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  • Fantaseo con mi prima María

    Fantaseo con mi prima María

    Era una tarde calurosa de primavera y me encontraba en casa sin nada que hacer, por lo que decidí masturbarme. Pero aquel día no me apetecía una simple paja viendo a cualquier rubia tetona que llevara puesto un minúsculo bikini que deja poco a la imaginación, como las que abundan en Instagram, pues esas son las fotografías que usaba más habitualmente. Se me antojo algo más “fuerte”, algo “prohibido”. Sé que por mi educación católica prácticamente todas las fantasías eróticas que tengo están prohibidas, por ejemplo, no puedo fantasear con mujeres casadas (otra de mis debilidades) porque “desear a la mujer ajena” es igual a cometer adulterio (Mateo 5:28). Pero al fin de cuentas, fantasear con alguna de mis conocidas casadas no era muy distinto a hacerlo con una modelo de Instagram de las que antes hice mención, ¿quién me dice a mí que ellas no tenían marido o novio? Hembras así tan atractivas seguro que tendrían más de un pretendiente.

    Así que opté por otra de mis principales debilidades y que reservo para días en los que estoy tan caliente como en este: las mujeres de mi familia. Ya escribí para esta página tres relatos sobre mi hermana, así que no me repetiré con ella. Pero he de decir que ella no era la única hembra de buen ver en mi familia, ya que tenía primas que no tenían nada que envidiarle a mi hermana, aunque he de decir que eran tipo de bellezas distintas.

    Hoy hablaré de mi prima María: mayor que mi hermana (supera los 40 años, por lo que mi prima me saca más de ocho años), alta (calculo que 1,79 m de altura), delgada, pelo negro (aunque suele teñirse de rubia en ocasiones), piel blanca, piernas bonitas, buen culo y pechos grandes. Su rostro tenía rasgos delicados y sus ojos estaban algo achinados, por lo que a menudo sus amistades la llamaban “la china”. Me parece una chica trabajadora, inteligente (leía y hablaba varios idiomas) y muy cariñosa, hasta el punto de que de todas mis primas ella era la favorita para mí. Estuve en su boda hace años, pero su matrimonio acabó años después, por lo que actualmente está divorciada.

    Me saqué la polla del calzoncillo mientras buscaba material para auto-seducirme en su cuenta de Facebook. No era la primera vez que me masturbaba pensando en ella, pero había fotos nuevas publicadas desde la última vez que lo hice, por lo que decidí sacarle jugo al asunto (nunca mejor dicho). Le curioseé un poco el tablón de anuncios, y en una parte anunciaba que estaba “en una relación”. “Mi gozo en un pozo”, me dije. De todas formas, la prohibición de la práctica del incesto es de los pocos tabúes que yo respetaba, primero por la cuestión biológica, y en segundo lugar, porque pienso que causaría cierto malestar dentro de la familia, y habiendo tantas mujeres en el mundo, ¿para qué meterme en jaleos? Pero una masturbación en la intimidad no hace daño a nadie, ¿para qué privarme de fantasear con mi prima, a la que tanto quería?

    Me puse a ver sus fotos antiguas, cuando estaba teñida de rubia. En una foto estaba sentada en su sofá, con un vestido de una pieza de color azul marino, por encima de las rodillas. Sus piernas estaban cruzadas, por lo que podía verle los muslos bronceados. Aunque no llevaba escote, se podía apreciar el volumen de sus pechos. Todo ello mientras sonreía a cámara, sostenía su rostro con una mano y el otro brazo cruzaba su cintura. Imaginaba cómo sería estar sentado a su lado en aquel sofá y cómo meterle la mano por debajo de aquel vestido para acariciar sus muslos y finalmente poder estimular su clítoris para contemplar el placer que le provocaba a través de su rostro. Aquello me la dejó bien dura, pero aún me faltaba para poder eyacular.

    Después vi fotos de su cara. La verdad es que le sentaba bien aquel tinte rubio. Aquella melena rubia cayendo por su espalda me resultaba muy estimulante. También mirarle la cara, esos ojos achinados y esos labios pintados con rojo carmín me ayudaban a imaginarla besándola mientras veía sus hermosos ojos, lo que me hizo respirar más profundamente a causa de la excitación. A continuación, subió algunas fotos de cuando era más jovencita, como con 19 o 20 años. Se la veía flaquita en ese vestido de tirantes a rayas, pero aun así estaba muy guapa, con una melena negra recogida en una coleta y se le veían unos pechos que seguro que eran las delicias de algún novio suyo de entonces. Lástima que no exista la máquina del tiempo para poder gozar contigo en aquellos años, aunque ahora sigues manteniendo tu tipo y has mejorado, como el buen vino.

    Paso a fotos más recientes, del último verano. En una se te ve en la sombra. Es una foto de tu rostro. Reconozco que me gustan las fotos de tu cara, tienes un rostro muy atractivo (y siempre me han ido las asiáticas, a las que te das un aire). Tienes el rostro ligeramente inclinado hacia tu izquierda, luces unos pendientes de oro y los ojos brillantes. Qué fantasía sería poder acercarme a ti y poder besarte mientras acaricio tu bronceada piel y te voy quitando poco a poco el bikini negro que llevas puesto. Pero ya estoy empleando la segunda persona en esta narración, me estoy poniendo algo tontorrón y necesito algo más fuerte para correrme.

    Veo una foto donde está colgada de una especie de lienzo de color púrpura. Está de rodillas sobre el mismo, vestida con un short vaquero de color negro y un bikini de color rojo. Aquí no llevas el pelo recogido, como en fotos anteriores, sino que das libertad a tu larga melena negra. Pareces una bailarina de striptease, me gustaría en ese momento estar junto a ti en ese lienzo púrpura y poder gozar de tu cuerpo. Estar entre esas piernas, pellizcar ese trasero que tan bien rellena ese short y tener la cabeza entre tus dos pechos. Noto que mi “energía” está a punto de escapar. Pienso en cómo habrá gozado tu ex marido tu cuerpo, tus caricias. Y antes que él, tus anteriores novios (o el actual). Cómo se habrán acercado a ti desde atrás, cómo habrán olido tus largos cabellos negros mientras arrimaban su miembro viril junto a tus nalgas y con sus manos habrán acariciado tus pechos.

    Estoy a punto de venirme, pero necesito una imagen más. Es una foto donde sale ella con su bikini negro, con la cámara un poco hacia arriba. Posiblemente es la fotografía donde mejor puedo contemplar tu cuerpo semidesnudo- vuelvo a hablar en segunda persona, eso es que estoy a punto de venirme-, aunque puede que no sea donde más guapa sales, aunque en este momento para mí eres la más hermosa. Mi pene está como una piedra, algunas gotas de líquido preseminal me están sirviendo para lubricar mis sacudidas. Ya no te imagino besándote, sino tumbada y yo encima mientras aprieto con mis manos tus pechos y te penetro mientras observo tus ojos que me miran, igual que en la foto. Te miro deseando que hagas un movimiento y te quites ese bikini negro y me entregues tus pechos para poder mamarlos, todo ello mientras me dices “primo, acaba dentro”. Y justo cuando imagino que lamo tus pezones, duros como botones, dentro de mi boca, acabo eyaculando tres chorros de semen.

    Estoy muy sudado y necesito ducharme para limpiarme del semen y el sudor que la masturbación me ha provocado. Cierto sentimiento de culpa me ronda: ¿qué pasaría si descubrieras que me gustas? ¿Te escandalizarías? ¿O por el contrario me ayudarías a cumplir estas fantasías? Ojalá lo segundo, sigues siendo mi prima favorita, y cuanto más pasa el tiempo, más atractiva te vuelves a mis ojos. Espero que estas fantasías no te incomoden, sólo expresan mi cariño y devoción por ti, mi prima que a veces me cuidaba de pequeño y que ahora se ha convertido en mi amiga y confidente.

  • En la bañera con ella

    En la bañera con ella

    En los últimos días, el recuerdo comenzó a dar paso a una pequeña inquietud que si bien, no lograba el tratar de intentarlo, me resultaba excitante pensar en ello.

    A cada rato miro su foto, su sonrisa es algo inevitable de mirar, hace que tengas ganas de escucharla reír toda la vida. En su perfil hay otra foto, su reflejo se esconde en un espejo mientras su pelo rizo dibuja su rostro, no se pregunta si es la más bella entre las bellas, solo espera la llegada de una persona que pueda mirarse junto a ella.

    Sentado en casa pienso en ella y recuerdo aquella mañana caminando juntos sobre la arena, mis pies yacían sobre sus pasos, y ahora pienso, ¿Por qué no he de hacerle caso?

    Cae la noche y cae una estrella, nada sería más lindo que dormir con ella, cierro los ojos y empiezo a soñar con su hermoso cuerpo desnudo de manantial.

    Sueño:

    Sentado en mi coche se escucha Claro de Luna, como un día cualquiera como hombre sin fortuna. El teléfono suena… eres tú llamando desde la bañera, me dices que vaya, que me estás esperando, que tú cuerpo pide lo que estás buscando.

    Llego a la casa y la puerta está abierta, un camino de flores me lleva a la cena.

    Entro en el baño sin pedir permiso, tu cuerpo me espera como siempre quiso. Desnuda te encuentras cómo viniste al mundo, miro tus ojos y te beso mientras el agua cae entre nuestros labios, deslizo mi mano por tu tímida cintura, estás de espalda, tus manos se deslizan en la pared dejando huellas de nuestro querer, al oído te digo que tenía ganas de verte, tenerte a mi lado era cuestión de suerte.

    Muerdo tus labios mientras te toco el pelo, deslizo suavemente mi mano por tu espalda, te acaricio las nalgas y las aprieto, que ricas se sienten, te sigo besando y suavemente te toco el clítoris, me dices lo rico que se siente y tu mirada ya tiene otro parecer, estás mojada, y no es del agua que cae de la ducha, mis dedos entran en tu interior, empiezas a gemir mientras te muerdes los labios, tu cara la envidia la mejor actriz porno, pero en este caso tú eres la mía, te viro de espalda mientras hacemos el amor, tus manos y las mías dibujan la forma que tiene el placer en un cristal empañado por la temperatura que hay en la habitación, que bien se siente estar dentro de tu cuerpo, tus gemidos son música para mis oídos, te cargo contra la pared, tus manos yacen sobre mis hombros, me miras a los ojos y me dices que soy el hombre de tu vida mientras me besas el cuello, entre tus palabras se escapa tu orgasmo, quieres hacerme sexo oral para que me corra en tus labios.

    Tus deseos son órdenes, que bien lo haces dios mío, tu lengua recorre cada centímetro de mi pene, lo disfrutas y haces que mi leche caiga sobre tus labios… miras arriba y me dices que quieres que haga con ella, y te respondo es tuya, haz lo que tú quieras, juegas con ella en tu boca y terminas tragándola todita…

    Te pones de pie mirándome a los ojos, esos ojos que me hacen despertar de un sueño que algún día se hará realidad.

  • Cani pollón

    Cani pollón

    Era mediados de noviembre del 2013,  todavía hacía calor durante el día en Sevilla, Salvador había terminado su jornada y se había retirado a sus habitaciones, yo estaba intranquilo, hacía algunos días que había retomado la idea del cruising, por supuesto ni hablar de ir al Charco de la Pava, ya había tenido bastante con una vez, me habían hablado de un lugar en Dos Hermanas, cerca del Factory, entras en la rotonda donde se encuentran las estatuas, tomas la segunda salida en dirección a los bajos del puente y llegas a una carretera de tierra con fincas a los lados, allí van los hombres en coche a ligar y se ven escenas muy excitantes entre los árboles, yo mismo las había presenciado en una ocasión en la que había ido a comprobar si era cierto lo que me habían contado, es un lugar bastante animado por las tardes, tenía el culo inquieto, necesitaba una ración de polla, hacía una semana desde el trío en la sauna y no me había comido un buen nabo desde entonces, no lo pensé más, me puse ropa cómoda, zapatillas de deporte, pantalón de chándal y sudadera con capucha, monté en mi coche y fui en busca de un buen macho.

    Desde que entré en la carretera de tierra vi coches entre los árboles, gente follando o practicando felaciones, iba muy despacio mirando lo que había, en un par de ocasiones detuve el vehículo para echar un vistazo pero continué la marcha, iba a desistir cuando a un lado de la carretera vi un Seat León aparcado, junto a el un joven, tal vez veinte años, ropa deportiva de marca, gorra, piercing en la ceja, pendiente con cruz en la oreja, manos llenas de anillos, zapatillas de esas denominadas muelles, tenía la chaquetilla del chándal abierta, estaba delgado pero muy definido, cordón de oro grueso al cuello y tatuaje de Camarón sobre la tetilla izquierda, uno de esos tipos que escribes “cani sevillano” en el buscador y sale su foto.

    -¿Qué miras perra?

    Era guapo pero lo que llamaba mi atención era el enorme bulto que se marcaba en su pantalón.

    -Es a ti maricona.

    Su voz era chula, prepotente, insolente, como son ellos, siempre con el insulto a punto, con la agresividad por bandera.

    -¿Quieres polla puto maricón de mierda?

    Se bajó el chándal, era enorme, lo más grande que yo había visto hasta ahora, su polla estaba morcillona y era gigantesca, sus huevos eran grandes, gordos, casi me atraganto con mi propia saliva.

    -Madre de dios.

    -Ve aquí maricon, que te voy a reventar el culo a pollazos.

    Aparqué a su lado, el tipo se sobaba el miembro que adquiría dureza y crecía ante mi mirada de asombro, me acerqué con la vista fija en aquel monstruo, me tenía hipnotizado, la agarré y parecía irradiar calor, aquella polla debía de medir al menos veinticinco centímetros de longitud y cinco o seis de diámetro.

    -Chúpamela maricona, cómeme la polla.

    Me agaché en cuclillas ante aquel obelisco, lo agarré y estaba duro como una piedra, olí sus huevos, saqué la lengua y los lamí, eran gordos, enormes, me los metí en la boca y los chupé, lamí sus ingles, olía a sudor, mi mano acariciaba suavemente su polla en un movimiento de subida y bajada, mi lengua recorrió aquel tronco interminable hasta llegar al frenillo, lamí aquel carajo como si estuviera comiéndome un helado, con la punta de la lengua jugué con el frenillo y recorrí todo el borde de aquel cabezón, llegué hasta el agujero, metí la lengua, abrí la boca e intenté tragármela, casi se me desencaja la mandíbula, me agarró del pelo.

    -Aaargg.

    -Traga maricona.

    Aquella polla ocupaba toda mi boca, creí que me ahogaba, comenzó a empujar mientras me tenía agarrado del pelo, se me saltaban las lágrimas y una baba espesa me salía al tiempo que sufría arcadas.

    -Vamos maricón.

    Movía sus caderas mientras me agarraba del pelo, su polla me pasaba la campanilla y la mantenía unos instantes y yo creía que me asfixiaba.

    -Venga maricón, que te voy a petar el culo.

    Tiró de mi pelo para levantarme, su polla estaba reluciente de mis babas, saqué del bolsillo de la sudadera un bote de lubricante y la embadurné a conciencia, luego yo mismo me lo puse en el culo, los dos nos habíamos despojado de los pantalones del chándal y estábamos desnudos de cintura para abajo, un vehículo paró a mirarnos y el conductor dijo algo que no oí, el cani lo mandó a la mierda.

    Me coloqué con las piernas abiertas y las manos apoyadas en el capó del coche, el joven me agarró por las caderas y puso la punta de su polla en mi ojete, al mismo tiempo que empujaba con su pelvis tiró de mí, yo apreté para facilitar la tarea.

    -Aaah.

    Un lamento de dolor se me escapó cuando aquella verga me abrió el esfínter, mis piernas se aflojaron, mis rodillas golpearon contra el coche, el dolor recorrió mi espina dorsal haciendo que los vellos de mi espalda se erizaran.

    -Ayyy, ay mi culo ayyy.

    Continuó empujando, aquella polla se abría paso por mi esfínter dilatándolo como nunca había estado.

    -Oh, para, para por favor, para.

    -Claro que sí nena, lo que tú digas.

    Hizo caso omiso, continuó empujando, clavándome aquel nabo monstruoso en las entrañas hasta los huevos.

    -Ay mi culo, ay que me matas, ay.

    -Calla perra, no chilles.

    Despacio, milímetro a milímetro fue sacando su polla de mi culo hasta casi sacarla por completo.

    -¡Plaf!

    De un golpe de caderas me la volvió a meter hasta los cojones, mi vientre tembló.

    -Ayyy hijo de putaaa, ay mi culooo.

    -Plaf – otra embestida.

    -Ay ay ayyy.

    -Plaf plaf plaf.

    -Ay mi culo, ay como me tienes cabrón, ay que no me aguantan mis piernas, ayyy.

    Fue cogiendo velocidad, cada vez más rápido, su pubis golpeaba mis nalgas mientras aquella polla perforaba mi culo como un hierro al rojo, era incansable, agarraba mis caderas y me hincaba los dedos, resoplaba furioso, me insultaba y me maldecía, su pene entraba y salía mientras el mío se movía con los vaivenes de su embestida.

    -Me corro maricona, me corrooo.

    Metió un pollazo que me tuvo que llegar al ombligo, se puso rígido y comenzó a eyacular dentro de mí.

    -Sí si siii.

    Creí que mi tormento había acabado, que aquella polla saldría de mí pero estaba equivocado, aquel cani todavía tenía más, en cuanto acabó de eyacular comenzó a moverse de nuevo, otra vez aquel pene, que no había perdido nada de dureza, comenzó a entrar y salir de mí.

    -Ay no, más no, por favor, por favor.

    -Que dices maricona, tengo más para ti.

    -Ay sácala, sácala sacalaaa.

    -Chof chof chof.

    Entre el lubricante y la lefa, la polla hacía un sonido líquido al entrar y salir, me ardía el esfínter y mis piernas no me aguantaban, caí de bruces sobre el capó de su coche con él encima con su monstruo metido en mi culo, me agarró por los brazos y me obligó a ponerme de pie, me hizo girar y delante de mí encontré a un individuo con los pantalones en el suelo y sobándose la polla.

    -Me parece maricón que te has atrevido con más de lo que podías tragar.

    Aquel tipo era un maduro de mi edad mas o menos, debía de llevar un rato mirándonos, entrado en carnes, su polla era normalita estaba tiesa debido al espectáculo que le estábamos dando.

    -Trágatela maricón – me dijo el cani mientras continuaba dándome por el culo – trágatela.

    Me agarré a las caderas del maduro y este me metió su polla en la boca hasta los huevos me cogió por el pelo y comenzó a follarmela, el cani continuaba incansable y me daba por el culo mientras la lefa de su primera corrida caía por mis piernas, su verga me estaba destrozando el culo y yo no podía gritar por que el otro tipo tenía su pene metido en mi boca.

    -Ay que me corro maricon, ay, ayyy.

    El maduro metió su miembro hasta mi garganta y se corrió en ella directamente, tuve que tragarme toda su lefa para no ahogarme, el cani seguía incansable, su polla entraba y salía, mi culo me ardía, mis piernas me temblaban, las caderas me dolían de hincarme sus dedos, había perdido la noción del tiempo, no sabía cuanto tiempo llevaba empalado por aquel semental, noté esa sensación que me crecía en el vientre, que subía por el pecho hasta la cabeza y que estallaba en todo mi cuerpo, tuve un orgasmo intenso que hizo que mi cuerpo temblara mientras mi pene eyaculaba sin parar salpicando en todas direcciones debido al movimiento de las embestidas de mi atormentador.

    -Ah.

    -Me corro maricona, me corro, me corrooo.

    Nuevamente noté las contracciones de la polla del cani en mi esfínter al eyacular, cuando sacó su enorme miembro de mi culo sentí un chorro cálido caer por mis piernas, llevé mi mano a mi ojete e introduje hasta tres dedos, me lo había dejado abierto como un coño, cuando miré mis dedos estaban llenos de semen y había algo de sangre.

    -Me has rajado el culo puto bestia.

    -Espera un momento – el maduro me miró – no se ve ninguna herida ni tampoco sangre, posiblemente te haya lastimado un poco por dentro.

    Me fui a casa con el culo al rojo vivo, no volví a ver sangre, esa polla había sido toda una experiencia.

  • Esposo mañoso

    Esposo mañoso

    Lo que a continuación relato me sucedió apenas la semana pasada,  mi hermano, 3 años menor que yo, tiene un negocio en un pueblo pequeño a unos 40 minutos de donde vivió con mi familia, cada año festeja su cumpleaños en una finca que está a orillas del pueblo y siempre asistimos mi esposo, mis dos hijos y yo.

    A este último festejo mis dos hijos fueron con sus respectivas novias, por lo que ya entrada la tarde se despidieron y se regresaron a la ciudad, mi esposo y yo decidimos hospedarnos En el único hotel del pueblo, convivir el día siguiente con la familia de mi hermano y regresarnos tarde.

    Mi nombre es Carmen, mi esposo se llama Alfredo y mi hermano es óscar, la fiesta transcurrió bien, comida mexicana, música de mariachi, cerveza y gran cantidad de bebidas alcohólicas, yo baile algunas con mis hijos y unas más con mi esposo hasta que comenzó a dar muestras de embriaguez, cada vez se ponía borracho más rápido.

    Ya tarde, como a las diez de la noche, comenzó a retirarse la gente, mi esposo estaba super ebrio y yo algo mareada, ayude a subir a mi marido a la camioneta, regrese a despedirme de la familia de mi hermano y le comenté que ojala no tuviera problema de subir a Alfredo a la recamara, nuestra habitación estaba en el primer piso, me comentó que de tener problemas le marcará y veríamos que hacer, con mi hermano estaba mi cuñada Laura, su hijo Manuel, bueno Manuel solo era hijo de ella, al casarse con mi hermano el, ahora joven de 22 años, contaba con solo 5 años, Irene y Oscarito, sus otros dos hijos.

    A mis 45 años, con un cuerpo bien cuidado, resultado de asistir a diario al club y darle al gimnasio y a la alberca, me sentía una anciana, me embarace a los 21 años, por ese motivo me case y al año llegó el segundo hijo, uno profesionista el segundo por egresar de la universidad, ya muy independientes, solo me quedaba la compañía de Alfredo y no siempre era de lo más agradable.

