Blog

  • Planes para seducirte

    Planes para seducirte

    Esta vez no quiero ramos de rosas ni peluches; quiero orgasmos. ¿te prendes? Quiero hacerte el amor poco a poco, que nuestros cuerpos se fundan, que nos desborde el cariño más salvaje. Quiero muchos orgasmos, amor.

    Te espero en casa, vestida con ese conjunto negro que sabes que tanto me gusta. Y te aviso de que tengo ganas de redescubrir nuestro piso, con poca ropa y muchas ganas de sentirnos.

    Nuestro viaje de placer empezará en la cocina. Junto a la mesada, te quitaré la camisa y lameré tu cuerpo desde el cuello hasta el ombligo. Antes de que me puedas decir lo caliente que te pone sentir mi lengua en tus pezones, agarrare un pañuelo y te lo ataré en los ojos. Estarás bajo mi control.

    Me sentaré y abriré las piernas para invitarte a descubrir mi humedad. Antes de que puedas bajarte ansioso los pantalones, empujaré tu cabeza hacia mi entrepierna. Ahí te estarán esperando mis muslos ardiendo por sentir tus labios. Empezarás rozándome con suavidad con la punta de la lengua, pero poco a poco te pedirá que vayas subiendo la intensidad. Querré más. Mucho más.

    Después, te llevaré hasta el salón donde te sacaré el pañuelo de los ojos para atártelo ahora a las manos. Te empujaré contra el sofá para que te sientes y te iré desnudando poco a poco. Me colocaré sobre tu cuerpo y me acercaré un poco más a ti para rozarte con mis pezones duros. Te los pondré encima de los labios para que los chupes, pero también recorreré con ellos tu pecho y tu panza y bajaré para rozarte con ellos el pene. Te morirás de ganas de tocarlos… pero no podrás porque estás atado.

    “Seguime”, te susurraré. Camino a nuestra cama, te desataré las manos para que busques mi placer con los dedos. Quiero cabalgarte. Te diré que te sientes en el borde de la cama para colocarme sobre ti, justo encima de tu pene erecto pero sin dejar aún que entre. Iré bajando poco a poco, tan despacio que podrás ir sintiendo centímetro a centímetro cómo se unen nuestros cuerpos. Así, hasta que seamos uno. Sabes que no podré evitar gemir; gemir de placer por sentirlo hasta el fondo.

    Sé que con las manos, agarraras mis nalgas, para seguir el ritmo de mis caderas. Cada vez, se moverán más frenéticamente. Tu respiración cada vez estará más entrecortada y tu lengua más caliente dentro de mi boca.

    Cuando menos te lo esperes, me levantaré y te llevaré hasta el baño. Allí, mirándonos en el espejo, apoyada sobre la bañera, me penetrarás desde atrás. Quiero que veas mi cara cuando llegue hasta lo más alto. No podrás resistirte a acariciar mi espalda, sujetar mi cintura, pellizcar mis pezones… Y yo mientras, dejaré que mis dedos exploren mi entrepierna.

  • Eduard está de regreso

    Eduard está de regreso

    Eduard se ausentó bastante tiempo, como había prometido cada vez estaba más convencido en que por fin podía desatar todas sus fantasías sexuales con Elisa, la chica que tanto deseaba y ahora era mi novia pero, con un giro del destino terminamos siendo amigos y llegue a compartirla con él.

    Regresó con muchos regalos que el nombró como «accesorios de perversión».

    Llegamos a un nivel de confianza y relación abierta que compartimos un grupo en una red social, donde nos dirigíamos entre los tres, por supuesto que después de la tremenda cogida que le había dado a la conservadora Elisa estaba sediento de más sexo, así que por medio de ese grupo nos hacía llegar sus videos masturbándose y sacando el semen de su prominente verga para deleite de Elisa.

    En mi caso no era más que envidiar y saber lo mucho que me falta para estar a su nivel y desarrollo. Elisa luego de lo último es más extrovertida, más suelta y vulgar y ese giro de personalidad me encanta, a veces comentábamos sobre Eduard y le preguntaba si lo estaba esperando ansiosamente.

    -Espero no te moleste pero sí- contestó mi novia.

    -Para nada, me alegra saber que disfrutas- respondí.

    Eduard y yo nos encontramos al siguiente día en nuestro trabajo, nos saludamos y compartimos las vivencias en nuestras ausencias mutuas por lo que el día se desarrolló igual, con la rutina laboral. Todo parecía ir normal, casi sin mencionar nuestra última picardía pero sabíamos que el tema estaba sobre la mesa.

    -Tendremos una fiesta en la casa de mi madre, me gustaría invitarlos- dijo Eduard.

    -Gracias me parece bien- le respondí.

    Luego de puntuar detalles de la fiesta seguíamos con las pláticas tontas y efímeras. El día de la fiesta había llegado y nos apresuramos a ir con Elisa, ella muy elegante y sensual era imposible no notarla, por lo que yo fanfarroneaba a su lado como pavo real. Saludamos a los invitados y estaba allí y Eduard nos presentó a su primo JeanCarlos, un joven de 22 años de edad, apenas 3 años mayor a nosotros, él muy encantado saludó a Elisa muy amena y coquetamente.

    La fiesta iba muy bien, la música agradable y la noche tomaba su curso, Esuard se acercó a mí y entre música y baile me dijo que lo acompañáramos; que él quería mostrarnos algo, así que lo seguimos a su cuarto y ahí estaba sobre la cama una caja grande, dijo que era nuestra y que lo aceptáramos como un regalo. Emocionados abrimos la caja con mi novia y dentro estaba ropa para ambos, zapatillas y celulares modernos así que alegres agradecimos a Eduard. Dentro de una bolsa negra había un regalo exclusivo para Elisa así que él le pidió que lo abriera y mostrara, Elisa abrió el paquete y en él habían mucha ropa interior sensual, bolas, vibrador, aceite lubricante, orejas de conejos y todo tipo de babydoll, conjuntos sumamente excitantes.

    -Espero verlos lucir pronto- Dijo mi amigo con morbo.

    -Pronto- respondió Elisa sonrojada.

    Mientras terminábamos de ver los regalos Eduard me comenta:

    -Maje, JeanCarlos preguntando por Elisa; diciendo que está bien buena y que rica está, que me apresurara a presentársela pero yo le dije que no; vos no sos su hermano sino su novio por lo que le dio mucha pena.-

    -JAJAJA, no lo puedo culpar- respondí con ironía mientras los tres reíamos.

    Luego de esa noche volvimos a casa con nuestros regalos, mientras que Eduard nos escribía por medio de nuestro grupo de red social que Elisa le mostrara como le habían quedado sus regalos íntimos, así que decidimos enviarle fotografías y un pequeño video pero sin mostrar su rostro por razones de seguridad, así que mi amigo los recibió muy bien, al instante envió un video corto masturbándose y usando lubricante en su enorme verga.

    Al día siguiente nos encontramos en nuestro trabajo, mi amigo muy seguro me preguntó cuándo sería nuestro próximo trio con mi novia, así que le aseguré llegara a mi departamento para poder hacerlo ese fin de semana. Al fin había llegado el sábado y Esuard condujo a mi departamento mientras esperábamos que Elisa llegase. Mientras tanto nosotros decidimos que luciera su traje de conejita con sus mallas negras, de inmediato los dos estábamos con el falo como mástil mientras nos reímos de nuestras picardías, Elisa había llegado junto a su padre que pasó a dejarle; muy sonriente y coqueta me saludo de un húmedo beso en la boca y a mi amigo con un beso en la mejilla.

    -Veo que me esperan con ansias- comentó Elisa al vernos con la verga parada.

    -Estamos muy ansiosos por vos mi amor- respondí.

    -Elisa, tómese su tiempo que en la habitación hay un atuendo- sugirió Eduard.

    Mientras ella se preparaba, nosotros mirábamos algo de porno en la tv y acomodábamos el sitio para el sexo; la noche comenzó a caer y Elisa por fin estaba lista. Otra vez abrió la puerta y dejo ver su suculento cuerpo, su traje de conejo azul celeste y blanco le sentó muy bien al color de sus ojos, con sus tacones altos caminó hacia nosotros y tomo la verga de Eduard sobre su pantaloneta mientras me besaba apasionadamente.

    Mi amigo tomó el vibrador y comenzó a pasarlo sobre su vagina, Elisa cerró sus ojos mientras estrujaba su cuerpo y un largo gemido interrumpió nuestro beso. Eduard desabrochó la parte interior del traje mientras seguía usando el vibrador, la hermosa vagina de Elisa estaba tan mojada sin siquiera penetrarla, una larga tira de fluido vaginal colgaba de sus rosados y pálidos labios, Eduard se inclinó; sacó su lengua y tomó la tira con su boca hasta llegar a los labios de su vagina, el sexo oral de mi amigo era frenético, hacia esos sonidos sucios y a la vez tan perversos mientras Elisa tomaba su cabeza. La verga de Eduard parecía que iba a explotar sin darse cuenta se salió de su pantaloneta y se acomodó en su ombligo.

    Me levanté y tomé a Elisa por su cintura, Esuard se desvistió y se sentó en el sillón, así que me saque la verga y poco a poco se la fui metiendo a mi hermosa novia, incliné su cabeza para que le mamara la verga a Eduard. Los tres gemíamos vulgarmente, mientras Elisa chorreaba de su vagina.

    Mi amigo no podía esperar más, se levantó y me pidió que cediera el puesto, era su turno; colocó la cabeza de su oscura verga en la entrada de la apretada y carnosa vagina de Elisa mientras presionaba poco a poco, mi novia poco o nada podía controlar sus espasmos, mientras gemía y saboreaba mi verga, Eduard subía el ritmo cada vez más, Elisa apenas podía seguir mamándome la verga, cada impacto de sus cuerpos y manotadas hacían mecer sus pechos de un lado a otro así que aproveche a pasar mi ensalivado falo entre ellos, sentí tan rico que mis espasmos se aceleraban y justo antes de venirme me detenía para seguir en la acción. Mi amigo le estaba dando con todo, sus huevos rebotaban en el abdomen de Elisa y en las últimas cinco penetradas lo hacía con fuerza hasta sacar su verga lubricada en la conchita de mi novia. Me recosté en el sillón y senté a mi novia en mi verga vertical, deliciosamente tomé sus redondas nalgas y comenzó a moverse, cada vez más rico, yo sentía como lubricaba mi verga, Eduard se sentó cerca de mi cabeza y colocó su falo en la boca de mi novia.

    Su verga es tan grande que no tiene problemas en maniobrarla hasta su boca y sus huevos cuelgan tanto que se acomodaban en mi frente, me pareció extraño tener las bolas de otro tipo en mi rostro pero estábamos en tal grado de excitación que nada nos importaba ya, la saliva espesa de mi novia escurría por toda la verga de mi amigo, pasando por sus huevos y llegando a mí. Eduard se levantó y se colocó justo atrás, comenzó a lamer el culo de Elisa mientras yo la penetraba, estábamos muy mojados y lubricados de nuestros fluidos, de pronto sentí tan rico como pasaban la lengua en mis huevos mientras mi novia seguía moviéndose sobre mí. WTF pensé en ese momento, el rostro de Elisa está al lado del mío, obvio no es ella.

    Eduard pasaba toda su lengua desde el culo blanco y duro de mi novia, bajaba por el coño penetrado por mí y llegaba a mis huevos, yo no pude más y comencé a correrme dentro de Elisa, gemíamos tanto, Elisa se recostó a escurrirse la leche y Eduard me levantó su pulgar, yo respondí igual.

    Aún con mi semen en su vagina Eduard tomó a mi novia y la colocó de pie, comenzó a penetrarla con deseo desde atrás encajando sus nalgas en su cuerpo, estampándolas con rudeza y aplaudiendo con el impacto,

    -des… paciooo… – gemía Elisa entre dientes, Eduard obvio no se detendría, la usaría como su perra y subió su intensidad, poco a poco y tomada del pelo la llevo hasta la pared, en cada penetrada escurrían fluidos de la vagina de Elisa deslizándose sobre la verga y bolas de Eduard. Luego de un rato penetrándola en esa pose mi novia y yo nos colocamos en un 69, mientras le comía el coño rojo a Elisa Eduard se colocó nuevamente y comenzó a penetrarla, yo estaba como espectador, sintiendo ese olor a sexo, los sonidos de su vagina aferrada al tronco de mi amigo, así que aun penetrándola yo seguí pasando mi lengua, aunque a veces tocara conscientemente la verga de Eduard, ya estábamos allí, no nos importaba nada más que el placer entonces devolví el favor pasando mi lengua por los huevos colgantes de mi amigo, los tres gemíamos tanto, Eduard no resistió y comenzó a correrse también dentro de la vagina de Elisa. ¡Diablos! Había tanto semen allí; mi amigo descargo todos sus huevos, metía sus dedos en la vagina de mi novia, los sacaba con el semen y se lo colocaba en su boca mientras ella lo tragaba, esto estuvo genial.

    La noche terminó y ahora los tres estamos ansiosos de nuestro próximo encuentro.

  • Mi padrino me enseña a coger

    Mi padrino me enseña a coger

    —Te juro que es un tipo increíble, hace un mes que salimos.  Me vuela la cabeza cada vez que me hace el amor, nunca he gozado tanto, me he sentido tan plena como con él. Tiene 45 años, me importa un carajo que me lleve 20 años, y si lo ves, ni pensas que puede hacerme mierda como me hace.

    —Juli, nos conocemos, siempre dijiste que tenías buen sexo con tus parejas, con las dos que te conocí. Dije.

    —Es que yo pensaba eso Zoe, pero ahora descubrí que no, que ni siquiera estaba cerca de saber lo que era el placer. Te juro que me encantaría que lo conozcas, aunque sea para charlar, porque encima eso, es un tipo super agradable, sabe un montón, es educado, mmm, me excito solo de pensar en él. Y te aclaro, no es que tenga una verga fenomenal, nada que ver. Es un todo.

    —¿Cómo lo conociste, como empezó todo?

    —Muy loco. Una noche yo había salido con unas chicas del trabajo, fuimos un bar, empezamos a tomar, yo esa tarde había discutido con Iván y estaba amargada, las chicas se empezaron a ir con chicos, yo ni ahí. Él estaba en la barra. Era el menos apetecible de todos. Lo encaré. Fui y le dije: “¿Vamos?” Me dijo que sí, y subimos a su auto. Le dije de ir a mi departamento. Me tuvo que ayudar a caminar, un desastre. Lo último que me acuerdo es estar vomitando y el ayudándome.

    Cuando desperté estaba en mi cama, solo tenía la tanga y el brazier. Pensé ¿que cagada, con quien me acosté?

    Iba al baño, cuando lo veo sentado en un sillón, sonriendo. Por suerte me acorde de su cara. En el baño me puse la bata de toalla y fui con él. Me saludó con la mano. Le pregunté si habíamos tenido intimidad. Me dijo que no.

    Le pregunte por qué: “No me gusta abusar de una mujer.” Fue su respuesta. Le pregunté por qué no se había ido: “No quería que pienses cualquiera, me quede para que estés tranquila.”

    Desayunamos juntos, y me emborrache, pero con sus modos, su educación, del cuidado que tuvo para conmigo. Me empecé a excitar, y se lo dije. Sonrió y me dijo que era hora que se fuera. Le pedí por favor que me haga el amor. Y me lo hizo. De una forma que nunca me lo habían hecho. Ahí descubrí que era ser una mujer, como goza una mujer. Y no fue una, fueron tres veces. Almorzamos y cenamos juntos. Se fue cuando yo me iba a trabajar. Ya estaba totalmente enamorada de él.

    —No lo puedo creer, te escucho y no puedo creer como estás. ¿Por qué no armas algo y voy con Fran, él no tiene por qué saber nada? Pregunté.

    —Dale, hoy lo charlo y si no tiene problema el viernes vienen a cenar a casa. Dijo mi amiga.

    —Genial.

    Juliana era una amiga y compañera de secundario. Era bonita sin ser una bomba, adelgazando un par de kilos, seguramente muchos más hombres la cortejarían. Yo era parecida, casi un metro setenta, pechos no muy grandes, una linda cola y un par de kilos mal ubicados.

    Yo estaba saliendo con un chico hacía seis meses, y nunca terminaba de despegar como noviazgo. Era algo que me frustraba. Teníamos sexo, claro. Y la pasábamos bien, aunque siempre creí que la podíamos pasar mejor.

    Cuando llegamos al departamento de Juli, nunca imagine lo que el destino me depararía.

    —Hola, pasen chicos, mi novio está en la cocina.

    —Amor, llegaron Zoe y Fran.

    Se abrió la puerta de la cocina y apareció mi padrino Quique, Enrique.

    —Hola Quique, ¿Cómo andas? Dije sonriéndome.

    —Zoe, querida. Que alegría verte. Esto sí que no lo esperaba. Flor de sorpresa. Dijo Quique.

    —Y para mí, ni te cuento.

    —Veo que se conocen. Dijo sorprendida Juli.

    —Si Juli, es Enrique, o Quique, o como lo llamaba cuando era chica, Tío Quique. Es primo de mi vieja y mi padrino.

    —Ah bueno. Dijo Juli poniéndose colorada.

    —Tranquila, no hay problema.

    Obviamente mucho más no hablamos de la relación y nosotras evitamos cualquier comentario sobre la charla que tuvimos. Cuando terminamos de cenar, con Juli levantamos los platos y en la cocina me dijo:

    —Boluda, que vergüenza, perdoname, no imaginaba que era tu padrino.

    —Juli, nada de que avergonzarse. Además él es un tipo soltero. No están haciendo nada malo.

    Cuando nos fuimos del departamento de Juli, nos despedimos con un beso y mi padrino me guiño un ojo. De allí directo a mi departamento, y hacer el amor, con Fran, fue horrible. No podía sacarme de la cabeza mi padrino, lo que me había contado Juli y pensar lo que ella estaría gozando en ese momento. Y yo con algo que entraba y salía de mi vagina, y me molestaba.

    Al día siguiente estuve pensando en Quique todo el día. No solo era mi padrino, se había transformado en un amigo, un consejero con el paso de los años y mi edad. Cuando abrí el negocio, él fue quien me apoyo, me guio con los tramites. Siempre teníamos charlas, y ahí me di cuenta que nunca de sexo. No pasaba semana sin que lo viera o lo llamara por algo. Siempre estaba para darme una mano, un consejo, una palabra de aliento.

    Quique era un hombre de mi estatura, semi calvo, con buenas facciones, no delgado, pero a favor, super amable, educado y con un carisma especial. Nunca le conocimos novias en la familia, tenía un negocio que funcionaba muy bien y vivía muy bien.

    —Hola Quique.

    —Zoe, ¿Cómo estás?

    —Y… sorprendida, no te lo voy a negar. ¿Vas a estar ocupado hoy?

    —Si, vamos con Juli a ver una obra de teatro. ¿Queres venir, te invito?

    —No gracias, no quiero ser una molesta. Quería invitarte a charlar y cenar. Nada serio.

    —Que pena. Escuchame, Venite mañana al mediodía a almorzar a casa, voy a estar solo.

    Cuando llegue a su departamento, faltaba para el mediodía, pero mi ansiedad podía más.

    —Viniste temprano, ¿queres un café?

    —No, un whisky. Dije.

    —Zoe, no son las once de la mañana, no es hora de un whisky.

    —Entonces medio.

    Me sirvió media medida, me dio el vaso y se sentó enfrente de mí.

    —No estás bien, nunca te vi tomar a esta hora. ¿Qué pasa Zoe?

    —Pasa que te estas cogiendo a una amiga de mi edad, a quien conozco mucho, hemos estado en una cama con dos tipos juntas, y me dice que esta de novia con un tipo que le vuela la cabezas, que la hace sentir mujer por primera vez en su vida, que goza como nunca en su vida cuando yo la vi gozar. Eso pasa. Pasa que sos mi padrino y quiero saber que carajo le haces.

    Ah, nunca hablamos de sexo, ayer pensaba eso. Me aconsejaste de miles de cosas, pero nunca de sexo.

