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  • Con mi primo, cogimos a su madre y a su hermana

    Con mi primo, cogimos a su madre y a su hermana

    Juanjo es mi primo, el menor de ellos, tiene 19 años, jugador de básquet, alto, y bastante pintón. A pesar que le llevo 10 años, siempre tuvimos buen dialogo, y desde sus 16, salíamos juntos de noche. Hemos hecho varias juntos, salir con dos hermanas, intercambiar parejas en el medio de la noche, tríos con una mina, hasta hemos estado con tres juntas los dos.

    Sin tener su físico, soy igual de alto. Nuestras pijas, son casi idénticas en tamaño. De unos 18 cm. y gruesas. Nos han dado muchas satisfacciones.

    Para el cumpleaños de 21 de su hermana, hace un mes, hicieron una fiesta impresionante en un salón. Estaba toda la familia, unos 30 y otros tantos invitados. Mucha comida, mucha música y mucha bebida. Como siempre, nosotros nos cuidábamos con la bebida. Nos permitía “pescar” mejor.

    Cerca de la una de la mañana, yo estaba bailando con una chica, que no paraba de tirarme indirectas para hacer algo. “una amiga que estuvo con vos me dijo…” fue la frase que no dejé pasar. La tome de la mano no salimos al parque, vi un banco algo alejado y casi en la oscuridad y fuimos. Dos besos y la piba me estaba chupando la pija desesperada de rodillas entre mis piernas.

    Chupaba muy lindo, se metía la pija completa en la boca. Nunca vi de donde llegó, pero la cumpleañera estaba parada a mi lado de la mano de un chico, mirando como me chupaban la pija.

    —Hola primo… Dijo.

    —Primita… Conteste.

    Vi que iban para el salón y un rato después, tras hacer acabar en la boca de la chica, volvimos al salón. Sole, mi prima estaba hablando con la madre y las dos me miraban riendo. Mi tía, hermana de mi padre, es una mujer de cuarenta años, muy bien mantenida, no muy alta, con buen físico y por el gimnasio, las carnes firmes.

    Cuando Juanjo me vio, se me acercó y me cargó por la escapada al parque. Dejamos de bailar y fuimos a buscar algo para tomar.

    —Flor de clavo me voy a comer. La vieja me agarro para que la lleve a casa cuando termine todo. Me cago la noche. Me dijo Juanjo.

    —Tranquilo, te acompaño. Y nos vamos a un boliche.

    Yo había ido sin el auto. Cerca de las tres de la mañana, subimos a su auto. Juanjo y Teresa, su madre, adelante, yo atrás. Estábamos por arrancar cuando vino corriendo Sole, la cumpleañera.

    —Eduardo esta borracho. Se va a la mierda. Me voy con Uds. dijo y subió.

    Cuando arrancamos vi que el chico caminaba normal, y miraba como nos íbamos. Ningún signo de estar borracho. El salón quedaba alejado de la casa de mi primo. Casi a un hora de viaje. Mi prima se acomodó de costado, hacia mí, como para dormir.

    Un par de minutos después, deslizo su mano sobre mi pene y me fue acariciando lentamente. La miré y sonriendo me guiño un ojo. Mi pija se empezó a poner dura. Teresa, su madre había tomado bastante y estaba muy encendida, nunca la había visto así desde su divorcio. No paraba de hablar con doble sentido.

    Sole deslizo el cierre de mi pantalón, liberó mi pija y se puso a masturbarme. Me miraba y jugaba con su lengua en sus labios. No tardó mucho en ponerse a chuparme, quise quitarla pero no me dejó.

    —Tu hermana encontró como disfrutar el viaje. Dijo Teresa mirándonos.

    —Pendeja puta, no jodas con el primo. Te va a ensartar.

    —Quizás es lo que quiero. Dijo Sole.

    Teresa no dejaba de mirar como Sole me chupaba. Vi que separaba las piernas y se acariciaba.

    —Eso no está bien Sole… me estás haciendo poner cachonda, muy cachonda.

    —Esto esta súper bien mamá, grande y dura.

    —Guacha.

    Hizo que acabe en su boca y le mostro a la madre mi leche en su boca.

    —Pará el auto. Dijo Teresa, y cuando Juanjo lo hizo le cambió el lugar a Sole.

    —Pobre mi hermanito, ni un mimo le hiciste madre. Dijo Sole y llevo su mano a la entrepierna de Juanjo.

    Teresa, saco mi pija y me masturbaba mirando y tocándose la entrepierna. Puse mi mano sobre su calzón y ella dio un suspiro. Lo corrí y le metí dos dedos. Gimió y al escucharla, Sole la miro y se rio a carcajadas.

    —Juanjo, por fin nuestra madre se dio cuenta que sigue siendo mujer…

    —Era hora.

    Minutos después, llegamos a la casa y Juanjo guardó la camioneta en el garaje. Entramos a la casa, y mi tía, miró a los hijos y me dio un tremendo beso, con su mano en mi pija. Sole se puso de rodillas y se puso a chupar a Juanjo.

    —Una noche de locura no se le niega a nadie. Dijo Juanjo guiñándome el ojo.

    En un santiamén, estábamos desnudos y ellas chupando nuestras pijas. Fuimos al dormitorio de Teresa los cuatro.

    —Estas pijas sí que con grandes. Dijo Teresa mientras me chupaba.

    —Nunca tuve una así adentro. Dijo Sole.

    —Yo menos. Dijo Teresa.

    Juanjo se acostó e hizo que Sole lo monte. Con dificultad se metió la pija en la concha en medio de gemidos y quejidos. Teresa dejo de chuparme, me masturbaba y se masturbaba mirando como entraba la pija de Juanjo en la concha de Sole.

    Sole con esfuerzo fue moviéndose arriba y abajo, gemía sin parar. Teresa, no dejaba de mirar y meterse dedos en la concha. Lleve mi mano a su culo y le metí un dedo. Me miró seria. Con la otra mano tome su cabeza y la besé. Su beso fue terrible.

    —Movete. Le dije al oído y lentamente fue moviéndose metiéndose todo mi dedo en el culo.

    —Primo, primero la pendeja, luego la vieja. Me dijo Juanjo.

    —De acuerdo.

    Hice doblar la cintura a Teresa, poner su cara en el culo de Sole y le dije que se lo chupe.

    —No Nacho, como voy a hacer eso.

    —Porque si no te voy a meter la pija en el culo así como estas.

    —Guacho.

    Primero con timidez, fue lamiendo el culo de Sole, que la miraba fascinada.

    —Juanjo, mamá me está comiendo el culo mal, es una yegua.

    Teresa fue soltándose y yo me pare junto a Sole y le metí la pija en la boca. Estaba loca, se movía como loca sobre Juanjo y chupaba de igual forma.

    —Sole abrite el culo, tu vieja te va a meter dos dedos. Dije.

    —No, soy virgen del culo.

    —Hasta ahora. Dijo Juanjo

    Teresa primero metió uno. Sole dio un grito y se quedó quieta. Teresa metía y sacaba el dedo sin parar, hasta que lo sacó. Se metió dos dedos en la concha y tras sacarlos los llevo al culo de Sole empapados por sus jugos. La pendeja no paraba de chuparme con desesperación. Cuando vi que los dedos de Teresa entraban y salían con facilidad, me puse detrás de su culo.

    Teresa tomo mi pija con la otra mano y me masturbaba mientras penetraba a Sole con sus dedos. Me acerque un poco y Teresa guio mi pija al orto de Sole.

    —No por favor, me vas a partir al medio con esa verga. Dijo Sole.

    —Rómpele el culo. Me dijo Teresa.

    Juanjo la abrazo para que no se mueva y lentamente se la fui metiendo. Sole pedía por favor que la saque, Teresa sentada con las piernas abiertas se masturbaba sin parar. Cuando la metí por completo, Juanjo se empezó a mover con todo y yo lo imite. Sole pasó de pedir que paremos a pedir más. Teresa se puso de rodillas y con una mano se masturbaba la concha mientras con la otra el culo.

    —Me estoy emputeciendo de solo mirar. Espero que guarden algo para mí. Dijo Teresa dándose con todo.

    No tardamos mucho en acabar, tampoco ellas. Yo llene el culo de Sole con mi leche. Y me quite. Tome a Teresa e hice que chupara toda la leche que salía del culo de Sole, luego mi pija. Sole se levantó como pudo y chupo a Juanjo, dejando su pija limpia.

    Juanjo fue a buscar latas de cerveza y las tomamos en la cama.

    —Mi primera vez con dos hombres. Dijo Sole.

    —Mi primera vez con dos hombres y una mujer. Dijo Teresa.

    —¿Tuviste fantasías? Le preguntó Sole a Teresa.

    —Por supuesto Sole, no soy una extraterrestre. Desde joven, más después de separada de tu padre.

    —¿Pudiste llevar a la realidad alguna?

    —Hasta hoy no. Una era ver como dos tipos cogían a una mujer. Recién lo ví.

    —¿Tenes otra?

    —Sí, claro…

    —Contanos.

    —No Sole. Esto que estamos haciendo ya es fuerte. Imagínate que me da vergüenza mi fantasía, como será.

    —Ma, no seas boluda, conta.

    —Que me cojan, que me traten como a una puta.

    —No es difícil. Dijo Sole.

    La hizo poner de rodillas y le empezó a besar los pechos a Teresa que Instantáneamente empezó a gemir. Los dedos de Sole fueron a la concha de la madre y la penetraron sin piedad.

    —No te vamos a tratar como puta, vas a ser una puta. Dijo Sole mientras chupaba los pechos.

    Con Juanjo nos acomodamos en la cama para mirar. Sole no paraba con su boca y sus dedos. Luego de un rato, puso su cabeza entre las piernas de Teresa, que la miraba sin poder creer que su hija estuviera por chupar su concha. Cuando sintió la boca y la lengua de Sole, dio un grito de placer y apretó con todo sus tetas. Le siguió un orgasmo que la dejo temblando, apoyada en sus manos.

    —Dios, es la primera vez que me chupan la concha.

    Sole se detuvo.

    —¿El viejo nunca te chupo la concha?

    —No, seguí por favor.

    —Que tipo boludo. Dijo Sole y siguió chupando sin parar.

    Teresa no paraba de gozar, gemir, gritar de placer, estaba totalmente excitada. Sole le saco otro orgasmo y se corrió. Tomándola de los cabellos, hizo que se ponga a la altura de nuestras cinturas y con chupe las pijas.

