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  • Conversaciones con la criada (Capítulo I)

    Conversaciones con la criada (Capítulo I)

    Antes de todo, debo disculparme por utilizar el vocablo “criada”, tanto este como el de “sirvienta” en lo personal se me hacen denigrantes y, en mi vida cotidiana, no los utilizó; quizás el término más adecuado es “trabajadora doméstica”, en casa siempre se les pidió a los niños llamarla por su nombre y cuándo nos referíamos a ella, era simplemente la señora que nos ayuda en casa; sin embargo considero que en este tipo de relatos es más llamativo utilizar la palabra que da nombre a estos, ya que por lo demás son totalmente reales.

    Los pongo en contexto, egrese de ingeniero civil a la edad de 26 años, ya madurito, al terminar mis estudios conseguí trabajo bien lejos de mi ciudad, aunque regrese con cierta frecuencia a visitar a mi novia, quien estudiaba diseño de interiores, ella concluyo sus estudios un año después que yo, al egresar contaba con 24 años, al muy poco tiempo nos casamos y obviamente se fue a vivir conmigo.

    Me presento mi nombre es… digamos Miguel, Mike para los amigos, nada relevante, güero, pelo castaño claro, ojos verdes, nariz grande, boca pequeña, poco mentón, un rostro realmente corriente, que con lentes se hace aún más corriente, si esto es posible, mido 1.78 m y al casarme pesaba 75 Kg, era lo que decimos acá un flaco larguirucho. Mi esposa de nombre… Carolina, siempre Caro o Carito para los más cercanos; es más bien bajita, 1.66 m, morena clara, con cara de la pequeña Lulú, ojos cafés, melena al hombro, que casi siempre lleva recogida, delgada, pero un poco ancha, con un trasero no grande, pero si bien redondeado, lindas piernas muy bien torneadas, pero sobre todo con unos senos de talla mediana, pero espectacularmente turgentes y hermosos.

    Duramos 10 años en la otra ciudad, nos fue realmente bien, ahí nacieron nuestros cuatro hijos, 3 varones y una muy linda damita, tomamos la decisión de dejar todo y regresarnos a nuestro terruño, teníamos 37 y 34 años, buena edad para intentar algo más y así lo hicimos, compramos una linda casa y pusimos un negocio de materiales de construcción con asesoría directa al cliente, el cual yo atendía, mi esposa hacía desarrollos de decoración a particulares y se pasaba gran parte del día en casa, trabajando y atendiendo a los niños, los dos primeros años nos fue muy bien, pero el tercero fue un verdadero viacrucis, comencé a endeudarme para tratar de que el negocio continuará, al final de este tercer año me vi en la imperiosa necesidad de vender mi negocio a una cadena internacional, pero ellos mismos me ofrecieron un buen empleo, aquí comienza mi historia.

    En la empresa donde comencé a laborar trabajaban dos ingenieros conocidos, uno de ellos, Pedrito, fue mi compañero toda la carrera, bonachón, gordito, con calvicie prematura, buena persona; el otro Ramiro, moreno con pelo cortado a usanza militar, de 1.70 m aproximadamente, con un bigotito a lo Pedro Infante y un caminar algo simiesco, tenía fama en la facultad de mujeriego y malandrín.

    Cuándo le comenté a mi mujercita a quienes encontré se alegró por Pedrito, pero hizo ascos con Ramiro; la verdad nunca le fue simpático el tipo, lo conocía de los pasillos de la escuela y de comentarios de algunas compañeras.

    Por esos días la señora que nos ayudaba en casa resultó embarazada y decidió dejar el trabajo, dándonos las gracias marcho a su pueblo en el estado de Michoacán; nos dimos a la tarea de buscarle reemplazo, quienes acudían en respuesta al aviso clasificado no le convencían a Caro; fue precisamente Ramiro quién me comentó – yo puedo recomendarte a alguien, es muy eficiente, trabajó en mi casa 9 años, pero, ignoró la razón, a mi esposa de pronto le surgieron los celos con ella y prácticamente me obligó a despedirla, de verdad te la recomiendo ampliamente – me parece bien, le contesté dile que vaya a mi casa.

    La llevó al trabajo, me la presentó y yo la lleve a casa en una salida que tuve, Antonia, Toña de aquí en adelante, no más de 35 años, de la estatura de mi esposa, color cobrizo, ojos chinescos de un café muy claro, no llegando a miel, pómulos salidos, nariz chata, boca grande y carnosa, mentón fuerte y redondeado, el pelo abultado arriba pero muy corto, hasta la nuca, por la parte de detrás, toda ella mostraba fibra, estaba maciza la mujer, de busto tirando a pequeño, no despreciable, una piernas de mesa y abundante nalgatorio, llegó con pantalón azul marino, una blusa blanca y un blazer amarillo, me sorprendió el atuendo, mi idea de mujer humilde no empataba con lo que veía, la deje en casa, con Caro, realice mis diligencias y por la tarde regrese a casa, seguro estaba que no se quedaba, su atuendo, el antecedente, que mi esposa conocía, de los celos de la mujer de Ramiro, todo en conjunto me decía que no la contrataría.

    -Hola mi amor, ¿Cómo estuvo tu día? ¿Todo bien?

    -Si mi cielo ¿y tú?

    -Bien, bien, mucho trabajo, gracias a Dios, y bien ¿Qué te pareció la señora Toña? ¿Se queda o no?

    -Si cariño, comienza el lunes, no tenía caso que venga mañana que es viernes, ya le comenté como me gusta que se hagan las cosas y que es lo que tiene que hacer en la casa, convenimos en el sueldo y ya está, el lunes viene temprano.

    -De verdad creí que la rechazarías, se ve algo pretensiosa la señora.

    -Precisamente por eso me la quedo, se sale del esquema y ya me urge quién me ayude, démosle una semana de prueba y veremos.

    La verdad, mis respetos, que mujer tan trabajadora, casi luego se ganó el cariño de los niños, se adelantaba a las sugerencias de mi esposa y, de verdad, nos tuvo comiendo de su mano muy pronto; debo mencionar que a diario llegaba vestida muy elegante, sobra decir que no con ropa de marca, quizás hasta “de segunda” como decimos acá, pero bien vestida se presentaba a diario a casa, luego se ponía batas a la rodilla, de esas que se abotonan por delante y tapan absolutamente todo, y comenzaba sus labores.

    Cuándo ella llego a nuestra vida, la vida sexual entre mi esposa y yo estaba poco menos que muerta.

    No sé si a todos los matrimonios nos suceda lo mismo, en nuestro caso, al principio lo hacíamos casi a diario, nuestra luna miel fue intensa, los primeros años, incluso nos permitimos algunas locuras, como hacerlo en algún lugar público, o no cortarnos al saber que estaba un mirón dándose gusto con nosotros, sexo oral, sexo anal, beso negro, fantasear con tener otro en la cama o jugar a la señora de la casa y el plomero, pero lo más fuerte tal vez fue el estar en la misma habitación con una pareja de desconocidos y ambas parejas haciéndolo mirándonos unos a otros; pero los niños, el trabajo, la rutina, ¿Qué se yo? El sexo se convirtió en obligación, para ambos, solamente en satisfacer una necesidad física, sin placer alguno.

    A los cuatro meses de estar Toña con nosotros, un viernes de fin de mes llegue a casa un poco tarde y con algunas copas encima, no soy de parrandear, pero ese día si me tome dos o tres más de las que dictan las buenas costumbres, mi esposa me hizo una escena que, y lo dijo de verdad, nunca me había hecho:

    -¿De dónde vienes? ¿Con quién andabas?

    -Hola mi reina, buenas noches.

    -No, no, ni te me acerques y contéstame por favor

    -¿Qué te pasa? Fui con los compañeros a un bar a tomarnos unas copas, festejamos que cerramos muy bien el mes y nos llegó un sustancioso bono de productividad.

    -¿Quién estaba ahí?

    -¿Eres de la judicial o qué? Ahh, estuvo Pedrito, ¡si quieres le marco?

    -Pedro no toma Miguel, no te pases de vivo.

    -No toma, pero nunca falta, juega billar, cena y cotorrea, y a algunos que se ponen ebrios, los lleva a su casa, ya ves que es muy buena gente, pero ¿Qué te tres ahora?

    -Por la tarde que regresé de ver a una clienta, de lejos vi tu carro fuera de la casa, me sorprendió ver a la señora Toña subirse y arrancaste antes de que me acercará.

    -¿Estas segura que era mi carro?

    -Ay Miguel, con ese logotipo de la empresa que cubre las dos puertas y el color chillón, no es posible que no haya sido, ¿A dónde llevaste a la señora? Si me dices que solo le diste un aventón está bien, pero dame una explicación por favor.

    -Bueno Caro todos los autos de los asesores técnicos de la empresa son iguales y, bueno, Ramiro no estuvo con nosotros, no puedo asegurar que haya sido el, pero si te puedo jurar por nuestros hijos que yo no fui.

    Fin de semana muy tenso, poca plática, mi mujer no me volteaba a ver, y toda la semana fue igual, hasta que llego nuevamente el viernes.

    -Buenas noches.

    -Hola mi amor, buenas noches, puufch, aquí está tú cena, una milanesa en salsa de almendra, te compre cerveza de la que te gusta y hay un vino tinto del tempranillo en el refri, acuesto a los niños y me voy a dormir.

    -¿No te tomas una conmigo?

    -Ya me tomes dos cervecitas, mejor cena, si quieres ver la tele, rente unas películas ojalá te agrade alguna, cuando vayas a la recamara te llevas el vino y me invitas una copa, si estoy dormida me despiertas.

    ¿Qué paso? No era quincena, eso fue broma, pero el cambio fue drástico, la verdad mi esposa nunca de los nunca me había tratado mal, pero hace mucho que no me recibía así; estaba intrigado, cene, me tome dos cervezas, pero no vi la tele, agarre dos copas, la botella de tinto y subí a la recamara, ella estaba cepillando su pelo frente al espejo, tenía puesta una bata corta de ceda color azul marino con grandes flores lilas estampadas que hace mucho tiempo yo le regale, y que hace mucho tiempo no se ponía.

    -¿Te bañaste?

    -Si mi cielo es que estaba algo acalorada, mira todavía me queda esta vieja bata, pero los senos si están más grandes, casi no me cierra de ahí.

    Al voltearse pude ver sus hermosos senos prácticamente desnudos, el color moreno claro de sus brazos y de su rostro en esta parte se tornaba color piñón clarito, sus pechos eran totalmente redondos, pero su pezón, muy pequeño, pero de color intenso, estaba ligeramente por encima del centro de la esfera carnosa, estire la mano y los toque, el pezón rápidamente incremento su volumen a un tamaño considerable, me acerque, la bese y pase mis manos por debajo de la bata para tocar sus riquísimas nalgas.

    -Despacio cariño, todo es tuyo y los niños ya se durmieron, tenemos tiempo, tómalo con calma, ji, ji, ji, ¿a ver quién se encuera primero? El que pierda le da un besito al otro en su sexo.

    -Tramposa, yo tengo puesta toda la ropa y tú solo la bata, pero voy a perder con mucho gusto.

    -Asiii mi rey, que bueeeno eres para pagar las apuestas, siii, más adentro si puedes, uffff, ji, ji ji, tu lengüita en mi cacharrito, ahhj, ahhj, ahhj, siiii, ahhj, yayayay, que riiico, mememevengooo, aghaghah, siiii, que lindo, que hermoso, te amooo.

    Yo ya estaba a mil, mi pene ya totalmente erecto, por cierto, dicen que todo se parece a su dueño, en mi caso, mi pene no es corto, 14 a 15 cm, pero no es grueso, unos 6 cm, totalmente a 90 grados de mi cuerpo, ni para arriba, ni para abajo, si un poco hacia la izquierda, y, dicen que es raro, no se me ve una sola vena alrededor del mismo.

    -A ver mi pirulito, chomp, glu, chomp, ummm que rico.

    -Carito hace mucho que no hacemos un 69 ¿podemos?