    En la cuestión de sexo, poco y malo, perdí la virginidad con mi marido, siendo novios y nunca había tenido otro hombre entre mis piernas, obvio que al inicio todo es miel y toda es nueva experiencia, pero ya hace tiempo que la rutina había matado la pasión y el interés, para hacer que a mi marido se la parara la verga tenía que inventarle que había cogido con otro y darle detalles de cómo me habían puesto y de lo que habíamos dicho, a mi no me gustaba seguirle el juego, pero 23 años de convivencia diaria y para tener la situación en paz, lo hacía, también, bueno, pues yo necesitaba desahogarme de vez en cuando, no estaba muerta.

    Todo el camino de la finca al hotel, en el pueblo, fue una molestia, Alfredo ya borracho le da por toquetearme, mi vestido recto, holgado, me llegaba a medio muslo, quizás un poco mas abajo, pero por encima de la rodilla.

    -Quítate los calzones

    -Ya vas a comenzar, duérmete mientras llegamos y no estes molestando

    Pero seguía hurgando entre mis piernas, yo no podía cerrarlas del todo por la cuestión de la manejada, el cabrón metía la mano dentro del pequeño calzón que tenía puesto y dedeaba mi coño, no tenía mucho cuidado.

    -Quítatelos, anda. No seas mala leche, soy tu esposo

    Se llevaba los dedos y los olía y los lamía, entrecerraba los ojos y se frotaba la verga, decidí quitarme el calzón, no era hilo dental, pero si estaba pequeño, de esos que tienen un triangulito que apenas tapa el sexo, por delante, se meten completamente en las nalgas, muestran las nalgas, pero tienen un triángulo más grande ´por detrás que queda por encima de los glúteos, color beige, estaban muy bonitos y no me lo quite por darle gusto, era una prenda fina, la estaba estrenando, no me costo cualquier cosa y sí seguía hurgándome como hasta ahora acabaría rompiéndomelos, entrando al pueblo, muy solitario a esas horas, me orille, con cuidado me los quite y al hacerlo me los arrebato y se los llevó a la nariz.

    -Que rico te huele la panochita, abre las piernas deja meto los dedos, que bueno que te pusiste ese vestido, me encanta como te ves

    -Si y puedes meter la mano a gusto cabrón, sucio, ya deja de estar sobando, andas borracho y solo me vas a dejar caliente, como otras veces, ya para.

    Parecía que le hablaba a una piedra, faltaban no mas de cinco cuadra para llegar al hotel, así que para evitar problemas me subí un poco el vestido, abrí las piernas y le di libre acceso, solo pensaba, llénate cabrón, ya mero llegamos, tanto pinche argüende y ni se te para la verga güey.

    Llegamos al hotel, me estacioné en la calle, donde lo había hecho en otras ocasiones, ya que el hotel no cuenta con estacionamiento, estaba aún con el vestido arremangado, las piernas abierta, a punto de bajarme cuándo recibí tremendo susto, alguien se acerco a la camioneta y de momento no lo reconocí.

    -Hola, tía Carmen, no se asuste, mi papá me dijo que viniera a ver como llegó mi tío Alfredo y a ver si necesitaba ayuda.

    -Gracias Manuel, pero tu tío viene bien, no hay problema.

    -Pues yo no lo veo nada bien.

    Voltee a verlo y me sorprendió verlo totalmente descompuesto, en una postura que indicaba su poco conciencia y hasta con saliva escurriéndole da la boca, que raro, cuando estaba tocándome no se veía tan mal, en fin.

    -¿Puedes retírate un poco, Manuel? Por favor, deja me arreglo un poco y le limpió la cara a tu tío.

    La verdad quería acomodar mi vestido y recuperar mi calzón, no lo encontré, no estaba ni en las manos de mi esposo ni encima de él ni caído en el piso, solo le pedí a Dios que el muchacho no los mirará

    Manuelito, Manuel, el hijastro de mi hermano era un joven realmente problemático, expulsado de varias escuelas, poco responsable, frecuentemente se le encontraba en estado de ebriedad y ya, a su corta edad, había preñado a dos jovencitas y a una mujer casada, en la familia no era muy bien visto, aunque siempre lo tratábamos como de la familia, los problemas que le ocasionaba a mi hermano hacían que toda la familia se mantuviera con cierto recelo hacía el.

    No era feo, tampoco un adonis, alto, quizás 1.80 m, toda la familia de mi cuñada era alta, marcado de cuerpo sin exageraciones, de facciones fuertes pero no desagradables, desde pequeño me buscaba mucho, le agradaba estar conmigo, ya jovencito su forma de saludarme no me agradaba del todo, siempre se pegaba mucho o si por alguna razón pasaba cerca de mi buscaba repagarse, ya sea su espalda en mi pecho, o su entrepierna en mis nalgas, todo parecía accidental, pero una de mujer sabe cuándo no son toqueteos muy inocentes, además cuándo nos visitaban en casa se me extraviaba ropa interior, siempre sospeche de él, yo ya lo había comentado con mi esposo y la respuesta siempre era la misma, no seas ridícula es tu sobrino, o, últimamente, disfrútalo esta chavo y ha de tener buen instrumento, decía esto sobre todo cuándo bebía y coincidíamos con la familia de mi hermano.

    Bajamos al borracho, Manuel le pasó un brazo por la cintura y el otro sobre su hombro, sujetándolo, mano con mano para que no se resbalase, yo del otro lado, pase el brazo de mi marido por el hombro y tome su mano con mis dos manos, realmente el peso lo llevaba Manuel.

    Entramos al hotel y nos recibió un joven bajito de estatura.

    -Buenas noches, Manuelito, ¿necesitas ayuda?

    -No Luis, gracias, ellos son mis tíos, mi tía es hermana de mi papá. Nosotros lo llevamos gracias.

    Comenzamos a subir la escalera, el chico de recepción se paró en el inicio de la escalera que no tenía descansos y estaba realmente larga, muchos escalones, yo sentía el dorso de la mano de Manuel pegarse a mi cadera, como siempre me desconcertaba, la cintura de Alfredo estaba entre mi pecho y mi cadera ¿Por qué bajaba tanto la mano? Esa sensación de accidente buscado no me agradaba; de pronto sentí que me levantaron la parte trasera de mi vestido y me tocaban las nalgas, inmediatamente voltee a ver las manos de Manuel, no, no era el, no había de otra, era mi marido, al recordar que en la parte de abajo estaba el otro muchacho y que veía la operación de subir al viejo borracho, caí en la cuenta que me estaba viendo las nalgas y quien sabe que más, no tuve el valor de voltear para cerciorarme y tampoco de retirar la mano pues Manuel se hubiera dado cuenta también de mi situación, manoseada y sin calzones, que pena, de verdad me quería morir, en cuanto llegamos al piso de arriba, retire inmediatamente la mano de Alfredo procurando que mi sobrino no se enterará de lo que pasaba.

    Abrí la puerta, la habitación era muy sencilla, una cama Queen sisé, amplia, un buro a cada lado, una mesita con silla y lámpara, un closet pequeño, un sillón amplio con lámpara en la pared y un tocador con su espejo, la otra puerta era la del baño, no había mucho espacio para moverse.

    -¿Cómo lo acomodamos tía?

    -Acuéstalo con la cabeza en la piecera, cuando toma se pone muy inquieto y no me deja descansar, además si vuelve el estómago hace menos estragos así.

    -Bien, ¿no lo va a desvestir?

    -No, déjalo así, solo le voy a quitar los zapatos, pero si hace algo de fresco, baja una cobija para ponérsela encima.

    Quede de espaldas a la cara de mi esposo, me incline un poco a quitarle los zapatos, atrás de mi Manuel bajaba la cobija, otra vez sentí que me subían el vestido y me magreaban el trasero, me retire de forma inmediata y me volví, el cabrón del borracho perdido y Manuel viéndome, sonriendo, pero retirado, él no fue, fue el hijo de puta de mi marido, Manuel sonreía un poco.

    -Tía no traes calzones

    -Claro que sí

    -No, no traes

    -¿Qué viste?

    -Todo, pero tus calzones los traigo yo, mira, los tome de la bolsa del saco de mi tío, y en la escalera me asegure que no traías nada, que rico se vio todo.

    -Por favor, hijo, tu tío me obligo a quitármelos cuando veníamos para acá, son jueguitos de adultos, ya te tocará jugarlos a ti, por favor espero contar con toda tu discreción al respecto, anda, dámelos.

    -No tía, van a mi colección, no tienes idea de cuantas veces me la he puñeteado a tu salud, pero nunca había visto lo de hoy.

    -Por favor no seas grosero, soy tu tía y me debes de respetar, dame mi calzón.

    -Solo si me enseñas las nalgas.

    -Estas pendejo, que te las enseñe tu madre cabrón, llévatelos, pero lárgate ya, muchacho irrespetuoso

    -Mi madre no las tiene tan ricas, te lo puedo asegurar.

    Estaba tan trabada de lo encabronada que no me había dado cuenta de que el malnacido del borracho me estaba tocando la pucha y no debajo del vestido, el muy desgraciado con la misma mano levantaba el vestido y tocaba mi sexo y no dejaba de roncar, separé su mano de un manotazo y pensé a ver si así despiertas cabrón.

    -Que bonito conejo tienes tía, de verdad que está lindo

    Ya estaba a unos pasos de mi y con mi prenda intima en su entrepierna

    -Lárgate, hijo de la chingada, ¡entiende!

    -Mira tía ¿no se te antoja?

    Retiro mis calzoncito y vi la verga más grande y hermosa que haya visto en mi vida, la verdad no había visto muchas, aún muy enfadada no pude detener un ahhh que salió automáticamente de mi boca, se abalanzó sobre mí, me tomo de la nuca, se inclino y me beso, al intentar zafarme, sentí que perdía el equilibrio y tuve que sujetarme de él, el creyó que respondía a su beso y me introdujo su lengua hasta la campanilla, ya no pude hacer nada, el era un joven muy fuerte, con mucho ímpetu y yo una frágil mujer y además muy necesitada de verga, no se cuanto duro el beso, pero fue prolongado, me tomo de los hombros y me empujo hacía abajo, me hinque y sentí su verga en mi mejilla izquierda, mientras en la mejilla derecha sentía el respirar fuerte de los ronquidos de mi esposo.

    -Chúpamelo, tía, por favor

    Lo hice, metí la cabeza, muy grande por cierto, en mi boca, le pasaba la lengua por el frenillo, le succionaba despacio, le daba mordiditas y besitos a la punta, recorrí con la lengua todo el tronco mientras sobaba sus huevos suavemente, quise introducirlo todo en mi boca, creo que ni la mitad me cupo, lo comencé a masturbar con las dos manos mientras lo miraba a los ojos, estaba perdida pero no lo disfrutaba, mi marido estaba prácticamente a menos de medio metro y yo con un palo duro pegado a un mocoso entre las manos.

    -No tía, así no, quiero metértela, la mamas muy rico, pero mi lechada hoy se queda dentro de ti.

    -Bueno si eso quieres cabrón vas a tener que demostrarme que realmente lo deseas

    -¿Qué quieres que haga tía?

    -Es que me da miedo que mi marido despierte

    -¿Quieres que pida otra habitación? Mi amigo me da chance.

    -No, para nada, ya le dijiste a tu amigo que yo era tu tía y si pides otra habitación tu amigo va a saber que me cogiste y no quiero eso, aquí va a ser y cuándo te vayas, no sé qué tengas que decirle a tu amigo, pero no me comprometas

    -No te preocupes, me salgo por otro lado y le dijo que creo que si lo salude, muy despierto no se pasa toda la noche.

    -OK, ven, vamos del otro lado de la cama, Dios quiera y no despierte tu tío, ven dame una buena mamada a mí.

    Me quite el vestido y el sostén, quede desnuda, el se bajo pantalón y bóxer, se dejo su camisa, me recosté y abrí totalmente las piernas, se subió a la cama y me empezó a chupar, no lo hacia bien, lo estuve guiando, mi clítoris era realmente grande, ya hinchado parecía un pitito o un verga pequeña, lo acercaba y lo retiraba, le decía que metiera la lengua lo más profundo y luego lengüetera mi pitito, lo lleve a besarme el interior de mis muslos, me recorría un poco con las piernas y lo hacia lamerme el culo, ya no aguante y tuve mi primer orgasmo, riquísimo pero lleno de culpabilidad.

    -Tía deja te la meto por favor, ya no aguanto

    -Si, ven, así como estoy, súbete, métela, así, asiii. Espera no te muevas

    -¿Te lastimo?

    -Si, un poco

    Que demonios me iba a lastimar, era un monumento de verga, pero después de dos partos y aunque no muy usada, mi panocha se podía comer lo de un burro, no, no me lastimaba, pero hace tanto que no me cogían tan rico, que aun sintiéndome sucia y usada, quería disfrutarlo, aunque fuera un poco.

    -Ahora si muévete, así, así, mi niño, cógeme bien rico, así, asiii.

    -Tu me dices si estoy bien tía.

    -Dime Carmen, por favor

    -No, siempre serás mi tía, años soñando con esto.

    -Acuéstate tú, deja me monto yo

    -Si tía quiero mamarte las tetas y besarte

    -Bésalas, bésame, hmmm, que delicia

    -Si, pero dame la espalda, quiero ver tu culo.

    -Eres un degenerado, ¿quién te enseño todas estas cosas?

    Mo voltee muy rápido, lo que vi me dejo sin aliento, ya no escuche lo que respondió Manuel, mi esposo estaba roncando, pero tenía los ojos totalmente abiertos, los cerro y se volteo hacía otro lado, entonces me cayo el veinte, como decimos acá, nunca estuvo dormido, ni lo bastante borracho como para no darse cuenta, esposo mañoso, de pronto me sentí liberada, si esto es lo que querías amor mío, me lo hubieras dicho y listo, ahora lo vas a tener, recordé todo lo que le gustaba que le dijera cuándo lo calentaba.

    -Dame duro mi muchachito, que buena verga tienes, esta muy rica, así, asii, dame duro, a tu tío ya no se le para y siempre me deja a medias, en la camioneta me quito los calzones y me venía metiendo los dedos porque otra cosa ya no puede, que ganas de una vergota como la tuya, dame duro, méteme un dedito en el culo, nalguéame, más duro, ¿te gusta como se mueve tu tía? Si, que bueno, entonces ¿gallina vieja hace buen caldo? Deja me volteo para besarte mi niño hermoso pijudo.

    -Si tía, estas bien buena, me da gusto que te guste mi verga.

    -No me gusta mi muchachito, me encanta, agarra vuelo, súmemela hasta el fondo, que siente tus huevos en mis nalgas.

    La idea de voltearme fue para que mi mañoso marido viera en todo su esplendor como entraba y salía ese miembro de grandes dimensiones, con una cabeza que parecía una cereza enorme, aquí si se cumplía que entrando la cabeza entra todo.

    -Tía me falta poco

    -Espera, deja me pongo de perrito, ayúdame a poner más en el centro de la cama a tu tío

    -¿Para qué tía?

    -Todo esto es por culpa de él, ya cuando esta así es muy difícil que despierte, entonces quiero sentir tu venida viéndole la cara de borracho.

    -Tía ¿y si despierta?

    -A ver cabroncito, tu empezaste esto y no pensaste que podía despertar, entonces ahora subimos el nivel de riesgo o te largas.

    -No, no te enojes, si eso es lo que quieres, adelante.

    Lo recorrimos hasta la mitad de la cama, me empine sobre su pecho, procurando no tocarlo, su cara quedaba frente a mi cara.

    -Ahora si mi muchacho pijudo, hasta la garganta.

    -Si tiita tu mandas, ahí te va toda

    -Bien, así, toda, hasta el fondo, ay, ay, ayyy, me vengooo, esto si es verga no la de este cabrón borracho.

    -Ya van tía, mfgfhfg

    -Así, todos, asiii, sin miedo mi amorcito, hazme tu puta, déjame marcada, que calientes, que ricos mecos, ¿todavía te quedan más? Todos, que no quede nada, cúmplele a tu tía, chiquillo travieso, mi hombre, mi ponedor, mi sancho, ya se le ven los cuernos a mi viejo, ¿Cómo voy a poder vivir sin ti Manuelito? Que riquísima verga me estoy comiendo.

    Manuel termino y se hizo a un lado, se recostó en el espacio vacío de la cama, me levante fui al baño a asearme un poco, todavía sentía la verga adentro, pero aún no estaba llena, estaba a punto de tomar parte del papel del baño para limpiarle el pitote a Manuelito, pero desistí, pensé que no tenía razón para limpiarlo, lo haría con la lengua, después de todo ¿Qué tenía? Su semen y mis jugos vaginales y yo estaba muy caliente, se había despertado lo puta que había en mí.

    Me Sali del baño, camine muy coquetamente hacia mi cogedor, levante mis brazos para recogerme el pelo y que el viera en toda su magnitud lo que la vida le regalo, su verga si estaba un poco flácida, perno no caída, me arrodille en la alfombra y comencé a pasarle la lengua, que delicioso sabor, lo limpie a conciencia, comenzó a crecer y a endurecerse, que maravilla, acababa prácticamente de arrojar leche como manguera loca y ya estaba otra vez en pie de guerra.

    -Ven mijo, me gusta que me la metan desde atrás, pero yo acostada de lado, a ver si podemos hacerlo.

    Me acomode de lado con mi boca prácticamente en la mejilla de Alfredo, que cada vez roncaba más, tome el instrumento de mi sobrino y lo lleve a mi cuevita de amor, entro con suma facilidad.

    -Dime tiita ¿Por qué te gusta así?

    -Es que así roza más mi pitito y siento más rico, pero en esta posición la verga de tu tío no alcanza, solo me roza, pero no entra, ufff, esta si me cacha bien, muévete despacio deja la gozo todaaa. Ahí, ahí, ahí, que me vengo otra vez, aghfhg, que rico coges cabroncito te voy a poner departamento.

    -Tía ahora vamos a sentarnos en la alfombra, de frente, me gusta verle la cara a la mujer cuando le hecho los mecos.

    Así lo hicimos, sentado uno frente a otro, el dándole la espalda a mi amadísimo esposo, yo con mis piernas rodeando su baja espalda, el empujando que daba gusto, nos besamos, nos comimos la boca mutuamente, lo bese en los ojos, en la frente, en la barbilla, le lamí la cara, como lo estaba gozando, levante mi mirada sobre su hombro y, ahí estaba Alfredo, viendo todo, con una expresión de excitación que no recuerdo haberle visto, le sonreí levemente, solo hizo una señal de asentimiento que ya no hacía falta para nada.

    Seguimos así buen rato, parecía que ya lo había exprimido todo, me canso un poco la posición, me levante, me incline para verme en el espejo de la cómoda, en eso estaba cuando sentí que me la metía de golpe, solo me incline un poco para facilitarle los movimiento, fueron tres o cuatro arremetidas y volvió a arrojar la semilla de la vida en mi interior, algo sorprendente aventaba un buen chisguete y seguía moviéndose, a los dos o tres minutos aventaba otro, fácil fueron 5 o 6 chorros de líquido caliente y espeso, está por demás decir que esto hacía que disfrutara una al máximo, cuando estaba arrojando en mi interior su leche, voltee a verme en el espejo, que cara de puta y de satisfacción tenía, no recuerdo algo así en mi vida.

    -¿Ya acabaste mi niño hermoso?, mi bebe vergudo, mi cielo, mi Dios, tu naciste para coger, que rico lo haces, de lo que me había perdido, anda ve a asearte un poco y regresas.

    Me acerque a mi esposo, y le susurre al oído.

    -¿Esto es lo que querías viejo? Habérmelo dicho antes, pero todavía no se acaba, ¿te acuerdas de que siempre que jugábamos a que otro me cogía me decías que guardara lechita para ti? Pues hoy no te la vas a acabar, tengo la pucha atascada de leche y falta mi culito, ese que te daba asco besarlo y que solo dos o tres veces de recién casados usaste, pero que nada más entrar tu verguita eyaculabas, pues hoy me lo vas a limpiar anegado de leche, ¿mira nada más? Claro que te ha gustado, tienes todo el pantalón lleno de almidón, cabrón cochino, si querías que otro me diera verga, me lo dices y todos contentos, ahora dime ¿si me vas a limpiar?

    -Si mi reina, lo que tu pidas

    -Pinche cornudo, está bien, sigue dormido

    Manuel salió del baño, se veía que se había lavado el pito, ya flácido, y la cara, fue a tomar su bóxer

    -¿Qué haces mi niño?

    -Ya me voy tía, ya es tarde y estoy cansado.

    -Te vas cuando yo diga

    -¿Qué te pasa tía?

    -Tú empezaste esto, pero yo lo termino y aún no acabo, falta que me des por el culo

    -No tía, no quiero lastimarte, dos o tres veces lo he intentado y no me la aguantan, además ya va a ser difícil que se me pare otra vez

    -A ver ven, yo me encargo de que se pare, pero nunca será una buena cogida si no hay anal y mi culo lo está pidiendo a gritos, así que ahora terminas.

    Se la comencé a chupar y a jalar, pero no respondía, le metí un dedo en el culo, respingo, pero empezó a reaccionar, tenía que hacer algo más, seguía manipulándolo con las manos y dándole besitos en la punta

    -A ver amorcito ¿a quién te has cogido?

    -No tía como me pregunta eso, eso no se dice.

    -Es para que se te pare, dime ¿alguien que conozco?

    -Si, a mi tía Mary, su hermana, tres o cuatro veces, pero siempre de misionero. No le gusta mamar ni que le mamen, yo creo que por eso la dejo el marido, y siempre acaba llorando, no me gusta, pero ella me busca.

    -¿A mi hermana Mary?

    -Si y a Gaby, su hija, ella es bien puerca, a veces quiere ser el hombre y que yo sea la mujer, con ella si me divierto

    -¡Nada más?

    -No, con mi tía Celia, la hermana de mi mamá, ya ve que ella está sola y pobre es muy buena conmigo desde que yo era niño y pues cuando ella quiere si le doy unas cogidotas.

    -¿Nadie más?

    -A mi madrina Elena es a la que más me cogía, pero mi mamá nos cacho y ya no la deja entrar a la casa, aunque a veces nos vemos en otros lados, siempre nos la pasamos bien.

    -Y dime amor ¿de veras te masturbabas a mi salud?

