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  • Viernes de amigos

    Viernes de amigos

    Era el décimo viernes que nos reuniríamos con mis amigos de la infancia para jugar cartas, ver películas y beber. Nada hacía prever que sería diferente al resto de las juntas y todo gracias a mi esposa.

    Tare: ya po, cuéntame, por qué tanto secreto, qué es lo que hacen todos los viernes tú y tus dos amigos.

    Yo: cosas de hombres. Jugamos cartas, juegos de video en la consola, vemos películas. Tomamos alcohol. Lo usual que se hace con los amigos… Por qué tanto interés?

    Tare: curiosidad. Ya me conoces.

    Yo: si oh. En fin… Me voy.

    Había pasado una semana desde aquella conversación y el tema no se volvió a tocar. La junta de esa semana peligraba dado que el departamento de Renzo estaría ocupado por su segunda esposa y su grupo de amigas. Entonces, tuve una idea. El mismo día en la mañana hablé con Tare.

    Yo: oye reina. Aún te interesa saber qué hacemos los chicos y yo en las juntas de los viernes?

    Tare: si… Por supuesto. Pero. Acaso no estaban prohibidas las mujeres?

    Yo: si… Pero los monos no tienen por qué saber que tu estarás… Mira…

    La idea era ofrecer la casa para la ocasión y en el cuarto de juegos instalar cámaras para que mi mujer, desde tu pieza, pudiera ver en vivo y con todo detalle. Le gustó. Pusimos las dos manos a la obra. Finalmente, instalamos 8 cámaras, dejamos una mesa pequeña en un rincón con tres sillas y varios juegos de salón; limpiamos la mesa de pool y encendimos todas las luces. El escenario estaba listo.

    Yo: quiero advertirte que las películas que dejamos correr son todas porno…

    Tare: y qué?

    Yo: yo te digo no más…

    A las 8 llegaron Renzo y Ernesto. El primero es un play boy. Rubio de pelo largo y liso. Mide 1.85 m y es más bien atlético. Ernesto en cambio es más bajo que yo (1.68 m), delgado, pero musculoso. Moreno e increíblemente simpático y entrador. El payaso.

    Renzo: wena mono. Qué le dio a tu mujer que te dejó solo.

    Todos: jajaja

    Yo: ya pasa. Hola chico. Cómo vas?

    Ernesto: hola Javi. Todo bien, hermano.

    Yo: ya saben el camino. Póngase cómodos. Es su casa. Yo voy al tiro…

    Tare estaba en la pieza de los pc mirando cómo Renzo prendía el televisor y Ernesto tomaba las cartas y despejaba la mesa. Al sentir mi llegada se dio la vuelta y comenzó a hablar.

    Tare: Javi…

    Yo: diga, reina…

    Tare: me dio más sed con el trago que me diste. Me puedes dar otro, por favor, amor…

    Yo: mmmm… Miren a la picarona. Recuerda qué te pasa cuando se te suben las copas a la cabeza. No me quejo, pero luego estás una semana con resaca.

    Tare: uno más. Es que… La situación de espiarlos me excita. Para que te voy a decir otra cosa y me gusta la sensación que tengo. Oye, y ven solo ese tipo de películas?

    Yo: bueno, si. Te molestan. Las cambio?

    Tare: no. Al contrario, me gustan. -en ese momento en la pantalla una mujer recibía una verga en su coño y otra en el culo. Tare no podía sacarle los ojos de encima a la escena.

    Yo: me agrada que estés a gusto… Toma, aquí tienes tu traguito. Y, por si me demoro, en el frigobar hay otro preparado para llegar y servir. Voy y vuelvo.

    Tare: anda tranquilo que yo me atiendo. Gracias por esto amor.

    Yo: si me necesitas, me envías un mensaje.

    Cuando regresé, los dos estaban jugando pool y viendo una película porno donde a una mujer le daban tres tipos por todos lados sin piedad ni respiro. No pude evitar sonreír al saber que mi esposa estaba viendo esto. Sabía que se calentaría. Seguramente estaba masturbándose o faltaba poco para que comenzara.

    Jugamos pool por más de dos horas. Tare no me llamó en todo ese lapso. Pensaba en ello mientras corría otra película donde el marido y dos tipos se follaban a la esposa después de una fiesta cuando me llega un mensaje. Ven, decía. Les dije a los chicos que volvía de inmediato y partí.

    Cuando entré en el cuarto, de inmediato mi mujer inició la conversación… Estaba sentada en la butaca para pc, completamente desnuda con sus piernas abiertas de par en par y dos dedos de su mano derecha embutidos hasta el fondo en su depilado coño.

    Tare: Javi. Estoy caliente. Quiero que me folles aquí y ahora mismo, por favor, lo necesito.

    Yo: -la visión era maravillosa- tengo una idea mejor, preciosa. Si tú lo quieres puedes cumplir ese sueño cochino que hace tiempo me confesaste… Ahhh… Siiii… Pensaste que lo había olvidado. Jajaja, pues no… En fin, bella, qué me dices. Si o no…

    Mi esposa a sus 45 años ostenta un cuerpo menudo, pero muy bien proporcionado, mide 1.50 m, posee un bello rostro enmarcado en un sedoso, largo y semi ondulado cabello castaño, una piel blanca y suave, sus senos son de formas perfectas y de medianas dimensiones, coronados por dos rosados, formados y sensibles pezones, todo rematado por un culito que es más bien pequeño, pero perfectamente delineado y delicadamente engalanado por dos singulares margaritas.

    Sus dedos aumentaron el ritmo hasta hacerla llegar al orgasmo. Levantó la vista y sus ojos vidriosos me respondieron. Me acerqué a ella. Le tomé el brazo gentilmente y así, tal cual, la dirigí hacia mis amigos. En la puerta nos detuvimos.

    Yo: espera acá un minuto para prepararlo todo.

    Tare: ya…

    Sus pezones estaban erectos; sus mejillas coloradas y su mano derecha entre sus piernas, tocándose. Entonces, casi obligándome, ingresé a la habitación, cerrando la puerta tras de mi.

    Yo: Renzo. Apaga todo, menos la mesa de pool y la tv. Ernesto. Despeja la mesa porfa… Ya po…

    Sin preguntar nada ambos se pusieron manos a la obra y en menos de medio minuto todo estuvo listo.

    Yo: ya. Tomen asiento. Sí… En las sillas alrededor de la mesa de pool y se tapan los ojos hasta que les diga.

    Los dos: ok…

    Entonces, Tare entró en completo silencio, caminó hasta la mesa de pool. Al llegar a ella, se subió y, quedando de frente a los comensales, se entiró apoyando los codos, abrió las piernas y les dijo: -hola chicos, Javi me dijo que esta noche podía ser su putita. Quieren que lo sea?

    Mis dos amigos se dieron vuelta a mirarme. Ambos tenían su boca abierta y con los ojos me suplicaban aceptara.

    Yo: qué me miran a mi. Están haciendo esperar a una dama.

    Fue suficiente. Renzo por la izquierda y Ernesto por la derecha comenzaron a tocarle todo el cuerpo. Primero suavemente, apenas roces que fueron subiendo la intensidad hasta convertirse en manoseos. Mi mujer emitía leves gemidos, moviendo sus caderas, facilitando así el paseo de cuatro ansiosas manos. Las caricias fueron complementadas por besos. A las manos se sumaron dos lenguas que recorrieron concienzudamente todos los rincones del menudo cuerpo de Tare. Mientras Renzo se quedaba en las tetas, Ernesto bajó lentamente hasta ubicarse frente a su coño.

    Los gemidos de mi mujer ya eran completamente audibles. Lo estaba gozando. Fue cuando Ernesto empezó a tirarle su cálido aliento directamente sobre el clítoris. Tare levantaba sus caderas espasmódicamente. Un nuevo orgasmo, más intenso que el anterior, la inundaba de placer.

    Renzo se metía casi entera cada teta al chuparlas. Sus pezones apuntaban inhiestos, duros, anhelantes de más placer. Casi sin darme cuenta me había quitado la ropa. Acercándome toqué el hombro de Ernesto, el que sacó su lengua del coño de Tare. Con señas le dije que se apartara y se desnudara. Al salirse mi amigo, me ubiqué entre las piernas de mi mujer y de una sola estocada, le clavé la verga hasta el fondo. Ahí la dejé unos segundos sin movimiento alguno. Acto seguido comencé a follarla duro. Ernesto estaba listo por lo insté a que cambiara con Renzo para que éste último también pudiera desvestirse y así lo hicieron.

    Arriba de la mesa, tirada de espaldas con los ojos cerrados. Ernesto chupando y masajeando sus tetas al tiempo que yo la follaba a un ritmo frenético. Cerré los ojos por un par de minutos. Al abrirlos vi que Tare tenía la polla de Ernesto en su boca y la de Renzo en su mano derecha, meneándola con vigor. Eso me puso a mil y dos minutos más tarde acabé en su estómago. En cuanto me salí, Renzo se puso en mi lugar y comenzó a follarle el coño como si el mundo se fuera a terminar en ese mismo instante. Menos de 5 minutos duró el hombre entre las piernas de mi mujer, acabando también en su barriga. Entonces, mientras Ernesto la penetraba, le limpió nuestro semen con un pañuelo desechable que le alcancé. Al igual que mi otro amigo, el chico no duró mucho, corriéndose en sus tetas abundantemente…

    Renzo: hace cuanto que tu esposa te tiene cortada el agua, chico?

    Todos: jajajaja

    Ernesto: eres un payaso, pero fuera de bromas hace rato que no tenía sexo y menos con una diosa como tú, Tare…

    Tare: jaja… Gracias, chico. Voy al baño. No se vayan o ya se hartaron de mi?

    Renzo: por favor, cosita más rica. Mi señora es bonita, pero tú… Tú eres una hembra… Una hermosa, deliciosa, hembra.

    Ernesto: quiso decir que de acá no nos movemos.

    Todos: jajaja

    Yo: necesitas ayuda, amor?

    Tare: te llamo si necesito algo.

    Al levantarse, nos permitió admirarla en todo su esplendor. Era una bella y caliente mujer con una verdadera vocación de puta. Notó que los tres la admirábamos embelesados. Nos sonrío.

    Tare: voy y vuelvo. Me gustaría tomarme un whisky con dos hielos a mi regreso.

    Yo: sus deseos son órdenes, mi reina.

    Cuando nos quedamos solos, les dí a cada uno una píldora de esas de color azul. Los tres nos calzamos nuestros bóxer y comenzamos a ordenar y limpiar la habitación. No pasaron más de 10 minutos. Terminábamos de correr las sillas cuando mi celular sonó. Era Tare en video llamada…

    Tare: -tirada en la cama para invitados, desnuda y con el pelo mojado- Javi. Por qué no vienes para acá. Me siento solita y tengo mi conchita nuevamente con ganas. Invita a tus amigos, si quieren venir, claro. Colgó.

    Los tres estábamos hipnotizados con lo que mi teléfono nos mostraba. Ahí estaba la muy puta tocándose su coño y sus tetas mientras nos invitaba a que la siguiéramos follando. Despertamos cuando la llamada llegó a su fin.

    Yo: amigos pueden hacerle todo lo que quieran y ella permita. En estas condiciones le gusta que se la follen duro así que… El deber nos llama.

    Todos: jajaja

    Yo: adelántense, chicos, yo los alcanzo al tiro, voy a cerrar y apagar todo, porque por lo que veo, de aquí no nos movemos hoy. Ah y no olviden el whisky.

    Después de mi vuelta, me dirigí a la cocina. Tras servirme un trago y darle un sorbo miré mi reloj. Eran las 12 recién. Mi celular volvió a sonar. Era Gerardo. Otro de mis amigos, pero no había sido considerado para nuestras juntas por estar fuera del país debido a su trabajo desde hacía dos años. Le contesté de camino a la pieza.

    Justo antes de traspasar la puerta, me detengo. Mi amigo estaba en la entrada de la casa, recién llegado a la ciudad. Cambié la dirección de mis pasos, dirigiéndome hacia la entrada. Ahí estaba mi compa. Nos saludamos de abrazo y tras ello, hablándole casi sin respirar, le conté lo que estaba pasando, invitándolo a que se uniera.

    Gerardo: jajaja… Por supuesto que me uno. Vamos.

    Yo: dale, pero sácate la ropa antes de entrar… Ah y toma, la necesitarás.

    Los aullidos de mi mujercita se escuchaban nítidamente al otro lado de la puerta. Escuchamos unos segundos hasta que de pronto el ruido se ahogó. Decidimos ver qué pasaba. Al abrirla, el espectáculo nos empalmó las pollas, automáticamente. Ahí estaba la muy puta en cuatro patas con la verga de Renzo incrustada en el coño hasta las bolas y la de Ernesto embutida en su boca hasta la garganta. Ambos la follaban con determinación.

    Con Gerardo nos sentamos a observar el show en dos sillones ubicados en cada esquina de la cama de dos plazas. No fue necesario menearnos las vergas para mantenerlas erectas, pues de verdad ver a Tarella así, como en una película porno en vivo, era increíble.

    Después de unos 10 minutos así, mi mujer había experimentado dos intensos orgasmos y cuando le llegaba el tercero, mis dos amigos intercambiaron posiciones y siguieron follándosela por otros 10 minutos por el coño y la boca hasta acabar dentro de sus dos agujeros entre gritos y jadeos. Los tres quedaron estirados sobre la cama. Permanecieron así por casi un minuto.

    Yo: cómo te sientes, querida?

    Tare: como la más puta de todas y eso me encanta… Me alcanzas mi vaso, amor por favor.

    Yo: -acercándole el vaso- mira quién llegó de sorpresa.

    Tare: Gerardo!!! Ven para acá, mono. Te voy a chupar esa verga jugosa que tienes.

    Mi mujer se incorporó dándome la espalda y, gateando, fue hacia la empalmada polla de mi amigo. Verla así, con su culo parado fue demasiado. Tenía la verga de Gerardo en su boca cuando comencé a follarle el coño. Estaba en eso cuando le metí en su empinado culo, el dedo índice hasta la mitad. Seguía el mete y saca con mi verga en su coño y entre tanto lograba insertarle dos dedos completos en su ano. Tarella se sacó la verga de Gerardo de la boca para largar un tremendo aullido de placer.

    No fueron más de tres mete y saca con los dedos y mi mujer alcanzaba un nuevo e intenso orgasmo. Entonces, saqué mi polla de su coño y se la ubiqué en la entrada de su ano. Jugué ahí por unos segundos hasta que…

    Tare: métela de una vez, por favor… Ayyy… ahhhh… Dale…

    Mis bolas golpeaban los glúteos de mi mujer con salvajes movimientos. Menos de 5 minutos llevaba cuando Tarella se retorció en un intenso orgasmo. Bajé el ritmo hasta detenerme. Le mantuve la verga clavada y ella solita comenzó a metérsela con movimientos de sus caderas. Fue cuando la tomé por los hombros y jalándola hacia mi, la recosté sobre mi pecho. Su culo estaba lleno con mi polla. Gerardo no necesitó instrucciones. De una sola estocada le clavó toda su verga en el coño. Tarella suspiró.

    Comenzamos a movernos y rápidamente conseguimos el ritmo. Mi mujer estaba extasiada. Aullaba de placer, pedía a gritos que la folláramos más fuerte y lo hicimos. Casi 10 minutos después de estar follando ininterrumpidamente Tarella tuvo un nuevo orgasmo y Gerardo y yo nos corrimos en sus agujeros casi al mismo tiempo.

    Cuando nos salimos, mis otros dos amigos estaban listos para la acción y sin perder ni un segundo, Ernesto por el culo y Renzo por el coño, empezaron a follar sin miramientos. Mi mujer estaba entregada al placer. Su cabeza bamboleaba al igual que sus tetas. Sus gritos se mezclaban con los que emitía la televisión.

    Nos turnamos entre las dos parejas para follar a mi mujer durante toda la noche. Al despertar mis amigos ya se habían ido. Tare aún dormía desnuda sobre la cama. Estaba toda llena de semen fresco. Al parecer los chicos antes de despedirse le dejaron un último regalo.

  • Me cogió mi pareja de baile

    Me cogió mi pareja de baile

    Hola mi nombre es Yesika tengo 30 años, y le voy a contar cómo le fui infiel a mi esposo, esto paso hace muchos años y es totalmente real, me case muy joven a los 20 años de edad, todo empezó con el descuido que me tenía mi esposo, quizás por la edad estaba más pendiente de estar con sus amigos que se olvidaba de mi, y no por mal fisco ni nada, porque soy una mujer muy bella de buen físico y un cuerpo divino, al pasar el tiempo y con la misma rutina esto agobio toda, y a mí esposo no estar pendiente de mi otro hombre me acortejaba, Rubén así se llama, un amigo que conocí en una escuela de danzas, fue mi pareja de baile y desde el primer día que me conoció le guste tanto que a pesar de que yo tenía novio para ese entonces el siempre estuvo pendiente de mi tanto que me llegó a decir que quería todo conmigo.

    Pero yo no simplemente lo trataba con mi compañero y pareja de baile, al pasar el tiempo empecé a sentir cosas por el tanto que me daba celos verlo hablar con otra, una vez tuvimos una presentación con el grupo de bailes le dije a mi esposo que si me quería acompañar y como siempre nunca podía ir conmigo y siempre me iba sola, esa noche de presentación Rubén se me acerca y me dice que hoy va ser nuestra noche, tuvimos la presentación en la tarima y todo nos salió de maravillas tanto que salí muy contenta, siempre agarrada de manos con el, era algo como si fuéramos pareja no se porque nunca le soltaba la mano, luego de la presentación el me dice para ir a celebrar que todo nos salió bien y yo le dije que si en eso me pide que me vaya a cambiar el vestido de baile que él iba hacer lo mismo, al salir el me vuelve agarrar de las manos y me dice, que quería hacer y yo le dije que lo que el quisiera, y me invitó a tomarnos una botella de vino a su casa y yo le dije que si que no había problema

    Llegamos a su casa con la botella, y ya con unos traguitos encima Rubén se me acerca a mi cara y me dice que yo le gustó mucho desde el primer día que me conoció, que más allá de todo siente un deseo inmenso y que diera todo por estar conmigo, yo no sabía que hacer ni que decir pero lo que si se es que el corazón se me aceleró a mil y lo único que estaba deseando en ese momento era que me besara y que pasará lo que tenga que pasar, y le dije que no se que decirte, yo soy casada y no creo poder ser corresponderte como lo deseas.

    En eso se me fue acercando cada vez más, y me pide que si puede dame un beso en la mejilla y le dije que si, que podía hacerlo, en eso me besó, pero ese beso no se quedó ahí y después fue otro y otro hasta que llegó a mis labios y ahí comenzó todo, le correspondí al beso y cada vez se hacía más intenso, sus manos comenzaron a desplazarse por mi cuerpo, primero por mis caderas, después fue subiendo por encima de mi vestido hacia mis senos en ese momento solté un suspiro y mi nivel de excitación estaba llegando al límite, luego sus manos volvieron a bajar y entre besos y besos sus manos no paraba de recorrer mi cuerpo, comenzó a besar mi cuello ya me tenía dominada y fue bajando cada vez más al punto que llegó a mis senos, por momentos le agarre las manos parando su acción, en eso lo veo a la cara y le digo Rubén no, y entonces el me dice, Yesika déjate llevar yo sé que tú quieres también, luego me siento guío basando cada vez más apasionadamente, en eso siento como empezó quitándome la parte de arriba del vestido, y lo que sentí fue sus labios y lengua deslizarse por mis senos uno por uno me los fue chupando y lo que sentía era una sensación fantástica.

    Ya no tenía para donde agarrar este hombre me estaba comenzando a devorar poco a poco, luego mi vestido calló al suelo dejándome completamente desnuda, me pegó a la pared y sus dedos comenzaron a introducirse en mi concha y de momentos masturbaba mi clítoris, estaba muy mojada y excitada ya solo quería que me penetrara ya quería ver y sentir su verga, y entre gemidos me dijo, quieres que te coja Yesika, En eso lo veo a la cara Y a sus ojos y le digo, quiero que me cojas Rubén. En eso comenzó a quitarse la ropa, primero la camisa después el pantalón y por último el bóxer y guao cuando le veo la verga quedé uff, no dude en agárrasela, te gusta Yesika, me dijo y le dije que si.