    -¿Quieres? Lo que tú quieras mi rey, ven ¿así está bien?, no tan fuerte, haghaghag, vieneee otra veeez, ay perdón, ¿no te apreté mucho? Amor si ya vas a acabar me avisas, no quiero que acabes en mi boca, ¿sí? Por favor

    -Entonces deja metértelo, pero date prisa, ya no aguanto mucho

    Se puso al borde de la cama, con la cara pegada al colchón y las nalgas totalmente levantadas, estaba totalmente expuesta.

    -¿Así está bien mi cielo?

    Tome unos momentos antes de penetrarla, me di un gustazo viéndola, hace mucho que no veía la puerta del paraíso, de verdad Caro poseía una vagina de labios muy delgados, el clítoris o cacharrito como ella lo nombraba sobresalía de forma muy agradable de la parte superior de sus labios, y, en la posición en que estaba, su anito parecía una estrellita, no tenía esa región más oscura, se veía un punto y luego todas las líneas rodeándolo, desde la primera vez que vi a Carito así pensé en esas cerraduras antiguas a las que había que meter doble llave, una redonda pequeña arriba y otra alargada debajo, de hecho estoy seguro que la puerta de la gloria tiene una así, no lo dude y me lance a meter mi lengua en su ano.

    -Ay, ay, amor ¿Qué haces? Ahí no, nooo, por favor, me vuelves loquita, jijijiji, con tus manos ábrelo lo más que puedas, asiii, madre santaaa, asiiiiii, ahhh frrrsh, no, no, no, cielo no lo metas por ahí, hoy no, otro día tal vez, hoy quiero por donde debe ser; pero sigue un poco más ahí con tu lengua en mi potito, mmmm, ahora si métela por mi cuquita, si sis si asi si si asiii, hasta dentro, dámela todaaa, tu lechita, dámela, es muchaaa, que ricooo, asi, mmmm, aghagh.

    Termine ella solo agrego:

    -Gracias mi cielo, deja voy al baño a asearme.

    Quede prácticamente muerto, intente recordar desde hace cuando no tenía una noche así, la verdad ya no recordaba hace cuanto, por mi mente pasaron mil ideas locas, ya anda con alguien, lo pensé solo un momento y llegue a la conclusión de que, si así era, me valía madre, mientras esto se repitiera más seguido.

    El día siguiente, sábado, fue muy tranquilo, por la mañana salimos a desayunar con los niños, más tarde fuimos a comer a casa de los suegros y, a eso de las seis de la tarde le comente a mi mujer que deseaba irme a nuestra casa, los niños refunfuñaron, déjanos aquí papá, mañana es domingo, mañana vienen por nosotros; mis suegros aceptaron gustosos y Caro y yo regresamos a la casa, nos servimos unos mezcales acompañados de limón y sal de gusano, pusimos música tranquila y comenzamos a platicar, el tema surgió en un momento determinado.

    -Oye amor ¿y que paso ayer? Estabas en el estado que más me agrada de ti, ¿sabes que no pude recordar hace cuánto tiempo no la pasábamos tan bien?

    -Bueno Miguel que bueno que te agrado ¿abra que repetirlo más seguido no?, la verdad solo démosle otro enfoque, te explico, ayer fue una manera de pedirte disculpas, hace una semana, y de hecho toda la semana me porte contigo muy mal, te trate como si fueras un verdadero canalla, y siempre he sabido que no lo eres, y, además, una doble disculpa te trate mal y dude de ti, lo más penoso es que tuve que cerciorarme de que me decías la verdad, lo siento de veras.

    -¿¡Qué qué!? ¿Qué hiciste? ¿Cómo de que te cercioraste?

    -Si amor, el jueves Toña termino temprano lo que tenía que hacer, se me acerco y me preguntó sobre que más debería hacer, le dije que nada y le invite un refresco en la terraza, si la vi un poco extrañada, pero me acompaño, ya en la plática se la solté; Toña el viernes pasado, cuándo te fuiste, alcance a ver de lejos que te subías al carro de mi esposo ¿te dio un aventón a tu casa?

    -Yo nunca me he subido al carro del patrón señora, y nunca me subiría, al menos que usted, si alguna vez se requiere, le diga que me dé raite o algo así.

    -Me da pena insistir Toña, pero te vi subirte al carro, no tienes por qué negarlo, no estoy ciega.

    -No se enoje señora, le juro por la virgencita de Guadalupe que no, si no me cree, tal vez deba renunciar.

    -A ver, a ver, si renuncias más voy a pensar que algo no está bien y eso si me va a re encanijar.

    -Señora me da pena, no me subí al carro del patrón, me subí al carro del ingeniero Ramiro, el algunas veces pasa por mí y me lleva a mi casa.

    -A ver, hablemos claro ¿eres amante del ingeniero Ramiro?

    -Si, desde hace mucho, sé que no está bien, él es casado y yo también, pero no lo puedo dejar, estoy enferma, sin él no sé qué haría, yo creo que me mataría sniif, sniif.

    -Tranquila, vamos a servirnos un tequilita para que te calmes, a ver, salud, ¿otro? Bien, salud, ¿ya estas más tranquila?

    -Si señora gracias, pero deme otro trago por favor, acompáñeme con uno más tan siquiera.

    -¿De verdad sientes que no puedes vivir sin él? ¿tanto así? No es feo, pero no es para tanto.

    -Ay señora coge bien rico, tiene un pitote, con muchas venotas y con una cabezota, y es muy tardadito el cabrón, de veras si un día ya no me quiere coger, yo creo que si me mato.

    Me tomo por sorpresa su contestación, sé que los tequilas le aflojaron la lengua, pero se veía que necesitaba desahogarse con alguien, seguimos tomando, yo ya estaba tranquila, el hombre de mi vida, mi amorcito, no era un patán y no me había faltado al respeto, pero mi curiosidad ya estaba en su punto más alto.

    -¿Desde cuándo andas con él? Qué tontería eso de matarte si te deja, ¿pues como comenzaron esa relación? ¿Qué paso?

    -Tenemos seis años, no, no, siete; yo duré trabajando en su casa nueve años, uno más que estuve en la iglesia del santo nombre ayudando en todo y cobrando bien poco, pinche padre, bueno son diez años que lo conozco.

    -Sí, pero ya tienen mucho, eso ya no es un juego.

    -Todo comenzó como un jueguito, indirectas, palabras de doble sentido, bromas pasadas de tueste, paso lo que tenía que pasar.

    -¿Cómo que tenía que pasar?

    -Si, desde que entre a su casa me gusto un chingo, tiene mucha personalidad, habla bien bonito y es ingeniero, no fue luego luego, ocurrió a los dos años de trabajar con ellos, los viernes de cada tres semanas me tocaba limpiar su estudio, ahí hay una mesa de centro bajita y dos sillones, uno para tres gentes y el otro para dos, pegado a la pared esta un librerote, con puertas de madera abajo y de cristal grueso arriba, algunos días el ingeniero regresaba a su casa por la mañana a descansar.

    -¿No estaba la esposa?

    -No ella trabaja toda la mañana, es maestra de primaria y bien chambeadora.

    -¿Y luego que paso?

    -Uno de esos días que me tocaba limpiar el estudio, ahí estaba él, pero se había quedado dormido, no quise despertarlo y me subí en la escalera para limpiar la parte más alta, en eso estaba cuando en el reflejo del cristal vi cómo se movía tratando de ver por debajo de mi bata, quede con miedo pero me dije que no podía ser, el hombre siempre se portó con respeto para mí; ya había olvidado eso cuando me toco limpiar de nuevo el estudio, lo recordé antes de salir de mi casa, me puse una bata más corta pero no muy corta, poco debajo de la rodilla y pensé vamos a ver, ahí estaba el dormido nuevamente, me subí a la escalera, subí un poco más la bata para, según yo, poder trabajar mejor, y lo vi por el cristal, recostado mirándome las piernas, me baje para seguir limpiando y ahí él se retiraba para dejarme trabajar, yo no sé si a todas las mujeres les guste que las vean, a mi si, así que seguimos jugando, el mirando y yo haciéndome pendeja que no me daba cuenta.

    -¿Y ese día sucedió?

    -No señora esto que le platico paso como cinco veces, un día me llevé una bata más cortita, me puse unos calzones de esos que les dicen cacheteros, tenía más de la mitad de las nalgas de fuera, el llego entro a su recamara, salió con un short muy abierto de las piernas y fue a sentarse y a dormirse donde siempre, en el estudio; yo solo pensé ¿quieres ver? Pos hoy te llenas, yo limpie y limpie, él mire y mire, estoy segura que me vio todo el trasero, me baje y el no despertó, estaba limpiando la mesa estando de frente a él, entonces vi debajo de short, pegada a su pierna una cosa rara, como una ciruela de esas prietas o moradas, pero bien grande, él se movió un poco y ahí le vi esa vergota, la ciruela era la cabeza, ay señora hasta creí que me iba a desmayar, no podía dejar de ver ese animalote, estaba toda mojada, el calzón estaba empapado, fui al baño, me quite el calzón, me seque lo mejor que pude y regrese, pero ahora le di la vuela a la mesa, estaba de espaldas a él, me levante más la bata, ¿quieres ver? Pos órale cabrón, en eso estaba cuando sentí que ponía sus manos en mi cintura y solo escuche un plofff, grite, sáquela, sáquela, no sea hijo de la chingada, no dijo nada, comenzó a moverse, no sé cómo entro ese animalote tan fácil, si estaba bien cachorra, pero entro demasiado fácil, nunca quise averiguar si pude zafarme o no, pero ya era demasiado tarde, ahí comenzó a hablar el guey.

    -¿Quieres que te la saque? Vienes sin calzones, me pones la pucha en la cara y te haces la remilgosa, eres una putota, te la voy a sacar culera.

    -Nooo, no, por favor no, si soy una puta, soy lo que quieras pero no la saques, en dos o tres minutos me vine, le pedí que parara, no, siguió y siguió apretándome fuerte las chichis, ahí me vine como tres veces, luego me llevó al sillón, abrí completamente las piernas y le pedí que me chupara la panocha, pareció que no escuchó, se lo repetí, no dijo nada, me acerco la verga y la presiono contra mi boca, más de 30 minutos mamándosela, ya me dolía el hocico, me puso de costado dándole la espalda, se puso atrás de mí y luego de nalguearme y decirme puta, puta, me la dejo ir de un solo madrazo, nunca me habían cogido en esa posición, que rico se siente, me daba con todo, sentía sus huevos en mi culo, parecía loco, la sacaba, dejaba solo la cabezota dentro y luego la metía muy fuerte, estuvo bastante tiempo haciendo eso, yo ya había perdido la cuenta de cuantas veces me corrí, me hinco, recargue la cabeza en el respaldo del mueble, oí que escupió en su mano, me ensalivo el culo, metió un dedo, luego dos y luego la verga, ufff señora, nada más de acordarme siento temblar las patitas, me enculo a su antojo, la saco, fue al baño a limpiarse los restos de sangre y caca que le quedo en el pito, regreso, estaba yo sentada, la puso en mi boca un rato, luego me dijo, me toca descargar, poco más de dos horas dale y dale y no se deslechaba el cabrón, agarró las piernas, me jalo y la metió, a los diez minutos sentí que se le hincharon las venas, se tensó y el primer chisguete, luego otro, y otro y otro pero pausados uno 2 o 3 minutos cada uno, duro rato vaciándose, respiraba muy fuerte, hasta que acabo, la saco, se limpió la verga, se sentó y me dijo

    -Ten tomate una pastilla para que puedas recuperarte, tenemos que hablar, te voy a decir mis reglas, vamos a coger cuando a mí se me antoje, no mamo ni culos ni panochas, se hace lo que yo dijo y no se aceptan peros, siempre se me dice señor o ingeniero ¿estás de acuerdo?