    —Tremenda puta tienen muchachos. Disfruten como su puta les chupa la pija. Dijo Sole y salió de la habitación.

    Cuando volvió lo hizo con un arnés con una pija plástica de mediano tamaño y un consolador grande. Se puso detrás de Teresa y de un solo empujón le penetro con todo la concha. Teresa giro la cabeza para ver sin entender mucho.

    —Hija de puta, me estas cogiendo. Dijo Teresa.

    —Hija tuya, puta. Sos muy puta, tanto como yo. Algún día quiero que me cojas yegua. Pero ahora es mi turno.

    Teresa cada momento aumentaba su nivel de excitación cuando ya parecía que había llegado al máximo. Cuando sintió que Sole apoyaba el falso pene en su culo tomo los cachetes y se los separó con todo.

    —Me emputeciste, desgraciada, rompeme el culo pendeja.

    —Con todo gusto. Dijo Sole.

    Dio un grito con mi pija en su boca y no paro de chupar. Sole bombeaba con todo, no tenía piedad de ese culo. Juanjo miraba sin poder creer como Sole sodomizaba a su madre. Ella lo miraba y sonreía. Estuvo un rato así, hasta que se aburrió. Me dijo que me acueste en el medio de la cama. Lo hizo y le dijo a Teresa.

    —Ahora si puta, solita y sin decir nada, te vas a meter la pija del primo en el culo, sentada sobre él, dándole la espalda.

    Teresa me miró y se fue metiendo la pija en su culo. No se quejaba, solamente gemía. Se movía despacio. Sole se puso a chuparle los pechos. Teresa aumento el ritmo y Soledad se puso frente a ella y la penetro en la concha. Juanjo se paró, y le puso la pija en la boca a su madre.

    —Gracias chicos, nunca su padre me dio tanto placer, soy su puta, hagan de mi lo que quieran. Dijo Teresa totalmente loca.

    —Vos lo pediste. Dijo Sole.

    Hermanito, enséñale como le coges la boca a tus putas.

    Juanjo la miro y tomando la cabeza de la madre le empezó a coger la boca en forma bestial, Teresa apenas podía soportarlo. Se ahogaba, le faltaba el aire. Juanjo no paraba, yo me empecé a mover como loco, lo mismo que Sole. Juanjo se detuvo, le dijo que abra la boca y le acabo en los labios a la madre. La leche de su hijo fue a su boca, cara y pechos. Juanjo se la hizo limpiar y se acostó.

    Sole se salió, se acostó e hizo sentar a su madre sobre ella, mirándola y con el falso pene en el culo.

    —Tu turno primo, cógele la boca.

    Teresa, totalmente fuera de sí, saltaba sobre Sole enterrándose todo en su culo. Abrió la boca y le empecé a coger yo la boca sin piedad.

    —Como está gozando la puta, es increíble, pensar que teniendo semejante mujer en casa el boludo, se fue con una puta barata que le mete los cuernos. Dijo Sole.

    Un par de minutos acabe de la misma forma que Juanjo. El rostro de Teresa estaba bañado por nuestro semen al igual que sus pechos. Me limpió la pija y pensé que había terminado todo.

    —Sujétame los tobillos. Dijo Sole.

    Teresa, tirándose para atrás los sujetó. Sole le metió tres dedos en la concha y los empezó a mover con todo, al tiempo que entraba y salía del culo de la madre con el falso pene. Los gritos de placer de Teresa eran increíbles.

    —Muchachos, si se quedaron con ganas, adelante, esta puta sigue caliente. Dijo Sole

    Juanjo se paró, y con su pija casi erecta, se empezó a masturbar junto a la cara de la madre. Me calenté nuevamente y sin moverme, me empecé a masturbar. Cuando estuve listo, me pare del otro lado de Juanjo y ahora los dos nos masturbábamos frente a su cara. Llegamos casi juntos, los dos bañando a Teresa con nuestra leche. En ese momento tuvo un orgasmo bestial, y cayó sobre el pecho de Sole.

    Sole tomo la cara de la madre y pasándole la lengua, la limpio de todo nuestro semen. Como pudimos nos acomodamos y nos dormimos.

  • El convento (II)

    El convento (II)

    Caía una lluvia torrencial, con rayos y truenos,  los tres enfermos ardían en fiebre, todos habían sido despojados de sus ropas y permanecían desnudos bajo su respectiva sábana, cada uno era atendido por una de las monjas médico, todos tenían compresas frías en la frente y medicina de la época.

    Laetitia trataba a don Massimo con mucho cariño, no se despegaba ni un momento de él, le decía palabras de ánimo, el pobre hombre de 35 años deliraba, hablaba sobre mariscos, en especial tenía pesadillas con un Kraken, que según él lo quería despedazar.

    Horas después, a eso de la medianoche don Massimo parecía que se iba para el otro mundo, dijo unas palabras en latín que preocuparon a la monja Laetitia!

    M – Soror, i videre lucem fine cuniculi! «Hermana, veo la luz al final del túnel»

    Laetitia estaba desesperada, recitaba oraciones en latín, pero no veía mejora en don Massimo, hasta que le agarro la mano derecha al enfermo, la puso sobre su corazón (mejor dicho sobre su teta izquierda), la reacción del enfermo empezó a cambiar, su rostro era de alegría, abría la boca como queriendo decir algo, pero seguía con los ojos cerrados, la monja Laetitia se entusiasmó y sin quitar la mano de don Massimo de su pecho siguió recitando oraciones, segundos después Laetitia se sobresaltó, pues la mano del marisquero empezó a sobar su seno, al intentar quitarla, vio apesadumbrada que el enfermo deliraba más, así que Laetitia tuvo la ocurrencia de meter la mano de don Massimo por debajo de su hábito y ponerla sobre su teta, con la inocente teoría de que su paciente se sentiría mejor por recordar de modo inconsciente el seno de su madre cuando era bebé!

    Minutos después Laetitia notaba una mejoría en don Massimo que acariciaba la teta izquierda de la monja, por cierto la monja Francesa tenía un par de melones grandes y firmes a sus 18 años, Laetitia se alegraba por el repentino cambio del enfermo, pero también se asustó porque las caricias que le daba don Massimo, le empezaban a gustar, sus pezones se pusieron duros como nunca, su entrepierna húmeda empezó a hacerle cosquillas agradables, lo que hizo que la monja se cuestionara, pues le daba miedo caer en pecado, así que puso sus manos en señal de oración y recitó:

    L – Oh padre celestial, que hago señor mío, no deseo pecar, pero siento que mis pechos mejoran la salud de don Massimo, que hago padre nuestro? Dame una señal por favor, oh creador del universo, padre omnipotente!

    Para su sorpresa sus ruegos tuvieron respuesta, la sorprendida monja sintió que una intensa luz bañaba la habitación y don Massimo habló como en trance:

    M – Porque es mejor que padezcan haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.

    Laetitia se sorprendió ante la mención de ese versículo en particular, que pertenecía a Pedro, por eso respondió mirando hacia el cielo.

    L – Padre que estás en los cielos, es tú voluntad que al hacer de mi cuerpo un instrumento para mejorar la salud de esté hombre, me veas cómo a una pecadora?

    Esta vez los ojos de don Massimo se abrieron, pero se pusieron en blanco, lo cual asustó un poco a la hermosa monja, él enfermo habló con voz más grave aún.

    M – Y sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero que si alguno es temeroso de Dios y hace su voluntad, a ése sí lo escucha.

    Era un versículo de Juan, ante esta última respuesta Laetitia no albergó más dudas, hizo la señal de la cruz, retiró la mano que don Massimo tenía sobre su pecho, se levantó de la silla, se quitó el hábito, pero se dejó puesto el rosario, la cofia y el velo, aunque era bajita su cuerpo era exquisito, un par de tetas grandes, pequeña cintura y un culo enorme, su coño era peludo como todos los coños de esa época.

    Después de desnudarse, la monja se subió a la cama del enfermo, le puso una de sus tetas en la boca, don Massimo empezó a chupar como ternero huérfano del hermoso pezón de Laetitia, que para su sorpresa veía como un bulto crecía a la altura del abdomen de su paciente, la curiosidad de la monja, hizo que le retirará la sábana, asombrada veía cómo a medida que don Massimo le chupaba la teta, su polla crecía desmesuradamente, la excitación de la monja también crecía, pues la lengua y labios de don Massimo la hacían gozar, así que la monja hizo la señal de la cruz y empezó a besar y chupar la gorda herramienta del enfermo.

    Laetitia no podía creer el gusto que sentía por la gruesa polla del pescadero, era la primera vez que veía y se comía una polla en sus 18 años, le chupaba todo el tronco, hasta los huevos metía en su sacrílega boca, minutos después don Massimo empezó a reaccionar, salió del ensoñamiento y no podía creer lo que veía, la monja bajita, la más simpática de las hermanas del convento, le estaba dando una mamada digna de una fina ramera!

    M – mm pero hermana, que está haciendo?

    La monja dejó de chupar y le hizo señas con su dedo índice para que hiciera silencio, se acercó a su rostro, le tocó la frente que ahora estaba tibia, el cambio era impresionante, pues antes hervía en fiebre, Laetitia sonrió y le dijo a él asombrado vendedor de mariscos:

    L – Don Massimo, sólo hago la voluntad de nuestro amado señor, en estos momentos soy una herramienta del altísimo, usted puede usar mi cuerpo a voluntad, pues hasta ahora es el mejor método para su pronta recuperación!

    M – Dios la bendiga hermana, haré la voluntad del señor con su hermoso cuerpo, por cierto su rostro es bellísimo hermana!

    Acto seguido le dio un libidinoso beso a la hermosa monja francesa, luego hizo que lo montará, el ahora cachondo Massimo, trataba de empujar la verga por la concha de la sumisa monja, pero está lo detuvo, le dijo que su virtud no podía ser mancillada, que para su recuperación, le iba a ofrecer su ojete, el marisquero sonrió, se escupió la mano le lubrico el orto a la monja, ella se dejó hacer, pero al intentar penetrar el orto de la monja, su gorda polla no entraba.

    M – Hermana haga el favor y ponga su dulce trasero sobre mí cara!