    Es hora Quique. Es hora que me expliques por qué nunca te vimos con una mujer y ahora estas con una pendeja a la que le llevas 20 años. ¿Qué tiene ella que yo no tenga?

    —¿Estás celosa?

    —Si, por supuesto, bueno, no en ese sentido, pero porque con ella hablaste y conmigo no…

    —Porque soy tu padrino. Otra persona tendría que haber hablado.

    —Mi madre, pero no lo hizo. Ni siquiera me dijo dónde estaba el clítoris.

    —¿Qué queres saber?

    —Todo.

    —¿Con cuántos tipos estuviste?

    —Contando al actual, tres.

    —¿Edades?

    —18, 23, 25 Fran.

    —¿Gozas? ¿Tenes orgasmos? ¿Sos multiorgasmica?

    —Gozo, a veces. Orgasmos sí, claro uno, muy rara vez dos.

    —¿Te masturbas?

    —Quique, que pregunta.

    —¿Sí o no?

    —Si.

    —¿Chupas la pija? ¿Tenes sexo anal?

    —Quique por favor, no me preguntes eso.

    —Zoe, vos quisiste hablar. No me vengas con pendejadas.

    —A veces le chupo a Fran. Y la cola, no, no la doy ni en pedo.

    —¿La tiene muy grande?

    —No… 14, 15cm. no se la medí.

    —¿Gozas cuando te chupa la concha?

    —Cuando me la chupa, a veces, casi nunca…

    —Entiendo. Son inmaduros sexualmente Zoe, eso pasa. No tienen experiencia y no se toman el tiempo de hablar entre Uds., ver que les da placer, que los excita, que excita al otro, conocer su cuerpo, vos especialmente. Tener sexo, es maravilloso, pero puede ser frustrante muchas veces.

    —Como siempre en mi caso.

    ¿Me vas a ayudar?

    —¿Ayudar a qué?

    —Quiero gozar como Juli. Te lo dije.

    —Para eso tenemos que tener sexo Zoe, y sos mi ahijada.

    —Soy una mujer, no me jodas.

    —Zoe, por favor.

    —Yo te pido por favor, tengo 25 años, quiero gozar del sexo. Perdí la virginidad a los 16, es triste lo mío.

    —Esto no lo tiene que saber nadie porque tenemos un escándalo familiar.

    —Ni loca. Olvidate.

    —Tenes que hacer todo lo que te diga y dejarme hacer todo.

    —Si, dale.

    —Vamos a mi dormitorio. Dijo mi padrino.

    —Quiero que te desnudes totalmente. Me dijo cuando entramos al dormitorio.

    Como él me indicó, me quite toda la ropa. Me dijo que suba a la cama, que me ponga de rodillas con los brazos al costado del cuerpo. Me puso una venda en los ojos y me dijo:

    —Quiero que con las yemas de los dedos recorras todo tu cuerpo, empezando por los brazos, el cuello. Pero no tocando a lo bruto, no. Con suavidad, sintiendo cual parte tiene mayor sensibilidad, cual responde a esas caricias que le vas a dar.

    Lo empecé a hacer y lo primero fue mi mano derecha, la palma, el dorso, luego lleve la mano al hombro y baje lentamente. Increíblemente para mí, me fui excitando. Cuando llegaba a la parte interna del codo él me dijo que valla despacio. La sensación de placer era rara, nunca la había sentidos.

    —El pezón al final, evítalos, soy muy sensibles. Recorrí mi pecho derecho, arriba, los costados, abajo del pezón.

    Luego le llegó el turno al pezón, no lo veía, pero sentía que estaba muy duro, casi me dolía. Baje mis manos a mi vientre, y cuando iba a ponerlas sobre mi entrepiernas me dijo que me ponga de pie, y acaricia mis piernas. Yo sentía que es cualquier momento podía tener un orgasmo.

    —Quique siento que voy a tener un orgasmo.

    —No todavía, contenelo. Ahora el otro brazo. Me dijo.

    Las sensaciones eran intensas, la sensibilidad de mi piel estaba al máximo. Por momentos sentía como si mis manos trasmitieran electricidad. Cuando iba a ir a mi entrepierna, nuevamente me detuvo.

    —Parate por favor. Empezando por el brazo derecho, quiero que me señales, sin hablar, donde sentiste más placer.

    Yo estaba todavía vendada. Señale el primer lugar y sentí como su boca lo besaba suavemente. Aspire profundo, sentir esos labios era inigualable. Cuando su boca fue a mi cuello y mi cara, sentí como por mis piernas caían mis flujos vaginales. Me estaba volviendo loca. Siguió por mis pechos, Dios, que placer que me daba esa boca, chupaba suavemente mis pezones. No pude contenerme y tuve un orgasmo. Mi cuerpo se estremeció por completo.

    —Quique yo…

    —Tranquila, ya lo note… sigamos. Me dijo con una voz super tranquila.

    Cuando su boca dejo mis pechos y bajo a mi vientre estaba segura que por fin mi vagina iba a recibir caricias o besos. No fue así. Por unos segundos no sentí nada. Estaba parada en la cama, con las piernas separadas y solo sentía como mis jugos recorrían la parte interna de mis muslos. De pronto, me empujo suavemente hacia atrás, e hizo que me apoye en su pecho. No me di cuenta en el momento, pero no sentí su pene rozarme.

    Su boca busco mi nuca, la besaba, la recorría con su lengua mientras sus manos acariciaban mis brazos suavemente. Yo estaba totalmente prendida fuego por dentro. Puse mi cabeza hacia un costado y su boca fue a mi cuello, al tiempo que sus manos acariciaban con mucha suavidad mis pechos. No pude contenerme cuando con la palma de sus manos hacía círculos sobre mis pezones y estalle en otro orgasmo y mi cuerpo se lo hizo saber.

    —Quique otro…

    —Zoe, falta mucho placer, disfruta.

    Y sus manos, finalmente se apoyaron en mi entrepierna, la empujaron hacia atrás y pude sentir como su pija separaba mis cachetes del culo. El orgasmo no lo sentí venir, fue instantáneo y brutal. Sin penetrarme, sin siquiera meterme un dedo en la concha me había sacado tres orgasmos, ninguna de mis parejas lo había logrado.

    —No doy más Quique, cogeme.

    —No….

    Esperaba que sus dedos, suavemente, o brutalmente, como quisiera, pero entraran en mi concha. No lo hizo, en cambio, se separó y con su boca recorrió el camino de mi columna, mientras desde atrás pasaba su mano y la apoyaba en mi concha, con movimientos casi imperceptibles, pero que me volvían loca. Llegó a mi culo y dándome una palmada, me pidió que me ponga de rodillas.

    —Zoe, ya conociste las zonas de placer de tu cuerpo, ahora, úsalas para darte placer.

    Mis manos volvieron a mis brazos, la sensación de saber dónde tocarme y que iba a sentir me embriagaba. Casi con desesperación lleve mis manos a mis pezones, me volvía loca lo que había sentido y quería volver a sentir. Sentí un roce en mis piernas y como sus manos tomaban mi cintura.

    —Zoe, quiero sentir como de regalas todo tu placer. Por favor, dame todo tu placer. Me dijo y me volvió totalmente loca, quería que se dé cuenta como estaba gozando.

    Sus manos tomaban mi cintura, yo movía mi pelvis en el aire, mis manos me acariciaban y excitaban como si no fueran mías. De pronto, sin esperarlo, sentí como algo separaba mis labios vaginales y tocaba levemente mi clítoris. Era su lengua, no más de diez segundos después, estalle en otro orgasmo.

    —Así Zoe, regálame cientos de orgasmos.

    Cuando me empezó a chupar con todo no pude contenerme más, mis manos no dejaban de tocarme todos y cada una de mis zonas de placer. Los pezones me dolían de tan duros que estaban.

    —Ahora sí, sin lastimarlo, juga con tu clítoris.

    Lo toque con dos dedos, temiendo lastimarlo. Mi otra mano apretaba con todo un pecho. Fui tomando confianza y mis dedos se movían amigablemente con mi clítoris. El con su lengua entraba y salía de mi concha sin parar. Me estaba cogiendo con la lengua, no lo podía creer. Otro orgasmo me sacudió por completo.

    —¿Conoces tu punto G? Preguntó.

    —Creo que sí.

    —Con dos dedos búscalo, no lo agredas, acarícialo.

    Metí dos dedos y no fue difícil encontrarlo. Me sacudí cuando lo acaricie. Quique llevo su lengua a mi orto. Ni un dedo ni una lengua habían tocado mi orto nunca. No pude resistirme a la sensación de placer. Mis dedos acariciaban mi punto G, cada vez con más fuerza, no los podía detener ni controlar. Y su lengua, que empezaba a penetrar mi virginal culo. Mi mano recorría mis pechos, mi cara, metía dos dedos en mi boca para que los chupe, volvía a recorrer mi cara y mis pechos. Estaba estallando de placer y no podía ni quería parar.

    Me di cuenta que se levantaba por el rose de su cabeza en mi pierna, yo no sacaba mi mano de mi concha, ni dejaba de acariciar mi punto G, ni de apretar mis pecho.

    Una de sus manos tomo mi nuca, y con firmeza hizo que mi boca fuera al encuentro de la suya, que fue en mismo instante que dos dedos de su otra mano, entraban en mi concha.

    No sé como pude hacer para gritar de placer mientras me besaba. No dejaba que nuestros labios se separen, no dejaban de entrar y salir sus dedos de mi concha. Metió un tercero, cinco dedos en mi concha dándome placer. Pero solo duró un segundo. Saco uno y lo apoyo en mi orto. Fue el acabose, el delirio total. Comencé a mover mi pelvis con todo, saque mis dedos de la concha, empuje el suyo dentro de mi orto y lo abrace con fuerza, me dejo dejar de besarnos, apoye mi cabeza en su hombro y con la otra mano también lo abrace. Mis movimientos de pelvis eran bestiales, a una velocidad que creía imposible. Yo estaba cogiendo desesperada esos dedos, en mi concha y en mi culo.

    De pronto mi cuerpo comenzó a temblar en forma monstruosa, totalmente descontrolado. El saco sus dedos y me abrazo, conteniéndome. Estuvimos varios minutos así.

    —Por favor Quique, ¿que fue eso?

    —Eso fue placer Zoe. Sentí el aroma de nuestros cuerpos, aroma a sexo, a libertad, a placer. No hay perfume que lo tape.

    Ahí reaccione. Tenía razón, era embriagante. Reconocerlo hizo que lentamente me fuera excitando.

    —Ahora, te voy a soltar, me voy a acostar y con tus manos vas a buscar las zonas de placer de tu pareja.

    —Pero no te veo, ¿cómo voy a reconocerlas?

    —Ahí está lo mágico, vas a tener que agudizar tus sentidos.

    Ya me excitaba buscar las zonas de placer de un hombre, nunca lo había hecho, “no es necesario, el hombre no necesita más que le toque la pija”, era mi pensamiento habitual. Trataba de sentir las vibraciones de su cuerpo en mis dedos, los cambios y ruidos de su respiración. Cuando me di cuenta, puse una de mis piernas tocando su cuerpo, para sentir también allí sus vibraciones y movimientos.

    Descubrí que eran casi las mismas que las mías. A propósito, no por maldad, sino por obvio, no toque su pija ni sus bolas.

    —Ahora, usa tu boca para dar placer, queres que tu hombre se excite para que te de placer.

    Lo empecé a hacer y descubrí que hacerlo me generaba excitación y placer a mí misma. Entendí porque su pija estaba dura cuando me apoyo contra ella. Chupaba y besaba su cuello mientras con mis dedos jugaba con sus pezones. Lleve mi boca a ellos y no pude evitar que una de mis manos buscara su pija para acariciarla. No fue sorpresa que estuviera parada, bien dura. Escuchaba sus cambios de respiración y me excitaba, sabía que recibía lo que le quería transmitir.

    —Goza Quique, quiero que goces con todo. Quiero sentir como tu cuerpo vibra con mis besos y caricias. Dije.

    Otra sorpresa, nunca había hablado teniendo sexo, ni un “más”, “Sí, así”, mucho menos una oración completa como esa. Me sentí feliz por haberlo hecho.

    Nunca fui amantes de chuparle la pija a un hombre, me parecía que era como que “La mujer es para chupar la pija”, o “Las putas chupan la pija”. “Yo no soy puta ni estoy para chuparle la pija a un tipo.” Era mi pensamiento, y de pronto, estaba chupando y saboreando esa pija, que no era monumental, ni gruesa ni nada especial, pero era de mi pareja, por su respiración sabía que lo disfrutaba, y yo al hacerlo al sentir como su respiración se agitaba cada vez más. Yo estaba super excitada excitando a mi pareja, reloco. Con una mano lo masturbaba, mi boca lamía y chupaba, la pija o las bolas y mi otra mano metió dos dedos en mi concha, que buscaron al punto G. QUE PLACER.

    Ese hombre gemía, temblaba, tenía la respiración entrecortada por mí, por mis caricias, por mis besos. YO LE DABA PLACER.

    Pensaba que iba a terminar en mi boca, que YO con mi BOCA lo iba a hacer ACABAR. No, no fue así.

    —Nos unimos. Dijo.

    Que hermosa forma de decirlo, dulce, tierna, nada violenta, nada de “Monta yegua”, “Montame”. Me puse sobre él tome su pija y la arrime a mi concha. Lentamente la fui metiendo.

    —Zoe, ahora disfruta todo lo que aprendiste. Me dijo Quique.

    Fui girando en círculos con mi cadera, para que su pija acaricie mi punto G y mi clítoris se frote contra su piel. Mi excitación subía sin parar. Mis manos comenzaron a acariciar mis cuerpo, tenían perfectamente aprendido donde tocarme, donde apretarme, donde acariciarme. Tocaban mis pezones, mis brazos, mi cara, mi cuello. Dios que placer. Y al mismo tiempo sentía como él gemía, me acariciaba y apretaba mis muslos, en clara muestra de excitación, por mí, gozaba por mí mi hombre. La más traviesa de mis manos, bajó a buscar el clítoris, que encontró de inmediato. Mis movimientos cambiaron, ahora, subía y bajaba, no hacía círculos con la cadera. Y mis dedos jugaban sin parar con mi clítoris, mi otra mano apretaba mis pechos, retorcían mis pezones provocándome dolor y placer.

    Necesitaba estallar y hacerlo estallar con todo, quería sentir su leche estrellarse en mi vagina. Con una inconciencia supina, baje la otra mano y la lleve a mi culo. Metí un dedo sin dudarlo. Y fue el descontrol total.

    —Sentís, me metí un dedo en el culo de lo caliente que estoy, maldito, ¿Por qué no tenes dos pijas para darme por los dos lados? Quiero que acabes bien adentro mío, que inundes mi concha con tu leche.

    Si, así bombéame con todo, apretame las tetas por favor, me vuelve loca eso, y dame a chupar un dedo de tu mano libre.

    Sos un hijo de puta, no me podes tener así caliente, es la gloria y el infierno al mismo tiempo, por favor acábame, no doy más, de ser una pelotuda en la cama me transformaste en una ninfómana que solo quiere placer y darle placer a su pareja.

    Dame, si así, dame toda tu leche. Siiiii.

    Cuando reaccione estaba sobre su pecho, su pija en mi concha. Por suerte mi mano había sacado el dedo del culo. Mi cuerpo todavía temblaba, como pude me corrí y cometí la peor de las herejías: le chupe la pija y se la limpie por completo, tragando todo lo que limpiaba. “Eso es de putas, de cerdas” pensaba cuando veía que lo hacían en una porno. Y me encantó.

    Me acosté a su lado y me dio un beso en la frente.

    —¿Queres agua?

    —Quique, menos de un vino blanco helado, nada.

    Quique volvió con dos copas de vino blanco helado. Y del bueno.

    —¿Qué opinas? Me preguntó.

    —Que sos genial, que nunca un hombre me hizo gozar tanto, durante tanto tiempo, ni con tanta intensidad.

    —¿Yo te hice gozar?

    —Si claro, vos.

    —¿O fueron tus manos, tu mente, tu cuerpo que el que te hizo gozar? Porque yo vi como gozabas tocándote, acariciándote, mimándote.

    —Pero porque vos me decías que hacer.

    —Pero cuando nos unimos no te dije nada, fue todo tuyo.

    —Eso de nos unimos es hermoso. Si, ahí tenes razón. Era yo la que actuaba. Entonces…

    —Zoe, para dolor de muchos hombres, la mujer siempre manda. O hace o nos da señales de que hacer o directamente nos dice que hacer.

    —Entonces vos decís que con cualquier hombre puedo gozar igual.

    —No, no. Hay hombres que no saben recibir, por lo tanto no saben dar Zoe. No te olvides que esto es un juego de a dos. El hombre también tiene su parte, yo te deje hacer, pero pude haber buscado excitarte antes y más. Pero quise que vos sientas todo el poder.

    Lo hermoso, lo formidable, es cuando los dos buscan hacer “daño en el otro”, imagínate si te hacía venir hacia mí y me ponía a chuparte los pezones.

    —Hubiese sido una locura, me descerebras.

    —Y quizás si te metía yo el dedo en el culo, se iba todo al carajo, porque lo hacía fuera de tiempo. Pero si te daba un suave chirlo en el culo, estallabas. Entonces, si hubiese querido, te hubiese metido el dedo como la primera vez, que lo apoye, y vos lo metiste. O te daba una “caricia fuerte” y veía tu reacción.

    —Con razón la volves tan loca a Juli, llegaron al punto que gozan los dos sin parar.

    —Exacto.

    —Ahora fue tranqui, vos te dejaste hacer. ¿Siempre coges así?

    —No boluda, todo depende que queremos. Hay veces que Juli, en este caso, me busca para tener sexo brutal, con todo. Sabe cómo hacerlo.

    —¿Cómo?

    —Lo tendrás que descubrir.

    —¿Le haces el culo?

    —Sí, claro.

    —¿Tenes ganas de sexo puro conmigo, no vainilla?

    —¿Por qué no me preguntas si tengo ganas de respirar? Claro que sí. Creo que podes ser bestial.

    —Tengamos sexo puro.

    —¿Cuál es el límite?

    —Sé que no me más a lastimar. Sé que puede haber dolor, si no lo soporto, te digo. ¿Me vas a hacer el culo?

    —Solo si me lo pedís.

    —Entendido.

    Él fue al baño y cuando volvió nos acostamos.

    —Solo porque soy bueno, te voy a contar lo que te voy a hacer. Primero te voy a besar, y al mismo tiempo te voy a meter tres dedos en la concha, te voy a hacer gritar acariciándote el punto G, metiéndote y sacándote los dedos con todo, mientras te mordisqueo los pezones, sobre todo el izquierdo que es el más sensible. Te voy a tener un rato así, escuchando tus gritos de placer, pidiéndome por favor que te coja. Pero no, soy un malo y te voy a tirar de las piernas para poner tu culo en el borde de la cama, te voy a levantar las piernas y vos como buena putita nueva, las va a sostener con tus manos. Te voy a chupar la concha con todo mientras de te meto dedos sin parar y te aprieto un pezón. Cuando me canse, voy a sacar los dedos de la concha, voy a seguir chupando y te voy a empezar a meter dedos en el culo, ni pidas por favor que pare, porque ni pienso parar, tres dedos te voy a meter, te va a pasar un colectivo cuando te suelte. Quizás se me ocurra que me chupes la pija, entonces me voy a poner al lado de tu cabeza, y sin sacarte los dedos del culo, voy a hacer que me la chupes, y mejor que lo hagas bien, porque te voy a pellizcar los pezones sino lo haces bien.

    Cuando no des más, me vas a pedir por favor que te rompa el culo, sí que te lo rompa. “Poneme en cuatro y rompeme el culo”. Las pelotas. Te lo voy a romper, pero quiero verte la cara de puta gozando como te rompo el culo mientras vos te metes dedos en la concha y apretas tus pezones. Así te voy a taladrar el culo, un buen rato, para que quede bien satisfecho. Me vas a pedir por favor que te acabe en el culo, te lo aseguro, pero tengo ganas de cogerte la boca, para que te recibas de puta, con título y todo. Y te voy a acabar en la boca, la cara, y como buena puta, te vas a tragar todo. Te aclaro, si te portas bien, puede que te deje meterte dedos en el culo solamente así tenes un orgasmo. No me interesa si gozas, es un tema tuyo.