    -Sí, sí señor, si lo que usted diga; ese día llegue un poco más tarde a mi casa, tuve que recuperar el tiempo de trabajo, cuando llegue a mi casa aún sentía las piernas de hilacha y, ahí estaba mi marido cascándose la verga, bien pedo y con ganas de coger, no viejo estas bien borracho, le valió madre, me quito el calzón, me paso la lengua por toda la rajada, solo decía, que bien sabe cabrona, está bien rica, yo pensando, si puto es leche de otro cabrón, me sentó en su verga, esto está muy abierto ¿quién te cogió hija de la chingada? Nadie viejo ¿Cómo crees? Sabes que fui al doctor y yo creo que esta así por la revisada que me dio, me la saco y ahí mismo me la metió en el culo, ¿el doctor también te abrió el culo culera? No, desde que tomas tanto, ya no se te para igual, yo creo que por eso me sientes más abierta, pero te juro que solo a ti te doy las nalgas, y que me hace falta más seguido, ¿ya vas a empezar? Deja te mamo la pucha, de veras sabe rica.

    -Ya, ya, Toña, no te entiendo, pero ese es tu problema, solo por favor no lo vayas a meter a mi casa, de la puerta para allá es tu vida y yo la respeto, así estuvo viejo como ves.

    -Ahora entiendo, te dejo en papel celofán, no está mal, calentó el agua para que yo me bañará, me agrada.

    -¿Cómo eres? Que me dejo en celofán, la verdad es que, si me calentó mucho, todo el día estuve a punto de llamarte al trabajo para que te dieras una escapadita, me aguante y valió la pena.

    -Pues si es la terapia, dile que te siga contando, quisiera tener eso más seguido.

    -Ja, ja, ja ¿Cómo eres? ¿Te imaginas? ¿Oye Toña y como más te ha cogido? Bonita la cosa, no, no y no, de ese tipo de charlas ya no quiero tener

    Esa tarde – noche nos amamos intensamente, logre que mi mujer me dijera Ramiro en un momento de mucha excitación, que hermoso es coincidir sexualmente con la mujer que uno ama e idolatra.

    Este relato consta de cinco partes, está es la primera.

  • Mi primera experiencia homosexual

    Mi primera experiencia homosexual

    Voy a ser corto. Básicamente soy un chico heterosexual, nunca se me había pasado por la cabeza tener relaciones sexuales con otro hombre.

    Mi interés comenzó en la pandemia del coronavirus encerrado en casa se me dio por instalar la App solo para ver, no mostraba imágenes mías y utilizaba info falsa. De apoco comencé a hablar con otros chicos incluso llegamos a compartir fotos, pero nunca llegué a un encuentro. Debo admitir que veo mucha pornografía pero heterosexual. Una cosa que me gustaba ver era cuando los hombres acababan. Me gustaba ver como eyaculaban sobre los pechos, la cara o el cuerpo de una mujer pero mas me gustaba ver como eyaculaba el pene, verlo expulsar semen era algo que me encantaba ver.

    Con el tiempo el morbo aumentaba hasta que un día me armé de valor y decidí hacer un encuentro con alguien. No me interesaba tener una relación solamente me interesaba un encuentro fugaz con cruzada de paja y sexo oral.

    Me encontré con un chico de mi edad que vivía a una cuadra de mi casa. Llegue a su casa, nos saludamos, me invito a pasar y entramos a su habitación. Nos quitamos los pantalones quedando los 2 en bóxer, nos sentamos en la cama y comenzó el juego. Nos empezamos a tocar el miembro cada uno por sobre el bóxer. Luego baje su bóxer y tome si pija y lo comencé a masturbar el hizo lo mismo, estuvimos así un buen rato. Debo aclarar que no tengo un pene enorme, solo normal, unos 16 cm, el de él era igual. Era la primera vez que tocaba el miembro a otro hombre, lo estaba masturbando, mi vista estaba fija en su pene mientras mi mano subía y bajaba.

    Luego de un rato él se arrodillo y me la empezó a chupar, fue increíble. Después se paró, me sentó en su cama y me acerco su pene a mi boca. Yo no estaba seguro porque no sabía que gusto tenía un pene, pero el morbo pudo conmigo, abrí la boca y se la empezó a mamar, no fue nada desagradable, me gusto la sensación. Pero el chico iba rápido la metía con fuerza y yo no podía saborearla. Pero disfrute mamarla. Luego de un rato el eyaculo, y me masturbo hasta acabar. No fue la gran experiencia, pero me gusto. Y de hecho quiero volver a tener un encuentro así, pero más relajado.

    Espero que les haya gustado.

    Comenten que les pareció.

  • Esperanza

    Esperanza

    La conocí en el trabajo, todo comenzó con una plática de whatsapp y unos besos. Es delgada, muy delgada. Alta con unos ojos maravillosos y dulce voz chica casada con dos hijos no le pide nada a la relación. Nuestro primer faje fuera de un panteón y sus manos frías y delgadas tocaron mi pene y lo apretaron mientras yo sacaba una de sus pequeñas bubis para lamerla y moderna. Aún recuerdo su sabor y su suavidad. Un par de meses y pudimos concretar en encuentro. Fuimos dónde un hotel, entramos y dejamos lo que trajimos. Parados al lado de la cama comenzamos los besos. Yo moría por tocarla pero, al ser la primera vez tenía que comenzar despacio pues quería hacerle el amor.

    Desabotone despacio su blusa, cuando lo hice, la deslice despacio al suelo. Desabotone su bra para retirarlo por el frente. Sus pechos redondos y pequeños al aire estaban excitados. Ella temblaba como si en verdad fuera la primera vez que tenía sexo. Yo amaba eso, comencé a desabotonar su pantalón y lo baje. Tenía puestas unas botas así que no se lo quite pero baje después sus bragas. Me puse de pie para seguir besándola mientras me desabotonaba ella la camisa, mientras ella hacia eso desabotone el pantalón y me lo baje junto con el bóxer. Ahí fue cuando nos desnudamos por completo. Me pegue hacía ella para sentirla. Acerque mi pene a su vagina y pude sentir completamente su humedad. No sé si ella estaba más excitada que yo o era yo pero sentí maravilloso. Frote un par de veces con movimientos de atrás hacia adelante y podía sentir como escurría por todo mi pene. Nos seguimos besando hasta recostarnos en la cama. Tuvimos que quitarnos los zapatos para desprendernos de los pantalones y la ropa interior. Mientras los hacíamos simplemente nos mirábamos y reíamos. Veía su rostro y su cabello recogido dónde se dibujaba una maravillosa sonrisa.

    Después se recostó sobre la cama y yo me puse encima. Seguí besándola por la boca, después el cuello y baje hasta sus suaves y delicados pechos. Comencé a morder los suavemente, sutilmente. Cómo su fueran gajos de naranja que vas a desprender uno del otro pero sabes que si lo haces fuerte derramarás el líquido. Moría por bajar a hacerle un oral. Es delgada y es fácil abrir su trasero quería tenerla de pie y lamerle por delante y por detrás, pero tenía un fuego y no quería contagiarla así que me enfoque en esa parte y regrese a sus labios mientras frotaba mi pene con sus labios vaginales. Era tanta la humedad que me puse en mis rodillas para abrir sus piernas y mirar su vagina, la acaricie un poco, acerque mi pene y lo frote contra sus labios vaginales para introducirlo lentamente, suavemente mientras sentía como poco a poco la humedad iba recorriendo por las orillas y su rostro hacia esa mueca entre dolor y placer. Lo introduje por completo u gimió, de nuevo me puse en misionero y comencé a cogerla lentamente, suavemente. Sentía su humedad recorrer hasta mis testículos, amo esa sensación.

    Comencé a sentir como me invadía la excitación y estaba a punto de terminar, fue encontrar cuando saque mi pene de su vagina, comencé a lamer y mordisquear sus pequeños y suaves pechos. Veía como se endurecían sus pezones mientras un poco de semen salía de mi pene, estaba sumamente excitado. Al punto que un solo roce, incluso de las sábanas hubiera hecho que me viniera a chorros. Baje un poco para sacar mi lengua y lamer su clítoris. Tenía un sabor peculiar, a orina fresca matutina, ese olor fuerte y penetrante pero un tanto dulce. Moría por meter mi lengua pero mis labios traían un fuego y no quería contagiarla de algo. Lamí solo un poco y me quedé con ese delicioso sabor, me duró una semana para ser exactos y después acerque mi pene de nuevo para frotarlo y sentir su humedad. Lo acomode y después volví a introducirlo, no por completo. Volví a sus pechos, a lamerlos, a besarlos, a morder los. Mientras solo mi glande entraba y salía. Me acerque para besar su boca y después de besarla mire sus ojos, para penetrarla por completo. Sus ojos se cerraron en esa expresión de dolor y su cara mostraba placer, entonces; coloque sus piernas en mis hombros y comencé a cogerla más duro. Me encanta ver el vaivén de sus pechos mientras la penetro duro, con arremetidas rápidas y continuas, con medio pene dentro y fuera hasta que metía de vez en vez el pene por completo, sentía como por dentro se venía y su rostro y sus gemidos de placer me excitaban tanto que por segunda vez estuve a punto de venirme así que decidí cambiar de posición. Me gire para recostarme y ella se puso encima de mi. Comenzó a cabalgar, mientras lo hacía tome una de sus manos y la puse en su vagina para que se tocará.

    -mastúrbate para mí

    Tomo su mano y con la otra tocó uno de sus pechos y mientras me cogía se masturba yo estaba extasiado de ver esa imagen, le quite la mano del pecho y acerque mi boca para chupar sus deliciosas y suaves tetas hasta que se vino

    – quieres que me venga

    Le pregunté.

    Con una cara inocente dijo que si y volví a ponerla en posición de misionero con las piernas en mis hombros y comencé a cogerla, la penetraba tan profundo que no tuve opción y en una de las arremetidas sentí como estaba a punto de venirme.

    Tome uno de sus pechos con una mano y lo apreté fuerte mientras metía el pene hasta el fondo y sentí como salió la primer carga, el semen salía y seguía saliendo mientras apretaba su pecho y veía como ella sentía el semen recorrer desde dentro.

    Termine, la abrace y me quedé dentro.

    Sentía como si estuviera en un cálido lugar.

    Retire el pene de apoco y sentí como venía acompañado de un rastro de semen que al salir escurría por la vagina hasta el ano de ella.

    Nos abrazamos y platicamos un poco, recuperando fuerzas para el segundo round.

    Comenzamos a besarnos, estaba listo y puse su mano en mi pene. Este, al sentir su delgada mano, comenzó a ponerse duro.

    -mámamela -Le dije.

    Ella comenzó a lamerlos suave y lentamente hasta que lo introdujo en su boca y comenzó a masturbarme con una mano y mamar con la boca. Fue un oral muy sencillo pero estaba listo, pasamos al potro que tenía la habitación. Se hinco y posición de perrito abrió ligeramente la vagina con una mano para que la penetrara.

    Pase mi glande por sus labios y metí mi pene. Podía ver su espalda desnuda y su pequeño trasero así que metí todo mi pene, hasta el fondo y comencé a arremeter. De dentro hacia afuera en movimientos lentos, me acercaba a su espalda y la besaba, hizo un movimiento y su cabello completo cubrió la espalda. Solo podía ver su cabello y su trasero en los movimientos que ahora ella comenzaba a hacer. Abrí sus nalgas y su ano estaba un poco abierto. Cómo si una noche antes, su marido hubiera abusado de ella analmente. Era como si me hablara y me invitará a cogerla por allí.

    Ella estaba muy húmeda. Sentía los restos de mi semen dentro de ella y su humedad por fuera así que saque mi pene, me moría por meter mi lengua primero, pero comencé a meter mi pene, no costó mucho trabajo en entrar el glande así que seguí metiéndole despacio, mientras ella se quejaba un poco del dolor.

    -Quieres que pare?

    Pregunté

    -No! Sigue!

    Seguí metiendo el pene hasta que entro por completo, se sentía limpio y con una calidez. Comencé a cogerla, era muy excitante ver su pequeño trasero y mi pene dentro. Metí mis dedos por su vagina y podía sentir mi pene al otro lado y comencé a arremeter despacio contra ella, luego; fui subiendo la velocidad. Acariciaba su piel, su espalda, quería sacar mi pene y meter mi lengua en su ano. Estaba muy excitado. Ella gemía y se cantaba hacía atrás para que la cogiera más duro.