    -Por supuesto que sí, ya la había visto sin calzones, un día que se puso tomada en su casa y traía un vestido hampón, se quedo dormida, le levante la falda y vi que no traía nada, me tome mi tiempo viendo todo, pero llego mi papá y tuve que retirarme, otro día vi que mi tío le mamaba la pucha, pero no me quede mucho rato, como le traía ganas tía.

    -Demuéstramelo has que se enderece, tú puedes

    No se le paraba, ya me estaba desanimando cuándo se me ocurrió algo

    -Oye mi niño y si ahorita despertará tu tío y nos viera así ¿Qué harías?

    -No se tía, le pediría disculpas, ¿usted que haría?

    -Humm le diría que cuándo ve tan grande verga el culo se me hizo agua y tuve que tragármela, que no me pude resistir, que yo te seduje y que te mostré que el me había quitado las bragas y que necesitaba tu leche, se que me va a mandar al diablo, pero no te comprometería, te defendería, ojalá despierte para demostrártelo.

    La treta dio resultado, el pollón comenzó a brincar y a apuntar hacía mí, yo ya había tomado la crema corporal del baño, le unte toda la verga, me empine en la cama, le pedí que me untara crema en el agujerito, primero un dedo, luego dos, luego tres, entonces le pedí que comenzará a meterla.

    -Yo te dijo cuándo empujes

    -Tía no va a entrar, la cabeza es muy grande

    -Entra por que entra, tu solo hazme caso

    -Empuja, empuja, empuja, ay cabrón, me partes. Me partes. Empuja ¿Ya entro la cabeza?

    -Si tía ya entro la cabeza.

    -Ahora un poco más. Espera de ayudo con mis manos a abrirme, así empuja, ayyy me duele, me duele, me matas cabrón

    -¿La saco?

    -La sacas y te mato, empuja, ¿Ya va la mitad?

    -No tía, ya te la comiste toda.

    -¿De veras mi amor, toditita?

    -Toda tía, que rico calorcito, que rico culo, tía, tía, que rico culo

    -¿Te gusta mi niño? Ja, ja, ja, mi chiquito igual que tú, ahora sácalo despacio, pero no saques la cabeza, ¿ya? Hmmm, ahora mételo, dame de nalgadas, más fuerte, mételo, sácalo, mételo, nalguéame, sácalo, mételo.

    -Tía ya no puedo más, me vengooo

    -Si déjalo adentro, échalos todos, deja que mi culo se coma toda tu lechada

    Sentí recorrer la leche desde sus testículos hasta la punta, cuatro o cinco chorros abundantes espaciados un cierto tiempo.

    -¿Quieres que tu tía sea tu puta mi amor? ¿me vas a parchar cada que te lo pida? Dime que si cosita linda, espera aún no me la saques, deja gozarla un ratito más.

    La saco, fue a limpiarse, yo sentía mi agujeros muy abiertos, salió se vistió

    -Tía ¿puedo llevarme tus calzoncitos?

    -¿Y tu que me vas a dejar? No me digas que tus calzones, yo para que los quiero

    -No sé ¿Qué quieres?

    -Ponle la verga en los labios a mi marido

    -¿Estas loca tía? ¿eso para qué?

    -¿Quieres mis bragas? ¿quieres volverme a disfrutar? Solo pon la verga cerca de los labios de mi viejo, no es necesario que los toque.

    Lo hizo, en ese momento le tome dos o tres fotos con mi celular

    -¿Qué haces tía? ¿estás loca?

    -No, pero debo cuidarme, si tu le mencionas a alguien lo que paso hoy, muestro las fotos y dijo que te gustan los hombres, debo cuidarme mi niño.

    Refunfuñando y todo, pero aún me dio un buen beso de despedida, salió, cerré la puerta y me puse a horcajadas sobre la cara de Alfredo.

    -Límpiame viejo, voy a dejar salir toda le leche, así, pasa la lengua por todos lados ¿está buena? Hmmm, así, ahora el culito mi rey, aghahagha, que rico, de aquí para adelante vas a tener más de esto.

    Termino, no se limpio la cara, se volteo y se durmió, vi que nuevamente había eyaculado en el calzón, es indescriptible, llegue a esta habitación sintiéndome nada y ahora me siento completa, mi único pensamiento era el porque son tan idiotas los maridos, si quieren verte coger con otro que lo digan y ya, yo cuidándome, tratando de hacerme las desentendida ante las propuestas de varios hombres, como el compadre, el amiguito de mi hijo, el papa, viudo, de la novia de mi hijo y hasta de mi comadre, pasando hambre cuando mi marido quiere que coma en casa de otro, pero desde hoy, con discreción, por mis hijos, le voy a dar gusto a Alfredito y voy a coger con los que quieran probar una madurita llena de apetito sexual.

  • Un trailero bebió el sudor de mis enormes senos

    Un trailero bebió el sudor de mis enormes senos

    Todo esto ocurrió en un verano de vacaciones. Yo viajaba por la carretera a Veracruz en mi auto sola, después de un viaje de diversión y sexo en Tijuana. El calor estaba insoportable y el aire acondicionado de mi auto se había averiado. Lo único que podía hacerme mitigar un poco el calor de ese día era que llevaba un vestido de verano ligero y escotado, por lo que al menos la brisa de la ventana me refrescaba un poco. Para colmo de mi mala fortuna mi coche comenzó a presentar un sonido extraño y en ocasiones el carro empezó a tironearse hasta que por fin y después de varios sonidos extraños se quedó parado a un lado de la carretera. Para tener la gota que derramo el vaso mi teléfono no agarraba señal por ningún lado. Caminaba bajo el sol ardiente tratando de encontrar alguna barrita de señal, pero mis esfuerzos fueron totalmente inútiles. Mi teléfono marcaba las 12 de la tarde, el sol estaba en su punto más alto y se sentía tan intenso que en segundos te quemaba la piel.

    Después de más de media hora sentada en mi auto, pasó un tráiler y decidí pedirle ayuda por la desesperación. Le hice señas llamativas y se orilló un poco más adelante de donde se encontraba mi auto aparcado. Me acerque al tráiler y el hombre me abrió la puerta del copiloto. Al verlo me sorprendí un poco. Normalmente tienes la creencia de que un trailero será un hombre de avanzada edad, quizás con algo de sobrepeso, con una gorra para tapar su poca cabellera y con barba abultada; pero en esta ocasión fue totalmente algo opuesto. Para mi sorpresa era un joven, yo no le calculaba más de 19 años era muy delgado, iba afeitado y con cara de chico inocente. Se me quedo viendo un momento sin decir nada, pude notar su mirada desviada hacia mi pecho frondoso lleno de mi sudor debido al calor infernal.

    -Buenas tardes seño, que fue lo que le paso a su carro? -dijo sin quitar su mirada penetrante de mi pecho, como si deseara tener vista de rayos x.

    -Buenas, mijito, pues ya no quiso arrancar, se empezó a tironear y luego se murió por completo, ya no se escucha ni el inicio.

    -Debe ser la batería seño, mire, a unos kilómetros más adelante hay una gasolinera y ahí hay un mecánico muy chingon, igual él le puede conseguir una batería y se la puede cambiar.

    -¿Tú crees que me podrías llevar mijo? la verdad busque ayuda, pero el teléfono no tiene nada de señal aquí y me estoy muriendo de calor.

    -Si no se preocupe, yo la puedo llevar, solo saque todo lo que sea de valor de su auto, aquí anda mucho malandro y se lo pueden robar.

    Fui por mis cosas a mi coche y lo cerré muy bien, le puse la alarma y me subí al tráiler. Era un tráiler de cabina muy amplia, incluso tenía una pequeña cama para dormir en la parte trasera y lo más reconfortable era que tenía aire acondicionado. Yo lo deje entrar un poco en mi escote estirando un poco mi vestido hacia adentro y afuera. Ufff, hay mi hijito eres mi salvador, este clima esta delicioso -dije mientras dejaba salir un poco más mi pecho sin mostrar de más-. Él se quedó embobado viéndolo por uno segundos nuevamente, tenía la boca abierta, casi podía decirse que estaba babeando como un bebe hambriento por el pecho lactante de su madre.

    -¿Y cómo es que te llamas mi hijito?

    -Yo me llamo Román seño, soy de la ciudad de México.

    -¿Y cuantos años tienes? Te ves muy jovencito -pregunte con cierta curiosidad.

    -Tengo 19 años, tengo solo un año en el trabajo, pero me gusta mucho.

    -¿Y qué es lo que te gusta tanto amor, debe ser muy solitario?

    -Pues sí, pero me da tiempo para pensar, meditar, me gusta mucho viajar y conocer lugares de mi México.

    -¿Ha de ser muy pesado verdad? Incluso tienes una cama aquí atrás.

    -Si, a veces tengo que pasar la noche en mi tráiler y ahí duermo.

    ¿Sera, o esa cama es solo para las muchachas con las que estas?

    Él se puso algo colorado y me di cuenta que estaba algo avergonzado y no dijo nada.

    -¿Entonces si es para eso verdad pillo?

    -Bueno si h estado con algunas chavitas en esa cama, pero nunca he tenido la suerte de estar con una mujer como usted seño.

    Yo me reí mucho y le pregunté:

    -¿Y cómo es una mujer como yo?

    -Pues que impone mucho, que su cuerpo lo lleva como quiere, que no deja que le digan cómo debe vestir, que no le importa si su esposo le dice que no debe usar escotes, aun así, usa vestidos tan maravillosos como ese, que la hacen ver tan guapa y sexy.

    -Pues muchas gracias mi amor, pero yo no tengo nadie que me diga como vestir y si lo tenía, pero por eso me divorcie de él, por eso y por tener la polla chica y que no duraba ni un minuto conmigo en la cama.

    -¿Entonces es soltera seño? Tiene Facebook?

    -Si mi Facebook lo puedes encontrar como drajuliasexy es el que tiene un estetoscopio y un corazón porque es alusión a que soy doctora.

    -Hay muy bien seño, seguro la agregare.

    -Ya no me digas seño que me haces sentir más vieja mi amor, me llamo Julia y si soy divorciada desde hace ya muchos años, yo vivo mi vida sin ataduras.

    -Oye Julia estamos a solo un par de kilómetros de llegar a la gasolinera.

    -Bueno oríllate un momento amor, quiero poder agradecerte por este gran favor que me hiciste -dije mientras le tomaba la pierna. Pude sentir como tembló un poco.

    El estaciono el tráiler a un lado del camino. Yo no dije nada y solo dejé que mi mano navegara por sus jeans apretados. Ya se le notaba un bulto el cual acaricie de inmediato y ese muchachito reacciono a mi tacto de inmediato gimiendo. Le baje la cremallera y desabroche su pantalón lentamente. Él se lo bajo desesperado como cuando un hombre se está orinando y está a punto de llegar al baño se bajó todo. Su pene babeaba por mí, pequeñas gotas de líquido preseminal caían desde la punta de su verga morena y apetecible. Las probe con mi lengua y eran como un dulce sabor a miel, quizás era la juventud en él, pero era un manjar. El solo gruño y comenzó a meter la mano en mi vestido para manosear mi busto como loco. Apretaba mis senos con fuerza, solo lo suficiente para que doliera, pero era un dolor erógeno. Mis pezones estaban erectos y duros y él lo había notado, jugaba con ellos mientras yo succionaba su cabeza con fuerza, sus jugos no dejaban de fluir. Me tomo de la cabeza firmemente del cabello y empujo para que me la comiera entera, yo lo hice, forcé mi garganta y lo metí entero, él no lo soportó y grito: ¡Mierda! mientras dejaba salir un buen trago de leche espesa y caliente en mi garganta, fue tan abundante que tosí un poco en su cuerpo. El respiraba agitado y yo saboreaba su leche juvenil. Le enseñe la leche en mi boca y por la calentura la bebi frente a sus ojos. El me beso inmediatamente frotando mis caderas y glúteos. Vamos atrás -me dijo con una voz llena de lujuria.

    Fuimos a la cama en la parte trasera de la cabina. Me quito el vestido y vio por un momento mi cuerpo, mis senos frondosos y mis grandes caderas con mi piel morena y provocativa. No aguanto más y comenzó a mamar mis senos mientras se terminaba de quitar toda la ropa. Yo acariciaba su cabello que era muy lindo mientras él se alimentaba de mi pecho como un bebe. Se puso el condón rápidamente y yo lo empuje a su cama. Mi vagina estaba muy húmeda, ya fluía de ella los jugos previos al placer. Solo lo inserté dentro y el gimió, comencé a montarlo con fuerza, brutalmente brincaba en su pene sin piedad, el gemía y tomaba mis caderas, yo gruñía también por el placer y le gritaba cochinadas: te gusta así cabron, ¿te gusta? Después de un par de minutos él dijo: más despacio, espérate. Yo no lo escuche, seguí duro montándolo, él se incorporó y yo lo bese acariciando su rostro y jugando son sus fluidos bucales mezclándolos con pasión con los míos y dejando danzar lento a nuestras lenguas. El dejo de besarme y mamo mis tetas con absoluta desesperación y dijo -mami, dame teta-. Pude sentir como su orgasmo se ahogo en un gemido suave y su pene se ensanchaba dentro de mi eyaculando en su condón. Yo acabé un poco al sentir su orgasmo y morder mi pecho y el estaba ya casi dormido en mis pechos en el mayor de los éxtasis cuando le dije, vamos a un hotel.

    Continuará…

    Busquen mis redes en mi perfil y platicamos.

  • Nos cogen a mi amigo y a mi un par de viejos

    Nos cogen a mi amigo y a mi un par de viejos

    Hola a todos los que me leen, espero que estén muy bien, ya mas de dos semanas que no publico relato pero es que me ocupo bastante en mi trabajo y de repente me doy mis escapadas con Roberto pero bueno, hoy les contaré del encuentro que tuvimos con dos rucos, (no tan rucos) de unos 55 o 60 no sé, pero si se veían en buena forma, los conoció Roberto hace tiempo y me dijo que ambos se lo cogían a el pero que no le gustaba decir a otra gente eso porque se sentía apenado y le daba vergüenza, pero como ya agarro mas confianza conmigo me lo contó.

    Me lo dijo hace unos 10 días que andaba el cachondo y pues me invitó a que me dieran verga; pues les comentó que a mi también me gusta la verga, que resulté ser un putito goloso, le pedí mas detalles y pues me relató todo lo que ha vivido y pues me emocioné mucho, así que le dije que había que prepararnos para ir a verlos, nos duchamos, y nos pusimos lubricante antes de irnos, yo me llevé mi plug puesto; quedamos muy lindos la verdad. Llegamos a un fraccionamiento algo retirado de donde vive mi mamá, Rob le marco a uno de los señores para notificarles que andábamos cerca y ya llegamos, me les quedé viendo un rato y la verdad es que están de buen ver, no están tan fornidos pero tienen brazos fuertes. Saludaron a mi amigo muy bien y todo y a mi también me trataron chido, nos hicieron pasar y pues Rob que los conoce bien les empezó a hacer platica y uno de los señores (José) se me quedaba viendo de abajo hacia arriba, le dije en tono burlón que si le antojaba, me siguió viendo y solo acento con la cabeza.

    Nos sentamos en la sala que era enorme, aunque muy sencilla, Roberto era el que hablaba yo solo me quedaba en silencio, de vez en cuando respondía sus preguntas, les fui relatando todo lo que viví desde niño y pues les sorprendió mucho, sobre todo cuando les dije que cogía con mi papá, ahí si les excito mucho; pero bueno les dije que ya fue mucha platica y menos acción, así que nos pusimos a darle cuerda.

    Nos dijeron que nos pusiéramos cómodos, nos quitamos la ropa hasta quedarnos solo en tenis, nos sentamos y en eso nos piden que nos tapemos los ojos, lo hicimos, cuando menos lo esperamos ya estaban con los miembros de fuera, eran algo genial, se quitaron solo la camiseta y nos pidieron que se las chupáramos, como todos unos sumisos lo hicimos, Rob gemía como puta y yo no me quedé atrás, también lo hice muy profesional, quería mostrarles que era mejor que el jeje, pero pues ambos teníamos nuestro merito, José que fue el que le interesé me empezó a manosear por la espalda hasta bajar a mi trasero y notar mi plug insertado, me pido que me levantara y así lo hice, le gusto mucho mi joya, me alago de ser una zorrita muy obediente, me tomo de la mano y me llevó al sofá para hacerme suyo.

    Se sentó y me dijo que lo cabalgara al revés, para pronto me di la vuelta y me posicione encima cuando de repente sentí su tieso mástil en mi entrada hasta que sentí sus dedos invadiendo mi ano, me dijo que estaba bien dilatada, me tomo de la cadera y me bajo hasta su miembro, uff la primera sensación fue lo mejor, en frente de mi veía a mi amigo aun disfrutando de la verga de su hombre mientras se metía los dedos en el culo.

    Luego se integraron al sofá, Rodrigo se sentó y Rob lo cabalgó de frente, casi gritaba de lo fuerte que le daba las embestidas, luego me puso en cuatro y me siguió dando vara, me sujetaba del cuello y me penetraba de lo mas lindo posible, con suavidad pero justo, le pedí que me diera nalgadas y así lo hizo, me estaba muriendo de la calentura, Rob se cambio de posición a perrito y nos quedamos de frente viéndonos, nos reíamos de que dos machos nos cogieran, volvimos a mamar sus deliciosas vergas una vez mas, disfrutar sus tiesas herramientas me daba mucho placer y mas cuando me meto los dedos y siento mi saliva y el calorcito de mi ano, nos levantaron y nos pusieron detrás del sofá, con el culo levantado y nos apoyamos en la cabecera.

    Seguimos así un rato para luego cogerme de lado mientras a Rob lo cogían sentado, ya después de un rato vi que Roberto le estaba chupando la verga a Rodrigo y en eso se descarga en su boca; José me dijo que si quería venirse dentro o fuera y le dije que afuera, tome su verga y la chupe lo mas rico que pude, hasta que se vació en mi boca, mire a Rob y el me miro también, me hizo un ademan con la cabeza y me acerque a el para darnos un beso blanco, los dos líquidos de nuestros hombres se combino en un caldo de semen delicioso, le metía la lengua para saborear todo; Rob me tomaba de la mandíbula y me lamia la barbilla y la comisura de los labios, nuestros machos nos acariciaban el pelo, nos decían que eramos unas lindas niñas por dejarnos coger, les agradecimos casi al mismo tiempo. Nos limpiamos y nos pusimos a platicar mas de nuestras experiencias, sobre todo las mías jeje, y mas noche lo volvimos a hacer pero esta vez en la cama ya veré si en otro relato lo cuento.

    Telegram para que me manden saludos: @Km4zh0.

  • La jamona y sumisa esposa de don Joaquín

    La jamona y sumisa esposa de don Joaquín

    Jorge caminaba por las calles de su barrio cuando de pronto vio aquel anuncio de se renta, se trataba de un apartamento que quedaba en el segundo piso de una casa familiar. Anotó el número en su teléfono celular y siguió caminando.

    Jorge tenía 30 años media 6.» Pies y era mulato de ojos verdes claros. Vivía en una especie de mini estudio en una zona no muy buena que digamos. Siempre había querido mudarse pero por una u otra razón no lo había podido hacer. Hasta que llegó ese día en que llamo al número y una voz de un hombre mayor le contestó.

    – hola si diga

    – hola llamo por lo del anuncio

    – ah si claro, cuando puede pasar a verlo?

    – Hoy mismo en la tarde

    – perfecto nos vemos hasta entonces

    Jorge colgó el teléfono y se fue al gimnasio.

    Jorge tocó el timbre a eso de las 3 de la tarde, un hombre mayor calvo y con un bastón le abrió. Se trataba de don Joaquín el dueño de la casa que lo hizo pasar enseguida.

    -Que tal me llamo Joaquín un gusto

    -Me llamo Jorge un placer también

    Jorge iba vestido con una camisa blanca de manga larga y un pantalón color azul. Unos lentes de sol que lo hacían verse más joven aún. El viejo le dijo que arriba ya los esperaba su esposa paulina que estaba ultimando algunos detalles, Jorge lo acompañó por las escaleras que daban hacia el segundo piso y pudo notar que al viejo le costaba subirlas. Cuando llegaron don Joaquín llamó a su esposa que estaba terminando de limpiar el baño, paulina salió y Jorge le echo un vistazo a ese cuerpo jamón y Maduro.

    Joaquín: Mira este es el muchacho que te dije que llamo

    Paulina: Mucho gusto muchacho

    Jorge: El gusto es mío señora

    Paulina tenía 55 años media 5.4″ y era blanca con algunas pecas en la cara y ojos color azul. En cambio Joaquín estaba a punto de cumplir los 70 años y el largo tiempo que llevaba fumando ya le había pasando factura. Paulina llevaba puesto un vestido holgado de color blanco floreado, en la parte del escote llevaba puesta una blusa por dentro para disimular el tamaño de sus enormes senos. Sin lugar a dudas lo que más se notaba en ella era ese tremendo culo, eran unas nalgotas con unos mulos gruesos.

    Jorge vio el apartamento y después de un rato les dijo que se lo quedaba. Hicieron el contrato y Jorge les dio un depósito y una renta, después de despidió de ellos y les dijo que al día siguiente se mudaría.

    Jorge llegó como a eso del medio día de ese sábado en una van con otro amigo del gimnasio que le estaba ayudando con la mudanza, se instaló y se disponía a meterse a bañar cuando tocaron su puerta. Era paulina que lo venía a invitar a comer ya que don Joaquín había insistido. Jorge le dijo que enseguida bajaba y se metió a bañar.

    Jorge pudo notar lo rico que olía, paulina había hecho un pastel de carne con puré de papas ensalada y una limonada. Le sirvió a Jorge un gran plato de comida y le deseo provecho.

    Platicaron de varias cosas, Joaquín le pregunto a Jorge sobre su familia a lo que este le respondió que era huérfano y que se había criado en un orfanato. En cambio Joaquín y paulina habían tenido un hijo que había muerto en un accidente de auto, Joaquín también le comentó que su aniversario ya se acercaba y pensaban hacer algo pequeño para celebrar. El viejo le mencionó que en el sótano había un pequeño gimnasio que usaba su hijo cuando venía a quedarse con ellos, era un regalo que el viejo le había hecho cuando su hijo le dio la noticia de que había decidió alistarse en la milicia.

