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  • Como exponer a los infieles…

    Como exponer a los infieles…

    Era jueves a la tarde, y el avión aterrizó puntualmente en Mar del Plata, Carolina y Gustavo bajaron del avión sonriendo. El clima era espectacular, y habían alquilado una cabaña en una villa cercana, Mar de Cobo.

    Tomaron un auto, y fueron a la inmobiliaria, donde les entregaron las llaves de la casa. Preguntaron donde podían almorzar y cenar y les comentaron de tres lugares. Los llevaron a la casa y se instalaron.

    -Que buen fin de semana largo que vamos a pasar juntos mi amor. Ojala llueva todos los días así nos quedamos en la cama jugando.

    -Tavo, sos tremendo. Es increíble que hayamos podido coincidir para venir, no lo puedo creer. Dijo Caro.

    -Te juro que pensé hasta último momento que algo nos iba a joder. Pero no.

    Salieron a cenar, a un lugar muy chiquito. Solo diez mesas tenia. Cuando se sentaron lo hicieron al lado de una pareja muy joven, que los saludó casi con familiaridad.

    -Hola, ¿Cómo andan? ¿Disfrutando? Dijo la chica.

    -Hola, llegamos hace un rato. Esperamos desde mañana poder disfrutar. Dijo Caro.

    -Ojalá lo pasen muy bien. Dijo la chica y siguió charlando con el muchacho que la acompañaba.

    Las dos parejas cenaron y Caro y Gustavo terminaron primero, pagaron y fueron caminando a la casa, que quedaba unas cuatro cuadras hacia el mar.

    Estaban llegando cuando un auto, pasó junto a ellos y estacionó frente a su casa. Eran las únicas casas en cada manzana, y estaban enfrentadas.

    -Dani, son los chicos del restaurant. Dijo la chica cuando bajaban del auto.

    -Si, tenes razón. Hola de vuelta. Dijo el muchacho en vos bastante alta.

    Carolina y Gustavo se acercaron.

    -Hola, son Gustavo, ella es Carolina.

    -Dani, ella Susy. Parece que coincidimos en algunas cosas, parejas, vecinos de casas y de mesas.

    -Si. ¿Son de acá?

    -No, de San Nicolás. Estamos pasando unos días. Che, quieren pasar a tomar un café, vos un whisky. Dijo Dani.

    -No queremos molestar, es tarde. Dijo Caro.

    -Olvidate, aquí el tiempo no existe. Pasen.

    Pasaron, Susy sirvió café, Dani whisky y se quedaron charlando largo rato.

    Al segundo whisky a Caro se le iban los ojos con Susy, que tenía un leggings multicolor que le hacían un culo espectacular y arriba un top super ajustado que le marcaba unos pechos pequeños pero redondeados hermosos. A Gustavo tampoco le pasaba desapercibida Susy. Y le dedicaba varias miradas.

    Se estaban por ir cuando Dani sirvió la tercera vuelta de whisky y Caro pidió otro café. Susy fue a la cocina a preparar y Caro la siguió.

    Susy preparaba el café, contra la mesada y Caro, sentada en una silla le miraba el culo segura que Susy no se percataba.

    -¿Te gusta tanto mi culo? Dijo Susy dándose vuelta y mirándola a los ojos a Caro.

    -No te lo voy a negar, tenes un culo hermoso. Dijo Caro, ya claramente bajo influencia del alcohol.

    -¿Te gustan las chicas?

    -Soy bi, me gustan chicos y chicas.

    -¿A tu marido… le va las juntadas?

    -No es mi marido. Solo hemos hecho tríos con otra chica.

    -Me dejas chuparte un poco las tetas, son hermosas. Dijo Susy.

    -Mmm, dale, pero rápido, se van a avivar. Dijo Caro.

    Se levantó la remera, el corpiño y Susy la comenzó a besar y chupar delicadamente. Caro se mordía los labios y cerrando la boca trataba de ocultar sus gemidos.

    Susy, metió la mano por debajo del vestido mini de Caro, corrió la tanga y apoyo la mano en la vagina de ella.

    Caro no pudo contenerse y gimió. Susy se paró y le comió la boca de un beso, mientras le metía un dedo en la concha. Siguió besándola y jugando con su dedo, hasta que le saco un orgasmo. Caro se dejó hacer, completamente a merced de Susy.

    Caro le tomo la cara con las dos manos a Susy, y le dio tremendo beso. Se quedaron mirando y Susy la puso de espaldas a ella doblada sobre la mesada. Apretó el culo de Caro y le preguntó:

    -¿Lo usas o esta de muestra?

    -Lo uso, no mucho, pero lo uso.

    Susy le separo las piernas, los cachetes y le empezó a chupar el culo a Caro, que tomó un repasador para morder y que sus gemidos no se escuchen.

    Caro sintió que algo aceitoso caía en su orto, y de inmediato, un par de dedos lo penetraron con facilidad por el aceite. Susy la masturbaba frenéticamente, entrando y saliendo del culo de Caro con facilidad asombrosa.

    De repente, se detuvo, le subió la tanga y le dijo:

    -Pobre tu chico.

    -Guacha, me dejaste a mil. Dijo Caro y le dio otro beso antes de volver al living.

    -Parece que la charla estaba interesante. Le dijo Gustavo a Caro.

    -Muy, amor, muy interesante. Chicos, gracias por todo, nos vemos mañana. Dijo Caro tomando de la mano a Gustavo y yendo a su casa.

    -Me podes explicar que te pasa que salimos así de lo de Dany y Susy.

    -La hija de puta me hizo tremenda paja en la concha y ahora vas a ver como me dejo de caliente y abierto el culo para vos. Dijo Caro tirándose de rodillas para chuparle la pija a Gustavo.

    Él se sacó la ropa mientras ella lo chupaba y se masturbaba la concha como Susy lo había hecho.

    -Hija de puta, me dejo super caliente. Decía Caro mientras chupaba.

    Estuvo unos minutos chupando pero su calentura fue más fuerte. Lo hizo sentar a Gustavo en un sillón, y ella, dándole la espalda se metió la pija en el culo. Fue bajando con facilidad, por la dilatación de los dedos de Susy y por el aceite que le había puesto.

    -Mira como me dejo Tavo, rompeme el culo por favor.

    Gustavo la tomó de la cintura y bombeaba entusiasmado el culo de Caro. Un par de minutos después, acababa llenándole el culo a Caro con su leche. Caro giro su cuerpo para mirarlo y su mirada fue de decepción. Sin levantarse, se metió dos dedos en la concha y se masturbó hasta acabar con los dedos y la pija de Gustaba, ya flácida, en su culo.

    -Perdoname… Dijo Gustavo

    -Ya está, deja. Dijo Caro enojada y se fue a dormir sin hablarle luego de lavarse.

    Al día siguiente, fueron temprano a la playa y aprovecharon que no había viento para caminar. Lo hicieron casi por una hora, hasta que vieron la silueta de una pareja que tomaba sol en la playa. Cuando se acercaron vieron que los saludaban, eran Dany y Susy. Caminaron hacia ellos y vieron como Dani se apuraba para ponerse la malla.

    -Hola. ¿Molestamos? Preguntó Gustavo cuando faltaban unos diez metros para llegar a ellos.

    -Hola. Para nada. Dijo Susy poniéndose de pie, y mostrando que estaba completamente desnuda.

    A Dani todavía le da un poco de cosa hacer nudismo. Un tonto. Siguió Susi

    -En una playa como esta, a kilómetros de otra persona, me parece genial. Dijo Caro.

    -Sí, pero no veo que te saques la malla. Dijo Gustavo.

    -Siempre da pie para que lo destroce en público. Dijo Caro, sacándose la malla.

    -Bien, sos de las mías. Dijo Susy.

    -Gus, ¿vos sos vergonzoso o tenes miedo a las comparaciones?

    -Para nada. Dijo y se sacó la malla.

    Hay que decir que la pija de Gus no era algo wow. Era una pija de unos 13 centímetros, y no muy gruesa.

    -Caro, vamos a caminar. Dijo Susy.

    -Dale. Háganse amigos. Dijo Caro.

    Caminaron unos 50 metros en silencio, Susy se dio vuelta para mirar a los hombres y le dijo a Caro:

    -Dinero, poder, las dos cosas.

    -Las dos cosas, jajajajaj. Sos guacha.

    -La única forma que una mina como vos este con ese tipo. Y estas hecha una lechuga fresca, ni una ojera veo en tu cara. Pensé que anoche…

    -Olvidate, acabe masturbándome con su pija flácida en mi culo.

    -Que triste. Estamos lejos…

    -Si… veo.

    -¿Queres que termine lo de anoche?

    -Me encantaría… Dijo Caro.

    Susy se puso de rodillas, puso un pie de Caro sobre su hombro, lo que le brindaba total acceso a la concha de Caro, que ya estaba empapada. La chupaba y metía dedos sin parar, Caro gemía, y trataba que no se escuche.

    -Flaca ¿vos sos boluda o qué? Estamos solas, en una playa desierta y vos de cuidas de gemir. Sos boluda.

    -Muy boluda.

    Susy volvió a lo suyo, y ahora sí, Caro daba rienda suelta a sus gemidos, gritos de placer, lo que hacía aumentar su propia excitación. Tuvo un orgasmo fuerte, y Susy le metió dos dedos en el culo que le hicieron dar un grito, mezcla placer y dolor. Pero no intento sacarlos ni salirse.

    La nueva amiga, le daba un placer que nunca había tenido, que le chupen la concha y el mismo tiempo le masturben el culo. Gozaba como loca gemía a los gritos.

    -Como me gustaría tenerte en un trio Caro. Me pongo muy caliente pensándolo. Dijo Susy.

    -Somos dos con la misma idea.

    Tuvo un orgasmo anal y cayó al suelo de rodillas. Susy se detuvo. Se paró detrás de Caro y la hizo acostar en la arena húmeda boca abajo. Le separo las piernas a más no poder, escupió orto de Caro y le metió tres dedos. Caro gimió con todo y la miro por encima de su hombro mordiéndose el labio.

    -Ponete de rodillas. Le dijo Susy y Caro lo hizo sin dudar.

    En esa posición Susy hacía entrar y salir los dedos con todo, Caro gritaba sus orgasmos sin parar. Cuando le metió el cuarto dedo, Caro suspiro y grito un “Si” largo.

    Susy no se detenía y unos minutos después le metía casi la mano por completo en el culo a Caro. Le acarició el clítoris y le hizo tener un orgasmo monstruoso por ambos lados. Caro se dejó caer en la arena y quedó exhausta.

    -Sos una desgraciada, me hiciste gozar como una perra. Dijo Caro recomponiéndose y besándola.

    Unos minutos después, volvían caminando y Caro dijo:

    -Si Gustavo se prendiera, podríamos hacer algo esta noche, los cuatro claro. Pero no creo.

    -Mujer, está en vos. Es simple.

    -¿Cómo?

    -Cuando llegamos les chupamos las pijas a los dos, y que nos cojan en la arena, eso va a romper el hielo. ¿Qué hombre se resiste a que su pareja le chupe la pija? Dale Caro.

    -Tenes razón.

    Tardaron varios minutos en llegar, charlaron un poco y Susy le guiño un ojo a Caro. Las dos les bajaron la malla a sus parejas y comenzaron a chuparles la pija. Gustavo miraba sorprendido, pero excitado. Verlas a la dos desnudas había subido su libido y no tardo nada en que se le pare por completo la pija.

    Caro miro a Susy y quedo sorprendida por el tamaño de la pija de Dani. Era de unos 20 cm, y gruesa. Apenas le entraba en la boca a su pareja, que la miro y le guiño un ojo cómplice.

    Estuvieron chupando un rato, y Susy se puso en cuatro patas. Dani la tomo desde atrás y la cogía acompasadamente. Ella gemía sin parar, Caro no pudo resistir la tentación, y también se puso en cuatro patas. Gustavo la penetro con fuerza. Ahora las dos estaban gozando como locas.

    -Trencito. Dijo Susy, y se levantó de un salto.

    Se puso detrás de Gustavo y Dani atrás de ella, volvió a penetrarle.

    -El trencito del amor. Gritaba Susy.

    Tenía el culo de Gustavo pegado a su cara. Lo empezó a besar acariciar. Le separo los cachetes y empezó a chuparle entre las pelotas y el ano. Gustavo dio un grito de placer y embestía con todo a Caro. Susy siguió un como más, y ahora era la lengua la que recorría la zona. Se detenía en las pelotas y en el ano de Gustavo que cada vez gemía más y se la metía más fuerte a Caro que gritaba de place ante la excitación de Gustavo.

    Susy, lentamente le fue penetrando el ano a Gustavo, que no se negaba en absoluto.

    -Gus, te voy a hacer un masaje prostático. Prepárate para lo que viene. Y vos Caro… agárrate.

    Gustavo la miró y no dijo nada. Susy humedeció un par de dedos con saliva y le metió uno a Gustavo con suavidad en el culo, hasta que llego a la próstata de este.

    La empezó a estimular y Gustavo se volvió loco por completo. También humedeció un par de dedos y lo metió en el culo de Caro, que grito de placer, ya que no costo mucho que le entren por el encuentro que habían tenido con Susy un rato antes.

    Susy escupió el ano de Gustavo y le metió un segundo dedo. El grito de placer y en tres o cuatro bombazos acabó de manera bestial en la concha de Caro.

    Dani, un par de minutos después, acababa en la concha de Susy. Las dos parejas quedaron rendidas.

    -Amor, que genial que estuviste, nunca te sentí tan caliente, me hiciste mierda. Te adoro. Le dijo Caro a Gustavo que sonreía feliz.

    -Nunca estuve tan caliente, es cierto. Dijo Gustavo.

    -Mejor que vayamos a darnos un baño para sacarnos la arena. Dijo Susy y fue corriendo al agua. Caro la siguió.

    -¿Qué mierda le hiciste que lo pusiste así? Me mató.

    Susy le mostro el dedo índice, Caro abrió los ojos como el dos de oro.

    -Si queres, nos juntamos otra vez, y te enseño. Los tipos se vuelven locos. Es como nuestro punto G.

    -Claro que quiero que nos juntemos. Ahora más que nunca. Que bestialidad lo que tiene Dani entre las piernas.

    -¿Te gustó?

    -No te lo voy a negar, a que mujer no le gusta eso. Se me hacía agua la boca cuando lo chupabas.

    -Esperá, quizás Gustavo te deje.

    Volvieron caminando y llegaron al atardecer.

    Cada pareja fue a su casa, se ducharon y cambiaron.

    Cuando fue a atender la puerta que llamaban Dani se encontró con Gustavo.

    -Dani, ¿Tendrás una parrilla portátil para prestarme? No puedo creer que no haya una parrilla en la casa. Di por sentado que habría.

    -Portátil nada Gustavo. Pero si queres, vamos a comprar carne y la hacemos en la parrilla acá.

    -¿No te jode? ¿A Susy tampoco?

    -No, para nada. Le aviso y vamos en el auto a Santa Clara a comprar.

    -Dale, mientras le aviso a Caro que venga a tu casa y se fijen son Susy si falta algo y nos avisan a los celu.

    -Dale amigo.

    Fueron al supermercado, y ellas los llamaron.

    -Traigan lechuga, tomate y cebolla para la ensalada. Ah, dice Caro que le digas a Gus que quiere Vodka o Gin. Que quiere joda esta noche. Dijo Susy cuando llamo a Dani

    -Bueno, le digo.

    Dice tu mujer que quiere Vodka o Gin. Que quiere joda esta noche.

    -Vamos a tener que comprar Dani. Espero que tengamos una buena noche, jajajaja.

    -Totalmente de acuerdo. Vi que con Caro son muy liberales.

    -Maso, un par de tríos con otra chicha, no pasa de ahí. Lo de hoy fue la primera vez que lo hicimos delante de otros. Y te digo que excita el morbo que te vean.

    -Por supuesto que excita, y si ellas llegan a jugar entre ellas, olvidate. ¿Vos tenes problemas en que Caro juegue con Susy?

    -Ninguno. Me encantaría verlas totalmente sacadas.

    -Yo igual y te aviso, si ves que Susy se te tira, dale para adelante, ya hemos hecho intercambios de pareja y nos pone de la nuca. Así que no te hagas drama y dale con todo. Dijo Dani.

    -Wow, no había pensado esa posibilidad.

    -Gustavo, no soy boludo. Es como que yo te diga que no la mire a Caro. Y que no me gustaría… Dale hombre.

    -Tenes razón, a mí también se me cruzo por la cabeza hacerlo con Susy.

    -Entonces, dos Gin y dos Vodka, limón, tónica, pimienta negra para el Gin. Listo. Vamos.

    Cuando llegaron a la casa, Dani con disimulo le guiño un ojo a Susy.

    Ellos empezaron a preparar el asado y ellas la ensalada en la cocina.

    -Caro, esta noche fiesta. No te quedes con las ganas de nada. Conmigo, con Dani o con Gustavo. Estamos en el culo del mundo, y la casa más cercana a 100 metros.

    -¿No tenes drama que aunque sea se la chupe a Dani?

    -Chupala, métetela en la concha, el culo. Hace de cuenta que es tuya Jajaja. Dijo Susy.

