

    -¿Tampoco para ir de cuerpo?

    -Sos un asqueroso. Basta,

    Saque mi dedo y la acosté en la cama. Me puse entre sus piernas y levantando sus piernas se la fui metiendo hasta el fondo. Apoyándome en mis codos, me puse sobre ella. Me tomo la cara y me besaba con locura. Nos mirábamos a los ojos y los dos nos movíamos. Ella me abrazo y lentamente fue clavándome las uñas en la espalda hasta que los dos llegamos a un tremendo orgasmo.

    Agarrándola bien, sin dejar de penetrarla, gire para quedar yo boca arriba y ella sobre mí.

    -Te amo Mauricio. No te pido que me digas nada. Solo que me des la oportunidad de enamorarte.

    -Claro que la tenes, y la estas aprovechando bien. Dije.

    Fue al baño, y serví dos vasos de whisky.

    -Son las 5 de la tarde y vamos por el segundo whisky. Dijo y fue a buscar la caja de chocolates.

    -Seguís golosa como antes.

    -Muy, ¿no se notó?

    -Esto es una locura Diana.

    -Si, una locura hermosa, de la que doy gracias a Dios. ¿Seguís viviendo en la misma casa? Pasé varias veces, y nunca vi la moto. Y una vez vi a otro hombre.

    -No, vivo en una chacra, en Exaltación de la Cruz. Dos hectáreas.

    -Que hermosura. Siempre decías que ibas a comprar una.

    -Sos hermosa, increíblemente hermosa.

    Nos empezamos a besar nuevamente y ella fue directo a chuparme la pija. Directamente se la devoraba, se cogía ella misma la boca, yo me movía metiéndosela todo lo que podía, ella me apretaba las piernas. La puso bien dura y de un salto se la metió en la concha. Me apretaba el pecho y galopaba sin parar. Yo le acariciaba las tetas y ella apretaba mis manos contra ellas.

    Me empecé a mover y ella más loca se ponía. Tome sus cachetes del culo y los apretaba con fuerza. Ella no paraba de gemir con todo. Me incorpore un poco y puse un dedo en su culo.

    -Cerdo. Me dijo.

    Y para mi sorpresa, hizo un poco de fuerza para que entre un poco.

    -Mira lo que me haces hacer de la calentura que tengo.

    Se tiró encima de mí, frotando sus tetas contra mi pecho. Parecía una serpiente por como se movía. Estuvo así un rato hasta que empezó a besarme el cuello y decirme barbaridades al oído. Cuando sintió que acabada dentro de ella, se sentó con todo, haciendo que acabe bien adentro de su concha.

    Nos besamos y quedamos abrazados en la cama.

    Hace tres meses que paso esta historia. Diana vive en la chacra conmigo, dejo la carrera de modelo, empezó el curso de paracaidista pero lo tuvo que dejar por el embarazo.

  • Me meto con ella solo por venganza

    Me meto con ella solo por venganza

    A inicios del 2012 decidí cambiar de trabajo y dejando las ricas vivencias del anterior, me adentré al mundo de las artes gráficas por completo, recibiendo la oportunidad como jefe de personal en una pequeña empresa de impresión Offset.

    Por alguna razón para los impresores, el que yo fuera su jefe y que tuviera 24 años los ofendía demasiado, lo que me generó muchísimo estrés y problemas con algunos, en especial con David.

    David era el que más años tenía en esa empresa y quien quería ser jefe de personal, honestamente creo que él lo merecía pero sus aptitudes y actitudes no le ayudaban mucho.

    Este tipo era el típico todas mías de la empresa y tenía su querida, Clara, una chava de acabado que le limpiaba la corneta cuando le tocaba trabajar de noche y esto lo hacía sentirse todo un semental.

    Clara media como 1 .50 cm, tenía 28 años, era morena, no tan agraciada y muy nalgona, sus nalgas se veían super ricas con sus licras que llevaba, Clara siempre me sonreía y me saludaba de beso, esto ponía como loco a su macho, pero como él era casado no podía hacer nada más que berrinche.

    Una ocasión mientras trabajamos de noche, tuve una discusión con David, honestamente ya estaba hasta la madre de el, asi que decidi dejarlo en su drama y me fui rumbo a mi casa, cuando salí ahí estaba clara, en la esquina, con una calza negra y su blusa roja ya que era época de calor.

    O: ¿Qué haces aquí?

    C: Pues espero a David, me dijo que ya no tardaba.

    O: Porque sales con el, es un idiota, ademas ¡es casado!

    C: Es que me compra cosas, me defiende de las demás.

    O: Como que un bizcocho como tu es mucho para ese viejo.

    Ella solo me sonrió, fue entonces que se me ocurrió la idea de venganza más genial en ese momento, sin decir más, me acerque a Clara y la comencé a besar ella no me rechazó, de hecho sentí como se erizo y lanzó un pequeño gemido de placer.

    O: Vente conmigo, no te vas a arrepentir.

    C: ¡Así de plano! ¿ya nos vamos al hotel?

    O: Claro mi vida, te deseo, quiero comerte ¡todita!

    Debo confesar que me daba adrenalina saber que estaba a punto de fornicar con la novia de David y una erección comenzaba a formarse en mi.

    Clara aceptó ir conmigo, caminamos unas calles y nos metimos en el hotel que estaba por ahí cerca, ella caminaba por delante y yo le morboseaba sus ricas nalgas, porque honestamente era lo único bueno de ella y en unos momentos la iba a romper.

    Una vez que entramos al cuarto sin dudarlo la desvesti, y me desvestí, ya desnudo la comencé a besar mientras ella con su mano acariciaba mi verga en especial su cabeza.

    C: Me gustas mucho, ¡¡uhm!!

    O: ¡¡Estás bien rica mami!!

    Lamia sus pequeñas tetas mordiendo sus pezones, ella me apretaba la cabeza, estaba entregadisima a mi y yo no lo iba a desaprovechar, me acosté y le pedí que me chupara la verga antes de ponerme el condon.

    C: ¡La tienes mas grande que David y se ve que esta mas rica!

    O: ¡¡Claro!! No tardes, comete lo bueno.

    Clara comenzó a darme un buena chupada, no se comparaba con las de Martha o las de mi novia, pero sí que sabía tragar verga, Clara saboreaba mis huevos y mi glande, lamia como si fuese paleta, estaba bien entrenada en el arte amatorio.

    Yo la tomaba de la cabeza y prácticamente le follaba la boca, ella aguantaba todo eso y aunque se ahogaba parecía que estaba diseñada solo para complacer a su amo.

    O: Así, uhm, tragatela, uhm, que rico, comete mi verga, uhm, ¡¡agh!!

    Honestamente al principio solo quería vengarme pero comenzaba a disfrutar tener a esa mujer a mi merced.

    La acosté de tal forma que su cabeza quedara boca arriba y en la orilla de la cama, me puse de pie y lleve mi verga a su boca, comencé a follarle su boca con fuerza, solo escuchaba como se atragantaba mientras fornicaba su boca.

    Le besaba las tetas, y prácticamente usaba su boca como si fuese su vagina y ano, y ella solo disfrutaba ser usada así, no aguante mas y comencé a venirme, comencé a llenarle su boca de mi semen espeso y caliente.

    O: Que rico, mmm, que rica boca cogible tienes.

    Una vez que se la saque ella tomó aire y escupió un poco mi semen, yo aun lo tenía duro, ella apenas reaccionaba de lo sucedido cuando yo ya me había puesto el condon, le abri las patas y se la deje ir de golpe, ella solo gemía a cada embestida que le daba.

    C:¡ Ah, uhm, ah!

    O: Que rica puta eres, uhm, tomala ¡¡uhm!!

    No me importaba insultarla, la adrenalina me invadía y solo venia a mi cabeza la cara de David enterándose que su mujercita se había tragado mi semen,

    Me acosté y la subí a cabalgar, ella se movía rápido y en círculos, yo le mordía sus tetas, le jalaba el cabello y le daba de cachetadas, prácticamente era mi muñeca personal.

    O: ¿De quién eres puta?

    C: Tuya, uhm, ¡¡ah!!

    O: ¿Quién te coge rico?

    C: Tu, tu me coges riquismo, ¡¡ah!!

    Mientras hablábamos se la dejaba ir con fuerza, ella disfrutaba ser usada con violencia, comencé a morderle el cuello con la intención de dejarle marca y ella no se negó, estaba bien entrenada, David había hecho algo muy bueno con esa mujer.

    La puse a cabalgar al revés, miraba como movía sus nalgas y eso me excitaba más, le apretaba con fuerza, le pegaba hasta dejarla roja y ella se agachaba moviéndose riquísimo y metiendose enterita mi verga.

    C: ¡Mas, asi me gusta, agh, más, soy tuya, uhm agh!

    O: Eso perra, uhm, que rico, mmm, eres una buena puta, toma tu premio ¡puta!

    C: ¡¡¡Si!!! Soy tu puta, me coges más rico que él, ¡¡agh!!

    O: Lo se puta, ¡toma, toma mi verga!

    Las vulgaridades ya eran normales en ese momento, ella me tenía disfrutando y yo disfrutaba hacerla mi puta, le pedí se pusiera en cuatro patas y antes de metersela le mordí sus nalgas hasta dejarle marcas, ella con lágrimas en los ojos me pedía mi verga y yo sonriendo se la di.

    C: ¡Que rico, más, damela toda, uhm, más!

    O: Pidemela perra, uhm, ¡pidemela!

    C: Dámela, dame tu verga ¡¡por favor!!

    O: Si, toma, toma mi verga.

    Que rico momento, nunca había tenido a una mujer para tratarla así, le pegaba en las costillas, le jalaba el cabello y le apretaba los pezones, la lastimaba y eso me excitaba demasiado.

    C: Me voy a venir, agh, ¡¡ah!!

    O: Claro, correte yo también ya me vengo, uhm, muévete, asegurate que disfrute puta.

    Clara se movió como loca y yo le hice segunda, ambos gritabamos y babeamos hasta que tuvimos un orgasmo juntos, mientras teníamos espasmos le mordía su cuello y oreja, quería que al día siguiente David se preguntara quien había cogido con su hembra y quien la había dejado marcada.

    Una vez que nos relajamos, volví a ser lindo con ella, le dije que estuvo fantástica y que quería repetir.

    C: No se que le voy a decir a David.

    O: Que estabas cogiendo rico, ¡jaja!

    C: Jaja, me mataría si escucha eso.

    O: !Me va odiar más si se entera que te comí rico, jaja!

    Salimos del hotel y ella tontamente regreso a esperarlo, al dia siguiente llego con un ojo morado y me miro con cara de odio, David estaba muy enojado y yo lo hice enojar mas reclamando que no termino el trabajo, el se me puso todo loco pero yo solo le conteste que no era Clara y el se callo.

    Pero todavía me quedaba una aventura más con esta mujer, que se convertiría en mi primera sumisa que tuve.