    —Sos un hijo de puta, me cocinaste la cabeza por completo. Estoy recaliente y ya tuve un orgasmo guacho de mierda.

    Por toda respuesta me tomo de los cabellos de la nuca y me partió la boca de un beso, me metió tres dedos en la concha y empezó tal cual me había relatado lo iba a hacer. Sentir los dedos y empezar a gritar fue una sola cosa, y siguió haciéndolo mientras mordisqueaba mi pezón izquierdo. El hijo de puta me hacía mierda, empezaron los orgasmos y él se reía cada vez que tenía uno. “Tremenda puta resultaste ahijada”. Quería contestar pero no podía, estaba ocupada gritando el placer que los dedos me daban. Cuando se levantó y tomo mis tobillos supe lo que seguía. Sola levante y tome mis piernas. Me empezó a chupar y morder la concha sin parar. El desgraciado mordió suavemente mi clítoris y con su lengua jugaba con él. Yo explotaba de placer. Y cuando metió los dedos, el orgasmo fue increíble. Se reía viendo como mi cuerpo temblaba en cada orgasmo. Me saco los dedos de la concha y me preguntó:

    —¿Me olvide, que sigue putita?

    —Los dedos en el culo, desgraciado.

    —Cierto, vamos entonces.

    Después me contaría que uso una crema para que los dedos entren con facilidad y no me raspen ni lastimen. Pero me estaba metiendo dedos en el culo!!!, yo no podía entender como le permitía eso, hasta que reaccione que era porque me gustaba sentir los dedos en el culo y mucho más, dejarme hacer por él. Sus dedos entraban y salían con todo de mi culo, con dos dedos me tocaba la concha y el clítoris.

    —Poneme en cuatro y cogeme como perrito. Dije.

    Y me di cuenta que era lo que él había dicho que iba a pasar. Me miro riendo el desgraciado. Sentí como apoyaba su pija en mi orto y empezaba a meterla. Por suerte había saltado la parte de chuparle la pija mientras me metía dedos. Pero su pija estaba entrando sin parar, mi orto, se abría a su paso. La metió por completo, y ahí, empezó a bombear con todo, como un animal. No tuvo que decirme que me tocaba la concha y apretaba mis pezones con todo, los orgasmos no paraban. De pronto se detuvo con su pija metida totalmente en mi culo.

    —Que tal si me das un orgasmo de concha mientras descanso. Dijo.

    —Sos un hijo de puta.

    Me empecé a masturbar con todo, dos dedos en la concha jugando con el G, el gordo jugando con mi clítoris y mi otra mano, apretando mis pezones.

    —Soy una tremenda puta, y vos un emputecedor. Ahí tenes tu orgasmo desgraciado. Dije y él se rio.

    —Así me gusta, que sea obediente, si no, la voy a castigar. Dijo y me dio un chirlo suave en el culo.

    Fue como si me echaran nafta, el desgraciado sabía cómo y en que momento hacerlo.

    —Para que sepas, estoy cambiando de ida, quiero que sepas que tan puta sos, y cuanto podes gozar en manos de un hombre si te entregas a él. Hay muchas formas, hoy por el culo, otro día, si te quedas con las ganas probamos otras.

    Cuando escuche que iba a poder repetir me caminaban con todo los ratones por la cabeza. Se quitó de mi culo y se acostó.

    —Como mi pija no es muy grande y para que te entre toda, te vas a poner como para hacer pis, arriba de mi pija y como buena glotona que sos, te la vas a meter en el culo.

    —Desgraciado.

    Claro, cuando lo hice entendí que en esa posición no solo entraba toda, mi concha estaba al alcance de su mano y yo totalmente loca. Me la metí y me empecé a mover, él hacía el contra movimiento y su pija me entraba totalmente en el culo. Me dio un golpe y me dijo: “Estas lenta, vamos, con ánimo”.

    Yo estaba destruida, en mi vida nunca había sido cogida de tal forma ni tanto tiempo ni con tantos orgasmos. Su mirada me dijo que estaba por acabar mi suplicio de placer. Pero no, el desgraciado metió dos dedos en mi concha, y se puso a jugar con mi punto G, y el clítoris con el dedo gordo. Yo gritaba de placer sin parar, me dejaba caer para que su pija entre por completo, fueron minutos de locura total, “Yo la más puta”, pensaba.

    Cuando acabó, sus dedos se apretaron contra mi punto G, y me dieron un doble orgasmo, por primera vez en mi vida. Él se reía, yo hecha mierda.

    —Vamos a seguir putita, veo que te gustó, dijo y se empezó a mover.

    Yo parecía la estatua de “La Meadora”, no me movía, su pija no aflojaba la erección y mí placer aumentaba y aumentaba. Me ayudo a ponerme acostada en la cama, y no me di cuenta que mi cabeza colgaba de la cama.

    Cuando me metió la pija hasta la garganta pensé que me ahogaba, el desgraciado me estaba cogiendo la boca, como había dicho que iba a hacer. No puedo entender como me calentaba que lo haga, el desgraciado me estaba usando, como a una cosa, y yo feliz, no solo me dejaba hacer sino que me masturbaba por la excitación que me provocaba que un tipo me coja la boca.

    Cuando acabo en mi boca, lo hizo derramando toda su leche adentro. Yo hundí mis dedos y me regale un hermoso orgasmo.

    Como pude, fui al baño a lavarme la boca. Cuando volví, me esperaba con una copa de vino helado.

    —¿Satisfecha?

    —Dios, que animal, que cogida de culo me pegaste. Me sorprendió que no me dolió mucho.

    —Use una crema, de que sirve generar dolor.

    —Sos un genio Quique.

    Tomamos nuestra copa de vino y sirvió otra.

    —Aceptas que te de un consejo de viejo.

    —No sos viejo, y por supuesto que quiero el consejo.

    —Vos sos la dueña de tu sexualidad, no se la regales a cualquiera. Ahora sabes como dar y recibir placer, compartilo con alguien que también sepa dar y recibir. No caigas en bastardear tu sexualidad.

    —Te entiendo perfectamente, ahora si se lo que valgo en una cama. Te juro que no cualquiera me va a disfrutar.

    —Así me gusta.

    —¿Cuál de las dos coge mejor?

    —Son distintas, debería juntarlas, y poder compararlas…

    —¿Juli, yo y vos en una misma cama? Estás loco, ni en pedo. No me van las minas.

    —Tampoco te iba que te den por el culo, y terminaste saltando sobre mi pija la primera vez. Quien te dice… antes casi eras mono orgásmica, quizás te descubrís bisexual.

    —Quique no jodas.

    —¿Cenamos los tres el sábado? Me preguntó.

    —Yo traigo el postre. Dije

  • Mi despertar sexual a más de lo que imaginé

    Mi despertar sexual a más de lo que imaginé

    Soy Patricia, Patty como me dicen todos mis amigos, una niña bien, hija de familia, fresita, con novio oficial pero también con muchísimos amigos, soy muy guapa, de piel blanca, mido 1.60, tengo unas pompis paraditas, abultadas y muy bien torneadas además de grandes, piernas muy bien formadas, ya que hago bastante ejercicio, cintura de avispa y caderona, ojos grandes, verdes olivo, boca pequeña roja y carnosa y unas bubis regulares de tamaño, pero bien paraditas y duras. Pelo negro, lacio, aunque frecuentemente me lo pinto o a veces me lo enchino.

    Este relato describe brevemente mi relación con Rogelio, que bien podría decir, mi primera vez que, como una niña decente, hice cosas que nunca imagine.

    Lo había visto varias veces, cerca de mi casa. Se nos quedaba mirando como tratando de encontrar la forma de abordarnos, pensé que le gustaba mi madre que es con quien normalmente salgo a hacer compras a un centro comercial cercano a nuestra casa, siempre íbamos en horas poco concurridas, aunque me daba la impresión de que me veía a mí, pero mi madre era más de su edad.

    Un día nos ayudó con una bolsa que se nos rompió, muy amable el tipo. Se presentó etc. etc. etc. Aunque note que mi madre, solo por educación le dio las gracias, pero no le agrado.

    Muy moreno, como de mi estatura, con un físico muy trabajado con pesas (demasiados músculos para mí gusto). Unos 45 o 50 años.

    Cierto día, para ir a la uni, el maldito Uber no llego, así que camine a buscar un taxi al sitio cercano. Al ser la hora pico, tampoco había taxis, hoy que tenía prisa todo se complica pensé, mientras esperaba en el sitio una camioneta se detuvo, era él, ¿me dijo para dónde vas?? ¿Te llevo? Nunca me había subido en el auto de un desconocido, pero esta vez por la prisa acepte, me inspiro confianza el tipo.

    Me llamo Rogelio, me dijo, te acuerdas?? ¡Pregunto!! muy agradable en su trato conmigo, todo un caballero de muy buena charla y que busco el más mínimo pretexto para halagarme durante el trayecto, siguiendo mis indicaciones me llevó hasta la puerta de la uni y me dio una tarjeta donde venía su número de celular diciendo, mañana paso a la misma hora por ahí y si quieres te llevo. ¿O dime a qué hora y te vuelvo a dar el Ray??, le sonreí agradecida.

    Mi padre me daba lo suficiente para tomar un Uber o taxi de ida y regreso a la uni, pero pensé que podía ahorrarme esos pesos si este señor me volvía a llevar, así que le mande un whatsapp diciéndole, Hola soy Patty, ¿mañana a qué hora pasa por ahí???

    Después de ese segundo viaje, nuevamente se ofreció a llevarme todos los días que quisiera e incluso a traerme de regreso, me dijo que era divorciado y trabajaba como arquitecto independiente, así que tenía tiempo de sobra. Nuevamente le di las gracias y le sonreí amistosamente.

    Esa tarde estuve pensando en todo lo que podía ahorrarme si ese señor me llevaba y traía, no es que me faltara el dinero para transportarme, como dije, mi padre me lo proporcionaba (y aun lo hace) pero siempre es bueno tener algo extra, aunque dude un poco, preferí ahorrarme ese dinero.

    Me fue un poco extraño que accediera a llevarme y a traerme de regreso con cierta frecuencia, aunque me dejaba a unas cuadras de mi casa porque me dijo que no se vería bien si mis padres lo veían, en especial mi madre.

    A los pocos días ya me había convencido de pasar a comer durante el regreso a algún restaurante o tomar un helado o algo. El primer restaurante al que me llevo fue la Tecla, a lo mejor alguien lo conoce, ahí en la Roma.

    Me trataba o trata como una reina, se aprendió mi horario y los días que salía más temprano, me dijo que podíamos ver una película en el cine o su casa, ya no me daré muchas vueltas, me encantaba como me trataba y los cumplidos sobre mis ojos, sobre mis labios etc., me tenían en las nubes, así que empecé a ir a su casa, al principio nada paso, pero poco a poco se iba acercando más y más, me tomaba de la cintura o me abrazaba, yo a veces le quitaba el brazo.

    Un día pasamos a comer y me sirvieron vino tinto, solo un par de copas y de ahí fuimos a su casa a ver una película, yo estaba mareada y como que veía todo borroso, como en sueños, no estaba acostumbrada a tomar y me pego fuerte, no sé en qué momento empezó a tocarme, pero él me estaba besando el cuello mientras sobaba mis senos, uff ningún chico me había tocado así, desabrocho mi blusa y beso mis senos (no uso brasier, no lo necesito) recuerdo claramente que oí como dijo:

    Rogelio: Que ricas chichitas tienes Patty están bien duras y paraditas, las tienes bien ricas.

    En mi mente pensé, sobre la palabra chichitas y lo catalogué como un vulgar cualquiera.

    Me alzo la falda y sentí sus dedos acariciarme morbosamente por toda mi intimidad haciéndome enloquecer, trate de rechazarlo, pero un dedo se coló dentro mientras otro presionaba mi clítoris venciendo toda resistencia por parte mía, me bajo mi panty, me recostó sobre el sillón y me beso, lamio, mordió mis labios vaginales, hasta hacerme estallar como nunca antes lo había hecho (Yo ya no era virgen, aunque nada digno de relatar había pasado), aun entre nubes, por el efecto del vino y del orgasmo vi cómo se ponía un condón, se colocó entre mis piernas y empezó a intentar penetrarme en la posición del misionero:

    Rogelio: Uff relájate nena que estas demasiado apretada y no entra.

    Yo no decía nada, estaba aún mareada, note como con sus dedos separaba mis labios vaginales que a estas alturas escurrían por la excitación, coloco su glande en el centro y empujo fuertemente ayudado con sus dedos que trataban de abrirme, pronto sentí un dolor agudo, su glande se estaba abriendo paso dentro de mí, me pareció sentir sus venas hinchadas rozando mi vagina, instantes después, sentí sus testículos pegados a mi cuerpo, estaba totalmente dentro, primero despacio, empezó el bamboleo, el cual poco a poco fue incrementando la velocidad hasta que al fin, me embestía furioso lastimándome un poco, pero produciéndome mucho placer. Sentía como su pene entraba y salía casi completamente de mí y yo solo podía jadear y me tapaba la boca para no gritar:

    Rogelio: Que rica estas mamacitas, que chiches tan ricas tienes Patty me encantas, que suavecita tienes la piel, me encanta el color de tu piel, que ricos penzoncitos gueritos y rozaditos tienes, que panochita tan apretada tienes.

    Frases que repetía como tonto mientras me bombeaba y apretaba mis senos con sus manos,

    Se salía de repente y se quedaba tenso, tiempo después entendí que era para no venirse. Mis piernas las abría lo más que podía, se las ponía en los hombros, me las pegaba a la cara, me volteaba de lado, pero básicamente nunca cambio de la posición de misionero, finalmente gruño explotando y dejando todo su semen dentro de su condón.

    Se recostó sobre mí, aun dentro, mordiendo y acariciando mis senos con lujuria.

    Cuando se salió, reaccioné:

    Patty: Que hiciste menso, porque me cogiste, no deberías haberlo hecho.

    Rogelio: No te enojes nena, perdóname, es que estas bien sabrosa, tienes un cuerpo de diosa y no pude aguantarme, para compensarte puedo comprarte algo, te gustan mucho los perfumes, ¿no quieres que te compre uno?? El que tú quieras:

    Patty: Llévame a mi casa.

    Solo dije, estaba bastante molesta y angustiada de lo que acababa de pasar, él era mucho mayor que yo y obviamente a mí me gustaban los chicos de mi edad, no los ancianos como este.

    Toda esa tarde y noche me la pase pensando y mortificándome de como había sido tan estúpida como para dejarme coger por un individuo tan viejo, ya había tenido relaciones con chicos, así que tampoco era como para suicidarme, además la forma en que el me había acariciado me fascino, no era brusco para usar las manos y su pene, era casi el más grande que había visto hasta ese momento, creo que un chico con el que estuve lo tenía ligeramente más largo, pero el de Rogelio era más grueso, mucho más, aunque en lo largo era difícil comparar, con el chico solo estuve un instante, un breve momento de calentura y fue malo como casi todas mis previas y pocas experiencias, Rogelio en cambio, lo había movido de una manera magistral, pensé, bueno, palo dado ni dios lo quita, así que igual le digo que me compre el perfume, me dije a mi misma.

    Le pedí un Coco de Chanel el cual me llevo a comprarlo con singular alegría al palacio de Hierro de Polanco, aunque me dijo, pero vamos a mi casa de nuevo. Obviamente me imagine a que, y claro, me volvió a coger, pero ahora si estaba yo totalmente consiente de que eso pasaría, si ya me lo hizo una vez, qué más da otra vez, pensé.

    Volvió a cogerme de forma similar, estaba calientísimo, desde que nos bajamos del carro iba manoseándome las nalgas, ya adentro se tomó su tiempo para desnudarme, me acaricio y beso todo el cuerpo diciéndome lo hermosa que era, que era una niña con cuerpo de diosa, me cogió sin muchas variantes, pero esta vez lo disfrute completamente ya que estaba totalmente consiente de que estábamos haciendo.

    Así empezamos a tener relaciones frecuentemente, a cambio yo recibía regalos.

    Rogelio: Oye nena, deberías de depilarte totalmente tu panochita, te verías aún más hermosa.

    Dijo un día.

    Patty: Hay, como crees que voy a hacer eso, me vas a pagar el tratamiento para la depilación??

    Creo que imaginaran que contesto, solo les diré que fue vergonzoso ese tratamiento, me sentí ultrajada. En fin.

    Poco tiempo después, me entrego unos anticonceptivos para que me los tomara y él dejara de usar el condón, según por qué el condón era molesto y no le dejaba disfrutarme bien. La verdad es que a mí tampoco me gustaba mucho y quería saber que se sentía realmente el roce de la piel.

    La primera vez que me lo hizo sin condón, fue sumamente excitante para mí, no podía dejar de morderme los labios, era la primera vez que un hombre me tocaba así, el roce de su pene entrando en mi vagina por primera vez sin un condón me lleno de morbo, el tocaba mi útero sin nada entre su pene y mis entrañas, no sé si era mi excitación, pero el roce de la piel era increíble, me nublaba la visión en cada embestida que me daba, me hizo venir abundantemente, mis piernas temblaban aun cuando él se vino, por primera vez un hombre depositaba su semen dentro de mí, me sentí sumamente excitada y contenta al sentir un ligero calorcito en mi útero, era la tibieza de su venida, me llene de morbo cuando momentos después note su semen saliendo de mi vagina y resbalando por mis piernas.

    Como preámbulo a la penetración, siempre me desnudaba y luego hacía que le tomara la verga con sus manos y se la jalara hasta que tomaba bastante dureza, entre tanto el metía sus dedos en mi vagina o se concentraba el sobarme el clítoris, a veces me lo torturaba con su lengua durante largos periodos, solo después de esos momentos de jugueteo me la metía, un día, me empujó la cabeza hacia su verga:

    Patty: Nooo, que haces, no quiero.

    Rogelio: Anda nena, tómala con la boca, tantito. Suplico

    Patty: Ya te dije que no quiero.

    Rogelio: Dale un besito, ándale.

    Patty: nooo.

    La verdad es que se le veía apetecible, una verga gorda plagada por venas hinchadas era difícil de ignorar y por eso accedí después de decir no

    Rogelio: Lamela nena, métetela en la boca.

    Deje de lamerla para preguntar.

    Patty: Que me vas a comprar si lo hago??

    Rogelio: Lo que quieras nena, ya sabes que si te cumplo, pero métetela toda.

    Por decirlo de manera elegante, negociamos el regalo a cambio de que lo haría como él quisiera. A partir de ese momento pase a mamársela en cada sesión que teníamos. Me daba un poco de asquito al principio, pero también me llenaba de morbo y era más fuerte este último.

    Me guiaba indicándome como le gustaba que se la chupara, lamiéndole los testículos primero, luego que se la recorriera con la lengua desde el nacimiento hasta su hinchada cabeza (decía que era el método pantene porque iba de la raíz a la punta) se la rodeaba con la lengua con mucho tacto, recorría sus venas hinchadas a todo lo largo de su tronco con la punta de mi lengua y después me decía que la engullera, primero el glande, succionándolo suavemente y después que la dejara resbalar entre mis labios hasta mi garganta, siempre tratando de que entrara más y más dentro de mi boca, quería que me la comiera toda, lo cual era imposible o por lo menos así lo creía yo al principio. su verga parada mide unos 17 centímetros, demasiado grande para mí en esos tiempos, ahora me parece muy pequeña.

    Me quedaba fascinada viéndola, sobre todo esas hinchadas venas y ese glande rojo con forma de un capullo

    Rogelio: Mas adentro nena, más adentro, cómetela toda nena, déjala entrar toda nena, Que rico mamas verga, se ve que te encanta mamar verga Patty!! (¿Porque todos dicen eso???)

    Eran parte de las frases que siempre repetía.