    Entonces me dijo quiero que me lo memes y no dude en hacerlo agachada frente A el comencé a masturbarlo y a mamárselo desenfrenadamente, se sentía demasiado rico y veía como lo estaba disfrutando, creo que por mi parte estaba mojando más y más, después de un rato así me llevo al cuarto me acostó en la cama me abrió mis piernas dejándome lista con mi cocha a su merced, se metió entre mis piernas devorando mis senos después mi cuello, ahí le agarre la verga y comencé a frotarla por mi concha como siempre lo hago antes de que me penetren y luego la puse en la entrada de mi concha, cógeme Rubén ya no aguanto más las ganas, y empiezo a sentir como su verga de unos 20 cm más o menos introducirse poco a poco en mi concha, en ese momento cerré mis ojos abrí mis brazos y le dije hazme tuya Rubén hazme olvídame del mundo y de todo, después comenzó a moverse más rápido y mis gemidos comenzaron a salir.

    Yo: así así dame duro dame duro.

    El: te gusta Yesika, te gusta mi verga, te gusta como te cojo.

    Yo: si me encanta tu verga, se siente demasiado rico.

    El: te voy a coger hasta más no poder, estás demasiado rica.

    Sus embestida no paraban, sentía como su cuerpo chocaba con el mío en cada segundo, después de un rato así paro y me puso en 4 agarro mis caderas y me penetró nuevamente, primero suave y después aumentado la velocidad cada vez que podía me nalgueaba, y yo ahí dominada por otro hombre haciendo lo que él quería y recibiendo verga hasta más no poder lo estaba disfrutando mucho y Rubén más aún era su sueño desde que nos conocimos, así me tuvo en 4 Por más de 15 min hasta que me pidió que lo cabalgara, y me dijo, Yesika quiero llenarte la concha de leche quiero mi leche dentro de tu cuerpo, y yo le dije: puedes acabar dónde lo desees Rubén, en eso el se acostó con su verga más presada y más parada que nunca, en eso en forma de jinete levanté me pierna para cabalgarlo agarre su verga me la puse en la entrada de mi concha y me fui sentado poco a poco en ella centímetros a centímetros me lo fui metiendo hasta que Zas, ya la tenía dentro de mi todito, pare y le dije quiero sentirla así ya va, con mis ojos cerrados comencé a mover mis caderas suavemente, lentamente si sacarme un poquito de verga.

    Yo: uuff que rico se siente tu verga así Rubén.

    El: es toda tuya Yesika, tu también tienes una concha rica, y unas tetas divinas, te cogería todos los días si me lo permitieras.

    En ese momento comencé a moverme más rápido pero sin sacarme su verga, comencé a sentir esas sensación única venía en camino el orgasmos, me vengo Rubén me vengo ahhh acabe rico y caí rendida en su pecho sin sacarme su verga.

    El: acabaste rico Yesika.

    Yo: siii divino.

    El: ahora me toca acabar a mi.

    El: acuéstate boca abajo.

    Lo hice flexione una pierna se colocó detrás de mí y comenzó a cogerme así cada vez más rápido si parar sentía su verga furiosa entrar y salir sin contemplación, te gusta Yesika me decía apretando mis nalgas, se afincaba cada vez más, me encantas mujer me decía, y yo le decía entre las embestidas que me estaba dando, que acabará quiero que acabes Rubén quiero sentir tu leche dentro de mi, en eso comenzó a darme más rápido así así así le decía no pares, voy acabar Yesika me decía voy acabar hasta escucho sus gemidos al momento de acabar, ahí quedé con mi concha llena de la leche de otro hombre y con ganas de más, en eso beso mi espalda y siento uno de sus dedos introducirse en mi culo y me dice pronto tu culo va ser mío. En eso me levanté después de un rato para ir al baño a ducharme y antes le dije, que quizás si pueda ser tuyo, me fui me duche, me vestí y me fui a mi casa.

    Todo eso fue el inicio de una relación a escondidas. Espero les haya gustado luego le contaré mi segundo encuentro con Rubén.

  • Noche, playa, calor y algo mas

    Noche, playa, calor y algo mas

    La verdad amor, es que estoy agotada, le dije a mi marido luego de terminar de estirar la cama. No sé qué rostro he de haber puesto al decirle eso a Rafael, pero él me miro, hizo una muesca con su boca y levanto una ceja, siempre me hace la misma expresión cuando algo no comprende y siempre después de esa expresión, viene una pregunta que suelo odiar.

    -pero amor, ¿cansada de qué?

    Lo sabía, sabía que odiaría su pregunta, porque él nunca se da cuenta de nada, pero por cosas así no me enfado, cada vez que ocurre eso, solo lo miro fijo a los ojos, y recuerdo de inmediato por que lo amo tanto, así que termino explicando todo igual para evitar quedarme con la angustia.

    -Rafa estoy cansada, pero no es un cansancio físico.

    -Pero si todo lo hacemos juntos, el que hacer de la casa, el cuidado de nuestro pequeño, todo.

    -Amor, présteme atención, no es un cansancio físico, estoy agotada pero de todo esto, cansada de levantarme todos los días, meterme a la ducha, preparar a Janito para llevarlo al colegio, de llegar al trabajo y ver los mismos rostros, las mismas historias, el mismo café insípido, el cigarro con Dániza, de los mismos problemas de los clientes, de salir llegar a la casa bañar a Janito, acostarlo, leer su cuento favorito por quincuagésima vez, hacer un poco de aseo y acostarse para el otro día…

    ¿Me entiendes Rafa?

    Apretó su labio inferior con sus dedos y su mirada bajo al suelo, note su expresión de preocupación.

    Pero trata de no malinterpretarme amor, no estoy cansada de ti ni de mi pequeñito hermoso, los amo, son lo más importante para mí, pero, la rutina me está matando, siento que necesito recuperarme, recuperar a la Ximena de antes, esa Ximena espontanea llena de vida, esa que siempre tenía una sonrisa en su rostro, esa de quien te enamoraste amor.

    ¿Me entiendes?

    -Si Ximenita, lo sé, y sé también que tengo mucha culpa en ello.

    -No mi cielo si yo no te estoy culpando.

    -Amor, si no me lo estoy tomando a pecho, simplemente es que sé cómo te sientes, y lo comprendo y he dejado pasar mucho tiempo.

    Tomo mi cabeza con ambas manos y me dio un beso tierno en mis labios, ¿hablemos en la tarde, está bien?

    -está bien.

    Ximena, hoy tendrá que preparar el informe de los usuarios aledaños al parque libertad.

    -Si Don Tomas, si ya está listo debo afinar detalles y se lo tendré antes del almuerzo.

    -Muy bien Ximena.

    Xime, vamos a fumarnos un cigarrito? me pidió casi rogándome Daniza, bien vamos, déjame prepararme un cafecito y salimos al balcón.

    Esta vez me contó que había encontrado un mensaje de una tal Lorena en el celular de Federico, Federico es su esposo, es un ingeniero minero que trabaja en otra ciudad, tiene de esos turnos extraños de trabajadores mineros, y pasa gran parte del tiempo, fuera de su casa, o dicho de otro modo, lejos de Daniza, el hombre la tiene viviendo en una casa hermosa, la verdad, por todo lo que ella me ha contado, Dani no debería trabajar, él le paga todo, le da dinero, le paga los gustos, ella solo trabaja para no quedarse en la casa, y ella en vez de aprovechar a su marido cuando lo tiene aquí, solo se dedica a celarlo y pedirle explicaciones por supuestos romances que circundan en la cabeza de Daniza.

    Pero bueno, no puedo ignorarla, no está en mi desprenderme tan drásticamente de las personas, la escucho, y rara vez le contesto o le comento mi parecer respecto de algún tema, no sé por qué me cuenta todas esas cosas, si ni siquiera somos tan amigas, además, si yo fuera ella, no me contaría nada, mi mente muchas veces divaga cuando se entusiasma comentándome alguna conspiración extraña de su marido, luego me pregunta siempre. ¿tú crees lo mismo cierto? muchas veces he caído en una introspección tan intensa que no tengo la menor idea lo que me ha contado, pero siempre, siempre respondo que sí. Sé que es bastante feo hacer eso, pero es que la verdad, una sola vez trate de aconsejarla para que cambiara su forma de ser, pero ella es de aquellas personas que siempre tiene la razón y los demás equivocados y solo necesita desahogarse, y tengo que salir a fumarme un cigarro con ella, para que pueda hacerlo, de lo contrario se pone a contar todo en la oficina ante el permanente cuchicheo de nuestros compañeros, y eso es un poco vergonzoso.

    El día transcurrió como cualquier otro, ya estaba más tranquila, e incluso, lo que le dije a Rafa en la mañana fue algo que salió de manera espontánea, ya no me daba vueltas en la cabeza, la vida es así, quizás algún día las cosas cambien, o quizás simplemente aprenda a sentir que esta vida es tranquila y al ser así es una buena vida, tengo a un esposo tierno, que tendrá su defectos pero solo son defectos que pueden ser pasados por alto, pero es una persona muy buena y lo amo, y también tengo a mi pequeñito hermoso, ya tiene 5 añitos, es mi sol, mi todo, por quien me levanto día a día con fuerzas para seguir.

    Terminada la jornada, tomé mi auto y me fui a casa, quería ver nuevamente a mis hombres, bueno, a mis niños (risas). Hoy es jueves, ya mañana es ultimo día y solo deseo que llegue rápido este fin de semana para descansar, hare dormir temprano a mi pequeñito leyéndole otra parte del libro El principito, ya me lo sé de memoria, ama su libro, ya parece un repollo de tan arrugado que esta. Y después un buen mojito, parece que en el HBO este viernes darán 50 sombras más oscuras, al menos será un buen panorama, prepárate Rafita porque este viernes no saldrás vivo (risas).

    Al llegar a la casa, mi pequeñito estaba tomando su leche, y Rafa estaba sentado junto a él, Janito al verme pego un grito, – ¡mamita mañana iré donde mi abuelita! -miró inmediatamente a Rafael como pidiéndole disculpa por revelar el secreto.

    ¿Ah sí?, le pregunte, dándole un besote en sus mejillitas.

    Si mami, la abuelita me llamo y me pregunto si me quería ir este fin de semana largo a su casa, mami por favor, extraño tanto al copo y a la pelusa.

    ¿Fin de semana largo?, verdad, lo había olvidado completamente.

    Mire a Rafa, con una expresión facial que exigía una explicación.

    Si amor, dejemos que el niño vaya a ver a su abuela, hace rato que no la ve, viajara mañana pasado el mediodía.

    -Pero ¿y las clases?, mire a ambos y cruce mis brazos. –

    Pero mama, mañana salgo temprano.

    -A ver ¿cómo es eso?

    -Si amor, ahí enviaron una comunicación, mañana los niños salen a medio día.

    Es imposible decirle que no a esos ojitos vidriosos llenos de vida. Pero obviamente este hombre me debía una explicación.

    Muy bien, te doy permiso, pero te portas bien con tu abuela, y ¿te ira a dejar tu padre?, le pregunte, pero fijando mi mirada en Rafael.

    No amor, Fito mi hermano, ira mañana donde mi mama, a las dos, así que me dijo que se llevaría a Janito, además ira también con sus hijos así que estará con sus primos.

    ¿Ah… ya tenías todo planeado?

    Sí, me respondió guiñándome un ojo.

    Entonces ahí supe que eso no era todo lo que me tenía que contar.

    Esa noche no fue lectura de cuento, solo me dedique a escuchar a mi pequeñito, oír lo que tenía preparado una vez que llegara a la casa de su abuela.

    En la pieza, Rafa ya estaba acostado, abrí el closet para sacar mi pijama, me baje el pantalón y él se acomodó de inmediato en la cama para cazarme cuan tigre espera agasajado esperando que se acerque su presa (risas), lo mire de reojo y levante mis cejas, Rafa es increíblemente pervertido y calentón, si por el fuera, pasaríamos días completos teniendo sexo, pero me encanta que sea así, debo admitirlo, el que sea tan fogoso me vuelve loca, aun me hace sentir tan deseada. Ha comprado un sinfín de artilugios raros, para jugar en la cama, los tiene todos guardados en un cajón, él le llama el baúl oscuro. El juguete más raro que se compró, bueno, el que más me gusta además (risas), es un torso de hombre, desde el pecho hasta los muslos, recuerdo la vez que jugamos ahí, esa vez salimos a un pub, dejamos a Janito con su abuela, así que me entusiasme y abuse con los mojitos, llegue calentísima a la casa, y ahí Rafita se aprovechó, me dijo, te tengo una sorpresita, y saca de arriba del closet esa tremenda masa de goma envuelto en plástico negro, al verlo, casi se me espanta el alcohol que llevaba encima, pero este hombre se las sabe por libro, empezó a tocarme a besarme el cuello, me desabrocho lentamente mi camisa y ni siquiera note en que momento me quito la faldita, comenzó a prepararme y a excitarme más y más, me tumbó a la cama de espaldas y comenzó a besarme los muslos, me encanta su sexo oral, pero a pesar del tiempo que llevamos juntos, aun me pongo nerviosa, cada vez que me lo hace, suelo poner mis manos apretadas a la altura de mi cabeza, y solo me dejo llevar, solo cierro mis ojos y siento. Pero esa noche estaba muy desinhibida, los mojitos habían causado efecto, y por primera vez, tome a Rafa de sus cabellos y lo apreté contra mi chochita, de verdad que ya estaba excitadísima, él al notar eso, me dio vuelta y me subió a su nuevo juguetito, yo solo me deje llevar, ya estaba entregada a la calentura, solo deje que el hiciera lo que quería, me subí a su juguetito e introduje ese pene de goma en mi vagina, empecé a deslizarme por su aparatito lentamente, quise llegar al final, pero era interminable, me encanto ver hasta donde yo era capaz de llegar, cuando por fin logre tocar con el fondo, sentí una increíble sensación, recuerdo que solté un quejido de éxtasis, me comencé a balancear y a mover mi pelvis con la vergota del monito dentro de mí, la experiencia era fenomenal, pepito, porque pepito le puso Rafael después al muñequito, era increíble, llegue a tal punto que ya no solo empecé a balancearme sobre la verga del mono sino que también subía y bajaba por esa verga de goma, no podía evitar que mis caderas se movieran por si solas, el punto de éxtasis fue total, caí hacia un lado, aun sintiendo el éxtasis del juguetito de Rafa, lo mire de reojo y él estaba ahí, detrás de nosotros mordiéndose los labios, mirando todo ese espectáculo que yo había montado con su pepito.

    ——————-

    Ya, cuéntame, que te propones le pregunte, mientras me metía en la cama.

    Amor, es que de verdad pensé mucho en lo que me dijiste esta mañana, y siento que mucho de lo que te está pasando es culpa mía, de verdad que últimamente nos hemos dedicado solo a trabajar y a cuidar a Janito, y nos hemos dejado de lado, nuestra relación ha estado de lado, ahora solo somos padres, solo somos trabajadores, y a la pareja la dejamos de lado, y yo creo que es hora que retomemos nuestro amor, nuestras fantasías, nuestras locuras (risas). Pero amor si ya estamos muy viejos para volvernos locos, ya somos padres, le dije acariciando su rostro.

    ¿Y que con eso?, no quiero decir que no me importe o quiera dejar de lado mi labor de padre, solamente digo que una cosa no es incompatible con la otra, ¿o sí?

    Además, no estamos viejos, estamos en la plenitud de nuestras vidas, por dios amor si tu solo tienes 38 años y aun te ves exquisita

    Si, si tienes razón, pero es que, no sé, no sé cómo podríamos recuperar esa adrenalina que nos gustaba tanto Rafa, recuerdas.

    Pero aun, podemos encontrarla amor, tu tranquila que pasión entre ambos aún queda.

    Me abrazo fuerte, con mis brazos abajo, asiéndome sentir que el tomaría el control, de todo este plan, me beso fuerte, fue un beso de dominación.

    Me aparte un momento, lo mire fijo a los ojos, y le dije, y que te traes entre manos Rafita, que propones.

    Este bien, escúchame, mañana a las dos de la tarde Janito ira rumbo a la casa de mi mama, tu mañana sales a las seis de la tarde de tu trabajo y yo a las cinco, te pasare a buscar, y de ahí nos iremos a la playa, iremos a las cabañas que íbamos cuando éramos universitarios, que te parece.

    Amor, pero es que tendríamos que pasar al supermercado, a comprar víveres para estar allá, y no sé, tenemos que llevar ropa de cama, no crees que es todo muy apresurado.

    Pero Xime, yo recuero que antes solo nos íbamos, no nos preocupábamos de nada más.

    – Si está bien amor, pero es que ya ahora no estamos para esos trotes pues Rafa-

    Tranquila mi pequeña, que en la tarde pasaré al supermercado, tu solo déjate regalonear que será un fin de semana solo para nosotros dos, y ya todo está arreglado.

    Para ser realmente franca, no me sentí ansiosa durante el día, no era primera vez que viajábamos con Rafael para tomarnos días de relajación. A esas cabañas habíamos ido cuando nos estábamos recién conociendo, supuse que igual sería algo entretenido, beberíamos algunas cervezas en la noche, reiríamos mucho, nos confesaríamos algún que otro secretillo por el cual nos sentiríamos totalmente arrepentidos al otro día, tendríamos una noche de sexo relajado, yo le llamo sexo relajado a aquel que tenemos sin tapujos, aquel que podemos gritar, mover camas, cambiar de posición sin preocuparnos de que alguien nos pueda escuchar o Janito se vaya a despertar.

    Salí unos quince minutos antes, Rafa me estaba esperando justo a la salida del trabajo, tenía una sonrisa de oreja a oreja, me abrazo, me dio un beso suave en mis labios y dijo, todo listo amor, ¿nos vamos?, claro, respondí.

    El ya había pasado antes a la casa para cargar el auto, me di cuenta que llevaba varias cosas en el maletero, quise sacar otra ropa y quitarme el uniforme del trabajo, mi maleta la había preparado anoche, me tire a los asientos de atrás y me cambie de ropa.

    Estas cabañas a las cuales vamos, no quedan cerca, están como a cuatro horas en auto, es un balneario muy pequeño, de aguas calmas, no es un gran resort, pero es un sector tranquilísimo, no va mucha gente, así que siempre tiene como un aire de desolación. Y es justamente por lo alejado de este balneario que Rafa no quiso perder ni un minuto más en devolvernos a la casa, ya que eso podría significar un par de horas más.

    No hubo mayores contratiempos en el viaje, llegamos como a las diez y cuarto a la cabaña, estaba tal como la recordaba, no pude apreciar mucho el estado del balneario, lo que si note fue que justo al lado de nuestra cabaña, había otra, estaba muy bonita, se notaba que no hacía mucho que se había construido.

    Rafa no había escatimado en gastos para el alcohol, había mucha cerveza y licores, descargó las cosas del auto y preparó algo para comer en la noche, yo me encargue de limpiar un poco y preparar la cama para dormir, “dormir” (risas).

    Nos sentamos en la entrada de la cabaña, Rafa saco unas cervezas y a mí me trajo unos mojitos, estábamos ambos cansados, pero comenzamos a conversar, a recordar nuestros tiempos de enamoramiento, reímos un montón, fue una cerveza tras otra, y un mojito y otro. Somos muy buenos amigos con Rafa, tenemos una gran confianza, es por eso que hasta el día de hoy la pasamos increíble solo nosotros dos.

    El mojito siempre me pone un poco cachonda, me levante de donde estaba sentada, inmediatamente el piso se me movió, al parecer fueron más mojitos de los que debían ser para el primer día. Me acerqué a Rafa y me senté en sus piernas.

    ¿Y a ti que te paso?, ¿te bajo el cariño? Pregunto el con una sonrisa en sus labios.

    -Cállate tonto y bésame

    Lo tome de su cabeza, entrelace mis dedos en su pelo y lo bese, la verdad es que estaba calentísima, y Rafa, bueno, Rafa prende con agua.

    No era temporada de veraneantes así que ese balneario debía estar prácticamente vacío, al menos, en donde nosotros estábamos no se veía nadie.

    Rafa, me metió sus manos debajo de mi falda y comenzó a acariciar mis muslos, recorría mis piernas con sus manos, llegaba a mi trasero y luego apretaba con fuerza, son tantos años que ya sabe de memoria cuales son las técnicas para excitarme.

    Podía sentir como su pene se ponía más y más duro debajo de mis piernas, a la vez que yo besaba su cuello.