  • Aventura inesperada con un desconocido

    Aventura inesperada con un desconocido

    Mis narraciones, como lo habrán notado, no son sucesos aislados sino que uno es la continuación del otro porque de esa manera se fueron dando las cosas y en esta ocasión me sucedió algo completamente diferente.

    De nuevo de vuelta en el mismo escenario donde había terminado mi anterior experiencia, Damaris había decidido hacer algo en sus ratos libres y tomó un curso de estética integral y belleza y hacía poco había aprendido a hacer cortes de cabello, arreglo de uñas y depilaciones y ya tenía unos pocos clientes y me convenció para que la dejara practicar conmigo arreglo y decoración de uñas. A mí nunca me habían hecho un procedimiento de esos y dudé un poco pero insistió e insistió hasta que tuve que ceder.

    Dijo que me haría un arreglo de manos y pies con aplicación de esmalte transparente. Me pareció que no era muy indicado para mi pero al final la dejé, al fin y al cabo nada tenía que perder. Cuando terminó me sentía un poco extraño viendo todas mis uñas brillantes, pero me pareció que se veía bien. Según ella yo tengo manos y pies bien cuidados y son bonitos pero con el arreglo que me había hecho se veían mucho mejor, incluso pidió la opinión de sus hijas quienes estuvieron completamente de acuerdo con ella. Hasta bromearon diciendo que debería hacerme decorados de mujer con florecitas y diseños y apostaron a que no era capaz de ir así a la tienda del barrio haciéndome pasar por homosexual.

    Al principio me negué rotundamente pero entre risas y viendo que me había puesto nervioso subieron la apuesta y al final después de pensarlo varias veces acepté el reto pues al fin y al cabo allá nadie me conocía. El reto era llegar hasta la tienda vestido con ropa de mujer que ellas mismas me prestaron y comprar alguna cosa, entonces Damaris me aplicó una base roja para resaltar y un arreglo de florecitas y mariposas en manos y pies, y para hacer bien el papelón me colocaría un poco de maquillaje, una minifalda colegial suelta y muy corta, una peluca y una camisa pequeña. Ya eran las 5 pm y la dichosa tienda quedaba a unos 200 metros de la casa. Luis estaba durmiendo y las hijas me seguirían a una cierta distancia para ir mirando el vergonzoso espectáculo y burlándose todo el camino.

    La calle estaba más bien sola. Durante el recorrido de ida aguanté un par de silbidos y un piropo de mal gusto por ahí. Después de unos minutos que me parecieron una eternidad llegué a la tienda y allí se encontraba un señor mayor tomándose una cerveza fría sentado a una mesa y escuchando música. El local era muy pequeño, solo había lugar para la mesita, dos sillas y la persona que entraba a hacer sus compras. En ese momento me llené otra vez de nervios y dudé de continuar con el juego pero las chicas estaban cerca pendientes de todo lo que pasaba, y ya entrado en gastos y mas nervioso que antes decidí continuar.

    Respiré profundo y entré despacio y un poco atemorizado al local. No había nadie tras el mostrador pero el viejo ya me había echado el ojo desde el momento que aparecí ahí. Tendría unos 65 o 70 años, de piel morena oscura, casi completamente calvo con unas pocas canas a los costados, tenía bigote, una barriga redonda y voluminosa y tenía puesta una camisa vieja de manga corta a medio apuntar, un pantalón verde en dril desgastado y unas sandalias de cuero. Estaba solo, me miró de pies a cabeza y me dijo algo así como: “Uff, que hermosa estás mamacita, así es como me gustan bien arregladitas y lindas…” Me asusté y volví a mirarlo un poco angustiado, él me estaba guiñando un ojo y me dijo: “Mami porque no me regalas un besito…?”

    Como el local era muy pequeño, yo me encontraba de pie justo al lado de su silla. Dije “Buenasss…” para llamar al tendero y en ese momento sentí una mano gruesa y pesada que me tocó la parte trasera de la pierna un poco encima de la rodilla y subió por debajo de la minifalda hasta agarrarme una nalga. Yo tenía puesto un calzoncillo tipo tanga y mis piernas son lampiñas. Quedé bloqueado del susto y con el corazón a mil y no sabía qué hacer. El viejo mientras tanto seguía manoseándome el culo y ya me estaba metiendo los dedos entre el calzoncillo y tocándome la raya mientras con la otra mano se tocaba la verga por encima del pantalón. Como pude reaccioné y suavizando un poco la voz y siguiendo el juego le dije que esa no era la forma de tratar a una dama.

    Se disculpó y se puso de pie y tomándome de la mano me dijo: “Que vas a llevar amor…?

    Resultó ser que él era el dueño de la tienda, nada más y nada menos. Medía quizás 1,70 metros, un poco más alto que yo. Cuando me di cuenta ya había puesto mi mano sobre su pantalón y pude sentirle la notoria erección que ya tenía.

    Pedí algunas cosas, lo primero que se me ocurrió pues realmente no necesitaba llevar nada, todo era solo por hacer un juego y ganar una apuesta. El viejo colocó las cosas sobre el mostrador y me dio la cuenta, y también me dijo que si no tenía dinero podría pagarle de otra manera. La verdad yo ya me encontraba también un poco caliente con el jueguito y entonces decidí seguirle las intenciones. Miré para afuera y las chicas estaban en la acera de enfrente viendo todo y riendo a toda carcajada. A estas alturas era evidente que ellas sabían que el tendero era gay activo y por eso me tendieron esa trampa.

    En mi vida yo había tenido un par de experiencias íntimas con otros hombres pero no pasó de un simple sexo oral, y ahora me encontraba a punto de volver a vivir esos momentos con un hombre que fácilmente podría ser mi abuelo.

    No lo pensé mucho y acepté pagarle como él me dijera, entonces cerró la puerta para que no fuera a llegar nadie y se acercó y abrazándome me besó. Cerré los ojos y lo dejé que me hiciera lo que quisiera. Resultó ser un experto para besar, mientras me comía la boca con su lengua me cogía el culo a dos manos y me restregaba la verga en el abdomen.

    Se desabrocho el pantalón y se bajó el calzoncillo a media pierna y su pene dio un salto por la erección. Me tomó de los hombros y me hizo bajar para que se lo mamara. Cuando llegué abajo, oh sorpresa!

    El tipo estaba bien dotado, tenía un arma enorme, como de 18 o 20 cm, venoso, cabezón y gruesito. Tenía también mucho vello púbico como yo, pero éste ya tenía bastantes canas y unos huevos enormes y peludos que difícilmente me cabían ambos en una sola mano.

    Le sujeté el pene desde la raíz con la mano izquierda y empecé a lamerle esos enormes y peludos testículos. Olía a macho y eso me gustó. Después empecé a lamerle el pene desde la raíz hasta la cabeza y ya luego me dediqué exclusivamente a chuparle y lamerle el glande con la lengua y los labios. Mientras tanto el viejo bastante excitado me decía cosas como: “Si perrita, sigue así, me encanta como te la comes… Ahh putita, como lo mamas de rico”

    El tipo aguantó la mamada que le estaba haciendo más o menos por 15 o 20 minutos hasta que no pudo más y con unos gemidos eyaculó. Fueron como 4 o 5 chorros de semen que expulsó directamente en mi boca mientras me agarraba la cabeza con ambas manos, pero eran chorros grandes. Lo noté porque cuando me sacó la verga de la boca la sentí llena y subí la mirada para verlo a los ojos mientras le mostraba su semen en mi boca abierta, enseguida la cerré y me lo tragué. El tipo quedó enamorado y yo terminé con algunos pelitos enredados en los dientes y debajo de la lengua.

    Después de la acción quiso que conversáramos un poco, me dijo que le encantaban las pasivas como yo, me preguntó mi nombre, que de donde era yo porque no me había visto antes por esos lados y que donde estaba viviendo y cuantos días más me iba a quedar, me preguntó en que trabajaba, que estudiaba, que cuanto tiempo llevaba siendo homosexual y me pidió que le diera el número de celular para seguir en contacto. Yo le respondí todas sus preguntas y le di mi número para que me llamara al otro día.

    Una media hora después nos despedimos con un beso y yo salí de ahí con todas las cosas que había pedido antes. Las chicas ya no estaban así que tuve que regresar solo a la casa. Caminé con prisa porque ya deseaba llegar a la casa y cerrar pronto ese capítulo. En el camino un tipo me dijo algo y yo le respondí lanzándole un beso al aire.

    Habría trascurrido poco más de una hora desde que salimos de la casa y cuando regresé estaban ellas ahí en la sala. Menos mal Luis no estaba en ese momento. Enseguida me cayeron encima con su cuestionario de preguntas interminables sobre que había pasado con el viejo, jajaja. Lo primero que hice fue quitarme esa ropa y lavarme la cara y ahí si empezamos a conversar.

    Les reproché que ellas sabían que el viejo era un homosexual activo y aun así me hicieron ir hasta allá vestido de mujer, y se burlaron. Palabras más, palabras menos les conté sin tapujos lo que había pasado y ellas al principio no me creyeron, ya después lo tomaron normal. En tono jocoso cobré mi apuesta y me acosté a descansar.

    Al otro día Efraín (así se llamaba el viejo) me llamó para saludarme y preguntar cómo estaba y preguntarme si podía pasar más tarde por su casa. Le dije que no pero que en esos días volvería. Damaris me preguntó si de verdad volvería a ir a verme con él y le dije que sí, que porque no? Al fin y al cabo había resultado ser una experiencia deliciosa y lo había disfrutado.

    Efraín siguió llamándome y llamándome y al tercer día decidí volver. Me pidió eso si que fuera vestido como toda una nenita y que me colocara algo de ropa íntima sexy, así que antes de ir con él pasé al centro y en un sex shop compre unas tangas y un brasier de transparencia y encaje negros, unas medias de malla y un lubricante en gel.

    Damaris me presto una camisa escotada y otra minifaldita de prenses tipo colegial. De repente me estaba gustando ese juego de asumir un rol de nena. Ese día por la mañana Damaris me volvió a hacer un nuevo arreglo de uñas, esta vez de un tono rosado y flores blancas. En la tarde me di una buena ducha, me coloqué la ropa que había comprado y la que Damaris me había prestado, me maquillé el rostro, me apliqué un perfume de ellas, me puse unas sandalias y la peluca, agarré una carterita y salí.

    En mi papel de homosexual me sentía toda una diva y salí a la calle con mucha determinación, total en ese lugar nadie me conocía, aunque esta vez no me crucé casi con nadie en el camino. Recorrí con rapidez los 200 metros que había hasta su casa y entré.

    Eran mas o menos las 6:30 pm y él ya me estaba esperando hacía rato, se emocionó al verme, me saludó de beso y cerró la tienda.

    Fuimos a su cuarto, nos sentamos al borde de la cama y nos besamos un buen rato y él se desnudó. Le hice un poco de sexo oral para ponerlo mas caliente y sentí que tenía la verga más dura y quizás un poco mas grande que la primera vez. Entonces miré la mesita y vi que se había tomado un viagra de los de 100 porque había dejado el sobre vacío y un vaso de agua casi a terminar y entendí que esa noche iba a ser larga.