    Laetitia enrojeció, pero hizo caso del marisquero, total hacia la voluntad del señor, puso su redondo y gordo trasero sobre la cara del caliente Massimo, éste le abrió las nalgas con sus manos y metió su lengua en lo profundo del ojete de la monja, la habilidosa lengua del vendedor de mariscos regalaba el mayor de los placeres a la alegre monja, que estaba súper excitada, sus fluidos vaginales resbalaban por el mentón del enfermo, que disfrutaba comiendo de ese culo celestial, alternaba la lengua con sus dedos, logró meter tres de ellos hasta la última de las falanges, luego con una de sus manos apoyada sobre la cofia de la monja, la hizo descender hacia su erecta polla, Laetitia que ya no parecía la alegre e inocente monja, devoraba con gran placer la polla de don Massimo, llegó al punto de tragarla entera!

    Minutos después de un sincronizado 69, con el orto ya dilatado por la lengua y los dedos de don Massimo, la monja se levantó para luego acuclillarse sobre la polla del enfermo, que esta vez sí pudo entrar por el ojete de la excitada Laetitia, que gemía ahogando gritos de dolor y placer, por fortuna la tempestad los enmudeció.

    El culo de la monja subía y bajaba por todo el tentáculo de don Massimo, que gemía como búfalo, la gorda polla llenaba de placer a la hermosa francesa, que por vez primera experimentaba la maravillosa sensación de un orgasmo, que escena tenía ante si el enfermo, veía como su polla se perdía en los gordos cachetes de la monja, se veía súper sensual con su cofia y el rosario entre sus enormes melones, que apretaba con fuerza, hasta que no aguanto más, con su fuerza ya recuperada, sacó su polla del culo de la monja, se irguió con la polla en su mano, Laetitia quedó de rodillas a la espera de la semilla del marisquero, pues según ella le había dicho, ahí residía el último vestigio de enfermedad con el que debía regar su rostro, para poder sanar del todo!

    El entusiasmado Massimo explotó en una gran eyaculación con la que bañó todo el rostro de la sacrílega monja, el marisquero le restregó la polla por el hermoso y profano rostro de Laetitia, que acto seguido movida por el instinto del sexo, se metía toda la polla de don Massimo, limpiando hasta la última gota!

    M – Hermana muchas gracias por su divina intervención, sentí que me moría, pero gracias a usted y sus cuidados soy un hombre nuevo!

    L – Amén hermano, solo hice la voluntad de nuestro señor, ahora por favor duerma, mañana se podrá ir a su casa, pero por favor no vaya a comentar nada de lo ocurrido en esta bendita noche!

    M – Se lo juro hermana, la gloria del señor sea para usted!

    L – Amén

    En la habitación contigua, estaba don Fabrizio el herrero de 29 años que ardía en fiebre, era atendido por la monja rusa Varenka, le espectacular belleza eslava de cabello rubio y ojos grises, que después de darle medicamentos y ponerle una compresa fría en la frente de su paciente, leía algunos pasajes de la biblia, minutos después sentada en una silla al lado de la cama del enfermo, la monja se sumió en un dulce sueño.

    {Varenka caminaba por el claro de un bosque, que tenía de fondo una hermosa cascada, estaba vestida totalmente de blanco y se sentía especialmente feliz, recogía flores, hasta que la tierra empezó a temblar, y en medio del claro surgió un altar en el que yacía acostado un hombre, tenía un halo de luz que no permitía reconocer su rostro, cuando Varenka se acercó al hombre que por cierto estaba desnudo, escuchó una atronadora voz!

    Puesto que Cristo sufrió por vosotros en su cuerpo, también ustedes deben adoptar esa misma actitud, porque quien sufre en su cuerpo pone fin al pecado, para que el tiempo que le queda de vida en este mundo lo viva conforme a la voluntad de Dios y no conforme a los deseos humanos.

    V – Oh padre mío, yo que soy tu fiel sierva, indícame lo que he de hacer!

    Varenka hija mía, debes curar la enfermedad de este hombre, y sacar el veneno que lo agobia.

    V – Tus deseos son órdenes padre celestial, he hecho lo que he aprendido en las artes medicinales, pero no sé qué más hacer, oh gran señor guíame por medio de tu gracia!

    Hija mía he puesto entre tus piernas el bálsamo sanador para este pobre hombre, haz que lo pruebe y al final con tu bendita boca exprime el veneno que Satanás implantó en este fiel siervo mío, así como se saca el veneno de la traidora serpiente, pero recuerda hija mía que tú sagrada concha no debe ser usurpada, entrega sólo la puerta de Sodoma!

    V – Oh padre creador del universo, así lo haré, gracias por dirigir tu gloriosa voz a tu fiel sierva!

    El mundo y sus deseos pasan, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

    V – Amén.

    Minutos después Varenka se despertó sobresaltada, don Fabrizio estaba dormido, parecía en estado de coma, la monja recordaba perfectamente su revelador sueño y los versículos de Pedro y Juan que eran la mismísima palabra del creador, se levantó de la silla, se arrodilló recitando una plegaria, hizo la señal de la cruz, en cuanto se irguió y se quitaba el hábito, un relámpago invadió la habitación, por un momento su sombra reflejaba sobre la pared una paloma con las alas desplegadas, lo que para la fiel seguidora era otra señal inequívoca de la voluntad de su señor.

    Solo tenía puesto su rosario, cofia y velo, lo que dejaba al descubierto el cuerpo de una diosa eslava, unas tetas de mediano tamaño, cintura delgada y nalgas en perfecta armonía, tenía vello púbico de color oro plata, unas piernas bien torneadas, si el pobre Fabrizio estuviera despierto, se le habría tirado encima!

    La esbelta monja rusa se subió a la cama del enfermo, agarro la cruz de su rosario y se metió parte de la cruz por la boca, se sentó sobre el rostro en cuclillas dejando su rosado ojete sobre la nariz del inconsciente herrero, que segundos después aspiraba un embriagador bálsamo mezcla de coño y orto, lo que hizo que involuntariamente su lengua lamiera toda la concha y el culo de la hermosa rusa, que miraba hacia el cielo con sus manos en señal de oración y chupaba la cruz de forma sacrílega, pues la lengua del herrero en su culo hacía que se comportará como una monja ramera sin darse cuenta de ello, movía su culo por toda la cara de don Fabrizio que por fin abrió los ojos, ante su asombro de ver ese perfecto culo y sentir su delicioso sabor, su gran verga empezó a levantarse cual carpa de circo, lo cual noto enseguida la lujuriosa monja, que recordando las palabras de su señor, le retiró la sábana y empezó a chupar como Dios manda!

    Varenka enceguecida por el sueño disfrutaba chupando la polla del herrero, creyendo con toda su fe, que lo que hacía era por orden de su señor, don Fabrizio alucinaba con el perfecto 69 que le brindaba la monja rusa, que no aguanto más y se corrió como un burro en toda la garganta de Varenka, que sorprendida pero con gusto se tragó hasta la última gota del «veneno», que por cierto le gustó mucho su sabor, el herrero todavía con el culo de la monja sobre su cara le dijo:

    F – Oh hermana, usted con su hermoso culo y su gloriosa boca me han resucitado, no sé cómo agradecerle!

    Parecía que don Massimo le hablaba al ojete de Varenka en vez de a ella, quien recordaba las palabras que su señor le dijo en el sueño, así que metió en su boca nuevamente la flácida polla del herrero para poder cumplir toda la orden de su creador.

    V – Don Fabrizio, todavía no he terminado de sacar el mal de su cuerpo, necesito que me ayude!

    F – Oh por Dios, claro que sí querida hermana, siga comiéndomela que enseguida mi espada se recompone!

    Dos minutos después la daga se convertía en espada, gracias a los jugosos labios y lengua de la monja Varenka, quien también gemía por la forma en que don Fabrizio le chupaba el ojete, la lengua del herrero se metía hasta las entrañas!

    La monja se puso en cuatro con su orto brillante de saliva, esperaba con impaciencia la polla de don Fabrizio, que enseguida se puso detrás de la hermosa rusa y empujó su pollón poco a poco hasta llegar al fondo de sus entrañas, mientras la sacrílega monja chupaba la punta de la cruz de su rosario, como si fuese el miembro de su señor, segundos después sentía el dulce placer de un orgasmo increíble, era su primera vez.

    F – Que culo más divino y apretado tiene usted hermana Varenka, estoy que me vengo, donde quiere mi leche hermanita?

    V – mm don Fabrizio, su espada sagrada me llena y me rompe delicioso mi culito, por favor señor herrero córrase en mi ano, se lo ruego, dejé toda su semilla en mis purificadoras entrañas!

    Ante las blasfemas palabras de la monja rusa, don Fabrizio se corrió a chorros por segunda vez, llenando todo el orto de la lujuriosa Varenka, que seguía con el crucifijo entre sus labios, el herrero dejo hasta la última gota en lo profundo del perfecto culo de la monja, luego Varenka se puso de rodillas para «eliminar» lo que quedaba del «veneno» de Satanás en la polla del herrero.

    V – Don Fabrizio, ahora por favor duerma que mañana se podrá ir a su casa, le deseo buena noche.

    F – Gracias hermana Varenka, nunca olvidaré lo que hizo por mí.

    En la otra habitación la hermana Brunilda se ocupaba del carnicero del pueblo don Enzo, era un hombre pálido, poco agraciado y bajito de unos 40 años, mientras que la monja alemana Brunilda era una auténtica belleza vikinga, de cabello negro como la noche y una elevada estatura.

    La monja hacía todo lo posible por su paciente, pero no veía mejoría, pasada la medianoche Brunilda estaba muy preocupada, los latidos del corazón eran muy débiles, pero entonces pasó algo «Divino» según Brunilda, pues en medio de la tempestuosa noche, una paloma se coló por la pequeña ventana ubicada en la parte superior de la habitación, luego el ave batió sus alas y se posó exactamente sobre el bulto que se marcaba a la altura del abdomen de don Enzo, ósea en su polla, la estupefacta monja veía como la paloma luego de dicho acto, remontaba el vuelo y se iba por donde llegó!

    Para Brunilda esto era una señal inequívoca de lo que debía hacer, aunque estuviera en contra de su doctrina, se decidió a intentarlo, hizo la señal de la cruz, pero lo que a continuación sucedió disipó cualquier duda que albergará, pues cuando se levantó de la silla, su biblia cayó sobre el piso abierta y su anillo de ónix que tenía en el dedo anular cayó sobre un versículo de Lucas que decía «y oyéndolo Jesús, le respondió: no temas, cree solamente y ella será sanada», la monja recogió la biblia con una lágrima de felicidad pues sentía que Dios se había comunicado con ella.