    Jorge se despidió de ellos y les dijo que iba a terminar de desempacar, Paulina se puso a lavar los platos y el viejo Joaquín se fue a su habitación a tomar la siesta, como de costumbre. Así fue como terminó ese sábado con un Jorge abatido por la mudanza, y una pareja felices por su nuevo inquilino. Antes de dormirse el viejo le comento a la jamona de paulina lo bien que le había caído el nuevo inquilino, algo que la gruesa madura asintió.

    Al día siguiente Jorge se despertó temprano como de costumbre, y bajo al sótano a echarle un vistazo al gimnasio.

    Paulina se despertó y miró que su esposo aún seguía dormido, se metió a bañar pues ese día hacía mucho calor y quería estar fresca para hacer el desayuno. Se puso una falda color negra, y una blusa color rosa con el escote tapado con una blusa más delgada color blanco por dentro y se fue a la cocina.

    Al pasar por la puerta que conduce al sótano, notó un ruido que provenía de él y pensó qué tal vez Jorge ya estaba usando el gimnasio, pues era el mismo ruido que hacía su hijo Marlon cuando lo usaba antes de morir. Puso café a colar y se disponía a quebrar unos huevos cuando vio en la mesa un garrafón de agua, «Tal vez se le olvidó al muchacho pensó» lo tomó y se dirigió al sótano a llevárselo sin sospechar que esa buena obra cambiaría su vida para siempre. Al llegar abajo se detuvo detrás de un árbol de navidad que estaba pegado a las escaleras y una imagen la dejó congelada, allí estaba Jorge de espaldas con la espalda totalmente cubierta de sudor, lo que más impresionó a paulina fue el tatuaje que este tenía, era un tigre de bengala en toda la espalda. Paulina estaba allí, sin saber que hacer pues no pensó encontrar a Jorge así de esa forma con un short de esos para jugar basket y sin camisa. De pronto Jorge volteo para tomar unas mancuernas y Paulina en su afán por no querer ser descubierta quiso subir las escaleras pero tropezó y tiró el garrafón lo cual Jorge alcanzó a escuchar.

    -Quien está allí? : pregunto Jorge

    -Soy yo Paulina -dijo la madura jamona con algo de nerviosismo en su voz

    Fue entonces cuando Jorge le ordenó que saliera de detrás del árbol

    Jorge: Me estaba usted espiando?

    Paulina: No, no muchacho no es lo que tú crees

    Jorge: Entonces que hacía usted escondida detrás de ese árbol?

    Paulina no sabía cómo contestar a eso, cómo le iba a decir a su nuevo inquilino que en efecto lo estaba viendo escondida detrás de ese árbol.

    Paulina: Lo que pasa es que yo solo baje a traerte tu garrafón de agua que olvídate en la cocina lo juro.

    Cuando Jorge escuchó que paulina había jurado, sabía que la tenía en sus manos. Ahora solo faltaba la estocada final.

    Jorge: Esto lo tiene que saber don Joaquín:

    Aquellas palabras helaron a paulina que empezó rogarle a Jorge que por favor no le dijera nada a su marido.

    Jorge: Esta bien, si me dices la verdad no le diré nada al viejo ok?

    Paulina: ok… Ok muchacho

    Jorge: ahora dime, cuando tiempo llevabas allí parada viéndome?

    Paulina: Solo un pequeño rato

    Jorge le dijo que pasara al centro y que le haría algunas preguntas, si contestaba a todas ellas con la verdad, se olvidaría del asunto y la muy ingenua de paulina asintió sin siquiera saber de que se trataban aquellas preguntas.

    Jorge se sentó en el banco y allí pudo ver bien el cuerpo de la jamona madura que estaba con la mirada abajo muerta de vergüenza.

    Jorge: Hace cuando que el viejo y tu no lo hacen?

    La primera pregunta agarro por sorpresa a la jamona quien no se esperaba eso. Pero recordó que si no contestaba el musculoso hombre le diría a su esposo que su amada mujer estaba en el sótano espiando a su nuevo inquilino.

    Paulina: hace mucho

    Jorge: Cuando es hace mucho, días, meses años?

    Paulina: Años: contestó la jamona

    Joaquín nunca fue un hombre muy amoroso, aparte de que sufria de disfunción erectil.

    Jorge: Has tenido alguna vez un orgasmo?

    Paulina ni siquiera sabía lo que era eso pues Joaquín siempre terminaba antes de tiempo.

    Paulina: No sé lo que es eso -contestó la madura tetona y culona

    Jorge: Alguna vez le has sido infiel al viejo?

    Paulina: No, nunca

    Jorge: Crees que tienes las nalgas y las tetas enormes?

    Paulina: por favor ya no muchacho! Ya no sigas con esto.

    Jorge: cállate y contesta a la pregunta

    Paulina empezó a derramar una lágrima que cayó por su mejilla, pero eso a Jorge no le importo.

    Paulina: si

    Jorge: si que

    Paulina: Si, tengo las nalgas y el busto enorme

    Muy bien dijo Jorge acomodándose el paquete, tomó una pequeña libreta que estaba sobre mesa y escribió unas cosas. Luego se la entregó a paulina y le dijo que las leyera. Paulina no sabía que más hacer, total ya estaba tomando su papel el que siempre había sido el de sumisa obediente.

    Jorge: Ahora me toca a mi pararme en el centro y eres tú la que me va a hacer las preguntas ok?

    Paulina: ok, está bien -dijo la muy ingenua

    Jorge había preparado una serie de preguntas pero esta vez era al revés.

    Paulina: Te gustan las maduras tetonas y culonas?

    Jorge: Si, mucho

    Paulina sabía que aquello iba dirigido a ella, mientras su marido se quejaba de que estaba muy gruesa Jorge la miraba con otros ojos.

    Paulina: Te gustan las sumisas jamonas?

    Jorge: Si

    Paulina no entendió a que se refería con eso pero siguió con la siguente pregunta y la última.

    Paulina: Crees que tienes un pen… Pene grande?

    Jorge: Si

    Cuando Jorge terminó de decir esto último. Paulina quedó atónita, nunca le habían pedido nada asi.

    Jorge: Ahora quiero que tomes esa cinta para medir y me midas el pene: dijo Jorge que vio como la jamona movía la cabeza en señal de negatividad.

    Paulina se levando para irse, cuando Jorge le da una tremenda nalgada que la hizo brincar un poco.

    Paulina: hay no muchacho eso no por favor te lo suplico.

    Jorge: ahora vas a hacer lo que yo te ordene: y diciendo esto último sacó su celular donde tenía todo grabado.

    Paulina sintió que el mundo se le venía encima, cómo era posible si ayer todo estaba de lo más normal y hoy estaba en el sótano con su nuevo inquilino que podría ser su hijo a punto de medirle el pene. La jamona tomó la cinta y se dispuso a hacerlo pero Jorge la detuvo.

    Jorge: Primero te voy a medir el culo y las tetas ok?

    Paulina asintió con la cabeza

    Jorge: Quiero oír que me lo pidas de favor

    Paulina: por favor, mídeme el culo y las tetas

    Jorge le dijo que se quitara la blusa y el brassier, Paulina así lo hizo como la puta sumisa que es. Dejando caer dos enormes senos blancos con pequeñas pecas y los pezones invertidos con unas enormes areolas rosadas.

    Jorge: 130 cm vaya que si son grandes! : dijo Jorge que le dio unas cuantos azotes a las ubres de la madura, luego bajo por la cintura y le dijo a la culona que se subiera la falda. Tomó la cinta para medir y midió ese enorme culo.

    Jorge: 64″ pulgadas, no cabe duda de que eres mucha hembra para ese anciano.

    Jorge le ordenó que se arrodillara y la madura tomó la cinta, paulina podía ver desde afuera del short que aquello era grande. Cuando Jorge sacó aquella bestia ya tenía algo de presemen en la punta. Paulina no lo podía creer, aquello era igual de grande que su brazo.

    Paulina: 25 cm esto es demasiado grande: dijo paulina mirando a Jorge a los ojos.

    Jorge la tomó del pelo y le ordenó que se metiera aquella verga en la boca.

    Paulina: No, muchacho yo nunca he hecho eso ni con mi marido, aparte eso no va a caber en mi boca. -dijo una paulina que sintió cómo bajaba un líquido de su entrepierna, la madura inocentona se había mojado de solo ver aquel enorme pene.

    Jorge: habré la maldita boca, si no quieres que ahora mismo suba y le diga a tu marido la puta que tiene por esposa.

    Paulina obedeció y abrió la boca lo más que pudo, solo le entró la cabeza y un poco mas, pero todavía quedaba mucho pene afuera. La jamona estuvo haciendo el esfuerzo de mamar lo más que pudo.

    Jorge la tomó de la mano y le dijo que se apoyara contra la barra para hacer ejercicio, le quitó la falda y la dejó en pantaletas. Luego la empezó a azotar una y otra vez.

    Jorge: Esto es para que aprendas a no espiar a tu inquilino, voltéate ahora voy a azotar esas tetas hasta dejarlas rojas. -y diciendo esto empezó a golpear aquel busto que iba cambiando de color. Luego metió sus dedos en su pantaleta y comprobó que la madura se había mojado toda.

    Jorge: Parece que no eres tan santa como aparentabas

    Paulina: Yo no soy así, ya basta soy una mujer casada.

    Jorge: Si, casada con un viejo cornudo que todavía sigue durmiendo… Mientras su esposa se mete una verga de 25 cm en la boca.

    Por alguna extraña razón aquellas palabras ya no le parecían del todo desagradables a la madura jamona. Jorge terminó de azotarla y le dijo que se vistiera, ya habría mucho tiempo para irla entrando poco a poco. Paulina se vistió y le dijo que por favor borrara lo que había guardado en el celular a lo que Jorge respondió con una carcajada.

    Jorge: Esto es apenas el comienzo, harás todo lo que yo te ordene entendiste?

    Paulina: Si, está bien como tú órdenes.

    Paulina subió a la cocina a preparar el desayuno y Jorge abrió el garrafón para tomar agua mucha agua…

    Continuará!

  • Mi novia por entrar al BDSM logró perder mi amor

    Mi novia por entrar al BDSM logró perder mi amor

    —No te rías, pero ese video porno me hizo cosquillas. Dijo Tina, mi novia luego de ver unos videos en el Smart conectado a la compu.

    —Vimos varios, ¿cuál de ellos?

    —El de la chica que atan, le ponen el vibrador en la concha, le ponen ese pene mecánico, y le hacen de todo.

    —A mi mucho no me calientan esas cosas. No entiendo el placer del dolor.

    —A mí la parte de dolor, no me gusta tampoco, pero que me ates, o me pongas esposas, o me tapes los ojos, o esa máquina y…

    Un rato después empezamos con los juegos y ella estaba súper caliente. Cuando terminamos se sentó en la cama y me dijo:

    —Tato, ¿no tenés ganas de comprar algunos de esos juguetes?

    —¿Tanto te calentó?

    —Si, la verdad que sí. Y sobre todo quiero que vos me domines, que me sometas…

    —Linda fantasía tenés en el bocho.

    —¿Acaso vos no tenés ninguna fantasía?

    No conteste y fui a buscar dos cervezas a la heladera.

    —Dale, decime que fantasía tenés.

    —Un trio con otra mina.

    —Ah. Dijo seria Tina.

    —¿Qué pasa?

    —Nada, que sabes que no me va. Soy celosa. ¿Acaso no te hago gozar?

    —Amor, vos me estas planteando que querés una máquina que te coja. ¿Qué tengo que decir yo?

    —No es lo mismo.

    El lunes siguiente, pase por un sex shop, y compre varias cosas entre ellas la famosa máquina. No le dije nada. Iba a montar algo el viernes a la noche.

    Cuando llegó el viernes al atardecer a casa nos sentamos a charlar y le dije:

    —Compre un par de cosas para empezar probar. Pero si esto no te va, listo acá termina.

    —¿Qué compraste?

    —Juguetes. Te los voy a poner y vamos a salir a comer unas pizzas afuera. ¿Querés o no?

    Ella me miró fijo, respiró profundo y acepto.

    —Sacate la tanga y recostate boca abajo sobre la mesa. Le dije.

    Primero le puse un bullet a control remoto con mi celular, en la concha. Ella dio un brinco cuando lo sintió. Después, tome un plug anal, le puse un poco de crema para manos y lo acerque a su ano.

    —Tato…

    —Vos quisiste probar… si querés dejamos todo acá.

    —No, seguí.

    Se lo coloque y le dije que se ponga la tanga.

    —Se siente incómodo eso en el culo. Dijo.

    —Te vas a acostumbrar. Vamos a cenar.

    Salimos y a una cuadra, active muy suavemente el plug.

    —Tato… esto esta… vibrando…

    —Es la idea… dije y lo apagué

    Una cuadra más adelante, lo activé nuevamente. Tina caminaba y se mordía el labio inferior. Aumenté las vibraciones y ella se tuvo que parar y apoyar en la pared.

    —Desgraciado… esto es tremendo…

    Cuando llegamos a la pizzería, se sentó y respiraba agitada.

    —Estoy a mil desgraciado.

    Cuando nos trajeron la comida, y ella llevaba un pedazo de pizza a su boca, lo active con todo. Soltó la pizza, y apoyo las dos manos en la mesa mirándome con la boca abierta a punto de gritar. Lo apagué

    —Me vas a matar con eso. Ya tuve un orgasmo guacho.

    Cuando llegamos al departamento, le dije:

    —Bueno, ahora empieza en serio. Es tu última oportunidad para detener todo.

    —Quiero seguir. Dijo.

    —Sacate toda la ropa.

    Mientras ella se sacaba la ropa apague algunas luces. Cuando estuvo desnuda, le puse un tapa ojos. Tome un juego de esposas, y espose sus muñecas en la espalda. La deje parada en el medio del living y fui a la cocina a buscar una cerveza. Volví sin hacer ruido al caminar y tome una fusta y comencé a recorrer su cuerpo. Hombros, pechos, piernas, Tina empezó a gemir, primero suavemente, pero cuando le fui dando pequeños golpes, los gemidos aumentaron en intensidad.

    Me puse delante de ella, y le apreté los pezones, provocándole algo de dolor. Ella se mordió los labios y gimió con todo. Hice que separe las piernas y pase todo el largo de la fusta por su concha y clítoris. Ella trato de cerrar las piernas pero un chirlo en una teta, la hizo desistir.

    Luego fue el turno de su culo, toque su concha y estaba empapada, ya empezaban a caer sus jugos por la parte interior de sus piernas.

    Hice que se ponga de rodillas y me chupe la pija. Todavía no le había sacado el plug ni el bullet. Lo active despacio y ella gemía y chupaba como loca. Se metía toda la pija en su boca, tenía arcadas, pero no le importaba.

    —Cogeme por favor. Me dijo en voz baja.

    Mi respuesta fue activar más fuerte el bullet. Ella empezó a temblar por un orgasmo fuerte que no podía parar. Apague el bullet, le di un sopapo y la puse a chupar de nuevo. Lo hacía con todo. La hice parar y le puse dos prensas pezones. Dio un pequeño quejido y siguió chupando.

    Saque mi pija de su boca, y me comencé a masturbar frente a ella. Le hice abrir la boca y acabe frente a ella. En su boca, su cara y sus pechos. Ella trago toda mi leche, y con su lengua buscaba en los labios.

    Le saque el tapa ojos, y ella me miro loca de placer. Tome un collar de sumisa y se lo mostré. Me puse detrás de ella y se lo puse junto a la correa. Le saque el bullet y el plug.

    —Necesito hacer pis. Me dijo.

    La llevé con la correa y entre con ella.

    —Hace.

    —Me da vergüenza, y tengo las esposas.

    —Hace.

    —Ella se sentó en el inodoro e hizo pis. Tome papel higiénico y la limpie.

    —Tenés 5 minutos para hablar.

    —Estuvo genial, me goce todo. Me volviste loca. No poder tocarte, saber que estaba a tu merced, la fusta, estos prensas pezones. Sigo muy caliente.

    —Por hoy es suficiente.

    —Tato, no doy más.

    —Para que veas lo compasivo que soy, te voy a dejar que te satisfagas. Dije.

    Tina me miro sin comprender. Del cajón donde tenía guardado todo lo que había comprado, tome un consolador con una base que por succión se podía pegar a cualquier lado. Elegí pegarlo en el suelo, frente a un sillón del living.

    —Ahí tenés, con eso podes satisfacer tu necesidad. Le dije mientras tirando de la correa la acerque al consolador.

    Sin soltar la correa, me senté en el sillón. Me miro con cara de odio. Fui a buscar la fusta y nuevamente me senté.

    —De rodillas, quiero ver como chupas ese consolador. Dije y tire un poco de la correa.

    Ella se puso de rodillas, y comenzó a chupar. Primero lentamente, después incrementando el ritmo. Aunque estaba esposada en la espalda, trato de llevar una mano a la concha y le di un golpe suave en la espalda con la fusta.

    —Nada de manos. Dije y ella lanzo un insulto por lo bajo.

    Recibió otro golpe suave y ahí descargo su enojo chupando como loca el consolador. Mi pija ya estaba parada, bien dura. Ella entre chupadas, me miraba la pija y volvía a chupar.

    —Seguí. Dije.

    —Busque el bullet, y sin mucho preparativo, se lo metí en el culo. Ella no supo que había metido hasta que lo active.

    —Te odio, hijo de puta. Me dijo.

    —Más insultes, más tardaras en gozar. Le dije y tirando de la correa, aleje su cabeza del consolador.

    —Perdón, no volverá a pasar. Dijo.

    Dejé que siga chupando y active a mínimo el bullet. Ella gemía y chupaba sin parar. El piso se fue cubriendo con sus fluidos vaginales, su excitación era tremenda. Se metía casi totalmente el consolador en la boca, no le importaban las arcadas ni los accesos de tos.

    —Suficiente. Podes montar ese consolador que tanto le gustó a tu boca.

    —Gracias, dijo suavemente.

    Se corrió un poco hacia adelante y se lo fue metiendo lentamente. Su cara de placer era tremenda. Empezó a subir y bajar lentamente mientras me miraba masturbarme, sus mirada mostraban su calentura. Subí un poco la intensidad del bullet que tenía en el culo y ella gimió con todo. Sus movimientos se aceleraron, respiraba por la boca, tratando de meter todo el aire posible en sus pulmones, gemía como gata en celo.

    De pronto se dejó caer sobre el consolador y los ojos le quedaron el blanco. Estuvo casi un minuto así. Le di un golpe con la fusta en un pecho y le dije:

    —¿Eso fue todo?

    Se empezó a mover nuevamente. Volví a aumentar la velocidad de vibración del bullet y ella dio un grito de placer. Me paré y me puse frente a ella, dejando mi pija frente a su cara.

    —Quiero… Dijo

    Me acerque y ella abrió la boca y se la metió. Subía y baja mientras chupaba mi pija. Estaba completamente excitada, en un punto que nunca había alcanzado. Me miraba a los ojos y chupaba sin parar de moverse.

    Cuando sentí que yo estaba por acabar, tome su cabeza, y le cogí la boca. Nunca lo había hecho. Ella con la boca totalmente abierta no oponía resistencia y mi pija le llegaba a la garganta. En el instante de acabar, saque mi pija y le acabe sobre la lengua, llenando su boca. Ella trago todo y me chupo la pija para limpiarla por completo.

    Me corrí y ella se quedó quieta sobre el consolador. Puse el bullet al máximo y me fui buscar unas cervezas. Ella dio un grito y se empezó a mover con todo. Era como un pistón que subía y caía a toda velocidad.

    Sus gemidos se transformaron en gritos de placer. Apague el bullet y ella se desplomo sobre la pija de goma, su cuerpo comenzó a temblar con todo del orgasmo que estaba teniendo.

    Cuando dejo de temblar, saque el bullet de su culo, el collar, le solté las muñecas y la ayude a ir a la cama.

    Le di su cerveza y casi la tomo de un solo trago.

    —Tato, me mataste, me hiciste mierda, nunca había gozado tanto. Y esa cogida en la boca, nunca la hiciste, me volví muy loca cuando lo hacías. Gracias amor, fue genial.

    —Bueno, ahora sí. Basta por hoy. Ah, sí querés, podes usar el collar cuando estás en casa. ¿Sabes lo que significa eso?

    —Si. Que podes usarme en cualquier momento mientras lo tengo puesto. Mmm… gracias por dejarme seguir jugando.

    Ella busco el collar con la mirada, lo fue a buscar y se lo puso.

    —Te propongo, que las noches de viernes, sean cuando usamos todos los juguetes, las demás veces, sin juguetes.

    —Me parece bien, aunque por favor, si tengo el collar… dame duro.

    Un rato después nos dormimos. Sábado y domingo como habíamos acordado no usamos los juguetes. Sí el sábado, como ella tenía el collar, tuvimos un sexo bastante duro.

    Durante la semana, por trabajo, solo nos pudimos ver para tomar algo en un bar algunos días. Yo aproveche para armar una estructura en uno de los cuartos, con hierros y caños. Servirían para lo que seguía. Una era parecida a la camilla de un ginecólogo, donde la mujer coloca las piernas totalmente abiertas. En los soportes puse cintas velcro para sujetarlas. Allí recostada, su concha y su ano, estaba totalmente expuesto. O ponerla boca abajo, totalmente inmovilizada.

    El viernes, cenamos afuera, y ella estaba súper excitada sabiendo que era la noche de juegos y juguetes.

    —¿Qué me tenés preparado para hoy?

    —Que gracia tiene que te cuente. Solo te puedo decir que va a haber un par de sorpresas.

    —Estoy totalmente mojada ya. Te lo juro.

    Fuimos a casa y ella de inmediato se puso el collar. Le ordené desnudarse y lo hizo de inmediato. Tome la fusta, puse el consolador que había usado la semana anterior sobre una mesa pequeña junto con el plug anal y sin ponerle el tapa ojos, me pare delante de ella.

    Le mostré la fusta. Ella se mordió los labios. Pasé la fusta por sus piernas, su espalda y ella gemía suavemente. Cuando di un golpe en su culo, el gemido fue mayor. Lo pase por sus tetas y las golpee suavemente. Luego por su concha, que como estaba empapada, mojó la punta.