    Colocamos música romántica y empecé a hacerle un show bailando sugerentemente y colocándole el culo cerca de su cara o de repente sentándome encima de él. No sé como me deje llevar hasta ese punto pero me estaba sintiendo toda una hembra y ya no había vuelta atrás. Esa noche perdería la virginidad.

    Poco a poco fui haciéndole un strip tease y excitándolo lentamente hasta quedar en tanga y brasier, entonces él se acercó y me abrazó y me empezó a besar nuevamente. Es difícil explicarlo pero su bigote me hacía sentir cosquillas. Mientras tanto me iba manoseando todo, las piernas, el culo, la espalda, los brazos.

    Nos desnudamos y nos acostamos en la cama de lado yo dándole la espalda y mientras me besaba el cuello, se aplicó lubricante en la mano derecha y me empezó a dilatar metiéndome primero uno y después dos de sus gruesos dedos. Los metía y los movía adentro y yo sentía delicioso y en ese momento le conté que era virgen y más se emocionó.

    Después de estar un rato así me hizo levantar para ponerme en 4 sobre el borde de la cama, abriendo al máximo las piernas y agachando la cabeza, me dijo que no me asustara porque me iba a tratar como a una princesa pero que si me dolía podía morder la almohada.

    Ya en esa posición no podía verlo pero si sentí como me agarraba el culo a dos manos y me lo comía con esa lengua deliciosa que me daba tanto placer.

    Enseguida se levantó, volteé un poco la cabeza para verlo y lo vi que se estaba colocando lubricante en la verga, volví a mirar hacia adelante y esperé.

    Mientras miraba la pared, sentí su mano izquierda agarrándome de la cintura y la punta de su pene tocando mi agujerito, en ese momento cerré los ojos y apreté los labios y sentí como empujaba su cuerpo hacia mí y como poco a poco mi resistencia fue cediendo y como él iba entrando lentamente en mí.

    Ya me agarraba la cintura con ambas manos y no dejaba de empujar, afortunadamente estaba dilatando bien porque no sentí mayor molestia pero ese momento se volvía eterno y esperé.

    Muy pronto ya había empezado con el mete y saca, mete y saca y podía oírlo gemir de placer. Tenía la verga durísima, lo podía sentir. Yo me sentía literalmente atrapado sin poder escapar a ninguna parte aunque en realidad también lo estaba disfrutando.

    Supe que me tenía penetrado al máximo cuando empecé a sentir sus enormes huevos golpeando mi culito, sentía un poco de incomodidad como ganas de ir al baño pero no quería parar y él seguía y seguía penetrándome sin detenerse, y esta vez tardó 35 minutos en venirse, lo supe porque había visto la hora en el celular, 35 minutos taladrándome el culo y yo disfrutando sentir como abría mis entrañas y se apoderaba de mí.

    Finalmente empezó a gemir y supe que ya iba a eyacular. Me agarró firmemente de la cintura con ambas manos, me la clavó toda hasta el fondo y entre sus gritos de placer empecé a sentir sus palpitaciones sabiendo que literalmente me estaba preñando y me estaba haciendo su mujer. Lo admito, fue algo delicioso y sublime. Quien se iba a imaginar que un hombre quizás 40 o 45 años mayor que yo y que hasta podría ser mi abuelo me estaba haciendo sentir toda una hembra y yo lo estaba disfrutando?

    Después de terminar esperó un par de minutos antes de sacármela, quizás mientras se le desinflamaba un poco y yo podía sentir aun como le palpitaba dentro de mi culo pero ya eran palpitaciones secas porque todo su juguito delicioso me lo había inyectado bien adentro.

    Al fin la sacó, despacio para no lastimarme más, ya su pene le colgaba aunque todavía estaba algo hinchado. Fue al baño, mientras tanto yo que me había pasado los dedos para tantear el tamaño del agujero que me había quedado, me recosté en la cama apretando las nalgas y cruzando las piernas para evitar que el semen se saliera. Quería saber cuánto tiempo podría permanecer adentro de mí.

    Efraín salió del baño, fue a la cocina por algo de comer, cenamos en la cama y nos acostamos a ver tv mientras nos quedábamos dormidos.

    A la mañana siguiente se había levantado temprano y se había tomado su segunda dosis y cuando yo desperté a eso de las 7 am, él estaba a mi lado recostado sobre la cama con una enorme erección masturbándose y preparándose para la segunda ronda. Me levante al baño, cepille mis dientes y me senté a evacuar. Entre mis desechos pude ver enredados algunos rastros de semen. Me limpié cuidadosamente el ano con agua y volví con él. Me senté a su lado y empecé a ayudarlo a masturbarse mientras hablábamos de la noche anterior.

    Después de unos minutos me acosté de nuevo en la cama, boca arriba y abriendo mis piernas en una posición de misionero. Efraín se ubicó allá abajo y se aplicó lubricante para penetrarme de una vez. Enseguida me tomó por los tobillos, lamió mis pies y me chupó los deditos y luego los colocó sobre su pecho que era tan velludo como su verga y esa sensación de sentir esos pelitos en mis plantas era tan deliciosa como caminar descalzo en una alfombra. Luego puse los pies sobre sus hombros para que me pudiera penetrar a sus anchas. Unos minutos después esa posición se había vuelto incómoda para mí y baje los pies rodeando su vientre con las piernas por debajo de sus brazos en una posición más cómoda para mí. En esa pose la penetración era profunda, a la vez que podía abrazarlo con los brazos y las piernas, y su gran barriga podía descansar sobre mi cuerpo y de paso podíamos besarnos mientras me la metía y me la sacaba rítmicamente. Indudablemente un enorme placer.

    A veces paraba para descansar un rato pero sin sacármela, luego volvía a empujar y sacar. Una media hora después empujó con fuerza y dejó de moverse y volví a sentir las pulsaciones en el culo sabiendo que me estaba preñando nuevamente. Después de terminar volvió a esperar un rato antes de sacármela y entonces le pregunté la razón, me dijo que allá era como una costumbre generalizada que el hombre esperara un rato antes de retirar el pene de la hembra después de eyacular, que ellos tenían la creencia que así había mas posibilidades de que la mujer quedara embarazada. En fin, costumbres de la región.

    Después de descansar un rato nos duchamos juntos, él por supuesto se encargó de asegurarse que mi culo quedara bien limpio lavándolo el mismo con sus propias manos pasándome el jabón, y yo me asegure de que su rica vergota quedara muy limpia también. Al salir del baño le pedí que me dejara acariciarle una vez mas esos enormes huevos y él accedió recostándose en la cama con las piernas ligeramente abiertas. Los besé y los acaricié un rato con delicadeza y cariño y hasta le pedí que me dejara tomarles una foto para conservar ese hermoso recuerdo en mi celular. Eran casi las 11 am y me volví a vestir de puta y regresé a la casa de mis amigos. Lo había pasado estupendo, tanto así que decidí volver a visitarlo diariamente por los 7 días de vacaciones que me faltaban. Fue una cogida diaria por 7 días más, 9 en total contando las dos que habíamos acabado de disfrutar.

    El último día fue especial porque sería la última vez en mucho tiempo que nos volveríamos a ver. Nos besamos mucho, le dije que lo había disfrutado bastante y que de todos modos seguiríamos en contacto. Para despedirnos me penetró en la pose de misionero, almorzamos juntos y hacia el final de la tarde tomé rumbo a mi casa en un largo viaje de 22 horas por carretera feliz y bien rellenito y satisfecho.

  • Culo de ensueños, una diosa en la cama

    Culo de ensueños, una diosa en la cama

    Cuando me reubiqué al este del país fue como empezar una nueva aventura; nueva ciudad y empezar a conocer a nuevos amigos. Fue en ese comienzo que empecé a aceptar invitaciones de todo tipos que, me ayudarían a conllevar esta nueva vida, especialmente que al principio me moví a solas a una casa muy espaciosa. Y fue por ese tiempo que un nuevo amigo me invitó a un asado un fin de semana y es como conocí a la escultural y bella Lina.

    Mi amigo me había hablado de otra chica y a quien él me describía de bonita, pues sabía que en ese momento estaba soltero y quería ligarme con una de sus amigas. Llegué a la reunión y mi amigo me presentó con su amiga de nombre Fer y quien me pareció una linda chica. Sostuve una conversación con ella por alguna hora hasta que alguien puso música y comenzó a animar a todos para que bailaran. Alguien pidió bailar con Fer y ahí terminó nuestra plática.

    Mientras me terminaba un trago de whisky, miraba a todos bailar y escuchaba la música, pues aunque me defiendo bailando, ese día no sentía las ganas de hacerlo. Miré a la otra mesa y divisé a esta otra chica que al igual que yo nos habíamos quedado sentados dándole algunos sorbos a nuestras bebidas. Tenía un rostro más que atractivo, de cabello oscuro lacio y largo, ojos almendrados y bien delineados en una simetría de unas cejas espesas y bien recortadas. Le calculé de 26 a 30 años y por su rostro y apariencia me vino a la mente que era árabe. Nunca nos habíamos visto, pero cruzamos miradas y ella me había regalado una bonita sonrisa. Hasta ese punto todo era de lo más normal.

    Todo cambió y elevó el calor que me daba la sensación del primer whisky y creo elevó con toda seguridad el ambiente de la fiesta cuando esta chica se levantó y creo que iba buscando el baño, pues se dirigió al interior de la casa. ¡Dios mío! ¡Qué hermoso culo tiene esta mujer! – me dije. La verdad que era imposible no mirar tremendo y tan solido trasero. Esta chica debe saber que eso es su fuerte y vestía un pantalón que realzaba aquella divina imagen.

    Cuando sentada podía divisar que llevaba una blusa bastante ajustada de color blanco y aunque no era escotada, se podía ver la potencia de unos senos muy generosos y también llamativos, pero sentada no se podía ver tal monumento que tal parecía que aquel cuerpo había sido mandado a hacer. Cuando se levantó de su asiento pude ver esos pantalones de líneas verdes y blancas bien ajustadas a sus suculentas caderas y debía vestir alguna tanga o nada, pues no se le miraba el relieve de prenda íntima alguna. Su pantalón aunque ajustado y ceñido de caderas y piernas, terminaba suelto con unas campanas al estilo de los años setenta. Pude ver cómo sus nalgas se comían ese pantalón y verdaderamente me hipnotizaron con ese movimiento sublime y sensual de esta bella mujer.

    Cuando regresaba, alguien la quiso sacar a bailar pero ella lo rehusó con alguna excusa y sonrisa y se fue a sentar al mismo lugar donde nuevamente me sonrió con esa mirada dulce y fresca. Al igual yo, tuve que ir al baño y me incorporé y cuando regresaba el anfitrión de la casa y a quien me habían presentado minutos antes me llama con una señal donde estaba la mesa de esta chica y me presenta con todas ellas. Es como supe que su nombre era Lina y en una breve plática que comenzamos todos, me preguntaron si yo tenía descendencia árabe y es como también descubría que Lina era una chica de descendencia turca, pero había vivido en este país toda su vida. Luego más tarde fue Fer quien me hacía saber que Lina estaba soltera y que tenía de divorciada alrededor de un año.