    No aguantó más, me tomo en sus brazos y me llevo a la habitación, y yo no paraba de besarlo y morder su cuello. Si, estaba muy excitada, podía sentir ya como mi entrepierna se humedecía, me tiro sobre la cama y me pregunto, amor donde dejaste el bolcito pequeño rojo, te lo deje allí, al lado de tus zapatos Rafa, supuse que ahí estaban sus artículos de aseo, no preste mucha atención a lo que estaba realmente haciendo, yo para acelerar el encuentro me subí la faldita y baje mis bragas, me abrí de piernas y quede así tumbada sobre la cama. Si, estaba calentona y ahí quede, regalada, para entregarme completamente a los deseos de Rafael.

    Al notar que ya se estaba demorando un poco más de lo necesario, abro mis ojos para ver que estaba haciendo, y allí estaba el desempacando sus juguetitos, parece que había un juguetito nuevo, no sé, no me detuve a cerciorarme, el me miro y llevo su índice a sus labios, shhh, tranquilita, tranquilita Ximenita, quiero ver como gozas con estos amiguitos.

    Tomo mis caderas y me levanto un poco, puso una almohada debajo de mi trasero, estaba muy sensible, puso su mano sobre mi vagina y levante mis caderas casi de manera instintiva. Hoy quiero verte con mi nueva adquisición me dijo mostrándome su nuevo juguetito, era un dildo de color café, bastante grandecito, yo solo quería algo dentro de mí, lo necesitaba, podía oír un leve sonido de vibración, un brrr… muy suave.

    Comenzó a introducirme su apartito, estaba tibio, tenía un leve movimiento en su punta, al menos así lo podía sentir, era como si la cabecita del ese dildo girara haciendo pequeños círculos, a su vez había una vibración muy fina, muy placentera, poco a poco Rafael me introducía su juguetito, me encantaba, solo quería que me metiera eso rápido, saber hasta dónde llegaba, saber que podía hacer en mi interior, pero no quise arruinarle el espectáculo, ya que se cómo le excita a él verme.

    Pude sentir como llegaba a lo más profundo de mi vagina, ¡ahí, ahí, déjalo ahí un poquito! le pedí en voz baja, sentía como la cabeza del juguetito se movía en mi interior, comencé a apretarme contra el dildo, para que Rafa me lo introdujera más, me balanceaba muy lentamente hacia adelante y atrás, ahí podía notar lo grande y grueso que estaba la maquinita, al parecer y en comparación con los demás juguetes este era de los más grandes que tenía, o al menos así lo sentí.

    Mis caderas se comenzaron a mover solas, los movimientos hacia atrás y adelante se volvieron más rápidos, no podía parar, esos movimientos del juguetito, su vibración, era toda una mezcla de movimientos y vibraciones perfecta, hecha para llevarme al clímax, me encantaba, comencé a soltar mis primeros gemido instantáneos, ¡hay amor!, esto esta exquisito, fueron mis únicas palabras en esos momentos, no las pensé solo sentía y sentía, como si mi conciencia se desvaneciera, entregándome por completo a la calentura de ese momento.

    Gírate amor, me pidió Rafa, no me gustó mucho su petición, estaba tan extasiada y sumida en ese mundo entre el aparatito y yo que la voz de Rafa me resonó como a la intromisión de un extraño. Pero recordé que este era un momento de ambos, y ambos debíamos disfrutar. Me voltee, aun con el juguete en mi interior, se seguía moviendo y vibrando como gusanito.

    Quédate así, como perrito, me dijo

    La posición lograba que mi vagina quedara aún más expuesta, se podía introducir más, y mis gemidos comenzaron a hacerse más fuertes, mas incontrolables. Rafa comenzó también a mover el dildo con más fuerza, yo seguía con mis caderas el movimiento de Rafa, no podía parar, no podía evitar sentirme alucinada siendo cogida por una verga de goma.

    Sentí recorrer entre mis nalgas un líquido medio frio, Rafa esparcía ese líquido por todo mi trasero, sus dedos pasaban por mi ano, masajeaba mi culo haciendo círculos pequeños alrededor de mi hoyito. No soy muy amante del sexo anal, pero estaba tan extasiada que solo deje que me tocara, de a poco comenzó a introducir uno de sus dedos en mi culo, me corto un poco el ritmo que llevaba con el juguetito, pero ese movimiento en mi interior zumbante y viborante de ese pene de goma, me volvió a introducir en ese pequeño mundo de éxtasis, fue tanta mi calentura que no le di importancia a lo que hacía Rafa, incluso he de admitir que al sentir su dedo más profundo en mi trasero y a su vez sintiendo el movimiento vertiginoso del dildo de goma, me comenzó a gustar esa doble sensación. Saco el dedo de mi culo y sentí como trataba de introducir algo más grande, miré hacia atrás por encima de mi hombro, y lo vi a él detrás de mí, sujetando su verga listo para penetrarme. Quise detenerlo, pero no pude, igual quería ver hasta donde yo podía aguantar, estaba tan excitada que mi cuerpo me pedía algo un poco más extremo.

    Rafael comenzó a introducir poco a poco su verga en mi ano, mientras el aparato seguía girando en mi vagina, aun no me introducía ni la cabeza de su pene y ya sentía como mi ano se comenzaba a expandir, estuvimos un buen rato intentando, la cabeza de su pene solo se deslizaba por mi culo, pero de repente, este se introdujo, fue solo la punta, pero una especie de dolor placentero recorrió mi cuerpo entero, ¡hay amor métemelo más, mételo más!, la necesidad de sentirme penetrada por mi ano fue incontrolable, fui yo quien al sentir que ya había pasado lo peor, me tire hacia atrás para que el pene de Rafa se introdujera de una vez por todas hasta el fondo.

    Y así quede, en ese preciso momento estaba siendo penetrada por mis dos agujeros, por mi vagina seguía vibrando y girando el juguetito, y por mi culo Rafa ya estaba vuelto un animal, embistiéndome por detrás. Con una mano sujetaba el aparato y con la otra me tomaba fuerte de mis caderas, jalándome hacia atrás con fuerza para que su pene se introdujera a lo más profundo de mi culo.

    Me corrí varias veces, la doble sensación recogida en esos momentos, me obligaba a seguir, no quería parar de sentirme así, pero finalmente el cansancio de la semana nos terminó por doblegar, Rafa acabo dentro de mi ano, lo sentí, saco su pene, y se tiró a un lado de la cama boca abajo y no se movió mas, yo me quede un rato más allí, en la misma posición, aun con sensaciones en mi interior, las contracciones de mi vagina sacaron el aparatito de mi interior, una vez que recupere mi aliento me recosté a un lado de Rafa y me quede profundamente dormida.

    Desperté tardísimo, ya era pasado el mediodía, me sentía completamente relajada y descansada, no supe hasta que hora estuvimos en la noche con Rafael, mire a mi lado y el ya no estaba, lo escuche reír fuera de la casa, no quise ir a ver por qué reía tanto, solo quería meterme a la regadera y darme un baño de agua muy fría, para reactivarme, ya hacía mucho calor.

    El agua estaba exquisita, hacia tanto calor que esta no salía tan fría, estaba a una temperatura ideal, de momentos se me venían imágenes de lo ocurrido anoche y no podía evitar sonreír, fue una experiencia increíble, Rafael una vez más sorprendiéndome, es muy pervertido, y eso me encanta.

    Salí de la ducha y me puse una blusa blanquita y unos shorts de mezclilla, de verdad hacía mucho calor, había traído un buzo para usarlo durante el día, pero el clima estaba ideal para liberarse de un poco de ropa.

    Seguía oyendo a Rafael conversando muy entusiasmado, pero yo seguí sin prestarle mayor importancia, sobre la mesa había unas tostadas, un vaso de jugo de naranjas y yogurt con cereales, de verdad Rafita se había esmerado para tenerme contenta.

    Terminé de desayunar y fui a ver que hacía Rafael, ya me había comenzado a intrigar por qué tanta charla, salí a la entrada de la cabaña y ahí estaba el, mira hacia atrás y dice, y ahí viene ella, les presento a mi mujer, Ximena. Estaba conversando con tres tipos, eran jóvenes, no superaban a simple vista los 25 años, dos de ellos eran gemelos, eran rubios, de ojos azules, me llamo la atención porque incluso eran un tanto parecidos a Rafael (risas), y un tercero era un chico moreno, de ojos profundos y de una cabellera frondosa de rulos cerrados, muy guapo.

    Hola, hola, saludaron levantando sus manos,

    A ella la conocí así, comentaba Rafael, en una tocata de rock cuando estábamos en primer año de universidad.

    Y ahí comprendí por que el entusiasmo, si a Rafael le hablan de música y rock y cosas así se acuerda de sus años de rockstar con su banda de poca monta y se emociona, y claro, podía ver lo anonadados que estaban los chicos al escucharlo, los gemelos parecían los más entusiasmados con la conversación, le preguntaban cosas de guitarras, de bajos y cosas por el estilo.

    Rafael les mostraba como tocaba él con un instrumento imaginario puesto en su estómago, y hablaba sobre sonidos y diapasones, que clavijas y bla bla, pero lo vi feliz, estaba tan emocionado que me alegré, hacia tanto tiempo que no lo veía con ese entusiasmo.

    Ya Rafita, un gustazo mi estimado, pero tenemos que ir a comprar algo para hacer almuerzo dijo uno de los gemelos.

    -Pero juntémonos a la tardecita, ahí tiremos unas carnecitas a las brasas, ¿te parece? Continuo el otro gemelo.

    -Súper buena idea-, contesto Rafa abriendo sus ojos, tal como niño que queda con juntarse con sus nuevos amigos en alguna placilla.

    No pude evitar esbozar una sonrisa al ver esos ojos iluminados de Rafa, desde que nació nuestro retoño, él se transformó en un papá ciento por ciento, rara vez sale con sus amigos, y las veces, que son contadas, que ha salido llega temprano, abre la puerta para ver dormir a nuestro hijo y luego se acuesta a mi lado.

    Entonces ahora lo note feliz, había congeniado con nuevos amigos, y que mejor en algo que lo apasiona tanto como su rock.

    ¿Y ellos amor? Pregunte,

    Son los vecinos, llegaron a la cabaña nueva de al lado, escuche a uno de ellos tocar guitarra y comenzamos a conversar, son increíblemente agradables, me cayeron muy bien.

    -Si se notó un poco-, le dije esbozando una sonrisa burlona.

    Fuimos al muelle y compramos algunos mariscos para hacer almuerzo, Rafa hizo una paila marina de miedo, nos aturdió, así que fuimos a dormir una siestecita, eran como las seis de la tarde y despertamos, aprovechamos que aún había algo de sol y nos fuimos a meter a la playa, el agua estaba exquisita, en realidad el clima estaba muy agradable, bueno a mí me encanta el sol, el calor, y este balneario era famosos por concentrar un calor constante que perduraba toda la noche.

    A la orilla de la playa estaban los tres amigos, nos miraban bañarnos, me sentí un poco observada, en el balneario había muy pocas personas en esos momentos, bañándonos solo estaba Rafa y yo, más allá había un hombre con dos niños y una señora de edad recostada en la arena, y no se veía más gente alrededor.

    – ¿Vamos amor?, me agote de tanto nadar, me dijo Rafa-

    igual me dio un poco de pudor salir, estaba con bikini, si hubiese habido más gente no me habría importado, pero prácticamente estaba y sola, pero bueno, yo solo seguí a Rafa, nos acercamos a los nuevos amigos de Rafael y uno de los gemelos le dijo, ya compramos carbón y carne para hacer algo más rato, ¿te parece?,

    -Si estupendo- respondió Rafa, yo tengo unas botellitas de vodka y whisky,

    -Genial.

    Yo solo miraba a Rafa como conversaba con los gemelos, mire hacia el lado y el otro amigo, el morenito me estaba mirando, amor, le dije, iré por la toalla, si mi cielo, vaya no más, tome la toalla que estaba un poco más allá y me tape.

    -Ok, entonces en eso quedamos.

    -ya, te esperamos.

    Nos dirigimos a la casa y le pregunte, oye tú, ¿piensas juntarte con ellos ahora?

    -Amor nos vamos a juntar con ellos, si tú también estas considerada, pero Rafa seré la única mujer

    -Pero amor ¿qué te preocupa? si tú nunca has tenido problemas de conversación, te sabes desenvolver muy bien, anda será divertido, si lo pasaremos bien, si los cabros son muy geniales.

    -Bueno, está bien.

    -Ok entonces vamos a vestirnos para ir a preparar el asadito.

    Era una noche muy calurosa, me puse un vestido suelto de color azul y unas sandalias del mismo color, Rafael saco algunas de botellas de licor que tenía en el frigo bar, saco dos botellas de whisky y un vodka.

    -Amor, le dije, ¿no crees que será mucho?

    -Puede ser, pero más vale que sobre, además para que las dejaremos aquí.

    Salimos de la cabaña, los chicos de al lado ya estaban comenzando a prender fuego, nos acercamos tomados de la mano al fuego, de inmediato uno de los gemelos me ofreció algo para beber.

    ¿se sirve algo Ximena?, me pregunto.

    -sí, bueno, ¿tienes mojito? Respondí.

    -Si claro, espérame aquí te traigo uno de inmediato-, abrió un cooler que tenían a un lado, con mucho hielo y algunas botellitas puestas encima.

    Oye disculpa, dijo Rafa, seré imbécil, no los he presentado como es debido, amor, ellos son hermanos gemelos, Javier y Jaime, -como si no lo hubiese notado, pensé-, encantadísimo, ambos me saludaron con un beso en la mejilla, eran muy risueños y eran los que más buscaban a Rafa para conversar, se quedaban embobados escuchando las historias de juventud de mi Rafita. Y él es Diego, no sé por qué me puse nerviosa cuando él se acercó a saludarme, él era más serio, y era el encargado del fuego, parecía un poco mayor que los hermanos, creo que me hiso sentir así ya que no era tan de piel como los hermanos, siempre estaba un paso atrás, el prácticamente veía como Rafa y los gemelos se reían de cualquier anécdota que contara mi marido. Rafa se acercó por un momento a Diego y ambos conversaban cerca del fuego, y yo me quede conversando con los gemelos, eran increíbles, con una sentido del humor desbordante, no demore en sentirme demasiado acogida por ellos, reí y reí de las tonteras que me contaban, sus historias de hermanos, como utilizaban su gran semejanza para hacer bromas con sus amigos e incluso con su propia familia, no me di cuenta y ya estaba en mi segunda botellita de mojito, y si, ya me estaba animando con sus cuentos.

    Rafa y Diego se encargaron del asado, mientras los gemelos y yo bebíamos y reíamos. Al cabo de un rato, nos invitó Rafa para que comenzáramos a picar pedacitos de carne que tenían puesta en una mesa pequeñita cerca de la asadera, Rafael estaba feliz, bebía, comía y conversaba acaloradamente con Diego, era muy distinto verlo conversar con los gemelos que con Diego, con los hermanos solo eran bromas y risas, mientras que con Diego, siempre lo veía asintiendo y moviendo sus manos, como si la conversación con el fuera de tonos más profundos, había música de fondo, lo que me impedía distinguir bien que tanto platicaban los dos, pero no le tome mucha importancia, y seguía riéndome de los hermanos.

    Las risas se hicieron más fuertes, las anécdotas he historias eran más personales, había cierto relajo entre nosotros, ya nos encontrábamos todos reunidos, lejos de las brasas y con los restos de carne a un lado, seguíamos bebiendo, el cooler estaba en medio, yo ya había olvidado cuantos mojitos llevaba, no me sentía mal, no estaba mareada ni con ningún tipo de malestar, solo estaba feliz y un poco desinhibida. De pronto, Javier, uno de los hermanos se paró, y dijo, ya vengo, se metió a su cabaña y salió de inmediato, traía un pequeño bolso en su mano. Se volvió a sentar entre nosotros y abrió su bolsito, saco una bolsita de plástico con hierba, de repente silencio, todos nos miramos y comenzamos a esbozar sonrisas en nuestros rostros, mire hacia el lado y tome la mano de Rafa, se la apreté con fuerza, y él me miro también con sonrisa pícara, amos fumábamos hierba cando estábamos en la universidad, y cada vez que lo hacíamos, la locura era total. Diego se paró y dijo, ¿les parece si mejor vamos a fumar a los requeríos?

    -A mí me parece estupendo digo Jaime, o Javier, bueno a esa altura ya no sabía quién era quien. Nos volvimos a mirar con Rafa, a mí me parece una buena idea, dije, Rafa sonrió y movió su cabeza asintiendo.

    Rafael y Diego tomaron el cooler de cada lado, y uno de los hermanos gemelos tomo una silla armable. Para que llevas eso dijo el otro hermano, es que quiero estar cómodo por si empiezo a volar y volar (risas).

    Los roquerios de los que hablaban quedaban como a media hora de donde nos encontrábamos, seguíamos conversando y riendo, ahora todos estábamos incluidos, todos íbamos felices, Rafael le dio por cantar y se abrazó a Diego entonando unas canciones en inglés, y los gemelos los coreaban, todos seguíamos bebiendo, llevábamos cada uno una botella o algún vaso de algo, yo seguía con mis mojitos. Ya había perdido la cuenta de cuantos había tomado. Al cabo de un rato, llegamos hasta las rocas, no se nos hiso muy largo, nos adentramos un poco más entre ese enmarañado de pasadizos de rocas hasta que dimos con el plano, así era como le llamábamos a este lugar escondido, bueno todo aquel que conociera ese balneario conocía el plano, que era una pequeña playa de no más de cincuenta metros a la que solo se podía acceder metiéndose entre las rocas, no era apta para el baño ya que era peligrosa por la cantidad de rocas que habían pero era estupenda para sentarse y desvincularse del resto del mundo ya que tenía solo una entrada de fácil acceso.

    Los gemelos estaban ansiosos, apenas llegamos uno de ellos abrió su bolsito y comenzó a enrollar un poco de hierba, mientras el otro se preparaba, instalando su silla playera, ya por favor, siéntense, siéntense para probar esta exquisitez.

    La noche estaba exquisita, el clima muy agradable, podías incluso estar desnudo y no sentirías el frescor de la brisa marina, es más, hacia algo de calor, la noche estaba estrellada no había luna, por lo que todo era un poco más oscuro, más aún allí rodeados de rocas, hacía de aquel lugar un refugio ideal.

    Todos nos comenzamos a sentar en la arena, nuevamente alrededor del cooler, esperando a que el gemelo enrollara y prendiera aquel pitillo, mientras para amenizar la espera de aquel cigarrillo supersónico, Rafa comenzó a ofrecer más alcohol, me paso una botellita más de mojito, él se sirvió un whisky con hielo y le hiso lo mismo a Diego, los gemelos ni siquiera le prestaron atención a lo que hacíamos, mientras uno pasaba la lengua por el papelillo del pitillo, el otro hermano lo miraba con impaciencia. Listo, dijo por fin el enrollador, mientras ponía el pitillo en su boca y comenzaba a prenderlo, di un trago a mi botellita y me prepare para fumar, he de admitir que también estaba ansiosa, hacía muchos años que no fumaba marihuana, y tenía muchas ganas de probar nuevamente esas sensaciones.

    Huuufff hermano, de verdad esta súper bueno, dijo Javier al darle la primera bocanada, de inmediato lo paso hacia su costado, para su hermano, este lo aspiro, logrando que la brasa del pitillo iluminara su rostro, aguanto por unos segundos el humo y luego soltó, se hecho hacia atrás de su silla de playa, oh hermano con este te reivindicaste, esta increíble, compañeros, por favor deben probar esto. Volteo hacia mí, ofreciéndome el pitillo, moje mis labios y me lleve ese cigarro de hierba a mi boca, y no exagero al decir que era un verdadero cigarro de marihuana, basto solo una aspirada para sentir sus efectos, mire hacia mi lado y estaba Rafa sentado esperando su turno, una sonrisa dibujaba su rostro, creo que le agradaba el hecho de que yo lo estuviese pasando tan bien.

    El pitillo me relajo, me acerque a Rafael para apoyarme en él, él se giró, abrió sus piernas y me senté entre sus piernas, apoyándome en su pecho, me quede durante un rato en esa posición, la verdad no sé cuánto rato estuve así, paso un par de veces más el cigarrillo de marihuana. Oía reír a carcajadas a los gemelos, en algo me quede pensando durante un largo rato, no sé qué tanto pensaba, de repente desperté, y me reintegre a la conversación, los gemelos seguían riéndose a carcajadas, oírlos reír me dio tentación de risa y no pude parar, Xime Xime, Ximeee¡ volviste Xime jaja (risas), donde andabas Xime, te perdimos en la luna, Rafa dio vuelta mi cara y me beso, algo activó en mi ese beso, lo senti tan tierno y exquisito que mi vagina se apretó y sentí, como de esta corrían fluidos, intente controlarme pero era algo inevitable, buscaba nuevamente los besos de Rafa, al parecer se había percatado de mi golpe de calentura y me trato de calmar, amor, quieres otra botellita, si por favor. Ya en el cooler no quedaba mucho, nadie tomaba de mis botellines de mojito por lo que aún quedaban unas cuantas botellitas más.