    —Mira como mojaste la fusta, chupala. Le dije poniéndosela en la boca.

    Ella la chupaba y me miraba.

    —Ahí tenés el plug anal. Sabes que hacer. Le dije.

    —¿Aceite?

    —No hay. Dije.

    Ella lo tomó, chupo dos dedos de una mano y mientras que con la otra se metía el plug en la boca, mojo un poco su ano y metió un dedo. Gimió y llevo el plug, y lo metió en un solo movimiento.

    —A ver que tan obediente sos: pone el consolador en el piso, y chupalo de rodillas.

    Lo puso, y sin decir nada lo fue chupando de a poco. Me puse a su lado, y comencé a golpear su culo con la fusta. Se fue poniendo loca, chupaba, lamía, se metía todo el consolador en la boca. Di otros golpes y empezaron sus orgasmos. Así la deje un rato, y le ordené que se pare.

    Le puse el tapa ojos y la lleve al cuarto donde había preparado todo.

    La acosté boca arriba, puse sus piernas sobre los soportes y ella gemía. Ajuste las cintas, fui a su lado y espose sus manos a la camilla. Con una soga, inmovilice el torso.

    —Comencemos. Dije.

    Nuevamente con la fusta, recorrí su cuerpo. Golpeaba suavemente, Tina gemía. Llevé la fusta a su concha, que como estaba totalmente abierta de piernas podía jugar con su clítoris. Lo golpee y ella se estremeció. Otro golpe y pedía más. Tome de una mesa el estimulador de clítoris y lo prendí ya apoyado.

    Tina se retorcía de placer, gemía como loca. Me puse junto a su cabeza, y apoye mi pija en sus labios. Ella con desesperación comenzó a chupar. Nuevos orgasmos estremecían su cuerpo, no dejaba de chupar, al contrario.

    Así estuvimos un rato, hasta que me corrí de su lado, y me puse entre sus piernas. En un solo movimiento la penetre hasta el fondo. Y seguí jugando con el estimulador en su clítoris. Ella gritaba de placer y yo podía sentir en mi pija las contracciones de su concha en cada orgasmo. Era increíble como gozaba sin parar.

    Sentir como gozaba, tenerla toda abierta para mí hicieron que me excite con todo y acabe en su concha, llenándola de leche.

    Ella tuvo un orgasmo gigantesco, salí de su concha, le di un beso en los labios y puse mi pija en su boca para que la limpie.

    —Ahora vengo, no te vayas. Dije sarcásticamente.

    Fui a la cocina, tome una botella de agua, y me senté en el living a tomarla. La dejé sola, en silencio y en la oscuridad total.

    Del congelador saque dos cubitos de hielo y fui nuevamente al cuarto. Metí dos dedos en su concha y estaba hirviendo.

    —Está hirviendo, te va a hacer mal. Dije.

    —Estoy súper caliente Tato.

    —Bueno, bajemos un poco la temperatura. Dije le puse su tanga en la boca y metí los dos cubitos de hielo en su concha.

    A pesar de la tanga, se escuchaba su grito. Dejé que se derritieran y para ayudar, puse nuevamente a funcionar el estimulador. Tina se estremecía, trataba de mover sus caderas, gritaba sin poder hacerlo.

    —Lo bueno de esto, es que yo también puedo divertirme. Dije.

    Puse el estimulador sobre uno de sus pechos, mientras yo chupaba el pezón del otro y mis dedos jugaban con su clítoris. Saque el plug anal, y metí dos dedos en su concha, y estimulaba su punto G. Con otros dos dedos, jugué con su ano y fui metiéndolos. Ella estaba super excitada nuevamente, su concha bañaba su orto, haciendo más fácil la dilatación.

    —Listo. Dije y le saque la tanga de la boca.

    —No, por favor, no pares estoy muy caliente, muy loca.

    —¿Seguro? ¿Vos estas segura de querer seguir?

    —Si, te pido por favor.

    Me corrí y fui a buscar la maquina con el pene mecánico. Lo acerque lentamente y la penetro solo un poco en su concha para que cuando se empiece a mover la penetre casi totalmente. A pesar de la tanga pude escuchar su gemido. Tome el estimulador y lo puse sobre su clítoris, y lo fije con cinta adhesiva. Lo prendí al mismo tiempo que la máquina.

    Me puse al lado de Tina y le corrí el tapa ojos. Tenía los ojos desorbitados. Le quité el trapo de la boca y me gritó:

    —Hijo de puta, me vas a matar.

    Se lo puse nuevamente y tomando la fusta, le di varios golpes en los pezones mientras le decía.

    —Te dije que nada de insultos, última advertencia. Se acaba todo. Y le puse el tapa ojos nuevamente.

    Ella asintió con la cabeza, di varios golpes más y me senté a mirar como gozaba. Fueron varios minutos y mi pija ya estaba parada nuevamente. A pesar de tener ocupada la boca con la tanga se escuchaban sus gritos y gemidos de placer.

    Me puse a su lado y le quite la tanga. Giré su cabeza y comencé a cogerle la boca con todo. Aumentaba la velocidad de la máquina que la penetraba y ella gozaba sin parar. Estuve un rato cogiendo su boca, y detuve la máquina y el estimulador.

    La solté, para acostarla boca abajo. La ate con fuerza a la camilla con las piernas bien separadas. Cambie el pene plástico de la máquina por otro más grande y nuevamente la puse en funcionamiento.

    Fui a su boca y tomándola de los cabellos la penetre.

    —Parece que te gusta sentir dos pijas.

    —No, pijas una sola, la tuya amor. Me dijo.

    La hice chupar un rato más, y parándome detrás de ella, con el embolo de la maquina entre mis piernas, escupí su culo y apoye mi pija.

    —Tato, por favor, no…

    —Vos quisiste jugar… juguemos.

    —Despacio por favor.

    La fui metiendo despacio, mientras la maquina le taladraba la concha. Ella gemía de placer. Cuando la tuvo toda adentro, fui moviéndome de menor a mayor velocidad. En un momento que el pene plástico estaba bien adentro, detuve la máquina.

    Nunca le había hecho la cola, algo que deseaba mucho. Estuve una buena cantidad de minutos bombeando, Tina, ahora acostumbrada gemía y pedía que le dé con todo. Su culo era estrecho y ella descubrió que apretando su esfínter tenía mayor placer.

    —Desgraciado, por fin de diste el gusto, que lastima que tarde tanto en descubrir que me gusta esto. Dijo.

    —Pues ahora lo sabes, y pienso seguir usando este culo mucho.

    —No doy más, lléname el culo de leche. Me dijo.

    Y acatando su pedido, acabe en su culo, llenándolo de leche.

    Saque la máquina, la desaté y en cuanto estuvo libre se puso de rodillas para chuparla y limpiarla.

    Fue al baño y la esperaba en el living con dos vasos de whisky.

    —Tato, sabes que me cae duro el whisky.

    —Un poco después de jugar no te va a hacer mal.

    —Es increíble como me haces gozar, y lo de la máquina cogiéndome, no me lo esperaba, y menos que me rompas el culo mientras la otra me daba en la concha. Fue tremendo. Y tu acabada, en mi culo, por favor, que placer.

    Seguimos charlando un rato, me contó como sintió cada cosa que le hice, y el whisky empezó a hacer efecto en ella. Primero tocaba mi pierna y luego, directamente tocaba mi pija mientras tomaba sorbos de whisky.

    —Ves, me puso loquita el whisky. Quiero…

    —Tenés el collar puesto, lo que quieras… no me interesa…

    —Pero Tato… por favor… Me dijo con cara de nenita.

    —Yo quiero ver hasta dónde llegas ya que querés que te use.

    —Decime y lo hago. Vos me das todo el placer. Decime.

    En el piso aún estaba puesto el consolador que uso para chupar al comienzo.

    —Quiero ver como te masturbas el culo con ese consolador.

    Su cara se puso blanca. Lo miró y respiró hondo. Se puso de rodillas y comenzó a chuparlo. Lo lamía por completo, de arriba abajo. Fui a la cocina y traje aceite.

    —Toma, ayúdate.

    Ella lo tomo con una sonrisa, agradeciendo en silencio. Puso unas gotas en su mano, y lo cubrió totalmente, en total, tres veces. Luego hizo lo mismo con dos dedos en su culo. Se puso en posición de hacer pis, y fue bajando lentamente.

    A medida que le entraba, aumentaba su respiración agitada. Se empezó a apretar las tetas, y los pezones con todo.

    —Ves como te obedezco, soy tu sumisa, me encanta serlo, por favor, castígame por ser tan puta. Dijo y miro la fusta.

    Me paré, tome la fusta y comencé a golpearla suavemente en los pechos. Ella aumentaba sus gemidos y sus movimientos.

    —Tato, me está abriendo el orto por completo. Dijo muy caliente.

    Le di fustazos en el culo y ella se tapaba la boca para no gritar de placer. Por suerte la sopapa del consolador era buena, porque ella se fue moviendo cada vez más rápido y con más fuerza.

    —Mira esa pija que hermosa que esta, le gusta que sea tan puta, tan sumisa a ella. Dijo mordiéndose los labios.

    Se la di para que chupe. Ella chupaba y me masturbaba como loca.

    —Es el tercer polvo que me vas a echar desgraciado, que tremendo tipo que sos. Me enloquece que seas tan caliente. Por eso me encanta ser tu sumisa, porque sos único.

    No paraba de moverse como loca, de masturbarme o chuparme.

    —Mi amor, por favor, dejame que te monte. Quiero cogerte. Dijo.

    Me acosté en el suelo y ella se salió del consolador para montarme, en la misma posición que sobre el consolador, como haciendo pis. Metió mi pija en su culo y bajo con todo dando un grito de dolor.

    —Tremenda pija, tremendo tipo, mira como te monto amor, como me entierro tu pija en mi culo. Dijo.

    Subía y bajaba sin parar, me miraba a los ojos midiendo mis reacciones. Yo las de ella.

    —Tocate. Le dije.

    Ella se mojó con saliva dos dedos y se empezó a frotar el clítoris. No tardó mucho en tener un orgasmo de esa forma. Yo cada vez estaba más caliente y cercano a acabar.

    —Despacio. Le dije y bajo la velocidad.

    Estuvo varios minutos montándome hasta que la hice levantarse.

    La hice acostar boca abajo, puse sus manos en su espalda y le dije:

    —Así te voy a acabar, dándote con todo.

    Enterré mi pija de un golpe y ella gritó aunque su culo estaba dilatado. Me puse loco y bombeaba con todo, la puse de costado y levante una pierna. Fueron varios bombazos hasta que otra vez llené su culo de leche. Me tire a su lado y ella me limpio por completo la pija.

    Pasaron unos minutos y nos fuimos a dormir. Ella con su collar puesto.

    Al despertar, note que no estaba en la cama. La encontré en la cocina. Había limpiado y sacado todo del living.

    —Hola amor, te estoy preparando el desayuno.

    —Amor, buen día.

    —Quiero decirte que soy la mujer más feliz por tener al hombre que tengo. Sos un capo. Me das un placer impresionante y sé muy bien que si te descontrolas, podes llegar a lastimarme o provocarme mucho dolor, pero no. Te adoro. Y me encanto el final anoche. Sentirme tu puta, tu sumisa total. Gracias Tato.

    —La cosa es así, Romi. Tina se calentó mirando algunos videos de sumisión y me pidió que juguemos esos juegos. Ya van dos veces, y esta enloquecida. Compre varias cosas y ella cada vez más caliente. Le dije a Romina una amiga.

    Romina fue compañera en la facultad y éramos amigos con derecho a roce y algo más. Era una chica hermosa, más linda que Tina. Era bisexual y nadie sabía lo nuestro en esa época. Después de la facultad, ya trabajando los dos, nos encontramos varias veces. Una de esas veces me comento que practicaba BDSM con una amiga y que ella era la domina.

    —Si entro bien a esos juegos, prepárate, vas a tener a la puta más puta del mundo. Me dijo.

    —Te aseguro que ya lo es. El tema es que a ella no le interesa hacer un trio con otra mujer y yo…

    —Vos te querés comer dos caramelos juntos. Te conozco Tato. Y te da el cuero perfectamente. Por experiencia lo digo.

    —Gracias. Sigo. Mi idea es, si tenés ganas claro, que en la próxima sesión que tengamos estés vos. Ella mientras tenga el collar, no puede negarse a nada. Vos estarías en nuestro cuarto de juegos cuando lleguemos a casa, yo le pongo la venda y la ato a un lugar donde va colgar de las muñecas. Ahí entras vos, junto conmigo a hacerle cositas.

    —Sos un hijo de puta…

    —Lo mismo me dice ella.

    —Acepto con dos condiciones: una que me dejes llevar a mi perrita, y dos, quiero que nos cojas a las tres. Ah, a mi perrita le podes hacer lo que quieras…

    —Querés jugar duro hija de puta.

    —Sabes que siempre juego duro. Más estando tu pija de por medio.

    —Contra oferta, acepto las dos condiciones, pero desde el viernes a la noche hasta el domingo a la mañana. Maratón.

    —Nuevamente, sos un hijo de puta. Querés rememorar esos fines de semana en la facultad. Claro que acepto.

    Seguimos charlando un rato, le conté lo que teníamos para jugar en casa, ella tomó nota y me comentó que iba a llevar algunas cosas. Quedamos en encontrarnos el viernes a la tarde en casa, así ya se quedaban.

    Cuando abrí la puerta estaba Romina, con su metro setenta de altura, flaca y de muy buen cuerpo, una sonrisa espectacular y al lado, una chica de apenas 1,55 m también flaca y de buen cuerpo. Ah, un collar de sumisa y una correa colgando.

    Entraron, nos saludamos con un pico con Romi y ella dijo:

    —Perrita, este es el amo Tato.

    —Amo Tato, soy Tete. Lo que mande obedezco.

    —Bien. Dije

    —Sacate la ropa mientras hablo con el amo.

    Ella venía con una bolsa bastante voluminosa y fuimos a nuestro cuarto de juegos.

    —Amo, que lindo que lo tenés montado. Para mi gusto faltan un par de cosas, pero yo las traje para mi perrita. Dijo y yo la mire extrañado por lo de Amo.

    Si, hoy y cada vez que nos juntemos, vas a ser mi amo también.

    —Va a ser un placer.

    Ella fue a su bolsa, saco un collar de sumisa con una correa y se lo puso.

    —Llamala a Tete y desnúdate.

    Ella la llamó y Tete entro al cuarto de juegos completamente desnuda. Romina se quedó desnuda junto a Tete. Apreté los pechos de ambas, y luego metí un dedo en sus conchas. Ya estaban húmedas.

    —Romi, prepara todo. Y tienen prohibido hacer algo hasta que empecemos. Dije y ellas dijeron: “Sí amo”

    A las 20 h nos encontramos con Tina en un bar al que nunca habíamos ido.

    —Hola mi amor. Dijo Tina cuando se acercó a mí que estaba en la barra.

    —Amor. ¿Cómo estás?

    —Y… es viernes… caliente. Dijo mordiéndose el labio inferior.

    Cuando vino el barman a ver que tomábamos, no le pregunté y pedí dos whiskys.

    —Tato… ¿whisky, acá y a esta hora para mí?

    —Si… y toma, si querés lo pongo yo, pero… Dije y le di el bullet.

    —Gracias, prefiero ponérmelo yo sola en el baño. Dijo y fue a ponérselo.

    —Listo. Te das cuenta lo emputecida que estoy, que ni protesto cuando me das esa… dejame terminar una frase por lo menos. Dijo mientras yo lo activaba.

    —Hoy va a ser algo especial, distinto. Pesado, muy pesado.

    —Te escucho y me caliento más de lo que estoy.

    Nos sirvieron el whisky y charlábamos de trabajo cuando prendí suave el bullet. Tina tomo mi mano y la apretó con todo.

    —Tato, me estas cocinando la cabeza con eso, el whisky…

    —Toma, le dije y le di su collar de sumisa.

    Lo tomó y se lo quedó mirando unos segundos. Me miró a los ojos, sonrió y se lo puso. La tome de la nuca y le di un tremendo beso. Ella gimió con todo. Terminamos el whisky y fuimos a buscar mi auto a la cochera.

    El auto estaba en el tercer piso, bajamos del ascensor y no se veía a nadie.

    —Sacate la tanga. Le dije.

    Ella se detuvo, subió un poco la falda y se sacó la tanga. La puso en mi mano y estaba empapada. Llegamos al auto y le abrí la puerta.

    —Subite la falda hasta la cintura. Le dije y ella se la subió parada al lado del auto.

    Hice que me chupe dos dedos, baje mi mano hacia su culo y metí los dedos en el culo, al tiempo que activaba el bullet con todo.

    Tina apoyo la cabeza contra el techo del auto y separo las piernas para que mis dedos entren hasta el fondo.

    —No puedo ser tan puta, por favor. Dijo antes de morder su brazo para ahogar un grito de placer.

    La masturbe por el culo un par de minutos y le dije que suba al auto, así como estaba su pollera.

    —No doy más Tato, necesito tener un orgasmo. Me dijo.

    Llegamos a un semáforo en rojo, y lleve mi mano a su clítoris. Jugué con él el tiempo que duró el semáforo.

    —Justo tenía que ponerse en verde, maldito. Dijo Tina.

    —¿Cuál es tu límite Tina?

    —Tato, después de dos sesiones como las que tuvimos, no tengo límites, sé que no me vas a lastimar.

    —¿Con otro hombre? Un trio digo.

    —Si vos lo querés…

    —No, no quiero.

    —Gracias.

    —¿Con otra mujer?

    —Me da celos, miedos, si, lo haría porque sé que vos lo querés.

    —¿Cómo sumisa o en cualquier momento?

    —En cualquiera de las dos situaciones Tato. Por vos, lo haría.

    Llegamos a casa, y en el living ha hice desnudar, le puse el tapa ojos y fuimos al cuarto, donde nos esperaban Romina y Tete.

    Até las manos y las piernas extendidas y separadas a un marco especial. Ella quedó apoyada en sus pies, pero totalmente estirada. Tome la fusta y le guiñe un ojo a Romina. Comencé a recorrer su cuerpo, y a darle pequeños golpes. Tina gemía despacio, disfrutando los golpes que le daba.

    Tome el vibrador y se lo puse en el clítoris y lo active, ella gemía con todo. Romina, cuidando de no hacer ruido, puso a Tete en la camilla, la ató y le puso el consolador de la maquina en la concha. No lo prendió. Yo comencé a chupar las tetas de Tina, que gemía sin parar y Romina activaba la máquina para que coja a Tete, que de inmediato empezó a gemir.

    —¿Qué es eso? Preguntó Tina.

    Nadie le respondió. Yo seguí chupando sus tetas y enloqueciéndola con el vibrador. Tete gemía sin parar. Tina movía la cabeza tratando de escuchar de donde venía. Así la tuvimos unos diez minutos. Romina soltó a Tete, y las dos vinieron junto a mí.

    A mi seña, Romina empezó a chupar una teta de Tati, mientras yo chupaba la otra.

    —¿Quién es? ¿Tato, que pasa?

    Romina hizo que Tete se empiece a chupar la concha a Tina, que gemía sin parar.

    —¿Tato, quien esta Aggg?

    —Para vos putita, quiero verte loquita. Dije.

    Me separe un poco y Romina con Tete se hacían un festín chupando la concha y las tetas de Tina, que no paraba de gozar.

    Mientras ellas la “entretenían” me saque la ropa. Mi pija estaba al máximo. Le hice una seña a Romi que puso a Tete boca arriba en la camilla, acerco el consolador de la maquina al orto de Teté y lo introdujo un poco. Se puso sobre la cabeza de la chica para que esta le chupe la concha, cosa que hizo de inmediato. Prendió la máquina y el consolador entro sin piedad en el culo de Tete que dio un grito.

    Por toda respuesta, Romina le pegó en las tetas con todo con un látigo de cuero. Tete se quejó de dolor y siguió chupando.

    Tina estaba gritando de placer, por mis besos en sus pechos, el vibrador, lo que escuchaba y unos chirlos que le daba.

    Pasaron varios minutos y Romina, luego de un orgasmo, se puso un arnés con un consolador mediano. Le sacamos el consolador a Teté, y su lugar lo ocupó mi pija.

    —Gracias Amo. Dijo Tete cuando la penetré.

    Romina se puso frente a Tina, y le dio un beso terrible. Primero Tina, la rechazo, pero después la acepto y lo devolvió. Romina le metió los dedos en la concha y Tina dio un grito de placer.

    —Putita, si te portas bien, vamos a pasar un gran fin de semana con el amo Tato. Si te haces la loquita… lo lamento por vos. Le dijo.

    —Prometo portarme bien. Dijo Tina.

    —Veremos. Dijo Romina y le saco el tapa ojos.

    Mira como le está rompiendo el culo a Tete, es un hijo de puta el amo. Por suerte me deja divertirme un rato con vos. Le dijo y comenzó a comerle la concha.

    Tina la miraba extasiada como Romina le chupaba la concha y le metía dedos en la concha sin parar. Temblaba y me miraba. Cuando lo hacía, apretaba los dientes de celos, pero no decía nada.

    —Amo Tato, ¿Puedo cogerme a esta nenita?

    —Si, por supuesto. Dije y Tina me miro con cara de sorpresa.

    Soltamos a Teté, y luego a Tina. Agarrándola Romina y yo de los brazos, impidiendo una huida que no iba a intentar, llevamos a Tina a la camilla, la pusimos boca arriba y colocamos sus piernas en los soportes. Esposamos sus muñecas, atamos su torso y Romina puso a Tete a chuparle la concha.

    Tina gemía otra vez sin parar.

    —Mira como gemís. Pensar que “ni loca con otra mina” dijiste alguna vez. Dije.

    —Maldito.

    Tome la fusta y le di dos golpes fuertes en los pechos. Tina apretó los labios y gimió con todo.

    —Levántale un poco la cabeza, quiero que vea. Dijo Romina. Busque una almohada y la puse bajo su cabeza.

    —Ahora sí. Mira nenita, mira como te cojo. Dijo Romina mientras le enterraba el consolador del arnés lentamente en la concha.

    Tina empezó a gemir con todo, Tete se tiró de cabeza a chuparle las tetas y morderle los pezones. Más loca la puso. Como podía, movía la cadera para que el consolador entre lo más posible. Tete sin dejar de morderle los pezones, llevo su mano al clítoris de Tina, y lo fue estimulando.