    Mi amigo, el que me había invitado esa tarde también llegó a darme su opinión y declarando con admiración las dimensiones de la cintura y caderas de Lina: – Viste que culo se maneja esa mujer… Por Dios, que me lo cogería a morir, aunque sea lo último que haga en esta vida. -La verdad que no solo éramos solo nosotros los hombres, incluso las mujeres hablaban del tremendo trasero de Lina, con el cual no podían competir. Y es que no solo su cintura y trasero era bien definidos, sino que tenía un encanto con sus proporciones tan simétrica a su cuerpo. Lina quizá media 1:65, pero sus piernas eran alargadas y con sus zapatos altos se miraba un monumento de mujer que lo dejaba a uno sin aliento. Mi amigo me agregó algo, lo cual imaginé era para hacerme el día y estimularme el ego: -Tony, creo que tú le gustas… he visto cómo te mira esa mujer.

    Llegaron las horas de la madrugada, quizá las dos de la mañana y estaba el dilema entre estas chicas de quién manejaría, pues parecía que se habían tomado un trago de más y entre ellas estaba Lina. Sin pensarlo mucho me ofrecí en llevarlas, pues regularmente yo no tomo más que dos o tres tragos toda la noche y especialmente si debo manejar. Ellas al igual no lo pensaron tanto y aceptaron mi oferta y dejaron su coche estacionado frente a la casa del anfitrión. Pensé que todas vivían en un mismo lugar, pero dos de ellas vivían juntas y Lina vivía a solas en otro lugar no muy lejos de la misma zona. Me dirigieron al apartamento donde vivían las dos y eso es lo que yo esperaba, pues quería pasar aunque sea otros minutos con la bella Lina. Una de las mujeres todavía hizo la broma cuando se bajaba: -Me cuida a Lina y sí se van a comportar mal, por favor me cuenta.

    Quedamos Lina y yo en el coche y le pedí que se pasara al asiento de enfrente. Ella me iba dirigiendo y minutos después estaba entrando a este complejo de apartamentos y me pidió que me estacionara. Pensé que solo se bajaría y se despediría para quizá no volverla a ver jamás, pues ni tan siquiera tenía su número de teléfono. Ella de una manera pausada me pidió de favor que la acompañara a la puerta, pues su apartamento quedaba atrás y los pasillos aunque iluminados eran solitarios y ella se acababa de mudar a este lugar y no conocía muy bien esta zona. La acompañé a la puerta, la abrió y luego me dijo: – ¿Quieres acompañarme a un trago?

    La verdad que para un hombre de 36 años, con una chica de alrededor de los 30 a solas a eso de las tres de la mañana, era como decir: ¿Quieres quedarte a coger? – Recuerdo que en forma de broma le dije: – ¿Qué pasa si de un trago pasamos a otro y luego nos ponemos ebrios y ya no podré manejar a casa? – Y Lina se me quedó mirando y con esa sonrisa dulce y medio coqueta me respondió: – Entonces te quedas a dormir conmigo… Creo que mi cama nos aguanta a los dos.

    Entré tomado de su mano y me pidió que tomara asiento mientras su fue por dos tragos de whisky. Hicimos un brindis por una rica noche y después de un sorbo nos dimos un beso y Lina me pidió que esperara, pues me dijo que quería ponerse cómoda. Entró a su habitación, escuché como se abrieron los grifos y minutos después se aparece con unos pantalones cortos y vistiendo una camiseta deportiva sin llevar sostén. ¡Por Dios… que hermosas piernas tenía esta mujer… unos muslos bien definidos y ese culo de ensueños que intentaría en follarme se le miraba espectacular con esos mini pantalones.

    Comenzamos con besos en el sillón donde comencé a manosear sus dos ricos melones. Se sentían suaves, tiernos y podía sentir unos pezones que estaban erectos cuando nuestras lenguas se unían apasionadamente sintiendo el whisky en el aliento del otro. Ella estaba con sus piernas abiertas frente de mí, sentada sobre mis piernas y solo subí su camiseta para encontrarme con esos melones de complexión redonda y comencé a mamarlos como si fuese su crío. Me gustaba tomarla de la cintura y recorrer mis manos por sobre su culo aun vistiendo ese pantalón corto. Me gustaba el aroma de su piel y Lina cuida bien de su cuerpo y me sentía afortunado por haber ido a esa fiesta y encontrarme y terminar la noche con esta mujer.

    Con los minutos Lina toma posición frente a mi y comienza a desabotonarme los pantalones. Yo siento desconfianza pues con los tragos he ido varias veces a orinar y no me he aseado para sentirme confortable, pero a Lina creo que eso le pasa desapercibido y se concentra en bajarme el calzoncillo y me libera la verga que queda erecta frente su rostro. Ella solo me dio una expresión que elevaba mi ego: ¡Por Dios! Tienes una hermosa pija. – y se la llevó a su boca donde comenzó y terminó con una felación de ensueños. Esta chica es de esas de garganta profunda, sentía mi verga tocando su campana del esófago y con un ímpetu constante que parecía se ahogaba. Ver esa carita bonita mamando mi verga sentía que en cualquier momento me haría acabar y ella quizá así lo intuyó, pues luego me decía: Córrete en mi boca, quiero que me des tu leche. – No duraría tanto, pues esta mujer era agresiva para chupar verga y huevos. Me los dejó tan ensalivados que al rato estaba dejándole ir una tremenda descarga que su boca se llenó de mi esperma. Ella se tragó la mayor parte y siguió chupándola hasta sacarme la última gota. Mi verga no se puso flácida, esta seguía aun erecta y lista para una buena faena.

    Se limpió con una toalla y me besaba y podía sentir el olor de mi corrida en su aliento y me quería comer su conchita en el sillón pero ella me hizo pasar a su habitación. Era un cuarto pequeño pero bien acomodado y había una lampara encendida que nos permitía vernos el uno al otro. En la orilla de su cama le bajé ese pantalón corto para descubrir una pequeña tanga que le cubría a penas una panocha de buen tamaño. Tanga color negra la cual dejé porque me parecía le iba muy bien con su cuerpo. La acosté sobre sus hombros y me lancé a comerle esa panocha que verdaderamente latía de excitación y emanaba jugos vaginales que quería saborear. Una panocha de labios gruesos y bien afeitada y con un clítoris también de buen tamaño. Se lo chupé por algunos minutos cuando Lina explotó con un rico orgasmo y sus gemidos se hicieron presentes. Me pidió que le metiera la verga y eso hice y eso creo le expandió el placer que seguía bufando de la excitación. Esta chica estaba tan caliente y deseosa de una buena follada que no le tomó mucho llegar al cielo.

    Me besaba la boca y ella podía también saborear sus propios jugos. En ese momento le dije que me quería comer su culo, que verdaderamente se me antojaba. Las palabras que usé fueron literalmente que me quería comer el culo, pero ella le agregó la connotación de follarmelo. Y me respondió diciendo: Si te lo quieres follar, tienes que ir despacio… Yo también quiero que me lo folles.

    La puse acostada boca abajo y miré ese hilo dental de su tanga que se perdía en las hermosas nalgas de Lina. Lo hice a un lado y comencé con un rimming a morir. Le comí el ojete a placer, paseé mi lengua por esa abertura y Lina solo se ponía eriza de la excitación. Su concha emanaba jugos vaginales y toda su cama estaba salpicada de nuestras secreciones. Así acostada me arrodillé frente a ese culo abriéndole sus piernas y le puse el falo en el ojete. Se lo empujaba con cuidado hasta que después de varios intentos me lo atrapó su esfínter. Lina solo gimió y gimió más cuando se lo comencé a hundir. Le tuve que preguntar:

    – ¿Quieres que pare?

    – No… quiero que me folles bien el culo… que rica se siente tu verga.

    – ¿Te gusta que te le dé fuerte o despacio?

    – Como tú quieras… Fóllame el culo como tú quieras.

    Entendí que el sexo anal era natural para Lina y que le gustaba el sexo duro. Le gustaba en ser sometida, pero más que todo que su macho le respondiera y no la dejara a la orilla de alcanzar la gloria. Comencé con unos embates constantes y frenéticos y luego me fui por sobre ella reposando mi cuerpo sobre su espalda y le pregunté:

    – ¿Te gusta así… o quieres que te culee en otra posición?

    – Sigue así… me tienes a ese punto.

    Le di sin consideraciones y miraba como mi verga se hundía y aparecía del rico y hermoso culo de Lina. Me hizo sudar dándole en esta posición y de repente los espasmos y sentí como su culo vibraba sin control alguno y comenzó a decirme: Por Dios… no pares, dame que me estoy corriendo… no, no, no… no pares… que rico me estoy corriendo. -Respiraba profusamente y no le dejé de dar hasta que volvía a explotar con otro orgasmo anal. Esta vez parecía que lloraba y le tuve que preguntar:

    – ¿Estás bien?

    – ¿Bien? Estoy en la gloria… que rica corrida me has sacado.

    La puse con sus nalgas a la orilla ahora ella acostada sobre sus espaldas pues esta cama era bastante alta y su culo perfecto para perforárselo desde ahí. Le subí las piernas a mi pecho y comencé a darle por el culo mientras le masturbaba ese pronunciado clítoris que Lina tiene. Esa concha era un manantial, era un río corriendo con una miel caliente. Le daba por el culo y le masturbaba la concha y me lo avisó: Tony me vengo, córrete conmigo, quiero sentir que te corres en mi culo… dámelo… dámelo. Sul pelvis se movía y que delicia es ver a una chica correrse con esas expresiones en su rostro y cómo perdía el control de esos muslos en sus piernas que hizo que le echara una segunda corrida en el culo. Me di gusto ver ese culo bien abierto y ver cómo mi corrida le salía.