    A continuación retiró la sábana que cubría al carnicero y vio por primera vez una polla, por cierto era grande y contrastaba con la estatura de don Enzo, la monja agarró la polla del carnicero que veía hipnotizada como está crecía más a medida que su mano subía y bajaba por el tronco de carne, gracias a el líquido preseminal resbalaba mejor por su palma, segundos después tomó aire y empezó a chupar la morcilla del carnicero, para su sorpresa le empezó a gustar el sabor a verga y como le llenaba toda su boca, minutos más tarde de ponerle la verga dura y gruesa, Brunilda se daba cuenta de la mejoría de don Enzo, que abrió los ojos y recitaba emocionado!

    E – Aclamen al señor, porque él es bueno, porque su misericordia es eterna!

    Brunilda sonrió y puso más empeño en su mamada, pues reconoció enseguida el versículo de Crónicas, la monja sentía que debía expulsar el «veneno» que estaba inoculado en la polla de don Enzo.

    B – Don Enzo, que debo hacer para que expulse la enfermedad por su aparato?

    E – Hermana, yo creo que debo meter mi aparato entre sus piernas, es la mejor manera!

    La monja lo pensó, pero estaba segura de que no podía ofrecer su castidad, así que como una valiente, se quitó el hábito, dejando sobre si únicamente su rosario, cofia y velo, los ojos de don Enzo por poco se salen de sus órbitas, la monja era una tremenda yegua, con un par de enormes melones, gran trasero y lo más increíble eran sus piernas, parecían las piernas de una diosa amazona!

    E – Por Dios hermana, es usted más bella que una noche estrellada y su cuerpo desafía en belleza la más perfecta de las obras creadas!

    La monja se sonrojo, pero su rostro serio no demostraba emoción alguna, el carnicero le indico que se recostara boca arriba y abriera sus piernas, tenía una conchita peluda y cerradita, y un ojete que alcanzaba un tono rosado casi blanco como la piel sedosa de la monja.

    B – Don Enzo, disponga usted pero solo de mi culo por favor, mi virginidad no puede ser tocada.

    El ansioso carnicero asintió con pesar, pero la idea de comerle ese precioso culo lo motivó a darle una lamida de ojete que Brunilda disfrutaba como loca, aunque intentará no manifestarlo, minutos después de dejarle dilatado el orto con su lengua y dedos, el carnicero se disponía penetrarla.

    E – Entremos por sus puertas y por sus atrios con alabanzas y con acción de gracias; Alabémosle, bendigamos su nombre!

    Y don Enzo se la metió hasta el fondo, provocando un gran dolor y placer en la monja que gritó:

    B – Aleluya, bendito sea Dios!!

    Ay que me rompe mi culito, amén, mm

    El carnicero metía y sacaba su chorizo a gran velocidad, con sus manos sujetaba las grandes y hermosas piernas de la monja vikinga, que ya no podía disimular sus emociones, gemía bastante a cada embestida del cachondo carnicero.

    E – Le gusta mi polla en su culo hermana? ¿le gusta como se lo abro?

    B – Don Enzo, me gusta servir a nuestro señor, eso es todo!

    Mentía la monja, pues muy a su pesar, estaba disfrutando ser poseída por la salchicha de don Enzo, sin darse cuenta sus dedos giraban en círculo sobre su clítoris, hasta que sintió su primer orgasmo, involuntariamente baño el abdomen del carnicero con un placentero squirting!

    E – jaja veo que sí que lo disfruta hermana, yo también estoy por correrme!

    Le saco la polla de su abierto ojete y derramó su leche por todo el abdomen, tetas y cara de la excitada monja, que saboreaba lo que llegó hasta sus labios, luego el hambriento carnicero volvió a metérsela por el dilatado orto!

    B – ay don Enzo, es que tiene más?

    El carnicero no respondió, como una bestia siguió follando el culo de la excitada monja que se mordía los labios de gusto, la polla de don Enzo aguantó heroicamente un segundo round sin bajar la guardia, pero con la velocidad que se follaba a la hermosa monja, fue cuestión de minutos para que volviera a eyacular, en cuanto sintió el dulce placer, se la sacó del orto y se puso a la altura de su cabeza para dejarle la boca llena de «veneno» blanco caliente y cremoso, que la abnegada monja tragó con placer, su boca abrazaba la polla de don Enzo, chupó hasta que limpio todo el miembro del afortunado carnicero.

    Minutos después la monja se puso su hábito, le indicó a don Enzo que descansará, a la mañana siguiente podría regresar a su hogar.

    Continuará…

  • El universo

    El universo

    Se paseaba por la pasarela confiada. Una pose natural al caminar hacía de ella una modelo excelente para modistos excéntricos. Nada le importaba tener las rodillas nudosas ni los muslos anchos; ni incluso presentar una pequeña mancha, una heridita, la de una úlcera, en mitad de la piel que cubría su peroné. No. Su seguridad desafiaba a las modelos mejor esculpidas. «Está buena Sandra», susurró en mi oído mi amigo Claudio, sentado junto a mí frente al costado de la pasarela; «Sí, ya ves, fíjate en el vaivén de sus tetas», le indiqué en voz baja; «Tío, sí, me encanta»; «He quedado luego con ella»; «Qué suerte»; «Sí», dije.

    Fui al camerino de Sandra en cuanto vi que no pasaba más vestidos. Pegué un par de toques con los nudillos en la puerta. Oí que dijo: «Entra, Toni», y entré. «Oh, Toni», exclamó Sandra nada más verme, echando su cuerpo sobre el mío hasta quedar completamente pegados. Nos besamos largamente en las bocas. Metí una mano por debajo de la falda de su vestido corto y le acaricié el coño con suavidad. «Oh, Toni, Toni», exhaló melosa Sandra antes de arrodillarse ante mí. Sandra desabrochó mi cinturón, bajó la cremallera de la portañuela de mis pantalones y sacó mi polla de debajo del calzón. Seguidamente la lamió, el frenillo, el glande, gimiendo, despacio.

    «Toni», me dijo desde abajo amorosamente, «oh, Toni, me gusta tu polla». Sandra se metió mi polla en su boca. Me la mamaba fenomenal. Sus labios apretados recorrían el tronco dejando su saliva un mojado rastro que brillaba bajo el foco led de su tocador, única luz que había. «Uff, Sandra, qué bien me la chupas, uff, sigue, así», la animé, «estoy a punto de correrme, ¿quieres mi corrida?», pregunté extasiado; «Sí, Toni, sí, dámela, dame tu corrida», dijo Sandra escupiendo mi polla unos instantes antes de continuar. «Mmm, mmm». «Uff, me corro-o-oohh».

    «Bueno, verás, acabé con Toni porque no me apreciaba…, en fin, ya sabes…, que sólo me quería para…, tú sabes», explicó Sandra a Claudio. Ambos estaban desnudos sobre la cama de un hotel. Estaban tumbados de costado, mirándose, viendo sus cuerpos desnudos. Muy cerca uno del otro. Sandra exhibía sus grandes tetas redondas terminadas en morenos pezones. Y Claudio, de vez en cuando, se las besaba. «¿Y tú, qué?», preguntó Sandra a bocajarro; «Mujer, Sandra, es que estás para mojar pan, qué quieres que te diga», soltó Claudio; «Sí, vamos, que me quieres follar y si te he visto no me acuerdo», dijo Sandra graciosa; «Eso». Sus cuerpos se enlazaron; fue como una pequeña lucha. Claudio terminó debajo. Sandra a horcajadas sobre él. Claudio no podía dejar de admirar la agitación de las tetas de Sandra, que se movían arriba y abajo, a derecha y a izquierda a cada embestida. «Ah, ah, Claudio, ah, a-ah», gemía Sandra próxima al orgasmo que iba a tener si Claudio continuaba así de empalmado. «Ah, ah, Claudio, no te corras, espera, es-pe-ra-ah-aahh». Sandra se corrió y, bella y femenina, dejó caer su cuerpo sobre el tórax de Claudio, que, sujetando fuerte las nalgas de Sandra, dio varias poderosas sacudidas elevando su abdomen para conseguir eyacular, llenar de semen el caliente coño de su amante.

    «Toni», me dijo Sandra, «ahora que ya somos marido y mujer me dejarás por otra más joven». Sandra, qué loca. «No, Sandra». Estábamos en el saloncito de nuestra flamante casa. Ambos en bata, aunque no llevábamos nada debajo. Habían pasado más de diez años desde que la conocí cuando pasaba modelos. Habían pasado más de cinco años desde que ella se había divorciado de Claudio. Sandra ya no era esa jovencita que quitaba el sentido sólo con mirarla. No. Era aún mejor. Su madurez era pura fantasía. Veréis. Mirad. Se está quitando la bata. Sus tetas van a mi boca, que las chupa y las saborean como se saborea el pan recién horneado. Estamos en el sofá del saloncito y no hay tiempo que perder, pues en cualquier momento de esta tarde puede regresar mi hija pequeña del colegio y… empujo con suavidad a Sandra para que apoye su cabeza en el reposabrazos y se abra de piernas. Lamo su clítoris. Lo lamo, más, hasta que se endurece y sabe dulce, entonces me subo sobre Sandra y le meto la polla en su raja, la follo. Follo. Follamos y, eléctricos, nos sacudimos. La polla entra y sale. Las tetas aplauden. Nuestro lenguaje se simplifica: «Más», «Mmm», «Sí», «Nena, nena». Llega un espasmo, el de ella, y otro más; de Sandra. Por último llega el mío, que es descomunal, como el universo. Después, suena el timbre de la puerta.

  • Tres compañeros de escuela me follaron

    Tres compañeros de escuela me follaron

    Para que puedan imaginarse más, yo tengo el pelo negro que tapa apenas mis ojos, ojos grandes y marrones oscuro, soy blanco con tonos rosas, delgado, aunque mis muslos y culito son gorditos, mis caderas anchas, y mido 160 cm. Esto pasó cuando yo tenía 18 años, estaba en último año e iba a verme con mis tres mejores amigos de ese entonces, voy a llamarlos Erick, Sam y Lauti. Los cuatro íbamos a juntarnos en la casa de Erick, siempre hacíamos pijamadas, éramos amigos desde hace años. Ellos ya sabían que soy gay, (Sam es bi, Lauti hetero y Erick pansexual), nunca hubo ninguna incomodidad entre nosotros 4, siempre tuvimos mucha confianza.