    Estaba comenzando a sentir que me venía pero quería aguantar más.

    -vente ya! -Me pedía

    -Estás segura? -Pregunté!

    -Si! Vente ya!

    Le pegue una nalgada y comencé a cogerla duro, metía el pene hasta el fondo y comencé a sentir como estaba a punto de venirme.

    Apreté duro mi pene y seguí cogiendo tan duro que no pude más. Estaba sumamente duro y de pronto! Soltó todo el semen. Sentí como disparó un par de veces. Salió el semen y sentí como la calidez de su ano regresaba y escurría el semen por dentro. Mi pene estaba en el fondo y seguía duro.

    Me agaché para besar su espalda y comencé a retirar mi pene, comenzaba a perder fuerza. Esperaba ver salir semen mezclado con mierda o mi pene sucio pero no! Salió completamente limpio.

    Estaba exhausto. Retire mi pene y me recosté de nuevo con ella en la cama. Platicamos un poco y nos besamos para entrar a bañarnos juntos. Nos besamos en la bañera, mi pene no podía pararse de nuevo así que solo concluimos nuestro encuentro con algunos besos para después ir a trabajar.

    Espero un próximo encuentro donde esta vez haya más anal y muchos orales y quién sabe, tal vez haya hasta lluvia dorada. Todo puede suceder, es cuestión de tener Esperanza.

  • La jamona y sumisa esposa de don Joaquín (2)

    La jamona y sumisa esposa de don Joaquín (2)

    Mientras paulina hacía el desayuno mil cosas daban vueltas en su cabeza.  No entendía, estaba confundida y enojada a la vez, pero también estaba sorprendida de cómo se había mojado en cuando vio aquella semejante verga. Paulina había sido criada en un seno familiar muy conservador, en una familia de dos hermanas y tres varones, donde las mujeres estaban para servir al marido y nada más. Jamás había visto otro pene que no fuera el de su marido, y nunca imaginó que existieran de ese tamaño. Además a Jorge casi le doblaba la edad, eso era lo que más la tenía sorprendida. Justo estaba en pensando en eso, cuando escuchó la voz de su marido.

    Joaquín: buenos días mujer!

    Pau: buenos días viejito! Siéntate ya te sirvo el desayuno. – Joaquín notó algo raro en su mujer

    Joaquín: estas bien, te sucede algo? Pregunto el viejo que la conocía o al menos eso creía.

    Pau: estoy bien viejo no es nada

    Desayunaron huevos con jamón, pan integral, jugo de naranja y café negro. Luego se alistaron para salir.

    Ese mismo día Jorge regresaba de comprar algunas cosas del supermercado. Cuando se encontró con la pareja, que se dirigía a la iglesia a la misa del medio día como cada domingo sin falta. Jorge notó cómo a la jamona, le cambio el semblante nada más de verlo venir muerta de vergüenza.

    Joaquín: hey muchacho, cómo sientes en tu nuevo apartamento?

    Jorge: bien, de lo más bien

    Joaquín: saluda al muchacho que va a pensar de nosotros. – le dijo a la madura que lo saludo con una tímida sonrisa.

    Jorge: hola doña paulina, ah y por cierto gracias por el garrafón de agua de esta mañana

    Joaquín: nos da gusto que te haya gustado el piso, nosotros vamos para la iglesia quieres acompañarnos?

    Jorge: otro día don Joaquín, muchas gracias

    Joaquín: Me imagino que un muchacho como tú tendrá otras cosas más interesantes que hacer. Que estar acompañando a estos viejos a la iglesia.

    Jorge: pues todavía tengo que arreglar unas cosas en el apartamento, será para la próxima

    Joaquín: estamos para lo que se te ofrezca, bueno ya no te quitamos más el tiempo

    La pareja se despidió, y Jorge no perdió el momento para mirar ese culote mientras paulina se alejaba, tomada del brazo de su anciano y cornudo marido. Al volver Jorge ya le tenía una sorpresa a la jamona que ni ella se imaginaba.

    La pareja volvió como a eso de las 3 de la tarde y Jorge bajo para hablar con ellos. Jorge le dijo al viejo, que necesitaba quien lo ayudara con la limpieza del apartamento, pues a pesar de trabajar desde casa como freelancer él no tenía mucho tiempo y que había pensado en su esposa Paulina. La jamona al escuchar eso la tomó por sorpresa, pensó en negarse pero recordó que Jorge tenía la grabación y mejor no dijo nada.

    Joaquín: si mi esposa está de acuerdo, por mi no hay problema

    Jorge: que dice usted doña paulina?

    Paulina: está bien- dijo la jamona viendo cómo Jorge sonreía maliciosamente

    Jorge: perfecto la espero mañana y por el pago no se preocupe suelo ser generoso

    Después de eso Jorge subió y ordenó algo por Amazon. Mientras la jamona y el viejo veían una telenovela juntos. No hubo más por ese día, la pareja se fue a dormir y Jorge se metió a bañar pensando en la madura jamona.

    Al día siguiente como a eso de las 3 de la tarde paulina llevó a su marido a que tomara la siesta y subió al apartamento de su joven y bien dotado inquilino. Tocó la puerta y Jorge le abrió con la misma sonrisa maliciosa de ayer, cuando bajo a proponerle el trabajo.

    Jorge: Hola doña paulina

    Pau: Hola muchacho, vengo a limpiar – dijo la muy ingenua, sin saber que Jorge tenía algo más en mente.

    Llevaba puesto un vestido algo desgastado y holgado como los que acostumbrada a usar. Jorge la hizo pasar a la sala y le entregó un paquete que contenía su nuevo uniforme de trabajo.

    Pau: pero que es esto?- pregunto la muy tonta cuando vio aquello, se trataba de un cachetero de esos que llaman (booty shorts) y una blusa con escote sin manga todo color rosa.

    Jorge: eso es lo que vas a usar de ahora en adelante mientras haces el aseo.

    Pau: No, por favor muchacho no me hagas ponerme esto

    Jorge: Quedamos en que ibas a hacer lo que yo te ordenara, si no ya sabes lo que puede llegar a manos de tu marido

    Pau: esta bien

    Paulina se cambió enfrente de Jorge, que veía como la jamona se despojaba de sus trapos viejos para ponerse aquel cachetero cortito de licra y aquella escotada blusa sin manga. Jorge le dijo que no podía usar brassier y la Jamona solo asintia con la cabeza en señal de obediencia.

    Jorge: Te queda muy bien

    Pau: Creo que está muy chico

    Jorge: No está chico, lo qué pasa es que estás muy tetona y culona- dijo Jorge mientras tocaba una de sus nalgas que se salía del cachetero.

    Pau: hay muchacho, pero si soy una vieja gorda. Tu puedes tener a chicas de tu edad- dijo la jamona cómo tratando de convencer a Jorge para que parara todo eso.

    Jorge: A mi solo me gustan las veteranas y más si son así como tú, con esas tetotas y ese culote

    Eso era algo que a Paulina la tenían confundida, mientras el viejo de su marido se quejaba constantemente, que estaba demasiado gruesa Jorge le hacía ponerse ese tipo de prendas.

    Jorge: Sabes lo que dice allí – Le pregunto señalando con el dedo al cachetero que tenían unas letras que paulina no había notado.

    Pau: No – respondió la jamona

    Jorge: Allí dice «I LOVE BIG COCK» – Paulina no entendió esto último pues no sabía inglés

    Jorge: Dice «Me encanta la polla grande» – diciendo esto último, tomó la mano de la madura y la llevó a su pene.

    Jorge: usa las dos manos y juega con tu juguete nuevo- ordenó este mientras la madura, trataba torpemente de masajear aquella verga enorme

    Jorge: ahora quiero que trates de metertelo lo más que puedas en la boca ok?

    Pau: hay muchacho porque haces esto? Nosotros te abrimos las puertas de esta casa decente, pensando que eras una buena persona – dijo la jamona mientras miraba cómo otra vez ese pene iba ser introducido a su boca.

    Jorge: Porque en el fondo yo se que eres una zorra y te encanta la polla grande

    Jorge introdujo su pene en la boca de la madura, que nada más tocó su garganta empezó a lagrimear. Jorge le dijo que pusiera las manos atrás y que abriera la boca lo más que pudiera.

    Jorge: Ya ves cómo no es tan difícil?

    A lo que Paulina nada más asintió en señal de total obediencia, mientras hacía un ruido con la saliva que iba mojando toda esa enorme verga.

    Jorge: vaya! Vas mejorando, ahora párate y muéstrame esas tetas. – Paulina se quitó la blusa y su enorme busto quedó expuesto. Jorge empezó a mamar cada una de las tetas de la madura que solamente gemía de placer.

    Jorge: volteate y ponte de perrito en el sillón. Quiero comerme ese culote.- Paulina se volteó y se puso de cuatro patas provocando que el pobre cachetero te metiera entre sus enormes nalgas.

    Jorge masajeo, lamio, apretó y golpeó esas nalgas que se pusieron rojas. Después le quitó el cachetero y comprobó una vez más que estaba todo mojando de la parte de la de la panocha. No cabía duda paulina era una zorra y una esposa caliente, necesitada de verga y de una grande.

    Jorge: las nalgas como las tuyas, fueron hechas para vergas grandes como la mía.

    Pau: Hay! No muchacho eso es muy grande jamás entraría

    Jorge: Aqui se hace lo que yo diga- y diciendo esto último, volvió a azotar las nalgas de la jamona que sintió cómo otra vez se mojaba. Jorge se tomó el pene y se lo puso entre las nalgas.

    Jorge: Ahora vas a pedirme que te lo meta ok? – dijo Jorge que miró cómo la madura lo volteó a verlo con cara de preocupación, pues sabía que estaba a punto de recibir un pene de 25 cm

    Pau: metemelo

    Jorge: Como te he enseñado a pedirme las cosas? – volviendo a nalguearla

    Pau: por favor, méteme tu pene grande

    Jorge: En donde?

    Pau: Entre mis enormes nalgas

    Jorge jugó un rato con su panocha, asegurándose de que estuviera bien lubricada, metia y sacaba su cara de entre esas nalgas de 64″ pulgadas. Jorge solo escuchó cuando la madura gimió y gritó un ayyy. Apenas le había entrado unos cuantos cm y empezaba a gritar de placer y dolor a la misma vez.

    Jorge: Te gusta mi pene grande zorra?

    Pau: Si, me gusta mucho – dijo paulina muy excitada, mientras Jorge no paraba de darle nalgadas

    Jorge: Te dije que ese culote fue echo para penes como el mío

    Pau: Si me gustan grandes como el tuyo- No había más dudas Paulina ya se había destapado, todas son unas zorras pensó Jorge mientras la seguía penetrando.

    Jorge le sacó el pene de la panocha y le pidió que se lo mamara, Paulina así lo hizo volviendo a derramar unas lágrimas cada que el miembro tocaba su garganta.

    Jorge la volvió a poner de a perrito y esta vez le dijo que tendría su primer orgasmo.

    Pau: aayyy ayyy Me estás rompiendo toda!

    Jorge: Así, quiero que saques la zorra que llevas dentro, que me confieses lo puta que eres

    Pau: Soy una zorra adicta a tu pene grande… Ayyy Mmmm tu pene me está matando, oh muchacho que es esto que estoy sintiendo?

    Jorge: Esto es un pene de verdad puta, no como la del viejo cornudo

    Pau: Ahh me… Me gusta ayyy me guuusta mucho- decía la

    Jorge sintió cómo la madura se vino toda, le dejo el pene cubierto de sus fluidos y el sillón todo mojado

    Paulina por fin había experimentado su primer órgasmo, eso le pareció tan sastifactorio

    Jorge: Vaya vaya! Quien lo diría que fueras a mojarme el sillón zorra

    Pau: Lo siento es que yo… Bueno yo nunca había sentido nada así

    Jorge: Lo se, pues tu marido es un pene chico y jamás te iba a dar un orgasmo

    Pau: Nunca pensé que en mi entraría algo tan grande como 25 cm

    Jorge se rio cuando escuchó aquello- jajaja pero si apenas te entro la mitad.