    Una de las cosas de Lina que me gustaba tanto, era esa libertad que sentía en estos trotes de la cama y cómo lo expresaba. Después de esa tremenda culeada y haber tomado un breve receso ella con mucha confianza me dijo dándome un beso en la boca: -Quiero follarme tu boca. – Al principio no le había entendido, nunca mujer alguna me lo había propuesto así, aunque ya con algunas lo había experimentado. Hizo que me acostara sobre mis espaldas y ella calculó bien a que nivel y aquella tanga mojada me la pasaba por la boca y la nariz. Sabía que yo lo disfrutaba y me hizo que chupara sus jugos acumulados en su tanga mientras ella con sus manos me pajeaba la verga. En un momento me pajeó la verga enrollando su tanga húmeda en mi glande y minutos después se incorporó abriendo sus piernas sobre mi y se puso frente al espaldar de la cama donde se apoyaba con sus brazos y me puso esa jugosa panocha sobre la cara. Comenzó con sus movimientos pélvicos y frotaba su panocha contra mi boca y nariz. Qué rico era ver a esta mujer dándose placer con mi boca y esos movimientos de sus caderas eran espectaculares y me apoderé de sus ricas nalgas y las masajeaba con esa sensación de arañarlas delicadamente. Creo que este estimulo a sus nalgas le encantó que me lo pedía que lo siguiera haciendo y Lina no paraba con sus movimientos pélvicos. Le hundía la lengua en la panocha, le chupaba fuertemente el clítoris y aquella mujer jadeaba de placer mientras aumentaba el ritmo de su vaivén. Lo pude sentir, pues su vagina aumento de temperatura tremendamente y sus flujos vaginales bajaron en abundancia y sentí como le vibraba el hueso de su pelvis y se escuchaba aquel chasquido al igual que cuando mi verga entraba y salía de su rico ojete. Todo tomó intensidad y le temblaba el culo cuando se corría y daba unos gemidos de altos decibeles que con toda seguridad los vecinos de los apartamentos del lado los habíamos despertado.

    En ese momento no solo Lina se corría, en ese momento también se escuchaba los alaridos de otra chica que si bien se la estaban al igual follando o quizá se masturbaba inspirada con los gemidos y golpeteos de los sentones de Lina. Aquello como que elevó el morbo de esta mujer que luego movió su pelvis al nivel de mi falo y comenzó a follarme con su conchita y miraba sus cabello largo cubrir mi rostro mientras me besaba saboreando sus propios jugos vaginales. Sentía tan ricos sus besos, pues Lina me los chupaba como cuando chupaba mi verga y eso me dio una sensación rica en combinación con sentir lo caliente de su vagina que me hizo explotar. Nos reíamos pues la chica que parecía estaba en el nivel superior, seguía con sus jadeos y gemidos.

    Esas folladas con Lina las recuerdo vívidamente pues esta mujer era muy participativa en el acto sexual. Todas las veces que follamos me hacía un “rimming” o en otras palabras, le gustaba comerme el culo. Siempre me decía que le gustaban mis nalgas y yo siempre le mencioné que a mí me gustaban las suyas. Ya en más confianza siempre me confesó que sentía cierto complejo con sus caderas, lo cual nunca le creí, pues se quejaba que eran muy anchas y más sin embargo usaba regularmente esos pantalones que se las marcaban muy bien. Creo que lo decía para ver que yo le comentaba pero Lina sabía muy bien que ese tremendo culo era su fuerte para acaparar miradas. La verdad que a cualquiera hipnotizaban como un péndulo en ese vaivén sensual con el cual camina.

    Sabía a perfección lo que un hombre desearía hacerle, pues después de aquella follada en la cual inspiramos a su vecina o vecinos a coger o masturbarse, a los minutos me hacía una felación y me la dejaba ensalivada para luego jugar con mi verga con esas preciosas tetas. Luego me invitó a que yo me fuera por sobre ella y me acomodó para que le pusiera mi verga en medio de sus dos hermosas tetas que deberían estar en una copa D. Se tomaba sus dos tetas mientras yo le hacía el vaivén de follarmelas en lo que muchos conocen como la rusa o collar de perlas. Me incitaba a que me corriera entre ellas, pues no dejaba de adularme mi verga mientras me masajeaba el ojete con uno de sus dedos. Ese masaje en el ano, mirando como mi verga se deslizaba entre esos dos ricos melones, sus expresiones y esa cara bonita de Lina, me hicieron llegar a un orgasmo y le dejé el rostro lleno de leche, que ya siendo el tercero o cuarto, pues no lo recuerdo con precisión, ya no era tan abundante pero lo suficiente para hacerle un collar de perlas en su cuello. Luego prosiguió a mamármela de nuevo hasta sacarme la última gota.

    Para admiración de Lina en minutos mi verga estaba nuevamente erecta después de un masaje y me pidió que la culeara de perrito en ese momento. Creo que le eché seis polvos en esa madrugada y para sorpresa mirábamos el reloj y eran las seis de la mañana… no habíamos dormido y cómo podría dormir teniendo un hermoso culo conmigo que por suerte esa noche me tocó a mi follarlo. Repetimos algunas veces esta faena, pero creo que Lina buscaba algo más serio y estable y yo lo único que le podía ofrecer, eran algunos momentos de sexo, hacerla que se corriera, pero solamente eso. No estaba ya dispuesto a perder la libertad que se tiene cuando uno está soltero, pues las posibilidades están abiertas y así procurar abrir otros culos nuevos que me darán noches de placer y que hoy les puedo relatar. Al igual que a todas las chicas que me he follado, poco a poco nos hemos ido alejando hasta perderles el rastro. A Lina me la encontré hace 5 o 6 años y nos reconocimos y nos saludamos. Me presentó a su nuevo esposo y a una hija de alrededor de doce años. Parece que se cuida mucho, pues su cuerpo parece ser el mismo y su rostro aunque no con la misma frescura de años más jóvenes, luce aun jovial y bello. Me despedí de ella y de su familia y no dejó llegar el morbo y de recordar esas ricas culeadas, de cómo Lina me pasaba sus tangas húmedas por la boca y esas veces que me comía del culo haciéndome explotar con unas pajeadas que de solo imaginarlo, se me fruncieron los huevos de nuevo.

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  • Masturbándome por primera vez

    Masturbándome por primera vez

    Soy Rachel, tengo 20 años y nunca me he tocado, o masturbado,  siempre veía a mis compañeras hablar de lo rico que era y recuerdo sentirme curiosa, pero nada más, no encontraba el sentido al hacerlo, hasta que hoy, más caliente que nunca, decido hacerlo y explorarme. Hace una hora que estoy viendo porno, lo admito, me pone a mil ver a dos chicas comiéndose el coño, así que como sé que eso me calienta, me dispuse a verlo, cuando noto que ya estoy demasiada húmeda, cierro el video y la computadora.

    Estoy en unos shorts súper pequeños y ajustados de mezclilla que deben estar empapados y en una camisa de tirantes que parece un brasier de lo corta que está, nada más, no llevo ropa interior, me siento de rodillas en el sillón de cuero negro y me jalo hasta dolerme el short, gimo, se siente bien pero a la vez siento un dolor que me calienta más, me remuevo balanceando mis prominentes caderas y mi gran culo, mi pelo cae a mi espalda y me siento demasiado excitada, ya no lo soporto, bajo mi mano lentamente hasta mi entrada, con la otra me bajo los tirantes de la camisa, quedando mis tetas al aire y mis pezones duros los cuales pellizco, jadeo al sentir los dedos en mi clítoris, masajeo suavemente sintiendo placer, sigo así hasta sentir un calor que llena todo mi cuerpo, saco mi mano y mi curiosidad puede más.

    Chupo mis dedos probando mi sabor, un poco dulzón y un poco salado, me imagino que mis dedos son un pene y los lamo y chupo delicadamente, saco mis dedos de la boca y me bajo el short viendo lo empapado que está, sonrío y los tiro por allá, camino desnuda por toda la casa, que está sola, y me encamino hasta mi cuarto, sacando de mi ropa interior un juguete que me compré hace poco para experimentar, es un pene de goma grande, y venoso, me siento nuevamente en el sofá de cuero y abro mis piernas lo más que puedo, lo meto lentamente dejando que me acostumbre a su gigantesco tamaño, luego lo saco y vuelvo a meter unas veces más.

    —Ah, sí, que rico —gimo extasiada, lo meto y saco más rápido escuchando el sonido de mis fluidos y el pene chocando, manoseo mis tetas hasta dejarlas rojas, mientras aumento el ritmo, una vez más y me corro en un delicioso orgasmo que anhelaba. Mi respiración es un desastre y me dejo caer en el sillón, saco el pene y sin dudarlo me lo meto todo a la boca, lamo todos mis fluidos que me perecen exquisitos ahora mismo y lo vuelvo a meter, quiero seguir jugando y masturbando mi coñito.

  • Confesiones: Viorica (Parte VI)

    Confesiones: Viorica (Parte VI)

    Llegamos a Talavera de la Reina temprano, bonita ciudad,  no fue de mis preferidas, estábamos casi finalizando el otoño, se sentía cada vez más el frío, ese mismo día empezamos a currar sin siquiera haber dejado las maletas en el sitio de hospedaje, después de un arduo día de trabajo, tipo 5 de la tarde aproximadamente, la jefe nos llevó a cada uno a un sitio diferente, al compañero J… el español, lo dejaron en un albergue, tenía un compañero nuevo en reemplazo de O…, se llamaba R…, también de Palmira-Colombia, era amigo de O… quien lo había recomendado, era un señor un poco mayor, pero muy buena gente, a él lo dejaron donde una señora que alquilaba una habitación, y el otro era el subnormal de I… el hijo de la jefe, ellos dos se quedaron en un hotel, y a mi me tocó quedarme donde un conocido de la jefe, era un español tipo nerd, al principio buena gente, más adelante se darán cuenta el porqué del cambio conmigo, vivía en un piso con tres habitaciones, una disponible para mí, y la otra estaba ocupada por una hermosa Rumana de nombre Viorica.

    Esa misma noche después de conocer a esa exquisitez de mujer, cenamos cada uno por su lado, yo bajé a un restaurante cercano, muy bueno por cierto, casi nunca tuve la mala suerte de comer algo malo o regular en España, el caso es que cuando subi, el tío español estaba en la sala del apto, con la rumana, estaban viendo TV, no recuerdo que veían, pero el tío este me invitó a ver la pantalla, aunque yo no tenía ganas de ver nada, Viorica me motivó a aceptar la invitación, era una peli castaña espectacular, tenía unos rasgos faciales muy finos, ojos negros azabache, una piel blanca como de seda, muy alta, de unos 178 a 180 cm, (yo mido 176 cm), tenía unas piernas perfectas muy trabajadas, buenas tetas y culo, en perfecta armonía con su cuerpo, era una Diosa de los Cárpatos.

    Recuerdo que después de unas horas de estar observando la pantalla, sentía que el español estaba un poco incómodo conmigo, pues deduje que él esperaba que yo me retirará a dormir, era un poco tarde y ambos teníamos que levantarnos temprano a trabajar, se notaba que no quería que me quedara a solas con Viorica, el tío español se levantó de su puesto, (por cierto no recuerdo su nombre), y me dijo:

    -eh tío, no tienes que levantarte temprano?

    -si, pero normalmente me gusta quedarme hasta tarde viendo TV, se puede no?

    -eh, claro que sí, pero no te quedes hasta muy tarde que luego si no te levantas E… me culpa, vale? (E… era mi jefe, al parecer era amiga o familiar de él, no recuerdo muy bien).

    -no te preocupes hombre, que estoy muy joven y no necesito muchas horas de sueño, pero gracias por tu observación, que descanses!