    Ese día fui vestido con un short ajustado de color rosa, unas medias hasta mis rodillas y un suéter enorme. Bueno, luego de estar comiendo y jugando un rato a la play, terminamos la última partida, en la que yo como siempre (porque odio perder) hice un pequeño berrinche, ellos siempre me trataban como el bebé del grupo igual. Entonces Lauti empezó a hacerme bromas y a empujarme, Sam también me empujó y terminé cayéndome arriba de Lautaro, y después me quedé sentado encima suyo (también algo normal entre nosotros).

    No pasó mucho tiempo hasta que Erick empezó a halagarme como de costumbre, diciéndome cosas como «estás muy lindo hoy», a lo que yo me sonrojaba y le respondía igual. Después Sam empezó a acariciarme el muslo, apretando ligeramente el mismo, yo me caliento rápido así que iba a decirle que no lo haga, pero cuando estaba por sacar su mano, Erick me la agarró y Lauti me agarró de la cintura, dejándome casi inmóvil. Me sorprendí un poquito pero después sonreí, aproveché que estaba arriba de Lautaro y empecé a moverme un poco, sintiendo su duro bulto chocando contra mi culito. Después ya me habían sacado el suéter y tenía a Erick encima de mi, besándome y comiéndome la boca, mientras Sam lamía uno de mis pezones y Lauti daba embestidas contra mi. Para ese entonces ya estaba hecho un desastre, todo colorado, despeinado, sin dejar de gemir y con el pene duro. Luego, me pusieron en cuatro y Sam empezó a comerme el culo, después Erick metió su verga grande en mi boquita y Lauti se pajeaba contra mi cara. Erick y Lauti se turnaron para follarme la boca, Sam empezó a cogerme el culo con rapidez, sentía sus bolas chocar contra mi una y otra vez, yo lloraba de placer mientras disfrutaba de estar comiéndome dos deliciosas pollas.

    Al final, se turnaron entre los tres para llenar mis dos agujeros, terminé llenito de semen caliente, parecía un pastel de crema, se sintió tan bien.

    Después de eso, nos bañamos y seguimos como si nada hubiera pasado.

  • La casa abandonada

    La casa abandonada

    Fue el viernes 21 de mayo de 2021, después de salir con amistades, me fui algo tarde a casa y no alcance camión, me quería ir en taxi, pero como vestía de mujer, con medias, mini vestido, tenis, tanga y bra, se detuvo un carro con varios hombres, eran 4, uno se bajó, me dijo “la acompaño señorita, pero como mi voz de mujer no está bien entrenada obvio supo que era travesti y le dijo a los demás, me jalo al auto y me llevaron a una casa cercana, abandonada.

    Me metieron y me empujaron, me tiraron al suelo y me quitaron el vestido y se quitaron la ropa todos, casi me sentí violada, peo no fue así, me gustó eso, sentir a esos machos queriendo coger y así, bueno, comencé a mamar una a una cada verga una más ancha, otra más larga, en fin, sabores distintos también, cuando me sacaba una verga se metía otra y otra y otra, 6 hombres contra mí, porque de rato llegaron otros 2, yo estaba de rodillas en una manta que sacaron de uno de los coches, luego, me pusieron de pie y abrieron mis piernas, 2 estaban detrás míos y los demás intercambiando mi boca con sus penes, metiendo y sacando uno por uno, mientras los de atrás juegan con mi culo, poniendo crema o no sé.

    Luego de un rato, nada más sentía como me tiraban la leche los penes en mi boca, luego de limpiarlos, los cuatro hombres fueron atrás de mi y los de atrás a buscar mi boca para mamar sus penes, entraban y salían uno tras otro, delante y atrás de mí, de repente ya sentía de 2 cogiéndome el culo entrando y saliendo, mientras seguían diciendo cosas, todos que si soy puta, que si soy zorra, que si soy su perrita, yo no podía hablar, solo sentía el placer que me daban todos, me seguían preguntando y yo solo movía mi cabeza para decir que sí.

    Luego de un rato se vinieron los otros 2 en mi boca y los 2 que me cogían, luego otros 2 entraban detrás de mi y ya los que salieron descansaban, los de mi boca fueron a mi espalda y me amarraron un trapo en la boca, me cogían entrando y saliendo y yo todo más con placer que con dolor, gemía y gritaba poquito pues estaba amordazada, después de un rato los que me cogieron acabaron y luego se recuperaron y se fueron con los 2 que habían terminado.

    Finalmente los últimos 2 que quedaron me cogieron, un rato después terminaron y nos vestimos y me dijeron ”te vamos a llevar a donde te vimos y les dije que sí”, llegamos al lugar y me baje del coche y nos despedimos, uno me dio su numero y aún lo veo, pero esa es otra historia, espero les haya gustado, saludos y espero sus comentarios y correos.

  • Mi tío bien dotado

    Mi tío bien dotado

    Hoy recordábamos nuestra primera experiencia sexual con mi sensual Leona después de un rico sexo entre ambas, mientras aún acariciaba su vulva hinchada y húmeda, con uno de sus pezones que aún rozaba mi rostro decidí confesarle que mi primera experiencia sexual no fue con mi ex marido si no con mi tío Polo.

    Hacía poco había cumplido mis 18 años, un verano muy caluroso que prácticamente andar en ropa interior por la casa ya era habitual… Pasaba sola mis padres trabajaban todo el día así que muchas veces andaba solo con tanga por la casa.

    Un día mi madre me dice que deberé andar con ropa por la casa ya que mi tío Polo venía a Santiago a rendir su examen de grado en la Universidad. Mi tío Polo es 10 años mayor que yo pero de aspecto juvenil, en aquel tiempo usaba el cabello largo hasta los hombros, con un estilo grunge, se veía rudo pero era un peluche por dentro.

    El día que llegó me abrazo y me dijo

    -que tal mi pecosa!!! Que grande estas guaguita!!!

    Odiaba que me trataran como niña pequeña pero el era otra cosa, éramos muy partner y siempre me aconsejaba. Me pregunto si ya tenía novio y me sonroje y le dije que Nooo casi aterrada jajaja

    Mi madre le dijo que se sintiera cómodo, ella tenía que ir a trabajar y mi padre andaba fuera del país, así que estaríamos solos, pero ellos no se preocupaban mi tío Polo siempre me cuidaba y me respetaba así que estaba en buenas manos.

    El largo viaje lo tenía exhausto por lo que me dijo

    -bueno pecosa, me iré a bañar y a descansar un rato, por favor no subas mucho el volumen de la música, luego si quieres escuchamos algunos CD que traje

    Le dije que no había problemas, en ese entonces se utilizaban los wallmann así que me andaba paseando bailando por la casa con los audífonos puestos para no molestar, sentí a mi tío salir de la ducha y meterse al cuarto de huéspedes y cerrar la puerta, por lo que decidí regar el jardín mientras esperaba que descansará, llegue al patio y la manguera para regar esta bajo la ventana de la habitación de mi tío por lo que sin querer mire hacia dentro donde por primera vez vi a un hombre desnudo su cuero no era fibroso ni musculoso, se podría decir normal e incluso como dicen acá con wuata de chela jejeje pero me llamo la atención su verga y testículos no se veía grande pero si gruesa era como un paté colgante entre todo el vello que lo rodeaba… Corrí al patio y me senté en el pasto sentía un dolor entre mis piernas como si algo me clavara entre mis short metí mi mano y moví un poco mi labio vaginal y un poco de alivio y líquido salió desde ahí… En ese entonces no lo sabía pero me había excitado por primera vez, quería volver a verle la verga a mi tío, me gustaba lo que había visto pero no sabía cómo hacerlo nuevamente, fui despacio y me asome por un costado de la ventana y tenía la mejor vista que podía tener en ese momento, en aquellos años el Internet aún no llegaba a las casa por lo que muchos hombres utilizaban las famosas revistas porno, y ahí estaba el sentado en la cama con una revista en una de sus manos y la otra mano jalándose la verga, esta vez no era el paté que había vista hacia poco tiempo ya era como una longaniza larga y dura, no podía creen que eso podía crecer tanto!!! Mi concha latía y me dolía se mojaba mucho más, quería tocarle la verga a mi tío de una u otra forma y debía lograrlo dentro de una semana antes que el debiese volver a su hogar.

    Entre a la casa y me encerré en el baño me quite la ropa y comencé a mirar mi concha con un espejo, estaba hinchada y rosadita un hilo de jugo vaginal corría delicadamente por mis nalgas, el botón de mi clítoris estaba erecto y ese era el dolor que había sentido hasta que lo toque y me causó un escalofríos por todo mi cuerpo… No sabía que hacer así que solo procedí a lavarme y salir del baño.

    Horas más tarde mientras veía televisión en el living llegó mi tío y se sentó a mi lado… Me dijo «¿todo bien pequeña?» no sabía que decir la imagen de su verga estaba clavada en mi mente… Solo asentí con la cabeza… El me hablaba de sus historias, pero yo no prestaba atención y se dio cuenta… Y comenzó hacer cosquillas para hacerme reír, al final empezamos una guerra de cojines por el living parecíamos niños pequeños. En un momento el se canso y se sentó y yo fui y me senté en sus piernas casi poniendo mi culo sobre su verga… El me tomó y me sentó en el sofá… Y me dijo… Ya eres grande y no se ve bien que te sientes así sobre mi… Note que lo había incomodado pero me había gustado sentir ese bulto en mi culo por lo que me reí y lo volví hacer, el me lazo al sofá y me dijo… No niña… No hagas eso… Pero yo había como que no entendía y me lanzaba con mas ganas… Ya la cuarta vez el se levantó y me dijo… Voy al baño… Portate bien por favor… Y note que en su pantalón deportivo resaltaba una enorme erección… Paso el día y mi juego no resultó…

    Al día siguiente quise hacer lo mismo pero no resultó… Estaba desesperada… Quería volver a ver su erección…

    El tercer día estábamos solos el ya estaba molesto con mi juego por lo que no salió de la habitación… Me fui a dar una ducha cuando salí el estaba sentado en el living sin notar mi presencia, en la televisión el había puesto un CD y lo tenía con el volumen muy bajo yo sola en toalla me asome a ver que estaba viendo… Y wau!! Una película porno y el por entremedio de su pantalón asomaba su verga mientras el se la jalaba… Pase por detrás de él din que notará mi presencia hasta llegar frente a él… Se aterro de verme ahí parada pero era ahora o nunca…

    Deje caer mi toalla y le dije… Quiero que me beses como lo hacía con la chica en el video… El asustado me dijo… Tapate por favor… Eso no está bien tampoco lo que yo estaba haciendo… Le dije solo quiero que me beses la vagina como la chica del video… El insistía que no pero le dije que si no lo había le diría a mis papas lo que estaba habiendo en el living de la casa… El se tomó la cabeza con las 2 manos y no podía creer lo que estaba pasando… Después de tanto amenazarlo aceptó… Pero solo un beso en la concha y nada más y después olvidaremos que esto pasó… Ok y accedí

    Me senté en el sofá y el abrió mis pierna… Sus ojos brillaron y solo dijo… Que vulva más hermosa y le dio una lamida… Que dulce sabor tienes – exclamó – y volvió a lamer esta vez recorriendo ambos labios vaginales, el ya no podía para lamia y daba chupadas a mi clítoris yo estaba a mil y comencé a gemir trato de meterme un dedo y noto que estaba frente a una virgen y su mirada cambió… Y me dijo quieres que sea el primero? Realmente lo quieres? Después de un gemido le dije que si.