    Ellos habían comprado para hacer una picada. Ellas armaron una mesa y charlaban parados y picaban. Susy notó como Gustavo le miraba el culo y con mucho disimulo se acercó a él, y dejo su culo al alcance de la mano de Gustavo. Él controlando que Caro no lo vea, le apretó uno de los cachetes. Ella meneo el culo en señal de aceptación.

    Caro estaba con solo una remera, sin corpiño, un short bien amplio, tanga y unas ojotas. Dany y Susy, en malla. Ella con bikini.

    Dani le dijo algo sobre el asado a Dani y los dos fueron a la parrilla. Susy se acercó a Caro, y le metió la mano bajo el short y de allí un dedo a su concha, que estaba húmeda. Caro gimió y ellos la escucharon. Giraron la cabeza y Caro, totalmente colorada de vergüenza sonrió aún con la mano de Caro en su concha.

    -Desgraciada. Pará

    -No. Seguime a nuestro cuarto.

    Las dos entraron a la casa y fueron al cuarto de Dany y Susy. Ella abrió un bolso, saco dos consoladores de distinto tamaño y un arnés con otro consolador. Los tres intercambiable y ninguno gigante.

    -Ups. Juguetes. Dijo Caro.

    -¿Tenes?

    -No. Ni uno.

    -Boluda.

    Susy agarro uno, y se lo puso en la boca a Caro, que empezó a chuparlo. La mano de Susy fue nuevamente a la concha de ella, y otra vez a masturbarla. Caro chupaba, y gozaba con los dedos de Susy.

    -Metete el consolador en el culo. Dijo Susy.

    -No… me vas a volver loca otra vez…

    -Bueno, como quieras. Dijo Susy sin insistir.

    A Caro ya le había hecho entrar el deseo, y poco a poco se lo fue metiendo. Gemía de placer con cada centímetro que le entraba. Su concha era un mar de los jugos que chorreaba.

    Susy se puso el arnés sobre la malla y la penetraba por la concha sin parar. Su amiga no podía parar los gemidos. De pronto vio que la cortina de la habitación que daba al patio y la parrilla.

    -Muchachos, Caro tiene la boca libre… ¿Quieren un entremés? Dijo Susy.

    -Que hija de puta que sos Susy, cuando acabes de cogerme, te mato. Dijo Caro.

    Gustavo y Dani entraron al dormitorio ya con las pijas en las manos, y fueron directo a Caro, la hicieron doblar por la cintura y le pusieron las pijas junto a la cara. Primero puso en su boca la de Gustavo, y tomo la de Dani con la mano. Apenas podía rodearla con sus dedos. Chupaba a uno y masturbaba a otro. Después apenas pudo meter la cabeza de la pija de Dani en su boca. Eso la volvió loca. La lamía sin parar, chupaba sus bolas, intento metérsela de nuevo y estirando al máximo su boca solo entro un poco más.

    Volvió sobre la pija de Gustavo que estaba super excitado viendo como ella trataba de meterse tremenda pija en la boca. Susy se puso detrás de Gustavo que la miró y sonrió. Ella chupó un poco el orto de él y le introdujo un dedo. Gustavo se puso loco. Tomo la cabeza de Caro y le cogía la boca sin parar.

    -Chupa hija de puta, te voy a acabar bien adentro le decía. Gustavo.

    Susy le metió otro dedo y volvió totalmente loco a Gustavo, que se masturbaba con todo y acababa en la boca de Caro. Ella junto la leche que cayó en su cara y la chupo. Luego se puso a chupar nuevamente la pija de Dani.

    Susy, lejos de sacar los dedos del culo de Gustavo tiro de su mano, haciéndolo poner de rodillas justo en medio de Caro y Dani. Tenía una vista privilegiada de como ella lo chupaba con locura. Susy no dejaba de estimular su próstata y entre eso y la visión de Caro chupando se le empezó a parar de nuevo. Susy lo notó y tomó ella la pija de Gustavo en sus manos para masturbarlo lentamente.

    Gustavo estaba nuevamente muy excitado. En un momento que Caro se sacó la pija de Dani de la boca, Susy empujó la cabeza de Gustavo contra la pija y este la beso. Caro lo miró y le puso la pija en la boca.

    -Chupa Gustavo, quiero ver como chupas esta tremenda pija mientras yo te la chupo a vos.

    Gustavo abría la boca, chupaba, lamía, y apretaba la cabeza de Caro contra su pija. Susi lo hizo parar a Gustavo, e inclinar para seguir chupando la pija de Dani. Ella se colocó detrás y le metió el consolador del arnés muy despacio en el culo. Gustavo soltó la pija y la miro.

    -Chupame con todo Caro, estoy re caliente. Dijo Gustavo.

    Caro se puso debajo de él y lo chupaba como loca mientras ella misma se daba con el consolador en el culo. Susy, ahora envestía con todo, enterrándole todo el consolador en el culo. Como podía Gustavo gemía de placer. Cuando acabó lo hizo dentro de la boca de Caro, que chupo todo.

    Caro se puso de rodillas y comenzó a chupar nuevamente a Dani, ahora con Gustavo nuevamente junto a ella, y lamiéndole el tronco de la pija a Dani, que se separó un poco, y masturbándose un poco, apoyo la pija en la boca de Caro, la tomo de la cabeza y bestialmente se la metió todo lo que pudo, la saco un poco y acabó en su boca.

    Caro le mostro la leche de Dani a Gustavo y lo beso con todo, compartiendo el elixir.

    Se pusieron de pie, y fueron al baño. Se higienizaron y cuando salieron, Dany y Susy, los esperaban en el patio de la casa.

    -Sí que sabes armar fiestitas. Me volvieron loca. Dijo Caro.

    -Eso fue un entremés, después de la cena, Vodka, Gin, y fiesta en serio. Dijo Dani, guiñándole un ojo a Gustavo que sonrió.

    -Caro, acompáñame a dos cuadras a buscar helado.

    Se pusieron unos shorts y unas remeras y salieron.

    -Contame que te pareció. Dijo Susy sin especificar que.

    -Tremendo todo, me volviste loca al principio y cuando entraron ellos, y pude chupar a Dani, por Dios. Y lo que definitivamente me puso muy loca, fue ver a Gustavo como chupaba pija, y encima, vos le dabas con el consolador en el orto. Nunca me imaginé que pateara para los dos lados, creo que él tampoco. Jajaja.

    -La noche va a ser larga y entretenida. ¿Tenes ganas de algo en especial?

    -Si, que me coja Dani por la concha y vos por el culo mientras se la chupo a Gustavo. Y que lo cojas a Gustavo vos sola, que lo hagas mierda. Y que Dani le rompa la boca con su pija.

    Cuando volvieron a la casa fue la sorpresa total. Gustavo estaba desnudo, parado con dos consoladores en el culo y doblado al medio chupando la pija de Dani.

    -Se quedó con ganas. Dijo sonriendo Dany.

    Un par de minutos y le cogía la boca con todo, acabando bien adentro. Gustavo se paró, se sacó los consoladores y se puso su bóxer nuevamente.

    -Amor, vamos a tener que hablar a la vuelta. Dijo Caro sonriendo.

    -Si, seguro que sí. Contestó.

    Cenaron con vino y luego entraron a la casa. Gustavo y Dani tomaron Gin Tonic y ellas Vodka puro. No tardaron mucho en sentirse los efectos del alcohol y las mezclas.

    Caro estaba en cuatro patas, sobre Susy, que chupaba la concha, Gustavo chupando la concha de Susy y Dani se acercó por atrás a Caro, y lentamente le fue metiendo la pija en la concha. Caro tomo la mano de Gustavo y la mordió con todo, ahogando los gritos de dolor al sentir como entraba. Dani se fue moviendo y los gritos de dolor se transformaron en gritos de placer.

    -Sos un animal, me estas abriendo la concha en dos hijo de puta. No pares.

    Susy desde abajo jugaba con su clítoris haciendo que se descontrole totalmente. Caro empezó a envestir con todo la pelvis de Dani, haciendo que entre en su concha en casi toda su totalidad.

    -Vení. Le dijo Dany a Gustavo, que presuroso se acercó.

    Chupale el orto. Susy, mi pija.

    -Dani, por favor no, me vas a hacer mierda con tremenda pija.

    -Yo te la preparo. Dijo Susy y de inmediato Caro recordó cuando casi le entro la mano totalmente.

    -Hija de puta, me vas a hacer hacer mierda, dale.

    -Ponete en cuatro Gustavo, mostrale a Caro como se recibe esta pija.

    Recién ahí Caro notó que Gustavo tenía dos consoladores otra vez en el culo. Gustavo se puso en cuatro patas en la alfombra y Dani se colocó atrás.

    -A ver si sos hombre y te aguantas esto. Dijo sarcásticamente Dani.

    Le apoyo la pija en el orto y fue metiéndola de a poco. Gustavo apretaba los dientes y gemía de placer. Susy, ya con dos dedos en el culo de Caro, los movía dilatándola casi totalmente, por lo que metió el tercero y el cuarto.

    -Te entro mi mano hasta los nudillos, estas bien abierta. Dijo Susy.

    -Gracias hija de puta.

    Dani, sin soltar a Gustavo, se sentó en el sillón. Gustavo quedo totalmente empalado por la pija de Dany y dio un grito de placer, no de dolor.

    -Caro, chupale la pija mientras me monta el putito.

    -Con gusto.

    Gustavo montaba a Dani, Caro le chupaba la pija y Susy, le metía casi por completo la mano en el culo a Caro.

    Gustavo no pudo aguantar mucho, y acabo en la boca de Caro. De un empujón Dani lo hizo salir a Gustavo y sentó en su pija a Caro, por el culo y ella dio un grito de dolor. La había penetrado por completo. Susy hizo poner en cuatro a Gustavo y por como le había quedado el culo, le hizo tremendo fisting, metiendo toda su mano en el culo de él, y dándole golpes en los cachetes. Gustavo gritaba de placer.

    Caro, cabalgaba a Dani, sin parar, dándole la espalda. En ese momento golpearon la puerta y Susy abrió. Eran cuatro tremendos tipos, que de inmediato se desnudaron. Caro y Gustavo no atinaron a decir nada, menos cuando vieron que todos tenían pijas del tamaño de la de Dani.

    Uno, ya con la pija parada, se la metió en la concha a Caro que grito de dolor y placer al sentir dos tremendas pijas adentro. Otro, se paró en el sillón y le cogía la boca sin parar. Caro se movía y no paraba. Miro al piso, y un tercer hombre estaba sodomizando con todo a Gustavo y el cuarto, le daba por la boca. Caro y Gustavo gozaban como nunca en sus vidas.

    El primero en acabar fue Dani, llenándole el orto de leche a Caro, dejo su lugar y se sentó al que le chupaba la pija. Los tipos parecían no cansarse nunca. En un momento, se intercambiaron lugares. Y siguieron así por un rato largo. Gustavo fue el primero en caer en un estado de sopor. Los tipos lo dejaron en el suelo y fueron con Caro. Ahora tenía dos pijas para chupar, y lo hacía con placer, una a cada lado.

    -Por favor, basta. Pedía Caro.

    La hicieron acostar en el suelo, junto a Gustavo, y los cuatro se masturbaron sobre ellos, llenándolos completamente de leche. Dos hicieron que ella limpie sus pijas y dos Gustavo.

    Caro y Gustavo quedaron dormidos de inmediato. Cuando despertaron el sol ya estaba alto, desnudos como estaban y sin buscar a Dani y Susy, fueron a su casa, y sin bañarse, se acostaron a dormir. La resaca de la borrachera era tremenda. Y el agotamiento por el sexo, peor.

    El primero en despertar fue Gustavo. Fue a ducharse y al limpiar su culo sintió el ardor del jabón, miro su mano y tenía sangre. Lo habían desgarrado con todo. Fue a tomar un café y encontró a Caro.

    -Me hicieron mierda, me desgarraron toda, concha y culo. Pero como goce, que hija de puta que soy. Lo volvería a repetir. Dijo Caro.

    -Si esta Susy también, Dijo Gustavo.

    Caro se bañó, y no sin molestias fueron a la casa de Susy y Caro.

    -Hola dormilones. Dijo Dani al abrir la puerta.

    -Hola hijos de puta, nos hicieron mierda anoche. Que fiesta que armaron. Dijo Caro, y entraron.

    -Que bueno que les gustó, estuvo buena dijo Susy.

    -Yo quedé hecho mierda. Me goce todo. Dijo Gustavo.

    -Entonces te vas a querer enganchar esta noche sin duda. Dijo Susy,

    Caro y Gustavo se miraron y al unísono dijeron que sí.

    -Empecemos entonces dijo Dani, bajándose el short de baño, y enseñando su tremenda pija.

    Caro se puso de rodillas para chuparla mientras se quitaba la ropa. Susy hizo desvestir a Gustavo y poner en cuatro patas en el sillón, con la cara junto a la pija de Dany. Le empezó a chupar el culo y a masturbarlo. De inmediato empezó a lamer la pija de Dani, mientras Caro se metía todo lo que podía en la boca. No habían pasado cinco minutos que entraron tres mujeres travestis, las tres con las pijas en las manos. No eran tan grandes como la de Dani, pero eran de respetar.

    Dos agarraron a Gustavo y haciéndolo correr un poco, lo penetraron por el culo y la boca. La tercera, miraba como Caro chupaba.

    Susy, miraba a todos, sentada sin hacer nada.

    Dani ha hizo levantar a Caro, acostar sobre el apoyabrazos del sillón con las piernas colgando hacia afuera y la tercer travesti, puso su pija en la boca de Caro, que la miro y empezó a chuparla mientras trataba de acariciar los pechos de aquella.

    Cuando sintió la pija de Dany en su orto grito con terror.

    -No Dani, sin dilatarme Ahhhhhh Ayyyyyyyyy

    Dani la penetro totalmente. Caro gritaba sin parar, le pedía ayuda a Susy que sonreía desde su lugar, le pedía a Dani que pare, pero no le hacía caso.

    Así, cogida por el culo por Dany y por la boca por el travesti, estuvieron un rato. Increíblemente para ella, empezó a gozar, a gemir y gritar de placer. Fue cuando entraron los cuatro hombres nuevamente.

    Dani, sin sacar su pija, hizo que la travesti se acueste en el suelo, llevo a Caro acostándola sobre aquella, metieron la pija del travesti en la concha de Caro y los dos bombeaban. Los hombres se sentaron a mirar, sin intervenir.

    Cuando Dani acabó y lo hizo la travesti, dejaron el lugar a dos hombres. Y dos fueron a reemplazar a las travestis que estaban con Gustavo.

    Así fue toda la noche. Intercambiaban lugares cada tanto, pero siempre Caro y Gustavo eran los que recibían las “atenciones”. Fueron distintas poses, incluso hicieron que Gustavo penetre a Caro y una Travesti a él, otra en su boca y otra en la boca de Caro.

    Caro y Gustavo perdieron la conciencia varias veces, cuando despertaron nuevamente con el sol, tomaron la ropa del piso y fueron a su casa a dormir.

    Despertaron a las 4 de la tarde. Sin pasar por lo de Susy y Dani, fueron al aeropuerto, justo para tomar el avión de regreso.

    A las 6 de la mañana en Capital, en la habitación de lo que parecía departamento, tres hombres estaban sentados frente a 6 monitores, donde se veían imágenes de la casa de Dani y Susy. Se veía a Caro y a Gustavo durmiendo en el piso. Uno de los hombres tomo el celular y llamo a otro.

    -Jefe, terminaron.

    -Bien, Quiero que editen por noche, lo de la playa no. Dos videos largos, y varios cortos. No suban nada sin mi orden. ¿Los chicos?

    -Ya están viajando, Fernando imagino que relajado, Maríta que no tuvo acción lo agarra al marido y lo mata.

    -Pobre tano. Denle una semana de descanso a los dos desde mañana. Hoy que terminen la misión

    Y avisen a los medios de la llegada, que los reciban en aeroparque.

    -Hecho Jefe.

    Cuando el avión aterrizo, Caro y Gustavo bajaron juntos del avión y salieron juntos luego de recoger las valijas.

    -Estamos con el empresario y político Gustavo Salas que acaba de llegar de Mar del Plata en avión junto a la modelo y actriz Carolina Roca. ¿Pasaron el fin de semana juntos?

    -No, para nada. Eh, nos encontramos en el avión. Dijo Gustavo.

    -Pero las noticias eran que Uds. estaba en Punta del Este, en una reunión de negocios.

    -Eh, bueno sin comentarios.

    -Carolina, es cierto que su esposo no sabía nada de su escapada a Mar del Plata, hablamos con él, está en Miami, y creía que Ud. estaba con su madre en Córdoba.

    -Es una confusión, Marcos puede haber entendido mal.

    -¿Es cierto entonces que estaba con Salas?

    -Eh, no, claro que no.

    Gustavo subió solo al auto que los estaba esperando y Caro, tuvo que buscar un taxi, en medio del acoso de los periodistas.

    Cuando Gustavo entro a su casa encontró a su esposa, sentada en el living, rodeada de hombres de traje.

    -Hola querido, que bueno verte, toma asiento. Dijo Carla, la mujer y socia de Gustavo en las empresas.