    Patty: No me cabe, está muy grande, vas a hacer que me vomite, ya me llega muy adentro, lloriqueaba yo, siempre que me forzaba e iba un poco más adentro de donde yo me sentía cómoda.

    Normalmente se la chupaba en el sofá de su sala, pero empezó a preferir ir a su recamara, ya que ahí tiene un espejo muy grande, la primera vez no supe porque, pero él se sentó en la orilla de la cama y me indico que separara las piernas sin doblar las rodillas y me inclinara a chupársela, ya después noté que así tiene una vista completa por el reflejo del espejo de mi ano, mi vagina, mis senos colgando y finalmente de su verga desapareciendo en mi boca.

    Poco a poco, debido a la presión que ejercían sus manos sobre mi cabeza, en una de esas sesiones, su verga acabo por deslizarse totalmente dentro de mi boca, tocando el fondo de mi garganta con su glande.

    Rogelio: Ya te la comiste toda nena, ya vez como si podías. Así, aguántala nena, no la saques, mamas bien rico

    Decía el menso forzándome con sus manos en mi cabeza durante unos segundos a tenerla toda entera en la boca, mientras notaba sus testículos en mi barbilla.

    Patty: Si serás menso, vas a hacer que me vomite. Dije yo indignada en cuanto pude liberarme.

    No le importo, me tomo de la cabeza de nuevo y empujo nuevamente hasta hacerme tragarla completamente, forzándome a quedarme pegada a él unos segundos, seguí mamándosela con verdadero placer por un buen rato y el aprovechaba de vez en cuando para tratar de metérmela completa y retenerme ahí.

    A partir de ese día, siempre que me hacia mamársela, era comérmela completa y el me mantenía unos segundos con su verga totalmente dentro (o me mantiene, porque lo sigo viendo, aunque ya no son solo unos segundos los que permanece su verga completamente dentro de mi boca)

    Estoy segura que Rogelio lo que más disfruta es que le haga sexo oral y le fascina mirar el reflejo de mis partes más íntimas en ese espejo que le muestra todo sin tapujos, siempre me pide que separe mucho mis pies quedando mis piernas como una V muy abierta, le gusta ver sus manos sobando mis senos y como su verga entra dentro de mi boca hasta desaparecer por completo quedando solamente a la vista sus testículos pegados a mi barbilla.

    Otro de los tabúes que me hizo romper, yo lo provoque, después de unas 3 semanas de no verlo, se me hizo fácil no tomarme las pastillas y el me regaño, me dijo que podía embarazarme, se veía un tanto molesto conmigo, como nunca lo había estado y me recriminaba de no tomarmelas.

    Patty: no te enojes, porque no te pones un condón y ya con eso lo solucionamos.

    Rogelio: Patricia, para eso te compro las pastillas, para que te las tomes y podamos coger bien.

    Nunca me había llamado Patricia, siempre nena o Patty

    Patty: Y si te sales antes de venirte?? Pregunte un tanto sumisa

    Rogelio: Como crees, mejor me masturbo.

    Patty: Hay que grosero eres.

    Rogelio: Patricia, hay de dos, o te lo hago por atrás o me vengo en tu boca, tu escoge

    ¿Me quede fría, cogerme por atrás??? Mi ano era virgen, hasta el momento no había permitido que nadie entrara por ahí, ni siquiera un dedo, venirse en mi boca, guacala, seguro me vomitaba.

    Rogelio: Entonces?? ¿Por el culo o por la boca??

    Dijo presionándome y poniéndome una de sus manos en mi cabeza, era evidente que quería venirse en mi boca, rápidamente evalué y sentí que no podría contener el asco de sentir el semen derramándose en mi garganta así que opte por la otra opción.

    Patty: Por atrás pues.

    Me miro un tanto sorprendido:

    Rogelio: Segura?

    Solo afirme con la cabeza, entonces el me instruyo que me pusiera en cuatro, con las rodillas muy separadas y apoyándome con los codos, me miro un instante en esa posición.

    Rogelio: Que rico se te ve el chiquito, nunca había visto uno que se viera casi rosita

    Patty: Que es chiquito??

    Rogelio: Tu culo nena, es tu ano.

    Empezó a sobarme mi entrada trasera, saco algo de su buro que creo que era algo como vaporub porque se sentía muy una sensación de calor, pero no olía, el sobresalto fue cuando empezó a untarlo con sus dedos en la entrada, una sensación de calor increíble me invadió y proteste débilmente.

    Patty: Noo, que haces? ¿qué me estas untando?, se siente feo.

    Rogelio: Es para que te relajes y no te duela, dijo mientras sus dedos recorrían mi entrada posterior

    Patty: Me va a doler?? pregunte gimoteando débilmente

    Rogelio: Poquito, pero te va a encantar.

    Patty: Hay mejor no.

    Rogelio: Nada te chingas porque ya quedamos.

    Dijo mientras sentí como me hundió uno de sus dedos en mi ano e hizo círculos como tratando de abrirme mi colita, era una sensación muy extraña y dolorosa además, era la primera vez que tenía un invasor ahí, sentí lo áspero de su yema sobándome por dentro y la sensación de calor de algo que me estaba untando, después metió otro dedo, si con uno me sentí invadida y rellena, con dos fue terrible, sentía como que mi piel se ajustaba totalmente a sus dedos y no quedaba un solo espacio, me dio miedo que pudiera romperme cuando empezó a empujarlos hasta el tope de su mano y sacarlos completamente solo para volver a meterlos.

    Después de un buen rato de estar metiendo y sacando sus dedos dijo:

    Rogelio: Ya estas lista nena, ya lo tienes bien abierto, me voy a comer tu chiquito Patty, ahí te va

    Planto sus palmas en mis nalgas separándolas y sentí su glande rozando mi entrada primero, después presionando. Un dolor agudo se presentó al tratar de forzar el paso

    Patty: No no no espera me duele mucho grite. Mientras me le escapaba recostándome en la cama

    Trato de seguirme, pero tuvo que aflojar la presión, yo me cubrí con una mano mi colita hasta que paso el dolor y entonces me jalo de la cintura para volverá a la pose original y volvió a la carga con sus dedos, solo uno primero, después dos y luego tres, no tardo mucho y lo intento de nuevo pero esta vez me agarro de las caderas para evitar cualquier escape, sentí de nuevo su glande rozando y después empezó a empujarlo lo cual volvió a generar ese terrible dolor:

    Patty: Hay ya no ya no, espera.

    Grite con apremio tratando de escapar y moviéndome como loca para que me soltara, él se detuvo, espero un momento a que pasara mi dolor y empezó de nuevo con sus dedos, esta vez se tomó su tiempo antes de intentarlo de nuevo, por tercera vez, se repitieron mis gritos y pataleos en cuanto sentí dolor

    Rogelio: Ya Patricia, te vas a dejar coger por el culo o ya lo dejamos aquí.

    Patty: Mejor ya no, no creí que doliera tanto

    Pero me ignoro y lo intento de nuevo, empezó otra vez con los dedos, untándome mucho de ese líquido caliente y viscoso, me tomo de nuevo con sus manos, esta vez me tomo más firmemente de las caderas evitando mi huida, huy que dolor tan fuerte sentí cuando su glande entro, solo la pura cabeza había entrado y literalmente me arranco las lágrimas, a pesar de mis pataleos y suplicas no la saco se quedó ahí estático con su glande dentro de mí, el dolor fue cediendo y al poco de que deje de lloriquear, el empezó a empujar más y más, suavemente, sentí su grueso pene resbalar por mi colita, aunque sentí dolor conforme iba abriéndose paso en mi intestino, no fue para nada comparable como cuando rompió el anillito de entrada, al poco sentí sus testículos pegados a mis nalgas, su verga había desaparecido dentro de mi ano.

    Rogelio: Ya te la comiste toda Patty, me la estas ahorcado bien cañón nena, está muy justo, ¿nunca te la habían metido por aquí verdad??

    Patty: No y no va a volver a pasar, duele mucho, dije sollozando, realmente me había dolido y eso que lo hizo muy suavemente.

    Empezó a moverse en círculos con su cadera sin sacarla ni un centímetro y eso pareció transformar poco a poco mi dolor en placer, uff, que rico se sentía.

    Rogelio: Así suavecito nena, relájate y déjala salir poco a poco.

    Dijo mientras la sacaba suavemente, cuando casi había salido la volvió a meter toda, muy despacio, repitiéndolo muchas veces, mi intestino se iba cerrando conforme su verga se retiraba, solo para abrirse de nuevo cuando la empujaba dentro de mí, en ningún momento lo hizo brusco ni rápido, respiraba profundamente como intentando aguantarse de algo y a mí me invadían unas sensaciones extrañas nunca antes experimentadas, muy placenteras aunque también dolorosas, nunca me había sentido así de llena. Me daba la impresión de que no podía ni cerrar la boca y que además en cualquier momento, la punta de su verga saldría por mi vagina, tonterías que se me venían a la mente mientras me sodomizaban por primera vez.

    Rogelio: Esta muy apretada Patty, nunca me lo habían apretado tanto, que sabrosa estas nenas. Que rico tienes el chiquito

    Fue lo último que dijo antes de venirse, sus corros de semen se regaron muy profundamente, tan profundo como largo era su pene, esos chorritos a presión los sentí muy claramente en mi interior, no se salió, ni me soltó las caderas, espero a que se le bajara dentro y yo fui sintiendo como ese invasor fue perdiendo su dureza y abandonando mi intestino poco a poco. Se dejó caer en la cama agotado, una sensación de vacío se sentía en mi ano, lo sentía abierto y expuesto. Me temblaban las piernas y creo que hasta temperatura me dio, lleve mi mano hacia atrás y palpe mi ano abierto completamente, por un momento pensé que se me iba a quedar abierto para siempre, afortunadamente no.

    Rogelio: Me exprimiste como nunca lo habían hecho, tu chiquito es la funda exacta de mi pito.

    Yo estaba sin fuerzas y también, me deje caer boca abajo hasta recuperarme del esfuerzo experimentado.

    Patty: Me dolió mucho dije, tienes que compensarlo.

    Rogelio: si claro, tienes que lavarte la cara y pintarte porque se te escurrieron las lágrimas.

    La semana fue terrible, me ardió unos 3 días de forma horrible

    En nuestra siguiente cita, me hizo comérmela completa hasta que sus testículos chocaron con mi barbilla, tuvimos sexo vaginal en la posición de misionero y cerramos con una dolorosa y placentera sesión de sexo anal, donde nuevamente me puso en 4, el preámbulo fue una larga sesión de dedos entrando y saliendo tanto de mi vagina como de mi ano, cuando los juntaba a través de mis dos orificios y tallaba sus yemas separadas por mi piel que separa ano de útero me hacía enloquecer. Yo ya no quería tener sexo anal, pero el insistió mucho.

    Rogelio: Ya se te abrió y para que no se te cierre de nuevo hay que hacerlo seguido, así te iras acostumbrando y te dolerá cada vez menos

    Patty: Es que duele mucho, dije, pero al final termine accediendo a cambio de una promesa de regalo

    Esto marco mi inicio en el sexo anal, adoptándolo como una práctica regular con Rogelio y después con otros chicos (Y la mayoría de ellos son altamente bruscos por no decir salvajes comparados con Rogelio).

    Pero él tenía un objetivo que no había olvidado y que siempre traía a colación cuando se la estaba chupando.

    Rogelio: Patty, cuando vas a dejar que me venga en tu boca??

    Patty: Hay que no, ya te dije que no y no es no.

    Decía yo muy segura que no iba a permitir que eso sucediera.

    Rogelio: Ándale nena y te compro lo que quieras.

    Patty: No, eso si no, me voy a vomitar, me da asco.

    Sin embargo, su insistencia provoco que mi mente empezaba a fantasear en saber que sensaciones nuevas podría experimentar, ¿a qué sabría su semen?? Cosas así se me venían a la mente, ¿y si dejaba que se viniera y luego escupía pensé mientras se la chupaba con glotonería?

    Rogelio: Entonces nena?? Ya casi me voy a venir, la chupas como una diosa nena, ándale.

    Juraría que no fui yo quien inconscientemente respondió.

    Patty: venga pues, pero solo esta vez.

    Me tomo de la cabeza y empezó literalmente a cogerme por la boca,

    Rogelio: Aprieta los labios nena, apriétalos.

    Obedecí apretando los labios lo más que pude, su verga iba y venía por mi boca hasta llegar a mi garganta, sentí que se le hinchaba, señal de que estaba por venirse y el empujo lo más adentro que pudo, sosteniendo fuertemente mi cabeza para que no me arrepintiera, mientras se venía a chorros, tan rápido fue que olvide escupir y trague para menguar la sensación de asco y ahogo.

    Rogelio: Que rico me la chupaste nena, ¿te los tragaste?? Pregunto incrédulo.

    Me sentí un poco avergonzada y asentí con la cabeza. Ya que podía hacer. Me moría del asco y una sensación de algo viscoso y medio amargo había inundado mi boca.

    Eso de que solo esta vez, se quedó en el olvido, lo difícil fue que se viniera en mi boca la primera vez, ya que, a partir de ahí, fue parte de nuestro ritual sexual y él trataba de venirse en mi boca cuantas veces podía, al principio yo, trataba de correr al sanitario a escupir, pero la mayoría de las veces acababa tragándolo, el asco se convirtió en gula y empecé a saborear ese néctar, me empezó a fascinar y ahora es práctica que adopte con muchos de mis amigos, al grado de buscar uno diferente cada semana para experimentar sabor.

    Esto que describo con Rogelio, paso hace relativamente poco, aunque sigo viendo a Rogelio mínimo un par de veces por mes, nos alejamos o yo me aleje de él, mi padre me compró una auto para moverme, así que ya no requería mucho de chofer, también influyo que se molestó un poco cuando él me propuso que me fuera a vivir a su casa, cosa que no acepte, como dije, a mi me gustan los chicos de mi edad, es verdad que antes de él, el sexo fue relativamente malo, puro chico inexperto y Rogelio ya tenía mucha experiencia, pero ahora los chicos que me rodean ya están más experimentados, más grandes y muy bien desarrollados sobre todo de ahí, ahora tengo que repartir mi tiempo con algunos otros chicos que se han convertido en mis amigos cariñosos y Rogelio paso a segundo término, pero aún me obsequia regalos y bueno, yo lo complazco lo más que puedo.

  • Descubro a mi papá cogiendo con mi amigo

    Descubro a mi papá cogiendo con mi amigo

    Hola de nuevo,  hace unos días descubrí que el sexo cuando es acompañado de alguien más mientras te lo hacen es mucho mejor y eso me paso precisamente esta semana, recibí una llamada de mi papá avisando que iba a venir a verme y tal vez a cogerme, así que me quise preparar, como andaba en el centro comprando unos audífonos porque los que tengo ya se dañaron, decidí pasar por la sex shop y comprarme un plug con cola de zorro, y compre uno que me encantó ademas de otro de cola de conejo, iba feliz a mi depa cuando mis ojos no creían lo que veían.

    Llegué y noté que la puerta estaba sin llave, a lo que supuse que ya había entrado mi papá cuando en eso noté que en el cuarto estaba mi jefe dale y dale a Roberto, me quede con la boca abierta; no me enojé ni nada, pero si les recriminé lo que estaban haciendo, Rob solo atino a decir: «Oye, que rico coge tu papá» continuó moviéndose en la verga de mi papá, tanto que me empecé a excitar también, dije bueno ya que; a darle. Dejé la bolsa con lo que compré y me empecé a desnudar, me puse aun lado de Rob esperando por mi ración de verga, me comenzó tocándome las nalgas, metiéndome los dedos, solo escuchaba los gemidos que mas bien parecían gritos; luego se puso atrás de mí, y empezó a meterme su verga dura, uff ya estaba hecha una piedra, me embestía con mucha fuerza hasta que eyaculo dentro de mi, sacó su pija y se la metió a Rob, pude ver todo su semen como entraba en Rob muy rico.

    Sacaba su miembro lleno de mecos del ano de Rob y nos recostamos frente a su verga y comenzamos a lamer lo que quedaba del semen, eramos unas putitas muy golosas. Roberto me comentó que mi papá lo hacía muy delicioso, que ya veía porque cogía con el; le gustó mucho la verdad, se vía en su cara de goloso. Nos quedamos un rato platicando, les mostré lo que compré y en la noche nos fuimos al parque a comernos un elote y vaso de agua, nos divertimos ese día.

    Llegamos a la casa algo noche, nos desnudamos por completo y nos pusimos a ver una película en Netflix; luego de un rato nos empezó a entrar el cachondeo y le abrimos las piernas a mi papá para acomodarnos y chuparle la verga juntos, fue la mejor sensación de todas, ver a mi amigo mamar la verga de mi progenitor, me encantaba la escena; la chupaba muy bien, sin duda ya tenía mucha experiencia con los señores que lo conocen, en eso mi papá preguntó quienes, yo les dije que unos señores que nos cogieron hace unos días, nos dijo que los invitáramos un día para que nos viera como cogíamos con ellos.

    Rob se dio la vuelta y se metió la verga de mi papá en su entrada y fue subiendo y bajando como loco, lo estaba disfrutando. Me acomode frente a el y le chupe la verga al movimiento que hacía; se vino de volada, no aguantó. Se quitó y me dijo ahora a mi que me sentara; estaba muy rica su verga, nunca la había visto tan gruesa, en eso Rob se puso enfrente a mi y comenzó a agarrarme la verga y a metersela, uff era la primera vez que me metía dentro de alguien, se sintió muy delicioso.

    Fue tanta la excitación que no me quedó de otra mas que correrme dentro de el, luego nos fuimos al cuarto y seguimos cogiendo un rato más hasta que mi papi se descargo en mi boca y nos pidió que nos besáramos para compartir sus hijos jaja, me encantó mucho hacerlo ya le agarré mucho cariño a besar a Roberto. Luego de eso nos fuimos a dormir juntos, y ya en la mañana nos pusimos a coger otro rato más pero ya no voy a alargar mas este relato.

    Mi telegram por si gustan saludar: @Km4zh0

  • Desvirgado por culpa de mi madre y mi padrastro

    Desvirgado por culpa de mi madre y mi padrastro

    Mi nombre es Aleksander, sí con k, significa Alejandro en polaco aunque todos me llaman simplemente Alex y soy de la ciudad de Puebla en México.

    Nunca conocí a mi padre, mi madre trabajaba como secretaria en la planta de Volkswagen y allí conoció al que sería mi padre biológico, se enamoró de un ingeniero de nacionalidad Polaca de nombre Piotr Aleksander, el cual se regresó a Europa, abandonando a mi madre embarazada y nunca más supo de él.

    No sé más de mi padre, ni me interesa, mi madre se encargó de darme todo lo que necesitaba, todo el tiempo que tenía libre lo dedicó en mi educación y cuidado, con esmero y amor, a costa de su vida propia, a pesar de ser una mujer muy atractiva no recuerdo en mi niñez que saliera con algún hombre, yo era su prioridad y todo en su vida.

    Soy rubio, de tez muy blanca, ojos azules, grandes y expresivos, rostro muy fino, algo aniñado, completamente lampiño de pecho, espalda, brazos y nalgas, solamente me crecen unos vellos muy finos y casi imperceptibles en mis piernas, herencia sin duda de mi padre y un poco nalgoncito, lo cual seguramente es herencia de mi madre, ya que ella tiene un bonito trasero, el cual siempre llamaba la atención y recibía algunos piropos cuando caminábamos por la calle, lo que me hacía enojar un poco. Se podría decir que desde muy niño fui muy atractivo y siempre llamé la atención de las niñas aunque en ocasiones observaba que también algunos chicos y hombres mayores se me quedaban viendo, lo que me resultaba extraño y perturbador.

    Cuando estaba en el último año de secundaria mi madre empezó a salir con un hombre maduro, de aproximadamente 45 años, llamado Vicente, pero todos le conocían simplemente como Chente, alto, como de 1.80 y robusto, con algo de panza, no era precisamente muy guapo, pero era un muy buen hombre, fue el primer novio que le conocí, y me cayó bien, era respetuoso y cordial y trataba muy bien a mi mamá, así que no puse ninguna objeción a su noviazgo, creo que mi madre merecía ser feliz, después de haber dedicado su vida a mi cuidado, Don Chente era viudo, su esposa había muerto hacía algunos años de una rara enfermedad y lo había dejado con un hijo 3 años mayor que yo, al poco tiempo se casaron y nos fuimos a vivir a su casa.