    Se bajó el pantalón y su pene salto bien parado como listo para la acción, se subió al sofá y lo puso en mi boca… Abrela!! Me dijo… La abrí y comenzó a meterla en mi boca me ahogaba sentía que la saliva me brotaba hasta por la nariz sus dedos jugaban con mi concha empezó con un dedo, luego 2 hasta llegar a 3 yo estaba muy caliente no sabía en qué momento iba a pasar pero quería seguir así… Hasta que me dijo que estaba lista… Me llevo a mi cuarto… Me recosté sobre la cama y le me chupaba las tetas y acariciaba mi concha poco a poco empezó a separar mis piernas hasta llevar mis rodillas a la altura de mis hombros

    Comencé a sentir como lentamente metía su verga en mi concha sentía cada centímetro se su verga, hasta el roce se sun venas al ir introduciéndose era de no acaba entra más, más y más harta que sentí sus testículos contra mis nalgas… Me dolía pero quería seguir comenzó a bombear despacio cada vez aumentando el ritmo ci concha entraba impregnada a su verga era como si mi concha cada vez que el la iba a sacar la succionaba

    Ya se volvía intenso el estaba como loco, me tomaba de las nalgas, apretaba mis senos, lamia mis orejas y mi cuello…

    Hasta de pronto me dijo… Te tentó mi verga cierto niña curiosa?

    Yo solo lo mire y me reí…

    Te vi husmeando por la ventana cuando estaba eyaculando el otro día.

    Le dije que si… Que me gustaba y que no me importaba que fuese mi tío… Que yo solo quería ser su putita

    El se volvió loco y comenzó la bombear muy fuerte hasta que sacó su verga y me lanzó un tremendo chorro de semen en mi abdomen, senos y parte del rostro… Sentir esa leche caliente y que por inercia comencé a sobarla por mi cuerpo… Me excitó al máximo su leche el comenzó a darle palmadas a mi concha yo me retorcía… No paraba seguía dando palmadas hasta que me hizo explotar.

    Durante los siguientes días de su visita seguimos culeando todo los días hasta su partida.

    Mi Leona me escuchaba con tanta atención que su concha se volvió a humedecer, lamí sus labios, succionaba sus jugos, ella se frotaba en mi rostro como garita en celo, chupaba su clítoris erecto y gordete mientras jugaba con uno de mis dedos en su culo introduje mi lengua… Creo que la chupe con tantas ganas que no tardó en acabar en mi boca… Hermosa imagen desde aquella posición verla retirase con senos bien parados.

    Un manjar de dioses.

  • Esperanza (2)

    Esperanza (2)

    Después del primer encuentro, seguía excitándome igual cada vez que nos besábamos, llevaba en mi boca de su vagina.  Lo llevaba por un par de semanas, era delicioso. No pasó mucho, tal vez 3 semanas del primer encuentro cuando volvimos al mismo hotel. Entramos y subimos para que ella pasara al baño, mientras ella orinaba yo comencé a desnudarme.

    Cuando salió se inclinó para lavarse las manos mientras yo estaba desnudo detrás de ella y con el pene erecto llegue por detrás a rozar su pantalón. Mi pene mojo un poco su trasero mientras ella se giró y comencé a desnudarla. Besé sus pequeños pechos mientras se quitaba el pantalón para después colocarla en el lavamanos y penetrarla. Estaba húmeda así que no me costó trabajo entrar. Cogimos un poco, veía por el espejo del lavamanos su marca en la espalda y decidí que pasáramos a la cama. Al llegar a la cama comencé a besarla mientras ella apretaba mi pene con sus manos frías. Eso me excitaba tanto y comenzó a masturbarme mientras yo seguía besando su cuello, sus orejas y mamando sus pequeños pechos. Bajé poco a poco hasta llegar a su estómago, su vientre plano y después su vagina. Comencé a hacerle un oral, lamiendo sus labios vaginales y retirando la humedad, la deliciosa humedad de ellos. Es un sabor único, mas cuando acababa de orinar. Cambiamos de posición para hacer un 69.

    Es muy buena haciendo orales, pero me gusta mas lamer su vagina, mi lengua recorría el clítoris y entraba por su vagina. Lamia y metía mi lengua, la metía tanto que sentía como apretaba cuando iba entrando, la sacaba y lamia su ano, después mi lengua rozaba su ano hasta le la puse en línea recta con la espalda. Su culo en mi boca y yo penetrándole el ano con la lengua. Metía la lengua tan profundo que sentía como iba abriendo el ano y la movía cuando estaba dentro. Ese sabor y esa sensación.

    Ella gemía y se retorcía mientras yo la movía para que se cogiera con mi lengua. Sentía como mi barbilla se mojaba de lo excitada que estaba así que sacaba mi lengua de su ano para lamer su vagina, desayune mucho ese día. Estaba tan excitada que cambió de posición y se dispuso a cogerme. Tenía aún restos de su miel en la boca cuando comenzó a besarme. Es un sabor indescriptible entre su ano, su vagina y su boca. Yo estaba sumamente excitado y comencé a penetrarla. Ella estaba a punto de venirse, sus piernas temblaban y las apretaba como para no terminar pero le suplique que lo hiciera. Así lo hizo hasta que sentí como mi pene dentro de ella fue rociado por su corrida.

    Estaba cansada, sudando, y con el pelo enmarañado. Se salió de mi pene y sentí como sus fluidos recorrían mi pene hasta bajar por los testículos y llegar a mi ano. Si hubiera habido otra chica allí en ese momento, le hubiera pedido que me limpiara el ano con su lengua para después besarla. Pero, no era así. Así que solo nos recostamos y charlamos un poco mientras ella me masturbaba un poco para después hacerme un oral.

    La puse contra el colchón y puse una almohada en su estómago para levantar su culo y comenzarlo a lamer. Nuevamente lamia y deje un poco de saliva para comenzar a penetrarlo. Parece que había tenido sexo la noche anterior porque estaba dilatado así que no me costó trabajo penetrarla. Entré despacio y sin prisa hasta que por fin llego hasta el final y comencé a cogerla. Ella Gemía y se retorcía apretaba su recto como rogando que me viniera. Metí mi pene hasta el fondo un par de veces y después lo saque, salió limpio. Su Ano estaba abierto y metí mi lengua de nuevo. El sabor cambió por un momento pero no fue en absoluto desagradable. Por el contrario quería probar mas.

    Saqué mi lengua y metí de nuevo mi pene, ella se retorció un poco y comencé a cogerla muy muy duro. Hasta que sentí como estaba a punto de venirme. Metí lo mas que pude el pene, hasta el fondo, hasta adentro. Sentí y escuche como gimió de dolor pero abrió sus pequeñas nalgas para que entrara lo mas profundo posible y entonces me vine, salieron cuatro disparos cargados de semen cada uno, uno detrás de otro hasta que por fin, el ultimo disparo me hizo sacudirme y bufar un poco.

    Mi sudor resbalaba por su cuerpo y no me salí, simplemente me recosté en su espalda. Ella me intentó abrazar y me beso. Aun con el sabor de su ano en mi boca la bese y fue una mezcla de sabores maravillosos. Comencé a retirar mi pene poco a poco para sacarlo por completo. Aún estaba muy duro y erecto y ella gimió cuando al fin salió.

    Se levantó y fue al baño para asearse un poco. Yo miraba mi pene esperando encontrar fragmentos de mierda pero no, nuevamente estaba limpio.

    Descansé un poco, había sido bastante el esfuerzo y tomé agua cuando salió del baño para dirigirse directo a mi pene.

    -Me gusta, me encanta.

    Fueron sus palabras antes de meterlo a su boca. Aún no me recuperaba del asalto pero estaba listo para cogerla de nuevo. La puse en posición de misionero y sus piernas en mis hombros y comencé a cogerla. Sus pequeños pechos rebotaban mientras me la cogía, besaba sus piernas delgadas y mi pene entraba y salía, sentí su humedad y su color rojizo me hizo saber que estaba a punto de venirse. Comencé con movimientos mas duros y fuertes hasta que por fin terminamos juntos de nuevo yo dentro de ella. Esta vez solo fueron dos disparos y muy poca leche.

    Nos recostamos uno al lado del otro para descansar un poco. Charlamos de lo mucho que extrañaríamos estar así de nuevo.

    Fuimos a bañarnos juntos, abrimos la regadera y entramos, nos besábamos como verdaderos novios. Me excité de nuevo y le pedí que me orinara. Abrió las piernas y se retiró del agua para dejar caer la orina sobre mi pene, tome mis manos para masturbarme y tomar un poco de orina en ellas mientras veía como caía y resbalaba tanto por mis piernas como por las de ella. Bebí un poco y la bese. Era la primera vez que probaba orina fresca de alguien. Le encanto y le dije es mi turno.

    Coloqué mi pene un poco elevado hacia arriba y comencé a orinar su vagina. Veía como escurría por sus piernas y con su mano le pedí que comenzara a masturbarse. Se Metía mi orina en la vagina mientras seguía orinando hasta que por fin terminé. Estaba sumamente excitado. Ella dejo de masturbarse y me hizo lamer sus dedos. Los lamí y la incline para lamerle todo. La penetré primero por la vagina y después por el ano, resbalo un par de veces pero estábamos tan excitados que no nos importó. La cogía por el ano cuando estaba a punto de venirme, entonces me salí para terminar dentro de su vagina. La penetré tan adentro que grito y gimió hasta sentir que terminaba.