    -¿No entiendo Carla, que hace esta gente aquí?

    -A mis abogados los conoces, los tuyos también, al escribano también. Por suerte no tengo que presentar a nadie. Doctor. Dijo Carla mirando a uno de los abogados de Gustavo.

    -Gustavo, estas en serios problemas. No solo por esta “escapada”, sino porque aprovecharon para hacer una auditoría. Trabajaron peritos nuestros y de ellos. Encontraron varias diferencias importantes. Mi recomendación es que aceptes el contrato que te va a proponer tu señora.

    -Como dijo Jorge, yo te recomiendo lo mismo. No busques litigar, porque vas a perder todo. Dijo el otro abogado de Gustavo.

    -Aquí tenes Gustavo. Este es el acuerdo: Te vas ahora mismo, te depositan cien mil dólares en tu cuenta secreta de Miami y acá termina todo. Ah, me cedes el total de las acciones en tu poder.

    -¿Por qué haría algo así? Mis acciones valen millones de dólares. Vos estas loca si pensas por una escapada a Mar del Plata, solo, te voy a dejar todo. Quiero el divorcio.

    -Gustavo, en serio, como tu abogado, te recomiendo, te pido, que aceptes.

    -Ni loco Jorge.

    -Señores, y escribano por favor, que conste en el acta, que le ofrezco hasta las 12 Hs. para reconsiderar su posición.

    -Estás totalmente loca, esta me las vas a pagar. Dijo Gustavo.

    Casi el mismo tiempo, Carolina entraba en la casa que compartía con Marcos, su pareja ya que no estaban legalmente casados.

    -Hola Caro, que bueno que viniste temprano. ¿Tu mami bien?

    -Marcos, te hacía en Miami. ¿Cuándo llegaste?

    -Hace un par de horas. Contame un poco, ¿Tu mami o Mar del Plata?

    -Mar del Plata, necesitaba despejarme porque la última película me hizo mal. No quise preocuparte. Por suerte conseguí un vuelo, reservas en un hotel, el Reyes Magos y pude despejarme.

    -Entiendo. Raro que en el hotel no te hayas registrado con tu nombre, sos una cara muy conocida para usar otro nombre. Porque mi secretaria llamo a muchos hoteles y en ninguno estabas, tampoco una persona con tu descripción física.

    -No puedo creer que me hicieras buscar, como a una prófuga, que pensas, que te engaño, tantos son tus celos enfermizos.

    -Perdoname, tenes razón.

    -Fernando, Maríta, por favor vengan. Dijo Marcos.

    Cuando ella los vio entrar cayó sobre un sillón, sin poder articular palabra. Ella los conocía por Dani y Susy.

    -¿Qué pasa que tenes esa cara? ¿Acaso conoces a estos dos empleados de la agencia de seguridad de mi hermano Juan Manuel?

    -No, no los conozco, yo no entiendo, que hace acá esta gente.

    -Ellos y otros tres, están sacando en bolsas todas tus cosas de la casa. Puntualmente a ellos, les toca sacarte a vos.

    -Ni se te ocurra que me pongan una mano encima, los voy a denunciar por agresión. Y a vos también, te voy a sacar millones.

    -Caro, Caro. No es bueno subestimar a un hombre, menos si lo estás engañando, menos aún si el hermano es el dueño de la agencia de inteligencia y seguridad privada más importante de Sud América.

    Ah, todas tus tarjetas están bloqueadas, también las autorizaciones para pedir autos, la pre paga, celular, hasta el wi fi de la casa cambie, todo cancelado.

    -Desgraciado, cornudo desgraciado. Por suerte estoy con un verdadero hombre, que me ama y va a cuidar de mí.

    -Seguro. Mucha suerte. Fernando, Marita. Por favor.

    Los dos tomaron de los brazos a Caro y la sacaron de la casa.

    Cuando Marcos salió con su chofer, Carolina estaba sentada en la vereda llorando, iba con Marita y Fernando. Marcos fue a la casa de Carla y Gustavo, donde encontró a todos aún reunidos.

    -Gustavo, creo que no tenes el placer de conocer a Marcos, es el esposo de Carolina, la mujer con quien viajaste a Mar del Plata.

    -No sé de qué hablan. Fui solo.

    -Carla, me permitís que haga pasar a dos personas que quizás le refresquen la memoria a Gustavo.

    -Por supuesto Marcos.

    -Pasen. Dijo Marcos y entraron Fernando y Marita (Dani y Susy)

    -Gustavo, te presento a Fernando y Marita.

    -No los conozco. Dijo al borde de la histeria.

    -Gustavo, quedan cinco minutos. Luego de eso, acciones legales, procesos por estafas reiteradas, y gracias a Fernando y Marita, demolición pública.

    Pasaron los cinco minutos y Carla le hizo una seña al escribano, que constato la hora y Marcos hizo una llamada.

    -Es hora, suban todo. Habiliten otra vez el celular de Caro. Y mándenle a ella y a Gustavo un avance.

    Cuando Gustavo vi lo que le mandaron al celular, firmo el papel sin leer y salió corriendo del lugar.

    Minutos después, todos los medios hablaban de los “fuertes videos” subidos a paginas porno, donde estaban Caro y Gustavo.

    Por evasión de divisas, el Estado le bloqueó las cuantas a Gustavo en el exterior. Ninguno de sus amigos quiso atender cuando golpeo a sus puertas, nadie lo quería ayudar ni ver siquiera. Meses después, lo encontraron bajo un puente, era la mariquita de un grupo de homeless. Hasta le pintaban los labios.

    Caro tuvo la misma suerte, todo el mundo le cerró las puertas. Absolutamente nadie le quiso dar trabajo. Bueno, casi nadie. Estuvo trabajando un par de meses en la noche, primero en un bar, luego un prostíbulo clandestino y finalmente la calle. Murió por sobredosis con una pareja ocasional en un sucio cuarto.

    Ninguno de los dos se enteró que seis meses antes, en otra escapada, en la misma fila de asientos donde ellos viajaban, iba sentado, con un disfraz por una investigación Juan Manuel, hermano de Marcos. Allí comenzaron la pesquisa, le avisaron a Clara y junto a Marcos ejecutaron la venganza.

    No, Clara no está con Marcos.

  • Ricardo, mi camionero

    Ricardo, mi camionero

    Hola a todos, soy Lorena, algunos me conocerán por mis relatos en amor filial, soy la mami incestuosa, hoy voy a contar algo diferente, como me cogí a Ricardo, el novio camionero de mi prima.

    Esto sucedió cuando yo tenía 32 años, mi prima Mariela de 37 años nos invitó a todos a una quinta de fin de semana que alquiló para un fin de semana de verano, yo acepté gustosa yendo con mi nene Lucas que aún era pequeño.

    Llegamos y nos encontramos con familiares y amigos, estaba muy lindo el día, yo estaba de shorts y top muy cómoda cuando suena el timbre de la quinta, Mariela que estaba ocupada me pidió que abriera por favor que seguro era su novio con quien estaba saliendo hace poco, yo aún no lo conocía y fui a abrir la puerta. Abrí y allí estaba el hombre en cuestión, era un muchacho de 34 años, pelo corto, barba cansado, fornido, buenos brazos, apenas lo vi sentí un cosquilleo, quedé en silencio e inme sus ojos en mis tetas, los 2 en silencio y fue él quien habló «Perdón acá esta Mariela??», «Sisi es acá adelante, soy su prima», «Mucho gusto soy Ricardo», me saludo dándome un beso, vaya este muchachote se veía bien bueno.

    Esa tarde se puso muy lindo el día y yo en el agua con mi bikini note como Ricardo me miraba cada vez que podía, en un momento fui adentro a buscar unas cosas a la cocina cuando siento alguien detrás mío, era Ricardo, me di vuelta y quedamos cara a cara, me dijo que necesitaba hielo, yo fui a buscarlo a la heladera y sentía como él me devoraba con la mirada, volteó y mira de reflejo su entrepierna y su bulto marcado, le había provocado una erección al noviecito de mi prima.

    El día continúo y entre cacharla y charla él nos contó que era camionero, que manejaba para una empresa, yo exhibía mis tetas y Ricardo no dejaba de vérmelas cada vez que podía.

    El día terminó y volvimos a casa, había quedado media caliente y esa noche me masturbe rico en la ducha aliviando así mis calores. Esa noche dormí muy relajada.

    Pasaron los días y medio que me olvidé de este asunto, un día iba caminando, volviendo de hacer unas cosas, cuando oigo una bocina detrás mío, imagine que sería el típico que te toca bocina por que le gustaste en la calle, la bocina se repetía detrás mío, volteo y era un camión y quien manejaba para mi sorpresa era Ricardo, se bajó del camión a saludarme, nos dimos un beso acompañado de un pequeño abrazo, me dijo que fortuna encontrarnos, estábamos cerca de casa, él ya había terminado así que lo invité a tomar algo, llegamos a casa y nos pusimos a tomar mate, me contó de cómo se conocieron con Mariela, yo le dije que era afortunado, que ella era buena persona, él no perdía oportunidad de verme las tetas, eso al contrario de incomodarme me gusto, me sentí deseada, estuvo un rato más y se fue, me dejo su número y yo le di el mío.

    Pasaron los días y me llegó un mensaje de Ricardo preguntando cómo andaba, me dijo que estaba cerca de casa que pasaría a saludarme, le dije que venga y esos minutos aproveche a ponerme un short bien corto y ajustado y una camiseta sin mangas súper escotada, me solté el cabello y cuando el llego me vio y no dudo en decirme lo hermosa que estaba, entro detrás mío y de reflejo noté otra vez su mirada en mi culo, como también lo noté viéndome las tetas cuando lo tuve de frente, entre risas y mates charlamos bastante, me pregunto como era posible que estuviera soltera con lo linda que estaba, yo le dije que por ahora estaba avocada a criar a Lucas. Ese día Ricardo se me insinuó mucho y yo la verdad deseaba que se me abalanzara y me hiciera suya, finalmente se fue y me tuve que pajear para calmarme.

    Volvieron a pasar los días y una noche nuevamente Ricardo escribiendo, me dijo que estaba en un viaje y que quería invitarme a tomar algo cuando volviera, yo le dije que iba a pensar Mariela, él me contestó que ella no tenía por qué enterarse y que solo íbamos a tomar algo, que no me estaba pidiendo que me casara con él, yo reí bastante y acepte, acordamos un viernes ir a un lindo bar.

    Llego el día y me preparé como una colegiala en su primera cita, me puse unos jeans ajustados, una camiseta sin mangas súper escotada que parecía que mis tetas se iban a escapar, unos zapatos con unos pequeños tacos y fui al encuentro sin saber que pasaría.

    Llegue yo primero y veo el celular con el mensaje de Ricardo que ya estaba entrando, llego y me dijo «Guau Lore estas mas hermosa que nunca» mirándome de arriba a abajo principalmente mis tetas, él estaba con un jean y una camisa que le resaltaba su espalda y sus brazos

    Tomamos unos tragos y él me propuso bailar cosa que me encanta, bailamos buen rato y él sujetaba mi cintura cada vez mas, era excitante sentir sus fuertes manos en mi cintura casi en mis caderas, en un momento yo quedando de espaldas a él sentí como rozó contra mi culo, era riquísimo sentir eso, se acercó a mi oído y me dijo, «Que hermosa que sos Lore, te mueves tan bien me gustas mucho», yo me estaba excitando, me tomo más fuerte y me apoyo su bulto, se sentía duro y grande, me di vuelta quedamos cara a cara y nos besamos, que rico beso me dio, sabia usar la boca, «Ricky vamos a otro lugar», pagamos lo que bebimos y salimos del lugar.

    Fuimos hacia afuera y él tenía su auto allí, entramos al coche y comimos a besos, yo me subí encima de Ricardo dejando mis tetas a su alcance, las apretaba, las sobaba, me pasaba la mano por el culo y sobaba mi concha sobre el pantalón, yo sentía su verga dura, estábamos muy calientes, «Lore hermosa como me gustas, desde que te vi quise que fueras mía» sus palabras me ponían, le sugerí ir a un hotel cercano a donde estábamos, él prendió el auto y salimos hacia allí, mientras manejaba yo masajeaba la verga, su miembro quería romper el jean de tan dura que se sentía.

    Llegamos al lugar y pedimos una habitación para toda la noche, subimos a la habitación y al entrar comenzamos a besarnos, tocarnos como locos, no fuimos desnudando, yo quedé en tetas y mientras él desabrochaba su camisa yo abrí su pantalón, me morí de deseo al descubrir su verga, que tremendo pedazo de carne que traía, larga, venosa, cabezona, con 2 bolas grandes y pesadas, la empecé a chupar como loca, era una delicia, no me entraba toda en la boca por el tamaño grande que tenía, Ricardo jadeaba intensamente con mi chupada, «Ayyy mi amor sabía que con esa boquita eras una genia chupando «, yo seguía chupando cada vez mas rápido, me la saco de la boca y me dijo «Déjame cogerte las tetas «, le di el gusto y me puso su chorizo en medio de mis gomas, le envolví con las tetas, él me las cogía y por su tamaño la cabeza llegaba sin problemas a mi boca que yo abrí para que me cogiera las tetas y la boca al mismo tiempo.

    Mi raja estaba híper caliente, nos desvestimos por completo, él me tomo me abrió de piernas al borde de la cama y de rodillas empezó a mamar mi concha, guau que increíble lo que me hacía, usaba su boca y su lengua de maravillas, «Mami tenés una concha riquísima», yo estaba en el cielo, sentía que me corría solo con la mamada de raja que estaba recibiendo, Ricardo se detuvo, se colocó el preservativo que no llegaba a cubrir toda su verga, colocó el trozo de carne justo en la entrada de mi concha y de un suave empujón la hizo entrar, ayyy que delicia, me empecé a chorrear toda de tanto placer que me generaba, su verga era un pistón que se movía a un solo ritmo expandiendo las paredes de mi agujero, sus manos no se quedaron quietas y tomaron mis tetas, las apretaba, esas manos fuertes me sometían pero a la vez era cariñoso diciéndome que yo era hermosa, que era toda una mujer caliente y sensual, mis sentidos estaban puestos en ese momento de placer, sentía que volaba, me volteó, me puso en 4 y me cogía de perrito, me tomo del pelo sin ser bruto pero teniendo el control de las cosas.

    Su pelvis golpeando contra mi culo generaba un sonido hermoso, varios minutos me cogió así, luego sacó la verga y empezó a meter sus dedos adentro y a la vez chupaba mu culo, su lengua bordeaba mi orificio anal, me lo dejo bien húmedo y seguidamente me metió un dedo mojado con mis jugos, arrimó su verga a la entrada de mi culo y yo temblaba sabiendo lo que seguía, metió muy suavemente la cabeza, que sensación increíble sentir como mi ano iba abriéndose con la presión de esa vergota, Ricardo fue muy cuidadoso pero poco a poco su verga entro más y más, no me la metió toda pero si lo suficiente para hacerme gozar, «Ayyy papito que bien me coges, ayyy mi culo ayyy rómpemelo», y vaya que me lo rompió, me dio soberana cogida, fue largo rato de cogerme cuando me avisó que estaba por acabar, yo le dije que me termine en la boca, le quite el preservativo y abrí mi boca bien grande para recibir esa leche, que manantial de semen que descargo, caliente y espesa, deliciosa.

    Quedamos rendidos en la cama, «Lore sos una diosa, no sabes como deseaba esto», «Ricky sos un pardillo, tu verga me mato» mientras se la jalaba, me encantaba su tamaño y potencia.

    Pedimos unos tragos a la habitación y luego continuamos nuestra noche con mas sexo, nos fuimos por la mañana.

    Tuvimos varios encuentros más, aunque sea una vez al mes salíamos y cogíamos, durante casi un año mantuvimos esta relación, él me ofreció dejar a mi prima para estar juntos pero yo no quise, finalmente ellos terminaron, al parecer no se amaban y no continuaron, él me busco diciendo que ahora estaba libre para que estuviéramos juntos, cogimos varias veces más pero al final a Ricardo le surgió un trabajo en otra provincia y fue imposible continuar, pero fue una rica experiencia y las cogidas que nos dimos fueron inolvidables.

    Ojalá les haya gustado este relato, algo diferente a lo que venía contando, espero sus mensajes sus críticas y recomendaciones.

    Acá dejo nuevamente mi correo, [email protected].

    Espero sus mensajes, son muy importantes para mí, así puedo mejorar en mis relatos y conocer más de ustedes también.

    Besos a todos, los quiero muac.

  • Todos quieren con Laura…

    Todos quieren con Laura…

    Oye, comentó mi esposa, tengo curiosidad. Chequeando el internet, encontré este anuncio: Hoy viernes, 5 pm hasta 3 am, noche de esposos cornudos y esposas en gangbang. Noche de coger y beber. Tenemos confirmadas varias damas que tendrán sexo grupal con varios de los asistentes en presencia de los esposos. Me gustaría ver qué pasa allí, dijo. ¿Estás segura? Pregunté. Es curiosidad, contestó, no hay ninguna obligación. ¿O sí? Para nada, respondí. Si quieres, vamos…

    Era evidente que aquel anuncio había despertado su interés, porque de inmediato inició los preparativos y no hubo necesidad de precisar sobre aspectos de modo, tiempo y lugar. La idea de asistir a aquello ya rondaba en su cabeza, así que procuró alistarse lo más pronto posible, pues ya eran algo así como las 7 pm. No era necesario preguntar nada acerca de sus intenciones, pues su vestimenta, ligera y atrevida, hacía suponer que iba en plan de acción, si es que aquello captaba su interés.