    Y así, un poco entrecortado se retiró de la sala, no sin antes echarle un vistazo nervioso a Viorica y luego a mí, me reí por dentro, se le notaba que estaba detrás de ella hace rato, pero al parecer ella no le hacía caso, creo que se sentía intimidado conmigo, yo era un poco musculoso, no mucho, pero bien marcado, como dije antes, no soy un galán de telenovelas, pero tengo lo mío.

    Minutos después le echaba miradas descaradas a Viorica, recuerdo que tenía puesto un short y blusa de color claro, dejaba ver unas piernas deliciosas, ella empezó a sentir mis miradas, y se notaba un poco nerviosa e incómoda, pero la verdad es que me estaba calentando mucho, le pregunté algunas cosas, para romper el hielo, ella me respondía con su torpe castellano, pero delicioso acento rumano, minutos después me dispuse al ataque, me senté a su lado y torpemente le dije:

    -Viorica que hermosa que sos, te puedo pedir algo?

    -mm que quieres?

    -que me des un beso, tenés una cara hermosa y no me puedo ir a dormir así!

    -ay no, no seas molesto por favor, que ya casi me tengo que ir a trabajar!

    -ah sí? a estas horas? dónde trabajas si se puede saber?

    -no te importa, vale?

    Me dio curiosidad saber en qué trabajaba a esas horas, luego me di cuenta que trabajaba de stripper en un club en las afueras de la ciudad; estaba casi encima de ella, la tenía abrazada hacia mí.

    -dale no seas malita, solo te estoy pidiendo un beso, nada más!

    -mm no te creo Javi, seguro que si te beso, vas a querer más!

    -te lo juro que no preciosa!

    -que no, no te creo, todos los hombres sois iguales, quita andá no quiero gritar!

    -venga Viorica, te lo juro por mi vida, que sos la primer mujer que me ha puesto así, es que sos una Diosa y no lo puedo evitar, solo un beso y me voy a dormir, si ves que hago algo más podes gritar, vale?

    Se quedó mirándome, con esos preciosos ojos parecidos al ónix más puro, y algo cambió en su mirada, creo que fue al decirle que era una Diosa, así que me dijo:

    -vale Javi, pero sólo un beso y nada más, está bien?

    -te lo juro mamasota!

    Le cogí ese rostro angelical, era como una elfa, la abracé aún más y le di un delicioso beso, al principio su lengua era un poco rígida, pero con los segundos se convirtió en un gran beso, por poco y le agarro las tetas, pero igual no me resisti a tocarle una de sus hermosas piernas, en seguida dejo de besarme y me miró un poco enfadada, no mucho por suerte!

    -ya tranquila Viorica, ya me voy a dormir, por cierto besas como un ángel, chao!

    Se quedó mirándome como desconcertada, tenía las mejillas rojas, luego vi que sonrió como divertida, creo que noto la erección que llevaba, me fui a la cama con un sabor agridulce, pues acaba de besar a una preciosidad, pero no pude follarla que era lo que más quería, me recosté todavía erecto y pensando en esa belleza, me jalé una buena paja a nombre de Viorica, en minutos me quedé dormido, tenía que levantarme a las 7 de la mañana.

    Eran alrededor de las 6 de la mañana, todavía casi dormido, entró a mi habitación Viorica, el ángel de Rumanía, estaba vestida con un short diferente al que tenía hace sólo unas horas, y un top que le hacía juego, se metió como una loca en mi cama y me preguntó:

    -puedo dormir contigo?

    Y yo como un idiota que apenas comprendía lo que pasaba, pues ella me había despertado, le digo:

    -y qué pasó con tu habitación?

    Ah! ¿Qué tal la pregunta tan estúpida que hice? la verdad tuve mucha suerte de que no saliera de la habitación y me dijera que era un idiota, pero no, me dijo:

    -disculpa Javi, es que tuve una noche difícil en el trabajo, me puedo quedar contigo?

    -claro Viori!

    Y se puso a llorar un poco, por fin desperté realmente, parecía un sueño, por suerte era real, lo primero que pensé fue en consentirla, olía tan bien, al parecer recién se había dado una ducha, también sentí su aliento, era una combinación de alcohol y pasta dentífrica, eso me hizo caer en cuenta que en esos momentos mi aliento tenía que ser como el de un dragón, así que le dije que no tardaba, que iba al baño un momento, cogí mi cepillo dental, rápido fui al servicio, me lave los dientes y aproveché para descargar la vejiga, en eso me puse frío a pensar «pero que idiota que sos y si Viorica se va, no puedo ser tan animal», me la sacudí y rápidamente volví a la habitación, por suerte ahí seguía ese angelito hermoso, me recosté a su lado, la cama era un poco pequeña para los dos, así que quedamos muy juntos, ya estaba un poco calmada y me suelta:

    -gracias por dejarme quedar, no quería estar sola, dormimos?

    -si eso es lo que quieres, dale.

    -que lindo eres Javi, gracias!

    ¡Qué lindo!, Mejor sería decir: que gilipollas eres, que teniendo semejante manjar en la cama lo vas a desaprovechar, pero ya estaba bien despierto como para quedarme quieto como un manco, así que la abracé en pose cucharita, yo solo tenía puesto un bóxer y una camiseta esqueleto, como era normal a esa hora de la mañana y con semejante culo frotándose en mi entrepierna, la erección era monumental, empecé a darle besos en el cuello y orejas, Viorica gemía dulcemente acompañada de unas risitas, su culo frotaba mi polla con más descaro, eso me dio valor para manosearle las piernas un rato, se sentían como terciopelo, luego le agarre una de sus dulces tetas por debajo del top, tenía el pezón tieso, era como agarrar un melón con el tacto de un melocotón, mi polla estaba por explotar, segundos después Viorica se dio vuelta para besarme, fue un beso apasionado, podía sentir un sabor dulzón con mezcla de alcohol y pasta dental, con mi mano derecha le baje poco a poco el short y sentía sus firmes nalgas, su mano izquierda me masajeaba la espalda, estábamos envueltos en las sábanas, pero ya hacía mucho calor, calor corporal del que nos gusta a todos, quite las cobijas, la seguí besando con una mezcla de dulzura y pasión, ella me correspondía igualmente, me puse encima de ella, le quité el top y le lamí ambos melones, las aureolas eran pequeñas y oscuras con pezones grandes, que besé, lamí y mordí, Viorica me agarraba la melena, suspiraba y decía algunas cosas en rumano, creo yo, sin dejar de agarrar y sobar una de sus tetas seguí bajando con mi boca por su terso abdomen, para luego llegar al chochito, por cierto lo tenía bien depilado, era una concha hermosa rosadita, casi no se veía el clítoris, la lamí como camello sediento, tenía el sabor un poco fuerte, pero no desagradable, en mi mente sentía que le estaba comiendo el coño a un ángel, le hice el cunnilingus de varias formas sin dejar de mirarla y escuchar atentamente, hasta que sentí el movimiento de lengua que más le gustó, así me quedé unos minutos, comiendo manjar rumano, hasta que me jaló el cabello y dijo una sarta de palabras, imagino que rumanas y sus piernas me abrazaron la cabeza, se sacudía delicioso, (es uno de los momentos que más disfruto del sexo, ver a una mujer llegar al clímax), me erguí, me estaba quitando los bóxer para penetrarla, cuando ella se levantó rápido, me dio un delicioso beso y me dijo:

    -Javi me has hecho muy rico, ahora yo te haré rico a ti!

    Prácticamente me puso boca arriba sobre la cama, me terminó de quitar el bóxer, mi polla salto como asta de bandera, me la empezó a chupar sin cogerla con las manos, con una de ellas se ponía a jugar con mis huevos y con la otra me tocaba el abdomen y pectorales, que visión espectacular, esa Diosa chupándome la verga con ganas, a veces me tocaba cerrar los ojos para no venirme tan rápido, normalmente yo aguanto bastante, pero en ese momento con esa Diosa comiéndome la polla tan delicioso, me fue muy difícil aguantar más, intenté sacarla de su boca, pero ella se dio cuenta que estaba por venirme y sin sacarla de su exquisita boca, me hacía gestos para que le acabará en su garganta, así que eso hice, me corrí como caballo desquiciado, creo que nunca había gemido como lo hice esa mañana, le descargue mucha leche que se tragó hasta la última gota, se acercó hasta quedar en frente mío y nos besamos intensamente!

    -vas a dormir un rato? – me dijo.

    Dormir? Ni por el putas, mire el reloj, lo recuerdo bien, eran las 6:43 de la mañana, pensé que se la tenía que meter a como dé lugar, si no alcanzaba a desayunar, por lo menos que me diera tiempo a ducharme, así que después de su pregunta, que por cierto era como si dijese «no me la vas a meter nene?», le indique que se sentará sobre mí cara, eso hizo emocionada por ver qué yo quería seguir con la faena, le di una chupada de coño y culito, mientras yo me tocaba la polla, unos 5 minutos después, gracias a la estimulación de mi mano, pero sobre todo por tener esa deliciosa conchita en mi boca, mi querido amigo se volvió a poner duro como una roca, le indique que se recostara, mientras saqué un condón de la mesa de noche, ella sonreía a medida que me ponía el forro, y empecé con el mete y saca, primero suavemente, hasta que creí oportuno darle con más velocidad, ella gemía con sus labios pegados a los míos, cambiamos de posición, ahora ella me cabalgaba, intenté meterle un dedo en el culito, pero no se dejó, me sonrió y me dijo dulcemente, «Noo», dejé de intentarlo, pero con ambas manos le abrí los cachetes del culo mientras se la seguía metiendo, llevábamos varios minutos follando, sin dejar de clavarla, mire el reloj, llevábamos casi media hora de ajetreo, ella vio mi cara de preocupación.

    -como quieres que me ponga?

    La rumanita entendía que necesitaba acabar pronto para no llegar tarde al trabajo, así que le indique que se pusiera en 4, es la posición con la que se me hace más fácil eyacular, me fascina ver a una mujer con su culo expuesto ante mi, amo ver el ojete mientras le perforó la concha o si la estoy metiendo por el ojete pues también es delicioso; minutos después de tener a esa Diosa en mi pose favorita, y ver ese asterisco también rosadito y depilado, volví a acabar, se la saqué y le di otro beso, salí corriendo hacia el baño, me duche rápidamente, cuando volví a la habitación, Viorica estaba dormida como un angelito, así que sin hacer el menor ruido, me vestí y salí rápidamente a esperar que E… me recogiera, por suerte eran las 8 menos 2 de la mañana, a los 5 minutos aproximadamente llegó E… en la furgoneta con los demás compañeros, ese día trabaje más contento que Mc Gyver en una ferretería, desayuné algo por ahí mientras seguía trabajando, hasta que mi compañero y más adelante amigo R… me preguntó:

    -y eso Javi, porque tan contento?

    -uf viejo R… es que está mañana estuve en el cielo!

    -¿Cómo así viejo Javi?

    Le conté casi todo lo sucedido, sonrió y me dijo «como que sos tremendo viejo Javi».