    Aún seguían todos charlando y riendo, bueno seguíamos, ya que yo ya estaba totalmente incorporada al grupo, los gemelos seguían enrollando cigarrillos de hierba, Rafa se acerca a mi oído y me dice, permiso amor, iré a orinar, se para y se aleja un poco, yo seguía conversando con los gemelos, bebiendo y recibiendo marihuana, Rafa llego y se sentó a mi costado mirando mi perfil, puso una pierna en mi espalda y la otra por sobre mis piernas, le pase el pitillo de marihuana que estaba fumando, todo allí era risa y locura, puso una mano en mi espalda y la otra la coloco en mi rodilla y me beso. La combinación de mojitos y marihuana fue fatal, al primer contacto de una parte de su cuerpo, hacía que mi vagina comenzara a palpitar, la sentía hinchada, como que ardía un poco, era como que me pedía ser penetrada ahí mismo por Rafael, y podría asegurar que si eso hubiese ocurrido, no hubiese puesto resistencia, sin importarme nada, la exhibición en esos momento no hubiese sido un problema, de verdad que quería que Rafa me follara ahí en ese preciso instante, estaba de verdad muy volada, y para hacer la situación aún más incómoda, Rafael aprovechando a que no nos estaban prestando atención, deslizo lentamente su mano por debajo de mi vestido toco mi vagina y sonrió, se acercó a mi oído y dijo, apuesto a que desearías a que te follara aquí mismo, di vuelta mi cara y comencé a besarlo como implorándole que lo hiciera, pero me soltó, se acomodó, se dirigió a los gemelos y les pidió otro pitillo, ellos ya tenían unos cuantos enrollados y le dieron uno a Rafa, lo prendió y comenzó a fumarlo con migo, esto esta increíble me dijo, ¿te la estás pasando bien?

    –Si amor, ha estado increíble, aunque podría ponerse mejor ¿no lo crees?, le respondí susurrándole al oído, ya estaba muy cachonda, necesitaba follar, mi cuerpo me lo pedía, pero tampoco podía arruinar la noche, no quería pedirle a Rafa que nos fuéramos a la cabaña.

    Rafael se levantó y se dirigió al cooler, oh, oh, dijo, ya no queda whisky.

    -Ups perdón, yo me serví el ultimo poco que quedaba, se disculpó Diego.

    -No hay problema, iré a casa por más para que esta noche no termine tan luego. Esa era mi oportunidad, Amor vamos los dos, yo te acompaño, le dije levantándome de la arena.

    –No amor, no te preocupes, voy y vuelvo solo iré por una botella de whisky y vuelvo, tu quédate con los chicos.

    -Amor per…, puso sus labios en los míos y no me dejo que siguiera, tampoco quise insistir, ante la incomodidad que podía provocar en los nuevos amigos de Rafa al demostrarles que no quería estar con ellos. Pero por dios, no podía entender que no se diera cuenta que lo necesitaba demasiado, que estaba tan excitada que podía dejarlo hacer lo que quisiera.

    -Tu solo quédate aquí con ellos vuelvo enseguida, me dijo, se dio la vuelta y comenzó a caminar, me volví a sentar en la arena, y de inmediato los chicos me incorporaron, oye Xime, y que te ha parecido la hierbita, ¿esta buena no?

    -La verdad es que hacía tiempo que no fumaba, desde que estábamos en la universidad con Rafael, volteé mi cabeza y él ya había desaparecido entre las rocas

    -Eso sí, que cuando lo aspiro me arde un poco la garganta, pero solo es un poco, debe ser la falta de costumbre

    -Ah sí, las primeras veces siempre ocurre lo mismo, arde un poquito, pero te tomas un poquito de licor y se pasa, ¿cierto hermano? Si hermano, salud por eso jaja (risas).

    Yo tengo la solución a eso, dijo Diego, se levantó y se sentó a mi lado, tomo un pitillo de hierba y lo encendió.

    Lo que pasa es que al fumarlo directo el humo pasa demasiado caliente por tu garganta, pero si pasa un poco más frio el dolor desaparecerá, mira aspira cuando yo te lo indique.

    Tomo una fumada del pitillo e inflo sus mejillas, paso su mano en mí en mi nuca, se acercó a mi rostro, movió su cabeza haciendo un gesto para que yo aspirara el humo que tenía, acerco sus labios a los míos sin tocarlos y comenzó a soplar el humo lentamente, yo quede perpleja, la verdad es que me pareció demasiado erótica la situación, estando sentada debí cruzar las piernas, me gusto verlo a él tan cerca, con sus labios tan cerca de los míos, algo me ocurrió en ese momento, me quise parar, levantarme e irme detrás de Rafa, pero algo me lo impidió, quizás fue la tentación de ver que más podía ocurrir ahí.

    Diego sonrió y hecho su cabeza hacia atrás jaja (risas), pero debes aspirar cuando este echando el humo.

    -Ah ok lo siento

    -Ya, lo intentare de nuevo

    No fui capaz de decirle que no, que aquello me parecía mal, quería volver a tenerlo cerca nuevamente, aunque fuera solo eso.

    Volvió a aspirar el pitillo, me miro a los ojos, movió su cabeza y levanto sus cejas, como preguntando si estaba lista, sonreí y asentí también moviendo mi cabeza. Acerco nuevamente su rostro al mío, pero sus labios ahora tocaron levemente los míos, comenzó a soplar lentamente, y esta vez yo también aspire el humo que el comenzaba a exhalar.

    – Te das cuenta que se siente mejor, dijo susurrándome y sin separar su rostro del mío

    -Si, respondí, no me ardió, fue com…

    No pude seguir hablando, el tomo mi cabeza suavemente y me beso, de primero apreté los labios, pero no tuve la fuerza de voluntad de sacarlo, comencé a ceder y devolví su beso, sus labios eran gruesos, suaves, calientes. Subí mi mano y también tome su cabeza, mis dedos se enredaban en los rizos de su cabello, no quería apartarlo de mis labios, besaba exquisito, de pronto comenzó a cargarme hacia atrás, hasta recostarme en la arena, cruce mis brazos por sobre su cabeza, él tenía apoyado un brazo detrás de mi cuello y con el otro tomaba mi cintura. Su mano lentamente comenzó a bajar hasta mis muslos, puse rápidamente mi mano sobre la suya, fue como una reacción innata, un momento de cordura ante esa vertiginosa volada de erotismo, pero no pude evitarlo más y muy lentamente sus dedos tiraron hacia arriba mi vestido y yo cedi, su mano comenzaba a deslizarse por mi muslo tocando mi piel, sentía lo cálido de su mano y de pronto me entregue, no lo soporte más, mi cuerpo entero lo pedía, doblé un poco mi rodilla y la incline hacia un lado, exponiendo mi vagina, él se dio cuenta de inmediato de mi gesto, bajo su mano y toco mi vagina, no pude evitar que mi cuerpo reaccionara a su tacto, solo basto su leve toque por encima de mis bragas y mis caderas se levantaron levemente, él lo pudo apreciar, ya que mientras nos besábamos sonrió, corrió mi braga lentamente y toco mis labios vaginales, soltó un poco mi cabeza, me miro a los ojos, y dijo, vaya, no sabes cuánto me encanta que estés así, y siguió besándome, sus dedos comenzaron a jugar con mis labios, introduciéndolos levemente en mi vagina, mi caderas por si solas se movían hacia delante y atrás buscando que los dedos de Diego se introdujeran más profundo.

    Ven, me dijo, levántate un momento, se paró y me ayudo a levantarme de la arena, mire de reojo a la silla de playa y ahí estaban los hermanos, boquiabiertos, concentrados, habían prestado atención a todo lo que había ocurrido, y la verdad no me importo, mi grado de desinhibición era total. Una vez de pie, Diego me abrazo, colocando ambas manos en la parte baja de mi cintura, me apretó contra él y me beso, lo tome fuerte de la cabeza enredando mis manos en sus cabellos.

    De momentos pensaba en lo que estaba haciendo, sabía que estaba mal, sabía que debía parar, era el momento para la cordura y dejar esto hasta ahí, pero no pude, fui débil y la desinhibición dada por los cigarritos voladores no ayudaban mucho y poco a poco fui cediendo.

    Gracias a lo apegado que estaban nuestros cuerpos, podía sentir que su verga estaba dura, sin dejar de besarme, sus dedos comenzaron a jalar levemente mi vestido, hasta lograr levantarlo a la altura de mis caderas, tomo mis bragas con sus dedos pulgares, a cada costado de mis caderas y comenzó a bajarlas, levante una pierna para que se le hiciera más fácil quitármelas y para que no parara de besarme, me tomo fuerte de mi trasero con ambas manos y comenzó a mover su pelvis. De a poco comenzó a hacerme hacia atrás, pequeños pasos y muy lentos, me llevaba hacia atrás sin dejar de hacer lo que estábamos haciendo, me fue inclinando lentamente hacia atrás, trate de reincorporarme, pero no me dejo.

    -Tranquila, me dijo

    De pronto, siento unas segundas manos que me toman de los hombros y comienzan a jalarme hacia atrás, recordé que ahí estaba la silla de playa. Quede recostada sobre uno de los gemelos, este era un poco más intrépido e impaciente, comenzó a tocar mis pechos, fue como despertar de esa abstracción erótica que tenía con Diego, intente por segunda vez de levantarme, pero Diego nuevamente lo evito.

    -Oye, me dijo, tranquila, solo quédate tranquila, nada te pasara, yo te cuidare

    Fueron palabras hipnotizantes, me beso y nuevamente caí. Mientras el me besaba las manos que tomaban mis pechos se fueron volviendo más suaves y comencé a disfrutarlo. Diego tomo mis caderas y me sentó sobre el gemelo, tomo mis piernas y las puso una a cada lado de la silla de playa, se arrodillo frente a mí y fue deslizando sus labios lentamente por mis muslos, mi vagina palpitaba, estaba enloquecida, llego con su boca a mi coño y la succiono fuertemente, mi primer sonido de placer, baje mis manos, lo tome de la cabeza y lo apreté contra mi vagina y otro quejido de placer, sentía como salían líquidos de mi vagina y el con su lengua me limpiaba, el gemelo debajo de mi me tomaba de mis pechos y Diego se comía mi vagina, era una sensación fuera de lo común, o al menos no algo que yo hubiese experimentado antes, me refiero a tener dos hombres acariciándome. Diego se levantó, tomo mis manos y me levanto nuevamente, me dio vuelta y levanto mi vestido a la altura de mis pechos, él estaba detrás mío y comenzó a morderme el cuello, yo tomaba hacia atrás su cabeza y trataba de girar mi cabeza para probar nuevamente sus cautivantes labios. Frente mi estaba aún el gemelo, inclinado en la silla, Diego le hizo una seña y este se bajó los pantalones a la altura de sus pantorrillas, Diego comenzó a inclinarme hacia él, se acercó a mi oído y susurro, solo disfruta el momento linda, nada te pasara, solo disfruta.

    Me fui deslizando por encima del gemelo y lo bese, abrí mis piernas poniéndolas a cada lado de la silla de playa, tome su pene y lo introduje en mi vagina, fue instantáneo, mi cuerpo lo pedía desde que habíamos comenzado a fumar, lo necesitaba, mis caderas se me movían de manera incontrolable, por fin estaba siendo penetrada, mi cuerpo completo se estremecía, podía notar el ímpetu juvenil del gemelo, trataba de seguir también el vertiginoso ritmo del gemelo moviendo mis caderas, sus manos recorrían mis piernas hasta parar en mi trasero, Diego levanta un poco mi cabeza y me comienza a besar, este chico era inagotable, no podía besar bien a Diego ya que las bestiales embestidas del gemelo debajo de mi eran frenéticas, pero no quería que parara.

    Diego se acercó a mi trasero, y me comenzó a acariciar, de momentos pasaba sus dedos tocando mi culo, de pronto lo sentí detenerse allí, en mi hoyito, masajeo mi ano haciendo pequeñas circunferencias con sus dedos, pasaba sus dedos por sus labios mojándose con un poco de saliva y volvía nuevamente sobre mi culito, introducía muy suavemente la punta de alguno de sus dedos, lo sentía, de momento era algo incómodo, hasta que sentí como uno de sus dedos se comenzaba a hacer camino en mi ano, lentamente se iba introduciendo, ayudado también por los movimientos que hacía a causa de las embestidas del gemelo. Tenía a este chico debajo de mí y a Diego con su dedo en mi ano, de pronto saca su dedo y siento como toma de mis caderas, siento su pene, me empieza a penetrar por detrás, me asuste, pero estaba tan desinhibida y extasiada, que necesitaba aplacar esa calentura, comencé a relajarme y dejarme llevar, el gemelo dejo de moverse para ayudar a que me penetraran más fácilmente por detrás me tomo de mi cara y me besaba, yo cerraba mis ojos y me lo comía a besos, podía sentir como el pene de Diego se abría paso lentamente por mi trasero, fue muy cuidadoso mi hoyito de a poco se iba relajando y abriendo y de pronto este metió completamente su verga en mi culo, sentí dolor, ¡ouch, ouch! Lentito por favor lentito dije susurrando.

    Y estaba allí, penetrada, doblemente penetrada, el pene de Diego estaba totalmente dentro de mi culo, y este chico se seguía moviendo lentamente debajo de mí, por dios, ese pensamiento paso por mi cabeza y me imagine aquella pose cual actriz de escena erótica. Y por mi cuerpo comenzó a recorrer un calor, comencé a transpirar, mi corazón se aceleraba y no podía respirar bien, jadeaba literalmente jadeaba, ambos estaban totalmente quietos, esperando a que yo hiciera el primer movimiento, tenía miedo, pero no pude evitarlo, quería ser penetrada, necesitaba ser penetrada, moví lentamente mis caderas y solo basto ese movimiento para experimentar un placer inimaginable, solo basto ese movimiento para volverme loca, ya no pude refrenar mis gemidos, mis caderas se movían solas, -¡hay por favor no paren!, ¡dame más fuerte!, ¡dame más fuerte!-, las suplicas brotaron solas de mi boca, y al parecer dieron resultado, ambos comenzaron su vertiginosa carrera, había una coordinación soñada, mientras uno embestía el otro sacaba y así una y otra vez, a un ritmo frenético. De pronto, abro los ojos, porque siempre mantuve mis ojos cerrados, simplemente dejándome llevar, entregada a las sensaciones. Entonces pude ver a mi lado y era Diego, me volteo asombrada para ver que ocurría detrás mío y resulta que quienes me tenían empalada eran ambos gemelos, lo había olvidado, había olvidado por completo al otro gemelo.

    ¿te gusta, te gusta Ximenita?, pregunto el hermano que me tenía por detrás.

    -Me encanta por favor no paren, fue mi respuesta inmediata.

    Diego se acerca a mi cara, baja el cierre de su pantalón y pone su verga cerca de mi cara, ese olor hizo que me corriera por primera vez esa noche, tomé su pene y lo metí en mi boca, fui en ese momento una completa guarra, me encontré en ese momento dándole placer a tres hombres a la vez.

    Uno de los hermanos subió aún más mi vestido, descubriendo mis pechos, sus labios tocaron muy suavemente mis pezones, fue muy sutil, pero yo quería más, lo tome fuertemente y lo apreté contra mis pechos.

    El gemelo que me tenía por detrás me tomo fuertemente de mis caderas, subió una de sus piernas, y pude sentir como su pene se introdujo un poco más dentro de mí, ¡¡¡uuuf!!! salió de mi boca, mordí mis labios emborrachada de ese éxtasis intenso, mientras mi mano seguía agitando la verga de Diego.

    Solté a Diego y tome a quien tenía debajo de mí, tome su cabeza y lo comencé a besar, solo me quería concentrar en esa doble sensación, el otro gemelo se cargó sobre mí, me tomo de mis cabellos y comenzó a besarme el cuello, ¡¡por favor no paren, no paren!!, decía sintiendo como poco a poco comenzaba a recorrer en mí una increíble sensación de éxtasis, volví a terminar, pero esta vez fue una sensación que tomo mi cuerpo por completo, gemí muy fuerte, y el hermano que tenía detrás mío termino con migo, sentí el palpitar de su pene dentro de mi ano, disminuyo la velocidad de sus embestidas, como si quisiera aprovechar al máximo su eyaculación dentro de mí, el otro hermano tomo mi pierna, la levanto un poco y acelero aún más su velocidad, buscando también terminar junto con nosotros, el pene en mi ano seguía ahí, pero ya no se movía, el gemelo había quedado exhausto, acariciaba mi espalda y mi cabello, y luego de un breve instante sentí esa explosión dentro de mi vagina, lo volví a besar, su verga se expandía dentro de mí, sentía el calor de sus líquidos, quedamos por un momento quieto allí, los tres, abrazados, recuperando el aliento.

    El gemelo que estaba sobre mi movió su pierna y saco su pene lentamente, y se quedó ahí detrás de mí, subiendo sus pantalones, lo mismo comencé a hacer yo, me levante y me despegue del hermano sobre la sillita de playa, el hermano que ya había subido sus pantalones me tomo por detrás, me dio vuelta, me ayudo a bajarme el vestido y me beso, eres increíble Ximenita, de verdad, eres exquisita.

    Nos sentamos todos juntos, en un círculo, de pronto me sentí avergonzada, como si hubiese despertado, me inundo una sensación de arrepentimiento, por dios que había hecho, maldito Rafael todo fue su culpa, pero no, él no tenía culpa alguna, solo estaba buscando culpar a alguien de eso, siendo que la única culpable era yo y mis ganas de desinhibirme, los gemelos murmuraban entre ellos, Diego prendió un cigarrillo y comenzó a fumar, como para abstraerse de todo, y no querer conversar. Fue un momento incomodo, yo me levante y saque otra botellita de mojito, debo admitir que todo eso me había espantado todo grado de alcohol que hubiese tenido en mi cuerpo.

    ¿Oye Xime? Inicio una pregunta uno de los gemelos, lo mire, con cara de despreocupada, que no notaran mi incomodidad, es que sabes, continuo, estoy tan enamorado de ti.

    Idiota, le respondí, y esa estupidez de niño me causo tanta gracia que comencé a reír, y todos rompimos esa incómoda situación. Imbécil, yo sí que estoy enamorado de Ximenita dijo el otro gemelo y se abalanzó sobre él, por dios que cabros chicos, todos reíamos y eso logro romper toda esa tensión.

    Bajo toda preocupación, la verdad, la había pasado bien, y esto debería ser algo que algún día tendría que conversar con Rafa, pero por el momento, pensé, que esa había sido mi noche, la pase bien, como nunca antes y me relaje.

    ¡Heeey! oímos a lo lejos, era Rafael, que venía mostrando dos botellas de alcohol, nos sorprendió en plena sesión de carcajadas, veo que lo pasaron bien sin mí, pregunto el, todos nos miramos con una complicidad inquebrantable, o al menos es lo que percibí, es que la Ximenita es muy buena onda dijo uno de los gemelos, la verdad es que si, dijo Rafa acercándose a mí y dándome un beso.

    La noche continuo, solo un poco más, reímos, conversamos y el cansancio nos superó, nos fuimos abrazados todos, riendo y cantando canciones, llegamos a la cabaña y Rafael se desplomo sobre la cama, le saque los zapatos y me recosté junto a él, me di cuenta que mis bragas no estaban, y solo sonreí, luego quede profundamente dormida.

    Al otro día despertamos con Rafael como a medio día, él se levantó, salió de la cabaña y dijo, ¡ha! ya los niños se fueron, que lastima quería despedirme, pero al menos tengo sus contactos para juntarnos alguna vez. Si dije yo, eran muy simpáticos.

    Almorzamos algo que compramos por ahí, conversamos sobre la noche, obviamente yo omití muchas cosas jajaja, ordenamos las cosas en el auto y partimos.