    —Tremenda putita la nena, mira que manera de gozar. Dijo Romina.

    —Soy muy puta, muy puta. Dijo Tina.

    Me puse a su lado, y le di a chupar mi pija. Se prendió con todo. Romina no paraba de taladrarla y Tete de masturbarle el clítoris y chupar sus tetas. Estuvimos un rato así. Romina vio mi cara. Y dijo:

    —Amo, por lo visto tengo otra perrita. ¿Puedo demostrárselo?

    —Adelante.

    Romina la soltó a Tina, y le ordenó:

    —Perrita Tina, ponete en cuatro patas.

    Tina se mordió el labio inferior y se puso en el suelo en cuatro patas. Romina se puso atrás, y tomándola de la cintura, le enterró el consolador en la concha.

    —Movete perrita, mostrale al amo cuan perrita sos.

    Tina se empezó a mover con todo, adelante y atrás, metiéndose por completo el consolador en la concha. Gozaba como loca. Estuvieron un par de minutos y decidí que era suficiente.

    —Tina boca arriba, Romina arriba de ella, cógela. Dije y las dos lo hicieron de inmediato.

    Me puse detrás de Romina y le hice separar las piernas. Escupí su orto, y le metí dos dedos.

    —Bancate la que viene nena. Dijo Romina y la beso con todo a Tina, que la abrazo clavándole las uñas en la espalda.

    La penetre a Romina por el culo y ella gemía de placer.

    —Nenita, el amo me está rompiendo el culo tan rico como en la facultad. Aunque vos y él no me crean, es al único que lo dejo.

    Escuche eso, y la metí hasta el fondo.

    —Movete Romi. Cogida doble. Dije.

    Ella se movía para atrás y se enterraba mi pija, para adelante y le enterraba el consolador a Tina, que me miraba enloquecida. Tete había agarrado un consolador y se lo deba por el culo sin parar.

    —No podes hacerme el culo tan rico, sos un desgraciado amo Tato. Dijo Romina.

    Di varios bombazos más, Romina tuvo un buen orgasmo anal y decidí que era tiempo de darle atención a Tina. Me levante y las hice girar. Tina quedo sobre Romina y de inmediato la empezó a cabalgar. Le apretaba las tetas y se inclinaba para besarlas.

    —Podes elegir donde querés que te acabe. Le dije a Tina.

    —En la boca, cogeme la boca.

    Me puse a su lado, y le cogía la boca mientras ella galopaba a Romina.

    Mi visión era espectacular, Romina cogiendo a Tina, ésta galopando a Romina sin parar y Tete, con un consolador en el culo.

    Acabe en la boca de Tina, que antes de tragar le dio un tremendo beso a Romina y compartieron mi leche.

    Entre las dos limpiaron mi pija y siguieron besándose.

    Fueron al baño y yo las espere con cerveza en el living.

    —Hola, soy Romina. Le dijo a Tina.

    Ella es mi perrita, Tete.

    —Hola, soy Tina, y por lo visto también tu perrita.

    —No te equivoques nena, sos la perra de Tato. El me deja divertirme solamente. Y sí que lo hice.

    —¿Y Tina? pregunté

    —Me volvieron loca, totalmente. Y Romina, me pusiste a mil, nunca espere que aparezca una mujer. Dijo.

    —¿Pedimos unas pizzas? Pregunte.

    Todas dijeron que sí. Las pedí y en una hora las traían.

    —Tina, Mi acuerdo con Romina es hasta el domingo a la mañana. ¿Querés irte ahora? Le pregunte con una sonrisa en el rostro.

    —Ni loco te dejo con esta hembra y su perrita solo. Y no me saque el collar. Dijo.

    —Es cierto. Entonces chupale la concha a Romina. Tete, vos a las tetas.

    —Eh…

    Romina abrió las piernas y Tina se puso de rodillas en el suelo a chuparle la concha.

    —Romina ¿de que tenés ganas?

    —Que me hagas mierda.

    —¿Tina?

    —Quiero ver como haces mierda a Romina, yo hacer mierda a Tete, las dos solas y que me hagas mierda.

    —Viciosa. ¿Vos Teté?

    —Que hagan de mí lo que quieran. Dijo.

    Romina tuvo a las dos dándole placer un rato largo, se ducharon y cenamos. Luego de cenar, tomamos un whisky, pero antes, Romina le puso un bullet a Tete en la concha y yo a Tina. Los activamos despacio y las dos se miraban calientes. Aumentamos un poco la intensidad y Tete se empezó a tocar.

    —¿Quién te autorizo a tocarte perrita? Le preguntó Romina

    —Nadie ama. Contesto.

    —Tina, busca el látigo en el cuarto y castigo su error.

    Tina fue al cuarto y busco el látigo con puntas de cuero. La hizo poner de rodillas y dio dos suaves azotes en la espalda de Tete. Se detuvo y la miró a Romina. Esta se levantó, fue al cuarto y volvió con un látigo igual.

    Se puso detrás de Tina y le dio un buen azote en el culo que la hizo gritar.

    —Eso es un azote. Dijo Romina.

    Tina la miró y le dio dos azotes igual o un poco más fuerte a Tete que sin llegar a gritar se quejaba. Tina volvió a mirar a Romina que sonrió.

    —Es toda tuya Tina. Dijo Romina.

    Tina la escucho y sonrió. Le dio dos latigazos más en el culo y otros dos en los pechos. Le puso la correa he hizo que la siga en cuatro patas al cuarto. Nosotros fuimos con ellas. La puso en la camilla, y busco el arnés, se lo puso y pudo un dildo mediano. Se puso entre las piernas de Tete, y se lo metió de golpe.

    Espero unos segundos y fue metiendo y sacando el dildo sin parar. Tete gemía y la cara de Tina denotaba satisfacción por lo que hacía. Sin dejar de moverse, le empezó a pellizcar los pezones, haciendo que la chica grite de dolos. Lo mismo hizo con el clítoris. Así estuvo por varios minutos.

    Saco el dildo de la concha y se lo metió en el culo.

    —Así amita, úseme sin piedad. Dijo Tete.

    La cara de Tina era increíble, no paraba de castigarla con sus manos, pegándole en todo el cuerpo. Tete gemía loca de placer, ante la penetración y los golpes. Tina tuvo un orgasmo rompiéndole el culo y se salió.

    Buscó la máquina, y en el bolso de Romina, un consolador gigante. Lo puso en la máquina y lo coloco en el culo de Tete, que grito de dolor. Lo prendió y Tete gemía y se estremecía en cada entrada del dildo.

    Tina miraba tocándose la concha, hasta que se subió a la camilla y se sentó en la cara de Tete.

    —Chupame bien la concha perrita. Le dijo y le pellizco los pezones.

    Tete la chupaba como loca, metía la lengua todo lo que podía en la concha de Tina que gritaba de placer. Ella misma se pellizcaba los pezones. No fueron más de cinco minutos, que tuvo un orgasmo y le refregó la concha por la cara a Tete.

    Se quedó quieta, Romina tomo una fusta, me tomo de la mano y nos acercamos.

    —Meale la cara. Dijo Romina.

    —¿Qué? No. Dijo Tina.

    El golpe de la fusta en el culo de Tina fue fuerte.

    —Te di una orden. Dijo Romina.

    —Es un asco. Dijo Tina.

    Fueron dos los golpes y Tina grito de dolor.

    —La próxima negativa van a ser diez. Dijo Romina.

    Tina la miro con espanto y levantándose un poco, le orino un poco en la cara. Lo que no esperaba era que Tete abra la boca y trate de juntar todo el orín, se lo mostrara y lo trague.

    —Hija de puta. Dijo Tina. Lo disfruta.

    Y le soltó otro chorro sobre la cara, el pecho y la boca.

    —Tu turno Tina. Chupale las tetas y besala a Tete. Dijo mostrándole la fusta.

    Tina comenzó a besar y chupar las tetas de Tete, bañadas en su propio orín. Nos miraba y empezaba a disfrutar ser sumisa nuevamente.

    Levantamos a Teté, y colocamos a Tina boca abajo en la camilla. Romina puso a Tete a chuparle el culo y ella y yo nos pusimos delante de Tina. Romina se puso de rodillas y me pasaba la lengua por las pelotas y la pija, mientras la miraba a Tina, mostrándole todo lo que gozaba lo que me hacía. Fue chupándome cada vez más fuerte. Se puso mi pija entre las tetas y me masturbaba de esa forma.

    Tina gemía por la lengua de Teté.

    —Quiero que sufra. Dijo Romina, y puso a Tina boca arriba, la ato bien fuerte y le puso la maquina con un consolador mediano en el culo y la puso a un cuarto de velocidad.

    Tina gemía como loca. Romina se acostó sobre ella haciendo un 69 y le ordenó le chupe la concha. Lo empezó a hacer, y Romina gemía de placer. Ella no la tocaba a Tina, solo la miraba.

    —Quiero seguir chupando me dijo Romina.

    Me acerque y nuevamente chupaba como loca. Levante la vista y vi a Tete que en un rincón estaba sentada sobre el consolador pegado al suelo y lo cabalgaba.

    Romina chupo un rato y me guiño un ojo.

    Fui detrás de ella, y mire como Tina desesperada le chupaba la concha entre gemidos. Apoye mi pija en el culo de Romina y se la metí hasta el fondo, dio un gritito y de inmediato dijo:

    —Perrita, no sabes que lindo se siente la pija de Tato en mi culo, siempre fue un genio en la cama, pero con el culo, inigualable. Y vos con un pedazo de plástico, pena das.

    Tina la escucho y se puso loca, le chupaba con todo la concha mientras veía como yo entraba y salía como loco con mi pija. Romina le siguió diciendo cosas, haciendo que la cara de Tina se transforme por completo.

    Yo estaba a mil por hora. Acabe bien dentro del culo de Romina, saque mi pija y se la lleve para que la chupe. Del culo de Romina caían algunas gotas de semen solamente al estar acostada sobre Tina.

    Romina me la chupo bien, y tomándola con la mano me masturbaba mientras se sentaba en la cara de Tina, ahora si caía el semen sobre Tina, que lo chupaba y tragaba.

    Mi pija seguía dura. Romina me miro a los ojos y sonrió con maldad. Se levantó y puso el consolador gigante en la máquina y lo metió en el culo de Tina, que solo gimió. La prendió y nuevamente hizo un 69, volviendo a chuparme.

    —Que tremendo tipo, no se te baja desgraciado. Gracias por hacerme sentir tan mujer. Ves putita lo que una buena sumisa logra, que su macho tenga ganas de un segundo polvo al hilo. Dijo Romina.

    —Tete, ponete el arnés y cogeme el culo. Ordeno Romina y de inmediato Tete lo hizo.

    Yo cogía la boca de Romina, Tete su culo, Tina chupaba su concha sin parar y la maquina la sodomizaba a Tina. Un espectáculo increíble. Luego de unos minutos, metí mi pija en la concha de Tina que aulló como una loba de placer.

    Romina no paraba de hablar y hablar. Me alentaba a “romperle” la concha en dos, a gozar de ellas, y otras cosas.

    Yo no daba más, saque la pija de la concha de Tina y Romina la agarro para masturbarme.

    —Pendeja, ahora Tato me va a coger la boca y vos vas a escuchar y ver como gozo. Dijo Romina.

    Me masturbo un poco más, tome su cabeza y la cogí con todas mis fuerzas hasta acabar en su boca. Romina me limpiaba y sonreía satisfecha.

    Tete se corrió, Romina se levantó y la miro a Tete. Tina seguía en la camilla atada y sodomizada por la máquina.

    —Tete, si querés, podes jugar un poco con ella. Dijo Romina y nos fuimos al living.

    Nos sentamos:

    —Sos tremendo macho, te adoro. Espero que esa pendeja te valore, porque le rompo la cara. Me dijo seria.

    Tomamos un whisky mientras escuchábamos los gemidos de Tina desde el cuarto y como pedía a Tete que se detenga.

    Luego del whisky volvimos al cuarto, y Tete estaba dándole con un consolador en la concha a Tina, mientras le chupaba el clítoris y pellizcaba los pezones. Tina tuvo un orgasmo y quedo casi desvanecida. Quitamos a Tete, soltamos a Tina y los cuatro fuimos a mi dormitorio. Con Romina pusimos un colchón en el suelo porque los cuatro no íbamos a entrar en la cama.

    —Sáquense los collares. Ordené, y las tres lo hicieron

    —Dios, me hicieron mierda en serio. Dijo Tina.

    —Vos quisiste jugar rudo. Y eso es suave. Te llego a agarrar sola… Dijo Romina.

    —Tato, vi como la mirabas, le dabas placer y ella te daba placer. ¿Seguís siendo mi novio?

    —Claro que sí. Dije.

    —Nena, Nunca fui novia de Tato, porque Tato no quiso. Pero tenemos un sexo increíble, siempre lo tuvimos. Se lo dije a él, y te lo digo a vos en la cara: Vos lo boludeas y te rompo la cara a trompadas.

    Y si no podes entender que seamos íntimos amigos, que si lo necesito llamar a las dos de la mañana, él me va a atender, que nos encontremos a charlar solos en un bar, y no confías en nosotros cuando digamos que no nos acostamos, mejor que te trates, porque te vas a volver loca de celos.

    O, podes ser inteligente, y tratar que seamos amigas. No te digo compartirlo, te digo ser amigas.

    —Yo sabía de la historia de Uds. y por eso no quería hacer un trio con una chica, porque sabía que te iba a elegir a vos. Sos mucho más linda que yo, más desenvuelta, más sexual. Con vos pierdo siempre. Dijo Tina apenada.

    —Pendeja, este tipo por algo te acaba de contestar que sigue siendo tu novio. No pelotudees con complejos de inferioridad boluda.

    —¿Podemos encontrarnos los tres, fuera de los viernes?

    —¿Qué buscas ahora? Pregunté

    —Buscar nada… Sí, me gustaría estar los tres en una cama, haciéndolo de una manera “tradicional”. Dijo Tina.

    Con Romina la miramos sin entender mucho.

    —Me gusta Romina, me da confianza, y…

    —Tato… Dijo Romina.

    —No tengo problemas. Dije.

    —Pero me tienen que prometer que un viernes van a venir a mi quinta, y voy a organizar una “fiestita”. Dijo Romina.

    —Por supuesto dijo Tina.

    —Escuchaste. Dije.

    Romina se levantó busco dos collares y se puso uno y otro a Tina.

    —Pendeja, vamos a hacer gozar a nuestro hombre.

    Y las dos se pusieron a chuparme la pija, lamerla, besarla, besarse entre ellas chupando. Lo hicieron hasta hacerme acabar en sus bocas.

    Nos dormimos. El sábado otra sería la historia.

    Cuando desperté el sábado a la mañana, Romina dormía con su cabeza en mi pecho, y abrazándome, mire a mi derecha y Tina no estaba en la cama.

    —Hola. Escuche, casi como un susurro la voz de Tina que estaba en la puerta del dormitorio mirándome.

    Me moví un poco y Romina se despertó. Me dio un pico, y me levante a saludar de igual forma a Tina. Me abrazo por el cuello y me dio un pico.

    —Me voy a dar una ducha. Dije.

    —Tato, escuchame un segundo. Voy a llevar a Tete, cambiarme y vengo. Dijo Romina.

    —Ok no hay problema.

    Mientras entraba al baño vi como le daba un beso a Tina, acariciándole la cara. Termine mi ducha, me puse un jogging y fui a la cocina.

    —¿Café recién hecho? Me preguntó Tina.

    —Por favor.

    —Romina está enamorada de vos.

    —No lo sé, nunca me dijo nada. Dije.

    —Lo sé, se le nota en la mirada, los gestos.

    —Agustina, escuchame. Ayer hablamos del tema. Vos quisiste empezar con estos juegos, yo no tuve problemas. No son la forma que más me gusta de tener sexo. Lo sabes. A vos, en cambio, parece que te gusta mucho. Te he visto gozar como nunca antes. Conmigo, con Romina, con Tete. En este punto yo me debería estar planteando si realmente te interesa estar conmigo o gozar de esa forma. Y no estar respondiendo si Romina esto o lo otro.

    —No Tato, no. Por favor, no es como vos lo ves. Lo que me vuelve loca es que vos sos el que manda, el que me somete, el que me domina. O tus perras. Y con Romina me pasa que sabiendo la historia de Uds. es como que ella también tiene derecho a dominarme, porque ella se entrega a vos. Y me gusta. Te amo, claro que te amo. Pero descubrí que me encanta ser sumisa, y no solo los viernes.

    —Tina, no quiero una mujer sumisa a mi lado. No me gustan las mujeres que dependen de lo que el marido, pareja o que mierda sea, decida. Pensa bien. Porque si te pones en esa posición, y veo que algo que realmente no querés hacer pero porque yo digo lo haces, se termina todo.

    —Tato…

    Seguí tomando mi café y ella se sentó a tomar el suyo callada. Me senté en la computadora a ver los portales de noticias mientras ella arreglaba el cuarto y se duchaba. Habían pasado un par de minutos cuando llego Romina. Le serví un café:

    —¿Qué pasa Tato? Me pregunto al verme serio.

    —Una conversación con Tina. Como pensé que iba a pasar, se está yendo al carajo.

    —¿Por mí?

    —No, por ella. Ahora me sale con que le encanta ser sumisa todo el tiempo. No me va eso. Quiero a una mujer a mi lado, no una perrita que le digo que se siente y se sienta.

    —Que boluda. Es muy jodido no caer en esa cuando entras en estos juegos. He visto caer a cada mina que no te imaginas. Que en la tele se la dan de feministas pero puertas adentro, son unas sumisas tremendas, de las que usan el collar todo el tiempo y andan en cuatro patas en la casa.

    —Que locura, no lo entiendo, y no me gusta.

    —Tato, ¿Por qué nunca fuimos pareja en serio?

    —Mmmm. No conteste.

    —Contéstame guacho.

    —Eras tan feliz siendo libre, que no era justo que te enjaulen. Y yo no estaba dispuesto a “soportar” tu libertad.

    —Nunca me lo dijiste. Yo podría…

    —No hubieses sido vos, Romi.

    Escuchamos ruidos y Romina beso la yema de su dedo índice izquierdo y lo apoyo en mi boca. Cambie de tema y le pregunte sobre una obra que estaba construyendo. Cuando me contestaba entro Tina.

    —Que tienen planeado para hoy.

    —Nada, y seguro me van a putear, pero, les pido a las dos que se vayan de casa. Quiero estar solo.

    —Pero Tato, no era lo que planeamos, te enojaste por lo que hablamos, yo…

    —Agustina, simplemente quiero estar solo.

    —Tato, amigo, me voy. Sabes dónde encontrarme, y sabes mi celular. Dijo Romina poniéndose de pie.

    —Dale. Dije.

    —Tato, deja que me quede, no voy a hablar, pero deja que me quede con vos. No me gusta que te quedes así.

    —Tina, por favor.

    —Bueno… Dijo y me dio un beso y se fue.

    No almorcé y a la tarde, fui a trotar a un parque. Una rutina que repito cuando tengo que pensar. Estaba terminando mi tercer y última vuelta cuando vi a Romina sentada en una banca.

    —Hola amigo. Me dijo.

    —Hola amiga. ¿Por qué no me extraña verte?

    —Quizás porque no te molesta estar con tu amiga, o porque en tu casa solo querías que se vaya Tina y me lo dijiste con tus ojos.

    —Romi, en serio que no tengo ganas de hacer nada.

    —Lo sé. Yo tampoco. Quiero estar como tu amiga.

    Subimos a su auto y fuimos a mi casa.

    —Tato, date una ducha y charlamos.

    Lo hice, y cuando volví a mi cuarto a cambiarme desnudo, ella estaba sentada con el mate en la cama.

    —Sentate, tomemos unos buenos mates como en la vieja época.

    —En esa época, vos estabas en bolas.

    —Porque nos habíamos tirado tremendo polvo. No es el caso hoy.

    Escuchame. ¿La amas?

    —Que pregunta para hacer hoy. Hasta anoche, sí. Anoche algo cambió.

    —¿Qué?

    —Vi que gozaba cosas que no me gustan, gozaba con el dolor. Y en varios momentos, ni sabía si yo estaba o no. No me gusto que chupe su propio orín. Te lo dije, no me gustan las mujeres sumisas. ¿Te diste cuenta que en ningún momento vos fuiste tan sumisa como ella? Y hoy me dijo que se sentía sumisa tuya porque vos tenés una historia conmigo. No me gusta eso.

    —Te entiendo. No puede diferenciar el placer de la vida real. ¿Querés que hable con ella?

    —No. Quiero que reaccione. Si sigue en esa línea…

    —Entiendo.

    —¿Vos?

    —Yo… vivo Tato.

    —Tenés 30 años.

    —Si, como vos. No es día para hablar de edades.

    Tato, dale una oportunidad, no la cortes en seco. Vos sos muy tajante. Y sé que por eso quisiste que se vaya. Porque estás pensando en cortarla.

    —Me conoces bastante. Si.

    —Hagamos una cosa. El viernes organizo una fiestita en casa. Vengan. Y ves como se mueve. Ahí, decidís.

    —Si llego al viernes. Te aviso el jueves.

    —Dale.

    Romina se fue dándome un pico. Estuve lo que restaba del fin de semana solo. Tina me llamo el domingo diciéndome lo apenada que estaba por haber dicho esas cosas. La escuche, y aunque después decía que se arrepentía, yo sabía bien que no era así.

    Yo esa semana estuve con mucho trabajo y llegaba a casa a cualquier hora. No nos vimos más que el jueves para almorzar, y charlamos de mi trabajo. Quedamos en ir a lo de Romina el viernes y se le llenaron de brillos los ojos. A la noche le avise a Romina.

    —Bien, escuchame, vengan tipo 10 de la noche. Dijo Romina y me paso la dirección de la quinta.

    Cuando pasé a buscar a Tina, estaba con su collar puesto. Llegamos a la quinta y le avise a Romina que abra. Entramos, estacionamos y cuando entramos a la casa, sorpresa.