    El problema fue que vivía en una pequeña casa de interés social, lo cual no me importaba, ya que siempre habíamos rentado pequeños departamentos, pero solamente tenía dos recámaras, por lo que tenía que compartir recámara con mi hermanastro de nombre Carlos.

    Carlos era un chico alto, de aproximadamente 1.80 m de altura, la misma estatura de su padre, moreno claro, cuerpo atlético, no demasiado, pelo castaño oscuro y lacio, ojos cafés, estaba en el último año de preparatoria y tal vez por la falta de una madre, se había vuelto un chico rebelde, que le causaba muchos dolores de cabeza a Don Chente, el tener que compartir su recámara, no le agradó mucho, y fue un poco distante y cortante conmigo al inicio.

    El problema con muchas casas de interés social, es que, para abaratar costos, son construidas con materiales de baja calidad y las paredes son huecas, por lo que desde la recámara que compartía con mi hermanastro escuchábamos todos los ruidos de lo que pasaba en la otra recámara, incluso si le bajaban la cadena al W.C., abrían la regadera o algún cajón, todo se escuchaba, incluso si se hablaba en voz baja, pero lo peor, era que a pesar de los esfuerzos de mi madre y Don Chente, por no hacer ruido, era inevitable oír cuando tenían sexo, se escuchaba el bamboleo y chirrido de los resortes de la cama, el golpeteo de las embestidas de Don Chente contra el cuerpo de mi madre, el resoplar de Don Chente cuando penetraba a mi madre y los gemidos ahogados de ella, aunque intentaban no hacer ruido, era imposible no escuchar, y como todo recién casado Don Chente era un marido muy fogoso, le daba a mi madre unas largas e intensas cogidas cada noche.

    Lo anterior era un tormento para mí, es algo muy incómodo escuchar cómo se están jodiendo a tu madre, pero para Carlos era algo que le excitaba mucho, sonreía en forma burlona cada que empezaba el concierto de cada noche y se sacaba la verga para masturbarse sin importarle que estuviera presente, al contrario, le causaba gracia ver como intentaba tapar mis oídos con alguna almohada para no escuchar los gemiditos de mi madre. Su verga era de una dimensión considerable, probablemente unos 18 o 19 cm, venosa, un poco gruesa, no demasiado y con una cabeza rosada y brillante, mentiría si les dijera que no me causaba excitación ver como se masturbaba, lo hacía con frecuencia con los ojos entrecerrados para que no se diera cuenta que lo estaba viendo.

    Al paso de los días su trato fue menos duro y empezó a intercambiar algunas frases conmigo, en las noches me decía que mi mamá estaba muy rica y que le encantaría cogérsela, lo que me molestaba y le decía que era un pervertido, él solamente se reía y burlaba de mis enfados.

    Don Chente tenía una casa que había heredado de su madre en el pueblo de Atlixco, más grande y cómoda pero lejos de sus respectivos trabajos, cada semana se llevaba a mi madre para «darle una vuelta y cuidarla», visitas donde nunca nos invitaban, Carlos me decía que se iban allá para coger y sonreía burlonamente, ya que antes de casarse era raro que fuera a «darle su vuelta a la casa», lo cual era lógico, eran un matrimonio recién casado y necesitaban un lugar dónde pudieran dar rienda suelta a sus instintos sexuales, lejos de sus respectivos hijos, ya que, aunque tenían sexo casi todos los días, se reprimían, intentando no hacer ruido, realmente sin éxito, a pesar de sus esfuerzos, Don Chente había resultado ser un hombre muy sexual, un auténtico macho.

    Entre semana la escena se repetía día a día, Don Chente había resultado un amante insaciable, un verdadero semental, se cogía a mi madre cada noche, mi hermanastro se burlaba y me decía que mi madre era muy caliente y rica y que ya debería tener el coño bien abierto y rozado de tanta verga: Los ruidos de la pareja teniendo sexo, mi hermanastro masturbándose y yo tratando de tapar mis oídos, eran la rutina de cada noche, hasta que una noche todo cambió.

    Escuchamos los susurros de mi madre que se quejaba:

    – No Chente, por allí no, papi, duele, con sólo apoyar la puntita ya me duele mucho, y con tu verga tan gruesa me vas a destrozar, mejor dame por el coño.

    Mi hermanastro dejó de masturbarse y agudizó el oído, a pesar de hablar quedito, todo se escuchaba.

    Y la voz de Don Chente convenciendo a mi madre también susurrando:

    – Anda Linda, tranquila. déjate, me encanta tu culo, es hermoso y delicioso, estoy loco por él, quiero estrenarlo, te prometo que te lo haré muy despacito, ponte flojita, no aprietes, vas a ver que te va a gustar.

    Mi hermanastro me dice en voz muy bajita:

    – Mi padre va a encular a tu madre, escucha- con su sonrisa burlona.

    Don Chente seguía insistiendo y mi madre negándose hasta que escuchamos un ligero gritito de mi madre.

    – Ayyy, Chente es muy gruesa, me dueleee, sácalaaa. siento que me partes, no aguanto, basta te lo ruego.

    – Ya entró la cabecita, hermosa, relájate, lo peor ya pasó, entró lo más grueso, confía en mí, no voy a continuar amor, afloja, relájate, no voy a lastimarte, voy a esperar que tu colita se acostumbre al diámetro de mi verga, ya verás que te va a encantar, falta poco, pronto sentirás placer.

    Al cabo de unos minutos los gritos ahogados cesaron y se convirtieron en ligeros gemidos,

    – Ayyy, Chente, que bárbaro, pero tienes razón, ya no duele tanto, me arde un poco pero es tolerable, puedes seguir, pero despacito, no me lastimes.

    – No hermosa, no quiero lastimarte, seré muy cuidadoso, quiero que goces, pero para lograrlo, tienes que relajarte, aflojarte, confía, pronto, muy pronto sentirás placer, así, que rico, así preciosa, muy bien, tranquila, ya va entrando, casi entra toda.

    Escuchaba algunos grititos y gemidos de dolor y placer ahogados de mi madre y resoplidos de Don Chente y entonces escuché a mi madre susurrar:

    – Ay que cabrón eres Chente, ya me la metiste toda, aghhh, no puedo creer que me haya entrado entera en mi culito, arde, pero es una sensación tan intensa, tan plena, nunca me había sentido tan llena, que verga tan rica tienes, todavía arde un poco, pero me gusta, sigue amor, sigue cogiéndome despacito, así, que rico.

    – Ufff, mami, me encanta tu culo es tan suavecito y apretadito, aghhh, que rico, me gusta como aprieta mi verga, tienes el culito riquísimo, nunca he gozado tanto, el placer apenas empieza, aguanta un poco, me voy a empezar a mover, vas a morir de placer, vas a ver que cogida tan rica te voy a dar, uffff

    Los gemidos y resoplidos fueron aumentando de frecuencia e intensidad, junto con el rechinido de la cama y el sonido de las nalgas de mi madre chocando con la pelvis de Don Chente, se escuchaba un plop, plop, muy peculiar:

    – Ya casi, ya casi, ya me viene la leche amor, te voy a llenar de lechita, agghhh, tengo los huevos bien cargados, ahhh

    Escuché un suspiro y gemido final, muy agudo, mi padrastro se estaba corriendo dentro del culo de mi madre, mi hermanastro se estaba corriendo también.

    Después de algunos minutos de silencio escuché:

    – Ufff, tienes un culito delicioso, espero lo hayas disfrutado y esta sea la primera vez de muchas que me entregas la colita- dijo mi padrastro.

    – No te miento, me ardió mucho, pero lo disfruté mucho también, fue tan intenso, acepto entregarte la colita, pero no todos los días, siento la cola al rojo vivo cabrón, me la dejaste muy maltrecha, tiene que recuperarse, ji, ji

    – No te preocupes amor, la próxima vez ya no te dolerá tanto, ya te inauguré, me encantó desvirgarte el culito, tu culito ya está desvirgado y la próxima vez será puro placer.

    Poco a poco los susurros se fueron apagando, al tiempo que mi hermanastro terminaba de limpiarse el semen con papel higiénico, al otro día noté que mi madre caminaba con algo de dificultad, yo no dije nada, pero mi hermanastro la interrogó a la hora de la comida.

    – Que pasó Susana, noto que caminas con dificultad- expresó Carlos.

    Mi madre se puso un poco turbada, su cara se sonrojó, pero respondió

    – No es nada, Carlos, me torcí un tobillo al ir de compras, pero pronto estaré bien.

    – Debe tener más cuidado señora, lástima que mi padre no pudo acompañarla, seguramente no se hubiera lastimado- respondió, viéndome a la cara y sonriendo.

    Había dicho que todo cambió esa noche, porque, sin querer, Don Chente le había enseñado a su hijo como desvirgar un culo e indujo una nueva obsesión en su hijo, mi culo, a partir de ese día Carlos empezó a verme de otra forma, lo descubrí en múltiples ocasiones viéndome las nalgas en forma obscena, lo cual hacía que me pusiera muy nervioso, en una ocasión en que me metí a bañar, entró con el pretexto de que tenía muchas ganas de orinar y se me quedó viendo las nalgas desnudas ya que el baño de nuestra recamara no tenía división, la regadera quedaba al lado de la taza.

    – Ufff, pero que bonito culo tienes, blanquito, redondito y sin ningún pelo, tienes culito de nena, para comerlo, se ve más rico que el de tu mami- Dijo

    Me giré para que dejara de verme la cola y su verga se había puesto dura, estaba a tope, se notaban sus hinchadas venas, y su enorme cabeza roja y brillante, muy diferente a la mía, que seguía en desarrollo y a su lado parecía la de un pequeño nene.

    Me repegué a la pared e intenté ocultar mi sexo, nervioso, solo sonrió y expresó:

    – Ja ja, que penoso, no escondas el culito, es delicioso, deberías dejar que te estrenen, seguro que te gusta, ya vez, tu mamá no quería y al final le gustó que mi padre la culeara, si me lo das, te prometo cogerte suavecito como a tu mami, para que no te duela.

    Terminó de orinar y salió del baño riendo, una sonrisa maliciosa se dibujó en su cara.

    En toda la semana no pude olvidar el incidente en el baño, incluso admito, llegué a soñar que era penetrado por Carlos, sentía curiosidad de saber que se sentiría ser penetrado, pero también era una pesadilla, tenía mucho miedo de que me fuera a doler demasiado o que todos se enteraran que había dado el culo, así que no estaba en mis planes dejarme coger y menos por mi hermanastro. El fin de semana llegó y con lo mismo el habitual viaje de mi madre y mi padrastro.

    Salí con mis amigos en forma habitual y al anochecer llegué a casa y me metí a bañar, mi hermanastro ya estaba en el cuarto viendo televisión, y al entrar a bañarme me dice:

    – Te lavas bien el culito.

    Lo que dijo hizo que me estremeciera, mi corazón palpitó fuerte, me dio la impresión que algo intentaría hacer, inconscientemente o no, no lo sé, me higienicé bien la colita cumpliendo sus órdenes y salí del baño con mi bóxer, así acostumbro dormir y me dirigí a mi cama.

    Apenas me iba a acostar en mi cama, cuando se levantó Carlos e inesperadamente me abrazó y besó la comisura de mis labios, me dejó totalmente sorprendido y le pegué un manotazo.

    – Que te pasa cabrón, no soy puto.

    – Anda, estoy muy arrecho y me pones muy caliente, estoy loco por tu culito, anda déjate llevar, te va a gustar, recuerda como le gustó a tu mami.

    Sus brazos rodearon mi cuerpo, intenté zafarme, pero era inútil, Carlos era más corpulento, fuerte y grande que yo, me arrinconó a la pared y buscó mi boca, mi corazón empezó a palpitar fuerte, sentía nervios, miedo, apreté mis labios, resistiéndome, pero continuó su avance implacable, mordía mis labios y empujaba su lengua forzando mis labios, su lengua se coló en el interior de mi boca.

    A pesar del miedo que sentía, una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo, me estremecí al sentir su rasposa lengua recorriendo dentro de mi boca.

    – Anda, déjate, recuerda a tu mamá, le gustó mucho que mi papá la culeara, estoy loquito por tu colita, te lo haré suave, no te dolerá.

    En mi mente recordé como don Chente desvirgaba la cola de mi mamá y como a pesar de su dolor inicial mi madre disfrutó entregar el culo, y sin proponérmelo mi verga empezó a ponerse morcillona, me estaba empezando a excitar, su mano se coló bajo mi bóxer y empezó a acariciar mis nalgas, las apretaba y buscaba colar sus dedos en la rajita buscando mi orificio, cerraba las nalgas, las apretaba, pero seguía insistiendo, hasta que la yema de uno de sus dedos logró acariciar mi arrugado agujero, al instante una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo, una sensación nueva nunca antes sentida, toda mi piel se pusiera chinita, no podía creer que mi orificio trasero fuera tan sensible, me había estremecido la leve y excitante caricia.

    Que nalgas tan suaves, anda te gustará, no aprietes, afloja, va a ser rico.

    – No, por favor, suéltame, no me lastimes.

    Aunque me seguía negando, mis esfuerzos por liberarme eran cada vez más débiles, mi cuerpo se estaba rindiendo y disfrutaba las caricias de Carlos, así que dejé de apretar las nalgas y sus dedos empezaron a masajear mi agujero, lo hacía muy suave, por fuera, acariciando los arrugados pliegues, haciendo que lanzara un suspiro y un ligero respingo y aunque me seguía negando mi cuerpo se entregaba sin recato, abrí mis piernas y arqueé la espalda, levantando la colita, al notarlo sacó su dedo y terminó de quitarme el bóxer, su mano regresó a mi colita, pero ahora sus dedos estaban húmedos, los había llenado de saliva, siguió con las caricias circulares humedeciendo la entrada de mi orificio, ahora presionaba suavemente hacia adentro, al tiempo que susurraba en mi oído que me relajara, poco a poco mis pliegues fueron cediendo y la punta de uno de sus dedos entró dentro, sentí una ligera incomodidad, no podría decir dolor, lo sacaba y metía un poquito, solo la primer falange, moviéndolo en forma circular, lo sacó para regresar con una cantidad adicional de saliva y continuó con el tratamiento, la sensación de incomodidad se fue transformando en placer, poco a poco se fue deslizando por mi interior hasta que entró todo, expresó.

    – Que rico se siente, está tan apretadito y caliente, me encanta tu colita.

    Comenzó a cogerme con el dedo, lo sacaba y metía despacio, después de un rato el dedo entraba y salía con facilidad, entre gemidos de placer que salían de mi boca, estaba en la gloria, sacó su dedo y poniendo un cojín bajo mi vientre me hizo recostar boca abajo, pensé que la hora había llegado y no estaba seguro de querer continuar, así que me puse tenso, sentí que abrió mis nalgas y me dio un lametazo que me hizo estremecer y un suspiro escapó de mi boca.

    – Te gusta, ¿verdad?, ya sabía que un culito como el tuyo debe recibir todo el placer que se le pueda dar, tienes el mismo culo que tu mami, pero más tierno, y seguramente más apretadito, pero si tu madre disfrutó, tú también lo harás.

    Abrí más las piernas, totalmente entregado, así que separando bien mis nalgas comenzó a meterme la puntita de su lengua, la saliva escurría por mi rajita hasta alcanzar mi perineo y mis testículos, sentí que mis piernas se me aflojaron y mis gemidos se volvieron constantes, estuvo jugando con mi colita, a veces succionando mi orificio o metiendo toda su cara en mi cola, era increíble, ya sentía la colita muy flojita, mi esfínter se contraía involuntariamente, su lengua entraba muy profundo haciéndome estremecer, entonces se levanta y abre el cajón que se encuentra en el buró de su cama y saca un frasco de aceite de bebé, se notaba que tenía todo planeado.

    Abrió el frasco y un chorrito escurrió por mi rajita seguido de uno de sus dedos, su dedo índice lleno de aceite se enterró fácilmente en mi orificio, mi anillo de carne lo apretaba suavemente y sentía la yema muy profundo frotando mis paredes internas.

    – ¿Lo sientes?, tu colita se acaba de tragar todo mi dedo, ya está abiertita, se nota que vas a disfrutar mucho poniendo el culo.

    Lo sacó y metió otro dedo lleno de aceite, continuó alternando dedos por un rato, disfrutando de mi colita y llenándome de aceite por dentro, me estaba encantando la sensación, de pronto mete otro dedo y me estuvo cogiendo con dos dedos, empecé inconscientemente a mover el culo en círculos.

    – Que rico se abre tu culito, estoy seguro que quiere algo más, ¿no crees?, mira como mueves la colita, ya estás listo, tu culito será mío.

    Me había descubierto, sacó sus dedos y sentí un vacío, necesitaba sus dedos, al mismo tiempo sentía nervios, el momento había llegado y no pude evitar echar mi mirada atrás, estaba desnudo y su verga me pareció todavía más grande, enorme, larga, gruesa y cabezona, posiblemente por mis nervios, se puso un chorrito de aceite en todo el tronco de su verga y lo esparció con su mano, su verga brillaba, la cabeza era puntiaguda y rosada lucía suave y tersa, era imposible que una verga de ese calibre entrara en mi culito, así que me acobardé y le dije:

    – No, no me va a entrar, me vas a lastimar, me va a doler, es imposible que me vaya a entrar eso en mi culo.

    Intenté levantarme, pero no me dejó.

    – Espera, no te muevas, tranquilízate, recuerda como mi papá desvirgó el culo a tu mamá, tienes que confiar en mí, te lo haré muy suave, solamente la puntita, si te duele la saco, quiero que goces, no quiero lastimarte, vas a disfrutar igual que tu mami.

    En mi mente se evocó la imagen de mi madre a punto de ser penetrada por Don Chente, eso me excitó, estaba seguramente en la misma posición que mi madre y con el hijo de Don Chente a punto de desvirgarme el culo, tal como lo hizo su padre con mi madre, traté de tranquilizarme, si mi madre disfrutó no podía ser tan malo, recordé que aunque al principio se quejaba, terminó gozando y gimiendo de placer, y me imaginé a mí mismo disfrutando de la verga de Carlos.

    Pronto sentí la punta de su verga en la entrada de mi orificio, y empezó a restregarla de arriba abajo, una descarga eléctrica recorrió toda mi columna, sentía su capullo caliente y suave e intentó meterla en un par de ocasiones, sin éxito, mi esfínter se resistía a ser desflorado, entonces tomó otra almohada y la puso bajo mi vientre, con dos almohadas mi colita quedaba más paradita, empujó mi espalda hacia abajo hasta que mi cabeza tocó la almohada y en un acto de precaución mordí la almohada, por si llegara a doler, cerré los ojos y esperé el ataque decisivo, separó mis nalgas con sus manos y comenzó a presionar, fue un dolor terrible, se me nubló la vista y ahogué un alarido de dolor mordiendo la almohada, grité e intenté zafarme, pero me tenía bien sujeto de la cintura, no me permitió moverme, por lo que empecé a suplicarle.

    – Sácala, me duele, me estás lastimando, prometiste que me la sacarías si me dolía, siento que me partes, ayyy, por favor, basta, dueleee, no aguanto.

    En vez de soltarme siguió empujando y sentí como los pliegues de mi culo se abrían y la cabeza de su verga entraba completa dentro de mi culo, mi esfínter se cerró atrapando el tronco.

    – Aguanta, aguanta, pronto pasará el dolor, recuerda a tu madre, al principio le dolió, igual que a ti, pero después gozó como puta, afloja el culo, confía, no voy a meterla más.

    Así lo hice, efectivamente estuvo dentro de mi culo sin moverse, tampoco me movía, tenía miedo de lastimarme, poco a poco el dolor fue disminuyendo hasta que fue tolerable y comencé a mover mis caderas, sentí una nalgada que me ayudó a relajar más y una sensación de calor recorrió mi cuerpo.