    En el trayecto, Rafael, me toca una pierna y me dice, no podemos negar que la noche estuvo increíble cierto Ximenita, si le dije yo, la pasamos muy bien. Y sabes lo bueno es que sé que tú la pasaste muy bien, al decirme esto el desliza una mano por su pantalón mete una mano a su bolsillo y saca mis bragas, aquellas que perdí en esa noche, la aprieta en sus manos y las huele y se pone a reír, recordé que esa noche el salió con su chaqueta antigua, esa chaqueta con la que solía esconder alcohol en sus bolsillos interiores.

  • La esposa de mi amigo 5.6

    La esposa de mi amigo 5.6

    Mi sueño de ver a mi novia con su amante en mi cama cuando voy a visitar a mi amante al sur, se vieron frustrados cuando mi pareja encontró in fraganti a Roberto con una compañera de trabajo. Lo bueno es que descubrí que ella no era la señora puritana y moralmente superior que creía, que le calentaban las mismas cosas que al resto, por eso me prepare para que esta noche sea inolvidable para ella.

    Ella llegó alrededor de las 21 h, comimos en silencio, ella se fue a bañar y yo aproveche para tomarme una lata de energizante famosa por su rapidez en hacer efecto. En cuanto ella salió del baño en tetas, con una toalla en la cabeza y una tanguita negra de encaje, la tome de la cintura levantándola en el aire y la arroje a la cama, Verónica cayó riendo pero la risa le duró poco cuando me vio arrodillarme un costado de la cama y poner mi cabeza en su entrepierna.

    Me tomé mi tiempo, lamí el interior de sus muslos primero, pasando de uno a otro con un leve roce por sus labios, después la bese sobre su ropa interior hasta que este empezó a tener claras señales de humedad, mi pareja gemía suave, se tapaba la boca para reducir el ruido. Cuando sentí como arañaba el colchón, le quité su tanguita negra casi de un solo tirón. Debo haberla hecho acabar 3 veces por lo menos, mi lengua y cuello estaban casi acalambrados cuando deje de hacerle un sexo oral para la historia, más de 4 veces me pidió que parara y me la cogiera, pero a cada pedido suyo mi respuesta era “Ahora no, todavía no termino”. Eso parecía excitarla aún más porque poco duraba sin acabar después de eso. Me levanté para mirarla un segundo, se mordía los labios mientras trataba de recuperar el aliento, pasé uno de mis dedos por su clítoris para verla estremecerse.

    Saque los forros y el consolador de mi mesa de luz, lo encendí en el nivel uno. Le ordene sin dudas y con la convicción de un general “Ahora pajeate con esto y ni se te ocurra cambiarle la velocidad”, lo tomó reconociéndolo, entonces dudó “¡AHORA!” le grité, su duda desapareció cuando el consolador tocó sus partes, acatando la orden empezó a pajearse mientras yo me ponía el forro tranquilo, sin apuro. Cuando estuvo en su sitio, le puse una mano en la pelvis, aprisione el consolador con mi palma contra su vagina, mientras metía mi dedo anular y corazón haciendo un arco sobre su punto G, puse presión sobre su pelvis para que no se moviera y empecé a subir y bajar con violencia con la otra mano. Abrió los ojos grandes, se tapó la cara con una almohada y gritó mientras acababa, yo bajaba el ritmo casi hasta quedarme quieto pero volvía a moverme con furia si ella se relajaba de más, haciéndola acabar. Sus gemidos bajitos de siempre hoy tenían que ser ahogados por sus manos y almohadas, ya conseguía hacerla gritar como quería.

    Moví su pelvis, puse sus piernas en mis hombros, acomodándola para poder penetrarla, reemplace el consolador por el anillo vibrador para penes y me la cogí despacito, inmovilice sus manos por las muñecas, tirando de ellas a la altura de su cadera, ella gemía bajito, trataba de tapar su boca con sus hombros, pero al tirar de sus muñecas no la dejaba, eso la desesperaba, me miraba suplicante, con su clítoris vibrando por un lado y mi pija texturada por el otro no podía pensar bien. Reforcé mi presión en sus muñecas y las use de palanca para poder cogerla con fuerza haciendo aplaudir a nuestros cuerpos, ella apretaba los ojos, buscaba donde poner su boca para acallar los gemidos fuertes que se le escapaban, trataba de cerrar la boca pero estaba acabando de vuelta.

    “Te quiero escuchar gritar como la puta que sos” le dije mientras intensificaba el ritmo en un arrebato de pasión, algo hizo click en ella, se liberó de las ataduras mentales que tenía y empezó a gritar, a permitirse acabar sin reprimir nada. La solté poniéndome en la posición del misionero para escuchar sus gritos al lado de mi oído, ella me abrazaba, me arañaba gritaba, yo le decía lo puta hermosa que era. En un momento me dijo “Ya no puedo más, cuántas veces me va a hacer acabar”, me pare, me quite el forro, me subí sobre ella a la altura de la boca del estómago aprisionando sus brazo y allí me masturbe hasta acabarle en toda la cara y el pecho. Me pegue una ducha, cuando salí todavía estaba tirada en la misma posición con la cara llena de mi semen. Tome su celular, hice lo que Eduardo me enseñó, le instalé un monitor para poder ver sus whatsapp en tiempo real y me fui a dormir.

    Me la cogí así dos veces por semana hasta que tuve que irme al sur, supe por los chats con Clara, su mejor amiga, que la cosa había sido bestial para ella. Que nunca se la cogieron hasta decir basta y que era la primera vez que gritaba a todo pulmón cuando acababa. Decía que me había transformado en una bestia, entre otras cosas, lo que dijo Clara lo contaré más adelante. Justo antes de irme, me enteré que se arregló con su amante, Clara la animo a que volviera a cogerlo para comparar experiencias ahora que estaba desatada, por mi mejor. Entonces hice que Eduardo me instalara una nueva cámara espía con una conexión a internet para poder ver en vivo y en directo cuando ellos cogieran en mi cama. Mi morbo estaba a mil por verla gritar ahora con otro macho.

  • Mi novia Lena y el señor K, su jefe

    Mi novia Lena y el señor K, su jefe

    Lena es mi novia de siempre, desde que éramos niños. Hace unos meses, Lena está algo más distante conmigo, más fría. Yo ignoro por qué y ella me dice que no le pasa nada, que simplemente son imaginaciones mías. Precisamente, esa frialdad empezó a los pocos días que ella había cambiado de lugar de trabajo. Lena ahora trabaja en un estudio de arquitectura y gana mucho más que antes, y bastante más que yo, que también me gano muy bien la vida, la verdad.

    Ella está muy contenta con su trabajo en la nueva empresa y siempre comenta que la han recibido muy bien, que tiene a grandes compañeros y no para de alabar a su jefe, el señor K, uno de los arquitectos más reputados del país, que si es tan amable, que tan elegante, que tan brillante, que tan educado… Quizá es por estar tan centrada en su trabajo que Lena me tiene bastante descuidado.

    – Por favor, Olive, no lo cuentes a nadie!

    – Pues claro que no, Lena! Sabes que nunca he contado ningún secreto que me hayas confiado.

    – Sí, sí, lo sé. Por eso te lo explico a ti, mi mejor amiga. Es que solo verlo ya me pongo tonta, de verdad. Mojo las bragas al instante!

    – Ay, que bruta que eres, Lena!

    – Es la pura verdad! Ahora mismo, sólo de pensar en él, es que ya…

    – Ay, calla, calla! Nunca te he visto así, no con Juan.

    – Es que… no sé… con Juan es distinto… siempre fue diferente… y mira que le quiero con locura!

    – No sé qué decirte… crees que tú también le gustas al señor K?

    – Pero qué dices? Pero si él no sabe ni que existo! Nunca me ha dirigido una sola palabra. Bueno, sí, el lunes me pasó unos documentos y me dijo “tome, señorita” y creí morir! Me rozó la mano por menos de un segundo pero de verdad que sentí ardor en todo el cuerpo, sobretodo en…

    – Jo, tía! Te veo muy mal! No sé… me sabe mal por Juan, pero, si tanto te gusta, haz que el señor K se fije en ti!

    – Pero cómo se va a fijar! Si el estudio está lleno de chicas mucho más guapas que yo! La mayoría son auténticos pivones!

    – Bueno, tú no estás nada mal!

    – Ya, es muy distinto, yo soy una chica normal!

    – Bueno, muy guapa, la verdad!

    – Nada que hacer al lado de tantas tías buenas. Además, el señor K está casado. El otro día vi a su mujer, que vino al estudio y… qué tipazo! Aparte que viste muy elegante. Se la ve muy distinguida.

    – Ay, Lena. No sé qué decirte!

    – No, nada, si sólo con podértelo contar ya me ayudas. El pobre Juan me ha dicho algunas veces que no estoy cariñosa con él y la verdad es que es cierto, sólo tengo al señor K en la cabeza. Aunque bueno, el sábado follamos con Juan y yo no había tenido nunca un orgasmo tan rápido! Imaginaba que lo hacía con el señor K, claro! Por poco, en pleno clímax, no le digo “Más, más, señor K!”, pero por suerte detuve la frase y lo dejé en “Más, más, señor!”

    – Ay, qué loca que eres!

    – Es que me pone muy cachonda sólo pensar en él! Es tan amable y educado! Y tan guapo!

    Este miércoles Lena viste muy guapa y muy provocativa. Leva una blusita blanca de un par de tallas menos que le marca mucho el pecho y una faldita plisada tipo colegiala, de cuadraditos rojos y negros, tan corta que casi muestra las braguitas blancas sexis que apenas le cubren el sexo. Las medias negras hasta medio muslo completan toda su breve vestimenta. Se ha estado maquillando durante más de media hora. Se ha propuesto que el señor K se fije en ella y a ver si, poco a poco se van conociendo y… bueno, con el tiempo, quizá… nunca se sabe. Cuando la veo así vestida no puedo evitar decirle que cómo va a ir así a trabajar y ella me dice que en el estudio hace mucho calor y que no me preocupe, que se pondrá el abrigo largo para ir por la calle. Se va y me dice un adiós frío y ni un besito ni nada.

    – Le traigo yo los planos al jefe, no te preocupes! – y Lena llama al despacho del señor K y desabrocha un par de botones de su blusita.

    – Adelante, Sofía!

    – No soy Sofía, señor K. Soy…

    – Ah, bien, bien… deje los planos ahí, encima de esa mesa. Gracias!

    – Señor K… perdone usted…

    – Tengo mucho trabajo, señorita…

    – Soy Lena, señor.

    – De acuerdo, señorita Lena… qué quiere?

    – Bueno, sólo quería decirle que… estoy muy feliz de trabajar en su estudio de arquitectura.

    – Bien, bien – por fin levanta la cabeza y mira a mi novia – Eso me gusta. Que la gente trabaje a gusto y con ganas.

    – Si usted desea algo… sólo tiene que pedirlo.

    – Claro, claro… – el señor K se sorprende de la belleza de mi novia y de su atrevimiento al ir vestida así. Pues mire, señorita…

    – Lena, Lena Sala y Fontibre, para servirle en lo que usted desee.

    – Señorita Sala…

    – Lena, por favor, llámeme Lena.

    – De acuerdo, Lena… veo que viste… digamos que, bueno, muy elegante. – mira descaradamente el pecho de mi novia, que no puede evitar ruborizarse.

    – Gracias, señor K!

    – Mire, hágame un favor… ordéneme unos documentos del cajón de ahí delante, del de abajo de todo.

    – Sí, sí, y tanto, señor K, enseguida! – y mi novia le da la espalda y se pone en cuclillas educadamente para abrir el cajón.

    – No, no, Lena. Si quiere complacerme, simplemente ordene los documentos inclinando su espalda.

    – Oh, cómo? Pero… -ella se da cuenta que de esa forma, con la pequeña faldita, enseñará todo el culo a su jefe.

    – Algún problema, Lena?

    – Eh, yo… – la situación le avergüenza y al mismo tiempo le pone cachonda.

    – Venga, Lena… abra el cajón… o váyase!

    – No, no, por favor… ordeno esos papeles… no hay problema! – piensa que es la oportunidad para que el señor K se fije definitivamente en ella, inclina su espalda y sabe que en ese momento ya descubre sus nalgas y sus minúsculas braguitas y nota que las humedece con su flujo. – Oh, pero, aquí en ese cajón no hay… documentos… oh! hay…

    – Cierto, Lena. Tome uno y tráigamelo a mi mesa.

    – Pero si son…

    – Coja el que prefiera y tráigamelo a mi mesa, Lena. Si no, ya puede salir de mi despacho.

    – No, no, ya le llevo… no sé…

    – Venga, Lena. Coja el que desee, porque es para usted, y venga hacia mi caminando de manera sensual.

    – Yo no… señor K… usted se confunde… yo…

    – No, creo que no me confundo. Viene o no?

    – Sí, sí…

    – Bien, bien, así… camina muy sexy… bien…

    – Gracias! – dice mi novia contorneándose.

    – Ha escogido este rosa… muy buena elección!

    – Me gusta el color rosa, señor K.

    – Desabróchese otro botón de la blusita!

    – Oh, pero…

    – Venga! Y inclínese delante mío… sí… así… bonito pecho!

    – Bueno… señor K… yo… me siento halagada… pero… tengo trabajo… ya está…

    – No, no, yo soy el jefe y digo qué trabajo tiene usted. Quiero ver bien su escote, así, a ver, inclínese un poco más. Muy bonito! Parece que tiene unas buenas tetas! Venga, ahora dese la vuelta y baje la espalda, a ver! Ya!

    – Pero señor K… yo no…

    – Sí, usted sí!

    – Es que… tengo novio. Yo no…

    – Venga, sí o no? Usted misma, si no, cruce esa puerta si quiere y váyase – mi novia está ante un dilema, por fin está con el señor K, parece que ella le gusta, está excitada, tanto que nota como su flujo le resbala por los muslos hasta las ligas, implora a su jefe con la mirada buscando algo de cariño o ternura en él – Venga, Lena, o hace lo que le digo o se va, sin más!

    – De acuerdo, señor K! – oye esas palabras sin darse cuenta que es ella quien las pronuncia, da la espalda a su jefe e inclina su cuerpo ante él, nota que le sube todavía más la faldita, él le aparta las braguitas y le inserta el tapón anal rosa con muy poco cuidado – Ay! Señor K! Uy!

    – Calle, sé a lo que ha venido, así vestida, y lo va a tener!

    – No, yo no… usted me hace sentir como… como si yo fuera una… una…

    – Como una putita, sí! – saca el tapón y se lo da a oler y a lamer – Qué, sabe bien su culo, Lena? Chúpelo, chúpelo!

    El señor K vuelve a meter el plug en el ano de mi novia y libera su miembro empinado y con él le baja el escote y lo introduce entre sus pechos y de allí a los labios de la chica de manera que el glande queda manchado de pintalabios rojo y presiona hasta que ella abre la boca y traga primero la punta y después hasta la mitad y eso la excita mucho y lame el pene del jefe y le gusta tanto el sabor que siente que está cerca de tener un orgasmo y él le dice mama, putita mamona! y eso le duele a un tiempo que la excita más y aunque su cabeza le diga que se equivoca, no puede evitar chupar, lamer y sorber y bajar su sostén y masajear con sus pechos la verga del deseado señor K mientras la mama y va sorbiendo el líquido pre seminal que inunda su boca y pregunta aunque casi no se entienda:

    – Le gusta, señor K?

    – Calla, puerca, y mama! – pero ella sabe que a él le gusta porque su miembro no para de crecer en su pecho y en su boca ni cesa el sabroso jugo que emite y entonces nota que su jefe agarra el tapón anal y lo va girando en su culo al tiempo que aparta sus braguitas y le empieza a acariciar su clítoris mientras le introduce un par de dedos en su vagina – Estás muy mojada, guarrita! Ya creo que te gusta ser mi putita!

    – No, no, señor K! Yo sólo… ay… yo no… sólo quería conocerle… ay, hmmm! – exclama y gime mientras explota en un fuerte orgasmo y siente que expulsa líquido, a chorros.

    – Serás cerda! Me estás manchando los pantalones! Te has ganado una buena tunda! – coge a mi novia y la tumba en su regazo, le arremanga la falda y le empieza a dar nalgadas. Ella se siente a un tiempo avergonzada, pero todavía más cachonda y vuelve a tener un orgasmo y a eyacular abundantemente en el pantalón de su jefe. – De verdad que eres puerca! Mira como me has dejado con tu squirt!

    – Señor K… yo no… yo nunca… no sé ni de donde sale eso!

    – Eso sale de tu coño de putita caliente! Mira, te lo has ganado, te voy a dar por el culo!

    – No, no, eso no… por favor, nunca lo he hecho por allí… no, si quiere… se la chupo y dejo que se corra en mi boca… o en mi cara… pero… por el culo, no!

    – Venga, calla, que te mueres de ganas! – la baja de su regazo, le inclina la espalda, se pone tras mi novia, le lame la vulva y agradece su rico sabor, le chupa el clítoris, le introduce todos los dedos de una mano en la vagina y ella se siente llena y excitada y nota que empapa la mano de su jefe y éste le arranca el plug y aprovecha el ano abierto para darla por culo y ella, que hasta hoy era virgen por ese agujero, se siente morir, pero así y todo está tan caliente que vuelve a explotar en otro orgasmo y lanza abundante squirt hacia varias direcciones y el jefe introduce más su pene en el culo de Lena y él introduce el plug en la boca de la chica.

    – Oh, perdón, señor K… yo no quería…

    – Tranquila, señorita Sofía – dice el jefe sin dejar de encular a mi novia – aquí la señorita Lena ha venido a conocerme vestida muy provocativa… y… pues ya me conoce… si usted quiere, puede contarlo a todo el mundo, por mí no hay problema!

    – No, no, por favor, Sofía, no diga usted nada! – suplica mi novia aunque apenas se la entiende con el plug rosa en la boca. – Ay, señor K, me está rompiendo el culo, ay, por favor, nunca nadie me la había metido por el culo, ay!

    – No te dejaré de dar por culo hasta que me corra dentro de ti y te inunde con mi leche, guarrita! Pero qué culo tienes, hija! Eres puta, puta!

    – Por favor, no diga eso, señor K! – y él le da más y más fuerte, mete y saca, mientras ella llora y se corre de nuevo y empapa sus medias con su squirt y su flujo y gime y suspira y mueve sus caderas y abre y cierra su esfínter para gozar más de la tranca del jefe y a un tiempo para que él la disfrute tanto que no pueda evitar correrse pero el señor K sigue dándola por culo y más y más mientras le mete un dedo en la vagina.

    – Por favor, señor K, métame más dedos en el coño, si puede la mano entera, ay, señor K! – no da crédito a las palabras que salen de su propia boca.

    – Toma, toda la mano casi entera, guarra! Con los dedos en tu coño siento mi polla en tu culo, cerda!

    – Sí, señor K! Tenga, tome mis tetas empapadas con su líquido con la otra mano, así, ay, apriételas, pellízquelas! Hmmm, gracias señor K, mi amor! – suplica aunque no se la entienda con el tapón anal en la boca. Tener la mano en el coño de mi novia mientras le da por el culo y masajea sus pechos y la oye gemir, suspirar y suplicar ya es demasiado placer para el jefe y por fin explota toda su lefa en las entrañas de Lena y ella, al sentirlo, vuelve a eyacular abundantemente – Oh, gracias, señor K! Que bueno es usted conmigo! Ah! hmmm! Señor K!

    Él saca su pene del ano de Lena y riega sus nalgas y su espalda, mojando también la faldita y las medias y grita: – Cerda, cerda, toma mi leche, cerda!

    – Sí, démela toda!

    Al cabo de un rato, cuando los dos están saciados, ella dice:

    – Señor K, amor!

    – Calle, Lena, ni amor ni nada. Tan solo la he dado porculo, como usted se merecía.

    – Pero, señor K… yo simplemente quería conocerle un poco más, desde el primer día que me pareció usted… muy educado, amable y elegante.

    – Venga, va, váyase a trabajar, que para eso le pago, y muy bien por cierto.

    – Pero no puedo salir así de su despacho… tengo las medias llenas de… no sé, eso que yo lanzaba a chorros… no sé, yo nunca antes… y estoy toda empapada de su semen… uy, y la falda… y la blusa, todo… por favor, pida que me traigan ropa limpia!

    – Nada, nada, váyase ya de mi despacho. Y cierre la puerta.