    Me salí y terminamos de bañarnos. Ella pudo ser la mejor esclava sexual de la Historia, lástima que ese día todo termino. Aunque en el fondo a mi me queda la Esperanza de Volverla a ver.

  • La jamona y sumisa esposa de don Joaquín (3)

    La jamona y sumisa esposa de don Joaquín (3)

    Ya había pasado un mes, desde que Jorge se había mudado a la casa de la pareja. Todo seguía con la misma dinámica, paulina dando la apariencia de mujer decente y esposa fiel frente a Joaquín. Mientras todas las tardes, subía por su dosis de enorme pene.

    Esa mañana, mientras bajaba al sótano a la lavar, la ropa, se detuvo un momento y recordó que allí había empezado todo. «Cómo han cambiado las cosas» pensó para sus adentros, pues ahora llevaba la panocha depilada y ya era capaz de meterse toda la enorme verga de Jorge en su madura vagina.

    Si alguna vez hubo duda o enojo, en paulina. Esto desaparecido aquella noche que subió, con el cachetero que decía: «I LOVE XL COCK». Esa noche descubrió dos cosas, 1: que se estaba volviendo adicta a la enorme verga de Jorge y 2: que le gustaba que le dijera cosas sucias mientras lo hacían.

    Mientras metía la ropa a la máquina, recordó que tenía que apurarse, pues tenía muchas cosas que hacer ese día. Metio la mano y sacó detrás de un mueble viejo, una bolsa negra que era donde guardaba sus cacheteros y los metió a lavar junto con la otra ropa. Jorge le había mandado a pedir varios cacheteros más, los cuales decían cosas como:

    «Born to serve a huge cock» «Nacida para servir a la gran polla»

    «The bigger the better» «Cuanto más grande, mejor»

    «Thick mature Loves huge cock» «Gruesa madura ama enorme polla»

    Pero el que más exagerado y pervertido, le había parecido, era uno que tenía una enorme polla dibujada que decía. «SIZE MATTERS » «El tamaño importa»

    Cómo al medio día, la pareja salió rumbo al mercado, a comprar las cosas que la jamona iba a preparar para ese día de aniversario. Se cumplían 35 años de matrimonio y paulina, quería complacer a su esposo con un platillo especial.

    Mientras Joaquín ordenaba la carne, Paulina se fue al area de los vegetables y agarro el pepino más grande que había, luego se quedó como ida, pensando en que así la tenía Jorge, cuando escuchó la voz de su marido.

    -Mete ese pepino a la canasta mujer!-dijo Joaquín, mientras veía cómo la puta jamona lo sostenía

    -Ah! perdón viejo, es que me quede pensando si alcanzara para la ensalada-contestó la muy zorra

    -Claro que alcanza mujer, pues si es bastante grande-contestó el pobre cornudo, ajeno a que su amada y jamona esposa. Se metía un pepinote en la boca y entre las nalgas, todos los días mientras este dormía profundamente la siesta.

    La jamona preparo la comida, mientras Joaquín puso la mesa. El musculoso de Jorge, llego con dos botellas de vino, uno blanco y uno rojo. Se sentaron a cenar, y platicaron de cómo se habían conocido. El viejo se volvió a servir otra copa de vino, mientras paulina y Jorge seguían con la misma copa.

    Estuvieron platicando cómo por una hora y Joaquín ya estaba borracho. Pues empezó a decir puras tonterías

    -te quiero mucho paulina-dijo el viejo con otra copa llena en la mano

    -Yo también te quiero-respondió la jamona

    -Y a ti te quiero como a un hijo-le dijo a Jorge que ya lo vio muy tomado

    -Y si lo adóptanos? -pregunto el viejo en broma, mientras le daba otro trago a su copa

    -Es mejor que se acueste don Joaquín-le dijo Jorge, mientras lo llevaba a su habitación

    Joaquín se quedó dormido, casi al instante, era obvio que el alcohol lo ponía mal.

    -Sube por tu regalo-le dijo Jorge, mirando cómo la jamona asistía con la cabeza

    Paulina entró al apartamento y se dirigió a la habitación, donde jorge ya la esperaba, acostado en la cama completamente desnudó.

    -Ven aquí y déjame ver lo que traes puesto debajo de ese vestido-le ordenó Jorge

    Paulina se acercó y Jorge le quitó el vestido. Paulina lleva puesta, una tanga que Jorge le había dado y que se perdía entre su enorme trasero

    -Parece que todo lo que te pones se te ve chico-dijo Jorge señalando su culote

    -Si, eso parece-contestó la madura jamona que mirada como Jorge besaba sus nalgas

    -Jorge por favor, quiero que me mames las tetas, como el otro día-dijo la jamona tomándose los enormes senos

    -Te gusto eh! Dijo Jorge mientras seguía acariciando el enorme culo de la jamona

    -Si, mucho-dijo la tetona de paulina que ya se estaba mojando

    -Esta bien, ya sabes lo que hace falta-y le ordenó que fuera a la cocina

    Paulina había vuelto con una botella de leche condensada

    -Ayy papi si así -gemia la madura mientras vertía el líquido en sus enormes tetas

    -Ayyy jorge, ayyy papi!!! me gusta mucho como me chupas los pezones

    Jorge chupaba aquellas tetas cómo si su vida dependiera de ello.

    -mmm ahhh ayyy papi no pares por favor

    -Que estupido el viejo, que no sabe lo que es bueno dijo Jorge

    -Si, es un estupido y chapado a la antigua, el nunca me las quiso mamar, ayyy mmmm!

    -Sigue echando leche puta zorra!

    -Si, papi lo que tú ordenes

    Jorge estuvo mamando, por varios minutos, mientras masturbaba a la jamona con su mano.

    -Ayyy me estoy viniendo ayyy papi!

    -Vamos zorra, vente en mi mano! -ordenó Jorge mientras sentía cómo la jamona se venía

    -ayyy siii ayyy mmm -hizo la jamona cuando terminó de venirse

    Jorge la tomó del brazo y la tiró hacia la cama, luego le quitó la tanga y empezó a mamarle la panocha

    -Mmm ay papi que rico!

    -Eres una puta madura-

    -Ahora voltéate quiero mamar ese culo tambien

    Esa fue la primera vez que Jorge le mamaba el ano

    -Abre bien las nalgas zorra, con las dos manos

    Paulina sintió la lengua de Jorge y gimió de placer

    -Ven ahora te toca a ti mamar-dijo el Jorge mientras la ponía en la boca de paulina

    -Si, quiero que me la metas toda en la boca-dijo la muy puta

    Jorge le metió su enorme pene, pero a paulina solo le cabía unos cuantos cm

    -Vamos perra, trágatela toda

    -ahhh, toma puta mi leche en tu cara!!!

    Jorge se vino en la boca de paulina, pero ella sabía que ese toro joven aún le quedaba mucha leche más.

    -por favor, ahora quiero que azotes mi culote-dijo paulina mientras lo meneaba de un lado para otro

    -Toma perra lo que pediste! plas, plas, plas!! -se escuchaba cada que Jorge golpeaba el enorme trasero de la madura

    -Por favor méteme tu enorme pene-dijo la jamona que ya estaba demasiado caliente

    -Allí te va zorra -dijo Jorge cuando veía como la jamona agarraba sus nalgas para que entrara toda

    -Por favor-dijo ella mientras lo volteaba a ver

    -Veo que viniste con hambre

    -Si, mi panocha tiene hambre de pene joven y grande

    -Ayyy papi, ufff me matas cada vez que me la empujas, pero me gusta.

    -Abre bien las nalgas con las dos manos zorra

    -Ayyy si, ahhh Santo cielo! Ayyy papi

    -Quieres que te meta más zorra?-pregunto Jorge a lo que la madura solo asistía con la cabeza

    -No te escuchó perra!

    -Si, mi panochota quiere más de tu enorme verga papi ayyy!!

    Jorge y paulina se vinieron juntos, cuando Jorge sacó aquel animal, del maduro panochon de la madura ya lo tenía todo lleno de sus líquidos.

    -Esto va para largo-dijo Jorge que le ordenó que trajera algo para tomar

    Estuvieron un rato acariciándose y besándose, mientras la verga de Jorge empezaba otra vez a crecer

    -Estas lista para tu regalo-pregunto Jorge

    -Si, que es?-pregunto la jamona emocionada

    -Esta enorme verga en tu culo -le dijo Jorge al oído, mientras la jamona abría los ojos de sorpresa

    -En mi culo? Pero eso jamás entraría allí -dijo la muy tonta, con cara de preocupación

    -tu tranquila, con un poco de paciencia y disposición todo entra

    -Hay Jorge, prométeme que vas a hacer cuidadoso

    -Asi es, tu déjalo en mis manos-mientras le daba un beso

    -hay que lubricar bien esta verga antes de que te entre en el culo-le dijo Jorge para que se pusiera a mamar

    Paulina se puso a mamar ese enorme pene, Pensando en que en un momento estaría entrando en su virgen culo, Jorge por su parte jugaba con sus senos y nalgas

    -Estás lista? Pregunto Jorge, mientras le abría las piernas

    -Si, eso creo-contestó la jamona y agarrando el pene de Jorge lo llevó a su culo

    Jorge introdujo sólo la cabeza, y Paulina empezó a gritar.

    -Ay ay despacio papi

    -ahhh! que culo tan apretado tienes zorra

    -mmm Ayyy jorge me duele, un poco más despacio por favor

    -vamos tú puedes, trágatela, cómete este vergon

    «Quien lo iba a decir que en el día de mi aniversario. Me estaria comiendo una enorme verga por el culo» pensó Paulina

    -ah ay mmm ay Jorge papi me estás rompiendo toda

    -ahhh perra toma, toma,

    Jorge se vino y Paulina también tuvo su primer orgasmo anal. Los dos quedaron rendidos.

    -Que te pareció? Le pregunto el joven a la madura

    -Ay pues me dolió, pero también me gusto mucho

    Jorge le dio un beso, mientras paulina lo acariciaba. Jorge vio el reloj y ya eran las 2:00 de la mañana, le dijo que se vistiera y Paulina se fue a su habitación a lado de su esposo.

    Ya había pasado una semana, desde que paulina había tenido su primer anal. Estaba limpiando la cocina, cuando tocaron el timbre.

    Se trataba de su hermana mayor Carmen que venía a pasar unos días con ellos. Paulina la recibió y la hizo pasar, se dieron un abrazo y un beso en la mejilla. Joaquín también la saludo, y la invito a pasar a la sala. Justo estaban en eso cuando Jorge, apareció por la puerta del sótano para subir a su apartamento.