    Carlos empezó a moverse lentamente, empujando y sacando lentamente su verga, lo hacía muy suave, intentando no lastimarme y empecé a gozar de ese frotamiento, milímetro a milímetro su verga iba abriéndome sujetándome de las caderas con un movimiento lento pero firme, al cabo de un rato dio un último empujón y sentí sus huevos golpear mis nalgas terminando de desvirgar mi culito virgen, había conquistado mi culo, estaba ensartado hasta los huevos, nuevamente di un grito y lágrimas aparecieron en mis mejillas.

    – Ya eres mía, mi hembra, aguanta, ya te entró toda, voy a quedarme nuevamente quieto para que te vayas acostumbrando, pronto pasará nuevamente el dolor, relájate, comenzarás a disfrutar- Dijo al tiempo que apoyaba su cabeza en mi espalda.

    Acariciaba mi espalda y mis muslos, y me continuó susurrando por un largo rato, cerrando los ojos, intenté relajarme y no moverme, nuevamente el dolor se hizo tolerable, me preguntó si me seguía doliendo y le dije que sí, que sentía que me quemaba por dentro, pero que también sentía rico y que se moviera despacio, así lo hizo, empezó a moverse, lento y suave, el roce de la cabeza de su verga en mi interior, ensanchando mis paredes internas me hacía delirar y empecé a gemir, estaba deliciosamente empalado, me sentía lleno de carne, con un placer que superaba por mucho el ardor que su verga me causaba, me susurró al oído.

    – Ya te está gustando preciosa, ves que si se podía, te la has tragado como una campeona, igualito a tu madre, si tu madre supiera que eres tan putita como ella, estaría orgullosa.

    Me imaginé a mi madre viéndome como era empotrado por el hijo de su ahora esposo y dudé mucho que estuviera orgullosa, vaya sorpresa que se llevaría, pero efectivamente estaba gozando como una hembra, como una puta y empecé a moverme hacía adelante y hacía atrás, a los lados, arriba y abajo, yendo al encuentro de su dura verga, el contacto era más intenso, apreté la colita y Carlos gimió de placer, eso le voló los sesos y arreció en sus embestidas.

    – Eso es putita, así, disfruta mi verga, muévete chiquita, ¿Verdad que te gusta puta?,

    – Siii- respondí

    – Sí, ¿qué?, ¿quién es tu macho?, responde

    – Si, me gusta, tú eres mi macho, aghhh, siiii, dame, dame más…

    – Ya viste que tenía razón, ibas a gozar como una putita, tu hermoso culo nació para ser reventado por una verga, una verga de macho como la mía, toma, toma, tomaaa, ah

    – Sabes, ¿Puedo pedirte un favor?

    – Si, dime, ¿que favor?, dije entre jadeos.

    – ¿No te molestaría si te llamo Alexa?

    – Llámame como quieras- le dije

    – Perfecto Alexa, ahora vas a saber lo que es un verdadero macho, yo soy tan macho como mi padre y te voy a culear más rico que a tu madre.

    – Ay, Carlos, que rico coges, sigue, preñame.

    Eso lo volvió loco y empezó a darme con todo, mil gemidos salían de mi boca, empezó a taladrarme como si fuera el fin del mundo no paraba de embestirme a un ritmo endiablado.

    – Te voy a llenar de leche Alexa, ahhh te va a salir leche hasta por las orejas, aaahh, ya casi, ahhh, toma. Falta poco.

    Mis piernas me empezaban a fallar, escuchaba el sonido de su pelvis chocando con mis nalgas con fuerza, mi cuerpo se retorcía de placer, mi vista se empezó a nublar y tuve que cerrar los ojos, hasta que empecé a convulsionar y mi verga estalló sin tocarme, mi semen salió disparado sobre la cama al tiempo que Carlos me la enterró lo más profundo que pudo y empezó a correrse también, sentía como su verga se hinchaba dentro de mi culo y me iba llenando de semen, chorros y chorros de semen ardiente inundaron mis entrañas, se desplomó sobre mi cuerpo y también me desplomé exhausto, su verga siguió vibrando en mi interior algunos minutos más hasta que poco a poco fue perdiendo dureza y se salió de mi culo, sentía como mi culo chorreaba semen, nuestros cuerpos estaban sudorosos y poco a poco mi respiración agitada fue normalizándose.

    – Te gustó Alexa. Me encantó llenarte el culo de leche, que rico, estoy seguro de que eres la mejor puta del mundo, más puta que tu madre.

    – Me encantó Carlos, me encantó ser tu puta- dije sonriendo, el que dijera que era más puta que mi madre me sonó a halago, no me molestó, al contrario, me enorgulleció que pensara que era más puta.

    El cansancio nos fue ganando, nos dormimos en posición de cucharita, mi espalda sobre su pecho y con las piernas entrelazadas, y abrazándome con su verga en medio de mis nalgas.

    Cabe señalar que me sigió cogiendo todo el fin de semana, iba al cuarto de mi madre y me pedía poner su ropa interior, y así me cogía, no pensé que mi madre tuviera ropa tan sexy, nunca se la había visto, seguramente eran regalos de Don Chente a mi madre, me quedaban a la perfección y me hacían sentir una hembra, una puta.

    Y así fue la historia de como fui desvirgado por culpa o mejor dicho gracias a mi madre y mi padrastro. Durante los días de semana no teníamos sexo para que no nos escucharan nuestros padres, sabiendo que era imposible que no nos escucharan, solamente lo masturbaba o mamaba tratando de no hacer ruido, cuando Don Chente se cogía a mi madre y los fines de semana era el turno de tomar el rol de la hija de mi madre y satisfacer al cachondo hijo de Don Chente, así que mi madre y yo nos convertimos en las putitas de un padre y su hijo.

    Si les gustó, espero sus comentarios en [email protected].

  • Semana (no) santa

    Semana (no) santa

    Hola a todos, soy Lorena, la mami incestuosa, antes de iniciar quiero volver a agradecer por publicar mis relatos y agradecer especialmente a todos los que comentan y escriben, perdón si no he podido responder a todos, la verdad he tenido más repercusión de la que hubiera imaginado, siempre sus comentarios, críticas y felicitaciones son importantes para mi. Sin más demora voy a contarles lo que viví en el fin de semana de Pascua.

    Como había relatado en mi último relato de amor filial «Mi hijo me cambió la vida 6» mi amiga Romina se nos unió a Lucas y a mi en un trío alucinante, haciendo todo y despertando en mi el deseo por interactuar con una mujer cosa que jamás había probado.

    No habíamos vuelto a coger con Romina después de ese fin de semana pero es mi mejor amiga así que siempre estamos hablando. Unos días antes del fin de semana largo por pascuas recibo un llamado de Romi diciendo si podía pasar por su casa después del trabajo, que tenía que hablar conmigo. Le dije que saldría un rato antes así pasaba con tiempo.

    Salí del trabajo, abordé un taxi y me dirigí a lo de mi amiga. Llegue, toque el timbre, ella abrió e ingrese, vaya sorpresa la mía al verla, Romi estaba solo en ropa interior, pero no cualquier ropa, un conjunto negro, un corpiño que hacía parecer que sus tetas iban a escaparse, una tanguita diminuta y unos ligueros con medias que la hacían ver echa una diosa con ese cuerpo divino producto de siempre hacer baile, «Hola putona» me dijo comiendome la boca de un beso super caliente, guau! Que recibimiento me dio, «Veni bebota, sentate, relájate Lore» me decía mientras servía una cerveza helada ideal para el clima, «Disculpa mi reina si no te dije para que quería que vinieras, quiero que pasemos una tarde solitas», dándome unos besos más ricos y calientes que el anterior, yo estaba sorprendida que ella deseara así estar conmigo pero a la vez me puse muy caliente, que tarde que pasamos, me desnude toda y ella me chupo la concha como una campeona, yo gemía de placer y en ese momento me introdujo un consolador que me entraba a la perfección, después hicimos un 69 espectacular, su concha era un torrente de jugos, la mía estaba igual o más caliente todavía, Romina saco una cintoronga, ese cinto con un consolador incorporado, se coloco y me hizo poner en 4 dándome una cogida barbara «Sos hermosa mi puta grita con la cogida de mami» me decía mientras yo volaba de calentura , tuve un orgasmo increíble, ella me puso su concha en la boca y chupe hasta que se vino, sus jugos brotaban calientes, era una delicia, quedamos rendidas en el sofá, que grata sorpresa me había dado Romina, antes de irme nos dimos una ducha juntas, nos comimos las tetas bajo el agua, no paraba de meterme dedos en la concha y yo le devolvía con mordidas en sus pezones el placer que me daba, «Mamita siempre me gustaste, te adoro» me soltó ella en un acto de confesión que me dejo atónita y más caliente aún, mi amiga, mi hermana de la vida siempre me había deseado, linda sesión nos dimos en la ducha quedando todas chorreadas de nuestras conchas nuevamente, salimos y yo me apronte para irme cuando ella me dijo «Lore este fin de semana largo querés venir a pasarlo conmigo??» Aquí jueves y viernes era feriado por semana santa, yo no tenía nada planeado así que no dude, mi respuesta fue si, «La pasaste bien mi amor?? Perdón por no avisarte quería sorprenderte «, «Me sorprendiste y me encanto Romi «, «Venite entonces y traelo a Luquitas así nos damos una panzada de sexo vida», me despedí de ella con un beso de lengua que me volvió a humedecer, me hubiera encantado quedarme pero debía irme.

    Llegue a casa y esa noche le conté a Lucas todo lo sucedido y el plan para el fin de semana, se puso muy caliente mi nene con todo lo que le conté y me dio una Rica cogida, «Sos toda una putita mami, me van a hacer de todo vos y la tía Romi??» , «Siisi bebé te vamos a secar de tanta leche que nos vas a tener que dar», que placer ese día, a la tarde Romina me había hecho gozar y ahora en la noche era mi niño quien me llevaba al cielo del goce con una cogida de las que él sabe darme.

    Termino la semana hábil y llego el jueves que como dije era feriado junto con el viernes, con Lucas nos dirigimos a la casa de Romina, llegamos y nos recibió con un buen chupón en la boca a cada uno, nos dijo que nos pusiéramos cómodos y que nos sirvieramos lo que gustamos, Romina estaba con un short super ajustado que le marcaba ese culazo que se trae la muy perra, en un momento se levantó y Lucas le pasó sus dedos por la entrepierna provocando un suspiro de parte de ella «Mmm atrevido como vas a tocar así a la tia», ella le empezó a sobar la verga y Lucas le apretaba las tetas, yo ya me ponía a mil, me fui hacia las tetas de Romi y también empecé a apretarselas, «Uyy vinieron toquetones los 2», «Sisi potra vamos a violarte como te mereces » le dije provocando más calentura en ella.

    Romina le bajó el pantalón a Lucas y sin demora se metió su verga en la boca, yo me empecé a encargar del culo de ella, le bajé su diminuto short y corriendo su tanga meti mis dedos en su raja húmeda y caliente, Romi hacia intentos por gemir pero Lucas la sujetaba de la cabeza impidiendo que sacara la verga de su boca ni siquiera para respirar, inicie mi chupada en esa concha preciosa, sus jugos no se hicieron esperar, mientras lamia metía mi dedo en su orificio anal, Lucas le quitó su camiseta y corpiño quedando sus tetas a merced de las manos de mi niño que le apretaba sus melones y sus pezones, yo no cesaba en chupar concha y cogerla con mis dedos, «Ayyyua ahhha siiii ahhha uyy » exclamaba Romi cada vez que Lucas le sacaba la verga de la boca .

    Yo me desnude mientras Lucas seguía dándole de mamar a Romi, me acerque para yo también recibir mi dosis de chorizo, entre las 2 nos repartiamos ese trozo de carne duro como un hierro, Romi dejo de mamar verga para mamar concha, mi concha que a esa altura ya era un mar de flujo caliente, que deliciosa sensación sentir su lengua tocando mi clitoris hinchado de la calentura que estaba sintiendo. En un momento siento que ella deja de chupar y de pronto siento una cosa dura entrando, era un consolador que Romina introdujo sin avisarme y que metía y sacaba haciendo que yo volara, Lucas me cogia la boca y Romina me cogia la concha, cuando me di cuenta ya estaba toda chorreada, quería gemir ,gritar de la excitación, pero Lucas me tenía con la boca llena y bombeaba más y más su verga haciendo que me ahora pero disfrutara al mismo tiempo, Romina dejo de meterme el consolador y Lucas me saco la verga, la abrió a Romi y empezó a cogerla pidiéndome que yo me sentara en la cara de ella para que mamara concha, era súper caliente todo, despues cambiamos, Lucas me cogia y yo mamaba concha, nos puso en 4 y nos cogia un rato a cada una, mientras le daba verga a una le metía con el consolador a la otra, Romi se puso el cinto con el consolador, le dijo a Lucas que se sentara, yo me monte encima de mi bebé y Romina me metió el consolador en el culo, los 3 nos moviamos juntos y yo estaba que me moría, Lucas me chupaba los pezones y ella también apretaba mis tetas, «Te amo puta hermosa » me decía Romi al oído, mi calentura era suprema, mis agujeros no dejaban de escupir jugo, sentía una corriente que me quemaba, fueron minutos incontables hasta que no aguante más, mi orgasmo llego y temblaba como pocas veces, Lucas seguía sin terminar así que yo me salí y él procedió a cogerse a Romina, directamente por él culo mientas Romi me volvía a meter el consolador en la concha, yo había acabado pero nuevamente era cogida, mis sentidos estaban fuera de órbita, los 3 gemiamos como animales en celo, Lucas empezó a decir que se venía, Romi le dijo que se saliera y nos diera la leche en la boca y así lo hizo, fue un lechazo fuerte, chorros bien potentes y su leche espesa y caliente, era una crema deliciosa, entre ambas le bebimos todo, su verga hacia leves movimientos de cabeceo y él jadeaba extasiado, nos quedamos en el sofá dándonos besos, luego preperamos algo rico para comer, tuvimos un almuerzo muy agradable, recordando cosas y riéndonos de anécdotas pasadas.

    A la tarde nuestra sesión se sexo prosiguió, nos trasladamos a la habitación donde nuevamente nos dimos sexo oral mutuamente entre las 2, obviamente también se la mamamos a Luquitas, nos volvió a coger por la concha y el culo, pasamos una tarde de lujuria total. Esa noche dormimos los 3 juntos enredados en la cama.

    A la mañana siguiente sonó el timbre, Romina abrió y entró un muchacho, era Adrián, un compañero de las clases de baile de ella que se la viene cogiendo hace unos meses, es un chico de 28 años bastante lindo y sexi, me saludo muy amablemente, «Un placer chicos al fin los conozco, leí sus relatos y la verdad los felicito por ser tan calientes», Romi me miró sonriendo y se me acercó dándome un beso en la boca «Mi amor te preparé otra sorpresa «,no hacía falta que me explique más nada, Adrián se nos uniría en esta fiesta sexual.

    Nos pusimos a charlar con el chico, me contó que la verdad deseaba verme en persona, que leyéndome se había pajeado varias veces, me empezó a calentar que me dijera eso, me decía que yo era muy atractiva, que mi hijo era un suertudo por cogerse a una mami como yo, Lucas a todo esto ya le esta haciendo chupar verga s Romina nuevamente, así que yo tampoco iba a perder tiempo y le dije que se bajara el pantalón, lo ayude a descubrir su miembro que apareció erecto ante mi, no era tan grande como la pija de Lucas pero ya la tenía bien parada y la verdad era una piedra de la dureza que traía.

    Sin demoras comence mi chupada, Adrián jadeaba, se sentía como disfrutaba mi oral, «Ayyy Lore sos una genia chipando, Romi no me mintió sos toda una diosa «, le mamaba los huevos, tenía una bolas durísimas y gordas de leche, «Lore déjame mamarte la concha» me dijo el chico, nos pusimos a hacer el 69 y tengo que decir que este muchachote es un maestro del sexo oral, que bien que me comió la raja, su lengua parecía tener vida propia, me empezó a hacer mojar de una manera descomunal, yo le dejé su verga bien babosa, en ese momento siento los dedos de Romina en mi culo, «Putita mira como te mojas, ahora vas a recibir doble dosis de verga» .

    Me levanté y ella se sento con el cinto del consolador, me monte encima suyo y Adrián me la metió en el culo, ay que ricura, como dije su verga era más chica que la de Lucas pero como me la metía me hacía gozar muy bien, yo quedé cara a cara con Romina y ella me comía las tetas, me daba unos besos de lengua que me derretía, «Lore sos una diosa sos muy caliente » me decía Adrián mientras me tallaba el culo, Lucas nos puso la pija en la boca y entre las 2 la compartimos, nuestras lenguas recorrían todo su tronco y también nos besabamos con ella con la verga de por medio, todos gozabamos de una u otra forma, era un bacanal verdaderamente, el plan de Romina de pasar un fin de semana de lujuria salía más que perfecto.

    Adrián se salió de mi y Lucas lo reemplazó cogiendo mi culo y siendo el chico de Romi quien ahora nos daba a mamar. Fueron minutos y minutos de chupadas, metidas de verga, gemidos y jadeos de parte de todos, los chicos ya estaban listos para regarnos de leche caliente, Lucas seria el primero en correrse, directamente en mi culo, llenándolo por completo, la saco dejando paso a que Adrián me metiera su chorizo en mi ano para seguir con una bombeada intensa y una corrida de abundante leche, mi agujerito quedo repleto de leche de estos niñatos acogedores, las vergas de ambos goteando leche fueron limpiadas por la hábil boca de Romina que no solo se las limpio sino que chupo con ganas para en cuestión de minutos hacer que se pusieran duras nuevamente, ahora ella se montaría sobre Adrián y Lucas se la cogeria por el culo, que magnifica imagen ver como entre los 2 la hacían gozar, ella gemía y gozaba como toda una loba, yo viendo esa escena me puse como una tetera de nuevo, habían cambiado y ahora Lucas es cabalgado por Romi mientras Adrián le rompía el culo, yo no esperé más y fui a buscar a Adrián, le saque la verga del ano de mi amiga y se la empecé a mamar, se llevo una sorpresa pero si cara de goce me demostraba que le encantaba que yo le hiciera esa felación.

    Se sentó en una silla cercana y me hizo ensartarme en su estaca, yo subía y bajaba, Adrián se comia mis tetas, que rebotaban con mis movimientos, me tomo del culo para acompañar mi vaiven, a todo esto Lucas hacía gritar de placer a Romi, «Ayyyy Luquitas ahhhha que bien te coges a la tía ayyu los amo mis amores» se desganataba mi hermana de la vida, yo volaba de placer sobre la verga de Adrián, todos gozabamos, todo olía a sexo, no soporte más y explote en un orgasmo casi al mismo tiempo que Adrián se vaciaba dentro mío y Lucas le llenaba la boca de leche a Romina .

    Nos tomamos un descanso para comer, Adrián cocino unas pastas deliciosas, fue un almuerzo muy rico. El chico tuvo que irse a la tarde, me dio un beso y me dijo «Sos deliciosa Lore ojalá podamos repetir», «Te aseguro que ya lo repetiremos lindo » y le di un rico chupón en la boca.

    Nos quedamos los 3 y esa noche Lucas nuevamente nos atendió bien a ambas, mi bebé estaba súper alzado, supongo que todo el morbo de esa orgia potenció su calentura, fue un surtidor de leche, más cogia más ganas tenía, lo hicimos en el sofá y la cama, también se cogio a Romi en la ducha y a mi en el suelo.

    A la mañana del sábado Romina me trajo el desayuno a la cama mientras Lucas se duchaba, me pregunto si estaba bien, si había disfrutado, le aseguré que había sido increíble todo lo que hicimos. Antes de irme me di una ultima ducha con Romina, nos comimos todas, «Mami que esto se repita sii??» Con una carita que me derritio.

    Nos despedimos, Romi nos comió la boca en la puerta, los amo chicos, nos dijo antes de irnos.

    Bueno gente esa fue mi semana santa en casa de mi amiga.