    Pau: La mitad? – dijo paulina tragando saliva y abriendo los ojos de sorpresa

    Jorge: algún día te entrará toda- dijo Jorge mientras se la agarraba con las dos manos

    Pau: No se tengo miedo- dijo la jamona que se estaba limpiado la panocha

    El joven musculoso todavía seguía duro como un caballo y Paulina se percató de eso

    Paulina se arrodilló de nuevo y esta vez fue ella la que se llevó el pene a la boca

    Paulina mamo y mamo hasta que Jorge se vino en sus tetas dejándolas cubiertas de un semen espeso y caliente

    Jorge: Ahora ya puedes volver a tus tareas- y le ordenó que se pusiera otra vez el atuendo

    Pau: Ok – dijo la jamona que está vez ya no veía tan mal ponerse aquella ropa

    Antes de bajar, Jorge le dio otros dos paquetes más de prendas similares, uno blanco y otro negro. Paulina limpio el departamento muy rápido, pues realmente no estaba tan sucio y se cambio de ropa para luego bajar no sin antes esconder las prendas donde Joaquín jamás las encontraría, el viejo ya se había despertado y ya estaba en la sala viendo su programa favorito.

    Joaquín: qué tal te fue mujer?

    Pau: Bien, muy bien- dijo la jamona recordando que había tenido su primer orgasmo

    Llego la noche y luego de cenar y ver un poco la tele los dos se fueron a la habitación. Paulina se metió a bañar y mientras estaba en la ducha tomó un bote de shampoo y jugó con el imaginado que era el pene de Jorge.

    Eran las 11 de la noche y Jorge se estaba preparando para dormir cuando tocan su puerta.

    Jorge: pero doña paulina que hace usted aquí a estas horas?

    Pau: no podía dormir- dijo la jamona y quitándose la bata que traía puesta, Jorge pudo ver que se había puesto el otro cachetero de color blanco, que decía… «I LOVE XL COCK» » Amo la polla Extra grande».

    Continuará!

  • El culo de mi esposa

    El culo de mi esposa

    Miércoles en la noche,  después de haber solucionado varios conflictos en nuestra relación que nos traían con estrés, agotamiento mental y sentimental estoy aquí de pie, mientras mi esposa en 4 con su esplendoroso culo bien parado en medio de su jadeante orgasmo anal parece flotar en el sofacama y yo con mi garganta seca de gemir en medio de este rico polvo y mis labios aun con el sabor de sus jugos vaginales y el sabor de su exquisito ano, pienso que, no hay nada más rico que tu esposa te suplique por ser clavado por su anito, y aún más cuando tiene un culo como el que tiene ella, porque una cosa es tu pedir que te entreguen el anhelado anito y otra es que te digan en medio de sus gemidos, -cómeme el culito, pártemelo amor, con una necesidad llena urgencia.

    Llevamos tres noches seguidas llenándonos de sexo y lujuria, juntos hemos podido revitalizar nuestra vida sexual, que si bien no era mala, si le faltaba chispa, picante y malicia, y ese punto de apoyo ha sido el confiarnos la posibilidad de incursionar en el mundo swinger, imaginándonos en ciertas situaciones mientras nos comemos mutuamente. No es la primera vez que lamo el anito de mi esposa, pero sin lugar a dudas en una de nuestras fantasías mientras lamina ese rico culo le decía que imaginara que había alguien más chupando ese rica cuquita húmeda y jugosa, y eso la volvió loca, y esa reacción despertó en mi unas ansias de lamer su culo, introducir mi lengua en su rosado ano, rodearlo con la punta de mi lengua, escupirlo para de nuevo volver a lamer y succionar. Y esta noche de miércoles he vuelto a experimentar esa necesidad de ponerla en 4 y devorar su vagina, meter mi lengua y deleitarme con su sabor, su textura, su aroma. Mientras meto mi lengua, mi nariz estimula ese anito, y sus caderas se mueven al ritmo de sus gemidos, al ritmo de ese idioma que solo aflora cuando elevas a tu mujer a las nubes, un lenguaje de puta, de mi puta, porque así le digo cuando la inunda esa excitación y placer que solo se vive cuando culea con el alma.

    Sus ojos me miran mientras mi verga entra y sale de su boca chupadora, es una maestra en el arte de la felación, y estos últimos días al liberar su puta interior chupa mis huevos como nunca nadie, ni ella misma lo había hecho, toma con su mano mi verga por la base, la escupe solo para succionar con más ganas la cabeza de mi dura he hinchada verga, cada vez que la mete para mamarla no puedo evitar gemir y decirle cuanto me encantan sus mamadas, cuando me enloquece que sea mi zorrita mamadora, la dueña de la leche de mi verga, ese leche que tantas veces se ha tragado, así como cuando tomas un copa de licor con una necesidad casi inhumana, así es ella cuando chupa, mama, lame, succiona y lengüetea su verga. En esos momentos es inevitable tener las ganas de estar al mismo tiempo clavando su embriagante vagina inundada de sus ricos jugos que tantas veces he saboreado, catado y tomado. Y en medio de esa mamada y deseo de clavarla la dije que si le gustaría que alguien le estuviera dando, y entonces siento como su piel se tensa y se hace de gallina, y como mi verga es succionada mientras libera otro orgasmo, si lectoras y lectores, ella es multiorgasmica y tiene la habilidad de venirse mientras mama su verga.

    No puedo evitarlo y hago que se detenga de su exquisita mamada, la pongo en 4 en el sofacama y le voy directo a lamer su panochon, porque es un panochon carnosito, con un clítoris que te invita a lamerlo. Mientras devoró esa vagina no puedo evitar pensar en ese anito, y me parece injusto que después de esa mamadota que me dio, no le dé el doble placer del sexo oral vaginal y anal, y entonces sus gemidos se intensifican pidiendo – más, más lengua en el culo mi amor, cómeme el culito; y yo no puedo evitar exigirle que diga en medio de sus gemidos quien es el dueño de su culo, de sus polvos. Y entonces llega ese momento mágico, donde pide que le haga lo que muchos apenas sueñan que digan sus parejas, – cómeme el culo con esa verga rica, clávame el anito, atraviésamelo y pártemelo en dos.

    Mi verga reacciona y se tiempla aún más de lo que está, corro a buscar una crema para ayudar a que su culo disfrute más, y mientras con mis dedos aplico la crema en su anito, me agacho y lamo su cuquita para que no pierda su nivel de excitación, no quiero que salga de su transe, necesito que siga así, para que el primer vergazo en su culo sea memorable, empiezo con suaves presiones de la cabeza de mi verga en su ano, parece que besara la entrada de su glorioso culo, y poco a poco se abre camino, dilatando, exigiéndole que relaje eso rico anito, para que albergue y reciba su anhelada verga, y ya en su punto, hago más presión, empujando con mi cintura mi verga cada vez más dentro de su caliente culo, y noto como su cuerpo disfruta pidiendo penetraciones mas continuas, mas profundas.

    Su culo me succiona la verga mientras sus dedos juegan con su vagina y acarician mis huevos, como estimulándolos para más tarde rellenar su culo en medio de su orgasmo con mi caliente leche, y así cada clavada saca gemidos mas profundos, con más placer, casi convirtiéndose en gritos de deseo y satisfacción absoluta. Ahí estoy yo de pie, notando que su orgasmo se aproxima y preguntándole solo para que ella afirme que quiere toda la leche de su verga rellenando ese culote de diosa sexual, mis gemidos se acumulan en mi garganta, mi corazón bombea fuerte, así como mi verga bombea esa rica leche caliente dentro del culo de mi mujer, dejo mi Verga dentro de ella mientras sus gemidos flotan en el aire, y con mis manos masajeo su espalda, su cuello, su culo, para que relaje su cuerpo tembloroso por su orgasmo, y así repose en una profunda tranquilidad y satisfacción.

  • Quiero ver a mi novia con varios tipos

    Quiero ver a mi novia con varios tipos

    Hola, soy (mejor dicho, somos) del Reino Unido y originalmente escribí esta historia en inglés. He usado el traductor de Google para traducirlo al español, así que pido disculpas si hay algún error.

    Me consideraba un tipo muy afortunado. He estado en una relación estable con una hermosa niña, que es 7 años menor que yo, durante los últimos 3 años. Ella es todo lo que podría pedir pero, ¿lo es?

    Permítanme presentarnos y explicar esta historia. Soy Dani, 29 años. Mido 185 cm altura, peso 84 kg y tengo una polla de 18 cm. Me encanta ir al gimnasio, así que estoy bien formado. Kelsey, mi novia, mide 23, 155 cm, pesa 48 kg y tiene grandes ojos azules y un tamaño de senos 32C. Ella es rubia pero se tiñe el cabello de rosa claro y luego hace trenzas holandesas. Kelsey no tiene piercings ni tatuajes y tiene el coño afeitado.

    A Kelsey le encanta patinar sobre ruedas y normalmente usa su equipo de protección (casco rosa y rodilleras) y pantalones cortos de mezclilla o mallas con una camiseta o una camiseta sin mangas recortada. Me encantan sus atuendos, realmente me excitan. Siempre he tenido emociones encontradas («ella es mi chica» vs «mírala, ella es sexy») pero ahora me doy cuenta de que me gusta cuando otros chicos la miran cuando se viste así o en cualquier otra circunstancia para ser honesto. Kelsey es una chica muy dulce y sonriente y siempre les devuelve la sonrisa a las personas cuando la miran. Eso hace que me pregunte si realmente disfruta que la miren, especialmente cuando se viste o muestra su cuerpo pequeño y sexy. Ella sabe que está buena.

    Somos una pareja muy sexual. Disfrutamos del sexo en diferentes posiciones y lugares (y siempre a pelo) y tenemos algunos juguetes, sobre todo para ella. Ella tiene tapones anales y consoladores y recientemente le compré un consolador realista de 25 cm. No pensé que sería capaz de manejarlo dado lo pequeña que es y el hecho de que es 7 cm más grande que mi polla, pero para mi sorpresa, lo cabalga como una profesional y como si no hubiera un mañana. Este juguete se cubre con crema de coño después de solo un par de embestidas, por lo que claramente le gustan grandes.

    Kelsey está muy bien entrenada y hace mamadas con garganta profunda, sexo vaginal y anal. A ella le gusta rudo. Le encanta que le digan que es una zorra o una perra cuando estamos teniendo sexo y le gusta que la ahoguen (ligeramente), la azoten y le den bofetadas. Le metí uno de sus juguetes en el culo mientras le follaba el coño bruscamente y le encanta, así que supongo que es seguro decir que a ella también le gusta que le hagan DP. Le gusta que la usen y la maltraten durante el sexo y prueba de ello es que se corre varias veces durante nuestras sesiones de sexo de más de 1 hora. Sin embargo, le encanta tener el control de la situación cuando me estoy corriendo y cuando hace que me corra, siempre me da una gran sonrisa, como diciendo «¡Lo hice! Soy pequeña y parezco frágil pero me resisto y te hago correrte». Creo que lo que más disfruta es agarrar mi polla con sus dos pequeñas manos y masturbarme hasta que exploto, mirándome a los ojos. En cuanto al semen, puedo correrme donde me apetezca ese día, coño o culo, tetas, cara, boca… lo que sea. Cuando me corro en su boca, a veces juega con mi semen antes de tragarlo o se lo traga inmediatamente.

    Entre confinamientos por el covid decidimos irnos de vacaciones a Canarias. Uno de los últimos días allí mientras estábamos en una playa enorme nos pusimos muy cachondos y tuvimos sexo detrás de unos arbustos. Vi a un caminante de la playa mayor que se acercaba, pero no dije nada. Es como si el chico estuviera buscando algo de acción para ver. Llegó a donde estábamos y mientras mantenía una distancia segura (6 metros más o menos) nos miró teniendo sexo al estilo perrito. No dije nada porque me gustaba que alguien nos mirara teniendo sexo.