    Esa misma tarde antes de llegar al apto donde estaba el ángel Rumana, la jefe muy tranquila me dice:

    -Javi, recoge tus cosas que te vas a quedar en el albergue con J…

    ¡Sentí que el mundo se caía a mis pies!

    -y eso E… porque? ¿Pasó algo?

    -nada macho, que el (cabron que le alquilaba a la rumana), me ha dicho que está inconforme contigo y no le quiero molestar.

    Me dio mucha rabia e impotencia, tenía ganas de romperle la cara al maricon ese, pero respire profundo, subí al apto, en la sala estaba el muy come mierda ese, también estaba Viorica, al bastardo ese ni lo saludé, pero a la rumana que se levantó para saludarme, le plante un beso delante del gilipollas ese, que se quedó boquiabierto, también se notaba que estaba furioso, pero no dijo nada, luego le dije a Viorica que me acompañará a la habitación, cuando le conté lo sucedido, no lo podía creer, maldijo a el tonto que le alquilaba la habitación, mientras recogía mis cosas.

    -es un gilipollas, ni siquiera es directo para decirme las cosas, si antes no me gustaba, ahora mucho menos, pero Javi nos vamos a volver a ver?

    -claro que sí preciosa, ya tengo tu número y vos el mío, déjame que me instale en el albergue y vengo a buscarte ahora mismo, te parece?

    Sonrió, me dio un beso y me dijo que iba a comer algo y que me esperaba, cuando salimos de la habitación le dije al pendejo ese «hasta luego y GRACIAS», bastante irónico, luego abracé, besé y le cogí una nalga a Viorica en presencia del maricon ese, se quedó con una cara, prácticamente me le reí en la cara, luego le dije a Viorica:

    -adiós hermosa mía, en una hora aproximadamente vengo por vos!

    -vale Javi, me voy a duchar y te espero!

    En esa campaña no pude ahorrar mucho dinero, pues gracias al subnormal ese y que mi alojamiento era en un albergue, no podía llevar a Viorica a dormir conmigo, pero eso solo duro una semana, pues las otras dos semanas y pedazo, me fui a un hotel económico pero cómodo y aseado, en el que estuve el resto de campaña junto a Viorica, que sin dejar perder la habitación que el tontazo le alquilaba, pasó todo el tiempo junto a mí, incluso me quiso colaborar en lo económico para pagar la habitación del hotel, pero yo le dije que no, porque igual ella tenía que seguir pagando la habitación al soplapollas ese.

    La pasé muy bien con la preciosa Viorica, aunque no me dejó darle por el culito, pero bueno los demás agujeritos si que se los llené, está nena ha sido también una de las más hermosas con las que he estado.

    Cuando volví a Madrid, seguí con mi novia Alicia, y tiempo más adelante tuve una nueva aventura con una francesa, que espero relatar próximamente.

    Continuará…

  • Otra Guadalupe

    Otra Guadalupe

    Guadalupe es una compañera del trabajo apenas en septiembre pasado murió su esposo es decir tiene siete meses de viuda normalmente nos encontramos en el comedor del trabajo, compartimos los alimentos que llevamos o a veces pedimos algo de un restaurante cercano en fin, el hecho empezó así cierto día llego muy jovial se le notaba que había tenido sexo pues se le veía radiante, ya habíamos hablado del tema que como le iba sin su pareja no era muy explícita en sus respuestas pero tampoco se enojaba, ese día fui más a fondo total que más podía pasar que se molestara un poco.

    Yo empecé a desear a Guadalupe casi inmediato cuando quedó viuda mujer alta 1:68 un poco robusta senos preciosos y una cadera amplia de esas que se antojan rodear con los brazos para llegar a sus exquisitas nalgas que las tiene muy paraditas, hoy te veo diferente empecé mi diálogo, no porque fue su respuesta, voy a ser directo estoy seguro que anoche tuviste sexo, la verdad si volvió a responder, eso me desilusiono un poco ella había encontrado a alguien con quien acostarse, no se cual fue mi semblante que me dijo, oye no pasa nada, el viernes te invito una copa y platicamos apenas era lunes.

    No quise pensar en el tema el resto de la semana hasta que llego el viernes muy temprano en el trabajo me comentó, si vas a estar libre por la tarde, si conteste mecánicamente, okey te veo en la comida dijo, voy a salir conteste tengo que hacer unos encargos del ingeniero, lo cual era mentira, no quería tocar el tema hasta la tarde, pero estaré puntual para la salida, Un nuevamente okey.

    A donde vamos a ir pregunté, a mi casa sin más ni más respondió, okey fue mi respuesta, abordamos mi auto y nos dirigimos a su casa cuarenta minutos casi de silencio solamente las clásicas preguntas como has estado.

    Por fin llegamos necesito ese trago que me prometiste, si claro enseguida murmuro, lo tomé casi de un sorbo sin el clásico “salud“ a ver aclaremos pa’ pronto si tuve sexo el otro día pero fue conmigo misma, te muestro se dirigió a su recámara y regreso con un estuche rectangular del saco un consolador de unos 20 centímetros aproximadamente y unos cuatro de diámetro color oscuro sin llegar a ser de “chocolate“ con el tuve sexo sentí un alivio.

    Te cuento desde la muerte de mi esposo a los tres meses tuve la necesidad de tener relaciones sexuales, fue por lo cual me compré este “juguetito“ lo había utilizado algunas veces, pero el domingo pasado lo utilicé pensando en ti no sé qué pasó fue diferente cada que lo introducía en mi vagina mencionaba tu nombre deseaba tener el valor de llamarte y vinieras a poseerme en fin tuve tres orgasmos esa noche, bueno tú lo notaste en el trabajo el lunes, otro trago, claro respondí este lo saboree muy despacio y muy pegado a su cuello muéstrame como lo utilizas sugerí.

    Fuimos a su recámara y en la puerta me pidió que esperara un poco a los cinco minutos me llamo pasa la habitación tenía un agradable aroma no pude distinguir a que, ella vestía un camisón morado con tela transparente y muy sensual no llevaba nada abajo se notaban sus bellas aureolas unos pezones preciosos bien paraditos y abajo una vagina con vellos excelentemente bien rasurados en un triángulo casi perfecto, realmente quieres que te enseñe, si adelante, pues bien siéntate ,se recostó muy suavemente boca abajo mostrándome unas nalgas preciosas firmes que a sus cincuenta años cualquier mujer envidiaría se giró boca arriba y flexión o sus piernas yo estaba tan cerca que respire su olor que salió de esa panochita en el momento en que abrió sus labios vaginales.

    Quieres hacerlo me daba el consolador, no respondí continua puso a vibrar el juguete y lo empezó a frotar por fuera de su vagina cuando llegaba arriba de su cuevita soltaba pequeños gemidos las vibraciones estaban llegando a su clítoris me acerqué y le abrí los labios su protuberancia estaba bien parasita había visto clítoris hinchados pero el dé Guadalupe estaba súper empezó a introducir el aparato los gemidos aumentaron su nivel fuertes y seguidos casi llegaba al orgasmo y no iba a perdérmelo acerque mi boca y aun con el juguete adentro le bese su clítoris y lo succione no tardo en explotar era una bomba de olor y sabor quite el consolador y bebí todo su néctar fue grandioso escuchar mi nombre Jorge penétrame, no creo haber tardado ni un minuto para quitarme la ropa y cuando me disponía a colocarme el condón y así penetrar esa dulce panocha me detuvo sin condón hazlo así al natural dude un poco pero al fin empecé a penetrarla fue grandioso, sublime a pesar del consolador que había tenido anteriormente su vagina estaba elásticamente cerrada. Empezó el vaivén el mete saca y los gemidos de ambos aumentaron no pude contenerme más a un grito de Jorge me estoy viniendo hice lo propio y deposite todo mi esperma dentro de Guadalupe.

    Tenía meses que no tenía lechita caliente en mi interior, pregunté con más confianza que más te gusta del sexo? Casi todo contesto, Anal? Pues si pero tiene más de un año que no tengo ese placer y te imaginarás que va a costar trabajo se paró y fue a una cómoda del cual sacó uña gel y me la entregó, pero antes otra copa okey, serví dos copas más y brindamos por nosotros de pie con la mano libre tomé la gel y empecé a buscar su culo ella empezó a sentir mi dedo que se introducía en su ano ya relajada introduje dos, se colocó sobre la cama en “cuatro“ que espectáculo ver ese trasero a mi disposición me puse un condón y empecé a penetrarla un par de lágrimas salieron de sus ojos era obvio que le estaba doliendo pero no iba a renunciar de tener mi miembro adentro cuando por fin estuve totalmente adentro me pidió unos minutos de tregua, y empezó su movimiento de atrás hacia delante fuerte muy fuerte gritaba el juguete el juguete, lo alcancé y empecé a penetrar su Aviña que escurría copiosamente… Estaba penetrándola por ambos lados, quítate el condón e inúndame el culo de semen no lo hice y seguí bombeándola hasta que llego a dos orgasmos más entonces me dejé llevar y eyacule retire el juguete y después mi miembro el condón estaba lleno que manera de “ordeñar“ de Guadalupe cuando le mostré el condón me dijo los quería dentro de mi pues ni modo para la otra, quieres probarlos y le acerque el condón a la boca y empecé a dárselos a tomar después de esto dormimos unas cuatro horas cuando desperté me vestí, Guadalupe despertó te vas? Sí tengo que llegar a casa, retire el juguete y le quite las pilas no creo que necesites esto en un buen tiempo, igual yo así lo creo mientras tenga esto y beso mi pantalón a la altura de mi miembro.

  • Mis momentos con Naty

    Mis momentos con Naty

    Hola, bueno mi nombre es Gonzalo vivo en Argentina tengo 38 años y he tomado la decisión de escribir este relato no sólo para contar mi experiencia con Naty sino para que de alguna manera entiendan lo orgulloso que me siento de ser su chico.

    Naty es una mujer realmente te única, es atenta, de carácter fuerte, es decidida y muy caliente. Su cuerpo es magnífico, su piel es suave y tersa, pareciera no tener poros en ella es una muñeca. Tiene unos pechos perfectos con pezones rosados y en ellos se puede medir el grado de excitación cuando está caliente. Y para que contarles de sus nalgas, redondas y duras, da gusto apretarlas y es tan blanca que al presionar mis dedos en ellas quedan marcadas mis manos allí. Y su rostro le pone la verga dura a cualquiera, su mirada y su sonrisa calientan de solo existir.

    Y yo, bueno, según ella: un tipo hermoso y que esta fuerte, aunque yo tengo mis complejos, aun así me cuido hago ejercicios y entreno varias veces a la semana. Y si estoy orgulloso de mi verga me gusta, es un buen amigo y realmente Naty ama más a mi verga que a mi.

    Con Naty nos conocemos hace mucho y desde que tuvimos sexo por primera vez nuestros encuentros son fogosos y poco normales siempre tenemos que coger bien, siempre nos sorprendemos el uno al otro y esos detalles nos hacen cada vez mejor como pareja.