    El recorrido hasta allí no duró mucho. El lugar se encontraba realmente cerca, así que llegamos bastante rápido. Cuando estuvimos dentro del sitio, comprobamos que se trataba de un salón de forma circular, no muy grande, con sillas y mesas colocadas en frente de una pista de baile, de forma semicircular, decorada con grandes espejos. No nos pareció gran cosa y la primera impresión no fue muy agradable. Había pocas parejas en el lugar y, para la hora, no parecía muy concurrido el evento.

    La música sonaba y, poco a poco, las parejas que había allí se fueron animando a bailar para romper el hielo e ir calentando el ambiente. Y también, de a poco, empezaron a aparecer más hombres que mujeres en aquel lugar. Ellos, semidesnudos, se intercalaban con las parejas que allí bailaban. Su rutina consistía en abrazar a las mujeres por la espalda y acariciar sus cuerpos mientras ellas bailaban con sus parejas, maridos, novios o amigos. Incluso se atrevían a coquetear con ellas y, si lo permitían, pasar de las caricias superficiales a toqueteos algo más profundos en sus vaginas como parte del proceso de calentamiento sexual.

    Era claro que quienes estábamos allí íbamos dispuestos a tolerar aquellas intervenciones y disfrutar de la aventura, porque nadie parecía molestarse o disgustarse por tales atrevimientos con las mujeres. Todo estaba permitido y consentido. Y ellas, claro está, se mostraban dispuestas a dejar fluir todo aquello. En principio no hubo más que dos parejas sobre la pista, de manera que los demás simplemente observábamos cómo evolucionaba aquello.

    Los hombres, en el ejercicio de su rol, procedían a desnudar de a poco a las damas, quienes, sin dejar de bailar con sus parejas, lo consentían y disfrutaban. Los hombres, los cornudos, ni se inmutaban ante esto y seguían marcando el compás de la música mientras sus parejas eran atendidas por aquellos dedicados hombres, quienes, actuando de a tres por pareja, masajeaban, desnudaban y coqueteaban con las excitadas damas.

    La rutina incluía que los hombres, poco a poco, iban desplazando a la pareja y se turnaban para bailar y coquetear con las señoras, ya también semidesnudas, haciendo más explícitas sus caricias y toqueteos en sus cuerpos, hasta el punto de que ya empezaban a exhibir sus erectos miembros, alentándolas para que participaran acariciándoles y masajeándoles sus penes. Quien estaba de frente estrechaba a la dama en un abrazo mientras que quienes estaban detrás empujaban sus miembros contra las nalgas de la elegida, haciéndole sentir su virilidad.

    Una de esas damas no aguantó el voltaje de tales embestidas y se prestó para ser penetrada, ahí mismo, en la pista de baile, a la vista de todos. El agraciado muchacho que tuvo la fortuna de iniciar el acto, la abordó con mucha delicadeza y ella, en armonía con el momento, se inclinó para mamar el pene del hombre que tenía en frente mientras era taladrada insistentemente por el muchacho que tenía atrás. El otro muchacho, el tercero en discordia, seguía masajeando el cuerpo de la excitada mujer. Después de un rato, y coordinados, los hombres turnaban sus puestos, sin dejar que la mujer descansara de tal acoso.

    Llegué a pensar que aquellos eran actores que se prestaban para mostrar, más o menos cómo era que funcionaba la rutina prevista para esa noche y motivar a quienes asistíamos para que nos atreviéramos en la aventura. No obstante, la persona que se prestó para aquello era una mujer normal, que vestía de manera conservadora y, eso sí, muy dispuesta a que pasara de todo. Así que pocos instantes después, aquellos hombres le insinuaron algo al oído y, sin dejar de asediarla, se retiraron de la pista de baile, dirigiéndose hacia una escalera situada al fondo del salón. En la pista quedaba otra pareja que, al igual que la anterior, era abordada por otro grupo de tres muchachos, que procuraban despertar en la mujer el deseo para imitar a la mujer que ya abandonaba la pista.

    Detrás de ellos, claro está, otro grupo de hombres, incluido yo, seguimos a la mujer y sus tres corneadores. Dejé sola a mi mujer, haciéndole señas de que iba a observar. Y estuvo de acuerdo. Al llegar al segundo piso de aquella instalación, había un salón iluminado con una luz púrpura, bastante tenue, donde había varios sofás de forma redonda. Las mujeres que llegaban allí, se acostaban, o, en la posición de su predilección, permitían que se les abordara sexualmente por quienes la acompañaban en la aventura.

    Esa primera mujer, no más llegar allí, se tendió de espaldas, boca arriba y, abriendo sus piernas, dejó que aquellos hombres la penetraran. Uno de ellos la ensartaba mientras ella observaba cómo lo hacía y simultáneamente procedía a acariciar y mamar el pene de sus compañeros, quienes, posteriormente, también se turnaban para penetrarla.

    El grupo de hombres se iba incrementando, porque, además de los tres inicialistas, ahora se agregaban aquellos que, curiosos, nos acercamos a observar aquello y nos decidimos a participar, por qué no, siempre y cuando la dama lo permitiera, como en efecto sucedió. Tal vez fuimos diez o quince hombres quienes tuvimos la suerte de participar de aquello y, para disfrute de la dama, quien parecía no contentarse con nada, la penetramos no una sino varias veces. Ella, ya comprometida en la aventura, propiciaba variaciones en la manera de hacerlo.

    Inicialmente se dejó penetrar manteniéndose acostada de espaldas, pero después decidió colocarse en posición de perrito y fue en esta posición donde el mayor número de hombres accedimos a ella. Quizá se sentía más cómoda dejándose penetrar sin conocer el rostro y contextura de quienes la abordábamos. Su acompañante, el esposo suponía yo, se limitaba a observar y fotografiarla. Y pasado el tiempo, y aquel disfrute, la aglomeración se fue diluyendo, principalmente porque otra mujer ingresaba al lugar y, por supuesto, había que atenderla.

    El grupo de hombres, ahora, acudía al lugar donde otra mujer se iba instalando para tratar de tener sexo con ella, y al parecer esa era la forma como se desarrollaba la dinámica del evento. Y habiendo visto cómo era aquello, bajé a reunirme con mi esposa. Tremenda sorpresa me llevé cuando, al llegar al primer piso, la encuentro en la pista de baile, ya involucrada en la dinámica del espectáculo. No se había aguantado, pensé. Y, asediada por tres hombres, ya disfrutaba de la experiencia.

    Uno de ellos estrechaba su cuerpo contra el de ella, mientras sus compañeros le hacían sentir en sus nalgas la dureza de sus miembros. Y ella, encantada, les seguía el juego, pero aún se mantenía vestida, de manera que aquello no pasaba de ser un calentamiento previo. Al verme llegar, por supuesto, se disculpó con los muchachos, tal vez diciéndoles que se reuniría conmigo y que después seguirían con el cuento. Realmente no sé qué pasó, pero lo cierto es que abandonó la pista de baile y se juntó conmigo en la mesa.

    Te vi muy animada comenté y pensé que ya estabas metida en el cuento. No, contestó. Te estaba esperando. Bueno, dije, y empecé a comentarle cómo era que funcionaba el asunto, así que era cosa de ella si se involucraba o no en la actividad. ¿Qué piensas tú? Pregunté. Pues, si ya estamos aquí, contestó, hagámosle. ¿Estás de acuerdo? Me preguntó. Si tú quieres y no te incomodas, no tengo objeción. Al fin y al cabo, es una aventura compartida. Tú decides… Decidimos los dos, replicó ella. De acuerdo, entonces, dije. ¡Vamos!

    Cuando salimos a la pista de baile, ya fue otro grupo de muchachos el que nos abordó. Los anteriores quizá ya estaban gozándose a otra mujer en el segundo piso, porque, a esa hora, el lugar ya estaba bastante concurrido. Así que, no más iniciados los primeros compases de baile, ya mi mujer era asediada por los hombres que, siguiendo la rutina del evento, tenían la función de abordarla, excitarla y prepararla para tener su múltiple aventura sexual.

    Para complacencia de ella, uno de los integrantes del grupo era un muchacho de color, con un cuerpo bien trabajado, un poco más alto que ella y que, casi de inmediato, captó su atención. Bien pronto fui relegado de mi papel de pareja de baile, o sea, ahora, oficialmente designado como cornudo mirón, de modo que me quedé a un lado de la pista siendo testigo de los acontecimientos que se iban desarrollando conforme avanzaba el tiempo.

    El muchacho de color no perdió el tiempo y, tal vez conocedor del interés que mi esposa mostró por su compañía, decidió tomar el control y dirigir la rutina. Poco a poco la fueron desvistiendo hasta dejarla, no semidesnuda, sino totalmente desnuda. El permaneció siempre frente a ella, actuando como su pareja de baile, mientras que sus compañeros de tarea la tocaban y restregaban sus penes contra sus nalgas hasta decir no más. Y ella, entregada a la aventura, disfrutaba la situación mostrándose complacida. Para nada le importó bailar desnuda frente a aquellos hombres y la audiencia que a esta hora acudía al lugar.

    Incluso, además de los muchachos que conformaban el trío inicial, algunos hombres se aventuraban a palpar el cuerpo de mi mujer y restregar sus cuerpos contra el de ella, siguiendo la rutina que observaban por parte del grupo de muchachos, sin que al parecer le perturbara en lo más mínimo. La actividad se fue prolongando en el tiempo hasta que, el muchacho de color, algo le musitó al oído a mi esposa, porque pronto empezaron a moverse dirigiéndose hacia las escaleras que conducían al segundo piso.

    Cuando llegamos ahí, el lugar rebosaba de actividad. Había ruido, jolgorio, murmullos y gritos de placer por parte de las damas que ya estaban instaladas en medio de su aventura. Laura llegó acompañada, no sólo de los tres hombres que la escoltaban sino también por otro grupo de hombres que se vino detrás de nosotros tan pronto empezamos a desplazarnos al lugar de encuentro.

    No más llegado al sofá seleccionado, el muchacho de color le ofreció a mi mujer utilizar una venda en los ojos. Y ella, por alguna razón, aceptó. Así que él cubrió sus ojos con una banda de tela negra y, hablándole al oído, la fue llevando de espaldas hasta acostarla de espaldas en aquel gran sofá circular. No sé qué le dijo, pero ella abrió sus pernas y fue él, su parejo de color, quien primero la penetró. Ella, no más sentir ese primer contacto, emitió un gritico de emoción y placer, porque ciertamente aquel miembro, de gran tamaño, inundó de plano su sexo.

    El muchacho empezó a empujar y empujar dentro de Laura mientras, sus compañeros, colocándose a un costado de ella, exponían sus penes y se lo hacían sentir sobre su cara para que ella dispusiera de ellos. Ella, así lo hizo, pero, muy excitada, como estaba, soportando las embestidas de quien la penetraba, solo atinó a masajear y masajear aquellos miembros. Poco después empezó la rotación. Muy coordinados, el uno sacaba su miembro mientras el otro, sin tardanza, ocupaba su lugar.

    Laura estaba excitadísima. Su rostro estaba congestionado y gemía de lo lindo cada vez que era embestida por esos machos. Y, entonces, empezaron a llegar los otros comensales, quienes, alentados por los gestos y gemidos de mi mujer, también quisieron participar de la actividad. Los muchachos, poco a poco fueron cediendo su puesto a quienes, con su herramienta preparada y dispuesta, venían llegando.

    Ella, sin saber quienes la abordaban, tan solo respondía a las sensaciones que el contacto de su cuerpo con aquellos penes le producía. Hubo sí, un hombre de cuerpo y voluminoso pene, que, al penetrarla, logró sacarle un gemido intenso y sonoro. Ella, tal vez demasiado excitada, cuando sintió ser llenada por aquel inmenso pene, simplemente no pudo más y expulsó líquido en cantidades. Ya varios penes habían estado alojados en su sexo, así que aquello fue la cúspide de las sensaciones. Y de hecho gritó con intensidad al sentir la profusión de orgasmos que estaba experimentando.

    El hombre, también satisfecho, se retiró, y ella trató de levantarse. El muchacho de color la alentó a colocarse en otra posición, ahora de perrito, y fue también él quien inauguró la penetración masculina en esa nueva pose. Ahora, ella quedaba a merced de quienes aparecieran en escena. Y fueron varios. Mientras su colega la penetraba desde atrás, los muchachos colocaban sus penes al alcance de su boca para que ella, los mamara, como en efecto y presa de la creciente excitación, lo hiciera.

    La vagina de mi mujer, para ese momento, ya había sido invadida por unos treinta penes. De hecho, ya había batido el registro de hombres con los que había compartido en una sola sesión de sexo. Antes habíamos tenido aventuras donde hubo compartido con dos y hasta tres hombres en una sesión, pero ser poseída por un número tan alto de personas rebasaba cualquier expectativa. Y lo mejor de todo era que parecía no cansarse y excitarse todavía más.

    El muchacho de color, que oficiaba como director de orquesta, disponía de Laura a su antojo. Nuevamente le habló para que ella se colocará de espaldas, recostada sobre la cama, penetrándola nuevamente en la posición de misionero. Ella, al sentir a ese macho cubriéndola con todo su cuerpo, se excitó sobre manera y, aferrándose con intensidad a las nalgas de ese hombre, lo atraía hacia ella con insistencia. El contacto fue muy intenso y, ella, ya rendida de tanto placer, dio a entender que hasta ahí había llegado. Ya no podía más. Fue mucha adrenalina y no había experimentado eso antes.

    Ella se incorporó, se quitó la venda y se sorprendió al ver tanto hombre y tanto pene erecto a su alrededor. Con todo y eso, agarró fuerzas de dónde pudo y se atrevió a decirle a aquellos hombres que les agradecía su presencia y los momentos de placer que le habían hecho pasar, pero que ya no tenía ánimos ni fuerzas para continuar. Que todo había sido tan intenso y placentero, que ya había llegado al límite de su resistencia. Y todos los hombres, como siempre, se atrevían a decir de todo… sin tapujos. Tranquila reina, decían, coja fuerzas otra vez que culea muy rico. Nosotros la esperamos… y cosas así.

    Jorge, el muchacho de color, estuvo con ella, protegiéndola del acoso masculino. Señores, ya fue suficiente, muchas gracias. Ya la dama terminó. Hay otras damas en celo, así que disfruten la velada. Todavía no acaba la diversión. Y así, poco a poco, el grupo de personas alrededor de ese sofá se fue disipando. Algunos permanecían, quizá, solo por ver el cuerpo desnudo de mi mujer, y el contraste que color de su piel blanca hacía con el de su compañero negro. Quizá otros esperaban que el muchacho la cabalgara otra vez. ¡En fin!

    Lo cierto es que, pasados los minutos, quedamos los tres solos, porque la turba de caballeros ya se concentraba en otros lugares donde apenas se iniciaba la acción. De ser actores principales, ahora fuimos observadores de lo que sucedía a nuestro alrededor y ahí sí, Laura, mi esposa, sin su venda, pudo ver la magnitud de la aventura a la que estuvo expuesta, pero no se inmutó. Por el contrario, se mostró muy agradecida con el muchacho, Jorge, que aún, pasados los minutos, permanecía junto a ella.

    Ella y el permanecían desnudos, así que le insinué que se vistiera, pero Laura no fue receptiva a mi seña y, aferrando y acariciando el pene de él, sugirió algo más. El hombre lo entendió claramente, así que allí, y sin pronunciar palabra alguna, se irguió frente a ella con su pene erecto y, abriendo con delicadeza sus piernas a los costados, volvió a penetrarla. Varias personas, la mayoría hombres, nos quedamos contemplando como aquel hombre taladraba sin recato a mí mujer hasta que, nuevamente, la hizo estallar de placer. Ese fue el cierre de la jornada.

    Después de aquello Jorge, nos indicó dónde estaba el baño de damas, instruyéndole que allí se podía bañar y arreglar. Y, que, si queríamos, podíamos continuar en el lugar porque ya no íbamos a ser abordados. Ya habíamos aportado lo nuestro y los muchachos se dedicaban a las parejas y mujeres nuevas, las que aún no habían tenido la aventura. Así que, después que ella se hubo bañado y arreglado, permanecimos un rato más como espectadores en aquel lugar, viendo ahora, desde otra perspectiva, cómo funcionaba aquello.

    Nunca antes habíamos tenido tal experiencia y Laura se mostró muy satisfecha y, viendo todo aquello, nuevamente excitada ante la posibilidad de repetir la experiencia en algún momento. Me enfoqué en mostrarle todos los penes que habían estado en su vagina y que aún andaban presentes por ahí, y que no dejaban de echarle una mirada. Había hombres de todos los gustos. Colores y sabores. Todos, en algún momento de la noche, habían centrado su mirada e interés en ella, que estaba, como perra en celo, dispuesta a recibir entre sus piernas a cualquier macho que le ayudara a bajar la calentura. Y, como ella misma dijo, valió la pena calmar la curiosidad.