    Kelsey se dio cuenta de que alguien estaba allí pero tampoco dijo ni hizo nada, permaneció de rodillas mientras le follaba el coño. Luego llegó otro chico mayor. Este sacó su polla de inmediato y comenzó a masturbarse, todavía a una distancia segura y relativamente cerca del primer chico. Kelsey notó al segundo tipo, mientras revisaba que el primero todavía estaba allí, pero no pareció importarle. Eso me puso aún más caliente. La estaba follando muy fuerte, lo que la hacía gemir cada vez más. Después de no más de 5 minutos desde que llegó el segundo chico, estaba a punto de explotar, así que saqué mi polla y me corrí por toda la cara de Kelsey, que esperaba de rodillas y con la lengua fuera. Luego me dio una de sus grandes sonrisas. Luego revisó a los chicos mayores un par de veces, pero no sabía lo que quería. Pensé que solo los estaba revisando en caso de que se acercaran, pero ahora me pregunto si quería algo más. Cuando comenzamos a limpiarnos rápidamente, el tipo que se estaba masturbando dio un par de pasos más cerca de Kelsey y se acercó a mirarla y le dijo que era una buena chica mientras se corría. Kelsey sorprendida sonrió y eso me puso cachondo de nuevo, sin embargo, nos alejamos y regresamos al apartamento.

    Aquí en el Reino Unido, ella mencionó esto varias veces cuando estábamos teniendo sexo. Ella me pregunta si disfruto que otros chicos miren cómo follamos y sigue aumentando el número de espectadores cada vez. No hace mucho, lo hizo mientras estaba de rodillas montando su polla de 25 cm en el suelo y chupando mi polla. Debo admitir que me hizo correrme casi instantáneamente cuando me preguntó y comenzamos a hablar sobre la cantidad de personas «virtuales» que había allí. Sin embargo, la mejor parte fue la mirada sucia que me dio justo después de hacerme correrme mientras todavía montaba su consolador. Solo estaba imaginando que ella estaba montando a otro chico mientras chupaba mi polla y otros 15 chicos estaban mirando, y creo que ella simplemente lo sabía y de ahí la mirada que me dio.

    En breve. Ahora me he dado cuenta de que:

    a) Me gusta que otros chicos vean a mi novia.

    b) Kelsey puede disfrutar de otros chicos que la miran teniendo sexo

    c) Fantaseo con mi novia teniendo sexo con otros chicos/pollas más grandes

    d) Kelsey puede saber sobre esto y parece amarlo

    e) No tengo cojones para comprobar si quiere tener sexo con más chicos.

    Esto ha llevado a una fantasía que espero se haga realidad en el futuro: quiero que mi novia sea gangbangada por un grupo interracial de 10 pollas grandes. Y contaré cómo imagino que sucederá en el próximo capítulo.

  • Follando con la madre de mi amigo

    Follando con la madre de mi amigo

    Deseaba mucho este momento, poder estar a solas con Marga, la madre madura de mi amigo, no fue fácil llegar hasta este día, pero lo que debo saber es que lo disfrutare, lo memorizare para siempre, lo guardare en el baúl de mis recuerdos, lo mantendré a salvo en mis pensamientos y nada podrá hacer que lo olvide. Sé que muchas veces queremos hacer cosas que para los demás serian una locura, cosas que quizás no deberían de suceder, pero la sola oportunidad de que se presente y más aún que suceda eso que llevas deseando por mucho tiempo, es lo máximo, esa sensación de tener cerca a una mujer madura, una mujer hermosa, tan bien conservada a pesar de los años, es lo que me impulso a querer tener relaciones sexuales con ella, penetrarle su delicioso coño, correrme de gusto dentro de ella, con el temor de poder terminar una amistad de años con su hijo.

    Marga es la madre de uno de mis mejores amigos de la universidad, que digo madre, ella es el deseo de cualquier joven veinteañero, ella es una mujer de 40 años, divorciada hace más de 6 años, cabellos lacios, cara delgada, ojos marrones, labios carnosos, pechos redondos, cintura pequeña, culo respingón, ella es de mediana estatura, trabaja por las mañanas en una panadería, desde que se divorció solo le hemos conocido a un pretendiente, pero que por algún motivo esa relación no dio para más, según me contaba mi amigo, el tipo era muy celoso y eso agobiaba mucho a su madre que no estaba acostumbrada a esas tonterías, no le gustaban las escenas de celos mucho menos cuando vestía tan sexi, aunque sea para ir al trabajo.

    Estar en casa de mi amigo siempre fue la oportunidad perfecta para poder observar a su madre, ella una mujer muy guapa, muy sencilla, muy sexi para andar en casa, siempre ligerita de ropa para hacer los aseos en su piso, en más de una oportunidad me he quedado a dormir en su casa y la he pillado por las mañanas en bragas saliendo de su habitación, las veces que he podido mirarla en ropa interior han sido varias, en más de una ocasión nos hemos cruzado en el baño, yo intentando ocultar mi erección mañanera y ella queriendo entrar antes que yo para ducharse e ir al trabajo y no llegar tarde, siempre que me quedaba en su casa veíamos películas hasta tarde, claro nosotros no teníamos prisa por la mañana y ella salía a toda prisa para no perder el autobús o retrasarse en sus labores de trabajo.

    Estar en su casa es muy especial, ya que normalmente se pasea en lencería muy coqueta, yo no sé si a mi amigo le pasara lo mismo que me pasa a mí con su madre, me refiero a que si también le pone cachondo ver a su madre en bragas tan pequeñas, una vez me conto que se ducharon juntos, yo alucinaba cuando me contaba eso, y que eso era normal entre ellos, sobre todo cuando es invierno, no le he preguntado más sobre el tema para no poner en alerta a mi amigo y me vaya a bloquear el ingreso a su casa, es que solo ir al baño de ellos para siempre ver las braguitas usadas de Marga, me pone mucho, saber que por las mañanas la veré en lencería o camisetas largas, me da la vida, me pone muy cachondo y me hace fantasear con ella. No he querido hacerme una paja con alguna braguita de ella, por el temor a que se puedan dar cuenta y ahí sí que lo tendría todo perdido, la amistad, pero más son las ganas de ver a Marga.

    El fin de semana, había discutido con mis padres porque no quise ir de viaje con ellos, teníamos la final de nuestro mini campeonato de futbol y no me lo quería perder por nada, aquel fin de semana me quede en casa de mi amigo, tampoco me apetecía quedarme solo en mi casa, Marga estuvo encantada de que yo me quedara con ellos a pasar el fin de semana, el plan era por la tarde ir a jugar y ya por la noche salir a celebrar en casa de algún compañero o alguna discoteca, paso como lo teníamos planeado, jugamos, ganamos pero con la desgracia de que para mí, en un balón que fui a disputar en el tiro libre, al pisar el suelo me doble el tobillo, se me hincho como una pelota, fui a urgencias y afortunadamente no había rotura de nada, calmantes para el dolor y a reposar por varios días. Mis padres al enterarse de mi accidente estuvieron a punto de dejar su viaje y volver a casa. Me costó pedirles que no volvieran.

    La madre de mi amigo se enteró de lo sucedido, ya que su hijo le conto, y ella le pidió expresamente que me llevara a su casa, ya que así me podría cuidar y estar segura de que guardaría el reposo necesario para poder recuperarme, les conté a mis padres que me quedaría en casa de mi amigo y así ellos se quedaron más tranquilos, y que solo había sido un resbalón tonto, que yo me encontraba bien. No sé si el plan iba bien o mal, porque a decir verdad no pensaba lesionarme nada, mucho menos quedarme a solas con Marga. Porque debo decir que mi amigo igual se fue a la fiesta con el grupo y algunas muchachas del otro equipo que se quisieron apuntar a la celebración después del juego, llego a su casa, se ducho y arranco para la calle. Prometiendo que volvería pronto de la fiesta y me contaría todo.

    Estando ya en casa de Marga, mi amigo se fue a la fiesta a celebrar la justa victoria, yo en cama reposando, la madre de mi amigo todo el tiempo pegada a mi lado, no quería que siquiera me moviese, me dice que se sentía un poco triste por lo que me había sucedido, como estaríamos los dos solos, pedimos pizza para comer, en lo que llegaba el repartidor, yo baje al salón para poder comer y ya luego subiría nuevamente, sentados en el sofá ella bebía una copa de vino y para mi me trajo un refresco, yo no dejaba de admirar su belleza, se había puesto un vestido color rojo, unas sandalias negras y llevaba puestos unos pendientes redondos, que parecían dos brazaletes.

    El vestido le quedaba espectacular, pensé que saldría para algún lado, porque se lo pregunte, le comente lo bien que se veía en ese vestido, no lo sé pero saque una confianza en mí mismo para decirle esto, le dije que se veía hermosa con esos pendientes, que hasta las sandalias negras que llevaba puestas le quedaban de maravilla, que lucían muchos sus delicados pies, ella suspiro y no se esperaba que le dijera tantas cosas bonitas, halagadoras, ciertas para ser sinceros. Debes estar acostumbrada a que te digan palabras bonitas por la calle, o que piensen cosas lindas contigo, yo seguía halagándola, ella bebía mas sorbos de vino, ya las copitas se notaban en sus mejillas, se estaba poniendo colorada, seguro que serás la dulce fantasía de más de uno, imagino las cosas que pensaran tus compañeros de trabajo, cuando vas vestida de esa manera, que vamos no es que piensen mal, todo lo contrario, lo maravillosa que te vez.

    Después de haber cenado, la ayude a recoger las cosas que habíamos dejado por el salón, ya no me dolía tanto el tobillo, pero igual me costaba pararme bien sobre los dos pies, Marga me pidió que dejase lo que estuviera haciendo, que ella lo recogería todo y mejor me sentase a buscar alguna película para poder ver y pasar la noche, así esperábamos a su hijo hasta que llegase, me pareció muy bien la idea, no recuerdo el título de la peli, pero es lo de menos, ella seguía con su copa de vino y se sentó a mi lado, nos tapamos las piernas con la misma manta, hacia algo de frio aquella noche, yo me sentía muy excitado al lado de ella, pensaba la manera de poder rozarla, ver alguna manera de que podamos estar más juntos.

    Con el trascurrir de la peli, ella se quedó dormida y su cuerpo se dejó caer hacia un extremo del sofá, la manta se corrió debido al peso de sus piernas, dejo sus caderas a plena vista, deje que pasaran unos minutos, ya se había bebido tres copas de vino, cuando ella normalmente no pasa de una, pero que se sentía un poco estresada y quería desconectar un poco me contaba, intente levantar la manta para ver si se le había levantado el vestido, pero pensé que se podría dar cuenta, con voz casi temblorosa le sugerí que fuese a descansar a su habitación o que mejor se cubra con la manta para que no pasase frio, que yo velaría sus sueños, y que me acompañase a terminar de ver la peli, así mientras ella dormiría yo la vería y después se la podría contar, me miro y se sonrió. Su brazo lo acomodo sobre su cadera y cerro los ojitos, pasados unos 10 minutos, se había terminado la peli, pero me quede viendo los crédito y hasta detrás de cámaras habían, me parecía tan excitante tenerla cerca de mí tumbada ahí en esa posición, dejándome ver la gran figura de su culo cubierto por la manta.

    Había tardado en llegar este precioso momento, por fin solos en su casa aquella noche, finalmente se cumpliría una de las fantasías sexuales que tanto he deseado, follar con la madre de mi amigo.