    – Pero es que todos me verán así… yo no… por favor… Yo sólo quería que usted se fijara en mí, que nos conociéramos, quizá salir algún día… no sé, con el tiempo tal vez tener una relación…

    – No se preocupe por eso, la señorita Sofía habrá explicado a todos en el estudio lo que ha visto. Ah, y tampoco crea que usted es tan especial, no es la primera vez que esto sucede, ja, ja, ja! En el estudio saben quién soy y como las gasto cuando alguna chica quiere destacar más de lo debido. Aunque es cierto que tu culo y tus tetas enamoran. Y tu carita de ángel. Y tu chocho tan caliente! Y lo putita que eres, ja, ja, ja! Saludé al cornudo de su novio de mi parte, dile que ya he estrenado su culo!

    – Oh, señor K!

    Te ha gustado este relato? Quieres saber qué sucedió más adelante a mi novia? Si acaso, escribe lo que te ha parecido y si quieres más relatos de Lena.

  • Mi despedida de soltera

    Mi despedida de soltera

    Como casi todas, tuve una despedida de soltera masiva, con mis amigas del colegio, de universidad, primas, tías, vecinas, compañeras de trabajo y algunas coladas. Más de 50 chicas. La pasamos súper bien. Tras la hora loca, aparecieron 2 strippers, uno colombiano y otro argentino, que estaban buenísimos y nos alborotaron mucho. No se desnudaron totalmente y finalmente quedaron en pequeñas trusas de cuero. Todo excitante, pero hasta allí se llegó.

    Supongo como pocas, tuve una despedida solo con dos amigas, Melissa y Andrea. No mis mejores amigas, pero si mis dos amigas más terribles, con las que me juntaba para ir de cacería o sólo para noches de juerga. Ambas me dijeron para una despedida realmente loca y privada y acepté.

    Hubiese sido difícil hacer algo así en la noche. Decidimos hacerlo durante un almuerzo. Podíamos tomarnos un par de horas y creímos era suficiente. Me casé un sábado, el martes previo fue mi despedida privada. Unos días después de la despedida “oficial”.

    Una de ellas reservó una habitación en un hostal para encuentros furtivos. Muy amplia, con jacussi e incluso un potro. Cama redonda y espejos en todos lados. La otra reservó a mi sorpresa. Hasta último momento no supe ningún detalle.

    Salí del trabajo. Nos juntamos y en el auto de una de ellas fuimos al hostal. Con cochera privada era muy discreto. Cuando estuvimos en la habitación nos tomamos rápidamente 2 botellas de vino y estábamos alegres. Como a los 30 minutos tocaron la puerta y supe que la verdadera despedida empezaba.

    Entró un fornido colombiano. Realmente muy guapo, mucho más que los que habían contratado para la despedida formal. Estaba enorme, quizás cerca de 2 metros y un cuerpo full gym, realmente muy marcado y fornido. Sólo de verlo se me hizo agua la boca y comencé a mojarme.

    Sin mayor protocolo empezó el baile, era un genio el tipo. Mientras se desnudaba, nos hacía desnudar. Finalmente quedamos los cuatro sólo en tanga, pues él también tenía una tanga, una tanga que desbordaba con su enorme miembro.

    Supongo tras decenas o cientos de despedidas, tenía el absoluto control de la situación y preguntó ¿cuál de las dos amigas la conoció primero? A Melissa la había conocido en una fiesta a los 15 años. Ella dijo yo.

    Le dijo “Melissa, eres tú quien abrirá el regalo para Marta”. Se paró sobre la cama y Melissa, de rodillas sobre ella, le bajó la tanga y dejó al aire su enorme pene. No estaba erecto, pero sí que era casi gigante. Sin que se lo pida, se lo besó y empezó a chupárselo. Las tres estábamos ya desbordadas.

    La separó con sus manos, sin decirle nada y dijo “Andrea, tú le dejarás listo el regalo para que Marta lo use”. Había visto la cara de ganas que tenía Andrea, literalmente se tiró a mamarlo. No se lo podía meter todo a la boca, lo sacaba, lo lamía, le lamía los huevos, le lamía la cabeza, lo puso muy duro e increíblemente enorme en instantes. Yo babeaba y tenía el coño muy mojado, estaba muriendo de ganas de ser usada.

    La apartó y dijo “la novia va a recibir su regalo”. Cuando me acerqué para lamerlo y mamarlo me dijo “no princesa, esos labios son sólo de tu novio”. No supe que hacer. Pero experto como era, me cogió, me dio vuelta y me acomodó como perrita. En instantes pasé de la sorpresa al deseo más sucio de ser su perra.

    Pensé que se pondría un condón. Pero no lo hizo y antes que pueda decir algo, sentí como su verga se abría camino por mi coño. Melissa y Andrea gritaban “puta, puta, eres puta, Marta es puta” y así me sentía. Fueron como minutos, aunque quizás fueron sólo instantes en los que sentía como su pene entraba y entraba y seguía metiéndose. Enorme, el más grande que jamás había probado.

    Antes que él, nunca había sentido a un hombre moverse así. Diría que bailaba detrás de mí. Su pene se movía en todas las direcciones y me hacía volar, gemir, gritar. No se cuentas veces llegué, pero seguro más que ninguna vez antes en mi vida.

    De pronto dijo “la novia merece un servicio completo”. Por conversas con mis amigos y amigas sabía que el “completo” era por atrás. Sentí miedo y deseo a la vez. Nunca había recibido algo así de grande por el culo. Mis amigas aullaban ya, “por el culo, por el culo decían”.

    Me sentía en medio de una película, sólo dejándome llevar y entregándome sin límites. Pensé que en perrito me destrozaría. Él, experto como era, y conocedor de su propio tamaño, debe haber pensado lo mismo. La sacó de mi coño. Me acostó de costado. Hizo que mis amigas le chupen, ambas, la verga, a lo que accedieron. Pensé que no lo harían, pero en ese momento ya las tres éramos sumisas.

    Separó mis nalgas con sus manos. Untó saliva con sus dedos. Les dijo a Melissa y Andrea que miren mi culito. Sentí, sin poder verlas, que ellas me miraban. Les dijo luego “van a ver cómo queda”. Me volví a asustar y me excité más aún. Todo a la vez.

    Se arrodillo detrás de mis nalgas. Me acomodó un poco. Puso algo más de saliva y de pronto sentí como su verga empezaba a entrar. Tuve un orgasmo en segundos. Creo solo con su cabeza dentro. Aprovechó mi orgasmo y en una la metió toda.

    Sentí que me rompía el culo. Las lágrimas salían de mis ojos. Me sentía destrozada, pero a la vez sentía tal placer que no le pude pedir que la saque. Comenzó a moverse con violencia. Con salvajismo. En mi coño fue un bailarín, en mi culo un peleador.

    Me sentía demasiado puta, llegué y llegué y volví a llegar. Con la autoridad que le daba su verga, cuando él iba a llegar, les pidió a Melissa y Andrea que acerquen sus caras. Ambas estaban sobre la cama, allí, con el primer plano de mi culo destrozado. “Miren como quedó” les dijo y complementó “la novia va con su novio sin semen de otro hombre dentro”. Tiro su semen en ambos rostros. Un río de leche.

    Habían pasado 60 minutos desde que llegó. Se levantó. Se dio un duchazo rápido. Se despidió cordialmente y se fue. Mi culo seguía palpitando. El sábado que me casé, me seguía doliendo.

  • Mi esposa fue la niña más odiada por mí

    Mi esposa fue la niña más odiada por mí

    A mi esposa, durante mi niñez, la detestaba y odiaba de igual manera que ella lo hacía conmigo, en el kínder apareció una pecosa rubia de ojos azules que a los segundos de verme me saco la lengua y me dijo cara de tonto, yo inmediatamente respondí dándole una sonora cachetada, a lo cual ella no lloro como lo hacía mi hermana sino que respondió al golpe con un puntapié en mi espinilla de la pierna haciéndome llorar del dolor, y así la vi a esa pichón de amazonas con la nariz sangrante de pie parada a mi lado observándome como me revolcaba del dolor enfurecida y de pie, no había día en que no terminábamos peleando, ninguno se daba espacio o cuartel, ella era muy rápida para los puntapiés y yo trataba de agarrar su largo pelo y tirárselo como las crines de un caballo, era la menor de 4 hermanos varones así que estaba acostumbrada a los tratos rudos, también era muy buena jugando al futbol trepando árboles y era la única en ese kínder que sabía andar en patines y en bicicleta, en realidad era toda una amazona, más bien la hija de la reina de la amazonas.

    Era tanta la violencia que se había despertado entre nosotros que las maestras hablaron a nuestros padres y estos con nosotros, pero era despertarse para pensar que maldad le haría ese día a Alejandra, nos sentaron en diagonal a nuestras mesas, bien separados, pero nos arrojábamos con lo que teníamos a mano, así pasamos el kínder y gran parte de la primaria, compitiendo en todo y peleándonos a golpes cada vez que podíamos, si yo venía corriendo ella me hacía una zancadilla y si ella estaba parada era blanco de algún objeto que siempre deba en su cabeza y ella sin llorar ni quejarse iniciaba la guerra, de puntapiés, insultos y palabrotas, la cosa se calmó un poco recién en el sexto grado, donde dejamos de golpearnos para pasar a decir las cosas más hirientes que se nos ocurrían, como cuando uno de nosotros llegábamos, el otro decía, que mal olor que vino de golpe, o, zas cayo granizo sin llover, o hablando de sacar la basura ¿Quién metió de nuevo la bolsa pestilente?, o ¿no sienten que la atmosfera se puso pesada de golpe?, pero, como siempre hay un pero, cuando nos enfermábamos, y faltamos a clase yo extrañaba su ausencia y ella le pasaba lo mismo y eso lo noto una vieja maestra que luego que llegamos con nuestras narices sangrando nos sentó, nos miró fijamente y nos dijo, recuerden esto niños, tanto se odian y tanto se pelean que ustedes dos terminaran casándose, la mire con cara de asco y dije antes de eso me muero de un susto, yo tengo buen gusto, y ella dijo, yo no como carne de cerdo inmunda, la maestra solo se rio y dijo ya verán, del odio al amor solo existe un paso.

    Así siguió nuestra adolescencia, siempre en el mismo salón y siempre insoportable, hasta que una tarde cuando ya teníamos 18 años y cursábamos el último año de secundaria, nos llevaron a un campamento de invierno con un profesor nuevo que desconocía nuestro rechazo y al asignar las tareas de esa jornada me toco hacerla con Alejandra, ambos protestamos y el grupo se rio a carcajadas, el profesor no cambio de opinión y tuvimos que aceptar su decisión, yo tome mi campera mi mochila y cantimplora y me dirijo a donde le profe nos había señalado, era una colina detrás de un bosquecillo, el día estaba hermoso, pero como siempre bien precavido lleve mi equipo completo, ella solo llevo su pequeña y abultada mochila y dejo su campera en la base, caminamos sin decir una sola palabra maldiciendo por dentro, atravesamos el bosquecillo y al salir hacia la ladera comenzó nuestro acercamiento, en esas montañas el clima suele cambiar rápidamente y cuando estábamos saliendo de la colina, se nublo de pronto y descendió una gruesa capa de nubes, todo fue muy rápido, yo estaba con mi gruesa campera y dije, solo los idiotas salen sin la suya, al verla temblar de frio, ella contesto si fueras un caballero le darías el abrigo a una dama, ¿dónde está la dama yo solo veo a una idiota? Me miro furiosa, a punto de estallar de bronca y solo dijo, mejor regreso al campamento y salió hacia donde supuestamente estaba el bosquecillo, yo mire la brújula y me di cuenta que caminaba en dirección contraria al campamento y le dije:

    -Idiota estas caminando en dirección paralela al campamento, la brújula marca que debemos ir hacia el norte y estas caminando hacia el noreste.

    Pero ella se escogió de hombros y siguió caprichosa su camino, no se veía nada por la espesa neblina, caminamos un buen trecho y yo le dije

    -Alejandra estamos caminando mal creo que no es por aquí, y ella responde irónicamente

    -“mira hablo tarzán el rey de los monos, yo sé dónde queda el camino”, pero yo sabía que nos habíamos perdido y la temperatura bajaba rápidamente, le repetí diciéndole amablemente

    -“oye idiota estamos perdidos ya deberíamos haber llegado al bosquecillo sin embargo no vero árboles, caminaste mal nos estamos alejando del campamento la brújula no mente”

    -no soy una chica de ciudad me contesto sé dónde voy, además tu estúpida brújula funciona mal, o tu eres tan estúpido que no sabes usarla ¿acaso no aprendiste nada en tantos campamentos y excursiones que hiciste con tus amigos y tu padre? Sé dónde voy, yo no acampe nunca pero sé dónde estoy.

    – vamos mal, le reitere creo que es por allí donde debemos seguir.

    – No es por aquí me dijo y siguió caminando, la temperatura bajaba más rápidamente de lo esperado y la veía temblar.

    -oye, detengámonos estamos perdidos le insistí, a lo que ella respondió

    -Tu estarás perdido yo no y siguió caminando, la seguí porque sabía que estaba en peligro, mis enseñanzas me decían que no podía dejarla sola, pero que nos estábamos metiendo en un gran lio, caminamos más de una hora cuando ella dijo me muero de frio y se sentó en una piedra, me dio lastima verla así y me pare a su lado diciéndole

    -Estamos perdidos, debemos quedarnos quietos y esperar a que nos encuentren.

    -Si claro respondió y ser la burla de toda la escuela no gracias, se paró y camino nuevamente.

    -Espera le dije, tengo una manta térmica al menos te abrigara algo

    Ella a regañadientes lo acepto se envolvió en ella y apuro sus pasos quien sabe a dónde, yo comencé a recoger algo de leña sabía que la necesitaríamos y sabía que estábamos haciendo las cosas muy mal, después de dos o tres horas de caminar le dije

    -mira ya intentamos con tu método, la niebla está cada vez más espesa debemos buscar un refugio y esperar allí, creo que pronto lloverá y eso es muy malo.

    -Está bien dijo preocupada, hagamos eso, y ¿para que llevas esa leña?

    -Para hacerte un palacio idiota le dije irónicamente, para hacer fuego y te recomiendo que tú también la levantes y recojas.

    Buscamos refugio, ya la temperatura era muy baja y solo encontramos dos grandes rocas con una pequeña cueva que apenas cabíamos los dos pero que nos protegían un poco de la brisa que llegaba cargada de humedad

    -Mira es ideal le dije podemos hacer un buen refugio antes que oscurezca, seguramente ya nos están buscando, y me puse en la tarea de cortar arbustos de hojas grandes para improvisar un débil techo y aislarnos del suelo helado y recoger más leña, que era abundante, cuando creí que tenía suficiente hice fuego y acomode como pude los arbustos, haciendo un mullido lecho de ramas y hojas secas, luego me puse en la tarea de revisar mi mochila, gracias a mi madre que siempre es una gran pero gran exagerada encontré 6 mantas térmicas una de ellas era una bolsa de dormir de emergencia de dos plazas donde cabíamos los dos, yo creía que tenía solo una manta, pero al ver las bolsitas agradecí lo exagerada que era mi madre, Alejandra no permitió que le viera su mochila diciéndome que tenía cosas de mujeres y que no debía tocarla.

    Yo la mire y me encogí de hombros, ya no me preocupaba el frio, sino la lluvia, con una manta improvise un pequeño toldo a la salida de la pequeña cueva a la que asegure con piedras y le puse encima hojas y ramas y quedo bastante confortable, claro apenas cabíamos los dos muy pegados, pero la hoguera, más las otras 5 mantas nos harían pasar al menos una noche sin frio, comencé a recordar las enseñanzas de supervivencia de mi padre e hice un rápido conteo de las cosas que teníamos para sobrevivir, poseíamos dos cantimploras con dos litros y medio de agua cada una, eso me tranquilizaba bastante, mi madre había puesto en mi mochila, 4 raciones de comida de supervivencia militar que nos alcanzaría para tres o cuatro días. Una linterna y un pequeño silbato, la red caza mariposas y su extensión de aluminio y una pequeña taza de aluminio una olla, varias barras de chocolate de las cuales soy fanático, 8 sobres de té y 8 sobres de café, 8 sobres de leche en polvo y varios sobrecitos de azúcar y caramelos, solo debíamos pasar la noche, busque toda la leña que pude, y me di cuenta que Alejandra estaba con principio de hipotermia porque sus labios comenzaron a ponerse azules, avive el fuego la cubrí con tres mantas y prepare café en esa taza, como pude saque el jarro del fuego y se lo di, ella comenzó a entrar en calor, pero temblaba mucho de frio, así que le di mi campera a lo que ella agradeció, sentí el frio intenso sin mi campera, yo me envolví en las mantas, de pronto comenzó a llover abundantemente, yo había puesto la leña bajo el toldo y me asegure que hubiera fuego en ella, también había calentado piedras las que nos servían como improvisadas estufas radiantes pero al poco rato el fuego se nos apagó casi por completo, nos refugiamos en esa improvisado cueva y me prepare para pasar la noche más fría de mi vida, Alejandra comenzó a llorar y trate de calmarla, le dije

    -mira idiota saldremos de esta juntos la abrace y le dije debemos pegar nuestros cuerpos y unir nuestras mantas y así lo hicimos, le di la mano y en medio de una oscuridad enorme encendí la linterna y vi ese rostro que de pronto me pareció que era de un ángel, porque a decir verdad Alejandra es bellísima, es muy bonita mi amada esposa, la lluvia golpeaba con fuerza y ella comenzó nuevamente a temblar de frio, sus labios se pusieron azules de nuevo y me di cuenta que estaba helada, estaba entrando de nuevo en hipotermia, le dije oye debo darte calor, la puse entre mis piernas y le subí la remera, dejando su abdomen y pecho desnudo cuando toque su piel desnuda con mi piel estaba helada ella no se resistió a que le sacara el sostén y dejara sus senos despojados que tocaron mi pecho, mis manos la rodearon y me dijo es agradable esta calentito, así me quede un largo rato sin decir nada solo escuchando nuestra respiración, la lluvia y sin dejar de refregar mis manos en su espalda para darle calor, cuando sentí que había igualado su temperatura la puse de espada entre mis piernas, puse mi campera en su pecho, y la abrace como a un niño, su cuello quedo al alcance de mi boca y su aroma a hembra me cautivo y sin decir nada bese su cuello, ella solo emitió un leve gemido y me tomo la mano apretándome más a su cuerpo, la magia estaba naciendo, volví a besar ese cuello de cisne y ella giro la cabeza y nuestros labios se encontraron en el beso más dulce que di en mi vida, la magia había aparecido en todo su esplendor.

    Le tome sus grandes tetas con mis manos y le toque sus pezones, eran grandes como dos bolillos, estaban erectos por el frio y la excitación, la lluvia caía sin parar, mire hacia la hoguera y vi unas brasas que habían sobrevivido a la lluvia y pensé si hago un pozo cerca podre hacer una hoguera india, cave rápidamente el pozo puse esas brasas y la cubrí con pesados troncos, en pocos minutos el fuego ardía nuevamente y el calor inundo nuestro refugio, mire a Alejandra que me miraba de una manera tierna, diferente, me acerque y nos comenzamos a besar con furia, como queriéndonos lastimar, como haciéndonos daño, ella me detuvo y me dijo, así no quiero, si debe pasar algo entre nosotros debe ser hermoso, cuando cavabas el pozo pensé tal vez sea nuestra última noche con vida, así que hagamos que sea feliz y tierna, y comenzó a llorar, esa amazona era una mujer que lloraba, le dije que si, y por primera vez nos besamos con dulzura y afecto con cariño, sintiendo algo nuevo, mis manos recorrían su cuerpo, y descubrí con ellas que Alejandra tenía una figura especial, sus tetas eran grandes, y su cadera tenía la forma de una pera, el frio era intenso, pero en ese refugio de pronto hacía calor.