  • Sara viaja sin billete

    Sara viaja sin billete

    El asiento de madera vibraba bajo las posaderas de Sara, una mujer madura, atractiva, de pelo largo, que viajaba sola en un compartimento pensado para cuatro. El viejo tren, con gran esfuerzo, bufaba, jadeaba y dejaba escapar ventosidades mientras ascendía por la ladera de la montaña. El paisaje, iluminado por un sol de atardecer, era hermoso y misterioso a un tiempo.

    Sara se levantó de su asiento y metió la mano bajo sus pantalones de lino blancos, aquel masaje irregular era adictivo y no le molestaba que la tela de las bragas se colase por la raja de su culo. De hecho, deseaba sacarlas de allí para experimentar de nuevo esa invasión gradual.

    En cierto modo todo aquello era triste. Estaba cansada de la soledad, de la falta de calor. Sí, aquello era muy bonito, la naturaleza, el encontrarse con una misma, el tener tiempo y recursos para hacer lo que una quisiese, el ser libre. Sin embargo, la masturbación, a veces egoísta, no era la panacea. El recuerdo venía una y otra vez. La vida en pareja no había sido idílica, le había quitado parte de esa libertad. Había habido reproches y se había quedado a medias muchas veces y sin embargo, sin embargo añoraba todo aquello. Añoraba el perfume de su piel, el tacto de sus manos ásperas; echaba de menos los brazos que rodeaban su cuerpo y los besos que la dejaban sin aliento.

    El tiempo, siempre caminando hacia adelante, pasó a su implacable ritmo, ajeno a las inquietudes humanas. Fuera del tren, la noche había oscurecido todo, dejando que la luz y el foco del relato se centrasen en iluminar lo que ocurría dentro de ese habitáculo.

    – El revisor. – anunció una voz profunda.

    Sara, que se había quedado entrevelada, recuperó sus sentidos y mecánicamente buscó en su bolso el billete.

    No estaba.

    «¿Dónde lo habré puesto?» pensó mientras los nervios se agarraban a su bajo vientre.

    Un hombre algo mayor que nuestra protagonista, uniformado de azul oscuro, con barba y visera, abrió la puerta corredera y preguntó con educación.

    – Su billete, por favor.

    La viajera levantó la vista y con la cara iluminada por la vergüenza de aquellos que no están habituados a saltarse las reglas confesó.

    – No lo encuentro. He debido perderlo.

    El revisor la miró a los ojos durante unos instantes mientras Sara, en un intento fútil, removió con manos temblorosas el contenido del bolso una vez más.

    Allí no había nada.

    – Tengo que sancionarla. – dijo finalmente el hombre.

    Sara se levantó y se acercó a aquel tipo. Olía bien y no estaba mal.

    – Sabe… – comenzó a decir la mujer.

    – ¿Qué tengo que saber? – respondió el aludido sonriendo de un modo particular.

    En ese momento, sin saber muy bien de dónde venía aquel impulso, Sara besó en la boca al revisor.

    El revisor no la rechazó y devolvió el beso con pasión.

    Cuando se separaron, Sara le miró a los ojos durante un par de segundos y volvió a la carga. Esta vez el hombre tomó el rostro de la mujer en sus manos deteniendo el contacto.

    – La sanción, ¿recuerdas?

    El corazón de Sara comenzó a latir con fuerza.

    – Contra la ventana.

    La mujer obedeció apoyando las palmas de sus manos contra el grueso cristal.

    No ocurrió nada de inmediato.

    Aquel tipo sabía jugar con los tiempos y crear tensión.

    El caso es que estaba funcionando y la tensa espera no hacía más que aumentar la excitación de la mujer que, fuera de su zona de confort, no tenía certeza alguna de lo siguiente que iba a pasar.

    De repente, el revisor apartó el cabello de la viajera acariciando y dejando a la vista su cuello para después, sin avisar, darle un chupetón que la hizo estremecer.

    De nuevo, el cuerpo de Sara se preparó para más de aquello y de nuevo el varón la sorprendió con algo inesperado.

    Un contundente azote en las nalgas.

    Y poco después otro.

    La mujer contrajo las nalgas preparándose para un tercero pero este no llegó. En su lugar, las manos de aquel tipo sujetaron con suavidad pero con firmeza su cabeza y en su oído notó la húmeda presencia de una lengua que se movía con rapidez generando cosquillas e impulsos eléctricos que recorrían su cuerpo.

    Sara gimió incapaz de contenerse.

    – Mereces más azotes. – susurró el revisor en su oído sin darle tregua.

    – Bájate los pantalones.

    La viajera sin billete obedeció desabrochándose y bajándose los pantalones. De nuevo las braguitas, traviesas, se habían metido por la rajita del culete.

    El hombre contempló el espectáculo durante unos segundos y luego con su mano derecha, en dos intentos, bajó las bragas de la mujer dejándola, ahora sí, con el culo al aire.

    Luego llegaron cuatro azotes, alternando nalga derecha e izquierda.

    Para entonces Sara estaba muy caliente y tomando la iniciativa de nuevo se giró y besó al revisor.

    Este le agarró las nalgas apretando su cuerpo contra el de ella.

    Luego se desabrochó la camisa, desnudando el torso.

    Sara hizo lo mismo, dejando sus pechos al aire.

    El revisor pellizcó los pezones, los chupó y pasando la lengua dibujó círculos a su alrededor.

    Sara gimió, observó por el rabillo del ojo el bulto bajo los pantalones del revisor, se llevó la mano a la entrepierna y empezó a frotarse.

    Pronto llegó el orgasmo.

    El tiempo, caminando siempre hacia delante, pasó.

    El anuncio despertó a Sara. El tren había llegado a la estación.

    La mujer notó las bragas húmedas. Por fortuna los pantalones estaban secos.

    Se levantó y cogió el bolso y el resto del equipaje.

    Las bragas se habían vuelto a meter en la raja.

    Pero esta vez no hizo nada por sacarlas.

    Fuera del tren, en el andén de la estación, abrió el bolso y buscó el billete.

    No lo encontró.

  • Reencuentro con mi mejor amante antes de su boda (2)

    Reencuentro con mi mejor amante antes de su boda (2)

    Enlace a la primera parte al final del relato. 

    Pasados unos 20 minutos de estar recostados, recuperándonos de esa intensa cogida, Arturo se levantó, prendió el jacuzzi y ordenó una botella de vino por teléfono, me dijo que se daría una ducha y me invitó a ducharme con él, me dirigí al baño apretando las nalgas y tan pronto llegué me senté en la taza y aflojé mi esfínter, el semen contenido en mi culo salió a borbotones, causando asombro y risa en Arturo:

    Parece que te dejé el tanque lleno- ja ja

    Si papi, se nota que tenías los huevos bien cargados, pero te saqué hasta la última gota- respondí.

    No princesa, mis huevos son muy lecheros, todavía tengo mucha leche guardada para ese culito divino, ja ja,

    Solo sonreí, una vez que terminé de descargar me levanté y me metí a la ducha, un poco de su semen escurrió entre mis nalgas, las abrió con una mano explorando mi agujero y con dos dedos recogió los restos de semen y los llevó a mi boca, succioné sus dedos con lujuria, leche de mi macho recién salida de mi colita, de sabor fuerte y un poco dulzón, un rico y morboso manjar, se puso detrás mío abrazándome y mordisqueando suavemente mi nuca al tiempo que abrió el agua tibia y acomodaba su verga entre mis nalgas, aún flácida seguía teniendo un tamaño considerable, me sentía tan bien en sus brazos, susurró algunas obscenidades en mi oído y mi piel se puso chinita, era un experto en seducción, procedió a enjabonar mi cuerpo con delicadeza, acariciando mi piel, me dio vuelta y nuestros labios se entrelazaron, el agua tibia caía sobre nuestros cuerpos, terminando de enjuagarrnos, salimos de la ducha y tomándome de la mano me ayudó a entrar al jacuzzi, justo en ese instante llega la botella de vino y un par de copas.

    El jacuzzi estaba listo, rebosante de espuma, el agua tibia y las burbujas acariciaban mi piel, Arturo me da las copas y entra al jacuzzi, sentándose con las piernas abiertas, me acerco, le doy una de las copas y me acurruco entre sus piernas, recargando mi espalda en su pecho, quería seguir estando en sus brazos, sentir el calor de su cuerpo, el roce de su piel, mis nalgas acariciando su verga, la cual empezó a ponerse nuevamente dura bajo el agua, bebíamos nuestras copas de vino y disfrutábamos el masaje, me abrazó con fuerza apretándome contra su cuerpo y su verga se coló entre mis nalgas, sentí la punta chocar contra mi excitado agujero, presioné mi cadera y relajé mi esfínter, lentamente la punta de su verga se colaba en mi interior, sus labios buscaron los míos y nuestras lenguas se entrelazaron la cabeza de su verga seguía haciendo su entrada triunfal hasta que sentí que mi esfínter se abotonaba sobre el tronco de su verga, haciéndome gemir.

    Ufff, Ariel, que rico, ya entró la cabecita, que rico aprietas princesa, me encanta, ahh, que suave y caliente se siente, uf

    Cabecita, ufff, cabezota, y que cabezota cabrón, siento el culo tan abierto, como si me estuvieras metiendo un bate de beisbol, pero me encanta papi, la mejor verga del mundo.

    Arturo sólo sonrió y poco a poco seguía metiendo su gruesa verga dentro de mi culo, hasta que sus huevos chocaron con mis nalgas, así estuvimos un largo rato con su verga bien clavada en lo más profundo, sintiendo las pulsaciones de su verga, estaba en el cielo y cerré los ojos, empecé a culear, los gemidos se volvieron más intensos.

    oh, ah- gemía, , jadeaba, moviendo mi culo hacia adelante y hacia atrás, Arturo me abrazó del vientre con firmeza y empujaba mi cuerpo contra el suyo, la sensación se volvió más intensa, estaba bien empotrado y escuché a Arturo gemir en mi oído, me encantaba escuchar el placer que le estaba dando a mi macho, mientras más gemía más empujaba mi culo contra su pelvis, apretaba mi colita para darle más placer, hasta que me hizo levantar y dar vuelta con las manos apoyadas sobre los azulejos, levantó una de mis piernas y me hizo apoyar una rodilla en el borde del jacuzzi.

    Asi Ariel, no bajes la rodilla, se te ve hermosa la colita, así abiertita, ufff, para comerla.

    Cerré los ojos y esperé la estocada, pero en lugar de eso sentí una caricia húmeda, ardiente y rasposa en mi zona más íntima que me hizo estremecer, abrió más mis nalgas y empujando su lengua empezó a profanar mi culo, escalofríos recorrían mi cuerpo, estaba casi muerto de placer cuando saco su lengua de mi interior y me dio una chupada de culo que me hizo ver el cielo, parecía que succionaba mi alma, me dejó temblando, mi cuerpo se retorció, aullé como una perra, casi desmayo de éxtasis, me estuvo comiendo el culo por varios minutos, hasta que se levantó y me dio un cachete en el culo, sentía mi culo palpitante, abierto y sensible, se incorporó y me tomó de la mano para incorporarme también y tomándome de la cintura me llevó como un corderito a la cama.

    Me recostó boca arriba, abrió mis piernas y las levantó, empezó a besarme los pies, succionar mis dedos y poco a poco sus besos fueron bajando a mis pantorrillas y mis muslos, empujó mis piernas hasta que mis muslos tocaron mi pecho, quedando con la colita expuesta y abierta, reanudó su ataque, mordía mis nalgas, su lengua exploró el camino entre ellas y encontró mi orificio, voltee a ver el espejo, estaba en una posición muy sumisa a merced de mi macho, después de un rato dejó de hacer presión a mis piernas, pero no las dejó escapar, una de mis piernas quedó atrapada en su hombro y la otra bien abierta con su mano en mi pantorrilla, colocó la cabeza de su verga en la entrada de mi culo y me la fue enterrando sin contemplaciones, no se detuvo hasta tenerme completamente empalado.

    Ah- gemí al sentir su verga enterrada en lo más profundo.

    Acercó su boca y me dio un jugoso y ardiente beso al tiempo que iniciaba el vaivén, miraba en el espejo como desaparecía toda la longitud de su verga, empecé a gemir más fuerte, oleadas de placer recorrían mi cuerpo.

    ¿Extrañabas que te coja como una puta?, Ya la tienes toda dentro, gime, goza, quiero oir como disfrutas que te rompa el culo.

    Si, papi, cógeme, soy tu puta, haz conmigo lo que quieras, Ah, Oh – gemía y suspiraba, estaba en el paraíso.

    Casi me arrepiento de mis palabras porque me empezó a taladrar a un ritmo enloquecedor, me embestía duro, su verga goloeaba mi próstata y me hacía delirar, el espejo del techo me regalaba la vista de una puta entregada bien abierta de piernas siendo duramente empalada por un macho que la penetraba con furia, las duras nalgas de Arturo se apretaban al meterme su verga hasta lo más profundo, mis gritos de placer eran incontrolable, gemía como una putita.

    Asi, putita, gimes como zorra, gime, se nota que tenías ganas de verga, mira como gozas cabrona, que culo más hambriento, ufff, como traga y aprieta, ahhh

    Toma, toma, toma- gritaba mientras me empalaba con todas sus fuerzas.

    Después de un rato me la sacó y se recostó boca arriba, al tiempo que me decía.

    Quiero que me montes como puta, anda putita, monta a tu macho, te quiero coger todo el día y la noche sin parar, cabálgame.

    Tal parecía que quería recuperar todos los años que habíamos estado separados, quería cogerme en todas las posiciones imaginables, tenía el culo adolorido, llevaba mucho tiempo sin ser empotrado por un macho y más por una verga de su calibre, me estaba causando daño, pero no pensaba claudicar.

    Me coloqué encima de él, con una rodilla a cada lado de su cintura, levanté mi cintura y abrí mis nalgas con las manos al tiempo que con una mano Arturo movía su verga buscando mi orificio, cuando lo encontró empezó a refregar la cabeza, en forma circular, su verga goteaba precum y sentí como humedecía mi adolorido agujero, tomándome de la cintura me fue enterrando la cabeza de su verga, dí un gemido de placer y dolor, sentí que me reventaba e intenté zafarme pero me tenía bien sujeto de la cintura y continuaba empujándome hacia abajo, lo único que se me ocurrió fue suplicarle que lo hiciera despacio.

    Agh, despacio, despacio, me revientas, – supliqué

    Shhh, shhh, aguanta putita, ya va entrando, agh, que rico linda, no tienes idea de lo rico que se siente, agh

    Poco a poco continuó su avance abriendo mis entrañas, me estaba reventando, pero debía aguantar, sabía que era el precio que debía pagar por el placer que sentiría después, me dejaba subir un poco para después bajar un poco más, abriéndome más y más, hasta que sentí su rizado pelambre acariciar mis nalgas, me la había ensartado toda, sentí un calambre recorrer mi cuerpo, el dolor fue disminuyendo poco a poco, seguía doliendo pero me animé a mover mi culo despacio, en forma circular y apretar un poco su verga, haciéndolo gemir de placer:

    Así nena, muévete, baila encima de mi verga, ay pinche Ariel, que rico lo haces, eres la mejor puta del mundo, agh.

    Prácticamente aullaba como un lobo, me levanté y me empalé con todo mi peso, profundo, un nuevo gemido de ambos, le voló la cabeza y tomándome de la cintura empezó a bombearme hacia arriba fuerte, al tiempo que me empujaba hacía abajo, en cada embestida hacia arriba todo mi cuerpo se elevaba sin mayor apoyo que su verga dentro de mi culo, la profundidad de cada penetración era máxima, me sentía una muñeca de trapo en sus manos, mi vista se nubló, mis ojos se pusieron en blanco, la sensación de su verga frotando mi interior me hacía ver las estrellas, ya no pude aguantar más, mi verga explotó y chorros de tibia leche salieron disparados sobre su vientre y pecho, todo mi cuerpo empezó a convulsionar, al tiempo que arreciaba todavía más ritmo de la cogida, segundos después sentí su verga ensancharse y chorros y chorros de semen caliente y espeso inundaron mis entrañas, con vibrantes espasmos de su verga fue lanzando chorros cada vez más cortos, gruñendo como toro, apretaba mi culo para ordeñarlo, para recibir cada gota de su ardiente nectar, mi culo se contraía alrededor de esa enorme verga que tanto placer me estaba dando, sacándole gemidos y suspiros de placer, sentía el culo muy sensible, notaba el grosor de sus venas, incluso como se inflamaban y palpitaban, mi semen quedó sobre su pecho y con sus dedos recogió mi propio semen y lo llevó a mi boca, me supo a gloria, un sabor dulzón inundó mi boca y succioné sus dedos hambriento, dejándolos limpios, sin rastro alguno de mi semen, busqué sus labios para darle un dulce beso, un dulce beso con sabor a mi rica leche.