    Había unas 15 personas, hombres, mujeres y dos travestis. Algunos desnudos, otros por la mitad y otros, vestidos. Los hombres, contándome éramos 6. En una mesa tres mujeres tenían sujeta a una chica mientras otra le chupaba la concha, en otra, dos hombres y dos mujeres sujetaban a una chica, mientras un travesti la penetraba por la concha. Otro grupo, tenía atada en una X gigante de madera a una chica y la azotaban con un látigo de cuero, dejándole las marcas en la piel.

    Romina le puso una correa a Tina, y la hizo desvestir. La llevo hasta la chica que estaba en la cruz y la puso a chuparle la concha. Ahí me percate que Romina estaba con un short y el busto al aire. Me tomo de la mano y me llevo a un sillón donde podía ver todo. Me quito los pantalones, el bóxer y se sentó a mi lado apoyando su cabeza en mi hombro mientras me masturbaba suavemente.

    Vi a Tete, que se acercaba a Tina y le daba un tremendo beso. Tina siguió chupando la concha de la chica, hasta que uno de los hombres se acercó y la tomo de la cabeza para que le chupe la pija. Tina se negó pero sonriendo. Otras de las chicas le dio un azote en la espalda y tomándola de la cabeza, hizo que le chupe la pija al tipo. Tina comenzó a chuparlo, acariciando sus pelotas, su pecho. Se acercó otro, y dejando al anterior, cambio de pija en su boca sin que nadie la obligue. Sonreía al hacerlo. El anterior la hizo parar, doblar la cintura para que siga chupando la pija y desde atrás se la metió con todo en la concha. Tina dejo de chupar, lo miró, tomo la mano de Tete e hizo que se apriete las tetas para seguir chupando la pija del hombre.

    Unos minutos después el tipo acababa en su boca. Se salió y el otro seguía bombeando la concha. Una de las travestis se puso adelante y Tina no dudo en chuparle la pija que era realmente muy gruesa. Tete empezó a azotarla con una fusta. Tina chupaba y pedía más pija. Quien la cogía, acabo en la concha y la travesti se puso atrás de Tina. Dos tipos se acercaron y ella desesperada los masturbaba y chupaba.

    Cuando la travesti la penetro por el culo, dio un grito terrible, nunca nada tan grande la había penetrado, y mucho menos hasta el fondo y por el culo. No hizo ningún intento por zafar, al contrario. Estuvieron un rato y quien le rompía el culo, acabo en su espalda. Los dos hombres en su cara.

    Una de las chicas le dijo algo y la llevo tomada de la mano a una mesa. La ayudaron a acostarse y los dos hombres se pusieron al lado de su cabeza. Ella les chupaba la pija alternadamente mientras una chica le chupaba la concha y le ataba las piernas separadas. Otra de las chicas, comenzó a pegarle con una fusta en los pechos.

    Tina gemía y gritaba de placer cuando cambiaba de pija en su boca. Tete se puso un arnés con un consolador tremendo y se lo enterró con furia en la concha mientras que le gritaba que era una puta. Tina grito de dolor pero enseguida de placer. Un tercer hombre se acercó y la corrió a Tete, la penetró a Tina que gritaba de placer.

    —Es suficiente. Dije.

    Me levante, me vestí y fui al lado de Tina. Tenía una pija en cada mano y otra en la concha, gemía a más no poder. No le dije nada y espere a que me mire. Cuando lo hizo le dije:

    —Me voy, quedas en buenas manos parece. Disfruta.

    —Tato, no espera… Dijo tratando de levantarse pero las chicas la sujetaron y uno de los tipos le puso la pija en la boca. Ella me miro, se puso a llorar. Llorando y siguió chupando.

    —Romina me voy. Fue suficiente para mí.

    —Tato…

    Me fui de la quinta, llegue a mi departamento y me puse a ver Netflix y tomar un whisky.

    No podía concentrarme en la tele, me volvían las imágenes de Tina, gozando a más no poder. Tome un segundo whisky y me fui a la cama.

    Eran las 11 de la mañana cuando llamaron a la puerta. Era Tina. No la hice pasar.

    —Hola. Dije secamente.

    —Hola. ¿Puedo pasar?

    —No Tina, no quedó nada entre nosotros. Lo que había, se evaporo anoche.

    —Tato, sé que no me vas a creer, pero estoy arrepentida, no sé que me pasó, te pido me perdones y me des una oportunidad de demostrarte que lo de anoche fue un tremendo error de mi parte. Por favor te lo pido.

    —Tina, no es momento de hablar ni de pedir perdón. Lo que paso, pasó. Y nadie me lo contó, estuve ahí. Te repito, no es momento de hablar. Chau.

    —Por lo que más quieras Tato, no me odies. Te pido eso. Y si podes, que me perdones algún día.

    —Chau Tina. Dije y cerré la puerta.

    Entre y un par de minutos después, otra vez llamaron a la puerta. Era Romina.

    —Hola.

    —Hola Tato. ¿Tampoco me vas a invitar a pasar?

    —¿También me espías?

    —No Tato, pero cuando llegaba con el auto, ella estaba en la puerta hablando con vos. Seguí de largo.

    —Pasa.

    Nos sentamos en el living.

    —Viendo tu cara, es una pelotudez que pregunte como estas.

    —Muy perspicaz lo tuyo.

    —Jugué sucio. Dijo.

    —Lo sé.

    Yo también aceptando ir. Dije.

    —Entonces…

    —Quise ver hasta dónde llegaba cada una. Lo de ella fue evidente, lo tuyo… digamos que me fui antes del final.

    —El final fue poco después que te fuiste. Tina, sola, llorando desconsoladamente, tomo un taxi y se fue. Al resto, también. Veinte minutos después que te fuiste no quedo nadie. Mejor dicho, me quede sola en la quinta.

    —Yo sé porque acepte ir. Vos ¿Por qué hiciste esa fiesta?

    —Porque te amo, siempre te amé. En la charla del otro día, me di cuenta que por estúpida, por desenfrenada, perdí al hombre que amaba. Sinceramente, pensé que me ibas a soportar mi locura. Muy egocéntrica la mina. Pero me sorprendió cuando dijiste que preferiste que sea libre. Me duele la libertad que me diste, porque te perdí.

    —Anoche…

    —Anoche y desde hace un par de meses, no pasó nada. Ni me saque el short. Solo juego con Tete de vez en cuando. Y no sado, solo dos mujeres en la cama. Lo del viernes, fue una excepción a tu pedido y por estar con vos otra vez.

    —¿Qué vas a hacer con tu vida, tenés 30 años Romina?

    —Seguro no te va a gustar lo que voy a decir, pero es mi verdad. Quiero ver como termina esta charla. Saber si me abrís la puerta de tu corazón otra vez. No es sumisión, tranquilo, es…

    —No soy de poner condiciones a una pareja, pero Romina, hay muchas cosas de tu vida, que no me gustan. Es la realidad, y no soy quien para decirte que por mí dejes de hacerlas si te gustan y te dan placer.

    —Lo sé. Pero ninguna de esas cosas me da lo que me podes dar vos: amor, respeto, ternura, compañerismo, amistad. Lo dijiste, tengo 30 años. Y por el único que he sentido algo es por vos.

    Basta Tato. Solo me queda pedirte perdón por haber sido tan estúpida aquella época, por haber jugado sucio con Tina. No tengo ganas de más joda. Tengo ganas de abrazos cálidos, besos tiernos y soñar.

    —Sabes que estoy enojado. Y decepcionado. No me gusta tomar decisiones en este estado.

    —Lo sé bien y te entiendo perfectamente. Pero quería que sepas lo que te dije.

    —Ok. ¿Me ayudas con algo?

    —Sí, claro.

    Fuimos al cuarto de juegos y guardamos todas las cosas. Busque una amoladora y corte la camilla y el arco.

    —¿Sabes de alguien que quiera recibir estos “juguetes”? Le pregunte.

    —Tete.

    —Llamala por favor y preguntale si puedo llevárselos ahora.

    —Dice que sí. Está en la casa, yo sé donde queda. Dijo después de llamarla.

    —Bien. ¿Me das la dirección por favor?

    —Si pasamos por mi casa a buscar algo, te acompaño. Dijo.

    Cargamos las cosas en el auto y fuimos a su casa. Entro a buscar algo y salió con una bolsa.

    —Hola Tete, te dejo esta bolsa. Dije cuando abrió la puerta.

    —Gracias Tato. Me vienen bárbaro.

    —Hola, toma, acá te dejo esta también. Son, eran mis cosas.

    —¿En serio Romina? Dijo Tete.

    —Si, muy en serio. Chau. Buena vida.

    —Para vos también.

    Subimos al auto, y maneje sin rumbo pensando en las últimas 48 h, en el pasado, en el futuro. Romina miraba hacia adelante sin hablar. Después de un rato, vi que caían lágrimas de su rostro. La mire y me dijo:

    —Tato, por favor, llévame a casa.

    Conduje hasta su casa, me dio un beso en la mejilla y bajo del auto. Camino a la casa sin mirar atrás. Arranque y di la vuelta a la manzana. Me detuve en su puerta, baje y toque el timbre.

    Abrió la puerta llorando.

    —¿Puedo pasar?

    —Si.

    Entre, cerró la puerta y la abrace. Ella me abrazo y apoyo la cabeza en mi hombro. Nos quedamos así varios minutos, sin hablar.

    —¿Qué significa esto Tato?

    —Varias cosas, que no me gusta que una amiga llore, que tengo ganas de abrazarte en silencio, que espero que aceptes este abrazo también en silencio y sin hacer preguntas.

    —Sos…

    Nos quedamos sentados en el sillón, ella apoyada en mi pecho y yo abrazándola. Así nos quedamos por un par de horas.

    —¿Estás mejor? Le pregunté.

    —Mejor que abrazada a vos y por vos, con mi cabeza en tu pecho, imposible estar.

    —Chanta.

    —Pero sincera. Pensaba que nunca estuvimos así. Por lo menos yo, con este sentimiento a flor de piel.

    —Que romántica que estas, te desconozco. Dije riendo.

    —Basura. Trato de ser una mina normal y me forreas. Si fuese por mí ya te estar…

    —Romina, ¿querés cenar afuera? Pregunte antes que pueda terminar de decir una barbaridad.

    —Guau, una cita. Encantada. Pero deja que me bañe, me cambie y me arregle.

    —Romi, no es necesario.

    —Como que no. Tato, por favor… dejame…

    —Si tardas más de dos whisky`s me voy.

    Se fue corriendo a su cuarto y yo me serví un whisky. Escuchaba como se bañaba, se cambiaba y me serví el segundo whisky.

    —Voy por el segundo. Le dije.

    —Tomalo lento por favor…

    Cuando salió estaba increíble. Un vestido negro, totalmente entallado que realzaba una figura tremenda. Tacos altos, un collar hermoso, aros. Una cartera colgando de su hombro. Maquillada sin excesos, y un perfume embriagador.

    —No estas nada mal. Sobre todo para una mujer de tu edad, y esa cantidad de carreras. Dije.

    —Te odio. Pero como te conozco mucho… Te amo. Perdoname. Se me escapo.

    —Tranquila. Vamos tengo que pasar por casa.

    Fuimos a casa, y puse música suave, le serví un Martini, tome dos platos, dos vasos, cubiertos y los puse en la mesa del patio de mi casa.

    —No, no podes hacer eso. Esta es tu cena afuera. Lo tendría que haber imaginado, tremendo desgraciado. No podes ser tan mal tipo Tato, mira como me arregle para salir.

    Me largue a reír a carcajadas. Fue peor todavía cuando se dio cuenta que era otra broma.

    —Me estas tomando de boluda en serio, basta. Te voy a matar.

    Fui corriendo a mi dormitorio, me di una ducha rápida y me puse un traje nuevo.

    —No podes estar tan fuerte desgraciado. Sos hermoso. Dijo dándome un beso en la mejilla.

    Cenamos afuera, en un restaurant claro, y fuimos a bailar. Estábamos bailando y me dijo:

    —Nunca hicimos esto Tato.

    —Tampoco nunca hicimos el amor Romina.

    —Boludo, me haces derretir.

    —¿Lo hacemos esta noche o preferís dejarlo para otro día?

    Dio un salto, se colgó de mi cuello y me beso con todo.

    —Tu casa o la mía. Dijo.

    Fuimos a su casa que quedaba más cerca.

    Ni bien entramos, se abrazó a mí y me preguntó:

    —¿Dijiste hacer el amor en forma literal o figurativamente?

    —Acostado, un rato yo arriba, otro vos. O perrito.

    ¿Vos que preferís?

    —Que me hagas el amor, no que me cojas. No quiero coger Tato.

    —Yo tampoco.

    Fuimos a su cuarto, nos desnudamos mutuamente en medio de besos y caricias. Nos tiramos abrazados a la cama. Nos besábamos con desmesura, acariciándonos, sintiendo la piel del otro en nuestros dedos.

    No tardó mucho en pedirme que me acueste boca arriba. Se subió y se puso la pija en la concha. Se la metió lentamente, se acostó sobre mi pecho, mirándome a los ojos, diciendo “Te amo” una y otra vez. Movía su cadera de forma que mi pija la penetraba hasta el fondo. “Años de experiencia” hubiera dicho ella misma en otro momento.

    Sin dejar de moverse, apoyo los antebrazos en mi pecho y dijo:

    —Esto es lo más maravilloso que he sentido en mi vida. Esto le da sentido a mi vida. Tato, te amo, sos un hombre genial, perdoname todas las locuras que hice. Sé que te lastimaban.

    —Los caminos recorridos permitieron llegar a esto. Nada que reprochar ni criticar. Te amo, te amé en silencio siempre. Nunca te pude quitar de mi cabeza.

    La abrace y giramos para yo quedar sobre ella. La penetraba firmemente pero sin violencia, sin apuro. Llegamos los dos abrazados al cenit del placer. Y así nos quedamos largo rato.

    —Tato, ¿Cuándo me hablaste para el viernes, ya sabías como iba a terminar?

    —Si.

    —¿Por qué me elegiste a mí para esa noche?

    —Nadie está obligado a declarar en su propia contra. Dije y ella se rio.

    Unos días después, por una amiga en común me enteré que Tina se había internado para un tratamiento por adicción al sexo. Me dio pena.

    Con Romina, no fuimos directo a la convivencia. Pero… dormimos varios días por semana juntos. ¿Si volvimos a los juegos duros? No. Ni lo pensamos. ¿Si hacemos tríos con otras chicas? Si, con Tete. Pero todo vainilla. Con hombres no. A ninguno de los dos nos interesa.

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    Hola amigos me llamo Yesica y los que han leído nuestros relatos ya me han de ubicar, soy la esposa de Gery y fue él quien insistió en que yo escribiera este relato y espero que les guste. Tengo 41 años, mido 1.60 y mis medidas son de busto 95, de cintura 70 y de cadera 94. Sí, reconozco que estoy muy buena, pero de joven estaba mucho mejor, mis pechos eran más firmes y tenía menos cintura, pero ya saben que el tiempo no pasa en vano.

    Este relato es precisamente en esos años de juventud, teníamos alrededor de 20 años y fue una ocasión que nuestros amigo Alex nos invitó a un evento de strippers para hombres, ya que él como les habíamos contado es gay. De nuestro grupo de amigos solo pudimos asistir Alex, Maribel y su novio Arturo, Yajaira, Gery y yo. El evento era en una casa particular, pues en aquellos años no había antros en los que se presentaran esos eventos, era más bien algo clandestino. Quedamos en rentar algún cuarto de un motel cercano a donde era el evento, pues íbamos a salir con algunos tragos encima y no nos queríamos exponer manejando de regreso.

    El lugar era una quinta ubicada a una hora de distancia del lugar donde vivíamos. Había poca gente, hombres de todas las edades, en mayor cantidad jóvenes como nosotros, curiosos, algunos cuántos mayores de 30 y contados con los dedos de la mano algunos de 50 más o menos. Llegamos algo temprano, nos sentamos en una mesa al frente de lo que pusieron para ser la pista. Estuvimos tomando unas cervezas y platicando, bailamos en pareja y también en grupo. Hasta que después de más o menos una hora apagaron las luces y anunciaron al primer stripper, un joven musculoso, de buenas piernas y pectorales, después que se quitó la ropa, nos mostró una verga larga, un poco gruesa, sin nada de pelo, la sacudía al ritmo de la música frente a los asistentes. Cuando pasó por nuestra mesa, Alex, nuestro amigo, se atrevió a tomarla entre sus manos y jalársela, el joven se dejó hacer mientras los demás nos reíamos y lo animábamos a que le diera un beso. Igual que los demás asistentes nos siguieron en coro, a lo cual el chico detuvo su movimiento y esperó a que nuestro amigo le diera un beso, lo cual hizo sobre la cabeza de su verga. Todos aplaudimos y felicitamos a Alex, mientras el chico siguió su rutina en otra mesa. Recibiendo caricias y besos en la verga por algunos otros asistentes.

    Prendieron las luces y Gery y yo nos paramos a bailar, estaba un poco excitada. Si bien ya había tenido entre mis manos algunas vergas de amigos y conocidos, antes de ser novia de Gery, había visto la verga de mi papá cuando lo encontré cogiendo a mi mamá y en algunas ocasiones había chupado la pequeña verga de nuestro amigo Arturo, ver de cerca una verga balanceándose frente a mi cara, sin pelo púbico, me había excitado mucho, la vi hermosa y faltaba ver algunas más, pues venían más strippers. Gery sabía que estaba caliente, mientras bailábamos, me dijo que yo podía hacer lo mismo que había hecho Alex si yo quería, él no se molestaría ni me lo tomaría a mal. En modo de agradecimiento lo atraje a mis labios y lo besé enamorada y cachonda. Nos sentamos y tomamos otra cerveza, era la tercera llamada para el siguiente stripper.

    El siguiente en salir era un hombre, de unos 30 años o más, su rutina fue parecida al anterior y yo ansiosa por ver su verga. Me pareció guapo ese señor, era muy atractivo. Cuando le tocó pasar a nuestra mesa a sacudir su verga frente a nosotras, Yajaira se me adelantó y con su mano acarició su verga, menos larga que el del anterior pero ésta se veía más gruesa, con la cabeza más grande. Tenerla tan cerca me humedeció más la panocha y sentí deseos de llevármela a la boca. Yajaira se la jaló dos o tres veces pero no le dio beso, cuando la soltó, él me la puso frente a la cara, igual sólo la acaricié mientras Gery y los demás coreaban que le diera un beso, no lo hice, pero sonriéndole al señor, le guiñé un ojo, mientras con una mano acaricié sus huevos y con la otra sostenía su verga. Me mojé más de la excitación que sentía. Él me sonrió y pasó a la siguiente mesa, voltee a ver a Gery y leí en sus labios un «Te amo».

    Misma rutina, el señor terminó, bailamos, seguíamos tomando y yo me sentía encantada de ver desfilar frente a nosotros otras dos o tres vergas mas, hasta que llegó el último stripper, al que anunciaban como anaconda o algún nombre parecido, el cual no recuerdo. Y pues si que parecía que traía una serpiente entre las piernas, era un tipo más bien flaco, un poco marcado, algo maduro, canoso pero con una vergota larga como del tamaño de mi brazo, no se notaba muy dura, ni tan gruesa pero su movimiento de caderas hacía parecer su verga como el aspa de un molino. Una verga que me dejó impresionada por su tamaño pero no me llamaba mucho la atención. Para ese momento yo estaba ya muy caliente, recordando la suavidad de la verga gorda y los huevos del segundo stripper.

    El evento se terminó alrededor de la media noche. Algunos asistentes se fueron yendo, mientras nosotros seguíamos tomando y bailando. En algún momento salieron tres de los strippers que hicieron show, uno que no recuerdo muy bien pero era joven, el último de la verga larga y el señor treintañero que se me hizo atractivo. Tomaron y convivieron con algunos de los que quedábamos en el lugar, me sentía nerviosa y deseaba que el señor que me gustó se acercara a nosotros. Y así pasó, este señor del cual no recuerdo su nombre se sentó en nuestra mesa, nos saludó de beso en la mejilla a Yaja, a Maribel a Alex y a mi. Yo estaba nerviosa y Gery se dio cuenta, me sacó a bailar y al oído me preguntaba si quería tener algo con este señor, a lo cual sin dudarlo le contesté que si pues en verdad me había puesto muy caliente. Gery me propuso invitarlo al motel donde nos quedaríamos todos y a ver qué se daba, aunque seguramente lo tendría que compartir con los demás del grupo. Estuve de acuerdo con él y solo faltaba convencerlo, algo que no fue difícil pues Yaja y Alex ya se lo habían propuesto y había aceptado.

    Este señor iba acompañando al otro joven stripper que andaba ahí, así que nos preguntó si ese muchacho también nos podía acompañar, todos estuvimos de acuerdo. Así que nos acomodamos en el coche de los abuelos de Gery que nos prestaron, íbamos prácticamente unos sobre otros, pero el motel estaba cerca, así que no fue tan incómodo el trayecto. No sin antes pasar a comprar otras cervezas. Pagamos dos cuartos del motel por la cantidad de personas, pero nos concentramos en una, con dos camas y un sillón.

    Destapamos nuestras cervezas y cada quien empezó su cachondeo, Alex y Arturo se agasajaban con el muchacho stripper joven, se besan por turnos y se iban desnudando. Para ellos la verga del muchacho era enorme, comparada con las suyas, así que entre los dos le daban tremendas mamadas. Gery se llevó al sillón a Maribel, quien durante el evento era quien menos ruido hacía, pero ya estando ahí, tenía a mi novio para ella sola, pues Arturo su novio estaba más que entretenido comiéndose por la boca y por el culo al otro muchacho. Gery se la estuvo cogiendo en varias posiciones y a mí me parecía que entre más cogíamos con ella y su novio, a Maribel le entraba más la verga de Gery en su pequeña panocha, mientras que él en cada sesión de sexo le abría más y más el ano usando sus dedos y las venidas de ella como lubricante, sin duda ella quedaba más que satisfecha cada vez que mi novio se la cogía.