    Se despertó de un leve movimiento, me miro a los ojos y no perdí el tiempo en besarla, así sin más contemplaciones, mis manos sujetaron su carita, le pedí que no se fuera, que se quedase conmigo y que nos dejásemos llevar por el momento, que seguro ninguno se arrepentiría de esto, que yo no diría nada a nadie y mucho menos a su hijo, ella accedió pero algo confundida, algo extrañada por lo que sucedía, estaba algo arrollada por los acontecimientos, el aliento embriagador de sus besos me hacía sentir más fuerte, más lleno de vigor para poder seguir besándola y acariciándola, me acerque más a ella hasta quedar encima y le bese los pechos aun por encima del vestido, una de mis manos iban por debajo de su vestido, sentía ya su coñito humedecer, sentía que empezaba a lubricarse, me pedía que no dejase de acariciarle el coño, que le estaba dando mucho placer, como gemía, pedía que no dejase de acariciarla, su coñito no dejaba de mojarse, no dejaba de lubricarse, calentarse, estremecerse, le metí los dedos por debajo de las bragas y eso la inundo de más placer, de más ganas de querer que le acariciase el coño. Mis dedos ya húmedos de tanta lubricación, no dejaban de jugar en su interior.

    Le sentí hasta tres orgasmos, como gritaba de tanto gusto que sentía por debajo de sus bragas y como se movía del placer de haber alcanzado unos de los clímax más excitantes de la vida, Marga me pedía que parase de hacerle cosas a su coñito, que parase que ella no se haría cargo de lo que podría suceder, me decía que parase ahora que estábamos a tiempo, pero gemía con más intensidad, con más deseo, con más ganas de que no me fuese de su interior, gemía con mucha pasión, con la liberación de sentirse deseada y acabar con las ganas reprimidas que llevase acumulada por la falta de sexo, por la falta de follar con alguien, por la falta de tener una polla en su coño y hacerla correr un montón de veces.

    Tire de las bragas rojas que llevaba cubriendo su dilato coño y la penetre, le metí toda mi verga venosa, palpitante, erecta, dura como un hierro de construcción, mi verga ya ansiosa de probar ese coño jugoso que tanto había deseado follar, le sumergí mi verga hasta el fondo, sin previo aviso, sin avisar que entraría, entro tan bien que ambos soltamos un gemido de placer, ya estaba dentro de ella, ya estaba follando el coño de la madre de mi amigo y eso era maravilloso para mí, ella me pedía que la follara más duro, que la follara más rápido, me tiraba de los pelos y me mordía los labios, no dejaba de incrustar sus uñas en mi abdomen en cada metida de verga que le daba. Estaba muy fiera, muy indomable aquella noche.

    No dejábamos de abrazarnos, mordernos los labios, tirarnos de los pelos, que hasta me olvide de mi dolor de tobillo, la puse a 4 patas pero le enterré la cara contra el piso de su salón. Si si, eso la puso más cachonda, eso la volvió más loca, como succionaba mi verga hacia su interior, yo se la sacaba, se la volvía a meter y más me pedía, no quería que le sacase mi verga del coño, quería que la dejase siempre adentro, se corrió un par de veces más, mis rodillas sobre los cojines del sofá, mis manos sobre su espalda sujetándola de los hombros, ella gimiendo y pidiendo que no sacara mi verga de su coño, era una escena casi porno, la ventana que da a la calle con las cortinas abiertas, cualquiera hubiera podido asomar la cabeza y ver el bullicio que ahí había.

    La monte encima mío para poder gozar de esas tetas tan hermosas que tiene, no hizo ninguna oposición al cambio de postura que le sugerí, se subió sobre los cojines, con su mano derecha guio el camino hacia su coño y se dejó caer sobre mi verga cargada de tanto semen para ella, mi verga penetro nuevamente su coñito que aun lubricaba y me mojaba las piernas de tanto líquido que dejaba soltar desde dentro de su interior, quitamos ese vestido rojo que llevaba puesto y que me había puesto tan cachondo y excitado, es que no había parado de mirarla desde que nos quedamos solos en su casa, me había puesto muy loco ese color pero más era pensar en lo que llevaría debajo del vestido, sabía que llevaba unas bragas, pero no adivinaba el color o el tamaño, aquella noche estuvo destinada para nosotros, ella bebiendo más de la cuenta, yo loco por follarla, aquella noche estuvo destinada para poder follarnos el uno al otro.

    Las sentadas sobre mi verga no paraban, oír sus redondas nalgas rebotar sobre mí, el sonido de nuestros cuerpos mesclados con los jugos de su interior sobre mi verga, es que alteraban el ritmo rutinario de aquella habitación, me pedía que la llenase de leche, que le diera todo lo que tuviese dentro y le regase de semen el coño, que quería sentir su interior inundado de mi semen, de líquido, de leche, lo pedía de manera intensa, de manera golosa, ordenaba sin más, no quería esperar más tiempo para sentirse inundada de mi semen, gemía cada vez más, me pedía que terminase, que ya quería sentirse inundada.

    No quise dejar escapar mi eyaculación sin antes gozar un poco más de Marga, esta vez la coloque nuevamente a 4 patas pero ya no le enterré la cabeza en el piso, quería dar de nalgadas a ese culo, ese culo que tanto me había excitado durante todo este tiempo, quería morderle el culo si fuese posible, para que cada que se vea en el espejo se acordase de este momento, ese culo grande, blanco, redondo, no podía esperar a introducir mi verga en su coño, ella me pedía que no la hiciese esperar, que la follase ya, que se lo metiera, mi verga buscando el agujero para ingresar, no fue difícil volver a estar dentro de ella.

    Le llene su jugoso coño con mi semen, tantas fueron nuestras ganas de terminar, y las de ella de sentirse llenar el coño de mi semen, que nos estremecimos, seguimos besándonos, pero ya más pausados, nuestras lenguas recorrían nuestros labios, su mirada volvía a nublarse e intentar aceptar lo que había sucedido en aquel sofá, su mirada aun con incredulidad no dejaba de mirar hacia el techo y girar su cabeza de lado a lado, la contemple por unos minutos, le advertí que no se acabaría el mundo por lo sucedido, de que había surgido esto y que sería algo especial para mí, que siempre recordaría este momento. Volvimos a besarnos, ambos desnudos caminamos hacia el pasillo, la tome de la mano no quise soltarla, no quería que vaya sola esos escasos metros que conducen hasta su habitación, ya dentro de esas cuatro paredes conversamos sobre lo sucedido y me hizo prometerle que nadie debería enterarse de lo sucedido. Que por nada le contase lo aquí sucedido a su hijo.

  • Infidelidad con mi cuñado camionero (Parte 5)

    Infidelidad con mi cuñado camionero (Parte 5)

    Volví al piso donde se encontraban los demás y en la puerta del ascensor mi hermana y mi sobrino esperaban para dirigirse a su habitación… 

    -Yo: Hola ya se van?

    -Belén: Si, vamos a buscar a José para salir un rato a la playa, ustedes quieren venir? O nos pueden buscar más tarde allí.

    Yo: No sé, déjame le pregunto a Eduardo y luego los alcanzamos

    Pensé “si mi hermana supiera que su marido está dormido luego de la faena que nos dimos hace unos minutos”. Sin embargo le pregunté a Eduardo si quería ir a la playa y disfrutar un poco del mar y él estuvo de acuerdo.

    Al salir a la playa notamos lo concurrida que estaba y nos afanamos a alquilar varias sombrillas para sentarnos protegidos del sol pues ya se estaban agotando. Al ubicar a Belén y mi sobrino noté que mi cuñado no estaba con ellos, pero alguien desde el agua nos silbó, era él y mi marido con los niños se fueron corriendo hacia el agua, yo me quedé sola pues Belén y mi sobrino estaban comprando unas cervezas, pero al comprarlas las guardaron en la nevera que teníamos y también se apuraron a entrar al agua mientras yo me quitaba las blusa y el short para aplicarme un poco de bloqueador. De vez en cuando José me miraba a lo lejos y sonreía, el muy maldito sabía que me había doblegado y que tenía con quien follar a parte de su mujer durante sus vacaciones, total, yo también estaba dichosa de ser su yegua y mientras me aplicaba el bloqueador lo miraba fijamente para que viera como me tocaba las tetas en un acto de provocación, de lujuria, de convencimiento sexual, de ser su nueva posesión. Pasaron varios minutos y Edu con los chicos volvieron a la playa a tomar algo, Belén y mi sobrino se quedaron en el agua con José, yo me dispuse a entrar pero a quedarme un poco más cerca de la orilla, de vez en cuando las olas me llevaban hacia adentro y hubo un momento en el que una ola me cubrió toda y José me tomó de la cintura para no entrar en pánico.

    José: tranquila cuñada que ya te tengo

    A pesar de no ser muy alto de estatura José tenía unas manos grandes y me hizo sentir segura, pero también me calentó mucho sentir como me tomaba de nuevo así como me tomaba cada que nos comíamos. Mi hermana estaba cerca así que retomé mi compostura y me alejé un poco, tal vez esperando que ella y mi sobrino se salieran para acercarme a mi macho y sentirlo de nuevo, así pasaron 10 minutos hasta que Belén y mi sobrino se salieron en busca de cerveza.

    José: cuñadita venga para acá, no vaya ser que llegue otra ola y me toque rescatarla de nuevo

    Me fui acercando lentamente aprovechando que había mucha gente nadando y flotando alrededor nuestro y eso nos camuflaba al menos para conversar más de cerca. Al tenerme cerca me tomó de la cintura y acto seguido su mano bajó y me agarró una nalga…

    José: venga para acá mi amor, mamacita rica como te queda de bien esa tanga, que cuerpazo te gastas cuñadita deliciosa y lo mejor es que todo eso me lo estoy comiendo yo…

    En ese momento delante nuestro se estacionó un grupo de personas montadas en un flotador enorme y nos tapó la visual desde la playa, yo aproveché para abrazarme a José, le rodee su cintura con mis piernas y quedé un poco más elevada mientras me cargaba, sonreí y le mordí la boca….

    Yo: Hace un ratito nos estábamos revolcando en mi cama y ya quiero que me la metas otra vez y termines adentro mío.

    José: no te da miedo que te pueda preñar?

    Yo: si eso pasa estaré dichosa de tener un hijo tuyo, sería nuestro secreto, cada que lo veas en reuniones familiares y jugando con todos recordarás que es tuyo y que esa semilla la sembraste en mí.

    Nos reímos y nos besamos frenéticamente, la sensación de sentirme su mujer en ese momento era única, él besaba mis tetas sin que nos vieran por encima del bikini, mis pezones estaban durísimos y los mordía por encima de la tela. Me bajé pues ya la gente del flotador se estaba moviendo y no podíamos dar de qué hablar, pero el agua seguía siendo nuestra confidente y metí mi mano dentro de su pantaloneta para tomar lo mío, esa verga deliciosa era mía, la quería besar, la quería saborear…..

    José: tú sí que sabes calentarme Norita, cógelo bien, acarícialo que es tuyo mi amor…

    Yo: te la quiero chupar, me muero por sentarme encima tuyo y que me llenes de tu leche.

    José y yo comenzamos a movernos hacia la playa y mientras íbamos corrió mi tanga hacia un lado y por detrás comenzó a meterme un dedo en la vagina aprovechando que el agua aún nos llegaba hasta el mentón…

    José: tienes esa vagina hinchada cuñadita

    Yo: tú me la tienes así mi amor… no pares ummm que rico!

    Al llegar a las sombrillas decidimos tomar algo pues el sol estaba atacando fuerte y teníamos mucha sed. Mi marido tumbado en la arena, mi hermana Belén comenzó a aplicarle bloqueador a José mientras nuestros hijos comenzaron a jugar vóley playa. Cuando Belén terminó de aplicarle la crema a José este dijo que debía volver a la habitación a buscar el banco de carga portátil para su celular y me miró como si fuera una indirecta para vernos a solas de nuevo, pero para sorpresa nuestra mi hermana de inmediato se le agarró a su brazo…

    Belén: Yo voy contigo mi amor, quiero darme una ducha, pues siento mi cabello lleno de arena

    Me sentí frustrada viendo como ellos dos se alejaban agarrados de la mano, esperé un poco y le dije a mi marido que también debía ir a la habitación a buscar pastillas para el dolor de cabeza por tanto sol que había resistido…

    Eduardo: dale amor, traes pastillas para mí también por favor, yo me quedo acá cuidando de los chicos…

    En el camino iba pensando cómo hacer para facilitarle el camino a José y poder echarnos un expreso. Al llegar al ascensor del lobby noté que mi hermana se había quedado consultando unos planes turísticos para conocer la zona costera y el corazón se me aceleró de solo pensar que de la nada se nos presentaba una oportunidad. Al llegar a mi habitación José me esperaba cerca…

    Lo miré y le sonreí, al entrar dejé la puerta abierta y esperé…

    José entró y cerró la puerta…

    Yo: necesitas algo cuñadito?