    Nuestros cuerpos sudaban y estaba exhausto, pensé que ahí acabaría todo, me equivoqué, Arturo seguía moviéndose en mi interior, revolviéndome por dentro, después de unos minutos, me puso de costado y alzó una de mis piernas sobre su cuerpo, su verga buscó mi agujero, estaba morcillona, pero como mi culo estaba sumamente dilatado no le costó trabajo traspasarme a pesar de su grosor y me siguió embistiendo batiendo la leche en el interior mi culo, sentía que en cada embestida mi culo dejaba escapar un hilo de semen que escurría por mis nalgas, poco a poco su verga se fue poniendo más dura, hasta alcanzar su máxima extensión y dureza y empezó a embestirme más rápido, apretándome con sus brazos y mordisqueando mi oreja al tiempo que me seguía diciendo mil obscenidades, jadeaba en mi oído hasta que empezó a gruñir y embistiéndome profundo lanzó un nuevo chorro de semen calientito en mi interior, nos quedamos unos minutos quietos, recuperando el aliento, sin sacar su increíble verga, hasta que escuchamos una voz que nos decía que el tiempo había terminado.

    Habían pasado seis horas de sexo desenfrenado, un auténtico maratón y estoy seguro que Arturo podría seguir cogiéndome otras seis horas, pero ya era tarde y no tardaban en regresar nuestras parejas.

    Por fin sacó su verga de mi culo, sentí que mi culo quedaba abierto y se contraía involuntariamente, me ardía y me hormigueaba, lo sentía muy sensible, no podía ni levantarme, me dolía todo el cuerpo, mis piernas temblaban, en el ambiente había un olor a sexo, a semen, a culo, a sudor, un olor a macho, no era para menos después de la tremenda cogida que me habían dado, Arturo me tuvo que ayudar a incorporarme y nos dimos una ducha muy rápida, salimos con un poco de prisa por la presión del encargado que por segunda ocasión había ido a apresurarnos.

    Sentía mi culo maltrecho, estropeado y húmedo, estaba seguro que escurría un poco de semen, no había tenido tiempo a limpiarme a conciencia, subimos al auto, en la salida estaba el encargado y Arturo le llamó para disculparse por el atraso y darle una propina que aceptó con agrado, inmediatamente le cambio la cara y sonriendo preguntó mirándonos a la cara.

    Espero que hayan disfrutado su estancia.

    Mucho- respondió Arturo con seguridad.

    Sí, se notó, nunca había escuchado tantos gritos y gemidos, ja, ja- dijo riendo en forma sarcástica el encargado y confirmando lo que sospechaba.

    Fue un placer que hayan venido y espero que nos visiten nuevamente- agregó y mirándome a la cara, como adivinando que yo fui el empotrado señaló- estoy para servirles en cualquier cosa que necesiten- esta última frase me sonó a una velada insinuación.

    Llegamos a la casa de los abuelos de Arturo y las chicas ya habían llegado, salieron a recibirnos y fue notoria mi dificultad para caminar, les comentamos que estaba bien, que me había caído de sentón jugando tenis, pero que ya había ido al médico y en un par de días estaría recuperado.

    Salimos a cenar a un restaurante de carnes a invitación de Arturo y pasamos otra agradable velada, aunque estaba un poco preocupado porque sentía un ligero fluido que escapaba ocasionalmente de mi culo.

    En la noche antes de dormir, me di una buena ducha, higienizándome a conciencia y descubrí que efectivamente en la parte trasera de mi bóxer había una capa de un líquido viscoso y un poco endurecido, esa humedad había traspasado el bóxer mojando la parte interna de mi pantalón, pero afortunadamente no fue visible en la parte externa, lavé mi bóxer a conciencia en el lavabo y lo escondí en mi maleta.

    Salí desnudo a la cama para acostarme con mi esposa, no me puse bóxer por el dolor que me causaba inclinarme y así desnudo me acurruqué con Laura, mi esposa pensando que quería sexo se disculpó diciendo que estaba exhausta por el día de compras.

    Perdona amor, estoy muy cansada, es increíble todo lo que ví y compré, son cientos de tiendas con ropa y artículos novedosos y aun precio bajísimo, caminé toda la tarde amor, disculpa.

    No te preocupes amor, yo estoy igual, me duelen todos los músculos del cuerpo, no estoy acostumbrado a realizar tanto ejercicio.

    Hay Ariel, pobre de tí, pero no estaría mal que hicieras un poco más de ejercicio, mira el cuerpo de Arturo se nota que hace mucho ejercicio y tiene mucha condición, lástima que esté tan lejos, seguramente el te pondría en forma,

    Si amor, lástima, realmente tiene una condición muy buena, apenas pude aguantarle, me dejó todo el cuerpo adolorido- respondí, lo cual aunque en un contexto diferente al que imaginaba mi esposa, era cierto, quien solamente sonrió.

    Continuamos charlando un rato, mi esposa estaba fascinada de lo que vió en Tucson y nos pusimos a planear los días de visita a Tucson y Phoenix después de la boda y le recalqué:

    Recuerda que viajamos en avión, por lo que tenemos un peso limitado, no vayas a excederte con las compras.

    Poco a poco el cansancio nos fue venciendo y nos quedamos dormidos.

    No hubo oportunidad para otro encuentro por los preparativos de la boda, pasaron un par de días y mi culo se había restablecido, tenía ganas de otra cogida y pensé que tal vez un día antes, en su despedida de soltero habría oportunidad, ese día me comprometí a ser chofer designado y no beber, Vane me encargó mucho a Arturo, y eso quería hacer, «encargarme» de él, pero no fue posible, siempre estuvimos acompañados, de todos modos nos divertimos mucho en diferentes antros, Arturo bebió más de la cuenta y en la madrugada, al regresar a la casa de los abuelos por fin tuvimos un breve tiempo solos, me dio un último beso de despedida, jugoso y cachondo, mordiendo mis labios con pasión, me aferré con fuerza a su cuerpo como si quisiera fundirme con él.

    Desgraciadamente familiares de Arturo venían en otros autos y nos tuvimos que separar y bajar del auto.

    Al otro día fue la boda, sumamente elegante y con muchos invitados, mi esposa estaba asombrada de estar en un evento tan lujoso y grande, la pasamos genial, al final, antes de terminar la fiesta, Arturo y Vane se despidieron de nosotros, Arturo me dio un último y fuerte abrazo:

    Te quiero Ariel, nunca te olvidaré.

    Y yo a ti Arturo, cuídate mucho, te voy a extrañar mucho, Gracias por todo.

    Ese fue la última vez que vi a Arturo, alejándose con su ahora esposa para iniciar su luna de miel al tiempo que mi mente evocaba los ardientes momentos que pasamos juntos y pensando si algún día el destino nos pudiera volver a juntar, sentí un poco de envidia de Vanessa, se había sacado la lotería y era la afortunada de tener para siempre al mejor amante de todos.

    Al otro día salimos rumbo a Tucson donde pasamos un par de días y luego rumbo a Phoenix donde estuvimos 4 días visitando sitios turísticos y haciendo compras antes de regresar a Chiapas y culminar este grandioso viaje que siempre estará en nuestras mentes, Laura por ser la primera vez que viajó a otro país y yo por ser la última ocasión que me encontré con mi mejor macho y sí, es correcto, tuvimos que pagar sobre equipaje en los vuelos de regreso.

    Espero sus comentarios en [email protected]

    Primera parte del relato:

    Reencuentro con mi mejor amante antes de su boda.

  • Perdí mi inocencia

    Perdí mi inocencia

    Tenía 18 años cuando entré a universidad, al poco tiempo conocí a un chico, él era mayor que yo, estaba unos semestres adelante que yo, luego de algunos meses de ser amigos, se me declaro y decidimos ser novios, no era muy simpático, pero era muy aplicado y estudioso, eso me llamaba mucho la atención, al estar unos semestres adelante de él podía ayudarme en los estudios además que me obligaba sacar buenas notas. Si bien había tenido algunos novios antes no habíamos pasado de besos y caricias.

    Un día antes de los exámenes fuimos con unos amigos a estudiar a su casa ya que el dominaba esa materia ya en la tarde todos se fueron, quedándome sola con mi novio, fue un momento muy tenso para mí porque sabía que algo iba a pasar, yo lo quería mucho y ya íbamos algún tiempo así que me deje llevar. Después de muchos besos y caricias estábamos muy calientes, el tomo la rienda de todo y me pregunto si era mi primera vez, no se capaz lo noto por qué estaba muy nerviosa y si era mi primera vez, no sabía nada del sexo pero el si.

    Así que me guía muy bien sabia donde besarme, tocarme y excitarme y lo hizo tan bien que no me negué a que pasara, me tomo de la mano y fuimos a su habitación donde me quito la ropa de a poco y lentamente y al mismo tiempo la suya, hasta estar completamente desnudos, mía senos al aire mis pezones erectos, me quito mi ropa interior todo eso sin parar de besarme, busco un preservativo pues era muy cuidadoso y se lo coloco rápido, continuo con sus besos muy excitantes, puso su verga a la entrada de mi conchita pude sentirla dura, estaba muy nerviosa de a poco y lentamente introdujo su verga dentro de mi, mis piernas temblaban y estaba muy asustada pero al mismo tiempo excitada, el no dejaba tiempo para que pudiera pensar o reaccionar pues sus caricias y besos eran tan intensos que me obligaba a dejarme llevar, además estaba sobre mi así que no quedaba tiempo para huir, así pasaron unos minutos hasta que se vino y desde ahí lo repetíamos cada vez que podíamos.

    Esa fue la vez que perdí mi virginidad.

  • Roberto me comparte con un single

    Roberto me comparte con un single

    Somos una pareja madura mi esposo Roberto de 56 años 1.60 de estatura complexión mediana y unos 15 cm de miembro, yo Fanny de 50 años 1.50 de estatura, pecho 36C con los estragos que dejan los embarazos estrías y abdomen no tenemos cuerpos de gym, pero nos conservamos.

    Navegando en internet en una página de intercambio vimos el anuncio de un single que me pareció atractivo 35 años lampiño, apiñonado buen cuerpo y mostraba un rico caramelo de 20 cm, venoso y cabezón, su anuncio bien redactado refiriéndose con educación a parejas que quisieran interactuar con él, que sabía su papel como tercero sin rollos de alcohol, drogas, sado etc., le dije a Roberto que se me antojaba y me pidió contactarlo pero que está vez yo hiciera toda la labor que el solo estaría a mi lado por cualquier cosa que surgiera y sobre todo por mi seguridad, así lo hice, tenemos un teléfono de contacto que ocupamos solo para nuestra vida de pareja abierta desde el cual le mandé un WhatsApp diciéndole que nos interesaba, que éramos una pareja abierta, madura y sin rollos fuera de pasar un buen rato de placer sexual, tardó mucho en contactarme y pedía una disculpa pues en ese momento el estaba trabajando, me dijo que también estaba interesado y que le gustaría conocernos, que nos mandaría algunas fotos muy sugestivas sin rostro y que le mandaramos también fotos mías igual con el anonimato del rostro, así como nuestra preferencia y fantasia sexual y requisitos para un encuentro, que nos tomáramos el tiempo necesario pues el sabe que en esto la prisa no encaja, me encantó la respuesta.

    Roberto me sacó unas fotos en lencería en posiciones también muy sugestivas con las piernas abiertas mostrando mi vagina depilada, en cuatro mostrando el culo, de frente mostrando mis pechos, una mamando la verga con Roberto y otra ensartada por Roberto, se las envié y le dije que esperaba le gustarán, el abrió el WhatsApp y de inmediato mando también sus fotos mostrando su cuerpo ligeramente marcado y el miembro bien parado desde varios ángulos, la verdad se me hizo agua la boca y el culo.

    Le hicimos una lista de requisitos que nos gustaría tener antes durante y después del encuentro, cuando los estábamos poniendo Roberto me dijo que quería que disfrutará ese encuentro sola, que el asumiría el papel de cornudo en esta ocasión, tal como yo lo hice cuando se cogió a mi amiga, me gustó la idea pero le dije que no quería que me dejara desprotegida, así que le pedimos esto

    Antes del encuentro:

    Conocernos por zoom para iniciar, si seguía la atracción, nos tomaríamos análisis para descartar una enfermedad de transmisión sexual, nosotros agendariamos la cita en el laboratorio y la pagaríamos, una vez con el resultado de todos nos conoceríamos físicamente para platicar e intercambiar puntos de vista, y planear la fecha del encuentro.

    Durante el encuentro:

    Nos veríamos en el bar las fuentes abajo del hotel nevada, conversamos un rato y bailamos antes de subir a la habitación, Roberto no participa se queda en el bar esperando mi regreso, trato con respeto de ambas partes, introducción vaginal o anal solo con condón, una vez terminada la relación sexual bajamos nuevamente al bar, si se da el tiempo y las circunstancias convivimos un rato más, los gastos correrán por cuenta de Roberto.

    Después del encuentro:

    Cero llamadas o contacto de él hacía nosotros, si se habla de esto con sus conocidos no poner nombres en la aventura.

    Si hubiera algo más después de esta noche nosotros lo contactariamos y el estaría en su derecho de aceptar o negarse

    Iniciamos la aventura:

    Realizamos una seción vía zumm el domingo siguiente, nos presentamos y me puse de acuerdo con Jimmy (no es su nombre verdadero) para la fecha, hora y lugar que le acomodara para sus analisis nosotros nos haremos los análisis elismo día también, quedamos en realizarlos de inmediato el miércoles ya teníamos los resultados negativos ambos alegrandonos pues fué el banderazo para iniciar esta aventura, en la noche del mismo miércoles nos conectamos vía zumm, yo llevé la pauta en la conversación, Roberto solo estuvo atento escuchando y viendo la acción, después de las presentaciones y algunos datos de carácter personal, Jimmy me pidió que le dejara verme completa, yo estaba vestida con unos leggings muy apretados tipo colombiano lo que dejaba ver mis nalgas y piernas así como un top ceñido a mi pecho, me aduló y me pidió si le dejaba ver algo más a lo que accedí volteándome y bajando el leggings me empine para que disfrutará la vista de mis nalgas, después me quité el top y le dejé ver mis pechos, le dije que era su turno, se quitó la playera y pantalón para dejar a la vista su torso que sin ser de atleta de gim estaba muy apetecible, se veía firme, después bajo su slip y salió al aire un miembro parado venoso, con una cabeza brillante depilado, también lo elogié y pregunté ¿cómo te gusta coger?, ¿tus fetiches?, me dijo que le gustaba mucho la lencería sobre todo los corsets negro o rojo o combinados los dos colores, zapatillas altas y en lo sexual le encanta mamar y que se lo mamen, terminar en la boca de la mujer y también le gusta el anal, le dije que sin problema que lo complacería para que quedara satisfecho y que yo era amante de los preámbulos besos en la boca, al cuello, mamada en los pechos y en la vagina, beso negro y montarme porque así alcanzaba más fácil el orgasmo, me contestó que igual sin problema para dejarme satisfecha, quedamos de vernos el jueves en un café por Tlalnepantla para conocernos físicamente, casi era un hecho que cogería con el y empecé a empalmarme pensando en su miembro dentro de mi.

    El jueves nos vimos en el café, Jimmy llegó muy puntual cosa que me gustó, se sentó junto a mi Roberto frente a nosotros no perdía detalle, el saludo fue muy eufórico casi me besa en la boca, al sentarnos el rosó con su mano una de mis piernas, tomé su mano y la puse en el muslo para que se sintiera con más confianza, me susurro al oído que se moría de ganas para vernos ya, le dije que esperara al sábado que también a mi se me hacía eterno pero era parte del juego y me excitaba, la plática estuvo muy amena, platicamos casi de todo incluyendo lo sexual, el es divorciado y al navegar por internet vio las páginas de tríos, intercambio y decidió poner el anuncio solo por curiosidad, que ha realizado varios encuentros por lo que se considera con experiencia, nosotros le platicamos de algunas de nuestras aventuras, después de un largo rato nos despedimos no sin antes prometer vernos el sábado en el bar la fuente de Tlalnepantla, Roberto pago la cuenta y nos retiramos, llegando a casa Roberto me tocó la entrepierna y solo sonrió de lo húmeda que tenía mi vagina, pero me dijo mejor no te estímulo para que el sábado llegues con Jonny muy excitada y lo disfrutes con más ganas

    El viernes hicimos los preparativos previos, fuimos a la sex shop a comprar la lencería adecuada para agradar a Jonny, un body de media copa y facilidad para que salieran mis tetas, abierto de la entrepierna, con tiras para sostener las medias, tanga y medias lisas de naylon en color negro, un vestido corto color rojo con escote pronunciado todo rematado con zapatillas de tacón alto que hacían resaltar más mis nalgas, nos excitamos con la elección de las prendas pensadas para agradar al corneador, pase al salón de belleza para cortar y teñir mi pelo, arreglar mis uñas, manicur y pedicur, depile la entrepierna y me puse una mascarilla, Roberto tenía parada la verga solo de pensar que se van a coger a su mujercita y que él está de acuerdo, y yo ni se diga, todo el día húmeda por la excitación de los preparativos, parecía adolecente en su primer cita jajaja.

    El sábado nos levantamos temprano para realizar algunas labores en el hogar y darnos tiempo suficiente para arreglarnos.