    Como siempre ojalá disfruten leyendo este relato como yo disfruté escribiéndolo, espero sus mensajes y comentarios a mi correo, [email protected].

    Sus palabras son muy importantes para escribir mejores relatos para que podamos disfrutar juntos.

    Les dejo un adelanto en mi próxima historia voy a contar como sumé a mi sobrinita a nuestras aventuras.

    Un beso grande a todos, sean felices y a gozar del sexo mis amores.

  • La jamona y sumisa esposa de don Joaquín (4): Carmen

    La jamona y sumisa esposa de don Joaquín (4): Carmen

    Carmen tenía 60 años, media 5.5″ y sus ojos eran color verde intenso, su pelo era castaño con canas y vestía muy similar a paulina, con faldas y vestidos holgados. Pues su cuerpo «MEGA» jamón así lo requería, aparte de que era media mojigata y siempre pensó, que una mujer decente, no tenía que andar mostrando de más y menos una mujer con el tipo de cuerpo como el de ella. Aparte siempre llevaba un rosario colgando en el cuello varios santos en su casa, como buena mujer católica.

    Había enviudado a los 50 y no se había vuelto a casar, pues se resignó a estar sola, Carmen siempre pensó que su difundo marido era el único hombre que amaría, aunque este estuviera ya muerto. También tenía una hija y una nieta que vivían en otra ciudad.

    Ese viernes por la tarde, las dos jamonas prepararon, una deliciosa cena y Carmen le dijo a paulina que invitara al muchacho a cenar. Paulina así lo hizo y subió por su musculoso amante, que estaba viendo una película de acción.

    Paulina estaba en su habitación, ayudando a su anciano esposo a vestirse, cuando Jorge bajo a la cocina.

    -pasa muchacho y siéntate ahora te sirvo-dijo la veterana jamona, mientras se agachaba a sacar la comida del horno, dejando ver un mega culote, que Jorge aprecio muy bien.

    -Voy a agarrar un vaso- dijo Jorge, qué pasó por detrás de la madura, rosando sus tremendas nalgas. Lo cual la veterana notó pero no dijo nada, pues era consciente del tamaño de su culote.

    -ah perdón señora, fue sin querer- dijo Jorge que miró, cómo la jamona se puso roja por la incómoda situación.

    -No pasa nada muchacho- respondió la veterana, que estaba sirviendo la comida.

    Paulina y su «cornudo» esposo salieron de la habitación, mientras Jorge llevaba los platos a la mesa del comedor. Todos se sentaron y empezaron a comer.

    -Como murió su esposo señora?- pregunto Jorge mientras se llevaba otro trozo de pollo a la boca.

    Carmen le contó a Jorge, cómo había fallecido su esposo en un accidente de trabajo. También le contó que vivía sola con dos gatos.

    -Y tú tienes novia muchacho- pregunto la veterana de Carmen, mientras se servía más te dulce.

    -No, todavía no ha llegado la mujer indicada.

    -Ya llegara una buena muchacha, ya verás! Se ve que eres un buen muchacho- dijo la veterana jamona, pensando que jorge era alguien decente.

    Terminaron de cenar y Joaquín invito a Jorge a ver un programa de concursos, que iban a dar en un par de minutos. Mientras esperaban a que comenzara el show, Paulina trajo un postre de frutas que Carmen había preparado. Estaban disfrutando del postre, cuando unas imágenes hicieron escandalizar a la jamona de Carmen.

    -Ay santo! Pero que muchachas tan indecentes, con eso puesto- dijo la sesentona, que acaba de ver un comercial, donde unas chicas usaban cacheteros, mientras desviaba la mirada de la television. Sin imaginar que su hermana usaba unos todavía más pervertidos.

    -La Juventud de ahora- Agrego el iluso de Joaquín. Mientras paulina y Jorge permanecían callados.

    El show acabó y todos se despidieron, Jorge le deseo buenas noches a todos. Mientras miraba una vez más, el enorme busto de la veterana y el tremendo culote que esta se cargaba. Cuando paulina y Carmen se estaban despidiendo, la sesentona le dijo que jorge le había parecido muy joven para tener esa edad. Paulina le contesto que ella también lo creía así.

    A la mañana siguente, Paulina se despertó temprano y bajo al sótano a lavar la ropa. Puso la ropa en la máquina y después subió a prepararse un café y a ver un poco la tele, Justo estaba en eso cuando Carmen apareció.

    -Buenos días-dijo la veterana, que también se había despertado temprano.

    -Buenos días- dijo paulina que le ofreció un café y unas galletas

    Carmen: veo que has madrugado

    Pau: No es tan temprano, además estoy lavando así me rinde más el día-dijo la jamona de paulina mientras le daba otro sorbo a su café

    – Tu siempre tan madrugadora, desde niña eras así- contestó Carmen, que se sirvió una taza grande de café negro

    Estuvieron platicando un rato, cuando de pronto paulina se levanta del sillón.

    -Voy a poner la ropa a secar- dijo esta cuando de repente su hermana mayor la detuvo del brazo

    -Tranquila voy yo, tú quédate a terminar tu café- dijo la veterana que ya se dirigía al sótano

    A paulina se le congeló la sangre, y una angustia la invadió por completo. Pero ya era tarde, no había vuelta de hoja.

    Carmen llegó al sótano, abrió la máquina y sacó la ropa, de pronto una imagen la dejó atónita.

    -Pero que es esto? Le preguntó la jamona a su hermana, que vino detrás de ella.

    Carmen había sacado unos de los cacheteros, que tenían la «ENORME» polla dibujada, y el cual decía: «The bigger the better».

    -Te lo puedo explicar- dijo paulina muy apenada

    -Eso espero- dijo la Jamona muy seria

    Paulina le confesó todo, de como había iniciado aquello, hasta de como fue ella la que busco a Jorge la noche siguiente.

    También le contó, que todas las tardes subía, mientras Joaquín dormía la siesta, y de que había tenido su primer anal, le dijo, que Joaquín hace años que ni la tocaba, como tratando de excusarse.

    -No lo puedo creer, pero si podría ser nuestro hijo- dijo la veterana que se llevaba las manos a la cara y lloraba.

    – Perdóname y por favor no le digas nada a Joaquín.

    -Creo que eso te corresponde a ti.

    -Además yo no soy quien para juzgarte, ya estás bastante mayor para saber lo qué haces. – dijo la sesentona jamona.

    Se fundieron en un abrazo y lloraron juntas, pues a pesar de todo eran hermanas y al final la sangre pesaba más.

    Carmen le dijo, que no le iba contar nada a Joaquín. No, después de que paulina le dijo, que Joaquín hacía mucho que no la tocaba, y que constantemente se quejaba, de que estaba demasiado gruesa, a tal grado de compararla con una vaca. Eso a Carmen le había molestado mucho.

    -Bueno ya basta, mejor mete tu ropa a secar- dijo la veterana y subió a la cocina.

    Las dos jamonas, prepararon el desayuno, luego Paulina fue a despertar a su esposo. Desayunaron y paulina le comentó, que ese día Joaquín tenía una cita con el doctor y que si los quería acompañar.

    -Mejor me quedo a limpiar y a hacer unas llamadas- dijo la veterana, que ya no le agradaba tanto joaquin como antes

    -Esta bien, nos vemos al rato- dijo paulina y salieron, rumbo a la clínica

    Jorge llegó del gimnasio a eso de las 12 del mediodía, se metió a bañar y luego se preparo un batido de proteína. Se sentó en la sala y Justo estaba a punto de ver una película, cuando tocaron a su puerta.

    -Hola muchacho, vengo a hablar con usted- dijo la veterana en un tono serio.

    -Claro, pase a la sala- dijo Jorge y le señaló donde era

    -Mire jorge, ya lo se todo- dijo la veterana que veía cómo Jorge tomaba su batido de proteína

    Jorge: Que es lo que sabe?

    Car: Ya se usted y mi hermana tienen una aventura

    -Ya veo, y que opina usted de eso? – pregunto jorge en un tono serio también

    -Yo creo que esta mal, y es mejor que terminen con esto

    -Esta usted segura que vino a eso? -pregunto jorge, que no dejaba de ver las masivas tetas y el culote de la veterana

    -Claro que si- dijo la madura algo sorprendida por la pregunta del musculoso

    -Yo creo que usted vino a otra cosa- dijo Jorge que ya se estaba acomodando el paquete.

    -Pero que le sucede, yo soy una mujer decente, además yo podría ser su madre- dijo la jamona muy molesta

    – Y porque no le ha contado nada a el viejo? Pregunto jorge a lo que la madura no encontró respuesta

    – Es.. es que yo ayyy -dijo la jamona, cuando sintió el primer manotazo en una de sus tetas

    -Callate zorra, que no te creo nada

    – Es la verdad, yo solo vine a eso, ayyy- dijo la pobre veterana, cuando sintió una fuerte nalgada

    -Eres igual de puta que tu hermana, nada mas que con unas tetas y un culote más grande- dijo Jorge mientras le seguía dando azotes a sus enormes nalgas

    -Para por favor, te lo suplico.

    – Callate si no quieres que le cuente al viejo todo

    Eso a la veterana la asusto, si Jorge le contaba a Joaquín y su hermana quedaba divorciada, todos iban a saber porque fue. Eso no hablaría muy bien de la familia.

    -No por favor eso no

    -Entonces vas a hacer lo que yo te ordene ok?- dijo Jorge que le ordeno que se quitara la ropa

    – Si lo que tú ordenes- dijo la veterana, que se fue desprendiendo de su blusa y su falda

    -No cabe duda que estas más Jamona que tu hermana

    Jorge le ordenó, que se pusiera en cuatro y que meneara ese tremendo culote. Mientras el la observaba

    -Asi? es que yo no se como- dijo la veterana

    -Maldita zorra, pero que culote tienes, justo como me gustan- dijo el musculoso que se acercó y empezó a masajearlo

    -Mi marido siempre se quejó de su tamaño- dijo la madura, que veía cómo Jorge le brillaba los ojos

    -Pideme que te lo azote

    -Jorge por favor azotame el culo- dijo la madura tímidamente

    – No te escuche zorra, más fuerte

    -Por favor azótame el culo… ayy ahh Jorge ayyy mmm

    -Dime que más te contó tu hermana

    – Todo ayy mmm me cont… ayyy ahh

    -Te dijo de mi tamaño? – pregunto jorge, a lo que la veterana solo asintió con la cabeza

    -Te hice una pregunta zorra- volviendo a azotar sus enormes nalgas

    -Si me dijo que la tienes enorme

    – Puta zorra ya mojaste tus pantaletas

    Jorge le ordenó, que se pusiera de rodillas y que cerrara los ojos.

    -Ya los puedes abrír- dijo Jorge que vio como la madura se echó para atrás con cara de sorpresa

    – eso es enorme- dijo la pobre, que no daba crédito a lo que estaba viendo

    -Tómalo con las dos manos y mételo a tu boca

    – Si lo que tú ordenes- dijo la madura que se metió la cabeza muy a penas

    Jorge la tomó del pelo y empezó a meter su enorme pene, hasta tocar la garganta de la madura, que empezó a ahogarse con la saliva.

    -Nada mal- dijo Jorge que vio como la Jamona hacía su mayor esfuerzo

    -Jorge méteme tu enorme pene- dijo la veterana que ya estaba muy caliente

    -Crees que tienes lo que se necesita para esta verga- pregunto jorge, mientras veía como la jamona se ponía de a perrito en el sillón

    – Creo que si – dijo esta mientras meneaba las nalgotas

    -Por favor Jorge te lo suplico!

    – Esta bien zorra, solo porque me lo has pedido de favor

    -ayyyy Jorge es enorm… meee ayy mmm!

    -Tus nalgas también son enormes zorra ahhh!

    -ayy Jorge tu enorme pene me está matando ayy que rico!

    -10 años sin macho eh?

    -Si, llevo mucho tiempo sola ayyy mmm ayy Jorge que me está pasando?

    Lo que a Carmen le estaba pasando, es que también estaba teniendo su primer orgasmo

    -ahhh mendiga puta madura me estás sacando toda la leche

    -ayyy Jorge ayyy siiii que ricooo

    Los dos acabaron viniendose al mismo tiempo, Paulina quedó, con la nalgas cubiertas de semen joven y la panocha toda llena de leche también.

    Jorge le ordenó a que se subiera al sillón y se abriera de piernas.

    -Alguna vez te mamaron la panocha? Pregunto jorge a la veterana, la cual respondio que no.

    Jorge empezó a mamarle la panocha, mientras esta se retorcía.

    -Méteme tu enorme pene otra vez- dijo la jamona que sentía cómo se había mojado toda

    Jorge se disponía a metérsela, cuando la veterana lo detuvo de pronto agarrando su enorme verga.

    – por favor, metemelo aquí- dijo la puta madura llevando el enorme pene de Jorge a su ano

    A Jorge eso si que lo había agarrado de sorpresa, esta perra era más sucia que su hermana

    -Como tú ordenes – dijo el musculoso empujando su verga en el culo de la madura

    -Ayy ayy uuufff mmm ayyy papi me duele pero me gusta

    -Ahhh mendiga zorra, no cabe duda que lo de putas es de familia.

    -Me estoy volviendo tu putaaa aayyy uhhhh papi

    -A esto viniste verdad zorra?

    -Si, papi vine por tu enorme pene ayyy ahhh

    -Puta sucia, zorra madura toma un poco mas ahhh

    -Ayyy Jorge mmm me estoy viniendo otra vez ayy papi que rico!

    Paulina ese día tuvo, lo que jamás en su vida había tenido. Dos orgasmos por partida doble.

    -Ahora ya se te puedes ir, tengo cosas que hacer- dijo Jorge mientras la jamona se vestía

    Paulina y Joaquín regresaron, a las 3 de la tarde y encontraron a Carmen sentada en la sala.

    Carmen: como les fue?

    Pau: Bien y tu qué tal?

    -ah bien tambien- dijo la jamona con una sonrisa en la boca

    -Las dejó para que platiquen, si quieren ya pueden usar la alberca ya la mande a llenar.- dijo el viejo que se fue a tomar su ya acostumbrada siesta.

    -Vamos que me muero de calor- dijo la veterana

    -ok, vamos que ya hacía falta la alberca- dijo paulina muy contenta

    Las dos jamonas salieron a la alberca, con blusas sin escote y shorts que le llegaban hasta las rodillas. Mientras Jorge se asomaba por la ventana y miraba cómo jugaban las dos maduras.

    -Puedo usar la alberca con ustedes? Pregunto jorge, que venía sin camisa y con un short apretado.

    -Si a mi hermana no le molesta- dijo paulina, ajena a lo que ya había pasado al medio día en el apartamento de Jorge.

    -Si claro – Respondió la veterana casi se inmediato

    Continuará!

  • Las ventajas de tener una madre ninfómana

    Las ventajas de tener una madre ninfómana

    En una moderna metrópolis vivía Sandra, una mujer pelirroja de 40 años, la cual era dueña Industrias JJJ, de unas de las empresas más rías del país. Sandra era una mujer que parecía mucho más joven de lo que realmente era y, además, era poseedora de unos muslos gruesos y firmes, unas tetas de 106 centímetros, un cabello corto pero hermoso, unos labios rojos y gruesos y, lo que más destacaba de ella, unas nalgas de 117 centímetros de grosor.

    Pese a ser una mujer rica, exitosa, y famosa, la vida de Sandra no era del todo perfecta, pues ella, aunque no lo pareciera, tenía una adicción que venía arrastrando desde su adolescencia, pero no a las drogas, al alcohol, o al tabaco, sino al sexo (en pocas palabras, era una ninfómana). La adicción de Sandra había sido la razón principal por la cual su esposo había decidió divorciarse de ella, pues él no aguantaba tener a una esposa que constantemente le pedía tener sexo y que no era capaz de satisfacerla. Aun así, y pese al divorcio, tanto Sandra como su ex marido se habían separado en buenos términos, y lograron llegar a un buen acuerdo con respecto a la custodia de James, su hijo de 18 años, el cual consistía que el adolecente se quedaría una semana con su padre y otra con su madre.

    Desde su divorcio, Sandra había estado visitando una página llamada “Adolecente X Madura”, el cual era un sitio web de citan en donde las mujeres de entre 35 y 50 años podían arreglar citas con jóvenes de entre 18 y 23 años. Sin embargo, el sitio web tenia una particularidad, y es que los usuarios no podían subir fotos de sus rostros ni utilizar sus nombres reales, pues la pagina estaba diseñada para que las citas de los usuarios fuesen siempre citas a ciegas, y solo podían subir fotos o videos en donde mostraran sus cuerpos. La razón por la cual a Sandra le gustaba ese sitio web era porque, para ella, los jóvenes adolescentes tenían mas lujuria que los hombres de sus edad y, aunque a veces le había tocado tener sexo con muchachos precoces, por lo general quedaba satisfecha con sus encuentros sexuales.

    Un día, después de salir de su oficina, Sandra fue hasta su casa, se descambio, y se sentó en su computadora para ver su perfil de “Adolecentes x Maduras”, en donde ella estaba inscripta como la usuaria 919. Tras revisar la bandeja de entrada, se dio cuenta de que le había llegado un mensaje de un usuario llamado 334, el cual decía lo siguiente:

    “hola, putita. La verdad es que he visto las fotos de tu perfil y me he quedado fascinado con el tremendo culo que te cargas, el cual solo le falta una cosa para ser perfecto y esa es mi verga metida dentro de él. La verdad es que me gustaría que me enviaras un video tuyo perreando para saber si te interesa seguir hablando conmigo aunque, por lo puta y facilona que sos, de seguro si me lo vas a mandar”

    “¡que muchacho tan maleducado!” pensó Sandra, quien se quedó excitada tras leer el mensaje “¡veamos de quien se trata!”

    Al entrar al perfil del usuario 334, Sandra vio las fotos que este tenía subidas, y casi se cayó de espalda al ver el tamaño de la verga que dicho usuario tenia.

    “¡tremenda verga se trae este hijo de puta!” exclamo la milf, mientras se acariciaba el coño con una mano “¡con razón tiene tanta seguridad para hablar así de sucio, porque ninguna mujer se resistiría a ese trozo de carne que le llega hasta las rodillas!”

    Luego de grabar el video que el usuario 334 le pidió (en el cual solo se le veía su culo moviéndose), Sandra le redacto un mensaje.

    “¡aquí tienes lo que me pediste, mocoso mal educado! Y será mejor que no me provoques porque, si me provocas, te disciplinare a sentones”

    Para sorpresa de Sandra, unos segundos después, el usuario le respondió enviándole un video en el que él se estaba corriendo sobre la pantalla de su monitor mientras veía su video de perreo. Dicho acto hizo que Sandra se excitara todavía más, y ella y su nuevo amigo continuaron charlando durante varios minutos. Durante la conversación, Sandra se enteró que el usuario 334 vivía en la misma ciudad que ella y, apenas se enteró de dicha información, le mando el siguiente mensaje:

    “en vez de perder el tiempo hablando por internet ¿Por qué no mejor arreglamos un encuentro real? ¿Conoces la gasolinera blanca que está en los límites de la ciudad? Pues es en los baños de dicho establecimiento donde me cojea todos mis amantes, pues son muy limpios y, además, me gusta hacerlo en lugares públicos”

    “¡me parece genial!” respondió al instante el usuario “te espero allí mañana por la noche. Para que me reconozcas, iré vestido con una chaqueta verde”

    “y yo iré con una bufanda roja y con mi culazo listo para meterte tremendo cogidon ¡Hasta mañana, vergudo hijo de puta!” escribió Sandra, y dejo de escribir

    Al día siguiente, por la noche, Sandra fue muy emocionada hasta los baños de la estación de servicio, en donde se encontró con el único empleado del establecimiento

    “hola, señora Sandra ¿Cómo le va?” preguntó el hombre “¿va a tener acción esta noche?”

    “si, amigo, y es la verga más grande que he conseguido hasta ahora ¿Está todo listo en el baño como te lo pedí?”