    Y ahí estábamos Yaja, el señor y yo en la otra cama, mientras ella y yo nos besábamos, este señor me besaba la nuca y acariciaba mis tetas desde atrás de mi cuerpo, me sentía empapada de la vagina y se me hizo eterno el tiempo en que estuvimos desnudos los tres. Me fui directo a acariciar su miembro, lo sentía duro y de piel tan suave que lo pasé por todo mi rostro y con mis dientes le daba mordidas que lo hacían estremecerse. Desear esa verga me tenía en trance, mientras Yaja atendía mi rajita que estaba llena de jugos que se encargaba de beber y ella siendo tan buena con la boca, me hizo venirme al poco tiempo sobre sus labios, mientras yo me aferraba a esa hermosa verga y él pellizcaba mis pezones y acariciaba mis nalgas, pues entre él y ella me tenían a cuatro patas, el morbo de sentir otra verga que no fuera la de mi novio, me hizo venirme con más intensidad. Yajaira se puso de pie sobre la cama y fue estando este señor sentado que le puso su panocha en la boca y mientras él se la chupaba, yo le puse un condón, abrí sus piernas y puse su verga en mi boca, se sentía más gruesa que la de Gery, su olor y el deseo que yo sentía desde que la toque la primera vez, me tenían muy caliente, subía y bajaba con mis labios en esa rica verga. Él bufaba mientras Yaja casi lo asfixiaba con su venida en la boca de este, mientras yo sentía que él no tardaba en vaciarse en el condón, por lo cual apresuré mi movimiento, sentía mi boca llena y más cuando él también, entre gemidos llenó el condón, yo solo sentía algo caliente en mi garganta y no tarde mucho en venirme, pues con mi mano me masturbaba delicioso. El recostó su cuerpo sobre la cama, Yaja se bajó a besarme y me acostó a su lado, un poco celosa de la atención que le había prestado a este señor. Su verga se hacía flácida, así que tomó papel y se quitó el condón, para luego meterse al baño a darse una ducha. Yajaira y yo nos besábamos tiernamente.

    En la otra cama el muchacho joven tenía a Arturo de perrito metiéndole la verga, gimiendo como loco y pidiendo más. Mientras Alex estaba recostado, con la verga escurriendo, pues ya lo había hecho venir este joven. Y en el sillón, Maribel tenía recostado a mi novio boca arriba y ella se mecía sobre su verga, mientras tenían entrelazados su dedos, ella se veía hermosa, llena de sudor, gimiendo y como les decía, cada vez le entraba más la verga de Gery, pues en esa posición parecía que la tenía toda adentro. Mi novio tenía cerrados sus ojos, seguramente tratando de contener su venida, pues la panocha de Marybel era muy apretada, mi novio se veía hermoso y yo estaba feliz de verlos, que sin darme cuenta ya estaba frotando mis piernas una con la otra, mojándome y Yaja besaba mis tetas, calentándome todavía más.

    Salió este señor de la ducha, ver todo ese show lo puso duro de nuevo, yo ya deseaba sentir esa verga gorda dentro de mi rajita. Él se dirigió a Yaja y a mí, eché mi cuerpo para atrás y le abrí mis piernas, él entendió lo que quería, así que se puso un condón nuevo y acercó su verga a mi rajita, la que sentía palpitar de deseo. Se acomodó de modo que fue introduciendo su verga en mí, no me costó trabajo recibirla, se sentía gruesa pero no llegaba tan adentro, aun así empezó unas metidas bien ricas, que aunque traté de morderme los labios para no gritar, no lo pude evitar, estaba escurriendo de deseo y sentía muy rico, Yaja recostó mi cabeza sobre la cama y acomodó su panocha sobre mis labios, intentaba chuparla pero mis gemidos me lo impedían, estaba muy caliente y levantaba las piernas buscando obtener más placer del que sentía con esa rica verga desconocida, me sentía llena, infiel, sensual, sexy, maravillosa. Este señor de repente me detenía pues no tardaba en venirse y aunque él bajaba el ritmo, yo lo rodeé con mis piernas, lo atraje hacia mí y con mis dedos mágicos me masturbé tan fuerte que me vine al mismo tiempo que él, quien tampoco se aguantó. Creo que en algún momento mordí los labios vaginales de mi morenita Yaja, pues soltó un gemido de un poco de dolor, pero es que estaba muy caliente y ese orgasmo estuvo tan intenso. Me sentí en las nubes, disfruté mucho esa cogida. Este señor de nuevo se retiró al baño y se metió a la ducha. El otro joven que iba con él, lo siguió y se metieron ambos a bañarse, mientras desde afuera los veíamos besarse en los labios, mientras el uno al otro se jalaban sus vergas, frotándolas con jabón, sin dejar de besarse.

    Hablaban bajito dentro del baño y cuando salieron, dijeron que ya tenían que irse. Alex sacó una cantidad de dinero y se los dio, ellos nos dieron las gracias y dijeron que esperarían el taxi afuera, aunque ya era de madrugada. Resulta que cobraron por estar con nosotros, de todos los que estábamos ahí, solo Alex tenía dinero, pero nos contó que él ya iba con la idea de gastar dinero con un stripper, así que lo demás fue un extra, por lo que no cobraron.

    Aunque yo me sentía satisfecha, Yajaira me miraba buscando algo más, pues también quería terminar de nuevo. Sin un orden nos metimos a bañar de dos en dos, al salir quitamos las sábanas de las camas y nos acomodamos de modo que Yaja, Gery y yo quedamos en una cama y Alex, Maribel y Arturo en otra. Gery me besaba y me decía cuanto me ama, igual que yo, abrazada a su cuello me lo comía a besos, repitiéndole mil veces cuanto lo amo. Sintiendo su verga dura entre mis piernas, feliz de saber cuánto lo excitaba. También me besaba con Yaja, que estaba a mi costado y así nos quedamos dormidos. Al menos eso creí. Pues resultó que Gery se levantó a tomar una cerveza y Yaja, Maribel y Arturo se levantaron también, Gery se las cogió a las tres con la calentura que tenían en el sillón, Yaja le robó unos besos cachondos a Maribel y le había dado uno que otro chupetón de vagina y como estaban muy calientes ella no puso residencia, se dejó hacer por la habilidad de Yaja, por su buena lengua a la hora de hacer sexo oral, mientras que Gery le estuvo dando por el culo a Arturo, quien también quedó encantado y bien deslechado. Cuando me desperté en la mañana para salir del motel los encontré todavía cogiendo, Maribel estaba sobre la verga de mi novio, su panocha se notaba roja de haber recibido verga durante tanto tiempo, mientras Yaja y Arturo estaban dormidos en la cama con Alex. Yo los veía y apreciaba sus gestos, ella y él, entrecerrados sus ojos disfrutando sus orgasmos. Él levantó su pelvis para vaciarse dentro de ella y ella arqueó su cuerpo hacia atrás, gimiendo tan suave por sus orgasmos. Ella se bajó de la verga de mi novio, me sonrió y él se acercó a mí, lo atraje a mis labios mientras él se quitaba el condón, quiso acostarse a mi lado, pero le dije que ya debíamos irnos. Así que me levanté, desperté a los demás y nos empezamos a vestir. Salimos al poco rato y pasamos a dejar a cada uno a su casa. La última fui yo y Gery fue a entregar el coche prestado.

    Este relato me ha servido para recordar con gracia y con mucho deseo la segunda verga que tuve en mi vagina, ese señor me hizo sentir deseo por él, pero nada más, me regaló unos ricos orgasmos y una buena experiencia. Aunque tenía varios pretendientes, ninguno se me antojaba, con Gery lo tenía todo, además después de esa noche, supe que si en algún momento yo quería probar alguna otra verga, mi amor me dejaría probar una, o dos, o tres jejeje.

    Espero que les haya gustado este relato y espero atreverme a escribir alguna que otra experiencia más adelante. Si alguno quiere comentar les agradeceré sus comentarios. Saludos y gracias por leerme. Besitos.

  • Mi madre y el amigo de mi tío

    Mi madre y el amigo de mi tío

    Historia real, esta historia me la contó un amigo el cual se éxito tanto con la situación que me pidió que la escribiera con el fin de él poder leerla después.

    La historia comienza cuando por días santos iríamos a pasar un fin de semana a la casa de mi tía (la hermana de mi madre) que se casó con un señor con bastante dinero, por lo que contaban con una casa muy grande con múltiples habitaciones donde se reunía las familia múltiples veces al año, comenzaré por describir mi familia, primeramente somos 3 en la familia, mi madre se llama Verónica, mide aproximadamente 1.55, de 51 años, es de rostro muy bonito, es muy flaquita por lo que no tiene pechos grandes pero tiene un culo que siempre llama las miradas de los hombres, ya suele ir al gimnasio por lo que suele mantenerse bien, ella es generalmente muy tranquila, nunca he notado ninguna actitud distinta o libera en ella, solo cuando toma le gusta mucho cantar y bailar, siempre lo hace cuando mi padre está presente entonces nunca pasa nada anormal, mi padre es un hombre de muy tranquilo de 55 años no muy afín de la fiesta y muy sencillo en todo y yo, soy Oscar y no gastaré tiempo en describirme.

    La relación de mis padres parece ser muy monótona, mis padres se conocieron jóvenes y pareciera que fueron la única pareja sexual el uno del otro, mi madre siempre parecía estar ligeramente reprimida por las actitudes tan aburridas de mi padre.

    Se llegó el día del viaje, mi madre emocionada porque se reuniría con gran parte de su familia, sin embargo mi padre días antes del viaje comenzó con actitud de no querer ir, y así era ya que no le gustaba ese ambiente de fiesta y por sentirse acomplejado de que a todo la familia le había ido mejor que a él, porque lo que parecía no iríamos pero al final decidieron que yo acompañaría a mi madre y así fue como nos fuimos, el plan era llegar en viernes temprano y pasar allá viernes sábado domingo y regresar en lunes.

    Al llegar a la casa nos recibieron la hermana de mi madre Gabriela y su esposo Luis, nos recibieron eufóricamente, Verónica y su hermana se abrazaron y yo no te la cara de sorpresa y felicidad al ver qué mi padre no había viajado con nosotros, inmediatamente me preguntó a mi donde estaba mi padre, por lo que yo contesté que por trabajo no pudo ir por lo que el dijo «pobrecito de tu padre». Siempre había yo sospechado que mi tío gustaba mucho de mi madre, había visto como la miraba, como aprovechaba para tocarla de más un abrazo, besos cerca de la mejilla y cosas así. Le relación de Gabriela y Gustavo (su esposo) era totalmente diferente a la de mis padres ellos siempre les gustaba divertirse de más y yo siempre note cierta envidia de mi madre en ver cómo ellos se llevaban.

    Nos dieron cuarto nos acomodamos y todo paso normal, mi madre estuvo descansado un rato y yo salí a conocer la casa, fue ahí donde todo comenzó a ponerse interesante, escuché hablando a mi tío Gustavo hablando por teléfono con su amigo Santiago y le decía «no me la vas a creer, aquí está mi cuñadita y viene sin su marido y está más deliciosa que nunca, yo no me la puedo coger porque aquí está mi esposa, vente y cumple la fantasía por mi, con que me cuentes como estuvo me doy por bien servido, aquí yo te la pongo en bandeja de plata» No pude escuchar la contestación de Santiago porque estaban al teléfono, pero la plática termino en «si te animas vente hoy, porque solo tenemos 3 dias»

    A partir de ahí comenzó mi intranquilidad, una parte de mi estaba muy inquieta por si llegaba o no Santiago, y la otra muy tranquila porque aunque llegará pensaba que no podía faltar nada.

    Llegó más familia, éramos alrededor de 20 personas, hubo una comida en el jardín de la casa donde la comodidad era excelente, había Alberca había una sala al aire libre y todo muy agradable, se terminó la comida y todos estaban conviviendo un poco contando anécdotas ya que muchos tenían tiempo sin verse.

    Después de un rato sonó el celular de mi tío, contestó y claramente hablaba con Santiago, Dónde Santiago le decís que iba para allá, pero como era una reunión únicamente familiar, Gustavo invento que tenía un amigo que había venido de viaje a la ciudad pero que no encontró hotel y que pasaría el fin en su casa, pero que no se preocuparan mucho que no estaría mucho con ellos y que no incomodaría a nadie, fue ahí donde me di cuenta que su plan había sido puesto en marcha.

    Llego Santiago y era un hombre de aproximadamente 45 años, muy alto 1:80 tenía un cuerpo atlético usaba barba abundante, y vestía muy bien, se veía que le iba muy bien.

    Cuando saludo a mi madre la abrazo mucho y le dio un beso en la mejilla, mi madre pareció incomodarse un poco, pero no por el abrazo sino porque yo estaba presente, Santiago simplemente dijo «disculpa por el abrazo, a veces soy muy efusivo»

    Desde que llegó se notó que era un tipo bastante extrovertido, sin conocer a la familia rápidamente se integró y rápidamente fue el centro de atención, al mismo tiempo que mi tío Gustavo se la paso halagándolo y engrandeciéndolo para dejarlo más alto y así seguir con su plan.

    La fiesta siguió muy tranquila, la fiesta se separó un poco, Gustavo y Santiago estuvieron platicando, mi madre y su hermana también, la demás familia estaba junta y yo estaba con dos primos más pequeños que yo, en cuando a Santiago solo yo notaba como buscaba la mirada de mi madre para empezar a coquetearle. En la conversación de mi tío con Santiago alcance a escuchar como mi tío le decía a Santiago que se la llevará tranquilo, que no iba a hacer fácil que solo no se viera tan lanzado. Esa noche su primer jugada fue sencilla, solo mi tío le hablo a su esposa para que mi madre quedará sola y fue así como Santiago se acercó a ella, solo estuvieron platicando aunque con mucho coqueteo, Estuvieron platicando el hizo reír mucho a mi madre y de repente tocaba un poco su cara y un poco su cadera, no sé si era idea mía pero para mí era obvio que se estaban comiendo con la mirada.

    Después de eso no pasó nada más ya que todos estaban cansados y terminaron metiéndose temprano, al final mi madre se quedó platicando con su hermana en la sala, yo me había quedado «dormido» ahí por lo que escuche toda la conversación

    V: oye hermana creo que Santiago me está coqueteando, pero no estoy segura, tu como ves?

    G: jajaja si hermana seguro que lo está haciendo, es un amigo de mi marido que tiene fama de ser demasiado mujeriego, por eso yo no dejo que se junte mucho con el, no te lo advertí porque creí que para ti pasaría inadvertido y no le darías importancia, pero ahora me preocupa.

    V: es demasiado atractivo hermana no lo niego y me hizo sentir muy buen cuando platique con el, pero claro yo nunca sería infiel.

    Ese día termino así y todos se fueron a dormir.

    Al siguiente día todo comenzó temprano, la mañana transcurrió sin mayor problema hasta ya más tarde, todos empezaron a entrar a la alberca, Santiago seguía siendo muy amable y un poco coqueto con mi madre insistiéndole que entrarán a la alberca, después de un rato mi madre acepto pero dijo que iba a cambiarse, mi madre se tuvo que acercar a pedirle un traje de baño a mi tía, ya que dijo mi madre «mis trajes de baño están muy tapados y hoy quiero sentirme más libre» mi tía solo se rio.

    Mi madre estaba espectacular, tenía un traje de baño de dos piezas, y el calzón se le metía como tanga, jamás la había visto yo con ropa así y me sorprendió el cuerpo que un conservaba, no le pedía nada a ninguna jovencita, mi madre al no estar acostumbrada a verse así, salió con un pareo y un poco roja, pude notar como Santiago se la comía con la mirada, pero al mismo tiempo vi tambieeen como madre bajaba un poco sus lentes para ver a Santiago sin que nadie se diera cuenta, Santiago rápido se acercó a ella, le dijo algo al oído ella río y terminaron metiéndose a la alberca por separado, ahí empezaron a tomar y estaban todos los adultos en la alberca cada quien es su tema.

    Mi tía y mi tío estaban platicando junto con mi madre y Santiago y mi tío empezó a animar a todos a jugar «luchitas» con las mujeres en sus hombros, mi madre un poco negada al final acepto, durante todo el juego con las caídas y todo vi como Santiago aprovechaba para tocar a mi madre cada que podía, y mi madre no sé si sin darse cuenta se veía muy cómoda con Santiago.

    Al salir de la alberca preparando todo para comer, Santiago se acercaba mucho a mi madre ella estaba picando fruta, y Santiago se acercaba y le ponía la mano en la espalda baja y también le recogía el cabello, también se acercó por atrás a mi madre y le dijo déjame te ayudo y se notaba una gran erección en su traje de baño, mi madre al sentirlo de asustó un poco pero no de quitó hasta que después de un momento parecía que ella se estaba dejando llevar y mejor se apartó.

    Después de todas estas situaciones, no pude más y dónde yo pensé que nadie nos veía me acerque a mi madre y le reclamé, a lo que ella dijo «que te pasa hijo, eres igual a tu padre, solo es un amigo de la familia y solo estoy conviviendo con el como con cualquier otra persona, relájate, yo nunca sería infiel y menos en una situación familiar, así que no vuelvas a tocar ese tema aquí»

    Mio de lejos se percató de la situación y me dijo, que paso sobrino? A poco estás celoso de tu mamá, déjala ser feliz, hoy tu mamá conocerá un pene de verdad, así que si no ayudas no es estorbes. Yo quedé impactado con esas palabras, no sabía ni que hacer, pero a una parte de mi, le comenzó a gustar la situación.

    Fue así como comencé a alejarme de la situación y dejar a mi madre a su suerte con Santiago, ahora ya yo solo observaba de lejos, sin perderme detalles pero sin que se dieran cuenta que estaba yo si quiera allí, al atardecer ya estaban tomando mucho, ese día solo estaban mi tío su esposa Santiago y mi madre, ya que mi tío había acomodado todo para que así fuera, comenzaron s bailar y mi madre aunque negada al principio, terminó bailando con mi madre, estaban bailando cumbia y Santiago si que sabía bailar bien, ese día mi madre, usaba un short blanco corto, y una blusa de tirantes roja, como lo que se veía muy bien, en el baile hubo demasiado contacto entre ellos, mi madre se volteaba y al ritmo de la música se repegaba a Santiago. Así siguió la noche, mi madre se dejaba llevar un rato y luego recordada que estaba casada, mi madre muy acalorada entro en la casa por un poco de agua, y Santiago la siguió.

    La abrazo por detrás y le dio un beso en la mejilla, a lo que mi Madre intento evitarlo, mi madre, quedó recargada en la mesa y Santiago apoyaba sus manitas en la mesa con lo que mi madre no tenía salida, él la beso en un beso profundo que dejó inmóvil a mi madre ella respondió el beso, pero luego se quitó y le dijo «soy casada» él se rio y le dijo «hoy vas a ser mía» y se fue, mi madre se veía nerviosa, paso la noche y mi tío acordé a su plan me dijo «vete a dormir al cuarto de primo para que no estorbes pero avísale a tu mamá, yo y tu tía ya nos vamos y los vamos a dejar solos» yo intimidado hice lo que me pidieron pero me quedé observando de lejos, mis tíos se comenzaron a despedir mientras que mi madre al ver esta situación que se quedaría sola con Santiago dijo «yo me voy también y se adelantó, Santiago no iba a desaprovechar su oportunidad y dijo yo me voy también, siguió a mi madre y la alcanzo cuando estaba por entrar a si cuarto, él se abalanzó sobre ella y la metió al cuarto, él la comenzó a besar, ella lo freno y dijo

    V: no puedo soy casada

    S: no me importa, te dije que serías mía y así va a hacer

    V: pero yo solo he estado con un hombre en toda mi vida no puedo hacer esto

    S: ahora vas a ver de lo que te estabas perdiendo

    Santiago la comenzó a besar con besos demasiado pasionales a los que mi madre respondía, ella todavía intentaba detenerlo pero había perdido las fuerzas de lo excitada que estaba, Santiago después de besarla bajo a su cuello, cosa que a mí madre parecía nunca la habían besado así, él no le quitó si blusa de tirantes, solo la bajo y se desató frente a sus senos, mi madre aún ponía resistencia hasta que dijo:

    V: promete que nadie se va a enterar de esto

    S: te lo prometo

    Santiago siguió besando a mi madre hasta que sus manos se abalanzaron al culo de mi madre, lo apretaba tanto y se repegaba tanto, mostrando como en verdad lo deseaba

    S: no sabes cómo me pones caliente, sabías que yo solo vine a cogerte? Sabes que solo vine, porque el pendejo se tu marido no quiso venir?

    Mi madre en toda su excitación no dijo nada, al fin soltó sus manos y comenzó a desvestir a Santiago, ella está encantaba con su pecho lo tocaba tanto y también su espalda mientras que Santiago comía sus senos y no se cansaba de masajearle el culo de una forma ligeramente brusca, Santiago le quitó el short a mi madre y la hizo dar una vuelta para disfrutar en todo su esplendor del culo de mi madre, él le tomo las manos y las llevo hacia su pantalón.

    S: es toda tuya!

    Mi madre le desabrochó el pantalón y le saco una enorme verga que apenas y podía sostener con sus dos manos, estaba aún semierecta, mi madre estaba impactada ya que nunca había visto una igual.

    S: ahora tienes que chuparla

    V: pero nunca lo he hecho, además de que es muy grande

    Santiago la hinco y la fue guiando, ella toda una novata se sentía tan excitada de sentir todo ese pedazo de carne en su boca, después del sexo oral, Santiago la levantó y la recargo en la pared, bajo el calzón de mi madre y le dijo:

    S: estás tan mojada

    V: es por tu culpa

    Santiago la besaba tan pasionalmente y mi madre respondía, después de eso en esa misma posición Santiago la comenzó a penetrar primero mi madre grito y Santiago le ponía una mano en la boca, después ante las embestidas de Santiago mi madre mantenía un gemido muy excitante, después la llevo a la cama y la puso en 4 a lo que mi madre debido a su inexperiencia necesito ayuda de Santiago, que ya al comenzar a penetrarla de nuevo comenzó con un diálogo sucio

    S: sabía que te iba a encantar, se nota estabas mal atendida

    V: entonces solo viniste para cogerme

    S: así es mamacita y vaya que caíste redondita

    V: me encantaaa, cógeme más

    S: vas a ser mía cada que yo quiera, y el pendejo de tu marido? Quien es tu macho ahora?

    V: tu papito, tu papito

    Mi madre estalló en un orgasmo, y el la volteo para llenarle de semen toda la cara, después de terminar ellos durmieron juntos, hasta que al siguiente día el salió más temprano del cuarto para no levantar sospechas, la historia del siguiente día, será contada en otro relato.