    Roberto se aseó, rasuró, se vistió con pantalón y camisa de vestir sin corbata, un suéter que lo hacía verse más joven, yo me di un baño perfumé todo mi cuerpo, me peine y me maquillé, al ponerme la lencería vi a Roberto observándome y me dijo que me veía muy atractiva con ese atuendo, Jimmy estará muy satisfecho de cogerte, observe que tenía parada la verga, lo palpé y acaricié prometiéndole que regresando le dejaría meter ese miembro en los lugares donde me penetrara Jimmy.

    Llegamos al bar a las 19.00 apenas estaban abriendo, pedimos la mesa para 4, poco después llegó Jimmy, saludó primero a Roberto y luego de forma muy efusiva a mi, dándome un beso prolongado en la boca, se sentó a mi lado y me abrazo, pedimos de beber algo para entrar en calor y vaya que lo hicimos pues Jimmy inicio acariciando mis piernas palpando la tela de las medias y llegando hasta mi entrepierna, Jimmy me agradeció por mi arreglo y las prendas que vestía pues solo de verlas y pensar en que me iba a coger se excitaba enormemente.

    Roberto no perdía detalle, le toque y tenía la verga bien parada, le sonreí y le pedí que al igual que yo lo disfrutará.

    Jimmy me pidió bailar con el, así que nos fuimos a la pista, realmente fué para seguir con las caricias aún más atrevidas pues se puso atrás de mi y yo me moví muy sensual restregando mis nalgas en su verga parada a todo lo que daba, el puso sus manos en mis pechos y me besaba los oídos murmurando lo mucho que me deseaba, alabando mi cuerpo y diciendo cómo me cogería en el cuarto del hotel, yo me volví al frente para darle un beso prolongado en la boca y con una de las manos sobaba su verga, así estuvimos hasta las 10 de la noche cuando ya se hizo necesario dar paso a lo que teníamos que hacer, ”coger» y disfrutar el momento.

    Llegamos a la mesa y le dije a Roberto que nos retirabamos a la habitación para compartir mi culo con Jimmy que nos esperara y no se preocupara que yo estaría bien, Roberto me dijo que ya había pagado la habitación y me dio la llave, tome mi bolso y nos dirigimos al lobby para tomar el elevador, sonreí al pensar en forma fugas que prácticamente estabamos pagando para que me cogieran, pero todo sea por el gusto de disfrutar de otra piel, otros besos, otro pito, con la complicidad de mi esposo, Jimmy me tomó de la cintura y ya en el elevador me besó el cuello y sus manos me acariciaron los pechos y nalgas, subió mi vestido para palparlas lo que me excitó aún más tal vez por la adrenalina de ser sorprendidos, salimos del elevador y aún llevaba el vestido arriba y Jimmy agarrándome el culo, nos encontramos a una camarista pero no hizo ningún gesto yo creo que ya están acostumbrado pues las parejas a eso van, a coger.

    Entramos a la habitación y me colgué de el para besarlo no perdimos tiempo pues el vestido ya de por sí arriba solo tuvo que terminar de sacarlo para dejarme en lencería me separó un poco para mirarme y decirme que estaba muy atractiva y volver a agradecerme por complacerlo, yo lo volví a besar y fui besando su pecho hasta que me arrodillé para desabrochar su cinturón bajar el cierre de la bragueta y bajar el pantalón junto con su slip dejando al aire una verga que se antojaba, no me pude resistir y comencé dándole unas mamadas a su cabeza para después darle lengua al tronco hasta llegar a los testículos, lo empuje hacia la cama para tener mayor acceso, termine de sacar sus prendas subí sus piernas para lamer su culo, vi que le agradó pues tomó mi cabeza para que no la retirara, poco después volví a lamer su tronco y al llegar nuevamente a la cabeza la introduje en mi boca para mamarsela un buen rato, Jimmy me levantó y me dijo ahora me toca devolverte el favor, volvió a besarme en la boca y cuello bajando después a mamar mis pechos como si fuera becerro me excité mucho pues es uno de mis puntos débiles, poco después me acostó sobre la cama para llegar a mi vientre y bajar a mi vagina dándome una rica mamada, le tome la cabeza para restregársela en la boca, que sensación tan rica, de la misma forma que yo lo hice me dio unos ricos lengüetazos en el ano haciendo que lo frunciera de placer al sentir su lengua tratando de introducirse, me levanté para acomodarme junto con el en un rico 69 que delicia mamar y que al mismo tiempo te la estén mamando, ya no aguanté así que casi en tono casi de súplica le pedí que ya me la metiera, me puso en posición de misionero para dejarmela ir, en cuanto la recibí apreté y aflojé mis paredes vaginales produciendo en el una agradable sensación que hizo que acelerará su movimiento de mete y saca hasta lograr mi primer orgasmo múltiple por la forma en que se meneaba, no me dio tregua solo cambió de posición ahora de piernas al hombro, y sin perder el ritmo, le pregunté si quería venirse me dijo que aún no que siguiera gozando, así que me moví también para otro orgasmo, me cambió de posición ahora de tijera y después me puso en cuatro para sentir sus testículos pegando en mis nalgas con un ritmo cadencioso, volví con otro orgasmo ya no supe cuántos fueron pues perdí la cuenta, sentí que en ese momento se tensó para derramar toda su leche caliente dentro de mi vagina, hasta ese momento me di cuenta que de lo calientes que estábamos no se puso condón, pero ya no me importó pues gocé ese chorro de abundante leche que empezó a derramarse por la orilla de mi vagina, me sorprendió que no pidió descanso y seguía con la verga parada metiendo y sacando haciendo que volviera a venirme, solo lo sacó para que lo limpiará con mi boca faena que hice sin chistar durante otro rato, hasta que se volvió a venir en mi boca, era la locura, en ese momento si paró para acostarse a mi lado y descansar un poco, me dijo que todavía faltaba que me lo metiera por el culo que no me lo iba a perdonar pues cuando paso su lengua por mi ano le agradó sentirlo apretado, así que me prepare mentalmente para que me culera, fui a mi bolso para sacar el lubricante y pudiera entrar con menos esfuerzo sin dañarme, cuando vio esto Jimmy me besó nuevamente sintiendo el sabor de su propio semen por los residuos que tenía, se relamió y me dijo que era la primera vez que los probaba y que le gustó besarme así, dejamos pasar unos 30 minutos y me di a la faena de masturbarlo y mamarle la verga para invitarlo a que me lo metiera por el culo, me puso de piernas al hombro para untar lubricante en la entrada de mi ano y colocando la cabeza de su verga, lo fue metiendo con delicadeza poco a poco hasta casi la totalidad, me sorprendí yo misma de aguantar pero la excitación hace que realices cosas que no aceptarlas normalmente, se empezó a mover rítmicamente hasta que me acostumbré y tuve otro orgasmo más, que hizo que apretara a mi visitante anal, así que provoque que se volviera a venir sintiendo el cálido líquido en mis entrañas, cuando lo sacó salió también parte de su esperma.

    Volvimos a descansar ahora ya con más tiempo, platicamos, que a pesar de haber tenido otras experiencias está que ha tenido conmigo ha sido la mas gratificante por todas las atenciones que le di, desde ponerme la lencería que le gusta, el arreglo y perfume en mi persona, que si más adelante lo quisiéramos volver a repetir el estaría encantado, pero que eso lo dejaba como tarea entre yo y Roberto.

    Yo también le agradecí y le dije que su aguante me excitó muchísimo pues tuve orgasmos como nunca los había tenido, y que platicaría con Roberto de otro encuentro, pues siempre tenemos nuestras aventuras de común acuerdo.

    Me pidió que le regalara la tanga como un buen recuerdo le dije que sin problema podía quedársela.

    Nos vestimos y no me lave a propósito para que Roberto me tocará y se excitara cuando llegara a la mesa donde nos esperaba, como me cogió Jonny, eran las dos de la mañana, bajamos al bar nuevamente, Jonny se despidió muy amablemente de Roberto y de mi se despidió con un beso prolongado en la boca, cuando nos quedamos solos, Roberto me empezó a besar y tocar, de inmediato me dijo hueles a sexo, le pregunté si le gustaba respondiendo que sí, también le pregunté si quería cogerme en la habitación pues aún no entregaba la llave, y como respuesta puso mi mano en su verga, estaba muy excitada así que pidió la cuenta al mesero el cual nos miró extrañado pues había presenciado cuando me fui con Jonny y ahora con Roberto, seguro pensó que mujer tan puta, y tenía razón en ese momento así me sentía la más puta de todas, y además por lo mismo, excitada como para recibir otra cogida de Roberto.

    Subimos nuevamente al elevador en donde me tocó la panocha sintiendo pegajoso, me preguntó si había usado condón y le respondí que no, solo movió la cabeza y se sonrió.

    Entramos a la habitación desarreglada de la batalla anterior, sentí a Roberto muy excitado, me quitó el vestido y se quitó el pantalón, me abrazo para besarme en la boca y en el cuello, atrás de los oídos y mientras con una de las manos me sobaba las nalgas y con la otra me metía un dedo en la vagina, me baje para mamar su verga después me recosté para que me mamara la vagina con residuos de la leche de Jonny, nunca lo había hecho y al principio se sacó de onda pero después le tomó el gusto dándome unos buenos lengüetazos incluyendo mi ano, me volví para hacer otro 69 con Roberto probar en una noche dos pitos, dos pieles dos formas diferentes, es muy excitante, Roberto me volteó para penetrarme con las piernas al hombro me dijo que la sensación de penetrarme con semen del corneandor es muy excitante solo de pensar que antes estuvo otro pito, tuve un orgasmo intenso, descansamos un rato comentando las nuevas sensaciones de esta forma de compartir y nos gustó, Roberto no me perdonó el culo ya que una vez que se repuso puso lubricante en mi ano y en la verga para meterlo poco a poco, se facilitó la maniobra ya que previo lo había abierto Jonny, Roberto de lo caliente que estaba se vino rápidamente.

    Descansamos un rato y después nos dispusimos a salir de la habitación yo muy cansada por el ajetreo de la noche pero muy satisfecha.

    Llegamos a casa y nos metimos a la cama para descansar hasta muy tarde.

    A Roberto no le di detalle de la cogida con Jonny pues me lo reservé para una excitante plática y coger posteriormente.

    Pues bien, espero les haya gustado este relato por favor hagan sus comentarios y su valoración.

  • La diosa Irina

    La diosa Irina

    Llevaba días buscando travestis en la web hasta que encontré una escort que llamó mucho mi atención, el anuncio decía 1200 por dos horas. Era una niña hermosa de 20 y tantos. Solicite el servicio y acordamos en un hotel de Tlalpan, donde justo comencé muchas aventuras con Karen unos años atrás y es que si iba a ser el cierre de mi vida sexual que mejor que fuera donde todo comenzó.

    Llegue y rente la habitación, subí y comencé a ver porno. Solo me excitaba y pensaba muchas cosas, pero era el tiempo de terminar con esto asi que iba a disfrutarlo. Llevaba días de filtrear y tocar a una compañera de trabajo que apretaba mi pene y lo acariciaba y pensaba en eso mientras me masturbaba un poco. Irina venía retrasada asi que decidí desnudarme y esperarla.

    Llamo la recepción del hotel casi una hora después de que había arribado indicándome que había llegado una chica. Les pedí que la dejaran pasar y escuche sus tacones acercarse a la puerta. Me puse en pie y espere tras la puerta. Ya había tenido experiencias con trans antes y esperaba no decepcionarme como antes. Sin embargo Entro una Diosa de casi 1.80 de alto con unos jeans y una gabardina negra. Me saludo y se disculpo por la tardanza. Me vio desnudo y escuchando música y me acerque a pagarle. Ya tenía dispuesto el pago y le di un poco de propina. Ella lo recibió y cerro las cortinas para comenzar a desnudarse. Me recosté y mire como se iba quitando todo. Mediamos lo mismo, así que deje de preocuparme por su altura. Cuando se quitó el bra un par de pechos redondos salió, eran perfectos y cuando se retiró las bragas vi su pene, oculto pero parecido al mío.

    Como quieres empezar me pregunto. Me lancé sobre ella para besarla, sus labios rojos y carnudos y sus ojos color azul con unos lentes que nunca se quitó. Empezó a besarme y después a hacerme un oral, estaba ya muy excitado le pedí que hicieramos un 69 y puso su pene en mi boca, mientras ella me mamaba el mío. Su pene comenzó a crecer y a no caber en mi boca pero me lo tragaba hasta el punto que me cortaba el aire. Ella gemía y se retorcía cada que entraba por completo su pene en mi boca. Después lo sacaba y movía mi cabeza para lamer sus testículos. Se excitó tanto que me dijo cambiemos de posición. Me puso en 4 y comenzó a lamer mi ano, metía su lengua y sentía su saliva entrar poco a poco. Metió tanto su lengua que yo disfrutaba y veía como mi pene empezaba a arrojar algo de semen, no porque me viniera sino por lubricar. Ella con su mano en mi pene masturbandome sintió como venia saliendo un poco de liquido y comenzó a beberlo mientras mamaba mi pene, uno de los orales mas deliciosos que jamás había recibido. «No te vayas a venir mi amor» me dijo. Yo no tenia ni ganas de venirme pero llevaba tiempo esperándola así que eran cosas que llevaba guardadas allí.

    -Ponte un condón. Le dije: Se lo puso y me puso lubricante. -Solo ten cuidado, cuando lo intenté antes me dolió demasiado.

    «así pasa la primera vez, después es puro placer» Comenzó a meterlo y lo hizo despacio, dolió muchísimo pero le dije que lo dejara dentro. Sentía incomodidad y sentía dolor. Le pedí que cambiáramos de posición, la recosté y me senté encima de ella. Sentía como iba entrando su pene, era un poco mas delgado que el mio y por poco mas pequeño. Sentí como iba abriendo toda la cavidad anal hasta que por fin entró por completo. Comenzó a cogerme y yo a sentir placer, creo que le decepcionó un poco ese hecho pero siguió y comenzó a masturbarme. Le pedí que no lo hiciera porque no quería venirme. Comencé a cogerme yo solo con su pene dentro pero noté que ya no era divertido para ella. Aunque yo estaba encantado con la sensación hubiera sido genial sentir como se venía dentro de mi. Me salí y le dije -Es mi turno de cogerte a ti.

    Su mala cara se transformo en una sonrisa. Me chupo el pene y me hizo un oral delicioso para después ponerme en condón. La recosté para que me viera de frente en todo momento levante su cadera. Su trasero era pequeño parecido al de Espe y sus piernas delgadas. Me recordaba mucho a ella. Comencé a penetrarla pero me decía «Hazlo despacio, porque aun tengo muy estrecho el ano» Lo hice como me pidió hasta que por fin entre, besaba sus piernas mientras la penetraba, le agradaba pero le gustaba mas como masajeaba su pene mientras me la cogía. Cambiamos la posición y ahora ella estaba encima de mi.

    -Vente en mi cara. Le decía mientras ella me decía «solo si nos venimos juntos» Pensé que sería difícil, tanco como venirte como con una mujer pues tienes que aguantar a que ninguno de los dos termine primero. A demás tengo la buena fortuna de poder controlar mis venidas, pero me es complicado hacer que termine pronto. Comenzamos a coger de nuevo ella boca arriba y comenzó a masturbarse y yo a cogermela y era un espectaculo maravilloso, ella delgada y con ese pene en la mano mientras lo tocaba y se tocaba sus pechos.

    Estas listo? Porque yo ya puedo venirme en cualquier momento. Estaba cogiendola tan rico que comencé a sentirme como me venía. También estoy listo. Me avisas cuando ya fue lo que me dijo y comencé a cogerla mas duro y mas rápido hasta que por fin, esa sensación, metí mi pene hasta adentro para sentir como apretaba su culo mientras comenzó a venirse. Su semen salía a chorros, primero sus pechos, después su estómago. Mientras yo me venía y me venía hasta que por fin dejamos de venirnos. Estaba cansado y me dijo «salte despacio» apretaba su ano y era delicioso sentir como exprimía mi pene. Saqué mi pene y ella dejó el condón dentro. Entró al baño a lavarse y limpiarse. Mientras esperaba recostado en la cama.

    Salió y se recostó mientras platicamos un poco. Comencé a acariciar su pene y a hacerle un oral. Quiero que te vengas de nuevo pero esta vez en mi boca. La besé en la boca, en sus pechos, en sus testículos y a lamer su ano, le metía la lengua mientras ella se masturbaba. Lamía su ano y chupaba sus pechos hasta que me dijo estoy lista para venirme. Salió un poco de semen de su pene y me lo metí en la boca, sentí como su pene se ponía duro cada disparo mientras el semen se quedaba en mi boca. Fueron 3 ocasiones y después solo le hacia el oral mientras me tragaba el semen. Chupaba y ella se retorcía. Amo ver cuando alguien disfruta el sexo conmigo. Lamí su mano donde había salido el primer disparo de semen y me comí todo. Ella estaba cansada y en éxtasis.