    “ya lo deje rechinando de limpio y ya puse la cámara en su lugar”

    “¡excelente!” exclamo Sandra, y le entrego un fajo de billetes al empleado “bueno, mi cita ya debe estar por llegar, asi que te pediré que nos dejes a solas”

    “no hay problema ¡que lo disfrute!” exclamo el hombre, y se fue

    Unos minutos después, Sandra divisa a un joven caminado hacia los baños, el cual llevaba puesta una chaqueta verde, y se emocionó, pues sabía que se trataba de aquel usuario con el que había tenido una conexión. Sin embargo, cuando el muchacho ya estuvo lo suficientemente cerca como para divisar su rostros, Sandra se quedó en estado de shock, pues el joven con el cual había estado financiando y al cual le había ofrecido sexo en un baño público resulto ser James, su único hijo varón. Por su parte, James también se quedó sorprendido de sobremanera al darse cuenta de que la milf culona a la cual le había estando hablando sucio había sido su propia madre.

    “¡no lo puedo creer, debe ser una broma!” exclamo Sandra, mientras se tapaba la cara de vergüenza

    “¡lo mismo digo!” exclamo James “¡qué mala suerte que mi primer encuentro sexual resulto ser con mi propia madre!”

    “James ¿en que estabas pensando cuando te uniste a la página?” exclamo ella, molesta “¿no sabes que no le debes hablar con extraños ni mandar material sexual a través de internet? ¿Acaso no te lo había enseñado?”

    “¿de que estas hablando, si tu también lo hiciste? ¡No seas hipócrita!”

    “bueno, en eso tienes razón… lamento haberte gritado, pero toda esta situación me agarro por sorpresa”

    “a mi también, fue muy extraño. En fin, me voy a casa ¡nos vemos, mama!”

    “¡espera!” exclamo Sandra, excitada, mientras agarraba del brazo a su hijo “¿no te gustaría… seguir adelante?”

    “¿lo dices en serio?” pregunta él, sorprendido “pero… eso sería incesto…”

    “de todas maneras ya cometimos incesto al masturbarnos con nuestras fotos, así que ya da igual, al menos hagamos que esta noche termine con un final feliz, si sabes a lo que me refiero”

    “¡eres toda una pervertida degenerada, mama!”

    “si ¿y qué? Soy una puta ninfómana, me gusta serlo, y me alegra que hayas descubierto ese lado de mi persona, pues ya no deberé escondértelo. Como sea ¿vamos a coger o no? Si no quieres hacerlo, no hay problema, nos iremos y haremos de cuenta que esto jamás paso, pero creo que ya hemos llegado demasiado lejos como para dar un paso atrás”

    “¡bueno, ya que! Esta noche ya no se puede poner más extraña y, por lo menos, me quiero ir a dormir con las bolas vacías”

    Madre e hijo ingresan al baño, Sandra cierra la puerta, y James mira a su alrededor.

    “dime mama ¿Por qué elegiste este baño público para nuestro encuentro sexual? ¿Con el dinero que tienes no pudiste haber pagado un hotel?”

    “¿y que gracia tendría? A mí me gusta tener sexo en lugares como los baños públicos, las fuentes de los parques, o en callejones” dice Sandra, mientras ella y su hijo se desvestían “además, soy amiga del encargado de esta estación, y me ha ayudado a convertir esta baño en mi propio estudio porno”

    “¿estudio porno?” pregunto, sorprendido, mientras se desvestía

    “si, es otro de mis fetiches: grabarme teniendo sexo con mis amantes jóvenes es otro de mis fetiches, porque me hace sentir como una sucia estrella porno barata y eso me excita mucho. Por lo general, nunca les digo a mis amantes que vamos a grabar algo, pero a ti te lo digo porque eres mi hijo”

    “la verdad, estoy un poco nervioso, mama” confeso James, avergonzado “la verdad es que, aunque hable con seguridad… esta es mi primera vez… y no sé qué hacer”

    “no te preocupes, deja que mami se ocupe de todo” dice Sandra, desnuda, mientras se acercaba lenta y sensualmente a su hijo

    Una vez que madre e hijo se pusieron frente a frente, Sandra agarro la enorme verga de James, y comenzó a hacerle una paja. Al principio, la paja de Sandra fue lenta pero a medida que James iba gimiendo, el ritmo de la masturbación fue aumentando.

    “¡eso es, gime para mí!” exclamo Sandra, y le dio un beso muy intenso a James en la boca, al tiempo que ella se empezaba a mojar

    James, sintiéndose con más confianza, le devolvió el beso a su madre, luego metió su cabeza entre las tetas de esta, y las empezó a chupar.

    “¡eso, desinflame las tetas a chupones!” exclamo entre gemidos la milf, al tiempo que volvía a besar apasionadamente a James “¡yo sabía que eras un pervertido degenerado!”

    “lo herede de mi hermosa madre” dice James, y luego le besa el cuello a su madre

    Tras un buen rato de pajas, besos, y chupones, James se acostó boca arriba en el suelo del baño, y Sandra se colocó encima de él para realizar el 69.

    “¡que rica verga! Hacía años que no probaba un pene tan bueno como este” pensó Sandra, mientras le daba una intensa mamada a su hijo “¡es tan largo me siento como me llena toda la garganta!”

    “¡me encanta esto!” pensó James, mientras chupaba el coño de su madre, y mientras los líquidos vaginales de este le chorreaban en la cara “¡es como un filete jugoso y sabroso!”

    Tras un rato de sexo oral, madre e hijo se pusieron de pie, y Sandra le pidió a James que apoyara sus manos sobre la mochila del inodoro y sacara la cola para atrás.

    “¿Para qué quieres que haga esta pose, mama?”

    “para que yo pueda disfrutar de la vista” dijo ella, y comenzó a acariciar las nalgas de su hijo y a besarle la espalda “tienes un hermoso culito ¿lo sabes?”

    “gracias” dijo James, sonrojado, y luego pego un pequeño grito cuando su madre le metió un dedo dentro del ano “¡mama, cálmate un poco!”

    “lo siento, me deje llevar” dijo Sandra, mientras se arrodillaba delante del trasero de su hijo “pero no te preocupes, mami te compensara”

    La milf metió su cabeza dentro de las nalgas de su hijo y comenzó a chuparle el culo. Al sentir el intenso beso negro y las nalgadas que le daba su madre, James no pudo hacer otra cosa más que gemir de placer y disfrutar del erótico momento. Unos minutos después, Sandra y James intercambian posiciones, y ahora era el hijo quien le daba besos negros a la madre, la cual gemía como una puta y agitaba las nalgas al sentir la lengua de su primogénito entrando y saliendo de su culo.

    “¡no pares, bebe, a mami le encanta!” exclamaba ella, entre gemidos de placer “te gusta como sabe mi culo ¿no es así, pervertido de mierda?”

    “¡me encanta, me voy a volver adicto a esto!”

    “¿Quién te dijo que podías hablar?” pregunto Sandra, mientras usaba sus nalgas para apretaba la cabeza de su hijo contra la pared del cubículo del baño “¡te prohíbo que saques tu lengua de mi culo hasta que este satisfecha, jovencito!”

    Un rato después, Sandra hizo que James se sentara sobre el inodoro, y ella le quito la virginidad a su hijo con su coño en posición de Martillo. La verga de James entraba y salía a toda velocidad del coño mojado y apretado de Sandra.

    “¡Esto es genial!” exclamo James, mientras metía su cabeza entre las tetas de Sandra “¡me encanta tener a una madre tan puta como tú!”

    “¡me alegra mucho escuchar eso!” exclamo la milf, mientras volvía a besar a su hijo apasionadamente “¡a mi también me encanta tener un hijo con el lívido tan alto y con la verga tan grande!”

    Tras un rato intenso de sexo, Sandra hizo que su hijo se acostara nuevamente sobre el suelo del baño, y se colocó arriba de él en posición amazona.

    “para el final de nuestro encuentro incestuoso accidental, te tengo preparado algo muy especial” dijo Sandra, mientras acercaba su ano a la verga de su hijo “¿listo para cogerme por el culo?”

    “¡yo nací listo para este gran momento!” exclamo James

    Sandra, de un solo movimiento, se metió la enorme verga de James dentro del culo, y madre e hijo comenzaron a tener sexo anal apasionado, desenfrenado, y lascivo.

    “¡adoro tener sexo anal en esta posición!” pensó Sandra, mientras le daba buenos sentones a James “¡la posición amazónica me hace sentir poderosa y dominante!”

    Finalmente, y tras una buena sesión de sexo anal desenfrenado, madre e hijo tuvieron un orgasmo al unísono, y el culo de Sandra quedo blanco a causa de todo el semen blanco, caliente, y espeso que brotaba de él.

    “¡eso fue genial!” exclamo James, exhausto, mientras Sandra se acostaba al lado de él “¡fue la mejor experiencia de mi vida!”

    “la mía también, ha sido la mejor cogida de mi vida, y eso que yo he tenido mucho sexo” dice Sandra, y luego ella y su hijo se besan “te falta mejorar, pero no te preocupes, yo te entrenare muy arduamente. Pero recuerda: “lo que pasa en el baño público, se queda en el baño público””

    “quédate tranquila, que no voy a comentar nada de esto” dice James “¿y cuándo vamos a repetir esto?”

    “mañana mismo lo haremos pero, esta vez, lo quiero hacer en una fuente pública. Te advierto que no es fácil tener de amante a una puta insaciable, así que vete acostumbrando” exclamo ella, mientras agarraba la cámara “ten, quiero que conserves la grabación, para que jamás olvides cuando tu madre te arrebato la virginidad”

    “¡qué lindo regalo! Y yo ya le tengo un título”

    “¿y cómo la llamaras?”

    “la llamare: “Las ventajas de tener a una madre ninfómana””

    “¡me encanta el título, es excelente!” dice Sandra, y ella y su amado hijo se van para su casa.

  • Historia de como Mr. Costa encuentra una chica interesante

    Historia de como Mr. Costa encuentra una chica interesante

    Es extraño cuando estás en una localidad en donde no hay calidad en el sexo. Todas vainilla, sin nada interesante que mostrarte mucho menos que hacerte sentir. Quería pasarla bien pero con alguien que sienta las ganas que tenía. Cualquiera piensa en putas, pero las putas son un bodrio para alguien que busca el sexo de otro nivel como yo. Fetichista por excelencia, alguien que disfruta ser dominante y degradar a mi acompañante, una puta era muy poca cosa para mis propósitos. Tenía contactos, de putas con las que había tenido algunos encuentros en los cuales ya conocían mi nivel, pero seguía insistiendo que quería algo original y no forzado.

    Mis amigas, la mayoría vanilla y con la cosa aburrida de que tienes que invitarlas a salir, decirles cosas para que te den una noche bien vanilla y enamoradiza, algo que a mí poco me satisfacía y a ellas sí. Mis amigas las más putas, a ellas las sacas las invitabas a salir y unos tragos y me daban el culo en plena discoteca pero es una mierda, esos culos ya me los conocía y además que estaban más borrachas y cogen solo para complacerse pero no para complacerte no me pareció alternativa.

    Entonces agarré el celular y empecé una cuenta en una aplicación de citas. Francamente, no esperaba mucho. En esa aplicación a pesar de que estás en una región fuera de la capital aparecen las típicas pitucas y hasta las que se quieren dar de pitucas cuando no lo son. Para quienes no saben que es pituca, es una chica que sigue la corriente de Estados Unidos, las populares riquillas. A mí no me gustan las riquillas y eso que he estado en ese círculo y me parece estúpido. Son arrogantes, individualistas, aburridas, desabridas y hasta monses como dicen ellas, hasta para coger cogen como en gringolandia. En mi profesión veo y tengo compañeras y socias pitucas que son más aburridas, solo hablan de cómo pintarse el cabello, que comprar y sus conversaciones estúpidas de siempre, para colmo quieren que les haga el favor.

    Entonces, estaban ahí las pitucas en la aplicación, exhibiendo sus viajes, sus cabellos falsos, sus maquillajes y caras falsas, sus outfits y tanta estupidez. En los primeros días que empecé con esa aplicación solo me aparecía eso, pero en la mitad del proceso abrí la aplicación y empezaron a salir cosas interesantes. Francamente yo no soy de discriminar y esas cosas, mientras follen bien rico y tengan nivel, normal. Me encontré con una flaca, no era pituca obviamente, cabello natural. Le mandé like y esperar si le da like también.

    En la noche la chica le da like y se arma la cosa. No me escribió pero yo le escribí. Me gustaba su cabello negro, natural, como para jalarlo mientras me la follo, había subido fotos de perfil enseñando las curvas. Morena y los jeans le encajaban bien en sus fotos. Ya con la experiencia le di trámite sin apurar las cosas, ya sabía que material es y que ella no quería algo serio y si lo quería pues haría que cambie de opinión y disfrute. Conversamos, en la típica conversación de conocerse hasta que quedamos en verse el fin de semana en un lugar público. El trato de la flaquita era chévere, amigable. Podría tener algo de nivel.

    Nos encontramos, fui cambiado pero no tan arreglado, lo normal. Ella fue con su jean bien apretado, una casaca y un maquillaje normal a diferencia de las pitucas que se cambian la cara con el maquillaje. Le dije que era un gusto conocerla, ella respondió lo mismo y fuimos a caminar. Conversamos para conocernos varias cosas hasta que me di cuenta que la flaca estaba muy emocionada y me tiraba una miradita, le dije vamos por tal calle, era una calle silenciosa que ya me la conocía para hacer el trámite, ella aceptó. Caminando por esa calle, empezamos a agitarnos, ya sabíamos lo que venía solo faltaba concretarlo, agarré el parque de esa calle y en la esquina parados le dije que me gustaba mucho, que me parecía además de atractiva interesante, ella se sonrió, agachó su cabeza, yo confiado en que se avergonzó me tomó sorpresivamente por la cabeza y me besó bien rico. El beso fue muy excitante, ella se me pegó y cuando besaba lo hacía extenso y alocado, eso me excita, cuando ella tiene la iniciativa y quiere que me la folle. La detuve, pero no para frenar la situación si no para acrecentarla. Le dije si le gustaba y ella se sonrío motivada y pude ver como se mordía los labios ligeramente y me dijo que si, casi sin responder verbalmente solo moviendo su cabeza como si estuviese pensando algo emocionante. Ahora la tomé yo de la cintura, la acerqué a mi cuerpo y la besé. Que rico me respondía el beso, como si quisiera comer mi boca, hasta su cabello se iba por nuestras bocas al ser tan frenéticos los besos. Tomé una nalga de ella y la acaricié mientras la besaba.

    Le dije si le gustaba, ella me dijo que sí mientras seguía besándome. Tomé la otra nalga y la acaricié, ella respondió a querer subirse en mi y enroscarse de piernas en mi pubis pero se dio cuenta que estábamos en la calle y se frenó pero sentí su impulso. Sus nalgas eran firmes y paraditas. Nos calmamos y en besos ligeros le dije si íbamos a un hotel. Me dijo que sí con la cabeza y me besaba sonriendo, había llevado condones y fuimos a un hotel cerca de la zona que ya lo conocía. La flaca me tomó de la mano todo el camino, conversábamos de cosas, bromas para bajar la cosa, de lo que sería interesante conocernos a profundidad. Llegamos al hotel y fuimos a la habitación, ni siquiera supe como fue la habitación porque cuando cerré la puerta, esa morena se abalanzó hacia mí a besarme. Mientras me sacaba la ropa como podía y me bajó el pantalón en una para chuparme la pinga, estaba pensando. Ella succionaba de lo rico y se metía la pinga bien adentro, mi pinga gruesa se apretaba en esa boca estrecha. Estaba excitado porque agarraba mi pinga solita y se lo metía en la boca y chupaba. Bien excitado, pensé que esta flaca fácil hace la misma cosa en otras situaciones por eso la experiencia y en lo que estaba en la pensadera mientras ella controlaba la situación, decidí hacer lo que tenía pensado sea quien sea porque no la conocía muy bien.

    Tomé el control y ahora si la hacía mamar de lo lindo, mi pinga a tope y con venas entraba en esa boca y mientras la flaca me miraba, me venía algunas lechadas y ella se las tragaba hasta que solté una lechada grande y como tenía el control de su cabeza casi se atora más mi pene pero se lo trago. Ella estaba muy excitada y por ella quería seguir chupando pero después de una chupada profunda le jalé del pelo y la levanté, pensando que quizás no le guste pero a esta le gustó y se lamía. Te gusta le dije y ella ahora si me respondió y me dijo que si. Habíamos dejado un asco el piso de la habitación, ni cuenta nos habíamos dado. Me puse el condón y ella me observaba mientras se desvestía. Una morena bien rica. Agarré esas nalgas y le di unos buenos palmazos que quedaron rojas en una, a ella le gustó. La coloqué en cuatro porque quería acabar con ella pero abierta de piernas.

    Que interesante era la situación, buen culo, empecé a chuparle las nalgas y ella gemía. El ano era cerrado y la concha todavía estaba por verse pero se veía cerrada. Le pregunté si lo había hecho con alguien, me dijo que sí refiriéndose solo al vaginal, con su enamorado pero de ahí no. Me reí y le dije ahora esta concha va a sentir una pinga de verdad. Solo me interesé en el vaginal pero a ese culo cerrado le quería dar pinga pero no sé si la hacíamos, mi pinga es gruesa y solo con saliva puede ser raro, pero mis ganas por darle pinga a ese culo estaban después de haberlo lamido y ver que rico se veia. Le di una buena mamada a su vagina y empecé el asunto.

    En la follada ella estaba en cuatro y metí mi pinga a lo duro, agarré su pelo fuerte y la empecé a follar vaginalmente, la chocaba duro y sus nalgas estaban enrojecidas, ese ano me coqueteaba. Que rica morena, como gemía, como se excitaba, como gritaba, como lo hacíamos como si nos conociéramos. Mi pene entraba rico en esa vagina, apretada. El inútil de su enamorado a lo mejor no tenía ni mierda porque ni mierda le había hecho. Estaba bien rica esa vagina, apretaba a lo natural y cuando tenía orgasmos no quería soltar mi pinga. Luego de darle en cuatro me concentré en darle abierta de piernas para acabar. A ese culo que le tenía ganas le metí una chupada bien rica que le excitaba, le metí otra chupada para ver si la flaca captaba que quería darle. Ella me dijo te gusta mi culito. Lo que estaba esperando, le dije sí me lo quiero romper que rico culo. Bien excitada me dijo rompeme el culo entonces quiero que lo hagas. Me gustas mucho y quiero que le metas a mi culito. La cosa era que yo pensaba en la flaca y dije que quizás le dolía porque no hay lubricante y lo vamos a hacer con saliva. Ella me dijo que si y que se lo meta. Que rico anal iba a salir ahí.

    Le lamí ese rico culo, soy fetichista, me gustaba como olía y como pulsaba. Empecé con los dedos, salía con un poco de mierda y olor, que rico para el que le gusta como yo. Ya el culito se iba abriendo cuando se dilató algo, hice la prueba y le dije que si le gustaba cuando le metía los dedos ella me dijo que le encantaba. Agarré mi pinga bien parada y empecé a meterla poco a poco en ese culo. Poco a poco entraba la punta, parte de la cabeza. Cuando entraba parte de la cabeza la flaca gritaba, entraba apretado. Hasta que en esas metidas, sentí como el culo chupaba y en una de esas que el culo chupaba empujo mi pinga y entra bien rico, apretado. La flaca gritó al inicio pero cuando empecé a moverme metiéndole pinga por el culo gemía. Sentía como le metía a ese culo, apretado, le metía hasta a tope mi pinga mientras le agarraba de esas caderas, ella gemía y gritaba de placer mientras la besaba. Había salido un rico anal que quise venirme en ese culo. Le dije quieres que me venga en tu culo, ella me dijo que si además diciendo que la bese. Agarré y empecé a meterle pinga brutal, sus nalgas sonaban rico en mi pubis, le jalé el cabello y en una metida profunda acabé.

    Besé a esa morena mientras sacaba mi pinga. Mi pinga estaba algo embardunada, que rico. Le metí una buena lamida a ese culo que abrí. La historia luego con ella es para otro relato, el culo que me comí es otro nivel.