    -Muchacho, esta es mi hermana Carmen, que ha venido a pasar unos días con nosotros -dijo la jamona de paulina

    -mucho gusto, muchacho -dijo Carmen saludándolo con la mano

    -mucho gusto señora-dijo Jorge, que notó que la madura jamona, tenía las nalgas y las tetas aún más grandes que paulina.

    Continuará!

  • La esposa de mi amigo (7): Nublado por la calentura

    La esposa de mi amigo (7): Nublado por la calentura

    En viaje hacia la casa de mi amante, la que era esposa de mi buen amigo David, encuentro fotos desnudas de la mejor amiga de mí señora,  Clara, eso sumado a una señorita de 25 años que me calentó la última parte del viaje me dejaron llenito de leche y con una calentura para doscientos. Llegué como loco a eso de las 23:48 h, Mariana, por la última conversación que tuvimos, se iba a lo de una amiga a estudiar lo que me decía que Susana, su mamita milf iba a estar sola, mejor porque mi calentura no daba para más ese día. Me encontré con Susana sentada en el comedor sacando unas cuentas, tenía una bata de toalla celeste, con unas pantuflas haciendo juego, sus piernas morenas y bien tonificada estaban expuestas y parte de sus senos se dejaban ver, llevaba unos lentes de pasta negros, que le daban ese aire de secretaria hot y aún no se había desmaquillado, al verme sonrió mirandome por encima de los lentes.

    Mí pija que hacía 10 kilómetros que venía parada me nubló el juicio, ella me quiso saludar pero la tomé por la nuca, le di un beso largo, desenfrenado y violento. «Espera, que…» la calle con una cachetada que más que dolerle le hizo eco en su entrepierna «Apoya la cara y las manos en la mesa o vas a sentir mí furia» le dije a modo de amenaza, mientras desabrochaba mi pantalon, eso le hizo temblar las manos de excitación, apoyo toda la mejilla izquierda en la mesa, apoyo las palmas junto a su cabeza parando la cola en puntas de pie, le levanté la bata dejando ver un culo perfecto decorado por una fina tanga roja, le di una nalgada que la hizo temblar y resonó en la casa, ella lanzó un pequeño grito, dijo mí nombre a lo que respondí nalgeandole con más fuerza, mí pija se refregaba en su sexo por encima de la ropa interior empapada » Por favor, escu…» Le di una nalgada que quedó marcada en su nalga derecha “Shhh” dije al tiempo que corría su ropa interior y la penetraba con furia, la mesa bailaba, aplaudimos con nuestros sexos chocando, ella gemía ya entregada al placer.

    Me incline y pellizque sus pezones y le dije al oído «Querés ser una buena puta» entre el goce y el dolor asintió con la cabeza, Deslice uno de mis dedos dentro de su culo mientras gritaba como una loca, mí pija estaba que explotaba, la mesa la habíamos corrido casi un metro, en mí dedo podía sentir mí pija entrando y saliendo. Me estaba cansando, no sé cuánto tiempo me la cogí así mientras mis dedos jugaban con su ano, solo se que dos dedos entraban y salían de su culo con facilidad cuando la gire sobre la mesa, mis huevos pedían acabar, a ella le costaba respirar, yo pasaba mi pija por encima de la vagina rozando el clítoris, ella gemía mientras se amasaba las tetas, entonces la tomé por el cuello, le metí la pija en la concha y comencé a asfixiarla mientras la bombeaba con fuerza, colorada, casi al punto del desmayo, acabé toda mí leche en la concha, le solté el cuello y ella acabó cómo nunca, pasaron varios minutos hasta que dejó de temblar sobre la mesa.

    Las piernas le temblaban cuando camino en dirección a su habitación, pero le temblaron el doble cuando vieron que yo caminaba detrás de ella, quitándome la ropa y bajándome de un trago una lata de energizante, esa noche me la cogí dos veces más, le dejé mis dientes marcados en sus pechos, mis manos en sus nalgas y mis dedos en su garganta, cuando terminamos, mientras me lamia la pija para limpiarla, me susurro » Muchas gracias por la cogida, papi» yo le respondí “No te escucho” acompañado de un cacheton, lo dijo un poco más fuerte, le dí un nuevo cacheton en la otra mejilla, lo dijo un poco más fuerte y así hasta que a los gritos me agradeció por la cogida.

    Tengo que confesar que no me dieron las fuerzas para romperle el orto ahí mismo, pero al menos lo deje listo para la próxima. Por primera vez desde que tenemos sexo, me acoste con ella, le pase crema por todo el cuerpo de manera cariñosa mientras ella se recuperaba, la abrace y le acaricie el pelo para que se durmiera, creo que sentí algo de culpa por lo violento de la sesión desenfrenada de sexo. En cuanto estuve seguro de que no despertaría, tomé mi ropa y me instalé en mi cuarto nuevamente. El sábado en el desayuno no fue nada especial, me levanté normalmente, no mencionó nada de lo que pasó anoche, ya no era mi sumisa era la señora de la casa, pero en cuanto la vi en la cocina me acomode el paquete, lo que la puso colorada.

    Mi cara, sin embargo, debe haber sido un poema cuando vi 3 tazas en la mesa, la miré y pude sentir lo incómoda que estaba cuando su hija salió a desayunar.

  • De cómo Eva y yo nos vimos otra vez

    De cómo Eva y yo nos vimos otra vez

    Inma trabaja en una gestora financiera internacional como administrativa en la que lleva desarrollando sus funciones desde hace quince años. Yo trabajo como comercial en un concesionario de coches de una marca de alta gama, por lo que tengo un empleo algo flexible.

    Después de haber visionado la grabación de la cámara de vigilancia, estaba más caliente que nunca, con una calentura que me consumía el cuerpo y deseando no obstante a Eva, la jefa de mi mujer.

    Sucedió que debido a una huelga en el transporte público, tuve que acercar a mi mujer a su trabajo, así que la dejé a poco más de cien metros del edificio de oficinas con tal de no entrar en la calle dónde se encontraba ubicado ya que este hecho me ocasionaba tener que dar un gran rodeo. Al arrancar el coche de nuevo, miré por el espejo retrovisor y observé que Eva venía caminando por la acera y que recién se había bajado de un taxi, abrí la ventanilla del lado del acompañante y le hice el gesto de que se acercara. Asomó su cabeza por la ventana y sonriendo me dio los buenos días.

    – Estás guapísima, le dije y sonriendo pícaramente contestó «Por algo será».

    – Tengo algo que quiero que veas ¿cuándo podemos tomar un café?

    – Recógeme aquí mismo a las 6 de la tarde, contestó.

    Como en mi trabajo es habitual salir a enseñar y acompañar a clientes a probar coches, podía permitirme salir y no levantar sospechas.

    El día transcurrió en general bastante aburrido, había cerrado una operación de venta a un nuevo cliente que se había encaprichado por otro modelo y había entregado el suyo con menos de un año porque le gustaba cambiar. Así que a las 5,30 recogí mi portátil y me marché.

    A las 6 en punto apareció Eva puntual, se montó, me dio un beso y nos marchamos.

    Fuimos a una zona alejada, a una cafetería típica de las afueras, tomamos ella un té y yo un vino blanco.

    – Bueno, que era eso que querías enseñarme.

    – Aquí no, vamos a un sitio más discreto, dije.

    En enero a casi las 7 de la tarde ya es de noche y además comenzó a llover fuertemente. Conduje a una zona de un polígono industrial a medio construir con zonas con poca o nula iluminación y muy frecuentado por parejas en busca de intimidad.

    Aparqué y activé el seguro de las puertas, saqué mi portátil del maletín y lo encendí.

    Al momento le puse el vídeo.

    Estuvimos viendo en silencio, yo con una erección más que considerable.

    – Que cabrito, ¿Cómo los has grabado?

    – Instalé una cámara oculta.

    – Pues se lo han pasado muy bien, así el cabrón de mi marido me tiene abandonada.

    No esperé a que dijera nada más, había recogido ya el portátil, así que me acerqué a Eva y le planté un beso sin fin.

    Afuera la lluvia arreciaba, el sonido fuerte y monótono de la lluvia invitaba a arrimarse más. Con mucha dificultad, sin salir afuera primero se pasó Eva a la parte trasera del coche y después, haciendo verdaderos esfuerzos de contorsionismo me pasé yo.

    Continuamos besándonos como dos adolescentes, encendidos y calientes, fuimos quitándonos la ropa y en cuestión de un momento estábamos completamente desnudos. Me fascinaba el cuerpo de Eva, la suavidad de su piel y su olor corporal embriagaban mis sentidos. Recorrí, sin prisas, cada milímetro de su piel con mi lengua y mis labios y ella con los ojos entreabiertos se dejaba hacer. Besaba su cuello, sus pechos y lamía suavemente sus pezones. Le daba mordisquitos y ella temblaba y gemía.

    Cuando llegué a su entrepierna mi éxtasis fue in crescendo. Me esforcé en dar lo mejor de mis habilidades en el lugar más precioso de su cuerpo. Y mi repertorio de besos, caricias y masaje con lengua y dedos se quedó corto con la respuesta sin fin de su cuerpo.

    Su clítoris se agrandó y sus jugos alimentaban mi voraz boca. Sus deseos se mezclaban con los míos y sus gemidos perpetuaban mis caricias.

    Eva agarró mi cabeza con sus manos y me llevó a su boca. Se fundió su saliva con mi saliva y el sabor de sus jugos. Separó su cara de la mía y bajó lentamente por mi cuerpo, y si yo gocé su hermosura, ella dibujó un cuadro de placeres en mi piel. Su boca como pincel experto coloreó de sensaciones mi polla.

    Sin decir nada se tumbó y agarrándome por las muñecas me llevó a su cuerpo y me invitó con un beso sin fin a entrar en su morada.

    Y entré, y lo que encontré fue lo más maravilloso que había tenido en años. Y acoplados con la misma perfección que bailando un tango, gozamos ambos, lentos, sudorosos y agitados. Nos amamos sin fin y sin saber cómo aguantamos minutos interminables hasta que juntos explotamos yo dentro de ella y ella en mí.

    Me besó de nuevo, esta vez suavemente como dejando caer una pluma de piel sobre mis labios y me dijo «Te quiero sólo para mí».

    Afuera seguía lloviendo y dentro de mí se desató una tormenta.

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