    Entré al baño y vi mi condón en el piso con mi semen en él. En el baño un poco de Eses y no entendía por qué. Jalé el baño y después oriné. Al salir me comentó que al venirse sintió tan rico que todo se le aflojó. Eso me subio un poco el ego y comencé a acariciarla de nuevo. Lamía sus testículos. Mamaba su pene, y lamia sus pechos. Se puso encima de mí tomo mi pene erecto y lo puso contra el suyo y comenzó a masturbarnos a ambos. Acercaba su ano a mi pene y moría de ganas de penetrarla sin condón pero también me da miedo infectarme de algo así que decidí no hacerlo.

    Platicamos un poco después de eso y después me puse un condón para cogermela por ultima vez, comencé a arremeter contra ella una y otra vez. Comencé a sudar muchísimo, cogía y cogía una y otra vez mientras sudaba ella estaba exhausta y solo se dejaba coger y gemía. Sentia como apretaba su ano y me excitaba mas. Una y otra vez arremetí mientras tocaba sus pechos y la besaba hasta que por fin me vine. Terminé por completo saque mi pene y se dejo de nuevo el condón. Entro a bañarse de nuevo y después se fue. Quede encantado con Irina y si quisiera volver, seguro seria con ella la diosa Irina.

  • Descubro que mi hermano me calienta

    Descubro que mi hermano me calienta

    Mi nombre es Tatiana, tengo 26 años. Soy morocha, la gente dice que tengo hermosos ojos, que se tornan verdes con la luz, rodeados de hermosas y largas pestañas.

    Cuento de entrada como soy para que se hagan una imagen mental de las escenas que relataré, que son mis primeras experiencias en el sexo.

    Las cosas en casa no estuvieron bien durante mucho tiempo, soy de Buenos Aires, Argentina y hemos pasado muchas crisis económicas, y mi familia sufrió las consecuencias de esas circunstancias.

    Mis padres discutían mucho cuando estaban en casa. Los veía poco ya que los dos trabajaban muchas horas, mi mamá limpiaba casas y tenía muchos clientes en la semana. Incluso algunos fines de semana se quedaba a dormir en lo de sus patrones que vivían en country, un barrio cerrado.

    Un sábado desperté, ya no estaban ni mamá ni papá. Ella no había venido a dormir y papá salió muy temprano a su trabajo.

    Al parecer iba a ser una mañana calurosa. No sentí ruidos así que salí como había dormido para entrar al baño. Estaba en tanga y musculosa. Duermo sin sostén por supuesto. No entiendo a las mujeres que duermen con sostén.

    Tengo 92 centímetros de pecho, son muy generosos y dormir con sostén es una tortura para mí.

    En realidad lo son durante todo el día. Por eso comencé a usar los deportivos. Son más suaves y como son más ajustados también realzan lo que ya tengo que soy muy consciente que no es poco.

    Al salir del baño venía distraída cepillándome los dientes por el pasillo y al llegar al comedor vi a mi hermano haciendo sus rutinas de pesas.

    Se había fabricado sus propias pesas con cemento y era muy obsesivo con sus rutinas físicas.

    Siempre tuvo muy buen lomo pero me impactó verlo sin remera y con los músculos tensos por el ejercicio.

    Sudaba copiosamente, sus pectorales eran enormes. Y muy, MUY marcados los abdominales.

    Tenía puesta una bermudita gris un poco suelta que se le acomodaba debajo de la cintura.

    No tenía pelos en el pecho, tal como me gusta ver a los hombres, musculosos y sin pelos, pero una línea de vellos partía de su ombligo y bajaba en línea recta hasta el elástico de la bermuda y se perdía allí adentro

    Me quedé hipnotizada viendo el generoso bulto que se dibujaba en el pantaloncito.

    De repente reaccioné que yo estaba en tanga y cuando me di cuenta Tomas había dejado las pesas en el suelo y me miraba sin disimulo.

    Me puse colorada, se habría dado cuenta que le estaba mirando su paquete??

    Quise disimular y me di vuelta para irme mientras me cepillaba los dientes. Al llegar al baño y enjuagarme la boca me di cuenta que al darme la vuelta le había mostrado el culo en tanga que era mi vestimenta de ese momento.

    Primero me dio vergüenza después me vi los pechos en el espejo y me di cuenta como se habían endurecido mis pezones.

    Me los toqué y me dio un shock eléctrico. Estaba excitadísima.

    Hacía tres meses que había cortado con mi novio con quien había salido seis meses. Obvio habíamos tenido relaciones pero era un tipo bastante básico y yo siempre estaba en busca de esas cosas que a veces leo en los relatos eróticos.

    No veo porno, no me gusta, pero leo muchos relatos. Nada me calienta tanto como mi propia mente y en ese momento estaba caliente y necesitaba un cuerpo para acariciar y un miembro hermoso que me penetrara y cupiera apretadamente en mi vagina húmeda.

    Metí la mano por debajo de la tanga. Puse el seguro en la puerta. Estaba más que mojada.

    No lo podía creer!! me sentía excitada por mi hermano. No soy para nada prejuiciosa y en ese momento no tenía ganas de hacerme cuestionamientos.

    Abrí la ducha y el grifo de agua caliente. Puse el tapón en la bañera, me comencé a desvestir mientras un montón de imágenes de fantasía comenzaban a invadir mi cabeza.

    Me acordé de mi novio pero tuve un solo pantallazo de una imagen de mi hermano y me quedé con esa.

    Me metí desnuda en la tina y empecé jabonarme. Al llegar a mis pechos me apreté los pezones y ya no lo dude.

    Abrí las piernas y metí mi dedo en la vulva que deseaba ser penetrada.

    A pesar de estar por debajo del agua mi vagina estaba lubricada. Metí dos dedos mientras chupaba con avidez mi dedo pulgar. ¡Como deseaba la pija de Tomas dentro mío!!

    Su cara en mi mente me besaba apasionadamente mientras su cuerpo se metía entre mis piernas. Mis dedos entraban y salían de mi vulva y comencé a frotar suavemente mi clítoris hasta que la velocidad se intensificó. Contuve mis gemidos cuando llegó el orgasmo y sentí como muy pocas veces que un gran caudal de flujo calentó mis dedos debajo del agua y un líquido viscoso hizo más fácil mi auto estimulación. Me acaricie los pechos deseando que Tomás entrara por la puerta corriera la cortina de la ducha y me hiciera suya.

    Me que de un rato largo, solo acariciándome deseando que el momento no terminara o que quizás se hiciera realidad todo eso que imagine.

    No sabía que muy pronto muchas de mis fantasías se volverían realidad. Ese día en la ducha mi mente cambió y muchas cosas cambiarían en casa maravillosamente.

    Esta es la primera vez que animo contar estas experiencias. Me gustaría recibir algunos comentarios en mi mail si tienen ganas y a mí me serviría saber que les pareció este relato.

  • Fin de semana largo e inesperadamente divertido (1/3)

    Fin de semana largo e inesperadamente divertido (1/3)

    Viernes de desinfección. Un día felizmente libre para hacer lo que quiera. Mañana todo el día de relajación y algún placer de boca, un trago relajante, una comida soberbia y chocolate, mucho chocolate. Hay que pasar la tarde de hoy jueves y ya está. Unas horitas más de clase y listo.

    El timbre! Ya está! Libre al fin…pero es temprano, faltan como dos horas. Me asomo a la puerta del aula y veo en el pasillo a los otros profesores sorprendidos como yo. Tal vez menos sorprendidos porque mis chicos se amontonaron detrás mí para apoyarme y tocarme el culo, como siempre. Y no solo los chicos, las chicas también se apretujan y manosean.

    -Bueno! Todos para atrás! Voy a ver qué está pasando y vuelvo.

    Nos vamos juntando los profesores camino a la administración y el Director nos sale al cruce para informarnos que la empresa de desinfección necesita más tiempo, así que las clases terminan de inmediato y que vayamos acompañando a los alumnos fuera de la escuela. Más tiempo libre!

    Vuelvo al aula, les explico lo que sucede y les digo que en minutos nos vamos. Todos empiezan a acomodar sus cosas y nos encaminamos a la salida. Ya en la calle me quedé hablando con Julia, una alumna preciosa. Alta, rubia, caderona y con unos pechos notables. Me decía que no sabía qué hacer porque en la casa no había nadie y no quería estar sola. La invité a casa para que no anduviese por la calle.

    Llegamos y me ayudó a acomodar un poco el desorden de ropa que tenía en el dormitorio.

    -Qué linda ropa tiene profe!

    -Trato de comprarme lo que me gusta y me quede lindo

    Estaba tan fascinada que le dije –te querés probar algo? Me contestó que sí llena de entusiasmo.

    -No sé si será tu talle. De cola seguro te entra, pero tenés más tetas que yo

    -No importa, me las acomodo

    Empezó a desvestirse y la verdad que tenía un cuerpo espectacular. Se puso una mini blanca, que apenas le tapaba el culo, y una musculosa roja que no podía cubrir sus senos.

    -Te queda precioso todo

    -No sé. A usted le queda mejor… como más… más

    -Más provocativa me querés decir

    -Si eso. Me gustaría provocar a los chicos como lo hace usted, sin hacer nada, hacerlos calentarse por mí.

    -Eso no es más provocativa Julia, eso es más puta.

    -No me animaba a decírselo. Pero eso querría.

    -Ok. Entonces necesitamos una medias rojas, un portaligas haciendo juego. Zapatos blancos y un poco de maquillaje. Te parece?

    -Sí. Gracias profe!

    Se abalanzó sobre mí, me abrazó fuerte y me besó largamente hasta meterme la lengua. Yo respondí igual. Nuestros cuerpos se apretaban y estremecían. Mis manos y las de ella se bajaron a nuestros traseros para apretarlos. Ella bajo la cabeza para lamer mi escote donde mis tetas se juntaban. Suspire de placer, esta niña sabía lo que hacía. Nos desnudamos la una a la otra manoseando, besando y lamiendo lo que encontrábamos en el camino.

    Le chupe y mordí esas tetas jugosas, metiendo dos dedos en su vagina; con mi verga en su mano no paraba de jadear.

    -AH ah… te… la… quiero… chupar

    La fui deslizando hasta acostarla boca arriba sin dejar de dedearle la vagina. Me puse a su lado de rodillas con mi pija cerca de su boca. La lamio y empezó a chuparla con muchas ganas. Estábamos las dos ardiendo, agitadas, sin aire para respirar. De pronto acabó empapándome la mano con sus jugos; no pude más y acabé en su boca. Con delicadeza nuestras lenguas se tomaron la tarea de limpiarnos y como premio nos besamos largamente.

    No sé en qué momento nos dormimos. Desperté con Julia recostada en mis tetas, abrazando mi cintura y con su pierna apoyada en mi sexo, sintiendo el suyo tibio en mi cadera.

    En un segundo pensé que era tarde, pero no había pasado más de una hora. Esta joven igualmente debía volver a su casa. La desperté con un beso en su frente, abrió los ojos, me sonrió y se apretó más a mí.

    -Julia, deberías prepararte para ir a casa

    -No quiero Profe

    – Llamame Victoria… pero

    -Me quiero quedar acá con vos. Dejame por favor Victoria

    -Pero tus padres… tenés que volver. Tenés 19 años pero no sos tan libre

    -Ufa… Dale un poquito dejame – Decía mientras dibujaba un aro en mi teta izquierda.

    -No me quieras comprar toqueteándome. Cómo haríamos? Qué vamos a decir?

    -Llamo a casa y veo qué se me ocurre y le digo

    -Bueno llamá

    Mientras Julia llamaba yo pensaba en cómo había desaparecido mi día libre, y en lo preciosa que ella era. Creo que la veía como una copia mía, libre y aventurera. Me gustaba pero más que el sexo era la posibilidad de ayudarla a ser mujer lo que me gustaba.

    -Ya llamé, pero hay problemas en casa. Se murió un socio de provincias y mis padres tienen que ir al velatorio. ¡Y me quieren llevar! – Dijo ya llorando.

    La abracé y traté de consolarla, que estuviéramos desnudas ayudaba mucho.

    -Si los llamás y les decís que es inútil que te lleven a un velatorio de quien no conocés…

    -Pero yo lo conocía…

    -Importa un cuerno eso! Deciles lo que te digo y que te quedás en casa de una amiga… No le digas que soy yo, cuidado.

    -Voy a tratar… -Dijo con voz de derrota

    Salió del cuarto para llamar. Mientras yo fantaseaba que me estaba metiendo en un desastre.

    Volvió con una enorme sonrisa.

    -Ya está. Me quedo. Vuelven el lunes así que hasta el domingo estaremos juntas

    Otra vez me asaltó a los besos y toqueteos. Yo estaba preocupada pero muy contenta también. Nos besamos y manoseamos un buen rato para festejar el tiempo que pasaríamos juntos.

    -Bueno ahora a bañarse y después ver qué hacemos con tu ropa

    -Dale vamos juntas Vicky

    Fue placentero lavarle el cabello y enjabonarla toda, y recibir lo mismo de ella. Todo eso nos puso muy calientes. La puse contra una pared de la ducha y baje para lamerle el culo. Era riquísima y hasta la lengua en el anito le metí, mientras ella se masturbaba.

    -Vicky sos genial, sabés lo que me gusta…

    – Tenes un culo divino

    -Dejame chupartelo a vos

    Me di vuelta contra la pared y Julia bajo a lamerme el ano y meterme la lengua. La excitación era fuerte para ambas. Hasta me metió dos dedos adentro lo que me paro la pija de golpe. Julia se dio cuenta y me pajeo sin sacarme los dedos.

    -No vayas a acabar me dijo… quiero jugar más

    -Lo que tú me pidas

    – Date vuelta

    -Si

    -Así ahora quiero que me orines la cara, la boca, las tetas, todo

    Mira la mocosa las fantasías que tiene pensé. Y también en que me lo iba a tener que hacer a mí.

    Empecé a mearla como me pidió. Le encantaba, tragaba y escupía y se mojaba toda.

    -Quiero mearte la concha y el culo

    -Sí, quiero – y se puso en cuatro levantando el culo

    Que placer mearle los dos hoyitos, mientras Julia sonreía y se frotaba el meo en ellos.

    -Ahora me toca a mí – dije mientras me acostaba boca arriba.

    Como en un ritual acomodó su concha y me meo toda, de la cara a la pija y el culo; siempre sonriendo con una alegría de niña. Nos volvimos a besar meadas, nuestros besos eran como una práctica sagrada, todo empezaba y terminaba ahí, con nuestras manos en el culo de la otra. Nos terminamos de duchar y no secamos, vestirse no valía la pena.

    Elegimos la ropa que no pondríamos para salir más tarde. Jugamos, hablamos mucho de nosotras de nuestros sueños y fantasías. Tomamos unos tragos acurrucadas juntas en un sillón. Y en cada mirada las dos sabíamos que nos faltaba un paso más a dar. Pero al mismo tiempo que ese paso no podía ser algo común para nosotras, tenía que ser muy goloso para hacernos felices. Éramos como hermanas que todo lo compartían y deseosas insaciables de todo, eso nos unía más.

    Fuimos al dormitorio. Yo me recosté en la cama y Julia comenzó a curiosear el lugar.

    -Lo que buscás esté en esa puerta

    Julia me miro con complicidad y abrió mi placar de juguetes.

    -Que lindos chiches tenés mami… puedo probar?

    -Si todos los que quieras

    -Me gusta este doble…

    -A mí también tráelo

    Primero los besos y las lenguas. Apretadas y mordidas de tetas para ambas, una deliciosa práctica.

    -Ahora hagamos un 69- Yo me acomodé arriba y Julia abajo. Nos chupamos con ganas y nos babeamos mucho. Julia adivinó y me metió dedos en el culo y yo hice igual. Los sacábamos y los chupábamos o se los dábamos de chupar ala otra y los volvíamos a meter. Una excitación total.

    Julia se puso en cuatro detrás de mí, culo con culo. Agarramos el dildo doble y nos lo metimos en el culo hasta el fondo y empezamos a cogernos con él. Tomamos ritmo y cuando nuestros culos chocaban el dildo estaba lo más adentro posible, nos separábamos y lo volvíamos a meter.

    -Vicky me encanta! Ah Ah Que rico se siente entrando y saliendo abriéndome toda

    -Si AhAhAh es bárbaro! Asi Asi

    -Me gusta más AhAh porque es con vos

    -Si amor juntas somos las mejores…Cae despacio hacia la izquierda sin sacarlo…Eso asi asi… ahora que estamos de costado entrelacemos las piernas acercándonos…. MMmm… Ahora abrite la concha que te voy a meter mi verga…

    -Si, amor si… Que dura la tenés dentro mío…ahora nos podemos mover… que cogida dobleee!

    Nos dimos un buen rato así y luego nos acomodamos sentadas entrelazadas las piernas con el dildo metido bien adentro y moviéndonos para cogernos por delante. Ahora nos cogíamos todo y nos besábamos, nos apretábamos y chupábamos las tetas.

    -Juli estoy por acabar

    -Yo casi lléname de leche mami

    -Aghhh ahí voy

    -Si venite que ya llego… mmm agh

    Caímos exhaustas de lado sin poder movernos por un rato. Mojadas y felices.

    Cuando pudimos desenredarnos nos besamos y abrazamos recostadas en la cama. Julia siempre sobre mis tetas.

    Habíamos planeado salir a comer pero no teníamos más energía. Comimos unas frutas y volvimos a la cama a dormir.

    Todavía teníamos tres días por delante…