    Nos metimos semi desnudos en la bolsa de dormir y nos tapamos con las mantas, cuando nuestros cuerpos desnudos se tocaron fue increíble, en un determinado instante toque su conchita y ella pego un pequeño salto, me dijo cuidado soy virgen, a lo que yo le dije te diré un secreto yo también lo soy, tu serás mi primera mujer, y tu mi primer hombre contesto ella, abrazándome y metiéndome su leguita en mi boca, le acaricie las tetas y mi pija quiso meterse en ese refugio de carne, le puse la cabecita en la entrada de su cuevita y sentí sus labios agárreme la pija, ella cerro los ojos, y lentamente me fui introduciendo en su conejito, hasta que sentí, esa telita, que separaba su vagina y ponía una barrera a mi placer, esa vagina que nunca había sido penetrada por nadie, le dije ¿ estas segura de esto mi amor? Ella respondió ¿cómo me dijiste? Mi amor le respondí, y ella solo me abrazo y elevo su cadera de un solo golpe, yo sentí como esa telita se incrustaba en mi glande y se estiraba, haciéndome sentir una punzada y luego se rompía como un hilo elástico lo hace, ella dio un grito que se escuchó en todo el valle y me clavo las uñas en mi espalda, yo comencé a bombearla, en un mete y saca único, los gritos de ella se trasformaron en gemidos de placer, estábamos solos en medio de la nada y yo clavaba mi estaca en su conchita, de la chica que había odiado desde mi niñez, me la estaba desvirgando y ella hacia lo mismo conmigo, sentí su clítoris que salía de su capucha, es un clítoris grande como una cascara de maní o cacahuate grande, rozar mi chota, sus gemidos se escuchaban a kilómetros, y mis bolas chocaban con sus vagina, en un determinado momento la escuche decir, que pedazo de pija tenes mi amor, rómpeme toda mi cielo, soy desde ahora tu perra, clávame y hazme tuya, regame por dentro, quiero ser tuya siempre, y sin decir nada acabo, con un orgasmo increíble, se tensó y se puso rígida y comenzó a temblar, sus tetas te supieron duras y sus pezones se pararon más, la concha le comenzó a latir, como abrazándome, y le llego el orgasmo más esperado por una mujer, su primer orgasmo con la pija adentro de un hombre, y pidió más verga, yo sentía con mi pija como ella acababa, y le dije, me estoy por venir, ella me dijo acábame adentro, por favor échame tu leche adentro, quiero sentir la leche de mi hombre adentro por primera vez, no me importa nada más, dale mi vida, que tal vez sea nuestra última noche con vida, y sin decir nada le descargue toda la leche de mis juveniles bolas, fue increíble, jamás volvía a sentir esa eyaculación como esa noche, no terminaba nunca, era una catarata, debo haber lanzado 15 o más chorros de esperma, su vagina latía y me succionaba, era estrechita y sentía sus paredes elásticas alargarse y apretarme, ella decía, se siente como una lava tu leche, me quemas por dentro, me estas preñando, me estas embarazando mi vida, siento como tu leche llega a mi útero, amor, te amo, cuando dejamos de temblar por nuestros orgasmo ella me dijo mirándome a los ojos, ¿sabes una cosa te diré un secreto? Pero por favor no saques tu pija de mi concha, si le dije, cuéntame, ¿recuerdas el día que la profesora Liliana nos dijo que nosotros terminaríamos amándonos y casándonos? Si le respondí, – bueno desde ese día te comencé a ver diferente, te vi hermoso, te vi único y decidí que serias tu quien me quitara mi virginidad, porque desde ese día estoy profundamente enamorada de ti, y hoy cuando el profesor nos dijo que debíamos ser pareja pensé en decírtelo, jamás me perdí, sabía que caminaba en paralelo al campamento, y tu hiciste algo que me demostró tu amor, no me dejaste sola, a pesar que sabias que estábamos caminando mal, te podías haber marchado y regresado al campamento base, pero te quedaste conmigo todo el tiempo y eso demuestra que sientes algo por mí y no es precisamente odio ni rencor, y cuando dijo eso su vagina me apretó la chota y elevo su cadera enterrándose la pija hasta tocar su útero, yo tengo un palo de 16 centímetros y ella se lo trago todo, ella dijo en mi mochila esta mi campera y una bolsa de dormir con una pequeña colchoneta inflable.

    Salí de ella rápidamente y me vestí busque su mochila que siendo pequeña guardaba bien apretada una bolsa de dormir de dos plazas, esas bolsas que se las puede apretar usando una aspiradora para hacerle vacío y que ocupan muy poco espacio, había allí también una colchoneta que si inflan con un inflador pequeño, su camperon en una bolsa apretada al vacío y varias mantas térmicas de supervivencia, comencé a inflar la colchoneta y ella casi desnuda envuelta en esas finas mantas de aluminio sacaba de la bolsa al vacío su bolsa de dormir y también su camperon rojo, había una pequeña toalla blanca y así entre la penumbras del fuego y la lluvia le vi casi desnuda, sus tetas al aire y sentada con las piernas cruzadas, vi como de su lampiña vagina le salían mezclado con su sangre virginal mi semen, abundante espeso, me acerque para ver mejor y ella se sorprendió diciéndome, siento como me baja tu semen desde mis entrañas.

    Y quiero más, pero tenemos toda la noche y ahora ya sin frio, cuando termine de inflar la colchoneta la puse debajo de la pesada bolsa de dormir, acomode las mantas térmicas y dije podría poner una de estas afuera para que no entre agua ni viento, así que Salí y en medio de la lluvia puse la manta más grande asegurándola con piedras y ramas, ya el pequeño refugio estaba casi hermético, puse tres o cuatro troncos más al fuego, metí la bolsa de emergencia dentro de la bolsa de dormir y le dije a mi odiada y amada novia esta noche te llenare de semen, me desnude y me metí a su lado esta vez hicimos el amor en forma salvaje, la penetre con furia, sentía como mi chota tocaba su útero, y ella también me ponía sus filosas uñas en mi espalda, otra vez éramos esas dos fieras salvajes agrediéndose constantemente, éramos verdaderos demonios de Tanzania haciendo el amor, ella me dijo en un momento dame más hijo de puta dame méteme esa pija, dale métemela más adentro, gritaba como loca, sus gritos se habrían escuchado a mucha distancia, y siguió diciéndome, dame cógeme, que sepan que Enrique V me está cogiéndome a mí, a Alejandra S, dale lléname de leche, a lo que le conteste ¿ te gusta la pija putita? Si me contesto, pero me gusta tu pija, no quiero otra que tu pija, dame cógeme, y termino esta vez su orgasmo vino con un profundo squirt que nos mojó a ambos, yo sin saber le dije, te estas meando, no dijo ella estoy acabando y soy una fuente, dame tu leche y así lo hice, nos levantamos y secamos sus jugos, ella de pronto se paró desnuda en medio de la lluvia y grito, me acaba de culear Enrique V, me cogió toda, y me rompió la concha, les digo a todas las perras de ahí afuera que no se atrevan a acercarse a mi hombre porque las mato, es mío y yo la miraba entre la negrura de la noche vi cómo le goteaba mi semen de su vagina, y me entro unas ganas de gritar a sí que también lo hice y dije yo acabo de cogerme a Alejandra S y les digo a todos que nadie se le acerque, porque ella es mía desde este día, y prometo cogerla y culearla siempre, nos abrazamos y besamos desnudos los dos, yo con la pija parada y ella con sus tetazas erguidas apuntándome, nos secamos con esa toallita pequeña y decidimos comer algo, prepare una ración de comida y la devoramos hambrientos de tanto caminar y coger, luego nos desvestimos y nos volvimos a meter en la bolsa de dormir, y allí abrazados le dije, mi amor, ¿ sabes que podrías quedar embarazada esta noche? Ella me dijo, no porque hace meses que mi ginecóloga me receto y estoy tomando anticonceptivos para corregir mi regla y mis hormonas así que es imposible quedar embarazada por eso te quiero adentro mío y que termines siempre.

    -oye me dijo ¿sabes que se corre un chisme entre mis amigas? Una de ellas los espió en los baños del gimnasio y comento que tenías la pija más grande de todas, y hay varias de ellas detrás de ti esperándote cazarte, pero yo gane, llegue primera y es verdad que pedazo de pija tienes mi amor. Ahhh ni te atrevas a tocar a ninguna de esas zorritas

    Cuando me dijo eso ella comenzó a masajearme la pija y la puso dura de inmediato, a lo que yo respondí tocándole la conchita. Ven me dijo quiero yo montarte y se puso de cuclillas y comenzó a montarme lentamente, hasta que a la mitad de su recorrido sentí como mi cabeza tocaba su cérvix ella tomo aire y se sentó de golpe, mi pija abrió esa cavidad y sentí como penetraba esa zona ella dio un grito y comenzó a cabalgarme, y así le llego aquella seguidilla de 5 orgasmos, sin pausa, uno detrás de otro, uno más intenso y así deposite mi esperma en su matriz, vi el reloj y este marcaba recién las 11 de la noche y le dije . Hasta el amanecer tenemos mucho tiempo, y le toque el culito, ella dijo, ese lo entregare la noche de bodas, deberás hacer méritos para que te lo entregue mi cielo.

    Está de más decir que esa noche descubrí que ella tenía una figura espectacular, su fragancia era única, su suavidad la de un bebe y sus manos sabían acariciar, sus senos eran grandes y turgentes, dos copas de miel y su boca un cántaro de dulce néctar, nos metimos en la bolsa térmica de emergencia y dejamos que el amor hiciera su magia, de pronto ya no sentimos frio le dije te amo Alejandra, y ella respondió y yo a ti siempre te amé, nos encontraron al amanecer del día siguiente, dormidos, pero bien juntos en la bolsa de dormir 4 años después Alejandra se convertía en mi esposa, esa noche Alejandra cumplió su promesa y me entrego su culito virgen, el grito que pego lo escucho todo el hotel pero esa es otra historia.

    Ya han pasado 30 años de aquella noche, hoy tenemos 5 hijos y la más pequeña y única hija es igual a Alejandra un verdadero retrato, una calcomanía de esa niña, peleadora y aguerrida, se crio con la dureza de sus 4 hermanos varones y tiene un pequeño amiguito a quien no quiere y pelea todos los días, con Alejandra nos acordamos de aquella maestra que no se equivocó, y pensamos que Dios quiera la pequeña encuentre el amor de su vida en ese niño que tanto desprecia, porque Alejandra es mi esposa fiel, amante compañera, dedicada, única, y tal como la maestra predijo nos casamos y cada vez que la veo sé que es la mujer más linda del mundo, es mi primera novia, mi primera mujer, esposa, amante, amiga, compañera, y cómplice, mi guerrea, mi primera defensora, mi alma gemela y mi hada madrina, la que me hacía sangrar la nariz en kínder, porque del odio al amor solo nos separa… una noche fría.

  • Me acosté con una monja: El amor hacia la hermana Janet

    Me acosté con una monja: El amor hacia la hermana Janet

    En estos tiempos de Semana Santa me viene el recuerdo de cuando invité a pasar unos días a mi casa a la hermana Janet, una monja novicia de la Orden de Carmelitas Descalzas, con la que Dios bendijo mi vida sexual aquel año. Por entonces me encontraba viviendo en un pueblo andaluz como profesor de Lengua y Literatura y decidí pasar las vacaciones de Semana Santa en el mismo.

    En aquel pueblo no abandoné la práctica de mi devoción religiosa, acudiendo a una iglesia renacentista aledaña a un convento de la ya citada orden. Allí conocí a la hermana Janet, una novicia alemana aunque de origen catalán, que había acudido a España para consagrarse a la Orden de las Carmelitas Descalzas por su devoción a Santa Teresa de Jesús. La hermana Janet era una auténtica belleza germánica, con su cara angelical, con rasgos delicados, sus ojos color verde clarito, y su larga melena rubia. Como aún era novicia, no llevaba el pelo oculto por un velo, sino que lo llevaba al aire. Por su vestimenta, vi que Janet cubría el resto de su cuerpo: llevaba una camisa blanca de manga larga, una falda negra que le llegaba hasta las rodillas, unas medias y unos zapatos negros de suela plana. Desde el primer momento me enamoré de la hermana Janet y creo que desde el primer momento congeniamos, ya que éramos las dos únicas personas jóvenes que sentíamos devoción en aquella iglesia, siendo el resto personas de la tercera edad. Yo tenía 31 años y ella 27. Ambos compartíamos, además, el gusto por la Literatura, siendo San Juan de la Cruz uno de sus poetas de cabecera.

    En cuanto a personalidad, Janet era muy conservadora, incluso más que para un cristiano promedio, siendo contraria radicalmente a cuestiones como el aborto y muy crítica con el Papa Francisco (aunque lo respetaba como cabeza de la Iglesia) por considerar que se había ablandado en algunas cuestiones y porque pensaba que estaba abandonando parte de la tradición milenaria de la Iglesia Católica. Los que han leído mis anteriores relatos, saben que si bien soy cristiano practicante, a la vez soy muy heterodoxo, cuestionando algunos dogmas de la Iglesia, ya que ante todo soy una persona racional y si bien tengo sentimientos espirituales, si algo no coincide con mi pensamiento lo rechazo. Y es aquí donde en este relato comienzo a cuestionarme uno de los preceptos de la Iglesia con respecto al clero (del que Janet formaba parte) y era el celibato obligatorio.

    Supe que Janet no era una chica virgen, ya que tuvo un amor de juventud, el cual no la supo apreciar y le fue infiel. Decepcionada en el amor y con los valores modernos de la sociedad actual, Janet decidió tomar los hábitos y vivir apartada del mundo, aunque no aislada por completo, ya que colaboraba en un comedor y usaba Internet para completar sus estudios de Filosofía. Mi presencia en aquella iglesia la animó a salir algunos días a hablar de la vida. He de decir que Janet no era alguien triste y gris como parecen algunas personas que viven en conventos, sino que era alguien alegre y simpática, y al verla sonreír sentía que mi alma hallaba la paz interior, paz que me abandonaba cuando ella se retiraba a su convento. Pensaba que era una injusticia que ella hubiera tomado los votos, envidiaba a aquel novio con el que ella perdió su virginidad y le odiaba por no haberla tratado como merecía.

    Una pena no muy distinta a cuando Santa Teresa decidió tomar los hábitos, la cual casi perdió la virginidad con uno de sus primos y tuvo muchos pretendientes. Janet no era muy distinta, en ese aspecto, de la fundadora de la Orden a la que pertenecía. Pero viendo la complicidad que nos unía, intenté ir más allá de la amistad con ella, ya que si algo había aprendido en mis anteriores experiencias, era que hay que aprovechar las oportunidades de tener sexo que se me presentaban en la vida, o de lo contrario, me pasaría la vida lamentándolo.

    Invité a la hermana Janet a pasar unos días en mi casa de aquel pueblo, desde el miércoles al domingo de Resurrección, ya que vivía por el centro histórico, y tenía un balcón donde la casera me había asegurado que allí se veían muy bien las procesiones en Semana Santa. Personalmente no soy muy de procesiones, mi espiritualidad es más introspectiva, pero sólo quería tener a la hermana Janet disponible para mí. Compré comida y bebida (refrescos y zumos, ya que Janet no tomaba alcohol y yo sólo lo tomaba cuando salía de fiesta) de manera que no hubiera necesidad de salir de allí en varios días (ya que era complicado transitar por aquellas calles estrechas en esa época del año), así como condones. Sólo tocaba que Janet acudiera a la cita.

    Janet se pidió unos días de asueto en el convento y vino a mi casa. La veía más hermosa con aquella melena rubia colgando tras su camisa blanca. Le hice pasar a la habitación que le tenía preparada para que se acomodara, y puse la televisión para ver con ella “Quo Vadis”. “¿No te parece hermosa la historia de amor entre Marco Vinicio y Ligia? Me gusta la parte en que el primero le hace elegir entre estar con él o con su Dios y ella elige a su Dios, aunque confiesa a San Pablo que estuvo a punto de irse con él”, me comentaba Janet tras acabar la película. Aquello era como cuando de adolescente invitabas a una chica al cine a ver una pastelada, sólo que Janet tenía buen gusto por el cine y además de contenido religioso.

    “Al final obtuvo a ambos”, le contesté, “no renuncia a Dios pero a la vez logra estar con el hombre al que ama”. “Tienes razón, ojalá tuviera tanta suerte como ella”. Janet se llenó un vaso de agua y miró hacia el balcón, con aspecto triste. Fue cuando me relató lo que ocurrió con su amor de juventud, se nota que, pese al paso de los años, aquello le seguía afectando. Empezamos a oír de fondo las trompetas y tambores de la procesión, y salimos a verla. Janet seguía seria, aunque cuando vio pasar aquel paso con el Cristo transportando la Cruz, se emocionó, y algunas lágrimas brotaron en su rostro. Me pareció tan tierna que no pude reprimirme más y la besé.

    Janet, lejos de reprimirse, continuó aquel beso, que no se limitó a los labios, sino que también me besó las mejillas y pasó luego al cuello. “Dios, cuánto te deseo”, le dije, “he contado los días, las horas, los minutos y los segundos hasta que has venido a mi casa”. “No quiero hablar, necesito que me folles”, me dijo Janet. La verdad, me sorprendía que una monja dijera esas palabras, pero la metí en casa, cerré las cortinas y la lancé contra el sofá. Se quitó aquellos zapatos y yo fui acariciando aquellas piernas con esas medias, mientras le subía aquella negra falda. Conviene decir que Janet no llevaba una ropa interior “sexy” o que ayudara, en condiciones normales, a la erección, pero a mí me excitaba igual con aquellas bragas color carne antediluvianas, las cuales arranqué, al mismo tiempo que me bajaba el pantalón y le mostré mi miembro viril, comprendiendo cómo estaba de excitado con aquella situación. Tras arrancarme las zapatillas y deshacerme por completo del pantalón, me quité la camiseta, mostrándome totalmente desnudo hacia ella, mientras con una mano, algo tímida pero sin pestañear, comenzó a acariciarla.

    “Desabróchate esa camisa, necesito verte desnuda”, le dije a Janet. Esta obedeció y me mostró sus pechos, ocultos por un sujetador blanco. La falta de combinación entre colores y el no usar lencería sexy me hacía pensar que Janet no tenía pensado hacer nada sexual conmigo, que todo había sido de improviso. Seguí besándola y acariciando con las yemas de mis dedos su piel suave y blanquecina. “Déjate puesta la faldita, me excita”, le dije. Fui a colocarme un condón, pero ella me detuvo: “no uses preservativo, las monjas estamos autorizadas a tomar píldoras anticonceptivas por temas médicos, para evitar el cáncer de ovarios y de útero”.

    Desconocía ese dato, pero me excitó saber que podía eyacular dentro de ella sin temor a un embarazo no planificado. Así que tras lamérselo un rato, procedí a penetrarla. Me senté en el sofá y la puse encima, haciéndole ir de arriba abajo mientras en mi cara tenía sus hermosas tetas blanquitas con pezones rosados golpeándome la cara mientras sentía el tacto de su falda de novicia mientras la sostenía por el culo. Sin más, eché su tronco hacia mí con la otra mano para poder tener en mi boca aquellos pechos tan hermosos, algo que correspondía con pequeños gemidos. “Eres preciosa, como Santa Teresa”, le dije. Janet me cogió de la cara para volverme a besar y aquello me hizo eyacular.

    “No sé si hemos hecho lo correcto”, me dijo Janet. “Janet, ha sido increíble, ¿acaso no te gustó? ¿Si te gustó qué problema hay?”, le pregunté. “Pero soy una monja novicia”, respondió. “Janet, monja o no, eres una chica preciosa, a cualquier hombre le gustaría tener sexo contigo, además, que el celibato obligatorio es algo impuesto por la Iglesia de forma muy posterior al origen del cristianismo. Nunca creí esa tontería de que Jesús tuviera como esposa a María Magdalena, porque él es Hijo de Dios y está con la mente en otras cosas. Pero los apóstoles de Jesús, incluido San Pedro, estaban casados. Incluso los estudiosos hablan de que San Pablo en realidad no era célibe, sino viudo”. Me levanté a coger un ejemplar de la Biblia y busqué en 1ª de Corintios, capítulo 7, versículos del 8 al 9: “Digo pues a los solteros y a las viudas, que bueno les es si se quedaren como yo (es decir, sin pareja) Y si no tienen don de continencia, cásense; que mejor es casarse que quemarse”.

    “Puede que tengas algo de razón, pero yo soy tradicionalista, y deseo tomar mis hábitos”, me respondió. No había forma de convencerla de que dejase los hábitos para venirse conmigo, y al fin y al cabo, si ella estaba tan convencida en sus creencias, ¿quién era yo para cuestionarlo? Janet podría servir a la Iglesia estando tanto célibe como ejerciendo de esposa y madre. “Bueno, pero ya que estamos aquí unos días, ¿por qué no seguimos divirtiéndonos? Todavía tengo ganas de hacerte más y más cosas para que te estremezcas de placer”.