    José: que me la chupes y me dejes follarte

    Me abalancé sobre él y nos comimos la boca, como siempre mi cuñado, mi macho, me agarró el culo y me dio varias nalgadas…

    José: ese culo en bikini se te ve divino mi amor, no sabes lo provocativa que estás

    Yo: quiero que me preñes, te quiero dar un hijo

    José: está bien cuñadita, te voy a preñar y me vas a dar un hijo, lo vas a criar con el cornudo de tu marido y tus hijos tendrán un medio hermano, será nuestro secreto.

    Me arrodillé y le saqué esa vergota, se veía gorda y venosa, no lo pensé y me metí lo que pude en la boca, era mi juguete, mi propiedad y yo le daba cariño con mi saliva…

    José: ufff que boquita de chupona tienes cuñadita, eres la mejor mamadora que he conocido y mira que he tenido mis aventuras en carretera, pero tú eres única…

    Me comí su verga, sus huevos y volvía con mi lengua por todo el glande hasta esa cabezota hermosa y colorada, esa verga era la que en un momento me daría placer desbordado y me llenaría de leche. Luego de mamársela por unos minutos me paré y José agarrándome de nuevo del culo me amontonó contra él, yo me abrasé a su cuello y nos besamos, nuestra saliva chorreaba por nuestros mentones…

    Yo: Quiero que me la metas, no tenemos mucho tiempo

    José me cargó y me llevó hasta el baño, cerramos la puerta y procedió a devorarme las tetas mientras yo me aferraba a su cuello para asegurarme de que disfrutara

    Yo: dale mi amor, chúpame los pezones, son tuyos!

    José: me muero por verte preñada.

    Me giró y me corrió la tanga del bikini y me la metió delicioso, su verga cada vez se sentía más gruesa y yo estaba extasiada de ser penetrada. José me tenía tomada de la cintura mientras yo empinaba más mi culo para facilitarle la tarea, sus testículos chocaban ferozmente contra mi pelvis…

    Yo: ahh ajj ajjj ajjj dale mi amor, que rico, que rica vergota cuñadito!

    José: regresaste de la playa a buscarme verdad? Ya no puedes vivir sin mí, te hace falta tu macho

    Yo: si mi vida, soy una perra en celo contigo, me tienes ardiendo, no me imagino un día sin que me folles, sin que me hagas tuya.

    José seguía bombeando mientras nos mirábamos por el reflejo del espejo, mis tetas se meneaban con el vaivén de las embestidas.

    De repente sentí que se verga se ponía más dura y supe que estaba a punto de correrse.

    José: te voy a llenar de leche cuñadita

    Yo: dale mi vida, estoy lista para recibir tu lechita, lléname!

    José paró de follarme y comenzó a echarme el cuerpo encima mientras me tenía agarrada de la cintura, de repente sentí cómo su leche me inundaba las entrañas, se sentía tan rico, tan caliente, tan excitante. Yo comencé a menear mi cola y apreté mi vagina para exprimirle todo, la quería toda, no permitiría que se desperdiciara una sola gota de ese semen tan preciado, tan valioso, tan mío.

    Finalmente José me la sacó y se sentó en el sanitario para descansar, mientras yo buscaba la manera de que parte de su descarga no se me saliera pero fue inútil, varios hilos de semen me bajaban por las piernas, aun así la mayoría de su leche se había quedado en mi interior. Lo besé y nos reímos, sin importar lo que pasara en adelante.

    De pronto escuchamos que abrían la puerta de la habitación, era Eduardo con los niños…

    Eduardo: mi amor, estás ahí?

    Yo: si mi amor, me voy a bañar, por qué?

    Eduardo: Belén está buscando a José y no lo encontró en su habitación, tú sabes algo?

    Yo: No mi amor, desde que llegué he estado en la habitación, no he salido para nada.

    José comenzó a frotarme su verga en mi cola y yo se la agarré para pajearlo mientras él me manoseaba las tetas

    Yo: shh no hables, no hagas ruido

    José: que el cornudo de tu marido esté al otro lado de la puerta me la puso dura de nuevo

    Me agaché y comencé a chupársela y a limpiársela, me comí sus bolas, esa verga era de dioses

    Eduardo: Ok amor, saldré con los niños de nuevo a ayudar a buscarlo, debe estar por ahí coqueteando con alguna chica, ya tu sabes cómo es él, se cree un seductor.

    Comenzó a reírse

    Yo: jajaja es verdad, se cree todo un semental

    Eduardo salió de la habitación con los niños

    Mientras me reía miraba a José y le devoraba su vergota. José también sonreía en voz baja agarrándome del cabello y yo le correspondía con complicidad, con total certeza de pertenecerle a ese cuñado mujeriego. Terminé de chupársela y José se sentó de nuevo en el sanitario y mirándome me dio una orden que de inmediato entendí y con cara de perra satisfecha me senté encima suyo para cabalgarlo mientras gran parte de mis tetas se perdían en su boca.

    José: Quieres el segundo?

    Yo: y el tercero y todos los que quieres echarme mi amor… ajjj mmm mmm ajj dame mi amor, dame con esa pinga hermosa

    José: ja, que perra eres cuñadita

    Yo: soy una perra en celo, en celo de mi cuñado y dispuesta a lo que sea con tal de seguir así… ajj ajj ajjj que rico mi vida dame dame!

    Lo cabalgué mientras me abrazaba a su cuello para no perder el ritmo, su verga estaba caliente y deliciosamente gruesa…

    Yo: te voy a dejar de hospital

    José sonrió y se abrazó a mi cintura

    José: me corro de nuevo!

    Yo: la quiero adentro también, todo lo tuyo lo quiero adentro mío

    José comenzó a correrse mientras me apretaba la cintura con sus manotas, yo de nuevo apreté mi vagina para sacarle todo. En ese momento su celular comenzó a vibrar, era mi hermana Belén…

    José: hola mi amor, si ya se, dame un momento ya voy para allá, es que me detuve en uno de los salones del hotel porque estaban pasando un partido de fútbol, pero ya voy para allá.

    Yo seguía sentada encima suyo con mis tetas en su cara mientras él hablaba con mi hermana. José colgó y nos reincorporamos.

    Yo: ten cuidado al salir

    José: luego nos vemos mi cuñadita, ojalá solos de nuevo

    Yo: no veo la hora mi amor

    Nos besamos mientras él me agarraba una nalga. Lo acompañé hasta la puerta de la habitación y al salir cerré de inmediato para ir bañarme y así no dar lugar a sospechas.

    Que soy una puta? Sí, soy la puta de mi cuñado y qué?

  • Mi café con espuma

    Mi café con espuma

    Voy a mi cafetería favorita a diario, no precisamente por su café, sino por lo explosiva de una de sus camareras, siempre me dirijo a ella para consumir, un café mediano sin espuma please la requiero, ella siempre me lo sirve veloz, cafetito rico me dice, me mueve con una cucharita la parte de arriba del vaso y siempre queda un dibujito precioso de unos labios, sin duda rico está pero medio vaso es espuma, yo ya en mi silla y cuando ella me mira cojo con la cucharita la espuma y voy rodeando el platito con ella, mientras ella saca la lengua y se relame los labios.

    Creo que la gusto, aprovecho para coquetear con ella con mi boca, lo que la pone nerviosilla, de hecho sirve una Fanta a alguien que ha pedido una Coca-Cola, sin duda está perdiendo el sentido, al menos no distingue los colores, espero que si los sabores.

    Cojo mi vaso de café con un poquito de espuma que quedaba en él y me voy al baño, ella me observa, estoy tan caliente que me masturbo con fuerza en quince segundos, parte de mi cuantioso semen lo expulso en el vaso, me limpio y salgo con medio vaso cargadito, mientras ella me observa mezclo lentamente los líquidos calientes, resultando una textura agradable con color de descafeinado, lo pruebo y mientras me mira me lo paso por los labios, noto que ella se está tocando detrás de la barra y hace caso omiso a lo que la piden los clientes, que acelerada atiende su compañera.

    La llamo, puedes venir un momento, se acerca nerviosa al final de la sala donde me encuentro, con una faldita corta de volantes, se acerca a la mesa que es sobre alta y coloca su coño apoyado en una de las esquinas, prueba éste café por favor pues no sé si está buena la leche, la comento, mientras comienza a probarlo uno de mis dedos más atrevido de la mano izquierda, para ocultarse al resto de clientes busca su coño apoyado y lo masajea suavemente y ella exclama ahhh pues a mi me parece riquísimo, tomaré un poco más, ya retorciéndose de placer y una vez se tomó todo el jugo cogió el vaso y se fue al baño, me imaginé lo que estaba haciendo y me puse más caliente que cuando me corrí antes, a los cinco minutos escasos salió entre acalorada y relajada y me dio el vaso de café y me dijo, prueba a ver si ahora está más rico.

    Rico no lo siguiente el café más caliente y sabroso que había tomado nunca, me relamí varias veces mientras ella me miraba con cara de satisfacción propia de una hostelera orgullosa de su profesión, dando siempre lo mejor de sí al cliente.

    Después de no pagarla me despedí hasta otro día, y la susurre al oído, el próximo café nos le tomamos en mi casa que nos desvele toda la noche y comernos nuestros jugos recién salidos de sus respectivas fuentes de placer, y ella exclamó siiii por favor un par de cafetitos pronto con mucha espuma, sonrió picaronamente y yo con ella.

  • Solo en mi cuarto

    Solo en mi cuarto

    Hola amigos, después de tanto pensarlo hoy decidí escribirte mi primer relato y espero que sea de su agrado.

    Me llamo Luis soy un hombre de 55 años y para no dar muchas vueltas les contaré como disfruto estando en mi cuarto acostado en mi cama desnudo y caliente, una de las cosas que me hago es jugar con mi verga de 18 cm algo gruesa con una cabeza rosadita y su leche uff divina ya que a veces la pruebo y mas cuando estoy muy caliente y con mi verga dura comienzo a tocarme las nalgas y el culo fantaseo que una mujer me ve como juego con mi verga y culo pidiéndome que siga así, que la excita ver lo putito que soy, mientras más me éxito busco un desodorante de unos siente centímetros de largo y de grosor de unos tres centímetros y le pongo saliva y en mi culo ya deseoso me acuesto boca arriba abro un poco las piernas y pongo el desodorante en la entrada del culo y comienzo a subir y bajar poco a poco para que se dilate poco a poco, siento que me entra poco a poco en el culo, lo saco y vuelvo a ponerle saliva al desodorante y otro poco más en el culo, voy sintiendo como entra cada vez más en el culo y me caliento más y mas deseando mucho más mientras ella me mira y se masturba, cuando ya lo tengo bien adentro comienzo a mover las caderas para sentirlo muy rico en el culo dándome más y mas rico y con mi verga dura que si pudiera mamármela lo haría con mucho gusto, sigo gozando con mi desodorante favorito metido en mi culo y moviéndome sobre subo y bajo cogiéndome yo mismo hasta que comienzo a soltar leche de mi rica verga sin tocarme pongo la palma de mi mano para que mi leche caiga en ella para llevármela a la boca y tragarme toda, algunas veces me la echo por toda la cara gimiendo como una putita y diciendo lo rico que se siente una verga en el culo hasta sacarme toda la leche y bebérmela toda, terminó con el desodorante metido en el culo tendido en la cama satisfecho.

    Espero que les guste, más adelante les contaré que otras cosas hago yo solito jejeje. Gracias