    Quisiera contarles uno de esos encuentros en donde fuimos a un hotel. Nos gustan lugares amplios para coger por toda la habitación. A mi me gustan los espejos para poder verla a ella desnuda de todos los ángulos posibles. En aquella ocasión estábamos muy calientes ella había ido masajeándome la verga durante todo el trayecto en el auto es por eso que en cuanto llegamos no tardo en quitarse la ropa y ponerme frente a ella para degustar mi preciosa erección. Ella ama que se me marquen las venas y se esfuerza para que mi pija esté en su máxima capacidad, ella me pone la pija grande, gorda, cabezona y de color roja. La piel queda brillosa de lo muy estirada que está. Ella le pasa la lengua por todos lados la chupa fuerte, succiona la cabeza y toca mis huevos. Le encantan mis pelotas y las chupa, se las refriega por sus labios, me las deja bien baboseadas.

    Una vez logrado su objetivo me acuesta en la cama se sienta con su espléndida concha en mi cara, puedo sentir ese olor característico de sus fluidos que me enloquece y no tarda en hacerme que le coma la concha y le chupe el culo mientras ella sigue gozando de su manjar.

    Luego sacamos nuestro set de juguetes tenemos vergas enormes, balas vibradoras, dilatadores anales que me encantan metérselos mientras me la chupa.

    Me gusta llevar su calentura al máximo ella se convierte en una ninfómana y necesita acabar sin parar meto esas vergas de silicona fuerte hasta el fondo de ella una y otra vez. Me gusta que le duela un poco y que sienta mi locura, en su cara sus ojos se van hacia arriba de placer y su boca chupa mi pene aún más rápido y fuerte. Ella no resiste mucho más y comienza a masturbarse con su juguete especial y yo chupo su clítoris acompañando con lamidas por todo su sexo y con mucha intensidad su concha comienza a escupirme litros de jugos sobre mi cara, dentro de mi boca y escupo y lavo mi cara con ellos. Mi excitación es total y me pongo delante de ella tomo sus piernas y la penetro hasta que mis huevos chocan con su culo, su conchita todavía está latiendo por su orgasmos y mi pija sale de ella totalmente enchastrada de sus jugos blancos, el colchón quedó totalmente te mojado, ella gime y disfruta mi penetración. Me pide más y más, que no pare abrazándose a mi cuello, se la meto fuerte y profundo apretándome contra su pelvis. Mis pelotas sienten sus jugos chorreando y me detengo no quiero acabar todavía.

    Ella me lleva al jacuzzi que en cuanto entré a la habitación deje preparado. Entramos nos besamos ella no me suelta la pija y amablemente me hace sentar en el borde y ella relajada en el agua me chupa la pija dispuesta a sacarme la leche, yo me hecho hacia atrás y apoyando mis manos tras mi espalda disfruto de su magnífica boca, mi pija está a punto de explotar y ella chupa mis huevos y sabe lo mucho que me gusta sentir su lengua en mi cola mientras me masturba, me enloquece, no tardo mucho más y ella comienza a pajearme fuerte, rápido, poniéndose cerca de mi verga mi leche sale disparada sobre ella y no pierde un segundo en arrojarse con su boca a tomarse toda la leche que sale de su amado pene, succiona intensamente y me retuerzo de placer, me sigue pajeando y chupando desesperada y mi pija deja en ella hasta mi alma. Con su boca llena de leche me besa y amo que lo haga, sentir mi premio de leche en su boca, nos calienta, amo que tenga el sabor de mi pija en su boca y sentir su lengua pegajosa y viscosa de mi leche con mi boca.

    La tarde continuó, pero me gustaría contarlo en un próximo relato.

  • Azotes, sexo y masturbación en familia

    Azotes, sexo y masturbación en familia

    Me llamo Alberto y tengo 18 años. Me gusta el deporte y aunque no soy el empollón de la clase los estudios no se me dan mal. Sin embargo a veces soy terco y cuando se me mete algo en la cabeza no atiendo a razones.

    Vivo con mi madre, mi padrastro Antonio y su hija Isabel, que es cuatro años mayor que yo. La verdad es que la chavala no está mal y a veces he soñado con ella, los dos en una habitación, sin ropa, haciéndolo en plan salvaje.

    El marido de mi madre es un tipo fuerte de casi cincuenta tacos. A pesar de que le gusta beber cerveza y comer bien el condenado tiene una genética privilegiada y no saca tripa. No me cae muy bien, no es mi padre, pero reconozco que trata bien a mi madre y la hace disfrutar. Casi todas las noches tienen juerga privada, hay risas y sexo, mucho sexo. Los muelles de la cama chirrían sin descanso y los gemidos y jadeos atraviesan puertas.

    El martes volvía de la universidad conduciendo el coche familiar. La verdad es que no había pedido permiso para cogerlo, hacía poco que tenía carnet y vine algo más deprisa de lo habitual.

    No vi el coche que estaba aparcando y cuando quise reaccionar fue tarde y me lleve parte de la carrocería por delante. Por suerte ni la mujer que aparcaba el coche ni yo sufrimos daño alguno.

    Ya en casa, me armé de valor y conté todo. Sorprendentemente Antonio no se cabreó demasiado y actuó de manera civilizada. Habló con la mujer afectada, llamó al seguro y pidió cita con el taller.

    A la hora de la cena, mi madre, mi padrastro, mi hermanastra y yo nos sentamos a la mesa y comenzamos a comer en silencio. De pronto, casi al final, Antonio dio un puñetazo en la mesa.

    – ¡Eres imbécil! – espetó pillando a todo el mundo por sorpresa.

    Yo reaccioné cohibido, la voz me falló a media frase. Los nervios atenazaban mi estómago.

    Mi padrastro se levantó, eructó y comenzó a hablar de manera vehemente.

    – ¿Sabes a qué nombre está el coche? Al mío… ¿sabes quién paga el arreglo?

    – tú, Antonio. – dije levantándome.

    Mi padrastro me dio un tortazo en la mejilla derecha.

    Mi madre fue a decir algo pero calló y mi hermanastra sonrió. La muy zorra estaba disfrutando de aquello.

    De alguna manera, a pesar de la agresión, mantuve la cabeza firme. Podría haber montado un numerito y decir que me largaba de casa. Pero había dos razones que me impedían rebelarme. La primera era mi orgullo que a veces confundo con dignidad, a mis años no quería que me viesen como a un crío irresponsable. La segunda era práctica. Llamadlo cobardía o falta de iniciativa, pero el caso es que en ese momento no me venía nada bien eso de largarme de casa. Así que, con calma, aguardé en silencio, esperando que eso acabase ahí.

    Nada más lejos de la realidad. Mi padrastro se había tragado todo y ahora, simplemente, había explotado sin control.

    – No me jode el dinero, que le den por culo al dinero. ¿Sabes lo que me jode?

    Me jode que te podías haber hecho daño, que podías haberte cargado a alguien y eso, esa irresponsabilidad te marca para siempre…

    – Perdón. – dije, por decir algo.

    – ¿Perdón? Tu que coños sabes de eso, no eres más que un mocoso irresponsable que no sabe ni pa’ dónde mea.

    Durante unos instantes se hizo el silencio.

    Espere que aquel hombre se hubiese desahogado a gusto y se fuese a la habitación a follar con su mujer.

    Estaba equivocado.

    En su cara se dibujó una sonrisa nerviosa que no pegaba para nada con su estado de excitación y enfado.

    – Te voy a dar tu merecido hijo.

    Y entonces, ante la incrédula mirada de los presentes, se quitó el cinturón doblándolo por la mitad.

    Instintivamente di dos pasos hacia atrás, alejándome de aquel tipo.

    – Bájate los pantalones y acércate.

    Mi pulso se aceleró al tiempo que mi cara se ruborizaba ante aquella orden.

    Di un paso más para atrás tropezando y haciendo caer una silla con gran estrépito.

    El aprovechó el momento para agarrarme por el brazo.

    – ¡Tú, ayúdame a sujetarlo! – dijo dirigiéndose a su hija.

    – Ya voy papá. – contestó la aludida levantándose de un salto y sujetando mi brazo.

    – ¿Le bajo los pantalones? – añadió

    – Sí, por favor.

    Mi hermanastra me desabrochó el botón, bajó la cremallera y tirando de la prenda me la bajo hasta los tobillos. Luego, sin perder el tiempo, hizo lo propio con mis calzoncillos dejándome con el culo y el pene al aire.

    Note su sonrisa burlona mientras se deleitaba contemplando mi trasero y mi pito.

    Todo sucedió rápido. Mi cuerpo inclinado sobre el sillón y el primer golpe de cinturón marcando mi piel.

    Escocía.

    Mi hermanastra me sujetó apoyando su pecho contra mi espalda, notando la tensión de mi cuerpo al recibir el segundo azote.

    Después, en rápida sucesión, cayeron cinco latigazos más.

    Grité e intenté huir hacia mi habitación, mi padrastro me persiguió y consiguió darme dos golpes más por el camino. Dentro del dormitorio intenté cerrar la puerta sin éxito.

    Mi padrastro entró armado con el cinturón.

    Un nuevo golpe en el muslo casi pilla mi pene.

    – ¿Estás loco? – dije.

    – ¿Túmbate en la cama boca abajo?

    Temblando, con las lágrimas a punto de aparecer, temeroso de ser golpeado por error en otra zona, obedecí tapando con las manos el rostro y tratando de contraer las nalgas.

    – ¿Puedo mirar? – se oyó la voz de Isabel por detrás.

    Nadie la respondió.

    Apreté el trasero sabiendo que el cuero estaba a punto de aterrizar sobre mis glúteos colorados.

    Los azotes no tardaron en llegar, azotes que me hicieron aullar.

    Cinco, seis, siete, ocho y entonces… la voz de mi madre, suave, tratando de calmar a aquel hombre.

    – Es suficiente cariño… relájate y vamos a la habitación.

    La puerta de mi dormitorio quedo entornada.

    Pronto llegó el sonido familiar del coito. El toro estaba bravo y probablemente estaba penetrando a mi madre desde atrás, con embestidas vigorosas que la ponían cachonda.

    – ¿Puedo pasar? – dijo mi hermanastra distrayéndome.

    – Traigo cremita. – añadió cuando volví mi cabeza para mirarla.

    Era atractiva.

    Volví a tumbarme. Estaba en un punto donde la vergüenza ya no importaba.

    La pomada sobre mi trasero provocó nuevas sensaciones.

    Me dejé llevar.

    – Si quieres puedes masturbarte. – susurró Isabel.

    Me puse de lado y cogí mi pene mientras la miraba. Se estaba tocando el coño.

    Más tarde se quitó la camiseta y el sujetador y me enseño las tetas.

    Incluso me dejó tocárselas.

    Eran suaves.

    Los pezones estaban duros.

    Mi miembro también.

    Eyaculé mientras ella gemía.