    Y cogiéndola en brazos totalmente desnuda, sin ya la falda, la llevé a mi cama, la lancé contra el colchón y salté sobre ella para volver a penetrarla al mismo tiempo que la besaba y masajeaba sus pechos, hasta que, pasados largos minutos, le di su orgasmo, poniendo unas muecas en su rostro no muy diferentes a las que esculpió Bernini en su “Éxtasis de Santa Teresa”. Echaré de menos a Janet (pseudónimo que utilizo aquí para ocultar la identidad real de aquella que hoy continúa con sus votos, al igual que el pueblo donde tuvo lugar nuestro romance), el perfume de su pelo, sus pechos dentro de mi boca y su coñito ejerciendo la caridad con un necesitado de amor en tierra extraña. A menudo me carteo con ella donde discutimos asuntos teológicos y donde a veces cuelo palabras de amor y deseo para ella.

  • Amistad liberal

    Amistad liberal

    Todas las mujeres solemos tener una o dos mejores amigas que nos acompañan en todo momento las cuales se vuelven especiales en el tiempo, más que una amiga se vuelven tu hermana, hasta algo más que una hermana… Este es mi relato de mi aventura con mi mejor amiga, la cual sigue siendo mi mejor amiga hasta el día de hoy.

    Tengo una mejor amiga, desde que tengo 7 años, vivíamos juntas, por casualidades del destino, nuestros padres se hicieron amigos, esto implicaba que nos veríamos seguidos ya que solían andar con nosotras, apenas hablamos y vimos por primera vez, fue una química increíble nos hicimos muy amigas a esa corta edad la amistad fue madurando con el tiempo llego la adolescencia, nos contábamos nuestras primeras aventuras en el amor, confiamos totalmente la una de la otra, nuestro primer beso fue coincidentemente con el mismo chico el cual desde pequeño era un descarado por donde se le viera jajaja… Llego el tiempo de contarnos nuestras primeras veces en el mundo adulto del sexo, ambas éramos heterosexualidad totalmente, a mi me gustaba un chico alto de 1.89 castaño, de ojos verdes, muy atlético tenia marcados los abdominales en su vientre, tenía unos labios carnosos rojos pasión, y solía entrenar en su deporte que era el fútbol en el patio de la secundaria, era la tentación de todas en secundaria sin saber que mi amiga estaba saliendo con él, un día en una fiesta bajo el manto del alcohol él estaba ebrio y se me acercó, nos besamos y mi amiga nos vio… nunca más me volvió a hablar 3 meses después fue la ceremonia de despedida en secundaria.

    Me dolió mucho haberla perdido de esa manera, pensé que todo nos contábamos pero al parecer no era así. Paso el tiempo, entre a la universidad 1 año después, conocí nuevos amigos, pero ninguno llegaba al nivel de amistad que tenía con ella, 3 años después de separarnos, me llegó un mensaje de su parte, diciendo «hola, soy Francisca, quiero que nos veamos» mi corazón latió a mil por horas, ni lo dude en responder, y decir donde y cuando, tenía muchas ganas de contarle tantas cosas…

    Quedamos en hablar en un pub restaurant, que tiene ambientes privados ideales para hablar sin que otra gente te escuche o vea. Llego el día del encuentro, me di un baño de sales minerales para quedar relajada, soy algo bajita 1.61 de cabello de color cobre, me llega hasta la cintura, de test blanca como la leche de pechos pequeños pero bien formados! Y parados, me encantan mis pezones, son bastante grandes pesar de tener busto pequeño, suelen destacarse cuando me da frío en mis blusas, ya que rara vez uso sostén por tener pecho pequeñitos me es más cómodo andar sin ellos, mis caderas son algo pronunciadas, soy algo culoncita, dicen que dios te quita delantera pero te da trasera jajaja… me aplique una loción aromatizante en el cuerpo, olía a rosas, tome un vestido lindo que tenía, marcaba mi figura, tenía la espalda abierta y era algo corto me llegaba unos 15 centímetros desde mis rodillas hacia arriba debajo ver bastante pierna, con este vestido solía salir con ella, era de secundaria, imagine que sería bueno que recordará esos tiempos de salidas y tonterías adolescentes, aunque ahora ya teníamos más de 20 años.

    Tome una chaqueta para cubrir mi espalda y casi no me maquille solamente Rush rojo en mis labios fui al punto de encuentro. Estaba en la mesa reservada y ella aún no llegaba, estaba muy nerviosa esperándola, hasta que se abrió la puerta del ambiente y vi su cabello largo de color negro con onduladas como solía tenerlo ella en la adolescencia, su rostro moreno de labios pronunciados, su cuerpo bien atlético, usando un jeans apretado y blusa escotada, no sabía como saludarla, le dije «hola, Francisca tanto tiempo sin verte» para mi sorpresa no me respondió, solo se sentía en su silla, y me miraba el vestido corto, me había sacado la chaqueta dejando mi espalda al descubierto, me dijo «hola zorrita, parece que andabas zorreando por como vistes» me quede sin palabras, notaba hostilidad en ella, nunca me diría algo así de ofensivo, me dijo me sentara y la escuchaba, quizás por sentido de culpa me senté y la escuche y no me fui enfadada, me dijo que recordaba el vestido de las veces que salíamos a andar de zorras jaja… ya me había asustado por su dialecto… hablamos como si no hubieran pasado 4 años, se sentía tan bien, había recuperado a mi amiga de la infancia o eso creí, me contó que seguía dolida por lo del chico de secundaria, pero que con el tiempo ella había logrado tener mentalidad abierta, y no encerrarse en el pasado, que me extrañaba, pero que aún no podía perdonarme, me invito a su casa, ya estaba algo bebida y acepte ir con ella, me llamó la atención que después de decirle que si iría, llamara a alguien por celular, avisándole que iríamos a la casa, subí a su auto, me percate que ella tenía una sortija, le pregunté si estaba casada o algo así me dijo que ella jamás se casaría, solo le gustaba vida libre, pero que si tenía pareja ahora mismo, entre tanto hablar, llegamos a su casa, entre más emoción se me fue la borrachera, ella me tomó de la mano, y abrió la puerta, su casa era hermosa, algo pequeña, me llevó a su living y sirvió champaña, ella igual bebió seguimos hablando de nuestras aventuras y todo lo que nos había pasado este tiempo, por más de 1 hora, de tanto hablar y movernos se me salió un seno del vestido, y ella dijo «mmm que tetita má traviesa porque esta tan retraída» me agarro el seno y acaricio mi pezón, me lo apretó un poco mi pezón se erecto quedando duro, ella dijo «así se ve mejor han crecido parece desde la última ves» me sonreí, solíamos medirnos los pechos entre amigas, no me llamo la atención me dije «no han crecido nada, solo los pezones han aumentado» se me acercó más y bajo los tirantes de mi vestido dejando mis senos al aire fuera del vestido, tomándolos con sus manos me decía «no han crecido nada aun caen en mis pequeñas manos» sonrojándome le dije si, aunque tú has tenido un aumento al parecer se notaba en su blusas los morenos y grandes, me dijo «mira» se levantó la blusa y los dejo al aire eran dos balones de fútbol americano literalmente de la misma forma, y tamaño, pero de pezones pequeños, eran muy cálidos, le dije que había crecido mucho, ella me respondió que se había operado los senos poniéndose grasa de otro lado de su cuerpo, le dije que me dijera el doctor para ir jajaja…

    Estaba acariciando sus pechos grandes suaves, de ella, con mis pequeños senos afuera del vestido, cuando entra un hombre alto, con ojos verdes, que creí conocerle de alguna parte… viendo tamaño espectáculo, dos mujeres con los senos afuera tocándose los pechos… pegue un pequeño grito, tapándome los pechos, pero mi amiga los dejo afuera, me dijo no te asustes, el hombre se puso detrás de ella, le levantó ambas manos por sobre la cabeza, me dio un beso con lengua y mordió uno de sus senos mirándome directamente mientras se lo mordía y ella hacia ruidos de placer, le apretaba con una mano el otro seno, dejó de morderlo, y apretaba ambos con una mano cada uno mirándome fijo, le dije a mi amiga que mejor me retiraba… se paro sacándose la blusa dejando sus senos al aire, fue donde mi, me dijo, «¿quieres que te perdone porque nos hiciste esa vez?» Le dije si, ella miró al hombre y me dijo él es con el mismo que te besaste en la fiesta, tomo mi cara y me beso metiendo su lengua en mi boca, yo paralizada asentí y devolví mi lengua en la de ella jugando con ella, me dijo que le estaba devolviendo el beso que le robe hace años, me miraba fijamente a los ojos ella, bajando mis tirantes del vestido, hasta soltarlos, dejando caer mi vestido basta mi cintura dejando mi parte superior al aire a la vista del chico, que estaba sentado en un sillón mirándonos, ella latió mis pezones mientras el miraba, me sentó en otro sillón, mientras ella iba hacia su chico, comenzó a bajarle su pantalón deportivo, sacándoselo sentado, dejándolo en bóxer, se notaba su pene erecto dentro del bóxer, ella se lo tocaba con una mano me tomo de la mano me llevó hacia el chico que estaba sentado con una clara erección de su pene debajo el bóxer, de un minuto al otro sentí un tirón me quito el vestido dejándome en un fino calzón negro de encaje que llevaba debajo el vestido, mi trasero al ser grande el calzón se me había metido entre las nalgadas, me llevó hacia enfrente del chico besando mis muslos, apretando mis nalgas ella, mientras estaba sentada encima del chico ella, y yo parada enfrente, el pene del chico enganchaba en su jeans en su entre piernas.

    Se paró mi amiga tomándome de la cintura dándome un giro quedando mi trasero hacia el chico, me tomó mis manos y las levanto, y me empujo para atrás, cayó mi trasero en el pene erecto del chico, mi calzón era muy delgado, podía sentir los arrimones de su grande rozar entre mis piernas, el chico se percató que tenía las piernas juntas y me las separo me deje hacerlo separándolas yo misma, podía ver y sentir su sediento pene por ingresar en mi vagina, mientras me apretaba mis pequeños senos con sus manos y lamia el cuello, despacito de miedo me empezó a gustar, y evitar, mi amiga se dio cuenta, le pidió al chico que me subiera más, me tomó de mis caderas y apego más a su cuerpo, dejando su pene y bóxer más abajo, abrí más las piernas, mi amiga sacó su bóxer, dejando su pene al aire libre, media unos 22 centímetros y era grueso y venudo, lo metió a su boca mirándome a mi, mamando de una manera algo agresiva, yo solo podía observar y dejarme llevar, ella se quitó el jeans rápidamente con el calzón que llevaba quedando desnuda total, y se sentó con su culo en mi entre piernas, metiéndose ese gran pene por su vagina comenzando a moverse y gemir mientras apretaba mis piernas contra su cintura, y podía sentir su roce en mi mojada vagina, solo esperaba que me tocara mi turno…

    Se veía como disfrutaba de ese pene, mientras el chico jugaba con mis senos, serían 5 minutos aguantado, él le dice que acabará, ella se para me agarra de las manos, me para y quita el calzón de un tirón, dejándome desnuda, toca mi vagina con sus dedos y me hace poner de rodillas, asentí ya entregada, me empuja a que le de sexo oral al chico, metí suavemente su gran grande en mi boquita, podía sentir el sabor de la vagina de mi amiga, en el, ella tomo mi cabeza y forzó a que lo metiera todo, estaba casi llorando y ella me deja de empuja, casi me ahoga me dice chupa, chupa chupala, comencé a mamar más rápido, y de el chico gime se corre en mi boca podía sentir su semen en mi boca chorrear ella me dijo, sigue seguí, tragando su semen, de sabor algo salado y de sabor tipo naranja, hasta que dejó de salir, ella me saco la cara y me beso en la boca, me levanto, y me hizo sentar en el pene del chico, metiéndome todo eso dentro de la vagina, grite de placer, me movía en círculos para disfrutarlo mejor, y sentones, mientras ella miraba asombrada como los disfrutaba, sin darme cuenta grabo un video de como montaba el pene de su novio, yo estaba entregada al placer, hasta que acabe montando ese pene, soltando mis jugos en su pene, ella me sacó de ahí rápidamente y se sentó ella en el diciéndome «es mío» pero puedes usarlo cuando quieras, igual que a mi…

    Se levantó me beso y abrazo, y me dijo que tenía esa fantasía de hacerlo conmigo, y otro chico, que me amaba me hacía falta, el chico se la estaba metiendo mientras me hablaba jajaja… le dije que también la amaba… era mi mejor amiga, que esto era algo de adultos, sin sentimientos, solo era sexo, en eso quedaría, cuando su novio dejó de metérsela, estaba ella muy agotada, parecía que él se calentaba al mirarme, mi amiga me llevó al baño que me duchara ella estaba limpiando todo el desastre, fui al entrar a la ducha, entre con su novio y lo hicimos varias veces bajo la ducha y ella mirándonos en el pasillo, al terminar, mi ropa había quedado sucio no podía usarla, ella me dio un especie de baby doll, negro transparente, que me quedara la noche con ellos acepte mientras mi vestido se lavaba para mañana ella se ducho y puso un pijama blanco, tipo vestido, fuimos a su cama, era muy blandita de 2 plazas, ella se recostó a un lado a mi me puso en el medio y al otro lado su novio, ella me besaba, y decía que me quería, que podíamos hacer esto todo el tiempo que quisiera, cuando pueda fuera a verlos, me darían mucho amor, yo apreté sus pechos y lami por un lado de su pijama me encantaban, quería dormir en ellos, mientras su novio, estaba entretenido en mi trasero, metiendo manos y explorando mis cavidades… y claro haciendo incursiones profundas con su pene, mientras ella me consolaba… esa noche casi no dormí, su novio estaba muy motivado con mi cola y ella me hacía muchos cariños, al final terminé desnuda con la cola llena de semen, dormida encima del chico y ella abrazándome por detrás, al salir el sol no podía creer que fuera verdad, lo que había hecho…

    Me salí tome una ducha, mientras despertaban, para mi sorpresa al regresar del baño estaban dándose el «buenos días ellos dos, en 4 ella y el de rodillas penetrándola como loco, duro poco antes de caer rendido, mientras me vestía, ya arreglaba, mi amiga me dejó invitada cuando quisiera, obviamente íbamos a terminar en la cama, me fui, con un beso de ambos, hasta la fecha, suelo visitarlos cada vez que el deseo me invade y no tengo pareja, la última vez fue hace 1 semana atrás, recomiendo 100% tener amistades así, donde se puede disfrutar sin sentimientos que estorben.

  • La mejor medicina

    La mejor medicina

    Este relato sucedió hace unos meses, estando en el hospital visitando a un familiar, en la misma habitación estaba una señora de 63 años muy bien llevados, morena con alguna canas que le hacían más interesante, se llamaba Carmen, me extraño que nadie venia visitarla, la iban operar de la rodilla, así que estaría unos cuantos días en el hospital, desde el primer momento se mostró muy abierta y enseguida comenzamos a conversar, supe entonces que era divorciada y que sus hijos estaban fuera del país, me ofrecí ayudar en lo que pudiera, cosa que agradeció mucho.

    A los pocos días dieron de alta a mi familiar, pero seguí acudiendo al hospital a visitarla, pronto comenzaron los ejercicios de rehabilitación con las muletas, yo me ponía detrás de ella para que fuera cogiendo confianza, le tomaba de la cintura para que se sintiera segura y los primero roces con su culo me excitaron cosa que notó y puede comprobar que a ella también le gustaba, pues deliberadamente lo ponía de tal forma que era imposible que no chocaran, estuvimos varios días de ejercicios, ya se manejaba bien pero insistía a que le acompañara los roces eran más prolongados y sensuales, aprovechaba cualquier ocasión para mostrar sus deseos, cuando le ayudaba a levantarse o acostarse me mostraba sin reparo su chocho rasurado y su culo sabiendo que me ponía a mil.

    Un día estando solos en la habitación me pido que me acercara y sin tiempo a reaccionar saco mi polla y comenzó a pajearla y a chupar como una posesa y me dijo esta es la mejor medicina que necesito papi.

    Y me hizo una mamada espectacular se bebió hasta la última gota, estaba tan sorprendido que no me atreví a continuar lo que Carmen había empezado, cuando quise reaccionar ya no pude pues entraron a una nueva paciente en la habitación y con voz susurrante me dijo: Me debes una.

    El día que le dieron el alta me ofrecí para llevarla a su casa, se alegró mucho y me dio un besazo tremendo, ya en el coche le faltó tiempo para de nuevo tomar su medicina, menos mal que el hospital estaba un poco retirado y pude parar en una zona con poca circulación nada más detener el auto tenía la polla bien empalmada y la muy zorra enganchada a ella como si le fuera la vida y hasta que no me saco toda la leche no paró. Todavía con leche en la boca, me ofreció su coño que estaba calentito, abultado y rosado de buen tamaño ideal para comérselo sin dejar ni solo pliegue de saborear, metí la lengua hasta encontrar su botoncito sedoso y duro y comenzó a gemir y hundir mi cabeza en su chocho que pronto comenzó a humedecerse, a pesar de su lesión en la rodilla comenzó a retorcerse hasta llegar a un orgasmo descomunal.

    Después de tranquilizarnos llegamos a su casa, nada más cerrar la puerta fui yo el que tomo la iniciativa, le quite las muletas y la tumbe en un sofá del salón, le quite la camisa y la falda y la deje desnuda para poderla contemplar en todo su esplendor, sus tetas eran medianas con unos pezones marrones como el café, los comencé a mamar y que sensación tan rica sentirlos como crecían y lo duros que se ponían mientras ella me acariciaba mi polla por encima del pantalón, de nuevo estábamos calientes pero esta vez teníamos todo el tiempo y toda intimidad, me desnude y allí en el sofá su coño y mi polla se juntaron por primera vez y el encuentro fue magnifico parecía que estaban hechos el uno para el otro, pues enseguida entro como un guante, con cuidado de no dañar su rodilla se la metí hasta el fondo y cada vez con sacudidas mayores y sus gemidos eran cada vez más intensos.

    -Que me voy venir, córrete en mi coño inúndalo con tu leche

    -Si mi zorra te voy a llenar ese chocho divino

    En unas cuantas acometidas más, sentí mi polla como era regada con sus fluidos y descargue todos los míos en ella, tumbados en el sofá le acariciaba sus tetas y ella jugaba con su polla, prepare unos traguitos y la lleve a la cama para que descansara.

    Allí estaba mi zorra bien abierta de piernas con sus tetas desafiante y sus pezones apuntando el techo Que llevo mucho tiempo sin follar y quiero más, le puse mi polla entre sus tetas y comenzó hacerme una cubana rica, rica, cuando mi chapullo se acercaba a su boca con su lengua lo chupaba, cuando ya estaba dura le di la vuelta y le ayudé a poner el culo en posición, le mis dedos a lamer y cuando ya estaban húmedos mientras le perforaba de nuevo su coño le metí dos dedos por su culo costo un poquito, se los daba de nuevo a chupar y en poco tiempo ya estaba el agujerito preparado para meter mi polla despacio que hace mucho tiempo que no me la meten por ahí.

    El capucho le costó un poquito entrar pero con suavidad fue cediendo su culo y fue entrando y lo deje parado para que se fuera acostumbrando a su nuevo inquilino, despacio fui empujando y cada vez entraba más y más

    -Joder que cosa más rica cuanto lo estaba echando de menos, sigue cabrón métela toda

    -Si mi zorra te voy a romper ese culo tan hermoso

    Sin más miramiento comencé a bombearla mientras mis dedos estiraban de sus pezones, y le daba unas cachetadas en sus muslos, como gritaba de gusto la muy puta Dale, dale no pares más fuerte

    Que enculada que le estaba dando y como se relamía de gusto, mis huevos chocaban una y otra vez en sus nalgas y las cachetas en sus nalgas aun le excitaban más, Dame mi medicina en mi culo papi dámela.

    Entre enculadas y cachetadas y se volvió a correr de nuevo, le saque mi polla de su culo para empaparme de sus jugos y la volví a meter de un solo golpe, la sacaba y la volvía a meter cada vez con más fuerza, ella se estiraba de sus pezones. Ya no aguanto más cabrón lléname de una vez

    Hasta que me llené de leche sus entrañas, hasta la última gota, cuando la saque, se quedó un momento en la misma posición y con sus dedos rebañaba la leche que salía de su culo para relamérselos como una posesa.

    Ya me has dado mi ración completa, espero que seas mi doctor y me apliques esta medicina muchas veces.

    Desde ese día procuro tener a mi paciente atendida y que sea ella la que saque toda la medicina.